Es posible escapar de ti mismo? - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Se asomó a la ventana. Era verano. No había sido un verano especialmente caluroso, más bien había sido tibio. Por las tardes se podía pasear debajo de los pinos i oír a los pollitos que anidaban en los mismos.
En esos momentos siempre se sentía privilegiada. Vivía en el ático de un lujoso apartamento. Trabajaba a media jornada i tenía las tardes libres. Y estaba prometida con un hombre de gran influencia, tanto política como social, así que llevaba una vida cómoda. Que más se podía pedir?
Pero Hermione sabia que en el fondo de su alma, no era feliz.
Había seguido caminando mientras pensaba y sin saberlo, había llegado a un acantilado. Desde allí se notaba el viento, llevaba un ligero aroma a tierra i yerba. Le encantaba sentir el viento... le hacía sentir que podía volar. Pero era cierto, en otro tiempo, en otra vida, había podido hacer magia, había volado! También había querido, y se había sentido querida. Pero eso era antes. Ahora ya no. Ahora era "otra persona.".
No es que no fuera feliz con su prometido. Sebastian era muy bueno con ella, eran amigos des de pequeños, aunque se habían separado cuando ella se fue a Hogwarts y él a estudiar empresariales. Se habían vuelto haber hacia ya un año, cuando ella acabó los estudios. Meses después Sebastian le pidió la mano en matrimonio. Ella al principio quiso negarse, pero odiaba estar sola. Ahora que había perdido a sus padres con aquello... Notó que una lágrima traicionera le caía por la mejilla. "No llores" se decía continuamente. Era verdad, pero había perdido tanto en aquella noche... Ahora solo tenia a Sebastian, y le estaba agradecida. Por eso se iba a casar con él, era triste pero era la verdad. Solo se casaba con Sebastian por agradecimiento.... Pero es que odiaba tanto estar sola!!
Miró el cielo, algunos pajarillos corrían para llegar asta sus nidos, la noche ya amenazaba con caer. Mientras paseaba le pareció sentirse perseguida. "Tonterías" pensó, estaban en la parte alta y había un guardia que solo dejaba entrar a la gente que vivía en las lujosas instalaciones. "Serán imaginaciones mías". Pero aunque se decía estas palabras tranquilizadoras, decidió aumentar el ritmo de sus pasos. pam... pam . .. pam.... pam.. pam.. pam. pam. pam pam pampampampam. Acabó corriendo hacia su piso. Una vez llegó se sintió segura, pero aún así se metió la mano en el bolsillo buscando algo que tiempo atrás había estado allí. Era un acto reflejo. Buscaba ... Su varita. Ahora ya no. El bolsillo estaba completamente vacío, y la sensación de inseguridad aumentó.
Se regañó por ser tan tonta. Ella misma se había prometido no volver a pensar en aquello que tanto la hacía sufrir...
Sacó las llaves del ático i abrió. Todo estaba oscuro como siempre. Le dio a la luz y aparecieron sus muebles, sus paredes color caoba, su piso.
Había elegido un ático, no por el lujo, como había pensado Sebastian, sino por la mayor sensación de libertad. Así le parecía sentir que si se asomaba al balcón sería capaz de volar. Incluso si cerraba los ojos le parecía ver la copa de los pinos y a la lejanía la luna. Pero cuando abría los ojos se encontraba en el mismo lugar, y nada había cambiado.
Fue a preparar la cena, Sebastián nunca comía ni cenaba en casa, dado su alto puesto en la empresa, así que otra vez estaba sola.
Se fue a su habitación. Si, su habitación, porque aun no se sentía con fuerzas de dormir con Sebastian. El se lo tomó como una muestra de puritanismo o de un aspecto religioso, así que no le reprochó nada...
Se puso su pijama i se fue al salón a ver la tele. No tenía hambre, ahora casi nunca cenaba, ni comía... Y se estaba quedando realmente flaca. Sebastian insistía en llevarla a un médico pero ella siempre se escabullía. Simplemente no le gustaba comer sola... Siempre lo había echo en el gran comedor, o con sus padres... Esta vez no lo pudo evitar. Empezaron a caer lagrimones por las blancas mejillas de Hermione. "Mis padres".... "Hogwarts"... "Volar ".... "Magia"... Era lo único que se entendía entre los sollozos. Pero el cansancio le pudo más que la tristeza y se durmió en el elegantísimo sofá de piel.


Al día siguiente se despertó en el mismo sofá. Alguien la había tapado con una manta... "Habrá sido Sebastian" y también encontró el desayuno hecho y un jarrón lleno de... Margaritas? No podían ser. Si si eran margaritas. Las margaritas del bosque de al lado de casa. Como podía haber sabido Sebastina que sus flores preferidas eran las margaritas? Siempre le regalaba rosas. Y el desayuno? Sebastián nuca tenía tiempo de hacer eso. Siempre llamaba al servicio de habitaciones.
Todo esto le daba mala espina. Pero... Mierda!! eran las 9 de la mañana!!! Iba a llegar tarde al trabajo!!!
Se vistió a toda prisa, mientras se comía una de las torradas con miel que habían en la mesa y se hacía una cola. En prácticamente 8 minutos llegó al aparcamiento vestida y se subió en su coche. Era un Seat descapotable, regalo de Sebastian claro...
En un cuarto de hora, ya había llegado a la escuela. Había llegado bien, las clases empezaban a las 9:30.
Hermione trabajaba en un colegio publico, cerca del piso, donde daba primaria. Exactamente daba clases de lengua Castellana, y le encantaba recibir redacciones de sus alumnos que hablaban de mundos mágicos i brujas. "Si ellos supieran....". Así que Hermione, en vez de enseñarles a vivir la vida, tal y como se les imponía, le gustaba intentar que los niños creyeran en lo que quisieran, y pensaran que todo era posible. En el trabajo era el único momento en el que no sentía a la soledad tan de cerca. Sus niños, le hacían sentirse contenta, y al menos, creerían todo lo que ella les dijera.


