La conversación que pudo ser... - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Notas de la autora: Quito de manera indefinida esa post-data que tanto problemas me trajo (y que ha ocasionado tanto odio injusto hacia Javier) y ese "Agridulce despedida" que tanto nos ha afectado a todos (miento, probablemente sólo me afectó a mí, pero así suena mejor xD)..... Y lo quito en general porque mi vida está dando tantas vueltas que a veces no sé si estoy soñando o si es verdad, porque los sueños, las ilusiones y el presente se han mezclado en una forma totalmente diferente para mí.... También lo quito para que todas aquellas personas que tanto han hablado de la PD y de la despedida se sientan libres de hablarme de la historia, del sentimiento plasmado, de la estructura elegida e incluso de la ortografía.... Es decir, para que hablen y comenten el fic.... También va para aquellas personas que acostumbran a comentarme y que se han negado rotundamente a hacerlo en este fic (sí, Chefi, estoy hablando de vos en particular. Cómo osas agregar esta historia a tus favoritos sin tener la delicadeza de dejarme un comentario antes, eh?!? ¬¬).... En fin, sólo era una notificación que quería dejar para todas las chicas que acostumbran a leerme ^^

 

::Raven::


La conversación que pudo ser
.

Lo que debió ocurrir
.

Lo que aún puede pasar
.

No, Lo que nunca ocurrirá
.

Llorando. Así estoy, llorando como una tonta. ¡Bonita forma de arruinar las vacaciones! A ellos, a mí
¿a él?

Logro tumbarme en la cama sin miramientos. Poner de excusa que tengo sueño no suena del todo mal. Que ellos vayan a rumbear y beber sin mí. No haré falta y, con el ánimo que tengo, lo mejor es no estar allí. No estar con él.

-¿Qué pasó?

Tenía que ser él. Invadiendo mi espacio personal. Imponiendo su presencia. Casi obligándome a quererle más de lo que ya lo hago.

-¿Hmm?--me hago la inocente. Quizás si consigo no hablar en todo el rato, no se dé cuenta de que estoy llorando.

-¿No íbamos a beber?--pregunta aún desde la puerta.

¡Maldición! ¿Es que acaso no puede hacer preguntas de Sí o No? ¡Autocontrol, niña! Simple autocontrol. Con él
¡Buena suerte con eso!

-Tengo sueño--mira que ha sido difícil limitar mi respuesta a cuatro sílabas. Pero lo he logrado. ¡Vaya que lo he logrado!

Bajo la mirada un rato, como si no me sintiese capaz de mentirle esa noche. Porque sí quiero beber. Porque sí quiero estar con ellos. Porque deseo estar con él.

La puerta cerrándose. Sus pasos lentos en dirección a mí. Y un montón de sonidos más que llegan desde la lejanía. Y luego, la pregunta

-¿Por qué estás llorando?--su voz nasal, su carraspeo, pruebas fidedignas de su eterna sinusitis.

-Yo
--me aclaro la garganta y no precisamente a causa de un nudo. Si hay algo que no puedo permitirme frente a él, es balbucear y parecer negligente de cualquier forma--Grey's Anatomy--respondo escuetamente.

-¿Lloras por un programa de televisión?--su voz se vuelve lentamente burlona, como suele ser por lo general.

-¡Soy llorona! Demándame--le regreso con ironía.

-¿Quieres que
?--duda, regresa sobre sus pasos, se detiene y vuelve a encararme--¿Me voy o
? ¿Quieres que llame a Yrmary? ¿O me
quedo?--la última palabra sale atenuada, como si se negara a abandonar el calor de su boca.

 

-¿Me lo preguntas por caballerosidad como aquella salida a comer o porque
?--¿
quieres
? Moriría por pronunciar esa palabra y recibir un de sus labios--¿
puedo elegir?

-Te lo pregunto porque no sé lo que quieres.

-Haz lo que quieras

¡Quédate!

-
Siempre lo has hecho.

Nunca se me han dado bien las provocaciones ni esos juegos de segundas intenciones. No al menos tan bien como se le dan a él, que suelta sin pensar aquellos "Averígualo" o simplemente "O no respondo
".

Y lo sentí. Te-Sentí

Caminando con resolución. Quitándote los zapatos. Y, sobre todo, tumbándote en la cama. Junto a mí.

