¡Es bueno ser el rey! - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

El sol, que entraba por la ventana con inusitada claridad, hizo que ella abriera los ojos con ligereza. ¡Vaya que era una linda mañana! Pensó, estirando los brazos y escuchando a las aves cantar a lo lejos. Le pareció que olía a mantequilla y a miel, y se preguntó si su madre habría hecho panqueques para desayunar. Se incorporó con mucha fluidez de su cama que, ahora que la veía bien, no se parecía a la suya. No le asustó su descubrimiento, si no que más bien la intrigó. Miró alrededor
no, sin duda ese no era su cuarto
pero le resultaba tan familiar
Olvidó casi enseguida esa cuestión y dio unos pasos hacia el armario de aquel cuarto. Las puertas eran de láminas de madera, y Hermione pensó en la fantasía ingenua de que parecía un piano enorme y café. Risueña, pasó el dedo por las láminas como si tocara un arpa, y no le sorprendió mucho que la madera emitiera sonidos musicales al contacto con sus dedos, lo que sí le sorprendió fue que entonces de abrió la puerta como un abanico. Dando un salto atrás, Hermione miró al individuo que trataba de salir del armario. Era algo más alto que ella y, cuando las sombras dejaron de cubrirlo, vio que tenía el cabello pelirrojo y la cara plagada de pecas. Lo miró unos segundos antes de deshacerse del extraño sopor que le impedía recordar su nombre y caer en la cuenta de quién era él.

 

-¡Hola, Hermione! -la saludó Ronald Weasley, extendiendo los brazos como si quisiera abarcar toda la habitación, que de pronto pareció encogerse.

-¡Hola! -contestó ella perezosamente- ¿Qué hacías en mi armario?

-¿Ya se te olvidó? -le preguntó Ron con cara de incredulidad- ¡Si te lo dije ayer! Ahora utilizamos los armarios para viajar en lugar de las chimeneas
es más práctico
todo mundo tiene un armario.

Hermione lo miró un momento, extrañada
no recordaba haber hablado ayer con él.

-Bueno
¿Nos vamos? -le preguntó Ron señalando con un ademán pomposo el armario. Hermione asintió enérgicamente, sí recordaba que ese día tenía que ir a la madriguera. Se dio la vuelta para recoger dos maletas que antes no estaban allí y se dispuso a seguir a su amigo, hasta que descubrió que estaban vacías.

-¿Dónde está mi ropa? -preguntó Hermione alarmada, y se sorprendió al ver que el cuarto estaba cubierto de todas sus prendas, aunque, según recordaba ella, había estado en perfecto orden cuando había despertado. Apenada, comenzó a recoger la ropa a toda prisa, ante los ojos atentos de Ron. Comenzó a sonrojarse y se enderezó bruscamente- ¡Qué tontería! -musitó para sí misma y rebuscó en sus pantalones su varita mágica. No la encontró- ¿Dónde está mi varita? ¡¿Dónde está mi varita?! -Chilló frustrada, no podía creer que todo le pasara justo con Ron recargado en su armario. Volteó a ver a su amigo de reojo y descubrió que jugueteaba con un palo que se le hizo conocido
- ¡Ron, dame mi varita!

Ron alzó enseguida el brazo, poniendo fuera de alcance de Hermione su apreciada varita mágica. Ella dio saltos, frustrada, pero sin importar cuanto saltara no logró agarrarla.

-No puedes hacer magia, Hermione -le dijo Ron, risueño. Hermione lo miró con ira.

 

-¡Devuélvemela! ¡Dame mi varita! ¡No tienes derecho a
! -dijo saltando desesperada, hasta que en uno de sus brincos Ron le plantó un beso en los labios. Confusa volvió a sentir como sus pies tocaban el suelo, y un extraño sonido que zumbaba desde hacía un buen rato en sus oídos comenzó a hacerse cada vez más fuerte
. Más ensordecedor

Y entonces Hermione Granger despertó dando un respingo. Miró alrededor alarmada, buscando la procedencia que aquel insistente ruido, y se encontró con su reloj despertador dando saltitos en la mesa que estaba al lado de su cama.

-Estúpido reloj -musitó Hermione frunciendo el entrecejo y apagando de golpe la alarma. Hundió la cara en la almohada y volvió a cubrirse hasta la coronilla con sus cobijas. Tal vez si lograba dormirse volvería a soñar con él
Pasaron los minutos rápido mientras ella iba recordando los extraños detalles de su sueño. Miró su armario como esperando que alguien saliera de allí pero no sucedió nada. Se quedó callada con los ojos clavados en el techo
era muy temprano
demasiado temprano
¿Por qué había puesto su alarma tan temprano
?

Hermione dio un salto de sorpresa y estuvo a punto de caerse de la cama. ¿Cuánto había dormido ya? ¿Media hora? Se levantó tropezando hasta llegar a su armario que abrió con violencia para sacar lo primero que encontró. Se vistió lo más rápido que pudo y bajó dando tumbos las escaleras de su casa.

-Buenos días, papá -saludó apresuradamente la castaña a su padre, que estaba sentado en la mesa redonda que la familia usaba para desayunar. Le extrañó que no estuviera leyendo como siempre el periódico, que estaba doblado frente a él- Hola mamá -musitó con cara de sueño al entrar a la cocina y ver a su madre cocinando panqueques.

-Hola, Hermione, ¿dormiste bien? -inquirió ella, mirando de reojo a su hija, a ver si entendía la indirecta.

-Sí
dormí más de la cuenta
debe de ser tarde -contestó Hermione más para sí misma que para su madre. Rose la miró con los brazos cruzados- ¿Qué?

Rose Granger se encogió de hombros y llevó los platos a la mesa. Hermione la siguió, intrigada.

-¿Qué pasa? -insistió ella, mirando con curiosidad a su madre. Pero fue William quién contestó.

-Te escuchamos hablarle a Ronald -murmuró su padre, con el ceño fruncido y mirando a través de sus gafas a su hija. Hermione alzó las cejas- Decías algo sobre tu varita.

-¡Ah! Yo
-Hermione sintió como la sangre se le subía a la cara
le hubiera gustado que sus padres dejaran de mirarla así- Yos soñé algo acerca de mi varita
Tal vez hablé entre sueños- Pero al parecer sus padres no se lo creyeron, por que seguían con los ojos clavados en ella- ¡Es en serio! ¡Si no me creen revisen mi cuarto! Ron no va a estar metido en un cajón. Además es imposible que alguien pudiera aparecerse aquí ¡Nuestra casa está protegida!

William la miró con los ojos entornados antes de ponerse de pie y ponerse en camino a la habitación de su hija.

-¡No puedo creer que piense que miento! -rezongó Hermione, sentándose de mal humor en el comedor. Su madre le sonrió divertida.

-Bueno, es que sonó muy real -comentó Rose sentándose ella también a desayunar. Hermione hizo un gesto esquivo y comenzó a comer- Y
¿Acerca de Ronald
?

 

-¡Y se los dije! ¡Somos amigos! -dijo Hermione, fastidiada de que su madre siguiera insistiendo con ese tema.

-Hablas mucho de él -se excusó su madre, encogiéndose de hombros. Hermione puso los ojos en blanco.

-También de Harry, eso no significa nada -murmuró ella cortante. Su madre se echó a reír. En ese instante alguien tocó el timbre- ¡Oh, no! ¿Ya llego el señor Weasley? ¡No debí ignorar la alarma! -gruñó Hermione para sí misma y se llenó la boca con panqueques y leche. Su madre se puso de pie y fue a abrir la puerta.

-¡Hola señora Granger! -saludó una voz desde afuera, a Hermione se le hizo vagamente conocida, tal vez alguno de los hermanos de Ron había acompañado al Señor Weasley a recogerla.

- ¡Qué gusto verte, Ronald! ¿Sabes? Estábamos hablando de ti -dijo Rose bien alto para que su hija la escuchara. Hermione se atragantó con lo que estaba comiendo y se puso de pie como impulsada por un resorte, dando toses. ¡Estúpido despertador con su estúpida alarma!

uu primer capitulo uu

Hermione no tenía idea de cómo había logrado tragarse lo que tenía en la boca, ni como rayos se había puesto de pie tan rápidamente, pero cuando se dio cuenta de sus propios actos, ya estaba dando tumbos precipitados hacia la puerta, acomodándose con una mano la blusa y con la otra el cabello. Llegó justo a tiempo para oír un "Ah
¿De veras?" en la voz avergonzada pero atenta de Ron, y, justo cuando llegó junto a su madre, ella iba diciendo:

-Sí, parece que mi hija tuvo un sueño contigo

-Una pesadilla, más bien -se adelantó Hermione grandilocuentemente, dándole un empujón a Rose que se la había estado pasando de lo lindo.

