La joven que descubrió el corazón de Severus Snape - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

En la casa de los Lupin esa noche de invierno reinaba la tristeza, por la tarde los mellizos Remus y Ana, de tan solo siete años, jugaban en el bosque cercano a la casa; casi sin darse cuenta se separaron y Ana perdió de vista a su hermano. La niña corrió a avisar a sus padres y entre los tres buscaron al pequeño durante todo el día, cuando llegó la noche y todo quedó bajo la luz de una brillante luna llena y ya iban a desistir en la búsqueda hasta la mañana siguiente oyeron un grito. Edward, el padre, había encontrado a Remus en el interior de una cueva, el niño estaba desmayado y totalmente pálido, al verlo Elisa, la madre, lo tomó delicadamente en sus brazos. Toda la familia corrió a la casa a buscar sus escobas y se dirigieron a San Mungo, el Hospital de Magos.

 

Allí el niño despertó, pero no quería hablar. Los curanderos explicaron a los padres que Remus había sido atacado por un licántropo, y que por lo tanto a partir de ese momento él era uno de ellos. Al oír esto Elisa abrazó a su marido y estallo en llanto, Edward intentaba consolarla aunque él también sentía ganas de llorar y en ese momento algo hizo que ambos dirigieran la mirada hacia donde estaban sus hijos, la pequeña cuidaba a su hermano y le decía que todo iba a estar bien y que juntos superarían cualquier cosa, pero lo que Remus contestó fue lo sorprendente:

- Hermanita, ahora ya no soy un niño inocente, por eso debemos separarnos, no quiero hacerte daño - decía mientras lloraba.

Los padres se miraron sin decir nada y tan solo con mirarse a los ojos comprendieron que ya nada sería igual. Luego de unos segundos Edward dijo a su esposa que la familia debía separarse, su tono de voz era casi inaudible, como si su corazón se resistiera a pronunciar esas palabras.

A pesar de los ruegos de Ana y Elisa, el señor Lupin decidió firmemente, por el bien de la familia, que su esposa e hija debían mudarse a París con unos familiares hasta que la familia pudiera reunirse de nuevo.

Y así fue, madre e hija se mudaron a París esperando el día en que volvieran a ser una familia; pero los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años. Así pasó el tiempo sin que la familia se viera más que un par de veces al año. Durante esas visitas Edward y Elisa ya no eran la pareja feliz de tiempo atrás, siempre terminaban discutiendo sobre lo ocurrido ese día en el Hospital. Pasaron tres años y los Lupin decidieron separarse definitivamente, Remus se quedo con su padre y Ana con su madre, de esta manera Edward y Elisa cometieron el error por el que tanto discutían: separar a sus hijos.

A pesar de la distancia los hermanos siempre se mantuvieron en contacto vía lechuza a pesar de no poder verse. Un año después de su separación ambos festejaron su cumpleaños número once y comenzaron a estudiar magia, Remus recibió su carta de Hogwarts y Ana la de Beauxbatons.

El tiempo pasó y para Ana la forma injusta en que fue separada de su hermano era siempre un motivo de desacuerdo con su madre, en su interior nunca pudo perdonarles a sus padres su debilidad, su forma de actuar frente a la situación de Remus, el hecho de haberse separado cuando debían mantenerse más unidos.

El día de su cumpleaños número diecisiete y faltando solo una semana para comenzar su último año de educación mágica la ausencia de su hermano se hizo insoportable, no podía creer que cursaría su ultimo año y su hermano no estaría con ella, así que tomo valor y le pidió a su madre volver a Londres para que la familia se reúna de nuevo. Elisa se negó a volver a ver a su marido, todavía sentía resentimiento hacia él por haberlos separado, claro que lo que ella no entendía y Ana quería explicarle era que estaba haciendo lo mismo por lo que tanto discutía con su esposo.

 

Ana no logró convencer a su madre y con gran tristeza decidió dejarla y volver con su hermano, esperanzada de que ella la siguiera, pero no fue así.

Lo primero que hizo fue escribirle a su hermano que dentro de cinco días llegaría a Londres para reunirse con él y su padre, el siguiente paso fue escribirle al Director Albus Dumbledore pidiéndole cordialmente poder asistir su último año en Hogwarts.

Al día siguiente mientras Remus y su padre almorzaban llegó una lechuza, Remus la reconocio, era Lissa, la mascota de su hermana, tomo la carta que ésta llevaba, abrió el sobre con entusiasmo, como siempre, y se sorprendió de lo que su hermana le escribía, - la volveré a ver y cursará en Hogwarts conmigo - pensó y por un instante se alegro hasta que recordó la razón por la que se separaron, pero su tristeza desapareció al leer la postdata de la carta:

P.D: Hermano, estoy segura que estarás pensando en que no sería conveniente que yo vuelva, solo te diré una cosa: soy tu hermana y te quiero, y sea como sea estaremos juntos de nuevo, nunca nos debimos separar.

Te adora, tu hermana.

Al leer esto los dulces ojos marrones de Remus se llenaron de lagrimas, al verlo su padre le preguntó que sucedía y él le dio la buena noticia, ambos se alegraron.

Ese día Ana llegaría a Londres a las tres de la tarde, eran las tres menos cuarto y Remus junto a sus amigos Sirius, James y Peter ya la estaban esperando en la estación King Cross. En ese momento "casualmente" pasaba por allí Severus Snape y al verlos sospechó que tramaban algo; así que comenzó a observarlos de forma sigilosa desde lejos para ver que es lo que hacían hasta que James lo vio y les dijo a sus amigos por lo bajo:

-Amigos, vean quien está allí

- Oh, es Quejicus- Bromeo Sirius y todos rieron

- Oye tú, que miras- Gritó James

Severus se acerco a ellos con decisión y soberbia

- ¿Qué hacen ustedes por aquí?- preguntó- seguro traman algo

- ¿Qué te importa que hagamos o dejemos de hacer, grasosito?- Dijo jocosamente Sirius

-¿Cómo te atreves Black? Estoy seguro de que ustedes no pueden permanecer un día sin romper algunas reglas- contestó Severus furioso

Sirius se disponía a contestar cuando lo interrumpió el ruido del tren y los merodeadores ignoraron a Severus y dirigieron su mirada a las vías y de entre la gente destacó una joven de cabellos castaños y ojos marrones, dulces y tristes, iguales a los de Remus.

-¡¡¡Remus !!! - grito ella y abrazó a su hermano con fuerza

Severus quedo inmóvil, ¿quién era esa joven?, se preguntó y comenzó a alejarse lentamente. Ana saludo a los amigos de Remus, era como si ya los conociera, su hermano le había contado tanto de ellos y de sus "aventuras" en sus cartas que sentía como si estuviera entre viejos amigos. Mientras hablaban la mirada de Ana se fijo en un joven extraño de mirada penetrante

- tú debes ser Severus Snape - dijo sonriendo dulcemente

 

Él la miró y sin darle tiempo a Ana de presentarse salió corriendo, Ana quedo con las palabras en la boca

- Es un idiota sin modales, olvídalo- dijo James

- Sí, vamos- dijo Remus

- Parece que es tal cual me lo imagine - dijo Ana- un pobre loco solitario.

Todos rieron. Los amigos se despidieron de Ana y Remus y quedaron en volverse a ver al día siguiente en la puerta del Caldero Chorreante para ir juntos al Callejón Diagon.

Luego de despedirse de sus amigos Remus y Ana se dirigieron hacia su hogar

- Estoy muy feliz de estar aquí contigo- dijo Ana con alegría

-Yo también - dijo Remus y le dedico a su hermana una dulce sonrisa.

A Ana se le escapó una lágrima

- No llores, ahora estamos juntos- dijo Remus

- Lo sé, y nunca más nos separaran, eso te lo aseguro- contestó ella enérgicamente

Ambos se abrazaron y en silencio prometieron cuidarse mutuamente pase lo que pase.

Unos minutos después Ana se encontró nuevamente en el lugar donde años atrás se había separado de su familia, recordó los momentos felices de su infancia y como todo se había destruido por
, bueno no sabia bien porque, no quería culpar a sus padres, pero a veces sus pensamientos inconscientemente la llevaban a pensarlo.

Su padre se encontraba trabajando en el ministerio, así que esa tarde la pasó sola con su hermano, ambos se pusieron al tanto de cosas que quizá por carta no se pueden transmitir.

Cuando el sol estaba cayendo llegó Edward y cenaron los tres juntos, todo iba bien hasta que salió el tema de Elisa y como se había negado a viajar con su hija

- No importa, es su decisión, yo ya no puedo hacer nada - dijo Edward tristemente

- Podrías escribirle - comentó Ana - hace años que no lo haces

- Ella tampoco ha escrito - afirmó él

- lo sé, pero en lugar de pelear por quien escribe primero, hazlo tú, pídele que vuelva- dijo Ana

El señor Lupin quedo pensativo y todos guardaron silencio hasta que el aleteo de una lechuza interrumpió el ensimismamiento de la familia. Eran las cartas de Hogwarts, Dumbledore ya sabía que Ana estaba en Londres y le envió su carta allí.

Al día siguiente se dirigieron juntos al Callejón Diagon a comprar lo necesario para cursar ese año, se encontraron con Sirius, James y Peter en la puerta de "El Caldero Chorreante" y entraron juntos al Callejón; Ana estaba muy emocionada, todavía no podía creer que estaba allí con su hermano comprando para empezar a ir a Hogwarts, un colegio tan famoso y con el mejor director: Albus Dumbledore.

Mientras salían de Flourish y Blotts luego de comprar sus libros se cruzaron con un joven de cabellos grasosos que los "atropello" y siguió caminando.

- hey Quejicus, ¿no tienes modales?- Dijo Sirius

- No déjalo- dijo James- seguro que no nos vio el torpe.

- Tienes razón Canuto, además no me debe oír, debe tener los oídos tapados de tanta grasa - dijo Sirius en voz lo suficientemente alta para que él escuchara.

- Ya déjenlo - dijo Remus con tranquilidad

- si, ¿qué les hizo?- preguntó Ana enérgicamente- Remus me ha contado sobre él y se que no es muy agradable, pero no veo que derecho tienen de insultarlo así.

- Bueno, bueno, tranquila Lupin, parece que te tocaron los genes del mal genio- Bromeo Sirius, todos rieron y se olvidaron de la situación.