Podría morir justo ahora.

-¿¡Qué haces!?--demasiado ansiosa para sonar sorprendida.

-Me quedo
Así que te aguantas--dices tajante. Así eres: las cosas se hacen a tu manera
o a tu manera. Y no hay forma alguna de que yo pueda decirte que No--¿Qué pasó en Grey's Anatomy?

Me cuesta creer que quieras escucharme, a mí. Me cuesta creer que de verdad sientas el mínimo interés por saber qué me ha hecho llorar. Me cuesta creer que esté viviendo esto, que no sea una más de mis fantasías.

Te cuento y noto que haces pequeños apuntes mentales con algunas palabras. Convicto. Pena de Muerte. Cobarde. Niño. Compasión. Se me hace imposible contarte sin notar ese nudo en la garganta hacerse más fuerte y cómo ciertas lágrimas se acumulan en mis ojos. Aún así, y aunque sorprenda, continúo.

-Es tan fuerte todo, pero lo que me ha afectado ha sido el final
Es como dice Meredith
--tomo aire, pero las lágrimas no se detienen en su paso por mis mejillas. Y lo sé, sé lo estúpido que va a sonar todo cuando lo diga entre llantos. Pero aún así, no puedo detenerme--Posiblemente nadie nos entienda
Ni siquiera nosotras mismas
Y eso es lo horrible

Y continúo llorando, como si eso de alguna forma menguara el cambio que una simple serie de televisión ha logrado en mí. Lloro, porque teniéndolo tan cerca, no lo tengo conmigo. Lloro por él y por mí y por todos. Lloro por todo, porque es la única forma en que sé hacerlo. Desde adentro, con todo mi ser, drenando todo lo que se ha acumulado en mí desde la última vez que lloré

Y luego morí y fui llevada directamente al Paraíso. Porque tú, precisamente tú entre todas las personas del mundo, me abrazas. Me consuelas. Me acaricias dulcemente.

-Sabes que estás loca, ¿no?--escucho que me susurras justo sobre mi cabello.

Y entonces sonreí. No me importaba si acababas de llamarme loca. Podrías decirme tonta, idiota o incluso estúpida, siempre que fuera con ese tono de voz. Siempre y cuando estuviese entre la calidez de tu abrazo, podría soportar lo que fuese. Yo sería feliz.

-Tú estás más loco que yo--te digo, refiriéndome al hecho de que eres tú quién decidió quedarse allí.

No sé si me has entendido, pero tu respuesta -cómo no- me sorprende.

 

-Sí, lo sé
--me dices casi con voz soñadora. Has sonado profundo, como exhalando un suspiro de derrota. ¿Acaso estas hablando de lo mismo que yo? ¿Te has
rendido?

Un escalofrío me recorre lentamente toda la espalda y entonces no puedo evitarlo. Es quedarme y morir, o huir y salvar alguna parte de mí. Y por supuesto que escojo la segunda opción.

-¿Qué pasó?--preguntas entornando la mirada. Pero yo bajo de inmediato la mía.

-Nada--y me encojo de hombros, en un gesto tan estudiado que a mí me resulta irreal. Creo que tú lo das por valedero, porque no dices nada más.

Y entonces me doy media vuelta y abrazo con fuerza el cojín que había tomado de la sala. A falta de Howito, cualquier cosa mullida y suave me resulta útil. Tú entre todas las cosas. Pero de inmediato desecho la idea. Todo me resulta falso, increíble, imposible.

-¿Vas a dormir?--oigo que me preguntas, más cerca de lo que esperaba.

-Estamos en una cama. Se supone que eso es lo que se hace

Me callo de inmediato, pero ya había dicho aquella frase. Qué tonta. Qué estúpida. Qué imbécil. Mira que venir a decir tal cosa frente a ti. De entre todas las personas, tú, a quién ya había dañado sobre una cama.

Perdóname, quise decir. De verdad lo siento.

Pero las palabras estaban demás. Todas las palabras entre tú y yo, están demás.

Y te quedas ahí, a mis espaldas, más cerca de lo que esperaría. Y sé que me estás viendo. Y sé que estás esperando algo más. Quieres que hable. Quieres oírme decir lo que debería decirte. Eso lo sé, aún sin verte. Porque te siento. Más dentro de lo que jamás nadie ha estado o estará.

