La niñera de los Malfoy - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hermione peinó sus rizos castaños con un gran cepillo, heredado de su madre, y se miró al espejo. Ella tendría que conseguir empleo si quería seguir viviendo en esa casa, hermosa pero alquilada.

Tenía veinte años, era una estudiante modelo y acababa de terminar los cursos para ser maestra de niños pequeños, su especialidad. De pequeña, siempre cuidaba de sus primos, más chicos que ella, y tenía un don especial que hacía calmarlos y hacer lo que ellas quisieran, pero no los manipulaba.

Vivía en Chicago, pero tal vez tendría que probar suerte en New York, o tal vez Washington. Suspiró.

No quería terminar en la calle, como una mendiga. Quería trabajar, lo más rápido posible.

Miró el periódico, y vio un anuncio en negrita y recuadrado.

Se busca niñera que sepa cuidar a tres niños hiperactivos
Comunicarse con Draco Malfoy al (el número de teléfono) y se la probará por tres horas.
Remuneración: U$S 600.

Estaba muy bien, se dijo Hermione, pero ella quería ser maestra, no niñera. Un momento... ¿Seiscientos dólares?

Suspiró otra vez, pero ella no quería ser niñera. Por más que el sueldo fuera mucho, ella no estaba capacitada para ser niñera.

No había pasado dos años de su vida estudiando magisterio para ser niñera.

Se busca maestra de preescolares.
Remuneración: U$S 200.
Comunicarse al (número de teléfono del Brittish Institute).


No estaba mal. Llamó a ese instituto, y la atendió una mujer antipática.

-Disculpe, señora. Llamé por el anuncio de maestra...- dijo educadamente Hermione.

-Ya tenemos todas las que necesitamos- interrumpió irritada la señora Calaway-. Adios.

Colgó, y Hermione se sobresaltó. Puso el tubo en la base, molesta, y salió en su moto scooter, de muy mal humor. Casi atropella a una niña, a una anciana y a un muchacho de veinticuatro años, rubio y muy apuesto.

-Disculpe- dijo por tercera vez Hermione, deteniéndose y mirando al muchacho-. ¿Lo puedo... ayudar?

-No se preocupe, no me arrolló- dijo sonriendo el joven.

-Me alegro mucho- dijo Hermione.

El joven murmuró algo de que necesitaba niñeras porque las que se presentaban, terminaban ahuyentadas por sus hijos.

-¿Es usted Draco Malfoy?- preguntó interrumpiendo sus cavilaciones Hermione.

-Sí, soy yo- asintió Draco, despeinándose y le estrechó la mano.

-Hermione Granger.

-Necesito una niñera urgente... ¿Usted conoce...?- dijo Draco, y la miró de cabeza a pies. Sonrió encantado, y Hermione arrugó la frente.

-No, no conozco ninguna- dijo, algo cortante-. Y pienso trabajar de maestra, no de niñera.

-Le pago de sueldo setecientos dólares, mil, si no le alcanza eso- insistió Draco.

-Pasé dos años de mi vida estudiando maestría, no voy a ser niñera.

-¿Dosmil dólares?- sugirió Draco.

-Mire, señor Malfoy- dijo Hermione, pacientemente-. Yo sé manejar a los niños pero no como niñera...

-Le ofrezco mi casa, también. Si aceptara ser niñera, sería bien acogida por mis hijos y por mí para que pueda vivir allí- dijo apresuradamente Draco.

Hermione lo miró a esos ojos grises.

-¿Cómo dice?

-Mire, tengo tres hijos, Jessie, Matt y Brendan. Son demasiado hiperactivos... pierdo el control sobre ellos... Ya pasaron por mi casa diez niñeras, ninguna me sirvió. Ellos las ahuyentan. Son adorables, desde luego, pero muy hiperactivos. Dice que sabe manejar a los niños. Bien, le ofrezco un empleo. La probaré por una hora, porque me cayó bien. Por favor, acepte- rogó Draco, y Hermione vaciló.

