El romance... ¿Es peligroso? - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Capítulo 1: Así están las cosas...

Luego de derrotar al señor tenebroso, Ronald y Hermione intentaron iniciar una relación; alcanzaron a estar juntos un año, pero el pelirrojo se dio cuenta que ella no era la mujer con quien estar y terminó tal relación; la castaña, en su afán por estar alejada del mundo, decidió irse para reflexionar sobre todo lo que había vivido y ante todo, olvidarse de todo lo que sufrió. Organizó un viaje por Europa, para cuando finalizara su carrera como auror seis meses después de culminar la relación con Ron Weasley... Es así, como cinco años después, se encuentra ahora en un apartamento en Bulgaria, desempeñándose como auror y de novia con el famoso jugador de Quidditch Victor Krum.

Estaban en la habitación, dado que la noche anterior habían compartido algo más que una cena, celebrando su tercer aniversario juntos - Amor, te llego una lechuza - Dijo Victor, señalando hacia la ventana donde se divisaba una lechuza. Ella se levantó, le dio un tierno beso a Victor y fue hacia la lechuza para recoger el pergamino - Es de Ronald... ¡Se casa! - Dijo ella con cara de asombro - Que bueno por él, pero que, ¿te está invitando o informando o que? - A Krum nunca le gustó que ella se comunicara con sus amigos, en especial con el pelirrojo, dada la estrecha relación que habían vivido en el pasado. Por el ojiverde nunca se preocupó, dado que nunca se comunicaba realmente - No solo me está invitando, ¡él pide que sea su madrina de matrimonio! - Dijo Hermione con una voz entusiasmada. Victor frunció el seño ante su aparente emoción, según él - ¿Y cuando es eso? - Dijo algo disgustado, pero a la vez esperando que no se cruzara con algún partido de él - Es en dos meses, exactamente el 12 de octubre - Hermione lo dijo sin caer en cuenta que para esa época estaban en plena temporada de Quidditch - Es decir que no vas a poder ir, ¿cierto? Deberías escribirle y agradecerle la invitación, pero tu sabes que me gusta tenerte a mi lado cuando estoy en temporada - Hermione fue ahora la que se puso seria - ¿Acabas de decir lo que creo que acabas de decir Victor? - Él no había visto el rostro de Hermione como había cambiado, dado que estaba concentrado en su plato de cereal - ¿Y que acabo de decir? Simplemente que no puedes ir porque tengo temporada, lo cual... - Antes que finalizara la oración, Hermione lo detuvo en seco - ¿Quién te crees que eres? ¿Crees que puedes manejar mi tiempo, mis invitaciones, mi disponibilidad a tu manera? - Victor al fin levantó la mirada de su plato, y la miró con rabia - ¡Pues si no te acuerdas, soy tu novio! ¡Por tal motivo, tengo todo el derecho...! - Otra vez Hermione lo había dejado con la palabra en la boca - ¡Pues es tan simple que si no quieres que vaya a una boda y me quede por no más de quince días, pues me avises para mejor irme del todo! - Le espeto la castaña, quien no se iba a dejar manejar de esa manera. Victor al verla tan molesta, se puso en pie sin decir nada, se puso su chaqueta y se fue hacia la puerta - Si no logro conseguir el permiso, te puedes ir el tiempo que quieras. Solo me gustaría que estuvieras aquí en la temporada. Pero si no quieres, no hay problema - Salió dejando a Hermione con la palabra en la boca, mientras el joven lanzaba la puerta con furia al cerrarla.

Mientras tanto, en Londres que era ya tarde, una pareja de novios discutía sobre otro tema más superficial - Simplemente te digo, que quiero irme de viaje por un par de meses, y me gustaría que me acompañaras, eso es todo. ¿Por qué tanto problema? - El pelinegro estaba tratando de hablarle pausada y tranquilamente para que la pelirroja no explotara - El problema radica, en que te hice la misma propuesta hace tres meses cuando yo estaba en vacaciones, y tu no quisiste... - El moreno la miró con los ojos entrecerrados, como si estuviera tratando de recordar algo - ¡Ahh! Si es verdad, pero nenita tu sabes que estaba en una misión importante, no podía irme de vacaciones. ¿Tu no puedes pedir que te adelanten vacaciones? Eres muy buena sanadora, dudo mucho a que se atrevan a decirte que no, además... - Ginny le interrumpió, antes que Harry siguiera con ese aire soñador y empezara la descripción de los múltiples paisajes que iban a ver juntos - ¡Detente Harry! ¡No puedo y es la última palabra! Así que tu decides si te vas solo o si aprovechamos ese par de meses aquí en Londres - Ginny hablaba en serio, lo que hizo que el moreno hiciera una mueca de desagrado y tristeza al tiempo. Después de unos minutos de pensarlo, en los cuales la pelirroja esperaba que la respuesta de Harry fuera que se quedaría, el levantó su rostro para verla directamente con sus penetrantes ojos verdes - ¿Qué quieres que te traiga de Estados Unidos y de Canadá? - Ginny quedó de una sola pieza. Sabía que esa era la forma de decirle Harry, que se iría en enero y febrero del siguiente año, aunque ella le rogara lo contrario. Denotando algo de molestia, pero a la vez resignación, Ginny sonrió a su novio para darle el apoyo que buscaba - Tráeme lo que quieras, pero si es posible, una cámara fotográfica, dado que en Estados Unidos están más avanzadas - Harry sonrió y beso tiernamente a Ginny, después de la respuesta - Lo que mandes mi princesa - Así poco a poco iba subiendo el tono de los besos, se notaba pasión, amor, deseo, pero Ginny lo detuvo de un momento a otro - ¡Por Merlín, se me hizo muy tarde, me tengo que ir! - Harry, quien estaba sorprendido la detuvo un momento - Ven princesa, quédate una hora más, yo hablo con tu jefe luego - Harry le rozaba con una rosa el brazo de la pelirroja, la cual se soltó de inmediato - ¡Harry, no estoy para romanticismos ni cursilerias! ¡Ahora no! ¡Adios! - Se despidió con un beso al aire y tomó su bolso y desapareció - ¿Cursilerias? ¿Cursilerias dijo? ¡Nah! - Se puso en pie y se fue a su habitación, dado que a él tenía toda la tarde libre, porque su última misión había terminado el día anterior y ya había entregado el informe.

Cuando entró en la habitación, se recostó en su cama y encendió el televisor, dado que había amoblado su apartamento en Londres con todas las comodidades muggles posibles, como televisor, horno microondas, equipos de sonido y otros cuantos electrodomésticos. Al ver que no había nada interesante, decidió salir a caminar y mientras tanto, se preguntaba si Hermione, aceptaría la propuesta de volver a Londres, para el matrimonio de su amigo con Luna.
Capítulo 2: Recuerdos y conversaciones

Hermione quedó con la palabra en la boca, luego de la salida abrupta de su novio - Linda la forma de culminar la noche que pasamos - Decía para si misma Hermione - Que romántico es mi novio. Igualito a mi - Sonrió sarcásticamente por lo bajo, sabiendo que ahí la persona que hacia lo cursi era ella y él a veces ni siquiera lo notaba. Sin embargo, mientras repasaba las líneas, un recuerdo furtivo pasaba por su mente, haciendo que un antiguo temor volviera a su vida.

*-*/*-* Flash Back *-*/*-*

Estaban en la madriguera todos, y habían decidido irse a un pub cercano a Londres. Harry, les había ofrecido su apartamento para que se quedasen en aquella noche, y Hermione también había ofrecido el suyo. Estaban celebrando su graduación. Cuando llegaron al apartamento del moreno, todos estaban algo tomados, sin embargo Harry y Hermione se encontraban muy sobrios, además porque sabían que la castaña marcharía a su viaje por el mundo europeo al siguiente día. El moreno, tenía su segunda intención invitándolos a todos a pasar la noche en su apartamento, dado que en una habitación especial, tenía todo decorado para pasar una velada romántica con su novia Ginny. - Ginny, amor, ven conmigo, mira que esta habitación la preparé para ti solamente - Se le escuchaba de fondo a Harry, rogándole a Ginny - No... hip... Molestes Harry... hip... Tu sabes que a mi esas cosas organizadas no me gustan... Hip... Prefiero lo casual... Hip... - Respondió Ginny algo tomada - Amor, princesa tu sabes que a mi me gusta prepararte este tipo de sorpresas, no me hagas este desplante - Rogaba Harry, quien se había esmerado por hacer algo realmente lindo - ¡Que no! Hip... ¡No quiero nada! Hip... ¡Conmigo esas tácticas no sirven! Hip... - Y poco a poco, después de esa tajante respuesta, Ginny se fue quedando dormida en la cama de Harry, haciendo que el moreno saliera algo triste y decepcionado, mientras veía como Hermione se acomodaba en la sala y Ronald y Luna dormían en otra habitación, dado que hacía poco estaban saliendo. Todos los demás estaban tan ebrios, que se durmieron de inmediato y no se despertarían ni con un terremoto.

Ella estaba en la sala dejando todo listo, cuando vio a su mejor amigo saliendo de su habitación con la cabeza gacha - ¿Qué pasó? - Pregunto como quien no quiere la cosa - Nada Herms, solo que la señorita antiromance no quiso aceptar estar conmigo hoy - Harry siempre hablaba relajadamente de esas cosas con Hermione, al fin y al cabo era su mejor amiga - Bueno, pues ya deja así, y mejor ve a dormir ¿no? - Y ella se fue acomodando en una improvisada cama en la sala - ¿Qué haces? Ven te doy una habitación, y yo duermo aquí. Yo no quiero dormir con ella hoy. Además Neville está ahí cerca, y tengo una habitación de sobra. Ven conmigo - Le dio la mano en señal de que lo siguiera. Ella se puso en pie y lo acompañó. Cuando entraron a la habitación, empezó a sonar una canción muy romántica, apareció de la nada una grandiosa cena para dos, unas rosas se encontraban listas para ser entregadas, y había una cama de pétalos de rosa en el piso, todo iluminado con una tenue luz de vela. Harry soltó la mano de la castaña e iba a empezar a quitar los hechizos cuando escucho un wow por parte de la castaña, el cual completo - Harry, esto es hermoso. Ronald nunca hizo algo así para mi - En ese momento, el moreno quien le estaba dando la espalda a su amiga, volteó para verla y responder a aquellas palabras, pero sin saber porque, si sería la luz de las velas, si sería el espacio y el ambiente en el cual estaban, en fin, sin tener idea, la vio diferente, la vio hermosa, la vio... como una mujer - ¿En verdad crees que es espectacular? - Dijo el moreno, acercándose lentamente a la castaña - La verdad si, siempre he soñado con algo similar para mi - Dijo Hermione viendo como su amigo se acercaba, y ella no se movía un centímetro, aún sabiendo lo que podía pasar. En eso, el moreno cerró la puerta y puso los hechizos para que nadie escuchara ni nadie pudiera entrar. No sabía que pasaría, pero quería ser precavido - ¿Sabes Herms? Eres la primera que me dice que le gustan esas cosas - Ella lo miró con el ceño fruncido, notando lo de la puerta y los hechizos - ¿Es que lo has hecho con muchas? - Preguntando algo desconfiada - Lo intenté con Cho, pero me rechazo y pues Ginny... Bueno, ya viste lo que pasó... - Hermione fue ahora la que se acercó a él lentamente - Bueno, no todas son románticas como yo Harry - Harry la tuvo ya demasiado cerca, su olor a vainilla lo embriagaba totalmente. Se acercó y el ramo de rosas que estaba destinado para otra pelirroja, se lo entregó a aquella castaña. Ella sonrió - No puedo perder mi esfuerzo, que dices si cenamos - Dijo Harry, tratando de sacar de sus pensamientos lo que podía pasar. La castaña asintió y cenaron en silencio, mientras se miraban fijamente a sus ojos. Esos silencios entre ellos nunca fueron incómodos. Luego de un rato, Harry se puso en pie y le pidió que bailara con él, ella se negó inicialmente pero al ver el rostro de desilusión del moreno, no pudo más que aceptar. Bailaron por un rato, y de un momento a otro, no se dieron cuenta a que horas, se empezaron a besar apasionadamente. Harry la tomó delicadamente entre sus brazos y la recostó en la cama de pétalos - Harry no, esto esta mal, tu novia... - Harry no la dejo terminar, dado que ya rozaba con sus labios el cuello de la castaña, haciendo que un leve sonido saliera de su garganta - Ella no despertará, nadie lo sabrá Herms - Decía Harry mientras la seguía besando apasionadamente - No nos podemos dejar llevar... - Ella trataba de quitarse de encima a su mejor amigo, pero con la mínima fuerza posible, en el fondo sabía que quería hacerlo. Él se detuvo y subió nuevamente a su boca, y en un espacio mientras tomaba aire, la miro a los ojos - No hacemos nada malo Herms, solo estamos aprovechando lo que preparé - Ella no se esforzó más y se dejo llevar. Recorrieron sus cuerpos reconociendo cada espacio en ellos, no había lugar donde no se hubiesen besado, donde no hubiesen saboreado la piel del otro, no había espacio donde se hubieran dejado acariciar de todo, mientras la música seguía; ocasionalmente se escuchaban sus pasiones salir a través de sus gargantas, no supieron cuando ellos pasaron a ser uno solo, cuando se fusionaron, cuando él estuvo en ella y ella se dejo llevar y dejo que él desbocara su pasión así.... Con un grito al unísono culminó todo, un grito que nadie escuchó, simplemente porque todos estaban profundamente dormidos como para escucharlo, y además, el hechizo de la habitación era demasiado fuerte para romperlo.

Aquella madrugada Harry despertó primero, no sabía como había sucedido todo eso, pero al ver a la castaña recostaba sobre su pecho, descubrió que no había perdido el tiempo organizando eso. Al moverse, su amiga despertó. Se vieron a los ojos y se sonrojaron por lo ocurrido - ¡Esto fue un error! - Dijo Hermione al ser la primera en hablar y separándose de inmediato del moreno, con una sábana cubriendo su cuerpo desnudo - Herms cálmate. Lo siento, yo... - Harry no sabía que hacer, ella estaba con una sábana y el trataba de cubrirse, manteniendo un poco de pudor aún - Harry, ¿Cómo pudimos hacer esto? ¡Acabo de traicionar a una amiga! - Hermione tenía unas lágrimas agrupadas en sus ojos y Harry trató de calmar la situación - Yo lo siento, fue mi culpa... Mira, nadie saldrá lastimado si ninguno de los dos dice nada - Hermione lo miraba con rabia y al mismo tiempo temor - Harry, ¿cómo podré mirar de nuevo a los ojos a mis amigos... a ti? - Harry entendía el motivo de Hermione de sentirse mal, pero iba a hacer que se enterrara ese momento - Mira Herms, hagamos como si nada hubiera pasado, nada sucedió y simplemente nada paso. Entre nosotros no puede cambiar nada e igual tu te vas. No te preocupes Herms, somos amigos y así vamos a seguir, tanto entre nosotros como frente a ellos, ¿ok? - Harry secaba con su pulgar una lágrima que había caído en el rostro de Hermione - Esta bien. Nada ha pasado entonces y nunca, nunca va a pasar. - Aprovecharon que todavía no había amanecido aún, y arreglaron el cuarto de forma normal. Hermione se quedó ahí, mientras el moreno se iba a la sala. Frente a todos, nada había pasado, pero tanto Harry como Hermione, sabían que habían descubierto algo nuevo, y era muy grande la tentación como para volver a ser los de antes. Nadie lo notó, pero su despedida, denotaba un temor demasiado grande, porque el moreno sabía que ella, no volvería.

*-*/*-* Fin Flash Back *-*/*-*

Un escalofrío recorrió el cuerpo de la castaña al recordar aquella noche de pasión, de una locura que hasta el momento, le ha costado no volverse a enviar cartas con su mejor amigo, por largos lapsos de tiempo. El miedo de nuevo la tomó por sorpresa, pero ella solo se repetía que todo iba a estar bien y que nunca se iba a volver a repetir. Mientras tanto, unas cuantas horas más tarde, se encontraba su moreno amigo, teniendo los mismos recuerdos, pero a diferencia de la castaña, ansiaba el momento de volver a verla, y más por satisfacer su necedad de romance, tenía preparado un momento especial, porque el sabía que cuando se dice nunca, significa es posible...
Capítulo 3: Sin permiso para soñar

La conciencia de Hermione le hacia pasar malos ratos; después de recibir esa carta, todo en su vida normal había cambiado significativamente: no hablaba casi con su novio, no había dormido con él ningún día de esas dos semanas desde que recibió la carta y se le encontraba constantemente distraída y generalmente, sonrojada. Todas las noches tenía el mismo sueño, se encontraba con Harry y sentía una vaga necesidad de volver a tenerlo con ella, repartiendo las caricias que su novio no le dejaba; pero siempre estaban ahí Victor y Ginny, viéndolos de forma inquietante, como juzgándolos. Aún así, su sueño continuaba, y se veía de nuevo pero en otro espacio, estaba en una habitación, al parecer estaban en una casa a las afueras de Londres, la habitación tenía un ventanal de piso a techo, permitiendo así ver un hermoso paisaje nocturno; cuando ella volteaba, veía al moreno sonreír y con una botella de champagne en una mano dentro de un cubo de hielo, y dos copas en la otra, mirándola seductoramente e invitándola a acompañarle, a lo cual siempre respondía afirmativamente y se fundían de nuevo en uno solo, a la luz de la luna y las estrellas que se opacaban en la noche. Al despertar, Hermione siempre estaba algo sudorosa y con todas las imágenes en su mente, haciendo que un buen baño fuera necesario; en parte, por culpa de ese sueño, no quería que Victor durmiera con ella, además del hecho que él seguía disgustado porque posiblemente, ella iría sola a Inglaterra al matrimonio de su ex novio, en vez de acordarse del mejor amigo de la castaña. Un temor recorría el cuerpo de Hermione cada vez que recordaba el sueño, pero al mismo tiempo se decía a si misma - Fue única esa vez, y no sería del todo malo sentirlo de nuevo - Para luego reprocharse por decir ello.

Esa noche, Ginny lo había tomado por sorpresa y quería sentir ese deseo por parte de su novio, sin embargo, a éste no le agrado mucho la idea y con un - Estoy cansado, hoy no - dejó a la pelirroja sin palabras y tan furiosa, que decidió dormir esa noche en la habitación de huéspedes. Esa noche, el moreno saco su viejo pergamino donde tenía anotado todo lo que había intentado con su novia para estar con ella, por única vez al menos, haciendo el amor y no sintiendo que solo era sexo, sin embargo siempre que él preparaba algo así, ella sacaba una excusa tonta y sin fundamento, y al final solo le repetía ¡A mi no me gustan esas cursilerías!, haciendo que el moreno cada vez sintiera más frustrados sus deseos de sentir una verdadera pasión, un verdadero romance. Esa noche precisamente, había hecho una cena especial, pero ella la rechazó por completo, apagó las velas y encendió las luces del apartamento, puso su tan alocada música en vez de una especial que había puesto su novio para la ocasión, pero lo más impactante, es que se había olvidado la promesa hecha al moreno, donde en esa fecha él podía ser todo lo cursi que quisiera, simplemente porque era su aniversario: Ella lo había olvidado y él lo había notado. Viendo de nuevo su pergamino, Harry notó como una idea vaga venía a su mente - ¿Y si llevo a Herms a Grimmauld Place? Nadie tendría porque enterarse, ¿o si? Además, iríamos en plan de amigos, para charlar un rato - El moreno esbozo una sonrisa de satisfacción por la idea que tenía en su mente. Sabía que con ella podía desahogar todo ese sentimiento de pasión y romance que tenía atrapado... Pero muy pronto se darían cuenta, que no era tanto el romance lo que les gustaba, era otro tipo de Sentimiento...

