El roce hizo amar a un Malfoy 2: Nunca llegaré a ser como tú. - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

CAPÍTULO 1

15 años pasaron desde que Hermione murió protegiendo al rubio, dejándolos solos a él y a su hija Kate de meses.Durante esta esta historia contaremos la vida de Kate, una joven de 15 años de cabellos rubios y ojos marrones, de extraordinaria belleza y gran inteligencia (herencia de su madre) su carácter era parecido al de su padre, era muy astuta, muchas veces su voz era fría, era muy arrogante y creída, pero lo que la diferenciaba era su lado más dulce, sentía debilidad por los menos afortunados, le gustaba leer y era la primera de la clase, su padre siempre le decía que le recordaba mucho a su madre, cosa que ella aceptaba con mucho orgullo, quería seguir sus pasos y ser una magnífica bruja.

 

Sus mejores amigos eran James, Rose y Albus Potter, sus "primos", ella sabía que no eran primos de verdad, pero después de la muerte de su madre, Draco estrechó más aún sus lazos con Harry y Ginny. Ellos cuando él trabajaba cuidaban de ella, pasaba la mayoría del tiempo con ellos, por los que los consideraba su familia.

Pertenecía al igual que sus primos a la casa Gryffindor, cuando la seleccionaron pensó que su padre se enfadaría, la tradición de los Malfoy era ir a Slytherine y ella fue la excepción, para su asombro su padre la felicitó con orgullo.

Princesita mía:

Lo primero de todo, te echo de menos hija, no me acostumbro a estar lejos de ti, la casa parece más grande desde que tú no estás. Espero que te encuentres bien y no tengas problemas, ya sabes si hay algún problema me avisas, ¿de acuerdo?

Segundo, me siento muy orgulloso de ti por estar en Gryffindor, no te preocupes por la tradición, es una tontería. Eres digna de merecer esa casa, tu madre
se sentiría enormemente orgullosa de ti, mentira, se siente enormemente orgullosa de ti, sabes que estés donde estés ella te está cuidando. Te pareces tanto a ella
a veces pienso que la estoy viendo a través de ti, los mismos ojos, la misma boca, perdona por si me repite como en otras ocasiones, pero quiero que levantes bien alto la cabeza, nunca te avergüences sobre tus raíces.

Princesita mía, te voy dejando porque ya estoy desvariando, siempre acabo hablando de lo mismo, no le hagas caso a este viejo y recuerda eres un Malfoy que todo el mundo lo sepa.

Te quiero mucho, tu padre Draco.

Sintió unas ganas de llorar al leer aquellas palabras que su padre le escribió, la seguía amando, no hacía falta que lo dijera, simplemente lo sabía. Desde pequeña le contaba historias preciosas de su madre y él, desde que se conocieron hasta
bueno el final. Me contaba como el primer día que se vieron empezaron a llevarse mal, que la odiaba, y era un crio asqueroso al que mi abuelo Lucius (que en paz descanse) le comía la cabeza en contra de los muggles. Por una parte sentía repugnancia de sus raíces, la parte de su padre todos habían sido mortífagos, incluido su padre, anti-sangres sucias y traidores de la pura. Revisó otra vez la carta que tenía en sus manos, cuando cayó en la cuenta de que estaba marcada por manchas de agua, seguramente y no se equivocaba eran lágrimas de su padre, había llorado escribiéndosela. Nunca lo entendió, él seguía teniendo su cuerpo bien formado, hacía ejercicio todos los días, conservaba su pelo y de momento no le había salido ni una sola arruga, parecía aquél joven que años atrás había conquistado a su madre. Nunca quiso tener novia, ni citas ni nada, seguía atrayendo a jovencitas y no tan jovencitas, él siempre las rechazaba, hasta sus propias compañeras suspiraban al verle cuando él la visitaba al colegio. Su corazón siempre sería de una misma mujer, de su castaña como él la llamaba.

 

Ahora comienza la historia, en una fría noche de noviembre

Kate estudiaba la asignatura de pociones en un pequeño escritorio con una lámpara al lado de una ventana, llevaba su largo cabello rubio recogido con un palillo, la luz de la luna la iluminaba haciéndola parecer una diosa. Estaba agobiada porque en 5 horas tenía el examen y no se veía preparada, el profesor Slughorn continuaba dando la asignatura, mientras que la profesora McGonagall era la nueva directora, la asignatura de defensa contra las artes oscuras era ahora impartida por Teddy Lupin, sí, el hijo de Remus.

-¡No hay forma de que me entre! -dijo en voz baja, no quería despertar a sus compañeras por su falta de estudio. - Me rindo, que sea lo que dios quiera -concluyó apagando la luz y metiéndose en la suave cama.

La día amaneció reluciente, el sol iluminaba cada rincón del castillo, los rayos entraban por las ventanas de las habitaciones reflejando en una rubia durmiendo. Despertó poco a poco a causa de la luz, había dormido poco y ahora no podía abrir los ojos. Sus compañeras ya estaban medio vestidas, mientras que ella aún seguía tumbada en la cama con los ojos cerrados.

-¡Kate, Kate! -La llamaba Sophie dándole pequeños meneos para que despertara.- Vas a llegar tarde, son las 7 menos 20.

-¿Qué? -abrió los ojos enseguida de la impresión, dentro de 20 minutos tenía que estar desayunando y marchando para clase. Se levantó de un salto, corrió a por su túnica y se la puso lo más rápido posible, se lavó los dientes, la cara y bajó al gran comedor.

Habían poco alumnos ya allí, quedaban los que al igual que ella se habían quedado durmiendo, consultó su reloj, solo le quedaban 15 minutos para su primera clase, que sería su examen de pociones.

-Genial -dijo para sus adentros. Cogió una tostada y un poco de zumo para desayunar, no tenía mucho tiempo por lo que no se entretendría en comer más. Si se enterara su padre le echaría una buena charla, "la salud lo primero, siempre desayuna bien" muy fácil para él, si llega tarde al trabajo no pasa nada, es el jefe.

De un trago se bebió el zumo, no quería llegar tarde, su reputación no se lo permitía, era la primera de clase y la hasta ahora la única que no tenía retrasos. Bajó corriendo las grandes escaleras de piedra que llevaban a las mazmorras, cruzó lo más rápido posible el pasillo donde al final había una gran puerta anunciando la clase. Cuando entró por su desgracia la clase ya había empezado, sus habitantes se quedaron mirándola asombrados por su retraso.

-Ah, señorita Malfoy, pensaba que estaba enferma, pase, no se quede ahí -el profesor Slughorn era buena persona, nunca se solía enfadar y siempre tenía una sonrisa en la cara. Respiró aliviada por no tener una riña, buscó su asiento en primera fila, compartía mesa con su primo James que este le miraba divertido.

-¿Una mala noche primita? -preguntó en tono divertido, siempre me hacía reír en todo momento. Lo miró fingiendo molestia, pero los dos no aguantaron la risa, comenzaron a reír rompiendo el silencio de la clase.

 

-¿Hay algo que pueda hacer por usted Malfoy? Estamos en un examen por si no se había dado cuenta Potter -dijo regañándolos a ambos. Kate se puso colorada, nunca le habían reñido, por lo que a James respecta, no le afectó, siempre estaba castigado, era igual que su abuelo y Sirius.

La rubia empezó a escribir en su pergamino, revisó una a una cada pregunta, no era tan difícil como ella pensaba, perfectamente podría haberse ahorrado el repaso de anoche. "Soy tonta, ahora mismo podría estar descansando y no medio durmiéndome". El examen duró 2 horas, los alumnos se encontraban exhaustos, había sido largo y difícil. En la sala solo quedaba una persona que escribía su tercer pergamino, escribía cada detalle con mucha atención, no se podía permitir bajar su nota, que siempre era un Extraordinario.

-Malfoy termine ya -le dijo el profesor al ver que pretendía coger otro pergamino.

-No me falta nada profesor, quiero poner cada detalle -le informó sin levantar la vista del examen.

-No hace falta que lo ponga, con que me ponga lo esencial me basta -su voz era cansada, tenía ganas de acabar e irse.

Al terminar su cuarto pergamino, recogió sus cosas y fue hacia el profesor para entregarle su magnífico examen, salió de la clase con aire triunfante.

-Venga Rose, dime quién te gusta -le preguntó la rubia a su prima, paseaban por la orilla del lago, las clases habían acabado y querían descansar.

-Nadie tonta, paso de amores -contestó la pelirroja soltando un suspiro- Pregúntale a James, seguro que te dice una lista de nombres -bromeó, las dos comenzaron a reír.

James era un auténtico casanova, su relación más larga había sido 5 días y 3 de ellos sin ver a la chica. Siempre decía que se había enamorado de una chica, después de unos días cambiaba por otra. Albus siempre era muy reservado, su mayor frustración fue cuando el sombrero lo seleccionó para Slytherine, su padre le dijo que no se preocupara, que no lo había decepcionado en absoluto y que uno de sus nombres era por una persona muy valiente que perteneció a esa casa. Rose era la más pequeña de los Potter y la más traviesa, era una doble de su madre, siempre estaba bajo la vigilancia de sus hermanos, que muchas veces los llamaban "los pequeños gemelos" en honor a sus tíos.

-¿Y a ti prima? ¿Te gusta alguno? -Le preguntó dejando de reír. La miró durante unos segundos, después pasó su mirada al lago sin contestar.- No tiene por qué ser igual -añadió al verla, ella sabía de lo que hablaba.

-Lo sé Rose, pero no quiero que me pase lo mismo, que me rompan el corazón

-Sabes que no le rompieron el corazón
simplemente
bueno se fue. -La abrazó con ternura mientras seguía mirando la rubia el lago.- El sigue amando y lo sabes.

-Eso lo sé, y sé que no es lo mismo, pero míralo ahora, está solo, no tiene a nadie, no quiere abrirse, sigue encerrado en banda -sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, tenía miedo de que su padre fuera siempre un solitario sin un poco de amor.- No me quejo de que siga amando a mi madre, lo agradezco, pero también tiene que hacer su vida, conocer a gente nueva.

-Sabes que el tío Draco es muy reservado.

 

-Es cabezota y muy orgulloso -puntualizó soltando una pequeña sonrisa.- Yo soy igual -admitió.

-Exacto -coincidió riendo. - Anthony Karrowel va detrás de ti -la informó de forma picara.

-No me interesa -dijo sin interés la rubia.- Quiero centrarme en mis estudios.

-Por favor Kate, no seas así, eres bella, graciosa, inteligente y tienes un cuerpo de espanto ¿vas a desaprovechar la oportunidad? -le replicó un poco alterada.

-Me tengo que ir a hacer deberes, adiós Rose -dijo ignorando la pregunta, quería desaparecer de allí, quería estar sola.

Entró a la biblioteca dispuesta a hacer sus tareas y desconectar de la realidad, tenía mucho estrés encima. Buscó la mesa más alejada para trabajar tranquila, sacó sus libros de 5º año, pergaminos y su pluma con tinta, comenzó a leer.

-James habla con ella, últimamente está rara -le suplicaba la pelirroja a su hermano mayor. Estaban en la sala común, el moreno jugaba al ajedrez mágico contra un compañero de su mismo curso.

-Habla tú con ella, para eso eres chica -le decía sin apartar la vista del tablero. Había perdido una torre, iba perdiendo.

-No me hace caso, tú eres su primo favorito, yo lo sé -insistía sin parar esperando conseguir su meta. La partida acabó cuando la reina exterminaba a su última figura.

-¡Aaaaaah! Qué asco de partida -se quejaba malhumorado, observó a su hermana que lo miraba con aspecto enojado, pasó su mano por su desordenado cabello- Está bien hablaré con ella -aceptó rendido, su hermana se abalanzó dándole besos por toda la cara- Ya vale, pero no aseguro nada -añadió apartándola y limpiándose con su manga. La pelirroja sonreía victoriosa.

Kate repasaba las contestaciones que había dado, cuando vio que se había dejado una al no saberla, se levantó en busca de un libro de la estantería, después de revisar unos cuantos encontró el perfecto, volvió a su mesa cuando se encontró en el interior una carta arrugada. Dudó en abrirla o no, sentía curiosidad, pero no quería meterse en la vida de las personas, simplemente les eran insignificantes. Su intriga pudo con ella, abrió la carta, la fecha era de hace 20 años, se conservaba muy bien, al parecer nadie había cogido aquél libro desde entonces. Tenía una fina caligrafía por lo que dedujo que sería una chica, miró el dorso por si veía el nombre, habían unas siglas: HG


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¿Quién será? Espero que os haya gustado :) Si tenéis paciéncia subiré en cuanto pueda. Solo si me pedís que actualice porque os ha gustado, sinó nada.

Un besooo (L) y comentarioos!

CAPÍTULO 2

Su corazón empezó a latir con velocidad, si no se equivocaba tenía en sus manos una carta que posiblemente escribiera su madre hace 20 años cuando cursaba en el colegio. Decidió que lo mejor sería leerla en su sala, pues estaba más a gusto, guardó sus libros en la mochila, el libro que había sacado lo devolvió a su sitio con su varita, emprendió el camino de vuelta a su sala con la carta guardada en su bolsillo.

Llegaba al retrato de la señora gorda cuando una mano la hizo pararse en seco, al darse la vuelta se topó con James que parecía serio.

-Tenemos que hablar -le dijo con tono sereno, ¿hablar?

-¿Qué ocurre James? -le preguntó nerviosa por su actitud.

 

-Rose me vino diciéndome que te ocurría algo porque estabas muy rara últimamente, ¿Te pasa algo que no quieras contarme? -su voz era de preocupación, siempre se había preocupado por mí, era como el hermano que nunca tuve, ni tendría.

-No es nada, estoy un poco agobiada por los exámenes y los trabajos, eso es todo -intentó tranquilizar al moreno que la miraba angustiado.

-¿Seguro? -inquirió levantando una ceja.

Asentí sonriendo, me encantaba que se preocupara por mí, me hacía sentir querida e importante. Me rodeó con sus brazos, era una gran ayuda tenerlo cerca, me besó la coronilla ya que era más alto que yo.

-Vamos adentro a hacerte cosquillas -propuso con expresión picara, sabía que ese era su punto débil.- Bueno antes tengo que acabar los deberes -añadió desanimado.

Deberes
¡La carta!, ya no se acordaba que la tenía, se despidió de James apresuradamente dejándolo desconcertado por su prisa repentina, entró por el retrato y subió a su cuarto donde tendría intimidad.

"HG
¿Cuántas posibilidades habría de que fuera de ella? Bueno, estaba en un libro
según papá ella se tiraba todo el día leyéndolos
¿Y si no es? Me estaría metiendo en la intimidad de alguien
De todas formas, de quien fuera ya no se acordará de la carta, han pasado muchos años".

Con ansias la desplegó, se recostó sobre la cama y comenzó a leer.

Creo que estoy loca por hacer esto
le estoy escribiendo una carta de la cual nadie va a leer, no le importo a nadie, paso la mayor parte de mi vida entre estas cuatro paredes llenas de libros, el único sitio donde nadie puede hacerme daño, mi lugar perfecto para llorar cuando estoy triste. Aquí me alejo de la gente que me quiere hacer daño
me alejo de insultos, miradas asesinas, del mismísimo Draco Malfoy, que desde que llegué me hace la vida imposible, sigo sin entender porque le doy tanto asco, solo porque sea muggle y la primera de la clase no quiere decir que sea una enfermedad ni un bicho. Por otro lado Ron
ese chico será mi perdición, ahora que no está con Lavender intento acercarme más a él, pero nada, sigue pasando de mí como siempre, mi corazón sufre por él y ni si quiera lo nota
soy una desdichada sangre sucia.

Voy a trabajar mucho para llegar a ser la mejor, tendré un buen trabajo y una fabulosa familia formada por un niño , una niña y un apuesto marido, el que me quite el aliento al verlo, el que haga que mis piernas tiemblen con solo acercarse a mí. Qué imaginativa soy
nunca llegaré a tener eso, ¿quién se casaría conmigo? NADIE.

Hasta para mis amigos soy insignificante, solo me quieren para que les haga los deberes o les ayude a estudiar, solo son apariencias, aunque ellos no lo reconozcan yo sé que sí, no notan las tardes enteras que yo me escondo aquí, para la gente soy la chica "perfecta", la "sabelotodo", todo el mundo espera grandes cosas de mí, yo intento esforzarme al máximo, pero ya no puedo más, no puedo continuar ocultando mi verdadero sufrimiento, no puedo
yo Hermione Granger soy débil y estúpida.

Aquellas duras palabras de su madre la hicieron llorar, siempre supo que su estancia en el colegio fue dura, pero nunca se pensaba que se sintiera así, con la manga de su camisa se secó las finas lágrimas que ya corrían por su cara. Sabía cómo se sentía, desde que ella entró al colegio todos esperaban grandes méritos por su parte, nunca se conformaban con lo que ella hacía.

 

Al mirar por la ventana se encontró con que ya era de noche, por lo que bajó a cenar, un poco de alimento no le vendría mal.

-Come algo Kate, estás muy pálida -le decía Rose observándola enfrente. Había un suculento banquete con variedades riquísimas de comida y solo cogió un poco de pollo y una manzana.

-Ya he comido bastante, además no tengo mucha hambre -le dijo sin mucho interés. Murmullos de alumnos hablando inundaban la sala, todos callaron cuando la directora se levantó para hablar, todas las miradas se posaron sobre ella.

-Queridos alumnos, espero que hayan disfrutado de esta agradable cena, como siempre he de recordad algunas normas de la escuela para aquellos que se les olvidaron -su ironía y su mirada a la mesa de lo leones hizo reír a James, iba por él- primero; está prohibido entrar al bosque prohibido y menos de noche, segundo; nada de fiesta en las salas comunes a partir de las 12, tercero; nada, absolutamente NADA de duelos entre alumnos -recalcó con severidad- ahora una buena noticia, esta mañana nos ha llegado un compañero nuevo, viene de Nueva York y cursará 5º, por favor un aplauso para el señor Burdock -la sala se llenó de aplausos, unos más sonoros que otros.

La gran puerta se abrió dejando paso a un joven de cabellos castaños y ojos azules, andaba con paso decidido hasta la mesa de los profesores ignorando los suspiros que las chicas soltaban a su paso, tenía que ser seleccionado para una casa, su expresión era tranquila y sin miedo.

-Ahora lo seleccionaremos para una casa -prosiguió McGonagall, puso el sombrero sobre su cabeza y se alejó.

-Mmmm, difícil, muy difícil, su mente es maravillosa, es una persona fuerte, dura y con gran ambición -decía el sombrero mientras los alumnos lo miraban expectativos- bien, ya está
Slytherine -anunció en voz alta.

Nuevos aplausos y viroteos sonaron, esta vez en la mesa de las serpientes, algunas chicas de las otras casas lloraban decepcionadas, incluso Rose.

-Rose no llores dios, solo es un chico, no seas estúpida -le dijo con desagrado la rubia. Si algo no soportaba, eran las niñas tontas que lloraban por un chico. Mostró su otro lado, el de los Malfoy.

- No seas tan dura conmigo Kate -reprochó serenándose y secándose las lágrimas.

-Lo siento -se disculpó agachando la cabeza, al levantarla su mirada fue a la mesa donde el nuevo se había sentado- Es solo que no entiendo el porqué de tanta tontería, es un chico, además si lloras porque está en Slytherine, por los pasillos habla con él -dijo sin interés.

-Tienes razón, hablaré con él -aceptó emocionándose y pegando pequeños saltitos en su sitio (como hacía su madre).

Todos volvieron a sus respectivas habitaciones una vez concluida ya la cena, Kate charlaba animadamente con Susan cuando la presencia de una persona le obstruyó el paso. Se trataba del chico nuevo, miraba a las dos chicas con una sonrisa seductora, Susan suspiró al verlo delante de ella, Kate solo se delimitó a mirarlo indiferente.

-¿Tú eres Kate Malfoy, verdad? -su voz era suave y muy provocativa.

-Puede ser, ¿por qué? -inquirió desafiante.

-Me llamo Bryan, Bryan Burdock -se presentó sin quitar su sonrisa, si esperaba que la rubia se derritiera, lo llevaba claro. Susan se limitó a soltar otro suspiro.

 

-Bien por ti, ahora aparta que tengo que ir a dormir -dijo sin entusiasmo apartándolo con la mano y arrastrando a Susan hacia delante. Bryan se quedó quieto sin decir nada, la reacción de indiferencia que había recibido por parte de ella lo había matado.

-¡Tía eres tonta! Con lo bueno que está -comentó alterada Susan una vez ya en la habitación.

-Me da igual, es creído y arrogante.

-¿Y tú no eres creída? Se sincera

-Si bueno
pero yo no voy por ahí intentando seducir a los chicos -se defendió mientras se ponía el pijama.

-A ti no te hace falta, van detrás de ti como perritos babosos, ojala me pasara eso a mí -protestó sentándose en el borde de su cama y fingiendo hacer pucheros.

Susan a decir verdad no era muy atractiva, tenía el pelo negro enmarañado, era bajita para su edad y un poco rechoncha, pero tenía su cara era muy bonita, con sus ojos verdes brillantes y su bien formada boca. Pero sus grandes virtudes eran su honestidad, su forma de ser con la gente y su gran inteligencia.

-No me hagas pucheritos tonta -bromeó al ver la cara de su amiga- a dormir que ya es tarde -le mandó, Susan le sacó la lengua imitando a una niña pequeña. Las dos rieron sin parar metiéndose en la cama, mañana sería otro día.

A primera hora tocaba clase compartida de DCLAO(defensa contra las artes oscuras) con los de Slytherine, a pesar de los años que habían pasado desde la caída de Voldemort, continuaba habiendo rivalidad entre estas dos casa.

-Muy bien, buenos días a todos -comentaba un alegre profesor Lupin, su cabello ahora era verde, siempre le gustaba cambiar de aspecto dependiendo de su estado de ánimo, hace unos días era rojo debido a su enfado con su novia.

-Buenos días profesor -dijeron al unísono los alumnos.

-Decirme Teddy -insistió modestamente- Bien, ahora empezaremos a practicar con un patronus, ¿Alguien sabe que es? -Para no variar solo se levantó la mano de Kate, Teddy hizo un ademán para que hablara.

-Es un encantamiento utilizado para repeler a los dementores. Patronus debe ser conjurado mediante la pronunciación del encantamiento Expecto Patronum, el cual creará una barrera entre el mago y el dementor. No tienen una forma en concreto, depende del mago o bruja.

-Ni yo mismo podría haberlo explicado mejor, muy bien Malfoy -la felicitó- 10 puntos para Gryffindor.

Los compañeros la aplaudieron, unos con más ganas que otros. Teddy entró en su despacho en busca de algo, las chicas hablaban animadamente cuando algo las calló.

-Vaya vaya Malfoy, veo que no eres tan tonta como creía -Bryan dio un paso para adelante poniéndose frente a ella, todos a su alrededor murmuraban sorprendidos.

-¿Y tú que sabrás? -su voz se había vuelto fría mientras desprendía veneno.

-No hace falta saber mucho, eres rubia, estas para comerte y por lo que me han dicho muy creída, lo de ser inteligente no te pega -las serpientes rieron por lo bajo, la rubia estaba que echaba chispas, su expresión era fría sus ojos ardían de cólera, ahora se iba a enterar de quién era ella.

-¿Tú no sabes quién soy yo, no? -preguntó desafiante.

-Kate Malfoy -respondió divertido como si se tratase de un juego.

 

-Soy nieta de Lucius Malfoy y Narcissa Black, antepasada de los Black, antiguos mortífagos y servidores del señor tenebroso, mi padre sirvió ante él, así que no juegues conmigo o te convertiré en cenizas antes de que digas quidditch -amenazó sin apartar sus ojos y sin emitir alguna expresión. En realidad no había mentido, simplemente lo había exagerado, su padre nunca se lo perdonaría si usaba alguna arte oscura, además no se las había enseñado.

El chico no dijo nada, toda la sala se había quedado callada por las palabras de la rubia, todos conocían su carácter y su linaje, pero nunca creyeron que la oirían decir eso.

-Ya estoy aquí -anunció el profesor arrastrando un viejo armario. Se quedó confuso cuando vio a los alumnos mirando boquiabiertos a Kate y Bryan que continuaban mirándose con repugnancia- ¿Me he perdido algo? -preguntó desconcertado.

La rubia apartó la mirada del castaño, respiró hondo y miró al profesor esbozando una sonrisa.

-Nada Teddy, solo estábamos hablando -dijo serenándose y pareciendo lo más dulce posible.

Bryan parecía muy enfadado por la amenaza que había recibido, nadie que lo conociera lo había osado amenazarlo y ella no sería la primera.

"¿Quieres guerra Malfoy? Pues tendrás guerra muñeca de plástico, esto acaba de empezar"


Sin querer borré este capítulo y lo he vuelto a subir. Sorry. De todas formas, dejar comentarios xd

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CAPÍTULO 3

Desde aquél enfrentamiento entre los dos, se había proclamado la guerra, cuando tenía la oportunidad de fastidiar al otro la aprovechaba. En una ocasión, en la clase de pociones, Bryan alteró la poción que la rubia estaba preparando cuando esta estaba despistada, así provocando una explosión que hizo cubrir la sala de niebla tóxica. La rubia, de venganza en clase de transformaciones le lanzó un confundus haciéndole transformar su lechuza en una lámpara, cuando el ejercicio era una copa.

-¡MALDITA MALFOY! -Bramó enrabiado al ver a Kate soltando un risita al salir de clase.-Tú

-No sé de qué me hablas Burdock -dijo fingiendo sorpresa.

-Me has lanzado un confundus -acusó con el dedo acercándose más a ella.- Bruja inútil.

-Exacto, soy bruja -admitió eufórica al ver la cara de odio del castaño. Todos los presentes que se encontraban en el pasillo rieron sonoramente.

-Me las pagaras.

-Siempre dices lo mismo.

-Pero ahora va muy enserio, te acordarás de mí y te haré sufrir. -amenazó con voz fría, muchos se sintieron aterrados.

-Estoy temblando -fingiendo miedo y moviendo las manos.- Hasta luego -salió de allí acompañada de su grupito y riendo sin parar.

Se acercaban las vacaciones de navidad, la gente estaba emocionada pues pronto acabarían los exámenes y volverían a ver a sus familias, como siempre la biblioteca en esos días estaba llena de alumnos que siempre esperaban a última hora para estudiar. Kate iba siempre que podía, no para estudiar, sino ayudaba a los de 1º a repasar las asignaturas para que fueran bien preparados, todos la adoraban.

-Anthony repíteme para qué sirve el alohomora y wingardium leviosa -el joven respiró hondo y se concentró.

 

-Alohomora sirve para abrir puertas u otro objeto con cerradura y el wingardium
¿sirve para levitar objetos? -miró dudoso a Kate, ella asintió con la cabeza dejándolo tranquilo.

-No entiendo como luego suspendes, si te lo sabes.

-Porque en la teoría me lo sé todo, pero en práctica soy un poco
zoquete -dijo sonrojándose.

-No eres zoquete, lo que pasa es que te pondrás nervioso y no te saldrá, pero yo tengo plena confianza en ti -le animó guiñándole un ojo, este se sonrojó más aun escondiendo su sonrisa.

-James tengo que hablar contigo -le dijo Albus a su hermano mayor.

-Claro Al, cuéntame -se sentó en unos de los bancos que había en el patio.

-Es solo que
bueno
dentro de nada viene navidad y estaremos todos menos

-Seguro que papá estará -terminó la frase James- No te preocupes hermano.

-Ya lleva dos navidades sin pasarlas con nosotros -dijo triste, su hermano se levantó y lo abrazó con ternura.

-Estará, no te preocupes -repitió sin dejar de abrazarlo.

Si algo Albus adoraba de James, era su amor por su familia, siempre que tenía problemas lo ayudaba, lo había sacado ya varias veces de líos pegándose con otros alumnos.

Rose paseaba feliz por los pasillos del colegio, hacía buen día y quería aprovecharlo yéndose al lago a pasear, al doblar la esquina una voz inesperada la hizo parar.

-Rose Potter, ¿verdad? -Dijo Bryan con voz seductora, la pelirroja se quedó embobada y asintió rápido.- ¿Podrías hacerme un favor? -

-Sí claro -contestó sin salir de su asombro.

-Háblame de tu prima, por favor -pidió sin quitar su sonrisa, eso nunca fallaba.

-¿Mi prima? -arqueó una ceja.

-Sí, la Malfoy -especificó con tono aburrido.

-¿Para qué quieres que te hable de ella? Si os lleváis mal -replicó extrañada

-Quiero saber cosas de ellas, así la entenderé y podremos hacer las paces -comentó indiferente.

Rose dudó durante unos segundos, si le hablaba de ella y lo usaba en su contra, Kate la mataría, si no lo hacía y decía la verdad continuaría la guerra. Bryan la miraba con carita de cordero degollado.

-Está bien -aceptó- ¿Qué quieres saber?

-Todo -concluyó encogiéndose de hombros.

Se sentaron en uno de los bancos más alejados del patio donde nadie los pudiera oír.

-Va suelta -dijo impaciente, la pelirroja lo fulminó con la mirada.

-Su vida nunca ha sido perfecta, perdió a su madre cuando ella era un bebé, siempre se ha criado con su padre, aunque también se ha juntado mucho con nosotros, su descendencia como ya te dijo es de los Malfoy-Black pero también de los Granger osea de muggles, en lo escolar, se siente muy agobiada, todo el mundo espera que sea como su madre, que saque las mismas notas, vamos, una doble suya, pasa de los chicos porque no quiere que le pase como a su padre, le gusta ayudar a la gente, es muy cariñosa, pero hay que reconocer que es muy creída, ambiciosa, a veces es egocéntrica, arrogante y cuando se cabrea puede desprender mucha maldad, eso se podría decir que lo ha heredado de su padre.

- Has dicho que su madre era muggle, ¿no? -intervino pensativo.

-Emm, sí, era hija de dentistas, pero la mejor bruja que ha tenido Hogwarts -aseguró firme.

-Interesante
-se inundó en sus pensamientos- ¿Cómo murió su madre?

 

-Fue asesinada por los mortífagos intentando salvar a su padre -dijo con ojos llorosos.

-¿Sabes cómo era ella? Quiero decir su madre.

-No lo sé seguro, pero por lo que he oído de mis padres y de su padre era, que era muy inteligente, luchadora, quería la igualdad, estudiante de lujo, era muy bella, le pusieron los motes se "sabelotodo" y por desgracia la llamaban sangresucia


Mí querida princesa:

Seguramente te sorprenderá que te haya enviado esta carta, pero llevo dos semanas sin saber nada de ti, quería decirte que el día de regreso a casa te estará esperando la abuela en el andén, yo no puedo ir, tengo que ir a un sitio
supongo que ya sabrás cuál. Tengo una buena noticia para ti, después del navidad, unos días antes de que vuelvas a clase nos iremos a la casita que tenemos en España, la que te hable. Me gustaría pasar unos días contigo, estudia mucho y disfruta lo más que puedas.

Te quiere, tu padre

DM

La lechuza ululaba desde la ventana, la rubia le entregó una galleta en recompensa, la acarició con dulzura mientras volvía a leer la carta que le había enviado su padre. No estaba segura de si quería ir, de pequeña se lo había pedido pero fue, llevaba años abandonada, Draco sentía tristeza siempre que ella se lo mencionaba.

Sabía a qué se refería cuando su padre dijo a un sitio, iba a ir al cementerio a visitar a su madre, al amor de su vida y aquella persona a la que amó de verdad. Hacía tiempo que ella no iba, no porque se hubiera olvidado de ella, sino más bien porque no quería llorar, sentir que la necesitaba y saber que nunca la tendría cara a cara.

Tocaron a la puerta de la habitación, al no recibir respuesta se abrió dejando paso a Susan.

-¿Bajas a cenar? -preguntó al ver a Kate sentada en una silla y viendo fijamente a la luna desde la ventana- ¿Te encuentras bien?

La rubia no contesto, seguía mirando por la ventana, pero no a la luna, sino a un punto específico donde pudo pensar.

-¿Kate, estás bien? -repitió al no recibir contestación, giró su cabeza y asintió dejando tranquila a Susan.

-Ahora bajo, perdona por no contestar antes, estaba pensando -se disculpó esbozando una delicada sonrisa.

-No pasa nada amiga, te espero abajo, no bajes, adiós -se despidió cerrando la puerta y dejando sola a la rubia que volvió a mirar a la luna sumergida en tristeza.

-¿Dónde está Kate? -preguntó una preocupada pelirroja al notar la ausencia de la rubia en la mesa.

-Me dijo que ahora bajaba, estaba en la habitación, creo que no se encontraba bien -le explicó Susan mientras devoraba un muslo de pollo.

-Ya es muy tarde, esta chica me preocupa -se quejó poniéndose una mano en la frente.

-¿Quién te preocupa hermanita? -intervino James llegando a la mesa.

-Kate, está muy rara -le explicó- ¿Hablaste con ella?

-Sí

-¿Y?

-Me dijo que no nos preocupáramos que estaba un poco agobiada y blablá -dijo sin darle importancia -Nada por lo que preocuparse.

Kate caminaba por los pasillos en dirección al comedor, su rostro era pálido, llevaba los ojos rojos e hinchados, había estado llorando, su labio estaba mordido, lo hacía cuando se ponía nerviosa o alterada.

 

-Llegas tarde a cenar -le dijo una voz a sus espaldas, al girarse se encontró con unos ojos azules cielo, era Bryan

-Me da igual, no voy a cenar mucho -su voz era serena, no era como otras veces que cuando se encontraban se desafiaban, esto llego a desconcertarlo.

-Por lo que veo, has llorado, ¿has sacado un aceptable en algún trabajo sabelotodo? -se burló dejando a la rubia helada. Aquellas mismas palabras las dijo una vez un rubio a una chica.

"No por favor, esto no, lo que me faltaba, ahora me llaman como le llamaban a ella, esto es flipante."

-¿Qué has dicho? -reaccionó molesta.

-¿Acaso no lo eres?-fingió duda, una pequeña risa apareció en su rostro.

-¡No me insultes Burdock! Te arrepentirás -le amenazó mirándolo con odio.

-Uyy que miedo, ¿me mandarás a tu familia no? A los Black
-respiró sin quitar su sonrisa- o a tu asquerosa familia muggle? -añadió dejando a la rubia más pálida aun.

-¿Cómo

-¿Cómo sé que eres hija de una muggle sabelotodo? -Terminó eufórico.- Me he informado.

-No te metas con mi madre -bramó alzando la voz. Varios alumnos se asomaron al ver el escándalo.

-¿O qué? ¿Vendrá a reñirme? A no
que está muerta -sus palabras fueron duras, muchos alumnos se llevaron la mano a la boca sorprendidos, Kate permaneció quieta sin articular palabra, sus ojos estaban llorosos, no quería llorar, tenía que aguantar y no darle el gusto.

-Al menos mi madre murió por defendernos a mi padre y a mí-empezó a decir serena aun aguantando las lágrimas- cosa que tus padres no harían por ti.


Si os ha gustado por favor dejar algún comentario, así sabré si debo continuar o no. No puede ser que de 61 lecturas, solo 6 comentarios.

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deesh_17

¡Si queréis que siga actualizando seguir dejando comentarios! Sin comentarios NO HAY CAPÍTULOS. No seáis malos porfa L Aunque sea un "me gustó" que no cuesta nada.


CAPÍTULO 4

-Al menos mi madre murió por defendernos a mi padre y a mí-empezó a decir serena aun aguantando las lágrimas- cosa que tus padres no harían por ti

-Tienes razón -coincidió dejándola sorprendida- ¿Y sabes por qué? Porque mis padres solo miran por su propio ego, ni mi hermana, ni yo les preocupamos.

Todo se quedó en silencio, nadie decía nada, todos miraban en una dirección, y esa era donde se encontraban los dos.

-Kate -la llamó James llegando a ellos.

-Hola James -dijo sin apartar la vista de Bryan. El moreno le cortó el contacto visual cuando se puso delante suya cara a Bryan.

-No te acerques a ella, ¿me entiendes? -dijo desafiante ocultándola detrás de él.

-¿Para qué querría acercarme a ella? Solo es una asquerosa sangresucia, bueno medio sucia. Va presumiendo de sangre limpia, que si de los Black y su madre era un asquerosa muggle -dijo con tono de repugnancia. Cuando quiso darse cuenta se hallaba en el suelo sangrando por la boca. Al levantar la vista vio al moreno con el puño en alto y mirándolo con odio.

-Vuelve a insultarla y te mataré con mis propias manos -lo amenazó alzando más el puño.

-¿Qué ocurre aquí? -McGonagall se abría paso entre los alumnos, llevaba el mismo atuendo de años anteriores. Miró primero a Bryan que aún estaba en el suelo y luego a James que lo miraba con desprecio. -Vaya sr Potter, veo que sigue en su racha -dijo con ironía.

 

-Profesora, esto tiene una explicación -le dijo Kate defendiendo al moreno.

-Seguro, pero siempre el sr Potter está implicado, veo que a pesar de avisar a sus padres no cambia, tendremos que buscar una medida más dura -su tono era serio.

-No cambiaré por muy dura que sea, soy así y punto -la desafió cruzándose de brazos

-Venga a mi despacho Potter -ordenó adentrándose entre la multitud de alumnos y alejándose del lugar.

-James -lo llamó la rubia en voz baja, se sentía muy mal por lo ocurrido, todo había sido por su culpa.

-No pasa nada, además mi padre no vendrá, estará mi madre y ella no puede conmigo -dijo quitándole importancia y esbozando una sonrisa pícara- Bueno me voy que me esperan.

Siguió el mismo camino donde minutos antes se había ido la directora. Los alumnos poco a poco fueron yéndose cada uno por un lado, la pelea había acabado, ya no quedaba nada. Solo hubo dos personas que no se movieron, el chico aun tirado en el suelo limpiándose la sangre y la rubia con la cabeza agacha y apretando los puños con fuerza, quería llorar, quería gritar pero no le daría el gusto. Albus la cogió del brazo sin decir nada y la alejó de aquel frío lugar.

-Kate, yo
-comenzó a decir viendo que seguía cabizbaja.

-No te preocupes -lo cortó mirándole a los ojos y forzando una falsa sonrisa - Se me pasará.

-¿Seguro? -insistió no muy convencido.

-Segurísima - aseguró intentando parecer lo más convincente posible.

Pensaba que si lo decía y lo aseguraba se convencería a ella misma, pero no fue así, su interior gritaba de rabia, de la impotencia al saber que lo que le había dicho Bryan era cierto, era mestiza, hija de una muggle y un mago, pero se sentía muy orgullosa. Pero sabía que en este mundo aún seguía habiendo personas racistas, defensores de la sangre y eso ella no lo podía evitar.

Pasaron los días desde aquél percance, cuando iba por los pasillos muchos alumnos murmuraban y la señalaban descaradamente, ella no hizo caso, prefirió pasar. Llegó el día del regreso a casa, todos en sus habitaciones recogían sus pertenencias y se despedían de sus compañeros por si luego en el andén no los veían.

-Prométeme que me escribirás cada dos días -le decía Susan abrazándola.

-Te lo prometo -aceptó separándose de ella y dirigiéndose a Rose - Ven aquí enana.

-Joo, no soy enana -cruzó los brazos fingiendo ser una niña pequeña haciendo pucheros, las tres rieron, Rose se abalanzó sobre ella y la abrazó- Cuídate mucho Kate.

-Igualmente -le deseó. Al separarse se fijó en el reloj que llevaba, se le hacía tarde, tenía que ir rápido abajo.- Vamos que es tarde -informó haciendo levitar sus pertenencias y marchándose.

El viaje de regreso fue tranquilo, la gente se encontraba en los vagones hablando animadamente de como querían que fueran sus vacaciones, otros pasándose de vagón para visitar a sus compañeros y otros molestando a los más pequeños, por suerte los prefectos los ponían en sus sitio.

Había anochecido cuando llegó el tren a la estación, a través de la ventana se pudo ver a los padres impacientes por la llegada de sus hijos, todos menos uno
al abrirse las puertas los alumnos salían emocionados al verlos, la rubia bajó con expresión triste, no estaba su padre.

 

-Kate, cariño -la llamó un moreno entre la multitud, iba acompañado por una chica pelirroja de ojos cálidos.

-Hola tío Harry y tía Ginny -saludó sonriéndoles, los abrazó con ternura-¿Cómo estáis?

-Muy bien tesoro -contestó Ginny con dulzura- ¿Y Draco? Esperábamos verle

-Papá no ha podido venir, se ha ido a
bueno a visitar a mamá -su voz era triste, conmovió a la pareja que su expresión había cambiado de feliz a triste, estaban pensando en ella.

-Entendemos, ¿y quién va a venir? -dijo el moreno preocupado.

-Yo -intervino una voz femenina detrás de ellos. Los chicos se voltearon para ver quién era. Narcissa había cambiado mucho, su pelo largo ya no era rubio, sino blanco, su cara se había llenado de pequeñas arrugas, su carácter continuaba siendo el mismo.

-Hola Narcissa -saludó la pelirroja sin mucho afán.

-Hola abuela -dijo la rubia dándole dos besos.- ¿Nos vamos ya? -insistió sin mucho entusiasmo.

-Sí querida, despídete de ellos y nos vamos -miró con cierta superioridad a la familia.

-Hasta luego tío -besó a la mejilla al moreno y luego a la pelirroja- Adiós tía Ginny.

Depositó sus cosas en el carrito y junto a su abuela desaparecieron de la estación.

Una vez fuera de la estación de Londres, la rubia se sorprendió al ver que su abuela había llegado en coche, no era lo normal en ella, dado que era un artefacto muggle.

-No digas nada -advirtió al ver el asombro de su nieta- Me ha obligado tu padre -añadió con cierto fastidio.

-¿Por qué? -preguntó confusa mientras entraba por la puerta. Por fuera parecía un coche viejo y pequeño, pero por dentro era muy amplio, había un largo asiento color rojo y una pequeña ventanita donde daba al chofer.

-Piensa que después de tu regreso tendrías que descansar, por el viaje y todo eso, la red flu no le parecía bien, ni tampoco el aparecerse, tonterías. ¡ASÍ TARDAMOS MÁS! -bramó con rabia.

La rubia prefirió ignorar a su abuela, muchas veces no la soportaba, era cierto que ella ayudó a su padre a criarla y bajo las exigencias de él de no enseñarle nada oscuro y sin costumbres "MALFOY". Pero ella seguía en su línea de despreciar a los muggles, una vez escuchó una discusión con su padre en la que insultó a su madre

______________________FLASHBACK______________________

-¡NO ENTIENDO COMO NO QUIERES CASARTE CON ASTORIA GREENGRASS! TODO POR ESA ESTUPIDA MUGGLE -gritaba enfurecida. La escena era horrible, ella tenía 7 años cuando la presenció desde las escaleras a escondidas.

-No insultes a Hermione madre, ¡gracias a ella estoy aquí! Y tu nieta también -le dijo con tono severo- Merece respeto por tu parte.

-No me hables de respeto Draco, ¡tú fuiste el primero en no respetar nuestro apellido casándote con ella! -lo acuso alzando más la voz. - Una insignificante muggle -dijo con asco.

-No te metas con mi mami -intervino una voz infantil, Kate salió de su escondite.

-Kate mi vida, ¿qué haces que no estás durmiendo? -dijo suavemente el rubio yendo hacia ella y cogiéndola en brazos.

-No podía momir
me habéis despetado -apoyó su pequeña cabeza en el hombro de su padre.

 

-Lo siento mi vida, ya hemos terminado, ahora a la cama -le acarició su rosada mejilla con dulzura. Miró a su madre con enfado, ella había permanecido callada, delante de su nieta no quería discutir- Buenas noches madre. Dile adiós a la abuelita.

-Adiós abueli -se despidió moviendo su diminuta manita.

-Adiós cariño -fingió una sonrisa y despidiéndose con la mano.

______________________FIN FLASHBACK______________________

-
la verdad, no parece bien que lo haga -decía Narcissa.

-¿El qué? -preguntó Kate al no entenderla.

-¿Me has escuchado? -preguntó molesta.

-No -respondió con indiferencia.

-No me contestes así niña -le dijo con severidad- Te estaba diciendo que tú padre ha hecho mal por no venir a por ti por ir
bueno a ese sitio, no me parece bien -se quejó con una mueca.

-Puede hacer lo que quiera, es libre y mayorcito -le contradijo un poco harta por sus quejas.

-Si bueno
-murmuró la mujer por lo bajo.

-Señoras ya hemos llegado a la mansión -anunció el chófer bajando la ventana.

Después de la muerte de su madre, Draco había comprado una lujosa casa, más bien dicho una mansión. Tenía 3 plantas y 5 habitaciones, 3 baños, un despacho, un espacioso comedor y una gran cocina. La casa era rodeada por un césped verdoso, con diferentes flores y estatuas de mármol. En un lado había un pequeño parque donde años atrás la rubia pasaba las horas jugando, en medio de la entrada una excepcional fuente. La verja que protegía la casa era negra con pinchos encima, la puerta no llevaba cerradura, solo se podía abrir mediante una contraseña, estaba decorada en la parte superior por unas siglas en dorado: DM&HG. El rubio decía que era la casa que su madre siempre había deseado, pero ella sabía que no era del todo cierto, pues Harry le había dicho que su madre era muy modesta y no le gustaba las extravagancias.

-Sempre units (siempre unidos) -dijo la rubia en voz baja, su padre había puesto esa contraseña porque solo podían saberla cuatro personas: Harry, Ginny, él y ella. Había escogido esa frase porque le recordaba su estancia en Valencia cuando huían de los mortífagos, pues le pareció original y de seguro que nadie la descubriría.

Las puertas se abrieron ante las palabras, una caminito de piedra llevaba a la puerta principal. No hacía falta llevar llave, al decir la contraseña quería decir que eras de fiar y podías entrar. Al abrir la puerta se pudo ver el majestuoso recibidor, su suelo estaba cubierto de mármol blanco, había pilares enormes del mismo color, a la izquierda había una escalera que llevaba al primer piso, enfrente una mesa de recibidor de mármol y vidrio Athens. A los lados de la mesa había dos puertas, una llevaba a la cocina y otra al comedor.

Subió por las escaleras con su baúl detrás de ella flotando, cruzó el ancho pasillo llegando a una puerta donde ponía: HABITACIÓN DE KATE.

Su habitación estaba decorada por tonos morados y blancos, en el centro de la habitación se encontraba una cama blanca decorada con cojines morados de diferentes formas. Al lado de la ventaba estaba su escritorio de madera blanca que hacía contrate con la pared morada, que era la única que no era blanca. Al otro lado estaba un armario empotrado de color morado claro, pequeñas estanterías cubrían las blancas paredes, libros y fotografías las llenaban.

 

Kate se dejó caer en la cómoda cama, mientras sus cosas descendían lentamente en el suelo, se acomodó más quedándose sentada y observando su cuarto.

-Bienvenida a casa Kate -dijo así misma con poco entusiasmo, estaba sola

CAPÍTULO 5

No sabía cuánto tiempo había estado durmiendo, sus esbeltas pestañas lentamente fueron levantándose dejando ver unos intensos ojos marrones, el olor a flores recién cortadas la hizo abrir más aun los ojos, se recostó buscando la procedencia de aquel exquisito olor cuando topó en su puerta con un precioso ramo de doce rosas rojas con lilium blanco y million.

Desde la cama lo miraba asombrada, se puso sus zapatillas corriendo y se acercó a la puerta cogiendo el hermoso ramo. Buscó impaciente alguna nota donde dijera quién era el dueño, por fin entre dos rosas se encontró una pequeña tarjeta donde ponía con perfecta caligrafía:

Para mi princesa, bienvenida a casa.

Sus ojos brillaron de la emoción, cuanto se molestaba su padre por ella, siempre la sorprendía con algo, siempre intentaba mantenerla feliz, si supiera que solo es feliz cuando está en casa y de bajón en el colegio, posiblemente lo mataría. La última vez que volvió a casa en vacaciones de verano la sorprendió con una fiesta sorpresa, le había comprado un precioso vestido y todos sus familiares y amigos la esperaban impacientes, sinceramente, adoraba a su padre.

Seguía oliendo las flores cuando tocaron a la puerta, Kate abrió con una sonrisa, pues sabía de quien se trataba.

-¡Papá! -gritó abalanzándose con el ramo en la mano a un rubio muy apuesto que le sonreía.

-Hola mi princesa -le devolvió el abrazo con la mayor dulzura que un padre podía mostrarle a su pequeña, cuanto la quería, cuanto la necesitaba. -Bienvenida a casa.

-Ya tenía ganas de volver -comentó separándose de él aún emocionada- ¿Y esto? -elevó el ramo mirando a su padre con picardía.

-Un regalito para mi princesa -dijo encogiéndose de hombros fingiendo poco entusiasmo, pronto comenzó a reír- ¿Te gusta?

-Me encanta papá -corrigió con sinceridad.

-Me alegro -la rodeó con los brazos acercándola más a él, le dio un pequeño beso en la frente- Vamos abajo, tu abuela está irritada porque aún no hemos cenado -comentó sin mucha emoción.

Juntos bajaron la escaleras charlando animadamente, la rubia le contaba sobre sus exámenes, notas y diversiones, excepcionando todo lo de Bryan y su pelea. Al entrar por la puerta del comedor una cara fría y disgustada los recibía sentada en una silla de la mesa.

-Ya era hora que aparecierais -su tono era seco, el rubio negó con la cabera mientras que Kate reía por lo bajo al ver a su padre burlándose de su abuela.

-Lo siento madre, estábamos teniendo una charla de padre a hija -la informó guiñándole un ojo a su cómplice.

-Sí, sí
Nina la cena -ordenó con soberbia a la elfa que estaba de pie junto a la puerta de la cocina.

-Si señora -asintió haciendo una reverencia, cuando se dispuso a salir una voz la detuvo.

-Nina párate -ordenó el rubio, miró a su madre asqueada- Nina no es nuestra sirvienta, ella solo nos ayuda a llevar la casa, recuerda que ella es libre -le advirtió.

 

-Y si es libre, ¿por qué trabaja? -replicó arqueando una ceja.

-Porque quiero ayudar el sr Malfoy y a la srita Kate, necesitan una ayuda después de la muerte de la ama -intervino Nina con voz chillona.

-Exacto, ahora por favor Nina ¿nos puedes traer la cena? -pidió educadamente a la elfa. Nina sonrío y volvió a hacer una reverencia, después entro por la puerta.

-Tonterías y más tonterías -farfullaba en voz baja Narcissa.