Una vez acabaron las clases, se dirigió a su piso otra vez. Los días eran siempre igual. Despertarse en el sofá, ir a trabajar, volver a casa, pasear por el bosque, llegar a casa, cenar, llorar, dormirse...
Siempre acababa pensando lo mismo: "Tenía suerte de estar viva, tenía que agradecer todo lo que le daba Sebastián".
Así que siguiendo su perfecta rutina llegó a casa. Comió un poco de ensalada, y se dirigió hacia su paseo por el bosque.
Pero lo que Hermione no sabía era que su rutina iba a romperse de un momento a otro.
Esta vez decidió dirigirse directamente al acantilado. Sintió que el viento la llamaba. Siempre le pasaba, podía evitar hacer magia, pero no podía evitar sentirla.
Pero cuando Hermione se encontraba con los ojos cerrados, sintiendo que volaba, lo notó. Fue como un flaix. Alguien la estaba observando!! Estaba convencida de ello. Había notado la respiración de alguien cerca. Pero allí no había nadie, solo ella, los pájaros i el viento. Aunque Hermione sabia por experiencia que las cosas no eran lo que parecían.
Salió corriendo hacia su piso, asustada como nunca, y una vez allí se le ocurrió llamar a Sebastian:
-piiiii click. Hola?
- Hola Sebstian soy yo.
- Hola cariño. Por que me llamas al trabajo. Sabes que estoy muy ocupado...
- Hmm si ya lo se... Solo era para... para.... Para darte las gracias por las flores!-
- Como? Que flores? Ya te llegaron las rosas?-
- Rosas? no eran Margaritas?
- No, no, nada de eso. Margaritas? Para que? son flores de pobres. Tu te mereces Rosas-
- Hmm si claro,... bueno te dejo ya no te molesto más.
- Vale cariño adios-
- Adiós-
Justo en ese momento sonó el timbre de la casa:
- Hola, vengo de la floristería, es usted Hermione Granger?
- Si yo misma.
- Muy bien, firme aquí. Gracias.

Era un ramo de flores. Rosas. Eran las rosas de las que había hablado Sebastian. Venían con una tarjetita. Hermione la leyó...:
"Cariño, toma estas flores. Es mi forma de disculpa por no haber dormido en casa esta noche. Estaba muy ocupado en la oficina. Te Quiero"

Como? Que no había dormido en casa? entonces la manta y las flores? No, no, no, esto no pintaba nada bien....
De pronto se dio cuenta de que en el ramo de margaritas también había una nota. Decidió leerla:
Cap. 2: Cuestión de... MAGiA?


"Hermione. Has sido invitada a la fiesta de antiguos alumnos, que se celebrará en Hogwarts mañana a las 9h. Será una estada de 5 días. El tren sale a esa hora en el andén 9 i 3/4. ia sabes donde. Allí te espero. No faltes."

