Federico
Basada, totalmente, en hechos reales.
-¡Fede!- Los chicos del barrio jugarían un partido de fútbol con Federico, era un gran compañero, siempre alegre y riendo.
-¿Qué pasó? ¡Hola!- Se levantó del pasto, estaba sentado en la vereda de su casa, y saludó a los chicos.
-¿Jugás un partido con nosotros?
-Y
no sé, mi mamá está enferma, tengo que cuidarla
- Fede vivía al frente de la cancha de fútbol. Su mamá estaba enferma, no iban al médico, porque no tenían el dinero suficiente, ella trabajaba como moza en un bar, y él a veces le hacía compañía.
-Pero, ¡estás al frente de tu casa, si pasa algo venís corriendo!- Insistió Facundo.
-Bueno, vamos- Federico tomó la pelota y corrió detrás de los chicos.
Fue un partido duro, pero, como siempre, ganó el equipo de Fede, eran muy buenos jugando al fútbol.
-Bueno chicos, me voy, nos vemos. -Federico se retiró justo después de terminar el partido, pero, durante él, estuvo con la cara larga y no disfrutaba tanto como siempre lo hacía.
A la tarde, Camila lo fue a visitar.
-Hola.- Saludó Camila y le besó la mejilla.
-Hola Cami, ¿Cómo andas?
-Bien, ¿Y vos Fede?
-No sé
- Contestó el chico, medio perdido.
-¿Cómo que no sabés? Ché, Fede, hoy me dijeron los chicos que no les diste ni tronco de bolilla cuando jugaban al fútbol ¿Pasa algo?
-No Cami, quedate tranquila, es que estaba dormido, porque justo me había levantado de la siesta- Mintió
-Bueno, ok, está bien. ¿Cuándo hacemos el trabajo para la escuela?- Camila cambió de tema, porque sintió que le molestaba hablar de eso a Federico.
-Sí, dale, pero tenemos que llamarlos.
-Yo los llamo.
Camila tomó el teléfono y llamó a los otros dos chicos que faltaban, tenían que hacer unas láminas sobre la ecología, para pegar en el colegio.
-Listo, dicen que ya vienen.
-Perfecto, ¿Me esperás, que voy a buscar las cosas así trabajamos acá afuera, que está re lindo?
Camila asintió con la cabeza, y el chico entró a su casa. Era chica, entrabas y estaba el living - comedor, una pequeña cocina, y sobre la pared de la izquierda, tres puertas, una del baño, una de la pieza de su mamá, y otra de su pieza.
-Sí Paola, ahora, no sé qué mierda hacer. Es un degenerado, un tarado. Me llevó al baño, y me quiso manosear. ¿Qué? ¡Sí, mi jefe!
Esa era la voz de la mamá de Federico, que estaba encerrada en su habitación, por "enferma"
Federico no podía creer lo que había escuchado, tantas veces que jugó con ese tipo, y con sus hijos. Esto, no podía estar pasando
Corrió afuera, y observó que Tomás y Lucía ya habían llegado.
-Disculpen chicos, pero, ¿Podemos hacer el trabajo mañana? Es que ahora tengo que ayudar a mi mamá con algunas cosas
-Sí Fede, no te hagas problema.
Se saludaron, y partieron. Federico entró a la casa desesperado, iba a defender a su mamá, ningún tipo podría violarla, ni tocarla.
-¡Federico! ¿Qué te pasa? - La madre observaba todo el lío, y no podía entender por qué Federico hacía eso.
-Mamá, yo me voy a vengar. Nadie te va a tocar ¡¡¡¿Entendés?!!!
-¡¡Pará Federico!! ¿De qué estás hablando?- A la madre se le desorbitaban los ojos, estaba demasiado nerviosa.
-¡De Germán! ¡Tu jefe! ¡Lo voy a matar a trompadas vas a ver!
Federico salió corriendo de la casa, y su madre detrás de él.
-¡Federico vení para acá en éste instante!
-¡No! ¡No!- El chico tomó su bicicleta, se puso una mochila a la espalda y salió lo más rápido que pudo hacia el bar.
Al llegar, estaba demasiado nervioso, y su mano temblaba.
Entró y los demás lo saludaron atentamente, él iba allí desde chiquitito.
-¡¡Federico querido!!- Germán se acercó y quiso abrazarlo, pero él se inquietó y se soltó.
-No, no soy tu Federico querido -Aquél hombre era más alto que él, Federico tenía que levantar la cabeza para verlo, y le decía todo a regañadientes.
-Pero
¿Qué te pasa nene? - Germán se lo llevó del brazo para el fondo del local, nadie los veía.
-¡Soltame!
-¡Bueno, para el carro ehh!
-El carro las pelotas, ahora vas a pagar por lo que le hiciste a mi mamá -Federico amenazaba con los puños, y el hombre se quedó helado.
-¿Qué? Acá, el que va a pagar sos vos pendejo. -Germán se desató, y lo tomó de las muñecas.
-¡Soltame!
-Gritás de nuevo, y ni tu mamá, ni vos viven ¿Entendido?
-¡Soltame!
-¡Pero pibe!- Le tapó la boca- Si vos decís algo de esto, o de lo que ya sabés, ni tu mamita querida, ni vos van a existir más, así que ahora, corré maricón.