-Con razón sentía un zumbido en el oído -dijo Ron sonriente, pero Hermione seguía mirando a su madre con reproche- Tú siempre tan encantadora ¿Eh?

La castaña desvió los ojos a regañadientes hacia su amigo y casi se va de espaldas. ¿Ese era Ron? Había cambiado mucho desde la última vez que se vieron, en el expreso de Hogwarts. Ahora se parecía más a su hermano Bill que a él mismo. Si bien seguía siendo alto, era notorio que había estado practicando Quidditch en las vacaciones. Practicando mucho. ¡Dios! ¿Viste qué brazos? Dijo esa parte de su cerebro que solía hablar con la voz de Ginny. Hermione trató de sacudirse ese pensamiento antes de saludar a Ron.

-Perdona, no esperaba que vinieras -se disculpó Hermione, poniéndose de todos los colores, y abrazó a Ron sin darse cuenta. ¡Qué espalda! ¿Ves eso, Hermione? ¡Y vas a pasar el verano con él! ¡Maldita suertuda! Dijo la voz en su cerebro, con envidia. Ella se separó bruscamente de Ron, roja como una señal de alto- Eh
¿quieres pasar?

-Claro -musitó Ron, confuso. La señora Granger los miró con las cejas alzadas, risueña, y Hermione la fulminó con la mirada. Empujó con impaciencia a Ron hasta la sala justo cuando su padre iba bajando las escaleras.

-¿Ves? No estaba debajo de la cama -gruñó Hermione mirándolo y señalando a Ron luego con el pulgar. Él no entendía nada.

-¿Viniste solo, Ronald? -inquirió el señor Granger con algo de agresividad.

-Oh, no. Sólo acompaño a mi padre
él está afuera, admirando su buzón -contestó Ron, intimidado.

 

-Sí
tampoco vino a raptarme, papá -agregó Hermione con severidad, pero su padre seguía mirando con desconfianza a Ron. Hermione dio un resoplido y jaló a su amigo hasta la sala. El pobre sentía que no habían llegado en el mejor momento
en el mejor momento para él, porque la madre de Hermione se reía a carcajadas en el recibidor al ver la cara de su marido.

-Linda foto -comentó Ron nervioso, señalando una en la que se veía a Hermione de unos ocho años montada sobre un caballo, sólo para distraerse. Hermione le sonrió.

-¿Quieres algo de tomar? -preguntó ella, consciente de que su padre le miraba atentamente.

-Ah
claro
un té está bien.

Hermione se dio la vuelta y fue hasta la cocina- Es mi amigo, papá ¿Puedes ser un poco amable? -dijo con resentimiento, al cruzarse con William. Él se encogió de hombros, aún mirando a Ron con gesto de pocos amigos.

-Sólo tengo té en bolsas -comentó Hermione cuando volvió a la sala con una jarra de agua y un par de tazas.

-No hay problema -dijo Ron, contento de poder desviar su atención hacia Hermione y no hacia su padre. Ella sirvió dos tazas y sacó la azucarera de una vitrina- de hecho no le tengo mucho aprecio al té de hierbas
casi veo a Trelawny diciendo que me comerá un malvavisco gigante.

-¿Cuántas de azúcar? -preguntó ella, mordiéndose la lengua para contener una risa.

-Eh
dos está bien -contestó el pelirrojo, algo sorprendido. Hermione le tendió la taza antes de sentarse ella también en un sillón- ¿Por qué tanta hospitalidad? -preguntó Ron, pensando que Hermione no había sido tan amable con él en casi seis años de conocerse. Hermione dejó su taza en la mesa.

-Mi padre no te quita la vista de encima, solo trato de actuar con normalidad -dijo ella rápidamente, algo enfadada. Ron sonrió.

-Sí, parece que no le agrado.

-Hizo lo mismo con Harry cuando nos vimos en vacaciones
-dijo Hermione poniendo los ojos en blanco- No le agrada nadie que se acerque a mí.

-Bueno, a mí tampoco me agrada nadie que se acerque a ti -comentó Ron con cara de astuto. Hermione lo miró, entre sorprendida y reprobadora, pero entonces la tetera llena de agua hirviendo se deslizó misteriosamente por la mesa y se derramo en el regazo de Ron- ¡De acuerdo! ¡No vuelvo a abrir la boca!

-¡Lo siento! ¡No fue a propósito! -Exclamó Hermione riendo tontamente, viendo como Ron se ponía de pie de un salto y hacía un gesto de dolor- Voy por una toalla.

Hermione fue de vuelta a la cocina, pero se detuvo al ver que había una tercera persona sentada en el comedor además de sus padres- ¡Hola señor Weasley!

-¡Hola Hermione! ¿Fue Ron el que gritó?

-Oh, no se preocupe, él está bien
de hecho, creo que sería bueno que fuera a ayudarlo, las varitas son más útiles -comentó Hermione. El señor Weasley la miró algo confuso antes de ir a encontrarse con su hijo. Hermione miró a sus padres antes de darse la vuelta e ir a su recámara a buscar sus maletas. Cuando regresó había un silencio sepulcral en la sala. Se sentó algo dubitativa al lado del señor Weasley. Todos observaban atentamente a Ron y al señor Granger, que estaban jugando ajedrez. Hermione puso los ojos en blanco.

-¡Error! Mi hija me había dicho que eras bueno en esto, Ronald -dijo el señor Granger, a la mar de contento, derribando con su torre un alfil del pelirrojo.

 

-Ella suele sobreestimarme -murmuró Ron en voz baja, procurando que William no lo escuchara. Hermione frunció el entrecejo y soltó un resoplido, justo cuando comenzaba a sentirse afortunada, Ronald volvía a hacer cosas estúpidas, como hablar de quidditch o, en ese caso, retar a un partido de ajedrez a su padre. Se pasó aburrida casi media hora antes de que Ron se reclinara en el asiento con las manos en la nuca, sonriendo con autosuficiencia- Jaque Mate.

Hermione miró a su padre de reojo, que parecía no tragarse la derrota y seguía escrutando el tablero como si pensara que Ron había hecho trampa. La verdad era que el pelirrojo le había dado bastante ventaja, Hermione se había fijado en eso, pero, al parecer, al final su ego o algo parecido le habían impedido dejar que su suegro ganara
¿Suegro?

-Vaya
buen partido, Ronald -murmuró William, aún algo contrariado. De pronto parecía menos antipático que antes.

-Bueno ¿Nos vamos ya? -intervino el señor Weasley, que había estado mirando la hora constantemente. Hermione bostezó y Ron, que la miraba como esperando que dijera algo más, puso cara de decepción.

-Sí, sí
-se levantó, seguida de su padre, su madre, el señor Weasley y Ron, y los cinco se dirigieron de nueva cuenta hasta la puerta.

-Déjame ayudarte con eso -le dijo Ron cuando ya estaban en el umbral, quitándole las maletas de las manos. Dado que no había logrado impresionarla mucho con el ajedrez, tendría que cambiar su táctica. Hermione lo miró entre confusa y satisfecha y él le sonrió por lo bajo, pero enseguida se dio la vuelta, esquivando las miradas del señor Granger que si bien habían dejado de ser agresivas, aún eran desconfiadas.

-Muchas gracias por prestarnos a su hija en vacaciones -les dijo el Señor Weasley a modo de despedida, estrechándole las manos los padres de ella.

-Al contrario, me parece que abusamos demasiado de la hospitalidad de Molly y tú, Arthur -comentó Rose, abrazando por los hombros a su hija.

-Pronto Hermione habrá pasado más tiempo con ustedes que con nosotros -comentó su padre, con un leve tono de aspereza, pero el Señor Weasley no lo notó por que volvía a mirar su reloj.

-Bueno, espero nos veamos pronto, debemos irnos.

-Adiós mamá -se despidió Hermione, besando a Rose en la mejilla, enseguida abrazó a William- Nos vemos, papá.

-Cuídate -le pidió éste, aún mirando de reojo a Ron, que ya había llegado a la cerca de madera y miraba a ambos lados de la calle con recelo. Enseguida Hermione echó a andar junto con el señor Weasley para alcanzar a Ron.

-¿Cómo nos vamos a ir? -preguntó.

-Vamos usar un traslador que nos dejará en un bosque cercano la madriguera, han puesto muchas protecciones por Harry -contestó el señor Weasley con ligereza.

-¿Harry ya llegó?

