La chica de la habitación de al lado - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hola, gente!!!!!!!!!!!!!! Soy Laitalath y este es mi segundo fic, espero os guste y que dejéis reviews, jeje. Una cosa para los fans de la serie “Los Serrano”: este fan-fic solo está inspirado en la canción, Ron y Hermione no tienen nada que ver con Marcos y Eva, ni con nadie de la serie, así que no penseis que os vais a encontrar algo de eso... Weno, espero que disfruteis leyendo el fic!!!! Besossss!





CAP1
Entre amigos



Hace nueve años que nos conocemos. Nueve estupendos años que somos amigos. Hace un año que vivimos juntos. Creo que he estado enamorado de ella desde los catorce años. “¡Qué afortunado!” estarán pensando algunos, y, de alguna manera, hace poco lo fui. Pero ahora una pared no es lo único que nos separa, y es lo único que compartimos.


El alba me sorprendió
contando las líneas
de luz que dejan
tus persianas.


- Buenos días, Ronnie. Espero que no estés muy cansado, porque hoy empiezan los exámenes y espero que aprobemos todos.
- Hablas como Hermione, déjame en paz, tengo sueño.- respondió un ojeroso pecoso con el pelo rojo encendido y revuelto.
- Bueno, alguien tendría que recordarte lo importante de este examen ya que ella no esta aquí.- le replicó un muchacho alto, delgado, de ojos verde esmeralda muy profundos y con una cicatriz en la frente.
- ¿Qué? ¿Todavía no ha vuelto?
- No, Ron, no ha vuelto. Pero no te preocupes, ya sabes como son ella y Ginny, si no viene cuando acabemos de desayunar la llamo y pregunto por ella. Además tengo que hablar con tu hermana.
- ¿De qué? Harry, te tengo dicho que no atosigues a mi hermana, déjala un poco libre, no se va a ir. A las mujeres no les gusta ser dominadas.- empezó a dar consejos el sabio Ron, mientras intentaba que unos calcetines tirados por el suelo le entraran por el cuello.
- Mira quién fue a hablar.
- ¿Qué has dicho?
- Nada, que vayas a desayunar ^^.
- Sí, seguro…

Unos minutos después los chicos ya estaban desayunando sus pancakes, y Harry empezó a hablar:

- ¿Sabes Ron? No me salen estos hechizos, ¿puedo practicarlos contigo?- preguntó inocentemente.
- Bueno, Harry, ya conoces las normas... Hermione se enfadaría muchísimo si nos pillara... - explicó Ron, mientras recordaba cómo se había puesto su amiga el año pasado cuando Harry violó esa norma impuesta por los dueños reales del apartamento.
- Vamos, Ron, si Hermy no ha llegado todavía no creo que lo haga justo ahora.
- Harry, ya sabes lo que pasó el año pasado con Zacharias... de no ser por ella casi nos echan. Y no nos habló durante una semana entera. Y ahora estamos de exámenes, así que no sería provechoso para nosotros.
- Pero al final nos perdonó, y no debería haberse enfadado tanto, porque, de todas formas, ¿qué hice?
- No sé... A menos que opines que batirse en duelo en una casa donde supuestamente eso esta prohibido sea algo por lo que no deberías sentir ningún cargo de conciencia, nada que hubiera podido molestarle.
- Como si tú no hubieras hecho cosas peores...

Cuando Ron estaba a punto de abrir la boca para replicar algo, Hermione ya había llegado.

- Hola, chicos –decía mientras les daba dos besos a cada uno- ¿habéis estudiado?
Harry le dirigió una fugaz mirada a Ron sin que Hermione se diera cuenta, queriéndole decir algo así como “¿decías que no iba a llegar?” y contestó, mirando a la chica:

- ¿Tú qué crees? Nos lo sabemos todo de memoria, señorita ex sabelotodo.
- Seguro, Ron. Entonces dime, ¿las maldiciones imperdonables de 1890?
- Imperio y Bestagio. Ahora me toca a mí- comenzó, poniendo cara de divertido- ¿gran futuro auror que derrotó más de siete veces al innombrable?
- Mmmmm... déjame pensar...¿podría ser el ojiverde que está sentado en la silla que hay que arreglar?
- ¡Correcto! Última pregunta: ¿dónde estuviste anoche?
- Ahm.. Sí, este... sí, es verdad, creo que os debo una explicación, ¿no?
- En efecto, Hermy. Ronnie y yo hemos estado un poco preocupados, no acostumbras a hacerlo. No vamos a echarte la bronca, pero recuerda que en esta casa hay ciertas reglas que...
- ¡Qué fuerte! ¡Harry Potter hablando de reglas! Nunca imaginé oír eso- parodió Hermione, conteniendo la risa.
- ...que tú misma pusiste- terminó Harry, también divertido- ¿Recuerdas, Hermione?
- Si ella no se acuerda, yo sí: “¡Harry, Ron! No podéis llegar a estas horas a casa! ¡Y menos si venís de estar por ahí cada día con una diferente! ¡Si estuvierais en la biblioteca o algo así...!- imitó Ron, con voz chillona y haciendo gestos ridículos, mientras sus dos compañeros se morían de risa.
- Pues perdonad, pero yo no recuerdo haber dicho eso- decía mientras se quitaba las lágrimas que le habían salido de tanto reírse. –Y vosotros os habéis podido saltar esa norma montones de veces y yo no os he dicho nada...
- ¡Ejem! ¿No nos has dicho nada? ¡Hermione, tuvimos que lavar los platos durante un mes!
- ¡Y fregar el suelo!- añadió Harry, con enfado.
- ¿Te lo creíste? Ella no dijo nada de eso, te estaba vacilando.- logró decir Ron entre risas.
- ¿Por qué siempre me trago todo lo que me dices?- preguntó Harry, compungido.
- Jajaja, sí, ya me acuerdo, fue divertido ^^- dijo Hermione, bastante alegre.
- Bueno, Hermy, dejemos estos temas a parte... Es la hora del marujeo. Ya puedes empezar.
- Ron, ¿sabes que la gente necesita algo llamado intimidad?
- Oh, vamos, Hermione, por favor, por favor, por favor- le pidió Harry poniendo su carita de bueno, sabiendo que, si Ron la ponía también, la chica no podría negarse.
- Sí, Hermione, por favor- pidió también Ron, consiguiendo que su amiga tuviera que ceder.
- De acuerdooooo- concedió ella- Pero no me pidáis que lo cuente 5 veces, por favor.
- Siempre funciona- le susurró Harry a su amigo mientras Hermione se sentaba.
- Ya lo sé- respondió Ron en voz baja- Bueno- habló en voz alta- ex ex sabelotodo (eso quiere decir que ha vuelto a ser sabelotodo), comience usted con su relato.
- Gracias, Sr. Futuro Suspenso. Poned atención, que no lo voy a contar 2 veces.


No puedo dejar de mirar
tu espalda rayada de sol
y saber que estas a años luz,
siendo la chica de al lado.


“Estaba caminando por el Callejón Diagon buscando nueva información sobre nuestro trabajo de las Banshees, cuando me encontré con... ¡Seamus!
- ¿Seamus? ¡¿Pasaste la noche con Seamus?!
- ¡No! Acaba de entrar por la puerta, Ron. Hola, Seamus, ¿qué tal?
- Teníais la puerta abierta. Hola, Harry, Hermione... ¿qué te pasa, Ron?

Cuando a Seamus le llegó el turno de saludar al pelirrojo quedó sobresaltado; su cara era una extraña mezcla entre el desconcierto, la rabia, y, por último, de alivio.

- ¿Ron?
- ¡Ah! Sí, sí... estoy bien, Seamus... ¿tú qué tal?
- Bien, ya sabes, con mucho trabajo en San Mungo- dijo, aún atónito ante los cambios de humor de Ron- y eso que todavía me quedan tres años de prácticas...
- ¡Eh, es verdad! Cuéntame todo sobre los medimagos, todo, todo, todo. Si no fuera auror, me hubiera encantado ser una sanadora...- empezó Hermione, muy feliz de poder cambiar el rumbo de la conversación.
- Técnicamente aún no eres auror, Hermy...
- U Pero lo seré pronto, y, a este paso, antes que tú- le reprochó a Harry.
- ¿Y eso por qué?- preguntó este, extrañado.
- Porque no te he visto estudiar en ningún momento, por eso. Todo el día pensando en Ginny, escapándote para ir a verla...
- ¿¡Qué!?- exclamó un hermano enfadado.
- Nada, nada, Ron, sólo era una broma. ¿A qué sí, Hermione?- inquirió Harry con mirada asesina.
- Claro, claro, Ron, sólo es una broma entre Harry y yo, nada más...
- Hummm... eso espero, Harry, recuerda que mi hermana sólo tiene 19 años.
- Lo recordaré, Ron, aunque solo sea un año menor que yo.
- Bueno, gente, ¡dejad de discutir! Estoy aquí, ¿sabéis?
- Discúlpales, Seamus, aún son unos niñatos, déjales. Mejor hablemos de ti...

