La melliza de Albus Severus Potter - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Capítulo 1- "La Despedida"
Capítulo 2- "Scorpius Malfoy"
Capítulo 3-"Mi nueva compañera de pociones: una amiga"

A la mañana siguiente me desperté con la poca luz que se filtraba por entre las cortinas. Era muy temprano en verdad, las seis marcaba mi reloj despertador.
Apagué la alarma que no sonaría hasta dentro de dos horas y me metí a bañar. No tardé demasiado y me arreglé el pelo mediante magia, como mi tía Lizzie (esposa de Charlie) me había enseñado hace poco más de un año.
Luego de ponerme el uniforme bajé hasta la Sala Común, donde encontré a James sentado con mi primo Fred y Teddy en un rincón conversando en voz muy baja. Me dirigí rápido hacia ellos dando pequeños saltos, repentinamente contenta, y les sonreí a los tres cuando levantaron la mirada de un pergamino que no pude ver.

-Eh, buen día, Caro-dijo Fred con una sonrisilla
-Tranquilo, primo, que no vengo a espiar sus locas travesuras, trío de merodeadores-dije, nombrándolos como mi abuelo y sus amigos solían llamarse y sonriendo-Quiero hablar con James
-Vale, vamos-dijo él, extrañado. Nos sentamos en los sillones frente al fuego y yo comencé a hablar en voz baja
-Hermanito
-dije, en tono tierno-Quería preguntarte si sabías de un lugar donde pueda practicar sin que me descubra nadie
-¿Y por qué no le pides a McGonagall su aula?
-Porque no creo que me la preste. No es nada importante pero quiero practicar los hechizos antes de las clases
-Pues
puede ser la Sala de los Menesteres. Está en el séptimo piso, junto al cuadro de Barnabas El Chiflado. Debes pasar por delante de la pared que está junto a ese cuadro tres veces pensando lo que quieres que aparezca y aparecerá un puerta. Entras y listo, no es demasiado difícil
-¿Y crees que ahí podré
practicar hechizos sin que nadie me reprenda?
-Seguro, pequeña
-Vale, James, gracias. Te adoro, hermano-le dije, dándole un beso en la mejilla y saliendo de una corrida hacia la lechucería

Me parecía estúpido tener que enviarle una lechuza para poder decirle dónde encontrarnos, pero era la manera en la que nadie se enteraría y lo que habíamos acordado.
Escribí rápido pero intentando que se leyera pues estaba segura de que pronto vendrían muchas más personas a enviar sus cartas.

Scor:
Oye, no te creerás esto. He hablado con James, le inventé una escusa cualquiera y me ha contado de un lugar genial para reunirnos. Le dicen la Sala de los Menesteres y está en el séptimo piso, cerca del cuadro de Barnabas El Chiflado. Junto a este cuadro hay una pared, pasas tres veces por delante de ella y piensa en "un lugar cómo para poder hablar conmigo sin que nadie nos escuche ni nos interrumpa de ninguna manera". Es fácil. Mándame una lechuza diciendo qué día y qué hora podemos vernos, ¿sí?
Espero muy ansiosa tu carta, ¿vale? Espero que estés bien.

Con cariño, Caro

Doblé la carta de tal forma que nadie que estuviese junto a él cuando la recibiera pudiese leerla y luego al dejé a un lado. Me puse a escribir otra carta, esta para mis padres y mi hermanita.

Queridos mamá, papá y Lili:
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que realmente bien. Todo aquí es genial. Hogwarts es mucho, muchísimo mejor de lo que soñé y tengo una genial noticia
¡¡Eh entrado en Gryffindor!! Estoy muy, muy, muy ansiosa por mi primer día de clases aunque eso signifique tener que aguantar al profesor Slughorn (del cual James me ha hablado terriblemente mal). Ya he estado leyendo un par de libros (en realidad releyendo porque saben que en el verano me la pasé pegada a esos libros) y estoy más que ansiosa por TODAS las clases.
Ya tendrán por ahí alguna que otra carta de McGonagall por alguna travesura de James y Teddy y díganles a el tío George y a la tía Angelina lo mismo sobre Fred porque hace rato los he visto cuchicheando en la Sala Común. Me muero por ver lo que planean esos dementes

Además supongo que también les llegará una carta por mí porque, aunque sé que prometí que me portaría bien, no puedo resistirme a hacer una que otra travesura. Lo siento de antemano, ¿vale?
Me voy yendo que ya van llegando otros alumnos para enviar cartas. Ya los hecho muchísimo de menos a los tres. Díganle a Lili que no se angustie demasiado, ¿sí?
Los amo mucho,
Caroline

Llamé a mi lechuza Trudy y ella se posó en mi brazo con cariño. Le acaricié las plumas mientras le hablaba:

-Trudy, primero llevas esto a Scorpius Malfoy, ¿vale? Cuando se la entregues a él le llevas esto a mamá, papá y Lili-la lechuza me picoteó el dedo con cariño y salió volando

Bajé al Gran Comedor satisfecha conmigo misma. La mesa de Gryffindor estaba casi vacía al igual que todas las mesas. Era aún bastante temprano pero al ver entrar a Scorpius, sonreí sin poder evitarlo. Venía con su pandilla de serpientes, todos ellos riendo de algo que yo no fui capaz de escuchar. En ese momento vi a mi lechuza entrar en el Gran Salón y dejar la carta en manos de Scor. Él se la guardó al instante, antes de que sus amigos pudiesen preguntar cualquier cosa. +
Sonriendo, me serví algunos cereales y esperé a que la mesa se llenara pero luego de esperar largo tiempo me cansé y, tomando el horario que la profesora me daba, me dispuse a salir del Gran Comedor.
En la puerta se me cruzaron los amigos de Scor, con él a la cabeza. Me bajó el color de la cara al ver que venían hacia mí, dispuestos a armar una fuerte discusión. Aquello no me gustaba. Pero yo era yo, era Caroline Potter, hija de Harry y Ginny Potter, jamás iba a rechazar una pelea. Era demasiado valiente y orgullosa.

-Pero miren qué tenemos aquí, una pequeña Gryffindor-dijo con burla uno de los amigos de Scorpius-¿Qué dices, niña? ¿Qué les pasó a tus hermanos que te han dejado sola, pequeña Potter?
-Quítate, serpiente, que tengo mejores cosas que hacer que discutir contigo
-Vamos, creí que los Gryffindor debían ser valientes
-Y yo creí que los Slytherin sabían cuando no les convenía meterse con alguien, idiota-dijo mi hermano mayor, poniéndome una mano en el hombro con Teddy y Fred detrás de él
-Oh, parece que la niña no puede defenderse sola- ¿Necesitas que tu hermano mayor te defienda, Potter?-preguntó uno de los idiotas
-No necesito que James me defienda de imbéciles como tú porque hago todo lo posible por no juntarme con escoria de tu clase, Dawlish-le dije, con los ojos entrecerrados-Ahora apártate de mi camino, serpiente, que aunque tú tengas mal el oído o tu cerebro no procese la información lo suficientemente rápido (y debo decirte que estoy segura que se trata de la segunda opción) te he dicho ya que tengo mejores cosas que hacer que perder el tiempo con semejante clase de estúpidos-le di un golpe en el hombro mientras me alejaba de aquel lugar y escuché a mi hermano decir: "Wow, Dawlish, mi hermana pequeña acaba de cerrarte la boca"

Sonreí con petulancia, totalmente satisfecha por lo que había hecho, y me dirigí a mi primera clase que resultaba ser la de pociones. Como ni siquiera estaba el profesor aún en la sala me senté en la mesa de delante de todo y abrí mi libro para leer el primer capítulo por enésima vez ya. Venía bien preparada, me sabía toda la teoría de los encantamientos y estaba más que preparada para hacer cualquier poción que me pidiese el profesor.
Media hora después el profesor llegó y, creyendo que estaba solo, comenzó a dar vueltas por el aula y a prepara varios calderos con pociones. Cuando hice ruido al pasar una página, él se sobresaltó.

-¡¡Pero señorita, casi me mata de un susto!!
-Lo siento, profesor Slughorn, no pretendía asustarlo
-¿Cómo se llama?
-Soy Caroline Potter, señor
-Oh, pequeña Potter. Sí, sí, sí, he oído hablar de usted
-¡¡Y yo he oído hablar de usted, profesor!! Mi padre me ha hablado tanto de usted

-Ah, sí, sí, Harry. Uno de mis mejores alumnos y uno de los más queridos, ¿sabes? Tú padre era un muchacho excepcional y un gran experto en el arte de la preparación de pociones
-Lo sé, profesor. Él es Jefe de la oficina de Aurores ahora, ¿sabe?
-Oh, sí, querida, he oído hablar de su asenso. Pero si era de esperarse que llegara a ser Jefe de esa oficina. En cuanto Moody tuvo que retirarse yo estuve seguro de que en un santiamén le pedirían que ocupara ese prestigioso puesto
-Me ha hablado de lo buen profesor que es usted-mentí con displicencia porque evidentemente no podía decirle que me había dicho que era un desastre
-Tu padre siempre ha sabido juzgar a las personas, querida niña. ¿Pero qué haces aquí tan temprano? Falta aún media hora para que la clase comience
-Si lo molesto, profesor, le aseguro que puedo irme
-No, no, señorita Potter, no se vaya
-Solo estaba leyendo un poco. Me he levantado temprano y he bajado a desayunar antes que nadie y pues aquí me tiene, temprano para la clase
-Estaba leyendo nuestro libro de clases, veo
-Así es. La preparación de pociones me interesa enormemente, profesor. Espero poder aprender mucho con usted como maestro y estoy segura de que así será
-Pues sí que aprenderá mucho este año, señorita Potter, y no dudo que el talento para la preparación de pociones se transmita de generación en generación
-Eso espero yo, profesor
-Ahora, si no le importa ayudarme un poco con estos calderos... la verdad es que están realmente pesados y no puedo ya con la edad
-Por supuesto, profesor, lo ayudaré en lo que usted quiera

Estuve todo el rato libre que me quedaba ayudando al profesor a colocar los calderos donde él me pedía que lo hiciera. El aroma de las pociones era tan fascinante, tan exquisito... simplemente me encantaba realmente esta materia y no importaba quién fuera mi profesor, seguiría amando la preparación de pociones.
Cuando recién terminábamos de acomodar las cosas, comenzaron a llegar alumnos de Slytherin y Gryffindor. Teníamos casi todas las clases con las serpientes, pero aquello no me molestaba tanto como a los demás miembros de mi casa. No sentía especial odio por los Slytherin ni mucho menos, no me disgustaba estar con ellos, pero si me insultaban era obvio que me defendería como uñas y dientes. Era una Potter, después de todo.
Cuando todos los alumnos estuvieron dentro, el profesor inició la clase, pidiéndonos que nos levantáramos de nuestros asientos (yo me había sentado en una de las primeras mesas con Rose y Albus a mis lados). A todos nos pareció extraño pero al fin y al cabo, él era el profesor y se hacía lo que él decía.