-No, no
Lo va a llevar Dumbledore, aunque no sé cuándo
¡Eh, Ron, ven aquí! -llamó Arthur, cuando llegaron junto al aludido que miraba con curiosidad el buzón de los Granger. El Señor Weasley sacó una taza sucia de latón y les indicó con una seña que la tomaran. Cinco segundos después estaban volando a toda velocidad, dando vueltas sobre sí mismos y chocando unos con otros. Cuando aterrizaron por fin, Hermione cayó de espaldas sobre la hierba y Ron le tendió una mano para ayudarla. El señor Weasley, que miraba con nerviosismo entre los árboles, los incitó a que caminaran. Cerca de un minuto después Hermione divisó la retorcida silueta de la Madriguera en contraste con un cielo azul purísimo. Molly, que los esperaba en el corral de las gallinas, pareció aliviada de verlos.

 

-Arthur, han enviado un mensaje del ministerio, necesitan que vayas urgentemente -dijo ella despues de saludar a Hermione, mirando con seriedad a su marido. Él frunció el entrecejo y se despidió de los tres antes de echar a andar de regreso al bosque.

-Bueno ¿Quieren desayunar? -les preguntó la Señora Weasley con amabilidad, haciéndolos pasar a la sala.

-Yo no, gracias, acabo de comer -contestó Hermione que acababa de divisar a una esbelta rubia dando vueltas en la cocina. Ron también la había visto y estiraba el cuello para poder apreciarla mejor.

-Yo estoy hambriento -murmuró el pelirrojo con voz ronca, mirando aún a la chica en la cocina con avidez. Hermione frunció el entrecejo.

-No seas descortés -lo regañó su madre, levemente molesta- al menos lleva sus cosas al cuarto de Ginny ¿Quieres?

Ron separó los ojos a regañadientes de la cocina y echó a andar ceñudo hacia las escaleras, Hermione lo siguió.

-¿Quién es la que estaba en la cocina? -le preguntó con curiosidad. Ron se detuvo en seco y Hermione chocó con él.

-Es Fleur Delacour, ahora que lo preguntas -contestó el pelirrojo, regodeándose con sus palabras y con la cara que había puesto su amiga.

-¿Ella? ¿Qué hace aquí?

-Se va a casar con mi hermano -dijo otra voz, y una chica pelirroja salió con los brazos cruzados de su habitación.

-¿Qué cosa? -preguntó ella aturdida, imaginando por un momento a Ron vestido de frac, pero Ginny se apresuró a explicarse.

-No te preocupes, es con Bill con quien se va a casar, así que Ronnie aún está libre -aseguró la pelirroja con sorna, mirando a Hermione maliciosamente.

-Seguro que te la has estado pasando de lo lindo -le espetó ella a Ron, haciendo oídos sordos a las palabras de Ginny y tratando de sonar despreocupada. El pelirrojo no pudo ocultar una sonrisita de suficiencia y le tendió las maletas a la castaña.

-Me voy a desayunar -dijo y le plantó un beso en la mejilla a Hermione. Ella se quedó pasmada y agradeció que Ginny estuviera volteando en ese momento hacia otro lado y no la hubiera visto con su cara de embobada. Observó a Ron bajar alegremente las escaleras y perderse en el recibidor.

-Tranquila, ni aunque Fleur comenzara a interesarse en él dejarías de gustarle -dijo Ginny, pensando que si Hermione seguía con los ojos a Ron era por celos, ya que ni siquiera había notado la mirada de dulzura que iluminaba el rostro de su amiga. Hermione se encogió de hombros, sonriente, y llevó sus maletas a la habitación que compartía con la pelirroja. Ginny se quedó confusa donde estaba, antes de girar los ojos con fastidio y seguirla.

El buen humor de Hermione no duró mucho, como Ginny había estado esperando dados los encantos de Fleur. De modo que, esa misma tarde, Ron y Hermione habían estado peleando a gritos y para la noche no se dirigían la palabra y sólo se comunicaban por medio de gruñidos y comentarios mordaces.

-Es que no puedo creer que sea tan

 

-¿Qué esperabas? Es mi hermano, tú sabes que no es precisamente todo dulzura.

Hermione estaba en desacuerdo pero se limito a encogerse de hombros, aún molesta, y a cambiar la página de la revista que estaba leyendo. Estaban en el cuarto de la menor de los Weasley, con la radio a todo volumen y calzadas en pantuflas de conejitos. Ginny le cepillaba el cabello a su amiga, hincada en la cama, y trataba (sin mucho éxito) de hechizar su cabello para que quedara liso y reluciente como en cuarto año. Ginny miró por encima del hombro de su amiga y puso los ojos en blanco.

-Hermione Granger, ¿qué diablos estás leyendo? -le arrancó la revista y vio el título "La transformación moderna".

-¿Qué tiene de malo? -preguntó la aludida, disgustada por que la privaran de su lectura. Ginny volvió a girar los ojos y le lanzó en el regazo otra revista.

-¿Corazón de bruja? -leyó Hermione, burlona. Ginny puso cara de sabionda

-Esto es lo que las chicas normales suelen leer, además hay algo en la página cuarenta que puede interesarte.

Hermione la miró con suspicacia antes de pasar las páginas, un poco ansiosa, hasta la que su amiga le indicaba. Leyó el encabezado y se volvió hacia Ginny, enojada.

-¿Esto es una especie de indirecta o qué? -le preguntó mientras Ginny se desternillaba de risa- ¿"Luce más hermosa que una Veela"? ¡No sé qué pretendes Ginebra!

Le lanzó un cojín en la cara porque su amiga no paraba de reírse. Ginny le aventó, a su vez, la enorme almohada con forma de dragón que Charlie le había regalado en su cumpleaños pasado. Hermione también se echó a reír -ya se le había pasado el mal humor- y regresó a la batalla. Unos minutos más tarde Ro entró irritado a la habitación de su hermana y se encontró directamente con Hermione tirada en el suelo, despeinada y riendo a carcajadas.

-¿Pueden hacer silencio? ¡Estoy tratando de sintonizar el partido de los Chuddley por el
!

-¡Cállate, Ron, te pareces a Percy! -le recriminó Ginny, que estaba tendida al lado de la cama de la que acababa de caerse. A Ron se le pusieron las orejas rojas y comenzó a farfullar algo inentendible hasta que Hermione lo interrumpió.

-¡Oh vamos, no seas aguafiestas! -le dijo, olvidándose de que estaba enojado con él- bien que tienes envidia.

-¡Eso! -coincidió Ginny, que había logrado meter varias cervezas de mantequilla a su cuarto sin que su madre la viera- ¡Matarías por tener una pelea de almohadas con Hermione!

Ron la miró entre molesto y horrorizado y trastabilló un poco antes de decir "Están locas" y salir precipitadamente de su habitación.

-Creo que lo callaste -dijo Hermione entre risitas. El alcohol, aunque en pocas cantidades, la cambiaba radicalmente.

-Sí
no te preocupes, bien sabe que es verdad -contestó Ginny, Muy segura de lo que decía. Ron, del otro lado de la pared delgadísima de madera, cruzaba los brazos y dejaba la radio en su cama, pensando que su hermana tenía razón.

Muy corto, lo se, y me tarde mucho, lo sé, pro espero que les haya gustado!!

El sol se asomaba perezoso a través de las delgadas cortinas de lino, tiñendo la habitación de oro. Hermione abrió los ojos con desgana y miró alrededor. Ginny dormía profundamente, con la boca abierta, en uno de los camastros que la Señora Weasley había adaptado a su habitación. La castaña le aventó un cojín a su amiga en la cara, pero lo único que le dijo que Ginny Weasley estaba viva fue un sonoro ronquido que hizo que Hermione diera un respingo.

 

Frustrada, la chica se levantó a regañadientes y se estiró antes de tomar el libro que había estado leyendo la noche anterior, después de que Ginny se durmiera. Bajó de dos en dos las escaleras hasta la sala y salió alegremente hacia el jardín de La Madriguera. Hacía un espléndido día de verano y ella se sentó en un tronco cortado donde, por los tajos en la madera, posiblemente cortaban leña. Estuvo cerca de media hora leyendo sin apenas sentir la brisa mañanera hasta que un grito hizo que se cayera del tronco.

Se enderezó con la varita en ristre y apuntó hacia las copas de los árboles, donde había escuchado el sonido. Lo reconoció enseguida. Era Ron que perseguía a toda velocidad una pelota roja (Hermione nunca se había aprendido los nombres de las bolas que se usaban en quidditch) montado en su barredora. Se olvidó completamente del libro y caminó hasta donde supuso que se hallaba el campo de Quiddtch de los Weasley.

En realidad no era un campo de quiddtch hecho y derecho, sino más bien un pequeño claro en medio del bosque, con tres desgastados aros de anotación en la punta sur. En medio del claro se hallaba Ron, de pie, mirando ceñudo su pelota roja. Se montó de nuevo en su escoba y sobrevoló las copas de los árboles. Hermione lo observó desde abajo un buen rato ensartar varios goles impresionantes hasta que se le cayó de nuevo la pelota y ella la atrapó en el aire.

