Harry Potter 8: Un último secreto - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

1
Una noticia inesperada

Durante una fracción de segundo, un intenso destello rojo cruzó la negrura que dominaba aquel lugar. Precipitadamente, una torre estalló en cientos de fragmentos de roca y polvo esparcidos por el suelo, creando una nube de partículas blancas que impedían ver más allá de eso. Deseando que se tratara de una de aquellas pesadillas que lo habían acosado por tantos años, Harry Potter corrió hacia una nueva habitación cuando un nuevo flashazo dorado lo desorientaba. A la vista de Harry, en el suelo yacían decenas de cuerpos frágiles, fríos e inertes al pie del colisionado ventanal del Gran Comedor, donde familia y amigos lloraban silenciosamente las muertes detectadas. La escena cambió repentinamente, y Harry se transportó a una alusada bodéga que identificó como Kings Cross, la estación muggle de trenes; caminó durante unos momentos, contemplando las vías de tren completamente vacias, y el suelo de piedra completamente limpio. Miró hacia todos lados, y descubrió entonces a un bebé desoyado en el suelo, soltando numerosos gruñidos y lloriqueos de dolor. El muchacho no pudo evitar sentir repugnancia y asco por él.
-Harry -susurraba una fría y profunda voz que provenía desde aquel bebé.
El muchacho no contestó pues sentía un nudo en la garganta. Era como si hubiera perdido la voz.
-Harry -repitió aquella cosa, invitándolo a acercarse más.
El mencionado retrocedió algunos pasos, como alejándose de ese espantoso ser. Pero entonces sintió que tropezaba con algo y cayó de espaldas.
El verdadero Harry Potter de carne y hueso despertó sobresaltado. Su frente estaba empapada en sudor frío; se sentía mareado y respiraba con dificultad, pero consiguió incorporarse sólo para encontrarse a Ron Weasley cargando una lámpara de aceite frente a él. El pelirrojo, Hermione y Ginny se encontraban a su alrededor, mirándolo con preocupación. La llama de la lámpara titiló debilmente.
-Llevas media hora gimiendo amigo -susurró Ron con voz apagada mientras se lanzaba hacia su cama y se tallaba los ojos.
-¿Tuviste una pesadilla Harry? Porque creí que...
El chico se aproximó a la única ventana abierta de la habitación, evitando la pregunta de Hermione. El fresco aire de la madrugada le vino muy bien, y se sintió mejor aún cuando miró hacia abajo y vio a los gnomos saltando por el jardín de la Madriguera. Al menos sabía que estaba en un lugar seguro.
-Pensaba que ya habíamos superado esta etapa de las pesadillas, ¿no era así? -inquirió Hermione sentándose en la orilla del colchón. Ginny se acercó a Harry y le acarició el cabello con ternura.
-No controlo mis pesadillas, Hermione... además pudo tratarse de un sueño común y corriente. Jamás mencioné que estuviera relacionada con Voldemort.
-¿Que soñaste? -preguntó la hermana pequeña de Ron, recorriendo con su mano el alborotado cabello de su novio.
-Recordé la noche... la noche en que murió Voldemort. La batalla en Hogwarts. Y después vi en lo que él se convirtió... en ese horrible bebé del que les he hablado.
-Bueno, no debe de ser tan malo, ¿no? -dijo Ron.
-No lo sé -respondió Hermione dubitativa -. Podría tratarse de un mal presagio.
-¿No estarás insinuando que Voldemort nos dejó a un bebé tenebroso? -decía Harry con sarcasmo -. Porque francamente...
-No, quiero decir que es extraño que hayas dejado de tener pesadillas por tanto tiempo, y ahora vuelves a soñar con Voldemort.
Harry tomó un sorbo de agua que le ofrecía Ginny.
-Da igual, no es algo de mucha importancia.
La pelirroja tanteó la frente del muchacho.
-Tienes muy alta la temperatura; ¿seguro que estás bien?
-No te preocupes.
Pero fueron interrumpidos cuando la puerta se abrió de súbito, dando paso a la señora Weasley que terminaba de amarrarse el cinturón de su bata.
-¿Hay fiesta en pijamas y no he sido invitada? -preguntó con voz ronca y los ojos entrecerrados.
-Sólo fue un sueño, señora Weasley -le contestó Harry para tranquilizarla -. Luce cansasa, debería volver a dormir.
-No importa cariño. De todos modos todos los sábados me levanto más temprano para alimentar a las gallinas. Sigan durmiendo.
Y nuevamente regresó a la escalera para perderse de vista.
-No creo que pueda volver a dormirme -dijo Ginny.
-Lo siento -le susurró Harry y le dio un suave beso.
Ron frunció el seño.
-¿Quieren tratar de ser un poco más discretos?
Harry sonrió; se terminó el agua a pesar de que tenía un desagradable sabor a oxido. Caminó con pasos lentos y se recargó en el alfeizar de la ventana para ver a la señora Weasley llenando de agua las piletas del patio.
-Supongo que ninguno de nosotros podrá volver a dormirse ahora...
Y entonces se escuchó un fuerte ronquido desde la cama de enseguida, donde Ron suspiraba tranquilamente, haciendo que su pecho se inflara y compactara acompasadamente. Hermione rió y negó con la cabeza, apesadumbrada.

El desayuno fue tranquilo y sin muchos ánimos de plática, como había ocurrido desde que Harry había llegado ahí. La familia Weasley no había sido la misma desde la muerte de Fred, pero todos hacían su máximo esfuerzo por dejar el sufrimiento en un segundo plano.
Aquella mañana Ginny recibiría su carta de ingreso al séptimo curso en Hogwarts, y siendo la única que regresaría al colegio, había una sensación muy extraña en el aire.
-Supongo que Minerva se encargará este año del colegio -dijo el señor Weasley, leyendo El Profeta desde su lugar en la mesa.
-Es lo más probable -respondió su esposa.
De pronto, una lechuza parda se detuvo al otro lado de la ventana, cargando un par de sobres, uno marrón y otro del color del pergamino. George, que estaba silencioso y jugaba a hacer figuras de pan tostado, se levantó y abrió la ventana para dejar pasar a la lechuza; el animal depositó sobre la mesa ambos sobres y salió de nuevo hacia el jardín.
-Estas es la tuya -dijo la señora Weasley entregándole a su hija el sobre apergaminado, sellado con el característico logotipo en lacre de Hogwarts.
La chica lo abrió y comenzó a leer el contenido, mientras Arthur tomaba el sobre marrón y lo abría.
-Que extraño. Esta es del Ministerio de Magia.
En cuanto leyó el remitente, se quedó muy serio y le entregó la carta a Hermione.
Ella comenzó a leerla atentamente y en voz baja, haciendo muecas cada vez que se detenía en alguna palabra, lo cuál no presagiaba nada bueno.
-¿Que ocurre Hermione? -preguntó Ron tomando jugo de naranja.
-Les tengo una noticia algo inesperada, chicos -murmuró ella. Parecía ligeramente perturbada.
-¿De que se trata?
-Me temo que hoy ha llegado el día que esperaba que no llegara. El Ministerio nos está citando a una reunión especial. Al parecer quieren que regresemos a Hogwarts, después de todo...



Hola a todos! Bueno, esta es la segunda historia que publico por aquí, y me da mucho gusto compartirla con ustedes ;) Como sea, espero que les guste, y también espero sus opiniones que como siempre, son muy importantes para mí. Cualquier cosa, no duden en comentar!

Saludos!
2
Un visitante indeseado


Ron estuvo a punto de derramar el jugo de naranja, pero logró contenerse y todos voltearon a ver atentamente a Hermione.
-Escuchen:
"Estimados Harry James Potter, Ronald Bilius Weasley y Hermione Jean Granger, por la presente, les comunicamos que debido a los recientes sucesos presentados en el mundo mágico, hemos planteado la posibilidad de darles la oportunidad de terminar sus estudios en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Estamos enterados de que persiguen profesiones importantes dentro del mundo mágico, así que los citamos a una reunión informativa a llevarse a cabo el próximo miércoles con la idea de discutir de forma personal su posible reingreso a Hogwarts.
Recalcándoles que es su decisión la de terminar o no su educación mágica en el instituto, esperamos que se presenten a desarrollar el tema mencionado en la oficina del Concilio de la ley mágica (Dentro del Departamento de Aplicación de la ley mágica). La cita se celebrará entre las doce y la una de la tarde para resolución general del tema.

Esperando su asistencia:
Marley Crankston - Jefe del dpto. de Aplicación mágica.
"

-No es lo que había planeado -murmuró la muchacha suspirando en cuanto acabó -. Quiero decir
es muy importante para mí obtener mis EXTASIS, ya que de ello depende mi futuro. Pero no había pensado en la posibilidad de regresar a Hogwarts.
-Es sólo una propuesta, querida -le dijo la señora Weasley mientras colocaba tostadas en un plato -. Aunque no negaré que siempre me habría gustado que todos mis hijos tuvieran un buen empleo.
-George escapó de Hogwarts a mitad de séptimo curso y actualmente tiene la mejor tienda de bromas en Inglaterra.
El mencionado asintió.
-Eran buenos tiempos.
-¿Y acaso piensas abrir tu propia tienda de cachivaches?
-¡Oye! -exclamó George levantando su chaleco para resaltar su calidad -. Pueden ser cachivaches o lo que quieras, pero tienes que admitir que la cosa ha ido bien.
-Yo podría trabajar con George de la tienda. Ahora que Diagon es lo de antes, Sortilegios Weasley podría necesitar otro empleado.
-Perdón hermanito, pero no quiero que espantes mi clientela -dijo George levantándose -. Quedé con Angelina en el pueblo ésta tarde, por cierto. Así que no me extrañen mucho.
Y salió de la cocina.
-Me da gusto que ambos se den la oportunidad de relacionarse -dijo Molly con un brillo particular en los ojos -. El pobrecillo estaba espantado con la idea de salir con la novia de Fred.
Se hizo un silencio incómodo en la habitación.
-Al menos tu puedes heredar el negocio de tus padres y arreglar dientes -reflexionó Ron para animar el ambiente.
-Podrías hacerme una revisión con ese taladro que usan los muggles -intervino el señor Weasley dando un saltito de emoción.
Su esposa estaba a punto de replicar, pero Hermione se adelantó.
-Tengo intención de ocupar un rango en la sociedad mágica -respondió la muchacha encogiéndose de hombros.
-Ah.
Ron miró a Hermione con ternura, pero ella estaba concentrada en ponerle mermelada a su pan. A Harry le pareció percibir en el rostro del chico una nota de decepción, pero luego creyó haberlo imaginado al ver que trataba de apartar a Croockshanks con el pie.
-Me apetece tomar un poco de aire -comentó el pelirrojo, poniéndose de pie y abriendo la puerta hacia el patio.
-¿Te acompaño? -se ofreció Harry.
-No te apures
sólo me dio un poco de mareo.
-¿Te preparo una poción para los nervios, querido?
-No es nada.
Y salió al jardín.
-Ha estado raro estos días -murmuró Ginny dirigiendo una mirada a Hermione.
-Iré a ver qué ocurre -declaró Harry y acto seguido, fue tras su amigo.
El chico Weasley se había sentado con los brazos sobre las rodillas, a la orilla del río que corría al pie de la colina.
-Me parece que el jugo no estaba malo como para marearte -dijo el moreno sentándose de piernas cruzadas y lanzando piedritas al río.
El otro se quedó callado y con una expresión reflexiva que Harry nunca le había visto.
-¿Tú crees que le guste a Hermione? -sonó como si llevara horas esperando para decirlo.
Harry se quedó perplejo.
-¿Es algo que debas preguntarte?
-Es que
Desde que Voldemort murió, a veces tengo ataques emocionales. Y eso no es bueno.
-Bueno, es normal que lo sientas. Después de lo de Fred y todo lo demás, digo.
-Sí, pero también es algo relacionado con Hermione. Desde aquel beso, siento que ni si quiera me voltea a ver.
-¿Te has puesto a pensar en lo incómoda que se ha de sentir al estar enamorada de uno de sus mejores amigos?
-Sí, pero tú y Ginny
están bastante bien. Siento que Hermione y yo podríamos tener algo parecido.
-Podrías hablarle de lo que sientes.
-No soy ese tipo de chico -admitió el chico, pensando en la posibilidad.
-Yo tampoco lo creo, y aun así creo que lo deberías de hacer -Harry rió y su amigo frunció el ceño.
-¿Debería decírselo?
Harry le dio una palmada afirmativa de ánimo en la espalda, y el chico se levantó con una expresión renovada en su rostro.
-Se lo diré ahora mismo

Pero entonces Ginny y Hermione llegaron desde la Madriguera; la segunda llevaba una carta en la mano.
-¿Qué pasa? -inquirió Ron cuando las vio llegar.
-Seguro que recuerdan a los invitados de la boda de Bill y Fleur -dijo la castaña.
-Bueno, es claro. ¿Por qué?
-Pues resulta que Viktor Krum ya había finalizado su educación entonces, y me contó que planeaba venir a vivir a Reino Unido por un tiempo. Quizás no lo sepan, pero su abuela murió hace unas semanas y era la única familia que le quedaba en Bulgaria. Así que ahora nada lo detiene allá y quiere buscar oportunidades aquí. Viktor viene a Inglaterra.
La expresión de Ron conmovió a Harry, quien se quedó callado y mostró una sonrisa fingida a Hermione, que guardó nuevamente la carta y se marchó riendo de algún comentario que Ginny le acababa de hacer.


 



Hola a todos! Muchas gracias de verdad por seguir esta, mi segunda historia. Voy comenzando, pero me da gusto saber que le gusta a unas cuantas personas. Sobre todo gracias por tomarse su tiempo para comentar. Espero disfruten el segundo cap, y actualizo pronto si veo que comentan!


Saludos!

3
En el Ministerio

Ron se pasó el resto de la tarde enfurruñado con todo el mundo, y cada vez que alguien le hacía una pregunta, él contestaba de mala manera y se marchaba.
-No puedes estar así toda la semana -le dijo Harry el miércoles, mientras se preparaban para ir al Ministerio de magia a arreglar el asunto pendiente de Hogwarts.
-Claro que puedo, porque

-Ron, de verdad. Hermione te demostró que te ama. Por si no lo recuerdas, ella fue quién te besó. Tal vez ella está esperando que ahora tú tomes las riendas del asunto, ¿entiendes?
Al menos Harry había sacado algo de Hermione: sabía un poco sobre el pensamiento de las chicas.
-¿Crees que no vi su expresión cuando nos dijo que Krum venía? Estaba encantada.
-Ellos hicieron una buena amistad, así que...
-No trates de excusarla, Harry. Tal vez estoy destinado a no casarme como Charlie, pero en mi caso sería enamorarme de gnomos en vez de dragones.
-Exageras Ron, además

Pero el chico fue interrumpido por el padre de su amigo, quién salió de la cocina limpiándose las últimas migajas de la túnica.
-Es hora de irnos chicos. Si llegan temprano tal vez no demoren mucho -dijo el hombre mientras caminaban hacia la verja del jardín.
-Si papá.
Crookshanks iba pegada al pie de Hermione cuando esta salió de la casa.
-Lo siento Crookchanks, pero te tienes que quedar. Ya estoy lista.
-De acuerdo chicos. Usaría los polvos flú, pero las chimeneas son sólo para empleados, así que usaremos la entrada convencional.
Los cuatro desaparecieron una vez que estuvieron fuera del terreno de los Weasley, reapareciendo en un callejón adyacente a Wagmore Street.
Harry estaba nervioso; jamás se había planteado la posibilidad de regresar a Hogwarts, y mucho menos para cursar séptimo año. Estaba consiente de ser un año mayor que el resto de alumnos.
El chico confió en que lo mejor ocurriría, pero no pudo pensar mas en ello, pues llegaron hasta la cabina telefónica para hacer el proceso acostumbrado.
El atrio se abrió ante ellos, amplio y tranquilo. La horrible estatua anti-muggle había sido reemplazada por la fuente de la bruja, el elfo, un centauro y un duende en sana convivencia.
-Me despido de ustedes chicos -dijo el señor Weasley sin poder ocultar su nerviosismo -. Buena suerte.
-Gracias -fue lo más que pudo decir el trío; al parecer, todos tenían un apretado nudo en la garganta.
-Sólo espero que se decida lo mejor para nosotros -murmuró Hermione con los ojos cerrados -. Lo confieso: el corazón me late muy rápido.
Los tres se montaron al elevador de rejas doradas que transportaba a sus ocupantes hacia los distintos departamentos del Ministerio, y bajaron cuando se encontraron en el departamento de Aplicación mágica. La oficina de Marley Crankston estaba al final de un largo pasillo forrado de paneles de madera oscura; la puerta estaba abierta y el despacho vacío.
Los chicos pasaron silenciosamente y se sentaron esperando a que el hombre llegara.
Unos minutos después, un hombre bajito y calvo entró con una humeante taza de té en una mano mientras que con la otra se masajeaba la sien izquierda.
-¡Válgame! Ya están aquí -dijo el hombre encantado, derramando la bebida en la elegante alfombra -¡Uy! Menos mal que no fue whisky de fuego porque deja manchas horribles.
-¿Esta es la oficina correcta? -inquirió Hermione tímidamente.
-Si querida. Los esperaba un poquito más tarde, y me agarran con un dolor terrible de cabeza, pero así podré acabar antes. Veamos.
Mediante magia, el trabajador ministerial abrió un alto archivero de madera, cuya gaveta inferior se abrió; examinó un montón de carpetas hasta que sacó las pertenecientes a Harry, Ron y Hermione. La de la muchacha fue la primera en abrirse.
-Increíbles calificaciones, señorita Granger -descartó la primera carpeta y luego abrió la de Harry y la de Ron juntas. Marley se encogió de hombros -. La Historia de la Magia no es lo suyo, ¿verdad?
El hombre sonrió amablemente y apartó la vista de las hojas.
-¿Qué carreras les interesan a cada uno?
-Me interesa mucho la profesión cómo auror, señor -contestó Harry, siendo el primero.
-Yo tengo interés en la aplicación de las leyes mágicas, y los derechos de las criaturas.
-¡Ajá! En este mismo departamento -y le guiñó un ojo -. Siempre es interesante prospectos magos para este departamento.
Ron lo pensó un poco.
-Me interesa la idea de romper maldiciones -dijo despacio.
El señor Crankston examinó el expediente del pelirrojo.
-Me temo que necesita haber cursado Runas antiguas desde tercer año, señor Weasley. Además es esencial manejar las pociones curativas para cualquier imprevisto.
El chico se encogió de hombros.
-Por lo que veo, tiene lo necesario para manejar la carrera de auror, así como el señor Potter. Sólo por decir una carrera, y si le interesa, claro.
-Pues no suena mal.
-De todos modos -siguió el anciano -, es pertinente aclarar que durante el séptimo curso se definirá si es esa la profesión que quieren.
-Señor -intervino Hermione -, ¿Será necesario regresar a Hogwarts?
El hombre se quitó los anteojos y miró a los chicos con cuidado.
-Es un caso difícil. No solemos dar segundas oportunidades a los estudiantes, pero dadas las circunstancias presentadas con Lord Voldemort
Lamentablemente para las profesiones que ustedes desean, se requieren los papeles que se consiguen al terminar Hogwarts.
-Pero vamos, Harry venció a Voldemort.
-Lo sé, señor Weasley, pero eso no significa que sea totalmente apto para ser auror. La única forma es conseguir esos papeles entrando al colegio.
La sala se quedó en un silencio incómodo, interrumpido solamente por el sonido que producía el reloj de péndulo en la esquina.
-Aunque quizás si

-¿Sí? -preguntaron los tres, esperanzados.
-Pues
-revisó todos los datos de los papeles en los distintos expedientes, como esperando encontrar alguna clausula.
El hombre se rascó la barbilla, y luego habló con los ojos centrados en los expedientes.
-Me temo que no hay nada en lo que pueda ayudarlos en estos momentos. La única posibilidad que encuentro es que vayan a Hogwarts y cursen su séptimo año.



Hola a todos! Gracias por seguir comentando. Esta historia ya está terminada, así que sólo depende de ustedes que la siga publicando (hablo de que dejen comentarios de vez en cuando, para saber que les interesa). Espero estén bien.
Saludos!
4
Decisión crucial


Hermione suspiró, frunciendo la frente.
-¿Es la palabra definitiva?
-Lo siento, señorita Granger, pero sí. De momento es la única respuesta que les puedo ofrecer. Aunque la decisión es suya, así que pueden elegir entre ir o no a Hogwarts. Sólo piensen en el oficio que desean practicar dentro del mundo mágico.
-De acuerdo -se limitó a decir Harry apesadumbrado -. Se lo agradecemos.
-Si ocurre algún cambio se los haré saber.
Los chicos salieron con un ánimo de perros del despacho, y se internaron nuevamente en el pasillo tapizado de madera.
-Supongo que podrías trabajar en la heladería del callejón Diagon -le dijo Ron a Hermione -. Harry podría ir de casa en casa actuando para fiestas infantiles. Has de ser interesante para los niños.
-Igual tu podrías ser contratado por el Emporio de las lechuzas y mascotas para limpiar la suciedad -repuso el moreno.
-No lo tomen a broma -replicó Hermione severa -, es decepcionante no saber qué será de nuestro futuro a estas alturas.
-¿Consideras seriamente la posibilidad de regresar a Hogwarts?
-¿No lo entienden? No puedo tirar a la basura todo mi trabajo de seis años para que termine trabajando en algo que no quiero. Sacrificar un año escolar más a cambio de un buen empleo no debe de ser tan complicado.
-Quizás tienes razón Hermione -admitió Harry -. De todos modos, aún tenemos un par de semanas para pensar en ello y analizar nuestras posibilidades. No nos precipitemos.
Y yendo con esa idea en la mente, los chicos reemprendieron la marcha de regreso hasta la Madriguera. Hermione había conseguido un diario El Profeta en el atrio del Ministerio, de forma que en el camino estaba enfrascada en un artículo de la primera plana.
-No hay muchas noticias, la verdad -dijo la chica bajando el periódico -. Pero se confirma que la profesora Mcgonagall será la nueva directora
y se conservarán la mayor parte de los profesores, aunque Sprout está planeando su retiro.
-Al menos parece que todo estará como antes. Aunque falta ver si lograron reconstruir el castillo tras la batalla.
Cuando los chicos llegaron a la casa de los Weasley, no sólo los recibió Molly y Ginny. Fleur Delacour se encontraba en el marco de la puerta, tomada de la mano de su esposo Bill; sorpresivamente, a su lado estaba Viktor Krum.
Sus facciones eran, evidentemente, las de un adulto y se habían acentuado aún más desde la boda de Bill y Fleur. Harry saludó a Viktor (más por cortesía que por gusto, ya que su amigo parecía receloso) y él declaró su gusto por estar en Inglaterra.
-¿Con quién se quedará? -inquirió Ron, como retando a su madre a invitarlo a quedarse.
-Bill y yo hemos venido a gecibig a Viktor pogque se quedaga en el refugio con nosotros, ¿no es así, quegido?
-Será un gusto recibirte -asintió Bill, abrazando a su esposa por la cintura.
-Grracias -dijo Krum toscamente; era claro que su inglés no había mejorado tanto como el de Fleur.
-Creí que seguían cuidando del señor Ollivander -dijo Hermione, recordando que la habitación de huéspedes de El Refugio, había sido ocupada los últimos meses por el célebre vendedor de varitas mágicas.
-El señor Ollivander se sentía mucho mejor tras el reposo -explicó la señora Weasley.
-Así que regresó hace un par de semanas a su tienda en Diagon -complementó su hijo mayor.
-Me da gusto volverr a verrte Hermioni -dijo Krum sonriente, y la chica le devolvió la sonrisa.
-Es más tonto que un trol -le susurró Ron a Harry.
El muchacho rió disimuladamente y entró a la Madriguera detrás del resto. Mientras la señora Weasley preparaba una sopa que olía a gloria, Ginny se aproximó a Harry y le dijo seriamente en voz baja.
-¿Podemos hablar, Harry?
Él no lo tomó como buen presagio, pero se levantó de la mesa en vista de que Ron estaba concentrado en fruncir el ceño y Hermione estaba entretenida hablando del último partido de quidditch de Krum (cosa extraña considerando que ella no era muy aficionada del tema).
Ginny tomó la mano de su novio y lo llevó escaleras arriba, hasta la habitación de la chica. Una vez dentro, ella cerró la puerta de par en par.
-Siento que tengo la necesidad de hablar de esto ahora Harry, pues pronto me iré a Hogwarts y no habrá tiempo.
Harry se quedó callado, temiendo lo peor.
-Tú sabes que te amo, y sé que los días que nos restan aquí serán una tortura después de esto. Pero ahora que tú has dejado Hogwarts no creo que lo nuestro funcione.
Harry iba a replicar, pero la pelirroja suspiró y continuó.
-Pasará al menos un trimestre para que nos veamos, y no sé si puedo soportar eso. Y créme, las relaciones por correo no funcionan.
-Mira Ginny
La cuestión es que probablemente regrese al colegio este año -explicó el muchacho, buscando la manera de aligerar la situación -. Mi carrera en el mundo mágico como auror depende de los EXTASIS. Y no existe otra manera de obtener un puesto cómo auror a menos que regrese a Hogwarts y me gradúe como es debido.
-¿Quiere decir que regresarás?
-No lo sé Ginny -el jóven odiaba la idea de no poder contestar a la pregunta de Ginny de forma concreta -, yo te amo. Nunca había amado a alguien como a ti. Pero no te puedo contestar en este momento, porque ni si quiera yo sé que haré con mi vida.
Ginny lo miró con una chispa de brillo en los ojos, pero no lloró; Harry se sintió terrible pensando que Ginny estaba sufriendo con su pobre respuesta.
-¿Qué propones? -preguntó ella al fin, sentándose en la orilla de la cama.
-Sólo quiero
te pido que me des un poco de tiempo para asimilar la idea de regresar al colegio. Dame tiempo hasta que empiece el nuevo curso de Hogwarts, sólo para reflexionar mis posibilidades y ver qué haré de ahora en adelante. Si mi decisión es no regresar al colegio, entonces te juro que te dejaré libre, si es eso lo que tú quieres.
La pelirroja parecía debatirse en un dilema muy complejo.
-Te lo pido. Y si el problema es que tú no me quieres más, entonces tendré que resignarme y desearte bien.
-Ese no es el problema. Tú también eres lo más importante que me ha ocurrido -confesó ella pegando sus labios a la frente del moreno -. Pero no puedo fingir que las cosas están bien si tú y yo estamos a cientos de kilómetros de distancia.
-Te pido que me des tiempo para darte una respuesta adecuada. No quiero darte una rápida en este momento y que me arrepienta por el resto de mi vida -le pidió él, desesperado por convencer a la pelirroja de que le diera una oportunidad más.
Ginny cerró los ojos; suspiró nuevamente, y con su intensa mirada enfocó a Harry.
-Está bien, Harry. Piénsalo bien, dime tu decición cuando estés listo, y que sea lo que tenga que ser.
La chica se puso de pie y se marchó de la habitación sin devolver más la mirada.



Hola a todos!! espero que estén muy bien. Bueno, pues hoy actualizo con el capitulo 4, así que espero que les guste y por su puesto, espero sus reviews para saber si la continúo o no. En el cap anterior me pedían que apareciera Draco, y mi respuesta es que sí, de hecho el próximo capitulo estará dedicado a él.

Saludos!
5
Draco regresa

A muchos kilómetros de distancia de la Madriguera, en una hermosa finca cercana a Londres, se erguía la bella y señorial mansión Malfoy, con sus bien cuidados jardines y sus múltiples estatuas colocadas a lo largo del perímetro de la casa; la fuente del medio del jardín seguía borboteando tranquilamente, y los pajarillos piaban alegremente, volando de árbol en árbol. Sólo había algo inquietante en aquel sitio.
Draco -el hijo único de los Malfoy - estaba sentado en el suelo entre los altos matorrales del patio, hojeando periódicos de semanas anteriores, buscando algo que pudiera interesarle.
Leyó la primera plana de uno de ellos, y miró la fotografía de un sonriente Harry Potter, acompañado de sus inseparables Ron Weasley y Hermione Granger, y escoltado por los sobrevivientes a la guerra de la Orden del Fénix; el título rezaba en letras grandes y rojas:

"El Elegido: Una profecía cumplida"

Debajo del titular se describía un detallado artículo sobre la batalla final que se había desarrollado una semana antes de que aquel número de El Profeta hubiera salido.