-Como lo que quiero lograr es que aprendan a trabajar en equipo con cualquier persona-comenzó a decir Slughorn-yo mismo haré las parejas en las que trabajarán todo el año-se oyeron por toda la sala murmullos de quejas, pero nadie interrumpió al profesor mientras hablaba-Asique cuando los llame, levantarán la mano y se sentarán donde les apetezca con su compañero o compañera-el profesor tomó una lista de su mesa-Muy bien, las parejas serán las siguientes (y ya de ante mano les advierto que no admito ninguna queja): Albus Potter con... Rose Weasley-mi prima sonrió con extrema calma y se sentó con Albus en uno de los últimos asientos. Yo les sonreí y ellos me miraron y sonrieron a mi par, dándome ánimos-Melanie Makey con
Will Millow-una chica de Gryffindor se sentó de mala gana con un chico de Slytherin que parecía bastante amable sin la cara de repulsión que acababa de implementar-Caroline Potter con
Megara Malfoy-mis ojos se abrieron como platos y miré a mi hermano y prima, que se miraba con horror. La única Malfoy de nuestro curso y justo a mí debía tocarme con ella. Solo yo tenía tan mala suerte-Vamos, vamos, chicas, siéntense

Megara y yo nos sentamos en una de las primeras filas y yo me la quedé mirando. Era muy parecida a su hermano. El cabello rubio platinado, las facciones hermosas y afiladas
pero ella tenía los ojos azules, lo cual hacía que su rostro se viera pálido y muy bonito. Esos ojos resaltaban tanto como joyas, eran muy brillantes.
Mientras el profesor seguía diciendo las parejas, yo tomé una hoja y escribí con un lápiz:

"Tengo prohibido hablar con alguien de tu familia, pero no me importa. Pareces una buena persona y me gustaría conocerte. Además, tenemos que trabajar juntas todo el año
"

Le pasé el papel y ella bajó la mirada hacia la mesa para leerlo. La vi sonreír y ponerse a escribir. Unos segundos después, volvía a tener el papel entre mis manos:

"Yo también tengo prohibido hablarte pero, si lo piensas bien, no estamos haciendo nada malo porque no estamos hablando. Tú también pareces una muy buena chica, me alegra que nos hayan puestos juntas pero si me padre se entera de que me relaciono con una Potter
"
"No tiene por qué enterarse. Tan solo nos debemos hablar por carta y en clase y cuando estemos seguras de que nadie nos vea..."
"Tendríamos que cuidarnos de no sonreír mientras hablamos en clase"
"Me parece bien, Megara"
"Dime Meg, todos mis amigos lo hacen"
"Tú dime Caro. ¿Qué dices tú? ¿Amigas?"
"Amigas"

Sonreí y justo en ese momento el profesor se paró delante de toda la clase. Comenzó a hablar.

-Hoy les he preparado una serie de pociones que espero alguno de ustedes sepa identificar. Esta de aquí
-comenzó a decir pero se detuvo al ver mi mano levantada-¿Sí, señorita Potter?
-La primera poción de la derecha es Amortencia, señor-comencé-La reconocí por la ascendencia en espiral de su vapor y por el olor que es diferente para cada quien
-Muy, muy bien-dijo complacido-Esos son veinte puntos para Gryffindor. Ahora, esta otra de por acá
-volví a levantar la mano y noté que nadie más lo hacía. Me pareció extraño que Rose no levantara la mano, luego recordé que odiaba pociones-Veo que también lo sabes, Caroline
-Sí, profesor. Es Doxycida, reconocida por su espesura, su olor nauseabundo y su color negro
-Exacto, señorita Potter. Otros veinte puntos-me dijo con júbilo-¿Alguien sabe cuáles son las demás pociones?-yo levanté la mano con rapidez y varios alumnos me lanzaron miradas envenenadas-Pues veamos
tendrán hasta el final de la clase para identificar todas estas pociones, pueden hacerlo de a dos pero sin ayuda del libro de texto

Varios protestaron pero nada se podía hacer asique sacaron todos pergamino y pluma y comenzaron a inventar. Vi como algunos tenían el libro de texto debajo, donde el profesor no pudiera verlos y sonreí de lado. El libro de texto no hablaba sobre la apariencia de las pociones, solo te daba resultados parciales.

-Para la pareja que lo haga primero y lo haga bien, tendrá un premio además de una muy buena nota y un muy, muy buen concepto para los exámenes de fin de año

Meg sacó un pergamino y una pluma y me sonrió sin que nadie la viera.

-Eres buena en pociones
-Sí, ¿y tú?
-Bastante buena en realidad
-¿Y por qué no levantaste la mano?
-No me gusta resaltar e intento no hacerlo. ¿A ti te gusta ser el centro de atención?
-La verdad es que no, pero si sé algo no puedo evitar el decirlo-ella rió
-Vale, sigamos con esto

Primer Trabajo del Año- Pociones

Analizar las pociones que el profesor presente en clase y anotar cuáles son.

1-Amortencia
2-Doxycida
3-Felix Felicis
4-Elixir de Euforia
5-Infucion de Hipo
6-Poción Matalobos
7-Poción Multijugos
8-Filtro de Muertos Vivientes
9-Filtro de Paz
10-Veritaserum

Alumnas: Megara Malfoy y Caroline Potter

-¡¡Pero si esto está perfecto!!-exclamó el profesor cuando, cinco minutos después, Meg y yo le entregamos el pergamino con nuestro trabajo-Continúen, alumnos que deberán entregarlo al finalizar la clase de hoy, les quedan aún cuarenta minutos más. Ustedes, vengan acá-nos dijo el profesor, haciendo que nos sentáramos frente a su escritorio las dos. Nos miramos preocupadas, ¿acaso creía el profesor que habíamos hecho trampa o algo por el estilo?-He dicho que la primera pareja que hiciera esto bien tendría un premio, una muy buena nota y un muy, muy buen concepto para los exámenes finales. Y, como dicen los muggles, lo prometido es deuda. Tiene ambas un diez y pueden jurar que les enviaré a sus padres una carta con mis más notables felicitaciones. Además, les daré esto. Un frasco con poción de la suerte para cada una de ustedes, tal cual les entregué a un alumnos de sexto curso hace ya tantos años
-el profesor me sonrió, guiñándome un ojo, supe que el alumnos de sexto del que hablaba era mi propio padre-Ahora vayan, les dejo el resto de la clase libre. No haremos nada más, pueden irse
-Muchas gracias, profesor
-Es su premio, guárdenlo y úsenlo bien-dijo, guiñándonos un ojo

Megara y yo salimos del aula a toda velocidad sin dirigirnos la palabra, como si nos odiáramos y, una vez fuera, sonreíamos las dos y nos abrazamos.

-Esto es genial, Caro
-Más que genial, es magnífico-corregí con una amplia sonrisa-¿Qué hacemos? Nuestra siguiente clase es transformaciones pero no empieza hasta dentro de
media hora
-Vayamos a un lugar donde no nos vean juntas, así no corremos peligro de que alguien nos vea y se lo diga a nuestros padres
-Genial. Conozco un pasillo en el que nadie nunca aparece, menos cuando todos están en clases. Oye, dime, ¿te agrada leer?
-¡¿Qué si me agrada?! ¡¡Amo leer!!
-¿Has leído "Historia de Hogwarts"?
-Pues no, no lo he hecho
-Vamos entonces, es un libro muy grande. Mi tía me lo regaló antes de subirme al Expreso de Hogwarts
-Genial, vamos

Nos sentamos en aquel pasillo y cada una de nosotras leía un párrafo del libro en voz alta mientras nos contábamos cosas de las dos. Ella resulto tener casi los mismo gustos que su hermano y, por tanto, casi mis mismos gustos. En ese poco tiempo, nos hicimos buenas amigas.
Las clases de la mañana pasaron sin mayor novedad. En clase de transformaciones (la última clase que teníamos antes del almuerzo), me senté con Rose y Al y ellos me hablaron de la mala suerte que tenía. Yo es conté de lo "aburrida" que había sido la clase de pociones, de cómo había "ignorado olímpicamente" a la horrenda serpiente con la que estaba "obligadísima" a compartí clase. También me quejé de lo "molesta" que estaba con el profesor de pociones por ponerme en un grupo con una Malfoy.
A la hora del almuerzo los tres nos sentamos en la mesa Gryffindor con sonrisas gigantescas. James y Teddy nos alcanzaron al poco tiempo con Victorie y Fred detrás de ellos. Se sentaron todos delante de nosotros.

-¿Qué tal las primeras clases?-preguntó una emocionada Victorie
-Geniales-dije, sonriendo-Excepto por la de pociones-aclaré, al recordar que se suponía que estaba "terriblemente molesta" con el profesor
-Pero si tú amas pociones-dijo Fred, sonriendo a la par de mi hermano mayor
-A cualquiera se le pasa eso con la compañera que le asignó el profesor-replicó Albus
-¿Qué compañera?-preguntó James mientras la sonrisa desaparecía de su rostro
-Megara Malfoy-contesté con una mueca fingida de repulsión. Ellos parecieron creer que estaba horrorizada y James y Fred enseguida se pusiera a despotricar contra Slughorn

Mientras tanto en el momento en el que ellos comenzaban a decir que era el peor profesor que había visto jamás (incluyendo a Binns) y que no era más que una morsa anticuada con aires de sabelotodo, una lechuza solitaria llamó la atención de todo el salón. Bajaba en picada hacia nuestra mesa. Se detuvo, con un aterrizaje perfecto, delante de mí. Yo la miré con ojos entrecerrados. Mi padre me había enseñado que debía estar siempre alerta y aquella lechuza desconocida no me parecía normal.
Luego, poco a poco, recordé la carta que le habían enviado a Scorpius y que yo estaba esperando su contestación. Sonriendo de repente muy animada, desaté la carta de la pata de la lechuza y la leí rápidamente. Había tenido razón en mis suposiciones: Era de Scorpius. No dejé que Albus ni Rose la leyeran y salí pitando del Gran Salón.
Sonriendo, una vez que llegué a un corredor en el que no había nadie, releí la carta.