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Dos semanas después, Hermione seguía con esos sueños extraños y se estaba preocupando por el tema. Victor, al ver el rechazo de su novia, y la falta de contacto, quiso hablar con ella al respecto - ¿Pasa algo malo Hermione? - Ella, quien se encontraba distraída, lo miro extrañada - No para nada, ¿por qué lo dices Victor? - él la miro con el ceño fruncido - No nada, si tu lo dices - Siguió comiendo como si nada estuviera pasando - Aja - solo dijo la castaña volviendo a sus pensamientos. Después de un rato, Victor le pidió que la acompañara a las prácticas de ese día, buscando la manera de sacarle mas información, sin lograrlo. En la cena, decidió enfrentarla, después de acceder a ir a un restaurante muy escondido del mundo, pero a la vez muy cálido y especial. Aunque eso no afecto para nada el temperamento del búlgaro - ¿Qué es lo que tanto piensas? ¡Ni siquiera me diriges la palabra! - Le reclamo su novio al ver como la castaña hacia caso omiso a sus reclamos - La verdad es que he estado pensando... - Y ella se quedó viendo a la nada, con una mano en la quijada y mordiéndose el labio inferior, denotando que en verdad era algo serio lo que iba a decir - ¿Pensando...? - Victor estaba esperando una respuesta, dado que de nuevo se había quedado callada - Bueno Victor, la verdad es que quiero darme unas vacaciones - Esto hizo que Victor la mirara extrañado, haciendo que Hermione continúe - Pero no se si puedas o quieras irte conmigo. Tu estás en temporada y no puedes ir, y yo quiero darme un espacio un poco alejada de ti - Victor se enfureció (La verdad lo hacía fácilmente) - ¿Quieres decir que te vas al matrimonio de tu exnovio y te quedas de vacaciones? - Hermione lo miro burlonamente - No dije cuando, solo dije que saldría de vacaciones. Además, para el matrimonio de mi AMIGO Ron - recalcando la palabra amigo - ya me dieron un permiso de quince días, sin afectar para nada mis vacaciones de dos meses que tengo pendientes, por ende, voy a planear un viaje para irme en enero - Victor abrió los ojos como si le hubieran dado el mayor susto de su vida, la veía con rabia, con furia, estaba totalmente descolocado - ¿Cuál es la idea? ¿Alejarte de mi a ver que sucede o que? - En parte, Victor tenía razón: su novia llevaba un mes sin estar con él, un mes sin hablar casi y cuando salían ella estaba ausente y le salía con el cuento que se iba a ir dos meses más - Te pido el favor que te calmes. Simplemente quiero ir a visitar a mis padres, y de paso, visitar a mi familia - Más rabia le dio al novio de la castaña - ¿Y es que acaso a esos planes no podemos ir juntos? - Hermione estaba tomando las cosas con calma, porque sabía que si se sulfuraba, podía ser peor - Victor, llevo años sin ver mi familia. Siempre que te pido que vayamos, estás ocupado y quieres ver a tu familia, por lo cual accedo. Pero esta vez voy a ir, contigo o sin ti, me hacen falta, amor - mientras le decía eso, posaba su mano sobre la de él tiernamente, pero la respuesta de su novio fue totalmente inesperada. Quitando la mano de él de forma brusca, se puso en pie y dejo unos billetes sobre la mesa del restaurante - ¡Vete a donde quieras Hermione, y si no te gusta mi familia, es problema tuyo! - Ella quedó totalmente estática ante la respuesta de su novio y al ver que se iba, verificó rápidamente si faltaba dinero, y dio parte del pago para después seguirlo - ¡Espérame! ¡No te alteres así, simplemente quiero ir a ver a mi familia! - Le dijo tomándolo del brazo, sin imaginar que el se soltaría de ella, propinándole un fuerte golpe en su rostro. Hermione cayó al suelo y lo miró con rabia mientras pensaba ¿Qué había pasado con aquel caballero que había conocido en el colegio?. Victor al notar que había hecho mal, trató de ayudarla pero esta vez la castaña rechazó por completo su mano - ¡Me voy en enero, me iré de vacaciones y pediré mi traslado a partir de marzo! - En eso, cerró los ojos con fuerza y desapareció, dejando a Victor entre arrepentido y aún furioso con la castaña.

Tres semanas, eso era lo que faltaba para la boda de Ronald, sin embargo Hermione inició los trámites de traslado después de aquella noche, dos semanas atrás, con el fin que apenas saliera a vacaciones, pudiera irse definitivamente de Bulgaria. Tenía claro que con Victor no podía seguir. Él había ido a hablar con ella, pero de nuevo, le había lastimado, de nuevo la había golpeado al confirmarle que se iba a ir del todo. Estaba asustada, no entendía el porque del comportamiento de la persona que estaba enamorada, ella esa noche quería besarlo, amarlo y él por su parte, se había dejado cegar por la rabia y el rencor; así, decidió pedir refuerzos, así que escribió a su amiga Luna, quien a su vez le informaba a Harry y a Ron lo sucedido; Ronald y Harry lograron pedir un permiso especial para ausentarse más tiempo, y que a ella mientras salía el traslado pudiera salir una semana antes de lo planeado en el permiso especial. De nuevo, el trío se encontraba unido, aunque hubiera pasado lo que pasó, para ese momento los dos amantes de una noche, olvidarían todo lo que habían vivido cinco años atrás, porque esta vez era cuestión de seguridad por la cual se veían, más que por cuestiones sociales. Llegaron a los dos días de la comunicación y se acomodaron en una habitación del apartamento de la castaña, quien con temor, no le volvió a abrir a su ahora exnovio y cambió las chapas de su apartamento y dejó hechizos para que no pudiera entrar con magia. - ¡Herms! - Grtió el pelirrojo al verla a lo lejos, haciendo que ella volteara al escucharlo. Ella se lanzó y lo abrazo, le hacia falta tenerlos cerca, por primera vez admitía que le gustaba cuando la celaban en el colegio e impedían que se acercara cualquiera a ella. El moreno, al ver el rostro de ella, que por más hechizos que se pusiera no podía disimular la fuerza del jugador de quidditch, se impregnó de una rabia intensa, haciendo que creciera en él la extraña necesidad de verlo de frente para partirle la cara; sin embargo, frente a la castaña lo disimuló muy bien, al igual que Ron, que no más con ver a Harry se dio cuenta que no iba a salir nada bueno de esa semana en Bulgaria - ¡Harry, Ron! - Después de abrazar a Ron, se dirigió a Harry, olvidando por completo el temor que la había embargado días antes, al igual que el moreno quien la recibió con un fuerte abrazo y dejó que llorara en su hombro como una niña pequeña. - Tranquila Herms, aquí estamos, nada te va a pasar, aquí estamos, nosotros te cuidaremos - Le decía tiernamente mientras golpeaba su espalda. Al rato ella logró controlarse y se fueron a su apartamento.

Cuando todos estuvieron acomodados, la castaña les contó todo lo sucedido. Les dijo que él no demoraba en volver, que siempre iba con la excusa de pedirle disculpas, pero que no entendía en que momento crecía su deseo de agresión. Ellos le dijeron que no se preocupara, que por lo pronto ellos estarían ahí la próxima vez, y así fue. No pasaron más de tres días, cuando una noche, llego Victor a golpear a la puerta de la castaña; Harry le dijo que no dijera nada que ellos estaban ahí, simplemente que le abriera y que dejara ver como sucedían las cosas. Ella obedeció - Hola Victor, ¿qué quieres? - Dijo Hermione sin dejarle pasar de la puerta - Vengo a hablar contigo. ¿Puedo pasar o me atenderás en la puerta? - Hermione tenía miedo, pero al mismo tiempo sabía que sus dos amigos estaban tras de ella vigilando cualquier movimiento extraño - No quiero hablar contigo, creo que todo esta dicho y HECHO - Recalcó en la última palabra, señalando su rostro que todavía tenía secuelas de su último encuentro - ¿Estás con alguien? Es por eso que no me quieres dejar entrar, ¿verdad? - Hermione lo miro a los ojos, negando todo con una sonrisa sarcástica - No Victor, estoy sola, recuerda que aquí en este país no tengo amigos, todos están en Inglaterra - Al ver la tranquilidad de Hermione, Victor quiso creerle, pero sus celos estaban incontrolables - ¡Dime la verdad! ¿Quién es el personaje por el que me has reemplazado? - Al ver que levantaba la voz, Hermione optó por dejarlo entrar para evitar comentarios por parte de sus vecinos - Mira, si no me crees, mejor entra y te das cuenta que no hay nadie - Victor entró como una tromba, empujando levemente a la castaña, haciendo también que Ron detuviera a su amigo Harry quien ya iba a salir a golpearle - Espérate, no ha hecho nada aún - Le dijo el pelirrojo por lo bajo al moreno. Victor empezó a revisar toda la sala y el comedor viendo por debajo de la mesa y moviendo los muebles que estaban acomodados - ¿Dónde está? ¿Tu crees que soy estúpido? ¡Yo se que estás con alguien! - En eso se acercó a Hermione y la tomó por los hombros, moviéndola con brusquedad, haciendo que sus amigos se prepararan para salir - ¡No estoy con nadie Victor! ¡Déjame en paz! ¡Igual si alguien estuviera aquí, ya no sería tu problema! - Victor se enfureció con esa respuesta - ¡Claro que me importaría, porque eres mi novia! - Hermione se asusto al ver la mirada de odio de su ex - ¡Ya no somos nada Victor, entiéndelo por favor! - Victor la apretó con más fuerza - ¡Claro, dices eso porque el imbécil está aquí y así puedes revolcarte como la cualquiera que eres, ¿verdad?! - En eso levantó su mano y nuevamente la golpeo, sin dar tiempo que reaccionaran antes los amigos de Hermione; es así como de la nada salieron dos personajes que lo tomaron por la espalda de su camisa y lo lanzaron lejos de la castaña. Mientras Krum se recuperaba, Ron se acercaba a Hermione para ver su estado, mientras Harry se acercaba al hombre que la había golpeado - ¡Ella no es una cualquiera! ¡Y vamos a ver si conmigo también eres tan valiente! - Harry lo levantó de la solapa, no sabía como había podido levantar a un hombre que lo podía doblar perfectamente en peso y era algo más alto que él. Al levantarlo le propinó un golpe en el rostro, haciendo que Victor cayera nuevamente pero ahora con la nariz fracturada. A pesar del dolor, el jugador se levantó y golpeó severamente al moreno, haciéndolo caer hacia atrás y rompiendo así la mesa que se encontraba en la sala. Hermione por su parte, estaba abrazada a Ron, quien no podía soltarse dada la fuerza que Hermione ponía en su abrazo por el shock en el cual se encontraba. Es así como el pelirrojo no pudo hacer nada al ver caer a su amigo, quien se levantó casi al instante de haber caído, y se fue contra Krum, cayendo los dos al piso, mientras el moreno golpeaba salvajemente al jugador - ¡A una mujer no se golpea, imbécil! - Victor recibía un fuerte golpe en el estómago - ¡Es mi novia Potter, eso a ti no te importa! - Victor estaba encima de él golpeándolo en la cara - ¡Ella ya no es tu novia pelmazo! - Harry había logrado quitarse de encima a Victor y ahora él le estaba golpeando el rostro - ¡Ustedes siempre han sido unos metidos, este es un problema entre ella y yo, no de ustedes! - Grito Victor, quien antes de golpear de nuevo a Harry, sintió como alguien lo halaba desde arriba - ¡Si nos metemos es porque es como nuestra hermana, idiota! - Ron había logrado quitarse de encima a Hermione, quien ahora iba a dirigirse al moreno pero él con una seña le decía que no - ¿Acaso no pueden defenderse cada uno? ¿Tiene que venir el otro a socorrerlo? ¡Que linda pareja! - Dijo Victor burlándose mientras se soltaba fácilmente de Ronald y lanzándolo hacia una pared. Harry se puso en pie y con más rabia que antes se dirigió a Krum que estaba concentrado en ver la caída del pelirrojo y por ende no se dio cuenta que el pelinegro había tomado un accesorio de madera de la sala en forma redonda y cuando el jugador volteó se lo puso en la cabeza con un fuerte golpe, haciendo que el jugador cayera inconsciente, pero antes de golpearlo, el moreno alcanzo a gritarle - ¡Pareja tus idioteces! ¡Somos un trío, y de muy buenos y verdaderos amigos! - ¡Pum! Cayó el pesado cuerpo de Victor al piso, mientras Hermione ahogaba un grito de temor al ver a Harry golpearlo, y Harry después se dirigía a Ronald quien había recobrado el conocimiento, después de quedar semi inconsciente por unos cuantos segundos. Todos sangraban en la habitación, Hermione por el golpe propinado por Victor, Ron por un golpe dado también por Victor, Harry por la pelea en la cual había participado, y Victor por la pelea y el fuerte golpe que le había dado el moreno para dejarlo inconsciente.Capítulo 4: Secretos

Mientras en Bulgaria se encontraban el trío, atravesando por una situación tan poco favorable, en Londres estaban sucediendo muchas cosas extrañas. Sin embargo, nada de eso se iba a saber, por lo menos por un tiempo.

La pelirroja se encontraba en su consultorio, atendiendo temas externos; en esta oportunidad, quería aprovechar seis meses fuera de Urgencias, dado que necesitaba relajarse un poco. Era su último paciente del día, y aún no podía creer de quien se trataba - Draco Malfoy - Susurró para si misma, pensando cual era el motivo de su visita; así fue, que cuando dijo Siguiente ni siquiera noto que un hombre acuerpado, rubio, con unos hermosos ojos grises que derretían a cualquiera, entraba en su consultorio - ¿Cierro? - Preguntó algo tosco, haciendo que ella levantara su rostro y lo mirara fijamente - Si, por favor. Siéntese - Le dijo señalando el asiento frente a ella - Gracias - respondió él, algo ronco - ¿A qué debo el honor de tu visita, Malfoy? - Draco sonrió lentamente, esperando a que ella le viera, pero se quedó esperando tal reacción y respondió - Tengo múltiples dolores. Me duelen las piernas y los brazos, además del pecho - Señalaba cada punto, al notar que había percibido la atención de la pelirroja - ¿Practica algún ejercicio? - Draco le sonrió seductoramente - No, pero, ¿podría pedirte un favor? - La pelirroja le miro recelosa, pero asintió con su cabeza - ¿Me llamas por mi nombre? Creo que la época de colegio ya quedo en el pasado para que me sigas llamando por mi apellido - Ginny, se sonrojó demasiado por la actitud de su antiguo enemigo, pero accedió a la petición. Cuando ya completaron la historia clínica del paciente, la sanadora le pidió que se desvistiera y quedara solo en bóxers para ser examinado. Draco no hizo ningún ademán de negarse, así que cumplió con lo pedido por la sanadora. Cuando ya estuvo listo, se acomodó en la camilla - ¡Por Merlín! ¡Que cuerpo! - Pensó Ginny al ver como Draco se acomodaba en la camilla, sin embargo ella de inmediato saco tales palabras de su pensamiento e inició la revisión - ¿Hace cuánto que te duele el cuerpo Draco? - Acomodándolo para que se recueste en la camilla - Hace poco más de quince días Ginevra - El se dejaba examinar tranquilamente - ¿Practicas algún ejercicio o algún deporte? ¿Algo que haya hecho que tengas un esfuerzo adicional para que tus extremidades duelan anormalmente? - Draco contuvo la risa que tenía, a él no le dolía nada pero era una excusa para ver a aquella sanadora - Bueno, la verdad hace ya unos meses que no practico deporte, porque el tiempo es muy poco. Pero en estos días salí a trotar en las mañanas - Ginevra lo examinaba tomaba su pulso, su tensión, en fin, un examen completo. Cuando lo reviso, le pidió que se sentara nuevamente, solo faltaba una revisión a su visión y ya - Puede ser porque llevabas mucho tiempo sin hacer ejercicio, y te afecto un poco. Voy a darte una poción que es un relajante muscular. Eso te ayudara. - Cuando estuvo cerca del rubio, sin que se percatara, él la halo hacia su cuerpo haciendo que quedaran a centímetros sus labios - ¿Qué haces? - Dijo Ginny tratando de librarse de su paciente - No me duele nada Ginvera, solo quería que me examinaras - La pelirroja se sonrojo notablemente y mientras trataba de alejarse de él, solo logró unirse más y fundirse en un beso pasional.

Ella era consciente de lo que estaba ocurriendo y se separó abruptamente del rubio - ¿Qué carajos crees que haces? - él no la soltó, la mantuvo a su lado esperando a que se desahogara - Quiero mostrarte Ginevra, que tu vida merece mucha más emoción que la que te puede dar ese romanticon de Potter - Ginvera abrió los ojos de forma inmediata - ¿quién te ha dicho que busco emoción en mi vida y que Harry es romántico? - Draco solo sonrió - Te he seguido por más de dos meses Ginevra, solo soñando con tenerte así como te tengo. ¿Crees que es casualidad que sea tu última consulta del día? ¿Qué me haya asegurado del cumplimiento del hechizo para que nadie sepa lo que ocurre aquí? No te voy a lastimar, solo quería probar tus labios y sentir tu cuerpo cerca al mío, haciendo como crece lentamente la ansiedad de poseerte - la pelirroja entendía lo que sentía ese hombre. La emoción de hacer algo prohibido, algo casual, algo
excitante totalmente - Déjame, ya me besaste, no te voy a dar más - Draco la escuchaba ansioso, emocionado, muy exaltado para ser conscientes. Tomó la mano de la pelirroja y la llevo un poco más al sur de su ombligo, bajo su abdomen - Dime que no quieres sentir emoción Ginevra, dime que no quieres desahogar todo tu estress de la forma más placentera del mundo y terminaré mi deseo solo en casa.- Se acercaba a ella susurrándole cerca a sus labios. La pelirroja se encontraba realmente subida de tono, no podía negar que el tener todo disponible para ello, no quitaba el hecho que fuera preparado. Mientras pensaba que responder, el rubio se acercó a su oído lentamente - ¿Sabes que llevo esperando este momento tanto tiempo, que no he podido estar con nadie más? ¿Sabes hace cuanto quiero poseerte en este mismo consultorio que he observado hace tanto tiempo? No tendrían porque enterarse si sucede una vez y dejamos de vernos, claro está si tu quieres eso - Ese susurro fue acompañado de una pequeña caricia con su lengua en el lóbulo de su oreja y luego su cuello. La pelirroja accediendo sin decir palabra alguna, solo apretó aquella mano que estaba escondida tras la poca ropa que el llevaba, haciéndole expulsar a él un pequeño sonido de placer - ¡Yo tengo el control señor Malfoy, aquí se le hace caso a la sanadora, no al paciente! - Sonrió pícaramente y lo acostó de nuevo sobre la camilla, mientras se ponía sobre el cuerpo semidesnudo de éste. Tomó las manos del rubio y con un hechizo las amarro sobre la cabeza de este, mientras ella recorría con sus manos su pecho y sus abdominales y se movía rítmicamente sin quitarse prenda alguna, y lo besaba con pasión - Nadie tendrá que enterarse, ¿cierto? - Draco, quien se encontraba totalmente atrapado solo alcanzó a responder con un si entrecortado. En eso, ella se quito toda su ropa, no le importó nada, solo se quito absolutamente todo y jugo con su cuerpo sobre el cuerpo de su antiguo enemigo, rozándolo, sintiendo como él gritaba internamente al sentirla tan cerca, como se estaba desviviendo por tocarla con sus manos y sentirla; cuando ya hubo mucho tiempo jugando con él, lo desato y le quito los bóxers, pero él fue el que tomó el control de la situación y la empezó a acariciar y a besar por lugares recónditos, haciendo que ella no escatimara en volumen y sus gritos fueran claros y fuertes. En ese momento, ambos agradecían que cuando entraba un paciente al consultorio, se ponían de inmediato hechizos silenciadores para que nadie escuchara lo que ocurría adentro ni abrieran la puerta sin avisar; en eso, él la tomo por la cintura y con el brazo libre, quitó todo lo que estorbaba del escritorio de ella y la puso frente a él - Dime que me quieres tener en ti, dímelo Ginny, no dudare en hacerlo - Le decía Malfoy mientras jugaba con sus manos sobre ella - Draco, nunca había deseado tanto que alguien estuviera así conmigo, no desperdicies tu oportunidad - En eso Draco no pudo más y se fundió con ella en un solo ser, en un solo cuerpo, mientras ella susurraba el nombre de aquel paciente que la poseía y el sonreía de escucharla y soltaba una respiración agitaba. El ritmo era perfecto, al tiempo, como uno solo, primero despacio y luego rápido como si el mundo se fuera a acabar, al finalizar ninguno de los dos gritó, pero hicieron un sonido extrañamente placentero. Se quedaron así por un tiempo, y luego se puso en pie el rubio y se dirigió al baño. Cuando salió nuevamente, ella ya estaba vestida nuevamente y el consultorio estaba arreglado - Gracias doctora, ya me siento mucho mejor - Dijo el rubio sonriendo seductoramente, y cuando se dirigía a la puerta ella lo detuvo volteándolo fuertemente hacia ella y acercándose peligrosamente, le susurró - Es tu decisión si quieres cambiar de doctora, pero ya conoces mis métodos - Su mano se dirigió a la parte sur del ombligo del joven, haciendo que este se sintiera con ansiedad nuevamente - Si usted considera que debo seguir tratamiento, vuelvo con gusto, sanadora - Casi sin respiración respondía el rubio - Ya sabe como pedir la cita - Respondió la aludida, dándole un pequeño beso en la comisura de los labios. Así salió Draco Malfoy con una sonrisa del consultorio, mientras la sanadora se daba una ducha - ¿Por qué dije eso? - Pensó inicialmente Ginny al entrar en la ducha, y luego, cuando ya estaba en el agua se respondió así misma - Ha sido el mejor momento desde hace mucho tiempo. Esto si es buen sexo. - Sonrió imaginando la cara de Harry si se enterara, pero tal y como dijo su nuevo paciente, nadie tendría porque enterarse.

