La historia mejor guardada - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Tenía cinco grandes cortes en ambos brazos que ardían de lamisma forma en que sangraban. «Malditos, me la van a pagar» pensé al sentir como una maldiciónme pasaba a dos pulgadas de la espalda. Vi a una chica rubia pasar a mi ladocon rapidez; Luna. Me hizo preguntarme otra vez si todos estarían bien.
« ¿Dónde estás? Ahora no por favor, aparece, aparece. » Grité interiormente alver tanto hechizos verdes como rojos o plateados; se asimilaban a los fuegosartificiales, pero esa ocasión no tenía motivo para celebrar, lo único quedeseábamos era que todo acabara lo más pronto posible, con escasos heridos.
-- Si tratas de matarlo, te mato yo mismo. -- rugióalguien cuya voz me era irreconocible entre tanto ruido.
Una figura un poco más alta que yo me tomó del brazo y me tranquilicé, al menosél, estaba sano y salvo.



--Ser pequeña te permite creer en todo lo que es irreal -- pronunció mi madre ante otra reunión familiar.
La miré con un claro dejo de desdén y, levantándome de la mesa aún con restosde comidas y platos sucios, me encaminé hacia mi cómodo y calido sofá colorescarlata.
Me interné de nuevo en mi lectura: Harry Potter y la piedra Filosofal. Desdeque ese libro había caído en mis manos (lo único productivo que hizo mi primaen toda su vida fue regalármelo para mi décimo cumpleaños) no podía parar deleerlo una y otra vez; el hecho de que la película basada en aquel libro fueraa salir en los cines en los próximos tres meses me tenía aturdida. Ansiaba quellegara el estreno para verla.
A toda mi familia, construida por mi madre, mis tíos y sus cuatro hijas, lesparecía desorbitante que teniendo cortos diez años me interesara por leer y nopor jugar, era imposible negar lo extraño que era, sin embargo aquella lecturallegaba más allá de toda niñez, creencia o expectativa, y lo que yo más adorabaen todo el mundo era, efectivamente, la magia. Vivía en un pequeño y olvidadopueblo de Londres, donde la acción, las cosas paranormales y la magia, eran tanabsurdas que la redundancia les había ganado a cada uno de los habitantes. Yome declaraba con orgullo la mera excepción y nadie, ni toda mi pequeña familia,me iban a hacer cambiar de parecer.
Cerré el libro para ir a acostarme, y volver a ese mundo privado al que yollamaba: imaginación. Me dormí tan deprisa que no tuve tiempo para darmecuenta, pero eso no evitó que, de nuevo, en mis sueños apareciera gente extrañaque jamás había visto en toda mi vida, gente vestida de una forma extravagante;entré en mis sueños más anhelados: el mundo de los magos.

Nerviosa, hasta un punto indefinido, luego de hacer una larga e interminablefila pude sentarme frente a la pantalla de cine para ver la película de eselibro que robaba todos mis sueños. Era la mejor que hubiera visto en toda mivida y a pesar del aburrimiento de mi madre, salí fascinada.
Luego de meses y meses en los que mi madre me miraba ya frustrada, y en los quemis sueños iban siendo cada vez menos, desistí e hice un tremendo esfuerzo porcerrar el pico y dejar de pronunciar palabra alguna sobre la magia. Y llegó micumpleaños número once, una fecha importante para toda niña, el problema eraque mi mamá tenía una importante reunión de negocios y otra vez me volvía aquedar con la señora Gray y su loro que tanto miedo me daba.
-- ¡Feliz cumpleaños Sharon! -- dijo con falso entusiasmo en cuanto mi madre,contrariada, me dejó en la puerta de su casa.
La casa de la señora Gray siempre olía a perfumes extraños, que ella mismamezclaba, e, infaltable, a olor de excremento de ave.
Le sonreí sin ánimos y me tiré sobre su butaca de madera añeja.
-- Sharon, encontré esto en la puerta de casa, ten, no sé que será, pero porfavor, ya deja de inventar cosas extrañas ¿quieres?
Era mi mamá, con un humor horrible que había regresado a dejarme
una carta decolor amarillo, bastante pesada para ser una simple nota, y muy desgastada paraser reciente. La di vuelta y mis ojos se desorbitaron. Volví a mirar la puertapor donde se había ido mi progenitora y otra vez observé el sobre.
En letras color esmeralda rezaba:

 

Señorita C. Sharon

Habitación junto a la puerta.

675 New North

Islington
Al otro lado del sobre había un gran escudo con un león, una serpiente, unáguila y un tejón. Sí, no había otra explicación. Tal vez, si mi madre sehubiera tomado el trabajo de escucharme alguna vez, no me habría dado la carta,pero no había Dursleys que me detuvieran y a mi pesar, tampoco había un gigantellamado Hagrid que irrumpiera en la casa de la señora Gray.


Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase, GranHechicero, Jefe de Magos,
Jefe Supremo, Confederación
Internacional de Magos)



Querida señorita Carter:
Tenemos el placer de informarle que usted tiene una vacante en el ColegioHogwarts de Magia y Hechicería. Adjuntamos una lista con el equipo y los librosnecesarios.
Las clases comienzan el 1º de septiembre. Esperamos su lechuza no más tarde del31 de julio.
Muy cordialmente,

Minerva McGonagall

Subdirectora.


Si había algo más alarmante, extraño, e imposible que aquello, hubiera deseadoque lo pusieran frente a mis ojos, que solo leían y releían el contenido deaquella carta.
-- ¿Pasa algo querida? -- preguntó la señora Gray al ver mi cara, queobviamente estaba tan pálida como la nieve.
-- ¿Usted cree en lo irreal, señora Gray? -- indagué cortésmente, mi voz estabatomada y se quebraba por momentos.
-- Hasta cierto punto ¿Por qué?
-- Por
por nada.

¿Una vacante en Hogwarts? ¿Yo tenía unavacante en un colegio de magia y hechicería? ¿Yo, que tan rutinaria y aburridaera mi vida? ¿Qué nunca había empleado una minúscula prueba de que podía hacermagia? Y entonces, sucedió: el loro verde y anaranjado de la señora Gray fueaumentando de tamaño hasta ser como un perro ovejero. Me sobresalté tanto quedi un grito ahogado, pero para mi salvación, en ese mismo momento, el lororecobró su tamaño natural y nadie más que yo se percató de lo sucedido. ¿Yo,una vacante en un colegio salido de un libro? Mi mente viajaba a mil por hora,y lo único que le pedía al cielo era que aquello no fuera una broma de misprimas, de esas que tan seguido me hacían, que no fuera un sueño, hubiese sidola primera vez en la que no habría querido despertar, sin embargo lo creía;Hogwarts, ese tan anhelado lugar mágico, debía ser mi hogar.




 


Hola :)

Este es el primer capítulo de la historia, aburrido, sí, muy, pero se pondrá mejor (espero xD) Como éste Fic lo tengo terminado, subiré un capítulo por día, igualmente no es muy largo. Espero que les guste.

Si la carta meparecía algo extraordinario, más lo fue ver al mismísimo Albus Dumbledorefrente a mi casa con una gran capa esmeralda y su tan distintiva larga barba deun blanco radiante. Era tal cual lo imaginaba, alto, con una mirada de unceleste calido, aunque apagado y misterioso.
-- Fue tan difícil para mi creerlo, señor director. -- dijo mi madre, quetemblaba imperceptiblemente sobre el sofá, frente a el director de Hogwarts.
-- Para todos los padres muggles debeserlo, me lo imagino. Pero no se preocupe señora Carter, yo mismo le prometoque su hija gozara de un año lleno de aprendizajes y valores, ¿para eso es elcolegio no?
-- Por supuesto, y confío en usted, solo quisiera saber
¿Cómo esto es posible?
-- Como ya le expliqué, todo mago o hechicera a tenido un antecesor con poderesmágicos, y probablemente sea por la rama varonil, ¿me entiende?
Y siguieron hablando durante un largo rato, que a mi parecer fue muy corto paraapreciar al anciano que tanto bienestar me causaba.
-- ¿Estás lista para llenar tu mente de conocimientos que van más allá de leerun libro? -- me preguntó con dulzura.
-- S-sí profesor. -- balbuceé.
Me sonrió y desapareció detrás de la puerta. Cuando corrí las cortinas de laventana, el director ya había desaparecido. Sonreí ampliamente para luego mirara mi madre, la cual me quitó la sonrisa de inmediato. Parecía pensativa.
-- Esto es muy extraño ¿sabías eso verdad? Estoy orgullosa de ti, de todosmodos. Y te alegrará saber que me ascendieron y tengo el dinero suficiente comopara comprar tus cosas. ¡Orgullosa! ¿Te lo dije? ¡Estoy orgullosa!
Habiendo tenido ese consentimiento de mi madre, la sonrisa volvió a abarcar mislabios y los días consecutivos de mi vida estuvieron llenos de sorpresas y alegrías.

Había que apurarse, era el primer día de agosto y me encontraba, aun sin podercreerlo, en el Callejón Diagon. Un viaje difícil si contamos que mi madreestaba más desorientada que yo, los Polvos Flu que nos había dejado el directorde Hogwarts fueron una gran ayuda.
Se alzaban ante nosotras miles de tiendas, desde negocios en donde se vendíancalderos, hasta en donde las plumas tenían rebajas, los sapos croaban de unaforma estrepitosa, y los niños se paraban en la vidriera de las escobas. Mirostro dolía de tanto que se ampliara mi boca en una sonrisa, pero eso no meimportaba.
Mamá entró a Gringotts, para luego darme una bolsa con monedas dentro; teníabien en claro lo que era un Galleon (el cual valía diecisiete Sickles de plata,veintinueve Knuts equivalían a un Sickle, muy simple.)
Me dirigí a Ollivander's, a donde más quería ir a era a comprar mi varita, ynadie podía oponerse. Entré haciendo sonar una campana sobre la puerta, queresonó pese a que tres personas se hallaban en ese lugar. Decir que mi sangrese heló no es exagerar, sí, allí estaba Ollivander, pero también, en una butacaa la izquierda estaba sentado un hombre corpulento que medía más de lo que unapersona alta debería medir; Hagrid. Y sin querer hacerlo, cuando giré mi vista,mis ojos no pudieron evitar posarse en una inocente cicatriz con la forma de unrayo, de esos que uno dibuja cuando tiene seis años. Ahí, en ese mismo lugar,sin explicación posible, se encontraba Harry Potter. Las preguntas no pudieronevitar llegar a mi cabeza como si las hubiese activado un botón invisible. ¿Sientonces, él era real, que hacía allí?A mi parecer era su segundo año y él ya habría comprado su varita el añoanterior, yo misma lo había leído. Una loca idea me atacó de repente, ¿Y siRowling, tal vez, hubiese sabido lo que pasaría en el futuro? Quizás ella erauna hechicera, que quiso dar a conocer el mundo de los magos

-- ¡Oh! Otra de primer año -- sonrió Ollivander con voz etérea.
Sólo asentí con la cabeza mirando a Harry Potter de soslayo.
-- ¿Tú también eres de primero? -- me preguntó sin que lo esperara.
-- Sí
¿eso quiere decir que tú igual? -- indagué sedienta de saber la verdadde una vez por todas, eso no era posible.
-- Sí. Bueno -- pagó su varita. -- creo que nos veremos ¿no?
-- Eso supongo -- sonreí avergonzada.
Harry Potter salió de la tienda dejándome tanto con mis miles de preguntas,como con Ollivander, que susurraba « Curioso, muycurioso. »
Probé seis varitas hasta que una lanzó chispasvioletas y el vendedor asintió con alegría.
-- Excelente. Pelo de unicornio, acebo, treinta y dos centímetros. Muy fuerte,es perfecta para encantamientos y además se ve que harás grandes cosas con esavarita.
Lo miré extrañada, pero no quise indagar en el tema, el hombre me parecíasumamente extravagante y el polvo de las estanterías estaba entrando en minariz haciéndome estornudar consecutivamente. Pagué y me alejé rápido de eselugar, que tenía tan poca luz como una noche cualquiera. Me preguntaba si lediría lo mismo a todas las personas que le compraban varitas.

