Infiernos Paralelos - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Miraba el cielo desde la torre de astronomía y de buena gana permanecería ahí mirando, las nubes lograban que olvidara aunque sólo fuera un poco, sus ojos verdes, sus ojos esmeralda y su cabello negro como marco. Pensaba en su aroma de lavanda y su rostro divertido, resolvió que no lo haría, era mejor ir ahora y abrazarle que esperar que ese mañana llegara. Tomó su libro y lo abrazó a su pecho, caminó a prisa e ignoró a Neville al topárselo en la escalera, no hizo caso tampoco de Ginny ni de Luna que la llamaron a las puertas del comedor, incluso ignoró a Ron que le daba alcance ante la puerta del gran comedor.
Él debía estar ahora en el lago, debía estar por que tenía semanas mirándolo ahí, corrió al llegar a la puerta, al verlo enfundado en su túnica negra, cabizbajo y pensativo sintió por completo la necesidad de hablarle, pero supo que debía guardas silencio y se acercó con lentitud, él miraba el agua y ella lo miraba a él.
-Deberías entrar, hace frío. - Susurró intentando llamar su atención.
-No...estoy bien...gracias... - Dio por respuesta, el no retumbó en sus oídos por varios segundos.
-Creo que deberías hablar con alguien. - Murmuró ésta vez acercando su mano izquierda a la de él con la esperanza de que la tomara.
-Te lo agradezco pero...no. - Contestó él sin mirarla, tenía el ceño fruncido en una expresión de lucha interna, ella se estremeció ante la nueva negativa.
-Yo... - Comenzó, pero antes de terminar, o siquiera de saber qué decir, él se volvió y la tomó en sus brazos, no le dio tiempo siquiera de extender los suyos, sólo la abrazó tomándola con vehemencia. -...Ha...Harry.
-Necesito tenerte así...sólo así, por un momento...por favor... - No dijo nada más, sólo la apretó contra su pecho y suspiró sintiéndose mucho más tranquilo.
-Yo...Harry... - Intentó comenzar pero no podía, logró acomodarse entre sus brazos y abrazarlo cómodamente.
-No digas nada...prefiero el silencio, me permite saber que te tengo conmigo. - Harry puso su cara entre el cabello de ella, eso lo calmaba.
-Siempre he estado contigo...no volveré a irme, me quedaré...siempre. - Susurró Hermione mirando a las puertas del colegio, Ron miraba desde ese sitio.
Los miraba a pesar de que su mente le ordenaba que no lo hiciera, quizá no era tan listo como ella, ni tan valiente como él, pero también sentía...¡Maldita sea sentía como ellos! Aquel monstruo en su interior rugía de una forma que no podía ya ni pensar, los dos se abrazaban mientras él les miraba desde las puertas del colegio, de buena gana correría y se la arrancaría de los brazos, de buena gana sacaría la varita para matarlos a los dos y pasar la eternidad en Azkaban como el celoso que asesinó a la única esperanza del bien por una chica. Caminó hacia ellos, firmemente y con la furia marcándose en su sien y en su columna más deforme que nunca.
Pero ella se clavó en él, esos ojos marrones se clavaron en él por un segundo, un breve y fugaz segundo, a tal punto que sentía dolor en la frente, dolor en la boca del estómago extendiéndose hasta su pecho y alojándose ahí con la amenaza de durar siempre.
-Hermione...-Se le escapó sin darse cuenta, retrocedió unos pasos mirándola todavía, ella había cerrado los ojos para abrazarlo a él con más fuerza, retrocedió hasta que sintió que chocaba con alguien, se volvió para encontrarse con ella.
-Ron...¿estás bien? - Ginny lo miraba fijamente, aún no veía lo que pasaba en el fondo.
-Sí...vaya que lo estoy. - Dijo amargamente y se retiró de vuelta al castillo, sintiendo que las mejillas y la garganta le ardían en llamas, cruzó medio castillo, dio la contraseña a la Señora Gorda de mala gana, gruñó a Lavander que se atrevió a mirarle los ojos brillosos y las pestañas húmedas.
-Ron...¿te sientes bien? - Preguntó la chica intentando sujetarlo por la manga del suéter.
-Fenomenal... - Bufó ardiendo en cólera y subió las escaleras, se tiró en su cama y se puso a mirar el techo, ahí donde tenía la foto de los tres juntos, ella en medio, todos sonrientes, sintió que la foto lo aplastaba como una mole de piedra y lodo y lo sepultaba para siempre, formando una lápida que los dos podrían pisar o un altar en el que se pararían el día de su boda.
-¿Estás bien? - Neville que salía en aquel momento lo miró, enrojecido y con cara de pocos amigos le llamó la atención. - Luces mal...¿te lloran los ojos?
-Sí...estoy desvelado. - Contestó tajante y se dio la vuelta, abrazó la almohada, sacó su varita y apuntó a los doseles. - Si me disculpas Neville. - Cerró los cortinajes de golpe, dejando al chico asombrado por la ira que expresaba.
Podía recordarlo, el inicio de todo, hace apenas dos semanas; ella había pasado la tarde en la biblioteca (como casi siempre) y había vuelto después del toque de queda, él estaba ante la chimenea, luchando con sus recuerdos, con los remordimientos y los deseos de venganza que lo impulsaban a salir a buscar a Malfoy sólo para saber que torturaría a alguien del otro bando. Ron se había retirado temprano, alegaba cansancio, pero de sobra sabía que últimamente si Hermione no estaba, a Ron se le desvanecía el 50% de las ganas de estar con él.
Se había entregado a la dulce tarea de destruir un ejemplar de la última noticia escrita por Rita en El Profeta, la odiaba tanto que bastaba ver su nombre como firma para ansiar destruir cualquier cosa que fuera aquello; el agujero en la pared se abrió y Hermione entró por él, venía acalorada cargando un montón de libros, apresurado se acercó para ayudarla, ya se tambaleaba.
-Gracias. - Dijo asomándose por entre los libros, al ver que era él, sonrió. -¿Todavía aquí?
-Sí...todavía. - Tomó un libro enorme y particularmente viejo y lo puso en el sillón donde había estado sentado, luego se volvió y le ayudó con la otra mitad. - Actividades extra, ¿no?
-Sí...ya sabes, me gusta estar preparada. - Exclamó mirándolo con peculiar interés. -¿Qué piensas? - Le dijo mientras hacía a un lado la montaña de libros para sentarse junto a él.
-No sé...cosas...muchas cosas. - Sentenció Harry volviéndose a las llamas de la chimenea.
-¿Qué tipo de cosas? - Hermione le miraba fijamente, aquello lo incomodaba un poco.