Desde ese día, nadie se imaginaría que el rubio tomaría muy en serio lo de su tratamiento. Al siguiente día pidió una cita para el viernes siguiente; sabía que Harry llegaría el domingo y que todo tendría que ser de esa manera. Cuadno le llegó el reporte de citas, Ginny vio que el viernes cerca de las seis de la tarde tendría de nuevo a su paciente en tratamiento. Sonrió para si misma - Bonita forma de terminar mi semana - Dijo para si misma, mientras un calor recorría su cuerpo, haciendo necesario que fuera a mojarse el rostro con agua fría. Mientras tanto, el rubio la miraba sin que ella notara, porque le encantaba que todo fuera a escondidas del mundo.
Capítulo 5: Conciencia y remordimientos

Amarraron al búlgaro y le hicieron curaciones en sus heridas, al fin y al cabo, tampoco lo iban a dejar morir ahí. Cuando ya todos estuvieron relativamente bien, despertó aquel famoso jugador y al sentirse atado, no pudo más que gritar - ¿Dónde están cobardes? - Esto hizo que Harry despertara abruptamente, y dejara a Hermione a un lado, quien se había quedado dormida sobre su brazo en la habitación. Ronald, por su parte estaba en la otra habitación y no despertó ante el grito del que lo había golpeado. - ¿Qué quieres? - Dijo Harry saliendo de la habitación de la castaña - ¿Qué hacías en la habitación de mi novia, Potter? - Decía Victor, mientras trataba de librarse de las invisibles ataduras - Estaba en la habitación de mi amiga, quien por cierto es tu EX NOVIA, porque estábamos descansando de lo ocurrido anoche - Recalcó claramente la palabra ex novia, con el fin que el búlgaro entendiera que ya no había nada más que hacer ahí - ¡Suéltame! ¡Te lo advierto Potter! - Harry tenía la paciencia de un boxeador, así que lo miro de mala gana y se sentó frente a él - ¡A mi no me adviertes nada Krum! ¡Es más, te soltaré cuando Herms tenga todo empacado para irnos! - Victor lo miró con rabia, con rencor, con tanta fuerza contenida que se estaba lastimando mientras trataba de soltarse - ¡Tu te la llevas e iré tras ella! ¿Me entendiste? - Harry sonrió sarcástico - Si quieres una celda en Azkaban, claro que podrás ir tras ella. Porque cuando te vea en Londres, no tendré compasión y te haré encerrar Krum, así que por favor, no me provoques - Harry sabía que podía hacer eso. Solo era ponerle una caución mágica y con que Victor se acercará a Hermione a menos de cinco metros, ya tendría dos aurores a su lado llevándolo a Azkaban. - ¡Eres muy valiente cuando estoy atado, ¿cierto?! - Victor trató de ponerse en pie, pero no podía hacerlo - No Victor, si estás atado es porque la misma Hermione lo pidió, porque si te suelto y me provocas, te dejo tan mal, que casi podrías morir. Así que no me busques, porque no soy el mismo Harry Potter de hace casi diez años - Se lo dijo con tanta rabia, que Victor no insistió más - ¡Ahora duérmete! De aquí no saldrás hasta que tengamos todo listo - Y le lanzó un hechizo para que de nuevo cayera en un sueño profundo. Al instante, salió Ronald de su habitación - ¿Todo bien Harry? - Preguntó el pelirrojo - Si Ron, ¿Tu cómo sigues? - Ronald desperezándose aún, le respondió - Bien, la verdad es que ya quiero irme - Harry lo miró y sonrió descaradamente - Te hace falta Luna, ¿no? - Ron hizo una cara de susto algo graciosa - ¡Luna! ¡Lo había olvidado, prometí llevarle algo de aquí! ¿te molesta si voy a comprarle algo y te quedas con Herms y este tipejo? - Harry rió con más ganas al ver la cara de susto - ¡Ni que te fuera a lanzar un crucio por no llevarle nada...! Pero claro, ve y compras algo y de paso cómprale una pulsera a Ginny, yo te doy el dinero aquí - Ron hizo una mueca de broma, al ver la respuesta de su amigo - No me hará un crucio, pero me puede castigar de otra forma - Le dijo a Harry con una cara de pícaro - Y bueno, yo te compro la pulsera, ¿algún color en especial? - Harry pensó un poco mientras se reía de la broma de su amigo - Puede ser rosa, a ver si por primera vez le gusta algo diferente - Ron lo miró algo extrañado y antes de irse a arreglar le comentó - Creo que nosotros dos debemos hablar Harry - El moreno asintió con la cabeza y se esperó a que saliera Ronald, para dirigirse a la habitación de su amiga.

Ese viernes en la tarde, el rubio llegó puntual a su cita con la sanadora. En esta ocasión si tuvo quejas, dado que había tenido un pequeño accidente en el auto en esa semana. Al entrar y cerrar la puerta, Ginny lo vio y se dio cuenta del mal estado del rubio - ¿Qué paso? - Preguntó entre asustada y nerviosa - Tuve un pequeño accidente sanadora, creo que no podré tener un tratamiento hoy - Dijo un adolorido Draco, siguiendo el juego iniciado días antes - ¡Obvio que hoy no habrá tratamiento, es más, creo que debemos hablar de lo que sucedió hace unos días! - Dijo Ginny con cara de remordimiento - Sabía que te ibas a arrepentir Ginny - Dijo Draco, quien se sentó y puso una cara de desilusión notoria - A pesar de ser tan liberal, no se hasta que punto pueda suceder esto. No quiero lastimar a Harry, él me quiere - En eso Draco la detuvo, poniéndose en pie lentamente - Potter te quiere, eso es muy cierto, pero a ti no te ha importado mucho eso antes Ginny, o por lo menos, no la forma como él lo demuestra - la pelirroja lo miró con el ceño fruncido, haciendo que Draco sonriera - Es verdad, él es todo romanticon, un pelmazo completo para tus necesidades. Quiere ir despacio, quiere no correr riesgos contigo, quiere que todo sea planeado, ¿eso acaso no te dice algo? ¿Acaso no te está diciendo que tu no eres la persona para estar con él? ¿Qué él no se siente seguro a tu lado? - Ginny lo miró ahora con rabia - ¿A que te refieres Malfoy? Si él a veces también es arriesgado... - Draco no la dejo terminar - ¿Alguna vez has hecho el amor con él, o solo tienes sexo desestresante? - En eso Ginny se puso en pie para reclamarle, pero Draco la alcanzó a detener y aprovecho que tenía su brazo para acercarla a él y robarle un beso. Al principio Ginny se resistió, pero el joven la llevo lentamente hacia la camilla, donde él se apoyo suavemente y atrajo más a su sanadora hacia él; la besaba con lujuria, con pasión, con ansias de tenerla siempre para él. Empezó a recorrer con sus manos, aquel cuerpo de la pelirroja que tantos suspiros le había quitado, mientras ella se dejaba llevar, se dejaba tocar... Él por su parte trato de agacharse un poco, y a pesar del dolor de su cuerpo, empezó a sentir el cuello de la pelirroja en sus labios, en su lengua, haciendo que un leve gemido fuera expulsado por la pelirroja, que de un momento a otro se separó y lo detuvo - ¡No Draco! ¡Esto no debe seguir pasando! - Draco estaba con la respiración agitada y la veía como dudaba entre continuar y parar ahí todo. No sabía si reír por la confusión de su sanadora o si dejarse caer en la camilla por el dolor que aquejaba su cuerpo ante el esfuerzo hecho. Pero eso no impidió lanzar el último comentario para aquella que lo tenía sin ganas de estar con otra mujer - ¿Acaso Potter te da esta emoción? ¿Acaso Potter te toma por sorpresa para que sea más pasional, o espera a que todo suceda como lo planea? - En eso, se dejo de apoyar lentamente de la camilla - Pediré otra cita, y me contarás tu respuesta - Ginny lo miraba con confusión - No se si te atienda - Draco sonrió y se acercó lentamente, mientras se arreglaba un poco la camisa - Se que lo harás - y con su brazo libre la halo hacia él y beso el lóbulo de la oreja de Ginny, haciendo que el calor tomara su cuerpo. Así, Draco Malfoy salió del consultorio, dejando a una Ginny pensativa, confundida y con ganas de darse un baño en una piscina.

El moreno se había quedado solo en el apartamento, con un jugador de Quidditch que estaba bajo los efectos de un hechizo para dormir, y su castaña amiga, quien estaba aplicándose hechizos para librar un poco el dolor que sentía en su rostro - ¿cómo sigues? - Se acercó sin ninguna intención de algo más que preguntar por su estado - Bien, mucho mejor - Dijo algo queda Hermione - ¿Necesitas algo? - Preguntó el moreno, mientras se hacia frente a ella para ver las heridas - No Harry, así estoy bien, gracias - Ella se dejo revisar, como si él fuera un sanador; claro está, sabía algo, no solo por ser auror, sino por tener una novia sanadora - Las heridas ya están bien, solo falta un poco de tiempo para que hoy mismo queden totalmente curadas - Dijo Harry acariciando las heridas de Hermione en su rostro, mientras se las revisaba. Ante tal acto, la castaña cerró los ojos por reflejo, más que por otra cosa. Él lo notó, y al ver esos provocativos labios, se acercó lentamente a ellos y la beso; ella respondía ante el beso, y posaba sus manos sobre el cuello del moreno, quien a su vez bajo sus manos a la cintura. Ni siquiera por la falta de aire se separaban, estaban unidos totalmente, hasta que un gritó los sacó de su trance emocional - ¿Alguien me puede al menos alimentar? Ya que me secuestraron, ¡al menos eso debería tener! - al separarse se miraron fijamente a los ojos, ¿Qué habían sentido? No tenían ni la mas remota idea, ese impulso había sido extraño, inesperado, todo lo contrario a lo que le gustaba a Harry - ¡Perdóname! - Dijo Harry en un susurro casi hablado - Perdón, fui yo quien... Lo siento - Hermione se sentía peor que antes - No, yo fui quien... Mejor, no paso nada, ¿ok? - En eso Harry se puso en pie, algo nervioso, algo intranquilo, mientras Hermione tocaba con sus manos los labios que hacía poco, habían probado nuevamente los del moreno, sintiendo como su estómago tenía una opresión y ella se repetía El es solo mi mejor amigo. Cuando llegó Ron, el búlgaro había terminado de comer y Hermione y Harry habían terminado de empacar - Vamos primero a Grimmauld Place, donde se hospedará Hermione mientras se recupera por completo y el domingo vamos de nuevo a nuestras casas, diciendo que llegamos tal día, ¿De acuerdo Ronald? - Ronald hizo una mueca de disgusto, dado que quería ir a ver su futura esposa - Harry, ¿por qué no llegamos y mañana aparecemos en las casas, diciendo que llegamos un día antes? - Ronald cambió su rostro de disgusto, por uno de súplica a su amigo - Esta bien. Entonces vamos ya. ¿Te quedarás en Grimmauld Place mientras consigues, cierto Herms? - Ella asintió, y con esto Harry solo levantó su varita, dirigiéndose hacia Victor - Suerte, pelmazo. No te olvides lo que hablamos esta mañana; dame la oportunidad de enviarte a Azkaban - Le dijo en susurro al personaje atado en el piso, el cual solo lo miraba con rabia, mientras Ron también le apuntaba. En eso, Harry le lanzó un hechizo para dormir nuevamente y luego de asegurarse que estaba bien dormido, lo desato y lo acomodó en el piso. Así desaparecieron y terminaron en Grimmauld Place, donde acomodaron las cosas de la castaña y se preparaban para llegar al otro día a sus casas, aunque Hermione prefirió ir a visitar a su familia y general el domingo.

El sábado llegó en un dos por tres; Harry había tenido en sus sueños, la repetición de ese beso sorpresivo, y el remordimiento pudo más que la razón y llegó rápidamente a su apartamento, donde sabía, descansaba la pelirroja esperándolo. Ella también estaba en su dilema; las preguntas hechas por Draco el día anterior la tenían confundida, pero también se sentía mal por todo lo que había pasado con Harry. Es así, que cuando Harry llegó, no dejo que desempacara si quiera, cuando se lanzó encima y rodeo la cintura de éste con sus piernas y lo empezó a besar, sin saludarlo aún. Harry, quien también se sentía mal por lo ocurrido, respondió ante los besos de la pelirroja, y más por instinto, ya que por primera vez necesitaba desahogar su remordimiento en la cama teniendo sexo con su novia, la llevo a la habitación. No hubo tiempo para mucho, la ropa salió tan rápido como pudo, las manos de ambos recorrían todo el cuerpo de su pareja, parecían sedientos de placer, no querían darse tregua, él no espero por primera vez a que ella estuviera lista, ella omitió ese detalle, solo quería estar de nuevo con él, quería que con sus movimientos la hicieran gritar para así acallar todo lo que su mente le decía; más de una vez, tuvo que aguantar las ganas de gritar el nombre de aquel paciente, no entendía que pasaba, tenía sus manos en la espalda de él, mientras que él con movimientos bruscos y fuertes la tenía contra la pared, sin querer besarla en los labios, maldiciéndose por no querer hacerlo, por recordar solo a la castaña que había dejado en su otra casa. Gritaron, se besaron, desocuparon toda su ansiedad en ese momento, ninguno de los dos se oía, solo veían en su mente las múltiples imágenes de sus encuentros clandestinos; él, aquel de hace unos años y el último beso que tuvo el día anterior; ella, aquel de hace pocos días y el beso que la hizo hablar de placer; ambos en un mundo diferente, teniendo sexo con la persona con la que no estaban mentalmente, manteniendo una mentira por los secretos que ocultaban, y los remordimientos que su conciencia les dictaba.
Capítulo 6: Maldita confusión...

Después de tanto desfogue de pasión, cayeron rendidos en la cama del moreno, sumiéndose así en un sueño profundo, pero peligroso; la pelirroja se encontraba en su consultorio, confundida aún por no saber si era una palpable realidad; tenía su uniforme y estaba preparándose para atender a su último paciente, cuando sintió que tocaban a la puerta: era Harry quien entraba y cerraba con suavidad - ¿Qué haces aquí? - Dijo Ginny sobresaltada porque Harry nunca había ido a su consultorio, decía que era su espacio laboral - Vine a verte - Decía él, mientras se sentaba lentamente sobre el escritorio de ella, muy cerca de ella - ¿Todo está bien? - Harry sonreía misteriosamente - Claro que si, ¿por qué habría de estar mal? - Ginny lo miró extrañada - Nunca te ha gustado venir a mi trabajo - En eso, el moreno sonreía mientras se acercaba a ella lentamente y le daba un beso pasional. Ella lo rodeaba con sus brazos, mientras él la levantaba lentamente y la ponía sobre él, quien se había acomodado en la silla de la sanadora. En un momento se separaron - ¿No dices tu acaso, que en el trabajo es un espacio para eso, para trabajar? - Harry hacia un gesto en él desconocido para ella, pero que había visto en otro rostro - Solo, quiero arriesgarme contigo. ¿No es eso lo que te gusta acaso? - ella sonreía satisfecha ante la respuesta del moreno, y se acuno en su cuello, dándole unos mordiscos mientras lo acariciaba con su lengua. Él empezó a moverse rítmicamente, incitando a que la ropa fuera de vuelta al piso, mientras ella sentía como su pasión seguía creciendo entre los dos; sin embargo, mientras le mordía el cuello y el lóbulo de la oreja, ella le susurraba cosas - Espere mucho por esto. Sabía que te arriesgarías conmigo, sabía que harías esto algún día... Sabía que te podías entregar a mi, para poder entregarme a ti como debo... - En esto, sintió como la mano de él se escondía bajo su bata y rozaba sus pechos, sintiendo que esa mano no era la de él, tenía otra textura, tenía otro movimiento ya conocido por ella, y al separarse asustada por su descubrimiento, veía la cara de Draco y se veía envuelta en un apasionante momento con él; entonces se detenía y él le decía - ¿Te das cuenta que yo soy el único capaz de arriesgarme por ti? Potter no haría esto, tu lo sabes, y te voy a demostrar que me enfrentaré al mundo si es necesario, por tenerte conmigo, porque se que también lo deseas... - En eso, Ginny se despertó con un pequeño sobresalto, sin acordarse de que estaba en la cama de su novio y volteó de inmediato a buscarlo, sin embargo, él estaba en la ducha hacia unos minutos, con otro rollo en su cabeza.

Había caído dormido, pero no demoro en despertarse ante el recurrente sueño donde el cuerpo de la pelirroja, era reemplazado por el cuerpo de la castaña. Al despertar, se dio cuenta lo que había sucedido, que había cedido ante sus instintos y había tenido sexo con su novia, tal y como a ella le gustaba. Sentía que la había usado, que la había utilizado como su juego de pasión, su juego de remordimiento. Se puso en pie lentamente, entrando en el baño de su habitación. Cerró la puerta y puso un hechizo silenciador en todo el cuarto de baño, porque no quería despertar a Ginny, ni mucho menos que escuchara sus pensamientos prohibidos. En ese momento, se acordó que su mejor amigo, hermano de su novia, le había dicho que tenía que hablar con él - ¿Habrá notado algo? ¿Sabrá de mi confusión? ¿Qué diablos me está pasando? - En eso golpeo la pared por la impotencia de no poder controlar siquiera, algo que era tan suyo como su vida misma: no podía controlar lo que sentía. Se acordó de la rabia que contuvo, al ver a la castaña con esos golpes en su rostro, pero también se acordó que en aquel momento, también se contuvo de abrazarla como debía, y tan solo le dio unos golpes en la espalda, porque su cuñado estaba ahí. Se acordó de cómo Ginny había estado hacía no más de dos horas, cuando él entró y desesperadamente buscaba como resguardarse en él, como buscaba liberarse de algo, de sus...¿demonios? - ¡No! ¡Yo soy el que me debo liberar de mis demonios, soy yo quien debe deshacerse de todo lo que tengo! - Decía para si mismo, mientras abría lentamente la llave del agua caliente, e inconscientemente la combinaba con el del agua fría. Entró a la ducha con ese pensamiento en su cabeza, y cerró los ojos al contacto con el agua; entonces mil imágenes vinieron a su mente: las vividas hace cinco años con su amante de una noche, el beso que había tenido hace no más de 24 horas con la misma castaña, y el haber pensado en ella mientras compartía un espacio íntimo con su novia. Entonces sintió como de nuevo su ansiedad se precipitaba y al verse así mismo, notó como se erizaba hasta el último espacio de su cuerpo, sintió la necesidad de tener a esa castaña ahí para sobrepasarla y hacerla suya. Se sonrojo por sus pensamientos, trató de sacarlos cerrando fuertemente los ojos, pero fue imposible conseguirlo, dado que entre más intentara sacarlos, más se añadían a él todos sus recuerdos. Cerró la llave del agua caliente, para que el agua fría hicieran salir de él todos esos pensamientos, todos esos instintos, pero nada pudo hacer; salió de inmediato y se rodeo una toalla alrededor de su cintura, tal vez podría volver a saciar su deseo con su novia, eso era lo más lógico y justo, pero cuando salía a la habitación, la vio ahí, vestida, lista para irse y de inmediato a él, se le apagó todo el fuego que había tenido hacía unos instantes, todo el fuego que había despertado en él, el simple recuerdo de Hermione, su mejor amiga - ¿a dónde vas? - Fue lo único que se le ocurrió preguntar - Tengo que... mmm... Ir por ropa a mi casa. Ya sabes, aquí no tengo sino solo dos cambios y quiero llevarla para lavar y traer limpia la otra semana - Harry frunció el ceño, en señal de confusión, pero no la detuvo mucho tiempo, porque igual quería estar solo - Está bien, ¿nos vemos en la noche? - Ginny estaba totalmente sonrosada y no podía verlo directamente a los ojos, cosa que Harry omitía porque igual que ella, tenía un secreto y era incapaz de sostener la mirada - No, mejor mañana nos vemos. Con mi madre habíamos quedado de hacerle un almuerzo de bienvenida a Hermione. Por cierto, no te pregunté, ¿ella vino o se quedó allá? Y si vino, ¿Dónde está? - Harry no más con escuchar el nombre de la castaña, sentía como un nudo se generaba en su estómago, y como si le hubieran dado un golpe, se sentía sin aire por el temor - ¿Ella? Claro que vino... Se está quedando en Grimmauld Place. Supongo que cuando encuentre algo se irá de ahí - Ginny no le vio mayor problema a ello - Bueno, por lo menos ya tenemos a nuestra amiga aquí, ¿no? - Harry asintió a la pregunta, haciendo que estaba buscando algo para ponerse. Ella se acercó y le dio un beso en la mejilla; no sabía porque, pero al igual que el moreno, no lo había besado en la boca en todo el tiempo que estuvieron juntos. El moreno por su parte, agradeció en silencio que así lo hubiera hecho, porque sino hubiese tenido que esquivarla - Adiós. Mañana a las doce en mi casa te espero. Avísale a Herms, pro favor - El moreno asintió nuevamente y solo respondió - Adiós -. Luego de la partida de su novia, Harry le escribió una lechuza a su amiga, informándole del almuerzo, y no salió de su apartamento en todo el día, dada su indisponibilidad y la cantidad de cosas que tenía en su cabeza.

