Hogar convertido en paraiso - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Mientrasobservaba el oscuro cielo desde la Torre de Ravenclaw muchas cosas pasaban por mi cabeza
algológico; sí, pero eran cosas en las que nunca antes me había detenido a pensar. Toméde mi mochila un pedazo de pergamino usado, era de la clase de Adivinación asíque por un momento no importó. Mi lechuza ululó al pie de la ventana al percatarseque yo estaba a punto de escribir una carta. Aunque esa carta jamás seentregaría

Entendía muy bien la frase muggle que citaba: "Nada es parasiempre".

Porque después de dos años de lucha contra mis sentimientos, despuésde dos años de que esperaras por mí, fue que pudimos estar juntos.

Recuerdo la primera vez que tomaste mi mano encaminándonos así anuestra primera cita. Recuerdo laprimera vez que nuestros labios se encontraron unos a otros, fundiéndose así ennuestro primer beso. Sucedió bajo la lluvia; justo a lado del lago negro. No estábamos solos, el canto de las sirenasacompañó en todo momento nuestro mágico momento.

 

¿Sabes? Sonrío al verte a través de mis ojos. Al rememoraraquellas tardes en las que te apiadabas de mí y con una sonrisa burlona meexplicabas detenidamente lo que el profesor Snape en cada clase intentaba queyo aprendiera; recuerdo esa dedicación tuya a los estudios, esa afición por sersanador por sobre todas las cosas.

¿Cómoexplicar que ese tiempo a tu lado había sido el mejor del mundo? ¿Cómo hacerlever a las personas que si lloro de repente al escuchar cierta canción o frasees porque tu rostro inunda mi mente, llenando de tu aroma la habitación? Dime;¿Cómo explicar que tu voz me susurra lentamente cuanto me quieres?

Noevito el hecho de que en estos momentos mis ojos estén inundados de lágrimas. Hacetanto tiempo que no te veo, que no te toco, que no te escucho
que duele; duelebastante.

Sébien que no es bueno pensar en ello, sé queel daño a mi misma se vuelve más grande, algunos lo llamarían masoquismo pero,contemplo las estrellas, aquellas quesolían ser nuestras cada noche que pasamos juntos y se vuelve inevitable no pensar en ti.

El recuerdo de nuestro primer baile acude a mi mente, aquel quefue organizado por tu perfecta familia, recuerdo nuestros atuendos y laperfecta sinfonía que escribíamos con tan solo mirarnos. No necesitamos músicapara poder bailar, la música éramos nosotros; tú y yo juntos. Recuerdo cada verso susurrado en la penumbra hacía tu musainspiradora. Recuerdo cada roce, cada caricia, incluso puedo recordar cadamirada.

Recuerdo también, la ocasión en que fuimos reprendidos por McGonagalldebido a no estar en la Torrea la hora que establecida junto con las bellas palabras que me otorgaste antesde los TIMO's. Einevitablemente recuerdo tu hombro, aquel que tantas veces mebrindaste para poder llorar.

Y por si no fueran ya suficientes recuerdos, más veces de las que desearía, recuerdo aquella noche en la cual labóveda estrellada fue testigo de nuestro amor. Cuando aún siendo tan jóvenesdecidimos avanzar, decidimos que el otro era la persona que siempre habíamosesperado. Cómo olvidar aquellas palabras tuyas: "Eres el amor de mi vida"
¡Quefrase tan fuerte! Pero que bien me sentí al escucharla.

Constantemente me pregunto "¿Por qué?" ¿Por qué si todo era tanmaravilloso, por qué si después de tanto tiempo habíamos logrado estar unidosel destino nos había separado?

 

Es idiota culparte por aquel hechizo mal logrado
por aquellanoche en la que te empeñaste demasiado en lograr aquella poción de Snape
cuando nuestras vidas ya habían cambiado
¿Por qué si me enamoraste decidistedejarme?

Asícomo Merlín nos regaló nuestro amor, así sin más nos lo arrebató y como toquefinal, te arrebató a ti de mi lado.

¿Quédebería hacer? ¿Debo olvidarte? Si es así
¿Cómo? Si en cada sueño veo turostro empapado de sudor sobre mis piernas, y como escenario la sala comúndestrozada
te escucho decir que tienes miedo, que no quieres dejarme, que note quieres ir. Recuerdo la voz chillona del profesor Flitwic pidiendo que mealejara, los gritos a nuestro alrededor. Incluso puedo escuchar mi grito aterradosuplicándote: "¡No! ¡No me dejes!"
pero aún así me dejaste.

Con tu rostro en mismanos, con tus ojitos dormilones mirándome
con tu boca tratando de forma unasonrisa
yo prometí estar por siempre a tu lado
¿Y sabes? Eso me está llevandoa la tumba

Bajéla pluma húmeda. Sentía mi rostro hinchado por las lágrimas ¡Qué suerte quefuera el último día de clases! Abajo todos cenaban felices, despidiendo elcurso, los de séptimo: como yo, despedían la etapa en Hogwarts. Mientras yo,escaleras arriba sin cesar el llanto, me despedía de ti.