Caro:
Me alegra muchísimo que hayas podido encontrar un lugar. ¡No puedo esperar más para verte! Bueno, en realidad para hablarte porque, aunque tú no lo notes, te observo todo el día.
¿Te parece hoy luego de que todos se hayan ido a acostar en tu Sala Común? ¡¡Ten cuidado de que nadie te atrape, por favor!!
Cariños de,
Scorpius

Sonreí al releerlo. ¡Él se había preocupado por mí! Estaba muy feliz, casi en las nubes. No recordaba cuándo había sido la última vez que me había sentido tan bien. No sabía qué me pasaba, pero me agradaba.
Capítulo 4-"La Sala de Menesteres por primera vez"

Capítulo 5-"Adelantada"

 

El profesor estaba serio y no me agradaba la situación. ¿Quéhabía pretendido Meg que sucedería? ¿Por qué había dicho que yo había hechotodo el trabajo? ¿Se había vuelto loca o qué?

Al llegar al despacho de McGonagall el profesor tocó lapuerta y yo me quedé lo más atrás y oculta que pudo cuando la profesora nos diopermiso para entrar. Estaba nerviosa y me pregunté qué tanto se notaríaaquello...

-¿Horace, qué sucede? ¿No deberías estar en clase?

-Sí, Minerva, pero he pensado algo que creo debo decirte. Déjameexplicarte lo sucedido-dijo el profesor. Se apartó a un lado al ver queintentaba esconderme detrás de él y que mi plan estaba funcionando. Laprofesora nos indicó a ambos que nos sentáramos y no tuve más remedio quehacerlo-La señorita Potter ha hecho una perfecta poción Amortencia por ellamisma, sin su compañera

-¿Y el problema cuál sería, Horace?-preguntó la profesoracon el ceño fruncido

-Esa poción, Minerva, es de tercer año. Tan solo queríaprobar el nivel de mis alumnos ¡pero jamás creí que una alumna pudiese hacerlaa la perfección por ella misma!

-¿Y qué sugiere usted, profesor?

-Sugiero que en mi clase se adelante hasta tercer año. Notendrá problema alguno y ya tengo un compañero perfecto para ella. Así se podráajustar mucho mejor a los tiempos de trabajo, Minerva

-¿Está esa poción realmente tan perfectamente preparada?

-Puedo jurarle que es la mejor preparación que he visto enmis muchos años. Si no me cree, profesora, puede venir a mi salón a verlo ustedmisma

-No será necesario, Horace. Lo que si te pido es que vuelvasa tu clase y me dejes hablando con la señorita Potter-el profesor se fuerápidamente y yo me quedé allí sentada, temiendo lo que pudiera decirme laprofesora-Horace parece estar encantado contigo y tus habilidades y ciertamenteque yo también lo estoy. En mi clase fuiste la primera en convertir tu sapo enuna copa de vidrio y no dudo que seas extremadamente talentosa. Te enviaré a hacer la clase de pocionesa tercer año con dos únicas condiciones: que tus padres lo acepten y... que túquieras hacerlo

 

-Sí, profesora, sí, sí quiero-estaba emocionadísima. muchomás al comprender que tendría clase con Scorpius

-Si continúas de este modo en mi clase, te ascenderé asegundo año en ella. Te dejaría ir a tercero pero temo tengas dificultades, mimateria es excepcionalmente difícil

-Gracias, profesor, muchas gracias

-Les escribiré a tus padres contándoles la noticia, querida

-¡No puedo esperar!

-Te daré tu nuevo horario... quizá tenga que cambiarte aalguna clase diferente, permíteme pensar hasta mañana en la mañana

-Sí, profesora

-Y ahora ve a divertirte un rato y descansa antes de tupróxima clase, te lo mereces

-Gracias, profesora

-No me lo agradezcas, Caroline

Salí del despacho de McGonagall y me apresuré a buscar miscosas donde las había dejado. Mientras pensaba qué podía hacer en mi horalibre, se me ocurrió la fantástica idea de ir a los invernaderos. Quizá, si mitío Neville no estaba en clase podría hablar con él un rato...

Como yo esperaba que fuera, mi tío no estaba en clase, sinoque estaba cuidando unos bicharracos en el invernadero cinco. Cuando lo vi allí,toqué la puerta y al verlo sonreírme e indicarme energéticamente con una manoque entrara, me apresuré dentro.

-Caro, pequeña, ¿cómo estás?

-Estoy bien, tío Neville, estoy muy bien. ¿Tú cómo estás?

-Bien también, Caro. ¿Dónde están tus hermanos? ¿No deberíasestar tú en clase?

-No, no, la profesora McGonagall me ha dejado salir antes dela clase de Slughorn. Te contaré algo, pero no se lo puedes decir a nadie,serás el primero en saberlo

-Te lo prometo

-Me adelantaron dos años en la clase de pociones y esprobable que me adelanten en la de transformaciones uno-confesé con una enormesonrisa

-¡¡Pero eso es fantástico!! ¡Felicitaciones, pequeña!

-Estoy muy feliz

-Me imagino que sí-dijo abrazándome-¡Y la cara de tu padrecuando lea la carta de Minerva!

-No puedo esperar para mi próxima clase de pociones

-Bueno, pero cuéntame, ¿cómo lo has conseguido?

Me puse a explicarle como mi compañera de pociones me había"adelantado", como había dicho que no la había dejado hacer nada, queyo había hecho todo el trabajo. Luego debía recordar agradecerle a Meg por eso.

Estuve toda la hora con mi tío, contándole como iban estosdos primeros días. Luego, cuando los alumnos comenzaron a llegar, me senté enmi lugar pues me tocaba esta misma clase.

Al entrar al invernadero, Albus y Rosie corrieron hacia mí yse sentaron uno a cada uno de mis lados. Mientras yo terminaba de trazar unospequeños dibujos que había comenzado en un viejo pergamino que encontré en lamesa, ellos me atosigaron con preguntas.

-¿Qué pasó?-preguntó Albus sin dejar siquiera que Roserespirara

-¿Cuándo?-pregunté yo con media sonrisa. Iba a hacer que lescostara sacarme la información

-¡Cómo que cuándo!-se quejó Rose-¿Qué demonios te dijoSlughorn?

-Ah, eso

-¡¡Sí, eso!!-se quejó mi prima-¿Vas a decirnos qué demonioste dijo?

-Luego, luego-dije riendo-Que el profesor Longbotton ya hacomenzado la clase

Luego de dos horas de botánica y mil millones de notas de miprima y hermano pára que les contara qué había sucedido, sonó la campana. Juntémis cosas a lo loco y me guardé también el viejo pergamino en el que habíaestado dibujando antes de que todos llegaran. Nos dirigimos al Gran Comedorpara el almuerzo y Rose y Al no me dejaron en paz en todo el santo camino haciaallí. Cuando estábamos por llegar a nuestro destino, logré ver a Victoriehablando con Iris y Anne, dos de mis primas. Sonreí encantada por ello y meacerqué corriendo.

 

-¡¡Victorie, Iris, Anne!!-las llamé mientras me acercaba aella. Victorie estaba en sexto. Anne e Iris en quinto

-¡Caroline! ¿Qué pasa contigo?-preguntó Victorie al ver comome detenía totalmente agitada a su lado

-Les quiero contar algo genial-dije con una enorme sonrisa.Rose y Albus se acercaron a nosotras y luego se sumaron Teddy, James, Dominiquey Fred

-¿Qué es tan genial?-preguntó Dominique, otro de mis primos

-En clase de pociones estaré con ustedes-dije con la sonrisamás reluciente que pude hacer y vi como James, Fred y él quedaban en estado deshock-¡¡El profesor Slughorn y McGonagall me han adelantado dos años!!

-¡ES GENIAL!-soltó Anne mientras me abrazaba al mismo tiempoque lo hacían Victorie, Rose e Iris-¿No es genial, chicos?-preguntó lanzándolessignificativas miradas

-Claro que lo es, espera a que Harry y Ginny se enteren.Felicitaciones-sonrió Teddy mientras me abrazaba muy fuerte

-¿Tú estarás en clase con nosotros?-preguntó un boquiabiertoFred. Yo le fruncí el seño a los tres que parecían preocupados

-Sí

-¿Cómo demonios pasó eso?

-Oigan, esperaba un poco más de apoyo

-Bueno, yo me alegro por ti-dijo un sonriente Dominique

-Sí, yo también-asintió james luego de recuperarse del shock

-Pues CREO que no será taaan malo-agregó Fred en unasonrisita que claramente expresaba que estaba bromeando

-Ja ja

-Asique el profesor Slughorn te adora-comentó James mientrasse reía

-Pues sí-dije sonriéndole-Pero déjame decirte que eso esporque estudio y soy buena en su materia

-Oh, oh. Alerta de presunción-comentó Fred

-Se te van a subir los humos a la cabeza-rió James

-Vas a salir flotaaaando-comentó Fred en tono que fingía sersoñador, moviendo sus manos en extraños aspamientos que parecían ser alas

-No actúen como estúpidos-me quejé mientras caminábamostodos al Gran Comedor

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Es cortitoo peroo supongoo que esto es mejor que nada....

Muchisisisismas gracias por sus comentarios sobre el fic lunatico0030 y paulis potter ustedes me hacen quere seguir escribiendo,, si no hubiesen comentado seguro que el capítulo este no estaba hasta la señana próxima,, simplemente muchas gracias


No puedoo creer que esté aquí tan rápido, pero la idea se me ocurrió así como un flash y no pude dejar de escribir después de eso....