Pero al ver que Hermione intentaba desviar el rumbo de la conversación inicial, Ron y Harry tomaron precauciones e intercambiaron miradas con Seamus para darle a entender que querían que fuera Hermione la que hablara.

- No, no, Hermione, hablemos de ti, hace mucho que no sé qué tal te van las cosas- dijo por fin, cuando había tardado unos minutos en comprender lo que le querían decir.
- ¡Eso, Hermy! Acaba de contar tu historia!- pidieron Harry y Ron a la vez, para que esta vez no se fuera por las ramas.
- ¿Historia? ¡Me apunto!- exclamó Seamus entusiasmado, haciendo aparecer una silla y sentándose con expresión impaciente.
- Esta bien, no me queda otra que contarlo...- accedió la chica, todavía impresionada por la curiosidad de Seamus- Bien, como ya he dicho antes, estaba comprando unas cosas en el Callejón Diagon y me encontré con Ginny... ¿Qué se supone que estáis haciendo?

Sus tres amigos la estaban mirando como hipnotizados, mientras cada uno sujetaba un paquete de palomitas con una mano y con la otra un refresco.
- Esta historia se esta poniendo interesante- comentó Harry, como quien comenta el transcurso de Troya.
- Sí, sobre todo por Ginny- replicó Ron, molesto.
- ¡No pares, Hermione!- dijo Seamus, entusiasmado, mientras los otros le miraban con una mirada sorprendida- ¡no penséis mal ! No pares de contar la historia.
- Aaahhhhhhhhhh!!!!- exclamaron Ron y Harry, aliviados.
- ¿Puedo continuar?- preguntó Hermione un poco harta de que la interrumpieran constantemente, pues ya le había cogido gustito a eso de andar contando lo ocurrido- Entonces sigo.

“Pues eso, estuve todo el día con Ginny, mirando y comprando cosas, hablando...y cuando ya nos íbamos a ir, fuimos al Caldero Chorreante para volver a casa y.... nos encontramos a... a Viktor Krum.”


Lo que conoces de mí
son solo las piezas
del puzzle que
puedo mostrarte.


- ¿¡Cómo!?- preguntaron atónitos Harry y Seamus, mientras que a Ron simplemente se le oscurecía la mirada.
¿Qué hace ese aquí?- siguió Seamus.
-¡Déjala continuar!- esta vez era Harry el que protestaba.
-Bien, pues... comenzó Hermione, que se había dado cuenta del silencio de Ron, aunque continuó aparentando no haber notado nada.- Ginny se inventó una excusa para dejarnos solos y nos pasamos la noche hablando de los viejos tiempos...

Ron oía lo que decía, pero no quería asimilarlo. Lo único que le importaba era que Hermione había pasado la noche entera con su querido Vicky, y por ello se había arriesgado a pasar una noche sin estudiar para el examen del día siguiente... nunca había hecho eso por ningún chico... nunca lo llegaría a hacer por él... Hermione se le estaba escapando y ese Vicky era el responsable... no. No era verdad. El responsable era él, y sólo él; siempre había tenido innumerables ocasiones de tener algo con Hermione pero las había dejado pasar, pensando que ella siempre estaría ahí para él, pero esas ocasiones parecían estar agotándose. Si quería conseguir lo que había estado esperando durante tanto tiempo debía darse prisa.

Estos pensamientos del pelirrojo fueron interrumpidos de repente por la protagonista de esos mismos:
- Ronnie, ¿te preocupa algo? Estas muy callado.
- ¿Eh? No, Hermy, no me pasa nada, continúa, continúa...
- Eh... vale. Bueno, pues luego le dije que viniera un día de estos a cenar, pero si tenéis algún problema con eso...
- Para nada- contestó Ron, antes de que Harry pudiera contestar (obviamente para decir que no, porque pensaba que Krum y Ron no podrían estar más de cinco minutos en la misma habitación sin que ocurriera un desastre...)- Es más- siguió el pelirrojo -, puede venir la semana que viene. Lo siento, Hermione, antes no puede, ya sabes que estamos de exámenes finales.
- Vaya- dijo Hermione bastante sorprendida por la reacción de Ron, al igual que Harry y Seamus- Ron, no creí que te lo fueras a tomar tan bien, ya sabes, como en Hogwarts no os llevabais muy bien...
- ¡Venga, Hermione! ¡Eso fue en cuarto!
- Y en sexto... - objetó Harry
- Y en séptimo... - continuó Seamus.
- Y después... - terminó Hermione.
- Bueno, ya está bien. Creo que estaba equivocado, era un adolescente (NA: bueno, no todos los adolescentes eran tan zopencos como tú, cariño) (solo digo lo que pienso, de forma cariñosa, además). Ya ha pasado el tiempo, y creo que debo darle una oportunidad- dijo Ron, sorprendiéndose a sí mismo por sus palabras.
- ¡Ron!- dijo Hermione, emocionada- ¡No sabes lo contenta que me hace todo esto, de verdad!- concluyó esta, dándole un abrazo- Gracias- le susurró al oído -. Bueno, personajillos (NA: apelativo cariñoso sacado de mi diccionario que significa “amigo”), yo me voy a estudiar, hoy os toca cocinar a vosotros, así que... - y dicho esto, se marchó a su habitación.

Entonces los chicos se quedaron mirando a Seamus diciéndole muy claramente con la expresión de su cara (y además los dos a la vez, que coordinación!) algo así como: “¿Tú no tienes casa o algo por el estilo donde puedas ir a comer?”. A lo que Seamus, que tampoco era de efecto retardado, contestó:
-¿Es que no pensáis invitarme a comer?

Cuando Seamus se marchó los dos amigos se dirigieron a la cocina, para poder preparar lo que ellos se atrevían a llamar “comida”.

En cuanto llegaron, Harry empezó a hablar, como si hubiera estado esperando ese momento desde que Seamus se había ido.

- ¿Qué crees que estas haciendo, Ron? No me mires con esa cara, sabes muy bien lo que quiero decir- le dijo mientras le señalaba con una cuchara de madera.
- Harry, la verdad es que no sé de que me estas hablando- le contestó sin sobresaltarse, cogiendo un paquete del mejor chocolate de Honeyducks.
- Si sabes de lo que te estoy hablando, Ron. Por favor, ¿crees que me he tragado lo de “Sí, Hermione, puedes traerle cuando quieras, me convertiré en su mejor amigo si hace falta...”? ¡Pues no! Te conozco perfectamente y sé que no estas tramando ser precisamente amable con él.
- ¡Harry! ¿Qué crees que estoy tramando, entonces? ¿Una conspiración hacía Krum?
- No lo sé, Ron, sólo sé que serías capaz. Y métete en la cabeza que no voy a permitir que le arruines la cita a Hermione, ¿vale? Y menos aún que te amargues a ti mismo.
- ¿A qué viene esto? ¿Arruinarle la cita a Hermione? ¿Amargarme? ¡Eso sería lo último que querría hacer!
- ¡Pues entonces deberías controlarte un poquito más con tus celos!
-¡NO ME GRITES!
-¡¿QUIÉN ESTA GRITANDO?!
-Los dos amigos siguieron discutiendo, hasta que sus voces se hicieron tan fuertes que sobresaltaron a su compañera de piso.
-Chicos, ¿qué pasa?- preguntó Hermione al llegar corriendo, un poco asustada.



TO BE CONTINUED

Gracias x haber leído mi fic, espero que os haya gustado. Habéis notado que importancia le dan Harry y Ron a las miradas? Impresionante.

En el siguiente capítulo:
 Pelirroja.
 Cocina
 Acercamiento.
 Celos.
 Duelo.

¿Os he aclarado las dudas? Si no es así, espero que leáis el siguiente capítulo, besos!


Selene Laitalath
La cena


Me falta un pedazo de ti,
un gesto, para rogarte
que dejes de verme
como ese chico de al lado.