-Pensaba en Sirius...en mis padres...en Cho...en Cedric...en... - Se volvió a mirarla de golpe, ella le veía con tanta atención como a los profesores durante las clases, y no sabía porqué pero se quedó estupefacto, era tan linda, miró sus labios, húmedos, rojos y sedosos.
-Harry... - Susurró ella, él sólo miraba aquellos labios, pero al escucharla salió del trance.
-Lo siento. - Se disculpó bajando la mirada y volviendo a la chimenea, por un segundo había sentido que su columna se tensaba y un raro cosquilleo en la nuca.
-No debes pensar en eso...debes relajarte. - Murmuró ella mirando también las llamas, le tomó la mano y él se sorprendió, sentía aquel tibio roce, suave y dulce y sin querer abrió la mano y presionó la de ella, que dio un respingo.
-Gracias Hermione... - Susurró intentando parecer suave y gentil, ella lo miró con la misma fijeza de antes y por dos segundos se perdió en sus ojos castaños.
-De nada. - Contestó ella apretando significativamente su mano, sonrió tímidamente y bajó la mirada. - Es tarde, hay que dormir.
-Si hay que dormir...-Dijo y la vio subir la escalera, pero no durmió había tenido mucho en que pensar, parecía que todavía sentía en la mano el roce de la de ella, esa tibieza que se negaba a irse y que se la recordaba a cada momento, y cuando abría los ojos para ver el techo, veía sus ojos, sus ojos castaños y bellos y pasó la noche en vela, suspirando y pensando y pensando.
Cuando llegó la mañana no sabía qué hacer, entró en la Sala Común y miró a Ron y Hermione, los dos conversaban alegremente y de lo de la noche, ni en cuenta; comieron y fueron a cada clase, ella por su lado, él y Ron por el suyo, pero a cada paso se descubría a sí mismo mirándola, esperando que en algún momento Ron se alejara, y pasó, Ron se fue un momento a la lechucería para acompañar a Ginny y él aprovechó.
-Hermione... - La llamó, los dos sentados frente al lago, solos nadie estaba cerca.
-¿Sí? - Preguntó ella sin mirarle, sólo veía al lago.
-Anoche...yo... - Supo que no podría decirle, no podía decirle que había sentido algo nuevo y distinto al tocarla, así que se decidió a hacer lo único que podía hacer en aquel momento, puso su mano sobre la de ella que permanecía en el césped, ella se volvió a verle, turbada.
-Harry...-Comenzó Hermione con voz temblorosa, pero no le dejó terminar, se le acercó lentamente, no podía ver sino sus labios y sin poder contenerse tomó la decisión y la besó, suave y dulce, pero largamente, como le hubiera gustado hacerlo antes, en la noche ante la chimenea.
-Creo que...tenía que hacerlo. - Susurró al alejarse de ella, todavía con los ojos cerrados, cuando los abrió ella seguía con los ojos velados, no lo miraba pero parecía esperar, suspiró sonoramente y abrió los ojos para mirarlo, se sostuvieron la mirada un momento.
-Descuida...creo que yo también necesitaba que lo hicieras. - Emitió ella pero esquivó su mirada y le soltó, Ron llegó un par de minutos después, pero él siguió mirándola, ella sabía lo que pensaba y hasta cierto punto, también esperaba que le descubriera.
No le había dicho nada, imaginó que intentaría acercársele, pero parecía que él tampoco se decidía al siguiente paso y ella por su lado, no sabía si corresponder o no; Ron le miraba y sentía como si sus ojos fueran una maquina muggle para ver a través de la piel, sentía que la observaba y sabía todo cuanto pasaba dentro de ella, desde lo que hacía, hasta lo que sentía, cohibida se alejó durante los siguientes dos días, Harry no intentó buscarle, ni ella intentó explicarse, Ron por su parte, como si supiera todo, tampoco la siguió, los dos le dieron el espacio que necesitaba para aclarar su mente ¿o quizá para hundirse más en la desesperación?
El tercer día tras el beso, entró en la Sala común y Ron estaba ahí, tirado sobre la alfombra jugando al ajedrez mágico contra Seamus, le miró y parecía implorar que se volviera a él, en el rincón Harry leí solitario un viejo recorte de El Profeta; su alma se dividió habría querido ir donde Harry y preguntarle qué tenía, pero también habría querido quedarse con Ron a verle jugar; todos en la Sala se dieron cuenta, por que ella estaba ahí inmóvil mirando a uno y a otro, Ginny sentada con las demás chicas cerca de la chimenea miraba sorprendida.
Contrariada, nerviosa, asustada y al mismo tiempo enojada consigo misma, tomó aquella estúpida desición, abrazó sus libros con fuerza e ignorando los ojos verdes de uno y los azules del otro subió la escalera, ignorando todo y a todos, se encerró en su dormitorio y se echó en la cama a pensar; cuando Pavarti y Lavander la interrogaron al respecto y ella se negó a emitir comentario alguno, tuvo que soportar la sarta de amenazas, los puntos de vista de cada una y a la mañana siguiente, lejos de haber hallado una solución, estaba más confundida que antes, fue donde Hagrid a contarle sus penas, llamó a la puerta y llamó, pero él guardabosques no estaba.
Resignada volvió al castillo, ante las puertas, enfundado en su uniforme y abrazado a su túnica Ron esperaba.
-¿Dónde has ido? - Interrogó apesadumbrado sin mirarla a los ojos, sintió que la ignoraba.
-A buscar a Hagrid. - Contestó, el viento pasó a su lado y le despeinó, él se volvió a verla, los dos estaban ahí contra el viento esperando que el otro hablara.
-Has estado extraña. - Soltó sin dejar de mirarla.
-Lo siento. - Susurró dando unos pasos para alejarse de él, una mano fría le sostuvo por la muñeca impidiendo que se fuera. - Ron...
-No quiero perderte...-Susurró sin mirarla, ella se volvió, apenas lograba ver sus pestañas temblorosas.
-No lo harás. - Dio por respuesta intentando parecer sincera.
-Ya lo hago. - Susurró él en un gemido, se volvió a mirarla, sintió un estremecimiento, Ron lloraba.
-Ron... - Intentó decirle algo, pero él le dio la espalda y sin decir nada la soltó y echó andar hacia el bosque, el viento movía su cabello rojo y ella sentía que el alma se le iba con ese mismo aire.
La habría abrazado, por Merlín la habría besado, pero no pudo, verla ahí callada, sin decir más que un No lo harás lo sacó de su planeación y lo hizo sentirse rata; esperaba que le dijera eso nunca, soy tuya, nunca te dejaría pero no lo dijo, sólo fue un débil no lo harás ¿qué era aquello?. Apesadumbrado se entregó a la meditación a orillas del bosque, la ignoró cuando lo volvió a llamar y en cambio se fue a pensar, sólo.