Espero que les guste el capítulo!! Dedicadoo a lunático0030 :) gracias por tus comentarios!!


Capítulo 6-"El niño del pergamino"

 

El segundo día de clases fue realmente mejor de lo queesperaba y en la noche fui la primera en irme a acostar. Estaba cansada yquería hablar con Scorpius. No sabía cómo podría hacerlo, pero quería contarleque me habían adelantado antes de que se enterar por cualquier persona o cuandome viera ingresar a su clase.

Me puse a preparar la mochila con los libros para el díasiguiente y encontré aquel viejo pergamino en el que había estado dibujando enclase de Herbología. Fruncí el ceño sin comprender: en el papel no había nada.Yo estaba segura de que había dibujado en aquel papel. Quizá me había vueltoloca.

Tomé en vez de mi pluma un lápiz, algo que usaban losmuggles para escribir y dibujar, y me puse a hacer trazos en aquel viejopergamino.

Solté un grito ahogado cuando vi que lo que dibujaba sedesvanecía y comenzaban a aparecer nuevos trazos. Recordaba esto de alguna delas historias que me había contado mi padre... un diario, un diario que habíaposeído a mi madre, un diario que tenía una parte del alma de Voldemort.

Me estremecí al recordar aquella historia y tiré elpergamino hasta la otra punta de la cama en la que estaba sentada en posiciónindia.

-¿Te pasa algo?-preguntó Rose que acababa de entrar y memiraba como si me hubiese vuelto totalmente loca

-No, no. Estoy genial

-¿Y por qué tienes esa voz chillona que solo te sale cuandomientes?

-No estoy mintiendo-pero mi voz seguía siendo chillona ytemblaba asique cerré la cortina de mi cama y las fijé con un hechizo para quedesde afuera no se pudieran abrir además, le eché un hechizo silenciador. Ledebía todo aquello a los libros que mi padre me había comprado cuando se enteróque iría a Hogwarts

Me acerqué lentamente al pedazo de pergamino y lo sostuvesobre uno de mis libros de clase. Lo examiné por los dos lados minuciosamente yluego tomé mi varita. Con mis manos temblando, pronuncié "Revelio".Al ver que nada sucedía, lo di vuelta y lo intenté por el otro lado. Nada aún.

En aquel momento tomé el lápiz y escribí: "¿Cómofunciona esto?". Al instante las letras desaparecieron y formaron dibujos,dibujos realmente extraños. Trazos que yo no conocía. Tardé unos momentos endescubrir qué era... ¡¡Runas!! Mi tía Hermione me había enseñado mucho de esamateria pero... estas runas eran extrañas.

Me levanté de un salto y busqué en mi baúl los dos libros derunas que había llevado. El que primero conseguí fue "Diccionario de RunasAntiguas" y luego de un rato logré encontrar doblado entre mucha ropamuggle "Estudio Avanzado de las Runas Antiguas".

Había leído ambos libros con detenimiento muchas veces ya yno recordaba haber visto ninguno de esos símbolos. Cuando volví a sentarme enla cama y tomé el pergamino nuevamente, los símbolos se estaban desvaneciendo.Me apuré a anotarlos en otro pergamino antes de que desaparecieran totalmente.

Había algo extraño con todo aquello. Yo sabía que debía ircorriendo con la directora McGonagall y darle aquel extraño pergamino... perono podía. Había algo en mí que me lo impedía. Era peligroso y estúpido. Noquise imaginar lo que mi tía y mi madre me dirían si... si algo semejante a loque les había sucedido a ellos en su segundo año pasaba. Y mi padre... mi padresimplemente me mataría porque simplemente nos había contado todas aquellashistorias para que supiéramos cómo eran las cosas, a qué se habían enfrentadoellos y a qué nos podríamos enfrentar nosotros.

 

Contra cualquier apuesta, sonreí. Era interesante meterse enesta clase de problemas.

Me puse a buscar todos esos símbolos en los libros pero,como supuse, en ningún lugar estaban. Supe qué era lo que tenía que hacer: ir ala sección prohibida de la biblioteca por algún libro que contuviera esossímbolos. Bien, eso o preguntarle a alguno de mis primos o hermanos
No, ellossospecharían que me andaba en algo extraño si preguntaba por runas antiguas queno aparecían ni en los libros.

Luego de un rato pensando, se me ocurrió otra alternativa.Quizá aquellos trazos no eran runas, quizá eran simples dibujos que respondíana mi pregunta

Sonreí ante aquel pensamiento y me apresuré a tomar el lápizque había dejado de lado. Escribí: "¿Para que me comprendas tengo que dibujarlo que quiero?". Las letras volvieron a deformarse y las líneas crearon unnuevo dibujo
una mano con el pulgar levantado.

Sonreí encantada con aquello. ¡¡Lo había descubierto!! Loque sea que estuviese en ese pergamino tan extraño
no sabía escribir, se comunicabamediante dibujos. Quizá un pequeño niño mago encantó en algún momento aquelpergamino y

No sé. La pregunta seguía siendo para mí seguía siendo:¿Cómo demonios había llegado hasta mis manos? No estaba en la mesa cuando mesenté, o cuando menos no creí haberlo visto.

Volví al pergamino con el lápiz en alto y comencé adibujarme a mí misma recogiendo aquel pergamino. Luego, agregué un signo deinterrogación. Las líneas se desdibujaron en una pequeña carita con el ceñofruncido. "Ah, claro, no debía de saber qué demonios era el signo deinterrogación", me dije a mí misma. Volví a dibujarme a mí encontrando aquelviejo pergamino de la nada, esta vez me dibujé con el ceño fruncido. Mis trazosse convirtieron en un dibujo de un pequeño apuntando a él mismo con una enormesonrisa.

Asique, razoné, él había querido llegar hasta mis manosporque le agradaba o algo por el estilo. De acuerdo

Estaba por dibujar algo más para continuar hablando con elniño del pergamino (A que sonaba como si me hubiese vuelto totalmente loca, ¿no?)cuando mi prima se quejó de la luz prendida.

-¿Es que jamás te acostarás? ¿Quieres mañana en la mañanatener peor cara que hoy?

-También te quiero, Rose-me quejé mientras apagaba la luz,aunque ella tenía razón

Por alguna razón, me dio pena dejar al pequeño
¿qué? ¿Esperando?¿Estaba esperando a que yo continuara dibujando? Asique me puse a dibujar unaluna en u cielo oscuro. Luego, a mí misma en una cama durmiendo plácidamente.

Las líneas volvieron a desdibujarse y aparecieron un pequeñocon lágrimas en los ojos y luego una manita diciendo adiós.

Me había partido el corazón esa imagen asique me dibujé a míuna vez más, con el sol de la mañana encima de mí, dibujando en aquel viejopergamino.

Un niño con una sonrisa hermosa fue lo último que vi en elpergamino antes de guardarlo entre los libros de mi mochila. Metí también ellápiz, comprendiendo que encontraría en el día algún momento para dibujar.

Me recosté en mi cama con pereza y me quedé dormida alinstante. Estaba más cansada de lo que yo habría creído.

 

Capítulo 7-"Pociones con los de tercero"

Estaba emocionadísima. Hoy sería la primera clase que tendría de pociones en tercer año. No podía creer que estaría con Scor en una clase. Esa era una de las cosas que más entusiasmada me tenían, aunque debía tener cuidado con mis expresiones ya que tendría a mi hermano mayor James y a dos de mi primos, Fred y Dominique, vigilándome. Además, claro que también me interesaba muchísimo aprender unas cuantas cosas.
La profesora McGonagall les había mandado a papá y mamá un carta contándoles que me adelantaría dos años en clase de pociones y su carta hacia mí de respuesta la había leído y releído unas quince o veinte veces. Me había dicho de todo. Que era brillante, que estaban más que orgullosos de mí, que no podían esperar para que les contara cómo sería mi primera clase de pociones en tercer año, que era una niña brillante, y un millón de cosas más. Cuando Fred me quitó la carta y se puso a leerla en voz alta casi se me cae la cara de vergüenza. Quería matarlo.
Pero bueno, ahora estaba saliendo del Gran Salón luego del almuerzo y, junto con mi hermano y dos primos, me dirigí hacia las mazmorras.

-Pareces nerviosa-comentó James que venía caminando a mi lado derecho
-Será porque lo estoy-dije alzando una ceja
-Te irá bien-me aseguró Dominique
-Seguro que sí-agregó Fred-Si ya te has memorizado el libro
-Para preparar bien una poción no hace falta solo memorizarse un libro, Fred-le dije seriamente mientras entrábamos al aula y ellos se sentaban. Yo sabía que Slughorn había implementado el mismo concepto en todos los cursos: él elegía las parejas
-Muy bien dicho, señorita Potter-me dijo el profesor por detrás. Me asusté al escuchar su voz ya que no lo había visto allí (lo cual era una gran asaña o yo debía de estar demasiado distraída)-Siéntese con Scorpius Malfoy, allí delante-agregó para el disgusto de James, Fred y Dominique
-Pero profesor...-comencé yo, fingiéndome horrorizada ante esa orden
-Vamos, vamos-agregó él mientras me empujaba hacia delante de la clase para que me sentara en mi lugar. Yo tragué saliva al ver los rostros de mis familiares. Genial, nada mejor ahora

"No me contaste", recibí el papel con una fina caligrafía y, aunque Scor estaba mirando al frente de la clase con una frialdad impresionante en sus ojos grises tan bonitos, lo vi elevar las comisuras de los labios levemente. Estaba intentando contener una sonrisa
"Perdóname. No hemos hablado desde mi primer día en el colegio, ¿te acuerdas de eso?"
"Vale. ¿Hoy? ¿Misma hora, mismo lugar, mismas órdenes?"
"Me parece genial"

Tuve que contener una sonrisa por miedo a que me viera mi hermano, que era el que más cerca de nosotros se encontraba, pero el profesor me sacó del apuro rápidamente al comenzar la clase, lo cual me daba una genial alternativa para mirar al frente.