Te quiero suspiro aún de espaldas.

Te quiero susurro de forma muda con los ojos cerrados.

Te quiero quise decirte, moviendo mis labios sin poder encontrar mi voz.

Pero no pude. Simplemente no pude hacerlo y sé que nunca podré. Porque la certeza de que vas a rechazarme puede más que cualquier cosa. Patético dirías tú y yo no podría reprochártelo.

Y vuelves a hacerlo, a sorprenderme, a obligarme a cambiar el rumbo de mis decisiones ya tomadas. Me abligas a amarte más de lo qeu yo misma me permito hacerlo. Y sólo porque posas tu mano sobre mi hombro. ¿No es acaso totalmente absurdo?

-Voltéate--y es una petición. Tú, que nunca has pedido nada en tu vida. ¿Me pides algo a mí?

-Sabes bien que tú y yo no seguimos órdenes directas--te digo en broma, buscando desesperadamente aligerar el ambiente.

Y sin embargo me viro, aún incapaz de no complacerte. ¡Cómo si alguna vez yo pudiese mantenerte totalmente complacido!

Y miro tus ojos y tú me miras a mí y me haces preguntarme qué es lo que piensas al mirarme. Y tiemblo, y lloro por dentro sin derramar ninguna lágrima. No sé si es tristeza, no sé si es felicidad o si es simple locura, pero tus ojos definitivamente me hacen sentir cuando me ves. Tristeza. Felicidad. Locura. Todo pasa a significar lo mismo cuando tus ojos se posan en mí.

Y su influjo se hace notar de inmediato, desanudándome la lengua en un santiamén.

-¿Sabes qué? Soy aniñada
Sigo cambiando mi rol de niña madura y de niña inmadura según me convenga
Soy tan permisiva conmigo misma que doy asco. Y aún tengo todos los demás defectos por los que decidiste terminar conmigo--digo en un suspiro, sin detenerme a pensar demasiado. Sólo lo suficiente para que mis palabras no carezcan del todo de sentido.

 

Y tú me miras raro, sin entender aquella explosión de verdades sin sentido.

-Y la razón por la que te digo todo esto es porque aún te quiero y necesitaba decírtelo--te digo sin disminuir la velocidad en mi voz, pero tomando la previsión de enunciar claramente mis palabras--Y sé que soy masoquista por soltar todo esto. Créeme que lo sé. Estoy muy consciente de que vas a rechazarme. Conozco todos los motivos que tendrías para mandarme a volar
Y, sin embargo, no sé
Simplemente tenías que saberlo. Merecías saberlo. Saber eso, y que soy capaz de aceptar de ti todo lo que estés dispuesto a darme por voluntad propia.

Debía agregar eso último, aunque no estaba entre mis planes. Porque era mi creación. Porque era mi frase, porque era yo. James y yo, sintiendo lo mismo. Porque lo había escrito pensando en ti, condensando lo que sentía en una frase que me hacía sentir jodidamente bien y jodidamente mal al mismo tiempo. Porque me jode no saber exactamente qué es lo que estás dispuesto a darme.

Y sin más, volví a darme la vuelta, mostrándote nuevamente mi espalda. Y nada más.

Pero mi respiración agitada no me permitió dejarlo todo hasta allí. Podría culparla, decir que no llegaba el suficiente oxígeno a mi cerebro para que, al menos, una neurona hiciera el favor de detenerme. No pude hacerlo, éso, detenerme. Ya no sabía cómo hacerlo.

Así que volví a encararte. A ti, que seguías en la misma posición que estabas mientras te hablé. Que conservabas la misma expresión que habías tenido antes de que yo escondiera mi rostro de ti. Y volví a hablarte.

-¿Y sabes otra cosa?--sé que usé demasiado ímpetu en la voz, pero mi excusa seguirá siendo que ya no podía parar. Contigo nunca sé cuándo parar--¡No es justo, Javier! No es justo que me tengas al borde de la desesperación y no seas capaz de decirme que no sientes nada por mí. No es justo que me beses cuando quieras sólo porque sabes que no me negaré
¡No es justo que no me digas nada
nunca! No es justo que no tengas el valor de decírmelo, Javier. ¡No es justo! Trucos y guías de videojuegos

Me sujetas fuertemente y aún así no puedo evitar continuar. Gracias a Dios mis lágrimas por ti se acabaron, desahogadas junto a las lágrimas que desató Grey's Anatomy. O de lo contrario estaría dándote un espectáculo aún más deplorable.