Sólo como siempre se sintió tranquilo cuando mirando al vacío se entregó a sus cavilaciones, ella estaba muy cerca de Harry últimamente, eso quería decir que sin duda algo pasaba entre los dos y él se estaba quedando de lado, debía hacer algo, lo que fuera; volvió al castillo y en su camino encontró a Hagrid, cargando un montón de coles rumbo a las cocinas del colegio.
Le ayudó a llevarlas y en el camino le contó lo que sentía, el gigante le miró con asombro, ¿por qué se habría con él y no con alguien como su hermana?, Hagrid sonrió amablemente, le dio un abrazo con sus manos enormes y le invitó a visitarle cuando quisiera o necesitara, aunque le advirtió que él no era precisamente la mejor persona para consejos de ese tipo.
Exasperado, más herido de lo que él mismo hubiera querido fue a la Sala Común, era ya la noche cerrada y pocos permanecían ahí, todos estaban cenando en el comedor, aunque sentía una revolución en el estómago se decidió a quedarse ahí, permanecer un momento solo le haría bien. Fue a sentarse ante la chimenea, resignadamente inclinó la cabeza ante las llamas y suspiró sonoramente, entonces lo oyó, había alguien también ahí en un rincón, era ella.
-¿Hermione? - Susurró intentando ser suave, ella emitió un sonido de afirmación. -¿Porqué no has ido a cenar?
-Prefiero estar aquí un momento...como tú, a solas. - Ella emitió débilmente, estaba sentada bajo la ventana de la torre, donde la luz de la luna iluminaba vagamente su cabellera castaña.
-A solas... - Comentó Ron mirando las llamas fijamente. -...debes comer, es malo irse a la cama sin nada en el estómago...más para ti que te la pasas leyendo. - Se miraba las manos, tenerla ahí aunque no pudiera verla, le aliviaba un poco.
-Gracias por preocuparte...tú también debes comer, te hace falta, más tomar algo caliente, hoy hacía frío cuando estabas fuera... - Hermione se movió un poco en su asiento y se puso a mirar la luna por la ventana. -...tienes las mejillas rojas, vas a enfermar.
-Estoy bien... - Dijo Ron frotándose las manos ante el fuego. -...estoy bien. - Soltó sintiendo un nudo en la garganta.
-Ron...yo... - Hermione quiso levantarse e ir a su lado.
-¡No!... - Ron le espetó de golpe, ella se detuvo en seco. -...quédate ahí, es mejor que hoy ya no nos veamos...si te miro, sólo me va a doler más. - Se pasó las manos por el rostro, intentando quitarse cualquier rastro de tristeza y de paso una que otra lágrima.
¿Porqué?...el nudo en la garganta que sentía desde la tarde no la dejaba ya ni respirar, se le hacía tan difícil pasar saliva, tan doloroso no mirarlo, dejó escapar las lágrimas traidoras en silencio cubriéndose la boca con un cojín que estaba cerca, él no quería que se acercara y eso la mataba; sofocada, intentó no hacer ruido, pero el debió escuchar algo por que levantó la cabeza intempestivamente.
-¿Qué tienes? - Soltó con voz ruda y grave.
-Nada... - Dijo, pero con la voz tan temblorosa que no le creyó.
-¿Qué tienes Hermione? - Ron se volvió, pero no se levantó de su sitio ante la chimenea.
-Ya te he dicho que nada. - Resumió molesta por aquello, ¿se preocupaba?...¿no era él, quien le dijo que le causaba dolor al acercarse?
-Estás llorando. - Ajena al mundo, hundida en sus preguntas internas, no lo había visto ponerse de pie, ahora la miraba recargado en un sillón, tenía el rostro compungido.
-No te interesa. - Le espetó dejando surgir la ira que hubiera preferido contener estando tranquila.
-Claro que me interesa...eres importante para mi. - Dijo Ron cabizbajo acercándose a ella.
-¡Me has dicho que no me acerque!...¡Dijiste que te causo dolor! - Gritó alterada, cómo podía ser tan voluble, tan simple, tan tonto....¡Tan Ron!
-Por que es la verdad...mírate, ve cómo estás, sé perfectamente lo que está pasando...me subestiman Harry y tú, creen que soy tonto, pero no lo soy... - Ron estaba enrojeciendo. -...yo también siento Hermione...yo también sé. - Levantó la cara y le miró, sus ojos estaban llenos de lágrimas.
-Ron...yo nunca he pretendido pensar que no sientas... - Se sentía confundida, ella nunca había pensado algo así, tal vez sí pensaba que era bobo, pero no que no sintiera.
-Pues no lo parece. - Ron le dio la espalda y apretó el reclinatorio del sillón con tanta fuerza que escuchó las costuras tronar, se puso de pie y se le acercó.
-Ron, yo sé que siempre te crítico o te molesto, sé que puedo ser muy molesta contigo pero... - Se lo pensó, ya no sabía lo que había dicho o lo que quería decir. -...perdóname si te he hecho daño alguna vez.
-Nunca me pidas perdón por nada Hermione... - Ron se volvió a verla, levantó la mano y le acarició el cabello con sutileza. -...yo no tengo absolutamente nada que perdonarte... - Le sonrió todavía con las mejillas húmedas de lágrimas, se inclinó para besarla.
-Ron... - Hermione no se sentía segura, esquivó el beso pero en compensación lo abrazó con todas sus fuerzas, él sorprendido no la sujetaba. -...te quiero. - Le dijo sinceramente, él sintió que era así y la abrazó también.
-Harry...tienes que comer algo. - Ginny le dijo mientras él seguía concentrado en el vacío, en pensar, en sentir algo o mejor dicho, en no pensar, en no sentir.
-Sí... - Exclamó suavemente consciente de que no sabía a qué contestaba, se enfocó en el plato y se metió algo de comida a la boca, pensando en ella, Hermione, Hermione, Hermione.
-¿Han visto a Ron? - Neville interrogó, el plato del pelirrojo estaba vacío al lado de Harry.
-No...no lo he visto. - Contestó al darse cuenta, interesado recordó que era su amigo, el mejor, su hermano, no merecía aquello, tenía que ir por él, el pelirrojo tenía que comer. - Voy a buscarlo. - Se levantó y emprendió el camino hacia la Torre, necesitaba alcanzarlo, hablar con él, esa era la verdad, mejor resolver el asunto entre los tres, siendo sinceros y además mejorando su unión, enfrentándose y aceptando lo que pasaba, sonrió, sí, era eso, solo necesitaba hablarlo con Ron y Hermione, confesar lo que sentía y en cuanto los tres se confesaran seguramente sería mucho más fácil encontrar una solución, dio la clave a la señora gorda, entró por el hueco, alegremente dispuesto a encontrar la solución, pero aquello no era su plan.
Ron y Hermione mirándose fijamente, acercándose lentamente, besándose con la misma suavidad de una rosa al florecer, no eran parte del plan que tenía.

