\"¡Hey Prongs!\" - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Solo quería molestar. Fuera, en la calle, en los parques, el clima era el mismo: llovía. ¿Qué es lo mejor que se podía hacer un día así después de una buena noche de fiesta? Dormir, obviamente. Y aunque estaba cansado, él no quería dormir, solo quería fastidiar.

Desde su posición - acostado a lo largo de un sillón en la sala común - observó a sus amigos. James estaba en la butaca perpendicular a la suya, a la altura de sus pies, recostado boca arriba, mientras jugaba al "suéltala y atrápala". Remus estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas, donde reposaba un libro que leía. Contra su espalda, se encontraba otro sillón que se ubicaba justo frente al de Sirius, en el cual se dejaba caer despatarradamente Peter.

- ¡Hey Prongs! - llamó Sirius. Siempre era bueno contar con su amigo cuando solo quería fastidiar y quizás también delirar - Ven aquí.

James Potter lo miró con los mismos ojos aburridos de él y le tiró la pequeña Snitch con la cual jugaba.

- No, tú ven. - dijo.

Sirius rompió su máscara de abatimiento con una ancha sonrisa.

- Sabes que eso es humanamente imposible. Dime, Moony, por historia ¿quién suele ceder primero?

Lupin, desde su posición en el suelo, sonrió sin despegar sus ojos del libro que leía.

- James, naturalmente.

El aludido suspiró notoriamente fastidiado.

- Ya Sirius, dime qué es lo que quieres.

Peter, quien miraba la escena con ojos brillantes de admiración, soltó una carcajada.

- Enserio James, deberías hacer menos evidente tu debilidad por Padfoot, luego él espera de nosotros que cumplamos con todos sus caprichos como lo haces tú.

Sirius aulló alegre.

- Lo que pasa Prongs, es que alguien está celoso porque no es tu preferido.

- Desde luego tú no lo eres - murmuró Lupin maliciosamente - En la lista de preferencias de James, primero está Lily, luego el Quidditch, después la comida y quizás por debajo tú


Un misil proveniente de lo alto de las escaleras de la habitación de chicas dio de lleno en el libro que Remus leía.

- Lo siento Evans, la verdad no ofende - acotó.

- Ya cállate Moony - soltó Sirius - no hagas que se le suban aún más los sumos a obstinada-Evans.

Un siseo que pareció similar a un "imbécil" llegó a los oídos de los muchachos, quienes rieron entre dientes al tiempo que Lily Evans cerraba de un golpe la puerta de su habitación.

- De todos modos Padfoot, es "humos" no "sumos".

El aludido revoleó los ojos y puso cara de fastidio.

- Como sea Wormtail, no te hagas el vivo conmigo, éste chico se cree brillante desde que aprobó historia de la magia ¡Como si semejante acto fuese gracias a tu cerebrito indigente! - soltó y pronto su rostro se recompuso, mostrando nuevamente aquella hilera de dientes blancos y colmillos algo más puntiagudos de lo normal.

El ruido de unas pequeñas aletas al revolotear histéricamente dio a entender que James ya estaba en su mundo, jugando con la traviesa Snitch, nuevamente.

- ¡Hey Prongs! - rió Sirius - Ven aquí amigo.

James bufó y volvió a atrapar la pequeña pelota dorada entre sus dedos.

- Que mierda quieres Padfoot, estas jodidamente molesto.

- No puedo decirlo en voz alta colega.

- Entonces tú ven aquí y dime que es lo que quieres.

Sirius lo miró como si su respuesta fuese evidente.

- Ya te lo dije, es imposible, me siento muy a gusto en ésta pose.

James se lo pensó unos minutos y al cabo se encogió de hombros.

- Ni modos, no debe ser algo importante, prefiero quedarme con la duda.

- ¡Oh vamos! - soltó Sirius hipócritamente - No me vas a decir que te cuesta tanto dar cinco insulsos pasos hasta aquí que no puedes venir. ¡No seas cómodo Prongs!

Remus alzó la ceja y volvió a sonreír. Esta vez clavó su mirada en Sirius.

- Lamento informarte Padfoot, que ese mismo razonamiento se aplica a ti.

James rió y le hizo un mohín de burla.

- Que inoportunos suelen ser tus comentarios Moony, sobre todo cuando nadie los pide ¡Lo tenía comiendo de mis manos, un poco más y venía!

Lupin se encogió de hombros y volvió a posar su mirada en la lectura.

- Seguro Padfoot, seguro


- Cállate de una vez Wormtail.

El pequeño Peter se reacomodó en su asiento aún con aquella sonrisa estúpida que podía sacar de sus casillas a cualquiera.

- ¡Hey Sirius! ¿Dónde quedó aquella alma protectora que no deja de cuidar mis espaldas? - preguntó.

El aludido hizo un movimiento deliberado con la mano, una floritura.

- El tema Peter, es que solo James, Remus y yo podemos tratarte mal, los demás primero deben soportarte las veinticuatro horas del día para poder osar insultarte - comentó y pronunció aún más su sonrisa.