-De acuerdo, puede probarme- dijo Hermione-. ¿A qué hora voy a su casa?

-Ahora mismo, si no hay molestia- dijo Draco.

Hermione le sonrió.

-Suba y guíeme a su casa- dijo, y Draco subió a la moto, detrás de la castaña, que manejó según las indicaciones del rubio hasta una lujosa mansión, con dos perros beagles que correteaban para todos lados.

 


Despp subo la segunda parte

Beesos






-De acuerdo, puede probarme- dijo Hermione-. ¿A qué hora voy a su casa?

-Ahora mismo, si no hay molestia- dijo Draco.

Hermione le sonrió.

-Suba y guíeme a su casa- dijo, y Draco subió a la moto, detrás de la castaña, que manejó según las indicaciones del rubio hasta una lujosa mansión, con dos perros beagles que correteaban para todos lados.

Draco saltó de la moto, abrió el enorme portón y Hermione entró suavemente. Dejó la scooter cerca de la puerta principal, y el rubio abrió la puerta. Entraron, y Hermione se maravilló de todo lo que veía, era fantástico.

-¡Papá, papá!- se oía una vocecita chillona. Algo muy pequeño y rubio corría hacia ellos y se pegaba a las piernas de su padre.

-¡Hola, Jess! Saluda a Hermione- dijo en tono agradable Draco.

Jessie miró a Hermione, dudosa, y soltó un chillido.

Salió corriendo, y Hermione y Draco rieron.

-Discúlpala.

-No, está bien. Debe ser duro ver a otra niñera más- dijo despreocupada Hermione.

-Tú eres la undécima, creo- dijo Draco, y fue a buscar a los tres niños.

Hermione miró una hermosa fotografía, en la que Draco estaba con Jessie y Matt, de pequeñísimos, con una muchacha de pelo castaño-pelirrojo brillante, que sostenía a un bebé recién nacido, Brendan.

La tomó justo en el momento en que Draco llegó con sus hijos, con dos a upa y al otro arrastrando de la pierna.

Los paró frente a Hermione, que se arrodilló para quedar a su altura.

-Jessica- señaló a la niña que ya había visto Hermione- Matthew -un niño de cabellos dorados y ondulados, con aspecto de travieso- y Brendan -el más pequeño, que parecía sometido a las travesuras de sus hermanos.

-Mucho gusto en conocerlos- dijo amablemente Hermione.

Brendan soltó una sonrisa tierna y pura, y la abrazó.

-Parece que te has ganado el cariño de uno, y eso es un gran logro- dijo Draco, con simpatía, y miró a los niños, que estaban sorprendidos-. Chicos, Hermione será su niñera. Estará con ustedes una hora para probarla, y si aprueba el examen, se quedará aquí, ¿verdad?

Hermione asintió, todavía abrazando a Brendan, que tenía cara de angelito.

Jessie la miró con ojos entornados, y con Matt salieron corriendo.

-Eso es normal en ellos- dijo Draco-. Espero que te lleves bien con ellos.

-Seguramente lo haré, señor.

-Dime Draco.

-Prefiero decirle señor- especificó con delicadeza Hermione.

Brendan se separó de la joven y fue a los brazos de su padre.

-Éste era el favorito de Juliette, tal vez porque fue el último que tuvo y apenas lloraba...- comentó Draco, cargándolo, y Brendan se babeó en el traje de su padre-. Mira lo que has hecho, Brendan: Debes de sentirte orgulloso.

Brendan rió infantilmente, y sintieron un olor que indicaba que necesitaba cambio de pañales.

-Yo me encargo- dijo de inmediato Hermione, cargándolo-. ¿Dónde etá su habitación, señor?

Draco la guió hasta una pequeña habitación, donde había una cuna, un pequeño armario y un cambiador, además de cuadros y juguetes.

