La distracción perfecta - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

La mejor forma de distraerle

Severus era un joven de tan solo dieciséis años, con grandes aspiraciones y talentos en algunas materias específicas. Se había ganado el respeto de los demás integrantes de Slytherin con el transcurso de los años, y había logrado entrar en el círculo de jóvenes que aspiraban a salir del colegio y convertirse en mortífagos.

Tal como los describía su casa, cada uno de ellos era ambicioso; el poder les atraía a sobremanera, y unirse al gran señor tenebroso que ascendía rápidamente su poder; era algo muy prometedor para ellos.

Se había rodeado así, de personajes respetados tales como Lucius Malfoy, o la mismísima Bellatrix Black, tan seguida por los jóvenes de Slytherin.

 

Todos conocían al Snape serio, con su típico humor ácido; pero nadie conocía lo que había detrás de eso.

Nadie podría haber pensado que el frío Snape pudiese tener deseos ocultos dirigidos a una persona de su misma casa. Pero así era, nadie le conocía realmente; tenía ese halo de misterio en el que se ocultaban todas sus verdades.

Desde el principio de ese curso, su sexto año en el colegio; había experimentado el deseo hacia alguien en particular, aunque tan igualmente inalcanzable. Se había resignado a que hubiese posibilidad de arreglar las cosas con Lily, tras aquel incidente un año atrás; pero sus sentimientos no variaban, aunque sí había nacido ese curioso deseo.

***

La hermana mayor de las Black, hacía su último año ya en Hogwarts. Prácticamente ya tenía decidido cuál sería su futuro; terminaría y se casaría con Rodolphus Lestrange. Un año mayor que ella y de una familia muy respetada y adinerada; y se uniría a Lord Voldemort, para servirle y convertirse en su mano derecha, cosa que aspiraba con el tiempo.

Ya había ido en su búsqueda antes de comenzar su último curso, él le había puesto a prueba y había quedado satisfecho con el poder que se ocultaba tras esas bellas facciones dignas de los Black.

De hecho, su futuro señor ya le había aceptado; solo esperaba a librarse de su familia para poder hacer su propio camino sin que nadie se interpusiera; aunque de todas formas si alguno se atrevía a hacerlo, ella misma se encargaría de apartarlo para que no estorbe.

Lord Voldemort le había dado ya una misión. Sería ella la encargada de verificar que los jóvenes que aspiraban con ansias entrar en el grupo de Mortífagos y servir a su señor; estarían a las condiciones de tal acto. Y así había comenzado a hacerlo.

Ella los probaba a su gusto, y se divertía a su costa. Uno de los que había probado hacía poco, había sido a un chico de un curso menos que ella; Severus Snape.

Ya le había estado observando antes, ya que era alguien de talento en el tema de las artes oscuras. Sabía que había inventado algunas maldiciones, cosa que le había interesado, ya que estaba relacionado a lo que ella adoraba, claramente.

Había creído, o quizás fue arte de su imaginación; que cuando cruzaba miradas con el joven Snape, esa fría mirada característica de él, desaparecía. ¿Podría ser que ese joven le mirase con
deseo? Posible podría ser
pero alguien como ella, de sangre pura y proveniente de una familia tan respetada, no se fijaría en él
A menos que tuviese un buen motivo para hacerlo.

 

***

Más de una vez Severus se había sorprendido al darse cuenta de que en vez de estar haciendo sus tareas en la sala común, se había quedado observando la figura de pelo azabache y enrulado.

¿Qué era lo que le atraía de ella? La única explicación era que fuese porque compartían intereses, ambos querían servir al Señor Tenebroso; y eran capaces de hacer lo que fuese para lograrlo.

Pero aún así, eso no era todo; no solo le observaba de lejos. Comenzaba a visitarle en sueños. Varias noches había despertado agitado tras soñar con dicha joven. Pero sabía que era algo imposible, lo sabía.

***

Había pasado todo el curso, y ella partía. Nunca hubo un diálogo más largo que el de un saludo formal; ninguno de los dos era de dar conversaciones. Y así había partido.

Ella rumbo a su casamiento y unirse definitivamente a su señor, y él a terminar el último curso mientras la ansiedad de pertenecer a los mortífagos iba en ascenso. Pero debía esperar, todo sucedería a su debido tiempo y él lo sabía.

Y así había sucedido, en cuestión de un año cuando terminó su último año en el colegio, había ido a unirse a Lord Voldemort. Las primeras encomiendas eran para reclutar más aliados, y eso ponía a prueba que era capaz de torturar sin verse afectado; mostraba su fortaleza y lealtad.

Severus le obedecía y poco a poco se ganó la confianza de su Lord, al igual que Bellatrix se convertía en su leal servidora.

Habían pasado meses en que no había sabido nada más de la persona que había sido tan importante en su infancia y por la cual seguía teniendo tanto aprecio. Lo último que había sabido de Lily Evans, era justamente que ya no era más "Lily Evans"; sino que se había convertido en "Lily Potter".