"Podemos confirmarlo: Harry James Potter, el nuevo héroe del mundo mágico, fue y siempre será El elegido.
Hace aproximadamente tres años, El Profeta cavilaba sobre la posibilidad de la existencia de una profecía que nombraba a Potter como el Elegido. A pesar de nunca confirmarse la existencia de esta profecía, nuestros reporteros se atreven a creer en su veracidad después del asalto de los mortífagos al Departamento de Misterios en Junio del año 1996.
¿El mundo mágico siempre estuvo en los hombros de Potter? Eso creemos. Si no es así, al menos sabemos que esto no evitó que Harry actuara, de forma que recientemente se enfrentó en una pelea a muerte en contra Lord Voldemort (cuyo nombre estamos tranquilos de decir), dónde la victoria fue de nuestro joven mago.
Son pocos los datos conocidos acerca de esta batalla. Puede verse una lista de las víctimas en la página cuatro
"

Draco se interrumpió a sí mismo; ya había leído el artículo varias veces, y no le apetecía revivirlo una vez más. De esta manera, el rubio regresó a la mansión, y tratando de que sus padres no lo detuvieran, corrió como una flecha hacia su habitación; pero fue muy tarde, pues su padre lo llamó desde la sala.
El chico se aproximó a la habitación, donde sus padres estaban sentados en un sillón, Lucius con una copa llena de un fino licor en una mano y en la otra llevaba una carta.
-¿Si?
-Siéntate -le pidió Narcisa con calma, mirando la carta que llevaba su esposo.
El muchacho obedeció y su padre continuó.
-Tu madre y yo hemos discutido toda la semana el asunto de tu profesión en el mundo mágico -empezó el hombre, agitando lentamente el contenido de su copa -. Lamentablemente he perdido mucha credibilidad dentro del mundo mágico desde que fui enviado a Azkaban; las cosas no van del todo bien con las transacciones bancarias, y me temo que será complicado regresar a la vida llena de lujos que solíamos tener.
-Ahora tienes la mayoría de edad, Draco -apuntó su madre cuidadosamente -. Por fortuna no tienes manchas en tu expediente. Lo cual nos hace pedirte que hagas un esfuerzo por ayudarnos. La familia está a punto de la quiebra, y tu padre ha hecho todo lo posible para que la mansión y nuestras posesiones más preciadas se quedaran con nosotros, pero hemos tenido que vender nuestras otras propiedades.
-¿Po qué no piden un préstamo? Creí que estabas bien relacionado -le reprimió el joven a su padre, con la frente fruncida.
-Como ya te lo dije, tras la caída del Señor Tenebroso, y con todo mundo sabiendo mi situación, me temo que he perdido muchos de los favores que conseguía antes.
-¿Cuál es el punto?
-Hemos trabajado mucho para conseguir esto, Draco. Así que lo menos que puedes hacer es aceptarlo -dijo Narcisa entregándole la carta al chico.
-No ha sido nada sencillo hijo -recalcó Lucius -. Es una oportunidad excepcional, así que más vale que lo aprecies.
El chico abrió el sobre, intrigado por su contenido, y comenzó a leer la carta para sí mismo.
Al terminarla, su expresión se llenó de confusión y ansia. Un nudo cerró su garganta. Narcisa carraspeó y colocó su mano en el hombro del chico, quien de inmediato se apartó el brazo de su madre y los miró con indignación.
-¿Regresar a Hogwarts? -dijo el chico poniéndose de pie, matizando su rostro de furia -¡Nunca!
-Lo harás -le dejó claro su padre -, para conseguir un empleo decente necesitarás tener tu séptimo año en Hogwarts

-Yo nunca les di permiso de manejar mi vida a su antojo, ¿o sí? ¡Esto no es decisión suya, y no tienen por qué intervenir! ¡Es mi decisión!
-¡Maldita sea, Draco! Agradece que no estés encerrado en Azkaban por tres intentos de homicidio contra Albus Dumbledore. ¿No lo entiendes? ¡Estamos acabados y tú te pones en un plan infantil!
-¿Nunca te has sentido arrepentido de haber servido al Señor Tenebroso? -exclamó Malfoy junior furioso -¡Tal vez pudiste haberlo pensado antes de meterte ahí! Nada de esto estaría pasando.
-Cállate Draco -le ordenó Lucius, poniéndose de pie -. Eso no es asunto tuyo. Además, no estás en posición de criticar.
-¡¿Y por ser un miserable hombre fracasado en estos momentos te sientes capaz de hacer mi futuro como si todavía fuera un niño?! ¿Por qué me tocó vivir en un clan de asesinos? ¡Y AHORA TENGO QUE PAGARLO!
Lucius alzó la mano, listo para asestar un bofetón a su hijo, pero Narcisa gritó llena de histeria y rabia debido a la importencia que la embargaba.
-¡BASTA! Basta, por favor Draco
-dijo la mujer con las mejillas enrojecidas y empapadas en lágrimas -. Entiende a tu padre
Servir al Señor Tenebroso fue un error que hoy pagamos caro, pero piénsalo, hijo. Eres la esperanza de esta familia; al menos hasta que tu padre limpie su reputación.
Draco miró a su madre con mayor compasión. Sentía la garganta desgarrada por haber gritado tan fuerte. El chico suspiró, tratando de calmarse, sin darse cuenta de que su padre había reventado la copa de vidrio en su mano, que ahora estaba empapada en sangre y licor.
El hombre se volteó hacia el ventanal, mirando la luna.
-Por favor, Draco -su voz indicaba que la frustración había manado en forma de lágrimas -, haberte expuesto al Señor Tenebroso fue un error del que me arrepentiré siempre. Pero esto es mucho más sencillo de lo que crees
Como mencionó tu madre, tú no tienes manchas en tu historial, por lo que mis acciones no te afectarían a ti. No tratamos de ser egoístas, pero las cosas van mal y tú eres el único que puede ayudarnos ahora.
El rubio no respondió; las llamas de la chimenea se reflejaban en los ojos de sus padres de forma inquietante.
-¿Sólo se trata de regresar a Hogwarts y cursar séptimo curso para conseguir un buen empleo? -aunque fuera así, la idea no le atraía nada. En Hogwarts nunca había sido completamente feliz, y la idea de comenzar de nuevo le espantaba.
-Sólo eso te pedimos -dijo Narciza con tristeza, oculta detrás de una nota de dulzura -. Además este año vendrá una persona muy especial para ti, y tiene planeado entrar a Hogwarts.
-¿Quién es? -preguntó intrigado.
-Ya lo verás, muy pronto -respondió la mujer con una débil sonrisa. Abrazó a su hijo, pero él estaba concentrado mirando a su padre que se limpiaba las lágrimas disimuladamente en la otra esquina.



Que tal gente? Espero que estén bien. Estoy muy agradecido con ustedes por mostrarme su apoyo respecto a la historia, en serio me importan cada uno de sus comentarios. Como sea, cómo les prometí, en este capítulo Draco tendría protagonismo. Ya verán mas sobre él más adelante.

Saludos!
6
La advertencia de Ollivander


-Así que los dos tenemos problemas amorosos, ¿eh? -le comentó Ron a Harry mientras unas chispas de fuego de las maravillosas luces de bengala que habían inventado Fred y George volaban sobre ellos.
-Ya lo creo
Siempre me imaginé con Ginny varios años después, con dos hijos tan hermosos como ella.
-Ni me lo quiero imaginar -dijo Ron ahogándose la risa -. Pero será mejor que no te atrevas a querer hijos ahora, ¿sabes? No me haría mucha gracia.
Harry rió y prefirió no comentar nada mas; veía a Ginny tan imposible en aquellos momentos, y se preguntó como es que se habría sentido la pelirroja varios años atrás, cuando ocultaba su amor por Harry que entonces para ella resultaba platónico.
Sortilegios Weasley estaba tan lleno como de costumbre, aunque se respiraba un aire gótico cuando se miraba detrás del mostrador, y se veía una túnica marrón con una F dorada estampada al frente, uniforme que se había conservado por George para recordar a su hermano.
-Verity, ¿quieres pasarme una caja nueva de caramelos longuilingua? Se han acabado los de aquí -llamó George a la muchacha de cabello rubio y corto que ayudaba a los gemelos con la tienda desde el principio.
-George, tienes una salamandra pitadora haya atrás que me está irritando -dijo una voz conocida, cuando Angelina Johnson salió de la trastienda, con la túnica marrón que todos los empleados de Sortilegios Weasley utilizaban -¡Ah! ¡Hola Harry!
Harry se sorprendió al verla, y la fue a saludar, pues tenía algo de tiempo que no la veía.
-¿Trabajas aquí? -le preguntó Hermione sorprendida.
-Sólo temporalmente -indicó la muchacha -George y yo estamos saliendo -explicó con una sonrisa -. Es un buen chico, y como había un puesto vacante, me pidió que le ayudara con la tienda mientras conseguía a un empleado de planta. No se como alguien puede ganar tanto dinero vendiendo estas cosas

Lo dijo pues sostenía una varita trucada que de pronto se convirtió en una gallina de goma.
-Es lo que la gente pide, amor.
A Harry le daba gusto que George y Angelina salieran juntos, pues ella le caía muy bien al chico, y además estaba seguro de que Fred habría querido eso en caso de que no estuviera.
Los chicos salieron de Sortilegios Weasley, probando las nuevas gomas de mascar ultra-explosivas. Siguieron caminando por la calle, y de repente se detenían para que Ginny comprara los elementos necesarios para cursar su séptimo curso.
-¿Saben? -Les comentó Harry a Ron y Hermione mientras esperaban a que Ginny terminara de comprar los nuevos ingredientes para pociones que el séptimo curso requería -, creo que regresar a Hogwarts no estaría tan mal. Como dice Hermione, solo se trata de sacrificar un año más de nuestras vidas, y después seremos recompensados con algo mejor.
-Lo dices porque sino Ginny y tu cortarán -sentenció Hermione sonriente.
-¡Eso no es cierto! -Replicó él -Bueno, en parte sí. Pero tú sabes que mi sueño siempre fue ser auror, y aun sigo queriéndolo.
-Sólo bromeo, Harry -dijo la chica -. También he analizado mucho la situación, y sí, será algo incomodo al principio, pero quizás no sea tan malo. Por lo menos después de graduarnos de Hogwarts podremos reírnos de esto y pensar en que en ese momento tendremos exitosas carreras.
-Me gusta como piensas, Hermione -dijo Ron, cuando Ginny salió de la Botica Slug & Jigger con un paquete de nuevos ingredientes para pociones.
-Bien, terminamos -indicó Ginny, alegremente -¿Les apetece un helado en la heladería Florean Fortescue? Oí que el señor Fortescue no fue encontrado después de desaparecer, pero su hijo está atendiendo la tienda.
-Vamos, entonces.
-Ron invita -dijo Ginny y su hermano frunció el entrecejo.
-Yo pago -se apresuró Harry.
Ginny estuvo a punto de decirle algún cumplido, pero al parecer se dio cuenta de que en aquel momento su relación estaba en un limbo de confusión.
Los chicos entraron a la heladería y pidieron algunos de los sabores de helado mas deliciosos que habían probado. Se sentaron en las mesas fuera del establecimiento, mientras platicaban sobre lo que podría haberle pasado al señor Fortescue, cuyo paradero nadie conocía.
Una vez que se acabaron los helados, siguieron caminando por el callejón, buscando que podrían hacer el tiempo que les quedaba de la mañana, hasta que se vieran con los señores Weasley en El Caldero Chorreante.
-¡Ya ni me acordaba!
-¿Qué pasa, Hermione?
-Tu madre mencionó que el señor Ollivander ya estaba nuevamente en su tienda del Callejón Diagon -explicó ella -¿Ustedes creen que ya esté aquí?
-Vayamos a ver.
Lo que un par de años atrás era un local destartalado, lleno de polvo y abandonado, volvía a ser esa antigua habitación cuyas paredes estaban cubiertas de cajas de varitas mágicas. El señor Ollivander estaba sentado en una silla de ruedas, pero lucía mas favorecido que la última vez que Harry lo había visto hacía algunos meses atrás, cuando recién se recuperaba después de ser rescatado de la mansión Malfoy.
En cuanto los vio entrar, el hombre formó una débil sonrisa llena de misterio.
-¿Cómo está, señor Ollivander? -saludó Harry.
-Joven Potter -respondió el anciano -me da gusto volver a verlo a usted y a sus amigos.
-¿Se siente mejor, señor? -inquirió Hermione, sentándose en una butaca estampada con elegantes diseños que estaba pegada a la pared.
-Estoy mejor, definitivamente. No soy el que era antes; pero claro, la edad ya no me hace ningún favor -murmuró cansinamente -. Afortunadamente ustedes me ayudaron a escapar. Ahora solo están muy cansadas mis piernas, pero gracias a ustedes no es mi vida la que está en riesgo.
-¿Cuándo se fue de El Refugio? -preguntó Ginny.
-Hace un par de semanas. Mis anfitriones fueron muy amables conmigo, pero no podía seguir abusando de su hospitalidad una vez que ya estaba mejor.
-Debió quedarse a recuperarse del todo.
-No, no -negó con las arrugadas y manchadas manos -, un vejete como yo lo único que quiere es estar a solas y escribir sobre sus buenos tiempos antes de que la mente nos lo impida. Aunque no negaré que extraño el magnifico cassoulet, y el bouillabaise que cocina la señora Delacour. Es simplemente delicioso.
-Cuando aun no se casaba solo sabía cocinar rabioles que sabían a rayos -se quejó Ron enojado.
-Bueno, cuando te casas te tienes que forzar a aprender varias cosas -contestó Hermione encogiéndose de hombros.
-¿Y bien, ya se han dado cuenta de lo que ocurre? -preguntó el hombre, luciendo de pronto viejo y chiflado, como si se hubiera convertido repentinamente en el abuelo de Luna Lovegood.
-¿Eh?
-Ya saben, ¿no es para eso que han venido a visitarme?
-Sólo queríamos ver como seguía -respondió Harry confundido.
El hombre pareció algo decepcionado.
-Pensé que lo habrían percibido

-¿El que? -Ron pareció desconcertado e hizo un discreto gesto con el dedo en la sien que Harry entendió como que su amigo decía que el hombre había enloquecido.
-Pues
hace ya algunos meses que venciste al Señor de las Tinieblas, Harry Potter. Fue un respiro para el mundo mágico sin duda, pero hay algo que me dice que aun hay un último misterio que debes resolver para que todo esté completamente en paz en nuestro mundo. No tardarás en enterarte de que hablo.
-¿Es que Voldemort dejó un hijo? -Preguntó Ron riendo, y Hermione le dio un codazo en las costillas mientras Ginny le dio un pisotón -¡Ay!
-¿Dice que existe otra amenaza además de Voldemort?
-El cuerpo de Voldemort murió mutilado, transformado por la avaricia y la magia más oscura que el humano conoce -susurró el hombre, con una voz tan baja que fue difícil de captar lo que decía -. Su alma se fue con él, un alma tan corroída y tan inhumana que hasta el infierno se negaría en aceptarla.
Sus ojos estaban tan abiertos que daba escalofríos verlo directamente.
-Voldemort dejó un último legado, un último secreto complicado de entender. Fuiste el elegido una vez para acabar con Voldemort, y lo haz conseguido; ahora aunque no es tu responsabilidad, me temo que será necesario que destruyas un último rastro del Señor Tenebroso.
-¿Pero de que rastro habla? ¿Qué es lo que hizo Voldemort antes de morir?
-Me temo que ni yo lo se -se limitó a decir el viejo, disminuyendo aun mas el tono de su voz -; es algo que ni si quiera yo he podido comprender, y quizás no me alcancen los años para hacerlo. Sólo me queda pedirte que tu lo investigues, Harry Potter, hazlo por la humanidad.
Harry lo miró lleno de dudas, pero sus amigos ya iban encaminados hacia la puerta; el chico asintió despacio, temeroso ante la pálida y marchita mirada del fabricante de varitas y salió nuevamente hacia la iluminada calle.



Que tal lectores?? =) Espero que estén muy bien, y como siempre, me reporto sólo para subir capitulo, deseando que les guste, pues poco a poco la historia irá tomando forma. Sin nada más que decir, les dejo el cap. Espero sus opiniones!!

Saludos!
7
El regreso

-No le hagas caso a Ollivander, Harry. Está muy viejo y yo creo que ya está chocheando -le recomendó Ron cuando Harry les expuso su preocupación una hora más tarde. Habían llegado al Caldero Chorreante y Tom les servía un estofado.
-Es cierto -coincidió Hermione -, nada de lo que dijo el pobre hombre tiene sentido. Sabemos que Voldemort dividió su alma en siete partes, y fuera de ello sólo estaba su cuerpo. La verdad dudo muchísimo que un simple humano pueda soportar tantas alteraciones; simplemente es imposible.
-La cosa es que Voldemort nunca fue un simple humano -le recordó el joven -. Inclusive a Dumbledore le sorpendió cuando se enteró de que Voldemort había creado siete horrocruxes. Si pudo hacer eso y modificar su cuerpo hasta parecer una serpiente, ¿que no habrá podido hacer?
-Tranquilízate Harry. Confía en que Voldemort ya no está, ¿bien?
El mencionado asintió despacio aunque no estaba muy seguro.
-Ginny, querida, no te olvides de empacar tu vestido para el baile de fin de estudios -la señora Weasley estaba apurada, tratando de dejar todo ordenado esa misma noche.
-No sabía que los alumnos de séptimo curso tenían un baile -comentó Ron sorprendido.
-¡Por su puesto que no lo sabes! No cursaste séptimo curso, ¿recuerdas?
-Bueno, esa clase de eventos no son del tipo que pasa desapercivido para el resto del castillo.
-Es una tradición Ron -explicó Arthur -, siempre los alumnos de séptimo curso se quedan un día de más en el colegio, cuando el resto de estudiantes ya se han ido a casa. Se celebra un baile de graduación y suele ser muy emotivo.
-Creo que es hora de dar la noticia -susurró Hermione a Harry, quién aceptó despacio. Sentía el corazón latirle con fuerza.
Harry le hizo una seña a Ron y él asintió.
-Señores Weasley -empezó Hermione tímidamente -, hemos estado pensando mucho toda nuestra situación los últimos días. Llegamos a la conclusión de que no perdemos nada usando un año más de nuestras vidas para obtener los EXTASIS necesarios.
La señora Weasley fue primera en demostrar su emoción, yendo a abrazar al trio.
-Estoy muy orgullosa de ustedes. Tomaron la situación con madurez y escogieron lo mejor para todos.
El señor Weasley también se mostró satisfecho. La evidente sonrisa de Ginny fue lo que más contagió a Harry, quién estaba eferveciendo cómo una botella de sidra.

-Así que regresamos a Hogwarts, ¿eh? -Ron se sentó sobre su baúl y mordió una manzana, todo a la mañana siguiente, día del inicio de clases en Hogwarts -. Será díficil ser el señalado este año.
-Y que lo digas -coincidió Harry, quién ya sabía todo sobre esa experiencia.
Con el tiempo encima, todos llegaron a la estación King's Cross para atravesar la barrera entre el andén nueve y diez. Harry sintió un inmediato nerviosismo cuando se encontró frente a la locomotora escarlata.
-¡Lo olvidaba! -exclamó Harry -. Ya no tendrán que irse a vigilar los pasillos por que ya no son prefectos.
-Será algo extraño, ¿no? Estar en el mismo curso, digo -comentó Ginny, evidentemente feliz de poder seguir con Harry.
-Al menos podré verte más -le contestó él sonriente, dándole un beso con ternura.
Ron carraspeó y miró a Hermione, quién estaba concentrada por su parte en el Profeta de aquella mañana.
-¿Algo interesante?
-Las Holyhead Harpies van a la semifinal del quidditch -dijo sin mucho interés -. Miren esto, aquí dicen que Xenophilus Lovegood enfrenta averiguaciones por haber tenido un cuerno de Erumpent, considerado como un material comerciable de clase B...
-Pobrecillo, no tiene la culpa de haberlo confundido con un cuerno de snockack de asta arrugada -dijo Ron sonriente.
-¿Oyeron la noticia?
Todos voltearon hacia la puerta sobresaltados; Luna Lovegood entró vestida con una túnica verde limón con florecillas bordeando su cintura.
-Uau Luna, el día de hoy... brillas -le comentó Ginny amablemente, pues los rayos de luz que la rozaban y el cabello platinado hacían un conjunto casi fosforescente.
-Gracias -respondió con voz soñadora. Por primera vez desde que Harry la conocía, traía una edición de El Profeta y no de El Quisquilloso en la mano. Al parecer notó que Harry se había dado cuenta de ello -¡Ah, esto! Me lo dio un chico cuando iba pasando. Me dijo que lamentaba lo del cuerno del snockack. Que buen chico, ¡incluso se reía para alegrarme!
-Eh, sí... ¿Dónde te estás quedando, Luna? -le preguntó Harry incómodo.
La vista de la rubia se centró en Harry repentinamente, cómo si nunca lo hubiera visto antes en su vida.
-¿Harry Potter? Creí que ustedes ya habían salido de Hogwarts...
-Es una larga historia -se lamentó Ron.
-Ah. Pues mamá tenía un hermano en Gainsbrough y nos invitó a mi padre y a mí a quedarnos mientras reconstruímos la casa.
-Me da gusto -le dijo Hermione. En realidad la castaña le había advertido al padre de Luna que el cuerno que colgaba de su pared era peligroso, pero no había vuelta atrás.
-¡Ginny! Te han nombrado capitana del equipo de quidditch -exclamó Ron sorprendido, mirando a su hermana que recién se colocaba la insignia de Gryffindor -. Creí que los elegían en sexto curso.
-Exacto, pero la cosa es que el año pasado se cancelaron los partidos. Ahora que Mcgonagall es directora decidió reinstaurarlos.
-Pues felicidades Ginny -le dijo Harry alegremente. Sentía envidia al pensar que él no volvería a poder jugar Quidditch, al menos no dentro de Hogwarts.
-Gracias. Te habría nombrado a tí si estuviera en mi la desición, pero Mcgonagall no te ha tomado en cuenta porque no era oficial si volverían o no.
-No creo que esté permitido tener jugadores mayores de diecisiete, de todos modos -dijo el chico apesadumbrado.
Y de pronto llegó una chica que iba en el curso de Luna y Ginny, y se detuvo en su compartimiento para saludarlas.
-¿Ya han oído la noticia? -preguntó la muchacha; a leguas se notaba que le gustaba chismear -. Todos los pasajeros hablan del regreso de ustedes a Hogwarts.
Harry quiso desaparecer al pensar que en todo el tren no estaba ninguno de sus buenos amigos a excepción de Luna y Ginny. Recordó entonces a Dean, Neville, Seamus, las gemelas Patil, Lavender... Y por si fuerra poco todo mundo seguía señalándolo a pesar de haber derrotado a Voldemort; al menos ahora Ron y Hermione estaban con él en ese sentimiento.
-Si, habiamos oído la noticia, ¿o es que no nos ves en el mismo compartimiento que ellos?
Luna rió risueña y asintió con la cabeza.
-No, Ginny -le dijo la chica exasperada -. No sólo ellos regresan a Hogwarts después de haber salido. Adivina quién más regresó al colegio.
Pero no hubo necesidad de que nadie respondiera, pues entonces todos lo supieron; pasó frente a su compartimiento con la fría mirada perdida. Harry se quedó boquiabierto y ambos se miraron directamente a los ojos.



Que tal chic@s?? Como están? Espero que muy bien, y claro, disfrutando de lo que queda del fin de semana. Tuve oportunidad de subir hoy mismo el capitulo, así que aquí va, ojalá les guste y pues si es así, dejen sus comentarios para saber que les gusta. Sin más que decir, me despido hasta la próxima..

Saludos!
8
Astoria Greengrass

-¿Draco Malfoy?
Harry estaba atónito, y por lo visto, Draco estaba en el mismo estado.
El rubio no contaba con aquello; nunca nadie le había dicho que Potter y sus amigos regresarían a Hogwarts. Ya era mucho el sólo hecho de regresar, pero ahora... ¿esto?
Dio una simple cabezada y sin dar más señales de reconocimiento, se marchó a su compartimiento; sentía la cara ardiendo, y evidentemente su expresión no sería del todo agradable. Se sentó sólo en el sillón y tomó El Profeta.
-¿Está libre? -inquirió una muchacha parada en la puerta, señalando el asiento frente a Draco.
-Si, si... -respondió torpemente.
Había algo en aquella chica que Draco conocía; el cabello rubio y ondulado le caía por la espalda, sujeta por una diadema negra. Su pálido rostro era de facciones finas y agradables, y sus ojos almendrados concentraban la intriga de su mirada en Malfoy.
-Yo te conozco -murmuró con seguridad.
Ella se sentó y analizó el rostro de su compañero, buscando alguna señal de reconocimiento.
-¡Por su puesto! -dijo ella alegremente, hablando con un marcado acento irlandés -. ¿Me recuerdas?
Draco la examinó minuciosamente.
-¿Astoria? -inquirió despacio y ella asintió emocionada -. Astoria Greengrass, ¿cierto?
-¡Exacto!
Draco sonrió y de golpe un montón de recuerdos le vinieron a la cabeza; recordaba a Astoria perfectamente pues había sido su mejor amiga de la infancia.
La muchacha vivía cerca de la mansión de los Malfoy, y tratándose de una de las pocas personas de sangre pura que vivían por los alrededores, los padres de Draco preferían verlo con ella que con algún muggle o sangre sucia. El rubio recordaba a la chica como una chica simpática y alegre, incapaz de ser prejuiciosa con los demás; también recordaba la noche en que la familia de Astoria se había mudado del pueblo. Ella se lo había anunciado a su amigo en la casa del árbol construida en el patio de los Malfoy; le había dicho que su familia se iría a vivir a Irlanda, y quizás que nunca regresaría a Inglaterra. Draco había llorado mucho, pues entonces era un pequeño infante cuya felicidad estaba basada en lo que el dinero de sus padres podía comprar; nunca había tenido muchos amigos, pues sus padres sólo le permitían amistarse con gente de su tipo.
Y en aquel momento, entre aquellas lágrimas de dolor, la chica le había dado un tierno e inocente primer beso, lo único que podía haberse dado entre un par de niños que no saben sobre el amor. Y aún así, el muchacho lo recordaba vividamente, como un recuerdo hermoso y auténtico.
Draco se ruborizó al pensarlo.
Y ahí estaba ella varios años después, sentada en frente de él y de regreso al colegio Hogwarts.
-Creí que tú deberías haber salido ya de Hogwarts -expresó su compañera -. ¿No eras un año mayor que yo?
-Sí -respondió encogiéndose de hombros -, pero al año pasado con lo del asunto que tú ya sabes, tuve que faltar al colegio por todo el curso. Mis padres querían que regresara... y aquí estoy.
-Ya veo.
Ella sabía de que asunto se refería Draco, pues aunque de niños no comprendían el concepto de los mortífagos, Astoria siempre había sabido lo que los padres de su mejor amigo eran.
-¿Por qué has regresado al país? -le preguntó el chico, tratando de evadir el tema de Voldemort.
-A mi padre le ofrecieron hace algunos meses una oferta de trabajo muy buena en el Ministerio de Magia en Londres, y ahora que Voldemort se fue pensaron que era una buena opción regresar aquí. Aunque ya había hechado raíces en Irlanda, no niego que extrañaba muchas cosas aquí. Tú, por ejemplo.
Draco se quedó callado y ligeramente avergonzado.
-Yo también te extrañaba -admitió el joven -. En mucho tiempo no supe nada de ti. A veces te recordaba y me daba pena pensar que en cierta parte tus padres te alejaron de Inglaterra porque los míos eran leales a Voldemort.
-Quizás fue un factor -aceptó ella -, pero es probable que mis padres creyeran que Voldemort estaba utilizando la maldición Imperius contra ellos, ya que no me lo volvieron a mencionar.
Draco miraba a Astoria sin creer lo tanto que había crecido; la recordaba como una pequeña niña rubia y simpática, y ahora la veía muy guapa. Le habría gustado que ella hubiera estado con él en Hogwarts y su hubieran visto crecer el uno al otro.
Se preguntó si tal vez si hubiera sido así, hubiera cabido la posibilidad de que ambos se convirtieran en novios; Draco se fascinó con esa idea porque tecnicamente Astoria había sido su primer amor a pesar de que en aquel entonces ambos no tuvieran más que siete años. ¿El chico habría caído en la categoría de amigo, o quizás se podría haber desarrollado algo más entre ellos?
Al menos habría sido mejor ser novio de ella que de Pansy Parkinson, pensó el rubio. De todos modos las cosas habían pasado porque tenían que pasar, y al final de cuentas, ahí estaban los dos reunidos nuevamente, quizás enlazados por el destino para arreglar algo que no habían podido solucionar la última vez.
Tal vez no tenían el mismo nexo que antes, pero Draco sabía que aún había algo en el fondo de su corazón que le decía que algo interesante nacería de aquel reencuentro. ¿Podría ocurrir algo más entre ellos?



Hola gente!! Como han estado ultimamente?? Espero que muy bien. Bueno, pues aquí está un nuevo capitulo de la historia, y espero sinceramente que les guste. A quienes me pedían que hubiera más de Ron y Hermione, no se preocupen, porque veremos más sobre ellos pronto. De momento espero que les esté agradando esta historia. Ya saben que pueden dejarme sus opiniones, comentarios, sugerencias, etc.

Saludos!9
En el comedor

-¡Demonios! Tengo tanta hambre -refunfuñó Ron mientras el sombrero seleccionador terminaba de enviar a los alumnos nuevos a las distintas casas.
Harry se sentía extraño; era como ser una nube negra y tormentosa en medio de un cielo claro y limpio.
-Al menos tu aparentas la edad -lo tranquilizó Ron, quién por su altura no podía presumir de parecer un alumno de séptimo curso.
-Ustedes no entraron a Hogwarts siendo un año mayor de lo que deberían ser -repuso Hermione.
-Tu luces bien. Podrías pasar por una alumna de quinto.
-Gracias Ron -respondió ella risueña.
La mesa de los profesores tenía un par de cambios a la última vez que Harry la había visto; la profesora Mcgonagall se puso de pie entonces.
-Bueno -comenzó la mujer desde el centro de la mesa -, sólo me queda darle la bienvenida a todos los alumnos, y a los viejos, decirles que es un gusto tenerlos nuevamente aquí.
››Antes que nada, deseo presentarles a los nuevos miembros de nuestro profesorado. Dadas las circunstancias del año pasado, es normal que tengamos algunos cambios. Les pido le den una bienvenida a la profesora Evangeline Melbrock, a cargo del departamento de Estudios Muggles -una mujer alta y de rostro amable se puso de pie -. De la misma manera, les pido una calurosa bienvenida al profesor Davy Gudgeon, quien estará a cargo de Defensa contra las Artes Oscuras.
Se trataba de un hombre de expresión solemnte y misteriosa. A Harry le parecía haber leído alguna vez su nombre en algún lado, pero no lo recordaba.
-Bien, bien, gracias profesores. Debo de recordarles también las reglas que el señor Filch me pide amablemente que les recuerde

Harry se desconcentró mirando a sus compañeros; muchos los veían a él y a sus amigos con curiosidad, seguramente desconociendo el motivo por el que estaban ahí siendo que ya debían de haber salido.
-Por último, este año tenemos entre nuestro alumnado a algunas personas cuya situación requería que permanecieran en el colegio -siguió la profesora, centrando con la vista a Harry, Ron, Hermione, y por último en Draco Malfoy -. Les pido por lo tanto, que los ayuden a sentirse nuevamente en casa, ya que es una situación complicada.
-¿Por qué creen que Draco esté aquí? -les susurró Ginny a los chicos, que negaron con la cabeza sin la menor idea.
-Quizás le prestaron el favor a Lucius Malfoy y arreglaron meter a su hijo en Hogwarts.
-La verdad es que dudo que la reputación del señor Malfoy sea muy buena como para que le presten favores. Eso sin mencionar que ya mucho favor ha sido no meterlos en Azkaban -comentó Hermione -. Es probable que Dumbledore jamás haya denunciado a Draco por los tres intentos de asesinarlo, y quizás el Ministerio consideró que él no tenía la culpa de los actos de sus padres.
-Tal vez -admitió Harry -. No sé como es que nos verá a los ojos ahora que no tiene a dos gorilas a su lado y tampoco nos puede amenazar con su padre.
-¿Quién es la chica con la que habla?
-No la conozco -reconoció Ginny, mirándola con detenimiento -. Elizabeth Bennet mencionó que era una nueva estudiante que viene desde Irlanda.
-Pero, ¿significa que puede entrar a la casa que ella quiera?
-No exactamente. Acabada la centa, los estudiantes de otro país como ella van al despacho de Mcgonagall a examinarse con el sombrero como todo el mundo.
-Es linda -intervino Ron -. Aunque si tiene las mismas pulgas que Draco, seguramente será desagradable.
Hermione miró al pelirrojo con una nota de celos en la mirada.
-Al menos me da gusto que te la pienses un poco antes de dejarte llevar por la primera muchacha linda que ves -repuso con un dejo de enfado.
-Ya te lo dije. Tú eres linda -le dijo Ron en un impulso.
Ella se sonrojó y aparentó las cosas jugando con sus cubiertos de oro.
-Ron ha mejorado. Ahora tiene un poco de taco -le murmuró la hermana del pelirrojo a su novio -¡Antes no podía decir eso sin haberlo tartamudeado al menos durante media hora!
Y entonces se dieron cuenta de que el banquete ya había comenzado, pues las patas de pollo frente a ellos se iban francamente volando.
-¡Oigan! Dejen algo a los demás o los castigaré -le dijo Ron a unos niños de primero.
-Ron, recuerda que ya no eres prefecto -le reprochó Hermione con la frente arrugada.
-Lo sé Hermione, pero ellos aún no se han enterado
-dijo el muchacho probando la primera cucharada de puré de papas.
-Eres increíble Ron.
-Gdaciad -respondió con la boca llena.
-En fin

Una vez acabado el banquete de inicio de curso, los alumnos se marcharon satisfechos, listos para descansar tras un agotador viaje.
Harry veía tan lejano el último momento en que había caminado tranquilamente por aquellos pasillos, sin pensar que si se detenía algún hechizo lo mataría. Y al parecer sus amigos tenían la misma sensación.
La sala común estaba como Harry la recordaba: una acogedora habitación circular, tapizada en colores rojos y con adornos coloridos, intercalados por cuadros de magos que habían pertenecido a la casa de Gryffindor. La chimenea al fondo crepitaba alegremente, llenando la sala de un ambiente caldeado y una iluminación naranjiza y cálida. Había sido un largo día, y aunque Harry ya estaba acostumbrado a ser señalado, era extraño ser señalado de una manera tan diferente a la acostumbrada. A pesar de que los próximos días serían muy interesantes, el muchacho se fue a la cama esperando que el año se fuera pronto y pudiera terminar su educación lo más rápido posible. Aunque pensándolo bien, ahora tenía tiempo de sobra para pasar con Ginny. El chico se durmió con una sonrisa, sin saber que pronto ocurriría algo con lo que no había contado.