-La puerta de enfrente es de Jess, y la que está al lado de esta es la de Matt. La que está frente a la de Matt, es mi dormitorio- explicó Draco.

-Entiendo.

Hermione esperó a que Draco los dejara a solas, y colocó con suavidad a Brendan sobre el cambiador. Le quitó los pantaloncitos, le sacó el pañal y cogió unas toallitas húmedas para limpiarle la entrepierna, y le puso talco.

Jessica entró con una muñeca en las manos, mientras que Hermione cogía un pañal nuevo y se lo ponía.

-Hola, Jessica.

Jessica la examinó.

-Yo ya no uzo pañalez- dijo, con tono de persona presumida.

Brendan la miró, y Hermione lo terminó de vestir. Tiró el pañal sucio y lo dejó en el piso.

-¿En serio? ¿Y cuántos años tienes?- preguntó Hermione, sonriendo. Se agachó y miró a Jessica a esos ojos grises, heredados de su padre.

-Cuatdo- contestó Jessica.

-¿Me dejas ver?- preguntó simpática Hermione. Jessica se mostró asombrada, tiró la muñeca y Hermione le subió la pollera, dejando a ver unos pañales rosados-. Qué lindos pañales, Jess.

-Pedo...

-No te preocupes. Estás en edad de dejarlos- le dijo guiñándole un ojo Hermione, y le puso bien la pollera, le levantó la muñeca y se la dio-. Estás toda manchada de pintura... ¿Qué hiciste?

-Hicimos gueda de pintuda con papi- dijo Jessica-. Antez de que él se fueda a tabajad. Dijo que cuando volvieda me bañadía.

-Pero como él está ocupado, yo te bañaré. ¿Matthew está sucio, también?

-Zí- dijo Jessica.

-Bien. Después lo baño a él. ¿Brendan participó en esa guerra?

-No. Papá no deja que juegue a ezaz cozaz- dijo Jessica, dispuesta a irritar mucho con sus bromas a Hermione.

-Está perfecto. Brendan es pequeño y puede lastimarse jugando a eso- asintió la niñera provisional, y dejó al niño en la cuna, porque tenía mucho sueño.

Jessica corrió junto a Matt, y le explicó todos los planes que tenía para echar a la undécima niñera que pasaba por allí.

Hermione sintió unos gemidos. Fue hasta Brendan, que le dolía la panza, y no podía dormir.

-¿Te duele la pancita?- preguntó con ternura.

Brendan asintió, llorando.

Hermione puso sus manos en la panza de Brendan, y empezó a masajearlo suavemente.


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Prox cap: Locuras, pero no renuncio




En primer lugar, gracias por los 9 comentarios!!

En segundo lugar, disfruten el cap!


Hermione masajeó lentamente a Brendan, que la miraba con esos ojos hermosos, sorprendido. La joven sonrió, le besó la pancita y en la frente. Brendan suspiró, se babeó un poco más y se durmió profundamente.

Su hora ya había concluído.

-Señorita Granger- llamó Draco.

Hermione bajó hasta su despacho, y lo miró atentamente. Le había tomado mucho cariño a Brendan.

-Su hora concluyó, y dado que supo mantener a raya a Jessica, y cuidó espectacularmente de Brendan, he decidido darle el empleo- dijo sonriendo Draco, y Hermione le devolvió la sonrisa.

-Brendan es un niño maravilloso. Si tuviera una... madre, estaría mucho mejor y más animado, tal vez.

-Sí, es cierto. Desde que Juliette murió, él está muy solo. Lo dejaba a cargo de mi madre, y apenas tenía tiempo para los tres- coincidió Draco.


Hermione fue a su casa, armó un bolso y fue a ver al que le alquilaba la casa.

-Vengo a decirle que ya no usaré la casa. Me mudo- le dijo, entregándole la plata, cortesía del señor Malfoy.