Federico le mordió la mano a Germán y éste le pegó una piña. -¡Mirá pibe, o vivís vos, o vive tu mamá! Mañana mismo aparece muerto uno de ustedes dos ¡Corré nenito! Elchat Directorio de chats en español
Germán lo soltó y Federico se golpeó la cabeza contra la pared. Salió corriendo de aquel lugar, en el que nadie entendía qué sucedía.
Se subió a su bicicleta y pedaleó lo más rápido que pudo, se sentía muy mal, desdichado, se sentía un tarado, por no poder hacer nada para salvar a su mamá de las manos de aquel hombre.
Llegó a la casa llorando, y Margarita, su madre, lo abrazó. Lo mandó a la cama, no sin antes agradecerle por su coraje, pero también lo regañó por tirarse al vacío de una.
-Fede, andá a dormir, haceme el favor.
Federico se durmió de una buena vez por todas. Su mamá cerró todas las puertas que iban al exterior con llave, y las ventanas con traba, tenía mucho miedo. Se sentó a ver televisión.
A la mañana siguiente, ella no estaba, se había ido a hacer unos mandados, según decía un papel que había dejado sobre la mesa del comedor.
Federico fue al baño, y al terminar de desayunar llamó a sus amigos para hacer el trabajo.
Cuando llegaron, se pusieron a trabajar afuera.
-¿Me pasas la voligoma Fede?
-Sí, tomá Cami.
-Gracias. Ché Tomi, ¿eso lo pegamos acá o en la otra cartulina? - Estaban haciendo las láminas de ecología, que eran cuatro.
-No sé Cami, creo que en ésta, porque sino la otra va a estar muy cargada.
-Sí, yo opino lo mismo, además, todavía queda la otra vacía. -Agregó Lucía.
-Chicos, ya vuelvo, voy al baño.
Federico entró en la casa, y escuchaba las risas de sus compañeros. Tomó un papel, y una birome, escribió algún tipo de carta, que en el otro lado del papel decía Para mi mamá.
Salió afuera, miró a los chicos, que se quedaron en silencio y les dijo
-Chau chicos, los quiero mucho.
Los amigos no entendían nada, pensaron que sería otra broma de Fede, y lo saludaron, sin comprender. Siguieron pegando las figuritas, mientras él se metió adentro.
Pasaron horas y no salía. Los chicos decidieron entrar, Camila lo buscó por toda su habitación, Tomás por la cocina, y Lucía decidió salir afuera.
Tomás y Camila, que se habían quedado adentro, escucharon un grito desgarrador venir del patio, y corrieron hacia allí.
Encontraron a Lucía llorando, no la podían hacer parar.
-¿Qué pasó Luci? ¡Contestanos!
-¡Eso! ¡Eso!- Lucía se tapaba la boca, y lloraba a gritos, señalaba hacia la parte de atrás del patio, se tiró al piso, y los chicos caminaron al fondo.
Encontraron una hamaca, y de ella, colgando una soga, con el cuerpo de Fede allí.
Los chicos querían morirse, Federico se había suicidado.
En su mano, llevaba un papel amarillo, que tenía escrito del lado del revés Para mi mamá.
Vino la policía, la ambulancia y los papás de los chicos. No podían hacer dejar de llorar a Lucía, ella amaba a Federico, como buena amiga, no podía creerlo, había sido la primera en verlo muerto, no se lo podía perdonar.
-¡Lucía, pará un poco hija! - Le rogaban los padres, y cuando llegó Margarita, con un ojo morado, y llorando sin parar Lucía corrió a sus brazos.
-¡Margarita! ¡Margarita!- La mujer acarició los cabellos de la niña, y le besó la frente.
-Lucía, no llores. -La abrazó de nuevo y se la entregó a sus padres, la llamaron desde la ambulancia, en donde estaba el cadáver.
Margarita lloraba, no entendía por qué su hijo se había quitado la vida. Era tan feliz
Los médicos le dieron el papel amarillo. Margarita se tomaba de la cabeza, y se tiró en un rincón de la pared a llorar desconsoladamente, gritaba que la dejen en paz, que la dejen tranquila.
Era la muerte de su hijo, ¿¡Por qué no comprendían que ella quería estar sola!?
Abrió el papel, abollado por la mano de su hijo, y leyó la carta
Mamá.
Perdoname, perdoname por dejarte ahora a vos con todo éste lío.
Pero yo quería que vivas, yo quería que ahora seas feliz.
Perdoname, pero era la única forma de salvarte, no quiero que llores, perdoname.
Te quiero mucho, no llores, te amo.
Yo quería que vos vivas, además, con todos éstos líos que estamos viviendo, y la situación económica, va a ser mejor para vos ¿O no?
Te tendrías que cuidar a vos misma, y no a un pibe como yo que necesita de todo.
Mamá, no llores, yo te quiero.
Pensá el lado bueno, ahora podés salir de fiesta, como tanto te gusta.
Yo te comprendo, mamá, no llores.
Te quiero mucho, sos una persona genial, te adoro mamá.
Siempre voy a estar a tu lado
Federico.
Margarita abrazó el papel, que era lo único que tenía ahora, sólo eso la acompañaba.
-No, no te vayas, yo te quiero, sos mi bebé
Federico - Fanfics de Harry Potter
-¡Fede!- Los chicos del barrio jugarían un partido de fútbol con Federico, era un gran compañero, siempre alegre y riendo. Basada, totalmente, en hecho
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2024-11-15

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