Esa noticia había sido desagradable, no le perdonaba el hecho de haberse casado con Potter; un idiota que se creía el centro del universo. Pero debió tragárselo, ya no podía hacer nada más. Toda relación había terminado años atrás.

***

El señor tenebroso buscaba a las personas que resaltaban por algún talento específico y en especial su pureza de sangre. Aunque había hecho una excepción. Había ido a reclutar a la pareja Potter, y se habían enfrentado en tres oportunidades.

A pesar del aprecio que Severus le guardaba a Lily, no era tan tonto como para pensar en interferir en que Lord Voldemort quisiera matarla luego de su rechazo. Aún así había intentado hablar con su señor, pero no había dado resultados.

La última misión que le había encomendado había sido seguir a Dumbledore, cosa que no era tan fácil pero tampoco resultaba imposible para Severus.

Una tarde había seguido al importante mago y había obtenido una interesante información que no había dudado en correr a contarle a su señor; acerca de un niño que nacería hijo de una pareja que había desafiado tres veces a señor tenebroso, y sería capaz de derrocar al mago oscuro.

Rápidamente su señor que ya estaba obsesionado con los Potter, se había encargado de averiguar si estaban esperando un hijo. Y en efecto, así lo era. Ahora quería encontrarlos con más motivos y acabar con ellos.

A pesar de que todos los mortífagos estaban alertas sobre cualquier información de los Potter, pasó todo un año sin que se supiera nada. Pero el señor tenebroso no bajaba la guardia y seguía expectante esperando el gran momento para acabar con todo eso.

 

Severus se había dado cuenta de que ahora más que nunca, Lily corría grave peligro de muerte. Comenzaba a culparse de que fuese así, a fin de cuentas él le había dado esa información a su señor, y eso había aumentado las ganas de asesinar a los Potter.

Al darse cuenta de eso había tomado una decisión, y sabía que era peligrosa. Era consciente de que si le descubrían, su propio señor lo torturaría y mataría. Pero estaba dispuesto a correr ese gran riesgo si ayudaba a que Lily sobreviviera.

Había ido en busca de Dumbledore, le pidió ayuda a él; el mago tan importante y enemigo de su señor. Pero era el único que podría ayudar a los Potter, y así había dicho que haría. Le había dado su palabra de que haría lo que pudiese para protegerles a los tres, y Severus había dado su palabra de que sería su espía dentro de los mortífagos. El Blog de la ginebra y el whisky on the rocks

El momento tan esperado por Voldemort, se había presentado un año después. El traicionero Petter Pettigrew había llegado con el dato de que le habían hecho guardián del secreto de la casa de los Potter. El señor tenebroso se jactaba de saber en dónde esos ilusos se creían seguros, y lo tontos que habían sido al confiar en Colagusano y pensar que huirían eternamente de él.

Eso había sido un golpe para Severus, nunca había creído que pudiesen cometer el error de convertir a Colagusano en el guardián del secreto; pero se había equivocado. No le importaba en lo más mínimo que matasen a Potter, o a ese niño; pero Lily
su Lily, era diferente.

Voldemort que siempre había contado sus planes a Severus, había decidido no decirle cuándo actuaría e iría en búsqueda de los Potter para matarles. Creía que Severus podría querer interferir en sus planes, ya había intentado persuadirle; era mejor no decírselo y planeó algo que distraería al joven Severus.

***

Los días pasaban, y Severus no sabía nada al respecto de cuándo atacaría su señor. Era el último día de octubre, Halloween. Una estúpida fecha en la que los muggles simulaban creer en la magia, aunque en realidad no era así.

Severus estaba en su casa, solo; mientras pensaba en la penumbra de su sala de estar. Le inquietaba no saber nada acerca de cuándo querría ir Voldemort tras los Potter. ¿Estaría esperando algo, Voldemort? ¿O no se lo habría dicho
?

Alguien golpeaba la puerta, sacándolo de su ensimismamiento. Se levantó lentamente creyendo que sería algún tonto chico muggle pidiendo dulces o algo; y abrió la puerta con cara de pocos amigos, aunque al ver quien le visitaba cambió rápidamente a asombro.

-Bellatrix

-Buenas noches, Severus.- ¿Siempre mostrando su educación? ¿Por qué creía que usaba un tono seductor?- Me pregunto
si serás caballero y me dejarás entrar, o me tendrás parada en el umbral.

Severus perplejo ante tanta educación de su parte, apenas se apartó para dejarle entrar y cerrar la puerta tras de sí. Le observó unos segundos mientras su mirada le recorría lentamente, ¿Por qué vestía tan provocativa? ¿No hacía frío para un escote de tal tamaño?

Esta vez, Bellatrix estaba segura de que la mirada de Severus dejaba entrever el deseo que se ocultaba en sus profundidades, al observarle. Ya estaba acostumbrada a esas miradas de parte de los hombres; pero eso facilitaría las cosas.