-Hoy, chicos, tenemos para hacer una poción ciertamente complicada. Página veinte de sus libros, el Filtro de Paz. No espero que les quede perfecta porque es en realidad para los TIMOS en sus quintos años-yo fruncí el ceño al escucharlo, ¿qué a este tipo se le hacía gracioso andar humillando a alumnos que no estaba preparados para pociones tan complicadas? Albus me contó lo que pasó luego de que yo me fuera de la última clase que tuve de pociones con ellos: estallaron unos tres calderos por lo menos y dos alumnos terminaron en la enfermería porque andaban queriendo besar a todo el que se les cruzaba por delante. Según mi hermano mellizo, fue horrible-Pero podrán hacer algo más o menos decente. Vamos, trabajen

Scorpius y yo nos levantamos enseguida y nos pusimos a releer la página veinte del libro. No nos dirigíamos la palabra tal cual si no odiásemos y estábamos completamente serios.
Yo dejé de leer antes que él y comencé a concentrarme en los ingredientes de la poción.

-Tú tritura el ópalo, ¿quieres Malfoy?-dije seriamente mientras le pasaba un cuenco donde podría hacer lo que le dije. Él sonrió como olvidándose de que estábamos en una sala repleta de personas que podrían vernos actuar de manera amistosa
-Pon las dos gotas de jarabe de eléboro, Potter, antes de que esto explote-me dijo luego de un rato. Sonreí levemente, intentando que la sonrisa fuera de presunción
-Ya lo hice, Malfoy-él frunció el ceño
-Bien
-Esta poción no explota si pones tarde los ingredientes, ¿sabes?-le dije seriamente luego de estar un buen rato cada uno en lo que le tocaba. Mientras lo veía, hice un descomunal esfuerzo por no sonreírle y decirle "Scor"-Quizá si le agregas otros, sí. Pero por agregar los que debe llevar tarde, no
-Como digas, niña-dijo recostándose en su silla al momento en el que terminó de hablar

La poción ya estaba lista, solo requería de un rato de reposo. Mientras tanto, como sabía que no podría ponerme a hablar con él por más que quisiera, me puse a ver cómo les iba a los demás. James tenía media cara manchada de negro por los extraños vapores que emanaban de su poción. Me dio miedo que le explotara en la cara pues en su caldero había una masa negra y grumosa con burbujas que explotaban. Él tenía una mueca de disgusto y revolvía esa mezcla que ya ni siquiera podía ser llamada "poción" para ver si de alguna manera se aclaraba.
Fred estaba en una situación parecida. Su cabello pelirrojo estaba manchado de hollín y tocía mucho por los vapores extraños que su poción emanaba. Hice una nota mental de preguntarles a ambos qué demonios habían hecho.
Luego estaba Dominique, que parecía estar ciertamente en un estado mucho mejor. Su poción no era del color adecuado pero estaba haciendo todo lo posible por ver en qué se había equivocado en lugar de desesperarse y ponerse a hacer cualquier cosa con la poción como los otros dos. Además, su cabello dorado permanecía intacto, sin una sola mancha de hollín.
Me di vuelta para que no vieran mi sonrisa. Eran un desastre todos ellos en esta materia, igual que lo había sido mi padre
aunque en realidad peor. Papá jamás había estado tan lejos de cómo debía salir la poción.
Buscando algo que hacer, me pregunté si sería algo muy peligroso sacar el pergamino de mi mochila y ponerme a dibujar en él. Quizá sí que lo sería porque James, Fred y Dominique adoraban esa vieja historia sobre aquel horrocrux destruido.
En realidad, pensándolo de alguna manera, ese pergamino tenía cierto parecido al antiguo diario de Tom Riddle. Pero no, no era lo mismo. Era algo mucho más diferente. El que estaba del otro lado era un pequeño niño que ni siquiera sabía escribir y yo no le había contado nada de mi vida aún, solo habíamos hablado de cosas sin sentido mediante dibujos y yo había comenzado a enseñarle a escribir.
Era extraño, pero me había encariñado con el chiquillo ese de una manera increíble. Había descubierto un par de cosas sobre él: tenía mi edad, por ejemplo. Sí, de verdad, no estoy delirando, tenía mi edad. Era extraño que no supiese escribir pero me contó cómo había terminado en aquel pergamino. Era un chico cualquiera de primer año en Hogwarts. Eso sí, un niño muy travieso. Hacía ya unos cincuenta o sesenta años que una noche él había ido al bosque prohibido y algo lo había atacado. Nunca supo qué fue, pero despertó en una sala del último piso del castillo. Era de noche, hacía frío y parecía estar solo
pero no era así. Un mago del sexto curso, alguien que él apenas conocía, lo había atacado porque creía que había visto como torturaba a uno de sus compañeros con la maldición cruciatus o eso era lo que el estudiante de sexto curso le había dicho cuando menos. Asique él estaba asustado y solo con ese chico demente que Dios fuera a saber qué le haría. Me acuerdo de los dibujos que hizo sobre ese tema: un chico (él mismo, obviamente) atado de manos y pies y con una mordaza en la boca. No podía gritar hablar o alguna otra cosa y tenía miedo, mucho miedo, se veía eso en sus ojos color azules.
Recordaba cuándo me lo había contado, lo horrible que había sido, casi podía imaginarlo, casi podía imaginar a Lord Voldemort de estudiante de sexto año acorralándolo. Pero bueno, esas eran invenciones mías. Yo no sabía si era Voldemort en verdad quien lo había atacado, pero las fechas más o menos coincidían.
El caso es que aquel chico de sexto curso había usado una magia muy oscura y poderosa. Lo había transformado en una especie de pergamino viviente pero le había quitado todos sus conocimientos excepto el de cómo dibujar. ¿Por qué? Ni siquiera él lo sabía. Había estado años y años pensando en una posible explicación a ello y lo cierto era que él era un muy buen dibujante. Siempre se lo había visto (cuando era humano, claro está) con un lápiz en mano y un pergamino apoyado en algún lado. Dibujaba todo lo que veía, cada insignificante cosa.
Yo le había contado muy pocas cosas de mí. No era de lo más fácil explicar aspectos de tu vida en dibujos, la verdad. Suerte para mí que siempre me había gustado dibujar, que era muy diestra con las manos y que mi tía Elisabeth me había enseñado desde pequeña hasta el más mínimo detalle que ella supiera de cómo dibujar bien luego de que yo comencé a pintar figuras humanas en las paredes de toda la casa.
Ese niño, que en realidad no era tan niño porque tenía mi edad, era muy bueno siempre. Ya lo conocía de sobra. Sabía cuál era su color favorito porque lo usaba en TODOS los dibujos que me mostraba, me había dibujado a sus antiguos profesores en el colegio primario muggle, a sus padres. Él estaba mucho más acostumbrado a no poder escribir y solo dibujar y dibujar. Jamás había tenido a nadie con quien poder "hablar", alguien que le dibujara cosas para que él contestara, alguien que se preocupara por él y por cómo estaba. Según me había dibujado, en Hogwarts no había hecho amigos al entrar aunque pertenecía a la casa Gryffindor. A todos les había parecido extraño que no hiciera más que dibujar.
La noche anterior había terminado de enseñarle cómo escribir, lo cual era realmente difícil mediante dibujos, y le había dicho que practicara. Quería saber cómo le iba y ayudarlo si lo necesitara.

-Está realmente muy, muy bien-dijo la voz del profesor. Volví rápidamente de mi ensoñación cuando recibí una patada por debajo de la mesa. Scorpius me estaba mirando muy extrañado y señalaba con los ojos al profesor Slughorn que estaba olisqueando nuestra poción-¿Y dígame, señor Malfoy, dejó trabajar a su compañera?
-Por supuesto, profesor Slughorn-dijo Scor inocentemente. Todos nos estaban mirando en aquel momento-Potter se mantuvo en su parte del trabajo mientras yo me mantuve en la mía-agregó con los brazos cruzados
- Muy bien, entonces. Me alegra que se desempeñe bien en esta clase avanzada, señorita Potter. Los felicito a ambos-agregó para luego seguir con la siguiente pareja: James y una chica rubia que yo no conocía. La poción de mi hermano era un desastre: dentro del caldero, parecía haber un pantano
-Estás muy distraída-me susurró Scorpius con preocupación. Miré alrededor para asegurarme de que todos estaban prestando atención ahora a como el profesor intentaba descifrar qué habían hecho tan mal James y su pareja
-Cuando me aburro, me distraigo mucho-le comenté-Creo habértelo dicho antes
-Sí, lo hiciste. ¿Tan aburrida estás?
-Sí, mucho. No me interesa ver como mi hermano mayor es un desastre en pociones. Solo quiero que suene el timbre para ir a hacer mis tareas, dormir un rato y luego ir contigo a la Sala de Menesteres
-Si estás muy cansada podemos dejarlo para mañana
-No, no, Scor. Está bien así, puedo aguantar el sueño
-De acuerdo, tú decides

Cuando la campana sonó, me apresuré a la Sala Común, ignorando los llamados de mi hermano y mi prima completamente. Al llegar, lo primero que hice fue sentarme junto al fuego (hacía frío ya aquí en Hogwarts) y ponerme a hacer los deberes que tenía para la semana siguiente.
Al terminarlos como una hora y media después, me estaba cayendo del sueño que tenía. Subía a mi dormitorio y me recosté en la cama con pesadez. Estaba tan cansada que solo esperaba no quedarme dormida y dejar plantado a Scorpius.

Es muuuuy cortito pero no quería dejarlos sin nada por muchos días....
Les pido que si se les ocurre quién podría ser el chico del pergamino me lo digan en un comentario pues a mí se me ha ocurrido una idea que creo armará un lío espeluznante pero quiero saber sus ideas porque no me convence
Besos y espero poder actualizar (si me dejan eso que les pedí) hoy a la noche (bien a la madrugada) o mañana en la mañana
Besos enormes y que lo disfruten muchoo^^
Aniiii



Capítulo 8-"No eres un Slytherin y nunca lo serás"

Me desperté a las doce de la noche y me levanté de un salto al ver la hora en mi reloj. ¡¡Scorpius me estaría esperando ya, seguramente!! Dios Santo, además yo estaba hecha un asco. Busqué entre mis cosas el cepillo del cabello e intenté por todos los medios arreglar el desastre que no tenía idea de cómo se había formado en mi lacio cabello negro.
Media hora después, salí corriendo a la Sala de Menesteres. Lo peor era que los profesores parecían magnetizados a cada pasillo que yo pasaba asique tuve que esconderme unas cinco veces o más. Con lo cual, llegué a mi destino media hora más tarde. Para cuando entré y me encontré a Scorpius, era ya la una de la madrugada.

