Equinoccio - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

calculadora de dias fertiles y>
La Boca di la Veritta




¡Ah! El dolor era insoportable. Les había rogado que me dieran morfina, eso hubiera calmad el dolor que ahora sentía. Pero me estaban ignorando. No, lo intentaban, pero el rostro de Aro y Marco me seguia atentamente. Aro estaba apunto de llorar, si tan solo tuviera lagrimales. ¡AH! ¿Qué nadie detendria el dolor? ¡Felix, Jane, Demetri, Alec! ¡Ayudenme!
Parece ser que la unica que se atreve a acercarse a mi es Jane, Felix no puede ni mirarme. Demetri y Alec intentan pensar en otra cosa, lo se. Escucho lo que dicen en sus mentes. ¡Esto esta por terminar! Lo se, lo se.
Jane esta concentrando su poder. Me va a lastimar....No hay dolor...¡Que extraño! Ella nunca me habia hecho daño con su poder, pero, seguramente con su poder, el dolor es tan intenso que me esta calmando. Esta afligida. Y le lanza miradas desdeñosas a Cayo.

-Tranquila, hermanita, todo estara bien-. La voz de Jane era un suave susurro. Pasaba sus pequeñas manos por mi cabello.-. El dolor cesara, solo faltan cinco minutos.

Cinco minutos.
Todavia debia sobrevivir ese tiempo. Tal vez debia despejar mi mente para hacer que el tiempo pasara más veloz. Aro, Marco y Cayo me habian mordido al mismo tiempo. Una locura más del eexcentrico de Aro. Dede que lo conoci siempre habia sido un ser que le facinaba hacer experimentos. Jugaba mucho y era curioso.

Cuatro Minutos.
Cayo era más gruñon y detestaba que yo merodeara por esos sitios, tambien odiaba que yo acompañara a Heidi a sus cazas. Me gustaba servirle a la dulce Heidi que era como una madre para mi.

Tres Minutos.
Marco era más callado, serio y reflexionaba mucho, nada le sorprendia ya que su don era el de la premonicion. Segun Aro, el sabia antes que nadie, que me encontrarian y me criarian, tambien sabia que algun dia seria como ellos, pero todo a su debido tiempo.

Dos minutos.
El dolor comenzaba a cesar, podia ver con mayor claridad. Jane y Alec eran como mis hermanos mayores, Demetri era muy sobreprotector conmigo y siempr me seguia a todos lados y Feliz. Felix se enamoro de mi hace poco tiempo, 2 años para ser exacta, él temia mucho que un dia me lastimara, por eso era el más impaciente para ver mi transformacion.

Un minuto.
Abri mis ojos de nuevo. Solo gimoteaba, Jane habia dejado de poner su poder en mi, me miraba con una sonrisa y escarbo en su pequeña bolsa. Me mostro un espejo y pude verme.
Mis ojos que alguna vez fueron café, ahora eran un escarlata vivo. Mi piel era blanca como la de Jane y el resto de los que se encontraban ahi. Felix corrio a mi lado con suma gracia. Paso sus manos por mi cabello y me beso la frente. Pero los demas evitaban acercarse a mi. Mire a Marco, no parecia sorprendido, pero Aro y Cayo si. No entendia, mire a los ojos a Felix y parecia sorprendido. ¿Qué nadie diria nada?

-Jane, Felix, dejenme ver a Scarlet-. Cayo se acercaba a mi y Aro lo seguia.
-Levantate, pequeña-. La voz de Aro me apremiaba, me levante con lentitud, más de la que podia imaginar.-¿sientes algo diferente en ti?
-Solo que tengo apetito-. Sonrei y todos se rieron con algo de temor.
-Lo se, en poco tiempo comeras-. Aro me acariciaba el rostro. Él era más alto que yo, por lo tanto debia mirar hacia arriba para verlo. Miraba mis ojos con suma atencion y volteo a ver a Cayo.-¿Tú tambien lo hueles?
-Si, sigue oliendo como una humana-. abri los ojos como platos y voltee a ver a Marco. Podia oir sus oensamientos con perfecta claridad, como si me lo dijera al oido.

Tus ojos son violetas, Scarlet. Me tque el rostro, mi piel era tibia, no fria. Era igual de suave a como cuando era humana. Seguia apalpando mi rostro. Yo tampoco parecia estar sorprendida, o al menos eso sentia. Era como si yo ya hubiera supuesto algo asi. Seguia conservando mi parte humana pero, ¿por qué?

-Dime, Scarlet-. se acerco Cayo-. ¿Puedes oir lo que pienso?
-Si, y tambien...sabia que me preguntarias eso.- Cayo asintio con la cabeza y cerro su mente, con muros, y miles de cosas. Tambien sabia que haria eso.
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Miraba la ciudad desde mi valcon. El viento agitaba mis cabellos. Me sabia de memoria aquella ciudad, la habia recorrido desde que tenia memoria pero ahora, ahora me parecia tan lejana y abstracta ¿O era que yo em sentia asi?

-¿Pasa algo?-. Felix estaba detras de mi y acariciaba mi espalda.
-Dime, ¿aun puedes oir el palpitar de mi corazon, la sangre correr por mis venas?-. lo mire a los ojos.
Si, aun siento tú delicioso aroma. Pero ¿sabes? No puedo sacar tu sangre
-¿Por que?
-Por que, una parte tuya es la de un vampiro, me envenenaria a mi mismo-. Sonrio y con su dedo recorrio mi cuello.-. Creo que ya lo habias visto pero, Cayo, Aro y Marco han desidido que les encnataria que fueras a Forks. Ah hacerles una visita a los Cullen.
-No, eso no me lo esperaba- ¿Acaso Marco, Cayo y Aro habian cerrado sus mentes y, por lo tanto, su detino?
-Vaya, explicame tu don, por favor-. Me miraba a los ojos y recorria mi rostro con cuidado.
-Creo, es una supocision-. Mi corazon latia desmedido en mi pecho, aun no podia superar esos sentimientos al tenerlo tan cerca.- Que solo puedo ver por medio de la mente, si una mente esta abierta a mipueodo ver el destino de esta.
-Sorprendente-. su voz parecia contenida, asombrada. Asi estaba.
Me atrajo a él y me beso los labios con dulzura y ternura. Tres dias sin esoso labios habian sido demasiado.
-Mañana vas a partir. Quiero aprovechar el tiempo-.Sonreimos al mismo tiempo y me siguio besando.

La mañana llego demasiado rapido para mi y para él. Se habia quedado conmigo toda la noche. Asombrosamente aun necesitaba dormir. Arreglamos juntos y en silencio mis cosas para el viaje. Baje y observe a Jane, Alec, Dimitri, Heidi, Aro, Marco y Cayo esprandome en el vestibulo, donde estaba la nueva recepcionista. La anterior habia estado en el desayuno de ayer. Me rei al solo pensar lo que habia pasado. Ella creia que la volverian una de nosotros, pero se habian negado definitivamente a que ella formara parte de la familia. Feliz cargaba mi maleta mientras Jane y Alec corrian a mi lado. Alec y Jane tan solo tenian 14 años cuando los transformaron. Aun asi, yo los adoraba como msi pequeños hermanos. Aunque fiueran mucho mayores que yo en edad, mas no en aspecto.

-Scarlet, creo que Felix te informo que hoy irias a Forks Washighton, a visitar a los Cullen-.Aro me miraba con una sonrisa impaciente.
-Si, me encnatara ir alla. Pero creo que los Cullen se mudarian de sitio ¿no?
-No-. Fue la voz de Cayo la que respondio-. Se quedaran para transformar a la chica.
-¿Bella Swan? ¿La chica que no puede dañar Jane, y que tu no puedes saber que piensa?-. Esa chica le habia causado varios dolores de cabeza a Aro, él no podia saber que pensaba, y eso le frustraba todo. Lo mismo pasaba con Jane. Si la llegaba a ver disfrutaria mucho descubrir que yo si puedo ver lo que piensa.
-Asi es.- Aro hacia muecas.- Gracias por aceptar esto, Scarlet.

Asenti. Felix, Dimitri, Jane y Alec me acompañaron al aeropuerto. Tuvimos suerte al ver que hoy era un dia nublado. Pero yo queria saber si resplandecia como ellos bajo la luz solar.
Me despedi de todos y subi al avion. Los veria dentor de poco, pero aun asi los extrañaria mucho...
Primer Encuentro




...Todos los pasajeros, y las sobrecargos me miraban de reojo. Ya no aguantaba todas la miradas, asi que me quede mirando por la ventana, llegaria dentro de poco. Pero algo me inquietaba. Ah unos tres asientos escuchaba una voz. Una mujer pensaba mucho en su hija, curiosamente llamada Isabella Swan. Planeaba regañarla, y preguntarle por que se casaba. Pero podia ver que cuando estuviera apunto de hacerlo, alguien una voz femenina le decia que no debia preguntar eso, que era su decision. Pero no podia ver el rostro de donde provenia la voz, y la voz era menos potente que la de la mujer que estaba aqui. Seguia escuchando sus debates emocionales y de como lidiaria con su hija. Intentaba distraerme en algo y ella era perfecta. Tenia hambre, apenas habia comido ayer, y mis ansisas de sangre eran enormes. Aunque Aro me recomendo que para no llamar la atencion, me mantuviera alejada de los humanos, que me abasteciera de animales. Lobos. era una grandiosa idea comer lobos, osos y linces. Deberian saber rico. Me mordi el labio, de tan solo pensar en ello.
Llegamos, al fin. Estaba absorta en mis pensamientos cuando, Renée me golpeo el brazo por accidente.
¡Fantastico!. Estaba molesta.
-Lo siento-. me miro y se asusto. ¡Cielos! sus ojos son violetas
-No se preocupe-. le sonrei y me di al veulta, sin dejar de oir sus oensamientos. Su piel es como la de Edward, el...prometido de Bella. Perecia repugnarle la simple idea de la palbra, y no pude reprimir una risita.
Abri mi celular en cuanto sali del aeropuerto. El Sol estaba en lo más alto, pero note que mi piel no resplandecia tanto como la de mi familia. ¡Que munga! Tenia 9 mensajes. 6 de Felix para saber si estaba bien, y que por que no le respondia. Uno de Jane, y Dos de Aro advirtiendome sobre los Licantropos de la zona. ¿¡Licantropos?! Rayos, eso me ponia las cosas dificiles, dificiles no, complicadas. Sobre todo si estos seguian a Bella. Pero, me daria oportunidad de saber si yo podia ver su futuro, algo que Marco se le dificultaba. Mente abierta, destino abierto.
Tome un taxi, le pedi que me llevara a Seattle, estaria en esa ciudad un tiempo, Marco y Cayo abian previsto todo para que mi estancia fuera comoda y habian comprado, solo para mi un departamento en la ciudad. El taxista tenia tantas cosas en la cabeza que no se fijo en mi belleza sobrenatural y mucho menos en el anormal color violeta de mis ojos. Apenas se daba cuenta de que yo iba atras. Tenia una discusion mental acerca de su familia, la fiesta de la semana y de cuanta bebida deveria comprar.
Me dejo frente a los apartamentos y le pague. Tampoco parecio darse cuenta de cuanto dinero le habia daod, pero yo para no seguir lidiando con aquel hombre, le dije quese quedara con el cambio. Eso hiso que diera un vuelco sus pensamientos y me prestara mas atencion de la debida. Estupido parloteo humano. Lo mismo acurrio con el encargado de los departamentos, que para mi fortuna era dlatonico y no distinguia el tono de mis ojos. Al entrar al apartamento encontre ese sitio más acogedor de lo que pude imaginar. Era grande y espacioso. Habia una nota escrita sobre la mesa.

Querida Scarlet


Esperamos que tú estancia en Seatle te agrade, deveras estar visitando constantemente Forks, el poblado vecino. Te dejamos una bella motocicleta en el estacionamiento, regalo de tus hermanos Jane y Alec. Portate bien y no dudes en hablarnos si surge algun inconveniente.

con cariño: Aro


Sonreia al terminar la carta. Aro era tan...sorprendente. Camine por un largo pasillo, toda la casa estaba de colores claros, que se apreciaban con mayor intensidad gracias a la luz que entraba desde la ventana. Entre a mi cuarto, era grande y espacioso, como toda la casa. De colores celestes, violetas y rojos en al habitacion. Pero con una gran armonia. Habia una gigantesca ventana que daba vista a la ciudad. Sonreia con alegria. Arregle mis cosas y me vesti para slair. El Sol comenzaba a ocultarse, tal vez me daria el lujo de irme a cazar. Y , si tenia suerte podria jugar un rato.
No usaria la moto, me daria el lujo de provar mi velocidad. En cuanto sali, corri disparada como una flecha, podia esquivar a la genta y autos con una facilidad asombrosa, el unico detalle era a la hora de saltar. Pero no importaba me sentia libre. Segui corriendo hasta que vi el cartel que anunciaba mi entrada a Forks. Ya estaba oscureciendo más. Sonrei mostrando mis blancos dientes y entre al bosque con una sgeurida increible. Podia escuchar con claridad lo que ahbia a mi alrededor, peor antes de cazar debia hecharle una mirada al todo el terreno. Jane me habia enseñado eso al igual que Heidi, que aunque no cazaban animales, era lo mismo que con los humanos. Habia que encontrar los sitios inidicados para cazar y los puntos que no lo eran. Para acorrarlar con facilidad a una presa.
Comenze a observar con detenimiento el bosque. Era un sitio gigantesco, a decir verdad. Pero habia muchos animales.
Corri durante una hora entera, hasta que unos gritos provenientes de mi espalda se escucharon a lo lejos.
¿DONDE ESTA JACOB? La voz le hacia preguntas al resto, pero habia algo confuso, todos los pensamientos se unian en uno. Me aturdieron, lo mejor era esconderme. Me oculte entre los arboles esperando ver que quienes interrumpian.
De pronto se volvieron más visibles, eran 8 o 9 en total, grandes y peludos. Licantropos. Grandioso. No podria con todos, y i lo hacia los Cullen se enterarian pero..queria ver a quien buscaban. Un chico llamado Jacob, debia pertenecer a la manada. Lo vi a la perfeccion, corria en su forma de lobo, sus pensamientos estaban amontonados y parecia deprimido. Unas letras se alzaban con fuerza ne su mente. ¡JA! Asi que el motivo de su tristeza era la chica Swan... ¡que ridiculo! Solte una pequeña risa, y note como se tensaban los lobos a mi alrededor.
Hay alguien entre nosotros, vamos chicos encuentrenlo
¿Crees que sea un neofito?El pensamiento era el de una mujer, por lo que pude observar. Y miraba al mas grande con ojos de enamorada.
¿Esatas loca Leah? Los matamos a todos. Un chico le habia respondido. Neofito, no se equivocaba, pero. Jane habia omitido haber visto Licantropos, fueorn los Cullen quienes habian matado a los neofitos y a la tal Victoria. Comenze a oir gruñidos y di gracias a su distraccion para escabullirme. Me aleje lo más que pude. Deberia llegar a un sitio seguro, un lugar donde los licantropos perdan mi rastro.
Me detuv eun segundo. Los parloteos de los Licantropos eran distantes y parecian aberse relajado. Ahora emprenderian de nuevo su busqueda por el chico que perdieron. Mire a un gigantesco oso comiendo cerca de mi. La comida acababa de llegar. Me movi con cautela y rodee al oso. No parecia darse cuenta de mi precencia. Saltee sobre el pero un pensamiento y una premonicion me atacaron. Al canze a morder al Oso en el cuello, matandolo al instante, pero justo detras de mi habia un chico. Una vampiro. Se levanto disgustado, sus ojos eran rojos y me miraba con rabia. Termine con velocidad la sangre de oso. Aunque quedo otr poco. Lo mire a los ojos, los mios eran un violeta intenso, brillante. Sin darme cuenta el sitio se tranquilizo y aparecieron 3 figuras de entre los arboles. Genial, los Cullen...
Advertencia







...Carlisle Cullen estaba frente al pequeño grupo que había salido de las sombras, lo reconocí con facilidad, según los recuerdos de Aro, Marco y Cayó tenia una idea de que esperar de él. A sus espaldas, habían dos chicos más. Uno alto y de cabello color arena, me miraba con suma concentración. Quería escuchar mis pensamientos. Le lanze una mirada furiosa. No le permitia a nadie, ni siquiera a Aro escuchar mis pensamientos, mucho menos sin mi permiso. La zona se volvió a llenar de aquella paz que no existía en mi mente. El chico me miro de la misma manera y se acerco a la sombra más alejada. Intente escuchar lo que pensaba, y él volvió a hacer lo mismo. ¡Ah! Me lleve una mano a la cabeza, y él hizo lo mismo, nos lanzamos miradas confundidas y enfurecidas.
Carlisle Cullen, se acerco al chico alto y fornido que me miraba con rabia. Me escupía mentalmente, y solo podía ver como pensaba la mejor manera de hacerme pedazos. Su aspecto me recordó mucho a Demetri, pero con el cabello más rizado y largo, y con hoyuelos en las mejillas.
Su cuerpo estaba relajado, más su mente no. Carlisle puso una mano blanca sobre el hombro del chico, del cual descubrí, gracias a los recuerdos de Carlisle, se llamaba Emmett.

-Disculpa a Emmett-. La voz de Carlisle era pacifica.-No le gusta que le quiten una presa.
-No salí herida, no se preocupe-. Sonreí, pero mi cabeza aun palpitaba. Él chico seguía intentado entrar en mi mente, y solo nos lastimaba.
-Me alegro...siento no saber tu nombre-. Carlisle miraba mis ojos asombrado.
Que curioso color tiene...me pregunto si usara lentillas.El pensamiento me aturdió por un instante. Era el único ser que parecía no darse cuenta de que era mi color original. Seguía mirándome expectante y sacudí la cabeza para recobrar el hilo de sus palabras.
-Mi nombre es Scarlet...Scarlet Whitlock-. Agradecí haber logrado entrar a los recuerdos de aquel chico llamado Jasper; este me miro sorprendido, pero sin apartarse de las sombras, donde continuaba junto al otro chico. Entre más profundo en la mente de Jasper y descubrí el nombre: Edward Cullen, aun así los rostros más nítidos eran los de Carlisle y Emmett, los otros dos seguían ocultos en aquel velo de sombras que no podía descifrar con facilidad.
-Un placer Scarlet. ¿Eres nueva por aquí?-. Su mente se movía algo agitada, intentando saber quien era, si acaso era de confianza tenerme cerca.
-En realidad, si. Llegue aquí hace unas horas, y vine a cazar y explorar el bosque-.Moví la cabeza en un gesto de señalar el lugar.
-Me alegra, pero creo que deberías saber las reglas que existen aquí-.Asentí con la cabeza. Necesitaba información para Aro y Cayó. Ellos más que nadie Debian saber en que se basaba el pacto entre los Cullen y los Licántropos. Carlisle me sonrió eh hizo un gesto con la mano-. Te apetecería acompañarnos a nuestro hogar, para que hablemos con mayor comodidad.
-Estaría encantada-. Sonreí y me acerque con cautela.

Emmett y Jasper, miraban a Carlisle con una mirada reprobatoria. No les parecía una buena idea que me llevaran a su casa. Pero Edward parecía ser el único que estaba de acuerdo con Carlisle.

Corrimos un largo camino hasta llegar a un prado, donde una casa gigantesca se alzaba. La miraba boquiabierta, no se comparaba en nada con mi hogar en Volterra. Caminamos en dirección al porche. Toda la casa era blanca y tenia un toque elegante y me sorprendió. Cada detalle, cada color, era de una belleza asombrosa.
Entramos a la casa, decidí entrar al ultimo. Cuando la luz ilumino los otros dos rostros que no había reconocido antes, me quede absorta.

Observaba el rostro de Jasper Hale absorta, no podía creer lo guapo que era. Para ser un vampiro, claro. No podía despegar la vista de él, ni siquiera cuando llegaron otros cuatro miembros de la familia. Ni siquiera sentí aquel ardor en la nariz y la garganta cuando un olor me llego a la nariz. El olor más delicioso que podía haber existido. Pero yo tenia la vista fija en Jasper Hale. Creo que ni siquiera me di cuenta de que tenia la boca abierta. Pero una voz me llego de pronto.

¿Podría dejar de ver a Jasper de esa manera?¡Esta babeando!La voz femenina sonaba molesta y muy irritada. Cerré la boca de golpee completamente avergonzada y un rubor se alzo a mis mejillas. Y el rostro de todos los presentes era de asombro. Un vampiro que se sonrojaba, eso era nuevo para ellos, incluso para mi, una neófita.

Mire a los demás rostros para distraerme. Había una chica junto a Jasper, su cabello era corto y se disparaba en todas direcciones, lo sujetaba con deliberada fuerza y me miraba con ojos asesinos.
Había otra chica, junto a Emmett, lo tomaba de la mano y me observaba. Su cabello era rubio. Otra rubia insoportablemente guapa.

Entre Edward y Carlisle había dos chicas más. Una de cabello color caramelo y rostro en forma de corazón, sus ojos, los maternales que jamas había visto fijaban su vista en mi. La otra tenia cabello castaño y unos ojos de un café oscuro. El café que yo una vez tuve. Su mirada estaba fija en mis ojos y decía mil palabras, pero había algo extraño en ella. Intente entrar en su mente o al menos saber salgo que le pasaría después. Pero no había nada, solo oscuridad y silencio, como si no hubiera ningún ser ahí. Ella quito la vista de mi y observo a Edward, el cual me miraba de la misma manera, de hace unos momentos. No podía entrar en mis pensamientos y solo conseguía lastimarnos.
Entonces la voz de Carlisle me saco de mis pensamientos, como a todos los presentes.

-Bien, vayamos a la sala a contarle a Scarlet las reglas-. Todos los siguieron, cada uno con su respectiva pareja. Yo camine sola, me quede parada en el marco de la puerta y observe como todos se acomodaban en sus lugares.-Sien tate Scarlet, por favor.
-No gracias, así estoy bien-. Sonreí de nuevo y me cruce de brazos. Sin apartar mi vista de Carlisle y de Jasper, ambos se sentaban significativamente juntos.
-Bien, ahora Scarlet, escucha con toda atención, debes comprender que si rompes alguna regla los muchachos de la Push, los Quilites, nos sacaran de aquí y podrían matarte. Lo mejor es evitarnos esto-. Asentí con la cabeza. No me sorprendían sus palabras, ya las esperaba.-Ahora, mientras estés aquí, en este territorio, no puedes morder a ningún humano, solo animales. Pero si tu deseo es solo estar de paso aceptaremos d buena gana tu estancia. Mas, si tu perturbas la paz, la familia se encargara de ti.
-Entiendo, no causare ningún problema mientras este aquí. ¿Algo mas que deba saber?-. Mi voz sonaba neutra, sin sonar tan aburrida.
-Si, no puedes bajar a la zona de los Quilites, lo tenemos...prohibido.

Asentí de nuevo. No quería seguir ahí por que, la chica de cabello corto seguía mirándome con furia, y estaba segura que de un momento a otro se lanzará sobre mi. Me despedí de la forma mas cortes. Ya tenia algo que avisar a los chicos allá en Volterra, El pacto Cullen y sobre la manada de Licántropos. Estarían sorprendidos...
"No Te Metas Con Lobos"






...Llegue a casa más tarde de lo que había previsto. Eran la una de la madrugada cuando termine la carta que debia enviar a Volterra...La mire no muy convencida. Lo mejor seria esperar una semana para enviar lo que habia observado pero...los detalles de lo que acabaa de ver aun me gritaban que debia dar mi informe ahora. Relei la carta en voz alta.

Queridos Aro, Cayó y Marco:

Se que es muy pronto para enviarles un informe, pero se que ustedes dos (exceptuando a Marco que ya lo habria visto con anticipacion) estaran encantado con mis noticias.
Descubri el numero de la manada de Licantropós, son entre 8 o 9, buscaban a uno extraviado. Él más grande(que por motivos es el lider) se llama Sam Uley, es un indio de la Push, (territorio al cual los Cullen no pueden entrar por motivos de su pacto) buscaban a uno extraviado, Jacob Black. No pude averiguar todos los nombres de la manda, peor hay una chica que es "mujer-lobo".Sí, yo tambien me impresione. Es la más joven del grupo junto con otro chico.
Ahora lo que me interesa más. Hoy hable con los Cullen, tuvimos un encuentro en el bosque y me dieron todas las reglas por las que se regian en sus estancia en Forks.
No pueden morder a ningun humano en el territorio. Tiene prohibido(como mencione hace unos momentos) entrar al territori denominado "La Push". Esto no me lo dijeron exactamente pero, Hicieron el pacto con la anterior manada de Licantropós. Tambien han de saber que Licantropos y los Cullen trabajaron juntos para eliminar a los Neofitos y a Victoria.
Y descubri que Edward Cullen no puede oir ni yo puedo oir, los pensamientos de él. Lo mismo ocurre con al joven Swan, que sigue siendo humana. Al igual que la habilidad de uno de ellos, Jasper Hale, puede manipular el estado de animo de la gente a su alrededor. Si averiguo algo más acerca de él se los hare llegar. Y acerca de Bella Swan no solo no puedo oir sus pensamientos, si no que tampoco puedo ver lo que le puede ocurrir, pero puedo ver el destino de los Licantropós de cada uno de ellos, pero solo con anticipacion de un dia o una semana.
Es todo lo que eh podido averiguar, cuando tenga más noticias les enviare una carta.
Un abrazo y un beso a todos.

Con Cariño: Scarlet.


Termine la carte convencida de que decia todo lo que habia visto. Doble la carta y la guarde en su sobre y anote la direccion a la cual queria que fuera entregada.
Me estire y camine hacia mi habitacion. Encendi la luz y vi una carta ahi. Me aceque y la tome. La caligrafia era pulcra, muy bella y en cursiva. La abri.

Chica.

No tengo idea de cual es tu nombre, ni tus intenciones, pero te recomiendo que te mantengas lejos de nosotros, sobretodo de Bella. Si te veo merodenado cerca, te eliminare.

Edward Cullen


Bufé molesta. Tome la carta y la hice añicos. Nadie me amenzaba. ¿Qué se creia? Tire los pedazos a la basura. Camine al armario y saque una pijama. Segui observando los pedazos que habia en la basura y me pregunte a que se debia esa carta. ¿Me tenia miedo? ¿Creia que dañaria a su "Bella"? No lo sbaia, y seguramente nunca lo sabria. Abri la cama y me recoste, apagando la luz desde el interruptor que habia junto a mi cama. Mire como la Luna Llena se filtraba por las cortinas. A lo lejos, en el lejano bosque, escuche el aullido de un lobo.

A la mañana siguiente el cielo era nublado, las nubes de tormenta se avecinaban con paso firme, y habia un poco de viento soplando. Tal vez hoy podria practicar con la moto y darme una vuelta por Forks. No tenia deseos de hacerle caso a la carta que me habian hecho. Entre al cuarto de baño y tome una ducha con agua helada. No sentia el frio, pero el calor me era algo insoportable. Sali envuelta ne una toalla y me vesti.
La alacena estaba llena de comida, como para un ejercito, pero me dio la impresion que mientras me alimentara correctamente de sangre, podria no necesitar la comida, al menos un mes entero. Pero basar mi alimentacion en algo menor a la sangre humana requerriria de un balance netre ambas comidas. Suspire y me prepare una pequeña avena rapida. Me puse una chaqueta ne gra y sali dle apartamento. El encargado de vigilancia ni siquera se percato de mi precencia, y mucho menos cuando el sonido de la motocicleta chillando sobre el pavimento. Sali a una velocidad, que de haber sido completamente humana, me habria matado en un isntante. Llegue hasta los 200 k/h, yo estaba sorprendida de que capataba todo con una habilidad increible. Inclusive veia con dos o tres segudnso de anticipacion si algo se acercaba a mi. Di un grito de jubilo y entre a la carretera que llevaba a Forks. Me detuve en un sitio un poco alejado de una casa. Una casa grande de dos pisos y solitaria. Baje de la moto con gracia y me aventure al bosque que habia detras de la casa. Observe con atencion al ventana de la cocina. Me movi con lentitud bajo la llovizna y llegue hasta la puerta. Dentro estaba Bella Swan y, a juzgar por su placa de sheriff, el padre de ella Charlie Swan. Jugaba con un tenedor meintras ahblaba, cosas sin importancia para mi. Hasta que saco el tema de Jacob Black y Edward Cullen y...un boda. Mis ojos violetas ardieron en deseos de seguir escuchando.