Hermione se sintió desvanecer... Había intentado mantenerse al margen de cualquiera cosa relacionada con la magia, y ahora de la nada, le surgía una invitación para ir a "Hogwarts, escuela de magia y hechizería." Esa palabra le daba vueeltas y vueeltas en la cabeza. Magia.
Releyó la carta. No había nombre de nadie. Era cierto que alguien la había estado siguiendo en sus paseos, y que esa persona... había estado en su casa... Hermione volvió a sentirse mareada... era imposible.. Vivía en un ático, con cámara vigilada y guardia de seguridad... era cosa de... Magia.
Se acercó a la puerta, y cerró con llave. Se puso el pijama y se hizo la cena. ya sabía que Sebastian no vendría esta noche a dormir así que se preparó unas palomitas y se quedó dormida frente a la tele, como tantas otras noches.
A la mañana siguiente, se puso un traje de falda corta y chaqueta, ocres, que resaltaban el color de su pelo y de sus ojos. Estaba especialmente guapa. Se miró por última vez en el espejo de la entrada, dio el visto bueno y se dirigió a el párking donde le esperaba su flamante coche.
Eran las 8:45, llegaría en punto, como recompensa de la tardanza de ayer. Pero cuando intentó poner en marcha su coche... No arrancaba. Era increíble, su coche nunca le había fallado... Ahora tendría que coger el tren y llegaría tarde otra vez... y la estación más cercana era la de... King Cross... Mierda!! tanta mala suerte no era posible.
Se puso a correr. La estación estaba a dos manzanas, pero llevaba tacones y no podía correr mucho. Por fin llegó.
Hacía años que no se acercaba a esa estación. No había tenido la necesidad, ni tampoco quería. Se quedó mirando el viejo letrero de la estación. Años atrás había hecho este mismo ritual varias veces. Antes... cuando aún era una niña... cuando aún creía en el poder de la magia.
Borró esas ideas de su mente, cuando alguien la empujó con su maleta. Estaba estorbando.
Miró en la guía el anden que le llevaba a su escuela, y cuando lo vio quedo estupefacta. Anden 9... "Hermione relajate, son simples coincidencias", pensó mientras se dirigía al temido andén.
Una vez allí, todo fue rápido: El andén estaba abarrotado, y se tubo que esperar en uno de los pilares de tochos. Una vez allí, cuando el tren había llegado, toda una aglomeración de gente empezó a empujarla. Cerró los ojos, porque le habían dado en las costillas, pero cuando los abrió, no se lo pudo creer. Se encontraba en el anden 9 y 3/4. Alguien la había empujado, y había traspasado el muro de ladrillos.
Justo cuando Hermione se decidía a marcharse un guarda del anden la llevó al interior del tren. Ella no cesó de quejarse, pero el guardia hizo caso omiso.
i allí se encontraba ella ahora... Sola, en uno de los compartimientos del Espresso de Hogwarts, en dirección a la escuela de magia. Como podía pasar algo así? Ella no quería ir!! todo esto eran casualidades, seguro... No podía ser que todo se conjurara en contra de ella.
Pero allí estaba. Cerró la puerta con llave, esperado que a nadie se le ocurriera entrar y descubrir que la desgraciada Sangre sucia se encontraba allí.
"Sangre Sucia", hacía tiempo que no recordaba ese nombre, y eso mismo la llevó a ponerse roja como la grana. Había cierta posibilidad de encontrarse con el señorito Malfoy, aunque también con Ron o con Harry.
Como les extrañaba. Llevaba años sin hablar con ellos... Ella había decidido abandonar esa vida, pero parecía que la vida no decidía abandonarla.
Así que se resignó. Se dispuso a esperar a llegar a Hogwarts. Allí hablaría personalmente con Dumbledore y le pediría que le dejase volver a casa.
Con esos pensamientos, Hermione se durmió. Ya era de noche cuando despertó. Habían llegado a Hogwarts. Su colegio, su adorado colegio. El sitio donde siempre había permanecido, donde había crecido... El sitio que se había obligado a abandonar.
No sabía cuanto tiempo había estado allí pasmada, mirando su adorada segunda casa, cuando algo o alguien se le tiró encima.
Era un perro baboso que se le había tirado en cima en cuanto la había visto. Y su dueño reía alegremente. Hagrid, había tardado en reconocer al viejo perro, pero a Hagrid no.
Su barba era un poco más blanca, Y su mirada un poco más oscura pero seguía siendo igual de picarona. Sin saber porqué Hermione empezó a llorar. Hagrid la tomó en brazos Y Hermone lloró más fuerte.
Ahora lo entendía. Había vuelto... había vuelto a casa.
Hagrid se llevó a Hermione a su cabaña, y allí le preparó un café con unas pastas. Hermione agradeció aquello, así no tendría que sentirse tan sola mientras esperaba a que apareciera Dumbledore.
Hermione vió que Hagrid preparaba un par de tazas más:
- Esperas visita Hagrid?-
- Claro, Y seguro que sabes a quien... Ron y Harry -
Hermione se puso lívida. Quería escapar. No!! no quería verles... o sino tendría que disculparse con ellos por todo lo ocurrido años atrás... y Hermione no tenía el coraje suficiente como para hacerlo.
Corriendo se despidió de Hagrid y se dirigió a la puerta como una exhalación. Pero fue más lenta al abrir la puerta y cayó encima de alguien.
Habría reconocido ese pelo en cualquier parte del mundo. Un pelo rojizo como el fuego y deslumbrante también. Y más abajo otro pelo, más oscuro. Situado encima de una cicatriz.
Hermione entró en estado de xoc, y tremendos lagrimones empezaron resbalase por la cara. El primero en hablar fue Harry:
- Ei!! Hermione, para de llorar y sal de encima de Ron, este trio me esta destrozando los riñones!!!
Y Hermione empezó a reír y a llorar simultaniamente. Sus dos antiguos amigos empezaron a a abrazarla y a levantarla en volandas.
- Dios Hermione mira como me has puesto !!.- dijo Ron en tono de regañina, enseñando las manchas que había en su camisa.
- Hermi, para de llorar ya, estamos aquí, contigo..- Fue el consuelo de Harri.
- yo... yo.. de verdad.. yo .. lo siento... es que ..yo..- Fue diciendo Hermione a trompicones, con la cabeza gacha y las lágrimas cayendo.
- Ya Hermione, te perdonamos hace tiempo.- Dijo Ron, acaricandole la cabeza.
- Si? de-de verdad?- Farfulló Hermione.
- Ajá, aproximadamente 2 segundos después de que desaparecieras.- Dijo Harri con humor.
Hermione se sentía feliz. Por ahora, no quería pensar en nada más.Cap 3: Return to Hogwarts


Aunque no quisiera pensar en nada más, ahora estaba en Hogwarts y al día siguiente tendría que ir a hablar con Dumbledore, para poder volver a casa.
Estarían preocupados... Pero quién? Prácticamente nadie... su prometido estaría tan ocupado trabajando que no se daría cuenta de su ausencia. Pero bueno, hoy era viernes, por faltar un día a la escuela no pasaba nada.

Hermione pasó la noche en la cabaña de Hagrid, junto con sus reencontrados amigos. Estuvieron hablando de su presente, de que hacían ahora: Harry era una Auror de mucho prestigio, casado con una bellíssima muchacha a la que salvó, y sin hijos por ahora.
Ron era jugador de quidditch, libre y sin compromiso. Había cogido unos días de vacaciones para poder asistir a la reunión.
Hermione les explicó su futuro matrimonio, su trabajo, y omitió lo sola que se sentía, no quería preocupar a sus compañeros.