-¡¡Lo siento, lo siento, lo siento!!-comencé justo después de cerrar la puerta. Él sonrió, aunque yo sabía que no lo merecía. Un poco más y lo dejaba totalmente plantado
-¿Puedo adivinar? Te quedaste dormida
-Oh, sí. Perdóname, Scorpius, yo te juro que no fue

-Sé que no querías hacerlo, tranquila
-¿Estás esperando hace mucho?
-Solo una hora, no es nada
-Perdón
-Ya no te disculpes, Caro. Además, esto es algo que tú haces porque quieres. No te estoy obligando a verte conmigo ni nada por el estilo, ¿lo comprendes?
-Sí, Scor, ya sé
-¿Tú no vienes aquí obligada
o sí?
-No, no, no. Yo vengo porque quiero estar contigo
más bien me refiero a hablar contigo y

-Lo entiendo. Pero escucha algo más: Si tú estás cansada o no tienes ánimos de venir por cualquiera sea la razón, simplemente me mandas una carta y punto final al asunto. No me voy a enfadar, Caro. Soy tu amigo y sería muy estúpido si me enojara por eso. ¿Estamos de acuerdo?
-Estamos de acuerdo
-Bien. Ahora sí. Aclarado eso, ¿cómo estás?-no pude evitarlo, me reí
-Muy, muy bien. Estoy muy contenta, animada y activa
-Me doy cuenta-dijo riendo
-¿Y tú cómo estás?
-Realmente, mejor ahora que tengo algo de compañía civilizada
-Compañía civilizada. Me gusta cómo suena
-Porque no puedo decir que mis compañeros de casa son civilizados
-Bueno, has estado tres años ya con ellos
-Y siento que mi coeficiente intelectual decae un punto cada vez que hablo con alguno de ellos
-Tu coeficiente intelectual sigue igual, Scor
-Pues yo no siento eso. Dios santo, no sé cómo no me han lavado el cerebro aún
-No dejarás que eso pase, ¿verdad?-pregunté de pronto muy ansiosa
-No, Caro, no lo haré. Mucho menos ahora teniédote aquí como mi razón principal
-Gracias, Scorpius-susurré mientras intentaba que no notara el rubor de mis mejillas
-Yo tengo que agradecerte a ti, ¿sabes? Cada vez que uno de mis compañeros se pasa de listo con algún chico de otra casa yo los freno. Creo que en cualquier momento comenzarán a odiarme... y eso será solo por ti
-Oh, no. Yo no quiero que tus amigos...
-¿Amigos, Caro? ¿Crees que puedo llamar a eso amigos?
-Pues... son los que han estado contigo desde que entraste a Hogwarts
-Solo porque soy un Malfoy... pero ya se están dando cuenta de que no soy como mi padre
-¿Y eso es bueno?
-No para ellos. Yo debo ser igual a él o... bueno, creerán que soy un traidor
-Tú jamás podrías traicionar a nadie
-Exactamente por eso no soy un Slytherin
-Todos ellos, los chicos con los que te juntas, son capaces de traicionarse unos a otros
-No lo dudaría un minuto. Son serpientes, Caroline, no son como tú
-Ni como tú tampoco-le dije firmemente
-Gracias, Caro. No te puedes imaginar lo bien que se siente que te digan eso
-Me alegro mucho. Eres un muy buen amigo y no me cansaré de desierte que no eres un Slytherin nunca

Esa noche estuvidos tan solo hablando hasta las dos de la mañana. Él me veía demasiado cansada e insistió en que lo dejáramos para otro día asique a las dos y media ya estaba en mi cuarto con mi pijama puesto, rescostada en mi cama con un libro sobre mi regazo y un lápiz en mi mano.
Esa noche no hablé demasiado con el niño del pergamino porque ambos estábamos cansados pero me complecí al ver como intentaba escribir unas cuantas palabras en garabatos que supuse se transformarían en letras luego de un tiempo de práctica.

Wooow no me había dado cuenta de hace cuanto no actualizo esta historia!! Aquí les va un capítulo que me costó bastante escribir... la fantástica rebelación de quién es el niño del pergamino,,
Es muuuy cortito pero dentro de un ratito subo el sigiuente....


Capítulo 9- "¿Es... un... Potter?"


Me sentía culpable por no haberle escrito al chico del pergamino en todo el día habiendolo dejado ayer para que practicara escritura. Entonces ahora estaba dibujando una mano que saludaba. Me respondió con unas chuecas y mal hechas letras: "Hola". Sonreí ampliamente ante aquello y me dibujé con una sonrisa enorma, aplaudiendolo. Enseguida mis dibujos se disolvieron y apareció él sonriendo. Luego de unos segundos, a su lado apareción una flecha y las mismas desaliñadas letras rezaban en esta ocación: "Thomas".
"¿Es ese tu nombre?" escribí a las apuradas para que no se acomplejara por la prolijidad de mi escritura. "Sí" escribió y luego se dibujo a un lado de su respuesta sonriendo.
"Thomas... Thomas... Thomas" repetía una y otra vez en mi cabeza. No conocía ningún Thomas. Nadie en mi familia jamás me había contado de algún Thomas... a excepción de Dean Thomas, el ex compañero de Hogwarts de mi padre y mis tíos. Pero en verdad no tenía para nada que ver con él, yo lo sabía. No conocía a ese chico.
"Thomas Potter" escribió él, sabiendo que yo debía de estar pensando si en algún momento me lo habían mencionado de alguna manera.
Me quedé en estado de shock. El lápiz se me calló de la mano y me quedé mirando le pergamino en el que las palabras ya se desvanecían. Él había escrito Potter... mi apellido. ¿Cómo podía él tener algo que ver con mi familia? ¿¡Cómo!?
¡Dios Santo! ¡¡Mis padres me asesinarían cuando les dijera que había estado hablando mediante dibujos con un chico del que no sabía nada por más de una semana!! Simplemente primero me mataría, luego me revivirían para que les contara la historia para después grtarme un buen rato, castigame y volver a matarme.
Dios, Dios, Dios. Debía pensar qué hacer y debía pensar AHORA MISMO. No podía decirles nada a ellos, me matarían. Quizá a mis hermanos o a mis primos... pero ellos se pondrían como locos y les dirían a mis padres. ¿Cómo podía solucionar aquello?
"¿Tú apellido es Potter? ¿Estás totalmente seguro?" escribí con rapidez y desesperación. Me temblaba tanto la mano que hice un par de garabatos con las letras originales.
Al instante me mostraba un dibujo de él asintiendo. Entré en pánico. ¡No sabía qué hacer! Tenía aquí a un chico encerrado en un pergamino y supuestamente era familiar mío porque, seamos sinceros, ¿cuántos Potter hay en Inglaterra? No es un apellido lo que se diga común.
Esto estaba mal, muy, muy mal. Quizá si le contaba a Scorpius... él era el unico que probablemente no me matara por lo que había hecho.
Todo esto suponiendo que el chico del pergamino... quise decir, Thomas, no me hubiese engañado. Pero no. Yo no tenía ninguna razón para creer que ese niño me había mentido. Yo confiaba en él y, además de todo, no tenía razón para mentirme. Yo no le había dicho nunca ni mi nombre ni mi apellido.
Vi como en el pergamino comenzaban a aparecer nuevos trazos: él preguntándose qué me sucedía. Se veía muy tierno con el ceño fruncido, era como un niño muy pequeño.
Me apresuré a tomar el lápiz y escribí con cierta torpeza aún: "Yo me llamo Caroline Potter". En ese instante, fue él quien se quedó helado. Yo esperé, tamborileando con los dedos sobre el libro en el que tenía apoyado el pergamino. Muy impaciente me encontraba. Ni siquiera noté, cuando él comenzó a dibujar otra vez hasta que el dibujo ya estuvo completo
"¿Krees que ceamo paiente?"me tomó un instante comprenderlo e hice una nota mental de decirle que debía practicar cómo escribir las palabras. Era un poco confuso el mensaje pero logré desifrarlo: "¿Crees que seamos parientes?". Había hecho un desastre con la ortografía de las palabras, pero en ese momento no importaba demasiado. Sin embargo me apresuré a, primero que nada, corrergir sus errores. "La forma correcta de escribir eso es: '¿Crees que seamos parientes?', Thomas". Luego agregué, todavía con las manos temblando, un dibujo de mí con los hombros encogidos, sin saber qué demonios contestarle.
"Necesito pensar, Thomas" escribí a las apuradas. Ahora, solo quería recostarme en mi cama y dormirme hasta la mañana siguiente cuando quizá podría... ¡qué se yo! Hacer algo o que tal vez la respuetas se me ocurriera mágicamente."Vien" escribió él. Sonreí al ver que había escrito "Bien" con "v" pero lo ignoré mientras escribía una rápida despedida: "Te prometo que mañana estaré más contigo, Thomas"
Desde ahora haré los capítulos más cortos pero subiré seguramente dos o tres veces a la semana,, espero que no les moleste esto pero se me van quedando cortas las ideas y como que quiero llegar AHORA MISMO a un momento de la historia para el que todavía falta bastante... Además creo que así será posible que actualice muchísimo más seguido....