- Buenos días, chicos.
- Buenos días, Harry.- saludaron Ron y Hermione que estaban sentados ya en la mesa de la cocina.
- ¿Qué? ¿Contentos de haber terminado los exámenes?- preguntó alegremente Harry.
- ¡Por supuesto! Sinceramente- añadió la chica al ver la cara de incredulidad que tenía Ron-. Por cierto, pequeño Weasley, este viernes estas libre, ¿no?
- ¿Tú que crees, Hermione? Los exámenes no me dejan tiempo para fomentar mi vida social, si no ya tendría todo este mes ocupado.
- Claro, el mes se acaba hoy- le susurró Harry a Hermione, para que Ron no lo oyera -. Entonces, Ron, aclárame una cosa: si no tienes vida social, ¿Hermione y yo qué somos, duendes, trolls o algo de eso?
- :__: Nadie me comprende :__:
- Yo sí, Ron, tranquilo- fingió Hermione -. Bien, en ese caso cuento contigo para la cena... - dijo haciendo una marca en un papel.
- ¿Qué cena?- preguntó Harry, que estaba demasiado ocupado contemplando una mosca que estaba por allí como para darse cuente de qué estaba hablando su amiga, aunque Ron ya se imaginaba a qué cena se refería.
- La cena, Harry, con Viktor... - respondió ella escuetamente.
- Aaaaaaaaahhhhhh!!! Esa cena. ¿Y cómo quieres que nos preparemos, Hermione? ¿Cómo perros de exhibición de los que su dueña quiere presumir o como simples magos perfectos?
- Oh, no os molestéis- le agradeció ella, distraída- Podéis ir simplemente como sois...
- ¿Con eso quieres decir que no somos perfectos?
- ¡Déjame en paz, Ron!- le respondió la muchacha en tono brusco.
- Oye, tampoco es para ponerse así, Hermy, ¿qué te pasa?- preguntó Ron, preocupado por la contestación de Hermione.
- Nada, Ron, lo siento, es que estoy nerviosa, nada más...
- ¿Por una simple cena? Vamos, Mione, si ese es el problema cocino yo y ya está- se ofreció una voz bien conocida por todos.
- ¡Ginny! ¿Qué haces aquí?- preguntaron Harry y Ron a la vez, aunque uno de ellos muy contento y el otro con cara de pocos amigos.
- Hermione me llamó- contestó la pelirroja mientras saludaba a Harry con un beso, a Hermione con un abrazo y a Ron con una mirada fulminante -. Por cierto, pequeño Ronald, un pajarito me contó que el otro día te estuviste peleando con Harry, y que casi llegáis a las varitas.
- El pajarito te ha informado mal, Ginny- protestó Ron, mientras miraba a Hermione, que se había puesto roja -: Harry fue el que se peleó conmigo, y sólo fue una discusión, ni manos ni varitas.
- Entonces- Ginny sonrió y volviéndose hacía Harry dijo: -, te felicito, cariño.
- Fue un placer- le siguió la corriente el ojiverde.
- Bueno, Mione- cambió de tema la pelirroja -, ¿para qué exactamente necesitas mi ayuda?
- Para la cena, Ginny, ¿para qué más? Ah... una pregunta, ¿cómo has entrado?
- ^-^ Las puertas de esta casa siempre están abiertas para mí- respondió ella en tono cómico.
- Ya, pero es que el otro día también se presentó Seamus de repente y sin llamar y...
- ¿Seamus también? ¡Si sólo se lo conté a Neville!
- ¿El qué?- preguntaron los anfitriones a un tiempo.
- Pues donde esta la llave de repuesto, naturalmente.
- ¿Y quién te dijo a ti dónde estaba?- preguntaron Ron y Hermione, mientras Harry se negaba a levantar la vista del artículo de Quidditch de EL PROFETA.
- Eh...este...yo...¿la encontré?- respondió Ginny poniendo cara de angelito pelirrojo con pecas.
- Ah... claro... – respondió Hermione, entendiéndolo todo.
- ¿Cómo la encontraste? Si la escondimos muy bien- inquirió su hermano.
- Ginny es muy inteligente, Ron... Bueno, Ginny, ¿te vienes a mi habitación a hablar? Corre- añadió para que su amiga se diera prisa.
- Claro, Mione. Adiós, chicos!!- se despidió Ginny a todo correr.
- Yo también me voy a estudiar, adiós- siguió Harry, corriendo hacía su habitación.

Pero, antes de que llegaran a sus respectivas guaridas, Ron, que se había quedado en la cocina reflexionando sobre el tema, chilló:

- ¡HARRY! ¡SE LO DIJISTE TÚ! ¡DEGENERADO! ¡TIENE 19 AÑOS!
- No sé de lo que me hablas, Ron, de verdad...
- ¡Harry...!


Entre tanto
los dos
desayunamos miradas
cada mañana.


- Ginny, en serio, gracias por haberte quedado a dormir aquí, ¡estoy muy nerviosa!- le agradeció Hermione a su amiga en el desayuno del viernes.
- Tranquila, para mí no ha sido ningún problema- respondió la otra, mientras le daba una patada juguetona al ojiverde, a lo que este sonrió, pero con cierto dolor en la... espinilla.
- Por cierto, hermanita, ahora que hablamos de esto, ¿qué estabas haciendo ayer a las 2:36 A.M.?- le preguntó Ron a su hermana como quien hace un interrogatorio a toda regla.
- Ron, ¿crees que me doy cuenta de la hora que es mientras duermo?- respondió su “pequeña” hermana, sorprendida.
- No te hagas la tonta, ayer a esa hora una sombra salió de la habitación de Hermione y entró en la habitación de Harry, y la verdad, no creo que fuera Hermione.

Silencio TREMENDAMENTE incómodo, a lo que cuatro distintas voces reaccionaron a la vez:

-¿Por qué me vigilas?
- ¿No fuiste tú, no?
- ¿Qué insinúas?
- ¿Ron, eres un poco obsesivo, no?

Una vez aclarado lo que había dicho cada uno, Ron se dedicó a responder a cada una de las preguntas que le habían hecho.

- Te vigilo porque eres mi hermana y porque eres demasiado pequeña...
- ¿Quieres que te recuerde yo lo que hacías tú a esa edad?
- (No he oído nada )... Lo siento, Hermy, es que no hay muchas opciones aparte de ésa, y no soy obsesivo, es que es mi hermana pequeña.
- No fue Hermione- respondieron Harry y Ginny a la vez.
- ¿Hacía falta aclararlo?- preguntó la chica, ofendida.
- Ya me lo temía, no sé que hubiera sido peor- se quejó Ron -. Así que estuviste en la habitación de Harry, ¿no, Ginny?
- ¡No!- volvió a responder la pareja.
- ¿Entonces?- preguntó Ron desconcertado.
- Ginny no vino a mi habitación, fui yo a la suya. Y estaba Hermione delante, así que no hicimos nada malo- explicó Harry.
- Mira, Harry, no te voy a repetir más que Ginny...
- ... “es mi hermana pequeña y tiene 19 años”- corearon los demás.
- Os habéis puesto todos en mi contra- se quejó.
- No, Ronnie, es que estas obsesionado con tu hermana- le regañó Hermione- deberías dedicar más tiempo a tus asuntos, en vez de a los suyos.

Cuando su amiga dijo eso, Ron la miró. Un segundo, sólo un segundo estuvieron cruzadas sus miradas, y un instante duró la sonrisa de ambos ante este detalle, una sonrisa casi imperceptible. Pero toda esta escena se desvaneció en seguida, dando paso simplemente a unos acalorados “amigos”.

- Ehhh... siento mucho interrumpir- y de verdad lo sentía, porque escenas como esa eran las que la muchacha estaba esperando desde hacía años- pero me tengo que ir. Yo todavía estoy de exámenes, y... pero no te preocupes, Mione, estaré aquí a las siete en punto para ayudarte en la cena. Chao- se despidió Ginny.
- Espera, que te acompaño- le dijo Harry.

Cuando se quedaron solos, Ron empezó a hablar mientras lavaba los platos:
- Oye, Hermione, ¿y tú que estabas haciendo cuando Harry y Ginny estaban en la misma habitación?
- Hablar con ellos. Ron, son novios, puede que en algún momento se pusieran a besarse, pero eso es completamente normal. Además, no lo hicieron demasiado porque yo estaba delante, y no son tan empalagosos.
- Ya, ya lo sé, pero es que me sigue resultando extraño lo suyo. No sé... eran amigos, imagínate que acaban mal, su amistad se habría perdido...

Los dos se callaron. Esa era una de las razones por las cuales Ron no intentaba tener nada en serio con Hermione, por si su amistad se viera afectada por eso.

Hermione también reflexionaba sobre las palabras de Ron. Durante un rato no supo qué contestar, pero luego decidió que lo mejor seria cambiar de tema.

- Oye, Ron, si no quieres, quiero decir, si te resulta incómodo o violento, Viktor y yo podríamos cenar en otra parte...
- Para nada, Hermione. Ya lo habíamos hablado, ¿por qué lo dices ahora?
- Pues no sé, es que como en Hogwarts siempre estabas celoso de él...
- ¿Celoso de qué?- preguntó el pelirrojo, acercándose a ella.
- Eso quería que me explicaras- respondió la chica, acercándose también -. Nunca he llegado a entender...
- Hay que ver, Hermy, tan lista para algunas cosas, y para otras...- siguió acercándose Ron peligrosamente, hasta que la distancia entre ellos quedó mínimamente reducida.
- ¿Para que otras?- le siguió Hermione, dando pie a que las distancias estuvieran a punto de desvanecerse.
- Para...- respondió Ron, agachándose y levantando la cara de su (hasta entonces) amiga, sin que ella hiciera absolutamente nada por evitarlo.
- Chicos, voy a dormir un rato, estoy muerto- interrumpió Harry- ¡Oh, lo siento, lo siento! ¡Seguid, seguid, yo me voy...!
- Ha-Harry...- dijeron los dos tímidamente.
- Verás, no...
- No es lo que parece...
- ¡Exacto! Sí, verás, estábamos...
- ...discutiendo...
- ¡Eso!
- Sí, y entonces...
- Escuchad, lo siento, lo siento mucho, de verdad, yo no he estado aquí, ¿vale? He ido directamente a mi habitación. Seguid con lo vuestro, ¡vamos, seguid!- les pidió mientras se iba corriendo.