 

Terminaron de adquirir lo necesario para ese año y se despidieron

- Fue un placer conocerlos, estoy ansiosa de volver a verlos en Hogwarts - dijo Ana

- Igual nosotros- dijo James

- Nos veremos en el Expreso de Hogwarts - saludo Sirius

- Chau- dijo Peter

- Remus, amigo, nos vemos - saludaron James y Sirius y cada uno siguió su camino.

Al día siguiente los hermanos cruzaron juntos la pared que dividía los andenes nueve y diez para encontrarse en el andén 9 y 3/4 de donde saldría el expreso de Hogwarts.

Allí había cientos de alumnos emocionados por empezar un nuevo año de estudios, pasaron unos minutos y los hermanos divisaron a lo lejos a James, éste los saludó y se unió a ellos, pero venía distraído, como si buscara a alguien

- Aún no he visto a Lily - dijo Remus con ironía

-¿Qué?, yo no busco a nadie - dijo James y se sonrojo

Mientras hablaban apareció una muchacha pelirroja de bellos ojos verdes y James corrió a saludarla.

- Hola Evans - saludó James

- Hola Potter -contestó ella con dulzura- ¿cómo pasaste tus vacaciones?

- Bien ¿y tú?

- Bien, hola Remus - saludó la joven

- ¿Qué tal Lily?, te presento a mi hermana Ana, ella cursará este año con nosotros - dijo Remus feliz

- Hola, un placer conocerte- saludó Ana

- Hola, mi nombre es Lily Evans, bienvenida a Hogwarts

- Gracias, eres muy amable - dijo Ana

En ese instante aparecieron Sirius y Peter corriendo.

- perdón por la tardanza - dijo Sirius - es que a Peter se le perdió su varita y hasta recién la encontró, en el otro bolsillo de su túnica.

Todos rieron, Peter se puso colorado y rió también. Juntos subieron al tren y se ubicaron en un compartimiento que estaba vacío y Lily se fue con unas amigas.

- es linda tu novia James - dijo Ana sonriendo

- Eh!, Lily, no, no es mi novia, es solo una amiga - dijo James tropezando con sus propias palabras.

- bien, como digas - dijo Ana y sonrió burlonamente.

Mientras hablaba Ana se sintió feliz, había hecho nuevos amigos y estaría junto a su hermano todo el año, pero la alegría fue cortada por la entrada brusca de chico rubio de Slytherin acompañado de dos "guardaespaldas" que según su actitud no venían con buenas intenciones.

- ¿Qué buscas aquí Malfoy?, ¿acaso te perdiste?, ¿necesitas un mapa? - dijo Sirius

- no te equivoques Black, se muy bien donde estoy, solo pasaba para ver como están los miembros del club de los perdedores - dijo Malfoy sarcásticamente

- Ja!, es cómico que no sepas como están tú y tus amigos - dijo James mientras lo fulminaba con la mirada

- muy gracioso Potter, muy gracioso - dijo Malfoy y sus palabras eran frías y desafiantes como su mirada

- bien debemos irnos, tenemos cosas más importantes que hacer - dijo Malfoy - Crabbe, Goyle, vamos - ordenó, pero un instante antes de dar media vuelta e irse su mirada se poso en Ana

- ¿y ésta quién es? - preguntó

Sirius, Remus y James estaban a punto de saltar para defenderla, pero Ana los detuvo

- Mi nombre no es de tu incumbencia, no tengo porque presentarme ante personas tan insignificantes como tú y tus amigotes - contestó Ana con mucha serenidad.

- ¿Cómo te atreves? - dijo Malfoy con desprecio y amenazó con sacar su varita, pero Remus sacó la suya antes.

 

- ya vete Malfoy y déjala en paz - dijo

- Oh, ya veo, es tu novia Lupin, lo siento, no la molestare más, ya debe sufrir bastante estando a tu lado - contestó con frivolidad e ironía

-! ya basta, esto es el colmo, mira M A L F O Y, puedes decir lo que quieras de mí pero no insultes a Remus, él es mi hermano y estoy muy feliz de que sea así, ¿comprendido? ¿O necesitas que te lo escriba?, y ahora vete de una vez, no tenias cosas mejores que hacer, pues ve a hacerlas!!! - dijo Ana con furia

Malfoy se la quedó mirando con odio y se fue refunfuñando, en el camino se encontró con un joven de cabellos negros

- ¿Qué sucede Lucius?- preguntó Severus

- ¿Conociste a la nueva integrante de nuestros "amigos" de Gryffindor? Es una insolente, como se atreve a hablarme así, me las pagará - contestó Malfoy

- Si, la he visto, ¿quién es? - preguntó Severus con curiosidad

- Oh, no me lo vas a creer, parece que es la hermana perdida de Lupin, por alguna razón se separaron y recién hoy se vuelven a encontrar

- !Que valiente! - susurro Severus

- ¿Qué dijiste? - preguntó Malfoy

- nada, solo que es muy extrańo-

- si, lo es- dijo Malfoy con indiferencia y los cuatro se alejaron

- Oh dios, que persona más odiosa - decía Ana a sus nuevos amigos

- si, ya olvídalo, es un idiota - comentó Sirius

- Él, sus dos amigotes y Snape son la escoria de Hogwarts - dijo James

- ¿Snape, es el chico que vimos en King Cross el día que llegué a Londres?, ¿él es amigo de este tipo?- preguntó Ana entre extrañada y decepcionada

- Si, son el cuarteto de zopencos - bromeo james

- deberíamos ir preparándonos, ya estamos por llegar - interrumpió Remus para cambiar el tema

La velocidad del tren comenzó a disminuir hasta que éste se detuvo por completo, los estudiantes bajaron tropezándose entre si. Los de primer año se fueron con un gigante llamado Hagrid y los demás tomaron los carruajes.

Lily se acercó al grupo de amigos e invitó a Ana a ir con ella y sus amigas en un carruaje. Ana miró a su hermano y éste le dijo

- ve, nos vemos dentro

- bien, nos vemos - dijo Ana y se fue con Lily.

El sombrero seleccionador ubicó a Ana en Gryffindor por lo tanto durante el gran banquete se sentó en la mesa de ésta casa junto a su hermano y sus nuevos amigos. Cuando la cena concluyó los estudiantes se dirigieron a sus respectivas salas comunes.

Ana subió con Lily al cuarto de las chicas. Esa noche la alegría y la ansiedad no la dejaron dormir, por lo tanto apenas salió el sol decidió levantarse, se dirigió a la sala común, la encontró vacía y se ubicó en un rincón a leer un libro de pociones, una de sus materias favoritas. Las horas pasaron y algunos de sus compañeros comenzaron a aparecer preparados para comenzar un nuevo día en Hogwarts, entre ellos vio a su hermano y sus amigos

- buenos días, ¿hace mucho que estas aquí?- preguntó Remus

- unas horas

- ¿todo bien?

- Si, solo que no pude dormir, estos días fueron muy emocionantes, así que decidí bajar a leer un poco- contestó ella. Cerró su libro, lo guardó y todos se dirigieron a desayunar.

Ya en el gran comedor.

- ¿Qué materias tenemos hoy?- preguntó Sirius bostezando y sin dirigirse a nadie en especial

- ahora Historia de la magia, luego de almorzar Transformaciones y más tarde pociones con los de Slytherin- contestó Remus

 

- No!!, ya me arruinaron el día - bufó James

- ¿Por qué dices eso? - preguntó Ana

- Lo que pasa es que el profesor Slughorn adora a los de Slytherin y salvo alguna excepción tiene favoritismo con ellos - contestó

- Es una lastima, pociones es una de mis materias favoritas - comentó Ana

- Bueno, quizá le agrades y nos de algunos puntos extra - bromeó Sirius

- Como hace con Lily, a ella la adora - saltó James

Todos sonrieron y no dijeron nada.

Las dos primeras clases pasaron sin problemas, luego de transformaciones los de Gryffindor tenían unas horas de descanso antes de bajar a las mazmorras para la clase de pociones. Los Merodeadores y Ana se dirigieron a los terrenos del colegio para disfrutar del aire libre. Se ubicaron a la sombra de un árbol, James ojeaba con desgano su ejemplar de "Quidditch a través de los tiempos" mientras disimuladamente observaba a un grupo de chicas que caminaban charlando animadamente, entre las que se encontraba Lily Evans. Sirius estaba recostado en el tronco del árbol despreocupado del mundo, Peter copiaba los apuntes de Historia de la Magia de Remus porque él era muy lento para escribir y por último Ana hablaba con su hermano sobre sus primeras impresiones acerca de Hogwarts. En ese momento se acerca un grupo de Slytherins encabezado por Lucius Malfoy.

- Hola amigos - dijo Lucius sarcásticamente - ¿preparados para perder puntos, digo
para la clase de pociones?

- Muy gracioso, para que lo sepas Ana es muy buena en pociones y estoy seguro que nos darán muchos puntos por su actuación en clase- Aseguró Remus

Malfoy la miró con desprecio y rió de forma macabra

- Severus!!!! - gritó Malfoy y un joven de tez blanca y mirada penetrante se acercó a ellos

- ¿Qué sucede Malfoy?- dijo con desgano Snape

- Nada, solo quería presentarte a una persona que dicen, lo cual dudo, es buenísima en pociones y que sacará puntos para Gryffindor en la clase de hoy

- Eso lo dudo, yo soy el mejor - dijo con autosuficiencia Snape - ¿quién es el que dice que me superará?

- No es él Sev, es ella, recuerdas a la joven Lupin de la que te hablé - dijo Lucius mientras señalaba a Ana con menosprecio

- ¿Debes estar bromeando? - dijo Severus intentando sonar soberbio pero sus palabras sonaron débiles

- No, no es broma - desafió Ana - soy buena en pociones y me considero perfectamente capaz de ganar puntos para mi casa, ¿tienes algún problema con eso?

Severus no contestó solo se limitó a mirarla con curiosidad

- se te está hablando Quejicus, o ya veo, no entiendes la pregunta, o tu pelo está tan sucio que te tapa los oídos- dijo Sirius

Severus le dirigió una mirada de odio a Sirius y dijo

- Cállate Black, no le dirijo la palabra a una estúpida desconocida que se atreve a desafiarme.

Sirius, Remus y James sacaron sus varitas y estaban dispuestos a atacar pero Ana los detuvo.