-Papá -el aludido miró a su hija con dulzura- ¿Cómo ha ido el día? -preguntó nerviosa con sus mejillas sonrojadas, no sabía si quería conocer la respuesta.

-Bien cariño, ha sido
como siempre -su cara se entristeció, la rubia se lamentó de haberle preguntado sobre eso- Pero cambiando de tema, estás aquí y son navidades -dijo alegrándose para animar a su hija.

-¿Qué me regalaras papi? -dijo poniéndole ojitos y con voz angelical. Draco empezó a reír a carcajadas, Narcissa solo se limitó a pegarle un sorbo a su copa de vino.

-Será una sorpresa pequeñaja -la rubia cruzó los brazos fingiendo hacer pucheros. Sabía que su padre no soltaría nada, era muy bueno guardando información.

Nina volvió con una bandeja llena de diferentes variedades de platos, sirvió cada uno chasqueando los dedos. Draco cortó un trozo de su bistec, siempre lo probaba antes de darle el visto bueno, Nina lo miraba nerviosa frotándose las manos.

-Está delicioso, como siempre -le comentó sonriéndole- Eres la mejor Nina.

-Gracias amo -agradeció haciendo otra reverencia, desapareció de la sala.

La cena transcurrió silenciosa y con normalidad, no era muy normal que ellos hablaran mientras cenaban, más que nada por las quejas de Narcissa, hacían caso para no tener que soportarla.

-Cuéntame historias de ti y de mamá como hacías cuando era pequeña -le pidió Kate sentada con las piernas encogidas en la butaca enfrente de su padre.

-Pensé que te habías cansado de oírlas -comentó en tono divertido el rubio posicionándose más en el sofá. - ¿Cuál quieres que te cuente?

-La que quieras papá todas me encantan.

-¿Alguna en particular?

-Cuéntame otra vez como os encontrasteis después de tanto tiempo -le dijo con sonrisa pícara.

-Esa ya te la he contado muchas veces -replicó riendo.

-Me encanta papá -su tono era soñador, romántico.

-Está bien -la rubia se sentó a su lado para escuchar bien cada detalle, cada entonada de su voz- Cuando yo empecé a trabajar en la empresa del abuelo él estaba en Azkaban, por lo que me tocó llevarla a mí. Como bien sabes yo de joven era un mujeriego y me gustaban todo tipo de chicas

-Excepto las muggles -recalcó cortándole.

-Exacto, la última de mis secretarias fue despedida pues era la que más se me resistió, la cual al final no conseguí nada. -hizo una pausa- Puse un anuncio en el periódico pidiendo una secretaria con buenos modales y blablá, me ahorro detalles, mi sorpresa fue cuando encontré a tu madre enfrente mía pidiéndome un puesto, yo no lo podía creer al igual que ella, por aquellos años yo seguía siendo un arrogante, ególatra y más adjetivas que tu tío Harry encantadoramente te dirá -los dos rieron- debo reconocer que traté mal al principio a tu madre no la acepté por su estatus de sangre, pero aún recuerdo aquél perfume que desprendía, aquellas esbeltas piernas que me volvían loco, sus ojos, sus labios rojos debido a que se los mordía, al igual que tú por lo que veo -comentó fijándose en Kate que se tapó con la mano sonriendo.

 

-¿Por eso la aceptaste al final, no? Por su cuerpo -cuestionó observando a su padre. El rubio se quedó pensativo varios segundos, respiró hondo.

-Podría decirse que sí, pensé que podría aprovecharme de ella como hice con las otras, quería humillarla, reírme de ella -sentía culpa por todo lo que le había hecho pasar, si alguna vez hubiera imaginado que acabaría con ella no lo habría creído. - Qué grande fue mi error, soy un necio -paso su mano por la cabellera despeinando aquellos hermosos mechones rubios.

-No te preocupes papá, al final acabasteis juntos y felices -lo animó dándole un abrazo mientras le besaba en la mejilla con ternura.

-¿Qué haría yo sin ti Kate?-cuestionó observando con ojos brillantes a su rubia hija.

-Nada hurón saltador -bromeó tirándole un cojín a la cabeza haciéndolo caer a un lado.

-¿Con que hurón eh? Ahora verás -el rubio le devolvió el cojín dándole también en la cabeza, pronto empezaron una guerra, plumas esparcidas por todo el suelo, por los muebles, por el pelo de ellos, las risas retumbaron por toda la casa, la familia disfrutó como nunca.

-¡Pararos yaaaaaaaaaaaaaaa! -una voz severa llegó hasta el salón haciendo parar en seco la guerra, Narcissa había lanzado un conjuro para su voz sonara más fuerte y llegará desde su cama.

-¿Por qué dejas que viva aquí la abuela? -preguntó indignada mientras se sacaba las plumas de la cabeza.

-Porque está sola Kate, además ya sabes que me ha ayudado mucho con tu crianza -el rubio también comenzó a sacarse las plumas.

-Pero odiaba a mamá, una cosa no quita la otra, a mí también me tiene tirria -comentó angustiada y con la cabeza baja.

-Nunca lo entenderás hija, aún eres muy joven.

-¿Joven? ¿Joven para qué papá? Para entender ¿que sigue odiando a los mestizos y sangres sucias? ¿Que no termina de aceptarme porque mi madre era una muggle? -su tono era alterado, estaba perdiendo la compostura se levantó sin esperar respuesta.- Me voy a la cama.

-Kate -comenzó a decir el rubio.

-No papá, como tú dices, no lo entendería -cortó tajante el tema. Subió por las escaleras recapacitando en todo lo que le había dicho a su padre, se había pasado, pero no iba a rectificar, ya no era la niña pequeña que se callaba con cualquier excusa.

Cuando llegó a su habitación se encontró con una lechuza posada en su ventana con un sobre en la boca. ¿De quién sería? Caminó hacia ella sin mucho entusiasmo, la cogió acariciando su suave pelaje, el pájaro ululo con fuerza mientras salía de la habitación.

Querida Kate:

Primero ante todo, espero que te lo estés pasando genial en tu casa con Draco, piensa que dentro de nada es Navidad y podremos vernos como dios manda. Por otro lado tengo que confesarte una cosa muy importante, espero que no te enfades mucho conmigo y me entiendas
Bryan Burdock te dijo todo eso porque momentos antes estaba hablando conmigo, me pidió que le contara sobre tu vida, no empieces diciendo difamaciones que te conozco, déjame que te explique, él me dijo que quería conocerte más para así poder entender y poder enterrar el hacha de guerra. Me traicionó sí, lo uso en tu contra
perdóname amiga mía, no sabes lo mal que me siento, enserio. Ahora de seguro estarás cerrando los ojos y los puños deseando matarme.

 

Te quiero, Rose.

Conocía perfectamente todas sus reacciones, durante la lectura había empezado a ponerla fina, después había cerrado los ojos de rabia y también los puños, esto llegó a hacerle gracia, pero sin olvidar que le había contado sobre ella.

Quería olvidarse del tema por unos días, vivir feliz y sin problemas, por lo que decidió que iría al callejón al día siguiente, tenía que mirar unas cosillas y así se despejaría. Sacó del armario su pijama, empezó a quitarse la ropa dejándola caer al suelo, se puso el pijama y se acostó dejándose llevar por la magia de Morfeo.

Aquella mañana se levantó temprano, quería ir cuanto antes al callejón, tenía planeado todo el día. Primero iría a ver regalos para su padre, sus tíos y sus primos, después miraría ropa porque su armario ya daba un poco de pena y por último, iría a visitar a su madre.

Se puso un vestido de manga larga y cuello alto marrón, con botas de pelo negras, guantes y un gorro blanco de punto. Bajó corriendo las escaleras esperando no encontrarse con ninguno, se sentía mal por lo ocurrido y no quería verle la cara a su padre. Se metió en la cocina sorprendiendo a la peque Nina que preparaba el desayuno.

-Ama me ha asustado -decía mientras se ponía una mano en el corazón.

-Lo siento mucho Nina -se disculpó ahogada por las prisas- ¿Puedes prepararme un zumo de naranja?

-No prefiere otra cosa -le mostró las cantidades de platos que se hallaban en la mesa que estaba preparando.

-No, un zumo por favor -pidió insistente con prisas. Nina asintió haciendo una reverencia, chasqueando los dedos, las naranjas flotaron del frutero yendo al exprimidor que se conectó solo, un vaso flotante se colocó al lado esperando recibir el jugo.

-Tome ama -le ofreció el zumo con una sonrisa.

-Muchas gracias Nina -le contestó cogiendo el vaso, empezó a beber apresuradamente, pronto se levantarían los otros, cuando se lo acabó dejó el vaso en la mesa y salió directa a la chimenea.

-CALLEJÓN DIAGÓN -las llamas verdes se la tragaron.

La blanca nieve adornaba el callejón, el suelo estaba cubierto por un manto blanco al igual que los tejados de los establecimientos. Estaba decorado con motivos navideños, la gente hablaba animadamente mientras compraban los regalos. Los niños jugaban tirándose bolas de nieve.

Comenzó a caminar entre la nieve como podía, la gente que conocía la saludaba mientras que otras la miraban con recelo, su apellido nunca cayó muy bien a las personas. Una bola de nieve le dio en la nunca haciéndole tambalearse, por suerte se pudo agarrar a una farola para no caerse. Al girarse para ver al dueño de aquella bola sus ojos enrojecieron de ira.

-¡Tú cabeza hueca, tienes el cerebro como un guisante inútil! -gritó con odio.


¡Holaaa! Espero que os haya gustado el capítulo de hoy. Intentaré actualizar lo más pronto posible, si me dejais comentarios lo haré más pronto, depende de vosotros (A)

Así qué ya sabeiss!! :)

Moooolts besets!

deesh_17

CAPÍTULO 6

Cuando se giró para ver el dueño descubrió a Bryan con una bola de nieve en la mano mirándola sin buenas intenciones.

 

-No me insultes muñeca de plástico -se defendió de la rubia dejando caer la bola.

-¿Muñeca de plástico? -preguntó con sarcasmo arqueando una ceja. -¿Acaso sabes lo que es?

-No soy tan estúpido como tú Malfoy -espetó con rabia.

-Bueno eso habría que verlo -se colocó las manos en las caderas con gesto de superioridad.

-Me marcho, no tengo ganas de verte más la cara de víbora -la aludida abrió la boca asombrada y a la vez irritada. ¿Víbora?

-Yo no quiero verte a ti tu cara de rata de alcantarilla -reprendió siguiendo su camino.

Durante la mañana no volvieron a encontrarse, Kate hizo todas sus compras, solo faltaba mirarse algo de ropa e ir a una floristería (n/a: no sé si en el mundo mágico hay xd), visitó varias tiendas, ninguna la convenció, sus estilos eran demasiado
¿Cómo decirlo? Antiguo se podría decir. Paseando se encontró con una que le llamó bastante la atención, su apariencia era moderna, en el escaparate se podía ver diferentes tipos de ropa, para duendes, magos, brujas etc. (N/a: ¿os suena de algo? ^·^) Sin pensarlo entró asombrándose más por la amplitud y las cantidades de ropa que había en diferentes estanterías. Se adentró más en la tienda cuando unos ojos curiosos la miraban con detenimiento desde el mostrador.

-¿Herm? -la llamó con desconcierto, cerrando los ojos y volviéndolos a abrir.

-Perdone, se ha equivocado, yo no soy Hermione -corrigió con educación sonrojándose- Soy su hija.

-Disculpa joven, es que me has recordado a tu madre -el hombro se ruborizó por su error.- Ha muchos años que no la veo, ¿cómo está? -preguntó con emoción. Él no se enteró de lo que ocurrió

-Mi madre murió hace 15 años -le informó con tristeza, el chico se quedó estático por la sorpresa con los ojos en blanco.

-Murió -musitó sin creerlo aún, sus ojos empezaron a brillar.

-Lo siento -se disculpó por la terrible noticia- ¿Hacía mucho que conocías a mi madre?

-La última vez que la vi fue cuando comenzó a trabajar en la oficina de tu padre -ahora era Kate la que se quedó estática, ¿Cómo sabía quién era su padre?- Eres rubia y te pareces mucho a tu madre, cuando la conocí suspiraba los vientos por su rubio y apuesto jefe -comentó con una pequeña sonrisa de lado.

-¿No volviste a saber ya nada de ella? -preguntó con curiosidad.

-Nada -negó con la cabeza- Solo sé que fue a una fiesta con tu padre y desapareció del mapa.

-Me llamo Kate -se presentó ofreciéndole la mano

-Yo soy Matt -la aceptó con mucho gusto- ¿Venias a por algo?

-Ya da igual, vendré otro día -dijo quitándole importancia -Bueno, me voy, un placer

-Igualmente Kate -coincidió haciendo una pequeña reverencia.

Después de salir de la tienda, compró un ramo de azucenas, margaritas y rosas, al tenerlo ya todo emprendió camino hacia su destino el cual hacía mucho tiempo que no iba.

Kate caminaba entre losa y flores, se pudo ver la tristeza que se desprendía de ella, la nieve había cubierto la mayoría de lápidas dejándolas ocultas en un manto blanco. No tardó en llegar mucho, recordaba perfectamente el camino. Llegó hasta una losa mármol blanco que no estaba cubierta por el manto blanco, estaba llena de diferentes flores, las que su padre dejaba constantemente y si no se equivocaba las de Harry y Ginny. Se dejó caer arrodillándose ante ella, sus ojos empezaron a brillar dejando libres a finas lágrimas, hacía mucho tiempo que no la contemplaba.

 

-Mamá, perdona por no haber venido desde hace mucho, sé que no tengo excusa, te echo mucho de menos mamá, aunque no te haya conocido en persona te necesito, necesito de tus consejos, necesito tu ayuda, en fin todo. Papá se porta realmente muy bien conmigo, me mima demasiado diría yo -esbozó una tierna sonrisa- Seguramente ya te habrá contado como voy en el colegio y mis calificaciones
espera que sea como tú -hizo una pausa haciendo una mueca de angustia- No digo que no quiera ser como tú, simplemente me exigen mucho y esperan grandes cosas como las que hacías tú, no me malinterpretes estoy muy orgullosa de ti, pero yo quiero ser Katherine, no Hermione, nunca llegaré a ser como tú, espero que me entiendas. No puedo más con la presión, últimamente estoy más alejada de los primos y de la gente que me rodea, mi humor ha cambiado, por no decir las propensas peleas que tengo con un chico de mi curso.

Me recuerda a papá cuando era joven, ególatra, narcisista, prepotente y como dice él: Más adjetivos que tío Harry me recordaría con gusto -volvió a reír- Pero me llamó sangresucia y sabelotodo -su expresión cambió- Si estuvieras aquí me dirías que yo soy de sangre mestiza, que no tendría por qué preocuparme, pero cuando me lo dicen me duele muchísimo, porque es como si te lo estuvieran diciendo a ti. Debo reconocer que yo también soy prepotente y con mal carácter, pero que esperan habiéndome criado con papá y la abuela Narcissa, ¡ay la abuela! Me lleva por el camino de la locura, con sus quejas, sermones y críticas, menos mal que no tienes que aguantarla, aunque tú ya tuviste lo tuyo

Papá no sabe que he venido aquí, discutimos ayer
mejor me ahorro los detalles. -Se levantó secándose las lágrimas- Serás siempre la mejor bruja que ha habido en la historia, te prometo que volveré a visitarte a menudo mamá.

-No sabía que fueras así Malfoy -dijo una voz detrás de ella. Bryan la miraba con compasión, había estado escuchando todo lo que le había dicho.

-¿Qué ha haces aquí? -se apresuró secándose las lágrimas cambiando el tono.

-Te seguí, pensaba que ibas a ir a algún otro lugar, cuando vi que entrabas aquí sentí cierta curiosidad. ¿Por qué no eres así en la vida real? -preguntó suavemente. Era muy raro en él en que le hablara de esa forma, de su boca solo habían salido desprecios.

-¿Así como?

-Dulce, mostrando sentimiento, sin prepotencia, siendo tú misma -no era una crítica sino un comentario como haría un amigo.

-¿Qué más te da? -Preguntó con ira- Primero me insultas, te metes con mi madre y ahora ¿me hablas así? ¡Aclárate Burdock!

-¡Te hablo así porque me he dado cuenta que no das asco! Qué eres una persona en la que se puede hablar tranquilamente, que tiene sentimientos y no serrín en el cerebro. -explotó enfurecido.

-Engañaste a Rose para que te lo contara todo sobre mí -acusó alterada

-Quería conocerte, sabía que tú no hablarías civilizadamente conmigo -dijo sin darle importancia.- Pero luego tú ibas por el mundo de diva y eso me fastidia mucho en las personas. Puedo llegar a ser todo lo mujeriego que quieras, pero solo me interesan las que tienen dos dedos de cerebro, como tú. -le dijo mostrando verdadera sinceridad. Viendo que la batalla no tenía final le dio la espalda y se fue.

 

La rubia no logró articular palabra, se había quedado petrificada por sus palabras: solo me interesan las que tienen dos dedos de cerebro, como tú, eso quería decir que ella le interesaba.

Un cosquilleo nació en su interior, debía de admitir que era guapísimo, sus ojos encandilaban a cualquier chica y tenía un cuerpo de infarto. Pero su carácter lo estropeaba todo, ella no podía hablar, era igual que él.

Miro su reloj para ver la hora, ya era muy tarde, Draco estaría preocupado buscándola. Echó una última mirada a la losa para luego desaparecer entre la oscuridad que se apoderaba del día.

-¿Dónde has estado Kate? -le preguntaba su padre al verla entrar por la puerta. Estaba muy enfadado, daba miedo.

-A comprar los regalos de navidad -le enseñó las bolsas, fingiendo inocencia.

-Te has ido muy temprano, ni tu abuela ni yo sabíamos nada de ti.-le regañó sin cambiar su tono.

-No es mi culpa que me haya entretenido -replicó molesta. Quiso subir por las escaleras cuando la mano de su padre la cogió con fuerza.

-Katherine Desirée Malfoy -la llamó serenándose con tono severo- ¿Dónde has estado, después de hacer las compras?

-¿De verdad quieres saberlo Draco Lucius Malfoy?- le preguntó imitando su tono. Draco asintió sin hacer caso a la burla de su hija. -He ido a ver a mamá, ¿contento? -le confesó con sarcasmo. Se deshizo del brazo del rubio y subió a toda prisa a su habitación.

Draco entró en el salón pensativo por lo que le acababa de confesar su hija, se sentó en su sillón de cuero negro sin quitar su expresión.

-Esta niña conseguirá matarme -comentó en voz alta.

-Es igualita a ti, ¿Qué esperas cariño?

-Tenía la esperanza que heredara todo lo bueno de ti.

-Es joven aun Draco, déjala crecer, pronto se dará cuenta de cómo es la vida, ya no es una niña pequeña a la debas sobreproteger, es una joven hecha y derecha.

-Tienes razón Herm, pero es lo único que me queda, mi razón de vivir, es tu viva imagen. A veces me da la sensación que me miras tú a través de sus ojos.

-Siempre me tendréis a vuestro lado, velando por vosotros.

-Te amo Hermione, siempre lo haré

-Yo también te amo Draco, nunca dejaré de hacerlo por muy lejos que estemos.


¡Holaaaaaa! Bueno bueno, ¿qué le estará pasando a nuestro rubio? ¿Se estará volviendo loco o de verdad puede hablar con Hermione?

Espero que os haya gustado este capítulo y ya sabeis si quereis continuación.

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deesh_17 (L)

CAPÍTULO 7

Mis queridos lectores no penséis que nuestro amado Draco se ha vuelto loco, en absoluto, en el mundo mágico hay millones de sorpresas, como que después de la muerte ciertas personas se conviertan en fantasmas, que con el sacrificio de una madre por un hijo le otorgue protección total hasta que cumple 17, ¿por qué no se podría hablar con una persona en ciertas ocasiones? No digo que reviva, pero sí poder de cierta manera poder comunicarte. La magia es una caja con muchas preguntas y algunas sin respuestas.

 

Kate se había encerrado en su cuarto desde que había llegado, su propio orgullo la hizo quedarse ahí a la hora de la cena cuando su padre la llamó para bajar. Estaba realmente enfadada con él, después de tanto tiempo la seguía tratando como una niña pequeña, había madurado, se lo demostraba constantemente, el que él no se diera cuenta la irritaba más.

Tocaron a la puerta para abrir pero ella le había echado un hechizo sellador.

-Kate abre la puerta por favor -le pedía el rubio desde el otro lado.

Ella no contestó prefirió ignorarlo y seguir leyendo el libro.

-Abre la puerta -repitió cada vez más enfadado, nada igual que antes.- Alohomora.

Se oyó un clic al abrirse, se abrió de un portazo mientras entraba Draco con gesto enojado.

-No vale has hecho trampas -se quejó sin levantar la vista del libro.

-Te estás comportando como una chiquilla, ¿podemos hablar? -le rogó sentándose a su lado.

-¿Hablar? Querrás decir hablar tú y yo solo escuchar -siguió sin levantar la vista.

-No, hablar los dos -le corrigió con tono dulce. Kate dejo el libro a un lado para atender a su padre.

-Empieza -le dijo poniendo atención.

-Perdona por mi comportamiento de antes, sé que me he pasado, pero compréndelo, no sabía nada de ti, en todo el día no habías aparecido y cuando vuelves no le das importancia al asunto. Eres joven y muy madura para tu edad, no te lo niego, pero cuando seas madre opinarás igual que yo, te lo aseguro.

-Yo también te quiero pedir perdón papá, me he comportado como una niña arrogante y caprichosa. Para serte sincera me he ido temprano para no cruzarme contigo -le confesó con arrepentimiento.

-¿Tan mal padre soy? -preguntó decepcionada.

-En absoluto, eres el mejor padre que una persona puede tener -los dos se abrazaron dejando de lado el enfado y dejando paso al cariño otra vez.

- Te voy a prometer una cosa -le anunció mirándola a los ojos.

-Dime

-A partir de mañana voy a prestarte más atención, haremos cosas juntos, ¿qué te parece? -propuso animadamente. Con un dedo tocó la respingona nariz de la rubia haciéndole reír.

-Me parece muy bien papá, no desearía otra cosa -coincidió sonriéndole.

-Entonces, a la cama ya -se levantó dejando que la rubia se acostara- Buenas noche cariño -le besó en la frente.

-Buenas noches papá -se despidió viendo al rubio saliendo por la puerta. Las cosas iban mejorando.

Los siguientes días los pasaron juntos, el rubio la llevó al mundo muggle para enseñarle todo eso, no se consideraba un experto pero sí recordaba cada lugar al que él había ido, la heladería donde probó por primera vez el helado, aquellas calles donde paseó por primera vez con la castaña, visitaron el zoo a petición de Kate y para terminar de tenerla contenta se la llevó de compras donde arrasó en todas las tiendas (N/a: Normal con un padre rico quién no.) El segundo día fue más tranquilo, pasearon por las calles de Hogsmeade que rebosaba de visitantes que habían dejado los regalos para última hora. Decidieron descansar en Las tres escobas tomándose algo.

-Madame Rosmerta una cerveza de mantequilla -pidió Kate cuando se acercó la mujer.

-¿Y usted Malfoy? -le preguntó al rubio.

-Hidromiel -contestó con educación- Gracias

 

-De acuerdo -asintió yéndose a atender otra mesa.

-Bueno papá, ¿Cuándo nos vamos? -preguntó entusiasmada.

-Después navidad cielo, he pensado que sería mejor pasar el día con los Potter y luego emprender nuestro viaje -contó contento.

-Bien pensado, así les doy los regalos -coincidió haciendo trocitos su servilleta.

-Aún no les he avisado ahora que pienso -se pasó su mano por su cabellera- Será una sorpresa.

-Si quieres papá, podemos comer los dos y luego ir a visitarlos -propuso apoyando su cabeza en un brazo.

-No es mala idea, una navidad los dos solos -le comentó sonriéndole.

-Sin la abuela -agregó severa.

-¿Pretendes dejar a la abuela sola? -preguntó riendo por el tono de su hija.

-Siempre encuentra solución -se encogió de hombros.

-Eres mala ¿eh? -le acusó bromeando.

-Soy una Malfoy -aseguró haciendo gesto de orgullo.

-La mejor de todas diría yo -afirmó guiñándole un ojo.

Cuando llegaron las bebidas brindaron por unas buenas vacaciones juntos, pasaron un rato hablando sobre España y lo maravillosa que era.

El día llegó tranquilo, la nieve cubría todo el jardín haciéndolo parecer precioso, el agua de la fuente se quedó congelada donde varios pájaros intentaban beber dando picotadas en el hielo.

La rubia dormía tranquilamente sobre sus moradas sabanas, unas manos empezaron a zarandearla.

-Kate despierta -la llamaba su padre.

-Déjame dormir -decía somnolienta girándose al otro lado.

-Va perezosa -insistía zarandeándola más.

Abrió los ojos lentamente frotándoselos, al girarse encontró un enorme regalo sostenido por su padre que la miraba radiante.

-¡Feliz navidad hija! -anunció esbozando una gran sonrisa.

-¡Feliz navidad papá! -sus ojos seguían mirando el regalo.

-Toma ansiosa -le entregó al ver sus ojos.

Kate lo abrió impaciente rasgando el papel sin piedad, cuando terminó de hacerlo pedazos se encontró con una caja morada.

-Te gusta chinchar ¿eh? -preguntó fastidiado mirando a su padre.

-Ábrelo y calla.

En el interior de la caja habían 4 objetos que dejaron maravillada a la rubia, primero sacó unos hermosos pendientes de oro blanco a juego con una fina pulsera, después sacó un hermoso vestido corto palabra de honor de seda, era negro con un lazo largo en la cintura verde, Kate estaba maravillada, por último quedaba en la caja los zapatos negros de tiras, no le causó tanta emoción como lo había hecho el vestido.

-Te quiero papá -se lanzó a los brazos de su padre a punto de llorar, su padre le respondió acariciándole su platino pelo con delicadeza.

-Me alegro de que te guste hija-comentó soltándola y recuperando la compostura.

-¿A qué se debe este regalo? -preguntó curiosa.

-Lo vi y me pareció perfecto para ti -le contestó sonriéndole.

-Muchas gracias -logró articular aún asombrada por el regalo.

Draco la acercó a él con un brazo, Kate se acurrucó mientras el rubio le besaba la frente.

-Póntelo hoy, es un día especial -opinó sin soltarla

-Lo haré -acepto sonriendo.

Se acercaba la hora de la comida, Kate llevaba puesto el vestido negro que le había regalado su padre, estaba poniéndose los pendientes ensimismada en sus pensamientos, no se pondría collar por lo que lo sustituyó por la pulsera, no quería demasiados adornos. Se recogió el pelo en una coleta alta de caballo dejando caer delicados rizos que se hizo con un hechizo. No quería abusar de maquillaje por lo que solo se puso la raya de los ojos, rímel y un poco de color en los labios, no quería parecer una muñeca. Se echó un último vistazo en el espejo para perfeccionarse de que estaba lista, sin más demora bajó al comedor.

 

-Estás bellísima hija -alagó viéndola entrar por la puerta.

-Gracias papá -agradeció sonrojada.

-No hay de qué -le hizo un ademán para que se sentara.

Nina preparó para ese día pollo, ensalada de pasta, patatas asadas, de postre preparó cosas variadas, mousse de chocolate, suflé de limón y bizcocho. Durante la comida rieron y hablaron sobre su viaje.

Una lechuza se posó en el filo de la ventana ululando para llamar la atención. La rubia se acercó extrañada, pues no la reconocía, cogió la carta que iba dirigida a ella, la lechuza retomó el vuelo saliendo de la casa.

-¿Quién es Kate? -preguntó el rubio desde la mesa.

-Es para mí papá -buscó por detrás para ver quien se lo había enviado, su boca se desencajó- Es de Bryan Burdock -dijo en un susurro.

-¿De quién? -repitió desconcertado por la expresión de su hija.

-De un amigo -mintió, no eran amigos y por el momento no lo serían.

Desplegó el pergamino con impaciencia, comenzó a leer .

Malfoy:

Estarás sorprendida al leer esta carta, yo también lo estaría. Desde el último día que hablamos no dejo de pensar en ti y en tu verdadera forma de ser. Por eso me gustaría preguntarte si me harías el honor de quedar conmigo un rato esta tarde, para conocernos mejor y esas cosas, así podríamos ser amigos en vez de seguir con nuestras peleas.

Sí aceptas te esperaré esta tarde a las 5:00 en el bar de Las tres escoba, espero que sea que sí, nunca he tenido tantas ganas de hablar con una persona.

Te espero Kate.

Bryan Burdock

La había llamado por su nombre, su corazón latía con fuerzas, el cosquilleo de la otra vez había vuelto. ¿Y si era una trampa? No lo creía, además que no conseguiría nada, ¿y si fuera verdad? Sería una especie de cita, ¿Cita? No no, imposible, una cita con su peor enemigo, no sabía qué hacer, su cabeza decía no, mientras que su corazón decía que sí. Siempre hacía caso a su cabeza ya que en otras ocasiones la había salvado de muchos problemas, pero su corazón tampoco se podría equivocar mucho, ¿o sí?

Se quedó varios minutos en el mismo lugar pensativa, bajo la atenta mirada de su padre que intentaba averiguar en qué pensaba su hija.

-Papá -lo llamó reaccionando y sacudiendo la cabeza.

-Dime -fingiendo que comía.

-Si tuvieras que tomar una decisión a quién le haría caso, ¿A tu cabeza o a tu corazón? -planteó seria. El rubio lo meditó pasando su mano por su pelo apartando los mechones que caían por su cara. Para el asombro de la rubia su padre esbozó una sonrisa.

-A tu corazón -contestó por fin sin parar de sonreír.

-¿Estás seguro? -dudó mordiéndose el labio.

-Vida mía, si yo no hubiera hecho caso a mi corazón tú no estarías aquí -le contó él mirándola.

Si él no se hubiera arriesgado por la castaña desafiando a los mortífagos, escondiéndose de ellos, arriesgando su propia vida, si no hubiera hecho caso a su corazón, jamás habría conocido lo que era el amor, el amar a una persona y ser correspondido, no habría tenido a Kate, seguramente su vida seguiría siendo fría y solitaria. Yendo de mujer en mujer, pero sin ninguna que lo quisiera por cómo era, sino por lo que tenía.

 

Mis queridos lectores ahora yo os planteó la pregunta: A quién hay que hacer caso, ¿al corazón? o ¿a tu cabeza?

Yo Hermione Jane Granger narradora de esta historia os contesto, hay que hacer caso a los dos, pero siempre saber elegir en ciertas ocasiones. Cuando se trata de amor, el corazón no suele fallar, cuando se trata de problemas la cabeza es tu mejor ayuda. Yo usé en mi vida los dos, mi corazón al elegir a Draco como el amor de mi vida, la cabeza al sacrificarme para que él viviera junto a nuestra hija.

CAPÍTULO 8

Después de la gran sorpresa que había recibido la rubia decidió que iría a casa de los Potter al terminar la "cita" por así decirlo. Terminaron de comer sin menciona ni una palabra de la carta, a Draco no le hacía falta preguntar que decía la carta, pues los gestos y expresiones de la rubia hablaban solos. Desde que la había recibido no para de mirar el reloj con impaciencia, sus mejillas seguían estando rosadas, se notaba que estaba intranquila, una de dos, o tenía una cita con aquel amigo o le habían dicho algo muy muy fuerte.

-Háblame de ese amigo tuyo -le dijo el rubio, Kate dio un respingo que hizo reír a su padre. Sus sospechas se confirmaron, se trataba de una cita.

-Solo es un amigo, solo eso -intentó zanjar la historia.

-Si fuera solo un amigo no te habrías puesto roja y más nerviosa -puntualizó disfrutando de la escena.

Al verse en un callejón sin salida, volvió a mirar al reloj esperanzada que fuera ya la hora, por suerte lo era. Se levantó de golpe sin contestar al rubio que la seguía mirando expectante.

-Me voy, llego tarde -le informó caminando apresuradamente hacia la puerta.

-Ten cuidado con él, si te hace algo un crucio no vendría mal -le dijo cruzándose de brazos y riendo. La rubia se asomó por la puerta sacándole la lengua y desapareciendo.

-Draco nada de crucios

-Solo era una broma Hermione -fingió hacer pucheros.

-Pero si lo hiciera te sentirías muy orgulloso ¿a que sí?

-No te lo voy a negar -dijo poniendo cara de travieso.- Si le hace algo lo mato.

-No cambiarás. No es mal chico, por lo que he observado se siente atraído por ella.

-¿Y quién no? Es bellísima, además su segundo nombre lo dice todo, Desirée, deseada por todos.

-Tengo buen gusto para elegir nombres.

-Yo también, te elegí a ti, ¿recuerdas? -le informó con voz seductora.

-Creo que fue al revés -respondió la voz divertida- Draco, ¿por qué no te buscas una novia, o una amiga? Así no estás solo.

-¡No! -Gritó molesto- Todo el mundo me dice lo mismo.

-Enserio, no me molestará, quiero que seas feliz y vivas tu vida. Yo sé que siempre me amarás, pero mereces recibir cariño y no me digas que con el de Kate te basta porque no.

-Yo te amo a ti.

-Y lo sé mi vida, pero puedes querer a otra persona, lo nuestro nunca será parte del olvido. Hazlo por mí.

 

-No

-Sí

-No

-Sí

-No

-No

-¡SÍ! -bramó con fuerza, cuando lo pensó se dio cuenta que había picado- ¡Ouch! Está bien, tú ganas.

-Siempre lo hago.

-No te saldrás siempre con la tuya fantasmilla -bromeó cruzándose de brazos.

-No soy un fantasma -corrigió molesta.

-Anda ves a vigilar a tu hija, a no ser que quieras que lo haga yo -puso cara de malicia, si lo hacía él, en cuanto se acercaran más de 5 centímetros atacaría, al pensarlo no pudo evitar esbozar una sonrisa.

El día empezó a oscurecer, era normal en aquella época, en invierno siempre anochecía pronto. La rubia caminaba por la espesa nieve por las calles de Hogsmeade, llevaba un abrigo que le llegaba hasta los tobillos, mediante un conjuro hizo que por dentro abrigara como si llevara 5 prendas encima. No terminaba de estar segura si estaba haciendo bien quedando con Bryan, hizo caso a su padre y siguió a su corazón. Visualizó el bar a 3 metros de ella, un joven castaño de ojos atrayentes la esperaba impaciente en la puerta. Kate se acercó lentamente con la cabeza agachada y mejillas sonrosadas.

-Gracias por venir -le cogió la mano y se la besó con suavidad- Estás preciosa.

-Gracias -solo pudo decir eso, aún estaba en estado de shock.

-Un placer -le dijo dedicándole un sonrisa confortable- ¿Pasamos?

La rubia asintió con las mejillas aun sonrosadas, el ambiente era tranquilo, el local estaba medio vacío, los clientes estarían con sus familias. Buscaron un mesa lo más apartada posible para tener intimidad y hablar sin oídos curiosos.

-Yo te ayudo -se ofreció ayudándole a quitarse el abrigo, dejando al descubierto su piel de aspecto suave, la examinó cada centímetro de su cuerpo hasta llegar sus piernas bien formada, estaba maravillado por aquella diosa que tenía delante.

Recobró la compostura sentándose a su lado sin quitarle los ojos de encima.

-¿De qué querías hablar? -dijo la rubia rompiendo el silencio.

Bryan no contestó, seguía mirándola deslumbrado por tanta belleza. Kate al percatarse de como la mirada ladeó la cara ocultando sus mejillas más sonrojadas.

-Tengo que irme dentro de 2 horas, por favor contesta -imploró impaciente.

-Háblame de ti -habló por fin.

La rubia se quedó pensativa, tenía que pensar que le iba a decir, había cosas que lo espantaría.

-No tengo mucho que contarte, ya te encargaste de preguntarle a Rose, ¿no? -le dijo con sarcasmo, Bryan la miró con gesto suplicante.

-No me cuentes tu vida, si no cuéntame cómo eres tú -le propuso encogiéndose de hombros.

-Me encanta leer, sobre todo novelas de misterio, suelo leer de todo, pasear por el lago, ir de compras, ayudar a la gente y estar con mis amigos. Mi descripción sería que tengo mucho carácter, puedo llegar a ser la persona más simpática del mundo pero si me molestan mucho la más estúpida y malvada. Reconozco que soy un poco creída -se sonrojó- pero paso de los chicos que supuestamente "babean" por mí.

-¿Pasas de todos? -preguntó, más que una pregunta era una indirecta.

-Bueno, yo
yo-empezó a tartamudear por los nervios- Más o menos -respondió al final.

Bryan extendió su mano rozando con dulzura la de Kate, mientras la miraba fijamente a los ojos, esos preciosos ojos marrones. La rubia se sonrojó aún más agachando la cabeza, cuando miraba sus ojos azules el cosquilleo le volvía a su estómago. ¿Se estaba enamorando? No, imposible, del odio al amor hay un paso pero ella no lo había cruzado, ¿o sí? No podía odiar a una persona con toda su alma y con dos tonterías robarle el corazón
no era posible, de todas formas ella no podía hablar, sus padres pasaron del odio al amor. Bryan era
espectacular, ahora que se fijaba bien, era un adonis, cuerpo perfecto con marcados músculos, ojos azules cielo, atractivos y tentadores. Su aroma era varonil fácil de reconocer e irresistible para ella.

 

-¿Pasarías de mí? -preguntó intensificando su mirada dejando a la rubia aturdida.

-No te conozco casi y lo que conozco no me gusta -contestó molesta apartando la mano con brusquedad.

-Lo que tú me demuestras tampoco me gusta nena -se defendió mirándola descaradamente con rabia.

-Pues bien -dijo firme apartando su mirada de él.

-Va por favor una oportunidad -le suplicó con ternura cambiando su expresión- Nos conocemos y si vemos que seguimos igual olvidamos esto.

-¿De verdad quieres estar conmigo? -cuestionó arqueando una ceja. El chico asintió sin decir nada. Kate lo estuvo meditando, en el fondo ella quería pero tenía miedo de quererlo y que él le diera la patada después. -Está bien, solo una oportunidad, pero hay ciertas nor
-sus labios fueron interrumpidos por los del chico, eran cálidos y suaves, se besaron con ímpetu, Bryan cogió su mentón acercándola más a él con delicadeza, al encontrarse sus lenguas una corriente recorrió el cuerpo de ambos que hizo intensificar el beso. Kate nunca antes había besado a un chico, pero aprendía rápido y se enganchó enseguida dejándose llevar. Acercó su mano a la nuca del castaño acariciando sus mechones a la vez que lo acercaba más a ella. Como todo ser humano, necesitaban respirar y la falta de oxígeno los hizo separarse cada uno más rojo que el otro.

-Que quede entre nosotros -dijo Kate avergonzada- Hasta que tomemos una decisión.

-Trato hecho -aceptó volviéndola a besar, esta vez con dulzura, ternura y sorprendentemente amor.

Ver a mi hija besando al chico al que ella quería sin que ella aun lo supiera, me hacía la persona más feliz del mundo. Había encontrado el amor en un chico que le entregaría su corazón en cuanto ella le dejara. Tendrían broncas (como todo el mundo), se separarían por ellas, pero se darían cuenta que se necesitarían, que necesitarían estar juntos. Dentro de poco lo comprobaremos, porque el amor no tiene barreras. Si Malfoy-Granger pudieron amarse, Burdock-Malfoy también, esta no es la historia de Draco y Hermione, no, es la historia de Bryan y Kate, como el amor puede con todo en cualquier año, en cualquier época.


¡Holaaaaa! Aquí tenéis el capítulo de hoy, perdón por la espera con esto de las vacaciones estoy fuera todo el día.

¡Espero que os haya gustado, es cortito lo sé, comentarme mucho. ¿Llegaran a ser algo nuestros protagonistas? ¿Se repetirá la historia nuevamente? Todo depende de vosotros J

AVISO: Hasta dentro de 3 días no volveré a actualizar porque me voy de vacaciones, si llego a 10 comentarios actualizaré en cuanto pueda.

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Deesh_17 (L)

CAPÍTULO 9

Seguían besándose con pasión, con sus lenguas jugando, cuando se oyó un carraspeo que los hizo separarse. Madame Rosmerta los miraba con reproche.

-Me parece bonito que os queráis, pero no uséis mi bar de picadero -les regañó con severidad.

-Lo sentimos -se disculpó Bryan con persuasión mirándola fijamente.

-Bueno
esto -empezó a decir al sentirse atraída por sus ojos azules, sacudió la cabeza serenándose- ¿Vais a pedir algo? -les preguntó con tono grosero.

-Yo quiero una cerveza de mantequilla, ¿y tú Kate?-le preguntó cogiéndola de las manos con ternura. La aludida miró el reloj que tenía enfrente, eran los 8 y 15, pegó un bote que dejó a Bryan y Rosmerta desconcertados, tomó su abrigo.

-Tengo que irme, ya nos vemos -le dijo dándole un beso fugaz a su extrañado ¿novio?

Salió por la puerta lo más rápido posible, Rose la estaría esperando, al igual que su padre. Era increíble lo rápida que había pasado la tarde estando con él, 3 horas dándose besos y arrumacos, normal que sus labios estuvieran secos y rojos. Al pensarlo estalló a carcajadas ella sola en mitad de la calle.

Se apareció en el umbral de su casa, los copos de nieve adornaban su pelo, con una sacudida se los quitó. La casa estaba vacía, lo que quería decir que su padre ya se había ido. Los regalos los tenía arriba en su cuarto, no podía usar la varita para traerlos, una idea se le apareció.

-Nina -llamó en voz alta. Se oyó un crack y de la nada apareció la elfo.

-Dime ama -hizo una reverencia. Kate se acercó arrodillándose ante ella con cariño.

-Nina, ¿podrías traer los regalos que tengo arriba? -le pidió con amabilidad.

-Claro ama -aceptó repitiendo la reverencia. Con un chasquido de sus dedos hizo aparecer todos los regalos que había posándolos ante ella. -Aquí los tiene.

-Muchas gracias Nina -agradeció abrazándola. Cogió un pequeño paquete que había de color fucsia con lunares y se lo entregó- Esto es para ti.

-¿Ama? -Nina estaba pasmada, sus ojos brillaban de emoción. Abrió el regalo impaciente, era una camiseta de su medida. Nina no era una esclava, por lo que no la había liberado, pero Kate todos los años le regalaba camisetas para que se cambiara.

-Muchas gracias ama -gritó de alegría abrazando a su camiseta azul.

-Me alegro de que te guste -esbozó una sonrisa.

Se apresuró a coger a todos los regalos con la ayuda de Nina para meterse en la chimenea, las llamas verdes se la tragaron.

-¿Dónde narices estará esta maldita niña? -protestaba el rubio con enfado

-Tranquilo Draco, ahora vendrá, toma una copa -Harry le ofreció una copa de Whisky intentando tranquilizarlo.

-Conseguirá matarme -dijo algo más sereno aceptando la copa.

-Al menos tu hija no es rebelde y problemática -estaba angustiado, pegó un trago a su copa- Ya no sé qué hacer con James.

-¿Más problemas? -preguntó observando al moreno.

-Sí, McGonagall me citó el otro día, ha pegado a un chaval de su curso llamado Burdock y al parecer cuando McGonagall le echó la bronca, él la vaciló. Y ya sabes cómo es ella, nos ha dicho que a la próxima lo expulsan y le quitan la varita
para siempre. -se pudo ver la desesperación del moreno que volvía a beber.

 

Las llamas de la chimenea se encendieron dejando paso a una cargada rubia, Albus fue el primero en recibirla ayudándola a dejar los regalos en el suelo.

-Gracias Al -esbozó una gran sonrisa.

-De nada Kate -correspondió acariciándole el pelo con suavidad.

-Toma tú regalo -le entregó evitando la situación incómoda que se había hecho.

-Muchas gracias -Albus se sonrojó por lo ocurrido.

-Katherine Malfoy -la llamó una voz enfadada. La aludida se giró con temor, conocía al propietario. Su padre la miraba con seriedad desde el marco de la puerta.

-Hola papi -le saludó simulando inocencia.

-¿Has visto las horas que son? -sus ojos grises se clavaron en los marrones de la rubia, pocas veces tenía miedo, pero cuando lo tenía era cuando la miraba su padre así.

-No empecemos -le contestó fastidiada.

-¡Kate! -la llamó una mujer de cabellera pelirroja. Se acercó a ella abrazándola con cariño.

-Es joven Draco, déjala, al menos está bien -intentó calmar la fiesta.

-¡Otra igual! -exclamó alzando los brazos mirando al cielo.

Las dos chicas rieron al ver al rubio, Ginny la cogió de la mano arrastrándola hasta una habitación vacía. Cerró la puerta y la miró sonriéndole.

-Cuéntame, ¿Qué tal la cita? -le preguntó pegando pequeños saltos.

-¡OH NO! -Bramó riendo al ver la que le esperaba- Muy bien, es
un cielo -agregó sonrojándose.

-¿Te besó? -inquirió emocionándose más.

-Sí -susurró poniéndose del color de pelo de Ginny.

La pelirroja gritó haciendo gesto de victoria, Kate reía sin parar al ver a su tía comportándose como una joven.

-¿Cómo se llama el afortunado? -preguntó curiosa.

-Bryan, Bryan Burdock -un golpe secó sonó desde la puerta, las dos chicas al girarse vieron a James hecho una furia con uno de los puños sangrando. Kate se quedó pálida, lo había oído todo.

-¿Eres estúpida o qué? -preguntó enfurecido apartando a su madre cuando esta quiso calmarle.

-¿Qué ocurre aquí? -Harry había llegado después de oír los gritos seguido de Draco.

Nadie dijo nada, Kate miraba el suelo avergonzada, Ginny contemplaba junto a Harry y Draco la escena, James no apartaba la mirada de la rubia.

-¿Qué ha pasado? -repitió con dureza.

-Kate, que le gusta jugar mucho -dijo irónicamente James.

-¿Que qué? -preguntó incrédulo el rubio.

-¿Os acordáis que me castigaron por pegar a Burdock, no? -Sus padres asintieron- Fue por defender a esta -señaló a la rubia que ahora había levantado la cabeza- La llamó sangresucia, por no decir que también se metió con Hermione -Draco miró a James desconcertado- ¿Y sabéis lo mejor? Me acabo de enterar que se han besado -arrastró sus palabras con repugnancia.

-¡¿Qué?! -saltó Draco enfurecido.

-Papá escúchame -le rogó con los ojos brillantes.

-Te insulta, se mete con tu madre ¿y encima le besas? -Kate empezó a llorar, la situación era comprometedora, los demás los dejaron solos, solo se quedó Harry.

-No es lo que parece, enserio
-intentó explicarle desesperadamente.

-Me has defraudado -le dijo decepcionado. Las palabras hicieron llorar más a la rubia, le dolieron hasta lo más profundo del alma. El moreno que estaba presenciando todo estaba triste por todo aquello.


¡Sorry por lo corto que es! Prometo que el próximo será más largo.

 

Comentariooooooooooooooooooooooooooooooos!!

besooos (L)

CAPÍTULO 10

Draco salió de la habitación firme sin mirar a su hija que permanecía en el suelo llorando, lo que le había dicho era cierto, le había defraudado. Harry fue a consolarla, apoyaba al rubio porque lo entendía, pero no podía abandonar a la rubia en ese momento, era la única cosa que le quedaba de Hermione, por no decir que quería como a una hija a Kate.

-Tu padre no lo dice enserio, está afectado, ya verás cómo se le pasará -la animaba dándole pequeños golpes en la espalda.

-Harry, no es lo que parece enserio -se secó las lágrimas con la mano. Unos ojos verdes la miraban con ternura, con compasión.

-Ya lo sé pequeña, pero entiéndele -la acercó a él con el brazo apoyándosela en el hombro.

-He traído regalos para todos vosotros -le comentó sin apartarse de él- Dadas las circunstancias

-Tranquila, mañana verás cómo se arregla todo -consoló sonriéndole- Acuérdate de que mañana os vais a España.

-Es verdad, se me había olvidado -recordó dándose un manotazo en la frente.

-Venga vamos fuera, todos nos estarán esperando- la ayudó a levantarse del suelo.

-Tío Harry -lo llamó la rubia, el aludido la miró atento- Perdón por lo de James, es mi culpa

-Perdonada, además no todo el mérito es tuyo, debo decir que viene de familia -le guió un ojo con una sonrisa que hizo reír a la rubia.

El aeropuerto estaba abarrotado de muggles cargados con maletas, otros corriendo porque llegaban tarde y así muchos motivos más. Entre la multitud se destacaban dos personas, dos rubios tirando de los carritos que caminaban en silencio. Kate iba cabizbaja mirando el suelo mientras llevaba el carrito, Draco miraba el frente con expresión fría. Desde lo ocurrido la noche anterior no se dirigieron la palabra, ni se miraron.

En esta ocasión el rubio no tuvo problemas para embarcar, subieron y se sentaron en los asientos de primera clase. Kate se puso los auriculares para ignorar a su padre por completo. Draco cerró los ojos intentando desconectar de todo aquello y relajarse.

Los recuerdos lo invadieron, la castaña y él cenando la primera noche, durmiendo con ella por primera vez
la dulce imagen viendo el atardecer desde el balcón junto a ella. Desde luego Valencia presenció muchos momentos inolvidables y románticos.

Kate pensaba en Bryan, no se había podido despedir de él, tampoco sabía cómo hacerlo nunca se había despedido de un chico y menos que hubiera besado. Estaba triste, su expresión lo decía todo, quería ir a España, pero no de la forma en la que estaban las cosas con Draco. Sentía culpa por lo ocurrido, él tenía razón, pero lo que más le molestaba era que él ni si quiera la escuchara, intentar explicarse.

La idea de ver el lugar donde fue concebida la ilusionaba muchísimo, ver el mar azul, que pena que fuera diciembre no se podía bañar y disfrutar del caluroso sol.

-Señores pasajeros les informamos que acabamos de llegar a Manises (Valencia) -la voz del piloto hizo despertar al rubio.

La rubia al ver que descendían se quitó los auriculares que en verdad no le sirvieron de nada ya que no había puesto música. Se asomó por la ventana observando el lugar.

 

-Vamos -la voz fría del rubio la hizo estremecerse.

Como se hizo en la otra ocasión, cogieron las maletas y llamaron a un taxi donde los llevarían a la casa. Durante el trayecto no se hablaron, la situación empezaba a ser algo más incómoda. Kate miraba las anchas carreteras que pasaban, le sorprendió que los pilotos fueran a la izquierda y no a la derecha como pasaba en Londres.