No se comunicaron en todo el día con la castaña, quien en último momento había decidido ir a visitar a sus padres y quedarse allá. Así fue que al otro día en la mañana, se retiró nuevamente a la casa de Harry, y al llegar se encontraba una lechuza muy parecida a Hedwig que habían conseguido alguna vez con su amigo. Le llevaba una carta donde le informaba sobre un almuerzo en la madriguera, para su bienvenida. Siendo el medio día, Hermione llegó a la madriguera con muchos detalles y muchas cosas que en algún momento había comprado, ilusionada con volver a Inglaterra, pero que siempre se quedaban guardados porque su ex novio le impedía ir, con alguna estúpida excusa. Todos le abrazaron, todos se alegraron de su presencia, todos estaban felices y se dirigieron a la mesa, donde el almuerzo estaba servido; había un puesto de más, que todos notaron como extraño, y antes que iniciaran las preguntas, Molly tomó la palabra - Bueno, hoy quiero hablar con ustedes sobre algo... mmm... Bueno, sobre alguien para ser exactos - Todos estaban sentados en la mesa, esperando que se tocará el tema del fallecido Fred, sin embargo, cual sería su sorpresa al saber que no era sobre él que quería hablar la madre Weasley - Quiero que todos entiendan y tengan claro, que el errar es de humanos y que el perdonar es de pocos, así que espero que el perdón por parte de ustedes, los haga únicos en este momento - todos se miraron preocupados, en especial porque ya pensaban que los años habían afectado la mente de la señora Weasley - hoy vino a compartir con nosotros alguien, que se acercó hace poco más de dos meses a esta casa, en busca de cariño, de aceptación y de encontrar ese perdón del cual les estoy hablando. Le pedí que viniera para que hablara con ustedes y empezaran a aceptarlo tal y como es, además porque como el mismo dice, los errores los cometió su padre realmente, y su madre también cometió errores al no detener la farsa de vida que tenían - Ahora si todos estaban en la mala, no tenían idea alguna sobre quien se trataba, y la desesperación estaba tocando fondo - Mamá, ¿de quien nos hablas? No veo a nadie por aquí, así que sin más preámbulos, ¡por favor! - dijo Ginny, quien se imaginaba de todo, menos lo que iba a ocurrir minutos después; Molly la miró desaprobatoriamente y antes de llamar a la persona en cuestión, casi con súplica en su voz habló con el resto de la familia - ¡Prométanme que lo perdonarán y aceptarán como parte de nosotros! Sus padres murieron y merece todo nuestro apoyo y comprensión; ¡merece una verdadera familia! Y yo ya lo perdoné - Todos se vieron entre si, y sabiendo que a Molly Weasley no le podían negar nada, todos lo prometieron al unísono. Ella agradeció con la mirada a todos, e hizo unas señas hacia su casa, de donde salió nadie más y nadie menos que... Draco Malfoy.Capítulo 7: ¡Sorpresa!

Todo voltearon a ver quien salía - ¡Draco Malfoy! - Dijo en un susurro más para si misma la pequeña Ginny - Buenas tardes - Dijo Malfoy, denotando algo de temor en su voz, pero fijando su mirada en la menor de los Weasley. Nadie sabía que hacer, si saludar o no; vieron como a Molly se le iba desfigurando la cara, cuando nadie había contestado el saludo del rubio, y entonces todos saludaron casi sin ganas - Buenas tardes - algunos, con tono soez y despreciativo, como Ronald y George, y otros con tono de hacerlo por inercia. - Siéntate aquí al lado mío, querido - dijo Molly, con una gran sonrisa - Gracias Sra. Weasley, pero antes quisiera decir algo... - todos le miraron fijamente, haciendo que el pálido rostro del rubio, se volviera más pálido aún - yo... bueno... yo... - nunca se había visto tan vulnerable a Malfoy, nunca se le había visto esa incertidumbre, entonces increíblemente, fue Harry quien lo animó a hablar - Malfoy, habla que estamos con hambre - lo dijo en tono seco, sin rencor, pero tampoco con el cariño de un amigo, solo un ser más. Draco se acomodó mejor y carraspeo su garganta - Tengo perfectamente claro que ustedes no me quieren en lo más mínimo; pero también soy conciente que eso tiene una razón válida. En el pasado, era un niñito sin criterio propio y solo me basaba en unos absurdos ideales de mi padre; sin embargo ahora, soy más conciente de lo que hago, y vengo a disculparme por todos los malos ratos que les hice pasar, además de pedirles que me acepten en su familia. Yo se que no será fácil, pero las personas cambiamos y se, que será posible - El rubio miró a todos, pero en especial al ojiverde, dado que era quien tenía mayor influencia en el resto - ¿Cómo podremos saber que no mientes? - preguntó de pronto Hermione, quien había notado el temor y las miradas perdidas entre el rubio y su amiga Ginny - porque he cambiado por amor, y solo ustedes saben que ese sentimiento, cambiaría al mundo si tan solo lo dejaran actuar - fue en ese momento, cuando Ginny se sonrojó por completo, aunque las únicas que lo notaron fueron Luna y Hermione, y antes de que pudieran reaccionar ante tal acto, Harry tomó la palabra - Siéntate Malfoy. Más tarde hablaremos tu y yo. No se que opine el resto, pero yo tengo mucha hambre y quisiera comer - el moreno recorrió a los presentes con la mirada y todos asintieron, mientras Molly le brindaba una sonrisa maternal; sabía que había hecho lo correcto, y lo mejor, no tenía idea que la llegada de aquel rubio ese día, le ayudaría para alejarse un poco de todas las vueltas que estaba dando su cabeza.

Cuando terminó el almuerzo, el ambiente se tornaba entre incómodo y poco acogedor, contrario a lo que siempre daba la Madriguera a sus visitantes; sin embargo, después de un delicioso postre, Ron y Harry tomaron la vocería para hablar con su antiguo enemigo, Draco Malfoy, en un espacio alejado del comedor. - ¿Qué buscas realmente, Malfoy? - Hablaba primero Ronald, quien era el más consternado con la noticia - Algo que ustedes siempre han tenido y que yo, por culpa mía y de mi familia, he evitado... - Harry lo miró desconfiado - Busco amigos. Pero amigos de verdad. Busco una familia a la cual querer, respetar y que me quieran. Busco eso, amor - Ronald miró a Harry con una sonrisa notoriamente sarcástica - ¿No te parece extraño? ¿Después de tanto tiempo? - Harry no respondió a la sonrisa, por el contrario siguió mirando fijamente a Draco - ¿Hace cuanto te diste cuenta que te ha faltado eso, Draco? - Ron hizo cara de asombro, cuando Harry llamó por su nombre al de la mirada grisácea - Hace casi ocho meses Harry, cuando me vi totalmente solo, cuando me di cuenta que quien se debió unir a un buen grupo aquel primer año, era yo, y no incitarte a que estés con mis amigos - hizo una seña cuando se refirió a aquellos que lo acompañaban en el colegio - ¿Hace cuánto murieron tus padres y por que? - Draco estaba totalmente vulnerable, cuando se tocaba ese tema. Sabía perfectamente que así se ganaría a Harry - Mi padre siguió con la loca idea de seguir a Voldemort por sobre todas las cosas - Ron hizo una cara de desagrado cuando se nombro a la persona a quien le habían temido por tanto tiempo - empezó a organizar de nuevo a los mortífagos, y fue haciendo cada vez más y más adeptos. Mi madre me había contado lo que paso aquella noche, y a su vez, yo le conté lo que había pasado en la sala multipropósitos, por ende, no estaba para nada de acuerdo con lo que mi padre estaba haciendo. Esa noche, él descubrió que por primera vez en la vida, ella no lo estaba apoyando, y fue entonces que planeó una salida: iba a matarla. Pero cuando se encamino en un automóvil conducido por él, para simular un accidente, realmente perdió el control y cayeron a un precipicio, donde murieron al impacto. El automóvil no explotó, no tenía porque, dado que estaba siendo alimentado con otra sustancia mágica, en vez de gasolina, y así pude reconocer los cuerpos - Draco miró a Harry, mientras Ron entendía hacia donde iba la pregunta del moreno - ¿Qué pasó con los seguidores de tu padre? - Draco iba a seguir precisamente con esa parte, cuando el moreno preguntó - al verse sin líder, desaparecieron y tiempo después fueron encerrados en Azkaban - Dijo Draco casi en un susurro - ¿Hace cuánto fue eso? - Hace dos años - Respondió éste - ¿por qué tardaste tanto en darte cuenta que estabas solo? - el rubio dejo entrever lo ofuscado que se sentía al respecto - Porque aún creía en una mujer que no me amaba, y que al ver que yo no iba a seguir en el lado oscuro, me abandonó sin más ni más - Harry miró a Ronald; él entendía por lo que estaba pasando, él sabía lo que era estar sin sus padres y sabía lo que era estar decepcionado de alguien. Ronald asintió con la cabeza, al ver lo que iba a ocurrir - Va a ser difícil Draco, pero no podemos más sino intentarlo - Dijo Harry estirando su mano, en son de paz - Gracias - Dijo Draco sonriendo y estirando su mano también, apretando la mano de Harry. Ronald, a quien no le gustaban tantas formalidades solo atinó a invitarlo a su matrimonio - Bueno pues, espero que en verdad hayas cambiado Malfoy. Mientras tanto, y dado el cariño que te ha tomado mi madre, solo me resta invitarte a mi matrimonio con Luna el 12 de octubre - Draco sonrió y agradeció el gesto, aceptando la invitación. George y Bill llegaron cerca de ellos, donde vieron que las cosas estaban más calmadas, y luego fue Arthur quien se acercó, y llamó a Draco para una conversación a parte, la cual llegaría a un feliz término horas más tarde.

Ni Luna, ni Hermione tocaron el tema del nerviosismo de Ginny cuando Draco apareció a escena en la hora del almuerzo. Arreglaron todo, mientras Molly les contaba como se había acercado aquel joven, y se había ganado su confianza - Seguramente Harry lo entenderá - dio la castaña con algo de resignación - Yo se que te trató mal Hermione, pero él ha cambiado. En verdad - Le dijo Molly dándole leves golpes en la espalda - Ya viene Draco con mi padre, y los otros están sonriendo: lo han aceptado - Dijo Ginny, como si fuera una máquina repitiendo cosas - Era normal, Harry lo entendería por lo de sus padres - Ginny la miró, y con un poco de... ¿celos? Miró de reojo a Hermione al notar que sabía más de su paciente que ella misma - pues, espero que en verdad haya cambiado - con eso, Luna cerró el tema y se dispusieron a ir a la sala, donde ya llegaban todos y Fleur estaba con Victoire. Llegada la noche, y después de muchas evasivas de Ginny para estar cerca de Draco, todos se fueron, incluso los padres Weasley, quienes iban a compartir una semana junto con su hijo Bill y su familia; Ginny se quedó en casa, dado que no quería irse con Harry, y el moreno aprovechó para llevar a Hermione a Grimmauld Place junto con Ron y Luna, mientras Draco desaparecía. Al verse sola, Ginny apagó todas las luces de su casa, y se disponía a subir a su habitación, cuando sintió unos golpes en la puerta - ¡Ronald Weasley, te dije que verificaras si se te quedaba al...! - Cuando abrió la puerta, quedó con la palabra en la boca al ver a un rubio sonreírle galantemente - ¿Te sorprendí? - Ginny volvió a sentir ese temor de aquella tarde cuando lo vio; volvió a sentir como el mundo se le caía a los pies y surgía de la nada, para simular un buen estado. El rubio mientras tanto paso a la sala de la Madriguera, mientras Ginny continuaba de pie esperando en la puerta que todo fuera un sueño - ¿Por... Por que lo hiciste? - dijo entre nerviosa y ansiosa, cuando por fin había salido de su trance y cerraba la puerta para dirigirse al rubio, aunque un tanto alejado - El amor implica riesgos, ¿sabías? Y si me mataba Harry por venir acá, valía la pena... Pero como mi idea no es morir por amor, sino vivirlo, entonces decidí usar otras tácticas, que por cierto me ayudaron a crecer - Ginny lo miraba asombrada. ¿Qué había pasado con aquel rebelde que iba en contra de todos los que no estaban con él? Mientras ella se cuestionaba, él se acercaba lentamente hacia ella - ¿me vas a volver a atender en tu consultorio? - preguntó susurrándole cerca del oído, mientras su respiración se agitaba lentamente - Yo... La verdad es que... Yo... - Draco sonrió ante la actitud de la pelirroja - ¿No que te gusta tanto el riesgo Ginevra? - En la voz de él, escuchar su nombre era tan.... excitante; volteó su cara y lo vio a los ojos, tratando se simular rencor, pero solo logró que el rubio la tomara entre sus brazos y la subiera a su habitación, mientras acallaba todos los pensamientos de la sanadora con sus caricias y roces exactos - ¡Esto no está bien Draco, aquí nos podrían encontrar...! - Decía Ginny en un intento inútil de detener lo que iba a suceder - Eso no importa, si me acerqué a tu familia es porque quiero estar contigo - Le dijo el rubio, quien agitadamente la recostaba sobre la cama y paseaba sus dedos en las piernas de la pequeña Weasley, haciendo que ella entrara cada vez más en calor. Cuando ya la había desnudado por completo, y el ya tenía al descubierto su cuerpo perfectamente creado, ella lo tomó por el cuello y acercó sus labios al oído de él, susurrándole unas palabras mientras jugaba con su oreja - ¿en verdad me amas? ¿O estás... esperando... algo más... a...? - No pudo terminar sus palabras, el rubio estaba jugando con sus manos en el cuerpo de ella, haciendo que la respiración se entrecortara cada tanto y no pudiera más que gritar su pasión - ¿te parece poco arriesgar mi vida estando aquí contigo? - la levantó bruscamente, para que ella rodeara sus piernas alrededor de la cintura de él, listos para el momento de entrelazar sus cuerpos por completo. Ella sonrió, pero entonces escucharon como abrían la puerta de abajo y gritaban - ¡Ginny, soy yo! ¡A Harry se le quedaron las llaves del apartamento y me está esperando afuera de éste! - Ginny se asustó, mientras Draco la llevaba hacia el baño de inmediato, mientras la seguía besando y acariciando. Ron al ver que no contestaba, subió de inmediato y en vez de entrar a la habitación de Ginny, se dio cuenta que del baño salía el sonido del agua cayendo - ¡Ginny! - Gritó Ron de nuevo al ver que no había contestado. Mientras tanto, Ginny tapaba la boca de Draco, quien estaba igual de mojado que ella al entrar en la bañera - ¡Ron, ¿qué haces aquí?! - Ron no sintió ese aire de temor que tenía su hermana en la voz, ni tampoco notó esos sonidos de juego en el agua que salían de aquella habitación de baño - ¡A Harry se le quedaron las llaves y vine a recogerlas porque me está esperando en el apartamento de él! ¡Ya dejamos a Herms en la casa de Harry, junto con Luna! ¿Estás bien? - Draco le seguía besando, mientras ella trataba de concentrase en responderle de forma normal a su hermano, que estaba tan solo al otro lado de la puerta - ¡Si Ron, todo bien. Cierra bien al salir! ¡Adiós que casi no te escucho! - Dijo ella, mientras sentía como la lengua de Draco jugaba entre sus piernas y subía lentamente hasta su boca y la tomaba por los muslos, mientras ella se apoyaba en la pared del baño - ¡Adiós! - gritó el pelirrojo, bajando las escaleras rápidamente y cerrando la puerta tras de si. Apenas escucharon la puerta trancarse, el rubio embistió con toda su fuerza a la hermana menor de los Weasley, sin darle tiempo de arrepentirse y tapando su boca con sus labios, por si su hermano estaba cerca. Iniciaron un movimiento continuo, indefinido pero que dejaba la sensación de estar en otro mundo. Cuando él se había asegurado que ya nadie los molestaría, dejo de besar los labios de aquella mujer que lo volvía loco y empezó a traspasar sus límites en el cuello de la misma, mientras ella se dejaba llevar por el ritmo y gritaba toda la pasión contenida; ahí pudo hacerlo, sin mentir, sin disimular nada, sin taparse la boca con su mente - ¡Draco! - gritaba con cada movimiento brusco del rubio, cosa que a él le hacía sonreír y sentirse renovado a cada grito - ¡Ginevra! ¡Soy tan tuyo, como tu eres mía! - le dijo el rubio cerca del clímax, haciendo que ella sonriera y él solo tomara con tal sonrisa, la fuerza suficiente para culminar con ese momento de pasión desenfrenada, donde ella recostó su cabeza en el hombro del rubio, quien lentamente se fue cayendo en la bañera hasta quedar sentado y con la pelirroja sobre él, mientras los dos sonreían placidamente - ¿Me vas a... volver a atender en... tu consultorio? - decía Draco mientras el agua caía en su rostro y junto con su respiración agitaba, interrumpía sus palabras - Tengo miedo. Eso aún... no lo sé - dijo ella, mientras con dificultad se ponía en pie, cerrando la llave de la ducha y poniéndose una toalla sobre su cuerpo, mientras el rubio sonreía por lo bajo, sin soltarle la mano.Capítulo 8: Peleas y decepciones

Esa noche, mientras Draco y Ginny se fundían en pasión, Harry Potter y su mejor amigo Ronald Weasley, quien era también cuñado del moreno, empezaban una conversación que tendría altibajos en el tiempo que duraría. Ron había salido de su casa, sin sospechar siquiera que su hermana, la pequeña Ginny, a quien había celado tantos años en el colegio y a quien por fin le había aceptado una relación con su mejor amigo, estaba en aquel baño con un rubio que él odió por mucho tiempo, y que ahora, por cosas del destino, estaba empezando a aceptar. Se dirigió al apartamento del moreno, quien lo esperaba afuera, dado que había dejado las llaves en la Madriguera - ¡Toma! ¡Estaban sobre la mesa de la sala! - le dijo el pelirrojo a su amigo, lanzándole las llaves por lo alto - ¡Gracias Ron! - respondió el moreno, mientras atrapaba ese juego brillante y enlazaba una llave con la chapa de su casa. Al entrar, se notaba la organización de Harry, y un poco de la locura de Ginny - Bueno Ron, siéntante, ya sabes que estás en tu casa. ¿Quieres una cerveza? - Le dijo Harry mientras se dirigía a la cocina - Si Harry, gracias - Respondía el pelirrojo acomodándose en el sillón más amplio. Esperó a que el moreno llegara y recibiendo la cerveza, esperó a que se sentara - Bueno viejo, cuéntame, ¿qué necesitas? - Dijo Harry, acomodándose en una sillón antiguo, el cual era su favorito - ¿Qué está pasando con Ginny? - Harry frunció el ceño, en señal de no entender a que se refería, a lo cual Ron continuó - ¡No hagas esa cara Harry! ¿Qué está pasando con Ginny? ¡Pareciera que la estuvieras dejando de querer! Mira hoy, por ejemplo, ni siquiera quisiste ir por las llaves de tu apartamento a mi casa, sabiendo que ella estaba sola - Harry entendía a lo que se refería su amigo. El problema, es que sabía que con él no era la mejor persona para desahogarse, dado que era su cuñado también - Ron, hoy simplemente no quise ir porque... - Se cogió la barbilla en señal de preocupación - Harry, ¿sabes que a pesar de ser mi hermana me puedes contar todo, cierto? - El moreno dudó en contestar un momento - Viejo, llevo más de cinco años con tu hermana y he aguantado sus manías y demás; he soportado que odie el romance y que siempre quiera todo como de afán... Obviamente todo eso, con la condición que en nuestro aniversario, me dejara ser todo lo estúpido y cursi que soy con ella. Pero este año... Se le olvidó todo eso, es más, se le olvidó en que fecha estábamos - Ron escuchaba atentamente a su amigo, mientras éste desahogaba un poco - ¿Hablaste con ella al respecto? - Harry negó enérgicamente con la cabeza - ¿Piensas hacerlo? - Harry miró fijamente a un punto indeterminado de la sala - No... No lo se, no creo, lo dudo - Dijo Harry - ¿La amas aún? - Harry quedó estático ante la pregunta, sintiéndose incómodo mientras pensaba la respuesta...