Y tú me abrazas. De nuevo, pero esta vez con más suavidad que la anterior, si es que aquello es posible. Aún ahora me parece que no lo es, pero tú desafías las leyes de lo imposible y haces que todo sea como tú quieres.

-Dime que no te gusto, por favor
Dime que no me quieres
--suplico aún entre sus brazos, decidida a dejar todo atrás si tú decides hacer lo mismo. Olvidarnos. De una vez y para siempre.

Y, haciendo acopio de mi voluntad, me separo de ti y te miro. Miro esos ojos desgarradores en busca de la respuesta que tus labios se niegan a darme. Y entonces comprendo que no hay respuesta alguna a mis peticiones, salvo por una simple mentira piadosa.

-Entonces
--digo en busca de algo más. De esa respuesta que aún no obtengo, de esa pregunta que me aterraba hacerte--Dime porqué no estamos juntos, Javier.

 

Y lo haces. Me respondes de la única forma en que sabes hacerlo.

Me besas, purgando todos nuestros pecados de esa forma. Es tu forma de hacer las cosas. Me besas dulce y desapasionadamente. Con lentitud y aplomo. Sosteniéndome entre tus manos, sosteniendo mi rostro. Besándome como sólo tú puedes hacerlo, tan nítidamente como lo recordaba.

-No lo sé--dices al fin sobre mis labios, en medio de un beso sin terminar--No lo sé, Nory.

Y sigues con mi rostro entre tus manos, perforándome con tu mirada, buscando la forma en que logre entender tus palabras.

A veces, los sentimientos son tan profundos y escalofriantes, que se unen entre sí y te entumecen para que no sufras al tratar de comprenderlos. Y entre toda esa confusión y caos, sabes que sientes, que sientes profunda y desgarradoramente. Y, aún así, te ves incapaz de darle un nombre a eso que tanto te lastima.

Ninguno de los dos suelta lágrima alguna. No es un adiós y, al parecer, hemos sobrevivido a esto que nos ocurrió. Algunos más completos que otros. Pero sobrevivimos. Sin comprender, sin preguntar nada más. Sólo allí, juntos. Tú y yo.

Mi respiración y la tuya se acompasan un poco cuando apoyo mi cabeza en tu pecho. Será una larga noche
Tan larga que quizás nunca llegue a salir el sol.

Pero estás conmigo. Y yo estoy contigo. Aún sin estar
Eso basta para hacerme sonreír durante esa larga noche sin sol.

Te quiero.


El inolvidable día siguiente
.

Despertar abrazada a la almohada, sin más rastros de lo queocurrió la noche anterior que los restos de su aroma que se colaron en mi alma,fue como un balde de agua fría para mí. Pero debía reponerme.

"Noes como si de repente todo se hubiese solucionado".

Me arreglé rápidamente y salí a trotar un momento. Nunca lohabía intentado antes, pero no soy de las que se detiene a pensar mucho alrespecto cuando de seguir mis impulsos se trata. Necesitaba ordenar mis ideas,y estar tan cerca de él no me haríalas cosas más sencillas.

Por suerte teníamos toda una playa a nuestra disposición. Noen vano Armando nos había invitado a la casa de playa que su familia usaba envacaciones de verano.

La vista era desgarradoramente hermosa, obligándome adetener mi trote al poco tiempo de haberlo iniciado. Además, unos jeansdesgastados y una remera negra no era el mejor atuendo para un poco deactividad física, después de todo.

En mi mente repasaba una y otra vez las palabras dichas lanoche anterior, las mentiras blancas que se colaron en medio de una realidadque dolía demasiado.

Mis uñas negras de posaron entonces en mis labios, donde aúnyacían los restos de la verdad más dolorosa de todas.

-Entonces sí se besaron anoche, ¿eh?

Allí estaba él, su amigo, Armando, el autoproclamadocausante de que mis fantasías con Javier se hiciesen realidad.

-¡No seas indiscreto, Armando!--le riñó Yrmary sin demasiadaconvicción.