Ninguno de los tres parecía estar enterado de lo que tendría preparado Dumbledore, aunque a Hermione no le importaba, y dejó claro que en cuanto hablara con el se iría otra vez.
Harry y Ron entristecieron, no querían volver a perder a Hermione, pero Hagrid en cambió rió.
- Que encuentras tan gracioso, eh Hagrid? - Preguntó Ron con mala cara.
- De que la señorita Hermione parece no recordar Hogwarts. - Miró a Hermione.- No puedes salir de aquí. Solo se puede entrar y salir dos veces al año: principio de curso y vacaciones de navidad. Así que no te creas que va a ser tan fácil.-

Entonces Hermione se quedó helada. Tenía razón. Era imposible entrar o salir de Hogwarts sin un permiso super especial, pero confiaba que Dumbledore, sabiendo sus razones, la dejaría ir.
- Si insistes... - Dijo Hagrid animado. Entonces Harry habló.
- Eh, Hagrid, tu escondes algo verdad? Hay algo que debamos saber? - Dijo.
- Hmmm no nada.... salvo que...- empezó a decir.
- Salvo qué? - Replicó Ron intrigado.
- Salvo que se os va a a enfriar el café. - Replicó Hagrid satisfecho. Ninguno de sus amiguitos podía saber lo que el ingenioso Dumbledore tramaba.
- Vaya gracias Hagrid... Igualmente pronto me voy de aquí, me da igual lo que Dumbledore haya preparado.- Dijo Hermione con orgullo mientras daba un sorbo a su café.
De repente los ojos empezaron cerrarse le. Lo último que vio fue a Hagrid riendo. Maldición, le había puesto algo al café y ahora que?

Cuando despertó, un olor familiar la invadió. Era un olor a roca mojada, a humedad, a cortinas de piel. Cuando abrió los ojos vio unas enormes cortinas granates delante de ella. No... Griffindor.... Estaba en la torre de Griffindor... en su habitación, su cama... Volvió a notar esas frías lágrimas caer por sus mejillas. Nunca había llorado tanto como en esos 3 años.
Decidió vestirse, aunque antes quería llamar a casa, pero no encontró su bolso. En cambio encontró el uniforme de Griffindor. Era de su talla. Esto le estaba dejando un mal sabor de boca, demasiados recuerdos.

Miró la ropa arrugada con la que había dormido. Bah, pensó, si hay que ponérselo... Corriendo se lo puso y fue corriendo hacia el despacho de Dumbledore. Llegó justo cuando el estaba a punto de entrar, así que no le hizo falta saber la contraseña. Dumbledore estaba igual que siempre: las mismas arrugas, sin ningún pelo de menos, ni ninguna cana de más. Con el mismo brillo travieso en los ojos.
Llevaba una rana de chocolate en la mano, seguramente había acabado de desayunar. Entonces Hermione se dio cuenta de que no había cenado ni desayunado, pero Hermione no dijo nada.

- Que tal dormiste pequeña? - Dijo Dumbledore con sorna.
Hermione se quedó pálida. Fue él!! Él le encargó a Hagrid dormir la!
- Muy bien, gracias. Y me puedes decir, ya que estas tan enterado de las cosas, que diablos se hizo con mi bolso?- Preguntó ella ofendida.
- Lo tengo yo, esta bien guardado, descuida, pero aquí solo te va a estorbar.- Y Dumbledore le ofreció la rana de chocolate.
- No tengo hambre. - Replicó ella.- Y para que me va a estorbar si pienso volver a casa?
- Venga Hermione, se que no cenaste ni has desayunado, así que come un poco de chocolate o acabarás enferma.- y ella aceptó la rana.
- Enferma? enferma voy a acabar si sigo aquí! Por favor Dumbledore deja me volver a casa.- Dijo suplicante.
- No pienso hacer eso.- Contestó Dumbledore con altivez.
- Por qué? Fui estudiante modelo, y no puedo estar aquí más tiempo. Tengo mi vida, mi trabajo y no quiero permanecer aquí ni un minuto más!.
- No es verdad. Nada de eso te preocupa verdaderamente. Tu solo quieres huir de aquí como hiciste en años anteriores. Quieres volver a estar sola para llorar por las noches. Hermione, te he estado vigilando estos 3 años, y no eres feliz. No quise molestarte, pero te he vigilado de cerca. Y solo quieres huir de aquí por cobardía, así que mi respuesta es NO.- Y Dumbledore dio por acabada la conversación.
- Así que eras tu el que me persiguió estos días?.
- No, se encargó otra persona, alguien muy especializado en vigilarte. Pronto tendrás el gusto de conocerle.- Dijo Dumbledore, mientras se bebía el café.
- No quiero conocerlo! No quiero ver a nadie! solo quiero irme de aquí!.- Dijo Hermione sollozando.
- Ya mi pequeña, ya...Pero has de superarlo, lo entiendes? -Hermione negó con a cabeza - Bah, no seas tan cabezota. Justo queda una semana para que salga el próximo tren en motivo de las vacaciones de navidad. Puedes tomar ese tren y esto solo serán unas pequeñas vacaciones, que te apetece?-
- Me prometes que me dejaras irme entonces?- Preguntó desconfiada.
- Ajá, pero estoy convencido de que no lo harás.- Dijo Dumbledore con escepticismo.
- Te aseguro que si. Y mi trabajo, mi casa, mi..-
- Todo arreglado, dejé una nota en tu casa y otra en tu trabajo. Se creen que has tenido que ir a ver a un familiar muy lejano que esta enfermo, así que te han dado una semana libre.- Cortó Dumbledore.
- Oh, bien...- Hermione estaba confusa. Una semana en Hogwarts, su querido colegio, sus amigos...
- Y ahora Hermione, dirige te al comedor, hay una reunión en la que eres muy importante...- Contestó Dumbledore.
Cap. 4: Aquí estarás segura?

Hermione se dirigió hacia el gran comedor. Prácticamente llegó como un autómata ya que no recordaba cuando había salido del despacho de Dumbledore.

Una vez allí, sufrió lo más parecido a un Shock. Todo le recordaba lo que con tanto ahínco había intentado olvidar: las mesas, el olor a madera, el cielo estrellado, las risas, los murmullos... Solo que esa vez sus integrantes no eran adolescentes de 16 años, sino adultos.