Esa noche, Luna y Hermione se quedaron en Grimmauld Place, dado que tenían mucho de que hablar y llevaban mucho tiempo sin intercambiarse correspondencia - ¿Qué terminó de pasar con Victor? - Dijo Luna mientras se acomodaba en la otra cama con una copa de helado - Lo dejamos allá dormido, pero no se si venga a buscarme - Hermione se acomodaba en la otra cama, también con una copa de helado - Eso ya lo se, pero quiero saber que paso entre ustedes - La rubia notó como Hermione entristecía su mirada al entender mejor la pregunta - No se... Supongo que los celos. Llevábamos tanto tiempo sin saber de Inglaterra, que pensó que me alejaría en la primera oportunidad. Y la idea que Ron me nombrara como madrina de su matrimonio, lo hizo dudar de mi - Dijo en tono melancólico la castaña - ¿tu todavía sientes algo por Ronald? Dime la verdad, no importa quien sea yo - Hermione sonrió ante la pregunta de su amiga - No nena, para nada. Yo no siento por Ronald nada más que un cariño fraternal. Es como mi hermano mayor, y ya no lo veo como un hombre - Luna suspiró aliviada. Al parecer eso también le incomodaba un poco, entendiendo también al búlgaro - Gracias - alcanzó a escuchar la castaña, el susurro que había dado la rubia - Luna, quiero que quedes totalmente convencida que Ron para mi, no es más que eso... No me interesa como nada más. Además, ahora no estoy para entablar una relación con nadie, sigo queriendo a Victor y no lo he olvidado - Luna subió la mirada y extrañada le respondió ante el comentario - ¿Lo sigues queriendo? ¿Es decir que no lo amas? - Hermione se recostó en la cama, con los brazos cruzados sobre su rostro, como evitando la luz - En realidad Luna, no estoy segura de si alguna vez lo amé - Unas lágrimas salieron sin querer de sus ojos, y para disimular se sentó bruscamente y se excuso con la rubia, mientras iba al baño a enjuagarse su cara. Cuando volvió nuevamente, Luna se dio cuenta que no era oportuno seguir hablando del tema, así que lo cambió de inmediato - ¿Tu sabes que pasa entre Ginny y Draco? - Esa pregunta era la pregunta que estaba rondando por la mente de la castaña, desde horas de la tarde, hasta que Harry se ofreció a llevarla a la casa - No se, pero creo que algo raro está pasando ahí. ¿Viste como se puso de nerviosa al verlo? ¿Y también viste como la miraba, como si estuvieran siendo cómplices de algo? - Luna comía su helado tranquilamente, cuando entrecerró los ojos mientras recordaba y pensaba en los hechos - Tu sabes de casualidad, ¿cómo andan las cosas entre ella y Harry? - Hermione, quien podía disimular un poco más, simplemente junto sus manos sobre sus piernas al escuchar el nombre del moreno - No se, pero creo que no están bien. Tu sabes que con Harry no me hablo hace mucho, al igual que con Ginny - Luna no notó los movimientos nerviosos de la castaña y siguió comiendo helado - ¿Pero no hablaron nada mientras estuvieron allá en Bulgaria? - la castaña estaba muy nerviosa, y se acordaba del beso que se habían dado en aquel extraño momento - No Luna, no hemos hablado de casi nada. La verdad es que estábamos pendientes de Victor y el trasteo, pero no nos hemos sentado a hablar como lo estamos haciendo nosotras - En eso Luna solo rodó los ojos, como diciendo Por favor, que tontos - Bueno, igual creo que esa relación durará muy poco tiempo; me duele decirlo, pero tanto Harry como Ginny son muy prevenidos con sus sentimientos y no se entregan hasta que no están seguros - Hermione volteó a verla, mientras dejaba su tazón de helado desocupado sobre la mesa - ¿Acaso no se aman? - Luna la miró fijamente - No, yo estoy segura que ella está con él por la estabilidad que él le da a pesar de no darle lo que ella busca, y él está con ella porque le da hartera buscar más - Hermione quedó sorprendida por la respuesta, mientras se imaginaba así misma con Harry, como algo más que amigos.

El moreno se puso en pie sin responder la pregunta de su amigo, haciendo que éste se pusiera frente a él - ¿La amas Harry? - Volvió a preguntar Ron, mientras sujetaba su brazo, evitando que se escapara a la cocina evadiendo la pregunta - Yo... ¡Suéltame Ronald! - sacudió el brazo, quitando la mano de su amigo - ¡Lo sabía, eres un idiota! - Dijo el pelirrojo empujando a Harry - ¡No entiendes nada! Esto se está acabando y al mismo tiempo, me está matando. Ella es indiferente, ¡pareciera que solo estuviéramos juntos para tener sexo! - Dijo Harry, volteando a ver a Ronald, quien tenía una mirada de desprecio hacia él - ¿La amaste alguna vez? Porque si no, ¿Para que estabas a su lado? - Harry fue ahora quien lo miró desdeñosamente - ¡Obvio que la ame Ronald! ¿o es que acaso no recuerdas que le pedí matrimonio hace un par de años, y ella me pidió que esperara para que ayudara más en la casa? - Ron no escuchaba razones - ¡Eres un idiota! ¡Dejaste que perdiera más de 7 años de su vida a tu lado, ¿y para que? Para que ahora digas que no la amas! - en eso, sintió que no podía contener la rabia de ver como su mejor amigo, estaba dejando quemar los años de juventud de su hermana, sabiendo que posiblemente él no sería la persona con quien ella estaría el resto de su vida, así que cerró su puño y se lo puso en toda la cara del moreno, haciendo que éste se cayera hacia atrás sin poder esquivarlo - ¿Qué diablos te pasa Ron? ¿No entiendes tampoco mis sentimientos? ¿Acaso eso no importa? - Harry se puso en pie, y tomó del cuello de la camisa a su amigo, cayendo ahora los dos al piso - ¿cómo puedes hacerle esto a mi hermana? ¿Qué no sabes que ella te ha amado desde que te conoció? - Ron también había puesto sus manos sobre el cuello de la camisa de su amigo - ¡Porque lo se es que he tratado de revivir esto, pero no es solo culpa mía que el amor se muera Ron! ¿Acaso no paso eso con Hermione? ¿No te paso eso hace casi seis años? - Ronald lo volteó de un golpe y quedó sobre él, sin soltarle el cuello de la camisa - ¡Es diferente, nosotros no alimentamos el amor, eso hizo que todo se fuera para la porra! - Harry reaccionó y con toda la fuerza, golpeo a su amigo, alejándolo de él - ¿Cómo sabes tu que tipo de relación manejamos nosotros con Ginny? ¿Qué sabes tu si solo estamos juntos por saciar nuestras ansias de placer? ¿Alguna vez le has preguntado a ella si me ama? ¡Porque estoy seguro que no es así! ¡Esta vaina se convirtió en rutina, y si estamos juntos es por eso, la maldita rutina! - Harry por fin aceptaba que ya no sentía mucho por Ginny, sorprendiendo no solo a su amigo, sino también a si mismo - ¿Ella no te ama? ¿Estás loco...? - Harry no lo dejo terminar la pregunta - ¡Ayer tuvimos sexo! - Eso desarmó a Ron. Una cosa era saber si amaba o no a su hermana, pero al punto de saber sus intimidades, eso era un horror - Todas las parejas lo tienen Harry - dijo el pelirrojo bajando un poco la voz, por la incertidumbre que le generó el comentario de Harry, y su actitud al respecto - No Ron. Las verdaderas parejas hacen el amor, nosotros ayer tuvimos sexo - Paso su mano sobre su desordenado cabello, notando preocupación, dolor, decepción... Ron no supo que decir. Se levantó lentamente, y mientras tanto, recogía algunas cosas que habían caído por los golpes y demás. Harry hizo lo mismo. Cuando todo estuvo ordenado, Ron retomó la palabra - Lo siento Harry, yo no debo meterme en esas cosas. Menos cuando no se exactamente lo que está pasando - Dijo Ron sentándose nuevamente - Harry, quien estaba de pie cerca de la ventana, con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, denotando impotencia en su actuar, volteó a verlo - Tranquilo Ron. Yo también te entiendo. Es difícil que tal vez, estén abusando de los sentimientos de alguien querido - Ron sonrió por lo bajo - ¿Y que vas a hacer? - Harry entendió la pregunta de su amigo - Esperaremos a que pase tu matrimonio viejo, tampoco lo quiero dañar, ya me di cuenta lo fuerte que golpeas - Harry se toco el rostro donde Ronald lo había golpeado, mientras Ronald hacia lo mismo y sonreían - ¿Vas a buscar a alguien más? - Harry no respondió directamente - Solo quiero esperar a ver que pasa en tu matrimonio amigo - Ron notó la evasiva y se dio cuenta de la confusión del moreno - ¿Ya tienes a alguien más? - Harry recordó el beso con Hermione, que había sido porque él mismo lo había buscado y recordó como ella había respondido al mismo. Paso sus manos sobre su cabello en señal de cansancio y confusión, dejándolas reposar en su nuca - No lo se viejo, y no quiero hablar de eso ahora - Ron se puso en pie sin hacer comentario alguno sobre la respuesta de su amigo, y se despidió para luego dirigirse a su apartamento. Algo por dentro le decía que debía indagar más, pero también algo por dentro le reprochaba el hecho de meterse en la vida de sus amigos, sin saber realmente por lo que están pasando.Capítulo 9: Lo que mi conciencia calla

Esa noche Harry no durmió nada - ¿No la amo? - Se repetía constantemente. Incluso, más de una vez se puso en pie, y en el baño, como si estuviera dirigiéndose a otra persona, se dirigía al reflejo de su espejo - ¿Ya no la amas? - Y él mismo, muy a su pesar se devolvía la respuesta - ¡No! - Harry estaba desesperado. Daba vueltas en su cama intentando dormir, sin saber siquiera que habían un par de amigas discutiendo sobre el mismo tema, en su otra casa.

La castaña llevó las copas desocupadas a la cocina, donde Luna la alcanzó - Herms, ¿Tu siempre creíste que esos dos deberían estar juntos? - Luna no tenía idea que en ese momento, Hermione no estaba para contestar, pero aún así la castaña tomó las cosas con calma y tratando de desviar su respuesta - ¿Por qué lo dices? ¿Acaso tu esperabas algo diferente? - Luna la miraba, mientras lavaba las copas - No se. La verdad nunca vi a Harry con Ginny; aunque debo decir que hasta hace unos dos años, eran la pareja perfecta... - Luna se quedó pensando un momento, mientras Hermione se secaba las manos - Obvio, si Ginny hubiera aceptado la propuesta de matrimonio de Harry, todo sería diferente ahora por... - Hermione no la dejó terminar la frase - ¿Cómo has dicho? ¿Harry le pidió matrimonio a Ginny? - Luna notó que nadie más sabía sobre ese pequeño detalle, solo ella y su prometido - Bueno, pues... Este... Si, eso intentó hacer, ¿no? Pues... - Hermione se sentó lentamente, apoyando sus manos sobre la mesa que estaba en la cocina, donde años atrás se reunían los de la Orden - ¡No tenía ni idea! ¿Tanto me perdí por estar lejos? - Unas lágrimas, amenazaban en salir sin menor esfuerzo, cuando la castaña se cubrió su rostro con sus manos. Luna se puso en pie y se acercó para abrazarla - No fue tu culpa alejarte Herms, tu y yo sabemos que Victor no te dejaba salir ni nada y... - Hermione le interrumpió con un fuerte sollozo - ¡Y yo no tuve la más mínima delicadeza de comunicarme, Luna! ¿Soy tan mala amiga? - Luna veía como su amiga seguía sollozando, y la acariciaba la espalda en señal de apoyo - Herms, tu nunca has dejado de ser la mejor de las amigas, solo que alguien te tenía encerrada, eso es todo - la castaña se puso en pie lentamente, agradeciéndole con una sonrisa a Luna por el apoyo que le estaba dando y se secaba las lagrimas con sus manos - ¿Qué dices si vamos a dormir? Tu mañana trabajas, ¿no? Y ya es hora de empezar con los preparativos, es decir, empezar con mi función de madrina - Luna sonrió abiertamente, acordándose el motivo por el cual Hermione había vuelto - Si tienes razón, vamos para arriba, pero antes de acomodarse por completo, Hermione no pudo evitar soltar unas cuantas palabras con respecto a lo que habían hablado antes con Luna - Ellos ya no van a seguir juntos. ¡Ginny es una tonta por haber rechazado a un hombre como Harry! - Luna volteo, dado que ya se había acomodado en la cama, y la miró con los ojos muy abiertos - ¿A que te refieres? - Hermione volteó y la miro fijamente - ¡A eso mismo Luna! ¡Es una completa tonta! ¡Harry es uno de los mejores hombres del mundo, como para haber sido desperdiciado de esa manera! - Luna no entendía exactamente hacia donde iba la conversación, pero solo su razón respondía ante los comentarios de su amiga - Herms, tal vez sea que tanto para Harry como para Ginny, hay otras personas destinadas... Y quien sabe, tal vez estén más cerca de lo que nunca pensaron - Ahora fue Hermione quien la miró extrañada - ¿A que te refieres Luna? - la rubia sonrió por lo bajo - A que todo parece estarse dando, para que las personas que antes no se veían claramente, se unan de una vez por todas... Hasta mañana herms - la castaña quedó confundida, pero Luna sabía que entre su amiga y Harry, había algo más que una amistad. Pronto se destaparía todo y de una forma u otra, todos estarían conformes. Mientas tanto Hermione se quedó pensando en las palabras de Luna, por lo cual, al igual que el moreno, quien se encontraba en otro lado de la ciudad, daban vueltas en sus camas, tratando de conciliar el sueño perdido.

Draco salió de la bañera, y se acomodó una toalla alrededor de la cintura. Siguió a la pelirroja al cuarto de ella, y mientras recogía el desorden que habían armado, él la tomó por detrás, rodeando a la pequeña por la cintura con sus fuertes brazos - ¿Lo amas? - Preguntó imprudentemente, después de ese momento tan excitante que habían pasado - No - Dijo secamente la pelirroja - ¿Por qué sigues con él entonces? - El rubio seguía su imprudencia, pero cabe resaltar que le habían dado camino para ello - Porque él si me ama, y no quiero lastimarlo - Dijo ella razonando un poco - ¿Cómo sabes que te ama? - Volvió a preguntar Draco, besándole la mejilla. Pero Ginny en esta oportunidad no respondió - ¿Te lo ha dicho? - En ese momento la pelirroja volteó y lo vio a los ojos directamente. Los castaños ojos de la pequeña se estrellaron con los grises de él, y entonces el rubio entendió que su respuesta iba a ser negativa - ¿Desde hace cuánto viven esa farsa? - Ella lo abrazó; en medio de todo, le dolía que una relación que tanto había ansiado se hubiera acabado, sin siquiera saber cuando - Hace dos años, más o menos, cuando rechacé su propuesta de matrimonio - Draco abrazó con más ahínco a la pequeña en sus brazos - ¿Por qué lo rechazaste? - Al parecer nadie le había preguntado realmente lo que había sucedido. De eso acababa de caer en cuenta Ginny, cuando recordó que al moreno le había mentido vilmente sobre sus razones, y ni siquiera su amiga Luna le había preguntado - No estaba preparada - Draco aspiraba su olor, embriagándose completamente de su fragancia - ¿Y ahora? ¿Lo harías? - Ginny se separó un poco y volvió a fundir su mirada con la de él - Si, pero no con él - Draco sonrió al mismo tiempo que Ginebra lo hacía - Pero aún no quiero terminar con él. Así que tendrás que esperar un tiempo - Draco se le quitó la sonrisa. No entendía porque hacía esto esa pequeña. Lo tenía totalmente idiotizado, y aún así, no quería estar con él ¿Qué pasaba? La soltó suavemente y se alejó un poco recogiendo su ropa lentamente - En ese caso, seguiré en tratamiento hasta que te definas. Pero no me pidas que me quede solo, porque no te puedo dar mi vida así no más, sin tener garantía alguna que quieres estar conmigo - la pelirroja lo vio confundida. Le entendía, pero ella no iba a terminar de un día para otro con su novio de más de siete años - ¿Esperas que me vaya tras de ti, dejando algo que lleva más de siete años? - Draco la miró mientras se vestía, haciéndole entender que ya había dado la respuesta a esa pregunta - ¡Estás completamente loco! - En eso, él se puso en pie y se acercó a ella - Te demostraré Ginebra Weasley, que él ama a otra persona y que tu me amas a mi... Pero debes prometerme que no disgustarás ni con él, ni conmigo, ni con ella - La mirada castaña de ella denotaba temor, pero a la vez lo retaba - ¡Demuéstralo! - El sonrió y la beso levemente en los labios - No te preocupes, así lo haré - Así salió de la habitación, poniéndose su chaqueta y dejando a una Ginebra Weasley totalmente confundida.