- Ya chicos, no vale la pena- luego se dirigió a Severus - A ti te digo, no soy ninguna estúpida, y si soy desconocida es porque no tuviste la cortesía de preguntar mi nombre, el cual, por si te interesa es Ana Elizabeth Lupin, ya me conoces, así que puedes irte, nos veremos en pociones - concluyó Ana con mucha calma y mirándolo fijo a los ojos

 

Los Slytherin se retiraron.

- Que chico más extraño ese Snape - comentó Ana con un tono soñador en su voz.

Todos la miraron curiosos

- ¿qué?- preguntó

- nada, nada, solo que te interesas demasiado en Quejicus - dijo James

- ¿no te gustará verdad?- preguntó Sirius con cierta preocupación

- ¿Eh? - se puso colorada - yo y ese tipo, no, ¿qué les pasa?

- Bien, tranquila solo fue un comentario- dijo James

- ¿Vamos yendo a las mazmorras para ubicarnos atrás? - interrumpió Remus

- Vamos - dijeron todos a la vez.

El aula de pociones era obscura y tétrica, Ana, Remus y sus amigos se ubicaron atrás y al instante fueron apareciendo otros alumnos, cuando todos estaban sentados llegó el Profesor Slughorn y todos guardaron silencio

- Buenas tardes queridos alumnos, otro año comenzó y para ustedes es el último en Hogwarts, así que mis clases serán mucho más exigentes y solo los mejores podrán pasar- dijo Slughorn, lanzó una mirada a Snape y luego a Lily y continuó - bien, si esto está claro comencemos- se acercó al pizarrón, copió las instrucciones para realizar una poción bastante compleja y todos empezaron a trabajar, veinte minutos después una joven de cabellos castaños levantó la mano.

- ¿qué sucede señorita Lupin? - preguntó Slughorn- ¿tiene alguna duda?

- Solo quería preguntarle si mi poción está bien hecha, pues ya he terminado.

Severus miró hacia atrás sorprendido, ella lo vio y le dedicó una radiante sonrisa, en ese instante él volvió la mirada hacia su caldero

- Muy, pero muy bien - dijo el profesor - veinte puntos para Gryffindor por su estupendo trabajo señorita Lupin.

Los Slytherins estaban indignados y los Gryffindors no cabían en si de gozo, mientras todos hablaban Slughorn notó que Severus había terminado

- muy bien, como siempre, señor Snape, pero hoy los puntos por ser el primero en terminar se los lleva la señorita Lupin, por lo tanto hoy solo podré felicitarlo por su trabajo -dijo Slughorn

La clase terminó y fuera del aula Remus y sus amigos felicitaron a Ana por su actuación en clase

- estuviste increíble, ¿vieron la cara de Snape? - dijo James

- ¿y la de Malfoy? Estaban atontados - comentó Sirius

- ya, ya, no fue para tanto - dijo avergonzada Ana

- ¿qué no fue para tanto? Hiciste la poción en veinte minutos - afirmó Lily

- tu también estuviste muy bien -dijo James

- gracias James- contestó ella sonriendo

Mientras hablaban pasaron Malfoy y sus amigos sin pronunciar palabra, Severus esquivaba la mirada de Ana.

- Eh Quejicus, parece que hoy te superaron - dijo sarcásticamente Sirius y todos rieron

- Ya basta chicos, no es necesario - dijo algo enojada Ana y por un segundo Severus la miró con curiosidad

- Bien como quieras - dijo James - pero larguémonos de aquí que el aire apesta

Mientras se dirigían a sus habitaciones para dejar los libros e ir a cenar los detuvo el profesor Slughorn

- Señorita Lupin, ¿podría hablar con usted un momento?

- Por supuesto profesor, ¿qué desea?

Los demás se alejaron y los dejaron solos. Cuando Ana volvió les contó que el profesor la felicitó por su trabajo en clase y la invitó a ser parte de su club, donde según él están los mejores y más prometedores alumnos.

 

- Oh si, yo soy parte de ese club - dijo Lily sin entusiasmo- así que nos veremos allí

- Bueno por lo menos no estaré sola - dijo Ana.

Durante la cena todo fue tranquilo, cuando estaban terminando de comer llegó una lechuza con una carta dirigida a los hermanos Lupin, era de su padre y les decía que había escrito a su madre pidiéndole que vuelva y ella respondió que volvería. Así que esa noche Ana durmió tranquila, todo iba bien, sus padres se arreglaron, la familia se unió de nuevo y había llamado la atención de sus compañeros en clase de pociones, en especial de ese extraño y callado joven de ojos negros y mirada fría.

Las semanas pasaron sin problemas, a Ana le iba muy bien en todas sus clases y cada día hacia nuevos amigos. Lily y ella se habían hecho muy buenas amigas, compartían todo y cada día que pasaba Ana estaba más convencida de que Lily y James eran el uno para el otro, pero también se daba cuenta que ninguno de los dos daría el brazo a torcer en ese tema, así que se decidió a ayudarlos.

Una tarde mientras se dirigían a la clase de Transformaciones Lily le avisó a Ana que Slughorn había puesto fecha para el primer encuentro de su club para el sábado siguiente. En la puerta del aula se encontraban James y Remus que habían llegado casualmente temprano como ellas, Ana le guiñó un ojo a su hermano disimuladamente y saludó a James

- Ven Remus, tengo que decirte algo - dijo Ana

- ¿Qué sucede? - preguntó con complicidad

Ambos se alejaron sin poder contener la risa y se escondieron detrás de una estatua a ver que pasaba, Lily y James hablaban y poco a poco acortaban la distancia que los separaba, en un momento él tomó su mano y ella sonrió, pero fueron interrumpidos por la llegada de sus compañeros. Ya dentro del aula Ana le preguntó a Lily que había pasado y ella sonrojándose le dijo que James le había confesado su amor y que ahora eran novios

- bueno, te felicito - dijo Ana

- Gracias amiga, por todo

- ¿a qué te refieres? - dijo en tono de burla Ana

Ambas sonrieron pero no pudieron seguir hablando porque la Profesora Mcgonagall comenzó a dar su clase.

Había llegado el día de la primera reunión del club Slughorn, Ana no estaba muy entusiasmada pero no podía faltar a la primera reunión y para colmo Lily no iba a ir porque saldría a dar un paseo a la luz de la luna con James. Así que cuando llegó la hora se dirigió al despacho de Slughorn muy lentamente, cuando llegó ya estaban todos acomodados en unos cómodos sillones y en el centro había una mesa con deliciosas tortas, masas dulces y té.

- Bienvenida señorita Lupin - la saludó Slughorn - ¿no vino con usted la señorita Evans?

- Buenas noches profesor, lamento decirle que Lily no podrá venir hoy.

- Es una pena, una verdadera pena. Por favor tome asiento querida.

- Gracias profesor.

Ana observó a su alrededor y vio que solo había lugar en un sillón y para su sorpresa la única persona sentada allí era Severus Snape, se acercó y se sentó lo más lejos posible de él sin mirarlo

- Bien, ahora que estamos todos , por favor sírvanse y diviértanse - dijo Slughorn

Todos comenzaron a comer y a hablar animadamente, Ana tomó una porción de torta y observó que Severus no comía nada

- ¿No comes nada? - preguntó amablemente Ana

 

- No tengo hambre - contestó fríamente él

- Bueno, pero si me permites opinar, creo que no te vendría mal algo dulce -dijo Ana con tanta dulzura en su voz que nadie podría haberse enojado con ella.

Él la miró y esbozó una sonrisa

- ¿por qué lo dices? - preguntó él con cierta ternura en su voz

Ella rió

- ¿De veras lo preguntas? - dijo amistosamente

Luego de unos segundos de silencio

- Creo que empezamos con el pie izquierdo, así que me presentaré de nuevo, soy Ana Lupin, es un placer conocerte - dijo estirando su brazo burlonamente

- Severus Snape - dijo él y estrechó su mano.

Ambos hablaron durante toda la reunión, al finalizar Ana se despidió de su nuevo amigo y se fue a su sala común feliz de haber descubierto que Severus era una buena persona.

Luego del encuentro en el club de Slughorn, para el asombro de todos, en la siguiente clase de pociones Ana y Severus trabajaron juntos y se comprendieron tan bien que la suya fue la poción que se termino más rápido y la mejor hecha. Slughorn estaba encantado y les dio diez puntos a cada uno, esto no fue muy bien aceptado por los Slytherins, especialmente por Malfoy.

- Severus, ¿por qué trabajaste con "esa"? - comentó despectivo Malfoy

- No la insultes Malfoy, es mi amiga y no es una mala persona, créeme - dijo con seguridad Severus

- Oh sí, ya lo creo - dijo Lucius con sarcasmo - ¿qué te pasa?

- Ya amigo, no te metas - contestó Severus

- Muy bien, como quieras, ¿pensaste en lo que hablamos?- dijo Malfoy y su voz se volvió fría y su mirada se ensombreció

- Si, no estoy seguro - contestó Snape

- Vamos, que tienes que pensar, unirnos a ÉL nos dará poder, dominaremos el mundo - dijo con pasión Malfoy

- No lo se - dijo Severus inseguro

- Bien, piensalo, pero no solo es la mejor opción, es la única, ya que cuando él tome el poder todo aquel que no este de su lado morirá.

Severus quedó pensativo. En ese momento en la sala común de Gryffindor los Merodeadores y Ana conversaban.

- Ana, ¿por qué trabajaste con Quejicus hoy en pociones? - preguntó James

- Primero que nada no lo llames así. Lo que pasó fue que durante la reunión que organizó Slughorn tuve la oportunidad de hablar con él y descubrí que no es una mala persona y ahora somos amigos - contestó ella

- Tienes que tener cuidado, ese tipo es peligroso y es amigo de Malfoy - opinó Sirius

- te equivocas Sirius, deberías intentar hablar con él y no humillarlo constantemente para opinar - contestó Ana en tono de sermón

- bien, como quieras, solo no olvides que te advertí - dijo Sirius esquivando la mirada de Ana

- Creo que Ana tiene derecho a hacer amistad con quién quiera - opinó Remus

- Estoy de acuerdo - dijeron Lily y James al mismo tiempo

- Gracias chicos - respondió Ana , luego miró a Sirius, sonrió y dijo - seguimos siendo amigos, ¿verdad?, solo te pido que mires más allá y descubrirás que Severus no es tan malo

- De acuerdo - dijo Sirius sonriendo

Pasó el tiempo y Ana y Severus eran cada vez más cercanos, tanto que Ana deseaba que él la invitara al baile de graduación. Le contó esto a Lily y ella dijo con ironía

- Así que quieres que Quejicus te invite al baile

- No lo llames así - dijo Ana sonrojándose

- Bien, y además lo defiendes, ¿quién lo diría?

