Entre la vida y la muerte - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

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ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE





















Dio un impaciente golpe con la punta de la delicada pluma de águila en un pergamino sin rellenar.

Golpeó con nerviosismo la mesa de raída madera con rayados en ella.



Remus
no puedes seguir así. Relájate. Piensa en otra cosa. Escribe a Harry que estás bien, aunque sea mentira




Mojó la pluma en tinta negra azulada y se preparó para escribir en el papiro.



Para volcar sus sentimientos en él.



Para inundar el papel con palabras sin sentido.



Para ahogar la tinta entre tanta falsedad.



Pero una lágrima se escapó de sus ojos dorados y dejó sin tener fuerzas para impedirlo que la tristeza y la agonía se subiera desde el pecho hasta la garganta.



Ya hacía dos años desde que Sirius lo abandonó, y le echaba demasiado de menos.



¿Cómo poder olvidarlo?

¿Cómo poder afrontarlo?

¿Cómo reaccionar al ver que su vida se desvanecía dolorosamente sobre el que una vez fue su mejor amigo?





Después de ver como su mejor amigo se había reunido de nuevo con James y Lily, se había alejado del mundo de Hogwarts.



De su mundo.



Pero se sentía responsable de Harry; prometió a Sirius que cuidaría de él.



Y echaba de menos a Hermione y a Ron.



Hermione


¿Por qué no se la podía quitar de la cabeza?



Abrió los ojos, y sintió como una masa negra inundaba la habitación en que se encontraba.

Era pegajosa y atrayente, y absorbía a Remus.

El licántropo no se molestó en enfrentarse a la oscuridad.

Se sentía demasiado cansado y débil, y deseaba terminar.



La oscuridad era gélida y agotaba la posible fuerza que quedaba en el Merodeador.



Cerró sus ojos dorados, esperando reunirse con Sirius.



-Al fin llegó el momento, Sirius, James, perdonadme por no querer seguir viviendo, perdonadme




Una sensación de vértigo le indicó que estaba cayéndose en la infinita oscuridad.

Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras caía y caía a la velocidad de la luz, sin intentar salvarse, ¡sin luchar por vivir!



Caía




Caía




Caía








De nuevo, una triste sonrisa apareció en su rostro mientras perdía el conocimiento




















































































































































Pero algo le impidió caer.

Una mano amiga le sujetaba por la cintura y le daba golpecitos en la cara.





¿Cuánto tiempo llevo aquí?





















‘Remus




















Esa voz
¡la reconozco! ¡Pero no es posible! Él
¡¡¡está muerto!!!

















‘Abre los ojos, Remus, que este miedo no te impida vivir


















¡¡¡Es él!!! ¡¡¡Es él!!!













‘Un esfuerzo Remus, mírame, sonríeme, ¡háblame!’















¡¡¡¡Lo intento, lo intento!!!! ¡¡¡Ayúdame, por favor!!!

















‘Lucha por vivir amigo, lucha por mi’

































-¿Si-Sirius?



El rostro de su amigo, joven y lleno de vida le sonrió a la vez que sus ojos azules le miraban con cariño.

Sostenía a Remus de rodillas y se podía ver claramente que se sentía feliz de verlo.









-¡Sirius! - gritó asombrado. Sin pensarlo, le abrazó fuertemente, descargando su presión y su tristeza en el hombro de su amigo, como un niño pequeño que necesita protección.

Sirius sonreía y desbordaba ríos de alegría.

Remus no podía creer que le estuviese pasando eso, se sentía el ser más feliz del mundo, mientras un mar de confusiones de abarcaba.



Es imposible. ¡¡¡ES SIRIUS!!! ¡Oh Sirius, si supieras cuanto te he necesitado!



-Sirius, Sirius
¡Estas vivo! ¡¡¡Vivo!!! Pero
¿dónde estamos? - preguntó Remus, mientras miles y miles se emociones le inundaban;

Felicidad
vértigo
alegría
cansancio
miedo


¡¡¡Estaba viendo de nuevo a Sirius!!! ¡¡¡Le estaba tocando!!! ¡¡¡Le estaba hablando!!!





Ni las palabras ni los sonidos pueden describir lo que sucedió en aquel momento infinito: la alegría de volver a nacer. La ilusión de un niño pequeño al encontrarse de nuevo con sus padres.



La felicidad indescriptible de volver a reír.