Ando un poco corto de tiempo, así que sólo dejo el capitulo esperando que estén bien y claro, tambien esperando regresar y ver sus comentarios xD (que necio que soy). Disfrutenlo!

Saludos!
10
El diario secreto

-¡Apúrenle! -exclamó Hermione desesperada, mientras se dirigían a su primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras -. ¡No puedo creer que se hayan quedado dormidos en su primer día!
Pero cuando llegaron frente al aula, se dieron cuenta de que los alumnos aún esperaban en fila para entrar.
-¿Lo ves? -dijo Harry cansinamente -, pudimos haber dormido cinco minutos más?
Poco después apareció el profesor en el marco de la puerta, y con un gesto los invitó a entrar.
Viéndolo detenidamente, el profesor Gudgeon era definitivamente joven; el lacio y negro cabello le cubría una parte de la frente, dándole un aire misterioso que Harry había identidicado antes.
-Hola Ginny -saludó Harry besando a la chica cuando esta llegó y se sento a su lado.
-Es chistoso, pero me siento gracioso estando en la misma aula que tú. No malentiendas, pero necesito acostumbrarme.
-Lo sé, tenía la idea de que si miraba hacia atrás, ahí estaría Seamus Finnigan -comentó Ron.
-Buenos días -acalló el profesor con voz ronca -, espero que estén listos para comenzar las clases. Como habrán escuchado a la profesora Mcgonagall, mi nombre es Davy Gudgeon e impartiré Defensa Contra las Artes Oscuras. A lo largo del curso estudiaremos cosas muy peligrosas y misterios ocultos con los que jamás han soñado. Anteriormente analizaron lo básico dentro de la materia, pero mas allá de criaturas peligrosas y maleficios, existen también maldiciones muy poderosas, elementos mágicos que en otra época los hechiceros usaban para guardar sus secretos.
››Será mejor que se preparen para sus EXTASIS, pues serán desafiantes y requerirán su mayor atención. Para comenzar, quiero que lean el capítulo uno, la introducción a la materia.
Al salir del aula, Harry, Ron, Hermione y Ginny se dirigieron hacia Encantamientos.
-Ha sido interesante -dijo Harry -, al menos mucho más que las clases de Umbridge o de Snape.
Durante el receso, los chicos estaban en los jardines, despejándose del trabajo con el agradable calorcillo que irradiaba el sol; entonces llegó la profesora Mcgonagall, cargando varios pergaminos entre sus brazos.
-Señor Potter, ¿Me acompaña a mi despacho, por favor? Pueden venir también ustedes si así lo quieren, señor Weasley y señorita Granger.
-Si claro profesora -Harry estaba extrañado de ser llamado a la oficina a penas el primer día de clases.
Ginny se despidió y los tres siguieron a la directora por el pasillo en el que se encontraba su despacho; al final del pasillo estaba la reconocida gárgola que Minerva apartó del camino y subió a la escalera móvil que ascendía hasta la torre que ocupaban siempre los directores; el lugar se conservaba tal cómo Dumbledore lo había dejado antes de morir.
El antiguo director sonrió desde su marco en cuanto vio entrar a sus antiguos alumnos.
-Gracias por traerlos Minerva -dijo despacio, quitándose momentáneamente los anteojos de media luna -. Hola Harry, Ron, Hermione. Me da gusto verlos.
Ellos saludaron con una sonrisa radiante.
-A nosotros también nos da gusto, profesor -confesó Harry, sintiéndose extraño al hablarle a un cuadro de Dumbledore -. ¿Ocurre algo?
-Los traje aquí a petición de Albus -explicó Mcgonagall. La mujer presionó entonces una especie de interruptor debajo de su escritorio y del librero más cercano se abrió una especie de puertecilla, dónde se encontraba un curioso libro.
-Nuevamente te lo agradezco, Minerva -dijo Dumbledore -. Bien Harry, te preguntarás porqué no te di este artículo legalmente cuando algún funcionario del Ministerio se presentó con ustedes para darles lo que les había heredado.
-En realidad fue Scrimgeour. Pretendía hacerme decir que todo en el Ministerio iba perfecto.
-Nos fueron de mucha ayuda sus objetos, señor -puntualizó Hermione -. Justo estas vacaciones tomé mi volumen de Runas Antiguas para traducir algunas partes de Beedle el Bardo.
-Me da gusto que así sea. Y no me extraña de Rufus, era de esperarse que tratara de comprarte para el Ministerio -dijo el profesor sin inmutarse -. Volviendo a este objeto tan interesante, a primera vista puede parecer nada más que un simple cacharro. No te lo di junto a la snitch para no confundirte y porque tiene datos muy valiosos que en manos del ministro podrían haber tenido una repercución muy fuerte sobre el mundo mágico.
-Como si no hubiera sido suficiente con todo lo que escribió esa idiota Skeeter.
-Me gustaría poder meter ese libro de Rita en mi cuadro para poder leerlo -comentó el profesor reflexivo -, la vida en un cuadro no es tan divertida como yo creía.
Harry sonrió y tomó el libro que Mcgonagall le ofrecía. Tenía pastas delgadas de cuero azul, y una inscripción en letras doradas que rezaba el nombre completo de Dumbledore.
-Es un diario -le explicó el anciano a Harry -. Probablemente no sea más importante para tí que lo que puede ser el corcho de una botella. De todos modos mi aprecio por ti me hace confiar en que podrás manejar mis secretos con responsabilidad y discreción, y creo que le encontrarás un provecho a ese diario -y le guiñó un ojo.
Harry lo abrió por la mitad, pero el hombre lo interrumpió.
-Prefiero que lo leas cuando no estés en mi presencia, ya que hay varias cosas díficiles de explicar. Además Harry, tal vez te enteraste de que la última vez que nos vimos dejamos algo inconcluso. Aún hay una tarea que debes acabar. En ese diario te doy los recursos suficientes para que termines esa última misión, que mi impedimento físco no me permite hacer personalmente.
››Tal vez hago mal en pedir tanto de tí y de tus amigos, Harry. Estoy profundamente arrepentido de que sufrieras durante tantos años, pero al final de cuentas sigues vivo, lo que me hace pensar que algunos sacrificios han valido la pena. Al haberte desecho de Lord Voldemort de la espectacular forma en que lo has hecho, te encomiendo un único deber más, que irás descubriendo con el tiempo. Te lo pido a tí porque sé que eres la persona más indicada para ello.
Harry estaba confundido; no parecía casualidad que tanto Ollivander como Dumbledore le hablaran de una misión final, cómo si Voldemort hubiera dejado algo más fuera de sus horrocruxes que lo mantenía aún en la tierra.
-¿Hay algo que esté impidiendo que Voldemort desaparezca del todo?
-No precisamente -respondió el otro -. Me límito a esperar que entiendas de que estoy hablando despues de encontrar las pistas suficientes.
-De acuerdo, profesor...
-Una última cosa Harry.
El chico lo volteó a ver a los ojos; a pesar de que no estaba vivo, aún había un cansancio en su mirada.
-¿Si?
-No dejes que ese diario llegue a posesión de nadie más fuera de tí o de tus amigos más cercanos. El libro tiene cosas que en manos equivocadas podría resultar en un nuevo río de sangre.
Harry asintió despacio.
-Entonces buenas noches -concluyó el hombre tranquilamente, dando una cabezada a los tres chicos que salieron por la puerta de regreso al pasillo, esperando llegar rápido para poder ver el contenido de aquel libro.



Hola a todos de nuevo!! Con este capitulo se cumplen los diez primeros capitulos de esta historia, que espero que les esté agradando. Pronto sabrán más detalles importantes de la historia, así que no se despeguen.

Saludos!
11
Desagradable sorpresa

Draco abrió los ojos y vio ante sí el verde techo que acompañaba la cama de dosel en su dormitorio. Aunque conocía a algunos de los muchachos con quienes compartía la habitación, el muchacho no se sentía igual de cómodo que antes, cuando era (o por lo menos se sentía) el jefe del dormitorio y lograba intimidar a sus compañeros con sus exageradas y tétricas historias que relacionaban a sus padres y a Voldemort.
Con los días, el chico recordó más memorias que le habían ocurrido al lado de Astoria Greengrass, y pronto recordó lo agradable que se sentía a su lado. La chica había sido destinada a la casa de Gryffindor para sorpresa del muchacho, que se debatía en su eterno dilema entre la convivencia de los leones y las serpientes de Slytherin.
No era de sorprender que la muchacha no hubiera sido enviada a Slytherin, ya que sus ideales eran distintos a los de un característico alumno de aquella casa; y aun así ambos eran tan compatibles, que Draco se sorprendía al pensar que tenían ciertos puntos de vista muy distintos.
Por ejemplo, ella no coincidía con Draco en el hecho de que la sangre pura era un rasgo muy importante entre los magos, de la misma forma que difería en varias cosas de las que el muchacho pensaba.
Para muchos estudiantes que deambulaban por los pasillos, era muy extraño ver a Draco reír al lado de una Gryffindor tan risueña, una característica que Malfoy no solía mostrar muy a menudo.
Y para fortuna de muchos, además el muchacho ahora se mostraba menos adusto y burlón que como era antes.
Por su puesto seguía teniendo detalles que recordaban a todos el desagradable muchacho que era, pero por fortuna ahora parecía dejar en paz a los demás en vez de molestarlos y hacerles ver que en el colegio él era el de mayor importancia. Además, como pensó el rubio, la caída rotunda del respeto hacia su apellido le había dado una lección que le ayudaba a no ser tan presuntuoso.
El joven bajó los escalones hacia la sala común de dos en dos, y se quedó quieto al encontrar la habitación tan vacía y en silencio. Se cambió apresurado, deseoso de saludar a Astoria aquella mañana; de hecho, con el apuro estaba a punto de salir con el jersey al revés, hasta que se dio cuenta de ello al peinarse frente al espejo. Salió a las mazmorras y subió de inmediato al vestíbulo, como esperando que el encuentro fuera casual. Draco se sabía casi de memoria el horario de la chica, puesto que le agradaba ir a las horas intermedias a donde estuviera para saludarla; en aquella hora la muchacha acostumbraba bajar al Gran Comedor, acompañada de una serie de chicas que parloteaban alegremente cosas llenas de incoherencia. Le gustaba más encontrarla a solas, puesto que podían platicar con mayor privacidad, lo cuál con el tiempo se fue convirtiendo en un fuerte vínculo que definitivamente Draco apreciaba mucho más que el que había tenido con Pansy Parkinson un par de años atrás; ¡Y pensar que era una Gryffindor!
De pronto llegó sola, bajando las escaleras con delicadeza que encantó a Draco. Iba sonriente y llena de vida, como el muchacho ya se había acostumbrado a verla. Probablemente se estaba precipitando en su relación con Greengrass, pero en la mente del rubio habían cambiado varias cosas desde que Voldemort había muerto; ahora solo se limitaba a vivir la vida y dejarla vivir a los demás. De esa forma, el chico a veces se sentía tan emocionado de verla, que el grande impulso de que ella saltara en sus brazos y se besaran apasionadamente lo dominaba.
De momento era algo imposible, ya que el chico apreciaba tanto la amistad de ella, que no se atrevía a confesar que se estaba enamorando. Mejor esperaría un poco de tiempo, a que la conexión entre ambos creciera mas y él se sintiera lo suficientemente confiado para poder decirle lo que sentía.
-Buenos días Draco -dijo la chica, acercándose al muchacho para besarlo en la mejilla.
Por un momento, el joven creyó que lo besaría en los labios, puesto que su ademán de cercanía le había indicado que eso ocurriría. Pero no fue así; aun así, Malfoy sintió un arrebatador aroma fresco y sensual, y sintió pánico al darse cuenta de que se moría por tomar su cabello entre las manos.
Ella rió y él se quedó extrañado.
-Espero que no estés mareado -le dijo sonriente -, tienes cara de estar perdido.
Él se sonrojó y se limitó a contestar:
-Me siento bien. Sólo que no dormí las horas que debía

-Con el desayuno seguro que te sentirás mejor -le dijo la chica, tomándolo de la mano para llevarlo hacia las puertas abiertas del comedor, donde todos los estudiantes se congregaban para la primera comida del día.
-¿Te sentarás con tus amigas?
-Están castigadas porque Emily trataba de recuperar un lote de filtros de amor del despacho del celador con ayuda de las demás, y creo que las atrapó. ¿Por qué?
-Solo quería saber si te sentarías en la mesa de Gryffindor o me acompañabas -se apresuró a decir su acompañante.
-Me sentaré contigo -convino ella -. Al fin y al cabo aun tenemos varios temas que platicar.

Draco vio a lo lejos a Harry, Ron y Hermione, los tres volteándolo a ver fijamente, para luego voltearse y disimular que estaban charlando entre ellos. El primero traía un libro entre sus manos, con unas letras doradas que emitían destellos, reflejadas con la luz del sol. El rubio miró a Harry retadoramente, pero no dijo nada.
-¿Lo conoces? -preguntó su amiga.
-¿Eh? ¿A Potter? Si, el y yo entramos juntos en primer año.
-No se llevan bien, ¿eh? -No era una pregunta, sino más bien una confirmación -. La verdad es que a mí me parece un buen chico. Tenía la impresión de que podría quizás ser un poco desagradable o creído, por todo eso de ser el Elegido, pero como estamos en Gryffindor y en el mismo curso, hablé un poco con él el otro día y parece muy agradable.
-Digamos que nunca tuvimos una relación muy fructífera -explicó el joven.
-¿Y tienes novia? -dijo de pronto ella muy interesada, mientras ambos se sentaban en un espacio vacío en la mesa de Slytherin, quienes voltearon a ver a Astoria con rostro inquisitivo.
-No, al menos en este momento -respondió acongojado -. Salía con una chica antes de que me fuera de Hogwarts, aunque la verdad es que nunca fue algo muy romántico o interesante que digamos.
-Ya veo.
-¿Y tu? ¿Estás detrás de algún muchacho?
Ella se sonrojó y soltó una risita.
-Pues si, resulta que si -respondió -. Es alguien a quien conocí antes de entrar a Hogwarts, aquí en Inglaterra. Es un chico muy agradable, y yo creo que le gusto. También está aquí en el colegio, así que espero que pronto andemos juntos

El corazón de Draco palpitaba desbocado; ¿estaría hablando de él? Todo encajaba; se habían conocido antes de que ella regresara al país, y además el chico estaba en Inglaterra y dentro de ese mismo castillo.
Quería dejar escapar una sonrisa, pero la ocultó de inmediato, tratando de no evidenciarse.
-Tal vez si deberías tratar de andar con él -se limitó a decir el chico -. Muy probablemente te corresponderá.
-Sería perfecto; él es un chico muy simpático.
El corazón de Malfoy le decía que se trataba de él de quien ella estaba hablando; es más, estaba convencido de ello.
-Bueno, nos vemos luego -se despidió ella poniéndose de pie -¿Nos vemos al finalizar la clase de Transformaciones?
Él asintió alegremente.
-Entonces nos vemos en el aula al lado del departamento de Transformaciones.
Una vez que se fue, el chico compuso una sonrisa radiante que hacía varios meses que no mostraba.
Se sentía raro al comprobar que su carácter había cambiado tanto desde que se había visto liberado de las cadenas que lo ataban al Señor Tenebroso. Definitivamente estaba feliz.
Después de salir de su clase de Encantamientos, Draco se dirigió hacía el aula adyacente a la sala de Transformaciones, donde había quedado en verse con Astoria. El chico tenía la esperanza de que ella le declarara su amor, pues por las palabras de la chica, ella quería verse en privado con él en aquella aula solitaria que pocas veces visitaban los alumnos.
Aun era un poco temprano para haber llegado a su cita, pero estaba ansioso.
Tomó el pomo de la puerta y lo giró despacio, buscando sorprender a Astoria, que al parecer ya se encontraba ahí.
Abrió la puerta en un resquicio para no revelar su presencia y evitar que la luz del pasillo entrara, y ante su visión, su mochila cayó al suelo.
Frente a él estaba Astoria, recargada en el marco de una ventana, besándose con un muchacho de séptimo curso de Ravenclaw que aferraba su espalda con la mano derecha mientras que con la otra recorría su sedoso cabello. Había una oscuridad seductora en la habitación, y aquel insoportable sonido de sus besos retumbaba en los oídos de Malfoy. Aturdido, el chico cerró la puerta lenta y sigilosamente y se alejó decepcionado por el pasillo. Era una desagradable sorpresa con la que no esperaba encontrarse.




Hola a todos!! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Bueno, este capítulo fue un poquito más largo porque no podré entrar a la página hasta el domingo, de forma que hasta entonces no habrá capítulo. Espero que no sea inconveniente, pero me será imposible entrar, así que les dejo el capítulo desde ahorita para que lo disfruten. Espero sus comentarios ;D

Saludos!
12
Un amor mas allá de la muerte

-¿Por qué necesitaría un diario Dumbledore? Creí que el Pensadero ya servía para lo mismo -decía Ron mientras los chicos desayunaban y Harry examinaba las hojas del viejo libro.
-También me parece extraño. Quizás Dumbledore lo conservara para evitar que alguién examinara sus recuerdos más íntimos dentro del pensadero.
-Me pregunto por qué te lo habrá dado -dijo Hermione extrañada -. Por su puesto es raro eso de que aún resta hacer algo para que el mundo mágico esté en paz. Pero, ¿de que te puede ayudar un viejo diario?
-Ya hemos subestimado diarios y libros de pociones anteriormente, ¿por qué hemos de seguir el patrón con este?
-Si, supongo que tienes razón.
Durante los siguientes días, el chico examinaba minuciosamente el diario en busca de pistas importantes; una cuarta parte del diario abarcaba la detallada vida de Albus con sus padres, desde que había llegado a Hogwarts hasta el fallecimiento de su hermana Ariana. Algunos de los escritos eran tan profundos y tristes, que Harry no podía evitar soltar lágrimas cuando leía los momentos más difíciles, dónde se describía el sufrimiento de una forma inimaginable. Durante la lectura de un amargo pasaje sobre Ariana, Harry se dio cuenta de que las hojas ya estaban manchadas de lágrimas, quizás del mismo Dumbledore en vida. Era abrumador imaginar al hombre acercándose al ataúd de su hermana, sólo para enfrentarse a la realidad que la palidez de la chica le mostraba.
Hasta que de un momento a otro, cuando Albus ya había llegado a ser profesor de Hogwarts, había una nota muy peculiar que a Harry le llamaba la atención. Estaba escrita de la siguiente forma:

13 / Noviembre /1934
A mi querida Rowena:
Sé que en tus huesos descansa el dolor de la traición y el engaño, que en tu inteligencia no se mide perdón a mis pecados.
Fui desauciado los días consiguientes a tu muerte, y me pesa usar sólo tus restos para poder verte.
Recuerda que son cuatro pilares los que sostienen ésta escuela, que tus secretos y enseñanzas por siempre nos desvela; cuatro pilares unidos por la eternidad, pero sé que sólo tú y yo descansaremos en la misma estrella, esperando por la verdad.
No son en vano mis palabras, pues mi amor por tí espera que tu corazón abras; pues como algún día planeamos, Hogwarts sería lugar de nuestro eterno descanso.
Será éste el sitio que siempre deseamos: Tranquilo y secreto como esperabas, deseando que para tu muerte sólo eso desearas.
Habría querido pasar más tiempo contigo, pero a muestra de lo que acontece, espero que un día el destino nos una de nuevo, y sé que de esa forma nuestra pasión no tiene recelo.
La cripta que encierra la herencia de Hogwarts no sólo guarda poder y riqueza, pues mientras uno tras otro fallezca, el siguiente lo encontrará para depositar su cadáver en esta lápida.
Lástima que te adelantaras, mi querida Rowena, pero sólo espero que hacia tí me llevarás, cuando mis huesos y mi carne sientan el deseo de arder, sólo entonces nuestros ojos se volverán a ver.
Reconociendo mis deseos de conocer un amor mas allá de la muerte, me despido de ti, llorando a tus pies a sabiendas de que Hogwarts nunca será lo mismo sin tu grata presencia.

Nota 1: Texto extraído del sepulcro de Rowena Ravenclaw (según palabras de Helena Ravenclaw, hija de Rowena).
Nota 2: Leer leyenda de la herencia de Hogwarts.
Nota 3: Investigar frases subrayadas.

Harry se quedó mirando aquel triste discurso de despedida; se preguntaba por qué Dumbledore habría escrito una carta de amor a Rowena Ravenclaw, siendo que ni si quiera habían pertenecido a la misma época. El muchacho revisó la nota que coronaba el escrito y reflexionó sobre lo que decía.

"Texto extraído del sepulcro de Rowena Ravenclaw (según palabras de Helena Ravenclaw, hija de Rowena)"

Bueno, tal vez estaba más claro de lo que el chico pensaba; quizás sólo se trataba de una carta de amor que había escrito el enamorado de Ravenclaw en su tumba cuando ésta había fallecido. Después de todo, Harry recordaba que el año anterior se había enterado de que Rowena había muerto de una depresión amorosa. ¿Pero que interés podría tener el ex director de Hogwarts en aquello? ¿Que podría representar para él lo que estaba escrito en la lápida de una de las fundadoras del colegio? ¿Y por qué había subrayado ciertas frases del texto, anotando luego la obligación de investigar su significado?
Al parecer, detrás de todo aquello había una historia de amor intrincado con un apasionante toque de misterio que llenó a Harry de curiosidad. Ahí había gato encerrado, y Harry estaba dispuesto a descubrir de que se trataba.

-¿Que opinas? -le preguntó Harry a Hermione media hora más tarde, cuando se reunieron en la sala común y Harry le enseñó aquella anotación que al parecer había sido grabada en el sepulcro de Rowena Ravenclaw.
-Al menos a mí me suena a una historia de romance trágico -comentó ella interesada -. Algo así cómo Romeo y Julieta de los muggles.
-¿Romero y Julieta? -preguntó Ron con curiosidad.
-Romeo, Ron, y sí. Quizás no es idéntico, pero me parece que la persona que escribió esto en la tumba de Ravenclaw, estaba enamorado de ella, igual que ella de él. Tal vez él la engañó con otra mujer y ella se enteró, o por lo menos eso explicaría la línea de
‹‹Se que en tus huesos descansa el dolor de la traición y el engaño, pero en tu inteligencia no se mide el perdón a mi pecado
-O puede que simplemente le haya mentido sobre alguna cosa -apuntó el pelirrojo.
-Es posible -reconoció ella -. Por lo que leo, él amaba mucho a Rowena, y su ambición por volver a ser amado por ella fue tan lejos que ambicionaba el día en que él muriera para estar al lado de su querida. Por eso usa la frase más allá de la muerte.
-Pero, ¿tú crees que a Dumbledore le interesaran los líos amorosos de Rowena? -preguntó Ron con una risita.
-Sería una buena novela -razonó Harry.
Hermione rió, pero miró las frases subrayadas y pensó en ellas por unos momentos.
-Leí en la Constitución de la Aplicación de la Ley en la Educación Mágica -Ron la volteó a ver con cara de incredulidad, pero ella continuó -, que la leyenda de la herencia de Hogwarts fue retirada de todos los libros de texto hace ya varios años. Ese libro no explica la razón, pero al parecer fue quitada después de que Dumbledore la encontrara, por qué él anotó en su diario que necesitaba leerla. Al parecer el profesor escuchó este texto en voz de la Dama Gris en 1934, cuando ya era profesor de Hogwarts.
-¿Crees que esté en la sección prohibida de la biblioteca?
-Tengo mis dudas -respondió ella -. Así como pasó con los horrocruxes, parece que se emitió toda la información al respecto de los libros de texto, así que es probable que ni en la sección prohibida se encuentre.
-Tendríamos que preguntarle a alguién que estuviera aquí hace ya varios años. Tal vez alguien sepa algo sobre la leyenda.
-¿Myrtle? -propuso Ron.
-Bueno, ella sabía sabía algo de la Cámara secreta -comentó Harry.
-Para fantasmas tenemos mejores opciones. Nick Casi Decapitado o la Dama Gris, por ejemplo.
-La Dama Gris es muy reservada -puntualizó Harry con pesimismo -, aunque ella podría decirnos las cosas con exactitud dado que es la hija de Rowena, la verdad dudo que nos conteste a nuestras preguntas.
-Bueno, ya lo veremos... No parece muy relevante, de todos modos -concluyó Hermione subiendo a su dormitorio -. Buenas noches.
La muchacha se despidió, y meneando su abundante cabellera, desapareció por la puerta que llevaba al dormitorio de las chicas.
-No me debes culpar de que me guste -comentó Ron con una sonrisita de suficiencia -. No puedes negarme que Hermione tiene lo suyo.



Hola a todos! Hace un par de días que no actualizo la historia por que estaba de descanso, pero dado que me reincorporo a las actividades normales, aquí dejo un nuevo capítulo. Espero que les guste, y claro, espero sus comentarios!

Saludos!
13
Una visita a Hagrid

Un frío invernal comenzaba a colarse por los muros del castillo durante mediados de octubre; la gente ya comenzaba a avisar a sus amigos si se quedarían a pasar las festividades en el castillo, o si irían con sus familias respectivas, y al parecer la mayoría coincidía en que se iría del colegio a pasar las fechas.
Ron había recibido una carta de sus padres desde la Madriguera, avisándole que aquella Navidad, tanto él como Harry viajarían hasta el Refugio, hogar de Bill y Fleur, dónde se reunirían la mayoría para aquella noche. Mientras tanto, Hermione pasaría la Navidad con sus padres, quienes le habían permitido quedarse con los Weasley unos días después de las fiestas.
Con un poco de frustración, Harry se enteró que el profesor Slughorn planeaba regresar aquel año a sus días de gloria e invitar a todos los alumnos de familias influyentes -incluído Harry - a su tradicional reunión navideña. Aunque el chico no tuviera una familia influyente, al menos le aseguraba a Horace la atención de las cámaras de El Profeta. A él no le apetecía mucho ir a la reunión de aquel año, puesto que la última vez que había ido a una fiesta del profesor, no había resultado algo muy interesante.
Hermione estaba en el mismo plan, aunque Ron comentaba frecuentemente que tenía ganas de bailar.
Draco Malfoy por su parte, parecía distanciado de Astoria Greengrass a pesar de que semanas antes parecían muy unidos; ahora se le veía receloso y silencioso, y había quienes inventaban dramáticas historias sobre líos amorosos entre ellos.
Harry había estudiado el diario de Dumbledore a fondo, pero al parecer, no existían más notas parecidas a la que hacía mención a Rowena Ravenclaw y la leyenda de la que el profesor hablaba; se podía decir que el ritmo de las cosas en Hogwarts tomaba a todos por sorpresa.
Harry tenía ganas de visitar a Hagrid, pero todo el trabajo de los EXTASIS lo dejaba exhausto y con poco tiempo adicional. Aquella mañana, el joven iba caminando hacia el desayuno, cuando se topó con Nick Casi Decapitado, quien marchaba alegremente, quien tarareaba la triste melodía de una muggle que había sido señalada como bruja y la habían quemado en una hoguera.
-Hola Harry -saludó el fantasma con una pomposa reverencia acompañada por el ademán de quitarse el sombrero.
-Hola Nick -respondió éste -, me da gusto verlo de nuevo. ¿Todo bien?
-Si, si. El año pasado fue duro para los fantasmas, pero al menos las cosas son las de antes y usted vuelve una vez más para concluir sus estudios, ¿cierto?
De pronto el muchacho recordó lo que quería hablar con él.
-Nick, de por casualidad, ¿no sabe usted algo sobre la leyenda de la herencia de Hogwarts?
El fantasma reflexionó durante unos silenciosos minutos y luego respondió.
-Lo lamento, Harry, pero me temo que sólo tengo un vago recuerdo de esa historia. Hace probablemente siglos que no la escucho, así que comprenderás que la memoria de un fantasma no es lo suficientemente buena como para conservar esa clase de recuerdos.
-Ya veo -contestó desepcionado -, ¿sabe de alguien que conozca la historia?
-Bueno, la más indicada para ello es la Dama Gris, puesto que está estrechamente relacionada con una de las fundadoras de Hogwarts, por su puesto. Pero la pobre Helena es muy recelosa sobre contar historias que, según ella, sólo les incumben a los descendientes de los fundadores.
-Bien, gracias de todos modos Nick.
-Lástima no poder ayudarte muchacho -dijo el hombre encogiendo los hombros y se fue tarareando la horripilante descripción de la muerte de la muggle rostizada.