Dumbledore los había recibido a todos como años atrás, cuando su máxima aspiración era aprobar los exámenes de la semana. Ahora todos eran adultos, y Hermione pudo distinguir muchas caras conocidas. Sin embargo, había una cara que echaba en falta. La cara que tantos problemas le había dado, no se había presentado. "Que suerte, uno que se escapa. Al menos no tendré que verle." fue lo único que pudo pensar.

Giró la cara en dirección a la mesa de Griffindor y vio que Harry y Ron le guardaba el sitio de siempre. Una vez sentada saludó a todos los presente, que parecieron haber olvidado los trágicos sucesos de años anteriores. Pero Hermione no olvidaba.

Lo que si pudo distinguir fue un brillo de diversión en los ojos de sus dos amigos. Algo le olia mal, estaban planeando algo y era algo contra ella.

Minutos después apareció Dumbledore y empezó a explicar con detenimiento, lo que harían durante ese mes:

"Hola queridos alumnos. Espero que el viaje les haya ido bien. Ya están todos acomodados en sus respectivas habitaciones. Todo se ha conservado igual que en años anteriores.
Lo que me propongo es algo muy divertido: Van a volver a ser estudiantes de acá. Durante este mes van a recibir clases igual que hace años, pero esta vez, serán de perfeccionamiento. Habrá un torneo de escuelas, pero muy corto, un partido de quiditch cada semana, y una fiesta para finalizar.
Espero que les guste mi proposición, creo que a todos nos conviene regresar al pasado por un tiempo y preocuparse de cosas sencillas como aprobar, en vez de como pagar la hipoteca."

A Hermione le pareció que esta última frase iba dirigida a ella, pero no dijo nada. La idea de Dumbledore era muy buena, realmente hubiera disfrutado de un mes en Hogwarts, pero solo pasaría una semana, según Dumbledore.

Entonces un "repelús" le recorrió la espalda, desde el cuello hasta el cocxis. Ahora que lo recordaba... Clases de perfeccionamiento? pero si ella.... ella.... ella no tenía titulo! Aprobó los exámenes con sobresaliente, pero al escapar de esa manera, no puedo recoger el título... legalmente, aún no había acabado de estudiar. Entonces? que iba a pasar con ella?

"Pero antes de que empecéis a comer, necesito hacer algo muy importante" - Al parecer Dumbledore había seguido hablando- "Estoy hablando de la señorita Hermione Granger, a la que voy a hacer entrega de su titulo de Bruja, ya que por circunstancias que no vienen al caso, aún no lo ha recibido. Hermione, por favor, hacercate."

Entonces Hermione lo vio claro: Por eso Dumbledore quería que ella asistiera. Que había de malo en acercarse y recoger el título que había merecido? Se levantó y se dirigió hacia la mesa de los profesores. Hagrid sonrió y Hermione maldició. "Bueno allá vamos" Y Dumbledore le entregó el título después de un pequeño comentario.

Pero en cuanto Hermione tubo el diploma en sus manos, empezó a temblar. Ese título le garantizaba que era un bruja! que podía hacer magia! Que había estudiado en Hogwarts! Todo lo que había negado, se confirmaba en ese título. No lo quería.

Llena de vergüenza, Hermione se dirigió a la puerta de la sala común, tiró el diploma y salió corriendo en dirección a bosque prohibido. No quería pasar esa noche en Hogwarts, no quería ver a nadie, no quería ningún título. No quería nada de nada, ni de nadie.

Las únicas personas que ella quería que agradecieran su título eran sus padres. Y llevaban muertos mucho tiempo, así que el diploma carecía de consuelo o de orgullo alguno.

Comenzó a caminar sin rumbo alguno, esperando llegar a algún lugar cubierto donde pasar la larga y fría noche. Esperaba no tener que enfrentarse a nadie ni a nada, ya que su habilidad con la varita había disminuido notablemente, dados los años sin practicar.

Intentó serenarse, y cuando llevaba ya un par de horas, decidió sentarse a descansar un rato. Pero el descanso duró poco, porque cuando pasaron escasos tres minutos empezó a oír el ruido de hojas secas pisadas. Crech, crech,...

Era alguien o algo que intentaba pasar desapercibido, pero Hermione puedo oírlo con suma claridad. Crech, crech... se acercaba cada vez más... crech, crech... el corazón de Hermione amenazaba con salirse.

Entonces decidió entrar en acción: Empezó a pensar hechizos pero solo le salían hechizos de cocina (que había tenido que utilizar algún que otro día), así que fue a lo practico: cogió un pedrusco y lo lanzó hacia el lugar de donde provenían los ruidos.

Instantaniamente se oyó un grito. Era un grito gutural, masculino y luego, anda más. El silencio. Entonces Hermione pensó que había matado a alguien. Fuera quien fuera no contestaba y tampoco se movía, así que decidió ir a ver a quien había herido (o matado).

Empezó a ver una mano, luego un brazo, un tórax... Pero no pudo ver la cara, solo un ligero hilo de sangre que caía sobre las hojas secas. Hermione se agachó para poder apartar las hojas de la cara de ese individuo para poder ver quien era... pero justo en ese momento algo la agarró.

Cap. 5 Dime a quien besas, y te diré cuanto duermes


Algo no, alguien! Era una mano blanca, pálida y suave. Quizá era el zombie de la persona que había matado, que quería vengarse!

Hermione empezó a chillar como un cerdo en el matadero, eran gritos de horror. Intentó zafar se de esa mano, pero era muy fuerte. En un momento en que Hermione intentaba recuperar aire, otra mano apareció, y con un movimiento rápido, la estiró en el suelo y le tapó la boca, acallando sus gritos y quejas.

Pudo ver como la sombra de ese zombie se sentaba encima de ella, impidiéndole de levantarse, y como se tocaba una herida en la cara, que parecía sangrar.