-¿Qué haces aquí? -le preguntó el pelirrojo en cuanto bajó a recogerla, tal vez con demasiada brusquedad por que Hermione frunció el entrecejo cuando le lanzó la pelota de vuelta.

-¿No puedo tomar un poco de aire si quiero?

-¿Un ratón de biblioteca como tú? No suena normal -le contestó Ron, regresando de nuevo al suelo, con menos antipatía. Hermione puso los ojos en blanco y se dio la vuelta para regresar a la madriguera.

-¡Casi habría jurado que me estabas viendo jugar! -le gritó Ron mientras ella se alejaba. Sus palabras tuvieron el resultado que deseaba.

-¡No te creas tan importante, Ron!- -le espetó Hermione, deteniéndose repentinamente. El pelirrojo rió entre dientes.

-¿Entonces qué estabas viendo escondida entre los árboles, eh?

Hermione se quedó sin palabras un momento, indignada pero a la vez nerviosa ¿desde cuándo sabía Ron que ella estaba allí? Titubeó un momento y mintió lo primero que se le ocurrió- Eh
tu escoba.

-Ah, ¿de veras?

-Sí
-dijo ella con convicción, cruzándose de brazos- creo que es bonita.

-¡Vaya, no creí que tuvieras esa clase de intereses! -le dijo Ron, falsamente sorprendido. Ella podría ser una genio, pero a la hora de mentir simplemente fracasaba- Entonces, ¿quieres subirte?

-¿Qué? ¡No! -gritó Hermione, dando un paso atrás y mirando la escoba con temor.

-Oh, vamos
solo un paseo y ya
-la incitó él, casi burlándose.

-¡P
p
pero yo no sé volar! -chilló ella, asustada.

-Entonces deja que te enseñe -le pidió el pelirrojo. Hermione se mordió el labio
¡Cachin! Punto para Ron.

-Pero
yo

-¡Vamos, Hermione, no es tan difícil! -enseguida Ron adoptó un tono de seminarista sabihondo- ¡Bienvenida a "VOLANDO EN 50 SENCILLOS PASOS"! Y la lección empieza ahora.

 

>El primer paso es
sostener la escoba -Ron tomó el palo de su escoba de forma cómica, Hermione giró los ojos- Paso dos: alzar una pierna -lo hizo, en una graciosa parodia de un perro que ha hallado el poste correcto- Paso tres: pasar la pierna por encima del

-¡Sé cómo montar una escoba! -le espetó ella, entre molesta y divertida, y le arrebató la barredora de las manos.

-Genial, eso me ahorra explicarte los otros siete pasos de la primera lección, así que pasaremos a la segunda: -Ron alzó las manos como un presentador de circo- separar los pies de la tierra.

Hermione soltó un bufido y dio una patada en el suelo. Enseguida sus zapatos de despegaron un par de centímetros del suelo y volvió a bajar tras un par de segundos así.

-¿Los ves? ¡Hermione Granger SABE volar en escoba! -dijo ella, impaciente. ¿Por qué no se habría quedado leyendo su libro en el tronco del jardín?

-En ese caso, juguemos un partido -la retó Ron, apuntando al cielo. Ella palideció.

-¿Estás loco? -chilló ella, poniéndose a la defensiva- ¡Que sepa volar no significa que me guste!

-Te dejaré ganar, guapa.

Ese último comentario la espantó un poco, y la dejó tan mal parada que Ron sonrió abiertamente y dijo "Voy por las escobas".

-¿Guapa? -le soltó en cuanto lo vio volver. Ron le guiñó un ojo y recogió quaffle del suelo.

-Anda, te dejaré la barredora.

Hermione no consideró eso como una respuesta válida a su pregunta, pero decidió que podía sacarle mayor provecho a la situación en otro momento. Por lo tanto, a regañadientes, se montó de nuevo en la escoba de Ron y se levantó varios metros hasta rozar las copas de los árboles con los pies. Temblando de pies a cabeza y añorando el libro que la esperaba abajo, en tierra firme, Hermione se impulsó hacia delante y Ron le tendió la pelota.

-Bien, haz lo mejor que puedas guapa.

-Me vuelves a decir así y te juro que no tienes descendencia.

"Eso te incumbe más a ti que a mí" pensó Ron para sus adentros, pero no lo dijo en voz alta por su bien físico.

-¡Dijiste que me ibas a dejar ganar!

-Lo intenté, pero eres condenadamente mala.

Hermione le dio un empujón cariñoso a Ron mientras entraban en la madriguera, embarrados de barro y con las piernas agarrotadas.

-Ron, ven a ayudarme con la comida -le pidió la Señor Weasley a su hijo en cuanto atravesaron el umbral. Él iba a replicar pero entonces Fleur se asomó con un delantal puesto a ver si había llegado Bill.

-Yo también ayudo, señora Weasley -se ofreció Hermione, mirando con los ojos entornados a Fleur. L mujer negó con la cabeza.

-Oh, no querida, estamos bien -le contestó ella con amabilidad y Hermione no tuvo más que subir las escaleras a regañadientes hasta el cuarto de Ginny.

-¿Te divertiste? -e dijo su amiga con tono severo cuando Hermione llegó a rellano.

-No sé a qué te refieres -murmuró ella con gesto esquivo.

-Se ven los aros de Quidditch desde mi cuarto -explicó Ginny y luego agregó- Realmente eres malísima.

-Ron me llamó guapa -dijo Hermione rápidamente, como si confesara algo malo. Ginny estuvo a punto de reírse de la cara de susto de su amiga, pero mantuvo el aire solemne.

 

-No te preocupes, en cuanto llegue Harry volverá a ser el mismo Ron estúpido -comentó la pelirroja- Por cierto, llega mañana.

Y dicho eso, bajó a desayunar. Hermione ya no estaba muy segura de si quería ver a Harry ese verano.

La música rebotaba suavemente entre los pliegos de seda y terciopelo que adornaban la sala. Había luces rojizas y violetas que le daban un aire misterioso al lugar. La gente, que usaba vestidos victorianos y antifaces elegantes, bailaba alegremente al ritmo de las notas que parecían desintegrarse en el aire. Se sorprendió de encontrarse allí también, metida de alguna forma en un apretado vestido color crema, y con un antifaz que le cubría la parte superior del rostro. Logró divisar algunos detalles del salón, por ejemplo, un piano que se hallaba hasta el fondo y una gran mesa tipo bar llena de botellas brillantes. Entre esos dos muebles había una enorme puerta de arco que pareció iluminarse de repente. Alguien entró en la sala.

Era alto y estaba enfundado en una elegante túnica de gala negre, y aunque también llevaba máscara lo habría reconocido de inmediato: Era Ronald Weasley.

No supo si fue ella la que avanzó hacia él o viceversa, pero pasados unos segundos (o unos minutos, no lo sabía) ya estaban frente a frente.

-Hermione -dijo él con voz ronca. Ella sintió como si sus rodillas fueran de mantequilla cuando Ron la tomó de la barbilla y acercó su rostro al de él. Más cerca.

-Hermione.

-¡Hermione!

-¿Hmm?

-¡Hermione!

Hermione abrió los ojos y tardó un momento en darse cuenta de que no seguía soñando. Se encontró de golpe con los ojos azules de Ron, y su cabello rojo le caía sobre las sienes. La castaña sonrió tontamente pero entonces su amigo la agitó por los hombros con brusquedad.

-¡Despierta, Hermione!

-Estoy
despiertaa
ah -musitó ella bostezando, triste porque su sueño hubiera acabado. Se alarmó un poco. Era la segunda vez que soñaba con Ronald Weasley.

-¡Anda, levántate!

-¿Qué pasa
?

-Llegó Harry -dijo Ron. Hermione se enderezó y miró su reloj. Eran no más de las seis de la mañana. Cuando ella se puso de pie, Ron ya había salido del cuarto de su hermana. Hermione miró a Ginny, que seguía dormida, y recordó lo que le había dicho la mañana anterior. Caminó tristemente hasta la recámara de Fred y George, donde Ron ya había abierto las cortinas de par en par.

Harry se enderezó abruptamente y buscó sus lentes con las manos. Ron parecía a punto de echarse a reír, pero se limitó a palmearle la coronilla con demasiada fuerza.

-¡No lo golpees, Ron! -chilló Hermione, indignada. El pelirrojo la volteó a ver una vez más (la última mirada que le dirigiría directamente a ella en todas las vacaciones) antes de volverse de nuevo hacia su amigo, riendo a carcajadas.