 

Si alguien le hubiera dicho entonces que su felicidad era el infierno de alguien más, no lo habría creído, por que realmente su gozo era tan enorme, que hubiera jurado que gracias a él y lo que pasaba, había paz en el mundo ahora y para siempre; se perdió en sentirla, ella estaba ahí, Hermione estaba con él, los dos sumergidos en el beso que en un principio ella había rechazado, pero que ahora existía.

Puso su mano en la cintura de Hermione y ella apenas reaccionó acelerando su respiración, sonrió internamente, porque se sentía todavía mejor de lo que había imaginado, cuando se separó para mirarla a los ojos, y la vio tranquila, calmada, seria ante él, sintió que de alguna forma todo lo anterior se podía ir olvidando para siempre, ella era suya.

 

-Ron
-Comenzó ella llena de sonrojo, él sonrió tranquilamente, sonrojado igual que ella, pero tan contento que podría haber bailado.

-Yo
necesito pedirte algo, antes de que digas cualquier otra cosa, Hermione
¿te gustaría ser
-Iba a terminar de decirlo, cuando ella miró tras él y palideció horriblemente, él tuvo que volverse para ver lo mismo que ella, Harry congelado mirándolos parecía a punto de un colapso, tan pálido como cuando cayó de la Nimbus en tercer curso. -
Harry

-¡Harry! -Dijo Hermione cuando notó que el chico de gafas se daba media vuelta para largarse se podría decir, huyendo.

-Hermione
-Musitó Ron tomándole la mano para detenerla, ella se volvió a mirarlo compungida, Harry era su amigo, Ron lo entendió así y de alguna forma el dolor que sintió al ver los ojos de su amigo tan heridos, le hizo comprender que ella, tenía que seguirlo, no alcanzarlo, no hablarle y explicar, sólo seguirle. -
ve. -Susurró, Hermione asintió desesperada y se fue tras él, saliendo en el preciso momento en que Neville entraba, ignorándolo cuando le sonrió para saludarla.

-Últimamente ustedes no están de humor
¿verdad? -Preguntó Neville mirándolo, Ron se sentía muerto en vida, pero lo miró a los ojos y vio en ellos la preocupación y el interés que le hacían falta.

-Puedo
¿puedo contarte algo Neville? -Preguntó dando un resoplido, Neville asintió sonriendo contento de que le tuviera la confianza, los dos subieron a la habitación, aquella noche el lazo de los dos iba a reforzarse.

Salió corriendo tras él, alcanzó a verlo perfectamente cuando daba la vuelta camino a las escaleras, echó a correr exasperada, tenía que darle alcance, al menos ver hacia dónde se dirigía o de lo contrario, él se alejaría sin comprenderla, sin entender que en aquel preciso momento, la confusión era tan enorme y desastrosa como lo era su castaño cabello en primer curso. Lo vio bajando, comprendió que se dirigía a la lechucería, últimamente ese era el refugio preferido de Harry.

Salió siguiéndolo y no desistió hasta llegar a aquel sitio, donde un par de chicos de primer curso mandaban cartas a sus familias con sonrisas tristes y lágrimas en los ojos.

-¡Harry! -Le llamó al entrar, sosteniéndose del marco de la puerta con fuerza, él se volvió a verla con el ceño fruncido y las manos cerradas en fuertes y decididos puños.

-Déjame solo. -Pidió secamente, los dos chicos de primer curso (cabe señalar que eran Ravenclaws) les miraron sin entender, habrían deseado dejarlos solos pero ella obstruía la puerta y él parecía renuente a moverse para que ella lo hiciera con él.

-Necesito explicarte
-Comenzó nerviosa y alterada, él negó con la cabeza a bajo.

-No quiero escuchar nada de lo que tengas que decirme
no me interesa
¡no quiero oírlo! -Gritó sin mirarla, ella sintió un vuelco, los chicos que miraban desearon no estar presentes, aunque la verdad es que ser testigo de una pelea entre dos miembros del trío estrella era todo un suceso.

-Harry
estoy confundida, no quiero que pienses que ha sido todo culpa de Ron
es en parte mi culpa por no saber qué hacer
-Susurró, él cerró los ojos con fuerza y apretó los puños.

 

-No es culpa de nadie
quiero que me dejes solo
-Pidió mirando al horizonte, ella le miró preocupada. -
quiero pensar
luego hablaremos.

-Harry
-Dio un paso para acercársele, pero él le negó de nuevo su cercanía.

-He dicho que necesito pensar
vete y deja que pase un tiempo
luego hablamos. -Susurró, Hermione contuvo un sollozo e hizo lo único que podía hacer, alejarse.

-No luces bien Hermione
-Susurró una voz a su espalda mientras volvía a la sala Común, ahí frente a ella Luna sonreía dulcemente. -
¿necesitas ayuda?

-Luna
puedes escucharme y darme algún consejo
¿verdad? -Preguntó mirándola fijamente.

-Yo te escucho
y si puedo te daré uno
aunque no te aseguro que sea bueno. -Dijo pasándole la mano por el hombro y echando a andar a su lado.

Cuandosupo que ya no estaba cerca pudo respirar tranquilo, no dio importancia a losdos chicos que le miraban fijamente mientras salían del lugar, la verdad todole importaba muy poco; miró al horizonte pensando en qué era lo que iba a hacerahora, nada tenía sentido, por el momento todo era ese beso, por el momentotodo era ella y él juntos, de cerrar los ojos no podía ya ver otra cosa, sóloellos dos, sólo ellos dos, sólo ellos, sólo dos.

Intentócalmar la ansiedad que le quemaba el cuerpo, procuró contener las lágrimas,porque de llorar por algo no lo haría por desamor, no por Ron, mucho menos porHermione, porque ella sólo merecía lágrimas de gozo. Suspiró para tragarse elnudo en la garganta, incluso se pasó la mano por la frente y se quitó las gafasen un intento por calmar su cabeza, puso las gafas sobre la mesa cercana y sefrotó los ojos con fuerza.

Luegode respirar profundo y convencerse de que ya no corría el riesgo de expresar suconfusión de mala forma, se irguió con fuerza, volvió su mano a la mesa paratomar sus gafas y le sorprendió el no encontrarlas, con la mirada borrosa dellanto y de su normal ceguera leve se volvió.

-Necesitashablar. -Sentenció la persona frente a él sosteniendo las gafas en su mano, elcabello era largo y rojo, la voz dulce y seria.

-Quisieramejor estar solo. -Estiró la mano para quitarle sus gafas de las manos.

-¿Paraqué?...¿para compadecerte? -Preguntó Ginny sin entregarle su tesoro visual.

-VamosGinny
déjame en paz. -Suplicó agachando la cabeza, no quería pelear, sóloquería calmarse y sentirse mejor; Ginny sonrió dulcemente y le abrazó con más fuerza,sorprendido intentó decir algo congruente.