-Déjalo, Yrma--dije con tono ausente, intentando ignorar elepítome de "la parejita feliz" que tenía ante mis ojos--Algún día todos nos reiremosde todo esto.

 

No que yo creyese en mis propias palabras ni tampoco misamigos lo hacían, pero de alguna forma decidieron seguirme el juego ymantenerse callados antes de decir algo que estropease mi ánimo.

Estuvieron allí hasta la puesta de sol, intercalandosilencios profundos con conversaciones livianas, hasta que el vislumbrar de unanueva noche recompuso los restos de mi alma que aún continuaban destrozados. Micorazón era otro tema aparte, demasiado doloroso para traerlo a colación.

-Bueno, gente, nos vemos más tarde--dije, poniéndome de piey limpiando los restos de arena del trasero de mi pantalón.

Me sorprendió el encontrarme con dos cejas levantadas endesconcierto.

-¿Vas a salir?--preguntó Armando con suspicacia, sin dejarescapar ningún resto de mi rostro.

-Ustedes salieron anoche. Creo que es mi turno--dije,mientras caminaba de espaldas, dirigiéndome a un local cercano que habíamosdescubierto al llegar.

-¿Vas a ir en esas fachas?--Armando apuntó mis ropas con undedo despectivo. Yo asentí tranquila.

-¿Sin maquillaje?--preguntó su novia, como si no meconociese lo suficiente para saber que no me importaba aquello.

Asentí cansadamente, antes de acelerar el paso hacia midestino, ahora sí mostrándoles mi espalda. Lancé una mano en el aire a modo dedespedida, antes de desaparecer en medio de la noche.

No tenía ánimos de celebrar, principalmente, porque no habíaabsolutamente nada que celebrar, por lo que el ambiente festivo de la choza/bardonde me encontraba me parecía una broma de muy mal gusto. Como si el humorirónico de "Dios" se estuviese manifestando en toda su gloria.

Compré una cerveza, como de costumbre, y salí a beberafuera, apoyada en una de las paredes. Quería desaparecer, por lo que estarrodeada de toda aquella gente feliz que entraba y salía del local con sonrisas desinhibidasprácticamente me hacía invisible a los ojos del mundo

Oeso creía yo

Saqué una cajeta de cigarrillos de mi bolsillo y coloqué unorápidamente entre mis labios. Palpé cuidadosamente sobre mi ropa, pero para elmomento en el que me di cuenta de que había dejado mi zippo en la casa deArmando, alguien me estaba ofreciendo fuego.

Di una rápida calada y agradecí con un simple asentimiento,sin levantar la mirada hacia mi "salvador".

-De nada, mi Caramelito Tropical

Su voz sonó diferente, pero sólo había una persona en elmundo capaz de llamarme así.

-¿Gregor?

Me di cuenta que algunos cambios había surcado su rostro.Lucía más serio y mayor, su cabello estaba más corto y afinaba sus rasgos,tornándolo sutilmente más atractivo. Era la última persona que esperabaencontrar en aquel sitio.

Le abracé impetuosamente, sintiéndome verdaderamentealiviada de contar con su compañía a solo horas de mi encuentro con Javier.Pero entonces mi cuerpo se tensó al encuentro con sus brazos, siempre incapacesde disimular sus sentimientos por mí.

-¿Qué haces
?--pregunté tras aclamar mi garganta y separarmede él.

-Necesitaba unas vacaciones con urgencia--respondió a mipregunta incompleta con su eterno hábito de interrumpirme--Así que organicé unviajecito con unos amigos.

Le reclamé en broma por no haberme invitado y desde allí lacharla fluyó naturalmente el resto de la noche, como solía ocurrir desde quenos habíamos conocido.

 

Siete cervezas y media caja de cigarrillos después, meencontraba preguntándome cómo es que no me había podido enamorar de él.

-Las cosas serían más sencillas si
--solté en un suspiro,sintiendo los efectos del alcohol sobre mi lengua.

-¿Si qué
?--preguntó él, incapaz de dejar pasar aquelpequeño desliz de mi parte.

Estuve a punto de soltarlo, de darle la excusa perfecta paraque me pidiera una oportunidad y así ya no me sentiría tan sola aquella noche. Era un cruel pensamiento, pero no pudellevarlo a cabo. El destino lo impidió.

Él lo impidió.