Los chicos no se atrevían a mirarse. Los en el fondo estaban maldeciendo a Harry, pero, por alguna razón, los dos se alegraran de que su amigo hubiera entrado justo en ese momento.

- Eh... creo que será mejor que me vaya a estudiar- dijo Hermione mientras se toqueteaba el pelo.
- Sí, será lo mejor... ya recojo yo esto...
- No, no importa, Ron, ya lo...
- Eh, tranquila, vete, ya lo hago yo- dijo Ron muy convencido.
- Está bien.
- Vale.

Los dos se miraron, y no se atrevieron a decir nada. Por un momento los dos tuvieron el impulso de romper dramáticamente el silencio, haciendo algo típico de las historias que algunas personas se animaban en escribir, pero en vez de eso, siguieron callados y prefirieron despedirse.

- Bueno... adiós- fue lo único que pudo decir ella.
- Adiós- dijo él de la misma forma.


Mientras tanto, los dos
somos reflejos perdidos
en tu ventana.


- ¿En serio? ¡Me estas timando! ¿De verdad? ¿Con Ron?
- Sí, Ginny, con Ron, no con Krum. Pero les interrumpí cuando ni siquiera habían empezado...
- ¡Harry! ¿Estamos tontos o qué te pasa?- por lo que Harry podía ver, Ginny estaba bastante enfadada.

Harry no sabía que decirle. Él también se sentía mal por haberles interrumpido, pero es que sus amigos eran más oportunos...

- Bueno, lo hecho hecho está. Solo espero que no le pida nada el narizón ese hoy...- la pelirroja se quedó pensativa.
- ¿Qué pasa, no era una simple cena de amigos?- Harry se cayó. Había oído un ruido – Oye, me tengo que ir, viene Ron.
- Vale, adiós- dijo rápidamente su novia mientras su cara desaparecía del fuego de la chimenea.

El ojiverde se levantó rápidamente, para que su amigo no le descubriera en la chimenea.

- ¿Hablando solo, Harry?

Su amigo acababa de entrar por la puerta, pero él ya tenía preparada una excusa bastante convincente, si lograba que Ron la escuchara.

- Sí, Ron, bueno, no estaba hablando sólo. En realidad estaba ensayando una disculpa.
- ¿Qué has hecho esta vez, delincuente?- le preguntó su amigo con una sonrisa pícara.
- Me refiero a lo de ahora... no pretendía interrumpir.

Ron pareció reflexionar un instante sobre lo que le había dicho su amigo, pero en seguida respondió:

- No has interrumpido nada, de verdad. Si no hubieras sido tú, cualquier otra cosa habría pasado- declaró con bastante desánimo, comparándole con su humor habitual -. Tenías razón, Harry; la estoy perdiendo y yo soy el único culpable.

Harry no sabía que contestar a su amigo. Estuvieron un rato callados, pensando en posibles soluciones, sin encontrar ninguna. Luego estuvieron charlando, intentando subirse los ánimos mutuamente. Así pasaron el resto de la mañana.


Al llegar las ocho y media de la tarde, el ambiente de la casa estaba bastante tenso. Por una parte, Hermione y Ginny estaban muy estresadas con la cena, los preparativos y demás, Ron estaba tenso desde la mañana, y Harry se hallaba hecho un manojo de nervios intentando calmarle. Todos estaban tensos, menos el invitado que estaba tocando la puerta en esos momentos.

- Buenos noches- saludó Viktor Krum a Harry, que le había abierto la puerta.
- ¿Qué tal, Viktor?- correspondió él -. He oído que estas de visita por aquí, ¿a qué se debe?
- Bueno, al verrsión oficial es que vengo parra asuntos de deportes- Harry comprendió que hablaba de Quidditch -. Pero en realidad, vengo a verr a Mione- reconoció el búlgaro, sonrojándose. Desde ese momento Harry decidió no contarle nada de lo que hablara con Viktor a Ron.

Cuando por fin estuvo lista la cena, todos se sentaron en la mesa del comedor, que habían hechizado para que hicieran más grande.

- Bueno, Viktor (no te importa que te llame así, ¿verdad?) podrías contarnos, por ejemplo, el motivo de tu visita, Quidditch, supongo- expuso Ron, con expresión de haber estado pensando esa pregunta durante bastante tiempo.
- Supones bien- respondió Krum toscamente y con el entrecejo ligeramente fruncido; daba la impresión de que no le hacía mucha gracia hablar con Ron -. Me llamarron de los Torrnados y accedí a venir.
- Pues te aconsejo que te cambies de equipo, amigo- le aconsejó Ginny amablemente- esos lo que tienen es una buena racha, las rachas se pasan, ya verás...

Siguieron hablando de Quidditch durante un rato, pero cuando Hermione se hartó cambió bruscamente el rumbo de la conversación.

- Y ya que hablamos de esto, (la sutileza al poder, si señor!!)¿qué tal en Bulgaria, Viktor? - le preguntó Hermione dulcemente
- Eso, Viktor, cuéntanos cómo vas- corroboró Ron, muy alegre -. Las chicas deben perseguirte, ¿no? Quiero decir... gozas de bastante fama de...
- Cuentos de la prensa- replicó él antes de que terminara pregunta -. De todas forrmas, no creo que hubiera encontrado ninguna que se pareciera a ti- le susurró a Hermione, que estaba a su lado, lo suficientemente alto para que los demás lo oyeran, y haciendo que la muchacha se ruborizara en sobremanera.

Tras este momento romántico nadie supo qué decir, así que siguieron comiendo hasta llegar al postre.

- Hermione y yo vamos a la cocina a prepararlo, que solo le falta un poquito- informó Ginny a los demás.
- Yo voy un momento al baño- se excusó Ron.

Al parecer, Harry y Krum se habían quedado solos. Aprovechando esa oportunidad, Harry le preguntó sin rodeos:

- Oye, Viktor, ¿qué te traes con Hermione?

Fuera del comedor, todos habían cambiado de rumbo repentinamente: Ron estaba en su habitación y Ginny y Hermione en la de esta última.

Ron pensaba sobre lo tonto que era: Krum era agradable, no podía comportarse así con él simplemente por celos. Además, se veía que Hermione tampoco quería gran cosa con él... Pero mientras reflexionaba oyó unas voces desde la ventana de enfrente, y se puso a escuchar.

- No, Ginny, no puedo volver. Me esta presionando, ¿no lo has visto? No puedo decidir de esa forma- se quejaba Hermione mientras se abanicaba con las manos.
- La culpa es tuya, Mione. Nunca le has quitado las esperanzas, así que no puedes pretender que el pobrecico no lo intente- le reprochó su amiga.
- ¡Lo intenté! Pero no pude, de verdad...
- Vale, y a todo esto... ¿por qué no aceptas?- preguntó la pelirroja tentativamente.
- Pues... por... – la chica abrió mucho los ojos, y luego los volvió a cerrar, sorprendida- ¿Ron?
- ¿Qué? ¿Por Ron?- exclamó emocionada la chica.
- ¡No! No, Ginny, es que Ron está ahí- dijo señalando el reflejo de su ventana, que estaba abierta- Bueno, lo estaba, de-de verdad.


Siendo la chica de al lado...


El pobre pelirrojo no había llegado a oír la respuesta de Hermione, ni tampoco le importaba. “¿Cómo se le había ocurrido tratarle bien?” pensó, enfadado “¡Está acechando a Hermione! ¿Pero qué se cree?”

Y, para empeorar la situación, al llegar al comedor escuchó:

- ¿Entonces, qué crees que debería hacer?- le preguntaba una voz a su mejor amigo... bueno, no estaba preguntándole; ¡estaba pidiéndole consejo!- Eso que dices ya lo he intentado, perro no funciona...
- ¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?- bramó Ron, indignado- ¿LE ESTAS ACONSEJANDO PARA... PARA QUE SE QUEDE CON ELLA?- continuó, y parecía que iba a pegar a Harry.
- No, Ron, para nada, tranquilo, vamos, tranquilízate, sabes que yo...- intentaba explicarse Harry.
- Sólo estábamos hablando, Weasley.
- ¡TÚ TE CALLAS!- le espetó Ron- ¡ESTO ES POR TU CULPA, DE NO SER POR TI...!
- ¿QUÉ? ¿HERRMIONE SERÍA PARRA TI, VERDAD?- le preguntó Krum, que también se había puesto a gritar- ¡PUES OLVÍDATE DE ESO! ¡POR ESO ESTOY AQUÍ! ¡PARRA QUE ENTIENDES QUE ELLA NUNCA SERÁ PARRA TI!- terminó, metiendo una mano en el bolsillo, a la vez que Ron, y exactamente a la vez sus voces gritaron:
- ¡Tallantalegra!
- ¡Petrificus Totallus!
- ¡FINITE INCANTATEM!- chilló, espantada, otra voz.