Capítilo 10- "Por lo que a mí respecta, solo tengo tres hermanos"

La noche la pasé realmente mal y a la mañana siguiete tenía unas ojeras horribles cuando me levanté a las cinco de la mañana, resignada ya a que no podría dormir más. Me metí en el baño a las corridas sin despertar a nadie y me di una larga ducha. Luego, tomé mi varita y recordé el hechizo que Victorie solía hacer cuando no dormía bien... ella siempre decía que era muchísimo mejor que el corrector de ojeras, sea lo que fuera eso.
Asique salí del baño con el aspecto de quien había dormido plácida y cómodamente toda la noche, lo cual, evidentemente, no era mi caso.
La Sala Común estaba vacía y así parecía algo lúgubre, mucho más sin ninguna luz más que el fuego que estaba por extinguirse en la chimenea. Me senté en el rincón más oscuro de la Sala Común hasta que fueron las seis de la mañana, hora que me pareció, en cierta forma, más adecuada paa bajar que las cinco de la mañana. Asique bajé con mi campera favorita, una que mi padre me había comprando una vez que se había tenido que ir de viaje por el trabajo, a desayunar al Gran Comedor. Éste estaba literalmente vacío y es que era sábado en la mañana. ¿Quién en su sano juicio despertaría un sábado a estas horas? Claro, yo no estaba ejerciendo mi juicio sanamente en estos momentos.
Cuando comenzaron a llegar alguno que otro alumno y salí d eallí sin haber comido casi nada. En la puerta, para mi desgracia, me topé con el grupo de Scorpius. Él venía demasiado ensimismada con vaya a saber Dios qué como para notar que yo estaba delante de él y me chocó, tirándome al piso. Yo levanté la mirada con el ceño fruncido cuando escuché las risas de sus amigos. Scorpius se adelantó rápido hacia mí y, para sorpresa de todos en el Gran Salón, me tendió una mano. Yo le sonreí y la tomé mientras él me ayudaba a levantarme del suelo. Ya parada, vi como sus amigos lo miraban con la boca abierta al igual que todos los demás.

-Gracias, Malfoy-dije por lo bajo con algo que intentó ser una sonrisa
-No hay porqué, Potter-dijo él con una sonrisa relampagueante que me encandiló. Seguía tomándome la mano cuando mi enfurecido hermano mayor seguido por Fred, Dominique y Teddy nos vieron
-¡¡Aléjate de mi hermanita, Malfoy!!-le gruñó separando mi mano de la de él. Scorpius me miró una vez.Yo le sonreí como disculpa. Luego él miró mal a mi hermano y se fue con su grupo a su mesa
-No sé qué demonios te pasa, James-gruñí por lo bajo mientras salía del Gran Salón. Él me alcanzó junto con todos los demás en medio del vestíbulo
-Yo no sé qué demonios te pasa a ti, niña-replicó él, enfurecido
-¡¡No me digas así, James!!-le grité, enfadadísima
-¿Qué haces ahora? ¿Amistad con las serpientes?-me atacó
-¡¡Y ti qué demonios te importan mis amistades!!-chillé, apenas consciente de que desde el Gran Salón nos observaban y escuchaban todos
-¡¡Eres mi hermana menor, por supuesto que me importa con quien te juntas!!
-Pues comienza a hacer que no te preocupe porque esas cosas no son de tu incumbencia
-¡¿Tengo que recordarte qué te dijeron papá y mamá antes de venir?!
-¡¡Hazlo, si quieres!! ¡¡No te haré caso de todos modos!! ¡¡Como si tú le hicieras caso a papá y mamá siempre!!
-¡¡HAY CIERTAS COSAS QUE NO DEBES IGNORAR!!
-¡¿POR QUÉ NO DEBO?! ¡¡SON SIMPLEMENTE ESTÚPIDOS PREJUICIOS DE NUESTROS PADRES!! ¡¡A MÍ QUÉ DEMONIOS ME IMPORTA!!
-¿¡TE ESTÁS ESCUCHANDO!? TERMINARÁS SIENDO UNA MÁS DE ELLOS
-James, piensa en lo que estás diciendo-le advirtió Teddy, que se había quedado anonadado con lo que acababa de decir él
-NO TE METAS EN ESTO, TED-le gritó él sin apartar la vista de mí
-¿ESO CREES?-pregunté mientras estaba intentando contener las lágrimas que estaban por salir de mis ojos
-¡¡SÍ, EXACTAMENTE ESO ES LO QUE CREO!! TERMINARÁS SIENDO SOLO UNA MÁS DE ESOS TRAIDORES QUE...
-¡¡¡PUES SI ESO ES LO QUE PIENSAS DE MÍ ME ALEGRA QUE SEAS MI HERMANO,EH!!!-grité con sarcasmo-¡ES MÁS, SI ESO ES LO QUE PIENSAS, TE VOY A AHORRAR LA VERGÜENZA DE TENERME COMO HERMANA! DESDE AHORA POR LO QUE A MI CONCIERNE SOLO TENGO TRES HERMANOS, ¿TE HACE FELIZ ESO?-le chillé con las lágrimas ya resbalándome por las mejillas mientras me daba media vuelta y me abría paso entre el tumulto de gente que se había formado a nuestro alrededor

Corrí lo más rápido que pude hacia la Sala de Menesteres y me encerré allí pidiendo "un lugar donde no pueda entrar bajo ningún concepto James Sirius Potter". El lugar que me proporcionó aquella Sala esta vez era muy hermoso pero yo simplemente me acurruqué en una esquina a llorar. Supe que todos estaría buscándome y también que a Teddy se le ocurriría casi al instante usar el mapa del merodeador. También supe que cuando no me vieran en el mapa sabrían que me encontraba allí además que tenía la completa certeza de que todos estarían preocupados por mí. Pero nada de todo esto fue suficiente razón para salir de allí e ir a buscar a mi familia. Jamás lo sería, en realidad. No iba a hablar con James, no, claro que no lo haría.
Luego de un largo rato, comprendí que deseaba estar realmente sola asique le pedí a la Sala que ningún familiar mío pudiese entrar de ninguna forma. También, al captar que quizá Teddy podría entrar porque en verdad él no compartía lazos de sangre conmigo por más hermano mío que yo quisiera que fuese, pedí que tampoco él pudiese entrar. Como una hora después, escuché como intentaban forzar la puerta pero no me preocupé. Sabía que era mi familia y también sabía que no los dejaría entrar ni aunque quisiera.
Como dos horas después, cuando la ira se había dispersado un poco, pensé en lo que había hecho. James se lo merecía. Así haber si aprendía a no meterse en mis asuntos. Pero lo que no había tenido en contemplación antes era el hecho de que había... habíamos peleado por Scorpius. Dios, eso no estaba para nada bien. Ellos no debía saber bajo ningún concepto que yo era su amiga. Tendría que negarlo luego, tendría que decir que solo había sido un estúpido pretexto para pelear con James o inventarme algo mejor.
Sentí como alguien tocaba la puerta cuando me decidí a que diría que simplemente lo de Scor había sido un pretexto para soltarle a James todo lo que quería decirle. respiré hondo al saber quién sería y arrastré los pies hasta abrirle la puerta a un preocupado Teddy.

-Pasa-gruñí por lo bajo mientras observaba que se encontraba solo-Me sorprende que nadie más esté contigo
-Les dije que iría al baño-dijo él, encogiéndose de hombros y sentándose en uno de los sillones. Esperó a que yo me sentara junto a él para seguir hablando-Supuse que no querrías hablar con nadie pero James está como loco y realmente muy arrepentido
-¿Ah, sí? ¿Y qué tanto tuvo que gritarle Victorie para que estuviese así?
-Nada. En cuanto ella abrió la boca para hacerlo entrar en razón, él se puso como loco y le gritó que no se metiera en su vida ya más
-Y ahí fue cuando saltaste tú-adiviné-¿Qué le dijiste al idiota?
-Nada que no se mereciera. Le dije que no se metiera con Victorie y que más le valía ir a buscarte lo más rápido que pudiese si no quería perder a su hermana menor. Por cierto, gracias por lo que dijiste
-¿Qué fue lo que dije?
-Eso de que solo tenías tres hermanos... Albus, Lili y yo, ¿verdad?
-Sí, Teddy, sí. Pero tú no debes agradecerme eso, eres parte de la familia y va siendo hora de que te acostumbres-le sonreí un segundo y luego suspiré-¿Qué hora es?
-Estuviste aquí todo el día, debemos voler ya a la Sala Común
-¿Y si me reusara?
-Oh, vamos, yo no soy el idiota que te gritó así
-Sé que no lo eres, por suerte
-Anda, ya te escondiste lo suficiente y están todos muy preocupados
-Bien, pero si James intenta hablarme me iré a los dormitorios y tú me apoyarás
-Ok-susurró él mientras me sonreí y me tendía una mano para salir e irnos sin que nadie nos viera a la Sala Común en donde, seguramente, estaría James esperando a que entrara para disculparse o gritarme un poco más

Capítulo 11- "De acuerdo, te perdono"
Capítulo 12- "Y el misterio se rebela...."
Capítulo 13- "Papá + mamá + Thomas= ¿agradecimientos?"
Capítulo 14- "Volver al mundo real"

Acababa de ponerme a desarmar mi baúl con Lily sentada en mi cama. Ella estaba contándome un montón de cosas que había hecho en el tiempo en que no habíamos estado con ella.

-Hogwarts tampoco es lo mejor del mundo-susurré yo mientras estaba guardando mi ropa en el placard-Excepto por las clases me lo pasé bastante mal
-Y en parte eso es culpa mía-escuché desde la puerta. Al reconocer la voz de mi hermano mayor fingí estar ordenando mi ropa-Lil, ¿puedes irte por unos minutos? Necesito hablar con Caro
-No, Lily, no te vayas-le dije yo rápidamente-No creo que tengamos que hablar algo
-Voy a ver qué hace mamá-soltó ella. De un salto se levantó de la cama y salió de mi cuarto
-Éste es mi cuarto y nadie te dio permiso de entrar, James Sirius Potter
-Por favor, Caro, quiero hablar
-¿Ah, de verdad quieres hablar? ¿Y de qué?-gruñí mientras me daba vuelta y lo miraba mal-¿De los últimos tres meses en los que no me dirigiste la palabra? ¿De eso quieres hablar? Pues a mí no me interesa
-Quiero disculparme por esos tres meses en los que no te dirigí la palabra-dijo seriamente. Ok, yo no esperaba eso
-Genial, te disculpaste, lárgate de aquí ahora
-Caroline-se quejó él
-¿Qué? ¿Crees que cada vez que hagas algo malo o estúpido te perdonaré simplemente porque eres mi hermano mayor? Pues no, las cosas no son así
-¿Qué es lo que tengo que hacer para que me perdones?
-Eso vas a tener que averiguarlo por ti mismo, James-dije, al mismo tiempo queterminaba de guardar la última remera que me quedaba en el baúl

Pasé por su lado y bajé las escaleras hacia la cocina. Estaba pensando en ir y ayudar a Kreacher a cocinar pero él ya había hecho todo, inclusive había puesto la mes. A veces ese elfo doméstico me sorprendía con su rapidez. Era increíble cuando quería.