-Estamos en el centro del infinito, Remus. Estate tranquilo. Yo te protegeré. Y
sí, estoy muerto, pero he podido venir para recordarte algo, Remus, algo por lo que vivir. Hay otra persona que quiere verte, Remusín. - bromeó Sirius con lágrimas en los ojos y revolviéndole el pelo como años atrás.

Su voz era de nuevo joven y llena de alegría, pero en ese momento temblada de la emoción.



Remus abrió sus ojos empañados de lágrimas, mientras otra persona aparecía detrás del ojiazul y se dejaba ver.



-¡¡¡James!!! ¡¡¡Dios mío, James!!! - gritó de nuevo Remus, mientras abrazaba a su James y nuevamente lágrimas desbordaban a los dos amigos.



¡¡¡James!!! ¡¡¡También está James!!! ¿Qué está pasando? ¿Cómo les estoy viendo? ¿¿¿Por qué me hago estas preguntas???



-Remus
te he echado tanto de menos amigo, tanto
- dijo James, abrazando más fuerte a Remus tras esperar ese momento durante diecisiete años, largos y tristes diecisiete años.



Remus no podía creerlo.

Había estado a punto de morir, y sus amigos lo habían salvado.



Mientras abrazaba a James y a Sirius con una alegría y felicidad desbordante no podía articular palabra.

Su cuerpo estaba experimentando de nuevo lo que era vivir, disfrutar, sentir.



Pero entonces recordó por que había estado al borde de la muerte.



-Esto no puede estar pasando, Sirius, James, ¿por qué me abandonasteis? ¡No podéis dejarme así! - protestó Remus con furia, dando débiles golpes a James en el pecho, intentando reprimir inútilmente las ganas de llorar.



No comprendía porque le habían dejado sin protección




Confusiones












Tristeza












Pero alegría por encima de todo.



Sirius le observaba con la sonrisa que le había dejado tiempo atrás, mientras Remus se sacudía la sustancia salada de sus ojos.



-Nosotros estábamos destinados a esto, Remus. Por eso tú tienes que vivir por nosotros, que disfrutar por nosotros, ¡que reír por nosotros! Desde aquí te seguiremos viendo, te protegeremos Remus. Ahora mismo, tú y Harry sois lo más importante en nuestras vidas. - le dijo, tan sincera y solemnemente que ha Remus le inundaron otra vez las ganas de llorar, mientras asentía sonriendo y les abrazaba, deseando que nunca acabara ese momento.



-Ya Remus, ya pasó. Descansa




-No me abandonéis de nuevo por favor
Os echo de menos
Mi vida es un martirio sin vosotros
Sirius
James
No me dejéis




-No te dejaremos, pero te pedimos un favor Remus. - dijo James, empezando a andar.

Hasta entonces Remus no se había dado cuenta, pero los tres Merodeadores seguían estando en la infinita y agobiante oscuridad.

Sin embargo, a cada paso que daban, se veía más claro
hasta que una inmensa ciudad se alzó ante ellos.



-Dios mío
¿qué es esto? - preguntó con voz ronca Remus. James y Sirius se sonrieron con tristeza antes de responder.



-Bienvenido Remus
Bienvenido a la Ciudad de los Muertos. - dijo Sirius recorriendo la ciudad con la mirada, y localizando a quien quería ver.



-¿D-de los Muertos? ¿Queréis decir que estoy
muerto? - preguntó temblando violentamente y mareándose.



-Tranquilo Remusín, todavía no. Antes de explicártelo queremos enseñarte una cosa.



Empezaron a caminar por la inmensa ciudad infinita.

Muchas personas les saludaban al pasar, y Remus pudo distinguir a Cedric Diggory discutiendo con su tía, a la que Voldemort había matado el año anterior.



En un parque apartado de los edificios, Remus observó asombrado a Luna Lovegood - asesinada por Voldemort a principios de 6º - (N.A./ Lo siento, no pude impedirlo ^^’) jugar con un gatito que había sido atropellado por un camión.



Draco Malfoy, asesinado por su propio padre, ofrecía un ramo de rosas a Pansy Parkison, eliminada por una redada de mortífagos cuando se reveló a Voldemort.



Más allá, lanzando gritos de histeria al aire sin vida, Cho Chang chillaba perturbada que la perseguían:

Voldemort la había llevado a la muerte mediante la maldición de la tortura, y la pobre había muerto loca.