-Necesitascompañía
necesitas un oído amigo
-Susurró suavemente pasándole la mano por laespalda en un movimiento circular que lo reconfortó enormemente. -
lo tienesconmigo. -Refirió dándole las gafas, Harry se las puso y la miró. -Anda
puedes quedarteaquí con tu amargura o venir conmigo y tratar de calmarte. -Le tomó la mano ylo instó a salir, la miró esperando una señal que lo hiciera pensar que eso erabuena idea, una lechuza entró en ese momento y con el movimiento de su ala hizoondear el pelo de Ginny, que se le fue casi encima, más señal, no podía tener. Planes con niños en Valencia

-Decirte lo que debes hacer en estemomento
me parece que es
-Se tiró en la cama y puso sus ojos en el dosel, losbordes lucían limpios, esos elfos sí que sabían limpiar. -
imposible.

 

-¡Mevoy a volver loco! -Ron estrujó la almohada con fuerza y se puso en pie de unsalto. -¡¿Porqué tengo yo que sufrir esto?!

-Deberíascalmarte
Hermione es la más perjudicada en todo lo que está pasando. -Neville pensabaen eso desde hacía un buen rato. -Imagínalo
sus dos mejores amigos dejan delado el afecto de hermanos y se le tiran encima como si no hubiera otra opción
noquiero pensar la enorme confusión por la que está pasando.

-¿Esmi idea
o comprendes demasiado bien a Hermione, Neville? -Ron le miró conrecelo, los rumores de que el regordete amigo del trío dinámico tenía susinclinaciones hacia Hermione dejó de parecerle un chiste de entre clases.

-Noes que la comprenda
es sólo que yo no estoy tan confundido como tú
y ellatambién es mi amiga, quizá la mejor
y sí la he notado rara. -Murmuró sin darleimportancia, Ron buscó algún indicio en el rostro de su amigo que le dijera queno estaba siendo sincero, pero no lo encontró, estaba limpio.

-Segúntú
¿qué debo hacer? -Preguntó dando un resoplido y tirándose en la cama sinpoder apartar sus ojos de la cama de Harry, vacía, un dolorcillo que no erafísico le abarcó el pecho y le subió por la garganta y tuvo que mirar a otrolado para no evidenciarlo.

-Buenopues
ella es tu amiga antes que una chica
y él es tu amigo antes que un rival
-Neville bostezo, no de aburrimiento sino sólo como un gesto imposible deevitar, Ron frunció el ceño y se sopló el cabello de la frente. -
¿quéprefieres Ron?...¿la chica o tu amigo? -Señaló mirando al techo, con los brazoscruzados bajo la cabeza.

-Noquiero pensar en eso
¡ella es mi amiga también! -Espetó enojado, Neville negócon la cabeza como si hubieran dado justo en el clavo de la discusión.

-Yate lo dije, no puedo decirte lo que tienes que hacer
no puedo hacerlo
esmeramente imposible. -Concluyó sonriendo para darle ánimos, Ron sintió que lasmejillas le ardían en llamas.

-Suena como la historia romántica del momento
digna de las lenguas de Lavender y Pavarti
o de Parkinson. -Miraba afuera por la ventana, unas chicas jugaban cartas a la orilla del lago.

-¡Esto no es un chisme Luna! -Se miraba las manos y casi hubiera podido jurar que estaban tan rojas como sabía estaban sus mejillas. -¡En realidad esto no debe llegar a oídos de semejantes personas!

-Lo sé
lo sé
-La rubia se quedó mirando al vacío cerca de cinco minutos, siguiendo algo con la mirada que la castaña no veía, exasperada tomó la decisión de irse, pero le detuvo una mano delgada y tersa, Luna había vuelto a la realidad. -
¿porqué no los enfrentas de una vez?...habla con los dos, podría resolverse todo.

-¡¿Estás demente?! -Algunas chicas de Slytherin que pasaban junto a ellas les miraron divertidas e incluso una que otra carcajeó, Hermione les miró de reojo y Luna se limitó a mirar al vacío siguiendo una mota de polvo y a ponerse la varita tras la oreja con una enorme sonrisa.

-¿Preguntando la obviedad Granger? -Sonó la irónica voz de Pansy Parkinson mientras se perdía por el pasillo carcajeando con sus amigas, Hermione se sonrojó pero la mandó a la goma con un gesto despectivo.

 

-Escucha
los conoces
sabes más de ellos de lo que sé yo
¿crees que siendo Ronald como es de acelerado y Harry como es de orgulloso, se va a resolver todo a fuerza de discusiones suaves en zonas aisladas del colegio? -Luna se miraba las uñas y Hermione no sabía si reprenderla por el argumento o quedarse callada, eso sí, la boca la tenía abierta.

-¿Pero ponerlos a los dos frente a frente va a ser la solución? -Estaba desesperada, casi al borde del desequilibrio mental.

-Esa respuesta no puedo dártela yo
de algo estoy segura, tu corazón es de los dos
-Concluyó sonriendo tiernamente y Hermione se sintió estúpida y polígama. -
uno abarca el sitio de amigo y el otro el de amor
quítale las cáscaras a la naranja, descubre de apoco cuál de ellos es el gajo que sacia y cuál el que se antoja
así de simple
todo se solucionará
créeme.

-¿De qué carajo estás hablando Luna? -Preguntó en un susurro para que nadie oyera su "mal" vocabulario, se sintió totalmente perdida en la metáfora, Luna entornó los ojos como si hubiera sido ya lo bastante obvia.

-Tienes tanto por aprender Hermione. -La rubia le tomó la mano y dando de saltitos la llevó por el pasillo, sabrá Merlín dónde.

-¿No vas a decirme nada? -Preguntó jalándose los dedos mirando al cielo azul. -¿A darme algún consejo?

-Pues realmente
poco tengo que decir. -Movía los pies jugando con una hebra de hilo de su túnica, se volvió a verla y por un momento le pareció que su rostro denotaba amargura.

-Quizá no debí contártelo todo. -Sugirió incómodo, ella se volvió violentamente.

-No
¡no!...está bien
te lo agradezco enormemente
es tenerme mucha confianza
es sólo que
-Puso sus manos en el borde del puente y se apoyó un poco para dar un salto y sentarse en él. -
no me esperaba que ustedes cayeran en ese juego del destino
es
cruel. -Emitió apenas mirando abajo, él estaba nervioso pensando qué podría caer.

-Esto no es un juego Ginny
el destino no se divierte a nuestras espaldas
esto es
-Procuró buscar una buena frase que meter en ese espacio, pero no la tenía, desolado resopló, cuando una mano sostuvo la suya con fuerza.

-No tienes que buscar razones ahora
necesitas hablarlo con ellos
Harry, mi hermano puede ser un bruto insensible en muchos aspectos, pero tiene corazón también
y Hermione, bueno
la conoces
jamás haría algo que no fuera correcto. -Ginny le sonreía para calmarlo y por un momento le pareció que le temblaba el mentón como si contuviera la risa, o el llanto.

-Es que
no me ayuda la idea de hablarlo con los dos
me sentiría idiota mencionando algo así
me sentiría, absurdo. -Añadió mirándola a los ojos Ginny desvió la mirada enfocándose al suelo, apesadumbrado le apretó la mano con la suya y ella pareció temblar.