El viaje dejó algo exhausta a la rubia, no estaba acostumbrada a viajes tan largos por medio muggle. Al salir del coche sus ojos se abrieron fascinados ante la casa que tenía delante, su casa.

Se adentró sin salir de su asombro, era preciosa desde luego, después de tantos años se conservaba con todo su esplendor. Algo en el jardín llamó su atención, se acercó con cautela y curiosidad al mismo tiempo, una losa cubierta de ramas y hojas ocupaba una parte del jardín. Apartó las hojas haciendo aparecer letras, era la una esquela, se alejó para leerlo mejor, sus ojos se abrieron como platos al leer la primera frase.

Lucius Malfoy

-Tu abuelo -le dijo una voz detrás de ella. Draco examinaba la losa al igual que su hija pero él sin mostrar sentimiento alguno. Sus ojos eran fríos, sin desprender ni una pizca de calor, lo de Kate le afectó mucho.

-¿Qué pasó? -preguntó volviendo a mirar la losa.

-No pudo matarte, ni a tu madre ni a ti, prefirió morir él- le contó con tono seco y frío. La rubia tembló al oírlo, su propio abuelo quería matarla, en conclusión su familia era única.

-¿Qué edad tenía yo? -preguntó algo extrañada.

-No habías nacido aún, eras un feto. Lo liberaron de Azkaban con la condición de que os matara, no pudo.

Kate inspiró tratando de no llorar, últimamente estaba muy delicada y débil, posiblemente a causa de todo lo que estaba pasando.

Continuó recorriendo cada rincón de la casa con emoción, cada sitio que visitaba le gustaba más que el anterior. Abrió la puerta de la última habitación que quedaba sin revisar cuando el corazón le empezó a latir con velocidad.

Las paredes estaban pintadas de rosa claro, una cuna blanca habitaba en la habitación, los muebles iban a juego, muñecos tirados por el suelo, todo seguía tal cual lo habían dejado aquel día. A su lado se encontraba una mecedora rosa con una mantita pequeña blanca de dibujos, un marco sobresalía.

Tomó el marco examinándolo con interés, en la foto aparecía un bebé de mechones rubios que sonreía moviendo las manitas a una cabellera castaña que asomaba de un extremo, al voltearse contempló a su madre sonriéndole mientras la cogía en la foto.

Aquél lugar era su mundo, sus raíces y donde pertenecía. Decidió que prepararía un poco de comida, el viaje había sido largo y tenía hambre. Estaban los dos solos, por lo que no le tocaría cocinar a ella, no le disgustaba en absoluto, siempre le gustó cocinar a escondidas de su padre.

Sacó de su maleta todo tipo de vestimenta, se puso cómoda para estar por casa. Se dirigió a la cocina cuando su sorpresa aumentó, estaba a rebosar de alimentos, los armarios estaban llenos, la nevera llena de toda clase de comestibles.

Draco paseaba por el jardín ensimismado, se sentía mal por su actitud con Kate, en realidad no podía reprocharle nada, él era igual que ese tal Bryan, insultó sin piedad a la castaña cuando era joven. No podía culparla, el amor siempre puede contra el odio, Kate era lista y espabilada sabía lo que hacía, a partir de ahora tendría plena confianza en ella.

 

Un delicioso olor salía de la casa, perplejo siguió el exquisito aroma que lo llevaba a la cocina donde una feliz rubia cocinaba tarareando una canción.

Y sabes que eres la princesa de mis sueños encantados
cuantas guerras he librado por tenerte aquí mi lado
no me canso de buscarte
no me importaría arriesgarme
si al final de esta aventura yo lograra conquistarte


Y he pintado a mi princesa en un cuadro imaginario
le cantaba en el oído susurrando muy despacio
tanto tiempo he naufragado y no sé qué no fue en vano, no he dejado de intentarlo
porque creo en los milagros.

El rubio la admiraba con júbilo, desde pequeña siempre le cantaba esa canción, le emocionaba que aun la recordara y le gustara.

-Kate -la llamó ahora con tono más dulce, sobresaltó a la rubia que hizo que se le cayera el cucharon. Miró a su padre con desconcierto por su cambio de humor.

-Dime papá -le respondió sin mucha seguridad.

Draco se acercó sonriéndole mientras abría los brazos con gesto cariñoso, Kate se abalanzó sobre él abrazándolo.

-¿Podrás perdonar a este viejo padre? -la rubia asintió dedicándole una sincera sonrisa.

-¿Me podrás perdonar tú a mí? -preguntó abrazándolo con más fuerza.

-Eso ni se pregunta -se apartó de ella mirándola a los ojos- Explícamelo todo por favor.

Hablaron sobre una hora del tema, Kate le contó todos los detalles, exceptuando los de la cita, relató su conversación con él en el cementerio, al finalizar Draco la seguía escuchando con atención.

-Y eso es todo papá -concluyó con alivio.

-Entonces
¿Estáis juntos? -interpeló seriamente.

-No, solo nos estamos conociendo -respondió sonrojándose.

-No tengas novio ahora hija -rogó sorprendiendo a la rubia- Es muy pronto, no quiero que sufras -comentó con tristeza.

-No lo haré papá, te lo prometo -aceptó esbozando un media sonrisa.

La tarde llegaban a su fin dejando paso a la noche, Kate lo presenciaba sentada en su mecedora desde el balcón. Había prometido no tener novio, pero en su interior lo pedía a gritos, su interior decía que Bryan era su media naranja, no sabía como pero lo sentía. Romper la promesa significaría fallar a su padre, otra vez
no podía permitírselo de nuevo. Por la playa un joven paseaba acompañado de sus perros, era moreno y a simple vista muy apuesto. Kate lo observaba con plena atención cada movimiento del chico asomándose más por la barandilla, el chico se giró en su dirección descubriendo a la rubia mirándolo, ella se escondió dentro de la habitación sonrojada por la pillada. Se asomó un poco volviendo a mirar al chico que ahora esbozaba una gran sonrisa por el gesto de la rubia.


¡Hola holaaaaaaaaaaa! Aquí os dejo este capítulo en compensación por el anterior que era un poco corto. Que tengáis unas buenas vacaciones y os lo paséis de lujo.

Espero que os guste, si es así comentar!! Y sino también!! Es muy importante que me dejéis comentarios así sabré si debo continuar o no. Mínimo 10 (A)

 

Un besazo enormeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!

Deesh_17

CAPÍTULO 11

Tras dos días investigando sobre el moreno, descubrió que paseaba todas las tardes a la misma hora, mismo lugar. Quería conocerlo, saber más de él, confirmar si cara a cara era igual de apuesto. Desde aquél día no había pensado en ningún momento en Bryan.

Draco leía como de costumbre El Profeta en su sillón negro con una copa de whisky al lado suya, se ponía al día de las noticias que ocurría en su mundo, allí siempre pasaba algo. De vez en cuando levantaba la vista para observar a su hija que estudiaba acostada en el sofá con su vista fija en el libro de encantamientos. Se sentía plenamente satisfecho con ella, era constante con sus estudios donde estuviera y eso le gustaba mucho, hizo una mueca de aprobación y se volvió a sumergir en el periódico.

-Papá -lo llamó la rubia. Volvió a levantar la mirada para mirar a la rubia que parecía un poco inquieta.

-Dime Kate -le contestó con tranquilidad, cogiendo su copa y pegando un pequeño sorbo. Ella se mordía el labio nerviosa, algo la tenía tensa, respiró hondo antes de hablar.

-¿Puedo salir un rato por la playa? -le preguntó finalmente cerrando los ojos esperando recibir una reprimenda. Pero no fue así.

-¿Ahora hija? -Draco miró el reloj de la chimenea- Es tarde Kate, ya está anocheciendo.

-Por eso
me gustaría ver la puesta de sol -mintió poniendo cara de inocente.

-Desde tu balcón la ves perfectamente -le objetó levantando una ceja.

-Eso es verdad, pero quiero verla más cerca y desde la playa-argumentó con tono firme- va por favor Draco -le suplicó acercándose a su sillón y sentándose en sus piernas- No seas así, ¿de verdad no me dejaras? -comenzó a hacerle mimos sabiendo que el rubio se derretiría.

-Vale está bien, tú ganas -aceptó. Kate le dedicó una sonrisa, le dio un beso en la frente y subió corriendo a su cuarto emocionada.

El rubio negó con la cabeza riéndose por la situación, siempre conseguía lo que quería, sabia como hacerlo. Miró el techo sin quitar su sonrisa y guiñó el ojo a la nada, pero él sabía que su castaña lo estaba observando.

Kate buscaba agitada por su maleta un conjunto para su salida, después de tanta búsqueda se decantó por un pantalón vaquero blanco, un jersey rojo de cuello alto y unas botas de pelo, también llevaría su bufanda gryffindoriana, pues calentaba mucho. Se retocó la cara poniéndose un poco de color y se hizo una coleta alta, estaba lista. Con un último vistazo al espejo para asegurarse cogió su abrigo y desapareció por la puerta.

La tarde refrescó mucho, caminaba por la orilla esperando a que apareciera por algún lado, después de un rato buscándolo se sentó en la arena apenada, observaba las olas del mar cuando una presencia la sobresaltó.

-Hola preciosa -Al darse la vuelta se encontró con el moreno mirándola con una sonrisa. En persona era más apuesto de lo que parecía, sus ojos eran marrones intensos con unos toques en verde, sus facciones eran perfectas y al parecer poseía buenos músculos por su jersey ajustado.

-Hola -le contestó fingiendo que no le había perturbado su presencia.

-¿Estás sola? -le preguntó con tono seductor. Kate entornó los ojos, su corazón latía más rápido de lo normal, su voz era muy atrayente, irresistible. Respiró hondo intentando calmarse, ahora era su turno en la cuestión de coquetear.

 

-Sí -le contestó clavando sus ojos en los de él. El moreno esbozó un media sonrisa, se sentó a su lado sin cortar el contacto visual entre ellos.

-¿Cómo te llamas? -le preguntó dedicándole una sonrisa.

-¿Acaso esto es un interrogatorio? -interpeló con mirada picarona.

-Podría ser.

-Kate, ¿y tú? -le tendió la mano.

-Javier -la estrechó riendo. -Por lo que veo no eres de aquí.

-Has acertado -concordó dirigiendo su mirada al mar- Soy de Inglaterra.

-Bonito lugar -comentó mirando él también al mismo lugar- Yo soy de aquí.

-Bonito lugar -imitó riendo.- Me encanta este sitio.

-Gracias, esto es bonito, el mar, las olas -Kate asintió con la cabeza aprobando todo lo que el moreno decía- La calor, no sé es especial.

-Tienes razón, allí en Inglaterra hace frío, pero aquí no es igual, si vale hace, pero no tanto, aquí con lo que yo llevo basta, allí no -intervino uniéndose a la conversación.

-¿Vas a un colegio privado? -preguntó mirando con interés la insignia del colegio.

-Se podría decir que sí -contestó tapando el escudo disimuladamente.

-¿Gryffindor? -interpeló extrañado al leerlo. La rubia empezó a ponerse nerviosa, tenía que cambiar de tema, debía buscar alguna respuesta.

-Sí, el nombre de mi casa -¡Mierda!

-¿Casa? -el moreno frunció el ceño.

-Mi colegio está divido en casas, cada estudiante tiene una asignada -ya que había metido la pata le contaría la verdad con algunas excepciones.

-Interesante -comentó con una sonrisa mirando a la rubia. Esta respiró aliviada al dar el asunto por zanjado. Era la hora de volver, se hacía tarde y ya había cumplido con su cometido.

-Bueno me voy a casa -le anunció levantándose. El moreno la siguió levantándose el también, no era mucho más alto que ella, sus caras se quedaron a milímetros, Kate se mordía el labio por los nervios.

-¿Te puedo acompañar? -se ofreció tendiéndole nuevamente la mano.

-No hace falta gracias -negó apartándosela- Vivo allí -señaló la gran casa situada en el acantilado.

Vaya -dijo fascinado por la magnitud de la casa- Entonces tú eres hija del tal Malfoy, ¿No? -aseguró mirándola con interés.

¿Cómo sabia su apellido? No era mago de eso estaba segura, sino conocería Gryffindor y todo. No sabía qué hacer, no creía que por decir que sí pasara algo.

-¿Conoces a mi padre? -preguntó sorprendida.

-Hombre, conocer conocer, no lo conozco, pero sí que he oído hablar de él en el pueblo -comentó encogiéndose de hombros.

-¿En el pueblo? ¿Y qué dicen?

-Que es un apuesto hombre, que cuando habitaba aquí las mujeres suspiraban por él y
-no terminó la frase.

-Siguee -insistió alterada. Esperaba que no dijeran lo que estaba pensando, si pensaban que eran magos o algo parecido le daría un patatús.

-Es una tontería -intentó quitarle importancia- Pero decían que era un poco
rarito.

-¿Cómo de rarito? -inquirió nerviosa. "Ay madre que se imaginan algo".

-Pues que era muy prepotente, arrogante e iba con aires de superior -terminó avergonzado. Kate suspiró aliviada por el mal trago que había pasado. Al pensar lo que decían de su padre estalló a carcajadas dejando confundido al chico.

 

-Lo que dicen es verdad -comentó sin dejar de reír, no podía respirar a causa de la risa le dolía el estómago de tanto reír.

-Me alegro de que te lo tomes tan bien -Javier sonrió por la actitud positiva de la rubia.

-Bueno me tengo que ir ya -dijo Kate recuperando la serenidad

-De acuerdo, adiós -se despidió dándole dos besos cerca de la comisura de sus labios.

Kate volvía a su casa recordando aún la conversación y la risa que le había entrado, desde luego su padre tenía buena fama allá donde fuera. Tendría que llamar a Harry para hacer un club "Anti-Draco" al pensarlo empezó las carcajadas.

Al meter la pequeña llave en la cerradura su estómago emitió un grave sonido en señal de hambre. La puerta se abrió dejando salir un olor delicioso, se extrañó mucho, pues ella era la que cocinaba porque su padre no sabía y no tenían cocineros, ni elfos.

La voz lejana de una mujer la hizo alarmarse en la entrada. Empuñó la varita mirando a todos los lados.

-Draco no le eches tanta pimienta, deja que hierva un poco más.

-Espera, no me atosigues -le contestaba su padre alterado. Kate se acercó más a la cocina de donde provenían las voces, con cuidado abrió lentamente la puerta sin bajar su varita.

-No te atosigo, pero no quiero que Kate coma algo indecente -le regañó la voz.

-Tranquila que Kate comerá bien, Hermione -¿Hermione? El corazón de la rubia empezó a latir con fuerza, no podía creer lo que había oído, se suponía que su madre estaba muerta. Abrió de golpe la puerta esperando ver dos personas cuando solo encontró a su padre sorprendido por la fuerte aparición de su hija. Llevaba un delantal blanco, se encontraba frente a los fogones con cara pálida.

-Kate, no estoy loco -se apresuró a decir al ver que su hija lo miraba incrédula como si lo estuviera.

-Entonces explícamelo -exigió con severidad. Algo no encajaba, la voz de su madre y luego que no estuviera, si él no se estaba volviendo loco, entonces ella era la loca.


Bonjour! Espero que os haya gustado este capítulo, gracias a todas aquellas personas que me comentan día a día y también a las que me tienen en favoritos. :)

Intentaré actualizar lo más pronto posible, eso sí, si hay mínimo 7 comentarios, me puedo adelantar (A).

Un beso enormeeeeeeeeee!!

Ciaooo (L)

Deesh_17

CAPÍTULO 12

-No lo entenderías -le dijo Draco angustiado.

-Prueba a ver -le vaciló cruzándose se brazos. El rubio se pasó la mano por la frente retirando los mechones, se le veía nervioso, afligido. ¿Qué le diría? ¿Qué su madre puede comunicarse con él porque sí? No se lo creería, en realidad él tampoco lo haría si se lo contaran. Kate seguía esperando la explicación de su padre con impaciencia.

-Yo se lo explicaré Draco -intervino la voz alarmando a Kate que buscaba su procedencia moviendo la cabeza.

-¿Quién eres? -preguntó asustada.

-Soy yo, tu madre

-Mi madre está muerta, y los muertos no pueden hablar -dijo alterándose.

-Kate por favor deja que te lo explique -le suplicó la voz.

-Escucha a tu madre Kate -intervino su padre serio.

 

-Soy todo oídos -se sentó en la silla más próxima, no estaba del todo convencida, pero la dejaría hablar.-Empieza

-Mira sé que es difícil de entender, ni yo misma sé porque puedo comunicarme con vosotros, pero simplemente lo hago, he sacado algunas teorías, no creo que sean correctas pero al menos sirven. He pensado que quizás como di mi vida por tu padre, una parte de mi haya quedado. La magia es una caja de sorpresas, nunca sabes lo que vas a sacar, sé que no es una buena explicación hija pero por primera vez no sé contestarte bien -la rubia se dispuso a replicar- Calla y escucha Katherine, no espero que me creas ya, eres muy lista por lo que pronto me creerás o por lo menos mantengo la esperanza, pero lo que te digo va muy enserio.

-Según tú, puedes comunicarte, ¿no? -preguntó pensativa.

-Sí, desde que fallecí he estado velando por vosotros

La rubia miró a su padre enfadada. Meneó la cabeza de un lado para otro como si algo le perturbara la mente.

-¿Desde cuándo lo sabes? -preguntó fijando sus ojos en los grises de su padre.

-Desde siempre -respondió con culpabilidad.

-He sido yo la única imbécil que no lo sabía
-murmuró con enojo.

-No eres imbécil hija, es normal.

-¡¿Normal?! No es NORMAL que tu madre estando muerta pueda comunicarse contigo, no es NORMAL que después de tantos años deseando poder hablar contigo, contarte mis problemas mi madre haya sido incapaz de hablarme aun pudiendo hacerlo, lo peor es que ese -señaló a su padre con repugnancia- lo haya sabido, haya hablado contigo y no me dijera nada sabiendo por lo que yo estaba pasando. -sus ojos se inundaron de lágrimas. -Una pregunta

-Dime

-Cuando fui a visitarte
¿tú estabas allí? -su voz era triste, cerró los ojos esperando la respuesta.

-Estaba allí.

-Y no fuiste capaz de hablarme
-susurró con amargura.

-Kate, no lo entiendes -intervino el rubio acercándose a ella- Aunque tu madre no te hablara, estaba allí para protegerte.

-¡No la defiendas! -Bramó alterada- Ella sabe por todo lo que he pasado, los insultos, las horas llorando en mi cuarto, ¡todo! Y no ha sido capaz de decirme ni una sola palabra para animarme, para darme fuerzas, prefirió verme sufrir.

-Eso no es verdad, estaba muy triste cuando tú estabas así. Lo que pasa es que no quería intervenir porque quería que fueras fuerte, que pudieras pasar de todo eso sin mi ayuda, mi estancia en Hogwarts también fue dura pero lo pude superar.

-¡Pero tú tenías a tu madre! Cuando regresabas a casa la tenías, ¡YO NO! He crecido sin ella, no he tenido una madre para que me hablara sobre la menstruación, no me ha ayudado con el tema de los chicos, NADA y no me digas que la abuela me ha podido ayudar porque sabes que NO -se levantó enfurecida, salió de la cocina maldiciendo en voz baja.

-No ha sido buena idea esto -comentó defraudado.

Kate cerró la puerta con rabia, empezó a coger objetos y tirarlos al suelo para calmarse, cuando ya no tuvo nada más que tirar se acostó en la cama llorando. Se sentía engañada por su propio padre, sabiéndolo tantas años y fue incapaz de decírselo
solo le habría bastado hablar con ella una vez o dos
oír su voz, que le aconsejara, tampoco pedía mucho.

 

Quería venganza, saciar su dolor causado por una mentira de Draco
y tenía la venganza perfecta. ¿Él no quería que tuviera novio? Pues lo tendría y sabía ya quién sería el afortunado

Se levantó repentinamente hacia su maleta, sacó un pergamino, un tintero y una pluma, con su varita hizo aparecer luz.

Querido Bryan:

Me gustaría disculparme por no despedirme de ti el otro día, estoy en España, un país precioso, pero comparado con tus ojos se queda insignificante. Aquí en Valencia se está muy bien, estoy en la costa, en una casita que tiene mi padre. No sabes cuánto te echo de menos
tus tiernos labios, tus cálidos ojos, en fin todo tú. Si no pasa nada pasado mañana vuelvo a Inglaterra, ¿podríamos quedar en Hogsmeade no? Así te veo.

Espero con impaciencia tu respuesta.

Katherine D Malfoy

Revisó nuevamente la carta para ver si había alguna falta. Bajó silenciosamente hacia el comedor donde se encontraba Khurs, la lechuza que el rubio utilizaba para mantenerse informado sobre la empresa. Ató la carta a la pata de la lechuza, abrió la ventana y emprendió el vuelo.

Ahora solo era cuestión de esperar, si aceptaba su plan marcharía a las mil maravillas. Decidió que era hora de acostarse, no quería cenar y menos al lado del rubio, que ahora mismo sentía desprecio. Subió del mismo modo que había bajado, silenciosamente esperando no ser descubierta.

Kate abrió los ojos lentamente. Con una de sus manos se restregó ambos ojos como acostumbraba a hacer cada mañana al despertarse. Sabía que aún era temprano sin necesidad de ver el reloj, pues el sol apenas comenzaba a salir. Se estiró completamente bostezando, aquella noche había dormido mal. Desde la cama contempló la puerta del balcón por donde se veía el amanecer, era precioso. Solo le quedaba un día para irse de aquél lugar para regresar a su mundo con sus amigos, tenía que contarle muchas cosas a Rose y James
bueno, ahora no podía contarle nada, estaba enfadado con ella, sintió un pinchazo en su estómago, nunca se habían enfadado, ella lo apoyaba en todo y él a ella, eran como uña y carne
ahora no eran nada.

Para su sorpresa una lechuza ululaba desde el la barandilla esperando a ser atendida, llevaba una carta en una de sus patas. Kate se levantó rápido dirigiéndose hacia el balcón, al abrirlo una ráfaga de aire la hizo estremecerse del frío, adentró al ave cerrando tras de sí la puerta. Khurs voló hasta posarse en la mecedora estirando la pata para que la rubia cogiera la carta. Kate la cogió con ímpetu y la desdobló.

Hola rubia:

Me ha sorprendido muchísimo tu carta, no me la esperaba la verdad, cuando llegó de noche tu lechuza me sorprendí muchísimo. Tienes razón no nos despedimos, pensé que te habías enfadado conmigo, me alegro de que no fuera eso. Yo también te echo de menos para ser sinceros, a cada momento recuerdo nuestro beso y lo cerca que te tenía (un poco cursi, lo sé). Disfruta mucho en Valencia, porque aquí está cayendo una buena, la nieve lo ha cubierto todo, ya verás cuando regresemos a Hogwarts. Y en cuanto a lo de quedar, por supuesto que sí, eso ni se pregunta, dime hora y lugar y allí estaré.

 

Siempre tuyo.

Bryan Burdock

"Perfecto, todo va sobre ruedas, ahora solo falta seguirlo, ya verás papá" Una sonrisa maliciosa se dibujó en la cara de la rubia, si algo no soportaba era que le mintieran.

El timbre sonó, el rubio al ver que Kate no abría se levantó de su sillón con fastidio, al abrirla se encontró con un moreno.

-¿Está Kate? -preguntó educadamente. Draco lo examinó de arriba abajo sin cortarse un pelo.

-Sí, ¿De parte de quién? -preguntó receloso.

-De Javier, Javier Bugle -se presentó con una sonrisa maliciosa. El rubio se quedó estático al oír el apellido.

-¿Bugle? -Repitió desconcertado- ¿Eres hermano de Helena?

-Sí Draco Malfoy -asintió apuntándolo con la varita en el pecho.


¡Sorpresaaaaaa! Por haber sido tan buenos conmigo aquí os regalo otro capítulo ^^

Espero que os gustes, debo decir que la explicación no está muy currada puesto que después de pensarlo mucho he decido que simplemente no se puede explicar como muchas cosas que ocurren en el mundo, pero si he puesto una teoría que sería la que daría yo si me pasara, espero no decepcionaros.

Si quereís otro capítulo ahora serán mínimo 1o comentarios (A) jajaja así podré trabajar más en el próximo.

Un besoo enormeeeeee! (L)

Deesh_17

CAPÍTULO 13

Draco no se movió, seguía mirando al moreno que lo apuntaba con su varita, no sabía que Helena tuviera un hermano, nunca se lo mencionó y ahora ¿Qué querría? ¿Venganza? Tenía que proteger a Kate, avisarla de algún modo, pero si se movía o decía algo Javier actuaría.

-No te preocupes por tu hija -le dijo Javier leyéndole la mente.- Te busco a ti, no a ella.

-¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo? -preguntó desafiante sin expresar temor.

-Meter a mi hermana en la cárcel -le informó con los ojos llenos de odio.

-Nunca me dijo que tuviera un hermano -contraatacó fríamente.

El moreno rió sonoramente por el comentario, el rubio miraba hacia las escaleras rezando que la rubia no bajara, tenía que pensar en algo y rápido. Disimuladamente buscó su varita por su chaqueta, con la esperanza de encontrarla, por desgracia recordó que la tenía en la mesita al lado del sillón.

-Porque nunca me quiso como hermano, cuando ella fue encarcelada, yo tenía 3 años-empezó a decir con amargo- cuando le dijeron mis padres que iba a tener un hermano se enfadó marchándose de casa, siempre quiso ser el centro de atención. Ahora es mi turno -fijó más aún sus ojos en los grises del rubio- juró que te haré sufrir y cuando me supliques por tu vida te mataré -sentenció alzando la voz.

Javier levantó la varita dispuesto a lanzar el hechizo, el rubio seguía pensando en un plan, pero nada se le ocurría, el miedo inundó todo su ser, no era normal que el demostrara miedo, pero no era por él, sino por su hija.

-Papá -llamó una voz desde arriba haciendo parar en seco a Javier, Draco se puso más nervioso, no tenía que bajar. "Va Draco, piensa en algo, no debe de bajar sino la cosa se complica, tengo que mantenerla arriba".

 

-¿Qué quieres Kate? -preguntó fingiendo serenidad. Echo una ojeada al salón buscando desesperadamente su varita, la divisó en su sitio, ahora lo complicado sería cogerla.

-¿Pasa algo? He oído que alguien gritaba -comentó con voz preocupada.

-No pasa nada hija, simplemente he leído un artículo que me ha sorprendido -mintió con nerviosismo.

-Joder papá, pensaba que era algo peor, menudo mortífago -Se quejó, al rato se oyó un portazo.

"Mortífago, claro como no me he acordado" -de pronto una idea se le pasó por la mente. Javier lo observaba atentamente por si hacía algún movimiento, veía al rubio muy pensativo.

Humo negro cubrió al rubio dejando sin visibilidad, Javier se quedó atónito, al dispersarse el humo ya no estaba Draco, se había ido. El moreno subió corriendo las escaleras en busca de la rubia, "no se habrá ido sin su hija, no es tan tonto", buscó en la primera puerta que apareció por el pasillo abriéndola con fuerza, nada, allí no había nadie.

Continuo buscándola hasta que la rubia apareció por la puerta buscando el origen del ruido, al ver al moreno apuntándola con la varita quiso desmayarse. Javier se acercaba a ella peligrosamente sin dejar de apuntarla, al llegar a su altura le hizo un gesto para que no hablara, la metió dentro de la habitación cerrando la puerta tras de él.

-¡Eres mago! -Bramaba la rubia apuntándolo a él con la varita.- Me has mentido

-Sí Malfoy, sí -de vez en cuando miraba el pomo por si se abría, si no se equivocaba el rubio la buscaría y él lo estaría esperando.

-¿Qué buscas? -preguntó sin bajar su varita, no podía usar la magia fuera del colegio, pero se arriesgaría.

-A tu padre -contestó esbozando una sonrisa malévola.

-Ni se te ocurra tocarle -le amenazó empuñando más la varita. El moreno rió sonoramente, negó con la cabeza acercándose más a ella, Kate se subió encima de la cama preparada ante cualquier gesto de lucha.

-Eres engreída, al igual que tu padre, os pensáis que podéis contra el mundo, ¿de verdad piensas usar la magia? No tienes 17 -una mano toco el hombro de el moreno, al girarse un golpe lo lanzó hasta la otra punta de la habitación. Draco apareció entre el humo negro, estaba cambiado, sus ojos desprendían veneno, su expresión daba miedo y empuñaba su varita dando a entender que no tendría piedad.

-Recoge tus cosas Kate -ordenó fríamente sin mirarla. La rubia asintió sin replicar, recogió lo que había en aquella habitación para luego irse a otra para lo que le quedaba.

Draco seguía observando al moreno tirado en el suelo inconsciente apuntándolo con la varita, estaba cavilando que hacer con él, ¿matarlo o dejarlo con vida? La última vez que mató a una persona fue hace 15 años y desde entonces juró no volver a hacerlo, pero si lo dejaba con vida posiblemente intentaría hacerlo otra vez.

El brazo comenzó a quemarle provocando que soltara la varita a causa de la angustia, se levantó la manga rápidamente, la marca se movía y se hacía cada vez más oscura. Eso no era buen presagio, otra vez no, ya no quedaban mortífagos, no lo entendía, se apretó la marca con su otra mano intentando calmar el dolor, pero era imposible.

 

Un sonido seco lo hizo alarmarse, al girarse se topó con unos castaños ojos mirándole perplejos desde la puerta. Kate observaba como su padre se apretaba la marca y peor aún esta se movía.

Draco reaccionó apresuradamente tapándosela con la manga, no le gustaba que su hija la viera, siempre intentaba ocultarla a los ojos de su hija. Volvió a echarle un vistazo al inconsciente hombre para asegurarse de que continuaba dormido, recogió la varita del suelo, apuntó de nuevo al moreno.

-Incarcero -unas gruesas cuerdas salieron de la punta amarrándolo con fuerza. Cuando se perfeccionó que estaba bien atado salió de la habitación junto a su hija aún perpleja.

Recogieron las cosas apresuradamente, Draco reservó los billetes para la vuelta a casa. No hablaron del tema, Kate continuaba molesta con su padre, pero estaba preocupada por él, cuando estaban esperando el taxi, abrazó a su padre con ternura. Su venganza seguía en pie, pero su padre la había salvado del moreno.

Una vez en el avión Draco seguía inquieto por el dolor de la marca, no había parado ni un segundo en quemar, intentaba disimular delante de Kate para que no se preocupara, pero el dolor era insoportable.

Ojeó a la rubia que dormía dulcemente en el asiento con la cabeza apoyada en su hombro. Deposito un dulce beso en su rubia coronilla, suspiró intentando no centrarse en el dolor, cerró los ojos deseando dormir y que el viaje se llegará a su fin pronto, tenía que hablar urgentemente con su madre.

"-Buena elección, prepárate para morir -sentenció al rubio. Hermione temblaba, miraba de un lado a otro. El mago apuntó al pecho de Draco.

-Despídete Malfoy -le comentó con tono burlón- Avada Ke

-¡PROTEGOOOOOOOOOO! -grito la castaña interponiéndose entre Draco y el mago. La maldición retumbó ante el escudo haciéndola estallar y soltar rayos, uno de ellos le dio d pleno a la castaña haciéndola caer hacia atrás pero el rubio la sostuvo antes de que cayera al suelo.

-¡PETRIFICUS TOTALUS! -conjuró una voz detrás de ellos haciendo paralizar a los mortífagos. Harry aparecía por la calle con los aurores del ministerio y algunas seguridades. -¡Hermione! -exclamó al ver a su amiga en el suelo."

-¡Hermioneeeeeeeeeeeeeeeeee! -gritó despertándose de golpe, la gente lo miraba curiosa, respiraba entrecortadamente, paso su mano por su frente retirando los mechones, estaba sudando.

Cuando se serenó miró a su lado para comprobar que Kate seguía durmiendo y no la había despertado, se quedó más tranquilo cuando vio que seguía sumergida en su sueño.

-¿Quiere algo señor? -preguntó una azafata que se acercó por grito.

-Agua por favor -pidió estremeciéndose de dolor, la marca seguía quemando.


¡Ya estoy aquí otra vez! Lo he hecho cortito, ahora que se me acaban las vacaciones tengo que terminar deberes, sorry.

 

Pobre Draco, algo malo va a suceder, no sin motivos la marca quema
. ¿qué pasará? Yo lo sé (A) jaja y si queréis saberlo dejar comentarios!! J

Ah por cierto, la próxima actualización no sé cuándo será, tengo mucho trabajo acumulado, pero os prometo que en cuanto tenga un hueco actualizaré.

Un besito enormeeeee(L)

Deesh_17

CAPÍTULO 14

El regreso al colegio llegó pronto, Kate se acomodaba en unos de los vagones que estaban vacíos, no quería estar con sus amigos, prefería estar sola inmersa en sus pensamientos. Desde que regresó a su casa, ella y el rubio no hablaron del tema, ella por miedo a que fuera lo peor y él para no asustar más a su hija, tenía varias hipótesis pero ninguna parecía convencerla, al principio pensó que le quemaba porque algún ex mortífago la tocaría sin querer algo, la dio por nula después de meditarlo más, la segunda casi la convenció, podría ser que quemara durante x tiempo, pero que no fuera nada serio, la última consiguió hacerla estremecer solo con pensarla
que se preparara el regreso de los mortífagos y por desgracia el señor tenebroso.

Miraba por la ventana con expresión triste sin un punto fijo, la puerta del vagón se abrió, pero la rubia ni se inmutó continuaba mirando por la ventana. La persona se acercó más a ella, un brazo la hizo girarse quedando cara a cara con un castaño muy enojado.

-He estado esperando tu carta, ¿estás jugando conmigo? -la rubia cerró los ojos con miedo, olvidó quedar con él después de todo lo de Draco.

-Se
me olvidó -le dijo con temor- Bueno no pude avisarte, he tenido unos
problemillas -intentó arreglar.

El castaño se relajó dejándose caer al asiente y soltándola de su brazo. Kate respiraba irregularmente a causa del susto que le había dado Bryan, al recobrar la serenidad fijó sus ojos en el castaño que se encontraba medio tumbado en el asiento con los ojos fijos en el techo, estaba pensando en algo.

-Bryan-el aludido la miró sin cambiar su expresión, era hora de actuar- ¿me podrás perdonar? -le preguntó con voz dulce mientras ponía ojitos.

-Me lo pensaré -contestó riéndose por la cara de ella, recibió un golpe en el brazo por parte de la rubia que sonreía.

Bryan le hizo una señal para que se sentara a su lado, llevándole la contraria se sentó en sus piernas quedando cara a cara, a milímetros de que sus labios se rozaran, se miraban con intensidad sin apartar la vista, solo parpadeaban, sus alientos se mezclaban, él podía oler el aroma que desprendía ella, vainilla, así olía para él.

Rodeó la cintura de ella con sus brazos acercándola más él, ahora sus labios sí que se rozaban, estaban al límite, un poco más y chocarían. Ella seguía mirando ignorando que el rubio la cogiera, se perdía en aquellos hermosos ojos azules, siempre le pasaba lo mismo, se quedaba embobada sin articular ninguna palabra.

-Kate -susurró- Si sigues mirando así, me perforaras los ojos -bromeó al verla, ella bajo la vista sonrojada por el comentario. Una mano cogió su mentón con dulzura levantándolo para quedar a la misma altura que él, Bryan se acercaba lentamente mirándola con dulzura, acarició sus labios dando de vez en cuando un pequeño mordisquillo, una corriente de electricidad recorrió su cuerpo, la rubia también lo había sentido, pidió permiso para que su lengua entrara en su boca, ella aceptó. Se besaban con dulzura, sin prisas y sin brusquedad.

 

BRYAN:

Sus labios son muy suaves, no me fijé la primera vez, son tan cálidos, nunca me cansaría de besarlos. Por lo que veo ella también está disfrutando puesto que no ha puesto resistencia, no sé lo que trama, algo seguro, pero mientras disfruto, luego que venga lo que tenga que venir.

Ahora me ha acercado más a ella con sus brazos rodeando mi cuello, noto más aun su aroma, me vuelve loco toda ella, parezco un tonto en
¿enamorado? No, no creo, solo he quedado con ella 1 vez, bueno quitando todas las peleas que hemos tenido y ahora. Detrás de esa coraza que lleva siempre puesta, es dulce, tierna, madre mía creo que la quiero, amar es pronto pero ¿querer? Eso es muy fácil, no puedo dejar que ella lo note, no.

Se apartó de ella con brusquedad dejando a la rubia perpleja por su conducta, se sentó apenada volviendo a mirar por la ventana mientras que el castaño se sentaba al otro lado mirando la puerta.

KATE:

Me ha besado, no sé por qué me sorprende, esa era la idea, entonces ¿por qué estoy tan contenta? Mi corazón late deprisa, he comenzado a sudar y cuando ha cortado el contacto mi corazón se ha entristecido. ¿Enamorada? No es posible, solo tengo una meta y esa es la venganza, no quiero enamorarme, nunca he dejado que mi corazón sintiera algo por una persona, entonces, ¿por qué estoy tan afligida? Por lo que veo él también está pensativo, espero que no se arrepienta de esto sino el plan

El tren empezó a disminuir la velocidad poco a poco, habían llegado a su destino, Bryan fue el primero en salir con velocidad sin despedirse, desde lo ocurrido no había mirado ni una sola vez a la desolada rubia. Por la puerta aparecieron varias cabezas conocidas.

-¡Por fin te encontramos! -exclamó Rose entrando al vagón, detrás de ella aparecieron Albus y un serio James que no levantó la mirada del suelo.

-He estado aquí
pensando -mintió esbozando una medio sonrisa, no se atrevía a contarles lo de Bryan por la reacción que pudiera tener James.

-Entiendo -asintió Rose, miró a su hermano haciéndole una seña para que se acercara- Quiere hablar contigo -le informó sonriendo. Los dos hermanos salieron del vagón charlando sobre quidditch.

-Quisiera pedirte perdón -comenzó a decir James serio, pero su expresión decía que estaba abrumado. -Me pasé
no debí de decir todo eso.

Kate pudo reconocer la sinceridad de cada una de sus palabras, se levantó acercándose a él, tomo sus manos apretándolas con las de ella y lo miró fijamente a los ojos.

-Te perdono James, pero me siento muy dolorida por lo que dijiste -se sinceró haciendo una mueca de dolor- te echaba de menos -añadió esbozando una media sonrisa confortadora.

El moreno la abrazó con fuerza, desde bien pequeños ella era como una hermana, se habían criado juntos, él siempre la protegía de todos los problemas y personas. La locomotora se paró completamente, los dos seguían abrazándose, al notar el golpe secó los dos se separaron cada uno con una sonrisa radiante.

Durante la cena Kate no había visto al castaño, desde su asiento lo buscaba incansablemente por su mesa. Al fin lo encontró, estaba raro, con expresión seria, miraba a la comida sin prestar atención a lo que su compañero le decía, parecía ausente, como si algo le perturbara.

 

-Kate, Kate -Rose la llamaba chasqueando los dedos delante de su cara. Ella reaccionó sacudiendo levemente la cabeza.

-Perdón, me he quedado embobada -de disculpó con mejillas coloradas.

-Ya lo veo, y si mi vista no me falla estabas mirando a Burdock -comentó con un pequeña risita. Kate asintió bajando más la mirada por la vergüenza. - ¿Ya os lleváis mejor? -preguntó curiosa.

-Más o menos -contestó en voz baja solo para que lo oyera ella.- Luego tengo que hablar contigo -continuó con el mismo tono.

Rose guiñó un ojo en señal de aprobación, después volvieron a retomar la cena, riendo, hablando y bromeando con sus compañeros. La hora de los postres fue la mejor, James lanzó un pastel de manzana a la cara Lewis Jordan, le dio de pleno soltando todos carcajadas, Jordan cogió otra devolviéndosela enojado, había comenzado una batalla de postres.

KATE:

Todos empezamos a tirarnos comida, Rose me tiró un pastelito de chocolate a la cabeza, ahora mi pelo rubio para marrón, vi en la mesa una tarta de chocolate con nata Albus, sin mirar a donde tiraba creyendo que allí se encontraban la lancé con todas mis fuerzas. Un grito por parte de una de mis compañeros y el silencio de los otros hizo que mirara en la dirección que la había lanzado, para mi sorpresa y mala suerte la directora me miraba furiosa mientras un trozo de tarta caía de su sombrero.

-Señorita Malfoy -me llamó con severidad, logró asustarme la verdad. Ahora vendría lo peor, busqué con la mirada a mis compañeros, todos permanecían callados mirando al suelo.

-Sí profesora -conseguí decir aterrada. Alzó su varita haciendo desaparecer los restos de lo que quedaba del postre, volvió a fijar sus ojos en mí. ¡Genial! Mi primera reprimenda por parte de los profesores.

-¿Le parece bonito lo que ha hecho? -me preguntó con firmeza, sí, consiguió hacerme temblar, esta mujer daba miedo.

-Hombre pues
no -intenté reprimir una risita, siendo sincera me hizo mucha gracia pero no podía decírselo.

BRYAN:

Observaba como la directora le echaba una reprimenda a Malfoy, era la primera vez que veía como un profesor se la echaba, ya no sería la misma para los ojos de ellos, ahora les parecería rebelde, al igual que su primo Potter. Se podía ver como ella estaba apenada y arrepentida, no levantaba la mirada del suelo mientras McGonagall le explicaba su castigo, la verdad, no me parece justo que la castigue solo a ella cuando han tenido la culpa todos, tengo que pensar en algo, quiero ayudarla.

-Profesora -la llamé desde mi mesa, todos voltearon las cabezas que ahora se centraban en mí.

-Señor Bryan -me contestó con esa expresión que la caracterizaba.

-Esto
-va piensa algo, rápido- ¿Sabe que le quedaba bien el chocolate en el sombrero?- era lo primero que se me ocurrió, varias personas te taparon la boca asombradas.

McGonagall dio un respingo por el comentario, pude notar como su mirada me atravesaba como cuchillas, la había hecho enfadar, por dentro me sentía satisfecho.

-Veo que le apetece compartir castigo con Malfoy -volvió a mirar a Kate para después mirarme a mí, se aclaró la voz y dijo en voz alta- Os quiero en mi clase mañana por la tarde, al acabar las clases cumpliréis el castigo conmigo. -genial, ahora ella no estaría sola.

 

Los estudiando se fueron yendo hacia sus salas comunes dejando vacío el gran comedor a excepción de dos personas de diferentes mesas. Kate se acercó a la mesa de las serpientes con inquietud, Bryan la siguió desde su mesa con la mirada, ahora la tenía delante, el aroma que desprendía lo hacía volverse loco.

-¿Por qué? -preguntó curiosa, él continuaba mirándola ahora esbozando una sonrisa que logro aturdir a la rubia.

-Me parecía injusto que solo te castigara a ti -le contestó restándole importancia al asunto. La rubia arqueó una ceja, primero se va sin despedirse y ahora esto

-Conseguirás volverme loca -espetó colocándose las manos en las caderas.

-No creas que todo el mérito es mío -le guió un ojo levantándose de la mesa, se dirigía a la puerta cuando un brazo lo detuvo.

Bryan:

Reí para mí al notar su brazo en mi hombro, esta confusa y molesta por mi contestación, lo sé, es tan perceptible.

Al girarme ahí estaba ella, con el ceño fruncido y cruzada de brazos, a pesar de estar así estaba realmente preciosa, no pude evitar mirarla con lujuria y deseo, miré sus esbeltas piernas, poco a poco fui subiendo deleitándome de cada rincón de su cuerpo hasta que llegué a sus labios, aquellos suaves y cálidos labios rojos que se mordía continuamente.

Con un chasquido de dedos me hizo retornar a realidad, parecía más enojada que antes, al parecer mi recorrido por su cuerpo le molestó. No me importa ya me he saciado bastante.

-Me ha molestado lo que me has dicho -me dijo enfadada. No le hice caso, me giré emprendiendo de nuevo mi camino hacia mi sala común, al dejarla con la palabra en la boca me siguió soltando barbaridades detrás de mí.

Al llegar a las escaleras que me conducían a las mazmorras ella se paró, me giré para ver el motivo, ella me miraba con severidad pero con un poco de tristeza, sentí curiosidad por el motivo.

-¿Te has parado?-le pregunté con una risa. Se volvió a cruzar de brazos mirando como si quisiera matarme en ese mismo momento.

-Yo no puedo bajar -me concretó con burla.

-Hombre si quieres, puedes venir -era hora de molestarla un poco- pero tendría que dormir conmigo -le puse una mirada seductora y picara.

Dio un respingo que hizo reírme más, sí ella tan inocente, me echó una última mirada fulminante antes de volverse.

-Los leones no dormimos con serpientes -me dijo con gesto de superioridad y orgullo. Comenzó a caminar alejándose de mí, yo sabía que en el fondo le habría gustado.

KATE Y BRYAN:

-No puede ser, me he encaprichado -pensaron al unísono acomodándose cada uno en sus camas.

Antes que nada me gustaría dedicar este capítulo a:

4everAliceMalfoyGalice_hale_cullenanhis
aniali123anmeramaantito griffindorbarbiiie
Bellard_VanessieCarolynRadcliffeconniiitah_12darkbells_18
darkloveDaya_potter0706Elenita_cullenpotterestoy en wonderland
Evannafideyeginny_lunahazelina
Liliane Cullenloquita gorelula_de_malfoyLunaSkyPotter
lunatico0030luna_laurazacloveluunatiicamagiapottercontinua
MaJitou95MalfoyGirlMARITA2marlyess
Maru Potter Cullenmayrylinnere23nessi_cullen_swan
nuncaestardeeodio-al-profePadme BlackPasi
Patri Weasleyprincesita_94princesss_hpprincess_27
renesmee_cullenVALITOVampiresandWizardsvjerih

_anita_malfoy_

 

Y en especial a : lula_de_malfoy

CAPÍTULO 15

El día amaneció reluciente, los suaves rayos iluminaban la densa nieve, era viernes, un día muy esperado por todos los alumnos, ya que las clases se acabarían y tendrían dos días de descanso. Sophie como de costumbre al terminar de vestirse fue a despertar a la rubia, al llegar a su cama oyó como murmura algo bajito, acercó más su oído a la espera de oír algo.

-Más cerca, solo un poquito más, espera creo que alguien nos está viendo -unas risitas la despertaron sobresaltada, al levantarse observó cómo sus compañeras reían a carcajadas tapándose la boca.

-¿Un bonito sueño Kate? -preguntó burlonamente Rose intentando no reírse más. La rubia la miró molesta, no recordaba lo que había soñado pero de algo o mejor dicho alguien sí que se acordaba.

-No te importa -contestó groseramente. Se levantó de la cama sin mirar a ninguna de aquellas personas, recogió su ropa del armario, una ducha sería lo mejor para despejarse.

Estaba sumergida en la blanca bañera intentando relajarse, el agua caliente la relaja, no disponía de mucho tiempo ya que tenía que bajar a desayunar e ir a clase, se remojó un poco más con el agua el pelo y salió cubriéndose con una roja toalla.

Al terminar de secarse se puso el uniforme con tranquilidad, dejó su cabello mojado, no le apetecía secárselo, de todas formas no le quedaba tan mal, pequeñas ondas se formaban.

Bajó a desayunar sin mucha ilusión, no quería encontrarse con Bryan después de la "charla de ayer" si se podía decir así, además hoy le tocaría cumplir castigo, algo que para ella era nuevo y desconocido. Se sentó en un su mesa cabizbaja sin mirar a sus compañeros que la observaban extrañados por su comportamiento, alargó la mano cogiendo una naranja, eso sería lo único que comería en ese día.

Mañana sería sábado por lo que quería decir que podría ir a Hogsmeade, al contrario que muchos alumnos que se encontraban entusiasmados por ir, ella no lo estaba, no tenía muchas ganas, hacia frio y ya podría ir otro día, tampoco se perdía nada nuevo. Aprovecharía para prepararse para los TIMOS que ahora mismo era su prioridad, se terminó la fruta y se levantó dispuesta a irse a clase cuando se chocó con unos ojos azules mirándola con regocijo, intentó desviar la mirada pasando por su lado con la cabeza agachada ignorándolo.

 

La primera clase que tocaba era DCLAO, sería divertida y menos aburrida, Lupin siempre sabía cómo hacernos pasarla bien. Hoy llevaba un pelo diferente, esta vez era rojo con mechas negras, se lo había cortado, más bien dicho se había hecho un estropicio, los mechones no seguían una misma largaría, uno lado estaba más largo que otro y por arriba se dejaba ver una pequeña cresta.

-Buenos días chicos -saludo con alegría a las dos casa, Gryffindor y Slytherine.

-Buenos días Teddy -contestaron a la vez.

-Hoy daremos dos hechizos nuevos, Homenum Revelio y Silencius yowin -informó- ¿alguien sabe para qué sirven?

Para la sorpresa de muchos nadie levantó la mano, ni si quiera la joven Malfoy, que parecía asombrada de ella misma. Con disimuló buscó a Bryan que se encontraba al otro lado de la clase haciendo como si atendiera, su pelo despeinado y su gesto varonil le hacía parecer todo un dios.

BRYAN:

Se cree que no me estoy dando cuenta de que me está observando, el desprecio que me ha hecho antes no se lo voy a perdonar. Debo reconocer que hoy está preciosa con su pelo ondulado, no entiendo como no se deja querer, que haya un hombre en su vida, su vida solo se basa en libros, más libros y en ayudar a las personas. ¿Cuándo tendrá tiempo para ella? La verdad es muy difícil de descifrar, cuando creo que me abre su corazón en menos de un segundo me saca de él, y lo peor es que me estoy encaprichando de ella sabiendo que está jugando conmigo, no sé cómo, pero lo sé. Esto desde el principio no me cuadraba, pero seguiré fingiendo a ver si averiguo lo que trama.

-Señor Bryan -me llamó el profesor- ¿Nos haría el honor de probar el conjuro?

¡Mierda! Se ha dado cuenta de que no prestaba atención
¡Genial!

-Sí claro, ¿Cuál era? -pregunté fingiendo inocencia.

-Silencius yowin -me contestó mosqueado por mi falta de interés.

Asentí con la cabeza esperando que algún ángel me diera información, con eso me refiero a que mis amigos me chiven las cosas. Miré de reojo a Mel que negaba con la cabeza, posiblemente esté enfurecida por rechazarla el otro día. Volví a mirar al profesor que me hacía señas para que me colocara en el centro de la clase, ¡toma ya, seré el centro de todas las miradas! Genial

Me coloqué en el lugar donde el me indicaba, por si la cosa no mal encima escogió como contrincante mío a James Potter, le debía una venganza, el recuerdo de su puño contra mi cara no se olvida así como así.