-No deberías estar aquí tan tarde--mi mirada se enfocó en ély sonreí en medio de aquella desolación que sentía en mi alma.

Intercambió una mirada que no pude descifrar con Gregor y sesaludaron mutuamente de forma amistosa, pero sus ojos se fijaban en mí de tantoen tanto, probablemente preocupado por mi estado.

-Bueno, ya nos vamos
--dijo de forma cortante, tomando mimano de forma casual--Ella ya debería estar descansando.

-No te preocupes, no dejé que bebiera mucho. Por suertetiene una alta resistencia al alcohol--Javier musitó un "Ya lo sé" de formaposesiva, pero Gregor seguía observándolo con la misma sonrisa en loslabios--Nos vemos el próximo sábado, Nory. ¡Bye!

Y Javier me arrastró lejos de él antes de que pudiesedespedirme apropiadamente. No era la primera vez que se comportaba de aquellaforma, pero siempre lograba desconcertarme su actitud. Y allí estaba yo denuevo, preguntándome si aquel despliegue de celos eran simples imaginacionesmías.

-No me gusta que estés con él--dijo de forma seca, caminandounos pasos frente a mí a pesar de que seguía sujetando mi mano.

-¿Por qué?--pregunté, tratando de ocultar mi sonrisa.

-La forma en que te mira
--dijo seriamente, casi sin pensar.Una pausa se alargó mientras él se metía en sus pensamientos--Podría aprovecharsede ti ahora q

"Ahoraque no estoy contigo"parecían decir sus ojos en ese instante en que viró su rostro para observarme,a pesar de que sus labios permanecieron sellados desde entonces.

-Es sólo mi amigo--él resopló ante mi respuesta--Y además, noes como si de repente fuese a lanzarme al primero que me pase pordelante--mentí, a pesar de lo que había estado a punto de hacer momentos atrás.

Él pareció ver a través de mi mentira y volvió a hacer otrosonido de incredulidad. Entonces me detuve y, con un pequeño jalón de su mano,también interrumpí su marcha.

-Lo digo en serio--la sobriedad pareció regresar a mí derepente y lo miré con seriedad. Entonces bajé la mirada, incapaz de pronunciarlas siguientes palabras con la cabeza en alto ahora que el alcohol habíaabandonado mi sistema--¿Me creerías si te digo que te seguiré esperando?

Sentí su mirada fija en mí, a pesar de que yo seguíaobservando mis zapatos.

-Prefiero no hacerlo

Le miré sobresaltada, mientras una sonrisa esperanzadaalcanzaba mis labios. De entre todo su repertorio de respuestas preparadas,pudo haber escogido decirme el típico "Preferiría que no lo hicieras". ¿Pero aquién quiero engañar si desde siempre me ha demostrado ser cualquier cosa,menos típico?

Prefierono hacerlo, me dijo. Prefiere no creer en mipalabra. Prefiere no confiar en que le esperaré. ¿Prefiere
protegerse?

Sacudí mi cabeza, queriendo detener aquel hilo depensamiento. No era justo para ninguno de los dos seguir en aquella situación,y si él no era capaz de ponerle un final a aquello, entonces tendría quehacerlo yo.

Solté su mano entonces, y reanudé mi camino con paso firme,permitiéndole seguirme por primera vez.

-Entonces no lo haré--dije de forma casual, sintiendo micorazón encogerse de repente.

Cuatro simples palabras. Una mentira piadosa en aquelmomento. Y una resolución que estaba decidida a cumplir, sin importar lasdificultades.

-Al fin terminé tu retrato, ¿sabes?--dije en tono triste apesar de la sonrisa que mostraba.

Y él me regresó esa misma sonrisa que no llegaba a sus ojos,entendiendo el significado de mis palabras.

El momento había llegado para superar aquella historia deamor imposible y doloroso que me había impuesto a mí misma. Aquella sería laprimera noche del resto de mi vida sin ély estaba dispuesta a no conformarme con sobrevivir.

˜Al Fin
El Fin˜

La conversación que pudo ser... - Fanfics de Harry Potter

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Notas de la autora: Quito de manera indefinida esa post-data que tanto problemas me trajo (y que ha ocasionado tanto odio injusto hacia Javier) y ese 'Agridulc

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2023-02-27

 

La conversación que pudo ser... - Fanfics de Harry Potter
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