 

- ¿De que hablas?- dijo Ana confundida

- de que es obvio que estás enamorada de SEVERUS- dijo Lily poniendo énfasis en el nombre

Ana se sonrojo aún más y quedó en silencio

- lo sabía! - dijo Lily - bueno, debes hacer algo para que te invite

- pero ¿qué?

- Bueno, déjame ver, ya sé, la próxima vez que se vean mientras hablan saca el tema del baile, y dile que aún no tienes pareja, pero dilo como si no te importara y fíjate como reacciona, guarda silencio y espera que él hable, de seguro te invitará.

- Bueno, lo intentaré - dijo Ana riendo- muchas gracias amiga, ¿tu irás con James?

- Si. me invitó el día que se enteró que había un baile - contestó y por unos instantes quedó en silencio mirando la nada con una mirada soñadora.

Las dos amigas se despidieron. Ana se dirigió a los terrenos para ir a clases de Herbólogia. Allí encontró a los Merodeadores y a Severus peleando como siempre, y esta vez decidió intervenir

- Ya basta!!! A los cinco- dijo mirando a cada uno furiosa, cuando dijo esto Severus se retiro y los demás se dirigieron a clases. Ana no les dirigió la palabra ni a su hermano ni a sus amigos durante toda la clase.

Luego se fue sola a la biblioteca, vio a Severus sentado solo en una mesa pero lo ignoró y se dirigió a otra mesa a hacer sus deberes de transformaciones para el día siguiente sin siquiera saludarlo. Él lo noto y luego de un rato se acercó a ella

- Hola- dijo por lo bajo

- Hola, ¿necesitas algo?- preguntó ella

- No, solo quería saludarte- contestó él algo triste y dio media vuelta

- Espera - lo detuvo ella

- ¿Qué sucede?

- Lo siento, es que me tienen cansada con sus peleas- dijo

- Si, bueno pero ellos empezaron, siempre me molestan - dijo con tono lastimero

- Si, si, si!!! - dijo algo impaciente- se que ellos no son santos pero tu tampoco pones mucho de ti, no les hagas caso, no los provoques, no se, ignóralos.

- Lo siento, intentare no cruzarme en su camino- dijo como suplicándole perdón

- bien - dijo ella sonriendo- dejemos esto atrás, somos amigos ¿verdad? Y los amigos deben perdonarse

Guardaron silencio por un tiempo y luego fue Ana quien hablo.

- ¿escuchaste que habrá un baile? - dijo con naturalidad­

- si - dijo el poniéndose algo nervioso- ¿tu iras?

- No lo se , no tengo con quien ir, supongo que iré sola

- Bueno, yo tampoco


.

- Tu , tampoco que?- dijo Ana sonriendo por dentro y algo nerviosa

- Yo tampoco tengo con quien ir

Luego de unos minutos de incomodo silencio fue Severus quién hablo

- ¿te gustaría ir conmigo?

- Me encantaría -dijo ella mirándolo fijo a los ojos y sonriendo

- Bien, nos veremos allí- dijo nervioso - ahora debo irme tengo una clase

- Hasta pronto- comentó ella con dulzura.

Severus se retiró apurado, dentro suyo sentía miedo de que Ana se arrepintiera. Ella al instante se levanto y salio corriendo a buscar a su mejor amiga para contarle todo, Lily se encontraba con James y los Merodeadores en la sala común, cuando entro Ana, su cara brillaba de felicidad.

- hola chicos, ¿todo bien? - saludó distraída Ana - Lily ¿puedo hablar contigo?

- Si, ¿Qué pasa? - contestó Lily y ambas se alejaron del grupo para hablar tranquilas.

 

- Me invitó al baile!!!! - dijo muy alegre Ana

- ¿qué?, ¿quién?- preguntó confundida Lily

- Eso, que tu plan funcionó, Severus me invitó al baile, fue muy dulce, primero no se animaba, y luego me invitó

- ¿Estamos hablando de la misma persona?, porque en mi mente no puedo relacionar algo dulce con Snape- dijo con ironía Lily

- No seas así, no parece pero bajo su actitud fría se esconde un buen corazón- comentó sonrojándose

Mientras hablaban se acercó Sirius y preguntó si podía hablar a solas con Ana y Lily se retiró

- ¿Qué pasa Sirius?- dijo Ana con dulzura

- Nada, solo quería saber si ya tienes pareja para el baile- dijo por lo bajo

- Ah, lo siento Sirius pero ya me invitaron esta tarde

- Bien no hay problema- dijo decepcionado

- De veras lo siento, pero Severus ya me invitó

- ¿Quién?, no hablas en serio, ¿iras al baile con Quejicus? - dijo alterado Sirius

- Si, y ya hablamos de esto, no lo llames así, y por favor no lo molesten más, no se merece que lo traten como lo hacen.

Sirius se fue sin decir nada, Ana lo llamaba pero él no escuchaba o más bien no quería escuchar.

El día del baile Ana llegó temprano, llevaba un hermoso vestido verde y la felicidad estaba dibujada en su cara. Buscó a Severus en el salón y como no lo vio supuso que llegaría más tarde. Al rato llegó Malfoy acompañado de una joven rubia de Slytherin llamada Narcissa Black y el resto de su grupo y Severus no venia con ellos. Ana comenzó a sospechar que algo no estaba bien y un tiempo después decidió dirigirse a la sala común de Slytherin ya que tenía el presentimiento de que allí lo iba a encontrar. Recorrió los pasillos desiertos del colegio con lentitud, una sensación extraña pesaba en su corazón. Al llegar vio a Severus solo, pensativo y algo triste.

- Severus ¿qué sucede?, ¿Por qué no fuiste al baile? - preguntó ella con dulzura

Él salió de su ensimismamiento y luego de un profundo suspiro contestó con su soberbia y frialdad características.

- Decidí no ir, los bailes son para perdedores- contestó

- Pero iríamos juntos, te estuve esperando
me dejaste plantada- comentó confundida y desilusionada.

Se produjo un silencio incomodo durante el cual Severus evitaba mirarla y después de unos segundos él hablo

- lo lamento, solo decidí que no tenia ganas de ir - se disculpo con frialdad

- la verdad no te entiendo, que pasó, tu me invitaste pensé que querías ir.

- quedó en silencio un segundo y continuo con la voz entrecortada - ¿fue todo esto una broma? ¿jugaste conmigo?

- Si - dijo él por lo bajo sin mirarla

- No se porque, pero no te creo, dime la verdad ¿qué sucede?

- Te estoy diciendo la verdad, de veras crees que me fijaría en ti por otra razón - dijo él con su característica voz sarcástica

- ¿De veras?, entonces porque no me miras a los ojos cuando me hablas, !vamos dímelo mirándome a los ojos!- dijo burlándose irónicamente de su tono de voz

Él levantó la vista, repitió sus palabras y ella pudo ver en sus ojos unas cuantas lagrimas luchando por salir.

- Bien - dijo ella mientras unas lagrimas se escapaban de sus ojos- tendrás tus razones para hacer esto pero no estas siendo sincero, sabes que puedes confiar en mi, ¿Qué sucede?

 

- Nada que te importe, solo vete a tu estupido baile y déjame en paz - saltó amenazante Severus.

Ana no podía creer lo que estaba sucediendo, ¿se había equivocado tanto con Severus? Sentía por dentro que algo andaba mal, pero también sabia que él no se iba a dejar ayudar, luego de un suspiro dijo:

- bien, me iré- dio media vuelta y se fue, cuando ella ya se había alejado lo suficiente Severus se descubrió el antebrazo y miró con tristeza la marca tenebrosa que aún le quemaba y dijo: - lo siento mucho- en voz baja y sufrida. Ella no lo escucho.

Cuando ella cerró la puerta se escucharon unos aplausos provenientes de la oscuridad y una voz tenebrosa que entre risas decía

- bien hecho amigo-

Era Lucius Malfoy quien al ver que Ana salía del baile la siguió bajo una capa de invisibilidad y escucho toda la conversación. Severus guardo silencio y se limitó a asentir con la cabeza con resignación mientras Malfoy reía y realizaba comentarios sarcásticos sobre lo que había oído.

Ya en el pasillo Ana se encontró con Sirius que al verla llorando le pregunto que pasaba.

- Todo esta bien Sirius, gracias por preocuparte

- No creo que este todo bien, ¿te hizo algo Quejicus? - comentó Sirius

- ˇYa te dije que no lo llames así! - reaccionó Ana

- ˇlo sabia! ¿Qué te hizo?

- Me dijo que todo había sido una broma, pero sus ojos me mostraron que eso no era cierto, fue muy raro, como si le temiera a algo o a alguien- dijo Ana suspirando- por lo menos eso quiero creer.

- Ya olvídalo, seca esas lagrimas y vamos a divertirnos que el baile no ha terminado- la animó Sirius

Ana sonrió y se fue con Sirius. En el gran salón la fiesta continuaba, Ana detuvo a Sirius justo frente a la puerta y le pidió que por favor no comentara con nadie lo que había sucedido con Severus, él aceptó y juntos se adentraron entre la multitud. Luego de bailar un par de piezas con Sirius y con su hermano se despidió de sus amigos y se retiró a descansar, por lo menos eso fue lo que les dijo porque en lo último que pensaba era en descansar. Sabía que luego de lo ocurrido no podría dormir; así que tomó el camino largo hacia los dormitorios y caminó muy despacio observando todo a su alrededor, ese castillo mágico donde fueron posibles tantas cosas, había hecho grandes amigos, su familia se volvió a reunir y donde había vivido tantas aventuras, los únicos recuerdos malos eran las peleas con los Slytherins y la forma abrupta en que terminó su amistad con Severus. Al llegar a la sala común no había nadie, tomo asiento en un sillón cercano al fuego e intento distraerse leyendo un libro. Paso el tiempo hasta que llegaron su hermano y sus amigos, al reunirse con ellos no hicieron otra cosa que hablar del futuro, esta charla la animó mucho y en su interior decidió olvidar, si eso era posible a Severus.