James soltó una risita entre dientes.

- Padfoot 1, Wormtail 0 - anunció - lo siento amigo, pero Sirius lleva la razón.

- Como sea.

Peter se encogió de hombros y luego acomodándose en el sillón, cerró los ojos.

James volvió a soltar la Snitch. ¡Que día más aburrido! Para colmo de males, Lily estaba encerrada como una psicópata estudiando con sus amigas, si llegaba a poder entrar a su habitación, probablemente lo echaría a gritos de allí.

- ¡Hey Prongs! Ven aquí - suplicó Sirius.

James suspiró y volvió a tirarle con la snitch.

- ¡Ya está bien Padfoot! ¿Qué es lo que realmente quieres? - explotó, Sirius tenía la capacidad de hacerlo salir de sus casillas cuando se lo planteaba.

El rostro de su amigo se iluminó esperanzado.

- Son solo unos pasos colega, no más.

Remus suspiró y negó con la cabeza, a veces no entendía como su amigo podía ser tan infantil.

- ¿Cuál es el problema de decirlo en voz alta Sirius? - preguntó James, sabía que si su amigo insistía un poco más, él terminaría cediendo, como siempre.

Padfoot ensanchó su sonrisa y alzó las cejas.

- Es que no quiero que escuche Wormtail - confesó con voz melosa e insinuante.

Automáticamente los ojos de Peter se abrieron llenos de curiosidad y se removió en el sillón tan rápidamente que pareció un ratón enorme.

- ¿Qué? ¿Qué es? - preguntó. Sus ojos se movían de James a Sirius, y de Sirius a James. Quienes a su vez, intercambiaban una mirada incrédula.

Remus Lupin suspiró resignado desde su posición.

- Padfoot 2, Wormtail menos 0 - anunció - realmente Peter, no puedo creer que piques tan rápido, eso merece descontar y sumar.

James y Sirius rompieron en carcajadas ante la expresión de desconcierto del colega menos agraciado de los cuatro.

- Mierda ¿de qué me perdí? - preguntó.

James suspiró y soltó la Snitch otra vez.

- De nada amigo, de nada


Los minutos pasaron y todos volvieron a sus respectivas tareas. Remus, leer. Peter, dormitar. Sirius, mirar el techo. James, soltar y agarrar.

Por la ventana de la sala común se veía la gran tormenta dejar su huella por los terrenos del castillo. Los árboles se bamboleaban de un costado a otro, el lago se encontraba picado por el viento, y la cabaña, similar a un cuchitril donde vivía Hagrid, soportaba impecablemente los azotes del chaparrón.

El aburrimiento y la parsimonia se sentían como una neblina dentro de las paredes de la torre Gryffindor. No había nada para hacer, salvo estudiar, y entre eso o mirar el techo, era preferible lo segundo.

- Prongs...

- No Padfoot


Sirius golpeó el mullido sillón con ambas manos y soltó un aullido.

- De acuerdo, tú te lo pierdes.

Con un movimiento felino se puso de pie y caminó a lo largo de la sala común, en dirección al retrato de la dama gorda. Titubeante, James lo vio marchar con paso arrogante, sin dirigirle la palabra ni una vez. Remus, cerró el libro y lo escondió debajo de la butaca de Peter, quien de pronto tenía sus pequeños ojos clavados en el buscador.

- Maldita sea - soltó James - ¿Cómo es que siempre logra salir ganando?

Remus sonrió de lado, mientras veía a su amigo saltar del sillón con un movimiento grácil.

- Es que son iguales Prongs, solo sabe como hacerte caer - dijo.

James rió entre dientes. Sabía que era así, que Sirius y él eran iguales.

- ¿Es que van a hacer eso que no quieren que me entere? - preguntó Peter.

Nadie le contestó, tanto James como Remus salieron apurados de la sala común y supieron que Pettigrew los seguía por la caminata frenética a sus espaldas. Unos metros más adelante se veía a Sirius deslizarse con paso solemne, y la frente alzada.

- De acuerdo, ésta la ganas tú - le dijo James al tiempo que se colocaba a su lado.

El morocho sonrió triunfante y siguió avanzando en dirección a las puertas del gran salón. Remus se detuvo a mitad de camino, giró sobre sus talones y reemprendió el viaje de vuelta. Y por primera vez, lamentó que no fuese luna llena.

Peter les siguió el paso hasta las grandes puertas de roble que mantenían a la tormenta fuera. James movió la varita y éstas cedieron, dando lugar al agua y al viento.

Con una risita que dejaba entre ver sus colmillos, Sirius se dirigió a Peter.

- ¿No vienes Wormtail?

Y Peter bien sabía que aquello no podía augurar nada bueno.

- No, prefiero no mojarme.

Las puertas se cerraron apartando de la vista a sus dos amigos. Con una sonrisa de admiración, Peter se acercó a un ventanal y alcanzó a ver como las ropas de Prongs y Padfoot se rompían, antes de que el ciervo y el perro se perdieran en el bosque prohibido.


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2023-02-27

 

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