Cuando el humo causado por la mezcla de hechizos desapareció, todo quedó claro: Hermione y Ginny habían entrado en el último momento tras haber oído unos gritos, y furiosa, Hermione había detenido el duelo antes de que éste hubiera empezado, pues, de lo contrario, ya estarían fuera de ese apartamento.

Todos observaban a Hermione, que estaba completamente fuera de sí. Cuando recobró el aliento, solo pudo articular con voz queda:

- Viktor, te agradecería que te fueras de esta casa por ahora, por favor- le pidió. Temblaba y Krum se limitó a cumplir la orden lo más pronto posible -. Y tú- dijo, volviendo la vista a Ron -... Bueno, no te voy a echar porque sería ridículo, pero espero que comprendas que no quiero que vuelvas a dirigirme la palabra- y dicho esto, se fue con paso decidido hacía su cuarto, sin mostrar ningún signo de tristeza, dejando a Ron y a Harry dónde estaban.

Ginny, que se había dirigido hacía la misma dirección que su amiga, giró el rostro unos centímetros y le dedicó una mirada de reproche y luego de compasión a su hermano, y siguió caminando.

- Hermione...- comenzó Ron, cuando por fin había asimilado lo que acababa de suceder- Lo siento.


Sólo la chica de al lado.


Selene Laitalath

Hola!!!!!!!!!!!!! Bueno, ya veis, qué carácter tienen estos personajes!! Se enfadan por todo! Pero bueno, así mi historia es más interesante (o eso espero, ^^U).

Si habéis llegado hasta aquí, mil gracias por haber leído mi fic. También me gustaría agradecer a Helara y Kachorra Potter por sus reviews, gracias, me animaron a actualizar el fic, aunque algo tarde, todo hay que decirlo....
En el próximo capítulo....

 El Gran Silencio.
 Cámaras ocultas
 Dudas

¡Y mucho más! ;)
Cap. 3: El Perdón



Viviendo pared con pared,
lanzando al aire
los besos
que nunca te di.


“Ya han pasado dos semanas desde esa *fatídica* cena, y Hermione sigue sin hablarme. Bueno, me habló durante una ocasión, pero sólo para decirme que fuera a comprar leche, ya que ella debía ir al ministerio y Harry estaba fuera. Pero algo es algo, ¿no?

Le tuve que pedir perdón a Harry; esa noche le estaba diciendo a Krum que se olvidara de Hermione, no le estaba dando consejos para estar con ella ni nada de eso.

Cada vez que intento abrir la boca para disculparme ella sale de la habitación. Ya no sé qué hacer para...”


- Ehh... Ron, ¿puedes venir un momento?- le interrumpió una voz- Ginny quiere... ¿qué haces?
- ¿Yo? Nada. ¿Qué quiere Ginny?- preguntó Ron cerrando de golpe su Diario.

Su amigo se quedó mirándole unos instantes, y al fin dijo:

- Quiere hablar contigo.

Entonces Ron se levantó, siguió a Harry y llegaron a la cocina, el lugar favorito de Ron. El pelirrojo antes de saludar a su hermana cogió un paquete de Meigas Fritas.

- Hola a ti también- le espetó molesta su hermana antes de que pudiera articular palabra -. Mira, no voy a perder más de media hora contigo, porque sé que no vale la pena, pero necesito que hablemos en serio.
- Claro, contestó Ron sorprendido- ¿de qué quieres hablar?
- De Hermione- respondió sencillamente Ginny, provocando que Ron casi se atragantara y Harry la mirara detenidamente -. Ella también te quiere, Ron, lo que pasa es que está dolida por lo de la cena, y con razón...
- ¿Con razón? ¡Lo único que hice fue intentar darle su merecido a ese Krum por acosar a Hermione!- le dijo indignado, intentando que los demás no notaran que se había sonrojado con lo que había dicho Ginny.
- ¡Si lo hubierais hecho ahora os harían expulsado! Además, ¿seguro que no hiciste nada más? ¿Algo como espiar?
- Bueno, yo... no pude evitarlo- admitió Ron- ¡No te pongas así!- agregó, al ver que su hermana le levantaba el puño, furiosa- ¿Ves? ¡Eso fue lo que hicimos Krum y yo! Ofendernos y actuar sin pensar- añadió, aprovechando la oportunidad de explicarse -. Y por eso Hermione ya no nos habla...
- Ya no te habla a ti, querrás decir- le corrigió la pelirroja -. El otro día estuvo hablando con Krum, él le pidió perdón, y ella aceptó, pero le dejó claro que no quería nada más que amistad con él.
- ¿¡Cómo!?- exclamaron Harry y Ron a la vez.
- ¿Le pide perdón y le sigue hablando, así, sin más?- exclamó Ron, completamente indignado- ¿Y a mí aún nada?
- ¿Acaso le has pedido perdón tú?- le preguntó Harry levantando las cejas.
- ¡Lo he intentado!- repitió el pelirrojo sin que se le pasara la indignación- ¡Y tú lo sabes!
- En fin, no importa que lo hayas intentado; lo que importa es que lo consigas. Mira, una cosa es lo que sintáis, ¿vale? Pero ante todo sois amigos, muy buenos amigos, y no puedes permitir que eso se pierda.
- ¡Ya lo sé, Ginny!- exclamó, ahora exasperado- ¡También deberías hablar de esto con ella! ¡Yo lo intento, pero es ella la que...!

Pero no pudo terminar la frase, porque en ese momento Hermione acababa de entrar a la casa, y hablaba en voz alta para que la oyeran desde la entrada.

- Ginny, ¿estás aquí? He ido a tu casa hace un rato y como no había nadie he pensado...- la chica se detuvo al llegar a la cocina y ver quiénes estaban allí- que estarías aquí- terminó -. Hola- saludó, al parecer, al aire.

Cuando se fue a su habitación después de pedirle a Ginny que la siguiera, Ron dijo:

- ¿Lo ves, Ginny? ¿Comprendes que pasa de mí y que no puedo hacer nada?- le preguntó con un deje de desesperanza en la voz.
- Tranquilo, Ron, trataré de hablar con ella, pero, para que funcione tienes que disculparte.

Y dicho esto, la menor de los Weasley salió de la cocina y se internó en el pasillo que daba a las habitaciones.

- Harry, ¿qué puedo hacer?
- Lo siento, Ron; no sé que decirte- le contestó su amigo muy seriamente -. Pero creo que Ginny tiene razón, debes hablar con ella.





Saltando al suelo sin red,
soñando con puertas
que no se abrirán
para mí.


Al día siguiente Ron ya había tomado una decisión: en cuanto se le presentara la oportunidad hablaría con Hermione. Y esa oportunidad no tardó demasiado en llegar.

El pelirrojo se levantó bastante temprano, y se dirigió a la cocina para preparar su desayuno.

Harry, al parecer, tenía mucho sueño y no daba señales de querer levantarse (en realidad la única señal de vida que daba eran sus ronquidos)

Mientras se estaba preparando el desayuno, Ron oyó cómo Hermione se iba acercando a la cocina, y, pensando en lo que iba a decir, esperó.

Cuando entró por la puerta, Hermione estuvo a punto de retroceder y volverse a su habitación, pero decidió que ya estaba bien de chiquilladas por su parte: no podía evitarle eternamente, si con Viktor ya se hablaba, ¿por qué con Ron no? Quizás existía una razón añadida y no se había dado cuenta...

- ¿Te apetecen unos pancakes?- le preguntó entonces Ron, sacándola de sus pensamientos.
- Sí, por favor- le respondió ella, abriendo la boca para decir algo más.
- Oye, Hermione, ¿podemos hablar?- le pidió Ron, bastante nervioso, al parecer.
- Vale- dijo la chica, fingiendo indiferencia.
- Mira, yo... quisiera disculparme por lo de la cena, verás, Krum no hizo nada, sólo que yo empecé a molestarle y pues...
- Eso es lo que dice Viktor- le cortó ella, sonriendo.
- Ehh... sí, yo... verás... sé que estuvo mal lo que hicimos, bueno, hice, pero hacía tanto tiempo que él y yo teníamos ganas de hacerlo...
- Eso no lo justifica, Ron- expuso ella, tranquilamente -. Si lo hubierais hecho en el colegio, todavía, pero ya sois mayorcitos.
- Sí, lo sé y lo siento. Como también siento haber escuchado un trozo de tu conversación con Ginny. Por eso me puse así, eres mi amiga, y por tanto me preocupaba que Krum te estuviera haciendo daño...
- No estaba enterada de eso. Pero creí haberte visto, así que me alegra saber que no estoy loca- le dijo extrañamente feliz, pues ya no le importaba tanto lo que Ron hubiera hecho, estaba hablando con él, y eso era suficiente.

Ron estaba impresionado por el repentino cambio de humor en su amiga, de repente hablaba con él tranquilamente, como si nunca se hubiera enfadado con él, y además le sonreía.