-Ahora señor Burdock en posición -me avisó apartándose de los dos- Intente que el señor Potter no le lance el hechizo, 1,2,3

-Silenc

-Expelliarmus -salí volando hacia el final de la clase, choqué contra la fría pared dándome de pleno en la espalda, ¡dios como duele!

Varios risas se oyeron en la habitación, supongo que serían los asquerosos Gryffindors, me levanté con dificultad del suelo, seguramente alguna costilla se me habría fracturado, luego iría a la enfermería.

 

Miré con odio al grupo de leones que reían sin cortarse, cuando vi una rubia que me miraba con preocupación, pude notárselo y sinceramente me gustó el que se preocupara de mí y de lo que me pudiera pasar.

KATE:

Estoy examinando a Bryan para ver si tiene algún rasguño, a simple vista no veo nada, ¡menos mal! James se ha pasado, sabía que tenía que dar ventaja para que él pronunciara el hechizo, solo lo ha hecho para fastidiarlo más. A veces pienso que tengo a un trol en verde a un primo
¿Cómo puede ser tan bruto? Y encima todos le alaban riéndose de sus jugarretas. ¡Hombres!

-Quiero intentarlo de nuevo profesor -oí que le pedía al profesor, se le notaba más seguro de lo que hacía, posiblemente se habría armado de valor, espero que no le pase nada cruzo los dedos.

-De acuerdo, a sus posiciones.

James y Bryan se volvían a colocar uno en frente del otro, mi corazón empezó a latir con fuerza, no entendí por qué, ¿Sería que ese capricho hubiera pasado a algo más? Imposible, nunca me he enamorado, paso de amores y de chicos, si tengo "algo" con él será por la venganza nada más.

-1,2,3 -repitió el profesor separándose de ellos.

-Exp

- ¡Silencius yowin! -grito Bryan, James se quedó mudo, no terminó el hechizo. Pude ver la cara de satisfacción y victoria que mostraba. Las serpientes vitoreaban triunfantes mientras que nosotros nos resignamos a aplaudir por educación.

-¿Qué pasa Potter? ¿Te ha comido la lengua el gato? -preguntó burlonamente. James lo miraba con furia, intentaba defenderse pero no emitía ningún sonido, de nuevo las serpientes estallaron a carcajadas.

-Ya vale chicos -intentó parar el profesor, menos mal sino se desataría una batalla.- Potter en unos minutos se deshará el hechizo no te preocupes -James se cruzó de brazos mirando con odio a Bryan, daba la imagen de un niño pequeño haciendo pucheros. Una sonrisa apareció en mi rostro, menos mal que Sophie me tapaba y nadie se dio cuenta, gracias a dios.

Al finalizar la clase James recobró el habla, seguía molesto por lo ocurrido, los alumnos recogieron sus pertenencias, la rubia salió la última, en el pasillo encontró a sus compañeros apiñados cuchicheando algo, se acercó más intrigada, varios grupos de chicas hablaban entre ellas emocionadas mientras miraban al centro con cara de embobadas. Se abrió paso llegando al centro cuando vio a su padre hablando con James, las jóvenes lo miraban con lujuria, esto llegó a fastidiar bastante a la rubia, era su padre un hombre hecho y derecho y suspiraban por el quinceañeras inmaduras.

-¿Qué haces aquí? -preguntó con enojo. El rubio dejó de hablar con James para mirar a su dulce hija que ahora parecía agría, la rubia fijó su mirada en el brazo de su padre, llevaba la manga remangada donde se podía ver la marca, ahora entendía la expectación de los demás.

-Hola a ti también -respondió sarcásticamente esbozando un amplia sonrisa, que consiguió arrancar varios suspiros de sus fans.

-¿Os podéis ir? -Exclamó furiosa a la gente que los miraba- Es una charla padre e hija.

Los alumnos la miraban con cara de pocos amigos por su conducta, en un momento el pasillo se quedó desierto dejando solo a dos cabelleras rubias.

 

-¿No te parece que has sido un poco grosera? -le reprendió cruzándose de brazos.

-Por favor no me hagas reír, ya sabemos que te gusta exhibirte por donde vas -le dijo con sarcasmo apoyando un brazo en su cadera.

-¿Qué te he hecho? -le preguntó molesto- ¿Aún sigues enfadada conmigo por lo de tu madre?

-Sí y te juro que esta me la pagarás.

-Kate, no me digas eso, ¡soy tu padre! -le gritó, la voz resonó por las frías paredes alejándose más.

- Un padre no le oculta ese tipo de cosas a su hija -Puntualizó enfadada.

-No he venido para discutir -intentó zafarse el rubio del tema.

-¿Para qué has venido?

-Para hablar con McGonagall-la rubia arqueó una ceja sin poder creérselo.

-¿Tú? ¿McGonagall? -El rubio asintió- Pero si nunca te has llevado bien con ella.

-Necesito hablar con ella y punto -concluyó cerrando el tema.

-Vale, vale, no me mates -ironizó acomodándose la mochila y pasando al lado del rubio, se volteó para mirarlo- Por cierto bájate la manga, da asco la marca -añadió con repugnancia.

Draco permaneció en el mismo lugar en el que minutos antes estaba hablando con su hija, la conducta de su hija le había recordado sus años en aquél colegio, decidió dar una vuelta antes de ver a la directora, para recordar viejos momentos.

Paseaba por aquellos viejos pasillos recordando sus gamberradas que hacía junto a sus amigos. Las burlas que ejecutaban contra los más pequeños y los sangresucias
Hermione.

Iba tan sumido en sus recuerdos que no se percató en lo que tenía delante, cuando quiso reaccionar chocó contra una persona cayéndose los dos al suelo.

-Discúlpeme -el rubio se levantó para ayudar al individuo que había tirado, extendió una mano cuando unos ojos femeninos color miel intensos lo miraron, la joven aceptó su mano intentando levantarse, cuando lo consiguió quedaron a centímetros de distancia.

-Ya está, gracias -le dijo la joven con una tímida mirada.

-¿Eres profesora? -preguntó curioso, no era alumno de eso estaba seguro.

-No, vengo a ver a mi hija -respondió con dulzura.

-Ah, ¿tienes una hija? -la examinó con la mirada, no aparentaba más de 30 años.

-Sí, se llama Emily, es de Hufflepuff -le comentó alegremente- ¿Y tú tienes alguien aquí?

-Una hija, se llama Katherine -le contestó educadamente.

-Muy bien -dijo ella- Bueno me voy.

-¿Cómo te llamas? -se apresuró a preguntar el rubio.

-Mmmm
puedes llamarme Lula -le contestó esbozando una sonrisa pícara.

-¿Es tu verdadero nombre? -la joven comenzó a caminar, al escucharlo ladeó el torso.

-No -dijo juguetona mientras continuaba andando dejando al rubio con misterio.


Espero que os haya gustado :) dejo mi msn por si alguien le apetece agregarme (me aburro mucho xd). [email protected]

Señorita Lula, agregame please, que tengo que hablar contigoo.

Si os gustaaa ya sabeis! COMENTARIOS. Mínimo 10 (A).

Un beso enormeeeeee(L)

Deesh_17


CAPÍTULO 16

Aquella misteriosa joven era el centro de todos los pensamientos del rubio, no se la podía quitar de la cabeza y era extraño, pues nunca pensaba en otra cosa que no fuera él o su hija. Desde siempre las mujeres iban detrás de él, suspiraban por donde él pasaba, pero las acababa ignorando, al contrario que esta, sus ojos color miel, su encantadora sonrisa
por primera vez después de mucho tiempo, le interesaba una mujer.

 

DRACO:

Kate siempre me ataca con que me busque novia, quizás ahora tenga la oportunidad, primero tengo que averiguar si tiene marido, esperemos que no
tiene una hija, madre mía cuando se entere Kate, la esclafará como si fuera un bicho, con lo celosa que es
puede que me equivoque y la acepte sin problemas. Es realmente muy guapa, eso sin duda, me he fijado que no es muy alta, pero es perfecta, su largo pelo negro, suave como la seda, sus ojos miel, profundos y misteriosos
mejor que deje de pensar en ella o me volveré loco.

Continuo caminando por los fríos pasillos, tenía que subir a ver a McGonagall, no podía tardar. Al pasar por el gran comedor una enorme columna captó su atención, era blanca como la tiza y sobre ella lucían diferentes nombres, en la parte superior destacaba una frase:

"En recuerdo a nuestros héroes caídos, los cuales lucharon contra el mal, intentado salvar la paz en el mundo mágico, que sus actos nunca queden olvidados"

Draco pudo reconocer varios nombres, Lupin, Tonks, Fred Weasley
sintió una punzada en su estómago, se sentía asqueado, él formó parte de todo eso, la muerte de Dumbledore, el asesinato de miles de alumnos
volvió a notar como la marca quemaba, tenía que buscar ayuda.

-¿Profesora McGonagall? -La aludida levantó la cabeza de una pila de papeles sorprendida por la visita del rubio.

-Sr Malfoy, adelante -le hizo un ademán para que se sentara. Dejó la pluma en el tintero, recogió los papeles y miró al rubio esperando a que empezara la charla.

-Tengo un problema profesora, no sé a quién más recurrir -comenzó a decir con preocupación.

-¿Qué le sucede? ¿Es sobre su hija? -preguntó un poco alarmada.

-No, no es sobre ella
-se levantó la manga de la camisa mostrando la marca moverse, McGonagall se quedó pálida, no dijo nada, ni si quiera parpadeó.- ¿Me puede ayudar?

-¿Cuánto hace? -preguntó intentando estar serena.

-Desde hace un par de días, en vacaciones de navidad. He ido a hablar con mi madre, pero no sabe nada, no quiere saber nada, tengo miedo profesora, ahora tengo una vida, una familia. -la mujer notó la angustia y el terror que invadía al rubio.

-No estoy muy segura de lo que pueda ser Malfoy, algo bueno no es desde luego -hizo una pausa pensando- Hace un tiempo cuando el señor tenebroso iba a regresar, a Snape (Que en paz descanse) le pasó lo mismo que a ti, ahora no puede ser igual, ha sido derrotado y para siempre

No muy lejos de allí, una pareja hablaba sentados en un banco. Bryan miraba a la rubia que no paraba de hablar, a decir la verdad le estaba riñendo por lo ocurrido anteriormente.

-Tenéis que dejar de portaros como críos, sois mayorcitos ya -le decía la rubia molesta. El castaño fingía hacerle caso para no enfadarla más, la miraba fijamente alelado por tanta belleza que desprendía, Kate al darse cuenta de ello se mordió el labio sonrojándose.

-¿Ya has acabado? -preguntó el castaño riéndose.

-Te odio -le dijo Kate fingiendo enojo.

-No tanto como yo a ti -respondió con una sonrisa acercándose más a ella, la rubia se echaba hacia detrás muy lentamente, una voz la hizo girar la cabeza , vio a su padre caminando hacia allí con la directora, sin pensarlo agarró el cuello del chico sorprendiéndolo y se fundieron en un intenso beso.

 

Draco hablaba con la profesora sin fijarse en la pareja, al llegar donde ellos se encontraban sus ojos grises se posaron sobre una cabellera rubia al que él reconocía muy bien. La profesora al igual que el rubio se quedó quieta contemplando la escena que estaban dando, movió la cabeza en señal de reproche, miró a Draco que seguía examinando a la pareja que se comía exageradamente a besos, sus ojos desprendían ira, odio, dolor.

Carraspeó con la intención de que los aludidos se separaran, Bryan fue el primero, al ver al rubio se apartó más de ella con temor, al contrario que ella que miraba a su padre con una sonrisa maliciosa.

-Hola papá -dijo sin quitar su sonrisa, disfrutando de la tensión.

-¿Qué te crees que estás haciendo?-preguntó aguantando su furia.

-¿De qué? -La rubia arqueó una ceja- Solo me estoy besando con un chico, si quieres lo hago con una chica -comentó encogiéndose de hombros fingiendo indiferencia.

-Sr Burdock mejor que usted y yo nos vayamos de aquí -propuso McGonagall, un gran error había cometido al pronunciar aquél apellido. Draco al oírlo clavó sus ojos en el chico, se volvieron rojos de ira.

-¡Tú insultaste a mi hija! -acusó sin apartar la vista de él. Por un momento el castaño pensó que lo iba a atacar o algo, su corazón empezó a latir con fuerza, su respiración era entrecortada.

-Yo
lo siento
fue -comenzó a decir con dificultad.

-Ya basta, me tienes cansada -intervino la rubia poniéndose entre él y el rubio- ¿Ahora vas de buen padre? Me haces reír Draco Malfoy, tú hacías lo mismo, eras un ser despreciable, hasta mamá lo decía -gritó enfadada. McGonagall le hizo una seña con la cabeza a Bryan para que se fueran, el chico asintió y salió detrás de ella.

-¿Cómo sabes lo que decía tu madre? -Preguntó con sarcasmo- Si tú aún no habías nacido.

-Porque escribió una carta donde hablaba de lo que sentía -le contó dejando al rubio sorprendido- Aquí me alejo de la gente que me quiere hacer daño
me alejo de insultos, miradas asesinas, del mismísimo Draco Malfoy, que desde que llegué me hace la vida imposible, sigo sin entender porque le doy tanto asco, solo porque sea muggle y la primera de la clase no quiere decir que sea una enfermedad ni un bicho
-recitó sin apartar sus ojos de los de su padre.

-¿De dónde has sacado eso? -preguntó pálido, Kate sacó de su bolsillo el papel arrugado, se lo entregó. El rubio comenzó a leerlo con impaciencia, de vez en cuando un gesto de sorpresa aparecía por su cara.

-¿Y bien? -inquirió con enojo.

-Nunca me contó que escribiera esto-comentó releyendo la carta- ¿Dónde la encontraste?

-En la biblioteca, en uno de los libros.

-¿Estás con Burdock? -preguntó cambiando de tema.

-¿Si lo estuviera qué pasaría? -se cruzó de brazos mirándolo vacilante.

-Sabes que no quiero que tengas novio aún -le recordó serio.

-Pues tú eras un golfo, ¿te acuerdas de Pansy, no? -sabía por dónde atacarle.

-Me acuerdo, y apuesto que te lo ha contado Potter -dijo con media sonrisa.

 

-Sí -admitió.

-Potter
.- murmuró, siempre contándole todo lo malo a su hija.

-Anda vamos a dar una vuelta, que aquí ya hace frío -propuso cogiendo sus libros y agarrando a su padre.

Parlamentaron durante su recorrido por el castillo, hablaron de los estudios sobre todo, al llegar al gran comedor, Draco recordó su encuentro con la morena, sintió como mariposas en su estómago.

-Una pregunta hija -comenzó a decir parándose enfrente de ella.

-Te escucho.

-¿Tú conoces a una tal Emily? -Preguntó curioso.

-Me suena -contestó analizando a su padre- ¿Por qué?

-Es de Hufflepuff -la rubia se cruzó de brazos y miró a su padre extrañada- No me mires así, no soy un asaltacunas, solo qué
bueno hoy he conocido a su madre y
creo que me gusta, un poquito
-confesó. Su piel pálida cogió color al decir aquellas palabras, si algo que siempre había caracterizado al rubio era que no tenía sentimientos y muy frío, ahora se sonrojaba, como cambia la vida.

-¿Su madre? -se le desencajó la boca por la noticia- Vale que te dije que te buscaras novia, pero una mujer con una hija, ¡NO! -gritaba alterada.

-Kate te estás pasando -la regañó.

-Tú sí que te estás pasando Malfoy -le contradijo señalándole con el dedo.

-Ni si quiera sabes quién es, puede que sea una buena chica la hija -intentó serenar, sin mucha suerte.

-Emily Vandone -concretó con rabia- La conozco, es una tía super idiota que solo piensa en ella misma.

-¿Qué me puedes decir de su familia aparte de lo idiota que es?

-Su padre es italiano, son de clase normal, ni ricos, ni pobres, son sangre limpia, si es lo que más te interesa, por no decir que están separados, ¿contento? -dijo con sarcasmo.

-Muchísimo -Aprobó con una sonrisa, esto logró exaltar más a la rubia.

-No quiero que salgas con ella -advirtió con enfado.

-Tú no me tienes que decir con quién debo salir o no -puntualizó el rubio.

-Entonces atente a las consecuencias -amenazó con malicia.

-¿Me estás amenazando? -preguntó enfurecido.

-No, solo te estoy avisando -dio media vuelta, dirigiéndose hacia las grandes escaleras dejando a su padre solo en mitad del pasillo.

Al llegar a la sala común lanzó los libros al suelo con rabia, se dejó caer por la roja pared sentándose en el suelo, cubrió su rostro con sus brazos, comenzó a llorar desesperadamente.

No llevaría más de una hora cuando una cálida mano la hizo levantar la vista al frente, Rose la miraba con compasión enfrente de ella, sin decir nada Kate la abrazó con fuerza, apoyó su cabeza en el hombro de la pelirroja y continuó llorando. Rose le acariciaba el lacio pelo con suavidad, su amiga la necesitaba y no poco.

-Kate, ¿Qué ha pasado? -preguntó con dulzura sin soltarla.

-Draco, es estúpido, no va ahora y quiere tener algo con la madre de Vandone -le decía sollozando.

-¿Esa no es tu peor amiga? -La rubia asintió alzando más el sollozo- Ya, tranquila pequeña -intentó calmar.

-Lo odio, lo odio mucho.

-Sabes que no es verdad Kate, amas muchísimo a tu padre -le contradijo sin intención de regañarla. -¿Qué tal con Bryan, eh? -preguntó con picardía.

-Bien -contestó apartándose de ella, con una mano se secó las lágrimas, cerró los ojos con la intención de calmarse- Hemos estado antes juntos, le he besado.

 

Rose soltó un grito emocionada por la respuesta de la rubia.

-Yo no gritaría tan pronto, esto solo es parte del plan -concretó dejando a la pelirroja confusa- No tengo ninguna intención de mantener una relación con Burdock, sino está en mis planes.


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DEESH

CAPÍTULO 17

Si Kate se pensaba que se saldría con la suya sin atenerse a las consecuencias
lo llevaría claro. Quién juega con fuego, se acaba quemando. Quién juega con el amor, una de dos, o se enamora o se amarga y en este caso nuestra rubia se enamoraría. No lo reconocería, estaba claro, pues el orgullo que la abundaba era más fuerte, tenía un plan, un plan que según ella terminaría como ella deseaba, que equivocada estaba.

Pronto llegaría las vacaciones de año nuevo, solo serían tres días, pero para la mayoría de los alumnos eran días de descanso y fiesta. Desde que McGonagall era directora, decidió que después de navidad se regresara al colegio, pues no quería que perdieran muchas clases, dejando solo tres días de fiesta para el cambio de año.

La rubia se encontraba en la biblioteca estudiando para su examen de encantamientos del día siguiente, solo quedaban dos días para el regreso a casa y para la tortura que le esperaba por parte de su padre. Llevaba horas estudiando, repasando una y otra vez cada conjuro, cada explicación, ella sabía que no le hacía falta estudiar mucho, que se le quedaba rápido en las clases, pero por si acaso, lo hacía.

Un joven de segundo se acercó a ella, posó su mano encima de su hombro para captar su atención, la rubia se sobresaltó al contacto y se volteó.

-¿Sí? -preguntó recobrando el aliento por el susto. El chico la miraba un poco nervioso, parecía que lo que tuviera que decir no era bueno.

-Me han mandado para qué la busque -consiguió decir al final cerrando los ojos.

-¿Quién? -preguntó extrañada por la actitud del joven.

-Su padre.

-¿Mi padre? -arqueó una ceja. Lo que menos esperaba era que el rubio viniera después de lo ocurrido días antes. Asintió con la cabeza, el chico se fue del lugar, recogió sus cosas metiéndolas en la mochila, dejó los libros en sus puestos correspondientes y salió de la biblioteca con paso firme.

No tardó mucho en localizar al rubio, allí estaba él, hablando con unas de sexto, les dedicaba una sonrisa sensual, esto logró provocar nauseas a la rubia. Al llegar donde estaban ellos, carraspeó con fuerza haciendo a las chicas alejarse de él, pero no si antes guiñarles el ojo.

-No cambiarás nunca Draco -dijo seria al ver la conducta de su padre- Podrían ser tus hijas.

-Ya te tengo a ti -le dijo riéndose.

-¿A qué has venido? -dijo yendo directo al grano. Draco comenzó a jugar con los bolsillos de su chaqueta, pensativo.

-Quería que me hicieras un favor -dijo finalmente.

-¿Qué clase de favor?

-¿Puedes darle esto a Emily Vandone? -sacó de su bolsillo derecho una carta y se lo entregó, esperanzado a que su hija no montara otro numerito.

-¿Emily Vandone? -repitió incrédula. Miró la carta con inseguridad, algo le decía que no le preguntara el motivo a su padre, pero una vocecilla le decía que sí.

 

-Dentro de dos días empiezan las vacaciones
he pensado que quizás, le gustaría a su madre pasar la nochevieja con nosotros, por supuesto su hija también vendría -comentó como si fuera lo más normal del mundo.

-¿¡Qué!? Oh no, de eso nada, deja de beber o lo que sea que estés haciendo, esa rata inmunda no pisará mi casa, de eso nada -exclamó alterada, varios alumnos se detuvieron al oír los gritos de la rubia.- No se la pienso dar, te odio Draco Malfoy, te odio.

Salió corriendo del lugar, no quería que nadie viera que estaba a punto de llorar, que sus ojos brillaban volviéndose rojos. Necesitaba un lugar donde nadie la pudiera ver, pensó en la biblioteca, se escondería en uno de los pasillos más alejados que hubiera. Entró rápido sin fijarse en las miradas curiosas que la miraban por su forma de entrar, buscó el pasillo más lejano, una vez allí se dejó caer al suelo, se encogió como un ovillo posando su cabeza en sus rodillas, dejando salir su dolor entre lágrimas.

Pasado un rato notó como alguien se paraba enfrente de ella posando su mano sobre su hombro, Kate no alzó la mirada para comprobar quién era, suponía que sería Rose, que había venido a buscarla después de enterarse de lo ocurrido. Sintió como aquella persona se arrodilló a su lado y con su brazo la rodeó atrayéndola más hacía su pecho. Un aroma varonil, delicioso la hizo levantar la mirada, sus ojos se toparon con unos azules que la miraban con compasión. Bryan la tenía abrazada arrodillado en el duro suelo, con su dedo le limpió con delicadeza cada una de las lágrimas derramadas, sus cálidos ojos consiguieron reconfortar a la rubia.

-¿Estás bien? -preguntó con voz dulce. Kate suspiró cerrando los ojos, trataba de recobrar la compostura.

-Más o menos -dijo con los ojos aún cerrados. Su tono era débil, se notaba que aún estaba triste.

-Ya ha pasado todo, tranquila -volvió a acercarla a su pecho, mientras que acariciaba su pelo con ternura. Quería ayudarla, sin saber el origen de aquello, la ayudaría y apoyaría.

-Cuéntame que ha pasado -suplicó sin dejar de acariciarla.

-Mi padre quiere que invite a Emily Vandone y a su madre a mi casa para pasar la nochevieja, se ha enchochado con ella, pero yo no quiero, no la trago y de seguro que su madre es igual. No quiero que mi padre tenga algo con esa familia, ya es bastante duro no conocer a tu madre, como para que ahora intente que alguien suplante su lugar. -Le explicó sin saber el por qué lo había hecho.

-Entiendo -dijo él comprendiéndola. - ¿Las vas a invitar? -la rubia se alejó de él por su pregunta. "¿Qué si las voy a invitar? Pues claro que no."

-No quiero -dijo ella con un hilo de voz. Solo de pensarlos sus ojos se volvieron a enrojecer.

-Mira Kate, yo te entiendo, enserio, pero no me parece correcto lo que estás haciendo. No digo que apoye a tu padre, solo piensa en esto; tú padre siempre te ha apoyado en todo, te ha criado solo, creo. ¿No crees que ahora es tu turno de apoyarlo a él? Que quiera pasar la nochevieja no quiere decir que tenga por qué quedarse con ella.

-Tienes razón, pero es que justamente Vandone, no había otra, no. Encima estaré yo sola y ellas son dos. -protestó como si fuera un niña pequeña.

-¿Quieres que esté contigo? -preguntó esbozando una medio sonrisa. Kate se quedó perpleja, no es espera aquella pregunta, ¿ella con Bryan? Siendo sincera no le disgustaba la idea, pero aquello quería decir que su plan no sería el que ella había pensado.

 

-Pues
yo
si bien, ¿por qué no? -aceptó devolviéndole la sonrisa. El castaño se quedó mudo ante su gesto, parecía una diosa, ahí estaba ella, con sus ojos rojos de tanto llorar, su labio rojo a causa de tanto mordérselo, su sonrisa encantadora, sus dientes blancos y brillantes, si algo lo volvía loco en esta vida, era ella.

-Asunto zanjado, ahora -se levantó del suelo- tenemos que buscar a Vandone para que la invites -ofreció su mano para ayudar a la rubia que ella aceptó encantada.

Caminaban por los pasillos buscando a la chica, de vez en cuando preguntaban por ella a las alumnas de su curso, pero nadie la había visto. Cansada de buscarla y desesperada la divisó en a las afueras del castillo, agarró la mano del castaño y lo condujo hacía fuera.

Emily era una joven muy guapa, tenía un cabello hermoso, negro como el azabache, poseía unos grandes ojos verdes, sus rasgos mediterráneos la hacían espectacular, no era muy alta pero tenía una esbelta figura, si algo odiaba mucho Kate era su carácter.

Kate caminaba aferrada a la mano de Bryan con paso inseguro, no se sentía preparada para lo que iba a suceder, durante el trayecto pensó cada frase que diría. El castaño no dijo nada, aún seguía en estado de shock al ver a la rubia cogerlo.

La morena hablaba animadamente con unas compañeras, cuando vio a la rubia acercarse les hizo un gesto para que las dejarán solas.

-Malfoy -dijo en voz alta, recibiendo a la rubia- ¿A qué debo el honor de tu presencia? -preguntó con ironía.

-Cállate idiota -le espetó tajante, notó como Bryan le apretó la mano en señal de que se controlara- Vengo porque mi padre me ha dicho que le entregarás esto a tu madre -sacó el sobre de su mochila y se lo entregó con mano temblorosa.

-¿A mi madre? -preguntó confusa mirando el sobre.

-Sí, bueno hasta luego -se despidió dando media vuelta.

-Un momento-la pareja se paró y se voltearon mirando a la morena.

-¿Qué? -preguntó Kate algo harta.

-¿Vosotros estáis juntos? -preguntó con picardía. La rubia se fijó que aún seguía cogida al castaño, este la miraba con una sonrisa, volvió a mirar la morena.

-Por supuesto -confirmó con una sonrisa maliciosa dejando a Bryan y a Emily con la boca abierta. Rodeó el cuello del castaño con sus brazos y lo besó efusivamente, ante su asombro él le correspondió rodeando su cintura y atrayéndola hacia él.

Descargas eléctricas iban desde sus labios a recorrer sus cuerpos, se besaban con pasión, demasiada dirían aquellos que conocieran los planes de la rubia, sus lenguas jugaban entre ellas, danzaban y se buscaban hasta que se encontraban. Pero como todo ser humano, necesitaban respirar. Se separaron para coger oxígeno, Bryan la miraba entre fascinado y desconcertado, le había gustado eso sin duda, pero no entendía por qué lo había hecho, mejor no preguntar si así tendría los labios de ella.

-Qué bonito -comentó con sarcasmo la morena que había presenciado toda la escena romántica.

-Bueno, espero la respuesta de tú madre -dijo Kate ignorando el comentario que había hecho. Cogió de nuevo la mano del castaño y se alejaron de aquél lugar.

 

Draco observaba el fuego desde su sillón negro enfrente de la chimenea, se encontraba impaciente por la respuesta de "su diosa" como así decidió llamarla, no olvidaba lo que su hija le había dicho, en su momento sintió un pinchazo en su corazón.

-¿Ya me has reemplazado Draco?

-Claro que no Hermione, ¿por qué piensas eso?

-Porque te veo muy ansioso por tener una cita con Vandone. Que no me comunique con vosotros, no quiere decir que no vea lo que ocurre. No te voy a regañar por lo que quieres hacer, al contrario. ¿Estás seguro de lo que haces?

-Lo estoy, no veo nada de malo quedar con ella, sería como conocernos y si la cosa no llegara a más, ser amigos. Kate no lo acepta, si nos has observado, hemos tenido varias discusiones, y lo peor es que me ha dicho que me odia, puede que no lo diga enserio, pero me ha afectado mucho.

-Entiéndela, no quiere una suplente de su madre, la ve como una amenaza y más si es la madre de una de sus enemigas. Tal vez te precipitaste al invitarlas a casa por nochebuena.

-Puede que tengas razón, me precipité, pero cuando la vi sentí un cosquilleo
No te enfades, tú siempre serás mí único y gran amor, pero no sé después de tanto tiempo, parece que mi corazón reviva. Enserio Hermione, no quiero que te enojes por lo que te estoy diciendo, te amo y te amaré siempre, nunca lo olvides.

-Tranquilo Draco, no me enfado. Yo te entiendo, me consuelo sabiendo que aún me amas tanto como yo te amor a ti. Es normal que sientas un cosquilleo, la gente no es de piedra, tenemos sentimientos y necesidades, pero lo que sí te pediría es que hablaras con tu hija.

-No me escuchará

-Al menos inténtalo.

-Es muy cabezota y arrogante

-¿Y te sorprende eso?

-La verdad es que no -dijo el rubio esbozando una sonrisa.- Te quiero Hermione.

-Te amo Draco.

Dos días pasaron haciendo llegar aquél día tan horrendo que la rubia esperaba. Para su mala suerte, la madre de Emily había aceptado la invitación del rubio, irían a la noche, a la hora de cenar.

Salió de su sala común con solo un bolso, no quiso llevar equipaje, estaría solo dos días y tenía ropa en casa. Bryan la esperaba en el gran comedor, al verla le dio un suave beso en la frente, junto entraron atrayendo las miradas curiosas de sus compañeros. Se separaron para ir cada uno a su mesa, Kate cogió solo una tostada para desayunar, estaba angustiada por lo que iba a ocurrir esa noche, no tenía apetito.

-Come algo o te lanzaré un crucio -le dijo una voz a sus espaldas. La rubia se giró dispuesta a contestar cuando se topó con James, que se reía sonoramente al ver la cara de enojo de ella.

-No te burles de mí o verás -advirtió divertida siguiéndole el juego. James se sentó a su lado sin parar de sonreír, siempre habían estado juntos, para lo bueno y para lo malo, añoraba a esa Kate divertida.

-Come anda, o te convertirás en un palo -insistió ofreciéndole un plato de bacon con huevos y tortilla.

-No tengo mucha hambre -protestó fingiendo pucheros- Además, si adelgazo estaré mejor -añadió con tono travieso.

-No quiero a un palo como prima, además ¿quién se fijaría en ti? Rubia tonta -bromeó, demasiado tarde, Kate ya le había propinado una bofetada. - ¡Oye! -se quejó tapándose con la mano.

 

-No todas las rubias son tontas -comentó con orgullo.

La directora entró con paso firme al comedor, llevaba un pergamino largo entre sus manos, se detuvo en mitad de las mesas y desenrolló el papel.

-Atención por favor -dijo en voz alta, todos le prestaron atención.- A continuación diré los nombres de aquellos alumnos que deben salir de inmediato ya que los carruajes los esperan. Los que no estén nombrados deben esperar su turno, nadie puede salir del colegio sin antes anotarlo en el pergamino.

-Malfoy

-Burdock

-Potter´s

-Annelis

-Bones

-Vandone

-Carragan

- Y por último Grant. Por favor vayan saliendo con sus pertenencias.

Dicho esto último salió de la sala. Los alumnos nombrados se levantaron, algunos se despedían de sus compañeros, otros corrieron a por sus pertenencias. Después de haberse despedido de James, Kate vio como Bryan la esperaba en la puerta, sin hacerlo más esperar fue en su busca.

Se acomodaron en uno de los vagones del tren, querían estar solos sin que nadie les molestara. Kate se tumbó apoyando su cabeza en las piernas del castaño, mientras que él acariciaba una de sus mejillas con cariño.

-¿Cuándo quieres que vaya? -preguntó acabando con el silencio.

-A la hora de cenar, así podrás ir a tu casa a cambiarte -respondió ella mirando al techo.

-Como quieras. Una pregunta

-Dime

-¿Somos novios? -preguntó nervioso Bryan. Desde aquél beso no volvieron a sacar el tema, la rubia seguía quedando con él, pero en ningún momento le daba pruebas de estar como pareja, pero lo parecían.

-Somos algo -contestó sin darle importancia- No quiero tener novio tan pronto.

Bryan no hizo ningún comentario al respecto, prefirió callar.

Durante el viaje de regreso, ninguno entabló conversación, Kate dormía tranquilamente en las piernas del castaño, mientras que él leía el profeta con detenimiento. El tren comenzó a disminuir la velocidad, no tardarían en bajar. Con dulzura Bryan despertó a la rubia, no quería que se sobresaltara, por lo que la empezó a acariciar la mejilla y llamarla en voz baja.

-¿Ya hemos llegado? -preguntó ella somnolienta, lentamente fue abriendo los parpados, estaba muy a gusto así, no quería bajarse para encontrarse con la dura realidad.

-Sí Kate, ya estamos. -respondió con ternura. La ayudó a incorporarse en el asiento, después salió al pasillo para comprobar que ya se podía bajar. Cogieron sus cosas y bajaron al andén donde miles de personas los esperaban.

-Nos vemos en unas horas -dijo Bryan despidiéndose con un beso en la mejilla.

-Hasta luego -dijo ella, buscó con la mirada a su padre, ahí estaba él, hablando con uno hombre mayor, no parecía muy cómodo, más bien nervioso. Caminó hacia él, al verlo dejó la conversación y le cogió el bolso.

De camino a casa, Draco le contaba emocionado mientras conducía lo que había preparado para cenar.

-Querrás decir lo que Nina ha preparado -le corrigió con sarcasmo.

-No, lo que HE preparado -puntualizó con orgullo.

-Nunca te entenderé papá, a mí jamás me has cocinado y ahora vas y a una pedorra y su hija sí. Me rindo.

 

-Son nuestras invitadas hija.

-Y yo tu hija -le recordó con severidad.

-He hablado con tu madre -le dijo cambiando de tema.

-Ah, ¿Sí? Y que te ha dicho la fantasmilla -Draco frenó en seco haciendo golpearse a Kate contra el salpicadero.- Ay, ¿qué cojones te pasa? -preguntó dolorida.

-No vuelvas a llamar fantasmilla a tu madre Katherine, nunca -le reprendió con severidad- Y segundo no vuelvas a hablarme así, no soy un compañero tuyo, soy tu padre.

-Te odio Draco y no sabes cuánto -su tono era de odio, de rabia contenida.

-Qué pena, tendrás que aguantarme hasta el día que me muera -le contestó con ironía.

-Asqueroso mortífago -murmuró para ella misma.

Posiblemente pensareis que Kate es una niña estúpida que no tiene consideración por nadie, pero no es así, es una persona con un corazón tan grande que no le cabe en el puño. Lo que ocurre es, que él único hombre al que ha querido ahora siente atracción por una mujer, siente que va a perder a su padre, que ella se lo va a arrebatar, y si por no fuera poco, tiene una hija que Kate no traga.

No juzguéis a la ligera, yo tengo plena confianza en mi hija, sé que no es mala, simplemente joven, pero estos hechos la harán madurar, antes de lo que ella se piensa. Pues no hay mal que por bien no venga. Me gustaría estar ahí, para poder abrazar a mi familia, decirle a Kate que no se preocupe que siempre tendrá a su madre a su lado, a Draco decirle que siempre lo amaré, abrazarlo sentirlo por última vez y darle el último beso del cuál no pude darle en su día.


Espero que os guste :) Es el más largo que he hecho en toda mi vida, decirme si los quereis así o más cortos. Ya sabeis, próxima actualización, mínimo 10 comentarios ! (A)

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y agregarme a favoritos, sois lo mejor (L).

DEESH

CAPÍTULO 18

La noche se presentaba complicada, después de llegar a casa y acomodarse, Kate decidió darse una larga ducha para tranquilizarse, miró su reloj con inquietud, pues solo quedaba una hora para que "las pedorras" como ella les había apodado llegaran a casa.

Al salir de la ducha algo más calmada, rebuscó entre su armario algo que ponerse, no quería que fuera muy elegante y menos para ellas, pero tampoco se pondría informal, ya que era su casa y ella siempre deslumbraba, no por algo era ella una de las mejores vestidas de Hogwarts. Después de varios minutos de búsqueda por fin encontró el vestido perfecto, estaba formado por una hermosa combinación de gasa y seda con un profundo escote sexy y un color de piedras preciosas, el color de la tela era turquesa. Se recogió el pelo con una pinza, dejando caer varios mechones, se puso un poco de color en las mejillas y en los labios, resaltó sus pestañas con una base de rímel y se delineo los ojos.

El timbre de la puerta sonó, comenzaba su tortura, respiró hondo tratando de no alterarse, se puso unas gotas de perfume y bajó con paso firme y decidido. Abrió la puerta sin mucha emoción, allí estaban ellas dedicándole una gran sonrisa, Emily llevaba un vestido blanco que le llegaba por las rodillas, el pelo lo llevaba suelto, los zapatos eran rojos, y parecía un payaso del exceso de maquillaje, "qué ridícula" pensó para sí misma. Lula iba más elegante que su hija, lucía una hermosa falda negra de lunares blancos que le llegaba hasta la cintura, la camisa blanca la llevaba por dentro, su pelo estaba recogido en una cola que la llevaba de lado, su rostro era natural, sin exceso de maquillaje, al igual que ella.

 

-Buenas noches -dijo Lula con una sonrisa. En otra ocasión Kate le habría devuelto el gesto, pero no iba a ser así.

Abrió más la puerta para dejarles paso, sin prestar la mínima atención se metió en la cocina donde estaba el rubio terminando la cena. Se encontraba terminando de prepararlo todo cuando alzó la mirada para ver a su hija que lo miraba con desaprobación. Llevaba un pantalón negro de vestir, su camisa era gris, los zapatos hacían juego con el pantalón, se dejó algunos mechones sueltos por la cara, estaba realmente sexy.

-Tus invitadas están fuera -le informó sin mucha alegría.

-¿Y tú por qué no estás con ellas? -preguntó indignado.

-Solo con estar a cinco metros de ellas, sigo notando las ganas de vomitar, me repugnan, además están maravilladas con tu comedor -se burló.

-Me da igual, toma -le entregó dos copas con cava- Dáselas y diles que ahora mismo salgo.

-Sí señor -le respondió con sarcasmo.

Al entrar al comedor, vio como Emily en la chimenea miraba con expectación la foto de su madre, esto llegó a molestar bastante a la rubia, Lula por su parte estaba sentada examinando la sala con emoción.

-Aquí os traigo algo para beber -anunció con tono seco- Ah, me ha dicho mi padre que ahora sale, está terminando algunos detalles de la cena.

-Ays, que no se preocupe, voy a echarle un cable -se levantó de la silla y salió por la puerta, dejándolas solas.

-Es hermosa esta mujer -comentó la morena mirando otra vez la foto- ¿Es tu madre, no?

-Sí -contestó contundente, no era momento de halagos.

-Qué poco te pareces a ella -dijo ella con la intención de exasperarla.

Le iba a contestar sin cortarse un pelo pero de nuevo el timbre volvió a sonar, esta vez la puerta no fue abierta por Kate, sino por el rubio, se iba a encontrar una grata sorpresa.

-Buenas noches señor Malfoy -decía Bryan con educación. El rubio se quedó desencajado, era la persona que menos esperaba ver. Kate salió para darle la bienvenida a "su novio" le dio un suave beso en los labios lo que logró que el rubio se enojara más.

-Lo siento papá se me olvidó decirte que venía a cenar -le dijo dibujando una sonrisa maliciosa.- Tú tienes tus invitadas, yo tengo a mi invitado -recalcó.

-Ya hablaremos -sentenció adentrándose en la cocina.

La pareja se miró con complicidad, satisfechos por su éxito. Lula ayudaba muy gustosa al rubio en la preparación de la comida, pudo comprobar que nunca había cocinado, pues no sabía dónde se encontraban los ingredientes.

-Es la primera vez que haces esto, ¿verdad? -preguntó apoyada en la pila viendo como el rubio de desesperaba por encontrar la pimienta.

-Que va, lo que pasa es que no suelo usar la pimienta nunca -mintió acalorado.

La morena asintió sin estar del todo convencida, disfrutaba de la escena, Draco se desabrochó unos botones de su camisa, el calor y los nervios podían con él.

-Me sorprendió mucho tu invitación la verdad. No esperaba que me encontraras -le comentó riéndose.

 

-Consigo todo lo que me propongo cueste, lo que cueste -dijo él mirándola directamente a los ojos con seducción.

-Tú hija no quiere que estemos aquí -dijo rápido cambiando el tema el cual le había empezado a incomodar.

-No me importa lo que quiera o no, últimamente está insoportable, se comporta como una niña pequeña -espetó con fastidio.

No muy lejos de allí, más bien al lado, tres jóvenes permanecían sentados en silencio, cada uno miraba a un lugar diferente sin la intención de que sus miradas se cruzasen. Emily miraba maravillada a la cantidad de cuadros que adornaban el comedor, Bryan leía el Profeta fingiendo interés, pero a decir verdad estaba pendiente de los movimientos de la rubia, Kate miraba detenidamente las llamas de la chimenea, parecía ida, como si no estuviera allí, daba la impresión de que planeaba algo y cuando una mente tan fría como la que tenía en ese momento pensaba en algo, muy bueno no sería. Los dos padres de las chicas aparecieron con expresión alegre, tras ellos tres bandejas flotantes entraban a la sala, cada uno se acomodó en una silla, Draco como buen galán le ayudó a Lula a sentarse ofreciéndole su silla, él se sentó al lado.

-Qué disfrutéis de la cena -anunció entusiasmo.

-No seré yo -murmuró la rubia en voz baja. La cena transcurrió muy tranquila, demasiado diría sabiendo lo que ocurría. Llegaron los postres, esta vez Nina fue la que los hizo por las suplicas de la rubia.

-Tome ama, este está hecho especialmente para usted -le ofreció una gran copa de fresas con nata y sirope de chocolate. Los demás tenían mus de limón.

-Muchas gracias Nina -le agradeció con un tierna sonrisa. Nina hizo una reverencia y desapareció.

-¿No te gusta el mus, Katherine? -preguntó Lula afablemente. La rubia la miró con descaro, "Y a ti que te importa" pensó.

-Soy alérgica desde pequeña -le informó con seriedad y enojo. Cogió una cucharada llena de fresas con nata y se la comió sintiendo el delicioso sabor de cada una, eran sus favoritas. Bryan hablaba con Emily de los TIMOS con bastante entusiasmo, desde que había comenzado la cena, no habló con Kate de nada, una ola de celos las inundó, sintió rabia, ganas de levantarse, golpearla, arrancarle el pelo y tirarla fuera de su casa. Tenía que ultimar los últimos detalles de su plan, una idea se plantó en su cabeza.

-Sra Vandone -La llamó con dulzura, la aludida la miró confundida, al igual que los demás que miraban a la rubia.

-Dime cariño -le respondió ella, Kate quiso ignorar la última palabra, sino se saltaría la educación.

-¿Qué le parece los hombres ricos, con dinero y viudos? -preguntó maliciosamente.

-No sé a qué te refieres, ¿qué me parecen? Pues bien, no sé -respondió inquieta.

-Si no es mucha osadía, ¿nos puede contar como es que se divorció? -preguntó esbozando una falsa sonrisa. Lula parpadeó varias veces incrédula por su pregunta, empezó a ponerse nerviosa y sudar, su hija la miraba impaciente, queriendo saber la respuesta, pues ella nunca supo el por qué.

-Pues
no sé por dónde empezar -comenzó a decir angustiada.

-No hace falta que lo cuentes tranquila -intervino el rubia apoyando su mano en el hombro de ella y fulminando a su hija con la mirada.

-No pasa nada, es solo que es difícil de empezar, se podría decir que lo del sr Vandone y yo se acabó porque me dijo después de tantos años juntos que
era un mortífago -confesó sintiéndose aliviada. Todos abrieron la boca menos dos personas, Draco y Katherine, el rubio se quedó pálido y la rubia deslumbraba una gran sonrisa.

 

-¿Por qué no me lo dijiste? -saltó Emily cabreada. "Esto empieza a animarse" pensó Kate disfrutando de lo que pasaba.

-Eras muy pequeña para entenderlo hija y no es una cosa de la que me enorgullezca.

-Una mierda -dijo ella con descaro (N/A: Perdón por la palabra xd)

-No me hables así niña -le regañó.

-Acostúmbrate Emily, los padres son así -intervino la rubia mirando a su padre con repugnancia.- Primero te mienten y luego se excusan con que "eres muy pequeña para entenderlo" -dijo imitando al rubio.

-Kate, cállate -ordenó el rubio enfadado- Ahora relajémonos y disfrutemos del resto de la cena.

Todos obedecieron volviendo a sus platos, la rubia rebosaba de felicidad, había fastidiado a Lula, a su padre y ahora tocaba a su enemiga, tenía que planearlo todo muy bien.

-Bryan -llamó Emily, el aludido levantó la cabeza- ¿Cuánto lleváis Kate y tú?

El castaño miró a la rubia con nervios, ¿qué diría? ¿1 semana? ¿2? ¿Ninguna? En realidad no estaban juntos, pero si lo decía ella lo mataría. Le hizo una señal con la esperanza de que ella contestara o le dijera algo, por suerte ella le entendió.

-Llevamos una semana -dijo Kate, Draco estaba en cólera, ella se levantó de la mesa- Ahora vengo -caminó hasta la cocina donde se encontraba Nina.

-Ama, ¿desea algo? -preguntó contenta la elfo, Kate se agachó para quedar a su altura y le susurró algo en el oído.

En el comedor el ambiente estaba tenso, Bryan no sabía dónde mirar sin encontrarse los ojos del rubio mirándolo con enojo. La morena hablaba con su madre animadamente sobre las nuevas modas que se llevaban ahora. Kate entró a la sala como solo ella sabía hacer, con estilo, le guió un ojo al castaño y se sentó para sorpresa de todos, al lado de Emily.

-Qué vestido más bonito -le halagó examinando el vestido con detenimiento- Sería una pena que se estropeara -fingió preocupación.

-La verdad es que sí sería una pena, es muy caro -comentó con tono de superioridad provocando que la rubia se irritara.

Un chorro de agua salido de la nada, cayó encima de la morena mojándola completamente, parecía una ducha donde el agua no tenía fin. Los asistentes se levantaron rápidos, Draco con su varita paró la cascada de agua mientras miraba con severidad a su hija que reía sin cesar, Bryan y Lula ayudaban a Emily a secarse con unas toallas que hizo aparecer la morena.

-Ha sido ella mamá -acusó con el dedo Emily- Me tiene celos por ser mejor que ella -comenzó a llorar. El maquillaje se había esparcido por toda su cara, ahora sí que parecía un verdadero payaso.

-Yo no he sido -se defendió poniendo cara de niña buena. - Además no sé cómo quieres que lo haga, si no puedo usar magia fuera de la escuela -puntualizó eufórica.

-Sí que ha sido ella mamá, por favor créeme -suplicaba sin dejar de llorar.

-Ya vale Emily, Kate tiene razón ella no ha podido usar magia -dijo tajante Lula mientras continuaba secándola. Bryan miraba confuso a la rubia, "¿Cómo lo ha hecho? No ha podido usar magia a no ser que
¡Le ha pedido ayuda a la elfo!" La rubia asintió como si le hubiera leído la mente al castaño.

 

-Kate lleva a tu cuarto a Emily y déjale algo de ropa -ordenó el rubio sin quitarle los ojos de encima.

-¿Mi ropa? -Preguntó ofendida- No creo que le sirva nada, yo estoy más delgada que ella y soy más alta.

-¡Que le dejes ropa!

-¡A mí no me grites Draco!

-Por favor chicos no discutáis -intervino Lula poniendo paz.

-No te metas, esto es cosa de padre e hija -le dijo con retintín.

-Kate yo me voy, ¿me acompañas? -Kate asintió acompañando a Bryan hacía la puerta, al abrirla se quedó en el marco con la intención de reprocharle lo ocurrido.

-No me digas nada -se adelantó con enojo la rubia cuando él abrió la boca.

-Te has pasado -le dijo con suavidad, no quería peleas, por hoy ya había bastante.- ¿Fue Nina, no?

-Sí -contestó firme y seria- Haría cualquier cosa por mí y yo por ella.

-No soy quién para decirte lo que debes de hacer pero

-No lo eres, por eso cállate, te agradezco el haberme acompañado hoy a la cena y disculpa por el numerito, pero aquí se van a cambiar muchas cosas.

-No seas tan egoísta, tu padre también se merece felicidad -zanjó el tema saliendo por la puerta, Kate la cerró de golpe enfadada.

Al voltearse vio a Emily al comienzo de la escalera mirándola con rabia, aún llevaba el vestido mojado, al igual que su pelo y su cara llena de maquillaje esparcido. La rubia pasó por su lado con firmeza y superioridad, subió los tres primeros escalones y se volteó.

-Sube anda -le dijo con desgana, Emily la siguió distante por si le volvía a hacer alguna treta. Llegaron a la habitación de la rubia, al entrar la morena se quedó fascinada por su cuarto, "Como si nunca hubiera visto un cuarto, que idiota" pensó Kate, abrió su armario con la esperanza de no encontrar nada adecuado para ella, sacó unos jeans negros, una camisa blanca y un cinturón marrón. Se lo entregó a la morena y esta se metió en el baño para cambiarse.

-Como la odio -murmuró acostándose en su cama.

-Kate, te estás pasando, lo de hoy ha sido lo peor que me esperaba de ti.

-Genial, ahora me vienes tú riñéndome -protestó cruzándose de brazos.

-No te reconozco hija, yo siempre pensé que era más dulce, más

-Más como tú, ¿no Hermione?

-No me llames Hermione, Kate y sí pensaba que serías más como yo. Foro de Ciclismo

-Ese es el problema, que todo el mundo espera que sea como tú, te lo dije cuando fui a visitarte, yo soy Kate, no Hermione, puede que por fuera me parezca a ti, pero por dentro no.