-Antes que nada tienes que entender que idiota no eres
nunca. -Concluyó fuertemente. -Esto es algo que tiene que resolverse como siempre han resuelto ustedes tres los problemas
-Ginny se bajó del borde de un salto, se le acercó, lo abrazó con fuerza y le besó la mejilla. -
solos y juntos.

 

-Pero
es que
-Quiso detenerla, pero ella no lo hizo, siguió caminando a pocos pasos se volvió a verlo.

-Cuando todo termine, te sentirás mejor
entonces ven a mi
verás como todo se arregla, confío en que todo va a salir bien. -Le dijo sonriendo, de alguna forma Ginny le había convencido de hablar, pero también le había convencido de que algo con ella no andaba bien.

-Sé que puede parecerte difícil ahora, pero en cuanto los tengas frente a ti, todo se va a resolver
¡vamos!, son tus amigos, en cuanto los mires, todo se calmará. -Neville le guiaba por el pasillo, mientras a pasos más que lentos y con la columna más arqueada que nunca procuraba mirar el suelo.

-En cuanto los tenga frente a mi, lo que va a pasar es que no tendré ni mediana idea de lo que voy a decir
quedaré como un tonto frente a ella, y Harry se sentirá molesto. -Refirió mirándolo de reojo, Neville sonrió concienzudamente.

-Definitivamente no quisiera estar en tus zapatos Ron
pero tampoco haré nada para impedir que pasen las cosas
quizá sea el mejor momento para que sepas lo que sientes, ¿quieres a Hermione o no? -Preguntó sonriendo y Ron frunció el ceño y bajó las cejas en un gesto de desconcierto y temor.

-Sí
sí la quiero. -Levantó la cabeza y cerró la mano derecha en un puño firme que no podría dejar espacio a duda alguna, eso era lo que iba a hacer, de una buena vez por todas.

-Mira
ahí están Luna y Hermione. -Dijo Neville mirando a la rubia que prácticamente jalaba a Hermione por el pasillo casi yendo hacia ellos, cuando los vio, levantó la mano y saludó alegremente; Ron sintió un vuelco y seguro estuvo de que sus mejillas se habían encendido porque para cuando Hermione y Luna estuvieron frente a él, el calor ya era insoportable.

-¡Qué bueno que los encontramos! -Luna jaló a Hermione hasta dejarla frente a Ron, tambaleante la castaña lo miró a los ojos y casi tropieza sobre de él, de no ser porque el pelirrojo la sostuvo por la cintura, ambos estaban peor que turbados.

-También estábamos buscándolas, ¿verdad Ron? -Neville miró al pelirrojo fijamente, él estaba absorto en que Hermione parecía más nerviosa que nunca, entonces unos pasos los hicieron volverse al otro lado del camino, Harry seguido apenas por Ginny se acercaba a grandes y decididos pasos, con una palidez que hizo que Ron pensara que algo malo había pasado.

-¿Harry qué pasa? -Preguntó intrigado, Hermione perdió el nervio y se volvió a verlo, y ahí estaban los tres frente a frente, tras de Ron, Neville, tras de Hermione, Luna y tras de Harry, Ginny; el silencio se hizo denso, el tema era el que los tres ya sabían, la solución la que los otros tres ya habían propuesto.

-Necesitamos hablar. -Dijeron los tres al mismo tiempo, Ron los ojos entristecidos y la cara desencajada, Hermione la mirada al suelo y las manos entrelazadas como un maldito nudo marinero, Harry las gafas en la punta de la nariz y el cabello de la nuca más revuelto que siempre.

-Bueno
Hermione
tú primero. -Sentenció Harry levantándose las gafas, la castaña levantó la cara sorprendida y le miró suplicante, buscó apoyo en Ron, pero él con las mejillas infladas la miraba también esperando una respuesta.

-Te escuchamos. -Ron resopló y ella espantada abrió los ojos como platos esperando que un condenado milagro le salvara, en lugar de eso una mano la empujó por la espalda, Luna la miraba sonriendo y asintiendo como si aquella fuera un TIMO.

 

-Luna, déjala sola. -Susurró Neville, Ginny dio un paso al frente.

-Necesita apoyo
tranquila Herms
todo va a salir a pedir de boca. -Susurró la pelirroja alentándola.

-¿Qué puedes perder además de la dicha de ver a Ronald comer con la boca abierta y ser víctima de las locas aventuras de Harry? -Luna trataba de ayudar, ¡por Merlín que trataba de ayudar!

-Luna
-Neville la miró fijamente y sonrió suavemente. -
guardemos silencio ¿si?

-Oh
claro, claro
-Dijo empujando más a la castaña, Harry y Ron se miraron sonrojados y por un segundo el asunto de ser rivales fue zanjado.

-Bueno yo
-Hermione estaba atascada hasta el fondo en un pánico que no pensaba soltarle, Ron sabía que no iba a decirlo y Harry esperaba que no lo dijera; ella se armó de valor y temblando de pies a cabeza abrió la boca. -
es momento que sepan lo que siento
quiero que sepan que

-¡Weasley, Potter, Granger! -Severus Snape se acercaba a grandes pasos hacia ellos con su rostro enjuto y sus ojillos rudos de los últimos días. -El director los quiere en su oficina ahora mismo.

-Profesor Snape, estamos resolviendo un asunto importante. -Luna fue la única que se atrevió a decir algo, Snape le fulminó con la mirada, Hermione dio un paso atrás para cubrirla, y Ginny sutilmente se acercó a Harry y le susurró al oído.

-Anda
lo que sobra es tiempo. -Le dijo suavemente, Harry se volvió, le dedicó una enorme y sincera sonrisa y pegó su frente a la suya tomándola por sorpresa.

-Muchas gracias por ayudarme Ginny
te lo agradezco. -Susurró y siguió a Snape pasando ante la mirada casi sonriente de Ron; Luna sujetó con fuerza el brazo de Hermione haciéndola trastabillar.

-Recuerda
eres de los dos
y no tiene nada de malo. -Hermione sintió nervio, pero tras pensarlo un poco cayó en la cuenta de que era un comentario sabio, sonrió y apretó con gratitud la mano de Luna.

-Es cierto
gracias Luna. -Suspiró sonoramente y fue tras Snape y Harry que ya casi daban vuelta en el siguiente pasillo.

-Ve con ellos
Snape puede molestarse y quitarte puntos. -Neville miraba al profesor que se perdía a lo lejos, Ron se le quedó viendo con una sonrisa.

-No seas bobo gordito
te veo luego. -Le dijo dándole de palmadas en la espalda, Neville sonrió, él lo imitó levantando las cejas, ese chico valía mil.