 

-¿A qué debo
?- comenzó a preguntar pero se cayó al sentir cómo ella posaba su dedo índice en sus labios para callarle.

-Guardemos las palabras para después, he venido a darte lo que quieres.- dijo en un susurro mientras le sonreía seductoramente.

Severus no había terminado de reaccionar cuando el dedo había sido sustituido por los carnosos labios de Bellatrix que le incitaban a no parar.

Tanto tiempo en el que había deseado un contacto físico con la mayor de las Black, hacía que le fuese imposible contenerse y no responder a ese sorpresivo beso.

Bellatrix segura de su victoria y de que no se negaría, profundizaba el beso. Severus recorría su contorno con sus fuertes manos, mientras le llevaba hacia una mesa. Ella no evitaba dejar salir su pasión, aunque no hubiese sentimiento alguno con él; pero debía hacerlo, lo sabía. La lealtad ante todo.

Luego de haber esperado tanto, Severus no se controlaba. Sus cuerpos no demoraban en unirse y recorrerse mutuamente, disfrutando del otro. A pesar de que Severus no era de su total agrado, no podía negar que sabía lo que hacía.

Y concluían con un último movimiento brusco, mientras comenzaban a intentar controlar sus respiraciones y se hacían conscientes de lo que acababa de suceder.

Severus acababa de cumplir aquel deseo oculto, eso que le había hecho despertarse tantas noches empapado en frío sudor y con su respiración agitada. Acababa de estar con la mujer que siempre había visto inalcanzable, por sus marcadas diferencias.

Había poseído a la mujer que había deseado, pero que pertenecía a otro hombre, ahora. Comenzaba a preocuparse de tener problemas con el mortífago en cuestión. Pero aún, no se explicaba cómo había sucedido.

Bellatrix conforme, sonreía complacida. Acababa de cumplir su misión, y no había estado tan mal como había esperado, a fin de cuentas. Eso solo significaba una cosa, no tenía nada más que hacer allí.

Comenzaba a vestirse tranquilamente, ante la mirada perpleja de Severus. ¿Esperaba quizás que se quedase a pasar toda la noche con él? No, claro; ella era una mujer casada, y debía volver a su hogar después de cada misión.

-¿Por qué lo has hecho?- era la única pregunta que había logrado formular.

-Hace años que se nota el deseo en tu mirada, Severus. ¿Te quejas de que te haya hecho el favor?- sonrió tranquilamente, aunque sus ojos no mostraban lo mismo; ocultaba algo, lo sabía.

-No lo has hecho por mí, sé que me ocultas algo.-afirmó observándole fijamente mientras prendía su camisa.

-¿Sabes qué ocurre esta noche?-quiso saber ella, mientras acomodaba su cabello y sonreía divertida.

Severus le observó sin saber de qué hablaba, aunque algo dentro de él le decía qué era lo que estaba pasando. Pero eso no podría ser
era lo peor que podría pasarle, no podía ser eso.

Bellatrix largó una carcajada ante el silencio sin respuesta de Severus, y se acercó para rozarle juguetonamente la mejilla con su suave mano. Severus seguía sin decir palabra.

-Mientras tú te divertías conmigo, el señor tenebroso ha ido en busca de los Potter.-dijo tranquilamente aún con esa sonrisa en los labios, mientras Severus notaba como la sangra le huía del rostro.

-No puede ser

-Ya deben estar muertos en este momento, es demasiado tarde, Severus.-dijo con voz sedosa, mientras le plantaba un último beso y desaparecía sonriente.

Dejando a Severus en la penumbra de la habitación, atormentado y molesto por haber sido usado por Bellatrix para que no interfiriera ante el deseo del señor tenebroso de matar a los Potter.

No podía creer que había caído en una trampa, todo por aquel deseo que venía de años atrás; que despertaba cada vez que su mirada se posaba sobre Bellatrix. Por no haberse podido contener, ella le había distraído para que no hiciese nada.

Su propio deseo le había tendido esa trampa, si nunca le hubiese deseado no habría cedido a que pasase eso con ella. Pero lo había hecho, y ella había dicho que era tarde
debía asegurarse de que no podía hacer nada
No quería creer lo que eso significaba.

***

Había desaparecido para ir a comprobar con Dumbledore si era cierto que les había ido a matar. Y en efecto, lo era. Había estado todo planificado por su señor, que le había mandado a Bellatrix a distraerle mientras él iba en busca de los Potter.

Les había matado. Pero aún no entendía cómo su hijo, el chico Potter, había sobrevivido. Pero se había visto forzado a aceptar la oferta de Dumbledore de trabajar en conjunto con él para protegerlo de lo que pudiese surgir en un futuro.

***

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Severus era un joven de tan solo dieciséis años, con grandes aspiraciones y talentos en algunas materias específicas. Se había ganado el respeto de los dem

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2023-02-27

 

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