-Hola señorita Caroline, ¿tuvo usted un buen viaje?
-He tenido mejores, Kreacher, de verdad que sí he tenido mejores. Gracias por preguntar igualmente-le sonreí mientras me agachaba hasta su altura y lo abrazaba. Yo siempre había sido así con él y Lily usualmente también lo era asique él había terminado por acostumbrarse-¿Cómo has estado tú en todo este tiempo?
-Muy bien, señorita, Kreacher ha estado muy bien
-Me alegro por eso, Kreacher
-¿Necesita algo?
-No, gracias, Kreacher, estoy bien. Oye, iré a llamar a los demás a comer
-No hace falta-dijo Albus mientras entraba a la cocina-Ya están bajando todos
-Ah, bueno
-¿Se han arreglado las cosas con James?-preguntó él mientras se sentaba a mi lado
-No
Pero creí que él iba a pedirte perdón...
-Sí
-¿No lo perdonaste?
-No
-¿No me darás otra respuesta que no sea un monosílabo?
-Si tuviera algo más que decir, te lo diría, Al
-Caro, él está enserio muy arrepentido de haberte tratado así todos estos meses
-¡¡Y a mí qué me importa eso!!-solté, tirando la silla al piso cuando me levanté. Ese fue exactamente el instante en que todos eligieron para entrar a la cocina y el que yo elegí para salir de allí

Me metí en mi cuarto y cerré la puerta de un portazo. ¿Por qué todos estaba del lado de James? ¿Por qué yo debía perdonarlo después de que pusiera a casi toda la familia en mi contra? ¿Por qué? ¿Simplemente con una disculpa debía de haberme alcanzado? Pues no era así, no sabía qué quería que hiciera, pero no me alcanzaba con una simple disculpa.
Toc, toc, toc. Yo suspiré y susurré muy bajo, acostada en la cama boca abajo, "Pasa, Teddy, pasa". Él al instante entró y se sentó a mi lado.

-Asique James se disculpó contigo...
-Sí, lo hizo
-Y tú no lo perdonaste
-No, no lo hice
-Pues bien, ¿cuál es el problema ahora?
-¿No me vas a decir que deje de comportarme como uan nena caprichosa y que lo perdone?
-No, no lo voy a hacer, eso es algo que tú debes decidir. Si no perdonas, bueno, ¿cuá es el problema? Tan solo te quedarás sin hermano por el resto de tu vida pero eso no es malo tratándose de James, es un alivio en realidad. Asique, ¿por qué enojarse? Vamos, bajemos a comer como si nada sucediera
-Aguarda ahí, ¿estás diciéndome que no lo perdone?
-Exacto, si no quieres hacerlo, no lo hagas. Nadie te puede obligar a hacer algo así. Mira, piénsalo bien: Si no perdonas a James, él no te molestará más. Es un veneficio, ¿lo ves?
-Espera, ya sé qué es lo que pretendes. Quieres usar la técnica de psicología invertida y que yo vaya corriendo a los barzos de James a decirle que lo perdono. No va a funcionar, Ted, no soy tonta
-No, Caro, te lo digo de verdad. Es decir, estamos hablando de James... ¿Qué es lo que pierdes si no lo perdonas?
-¡¡Pues a uno de mis hermanos mayores!!-solté como loca. Me levanté y lo miré como si no lo conociera-No me puedes decir que James no significa nada porque es una mentira, Ted Lupin. ¡¡No puedo creer que me estés diciendo que no lo perdone cuando es mi hermano mayor y yo lo quiero tanto!! ¿Y ahora por qué demonios sonríes? Es total y completamente desalmado lo que acabas de decir. No es justo para James que no lo perdone cuando me pidió disculpas, algo que él no hace casi nunca y que, ambos sabemos, le cuesta muchísimo
-Lo sé-dijo, aún sonriendo. Mi enfado se desvaneció tan pronto como fui consiente de lo que dije y de que eso era completamente cierto. Al igual del hecho de que él me había tendido una trampa, sicología invertida, un viejo truco
-Odio que hagas estas cosas para que entre en razón-dije, cruzándome de brazos. Luego le sonreí a pesar de todo, lo abracé y le di un beso en la mejilla-Gracias igualmente. Me voy a hablar con James
-Está comiendo en la cocina con todos los demás, que es donde deberíamos estar también nosotros

Bajamos ambos las escaleras corriendo y, al entrar en la cocina, localicé a James y me arrojé a abrazarlo. James me miró confundido, pero me devolvió el abrazo y sonrió. Miró a Teddy, que entraba en aquel momento a la cocina con una impecable sonrisa y se sentaba en el lugar que solía ocupar.

-Gracias, hermano-le dijo James, alzando la mano para chocarla con la de Teddy
-No hay problema. Intenta no hacerla enfadar tan seguido, James, porque dudo que el mismo truco funcione demasiadas veces
-Hola Ted, sigo aquí-repliqué mientras lo miraba con las cejas levantadas
-Vamos, siéntese y coman-dijo mamá, que se había estado divirtiendo con la escena al igual que papá
-Bueno-acepté mientras me levantaba del regaso de mi hermano mayor y me sentaba en mi silla

La cená pasó entre animaas conversaciones y explicasiones de qué había sucedido a mis padres. Ellos parecían muy felices de tenernos de nuevo a todos con ellos, parecía que les molestaba tanto nuestra ausencia como a Lily.
Al final de la cena, mientras yo me ponía a levantar los platos de todos y mamá y Lily se levantaban para ayudarme, papá nos detuvo. Yo lo miré con el ceño fruncido mientras ponía los platos en la pileta de la cocina. Él movió la varita casualmente y los platos comenzaron a lavarse solos, luego, nos pidióq ue nos sentáramos.

-¿Qué pasa, papá?-pregunté mientras me volvía a sentar en mi lugar
-¿Trajiste el pergamino?-preguntó, como si quisiera acegurarse de algo
-¡¡Por supuesto!!-respondí, ofendida-Jamás lo dejaría solo en Hogwarts. Está arriba, en mi cuarto... ¿por qué lo preguntas?
-El cuadro del profesor Dumbledore me dijo que lo mejor sería que deshiciéramos el encantamiento que mantenía a Thomas sujeto a ese pergamino cuanto antes... y yo quiero conocer a mi hermano, para serte sincero, asique le dije que hoy mismo lo haríamos
-Pero... tengo que hablar con él antes-repliqué mientras me levantaba de un salto-Vuelvo en cinco minutos

Mientras todos me miraba con lo ceño fruncido, yo salí corriendo hacia mi cuarto. Una vez allí, de una pequeña cajita saqué el pergamino y busqué desesperadamente un lápiz.
"Tom, ¿cómo estás?"
"Yo estoy bien, ya sabes, igual que siempre. ¿Ya estás en tu casa? ¿Por qué escribes tan toscamente?"
"Oye, no te burles de mi escritura. Estoy apurada, están todos abajo esperando a que te lleve. Dime algo, ¿tú de verdad quieres salir de allí?"
"¡¡Por supuesto que quiero, Caroline!!"
"Bien, entoces te llevaré con ellos"
"Aguarda, ¿quiénes son ellos?"
"Lo verás cuando salgas de este pergamino"

Dejé el lápiz tirado sobre el escritorio y bajé las escaleras corriendo con el pergamino en la mano. Sonreí al pensar en la sorpresa que se llevaría Thomas al ver a su hermano menor con vida. La noche en que le envié esa carta a mis padres le había contado a él simplemente que éramos parientes, que el profesor Dumbledore me lo había confirmado y que debía esperar para salir de allí dentro un poco. Supuse que todo lo demás querría verlo por él mismo.
Al llegar junto a ellos, dejé el pergamino sobre la mesa y miré a mi familia.

-Bien, escuchen algo antes de todo esto-susurré-Thomas no sabe nada, solo le he dicho que soy su pariente. Él confiaba en el profesor Dumbledore y lo quería como a un padre y no creí que fuese a creerme que tú estabas vivo, papá.Asique no sabe prácticamente nada por lo cual le va a dar un ataque y va a querer matarme por no ser honesta con él, pero en eso no se metan, es cosa nuestra
-Vale-susurraron todos a la vez, expectantes
-No comprendo como nadie lo liberó antes-susurró papá-El hechizo no es excesivamente complejo...

Mientras hablaba, frunció el ceño, como si lo estuviese pensando y le resultara realmente estúpido. Luego, dejó de hablar de golpe y se concentró en el hechizo. Él había dicho que no era complejo el hechizo, pero yo veía como él movía su varita aquí y allá y me parecía algo de lo más complicado. Debía recordar preguntarle luego qué hechizo era, tan solo por precaución. Lo cierto es que no planeaba quedar atrapada en un pergamino, pero bueno, la vida es impredecible...
Unos minutos después de que papá estuviese haciendo esos extraños movimientos y murmurando palabras en un idioma que no logré comprender totalmente, un brillo extrañamente blanco y muy cegador provino del pergamino. Estuve a punto de saltar a ver qué demonios era lo que le había pasado a mi tío, pero no hice nada. Me quedé allí plantada, esperando.
Papá parecía estar muy concentrado aún con el hechizo y comprendí que le estaba resultando mucho más complejo de lo que él creía. Cerré los ojos y me puse a suplicar interiormente que todo saliera bien.
Casi al instante en que yo comencé a suplicar, la luz se hizo demasiado fuerte como para seguir viéndola y, al instante siguiente, un niño de mi edad nos miraba a todos con grandes ojos, un niño que era idéntico a Albus.

Capítulo 15- "Conociéndose"
Capítulo 16- "El otro <>"
Capítulo 17- "Uno más de nosotros"
Capítulo 18- "Fin de curso a lo Potter-Weasley"

La melliza de Albus Severus Potter - Fanfics de Harry Potter

La melliza de Albus Severus Potter - Fanfics de Harry Potter

Capítulo 1- 'La Despedida'Capítulo 2- 'Scorpius Malfoy'Capítulo 3-'Mi nueva compañera de pociones: una amiga'A la mañana siguiente me desperté con la poc

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2023-02-27

 

La melliza de Albus Severus Potter - Fanfics de Harry Potter
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