-...Bella, no creo que sea oportuno que te cases con Edward...¿olvidaras a Jacob?-. Charlie Swan miraba a su hija con preocupacion y temia que ella se molestara.
-Papá ya eh decidio que me casare con Edward...e smi decision recuerdalo-. Tomo aire y sus ojos delataron la trsiteza-. Jamas podre olvidar a Jacob Black.
-¿Cuando sera la boda?-. Charlie miraba a su hija con angustia y reproche.
-Para antes de mi cumpleaños, cquiero que sea lo más pronto posible-. No pude saber el por que. No podia saber lo que pensaba.
Cuando crei que podria seguir escuchando. Una premonicion llego a mi mente. Edward Cullen me iba a azotar contra el suelo si no me movia rapido. Y lo hice antes de que el siquiera hubiera llegado hasta mi. Sali correindo y monte sobre mi motocicleta, sin antes lanzar un grito de jubilo y una risa algo malvada. Sin darme cuenta habia regresado a la ciudad, devia divertirme un rato, buscar algun sitio donde bailar, ¿que sabia yo? Deje la moto en un estacionamiento de un Burger King, los niños me miraba sorprendidos y asustados, les sonrei mostrando mis blancos dientes y algunos se pusierona llorar. ¿De verdad parecia mala? ¡Na! Me fui con la sonrisa grabada en mi rostro, caminaba entre la gente y el murmullo de voces se hacia cada vez más grande. Habia cosas que hubiera preferido no escuchar, peor una me asalto, unparloteo que venia de un restaurante italiano. Una chica discutia molesta consigo misma, mientra s hablaba con otra que tambien estaba molesta. Me quede junto a la ventana y observe a las chicas. Una de ellas era bajita y de pelo rizado, y la otra era significativamente más alta que la otra, rubia y con odio en la cara. Las segui observando mientras escuchaba sus parloteos.
...Y Mike ni siquiera me mira a la cara cuando me slauda, ah de seguirpensando que puede ligarse de nuevo a Bella Swan...¡Idiota!. La otra chica tambien tenia en al cabeza a Bella Swan, pero cada palabra la escucpia con veneno, un veneno más potente que el de una serpiente. Deje de darles importancia. Eran unas chicas tontas y celosas de otra chica aun más boba. Camine en circulos sin encontrar nada. Pronto oscurecio y la lluvia se abrio paso. Entre en un bar que se veia muy interesante. Me sente en al mesa más alejada de la gente, mientras los oleres más apetitosos se mezclaban en mi nariz. Sangre y comida. Dos cosas sisn las cuales no podria sobrevivir.
Los parloteos de la gente, tanto mentales como verbales, saboteaban la falsa tranquilidad que queria sentir. Centre mis pensamientos en otra cosa. O En otra persona. Aun tenia dentro de la cabeza el rostro hermoso de Jasper Hale, aquellos ojos color topacio, el cabello dorado, el rostro pacifico que mostraba. Su forma de ver...
Dos chicos me sacaron de mis pensamientos. Cabellso negros y lacios, cortos, parecian gemelos y me miraban sin confianza. Entre en sus mentes. Licantropos en toda la extension de la palbra. Quilites. Vivian en La Push. Quil y Embry. Sabian que era un vmapiro, por mi aroma, y planeaban sacarme, acorralarme y...matarme. Me rei por dentro y mire a la demas gente. No podria esconderme aqui más tiempo. Me levante. Si querian pelea, pelea tendrian. Sali del local con paso seguro, mientras escuchabga al los chicos detras mio. Intentaban calmar su deseo de transformarse. Vi que dentro de poco mje acorralarian en algun callejon y se desarian de mi. Nada de eso chicos, yo tenia dos ases bajo la manga.

Segui caminando y ellso parecieron percatarse de que yo no les prestaba atencion. Uno de ellos me adelnato y me miro con los ojso llenos de furia. Yo solo sonrei y me encoji de hombros. él me miro boquiabierto, no soslo por lo que hice, si no por el color de mis ojos. Embry me atajo por la espalda, pero em libere con facilidad y lo lanze hacia la pared.

-¡Embry! Ya veras, maldita sangijuela!-. Se abalanxzo sobre mi y lo esquive dandole un puntapie sobre el estomago y poniendo mi pie en su cuello.
-Mal, mal, pequeño lobito...-.Embry se habia levantado y slataba hacia mi. Volvi a ser más rapida y lo sujete del cuello, apretandolo con fuerza.-¿Qué? El lobito pretendi matrme?-. Volvi a reirme con mayor fuerza.-. No estoy para juegitos tontos niños. Mejor vuelvan con sus mami Emily, y miren su rostro imperfecto. Reprechenle a Sam su falta de cuidado. -. Ambos em miraron con los ojos fuera de sus orbitas. Lanze a Embry contra Quil y me fui saltando de edificio en edifico, hasta llegar al bosque.

Me quedaria ahi, para cazar, estaba hambrienta...
La Intrusa





Carlisle, y Sam hablaban en el pardo, donde una vez habían practicado la manera en la que matarian a los neófitos, con la ayuda y enseñanza de Jasper.

-Así que, la vampira no es de ustedes-. Sam miraba a Carlisle con suma precaución, tranquilizando a su manada que vigilaba al resto de los Cullen.
-No, pero le advertimos acerca del pacto. No ah mordido a nadie-. Explico Carlisle con serenidad.
-No, pero ataco a Embry y a Quil. Ni me tiene con gracia que supiera tanto de nosotros en tan poco tiempo-. Miro dubitativo a Carlisle.-¿Tiene alguna habilidad, como Alice, Edward y Jasper?-. Sam había llegado a tenerle cierto respeto y cariño a los Cullen, ya que gracias a ellos habían evitado una masacre, tanto de su manada como de la ciudad.
-No estamos seguros. Pero creemos que tiene la habilidad de oír los pensamientos de la gente-. Miro a Edward que miraba a los lobos.-Eso podría explicar por que sabia sobre ti, y la joven Emily.
Sam se estremeció. Cuando la manada se había transformado y Quil y Embry habían estado con ellos, pudo oír las palabras de la chica vampiro como cuchillos clavarse en él.
-Si, eso explica muchas cosas.

Continuaron en silencio. Leah Clearweter se acerco a Sam, junto con Seth.

-Sam, hay un olor extraño a los alrededores-. Leah se mantenía considerablemente lejos de Carlisle, y lo miraba con desconfianza.
-¿Olor? ¿Cómo es?-. Sam miraba con atención a Leah y a Seth, el cual seguía olfateando.
-Es como el de los Cullen, pero mucho más dulce. Pero hay algo extraño en ese aroma.-. Seth miraba a Carlisle con suma confianza y se acercaba a él.- Es un aroma entre Vampiro y Humano. Es...curioso, no es tan dulce como el de ellos, es más sofisticado. No se me confunde mucho.
-Debe ser por que ella no es un vampiro normal-. Carlisle puso una mano sobre el hombro de Seth y este asintió con al cabeza y una sonrisa. Leah estaba tensa junto a Sam.-Sus ojos son violetas, creo que son lentillas para ocultar el rojo.
-Pero come animales, como usted-. Seth miraba perplejo a Carlisle.-Aparte, según Quil y Embry, no parecían lentillas, eran sus ojos naturales. Carlisle se quedo asombrado, al notar la astucia del joven. Miro a Sam que también estaba sorprendido.-Y, también ellos dicen, que se movía como si supiera cada movimiento con anticipación. ¡Anticipación de 10 segundos o menos!-. La voz de Seth estaba llena de alegría, asombro y...admiración.
-¿Qué?-. Alice estaba junto a Carlisle y miraba a al pequeño Seth sorprendida-. Dices que podía verlos con mayor anticipación, a que si escuchara sus pensamientos.
-Si, o esa idea nos dio-. Quil y Embry también se había acercado y miraban a Alice con ojos que decían toda la verdad.
-Imposible...-. Se cruzo de brazos y miro a los Quilites con asombro y algo de disgusto.
-Así que ahora tenemos otra teoría sobre ella. Escucha pensamientos y también, tiene el don de la premonición.
-Si...-. Carlisle miraba la lejanía.
-Eso nos quita puntos, Carlisle-. Sam hundió las manos en sus bolsillos.
-Lo se pero, estaba pensando que tal vez podemos confundirla-. Carlisle sonrió y sus ojos color del topacio liquido brillaron.
-¿A que te refieres?-. Sam no entendía-. Explícate.
-Es sencillo. Ustedes la merodearan durante un tiempo, ella es astuta e intentara saber que traman, también supondrá que la vigilan por lo de Quil y Embry. No crea que se sienta arrinconada, deben evitar cualquier contacto con ella.
-Espera Carlisle, dices que ella puede verlo todo con anticipación de 1 día o menos.
-¡Por eso! Ella no se esperara nada, no espera que nosotros intentemos averiguar que trama, la tenemos arrinconada.
-Pero tu plan tiene un fallo. Si ella nos puede oír, no crees que...-Dentro de la cabeza de Sam las piezas se unieron y sonrió. Carlisle y él comenzaron a reír con una alegría inusitada. Ambos se dieron un abrazo de compañerismo. Parecían dos niños pequeños que acababan de hacer una travesura. Edward también sonrió, él ya sabia que pasaba. Pero los demás estaban ahí, sin entender nada. Su ardilla no estaba encendida.
-OH, lo sentimos chicos-.Sam miraba tanto a los Cullen como a su manda-. Lo que ocurre es que tenemos un plan. La chica, es rápida, es astuta e inteligente. Pero Carlisle y yo creemos haber encontrado algo con que despistarla. Pronto entenderán no se preocupen.-. Miro a Carlisle sin perder la sonrisa-. Bueno, ¿cual será tu parte del plan?
-Mi idea, es crear un cebo, descubriremos cosas sobre ella, gracia sal cebo que pienso usar. Pero para ello necesitare su ayuda...

Hombres lobo y Vampiros, se unieron en los planes. Poco a poco todos sabían que pasaría, y como debían despistar a La Intrusa...
Historias



...Estaba molesta, malditos Licántropos. Llevaban una semana entera rondando por mi casa. Todo a raíz de mi pequeño encuentro. No podía ir a ningún lado por que inmediatamente el escuadrón de perdedores peludos, me seguria. !Malditos Licántropos! Bueno, yo tenia algo de culpa, no debí haberme metido con esos chicos, pero. Ellos me habían incitado. Me sentía acorralada en las cuatro paredes de mi casa. No podía hacer ningún movimiento. Y aparte hacia ya dos semana no me había ido a cazar. Y el violeta de mis ojos era casi marchito, el hambre era insoportable. Pero, que rayos me pasaba? No había necesidad, y mucho menos una razón valida, de quedarme encerrada como una pájaro. Era libre de hacer lo que yo quería.
Camine hacia mi cuarto y me quite la molesta ropa que traía, necesitaba algo que me hiciera moverme rápido y poder pasar desapercibida. Estaba por abrir la puerta cuando una carta callo al buzón. Metí la mano y vi la impecable caligrafía de Aro. Abrí la carta y comencé a leer.

Querida Scarlet.


Tus noticias nos han dejado atónitos, los Cullen trabajando con Licántropos, al fin puedo entender por que no tuvieron ni una sola baja. Gracias por tus magnificas noticias. Y saber que el Joven Jasper tiene una habilidad especial nos ah dejado boquiabiertos. Esperamos con ansias tu próxima carta, un abrazo desde Volterra.



Aro


Era muy poco el contenido de la carta. Pensé que escribirían algo mas que esos pobres y tristes párrafos. Me decepcione, pero la perspectiva de salir de la casa me ponía de mejor humor.
Abr la puerta y salí corriendo como un rayo. Esos Licántropos no se darían cuenta de mi desaparición, hasta que yo volviera. Me detuve frente a un callejón y salte hasta el techo del edifico. Continué corriendo sobre los techos de los edificios. Cuando estos dejaron de existir, di un salto más grande para atravesar aunque fuera la carretera. Fue en vano, caí mal y termine rodando hacia la carretera. Me había dolido la caída y tenia un raspón. Genial, mi piel tampoco era tan resistente. Aquel estado de semi-no-muerta no me agradaba en lo absoluto. Me levante y preste atención para ver que nadie me seguía. El tiempo pasaba demasiado rápido cuando corría, el sol estaba en el crepúsculo. Suspire al notar que nadie me seguía. Entre al bosque con tranquilidad.
Disfrute de mi libertad toda una hora, cazando a veces conejos, y pude cazar un ciervo. La cosa más deliciosa que alguna vez haya probado. Mis ojos habían recuperado rápidamente el violeta encendido, que tanto me gustaba. Di varias vueltas en el bosque cuando unas pisadas me alertaron. De las sombras aparecieron dos Licántropos. ¿No se cansaban de seguirme? Gruñí por lo bajo y me aleje lo más que pude. No tenia ganas de pelear.
Pero otros dos estaban frente a mi. Cuatro Licántropos. ¡Fantástico!
Es ella. Vamos, dejémosle algunos rasguños.Uno de ellos se acerco a mi. Pero se detuvo.
-No Seth, oíste lo que dijo Sam, nada de meternos con sanguijuelas. Se empezaron a reír. No estaba de ánimos y rápidamente los esquive, pero uno me agarro de la pierna. Ahora si, nadie ni siquiera un maldito Licántropo tenia derecho a ponerme el hocico encima. Moví la mano con una facilidad impresionante y lo hice chocar contra los árboles. Los otros tres se pusieron en guardia y atacaron, sin nada de discreción. La Anarquía seria su destrucción. Esquive varias mordidas y golpes. Pero uno de ellos me aturdió lanzándome directo a unas rocas. Me levante lo mas rápido que pude en intente deshacerme de ellos, pero fueron más rápidos y me acorralaron. Gruñí, intentando ver si eso los alejaba. Nada. Me golpearon contra las rocas de nuevo. Grite, eso me había lastimado demasiado. Cerré los ojos cuando uno de ellos se lanzaba contra mi cara. Pero no llegaba, malditos últimos segundos de vida. Pero no era nada de eso. No llegaría por que alguien lo detendría. Pero, ¿quien? Abrí los ojos y vi a Jasper Hale, sujetando al lobo y mirando a los demás con molestia. Los lobos se fueron rápidamente. Y yo me quede entre las rocas sin dejar de mirar sorprendida a Jasper. Me acaba de salvar. ¿el mundo se había vuelto loco o que?

-¿Estas bien?-.Me ofreció una mano.
-S...si-. tome su gélida mano y me ayudo a levantarme.
-No deberías merodear sola por aquí. Y mucho menos meterte en problemas con Licántropos. Carlisle tendrá que hablar con Sam-. Yo seguía impresionada, no podía apartar la vista de sus bellas facciones. Pero algo no cuadraba ¿que hacia el aquí y solo?
-¿Qué hacías aquí solo?-. Deje de mirarlo y el rubor cubrió mis mejillas. Él sonrió al ver mi gesto, pero a la vez estaba asombrado.
-Vine a darme una vuelta, Alice esta un poco molesta-. Sonrió para si-. Le molestaste bastante.
-Vaya-. No pude reprimir una pequeña risita. Se había puesto celosa y de mi. ¡jaja!
-Si-. Me miro-. Ven, quiero enseñarte algo -. Me tomo de la mano y me llevo hasta la parte menos cubierta de árboles. Un claro, donde la luz de la luna iluminaba todo. Me quede mirando la luz de la luna, y después observe a Jasper, que al igual que yo resplandecía bajo la luz. Mi corazón latía sin descanso. No podía creer que se oyera tan fuerte. Parecía un tambor y me asustaba a veces. Jasper me miro, también había escuchado el latir de aquel músculo, que hace tiempo debió haberse detenido.
-Tengo una duda-. Sonrió-. ¿Por que tu corazón sigue latiendo?
-No lo se, pero es algo molesto-. Mire el claro de nuevo-. Sobre todo cuando estoy con un chico-. murmure por lo bajo y el comenzó a reírse.
-Si tu corazón sigue latiendo, significa que aun tienes sangre, ¿no es así?
-Tampoco estoy segura. Nunca eh intentado cortarme-. De pronto estaba frente a mi y de nuevo mi corazón latía desbocado y sin control.
-Jaja, me gusta oír ese sonido. Por lo regular solo lo puedo escuchar de Bella, pero. Me agrada estar cerca de una chica sin tener la necesidad de morderla-. Sonreí impactada y el me imito.
-Pero con Alice estas junto a ella, y no tienes la necesidad de morderla-. Me miro y se alejo un poco.
-Es que el corazón de ella ya no late.- Se quedo en silencio y entendí a que se refería.
-OH...-. Seguí mirando la luna y de pronto sentí como pasaba su mano por mi brazo.
-Cuéntame. ¿que eres? ¿Como era tu vida antes de volverte Vampiro?-. Me miraba expectante. Me quede callada y pensé. Era raro que me preguntara todo esto, ¿que tal y se lo decía a su familia? No, lo mejor era ver que pensaba.
Entre con delicadeza a sus pensamientos, peor solo encontré una gran duda, el deseo de saber quien era y que quería hacer, deseaba saber mi pasado. Y algo más...
Suspire, la curiosidad solo había matado a un gato, pero este había muerto con conocimiento. Mire la Luna de nuevo.
-No te preocupes, no le diré a nadie lo que me cuentes-. Me miro-. Confía en mi.
-De acuerdo, confiare en ti-. Sonreí y lo mire-. Mi verdadero nombre es Scarlet Lindermann. Nací en Munich Alemania, en 1990. Yo era una niña normal, con una vida normal. Había vivido con mis padres hasta los 3 años, cuando decidieron hacer un viaje, un viaje del cual jamás volverían.
Mi madre se llamaba Anna Lindermann y era una mujer muy dulce, solo tengo ese recuerdo de ella, mi padre se llamaba Till Lindermann y era abogado. Lo único que recuerdo de ellos, y aun lo sigo viendo en mis pesadillas, era que fuimos a Italia. Mi padre y mi madre habían ido a un sitio en particular mientras yo miraba a un mimo hacer figuras graciosas. Cuando me di la vuelta ya no estaban. Comencé a preguntarle a la gente si habían visto a mi Mutter y a mi Vatter. Nadie entendía mi idioma, era alemana y estaba sola entre tanta gente.
Pase todo el día buscándolos, hasta que oscureció. No me había acercado a la policía, tenia miedo y tan solo tenia 3 años. Me quede dormida en un callejón oscuro, muriéndome de frió. Con suerte no había muerto aquella noche. Cuando salió el Sol, había reemprendido mi búsqueda, pero me había metido en una especie de cañería. Una mujer de cabello color caramelo, me miraba en la oscuridad. Sus ojos eran rojos y se acercaba a mi. Yo no la quise seguir viendo y me senté a llorar en un rincón. Me lamentaba. Wo ist meine Mamma und mein Vati?. ¿Donde esta mi mami y mi papi? La mujer parecía reconocer mi voz y me cargo en sus brazos. Me dijo con dulzura que todo estaría bien, que me llevaría a un lugar seguro.
Me llevo con su familia. Apartir de ese día me cuidaron como a una niña. Nunca fui criada entre humanos, siempre entre vampiros y aprendí sus costumbres y lo que podían hacer. Hasta el día de mi transformación. Aquel día había huido.

Termine mi relato limpiándome una lagrima que se me había escapado. Mis sentimientos humanos seguían existiendo en mi. El había pasado un brazo por mis hombros y me miraba.

-Así que, no eres estadounidense, eres Alemana. Y no solo te late el corazón, te ruborizas, y tus ojos son violetas. Si no que también puedes llorar-. Se rió y yo lo imite.
-Ahora es tu turno, dime ¿quien eres? ¿quien era Jasper Hale?
-Bueno, Mi nombre real era Jasper Whitlock, nací en Texas el año...-. Lo seguí escuchando con mucha atención. Me mostró la marca de colmillos que había en sus brazos. Hablo acerca de cuando conoció a Alice y lo que había vivido hasta el día de hoy. Estaba atónita, sobretodo cuando me di cuenta de que ya no estábamos parados si no que nos habíamos sentado sobre unas rocas que había allí
-¿Qué ocurre cuando te muerde otro vampiro mientras eres uno?-. Lo mire impresionada cuando finalizo su relato.
-Pues, solo te arde-. Se quedo mirando un largo rato la luna y se volteo hacia mi.

Lo que paso fue demasiado rápido, que aun me cuesta entender como fue. Me había tomado de los hombros y me había aprisionado contra un árbol, puso sus fríos labios sobre mi cuello y me mordió. Me había dolido, pero no tanto. Mis ojos eran de nuevo violeta brillante y no perdí la vista de su cabello.
Cuando se despego de mi, sentía arder mi cuello. Y lo mire entre atónita como avergonzada. Una premonición me ataco. Alice venia corriendo en nuestra dirección y planeaba matarme en el menor tiempo posible. Parecía ser que no le había gustado que Jasper estuviera tan cerca de mi. Sonreí.

-Debo de irme Jasper-. me levante rápidamente-. Te veré después.

Él me miraba atónito y justo en el momento en el que desaparecí entre los árboles sonó el grito de Alice, furiosa...
Charlas A La Luz De Un Foco




Llegue a la casa y entre por la ventana. Pobre Jasper, lo había dejado solo con Alice, ahora debería estar matándolo. Me sentí culpable, el se había abierto conmigo y yo había hecho lo mismo. Me acerque al espejo y mire las marcas de los dientes de Jasper. El dolor ya no estaba pero en mi pálida piel se podía apreciar las marcas. Me quite la playera que llevaba puesta y me puse la pijama. Descansaría con tranquilidad. Cerré la puerta del baño y apague todas las luces, me recosté en la cama y pronto entre en un sueño.

Pude cerrar los ojos
Más no puede dejar de verte.


Estaba en el claro, donde me había quedado hace unos instantes con Jasper. Había un sol resplandeciente, no podía evitar mirar hacia el agua del rio que corría frente a mí. Llevaba vida y un sentimiento que me sofocaba.

Y dejar de dormir,
Más no dejar de soñar.


Jasper había aparecido de la nada y me miraba desde atrás. Con una sonrisa que decía mil palabras. Yo temía sonreírle, pero lo hice. Y él se acerco más a mí. Hasta quedar demasiado cerca el uno del otro.

Puedo callar las voces,
Más no puedo dejar de oírte


Mi corazón latía desbocado. Pase una mano por el hombro de él, y torpemente continúe moviéndola por su brazo. Deteniéndome en cada línea, en cada diferencia o borde. El sonreía con júbilo, y yo lo miraba arrebatada.

Puedo dejar de ser,
Pero no puedo dejar de estar


Paso una mano por mi mejilla y alzo mi rostro, para que pudiera ver sus ojos. Topacio liquido. Decía palabras que no entendía. Pero que por extraño que pareciera, cobraban significado dentro de mí.

Bésame, hipnotízame.
Ya no em importa más,
Róbame el alma, hechízame.


No podía quitar la mirada de su rostro. Y él se alejo de mí aun con aquella sonrisa. Me tomo de la mano y me llevo donde unas flores. Me las señalo, todas eran amarillas y hermosas. Pero había una, una que era diferente. Se agacho y yo lo seguí. Tomo la flor que era violeta y me la entrego con delicadeza.

Puedo calmar mi mente,
Más no puedo calmar mi sangre.


Me decía que aquella flor era yo, única entre mi especie. Y, por lo tanto la más bella. Yo solo sonreía como una niña tonta, una niña que le acaban de dar el regalo más hermoso que jamás pudo haber visto.

Y puedo ser sincero,
Sin dejar de mentir.


Pero mire el suelo. No le había dicho la verdad completa. No le había dicho nada sobre los Vulturi. No le había dicho nada sobre el verdadero motivo por el que estaba ahí. En cambio el me habia revelado todo acerca de él. Que fue criado y entrenado como un neófito y que era el eslabón débil de los Cullen. Estaba mintiéndole, engañándole.

Puedo quedarme cerca,
Más no puedo dejar de huirte.


El había notado mi tristeza, y pasó su fría mano por mi rostro. Dejo de sonreír solo para mirarme. Y la tristeza se desvaneció, y fue remplazada por un deseo enorme, un deseo que jamás había sentido.

Puedo cambiar mi vida,
Más no puedo cambiarme a mí.


Me acerque lentamente a él, sin perder de vista sus ojos. Cuando mis labios estaban a tan solo milímetro de él. Me quede en mi lugar. Tenia miedo, ¿Qué tal si todo era solo un sueño y me hacia falsas ilusiones? Me fui alejando poco a poco. Tuve que ponerme de puntillas, al ver que él era mucho más alto que yo. Y él me tomo con delicadeza de los hombros.

Bésame, intoxícame.
Ya no em importa ser,
Un ser sin alma atrápame.


Se volvió a acercar a mí y sus labios y los míos se encontraron. Fue algo difícil no sacarme de la mente a Alice, pero lentamente todo perdió sentido.

Bésame, idiotízame,
Ya no me importa ser,
Un ser sin alma, atrápame.


De pronto sentí como una mano recorría mi cabello. Abrí los ojos y vi a Jasper observándome con asombro y con una sonrisa.

-AH! -. Salte de la cama y me cubrí completamente; él se alejo de mí.
-¿Te has dado cuenta lo rara que eres?-. Sonrió pasando una mano por mi cabello-. Que corte tan extraño.
-Si vienes aquí a criticarme, lárgate-. No sabía por qué actuaba así, si hace unos segundos había soñado con él. Me puse nerviosa y me sonroje. Mi corte no era extraño
¿o sí?
-Solo falta que comas
-. Se bufo y yo solo lo rete con la mirada. Se quedo boquiabierto.- ¡¿Comes?!
-Si
-. Me miraba perplejo y salió del cuarto. Quite las cobijas y camine en su dirección. Estaba de lo lindo sentado en mi sofá, mientras miraba los cojines. Me acerque a el un poco peor no em senté junto a él.
-¿Por qué te dejas los mechones de enfrente más largos que el resto de cabello?-. Me miraba expectante.
-Porque me gusta así-. Me lleve una mano al cabello. Lo tenía corto en la parte de atrás, bastante para ser sincera. Pero los mechones de enfrente eran tan largos que llegaban a mi medio busto. Me agradaba tenerlos así.
-Ah
-. Me dejo de mirar y se recostó en el sofá. Me acerque con un poco mas de confianza.
-¿Por qué viniste? -. Me miro sorprendido.
-Si quieres me voy-. Se levanto y lo sujete del brazo. No debía hacer eso, me miro con una sonrisa.
-No
no te vayas-. Lo solté al instante y me sonroje.
-Esta bien-. Me quito un poco de pelo del rostro.
-¿Que paso con Alice? Sonaba muy molesta cuando em fui-. Jasper se encogió de hombros y miro el suelo.
-Estaba enfadada, no le gusto en lo absoluto que estuviera contigo
-. Se quedo callado y mire el suelo también.- aparte quería saber que estábamos hablando.
-No le dijiste nada ¿cierto?-. Estaba alterada y miraba a Jasper con rostro de susto. El tranquilizo el ambiente y me sonrió.
-Nunca le diré a nadie nada de lo que tú me has dicho-. Suspire aliviada. Sabía que podía confiar en él.
-Sabes, ni a Edward ni a Emmett les caes bien. Y Rosalie tiene el ojo puesto en ti-. Lo mire confundida. Sabia quienes eran Edward y Emmett. Pero no conocía a Rosalie-. Oh lo siento Rosalie es la chica alta y rubia, la compañera de Emmett, es algo superficial. Bueno muy superficial
-¡Ja! Me lo imagine. Si la recuerdo ahora, creo que cree que yo le quitare a Emmett-. Sonreí para mis adentros.- ¿Por qué no les caigo bien?
-A Edward, porque es muy sobre protector con Bella. Y por qué no puede saber que tramas, porque no puede escuchar tus pensamientos y dice que eres su dolor de cabeza personal. Y Emmett, bueno el te alucina por que le quitaste a su presa. Y quiere la revancha.
-jajajajaja-. Comencé a reírme hasta que me salieron lágrimas. No pida creer que me alucinaran ambos por algo tan
ridículo. Ja jajaja. Jasper me tomo en brazos cuando estuve a punto de golpearme contra el suelo.
-tranquila, entiendo tus risas-. Sonreímos al mismo tiempo.