-Si lo sé hija, sé que tú eres tú, tienes los genes de tu padre, de eso no hay duda, pero también los míos y puede que estés así porque aún estás en la adolescencia.

-¡Quieres dejar de buscar una lógica, de ser tan PERFECTA! -recalcó con odio.

-Tranquila, lo haré.

-Eso es lo que quiero

-Te quiero Kate

-Y yo mamá -murmuró en voz baja.

La puerta se abrió dejando paso a la morena ya cambiada, llevaba una coleta alta y se había arreglado el maquillaje, se le veía muy bien con su ropa.

-Me gusta tu ropa, es muy bonita -comentó mirándose al espejo.

 

-Me alegro por ti -se levantó de la cama y caminó hasta donde estaba la morena.

-No te creas que porque me dejes tu ropa, voy a olvidar lo de esta noche -advirtió mirándola.

-Me trae sin cuidado lo que olvides o no, solo te aviso, esto no ha quedado así, zorra -amenazó saliendo por la puerta.

En el piso de abajo Draco pedía por enésima vez perdón por lo ocurrido, Lula no paraba de reír, ya le había dicho que lo perdonaba y él volvía a insistir.

-Ya vale Draco -le pedía sin poder respirar a causa de la risa.- Estás perdonado.

-Muchas gracias Lula -le dijo cogiéndola de la mano y depositándole un tierno beso.

-Me da pena saber que se llevan mal -le comentó con tristeza mirando a las escaleras.

-Y a mí -coincidió agachando la cabeza- Si pudiera hacer algo, lo haría -aseguró mirándola a los ojos.

-No puedes hacer nada -negó con la cabeza- Ellas tienen que arreglarlo solas.

Cuando quiso darse cuenta el rubio estaba muy cerca de ella, sus bocas estaban a milímetros, sus ojos se cruzaban al igual que sus alientos se mezclaban, un simple paso más y unirían a través de su bocas. Él la miraba con deseo, ese deseo que años llevaba escondido o mejor dicho desaparecido, ella lo miraba con ternura, con cariño, se acercó más a él sin cortar el contacto, sus labios se iban a juntar cuando algo los separó de golpe.

-¡Ni se os ocurra hacerlo! -Gritó la rubia bajando las escaleras- Solo os conocéis de esta noche y ya os estáis besando, que fuerte.

-No te metas Katherine -le dijo su padre ocultando tras de él a la morena- Hago con mi vida lo que quiero.

-¡JÁ! ¿Qué sucedería si se enterara ella que eres un

-No lo digas -la amenazó.

-
mortífago -terminó la frase esbozando una sonrisa malvada.


¡Comentarios ! Cuantos más, antes actualizaré ^^

DEESH

CAPÍTULO 19

Lula se tapó la boca horrorizada alejándose del rubio que la miraba desesperado, tenía que explicárselo, pero sabía que ella no lo escucharía y menos lo entendería. Volteó fijando ahora sus grises ojos en unos castaños que lo miraban con vehemencia, Kate le sostuvo la mirada con la intención de que entendiera que "en esta guerra él era el que tenía las de perder", unas pisadas sonaron detrás de la rubia, era Emily que bajaba con temor, lo había escuchado todo, tenía miedo, el estar cerca de mortífago la conseguía aterrar.

-Vandone te lo puedo explicar -le dijo acercándose a ella con angustia, pero ella se alejó más de él negando con la cabeza- No te vayas por favor, escúchame -le suplicó.

-Emily vámonos, aquí no pintamos nada -la morena bajó los últimos escalones que la separaban de su madre, pasó al lado de Kate mirándola con miedo, si el padre era, ella ¿por qué no? Cogieron los abrigos que colgaba de la percha, Lula miró por última vez al rubio que estaba parado enfrente de ella disgustado.

-Feliz año Malfoy -salieron las dos dejando a los dos rubios completamente solos. Kate suspiró aliviada apoyándose en la barandilla, por fin la "tormenta" se había ido, había cumplido con su cometido y lo peor aún no había pasado. Miró de reojo al rubio, este la miraba con furia, sus ojos fríos y encolerizados se clavaron en los cálidos de su hija que lo retaba.

 

-¿Estarás contenta, verdad? -le dijo con saña- Ya has conseguido lo que querías, arruinarme la vida, te felicito.

-Te lo dije una vez Draco, me las pagarás -le recordó con dureza, arrastrando cada una de sus palabras- Esto solo es el comienzo.

-¿¡Tan mal padre soy!? -Exclamó el rubio con desesperación acercando a las escaleras- Dímelo, ¿te he tratado mal alguna vez? -insistió.

Kate seguía mirándolo callada, sin expresar ni un solo gesto hacia el rubio, como si lo que le dijera no le afectara, ladeó la cara cortando el contacto con el rubio, suspiró y volvió a mirarlo con más odio y furia.

-Sí - dijo con una voz tan firme que destruyó el poco amor que conservaba el rubio, dejándolo vacío completamente- Para mí, ya no eres mi padre -sentenció terminando de matarlo.

Dolor, angustia, sufrimiento, tristeza, vacío, todas esas sensaciones inundaron por dentro a Draco dejándolo indefenso, sin ganas de seguir viviendo, sin nada por lo que luchar, esa sensación que una vez sintió. Una mueca de dolor apareció en su rostro, la marca estaba volviendo a quemar, empezó a marearse, la visión se le nubló, sin poder reaccionar Kate, el rubio cayó al suelo inconsciente.

-¡Papá! -gritó la rubia bajando las escaleras con rapidez, al llegar al cuerpo, lo giró con la esperanza de que abriera los ojos, pero no fue así. -Despierta por favor -suplicaba con los ojos iluminados por las lágrimas.

Al ver que no reaccionaba, le abrió la camisa dejando su abdomen al descubierto, si algo le gustaba de su mitad muggle, era los primeros auxilios, le hizo el boca a boca, tampoco sirvió, con desesperación lo arrastró con toda la fuerza de la que disponía hacia la chimenea

Una vez lo metió dentro y lo aseguró, agarró un puñado de polvos.

-San Mugo -dijo con dificultad soltándolos, las llamas verdes los hizo desaparecer.

Aparecieron en una de las entradas del hospital, estaba abarrotado como de costumbre, medimagos corrían para arriba y para abajo acelerados. Nadie se percató de la presencia de los rubios.

-¡AYUDA POR FAVOR! -gritaba Kate en llanto mientras arrastraba el cuerpo de su padre hacía dentro- ¡Mi padre necesita ayuda!

La gente se acercaba al cuerpo del rubio, varias personas llamaban a los sanadores alarmadas, un grupo de medimagos se acercaron con una camilla, lo colocaron y salieron corriendo entrándose en una de las salas. Kate permanecía arrodillada en el duro suelo del hospital, con las manos tapándose el rostro, donde finas lágrimas caían, tenía miedo, miedo por lo que le podía ocurrir a su padre, era su culpa, todo lo había originado ella, por su venganza, nunca pensó que pudiera ocurrir eso, ahora él no despertaba, sintió como una mano se apoyaba en su hombro, apartó sus manos con lentitud, alzó la mirada, un hombre de ojos azules y cabello pelirrojo la miraba con compasión.

-¿Qué te ocurre pequeña? -le preguntó con ternura el desconocido. Intentó reprimir las lágrimas y el sollozo, fijó sus brillantes ojos en los azules del chico, le recordaban a alguien, pero ahora no caía.

-Mi padre -articuló con ahogo- Está muy mal, no se despierta -volvió a taparse el rostro llorando con más intensidad.

-Shh, shh, no llores -le tendió una mano - Te vas a enfermar si sigues en el suelo, sentémonos -la rubia dudó en aceptarla, al final la aceptó.

 

El pelirrojo la condujo a la silla más cercana, le ayudó a sentarse con cuidado, seguía llorando, cada vez estaba más pálida y sus ojos más rojos. Se sacó de su bolsillo un pañuelo y se lo ofreció, Kate lo miraba extrañada por su comportamiento tan amable.

-Gracias -le dijo cogiendo el pañuelo y secándose las lágrimas- ¿Cómo se llama? -le preguntó tranquilizándose.

-Ron -le contestó con una leve sonrisa- ¿Y tú?

-Katherine, pero me puedes llamar Kate -dijo la rubia. Se estrecharon la mano con una sonrisa cada uno, Kate cada vez se sentía mejor.

-¿Quieres desahogarte conmigo? -Inquirió observando la angustia de ella.

-Mi padre y yo tuvimos una discusión, le grité, él me gritó y a los dos se nos fueron las formas -no sabía porque le contaba aquello a un extraño, pero le sentaba bien hacerlo- Siempre le he insistido que tuviera novia, nunca me ha parecido mal, pero él no quería por respeto a mi madre, ahora cuando consigue a una, o al menos puede tener algo, va y le pide una cita a la madre de mi peor enemiga

-Y eso te molestó, ¿no? -comentó él, sin dejar de mirarla.

-Mucho -contestó ella cabizbaja- No es porque sea egoísta, pero hay millones de mujeres y justamente esa
-aclaró.

-¿Y qué opina tu madre? -preguntó el pelirrojo sin saber que había metido la pata. Ella se volteó quedando cara a cara con él, sus ojos seguían rojos pero ya sin muestra de lágrimas, su labio estaba rojo de tanto mordérselo, inhaló un poco de aire y se aclaró la garganta.

-Falleció algunos años -le informó con tristeza, las mejillas de Ron se pusieron del color de su pelo avergonzado por la metedura de pata que había cometido.

-Lo siento, yo

-No pasa nada, es normal que no lo supieras -lo tranquilizó con una leve y sincera sonrisa.- Me recuerdas mucho a una persona

-¿Sí? ¿A quién? -preguntó intrigado.

-A mi tía -un medimago apareció en la sala con una carpeta en las manos.

-¿Malfoy? -preguntó en voz alta, Ron se sobresaltó al ver a la rubia levantarse diciendo que era ella, ¿Malfoy? Ella era la hija de Draco Malfoy, entonces
su madre era Hermione.

-¿Cómo está? -consultó con los dedos cruzados, Ron se colocó a su lado aún desconcertado y sorprendido por aquella información que había recibido.

-Hemos conseguido que se estabilice, le dio un pequeño ataque, pero ya está mejor -le dijo revisando los papeles- Por cierto, hemos visto que en su brazo izquierdo

-No se preocupe por eso, ya no es uno de ellos -lo cortó con firmeza.

-De acuerdo, cuando lo lleven a la habitación podrá visitarlo -concluyó adentrándose de nuevo por la puerta.

Kate suspiraba aliviada por la gran noticia, su padre estaba bien, era lo único que le importaba, no prestó atención al pelirrojo que tenía enfrente mirándola aún perplejo.

-¿Tu padre es Draco Malfoy? -preguntó Ron rompiendo el silencio, estaba molesto, se podía notar a distancias, pero no sabía por qué.

-Sí, ¿por qué? -preguntó con desconfianza. El pelirrojo se acercó más a ella, cabizbajo, algo lo atormentaba.

-Yo soy Ron Weasley, hermano de Ginevra y cuñado de Harry -confesó como si fuera un criminal, testificando.

-¿Tú? Por eso decía que me recordabas a alguien -comentó en voz baja- Pero ¿tú no estabas en Azkaban? -Ron negó con la cabeza

 

-Salí a los seis meses de entrar -le informó metiéndose las manos en los bolsillos- Siento lo de tu madre, yo
no quería
-empezó a decir, Kate no entendía a lo que se refería.

-No querías ¿Qué? -Insistió confusa, las mejillas del chico se volvieron a poner como el color de su cabello.

-Malfoy, ya puede entrar -interrumpió el medimago desde la puerta, Kate volteó para mirarlo y asentir, echó una última mirada al pelirrojo, pero al ver que no le contestaba se alejó de él adentrándose en la sala con el medimago detrás de ella.

-Que por mi culpa murió -murmuró para sí mismo con tono de culpabilidad. Salió del hospital con rapidez, por el miedo de encontrarse con el rubio, que aseguraba que no tendría reparo en pegarle por lo ocurrido.

Kate llegó a hasta la puerta de la habitación donde el rubio dormía, no estaba muy segura de sí entrar, el corazón le latía con fuerza a punto de salirse del pecho, le costaba respirar y por el momento no podía articular palabra, respirando hondo e intentando serenarse, giró el pomo abriendo con lentitud la blanca puerta.

Draco se encontraba en la cama dormido, llevaba un respiradero flotante y una maquina donde le mostraba las pulsaciones, estaba pálido, más de lo costumbre, sus labios estaban resecos y agrietados. Se acercó lentamente contemplando el cuerpo de su padre, se sentía como una mala persona, la cual había originado todo aquello, cogió una silla y la acercó hasta la cama, se sentó enfrente de él cogiendo con suavidad su mano, estaba tan fría, la apretó con fuerza sin hacerle daño para transmitirle un poco de calidez.

-Papá lo siento mucho, siento mucho todo lo que te dije, no lo decía enserio, he sido una egoísta y una mala hija, me siento muy mísera y despreciable. Si te hubiera pasado algo, no me lo perdonaría nunca, gracias a ti yo estoy aquí y nunca he valorado de verdad eso, has luchado mucho por mí; superando el fallecimiento de mamá, criándome lo mejor posible, dándome una vida demasiado buena, para lo que yo me la merezco -hizo una pausa dejando libre sus lágrimas- Te prometo que cambiaré papá, te lo prometo, no dudaré nunca de tú decisión, aceptaré sin rechistar cualquier opinión que me des, si me dices "que esto esté mal" yo te haré caso. No he avisado a nadie de que estás aquí, no me siento con fuerza. Tengo que decirte una cosa papá, todo lo de Bryan es un montaje, lo invité a cenar, solo para que te molestara y te hiciera enojar, no somos novios, ni nada -confesó sintiéndose liberada de esa presión que sentía desde hace varios días- Te quiero papá y siempre lo haré -le aseguró dándole un beso a su mano.

Apoyó su cabeza en las piernas del rubio, estaba cansada, la cabeza le dolía de tanto llorar, el sueño la venció.

La castaña acomodaba los cojines de la cama, el rubio todavía no había despertado, seguía inconsciente, a pesar de los consejos de los medimagos en que avisara a algún familiar para que la revelara ella seguí negándose, quería estar con su padre en todo momento, sin importarle el estado en el que estaba ella. Todavía llevaba el vestido de la noche anterior, su cabello ahora estaba despeinado, su rostro dejando mucho que desear, llevaba unas marcadas ojeras, sus ojos continuaban rojos, se podía ver la tristeza que le invadía, parecía que tuviera el doble de años.

 

Tomaba una taza de té que le había traído una enfermera, seguía observando al rubio, cuando se percató que en su brazo derecho la marca se movía, dejó la taza en la mesa y se acercó más para observarla, pudo sentir un escalofrío recorrer su cuerpo.

No le asustaba verla, estaba acostumbrada desde pequeña, pero le tenía cierto respeto, a pesar de todo era una marca siniestra de un mago siniestro. Agarró las sabanas y tapo más a su padre, hacía frío, estaban a 1 de Enero, todos estarían de fiesta celebrándolo con las familias.

-Señorita, debería ir a casa a descansar -la enfermera volvió a entrar en la habitación. Kate miraba por la ventana con la mirada perdida en un punto fijo.

-No puedo dejarlo solo -Replicó sin apartarse de la ventana- Solo estoy yo aquí.

-Llame a algún familiar -le dijo tomándole la temperatura al rubio- Mire, viene algún familiar, usted se va, descansa y luego si quiere vuelve. Es muy joven para soportar todo esto aquí encerrada.

Kate asintió finalmente cediendo al consejo de la enfermera, en recepción pidió papel y pluma, decidió que lo mejor sería escribirle a Harry y Ginny, era la única familia más cercana que tenía, quitando de su abuela, pero no quería avisarla.

Cogió una de las lechuzas del hospital y ató la carta, el ave emprendió el vuelo alejándose de aquél lugar, donde la rubia lo seguía con la mirada triste. Ahora solo tocaba esperar a que llegaran, se sentó de nuevo en la silla enfrente de rubio, se tapó con la manta y cerró los ojos.

"Por favor papá, despierta" se decía una y otra vez dejando la mente en blanca, no quería pensar en todo aquello, sino la destrozaría más.


¡Hola! ¿Qué tal todo? Bien espero J Aquí os dejo este capítulo, espero que os guste, es un poco triste la verdad. Pobre Draco, tantas emociones fuertes pasan factura. Pero así los dos aclararan todos sus problemas.

Espero muchos comentarios por parte vuestra si os ha gustado, cuanto más reciba antes actualizaré. Mínimo 10 jajaja pero si son más no me quejo ^-^

Un besoo enorme y que tengáis un buen día.

DEESH

CAPÍTULO 20

Consiguió descansar un poco más que la noche anterior, ya no se sentía tan débil, ni frágil, no abrió los ojos, prefirió mantenerlos cerrados para disfrutar un poco más de aquél bienvenido descanso, pero unos murmullos le llamaron la atención. Abrió con lentitud los ojos, acostumbrándolos a la luz que entraba por la ventana, llevaba encima un manta que si no recordaba mal ella no se había puesto. Terminó de abrir más los ojos, bostezó estirando los brazos y frotándose los ojos, recorrió la habitación hasta detenerse en dos personas que se encontraban sentadas en una especie de sofá, al notar la mirada de la rubia le sonrieron y se levantaron.

-Cariño, buenos días -le dijo Harry con una sonrisa afectuosa.- ¿Has descansado?

-Un poco más que ayer -Ginny se sentó en una de las esquinas de la cama observando a la rubia- ¿Cuándo vinisteis? -preguntó acomodándose.

-Hará como una hora, como estabas durmiendo no quisimos despertarte -le contestó la pelirroja con cariño.

-Ahora que estamos aquí, podrías ir a tu casa, así te darías un baño y te tranquilizarías -comenzó a decirle el moreno, se detuvo observándola con atención- Te veo horrible -bromeó.

 

-Gracias, lo tomaré como un cumplido -le contestó siguiéndole la broma, los tres reían sin parar, por primera vez desde hacía tiempo volvía sonreír.- Dentro de dos horas vuelvo.

La pareja asintió esbozando una gran sonrisa, la rubia se despidió de ellos dándoles un abrazo, se acercó al rubio y le depositó un dulce beso en la frente, salió de la habitación más tranquila que nunca, él estaba en buenas manos.

-La veo mejor -comentaba Harry que la había visto salir- Parece que haya rejuvenecido.

-Tienes razón, cuando vinimos parecía otra -concordó su esposa mirando en la misma dirección- ¿Estará bien sola? -preguntó con preocupación.

-Lo estará, ella es muy madura para su edad, aunque a veces no lo aparente -aseguró rodeando a su mujer por la cintura- Es Granger -añadió sonriendo con orgullo.

-Perdona, pero es Malfoy -le corrigió una voz débil a sus espaldas. Los dos se giraron sorprendidos por aquella intervención, Draco estaba despierto, aquellos ojos grises volvían a brillar como nunca.

-¡Draco! -Gritaba Ginny apartando a Harry y acercándose al rubio.- ¿Cómo te encuentras? Menudo susto que nos has dado. Creíamos que no despertarías.

-Ya vale, Shhh, que aún me duele la cabeza -bromeó el rubio tocándose su frente- ¿Qué hacéis aquí?

-Que nos gusta visitar el hospital y tal -respondió con sarcasmo Harry- ¡Pues venir a verte hurón! -le dijo con una leve sonrisita.

-Muchas gracias -se incorporó en la cama con la ayuda de la pelirroja- ¿Y Kate?

-La hemos mandado a casa, necesitaba descansar un poco. No te ha dejado desde que vinisteis -le informó con seriedad colocándose a un lado de la cama.

-¿Se encuentra bien? -preguntó preocupado, sus ojos estaban tristes, las escenas de la pelea volvían a su mente.

-Ahora mucho mejor, antes parecía veinte años más vieja, triste, con los ojos rojos y ojeras -la pelirroja negó con la cabeza en forma de lamentación- ¿Qué pasó?

-Tuvimos una pequeña, bueno mejor dicho, una gran discusión -comenzó a decir triste- Invité a cenar a una compañera del colegio y a su madre a casa por nochevieja, no por nada, sino porque me gusta mucho Lula, que es la madre. Pensaba que Kate al conocerla la aceptaría, pero no se le ocurrió que hacer trastadas, a la hija la chopo con agua y a Lula le confesó que yo había sido un mortífago
cuando se fueron empezamos a discutir y me dijo que para ella ya no era su padre, es lo último que recuerdo -finalizó con un suspiró de amargura.

-Está muy arrepentida, te lo puedo asegurar, no se quería separar de ti en ningún momento, o eso me ha dicho la enfermera. Lo bueno es que la hemos convencido y se ha ido ahora, si se entera que has despertado y no estaba, se muere -comentó riéndose.

-Gracias Ginny, no sabes lo feliz que me haces diciéndomelo -agradeció con una leve pero sincera sonrisa.

Nina preparaba algo de comer para Kate, desde que llegó no había probado bocado, mientras ella cocinaba, la rubia se duchaba. Le preparó un poco de pollo con ensalada, bacon con huevos fritos y de postre fresas con nata, simplemente la adoraba.

Terminó de colocar cada plato en su sitio, cuando al voltearse Kate entraba medio vestida con una toalla enrollada en la cabeza, estaba muchísimo más relajada, pero cada pensamiento y atención estaban en el rubio. Se sentó en una silla donde se encontraba la comida, no probó bocado, simplemente permaneció mirando un punto fijo de la mesa, con la mirada perdida.

 

-Ama, coma algo -la voz de Nina la hizo volver al presente, sus cálidos ojos se posaron en los grandes de la elfo, ella le dedicaba una ensancha sonrisa. -Coma algo por favor -insistió acercándole más los platos con un chasquido.

-Hay mucha comida para mí sola Nina -Replicó con desgana. Nina negó con la cabeza y se acercó más a ella- ¿Quieres comer conmigo? -le preguntó esbozando una media sonrisa.

Nina abrió sus ojos como platos, brillaban de emoción, no era muy normal que los elfos comieran con sus amos, a decir verdad lo que ella hacía no era normal, la trataba como una más de la familia y eso siempre se lo agradecería.

Asintió varias veces sin dejar de sonreír, pegando pequeños saltitos, se sentó en una de las sillas más cercanas a la rubia y se sirvieron la comida.

Terminando de comer, ya se sentía mucho mejor, tenía más energía, ya no estaba tan débil, ayudando a recoger la mesa, subió a su cuarto a terminar de arreglarse, cogió su abrigo negro dispuesta a regresar a San Mugo.

Draco le contó todo lo que le pasaba con la marca, esperanzado de que Harry le pudiera ayudar, pero fue en vano. Ginny se había marchado de vuelta a su casa, tenía tres hijos a los que había de cuidar, por lo que se quedó el moreno, hasta que regresara Kate.

-Lo siento mucho Malfoy, de todas formas averiguaré de que puede ser -aseguró el moreno con seriedad.

-No te preocupes por eso, prefiero que me queme y me desgarre la piel, antes que ocurra algo peor -dijo el rubio.

-No exageres Draco, todo tendrá una explicación, no puede ser que Voldemort regrese, ¡Es imposible! -Exclamó con las manos en alto.

La puerta comenzó a abrirse con lentitud, al oír el chirrido los dos hombres fijaron sus miradas en ella, Kate entraba cabizbaja sin percatarse que la miraban. Cuando levantó la cabeza se sobresaltó poniéndose la mano en el corazón y suspirando.

-Me habéis asusta
-no pudo terminar la frase al ver a su padre observándola, "¡Ha despertado!" corrió hasta su cama, sin parpadear, al llegar a su lado sin decir nada lo abrazó con fuerza, el rubio pudo notar la desesperación que transmitía ella, dejando paso a la calma. Vio cómo su pijama se volvía húmedo, estaba llorando y mucho a decir verdad.

-Ey, no llores hija, no me he muerto -bromeó quitándole importancia, Kate se alejó secándose las lágrimas con la manga de su abrigo.

-Lo siento papá -se disculpó con un hilo de voz, retenía lo que más podía las lágrimas, pero tarde o temprano acabarían saliendo.

-Yo mejor os dejo solos -intervino el moreno colocándose la chaqueta.

-No, espera -la rubia caminó hacia el moreno, Harry se terminó de arreglar y la miró expectativo- ¿Me puedes contar que fue del hermano de tía Ginny? -preguntó en voz baja.

-¿De la muerte de George? -preguntó confuso, Kate negó con la cabeza, respiró armándose de valor, sabía que aquella pregunta traería problemas.

-De Ron -dijo tímidamente, Draco se quedó pálido, al igual que Harry que la miraban con desconcierto, Kate se sonrojó más.

-¿De Weasley? -preguntó con desprecio su padre, Kate lo ignoró, estaba pendiente de la contestación de Harry.

-¿Qué quieres saber? -dijo con miedo, ¿decirle la verdad? La asustaría.

-Todo -se limitó a decir ella- ¿Por qué estuvo en la cárcel? Nunca me lo habéis contado.

-¿A qué viene esto Kate? -intervino el rubio salvando a Harry de responder.

-Porque estaba a fuera conmigo, estuve hablando con él y no es mala persona, es muy amable y simpático, no entiendo porque fue a Azkaban -comentó como si lo que dijera no fuera lo correcto, si supiera que él fue el causante de la muerte de su madre, pensaría lo contrario.

-¿¡FUERA!? -exclamó el rubio saltando de la cama- Lo mato, ¡Yo lo mato! -se puso las zapatillas y se dirigió a la puerta cuando un brazo lo detuvo.

-Contrólate Draco -suplicó el moreno con severidad.

-¿Qué me controle? -Repitió enojado- No será hoy, ¡por su culpa pasó! -gritó con más fuerza.

-Ya pagó por aquello -intentó calmarlo, pero no hizo resultado, el rubio trataba de soltarse, pero Harry tenía mucha más fuerza que él y más en su estado.

-¿Qué ocurrió? No entiendo nada -intervino la rubia, asimilando toda la información que recibía- Papá, por favor -suplicó con suavidad.

-Cuéntaselo -le animó el moreno. Draco se sentó en una de las sillas, mirando al suelo, ¿Cómo explicárselo sin que le afecte? Difícil y más para un padre.

-¿Te dije que tu madre fue asesinada, no? -Kate asintió- Pues, aparte de que fueron los mortífagos, todo fue por culpa de
Ron Weasley, él ayudó a tenderle una trampa -confesó con una mueca de angustia al recodarlo.

Kate se tapó la boca horrorizada por aquella información, le había contado sus sentimientos al culpable de todo, al traicionero, a la rata de alcantarilla más detestable. De una cosa estaba segura, aquél individuo tendría lo que se merecía
SUFRIMIENTO.


Es un pelín más corto que los anteriores, pero los estudios abarcan toda mi atención :$ prometo que los próximos serán más largos. ¿Qué os parece la decisión de Kate?

Por cierto, he publicado mi primer one-shot, https://www.potterfics.com/historias/51915/capitulo-1

me gustaría ya que os habéis molestado en leer mi fic, que le echarais una ojeada y comentarais, me haríais muy feliz ^.^

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Un beso enorme.

DEESH

CAPÍTULO 21

La noche estaba llegando, los resplandecientes rayos dejaban paso a la luz que desprendían las estrellas, las calles empezaban a oscurecerse, las farolas se encendían alumbrando las casas y el camino.

De las sombras, una figura se distinguía, caminaba con lentitud, arrastrando sus dos pies, como si se dirigiera a la horca. Su raída capa lo tapaba totalmente, la capucha no dejaba visible su rostro.

Por donde pasaba ladeaba la cabeza para observar a las familias rebosantes de felicidad que se apreciaban desde la ventana, eso era lo que no tenía él, una familia.

Caminó unos metros más hasta llegar a una vieja casa, era pequeña, sin casi jardín, por lo menos tendría cincuenta años. Sacó su varita, con un movimiento la puerta se abrió, era vieja por lo que chirriaba, una vez dentro se sacudió quitándose la nieve que lo cubría, se despojó la capucha dejando a la vista unos ojos azules entristecidos.

 

Ron colgó la capa en el perchero al lado de la puerta, caminó por la desgastada madera hasta llegar a un diminuto salón donde no había casi muebles, se sentó en un sillón horrible a la vista, volvió a sacar su varita, una tetera y un vaso flotaban hacia él.

-¿Cómo no me he dado cuenta antes? -Se preguntaba una y otra vez desde que salió del hospital- Es igual que Hermione, quitando del pelo y no me he fijado, seré estúpido -tomó un sorbo de su té.

Al salir de Azkaban, el ministerio le otorgó aquella vieja casa, para que tuviera un sitio donde dormir, no era encantadora ni bonita, pero todo el mundo opinaba que para él era lo que se merecía. Se ganaba la vida trabajando de reparador de calderos, no ganaba mucho, pero lo bastante para sobrevivir, su familia lo había repudiado por sus actos, era como decía su padre: "Tú siempre serás la vergüenza de la familia", esa frase siempre la llevaría marcada en su corazón.

Un ruido bastante sonoro lo alarmó haciéndole tirar la taza, se volteó buscando el origen de aquel extraño sonido, en la ventana una lechuza blanca picoteaba el cristal, Ron se acercó y abrió la ventana dejando entrar al ave. En su pata colgaba una carta, con brusquedad la tomó y la comenzó a leer.

Ron Weasley:

Si lee esto quiere decir que mi lechuza lo ha encontrado, el otro día no pude despedirme y agradecerle como es debido lo que hizo por mí, gracias por apoyarme en aquellos difíciles momentos. Lo necesitaba de verdad, por eso me gustaría que me hiciera el honor de aceptar la invitación de cenar los dos en el restaurante LePier mañana a las ocho. Le estaré esperando en la entrada mañana, no me decepcione.

Un saludo y espero su aceptación.

Katherine Malfoy

"¿Una invitación? ¿Yo? Es extraño, si seguro que en cuanto le hubiera dicho a Malfoy que ha estado conmigo le habría contado todo, no lo entiendo, tampoco hice gran cosa, lo normal en esos momentos. ¿Será una trampa? Malfoy me la tiene jurada, o puede que solo sea amabilidad de la hija, por lo que he visto se parece bien poco a él.

¿Voy o no voy? Ese restaurante es de etiqueta, me tocará buscar algo apropiado, joder, odio los sitios elegantes y refinados. Me tocará ir, no puedo dejarla sola ahí esperando"

-Kate, no es por atosigarte, pero ¿recuerdas que mañana te marchas al colegio? -le dijo Draco con preocupación.

El rubio se había recuperado favorablemente, ese mismo día los medimagos le dieron el alta, con la advertencia de que se cuidara un poco más y no se enfadara tanto. No sabía lo que planeaba su hija citando a Ronald Weasley a cenar, una cosa tenía muy clara, bueno no era y más si provenía de la rubia. Ella no quiso contarle sus planes, porque sabía que no lo consentiría, no por lo que le pasara a él, sino porque prefería hacerlo el mismo, torturarlo hasta la demencia, hacerle sufrir como él había sufrido, que sintiera lo que era el dolor y en caso de que hiciera falta
matarlo.

-Claro que lo recuerdo -respondió con tranquilidad, observaba desde la ventana el paisaje de fuera, quería calcular cada detalle para que no fracasara- Tengo mi bolsa hecha, los libros guardados

-De todas formas sigo sin estar tranquilo -aclaró rodando los ojos. Kate caminó hacia su padre con una leve sonrisa, lo abrazó con suavidad apoyándose en su fuerte pectoral.

 

-Tú ahora no te preocupes por eso, déjamelo a mí, tienes una sorpresa en casa, así que quiero que cambies esa cara y te vea feliz, ¿de acuerdo?

-¿Qué sorpresa? -preguntó curioso esbozando una sonrisa. Kate se encogió de hombros dándole a entender que no se lo diría, Draco no insistió más, la batalla la tenía perdida.

En su vuelta a casa, Nina los esperaba impacientes, al ver al rubio se abalanzó sobre él emocionada casi tirándolo al suelo, después se disculpó por su actitud, al entrar al comedor una segunda persona lo esperaba sentado, su largo cabello negro caía por su hombros, unos ojos miel radiaban de felicidad al verlo.

-Lula -dijo él sin aliento por la sorpresa, se quedó quiero en el marco de la puerta, Lula se levantó sonriente, los dos se acercaron lentamente sin quitarse los ojos de encima, ella no borró su sonrisa, él continuaba boquiabierto y de cierto modo, embobado.

--Kate me contó lo que te pasó -comenzó a decirle parándose, estaban cara a cara, solo los separaban un pocos milímetros- Siento mucho como me comporté el otro día -sus mejillas tomaron un color rosado.

-¿Hablaste con Kate? -preguntó asombrado, se volteó para mirar a su hija, que permanecía en la puerta observándolos, ella asintió con una leve pero sincera sonrisa.

-Me envió una carta contándome lo que te pasó y pidiéndome disculpas por todo lo ocurrido, también me aclaró lo de que eras un mortífago -explicó con pena.

----------FLASHBACK----------

-¿Estás segura de lo que vas a hacer? -Harry le insistió varias veces a la rubia que olvidara el plan contra Ron- ¡Es muy peligroso!

-Silencio, calla -le ordenó fulminándolo con la mirada- Papá está durmiendo, no debe de enterarse de esto, por el momento no.

Kate salió de la habitación dispuesta a comenzar su venganza, caminó hacía la sala donde el día anterior le escribió la carta a Harry y Ginny. Sacó papel y una pluma y comenzó a escribir.

Tras terminar la carta, se la ató a una lechuza y la sacó por la ventana, observaba como se alejaba con una sonrisa maléfica. Una idea se le pasó por la mente, era hora de pedir perdón y darle una alegría a su padre, volvió a coger papel:

Emily Vandone:

¿La verdad? No sé cómo empezar, mi comportamiento fue horrible, no tengo perdón, ni excusa. Siento mucho haberos fastidiado la noche y más esa noche, ya que era la última del año. Tenía la necesidad de decirte que mi padre se encuentra ingresado en el hospital de San Mugo, después de irte discutimos por ti y le dio un ataque
Todo fue por mi culpa
Él te quiere, lo sé y lo puedo notar, llevo muchos años con él y nunca lo he visto tan entusiasmado como lo está ahora, con esa sonrisilla, con esas ganas de ver a alguien, te soy sincera no lo digo por decir o quedar bien.

Él quería que fuera una velada agradable y por mis ataques de rabieta y celos no pudo serlo.

Me gustaría aclararte otra cosa, lo que te dije de mortífago; No niego que en sus años de colegio, exactamente cuando tenía dieciséis años se uniera a Lord Voldemort, fue uno de ellos hasta que fue derrotado, te puedo decir que nunca se ha arrepentido más de eso que de otra cosa, para él es una vergüenza, para mi familia un honor. Yo sabía que si decía eso le dolería, por no decir que por lo que contaste le cogerías odio por ser o haber sido uno de ellos.

 

Te vuelvo a pedir disculpas por todo, por lo de tu hija incluid, que no nos llevemos bien, no quiere decir que tú estés en el mismo saco.

Antes de despedirme me gustaría pedirte un favor; Cuando le den el alta me encantaría que estuvieras en mi casa esperándolo, así le darías una alegría y quién sabe quizás podáis reconciliaros, y no me niegues que si no llega a ser por mi intromisión, vosotros os besáis.

Espero que estés. Un beso.

Katherine Malfoy

"Espero que sea suficiente, más no puedo decirle, mi cabeza se ha quedado vacía". Después de enviar a la última lechuza, regresó a la habitación con la seguridad de que su padre por el momento no supiera nada, ni de Ron, ni de Lula. Iba a entrar cuando oyó unas voces en el interior, parecía que estuvieran gritando, acercó más su oído intentado escuchar.

-¡No me parece correcto que no me avisaras! -parecía una voz femenina la que gritaba, no la reconocía, apretó su oreja más a la madera.

-¡No tengo por qué avisarte! -puntualizó su padre con arrogancia. ¿Quién sería aquella misteriosa joven? Quería entrar y averiguarlo, pero decidió que lo mejor sería esperar a que ella saliera.

-No tengo nada más que decir, si lo quieres así-hubo una pausa- así será -finalizó con dificultad, por su forma de hablar, parecía que estuviera conteniéndose las lágrimas.

Oyó como los pasos cada vez sonaban más cerca de la puerta, se alejó con rapidez escondiéndose en una esquina, asomándose un poco vio salir a una mujer morena, su rostro era duro, pálida, alta y con esbeltas piernas, muy bella a decir verdad. La siguió observando hasta que desapareció del pasillo.

Cuando entró a la habitación, el rubio la esperaba de brazos cruzados y muy enfadado.

-No pienso dejar que te arriesgues por esa comadreja -aclaró con seriedad. Kate se disponía a replicar pero no pudo- Me lo ha contado Harry, está preocupado por ti y yo también, por Merlín Kate, tienes quince años.

-Sé lo que tengo que hacer y lo haré -aseguro con firmeza. No le iba a decir nada sobre aquella mujer, si se lo decía volverían a tener otra discusión.

----------FIN FLASHBACK----------

-No sabía que te escribió una carta -confesó Draco acercando a la morena a una silla- Gracias por venir, me ha hecho muy feliz -ella se sonrojó más, esos ojos grises volvían a transmitir calor, ternura, AMOR.

-Yo mejor me voy -la rubia salió dejándolos solos completamente.

Sin volver a decir nada, se acercaron más, se miraban con deseo, con amor, sus bocas se rozaban sin llegar a juntarse, con sus miradas se lo decían todo, sobraban las palabras, finalmente se dieron ese beso tan ansiado por los dos.

Mientras ellos dos se daban mimos y arrumacos, en el piso de arriba una rubia se preparaba para dar comienzo a su propósito. Se puso unos vaqueros con un jersey azul, y unas botas de pelo blanca, sabía que el lugar a donde iba era de etiqueta, pero lo que iba a hacer tenía que ir vestida así.

Bajó silenciosamente las escaleras intentando no llamar la atención, si el rubio la descubría, posiblemente intentaría detenerla. Se aseguró de que la pareja continuaba en el comedor y se dirigió a la chimenea, con ligereza entró y desapareció entre las llamas verdes.

 

-¿Has oído eso? -preguntó Draco cortando el beso. Miró para todos los lados buscando ese algo que le había llamado la atención.

-No he oído nada Draco -contestó ella en voz baja- Posiblemente habrá sido Kate en su cuarto -comentó como si fuera la más obvio.

¿Kate? ¡LA VENGANZA!

-¿Qué hora es? -Se levantó de golpe pálido.

-Las siete y media, ¿por qué? -indagó confusa por su reacción.

-¡Mierda se ha ido! -Exclamó marchándose del lugar con rapidez, en el vestíbulo se colocó la chaqueta, una mano lo detuvo cuando se disponía a entrar a la chimenea.

-¿Qué ocurre? -preguntó en voz baja Lula, estaba nerviosa. El rubio intentó tranquilizarse, si no lo hacía no se lo podría explicar bien.

-Kate quiere vengarse de Ron Weasley por la muerte de su madre, ha quedado con él esta noche para darle su merecido, le dije que no lo hiciera, pero se me ha escapado -hizo una mueca de enojo.

-¿Te ha dicho donde ha quedado?

-No, pero la buscaré donde haga falta -aclaró entrando dentro de la chimenea. Su sorpresa fue cuando Lula también entraba y se colocaba a su lado.

-Yo te ayudaré -comentó esbozando una tierna sonrisa. Draco asintió feliz, cuanto la estaba llegando a querer y de eso se dio cuenta cuando la perdió aquella noche.

-¡Por fin llegas! -Manifestó Ron al ver a Kate llegar, se quedó observando su atuendo- Pensaba que este restaurante era de etiqueta -él llevaba un espantoso traje azul celeste con unos zapatos negros.

-Y lo es-aseguró ella- Pero es que no tenía nada más elegante que ponerme, estaba todo por lavar -mintió.

-No pasa nada, ¿Entramos? -extendió su mano, Kate la aceptó. Los dos entraron con inseguridad, uno por miedo y la otra por lo que estaba a punto de hacer.


¡Holaa! ¿Qué hay? Bueno, después de unos días aquí os dejo otro capítulo. Cómo quiero que esta venganza sea la mejor, os propongo algo, me gustaría que me dijéseis lo que os gustaría que pasara, más bien dicho, cómo sería la venganza, recordar que no puede usar mágia.

Próxima actualización 10 comentarios mínimos! :)

Un beso enorme, espero vuestros comentarios y propuestas.

DEESH

Después de seis días sin actualizar, aquí os dejo la continuación. Perdón por la demora, mi mente no estaba muy abierta a decir verdad. Hasta hace unas horas tenía pensado dejar la historia.... -.-'

Pero no lo haré, porque no quiero dejar tiradas a aquellas personas que me siguen y comentan en cada capítulo, animándome a seguir escribiendo.

Espero que os guste, perdón por si es flojo o algo, intento cada día hacerlo bien.

Este cap va dedicado a: lunatico0030, hermalfoy, harmony-dramione, antito_griffindor, paty_merodeadora, Pasi, lula_de_malfoy, bellard_Vanessie y maryless.

Por comentar en la actualización anterior. Gracias.


CAPÍTULO 22

En el mundo hay millones de formas para vengarse de una persona, los muggles utilizan pistolas, cuchillos, puñetazos, peleas, humillaciones, hasta el límite de usar veneno para matar. Los magos son más normales si se puede llamar así, tienen dos opciones; usar una varita o una poción, claro que también podrían usar los métodos de los muggles pero no sería muy normal para ellos.

 

Durante su trayecto hacia el restaurante, había pensado millones de formas de vengarse de aquella comadreja Ronald Weasley, era menor por lo que no podía usar la magia, pero en ningún momento nadie prohibió usar pociones, o al menos eso ella creía. Con mucha habilidad y astucia logró sacar sin ser vista dos botellitas de San Mugo, una por lo que pudo leer era Veritaserum y la otra no tenía nombre, la había cogido de la sección de peligrosas, por unas gotillas no pasaría nada, desde luego su apariencia era desagradable, verde moco.

-¿Ya ha decidido lo que va a cenar sr.Weasley? -preguntó la rubia examinando su carta.

-Ron, por favor- le corrigió esbozando una emotiva sonrisa- Creo que sí, esto tiene buena pinta, me arriesgaré -concluyó cerrando su carta, la dejó a un lado y posó sus ojos en ella.

-Está bien
Ron -aceptó con dificultad, pronunciar aquél nombre era como si le clavasen veinte dagas en el estómago- Yo ya he decidido -alzó su brazo llamando al camarero que vino inmediatamente.

-Sí señores -dijo educadamente mirando a Ron y después a Kate.

-Yo tomaré una ensalada completa, con tiras de carne, de beber agua y de segundo solomillo -pidió la rubia educadamente, miró al pelirrojo esperando que hiciera su pedido, seguía escudriñando la carta, desde luego había estado poco en un restaurante.

-Ehh
esto
salmón al horno, de segundo solomillo y para beber agua -dijo finalmente respirando aliviado. El camarero recogió las cartas y se marchó tarareando.

-¿No te apetece vino? -preguntó extrañada, los hombres siempre pedían vino, era la primera vez que uno no lo hacía.

-Me gusta más el agua, es más sana -dijo el pelirrojo jugando con el tenedor- ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Ya me la estás haciendo -respondió con frialdad, Ron agachó la cabeza ofendido, tenía que arreglarlo- Perdón es que no tengo un buen día, dime -suplicó falseando su sonrisa.

-¿Por qué me has traído aquí? -No se iba a andar con tonterías, le gustaba ir al grano, clavó su mirada en los ojos castaños de la rubia que ahora se mordía el labio con cierto nerviosismo.

-¿Me estás diciendo que no estás agradecido por mi invitación? -Giró la cara fingiendo estar dolida, Ron se sintió mal por aquella inoportuna pregunta.

-Lo siento, no he querido decir eso sino
simplemente
-No sabía que decirle, gotas de sudor aparecían por su frente, se desabrochó varios botones de la camisa, Kate sonrió por su intranquilidad. -Disculpa tengo que ir al baño -se levantó dirigiéndose hacia a fuera.

Aprovechó la ocasión para sacar de su bolso las dos botellitas, primero echó la de Veritaserum en la copa de agua, con unas gotas bastaría, la otra la puso en su copa, no se la iba a beber, pero él sí lo haría.

Ron entró en el baño apurado, se mojó varias veces la cara y el pelo, intentaba calmarse, no había pasado nada como él presentía, pero el remordimiento podía con él. Estaba enfrente de la hija de la mujer a la que realmente había amado en su vida, fruto de ella y un hurón malnacido y que por su culpa había matado.

Volvió a abrir el grifo y ahora metió toda la cabeza en la pila, varios hombres que entraron se le quedaron observando, Ron ni se inmutó, no quería pensar en nada, quería centrarse y tener fuerzas para salir ahí fuera y plantar cara a su realidad. Regresó a su mesa con más tranquilidad, vio como la rubia lo esperaba con una amplia sonrisa, la misma que Hermione ponía
" Deja ya de pensar en ella" no tenía que pensar, dejarse llevar solo.

 

-Ya he vuelto -anunció sentándose, ella seguía mirándolo sin borrar su sonrisa, esto llegó a intimidarlo.

-Te veo inquieto, estás como nervioso, ¿te encuentras bien?

-La verdad es que no mucho, me parece que entre el frío y el cambio de temperatura no me ha sentado muy bien.

-Bebe un poco de agua te sentará mejor -le acercó la copa sin quitar la sonrisa, en otra circunstancia habría dudado por el gesto, pero como de momento no había hecho nada y estaba siendo educada aceptó la copa.

Se la bebió de un trago, la dejó en la mesa respirando relajado. Kate entrelazó sus manos apoyando su mentón sobre ellas y observándolo.

-La velada no está nada mal, es agradable, ¿No Ron? -preguntó sutilmente, una media sonrisa se dibujó en su rostro. El pelirrojo meditó su pregunta, sin saber por qué su boca empezó a tirar palabras que él por sí mismo no habría dicho.

-Es agradable, pero sinceramente no me olía nada bien cuando venía hacia aquí, la verdad, desconfiaba de ti, pensaba que planeabas algo contra mí -se tapó la boca horrorizado por su confesión. La rubia lo miraba con malicia, esperando la ocasión para atacar.

-No te preocupes por eso, es normal que desconfíes, yo también lo haría -concordó acomodándose en su silla- Una pregunta, ¿por qué fuiste a Azkaban? -Ahora sí que la comadreja se puso más rojo que su pelo, no se esperaba aquella pregunta y lo peor era que no podía mentir.

-Yo
-"No digas la verdad, no la digas, di que fue por un pequeño problema, no fue nada"- Porque planeé junto a unos antiguos mortífagos el secuestro de tu madre, para que así tu padre fuera destruido y yo me quedaría con ella, lo malo fue que en el momento de matarlo ella se puso en el medio impidiendo que el hechizo fuera hacia el.-"¡Ouch! ¡Serás idiota Ronald! Ahora saldrá corriendo o te matará"- ¿Me has puesto Veritaserum, verdad? -Agachó la cabeza hundido.

El silencio reinó por unos minutos, Kate no había contestado a su pregunta, seguía impactante por la confesión, sabía que fue por su culpa, pero no hasta cual punto. Una ola de ira recorrió su cuerpo, deseaba saltar y lanzarse a su cuello, ahogarlo, matarlo, escupirle cuando este yaciera en el suelo muerto. Podía ver perfectamente la secuencia en su mente, sería perfecto, placentero, ella sería ¿feliz?. Si eso ella pensaba, ¿por qué en su realidad no lo sentía? Era lo que más anhelaba, pero a su vez algo la contradecía, un sentimiento que tiempo atrás perdió, ¿lastima?. No entendía cómo podía sentir lastima por alguien que había sido el causante de la muerte más importante de su vida, y para el colmo lo tenía delante como si nada, sí angustiado, decepcionada y más, pero a la hora de hablar con ella y aceptar su invitación, no sintió remordimientos, ni un poquito de vergüenza.

-Has acertado -confirmó secamente, mostrándole una de las más aterradoras miradas que ella podía mostrarle.

-Hija, no lo hagas, no le des la copa -La dulce voz de su madre volvió a sonar, pero esta vez en su mente, para que ella sola pudiera escucharla.

 

-¡Te vendió mamá! ¿Cómo puedes pedirme que no lo haga? -Pensó la rubia, la única forma de comunicarse era esa, mediante sus pensamientos.

-Por amor se hace cualquier cosa hija, aunque no siempre suele ser la correcta, mi destino era morir, aunque no se planeara, por suerte pude salvar a tu padre, a pesar de que mi vida se fue. Lo perdono.

-Es un ser despreciable, ¡No se merece vivir! -cerró sus manos con fuerza, lo tenía perfecto, sería levantarse y golpearle, pero
no podía.

-Te lo suplico Katherine, busca en tu interior esa chica dulce, amable, sensata, inteligente y comprensiva. Yo sé que esa persona existe y que eres tú, fuera tu rabia deja salir de nuevo tu verdadero ser. Ron me amaba, aunque me hiciera daño, lo hacía.

Kate ignoró la última frase dicha por su madre, cerró los ojos meditando sobre qué debía hacer, ¿seguir sus instintos o hacer caso a su madre? La verdad, pensar en caliente no era una buena idea, pero no iba a permitir que ese ser se fuera sin sufrir, aunque fuera un poco.

El pelirrojo la miraba extrañado, observaba como ella negaba con la cabeza, como si estuviera hablando con sí misma y se contestara. Su respiración era agitaba, estaba nerviosa, furiosa y disgustada.

Kate abrió los ojos, aquellos ojos marrones se clavaron como cuchillas en Ron.

-No me temas -le dijo al ver el temor que desprendía- No voy a tomar represalias en contra tuya, no vale pena -sentenció molesta consigo misma, no era lo que sentía.

-Ah, ¿no? -preguntó temeroso, con un suspiro se relajó- Gracias.

Sin previo aviso la rubia se levantó y se colocó a su lado. Con una feroz e intimidante mirada lo apuntó con su varita, primero asegurándose de que nadie los viera.