- Ehh... ¿entonces me perdonas?- preguntó tentativamente, aprovechando el cambio de viento a su favor.
- Puede- contestó ella, con una sonrisa maliciosa -. Pero antes me tienes que prometer una cosa.
- ¿Qué te tengo que prometer?
- Prométeme que no volverás a comportarte de esa manera con alguien que no se lo merezca- le pidió esta, poniéndose seria por un momento -. ¿Lo harás?
- ¡Por supuesto!- le respondió Ron, mucho más contento de lo que se había sentido en mucho tiempo- Pero en esa clasificación no entra Malfoy, ¿verdad?

Antes de que le hubiera contestado, la chica se lanzó hacía él y le dio un abrazo (Sí, sólo un abrazo, yo intenté convencerla de otra cosa, pero sabéis que la chica es demasiado tímida...Se sentía feliz. Había estado tan enfadada que había olvidado que lo único que quería era estar con él, sentirse bien, sentirse así de protegida... ¿qué más podía pedir?

Ron estaba eufórico ^^. La había echado de menos... No se había esperado ese comportamiento de su amiga, y no le disgustaba para nada.

- Te he echado de menos, Ron- le dijo Hermione, todavía abrazada a él.
- Yo también a ti- tenía que decírselo, tenía que contárselo o reventaría... pero no podía arruinar se momento, volvían a ser amigos, mejor dejarlo para otro día.

Después de cinco minutos, minutos en los cuales los dos no parecían darse cuenta de que el tiempo seguía, se separaron, y muy felices (aunque no por tener que separarse), siguieron hablando sobre los materiales que necesitaban para el nuevo trimestre, sobre sus profesores...



Soy ése chico
de al lado...


Cuando Harry les encontró hablando tan alegremente, casi se alegró tanto como ellos; por fin sus planes estaban saliendo bien (y luego me dicen a mí que planeo la vida de los demás... ). Se fue a su habitación, llamó a Hedwig y le escribió una nota a Ginny contándole lo que acababa de ver. No daba en que cuando la recibiera, Ginny iba a llegar en seguida, pues ella también estaba de vacaciones y disponía de más tiempo libre del que desearía.

Al entrar a la cocina, sus amigos le saludaron y siguieron hablando, algo que Harry ni siquiera comentó.

Como el chico había previsto, la menor de los Weasley llegó media hora más tarde, bastante acalorada, como si estuviera huyendo de una manada de hipogrifos.

Después del saludo habitual, que consistía de un beso para Harry, un abrazo para Hermione y un seco “hola” para su hermano, le dijo a Hermione que necesitaba hablar con ella, a lo que su amiga aceptó, no sin antes negarse unas cuantas veces, argumentando que todavía no había terminado su desayuno.

Cuando las chicas abandonaron la cocina, los dos amigos se pusieron a hablar.

- Oye, Harry, ¿no crees que mi hermana tiene cámaras ocultas o algo así aquí dentro? ¡Cada vez que pasa algo aparece!

Su amigo se atragantó y se puso tremendamente colorado: Ginny había pensado seriamente en esa posibilidad hacía ya algún tiempo, a lo que Harry se había negado rotundamente, ya que estando él allí no necesitaban ese tipo de cosas. Osea se que Ron tenía razón: Harry era la cámara.

- No tengo ni idea, Ron. Será algún sexto sentido de las mujeres (o.O) o algo así. ¿Por qué lo preguntas? ¿Qué ha pasado aquí?

Cuando Ron terminó de contar lo sucedido, Harry parecía tener ganas de seguir escuchando más cosas.

- Bueno, ¿y?- le apremió- ¿Qué le dijiste después?

Ron estaba confundido.

- ¿Cómo que qué le dije después? Hablamos de las notas, de los profesores...
- ¿Qué?- ahora era Harry el confundido- ¿No le dijiste nada más?
- ¿Qué le tendría que haber dicho?
- ¡Vamos, Ron! ¿No le has dicho nada sobre por qué te enfadaste de esa manera con Krum?
- ¡Claro que sí! Le expliqué que había escuchado parte de su conversación con Ginny y que no me había gustado que Krum la estuviera agobiando de esa manera.
- ¿Y te creyó? ¿Cómo lo haces, Ron? O tú mientes divinamente (que déjame decirte que no es así para nada) o Hermione no llega a ver lo que sucede justo delante de sus narices.
- ¿Qué has dicho?- se enfadó Ron.
- Tranquilo, Ron, no te enfades otra vez. Sólo digo que es obvio que estabas celoso y que no entiendo como Hermy no se ha dado cuenta.
- Bueno, pues puede que... ¿Has dicho celoso? ¡Yo no estaba celoso!
- Ron, te van a oir- le calmó Harry -. Y por supuesto que estabas celoso, ¿no habíamos hablado ya de eso?
- Tienes razón, Harry, es verdad.
- ¿Y no has hablado de eso con ella?
- ¿Cómo querías que lo hiciera? En ese momento acabábamos de volver a ser amigos, eso lo habría arruinado.
- ¡No lo habría arruinado! ¡Le habría puesto el broche de oro! Habría quedado perfectamente, típico de las novelas rosa. Pero, claro, el Señor Weasley va a esperar a los cincuenta para declararse, ¿verdad?
- No, a los sesenta ^^.
- U No tiene gracia, Ron.
- Bueeeeennoooo.



Al llegar a la habitación de Hermione, las chicas empezaron a comentar los últimos sucesos del día.

- Bueno, ¿y qué ha pasado, Hermione?- le preguntó Ginny, entusiasmada.
- ¿Qué ha pasado de qué?- preguntó ella, haciéndose la desentendida- Oye, tú no tendrás cámaras ocultas o algo por ese estilo, ¿verdad?- intentó cambiar de tema.
- Pues ahora que lo mencionas... - comenzó Ginny, pero, al ver la expresión del rostro de Hermione, añadió: - ¡Pero que conste que fue Harry el que me obligó!
- Ya, seguro . Seguro que hasta tienes cámaras en su cuarto de baño y él ni siquiera lo sabe.
- ¡Hermione, por favor! ¡Me ofendes! En ese baño entra mi hermano, ¿cómo voy a maltrata así a una pobre cámara?
- De acuerdo, ¿dónde están las cámaras? TODAS- añadió para que la pelirroja no se quedara con ningún secreto.
- OK. Vamos a ver... – dijo, contando con los dedos mientras murmuraba cosas- una en la cocina, otra en la ventana desde la que puedes ver la habitación de mi hermano y viceversa, en el vestíbulo, en el comedor, en la habitación de Harry...
- Va a ser mejor que pares, Ginny, no me gustaría pasar toda la tarde así. Pero desconéctalas, ¿vale?
- Bueno, ¡pero solo si me cuentas lo de Ron!- exclamó pícaramente la pelirroja.
- Está bien, está bien. Hoy a la mañana me he encontrado con Ron en la cocina, nos hemos puesto a hablar y... – se paró Hermione, recordando lo bien que se había sentido en esos momentos.
- ¿Y? Vamos, Hermione, ¿pasó algo?
- Por supuesto, nos reconciliamos, Ginny, de eso estamos hablando.
- Sabes que no me refiero a eso precisamente.
- No... no pasó nada de lo que tú piensas- contestó la chica, y, con una lacónica mirada añadió: -. Nunca pasa nada.
- ¿Cómo has dicho?
- Nada, Ginny, no he dicho nada.

Su pelirroja amiga pareció molestarse ante esta respuesta. Una reacción lógica, pues se podía notar perfectamente que Hermione estaba mintiendo.

- ¿Por qué me mientes, Mione?
- ¿Qué? No, Ginny, en serio que... – empezó ella, sorprendida.
- Mira, no entiendo por qué me lo ocultas. Creo que sabes que para esto puedes contar conmigo- le dijo Ginny muy seria.
- Ginny, lo siento, pero te prometo que...
- ¿Sabes una cosa? No creo que ni tú misma te des cuenta. Y me cuesta comprenderlo, porque para la mayoría de las cosas eres sumamente inteligente. Me voy, porque hasta que no hables contigo misma en serio, no creo que puedas hacerlo con los demás.

Y dejando a una Hermione completamente perpleja, Ginny salió de la habitación de su mejor amiga y se fue de la casa.

¿Sería verdad todo eso que le había dicho Ginny? ¿De verdad se había acabado enamorando de su mejor amigo? Con esos pensamientos, la muchacha se giró y se quedó mirando a la ventana de enfrente, donde un muchacho pelirrojo entraba a su habitación, se sentaba en una silla un momento, y, sin mirar a la ventana, con un movimiento de varita bajó las persianas.




... Sólo ese chico
de al lado.