Continuamos hablando sobre nuestras respectivas familias, pero yo no quise entrara en detalles con al mía. A él eso no pareció sorprenderle. Pronto dieron las 2 de la mañana, ya comenzaba a bostezar. Jasper lo noto.

-Mejor ve a dormir, yo de todas formas debo rime. Alice debe estarme buscando-. Asentí e silencio y me fui a mi cuarto.-Descansa
-. Volví a asentir en silencio y él me dio un beso fugaz en al frente. Abrí los ojos, pero reaccione tarde. Ya se había ido. Definitivamente empezaría a alucinar

El Gato Y El Perro




Cada noche Jasper venía a verme, y hablábamos durante un largo rato. Yo descubría más cosas sobre él y el sobre mí. Me agradaba su compañía, me hacía sentir menos sola, y sacaba de mi cabeza que había una manad de Licántropos fuera de mi casa que me vigilaba.
Pero una noche, el no vino. Y así fue toda una semana. No tenia de que preocuparme. Me estaba dando a mi misma la libertad de seguir a Bella. Y aproveche eso, para dar una vuelta de nuevo, al bosque.

Me había sentado sobre un tronco cubierto de musgo. Perdía mi mirada en la lejanía. Cuando unos pensamientos me sacaran de mi ensoñación.
Jacob Black estaba cerca y estaba consternado. No entendía algo, se repetía que todo era imposible.

Me ah hecho el encargado de los anillos
ella me odia, completamente
. Lo mire, se acercaba y de pronto se dio cuenta de mi presencia.

-Tu -. Se puso en forma defensiva y lista para atacarme, pero yo puse una mano frente a mí.
-Vengo en son de paz, lobito-. Cerré los ojos y pase una mano por mi cabello-. No tengo ganas de pelear, evitémonos un desgaste físico, ¿quieres?
-¿Cómo esperas que confié en una sanguijuela como
?-. No termino la frase porque mi mano estaba en su boca. Era alto pero no quitaba que yo podía hacerlo callar.
-Cuida tu vocabulario, niño. No creo que quieras perder la lengua-. Mis ojos mostraban rabia. Me parte de él y le di la espalda.
-¿Qué no sabes que no debes darle la espalda a un lobo?-. Escuche como su ropa se desgarraba. Abrí los ojos y luego sonreí abiertamente.
-¿Qué? Me atacaras, vamos pequeñajo, solo y sin tu manada no eres nada-. Me miraba mostrando sus afilados colmillos.

Cuando te mate llevare tus restos a Sam Y después los meteré a la pocilga de un cerdo, para que estés donde perteneces. Me enfurecí.
Paso junto a mí intentando morder mi cuello. Lo esquive y golpee su estomago que estaba descubierto. Cayó al suelo chillando de dolor.

-¿Quién matara a quien?-. Lo sujete del cuello. Y el violeta se volvió un violeta encendido. Comencé a ahorcarlo poco a poco. Pero algo me detuvo, estuve a punto de romper su cuello. Si lo mataba ahora, estaría en problemas, peor si lo mataba después, todo estaría bien. Lo solté y baje la mirada.- Lárgate


¿Qué? ¿Te rindes?. Se bufo y soltó un gruñido para atacarme de nuevo. Mi mirada seguía fija en el suelo.

-¡¿Qué estas sordo o qué?! ¡¡Lárgate!!-. Mi grito fue más fuerte de lo que pretendía. El se alejo de mí sin antes lanzarme una mirada furibunda. Caí al suelo de rodillas. Un recuerdo me golpeaba la mente. Los ojos rojos. Mis padres. Gritos. Me lleve una mano a los oídos y grite. Grite tan fuerte que estuve segura de que me podían escuchar a kilómetros de distancia. Los temblores llegaron a mí y los gritos seguían. Solo podía ver dolor, el rosto de ellos, contraído y pálido. Ellos habían muerto
. ¿Cómo podía ver yo esto? Yo no los había visto morir. Pronto mis gritos cesaron y caí al suelo inconsciente


Cuando logre despertar, estaba lloviendo, bueno comenzaba a llover. Abrí los ojos y me voltee para ver el oscuro cielo que se alzaba sobre mí. No sabía por qué había comenzado a gritar, pero de algo estaba segura, al ver los ojos del chico, mi piel se puso china. Mi corazón dio un vuelco y me sentí como si fuera una
.una asesina. Hice una mueca de solo pensar la palabra. La lluvia era más fuerte, pero no me movía de allí, necesitaba seguir sintiendo el agua fría caer en mi rostro. ¿Por qué Heidi me había encontrado y ofrecido su cuidado? ¿Marco había visto lo que podría llegar a ser, y decidió por eso mandar a Heidi a cazar a mis pares? Creo que debí haber muerto aquella noche fría en ese callejón. Las lágrimas pronto se confundieron con las gotas de lluvia. ¿En verdad me estaba volviendo un mounstro?
No, tú no eres ningún mounstro. Una voz dentro de mi cabeza respondió. ¿Debía creerle? Esa voz dijo que sí, que yo no había hecho nada monstruoso. Pero casi mataba a aquel chico. Pero no lo hiciste. Eso te diferencia de un mounstro, no has hecho nada monstruoso.
La mentira que crecía en mi cabeza, tal vez para defender mi propia existencia. Instinto de supervivencia. Hacía que siguiera deseando moverme.
Estaba cubierta de lodo cuando Salí del bosque. No quería correr, prefería moverme en silencio. La vida era una sinfonía agridulce. Aquella canción em gustaba mucho, no podía dejar de tararearla cuando entre al edifico y el intendente me lanzo una mirada envenenada.

Disfrutan ensuciando, porque no tiene que limpiarlo
. El comentario no me hirió ni un poco, había creado mi propia burbuja de tranquilidad y fantasía, evitando el dolor del que acaba de ser objeto. Sonreía cuando entre a la casa. No vi las cartas que descansaban sobre la mesa. Mucho menos note la presencia de alguien dentro de mi casa, no me preocupaba. Hasta que

Un a mano fuerte me sujeto del hombro. Por mero reflejo tome la mano y la doble hasta dejar en el suelo al personaje. Emmett Cullen estaba sorprendido de mi fuerza, y me miraba asombrado.

-¿Qué quieres, Emmett?-. Emmett se levanto con rapidez, sin importarle la razón de por qué yo sabía su nombre.
-Te reto. Tú me quitaste a mi presa, quiero la revancha
.

Orgullo





Mire a Emmett con incredulidad. La burbuja de falsa felicidad que había crecido en mi pecho, se pincho, como el globo de un niño. Alce una ceja y me cruce de brazos frente a Emmett, ¿Qué acaso no se rendía? ¿Podía ser tan
tonto?

-¿De qué te sirve retarme, Emmett, que ganas?-.Emmett alzo una ceja también y sonrió.
-La satisfacción de saber que fue cosa de suerte que me quitaras una presa-. Hombres, siempre tiene que ser tan competitivos, y ridículos.- Aparte, el oso no era mi única presa-. Refunfuño-.
-¿De qué hablas?-. Lo mire a los ojos.
-Jacob Black, o un licántropo siquiera, desde hace tiempo tengo ganas de atacar uno-. Me miro con incredulidad-. Tu estuviste apunto de asesinarlo. Pude ver como se asfixiaba entre tus manos y, después lo soltaste, algo en tus ojos había cambiado. ¿Qué te paso en ese instante?
-Na
nada-.si había visto eso, significaba que había oído mis gritos. Temblé, sintiendo que pronto vendría el dolor de nuevo.

Asesinar. Abrí los ojos hasta el punto de sentir que en cualquier momento se saldrían, de sus orbitas. Mis labios estaban resecos, sentí como si hubiera perdido la respiración. Como si me hubieran golpeado el estomago. La habitación me dio vueltas, y sentí que en cualquier momento me desmayaría.
Le di la espalda pero algo me detuvo. Dentro de mí, mientras ambos hablábamos, algo se estaba haciendo presente dentro de mí. La razón por la cual me había metido en problemas desde el primer día en que llegue. La razón por la que me había ganado enemigos tan rápido. El motivo de que atacara a los chicos Quilites, el por qué había intentado asesinar a Jacob Black. Hice una mueca al pensar esa palabra. Mi mano estaba en el tomo de la puerta. Justo cuando tomo empezaba a cuadrar y a tener significado. Yo era diferente pero, ¿hasta qué punto me estaba gustando ser diferente? Yo era un experimento fallido. Un error de mis creadores. La diferencia, la razón. El por qué


-eh! ¿Qué te pasa?-. Emmett seguía atrás de mí y me tocaba el hombro con cierto desagrado.
-Te adoro Emmett-. Me lance sobre él y le di miles de besos en la mejilla.- ¡Gracias, gracias, gracias, gracias!
-Ey, ey ¿qué te pasa?-. Se alejo de mi algo sobresaltado.
-No te preocupes, me veras mañana a las ocho de la noche en el bosque, no lo dudes-. Le di la espalda y entre con aquella sonrisa de tonta, al baño. Entre a la regadera y encendí el agua caliente, y la fría al mismo tiempo. Comencé a quitarme la ropa llena de lodo y vi mi reflejo en el espejo. Tome una navaja que había en donde la cosmetiquera y con aquella navaja comencé a cortar mis mechones, hasta que quedaron a la altura de mi barbilla, definiendo mi rostro. Aquel rostro que era mío. Ovalado, pero con la barbilla en punta. Entre a la regadera. El agua me relajo los músculos, que sentí agarrotados.
Los Vulturi debían de prever mis problemas de orgullo. Yo jamás podría actuar como una humana normal, jamás. Solo viví entre humanos tres años de mi vida, el resto fue con vampiros. Aprendiendo a comportarme como uno. Con el mismo instinto de supervivencia. Yo había visto con anterioridad a Edward y a Bella, a Alice también. Pero oculta desde un rincón. Yo misma esperaba ser algún día parte de ello, y ahora. Ahora me había dado cuenta lo que implicaba llevar el apellido, por merito propio, Vulturi. Una serie de eventos desafortunados. Yo estaba cometiendo acumulando errores, y pronto, la paciencia de los Cullen y los Licántropos, se agotaría. Pase una mano por mi cabello, húmedo. Esa noche vería a Emmett, pero ¿saldría de ahí ilesa? No estaba segura de nada.
Salí del baño cubierta en una toalla. Emmett seguía ahí, no podía creer que estuviera tan aturdido como para ni siquiera respirar. Le pase una mano por la cara y lo salpique de agua. Reacciono y se esfumo. Vaya, era rápido. Me puse ropa limpia. Y mire por la ventana, hundiéndome en mis pensamientos. Estaba lloviendo, a cantaros. El cielo era completamente negro, y de vez en cuando un rayo iluminaba la calle, donde dos licántropos patrullaban sin descanso, haciéndose bromas de vez en cuando. Parecían perros gigantescos, me sorprendía que a la gente no le diera miedo. Mire el reloj que había en mi masita de noche. Marcaba las 6:30, todavía faltaba un largo rato, pero podía apostar que Emmett estaba preparándose, o más bien, ya estaba en el bosque.
Un rayo pasó muy cerca y pude ver por unos instantes mi rostro. Era muy afilado, para ser medio humana. Alrededor de mis ojos aprecian las ojeras. Era algo sorprendente, teniendo en cuenta que seguía durmiendo, como cualquier humano. ¿O era un efecto de la luz? Suspire cuando deje de ver mi reflejo y pase una mano por mi oreja izquierda. Sonreí al encontrar mi arete. Un arete redondo, en Volterra tenía prohibido perforarme. Pero yo estaba en una etapa de rebeldía, me regañaron, cual padres que ven a su hijo drogarse. Lo había hecho una tarde soleada, le había pedido a Félix
. ¡Félix! Santo cielo, me había olvidado por completo de él. Mi distracción con Jasper había hecho que olvidara por completo su existencia. Me sentí culpable y la boca se me seco. Me estaba encaprichando con Jasper, y había olvidado por completo que él
bueno, que ambos alguna vez fuimos algo. Me puse una mano en la frente.
De pronto recordé las cartas que había en la mesa. Salí corriendo de mi cuarto hasta la mesa y las tome. La mayoría eran cartas sin importancia y las tiraba atrás de mí. Pronto encontré una. Pero me dejo impactada. No tenía remitente. La caligrafía no la conocía, jamás la había visto. Abrí el sobre con delicadeza deliberada. Había dos hojas. La primera tenía una caligrafía algo torpe, pero entendible.


Scarlet:
Hace tiempo que no recibo noticia tuyas, ¿todo está bien? Aro dice que no hay nada de qué preocuparse, pero yo si lo estoy. Teniendo en cuenta que eres bastante delicada, y un poco cabeza dura. Espero este todo en orden con los Cullen, sabes que si hay algún problema puedes comunicarte conmigo. Encontré la otra hoja entre tus cosas, la leí. Jamás pensé que escribiera poemas tan buenos. Quise enviártelo de regreso, estaba en alemán cuando lo encontré, y quise traducirlo. Espero que con ese poema pienses en mi, que yo no puedo dejar de hacerlo.


Con cariño: Félix



Me lleve una mano a la boca y algunas lagrimas cayeron sobre al hoja. No podía creerlo, me había escrito y aparte había encontrado un poema mío. Tome la otra hoja y comencé a leerá en voz baja.

Las Doncellas De La Rosa.

Preciosa pantera de la Oscuridad
Que viste las pieles cenizas,
Y pisa los lirios del infierno
De la soledad
Traída de los recuerdos...

Dulces fruta de la perdición
Que clavo sus garras, en mí
Por favor ten piedad de mi ser...

¿Porque huyes? ¿Porque me sigues?
¿Es amor? ¿O odio? al final
Diré lo que siento
Diciéndote un hola
O matándote al final

Ya hay huesos rotos
Verdades dichas
Todo duele al final

Lo diré otra vez
Al renacer una vez
En tus brazos nuevamente

Necesitare que me digas
Que me quieres como antes,
Y abrázame una vez más,
En la perdición....


Me quede boquiabierta. Aquel poema lo había escrito cuando tenía once años. Me había ayudado Jane y Alec a escribirlo. Pero había sido mi idea. Lo había escrito la primera vez que Félix y yo habíamos salido. No podía dejar de releerlo. Cuando unos pasos detrás de mi me alertaron. En el rincón más oscuro de la sala, había alguien recargado. Al principio pensé en Emmett o Jasper. Pero me miraba muy concentrado.

-Edward
-.murmure al reconocer esos intentos de perturba la paz de mi mente.
-Escribes muy bien, para ser alguien de tu talla-. Salió de las sombras y pude distinguirlo con mayor facilidad. Me miraba con frialdad y tenía la cabeza ladeada.- ¿Quién es Félix?
-¿que te importa?-. Tome las cartas y las metí debajo de un frutero. Levanto una ceja.
-¿Es Félix Vulturi?
-Repito, ¿Qué te importa?-. Pareció darse por vencido y miro el frutero.- ¿Qué quieres?
-Vengo a, pedirte un favor-. Decir las palabras le costaba bastante trabajo.- escuche tu poema, y me gusto mucho
.Quiero
agh
están difícil-. Levante una ceja y me cruce de brazos.
-Quieres que le haga un poema a Bella-. No necesitaba leer su mente, nada por el estilo. Sus ojos lo decían todo
-Si

-Edward Cullen, le pide un favor a Scarlet Lindermann, vaya me sorprendes. Tú mejor que nadie deberías saber un poema perfecto para ella-. Guarde silencio y me fui hasta la cocina-. Yo solo escribo para mí, y mis poemas no son la cosa más romántica de este mundo.- me di la vuelta para verlo.- ¿o es acaso que Edward Cullen, no sabe que decirle a la mujer con la que se casara?-. Mis palabras lo sorprendieron. Vi en sus ojos la confusión.
-¿Cómo sabes que me casare con Bella?-. Me miro furioso
-Me lo dijo un perrito-. Sonreí mostrando mis dientes. Fue lo suficiente para que se fuera de mi casa.
Quite mi sonrisa, para mirar con tristeza la mesa

El tiempo pasó rápido, y dieron las ocho en punto. Yo ya estaba en el bosque como había acordado, Emmett, apareció de la nada y entre los árboles, íbamos a jugar un rato

Descubrimientos


La casa de los Cullen estaba en un silencio sepulcral. Esperaban la llegada de Edward y de Emmett, pero sabía que de anticipación, el último, no vendría. La manada estaba sentada en el suelo, con más confianza, cerca de los Cullen. Había aprendido a dominar el instinto asesino con ellos. Ellos eran los buenos. Sama y Carlisle estaban sentados discutiendo en silencio. Mientras todos esperaban con impaciencia la llegada de Edward.
El timbre sonó. Alice corrió a abrir, impaciente. Edward entro junto con Bella. La cual se quedo callada cuando los ojos acusadores de Jacob se fijaron en ella. Esperaron a que Edward y Bella tomaran asiento.

-Jasper, ¿puedes venir?-. Este asintió, con algo de pesar y se sentó junto a Edward, concentrándose en dar hasta el último detalle. Pasaron los cinco minutos más angustioso de aquella casa. Cuando Jasper dejo de mirar el suelo se levanto y tomo la mano de Alice. Alice le sonreía y lo abrazaba.
-¿Y bien Edward?-. Todos dirigieron la mirada a Edward. El aludido asintió con la cabeza y le dio un beso en la mejilla a Bella.
-Su nombre es Scarlet Lindermann, nació en 1990, en Alemania Múnich. Es muy joven. A la edad de tres años, fue con sus padres a Italia. Mientras ella jugaba sus padres desaparecieron ella no los pudo encontrar, y termino en una especie de cañería de la ciudad.
Esperaba morir pronto, pero una mujer llego y la llevo junto con su familia. Ella no se crio entre humanos en su estancia en Italia. Se crio entre vampiros. Y el día de su transformación fue mordida por tres a la vez. ¿Alguna suposición Carlisle?-. Cuando termino Carlisle miraba el suelo con cierta pesadumbre.
-Fue criada por los Vulturi. ¿Por qué no lo imagine antes?-. Carlisle se levanto y miro la lluvia.
-¿Vulturi? ¿Hay mas como ustedes?-. Sam miraba con aprensión al Vampiro.
-Los Vulturi, entre los vampiros, son considerados como al realeza, ellos ponen el orden, las reglas. Yo viví un tiempo con ellos. Gustan de beber sangre humana y son algo. Excéntricos. Sobre todo Aro-. Miro a los que estaban reunidos ahí.
-La chica es una espía
-. Bella acababa de hablar y miraba a Edward con gesto enojado-. Vino a saber si me habían convertido en vampiro.
-Es probable, Bella. Pero creo que también debieron tener curiosidad acerca de nuestra relación con la Manada de Sam-. Bajo la cabeza-. Lamentablemente le dimos más información de la necesaria.
-¿A qué te refieres?-. Fue Edward el que hablo.
-Sabe de la boda de tu boda con Bella. Sabe de la habilidad de Jasper. Sabe todo sobre el tratado que hubo con lo Quilites, y probablemente sabe quienes estuvieron implicados además de nosotros.
-Ella es un enemigo peligroso, Carlisle-. Sam se había levantado y lo miraba-. Sabe más de nosotros que nosotros de ella. Aunque hayamos descubierto su identidad, sigue siendo más astuta y rápida.
-Esperen-. Jasper se había levantado y miraba a Sam y Carlisle-. Ella no es completamente invencible.
-¿De qué hablas? Es rápida, escucha nuestros pensamientos, y puede ver a la manada completa. Su futro y su pasado. ¡Es un enemigo muy poderoso!-. Sam estaba molesto.
-Lo sé, ella en habilidades es fuerte, pero su cuerpo es frágil-. Todos lo miraron boquiabiertos-. Necesita dormir como todo ser humano, se alimenta, y su corazón no ah dejado de latir. Eh de suponer que su piel no es tan resistente como la de un vampiro normal.
-¿Dices que ella mentalmente está preparada para un combate, pero físicamente es vulnerable?-. Esme sonreía.
-Así es, ella es alguien que podríamos eliminar con facilidad.
-Pero hay un problema-. Jacob se había levantado.-ella sabe con una anticipación exacta de nuestros movimientos.
-Pero su sentido de supervivencia es muy grande, es como una Emmett, no soporta perder, y si alguien la reta ella aceptara ese reto, su lógica tiene muchos fallos. Por eso sería sencillo acorralarla dentro de su propio orgullo.
-En conclusión.-Carlisle miraba con un destello de reconocimiento-. Si ella vuelve a meter la pata, o a equivocarse, tenemos la manera de acorralarle.
-Emmett debe saber esto-. Rosalie salió disparada de la casa

Heridas




Emmett ya me estaba esperando jugando con una roca, la balanceaba entre sus manos. Cuando llegue me miro con una sonrisa.

-Eres rápida-. Se levanto y deja la roca en el suelo.
-Dije que vendría-. Mire alrededor.-¿Qué es lo que quieres demostrar?
-Quiero ver si puedes cazar antes que yo este oso-. Estaba pensando en la imagen del oso. Negro, grande y enojado. Sonreí.
-¿Y qué pasa si yo lo atrapo antes que tú?-.Se encogió de hombros.
-No te volveré a fastidiar, y reconoceré mi derrota-. Ni siquiera el se creyó sus palabras
-Mmm
-. Asentí con la cabeza y comencé a caminar.
-Espera, ¿no quieres saber qué pasa si yo lo encuentro primero?-.Ya sabía que pasaría, pero me daba igual. Aparte estaba muy contento con la perspectiva. Sonrió-. Bien, pues tú tendrás que salir del lugar, y jamás volver.
-¿Esperas ganar Emmett?-. Seguía de espaldas.
-Claro, yo nunca pierdo-. Estaba orgulloso de sí mismo.
-Bien
-. Me fui corriendo. Pronto igualo mi paso. Veía lo que se aproximaba a mí, pero no lo captaba bien, la vista comenzó a distorsionárseme, y poco a poco una extraña visión entro a mi mente. Algo grande, peludo y negro chocaba contra mí y

Demasiado tarde fue mi reacción. Cuando el oso choco contra mí, pude ver todo con una claridad impresionante. Emmett había atrapado al oso entre sus brazos y lo había matado al instante. Pero yo Salí disparada hasta un peñasco.
Aquellos fueron los instantes más largos de toda mi vida. Mi cuerpo choco, como el de una muñeca de trapo. Escuche un crack. La caída fue la cosa más lenta de mi existencia.
Al momento en el que mi cabeza iba a chocar contra el suelo. Unos brazos delgados me atraparon, sin nada de delicadeza. Me alzaron y me sujetaron del cuello. Ahora estaba acorralada, adolorida y
sangrando. Me lleve una mano, la mano sana, hasta la cabeza. Había una cortada del tamaño de mi dedo índice, largo y fino. La sangre caía lentamente. Y escuche con precisión ambas mentes.
La mente de Rosalie colisiono contra la mía, como un remolque. Pero la de Emmett fue la más dolorosa. Emití un grito y comencé a gimotear. Los brazos me soltaron y caí al suelo. No me movía, porque sabía que si lo hacía, el dolor me atacaría. Había fracasado, ¿Por qué era tan delicada, y a la vez tan poderosa? Emmett se acerco a mí, al principio con esa sonrisa de te gane, jajá. Pero la sonrisa se desvaneció cuando vio mi cortada, y creo que la muñeca rota.
No es posible
.parece como una muñeca de porcelana, rota
. El comentario me hiso hacer una mueca de disgusto.

-No me llames delicada-. Fue lo único que pude decir.
-Vaya que eres terca-. Me agarro de los hombros y me levanto.
-Tampoco soy
agh
terca-. Lleve de nuevo la mano a la herida.
-Es raro, tu sangre no me da hambre-. Se empezó a reír de mi, lamentablemente me contagio la risa y sonreí.
-Emmett, ¿Qué significa esto?-. ¿Era mi imaginación o Rosalie sonaba celosa?
-Ah, fue mi revancha, Rose. Es que necesitaba demostrarle a la niña quien mandaba en el bosque pero
-.se encogió de hombros.- Ahora que esta herida, ¿no crees que Carlisle se divierta, reparando a la muñequita?
-Te eh dicho que no soy una muñeca-. Maldito orgullo, le propine una patada en la espinilla, pero solo se empezó a reír.
-Emmett, ¿Dónde tienes el cerebro?-. En una licuadora. Pensé y me reí de mi comentario mental. Rosalie me lanzo una mirada venenosa y yo le regrese una cargada de risas. Ella me dejo de mirar
-Oh, vamos Rose. Déjame llevarla y ya, esta herida. Anda, ¿sí?-. Creo que Emmett podía ser lindo y cariñoso cuando se lo proponía.
Es como un osito, ¿Quién no se niega a esos ojos?...Oh Rosalie solo dile que sí. Suspiro y asintió, sin darle un beso a Emmett, el cual sonrió lleno de satisfacción.
-Ayúdame a ponerla en mis hombros.-. Rosalie hiso un gesto negativo.-Bueno entonces lleva tu.
-Oh, rayos-. Me sujeto de los hombros, pero sin hacer muecas, y vomitar tonterías mentalmente.
-No es necesario, yo puedo sola-. Muy tarde ya estaba siendo sujetada por Emmett, de las piernas. De verdad que esto no era necesario. No necesitaba que todos los Cullen me vieran en estas condiciones. No era necesario, era completamente innecesario.
-Sujétate bien, muñeca-. Gruñí por dentro y el solo se comenzó a reír. Pronto ya estábamos corriendo.
El viento azotaba mi rostro, eh intente esconderlo entre mis brazos, pero cada movimiento tanto mío como del gigantón de Emmett, era una nueva dosis de dolor. Rosalie nos seguía, estaba muy cerca de mí, y eso no facilitaba mis distracciones. No dejaba de recordarme lo delicada que era. Pero algo saboteo sus pensamientos y los míos. Una reunión. Abrí los ojos y la observe con mayor detenimiento. La muy torpe creí que si yo estaba herida, no podía escuchar los pensamientos. Sonreí en mi fuero interno. ¿Una reunión de los Cullen y Quilites? Esto debía saberlo. Pero no continuo, por que se fijo en mí y vio que la estaba observando. Ojala mi rostro no fuera tan delatador cuando se trataba de descubrir algo. Siempre se reflejaba el deseo de conocimiento en mis ojos, y mi falta clara de ignorancia(N/A: Este comentario es una broma hacia la gente que dice esto. La falta de conocimiento es correcta, pero me gusto más emplear esta frase). La curiosidad mato al gato. Y seguramente ser tan curiosa sería peligroso, sobre todo si era curiosa frente a los Cullen. Se adelanto, y cuando intente recobrar las ideas que acababa de oír, ya habíamos llegado al porche de los Cullen. Me baje rápidamente de la espalda de Emmett y este se volvió a reír. Sin dejar de insinuar lo delicada que era. Le volví a propinar una patada en las espinillas.