Pasaron los años, Ana se convirtió en una gran Auror y formó parte importante de la Orden del Fénix durante la guerra contra "El Innombrable", durante gran parte de este periodo de su vida no volvió a saber nada de Severus, ni había vuelto a hablar de él, pero dentro suyo sentía un pesar muy grande, una angustia que aumentaba cuando estaba sola, había sentido mucho cariño por ese joven al que pretendía olvidar. Pero todo cambió cuando se descubrió que Severus se había unido al "Señor oscuro", entonces ella entendió lo que había ocurrido la noche del baile, comprendió por fin lo que él tanto deseaba ocultar con sus palabras pero sus ojos querían dar a entender, no pretendía involucrarla en su decisión, él sabía que "el que no debe ser nombrado" mataría o algo peor a todo aquel que se interpusiera en su camino y Severus solo quería protegerla. Código P0300: Solución y Causas | Actualizado 2023

 

Unos meses después sucedió algo que cambiaría las cosas, un tiempo antes de la caída de Voldemort, Dumbledore anunció a los miembros de la Orden del arrepentimiento de Severus y su decisión de ayudar actuando de doble espía. La extrema confianza que Albus mostró hacia Severus alegró mucho a Ana, si Dumbledore lo decía no había dudas de que así era. Pero a pesar de entender en parte lo que él había hecho todavía sentía resentimiento, ¿por qué convertirse en mortifago? ¿Qué lo llevó a eso?, se preguntaba, ese maldito Malfoy y su influencia, pensaba, pero ahora estaba arrepentido y se ofreció a ayudar a la Orden corriendo el riesgo de ser descubierto, y de esta forma sus pensamientos la iban llevando a la idea de perdonar a Severus, pero no lo iba a buscar, esperaría a ver si el destino los quería unir de nuevo
.


Y así fue, el destino les dio una segunda oportunidad quince años después de la caída de Lord Voldemort. Ese año Dumbledore ofreció a Ana el puesto de profesora de Defensa contra las Artes Oscuras en Hogwarts, ofrecimiento que ella aceptó encantada, ya tenia la experiencia por haber dictado esa materia en Beauxbautons y la emocionaba mucho la idea de volver a ese colegio donde tiempo atras había vivido tantas experiencias.

Ana llego a Londres una semana antes del comienzo de clases, se quedo una noche en el Caldero Chorrerante y a la mañana siguiente se dirigió a Hogwarts. Cuando llegó no pudo contener la emoción, estaba de nuevo en ese colegio donde habían pasado tantas cosas en tan solo un año y no estaría sola, también comenzaba a estudiar una joven que había sido su alumna y protegida en el colegio anterior, su nombre era Natasha Evans (leer fanfic de Natasha Malfoy), prima de Harry potter, a quien por fin conocería, derramó algunas lagrimas de felicidad y se dirigió a la puerta de entrada, allí la esperaba la profesora Mcgonagall para darle la bienvenida y acompañarla al despacho del director donde Dumbledore la esperaba. Luego de subir los escalones de la gárgola se encontró en la antesala de la oficina, se acerco a la puerta y golpeo.

Adelante, dijo cordialmente el director, Ana noto que estaba con alguien pero no vio quien era.

- Con permiso señor, disculpe que interrumpa, creo que llegué temprano.

- No, no, llego justo a tiempo, el profesor Snape ya se retiraba -dijo Dumbledore con una radiante sonrisa y con un toque de picardía en su mirada. Se levanto de su asiento y dijo

-Severus, te presento a la nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras-dijo con ese guiño especial en sus ojos.

Snape se levanto y la miró asombrado sin pronunciar palabra.

-No hacen falta presentaciones, el señor Snape y yo ya nos conocemos- dijo y le dirigió la mirada a Severus.

- Encantada de volver a verte- dijo sonriendo

- Igualmente -contesto intentando sonar frio y distante, cosa que no logro.

En ese instante entró la profesora Mcgonagall para informarle al director que lo necesitaban por asuntos relacionados a la Orden.

 

-Señorita Lupin, lamento tener que retirarme tan repentinamente, tendremos que suspender nuestra reunión para mas tarde - se disculpó Dumbledore.

- Severus podrías acompañar a la profesora Lupin a su despacho.

- Si, señor -dijo Snape algo incomodo

- Excelente- comentó el director y él y Mcgonagall se retiraron.

- Por aquí - sentenció Snape y salió a paso rápido de la oficina del director, Ana lo alcanzo en los pasillos y fue ella quien hablo

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos - comentó con un tono de voz tan bajo que si no fuera por el silencio absoluto que reinaba en los pasillos él no la habría oído.

- Así es - contesto él de forma cortante y sin mirarla.

- ¡Quien hubiera dicho que nos volveríamos a encontrar después de tantos años y que ambos seriamos profesores! - Continúo ella intentando animar una conversación.

Él se aclaro la garganta, tomo aire

- Llegamos, este es su despacho.- dijo cortante

- Bien, gracias - dijo algo decepcionada.

Una semana después llego el día del gran banquete de bienvenida y llegaron todos los alumnos que cursarían ese año. Allí volvió a encontrarse con Severus pero entre el hecho de que él la evitaba y que todos los demás profesores querían hablar con ella para conocerla fue imposible hablar con él.

Pasaron dos meses, todo iba bien, Ana llevaba bien sus clases y se sentía muy cómoda en ese mágico lugar, el único problema era que Severus la ignoraba constantemente, actitud que ella creía era forzada, pues además de no dirigirle la palabra evitaba a toda costa mirarla a los ojos, igual que la ultima vez que se vieron la noche del baile y como esa vez creía entender el porque.

El tiempo pasó y una tarde, luego de dictar su clase a los jóvenes de Gryffindor de quinto año, Ana se quedó en el aula corrigiendo unos trabajos. En ese momento la joven Natasha Evans se acerco a ella.

-Profesora ¿podría hablar con usted?

-Por supuesto querida ¿qué sucede? ¿Por qué estas tan triste?

-No es nada, solo necesitaba hablar con alguien de confianza

-Ven, toma asiento y cuéntame que sucede - dijo cariñosamente

-No se si habrá notado un cambio de actitud en Dr
, digo en Malfoy -dijo la joven con timidez y mirando al piso, Ana interrumpió

- Pues si, y ahora entiendo porque - comento Ana sonriendo con dulzura.

Natasha se puso colorada y sonrió -usted siempre fue muy perceptiva - luego de un minuto de silencio continuo hablando- no sabemos que hacer, es muy complicado, Harry me mata si se entera y ni hablar de nuestras casas y los padres de Draco- dijo y su voz sonaba cada vez más acelerada y nerviosa

- tranquila niña, no creo que sea tan difícil la situación, creo que se reduce a lo que sienten el uno por el otro, sentimiento que por lo que veo en tus ojos es muy fuerte. La respuesta es simple, deben olvidarse de los demás - dijo consolándola- aunque igual deben tener cuidado, por supuesto cuenten conmigo, yo vigilaré que nadie los moleste cuando se encuentren, no permitiré que nada los separe- dijo y suspiró evocando viejos recuerdos

- ¿Profesora, se encuentra bien?

- Eh, si ¿Por qué?

- La veo triste

- lo siento, solo recordaba el pasado, yo viví una historia parecida, solo que no terminó bien y parece que él no tiene intenciones de empezar de nuevo - dijo entrecortadamente y dejando escapar alguna lagrima

 

- Esto tiene que ver con el profesor Snape - dijo tímidamente Natasha

Ana sonrió y dijo con complicidad- tú también eres muy perceptiva

- no tanto-dijo riendo- Hermione fue la que se dio cuenta, ella nota todo.

Ana le contó a la joven lo ocurrido en su último año en Hogwarts y como terminó su relación con Severus, luego dijo

- te cuento esto porque tú estas viviendo una historia parecida, no permitas que nada se interponga entre ustedes, no cometas el mismo error que yo, lucha aunque la guerra parezca perdida, siempre hay una salida.

- Gracias y no se preocupe, no quiero entrometerme, pero verá que el profesor Snape volverá con usted, seria un tonto si no lo hace.

- Gracias querida, debes irte, ya es tarde, alguien te debe estar buscando- dijo cariñosamente Ana

- Adiós profesora, usted es la mejor

- Adiós, mantenme informada sobre sus encuentros, yo estaré ahí para cuidarlos.

- Por supuesto- contestó Natasha y se fue más tranquila.

Pasó el tiempo y la noche después de navidad Ana estaba cuidando que nadie interrumpiera a los jóvenes enamorados que se encontraban en un pasillo desierto y oscuro cuando vio que Severus se acercaba por el otro lado del pasillo pues se encontraba en una de sus rondas nocturnas para vigilar a los estudiantes. Ana no pudo hacer nada así que Snape descubrió a los jóvenes.

- ¿Qué significa esto señor Malfoy?- preguntó Snape con su típica voz autoritaria

- Este
eh- balbuceo Draco sin poder contestar.

- Solo son dos jóvenes que se aman Severus - dijo Ana apareciendo de la oscuridad

- ¡¡¡Eso ya lo sé!!! Pero
_ saltó Snape sorprendido por la presencia de Ana

- Pero nada, Severus- interrumpió suavemente Ana- los chicos se quieren y no les importa lo que venga siempre que lo enfrenten juntos-

- Eso es verdad profesor- dijo rápidamente Draco

- ¿no ha pensado señor Malfoy en lo que dirán sus padres?- preguntó sarcásticamente Snape

- Si, lo hemos pensado- contestó Draco

- y concordamos con la Profesora Lupin en que si estamos juntos enfrentaremos cualquier cosa - interrumpió Natasha- si usted estuviera enamorado ¿no se jugaría por amor?

Luego de la pregunta inesperada de Natasha todo quedó en silencio, la profesora Lupin miraba a Snape esperando una respuesta o una simple reacción pero él se quedó paralizado mirando a Ana y a los chicos.

- bueno ya basta, cada uno de ustedes diríjase a su dormitorio, éstas no son horas de merodear por el castillo - impuso Snape- o les bajaré puntos a sus casas

- Vayan chicos - dijo suavemente Ana - yo me encargo - agregó por lo bajo a Natasha- gracias.

Cuando los chicos se retiraron Ana vio que Snape se alejaba a paso rápido y decidió seguirlo, lo vio entrar a su despacho en las mazmorras, se acercó a la puerta y al ver que estaba abierta se dispuso a entrar, pues ya era hora de enfrentarlo. Entró en silencio y encontró a un Severus pensativo y melancólico pero cuando él la vio reaccionó con prepotencia

- ¿Qué haces aquí?¡¡¡ Este es mi despacho privado!!!