Harry por fin pudo dormir. Llevaba poco más de dos horas dormido, cuando sintió que golpeaban a la puerta de su apartamento - ¡Voy! ¿Es que tienen mucho afán? ¡Esperen que ya voy! - Decía desde su habitación. Los golpes eran incesantes, haciendo que el moreno se exasperara no más con abrir mejor los ojos y ponerse sus lentes. Cuando abrió, encontró a Hermione parada en su puerta con una mirada de rabia y desilusión al tiempo. Harry quedó estático al verla, pero ella siguió al apartamento como si nada - ¿Por qué no me escribiste para contarme? - Harry estaba confundido, no sabía a que se refería su amiga, además porque su mente estaba volando con ella al lado Está hermosa hoy; disgustada y todo, la veo más linda... Que bella que estás Su mente le jugaba una mala pasada, hasta que Hermione vio que el moreno no le ponía mucha atención y no había cerrado aún la puerta - ¿No me vas a responder o que? - la castaña estaba muy disgustada, pero con ese comentario logró sacar del trance a su amigo - ¿ehhh? ¿Qué dices? - Harry cerró la puerta lentamente - ¿Por qué no me dijiste que te ibas a casar? - Harry la miró confundido - ¿Yo me voy a casar? ¿Cuándo y con quien? - ahora que ya estaba más centrado sonrió fuertemente ante la pregunta de la castaña - ¿No le pediste matrimonio a Ginny? ¿Hace dos años? ¿Por qué no me contaste? - Harry entendió todo y se le borró la sonrisa de sus labios - ¿Quién te contó? - Ella respondió sin dejar de mirarlo a los ojos - ¡Luna! - El moreno se sentó en su sillón favorito, con las manos cubriendo su rostro, como si no quisiera recordar - Ese fue el peor error de mi vida, si me permites decírtelo. Y no te lo conté, porque quería sorprenderte con un matrimonio, no con una negativa - Hermione suavizó sus movimientos, se calmó al ver a su amigo en ese estado y se acercó a él lentamente, como lo había echo años atrás, cuando él había descubierto la verdad de su padrino - ¿Qué pasó? - le preguntó retirando las manos de su rostro, mientras se arrodillaba frente a él y lo miraba fijamente, sin soltar sus manos. Él la miró ante tal acción, y aunque sus deseos le pedían saborear esos labios que tenia al frente, no sucumbió ante ellos y apretó con fuerza las manos de ella, y las llevo de nuevo a su rostro - ¿Sabes? Anoche me di cuenta de algo - Hermione lo miró con el ceño fruncido, pero él no lo notaba, dado que tenía su rostro escondido bajo las manos de ella y él, entrelazadas - ¿De que te diste cuenta? - él sonrió escuchando su voz paciente, esperando una respuesta - Me di cuenta que desde ese momento, desde el día que me dio la excusa más estúpida para no casarse conmigo, no la amo. Tampoco la odio, no me malinterpretes, pero creo que todo se acabo y nos dejamos llevar por la costumbre y la necesidad de placer que teníamos el uno del otro - Hermione movía sus pulgares inconscientemente, acariciando así el rostro del moreno, a quien se le notaba la tristeza en su voz - Harry, ¿se lo has dicho? - él negó con la cabeza - ¿se lo piensas decir? - él suspiró profundamente, como quien tiene una herida que no quiere sanar y doliera mucho - Si lo voy a hacer, pero antes necesito estar seguro de algo - respondió después de unos segundos el moreno, y bajo las manos entrelazadas, mirando fijamente a Hermione quien no entendía a que se refería - ¿De que tienes que estar seguro? - Entonces el moreno se acercó a ella y la beso. La beso con todo el amor que tenía, la beso con todo el amor que tenía guardado hacía tanto tiempo. La besó con pasión y dureza, con carácter y decisión, besó a Hermione Granger la mujer, no su mejor amiga. Ella no se resistió. Ella no había amado a Victor, y siempre estaba buscando lo que le faltaba. Estaba buscando un sabor de labios conocido pero no identificado plenamente, buscando un roce que la hiciera exaltar con solo un toque, buscando que su corazón saltara a una velocidad como la que estaba presentando en ese momento. Fue así como se dejó llevar y soltó sus manos, para rodear el cuello de su amigo con sus brazos, mientras éste la halaba un poco más hacia él. Cuando el aire parecía no tener por donde colarse, se separaron - Tengo que estar seguro que quiero a otra persona. O que tal vez la amo... - Hermione quedó quieta, todo lo que había sentido era tan real, tan palpable, tan... Se puso en pie y se fue hacia la puerta. Harry no hizo ningún movimiento para tratar de detenerla - ¡Lo sé! ¡Se que tienes que pensarlo, pero también debes sentirlo... Porque yo ya lo hago! - Hermione estaba de espaldas a su amigo, al igual que él a ella. Escuchó sus palabras como si fueran duros golpes a su razón - Solo tengo que pensar Harry. ¡No me presiones por favor! - la castaña salió del apartamento del moreno, con una confusión inmensa en su mente, mientras el otro joven se encontraba con una sonrisa en sus labios - Es verdad, estoy un poco más que queriéndote, y un poco menos que enamorado de ti - Se dijo a si mismo el moreno, sabiendo que ella ya se había ido de su apartamento.Capítulo 10: Celos, mentiras y desengaños

Hermione estaba más que confundida. No sabía que hacer ni que pensar al respecto. Prefirió alejarse un poco de su amigo, y entre esto se fue de su casa en Grimmauld Place y alquiló un apartamento en el centro de Londres, muy cerca de donde Harry. - ¡Todo empacado! - dijo la castaña mientras se sentaba en el sofá de la sala - ¿Crees que los muchachos si puedan venir a ayudarnos en el trasteo como tal? - Preguntó Ginny, quien junto con Luna estaban ayudando a Hermione a empacar todo - Yo supongo que si. Tu puedes convencer a Harry, yo habló con Ron y Herms que hablé con Draco, ¿no? - En esas últimas semanas, Draco se había unido mucho a Hermione y se había alejado de Ginny, haciendo funcionar su plan de demostrarle a la pelirroja, que lo que le había dicho esa última noche de pasión, era totalmente cierto - Por cierto Herms, ¿cómo van las cosas con Draquito? - Dijo sarcásticamente Ginny, sin poder evitarlo ni quererlo. Hermione y Luna se vieron con cara cómplice, dado que habían identificado el motivo por el cual estaban Ginny y Harry tan alejados, claro que la castaña sabía que había algo más, pero eso era reserva de su sumario - Somos muy buenos amigos, si es a eso a lo que te refieres Ginny. Yo en este momento no estoy en capacidad de estar en una relación, a menos que esté completamente segura de lo que siento - Luna vio la incomodidad de su amiga, e intentó cambiar el tema para que Ginny no fuera tan imprudente - ¿y que terminó de pasar con Victor? - La misma pregunta de hace unas semanas, la hacia de nuevo Luna, pero ahora Ginny podría ayudar a presionar a que la castaña se desahogue - Bueno Luna, - Hermione se mordió el labio inferior, demostrando su preocupación y algo de tristeza - hace poco recibí su última carta. Había recibido tres previamente, pidiéndome que volviera, que él había cambiado, pero al ver mi negativa, prefirió escribirme por última vez, diciendo que todas mis cosas en Bulgaria las había vendido y que me iba a traer el dinero. Yo le comenté a Harry y él me dijo que le respondiera diciendo que un auror iría por el dinero la próxima semana, después del matrimonio, para evitar algo que él le había dicho. Es así como todo, formalmente, está terminado - Hermione suspiro tristemente cuando finalizó su relato - ¿Lo extrañas? - Preguntó Ginny - ¿La verdad? - Ginny asintió con su cabeza - No, ya no me hace falta. Es más, he llegado a creer que la relación con él no iba para ningún lado - Luna entendió que Hermione iba a cambiar el rumbo de la conversación - ¿Acaso no lo amabas? - preguntó Ginny sorprendida - ¿Alguna vez a ustedes no les ha pasado que están haciendo algo por capricho o por que pareciera ser lo único correcto? - Hermione miró directamente a Ginny al hacer esta pregunta - ¿A que te refieres exactamente Herms? - Le dijo Luna, al no escuchar respuesta alguna de la pelirroja - Pues Luna, que si alguna vez han estado con alguien por cumplir con lo que supuestamente está correcto, o porque simplemente hubo tantos deseos de estar con esa persona que cuando están con tal, a pesar de no ser felices, siguen ahí porque cumplieron algo que deseaban - Luna respondió de inmediato a la pregunta, para luego cuestionar a la castaña y después a Ginny - ¡Yo por supuesto que no! Solo he estado con dos personas en mi vida, con Dean y con Ronald y pues aunque a Dean lo quise demasiado, no fue un capricho, solo estaba aprendiendo a querer... Y ahora con Ronald... Bueno, lo amo con toda mi alma y mi vida, así que no he tenido que hacer eso. Pero, ¿por qué preguntas eso Herms? - Hermione miró a Ginny, antes de contestar, a lo cual la aludida algo sonrojada, se puso en pie y se dirigió a la ventana abrazándose a si misma - Yo no se si eso esté pasando con Harry ¿saben? - Luna abrió los ojos exageradamente y con su cara de asombro, vio como Hermione tenía una satisfacción notoria: Había llegado donde quería - ¿Por qué lo dices Ginny? - Hermione quería sacarle más información, era la única forma de quitarse ese sentimiento de culpa que tenía por haber besado a su amigo en dos oportunidades previamente - Niñas, yo ya... no se si amo a Harry, como lo amaba antes - Esta vez fue Luna la que habló - ¿Por qué lo rechazaste hace dos años Ginny? - ¡Por fin! ¡Su amiga le había hecho la pregunta que solo Draco había hecho! ¡Bingo! - Yo... - Se apoyo contra el marco de la ventana levemente - Yo no se si lo amo realmente. Creo que paso lo mismo que le paso a Herms - En eso Hermione fue la que se desahogo - Yo llegaba en las noches y lo veía sonreírme. Yo preparaba la cena y hacía de cada momento algo especial, pero él... - Sonrió melancólicamente - solo iba a lo que iba... No puedo negar que en la cama me hizo sentir mil cosas inimaginables, pero siempre me faltaba algo, siempre sentía que nuestra relación se basaba en eso... en sexo - Ginny recordó en ese momento, ese espacio íntimo donde tanto ella como Harry se habían encontrado, ella expropiándose de sus culpas y él... No sabía bien porque no la había detenido... Un sollozo interrumpió sus pensamientos: Herms estaba llorando - ¡No lo ame! ¡No lo amo! ¡Y no se que demonios me está pasando! ¿No debería acaso estar feliz porque no estoy sufriendo por una persona con la que estuve tres años? - Luna se acercó a ella, aunque no tenía claridad sobre a quien debería acercarse realmente - Tu llevabas tres años Herms, yo llevo más de siete y ya no lo amo - En eso Hermione miró a su amiga, quien por primera vez la veían llorar con tanto sentimiento. Pero eso no intimidó a la pelirroja - ¿Ustedes me perdonarían si estuviera con otra persona que no fuera Harry? - Luna interrumpió, no quería que Hermione respondiera - ¿Quieres a alguien más? - Cuando Ginny iba a responder, entraron por la puerta principal los tres hombres que eran sus parejas, sus amantes... Al ver la escena, se miraron perplejos, no sabían que hacer. Harry por su parte quería acercarse a su amiga para consolarla, pero su obligación estaba con su novia, así que muy en contra de su voluntad se acercó a Ginny; Ronald se acercó a Luna cuestionándole sobre lo que estaba pasando, pero sin saber que hacer también; Draco se acercó a Hermione, ellos dos en verdad eran buenos amigos, no como creía el resto de la gente. La abrazó y dejó que llorará en su hombro. Sin notarlo, una pareja de novios los miraban con odio, con... celos. Cuando ya se hubieron calmado las jóvenes, por más que indagaron los hombres, no salió respuesta alguna. Decidieron ayudar en el trasteo y llegada la noche se fueron a las Tres Escobas, a pasar un rato entre amigos.

Al llegar al sitio, se acomodaron por parejas, y pidieron una ronda de cervezas. Empezó a sonar una canción y Draco le dijo a Hermione que fueran a bailar, mientras Harry lo miraba con rabia a él y Ginny la miraba con rencor a ella - ¿Por qué estabas llorando Herms? - Le dijo el rubio, mientras la tomaba con una mano por la cintura y la otra suelta - Estábamos hablando de nuestras vidas emocionales Draco - Dijo ella, poniendo uno de sus brazos alrededor del cuello de su amigo - ¿paso algo emocionante? - Hermione lo miro con cara de pícara - ¿Acaso tu no quieres contarme algo Draco? - la cara pálida del rubio, cambió momentáneamente a un rosa perlado, notando así, que se había sonrojado - ¿Dijo algo Ginebra? - Hermione rió con ganas, mientras en la mesa Harry los miraba desdeñosamente, atrayendo la atención de su mejor amigo - ¡Hey Harry! - el moreno volteó hacia su amigo - ¡Deja esa cara! ¡Con alguien debe quedarse Hermione, ¿no?! - Eso hizo que el moreno mirara despreciablemente, mientras que Ginny y Luna no lo notaron por estar hablando entre ellas - ¿Entonces tienes algo con Ginny? - el rubio siguió bailando por inercia, después de notar que había cometido un error. Sin embargo, su mente trabajaba a mil por hora, haciendo que su respuesta asombrara también a Hermione - Y tu sientes algo por Harry - Lo afirmó, no lo preguntó. Esto hizo que la castaña fuera la que ahora se sonrojara y que él soltara una carcajada que inundó el lugar - ¿Eres el amante de Ginny? - dijo la castaña recuperándose de las palabras de Draco - Por muy poco tiempo, debo decir... - Sonrió Draco, haciéndole entender que podían ayudarse mutuamente - Yo aún... Estoy confundida Draco - el rubio la acercó más a él - Estás casi igual que Ginny... Lo único es que ella no quiere terminarle a Harry porque cree que aún la ama - Hermione no se separó ni un instante de su amigo; ya creía entender lo que pretendía - Y Harry no le termina a ella por la misma situación - Dijo ella más para si misma que para el rubio - ¿Les ayudamos a que se decidan de una vez, Hermy? - la castaña lo miró asombrada; esa sonrisa y esa mirada y por la forma como la llamó, no presagiaba nada bueno - ¿A... A que te refieres Draco? - Entonces el se acerco a su oído para susurrarle su pequeño plan - A partir de ahora, llámame amorcito, y no te preocupes, que ellos en el matrimonio de Ronald destaparán todo, o por lo menos se definirán - Hermione estaba asustada, pero no tuvo tiempo de responderle cuando Draco se alejo un poco de su oído y la empezó a besar frente a las caras asombradas de sus amigos. Harry por su parte, veía como Hermione le besaba a ese personaje y se partía por dentro de rabia, mientras que su novia se puso del mismo color que su cabello, y se puso en pie para dirigirse al cuarto de baño, furibunda. Luna por su parte fue detrás de su amiga pelirroja, mientras que Ron tenía la boca abierta y no sabía que decir, además porque su amigo estaba que los mataba a aquella pareja - ¿Qué te pasó? - Preguntó Luna a su amiga, al detenerla del brazo justo en la puerta de entrada del baño - ¿Qué no lo ves? ¡Acaba de llegar y ya está abusando de nuestra amiga! - Dijo Ginny, pensando rápido por supuesto - ¿No crees que Herms merece otra oportunidad? ¡Y si Draco está solo, y ha mostrado cambio, ¿quién mejor que él para estar con ella?! - Ginny estaba lanzando fuego por sus ojos - ¡Yo no le creo esa farsa! - Luna ya estaba muy disgustada por la actitud infantil de su amiga - ¿Es eso, o que tu estás enamorada de él? - Ginny la miró a ella ahora con rabia - ¿Cómo se te ocurre decir eso? - La rubia contesta también de mal genio - ¡Por lo que dijiste hace unas horas en la casa de Harry, por tu actitud cuando Draco está cerca, por tu actitud por la relación que ellos están empezando! ¿No te parecería acaso muy sospechoso si vieras esa actitud en otra persona? - Los gritos no traspasaban la pared, dado que el baño estaba con un hechizo; pero igual la voz estaba muy elevada y se escuchaba perfectamente sobre al música del sitio - ¡Estás loca Luna! - Esto hizo que su amiga ahora si se pusiera furibunda - ¡Si yo estoy loca, tu no amas Draco y amas a Harry! ¡Así que dímelo de una buena vez! ¿Qué carajo tienes con Draco Malfoy? - Luna tomó por los hombros a su amiga, haciendo que no pudiera moverse - ¡Yo... yo...! - Luna volvió a moverla bruscamente - ¡Dile a Harry que no lo amas, y deja que él también sea feliz! ¿Qué no has visto que él ya no te ama o que? - Ginny quedó de una pieza. ¿Cómo que Harry no la amaba? Eso mismo le había dicho Draco, pero ella no quiso creerlo. En eso, se abrió la puerta, entrando por ella Hermione - ¿Qué pasó? ¿Por qué discuten? - la castaña cerró la puerta y le puso un hechizo para que nadie más entrara, al ver la situación - ¡No pasa nada! - Dijo Ginny. Luna quien había enfrentado a su amiga y no quería ahondar en el asunto, trató de sacarla de ese embrollo de forma que nadie sospechara - Herms solo que estamos preocupadas por la relación tuya con Draco. No queremos que te lastime, eso es todo - la castaña se hizo la desentendida - No se preocupen niñas. ¡Gracias por preocuparse! Pero él y yo estamos recién saliendo, nadie dijo que me iba a casar con él - hizo un guiño a Ginny, dado que ella entendía el motivo de su rabieta, y abrazo a sus dos amigas - Ahora necesito es su ayuda porque nuestros amigos no están muy conformes con esto - les dijo la castaña - ¡No te preocupes Herms, de Harry me encargó yo! - Ginny salió del baño, dejándole a Hermione una sensación extraña en su estómago. Y antes de salir del baño, Luna detuvo a la castaña Otro cuento este se decía a si misma Luna - ¿Y tu que? ¿No que solo eran amigos? ¿Qué está pasando? - Hermione volteó y trató de hacer su cara de ofendida, pero no pudo - Ya lo sabes, ¿verdad? - Luna sabía a que se refería la castaña - Sería muy ciega si no lo hubiera notado, pero ¿tu por qué le sigues el jueguito a Malfoy si no vas a ganar nada con esto? - Entonces Hermione respiró profundo - No todo lo puedes saber Luna. A su debido tiempo, todo a su debido tiempo - se soltó de su amiga y salió del baño dejando a su amiga más confundida aún. Estuvieron un rato en el sitio; Ginny exageraba sus expresiones de cariño con Harry, quien al ver a la castaña tomada de la mano del rubio le respondía con pasión. Ron miraba la escena y le daba entre rabia y risa. Luna por su parte, le dijo que nada de lo que veía ahí era algo real, y que antes de sacar conclusiones, debían hablar, cosa que hicieron más tarde en su casa; y Draco y Hermione, solo se tomaban de la mano y salían a bailar esporádicamente, dándose besos en la comisura de los labios, y muy de vez en cuando en los labios en si. Al despedirse, Ginny se fue con su novio, Hermione fue llevada por Draco a su nuevo apartamento y Ron y Luna se fueron al apartamento del pelirrojo, dado que tenían que hablar.