En una de aquellas oportunidades que el trío vio libre de clases y estudio, se escaparon del castillo, dirigiéndose a la cabaña de Hagrid de cuya chimenea emanaba un humo blancuzco.
Bajaron por los terrenos, pisando la crujiente yerba empapada y tocaron a la puerta con los nudillos; inmediatamente fueron recibidos por los ladridos de Fang, el fiel y enorme perro jabalinero de Hagrid. El hombretón apareció en el resquicio de la puerta, y al comprobar que eran ellos, les permitió la entrada a la habitación que tanto conocían. El semi-gigante estaba preparando galletas al parecer, pues en el fuego había una bandeja con una brillante mezcla de masa y chispas de chocolate expandidos con formas extrañas.
-¿Esperabas que vinieramos? -preguntó Ron mirando la tetera y las galletas que se calentaban al fuego.
-A veces a uno también se le antojan las galletas -repuso el hombre, sentándose y llenando varias tasas de agua hirviendo -¿Quieren té?
Ellos asintieron y se sentaron.
-Bueno, ¿que los trae por aquí?
-Sólo veniamos a visitarte -respondió Harry, rascándole detrás de las orejas al perro -. No te hemos visto mucho desde que regresamos a Hogwarts.
-A mi también me da mucho gusto saber que regresaron... aunque ustedes ya son muy grandes, y seguramente ya no quieren saber de distracciones viejas y olvidadas como yo.
-No digas eso -le reprimió Hermione -, aunque tuvieramos cincuenta años y tu cien, aún te vendríamos a ver.
-No soy tan viejo -refunfuño Hagrid, pero a pesar de ello parecía más tranquilo con la respuesta -. Pero me da gusto saberlo.
Hagrid tenía los ojos brillantes, así que Harry prefirió cambiar de tema antes de que la cosa se pusiera sentimental.
-Hablé con Nick Casi Decapitado esta mañana, por cierto -comentó Harry sorbiendo su té -. Le pregunté acerca de la leyenda de la herencia de Hogwarts, pero dijo que no recordaba la historia. Me comentó que la Dama Gris la sabe, pero prefiere no contarla.
-Ah, lastima. Parece que nos costará algo averiguar sobre...
-¿La Herencia de Hogwarts, dices? -interrumpió Hagrid con interés.
-Si, ¿tú sabes algo?
-Tal vez, ¿por qué?
-Estudios -se apresuró a responder Hermione, antes de que sus amigos hablaran -. El profesor Binns nos ha pedido investivar a fondo sobre los fundadores del colegio, pero no hay ningún registro en la sección prohibida que lo confirme. Es muy importante para subir la nota, así que queríamos averiguar al respecto.
Ron estaba a punto de decir que él y Harry ya ni si quiera estudiaban Historia de la Magia, pero la chica lo impidió pisándolo.
-Bueno, es cierto, recuerdo que la leyenda se retiró de los libros de historia más o menos cuando yo estudiaba en Hogwarts. Había fuertes rumores sobre la Cámara Secreta, así que supongo que el Ministerio quiso dejar de lado las leyendas para no alarmar más a la comunidad mágica.
-Entonces, ¿tu la sabes?
El hombre asintió.
-Bueno, si es para fin de estudios
supongo que podría contarles un poco:
››La verdad es que no recuerdo muchos detalles de la historia, pero en general recuerdo que cuenta que cuando los cuatro fundadores vivían juntos en armonía, antes incluso de que Slytherin abandonara a los otros, hubo un común acuerdo en el que los fundadores, una vez hubieran muerto, serían enterrados todos en el mismo sitio. Cuando uno muriera, el siguiente fundador con mas edad buscaría el cuerpo del que había muerto, y lo enterraba en una especie de cripta subterránea que había sido construida por los cuatro magos dentro del acantilado de Hogwarts, antes incluso que el castillo mismo. El último fundador que sobreviviera en cambio, tendría que ser enterrado no por el fundador de más edad, sino por el heredero de ese fundador. Muchos dicen que Helga Hufflepuff fue la última de los fundadores en morir, por lo que su heredera fue quien la sepultó junto a los otros tres.
››Al parecer, esa cripta secreta había sido construida solo para los fundadores y para nadie más, y fue tan bien protegida por aquellos hechiceros, que durante siglos ésta permaneció en la ignorancia de los magos que entraban a Hogwarts. Según se cuenta, en aquella cámara no solo estaban sepultados los cuatro fundadores, sino que también se encontraban sus varitas mágicas, sus tesoros más grandes y sus secretos y poderes más profundos. El acuerdo consistía en que nadie además de ellos y del heredero del último fundador, se enterara de la existencia de esa sala, puesto que suponían desde entonces que habría muchos caza fortunas que tratarían de encontrar esos tesoros tan soñados, y lo peor, que hubiera alguien capaz de utilizar los poderes de aquellos ilustres magos para hacer el mal en el mundo mágico. Como ocurrió con la Cámara Secreta, nadie sabe donde se encuentra su entrada, y quizás nunca nadie lo sepa.
La leyenda solo se limita a teorizar en que la persona capáz de encontrar esa sala, será eternamente poderosa; claro, debemos de pensar que eso depende de las intenciones de la persona que la encuentre, es decir, si desea robarse esos poderes y si los usa para el bien o para el mal.
"No se mucho más acerca del tema. Pero puedo decir que eso es lo básico sobre la leyenda: la posible existencia de un lugar tan secreto y protegido dentro de este mismo castillo, que los fundadores se atrevieron a usarlo como su cementerio personal; un lugar donde pudieran descansar eternamente. Muchos llamaban a la cripta de la leyenda, y claro muchos creyentes lo llaman aún, el cementerio de Hogwarts.
Harry miró a sus compañeros con intriga. ¿Dumbledore habría estado al tanto de la existencia de ese famoso cementerio?



Hola a todos! Como están? Han visto el nuevo trailer de las Reliquias? A mi particularmente me pareció genial. Como sea, ese no es el punto, así que espero que disfruten el capítulo de hoy, y también espero sus comentarios.

Saludos!
14
La otra cara de Malfoy

-¿Estás bien, Draco? -Astoria Greengrass miraba al chico con curiosidad y preocupación mezclada.
El muchacho estaba derrumbado en un sillón de la biblioteca, silencioso y mirando hacia la nada
-Me preocupas. Estás pálido y...
-¿Tu crees? -preguntó él con tono mordaz.
-¿Qué te ocurre? -se sentó en el reposabrazos del asiento y le tomó la temperatura con la mano en la frente -, haz estado muy extraño estos últimos días.
-Supe que estás saliendo con Daniel Brittone de Ravenclaw -dijo de pronto el rubio, mirándose los dedos.
-Bueno, pues si... En realidad tú me animaste a salir con él el otro día que hablamos.
Pero él no sabía de qué le estaba hablando; jamás la habría ayudado para salir con algún otro chico cuando él estaba interesado en ella.
-Ya sabes. Lo conocí antes de entrar a Hogwarts, aquí mismo en inglaterra -le explicó ella, y para Draco todo tomó sentido entonces -. Cuando llegué a éste país, mis padres y yo nos quedamos en la casa de una tía. Resulta que Daniel es vecino de mi tía, y cuando nos conocimos él me contó que iba a Hogwarts. Nos conocimos más a fondo y me cayó muy bien. Es un chico muy agradable.
El error de Malfoy había sido pensar que la chica estaba hablando de él cuándo le describía su chico ideal.
-Ya veo.
-¿No te agrada? Porque tal vez deberías intentar conocerlo...
-No es eso -repusó él con tono cortante.
-¿Entonces?
-Simplemente no me parece bien...
-Pero Draco, yo pensé que tú querías lo...
-No sabes lo que quiero -el chico no quería subir el tono de su voz, pero no lo conseguía del todo. Había perdido el control de sus sentimientos -. Yo pensaba que lo que decías era... yo pensaba que...
-¿Qué pensabas Draco? -pidió ella casi al borde de las lágrimas -. No entiendo porque estos días has estado tan distante conmigo, como si yo te hubiera hecho algo malo. Y ahora que puedo hablar contigo tu comportamiento no tiene ninguna coherencia.
-¿Eso crees? Pues te equivocas. ¿A caso no entiendes lo que me importas?
Ella miró a su amigo con ojos empañados, pero no articulaba ninguna palabra.
-¿Que es lo que pasa? No me importa si Daniel no te agrada, por qué tú eres mi amigo y eso no lo cambiaría por nada. Pero te portas como un tonto sin razón alguna y no entiendo por qué.
-Es que... yo pensaba que tú...
Y de pronto ella pareció reaccionar y entender a qué se refería su acompañante.
-¡Ay, Draco! Pero, ¿Por qué pensaste eso?
-Tú me importas más de lo que crees -respondió él -, y de ello me di cuenta las últimas semanas que hemos estado juntos. Durante mi infancia fuiste algo de lo más importante que me pasó, y quizás fuiste lo único bueno que tuve durante mucho tiempo.
-Hace años sólo éramos un par de niños -dijo ella en voz baja -. No pensé que llegara a ser tan importante para tí.
-Fue mi primer beso... y es algo que nunca se olvida, ¿sabes?
-Yo no sabía cómo te sentías -parecía muy apenada, y había algo atascado en su garganta que le impedía hablar con claridad.
-No te preocupes... es la historia de mi maldita vida.
-No te sientas así, Draco, porque eres un chico muy especial y eso te hace único.
-Pero no miento, ¡toda mi maldita vida he vivido con la preocupación de que haré! No puedo seguir preocupándome por mantener mi fama de intimidar a los demás para vivir. Me siento como encerrado en una burbuja sin aire y no hay forma de escapar.
-Tú te formas esa idea

-¡No entiendes! Jamás has entendido como me siento

-¡Señor Malfoy! Si no se calla ahora mismo no le permitiré entrar a la biblioteca más
-dijo entonces la bibliotecaria, mirando con su aguda mirada de buitre.
-No se preocupe, señora Pince, ya me iba

El muchacho se levantó y salió de la habitación sin voltear a ver a Astoria. Solo quería salir corriendo y perderse.

-¡Johnns toma la Quaffle! ¡Uy! Eso ha de haberle dolido
-el clamor del público en el estadio de quidditch era emitido por todos los presentes.
Harry, Ron y Hermione estaban sentados en las tribunas de Gryffindor, gritando palabras de ánimo para Ginny, que jugaba espectacularmente con su nuevo equipo.
-Me gustaría estar ahí ahora -dijo Harry lamentando no poder haber entrado al equipo de quidditch de aquel año.
-A mi también.
-Te veías tan guapo haya arriba -comentó Hermione riendo, pero Ron no supo si tomarlo como un cumplido o como un comentario sardónico.
-¡Miren que tiro de Ginny Weasley! No me extraña que la porra de Gryffindor esté tan animada hoy
¡saluda Harry Potter!
Harry levantó su cartel de apoyo con una leona de sedoso cabello naranja y un león de anteojos garabateados, que fue lo mejor que le había salido. Al menos parecían ser simpáticos porque Ginny envió un beso hacia la tribuna donde estaba el oji-verde.
-¡Cuidado Ginny Weasley! No queremos que la bludger la golpee
¡Uy! Miren esa exhibición de Rogers

-Ahora vengo, chicos -anunció Hermione y bajó de las tribunas.
Avanzó por entre los pasillos internos de las tribunas, donde los pies de los aficionados atronaban. Y de pronto, en un momento de silencio percibió el sonido de un sollozo en el aire. Giró la cabeza en búsqueda del origen, pero no vio a nadie cerca, así que siguió avanzando.
Sentado y apoyado contra una viga, estaba la silueta de Draco Malfoy con la cabeza entre las rodillas, llorando silenciosamente.
Hermione se debatió entre acercarse y no hacerlo, pero llegó a la conclusión de que le interesaba saber que le ocurría al chico.
-¿Malfoy?
El rubio se incorporó y la miró con los ojos hinchados y una mueca de desagrado.
-¿Estas bien? -preguntó la chica, preguntándose como sería la reacción del Slytherin.
-Bien
-dijo volteándose para limpiarse las lágrimas -¿Qué quieres?
-No quiero molestarte -le aclaró ella despacio, y se acercó lentamente -, pero algo te pasa y no veo el mal de acercarme.
-Estoy bien.
-No lo creo.
-¿Desde cuando te importa lo que me pasa o me deja de pasar, Granger?
-Jamás nos hemos caído bien, pero si estamos una vez más en Hogwarts juntos es por alguna razón.
-¿De que hablas?
-No podemos llevarnos mal por siempre, ¿o si? Como te dije no te voy a juzgar o a decirte algo malo, solo quiero ayudarte -la chica se sentò frente al Slytherin -. Se trata sobre Astoria Greengrass, ¿cierto?
Draco la miró con fijeza.
-¿Cómo lo sabes?
-Es evidente que te gusta. Todo el colegio sabe que ella está con Daniel Brittone. -Draco no sabía si podía abrir su corazón ante Hermione Granger, pues siempre la había despreciado por la condición de su sangre. ¿Por qué ella querría ayudarlo a él?
-¿Se lo dirás a Potter y a Weasley?
-Ellos son buenos chicos Malfoy, pero yo se que no son lo suficientemente perspicaces para darse cuenta de muchas cosas. No me concierne a mí que lo sepan o no -Draco suspiró tratando de tranquilizarse y miró fijamente a Hermione -. Yo también me he sentido así.
-Tu situación con Weasley es diferente.
-¿No era que Astoria era tu amiga? Harry es mi mejor amigo, casi mi hermano, por que lo veo de una forma distinta, pero con Ron yo también me he sentido como tú.
-¿Por qué lo dices?
-Ron salía hace un par de años con Lavender Brown, y cuando los veía juntos me ardían las entrañas
era como si estuviera tan cerca de mi, pero a la vez tan lejos. Y me pregunté si el que fuéramos amigos afectaría en caso de que el y yo estuviéramos juntos. Aún hoy tengo miedo de confesarlo, a pesar de que él conozca mis sentimientos por él y yo los suyos por mí.
-Intimida
-corroboró Draco, que sentía lo mismo que describía su acompañante.
-Exacto -dijo ella -. Hay veces que siento que si anduviera con él muchas cosas serían diferentes, pero quizás solo es que tengo miedo a pensar en lo que pueda pasar
Ron estaba con Lavender, y aunque en aquellos momentos me doliera tanto, hoy veo que quizás ayudó a nuestra relación pues ambos revelamos lo que sentíamos el uno por el otro.
-Con Astoria es algo parecido
aprecio mucho su amistad, mas que nada porque ella fue mi compañía mas grande durante toda mi infancia, pero hoy me da miedo pensar en que si anduviéramos nuestra amistad cambiaría y no nos viéramos de la misma manera. Además ni si quiera lo puedo comprobar porque ella sale con ese Ravenclaw.
-Lo único que te puedo recomendar es que no te limites a pensar que lo tuyo con ella se perdió. Sigue siendo su amigo y acepta lo que ocurre entre ella y Daniel. Sonríe cuando te cuente algo que a ella le alegre, y deja que se acurruque en tus brazos cuando algo la haga sufrir.
-Pero, ¿Cómo puedo sobrevivir pensando que ellos están juntos, y yo ahí fingiendo una sonrisa que en realidad no existe?
-Si de verdad la aprecias, no será una sonrisa fingida puesto que estarás feliz de que ella esté feliz. Puede que sea difícil al comienzo, pero con el tiempo te darás cuenta de si ella fue hecha para ti o no. Si en el momento en que sufrió ella sabía que ahí estabas tú para consolarla, después ella sabrá que podrá contar contigo para algo más.
-¿Por qué lo haces? ¿Por qué me dices esto?
-Deja los problemas en el pasado -le dijo ella despacio, reafirmando la confianza en sus palabras -. Si de verdad estás dispuesto a cambiarte a ti mismo y a amar a alguien con todo tu corazón, debes darte cuenta de que los prejuicios solo son barreras que te encierran en la amargura. Ser sangre limpia nunca te comprará el verdadero amor.
Y dicho ello, la chica se levantó, dispuesta a retirarse.
-¡Granger!
La chica se volteó.
-¿Si?
-Gracias

Hermione sonrió y caminó por los escalones hasta desaparecer. Draco no dejó de pensar que había sido una escena bastante extraña.



Que tal lectores y lectoras?? Espero que estén bien. El capítulo de hoy fue algo más largo, espero que no les moleste. De todos modos ya saben que estoy dispuesto a oir sus dudas, sugerencias y comentarios, así que no duden en dejarlos.

Saludos!
15
Primera oportunidad

-¿De que se trata todo éste chisme del cementerio de Hogwarts?
-Había oído un poco acerca de ello -comentó Hermione media hora más tarde, cuando los chicos iban de regreso a la sala común tras la visita a Hagrid -. La verdad, tengo mis dudas de la veracidad de este lugar. Aunque la verdad me intriga que tantos libros sobre los fundadores mencionan éste lugar como un punto sagrado para los creadores de Hogwarts. Yo he leído una leyenda similar a la de la Herencia de Hogwarts, aunque varios detalles son distintos.
-¿Y encuentras una relación entre la historia y lo que quiso decir Dumbledore en su diario?
-No lo sé; si bien es probable que exista esta cripta oculta en donde los fundadores fueron enterrados, no encuentro la razón al texto que estaba en la tumba de Rowena. ¿Por qué le interesaría a Dumbledore esa nota escrita en la lápida.
-Siempre ha estado algo chiflado -razonó Ron.
-Puede ser -admitió Hermione.
-Sea lo que sea, creo que sólo Dumbledore y la Dama Gris nos podrá decir de que se trata todo esto.
-Pero ya has escuchado a Casi Decapitado cuando le preguntamos: al parecer la mujer está amargada y no piensa contrarle su pasado a nadie.
-Bueno, el año pasado me respondió mis preguntas cuando le pregunté sobre la diadema de su madre -opinó Harry, esperanzado en que esta vez se repitiera la situación -, no debe de ser tan complicado.
-Sería cuestión de intentarlo -aceptó la castaña parándose frente a la puerta de la sala común -. Agridulce.
La Dama Gorda se apartó ante la contraseña y permitió el paso a los exhaustos muchachos, que entraron y se tiraron en las butacas más cómodas que encontraron.
-Tenemos tarea de Pociones, ¿cierto? -preguntó Ron sin muchas ganas de abrir su mochila.
-Si fueran más organizados, tal vez ya tendrían sus deberes al día cómo yo -les reprochó su amiga, ordenando los pergaminos dentro de su mochila -. Podrían estar relajados sabiendo que no tienen tareas pendientes.
-Tú eres un caso especial -le dijo Harry -, y por eso es que te queremos tanto.
-No pienso pasarles los deberes -refunfuñó ella picando golosinas de un platón colocado en la mesa.
Ron se encogió de hombros, y aprovechando la distracción de la chica, él y Harry trataron de asaltar su mochila; hasta que ella se dio cuenta.
-Les ayudaré con la redacción, pero no pienso darles mi trabajo.
Harry y Ron sonrieron.
-Es imposible -comentaron entre ellos -, pero, ¿que sería de nuestras vidas sin ella?
Los días que pasaron hasta el final del mes fueron difíciles para los de séptimo curso; cómo faltaban algunas semanas para acabar el trimestre, todos los profesores insistían en la importancia de los EXTASIS, y peor aún, solían recordarle a los alumnos lo complicados que serían.
Si no era con tareas o estudio, Harry volvía a ser solicitado por el profesor Slughorn para reunirse y platicar los últimos chismes, mientras que Ginny tenía prácticas de quidditch, de forma que a pesar de que no estuvieran a cientos de kilometros de distancia, el tiempo que tenían para romancear no era suficiente para ninguno. Durante las reuniones en el Gran Comedor aprovechaban para estar juntos, pues aunque tenían algunas clases juntos, a veces el estudio o la concentración que requerían los temas no les daban oportunidad de distraerse.
Por otra parte, Harry temía que la terquedad de Ron al asegurar que Hermione no lo quería afectara su relación de amigos; el ojiverde estaba convencido de que los dos se complementaban el uno al otro, y le insistía a su mejor amigo que le revelara a ella lo que sentía, pero los intentos de acercamiento de Ron eran interrumpidos por otros muchachos interesados en Hermione.
De forma que con la acumulación de preocupaciones, Ron se estresaba seguidamente y murmuraba incoherencias sobre su vida futura.
-¿A caso eres ciego? -le reprendió Harry la mañana de Halloween -, hay varios chicos interesados en Hermione, y adivina que, ¡Hermione no ha elegido a ninguno de ellos!
-Y si yo fuera mujer tampoco elegiría a esos tontos, ¿los has visto pavonearse frente a ella!
-¡Exacto! Hermione te está esperando a tí, pero como eres lo suficientemente bobo cómo para no verlo, vas a terminar mosqueándola.
-¡Oye!
-¡Entonces hazlo! -le dijo Harry dándole un empujoncito a su amigo en la espalda para que fuera hasta Hermione, quien conversaba animadamente con Ginny y Luna Lovegood.
El Gran Comedor estaba decorado con motivos de la fecha, con el sutil aroma de calabazas asadas y algodón de azúcar chamuscado que flotaba por el aire; el tormentoso techo lucía enormes calabazas rellenas de velas y de los muros pendían colgaduras con colores distintivos del día.
Ron se levantó un poco más animado, nuevamente seguro de sí mismo y caminando hacia Hermione con confianza. Uno de los murcielagos que ornamentaban el lugar pasó volando al lado de la oreja del muchacho, pero éste lo espantó y siguió su camino con paso firme.
-¡Mira! -dijo de pronto la voz de Harry y el pelirrojo sintió un tirón en la manga de la túnica.
-¿Que pasa? Creí que eras tú el que animaba a ir a hablar con Hermione -repuso enojado -. Déjame decirte que no me hace ni pizca de gracia...
-¡No! Mira, es Helena Ravenclaw. Sigámosla para preguntarle... ¡Eh, Hermione!
A través del techo del Gran Comedor volaba la Dama Gris, seria y cuidadosa como siempre, y atravesó el muro hacia el vestíbulo.
-¿Qué ocurre? -preguntó la jóven alarmada.
-Preguntémosle -respondió su amigo señalando a la fantasma.
-¡Eh! Dama Gris... Usted... ¿Cómo es que se llamaba? -inquirió Ron.
-¡Helena!
La fantasma volteó con curiosidad y miró a los alumnos con algo de desesperación y petulancia.
-¿Sí?
-Bueno, nos da gusto verla -comentó Hermione tomando aire.
-¿Y bien? -apresuró ella con un tono particularmente poco educado -. Pero si tú eres Harry Potter -y señaló al muchacho -tú me preguntaste sobre mi madre hace algunos meses.
-Si... es que verá, nuevamente tenemos una pregunta para usted, si no le causa mucha molestia.
-Eso depende -respondió la mujer, dándose aires altivos.
-Pues nos preguntábamos si usted sabía... si usted sabe, quiero decir, algo sobre el texto que está escrito en la tumba de su madre Rowena, y qué relación tiene esto con la leyenda de la Herencia de Hogwarts.
-Preferiría no comentarlo -respondió la dama, dándose la vuelta para seguir su marcha.
-Verá... es que es muy importante para nosotros. Tiene que ver con una tarea que nos asignaron. Sabemos que usted sabe mejor que nadie de que se trata todo esto, y queríamos saber si podría explicarnos un poco.
-Bueno, me temo que no -repitió con voz cansina -. Es un tema que le incumbe sólo a mi familia, de manera que prefiero reservarme. Es lo suficientemente privado como para darme el derecho a guardar esos secretos sólo para mí. Así que si me disculpan...
Y se retiró a paso -o flote, quizás -acelerado, como si esperara que con ello los chicos se rindieran y no le hicieran más preguntas.
-Parece que será muy complicado -comentó Hermione frustrada -¿Por que estás tan seguro de que Dumbledore quería que supieras algo sobre la Herencia de Hogwarts.
-Porque revisé todo el diario y no encontré nada de suma importancia. Lo más misterioso es esa carta que encontré para Rowena Ravenclaw.
-Tal vez el profesor no te lo dio para que investigaras -puntualizó Ron -. Pudo habértelo dado por simple cariño. Te tenía confianza y simplemente te lo dio.
-Entonces, ¿cuál es ese peligro del que me han hablado Ollivander y Dumbledore? Yo creo que aquí hay algo más y tendré que investigarlo hasta averiguar qué es.
Y dicho esto, el chico se marchó, esperando volver a cruzarse con Helena Ravenclaw e insistirle sobre el tema.




Hola!! Pues aquí está un nuevo capítulo y espero que les agrade. He estado un poco ocupado, así que no puedo trabajar muy a fondo con los capítulos, pero no se preocupen que mientras ustedes sigan comentando, yo seguiré publicando.

Saludos!

16
El reproche de Ron

Los copos de nieve no se arremolinaban en los alfeizares de El Refugio aquella mañana en que Harry y Ron abandonaron Hogwarts para pasar las vacaciones de Navidad.
Toda la familia Weasley se había congregado a pasar las navidades en aquel lugar; como se trataba de una costa, el clima era agradable y a Harry le agradaba sentarse solo en la peña frente al mar para recibir la salada brisa del oleaje chocando contra la bahía. Había colocado ya un ramo de flores en la tumba de Dobby, sustituyendo el antiguo, marchito y reseco, y le agradó saber que Fleur limpiaba la zona de vez en cuando, manteniendo el sepulcro limpio y puro como al muchacho le gustaba.
Lo malo de todo aquello, era que Viktor Krum también estaba hospedado en El Refugio, por lo que Ron no se mostraba muy propenso a andar libremente por la casa.
La mañana de Noche Buena llegó una sorpresa muy agradable para Harry: la madre de Tonks, Andrómeda, cargando en sus brazos al hermoso Ted Lupin, su ahijado.
El chico de inmediato lo tomó entre sus brazos, y jugueteando con el pequeño, se reía cada vez que el bebé cambiaba su cabello de color, haciéndolo reír también a él. Era parecido a Lupin, pero innegablemente tenía también los rasgos de Tonks; Harry se alegró de recordarlos mediante el pequeño, cuyas manitas se enroscaban en los dedos de su padrino.
-¿Ese es nuestro hijo? -preguntó Ginny risueña mirando al bebé y haciéndole muecas para que se riera.
-¿Lo adoptamos? No se si es legal, pero me gustaría aprender a cambiar pañales.
-Prefiero no pensar en eso aun, tenemos diecisiete años, Harry.
-Yo dieciocho -corrigió él -. Bueno, al menos de momento se puede decir que eres su madrina, a falta de una esposa.
-Muy gracioso -dijo ella sentándose en la cama vacía de la habitación. Era de noche y solo brillaba la parpadeante luz de una lámpara colocada en la mesita de al lado -. Es Precioso.
-¿El bebé? Si

-No tontito, el mar. Mira la vista.
Y efectivamente; por la ventana se vislumbraba el mar lamiendo la orilla, y al fondo el atardecer, tan basto y eterno como las estrellas.
-Hace mucho que no tenemos un momento solos -refunfuñó Ginny con voz apagada -, el colegio ha estado algo agitado, ¿verdad?
Harry asintió y meció entre sus brazos al pequeño, que estiraba los bracitos placenteramente y comenzaba a dormirse.
-Supongo que no he cumplido todos mis cometidos de novio -murmuró Harry soñoliento -, pero ya sabes que ser novio de Harry Potter nunca ha sido lo ideal.
-¿Qué dices? Si así fuera yo no te querría tanto.
-Me alegra -recostó al bebé en la cama y a continuación apresó a la pelirroja entre sus brazos, mientras sus labios se unían lenta y acompasadamente.
Había un silencio profundo y tranquilizador; Harry estaba a gusto de pensar que no tenía que preocuparse mas por su destino, por si iría a morir o no; por la forma en que podrían salir afectados sus amigos.
Se dejó llevar por lo que sus pensamientos decían y recostó a Ginny contra la pared, besándola apasionada y lentamente. Aferró su cabello entre sus manos y se alegró tanto de tenerla a salvo con él.
Sonrió pensando en lo que habían platicado minutos antes sobre el pequeño Teddy; se imaginó a si mismo casado con Ginny con un montón de pequeños pelirrojos con anteojos.
-¿De que te ríes? -preguntó la muchacha sonriente.
-De nada -dijo él seriamente -¿Qué pensará Teddy de nosotros?
-Es muy chico como para saber que es un beso.
-Bueno, yo aun tengo traumas de cuando era bebé, y mira que solo lo tuve que vivir un año -respondió riendo, y siguió besando a Ginny, aferrándola entre sus brazos para darle seguridad y sintiendo el fresco viento que atravesaba la ventana abierta.

El resto de las navidades pasaron tranquilamente y en familia; la señora Weasley los deleitó a todos con un pavo muy rico, mientras que Fleur se había empeñado en preparar un platillo navideño francés; así que al final de la noche, todos estaban muy satisfechos.
La mañana de Navidad todos se reunieron alrededor del árbol para ver sus respectivos regalos.
Mientras Fleur le enseñaba un brillante papel de envoltura a Ted, Harry recordó que el había hecho lo suyo.
-¡Ah! Casi lo olvido
lo compré para el pequeño Teddy cuando estábamos en el Callejón Diagon. Me recordó mucho a mi mismo.
Y de detrás del ornamentado árbol, sacó un largo paquete envuelto con un moño rojo y una tarjeta mágica de un hombre de nieve que saludaba cada vez que se abría.
Ted comenzó a juguetear con el paquete, pero como no parecía terminar nunca, Harry le ayudó hasta desempacar una pequeña escoba de juguete, que flotaba realmente aunque fuera a pocos centímetros del suelo.
-¿No es muy pequeño para andar volando por ahí? -preguntó la señora Weasley mirando con ternura al emocionado pequeño.
-No lo pensé -dijo Harry -ha crecido tanto que no recuerdo bien ni cuantos años tiene.
-Estará bien, Molly -dijo el señor Weasley alegremente.
-Destinado a ser un campeón -comentó Ron.
-Bueno, yo monté mi primera escoba como al año o algo así, de manera que si no le sirve hoy, le encontrará utilidad después.
Y así pasaron las navidades en completa armonía. Hermione llegó al Refugio tres días después de finalizadas las fiestas.
Seguido, la muchacha hablaba con Krum sobre temas triviales y ella reía cuando su amigo decía alguna palabra erróneamente y terminaba diciendo otra.
Ron solo refunfuñaba y se limitaba a mirar ceñudo a Viktor cada vez que pasaba cerca de él.
A veces el pelirrojo se mostraba tan desagradable, que Harry le daba un golpecito en la cabeza y se iba.
Al darse cuenta de ello, Hermione se mostraba recelosa y se la pasaba preguntando que si que le ocurría al pelirrojo, pues últimamente se mostraba de un humor de perros con ella.
Hasta que en la cena de aquella noche se desató lo que Harry había temido por días.
Viktor hablaba alegremente con la castaña frente a la chimenea; Ron se encontraba con Harry sentado en un sillón, y de repente miraba hacia donde estaban ellos para ver que ocurría.
De pronto, el jugador de quidditch tomó una mano de Hermione y le dijo algo en voz baja, a lo que ella asintió. Sacò entonces un anillo dorado de su bolsillo. Al parecer fue la gota que colmó el vaso, pues Ron se puso de pie frustrado, mientras todos lo veían con curiosidad.
-Hermione, ¿quieres venir a hablar conmigo? -le dijo abriendo la puerta, invitándola a salir pero de una forma un tanto brusca.
-¿Qué te ocurre Ron? -preguntó ella poniéndose de pie y acompañó a su amigo a la parte de afuera de la casa.
-Te gusta, ¿verdad?
-¿Qué dices?
-Dime la verdad, Hermione. No se como sabiendo lo que yo siento me haces esto
¿Por qué lo haces?
-¡No se de que hablas Ron! Explícate por favor.
-¡De Viktor! Tu y el

-Ah, ya veo de que va todo esto.
-Hermione, yo pensé que tu sentías lo mismo que yo, pero como no es así, solo me pregunto porque demonios te regodeas por ahí con Krum como para hacerme enojar.
-¿Regodear, dices? ¡Ron, el no me gusta!
-Desde que ocurrió lo que ocurrió en Hogwarts, se que no eres la misma conmigo, ¿pero es eso necesario? ¿Qué demonios hice mal para que me hagas sentir así?
-Ron, yo no te hago nada -exclamó ella -Solo insistes en que él y yo somos novios, pero no tienes pruebas de ello.
-¡Te he visto, Hermione! ¿A caso crees que me ha sido sencillo verte por ahí con él, como si lo único que quisieras es estar a su lado?
-¡Tampoco para mi ha sido sencillo, Ron! Yo... Tu estas mal entendiendo todo.
-¿Eso crees? Entonces no deberías actuar de una forma en la que me hagas sentir mal
¡Tu sabes lo que siento por ti!
-Ron
Yo

-No busques una excusa, porque yo sé que de una forma u otra tu no me quieres a mi de la misma manera, aunque haya pasado aquello frente a la Sala de los Menesteres.
-Ron, entiéndeme

-¿Qué quieres que entienda? ¿Qué jugabas conmigo?
-Ron
¡Yo te amo! -Exclamó ella con lágrimas en los ojos -. De verdad que si.
Ron la miró con calma.
-¿Y porque insistes en evadirme a mi, pero cuando ves a ese tonto corres hacia el?
-Porque
porque me da

-¡¿Es que también lo amas a él?!
-¡El está comprometido Ron!
Y el pelirrojo por primera vez la dejó hablar.
-¡Viktor se va a casar! Y yo estoy feliz por él
por eso es que vino aquí. Por que dejó a su prometida en casa buscando una oportunidad que lo ayude a conseguir dinero para organizar su boda.
-¿Es eso cierto? -dijo, ahora con mas calma.
-Sí, hace un rato me estaba enseñando su anillo
Es una tradición de donde viene utilizar el anillo tanto el esposo como la esposa, en señal de que tiene un vínculo mágico desde el momento en que ambos lo tienen.
Ron lo había confundido en el momento en que que Krum le había tomado la mano.
-Pero tu
¿De verdad me amas?
-Ron, si yo no he hecho nada por nuestra relación es porque yo esperaba que tu dieras el primer paso
y se que me equivoqué al hacerlo, porque no suponía que tu te sentías así. Es solo que no tenía idea de cómo hacer para volver a acercarme a ti. Nuestro primer contacto fue frente a la sala de los menesteres en un momento precipitado, pero luego me daba vergüenza acercarme a ti de esa manera y no saber que pensarías

-¿Todo lo que dices es cierto? -preguntó el con un nudo en la garganta. Ahora se daba cuenta de que debía de haberlo investigado más antes de haberse puesto así -. Yo me equivoqué
Lo siento.
-Los dos lo hicimos, Ron -dijo ella secándose las lagrimas -. Yo hice muy mal confiando en que si te daban celos con Viktor, a lo mejor te animarías a decirme lo que sentías de verdad.
-Y funcionó -apuntó él con el intento de una sonrisa en los labios.
-¿Empezamos de nuevo? -dijo ella con una risita llorosa y le tendió una mano.
Ron ignoró su mano y se abalanzó a sus brazos, besándola en los labios como no lo había hecho nunca con nadie.
Hermione relajó los hombros ante la sorpresa y miró con ojos brillantes a su compañero.
-Empezamos de nuevo -declaró Ron volviendo a abrazar a su nueva novia.