Y, bueno, como Ginny vaticinó, el resto de la plática fue acerca de Dumbledore y la profecía. Nada de piropos ni "guapa". Pero se dijo que así era mejor. El Ron con el que había convivido tres días ese verano no era al que estaba acostumbrada, no era normal. Igual, se dijo, lo iba a extrañar. Y, sí, tenía razón.

 

muy corto, lo sé... lo lamentoo!! no he estado inspirada :(

-¿te divertiste en la tienda de Fred y George?

--¿A qué te refieres? Todos sobre el antiguo egipto

-Parecías muy entretenida con los filtros amorosos.

Hermione miró a Ginny con los ojos entornados y se irguió cuan larga era- Yo no necesito ningún filtro amoroso.

-Tal vez lo necesites ahora que Ron ha vuelto a la normalidad -dijo la pelirroja con una sonrisita. Como su amiga iba a replicar, ella agregó- Aunque creo que eres lo suficientemente capaz como para elaborar uno igual de bueno que los de mis hermanos
no
ese no es nuestro mayor problema.

-¿Mayor problema, dices?

-Sí, escuché a Lavender y a Parvati hablar de eso ayer por la noche.

-¿De eso?

Ginny se quedó callada, no podía creer que Hermione no se hubiera enterado de nada cuando parecía que Brown lo anunciaba a los cuatro vientos. Como vio que la castaña no reaccionaba, contestó- Lavender quiere salir con Ron.

Hermione reaccionó exactamente igual que como Ginny esperaba. Primero palideció por unos segundos, luego se giró a mirar a Lavender (qué estaba al fondo de la mesa de Gryffindore, rodeada de amigos) con expresión asesina y finalmente miró a Ginny con gesto despectivo.

-¿Y eso qué?

-¡Por Merlín! ¡Si hay alguien más terco que mi hermano, esa eres tú!

-No sé qué quieres

-¡No me quieras ver la cara de tonta! ¡Si se nota a leguas que tú adoras a mi
!

Pero en ese momento Hermione abrió mucho los ojos e hizo ademanes desesperados con las manos para que se callara. Ginny adivinó la presencia de Ron antes de que éste preguntara:

-¿Adorar a quién?

¡Oh gracias!¡Benditos celos! Pensó Hermione cuando Ron la volteó a ver con el ceño fruncido. Algo de su alegría por que Ron volviera a prestarle atención debió notarse en sus ojos, porque Harry carraspeó.

-Sí, Hermione ¿A quién adoras? -le preguntó Harry con una sonrisita macabra. Hermione lo volteó a ver y farfulló algo que nadie logró entender. Ginny salió en su rescate.

-Te adora a ti Harry, está celosa de Colin Creevey.

Todos se echaron a reír, aunque Ron lo hizo algo forzosamente. A Ginny le hablaron unos amigos de su curso y, aunque Ron puso mala cara, los otros tres continuaron caminando hacia la sala común para buscar sus mochilas. Al llegar a la puerta del gran comedor, alguien gritó el nombre de Ron y Hermione vio por el rabillo del ojo como Lavender lo saludaba agitando los dedos. Al segundo siguiente ella había adelantado a los otros dos, muy indignada. Ron le dio la espalda a Lavender otra vez, algo aturdido. Harry le dio un codazo entre risas. Ron lo miró con los ojos entornados pensando en lo que su hermana había dicho.

-Luego ajusto cuentas contigo, Potter.

Las semanas pasaron y Ron no cambió demasiado su forma de ser. Hermione había intentado de millones de formas posibles llamar la atención de su amigo, pero el mal humor del pelirrojo le impedía cualquier clase de acercamiento. Y el club de Slughorn no le estaba ayudando en nada. Las fiestas que organizaba el profesor solo le dejaban dos cosas: el mal humor de Ron y las insinuaciones de McLaggen.

Crmack McLaggen era sin duda la persona más egocéntrica que conocía, incluso más que Malfoy. Había hecho las pruebas para jugar en el equipo de Gryffindor y había quedado fuera, gracias a Hermione, pero eso no le impedía alardear de lo bueno que era sobre la escoba y de lo mucho que se había equivocado Harry al escoger a Weasley en lugar de a él.

 

Por alguna razón, McLaggen había decidido que Hermione sería una excelente compañera de pláticas en las reuniones y ya varias veces se le había insinuado. Sin embargo, como no hablaba nunca con él normalmente, no le había dado oportunidad de invitarla a salir
Slughorn había anunciado que haría una fiesta de navidad, y Hermione sabía perfectamente con quién quería ir. El problema era, obviamente, conseguirlo.

Además tenía poco tiempo para invitar a Ron a la fiesta. No sabía exactamente cuánto, pero sabía que después de eso ya no tendría ninguna oportunidad de salir con él. ¿Por qué estaba tan segura? Una palabra: LAVENDER.

Si su compañera de dormitorios decidía actuar primero, ella no tendría ni la más remota posibilidad de lograr algo con Ron ese año. Varias veces había escuchado hablar a Parvati y a Lavender sobre sus planes de ligues mientras creían que ella estaba dormida, y no le había tranquilizado mucho saber quién figuraba en los propósitos de Brown.

Así que, esa mañana al despertar, se planteó el reto de haberle hecho la invitación a Ron ese mismo día. No le daría tiempo de escabullirse, se lo pediría rápido y contendiendo la respiración, segura de sí misma
o eso hasta que Ron contestara.

Eso último la desanimó un poco. Era un hecho, como Ginny le había recordado, que ellos se habían comportado de cierta forma sospechosa los tres días en la madriguera antes de la llegada de Harry. Pero eso también la preocupaba
¿Ron sería capaz de darle una respuesta acorde a sus sentimientos (de que los había, los había) si Harry estaba presente? Tenía que encontrar la forma de hablar con él a solas, pero no se le ocurría una estrategia eficaz y que además no hiciera sospechar a Harry acerca de sus intenciones.

Completamente aturdida por todos esos pensamientos, Hermione se dirigió a la clase de herbología junto con sus amigos. Se sentía cansada, y cuando recordó el tema de la clase de ese día, sus ánimos no mejoraron mucho.

Forcejeando con una de esas endiabladas plantas, Hermione abordó el tema de la fiesta de navidad, muerta de nervios. Ron, en cambio, no mostró el menor interés en lo que su amiga decía. El pelirrojo puso esa cara burlona tan extraña en él y se cruzó de brazos.

-¿Por qué no te ligas a McLaggen? Así Slughorn podría nombrarlos rey y reina de las eminencias.

Harry desvió la vista. No otra vez.

-Podemos llevar acompañantes -comentó Hermione con furia, y añadió fulminando a su amigo con la mirada- y yo planeaba pedírtelo a ti, pero como veo que prefieres que ligue con McLaggen

Ron pareció reaccionar con eso por que la miró con cierto cariño y se pasó la mano por la nuca- No
si yo no decía eso

Por un momento Hermione clavó su mirada en el pelirrojo, sorprendida por que todo hubiera sido tan fácil
¿Eso era un sí? ¿Iría a la fiesta con ella? La castaña abrió la boca para preguntarlo, pero en ese momento un enorme furúnculo del tamaño de una toronja pasó volando frente a sus ojos y le tiró el sombrero a la profesora. Tanto ella como Ron miraron a Harry con cara de sorpresa y siguieron con todo como si nada. Eso sí, Hermione sonreía ingenuamente.

 

-Oye Ginny ¿Esto es de Hermione? Lo encontré tirado.

-¿Qué? Ah sí, es para ella.

-Ah
¿Es de Victor Krum?

-hmm
sí -Ginny observó a Lavender con cierta desconfianza ¿Por qué sonreía así?

-¿Hermione y Krum son novios? -preguntó Lavender con interés. Ginny aún no había contestado cuando la primera agregó- Por que como se besaban en cuarto
no me sorprendería.

-¿Se besaban? -preguntó Ginny con repentina sorpresa.Hermione no le había contado nada de eso

-Por supuesto
¿Nunca los viste? -dijo Lavender con extrañeza. Ginny negó con la cabeza, aturdida, y la otra se encogió de hombros- Oh bueno, no le vayas a decir que yo te dije
nos vemos.

Y dicho esto Lavender se dio la vuelta. Sonriendo.

-¡Es que no lo entiendo, Ginny! ¡Yo no le hice nada!

-¿Qué quieres que te diga? ¡Es mi hermano y sé que es un idiota! Aun no entiendo que le viste.

-Si le preguntaras a cualquiera de las chicas te darían diez razones por las cuales tu hermano es atractivo.