Selene Laitalath




N/a: Bueno, aquí acaba el tercer capítulo de mi primera historia “larga” (bueno, más bien que no es corta), le tengo mucho cariño, así que espero que os haya gustado.
Este es el penúltimo capítulo (sii, se va a acabar ya ¡___¡), ¿cómo acabará la cosa? ¿Hermy y Ron saldrán juntos? ¿La relación de Harry y Ginny seguirá estando bien? Si quereis conocer esas respuestas, no dudéis en leer el siguiente capítulo!!!!!! Aunque ya sabeis que tendreis que esperar un poco...



En el próximo capítulo......

 Declaraciones
 Celos otra vez pero... ¿de quién?
 Lágrimas (nah, muy poquitas)
Hola!!! Aki esta el último capi... el primer fic acabado, creo que voy a llorar :’( xD
Os advierto que este capítulo es... ¿cómo decirlo? Muy dulzón. Os aconsejo que os lavéis los dientes después de leerlo, que tanto dulce es malo ;)




Cap.4

EL FIN DE LA PARED



Y cuando el tiempo pasó,
desengañado,
no pude seguir esperando.



A la mañana siguiente Ron y Hermione se levantaron agotados: ninguno de los dos había dormido nada (por separado, por separado, mentes sucias -_-). Durante toda la noche no habían dejado de pensar lo que sus dos mejores amigos les habían dicho, y cada uno había llegado a la misma conclusión: tenían razón.

Ese día Hermione no desayunó, lo que demostraba que estaba demasiado preocupada en sus cosas como para ocuparse de cosas insignificantes como comer. Obviamente, Ron también pasaba de algunas cosas sin importancia, pero comer, realmente sería lo último que él consideraría de “insignificante”.

Como era domingo y no tenían nada que hacer, los tres salieron de la casa, los tres por separado, a hacer lo que quisieran.

A primera hora de la tarde los tres volvieron, Ron venía con Ginny, porque había ido a la Madriguera y ahí los dos hermanos se habían encontrado.

- Bueno, ¿dónde habéis estado?- comenzó Harry, ya que el ambiente era algo tenso.
- Yo he ido al Callejón Diagon y me he encontrado a Zacharias Smith, ¿os acordáis de él?
- ¿Zacharias?- repitieron los demás a coro.
- ¿Qué tal le va?- preguntó Ginny, bastante interesada.
- ¿Ese que decía que Harry era un fraude?- continuó Ron.
- ¿El que estuvo detrás de Ginny como un baboso el año pasado?- terminó Harry, visiblemente molesto.
- Según me ha contado, perfectamente. Sí. Sí. ¡Quiero decir, no! Él no estuvo “detrás” de Ginny, estuvo “con” Ginny.
- Sólo porque la presionaba- replicó igual de molesto que antes.
- ¿Eso piensas?- preguntó la pelirroja frunciendo el entrecejo.
- Bueno, dejadlo ya, ya sabemos que ese tipejo y Harry casi se matan aquí el año pasado por Ginny y que (aún sigo por explicarme por qué) Harry ganó, se quedó con la chica y blablabla.
- Gané porque esos maleficios que tenía no habrían servido ni para desarmar a un ratón.
- Pues, si no me equivoco, esos encantamientos se los enseñaste tú en el ED- le espetó Ginny, que se había empezado a molestar.
- ¿Por qué te pones así? ¡Se supone que tu novio soy yo! ¿Qué te importa lo que te digan de ese?
- A ti tampoco te gusta que que yo hable mal de tus ex.
- ¿De cuál de ellas puedes hablar mal? ¡De ninguna!
- Oye, yo puedo decir muchas cosas de... de la Chang esa
- Cuidado, Ginny, de Cho no puedes decir nada, porque...
- ¿¡Ves!? ¿Qué te importa también a ti lo que piense de esa?

Ron, que acababa de encontrar una oportunidad para hablar con Hermione a solas (la verdad era que aunque quisieran, ni Harry ni Ginny podrían oír nada), le sususrró al oído: “Huyamos de estos dos, vamos al comedor”.

Hermione asintió, nerviosa, viendo su oportunidad allí mismo, y siguiendo a Ron hasta la sala.

- No recuerdo que se hayan puesto así antes- comentó Ron, cuando ya habían dejado la cocina -. Si rompen, ¿qué sería lo correcto: ponerme de parte de mi mejor amigo o de mi hermana?

La chica rió, y siguieron comentando ese tema hasta llegar a las puertas del comedor, donde, sin poder aguantarse más, le soltó al pelirrojo:

- Ron, ehh... tengo que hablar contigo.
- Y yo contigo, aunque ya estamos hablando.
- Ya, pero de otra cosa.
- Aahh, ya, bueno, empieza tú- le pidió Ron, intentando juntar el valor para decírselo.
- No, no, tú, seguramente lo tuyo será más importante- le pidió ella, con el mismo propósito.

Estuvieron así más de cinco minutos, hasta que, finalmente acordaron que empezara Ron, a cambio de que esa semana limpiara Hermione las jaulas de las lechuzas.

- Bueno, pues... Quiero que sepas que llevo queriendo decirte eso desde hace muchísimo tiempo. No me importa lo que cambie a partir de ahora, solo necesito decírtelo.

Ambos cogieron aire. Estaban muy nerviosos, Ron quería desahogarse, pero no podía. Hermione pensaba en lo que estaba a punto de ocurrir, pero no quería hacerse demasiadas ilusiones.

-Ehh... continuemos- el pelirrojo tragó saliva -. Vosotros siempre os habéis quejado de los celos “injustificados” que sentía hacía Krum (está bien, y quizá hacía otros). Pues quiero decirte que no fueron del todo injustificados. La justificación eras tú. Todos estos años he estado celoso de Krum por ti, porque te quiero, Hermione.

Los dos se habían quedado sin habla. “¡Ya está! ¡Lo había hecho! ¿Pero qué pasaba ahora?”.

-Ron, yo...- logró articular Hermione, pero antes de que lograra terminar la frase, una figura menuda con los ojos llorosos y el pelo rojo fuego entraba a la estancia corriendo a abrazarla.
-¡Mione! ¡Mione, hemos roto! ¡Ese....! ¡Bueno, ese! ¡No tiene razón, no la tiene!-sollozó Ginny.
-Ginny, espera un momento, por favor- la interrumpió Hermione, pero al darse la vuelta para buscar a Ron se dio cuenta de que este se había ido.



Me tengo que conformar.
No habrá señal ni lugar,
y es que tú, simplemente,
eres la chica de al lado.



“¡Maldita sea!” se repetía Ron a si mismo “Ya se lo he dicho, ¿y ahora nada? ¿entraba Ginny y todo se cortaba?”

Mientras pensaba todo eso, se encontró de repente en la cocina con su amigo sentado en una silla, con la cabeza entre las manos.

- Harry, ¿qué ha pasado?- le preguntó, olvidándose de sus propios problemas de repente- ¿estás llorando?
- ¿Yo? ¡Por supuesto que no!- le respondió con voz chillona- ¡Llorar yo! ¡Por ella! ¡Por favor! Sin ofender, Ron, ya sé que es tu hermana...
- Te entiendo, te entiendo- le tranquilizó el pecoso metiéndose un caramelo de limón a la boca.
- Pues eso, se pudo a atacar de una en una a cada una de las chicas con las que he salido...
- No tardaría mucho, entonces.
- Y yo, claro está, hice lo mismo, y... nos hemos peleado y creo que hemos roto.
- ¿Y no te afecta?- le preguntó asombrado Ron, ya que él sabía todo Harry quería a su hermana.
- Ya ves que no- contestó Harry mientras comenzaba a atiborrarse de caramelos de limón, siendo observado por Ron.
- ¿Hum?
- A ti no te gustan los caramelos de limón.
- ¿Ah, no?
- No.
- Pues vale.



- Tranquilízate, Ginny- le repitió Hermione, fastidiada.
- Es que es un... (sí, ya sé: censura, censura...) no tiene derecho a decir esas cosas de mis amigos.
- Hablaré con él, puede que esta vez se haya pasado.
- Sí. Pero no sé que solucionará eso. Esta vez la pelea ha sido muy fuerte, aunque no lo creas...
- ¡Vamos! Yo siempre os he tenido como la pareja perfecta, no podéis desilusionarme- trató de animarla la muchacha.
- Sí, bueno, eso pensaba yo de mi hermano y de ti, y ya ves... y no es que él no lo haya intentado, pero es que tú no sé por qué no te das cuenta...
- ¿En serio piensas eso?- preguntó esperanzada.
- ¡Por supuesto!- le respondió su amiga- Os complementáis, él te quiere y yo sé que tú a él también, Hermy.
- Tienes razón- reconoció Hermione, ante una atónita Ginny- y no voy a desilusionarte, Ginny, voy a hacer de eso una realidad.

Ginny estaba fuera de sí. Casi parecía que no acababa de romper con su novio, si no que hubiera conseguido a otro mil veces mejor. Se puso a contarle a Hermione todos los planes que tenía para ellos, lo feliz que estaba, hasta que Hermione tuvo que bajarla de la nube y recodarle que acababa de romper con Harry.