Hola! Pues hoy no he tenido mucho tiempo para corregir el capítulo, así que pondré el primer borrador que escribí. De todos modos espero que les guste y que dejen comentarios, ya saben que son muy importantes para mí.

Saludos!
17
Actitud sospechosa

-¿En que piensas Draco? -Narcisa picó un trozo de pavo con delicadeza y después de masticarlo lentamente se pasó la servilleta de tela por las comisuras de la boca.
-En nada -respondió él dándole vueltas a su comida con el tenedor.
-Haz estado muy tranquilo estos días -dijo Lucius Malfoy bebiendo un sorbo de vino -, cuentanos cómo te ha ido en el colegio últimamente.
-Ha estado bien... Al menos nadie me recuerda lo miserable que es mi vida.
Las diminutas luces que brillaban en el árbol de Navidad iluminaron el rostro de los presentes, revelando la incomodidad presente.
-No digas eso -le dijo su madre con voz melosa -. Tenemos suerte de estar todos juntos y con salud en Noche Buena, con algo que comer y el calor de una chimenea.
Malfoy no respondió y se le vantó de su asiento.
-Estoy satisfecho -anunció.
-Mañana por la mañana quiero que estés con nosotros. He convencido tras muchos esfuerzos a los señores Greengrass para que vinieran a pasar Navidad aquí -comentó su padre con delicadeza, como si esperara que la noticia alegrara al rubio -. Traerán a Astoria con ellos, y me gustaría que trabaras buena amistad con ella. Es una buena chica.
-Ya tenemos una amistad, en realidad -respondió Draco calentándose las manos frente al fuego de la chimenea -, ella me agrada.
-Me da mucho gusto -admitió Narcisa, sonriente.
Sin más temas que discutir, el muchacho se marchó a su habitación, bajo el silencioso crepitar del fuego.
-Draco... -lo llamó su madre.
El muchacho se volvió despacio.
-Cuídate -le pidió la mujer, y sin más detalles lo dejó marchar hacia su cuarto.
Malfoy despertó por la mañana en su cama de dosel, alumbrado por los rayos de sol matutinos. Había dormido hasta tarde, así que se duchó rápidamente con agua caliente, dejando que el vapor envolviera su cuerpo entero. Una vez que se cambió, bajó al recibidor, dónde platicaban los padres del muchacho.
Había recibido los acostumbrados regalos lujosos e innecesarios que ya no le atraían tanto cómo antes; parecía que la crisis financiera familiar no impedía que trataran de mantenerlo feliz. Pero aún así, el chico sentía cómo si a la máquina de su cuerpo le faltara algún engranaje que le impidiera ser feliz. Y él no estaba enterado del fallo. Probablemente tenía algo que ver con Astoria.
-Feliz Navidad -dijo el chico a sus padres.
-Feliz Navidad -contestaron a coro -. Que bien que ya estés listo. Los Greengrass vendrán pronto.
Lo que faltaba -pensó Draco. Astoria iría a su casa aquella tarde y el rubio no sabía cómo reaccionaría después de la pequeña discución entre ellos. Cuando el timbre sonó, el muchacho se perfumó y bajó apresurado a la puerta, abriéndola y recibiendo a los invitados con amabilidad. Saludó a Astoria cálidamente, suguiendo el consejo de Hermione Granger.
La chica se mostró alegre de ver al Draco que recordaba. Durante el resto de la tarde no hubo mención alguna del suceso que había ocurrido días atrás.
Le entregó su regalo de Navidad a la joven, quien encantada lo abrió agradecida. Se trataba de un púlido marco de madera tallado a mano en cuyo interior había una foto en movimiento de dos rubios sonriendes: un niño y una niña; a la pequeña le faltaba un diente incisivo, pero aún así no le daba pena mostrarlo ante la foto.
-Somos nosotros -declaró ella con una sonrisa que mezclaba melancilóa y felicidad -, muchas gracias, Draco, es hermosa.
-La encontré hace un par de días dentro de un baúl en el ático de mi casa. Hacía mucho tiempo que no la veía pero en cuanto la encontré supuse que te gustaría.
-¡Que si me gusta! Me encanta, muchas gracias.
Ella lo abrazó y él respondió con una sonrisa.
-Hueles bien, por cierto -dijo ella radiante, mirando de nuevo la fotografía del retrato -. Aunque en definitiva no es mi mejor foto.
-Te ves muy bien -le aseguró el otro, mirando de reojo la imagen.
-¡Me falta un diente! Al menos tengo una foto de nosotros de pequeños... vaya momentos. No recuerdo que nos la hayan tomado.
-Yo tampoco, y esperaba que tú lo supieras. Pero cómo no lo sabes, supongo que igual nos podríamos acordar de ese momento durante la velada.
Abrazó una vez más a su amigo, y casi se sintió que la atmósfera había cambiado desde que su relación había sido tensa.
-Lo siento, por cierto -murmuró el chico apenado -, por lo del otro día, digo.
-Hay Draco, no tienes por qué disculparte... yo debí de haberte dicho lo que había entre Daniel y yo.
-No hay rencores -afirmó él a pesar de que no fuera del todo cierto.
-Me da gusto -dijo y ambos caminaron hacia el salón para comenzar la cena, puesto que ambos estaban muriéndose de hambre.

Draco hojeaba un libro, con los pies colocados en el recarga pies de su sillón favorito frente a la chimenea; su padre andaba de un lado al otro de la habitación, y estaba tan silencioso que su hijo lo volteó a ver con curiosidad.
-¿Que ocurre?
Pero el hombre no respondió.
-Tengo que ir a un lugar -anunció con parsimonia, demostrándose tranquilo pero ansioso a la vez.
-¿Estás bien? -Draco se levantó y examinó a su padre con ojo crítico, y él le dirigió una mirada perdida.
Habían pasado al menos tres días desde que habían acabado las fiestas, y desde la noche del veinticinco de diciembre, el hombre se mostraba en un carácter extraño, cada vez con más frecuencia.
-¿Estás mareado? Siéntate -le ofreció el muchacho viendo que su padre parecía deslumbrado por las luces incandecentes, pero como no había ninguna en ese momento, el chico supuso que se sentía mal.
-Dejalo -le respondió el otro con tono cortante -. Puedes irte a tu habitación.
-Pero...
-Hazlo -le ordenó el hombre, yendo hasta dónde estaba su capa de viaje para colocársela, al parecer preparado para viajar a algún sitio.
-¿A dónde vas? -inquirió Draco mientras su figura paterna abría la puerta principal de la mansión y dejaba pasar la ventisca de nieve que arreciaba contra las ventanas.
-Tengo que... arreglar unos asuntos -su comportamiento no era propio de él, fue lo que pensó el chico. Había algo extraño en su padre, y al parecer no estaba dispuesto a contárselo a su hijo -. Volveré más tarde.
-Son las once de la noche, padre -le dijo Malfoy junior, inseguro de que su acompañante estuviera del todo bien.
-Volveré pronto -le aseguró sin voltearse a verlo.
Acto seguido salió de la habitación hacia el nevado jardín, provocando un revuelo en la parte baja de su capa. Las puertas se cerraron tras él, y el joven se quedó mirando por la ventana a la figura encapuchada que marchaba por el camino que unía la acera y la puerta de la casa; la nieve le llegaba hasta el otro extremo de sus botas, pero parecía decidido a ir a algún lugar.
Sin duda su padre estaba mostrando una actitud sospechosa; ¿a dónde iba? ¿Y por qué se comportaba de aquella manera? ¿Qué podría hacer a las once de la noche en la calle, y además, sin haberle avisado a su esposa, Narcisa?
Ahí había gato encerrado, pero prefiriendo no meterse en más problemas, Draco se quedó callado y se fue a la cama pensando en las cosas extrañas que estaría haciendo su padre a escondidas.



Hola gente! Cómo están? Bueno, pues como de costumbre, les traigo un nuevo capítulo. Yo espero que les esté gustando esta historia, pues la hice con el propósito de darles un poco de entretenimiento a los lectores. De todos modos ya saben que pueden comentar o preguntar lo que sea mediante los comentarios, estaré gustoso de leerlos y tomarlos en cuenta.

Saludos!
18
Ataque en El Refugio

-¡Uy! -Harry hacía bulla a Ron y a Hermione, quienes oficialmente anunciaron su noviazgo, o más bien lo declararon a Harry, Ginny y George, y ellos se encargaron de hacerlo publico al resto.
-Ya cállate -dijo Ron después de una larga jornada en la que Harry les hacía una pregunta tras otra de lo que había ocurrido.
-Hago mal de curioso -razonó Harry -, pero es todo un suceso lo suyo.
-¿Quién tuvo la iniciativa esta vez?
-Ron -respondió Hermione sonriente -la verdad fue toda una sorpresa, pero me da gusto que lo haya hecho
porque me imaginaba que tal vez por lo que ocurrió la primera vez yo había mosqueado a Ron.
-Por lo que veo a Ron no le aburren los besos.
-Es costumbre -le explicó el pelirrojo -, Lavender
bueno, supongo que me acostumbré a eso. Estaría bien quitarme la adicción.
-Por favor -comentó Hermione recelosa -. No me hace mucha gracia pensar en que estoy compartiendo con Lavender Brown la misma saliva
bueno, ustedes me entienden.
-Si, pero a Lavender nunca la amé tanto como te amo a ti -le dijo Ron con voz baja y acaramelada y le besó la punta de la nariz.
-¿Así éramos cuando empezamos? -Preguntó Ginny asustada -, porque vaya espectáculo el que hemos de haber dado entonces.
-Ahora que lo mencionas

-Me apetece salir a pasear a la playa -comentó Hermione, mirando por la ventana las olas que lamían suavemente la orilla de arena de la playa.
-Es algo tarde, pero supongo que no le hacemos daño a nadie -dijo Harry y se puso de pie -. También se me antoja un poco de aire fresco, ¿vamos?
Los cuatro (que parecían dos debido a que ambas parejas estaban unidas, abrazadas de la cintura) salieron a la playa, anunciando a la señora Weasley que no se alejarían mucho de la casa. Todos se quitaron los zapatos y caminaron por la orilla, sintiendo la delicia del agua golpeando sus pies, la arena entre sus dedos. Las olas eran un poco más fuertes debido a la marea alta, pero aun así era muy agradable caminar junto al agua.
Los chicos iban platicando acerca de cosas distintas; comenzaron comentando el regreso de Harry, Ron y Hermione a Hogwarts, compartiendo el punto de vista de que al parecer no había sido tan malo como esperaban. Luego Ron sacó a la plática nuevamente el tema de él y Hermione, que nuevamente los cuatro explotaron hasta que no quedó ninguna gota que comentar sobre el asunto. Harry tuvo la sensación extraña que ya había sentido antes de que tal vez si Ron y Hermione salían juntos probablemente lo dejarían de lado, o tal vez se pelearían tan fuerte que Harry quedaría en medio de todo, disputándose entre consolar a uno y a otro.
Pero prefirió no hablar de ello; tenía que asegurarse de vivir el momento, y confió en que su relación con ellos fuera tan fuerte que aquello que pensaba no ocurriría nunca. Después de todo, ocho años de conocerse y tantas experiencias tan extrañas, les habían ayudado a fortalecer tanto su amistad, que Harry confiaba ciegamente en ellos.
A lo lejos se vislumbraba una especie de luz blanca que parpadeaba y se alejaba momentáneamente para luego regresar. Los chicos se limitaron a pensar que se trataba de algún faro o una especie de cabaña que estuviera por ahí.
Y entre todo lo que habían comentado en ese rato, no se habían dado cuenta de que se habían alejado más de lo que esperaban de El Refugio. De la casa solamente quedaban un par de motas de luz de lo que se podía adivinar como la cocina y la habitación principal, que eran las que quedaban de cara a la playa por la que caminaban los cuatro amigos en aquellos momentos.
Se fueron acercando cada vez más a aquel punto de luz blanca parpadeante.
-¿Qué será? -preguntó de pronto Ginny, entornando los ojos para ver de que se trataba aquel foco.
-Se está moviendo -informó Hermione asustada.
Todos se detuvieron de pronto y vieron con temor a la luz que se acercaba. Harry encendió la luz de su varita mágica, y el resto hicieron lo mismo; todo estaba más claro ahora. A algunos metros de ellos se encontraba la silueta de un hombre encapuchado, y vestido completamente de negro. Su rostro no se veía en la oscuridad, a pesar de que sostenía su varita iluminada con su brazo izquierdo.
El extraño pareció darse cuenta de que algo extraño estaba pasando frente a él, pues extendió el brazo hacia ellos.
Esperando alguna señal de reconocimiento o que por lo menos el hombre hiciera alguna pregunta para averiguar quienes eran, Harry dio un paso hacia adelante, pero pareció haberse equivocado.
La varita amenazadora de la figura apunto a Harry, retándolo a acercarse más. El chico no avanzó y puso ambas manos al frente en señal de paz.
-¿Quién es usted? -se atrevió a decir Hermione, con voz temblorosa.
Sin obtener respuesta, la punta de la varita del desconocido se encendió amenazadora, y los cuatro chicos se apartaron del camino.
Un rayo de luz roja salió disparada, y chocó contra la arena que saltó por el impacto.
-¿A caso está loco? -Le dijo Ron -¿Quién es usted?
Pero una vez más lanzó un hechizo que Ron esquivó por poco.
-¡Vámonos! -bramó Harry mientras una nueva serie de relámpagos de fuego salían disparados del hombre.
Harry hizo una maniobra con su varita, disparándole al hombre un as de luz, pero no supo si lo golpeó.
Hermione hizo lo suyo, enviando otro hechizo que golpeó en la arena.
-¡Desmaius!
-¡Rictusempra!
Pero el encapuchado utilizaba un escudo que desviaba los hechizos. Varias decenas de rayos rebotaban en la arena y se perdían en el agua.
-¡Desmaius! -exclamó Ginny, quien tomó desprevenido a la silueta, que cayó contra una serie de troncos viejos derribados y llenos de musgo.
Un par de troncos salieron disparados de la pila, dirigidos hacia los chicos que lanzaron hechizos a la vez, destruyendo la madera en simples astillas. Ron lanzó un látigo de fuego contra la figura, quien sorprendido utilizó un escudo que permitió que el látigo se envolviera alrededor del resto de los troncos. La sal de mar seca que había en la madera hizo que se prendiera un enorme fuego de un tono azul en la parte de arriba y esmeralda en la parte de abajo.
Como una cortina, el atacante abrió el fuego en dos partes y caminó por en medio.
Con un nuevo par de hechizos, una especie de largo relámpago ramificado en miles de chispas de luz apareció del choque; el mortal juego de hechizos continuó durante un rato, donde montones de arena saltaban por los aires.
Utilizando un hechizo muy preciso, una ola de agua marina se elevó por los aires y envolvió al extraño, quien dirigió la marea de agua contra los muchachos. Como si de espinas se tratara, la ola los aguijoneó con el frio de sus aguas y los tiró al suelo, empapados.
Hermione tosió, pero cuando se recuperó elevó por los aires los troncos que no se habían astillado y que ardían en llamas; haciendo un violento circulo que envolvió al hombre, lo encerró en un una especie de jaula de fuego azul.
Una explosión estalló de pronto desde el centro del círculo de fuego, expandiéndolo por los lados y encendiendo todos los troncos secos alrededor de la playa.
Aquel mago se había ocupado de deshacer la jaula que lo envolvía, y ahora lanzaba varios hechizos nuevos con una habilidad que dificultaba los pasos de los chicos.
-¡Ahora!
Con la orden de Ginny, los cuatro levantaron con sus varitas toda la arena que pudieron, creando un veloz torbellino de tierra, que se estrelló contra el mago y lo envolvió en arena.
Lanzando un incarcerus, Harry trató de envolver al desconocido con una cuerda bien amarrada, pero este la rompió con un diffindo y se incorporó.
El extraño apuntó a la pierna de Ginny, y lanzando un hechizo la derribó con un corte sangrante. La chica gimió adolorida y se encogió, resbalando por la playa y mojándose aun más con las lenguas acuáticas del mar.
-¡GINNY! -rugieron Harry y Ron a la vez.
-¡Ustedes quítenlo de en medio! -Les ordenó la pelirroja -yo estaré bien.
-¡Expelliarmus!
La varita del hombre salió despedida y cayó al mar. El hombre confundido volteó alrededor buscando su varita, y aprovechando la distracción, Harry, Ron y Hermione unieron su fuerza lanzando una llamarada de feroz fuego luminoso que golpeó al desconocido en el pecho y lo impulsó hacia el agua.
Cuando el hechicero cayó al mar -cuyo aspecto era el de un espejo reflejando el oscuro cielo -, una gran cantidad de agua salpicó y los muchachos se apresuraron a ayudar a Ginny. Harry y Ron la cargaron y se alejaron todo lo rápido que les fue posible.
Una ráfaga de aire los golpeó, pero ellos siguieron rápidamente, alejándose lo más que podían del hombre que se había perdido entre las feroces olas que saltaban y repicaban contra la orilla.
-Espero que no muera ahogado
-dijo Hermione preocupada mientras se acercaban cada vez mas al Refugio.
-¡Hermione! Ese maniaco trató de asesinarnos

-¿Por qué lo haría? Ni si quiera nos conocía.
-No lo sé -admitió Harry pensándolo -. Pero no creo que fuera casualidad que nos haya atacado, yo creo que alguien lo ha enviado a nosotros.
-¿Pero quién lo haría?
-No tengo idea -y dicho eso, los cuatro se internaron en El Refugio, listos para contestar todas las preguntas que les harían a continuación.



Hey! Como están? Bueno, pues quiero agradecerles muchísimo por todos sus comentarios, me da mucho gusto saber que les gusta la historia. Les dejo el capítulo nuevo esperando que les guste.

Saludos!
19
En Grimmauld Place


-¿Quién demonios trataría de matarnos? -Ron estaba muy alterado mientras su madre atendía a Ginny.
-Oh, hija, tienes un corte algo profundo en la pierna, pero creo que estarás bien -dijo la mujer remojando algodón en una sustancia purpura que luego aplicó sobre la herida.
-Uno de los mortifagos que sobrevivieron, quizás -razonó Harry pensativo -; si lo analizan bien, creo que es razonable que alguno de ellos no soportara la idea de que su querido amo haya muerto y yo siga por ahí.
-Igual puede ser algún loco, parecía algo confundido y si lo notaron, solo atacó cuando le hablamos, pudiendo haberlo hecho antes.
-No lo se, hay muchas posibilidades -dijo Hermione, aun temblando por la ropa empapada que traía puesta.
-Será mejor que te cambies, querida -le dijo la señora Weasley, presionando la venda remojada en poción curativa que había colocado a su hija -. Todas tus cosas las puse en el cuarto de invitados.
-Gracias, señora Weasley -dijo la chica y se retiró de la habitación.
-No debieron de haberse alejado -les reprochó la madre de Ron y Ginny con preocupación.
-Molly tiene razón, chicos -asintió su esposo, sentándose en una butaca frente a la ventana -. Si hubiéramos oído todo el barullo habríamos salido a ayudarles.
-Papá, ya somos lo suficientemente grandes para defendernos

-No, Ron -le cortó su padre seriamente -, no se trata de si son niños o jóvenes adultos; se trata de que su experiencia mágica no es la suficiente como para enfrentarse a cualquier mago que se les ponga en frente.
Ron se quedó callado.
-Tienen suerte de que no haya sido nada muy serio -asintió la señora Weasley -. Está listo, querida, solo no te quites la venda.
-Gracias, mamá.
-Alertaré de inmediato a Bill y a Fleur. Deben tener cuidado pues no sabemos si alguien nos está siguiendo.
-Y ustedes también deben de tener cuidado -les advirtió la mujer -, de verdad, es probable que haya mortifagos con represalias, por lo que no podemos darnos por tranquilos hasta saber que fue ese ataque haya afuera.
-De acuerdo -asintieron ellos despacio.
Entonces regresó Hermione, con una carta en la mano.
-Harry, esto llegó para ti, del Ministerio.
-¿Y ahora que dice? -refunfuñó el muchacho -. Que extraño; me la envía el departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas.
-¿Criaturas mágicas? ¿Qué querrán?
-No lo sé -respondió el ojiverde, abriendo el sobre y sacando la carta de su interior.
-¿Y bien? ¿Qué ocurre?
Y comenzó a leer:

"Estimado señor Harry James Potter:
Le informamos con pesar que el Departamento de Control y Regulación de las Criaturas Mágicas detectó recientemente el fallecimiento de su empleado oficial, el elfo domestico Kreacher, matriculado bajo el número 654-328-776 por causas naturales de edad. Este hecho fue notificado a las únicas personas de la familia Black sobrevivientes: Narcisa y Andrómeda, quienes lo señalaron a usted como legitimo amo del fallecido. Esperamos que pueda viajar a la vivienda a la que servía el elfo Kreacher, para reconocer los objetos y pertenencias del elfo que podrían pertenecer a su propiedad (número 12 de Grimmauld Place).
Lamentando los inconvenientes y la muerte de su criado, esperamos que pueda visitar la propiedad en cuanto le sea posible. El elfo doméstico está actualmente bajo la custodia de este departamento ministerial, y si así lo desea, esperaremos su autorización para enterrar al elfo en el área especial con que contamos para ello a las afueras de Londres.

Mis mejores deseos.
Evan Trumpkot

-Parece que murió Kreacher.
-¿Qué? -Preguntó Hermione atónita -vaya, ¿es en serio?
-Pues si, el departamento de criaturas mágicas en el Ministerio me lo está informando, ¿Cómo se enteran?
-Es un sistema muy organizado -explicó Arthur -, se supone que cada poseedor de un elfo doméstico tiene que registrarlo ante el Ministerio. Es para evitar la esclavitud y para tener mas controlada la cantidad de elfos que hay empleados. Es algo así como el hechizo que los ata a las casas de sus amos, que cuando mueren el departamento se entera.
-¿Y que tengo que hacer?
-Nada especial, solo lo que te dice la carta -respondió el hombre -del papeleo se encargó la familia Black, por lo que tu solo te tienes que limitar a revisar los objetos que Kreacher dejó en Grimmauld Place, y si así lo deseas, visitar al cadáver. Aunque no creo que sea muy agradable.
-Si, preferiría solo ir al número doce a verificar que todo esté en orden.
-Será mejor que lo hagas antes de regresar a Hogwarts.
-Supongo que el jueves podría ir -dijo Harry acariciando la espalda de Ginny -, me quiero asegurar de que estés bien.
-Eres muy dulce, querido -le dijo la señora Weasley sonriéndole -, Ginny estará bien.

Harry, Ron y Hermione se aparecieron la mañana del jueves en el parque frente al número 12 de Grimmauld Place y caminaron hacia la abandonada casa. En sus últimas semanas de vida, Kreacher se había encargado de dejar el edificio en un estado un poco mas agradable del que estaba la ultima vez que Harry lo había visto; por lo menos el elfo había dejado su hostilidad con Harry y sus amigos antes de morir.
El lugar estaba muy silencioso, y era increíble pensar que ahí mismo se encontrara el escandaloso cuadro de la madre de Sirius.
-Que pena me da el pobre Kreacher -comentó Hermione viendo el trapo viejo con el que limpiaba el cuadro de su antigua ama tirado en el piso -, ni si quiera pudimos verlo en sus últimos días.
-Bueno, al parecer él prefería morir sigilosamente -reflexionó Ron -sino lo mas seguro es que hubiera ido hasta Harry para avisarle que ya no se encontraba en buenas condición.
-Si, es probable.
Los tres bajaron a la cocina, procurando no pisar con mucha fuerza las crujientes tablillas de la escalera. En la cocina quedaban las provisiones para una última cena; era como si Kreacher hubiera recibido a algún invitado antes de haberse ido.
Los chicos entraron a la despensa en la que solía dormir el elfo domestico de los Black, que tenía un clima muy caldeado por la caldera colocada al fondo; entre las mantas colocadas en el suelo, se encontraban algunos de los objetos mas preciados por Kreacher. Al parecer eso era todo lo que poseía el elfo antes de fallecer.
-No parece haber tenido nada que fuera de mucha importancia para mí -comentó el chico -. Sirius no apreciaba las cosas grabadas con el escudo de los Black, y todo lo que Kreacher guardaba no era más que objetos preciados para la madre de Sirius.
-Bueno, son muy bonitos -comentó Ron tomando un plato bañado en plata que tenía el símbolo familiar al centro.
-Al menos ese Mundungus no volvió a robar ninguna pertenencia de esta casa -comentó Hermione y Harry asintió.
-Mira esto -le dijo Ron recogiendo un brillante objeto dorado del suelo -el elfo aun conservaba este medallón falso.
Era el guardapelo dorado con una ornamentada S en el centro, y una cadena chapada en oro. Harry recordaba habérsela regalado al elfo cuando había estado ahí por última vez, pues aquel objeto le recordaba a Regulus Black.
Harry lo tomó entre sus manos.
-Pobre criatura, desde que murió la señora Black supongo que no había sido tan feliz hasta sus últimos meses de vida.
Abrió el relicario y la cobertura de terciopelo de una de las tapas se cayó, como si alguien la hubiera soltado a propósito. Debajo observó que había un grabado extraño. El chico se quedó callado y observó cuidadosamente el pequeño esquema dibujado.
-¿Qué miras, Harry?
-Miren
es una especie de
mapa o algo por el estilo. Este guardapelo es la replica casi exacta del real, lo que me lleva a pensar que esto está también dibujado en el que destruimos.
-¿Y que es?
El muchacho les enseñó el pequeño dibujo. Era una especie de cuadrado con un pequeño número uno en la parte de arriba; dentro del cuadro había algunas líneas rectas alrededor, como si se tratara de uno de esos laberintos para resolver que se ponen en los periódicos.
-Es algo así como un edificio, y miren este punto.
Al centro había un zafiro bastante pequeño que brillaba aun con la poca luz que había en la habitación.
-Es curioso
No me había dado cuenta de este dibujo porque la tapa tenía terciopelo, además de que la última vez que tuve el guardapelo lo que me preocupaba es que fuera un horrocrux.
-Bueno, no creo que sea muy relevante, ¿o si?
-Lo guardaré de todos modos -respondió Harry, guardándose el guardapelo en el bolsillo, intrigado de la posibilidad de que ese objeto escondiera un segundo secreto, además de que hubiera sido sustituido por una reliquia de Salazar Slytherin. Se dio cuenta de que los fundadores habían tenido cientos de secretos que jamás habían resuelto. Quizás ese fuera uno de ellos.



Hey! Gracias por sus comentarios; no ha habido mucho ánimo últimamente, pero aún así agradezco muchísimo a todos quienes siguen mis historias. Como sea, espero que anden bien y les dejo el capítulo.

Saludos!
20
Caída inesperada

El regreso a Hogwarts no fue tranquilo para ninguno de los chicos. Con el incidente que había ocurrido en El Refugio algunos días antes, los chicos temían que hubiera alguien vigilándolos o siguiéndoles los pasos. Después de todo, con el fin de Voldemort seguramente aun había una serie de hombres lunáticos tratando de vengarse por ahí. Las vacaciones de navidad parecían haberle sentado bien a todos los alumnos de séptimo curso, quienes se veían presionados nuevamente por la cercanía inminente de los EXTASIS.

Aquella mañana, Harry, Ron, Hermione, Ginny y Luna bajaron a los invernaderos para tomar su clase de Herbologìa de aquella mañana.
El invernadero cuatro estaba a rebosar de gente cuando ellos llegaron y se colocaron detrás de sus mesas de caballete, esperando que la profesora Sprout llegara para indicarles que peligrosa y extraña planta tratarían en aquella clase.
Pero quien entró a la habitación no fue la profesora Sprout. Los chicos se mostraron muy impresionados cuando vieron entrar a Neville Longbottom, vestido con una túnica verde olivo. Era muy extraño verlo fuera de Hogwarts, sin mencionar que no llevaba su uniforme escolar.
-¿Neville? -Preguntó una Ginny impresionada, que fue a abrazarlo alegremente.
-¿Qué haces aquí? -preguntó Harry impresionado de volver a ver a su amigo.
-La profesora Sprout está un poco enferma y como yo entré al departamento de Educación mágica, la profesora Mcgonagall me ofreció trabajar en el castillo temporalmente para aprender de la asignatura.
-Es increíble -lo felicitó Hermione -. Y pensar que nosotros estamos aquí todavía.
-Me lo dijo la profesora Mcgonagall, pero bueno, al menos podrán entrar a la carrera mágica que quieran. Bien, es hora de empezar la clase, así que siéntense.
Los chicos se encogieron de hombros, sintiéndose raro ante aquella situación.
-El día de hoy la profesora Sprout está un poco indispuesta, de forma que yo les impartiré esta clase durante esta semana -empezó Neville, encantado de recibir toda la atención de la clase -. Mi nombre es Neville Longbottom -y aunque tuvo un par de risitas de unos Slytherins, el profesor no se desanimó. Harry y sus amigos le enviaron unas miradas asesinas a los Slytherins -; de acuerdo, el día de hoy estudiaremos, a petición del profesor Slughorn, la térmica y el ligústico, dos especies de plantas particularmente potentes que actúan como un inflamador del cerebro y que son indispensables para la elaboración de filtro para confundir. Será mejor que usen sus guantes de piel de dragón, pues aunque no sean plantas que actúen sin antes haberlas consumido, el contacto con la piel puede irritarla.
Durante el resto de la clase los chicos se encargaron de extraer una especie de pinchos y semillas a dos clases de diferentes de plantas que antes había descrito Neville; por lo menos a opinión de Harry, su amigo lo estaba haciendo bien para ser su primera clase.