Ya en la estación de King's Cross me topé (aunque ya sin sentir demasiadoasombro) con una familia muy peculiar; todos tenían el cabello de un color casirojo, y llevaban mucho equipaje, sobre el cual había varias jaulas con lechuzasdentro. Supe con seguridad que no podía tratarse más que de la familia Weasley,y, detrás de ellos y de Harry Potter, crucé entre la plataforma nueve y la diezsin ser detectada por algún muggle.
El tren color escarlata se alzaba ante mí como un monstruo gigante del colordel fuego, aunque lo que me causaba no era miedo, por el contrario; la euforiaque me embriagaba era sumamente satisfactoria. Subí traqueteando con dificultadmientras mi mamá me gritaba desde la plataforma. La saludé alegremente hasta queel tren se puso en movimiento y la perdí de vista. Me encaminé a buscar unvagón para guardar mis maletas y mi jaula (mi lechuza de color café y tonos clarosno se encontraba muy a gusto en dicha jaula; la había apodado Pirrow.) No voy anegar que al primer lugar al que fui a buscar un compartimiento, efectivamentefue a donde creía que estaban Harry Potter y Ron Weasley, fue un mero impulsoque decidí seguir.
Allí estaban hablando cómodamente y me permitieron pasar.
-- Un placer, soy Ron Weasley. -- se presentó el colorado.
-- Sharon. Sharon Carter.
-- ¿Eres hija de Viggor Carter? -- preguntó asombrado.
-- Sinceramente no sé cómo se llamaba mi padre.
Desde que tenía memoria, mi padre había desaparecido y mamá siempre se mostrórecia a darme información alguna; no tenía siquiera una fotografía. Pero si lopensaba con lógica, él podría haber sido claramente un mago.
-- Oh
bueno, Viggor Carter fue un Auror muy importante en los tiempos delInnombrable.
Se suponía que yo debía preguntar que eran Aurors, y quien demonios era "ElInnombrable"
-- Los Aurors son magos muy poderosos, buscan a magos tenebrosos, cosas así

-- Y "el Innombrable" es Lord Voldemort. -- dijo Harry con tranquilidad aunque Ron soltó un débil gritito.
-- ¿Quien mató a tus padres? -- pregunté y luego me arrepentí. Debía aprender acerrar mi gran boca.
-- Pues sí, ¿Cómo lo sabes?
Me acomodé con malestar sobre el asiento del compartimiento. Se escuchabanrisas y conversaciones provenientes del pasillo.
-- Digamos que he escuchado en Diagon muchas cosas, los magos hoy no hablaronde nada más.
-- Es extraño, que me conozcan por algo que yo no puedo llegar siquiera arecordar. -- alzó los hombros y yo también hice un gesto de duda.
Admito que haber estado allí con dos personas que conocía por parte de un librono era ni normal, ni gracioso. Escuchar conversaciones sobre cosas que habíaleído hacía meses, no tenía forma de explicarse. No quise enroscarme mucho,sabía que tarde o temprano hablaría con el profesor Dumbledore, él tenía quesaber lo que estaba pasando, y si ya lo sabía, yo quería respuestas.
A pesar de eso, me dejé llevar por los temas de conversación mientras que elpaisaje iba oscureciendo y aparecían Neville o Hermione. Encuentros que medescolocaban de a ratos y me tomaban por sorpresa; esperaba acostumbrarme atales hechos.

 

 

El cielo estabaclaro y despejado, pero por una extraña razón, un frío ambiente se escurríaentre los botes para llegar al colegio; eran claramente los nervios de todosaquellos ansiosos niños, que, como yo, estaban a punto de comenzar su primeraño.
Cuando la profesora McGonagall nos recibió y nos hizo esperar delante de laspuertas del Gran Salón, me era imposible contener la risa. Veía a Ron y a Harrymirarse con los ojos salidos de sus orbitas, el miedo y los nervios no losdejaban pensar bien y parecían amenazar con desmayarse. Sus facciones secontraían tanto que casi caigo al suelo para no reírme; Harry pensaba que leharían una prueba insuperable que iba a hacerlo pasar vergüenza frente a todoel colegio, pero yo tenía bien en claro que un sombrero nos iba a seleccionarpara cualquiera de las cuatro casas. ¿Debía decírselos yo, entonces? Era tandivertido que preferí callar. Como un botón que enciende una radio a todovolumen, las puertas del Gran Salón se abrieron y las risas se amplificaron.Allí comencé a sentir verdaderos nervios, mis manos temblaban acomodando latúnica negra. ¿A que casa iría? Sinceramente no tenía deseo alguno de ir aSlytherin, pero no me molestaba ir a cualquiera de las restantes.
Fueron llamando uno a uno a todos los asustados niños de primer año, y cuandoel Sombrero Seleccionador gritó «¡Hufflepuff!» una niñade pelo castaño fue corriendo al mar de aplausos.
-- Carter, Sharon. -- dijo la profesora quitándomeun respingo de miedo.
Me senté en la butaca y cuando el sombrero tocó mi cabeza, me estremecí.
-- Esto, no estaba en los planes ¿verdad? Y tú lo sabes. Sin embargo si es comoel destino lo requiere

Susurró sobre mi oído y luego un grito se expandió por todo el salón.
-- ¡Gryffindor!
Suspiré aliviada y eufórica y me uní a los calurosos aplausos de la mesa deGryffindor, mi casa. Harry y Ron me sonrieron, creí hasta ver como Hermione mededicaba una sonrisa tímida.

 




El primer capítulo no ha tenido comentarios, pero es obvio ya que recién comienzo, solamente espero que si siguen la historia (he visto que ha tenido visitas) me dejen un comentario aunque sea pequeño o sólo para decir "leí", eso ya logra alegrarme y así subiré más pronto :)


Sin habérmelo imaginado, ya estaba cursando mi cuartoaño en el Colegio Hogwarts. Decir que las cosas habían cambiado considerablementehabría sido mentir en cierto grado; pero mucho no era diferente; Cada veranocuando volvía a mi hogar, mi madre no solo me esperaba con abrazos dulces, sinoque además, con un nuevo libro de Harry Potter, los cuales leía ella tanto comoyo, y no lo entendíamos. Todo era tal cual lo que pasaba, solo había uninsignificante detalle: yo no figuraba ni entre líneas. Rowling seguía haciendocaso omiso a mi presencia en Hogwarts, y no había explicación alguna. Con todoslos horribles sucesos que habíamos tenido que afrontar, no tuve tiempo jamás dehablar con el profesor Dumbledore.
Ron y Hermione se habían convertido en mis mejores amigos, al igual que los deHarry, pero con él era diferente: las cosas que había empezado a sentir por el"niño que vivió" se fueron incrementado hasta llegar al punto en el que sentíamás que amistad por él. Compartí innumerables cosas con esos tres muchachos queme enseñaban día a día lo que era la verdadera amistad, desde que supimos queVoldemort andaba recorriendo de nuevo el mundo de los magos no sólo nos habíaecho estremecer; habíamos crecido y madurado demasiado rápido. Harry estaba muypreocupado por su padrino, Sirius, quién sinceramente era un hombremaravilloso, dijeran lo que dijeran. Fred y George causaban más problemas quenunca (aunque no sobrepasaba lo cómico) y el profesor Dumbledore estaba másextraño y sombrío desde el año en que se abrió la Cámara Secreta. Ya no daba divertidos discursos o contraseñas entretenidas, las medidasde seguridad en el colegio iban en aumento y los sucesos -- el Torneo de losTres Magos -- nos tenían a todos revolucionados. No sólo porque en el Mundialde Quidditch los Mortífagos habían echo de las suyas, ni tampoco por la llegadade los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons para el torneo, sino, además, porqueHarry había sido involucrado en el mismo. ¿Un chico de catorce años en elTorneo de los Tres Magos? Murmullos iban y venían por todo el castillo, Ron semostraba recio a creerle a Harry, y Hermione, que era de los pocos que lecreíamos, estaba muy ocupada con el estudio. Difícil de admitir o no, yo era laúnica que se sentaba la Sala Común de Gryffindor con Harry para hablar de lo perturbado que estaba.
--
y ahora Ron pretende que desaparezca o no sé que es lo quiere ¿Acaso todoscreen que lo que busco es fama?
-- Ya lo sé Harry, pero debes ponerte del lado de los demás, nadie entiendecomo fue a parar tu nombre en el Cáliz, y que yo sepa que no fuiste tú, nosignifica que los demás tengan cerebro.
Harry rió amargamente y asintió con la cabeza.
-- Tienes razón, pero Ron es mi mejor amigo y no soporto que se comporte así.
-- Piensa -- dije con voz tranquilizadora mientras ambos mirábamos el fuego dela chimenea -- que antes de que todo esto acabe, Ron volverá a ser el mismo desiempre.
Yo tenía bien en claro como iban a ser las cosas, pero ¿Qué iba a decirle? «Mira Harry, Voldemort regresará al poder y las cosas comenzarán acomplicarse.» Yo estaba más asustada que él por lo del Torneo y tanto Ginnycomo Hermione se daban cuenta de eso ya que en sueños gritaba. Compartirdormitorio con ellas, en ese momento, no era grato.
-- ¿Cómo estás tan segura? -- preguntó alzando sulibro de Las fuerzas oscuras: una guíapara la autoprotección.
-- Ya conoces a Ron, dice y hace cosas de las que luego se arrepiente.