Ginny frunció la nariz con ese último comentario y se quedó viendo a Hermione, que se tapó la cara con las manos, desesperada. Ya mucho le había costado invitar a Ron al baile de Slughorn como para que encima Ron comenzara a comportarse como un adolescente irritable. A Ginny le había sorprendido mucho la valentía de su amiga, pero lo que más la había extrañado (e indignado) era que después de eso, Ron y Hermione se comportaran como si nada. ¿Es que esos dos simplemente no podían dejar su ego atrás? Y ahora que de pronto su hermano se portaba tan arisco con la castaña
simplemente no lo entendía.

En ese momento Parvati y Lavender pasaron junto a ellas, parloteando y con bufandas y banderines de gryffindiore. Ginny se quedó estática un momento y se dio una palmada en la frente. Miró nerviosa a su amiga.

-He-hermione -musitó Ginny con delicadeza. Hermione alzó la cara- ¿Qué me dirías si yo supiera por qué Ron está enojado?

-¿Lo sabes? -inquirió Hermione con un brillo frenético en los ojos. Ginny tragó saliva, nerviosa y se aclaró la garganta.

-Pues
digamos que tal vez mi hermano pudo haber pensado que te besabas con Victor Krum -dijo la pelirroja rápidamente. Hermione alzó la cara y frunció levemente el entrecejo.

-¿Y eso qué tiene que ver con que se porte así conmigo? -preguntó Hermione confusa y herida. Ginny la miró significativamente y Hermione se cruzó de brazos y enrojeció del enfado- ¿Es por eso? ¿Está celoso?

-Supongo -musitó la otra, andándose con cuidado. Pero para su buena suerte, Hermione estaba demasiado ocupada despotricando contra Ron como para preguntarse cómo era que Ginny sabía eso.

-Hermione, ya va a empezar el partido ¿vienes? -la interrumpió Ginny tras varios minutos de constantes insultos y bufidos. Su amiga la miró con los ojos entornados.

-¡No pienso ir al maldito partido! -gritó ella indignada. Ginny se encogió de hombros y dejó a su amiga alborotada y furiosa. Sin embargo, Hermione bajaba unos minutos más tarde, recordando que no sólo jugaba Ron, si no también Harry, y que debía ser importante para él que vieranel partido. Pero, aunque no lo admitiera, lo hacía más por ver al pelirrojo que por acompañar a su amigo.

 

El parido no le emocionó demasiado, ella no disfrutaba especialmente el quidditch, pero se animó mucho cuando Gryffindore terminó ganando. Vio desde las gradas a Ron que lanzaba puñetazos al aire y a Harry que parecía inmensamente aliviado. Los siguió hasta el vestidor.

Fue entonces cuando recordó que estaba enojada con Ron, y entró como un bólido para encarar a sus amigos.

-Harry, quiero hablar contigo -dijo ella precipitadamente, porque Ron apenas se estaba poniendo la camisa y no quería sonrojarse- No me parece honesto lo que hiciste en el desayuno, es por eso que Ron ha parado todos los goles.

-Oh vamos, Hermione, solo fue un poco de suerte -le dijo Ron con aspereza. Sacando la cabeza por el agujero de su camisa. Ella apretó los labios, molesta.

-Es trampa -dijo ella con severidad, encarando al pelirrojo.

-¿Y qué? ¿Vas a delatarnos?

-No hay nada que delatar -se apresuró a intervenir Harry, y sacó sonriente el frasco de poción, que seguía sellado con cera. Hermione lo miró boquiabierta y Ron fue el primero en reaccionar.

-¿Creías que no podía detener los tiros sin ayuda? ¡Pues si puedo! -le restregó él con un tono odioso y molesto, que fue demasiado para Hermione.

-Yo no
no quise decir
-balbuceó la castaña, al borde de las lágrimas. Ron le hizo un gesto desdeñoso y ella sollozó sin darse cuenta y salió de allí, empujando al pelirrojo al pasar.

Se encerró en la biblioteca por un par de horas, ocultándose tras los libros mientras lloraba. Trato de serenarse y finalmente se dijo que tal vez podría hacer las pases con él en la fiesta. Respiró hondo y se limpió la cara antes de dirigirse a la torre de Gryffindore. Pero cuando llegó y atravesó el retrato de la señora gorda, solo pudo preguntarse: ¿Qué hace Ron con Lavender?

Ron andaba con las manos metidas en los bolsillos. Acababa de escaparse de los ávidos labios de Lavender y ahora se hallaba oculto en el único lugar en el que sabía que ella no lo buscaría: en la biblioteca. Miraba con poco interés los títulos que se asomaban entre las estanterías repletas y trató de encontrar alguno que le interesara. No lo consiguió, así que se limitó a sentarse frustrado en una de las tantas mesas desgastadas que estaban destinadas a los lectores. Sólo entonces pudo relajarse un poco y ocuparse compeltamente del asunto que lo tenía en vela noche tras noche: Hermione. Aún no terminaba de convencerse de que había hecho lo correcto, pero no estaba dispuesto a aceptar que ella era la víctima. Si Hermione se había besado con Krum, ¿por qué él no podía estar con alguien más? "¡Despierta, Hermione, no eres la única en mi vida!"

Sí bueno, tal vez no debió hacerlo después de quedar con ella para ir al baile de Slughorn, pero Hermione tenía que entender que Ron era completamente capaz de tener a la chica que quisiera comiendo de su mano, tenía que dejar de subestimarlo en cuanto el amor. ¡Él también tenía sentimientos! Ya no era el niño de catorce años que se limitaba a mirarla bailar con Viktor y que permitía que sus celos se desbordaran. ¿Quién siente celos ahora, Hermione?

 

-Hermione
-musitó el pelirrojo en un leve suspiro. Se tapó la cara con las manos, desesperado.

-¿Qué quieres?

Ron dio un respingo y se encontró de cara con la castaña, que tenía un gesto de aprensión y abrazaba varios libros gruesos contra sí.

-¿Qué?-murmuró Ron haciéndose el tonto. Hermione lo miró despectiva y se dio la vuelta para alejarse lo más rápidamente de allí.

-¡Hermione! ¿La fiesta de Slughorn
?

-Ya encontraré pareja, Ronald -gruñó ella irascible. Ron la miró dolido, pero se repuso pronto.

-No te lo creo.

Hermione se volvió a mirarlo una vez más para luego darse la vuelta definitivamente y salir de la biblioteca. Idiota, se dijo Ron. Venganza, clamó Hermione.

pff, muy corto.

-Y entonces le dije que ya tenía pareja

-Debo suponer que no es cierto -dijo Harry mirándola con cara de no querer saber la respuesta. Hermione forzó una sonrisa y Harry se tapó la cara con las manos- ¿Por qué siempre tengo que estar en medio de sus peleas?

-¡Bueno, si crees que es mi culpa, vete con él! -le espetó Hermione indignada, la señora Prince la cayó con un gesto. Harry respiró profundo y se armó de paciencia

-De acuerdo, lo siento
entonces tu plan sería que fuéramos los dos juntos ¿no? -inquirió él antes de pasarse la mano por el cabello- Hermione, Ron me va a ahorcar mientras duerma

-No quiero que vayas conmigo -lo corrigió ella acordándose de Ginny.

-¿Entonces?

-Quiero que me ayudes a encontrar a alguien que moleste lo suficiente a Ron como para que tenga razones para no hablarme.

-Hermione, a veces m pregunto si tú no fuiste una asesina en serie en tu otra vida ¿Por qué las mujeres son tan vengativas?

La castaña ignoró el comentario -He pensado en varias personas, pero no me decido por una.

-En serio, Hermione, no quiero ayudarte en esto. Ron es también mi amigo.

Ella lo miró con los ojos entornados. Iba a recriminarle que Ron prefiriera a Lavender en lugar de a él pero entonces un par de risitas le cortaron la inspiración.

-¡Shh! Nos va a escuchar la señora Prince -le susurró Lavender a Ron. Él se echó a reir, jalándola de la mano.

-Esa vieja arpía, debimos traer a Filch para distraerla


Y en ese momento el pelirrojo vio a sus amigos. Harry alzó un poco las manos, como diciendo "no fue mi idea venir aquí con ella". Hermione, sin embargo, se puso de pie de un brinco y dijo casi gritando.

-Así que hoy lo voy a ver para que me acompañe a comprar un vestido para la fiesta de Slughorn. Me voy, Harry, o llegaré tarde a Hogsmeade. -y tomó sus cosas antes de salir dándole un empujón a Ron en el hombro.

Él miró a Harry de forma inquisidora, pero antes de que pudiera preguntar "¿Hermione tiene una cita?", Lavender se aclaró la garganta y se cruzó de brazos con impaciencia. Harry captó la indirecta y se puso de pie, feliz de no tener que responder a la pregunta no hecha, para salir luego hacia el vestíbulo.