-¿Qué?-. Me miro.
-¿Podrías dejar de insinuar que soy delicada?
-No eh dicho nada-. Se defendió.
-No, pero lo has estado pensando-. Se quedo callado ya sintió.
-Había olvidado que eras como Edward-. Le volví a dar una patada-. ¡¿Ahora que dije?!
-No me compares-. Puso los ojos en blanco y se comenzó a reír.

Abrió la puerta y me ofreció entrar primero. Y lo hice. Miraba el suelo blanco. Toque mi herida de la frente pero solo había suciedad. ¿Había sanado? Si había sanado significaba que
. ¡auch! No la muñeca si estaba rota. Escuchaba las voces de los Cullen, y como se callaban cuando notaron mi presencia. Alice me miraba con odio y escupía, a propósito veneno sobre mí. Levante una ceja y la mira. Con una sonrisa, mi mejor sonrisa de: soy mejor que tu, por eso estas celosa. Retiro la mirada y se levanto del lado e Jasper, paso junto a mí y me dejo ver claramente, que ella no se podía herir con facilidad. Gruñí. Ahora estaba en el sitio donde menos quería estar. El olor de Bella Sawn me llego rápidamente y la voltee a ver. No apartaba la vista de mí. Y tampoco de mi muñeca rota.

-¿Eso podría pasarme el primer año, Edward?-. Por más bajo que intentara hablar, yo seguiría oyendo su voz a la perfección. Edward negó con la cabeza y me miro. ¡Podría dejar de hacer eso! Era estresante que cada que me viera, intentara indagar dentro de mi cabeza. Le lance una mirada cargada de odio. No necesitaría escuchar mis pensamientos para saber lo que el dije. Por que inmediatamente la quito y sus dientes rechinaron.

-¿Qué ocurrió Emmett?-. Esme estaba junto al chico, yo me aleje de todos ellos y me recargue en la pared, en un rincón oscuro. Todas las ideas me llegaban a la cabeza, solo quería dejar de oírlas. Eso era todo. No paraban de lanzarme miradas despectivas, y sus pensamientos no aliviaban nada. Pero había un olor extraño. Era asqueroso, y me hacía pensar en el olor de los chicos Quilites. Tal vez hace unos momentos se habían ido. Gracias Rosalie, te debo una. Carlisle apareció de pronto y evite mirarlo. Evite siquiera escuchar lo que pensaba. Porque eso sería como un puntapié a mi orgullo. Un puntapié a mi incapacidad de sanar, y demostrarme que no era tan fuerte, como aparentaba ser.
Sentí su mano fría y como Esme me tomaba de los hombros. Sus pensamientos eran más gentiles. ¿Sería por qué no me había quedado viendo a Carlisle? Supuse que sí. Me sentaron en una silla, y ella comenzó a limpiar la suciedad de mi rostro. ¡No podía creer que ella fuera la única mujer en aquella casa que no pensara en la mejor manera de matarme! Agradecí lo que estaba haciendo. Tampoco sentía el dolor de la muñeca. Carlisle la había acomodado sobre la mesa, de manera que estuviera fija. Y lentamente se curaba. Mis ojos se iluminaron y cerré el puño, lo abría y lo cerraba. Esme dejo de limpiar mi rostro y me dejo a solas en la cocina con Carlisle. Que no dejaba de verme con asombro. La cocina estaba en silencio, ni siquiera llegaba la oleada de pensamientos.

-cuéntame, Scarlet, ¿Qué ocurrió?-. Lo mire y mis ojos temblaron. No sabía que decir
había que decir la verdad tarde o temprano. Para mí era mejor decirla muy tarde
.
¿Yo?





..mire al hombre que estaba frente a mí. Sus ojos tan tranquilos, su mirada serena. No podía creer que él fuera así. Suspire. Pensé las palabras. Pero no podía decir nada, no me sentía con ganas. Mi orgullo, mi maldito orgullo no me permitía admitir mi error, no me permitía decir que había sido vencida. No me permitía aceptar ayuda
.y por ese orgullo estaba sola. Mire de nuevo a Carlisle y luego a mi muñeca.

-Fui con Emmett al bosque-. Las palabras sonaban estranguladas, por el nudo que crecía en mi garganta-. Yo
yo no vi al oso venir contra mí y
me estrelle contra un peñasco-. Cerré el puño. Era débil, era una muñeca. La mano de Carlisle se puso sobre mi puño.
-¿Y por qué aceptaste el reto?-. Era una pregunta ridícula. Al menos lo era para mí.
-Lo acepte, porque pensé que el ganaría. Yo nunca pierdo -. Lo último no lo había planeado decir, esas palabras las dijo mi boca, pero yo no las había planeado.
-Pero acabas de perder.-. Me dio una palmada en la mejilla-. Debes aprender a perder. ¿Sabes? Me recuerdas a cuando Emmett llego. Aun sigue siendo así, pero es por su naturaleza-. Me sonio-. Pero tú la puedes cambiar. Ahora te diste cuenta de que no siempre se gana.
Pero yo no debía perder. El maldito oso se me atravesó y yo
-. Me voz se ahogo de nuevo y abrí el puño. Ya no podía más. No podía soportarlo. Me levante-. Gracias Carlisle. Por tu ayuda. Pero debo rime.

No le di tiempo a responderme siquiera y salí de la casa. Corrí, corrí hasta más no poder. No podía cansarme, y las lágrimas saboteaban mi visión, que sin darme cuenta había recorrido casi todo el Apis. Y había llegado hasta un sitio frio. Cuando me detuve estaba frente a una gran casa. Me tire de rodillas al suelo y comencé a gimotear. No sentía el frio. No sentía los pensamientos que llegaban de la casa. Pero cuando alce la vista vi que no estaba sola. Me volví a levantar y correr, corrí de nuevo hasta estar segura de mi completa soledad. Ya no quería oír pensamientos ya no quería seguir ahí. Ya no quería vivir en aquel lugar donde todos me miraban de aquella forma que me dolía, que me ardía. Que quemaba cada parte de mí. Volvía a estar de rodillas. Volví a sentirme como aquella niña que se perdió en Italia, como aquella niña que había perdido a sus padres. Como aquella niña solitaria que nadie entendía, porque hablaba y pensaba diferente. Aquella chiquilla que lloraba esperando que la muerte llegara rápido por ella

Una mano me tomo el hombro. No quise voltear a ver, no quería que me vieran llorar, detestaba con todas mis fuerzas a llorar frente a la gente. Alguien me abrazaba, pero no veía a esa persona. Intente entrara su mente, pero solo conseguí dolor
Edward Cullen estaba abrazándome
. Definitivamente el mundo se había vuelto loco. Abrí los ojos, pero no dejaba de gimotear. ¿Qué hacia Edward Cullen aquí si Bella? ¿Era un ojo por ojo, ya que Bella había estado con Jacob? Me aleje un poco de él y mire sus ojos.

-¿Qué haces aquí?-. Mi voz no dejaba de estar impresionada, pero a la vez molesta.
-Te seguí, vi que llorabas y pensé que necesitabas compañía-. Si de compañía hablábamos, mejor hubiera traído a Jasper. Me puse colorada. Pero el malinterpreto mi enrojecimiento.- Que te que claro que no me gustas. Soy un alma caritativa-. No pude evitar levantar una ceja y echarme a reír. Estaba segura de que mis risas se escuchaban hasta Forks con perfecta claridad. Cuando deje de reírme, vi la molestia en el rostro de Edward.
-¿Tu? ¿Un alma caritativa? ¿Y conmigo?-. Recobre un poco la compostura-. Me imagino que Bella será la siguiente en ponerme en su lista negra. No lo puedo creer. Edward. Dime la verdad, ¿a qué viniste?
-¿Dudas de mi generosidad?
-No necesito que alguien me tenga lastima. Para eso esta Carlisle. No tú
-Eres bastante orgullosa de ti misma. ¿Qué no fue suficiente con que te rompieras la mano?
-No, no fue suficiente-. Me limpie las lágrimas que amenazaban con salir.
-No puedo creer que seas así-. Me dio la espalda y comenzó a caminar sin destino aparente. Dude en seguirlo o no. Al final de cuentas lo seguí sin intentar igualar su paso. Se detuvo frente a un barranco. Miraba hacia abajo con cierto remordimiento. Y me miro.- ¿sabes que estamos en el territorio de La Push y que no le caes nada bien a los Licántropos?-.me quede pálida, estática en mi lugar. No podía creerlo. Había llegado al territorio que tenía prohibido, pero ¿Qué hacia el aquí? Su familia estaría en un problema.
-Pe
pero, ¿tú qué haces aquí?-. Seguía en mi lugar, y sentí como en cualquier momento perdería el equilibrio y caería.
-Vine a buscarte, y cuando vi que habías cruzado el limite. Me meteré en un lio por tu culpa, y mi buena disposición y mi alma caritativa.-me quede sin habla. Definitivamente estaba soñando, no era posible, esto era tan bizarro. Tan ridículo. Que sin darme cuenta comencé a lanzar maldiciones en mi idioma natal, en mi lengua madre. Se quedo callado y mirándome, no entendía nada de lo que decía, pero yo si, escupía cada palabra con una facilidad increíble. Pronto comprendí de quien eran esos pensamientos. De Leah Clearwater y Jacob Black. No pare de lanzar maldiciones cuando Edward me miro raro-. ¿Hablas alemán?
-¡Soy alemana! Hablo alemán, claro que hablo alemán. ¿Quién conoces que no hable alemán en
.?-.mi cabeza volvió donde estaba, sin darme cuenta me había sentido como si estuviera en Múnich, en mi casa, con mis padres.

Una sacudida en mi estomago me advirtió que había vuelto a meter la pata. Que acaba de hablar en la lengua que según yo, había olvidado. Volví a caer de rodillas. ¿Pasaría todo el tiempo cayéndome? ¿Destrozándome frente a la gente? Mire el suelo y me lleve una mano a la cintura. Levante la playera y observe mi marca de nacimiento. Una estrella. Edward también la observo y toco con sus fríos dedos. Me sujete la cabeza y comencé a darme de topes contras mi misma. ¿Había olvidado quien era?...
Confianza





...¿Me había vuelto loca? Edward me miraba asombrado y molesto. Tomo mis manos y las separo de mi cara. Pero, pronto recordé que hacia Edward aquí. Intente recobrar mi compostura y deje que el Orgullo me absorviera un poco.

-Edward, te lo repito, no necesito tu lastima-. Mi voz sonaba algo quebradiza, intenté aclararla un poco.
-No tienes mi lastima, necesitas mi ayuda-. No me soltaba las manos.
-No necesito tu ayuda, ni la de nadie. Gracias, pero no.
-Entonces ¿que? ¡Claro que necesitas ayuda! Necesitas un amigo-. Pensó las palabras-. Y yo estoy arriesgando mí relación con Bella, para ayudarte. Al menos deberías decir "Gracias Edward. No sabes lo agradecida que esto", y darme un beso-. Levante una ceja, ¿que se creía?. Pero se corrigió inmediatamente-. Bueno puedes quitar el beso.
-¡JA! ¿Crees que yo te besaría?-. Me volví a reír-. ¿Quien te crees que soy, eh?-. Seguí riéndome sin para, y el me siguen en las risas.
-Bella, no puede saber que estoy aquí-. Me miro-. Te asesaría junto con Alice y Rosalie.
-Cree me, no tengo motivos para ganarme otra enemiga.
-Aparte, tendría motivos de ponerse celosa-. Se quedo viendo un árbol.
-¿Por que?
-Por que ella sabe que me gustan las morenas-. No pude reprimir de nuevo una risa.
-jajaja, ¡no lo puedo creer! Esa chica me odiara toda su existencia. Su novio, Edward Cullen sale de casa y se encuentra con una chica. Curiosamente esa chica tiene el pelo negro. PELINEGRA. jajaja Alice podrá entrenarla.
-No es gracioso, sobre todo por que eso pondría en riesgo mi apenas reparada relación con Bella.
-´¿Que todavía tienen problemas?-. No hubo la necesidad de que hablara. Lo vi en sus ojos.- Aun hay problemas con Jacob.
-Si. Ella lo ama pero...
-Pero no los puede tener a los dos.-. Negué con la cabeza y me senté en un árbol alejada de Edward-. Eso es jugar con fuego.
-Hubiera sido preferible que mi contrincante fuera mas...humano.
-JA, eso no es tener una buena competencia Edward. Es jugar sucio, eres un vampiro y tienes mejores cosas que un humano cualquiera.
-Físicamente si, pero no sabes si mentalmente podría compararse conmigo.
-Lo veo difícil. Aunque seria fantástico ver algo así.

Nos iremos juntos, jamas había disfrutado de la compañía de alguien, exceptuando a Jasper.
Pero de pronto nos quedamos callados. Lo mire a los ojos.
No podía escuchar lo que el pensaba, pero estaba segura de que había oído lo mismo. Jacob Black nos acababa de oír y planeaba decirle a Bella nuestra charla. Ambos nos levantamos y salimos corriendo. Él con Bella, yo a mi casa.
Llegue bastante rápido. Abrí la puerta, estuve a punto de lanzarla muy lejos. El maldito Licántropo había oído la conversión, y ya podría contar con ver a Bella entre mis enemigos.
Me lleve una mano al cabello y me recoste en el sofá. Estaba agotada. Tantas cosas en un solo día dejan aturdido a cualquiera.
Las horas pasaron rápidamente y me quede dormida en el sofá, soñando con lo que acababa de ver.
Pero una risa me despertó. Edward me observaba y no paraba de reírse mientras jugaba con una manzana. Bufe, molesta y me reincorpore con delicadeza.

-¿Que? ¿Bella no te mato?-.Se puso serio y rígido.
-No, pero no quiso verme.
-¿Puedo contarla como una nueva pequeña amenaza para mi integridad física y mental?
-Si-.Se rió
-Bien -. Lo mire-. ¿Que quieres ahora?
-Hablar contigo. Y viendo que no tengo nada mas interesante que hacer por el momento, quisiera invitarte a dar una vuelta por Seattle.
-Ok, señor Cullen-.Levante una ceja y me cruce de brazos-. ¿Como se que no es una trampa? mejor dicho, ¿como se que no me vas a meter a la boca del lobo?
-Por que-. Se empezó a reír-.No tengo un motivo aun, por el cual meterte a la boca del lobo. Vamos, ten un poco de confianza en mi. Aparte a lo mejor se algo que te interese.

Lo observe con detenimiento. Confiar o no confiar, eh ahí el dilema. Pero, hace mucho que no me daba una vuelta por la ciudad. Era una idea perfecta. Y a lo mejor podría distraer mi pobre mente de los pensamientos que amenazaban con volverme loca.

-Esta bien, tu ganas-. Camine a mi cuarto y me puse mi chaqueta. Volví a la sala-. Saldré contigo pero eso no te dará el privilegio de usar esta "cita" en mi contra.
-No te preocupes, no usare esta "cita", ni nada de lo que digas en mi contra. Vengo en son de paz.
-Muy simpático-. Salimos del departamento y caminamos un rato en silencio por las calles de Seattle.

Mi mirada estaba centrada en la gente que pasaba a mi alrededor. Tenia la extraña manía de observar los rostros por mucho tiempo, y después decir que opinaba de esas personas basandome en su cara. Era una ociosa, pero no tenia nada mejor que hacer. Edward caminaba en silencio y tenia las manos hundidas en los bolsillos. Comenzaba a oscurecer, y mis ojos diviasaron una heladería. Camine hacia ella y compre un helado. Tenia antojo.

-Helado, en una noche tan fría como esta, eres asombrosa
-Dirás que no soy normal -. Lamí mi helado mientras seguimos caminando.
-Sabes, me hiciste recordar a cuando era humano.
-¿En serio? ¿Conociste a una chica de ojos violeta?
-No, tonta. Pero conocí a una chica con tu carácter y tu acento.
-Yo no tengo acento.
-Claro que si, cuando hablas te cuesta trabajo pronunciar las CH, y la dices como una J.-Me quede callada.
-Es que en Alemán CH es una J, bueno se pronuncia como tal.
-Lo imagine.
-Bueno, ¿me dirás a quien te hice recordar o no?
-Si-.Miro la calle-.Cuando tenia 15 años, en mi escuela se hizo un intercambio. Aun no explotaba la primera guerra mundial, asi que llego una chica Alemana, se llamaba Milla Leiner.
"Era una chica bastante guapa, y hablaba con ese acento, muchos se reían de ella, y tenia un muy mal carácter. Pero yo le caía bien. Ella se fue de vuelta a Alemania, unos meses antes de que yo muriera. Nos mandamos cartas. Ella pensaba que había muerto, pero cuando vio que yo el seguía respondiendo se alegro.
"Nos seguimos carteando y me entere que se caso con un hombre, llamado Michael Lindermann. Y que habían tenido un hijo. Y después ella murió, su hijo estuvo en la Segunda Guerra Mundial, Michael Till Lindermann. Y este me carteo un tiempo, creyendo que yo era mi propio hijo.
"Poco tiempo después no supe de el, solo que tuvo una nieta, y que su hijo había muerto junto con su mujer, en un accidente vial en Italia.

Cuando termino la historia. Me quede estática, el estaba mucho mas adelante de mi, y el helado se había derretido en mis manos.
Mi abuela paterna se llamaba Milla, razón por la cual yo me llamaba Scarlet Milla Lindermann....
Amistad





...Recordé que debía respirar cada cierto tiempo, y así lo hice. Edward no pareció darse cuenta de que me había quedado atrás. Rápidamente me puse junto a él.

-Y, ¿No supiste nada más sobre ellos?-.Mi voz estaba estrangulada, y me costaba trabajo suprimir el deseo de gritarle.
-No, como te dije. Cuando el nieto de Milla murió, deje de recibir noticias sobre ellos.
-Ah...-.No pude decir nada más. Edward sabia sobre mi bisabuela. La mujer de la que solo sabia su nombre, la mujer de la que una vez desee ser como ella. Una modelo.
-¿Por qué preguntas?-.Se detuvo justo cuando el semáforo marco siga para los autos. Reaccione algo tarde y tuvo que jalarme.-¡Eh! Vuelve a la Tierra.
-Lo...lo siento, es que...no se, lo siento-.Me aclare el nudo que creía en mi garganta.-Es que, ya sabes soy muy curiosa.
-En realidad no sabia, pero gracias por el dato-.Despeino mi cabello.

Seguimos caminando, hablamos poco. Yo no paraba de pensar en lo mismo. Mi bisabuela había sido su compañera mientras el seguía siendo humano. ¿De qué más me podría enterar?

-Eh...Edward-.Seguía mirando el suelo y jugaba con una de mis pulseras.
-Dime
-¿Tú volviste a ver a m...Milla?-.Suspiro
-No, pero ella quiso durante un tiempo verme. Y me vio, cuando yo debí haber cumplido los 38 años.
"Se molesto un poco conmigo, y en broma dijo que que crema usaba para verme siempre tan...guapo.
-Puedes, describírmela. Digo su aspecto físico-.Noto mi curiosidad, pero no dijo nada.
-Ella era alta, rubia de ojos azules. Su piel era blanca como la nieve. Sus labios rojos, y como dije, era una de las mujeres más altas que jamas conocí.
-Oh...-.Volví a guardar silencio. Caminaba más lento que de costumbre, y no preste atención cuando Edward me hizo entrar a un local. Ya que había comenzado a llover a cántaros.
-Andas un poco distraida.
-Lo siento.
-Mm mm...
-Edward-.Lo mire, ya no quería seguir hablando acerca de la chica que el una vez conocí. Aquella chica que era mi bisabuela.- ¿Me dirás para que me hiciste salir?
-Mm mm si, con gusto. Pero por el momento dejame encontrar algún sitio menos apretujado.
-Vale -.vito tomarme de la mano, pero sujeto mi muñeca. No creí que quisiera toparse con uno de la pandilla de La Push sujetandome de la mano. Yo tampoco tenia ganas de que me agarrara de la mano.

Llegamos completamente empapados, hasta un Burger King. El lugar perfecto. Pensando, claro, en darle pesadillas a los niños. Una chica de ojos morados, cabello cortado de una manera extraña. Me encantaba la idea. Nos sentamos cerca de los juegos. De nuevo el plan me fascinaba. En cuanto parpadee, capte la atención de un grupo de niños, que se me quedaron viendo un muy largo rato.
Uno de ellos le susurraba a otro, y poco a poco todos los niños dejaron de jugar para verme. Era el centro de atención de los querubines.
Edward se dio cuenta y comenco a reírse. Yo solo le lance una mirada llena de odio. Que el ignoro con facilidad.

-Bueno, ¿dejaras el misterio o no?
-Si, claro. Solo esperaba a que estuvieras un poco más...tranquila.
-Ya vez, estoy en al fase de la tranquilidad. Comienza.
-Te pido, que seas mi amiga. Quiero ayudarte, y hacer que no te metas en más problemas.
-No me eh...
-Te has metido en más problemas de los que puedes manejar. Aparte, si te metes en algun problema, no podras contar con que Carlisle sea amable, y dudo que Alice, Rosalie y Bella, sean agradables con tigo.
-¿Me ofreces amistad, para no verme descuartizada?
-Si.
-¿Por qué?Digo, no tienes por que ofrecerle tu ayuda ah alguien que te ah causado más problemas que soluciones.
-Por que, me recordaste a los neofitos que vinieron hace unos meses. Por que quiero que sobrevivas, y por que quiero que entiendas que no estas sola. Deberias tener más amigos que enemigos...
Sangre





...-Se perfectamente que deberia tener más amigos que enmigos pero....para ti es facil decirlo, tú tienes una familia, una novia-.Hablaba por hablar, solo hacia eso no iba al grano.-Tienes lo que deseas.
-Ya lo se, pero deberias intentar agradarle a la gente
-Si no le gusto a la gente es muy su problema, no el mio.
-Claro que lo es, ¿seguiras asi por siempre?No puedes vivir en soledad por siempre. Tard eo temprano te cansas.
-Tú no sabes nada de vivir en soledad, Edward.
-¿Crees eso?
-Si, a menos de que me demuestres que alguna vez has estado solo.
-Ja, no tengo que mostrartelo. Piensa lo que te eh dicho. Si quieres mi ayuda, te vere cerca de mi casa.
-Claro, y entregarme a la boca del lobo, para que tú novia, y tus hermanas me asesinen...Fantastico.

Nos levantamos al mismo tiempo, y salimos por el mismo lugar. Pero seguimos caminos diferentes. Pensar en sus palbras se me dificultaba, por que dentro de mi algo le queria pedir ayuda, pero otra cosa me impedia aceptarla. Por una parte tenia razón, no debia seguir en soledad, solo habia conseguido meterme en problemas. Pero esos problemas me habian dado mas imformacion de la que yo podia imaginar. Sabia cosas que de ser su amiga jamas hubiera descubierto. Pero han sido cosas ridiculas, lo sabes. Todo lo que dijeron en la reunion fue por tu causa. Aun asi, era algo que podia soportar.
Pero mi falta de tolerancia cuando escuchaba todas las criticas... Creo que ya iba siendo tiempo para comprar un hacha y destrozar una puerta.
Cullen's ¡Aqui esta Scarlet!. La simple idea me dio risa. Mi cara como la de Jack Torrance al romper la puerta. Aquel rostro deformado por la locura... Me estremeci. No estaba tan loca, aun.
Llegue a los apartamentos y subi las escaleras. Podia oir los gritos de la casa de a lado, de nuevo gritaban mis vecinos. ¿Qué era tan necesario oir sus gritos y groserias todas la noches y luego verlos salir omo el matrimonio más feliz del mundo? Era enfermizo.
En cuanto toque el pomo d ela puerta, senti algo extraño. Abri la puerta, habia sido forzada.... Alguien habia entrado a mi casa. El olor era desconocido, era el de un humano. Un ladron.
Entre en completo silencio, camine hacia la cocina. Nada. El baño. Nada. Mi cuarto. Vacio. Algo no iba bien...

-Aqui estas maldita-.Unas manazas me sujetaron del cuello. Era un hombre encapuchado. Perdia la respiracion, pero logre darle una patada en el estomago, logrando hacer que me soltara.

Corri hacia el otro lado. Lo observe, no era una amenza, pero la pistola que salia de su cintura, lo era. Tanteo con la mano la pistola. Pero fui mas rapida y patee la pistola con facilidad. Se quedo sorprendido, al ver la facilidad con la que le habia quitado la pistola. Pero no era lo unico con lo que contaba. Se lanzo contra mi y me tiro al suelo. Me inmovilizo las manos, más no las piernas. Busque su estomago y lo lanze contra una mesa de crital. Su grito fue terriblemente excitante. Me puse sobre el y comenze a ver lo que tenia. Habi tomado mis cartas, dinero, comida.

-Un ladron, fantastico... Me divertire contigo-.Me levante y lo alze de la playera lanzandolo contra la pared.

Pronto la snagre comenzo a slair de sus heridas. El olor era terrible. Se quedo gimoteando en el suelo, mientras la sangre salia cada vez más. Mis ojos centellaron. Podia sentir como la sangre abandonaba sus venas. Me mordi el labio y sonrei. Sentia como la snagre gritaba mi nombre, una y otra vez...
Cuando estuve apunto de lanzarme a el. Algo o alguien me lanzo contra la pared, evitando que lo tocara.
Jasper tambien luchaba contra el olor, y me mantenia apretada contra la pared. Lo mire con furia, por que no me habia dejado probar la sangre. Pero habia alguien más con el...
Ayuda




...Carlisle sujetaba al hombre y se lo llevaba lejos.

-Sueltame Jasper-.Mi voz sonaba demasiado ruda, y Jasper estaba tieso atrapandome en la pared. Seguia sin moverse, y no em respondia. Tampoco respiraba, estaba quieto ahi, como una estatua. Sus ojos estaba cerrados. Me movi hacia un lado, pero el siguio mi movimeinto. Evitandome el movimiento.-Quitate de aqui Jasper.
-No...