 

- ya lo sé, pero la puerta estaba abierta y creo que necesitamos hablar- contestó con dulzura

- yo no tengo nada que decir - dijo despectivamente y sin mirarla

- eso es obvio, no me has dirigido la palabra desde que llegué- le contestó con sarcasmo

Ella notó que él quería decir algo pero al ver que se quedó callado continuó.

- Cambiemos de tema, vine a hablar de Natasha y Draco, ¿qué vas a hacer? ¿no le dirás a Malfoy, verdad? - preguntó preocupada

- Eso lo decidiré yo- dijo con arrogancia

- Eso es seguro, pero ten en cuenta al tomar esa decisión que estarás poniendo en peligro no solo un gran amor, que no es poco, sino la vida de estos chicos.

- ¡¡¡no exageres!!!!!- reaccionó Snape

- ¿Qué no exagere?- dijo sonriendo con ironía- ¿qué crees que hará tu "amigo" Lucius si se entera de esto? ¿crees que los felicitará? - continuó diciendo cada vez más enojada

- bien, no diré nada- contestó Severus

Ella sonrió aliviada y suspiró

- lo sabía - susurró

- ya obtuviste lo que venias a buscar, ahora vete- la despidió con frialdad Snape

Ana dio media vuelta pero cuando estaba llegando a la puerta se volvió hacia Severus, lo enfrentó y dijo

-¡¡¡no me iré, no esta vez!!!

Él la miró sorprendido por un momento, pero después cambió a la actitud fría y distante de siempre

- no sé a que te refieres, vete de una vez, tengo muchas cosas que hacer

- ya te dije que no me iré, tenemos que hablar, no puedes seguir ignorándome. Si no quieres saber nada conmigo por lo menos dímelo, no soporto que me ignores.

- Creo que todo quedó claro la ultima vez que nos vimos- dijo con soberbia- nunca sentí nada por ti, todo fue una apuesta

Ana lo interrumpió

- ¡¡¡Eso no es cierto!!!! Ya no sigas con eso, me estas mintiendo como me mentiste ese día, solo que ahora se porque y me siento una idiota por no haberme dado cuenta en ese momento - guardó silencio por un segundo y notó nuevamente que él quería decir algo pero se contuvo - ese día supe que algo no andaba bien pero igual me fui , cometí ese error, tendría que haberlo sabido, tu amistad con ese maldito de Malfoy fue la clave- quedó nuevamente en silencio, pero esta vez sus ojos demostraban enojo e impotencia, continuó con voz débil

- lo que no entiendo es porque sigues con esta actitud - unas lagrimas escaparon de sus ojos.

- Así es, no entiendes nada, no se que crees saber pero estas equivocada- dijo bastante inseguro

- ya basta, no sigas con esto, todos saben lo que paso- dijo con impaciencia.

- exacto, todos saben que fui un maldito mortífago y todo lo que eso implica, ya lo dije, ¿obtuviste lo que querías? ahora vete- estalló Snape

- tu mismo lo dijiste "fuiste" un mortífago y no solo ya no lo eres sino que finges seguir siéndolo arriesgando tu vida - dijo con ternura Ana

- ya vete, no quiero hablar más - dijo Snape dándole la espalda

Ana se acercó, lo tomo del hombro y noto que estaba llorando

- ¿Qué sucede Severus porque no confías en mí?

Él contestó sin darse vuelta

- yo confió en ti, la que no debería confiar en mi eres tú - dijo casi en un susurro.

- a quien le doy mi confianza es algo que decido yo- dijo secándole las lagrimas.

Él le retiro la mano con violencia y le dijo

 

- No sabes lo que dices, soy un asesino y un traidor, nadie confía en mi y hacen bien.

- Dumbledore confia en ti, y yo también - comentó dulcemente-

- ¿por qué? - preguntó él mirandola con los ojos llenos de lagrimas

- Ay Severus, recuerdas el día que nos vimos por primera vez, fue en King Cross, ese día vi a través de tus ojos y vi bondad en tu corazón, aunque bien escondida por cierto de los ojos de los demás- esto ultimo lo dijo con dulce sarcasmo- pero alli estabas tú, tal como eras detras de esa capa de soberbia y altanería.

- Lo recuerdo - dijo avergonzado- yo salí corriendo como un cobarde, tu mirada era tan profunda que me sentía indefenso ante ella, creo que ese día ........., nada, olvidalo-

- Yo también me enamore de ti ese día- dijo ella acercandose aun más.

El rostro de Severus Snape tomo un poco de color y una lagrima escapó de sus ojos. Ana le tomó el rostro con ambas manos y se acerco aun más mirandolo fijamente a los ojos, él estaba inmovil, parecia una estatua de cera, ella secó sus lagrimas, le acarició el cabello y luego lo beso. Un instante más tarde , el tiempo que le tomo reaccionar, Severus correspondió y ambos se dieron el beso que hace tantos años ansiaban.

Luego de un rato él la alejo de si unos centimetros, Ana quizo acercarse pero él no lo permitió.

- Sev, que sucede, por favor mirame - suplicó ella

Se dio vuelta, sus miradas se encontraron y los ojos de él expresaban un miedo infinito, estaba aterrado.

- no..... no puedo permitir que te pase algo malo- murmuró- todo aquel que este a mi lado correrá un gran peligro, el señor tenebroso tiene armas terribles...yo, yo no puedo...........

Ana se acercó un poco e hizo una seña para que haga silencio. Lo abrazo con fuerza y luego dijo

-Todos corremos peligro, estamos en guerra y tú y yo estamos del mismo lado. Sé a lo que me enfrento, no me subestimes. Deja atras el pasado, ya pagaste el precio, más bien lo estás pagando, el que corre más peligro eres tú.

Se miraron por un instante. Snape sonrió con picardía y se le acercó con su típica altanería, ella retrocedió unos pasos hasta toparse con una pared, él colocó ambos brazos contra la pared y sin mediar palabras esta vez fue él quien la beso. Cuando se separaron ella dijo con una sonrisa en sus labios

- creo que tenemos mucho que agradecerles a Natasha y a Draco- miró a Severus y rió - tendrias que haber visto tu cara , "que significa esto señor Malfoy"

Él también rió. - no te burles, es que me sorprendió verlos.

Se detuvo un momento y luego dijo con una mueca burlona

-Daría cualquier cosa por ver la cara de Lucius cuando se entere.

Ana sonrio pero al instante se puso seria

- me preocupa mucho más que va a hacer cuando se entere... tú lo conoces mejor que yo y sabes que es capaz de cualquier cosa- Al terminar de decir esto su cuerpo tembló de miedo, realmente sabía que solo había maldad en ese hombre. Severus la abrazó y le susurró al oido.

- Tranquila, juntos no dejaremos que les pase nada.

Ella lo abrazó más fuerte y los dos entendieron que en estar juntos estaba la clave para soportar las batallas que deparaba el futuro.

En ese instante sonó la voz de Mcgonagall por todo el castillo convocando a todos los profesores al gran comedor........

 

Ana tembló, su corazón sabía que algo andaba mal, tomó la mano de Severus y juntos se dirigieron la puerta del aula de las Mazmorras. Al llegar allí sus miradas se encontraron, Ana lo besó y dijo con tristeza

- no podemos llegar juntos

- Lo sé, ve tú primero yo llegaré en un minuto

Ella entreabrió la puerta y antes de salir se dió media vuelta

- Te amo - susurró

- Y yo a ti, ya vete- dijo y una dulce sonrisa se dibujó en su rostro

Unos minutos después todos los Profesores se encontraron en el Gran Comedor, al instante apareció el director con su característica serenidad pero su rostro ocultaba una gran preocupación, comenzó a hablar

- Voldemort está avanzando mis queridos amigos. Esta tarde una banda de Mortífagos atacó Hogsmade- suspiró y continuó diciendo - hicieron estragos, por suerte los miembros de la Orden los detuvieron, ya estan en Azkaban o muertos, pero no les mentiré, también de nuestro lado hubo heridos- y miró a Ana - Srta. Lupin, lamento decirle que entre los heridos está su hermano, en este momento se encuentra en San Mungo.

- Ella entre llantos dijo que debia ir a verlo ya mismo

- Por supuesto que si - contestó Dumbledore- Severus acompaña a la Srta. Lupin hasta el bosque prohibido para que pueda aparecerce en San Mungo.

- Bien, acompañeme - dijo con su típica altanería, a pesar de que quería abrazarla. La simulación habia comenzado, nadie sabría de ellos hasta que todo acabara, o por lo menos eso querían ellos.

Ya en el bosque Ana dijo entre llantos

- Ven conmigo

- Sabes que me encantaría, pero no es conveniente, vete ya, tu hermano te necesita - contestó, le tomó el rostro con las manos, la besó, dio media vuelta y se fue.

Ella sonrió, se lo quedo viendo un segundo y luego se adentró un poco en el bosque donde ya podía utilizar el hechizo para aparecerse en el hospital. Tomo su varita y de un instante a otro se encontró frente a la vieja tienda que ocultaba la entrada a San Mungo.

Cuando llegó a la habitación en la que se encontraba su hermano éste dormia y a su lado se encontraba Tonks, Ana se acercó y por lo bajo le preguntó como se encontraba Remus

- Me dijeron los curanderos que estará bien, lo afectó un Cruciatus pero llegó aqui a tiempo - termino de decir esto y estalló en llanto

Ana la abrazó y le dijo - me alegra mucho que te haya encontrado-

En ese momento Remus despertó, sonrió y dijo

- que maravillosa forma de despertar, viendo a las dos mujeres más importantes de mi vida juntas.

- ¡¡¡Hermano!!!! - Gritó Ana y lo abrazó - ¿como te sientes?

- Estoy bien hermanita, ya he pasado muchas veces por este hospital

- pero te afectó un Cruciatus,dicen que es horrible, ¿quién fue el maldito?

- No tiene importancia, fue un Mortifago y ya, ademas Dora se encargó de él, ya no dañará a nadie más.

Ana miró a Tonks con cariño y luego volvió a hablar con su hermano

- me alegra tanto que estes bien - comentó sollozando- temí perderte de nuevo, pero esta vez para siempre.

En ese momento entró una curandera que les informó que Remus debia pasar esa noche allí y mañana ya podria volver a casa.

- Me alegra mucho oir eso- se oyó la dulce voz de la Sra. Weasley quien venia junto a su esposo a ver a Remus

- Molly!!! Arthur!!! , que alegria verlos - dijo incorporandose, acción de la que se arrepintió al instante sollozando de dolor.