Estar en las gradas mientras el chico que tanto quería luchaba con un dragónenorme tratando de conseguir el huevo de oro, no era algo emocionante. Micorazón palpitaba tan deprisa que quería salir de mi pecho y apretujaba elbrazo de Hermione tan fuerte que ella a veces lanzaba un grito disimulado dedolor, pero estaba tan aterrorizada como yo, o peor. Al fin y al cabo yo sabíaque saldría prácticamente ileso, pero aun así no podía evitar sentirdesasosiego.
Tal fue mi impulso cuando Harry se metió en la carpa, ya con el huevo de oro enlas manos, que erróneamente lo besé. Todos se quedaron pasmados e hicieronsilencio, o tal vez el hecho de que Harry me abrazara y correspondiera mi actome hizo pensar que sólo estábamos nosotros dos en ese lugar. Cuando nosseparamos y los chicos se abalanzaron hacia él, me gritó «Luego tenemos que hablar»
Hermione, que sabía a ciencia cierta lo que me pasaba hacía ya tiempo, memiró inquisitivamente y sonrió.
En la Sala Común, sentada, sola y pensando, me temblaban las piernas y otra vez micorazón estaba exageradamente agitado. Hermione entró y se sentó a mi lado.
-- Harry te quiere, no tienes por qué estar comoestás. -- sonrió y palmeó mi brazo con delicadeza. -- Al fin Ron dejó esafaceta inmadura y enmendó su error. La primera prueba lo hizo recapacitar.
-- Es un alivio, ¿Quién va a querer enfrentarse a voluntad propia a cosas comoun dragón? Está claro que Harry jamás habría querido eso, con todo lo que lepasó

-- Te enternece el pasado de Harry, eso es muy bello.
Corté el contacto que mi vista mantenía con el fuego y observé a Hermione, quepara mi sorpresa, tenía los ojos cristalizados.
-- ¿Qué sucede? -- inquirí asustada y la abracé, no tardó mucho en soltaralgunas lágrimas.
-- Todo esto me tiene muy mal. Ron discutiendo con Harry. Harry en un retopeligrosísimo, y por si fuera poco, tengo un mal presentimiento, algo amargo meinquieta.
-- Ha de ser por éste estúpido torneo. Harry va a estar bien, Hermione, no tepreocupes.
-- ¿Cómo puedes estar tan calmada? El chico al que amas está en un gravepeligro.
Le sonreí y la abracé más fuerte.
-- Harry ha pasado por cosas aterradoras, nada felices. Sin embargo, esto es unjuego, peligroso, pero un juego al fin y al cabo. Dumbledore no va a dejar quenada le pase, hay magos del Ministerio aquí, mientras que cuando Voldemortintentó matar a Harry, no había ningún mago cerca. ¿Tú crees que esto es lo másdifícil que ha tenido que afrontar?
Seamus y Dean entraron por el orificio del retrato y Hermione rápidamentelimpió sus ojos y desvió la mirada. Yo tomé uno de sus libros para fingir queestaba leyendo y ambos subieron las escaleras.
-- Tienes razón
-- dijo dubitativa, pero no estaba para nada convencida aun.
Supe que tenía que hablar lo más pronto posible con el director de Hogwarts, nosabía siquiera como abarcar una conversación de tal índole, pero las cosas seestaban saliendo de control y necesitaba respuestas.

-- Quién lo diría
nuestros mejores amigos ¡novios! Hermione ¿Puedes creerlo? --exclamó Ron observándonos a mi y a Harry sentados en el sofá de la Sala Común.
-- No eres para nada intuitivoRon, esto se veía a kilómetros. -- dijo ella distraída leyendo un libro deRunas Antiguas.
Harry y yo nos miramos y sonreímos con un poco de vergüenza, pero estábamosfelices y nos sentíamos bien a pesar de todo lo que estaba pasando. Lo extrañoera que, obviamente, Rowling no había previsto nuestro noviazgo, y mucho menosse tomó el trabajo de nombrarme alguna vez
¿Acaso yo era invisible?
Desvié mis pensamientos hacia otro lado, dejándolos en la lista de lospendientes, tenía que aclarar las cosas y no iba a quedar así.
-- ¿Cómo harás con el huevo de oro Harry? -- preguntó consternada Hermione consu típica mirada ruda.
-- Ya se me ocurrirá algo, aun me queda mucho tiempo antes de la segundaprueba.
Niños de primero y segundo año pasaban por la Sala Común y al ver a Harry tomaban rápido sus cosas y corrían escaleras arriba.Ron se reía cada que eso pasaba.
-- Sí, Harry, pero que no sea a último momento. -- dijo con temor de que algomalo pasara.
Una brisa inexistente rozó mi espalda erizando mi espina dorsal. Fue un vientosiniestro que, a pesar de estar sentada yo frente al fuego, me dejó helada. Losdemás parecieron no percatarse de aquello.
Hermione y Ron declararon que tenían sueño y luego de despedirse de nosotrossubieron las escaleras de mármol a sus respectivos cuartos.
Harry me abrazó y me miro con preocupación.
-- ¿Qué sucede?
Él más que nadie sabía como eran las cosas y yo tenía que contarle la verdad.
-- Sentí algo
como un susurro horrible o una brisa muy fría detrás de miespalda. Pero
-- dije al ver como giraba su rostro en todas direcciones ypretendía sacar su varita -- pero no ha sido nada, ideas mías.
-- No te creo -- sonrió ampliamente -- pero confío en ti.
-- ¿Qué crees que harás con el huevo? -- indagué muy interesada.
-- No lo sé, hace esos ruidos horribles cuando lo abro

-- A menos
-- susurré, aunque no sabía si debía decirle lo que pensaba -- amenos que se escuche de otra forma.
-- ¿Cómo es eso?
-- No sé, hay que pensarlo bien para no causar estragos -- repuse aunque temíaque las cosas cambiaran si yo sabía lo mismo que Cedric.

Las cosas pasaron como se suponía que debían pasar, Cedric le comentó que debíadarse un baño y llevara el huevo al baño de los prefectos. Ya sabíamos que lasiguiente prueba era con la gente del agua (no por eso más fácil)
Otra vez sentí, en el Gran Salón después de cenar, ese susurro escalofriante ylo entendí.
-- Harry, tenemos que subir a buscar el mapa del merodeador -- urgí conimpaciencia mientras todos se iban yendo del lugar.
-- ¿Por qué? -- preguntó perplejo pero intranquilo.
-- No lo sé, algo me dice que vamos a encontrar
alguien que no debe estaraquí.
Subimos corriendo con rapidez detrás de Ron y Hermione que gritaron lacontraseña y se metieron por el orificio. Harry subió y a los pocos segundos yaestaba abajo de nuevo con el mapa y la capa para hacerse invisible.
-- ¡No puede ser! ¡Crouch está en el bosque! --exclamó Harry mirando el puntitonegro.
-- ¡Vamos! -- le dije a Harry aunque Ron y Hermione no me miraron muy felices.
-- Mejor no, si nos encuentran fuera de la Sala Común nos van a liquidar.
Suspiré y asentí resignada y todos optamos por terminar la tarea de Snape eirnos a acostar, sin embargo yo no había terminado cuando Hermione me dijo queestaba muy cansada y que si subía pronto tal vez no la encontraba dormida. Yotra vez Ron dio vueltas y vueltas pero no terminó por completo la redacciónsobre el polvo de Doxy y le dijo aHarry que lo esperaba arriba. Harry me miró y asentí rápidamente.
-- ¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas! -- exclamó en un susurroy el mapa comenzó a dibujarse.
-- ¡Harry! ¡Crouch está en el despacho de Snape, y Snape no está allí!
-- ¿Otra vez? -- preguntó atónito.



Hola!! Quería agradecerles a los que tienen la historia en favoritos y han leído. Pero si lees y te gusta, comenta, me harás feliz y subiré más rápido el próximo capítulo :)

Al parecer las cosas seguirían su curso, necesitabahablar con Dumbledore. ¿Me escucharía cerca de la media noche? Yo debíaintentarlo.
-- No
no hagas nada, Harry, si ésta vez Snape te encuentra intentarácastigarte o algo peor, tal vez Crouch
tiene cosas que hacer -- mentíolímpicamente, no dejaría que Harry se arriesgara por él.
Luego de excusarme y decirle que tenía aún una redacción por hacer, logré quesubiera a su cuarto a dormir. Cuando mis palpitaciones se tranquilizaron yacepté con vergüenza que tenía algo más importante que hacer que pensar en loslabios de Harry, salí corriendo hacia la oficina del Director.
-- Brujas Fritas -- murmuré.
-- Adelante -- dijo la voz sorprendida de Dumbledore al oírme golpear lapuerta. -- ¿Qué la trae por aquí, Señorita Carter, y a éstas horas?
-- ¿Está ocupado profesor? -- Pregunté al ver que leía un libro, él negó con lacabeza y me invitó a sentarme -- porque de tenerla, sería una conversaciónlarga.
Dumbledore me observó con preocupación, de tal manera que sus azules ojostraspasaron mi mente. Luego suspiró.
-- Sabía que vendrías a hablar de esto en algún momento

Lo observé sorprendida, muchas veces anteriores creí que él era capaz de leermis pensamientos, pero en ese momento hasta pude confirmarlo. Al menos, si asíera, me ahorraba una larga perorata.
-- Lo que debes entender -- dijo con la voz firme, parándose de su silla ygirando hasta mi lugar -- es que algunos magos van más lejos de lo quedeberían, Voldemort es el claro ejemplo de eso, pero si es de Rowling de quiénhablamos

-- Entonces es cierto -- exclamé contenta -- ella es una hechicera.
-- Lo es, ella es la hechicera que protege nuestro secreto mucho más de lo quepodría hacerlo el Ministerio -- ante mi mirada confundida, el sonrió y siguióhablando -- Antes de que tu carta llegara, ¿Creías firmemente en la magia? --Algo dudosa, negué con la cabeza -- Si algo se expone de manera deliberada,ante el ojo de cada persona, significa que no es algo secreto que debaguardarse. En el caso de nuestro mundo, luego de que ella lo expusiera de la formaen que lo hizo, los muggles dejaron de cuestionar cosas extrañas que a vecessucedían y simplemente soñaron con la magia, que por estar escrita en un librode ficción, debía ser sólo eso, ficción.
Después de comprender eso y asentir con la cabeza, fruncí el seño.
-- Hay cosas en los libros
cosas que no suceden tal cual