Al llegar al apartamento del moreno, tanto ella como él estaban furiosos. Se sentían traicionados, ultrajados en su buena fe. Mientras él pensaba que su amiga le pedía que no la presione para poder estar con el rubio, ella pensaba que el hurón no había vuelto por estar con la castaña. La furia se dejo entrever a través de las caricias y los besos que se daban estos dos personajes, quienes buscaron la mejor forma de olvidarse de todo, teniendo una noche de pasión salvaje. Más se demoraron en entrar al apartamento, que él en empujarla hacia el sofá y arrancarle la blusa a su novia de la manera más salvaje, mientras ella buscaba la forma de quitarle el pantalón. Él se puso sobre ella, besándola sin sentirla, solo sacando toda la rabia que tenía por dentro, mientras ella enredaba sus manos en el cabello rebelde del moreno, empujándolo hacia la parte de su abdomen para que la mordiera y le hiciera sentir más dolor del que sentía por dentro. El solo pensar que en ese momento el rubio y la castaña estarían juntos, hacía que este par de novios rutinarios sintieran que su deseo debía ser desbocado a través de la fuerza. Se escuchaban gemidos de pasión y de dolor al tiempo, de frustración y de remordimiento. Harry se despojo de su ropa rápidamente, mientras alzaba a la pelirroja con habilidad y la llevaba contra la pared. Las palabras sobraban en ese momento, ella estaba prendida a él, rodeando sus piernas en la cintura de su novio y con los brazos rodeándole el cuello, mientras él la sujetaba con un brazo y con el otro le quitaba el resto de ropa - ¡Hazlo rápido! - Le gritaba Ginebra, haciendo que el moreno se sintiera cada vez más a gusto con lo que estaba haciendo - Sabes que esto es solo sexo, ¿verdad? - Ginebra asentía con su cabeza mientras el moreno acariciaba con su mano libre sus pechos, después de haberle quitado la ropa - ¡Dime que no te importa! - Ginny entre sus sonidos de placer le preguntaba a Harry sobre su sentir - ¡Me importa un bledo... Sólo necesito esto! - Le dijo Harry, haciendo que Ginny sonriera y le besara el cuello con mordiscos desenfrenados. En eso el moreno la tomó y la sentó sobre el espaldar del sofá, y la embistió fuertemente, salvajemente. Ella gritaba de placer, soltaba sonidos nunca antes conocidos por él, mientras el se reprimía todos sus sonidos y solo bufaba por lo bajo. Ella enterraba sus uñas en la espalda del moreno, haciendo que éste sintiera un dolor que le hacía recordar a la castaña - ¡No - te - amo! - Gritó el moreno en medio de ese éxtasis - ¡Yo - tam - poco! - gritó la pelirroja acercándose a él y sellando sus labios con un beso que traía un mordisco de por medio. En eso, Harry la tomó y la llevó al piso, con él aún en ella y sus movimientos se hicieron más bruscos, más fuertes, más furibundos... Terminaron al tiempo, aunque a él no le importaba si eso pasaba. Su último grito no fue de placer, fue más como de despedida - ¡Gracias! - gritaron al tiempo... Gracias, era la forma de decirse que ya habían aprovechado mucho tiempo juntos, que habían aprendido muchas cosas, que ya eran libres, que ya no había nada... Se quedaron acostados en el piso, mientras el sudor recorría sus cuerpos. Él se acomodó al lado de la pelirroja, ambos mirando hacia el techo - ¿Hace cuánto? - preguntó el primero - Me di cuenta hace dos años - respondió ella - A mi me pasó lo mismo - Dijo él mientras calmaba su agitación - ¿Qué hacíamos juntos? - Le dijo ella - Rutina, simple rutina - Harry notó que por primera vez en más de siete años, sabían lo que pensaba el otro - ¿Qué vamos a hacer con ellos? - Preguntó ella - Yo la amo. No la voy a perder - Ella sonrió y volteó hacia él - Yo también lo amo - Harry vio en sus ojos que algo más había pasado - ¿Hace cuanto...? - Ella no lo dejo terminar - Poco más de un mes, ¿y tu? - el moreno carraspeo un poco - Cometimos un error hace cinco años, pero quedo como eso: un error - ella lo miró sorprendida - ¿Pero si tu...? - él la entendía - Si, te amaba pero eso fue un error. Ahora no me he atrevido a hacerlo de nuevo - la pelirroja se sentó como pudo, y apoyo su espalda con el espaldar del sofá - ¿Entonces como sabes que la amas? - el moreno paso su brazo sobre su cara - Porque se que con ella, no quiero tener solo sexo - ella no se sintió ofendida, al contrario algo le decía que era totalmente libre - ¿Qué vamos a hacer? - Harry sonrió y se quitó el brazo que cubría su rostro - Demostrarles que con nosotros estarán mejor... - Con eso, Harry se puso en pie y ayudó a poner en pie a Ginny - Gracias, fue muy especial - Se acercó y le dio un corto beso en los labios a Ginny. Ella respondió ante el beso y lo abrazó - Gracias a ti... Aprendí mucho contigo - Harry sonrió - Es hora de iniciar la función. Por lo pronto, nos toca fingir... - Así Harry terminó la conversación y se vistieron y durmieron cada uno, en una habitación diferente.Capítulo 11: Vestidos de gala

Esa semana pasó como si nada. Harry no le comentó nada a Ron ni a Hermione sobre su rompimiento con Ginny, y la pelirroja tampoco lo hizo. Es más, Harry y Ginny, tenían todo fríamente calculado para que el día del matrimonio de Ron y Luna, se destapara todo, o por lo menos, la castaña y el rubio se dieran cuenta que estaban en un completo error al estar juntos. Nunca se imaginaron que ellos eran objeto de otro plan y mucho menos, que tendrían que poner a prueba sus más descabelladas ideas. La noche de la despedida de solteros, Harry y Draco se llevaron a Ronald a Grimmauld Place donde habían muchos compañeros del colegio, como Neville, Dean, Seamus, entre otros; mientras Hermione y Ginny se llevaron a Luna al apartamento de la castaña, donde estaban también amigas del colegio como Parvati, Angelina, entre otras. Ya en cada uno de sus sitios, todos tenían planes diferentes. Así pasaron las despedidas de solteros, sin penas ni gloria... Todo comenzaría al día siguiente.

Ella estaba alistándose para ir a la Madriguera, donde se desarrollaría todo el evento, cuando sintió que golpeaban a su puerta. Se dirigió rápidamente, pensando que era Draco quien había quedado de recogerla. Cuando abrió la puerta, una sorpresa la tomó - ¿Harry? - el moreno de ojos verdes, volteó a verla y ya estaba listo con su túnica de gala para ir al matrimonio de su mejor amigo - ¿Tanto te sorprende verme por aquí? - Dijo éste con tono de ofendido - ¡No, no, para nada! Solo me extraña - Dijo Hermione quien los nervios la estaban acechando - ¿No me vas a dejar pasar? - la castaña se dio cuenta que estaban en la puerta y ella aún no había terminado de arreglarse - ¡Ehhh! Si, si, que vergüenza contigo, es que me estoy terminando de arreglar. Sigue - el moreno siguió y se sintió satisfecho al ver tan nerviosa a su amiga - ¿Estás con Draco? - preguntó precavido Harry - No, no ha llegado aún - dijo la castaña tranquilamente - Que bueno - Dijo Harry en un susurro - ¿perdón? - Hermione le había escuchado, pero no estaba segura de lo que había dicho - Que, que bueno que no haya llegado. Necesito comentarte algo... personal - Hermione lo llamó con la mano mientras se dirigía ala habitación - Dime, ¿qué sucede? - En eso, Harry la tomó por atrás, rodeando sus brazos en su cintura - ¿Sabes que no he podido dejar de pensar en ti? - Le dijo al oído a Hermione - ¿Harry? ¿Estás bien? - Ella intentó soltarse, porque igual debía ayudarle a Draco con lo que habían planeado, por ende no podía adelantarse a los eventos - ¿Por qué me evitas Herms? ¿No te das cuenta? Yo estoy aquí para... - le dio la vuelta algo forzado para que quedaran frente a frente - decirte que... - En eso golpearon a la puerta, haciendo que la castaña se soltara y al darle la espalda a Harry, sonriera disimuladamente sin que él lo notara. Mientras abría la puerta, sonó un plup fuerte, haciendo que Draco al entrar se sobresaltara - ¿Quién está aquí? - Hermione reconoció el sonido, como cuando alguien se desaparece - Estaba, querrás decir - Draco mostró confusión en su rostro - Estaba Harry aquí Draco. Creo que hasta el momento las cosas están saliendo bien - Draco sonrió satisfactoriamente - Nunca pensé que se atreviera a venir, sabiendo que te iba a recoger Hermy - Ella sonrió - Bueno, ahora sabemos que hay uno completamente seguro de lo que siente - Draco cambió su rostro a uno de tristeza - ¿Es decir que no me ayudaras hoy? - Hermione le sonrió y tomó de gancho al rubio - Yo no dije que hubiera pasado algo... Es decir que hoy te ayudo - le guiño el ojo y lo guió a la sala, para que la esperara un poco más mientras terminaba de arreglarse.

El moreno llegó a la Madriguera, donde lo esperaba Ginny para saber noticias - ¿Pasó algo? - Harry golpeó la cama con su puño - ¡No pude hacer nada! ¡Ahí llegó ese...! - Se quedó pensando en como llamarlo, dado que igual ese personaje, era el que amaba Ginny - ¡Draco! - terminó por decir para no disgustar a su ahora, amiga - Bueno, entonces tocó hacerlo por la mala Harry... - Dijo Ginny, mientras en su rostro se reflejaba que estaba pensando - ¿Qué quieres decir...? - La miró Harry algo ansioso - Es hora que tu apliques tu romanticismo y yo mi rebeldía - Los dos sonrieron mientras sabían perfectamente el paso a seguir. Al rato, llegaron Draco y Hermione, quienes habían estado practicando diversos bailes, para que los vieran juntos constantemente. Llegaron cogidos de la mano y con una gran sonrisa - ¡Buenas tardes a todos! - gritó Draco desde el jardín, donde todo estaba organizado - ¡Hola querido! - saludo la Sra. Weasley - Buenas tardes Sra. Weasley - le dijo Hermione y la madre de los Weasley le dio un abrazo y la saludo efusivamente - Sigan, sigan... Todo está listo, por favor acomódense - Draco agradeció a la Sra. Weasley e ingresó en el salón, donde todos se encontraban prácticamente acomodados y así, tanto él rubio como su novia les lanzaron miradas inquietantes a Harry y Ginny, quienes los esperaban con sus puestos al lado. La ceremonia siguió su camino, y llegó el momento definitivo, cuando los padrinos entregan a sus ahijados a su pareja respectiva - Luna Lovegood, ¿aceptas a Ronald Weasley como esposo, para quererlo, respetarlo y estar con él, durante este mágico viaje de vida y en la eternidad? - Luna, con una sonrisa que hacía sobresalir aún más su belleza, respondió pausadamente, pero con convicción - Acepto - Para Ronald, esos segundos habían sido eternidades, que al culminar, solo hicieron que sus ojos brillaran con una luz especial y su sonrisa diera paso a un suspiro de felicidad - Ronald Weasley, ¿aceptas a Luna Lovegood como esposa, para quererla, respetarla y estar con ella, durante este mágico viaje de vida y en la eternidad? - Ronald casi no dejó terminar al representante del ministerio, cuando respondió seguro y firme - Acepto - Harry, quién miraba fijamente a la castaña, dado que estaban frente a frente por ser los padrino, sonreía tímidamente haciendo que su amiga se sonrojara, pero sin que ella le quitara la vista en algún momento - Padrinos, sus palabras por favor - El representante los había sorprendido ¿Palabras? ¿Cuáles palabras? ¡A ellos les habían dicho que no tenían que decir nada! Y en un susurro, solo audible por Harry, la Sra. Weasley le explicó - Harry, las palabras de entrega de tu ahijada - el moreno, a quien poco le gustaba hablar en público, se le ocurrió la brillante idea de aprovechar la situación para utilizar su romanticismo con la castaña, de forma indirecta - ¿Padrino...? - Dijo de nuevo el representante - ¡Ehh! ¡Si, si, las palabras! Excúseme, estaba repasándolas mentalmente - dijo el moreno con una risa nerviosa, haciendo que Hermione le preguntara con la mirada a que se refería, mientras éste le guiñaba el ojo, y volteaba a ver a Ginny para darle a entender que empezaba todo - Ronald, he aquí una joya. Una joya que te entrego para que la cuides, para que estés siempre pendiente de ella; una joya irrepetible que debes cuidar al máximo y no dejarla ir. Te entrego un ángel para que te cuide, una amiga para cuando necesites apoyo, una amante para tus mayores sueños y una mujer para que esté contigo por siempre y la hagas tuya para toda la eternidad. No la pierdas amigo - La ojiazul tenía las lágrimas a punto de salir, al igual que el pelirrojo, quien le tomó la mano de Luna, que Harry entregaba como formalidad y le agradeció con un gesto con su cabeza. Hermione por su lado, también tenía un nudo en la garganta, dado que Harry no solo miraba a su amigo mientras decía sus palabras, sino también miraba de reojo a la castaña. Ella, estaba lista cuando Harry terminó de hablar - Luna, pequeña gran soñadora, te entrego a un soñador, a un impulsivo cuando de amor se trata, te entrego a un amigo en cualquier circunstancia, te entrego a un amante ideal. Te entrego a la persona en la que podrás confiar siempre, con la que podrás guardar tus mayores secretos, compartir tus mayores alegrías y quien te acompañara en tus más profundas tristezas. Te entrego a mi amigo, te entrego a mi hermano, a uno de los seres más maravillosos del mundo, y te lo entrego con la condición de ser feliz a su lado, y hacerlo feliz con tu propia felicidad, pero ante todo, que siempre sientan que el amor es la base de su vida en pareja - En eso, tomó la mano libre de Ronald y se la entregó a su amiga, quien ya estaba apunto de llorar y le agradeció tímidamente en un susurro. Luego miró al moreno, con una mirada significativa, una mirada de amor, de algo más que un cariño fraternal. Se alejaron un poco de la pareja, cuando el representante empezó a hablar - Por el poder que me confiere el ministerio, y estas dos personas que bajo su propia voluntad quieren estar siempre juntos, los declaro marido y mujer. Pueden besarse - Ron se acercó a su esposa y la beso con ternura al igual que ella a él, mientras se abrazaban profundamente, mientras sus padrinos simulaban mirar la escena, mientras se miraban entre ellos - ¡Un aplauso a la nueva pareja Weasley! - Todos aplaudieron y Ronald se acercó a agradecer a sus padrinos, al igual que Luna y así empezó la recepción.

Después de todas las formalidades, la cena y demás, la hora del baile tomó el sitio. Casi todos se encontraban embriagados, menos los más jóvenes; Ginny y Harry bailaban al compás, viendo de lejos como Hermione y Draco se divertían de lo lindo. Su rabia estaba casi descontrolada al ver tal escena, sin imaginarse de lo que se reían el rubio y la castaña - ¿Viste como nos miran desde que llegamos? - decía Draco en medio de una sonora carcajada - ¡Claro que lo vi! ¿Por qué no paran eso de una vez? - le respondió la castaña con una sonrisa más tímida - Deben estar diciendo lo mismo que nosotros, que porqué no paramos esto de una vez, ¿No crees? - Hermione se acercó un poco más al rubio. Habían bailado como una hora y no se habían despegado un instante - Draco, es hora que te la lleves - el rubio la miró feliz y asintió con la cabeza - Entonces Señorita Granger, fue un placer haber sido su novio por una semana - Dijo, mientras se separaba de ella y hacia una reverencia - Gracias Draco, para mi también lo fue - Sonrió tímidamente, y cuando se iba a retirar al baño, Draco la halo un poco para que volteara a verle - Perdóname por todo Hermy. Me perdí de mucho por creer en estúpidas ideologías - Hermione se acercó y le abrazó a lo que el rubio respondió el abrazó - Totalmente perdonado Draco Malfoy. Tu también debes perdonarme - él entendió a que se refería - Totalmente perdonada Hermione Granger. A partir de ahora seremos muy buenos amigos, y tal vez los mejores, dado que tu mejor amigo será tu esposo, ¿o no? - Se separó de ella y los dos sonreían abiertamente por el comentario del rubio, hasta que una descolocada Ginny salió por detrás de ellos, haciendo que la castaña se excusara y se fuera al baño, mientras el rubio disimuladamente perseguía a la pelirroja. - Ginevra. ¡Ginevra Weasley! - la menor de los Weasley se detenía en seco, cerca de una zona de muchos árboles, con los puños cerrados. Cuando por fin la alcanzó Draco, la tomó por el brazo y la giró para poder verla directamente - ¿Qué pasó? ¿Peleaste con Potter? - Ginny lo miró fijamente y le dio una cachetada, dejando a Draco más perdido aún - ¿Te hice algo yo? - Draco sabía que ella estaba de mal genio y buscaba la forma de alterarla más para que le dijera toda su verdad. Ginny se dio la vuelta y salió corriendo, adentrándose más en el pequeño bosque que rodeaba a la Madriguera. El rubio la siguió y la detuvo del brazo bruscamente - ¿Qué carajos te pasa? - ella volteo y el rubio detuvo su mano, que intentaba de nuevo golpearle - ¡Otra vez no! ¡Me vas a decir que te pasa, y me lo vas a decir ya! - Ginny no dijo nada, sino que se lanzó a él y lo beso desaforadamente, mientras él le soltaba las manos y se dejaba llevar por el beso; cuando Draco se dio cuenta, las manos de ella buscaban afanosamente quitarle la camisa que tenía y en general la túnica. Él no se dejó intimidar y empezó a acariciarle todo el cuerpo a aquella pelirroja que lo traía totalmente loco, le quito el vestido que era de una sola pieza color lila y la tiró al piso, mientras él se terminaba de quitar los pantalones. Habían quedado únicamente en interiores, mientras el jugaba sobre ella, con sus manos en sus pechos y besándole desde el cuello hasta rodear todo su cuerpo. Lo estaba reconociendo. Estaba jugando con su lengua mientras ella soltaba leves gemidos de pasión, y se dejaba amar, se dejaba llevar por el momento y la pasión que tal desencadenaba. Cuando el rubio por fin estuvo de nuevo a la altura de los labios de ella, fue tomado por sorpresa y quedó bajo la pelirroja, mientras ella le devolvía las caricias dadas por él anteriormente y jugando con sus manos bajo los boxers del rubio, haciendo que éste gimiera de vez en cuando, susurrando el nombre de la pelirroja y retorciéndose de placer. Cuando no aguantó más la tomó por sus brazos y la subió un poco y se puso nuevamente sobre ella, le quitó sus panties, mientras que el sostén ya había desaparecido hacia mucho tiempo. Bajo su mano a el sexo de ella y empezó a acariciarlo para asegurarse que estaba húmeda, que estaba preparada, y así se quitó los boxers mientras seguía jugando con sus dedos en ella y le besaba sus pechos. Cuando estuvo totalmente desnudo subió su rostro a la altura del rostro de ella - ¿Lo notaste Ginny? - ella con sus ojos cerrados asentía mientras gemía de placer - ¡Dímelo entonces Ginevra! - Ella no reaccionaba, solo buscaba con sus manos el sexo del rubio para que pudiera entrar en ella, y él lo evitaba - ¡Dímelo de una vez, por Merlín! - ella por fin abrió los ojos, haciendo que él sacara sus dedos de ella y empezara a jugar con sus pechos - ¡Te amo Draco Malfoy! ¡Te amo y no quiero estar con otro que no seas tu! ¡Quiero ser tuya por siempre! - respondió agitadamente la pelirroja en el piso, haciendo que Draco sonriera para si con una gran satisfacción y fundiéndose en ella de un solo golpe, mientras con un sonido casi ahogado de pasión le decía en el oído a la pelirroja - ¡Te amo Ginevra! - ella se sentía plena. Los vaivenes del momento la hacían sentir más allá de las estrellas; su espalda se arqueaba de placer, mientras el la embestía con el amor que tenía para ella, mientras ella jugaba con el cabello del rubio, sedoso y suave. Gritaban sonidos de placer, de pasión, de amor... No se supo cuando, pero el se sentó y la llevó hacia él mientras le besaba los pechos y seguían siendo uno solo. Ella llevaba el ritmo y cuando llego el momento del clímax la volvió a acostar y la tomó fuerte pudiendo al fin, concluir con un especial momento de amor, entre estos dos seres que por mucho tiempo se odiaron por culpa de otros, pero que ahora mostraban su amor sin temor alguno. Él quedó sobre ella, besándola tiernamente mientras sonreían al tiempo, hasta que la miró fijamente a los ojos - ¿En verdad me amas? - le dijo él - Si, te amo - ella respondió sin soltarle el cuello a Draco - ¿Y él? - la pelirroja lo hizo acercarse, para darle un beso - Él ya no me ama. ¿Y ella? - él sonrió levemente al acordarse como todo se había dado - Ella y yo nunca tuvimos nada. Solo queríamos demostrarles que ustedes no se amaban - Ginny lo beso nuevamente por un largo tiempo y se separó cuando le falto el aire - Bueno señor Malfoy. Misión cumplida. Solo falta que esos dos cumplan su parte - En eso, se pusieron en pie y se vistieron lentamente para volver a la fiesta, donde nadie los había extrañado, porque pensaban que estaban con sus parejas, quienes en ese momento estaban en otro cuento.