Su voz era seca. No se quitaria de ahi, hasta que volviera Carlisle. Me enoje cada vez más. Puse las manos en su pecho y lo lanze lejos de mi. Gracias a dios logre moverlo de encima de mi, y me miro con los ojos desorbitados. Sali coriendo en direccion a donde Carlisle habia ido.
Pero no iba sola Jasper me seguia, no me dejaria sola. El hambre crecia cada vez, más y soportar el olor de los humanos debajo de mi, era insoportable. Jaspero pronto se puso frente de mi. Y pude ver como intentaba mantenerme ahi. Pero no lo iuba a lograr, no hoy. No. Lo evadi con facilidad, escuchando sus pensamientos. Evitando toparme en su camino. Logre enredarlo entre tres calles, que se unian. Sorprendida por mi destreza, segui buscando a Carlisle. Pronto el olor se intensifico más y más. Mi garganta estaba cerrada, y mi cabeza solo podia sentir la sangre.
Llegua a un hospital. Abri los ojos desorbitada. No podia ser, el olor...Pero el olor era inconfundible. Abri la puerta del hospital. La gente no me miraba. Segui caminando entre la gente, de todas partes llegaban esos olores, que en cualquier momento me volverian loca. Intente respirar, pero la sangre no dejaba mi cabeza. Mire a una mujer con su pequeño dormido en brazos. La garganta se me volvio a cerrar. Podia escuchar la sangre correr por las venas de ambos, su corazon latiendo... Me quede mirando la pared, para concentrarme en cualquier cosa que no fuera en ellos. Que no fuera en el hambre que me consumia lentamente. Pude capturar el olor de Carlisle, entre toda le gente que habia a mi alrededor. Camine hacia ese olor tan dificl de no encontrar. Tuve que esquivar a varias enfermeras, que no me dejaban pasar. Y cuando lo vi, vi al chico que estuve apunto de matar. La sonrisa, el deseo de quitarle la vida, se fue. Su ropstro estaba destrozado. Estaba roto. Como un muñequito de madera. Que fue miles de veces despedazado. Mi rostro perdio el poco color que tenia. Y senti como poco a poco me caia.
Verlo en ese estado me hizo sentir mal. No podia dejar de ver las imagenes de como lo golpeaba, de como poco a poco lo iba matando.
Senti una mano en mi hombro. Me voltee para ver quien era, y pude ver el rostro de Jasper, crispado por la molestia, pero cuando vio mis ojos, cambio su rostro a la comprension. Y me abrazo. No queria llorar, no iba a llorar. Pero sentia como de verdad me estaba pareciando a Los Vulturi, poco a poco estaba dejando de ser yo misma, y me estaba volviendo un mounstro.
Lo mejor era aceptar la ayuda de Edward...
Sentimientos




Jasper se quedo a mi lado toda la noche. Seguía sin respirar, seguía luchando pero existía ese aire de tranquilidad en la habitación.
Cuando amaneció, Jasper se tuvo que ir. Así que me quede sola con el chico. Me quede mirándolo, aun alejada de él. Tenía miedo de que de pronto, yo saltara sobre él y lo matara. No despegue la mirada de su rostro, vendado. Me acerque un poco mas pero con miedo. Temor a herirlo. Pase una mano por sus vendas. No pude reprimir una mueca cuando mi dedo pasó por una parte de carne, que se encontraba algo suelta.
Me senté en una silla alejada, y cerré los ojos. Los pensamientos que se arremolinaban fuera de la puerta no me daban tregua. Carlisle estaba por pasar, con una mujer
dos mujeres, más bien. Seguía con los ojos cerrados, cuando Carlisle hiso pasar a las mujeres.
Abrí los ojos para verlas mejor. Ambas eran de piel morena, cabellos negros y largos. Menos la mas bajita. Ella tenía el pelo entre cano, era regordeta y hablaba español. No paraba de gimotear al ver a su hijo. Trague saliva. La otra era alta y estaba embarazada. No lloraba, pero estaba afligida.

-Doctor Cullen, ¿Qué le paso a mi esposo?-.Hablaba con un gran acento. Volví a tragar saliva. Si Carlisle decía que yo lo había golpeado hasta casi matarlo

-Fue arrollado por un camión, la señorita lo encontró tirado cerca de su casa-.Mire a Carlisle con los ojos fuera de las orbitas. Era un excelente mentiroso.
-Debo darle las gracias señorita. De no haber sido por usted, mi Pedro habría muerto-.La mujer más bajita corrió a abrazarme y me beso ambas mejillas. Yo estaba aturdida.
-No
no ah sido nada-.La mujer bajita me dijo algo en español que pude entender como un Muchísimas Gracias, niña.
-Mi nombre es María Quesada, ella es mi suegra Doña Meche-.Sonreí, algo confundida y le extendí mi mano. Ella la tomo con otra sonrisa de agradecimiento.
-Soy Scarlet Lindermann.
-Mucho gusto Scarlet, dígame, ¿Cómo encontró a mi marido?-.Esa parte me costó bastante trabajo. Tome aire y mire a Carlisle, que me miraba con atención.
-Salí de mi apartamento y lo vi ahí, sangrando. Me subí a mi motocicleta y lo lleve en la parte de atrás-.Cuando termine, casi yo me lo había creído. Pero la mujer y la señora, estaban requeté contentas con lo que dije. Ellas si se lo habían creído. Incluso, jure que Carlisle también.
-Muchas gracias, de nuevo, Scarlet. Le salvaste la vida a mi esposo-.Le dio un beso al vendaje, donde debería estar su frente. Me estremecí y trague saliva de nuevo.
-No ah sido nada.
-¿Cómo podemos recompensarte?-.Me quede estática. Aquella mujer sabía que no podía dar mucho dinero, tenían recursos limitados, y dos hijos que mantener. Junto con el que venían en camino.
-Nada, de verdad nada. No lo merecería-.Y era verdad, no merecía nada de la familia a la cual estuve a punto de quitarle a un miembro.
-¿Segura? Mira no tenemos mucho dinero, pero tenemos un sitio, de comida Cubana y Mexicana, pásate por ahí, el día que quieras. Por favor es lo menos que podemos ofrecerte-.Sonreía expectante. Estaba emocionada por la simple idea de que yo comiera ahí.
-No lo sé, señora, pero yo veré que puedo hacer. Muchísimas gracias-.Sonreí, con algo de culpabilidad.
-Me parece perfecto. A si, cuando Pedro se recupere, podrás irnos a visitar-. Algo dentro de mi cabeza se burlo de mí. No puedes comerte algo de lo que ya sabes su nombre. Hice una mueca. Pero la corregí en una sonrisa.
-Sí, creo que será perfecto que valla, un día me pasare por ahí. Gracias de nuevo.
-No gracias a ti-. Miro a su esposo-. Doctor, Scarlet, ¿nos podrían dejar a solas con él?
-Claro-.Carlisle volvió a hablar y me abrió la puerta para que saliera.

En cuanto salí, no pude reprimir soltar el aire. Me apoye en la pared y mire a Carlisle. Me lleve una mano al pecho. Pensé que mi corazón comenzaría latir completamente loco. Pero no era así. Los abrí asustada. Le quite con velocidad a Carlisle su estetoscopio. Me lo puse en el pecho. Mi corazón latía con lentitud. Aunque yo me sentía agitada. Carlisle se acerco y tomo el estetoscopio para oír. También se quedo asombrado. Me levanto y me dirigió hacia un pasillo. Entramos a una habitación, muy elegante. Rodeada de libros, títulos
etc. Se sentó detrás de su escritorio y junto los dedos. Yo me senté frente a él, mirando por la ventana.

-Lo que acabas de hacer, frente a la señora Quesada
-.Lo mire.-Me dejo sorprendido, pensé que le pedirías dinero, algo parecido.
-Tú no me conoces, como para decir que hubiera hecho eso-.Sonrió, pero volvió a ponerse serio.
-¿Sabes porque Alice, Bella y Rosalie te odian?-.Suspire. Negué con la cabeza, no estaba cien por ciento segura de por qué me odiaban. Pero, seria genial oírlo de la voz de Carlisle.-Alice, porque te quedaste viendo a Jasper, demasiado tiempo, y eso no le agrado. Mucho menos que te acercaras a él. Rosalie -.sonrió-. No le agrada que le quiten a su osito. No le gusto que ustedes dos jugaran, como diría Emmett. Y Bella, porque Edward se te acerco. Y porque eres pelinegra.
-Oh-.por dentro me estaba muriendo de la risa, no podía creer que solo por que estuviera cerca de sus hombres.- .Pero Esme no me odia.
-Esme no te odia, porque sabe que yo la amo a ella, y porque duda que alguien de mi edad, se acerque a una niña como tú.- Volvió a sonreí.
-Vaya, Edward tenía razón -.Carlisle me miro con interés. Parecía ser que su hijo no le había informado de nuestro encuentro.- Que me meto en muchos problemas, doy más problemas que soluciones-
-En eso concuerdo con él, pero sé que tú lograras encontrar la manera de no dar tantos problemas-.miro su cintura-. Me llaman, si vas a estar por aquí, te sugiero que no intentes comerte a nadie.
-Muy gracioso Carlisle-. Me levante. Ira a echarle un ojo a Pedro...

Pedro





María había salido de la habitación, y ahora estaba yo sola con Pedro. No podía dejar de verlo, pero no me atrevía a retirar la mirada, por más que me doliera. La habitación estaba a oscuras, la única luz era la que iluminaba el rostro vendado de Pedro. Pasaron dos horas en silencio donde solo se escuchaban nuestras respiraciones. Cuando un murmullo me asusto.

-Ah, tu Scarlet estás aquí-.La mujer chaparra, la madre de Pedro, se había quedado dormida en la oscuridad. Qué raro que no la hubiera escuchado. Me hablaba en español, y no entendía nada, más que mi nombre-. ¿Cómo está el?
-b
bien-.La mujer me miraba a los ojos, de un violeta apagado y triste.
-Tus ojos, ese violeta. Eres una vampira, ¿no?-.Me quede muda, lo que sea que me hubiera dicho, tenia relación con mis ojos.- Pero no eres mala, eres como el Doctor Cullen, si, si yo siempre tengo la razón. Sé que tu golpeaste a mi hijo, pero no te preocupes, Pedro se lo había buscado.- Miro la ventana-.Mi nuera debe estarme esperando, adiós Scarlet.

Me quede estática en mi lugar, sin apartar la vista de la mujer que acababa de hablarme. Hablo de Carlisle, de eso estaba segura, pero ¿Qué dijo? Intente ver en que pensaba, pero ella se volteo y con un dedo regordete me dijo que no. Sonrió y salió de la habitación. Lo que sea que fuere Doña Meche, era una mujer que sabia más de lo que aparentaba. Justo en el momento en que cerró la puerta, pude sentir la presencia de la mete de Pedro, acomodándose, intentando recordar el por qué estaba ahí. Pero como medio de seguridad, el recuerdo se había borrado. Sonreí de puro alivio. Cualquier mentira lo haría feliz. Pero también estaba en retrospectiva su mente. Analizando cualquier cosa que fuera fundamental. Y preste atención. Mirándolo completamente concentrada.
Su nombre era Pedro Quesada, nació en Cuba, y tuvo que huir del país. Su padre era cubano y su madre mexicana. Termino toda su secundaria, pero a los 15 años embarazo a su novia, María. Se fueron de México con ambas familias a vivir el sueño americano. Que fue al principio, una pesadilla. Vivió en Texas un largo tiempo, 1 año pero por razones que el parecía desconocer tuvo que irse a Washington. Ahí su vida fue tranquila, hasta que su negocio callo en la ruina. Se fue a Seattle, donde su mujer esperaba al 2 hijo. Durante un largo tiempo intento poner un negocio, pero no mas no podía. Al cabo de unos meses tuvo que hacer doble turno de muchas cosas, su dinero era limitado, y acababa de nacer su segunda hija. Pronto hubo estabilidad económica en su casa, y pudo hacer un negocio. Pero una apuesta mala y la llegad de un tercer hijo le comenzó a complicar las cosas. Lo que lo llevo a intentar robar

Intentar robarme, seguramente nunca pensó que yo fuera diferente a las demás mujeres. Que sería fácil solo aturdirme, y quitarme un poco de dinero. Fue un error, si le hubiera robado a cualquiera, no hubiera terminado en el hospital. Me lleve una mano abatida al cuello. Y me di la media vuelta.

-ah
-.abrí los ojos completamente asustada. Lo mire, se movía intentado sujetar algo. Algo que no tenía. Abrí la puerta.
-Enfermera, acaba de despertar-. La mujer entro corriendo, sin antes lanzarme una mirada asustada a mis ojos.

Salí del cuarto dejándolos solos. Seguramente Carlisle llegaría dentro de poco. Salí del hospital y había una ligera llovizna. Necesitaba descansar, con mayor comedida, en mi cama. Pero tenía miedo de captar de nuevo el olor, el olor de su sangre, eh intentar comérmelo. Cruce la calle en silencio. Empezaba a hacer un poco de frio, pero no me preocupaba en lo absoluto. Aun tenía en la cabeza el rostro de aquel hombre. No podía dejar de pensar en el. Me dolía mucho.
Entre a mi departamento, con la mirada baja. Entre a mi curto y me arroje a la cama. Una carta llamo mi atención, se encontraba en mi almohada.
La caligrafía de Edward me dejo sorprendida


Pasado




-Nos va a traicionar-.Marco miraba a sus hermanos en aquella habitación oscura.
-Es momento de que culminemos con el plan.
-Es muy cruel Cayo, no podemos hacerle eso a la chica.
-Saben que era solo un instrumento. Mejor que nadie lo sabías Aro, ahí yace tu desgracia de amarla tanto.
-Lo sé, lo sé. Pero, ¿no creen que sea mejor darle tiempo?
-Le daremos un mes. Es todo lo que podemos hacer por ella.
-Desde el día en que la pequeña Scarlet llego aquí, juramos que la usaríamos como un instrumento, solo como eso.

Los tres asintieron en silencio. Aro se quedo solo en la habitación, en compañía de Marco. Era el momento, Scarlet debía ser eliminada, no quedaba otra solución, era lo mejor que podían hacer por ella. Se había encariñado mucho con los Cullen, y eso equivalía a un gran riesgo.

-nunca debimos enviarla sola.
-Pero lo hicimos. Cometimos el error, pensando que ella no se dejaría llevar.
-Es lamentable, pudo haber sido de mucha ayuda.
-Sí, pero no hay vuelta atrás.

Aro y Marco se dirigieron una mirada de profundo resentimiento.
Scarlet era una joven muy hábil, pero su mayor debilidad, era lo mismo que ellos temían. En un mes irían a eliminarla. En un mes se acabaría todo para ella. En un mes usarían esos errores para sanar las cosas.
Cuando Scarlet había llegado a Volterra, la tenia bien fija, fichada. En cuanto puso un pie en el territorio ya tenían planeado su destino.
Habían enviado a Félix, se había enamorado de ella a primera vista


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/FÉLIX/

Aro me había enviado a merodear por la ciudad. Seguir a Heidi, cuidarla. No me agradaba mucho aquel trabajo, pero no había de otra. También me había pedido que buscara a una chica. Una niña de 3 años. Ese trabajo era más absurdo, jamás le habían pedido buscar una humana. A menos de que fuera comida.
Llegue a la plaza principal de Volterra, habían niños corriendo y siguiéndose. Y en otro sitio había un mimo. Entre ellos pude ver la única cabellera, negra azabache. Tal y como había dicho Aro. Era menuda y muy delgada. Unas diminutas pecas se encontraban en su nariz, redonda e infantil. Sonreía asombrada y saltaba dando exclamaciones. Pero ahí, a cuatro niños a la derecha estaba Jane, se acercaba a la niña y le susurraba algo al oído. La niña se había puesto pálida y le había gritado en un dialecto extraño. Jane se había quedado confundida y se había alejado de ella. La pequeña corrió a buscar a sus padres y los encontró. Comenzó a hablar con ellos, mientras ambos se ponina mas y mas pálidos. La madre tenía el cabello rubio y largo, sus ojos eran de un castaño claro y profundo. Miraba a su marido asustada. El hombre tenía el cabello negro azabache como su hija y unos ojos azules y sabios. Ambos hablaban en cuchicucheos mientras miraban a su hija volver a ver al mimo. Era una niña hermosa y sonriente. Hacia expresiones graciosas con la cara, cuando el mimo la llamo a que se pusiera junto a él, miraba con asombro todo su alrededor. Sus ojos eran castaños como los de su madre, y los tenía bien abiertos a cualquier eventualidad. De pronto, una caja exploto y salieron tres palomas blancas. Ella daba saltitos y aplaudía con alegría. Mientras exclamaba e su idioma. Volvió junto a los niños mientras observaba el espectáculo. Mire hacia los padres, pero ya no estaban, Heidi se los debió haber llevado.
Me fui a duras penas, no quería dejar de ver el rostro de aquella niña. Pero el deber me llamaba. Pronto llegue al castillo y la escena me horrorizo. En todos mis años como vampiro, jamás me había horrorizado algo así, pero ver a los padres de la niña era
. Atormentador. La mujer estaba tendida en el suelo, sin mayor rastro de vida, el cabello rubio cubría su bello rostro. El padre seguía vivo, y era torturado por Jane. Hacia exclamaciones de que lo liberaran, que lo dejaran ir con su hija. Pero pronto se quedo callado. Nunca más volvió a hablar.
No pude reaccionar bien, hasta que amaneció. Heidi traía con ella a la pequeña niña que tenía el rostro sucio y lloraba desconsolada. Nadie se ocupaba de ella. Así que me acerque a ella y hable, hable para calmarla. Ella se calmo y me abrazo. Jamás podre olvidar aquel abrazo aquellas manitas sujetándome. Y aquel rostro que buscaba la verdad. Una verdad que la podría matar


FIN FLASH BACK

Y pronto había que lidiar con Scarlet, desaparecerla

Citas







...Abrí la carta, con suma precaución. ¿Qué tal si era una de esas cartas con ántrax? Me bufe de la simple idea y abrí la carta.


Scarlet.


Me entre de lo del chico, me gustaría verte esta noche en el bosque.

Edward


¿Me estaba acechando? ¿Ponía en riesgo su relación por mi? y la pregunta más importante ¿estaba loco? Definitivamente quería verme entrar a la boca del lobo, y seguramente planeaba mi destrucción a manos de los miembros de su familia. Irlo a ver, o no. Podía no irlo a ver, pero significaría que no acepto su ayuda. Pero si voy, significa que si necesito su ayuda, y que lo considero un "amigo". No estaba realmente segura, Bella me asesinaría si se enteraba que nos habíamos visto pero...
La parte malvada de mi ser sonrió, ante la simple tentativa de crearle una molestia. Sacudí mi cabeza en busca de una idea sensata. Iría a verlo, en fin ¿que podría pasar?

Me levante de la cama y guarde la carta donde estaban el resto. Mis ropas estaban aun, manchadas en sangre, al igual que todo mi apartamento. Tendría que hacer limpieza, una muy buena limpieza.
Dentro de mi armario, descansaba mi ropa, era hora de cambiarme, y también, darme un buena ducha.
Salí de la regadera y me cambie a velocidad relámpago. Necesitaba salir de mi apartamento antes de que el olor me volviera loca, y regresara al hospital a concluir lo que, por fortuna, no había terminado.
El viento era incesante en las calles, y significaba que se avecinaba una tormenta. Me acomode la bufanda color violeta que cubría mi garganta y corrí hacia el bosque. Seria sencillo encontrar a Edward, su olor era inconfundible, como el de Emmett, Carlisle, Jasper... Cada Cullen tenia un olor en especial, un olor que los distinguía. Como todos los vampiros...
El recuerdo de Félix llego a mi mente, recordé sus ojos, su cabello... su aroma. Hacia mucho tiempo que no me enviaba un mensaje, ni una carta. Nada. Como si hubiera muerto. Me burle de la sola idea, Félix no podía morir, era algo ridículo. Llegue a la parte cercana al risco. Edward estaba ahí, parecía dudar respecto a algo. Me daba mucha risa verlo en ese estado, a solo 4 semanas de su boda, creo que cualquiera estaría nervioso.

-¿Para que me llamaste, Edward?-.Mi voz lo sorprendió y me miro algo nervioso.-¿Qué te pasa?-. Se acerco a mi, cada vez más, y yo me aleje, más y más hasta que me queda atrapada entre dos árboles-.Edward, ¿qué demoni...?-.No termine la pregunta, por que sus fríos labios se posaron sobre los míos.

Mis ojos estaban abiertos, todo mi cuerpo entro en estado de shock, no podía moverme, estaba ahí estática. Confundida.
Puse mis manos sobre su pecho en un intento de alejarlo de mi. No sabia que pasaba por su cabeza, y no quería saberlo. Si Bella se enteraba... Podía ir preparando mi funeral.
Pero dentro de mi, algo se burlo, se reía, sonreía de puro regocijo, disfrutaba el momento. Estaba encantada con la idea de ver a Bella destrozada. Destrozada por mi causa.
Mi cuerpo recupero el movimiento y lo aleje de un golpe. Lejos de mi, recupere el aire. Mis ojos seguían abiertos, y yo estaba asustada. No entendía nada. ¿Qué que le pasa? ¡Bella me asesinaría!

-¿¡Qué demonios te pasa!?-.Estaba junto al árbol y él me miraba confundido.
-¿Scarlet?-.Parecía no entender, que hacia yo ahí, no entender nada.
-¡Claro que si, imbecil!-.Mi voz sonaba loca, supuse que mis ojos tenían ese destello de rabia, que tantas veces había tenido.
-Pe...pero, tu no deberías estar aquí-.La quijada se me callo 3 cm.
-¿Bromeas, pedazo de neardenthall? ¡Tú me llamaste, me enviaste un mensaje! o, ¿que tienes tan poca memoria como un pedazo de carbón?-.Pronto recupero su tono seguro, y me miro.
-Deja de compararme con objetos inanimados, Scarlet.
-Pues te comportas como uno...-.Respire profundamente.-¿Por qué me besaste? ¿Planeas destrozar tú noviazgo con Bella? ¿O, te arrepentiste de casarte con ella?
-Ninguna de ellas, es solo que... Juraba que tú eras ella-.Solté una carcajada.
-¿Desde cuando Bella tiene el pelo negro y cortado de esta manera?¿Y tiene ojos violetas? Haber, habla Einstein-.Se llevo una mano a la cabeza y dijo con voz ronca.
-Ni una palabra de esto, queda entre tu y yo. ¿Entiendes?
-Claro mi Coronel, tampoco tengo el deseo de gritárselo a los cuatro vientos.

Me dirigió una mirada furibunda, antes de irse corriendo. Cerré los ojos y me senté en el suelo. Acaba de pasar la cosa más ridícula de toda mi existencia. Edward Cullen, acaba de besarme a mi, creyendo que yo era su novia. ¿De cuando acá Bella y yo nos parecemos? ¿De cuando acá Bella tiene ojos violetas y cabello negro? Me confundió... ¡Al diablo con eso! ¿Qué se creía? ¿Se había arrepentido de su boda? No, eso era completamente ridículo.
Me levante, demasiado lento, y me fui directamente a mi casa, no quería saber nada más sobre el asunto.
Las semanas pasaron con una tranquilidad inimaginable. Edward había aparecido en mi casa al día de el incidente, y dio gracias a que dejara de llamarlos pedazo de carne pensante. Charlábamos bastante, sobre Milla, y yo me entere de muchas cosas sobre ella. Según Edward, el sueño de Milla era ser un exitosa modelo, y triunfar en su país. También, Edward pensaba que ella estaba enamorada de él, lo cual en cierta parte debió haber sido cierto. Me enseño las cartas que ella le había mandando, y varias fotografías. Una de sus dos hijos, ambos varones. Y de sus nietos. Cuando vi la foto de Milla de joven. Me quede asombrada, era una mujer hermosa, imponente, alta, de cabello largo y rubio, que caía en una cascada, muy bien arreglado y con algunos rizos traviesos. Tenia una mirada profunda, que te podía decir todo con solo mirarte. Su belleza recordaba a Rosalie, pero sin aquel orgullo y ese toque de creída. No, ella se mostraba simple sencilla, humilde, nadie se creería que una mujer tan bella fuera como yo, de gustar meterse en problemas. Arriesgar hasta su vida por lo que quería y amaba...
Era raro que me la pasara todo el tiempo en la casa, aun había Licántropos rondando por casa, pero aquello no me preocupaba. Disfrutaba todos los días, para convivir con la gente. Descubrir cosas, no se, matar el tiempo. Había dejado de recibir cartas de los Vulturi, eso me tenia algo preocupada, por que significaba que no estaban pendientes de mi. Aun no había olvidado la promesa que había hecho de ir a visitar a Pedro, el cual se recomponía en casa, a María y a Doña Meche. Aquella mujer me había dejado asombrada, parecía ser muy sabia, eso debía de verlo con mis propios ojos.
Pero un día, un muy mal día. Decidí ir al centro comercial, aquel día, jamás lo olvidare en toda mi existencia. Había decidido ir a comprar ropa nueva, la vieja estaba apunto de morir, y no podía salir denuda a la calle. Entre a una gran tienda llamada ZARA. Había encontrado la ropa que necesitaba bastante rápido. Y eso me dio tiempo de babosear en el probador. Había terminado de ponerme todo, cuando saliendo me tropecé con una mujer. Renée. Casi no era imposible distinguir aquellos pensamientos tan infantiles, seria casi imposible no hacerlo. Me reconoció enseguida y se levanto. Yo seguía de pie, y no dejaba de verla con algo de repugnancia y de risa. Pero una vocecita me alerto, de la segura presencia de Bella. Renée se había ido en la dirección a la que mi 6° sentido apuntaba. Bella Swan estaba ahí, y nuestras miradas se cruzaron. Tal vez no podía leer su pensamiento, pero lo que podía hacer, era leer su rostro. Estaba asustada, pero a la vez enojada. Tome todas las cosas que iba a comprar, y me fui. Me forme en la cola, que era gigantesca. Apenas se daban abasto con 3 o 4 personas empacando. Cuando al fin llego mi turno. Reconocí a la chica. Bajita, de cabello rizado, algo regordeta. La chica que había matado en sus pensamientos a Bella, la misma chica me escupía con odio, el por que traía tanta ropa, y mi corte de cabello. Yo solo me reía a cada pensamiento negativo. Al fin pude librarme de ella, solo debía llegar hasta mi moto y salir de ahí... Pero los ojos castaños de Bella me detuvieron. Estaba frita.

-Necesito hablar contigo, antes del crepúsculo, en el bosque-. Sus ojos y los míos estaban a la misma altura, así que no necesitaba, ni mirar hacia abajo, ni hacia arriba. Asentí. ¿Acaso todos debían verme en el bosque? ¿No podíamos vernos en otro sitio? ¿Una casa? ¿Un bar? ¿Un restaurante? Definitivamente no. Mire el reloj. Tan solo faltaba una hora para el crepúsculo. ¡Fantástico! Haría mi muerte más lenta y dolorosa...
En Problemas





...Si mi muerte iba a ser tan lenta, que mejor que comer un chocolate. Tal vez el ultimo. Si aparecían ahí Rosalie y Alice, mi vida terminaría. Más rápido de lo que alguien puede decir. Vampiro. Me comí con una lentitud increíble el chocolate. No sabría más sobre mi familia, no podría volver a Volterra, y, lo mas horrible del asunto. No podría estrenar mi ropa nueva. Debía estar preparada para mi Muerte Prematura. Un escalofrió recorrió mi espalda. Aquel titulo me había asustado mucho cuando solo tenia 6 años. El cruel de Alec me había aterrorizado contándome aquella historia tan... macabra. Con el paso del tiempo termine amando al autor, alabándolo y rezando por algún día, o en el cielo, infierno o donde quiera que este ahora, pudiera charlar con el. Sueño el cual, no creía posible realizar. Suspire resignada y mire por la ventana. Solo faltaban unos minutos para el Crepúsculo. Si sobrevivía, debía recordar golpear a Edward.
Baje lentamente las escaleras, pude suponer como se sentiría un condenado a muerte. Camine entre la gente, y la canción de Bittersweett Symphony, resonó en mi cabeza. Y la letra al fin tenia sentido, la vida era una Agridulce Sinfonía. El viento agito mi cabello. No creía posible morir en ese instante, pero si era así... hice una mueca y me fui corriendo hasta el bosque, siguiendo el aroma de Bella. Llegue, y ella ya estaba ahí, sentada sobre un tronco jugueteando con unos dijes que colgaban de su muñeca. Tenia la mirada perdida en ellos, y parecía soñar despierta. Me acerque silenciosamente.