(N.A./ Si alguien me conoce, no creo que le sorprendiera la muerte de Chang, ¿o pensabais que la iba a dejar viva tan fácilmente?)



Una voz femenina le sacó de su ensimismamiento:



-¡James! ¡Sirius me ha avisado! ¡¡¡Lo habéis encontrado!!! - gritó una hermosa pelirroja de ojos verdes esmeralda.



El corazón de Remus dio un vuelco al reconocer a la mujer.



-¿Lily?



Lily volvió su fantasmal cara hacia él. Una dulce sonrisa se dibujó en sus labios, labios que no había contemplado durante tanto tiempo, mientras lo abrazaba con fuerza y cariño.



-¡¡¡Remus!!! ¡Remus, Remus, Remus, Remus! ¡Tanto tiempo! ¡¡¡Os he echado tanto de menos a todos!!! - balbuceaba, llorando sin poder reprimirlo; cuando murió diecisiete años atrás, se había dejado a todas sus amigas y amigos en la Tierra, y era la que más se alegraba de verle.



-¡Lily! ¡¡¡Estás preciosa!!! - gritó Remus, mirándola con afecto y alegría, mientras saboreaba de nuevo la absoluta felicidad.



-¡Oh Remus! ¡Si supieras el miedo que hemos pasado
! Cuando vino Cedric, y vimos que Voldemort había retornado
Llegamos a creer que tú y Harry habíais sido
¡Oh Remus! - gritó de felicidad y volviéndolo a abrazar.



















Las horas que siguieron a los amigos fueron una nueva bocanada de aire puro para Remus.

Nuevas risas, volver a sentir, volver a recordar sin temer que recuerdos escoger




Ni lágrimas, ni cansancio, ni tristeza.



Solo amistad, risas y bromas.



Solo amistad, risas, y bromas








Lástima que el tiempo tuviera también sus reglas en la Ciudad de los Muertos.



Poco a poco, Remus fue notando como su cuerpo se iba haciendo más transparente




-¡¡¡¡AAAAAAhhhhhhh!!!! ¡Sirius! ¡James! ¡¡¡Lily!!! ¿Qué me está pasando? - preguntó mientras de nuevo el miedo le invadía.



Sirius y James se miraron preocupados, y Lily se mordió el labio inferior reprimiéndose las ganas de chillar también.



-Verás Remus
El tiempo tiene aquí también sus leyes, y me temo que se ha agotado tu tiempo de permanecer con nosotros. - susurró James, evitando la mirada desgarrada del licántropo.



-¿Qué
? ¿Quieres decir
que me tengo que marchar?



La pregunta quedó suspendida en el aire, y tanto la ausencia de palabras como el sollozo de Lily fueron suficiente a Remus para conocer la respuesta.



Volvería otra vez a sumirse en la tristeza y en los recuerdos melancólicos.



Su vida volvería a la monotonía negra y gris que llevaba.



Sin risas
.



Sin bromas




Sin amigos




-¡Oh Remus! ¡Nos volveremos a encontrar, viejo amigo! - dijo Sirius, abrazando a Remus como un hermano mayor.

Sus ojos azules mostraban un gran dolor, y aguantaba las lágrimas para no entristecer más a Remus.



-Pero no me quiero ir
No sin vosotros
- gimió el Merodeador, aferrándose a Sirius.



-¡Hay gente en la Tierra que te necesita, Remus! ¡Gente que pierde su sentido de vivir sin ti! - protestó Lily.

Su pelo pelirrojo y sus ojos verdes se veían borrosos a través de los ojos dorados de Remus.



Por un segundo, Remus pensó en Hermione
su Hermione
la Hermione que amaba y que había dejado en la Tierra




-Hermione
- murmuró, mientras era transportado a una especie de sala con varias personas flotando en unos tubos verdosos.



-¿Dónde estamos? - preguntó al levantar la vista y encontrarse a una bruja de avanzada edad, con aspecto blanquecina a través del cristal verdoso.



-Esto que vas a ver te está negado, Remus. Sin embargo, vamos a reunir todas nuestras energías para que puedas comprender que es esta sala. - sentenció James.

De su voz se había borrado cualquier tipo de alegría o broma; estaba seria y serpenteante cruzaba el frío y cortante aire de la habitación.