Hermione sintió un poco de culpabilidad al haber matado a una persona, y entendía que el zombie quisiera vengarse:

- Yo, lo siento mucho, zombie, no te maté a propósito de verdad, pero si quieres vengarte mata me rápido, te lo suplico! .- Dijo Hermione sollozando. Pero en ese momento ocurrió algo que Hermione no se esperaba. El zombie se puso a reír, y al oír esa risa, Hermione estaba convencida de que lo conocía de algo, y no precisamente por ser un zombie.

- Hahahaha, donde ves al Zombie, Hermione? Acaso soy yo? yo soy un zombie? por favor, mira me bien...- Hermione hizo lo que le ordenaba y quedó en estado de shock.

- No, tu-tu, no.... todos menos tu. Fuera! Larga te!.- Y Hermione empezó a dar puñetazos y patadas por doquier. No podía suceder le a ella. Tantas cosas en un solo día. Ella lo había abandonado, le odiaba y ahora estaba delante de ella: Draco Malfoy. Tendría que haber reconocido el tacto de sus manos al instante. Pero hacía años que no lo sentía. O lo quisquilloso de su voz, pero había olvidado su sonido. Hermione estaba verdaderamente furiosa con él.

- Ehhh! Para! No me has lastimado suficiente? - Replicó el con sorna.

- Parece que no, aún estas consciente o peor, estas vivo...- Y Hermione siguió con su tonta pataleta.

- Con que me lo pones difícil, eh sangre sucia? No quería tener que hacerlo pero...- Replicó Draco con un brillo de malicia.

Entonces Hermione lo supo. Iba a matarla, o violarla o hacer algo peor. A Hermione solo se le ocurrió levantar la cara con altivez. Hacía unos momentos pensaba que iba a morir a manos de un zombie, prácticamente era lo mismo.

Pero fue cuando Draco la sorprendió: le zafó la cara y le dio un beso. Fue un beso apasionado, cálido pero muy suave. Hermione no recordaba cual había sido su ultimo beso, pero seguro que no había sido como este. Notaba un ardor en la boca y el la punta del estomago que le daba.... sueño! Sin poder evitarlo Hermione empezó a sentir sueño... mucho sueño... Draco la había envenenado con ese beso.

Desde aquel momento, Hermione no recordaba nada. Cuando despertó estaba en una cabaña toda de madera. De el techo colgaban plumas de colores. Sintió una respiración cerca suyo, giró lentamente la cara hacia la derecha y le vio. Seguía igual que siempre, con la cara de niño, pálida, y el pelo rubio. Bueno, el pelo lo tenía corto y con gomina, pero no negaba su atractivo.

Hermione dejó de pensar en tantas tonterías y se fijó en la frente de Draco. Estaba llena de sangre reseca, arena y sudor. Sería un milagro si no se le infectaba.

Se levantó y fue a buscar un poco de agua y de jabón, alcohol y se rasgó un trozo de camisa para limpiarle la herida.

Mojó el trozo de camisa en agua y le añadió jabón. Se acercó al butacón donde estaba sentado Draco, se sentó en el reposabrazos y empezó a limpiarle la herida.

Una vez limpia no tenia tan mal aspecto, pero el chichón correspondiente sería notorio. Pero la herida aún estaba abierta, así que le añadió un poco de alcohol. Y Hermione pensó que había echo mal, ya que Draco pegó un grito similar al de ella, la noche anterior.

- Aghhhh!! que me has hecho?? me quema la cabeza!! Me quieres matar verdad?? verdad? - Y se abalanzó encima de Hermione apresándola encima de la cama. Hermione estaba super asustada, pero se puso a reír al caer en la cuenta, de lo pupas que era Draco.

- Oye relaja te! Solo te he curado la herida, no es para tanto... encima que hago algo por ti...- Dijo Hermione divertida.

- Maldita descarada! No sabes cuanto duele!! aghhh me quema!!- Dijo el con los ojos brillantes.

- No me digas que nunca te han puesto alcohol en una herida?-

- No se tu, pero yo conozco unos pocos hechizos de primeros auxilios, que no hacen NADA de daño.. no como tu... pequeña psicópata.- Draco estaba realmente molesto.

- Bueno, si tan psicópata soy, me voy, arreglatelas tu con tus hechizos. Adiós, y no te cruces en mi camino nunca más o te aseguro que la piedra no falla, y te deja más tonto de lo que eres.

- Muy bien, adiós, fuera de mi casa! - Gritó Draco, sumamente molesto.- Espera un momento!

Pero Hermione ya se dirigía hacia el bosque, esperado llegar a Hogwarts lo antes posible. Y había amanecido. Pero justamente cuando había cogido un buen paso, algo le agarró el brazo.

- Ya basta Draco, me voy y no se hable.....- Entonces Hermione creyó morir.Cap. 6 En el lago de los ... peces?


Hermione giró lentamente la cabeza para descubrir a un enorme Dementor que le estaba agarrando del pelo e intentaba chuparle la vida que había dentro de ella.
El Dementor la miró con sorna e incluso con diversión, y Hermione notó como sus piernas temblaban y su mente se desvanecía. Lo último que dijo fue: Draco.

Se despertó horas después y la anciana madam Pomfrey le estaba dando un jarabe asqueroso.

- Hola hijita, como te encuentras?- Dijo con amabilidad
- Ya me encuentro bien, gracias-
- Me tuviste preocupada, sufriste muchas pesadillas y el dementor te dejó prácticamente kao. Suerte del señor malfoy que sino....-
- Malfoy?!? Draco Malfoy?!?- Dijo Hermione alarmada.
- El mismo. Según me contó, estaba de vigilante cuando te oyó gritar y te recogió del suelo. Hace tiempo que tenemos un par de dementores en el bosque prohibido. Por seguridad, ya sabes...