-¿No me mataras?-.Se sobresalto y cayo al suelo, lastimándose.
-¿De que hablas? Oye, podrías ser un poco mas ruidosa, detesto que me asusten así-.Asentí con la cabeza.-Quería hablar contigo, sobre mi... mi boda.
-¿Qué?-.La mire sin comprender. Eso significaba que no sabia nada. Suspire. Pero, ¿para que me quería? Yo no era la mejor selección para saber que pasaría en una boda.
-Quiero que me digas, si debo elegir a Jacob... o a Edward-. Su voz perdió intensidad y miro el suelo. De pronto todo cobre sentido.
-Yo no puedo saber tu elección, no puedo ver tu destino, por que no puedo oír tus pensamientos-. Me levante.
-No, espera. Al menos quiero que me digas sobre ellos . ¿Qué pasaría si yo escogiera a Jacob? -.Cerré los ojos, y una sonrisa se dibujo en mi rostro. Definitivamente, estaba desesperada. Los abrí, y me quede observando los árboles. Mi mente viajo, y viajo. Hasta tocar la mente de Jacob, una mente a kilómetros de distancia, pero que sentía con gran facilidad, como si estuviera a mi lado. Unos ojos castaños se habían levantado sobre su visión. Sonreí. No lo podía creer, era tan... bizarro, pero seria real. Esto seria divertido. Me levante y comencé a dar vueltas alrededor de Bella, mi mente perdió el control, y salió a flote la peor parte de mi. Acerque mis labios a su oído.
-Si escoges a Jacob-.Sonreí, al notar como su pulso se aceleraba-.Serás feliz, solo por un tiempo. Por que como bien sabes, la imprimación a todos les llega. Y serás una Leah, con el corazón roto, y jamás volverás a ver a Edward, te volverás vieja y marchita. Sola.

Abrió los ojos, estaba pálida. Había conseguido lo que quería. Por primera vez el deseo de quitarle la vida entro en mi mente, y me consumía poco a poco. Una sonrisa maniaca se dibujo en mi rostro. Ella se comenzó a asustar y se levanto. Comenzamos a dar vueltas, acechándonos, la una la otra. Cuando estaba de dar el salto para atacarla. Un oso salió de entre los árboles. Se acercaba corriendo hacia Bella. La maldad desapareció y la lace contra un árbol. Pero fui muy brusca, causando que se desmayara por el golpee. Golpee al oso con los hombros. Me ataco y le torcí el cuello. Aplastándome. Salí de entre sus patas. Y corrí en la dirección de Bella.

-Bella, Bella, Despierta-.Comencé a darle palmaditas en el rostro. Pero algo me sujeto de los hombros. Emmett Cullen me sujetaba, y sentí un golpee en la nuca. Todo se volvió borroso y deje de oír voces. lo ultimo que escuche fue. Bella esta viva...Llévenlas a casa . Para perder el conocimiento...
Imprimados




Jacob miraba su rostro en el espejo. Varios miembros de la manada, se habían ido, que ah arreglar un asunto. Él ni quiso ir, no tenia ganas de ver a Bella. Se llevo una mano al cabello. Leah quería hablar con él, debía de ser algo importante. Se vistió, la más rápido que pudo y salió de la casa. Miro en todas direcciones, esperando ver a la chica, pero no la veía. Cerro los ojos y se apoyo en el marco de la puerta. Estaba cansado, había dormido las horas que necesitaba, pero no quitaba el cansancio, y estrés que sufría. En pocos días seria la boda de Bella, y tenia que cargar con ser el jodido encargado de los anillos. Se masajeo las sienes. Escucho el suave trote de Leah y se volteo para verla.
Difícil es explicar que se siente en el primer beso, pero aun más cuando se trata de sentimientos. Los ojos de Jacob se perdieron en los de Leah. Aquel extraño efecto, que desde el primer Licántropo Quilite se ah experimentado, lo pudo sentir el joven Jacob. Miraba a Leah, y de pronto, cualquier pensamiento que tuviera en mente, se había desvanecido, como cuando el viento se lleva las hojas que caen de los árboles. De pronto la vida comenzaba a tener mas sentido para Jacob, de pronto, y sin darse cuenta, había puesto su mano caliente, sobre la mejilla de Leah. Ella debía mirar hacia arriba, para apreciar mejor a Jacob.
La imprimación, la cosa más extraña en este mundo, la razón por la que un Licántropo entrega cuerpo, alma y mente a su amada. Pero lo que pasaba ahora, era algo fuera de lo normal. Dos Licántropos se habían enamorado, habían encontrado el uno en el otro, el amor. Aquel sentimiento que un humano no puede explicar. Y mucho menos esta servidora. Explicar los sentimientos, lo que rondaba por la mente de los jóvenes amantes. Seria como intentar explicar con palabras sencillas, por que nos enamoramos; Por que sentimos cariño hacia otro ser humano, del mismo sexo o del otro sexo; El por que cuando vemos en lo ojos del ser amado nuestro reflejo, no podemos escapar; el por que cuando sentimos el roce de labios del otro, temblamos; El por que perdemos la respiración en aquel primer beso, pero no nos alejamos, aunque nuestra vida dependa de ello. Continuamos unidos, por que no existe nada que pueda separarte del ser amado, por que no existe aun un motivo o razón congruente para decir, por que amamos.
Lentamente, ambos labios se rozaron, al principio tímidos, con miedo, pero una vez que se encontraron, el beso cobro aquella intensidad, aquel sentido y razón que tenia. Ambas bocas se unían la una con la otra. Lenta y cariñosamente subían y bajaban. Se acaba el aire, y pronto la atmósfera cambio, no se sentía aquel frió tan común en Forks Washington. No, ahora, en vez de sentir aquel frió abrasador. Ahora se sentía el amor, el calor que recorría ambos cuerpos. El sentimiento de amor se alzaba por toda la zona.
Con una sonrisa traviesa, Jacob tomo la mano de Leah y la guió entre el bosque.
Y así fue como, Jacob Black, el chico que había jurado jamás enamorarse de otra que no fuera Bella, encontró a su ser amada. A su Leah...
Punto de Partida




....La cabeza me daba vueltas, cuando desperté atada a una silla. Mis mechones me cubrían el rostro. Apenas podía recordar que había pasado. Intentando forzar a mi mente, me lastime la cabeza. Alguien me había golpeado. Abrí lentamente los ojos, todo a mi alrededor era borroso y difícil de definir. Frente a mi estaban los Cullen, y varios miembros de la manda de Licántropos. Mi cabeza dejo de dar vueltas, y me puse alerta. Intente levantarme, pero vi mis manos y pies atados a una silla. Mi cabeza comenzó a buscar apresuradamente una manera de salir de ahí, ilesa. Pero no podía usar los miembros mas importantes de mi cuerpo. Estaba condenada. Mire con una fingida calma a mis capturadotes. Carlisle se acercaba a mi, con aquella mirada que te decía todo, de un tiro. Me habían cachado hiriendo a Bella.

-Dinos que haces aquí en realidad, ¿Te enviaron los Vulturi?-.Se me seco la garganta. Debía decir que no, pero no lograría nada, la mentira había llegado muy lejos.

When the truth Dies. Very bad things happen...

-Si...-.Se quedaron sorprendidos al oír que los Vulturi me habían enviado, pero sabia que ellos solo fingían. Todos son títeres . Ellos sabían la verdad con anticipación.
-¿Por qué te enviaron?-.Carlisle me hablaba con deliberada clama. Aro tenia razón sobre el.
-Me lo pidieron como un favor-. Edward Cullen, me miraba junto con los Licántropos, con rabia. ¡Vamos! No la había herido. Significativamente, claro. Mire a Carlisle y entendí algo en sus ojos. Algo que em dijo sin tener que hablar. En cuanto saliera de ahí, los Licántropos me darían caza, hasta matarme. No lo permitiría...

Comenzaron a hacerme preguntas, que solo respondí con monosílabos. No imaginaban que yo diría toda la verdad tan rápido. Mi vista se había perdido en la lejanía. Esperando que en cualquier momento me dejaran ir, para poder asumir mi propia muerte. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenia los ojos empeñados y ya no respondía ninguna pregunta. Mucho menos que había conseguido romper las cuerdas con facilidad, y que había salido caminando de la casa. Caminaba, caminaba de nuevo y sin un rumbo fijo. No quería correr de ahí, aunque no deseaba seguir mas tiempo, planeaba irme caminando, sin correr, sin oponer resistencia. Hacerlo como un verdadero condenado a muerte. Unas manos me detuvieron y las quite de inmediato, seguí caminando, sin preocuparme que me impidiera el paso. Hasta que lo mire. Edward me miraba furioso.

-Acabas de dañar a Bella! Te di mi confianza y así la desechas!-.Me comenzó a gritar, todas las cosas que hacia mal, hasta que de nuevo apareció esa sonrisa maniaca, aquella sonrisa que pudo haber sido el fin de Bella.
-MIRA QUIEN HABLA! TU ENGAÑASTE A BELLA! ME BESASTE PEDAZO DE CARNE ANDANTE! -.Seguramente mi voz se escuchaba hasta el condado de Texas, o hasta Italia, no me podía importar.- Y SABES QUÉ ES LO MEJOR? QUE ME GUSTO! ME GUSTO, YA QUE PUDE REGOCIJARME CON LA IDEA DE QUE YA NO AMAS A BELLA!-.Su mano se estrello contra mi mejilla. El sonido fue como un eco. Todo fue tan lento. Pude sentir su contacto, y como cerraba los ojos. Cuando aquel sonido, y el contacto se rompió. Mi sonrisa se había desvanecido. Yo misma me había desvanecido. Miraba el suelo. No miraba nada. Caí de rodillas, y me lleve las manos a la cabeza. Cerré los ojos, y me perdí, mi mente se perdió, mi autocontrol se desvaneció al igual que yo. Me fundí en aquel grito que podía hacer temblar a cualquier ser. Me fundí en mi propio sufrimiento y...
Oscuridad



...Oscuridad, fue todo. La negrura de mi mente. La negrura de mis pensamientos. La oscuridad en la que me ahogaba, y me ahogaba lentamente. Por más que gritara que me dejara ir, que me salvaran, nadie oía mis gritos de auxilio. Estaba condenada a ahogarme en todos mis errores. Deje de gritar y permití que la oscuridad me consumiera, que me destruyera.... De pronto una gran luz me cegó, la negrura desapareció. Y me encontré en un gran cuarto blanco. Yo era la única mancha de otro color. Yo era la diferente. Me quede en el suelo, sin moverme, sin querer siquiera abrir los ojos. El silencio era absoluto, atormentador. Hasta que escuche las risas de una niña. Abrí los ojos, y pude ver mi rostro, mi rostro sonreía, con alegría, como si de verdad estuviera feliz. Intente tocar el rostro, por que sabia que yo no podía expresar aquella felicidad, y menos en esos instantes. El rostro se fue y yo seguí intentado tocar el aire. Una mano fría me sujeto. Mire el brazo, el hombro, y por ultimo el rostro. Era yo. Yo

-¿Quien eres?-. Mi voz era ronca, y amortiguada, como si tuviera algo en la boca que me impidiera hablar con claridad.
-Tú sabes quien soy yo, la pregunta aquí es ¿quien eres tú?-. Mis párpados comenzaron a pesarme, eh intente pensar con claridad. Yo. ¿Quien era yo?
-Soy, Scarlet -. Otra risa, pero más cruel que la anterior. Era mi imagen, pero con esa sonrisa torcida (N/A: Recuérdese al Guasón). Esos ojos rojos, brillando como el carmesí. Mire a la chica que aun sujetaba mi mano. Era yo, pero con esos ojos castaños que jamás volveré a tener. Y esa sonrisa tan.... humana.
-No, tonta, yo soy Scarlet-.Señalo a la chica que estaba junto a mi.- Ella es Milla. y tú, tú ¿quien eres?

La respuesta se atraganto en mi garganta, y no salieron palabras. Lentamente me comencé a levantar, mirando confundida a mis, yo’s. Algo dentro de mi me decía que con certeza era Scarlet. Pero ahora que veía a la Scarlet no estaba tan segura. Por un momento quise decir que era Milla, pero yo no era humana.

-¿Lo ves? Ya no sabes quien eres-.Milla se acerco a mi, y me atrajo a una puerta blanca.- No eres humana, pero tampoco un Vampiro. Entonces, ¿qué eres?-Abrió la puerta y pude ver todos mis errores. Todo lo que había hecho. La chica de los ojos violetas que estaba en la puerta, me devolvía la mirada, intente acercarme a ella, pero ella se fue. Y pude ver un montón de rostros. Pero había uno, uno que yo había reconocido. Mi bisabuela, estaba hi y me miraba. Como si perdonara de todo lo que había hecho. Mis imágenes desaparecieron, y comencé a correr entre la muralla de personas, siempre intentando tocarla...

Desperté sobre un sofá de cuero negro. Mi cuerpo pesaba una tonelada, y el simple hecho de levantar un dedo, era como intentar alzar a una docena de elefantes, con un solo brazo. Seguí así durante mucho tiempo. seguramente una hora, dos horas. El tiempo no importaba. Abrí un ojo y pude oír unas voces discutir en la puerta. No preste atención a lo que decían. Pero una estaba dolida, y angustiada, y la otra... la otra era un mar de lagrimas. Mi brazo se deslizo por debajo de las cobijas. Las voces se habían marchado, y eso significaba que podía estar sola. Sola. Mi cuerpo seguía pesando una tonelada. Apenas pude soportar mi peso entre mis brazos. que a mi vista parecían hechos de papel. Cuando alguien azotó la puerta, y me tomo de los hombros. Mis ojos no enfocaban correctamente, y el movimiento tan brusco me había lastimado el cuello. El cual apenas podía cargar con mi cabeza. Cuando pude enfocar la vista, pude ver mi rostro en las pupilas negras de Emmett, mi cara. Parecía esas muñecas desechas, las muñecas de trapo, con aquella cara de dolor, de no entender nada. El rostro enfurecido de Emmett se tranquilizo, cuando mi rostro comenzó a mojarse, llenarse de aquel agua que escapaba de mis ojos. Comenzó a farfullar, un perdón, un no debí ser tan brusco. Miles de palabras que comenzaba a dejar de tener un sentido. No me sentía herida. Pero había algo en mi pecho, un gran agujero. Como si yo estuviera destrozada. Las manos tan fuertes de Emmett, soltaron mis hombros. Baje la mirada ellos, y pude ver la marca de sus dedos. Volvió a pedir perdón. Yo me tire de nuevo al sofá. Emmett, no entendía que me pasaba, y yo no entendía por que podía escuchar con tanta claridad sus pensamientos, como si me los gritara. Mi vista se enfoco en un solo punto de la habitación, un gran espejo que había junto a una estereo. Pude ver mi reflejo. Mi rostro parecía vació. Mis ojos, igual. Yo parecía esas muñecas destrozadas. Recordé una imagen que una vez había visto. Una pequeña muñeca, que no tenia estomago que la mantuviera unida, estaba tirada en el suelo, y tenia la misma pinta que yo. Era yo. Emmett, se acerco y puso una mano que trataba de ser delicada en mi frente. Pude enfocar de nuevo la vista en él. Parecía afligido. Su intención era gritarme por lo que había hecho. Algo que no recordaba haber hecho. Y tal vez, darme una buena paliza. Pero la verme en ese estado, había recordado una escena de su vida como humano. Fruncí el ceño, cuando la imagen se enfoco con mayor claridad en mi mente Una chica de cabellos castaños convaleciente, daba su ultimo respiro en el hospital. Mientras él intentaba ir con ella. Su madre, por lo que pude apreciar. Intente hablar, pero mi voz había dejado de existir, Solo pude intentar murmurar un. Emmett...
De pronto Rosalie entro y miro a Emmett, con esa mirada de muérete. Intente sonreír al ver esos ojos. Me dirigió la misma mirada, Emmett se alejo de mi, entendiendo perfectamente, que si no quería dar su ultima batalla con Jasper debía irse. Jasper... el nombre resonó en mi mente, como un eco, un eco silencioso. Rosalie miro mi rostro, mis ojos. Y pude deducir lo que pensaba.
¿Qué le ocurrió? Parece como si estuviera destrozada por dentro. Sentí su lastima hacia mi. Mire el techo. Apenas podía soportarme a mi misma. Pero debía salir de ahí. No quería seguir sin entender nada. Cuando cerraron la puerta, comencé mi lucha. Mein Keffer, como el titulo del libro de Hitler, Mi Lucha. Pude sentarme, pero mi cuello no aguantaba el peso de mi cabeza, y seguramente tampoco lo harían mis piernas. Mis brazos, se apoyaron en el respaldo del sofá, para poder levantarme, Pronto estuve parada, pero no equilibraba, me costaba trabajo no moverme, sin sentir como mis piernas comenzaban a fallar.
Cuando al fin llegue a la puerta, mi cabeza no parecía de esos monitos que con el simple movimiento del aire, comienza a brinca y dar vueltas. Abrí la puerta, con deliberada lentitud. Atenta a cualquier contratiempo, pero sabia que si intentaba correr, me caería. Salí y mire al rededor, no había nadie en el pasillo. Comencé a bajar, de uno en uno los escalones. Cuando solo me faltaban 10 escalones. Sentí el olor de Licántropos. Mi cabeza se mareo, y perdí el equilibrio, cayendo los 10 escalones de un golpe. Termine en el suelo, con los ojos bien abiertos. ¿Seguiría cayendo hasta morir? Carlisle y Esme corrieron hasta donde yo estaba, parecía estar normal, pero había algo que alerto a Carlisle, y puso tensa a Esme. Algo mojado caía de mi cabeza, algo que me mojaba el cabello. Me había hecho daño en la cabeza. Si moriría desangrada, que por favor me dejaran aquí. Se acercaron tres licántropos. Sam, Seth, y Embry. Parecían fascinados con la idea de que muriera desangrada en el piso de los Cullen. Para mi era sorprendente que pudiera pensar con toda claridad, después el golpe que me di. Carlisle me cargo, de verdad era como una pequeña muñeca de trapo, sentía el cuerpo flojo, sin ánimos de mantenerse bien. Sin la tentativa de seguir existiendo, al parecer dejaba gotitas de sangre en el suelo, pero no podía estar segura, por que no veía, solo tenia los ojos abiertos, pero no miraba nada, nada de lo que podían captar mis ojos me era importante.
Me pusieron sobre una silla, seguí guanga (N/A: Floja). El único pensamiento decente en mi cabeza, era el de poder salir de ahí, dándome de tumbos. Me sentí como Bella, torpe.
Las manos frías de Carlisle comenzaron a revisar mi cabeza. Mis párpados seguían sin descanso, pero sabia que pronto se cansarían, y probablemente me desmayaría. Murmuro algo de que estaba bien, la herida se había curado. Escuche las maldiciones de los licántropos. Me miro a los ojos, pero no enfocaba nada, intente capturar mi atención, pero en ningún momento lo logro. No se rendía, quería ver si de verdad estaba bien. Solté el aire que tenia en los pulmones. Me sentí ligera, como una pluma. En ese instante, todo se volvió borroso, había estado parada, y había vuelto a caer desmayada. Estaba condenada a seguir así. Pero aun podía captar lo que pasaba a mi alrededor, como si estuviera conciente en la inconciencia. Carlisle me había sujetado justo a tiempo, y Esme me pasaba un trapo por la frente. Me comenzó a doler el cuello, me ardía y comencé a sentir las gotas de sudor frió en mi frente. Algo malo me pasaba...
Edward


...Comenzaba a gustarme esto de perder la conciencia, tantas veces. El ardor que crecía en mi cuello, había desaparecido, para sentir la calidez de una mano. Aun en la inconciencia, podía seguir siendo capaz de descubrir lo que ocurría a mi alrededor. Los pensamientos de todos a mi rededor me llegaban con bastante facilidad, y procesarlos se había vuelto algo muy sencillo. Ah decir verdad, procesar toda esa información era demasiado fácil.
Quería despertar, abandonar ese estado tan molesto, y poder mirar a la gente que había a mi rededor. Pero me negaba, mi cuerpo se negaba.
Pronto dejo de haber gente a mi alrededor, y pude sentir el silencio. Había una mente aquí, conmigo, pero no la podía tocar. No la quería tocar. Aunque la curiosidad me picara, no quería hacerlo.

-Carlisle, ¿qué piensas que tenga?-.La voz, esa voz era demasiado conocida para mi. él estaba sentado cerca de mi.
-No estoy seguro. Pero creo que ah sido un reacción bastante extraña. Algún desorden, no lo se-.La voz de Carlisle era tranquila, pero tenia un toque de preocupación, de angustia.-Edward, creo que lo mejor que puedes hacer es hablar con ella, aunque parezca inconsciente, siento que podrá oírte.
-No... no lo se.
-Vamos, hijo, se que puedes. O, ¿crees que es mejor que vayas con Bella?
-Bella... creo que ella no va a querer verme, y dudo que Alice, y Rosalie me dejen acercarme siquiera a donde esta.
-Entiendo...-.Y Carlisle se fue, cerrando la puerta. Tenia ganas de saber como me veía, que tenia. Según los pensamientos de la gente que me había visto, mi rostro parecía calmado, y era como si estuviera muerta, lo único que delataba que no lo estaba era mi respiración acompasada, y el murmullo de mi corazón.
-Scarlet...-.Se acobardo y se aclaro la garganta.-Se que esto es ridículo, hablarle a alguien mientras duerme, y se que cuando despiertes, me darás una buena reprimenda, o me gritaras lo tonto que soy, y me compararas con todos los objetos inanimados por haber. Pero necesitaba hablar contigo. Lo que gritaste, y la bofetada que te di. Siento haberte hecho eso pero... tú no sabes como me siento, y no creo que tengas idea. Todo lo que pasa ahora, la próxima transformación de Bella, y el compromiso que debo cumplir con ella, son demasiadas cosas, y me siento bastante estresado. Por que no solo debo cargar con mi boda, si no con tú aparición, tu existencia me ah hecho la vida más complicada, por que te gusta meterte en problemas, y siento que eres algo desequilibrada.-El comentario me molesto bastante, pero no tenia manera de gritarle o recriminarle algo.
Por eso, andaba tan nervioso, el beso... lo que paso, lo siento, de verdad. Fue algo que no debió pasar, pero, mi cabeza andaba en otro sitio. No tengo una excusa lo suficientemente buena como para salvar mi situación. Y ahora verte así. La forma en la que te caíste de las escaleras. Me recordó a...
Me recordó a Bella, la imagen que me había proyectado la mente de Jacob. Fue algo terrible, y me di cuenta de algo. Solo consigo dañar a la gente, no la ayudo mucho, y mira lo que te hice. Ahora estas ahí, como si estuvieras muerta. Lo siento, Scarlet. Siento haberte dado la cachetada, siento no haber confiado en ti. Bella me dijo que tú no pretendías dañarla, que la apartaste del camino de un oso, y que fuiste algo brusca... Debo irme Scarlet, espero que todo este mejor.-.Me beso la frente y se fue. El silencio volvió a la habitación.

Mi cuerpo aun se negaba el movimiento, pero no podía hacer nada. Lo que había dicho Edward... me hubiera gustado pedirle yo la disculpa, decirle yo lo mucho que lo sentía todo, los gritos, lo que le hice a Bella, y más que nada, los problemas que le había causado. Una lagrima salió de mis ojos cerrados. Debía despertar, debía decirle que el no debía culparse de nada. De pronto en mi cabeza brillo un foco. Yo nunca había visto a Edward como un amigo, menos como un novio... lo había vito como un hermano...
Vampiros de Equinoccio



... Me que de sola, durante un largo tiempo. Me dolía saber que alguien que no tenia la culpa, se echara la responsabilidad encima. tonta de mi, no debí haber gritado todo eso, pero...aff! lo había hecho. Comencé a presionarme, mas y mas, para poder despertar. Y entonces, escuche con toda claridad, la voz de Doña Meche, pero me hablo en ingles y con aquel acento extraño-

-Tranquila Scarlet, deja de presionar a tú cuerpo-.Doña Meche sujetaba mi cabeza y pasaba las manos por todo mi rostro.-Ahora, se una niña buena, y haz me el favor de relajarte-.Y así lo hice, volví a respirar normal, y a quedarme quieta.-Buena chica; ¡Magdalena!, pásame la olla, hay que darle un poco a la niña.
-Sí, señora-.La voz de Magdalena, era como un suave susurro. ¿Por qué Carlisle había pedido ayuda a una humana? No tenia la más remota idea, pero no podía poner objeción. Doña Meche tomo mi cabeza y empino sobre mis labios un vaso. El sabor era parecido a un té de manzanilla, o lavanda...
Pude abrir mis ojos, pero con lentitud, todo era borroso. Recordé que tal vez, podría pasarme lo de hace rato.... caerme gravemente. Dirigí mi mirada hacia una chica, de cabellos castaños y rizados. Sus ojos eran de un amable azul cielo, alta, delgada, y con la nariz respingada.
-¿Te sientes mejor, Scarlet?-.Reconocí su voz como la de Magdalena. Intente tocar su mente, pero se hecho a reír con una risa parecida al canto de un ruiseñor. Abrí los ojos asombrada.
-¿Quien eres tú?-.Mi voz sonaba rasposa, y entumecida.
-Soy Magdalena-. Doña Meche nos miraba y se aparto de mi para dejar el vaso.
-¿Qué me paso? ¿Por qué me desmaye? -.Magdalena miro a Doña Meche y esta emitió un largo suspiro.
-Por que, es un efecto secundario, de tu transformación. Dime, ¿te ardía el cuello cuando caíste de las escaleras?-.Me lleve la mano instintivamente al cuello, y me lo toque. Asentí con la cabeza.-Bueno, es la herida donde te mordieron tres vampiros, una tarde de Equinoccio Otoñal.
-Como sabe usted de que me mordieron tres vampiros a la vez?-.Según yo, solo Jasper, Edward y Carlisle lo sabia. Y por lo que yo suponía, Carlisle no le podía contar a ningún humano sobre mi... o sobre su familia.
-Por que yo, conozco mejor que nadie las leyendas-.Me dirigió una sonrisa, de sus labios.
-No...no entiendo. Es usted una humana-.Me reincorpore con lentitud-. Como una humana, como usted, puede saber sobre... sobre nosotros
-Por que, yo soy más vieja de lo que me veo-. Saco un estuche para lentes y saco los suyos. Pude apreciar sus ancianos ojos. Y una chispa brillo en ellos-.Mi nombre es Esperanza Quesada. Mi familia, en México es conocida, por la caza de vampiros, y yo conocí a Carlisle una tarde de Octubre, después de una terrible epidemia de Cólera. Y mi familia, todos los Quesada, sabemos todo sobre vampiros. Por eso, Scarlet, es que yo se tú tipo de sangre.
-¿Mit...tipo...de sangre?-.Estaba aturdida,. ¿Ella conocía a Carlisle de hace tiempo...?
-Sí, ¿has oído las historias de los vampiros de Equinoccio?-.Negué con la cabeza, estaba sentada.-Bueno, tú eres una vampira de Equinoccio, por el color de tus ojos.
Deja que me explique mejor. Cuando tenia 6 años, mi abuela, una náhuatl, me llevo a su pueblo, donde había nacido. Los mayas, Aztecas, y más culturas mexicanas, conocían tenían un vinculo especial con familias como los Cullen; Te contare la historia de Flor de Luna, ella era una joven muy bella, que había quedado enamorada de una de las familias de Vampiros Dorados que habitaban en su pueblo. El vampiro también se enamoro de ella, pero su amor era imposible. Ella una noche, armada de valor, lo cortejo. Ambos tuvieron una relación sexual. Pero justo al momento del clímax, el Vampiro perdió el control de su fuerza y la desangro viva al momento de la copulación.
Dolorido por lo que acaba de hacer. Tomo el útero de su amada Flor de Luna y lo devoro. Nueve meses después de aquel suceso, su estomago se abrió completamente, y de las entrañas, salió una niña. De ojos violetas. Curiosamente aquel día, fue un día de Equinoccio, del Equinoccio de Primavera. -Mi cabeza daba vueltas, ¿qué tenia que ver una leyenda ancestral, conmigo?-. Aquí viene lo interesante-.Sonrió.-Cuando la niña llego al pueblo, tomada de la mano de su padre, el cual moría desangrándose. Ella, la niña, durante un largo tiempo creció como un ser humano normal, con la diferencia de sus ojos. Pero una tarde de Equinoccio de Primavera, cuando ella cumplió los 18 años, dejo de crecer. Angustiada por este hecho, consulto a sus tutores. Los Vampiros Dorados, le dijeron que se tranquilizara, que pronto encontrarían una solución.
Pasaron los años, y ella tenia ansias de perder la virginidad que tan bien había cuidado. Una noche, se encontró con su tutor, el cual la cortejo. Y ambos copularon. Ella tenia la resistencia de un Vampiro, pero la fertilidad de un humano. Al paso de las semanas se entero de su embarazo, y se angustio. De ella nacieron dos niñas, una humana, y la otra vampira. La vampira se fue con sus tutores, y la humana con los de su raza. Así nacieron los Vampiros de Equinoccio, los de los que no eran dorados, ni negros, y mucho menos rojos. Los que nacían en Equinoccios
-¿Y qué pasa si no nacen en Equinoccio?¿Qué tiene que ver con que me mordieran tres vampiros a la vez?-.Estaba llena de preguntas, y escuche la risa de Magdalena.
-Se vuelven mounstros.-Fue la voz de Magdalena la que me respondió- Mounstros sedientos de sangre. Y tiene mucho que ver-.Señalo su cuello-.Yo soy una vampira de Equinoccio de Invierno. Me mordieron tres vampiros a la vez. Doña Meche me encontró a mitad de mi transformación, y me cuido desde entonces.