 

- ¿¿¿pero que haces???- le reprocharon Ana y Tonks al unísono

- No pasa nada, estoy bien - se defendio él

- Creo que lo mejor será dejarlo descansar- comentó Molly

- Estoy de acuerdo- asintió la Curandera - uno de ustedes podrá quedarse, los demás deberán retirarse.

- Debes quedarte tú Ana, es tu hermano-dijo Tonks- además creo que tienes algo que contarle- esto último se lo susurró al oido

- ¿qué, de que hablas? - dijo Ana poniendose colorada

- No se, pero el brillo en tus ojos te delata,dime ¿quien es?

- No se de que hablas- dijo Ana en un tono no muy convincente

- vamos , somos amigas

- bien, pero por favor, no se lo digas a nadie, aún no

- por supuesto, confia en mi, aunque a Remus si lo diras ¿verdad?

- Si, lo haré - Ana sonrió con picardía y dijo - como se nota que aun no sabes quien es

Tonks la miro extrañada , Ana se alejó un poco más del resto y en voz muy baja le dijo - Severus

- ¿Quién? - Saltó Tonks

- ¿qué están secreteando ustedes dos? - preguntó Remus alegremente

- ya te contará tu hermana, los weasleys y yo nos vamos - contestó Tonks, sonriendole a Ana

- Me alegro por tí - le dijo por lo bajo cuando la abrazó para saludarla

Cuando los Weasley y Tonks se retiraron y los hermanos quedaron solos Remus miró fijo a su hermana quien evitaba mirarlo y se sonrrojaba

- ¿A que se referia Dora?¿tiene que ver con Quejicus? - comentó con picardía

Ana se sonrrojo y miró a los ojos a su hermano, no hizo falta nada más.

- me alegro mucho por vos, se que serán muy felices.

- Gracias hermanito, pero te ruego que no le cuentes a nadie, si corriera la voz Severus estaría en grave peligro - dijo sollozando

- No te preocupes, mi boca y la de tonks estan selladas y no te angusties que muy pronto todo acabara y podran vivir su amor en paz.

- Tengo toda mi fe en que será así.

Luego de unos segundos de silencio Ana instó a su hermano a que descansara. Éste sonrio, se puso comodo, cerró los ojos y en un instante se quedó profundamente dormido. Ana se quedó a su lado desvelada, pensando en lo que le depararia el futuro, y soñando despierta con su romantico final feliz con severus.

La mañana siguiente los curanderos le dieron el alta a Remus, pero con la advertencia de que debia permanecer en total reposo por una semana.

Remus se recuperaba satisfactoriamente en su casa al cuidado de Dora y Ana. Un día Ana estaba charlando animadamente con su hermano cuando oyó el timbre.

-Ana, puedes abrir? - se escucho decir a Tonks desde la cocina

Al abrir la puerta y ver quien estaba del otro lado se quedo sin reacción un instante, luego lo abrazó emocionada y lo beso. Era Severus.

El la separo de si miro nervioso a su alrededor y luego con su tipica actitud de frialdad dijo

- vengo a traerle la pocion Matalobos a su hermano

Ella sonrio al notarlo bastante incomodo, le tomo la mano, se acercó y le susurró al oido dulcemente

- ellos ya lo saben- y anticipandose a su mala reacción continuó diciendo

- se dieron cuenta solos y no diran nada

En eso aparece Tonks

- Severus, trajiste la poción, Albus dijo que vendrias

Ana la miró con recelo, Dora sonrío con picardia, tomó a Severus del brazo, lo obligó a entrar y le preguntó

 

- quieres quedarte a tomar algo?

- Eh!!! No gracias - contestó mirandola confundido - debo irme

Snape estaba llegando a la puerta cuando una lechuza entró por la ventana,

Tonks retiro la carta de su pata y ésta retomó vuelo.

- Es de Dumbledore - dijo preocupada y la abrió, unos segundos después levantó la mirada, le extendió la carta a Severus y a Ana y dijo casi sin voz

- Malfoy escapó de Azkaban

- Y sabe lo de la joven Evans y su hijo - intervino Severus mientras leía la carta.

- No puede ser, tenemos que hacer algo- saltó Ana, que estaba tan nerviosa que no pudo seguir leyendo la carta

- Albus nos pide que vayamos a Hogwarts- dijo Severus tratando de calmarla. Ella suspiró profundamente para calmarse y dijo

- Vamos!!!!!

Se despidió con prisa de su hermano y de Tonks, tomó a Severus del brazo y salieron apresuradamente camino al colegio. Ana estaba muy procupada, su mayor miedo luego de enterarse de lo de Natasha y Draco se hacia realidad, sabia que Malfoy no era una persona con la que se pudiera razonar.

Apenas llegaron a Hogwarts fueron a la oficina de Dumbledore, quién los estaba esperando. El director les pidió que cuidaran a Draco y a Natasha porque era esperable que Malfoy apareciera en cualquier momento y los enfrentara.

Ana temblaba y Severus instintibamente la tomó de la mano, al notar ésto el director sonrió complacido y dijo con amable sarcasmo

- Ya era hora de que ustedes dos se arreglaran

Ambos se sonrojaron y Albus continuó diciendo

- Estoy seguro de que el futuro les depara una hermosa vida juntos y que el amor que sienten el uno por el otro los ayudará a superar cualquier obstáculo de ahora en adelante.

- Gracias Albus- dijo Ana.

Una vez que se retiraron de la oficina de Dumbledore se miraron a los ojos, sonrieron con tristeza y cada uno se dirigió a su oficina a ocuparse de sus responsabilidades como profesores. Durante las semanas siguientes se tomaron los exámenes de todas las materias por lo tanto todos estaban muy ocupados, a pesar de ésto Ana y Severus cuidaban la seguridad de Draco y Natasha tal como se los habia pedido el director. Esta situación les daba la excusa perfecta para estar juntos sin que nadie o casi nadie se diera cuenta de su relación, su amor crecia día a día y les daba a ambos la fuerza para seguir adelante.

Cuando terminaron los exámenes se programó el último fin de semana en Hogsmade como "premio" a los alumnos luego de tanto estudio. Ese mismo día, unas horas antes de que todos salieran camino al pueblo Dumbledore mandó a llamar a Severus y Ana para informarles que se habia visto al Sr. Malfoy cerca de Londres por lo que temía que irrumpiera esa tarde en Hogsmade para atacar a los jovenes enamorados, asi que debian estar muy atentos para evitar una tragedia.

Una vez en Hogsmade Draco y Natasha junto con Harry, Ron, Hermione, Ginny, Luna y Neville se dirigieron a las tres escobas a tomar una cerveza de manteca y descansar despues de los exámenes, de un momento a otro el lugar estaba repleto de gente, situación que aprovecharon Draco y Natasha para huir de ahi para dirigirse a la "taberna de madame Tupié", donde según ellos estarían más tranquilos y solos; Severus y Ana notaron que se retiraban y los siguieron pero los perdieron por un segundo pues habia mucha gente y los jovenes se internaron en una calle paralela para que nadie los encuentre. Mientras buscaban a los jovenes Ana vio un rayo de luz que reconoció como el hechizo de aparición y ambos salieron corriendo en esa dirección, y antes de llegar escucharon lo último que hubieran querido escuchar, la voz de Lucius Malfoy lanzando la peor de las maldiciones imperdonables, el Avada Kedabra, y desgraciadamente sin poder hacer nada vieron como el hechizo acertaba directamente en el pecho de Narcissa Malfoy quién se interpuso en el camino entre el rayo y la pareja de enamorados.

 

Draco se dejo caer frente al cuerpo sin vida de su madre y miró con furia a su padre, Natasha quedó inmovil con su varita en la mano apuntando a Lucius, éste, a su vez, estaba sorprendido pero sin demostrar ni una pizca de compasión ni arrepentimiento, se mantenía frió y distante. En ese momento Draco se puso de pie enfurecido, tomó la varita, quitó de un empujón a Natasha de su lado y apuntó a su padre con la varita.

- ¡AVADA...!!- grito con toda su furia.

Al ver lo que Draco se disponía hacer Severus corrió hacia él y gritó

- Expeliarmus- y el joven fue despedido hacia atrás.

- ¡Desmaius!- grito Ana y Lucius cayó en el piso desmayado.

- ¡Profesora Lupin!- dijo aliviada Natasha y se acercó a Draco para calmarlo.

- Profesor Snape, ¿Por qué lo hizo?- gritó furioso Draco.

- Porque si te dejaba hacerlo serías igual que él - explicó con tranquilidad Snape acercándose.

- Profesor...- dijo dejando su furia de lado- Mi madre... mi madre...- titubeo con un nudo en la garganta al referirse al cuerpo inerte que se encontraba a sus pies-. Ella... ella recibió el maleficio imperdonable... por nosotros- concluyó llorando y abrazando a su madre.

- Ella se interpuso justo cuando nos había lanzado el maleficio- aclaró Natasha con tristeza.

- Lo lamento Draco- dijo Ana-. Ella solo quería protegerte para que no te sucediera nada.

En ese momento aparecieron Harry y sus amigos quienes al notar su ausencia salieron en su búsqueda.

- ¿Qué paso?- preguntaron al unísono los cuatro amigos.

- El señor Malfoy intentó matar a la señorita Evans y la señora Malfoy se interpuso- les explicó con su característica seriedad Snape mientras Ana se acercaba a Natasha que observaba con tristeza e impotencia como Draco abrazaba el cuerpo de su madre y sin decir nada solo la abrazó.

- Tranquila pequeña- susurró Ana con dulzura y luego la miró a los ojos y continuó- ve con él.

La joven sonrió con tristeza, se acercó a su amado y lo abrazó.

- ¿Ustedes están bien?- preguntó preocupada Hermione- ¿Cómo se pudieron ir así sabiendo que corrían peligro?- les reprochó con lagrimas en los ojos.

- Estamos bien, no te preocupes- la tranquilizó Natasha con una sonrisa triste dibujada en su cara.

- Mi madre... nos protegió- balbuceo Draco levantando su mirada hacia donde estaban los chicos- ... y murió...

- Lo lamentamos- dijo Ginny con voz ahogada.

- Draco... -dijo entre lagrimas Natasha, tratando de separar al joven del cuerpo de su madre- debemos irnos

- Ven con nosotros- dijo Harry tendiéndole la mano al ver que su prima ya no podía hablar.