Claro que sabía. Lo sabía muy bien. Si tan solo aquella seguridad hubiera estado años antes... Pero ya no podía pensar en el pasado. Y Draco? por que carajo la había rescatado? No estaba enfadado? Daba igual. Después de ese suceso, Dumbledore no podría evitar que ella volviera a su casa.

En cuanto madam Pomfrey le dio el alta, Hermione se dirigió al despacho de dumbledore, donde este la recibió con suma severidad. Aún así, fue ella la que empezó a hablar:

- Señor director, vengo a pedirle que me deje irme de aquí cuanto antes ya que esta probado que es peligroso para mi.-
- Pero no ha pasado nada grave no? Además era usted, señorita Granger, la que fue por propia voluntad al bosque prohibido, y la verdad, creo que queda bastante claro que no esta permitido el paso a personas no autorizadas.
- Y que hacía el "señorito" Malfoy en el bosque si puede saberse?
- Obviamente, porque trabaja aquí. El señor Malfoy es el encargado en seguridad de Hogwarts, un cargo que añadimos después de que tu te fueras. También fue el encargado de llevarte la invitación.- Dijo Dumbledore con un toque de diversión.

Entonces... las margaritas... la sensación de ser perseguida... había sido él...ÉL!!. Hermione se sintió mareada y cayó en redondo encima de la butaca del despacho.

Cuando despertó se encontraba en su habitación, y sus antiguas compañeras estaban acompañándola.

- Que tal estas Hermione? Que te pasó? cuanta cuenta!!
- Ehhmmm yooo... bueno cené poco y con la emoción del titulo de bruja me maree- Mintió ella. No quería que nadie chafardeara en su vida.

De pronto una de las presentes miró el reloj de arena:

- Pero miren que hora es!!! Tenemos que empezar la primera clase ya! Que vergüenza si llegamos tarde a la primera clase.

Todas se vistieron con sus túnicas, que quedaban ligeramente más ajustadas que cuando iban a 3ro, obviamente el paso de la edad les había agraciado con formas más femeninas que las de aquellos años.

La primera clase era herbología con la profesora Sprout, junto con los Huffles. En las sienes de la profesora habitaban algunos cabellos blancos, pocos, pero anunciaban su vejez inminente.

La clase fue divertida aunque nada educativa, ya que solo hicieron un repaso de lo aprendido en años anteriores. La profesora les dijo que en las próximas clases aprenderían técnicas novissimas que acababan de salir al mercado mágico. Estaban haciendo algo así como un máster mágico.

Hermione se lo pasó la mar de bien durante todo el día, haciendo clase con antiguos compañeros, hablando con los maestros, compartiendo vivencias... Y Hermione, por unos instantes, se sintió niña de nuevo, se sintió a gusto, se sintió como antes del desgraciado suceso.

Pasaron las semanas y llegó el día de la fiesta final. Hermione había pasado los 2 meses en Hogwarts y ansiaba el baile como una chiquilla. La mayoría de gente tenía pareja, porque muchos matrimonios eren de Hogwarts, y a Hermione no le importó ir sola al baile. Allí ya se encontraría con Harry y Ron y bailaría con ambos.

Pero cuando llegó a la sala común de Griffindor alguien la estaba esperando: Draco Malfoy. Estaba con los brazos cruzados, con las manos en los bolsillos y un ramo de margaritas. Estaba igual que la primera vez que habían ido al baile. También había sido la última.

- Que haces tu aquí? Como has podido entrar en la sala común de Griffindor, eh?- Dijo Hermione llena de curiosidad o de furia. Desde que había cruzado los ojos con Draco, este no había parado de mirarle el escote, del precioso vestido de cacharel que llevaba puesto. Era un vestido perfecto, que realzaba las formas femeninas de una forma sutil pero efectiva. Y Draco llevaba 10 minutos observando aquella "sutileza", pero a la hora de contestar, la miró a los ojos:

- Pues por el cuadro, como todo el mundo.- Rió el, divertido.
- Eso ya lo se pedazo de zopenco. Pero como has descubierto la contraseña?-
- Hermioncita, hermioncita... parece que no recuerdes que soy el guarda de Hogwarts, y que por lo tanto, tengo acceso a todas las salas, sin censura alguna-
- Bien, eso lo explica casi todo... pero que se te ha perdido por aquí, eh Malfoy?- Dijo ella cada vez más nerviosa.
- Yo venía a invitarte al baile, igual que hace unos años... pero viendo que te pones tan a la defensiva pues... creo que iré yo solo.- Y se dio la vuelta, haciendo un amago de irse.
- Bu-bueno...si quieres, no me importa ir contigo... pero te lo hago como un favor eh?-
- Claro que si señorita.- Dijo Draco, supercontento y con un tono irónico.

El baile fue perfecto y Hermione no tubo ni un momento de aburrimiento: bailó todo el rato, primero con Draco, luego con Ron, luego con Harry y al final, acabaron turnandose con Ron y Draco. Algo así como una competición para ver quien bailaba más con ella.

Cuando la fiesta estaba apunto de acabar, Draco y Hermione salieron a tomar el aire. Se dirigieron al lago que esta al lado de Hogwarts, mientras de fondo sonaba "En el lago de los cisnes".

- Recuerdas este lugar? recuerdas todo lo que ha pasado aquí? Aquí nos besamos por primera vez, nos quisimos, bailamos, reímos, nos amamos,... y justo aquí me abandonaste.- Y Draco se quedó mirando el agua.Cap 7: Flash back

Quedaban 4 días para acabar la escuela y la Escuela Hogwarts de magia y hechicería había preparado una fiesta para los padres y tutores de los estudiantes que acababan el curso.