-Te voy a decir el por qué, solo te lo voy a decir una vez, espero no tener que repetírtelo nunca, ¿entendido? -Ron asintió asustado, cada vez la varita se incrustaba más en su garganta- Tengo en mi copa una poción muy fuerte que podría matarte en menos que se dice Gryffindor, pero no lo haré, no te la daré, ¿sabes por qué? Porque no quiero ser una maldita asesina como lo eres tú, podrás haber salido de la cárcel, seguramente el poco tiempo que estuviste fue porque le comiste la cabeza a Harry y al ministro, te aviso, conmigo no cuela colega, para mí siempre serás el despreciable, maldito y asqueroso Weasley -pronunció cada palabra con repugnancia marcándolas con fuerza- He pensado que mejor que una poción, estaba la humillación, ¿para qué matarte? Eso no saciaría mi sed, no, no lo haría, al contrario que humillarte y más yo, una chica de quince años que te acaba de aterrorizar, cagar, acojonar, como quieras llamarlo. Te he asustado apuntándote con mi varita, pobre iluso, si hubieras pensado un poco te daría cuenta de que no tengo la edad ¡patán! -Se guardó la varita en el bolsillo de su pantalón dejando libre el cuello de Ron, cogió su bolso y le dirigió una última mirada acida.

-Mi padre serás todo lo que tú quieras, pero cada día demuestra que es cien veces más hombre y mago que tú. Ahora entiendo por qué mi madre se casó con él y no contigo -una sonrisa se dibujó en el rostro de la rubia, era fría, pero se podía ver el triunfo que desprendía.

 

Salió con paso firme y decidido, se sentía libre, ya no tenía esa presión en el pecho, lo había hecho, hacerle sufrir sin necesidad de pociones, con su propia labia. Se sentía realmente agradecida por el consejo de su madre, le gustaba que cuando la necesitara apareciera.

-Gracias mamá -dijo levantando la cabeza hacia el cielo. Con las prisas de salir de allí, no se había percatado de que estaba nevando, los finos copos decoraban su pelo rubio, se colocó la chaqueta. Consultó su reloj con la esperanza de que no fuera demasiado tarde, solo eran las diez.

Con mucho más ánimo caminó por las calles, recordando cada detalle y sobre todo de la cálida voz de su madre.

Draco andaba impaciente por el salón, se movía sin ir a lugar específico, llevaba el pelo desordenado y varios botones de su camisa abierta. Estaban cansado de buscar a Kate, llevaban dos horas buscándola sin cesar, Lula se encontraba sentada enfrente de la chimenea con una taza de chocolate, también estaba nerviosa, pero imitar al rubio en pasear sin rumbo, no ayudaría mucho.

El rubio no paraba de pensar en lo que podía haber o estar haciendo su hija, miles de imágenes se le vinieron a la mente, Kate lanzando alguna maldición, no creía que su hija fuera tan ignorante como para exponerse a perder el curso, otra imagen envenenando a Weasley, tampoco creía que fuera posible y otra más en donde ella lo golpeaba al modo muggle, esta sin duda no le provocó ningún disgusto, es más si esa fuera correcta le hubiera gustado presenciarlo y disfrutar de como su hija sacaba las garras y los dientes.

El chirrido de la puerta al abrirse los alarmó, ambos salieron al recibidor.

-¡Por Merlín! -Exclamó Draco al ver por fin a su hija de vuelta- Nos has asustado mucho Kate, por favor no vuelvas a hacer eso, me va a dar algo -la abrazó con ganas, sintiéndose más relajada y calmado la soltó.

-Ya estoy aquí -lo tranquilizó sonriendo, miró a la Lula sin borrar su sonrisa- Hola, perdona por lo que te haya hecho pasar mi padre -bromeó, la morena le devolvió el gesto y soltó una carcajada.

-No pasa nada, es normal que se haya asustado, hemos estado buscándote, pero como no sabíamos dónde era el

-¡El restaurante! -Completó Draco alterado, agarró a su hija de los brazos- Dime por favor que no le hiciste nada, ni usaste magia, ni pociones, ni contacto físico -la examinó de arriba abajo buscando alguna contusión.

-No pude, lo iba a hacer, le había puesto veneno en la copa, pero simplemente
no pude. Cuando iba a hacerlo la voz de mamá resonó en mi cabeza pidiéndome que no lo hiciera, que todos cometíamos errores y que lo perdonaba.

-Nunca entenderé a tu madre, pero desde luego que yo no lo perdono, doy gracias de que no te haya pasado nada, de que no hayas hecho una tontería, pero ni se me pasa por la cabeza perdonar a ese ser. Por su culpa he sido infeliz durante estos quince años -Vociferó con rabia, esa rabia contenida que hacía tiempo que no sacaba.

-Draco, ya está, todo ha acabado bien -La morena rodeó la cintura de Draco con la intención de tranquilizarlo, él la correspondió acercándola y abrazándola. Apoyó su mentón en la cabeza de esta, serenándose.

Para sorpresa de la rubia, esa acción no le disgustó para nada, veía a su padre feliz, junto a una mujer que lo apoyaba. Qué tonta había sido al intentar evitar todo aquellos, no iba enterrar el hacha de guerra con Emily, pero no rechazaba la idea de tener una
madrastra, el nombre no le gustaba, pero lo aceptaría por él, por su padre.

 

Terminaron de cenar con tranquilidad, Lula se fue un poco antes de que empezaran, Emily la estaría esperando. Kate tenía una pregunta que le rondaba por la cabeza y la cual no se podía quitar. Esperó a que Nina trajera los postres, pensó que sería el mejor momento para preguntarle.

-Papá -lo llamó con dulzura, Draco dejó su copa y la miró- ¿Puedo preguntarte algo?

-Adelante hija, pregunta. ¿Te pasa algo?

-No, eso que me preguntaba
-buscaba la forma de decírselo, pero no la encontraba- He visto que una mujer salía de tu habitación en el hospital, de cabello moreno
¿Quién es? -preguntó en voz muy baja a causa de la vergüenza

Draco se quedó callado, no contestó, su mirada seguía fija en Kate, lo estuvo pensando un rato, ¿por qué le costaba contestarle? ¿Tan difícil o malo era? No lo entendía, habría insistido, pero ahora que estaban felices, no lo iba a fastidiar.

-Se llama Pansy Parkinson, fue una novia mía en el colegio -comenzó a decir con tranquilidad- Se enteró de que estaba en San Mugo y vino a verme, me echó en cara de que no le había avisado. Llevaba años sin verla, ¿qué esperaba? Bueno se enfadó y se marchó -concluyó encogiéndose de hombros- Mejor no pregunto cómo te enteraste -añadió mirándola de reojo.

-Mejor papá, mejor -coincidió la rubia riendo.

-No te acuestes tarde hoy, mañana regresas a Hogwarts, tienes que estar fresca -le comentó tomando de nuevo su postre.

Tenía ganas de volver, ver a Rose, a Albus, a James, a Sophie, a Bryan
¡Bryan! No se acordó de que acabaron mal. "Mierda, ahora no me hablará, maldita sea, ¿y ahora qué hago?.

Buscaría la forma de volver a hacer las paces, ¿las paces? Si ella solo lo quería por venganza, ¿por qué ahora sentía que lo necesitaba? Una sensación de malestar la hizo temblar, no sentía nada por él, de eso estaba segura, tal vez podía ser que se había acostumbrado a su compañía, sí seguramente sería eso.


¡Próxima actu, mínimo 10!

DEESH

CAPÍTULO 23

La mañana llegó tranquila, después de desayunar Draco ayudó a Kate a recoger sus cosas, iría él mismo a acompañarla al andén, desde lo ocurrido se habían unido mucho más que antes. La mayor sorpresa de la rubia fue cuando divisó a dos personas esperándolos en una de las puertas de la estación, sus cabelleras negras las hacían fáciles de reconocer. Lula y Emily les esperaban con una sonrisa en la cara, mejor dicho Emily forzaba esa sonrisa.

-Buenos días madame -saludó caballeroso Draco tomándole la mano a su novia y besándosela con suavidad. Kate ya se estaba acostumbrada a esos gestos amorosos, se podía decir lo contrario a la morena menor, que miraba con incomodidad la escena.

-Buenos días caballero -le dijo ella siguiéndole el juego. El rubio saludó a Emily con el mismo gesto que a su madre, le besó la meno pero más secamente.

-Papá nos vamos ya. Está a punto de partir -le informó la rubia y aun poco cansado de los gestos de caballerosidad de su padre, tampoco había que pasarse. Los cuatro se adentraron al interior de la estación, cruzaron el muro encontrándose con miles de personas.

 

-Ten mucho cuidado hija, estudia mucho, pero también diviértete y -no terminó su frase, la mirada de sarcasmo de su hija lo hizo detenerse -¿Qué? -preguntó vacilante.

-Siempre que me acompañas me sueltas el mismo discurso, es hora de cambiarlo un poco -colocó sus brazos en su cadera- Es hora de que te modernices, ya sabes piensa en algo nuevo.

Draco se le quedó mirando impactado, ¿Algo nuevo? ¡Como si fuera viejo! No iba a protestar, ahora estaban más unidos que nunca y nada lo estropearía. Meditó un poco antes de abrir la boca.

-Hija no te metas en problemas, y si te metes sabrás resolverlos, diviértete, no estudies, disfruta mucho, ve a fiestas, sal con chicos, ten momentos íntimos, participa en sectas, ya me entiendes -Ahora la impactada era ella, miraba a su padre incrédula, ¿él le había dicho todo eso? Su piel se volvió más blanca, el rubio estalló en carcajadas.

-Casi prefiero el viejo -aseguró respirando hondo.- No me gusta que seas tan
moderno.

-Gracias, yo también prefiero el viejo discurso, por cierto no te tomes al pie de la letra lo de las sectas, fiestas, chicos
-recalcó la última palabra- quiero que estudies.

-No iba a hacerlo -el pitido del tren anunció que estaba a punto de partir, con un beso y un abrazo los dos se despidieron.

Kate se reunió con los Potter en uno de los vagones, cada uno contaba sus días de fiesta, excepto ella, por fortuna ninguno le preguntó sobre lo ocurrido, no tenía ganas de contarlo. Solo con recordarlo su corazón se oprimía.

Al bajar del tren una vez llegado a su destino, todos se juntaron en el mismo carruaje, llegaron al salón y se sentaron esperando la cena. Kate charlaba animadamente con Sophie, la idea de que pronto llegaba su cumpleaños la entusiasmaba. Esbozaba una gran sonrisa, pero pronto se borraría cuando inconscientemente se encontró con los ojos de Bryan mirándola desde su mesa.

La felicidad que emitía pronto desapareció para dejar ver tristeza. Desde la noche de la cena, no volvieron a hablar, ni tampoco encontrarse. Posiblemente la ignorancia que recibió él por parte de ella lo molestara. Sostuvieron sus miradas, sin cortar el contacto, ella esperaba que él fuera el primero en hacerlo, pero no fue a así, intimidada apartó la mirada centrándose ahora en James que contaba un chiste, quiso distraerse pero su instinto le hacía mirar de reojo a la mesa de las serpientes, observando como el castaño simpatizaba con una chica castaña sentada a su lado.

-Rose -la aludida levantó la cabeza dejando su tenedor sobre la mesa- ¿Quién es la chica que habla con Burdock? -no quería parecer cotilla, pero necesitaba saberlo.

-Si no me equivoco -dijo ella examinando a la castaña- Creo que es Michelle Wells, una presumida y arrogante en toda regla -añadió con un deje de asco.

-¿En qué curso está? -interrogó sin apartar sus ojos de la mesa de Slytherine.

-Tendrá uno o dos años más que nosotras -negó con la cabeza- En quinto me parece. ¿Por qué tanto interés? -preguntó con curiosidad.

La rubia apartó la mirada para ver a Rose que la observaba intrigada, sus mejillas tomaron un color rosado y se mordía el labio. Ella misma se había descubierto.

-Por nada importante, nunca me había fijado en ella -En cierto no había mentido, pero los tiros no iban exactamente por ahí.

-¿No será que estás celosa? -Cuestionó con una pequeña risa.

¿Celosa? No sabía lo que era estar celosa, nunca lo había estado, no solía llamarle mucho la atención un chico, por lo que nunca sintió eso, ¿celosa ahora? Puede, quién sabe. Últimamente sentía muchas cosas, los celos podrían ser otro sentimiento agregado. ¿Reconocerlo? ¡JAMÁS! Si él lo supiera seguramente se aprovecharía o se burlaría. ¡ANTES MORIR!

-No estoy celosa Rose y no insistas -Contestó con frialdad dado el asunto por terminado.

La pelirroja no volvió a insistir, ella diría que no pero sabía que en su interior gritaba que sí.

La cena finalizó como de costumbre, al terminar los alumnos eran conducidos por sus prefectos a las salas comunes, Kate charlaba con Sophie sobre la revista corazón de bruja cuando un empujón la hizo caerse.

-¿Qué demonios te pasa? -vociferó desde el suelo, al levantar su cabeza lo vio, a la persona que menos esperaba, a Bryan, pero no iba solo.

-Ha sido sin querer, no te pongas así -Objetó con frialdad, se fijó que ella no lo miraba, sus ojos estaban fijos en otro sitio, para ser exactos, en la mano de él entrelazada por la de Michelle.

Dolor, angustia, tristeza, decepción, rabia, todas esas emociones brotaron del interior de ella. Se sentía vacía, como si no tuviera ya ni una pizca de felicidad en su cuerpo, no creía que fuera posible sentir todo aquello si no había amor por medio.

Una risita bastante ridícula la hizo volver a la realidad, rompió el contacto visual mirando ahora hacia el castaño que continuaba observándole con desagrado. La castaña soltaba cada medio segundo risitas bastante sonoras, ridículas e infantiles.

-¿Sigues en este mundo o en el de los muggles? -Preguntó en tono burlesco Bryan, provocando otra risita de su compañera. No iba a tolerar de que se burlara de ella, ni en sus más preciados sueños.

-Bueno al menos en el mundo muggle, no hay asquerosas serpientes -le dijo levantándose del suelo con mucha elegancia, se arregló la falda y miró al castaño desafiante- No lo olvides nunca Burdock, los leones aplastan a los bichos y las serpientes están incluidas.

Agarró el brazo de Sophie que seguía pasmada, con una última mirada hacía la pareja de víboras levantó su cabeza con orgullo y se alejó de allí volviendo a su grupo de compañeros.

-Ha sido muy impactante lo que ha pasado abajo -le decía Sophie sentándose en su cama y quitándose el uniforme.- No entiendo vuestro cambio de actitud, ¿qué me he perdido?

-Tampoco lo entiendo yo, bueno, sí pero no pensé que cambiara tanto. Solo porque le dije que no era nadie para decirme cosas, no era para que se pusiera así.

-Puede que te pasaras un poco -comentó con temor, sabía que la rubia se enojaría- Piensa en esto, primero lo besas delante de tu padre, lo llevas a cenar a TU casa, con TU padre, ¿no será que le has creado falsas esperanzas?

-En caso de que fuera así, le deje claro que nada de novios -espetó dando el tema por zanjado.

Las dos se colocaron sus pijamas y se metieron a la cama tapándose hasta la nariz por el frío, mañana sería otro día. "Espero que mejor que el de hoy".

El día no mejoró, para su desgracia la noticia de que Burdock y Wells fueran cogidos de la mano era todo un gran chisme, porque días anteriores lo vieron besándose con la rubia Malfoy, el chisme decía que lo habían dejado porque él quería a una más mayor y por lo tanto más madura.

 

-Asaltacunas -murmuró la rubia mientras se dirigía junto con James a pociones. Se sentía muy agradecida con James, la apoyaba en todo y no se separaba de ella, así si alguno le decía algo o tan solo si la miraba él les amenazaba.

-Olvídalo Kate, como siempre pasa, yo tengo la razón -dijo el sonriendo de oreja a oreja, se enorgullecía de él mismo y como solía decirle su madre, era igual que su abuelo y sus tíos.

-¡Me da mucha rabia de que no ponga de su parte para acabar con esta mentira! -Exclamó indignada- Y encima va y se junta con una dos años mayor que él.

-No te entiendo, ¿estás molesta por la mentira o por qué ya no le interesas? -cuestionó confuso el moreno. Llegaron a la puerta de la clase, James se quedó quieto delante de ella obstruyéndole el paso, antes quería la contestación.

-Sé por dónde vas James Sirius Potter -le contestó evadiendo la respuesta. Con un pequeño empujón lo apartó de la puerta dejándola libre, sin más objeciones entró.

Habría sido una clase bastante amena, dado que el tema de ese día era muy interesante, pero no fue así, Kate no prestó ni una sola vez atención a la explicación del profesor, se tiró toda la hora observando al castaño que se encontraba sentado en la mesa de al lado.

No era normal en ella que le sucediera ese tipo de cosas, pero era una acción que no podía evitar. Para continuar con su mala suerte, le tocó aguantar dos reprimendas por parte de Slughorn por no prestar atención.

-Srta Malfoy me sorprende mucho de que no preste atención en mi clase, no la reconozco -le decía por tercera vez, ella suspiró fastidiada, tres broncas en una hora.

-Le aseguro de que sigo siendo la misma, se lo demostré en el examen -le dijo secamente mirándolo con aspereza.

Y como siempre alguien tenía que poner la guinda en el pastel.

-Profesor eso es que desde que vino de vacaciones los hombres ya no le hacen caso, ha dejado de ser el ombligo del mundo -intervino Bryan. Toda la clase soltaron una carcajada.

James se levantó de su sitio dispuesto a pegarle, pero un brazo a su lado lo hizo sentarse de nuevo.

-Déjamelo a mí -le susurró en voz baja. Tomó una bocanada de aire y se giró cara a la mesa de enfrente, una sonrisa maléfica se le dibujo en su rostro- Tienes razón Burdock, estoy terriblemente triste porque ya nadie me hace caso -fingió pucheritos- ¿Pero sabes que me consuela? -él rió negando con la cabeza- ¡Que al menos un asaltacunas no me quiere solo para obtener algo de mí! Porque siento decirlo, pero en la cama
-hizo una pausa dejando a todos impacientes- tengo que decirte que dejas mucho que desear -la sonrisa se le borró al castaño.

La clase se quedó en silencio, incluido el profesor que no sabía que decir, por suerte consiguió recobrar la compostura.

-¡20 puntos menos para los dos, mi clase no es un lugar de chismorreos, a trabajar! -bramó enfurecido volviendo a su mesa.

Kate y James se chocaron las manos en señal de victoria, mientras que Bryan irradiaba de cólera al verlos. Por segunda vez se declaraban la guerra, pero está no tendría una final feliz, llegaría hasta donde hiciera falta para verla sufrir.

 

-Esto es solo el comienzo -pensaron los dos a la vez mientras se miraban con odio.

Si algo al parecer le gustaba a la pareja era estar enfrentados.

Draco Malfoy-Hermione Granger, Kate Malfoy-Bryan Burdock, misma historia pero diferentes personajes.

¿Acabaran igual o diferente? Solo el tiempo lo dirá.


No es muy largo el cap como los anteriores...

Lo he reescrito varias veces hasta encontrar el que mejor encontraba para mi gusto. Es un poco triste, por lo menos para mí. No paso por un buen momento. Prometo que los siguientes serán largos y un poco más animados.

¿Podrán aguantar otra pelea? ¿Podrá su orgullo evitar confesarse lo que siente?

Próxima actualización 10 comentarios. Gracias por los del anterior capítulo :) Si sigo es por vosotros.

DEESH


CAPÍTULO 24

Pasarían semanas desde el comienzo de la guerra entre ellos, los compañeros pensaban que ya se habían olvidado, que se perdonarían, cuan equivocados estaban. Cada uno planeaba su venganza, no habría por qué hacerlo ahora o mañana, había tiempo de sobra para realizarlo.

Kate bajó demasiado sus calificaciones en las materias, pensaba la mayor parte del tiempo en su plan en ver de estudiar, los profesores estaban preocupados por sus resultados, una estudiante como ella era raro que bajara de esa manera.

Llegaría el mes de Febrero, el más ansiado por parte de las chicas y el menos deseado por los chicos, se acercaba San Valentín, donde las parejas tenían que expresar su amor. El castillo estaba decorado con motivos de la ocasión, corazones se sostenían en el aire, los fantasmas cantaban canciones amorosas, todo perfecto, excepto para una rubia y un castaño que en ver de amor, mostraban odio.

-Estoy emocionada Kate, aunque no sé qué le puedo regalar, ¿Tú que me aconsejas? -Preguntó Sophie mientras estudiaban en la biblioteca.

La rubia levantó la vista de su libro y lo cerró.

-Sobre el tema de amor y regalos no soy la más adecuada para hablar -le contestó secamente- Supongo que cualquier cosa le bastará y si no que se aguante.

-A veces puedes resultar ser muy antipática, todo esto lo dices porque no tienes a una persona con la que compartir este fantástico momento.

-Sophie, porque estés saliendo con James, no quiere decir que sea fantástico, sabes que no durareis mucho. Aun no entiendo como aceptaste.

-Deja de arruinar mi felicidad, si tú no sientes amor, no tienes por qué ir quitándoselo a la gente -replicó molesta, Kate cogió de nuevo el libro ignorando el comentario.

Emily entró en la biblioteca, parecía que estaba buscando a alguien, se paseó por las secciones mirando, cuando llegó a donde se encontraba Kate, se paró.

-Malfoy -la llamó, la rubia volvió a interrumpir su lectura, al verla no expresó ninguna emoción.- ¿Podemos hablar?

Kate miró a Sophie, ella asintió con la cabeza, recogió sus libros metiéndolos en la mochila y salió con la morena.

-¿De qué quieres hablar? -dijo Kate sin mucho entusiasmo. La morena se colocó en frente de ella, no tenía intención de discutir.

-De tu padre y de mi madre -le dijo con sequedad- Sobre la relación que llevan.

 

-Si piensas en ponerme en contra de mi padre, ahórrate el esfuerzo, no lo pienso hacer, a mí no me molesta, es su vida que haga lo que quiera, es mayorcito, al igual que tu madre.

-Eres increíble Malfoy, no hay quien te entienda -Reprochó Emily incrédula- Primero intentas sabotear la relación y ahora la defiendes.

-Porque he comprendido que se quieren y si mi padre es feliz, lo apoyaré en lo que haga falta, con tu permiso me voy -se fue entrando de nuevo a la biblioteca.

-Idiota -murmuró Emily marchándose del lugar.

En una clase vacía una pareja se comía a besos, más bien se devoraban, Bryan subía su mano por la espalda de Michelle, a la vez que ella le mordía su labio inferior, con lentitud con su otra mano libre subió el muslo de la chica hasta llegar a su falda. Ella soltó su cuello para desabotonarle la camisa, dejando a la vista unos impresionantes pectorales.

El castaño detuvo su recorrido para besarla, pudo notar perfectamente la diferencia de aquellos labios con los de la rubia, ella desprendía calor, ternura, eran suaves y si bien no se equivocaba él era el primero en besarlos. Al contrario que Kate, Michelle era toda una experta en el tema, sabía cómo desenvolverse, no le molestaba, pero extrañaba a la rubia.

-¿Qué ocurre? -preguntó Michelle deteniéndolo. Bryan fijó sus ojos azules en los de ella, si algo le molestaba era que le interrumpieran en su acto.

-Nada, no ocurre nada -contestó molesto. Volvió a besarla con ímpetu, se podía decir mejor con lujuria. Quería olvidar a la rubia y pensaba que la mejor forma era liándose con la castaña.

-No, no, esto no está bien -volvió a apartarlo de ella- Te noto raro, nunca me has tratado así Bryan, estás muy excitado, demasiado diría yo, soy una persona, no un objeto sexual -Bryan se alejó de ella, ignorándola, ahora lo que menos necesitaba era una escena de amor.

-Pues ayer no decías lo mismo cuando te metiste en mi cama -recordó esbozando una sonrisa frívola, se sentó en una de las sillas más cercanas.

-Ayer eras diferente, eras cariñoso, ahora eres frío, repelente -puntualizó incomoda, se acercó a él sentándose en sus piernas, quería estar cara a cara, que le dijera la verdad.

-Soy como soy y punto. Si no te gusta ahí tienes la puerta -señaló con enojo. Michelle negó con la cabeza, acarició el rostro de Bryan con suavidad, no quería perderlo.

-Te ocurre algo, lo sé, no me lo niegues -comentó, no era un reproche, lo decía con tranquilidad, no quería alterarlo- ¿Es por Malfoy? -Bryan asintió- Pronto tendrás tu venganza.

"Si supieras que no es por la venganza, ahora mismo me estarías matando mona".

-¿No es por la venganza verdad? -Cuestionó mirándolo fijamente. "Te creía más tonta"- Lo puedo ver en tus ojos, cuando la nombras, un brillo aparece. ¿La amas? -En su interior rezaba para que dijera que no, sí decía que sí se sentiría humillada.

¿Qué decir? ¿Amarla? Hubo un tiempo en que sí la amó, pero ahora
no lo sabía, cuando la veía sentía rabia, odio, pero a la vez nostalgia, ganas de ir y besarla o por lo menos abrazarla, respirar el aroma que desprendía. Podría decir que sí la amaba aún, pero ella había cambiado, y lo notó el día de la cena, con el numerito que montó. Le dolió cuando le reconoció que no era nadie.

 

-¿Amar? Nunca he amado a nadie -mintió. La castaña suspiró aliviada, rodeó el cuello de él y lo besó con pasión. Volvieron a donde lo habían dejado, a los momentos de lujuria.

-Buenas noches Kate -dijo Susan metiéndose en la cama. Kate se encontraba estudiando en el escritorio, iluminado solo por su varita, pues era muy tarde y no quería molestar. Al oír a Susan se giró y con una cálida sonrisa le deseó lo mismo.

Consultó su reloj, eran más de las doce, lo mejor sería ir a la cama ya, porque si no al día siguiente se dormiría en clase. Se despojó de su ropa para ponerse el pijama, se metió en su cama tapándose completamente y cerró los ojos.

-Kate -la voz de Susan volvió sonar.

-Dime Susan -respondió en voz baja sin abrir los ojos. Quería descansar, pero con ella hablando era imposible.

-¿Tú has amado a Bryan? -Kate abrió los ojos como platos, no se esperaba la pregunta. Se incorporó en la cama, mirando a Susan que también lo había hecho.

-¿Amar? ¿Yo? -repitió incrédula, Susan asintió sonrojada. La rubia se mantuvo en silencio pensando en la pregunta.

Muchos sentimientos sentía hacia el castaño, odio, rencor, rabia, cariño, nostalgia, deseo
se podría decir que sí que lo había amado, pero ahora
todo había cambiado, él estaba con otra, aunque no se lo reprochaba, ella lo había tratado mal, admitía que sentía celos, pero eso nadie lo sabría.

-Tú los has dicho Susan, he amado, ya no -dijo finalmente con tristeza- No se lo digas a nadie, es un secreto -la morena asintió, sabía que ahí se acaba el tema.

Las dos volvieron a acomodarse en la cama, al rato se quedaron dormidas, mañana como se suele decir, sería otro día.

El sábado por fin había llegado, lo cual quería decir que los alumnos podían ir a Hogsmeade y así realizar sus compras para el evento amoroso. La directora anunció que se haría una fiesta, todos deberían ir elegantes, con vestidos y los hombres traje.

Las chicas se encontraban emocionadas, los chicos tenían que pedirles que si querían ser su pareja, eso las volvían locas, por el contrario todos los varones maldecían la dichosa fiesta, dado que tenían que buscar pareja. (N/A: Como todos los hombres, se tienen que tragar su orgullo).

Kate paseaba junto a Rose y Susan por las calles de Hogsmeade, las tiendas estaban decoradas con corazones y todo referido al amor. Rose propuso ir a la tienda de su tío, le había dicho que había traído bromas nuevas, todas aceptaron encantadas.

La tienda no había cambiado en absoluto, a excepción de que en la entrada se encontraba una enorme foto de Fred y George juntos, sin duda era un recuerdo a su hermano perdido, en ella se podía expresar todo el dolor que sentía por su perdida.

-¿Pero qué veo? -Dijo una voz a sus espaldas, las tres se voltearon emocionadas- Si es mi sobrina la más hermosa de todas -George abrazó a Rose con ternura, miró a las dos chicas y también las abrazó- ¿En qué puedo ayudarles señoritas? -hizo una reverencia.

-Hemos venido a verte tío y a ver la tienda -dijo Rose riendo, George les hizo un regalo, una pequeña bolsita con varias bromas y artilugios; un pequeño frasco de poción amorosa, caramelos que te provocan vómitos, y como no, los surtidos saltaclases.

Después de dar una vuelta por el pueblo, decidieron que tenían que ir a comprar los vestidos, Kate pensaba que era una tontería, puesto que ninguno les había pedido asistir con ellas, bueno mejor ella rechazó a todos.

 

-Me gusta cómo te queda el azul Rose -le decía Susan viéndola desfilar- La palabra de honor te queda genial.

-Muchas gracias -se metió de nuevo al probador a cambiarse y ponerse otro.

Por lo menos llevarían trece vestidos, ninguno les terminaba de convencer, siempre buscaban algún defecto.

-Kate, venga sal que queremos verte -rogó Rose, ya había elegido vestido al igual que Susan, solo quedaba la rubia que se negaba a salir para que la vieran.

-Estoy horrible -dijo desde dentro del probador- No voy a salir.

-Si no sales, entraremos nosotros -amenazó un poco harta por la espera. La cortina se corrió dejando a la vista un hermoso vestido rojo sangre, estaba atado al cuello, con una pequeña obertura en el centro, era ajustado hasta la cintura y un poco más ancho hacia abajo, las dos amigas se quedaron con la boca abierta.

-Os van a entrar moscas si seguís así -protestó enojada por el comportamiento de ellas- Tampoco es nada del otro mundo -se miró de arriba a abajo.

-Estás preciosa Kate -dijo por fin Rose volviendo del shock- Quédatelo, por favor.

-Sí, estás divina -coincidió Susan asintiendo.

Después de unas cuantas suplicas Kate accedió finalmente, la sorpresa fue cuando iba a pagarlo, era demasiado caro, pero pagó. Lo malo sería cuando Draco se enterase del precio, posiblemente la mataría.

Terminaron la tarde comprando los últimos detalles, como los zapatos, complementos; pendientes, pulseras, anillos y bolso.

Al regreso todas estaban exhaustas por la sesión de compras, a excepción de Kate que miraba por la ventana sumida en sus pensamientos.

Bajaba por las escaleras del colegio, todo estaba precioso, la decoración del castillo, la dulce música que provenía del salón y sobre todo Bryan, que se encontraba al final de los escalones esperándola con una sonrisa en el rostro.

Ofreció su mano para llevar a la rubia hacía el salón, pudo ver lo encantador que se veía con su traje negro y su camisa blanca, el pelo como siempre revuelto, pero haciéndolo atractivo.

Al entrar todas las miradas se centraban en ellos, suspiros de las chicas al verlo a él, otras de envidia al igual que los chicos. Una canción lenta comenzó a sonar, con una simple mirada Kate entendió que le preguntaba si quería bailar, ella asintió con una sonrisa tímida.

Bailaron durante horas, todas las canciones que sonaban, solo se paraban para beber un poco de agua y descansar, pero luego retomaban el baile. Disfrutaba del momento, rogaba y rogaba que el tiempo se parase y poder seguir bailando con él sin que nada ni nadie los detuviese.

Bryan seguía mirándola con esa sonrisa que hacía derretirla con solo verla, era todo un caballero, apuesto, encantador y ahora solo de ella, por lo menos esa noche. Querían olvidar todos los malentendidos que tuvieron, enterrándolos y dejando expresar su amor mutuo.

-Te amo Katherine -le susurró Bryan cuando la acercó más a él. Kate no podía creérselo, estaba estática, bailando pero estática. El castaño se separó para quedar cara a cara con ella, sin que ella lo notara sus labios rozaron con los de él, sin pensarlo lo besó.

 

-¡Ya hemos llegado! -Gritó una voz, Kate se despertó alarmada, se encontraba apoyada en la pared del vagón, todo había sido un sueño

Se frotó los ojos despertándose finalmente, sintiéndose apenada, le habría gustado que fuera real.

Al bajar del vagón resbaló, cayéndose encima de alguien que se encontraba delante de ella.

-¡Ten más cuidado! Mira por dónde vas.

-Perdón ha sido sin querer -Kate se levantó con agilidad, se quedó muda cuando vio que aquel ser que había tirado era ni más ni menos que Bryan- Bueno, sin querer evitarlo -corrigió con frialdad.

-¿Alguna vez te han dicho que eres repelente? -preguntó el castaño arreglándose la ropa.

-No, será que tú eres el único bicho raro del planeta, aunque bueno, eso no es ninguna novedad. Todo el mundo lo piensa. ¿Eres de marte?

-Ja ja ja, muy graciosa -aplaudió con ironía- ¿Eso lo has aprendido tú solita o de los muggles de tú familia?

Miles de puñales se le clavaron en el estómago, ¿por qué tenía que ser tan cruel con ella? Era mestiza como muchos de los alumnos, ¿se tenía que ensañar solo con ella? Sí en definitiva, ya no amaba a ese ser repugnante de ojos azules.

-Quizás si te contesto pueda que haga mucho daño a tu ego -respondió con frialdad mientras pasaba por su lado con la cabeza en alto- Ahí te quedas monada.

"Cómo te odio Kate, no te imaginas cuanto, vas a sufrir, te lo aseguro, antes de que acabe el curso me rogarás perdón y te podré pisotear como a un bicho" Pensó mientras la seguía con la mirada.

Podría decir que entiendo a Bryan, Kate no se portó como es debido, su orgullo es superior que ella, tampoco quiero decir que él se libre de toda la culpa, es un egocentrista, se piensa que se come el mundo allá por donde va. Me recuerda a mis años de juventud, Draco atacándome y yo defendiéndome, no son agradables de recordar pero ahora mismo para mí son los mejores.

Si pronto no acaban con su orgullo serán rivales todo el tiempo, tienen que decirse lo que sienten así, podrán ser felices el uno junto al otro. Romper con las barreras, dejar a un lado la guerra para dejar paso al amor. A ver si con un poquito de suerte este San Valentín les da fuerza.


Próxima actualización 10 comentarios mínimos :)

Cómo me gusta vuestras opiniones, acepto comentarios donde me digáis lo que os gustaría que pasara en la fiesta, ¿Se confesarán o no? Todo depende de vosotros ;)

PD: Cuantos más comentéis más rápido lo subiré (A)

DEESH

Antes de que leáis me gustaría que escucharais las canciones que he puesto en este capítulo, así os podréis imaginar más la escena. He intentado poner todas las ideas que me habéis dado, pero solo he puesto una o dos, gracias de todos modos.

Disfrutarla mucho J

Bryan Adams - (Everything I Do) I Do It For

Ronan Keating - When you say nothing at all


CAPÍTULO 25

 

El día más ansiado por todos había llegado, el castillo había sido decorado maravillosamente, el profesor Flitwick, adornos de diferentes colores en forma de corazón, velas que flotaban iluminando los pasillos, el Gran Comedor había sido cambiado, ya no poseía las cuatro mesas alargadas, sino mesas redondas esparcidas por todo el salón, en el centro, una hermosa pista de baile. Ramos de flores decorando las mesas y las paredes, se podía respirar el ambiente amoroso.

Todos los alumnos se encontraban en sus salas preparándose para la ocasión, los chicos permanecían en la sala esperando a sus respectivas parejas y otros esperando a sus compañeros para salir. Las chicas se hallaban en las habitaciones dándose los últimos retoques, se encontraban muy emocionadas, Susan ayudaba a Sophie y a Rose, una maquillaba mientras que otra peinaba. Kate se encontraba alejada de todo aquello, estaba sentada en su cama mirando a través de la ventana, llevaba el vestido puesto, pero iba sin peinar, ni maquillar, no le hacía ninguna ilusión asistir al baile.

-Te toca amiga -anunció Susan con emoción, Kate asintió sin apartar la vista del cristal, con lentitud se levantó y caminó hacia la silla. Al sentarse cerró los ojos, notó como varias manos se movían por su rostro y otras por su pelo, apretó más los ojos con la esperanza de volver a soñar con Bryan. Sueño que no volvía a pesar de intentarlo todos los días, ella sabía que no se cumpliría, se habían proclamado la guerra y eso quiera o no hace mucho.

-Ahora un poco de color en los labios -decía Rose, una textura suave rozó los labios de la rubia.

No quería abrir los ojos para contemplar como la arreglaban, simplemente se dejaba guiar por sus amigas.

Pasarían unos minutos cuando Susan le anunció que ya estaba lista, se negó en mirarse al espejo, confiaba en ellas, además tampoco se vería tan deslumbrante, por no decir que no tenía a quien deslumbrar.

Se reunieron en la sala donde los chicos las esperaban, Sophie se fue con James, Rose con Justin, las únicas que no tenían pareja eran ella y Susan.

-Estás hermosa prima -Alabó James con una sonrisa.

-Tú también estas guapo James -Le dijo ella guiñándole un ojo.

En la sala de las serpientes ocurría lo mismo, los hombres esperaban a las chicas, pero con diferente humor, al creerse ellos superiores no se podían dar el gusto de tener que esperar.

-Espero que después del baile las chicas nos den el gusto de tener un momento "especial"-comentaba uno de las serpientes a sus amigos, todos coincidieron a carcajadas.

-Hombre hoy es San Valentín, si no hay sexo no hay amor -dijo otro con sarcasmo. Todos reían por el comentario, excepto uno que se hallaba sentado observando el fuego.

-Si esperas tener sexo con esa mentalidad creo que lo llevas claro -intervino el joven que se encontraba en el fuego. Las risas cesaron, todos se fijaron en él, con expresión molesta.

-No creas que eres el más indicado para hablar Burdock -le espetó Paul, el cabecilla de las serpientes- Por lo que he oído Michelle y tú os lo pasáis muy bien por las noches.

Las carcajadas volvieron, Bryan se levantó de golpe molesto por la aclaración que había recibido. Caminó hasta donde se encontraban a los demás y quedó cara a cara con Paul.

-Lo que yo haga con mi vida a ti no te importa, ¿entendido? -Lo recriminó con frialdad- Si tienes envidia porque tú no ligas ni con las babosas no es mi culpa -añadió con ironía.

 

La sala permaneció en silencio, se podía notar el tenso ambiente, que se rompió con la llegada de las chicas. Bryan con una última mirada cogió a Michelle y la sacó de la sala con prontitud.

Los pasillos se iban llenando cada vez más por parejas, comentaban ilusionados sobre cómo sería el baile, la cena y como irían vestidos los demás.

La música comenzó a sonar, primero una pieza un poco más moderna, para la cena y la llegada de los alumnos. Cada uno se sentaba en las mesas en las que habían sido seleccionados.

Kate hablaba con Susan en su mesa, durante el rato que estaban allí dos pretendientes se acercaron a la rubia, pero ella los rechazó.

-¿Por qué los rechazas? -preguntó Susan sin comprenderla.

-No quiero pareja simplemente -se limitó a contestar ella sin darle importancia. De vez en cuando miraba hacía la entrada esperando a que llegara el castaño, necesitaba verlo, no sabía por qué dado que si él la veía seguramente se enzarzarían en una pelea.

-¿No será que estás esperando a que te lo pida otra persona? -cuestionó la morena con ironía. La rubia sacudió la cabeza negando, pero a pesar de eso no convenció a Susan.

Sus ojos se iluminaron al verlo entrar, a él, al castaño, a su amor, se veía perfecto con su traje, su pelo despeinado y esa sonrisa que conseguía embobarla. Por desgracia la escena se vio interrumpida por Michelle que lo cogió del brazo, llevaba un vestido negro ajustado, era tan corto que un poco más y se le veía todo, "Zorra" pensó Kate al verla.

Bryan desvió su mirada para toparse con la rubia, su sonrisa se borró dejándolo serio, Kate pudo comprobar que la miraba con tristeza, no con odio ni furia, sino diferente a como otras veces, el corazón le latía con fuerza.

El contacto visual fue cortado cuando James se puso delante de ella.

-¿Hola? Tierra llamando a Kate -se burló al ver que ella seguía embobada.

-Ya vale gracioso -se quejó con enfado, James la miraba confuso por su humor, se giró para ver qué era lo que ella miraba con tanto interés, pero allí no había nada, ni nadie, se había ido.

Kate suspiró apenada, tenía que intentar olvidar a Bryan, por lo menos esa noche, si no se haría mucho daño al verlo junto a esa
esa
lagarta.

Todos se acomodaron en sus sitios, la cena comenzó con un chasquido de dedos por parte de la directora, un suculento banquete apareció ante ellos. Disfrutaron del banquete como nunca, se hincharon a comer, saboreando cada uno de los platos, de vez en cuando James contaba un chiste que hacía reír a los presentes.

Después de que todos terminaran de cenar, la orquesta comenzó a tocar a una canción lenta, algunos de los presentes se levantaron con sus parejas hacia el centro de la pista para bailar.

-Michelle, ¿te apetece bailar? -preguntó Bryan a su pareja. La morena asintió contenta, era hora de demostrarle al mundo que el castaño era suyo. La pareja fueron al centro de la pista cogidos de la mano como dos tortolitos.

It's amazing how you
can speak right to my heart.
Without saying a word,
you can light up the dark
Try as I may
I could never explain
what I hear when
you don't say a thing.

 

Kate al escuchar la música se giró para observar la pista de baile, sus ojos se abrieron como platos al ver a los castaños muy juntos bailando. Su corazón comenzó a oprimirse, sus ojos se volvieron brillantes, quería llorar, gritarle al mundo como se sentía, pero hoy no sería ese día, no por el momento.

Seguía observando al castaño cuando él sin ella esperarlo clavó su mirada sobre ella, no se veía enfadado, era exactamente la misma expresión que horas antes había visto en la entrada.

The smile on your face
lets me know that you need me,
There's a truth in your eyes
saying you'll never leave me
The touch of your hand
says you'll catch me
when ever I fall
You say it best,
when you say nothing at all.

Bryan continuaba bailando con Michelle, pero sin quitar la vista sobre la rubia, que seguía mirándolo. Sin entender por qué Kate cogió el brazo de James y lo arrastró hasta la pista, el moreno no salía de su asombro, con dificultad por su shock comenzó a bailar con ella.

-Ahora me explicas el por qué que has actuado así -le dijo James mientras le daba una vuelta.

-No entiendo a lo que te refieres -mintió volviendo a rodear el cuello de su primo.

-Me refiero al brusco estirón que me has dado arrastrándome por la sala sin ni si quiera preguntarme si quería bailar. Sophie se ha quedado confundida al igual que todos los demás.

-Ahora estás bailando conmigo, no me ha hecho falta preguntarte. Si no quieres seguir bailando te puedes ir -le reprobó sin dejar de moverse. Miraba por encima del hombro del moreno a Bryan que él también de vez en cuando la miraba, ahora si estaba enfadado porque su pareja era James, una sonrisa frívola apareció en el rostro de la rubia.

The smile on your face
The truth in your eyes
The touch of your hand
Let's me know that you need me.

You say it best, when you say nothing at all
You say it best, when you say nothing at all.

Al finalizar la canción todos los presentes aplaudieron, Kate agachó la cabeza apenada, Michelle había besado a Bryan delante de todos. James se disculpó y regresó a la mesa dejando sola a la rubia.

Se disponía a salir cuando un brazo la detuvo, al voltearse se encontró con Bryan que no decía nada pero su mirada hablaba por él. Extendió su mano con la intención de invitarla a bailar, Kate dudó en aceptar, ¿sería una trampa? Siguió a su corazón y la aceptó con nerviosismo.

Bryan colocó las manos de la rubia alrededor de su cuello, y las suyas en su cintura atrayéndola más hacia él. Se miraban con pasión, ternura, dulzura, amor. No se decían, no hacía falta, sus ojos hablaban por ellos, se decían lo mismo que se echaban de menos.

Look into my eyes - you will see
What you mean to me
Search your heart - search your soul
And when you find me there you'll search no more
Don't tell me it's not worth tryin' for
You can't tell me it's not worth dyin' for
You know it's true
Everything I do - I do it for you.

Todos los asistentes los observaban anonadados, nadie diría que se llevaban a muerte. Bailaban como si fueran pareja, como si estuvieran unidos, como si fueran uno. Sus movimientos eran suaves, sencillos como si los dos desearan con fuerza estar en los brazos del otro.

 

Estaban viviendo en un mundo donde solo importaban ellos dos, sin nadie más molestando, donde podían expresar su amor, pero como todo sueño, tiene un fin.

Don't tell me it's not worth tryin' for
I can't help it there's nothin' I want more
I would fight for you - I'd lie for you
Walk the wire for you - Ya I'd die for you

Kate se separó de él con brusquedad, sus ojos estaban inundados de lágrimas, quería detener el tiempo pero sabía que eso era imposible. Bryan la observaba sin saber qué hacer, ¿Se arrastraría? ¿Hacer como si eso no le importara, no le afectara? Mientras debatía en su mente, analizaba a la rubia, lo hermosa que se veía con el vestido, su maquillaje tan natural como siempre, las ondas que caían por su espalda, toda una diosa a simple vista, una perfecta persona en el interior.

-¡Maldita zorra! -gritaba Michelle apareciendo delante de ellos. Sus ojos radiaban furia, pero ninguno le importó, tenían otra cosa en la que pensar.

-¡Cállate por favor! -dijo Kate harta por los numeritos de la morena. La orquesta continuó tocando, pero ya nadie bailaba, todas miradas iban para ellos tres. James y Rose se acercaron para asegurarse de que la rubia no hiciera algo que podría perjudicarla.

-No creas que porque bailes con él -lo señaló- Podrás quitármelo, es mío, solo mío -gritó más fuerte, parecía una niña pequeña con uno de sus berrinches.

Kate le dio la espalda intentando dejar de oírla, estaba exasperada, inhaló aire para tranquilizarse. Michelle continuaba gritándole, estaba más enojada porque la rubia la ignoraba.

-Creo que deberías saber que Bryan es muy bueno en la cama -comentó con astucia dejando a Kate pálida, por suerte ella no la pudo ver, solo veía su espalda.

Las punzadas volvieron a su corazón, apretó sus manos formando puños, quiso calmarse pero al notar las risitas de la morena detrás de ella no dudó en girarse y propinarle un puñetazo en su precioso rostro.

Todos los presentes se taparon la boca sorprendidos, James corrió hacia Kate para detenerla cuando esta se dispuso a volverle a dar.

-Ya vale Kate, ya vale -trató de pararla colocándose delante de ella. La zarandeó con fuerza con la intención de que reaccionara.

-¡Me importa una mierda si te lo tiras o no! -Exclama furiosa la rubia. Michelle sangraba por la nariz, Bryan le ayudaba a levantarse incrédulo por lo que estaba pasando.- ¡Solo eres una maldita zorra!

La morena se dispuso a lanzarse sobre ella, pero la directora se interpuso con gesto enfadado cortándole el camino.

-Ya basta -dijo ella con tono severo- Ustedes dos, mañana recibirán su castigo. Señor Burdock, acompañe a la señorita a la enfermería -Bryan asintió cogiendo a Michelle y acompañándola hacia fuera- Malfoy los numeritos se acabaron, continúen con el baile.

Los alumnos regresaron a sus lugares, otros continuaban bailando. James miraba a Kate incrédulo, no reconocía a la mujer que tenía delante, todo rostro de niña angelical había desaparecido. Ahora tenía expresión fría, arrogante, parecía calculadora.

-Kate, ¿por qué? -preguntó James decepcionado.

-Porque a partir de ahora la Kate angelical que todo el mundo conoce ha muerto, ahora ha nacido Katherine Malfoy -arrastraba las palabras, frías y aburridas.

 

Sin decir nada más salió del comedor con firmeza, seguida de las miradas temerosas de los compañeros. Al llegar a las escaleras se sentó en uno de los escalones, suspiró un par de veces para tranquilizarse, ¿qué había hecho? Acababa de caer en la en la provocación de la morena, había jugado en su juego.

Apoyó su mentón en su rodillas, se sentía culpable, no iba a rectificar en lo que había dicho, era hora de cambiar, fuera lo de ser buena, ahora todo el mundo sabría quién era Malfoy.

Lo primero que tenía que hacer, era asegurarse de que Michelle estuviera rasguñada, no me importaba el castigo, su intención era que ella supiera que a partir de ahora con Katherine Malfoy no se podía jugar, y si lo hacía no se iría intacta.

Se levantó decidida, se dirigió hacía su sala común, quería cambiarse y ponerse cómoda, para ella el baile se había acabado. Cogió unos jeans blancos y un suéter rojo, se quitó el maquillaje y se dejó el pelo tal cual estaba quitando solo los ganchos.

Caminaba por los pasillos en busca de su objetivo cuando una voz detrás de ella la detuvo.

-Kate ¿A dónde vas? -Era Albus- ¿Estás bien? Por favor no hagas más locuras.

-Primero ante todo, me llamo Katherine, segundo voy a dar una vuelta, tercero estoy estupendamente y cuarto y último no te metas en mi vida -le espetó con arrogancia.

Albus no podía dar crédito a lo que oía, no podía ser ella, ella nunca le hablaba así.

-No te reconozco Kate
Katherine -corrigió con apuro. La rubia no le contestó volvió a retomar su camino ignorando el comentario de su primo. En el fondo se sentía mal por su conducta pero no se echaría para atrás.

Al cruzar el pasillo que llevaba a la enfermería se detuvo en una de las esquinas al oír voces. Se asomó con cuidado para no ser vista, en la puerta se encontraba Bryan hablando con Emily que llevaba la nariz tapada por una gasa.

-No voy a permitir esto otra vez Bryan -se quejaba la morena al castaño. No entendía a lo que se refería por lo que agudizó más el oído.

-¿Permitir el qué? ¿Qué te pegue? Yo no puedo hacerle nada, es una mujer -se defendía cruzándose de brazos.

-Sabes que no me refiero a eso. Sé que la quieres, ¡La amas! -Kate abrió más los ojos- No me lo niegues, no tengas el valor para hacerlo. He visto como la miras, como os miráis. Cuando me ha atacado ni si quiera le has dicho algo, te has callado.

-Deja de decir incoherencias, ya te dije que no es verdad -Michelle comenzó a reír- ¿Dónde está la gracia?

-Tú eres la gracia, ¿Qué no te ves? Estás a la defensiva, sabes que tengo razón. Solo te digo una cosa Burdock
Ni se te ocurra volver a utilizarme para olvidarte de esa rubia repelente.

-Me das asco -dijo el castaño alejándose de ella. Michelle continuaba riendo, el solo se delataba, pero aquello solo era el comienzo.

Bryan cruzó la esquina donde se encontraba la rubia, pero estaba tan sumido en sus pensamientos que no se percató de la presencia de ella.

Kate lo siguió con cautela, quería averiguar a donde se dirigía, vio cómo iba al cuarto de baño en el primer piso, el de Myrtle la llorona. Con más curiosidad lo siguió adentrándose en el baño.