Hermione se dirigió al baño adaptado para todos los invitados, sin embargo, dado que se encontraba algo lleno, decidió ir al baño de la casa directamente, teniendo en cuenta que tenía la confianza, no se opondrían a ello. La castaña no se había percatado que un moreno de profundos ojos verdes esmeralda, la seguía sigilosamente. Cuando entró al baño no alcanzó a cerrar la puerta, porque alguien se lo había impedido; al subir la mirada se encontró con su mejor amigo, de quien estaba totalmente enamorada y que sabía, él sentía lo mismo - ¿Sabías que esta noche no solo se está formalizando el amor entre Luna y Ron? - Le dijo con una sonrisa seductora el moreno - ¿Sabías que estoy algo incómoda con este vestido y vine a despejarme un poco? - la castaña lo miró pícaramente. Era la primera vez que se comportaba así ¿Qué le pasa a esta mujer? pensaba Harry, mientras se acercaba lentamente hacia la castaña - ¿Quieres que te acompañe a despejarte? - Fue lo único que se le ocurrió pronunciar, antes de tomarla suavemente por la cintura y darle un beso que al parecer, ella estaba esperando, deseando. Él terminó de entrar al baño y cerró la puerta tras de si, para luego separarse un poco de la castaña - Te amo Herms, no sé porque no me di cuenta antes, y no te voy a dejar ir, créeme - ella sonrió y sacó lentamente la varita de su amigo y pronunció los hechizos para que nadie los escuchara ni pudiera abrir la puerta - ¿Qué pasará con Ginny? - él sonrió - Tu sabes perfectamente que ella no me ama; es más, en este momento debe estar con tu novio - Harry recalcó la última palabra de forma sarcástica - ¿Sabías que esta noche no solo se está formalizando el amor entre Luna y Ron? - Preguntó la castaña, repitiendo la frase con la que él le había interrumpido en el baño; pero antes que pudiera éste responder, ella continuó - y, ¿sabes que hoy todo estaba planeado para que mi novio y tu novia estuvieran juntos, para que tu te acercarás a mi? - Harry la miró extrañado. Abrió los ojos preguntándole como se había enterado, pero antes de poder pronunciar palabra alguna, ella se acercó lentamente - Draco y yo nunca tuvimos nada pequeño. Te amo a ti - Y lo beso después de susurrarle esas palabras, haciendo que Harry sonriera y la abrazara con fuerza para si mismo, como si alguien se la pudiera robar, mientras ella rodeaba su cuello con sus brazos. Al separarse, el tomó su varita, que se encontraba sobre el mueble y señaló con ella hacia el techo, haciendo que cayeran pétalos de rosa y unas luces tenues aparecieran de la nada, evocando un hermoso recuerdo en la mente de ellos dos - Aquella vez fue instinto Herms... Hoy te voy a hacer el amor - Ella entendió todo y llevó las manos del moreno a su espalda de ella, donde se encontraba el cierre del vestido, mientras que ella lentamente le quitaba la túnica. No les importaba nada, si entraba alguien a la fuerza, si los encontraban, si alguien inoportunamente intentaba interrumpirlos, nada de eso les afectaba, porque estaban juntos, porque era la primera vez que iban a hacer el amor, no solo sexo por diversión - ¿Cuándo te diste cuenta? - Le dijo Harry mientras la acariciaba lentamente - Hace poco más de dos meses, cuando llegó la carta de Ron - Dijo ella, que se dejaba consentir - ¿Y por qué? - le dijo él que se acercaba lentamente a ella - Porque nunca pude amar realmente a Victor - En eso, ya estaban los dos totalmente desnudos, acostados sobre los pétalos de rosa que estaban en el piso. Sin afán alguno, aunque con la ansiedad que amerita el momento, Harry reconoció nuevamente el cuerpo de su amiga, lo moldeo con sus manos como un escultor con su obra, rozó con sus dedos todos aquellos espacios que había perdido hacía cinco años atrás, mientras escuchaba como ella soltaba leves sonidos ahogados, que denotaban toda la pasión que tenía contenida. El sonreía, se sentía pleno y pasaba sus manos por el resto del cuerpo de la castaña, que no estaba siendo recorrido por sus labios. Cuando por fin llegó a la boca de ella, la beso dulcemente y ella empezó a acariciar la espalda del moreno lentamente; subía y bajaba sus manos a través de esa escultura, haciendo que él sintiera como pequeños choques eléctricos se desprendían desde su médula hasta el final de todo. Ella dejó de besarle los labios, y se apoyo con sus manos en la espalda de él, para levantarse un poco y besarle el cuello, mientras él hacia fuerza dejando sus manos apoyadas en el piso y lanzando pequeños gemidos de pasión; su juego de caricias, pronto terminó y todo parecía ir demasiado lento, entonces él bajo una de sus manos bajo el abdomen de la castaña y empezó a jugar con sus dedos, mientras ella solo se retorcía de pasión y arqueaba su espalda ante cada movimiento grato que el moreno hacia; al sentirla lista, empezó a entrar en ella lentamente, rozando con sus labios el cuello de la castaña y jugando con los lóbulos de los oídos de ésta, moviéndose rítmicamente con ella, dejándose llevar por el momento; entonces ella subió el rostro de él, y se escondió entre su cuello y su hombro, empezando a morderlo suavemente, haciendo que ahora él se sintiera mucho más que acoplado con ella. El moreno, en un impulso de extremo deseo, la tomó y se puso en pie y la apoyó contra la pared, mientras ella le rodeaba la cadera con sus piernas - Te amo Herms, nada me haría más feliz si fueras algo más que mi amiga y mucho más que mi novia - le decía mientras la poseía lentamente con un movimiento sin igual - Quiero ser tu esposa, tu amante, tu amiga y tu mujer Harry - Eso fue la fuerza suficiente para envolver el momento en un movimiento mucho más rápido, con más tensión, con más deseo, con más pasión. Ninguno de los dos reprimían sonido alguno de placer, gritos que parecían desgarrar sus gargantas, sus corazones; ella con una mano en el cuello del moreno y jugando con su mano libre en el pecho de él, con su cabeza hacia atrás, mientras él la sostenía con fuerza y besaba su cuello. Todo pasó rápido, pero placentero, excitante... No gritaron cuando llegaron al clímax, no pronunciaron palabra alguna, porque sus bocas contenían todo ese sonido en un beso, donde sus alientos y su amor se confundían. Harry se hizo hacía atrás, se sentó con ella aún sobre él - ¿Quieres ser mi esposa? - Hermione se acercó a él, y mientras reposaba su cabeza sobre el hombro de él, suspiró - Nada me haría más feliz señor Potter - él sonrió y la abrazó con más fuerza - ¿Aprovechamos que está el representante del ministerio? - cuando hizo el ademán de ponerse en pie, Hermione lo retuvo un poco en el piso - Primero, debemos hablar con la familia Harry. Recuerda que tu tienes novia y yo tengo novio - Él la miró con ojos de perrito regañado - ¿Entonces? - Ella le sonrió y le dio un beso en la mejilla - Te prometo que todo saldrá bien, pero ahora, solo déjame estar contigo y aprovechar el momento - él sonrió y la abrazó, perdiéndose en su fragancia y charlando de cosas sin importancia realmente.Capítulo 12: Yo también te amo...

Pronto tuvieron que salir de ese apasionante momento; se pusieron en pie y Harry se vistió rápidamente y ayudo a Hermione a vestirse; antes de salir del baño, la castaña con un sencillo hechizo, arreglo un poco su desordenado cabello y quedó como si nada hubiera pasado, mientras que Harry solo se paso la mano por su cabello, para dejarlo igual de desordenado que siempre. Al salir no vieron a nadie, sin embargo, cuando se acercaban a la carpa donde solo se escuchaban carcajadas de aquellos a quienes el alcohol los tenía por su cuenta, vieron a Draco y a Ginny sonriendo ampliamente. Ya no había porque fingir ante ellos, sabían perfectamente que estaban con la persona que realmente amaban, y nada podría hacerlos cambiar de opinión. Sin embargo, era necesario que se hablara con la familia, quienes seguramente estarían confundidos al día siguiente en el almuerzo familiar, si los veían a cada uno con la pareja que no les correspondía. Ginny se quedó en la Madriguera, mientras que Harry y Hermione acompañaron a Draco hasta su mansión para luego dirigirse al apartamento de la castaña, donde probarían una y otra vez, los sabores de la pasión y el amor.

Temprano en la mañana, Harry y Hermione se encontraron con Draco para llegar juntos a la Madriguera. Ron los miraba extrañado, dado que supuestamente Harry no le había gustado que Hermione saliera con Draco, pero Luna solo le repetía que esperara que ese día tendrían muchas sorpresas. Ginny y Harry se saludaron con un efusivo abrazo, mientras que Draco le dio un beso en la mejilla y se le quedó abrazado un buen tiempo. El almuerzo era al aire libre, así que Harry se sentó frente a su ex novia y al lado de su ahora novia, mientras que Draco se sentó al pie de su ahora novia, pero frente a su supuesta exnovia. Cuando todos estuvieron acomodados, Harry había pedido la palabra para hablar con la familia, hasta que se escuchó un ¡plop! Como cuando alguien se aparece; los únicos que tenían visibilidad completa y conocimiento de la persona que estaba tras sus amigos, eran Draco y Ginny, quienes al notar la presencia de aquel personaje, alcanzaron a sacar la varita, aunque el primero en reaccionar fue Draco - ¡Cru...! - Se ahogo el sonido de aquella maldición imperdonable que estaba siendo dirigida a Hermione - ¡Expelliarmus! - gritó Draco, haciendo que Hermione se agachará mientras Harry volteaba a ver de quien se trataba - ¡Que te pasa Hurón! ¿Ahora eres amigo de estos? - Gritó Victor Krum, quien estaba corriendo para ir de nuevo por su varita - ¿Qué demonios haces aquí? - Le gritó Harry, mientras Ron y Arthur iban a resguardar a sus esposas y salían de nuevo - ¡Vengo a recoger a mi mujer! ¡Lleva mucho tiempo aquí, Potter! - Harry se puso en pie y alcanzó a divisar como la varita del búlgaro volvía a las manos de su dueño - ¡Ella no es tu mujer! - Grito el ojiverde con un tono de rabia - ¿No? ¿Y quien me lo asegura? ¿Tu acaso? - Draco fue ahora el que pidió a Ginny que entrará, pero ni ella ni Hermione se moverían de ahí y veían como Luna salía de la casa para proteger a su amiga - ¡Te lo aseguramos todos, búlgaro de pacotilla! - Ron volteó a ver a su esposa, quien había dicho esas palabras con rencor - Bueno, entonces empecemos - Dijo Victor, mientras que Hermione lo miró con rabia - ¿Qué parte no has entendido del hecho que tu y yo, ya no somos nada? - Harry por fin notó como su novia se encontraba casi desprotegida y se acercó a ella - ¿Y con quien estás ahora? ¡Siempre pensé que eras una cualquiera! - Harry soportó lo más, y ese comentario fue la gota - ¡A mi novia nadie la llama cualquiera imbécil! ¡Y si eres tan valiente, ven y me lo dices aquí en mi cara! - No se sabía quien tenía la cara más extrañada, si Victor, Ronald o Arthur - ¿Cómo que tu novia Harry? ¿Y Ginny? - En eso la pelirroja salió a hablar, pero Draco fue más rápido - Ella es mi novia ahora Ronald - Ahora si el pelirrojo estaba más que perdido; y mientras todos le veían su reacción, al igual que la de Arthur, Victor aprovechó y lanzó un hechizo a Hermione - ¡Eres una...! ¡Crucio! - Hermione cayó de rodillas y finalmente al piso donde se retorcía de dolor. De ahí en adelante, todo pasó muy rápido como para explicarlo de forma simple. Se escuchó claramente un ¡Bombarda! que hizo explotar una gran piedra que estaba al lado de Krum, haciéndola explotar y que el búlgaro cayerá al piso y se le rompiera la varita, mientras Luna calmaba a Ronald de querer golpear al hurón, según él por terminar la relación de su hermana y su mejor amigo, y, Ginny y Draco socorrían a Hermione, al tanto que Arthur detenía a Harry, quien se había ido encima del búlgaro.

- ¡Maldito, te voy a matar a golpes antes que te lleven a Azkaban! - Gritaba Harry

- ¿Por qué? ¿Mi madre confió en ti hurón? - Decía Ron de fondo - ¡Cálmate, pregúntale a Ginny que piensa y siente al respecto por favor! - Decía Luna tratando de calmarlo - ¡Lo voy a matar! - Repetía Ron sin escuchar razón alguna.

- ¡Toca llevarla a la casa! ¡Está muy mal! - Le decía Ginny a Draco, mientas éste se daba cuenta que su suegro no podía aguantar mucho a Harry.

- ¡Cálmate Harry! ¡Cálmate! - Gritaba Arthur - ¡Eres un maldito Krum! - Gritaba Harry, mientras el búlgaro no podía responder a los golpes del moreno. En eso, Harry sintió como alguien lo halaba hacia atrás y vio como Draco amarraba a Victor con un hechizo, mientras le gritaba - ¡Potter! ¡Hermione, ve a verla! - Harry reaccionó, pero antes de llegar a donde su castaña, recibió un golpe de su mejor amigo, quien se había soltado de su esposa, haciendo caer al piso al moreno lleno de sangre en la cara - ¡Sabía que estaban mal las cosas pero no que la ibas a cambiar tan rápido! - el moreno estaba confundido; miraba a Ronald queriéndole explicar todo, pero más quería ir a ver a su Hermione quien yacía inconsciente en el piso.

Ginny miraba todo en la distancia, y sus ojos marron se encontraron con los grises de su novio y los azules de su cuñada. Asintieron con la cabeza al tiempo, y Ginny dio la señal, haciendo que Luna se alejara y Harry en el piso no tuviera la oportunidad de interponerse - ¡¡Petrificus Totalus!! - Ronald cayó como si estuviera congelado, con una expresión entre graciosa y temerosa en su rostro y sus brazos pegados al cuerpo. Todos quedaron sorprendidos, tanto que el ruido acabo por completo, y solo se escuchó un grito de Harry - ¡Hermione! - Dijo mientras se acercaba a ella - Tranquilo Harry, llevémosla adentro, junto a Ronald y a ese idiota y verás que todo estará bien. De paso te limpiamos y vemos que te paso - Le dijo Ginny a Harry, a quien no tuvieron que repetirle dos veces y tomó en sus brazos a la castaña, mientras Draco se hacía cargo de Victor, llevándolo con un hechizo levitatorio, al igual que Arthur y Luna se hacían cargo de Ron con el mismo hechizo. Ya en la casa nuevamente, Ginny y Molly le hacían curaciones a Hermione y a Harry, mientras que el moreno no se despegaba de su novia; Draco empezó a hablar con Arthur, mientras Luna estaba con su esposo, quien para quitarle el hechizo, le hicieron prometer que se calmaría. Al bajar Ginny y Molly, después de hacerle las curaciones a la castaña y al moreno, encontraron a Draco contando todas sus peripecias para poder conocer a Ginny y conquistarla, obviando algunas cosas íntimas y más personales. Arthur tenía su rostro un poco más apacible, mientras que Ron tenía remordimiento por haber tratado a su amigo tan mal; cuando vio bajar a Ginny y a Molly, con su mirada les preguntó como seguía su amiga y como estaba su amigo - Están bien, los dos. Hermione solo debe descansar y Harry solo tenía la nariz fracturada, pero ya mamá se la arregló - la pelirroja miró a Draco para que le explicara lo que había sucedido mientras ella y su mamá estaban arriba - Todo claro amor, todo claro - Dio el rubio, quien se puso en pie y se acercó a su novia y la abrazó fuertemente - ¿Y con éste que vamos a hacer? - Preguntó Ginny, señalando a Krum, quien estaba atado en el piso y amordazado con hechizos, mientras Draco la abrazaba por la espalda - Ya llamamos al Ministerio hija y ya habían identificado al que había lanzado una maldición imperdonable. Ya vienen por él - En eso golpearon a la puerta y llegaron unos aurores, buscando a Krum - ¿Y el jefe? - Preguntó uno de ellos a Ron - Bien, no se preocupen. Ahora, a Azkaban sin parada alguna - Dijo el pelirrojo con un tono duro pero melancólico al tiempo - ¡Si señor! - Dijeron al tiempo y se llevaron al búlgaro. Ron llamó a Draco y a Ginny, y junto con Luna les pidió que salieran un momento para hablar.

En aquella habitación todo estaba oscuro, dado que ella debía descansar; esa era la única indicación, descansar; que despertara cuando fuera necesario, ni antes, ni después. Luego de un par de horas, quizás más, quizás menos, él sintió como una mano se posaba sobre su cabeza - ¡Hermione! - Dijo él sobresaltándose un poco - Si Harry. Soy yo - él no demoro en ponerse cerca de ella, y lentamente y lo más suave posible se acercó a besarla - Si te hubiera echo algo más, lo mato Herms - ella paso su mano ahora por el rostro del moreno - Estoy bien pequeño. Estoy con la persona que amo, y con eso lograré sobrevivir - el moreno levantó su cabeza que estaba recostada en el pecho de la castaña, y la miró a los ojos - Yo también te amo Herms - el moreno la volvió a besar, y ahora se recostó al lado de ella, pasando su brazo izquierdo sobre el estómago de ella, mientras veía como ella volvía a dormir plácidamente y él se acurrucaba a su lado, haciendo lo mismo. Epílogo.

Caminaba de un lado a otro desesperado. No encontraba algo importante para él - ¡Ya cálmate! ¡Aquí los tengo yo! - Ron miró a Draco con ganas de asesinarlo, pero luego de unos segundos sonrió y estiró la mano - Gracias Draco. Ya me estaba volviendo loco - No hay problema cuñado. Si no los encontrabas, te mataban a ti igual - Draco soltó una carcajada, mientras recibía un golpe de juego por parte de Ronald - ¡Parecen unos pequeños! - Dijo Ginny, quien salía con un bebe de ojos azules, hijo de su hermano Ronald y su amiga Luna - ¡Remus! - Dijo Ron, estirando sus brazos para recibir a su hijo, mientras Ginny se acercaba a su novio - ¿Y para cuando piensan casarse los tortolitos? - Preguntó Ron a su hermana y su novio, quienes mostraron cara de emoción cuando Ron les hizo la pregunta - En tres meses cuñado. Ya pedí la mano de tu hermanita - le dijo Draco, mientras besaba en la mejilla a su novia - ¡Con tantos matrimonios, nos van a dejar en la quiebra! - Dijo Ronald, quien se acercó con una sonrisa y abrazó a su hermana y su cuñado - Y pensar que nos odiábamos... - Dio el rubio mirando a su pelirroja - Deja, todo eso es pasado - Dijo Ginny besándolo en la boca dulcemente - ¡Draco y Ginny, vayan a acompañar al novio que debe estar muy asustado por favor! ¡Ya baja Herms! - Ginny soltó un grito de emoción y salió corriendo con su novio, hacia la carpa que estaba organizada en la parte de atrás de la casa del moreno, en el Valle Godric - Toma a Remus amor, ya baja mi ahijada - Luna sonrió - Y tu madrina - sonrieron al tiempo, mientras Ronald veía como su amiga bajaba las escaleras.

Draco le dio un golpe en la espada a Harry, a quien los nervios le estaban delatando - ¡Calma Potter! ¡Ahora vas tu al matricidio! - Draco rió fuertemente, hasta que vio una mirada desaprobatoria por parte de Ginny y cayó de inmediato. Harry sonrió al ver como ella lo había callado con una mirada - Pronto te veré igual, huroncito - todos rieron ante el comentario, pero sabían perfectamente que era verdad. Entonces la música sonó de fondo, y Harry se acomodó en el altar, cerca al representante del ministerio, mientras veía como una castaña, de ojos miel, vestida de blanco, entraba cogida de brazo de su mejor amigo, dado que sus padres no habían podido asistir a la ceremonia - Estas hermosa - susurró Harry, a quien Ginny le escuchó - En verdad estás enamorado Potter - Le dijo la pelirroja, haciendo sonrojar a su amigo - Ya te diré lo mismo en unos meses pequeña - Ginny calló de inmediato y volteó a ver a su amiga, quien ya estaba a un paso de su amigo - Hermano, aquí te la entrego. La dejas, y te mato - Harry sonrió a Ronald, al escucharle decir esas palabras, y tomó la mano de Hermione e inició la ceremonia, con los rostros de los novios más radiantes y felices que se había visto. Los padrinos dijeron sus palabras, Ginny entregando a su amigo en los brazos de Hermione, y Ron entregando a su hermana en los brazos de Harry. Cuando el representante preguntó sobre alguna oposición a tal unión, recordaron a Victor por un momento, pero de inmediato Harry le sonrió a Hermione haciéndole recordar que él estaba en Azkaban - En ese caso, les declaro Marido y mujer. Señor Potter, puede besar a la señora Potter. - Para ese momento Harry tenía una sorpresa para su amiga, su amante y ahora, su mujer. Y mientras se besaban, sonó una canción, la misma que había sonado 7 años antes, aquella noche que eran solo amigos, y que habían cometido supuestamente, un error.

***Pride can stand a thousand trials
The strong will never fall
But watching stars without you
My soul cries

Heaving heart is full of pain
Oh, oh, the aching

'Cause I'm kissing you, oh
I am kissing you, oh

Touch me deep, pure and true
Gift to me forever

'Cause I'm kissing you, oh
I am kissing you, oh

Where are you now?
Where are you now?

'Cause I'm kissing you
I am kissing you, oh***

Ella al separarse de él, le miró a los ojos recordando la canción - Lo recordaste - Y él sonrió - Nunca la olvide. Te amo Hermione Potter - Ella sonrió y con sus manos sobre el rostro del moreno, se acercó lentamente - Te amo Harry Potter - Mientras la musica seguía sonando de fondo.

Fin Blog sobre Ajedrez

 

El romance... ¿Es peligroso? - Fanfics de Harry Potter

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Capítulo 1: Así están las cosas...Luego de derrotar al señor tenebroso, Ronald y Hermione intentaron iniciar una relación; alcanzaron a estar juntos un a�

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2023-02-27

 

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