El joven de ojos grises, ahora vidriosos por las lágrimas derramadas, tomó la mano que le ofrecían y se levantó. Natasha no se separaba de su lado. Ana al ver que Draco se separó de su madre les recomendó a los chicos que volvieran al colegio. Harry tomo a Draco por debajo del brazo opuesto y coloco el otro sobre su cuello ayudándolo a caminar ya que por el dolor que sentía en su pecho por tal perdida, no podía caminar. Mientras los chicos se iban Snape tomó a Lucius y desapareció, a su vez Ana tomó con delicadeza el cuerpo de Narcissa y también desapareció.

 

Severus llevó a Lucius al ministerio de magia donde sería juzgado y enviado nuevamente a Azkaban donde pasaría el resto de sus días vigilado por una guardia doble de Dementores a su alrededor. Ana se encargó de hacer los arreglos para que Narcissa sea velada al día siguiente.

El funeral de la Señora Black de Malfoy fue sencillo, fue Dumbledore quien habló durante la ceremonia y allí estuvieron presentes solo algunos familiares y amigos, Draco permaneció al lado del cuerpo de su madre durante toda la ceremonia y Natasha estuvo a su lado, Ana y Severus también asistieron pero por separado, ella acompañaba a su hermano quien estaba con Tonks y su familia y él estaba solo sentado a dos personas de ella y deseando poder tomarla de la mano y abrazarla, pero no podía, no aún.

Luego de la ceremonia todos volvieron a seguir con su rutina diaria, excepto Draco que no volvió al colegio por un tiempo, durante el cual se quedo en casa de su tía Andromeda y su tío Ted acompañado de Natasha quien no se apartaba de su lado.

En Hogwarts Ana y Severus continuaron con sus clases, pero ella no era la misma, estaba muy callada, se limitaba a dar sus clases y no hablaba con nadie, ni siquiera con Severus. Una noche luego de dar su última clase del día Snape fue a ver a Ana, se dirigió a su despacho, abrió la puerta, se acercó con cautela y allí la encontró intentando corregir unos trabajos, al verlo sonrió y dijo

- Hola Sev - y sonriendo con picardía continuó en tono de broma- ¿qué haces aquí, este es mi despacho privado?

- Muy graciosa- dijo Snape sonriendo algo aliviado y luego con preocupación y sin mirarla a los ojos continuó diciendo- ¿estás bien? Pensé que estabas enojada conmigo, pensé que después de lo que pasó con Lucius te arrepentiste de

Él no pudo seguir hablando, solo se quedó mirándola con miedo de que le diga que no había pensado mal, Ana se acercó a él con dulzura, lo abrazó y dijo

- Amor, no vuelvas a pensar algo así, te amo y ya te dije que enfrentaríamos todo juntos- guardó silencio un segundo y siguió- lamento haber estado tan distante es que no puedo evitar sentirme culpable de lo que le pasó a Narcissa, no dejo de pensar que si hubiéramos llegado un segundo antes quizá
. - dijo esto y estalló en llanto, Severus la abrazó más fuerte y le dijo tranquilizándola

- No puedes culparte por la maldad de otra persona, no puedes saber qué hubiera pasado. Tú misma me dijiste que el pasado es cosa del pasado, que no se puede cambiar y por eso hay que dejarlo atrás y seguir adelante, sé que no es fácil, pero por lo menos sabemos que Lucius estará en Azkaban hasta el último día de su vida, rodeado de Dementores y además Draco y Natasha pueden vivir tranquilos su relación a partir de ahora.

Ana lo miró a los ojos con cariño, se secó las lágrimas y lo besó, cuando se separaron le dijo

 

- Te amo con toda mi alma

Y luego de unos segundos de silencio él contestó

- Y yo a ti , y la verdad me alegra mucho oírte decir eso - su rostro tomó un poco de color, bajó la mirada y puso una mano en el bolsillo de su túnica, se aclaró la garganta - unos días antes de que ocurriera todo esto quise preguntarte algo, pero no me animaba, luego pensé, bueno ya te dije lo que pensé -

Ella sonrió nerviosa y dijo

- Eso ya quedó atrás, nunca me arrepentiría de estar contigo

- Lo sé, por eso quiero preguntarte algo, yo
- nervioso sacó algo del bolsillo de su túnica, se arrodilló frente a ella y dijo - Ana Lupin, ¿quieres casarte conmigo? - terminó de hacer la pregunta y le ofreció un hermoso anillo, ella estiró su mano hacia él y contestó casi sin voz

- Por supuesto que sí - y unas lagrimas de felicidad cayeron de sus ojos. Severus le puso el anillo, secó sus lagrimas y la besó

- Tu respuesta me hace el hombre más feliz del mundo, ya no me importan ni Voldemort ni sus mortífagos, contigo a mi lado me siento capaz de cualquier cosa- dijo casi gritando mientras la tomaba de las manos, ella reía de pura felicidad.

- Amor, deberíamos contárselo a Dumbledore- dijo Ana- no quiero que tu vida corra peligro porque descubran que estamos juntos.

- Bueno
. La verdad es que ya hable con él y fue él quien me dio fuerzas para venir a hablarte hoy.

- Bien - dijo ella sonriendo- ¿y qué te dijo?

- Que él puede hacer los arreglos para que nos casemos en secreto, si estás de acuerdo.

- Claro que sí, tenía miedo de que tengamos que esperar a que todo acabe para casarnos- dijo Ana y se tiró a los brazos de Severus- deberíamos ir a decirle a Albus que vaya preparando todo- terminó de decir esto, lo besó, lo tomó de la mano con cariño, abrió la puerta y juntos se dirigieron a la oficina del director.

Una semana después Ana se convirtió en la señora de Severus Snape, los testigos fueron Remus y Tonks y los únicos invitados fueron los padres de Ana, Andromeda y Ted Tonks y por supuesto Dumbledore.

Para mantener el secreto ambos llevarían los anillos en una cadena de oro colgada al cuello hasta que la guerra terminara.

Pasaron dos meses muy tranquilos, sospechosamente tranquilos, como la calma que existe siempre antes de la tormenta y ese día se desató la tormenta y Hogwarts fue el escenario. El innombrable y Harry Potter se enfrentaban en los terrenos mientras los miembros de la Orden del Fénix y los miembros del ED luchaban contra los mortífagos. Ana y Severus estaban allí, ella peleaba junto a otros Aurores y él estaba oculto bajo el hechizo desilusionador para atacar mortífagos sin ser visto y mientras se encontraba eliminando a uno de los seguidores de Voldemort vio como Bellatrix se disponía a atacar a Ana por la espalda mientras se encontraba distraída evitando maleficios que llegaban de todos lados y en el instante en que el rayo de un Cruciatus salía de la varita de la Mortífaga en dirección a Ana, Severus se puso en frente a ella, recibió el maleficio y gritó de dolor; Bellatrix no comprendía nada y se quedó un instante confundida, situación que Ana aprovechó para lanzarle un hechizo y acabar con ella de una vez, luego lanzó al lugar donde estaba Snape el contra hechizo del hechizo desilusionador y apareció el cuerpo inconsciente de su amado y sin importarle la batalla que ocurría a su alrededor se acercó a él e intentó despertarlo y al ver que no reaccionaba le susurró al oído sollozando

- Amor por favor despierta

Él abrió los ojos lentamente y al verla a su lado sonrió con picardía

- Creo que arruine todo, ya todos saben de qué lado estoy - quedó en silencio un segundo y continuó- y sabes que no me importa TE AMO - gritó- y quiero que todos lo sepan-

- Ay cielo, eso es muy hermoso - dijo por lo bajo, lo besó y continuó- pero creo que en este momento están todos muy ocupados como para preocuparse por nosotros- río y lo ayudó a levantase mientras evitaba una maldición y eliminaba al Mortífago que se la lanzó. En ese instante Harry vence a Voldemort, la marca tenebrosa que cubría el cielo del colegio desaparece y tanto dentro como fuera del colegio todos los seguidores del innombrable se rindieron inmediatamente al ver que su amo fue vencido y en ese instante, tarde como siempre llegaron los miembros del ministerio de magia y se encargaron de que los mortífagos que no cayeron muertos en batalla fueran llevados a Azkaban. Una vez que el colegio quedó libre de mortífagos el ambiente era desolador, a pesar de la alegría compartida por todos porque todo había terminado

todos sabían que esta victoria se llevaba consigo la vida de muchos valientes y varios heridos.

Ana no se separaba de Severus quien apenas se podía mantener en pie,

- Profesor Snape, esta usted bien - preguntó Draco

- Estaré bien, solo necesitó descansar- contestó Severus

- La verdad que no entiendo que pasó - saltó Ron confundido - Snape no estaba en ningun lado y de pronto salió de la nada para proteger a la profesora Lupin...

- pero esta muy claro, es su esposa como no la va a proteger- comentó Tonks a proposito en voz bastante alta.

- Tonks!!!!- gritaron al mismo tiempo Remus y Ana mientras Snape no sabia donde meterse.

Todo el colegio quedó en absoluto silencio y todas las miradas estaban posadas en la pareja, Severus sin decir nada sacó el anillo de la cadena que llevaba al cuello, se lo colocó en el dedo y dijo mirando a Ana a los ojos

- Ahora ya podemos usarlos- Ella hizo lo mismo y se besaron.

Ahora ya todos lo sabian, no debían ocultarse más, el mundo era suyo para que construyeran en él un futuro juntos y así fue, el señor y la señora Snape se fueron a vivir juntos,ambos continuaron dando clases, Severus seguía siendo el mismo profesor serio de siempre pero un poco, bastante poco, menos estricto. Un año después de la caida de Lord Voldemort Ana y Severus anunciaron ante su familia y amigos una gran noticia: Ana estaba embarazada y ocho meses más tarde nació el pequeño Victor Snape para colmar aún más de alegría la vida de la pareja que se amaría hasta el último día de su vida, porque así fue, Ana y Severus vivieron felices para siempre.

La joven que descubrió el corazón de Severus Snape - Fanfics de Harry Potter

La joven que descubrió el corazón de Severus Snape - Fanfics de Harry Potter

En la casa de los Lupin esa noche de invierno reinaba la tristeza, por la tarde los mellizos Remus y Ana, de tan solo siete años, jugaban en el bosque cercano

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2023-02-27

 

La joven que descubrió el corazón de Severus Snape - Fanfics de Harry Potter
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