Volvió a la Mansión, donde Jessica y Matt chillaban y armaban alboroto, rodeando a Brendan, que estallaba en llantos.

-¡Basta!- exclamó, cargó a Brendan y los miró-. ¿No ven que su hermano estaba llorando?

Matt la miró. Él era un año mayor que su hermana.

-Ziempde hazemos ezto- le dijo con petulancia.

-Bueno, ahora que yo estoy a su cargo, me encargaré de que no se molesten entre sí, hagan menos escándalos y se comporten como deben.


Perdón que actualicé tan poco.

Dispuse de quince minutos para hacer esto.

En un rato les doy la segunda parte.

Besos!

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Es poquito, pero es lo unico que puedo ofrecerles por ahora



Matt la miró. Él era un año mayor que su hermana.

-Ziempde hazemos ezto- le dijo con petulancia.

-Bueno, ahora que yo estoy a su cargo, me encargaré de que no se molesten entre sí, hagan menos escándalos y se comporten como deben.

Hermione miró la reacción de Matt: Estaba blanco como la leche. Rió, y Brendan soltó una sonrisa desde los brazos de Hermione.

Jessie miró furibunda a su niñera nueva, y cogió un tarrito de pintura, sin la tapa.

-¿Vas a manchar el piso?- le preguntó, y Brendan estiró los brazos hasta Jessica, en un intento desesperado para impedirlo.

-Zi.

Soltó la témpera, que cayó al lustroso piso de madera, y derramó pintura blanca.

-Bueno, creo que lo mejor no es que yo limpie- dijo con tono agradable Hermione. Dejó a Brendan en la sillita de bebés, y fue por un trapo y un balde de agua-. Lo mejor es que tú lo limpies, si no quieres que le diga a tu papá y se enfade mucho contigo.

-¿Y zi tú limpiaz?- preguntaron Matt y Jessie.

-Bueno... Si yo limpio, se lo digo a su padre- dijo Hermione, tendiéndole el trapo y el balde-. ¿Qué prefieres, Jess?

Jessica, con unas chispas de furia saliéndole de los ojos, cogió el trapo, Hermione le puso el balde al lado de la mancha de témpera blanca, y la niña mojó el trapo y empezó a limpiar la mancha, hasta que por fin el piso volvió a tener un aspecto limpio.

-Muy bien. Les diré algo. A los tres- dijo Hermione, y Brendan prestó atención-. Cada vez que hagan una mancha, a propósito, yo les busco un trapito y un balde de agua para limpiar. Si la mancha no fue provocada por ustedes, digo, sin querer, entonces yo limpiaré. ¿Entendido?

Asintieron, los dos mayores con pesar, y Hermione los miró.

-Jessica, tienes chocolate en la cara. ¿Vamos a lavarte?- dijo la niñera.

Jessie fue, de la mano de Hermione, al baño, y la muchacha le limpió la cara.

-¿Recuerdas a tu mamá?- preguntó con una nota de tristeza Hermione.

-Apenaz- dijo Jessica, con angustia.

-¿Era buena contigo?

-Me dejaba comed medmelada todas las nochez, pedo no mucho- asintió Jessica.

-Te diré lo que haremos- dijo Hermione, sonriendo-. Si te portas bien, a la noche de preparo mermelada de frutilla, que tu papá me dijo que es tu favorita, ¿de acuerdo?

La niña asintió, dándole la primera sonrisa.

Hermione también se ocupaba de la limpieza, y cuando entró al despacho de Draco, empezó a limpiar con un plumero los estantes y los libros. Se dio vuelta, y vio a Brendan, que estaba sentado en el piso, debajo de la puerta.

-¿Qué haces aquí?- preguntó, alegremente. Lo cargó, y siguió con la limpieza.

-Te iedo- le dijo.

Hermione le sonrió, y le besó la mejilla. Draco llegó a su casa en ese momento, silenciosamente, y vio a su niñera besando en la mejilla a su hijo menor. Sonrió, y entró.