Dumbledore, conocedor de mis pensamientos una vez más, volvió a sonreír.
-- Antes de que Lord Voldemort intentara asesinar a una mujer embarazada de unadulce niña, ocurrió lo que todos sabemos: Harry. Casualmente, esa dulce niña noestaba inscripta en Hogwarts hasta que cumplió diez años, Rowling no pudoprever cuando, viajando al futuro escribió sus dos primeros libros, que lahistoria sería algo alterada por la vacante que esa dulce niña tendría aquí.Como supusiste hace unos minutos, esa niña eres tú. Pero Rowling se llenó deapuntes con el futuro que veía en ese momento, y cuando llegaste, ese futurocambió bastante, pero ella ya no puede cambiarlo todo, va a seguir con lahistoria principal.
-- ¿Cómo logró viajar? ¿Cómo es que nadie la detuvo? Porque algo pudo salir maly el mundo mágico habría quedado expuesto

-- Rowling es una gran hechicera, un giratiempo mezclado con un hechizobastaron para llevarla al futuro. Ningún mago supo lo que ella había hechohasta que el primer libro fue publicado, la interrogaron e intentarondetenerla, pero ¿Qué caso tenía borrarle la memoria a miles y miles de mugglessi ellos lo habían tomado muy bien? Ella iba a ser encarcelada por develar el secretodel mundo mágico, pero al ver que nos había hecho un favor, la dejaron en pazcon sus libros, que por cierto escribe muy bien. -- Me sonrió por unos segundoshasta que se volvió serio de repente -- Debes entender, Sharon, que no puedesseguir leyendo esos libros por muchas razones, el verdadero futuro no es elmismo que ella contará, hay cosas ciertas y otras inventadas, y lo másimportante: tú eres la mejor amiga de "El trío protagonista de Rowling" por locual no sería justo ni para ti ni para ellos que sepas con anterioridad muchasde las cosas que van a suceder.
-- Le prometo que no lo haré, profesor -- dije firme y sinceramente ante su sonrisa. --Pero
-- abrí al máximo mis ojos -- Voldemort
él
él volverá, usted lo sabe.
-- Lo supe desde que se fue, sabía que tarde o temprano él volvería, y nosabemos las consecuencias que tendría alterar parte importante de la historia,te parecerá injusto y tal vez me juzgues por no interferir, pero nadie puedehacerlo, no mientras se corra el riesgo de que las cosas empeoren mucho más.
Suspiré resignada, él tenía razón.
-- Profesor Dumbledore -- dije con la voz queda -- una última pregunta: ¿Lascosas cambiarán demasiado?
Se quedó mirando hacia los terrenos del colegio durante un rato antes decontestar.
-- Sospecho que así será.



¡Hola! Como siempre, espero que si leen, comenten al menos para decir "Hola" puesto que eso ya me hace feliz :)
Respecto a la muerte de Cedric, no he escrito esa parte, desde el próximo capítulo comienza 5to año, pero les puedo asegurar que en mi mente no murió, así que no, no está muerto xD
Ya, gracias por agregar la historia a favoritos.
No olviden comentar :)-- ¿Acaso usted está ciega? ¿Puede dejar de defenderal Ministerio y ver lo que en realidad está pasando?
Todos me observaban con terror, pero enojar a esa maldita profesora era lo queyo estaba buscando.
-- Lo que está pasando es sencillo -- dijo con su tonta voz infantil -- Nadiequiere hacerles daño, el Ministerio los protege muy bien.
-- ¿Protegernos? -- Exclamé furiosa -- ¡Lo único que hacen es negar el regresode Voldemort y ensuciar el nombre de Harry y Dumbledore!
-- No debes mentir, Carter -- sonrió maliciosamente.
Me paré al instante, golpeando mis manos contra el escritorio, quedando acentímetros de su feo rostro.
-- Entonces déme usted el ejemplo, Umbridge.
-- ¡Cincuenta puntos menos para Gryffindor! -- rugió.
¿Qué? ¿Solamente eso hizo? ¡Si a Harry le hizo abrirse la mano con una pluma!Maldita hija de

-- Seguramente eso le importará mucho a Voldemort -- ironicé.
Seguí molestándola toda la clase, pero lo único que hizo fue sacarme otrostreinta puntos y no conseguí un castigo con ella. Harry se negaba a decirle aDumbledore lo que ella estaba haciendo, entonces yo quería ser capaz dedecírselo, pero al parecer, la bruja no era ninguna ilusa.
Al salir a los pasillos, mis amigos no estaban nada contentos.
-- De verdad te pasaste, ni yo le hubiera dicho eso -- murmuró Harry.
-- Oh, por favor, sólo está en tu contra, si tú se lo hubieses dicho yaestarías en Azkaban.
-- Mañana hay reunión con el ED, por favor, no busques que te castiguen -- rogóHermione.
Asentí con pesadez, ya me importaba tan poco eso
estaba furiosa y fuera de mímisma. A Dumbledore parecía importarle todo un comino, Snape cada día era másodioso, en las clases de Harry era un verdadero patán, McGonagall era la únicaalgo valiente como para enfrentar a Umbridge. Sí, y toda mi furia se debía aque no podía leer esos malditos libros nunca más. En el verano había quemadotodos, hasta el que mi madre compró, sin siquiera desenvolverlo, y ahora notenía ni la más pálida idea de lo que sucedería. Bien, era lo correcto, debíaenfrentarme al destino de una vez por todas, pero no era fácil en lo absoluto.

Meses más tarde sucedió algo que logró hervirme la sangre.
-- ¡Profesora! Lo lamento mucho -- me disculpé e intenté ayudarla a levantarse.
La profesora Trelawney vivía despistada y ya la había encontrado varias vecesen el séptimo piso con botellas de jerez. Tremenda mujer, me caía tan mal.
-- Estaba ocupada viendo

-- Su ojo interior y no me vio -- la interrumpí cansinamente.
-- Mi niña
-- suspiró de pronto.
Ya iba a darme una noticia impactante: me moriría calcinada o envenenada.
-- ¿Cómo consiguió su empleo, profesora? -- pregunté con sarcasmo.
-- Una noche me cité con Dumbledore en Cabeza de Puerco, al parecer él quedóimpresionado con mis dotes de vidente, aunque la cita hubiese durado más de nointerrumpirnos el profesor Snape.
-- ¿Que el profesor Snape interrumpió su entrevista? -- indagué curiosa.
-- Así es, pero no recuerdo muy bien por qué estaba allí, hay partes de esa entrevistaque se ven borrosas y no logro acomodarlas.
Eso me hacía recordar la vez en que
en que
¡Hizo una profecía! Según Harry nosabía ni en dónde estaba parada.
-- ¿Hace cuánto fue eso exactamente?
-- Unos
dieciséis años aproximadamente.
La dejé plantada en aquel lugar, no sabía por qué, pero eso me sonaba amisterio y mentiras de por medio. Hizo una profecía, de no ser así, Dumbledorejamás la hubiese aceptado en Hogwarts, y eso había sido dieciséis años atrás
Snape había

-- ¡Brujas fritas! -- Bramé.
-- No la veo de buen humor Señorita Car
-- el anciano calló de pronto.
-- La profesora Trelawney me acaba de contar
usted la escuchó profesar algo
ySnape estaba allí. -- Comencé a caminar por la sala atando cabos mientras él meobservaba detenidamente -- Y si eso fue hace dieciséis años
no sé qué es loque estoy tratando de decir
pero usted síque sabe.
-- No debes
-- suspiró. --Toma asiento por favor. Sharon, esa profecía tratasobre Harry y Voldemort.
-- ¿Eso es lo que sueña Harry? Desde que la maldi
la profesora Umbridge estáen Hogwarts leí mucho sobre el Ministerio, allí tienen una sala de profecías
¡Ahí es donde está! ¿Qué dice?
-- Eso no puedo develártelo, pero lo sabrás a su tiempo, al igual que Harry.Pero si de profecías hablamos
eres joven, Sharon, y lamentablemente tu destinoestá marcado con problemas desde que aceptaste ser parte de la vida de Harry,no debes agregarte más preocupaciones de las debidas. Se acercan tiemposdifíciles para todos, ¿Por qué no disfrutas de la poca paz que hay?
-- No puedo mientras todo mi alrededor está rodeado de mentiras, problemas ycosas que no sé. Desde que llegué aquí ha aparecido una incógnita tras otra,situaciones que ponen en peligro a quienes amo y sobretodo
mentiras.
Dumbledore dudó unos minutos y luego sacó el pensadero de su armario.
-- Sharon, veo que has aceptado seguir a tus amigos hasta el final y que no teda miedo con lo que te puedas enfrentar, entonces eso significa que estás listapara cualquier cosa, por eso he decido mostrarte esto.
Con su varita sacó un hilo de plata de su sien y lo vertió en el pensadero, seconvirtió en una especie de líquido gaseoso. Conocía la función de aquelinstrumento gracias a Harry, pero nunca lo había visto.
De pronto la figura distorsionada de Trelawney apareció, hablando con vozlejana.
-- La hija del luchador más poderoso finalmente nacerá. Un futuro cruel leespera si elige luchar también. No debe acercarse al castillo o cosas terriblessucederán para sus seres queridos. La hija del caballero blanco finalmentenacerá.
Miré al profesor con las cejas arqueadas.
-- ¿Es broma? ¿Cómo se supone que hable esa profecía de mí?
-- Tu padre era conocido como el caballero blanco, por volar en un hipogrifo dedicho color. Tu madre jamás supo que él era un mago, siempre creyó que erafinanciero, pero él era un Auror muy poderoso. Algo cambió en el destino: él sealejó de tu madre para que tú nacieras, cuando todo apuntaba a que morirían.
-- ¿Qué quiere decir el resto? ¿Cómo que si lucho también, voy a morir? ¿Habráque luchar? -- Solté alarmada.
Me paré del asiento revolviendo mi cabello e intenté atar todo cabo suelto.Hermione decía que yo podría haber estado en Ravenclaw por la forma en queanalizaba todo tan rápidamente, y eso estaba haciendo.
-- Voldemort ha vuelto, el Ministerio lo niega pero en algún momento tendrá queaceptarlo. Y tendremos que encontrar una manera de acabar con él, por lo cualclaramente habrá una lucha
y no
¡No me importa morir, yo voy a luchar!
-- Sharon, no te adelantes a los acontecimientos, nada está dicho aún, lascosas están cambiando y nadie sabe qué es lo que ocurrirá. La Adivinación esimprecisa y confusa, te pido que no te alarmes, no le cuentes esto a nadie, yque te sientes. A ti no puedo hacerte lo que le estoy haciendo a Harry, porquepor mi culpa tú estás en éste lío.
-- ¿Cómo dice? -- me extrañé.
-- Hace algunos años Rowling me informaba lo que sucedería en el futuro. Yaunque suene cruel, yo he cometido el error de cambiar la historia, he borradola memoria de muchas personas, he salvado de Voldemort a mucha gente. Abusé dela información que ella me otorgaba, y calmaba mis culpas diciendo que todo erapor un buen motivo.
-- ¿Usted le a modificado la memoria a mi madre? ¿Usted la ha salvado?
Él anciano director asintió y a pesar de todo el enojo que me embriagaba, unaoleada de cariño hacia él me envolvió. No podía enfadarme con Dumbledore apesar de que me ocultara cosas, porque sabía que lo hacía por el bien de todos.
--No fue por Harry que Voldemort no llevó a cabo su misión de acabar con tufamilia. Tu padre era gran amigo mío, todo apuntaba a que sería ministro y yapor esos momentos Voldemort quería derrocar al Ministerio, escondí a tu madre yle modifiqué la memoria para que no supiera nada de mí. Durante años me dijeque no podrías venir a Hogwarts, por tu propio bien, pero luego pensé quecuando comenzaras a hacer magia no podrías controlarte