De nuevo las preguntas se abalanzaron sobre mi. Pregunte miles de cosas, esto no tenia sentido. Al cabo de un rato Doña Meche me hizo callar, y me dijo que lo mejor era que saliera a cazar, tenia los ojos apagados. Asentí, aun tenia tantas preguntas que hacer. Pero, no me dejaría. Magdalena me siguió, bastante apartada de mi. No podía oír sus pensamientos, pero los sentía, como un eco. Un eco que gritaba mucho. Mire las escaleras, y Magdalena se detuvo detrás mío.

-¿Qué?-.Titubee, y respire agitada. Ella me lanzo hacia las escaleras y mi corazón se acelero. Antes de que mi pie tocara el siguiente escalón, apareció Jasper sujetándome de la cintura. Oí la voz molesta de Magdalena y bajo corriendo.
-¿Estas bien? Esa chica...¿qué le pasa? después de que casi te mataras bajando las escaleras...-.Mis ojos seguían muy abiertos y el me vio. Se empezó a reír, y me tomo en brazos para que bajara.
-E...estoy bien, es solo que...-.Volvió a reír
-No quiero que te mates, aparte Edward se suicidaría si fuera así.
-Él piensa que es su culpa, ¿no es así?
-Sí, pero él no la tiene, es algo que debería entender-.Me bajo con delicadeza, y puso su mano en mi espalda.
-De verdad estoy bien, no tienes por que seguirte preocupando.
-Me gusta preocuparme, es un lujo que no me doy muy a menudo-.Sonreí.

Salimos de la casa en dirección al bosque.
Pobre Edward, pobre Bella, pobre Jasper, pobre Carlisle, pobre... pobre todo el mundo. Yo era algo por lo que o deberían de preocuparse, yo solo era una molestia en sus vidas.
Entramos juntos al bosque y comenzamos a cazar. Al menos tendría algo en lo que distraerme...
Magdalena



...Jasper se separa muy rapido de mi lado, para comenzar a cazar. Camine por un sendero y pronto encontre a Magdalena que recojia algunas hojas que caian de los arboles.
Era muy bella. Me dolia admitir que más que yo. Dejp caer las hojas cuando se fijo en mi precensia. Sus ojos, azules, se tornaron duros como el hielo. Me miro con gesto de petulancia, que intento disfrazar con una sonrisa de "alegria". Me dieron ganas de vomitar al ver su sonrisa falsa.
Pero sabia que aunque me molestara su rostro, aunque me fastidiara su actituda. Y auqneu me reventara que me hubiera empujado en las escaleras. Ella podia ser la unica persona, que me contara más acerca de mi. Respire profundo, pero dentro de mi cabeza rugia al tener que pedirle ayuda, a un ser como ella.

-¿Qué quieres?-.Magdalena limpiaba con las manos su vestido.
-Quiero, hablar contigo. Necesito que me cuentes...-.Volví a respirar profundo y cerre los ojos.-¿Cómo te volviste vampiro?-.Pude oír sus pensamientos. No con la misma intencidad del resto de las personas. Si no como un eco difuso, un eco apagado.
-Yo...¿Por qué quieres saber?-.Levanto su puntiaguda barbilla con gesto de irritacion. Me encongi de hombros.
-Soy curiosa-.Mire un árbol.- Aunque se muy bien que la curiosidad mato al gato.
-Pero murio con conocimiento...-.Relajo su postura y sus ojos se perdieron en el pasado.-Yo...ah, mi historia es algo complicada.
"Nací un día de Octubre de 1969. Tuve tres hermanos varones, y dos hermanas mujeres. Yo era la más pequeña. Soy originaria de Madrid, España. Pero no vivi mucho tiempo ahí por que a mis padres se les acabo el dinero y nos fuimos a México. Viví todo mi tiempo en Puebla. Mis padres eran personas muy religiosas, y nos inculcaron a mis hermanos y a mi, a siempore creer ciegamente en la palbra de Dios.
"Un domingo de Diciembre, conoci a Doña Meche. Era muy joven aun. Tendria unos 20 años... no recuerdo bien. Mi madre y ella se volvieron muy buenas amigas. Y cada cierto tiemponvenia a la casa y nos contaba a mis hermanos y a mi historias de su pueblo. Vampiros buenos contra vampiros malos; enamoramientos entre vampiros y humanos...
"Mi padre no estaba muy contento con eso y decia que era un mujer del Diablo. Un día le prohibio extrictamente vernos a nosotros y a nuestra madre.
"Una noche, mi padre me envio a comprar el pan para la noche. La panderia quedaba muy lejos de casa, y el camino que debia reocrrer era muy oscuro y no estaba iluminado. Aun asi, eso no me impedia cumplir con la exigencia de mi padre. Camine por el callejon tarareando una cancion que me gustaba mucho. La cucaracha. Cuando un ruido detras de mi me alerto. Ignore los ruidos y segui caminando cuando... Una mujer de cabello negro cuervo y piel olivacea se puso frente a mi. Me di la vuelta y otro hombre aparecio...Tres vampiros me observaban con rostros hambrientos. Me tomaron de los hombros y me morideron. Dos de ellos en las muñecas y la otra en el cuello. Pude haber muerto en ese instante de no haber sido por que un ruido los alerto y se marcharon.
"Pase aquella noche agonizando por el dolor. No soportaba los ecosores en mi cuello, y en mis muñecas. Pase lso tres días sin que nadie se acercara a mi, nadie pasaba por aquel callejon.
"El ultimo dia, me sentia mareada, y hambrienta. Era dia de Equinoccio, de Invierno para ser exacta. Tenia solo 7 años cuando mi vida cambio para mal. Sali del callejon arrastrandome, el sol estaba en su punto más fuerte. En cuanto toco mi piel senti la tibieza reocrrer mi cuerpo. Par despues volverse frio.
"Mis padres se enteraron de lo que me paso...Y me arrojaron fuera de casa, maldiciendome por los siglo de los siglos... Doña Meche me encontro dos meses despues, cuando estuve a punto de matar a un humano por hambre.

Sus ojos regresaron a la realidad. Estaba asombrada. Tome aire y carraspe un poco.

-Y tú... ¿tú ya tienes una pareja?-.De nuevop el hielo se volvio agua y asintio.
-Sí, y tambien tengo dos niñas-.Me miro y solo vi dulzura... Una dulzura empalgosa y que me irrito bastante.- Fue un vampiro, una de los más importantes con el que me case y tuve a mis dos hijas. Rebeca y Rocío.
-¿El vampiro más importante de México?-.Mi cabeza se detuvo en ello. ¿Hay vampiros en México? Y si lo hay, ¿en qué otras partes habra vampiros? ¿Japon, Rusia...?
-Sí, en México hay una organizacion vampirica, llamada Noche Eterna. Javier Villeda, mi esposo, es el lider de aquella organizacion. Él le salvo la vida a Doña Meche cuando esta era muy joven.-De nuevo mi mente se detuvo. ¿Doña Meche y vampiros? ¿Por qué no me sorprendia?
-¿Doña Meche tiene una deuda de vida con un vampiro? ¿Con el vampiro más importante en México?
-Sí. ¿por qué te sorprende?
-En realidad no em sorprende. Me esperaba algo similar pero, con el más importante de ese país es... ¡Guau! Sorprendente!

Ella abrio los ojos como platos y sonrio. Jasper aparecio junto a mi.
Regresamos a la casa de los Cullen. Carlisle me impidio salir de ahí, que aun sentia que era peligroso que me fuera sola a casa. Esme me suplico y me miro con aquellos ojos que seguramente nadie se negaba. Emmett me ato a una silla para impedir algun plan de huida. Rosalie se enojo y se encerro en su cuarto, y Alice decidio que ese dia podria soportarme.
Aunque, yo no queria quedarme. Pude disfrutar un rato de la compañia de los Cullen. Jugando un consola que ne mi vida habia visto. El Wii. Gandole tres partidas seguidas a Emmett el cual buscaba revancha cada que podia. Y yo le patebaa el trasero siempre.
Antes de ser las 12 de la mañan aprecio Edward con Bella.
Corri hacia ella y la rapte encerrandola en el baño de visitas. Le pedi disculpas. Pero ella se limito a decirme que yo no debia pedirle perdon.
Y lo que más me sorprendio fue cuando me pidio que perteneciera a sus Damas de Honor. Eso me dejo con la boca abierta. Y solo pude asentir con la cabeza. Significaba quer debia usar un vestido y darle un regalo... Yo era pesima con regalos...
Dama de Honor




...Los días pasaron con una agilidad increible, y eso me hacía la vida más sencilla. Alice dejo de odiarme y tomarme cariño, ya que se dio cuenta de que para vestirme era un muñequita, y que podia ser tierna y linda cuando alguien me daba un soborno. Chocolates. Mi talon de Aquiles.
Los vestidos de las Damas de Honor que seriamos. Alice, Rosalie, Angela Weber, y yo. Iba a ser Azul cielo, pero en una decision, decidimos que serian rosa.
Pronto llego el día en que ensayariamos la entrada. Pero yo estab hecha un lio al no saber que regalarle a Bella... Tan solo faltabn dos dias para la boda y eso me hacia la vida muy dificil.
En la mañana antes del ensayo, me quede sola en casa de los Cullen. Casa que de pronto y sin darme cuenta era como mi hogar. Estaba encerrada en la sala, por que necesitaba inspiracion. Necesitaba algo bueno que hacer... Cuando de pronto, se me prendio un foco, cuando vi aquel piano negro. No sabia tocar ningun instrumento, bueno solo sabia tocar el violin, pero no tenia uno. Me sente en el taburete y puse los dedos sobre las teclas.
Comence a dedear cada tecla, hasta que me perdi.
Las notas slaieron con una facilidad imprsioenante. Era algo triste, ya que asi me sentia por dentro aunque no lo demostrara muy amenudo.
Sin darme cuenta pasaron las horas, y alguien llego a mi lado, me observaba, pero yo tenia los ojos cerrados. Pulso algunas teclas junto a mi, y sono una melodia que hechizaba.
Yo iba lento y el rapido. Poco a poco tenia una idea formada. Abri los ojos y todo se me hiso más claro. Edward estaba a mi lado y habia dejaod de tocar y miraba mis manos.

-No sabia que tocabas el piano, tan bien-.Sonrei.
-Ni yo, es algo que acaba de ocurrir-.Sonreimos al mismo tiempo y nos quedamos mirando las teclas en silencio. Él ya venia con su traje negro, y yo con el vestido rosa que me habia escojido Alice. Mi cabello... bueno mis mechones estaban adornados con algunas flores silvestres rosas. La parte trasera tenia un chongo postizo, con algunos rizos que de nuevo, Alice habia hecho. Me senti algo ridicula con esta ropa. Pero Alice me habia prometido una racion de chocolates gigantes. Y si los queria debia seguir con el juego de ser una muñeca.
-Tienes pecas en la espalda-.Me sobreslate al oir su voz y me cai del taburete.-¿estas bien? Te noto algo nerviosa.
-Yo...este, no,no es nada-.Sonrei avergonzada y me sente de nuevo en donde estaba. No sabia que me pasaba, estaba nerviosa de tener a Edward a mi lado. Mire mi hombro y vi mis pecas.
-Alice me envio por ti, dijo que si no llegabamos rapido no tendrias chocola...-Lo sujete de la solapa con manos nerviosas y lo abraze. No sabia de nuevo que me ocurria, pero me senti a punto de un colapso nervioso. El me abrazo confundido. Y yo agradeci por dentro aquel gesto.
Si hubiera podido habria puesto mis labios en los suyos. Pero hacer algo asi, con dos dias antes de su boda seria ser el peor ser humano existente.

Quiero cometer el error más grande del mundo

Estaba temblando bajo sus brazos, y no podia para de hacerlo. Tenia los ojos bien abiertos, y senti como me daba palmadas en la espalda. Me aleje de él e intente sonreir. Pero me salio una mueca algo deforme. El solo se empezo a reir y me tomo del brazo.
Salimos juntos y subia a su auto. Seguia temblando, pero ya no tanto.
Llegamos a la iglesia y pude ver a varias personas que habia visto antes. Edward me solto cuando llegmaos y se fue con los hombres de la familia Cullen.
Respiraba algo altersda y me sudaban las manos. ¡Vamos esta no estu boda, no hay por que ponerse tan alterada!
Pero no era la boda la que me alteraba. Era haber tenido a Edward tan cerca. Pero que tonta era, ya me habia reafrimado que Edward, lo que sentia por el era solo cariño. Lo veia como a un hermano...
Un ruido me alerto. Un aroma muy conocido inundo mi nariz. Mire por la puerta y vi la cosa mas hororsa de este mundo. Perdi el poco color que tenia... Alguien, que yo conocia muy bien estaba parado en la puerta y me miraba con los ojos rojos más tenebrosos que pude haber imaginado. Mi vista se nublo y cai de rodillas, sin perder de vista aquellos ojos, que poco a poco se multiplicaron...
Peligro




...Los Vulturi se acercaban con sus capas ondeando al viento. Rosalie y Alice se puserion delante mio y Angela me tomo del brazo.

-¿Estas bien Scarlet? Te ves palidisima-.No pude tragar saliva pero negue con la cabeza.
-Necesito salir y tomar aire-.Angela asintio y me saco a hurtadillas de la capilla.

Angelka regreso, pero le dije que mejor fuera a casa de los Cullen. Ella no entendia pero me hiso caso y se fue.
Pude entender por que temblaba tanto, pir que estaba tan nerviosa, tenia un pesimo presentimeinto de este dia.
Respire agitada y me recargue en la pared. Puse una mano en mi pecho y note a mi pulso acelerandose demasiado. Encualquier momento mi corazon se saldria del pecho.
Al cabo de 10 minutos insportables, los Cullen salieron a mi encuentro.

-¿Qué ocurrio?-.Mi voz era ronca y me ardia la garganta.
-Tenemos un problema con los Vulturi-.Carlisle estaba irritado.-Tendremos que posponer la boda. Quieren vernos esta noche cerca de casa.
-¿¡Qué!?-.Mis piernas fallaron y Emmett me sujeto del brazo.
-Esta noche, abra un problema con los Vulturi-.Alice miraba perdida la pared.-Tengo un mal prsentimiento de lo que pase esta noche.

Regresamos a la casa, yo no podia cerrar los ojos. Las horas pasban lentas y torturosas.

El reloj de pared, anunciando las 6:23.
Y el pasado con sen y el presente son atletas sin pies.
Ya son las 6:43 y el cadaver de minuto que paso me dice asi es como se vive aqui te guste o no y la distancia pone en casa mi cabeza.
Y dan las 6 con 50


No dejaba de mirar mis manos que temblaban alteradas. La casa era silencio. Habia licantropos ahi. Que me miraban amenazadoramente. El unico que parecia ser que le habia caido bien fue al pequeño Seth que intentaba clamarme con palabras consoladoras. Las agradeci por que me mantenian ocupada en otra cosa.
Los Vulturi habian vuelto, pero tenia tanto miedo. Estaba aterrada. No podia dejar de imaginar lo que pasaria.
Pronto oscurecio y nos dirijimos solos, sin los licantropos que esperarian fuera del bosque.
Los Vulturi nos esperaban. Yo estaba dentras de Carlisle. Cuando unos ojos me taladraron. Jane me miraba y esperaba que Carlisle se quitara.

-Bienvenidos, Aro, Cayo, Marco-.Carlisle estaba tenso pero disfrazaba su tension con cortesia.
-Hola Carlisle-.La voz de Cayo era serena. Carlisle se hiso a un lado y pude mirar a los hombres que me habian criado desde que perdi a mis padres en Italia. Una mano me tomo del brazo con fuerza y me puso frente a los tres. Miraba el piso con fijeza. Cuando Aro comenzo a hablar y dijo mi... mi traicion.
Los Cullen escuchaban en silencio las palbras. Mientras yo intentaba despejar mi mente. Alejarme del bosque.
Me alejede los Vulturi y abri los ojos. Ellos me miraban negando con la cabeza.
Justo en ese momento Emmett se lanzo contra Jane derribandola. Mire a los Cullen y a los Vulturi revolverse entre ellos. Era la unica que no hacia nada, estaba ahi, observandolos a todos.
De pronto, sin que yo pudiera imaginarlo, senti algo atravesando mi estomago. Un dolor terrible se alzo a los pocos segundos que abri los ojos. Félix evitaba ver mi rostro, pero su mano estaba sujetando una empuñadura. Una empuñadura sin filo, sin la parte metalica que debia existir. Félix alejo la mano dela empuñadura y yo tome la empuñadura entre mis manos. Todos se habian quedaod quietos al oler mi sangre. La sangre que salia de mi vientre. Saque la daga con fuerza y la aroje al suelo. Mire las estrellas. Antes de caer al suelo. Pero no cai, jamas cai por que unos brazos frios me habian sujetado. los Vulturi me observaban y se marcharon sin más...
Mis ojos derramaron lagrimas. Intente respirar profundo pero fue inutil... Deje caer mi mente ere mi final...
Félix






(FÉLIX)

Desde el momento en que Aro me hablo, supe que algo saldria mal.
Alec estaba con el, y tambien Jane. Ambos me miraban con una extraña decision.
Antes de que siquiera pudiera hablar, un nube cubrio mi mente. Solo un deseo se alzaba en mi.

Matar...

Pero, ¿a quien?
La mente me enseño el rostro de ella. De la mujer más dulce que había visto nunca antes.

Matar a Scarlet

No, no podia hacer eso, ni por todo el dinerto del mundo. Luche por recobrar la mente, pero era dificil...

Cuando mi mente al fin se libero entendi lo que habia hecho. Parecia un sueño, pero no... la habia matado.
Aro y Marco me miraban entre contentos y deprimidos. Pero la sonrisa era clara en sus rostros.
Lo habia hecho y no habria vuelta atras...
Habia matado a la mujer que habia significado todo para mi, mi razon para seguir existiendo.

Rogee a los cielos que me permitieran llorar, pero era inutil...Un Mounstro... eso era lo que era un mounstro que mato a la mujer que amaba...
Leave Out All The Rest






Una vez oí que al morir, vez tu vida pasar frente a tus ojos.
Yo no vi mi vida. Lo unicó que veia era a Edward. Que luchaba por mantenerme con vida.
Tambien habia oido una vez, que cuando alguien moria, c0okmenzaba a llover. Puedo acreditar esta teoria de la lluvia.
Sobre mi rostro, que se enfriaba más y más caia aquel liquido vital.
Edward movia los labios, pero no lo veia, era demasiado para mi ver su rostro gritandome. Por un segundo le sostuve la mirada y...


Se fue la luz. Mis parpados estaban cerrados. Deje de sentir el dolor del abdomen...

I dreamed I was missing/Soñe que estaba perdida
You were so scared/Tú estabas tan asustado


Podia sentir la calma en la que mi cuerpo estaba. El silencio, la pureza del aire... Todo. Pero pasaba algo. Aquel silencio me inquietaba. Abri los ojos de nuevo. Y vi a Edward gritandome que siguiera despierta. La lluvia que me salpicaba el rostro me amntenia un poco despierta. No paraba de decirme que estaria bien, que me ayudaria...Yo no tenia ayuda.

But no one would listen/Pero nadie nos iba a oir
Cause no one else cared/Por que a nadie le importaba


...Me sostuvo en brazos. Miraba a un rostro en especial, pero no resivia repsuesta. Volvio a bajar la mirada a kmi rostro, y solo pude ver su tristeza. Me ponia cada vez más fria, y respirar era dificl...

After my dreaming/Deespues de mi sueño
I woke with this fear/Desperte con este miedo


Recorde el rostro de Félix, habia algo en sus ojos... una ceguera... Alze mi mano para tocar el rostro de Edward.
Cuando logre poner mis dedos note como el blanco se manchaba de rojo. Aparte los dedos con debilidad y el los mantuvo junto a mi mano. Grito algo parecido a "Esta Muy Fria"...

What am I leaving/¿Qué es lo que dejare
When i'm done here/Cuando termine aqui?


Mire el cielo. No estaba tan oscuro como pense...¿Cuanto tiempo llevaba ahi? Edward me cargo entre sus brazos. Me acuno contra su cuerpo, seguia sangrando a borbotones. Y no me importaba...Ya no existia nada que me importara...

So if your asking me I want you to know/Asi que si me preguntas. Yo solo quiero que sepas.
When my time comes /Cuando mi momento llegue
Forget the wrong that i've done/Olvida todo lo malo que hise.


Miraba mis manos cubiertas de sangre. Miraba mi abdomen que era ahora una mancha oscura y sucia. Mis parpados comenzaban a caer, cuando el rostro de Bella aparecio frente a mi. Lagrimas caian de sus ojos.
-No quiero....ensuciar...el...sof..-.Mi voz era un murmullo, algo que se desvanecia por cada segundo que pasaba.
-No lo haras, todo estara bien-.La voz de Bella me intento tranquilizar, y pude sentir su mano calida en mi frente, sucia.

Help me leave behind some/Ayudame a dejar atras a alguien.
Reasons to be missed/Razones para extrañar.
Don't resent me/No te recientas conmigo.


La mano fria de Edward se poso sobre mi vientre.
-La herida es profunda... Y aquel cuchillo fue muy fuerte.. creo que daño organos internos-.Félix
Cerre los ojos por ultima vez y...

And when your fealing empty/Y cuando te sientas vacio.
Keep me in your memory/Mantenme en tu memoria.
(Leave out all the rest )x2/(Deja todo atras)


-Hola Scarlet... Esperaba verte dentro de m´pas tiempo pero, parece ser que las cosas se apresuraron-.Una voz infantil y alemana me desperto
Vi a una pequeña niña de 3 o 4 años, me miraba con sus castaños ojos y sus pecas en el rostro.
-Quiero enseñarte algo-.Tomo mi mano y vi mi estomago. Estaba vestida de blanco, y ya no habia herida...
De pronto ella desaparecio y frente a mi apareciero...
-Volterra...-Mis ojos se anegaron el lagrimas, cuando vi a Félix, observandome desde un multitud. Pero no era exactamente a MI, si no a aquella pequeña que veia a un mimo hacer un truco de magia...

Don't be afraid/No te asustes
I've taken my beating/Te dare mis latidos.
I've shared what i made/Repasare todo lo que eh hecho.


Me acerque y, puse mi mano en el cabello de la niña. Pronto pude ver con sus ojos...Sentir con su piel, oler con su nariz...volvi a ser pequeña.
Sonrisa, Sonrisa. Woow! Ese mago es muy bueno. Mami y Papi deberan de estar muy contentos. Es genial Italia...
-Tu y tus papas desapareceran-.Una niña que parecia niño se acerco a mi oido. Le frunci el ceño.
-Callate, pequeña. Mi papá es el hombre más valiente y no etiene miedo a ninguno de tus trucos tontos-.Puso una cara muy graciosa y me rei de verla.
-Eres una tonta...Tu papi no podra con nosotros.
-Mi papá puede con todos, hasta con los vampiros feos-.Le saque la lengua y vi como se iba. ¿Qué se creia esa niñita? Mi papi era el mejor matando a eoss mounstros. o lo vi cuando mato a uno!

I'm strong on the surface/Soy fuerte en la superficie.
Not all the through/No en el interior
I've never been perfect/Nunca sere perfecto.


El mimo me vio! Si, si. Me tomo de la mano y ,me dijo que tenia que sujetar con fuerza su cascabel. Lo hise. Todos los niños y adultos contaron hatsa tres y el cascabel era... Una paloma! Que bonita.
Regrese a mi lugar y voltee a ver a mis papas, estaban sonriendo y comiendo helado. Me levante y corri a la piernas de mami. Mami siempre olia a menta fresca, y a veces olia a mapple.
Papi me cargo entre sus brazos y me puyso en sus hombros.
-¿Te gusta el viaje?
-Si mami. Es fantastico
-Nos alegramos cariño. Corre a jugar.-.Mi papi me puso en el suelo y los mire con detemrinacion. Decian que cuendo lo hacia ponia una cara graciosa.
-¿Que pasa cielo?
-Una niña, dijo que estabamos acabados-.Me acerque a papi con confidencia.-Creo que era una vampira... Papi, verdad que tu puedes contra esos feos vampiros?

But neither have you/Pero tu tampoco
So if your asking me I want you to know/Asi que si me preguntas. Yo quiero que sepas.
When my time comes/Cuando mi tiempo llegue.


Papi se puso algo palido y sonrio.
-SI hija, ahora ve a jugar con alguna paloma-.Asenti contenta y me fui saltando. Como queria a mi papi siempre tan valiente y fuerte...
Voltee a ver un pilar y vi una mujer rubia con ojos violetas. Me dio mala espina, como decia el abuelo. Me sente en un banquito y vi a mis padres. Cuando unos ojos me llamron la atencion. Que rqro señor! Estab cubierto con una cpaucha... Con este calor?! estaba loco

Forget the wrong that i've done/Olvida todo lo malo que hise.
Help me leave behind some/Ayudame a dejar atras
Reasons to be missed/Las razones para extrañar.


Paso un rato mientras miraba a ese sujeto. Cuando se fue sin mas. Bueno aprte ya me queria ir y tenia hambre.
Busque a mama y a papa pero...

Me sali de mi yo pequeño, el susto me habia aterrado a mi. Pude ver en mis propios ojos, todo. Todo encajaba. Jane...Félix, Heidi...

Don't resent me/No te recientas conmigo
And when your fealing empty/Y cuando te sientas vacio.
Keep me in your memory/Mantenme en tu memoria.
(Leave out all the rest )x2/(Deja todo atras)


Ahora creia que podia descansar. Pero un dolor se alzo en mi cuello.
-¡NO PUEDES MORIR SCARLET!-.La voz de mi madre me aterrorizo.-¿Crees que por eso tu padre y yo sacrficamos nuestra vida?¿Para que sin más te rindieras?
-No...-Mi madre era una mujer muy bella, pero sus ojos solo mostraban enojo.
-Entonces... LUCHA! Tienes que dar siempre lo mejor de ti! Eres una Lindermann!-.Papá estaba detras de mi madre y me miraba apremienate.
-Pero...estoy muerta.
-Tú nunca moriste...No puedes morir hija, no ahora.