Sin saber cómo perdió al castaño de vista, lo buscó por todos los lados, ¿había desaparecido? Imposible, se habría dado cuenta.

 

Continuo buscándolo con impaciencia, era todo muy extraño, se asomó por debajo de la puerta de cada baño, pero no había nadie. Al levantarse notó una presencia detrás de ella, una mano tapó su boca evitando que gritara, la volteó para quedar a cara a cara.

Unos ojos azules la observaban con ternura, con lentitud Bryan la fue soltando y dejando su boca libre, sin preverlo recibió una bofetada por parte de la rubia.

-¡Me has asustado inútil! ¡Un poco más y me da algo! ¿Te crees que es gracioso imbécil?

-Eras tú quién me ha seguido rubia -le contestó el castaño con tranquilidad. Desde el momento en el que giró la esquina se había percatado de la rubia, quería comprobar si lo seguía.

-Quería ver que tramabas -Manifestó serenándose. Vigiló a Bryan que seguía mirándola con tranquilidad, esto llegaba a ser molesto para ella. Apartó la vista de él para examinar el baño, aunque no era gran cosa, pero todo con tal de evitar mirarlo.

-Te pasaste de la raya -le increpó el castaño sin cambiar el tono. Kate cansada de oírlo se sentó en el suelo apoyando la cabeza contra la pared, desconectando del mundo.

Por un momento creyó que Bryan se había ido, pues no se oía nada, quiso abrir los ojos cuando unos labios apretaron los suyos, al abrirlos vio como el castaño la besaba. Ella abrió un poco la boca dándole paso a su lengua. Los dos disfrutaban del momento, con pasión, morbosidad, lujuria. De los besos pasaron a las caricias, Bryan rozaba con suavidad la espalda de la rubia, metió su mano por debajo del jersey, mientras besaba su cuello dejando que ella gimiera.

Kate comenzó a sacarle la chaqueta, fue desabotonando la camisa dejando a la vista sus pectorales, el castaño hizo lo mismo con el jersey, dejándola con el sostén. La pasión que desprendían era tan grande que no les importaba hacerlo en el baño, en esas condiciones, ni si quiera les importaba si los pillaban, solo querían ser uno.

Se disponían a quitarse sus últimas prendas cuando el fantasma de Myrtle los sorprendió, los dos se taparon con lo que pudieron.

-Esto no le gustará nada a la directora -decía divertida, desapareció con su risita.

-Mejor nos vamos -propuso Bryan colocándose de nuevo la camisa. Kate asintió haciendo lo mismo ella. Bajaron las escaleras vigilando que nadie les viera.

-Nos vemos otro día -dijo ella apenada. Bryan le dio un beso corto antes de desaparecer por el pasillo hacia su sala.

Draco y Lula pasaron el día mejor de lo que habían pensado. Se encontraban en la cama del rubio tapados solo por las sabanas. No haría falta explicar cómo sucedió, simplemente se dejaron llevar por la intensidad de su amor, pasión.

-Te quiero Lula -dijo Draco abrazándola, le depositó un beso en la frente.

-Yo más Draco -le respondió acurrucándose más en su pecho.


10 comentarios mínimos para la próxima actu.

DEESH

¡LO SIENTOO! No tengo perdón :$ Una semana sin actualizar, esto no es normal en mí, pero los deberes están siendo bastantes. Prometo que las actualizaciones serán más seguidas.


CAPÍTULO 26

La gran noticia llegó a los oídos de los alumnos con rapidez, todo el mundo en menos de dos días sabía que Kate y Bryan estaban juntos. Ellos tampoco hacían mucho por negarlo, iban a todos los sitios juntos, cogidos de la mano, como una feliz pareja. Kate por su parte ya no era la misma, su arrogancia se adueñaba más de ella, su voz se había vuelto más fría y cada vez arrastraba más las palabras, ya no era ocasionalmente, sino diariamente. Poco a poco se fue convirtiendo una chica superficial, que se daba aires de superioridad al pasar al lado de las personas, incluidos los Potter, ni con sus primos era la misma, los dejó de lado completamente. Ahora parecía una Slytherin, hablaba con ellos, se reunía y porque comer no podía si no también.

 

Bryan no se quejaba por el cambio radical de su novia, estaba conforme, de momento no había hecho nada estrafalario o raro. De momento

- Estoy planeando un viaje para los dos amor -decía la rubia recostada en las piernas de Bryan- Tal vez a Italia o Francia, me gusta la idea mucho.

-A mí también me gusta, pero de momento no podemos irnos, aún queda unos meses para acabar el curso y dentro de poco vienen los TIMOS.

-Eso es algo que ahora mismo no me importa -declaró Kate levantándose, el castaño la miraba atónito- ¿Para qué estudiar? Con la herencia podría vivir sin necesidad de trabajar.

Era demasiado fuerte para ser cierto, ¿dejar de lado los estudios? ¿Vivir del dinero de su familia? ¿No trabajar? Sin duda alguna ya no era la Kate Malfoy que él conocía, ahora sí que admitía que había cambiado.

Se percató de que ella lo miraba intrigada por su silencio.

-¿De verdad me lo estás diciendo o es una broma? -preguntó desconcertado sin salir de su asombro.

-Lo estoy diciendo de verdad, no veo motivos para bromear. Lo he pensado mucho y no tengo la necesidad de matarme a estudiar, quiero disfrutar de mis años jóvenes.

-Si no estudias, no aprobarás y si no apruebas no pasarás de curso. ¡No tires todo el esfuerzo que has puesto por una tontería! -le reprochó con dureza.

En otro momento la rubia lo aceptaría y recapacitaría asegurando de que tenía razón y que era una tontería, pero ahora, en este momento no era así.

-Sacaré suficientes -comentó encogiéndose de hombros- Lo justo para pasar y ya está.

-Vale, vale -movió las manos confuso- ¿Dónde está la Kate de la que me enamoré?

Hubo un silencio, Bryan miraba a la rubia con curiosidad, ella se mordía el labio buscando las palabras correctas.

-Muerta -sentenció sin ningún rastro de emoción. Bryan abrió los ojos horrorizado por la aclaración, no podía creerlo, era imposible que esa palabra saliera de su boca.

-Kate, enserio piénsalo bien, no pareces tú.

-Me llamo Katherine -le corrigió molesta- A partir de ahora todos me llamaran así, es mi nombre al fin y al cabo.

Se levantó del asiento sin dejar que el castaño hablara, caminó como ella solo sabía hacer, con elegancia, por donde pasaba la gente la miraba con temor, desde San Valentín para ninguno ella era la misma. Quisiera admitirlo o no, había sacado su lado malo, el de su familia de sangres limpias.

-Si piensas que voy a ayudarte, vas muy equivocado, tú tienes la culpa de todo esto, si no puedes controlar a tu novia, no es mi culpa.

-Vamos Potter, tú la conoces muchísimo más tiempo que yo, algo podrás hacer, está muy diferente, no la reconozco, al principio no me parecía mal, pero con lo de hoy
-comentaba el castaño decepcionado.

 

-Me da igual lo que digas Burdock -Rose recogió los ingredientes de su mesa, esquivando las miradas del castaño- Ella eligió eliminarnos de su vida, ahora para ella somos seres inferiores, por lo visto no ha podido evitar su asquerosos genes -hizo una mueca de asco.

Iba de un lado a otro recogiendo los tarros, por petición del profesor le tocó a ella hacerlo, no estaba de bueno humor y mucho teniendo al Slytherin a su lado atormentándola sobre temas de Kate.

-Si he venido a hablar contigo, es porque te necesito -le dijo con tristeza, más bien fue una súplica- En otras circunstancias no me acercaría a ti.

-Qué halagador por tu parte -dijo con sarcasmo la pelirroja sin dejar de recoger y limpiar- Suerte tienes que esté demasiado atareada como para partirte la cara.

-Halagador por tu parte -imitó Bryan, Rose lo miró mostrando una leve sonrisa, él se la devolvió- ¿Me ayudarás? -suplicó esperanzado.

Rose lo miró dubitativa, nada podía hacer ella para ayudarlo, Kate no la escucharía como antes, le gritaría diciéndole que no se metiera en su vida y menos ella que es un ser inferior, aun sabiendo que no es cierto, dado que ella también es una pura. Se encontraba entre la espada y la pared, si James se enterara de que ayudaría a Bryan posiblemente le liaría una buena, por otro lado si no lo hacía perdería a la rubia para siempre.

La pelirroja suspiró y se llevó una mano a la frente. Ni ella misma podía creer lo que estaba a punto de decir.

-Está bien, te ayudaré, pero con una condición -advirtió al ver al castaño satisfecho- Nadie lo puede saber y repito NADIE, ni mis hermanos.

-Palabra -dijo él con solemnidad colocando su mano en su pecho.

-La que me espera -murmuró Rose cerrando los párpados.

El primer acercamiento fue al día siguiente en la hora de la comida, no sabía cómo hacerlo, ni si quiera planeó algo, se dejaría llevar, divisó a la rubia dos asientos más que ella. Sin pensarlo se dirigió con paso firme bajo la atenta mirada del castaño, que la observaba desde su mesa.

En la mesa Kate se estaba comiendo una pieza de fruta, era de lo único que se alimentaba desde hace unos días. Se sentía acomplejada por su físico, cada vez que se miraba al espejo se veía más gorda.

-¿Puedo sentarme? -le dijo una voz a sus espaldas, se volteó para ver quién era.

-Preferiría que no, pero por desgracia este es un país libre -dijo con arrogancia muy peculiar en ella.

Rose se sentó a su lado sin dejar de observarla, no sabía que decirle, algo tenía que hacer, tenía que hallar la manera de que ella le dejara tener una conversación.

-¿Solo te alimentas de fruta? -fue lo primero que se le ocurrió, por infortunio esa no fue la mejor pregunta.

La rubia se giró molesta, clavó su ojos en los chocolate de ella, lo que logró intimidarla.

-Eso a ti no te importa -le espetó volviendo a girarse, Rose se lo esperaba pero no se iba a rendir.

-Quiero hablar contigo Kate, como antes hacíamos, no entiendo el porqué de tu cambio, pero ya me da igual, solo quiero que sea como antes.

-Resulta que yo no quiero hablar con gente como tú, me es indiferente lo que quieras o no, tú ya no eres importante para mí.

 

Recibir aquellas palabras resultó como un golpe en la boca de su estómago, pero se mantuvo serena, sin mostrar el daño que le había provocado.

-Si es lo que quieres
no te molesto más -se levantó de la mesa, pero antes volvió a mirar a la rubia- Uno recoge lo que siembra. Piénsalo bien.

La pelirroja volvió a su sitio donde James la esperaba curioso, quería oír la explicación de su hermana del por qué había ido a hablar con ella.

Bryan golpeaba con fuerza la mesa, se pasó la mano por el pelo apartando los mechones, estaba desesperado, tenía que pensar en otra cosa. Hablar con la pelirroja no había servido, él lo intentó y tampoco, ¿Quién le quedaba? Quizás James Potter, o su hermano, pero no estaba seguro de que resultara efectivo, de todas formas no perdería nada por intentarlo.

Sería a la hora de defensa contra las artes oscuras cuando se lo pediría. La clase transcurrió como de costumbre, el profesor enseñó algunos hechizas y los pusieron en práctica.

La rubia no se hizo de notar, puesto que se colocó detrás de la clase junto a las chicas de Slytherin para hablar. No contestó a ninguna pregunta ya que solo se dedicó a reír de los chismes de las otras.

-¿Has visto que pelos lleva Melissa Jhonson? -dijo con sarcasmo Juliette Scott, todas soltaron una carcajada.

-Necesitará un buen lavado y cepillado, porque para quitar toda esa mugre
aunque siendo una sangre sucia no tiene remedio -comentó otra del grupo.

Las risas volvieron, pero esta vez resonaron por toda la clase, los compañeros se giraron mirándolas curiosos, ellas dejaron de reír al ver al profesor acercándose de mal humor, su pelo ahora era rojo.

-Están en una clase señoritas, las risas y los chismes fuera. No se piensen que porque sea joven voy a consentir que se aprovechen de mí. 30 puntos menos para Slytherin -Clavó sus ojos en la rubia que lo miraba desafiante- De todas las personas que hay en el mundo, nunca esperaba que fuera usted la que estuviera metida en esto, 20 puntos menos para Gryffindor.

Los leones se quedaron atónitos, aquello querría decir que se ponían por debajo de Slytherin, por no decir que nadie se esperaba que la rubia fuera la culpable, aunque ahora todo había cambiado.

Al finalizar la clase, Bryan aprovechó la ocasión de hablar con James que se encontraba recogiendo sus libros.

-Potter, ¿podemos hablar? -El aludido lo miró con rabia- Es importante -El moreno aceptó, los dos salieron de la clase hacia el pasillo donde se pararon.

-Esto es lo más difícil que me puede pasar, vengo a pedirte por favor que hables con Malfoy, tu hermana lo ha intentado y fracasado, pero tengo una pizca de esperanza de que tú puedas.

-¿Y qué es lo que tengo que hacer? -Dijo pensativo el moreno- Lo puedo intentar pero no creo que consiga nada, es muy testadura y de mollera dura.

-Al menos podemos intentarlo, su cambio no me gusta, al principio lo acepté, pero ha cambiado mucho, no la reconozco y creo que vosotros pensáis igual.

-A cambio de hacerte ese favor, quiero una cosa a cambio -señaló audaz. Bryan lo miró desconfiado, no tenía otra salida, asintió con la cabeza- Quiero que te alejes de ella.

-No me pidas eso, sabes que la quiero -suplicó alarmado.

-Yo hablaré con ella, si tú te alejas, es la única forma de que vuelva a ser como antes desde que estáis juntos ha cambiado, tú eres el problema -sentenció con frialdad.

 

-Está bien, trato hecho -Extendió su mano y James le correspondió sellando el trato.


Espero que os haya gustado, si es así.... ¡Comentarios! :)

10 mínimo, para el próximo cap

DEESH

CAPÍTULO 27

Por las calles de Hogsmeade paseaba una pareja cogidos de la mano, Lula miraba los escaparates de las tiendas con atención, mientras que Draco mantenía la vista fija en el frente, no le gustaba demasiado que la gente los mirara sin cortarse.

-Cariño, me gusta ese vestido de ahí -señaló la morena a uno de los escaparates- ¿Me acompañas?

-Está bien, pero prométeme que no estarás mucho -Rogó agobiado, las tiendas no era lo suyo.

Entraron en la amplia tienda, estaba abarrotada, había largas colas de los probadores, Draco cerró los ojos rezando no tener que esperar. El dependiente se acercó a ellas con gesto amable.

-Buenos días señores, ¿les puedo ayudar en algo? -preguntó educadamente sin apartar la vista del rubio.

-Estamos mirando por el momento, si necesitamos algo le aviso -contestó la morena amablemente.

Los dos varones seguían mirándose, el dependiente seguía sin quitarle los ojos, parecía que le estaba escudriñando. Draco molesto de su observación giró la cabeza hacia la morena.

-Disculpe mi atrevimiento -comenzó a decir el chico- ¿Usted es Draco Malfoy?

El rubio se volteó al oír su nombre con extrañeza, clavó sus ojos grises en los del hombre, lo examinó detenidamente, no tendría más de cuarenta años, era moreno con ojos azules, trataba de recordar si lo conocía de algo, pero no era así.

-Sí lo soy -contestó con sequedad, el moreno tragó saliva, quería decir algo, pero no se atrevía.

-Siento mucho
lo de su esposa -comentó casi en un susurro. Lula miró a Draco con tristeza, el rubio no se movió, ni si quiera pestañeó, sus recuerdos habían vuelto a su mente.

-¿Y tú eres?

-Matt, era un amigo de Hermione, cuando trabajaba para usted. Me enteré hará un tiempo de lo ocurrido, su hija vino aquí y me lo contó.

-Gracias -respondió con sequedad, a pesar de haber cambiado continuaba con su carácter arrogante.

Agarró a la morena que presenciaba la escena con suma atención y se la llevó fuera de la tienda casi a arrastras. Una vez fuera ella se soltó molesta por su comportamiento.

-¿¡Qué diablos te ocurre!? -gritó acariciándose la muñeca dolorida. Draco lanzó un puño contra la pared, provocando que sus nudillos comenzaran a sangrar.

Pasó su mano por su cabellera apartando los mechones y suspiró varias veces, se apoyó sobre la pared que había golpeado dejándose caer lentamente hasta sentarse en el suelo. Su mirada estaba sin expresión, miraba hacia un punto fijo pero sus ojos expresaban vacío.

Notó como una mano acariciaba su pelo, después Lula se agachó hasta quedar a su altura.

-Lo siento por tratarte así, no sé qué me ha pasado -se disculpó mirando a la morena con tristeza.

-Yo creo que sí lo sé -Draco la miró dudoso- Es por tu mujer, bueno la que fue tu mujer, es normal que te pusieras así, aún te duele su perdida y eso no es nada malo. A mí a veces también me duele recordar los momentos vividos con mi ex-marido.

 

-En verdad es por eso, dentro de dos meses hará dieciséis años de su muerte, creí que ya lo iba superando pero veo que no es así, la echo tanto de menos
-suspiró.

-No pienses ahora en eso, si quieres piénsalo cuando sea el momento, además si no recuerdo mal, dentro de unas semanas es el cumpleaños de Kate, ¿no?-Draco asintió- Podemos prepararle una fiesta, si quieres iríamos al colegio aunque fuera solo ese día o sino traerla el fin de semana.

-Es buena idea pero a Kate no le gustan mucho las fiestas, después de lo ocurrido, le recuerdan a su madre, no solemos celebrarlas, pero si recibe regalos y esas cosas -comentó apenado.

Pero Lula no se iba a rendir tan fácilmente.

-Quien no arriesga no gana -dijo ella animándolo. Draco arqueó una ceja al verla tan animada- No me mires así Malfoy, lo hago por ti y por tu hija.

-Pero si sale mal, las culpas para ti -advirtió esbozando una gran sonrisa- Vamos a prepararlo todo -se levantaron los dos y se dirigieron de nuevo a las tiendas.

Kate caminaba tranquilamente por el lago, hacía varios días que no sabía nada del castaño, cuando lo veía, él la evitaba. Era muy extraño puesto que no habían tenido ninguna discusión ni nada parecido desde hace mucho tiempo. Se sentó en la orilla admirando el paisaje, sacó de su mochila una manzana, era lo único que comía.

Cada vez que se miraba al espejo se veía más cambiada, o eso le hacía creer su imaginación
sus caderas ensanchaban cada vez más, al igual que su vientre, pómulos, nalgas y brazos. Ya no llevaba la falda tan subida, ahora se la dejaba más larga para no mostrar "sus gordas piernas", tampoco se quitaba la túnica.

-Es bonito el paisaje -la rubia se volteó, James se sentó a su lado mirando al lago- Supuse que te encontraría aquí, siempre fue tu sitio favorito.

-Ve directo al grano Potter -dijo ella sin rodeos- No has venido aquí solo para observar el paisaje.

-Es cierto, no he venido por el paisaje, sino por ti, para recuperar a la que fue una vez mi prima favorita y a la que sé que se encuentra aún en tu interior, solo que por algún motivo no se muestra.

-Qué melancólico -dijo con sarcasmo, mirándolo a él, que continuaba con la vista al frente- La niña buena que era ha desaparecido, se ha ido, fuera -chasqueó los dedos.

-Lo dices para convencerte a ti misma, desde que estás con las serpientes has cambiado, comes menos y te has vuelto más estúpida y fría, ¿por qué te alimentas solo de fruta? ¿Acaso piensas que estás gorda? Te he estado vigilando y solo comes eso, sea lo que sea que se esté cruzando por tu mente, déjalo, estás bien, no te lastimes a ti misma.

-Se lo dije a tu hermana y te lo digo a ti, ¡DEJAR DE METEROS EN MI VIDA! -bramó enfurecida. James no se inmutó, se esperaba esa reacción.

-Me meto en tu vida, porque me importas demasiado Katherine -dijo él con tono calmado para sorpresa de la rubia- Siempre nos hemos apoyado el uno al otro, has vivido más en mi casa que en la tuya, hemos reído, llorado, discutido juntos, siempre. ¿Y ahora?

-Ahora he decidido que es lo que quiero hacer con mi vida, y para tu mala suerte estoy feliz así. Tengo todo lo que una chica puede desear; un novio extremadamente apuesto, dinero, belleza y un alto estatus social.

 

-Deja de engañarte, a ti eso nunca te ha importado, hablas de novio, un novio que desde hace varios días te evita, buscando miles de excusas para no hablarte, ni acercarte a ti. ¿Dinero? Si bueno eres rica eso no te lo niego. ¿Estatus? Te reconocen más bien por las fechorías que ha hecho la familia de tu padre más que por tus logros.

James ladeó la cabeza por primera vez desde que llegó para observar a su amiga, que ahora miraba al frente con los ojos llorosos. Ella sabía que tenía razón, que únicamente trataba de convencerse a sí misma, pero como su orgullo la caracterizaba, nunca lo admitiría.

-¿Por qué me haces esto? -Cuestionó con voz suplicante. Se secó las lágrimas con la manga de su túnica, una mano la cogió del mentón y haciéndole levantar la cabeza hasta toparse con la tierna mirada del moreno.

-Porque quiero que vuelvas a ser mi pequeña Kate, la persona tan maravillosa que conocí y a la que quiero mucho. Y recalco quiero mucho, porque sinceramente lo que siento por ti es muy grande.

Kate abrió la boca dispuesta a contradecirlo pero no pudo hacerlo dado que James se la cerró dándole un apasionado beso. No obtuvo respuesta, ella seguía inmóvil, reflexionando todo lo que estaba pasando.

James se separó con lentitud clavando sus ojos en los de ellas con la esperanza de que no le diera una bofetada por su atrevimiento. Pero como siempre ocurre, su mejilla notó el contacto de una mano dándole con fuerza.

-¡Eres un imbécil! ¡Ni se te ocurra volver a besarme James Potter! ¡Vuelve a hacerlo y te mato con mis propias manos! -amenazó levantándose lo más rápido posible, tan rápido lo hizo que la vista se le nubló haciéndole caer al suelo.

-¡Kate!¡Kate! -le decía la voz de Hermione.

Todo estaba oscuro, la rubia se encontraba tirada en el suelo, al oír la voz de su madre, abrió los ojos, se levantó intentando no perder el equilibrio, aún se encontraba mareada. Se pasó la mano por la cabeza, le dolía mucho. Escudriñó el lugar donde se encontraba buscando algo que la ayudara a averiguar dónde estaba.

-¿Mamá? -Preguntó la rubia confusa- Será mi imaginación.

Una luz apareció iluminando la estancia, si no se equivocaba estaba en una casa, para especificar en una habitación. Estaba vacía sin saber el por qué camino hacia la puerta con la intención de salir, todo era muy confuso y más cuando al coger el pomo, simplemente, lo traspasó.

Kate comenzó a alterarse, todo lo que tocaba lo traspasaba, se estaba volviendo loca, asustada de sí misma y de las miles de ideas que le estaban viniendo, se sentó en una esquina de la habitación acurrucándose entre sus piernas.

-¿Qué me está pasando? -dijo ella entre sollozos. Una ráfaga de viento entró en la habitación haciendo aparecer un pequeño torbellino que poco a poco iba disminuyendo hasta dejar a la vista una silueta humana.

Llevaba el pelo largo con pequeño rizos, era castaña, al igual que sus brillantes ojos, tenía pequeñas pecas y unos labios rojos muy parecidos a los de ella. Kate tenía delante a su madre, con la edad de veintidós años. Hermione la miraba con leve sonrisa, se podía notar la ternura que transmitía con solo verla.

 

Sin poder creerlo Kate se levantó con la boca abierta, poco a poco se fue acercando con inseguridad, tenía miedo de que cuando la abrazara desapareciera. Hermione abrió los brazos esperando aquél ansioso momento que las dos querían desde hace años. La rubia se abalanzó sobre su madre apretándola con fuerza, la castaña le respondió de la misma manera y de vez en cuando dándole pequeños besos en la rubia coronilla.

-No me puedo creer que estés aquí mamá -decía Kate entre sollozos- Deseaba este momento desde pequeña.

-Lo sé pequeña, lo sé, ni te imaginas el tiempo que hacía en el que anhelaba volver a abrazarte -dijo Hermione aguantando el llanto- Ahora te tengo aquí.

-¿Estoy muerta mamá? -preguntó acurrucándose en su pecho.

-Claro que no pequeña, lo que pasa es que te desmayaste, estoy al tanto de lo que te ocurre, hija tienes que comer. Estás preciosa cariño, confía en mí, si no comes empeorarás, caerás enferma y posiblemente morirías.

-Si no estoy muerta ¿Qué está pasando? ¿Esto es un sueño? -dijo alarmada apretándose más a ella. No quería perderla de nuevo.

Hermione tomó una bocanada de aire antes de hablar.

-Vengo a advertirte -Kate se separó de ella con desconcierto- Tu futuro no es bueno cariño, si continuas con la anorexia morirás, vengo a mostrártelo para que puedas recapacitar a tiempo. Sé que te habría gustado que fuera por otro motivo más bonito, pero eso es así.

La rubia no daba crédito a sus oídos, ¿anorexia? No le sorprendía la palabra, se la esperaba, por no decir que ya lo sabía. Lo de morir fue lo que la pilló desprevenida, tampoco había dejado de comer, solo que comía menos
muchísimo menos. Se mordió el labio, miró a su madre que seguía allí quieta, en el mismo lugar. No podía creer que estuviera delante de ella, que la pudiera tocar, hablar y ella le pudiera transmitir ese calor que tanto necesitaba.

-Yo
no sé qué decir -dijo con dificultad tocándose la cabeza- Esto es todo tan confuso, te tengo enfrente y estás muerta. Estoy viva y resulta que ahora traspaso cosas y voy a ver el futuro con mis propios ojos. Si esto no es de locos que me encierren.

-Entiendo que te sientas así hija, yo estaría igual en tu situación, nada es fácil. Para mí no ha sido coser y cantar presentarme ante ti sabiendo las posibles reacciones que podrías tener. Mírame, tendría que tener ahora treinta y siete años y sigo aparentando la edad con la que morí. Te estoy intentando hablar con toda la tranquilidad que me es posible, a pesar de que cuando vivía tu solo tenías un mes y no me podías contestar.

-Tienes razón, no es fácil para las dos -Hermione asintió acercándose a ella- Ya no soy la misma mamá, he cambiado mucho, algunos dicen que para peor, pero yo pienso que no es así. He perdido a la única familia que tenía y Bryan no me habla.

La castaña la rodeó con sus brazos atrayéndola hacia ella, Kate volvió a acomodarse entre sus brazos.

-Lo sé, te he estado observando, estoy al día de todo. De la nueva novia de tu padre, de tus cambios de actitud. Y debo decirte como madre que soy que no has escogido el camino correcto. No quiero que te me pongas a gritar como has hecho con tus amigos, no. Entiendo que poseas ese genio por parte de tu padre, pero tienes la suficiente fuerza para saber cuándo debes utilizarlo. Nadie piensa ni te trata como a una tonta, no eres débil. La gente se mete contigo porque te tienen envidia, eres preciosa, inteligente, con un buen corazón, todo lo que ellos desearían.

 

-Puede que tengas razón -coincidió sintiéndose mal.

-Tengo razón -corrigió con tono burlón.

Las dos chicas comenzaron a reír. Era el mejor momento de la vida de la rubia, tener a su madre con ella, disfrutando de cada consejo que ella le daba.

-He venido porque tengo una misión, a sí qué
vamos allá -dijo Hermione con seriedad. Kate asintió sin estar muy segura de si quería ver lo que le ocurriría.

La ráfaga de aire volvió rodeándolas a ambas, la rubia cogió de la mano a su madre, estaba asustada. Al poco rato desaparecieron.

Kate cayó al suelo con brusquedad, sintió como si sus huesos se partieran en dos. Comenzó a toser con dificultad, no podía respirar bien a causa del impacto. Cuando consiguió estabilizarse se levantó del suelo, observó el lugar donde se encontraba. Era un hermoso jardín decorado con diversas flores de todos los colores, le recordaba mucho al que tenía ella en su casa, a sí qué posiblemente era el mismo.

Su teoría se hizo cierta cuando vio salir de la casa a ella misma, era más mayor, conservaba su larga cabellera, pero estaba más demacrada, se le notaban los huesos de la cara, al quitarse la bata y sentarse en la tumbona observo los finos brazos que tenía al igual que sus piernas, parecía un esqueleto andante, no pudo ver nada hermoso en ella.

Se estremeció al verse así misma de esa manera, ¿Ese era su futuro? ¿Su destino?, Hermione apareció a su lado mirando al igual que ella a la mujer, se le veía triste, no quería para nada que su hija acabara así.

-Me veo horrible -comentó Kate sin apartar de la vista de "ella".

-Ni que lo digas -coincidió su madre con una leve sonrisa que pronto se volvió seria.

-¿Cuántos años han pasado?

-Aquí tienes veinte años, dos menos que yo y sinceramente pareces más vieja. ¿De verdad quieres acabar así? -la rubia negó con la cabeza.

-¿Y papá? ¿James? ¿Rose? -comenzó a decir hasta llegar al nombre más importante-
¿Bryan? ¿Dónde están?

-James vive con su novia, Sophie, después de intentar millones de veces en que salieras de la anorexia y por tu lado negarte, se rindió, mejor dicho tú lo apartaste. Rose estudia para ser auror y también la alejaste de ti. Tu padre
es algo más complicado

-Cuéntamelo mamá -suplico impaciente- ¿Qué le paso?

-Se gastó la mitad de la fortuna en centros de ayuda para ti, trató de ayudarte por todos los medios, pero tú no ponías de tu parte. Después de unos años, cayó en depresión al verte cada día peor
ahora reside en San Mugo junto a los padres de Neville.

 

-¿Papá está loco? -preguntó tapándose la boca horrorizada.

-Sí, es visitado diariamente por Lula y su hija pequeña, es decir, tu hermana. -Kate abrió los ojos como platos, ¿una hermana?- Tienes una hermana de tres años, a la que no quieres ni ver en pintura.

-¿Y por qué estoy viviendo en la mansión? No lo entiendo -su futuro se acababa de levantar yendo hacia la piscina para pegarse un chapuzón.

-Por petición de tu abuela, al cambiar tu carácter y volverte como ella, te acogió con los brazos abiertos. Tú por ley eres la única heredera de la fortuna Malfoy, Draco no cambio el testamento después del nacimiento de tu hermana, no tuvo tiempo. Al darle el diagnostico de demencia todos sus poderes pasaron a ti y claro está tú no te negaste.

-Eso es horrible -dijo Kate escandalizada- ¿Qué fue de Bryan? -al pronunciarlo se quedó vacía, esperando la dolorosa respuesta. De que estaba con otra o algo parecido.

Hermione lo meditó varias veces antes de contestar, Kate la miró impaciente esperando la contestación, se sentía angustiada por la espera.

-Nada -dijo por fin con duda- No se sabe nada desde su partida en sexto curso.

-¿Sexto curso?-repitió incrédula- ¿Me estás diciendo que se irá en sexto?

-Para ser exactos en las vacaciones de verano, antes de empezar el curso -aclaró con seriedad.

-¿Por qué? ¿Tan pronto? Sigo sin entenderlo -negó con la cabeza llorando.

-Por ti hija, se fue para no seguir haciéndote daño, porque te ama demasiado como para seguir viendo cómo te destruyes lentamente a ti misma, sabiendo que él no puede hacer nada.

-Necesito ver a papá -dijo Kate secándose las lágrimas, lo último que vio fue salir a ella del agua, sintió repulsión y asco al ver sus huesos.

El torbellino volvió a trasladarla a otra escena, ahora la estancia era blanca, con varias camas divididas por el lugar. En una de ellas se encontraba un hombre de unos cuarenta y pocos años, rubio a pesar de pequeñas muestras de canas y con los ojos vacíos, parecía ido, como si no estuviera en este mundo. Su rostro había cambiado, tenía unas pronunciadas arrugas estaba desmejorado en todos los sentidos.

Draco permanecía sentado en el borde de su cama, llevaba puesto el camisón del hospital, miraba a la nada. Kate sintió pena, tristeza, soledad, se sentía culpable por el estado en el que su padre se encontraba.

Caminó hacia el sin dejar de mirarlo, se sentó a su lado y comenzó a acariciarlo aun sabiendo que él no lo notaria. Apoyó su cabeza en el hombro de su padre, bajo la atenta mirada de Hermione que seguía parada en el mismo sitio donde se había aparecido.

-Lo siento mucho papá -dijo Kate llorando de nuevo. Draco ni se movió, continuó mirando a la nada, al oír la puerta abrirse Kate levantó la mirada para ver entrar a Lula con una niña pequeña, era rubia con el pelo lacio al igual que ella, sus ojos eran grandes color miel, como los de Lula, sin duda era su hermana pequeña.

La niña corrió hacía el rubio y lo abrazó con fuerza, no obtuvo respuesta. Se alejó con los ojos llorosos por la negativa de su padre.

 

-Draco querido, saluda a tu hija -decía Lula con tono suplicante. El rubio levantó la cabeza y miró a la pequeña con atención.

-Eres igual que tu hermana, te pareces tanto, mi pobre niña -La pequeña corría hacia su madre asustado, había sonado como a un loco. Kate hizo lo mismo volviendo junto a la suya.

-Tu hija decidió su propio destino, no tienes por qué compararla con Hermione -protestó Lula enfadada. Kate se quedó atónita al oír el nombre. Miró a su madre que asentía como si le hubiera leído la mente.

-Le puso mi nombre en mi honor -le informó sin mostrar interés alguno.

-¿No la quiere? -preguntó al ver las indiferencias que le daba el rubio.

-Eso nunca lo sabremos, desde que nació tu padre ya estaba ido, fue cuando cumpliste diecisiete años, al poco tiempo nació ella, nunca le prestó atención porque estaba pendiente de ti, de buscarte centros. Lula no se quejó, lo entendía, pero en el fondo se sentía desplazada, fuera de lugar.

-¿Y Emily?

-Se casó con un mago millonario, viven en Paris, lejos de esta alocada familia. Ahora la tolera pero lo de tener una hermana no le sentó muy bien.

-Se podría decir que la entiendo -comentó la rubia observando a la pequeña Hermione.

-¿Y eso? -cuestionó su madre con extrañeza.

-Las dos nos hemos criado sin padres, ella sin un padre y yo sin una madre, nos han educado solos, nunca hemos podido decir; "Mis padres son lo mejor, me he ido aquí con mis padres", nunca. Ahora esta niña tiene todo lo que deseábamos, aunque no en las condiciones que uno espera. Emily y yo nunca nos llevamos bien.

-Siempre estás a tiempo para arreglar vuestras indiferencias -dijo Hermione esbozando una leve sonrisa.

-Es tarde ya -puntualizó con un deje de pena.

-Nunca es tarde, además, en el presente esto no ha ocurrido, todo depende de ti. De salvar a tus seres queridos, a tu padre -señaló a Draco que volvía a mirar a la nada.

Kate lo pensó detenidamente, sabía que podía hacerlo si ponía todo de su parte, tenía la fuerza necesaria y la cabeza bien amueblado. Cambiaría su futuro para mejor, uniría a su familia haciéndola feliz. Al pensarlo esbozó una sonrisa de oreja a oreja y miró a su madre que le guiñó un ojo. Sintió de nuevo como el torbellino se la llevaba, pero esta vez no cayó en ningún lado, todo estaba oscuro, no veía nada.

-¿Cómo se encuentra?

-Sigue sin despertar, está estable, pero no responde.

-¿Se recuperará?

-Tengamos fe de que sí.

Escuchaba las voces perfectamente, una si no se equivocaba era de James y la otra de la Sra Pomfrey. Con dificultad comenzó a abrir los ojos, los parpados le pesaban mucho, cuando consiguió abrirlos, dos cabezas la miraban radiantes.

-¿Qué me ha pasado? -preguntó doliente, la cabeza le iba a estallar.

-Te desmayaste y te traje aquí, llevas durmiendo un día y medio -dijo James con preocupación.

¿Durmiendo? ¿Eso quería decir que lo había soñado todo? ¿Nunca había abrazado a su madre? No podía ser cierto, ella lo sintió, olió su aroma a flores frescas, el suave tacto de su piel, ¡Lo notó! Se estaba volviendo loca.

 


Espero que os haya gustado este capítulo, a mí especialmente ha sido el mejor que he escrito (pero para gustos los colores).

¿Habrá sido todo un sueño? o ¿Era real?

Me gustaría que me comentarais dandome opiniones sobre si debería aparecer más veces Hermione o no. Os lo agradecería eternamente.

Solo os ruego 5 min de vuestro tiempo para mandarme un comentario, sería muy feliz, porque querría decir que os gusta.

¡UN SALUDO ENORME!

Y como siempre digo, próxima actu---> 1o comentarios.

DEESH

¡Antes de que leáis! Este capítulo es más corto que los anteriores, el motivo os lo diré después, al final del texto. Sería importante que leyerais el final. Perdón por si he tardado en actualizar, ahora sí os dejo el cap.


CAPÍTULO 28

Todo le estaba siendo demasiado confuso, juraría que todo había sido real, no podía ser un sueño, imposible, se había visto a ella misma, a su padre y por extraño que siguiera pareciendo, a su madre. Tenía que cambiar el futuro lo más rápido posible, le atormentaba el saber que si no hacía todo acabaría así, devastador.

Pasó unos días más bajo observación, James la visitaba en cuanto podía, siempre con una caja de grageas y algo de comer que robaba de la cocina. Intentaba comer, pero le era imposible, cada vez que se metía algo de alimento en la boca que no fuera fruta sentía nauseas.

Ese día el moreno le había llevado un poco de pudín de chocolate, nunca se rendía en querer que ella comiera, sentía que él lograría ayudarla.

-Ya he comido bastante James, déjalo ya -protestaba Kate al ver que James le quería dar otra porción.

-De eso nada, te lo vas a comer todo, por un poco más no te vas a morir -decía sin dejar de extenderle el tenedor. La rubia lo fulminó con la mirada, pero al rato se le pasó al recordar que era el único que la visitaba y se preocupaba por ella.

Nadie más vino a verla, todo el mundo sabía que se encontraba allí, era un secreto contado a gritos, lo que más daño le hizo fue la ausencia de su novio, ni una muestra de interés por parte de él para saber si se encontraba bien. Intentó varias veces sonsacarle algún tipo de información al moreno, pero era inútil, parecía un baúl sellado.

El acontecimiento del beso pasó a segunda escena, ninguno de los dos hablaron sobre el tema, llevaban ahora una buena relación y no querían estropearla, pero sí de vez en cuando, al acercarse al tema los dos se ruborizaban y cambiaban de tema.

-Me gustaría que le dijeras a Rose que quiero hablar con ella -pidió Kate al moreno que se encontraba medio dormido sobre el filo de la cama. Era ya de noche y él no se había separado ni un solo momento, no quería dejarla sola.

-¿Vais a arreglar las cosas? -preguntó con los ojos brillantes de felicidad al pensarlo.

-Me gustaría que fuera así, aunque supongo que ella no querrá ya, después de lo que le dije el otro día. Estoy muy arrepentida, me he comportado como una estúpida, arrogante.

-En eso estoy de acuerdo -bromeó James haciéndole sacar una sonrisa a la rubia.

-Lo he estropeado todo, mi vida iba bien y la he estropeado -se recriminaba agarrando las sabanas con fuerza.

 

-Si sigues así te harás daño a ti misma, aún estás a tiempo de arreglarlo todo.

-Algo parecido me dijo mi madre -recordó, una pequeña sonrisa brotó, James la miraba con lastima, nadie la creía, decían que era a causa del golpe.

-Sabes lo que te dijeron, todo ha sido creado en tu mente, nada ha sido real, nada.

-¡Yo sé lo que vi y lo que no! Y te digo que fue tan real como que tú y yo estamos aquí -objetó Kate.

-Te diste un buen golpe, es normal que delires un poco -insistió tratando de convencerla, cosa que a Kate le molestó y se cruzó de brazos girando la cara para no verlo.

Conforme llegaba la tarde, Kate recobraba con más ligereza las fuerzas, de tanto insistir y suplicar la Sra Pomfrey acabó aceptando que se fuera a su sala común. James se ofreció a acompañarla, la ayudó a ponerse de pie y salió junto a ella.

Los pasillos estaban llenos de alumnos, algunos corriendo y otros paseando yendo a su próxima clase, cosa que extrañó a la rubia dado que James seguía a su lado sin irse, tenía que ir a clase, no podía faltar más días.

-Me encuentro mejor James, será mejor que vayas hacia tu próxima clase, ya puedo ir yo sola, caminar me vendrá bien -le dijo ella sonriéndole, una sonrisa tan tierna que ni propio moreno podía negarse.

Dudó un poco antes de contestar, no se permitiría que le volviera a ocurrir algo, ¿Cómo resistirse?

-Como te pase algo te mato -aceptó con sorna, Kate le dio un beso en la mejilla por sorpresa y se marchó de allí contenta.

Estaba llegando al cuadro de la señora Gorda cuando vio pasar una cabellera muy parecida a la de:

-¡Bryan! -gritó Kate alarmada, corrió lo más rápido que pudo, pero al llegar había desaparecido, buscó por todos los lados, pero nada. La tristeza y desconsolación regresaron. Ya no la quería.

-¿Contraseña? -preguntó el cuadro al ver a la rubia enfrente.

-Los valientes triunfaran -recitó sin mucha afán y en voz baja. Entró por el hueco a paso lento, parecía un muerto arrastrándose con la cabeza agachada.

La sala se encontraba vacía, todos los alumnos estaban en clase, por lo que podía descansar sin que nadie molestara, no le apetecía subir hasta su cuarto, cogió el sillón más cerca acurrucándose en él, cerró los ojos, que ya comenzaban a brillar por las lágrimas.

James bromeaba con sus amigos durante la clase de pociones, les estaba enseñando un truco que aprendió a hacer con la varita, todos lo miraban expectantes.

-Potter, tenemos que hablar -intervino Bryan con tono enfadado. James lo miró asintiendo, se disculpó de los presentes y se reunió con él.

-¿Qué pasa? -preguntó fastidiado por su tono. Bryan lo observó durante unos minutos, se le veía muy cabreado, sus ojos hinchados y rojos.

-Quiero romper el trato, no quiero seguir más con esto, estoy cansado de evitarla cada vez que la veo, hacerme el sordo cuando me dicen que está mal y se encuentra en la enfermería, ¡me duele hacerlo! Hoy la he visto y he huido, ella me ha visto, me ha llamado y ha corrido hacia mí, pero he sido más rápido. ¡No lo soporto más!

James lo estaba escuchando, sin mostrar ninguna emoción, ahora era su turno.

-El trato no se va a romper, yo cumplí con él, hablé con ella, la hice recapacitar, la he estado cuidando por ti, ahora tú me vienes con que no vas a hacer tu parte. Haberlo pensado antes de cambiarla, de tocarla y salir con ella -le reprochó irritado.

 

-¡La amo! ¡Y ella a mí!

-¡Yo también! -le respondió gritando el moreno.

Bryan se abalanzó sobre él tirándolo al suelo, al mismo tiempo que lo golpeaba. Los compañeros fueron a separarlos, pero era inútil, los dos jóvenes soltaban los puños a diestra y siniestra sin importarles si daban a alguien, uno tenía el labio partido, el otro el ojo amoratado.

Inmovilus! -Los dos se quedaron paralizados, los presentes se abrieron paso para dejar al profesor Slughorn pasar. Se mostraba enfadado por la escenita que había presenciado por parte de sus dos alumnos.

Invirtió el hechizo haciendo que los jóvenes perdieran el equilibrio, al percatarse de la aparición de Slughorn, se quedaron quietos.

Slughorn los observaba con severidad, sus brazos estaban posados sobre sus caderas, como solía hacer, esperando una explicación.

-Por lo visto a ustedes dos no se les puede hacer nada, son un caso perdido, pensé que después de la gran batalla, la rivalidad entre casas había desaparecido, pero veo que me equivoco -dijo enojado.

-Profesor esto

-No voy a tolerar más escenas en esta clase, lo he dicho muchas veces pero me tomáis por estúpido o a saber qué -prosiguió sin dejarles hablar- Muy a mi pesar me tocará castigarle señor Burdock, por mucho que me diga que Potter le ha pegado, sé muy bien que usted ha empezado todo lanzándose hacia él.

-Me provocó profesor -replicó el castaño, Slughorn le hizo una señal para que se callara

-No me importa en absoluto, estará castigado toda esta semana que queda y la siguiente, limpiará todas las aulas después de clase, y si es de noche, no se preocupe, tiene mucha energía acumulada, cuando acabe el castigo la directora decidirá qué hacer con usted -sentenció provocando un silencio sepulcral por parte de todos.

-Si señor -Aceptó en voz baja.

El profesor pasó su mirada de Bryan a James que reía por el castigo que le habían puesto al otro.

-No se ría señor Potter, no se va a librar, 150 puntos menos para Gryffindor -se disponía a replicar pero le interrumpió- Como oiga una queja serán más-advirtió.

James asintió sin protestar, al igual que los demás Gryffindor, volvían a estar por debajo de las serpientes, este año perderían.

-You appear just like a dream to me, just like a kaleidoscope colors that cover me, all I need every breath that I breathe, don't you know you're beautiful -cantaba Kate contenta, recogiendo sus libros y metiéndoselos en la mochila.

Miró el reloj que tenía sobre su escritorio, era hora de que los alumnos regresaran a dejar sus cosas e irse a cenar. Tal como había pensado se oyó los pasos de la gente llegando. Terminó de guardarse las cosas que le faltaban y bajó a reunirse con sus amigos.

Su sorpresa fue cuando los vio a todos desmoralizados, nadie hablaba, ni si quiera se miraban.

-¿Qué ha ocurrido? -dijo Kate rompiendo el incómodo silencio. Todas las miradas se posaron sobre ella, pero como era de saber, nadie le contestó, seguían doloridos por el desprecio que les había hecho.

Cuando ya estaba empezando a sumir su culpa algo o mejor dicho alguien llamó su atención.

 

-Lo que ocurre es que tus queridas serpientes van a ganar la copa de la casa -informó Sophie abriéndose paso y quedándose cara a cara.

-Pero
pero íbamos muy por delante de ellos -dijo incrédula- Les sacábamos 100 puntos.

-Exacto, pero por la pelea que tuvieron James y tu queridito novio, nos han quitado 150, todo lo empezó Burdock -hizo una mueca de asco- Felicidades estarás contenta.

-¿Pelea? -Repitió alterada- ¿Se pelearon? ¡¿Dónde está Bryan?!

-Si no me equivoco en la enfermería, su ojo morado le quedaba bien -contestó con altivez.

La rubia salió corriendo como si estuviera escapando de algo, ignorando los comentarios que hacían sus compañeros, solo le importaba una cosa, que su castaño se encontrara bien, a pesar de lo que estaban pasando, también se aseguraría de James, si le ocurriera algo por culpa de Bryan no se lo perdonaría.

Sus piernas no podían más, la falta de oxígeno aumentaba, el corazón latía a velocidades inimaginables, cruzó los pasillos como un rayo, bajó escaleras saltando de dos en dos en varias ocasiones.

Por fin había llegado a la puerta de la enfermería, antes de entrar se apoyó contra la pared respirando agitadamente, recobró el aliento y giró la manivela, lo siguiente que vio volvió a dejarla sin aire


Como os he dicho al principio del capítulo, el de hoy es más corto, porque he decido acabar ya el fic, el final lo tengo ya hecho, solo pondré dos más y el final. Me gustaría de corazón que me dierais vuestras opiniones de como queréis que acabe. Yo ya lo tengo pero como borrador. Sería importante para mí.

Saludos.

Próxima actu---> 10 comentarios mínimos.

DEESH

CAPÍTULO 29

Sus sentidos se paralizaron, las pestañas ya no se cerraban ni se abrían para no perder cada acto o movimiento, su boca se entreabrió, el tiempo se había parado en ese justo momento. Nunca imaginó que tendría enfrente a Bryan llorando. ¡Llorando! Hecho un mar de lágrimas, parecía destrozado. Por fortuna él no se percató de su presencia, continuaba derramando lágrimas sentado en la camilla. ¿Qué le sucedería? ¿Se encontraría bien? ¿Me acerco o no? ¿Querrá verme? ¿Me evitará? Miles de preguntas se amontonaban en la cabeza de la rubia. Como si el destino lo hubiera querido así, la puerta se cerró tras ella con un golpe seco y duró que retumbo por la estancia haciendo que el castaño mirara en su dirección, encontrándola.

Bryan abrió los ojos y se giró para que no lo viera así, demasiado tarde.

-No te escondas Bryan, te he visto -habló la rubia recobrando los sentidos. Se acercó lentamente sin dejar de observarlo, la débil luz iluminaba su cabello castaño, cada una de sus facciones, haciéndolo lo más parecido a un Dios.

Al verlo más cerca la garganta se le hizo un nudo, tenía los ojos muy rojos, a pesar de tener uno morado, la cara estaba completamente mojada por las saladas lágrimas. Sintió compasión por su novio, si aún podía llamarle así, ahora eso no era importante, lo era ese ser indefenso que tenía delante.

Intentó cogerle una de las manos, pero al notar el contacto Bryan la apartó con brusquedad, cosa que molestó a la rubia.

-Lárgate -le espetó intentado parecer sereno, habría sido creíble sino fuera por una lagrima que se deslizó.

 

-¿Ha pasado algo malo? Te puedo ayudar en lo que sea Bryan, como antes. Tú y yo mano a mano, unidos, podremos superar esto. Solo tienes que decirme que te ocurre-volvió a intentar cogerle la mano.

Bryan clavó sus ojos en los de ella, Kate tragó saliva, estaba asustada, en cualquier momento estallaría, lo intuía.

-¡NO QUIERO SABER NADA DE TI, ERES UNA MOCOSA MALCRIADA QUE JUEGA CON LA VIDA DE LOS DEMAS! ¡ALEJATE DE MÍ MALFOY! OLVIDATE, NO TE QUIERO CERCA MIA -gritó levantándose con furia empujando a la castaña, que cayó al suelo golpeándose la cabeza.

-Todo esto es muy confuso Bryan, ¿Qué ocurre? -preguntó aterrada sujetándose la cabeza.

-Me he cansado de ti, no eres lo suficiente buena para mí, eres tan
tan repelente, no tienes lo que hay que tener para ser mi novia -declaró con repugnancia, haciendo una mueca de disgusto al verla.