Me recosté sobre la mesa, cerré los ojos y comencé a soñarcontigo. Yo sabía que eso sucedería, después de verte de tal manera en mi menteestando consciente

Estabastan deslumbrante como siempre, sonreíste al verme. Con esa sonrisa que siemprelograba hacerme perder toda cordura. Extendiste tu mano hacía mi, portabas eluniforme de Hogwarts junto con la bufanda de nuestra casa, Ravenclaw. Corríbuscando refugio en tus brazos. ¿Qué máspodía hacer? Esa era justamente mi reacción al verte en mis sueños
aunque esta vez se sintió diferente. Tu cuerpo era sólido, no se trataba de la ilusión detenerte en mis brazos. Tu aroma me llenó, ese combinado perfecto de madera ytierra mojada que te caracterizaba. Tu calor me inundó ipso facto apenastocaste mi cuerpo.

-Estás aquí- dijiste con una enorme sonrisaaunque minutos después fue sustituida por una repentina expresión de tristeza,lo cual me hizo notar que algo no estaba bien-
estás aquí.

Hundí mi rostro en tu pecho, amoldándome a él. Me envolviste contus brazos y besaste mi cabeza.

-Te he extrañado demasiado- murmuraste y sentí tu cálidarespiración.

Sentí como tus lágrimas goteaban sobre mis brazos desnudos, alcémi rostro buscando tu mirada y te contemplé.

-¿No te alegras de verme?- cuestioné sintiendo una punzada enmedio de mi pecho.- Yo si me alegro, me hacías falta.

-Lo sé.- murmuraste muy bajo- Lo sé mi hermosa princesa. Graciaspor venir, pero no debiste.

-¿Venir? ¿A dónde? Fuiste tú quien vino, como en cada sueño- Seseparó de mí, y un intento de sonrisa se dibujo en su rostro.

-¿Dónde estamos?- dijo depronto.

Observé el lugar con atención. Era la torre de Astronomía. Unabrillante luz entraba por las ventanas, caminé para observar si se trataba deuna simple torre o verdaderamente nos encontrábamos en el colegio. Confirmé alver los enormes jardines pertenecientes a Hogwarts. Nuestro segundo hogar.

-Estamosen nuestro hogar- murmuré al volver con él.

-Ysiempre estaremos en nuestro hogar. Dicen que cuando alguien muere se dirige alparaíso, para mí siempre lo fue el colegio. Desde primer año, cuando te vi serseleccionada enfrente de todos, desde aquel momento en que me saludaste y tepresentaste, el colegio se transformó en mi hogar, mi lugar preferido, miparaíso personal. Desde el momento en que aceptaste ser mi novia no existióotro lugar que no deseara más que el colegio. ¿Sabes? Siempre odié lasvacaciones. Jamás podía verte, y volver a Hogwarts para verte nuevamentesonreír o mirarme del modo en como lo haces, era siempre mi mayor satisfacción-confesó.

Me tomóvarios segundos comprenderte porque al final yo sentía lo mismo por el colegio.

-Si el colegio es mi hogar contigo eso significa que
- se mequebró la voz.

-Estás conmigo mi hermosa princesa. Una parte de mí se alegra perola otra se lamenta. No deberías estar aquí, aun no.

Volví a abrazarlo. Aferrándome a él con más fuerza que nunca.

-No importa la manera, estando contigo estoy bien, nada importa-murmuré muy bajo.

-¿Segura?-

-Tansegura como de que la luna es mucho más bella que el sol que entra. Porque paramí, Hogwarts se convirtió en mi hogar cuando te conocí, cuando me brindaste tuamistad por el simple "hola" que te di. Cuando te desvelaste conmigo paraexplicarme las cosas que McGonagall y Bins no lograron hacerme comprender ensemanas. Hogwarts se hizo mi único hogar cuando supe que me amabas tanto comoyo a ti, porque siempre será el lugar que me dio tantas alegrías a tu lado.Porque fue en el colegio donde me dijiste: "Eres el amor de mi vida". Y aunquesolo una vez yo lo dije, aquí te lo repito, dentro de nuestro hogar, aún eresel amor de mi vida.

Sonreí y él me imitó. Nuestras sonrisas eran sinceras, defelicidad. Levantó mi rostro y plasmó sus labios sobre los míos de la maneramás cálida, como hacía mucho tiempo no podía hacerlo.Y enesos momentos
sentí que la frase "nada es para siempre" era cierta. Pero estoque vivía no era el para siempre que yo esperaba del amor que le tenía. Era másdel para siempre que podía esperar.

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Mientrasobservaba el oscuro cielo desde la Torre de Ravenclaw muchas cosas pasaban por mi cabeza algológico; sí, pero eran cosas en las que nunca antes me ha

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2023-02-27

 

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