-Aquí, en estos tubos, se encuentran todas las personas que, de alguna forma parecida a ti, están en la barrera situada entre la vida y la muerte. Tú la has cruzado y sin embargo estás vivo Remus, porque nosotros te sujetamos antes de caer. Pero, si estas personas mueren, nada las salvará. - dijo Sirius. Su voz estaba aún más seria que la de James, y parecía de pronto mucho más cansado y débil.



-Pero eso
¿qué tiene que ver conmigo? Porque
¡¡¡OH, DIOS MÍO!!! - gritó Remus, viendo a la persona que tenía a la derecha.



Hermione flotaba en un líquido verde. Su bello rostro palidecía segundo tras segundo, su pelo castaño y rizado se movía melosamente de un lado para otro, en las facciones de su cara se veía que estaba sufriendo, y en su mano izquierda apretaba un papel.



La última carta que había recibido de Remus.



-¡¡¡Hermione!!! ¡¿Qué te ha pasado, Hermione?! ¿Quién te ha hecho eso? - gritaba Remus, golpeando furiosamente el cristal perfectamente pulido, llorando con amargura.



-Tú, Remus, tú la has hecho eso. Ella te quiere. Te ama, Remus. Pero sabe que desde mi muerte no eres el mismo. Al recibir tu última carta, en la que ponías que abandonabas Hogwarts, optó por sumirse en la desesperación. Como tú. - dijo Sirius con voz ronca.



Lily tenía los ojos cerrados con fuerza, y, a cada grito de Remus se aferraba más a James, quien tenía el rostro enrojecido.



-Hermione
Me quieres
¡He sido un completo estúpido! ¿Cómo puedo salvarla, Sirius? - preguntó desesperadamente el licántropo.

Sirius le abrazó con cariño, y solo respondió:



-Volviendo a vivir. Ella solo necesita volverte a ver. Si quieres volver a la Tierra, solo toca el cristal de Hermione. Si decides quedarte aquí
danos la mano y morirás. Pero debes tomar una decisión rápido. Casi has desaparecido por completo. - le recordó, separándose de él.



Remus se miró a las piernas y comprobó asustado que no estaban.



Miró a Hermione desesperado.



Miró a sus amigos, que lo contemplaban con una triste sonrisa.



Y tomó una decisión.



Se acercó corriendo a James, Sirius y Lily, y les abrazó con todas sus fuerzas, mientras su cintura era absorbida por la nada.



-Os echaré de menos amigos. - sollozó. Después se limpió las lágrimas, dirigió una mirada triste y sonriente a los animagos y a Lily, y se acercó con decisión a Hermione.



Miró por última vez a Sirius y tocó a su amada. (N.A./ ¡Que cursi me quedó eso!) al tiempo que su cuerpo desaparecía por completo.



-Nosotros también, Remus




















Vueltas.



Vueltas, vueltas y más vueltas.









Al instante su cabeza se llenó de risas, murmullos, ruidos de pisadas, el mover de los pergaminos, el timbre que anuncia el fin de las clases




Hogwarts.



Podía sentirlo, ¡quería sentirlo!



A su nariz llegó el olor de la tierra mojada por el calamar gigante.



Podía saborear el salado sabor del agua del lago.



Incluso el áspero tacto de la fría piedra de los pasillos le llegaba a las puntas de sus dedos.





Abrió la boca y grandes bocanadas de aire inundaron su cuerpo, sintiéndose libre por primera vez en veinticuatro meses.



Otra lágrima corría por su mejilla al ver que otra vez no podía contener los recuerdos que le abordaban abrumadamente.



Se sintió transportado al inmenso castillo, donde había pasado los mejores años de su vida




Con sus amigos






Amigos que no le habían abandonado.



























Sintió un fuerte dolor cuando cayó con un golpe sordo a un jardín a las orillas de un lago de aguas cristalinas.





Estaba en Hogwarts.



Una chica vestida con la túnica de Gryffindor, pelirroja de ojos verdes y extrañamente familiar, pasó por su lado mirándole con asombro y alegría mientras corría para no llegar tarde a las clases.



Remus sonrió con una sonrisa cansada, pero feliz, y lanzó al aire un grito de alegría mientras saltaba y corría casi volando.



-¡Estoy en Hogwarts! ¡ He regresado! ¡He regresado!



No podía creerlo.



Estaba en Hogwarts, después de tantísima oscuridad y miedo, de miedo de afrontar la realidad.