Los muchachos se dirigieron a continuación al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, dónde, según el profesor, tendrían una de las clases mas interesantes hasta el momento. De forma que todos los Gryffindors de séptimo curso, se mostraron emocionados por ver de qué trataría la lección de aquella tarde. Cuando todos se arremolinaron alrededor de la puerta, el profesor Gudgeon les permitió pasar a un aula más oscura y silenciosa que lo normal; además, el proyector que solían utilizar los anteriores profesores para explicar cosas visualmente, había sido colocado una vez más al fondo de la habitación para mostrar una antiquísima pared de piedra, tallada con una especie de placas del mismo material que estaban grabadas con símbolos grandes y desconocidos.
La clase entera se sentó, interesada por la ilustración frente a ellos.
-Bien, seguro que a algunos de ustedes les resultará un poco extraño que nos desviemos de la Defensa a la magia oscura durante la clase de hoy. Por petición especial, el día de hoy veremos un poco de contra-maldiciones mágicas por si en alguna ocasión se llegara a presentar alguna clase de puerta o candado encantado mágicamente para representar una maldición antigua, comúnmente en lenguaje rúnico.
››Generalmente, si por ejemplo su deseo es trabajar en Gringotts, es muy probable que necesiten romper complejas y variadas maldiciones antiguas, que por lo general consistían en emplear el manejo de la lógica y la magia como uno solo para poder destruir estas protecciones tan antiguas. Como pueden ver en la fotografía, en el antiguo Egipto, por ejemplo, usaban una serie de runas en forma, digámoslo así, de rompecabezas. Las tumbas y los tesoros más grandes estaban ocultos detrás de grandes candados mágicos, de manera que resultaba muy complicado entrar en ciertas cámaras subterráneos. ¿Alguno de ustedes tiene alguna idea de cómo resolver una de estas maldiciones? Señorita Granger, claro.
Hermione su puso de pie, y examinando con cuidado la imagen que se proyectaba frente a ellos, comenzó.
-Bueno, algunos de los símbolos están en mi libro de simbología rúnica de mi clase de Runas antiguas. Según me parece, el puzle de la imagen funciona moviendo las placas a lo largo de la pared. Si estoy en lo correcto, los egipcios tenían la tradición de llevar a sus animales al río Nilo, de forma que la placa con la runa que significa agua se debería de mover al lado de la runa de la vida animal. La pirámide central debe estar debajo del sol y arriba de la runa del agua, pues los egipcios temían que alguna de las siete plagas los atacara si se establecían muy cerca del río.
-Bueno, quizás se te han escapado un par de detalles en las placas que deben acomodarse en distintas posiciones, pero creo que comprendes perfectamente todo esto, así que le doy veinte puntos a Gryffindor.
Hermione sonrió satisfecha. Había sido una clase bastante productiva e interesante, aunque en realidad ninguno de los alumnos entendía que tenían que ver esa clase de contra-maldiciones con Defensa Contra las Artes Oscuras.
Una vez que acabó la lección de aquel día, la clase entera se marchó al pasillo, pero a Harry se le había derramado el tintero, por lo que se quedó rezagado para poner en orden aquel desastre.
El profesor Davey se sentó en la orilla de su escritorio y miró con curiosidad al único estudiante que quedaba en la habitación; Harry se dio cuenta de ello pues se le quedó mirando al profesor, en busca de alguna señal de presencia.
-Eres tan
parecido a tu padre -comentó Gudgeon, observando al chico con una mezcla de felicidad y melancolía.
Harry se quedó callado y sin saber que decir.
-¿Usted conoció a mi padre? -inquirió el chico por fin.
-Si, claro que lo conocí. Y a tu madre también. Fuimos compañeros de Hogwarts.
Y Harry comprendió donde había oído el nombre de aquel hombre. Seguramente había sido en el recuerdo de los merodeadores que había presenciado en el pensadero durante una de sus clases de Oclumancia en el despacho de Snape.
-No puede decirse que hayamos sido los más grandes amigos, pero nos llevábamos bien.
A Harry le recordó mucho cuando Remus Lupin le había revelado que había conocido a sus padres; y había sentido correr por su corazón una extraña sensación de vértigo. El muchacho sonrió involuntariamente.
-Espero que hayas comprendido un poco sobre la lección de hoy -comentó el hombre incorporándose y llenando su maletín con los libros de estudio -. O si no, me alegra que la señorita Granger lo acompañe en sus aventuras.
-¿Aventuras? ¿A que se refiere? -preguntó de pronto Harry, extrañado ante aquel comentario. ¿Qué tenía que ver que Hermione fuera buena con contra-maldiciones con la plática?
-Ignora lo que dije -le pidió el otro apresurado -, a veces me da por pensar en voz alta.
Pero a Harry no se le quitó la curiosidad de lo que acababa de decirle el profesor. ¿De que aventura hablaba? ¿Era importante aprender a hacer contra-maldiciones o el profesor solo divagaba?
Pero el chico no tuvo tiempo de pensarlo mucho, porque entonces llegó una Hermione muy afectada, cuyas mejillas estaban empapadas en lágrimas.
-¿Hermione? ¿Qué pasa
?
-Harry
Profesor, vengan por favor
rápido
Harry, ven, ¡han asesinado a alguien!



Que tal todo mundo? Espero que anden bien. Bueno, pues quería modificar un poco la historia de este capítulo, pero no me ha dado tiempo para trabajar en ello, así que lo dejé tal como lo escribí la primera vez. Ojala que les guste de todos modos y tambien que dejen sus comentarios.

Saludos!
21
Sospechas indeseadas

Draco Malfoy leía su libro de Encantamientos en la biblioteca, buscando lo que el profesor Flitwick había solicitado como tarea para la próxima clase. Era tarde y solo contaba con la luz de las lámparas de aceite que adornaban los estantes y libreros de la sala. No podía concentrarse mucho en lo que hacía pues sentía que las ultimas semanas en su vida habían estado bastante extrañas y llenas de misterios.
Definitivamente en Hogwarts estaba sucediendo alguna cosa bastante extraña
el chico no sabía exactamente que, pero en el aire había una onda misteriosa de peligro que no se vivía desde hacía varios años.
Malfoy escribió en su hoja de pergamino una serie de anotaciones extraídas del libro que leía, cuando hizo aparición la señora Pince, bibliotecaria del colegio.
-Cerraré la biblioteca en unos minutos, señor Malfoy -anunció la mujer con un exasperante tono de malicia.
-Maldita arpía -comentó el muchacho en voz baja cuando la mujer estuvo fuera de vista.
Suspiró, y guardando sus libros en su mochila, el chico se encaminó por el pasillo, y haciendo un gesto desdeñoso hacia la señora Pince, el chico cerró la puerta tras sí. El pasillo estaba silencioso y oscuro, y solamente se vislumbraba lo que el círculo luminoso de las antorchas alcanzaba; ya a aquellas horas no había ningún alumno deambulando por aquellos corredores, lo cual le gustaba a Draco, quien se sentía a gusto, solo con su soledad y sus pensamientos; libre de poder reflexionar y admirar tranquilamente todo lo que le rodeaba; bajó una escalera hacia el segundo piso, encaminado a la escalera principal que lo llevaría directamente hacia el pasillo de las mazmorras de Hogwarts, donde estaba la sala común. De pronto, al fondo del pasillo vio a la señora Norris merodeando por ahí, así que el joven decidió no topársela ni a ella ni a Filch, de manera que torció a la derecha y entró a un pasadizo secreto detrás del alto tapiz de un mago árabe apuntando con su varita mágica a un dragón.
El chico entró al pasillo secreto y le pareció percibir un sollozo cercano; parecía una mujer llorando; no supo si seguir avanzando o si retroceder, pero los sofocados resuellos le invitaban a seguir y descubrir quien lloraba mas adelante en el pasillo.
Sentada en el suelo, con las mejillas manchadas de sombra y las rodillas flexionadas frente a su pecho, Astoria lloraba amargamente, al parecer muy afectada.
-¿Astoria? ¿Qué tienes?
Draco se arrodilló a su lado y le apartó el cabello de la cara; una vez más se derrumbó y siguió llorando a la presencia de su amigo.
-No es nada -repuso ella sin darle mucha seguridad a Malfoy -, de verdad.
-Algo malo te ha ocurrido. Cuéntame, quizás te puedo aconsejar.
Ella sollozó y se limpió la cara con la manga de su túnica.
-Es que
Bueno, Daniel y yo rompimos.
Su acompañante se sentó a su lado y le apretó cariñosamente el hombro.
-Tal vez era lo mejor -comentó el rubio -. ¿Por qué cortaron?
-Él
bueno, e-era demasiado posesivo conmigo. Es un g-gran chico, pero no paraba de d-darme la l-lata con sus celos y t-tonterías -tartamudeó ella tristemente.
-Lamento que se hayan dado así las cosas. Al menos ahora pondrás más atención a las clases.
Ella soltó una risita ahogada y recargó la cabeza en el hombro de Draco.
-Tal vez tengas razón. Lamento si alguna vez llegué a hacerte de menos cuando estaba con Daniel, pero es que
a veces se siente extraño ser la chica nueva que viene de fuera. Todo empieza a abrumarte y no sabes cuando frenarte a ti misma.
-Si, he sentido algo parecido
inclusive en estos momentos estoy algo confundido
temo que haya algo extraño pasando dentro de Hogwarts, e incluso muy cerca de mi.
-¿A que te refieres? -inquirió ella, interesada y apartando la cabeza del hombro del chico para poder verlo mejor.
-Es
extraño; -comenzó y tomó aire para meditar las cosas que había visto en las últimas semanas -, por ejemplo, cuando estábamos de vacaciones de navidad y todavía no regresábamos al colegio, me percaté de algo muy curioso que le estaba ocurriendo a mi padre.
››Uno de esos días en mi casa, mi padre se puso en un plan muy misterioso, e inclusive me pareció percibir que había un destello maligno en sus ojos. Iba a salir de casa y hacía una lluvia bastante sobrecogedora, y le pregunté a donde iba, pero no me respondió y se limito a mirarme
como si dentro de él hubiera alguien distinto. Cuando pasaron las horas, mi madre y yo nos dimos cuenta de que él no regresaría a cenar, y probablemente ni si quiera a dormir; y así fue. No fue hasta el día siguiente que llegó a la casa con una contusión en la frente, y calado hasta los huesos, y con la ropa completamente empapada.
-¿Una contusión? Pero, ¿está bien?
-Si, mamá llamó de inmediato a uno de los sanadores mas cualificados en heridas de San Mungo, y determinó que papá estaba bien. Lo extraño es que perdió memoria de todo lo que había hecho las últimas quince horas, más o menos, y cuando tratamos de sacarle que es lo que había hecho la noche anterior como para que no llegara a casa, dijo que no recordaba nada desde que habíamos cenado.
-Probablemente algún tonto golpeó a tu papá en la frente y le lanzó un confundus para que no recordara lo que había ocurrido.
-Si, el sanador también lo pensó. Pero yo tengo la sensación de que hay algo mas turbio detrás de todo esto, porque mi padre está actuando muy extraño últimamente y mi madre ni si quiera está enterada de que es lo que ocurre.
-Se pondrá bien -le aseguró Astoria con una sonrisa -. Puede ser que esté algo ofuscado con todo lo que ha ocurrido desde que el Señor Tenebroso llegó al poder del Ministerio hasta que cayó recientemente.
-Si, tal vez es eso
tengo algunas sospechas, y desearía que no fueran ciertas. De verdad lo deseo

Su amiga no quiso preguntarle que sospechaba, pues pensaba que aquello le podía afectar.
-Gracias por tu sinceridad -le dijo ella en voz baja, borrando los rastros de lagrimas que quedaban en sus ojos.
-Sabes que tengo confianza en ti, y que tú también debes tenerla en mi.
-Tenías razón -dijo ella de pronto, pasados un par de silenciosos minutos en que ambos se limitaban a mirarse mutuamente con el rabillo del ojo -, no vale la pena llorar y sufrir. Extrañaré algo de Daniel, pero estoy segura de que podré cubrir su hueco con otras cosas más importantes.
-¿Cómo de que cosas hablas?
-No se
tú, por ejemplo.
-¿Yo?
-¡Claro que tú! -dijo ella sorprendida -. Eres una increíble persona, y últimamente te he visto
tan diferente a como eras al principio. Es bueno ver otra cosa fuera de esa mascara tosca y amargada que solías mostrar antes.
-Tu llegada a Inglaterra también me afectó a mí
de buen modo, quiero decir.
Ella sonrió y le tomó la mano a Draco; el se apenó al comprobar que las manos de ella estaban cálidas y suaves en comparación a las suyas, que se mostraban pálidas y frías como hielo.
-Tienes las manos calientes -dijo él acariciándole la mano.
-Deberías comprar guantes -bromeó ella.
-Ja ja -murmuró él con sarcasmo.
-Gracias por apoyarme Draco. No sabes que tan importante eres para mí.
-Y tu también lo eres para mí -respondió el despacio y le enterneció el rubor que corrió por las mejillas de su amiga. Parecía que ese color rojizo no solo era efecto del frío que hacía en aquel pasadizo.
Ella se acercó lentamente y lo besó en los labios, lenta y apasionadamente. El chico sintió su corazón latir con fuerza, y cerró los ojos, sintiendo aquellos labios recorrer los suyos.
Se formó entonces una sonrisa en las comisuras de su boca, y se sintió entonces cálido y seguro al lado de aquella muchacha.
Nunca había sentido aquella sensación confortante y curiosa al lado de Pansy. Y veía a aquella niña inmadura tan lejos de su vida, que todo lo que importaba en aquel momento era el presente que estaba viviendo en esos precisos segundos.
Pero la felicidad no duraría mucho, pues de pronto una serie de gritos y lamentos les llegó a los muchachos desde el otro lado del muro. Algo había ocurrido en los jardines del colegio, al parecer.
Ambos se incorporaron entonces, alarmados y asustados por la repentina finalización de la agradable quietud que había prosperado antes y corrieron para ver que es lo que había ocurrido, temiendo que no se tratara de lo peor.



Hola a todos! Espero que anden bien. Pues yo m.e reporto con capítulo nuevo y como de costumbre, espero que les guste y lo disfruten. He estado un poco ocupado estas semanas, así que notarán que el capítulo necesita algunas correcciones ortográficas. De todos modos creo que no habrá problema, así que se los dejo.

Saludos!
22
En Hogsmeade


Harry salió al pasillo, donde la tarde comenzaba a caer y se habían encendido las antorchas. Se oyó un terrible grito al otro lado del muro; algo malo estaba ocurriendo y Harry no tenía idea de que. Miró a Hermione sin asimilar lo que acababa de decir.
-¿Muerte? ¿Q-quien? -preguntó alarmado, temiendo la respuesta.
-No
no lo sé
Ron y yo íbamos hacia la sala común y entonces un corro de alumnos salió de la clase del profesor Flitwick con un bullicio. Estoy segura de haber percibido la palabra muerte en todo aquel alboroto. No quise bajar a los jardines de donde venían los gritos para decírtelo antes.
-¿Dónde está Ron?
-Dijo que iba a asegurarse de que Ginny estaba bien, pues parece que andaba por los jardines más o menos a la hora en que ocurrió el ataque.
-¿No entendió de quien hablaban, señorita Granger? -preguntó el profesor Gudgeon mientras bajaban una escalera de caracol precipitadamente, para llegar a los terrenos, desde dónde provenía el ruido.
-¡Apártense por favor! -exclamó la profesora Mcgonagall mientras los jefes de casa formaban un círculo alrededor de un bulto, impidiendo el paso a los profesores.
Estaban todos los jefes
menos uno.
Hagrid tapó la vista a varios curiosos mientras la profesora Mcgonagall pedía a los prefectos que se llevaran a los estudiantes a sus salas.
-¡Dios mío! -exclamó el profesor Slughorn entre la gente, dejándose oír por los que estaban mas cerca. Se notaba que estaba nervioso y tenía la frente perlada de sudor -; ¿a caso cada curso de Hogwarts tiene que tener un suceso?
-Filius, envía un patronus a Hogsmeade para alertarlos del atacante, por si acaso sigue por aquí.
Cuando el área se hubo despejado de alumnos, Harry, Ron y Hermione se reunieron una vez más, con Ginny a salvo. Hagrid comentó algo a la profesora Mcgonagall, pues ella permitió a los chicos quedarse.
Los cuatro se acercaron levemente al bulto que yacía frente al muro del castillo, y todos se sobresaltaron al encontrarse con el cuerpo de la profesora Sprout.
-¿Está muerta? -Preguntó Slughorn inclinándose levemente sobre el cuerpo de la profesora -¿No está solo desmayada?
-No hay pulso -Anunció la directora -, probablemente fue un Avada Kedavra.
-¿Pero quien pudo
?
-No lo sé -admitió Minerva -. Muy probablemente haya sido alguna persona que haya entrado fuera de Hogwarts.
-¿Pero porqué? -Chilló el profesor Flitwick, derramando lágrimas -¿Quién querría matar a Pomona?
-Yo creo que
creo que iban detrás de Potter -sentenció Slughorn -. No veo que alguien que no sea un mortífago haya podido entrar aquí tan fácilmente, y que además haya asesinado a alguien. Creo que la profesora se interpuso en el camino del atacante y el se deshizo de ella, pero como causó mucho alboroto, prefirió huir.
-Es razonable, Horace. Yo también supuse que podría tratarse de algún mortìfago ex convicto

-Iba detrás de mí -comentó Harry en voz baja, pero suficientemente fuerte para que los presentes concentraran su atención en el.
-¿Qué dices Harry?
-Durante las vacaciones
alguien nos atacó a los cuatro cuando estábamos en El Refugio.
-¿Creen que podría ser el mismo que asesinó a la profesora Sprout?
-Es probable -intervino Hermione -. No me parece casualidad que alguien tratara de matarnos durante las vacaciones y que ahora haya habido un asesinato cerca de donde se encontraba Harry. Aunque igualmente son solo suposiciones.
-Gracias por decírnoslo
cualquier información es importante. Ahora vayan a sus habitaciones, es mejor que no se queden aquí.
Y los chicos se retiraron, intrigados por lo que había ocurrido; ¿de verdad había alguien tan empeñado en acabar con Harry, o solo se trataba de un ataque casual sin relación con lo que había pasado en la casa de Bill y Fleur?

Pasaron los días tras el incidente de la profesora Sprout, hecho que conmocionó al colegio entero. El asesino no había aparecido, lo cuál ponía más nervioso a todos los habitantes del castillo, aún cuando antiguos sortilegios de seguridad que habían sido usados cuando Voldemort estaba en el poder habían sido restaurados.
Neville había entrado a sustituir a la profesora Sprout, aunque se le veía inseguro a veces a causa de no tener la experiencia necesaria para ser profesor; aun así, todos lo animaban a salir adelante, no solo en las clases, sino también superando la muerte de una profesora a la que admiraba mucho.

La siguiente semana se había programado una visita a Hogsmeade, mas que nada con el fin de distraer a los muchachos ante lo que había ocurrido. Corrían rumores que decían que el ministerio temía que aquella muerte anunciara la venida de un nuevo mago tenebroso, aunque Harry no estaba seguro de que hubiera alguien capaz de hacerlo a tan poco tiempo de la muerte de Voldemort. Harry se atrevía a creer mas aun en la teoría de Hermione, que consistía claro, en la búsqueda de un mortìfago por vengarse por la muerte de su amo; pero tratándose de olvidarse de todo aquello, Harry y sus amigos despertaron la mañana del catorce de febrero listos para ir a Hogsmeade. Era un día fresco, más no helado, y el ambiente festivo y empalagoso de la fecha había conseguido animar a más de uno. Harry y Ron se cubrieron con sus bufandas, y poniendo más esmero de lo común en peinarse y arreglarse, ambos bajaron al vestíbulo para encontrarse con Ginny y Hermione, que lucían muy guapas aquella mañana. Los chicos no habían olvidado ponerse el perfume que George les había regalado a ambos, una mezcla bastante agradable que se vendía en Sortilegios Weasley anunciada como "Perfume para matar chicas".
-Solo espero que no sea literal y le de un infarto a Hermione -comentó Ron cuando las vieron al final de la escalera de mármol que daba a la puerta principal del castillo.
-O que se trate de una broma para alejar a la gente -complementó Harry, quien ya tenía buena experiencia con los productos Weasley.
Ellas sonrieron, y se fueron los cuatro juntos hacia Hogsmeade, esperando que aquella fecha especial no significara que hubiera una cantidad demasiado grande de gente.
Casualmente, a los cuatro les apeteció tomarse un café, y en el único lugar donde se podía conseguir un buen café, sin duda era el salón de té de Madame Tudipié. A ninguno le gustaba mucho todo aquel chisme romántico de San Valentín, pero se excusaron diciendo que las Tres Escobas estaba a reventar. Como se acostumbraba en aquel día, el lugar estaba lleno de parejas y el salón había sido decorado con motivos de corazones, flecos, cupidos y lazos. Los chicos se sentaron en una mesa cercana a la chimenea para protegerse del frío que entraba por la puerta cada vez que se abría, y Harry se acordó de la primera vez que había estado ahí, en aquella misma mesa, según recordaba. Madame Tudipié se acercó con un platito lleno de galletas de canela y les tomó el pedido.
-Nunca me había fijado en lo cursi que es este lugar -Mencionó Ron de pronto, explorando la habitación con la vista -, quiero decir, cuando yo venía con Lav

Y pareció darse cuenta de que había metido la pata, pues se quedó callado y le sonrió discretamente a Hermione.
-Es lindo -comentó Ginny volteándose a ver a una pareja que se besaba como si lucharan por quién se quedaba la ultima galleta de canela -. Ehm.
-No dejemos que esto nos incomode -dijo entonces Hermione, tratando de componer una expresión tranquila -, al fin y al cabo, todos juntos elegimos este lugar.
Aunque no lo admitieran, a los cuatro aun les daba pena demostrar su cariño los unos frente a los otros.
-Al final de cuentas, no veníamos en el plan de toda la gente que está aquí, ¿no? -dijo Ginny con una risita nerviosa.
Harry carraspeó.
-A menos que

-Bah, al demonio -susurró el moreno y se acercó a una sorprendida Ginny, besándola en los labios.
Ron rió y miró a Hermione acalorado. Su novia tembló levemente.
-Me dio un poco de frío. Cuando se abre la puerta me pega el aire directamente -comentó la castaña, con la voz entrecortada.
Ron pensó en cambiarle de sitio, pero a él también le pegaba el viento exterior, lo cuál no habría resuelto mucho.
-Yo
-dijo el muchacho -toma mi capa

De forma que buscó su capa invernal detrás de su asiento, y al no encontrarla se levantó para buscarla, pero le pegó accidentalmente a la mesa y el frasquito con azúcar se cayó. Hermione rió con ternura y miró con ojos chispeantes al pelirrojo.
-No tienes que esforzarte tanto -dijo ella levantando la capa del chico del suelo -. Te amo así como eres.
Ron pareció aliviado y besó a Hermione, contento de saber que no necesitaba pruebas para saber que Hermione realmente lo amaba por como era, considerando que tenían varios años de conocerse.



Hey! Como han estado estos días? Bueno, pues me da gusto saludarlos nuevamente y les traigo un nuevo capítulo esperando que les agrade, y claro, esperando sus comentarios y opiniones.

Saludos!

23
El mapa escondido


ATRAPAN A SOSPECHOSO DE ASESINATO EN HOGWARTS
Esta mañana, el departamento de Aurores en el Ministerio de Magia ha reportado en exclusiva para El Profeta, que se ha capturado a un sospechoso mago, posible culpable del asesinato ocurrido en el colegio Hogwarts el pasado 27 de enero cuya victima ha sido Pomona Sprout, antigua profesora de Herbologìa en el famoso colegio de hechicería. El apresado -actualmente custodiado y juzgado por el Wizengamot - es el mago galés, William Goldbert. Según magos del ministerio, Goldbert fue encontrado cerca de Hogwarts a la hora en que ocurrió el incidente. Al ser encontrado inconsciente frente a la puerta de los terrenos, el hombre aseguró encontrarse en Hogsmeade cuando todo quedó confuso para él y desde entonces no recuerda lo que ocurrió. En sus manos se encontraba la varita con la que se ejecutó el Avada Kedavra, culpable del asesinato de Pomona Sprout.
La directora Minerva Mcgonagall, prefiere no comentar al respecto sobre la posible razón para que el señor Goldbert intentara introducirse en el castillo, pero se sospecha que William posee problemas o secuelas mentales que le impiden recordar lo que hace. El Wizengamot aun continúa evaluando la situación para comprobar o desmentir la inocencia de William Goldbert, pero de momento, el señalado será investigado por posibles rencillas con la familia de Sprout o cualquier otra razón que lo haya orillado a tratar de introducirse en Hogwarts. En cuanto recibamos mas noticias sobre este hecho, El Profeta informará.


Hermione depositó el periódico en la mesa junto a su plato de cereales y observó con delicadeza a sus amigos.
-Parece que solo se trata de un extranjero que se encontraba en el lugar y momento equivocados, porque dudo mucho que ese tal William estuviera interesado en asesinar a la profesora Sprout.
-Yo tampoco lo creo -le dijo Harry -. Es como aquella vez en los mundiales de Quidditch en que Winky fue acusada de convocar la marca tenebrosa. Seguro se trata de un inocente de quien se aprovechó alguien más.
-Sea lo que sea, las cosas se están tornando bastante extrañas en Hogwarts -puntualizó Ron -. Desde el momento en que Ollivander te advirtió sobre un peligro, no han parado de suceder cosas bastante peculiares.
-Me gustaría que la Dama Gris pudiera comentarnos de que se trata todo este chisme -dijo Hermione viendo pasar a la mencionada a lo lejos
-Está loca -declaró Ron con una ceja alzada -, seguro que tiene un pasado turbio y misterioso y prefiere que permanezca en total secreto, pues ¿Por qué habría de ser tan recelosa con sus secretos?
-Ya lo creo que es extraño, pero por más que he intentado persuadirla de que nos cuente algo, parece muy segura de no querer hacerlo.
-Si que será complicado averiguar de que se trata todo esto.
-¿Menciona alguna otra cosa interesante El Profeta?
-No exactamente. Abrieron una nueva ala en San Mungo y Celestina Warbeck estrena una nueva canción.
Harry suspiró profundo; nuevamente, como era acostumbrado en su vida, las cosas comenzaban a entrelazarse y complicarse cada vez más. Definitivamente algo estaba a punto de suceder.

La siguiente mañana Harry acompañó a Ginny a sus entrenamientos de quidditch. El equipo jugaba de maravilla y una vez mas el chico se sintió triste de no poder estar volando haya arriba en aquellos momentos. Llevaba consigo el diario de Dumbledore, pues aun estaba convencido de que en algún lugar entre sus páginas estaba escondido un nuevo secreto
ansioso por ser desvelado. Buscaba y rebuscaba entre las palabras que mencionaban las hojas, con el afán de encontrar de repente alguna nota que le revelara las verdaderas intenciones de Dumbledore al haberle regalado aquel libro; en varias ocasiones, el chico había ido a hablar con el antiguo director de Hogwarts, pero cuando preguntaba por el a la profesora Mcgonagall, esta se limitaba a encogerse e hombros y decirle que se encontraba dormido. De manera que nunca pudo preguntarle cuales eran sus razones para haberle dado el diario y tampoco pudo pedirle una pista sobre el último peligro que había dejado Voldemort antes de marcharse.
Una escoba montada por uno de los cazadores del equipo pasó zumbando cerca de Harry y el levantó la vista desde las tribunas. El muchacho le sonrió a Ginny y se le ocurrió una idea.
Corrió al castillo con un largo paquete en una mano y regresó a la tribuna, esperando que acabara el entrenamiento. Una vez que todos los miembros del equipo de Gryffindor aterrizaron, Harry se dirigió hacia Ginny y le entregó el paquete; ella lo miró extrañada.
-¿Qué es, Harry? -preguntó ella, mientras ordenaba con un gesto a su equipo para que se fueran a los vestidores.
-Ábrelo.
Mientras ambos se encaminaban a las orillas del bosque, la pelirroja iba desenvolviendo el paquete que le había entregado su novio. Al final del papel había un reluciente palo de fina madera; a lo largo del mango estaba escrito en letras doradas Saeta de fuego. Ginny abrió la boca y Harry sonrió.
-No es nada -dijo el muchacho, contento con la expresión de su compañera.
-Pero Harry, tu escoba es la posesión que mas aprecias
te la regaló Sirius, además.
-Considéralo un préstamo
tu también eres muy importante para mí -le dijo el chico de inmediato -, mi carrera en el quidditch ya se acabó, así que puedes usarla cuando tengas partidos. Si algún día jugamos juntos, podrás devolvérmela y te daré una paliza.
-Ja Ja -repuso ella con sarcasmo -, solo después de que te patee el trasero.
-Suena rudo.
-Lo es -dijo riendo.
-¿Qué demonios es aquello? -inquirió Harry de pronto, mirando con curiosidad hacia el bosque prohibido, entre cuyos árboles había visto pasar una especie de sombra humana.
-¿A que te refieres?
-Pasó algo
por ahí -el joven señaló entre los árboles y se introdujo a las orillas del bosque prohibido.
A algunos metros de distancia se vio aquella misma sombra oscura y misteriosa que corría entre los árboles.
-Harry, no creo que debas

Pero él ya se encontraba a un par de arboledas de distancia de la orilla del bosque, y Ginny lo seguía a la velocidad mas alta que sus pies le permitían, debido mas que nada a la maraña de matorrales y espinas que se entrelazaban bajo sus pies.
-¿A dónde vas Harry?
-¡Chist!
El chico se detuvo entonces y ambos pudieron oír los crujientes pasos de alguien más que pisaba la maleza.
-¿Qué
?
Harry la había tomado por el brazo y la arrastró bruscamente hacia un árbol particularmente grueso, como si se escondieran; Ginny se asomó entonces por la orilla del tronco, analizando la escena.
A un par de metros de ellos se encontraba aquella silueta oscura oculta por una capa negra. Estaba de espaldas, por lo que no vio a los chicos que se escondían detrás del árbol, conteniendo incluso la respiración para evitar hacer ruido. El hombre se dio la vuelta y miró los alrededores, pero la capucha de la capa impedía que se viera su rostro.
Una vez más se dio la vuelta y caminó unos cuantos pasos, alejándose de ellos. Harry adelantó un paso haciendo ruido al pisar la hierba y sacó de inmediato su varita. El hombre girò el torso del cuerpo y Harry lo reconociò al descubrir que le faltaba un boton de la tunica. Lanzó un hechizo de desarme al desconocido, pero este reaccionó casi instantáneamente y dándose la vuelta ágilmente, invocó un escudo que repelió el hechizo de Harry. Ambos personajes comenzaron a lanzarse hechizos a diestra y siniestra, y luego Ginny se unió a su novio para atacar al hombre.
Un hechizo del encapuchado golpeó contra una mata de plantas resecas que de inmediato se encendió en fuego. Harry contraatacó pero un diffindo del enemigo rozó su bolsillo y el diario de Dumbledore saltó por los aires, con una rajada en su cubierta trasera. El muchacho notó que aquel desconocido se agachaba y extendía el brazo para tomarlo, pero Harry se apresuró a hacerlo primero y guardarlo en su bolsillo, pero cuando lo hubo hecho, el extraño ya había desaparecido.
-¿Por qué lo atacaste Harry? -preguntó una Ginny enojada que Harry no había visto -, ¡pudo habernos matado!
-Era el mismo que nos atacó en el Refugio, lo sé porque le falta el mismo botón en la capa.
-Que observador -comentó la chica -. Pero, ¿Por qué estaba en Hogwarts?
-Esto puede confirmarnos que fue él quien asesinó a la profesora Sprout aquel día. Es probable que se esté escondiendo en el bosque desde entonces y haya sabido muy bien como esconderse de los aurores y magos que lo buscaron.
-¿Qué es lo que quiere?
-Noté que trató de tomar este libro, probablemente esto es lo que está buscando.
-¿Un libro? -preguntó ella extrañada.
-No es un simple libro -y le explicó a la chica la historia de cómo había obtenido el diario de Dumbledore.
-Es extraño que se interesara tanto por el diario de Dumbledore, ¿Qué podría representar ese objeto para él?
-No tengo idea, pero le dejó un buen corte -dijo el muchacho mientras ambos emprendían la marcha de regreso a los terrenos de Hogwarts. Tomó entre sus dos manos el libro y tocó con delicadeza la gruesa pasta y las hojas que el hechizo de aquel hombre había separado del resto del libro.
-¿Qué es
?
El corte había provocado que la tapa de atrás del diario se separara, como si se tratara de un doble compartimiento; la portada tenía una doble capa de cuero y en medio tenía guardado un largo pergamino perfectamente bien aplanado.
-Que bien escondido
-mencionó Harry mientras separaba ambas partes de la pasta y sacaba de en medio el pergamino.
Era tan viejo que parecía que se iba a deshacer con tocarlo. El joven extendió el pergamino y se quedó anonadado con lo que vio.
-¿Qué es Harry? -preguntó Ginny mirando el papel sobre el hombro de su compañero.
-Parece
creo que esto es lo que Dumbledore quería que encontrara
parece un mapa... un mapa manchado de sangre.