Casi todo me cerró al escuchar eso
casi todo.
Sin embargo, esa profecía




Gracias por tener la historia en favoritos, me hace feliz y aunque no tenga muchos comentarios igualmente sé que la leen :)
Por ahora eran los capítulos aburridos, sin embargo ahora se vendrán mejores :)

-- Por favor, no sigas corriendo Luna, por favor --gemí al borde de las lágrimas.
Me encontraba con Ron, Ginny y Luna en el Ministerio de la Magia, al quehabíamos entrado furtivamente para rescatar a Sirius. No sólo era una trampa,sino que nos habíamos separado de Harry, Hermione y Neville y todo era undescontrol.
-- Quería que me siguieras -- comentó tranquila, como si no nos estuvieranpersiguiendo.
-- ¿Qué sucede? No podemos separarnos de los demás.
Mis nervios estaban jugándome en contra ahora que todo estaba en silencio, peromis sentidos seguían alertas a cualquier señal de peligro.
-- He recogido esto de la sala de Profecías -- alzó en su bufanda una bola decristal.
-- ¿Cómo? Se supone que no puedes tocarla a menos que hable sobre ti.
Alzó los hombros.
-- Simplemente la tomé y aquí está, tenía tu nombre.
-- Demonios, Luna. Pudo pasarte algo -- la reprendí.
Tomé el objeto e instantáneamente lo arrojé lejos, sabía perfectamente lo quedecía y no necesitaba que nadie me lo repitiera. Al romperse comenzó aescucharse un murmullo, pero no se entendía lo que decía. Luna era extraña,había algo en ella
tan misterioso, como si no fuera solamente quien parecíaser. Suspiré. Todo mi cuerpo se tensó al sentir pasos.
-- ¡Cierren todas las puertas! -- Grité.
Estábamos lográndolo, faltaba sólo una, pero por ella entraron Harry y losdemás. Suspiré aliviada.
-- ¡Ron, no, Ron! -- Exclamó Harry.
A los pocos minutos todo era caos, Ron reía como un bólido, los mortífagosaparecían y la Orden milagrosamente estaba allí. Sentí que algo iría muy mal.Me giré hacia atrás: Sirius estaba luchando contra Bellatrix muy cerca del veloextraño del cual salían voces, voces que solamente Harry escuchaba
Harry, ¿Ibaa pasarle algo a él?
Por favor, no hagas el estúpido papel dehéroe, no puedo perderte. Pensé angustiada.
Pero no era él por quién mi corazón estaba latiendo así: Sirius era alcanzadopor un hechizo de la mortífaga y caía. Entonces comprendí que si caía por esevelo, no volvería jamás.
-- ¡Sirius! -- Corrí hacia él y alcancé a agarrarme de su túnica. -- No caigas
no puedes caer.
Tiré de él hacia atrás antes de que un hechizo aturdidor me diera justo en elpecho.

-- Sharon
no debiste hacer eso. Fue muy peligroso. -- Me regañó Dumbledore.
-- Ya estoy bien y lo mejor de todo es que Sirius también lo está. Él iba amorir ¿Verdad? Bellatrix sólo lo dejó inconsciente, pero ese velo

-- Es cierto, pero dejarte al descubierto de esa forma
pudieron matarte.
Harry, Ron y Hermione seguían en la enfermería, yo había podido salir al díasiguiente de la incursión al Ministerio, pero después de tres días, ellosseguían allí. Ron tendría por siempre las cicatrices en los brazos causadas porel cerebro, y Hermione tendría dolores durante todo el verano por el hechizo.Harry era el único que podría salir ese mismo día. Aquél día, cuando medesperté, supe que él había creído que ambos, Sirius y yo, estábamos muertos ysalió en la persecución de Bellatrix, gran sorpresa se llevó al ver queseguíamos vivitos y coleando. Bueno, yo vivita y él coleando. Más tarde pudeconocer el contenido de la tan codiciada profecía.
Ninguno de los dos podrá vivir mientrassiga el otro con vida.
¿Eso significaba que Harry debía matar a Voldemort? ¿Cómo?
Por ir ocupada pensando en eso, choqué con un estudiante.
-- Oh, la amiga de la sangre sucia y el tonto Potter -- dijo una voz quearrastraba las palabras.
-- Oh, el inseguro Malfoy está sin sus colegas -- me burlé -- ¿No tienes miedo?
-- No te metas conmigo -- murmuró acercándose a mi rostro para intimidarme.
-- Malfoy ¿Qué es lo que ganas haciendo siempre lo mismo? ¿No te aburres de quesiempre te tratemos mal?
-- Muy pronto eso
dejará de suceder -- dijo mordazmente.
-- ¿Qué quieres decir? -- pregunté a son de burla.
Pero él ya estaba caminando por donde había venido. Era extraño, un molesto einseguro chico.

Esa noche en la Sala Común decidí ser honesta con mi novio.
-- Harry
¿recuerdas que el año pasado,cuando comenzamos a estar juntos, me dijiste que estarías conmigo en las buenasy malas?
-- Sí, ¿por qué? -- preguntó algo temeroso.
Desde que estábamos saliendo, ambos habíamos prometido seguir siendo los mismosde siempre, estando con nuestros amigos y siendo también amigos entre nosotros.Yo sabía, a pesar de mi corta edad, que él lo era todo para mí y quería que asífuera por siempre, pero jamás se lo había hecho saber. No por miedo a que nosintiera lo mismo, no, sino porque había cosas más importantes que dos jóvenesenamorados, todos dependían de Harry, y ahora que el Ministerio aceptaba elregreso de Voldemort, él volvía a ser el centro de atención.
-- Tú has sido sincero conmigo, me contaste lo que decía la profecía, pero yono he sido completamente sincera.
Luego de un hondo suspiro y una mirada inquisitiva de su parte, le revelé elcontenido de la profecía que hablaba demí.
--Yo
-- murmuró. Calló durante un rato --, nada te pasará, todo saldrá bien.Tú estarás en tu casa y yo

-- Harry -- sonreí -- no tengo miedo de lo que pueda pasarme. Solamente queríaque lo supieras. Yo
siento que todo saldrá extrañamente bien.
-- No lucharás, si es necesario te inmovilizaré, pero no lucharás.
-- Harry -- alargué en reproche -- no empieces a hacerte el héroe, siquierasabemos si habrá una lucha, las cosas están cambiando

-- ¿Cambiando? ¿A qué te refieres?
Me acurruqué en su pecho con la gran duda de si debía decirle la verdad sobreSirius, pero al final, cuando posó sus labios sobre los míos, sentí que otrapreocupación no sería necesaria.

-- ¡Cuánto me alegra verte! --Canturreó mi madre tras un fuerte abrazo.
Me emocionaba volver a estar en casa luego de todo lo que había pasado ese año.Mi madre no sabía nada sobre Voldemort, la incursión al Ministerio, la profecíao cualquier cosa oscura que pudiera hacerla pensar que el mundo mágico erapeligroso. Quería permanecer en Hogwarts, al lado de mis amigos y mi novio, delos cuales mi madre sí sabía mucho. Jamás le conté tampoco lo que había sido mipadre, no sería justo a su memoria.
Había recibido cartas las primeras semanas, pero todas eran cortas y decíancasi lo mismo, excepto las de Harry. Hermione decía:
Querida Sharon:
Espero que estés teniendo unas lindas vacaciones, aunque con todo lo que estápasando lo dudo mucho. Nosotros no podemos contarte demasiado, pero de seguropronto nos veremos.
Te quiere.
Hermione

También tenía unas cuantas de Ron:
Querida Sharon:
Si supieras cómo está mi casa
¿Recuerdas lo tranquila que decías que era? Yano lo es más
aunque no podemos dar mucha información por carta, ya sabes.Espero que puedas venir al menos unos días.
Ron

Harry se esmeró un poco más en la última:
Querida Sharon:
Gracias por el pastel de la otra vez. Te extraño, los extraño a todos pero másque nada a ti. No sé si podré salir de la casa de los Dursleys este verano peroempiezo a incomodarme: ¿Has visto las noticias? Claramente no estoy muyinformado y dudo que tú lo estés, Sirius me ha escrito, al parecer sigue en elextranjero. Espero verte pronto. Te quiero.
Harry.