- Oh, sí, es cierto- recordó Ginny- ¡Maldito infeliz!
- ¡Ginny!- la calló Hermione.
- ¿Qué?
- ¡Es mi mejor amigo!
- Ya, ¿y? ¿Tú nunca has oído eso que dice: “Nadie se merece tus lágrimas, y el que las merezca nunca te hará llorar”? ¡Mírame, estoy hecha un mar de lágrimas!
- Bueno, eso es relativo- le explicó su amiga- . Yo creo que también se puede llorar de alegría. ¿O no me digas que tú nunca te has emocionado y se te han soltado un par de lagrimillas?
- Lo que tú digas, Hermy- Ginny le decía eso más que nada para que dejara de seguir con sus filosofías.
- Entonces ese dicho tiene fallos y puede que Harry si merezca tus lágrimas al igual que tú las suyas.
- Lo que tú digas- repitió la pelirroja, cansada.
- Bien. Mañana mismo os organizo una escapada, vosotros solitos... claro, sin que él se de cuenta de que va a coincidir contigo, porque le conozco y sé que aunque este destrozado tiene demasiado orgullo como para aceptarlo.
- ¿En serio piensas eso?- le preguntó con un nuevo brillo en los ojos la pelirroja.
- Claro. Y ahora, si no te importa, me voy a prepararlo todo para mañana.
- ¡Gracias, Mione! Pero, si no te importa, ¿puedo irme a casa por esta chimenea?
- ¿Por qué te vas a ir por la chimenea habiendo puertas y pudiendo desaparecerte?
- Ehhh.... porque en realidad no tengo el carnet y porque no quiero cruzarme con Harry- respondió Ginny.
- Ginny, hazme el favor.
- ¡Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, Hermione!
- Está bien- accedió la muchacha -. Pero sólo porque ya me tienes harta.
- ¡Gracias! Llámame cuando lo tengas todo listo, ¿vale?
- Muy bien. Hasta luego, Ginny.

Un rato después Hermione ya había acabado todo lo relacionado con la mañana siguiente, llamó a Ginny, quedó con ella para que mañana a la mañana fuera a Hogsmeade a las 10:30 a.m. luego se acostó, y, después de tomarse una poción del sueño, pudo quedarse dormida.




Entre tanto
los dos
desayunamos miradas
cada mañana.




A la mañana siguiente todos excepto Hermione parecían no haber dormido nada. Harry y Ron tenían unas ojeras considerables, y este último ni siquiera tenía los ojos abiertos.

Cuando ya todos estaban duchados y vestidos se pusieron a desayunar pancakes, la (única) especialidad de Ron.

- Oye, Harry, tengo que pedirte un favor- dijo Hermione mientras cogía el sirope.
- ¿De qué se trata?- le preguntó él, mirando al tenedor.
- Tienes que ir a recogerme un paquete de Egipto al Servicio Postal de Hogsmeade.
- ¿No pueden traerlo aquí?- preguntó Ron, extrañándose.
- No, no pueden. Dicen que tienen demasiado trabajo y que además no tienen suficientes lechuzas para transportarlo- todo esto lo dijo tranquilamente, como si fuera la cosa más natural del mundo.
- OK. ¿A qué hora tengo que estar ahí?
- A las diez y media. Si no estás, no te lo darán.
- ¿Y es muy urgente?- Harry nunca se metía en los asuntos de Hermione si ella no le daba pie a ello, y en esos momentos no tenía mucho interés en preguntarle qué contenía el paquete.
- Mucho- se limitó a contestar ella, antes de meterse un pedazo de pancake a la boca.
- Ya veo. Pues me voy ya, me apareceré, que si no llegaré tarde. Adiós, Ron. Chao, Hermy.
- Espera, Harry, hay tiempo, acompáñame un momento a mirar este nido de Doxys- dijo el pelirrojo mientras se iba con él, dejando a Hermione sola en la cocina.

Cuando terminó de lavar los platos (lo que le llevó bastante tiempo ya que tenía la varita en su habitación y debía hacerlo al modo muggle) Hermione se fue a su habitación y se sentó en la cama.

Desde allí podía ver a través de la ventana, y lo que vio la puso más nerviosa de lo que ya estaba.

Un muchacho pelirrojo acababa de entrar a su habitación y se dirigía a su escritorio. Hermione decidió hablar con él en ese momento, estaban solos y pasar lo que pasara, seguramente sería para bien.

- ¡Ron! ¡Eh, Ron!



Mientras tanto,
los dos,
somos reflejos perdidos,
en tu ventana.



El pelirrojo se dio la vuelta y miró hacía la ventana, y viendo quién le llamaba, se acercó a ella y le respondió:

- Hola, Hermy. ¿Se te ofrece algo?
- Sí, ehh... quería hablar contigo- dijo Hermione, acercándose a la ventana y quedando cara a cara con Ron.
- Si es sobre lo que te dije anoche...
- Es sobre eso- le interrumpió Hermione.
- Ya. Pues he estado pensando y... eh.. quería... si te incomodé... lo siento mucho si llegué a molestarte en algún momento, no lo hice con esa intención- Hermione tenía los ojos abiertos de la sorpresa. ¡Se estaba disculpando! Se disculpaba por hacerla sentir feliz... – Creo que sería mejor que las cosas quedaran como...

Pero Hermione no pudo aguantar más. Sin dejarle acabar esa frase que le habría dolido tanto escuchar, se lanzó hacía él y le besó.

Ron había quedado sorprendido; nunca hubiera esperado eso de parte de Hermione, y nunca hubiera esperado que ese beso fuera a través de una ventana.

Pasado un largo rato, se separaron unos instantes para darle tiempo a Hermione para decir:

- No voy a permitir que las cosas queden como estaban, ¿sabes? No recuerdo haberme sentido más feliz antes, y quiero seguir sintiéndome así.

Ahora fue Ron el que la besó, muy tiernamente, y después la abrazó.

- Habían bastantes cosas que nos separaban. Pero ahora todas ellas han desaparecido- le dijo con la sonrisa más sincera que le había dedicado nunca, mientras le apartaba un mechón de su rebelde cabello de la cara.
- No todas- le replicó Hermione, sonriendo también -: queda la pared.

Ron echó un vistazo a su alrededor, y lo que vio era un tanto surrealista. Estaban abrazados justo por en medio de la ventana, sus piernas todavía estaban en cuartos distintos.

- ¿En serio?- preguntó él sonriendo aún más. Y, con un movimiento de varita, al segundo siguiente parecía que nunca antes había existido una pared allí.

Se abrazaron nuevamente, y permanecieron así hasta que un muchacho con gafas y pelo alborotado y una pelirroja llegaron cogidos de la mano, los dos muy felices, pero el primero pensando qué le podría decir a Hermione para justificar que no le había podido recoger el paquete. Pero eso es otra historia.




FIN



Selene Laitalath



Bueno, se acabó la historia... me habéis hecho caso y os habéis lavado los dientes después de leer el fic?? Bien hecho!!! Y si no, pues que viva el dulce!!! XDD

Quiero dar las gracias a todos los que me han escrito reviews, y a los lectores que no lo han hecho, claro, pero mis agradecimientos especiales irán para los que se han tomado la molestia de escribirme pidiendo que continúe... no he sido muy rápida, pero... ya está acabado.

A lo que iba. Los agradecimientos:

Kachorra Potter: Muchas gracias, tú fuiste la primera en dejarme un review, y siempre que he actualizado tú has estado ahí para pedirme que siga... tus palabras me han ayudado mucho a seguir, de verdad!!! Besos.

Helara: Me escribiste una vez, pero luego creo que te olvidaste de mi historia, jejeje. Espero que puedas leer el final, y que te haya gustado. Besos.

Willow Black: AGUANTE EL ROMANTICISMO INCURABLE!!!!!! Amén, hermana!!! Espero que este capitulo te haya gustado, porque esta (demasiado) lleno de él. Besos.

Sol: Me alegra mucho que te gusten mis historias, espero que el final no te haya defraudado. Sigue en esta página, que hay fics muy buenos!!!! Besos.

Milenne: Gracias por tus halagos!! Sigo escribiendo, y ya acabé esta historia... a ver si se me ocurre otra que también te guste ^^. Besos.

Hermione Granger Weasley: Thanks!!! Gracias por venir a verlo... y ya sabes, Viva Sol&Luna!!! Porque los polos opuestos se atraen!!!! Besos.

Lys Weasley: Pues aquí la tienes! Espero que te haya gustado!!! Besos.

Y esto es todo... ya me despido. Si quereis seguir leyéndome, tengo más historias... (un poco de publicidad no hace daño a nadie :P )

Besos a todos otra vez, y gracias por leer el fic!!!!!!
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La chica de la habitación de al lado - Fanfics de Harry Potter

La chica de la habitación de al lado - Fanfics de Harry Potter

Hola, gente!!!!!!!!!!!!!! Soy Laitalath y este es mi segundo fic, espero os guste y que dejéis reviews, jeje. Una cosa para los fans de la serie “Los Serran

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2023-02-27

 

La chica de la habitación de al lado - Fanfics de Harry Potter
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