¿Alguna vez habéis oído el ruido de un cristal al caerse? ¿Cuándo los miles de trozos se van rompiendo y cayendo? Pues así es como sonó el corazón de Kate al oír esas terribles palabras, y más saliendo de la boca de su amado. Su corazón disminuyó su latido, como si dentro de poco se fuera a detener, estaba dolorido. Bryan giró la cabeza para no seguir mirándola tirada en el suelo, esa imagen era demasiado para él. Se tocó el ojo amoratado y sin más salió de la enfermería dejándola allí tirada, como si fuera un desecho.

Lloró y lloró hasta que se quedó sin más lágrimas que derrochar. Sus ojos antes húmedos, se encontraban secos. No sabía cuánto tiempo llevaba tirada en el suelo, ya no le importaba, se acomodó como pudo, acurrucándose, haciéndose un ovillo. Repasaba una y otra vez las palabras dichas por el castaño, buscándole un por qué, ¿Qué le había hecho ella? Tendría que ser al contrario, él debería estar enfadado, sino ella, cuando estaba ingresada no tuvo la poca decencia de ir a verla, ella por su lado había venido. ¿Sería que ya no la amaba? Esa idea cada vez se iba haciendo la más sensata, las llamas que un día desprendían, ahora se encontraban apagadas.

-¡Por Merlín! ¡Srta Malfoy! -gritó la enfermera del colegio, al entrar vio a la rubia en el suelo tiritando -¿Se encuentra bien?

La ayudó a levantarse y la colocó en una de las camillas, rebuscó en un gran bolso sacando al rato una botella de líquido azul.

-Tómeselo, le hará bien -le entregó la botellita, Kate la miró dudosa, quito el tapón y se la bebió de un trago, comenzó a toser con fuerza.

La Sra Pomfrey le dio unas palmaditas en la espalda para ayudarla.

-Está asqueroso, ¿Qué es? -preguntó limpiando la boca con la manga.

-Sirve para evitar que no cojas un buen resfriado -le informó con seriedad.

-No tengo por qué cogerlo, voy abrigada.

-Una túnica no la hace inmune, por no decir que cuando he entrado, estaba tirada en el suelo tiritando, además está pálida -puntualizó con molestia.

Kate la ignoró por completo, no tenía la cabeza para riñas. Se levantó de la camilla, dio las gracias a la enfermera y salió rumbo al Gran Comedor.

La gente comía y reía, todo era alegría para ellos, excepto para una rubia que en toda la noche no levantó la mirada de su plato, lleno de diferente comida por exigencias del moreno.

-Si sigues echándome más comida te juro que

 

-Mira que eres quejica, tienes que comer -la interrumpió James, echándole más verdura.

Kate le echó una mirada severa, sin poder hacer nada acabó aceptándolo.

-Con esto se podría alimentar a una manada de Hipogrifos -comentó observando su rebosante plato.

-Entonces deberías estar feliz -Kate arqueó una ceja- tienes todo esto para ti solita sin tener que compartirlo -esbozó una gran sonrisa.

-Yuju -ironizó la rubia con un deje de aburrimiento.

Haciendo un gran esfuerzo empezó a meterse comida a la boca, como era de costumbre las náuseas le volvieron, si James no la estuviera vigilando a toda hora, habría salido corriendo hacia el baño con tal de no aguantárselas. Tragó con dificultad, volvió a levantar el tenedor lleno e hizo la misma acción que antes.

-¿A que no es tan malo? -dijo James satisfecho de verla comer. Lo único que recibió fue una mirada fulminante por parte de ella. Él continuaba contento ignorando su enojo.

-¿Has hablado ya con Rose? -preguntó Kate, terminando de vaciar el plato.

-Más o menos. Le he dicho que querías hablar con ella, para arreglar las cosas y me contestó que se lo tenía que pensar. Está muy resentida contigo.

Kate cerró los ojos sintiéndose apenada, ella era la culpable, no se lo reprochaba, pero tenía la esperanza de que la hubiera disculpado.

-¿Mañana hay examen de algo? -preguntó tratando de cambiar de tema. James meditó durante unos segundos.

-Encantamientos y pociones -dijo finalmente volviendo a tomar una cucharada de pudin- ¿No lo sabías?

-No -murmuró incrédula- Tengo que estudiar -se levantó de su asiento, aceleró el paso para salir cuanto antes. Al llegar a la puerta, esta se abrió dejando a la vista a la persona que menos quería ver en ese momento.

Sintió un pinchazo en su corazón.

-¿A dónde vas tan acelerada? -preguntó Bryan curioso pero sin dejar su frialdad.

-No te importa -contestó Kate sin mirarle a la cara- Déjame pasar.

-¿Y si no quiero?

-Déjame pasar -repitió un poco más fuerte.

-Dime un por qué.

-¡He dicho que me dejes pasar! -dijo un poco más alto, los demás la oyeron y se voltearon observándolos con interés.

-No montes una escenita de esto.

-La estás montando tú solito. ¿Me vas a dejar pasar? -repitió ya cansada por el juego.

-No.

-Está bien -dijo ella acercándose más, lo miró fijamente y esbozó una sonrisa al mismo tiempo que lo pisa con fuerza provocando que gritara de dolor. Aprovechó la ocasión para salir, Bryan maldecía; "Asque
Idio
La madre que la
estup
cuando me vengue
" Malfoy seguido de un "Ouch" de dolor. Era gracioso al pensarlo, ella siendo más baja que él y con menos fuerza, le había pegado un pisotón que parecía como si fuese sido treinta personas a la vez. "Pequeña, pero matona" Rió al pensarlo.

Objetos volaban por toda la habitación, hojas rotas descendía hasta llegar al suelo, las sábanas estaban arrugadas, las plumas y pergaminos esparcidos por todos los lados, parecía que hubiera habido un huracán, por no mencionar una rubia alterada que pegaba puñetazos a la pared de piedra.

-¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! -gritaba intensificando los golpes.

Cansada ya de aporrearla se dejó caer al suelo, las lágrimas volvían a aparecer a pesar de intentar contenerlas, pero era inútil, siempre acababan volviendo. Como odiaba a ese personaje, su pelo, sus ojos, su boca, su torso, su sonrisa, "¡deja de pensar en él!" con un movimiento de varita hizo explotar uno de sus baúles, la ropa salió disparada esparciéndose por la habitación.

 

Quería descargar toda su furia, pero sabía que eso no le bastaría, necesitaba algo más, algo que con hacerlo una vez le fuera suficiente. La puerta de la habitación chirrió al abrirse, al voltearse para ver de quién se trataba, halló a Rose analizando la desordenada- por decirlo de alguna forma- habitación.

-He tenido un pequeño problema -se excusó la rubia quitándole importancia al asunto.

-¿Podemos hablar? -preguntó en voz baja Rose, Kate asintió para después ofrecerle que se sentara junto a ella. Se acomodó en el duro y frio suelo, se quedaron en silencio, Kate la miraba curiosa, Rose inquieta. Alguien debía hablar primero.

-Siento mucho lo que te dije, no fue mi intención, bueno, si fue, a lo que me refiero es que en ese momento no pensaba en nada. Me dejé llevar por mi egoísmo y arrogancia. No sé qué fue lo que se me pasó por la cabeza -comenzó Kate hablando muy deprisa.

-Perdóname tú también, yo tampoco hice lo correcto -la rubia negó con la cabeza

-He sido yo, no tú, siempre has estado ahí para cuidarme, apoyarme y yo en cambio, te he herido, diciendo cosas que no debería decir. Me siento sucia, idiota. Quizás el golpe que me di, debería haberme hecho dormir eternamente. No merezco estar aquí.

-Nunca digas eso Kate, es verdad que has hecho y dicho cosas horribles, pero todo se puede perdonar, si lo sientes de verdad con el corazón -dijo con lógica.

-¿Amigas? -preguntó tímidamente la rubia, un sonrisita de lado se le dibujó.

-No -contestó Rose con seriedad, después sonrió de oreja a oreja- Familia sería mejor.

-Estoy de acuerdo Potter -aceptó Kate contenta, las dos se abrazaron con fuerza transmitiendo amor, ternura, calor, amor, haciendo olvidar su malhumor de hace unos minutos.

Las cosas estaban mejorando, recuperó a James, a Rose, después lo haría con Albus y Bryan
eso era caso aparte. Estaba decidida a olvidarlo, pasar página. Borrarlo de su corazón aun sabiendo que eso sería doloroso y quizás imposible.

Mi padre me dijo hace tiempo un refrán que me sirvió en algunas ocasiones: "No hay mal que por bien no venga". Estoy segura que lo que está ocurriendo tiene un por qué, y estoy dispuesta a esperar ese bien, que se supone que tiene que venir. Si es cierto, la alegría y tranquilidad volverán a mí, olvidando lo malo. Y sinceramente espero que eso sea cierto. Todo en esta vida tiene un sentido, un por qué y quiero averiguar el mío.


¡Ya solo quedan dos capítulos! Cómo ha pasado el tiempo, dios.

¿Qué os ha parecido el de hoy? Me gusta saber vuestras opiniones.

¿Acabaran reconciliándose nuestra pareja? ¿Se hará realidad el futuro?

Todo se sabrá en el próximo cap. Pero antes que nada, dejar muchos comentarios.

Cuantos más, más rápido lo subiré. Como siempre digo: "Todo depende de vosotros" ^^

Un besoo enorme y espero que os haya gustado.

DEESH

 

CAPÍTULO 30

La mañana llegó radiante, la primavera estaba llegando, todo lucía con hermosura, las flores, los árboles y los pájaros cantaban. Era un día perfecto para salir a pasear por los terrenos, hacía un espléndido día y era sábado, lo cual no tenían clase.

-¡Explícame otra vez por qué no puedo mover mi peón aquí! -protestó Albus a su hermano mayor.

-Porque no puedes y punto, por lo tanto yo te ganó -dijo James satisfecho.

Los tres Potter descansaban en la fresca hierba de los jardines, Kate se les unió después de disculparse con Albus, quien la perdonó enseguida dándole un cálido abrazo reconfortante. James y su hermano jugaban al ajedrez mágico, discutían porque el mayor le hacía trampas y Albus lo pillaba. Kate y Rose leían revistas apoyadas contra un árbol y de vez en cuando se reían al verlos pelearse. Todo había vuelto a la normalidad.

El tema de Bryan no se mencionaba, era palabra tabú, para evitar herir a la rubia, ellos lo nombraban mediante apodos.

-¿Se sabe algo de rata vieja? -preguntó Albus en voz baja a su hermana, aprovechando que ella estaba distraída.

-Nada de nada -negó con la cabeza, vigilando de que Kate no la viera- No aparece por clase desde hace días.

-Esto es muy raro -comentó el mediando pensativo.

-¿Qué es muy raro? -intervino Kate con curiosidad, Rose y Albus se sobresaltaron.

-Que no nos mencionaras que mañana es tu cumpleaños -respondió con agilidad el mediano.

-Eso -se limitó a decir Rose asintiendo.

-Ah -Kate se sintió decepcionada, había olvidado su cumpleaños- Porque no es muy importante, solo es un año más.

-Cumples dieciséis años, eso ya es decir -dijo James uniéndose a la conversación. Hasta ahora se estaba dedicando a lanzarle señales de amor a Sophie.

Era extraño, apenas unos días antes le dio un beso a Kate y seguía estando con Sophie, desde luego James era todo un verdadero misterio.

-Tú ya los cumpliste, ¿se siente algo diferente?- cuestionó la rubia con tono burlón. James se rascó la coronilla haciendo una mueca pensativo.

Hasta que dejó de hacerlo y puso una sonrisa seductora.

-Ahora soy más atractivo, atraigo a las chicas de manera descomunal y soy genialmente guapo -lanzó un beso en forma de chico seductor.

Todos comenzaron a reírse por la broma del moreno, los estómagos empezaron a dolerles, pero no dejaron de hacerlo, la broma era demasiado buena.

-¡Draco date prisa! Como sigas siendo así de lento tu hija nos va a descubrir.

-Ya voy, tranquila. Ya te dijo que esto no era una buena idea -protestó el rubio colocando el último adorno.

-Menos mal que McGonagall nos dio permiso para montarle la sorpresa -comentó emocionada Lula, con la varita terminó de colgar los últimos globos y una pancarta enorme que llegaba hasta la otra punta de la sala.

-Pues sí, sino adiós sorpresa. Pero ya te aviso que no le va a gustar. Odia las fiestas de cumpleaños -advirtió el rubio con tono aburrido.

-¡Yo no quiero participar mamá! -reclamó Emily cruzada de brazos en una silla. Desde el comienzo se había negado a cooperar, ni ella había tenido una fiesta así.

-Harás lo que yo te diga -Le increpó su madre con severidad- Ahora haz el favor de buscar a los Potter y traerlos aquí, mientras tú te quedas con Kate haciendo tiempo.

 

-Claro, de paso le comento que el día es muy bonito y hablamos de moda -ironizó la morena soltando un bufido. Una mano la agarró y la condujo hasta la salida.

-Hablar de lo que queráis, pero distráela -dijo Lula echándola de la puerta. Se volteó para ver a Draco, que sonreía por la cómica escena.

-¡Merlín! ¡Si haces todo esto por mi hija, no quiero saber lo que haría por la tuya! -exclamó cogiéndola de la cintura y atrayéndola hacía él.

-¿Crees que le pueda gustar algo? -susurró Lula acomodándose en su pecho.

-Esperemos que sí, tan malo no tiene que ser -osciló el rubio apretándola más contra él, le besó en la cabeza como suele hacer.

James y Albus jugaban entre ellos, peleándose, se revolcaban por el suelo cuando alguien se interpuso por medio parándolos en seco.

-Tenéis que venir conmigo -les informó Emily con brusquedad.

Los dos se miraron perplejos, James se aclaró la garganta antes de responder.

-Hola a ti también, ¿y donde tenemos que ir?

-Adentro -dijo tajante.

-¿Nos quieres violar? -cuestionó con lujuria en sus ojos.

-¡James! -le reprochó su hermano.

-Más quisieras -respondió Emily, un poco cansada por tanta tontería- Os lo explicaré todo, pero tenéis que ir a la clase de encantamientos, buscar a vuestra hermana e id.

-Ella está con Kate, ¿También puede ir? -preguntó Albus.

-No, solo vosotros -Los dos jóvenes la miraron desconfiados, al final asintieron y se fueron en busca de su hermana.

Emily reflexionó sobre de lo que podrían hablar para así distraerla y ganar tiempo. Ninguna idea llegó a su cabeza, prácticamente no tenían nada en común, salvo que ambas estaban ligadas a la fuerza por sus padres. Cuando ya daba por pérdida que alguna ocurrencia apareciera, llegó una. No era muy buena, pero serviría, no sabía por qué estaba a punto de hacerlo, ya ni si quiera le daba importancia el estar rebajándose tanto, quizás podría ser el que poco a poco aunque siguiera negándolo, no le parecía tan mal tener una hermana.

A lo lejos avistó a los tres Potter que caminaban hacia ella. Cuando llegaron la miraron con curiosidad, esperando la siguiente orden.

-Explícanos tu plan -exigió James sin dar mucho rodeo.

-Draco y mi madre están preparándole una fiesta por su cumpleaños y me han pedido que os buscara, quieren vuestra asistencia, así la sorpresa será mayor. Mi obligación, porque es eso, una obligación es distraerla hasta que sea la hora.

-De acuerdo -aceptaron al unísono.

-Kate está allí -señaló Rose con el dedo, una cabellera rubia se distinguía no muy lejos de donde se encontraban.

Emily asintió y los tres entraron al castillo.

Ahora venía la parte más dura, hablar con ella.

Tomó una bocanada de aire, se armó de valor y se caminó hasta su encuentro. Conforme se iba acercando la silueta se hacía más clara y precisa. La vio sentada contra un árbol, leía un libro y por lo que aparentaba era bastante interesante.

-Hola Katherine -saludó la morena con inseguridad, Kate levantó la cabeza para mirarla, se sorprendió, de eso no cabía duda.

-Hola Emily -le respondió con tranquilidad- ¿Querías algo?

-Esto sí, me gustaría que habláramos un rato, si no te parece mal -desde luego se estaba rebajando.

 

La rubia parpadeó varias veces sin dar crédito a lo que oía, "no pierdo nada intentándolo" pensó, asintió no muy segura.

-Siéntate si quieres -dijo haciéndole un ademan a su lado.

Cuando acabó de acomodarse en la hierba, Kate cerró su libro para prestarle absoluta atención.

-¿Sabes algo de Burdock? -preguntó la morena con nerviosismo, la rubia dio un respingón al oírlo, no se esperaba ese tipo de tema.

-No sé nada, desde hace varios días no lo veo y la verdad, ya no quiero hacerlo -confesó, en tono podía notarse dolor, angustia y sufrimiento.

-¿Discutisteis? -curioseó Emily, estaba sin saber por qué, intrigada.

-Se podría decir que la última vez que nos vimos, me gritó, insultó por decirlo de alguna manera y me dijo que me alejara de él -contó encogiéndose de hombros, fingió que no le importaba, pero solo estaba mintiendo a su corazón.

-Es idiota -murmuró Emily.

-Opino igual -concordó la rubia, le había oído.

-Hay muchísimos chicos en el colegio, olvídalo y fíjate en uno -la animó esbozando una sonrisa, la primera sonrisa que Kate había visto por parte de Vandone.

-Mejor eso te lo dejo para ti -bromeó Kate sonriendo. La alegró, había conseguido un paso, solo quedaban dos; distraerla y llevarla a la fiesta.

-Por cierto felicidades -dijo Emily con dulzura, Kate abrió los ojos como platos, para después sonrojarse.

-Muchas gracias, no sabía que supieras cuando era -confesó avergonzada.

-Ni te imaginas las cosas que no sabes de mí -rió provocando que la rubia hiciera lo mismo.

Consultó su reloj, cinco minutos más y se la llevaría dentro. Las dos callaron sin saber de qué hablar más, lo habían pasado estupendo durante la corta conversación, pero tenían que admitirlo, nunca se llevarían del todo bien. Muchas diferencias las separaban.

-¿Te parece si entramos dentro? -Propuso la morena rompiendo el silencio.

-Me parece bien -Aceptó Kate levantándose, se arregló la camisa y extendió una mano a su hermanastra, que sorprendentemente accedió.

Las dos chicas entraron dentro del castillo con paso ligero, Kate seguía en sus cavilaciones, pensando en a saber quién o qué, entretanto Emily se mantenía en el presente, pensando en la fiesta y la gracia que le provocaría ver a la rubia enfurecida por la sorpresa.

Continuaron caminando por los pasillos del colegio, de vez en cuando Kate le preguntaba a donde se dirigían, Emily se encogía de hombros fingiendo que era por espontaneidad.

Llegaron a la puerta de la madera, donde las separaban del enorme alboroto que se encontraba en el otro lado.

-¿Encantamientos? -Miró extrañada a la morena. Emily tocó dos veces a la puerta sin hacer caso a la rubia, se oyó un pequeño clic haciéndola abrirse. Con un gesto la invitó a entrar, sin esperar respuesta la morena entró dejándola sola.

Kate permaneció quieta mirando dudosa la puerta todavía abierta, no desconfiaba de la morena, no obstante no terminaba de estar segura de sí estaba bien entrar. Lo que más le extrañó, era que a pesar de que Emily entrara, no se oyera ni un solo ruido dentro, la curiosidad, como buena mujer que era, la invadió, se acercó temerosa hacia la entrada, agudizó más el oído intentando captar algún tipo de sonido, pero nada.

Se armó de valor como buena leona que era y entró con paso firme, lo que vio la hizo quedarse como estatua, al encenderse las luces y un cartel enorme flotaba delante de ella.

 

¡FELIZ CUMPLEAÑOS KATHERINE!

TU FAMILIA Y AMIGOS TE DESEAMOS

QUE PASES UN FELIZ DÍA.

Su corazón se oprimió al ver que todos aparecieron de la nada felicitándola, y más aún que allí estaba él, su padre, al ser que más quería en este mundo. Se sentía muy emocionada, los marrones ojos brillaban de felicidad, nadie se esperaba la reacción, más bien pensaban en una serie de gritos y algún que otro insulto.

-Felicidades amiga -le dijo Rose abrazándola, seguida de ella lo hizo Albus y después James, quien aguanta el abrazo más tiempo.

-Muchas gracias amigos -Gratificó con sinceridad y emoción. Lula se acercó sin borrar su sonrisa, se atrevió a abrazarla temiendo que ella le rechazara, pero a cambio y por sorpresa le correspondió al instante.

-Felicidades pequeña -le dijo sin romper el contacto.

-Muchas gracias Lula -la morena se separó, no sí antes dedicarle una de sus tiernas sonrisas. Emily se acercó titubeante, se mordió el labio inferior y con una bocanada de aire comenzó.

-Como ya te han dicho los otros, felicidades Malfoy. Esperamos que disfrutes de este genial día que te hemos preparado -miró a su madre, esta le asintió para que continuara- Lo hemos hecho con todo el amor y afecto del mundo. Y como he dicho antes, felicidades.

Kate asintió contenta, por una vez estaba realmente feliz en su cumpleaños.

-¿No te olvidas de alguien? -preguntó Draco fingiendo pucheros. La rubia rió y corrió hacia donde se encontraba el rubio, para abrazarlo con fuerza- Eso está mejor.

-Te quiero papá -le dijo Kate con suavidad, las lágrimas comenzaban a caer. Draco la separó para mirarla fijamente, la examinó con profundidad.

-¿Tú llorando? -Preguntó incrédulo- No sabía que te hubiera emocionado tanto esto -comentó con tono burlón.

-Son las hormonas, ya sabes, sensibilidad y más -se excusó con el mismo tono, los presentes empezaron a reír por el comentario de la rubia.

El banquete se sirvió de inmediato, había cantidades de comida, bebida y postres, podrían alimentar a un ejército. Disfrutaron como nunca lo habían hecho, se podría decir que fue el mejor cumpleaños que la castaña había tenido en toda su vida. Que por descontado, las risas no faltaron, James era todo un espléndido show.

-Si pudieras pedir un deseo, ¿Cuál pedirías papá? -preguntó Kate, al entregarle la tarta con las velas encendidas. Draco se quedó pensativo, una sonrisa apareció en su rostro.

-¿Te la digo? -Kate negó con la cabeza.

-Solo piénsala cuando yo vaya a soplar las velas -le respondió ella sonriendo. Todos los presentes se prepararon para el soplo. Kate pensó en el suyo, sabía que era imposible, pero por intentarlo no pasaría nada.

Las apagó al mismo tiempo que su padre pensaba en su deseo. ¿Cuál sería?

Eso se vería en un futuro, no muy lejano

Bueno, ya hemos llegado al último capítulo. Jooooo


Se me hará raro no escribir más. Por cierto cómo dije anteriormente, el epílogo está ya escrito, solo falta subirlo. Pero eso solo sucederá dependiendo de cuantos comentarios me dejéis. Soy mala lo sé, pero ya que acaba la historia podríais hacerme muy feliz haciéndolo.

 

Si lo hacéis mañana mismo actualizo con el último, que os garantizo será todo una sorpresa.

Un besooo.

DEESH

Dedicado a todos vosotros:

4everAliceMalfoyGalice_hale_cullenanhis
aniali123anmeramaantito griffindorbarbiiie
Bea EvansBellard_VanessieBelu PotterCarolynRadcliffe
dark _blooddarkbells_18darkloveDaya_potter0706
dramione95Elenita_cullenpotterestoy en wonderlandEvanna
ferchipfideyeginny_lunaharmony-dramione
hazelinahermalfoyHermy_Roseisis84
Jota Potter Zaoldyekkarleux potterkjbu_hpKrody
lauvaneloquita gorelore_10lula_de_malfoy
LunaSkyPotterLunatica_HPlunatico0030luna_laurazaclove
luunatiicamagiapottercontinuamaguito21MalfoyGirl
MARITA2Mariumarlyessmartixi_jonas
Maru Potter CullenMeredithMoniRamuseranatascha
Natta_potternere23nessi_cullen_swannuncaestardee
odio-al-profePasiPatri Weasleypaty_merodeadora
pili potterprincesita_94princesss_hpprincess_27
renesmee_cullenrose malfoySJBsnow princess
sofii_94summer723sundachiVampiresandWizards
vjerih_anita_malfoy_

Ya ha llegado el verano, los pájaros cantan, los niños juegan empapándose en las fuentes por la sofocante calor. Los rayos entran por mi ventana iluminando un poco mi habitación, dándole más intensidad al color de mis paredes y muebles, se ve a alegre
así es como me siento en este instante, feliz, alegre, radiante, contenta, mi vida no ha podido ir a mejor, he superado mi enfermedad, sí, he salido de la anorexia como una campeona. Reconozco que no fue fácil y duro, pero con el apoyo de mi familia y de mis amigos lo conseguí, me siento muy orgullosa.

 

Ahora tengo una hermanita pequeña, bueno dos. Mi preciosa Hermione, solo tiene un mes de vida y ya la adoro, por mucho que llore, la quiero. Es un bicho para ser tan pequeña, según mi padre se parece a mí, ¡algo tenía que tener mío!, ¿No? Mi otra hermana es diferente, Emily y yo vamos llevándonos mejor, no para tirar cohetes pero sí para entablar una conversación civilizada sin peleas, y algún que otro consejo en ocasiones especiales. Aunque no lo diga, yo sé que me aprecia al igual que yo a ella, pero nuestro orgullo continúa.

Podría decir a mucha honra que he cambiado mi futuro a mejor y estoy plenamente satisfecha.

Me encuentro ahora sentada en frente de la ventana, en la mecedora que tenía en España, después tantas suplicas conseguí que mi padre me la trajera, es muy especial para mí, aún desprende el olor a flores frescas, el mismo olor que desprendía mi madre en nuestro encuentro.

Un rayo me está dando en los ojos, eso quiere decir que ya ha amanecido del todo, al mirar mi reloj me doy cuenta de que son las nueve de la mañana, llevo despierta cuatro horas. ¿El motivo? Una ola de nervios que no me dejaban dormir, mi corazón latiendo con fuerza y la sensación de que si me estoy quieta me va a dar algo.

Tan solo de pensarlo, siento que el corazón late aún más deprisa, no puedo creérmelo aún, estoy súper emocionada, ¡Hoy me gradúo!, ya he pasado todos los cursos con excelentísimas notas, mis siete años en Hogwarts han llegado a su fin dejándome un buen sabor de boca y buenos recuerdos. Después de tanto trabajo conseguí mi deseo, el fruto de tanto esfuerzo.

Desde que tuve ese encuentro con mi madre hará ya dos años no la he vuelto a ver, ni oír, pero ella me observa, lo sé, lo siento, me siento muy segura sabiendo que ella está cuidándome. Ya puedo usar mi varita a diestra y siniestra, a Draco lo llevo desesperado, loco, últimamente la uso para todo y suelo gastar bromas en casa que no le hace mucha gracia. Ahora hacemos duelos entre los dos, ya quedó en el pasado las peleas de cojines o almohadas. He de decir en mi honor que soy la mejor, siempre le acabo venciendo, eso sí, no sé si perderá a propósito o no, creo que no, porque viendo su cara de mal perdedor lo dice todo.

"Un Malfoy nunca pierde, nunca queda por debajo de nadie" Siempre me dice lo mismo, ya se está pareciendo al abuelo Lucius, o eso dice la abuela, ¿Qué fue de ella? Regresó a su mansión después de que papá propusiera a Lula que se trasladase, otra más que la abuela no aceptaba.

Oigo llantos de bebé, Hermione se acaba de despertar, ese es nuestro despertador personal, todos los días a la misma hora. Yo solo llevo soportándole tres días, las clases acabaron y nos dieron libre para prepararnos para la fiesta. Hablando de eso
tengo que elegir ya el vestido o no me dará tiempo.

Decidí hace varios días que no me compraría uno, dado que tengo demasiados en el armario nuevos, usados solo un vez, no es por el dinero, a Draco le está yendo genial en la empresa y Lula encontró trabajo de columnista de EL PROFETA.

Al abrir el armario mi pesadilla empieza, toneladas de ropa rebosaban en él, tendría que ir uno a uno buscando el perfecto. Después de una media hora y veinte vestidos descartados de los ochenta que tengo, creo haber encontrado el perfecto. No recuerdo haberlo comprado, posiblemente sería uno de los muchos caprichos que tendría cuando me fui con la abuela de compras (rara vez he ido).

 

Tenía en mis manos un precioso vestido de finísima tela azul marino, de seda con el escote de satín y escote cruzado de enfrente. Sí, desde luego no recuerdo haberlo comprado. Da igual más tarde investigaré.

Me queda perfecto puesto, he acertado con este, es muy elegante y a la vez informal, para un evento así, combina a la perfección. Con un hechizo hago que mi pelo se rice, con mucha maña consigo hacerme una cola de lado, hay que decir que por el medio muggle es más complicado. Ahora un poco de maquillaje por aquí, otro poco por allá y listo.

No tengo mal aspecto para ser sinceros.

-¡5 minutos chicas! -grita mi padre desde abajo. ¿Ya es la hora? Qué rápido se me ha pasado el tiempo. Termino de ordenar mis cosas con mi varita y cojo mis sandalias. Me echo un último vistazo al espejo y salgo de mi cuarto dando saltitos de alegría.

¡Qué niña puedo aparentar a veces! Al bajar me encuentro con Draco esperándonos de malhumor, no le gusta esperar, pero con tres mujeres en casa se va a tener que acostumbrar.

-Hola papi -le dijo con tono dulce, me acerco a él y le dio un beso en la mejilla. Eso siempre le hace derretirse. Ahora me abraza como si fuera un osito. ¿Qué os he dicho?

-¿Cómo está mi princesa? -me pregunta sin soltarme. Intentó escabullirme de sus brazos, pero es misión imposible, sigue teniendo fuerza. Después de insistir, me doy por vencida.

-Nerviosa -le contesto sin decir más palabras. Draco me examinó con sus ojos grises. Qué pena que no los heredara, me fascinan. Me rio al verlo tan intrigante.

-¿De qué te ríes? -podía notar lo molesto que estaba por mi reacción. Arqueó una ceja desconfiado. Quise responderle pero alguien me cortó.

-Draco cariño, ya estamos -anunció Lula bajando las escaleras seguida de Emily que cargaba a Hermione.

Se veían preciosas con sus vestidos, Emily optó por un traje corto negro de palabra de honor y zapatos rojos. Lula en cambio llevaba uno largo con una obertura al lado, era verde claro, de tirantes finos, con los zapatos en blanco. La más guapa para mí, Hermione, su traje rosa era precioso, con sus patucos en color crema. Al girarme me veo a mi padre embobado mirando a su mujer, sí, su mujer. Se casaron hará un año, hizo caso a su corazón, pero yo sé que sigue amando a mi madre como el primer día, no obstante también siente amor por Lula, de eso no hay duda.

-¿Nos vamos chicas? -nos pregunta Draco volviendo al presente.

Todas asentimos emocionadas, Lula más que ninguna, por lo que empezamos a reírnos. Hasta Hermione ríe y eso que aún es muy pequeña.

-Bienvenidos alumnos de Hogwarts, padres, madres y profesores, os doy la bienvenida a este día tan especial para todos, hoy nuestros alumnos se graduaran dejando atrás su niñez y dando paso a su futuro. La ceremonia seguirá como todos los años
.

Estamos sentados en los jardines del colegio, como siempre, McGonagall suelta su discurso, este años ha sido diferente, dado que no estamos dentro, porque al ser muchos no cabíamos todos, algo buen que hace la directora. Sophie está sentada a mi derecha seguida de Susan, a mi vera izquierda se encuentra James, cogiéndome de la mano para calmar mis nervios.

 

Lo nuestro no fue más allá del beso que nos dimos, después de hablar, llegamos a la conclusión de lo que sentíamos y sentimos es un amor diferente, amor de familia y amigos, nada más. Es como mi hermano y eso nadie lo podrá cambiar.

James se voltea para mirarme.

-Estás preciosa -me dice con una sonrisa irresistible. ¡Es James, qué se le va a hacer!

-Muchas gracias joven apuesto -le respondo halaga y bromista.

Los comenzamos a reír elevando tanto nuestras voces que se oyó un carraspeo, al mirar a McGonagall vemos que nos observa con una mirada reprobatoria y furiosa. Nos callamos al instante sin poder evitar soltar una risita.

Ella prosigue con su interminable discurso, al girarme para observar a los padres, descubro algo que me hace abrir tanto la boca que me podría entrar perfectamente un millón de moscas, ¡Draco emocionado! ¡A punto de llorar! Juro por Merlín que nunca olvidaré lo que estoy viendo. Sin embargo no es el único, Lula también está igual, mejor dicho, está llorando directamente. Estos padres se emocionan enseguida, sin sus niñas no son nada.

-A continuación iré nombrándoos por casas y os colocaréis en fila, para recibir vuestros diplomas y premios
-menos mal esto llega al final- Gryffindor, subir - todos nos levantamos y caminamos hasta el tablado, hacemos un fila india, como cuando éramos pequeños, conforme nombra a los estudiantes, avanza la fila- Sophie Gray -camina hacia el centro y le entregan el pergamino enrollado y sale por el otro lado. Rapidito y eficaz, nada de tonterías, unos cuantos más y me toca -Katherine Malfoy -tomo aire y levanto barbilla, como me dice una y otra vez mi padre, me acerco a la directora con paso firme, con el rabillo del ojo veo como Draco ha empezado a llorar y Lula le ofrece un pañuelo, ¡Este padre!, me entrega el pergamino, bla bla, pero cuando estoy a punto de irme me detiene- no se vaya tan rápido Malfoy, usted no ha acabado aún.

-¿¡Cómo!? -preguntó confusa, ella niega con la cabeza y le hace señal a Slughorn de que se acerque. Ahora sí que estoy rayada.

-Todos los años le otorgamos un premio a nuestros mejores alumnos del curso, usted por excelencia ha superado los siete con fantásticas notas, por lo que queremos por votación del profesorado, otorgárselo a usted. Al igual que un día se lo dimos a su madre -me explicó la directora. Las lágrimas empezaron a salirme involuntariamente, tomé varias bocanadas de aire para serenarme, estaba muy emocionada.

Todos aplaudieron cuando cogí el cuadro donde ponía mi nombre con letras doradas, no me lo esperaba para ser sincera. Vuelvo a mirar a mi padre, que ahora ha dejado de llorar para sonreír orgulloso, me guiña un ojo y me señala con la cabeza arriba, al cielo.

-Gracias mamá -susurro con nostalgia mirando arriba.

Una ráfaga de aire apareció, me alborotó el pelo y pero no me importaba, porque sabía que era ella, simplemente lo presentía.

-Te lo mereces hija mía. Eres un excelente bruja -me dice contenta después de mucho tiempo, oyéndola solo yo, a pesar de no verla, se nota que lo está.

Bajo radiante volviendo a mi asiento, era el turno de James, no puedo creer aún que aprobara todas las asignaturas, ¡pero si es un vago! Me alegro mucho por él.

 

A continuación, suben los de Hufflepuff, Emily recoge su pergamino y se baja, he de decir que no tiene estilo, después Ravenclaw y por último, Slytherin. Al menos me consuela saber que ha acabado todo. Pero no debo engañarme a mí misma, al ver al grupo de las serpientes, mi corazón siente una punzada al recordarlo, pasarán los años, pero seguiré amando como el primer día a ese idiota de Burdock. ¿Qué fue de él? Nadie lo sabe, algunos dicen que volvió a Nueva York, otros que se unió a una secta. ¿La verdad? Nadie lo sabrá.

-Ya hemos entregado todos los diplomas, ahora si qué podemos decir que se da por finalizada esta ceremonia. Muchas gracias por venir y mucha suerte a nuestro queridos alumnos, que os vaya bien en el futuro y consigáis un excelente puesto. Ahora podemos ir a comer -concluyó la directora. Todos aplaudimos eufóricos, nuestro años habían acabado, sentiríamos nostalgia por todo aquello, amigos, profesores. Sin duda eran nuestros mejores años.

Emily y yo nos acercamos a donde están nuestros padres, si lo llego a saber, no lo hago.

-¡Mis chicas felicidades! -grita eufórica Lula, le entrega al bebé a Draco y viene corriendo a abrazarnos. Las dos nos estábamos quedando sin oxígeno, intentamos soltarnos, pero nos tiene tan apretadas que es inútil. Miro a Emily, ella me mira, asentimos con la cabeza y con varita en mano la dejamos estática.

-¡Estáis locas! ¡No volváis a hacer eso! -nos regaña Draco al ver a su esposa hecha una estatua.

-Muy fácil para ti, nos estaba ahogando -replica Emily examinando a su madre con tono burlón.

El tiempo que he pasado junto a Emily me ha bastado para conocerla, es una persona maravillosa, sin pelos en la lengua eso sí, pero es una buena hermana, a pesar de las riñas que tenemos.

Cojo a mi hermosa hermanita, es tan parecida a mí
por mucho que me digan que no. ¿Cómo se puede amar tanto a una persona tan pequeña?

Draco deshizo el hechizo regresando a Lula a normalidad, me esperaba que nos gritara por lo que habíamos hecho, pero no ha sido así, básicamente se ha limitado a cruzarse de brazos como una niña pequeña. Está muy graciosa así.

-¿Foto familiar? -inquirió esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Todos nos miramos sin saber que contestar. Me gustaría hacérmela, pero no sé si los demás querrán. Papá asiente, solo falta Emily que parece que lo está pensado. Al final también ha aceptado.

Nos colocamos en posición, Draco en medio y nosotras a los lados, papá coge a Hermione, estábamos preparados para la foto, la cual, después de muchos intentos consigue sacar Lula. El flash nos cegó por completo, abro y cierro varias veces los ojos, me duelen un poco por la luz.

Estábamos a punto irnos al castillo cuando una voz a mis espaldas me detuvo, una voz que no imaginaría que volviera a oír, mi familia al no darse cuenta continúa el camino. Sigo quieta en mi sitio, mi corazón vuelve a latir con fuerza, como si fuera a salir de mi pecho, comienzo a sudar, mi labio sufre las mordeduras de mis dientes. La voz retumbaba en mi mente, no podía ser él, se marchó hace años. Con lentitud voy volteándome, no muy segura de que si lo quiero ver. Termino de girarme para encontrarme con mi pasado, tenía enfrente a nada más ni nada menos Bryan Burdock, el castaño de ojos azules que se largó con mi corazón.

 

Abro la boca estupefacta, no había cambiado nada, su pelo seguía igual de largo, sus ojos conservaban esa intensidad que atraía, su sonrisa cautivadora y por no decir su cuerpo, a través de la camisa se puede apreciar sus pectorales. ¡Dios qué pectorales!

¡Deja de pensar en eso Kate! Él te hizo daño, recuérdalo, mucho daño. Al rememorarlo cierro de golpe la boca y cambio mi expresión de boba a una de enfadada. Coloco mis manos sobre mi cintura y lo miro desafiante, esperando una explicación o al menos una corta frase. Parece que ha surgido efecto, veo como abre la suya para hablar.

-Te veo hermosa -me dice sonrojado. ¿Tanto para esto? ¡Que se vaya al infierno!

Sin contestarle me vuelvo a girar para retomar mi camino, cuando vuelve a hablar para que me detenga.

-Espera -me dice nervioso, me giro y lo vuelvo a mirar- ¿Puedo hablar contigo?

Mmm deja que piense
¡NO!

-Sí -¡ouch!- Pero no creo que te sirva mucho. Soy una malcriada y una mocosa -Esa es buena.

-No me importa -me dice acercándose a mí. ¡Qué guapo es! ¡Sh! Céntrate.

-Qué raro, la última vez que te vi sí que te importaba -le recuerdo con saña. Cambia su expresión, por lo visto lo ha recordado.

-Todo tiene una explicación -Se excusa, se acerca más a mí, no creo que pueda aguantar mucho sin desmayarme.

-Dám
dámela -le digo con dificultad, su aroma a entrado por mis fosas nasales.

-Potter y yo hicimos un trato, él me ayudaría a que tú recapacitaras y yo me alejaría de ti para que volvieras tu vida normal, acepté sin ninguna duda, me importabas muchísimo Kate, aceptaría cualquier cosa por ti. Así fue cuando empecé a evitarte, me escondía cuando te veía y cuando me encontrabas buscaba cualquier excusa para irme. Hasta ahí todo bien, luego todo se complicó cuando nos peleamos en clase, me fui a la enfermería para curarme. La directora me visitó y me dijo que quedaba expulsado del colegio por mala conducta -abrí la boca atónita- Por eso cuando me viste estaba llorando, sí lo reconozco, yo llorando, no quería reconocerlo, solo el hecho de pensarlo me perforaba las entrañas. Para ser sinceros y por mal que suene, me alegré, porque se me haría más fácil no verte. Todo se cumpliría tal cual se pensó. Ya ahora que te veo, Potter cumplió y yo también dado que tu vida ha ido genial.

Ha terminado, sigo estando perpleja, ¿de verdad lo hizo por mí? Cuesta de creer.

-¿Pretendes que me crea que todo fue por mí? -le cuestiono arqueando una ceja. Él asiente manteniendo su serenidad. Clavando sus azules ojos en los míos, se podía ver sinceridad en ellos, tristeza- Has regresado, ¿por qué?

-Por ti -pronuncia con suavidad. Oigo palpitar mi corazón, como siga así me dará algo. Muerdo mi labio inquieta. ¿Qué debo contestar ante eso?, se acerca peligrosamente a mí, no por favor quédate ahí. Si sigue mirando directo a mis ojos, me desmayo- He deseado que llegara este día.

-¡Y un cuerno! -le grito furiosa, no me dio tiempo a irme, pues con una mano me cogió de la cintura y la otra tomó mi barbilla.

-Dime que no me quieres, que no me has echado de menos y me iré -podía notar el dolor de sus palabras.

No puedo negarle eso, estaría mintiéndome a mí misma, por supuesto que lo que seguía queriendo, es más, LO AMABA, pasado, presente y futuro, siempre lo haría. ¿Echar de menos? Reconozco que ha habido ocasiones que no me acordaba de él, pero es normal, no quería sentir dolor, la mayor parte del tiempo sí que lo hacía aunque no lo dijera.

 

-Bryan yo
-no pude terminar la frase, sus labios se presionaron contra los míos, La lengua del castaño penetró mi boca intensificando el beso y sacando algunos gemidos por parte de ambos. El sabor de ellos era inigualable, la suavidad que poseían bien daban ganas de morderlos. No supe cuando pasó pero sus manos recorrían mi espalda subiendo y bajando. Dejó de besarme para morder mi cuello ¡Por Merlín estamos en un sitio público! Parece ser que me ha leído el pensamiento, me extiende una mano para llevarme a saber dónde, la acepto sin pensarlo y nos adentramos en el castillo.

Estábamos en la sala de los premios Anuales, donde yo dormía hasta hace unos días. Tomó mi cintura y la pegó a la suya, mientras sus manos acariciaban mis muslos subiendo y subiendo. Me estremecía, y cada vez que sentía que iba a dejar salir un gemido me mordía el labio con fuerza.

Comencé a desabrochar los botones de su camisa, dejando al descubierto su bien formado pecho, él por su lado bajó la cremallera de mi vestido a la vez que me daba pequeños besos en el hombro. Nuestras ropas cayeron al suelo, dejándonos en ropa interior, habría tenido vergüenza pero no era el momento para tenerla.

Me tumbó en el filo de la cama sin dejar de morder mi cuello, sentía las ganas de soltar los gemidos, pero parecería tonta o eso pienso. Con habilidad Bryan se deshizo de lo que le quedaba de ropa y de la mía, ahora sí que estábamos desnudos. Abrió mis piernas colocándose entre medio de ellas, me he asustado al notar su erección. ¡Es mi primera vez!

Me abrió más las piernas y suavemente, se acostó sobre mí. Nunca en la vida he sentido un dolor tan agudo como este. Comienza a moverse, siento cómo ésta sensación se extiende por todo mi cuerpo y no puedo hacer nada más que dejar salir un leve gemido de dolor.

Dolor que pasó a ser satisfacción, disfruté de cada roce que hacía por cada parte de mi cuerpo, de vez en cuando succionando y dejando marca. Nunca pensé que disfrutaría tanto y es más, lo mejor es que mi primera vez era con él.

Estoy a punto de llegar al orgasmo, lo percibo, los músculos se contraen, sentía que ya no podía más, las piernas estaban a punto de ceder. Con un último movimiento llegó el clímax y por lo que veo él también, deja caer su cabeza sobre mi pecho, cierro los ojos disfrutando de los últimos momentos de la excitación.

¿Quién dijo que no era divertido tener relaciones? Seguramente me estarán buscando, ya me inventaré una excusa.

Por ahora quiero disfrutar del momento junto a él. Nadie sabe que nos deparará el futuro, si seguiremos juntos o no. Pero es una aventura de la cual estoy encantada de adentrarme. Duraremos lo que tengamos que durar, si eso es lo que el destino nos tiene deparado, lo afrontaremos con valentía, como buena leona que soy y él astuto como una serpiente.

Además, ¿Qué es la vida sin un poco de emoción? Yo creo que nada.

Una vida empieza, donde una acaba, hemos llegado al final de esta historia mis queridos lectores, gracias a dios mi pequeña niña ha encontrado el amor, se ha centrado en sus estudios y tiene decidido lo que quiere hacer con su vida. Mi misión ha acabado, puedo regresar ya al mundo donde yo pertenezco, he hecho que una niña cambié radicalmente haciéndola una joven madura con los pies en la tierra.

 

Me duele tener que dejarla aquí, al igual que despedirme de mi amado Draco, pero me llevo un buen sabor de boca sabiendo que está en buenas manos. No todo en la vida es perfecto, ni de color de rosa, pero nosotros podemos hacer que sea así, poniendo todo nuestro empeño. Esto empezó siendo una historia triste con una joven que no tenía nada claro, ahora acaba con una chica adulta que sabe lo que quiere.

Uno nunca sabe cuándo llegará su hora, por eso os digo, disfrutad todo lo que podáis, vivir la vida como si el mañana fuera vuestro final, amad y querer con fuerza a una persona, porque lo mejor de la vida es eso, amar y ser correspondido. No importa el tiempo ni la espera, uno siempre encuentra a su ser amado.

Draco caminaba dirección los baños, había comido tanto y bebido que su vejiga no aguantaba más. Desde hace un hora estaba buscando a su pequeña rubia, pensó que tal vez estaría en la sala común recordando o despidiéndose de alguien.

Entró corriendo en uno de los retretes. Al salir una luz apareció iluminando un punto fijo donde exactamente no había nada. Miró perplejo el lugar, la luz estaba apareciendo de la nada. Pronto comenzó a aparecer una silueta, para ser exacto una mujer, entrecerró más los ojos para ver mejor, su boca se fue abriendo poco a poco al ver que aquella silueta era su antigua esposa, el amor de su vida, a la edad de veintidós años. Ella le sonreía con timidez, Draco sacudió varias veces la cabeza, al volver a mirarla ella seguía ahí.

-No estas soñando Draco -le dijo ella sin quitar su sonrisa, su voz seguía igual, los castaños ojos seguían desprendiendo ese calor que tanto había anhelado.

-Esto es un sueño hecho realidad -comentó el rubio atónito, se fue acercando a ella, quería abrazarla, sentirla de nuevo, pero ella negó con la cabeza alejándose más.

-No puedes abrazarme, no soy de carne y hueso -le explicó ahora con tristeza- Tampoco te estás volviendo loco, vengo a despedirme cariño, ya no tengo nada que hacer aquí. Te prometí hace años que os cuidaría, que siempre estaría con vosotros. Ya no me necesitáis, tengo a alguien que de seguro lo hará perfectamente.

-Lula nunca te reemplazará -se apresuró a decir el rubio- Tú siempre serás la primera, la que me robó el corazón.

Hermione río, mostrándose más dulce todavía.

-Y lo sé, siempre lo sabré. Quiero que ames a tu esposa igual o más que me amaste a mí -la luz comenzó a parpadear, Hermione miró arriba y luego a él- Es hora de irme.

-Por favor quédate -suplicó el rubio envuelto en lágrimas.

-Es imposible Draco -negó más afligida aún.

Empezó a desvanecerse, el rubio se acercó más sin saber qué hacer. No podía perderla otra vez.

-Te amo con locura Draco -le dijo lo que quedaba de ella.

-Yo más Hermione -le contestó dejándose caer al suelo. Se sentía impotente por no poder hacer nada, la había tenido tan cerca y ahora se había marchado.

Una sonrisa apareció en su rostro borrando todo rastro de tristeza, su deseo se había cumplido, el mismo que pidió en los dos últimos cumpleaños de su hija. La magia era toda una sorpresa.

Y así fue como me despedí definitivamente de mi rubio de ojos grises, esos ojos con los que soñaré eternamente.


Como prometí, aquí os dejo el último capítulo, con el que definitivamente cierro la historia. A mi parecer está muy bien. Los detalles entre la "relación" entre Kate y Bryan han sido escasos, os lo dejo mejor para vuestra imaginación, dada que la mía es muy "inocente"-¿Ha colado? xd- Estoy triste por finalizarla (sniff) pero pienso que ya era hora, no quería alargarla y que se perdiera la magia por decirlo de alguna forma. Espero que os haya gustado de principio a fin.

Quiero agradecer a todas aquellas personas que me han comentado día tras día, capítulo a capítulo y a las que han tenido esta historia como favoritos. Para mí es un orgullo que os guste. Quizás lo que vaya a decir ahora no esté bien dicho, sin embargo lo diré, la primera parte para mí fue única. Estoy plenamente satisfecha con ese trabajo.

Ahora sin más charlas ni palabras tontas (más que nada porque me emociono) os voy dejando.

Tengo una historia que la estoy empezando a escribir, no sé cuándo la subiré, no obstante espero teneros ahí como hasta ahora, dándome vuestra opinión, que siempre es bien recibida.

PD: Si alguien se aburre qué me agregue: [email protected]

Un beso enorme y gracias.

DEESH

El roce hizo amar a un Malfoy 2: Nunca llegaré a ser como tú. - Fanfics de Harry Potter

El roce hizo amar a un Malfoy 2: Nunca llegaré a ser como tú. - Fanfics de Harry Potter

15 años pasaron desde que Hermione murió protegiendo al rubio, dejándolos solos a él y a su hija Kate de meses.Durante esta esta historia contaremos la vid

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2023-02-27

 

El roce hizo amar a un Malfoy 2: Nunca llegaré a ser como tú. - Fanfics de Harry Potter
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