Estaban siendo unas lindas vacaciones, hasta que en un paseo me encontré con unmaldito bastardo de pelo grasiento.
-- ¿Qué haces aquí? -- Preguntó arrastrando las palabras y observando haciatodos lados.
-- Salí a comprar comida. -- Dije intentando mantener respeto.
-- No puedes andar sola por ahí, amiga de Potter tenías que ser
¿No has vistolas noticias? Están desapareciendo Muggles, hay dementores por todos lados

-- Yo no he visto a ninguno -- me alarmé, no se me daba muy bien el Patronus.
-- Debemos irnos. Te están esperando en La Madriguera.
-- ¿En La Madriguera? ¡Oh, pero si he estado muy poco tiempo con mi madre!
Y a pesar de mis fatídicos intentos, un día después Snape me dejó parada en lasala de la señora Weasley. Hermione estaba allí desde principios del verano. Laodiosa de Fleur estaba en pareja con Bill y no dejaba de torturarnos, la pobreseñora Weasley estaba histérica y Ginny también sufría la visita de su cuñada.Ron y Hermione actuaban extraño, no era sólo idea mía, era como si
como si

-- Hermione ¿Puedes venir un momento? -- la llamé desde las escaleras.
Ya dentro de la habitación que ambas compartíamos con Ginny le solté todo.
-- ¿Qué? ¿Cómo puedes pensar que me gusta Ron? ¡Es un inmaduro! ¡Jamás! Siempreceloso de Victor, siempre con esa sonrisa tan perfecta que

-- ¡Ahí está! ¡A ti te gusta Ron! No me lo niegues Hermione, yo jamás te oculténada.
Suspiró hondamente.
-- De acuerdo, es verdad
y te lo cuento sólo porque tú en su momento tesinceraste conmigo sobre Harry.
Sonreí satisfecha y seguimos hablando sobre "temas de chicas" hasta la hora decenar.
Los días pasaron rápido, hasta que llegó Harry, se veía que lo había pasado malcon esos odiosos muggles crueles a los que no les importaba nada más que ellosmismos, pero por lo demás, se lo veía mejor de ánimo que muchas otras veces. Yosabía que seguía dando vueltas con las palabras de la profecía, pero le hiceprometer que disfrutaría lo más que pudiera de ese verano, y así fue. Al llegarlas MHB, estaba nerviosa, pero luego de ver mis calificaciones me sentícontenta, no había sido la mejor en Historia de la Magia y menos que menos en Adivinación,pero pensaba dejar esas dos materias. Harry estaba fascinado con ser el capitánde Gryffindor, Hermione saltaba de contenta con sus notas, aunque no quisieraadmitirlo, y Ron
Ron estaba raro. Ni Harry ni yo pasamos los cumpleaños másdivertidos del mundo, había cosas más importantes. Pero al fin y al cabo,aunque no hubiera pasado el tiempo que quisiera con mi madre, no tuve quedecirle adiós a mis vacaciones. No del todo.



Hola :)
Desde aquí la cosa se pone más interesante y vendrán los "cambios de cannon" como suelo decirles, gracias a quienes comentan y agregan a favoritos, y ya sabes:
Si lees y te gusta, comenta, si comentas, subo más rápido :)-- ¿Quería verme, profesor? -- cuestioné con disgustoal entrar en la mazmorra.
-- Carter, Dumbledore me ha pedido que te
instruya en Defensas.
-- Pero si mis notas están muy bien
¿He hecho algo mal en la clase?
El profesor Snape me caía mal, como a todos, pero Dumbledore confiaba en él, yalgún motivo tendría para hacerlo, se me hacía que solamente era un amargadosin vida social que no tenía otra cosa para hacer que molestar a los alumnos,pero por todo lo demás, parecía estar en nuestro bando.
-- Podría decirse que no, pero él supone que debes estar entrenada para ciertosmomentos. -- Dijo con desdén.
-- ¿Cuándo? -- pregunté con tono neutro.
Me informó que comenzaríamos la semana entrante, pero no me importaba,sinceramente me parecía todo muy ridículo.
-- Me alegra ver lo mucho que confía usted en mí, profesor -- fue mi sarcásticosaludo al entrar en su oficina.
Ya era una mala costumbre el hecho de visitar al director en cualquier caso, mesentía unida a él, sabía que podía confiar plenamente en él, creía que luego detantas charlas ya éramos cercanos.
-- Sharon, no se trata de confianza, necesitas estar preparada para lo que sea.
-- ¡Y lo estoy! Le agradezco que se preocupe por mí, pero yo no soy "Laelegida", Harry corre mayor peligro, ¿A él le enseñará Defensas?
Dumbledore suspiró, a veces me daba la impresión de que muchas personas meocultaban cosas como si fuera una niña pequeña. Con un movimiento de su varita,un fénix plateado salió volando por la ventana.
-- Sharon, cuando las personas hacen preguntas, es porque están listas para lasrespuestas. Tú siempre preguntas cosas que una adolescente no debería saber. Elaño pasado me sinceré con Harry en muchos aspectos, y sé que debo hacerlotambién contigo. Te pedí que no leyeras esos libros, ahora te pido que leas elque te has saltado, y verás que las cosas están cambiando. No sé cuántoscambios más habrá, tampoco sé si todos serán buenos.
-- ¿Me ha llamado, señor? -- preguntó la fría voz de Snape a mis espaldas.
-- No necesitarás enseñarle Defensas a Sharon, Severus. Puedes retirarte.
Snape, colérico porque solamente lo hubiera llamado para eso, se dio mediavuelta y desapareció.
En las semanas siguientes, Harry se encontraba con Dumbledore para verrecuerdos del pasado de Voldemort, Ron se enfrentaba a las presiones del Quidditchal igual que yo, y Hermione seguía encerrada en la biblioteca buscando X cosa.Por lechuza, mi madre me envió el quinto libro, lo leía en la SalaMultipropósito o en las noches cuando todos dormían. Era cierto, las cosasestaban cambiando. Cho. Sirius. Muchas cosas no sucedieron como debían. ¿Eraacaso malo? ¿Que esas cosas no pasaran sería malo en el futuro? Solamente eldirector y yo sabíamos lo que estaba sucediendo. ¿Yo debía mantenerme al margende todo? He abusado de la información queRowling me proporcionaba. Había dicho Dumbledore. Tenía que decidir siseguir cambiando las cosas o dejarlas tal cual eran. Muchas injusticias debíanser cambiadas
¿Debían? ¿O sólo yo quería cambiarlas? ¿Por el bien de todos?

-- ¿Horrocruxes? -- Pregunté por milésima vez.
-- Así es, y Dumbledore cree que pudo haber hecho siete
-- repitió Harry.
-- ¿Y no te parece peligroso que te lleve con él si encuentra uno?
Me sonrío. Se acercó a mí lentamente y cuando estaba a punto de besarme, Ginnyentró bruscamente a la Sala Común espantándonos.
-- ¿Qué sucede? -- indagué asustada.
-- Sentí ruidos en la entrada de la Sala Multipropósito, ¿Me prestas tu mapa,Harry?
-- No serviría de nada -- dijo cansinamente -- no muestra esa sala.
Harry seguía obsesionado con atrapar a Malfoy, obviamente. Cuando Ginny se fue,volví a dar mi discurso a lo Hermione.
-- ¿Puedes dejar de pensar en él? ¿No te parece que ahora hay cosas másimportantes? ¡Sabemos cómo acabar con Voldemort!
-- Malfoy está tramando algo -- sentenció.
Para que dejara de pensar en eso y se concentrara en lo importante, decidíhablar con aquél sopenco de Malfoy, sacarle la verdad y si era necesario,cortarle el brazo y llevárselo a Harry para que viera que no era ningúnmortífago.
No fue hasta dos semanas después que logré encontrarlo solo, parecía perturbadoy paranoico, así que lo seguí para atraparlo lejos de los demás. Se dirigía albaño de Myrtle, qué extraño. Entré sigilosamente luego de unos minutos y loencontré
¿¿Llorando??
Sin saber muy bien qué hacer y por qué sentía tanta lastima, me acerquélentamente hacia él.
-- Malfoy
-- murmuré temerosa.
Mi mano estaba levantada con la intención de posarse en su hombro, pero él segiró con brusquedad.
-- ¿Qué haces aquí? -- rugió.
Quería causarme miedo, pero con los ojos cristalizados y las lágrimas corriendopor sus mejillas, lo único que causaba era pena.
-- ¿Qué
qué te sucede?
-- Nada que te importe, Carter. Déjame en paz.
Hizo amago de irse, pero no lo haría, no señor.
-- Petrificus Totalus -- bramé con rapidez. -- Escúchame muy bien, Malfoy, hasfingido creerte superior a todos los demás durante años, nos has molestadodesde que te conozco y todos piensan que eres la peor basura de la tierra
perono causas miedo ni respeto, solamente puedo sentir pena por ti, porque erescobarde para mostrar quién realmente eres, porque te dejas llenar la cabeza portu padre y su amor hacia la sangre pura. Y nada de lo que demuestras ser es loque eres. Así que si es necesario permaneceremos todo el día encerrados aquí --giré mi varita hacia la puerta y la cerré con un práctico hechizo quenecesitaba contraseña --, pero tú aprenderás a no ser una basura.
Lo despetrifiqué. Me miró con rencor por todas las verdades que le había dicho,pero suspiró y se sentó en el suelo, acto que imité.
-- ¿Qué haces cuando es necesario hacer algo para que las personas que teimportan no corran peligro?
-- Lo que sea necesario -- musité sorprendida de que hubiese sido tan fácilsometerlo.
Al parecer necesitaba de alguien urgente.
-- ¿Y si lo necesario es malo?
-- Le busco otra solución, trato de hacer lo correcto
¿Pero sobre qué hablamosexactamente?
-- Eso
no importa -- sonrió con melancolía.
-- Supongo que
-- suspiré confundida --, que si mis seres queridos correnpeligro y sólo tengo una opción, debo tomarla, pero si sé que hay otrasopciones no dudo en buscarlas.
-- Tengo otra opción -- aceptó --, pero todo conlleva a la misma solución. ¿Ysi la solución es mala, no sería egoísta defender sólo a los tuyos?
-- A veces no se puede salvar a todo el mundo, Malfoy, a veces uno debe pensaren la gente que ama y en nadie más.
-- Con ese pensamiento podrías ser de Slytherin.
-- Es la realidad, los héroes que salvan a todo el mundo no son reales. Enciertas ocasiones, debes hacer sacrificios por el bien de todos.
-- ¿Puedo saber por qué estás aconsejándome?
-- No lo sé -- sonreí --, todos alguna vez necesitan ayuda. Eres un ser humano,Draco, no puedes fingir que nada te afecta.
Seguimos sentados en aquél frío piso durante horas tal vez. En verdad no sabíapor qué ayudaba a Draco, tampoco sabía si hacía bien ni por qué eran suspreguntas o cuáles eran sus propósitos, pero al salir del baño, luego dejurarnos que esa conversación moriría allí, sentí que había hecho lo correcto.Si Draco solamente estaba confundido por cosas triviales, había estado bien, ysi era porque Harry tenía razón y era un mortífago, entonces había sidocorrecto y sería por el bien de todos.