Forgetting all the hurt inside you've learned to hide so well/Olvida todo el dolor, has aprendido como esconderlo bien.
Pretending some one else can't come and save me from myself/Pretendiendo que nadie puede llegar y salvarme de mi mismo.


-Lucha, Scarlet...Lucha...
-¿Como?
-Como tu ejor sabes hacerlo... Eres la niña más terca que hemos conocido. No puedes rendirte ahora, no tan facil
-Darle batalla? Como puedo vencer a la muerte?
-No se vence a la muerte cariño, se vence a la vida.
-¿Qué?
-No venzas a la muerte, vence a tu vida. Derrota tus miedos...Tu puedes siempre has podido.

I can't be who you are/No puedo ser quien tu eres
When my time come/Cuando mi tiempom llegue
Forget the wrong that i've done/Olvida todo lo malo que hise.


Luchar contra la vida. La visiond e mis padres desaparecio, y vi mi propio reflejo.
-Ya sabes que hacer
-Si...
Me lanze contre mi reflejo y...

Forgetting all the hurt inside you've learned to hide so well/Olvida todo el dolor, has aprendido como esconderlo bien.
Pretending some one else can't come and save me from myself/Pretendiendo que nadie puede llegar y salvarme de mi mismo.
I can't be who you are/No puedo ser quien tu eres




CONTINUARA
En el capítulo anterior:

Pude ver los ojos de Félix... Y vi el mango que estaba sobre mi vientre. Un mango sin filo, un mango sin el metal.
El frio que sentí. Todo se acaba ahí, había llegado al Equinoccio de mi vida. La Luna ocultaba al Sol... Se acababa todo...


Resurrección


...No luches contra la muerte, que esa es una batalla perdida...Lucha contra la vida, vence tus miedos, derrota tus temores, y conquista tu corazón...

El eco de mi choque, fue algo escalofriante. Como la colision entre dos rocas. O entre dos montañas.
Yo no era ninguna montaña, pero supuse que mi terquedad era de ese calibre. Respire entrecortadamente cuando aquellos ojos violetas me regresaron la mirada.
Su sonrisa, mi sonrisa, me abrumaba. ¿Cómo podía estar sonriendo?
Estiramos la mano derecha al mismo tiempo. Pense que mi reflejo seria frio, pero era calido. Más calido que cualquier cosa que alguna vez pude tocar.

-Rindete, no tienes por que seguir con esto-.Sus labios estaban en mi oido. Aquella voz delicada y suave, silbaba lentamente.-¿Para que peleas? Nadie te extrañara, no creo que nadie recuerde a Scarlet.
-Quiero pelear-.No me rendiria tan facil. Pero...-Una vez escuche, que es recordada una vida, por el dolor de esta. No quiero morir
-No te oí bien...¿Qué dijiste?-.Se alejo de mi y pude vir sus ojos.
-No quiero morir...
-Repitelo, más fuerte. Tú voz es quebradiza
-¡No quiero morir!-.Grite a todo pulmon. El aire escapo de mis polmunoes cuando termine de pronunciar cada palabra...
-¿Por qué? ¿De qué te sirve seguir viva? ¿Qué ganas?-.Sus ojos se veian incredulos, y castigadores.
-No puedo morir aun. Aun tengo tantas cosas que hacer. Tú no eres nadie para decirme que hacer. Yo escogo lo que quiero.-Hice una pausa y la mire. Pude ver mi reflejo en sus ojos. Di gracias por ser tan cabeza dura-. Y lo que yo quiero es vivir. Nadie me lo va a impedir. Ni siquiera tú.
-Que terca eres. Pero no respondiste, ¿qué ganas estando viva?-.Me quede muda. El aire se me escapo de los pulmones. Mire el suelo.-Eh! No te escucho. Dimelo, ¿para que estas viviendo? No tienes quien te espere al final del Arcoiris. Estas sola.
-No estoy sola! Tu si lo estas!-.Me levante y la señale-.¡Mirate! ¡Viviendo aqui! ¡Tú por que vives! Yo tengo una vida, tengo quien me espere al final del Arcoiris. ¡Tengo amigos!-.Vi como se desmoronaba por dentro.
-Eso es mentira. Ellos no son tus amigos, solo te ven como alguien fragil.
-¡Mentira!
-Pruebalo...
-No tengo que probar nada. Yo los veo como mis amigos. No te seguire escuchando. Quiero despertar. Quiero verlos ahora!
-Ya estas despierta...-.Su voz se desvanecio y senti como el aire entraba a mis pulmones. Me asfixiaba. Abrí los ojos de golpee y vi unos ojos castaños aobservarme asombrados.
-Scarlet! Estas viva!-.Ssu brazos delgados rodearon mi cuello. Sonrei y hundi mi rostro sobre su hombro.
-Estoy de vuelta-.Se me nublo la vista y comprendi que lloraba. De felicidad, y de dolor.
-¿Qué pasa?-.Bella se separo de mi.
-Mi estomago...-.Me levantee la blusa, y vi aun la herida profunda. Hice una mueca y vi que la sangre volvi a salir.-No se cerro la herida...¿Cuanto tiempo lleve así?
-Tres días-.Mis ojos se abrieron como platos
-¿Qué? ¿Cómo es posible?-.El dolor seguia alzandose.
-No lo se. Estabas helada, y de pronto te comenzaste a claentar de nuevo. Hubo un momento en que abriste los ojos y miraste a algo o a alguien. Para luego ponerte helada. Nos asustaste demasiado.
-¿Donde estan los demas?-.Me levante con cuidado y comence a caminar hacia las escaleras.
-Salieron para preparar tu funeral...-.Hise una mueca y me apoye en el brazo de Bella
-Hablales por telefono. No creo que pueda resucitar de nuevo si me desangro aquí-.Asintio con la cabeza y saco un celular. Parecia mareada y se fue a la cocina.

Tres días en un estado de no-muerta. ..."Y el tercer día se levanto de entre los muertos para ir al cielo"...Bien, no me había ido al cielo. Pero estar en casa de los Cullen era como el cielo. Mi propio cielo. Me sente en el suelo de rodillas, mientras seguia apretando mi vientre. Si volvia a morir, seguramente no podria salir tan victoriosa como hace unos momentos.
Respire profundamente, y mire mis manos. Volvian a estar llenas de sangre.
Mi estomago gruño. Hacia dias que no comia nada, y ver mi propia sangre era...me estremecí. No podia probar mi propia sangre, aunque era tentador.
Suspire. ¿Por qué tardaba tanto? Cerre los ojos y me cai de espaldas.Respirar de nuevo era grandioso. Pero sentir dolor no lo era tanto. Me encataria ver el rostro de todos, al verme en el suelo, muriendo, de nuevo.
Creo que era el momentoi perfecto para tener regresiones. Pero ya las habia tenido.
Podia ir a los Record Guniess, si moria de nuevo y revivia, de jnuevo. Para decir que eh sido el unico ser viviente y oensante que ah podido resucitar ¡dos veces!
Cerre los ojos. No me podia desvanecer de nuevo, no podia darme ese lujo. Senti a alguien sacudiendo de manera algo violenta y abri los ojos.
Me tope con dos ojos negros. Los ojos de Emmett que me sacudia con bastante violecia. Levantee una mano y lo sujete de los hombros para que me dejara de sacudir.
Sonrio glorios y me abrazo, como un gran oso.

-Emmett...mis costillas-.Volvio a reirse y se spearo de mí
-¡Estas viva! No lo creo-.Volvi a estrujarme entre sus brazos y emiti un gruñido.
-AUn debo decirte que no soy ninguna muñequita-.Me miro asombrado.
-Y aun puedes escuchar lo que pienso-.Me levanto y me llevo corriendo hasta el hospital de Carlisle.-
-¿De cuando aca eres tan rapido?-.Se burlo y me llevo a una cama.
-Voy por Carlisle, ya estabamos preparando tu funeral-.Se estremecio.-Es un alivio saber que no estas muerta.
-Para mi es un alivio ver como te iras corriendo, que dudo pueda volver a revivir-.Su risa fue tan explosiva que me hiso reir tambien. En pocos segundos los brazos de Carlisle me estrechaban contra su pecho petreo. Tal vez no habia un corazon latiendo, pero, si prestabas atencion. Podia escuchar un murmullo ahi.
Me llevaron a la sala de Urgencias, y me arreglaron el vientre.
Aun me dolia cuando salimos del hospital.
-Espera a que Edward y Jasper se enteran aunque, creo que Alice ya se los dijo-.Conduciamos de camino a la casa de nuevo. Asenti satisfecha y mire los vendajes que cubriand mi vientre.
-¿Cuando podre quitarme los vendajes?-.Carlisle emitio un risa.
-Tan rapido lso tienes, y ya te quieres deshaser de ellos. Aun debes esperar un tiempo. No estoy muy seguro, peor cuando veas que los puntos se esten cayendo, puedes quitartelos.

Llegamos a la casa. Cuando Carlisle abrio la puerta, senti demasiados brazos a mi alrededor. Y pude distinguir entre todos ellos, los más cercanos. Edward, Jasper y Alice. Sonrei, si tenia quien me esperara al final del Arcoiris.

Regalo de Bodas





-Vamos Bella, tranquila todo saldrá bien-.No dejaba de moverse. Y estaba muerta de los nervios.
-Pero... ¿cómo quieres que no este nerviosa? Tú no te casas con Edward-.Rodee los ojos y le ajuste un poco más el corsé.
-Si no te calmas, te asfixiare-.Me reí gloriosa y ella solo me frunció el ceño.

La deje sola para que se tranquilizara y camine con mi vestido rojo. Se hizo otro cambio al rojo. No entendí el por que de aquel cambio. Pero daba igual. Jugué con el pequeño ramo que sujetaba. Rosas rojas y rosas. Eran los colores que habitaban en mi ramo. El ramo de la Dama de Honor.
Suspire y seguí caminando. Me detuve cuando, pude ver mi reflejo en un espejo.
Mi cabello había crecido hasta la altura de mis hombros. Y mis ojos violetas parecían expectantes. Sonreí y seguí caminando hasta que...

-Auch.. Edward ¿qué haces aquí?-.Me ayudo a levantarme.
-Es que no encuentro a Jacob, y se supone que ya tiene que estar y...-.Rodee los ojos y puse mis manos sobre mi cintura.
-Que tonta excusa tienes Edward. No puedes ver a Bella hasta que ella este en el altar-.Expulso el aire, y negó con la cabeza.
-Te digo la verdad...
-Jacob lleva media hora con Leah. Y hace rato yo le di los anillos. Vamos Edward, dime que haces aquí-.Dejo de mirarme y miraba el espejo que se encontraba detrás de mi. Se puso algo nervioso, e intente mirar a sus ojos.
-Bien, quería hablar contigo.-Seguía sin mirarme
-¿Qué esta tan importante que no puede esperar a la fiesta?
-Quiero saber que opinas sobre mi boda. No mejor, quiero que me digas que es lo que vez cuando me ves con Bella-.Me quede callada. Bueno, veía a dos personas que se amaban y mucho. Pero... eso que tenia que ver?
-¿Qué tiene que ver esto?.
-Respóndeme.
-Pues los veo a los dos. Felices, contentos... enamorados-.Me encogí de hombros, y pude mirarlo a los ojos. Entendí de que hablaba.- Edward, aunque ella se vuelva vampiro, como los dos, siempre será ella. Tal vez por un año será algo alocada, pero seguirá siendo ella. No tienes de que preocuparte.
-Es que, eso no me tiene tan nervioso. Es el hecho de lo que pasa en nuestra Luna de Miel.
-¿Temes herirla?
-Temo no ser lo que ella se imaginaba-.Se recargo en la pared y lo vi abatido.
-Lo que pase esa noche, ella lo recordara por siempre. No tienes que ponerte así. Ella te ama, y pase lo que pase todo marchara sobre ruedas-.Le sonreí.
-Gracias, creo que tú consejo me ah servido para bajarme un poco la angustia-.Me devolvió la sonrisa.
-Bueno, ya deberías irte moviendo al altar.-Asintió y camino unos tres pasos cuando se detuvo y me miro.
-¿No vienes?-.Dude un segundo, y el bufo. Me tomo de la muñeca y me llevo hasta la entrada.
-Gracias... supongo
-De nada... supongo-.Nos reímos, y cada uno se fue a donde debía ir.

Nuestro lugar en esta obra de teatro. Sonreí cuando me puse junto a Alice. Mire a los invitados. Era el día, el día de Bella.
La iglesia estaba decorada de una forma divina. Con rosas por todas partes. Floreros con aquellas bellas flores. Los invitados estaban sentados, esperando a la novia y al padre de ella.
De mi lado derecho, en las bancas. Estaban los indios de la Push. Sentados, algunos con sus parejas otros con sus amigos. Pude distinguir a Jacob y a Leah. a Sam y a Emily. Y para mi sorpresa, Kim estaba con Quil. El cual hacia caras graciosas para hacer reír a la niña.
Mi sonrisa se desvaneció cuando recordé una escena parecida. Mis ojos se llenaron de lagrimas y una resbalo por mi mejilla.

-No deberías lloran en un día tan bueno-.Jasper estaba junto a mi y paso su mano por mi mejilla.
-Lo siento-.Sonreí de nuevo y el asintió yéndose junto a Carlisle y Esme.

Volví a mirar, de lado izquierdo toda la familia de Bella. y como la mayoría de los Cullen estaban en el altar. No se veía más que al clan de Den Alí.
Fruncí el ceño. Aquellas chicas me había causado muchos problemas. Eran muy revoltosas, y se la pasaban fastidiándome. De pronto, comenzó a sonar la marcha nupcial. Comencé a reírme cuando note el nerviosismo de los presentes.
Paso un minuto y las puertas se abrieron. Charlie sujetaba a su hija, Bella del brazo y la llevaba, para entregarla. Alice chillaba de lo contenta que estaba.
La iglesia era gigantesca. Le di un codazo cuando vi que empezaba a sacar fotos como maniaca. Me frunció el ceño. No abra chocolates. ¡Rayos! Asentí y rodeé los ojos. No me quedaba de otra si quería mis dulces.
La boda paso con gran facilidad. Cuando Edward dijo sus votos, y luego Bella fue... o por dios. Había comenzado a llorar. Yo jamás hacia eso y menos en una boda. Ángela me acompaño en el llanto y Alice, parecía ser que se hecho gotas a los ojos para fingir llanto.
Después, cuando el padre dijo, puede besar a la novia, no pude reprimir mi llanto. Fue algo demasiado cursi. Y mi corazón no aguanto mucho y me eche a llorar sobre el hombro de Ángela. Pero Alice se hecho a reír.
Después de la boda, y como cualquier boda humana llego la fiesta. Todos entregaron sus regalos. El pastel la comida, la música.
Me puse a bailar con Jasper, y con dos amigos de Bella. Creo que le guste a uno llamado Mike, jaja ya no estoy más segura, tome demasiado. Lo que faltaba era mi regalo. Y aproveche que el vino se me había subido lo suficiente para tomar el micrófono y hablar. De haber esta sobria, ni en sueños habría dicho lo que dije.

-Hola... uno, dos, tres probando. Bueno creo que si sirve-.Tome aire.- Se preguntaran. Bueno y que hace Scarlet tomando el micrófono y hablando como la ebria que es-.Risas.- Pues bien, es que no tenia un buen regalo para Bella y Edward, como regalo de bodas. Y dije, bueno y que tal si les escribo una canción en piano. Soy una pésima cantante. Pero descubrí que tocaba bien el piano.-Carraspee un poco y note como todos me miraban con sonrisas. y Rosalie, bueno ya se imaginaran.-Pedí un piano prestado para el día de hoy así que. Ejem, aquí esta. Pueden aventarme jitomates cuando termine-.Emmett comenzó a reírse.-Pero si lo hacen, ya verán.

Me tambaleaba un poco. Pero bueno cualquier ser ebrio se tambalearía de esa manera. Mire las teclas y me lleve una mano al cuello. Doña Meche y su familia habían sido invitados, por mi parte y por parte de Carlisle. Me relaje y comencé a tocar la canción. pero también quise cantarla. Mi voz sonaba bien, a pesar de que mi cabeza no lo estaba.

-Esta va para Ed y Bells-.Definitivamente me había vuelto loca. Bella comenzó a reírse descontroladamente cuando la llame Bells. Y Edward, su cara fue algo fantástico. Hizo una mueca indescriptible.

Spend all your time waiting/ Pasas tu tiempo esperando
For that second chance/ Por aquella segunda oportunidad.
For a break that would make it okay/ Una oportunidad que haga que todo este bien
There's always one reason/ Siempre existirá una razón
To feel not good enough/ Para sentirte no del todo bien.
And it's hard at the end of the day/ Y es tan difícil al final del día
I need some distraction/ Necesito alguna distracción.


Abri los ojos un rato y vi a varias parejas bailando. Alice y Jasper. Edward le ofrecía a Bella, la cual nerviosa aceptaba. Phil y Renée. Sam y Emily... todos danzaban al ritmo de la música.

Oh beautiful release/ Oh hermosa liberación.
Memory seeps from my veins/ Los recuerdos se filtran por mis venas,
Let me be empty/ Déjenme ser vacía,
And weightless and maybe/ E ingrávida, y tal vez,
I'll find some peace tonight/ Encuentre algo de paz esta noche
In the arms of an angel/ En los brazos de un ángel
Fly away from here/ Volando lejos de aquí.


Mi voz se quebró un segundo, cuando recordé a Félix. Aun la herida estaba fresca en mi corazón. Y tal vez, tal vez no sanaría nunca. Aun era difícil asimilar que el estuvo apunto de asesinarme, y eso ardía más que cualquier cuchillada, ardía más que cualquier objeto punzo cortante, nada me dolió más que ver su rostro... ni siquiera el puñal clavándose en mi vientre pudo haber reflejado el dolor que sentí cuando el me miro.

From this dark cold hotel room/ De esta oscura habitación de hotel.
And the endlessness that you fear/ Y el infinito que sientes
You are pulled from the wreckage/ Te sacaron de los restos
Of your silent reverie/ De tu ensoñación silenciosa
You're in the arms of the angel/ Tu estas en los brazos de un ángel.
May you find some comfort here/ Tal vez encuentres algo de consuelo aquí
So tired of the straight line/ Tan cansado de aquella línea recta.


Volví a mirar a la gente en la pista. Y pude ver a Magdalena, y me pareció ser su esposo el tal Javier. Pude distinguir a María y a Pedro bailando muy juntos. Y volví a ver a Edward y a Bella. Ella estaba aferrada a el, y el a ella. Me dio una ternura inusitada ver a aquella pareja.

And everywhere you turn/ Y a donde sea que mires
There's vultures and thieves at your back/ Hay buitres y ladrones, a tus espalda
And the storm keeps on twisting/ Y la tormenta sigue girando
You keep on building the lie/ Sigue construyendo mentiras
That you make up for all that you lack/ Que compensa todas tus carencias
It don't make no difference/ No hace ninguna diferencia
Escaping one last time/ Escapa una ultima vez


Me detuve un segundo y respire profundo. Volví a poner mis dedos sobre el teclado y prosegui. El vino se estaba pasando, o yo me sentía tonta. Creo que el vino había comenzado a bajarse.

It's easier to believe in this sweet madness/ Es fácil creer en la dulce locura
Oh, this glorious sadness that brings me to my knees/ Oh la gloriosa tristeza que me pone de rodillas.
In the arms of an angel/ En los brazos de un ángel
Fly away from here/ Volando lejos de aquí
From this dark cold hotel room/ De esta fría y oscura habitación de hotel
And the endlessness that you fear/ Y el infinito que sientes
You are pulled from the wreckage/ Te sacaron de los restos.


La música seguía y mi corazón no se detendría hasta terminar esto. Era una canción hermosa, lo estaba admitiendo yo misma. Y la gente que estaba mi alrededor, lo pensaba igual.

Of your silent reverie/ Fuera de tu ensoñación silenciosa
You're in the arms of the angel/ Tu estas en los brazos de un ángel
May you find some comfort here/ Tal vez tu encuentres algo de consuelo aquí
You're in the arms of the angel/ Tu estas en los brazos de un ángel
May you find some comfort here/ Tal vez encuentres algo de consuelo aquí.

Termine con una lagrima de felicidad cayendo de mis ojos. Escuche los aplausos y pude sentir los brazos de Bella rodeándome. Edward sonreía.

-Ese a sido el mejor regalo, que nos han hecho Scarlet, gracias....


FIN
Epilogo:
¿Me concede esta pieza?





Seth Clearweter

Leah y Jacob bailaban... todos bailaban, era el único que estaba sentado en una mesa, aburrido. Acababa de poner una pieza más rápida y movida.
Aun seguían bailando. Mire a mi alrededor y distinguí una cabellera oscura sentada a dos mesas, de distancia. Mire con mayor atención. De pronto, unos ojos violetas se posaron en mis ojos, y me atonte.
Me miraba con una sonrisa, y noté como los ojos poco a poco se volvieron mas cercanos. Hasta que caí en cuanta de que estaba sentado junto a ella.

-Seth, que cara tienes -.Pasaba sus manos frente a mis ojos.
-Eh, lo siento -. Me sonroje y mire hacia otro lado.
-¿No vas a bailar? -.Me miraba fijamente, y eso me hizo sentir más acalorado.
-Es que no tengo con quien bailar-.Sentí unas manos frías sobre las mías que me levantaban.
-Yo quiero bailar.-Se tuvo que poner de puntillas para susurrarme al oído.-Estoy muy aburrida.- Me miro a los ojos y me sonrió.- Odio que seas tan alto.... me recuerdas a algo que una vez me dijeron
-¿A que?-Se mordió el labio y puso sus manos en mis hombros.
-Creo que mi abuelo, una vez me dijo, que nadie podía estar mas arriba de un Lindermann, que jamás debíamos mirar a alguien hacia arriba, por que todos, el resto de la gente estaba debajo de nosotros-.Comenzó a reírse, y puse con temblor mis manos sobre su diminuta cintura.
-Es un pensamiento algo...
-Nazi -.Sonrió de nuevo-. Mi abuelo estuvo en las juventudes nazis, fue coronel o algo parecido.
-No lo sabia-.Me puse un poco nervioso, al imaginar a una persona como ella, con sangre antisemita.
-Jaja, no tienes que ponerte así. Mi madre, por parte paterna era judía, así que...-.Se encogió de hombros, y seguimos bailando en silencio.

Durante un rato note, que no paraba de mirarme a los ojos, y cuando yo la miraba, me ponía completamente rojo, y ella solo se reía.

-Estas escuchando mis pensamientos-.Asintió, parecía divertida.-No hagas eso, prefiero tener un rato de...-.La última palabra no llego a mis labios, por que ella acaba de besar mi mejilla. Y pude haber jurado, que si alguien ponía gas en aquel lugar, yo podría encenderlo, y quemar el edificio.

La noche paso de lo mas divertida que jamás pude haber imaginado. Y me había dado cuenta de que Scarlet podía ser linda, cursi, tierna... en fin un millón de cosas, si se lo proponía y se le antojaba.
Cuando llego la noche, y la hora de regresar todos a nuestras casas, no pude dejar de discutir con mi hermana que me dejara estar un rato mas.

-No te preocupes Seth, ya te veré luego-.Puso su mano en su barbilla.- En fin, Forks es un lugar pequeño, y si tienes buen olfato puedes encontrarme.

Me sonroje, mas cuando me atreví a darle un beso en la mejilla, como despedida.
Los días pasaron sin muchas novedades. Hasta que me entere que se iba a Canadá por una temporada. Tenia que preparar una buena despedida.
Me había encerrado en mi cuarto, y me había puesto a ver que hacer. Recientemente mi perrita había tenido cachorros, pero solo uno había sobrevivido. Era una cachorra negra y de ojos azules. No tenia nombre, y contaba con solo 14 días de nacida.
Pase horas arreglando su regalo, y otros 20 minutos preparando la cajita donde pondría el regalo.

-Scarlet, este...quería que te llevaras algo que te recordara a mi y...-.Tosí y cerré los ojos.-Scarlet, me...me gustas...y...y quiero que te quedes con estos presentes...-.Negué con la cabeza y me lleve las manos a las sienes. Debía encontrar buenas palabras. Y un foco se encendió en mi cabeza.- Scarlet, ten es un obsequio, espero te guste mucho y lo cuides.
-¿Qué me regalaras?-.Me quede helado cuando me voltee a ver a la pequeña Scarlet.
-¿Scarlet?-.Se veía completamente diferente. Su antigua piel blanca, ahora era un poco mas oscura. Oliváceo. Sus ojos seguían siendo violetas y profundos. Su cabello peinado en muchas direcciones, al parecer con un buen rato frente a un espejo. Vestía con una bufanda roja cubriendo su cuello, y venia con una chaqueta negra, pantalones negros y botas.
-A si es, la misma-.Sonrió abiertamente.- Lamento haber entrado de es manera, es que escuchaba mucho ruido provenir de tu cuarto, y tu mamá me dio permiso.-Mamá, debía recordarme tener una larga platica con ella sobre privacidad.
-Ah, bueno....yo -.Me miraba con la misma fijeza de unas noches atrás y no pude reprimir un sonrojo gigantesco. Se acerco un poco mas y se sentó en mi cama.
-Vamos Seth, no muerdo, de eso no te preocupes -.Me volvió a sonreír y se puso a jugar con su bufanda. Me senté junto a ella.
-Creo que ya sabes que te quiero dar-.Dejo de jugar. Y se quedo inmóvil un momento. Me puse mas rojo y evite encontrarme con su mirada.
-Seth...-.No quise mirarla por miedo a que me regañara. Pero ella se puso frente a mi. Sus ojos buscaban con ansias los míos, y yo los esquivaba hasta que me cubrí el rostro. Escuche su risa plateada y sus labios en mi frente. Quite mis manos para ver su rostro muy cerca del mío.-Tonto, por que piensas que te voy a rechazar-.Arrugo la nariz en una sonrisa. Y recargo su frente en la mía. Cerrando los ojos y acostándome en la cama.
-¿Q...que haces?-.Me puse nervioso cuando sentí su peso en mi pecho.
-Nada-.Abrió los ojos.-Bueno, ¿me vas a mostrar mis regalos o no?-.Asentí con la cabeza y la aleja de mi. Respire profundamente y le di la caja grande y encime la caja pequeña.
-No son gran cosa pero...-.Volvió a sonreír y abrió la caja pequeña. Se quedo mirando un buen rato y después me miro.
-Un dije con una flor de luna en ámbar... wow-.Tomo el dije entre sus manos, y se lo colgó al cuello, junto a una pequeña crucecita. Dejo a un lado la cajita y puso sus manos sobre la caja, pero no la abrió.
-¿Qué pasa?-. Se llevo una mano a la barbilla.
-Esto esta vivo...-Volvió a poner las manos y abrió la caja de un golpee. Mire su rostro, y como observaba a la cachorrita.-Es....es un mitad lobo-.Tomo con delicadeza a la cachorrita y miro sus ojos.
-¿Mitad lobo? ¿Como lo sabes?-.Observa la cachorrita que apenas abría los ojos.
-Por que... no se me da esa impresión -.Me miro a los ojos.-Me recuerda a ti-.Sonrió.
-Ese era mi propósito-.Me sonroje.
-Gracias Seth, la cuidare muy bien-.Se acercó a mi y me beso cerca de los labios.-Tengo que irme, mi avión sale en un rato.

Mire como salía de mi casa con la cachorrita entre sus brazos. Me gustaría haber ido con ella...

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2023-02-27

 

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