Al entrar en la oficina del director lo primero que llamó la atención de Hermione fue el hecho de que Harry y Ron le cedieran el paso para que se sentara, e incluso esperaron de pie a que lo hiciera, no sabía con certeza si eso era malo, pero una sonrisa interna se le generó sin querer y de cierta forma, calmada, ya estaba. Dumbledore tenía esa sonrisa tierna y reconfortante que ponía siempre en las conversaciones en las que iba a pedir imposibles, en las que iba a darles malas noticias y a pedirles pelear, sentada en el centro, con Harry a izquierda y Ron a derecha, no le dio importancia.

Podía escuchar a su anciano mentor, podía incluso pensar en lo que decía y discernir sobre ello, pero una parte suya flotaba pensando aún en lo anterior, no sabía con seguridad qué era lo que había pasado, pero ahora cuando Harry la miraba entre las frases ya no veía ese anterior disgusto, ahora él estaba nuevamente tranquilo e incluso le sonreía; Ron se sentaba más cómodamente, reía nerviosamente entre la conversación y hasta pegó su pie al suyo sin querer, pero no mostró inconformidad por ello.

 

Las cosas volvían a su cause, lentamente la estabilidad del trío se asentaba nuevamente y se descubrió a sí misma respirando tranquila, pensando que nada había pasado, porque realmente era aún joven para preocuparse, porque realmente los tenía a los dos como amigos antes que como cualquier otra cosa, porque en ese mismo momento, podía morir sin que le faltara más amor.

-Entonces
¿cuento con su apoyo señorita Granger?

Se quedó en blanco, miró a Ron que ya había contestado a la pregunta y sin querer tendió la mano a Harry que se la presionó con una delicadeza gentil, Ron le miró profundamente, tan profundamente que se perdió en ese azul; tenía esa seguridad de la mano de Harry y tenía esa inmensidad de los ojos de Ron, casi se quedó sin aire, pero contestó firmemente.

-Absolutamente Profesor.

Había algo que sucedía entre ellos pero que no había notado sino hasta ese momento: Hermione siempre solía sentarse frente a él, junto a Ron, éste echaba el cuerpo hacia delante y se reclinaba sobre sus codos poniéndolos sobre sus rodillas, ella con los brazos extendidos, cruzados, metidos entre sus piernas, adoptaba la apariencia de una niña de preescolar que es intimidada por un profesor. Antes no tenía importancia, ahora era como un mapa claro de la situación dentro de la situación. Hermione al lado de Ron era una cría, una chica dispuesta a aprender de todo y por todo; Ron a su lado solía tener una cierta presencia, a menos claro que hubiera que dar datos, en cuyo caso se limitaba a inflar las mejillas, apretar los labios y verla con el ceño fruncido, señal suficiente para que entrara la castaña en acción.

Y aunque en apariencia eran datos sin relevancia, para Harry de pronto empezaron a ser detalles del Apocalipsis, pero no porque fueran a terminar con su existencia y la de su mundo, no, sino porque al darse cuenta de ello, se echó en cara su estupidez, ¡las cosas estaban tan claras y él no lo había visto! Su mente estaba ocupada descifrando las últimas nuevas de Dumbledore, sentado ante la chimenea con Ron y Hermione delante, los tres luchaban por interpretar signos que el anciano director no había podido descifrar, pero que seguramente ellos lograrían con éxito. El asunto es que de pronto se descubrió a sí mismo respirando con fluidez y sin pena alguna, porque sabía que ahora volverían las conversaciones entre los tres, los alejamientos del resto de los compañeros, las tardes solitarias con sus dos mejores amigos, sí, amigos.

Hizo un vano intento por recordar el beso con Hermione de la forma ardiente en que había venido haciéndolo en los últimos días, luego de varios intentos, dentro de los que estuvo incluso el tomarle la mano a la chica, el abrazarla en un pasillo luego de clases y el mirarla fijamente un rato, cayó en la cuenta de que la sensación ya no era la de antes, el fuego anterior que casi le había cegado ahora apenas alcanzaba los matices del afecto fraterno que de cierta forma le aliviaban más que otra cosa en aquel momento. Suspiró.

 

-Esos suspiros son de amor. -Sentenció Hagrid acercándose por el camino al castillo, él esperaba a Ron y Hermione, uno venía del comedor, la otra de la biblioteca.

-Hola Hagrid
pues, la verdad es que creo que no es así. -Afirmó sonriendo tranquilamente.

-Es curioso que lo digas
por cierto, ¿cómo va tomando Ron su situación con Hermione?

-¿Situación con Hermione? -Preguntó extrañado.

-Sí
créeme
ese suspiro tuyo no es ni la muestra de los que da Ron por ella. -Hagrid sonriente miró al castillo y Harry no pudo evitar sonreír. -Espero que pronto encuentres por quién dar ese tipo de exhalaciones Harry.

-La verdad es que no lo espero con ansias Hagrid. -Contestó sonriendo cómodamente, cuando vio salir del castillo a la pelirroja que le había servido de apoyo, ella le miró y fue a hablar con él un rato, de cierta forma se sintió contento con tenerla cerca y se descubrió a sí mismo aliviado, profundamente aliviado.

-He notado que las cosas se resolvieron
¿cuál fue la decisión de Hermione? -Neville sostenía frente a su boca un trozo de tarta, Ron con la boca llena al punto de reventar le escuchaba apenas entre mordida y mordida, Harry conversaba con Ginny y Hermione aún no llegaba de su larga tarde de repasos en la biblioteca.

-¿Decisión? -Preguntó apenas levantando la cara de las piernas asadas de pollo que tenía delante.

-Sí
la decisión respecto al problema de hace 15 días Ron
cuando el destino estaba en tu contra. -Susurró Neville riendo internamente, pero lo suficientemente bajo para que Harry no escuchara, aunque la verdad, desde hace unos días Harry no escuchaba a nadie que no fuera a Ginny.

-Pues
nada
la verdad es que ni siquiera hablamos luego de la interrupción del viejo murciélago de Snape. -Espetó entre masticadas, provocando que la carne se le fuera por el sendero equivocado, se puso morado y se golpeó el pecho, Harry a su lado sin siquiera dejar la conversación con Ginny le dio un golpe fuerte en la espalda y el asunto se resolvió. -Gracias Harry. -Dijo sonriendo, el moreno asintió riendo y volvió a Ginny, Ron regresó a engullir el resto de lo que había en el plato.

-¿Cómo que ya no se dijeron nada?...¿es que ya todo se ha resuelto por sí solo? -Neville no podía entender aquella nueva despreocupación.

-Pues sí
parece que sí. -Refirió dando un sorbo a su bebida, había terminado ya el plato y tomaba las charolas para volver a servirse cuando la vio entrar en el comedor, venía, como siempre, con un libro fijo al pecho y el cabello revuelto.

-Pásame más puré Ron. -Pidió Neville al notar que el tazón estaba pegado al brazo del pelirrojo, éste negó silenciosamente y le entregó la ensalada mientras alejaba la charola del pollo de un Dean Thomas molesto. -Pero
yo quiero puré, no ensalada.