Sintió como de nuevo las fuerzas le ayudaban a proseguir.



-¡¡¡D-Dios mío!!! ¡¡¡He vuelto!!! ¡¡Sí, he vuelto!! Pero
¡¡¡¡Hermione!!!! - recordó de pronto, corriendo en dirección a la Torre Gryffindor.





Espero no llegar demasiado tarde




Sus pasos resonaban en el pasillo desierto.





No, es imposible. Me tiene que dar tiempo.



Chocó con un alumno de Huffelpuff.



-Discul
¡Profesor Lupin! ¡Que alegría verle!
¡Eh! ¿Adonde va?



Corre Remus. Su vida depende de ti. ¡Solo de ti!



Al final, el retrato.



No tuvo que probar a decir la contraseña: el cuadro se abrió para ver a Harry y a Ginny cogidos de la mano (N.A./ ¿Ya pensabais que no iba a poner esta pareja?) y mirando sorprendidos a Remus.



-Remus




Pero no tuvieron tiempo de reaccionar, porque el Merodeador atravesó el cuadro como si dependiese de ello su vida (N.A./ Bueno
un poco sí, la verdad) y corría desesperadamente a la habitación de 7º curso.



-¡¡¡Hermione!!!



En una cama apartada de las demás, una frágil figura descansaba sobre las sábanas, con la impresión que iba a quedarse allí para siempre.



Remus se acercó para ver de cerca su hermosura, que creyó no ver nunca más, y se acercó despacio a sus labios.



Al besarlos sintió una sacudida que le subió desde el pecho a la boca, y observó como Hermione abría sus ojos color miel y miraba a Remus con una sonrisa.



-Remus
- susurró débilmente.



Pero él la selló los labios con el dedo y volvió a besarla, esta vez con la certeza de que su vida cambiaría para siempre.











TRES AÑOS MÁS TARDE






-¡Ya ha nacido, Remus! ¡Es precioso! ¡Tiene tus ojos y el pelo de Hermione! - gritó Harry en el hospital, seguido de una Ginny con la barriga más abultada.



Remus sonrió como habría echo Sirius, y corrió a la sala de partos, donde, en una camilla de blancas sábanas, Hermione sostenía cuidadosamente a un frágil bebé.



La escena era tan bella, tan voluble y hermosa, que Remus sintió miedo estropear aquel acto angelical de una madre hacia su bebé.



-Te amo, Hermione. - susurró, mientras cogía al pequeño con todo el cuidado que fuera capaz un Merodeador.



Hermione sonrió con la sonrisa más hermosa que Remus hubo contemplado, y de pronto, con el pequeño entre sus brazos, Remus sintió como le invadía una completa felicidad.



-Te llamarás Sirius. Sirius James Lupin Granger. Un nombre perfecto. - dijo Remus al bebé, que bostezaba y cerraba sus ojitos dorados.



Remus abrazó a su mujer y a su hijo, mirando hacia el cielo y sonriendo a sus amigos que nunca le abandonaron.



-Te amo, Hermione
- repitió.













FIN




































HOLAS! PORFIN LO ACABÉ, PENSÉ QUE ERA ODIOSAMENTE INFINITO!!!!

CREO QUE ME QUEDÓ UN POCO CURSI, PERO AL FINAL ME HA GUSTADO.

¿Y A VOSOTROS??? POR FAVOR, DEJADME MENSAJES, PLEASEEEEEEEE



ESTE FIC VA DEDICADO ESPECIALMENTE A CARLA_GREY, QUE TANTO LE GUSTA REMUS (y a quien no) Y QUE ESPERO QUE ME DEJE UN COMENTARIO >_________< MUUUUUUUUUUUUY LARGO.



POS NA MÁS. DEJADME UN MSN, PORFAVOOOOOOOOOOOOOR, Y CONTADME LO QUE SEA; VUESTRA VIDA, VUESTRA OPINIÓN O LO QUE OS DE LA GANA.



BESOS:



Laura GM o GP o Laura Lupin (Ya veis cuantos nombres ;)



Orgullosa miembro de la Asociación Mundial de Sádicas (AMS)


Madrina de Draco Jr. (Hijo de Ginny y Draco)


Fan incondicional de los Merodeadores (excluyendo a la maldita y despreciable rata traidora)



Elchat Directorio de chats en español

 

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2023-02-27

 

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