Hello!! Sí, le he dado un giro algo drástico a la historia, necesario y lindo, a mi parecer, porque AMO a Draco y sentí que sería injusto no darle un poco de bondad puesto que siempre he pensado que la tiene, muy en el fondo.
He tenido poco tiempo para responder a esos dos o tres comentarios que me dejan pero los LEO y los AGRADEZCO profundamente.
Reitero: Si lees, comenta, si comentas me haces feliz, si me haces feliz subiré más pronto. Es un ciclo, no me molesta que pasen a leer y no comenten, porque veo que tiene muchas visitas, agradezco también a esos lectores fantasmas, pero me gustaría que dejen unas palabritas :)
Y se hizo largo así que me voy.
Los quiero :)

Al demonio con Draco Malfoy y su falso arrepentimiento,al demonio con Snape y su traición. Al demonio con el bien de todos. Al demoniocon Harry y lo que me estaba diciendo.
Veía la tumba blanca con un nudo en la garganta, y escuchaba lejana la voz deHarry.
-- Tú estarás a salvo. Sharon, debemos terminar, yo no volveré a Hogwarts elaño entrante y tú estarás muy bien aquí o en tu casa. No quiero que nada tepase, te amo, y es por eso que tomé ésta decisión.
-- Es increíble. Esperé escucharte decir eso durante mucho tiempo, y lo dicescuando me quieres dejar. -- Sonreí. --Me esperaba esto desde la lucha con losmortífagos, sabía que intentarías hacerte el héroe, para variar. Si yo fuerauna extraña, vaya y pase, pero yo he estado siempre dentro del peligro,arriesgando mi vida junto a ti, Ron y Hermione, y cuando me enamoré de ti
no,desde que te conocí supe en lo que me estaba metiendo. No es que no valore mivida, la valoro, y por eso quiero ir a donde sea que tú vayas, porque si muero,no quiero hacerlo estando como una cobarde en mi casa o en Hogwarts, quierohacerlo luchando contra toda ésta injusticia.
Necesitaba llorar pero no iba a hacerlo en ese momento, Harry iba a oponersepeor si lloraba. Mantuve mi vista fija en la tumba de Dumbledore, jurando queme vengaría de Snape, de Voldemort y de todo aquél que quisiera arrebatar lapaz del mundo mágico.

-- ¡Les aseguro que se alegrarán! -- Canturreó Ron entrando a la cocina. --Escuché a un estúpido del Ministerio diciendo que El Quisquilloso afirmaba conirrefutables pruebas que Sirius es inocente.
-- Eso no cambiará nada -- dije con vos lúgubre --, Sirius debe seguirescondido porque el Ministerio jamás lo declaró inocente y buscarán cualquierexcusa para atraparlo, más siendo el padrino de Harry, piensan que él sabráalgo sobre su paradero.
Hubo un bufido colectivo.
-- Al demonio -- dije levantándome de la silla -- iremos mañana, nuncaestaremos lo suficientemente listos.
Ya todo me importaba un comino, estar encerrada en esa casa oscura me estabavolviendo loca y necesitaba moverme, hacer algo al respecto. En una de missalidas buscando alimento en el mundo muggle había conseguido el sexto libro.Ver cómo Malfoy me había engañado, cómo Dumbledore le había suplicado a Snape,las cosas terribles que Voldemort había hecho, al leer todo eso con lujo dedetalle sentí asco, asco y furia. No iba a quedarme haciendo nada.
Harry asintió, así que era definitivo.
-- ¡Maldita hija de
! -- Rugió Ron con pocas fuerzas.
Desastroso, así nos había ido. Ron había sufrido despartición, todos sabían denuestra nueva incursión al Ministerio, Yaxley nos siguió, ya no podíamos volveral ex cuartel y yo necesitaba asesinar a alguien, metafóricamente.
-- Tenemos el Horrocrux -- murmuró Hermione aun con culpa.
-- Hermione, basta. Hiciste lo que debías, nos salvaste. ¿Qué necesidad deculparte?
Sonrió débilmente.
Los días duraban una eternidad, yendo hacia cualquier lado, sin rumbo, sinsaber qué hacer, cómo destruir aquél maldito relicario

Eres egoísta, piensas en venganza, en loque tú quieres y lo que a ti te pasa, mientras que los demás quieren salvar atodos, tú sólo quieres salvarte a ti misma.
Sentía esa voz fría en mi cabeza cada que el relicario volvía a mi cuello, eranveinticuatro horas de martirio. No sabía por qué me afectaba tanto. ¿Era verdadlo que decía?
Él pasa mucho tiempo con Hermione, ¿No esasí? Seguramente se cansó de ti, de tu egoísmo
seguramente la quiere más que ati.

Eso no era cierto, Hermione quería a Ron y Harry y yo nos amábamos, eso sí queno iba a creerlo jamás. ¿Ron pensaría lo mismo que el Horrocrux? ¿Por esoestaba así? Al parecer, esa noche luego de meses yendo a ningún lugar, lodescubriría.
-- ¡Basta, Ron, por favor! -- Rogué abrazada a Hermione.
-- ¡Tú eres otra ilusa! ¿No ves que ambos están muy bien solos?
-- ¡Ron! -- Sollozó Hermione -- No puedes pensar eso

Atacó a Harry, le dijo cosas que jamás pensé escuchar de su boca
era su mejoramigo.
-- Al demonio ¿Verdad? -- Rugí harta -- Al demonio con la amistad, con lalealtad. ¡Todos hacemos lo que podemos, Ron! ¡Eres un estúpido inconsciente!¡Al demonio con todo!
Me miró con un profundo rencor y salió de la carpa. Al demonio también con Ron.




¡Hola! Sí, no subí éstos días, mi internet cayó y no tuve forma de subir. Y no es un capítulo muy largo pero esencial. Les cuento que éste Fic consta solamente de 11 capítulos así que está llegando a su fin, y estoy escribiendo otro menos "cannon" ya verán :)
Gracias por los fav y por comentar a esos dos o tres que lo hacen siempre.

-- ¿Puedes venir un momento? -- Pidió Ron, apenado.
Había vuelto, había salvado la vida de Harry, pero yo seguía herida por lascosas que dijo antes de marcharse.
-- Lo siento, de verdad. Dije estupideces, pensé cosas sin sentido. Harry teama, no sé cómo pude
es que
ese maldito Horrocrux me hacía pensar cosas

-- A mí también me hablaba -- le confesé mientras caminábamos por el bosque --me decía que Harry la quería más a ella, pero yo sabía que no era cierto, sequieren, es verdad, pero como hermanos. Ninguno de nosotros cuatro podríasoportar éste viaje si falta uno.
-- Lo sé, lo entendí, tarde pero lo entendí. Sé que estuve mal y vuelvo apedirte disculpas.
Sonreí, supe que decir eso le estaba costando toda su entereza, no iba apresionarlo más.
-- Ella te quiere -- dije unos minutos después -- tú la quieres, y sé que porlo que está pasando no lo dicen, pero no quiero que dudes de sus sentimientos.
Me abrazó. Le correspondí feliz, él y Hermione eran los hermanos que nuncatuve.

-- No tengo problema en llamarlo Vol

-- ¡No Harry! -- gritamos los tres.
--
demort -- terminó.
-- ¡Genial! -- Bramó Ron.
Ruidos, pasos, voces
nos atraparon. Harry estaba irreconocible, Ron queríaasesinar a Greyback y Hermione moría de miedo. Ya en la mansión Malfoy yotambién comencé a asustarme. ¿Cómo íbamos a salir de ese lugar?
-- ¿Es él, Draco? Míralo bien -- dijo Lucius con ansias.
Desde las sombras, encontré sus ojos. Le supliqué con la mirada que no dijeranada.
Por favor, Draco, no les digas que es él,por favor, pensaba mientras mis lágrimas peleaban por salir. Él desvió lavista.
-- No estoy seguro -- musitó.
Estuve a punto de suspirar pero me contuve. Nos llevaron a una especie decalabozo.
-- Luna, qué alegría verte -- la abracé aliviada.
-- ¡Voy a entrar! ¡Todos hacia atrás! -- Se escuchó del otro lado.
Fingimos seguir atados y nos apartamos. En cuanto entró a buscar al duende, melevanté ante la mirada asustada de Harry.
Tomé a Malfoy por la manga de la túnica.
-- No sigas con esto -- pedí suavizando la voz -- Esto no eres tú, Draco. -- Meacerqué a su oído para que sólo él escuchara -- Tú eres ese que yo conocí,llorando confundido. Aun tienes tiempo de salvarte. Yo puedo ayudarte, sé quiéneres en verdad. Tu verdadero yo está vivo en alguna parte.
Me apartó lentamente, sus ojos se clavaron en mí durante dos segundos y luegosiguió su camino.
-- ¿Qué hiciste? -- Preguntó perplejo Harry.
-- Hay otros problemas ahora.
Con la aparición de Dobby volvieron las esperanzas a mi cuerpo, estábamossalvados. Al salir del sótano dejando atrás a Peter, Harry le arrebató lasvaritas a Draco, que en realidad no puso resistencia.
Ya era la hora, escaparíamos, íbamos a lograrlo. Bellatrix lanzó el puñal endirección al pecho de Dobby, sabía que lo alcanzaría
comencé a desesperarme,parecía todo en cámara lenta. El puñal lanzó un destello, y lo último que viantes de sumergirme en la oscuridad, fue una cabellera rubia posarse delantedel elfo.
-- ¡Noooo! -- Grité a todo pulmón.
-- ¿Están todos bien? ¿Qué pasó? -- Preguntó Harry girando la cabeza haciatodos lados.
Dobby se levantó del suelo.
-- ¡Lo logramos, Harry Potter! ¡Estamos vivos! -- gritó contento.
Las lágrimas que estuve conteniendo desde que llegamos a la mansión no tardaronen salir. Él podría
él debía estar
muerto. Y todo por haber sacado a suverdadero "yo" de las sombras.





¡Hola! Muchos problemas éstos días para poder subir pero ya, aquí está. Me acerco al final u.u
Espero les guste, amo a Draco y necesitaba hacerlo bueno, ya lo dije xD
Comenta, no cuesta nada y me hace feliz :)