-Sólo queda una ración
come ensalada gordito
te hace falta. -Dijo guiñándole un ojo, Neville frunció el ceño, empezaba a ser molesto que le dijera gordito.

-Pero

-Hola chicos. -Hermione se sentó al lado de Neville frente a Ron, el pelirrojo acercó de inmediato el tazón del puré y la charola del pollo, además de una bebida.

 

-Sírvete Hermione
ya casi no encuentras nada. -Le dijo seriamente, ella afirmó y recibió de sus manos cada tazón, Neville los miraba fijamente, absorto. -¡Hey gordito!... -El chico se volvió a Ron y le miró fijamente. -
se te enfriará la tarta y si no te la comes te la quito del plato.

-Pero es mi tarta. -Dijo Neville extrañado y algo intimidado por la amenaza.

-Sí
pero tengo hambre
¡anda come! -Ron le sonrió y Hermione al lado de Neville soltó una carcajada, Neville rió sin saber porqué, lo cierto es que al parecer esos dos tenían algo que él desconocía, y una sensación grata le invadió el cuerpo al ver a Ron y Hermione tranquilos y al ver a Harry y Ginny despreocupados.

Camino a la torre luego de la cena, andando tras esos cuatro, Neville se preguntó qué era aquella sensación placentera y luego de encontrarse a Luna en un pasillo y de caminar los seis juntos alegremente, lo supo. Aquello era paz.

Tenía heladas las manos cuando bajó de la torre, San Valentín, el día X
la verdad es que no esperaba regalo alguno, esperaba abrazos y sonrisas, nada más; caminó un par de metros hasta situarse junto a la ventana y recordó la noche que ella había estado ahí llorando, sonrió tristemente e incluso se sonrojó de pena, nada más. Cuando el ruido incrementó, saludó a unos, tendió la mano a otros, Neville se acercó y le obsequió un caramelo, él le rió amigable y hasta le dio un fuerte abrazo, conversaron y esperaron a que Harry bajara, fueron al comedor y desayunaron juntos, felices, nada más.

Llegado el medio día, todo el colegio andaba por los jardines, las parejas abundaban y las flores, los chocolates y hasta globos y serpentinas estaban a la orden del día; con el sol alto, Neville, Harry y él fueron bajo la sombra de un árbol a esperar a las chicas; Hermione, Ginny y Luna les dieron alcance al cabo de un rato y se tiraron a ver el cielo, contar chistes, gastar bromas y soñar despiertos, nada más.

Entonces Luna propuso un juego, simple, pero interesante. Se arrojarían una bola de papel uno a otro y dirían su mejor deseo para ese día, así la bola pasó en primer lugar a Neville, que con las mejillas incendiadas carraspeó sin resultado.

-Bueno
quiero pasarla bien, conservar a mis amigos y ser feliz
no mucho, sólo lo posible
no aspiro a tanto la verdad.

-¡Oh vamos gordito!...pide una cita con una chica
apuesto a que no tardará en saltar una a tu vida. -Ron le sonreía divertido con su sonrojo, Ginny soltó una risilla, mientras Luna miraba al vacío y Hermione la analizaba con temor.

-Bueno
sigues tú. -Neville arrojó la bola de papel a Luna, que torpemente la tomó en sus manos y moviendo las manos se puso a pensar, tardó cinco minutos en volver a la realidad, tiempo que aprovecharon en mirarla y memorizar los gestos que hacía.

-Sólo quiero estar aquí
conversar con ustedes y ya
¡ah! Y si se puede, ver un bibbler. -Dijo sonriendo y mirando a todos para saber a quién le lanzaría la bola.

-¡Luna eso no existe! -Sentenció Hermione y la bola de papel fue a impactar contra su mano.

-Claro que existe
pero son traviesos
Neville
¿eso que está en tu hombro es un wrackspurt?

-¿Qué? -Neville se miró el hombro con espanto y Luna literalmente se le fue encima tirándolo en el césped, Harry se cubrió los ojos para no verle más de lo debido cuando se le levantó la falda y Ron tosió incómodo porque él sí había visto más de lo debido.

-Se tomó apecho eso de "saltar a tu vida". -Intrigó Ginny viendo a Hermione que asintió.

-Mmm
era una abeja. -Exclamó Luna mientras Neville se erguía ayudándola con su movimiento.

-¡Porqué eso que mencionaste no existe! -Hermione comenzaba a enrojecer.

-Vamos
di lo que tú quieres para este día. -Exclamó Ginny mirándola, Harry y Ron pusieron entonces el doble de atención.

-Pues yo quiero
-Hermione lo pensó un momento y al verlos a todos a su lado, sonrió y susurró. -
esto, estar juntos, tener paz
y
-Se sonrojó enormemente y los demás se interesaron más. -
amar.

-¿Amar? -Luna se quedó perpleja. -Pero
¿amar qué?...un árbol, una flor, una botella de poción para alisar tu rebelde cabello, tu gato
a Ginny, a Harry, Ronald, a mi
a Neville
¿amar qué?

-A veces preguntas demasiado Luna. -Exclamó Ron sonrojado, Hermione le miró por un segundo y él se hizo el desentendido mirando a otro lado.

-Eso no es tu asunto
-Dijo Hermione turbada porque podía llegar a parecer grosera, pero Luna sonrió tranquilamente y se tiró de nueva cuenta sobre Neville con la cara al cielo, él se sonrojó y no dijo nada. -
tu turno.

-Bueno
-Ginny tomó la bola y sonriendo sin mirar a nadie dijo. -
yo quiero fuerza, paciencia y fe
nada más.

-¿Paciencia? -Neville preguntó confundido.

-¡Uy pues tendrá que ser mucha! -Dijo Ron mirando a Harry que se sonrojó inconcientemente.

-Sigues. -Ginny le lanzó la bola a Harry que la tomó y sólo dijo.

-Tiempo
lo que tengo ahora y tiempo. -Contestó mirando a Ginny que asintió, luego le arrojó la bola a Ron, que permaneció callado unos segundos.

-Pues
yo quiero pastel
-Dijo mirando al castillo, Harry se le quedó viendo con la boca abierta y Ginny enrojeció de vergüenza, Luna y Neville esperaban algún dato agregado, pero no lo hubo y Hermione soltó una carcajada fresca y sencilla. -
es cierto
yo quiero pastel
así que vamos, entremos al comedor.

Se puso de pie y a los otros no les quedó más remedio que seguirlo, Hermione fue a su lado y empezaron a pelear por bobadas, Ginny y Harry andaban juntos riendo, Luna asustaba a Neville con sus ideas locas, era San Valentín, el día X
y si le hubieran preguntado a cualquiera de los seis si deseaba algo más, habría dicho que no, no le faltaba nada más.

Infiernos Paralelos - Fanfics de Harry Potter

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Miraba el cielo desde la torre de astronomía y de buena gana permanecería ahí mirando, las nubes lograban que olvidara aunque sólo fuera un poco, sus ojos

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2023-02-27

 

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