Hola a todos! Bueno, pues esta historia se está acercando a su final, así que estén pendientes de los próximos capítulos pues ocurrirán cosas muy interesantes en la historia. Sin más, disfrúten el capítulo.

Saludos!
24
El pasadizo secretísimo


-¿Un mapa? -Hermione tomó el papel que le tendía Harry y lo observó con mucho cuidado -, y dices que estaba en un doble fondo en el diario de Dumbledore.
-Así es -corroboró el otro -¿Qué crees que signifique?
-No lo sé, podría ser
no puedo decir que esto sea del todo cierto, pero sospecho que podría ser el mapa para llegar al Templo de los Fundadores, al cementerio de Hogwarts.
-¿Qué te lleva a pensar ello? -preguntó Ron masticando la punta de una gragea Berttie Bott de todos los sabores, comprobando que fuera un sabor agradable al gusto.
-Bueno, sería lo mas lógico
o puede que sea lo menos lógico a la vez. A ver si me explico; Dumbledore hablaba de el cementerio de Hogwarts en una de las paginas de su diario, donde se describía una carta hacia Rowena Ravenclaw. El profesor te dio su diario y comentó, si bien recuerdo, que en ese libro estaba la herramienta para solucionar el misterio que había quedado sin resolver.
-Bueno, si, aunque no es un mapa muy preciso
solo tiene líneas por aquí y por haya, como si fuera un laberinto para jugar en el periódico.
-Creo que yo he visto ese patrón -mencionó de pronto Ron, observando la serie de finas líneas negras que se interconectaban hacia el centro del mapa, donde había un punto dorado y brillante -. ¿Podrías prestarme la replica del guardapelo de Slytherin?
Harry no lo entendió al principio y le pasó a su amigo el guardapelo falso, que se abrió en cuanto Ron presionó el pequeño seguro metálico que separaba las puertecillas.
Ron quitó la cobertura de terciopelo del interior de la tapa y lo observó unos momentos, alternando con la imagen dibujada en el mapa manchado de sangre.
-¡Bingo!
-¿Qué?
-Miren esto.
Harry y Hermione se aproximaron y observaron el dibujo grabado en el metal del guardapelo; era idéntico al dibujo del mapa.
-Es el mismo mapa

-Lo que significa

-¡Si! -exclamó Hermione emocionada -. Seguramente Salazar Slytherin grabó el mapa en la tapa de su guardapelo, así se cercioraría de que su heredero -ósea Voldemort -supiera la ubicación del cementerio de Hogwarts. Eso relacionaría que Dumbledore te hablara de que Voldemort dejó un último secreto antes de morir y que luego te diera el diario, así se aseguraría de que tú averiguaras lo del cementerio y te encargaras de evitar que ese último rastro que dejó Voldemort haga algo malo.
-No lo entiendo del todo, Hermione -comentó Harry encogiéndose de hombros.
-¿No lo entiendes, Harry? ¡Este mapa lleva al cementerio de Hogwarts! Y muy probablemente el mapa sea del castillo de Hogwarts, porque si se fijan, este largo rectángulo que está junto al punto dorado podría significar el gran comedor. Y esta escalerilla dibujada debe ser la escalera principal del vestíbulo. Los corredores están distribuidos de la misma forma.
-Pero este guardapelo es una copia del original, quizás no lo dibujó Salazar Slytherin sino Regulus, el hermano de Sirius.
-Es posible, pero recuerda que el hechizo geminio, que duplica los objetos, puede replicar cualquier cualidad del objeto, incluyendo un dibujo en la tapa de un relicario.
-¿Hay alguna forma de comprobarlo?
- La verdad es que no se me ocurre ninguna -admitió la chica -; la forma mas sencilla de hacerlo sería ir a ver esa zona y buscar el famoso pasadizo.
-¿Y si Dumbledore no quería que viéramos eso y lo estamos confundiendo todo?
-No lo creo
quiero decir, me habló de una extraña situación ocurriendo en el mundo mágico, un nuevo peligro. He revisado el diario de arriba para abajo una y otra vez y eso es lo único que he descubierto. Además es misterioso que se hable de una leyenda de un cementerio secreto en Hogwarts y que luego encontremos un mapa que representa fielmente al castillo.
-Solo podemos comprobarlo con nuestras propias manos.
-Es muy tarde para ello Hermione, mejor vayámonos a dormir y lo vemos mañana

-No, debemos hacerlo ahora
ya que descubrimos de que se podría tratar todo este misterio, debemos intervenir antes de que sea muy tarde. Además por la mañana no nos dará mucho tiempo para investigar pues todo el colegio sospecharía de lo que estamos haciendo.
-Es cierto, pero de noche corremos el riesgo de que nos atrape algún prefecto o profesor.
-Bueno, tenemos tu capa.

El colegio estaba solamente iluminado por la serie de antorchas distribuidas a lo largo de los muros del castillo; el silencio era muy inquietante y cuando los muchachos oían algún sonido, de inmediato se asustaban y volteaban a ver hacia todos lados, para cerciorarse de que no hubiera nadie siguiéndolos. La capa invisible ya no los cubría del todo dado que los tres habían crecido considerablemente desde que la habían comenzado a utilizar varios años atrás. Hermione los hacía moverse por debajo de las antorchas para poder iluminar el mapa y examinar el camino que debían de seguir.
-Lo mas obvio es que el pasadizo secreto esté en donde esta el punto dorado. Si mis cálculos están correctos, creo que ese punto dorado representa la estatua del fundador de Hogwarts que está en el vestíbulo, justo al lado del Gran Comedor.
Los tres vieron al final del pasillo a Peeves que se encargaba de dejar trampillas para ratón lo suficientemente grandes como para atrapar a un gato. Por su puesto eso era; estaba tratando de sorprender a la señora Norris.
-Se lo merece -susurró Ron, pero Hermione lo cayó y los dirigió hacia un pasillo secreto que los llevaría justo al primer piso.
Bajaron una nueva serie de escaleras y salieron cerca del armario de las escobas, donde se escondieron para revisar que el vestíbulo fuera seguro para salir.
-No hay prefectos -informó Harry y los tres salieron de puntillas desde su escondite, dirigiéndose hacia su destino.
La estatua del fundador de Hogwarts era una de las más altas del castillo; representaba a un anciano de barba hasta el pecho y que llevaba una túnica de oro, bordada con espirales y magníficos grabados. Sobre su mano derecha descansaba una representación en miniatura del castillo de Hogwarts. El conjunto en si era iluminado por una tenue luz dorada que provenía desde una lámpara de latón que pendía sobre la estatua.
-Bueno, ya estamos aquí, pero al parecer no hay indicaciones de qué hacer para entrar al cementerio de Hogwarts -comentó Harry.
-Si, parece que aquí no dice nada sobre eso -corroboró la chica -, tal vez algo esté escrito por debajo de estas manchas de sangre reseca
aunque prefiero no tocarla.
-Intenta usar tergeo -le recomendó el ojiverde, quien recordaba cuando Tonks le había limpiado toda la sangre en una ocasión en que Draco Malfoy le había roto la nariz.
-¡Tergeo! -susurró la castaña, apuntando con su varita a las manchas de sangre escarlata, pero esta no se removió y permaneció intacta.
-¿Y eso que significa?
-Significa que esta sangre fue hechizada para permanecer tal como esta
o también puede ser que se trate de sangre real.
-¿Real?
-No puedo asegurarte que sea así, pero ésta podría ser la sangre de los mismos fundadores de Hogwarts. Se cree que la sangre real tiene propiedades mágicas que no tiene una sangre cualquiera.
-Genial, entonces estamos en medio del vestíbulo con un mapa manchado con la sangre de los fundadores. Eso si que es perturbador -dijo Ron con sarcasmo.
-Quizás los fundadores pusieron su sangre en el mapa para firmar una especie de pacto, o algo por el estilo. Probablemente juraron que ninguno le diría a nadie la localización del templo de Hogwarts, e hicieron un pacto mágico usando su sangre. Al tratarse de sangre real, este hechizo crea una relación entre la sangre y el papel, de forma que son uno sólo y es imposible separarlos.
-Claro, eso es lo normal -repuso Ron burlón.
-Bueno, sus razones tendrían para querer proteger tanto el santuario donde descansarían sus restos.
-Si, suele pasar.
-Bien, ¿y ahora que? No veo manera de encontrar el pasadizo.
-Yo creo que está debajo de la estatua
pero como abrirlo, la verdad no sé.
Harry se desprendió de la capa, cuidando que no hubiera ninguna otra persona cerca que los sorprendiera. Comenzó a dar vueltas alrededor de la estatua, como buscando algún panel secreto, palanca y cualquier cosa que hiciera apartarse a la mole de oro.
-Quizás simplemente malentendimos el mapa
no parece haber nada extraño aquí.
-Espera
mira esa ranura

Hermione señaló una especie de rendija alargada que se asomaba entre la mano del arquitecto de Hogwarts y la miniatura del castillo. Ahí en medio había una especie de luz tenue y dorada que los chicos habían confundido al principio con la que desprendía la lámpara de latón que colgaba del techo.
-¿Tu crees que
?
-No lo sé. Averigüémoslo.
-¿Quién de nosotros sube?
-Tú eres la liviana aquí -comentó Ron.
Ella soltó un suspiro.
-Ayúdame a subir entonces.
Entre Harry y Ron la ayudaron a subir a la plataforma sobre la que se elevaba la gran estatua, y con algunas dificultades, llegó a escalar hasta un brazo del hombre, lo suficientemente alto como para colocar el mapa.
-No se que tan loca es la idea, pero ya veremos si funciona

La chica introdujo el mapa en la ranura que tenía el hombre entre su mano derecha y el castillo, y como si de un artefacto laser muggle se tratara, se produjo un resplandor dorado que iluminó por completo el vestíbulo.
Hermione cayó del pedestal con un golpe sordo y los tres observaron impresionados como la estatua comenzaba a moverse de su sitio, dejando entrever un orificio en el suelo que se perdía entre la oscuridad.
-Lo encontramos
Aquí está chicos, el cementerio de Hogwarts.
Y el trío se introdujo y perdió entre la oscuridad, sin saber que ocurriría a continuación.



Que tal a todos? Espero que anden bien, porque yo no tanto. Bueno, para que exagero xD Pues no gané en el concurso de Halloween, pero al menos envié mi participación y me divertí, así que ni modo. Espero que les agrade el nuevo capítulo, y claro, espero sus comentarios.

Saludos!
25
Lo mejor para todos


Draco suspiró. Lo que había ocurrido días atrás entre él y Astoria lo tenía confundido. No sabía si pensar que Astoria lo había besado en aquel momento solo porque el muchacho la había consolado cuando ella estaba en un deplorable estado. Ninguno de los dos había vuelto a tocar el tema, y Draco no estaba enterado de si se debía a lo incomodo que podría ser, o si simplemente ella lo había olvidado.
Era un tema complicado y solo revolvía mas los pensamientos del rubio, que se limitaba a saludar amablemente a Astoria y hablar con ella sobre cosas triviales como las clases, el clima, o las próximas vacaciones. Definitivamente no sabía como comportarse, y temía que lo que había ocurrido arruinara la amistad que ambos habían forjado.
Había algo que le decía a Malfoy que aquel beso solo había complicado lo que tenían él y Astoria.
Fuera como fuera, ambos tenían ciertos momentos incómodos cuando se miraban directamente a los ojos y los dos preferían evitarse cuando tenían algún momento sentimental que solo empeorara las cosas.
Aquella mañana Draco se levantó más temprano de lo acostumbrado, y subiendo la escalera de las mazmorras, dudó si irse directamente a desayunar al comedor o si irse a pasear a los terrenos de Hogwarts. Así que prefirió irse a los jardines, puesto que le sentaría bien un poco de aire fresco.
La mañana estaba agradable; el cielo tenía unas tenues nubes blancas parchadas sobre un cielo de un color madreperla. Los árboles se agitaban suavemente con el fresco aire y las aves trinaban desde sus nidos. Era un día casi perfecto.
Draco se sentó bajo un álamo y abrió su libro de Defensa Contra las Artes Oscuras; no había terminado su redacción y esperaba hacerlo en ese rato libre, pues no tenía aquella asignatura hasta dentro de dos horas. El chico se había llevado una pila de tostadas y un tarrito lleno de mermelada, pues no tendría tiempo suficiente para ir a desayunar. Entonces se sobresaltó. Astoria iba directamente hacia él; venía desde los invernaderos con importante seriedad marcada en su rostro. La muchacha se retiró el rubio cabello de la frente y formó una leve sonrisa cuando estuvo más cerca de Malfoy.
La chica se sentó a su lado.
-Hola -saludó ella amablemente.
-Hola.
-Vienes temprano -comentó la muchacha cruzando las piernas al sentarse.
-Bueno, tú también estás aquí.
La chica sonrió.
-Pues si

-Y
¿estás bien? -preguntó Draco tras un silencio incómodo.
-Muy bien gracias. Mira Draco, ya se que puede resultar un poco raro hablar del tema, pero quiero saber que fue lo del otro día para ti.
-Gracias por preguntar -dijo el muchacho, como ahorrando tiempo para poder seleccionar las mejores palabras para explicar lo que sentía -. Lo del otro día fue
agradable. No me malentiendas -se apresuró a decir y ella asintió -, eres genial y todo, pero estoy atravesando un momento complicado, ¿Sabes?
-Si, lo entiendo perfectamente.
-No se porque mi padre está actuando tan extraño, además he regresado a Hogwarts siendo que debería estar buscando un trabajo estable en el mundo mágico. Solo estoy muy confundido
y la verdad es que no estoy listo para tener pareja, no aún. Lo siento.
-Tu no tienes nada porqué disculparte. Yo fui quien te besó
tampoco me malentiendas a mi, pero no debí besarte.
Draco la miró fijamente y ella prosiguió.
-Recién salía de mi relación con Daniel
y creo que me dejé llevar por la situación. Tu solo trataste de consolarme después de haber acabado con mi relación.
-No
digamos que yo también me dejé llevar. Pensaba que si podía, pero la verdad es que tampoco estoy listo aun para una relación estable. Pero te agradezco que seas sincera.
-No te lo había dicho por temor a perder tu amistad. ¿Todo bien?
-Todo bien -respondió él, y abrazó a su amiga -. De momento bien como amigos, ¿no?
-No estaría más de acuerdo -respondió ella sonriente.
Una vez más se abrazaron y ella se puso de pie. Draco le sonrió con sinceridad. Definitivamente había sentido una chispa al ser besado por Astoria
A pesar de lo que habían dicho ella le guiñó un ojo y se le acercó, depositando un delicado y corto beso en sus labios.
-Esperaré a que te sientas listo para decidirlo -susurró y se dio la vuelta, marchando por el pasillo.
El chico se quedó estupefacto; era confuso, pero al final de cuentas, ¿porqué no darse la oportunidad con ella?

Draco caminaba por el pasillo del cuarto piso, con la mochila colgando de un hombro; la tarde había caído y a través de los altos ventanales del castillo se podía vislumbrar un hermoso cielo del color de la sangre con matices azules y amarillos en distintos puntos de la extensión. Se sentía mejor después de haber arreglado las cosas con Astoria, y ahora podía andar relajado sabiendo que no tenía ningún compromiso que lo atara a nadie. El chico se rio de si mismo, pensando en lo tonto que había sido; había anhelado a Astoria durante semanas, y cuando ella por fin le había revelado sus sentimientos, él no se sentía preparado para asumir la responsabilidad de una nueva relación; por lo menos no en aquel momento en que su vida estaba muy complicada como para pensar en amores.
De forma que Malfoy podía marchar por el castillo confiado de si mismo, sabiendo que poco a poco iba arreglando los problemas que habían atormentado su vida durante tantos años. Solo había algo que no encajaba en todo
¿Qué le ocurría a su padre?
Durante las semanas anteriores lo había notado muy extraño, a veces agitado, pero a veces también tranquilo, como si hubiera algo en su interior que le estuviera dando ordenes. Fuera lo que fuera, a Draco le parecía bastante extraño.
Aquella misma tarde le pareció ver algo bastante extraño. Varios años atrás, sus padres le habían regalado al rubio una especie de reloj que le indicaba -además de la hora -, cuando una persona importante para él estaba cerca suyo. Y en aquellos momentos, la pantalla de aquel reloj mágico escribía el nombre de su padre: Lucius.
Era bastante sospechoso; ¿Qué estaría haciendo su padre en Hogwarts? ¿Y porque no le había avisado a su hijo que iba a ir de visita al castillo? Era muy extraño, dado que su padre había sido expulsado del Consejo Estudiantil, de forma que ya no tenía ningún asunto dentro de la dirección del castillo.
El joven miró por las ventanas, como si esperara ver de pronto a su figura paterna cruzando los jardines del castillo. Pero al darse cuenta de que no era así, pensó en mandarle una lechuza a su madre preguntándole acerca del tema. Aunque ya se hacía tarde y mejor sería no perturbar la tranquilidad de Narcisa. Draco bajó a su dormitorio para dejar la mochila y salió al pasillo en cuclillas, recordando que desde que había dejado de ser prefecto ya no podía merodear a su antojo por los pasillos del colegio. Iba a buscar a su padre y a averiguar que es lo que estaba haciendo ahí. No importaba lo complicado que le resultara encontrarlo, lo buscaría para por fin salir de esa terrible curiosidad que le carcomía las ideas.
Los pasillos ya estaban solitarios a aquellas horas de la noche y la tranquilidad se respiraba en el aire que inundaba el colegio. El muchacho se mantuvo cerca del vestíbulo, a sabiendas de que si su padre aun se encontraba dentro de los terrenos de Hogwarts (como lo indicaba su reloj aun a aquellas horas), él lo vería entrar por la puerta principal. De pronto la ranura de la puerta se entreabrió, permitiendo que se colaran unos rayos plateados provenientes de la luna. La silueta de un alto hombre de cabellera rubia traspasó el umbral, y al lado suyo llegó un hombre cargando un farol con su mano temblante; eran su padre y Filch, el conserje.
-
a Hogwarts de nuevo, ¿eh? -decía Filch alegremente -. No se preocupe, señor Malfoy, su hijo se comporta muy bien. Un gran muchacho, si señor. Yo mismo me he encargado de felicitarlo por su comportamiento.
Draco levantó el seño, pues estaba seguro de que Filch nunca se le había acercado para felicitarlo por su comportamiento.
-Me da gusto -dijo fríamente el señor Malfoy -, vete a dormir Filch, será mejor que descanses
será una noche muy larga.
-¿No quiere que lo acompañe?
-No gracias, yo mismo sé llegar hasta el despacho de la profesora Mcgonagall.
-Nos vemos luego, entonces -concluyó Filch y desapareció por la escalera, llevándose consigo el farol y dejando el vestíbulo solamente iluminado por la luz de las antorchas.
-Estúpido squib -murmuró Lucius, lo suficientemente fuerte como para que su hijo lo escuchara desde su escondite detrás de una gárgola.
Pero el mago no se dirigió escaleras arriba para ir a visitar al despacho de la profesora Mcgonagall como le había mentido a Filch. De pronto se escucharon una serie de sonidos de pies en cuclillas; alguien más estaba fuera de la cama a esas horas. Draco percibió entonces el susurro de la voz de Hermione Granger.
Desde el lugar en el que estaba, Malfoy junior pudo ver que su padre se escondía detrás de un tapiz y se relamía los labios. Algo peligroso estaba a punto de suceder.



Hey! Se acerca el final de esta historia! Vaya que estoy contento del éxito de la historia, pues como saben, los comentarios de ustedes son MUUY importantes para mí. Alcanzamos los 100 comentarios, lo cual es bastante bueno. Muchas gracias.

Saludos!
26
El guardián de Hogwarts


Oscuridad; oscuridad es lo único que había en aquella habitación. El pasadizo discurría en un estrecho pasillo de piedra, cuyo fondo estaba cubierto de oscuridad.
-¡Ay! Ron acabas de pisarme la túnica -se quejó Hermione.
-Lo siento -se disculpó el pelirrojo -, no puedo ver nada en este lugar.
-¡Lumos! -Exclamaron los chicos a la vez, iluminando sus varitas con un largo haz de luz plateada que alumbró el túnel.
La escalera que bajaba a continuación parecía muy larga e inclinada. Los chico bajaron cuidadosamente, dándose cuenta de que los escalones de roca estaban mojados por las filtraciones de agua subterráneas; una vez más el pasillo se ensanchó poco a poco, hasta llegar a una cámara tan impresionante que los tres se quedaron anonadados con lo que veían. La enorme sala de piedra era tan grande como el Gran Comedor de Hogwarts. Se trataba de un impresionante conjunto de rocas apiladas de forma ascendente; a las orillas de la roca se elevaban al menos siete edificios de puro mármol blanco, como si estuvieran construidos incrustados en la pared. Aquellos edificios estaban cubiertos de polvo, telarañas y pequeños trozos desgajados del muro, sin mencionar que los cristales de las ventanas estaban rotos y las puertas astilladas. Aunque en algún otro tiempo debían de haber sido esplendorosas cajas llenas de lujos. La caverna estaba separada por un gigantesco hueco que separaba dos trozos de tierra firme. Al fondo de aquel foso había un lago de un fuerte tono azul, cuyas aguas se movían suavemente.
De forma ocasional, en las paredes se avistaban reflejos de diversos colores, pero los chicos no sabían de donde provenían aquellas luces de colores que se movían en forma de ondas.
-¿Dónde estamos?
-No lo sé
Probablemente aquí vivían los fundadores cuando no estaban enseñando en el castillo. Eso explicaría aquellos edificios.
-¿Creen que nos encontremos en el Cementerio de Hogwarts? -preguntó entonces Harry, mirando un viejísimo puente de madera que cruzaba el lago de lado a lado de la caverna.
-No estoy segura -respondió Hermione mirando el puente -. Si se fijan, al otro lado del puente hay una especie de puerta dorada. Creo que si cruzáramos esa puerta entonces llegaríamos al cementerio.
-Tiene lógica -asintió Ron -, pero siento algo extraño en el ambiente
hay algo raro en este lugar.
-Yo también lo siento. Puede que sea porque hay una gran concentración de magia aquí, Dumbledore sintió algo parecido cuando fuimos a la caverna donde Voldemort había ocultado el horrocrux -explicó Harry.
-Eso debe de ser. Ahora solo tenemos que cruzar el puente

Pero los largos tablones que conformaban la estructura estaban podridos en su mayoría, sin mencionar que las cuerdas que unían ambos extremos, estaban raídas por el tiempo.
-Tendremos que cruzar el puente de uno en uno, para asegurarnos de que el puente no se rompa con el peso de los tres.
-Iré primero para cerciorarme de que no esté flojo el puente -se ofreció Ron, acercándose a la orilla del pequeño barranco.
En el suelo había una pesada placa de mármol enterrada, tan sucia que Ron casi no la ve; con un hechizo, el pelirrojo limpió la placa, descubriendo que abajo había un escrito en una lengua que sin duda era muy antigua.
-Creo que es latín -comenzó Harry -, ¿no era que tu leías latín, Hermione?
-Sólo se algunas palabras sueltas
lo necesario para poder trabajar en Runas Antiguas.
-Inténtalo.
Hermione revisó con mucho cuidado las palabras escritas en el cuadrado de mármol. Tardaron varios minutos hasta que la chica por fin habló.
-Es muy complicado de traducir
no creo poder hacerlo. Aunque estoy segura de algo: esta placa se refiere a un guardián de muerte o algo por el estilo.
-Eso nunca resulta en algo bueno.
-No parece haber ninguna trampa aquí, así que mejor será seguir adelante -dijo Harry en voz baja, mientras él y Hermione escoltaban a su amigo al principio del puente.
-Sosténganme con fuerza -les dijo mientras se colocaba sobre la primera tabla -solo para ver si es seguro. Las tablas se bambolearon lentamente y crujieron bajo los pies del pelirrojo.
Fuera de eso, la estructura parecía más segura de lo que ellos pensaban.
El muchacho continuó caminando lentamente y por su cuenta. De pronto, a la mitad del camino su pie quedó atorado entre dos viejos tablones. La madera estaba tan húmeda y frágil, que la tabla se partió por la mitad y cayó al agua haciendo ondas en el agua. Ron suspiró y continuó su camino hasta el otro lado. Entonces un sonido profundo y lejano se escuchó en la caverna. Los chicos se miraron entre sí, buscando la razón de aquel sonido.
-Vamos Hermione -le animó su novio.
La muchacha se aferró a las antiguas sogas y comenzó a caminar paso a paso, tratando de no pisar las tablas mas podridas. Ella llegó al otro lado con un aire de alivio. Solo faltaba Harry.
El muchacho comenzó su transcurso por el puente; pero se dio cuenta de que algo marchaba mal. Aquel sonido que habían escuchado antes no era una buena señal; el agua se agitó y un rugido hizo estremecerse la caverna.
Harry se sostuvo con fuerza a las cuerdas, pues el puente comenzó a temblarse mientras los tres presentes observaban como una enorme bestia emergía del lago, salpicando el agua por todos lados y rugiendo con unas potentes y enormes fauces cubiertas por afilados colmillos. Se trataba de un dragón.
La criatura, de un impresionante tamaño, tenía dos enormes alas coriáceas que aprovechaban el espacio disponible para elevar a su dueño por el aire; su cola cubierta por pinchos se agitó con el vuelo, amenazando con tirar a Harry desde la superficie sobre la que estaba de pie. Cuando la criatura pareció detectar a los presentes, sus ojos refulgieron y con un rugido, su hocico despidió una ola de llamas violetas que chocaron contra las rocas.
-¡Ahora lo entiendo! -Exclamó Hermione impresionada -Nunca hagas cosquillas a un dragón dormido.
-¿De qué hablas? -gritó Harry, sintiendo pavor al pensar que un coletazo del monstruo lo lanzara contra la pared y el choque le rompiera todos los huesos de la espalda.
-¡Draco dormiens nunquam titillandus! Es la frase de la escuela. Realmente hacía referencia a un dragón.
-¡No hay tiempo para comprobar historia!
Hermione volvió a lo suyo, y al lado de Ron, ambos comenzaron a lanzar toda clase de hechizos que pudieran afectar de alguna manera al dragón; pero su piel era tan gruesa que al parecer no le hacía prácticamente nada. El animal buscó a su atacante, pero como Harry estaba en medio del escenario, éste dio un giro en el cielo de la cueva y cayendo en picada, salió disparado contra el puente. El puente colapsó, destruyéndose por una de las orillas que el dragón había destrozado.
-¡HARRY! -bramó Hermione exaltada.
Pero él quedó colgando de la parte del puente que permanecía pegada al suelo; tuvo que dirigir toda su fuerza hacia sus brazos y hombros, que era lo único que lo ayudaba a sostenerse y no caer al lago. El dragón lanzó otra bocanada de fuego que conformó un torbellino que casi golpea al chico; Harry movió el puente caído usando el efecto de un columpio y logró esquivar las llamas que se estrellaron contra la roca. Harry no podía resistir por mucho más tiempo.
-¡Dame la mano Ron!
El chico extendió su brazo hacia donde Harry colgaba, esperando que este se aferrara a su mano y escalara por los salientes de la roca para llegar hasta arriba a salvo. Pero la mano de ambos sudaba por los nervios, y tener a un dragón dando vueltas alrededor no mejoraba mucho las cosas. La bestia se elevó en el aire con una increíble pirueta, y luego bajó como una flecha, lanzando una nube de fuego que estalló contra uno de los edificios abandonados. La cola de la criatura rozó la pierna de Harry, quien con el dolor no pudo resistir más y se soltó inevitablemente, quemándose las manos que bajaban velozmente por la soga.
La sensación de vértigo vino hacia él cuando comenzó a caer hacia el lago; el joven ya solo estaba esperando el momento en que chocara contra el suelo del lago y se golpeara la cabeza. Quizás esa era su tumba también; probablemente ahí moriría ahogado. Lo último que el chico vio antes de caer, fueron varios relámpagos de luz cruzando la caverna, chocando contra las ventanas de los edificios y haciendo estallar las puertas. Entonces todo se volvió oscuro.
El agua helada despertó sus sentidos como mil aguijonazos recorriendo su cuerpo entero. El lago tenía una profundidad más grande de la que Harry esperaba; sus pies tocaron el piso, pero se alegró al descubrir que no se había golpeado la cabeza con alguna roca.
El muchacho abrió los ojos y se sorprendió al descubrir que el agua era increíblemente clara ahí abajo; el líquido tenía un intenso color azul, y los reflejos de colores que había en los muros de la caverna provenían de miles de preciosas gemas y otros tesoros en el suelo del lago. Había esmeraldas, diamantes, zafiros, rubíes, collares de perlas, cuarzos, amatistas, turquesas y otra gran variedad de joyas; por si fuera poco, montones y montones de monedas de oro antiguas se apilaban y brillaban aun estando cubiertas por la tierra del fondo del lago.
Harry se impulsó hacia la superficie, y en cuanto su cabeza rozó el oxígeno, el muchacho tomó una bocanada de aire.
-¡Harry! -gritó Hermione emocionada, al ver vivo a su amigo.
Nadó hacia la orilla del lago y subió a las rocas, sintiendo su ropa muy pesada debido al agua. El chico tembló, pero de inmediato sintió un calor cuando un aro de fuego lo rodeó. Ron lanzó un hechizo que chocó justo contra el ojo de la criatura. El dragón furioso rugió, y con su ojo sano lleno de lágrimas trató de enfocar a su atacante. La bestia comenzó a caer rápidamente, aturdido por los rayos que le llegaban desde todos lados y cegado por el hechizo que ahora hacía sangrar su ojo. Iba a chocar contra Harry; el muchacho se apartó rápidamente, lanzándose nuevamente al agua mientras veía el impacto del animal al chocar contra la roca, creando una gran confusión de polvo. La habitación tembló con la colisión y la pobre bestia rebotó debido a la fuerza del golpe. El guardián de Hogwarts resbaló y se internó en la gran masa de agua. Únicamente sus alas y un trozo de su cola salían del lago.
Harry emergió del agua tosiendo. Sintió lástima y repugnancia al ver la sangre resbalando por las piedras, como si se tratara de un flujo de sangre en la pared. Hermione se había tapado la boca, horrorizada por la precipitada muerte del animal.
-Pobre dragón -dijo la chica casi sin voz.
-Casi trató de asesinarnos, Hermione -comentó Ron agotado, mientras Harry ascendía gracias a los salientes en las rocas.
-Yo solo quería aturdirlo
solo estaba aquí para proteger los tesoros de sus amos. Es una lástima.
-Solo espero que sea el último obstáculo que tengamos que enfrentar hoy -comentó Harry, sacudiendo el cabello para quitarse el exceso de agua -. Andando.
Y los tres continuaron el camino hacia la puerta dorada que se levantaba en frente, confiando en que, efectivamente, aquel dragón era la única cosa que tendrían que enfrentar aquella noche.