Volvía a estar en Hogwarts, mi segundo hogar. Lasimágenes de lo ocurrido en Gringotts aun frescas y aterradoras volvían a mí coninsistencia. La voz de Voldemort atemorizaba a todos, aun antes de quecomenzara la batalla, ya reinaba el caos y el terror: Todos corrían, gritaban ysalían de sus camas. Los profesores intentaban mantener a todos ordenados. LaOrden estaba allí. Perdí a Harry durante un largo rato, Hermione y Ron noaparecían.
-- ¿Has visto a Harry? -- pregunté angustiada.
-- No, también lo estaba buscando -- se lamentó Sirius.
Gemí aterrada. La lucha había comenzado.
-- Protego! -- Rugí pasando al lado de Neville y Dean.
Tenía cinco grandes cortesen ambos brazos que ardían de la misma forma en que sangraban.«Malditos, me la van a pagar»pensé al sentir como una maldición me pasaba a dos pulgadas de la espalda. Vi auna chica rubia pasar a mi lado con rapidez; Luna. Me hizo preguntarme otra vezsi todos estarían bien.
« ¿Dónde estás? Ahora no por favor, aparece, aparece. » Grité interiormente alver tanto hechizos verdes como rojos o plateados; se asimilaban a los fuegosartificiales, pero esa ocasión no tenía motivo para celebrar, lo único quedeseábamos era que todo acabara lo más pronto posible, con escasos heridos.
-- Si tratas de matarlo, te mato yo mismo. -- rugióalguien cuya voz me era irreconocible entre tanto ruido.
Una figura un poco más alta que yo me tomó del brazo y me tranquilicé, al menosél, estaba sano y salvo.
-- ¿Dónde demonios estabas? -- reproché aliviada.
-- ¡Ya sé en dónde está el Horrocrux, vamos!
Corrimos hasta el septimo piso, allí Ron y Hermione nos contaron su granproeza. ¡Uno menos! Pensé con alegría.
-- Merlín
esto es todo un laberinto -- musité boquiabierta.
Nos separamos para encontrar la diadema. Estaba caminando entre estantes con librosde todas clases hasta que escuché un grito, corrí intentando no perderme, hastaque llegué a Harry.
-- ¿Qué haces tú aquí? -- Pregunté con el seño fruncido.
En realidad una especie de felicidad recorrió todo mi cuerpo: Estaba vivo,realmente estaba vivo. Y me miró casi a modo de disculpa.
-- Tiene a mi madre
si no encuentro esa diadema la matará -- se justificó --,ella salvó mi vida, Sharon, yo debo salvar la suya.
-- No es la manera, Draco
nosotros podemos arreglar esto, necesitamos esadiadema para acabar con todo.
-- Oh, qué tanta explicación
-- se burló Goyle -- Avada Kedavra!
-- ¡No! -- Gritó Malfoy direccionando la maldición a una estantería que explotó-- ¡No podemos matarlo!
-- ¡Le estaba apuntando a ella, infeliz! -- Se defendió.
Caos y más caos: El fuego maligno se extendía, Crabbe desaparecía en sus llamasy nosotros montábamos en escobas. Divisé a Draco entre las llamas y me lancéhacia él, en una mirada rápida hacia atrás pude que ver que Harry hacía lomismo.
-- Toma mi mano -- urgí desesperada, sentía las abrasadoras llamas muy cerca.
Logré subirlo a la escoba, Ron tomó a Goyle y salimos desesperadamente. Harryatrapó la diadema en el aire.
-- Tendría que haberme muerto -- fue lo último que le escuché decir a Draco.
La diadema se deshizo con un fuertealarido.

Pasamos por al lado de Fred y Percy, el primero entretenido en X cosa no vio almortífago que se acercaba.
-- ¡Fred! -- Grité a viva voz.
-- Desmaius! -- Bramó el aludido.
El mortífago cayó hacia atrás impactado por el hechizo. Suspiré aliviada, porun momento creí que lo perdíamos.
Fuimos a la casa de los Gritos, al ver a Snape así, no sabía qué sentir. Se lomerecía, o eso pensaba yo, pero igualmente
nadie merecía morir así.
-- Vamos -- mandó Ron.
Entramos al Gran Comedor.
-- Por dios
no -- gemí.
Sentí algo desgarrador por dentro: Remus y Tonks yacían sobre el suelo,muertos. Hermione me abrazó y ambas lloramos en silencio. Cuando quise buscar aHarry, ya no estaba: Seguramente estaría viendo los recuerdos del difuntoprofesor. Pero no regresó al cabo de un rato. Encontré a Luna, a Neville, a losmiembros de la Orden, a Sirius, que me dio un paternal abrazo y hasta a Ginny,que no debía estar allí.
Preocupada, me senté en la destruida escalera de mármol. En ese momento laspalabras del relicario me atacaban. ¿Era así de egoísta? Estaba pensando en laprofecía que hablaba de mí
entré en la lucha, ¿Entonces por qué no estabamuerta? ¿Por qué solamente tenía unos cortes superficiales? ¿La batalla nohabía cesado verdaderamente?
Las palabras de Voldemort llegaron a mis oídos cual puñal al pecho. Escuchar elgrito de McGonagall y ver el cuerpo inerte de Harry me dejaron devastada. Elmundo desapareció, lo único que veía era la delgada figura que alzaban losbrazos de Hagrid. No podía llorar, el dolor era peor que eso, fuera tanto queno podía siquiera moverme. La persona que más amaba en el mundo estaba sinvida. Disfrazando mi dolor, un pensamiento me atacó:
Tenías que hacerte el héroe, HarryPotter.

Pero estaba vivo, milagrosamente más vivo que nunca. Y Voldemort era un simplehumano: Neville se encargó de que así fuera. Y yo también me sentía más vivaque nunca, no lo había perdido, él aun seguía allí.
-- Niñas bobas -- se burló Bellatrix.
Ginny y yo luchábamos contra ella, pero era rápida. De pronto un calambre en mipierna lo cambió todo: Me desestabilicé y la mortífaga aprovechó eso.
-- Avada Kedavra!
Era cierto que uno veía pasar toda su vida antes de su muerte, la fuerte luzverde me cegó y caí al suelo, sentía algo muy pesado sobre mí. ¿Sentía? ¿Es queno había muerto?
Abrí los ojos. Pansy estaba tumbada sobre mí con cara de pánico. Molly aparecióen la escena.
-- A mi hija no, perra -- rugió encolerizada.
Pansy se levantó con rapidez y ambas corrimos lejos de la fuerte conexión quehabía entre ambas brujas, Molly y Bellatrix.
-- ¿Por qué lo hiciste? -- pregunté luego de poner un escudo sobre nosotras.
-- Draco me contó que lo salvaste del fuego maligno. Dijo que gracias a ti élsabe quién es en verdad. Y gracias a ti me dijo que ahora no le temía a nada,por eso me confesó que me ama.
Estuve a punto de morir
allí comprendí que nuestras acciones marcan nuestrodestino, de no haber aconsejado a Draco, él no hubiera sacado a luz sussentimientos, y Pansy jamás me habría empujado lejos del maleficio. Era ciertoque las cosas podían cambiarse por mucho que el destino estuviera escrito. Eracierto que debían cambiarse, por el bien de todos. Y cuando la batalla cesó ytodo terminó, al fin pude sentirme otra vez en casa.




¡Hola! Sí, mi super corto Fic ha llegado al final. Me falta el Epílogo, que espero subir mañana y acabó, así que ya cuando lo suba hablaré un poco más. Estos días estuve sin internet, así que por eso me atrasé al subir éste capitulo. Espero sea de su agrado :)

-- De acuerdo, les contaré -- reí con un libro en unamano y apuntes en otra. -- Sólo pregunten.
-- ¿Qué tanto han cambiado las cosas? -- Preguntó Harry.
-- Bueno
-- suspiré divertida -- voy a simplificarlo, comenzaré con "Lasparejas de Rowling". Según ella, Luna
tú estarías casada con un naturalista.
-- Imposible. Habría muchas discusiones al respecto de las criaturas mágicas --bromeó tomada de la mano de Neville.
-- Neville acabaría con Hanna -- el aludido puso gesto de confusión y todosreimos. -- Y ésta es buena: Draco,¿conoces a una tal Astoria Malfoy? -- Pansy lo fulminó con la mirada y élsolamente bufó.
-- ¿Alguna otra cosa? -- Indagó Ron.
--Oh sí
Harry, tú serías el perfecto esposo de Ginny.
-- ¿Cómo? -- Bramó Dean.
-- En un mundo paralelo, obviamente -- bromeó ella.
-- Luego hay cosas que fuera de broma, por suerte también cambiaron -- confesédejando el humor de lado -- Dobby no estaría entre nosotros, Sirius seríasolamente un recuerdo y Fred también hubiera
muerto.
Todos se miraron con tristeza, pero al poco rato los murmullos comenzaron denuevo, no había sucedido y ya por eso debíamos estar agradecidos.
Los miré uno por uno: Luna, Neville, Dean, Draco, Pansy, Harry, Hermione, losWeasley y Sirius. Amaba las navidades porque estábamos juntos de nuevo, siendolos adolescentes que éramos en Hogwarts. Cada uno tenía su familia y susresponsabilidades, pero a pesar de los años, seguíamos juntos, como en lalucha, como la vez en que silenciosamente juramos estar unidos por siempre.
Había decidido contarles ese año la verdad: Todo ya había pasado y no habríanada más que cambiar, así que no había peligro, ellos podían saber todo sobreesos libros. Cientos de cosas habían cambiado, pero lo que habíamos vivido nopodría cambiarlo nada ni nadie. Agradecía estar viva, haber compartido esa vidacon aquellas personas, agradecía la amistad entre Draco y Harry, los esfuerzosde Dumbledore por ayudarnos en todo momento, el apoyo incondicional de Ron yHermione y la forma en que muchas desgracias no ocurrieron.
-- Es increíble cómo las cosas pueden cambiar -- meditó Pansy.
-- Hay cosas que nunca van a cambiar, y agradezco mucho eso -- dijealegremente. -- Pero si lo pienso bien
no sé si las cosas cambiaron, tal vezsimplemente tomaron un rumbo diferente, a veces la gente necesita un empujón ala verdad, como Draco, un poco de amor, como tú, Pansy
o un llamado deatención, como Fred.
-- Es como si no hubiese pasado el tiempo -- musitó Luna con su típico airesoñador.
-- Puedes decirlo por ti -- se mofó Sirius -- yo estoy hecho todo unvejestorio.
-- ¿Y el cachorro no tiene con quién jugar? -- Atacó George.
Sirius puso mueca de grandeza.
-- Sigo siendo irresistible -- Se elogió.
Estábamos riendo animadamente hasta que Harry se puso serio.
-- Me quedó quemando una pregunta -- pensó un rato -- Si las cosas cambiaron
nuestros hijos

-- Oh no -- me atajé radiante -- eso quería decírtelo. Hay cosas que nuncacambian -- repetí -- y por eso te dejé escoger sus nombres. James, Albus y Lilyllegaron al mundo tal cual debía ser. Sin embargo, Draco
-- acaricié miestomago al sentir un pequeño golpe -- él sí que cambiará la historia.




¡Hola! Sí, se acabó :')
Ni fue larga ni fue "famosa" por así decirlo, pero me sentí contenta de compartir ésta historia con ustedes.
Gracias a los que agregaron a favoritos el Fic:

CamilaBlack11dreamsforeverjhon potter evansJuli-Pim
KarlaFalcokristell riveraLady Victorialunatonks188
Maite GrangerMARITA2PauliWeasley

Gracias a dreamsforever y lunatonks188 por comentar en todos los capítulos. Me han alegrado los días al ver sus comentarios :)
Y gracias a esos lectores fantasmas también, que le han dado al Fic (hoy por hoy) 330 lecturas.

¡Gracias!

La historia mejor guardada - Potterfics, tu versión de la historia

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Tenía cinco grandes cortes en ambos brazos que ardían de lamisma forma en que sangraban. «Malditos, me la van a pagar» pensé al sentir como una maldición

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2023-02-27

 

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