Acudieron todos los padres menos los tios de Harry, así que no pudieron hacer ninguna de las bromas que habían preparado para su primito. Igualmente la fiesta fue un éxito: bebidas para todos (ya que los alumnos de último año eran de mayores de edad), música y comida.

Todo el mundo reía feliz. Los jóvenes se felicitaban por el curso acabado y hablaban con padres conocidos o con los suyos propios.

Hermione estaba muy feliz de que sus padres hubieran hecho un hueco para ir a verla, y disfrutaba al ver que sus padres congeniaban con todo el mundo. A todo el mundo les caía bien la familia Granger. Bueno a todos menos a los Malfoy, claro.

Draco y Hermione, llevaban saliendo desde hacía 3 meses. Eran muy felices, tenían sus peleas y sus salidas nocturnas, y se habían propuesto no decirle nada a los Malfoy, para evitar peleas.

Como ya eran mayores de edad, estaban planeando ir a vivir juntos. Hacía tiempo que los estudiantes de ultimo curso pasaban parte de la tarde trabajando en tiendas o empresas que habían participado en una campaña para que salieran al mundo laboral incluso antes de acabar los estudios.

Hermione trabajaba en Gringotts, y estaba muy bien pagada, así que podrían permitirse el vivir los dos juntos en un pisito.

Pero el destino no dejó que la fiesta siguiera su curso normal: Cuando solo quedaban dos canciones para acabar la fiesta apareció un invitado no deseado: Lord Voldemort.

Hacía años que no aparecía y creían haber acabado con él, pero no. Allí estaba, levantando su varita con gesto amenazante. No dio tiempo a respirar a nadie y lanzó un imperius a todos los presentes. Y la mala suerte quiso que Voldemort eligiera de entre todos los presentes a los únicos Sangre sucia de allí: los Granger.

Hermione siguió a voldemort, que llevaba arrastrando a sus padres. harry, Ron y Draco la seguían de cerca para protegerla en cualquier momento e intentar acabar con voldemort de una vez.

Pero una vez dentro de la biblioteca, todo fue muy rápido: voldemort convirtió las hojas de los libros en cuchillos afilados i empezó a clavarselos a los padres de Hermione. El dolor les duró 23 minutos, hasta que murieron. Hermione no paraba de gritar y de pegar a sus amigos, que la sujetaban para que no se acercara y resultara herida ella también.

Pero el hecho de ver a sus padres morir, lentamente y sufriendo, le hizo mucho más daño que un simple corte.

Hermione cogió un cuchillo que le había caído cerca y de un salto se tiró encima de Voldemort. Este no se dio cuenta hasta que Hermione le cortó el cuello de tajo, y voldemort empezó a desintegrarse hasta convertirse en nada.

De seguida llegó Dumbledore y los sacó a todos de allí. Draco y Hermione fueron al lago, el lugar donde siempre iban y allí ella empezó a recomponerse.

- Hermione, cielo, estas bien?- Preguntó draco al ver que Hermione se levantaba y se deshacía de su abrazo.

- Perfectamente, mejor de lo que me pensaba. como crees que voy a estar después de ver como mataban a mis padres??? Y tu!!! tu no has hecho nada!! ni Harry ni Ron!! nadie ha echo nada!!! y me habéis impedido hacer algo por mis padres, y ahora?!?! ahora muertos! lo oyes? MUERTOS!!

Des de aquella noche nadie volvió a ver a Hermione. Dumbledore la llevó al mundo muggle y ella con sus ahorros se compró un piso. Dejó el trabajo en Gringotts, quemó sus libros de magia y no recibió su diploma de bruja.

Más tarde conoció a Sebastian, se prometieron y la resta ya es conocida.

- Hermione!!! Hermione!!! contestame!!! por favor Hermione contesta!!! abre los ojos! no te mueras no! - Era la voz de draco. La estaba sacudiendo como si fuera un saco y no paraba de gritarle.
- Yaa! estoy viva lo ves? que pasa con tanto grito?- Dijo ella desesperada.
- De pronto, estábamos aquí sentados, hablando y caíste en redondo. No respondías no hablabas no respirabas. Creí que te morías.- Dijo el con un tono meloso.
- A si? yo... estaba recordando aquel día... el día en que se torció todo... y no se que me ha pasado... Aunque ahora que lo dices... Tengo que pedirte perdón. Te eché las culpas de lo ocurrido y tu solo me protegiste. Lo siento.- Y Hermione empezó a llorar.
- Ya pasó... no me importa... pero, Hermione, tu aún me quieres?- Dijo él con un brillo de esperanza.
- Mucho... demasiado, por?
- Casate conmigo, casemonos, no se te ha perdido nada en el mundo muggle y aquí me tienes a mi. Tengo un buen trabajo y un buen sueldo, y cerca de aquí hay una escuela de primaria de magia. Seriamos muy felices hermione, que dices?-
- Claro que si, si, si i si mil veces - Y se fundieron en un dulce abrazo.

Años después, todas las promesas de Draco se cumplieron, y En el mundo muggle nadie echó de menos a Hermione: resulta que Sebastian tenía un rollo con su secretaria, y por eso las noches las pasaba en la oficina. Solo la dio por desaparecida y nadie la buscó con muchas ganas.

Años después aún me acuerdo de ella, fue mi profesora en el mundo muggle, me explicó historias de brujos y brujas y yo me las creí ciegamente. Así, ahora que soy mayor, he vuelto a verla. Ahora estoy en Hogwarts, y todas las historias que me explicó un día, ahora son ciertas.





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Se asomó a la ventana. Era verano. No había sido un verano especialmente caluroso, más bien había sido tibio. Por las tardes se podía pasear debajo de los

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2023-02-27

 

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