 

Hermione, mientras tanto, caminaba furiosa a través de los terrenos del colegio. No podía creer que Ron se atreviera a exhibirse por allí como si tal cosa
. Soltó un bufido y espantó a unos niños de primero que intercambiaban cromos a la orilla del lago. Sin darse cuenta, llegó hasta las rejas de la escuela y siguió andando, rodeada de alumnos que también se dirigían a Hogsmeade. Se sintió ridícula: ella era la única que iba sola y aún vestida con la túnica oficial. Se adelantó a todos los demás y se sentó en una mesa vacía de Las Tres Escobas. Fue a pedir una cerveza de mantequilla a la barra y entonces se fijó en que Cromac McLaggen estaba allí con sus amigos
y que la estaba mirando. Fastidiada, Hermione tomó la botella y se fue dando tumbos hasta su mesa.

-¿Dónde están Potter y Weasley, eh linda? -le preguntó cuando la alcanzó. Ella lo miró con cara de pocos amigos.

-En Hogwarts, supongo.

-Excelente, quería hablar contigo a solas.

Eso a Hermione no le agradó nada. Como no contestó, McLaggen continuó hablando con excesiva confianza- Supongo que ya sabes que habrá una fiesta en el despacho de Slughorn, y podríamos ir juntos, ¿qué te parece, eh?

Hermione torció el gesto y se le vinieron a la cabeza montones de ideas para batearlo frente a todos sus amigos, pero se acordó de Ron enredado con Lavender y las palabras resbalaron de su boca con naturalidad- De acuerdo, Nos vemos a las ocho en la sala común.

Y sin decir más, salió de la taberna y se dirigió hacia una tienda de ropa mientras comenzaba a nevar. Oh
Ron se retorcería de celos.

La Noche llegó aterciopelada en ese invierno. Las estrellas salpicaban por doquier la negrura del cielo, rota por esa media luna filosa y sarcástica que se asomaba entre las nubes. Hermione se daba los últimos retoques para asistir a la fiesta de Slughorn. Se había puesto un vestido repleto de volados color azul, corto hasta arriba de las rodillas.

-¿Qué opinas? -le preguntó Ginny quien, aburrida, se cambiaba de color el vestido con la varita.

-Muy lindo -dijo la pelirroja sin mirar a su amiga- al menos mejor que el mío. Se supone que debería cambiar de color, pero no logro cambiarlo de este naranja horrible.

Hermione puso los ojos en blanco y, agitando la varita en el aire, lo cambió a un verde metálico que resaltaba con su cabello anaranjado.

-¿Está bien ahora?

-Tienes buen gusto para los colores -le dijo Ginny poniéndose de pie y dando una vuelta como una bailarina.

-Vas a deslumbrar a Dean -comentó la castaña, volviendo al espejo. Vio como el reflejo de Ginny fruncía la nariz- Claro que Harry también va a verte.

-¿Qué tratas de insinuar?

-Vamos, a mi no vas a mentirme -contestó Hermione y se volvió hacia ella. Ginny la miró indignada.

 

-¡Mentirte! ¡Si fuiste tú quien me sugirió salir con otras personas!

-No digo que esté mal-repuso Hermione- al menos no tienes que soportar ver a Harry enredado con alguna chica estúpida

-
Como Lavender -Ginny miró atenta a Harmione, que había cerrado los ojos irritada.

-Exacto.

Abajo, Ron estaba sentado en la sala común, jugando ajedrez mágico con Seamus. Su compañero de cuarto estuvo a punto de hacerle mate pero el pelirrojo vio justo a tiempo al sospechoso alfil blanco. Estaba distraído por que, cada diez segundos, miraba por encima de su hombro para asegurarse de que Lavender no lo había encontrado aún. Además, cada minuto miraba hacia las escaleras, esperando ver a Hermione bajando por allí, preciosa como sólo ella.

-¡Jaque mate! -gritó Ron entusiasmado, derribando al indefenso rey con su oportuno peón. Seamus miró con el entrecejo fruncido el tablero y Ron aprovechó para mirar hacia los dormitorios, haciendo como si se estirara. Entonces apareció ella. Vio bajar primero sus piernas delgadas para luego observar como los pliegues de seda azul revoloteaban alrededor de sus muslos. La observó con la boca abierta hasta que fue visible su rostro, porque entonces desvió la mirada, sacando cualquier asomo de codicia insana de sus ojos azules. Seamus soltó un silbido.

-¡Hermione! ¿Por qué demonios te pones eso? ¿No ves que te verías grandiosa sin el vestido?

Ron miró escandalizado a su amigo irlandés, aunque de hecho él estaba pensando exactamente lo mismo.

-Irás al baile de Slughorn, supongo -continuó hablando Seamus, ofreciéndole un asiento junto a él. Hermione asintió, sin dignarse aún a mirar al pelirrojo, que estaba frente a ella- Sé que es estúpido preguntar, pero ¿Ya tienes pareja?

Ron se impresionó por la maestría con la que Seamus mezclaba los matices y las palabras. Estaba frente a un maldito experto en el ligue
debería pedirle algunso concejos, lo único que había podido hacer Ron desde que la viera bajar era balbucear y comérsela con los ojos.

-Sí, ya tnego.

Fue entonces cuando Hermione miró por fin a Ron y sus ojos se conectaron con fiereza. El pelirrojo sintió como algo se encendía en su interior, muy diferente al instinto de depravado que latía en su
cabeza, y estuvo casi seguro de que Hermione diría "Iré con Ron", hasta que llegó el estúpido de McLaggen.

-¡Hola, preciosa! ¿Nos vamos?

Hermione se levantó como impulsada por un resorte, siempre con la mirada clavada en Ron, y asintió con la cabeza.

Salió con McLaggen al fin y Ron soltó un resoplido y volvió a desparramarse en el sillón. Vio como Seamus ponía cara de desilusión, pero supuso que su expresión no debía de ser nada comparada con la suya propia.

Estúpida Hermione con su estúpido vestido sugestivo y estorboso.

Ron resopló malhumorado. Sus padres bailaban alegremente una horrible canción estúpida, y Harry hablaba con Lupin sobre algo que al pelirrojo le importaba muy poco. Bill y Fleur se susurraban cosas entre risitas mientras Ginny los observaba con las cejas alzadas y cara de hastío. Ron separó sus ojos de la pareja, asqueado y deprimido, y se concentró en mirar los rayones que había en la mesa de madera.

 

Pensaba en Hermione mientras rascaba con la uña las astillas sueltas. Pensaba en ella y en que estaría haciendo ahora, donde estaría ahora, con quién. No podría evitarlo. Trató de concentrarse en Lavender, en su cabello rubio, en sus ojos
en sus ojos castaños, en su cabello rizado, en su sincera sonrisa, en sus labios ¡en sus labios! ¡los de Hermione! ¡MALDITA SEA!

-¡Maldita sea! -musitó malhumorado dando un golpe en la mesa. Se jaló el cabello con las manos, tratando de sacarse de la cabeza a su amiga. La extrañaba tanto. Necesitaba verla
necesitaba volver a dirigirle la palabra. ¡Al diablo con Lavender! Que se ahogara en el lago si quería

-¡Oh, Ronnie
te ves tan sexy cuando maldices!

Ron dio un respingo y tragó saliva con las mejillas encendidas. Esa era la voz de Hermione
¿pero qué? Oh, claro

-¡Jódete George! -chilló enfurecido, mientras Fred y George estallaban en carcajadas.

-Yo no soy George, amor mío -dijo su hermano entre risitas
con la voz de Hermione. Ron le lanzó una manzana del frutero sobre la mesa.

-Calma, hermanito, estamos probando nuestro nuevo producto para Sortilegios Weasley.

Fred le mostró una caja repleta de lo que parecían ser pastillas de menta. Ron frunció el entrecejo.

-Se llaman pastillas de voz -explicó George recuperando poco a poco su tono normal- comes una y puedes imitar la voz de quien quieras, pero tienes que recordar perfectamente como habla esa persona

-Si no, no funciona -completó Fred sonriendo de oreja a oreja. Si no hubiera estado tan molesto, Ron se habría mostrado interesado en aquellos dulces, pero en lugar de eso empujó violentamente la caja y las pastillas rodaron por el suelo como canicas.

-¡Eh, ten más cuidado o te costará más que unos cuantos galeones! -lo amenazó George, molesto. Ron, furioso aún, se puso de pie y les mostró el dedo medio.

-¡Métetelo por donde te quepa!

Ron puso cara de susto. Su propia voz había salido de la garganta de Fred, quién los miraba victorioso. Enseguida después se escuchó el grito de su madre.

-¿QUÉ HAZ DICHO, RONALD WEASLEY?