Hola a todos! ¿Cómo han estado? Espero que tengan un buen fin de semana y que disfruten un espeluznante día en caso de que lo celebren. En fin, les dejo un nuevo capítulo. Recuerden que estamos en los últimos capítulos, así que no pierdan detalle de la historia.

Saludos!
27
La historia de Helena


La puerta era bastante más grande de lo que parecía a la distancia. Se trataba de una gran pieza de madera bañada en oro, en cuya extensión había una serie de placas de oro movedizas que les permitían trasladarse de un punto a otro de la puerta. Cada placa tenía una ilustración grabada.
-Creo haber visto algo como esto anteriormente -comentó Ron extrañado, mientras miraba los distintos dibujos antiguos que decoraban las placas.
-¡Claro que lo hemos visto antes! -Dijo Hermione pegando un saltito -, recuérdenlo, fue en la clase del profesor Gudgeon.
-Es cierto, el profesor nos enseñó a descifrar acertijos en una clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Seguramente el profesor Dumbledore le pidió que lo hiciera para que estuviéramos preparados para esto.
-Ahora el único problema es solucionar este candado mágico.
-Es bastante simple -dijo entonces Hermione, mientras miraba con detenimiento las imágenes grabadas en el oro.
Las placas tenían dibujos que iban desde la figura de un unicornio, pasando por una torre, un cerdo, un árbol, hasta llegar a un río, y curiosamente, también había una placa que correspondía a un águila, otra a una serpiente, una a un león y una última a un tejón.
-Más simple de lo que pensaba -dijo la muchacha sonriente.
Y comenzó a mover las placas, que se deslizaban con fluidez a lo largo de la puerta. Pensó la imagen compuesta durante unos minutos, y luego colocó debajo de todo la placa que tenía un río dibujado.
-Seguramente el agua simboliza al lago de Hogwarts -y tras colocar arriba del río una placa con una roca y luego las cuatro placas con las mascotas de las casas de Hogwarts, mencionó -, si lo entiendo bien, esto es una representación de Hogwarts. Quizás si
supongo que las mascotas de Hogwarts representan al colegio en sí, suponiendo que cada casa de Hogwarts fuera un pilar, las cuatro en conjunto levantarían el colegio. Sobre los cuatro pilares entonces, iría la torreo que representa al castillo. Y si pongo al cerdo al lado de la roca, estaría representando al cerdo que Rowena Ravenclaw vio en su sueño junto a este acantilado.
Y entonces la gran puerta se abrió de par en par, permitiendo a los chicos internarse en lo que la cámara contenía.
La sala era dos veces más grande que la anterior, y de la misma forma, dos veces más impresionante; se trataba de una enorme caverna de piedra amarillenta. A lo largo de la sala se distribuían cuatro enormes estatuas de oro, una para cada uno de los fundadores del colegio Hogwarts. El suelo estaba cubierto por impresionantes y destellantes pilas de tesoros; miles de gemas preciosas, collares, monedas, escudos, espadas y armaduras, pero lo que más destacaba eran cuatro enormes cubos de sólido diamante incrustados en la pared, en cuyo interior descansaban las varitas de cada uno de los fundadores.
-Es
alucinante.
Pocas palabras podían describir lo especial y fascinante que era aquel lugar. Era como si encerrara tanta magia en su interior, que esta se pudiera tocar en el aire.
-¿Este es el cementerio de Hogwarts?
-Ya lo creo que sí.
Los chicos se acercaron lentamente a las estatuas, iluminadas por un rayo de luz plateado que provenía desde una rejilla en el techo de la cueva.
-¿De dónde viene esa luz?
-Creo que no somos los únicos aquí -comentó Harry, mirando el centenar de velas encendidas sobre soportes de hierro, trozos de madera antigua y formaciones rocosas -. Las velas no se pueden encender solas.
-Quizás es fuego eterno -comentó Hermione pasando los dedos por arriba de la flama de una de las velas -, las velas deben de estar encantadas para no derretirse y permanecer siempre alumbradas.
-¿Quiénes son ustedes?
Los tres muchachos se sobresaltaron y voltearon a ver hacia el otro lado, donde una alta mujer semitransparente flotaba hacia ellos. Era la Dama Gris.
-Ah, son ustedes -dijo la mujer sin interés alguno.
-¿A quien esperaba? ¿Al basilisco? -preguntó Ron con ironía.
-¿Cómo es que llegaron aquí? Sea como sea, no creo que deban estar aquí.
-Solo estamos aquí para proteger este santuario, y a las varitas de los fundadores
hay alguien que desea robar las cuatro varitas, lo cuál sería letal para el mundo entero.
-¿Robar las varitas? ¿Quién? Eso es imposible.
-Lord Voldemort
quiere las varitas para obtener un nuevo cuerpo, hacerse de una fuente de energía que lo ayude a sostenerse.
-Creí que ese hechicero había muerto. Además es muy difícil para los humanos llegar hasta aquí y robar las varitas.
-Y aquí nos tiene a nosotros -dijo Ron indignado.
-Voldemort si murió tras un duelo contra Harry, pero hay algo en este mundo que le permite poseer a otras personas. Está utilizando esa posibilidad para obtener las varitas y tener suficiente energía para poder residir en un cuerpo sin la necesidad de poseerlo.
-Pero solo hay una forma de entrar aquí

-Así es: El mapa. Pero creemos que Salazar Slytherin dibujó una réplica del mapa, asegurándose que su heredero supiera el lugar en que se localiza el cementerio. Seguramente Voldemort está usando a algún mago para poder entrar aquí.
-Ya decía mi madre que ese Salazar le hacía honor a las serpientes de su casa.
-Yo creí que Slytherin y tu madre
-admitió Harry apenado. La teoría provenía de que el Barón Sanguinario (fantasma de Slytherin) había sido pretendiente de Helena. Ahora la idea de que el padre de Helena fuera Salazar Slytherin sonaba tonta.
-¿Mi madre y Salazar? No en realidad -dijo la fantasma un poco ofendida.
-¿De quién habla la placa que está en la estatua de tu madre?
-De mi padre, por su puesto. Godric Gryffindor -respondió ella con naturalidad.
-¿Godric Gryffindor es tu padre? -preguntó Hermione impresionada -. Ningún libro de texto lo menciona así.
-Godric fue el único amor de mi madre. O por lo menos el único que duró el suficiente tiempo como para considerarse una relación seria -contó ella acercándose a la estatua de su madre, en donde había una placa de mármol cubierta de polvo -. Ellos me tuvieron y vivieron en paz durante un tiempo. Luego mi madre se enteró de un engaño amoroso por parte de Godric, y le prohibió verme. Mi madre sufrió de una severa depresión y supongo que quiso mantener oculta la identidad de mi padre. Quizás por eso poquísima gente sabe que él es mi padre.
-Uau, eso sí que era inesperado.
-Mi madre murió tras esa depresión amorosa, y mi padre estaba totalmente arrepentido. Escribió esta placa y me pidió permiso para colocarla sobre su estatua. Sin duda alguna le habría gustado no haberlo hecho nunca.
Pero entonces un sonido los interrumpió; no estaban solos en aquella habitación.
-Me dejaron el camino más fácil -dijo la voz de un hombre, que abandonó la penumbra y reveló su identidad a los otros presentes.
-¿Lucius Malfoy? -Aquello era el colmo de lo extraño para los chicos. ¿Qué pinta podía tener en todo aquello el señor Malfoy?
-¿Señor Malfoy? ¿Qué hace usted aquí?
-No puedes dejar de meterte en todo, ¿verdad, Potter? Descubriste uno de los secretos más profundos y desconocidos del mundo de la magia, y aquí estás una vez más, viendo que puedes echar a perder.
-Explíquese, ¿De qué está hablando?
-El Señor Tenebroso sabía que Dumbledore te haría llegar el mapa para llegar hasta el cementerio de Hogwart; y no se equivocaba. Tu obtuviste el mapa, y me ayudaste a llegar hasta aquí sin que te dieras cuenta de ello. Te seguí, y mientras tu luchabas por tu vida contra un dragón, yo sólo esperaba verte morir a ti y a tus amigos para poder llegar hasta aquí sin ningún problema. Pero esa maldita suerte que te cargas, Potter. Ya van varias ocasiones que te salvas.
-Usted
Usted está ayudando a Voldemort a llegar hasta aquí y obtener el poder de las varitas mágicas de los fundadores.
-No puedo creer que después de todo lo que ha pasado aun siga terco con ver a Voldemort gobernando al mundo -le reprochó Hermione, indignada.
-Si hubieran dejado que todo hubiera ocurrido como debía ocurrir, ninguno de ustedes tendría problemas. El mundo está mejor sin magos como Dumbledore
sin defensores de los Sangre Sucia. El señor Tenebroso puede hacer este mundo mejor.
-Creo que no ha entendido bien el concepto -comentó Harry con una sonrisa burlona -. Voldemort no tiene la sangre más limpia que Hermione o que yo.
-¡No provoques a Lord Voldemort! -bramó Lucius enfurecido. Sus ojos estaban pálidos y ausentes, pues lo único que se distinguía de ellos era el blanco, mientras que la pupila y el iris habían desaparecido.
-Está loco -le dijo Harry atemorizado -. Si Voldemort regresa usted será miserable
ayudará a su amo a ocupar su cuerpo
una maldición eterna.
-Por el Señor Tenebroso yo entregaría hasta mi alma.
-No sabe lo que hace. Pensé que estaba arrepentido.
-No estorbes más, Potter. Esto no te importa. Si es necesario te asesinaré para quitarte de en medio.
-Inténtelo. No sería la primera vez que lo hace -lo retó el muchacho.
Lucius levantó la varita y sin previo aviso, un relámpago de luz roja salió disparado contra Harry. El chico se lanzó hacia el suelo y escuchó el estrepito del hechizo golpeando una armadura que resonó como una campana. El chico se incorporó cuando Ron y Hermione lanzaban divesos hechizos que Lucius evadía. Una pila de tesoros se elevó en el aire con un movimiento de la varita de Hermione y salió disparado hacia el brujo, quien cayó al suelo golpeado por una serie de objetos. Un candente aro de fuego rodeó a Lucius, convirtiendo todas las monedas, coronas y demás en simple oro fundido que cayó al suelo con un sonido de cascada.
Una incontable cantidad de dardos de luz plateada salieron disparados desde todos lados, clavandose en las rocas y haciendo saltar nubes de polvo y escombros. Harry lanzó un hechizo contra las rocas de la pared bajo la que estaba el señor Malfoy, desprendiéndolas y haciéndolas caer sobre el hombre. Malfoy lanzó un gemido y utilizó un escudo de luz plateada que hizo saltar las piedras hacia los lados. Pero una de las rocas lo alcanzó a golpear y el brujo cayó al suelo. Aprovechando la distracción, Ron lanzó un hechizo hacia el hombre, quien se golpeó contra el muro. Lucius se levantó cansado y con su varita invocó una serie de rayos de luz multicolores que arrojaron rocas, tesoros y polvo por todos lados; un hechizo golpeó el brazo de la estatua de Rowena Ravenclaw, que se desprendió y cayó al suelo con estrépito.
-¡Deténganse! Están dañando un santuario muy importante -chilló Helena llena de preocupación, tratando de interponerse entre los magos, como si olvidara que al ser una fantasma no podía hacer nada por evitarlo.
Una serie de hechizos más chocaron los unos contra los otros en el centro de la habitación, creando una colisión de fuego y chispas que saltaban e iluminaban todo con un intenso resplandor. Entonces un estallido de luces brilló en todo el sitio, haciendo temblar los muros. Todos cayeron al suelo, pero Harry, Ron y Hermione lograron taparse los ojos para no recibir directamente el resplandor; Lucius se vio aturdido por la luz y exclamó mientras se tallaba los ojos. Entonces los tres chicos hicieron un movimiento final, lanzando un hechizo a la vez contra su contrincante, que salió contra la pared y cayó derribado al suelo. El hombre no se movió.
-Espero que no esté

-No lo creo -dijo Ron acercándose con cautela al hombre y tomándole el pulso -. Tiene pulso, así que solo está en coma.
-¿Lo llevamos al castillo? Haya sabrán qué hacer con él.
Hermione levantó su varita, lista para elevar al señor Malfoy por los aires y llevarlo flotando hasta el castillo. Pero cuando iba a mover su varita, otra voz los interrumpió.
-¡No lo maten! Esperen
-Draco Malfoy entró a la caverna respirando con dificultad -. ¡El está poseído! No sabe lo que hace

-¿Poseído?
-Claro. Voldemort está usando a alguna persona para ayudarle a obtener las varitas.
-Por favor no lo maten
se que suena loco, pero sé que mi padre está poseído.
-Lo sabemos Draco. No pensábamos matarlo, solo queríamos llevarlo al castillo.
-¿Cómo sabías tu que estaba poseído?
-Solo lo suponía -respondió el rubio, encogiéndose de hombros -. Mi padre se había estado comportando muy extraño en las últimas semanas y todo indicaba que algo o alguien lo estaba poseyendo.
-No creo que llevarlo flotando sea lo mejor -comentó Ron mirando el cuerpo del padre del Slytherin -, el puente está roto y no creo que seamos capaces de llevarlo flotando a lo largo de todo el abismo.
-Quizás debamos regresar al castillo y pedir ayuda para que lo saquen de aquí. Puede que incluso nos ayuden a averiguar cómo destruir el espíritu de Voldemort que está poseyendo a tu padre.
-Estoy de acuerdo.
Los cuatro muchachos se dieron la vuelta, listos para salir por la puerta dorada. Un sonido de pasos pisando piedras sonó detrás de ellos entonces. Los chicos se voltearon solo para ver como Lucius Malfoy apuntaba a su propio hijo con la varita mágica. Tenía un hilo de sangre corriendo por la quijada.
-¡Avada Ke
!
-¡Reducto! -exclamó Hermione precipitada y sin pensar mucho en el hechizo que iba a lanzar.
El rayo de luz golpeó a Lucius en el pecho, lanzándolo nuevamente contra la pared. Esta vez no tuvo tanta suerte; las rocas del techo comenzaron a desprenderse en medio de una nube de polvo. El hombre quedó enterrado bajo una capa de pesadas piedras. Draco estaba impactado. No pensó ni si quiera en que su padre había estado a punto de asesinar a su propio hijo, porque solo pensaba en correr y quitar rocas de encima del cuerpo de su padre. Lo único que esperaba era encontrarlo vivo; ya no había muchas posibilidades.



Hola a todo mundo!! El final de la historia está cada vez más cerca, así que no se pierdan estos últimos capítulos en donde se revelaran más secretos acerca de la historia. Sin más que decir, me despido esperando que estén bien.

Saludos!
28
Misterio resuelto


Draco gritó desesperado; su bramido desgarró el silencio.
-¡Papá! -gritó el rubio con desesperación, apartando las rocas que quedaban encima del cuerpo de su figura paterna. Harry sintió una profunda lástima hacia el chico a pesar de que hubiera sido su enemigo durante tantos años.
Él sabía perfectamente lo que era carecer de un padre, y le resultaba difícil pensar en Draco si su padre moría. Y al final de cuentas, Draco no tenía la culpa de lo que había pasado; Lucius había estado poseído por una mínima parte de Voldemort, y en ese estado él mismo había tratado de asesinar a su propio hijo.
Draco estaba recostado sobre el cuerpo de su padre, llorando amargamente y exclamando hacia el techo. Hermione soltaba lágrimas, sintiéndose culpable de haber sido la culpable de la probable muerte del señor Malfoy; pero no había sido a propósito. De hecho había salvado la vida del Slytherin.
Ron abrazó a su novia, asegurándole que ella no tenía la culpa de nada.
-Será mejor que busquemos a madame Pomfrey o alguien que pueda revisar al señor Malfoy para averiguar si está bien.
-Por favor -les pidió Draco lloroso -, pidan ayuda a quien se pueda. Aun tiene pulso, ¡vayan!
Los chicos no esperaron más, y corrieron de regreso al pasadizo por el que habían ingresado, tratando de buscar la manera más rápida de cruzar el lago ahora que el puente se había caído. Caminando por la orilla de las rocas, aceleraron el paso para regresar hasta un lugar en el que podrían pedir ayuda para Lucius.

La enfermería estaba silenciosa y oscura en aquellos momentos. Draco estaba sentado al lado de su padre, quien respiraba dificultosamente en su cama.
Hacía mas o menos una hora, los chicos habían llegado muy cansados al despacho de la profesora Mcgonagall, y le habían contado todo lo que había ocurrido en el Cementerio de Hogwarts. Tras haber llegado al pasadizo secreto, el profesor Flitwick había ayudado a los muchachos a llevar a Lucius flotando a través del lago. Habían llegado muy a tiempo a la enfermería, pues si hubieran esperado un poco más el hombre habría muerto inevitablemente.
La señora Pomfrey le administraba una potente poción curativa al paciente, mientras la profesora Mcgonagall hablaba con Harry, Ron y Hermione en la oficina de la enfermera.
-El profesor Gudgeon ha revisado bien a Lucius -explicó la directora a los chicos -. Dice que el profesor está muy débil, por lo que es complicado determinar si Voldemort ya no está poseyendo el cuerpo de Malfoy. De todos modos me ha comentado que lo más probable es que el espíritu de Voldemort haya perdido fuerza junto al cuerpo que poseía.
Madame Pomfrey entró a su despacho, cerrando ligeramente la puerta de la enfermería tras ella; miró con preocupación a Mcgonagall. La mujer asintió y sus arrugas se acentuaron a la luz de las antorchas. La enfermera tomó unas sabanas blancas de un pulcro estante al lado de su escritorio y regresó a la enfermería. Por un instante, Harry pudo ver el pálido rostro de Draco al otro lado de la puerta, esperando paciente para saber el pronóstico. Las puertas se cerraron y todos se quedaron en silencio, mirando el titilar de la llama de la antorcha. Así pasaron algunos minutos. Entonces el silencio fue roto por un grito desgarrador. La profesora Mcgonagall se tapó la boca, mientras los cuatro oían los bramidos de Draco Malfoy.
Las sabanas no eran para cubrir la cama
eran para cubrir el cadáver del difunto. Harry casi pudo visualizar el momento en que madame Pomfrey le reveló al rubio que su padre no había sobrevivido y tuvo un violento escalofrío. Los gritos de dolor de Draco eran tan intensos y terribles que nadie pudo decir ninguna palabra. Nunca habían tenido una buena relación
y aún así se podía adivinar que aquel sufrimiento era auténtico. Draco estaba destrozado.
Harry recordó a sus padres entonces. Una lágrima corrió por su mejilla y entonces sus dos fieles amigos lo abrazaron. La muerte: siempre difícil de comprender


Llegó el último día del curso escolar, y todos los estudiantes comenzaron a evacuar el castillo, directo a sus casas; todos excepto los alumnos de séptimo año, quienes celebrarían la fiesta de graduación. Había sido un curso largo y lleno de aventuras, alegrías y tristezas. Pero ahora todo estaba bien. Según palabras del cuadro del profesor Dumbledore, aquel espíritu de Voldemort era el último rastro conocido del mago tenebroso, por lo que al morir Lucius Malfoy, por fin se había desecho de aquel mago que había hecho sufrir a tanta gente.
No quedaba más que disfrutar de la fiesta de fin de cursos.
Hermione y Ginny bajaron la escalera del vestíbulo. Harry y Ron, quienes las esperaban abajo, sonrieron radiantes al ver a sus parejas. Hermosas; era la única palabra que podía describirlas. Las chicas bajaron con delicadeza, mientras sus vestidos de gala ondeaban alrededor de sus pies. El gran comedor había sido decorado acorde a la celebración, con un enorme estandarte con el escudo de Hogwarts al frente y colgaduras negras y doradas a lo largo de las paredes. En distintos puntos habían colocado enormes arbustos perfectamente podados, y la pista había sido despejada, teniendo a su alrededor decenas de mesas con manteles también negro y dorado y con hermosos farolillos con los grabados de Hogwarts que emitían cálidas luces doradas. Hermione se aferró al brazo de Ron, y de la misma manera lo hizo Ginny.
-Bueno
se acaba Hogwarts, ¿cierto? -comentó Harry. Su vida había sido un total caos, y ahora pensar en que estaba acabando sus estudios le proporcionaba una extraña sensación.
-Amigos para siempre, ¿no es así? -dijo Hermione con los ojos brillosos.
-No llores Hermione, tardé mucho tiempo maquillándote -comentó Ginny ceñuda y ambas se rieron.
-Por supuesto que siempre seremos amigos -dijo Ron -. Acabamos Hogwarts, pero aun nos quedan muchas cosas por hacer.
-Mi vida no sería nada sin ustedes -dijo Harry, pensando en todos los momentos solitarios que tendría aquel verano.
Ya no había más Dursleys, no había más cursos en Hogwarts que esperar. Una hermosa balada comenzó a tocar y todas las parejas bailaban abrazadas. Llegaron entonces las lágrimas por despedirse de todos los compañeros con quienes habían convivido durante siete años -aunque el caso de Harry, Ron y Hermione fuera diferente - y hubo una emoción general de nostalgia.
Harry aferró entre sus brazos a Ginny; se sentía tan bien a su lado
solo quería tenerla ahí por toda su vida; y por qué no, también podría llegar a ser un amor mas allá de la muerte.
El chico sonrió y besó a la pelirroja.
-¿Qué nos esperará haya afuera? -dijo el chico en voz baja.
-Dejemos que pase lo que tenga que pasar -respondió ella abrazando con fuerza al muchacho.
Ron y Hermione se movían lentamente al compás de la música susurrándose cosas al oído.
Aquellas escenas eran perfectas para Harry; durante mucho tiempo él sólo había estado ocupado en pensar que había un hechicero peligroso detrás de él, por lo que un momento tan natural y simple como aquel significaba mucho. No había nada más que pudiera desear.



Hola a todos! Espero que estén bien. Pues aquí les presento el capítulo final de esta historia, aunque esperen el epílogo que cerrará definitivamente el fic. Espero que les guste el capítulo y gracias por seguirme todo éste tiempo y por dejar sus comentarios.

Saludos!
Epílogo
¤ Una fecha especial ¤


-¿Estás listo?
-No estoy seguro -respondió Ron Weasley, amarrándose la corbata de su traje de gala -¿Es normal sentir tantas náuseas?
-Eso creo -respondió Harry Potter, mirando por la ventana al exterior de la casa, donde había una enorme carpa blanca -. Anda ya, que ya están los invitados.
Aquel día de mayo estaba radiante y simplemente perfecto; enormes arbustos podados, rosales y manzanos cubiertos de pequeñas hadas brillantes decoraban la enorme explanada. El sol brillaba en lo alto, pero el ambiente estaba fresco y muy agradable.
Harry se arregló el cabello frente al espejo de su habitación, asegurándose de que no se viera revuelto aquella ocasión. Aquel era un día especial, y un día especial amerita medidas especiales; sobre todo hablando del cabello de Harry.
Ron, mientras tanto estaba luchando con su testaruda corbata. Entonces apareció la señora Weasley, y con un suspiro de desesperación, tomó de inmediato la corbata de su hijo para atarla correctamente.
-¿Se dan cuenta de que estamos atrasados? -dijo la mujer impaciente -debiste decirme antes que no podías con tu corbata. Habría venido de inmediato para solucionarlo.
-Estoy más acostumbrado a los moños -respondió el pelirrojo encogiéndose de hombros.
-¿Y tu Harry? ¿Estás listo?
-Eso creo, señora Weasley. ¿Llegó Hagrid?
-Tiene una hora haya a fuera. Creo que está muy ilusionado.
-Ya lo creo que sí -comentó Ron, quien una vez se hubo liberado de las manos de su madre sobre su corbata, comenzó a limpiarse los zapatos con la varita -. Debe de ser emocionante después de conocernos tantos años.
-Estamos listos -afirmó Harry dándose por vencido al tratar de aplastarse un mechón de cabello -, ¿Tiene más poción alisadora de la que preparó, señora Weasley?
-Creo que tenía un poco por aquí -dijo la mujer yendo a largas zancadas hacia su habitación para regresar con un frasco de cristal azulado lleno de una sustancia plateada -. Toma.
Harry se echó el suficiente en la mano y se aplastó el cabello, procurando que quedara perfecto.
-¿Listo?
-Te ves muy guapo, querido -dijo la mujer con orgullo -, los dos.
Ambos sonrieron satisfechos, y con el corazón acelerado bajaron los escalones.
En el jardín había un murmullo general de la gente que ya se había reunido en el interior de la enorme carpa. A pesar de que al evento no había sido invitada demasiada gente, al final de cuentas había llegado mucha gente de improviso.
-¿Quién invitó a tanta gente? -preguntó Ron, asomándose al interior de la tienda -cómo si no fuera un momento incómodo de por sí.
-Bueno, es que El Profeta hizo correr la noticia, y creo que mucha gente quiso venir a mostrar su apoyo de fanáticos.
-¿Fanáticos? No sé cómo has sobrevivido tanto tiempo a la sombra de un título como "El Niño que vivió"
-Y hasta ahora te lo preguntas, ¿eh?
El chico sonrió y le dio una palmada a su mejor amigo en la espalda.
-Ha llegado el momento.
-El gran momento -asintió Ron y suspiró -, los últimos tres días he tenido una pesadilla en la que me desmayo en frente de todo mundo.
Una música comenzó a sonar en el interior de la tienda y Harry y Ron se sobresaltaron entonces.
-Andando.
Harry y Ron entraron con paso inseguro a la carpa, llenos de emoción pero nerviosos por lo que estaba ocurriendo.
Habían planificado aquel día durante meses enteros, y ahora que estaban ahí, las emocioneslos inundaban de pies a cabeza; había varias hileras de bancas de madera blanca a ambos lados de una amplia alfombra blanca con finos bordados de plata. A lo largo de la pared había altos postes pálidos en cuyas puntas había faroles con luces doradas en sus interiores, y también había una serie de adornos florales blanco y dorado que decoraban hermosamente la habitación. Pero lo más hermoso era lo que estaba al frente del todo; frente a un templete de mármol decorado con fuentes, flores, arcos y una enorme cruz de filigrana de estilo contemporáneo, estaban dos hermosas jóvenes de unos veinticinco años más o menos. Lucían radiantes y llenas de felicidad, con hermosos y sendos vestidos blancos y largos que les conferían aspecto de cisnes. Hermione Granger, del brazo de su padre, correspondía su mirada de felicidad con la de Ron, de la misma manera que Ginny Weasley (del brazo de Arthur Weasley) lo hacía con Harry Potter. Las miradas de felicidad de los cuatro se cruzaron instantáneamente, brillantes de alegría.
Harry y Ron caminaron por la alfombra lentamente, tomando el brazo de las novias, quienes sonreían llenas de felicidad, mientras la música elevaba el tono y el público los veía con profundo fervor.
El duende que oficiaba la ceremonia, habló con una voz nasal y monótona. Eso no importaba en aquel momento; ambas parejas se amaban profundamente y es todo lo que importaba.
Algunos meses atrás los cuatro habían convenido en hacer una boda doble, simbolizando no solo la unión de dos parejas, sino también la unión de todos ellos como amigos.
Durante años habían discutido sobre si se llegarían a casar después de tanto tiempo de novios; y ahora que estaban parados ahí, frente al altar y respaldados por toda la gente que más los había querido a lo largo de sus vidas, simplemente era difícil de aceptar. Todos aquellos momentos de sufrimiento que habían pasado ahora no significaban nada; no significaban nada sólo porque todo lo que importaba en aquel momento es que estaban con los amores de sus vidas.
El duende dirigió la ceremonia con parsimonia, y tras un discurso bastante elaborado, el hombrecillo pidió a las parejas que se besaran.
-Te amo -susurró Ginny a su esposo.
-Y yo a ti -respondió el con los ojos cerrados y una enorme sonrisa.
La noche había caído ya y las luces tanto de la carpa como las que decoraban la terraza alumbraban hermosamente el paisaje. Cómo si se tratara de hilos de sangre, un par de largos y delgados listones rojos volaron alrededor de los cuatro, uniendo a los cuatro con sus parejas correspondientes, simbolizando una unión eterna; pasase lo que pasase, siempre habría algo que los mantendría atados los unos a los otros, recalcando su compromiso de amor.
Harry sonrió a su radiante esposa y se acercó a sus labios, besándola como nunca, concentrándose en pensar que ahora estarían el uno para el otro sin importar lo que ocurriera.
Las hadas volaron a su alrededor y una serie de fuegos artificiales estalló en el cielo, llenándolo todo con sus brillantes colores y chispas de luz que los invitados veían con los ojos brillantes. Hagrid lloraba con gran emoción y Harry rió.
Después de todo lo que había ocurrido y de las peligrosas aventuras, ahora Harry pensaba que en realidad su vida no había sido tan mala; había hecho amigos increíbles, había conocido a gente fascinante y había aprendido a superar sus miedos.
Besó una vez más a Ginny y la abrazó. Los cuatro se quedaron viendo los fuegos artificiales acompañados de todo quien los quería; ahora sí podía decir que no existía ninguna cosa más que pudiera desear en ese especial momento.

FIN



Hey! Que tal todo mundo? Bueno, pues éste ha sido el epílogo, es decir, el final de esta historia. Espero que la hayan disfrutado muchísimo y agradezco profundamente a todo aquel usuario que se tomó la molestia de leer la historia, y sobre todo de comentarla. Es MUUUY importante para mí su apoyo. Sin más, deseo que estén bien, y para quienes quieren seguirme como escritor, mañana publicaré una nueva historia. Estén pendientes.

Saludos.

Hola a todos! Espero que estén bien. Actualizo la historia con motivo de agradecer a cada una de las personas que se tomó su valioso tiempo para agregar mi historia a sus favoritos, y más que nada a quienes se tomaron la molestia de dejar un comentario. Ustedes son mi gasolina. Disfraces para niños y adultos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Harry Potter 8: Un último secreto - Fanfics de Harry Potter

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