Ron subió de dos en dos las escaleras hacia su dormitorio y se encerró en él. No estaba de humor como para soportar una regañiza, y mucho menos para complacer a los gemelos. Pero qué susto le habían metido. ¿Por qué demonios habían tenido que imitar la voz de Hermione? Ya tenía suficiente con verla entrar y salir sugestivamente de sus pensamientos. Se tiró en la cama y apagó la luz. No tenía sueño, pero tampoco quería bajar a escuchar "Hechizo de amor". Pensó una vez más en su amiga antes de dormir, justo al mismo tiempo en que Hermione suspiraba por él, muchos kilómetros al sur, en el dormitorio de la casa de sus padres.


Pero mira! ¡Malfoy no está en el mapa, estoy seguro! ¿Me escuchas Ron? ¿Ron
?

Harry miró por encima del mapa del merodeador a su amigo pelirrojo que estaba tumbado en la cama con una caja de calderos de chocolate sobre el pecho.

 

-¡Ron! ¿Estás bien?

-¿Qué
? Ah
sí.

Harry se enderezó y dejó definitivamente el mapa del merodeador sobre su cama. Ron había logrado captar su atención. ¿Qué le sucedía? Tenía los ojos brillantes y el semblante pálido con un extraño rubor en los pómulos.

-En realidad
no estoy bien -dijo finalmente Ron aún mirando el dosel de su cama.

-Me doy cuenta -aclaró el otro y, como Ron no dijo nada, agregó- ¿Qué es lo que te pasa?

-Es que
es que no dejo de pensar en ella

-Ah

Eso fue lo único que se le ocurrió decir a Harry. De pronto se arrepentía de haber preguntado cualquier cosa sobre el estado mental de su amigo.

-Es que
creo que ni siquiera sabe que existo.

-¿Cómo? ¿No te la pasas besándola todo el tiempo?

-¿Besándola? ¿De quién hablas?

-¿De quién hablas tú?

-De
Romilda

Harry observó asustado como el semblante de su amigo se iluminaba de pronto, y sus ojos azules se abrían de forma exagerada al tiempo que sus pupilas se dilataban. Joder ¿Qué rayos le pasaba?

-Es que ya no sé lo que siento por Dean
es tan confuso.

-Yo te dije que pasaría -le contestó Hermione a su pelirroja amiga, mientras Ginny le aplicaba una poción desenredante en el cabello.

Ginny iba a contestar algo mordaz pero entonces alguien aporreó la puerta del dormitorio.

-¿Quién rayos es? -preguntó la castaña con el ceño fruncido, y Ginny fue hasta la puerta.

-¿Qué rayos hacen aquí? -chilló sorprendida la pelirroja, y Hermione vio a Fred y George asomados en el umbral de la puerta. Saludaron a la castaña con un gesto rápido y distraído y jalaron a su hermana afuera de los dormitorios.

Hermione podía ver desde la rendija que formaba la puerta entrecerrada el perfil de su amiga, que de pronto se volvió pálido y asustado.

-¿Está todo bien? -pregunto la castaña preocupada. Ginny negó con la cabeza. Tenía los ojos húmedos.

-
No sé, solo comenzó a convulsionarse
fue una suerte que hubiera un bezoar allí, o no estaría

Todos en la enfermería voltearon a ver a Ron por unos segundos y volvieron a enzarzarse en la plática acerca del licor envenenado. Sin embargo, Hermione apneas escuchaba lo que decían. Sostenía la mano de Ron entre las suyas y observaba con los ojos aturdidos y llorosos el rostro de su amigo. No entendía nada alrededor. En su cabeza, sólo se repetían la palabras "SIGUE VIVO, SIGUE VIVO, SIGUE VIVO"

El sol brillaba con esplendor cuando los alumnos comenzaron a salir del castillo. Por primera vez en mucho tiempo, ningún alumnos hablaba en absoluto y los murmullos se esparcieron como niebla por ese espléndido día verano. Y a pesar de que se respiraba una atmósfera de unión extraña, había tres alumnos que parecían estar aparte del resto, como si un muro invisible los separara.

Uno de ellos era Harry Potter, que trataba de mantener su mente alejada de los sucesos que habían acontecido la noche anterior. Miró temeroso al lugar donde estaba un enorme ataúd de mármol y tragó saliva. Fe a sentarse cerca de allí. Ron y Hermione lo siguieron.

Él estaba pálido y confundido. No se tragaba aún la muerte del director, y estaba casi seguro de que Dumbledore se levantaría de entre los muertos en cualquier momento. Sin embargo una parte de él sabía que esta vez el hombre había perdido. Esa parte que hablaba con la experimentada voz de Hermione. Ron se volvió a mirar a su amiga y ella le sonrió llorosa. La abrazó con fuerza y la sintió deshacerse en sollozos sobre su hombro.

 

Qué mal momento para enamorarse de esa forma- pensó Hermione aferrada al pelirrojo. Su corazón latía con fuerza, pero eso, junto con las lágrimas que se le resbalaban por las mejillas, habían perdido importancia. Ahora no solo corría peligro de perder la atención de Ron, si no de morir, y de ver morir a la gente que amaba. Y claro, también estaba el hecho de que el peso del futuro de toda la comunidad mágica se repartía entre los hombros de ella, de Harry y de Ron.

Y apenas tenían diecisiete años.

Diecisiete años- pensó Ron, abatido. Se preguntó cuánto tiempo más vivirían. Y quién moriría primero. Observó por encima de la melena de Hermione a Harry, que seguía pálido y ojeroso. Sintió la respiración de su amiga chocar con su cuello y se prometió que moriría antes de dejar que le pasara algo.

El fuego terminó de consumir el cadáver del anciano director y los alumnos marcharon lentamente hacia ó de consumir el cadáver del anciano director y los alumnos marcharon lentamente hacia las rejas negras del castillo. Ron fijó la vista en Harry, que caminaba acompañado por el ministro de magia.

-Mira eso, Hermione.

La aludida se separó de él con el ceño fruncido y dirigió sus ojos hacia donde Ron le señalaba. Alzó las cejas y se cruzó de brazos.

-¿Crees que esté en problemas?

-No lo sé pero será mejor que lo averi

Pero la mirada de Ron había saltado hacia un objetivo diferente: junto con varios servidores del ministerio, se encontraba Percy caminando sosteniendo un pergamino en la mano y acomodándose los lentes con la otra. Se dirigió hacia él.

-Ron
espera
-musitó Hermione ligeramente preocupada, pero Ron ya le había adelantado unos diez metros, caminando con zancadas largas y los puños apretados.

-Hey, hermano -gritó el pelirrojo cuando aún cinco metros lo separaban de Percy. Hermione los alcanzó y miró a su alrededor, otras cabezas pelirrojas se habían girado hacia ellos- ¿Con quién está tu lealtad ahora?

-Con el ministerio, por supuesto. Y te recomendaría que siguieras mis pasos -tras decir eso, Percy tomó a su hermano por el hombro con gesto paternal- Ron
yo esperaba mucho más de ti
no dejes que los otros de pudran

-¡No me toques! ¡Eres un traidor!

-Los traidores son ustedes -dijo Percy con frialdad, y Hermione apenas alcanzó a asirse del brazo de Ron para que este no le rompiera la nariz con un puñetazo. Lo arrastró con dificultad lejos de su hermano.

-¿Qué te sucede? -le reclamó la castaña a su amigo con los brazos cruzados.

-Ese bastardo

-Sí, pero ahora debemos preocuparnos de otro bastardo -y dicho esto, Hermione señaló por encima de su hombro al ministro de magia, que discutía con Harry. Ron se tranquilizó un poco y ella aprovechó para alejarlo lo más posible de su hermano mayor. Vio como Fred y George salían de entre la multitud y se dirigían a encarar a Percy. Hermione soltó un pequeño resoplido y sus ojos se fijaron en Lavender, que estaba abrazada a Seamos y que saludó moviendo los dedos con coquetería a Ron. Harmione frunció el entrecejo y se pasó el brazo del pelirrojo por los hombros mientras ella lo abrazaba por la cintura.

Ron observó sorprendido el gesto de su amiga, y cuando Hermione lo volteó a ver algo arisca, él le sonrió satisfecho. Al final de cuentas, se dijo, es bueno ser el rey.

se acabo!!! supongo ke fue mas corto de lo que pensé

muchas gracias por leer y por seguir esta historia!

espero leerte pronto

¡Es bueno ser el rey! - Fanfics de Harry Potter

¡Es bueno ser el rey! - Fanfics de Harry Potter

El sol, que entraba por la ventana con inusitada claridad, hizo que ella abriera los ojos con ligereza. ¡Vaya que era una linda mañana! Pensó, estirando los

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2023-02-27

 

¡Es bueno ser el rey! - Fanfics de Harry Potter
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