-Hola, Hermione. Hola, campeón- saludó, cargando al pequeño-. ¿Cómo van los diablitos?

-Perfectamente. Los estoy poniendo en orden- dijo Hermione, y Draco se sorprendió-. Le dije que tengo un talento especial con los niños, por eso quería ser niñera.

-Sí, es cierto. Y veo que se está llevando de maravillas con Brendan- asintió Draco, y el mencionado rió de forma pura y tierna.

-Sí, claro. Brendan es... como el hijo que todavía no tengo- dijo contenta Hermione-. Si me disculpan, caballeros, voy a seguir limpiando la casa.

Se retiró, y Draco miró a su hijo.

-Es buena niñera, ¿no? Muy alegre... Y los quiere mucho.

Brendan se tapó los ojitos, y sonrió.


Hermione miró a Matt, que la miraba.

-¿Qué pasa? ¿Te sucede algo?

Matt ocultó algo en su espalda, cosa que intrigó demasiado a Hermione.

-¿Qué tienes allí?

Se acababa de dar cuenta que estaba en la puerta de su habitación.

-¿Qué me robaste?- le preguntó,

Matt cayó al piso con un ruido sordo, y se le cayó un cepillo de pelo plateado...

-¿Qué haces con esto?- preguntó Hermione.

Matt intentó recuperarlo, arrastrándose por el piso, pero Hermione lo agarró primero.

-No deberías entrar en mi cuarto, Matthew- le riñó Hermione, entró a su dormitorio y cerró la puerta. ¿Dónde podría esconderlo? Se le ocurrió una idea. Tendría que cerrar la puerta con llave.

Sentía voces en la planta baja. Draco y Matthew.

-¡Me pegó, papá!- gritaba.

Draco subió las escaleras.

-Matt dice que lo golpeaste- dijo, dudoso.

-Claro que no lo hice. Yo nunca golpeo a los niños- dijo ofendida Hermione-. Solo lo reñí porque me había quitado mi cepillo de pelo.

Matt se sonrojó.

-Matt, no lo hagas más- dijo Draco-. Disculpalo, Hermione.

-No, está bien. Son niños...

-Pero si queremos que sean personas de bien, tienen que ser buenos desde niños- alegó Draco.


Era de noche. Hermione dirigió a los niños primero a la habitación de Matt.

-No olvido el asunto del cepillo, pero si lo que quieren es echarme, no lo conseguirán con tontos planes, ¿oyeron?- les dijo. Sacó del armario un pijama verde claro, y le quitó la ropa a Matthew, para después ponerle el pijama, lo alzó y lo acostó en su cama-. Te perdono, pero no lo hagas nunca más.

Después, ella, Jessie y Brendan fueron a la habitación de la segunda.

-¿De qué color es tu pijama?- le preguntó Hermione, divertida, a Jessica.

-Adivina tú- la desafió la niña.

-Ehmm... ¿Rosa?- arriesgó Hermione.

Jessica asintió, y Hermione lo sacó del ropero.

-Es precioso.

-Gacias.

Hermione le quitó primero la pollera, y después la musculosa. Le puso el pijama y la acostó en la cama. La tapó hasta el cuello con la sábana blanca y la colcha de Barbie, y le besó la frente.

-Que duermas bien, princesa- le deseó, apagó la luz y cargó a Brendan. Salieron del dormitorio de la niña, y fueron a la del pequeño-. ¿Te sientes mal otra vez?

Brendan, con lágrimas en los ojos, asintió con dolor.

-¿La pancita?

El niño asintió, llorando.

Hermione le puso el pijama, y bajaron las escaleras. Se sentaron en el living y Hermione repitió los masajes con suavidad, haciendo que el niño resoplara cada tanto, aliviado.

-¿Vamos a tu habitación?

Subieron las escaleras, y lo acostó en su cuna.

-Mama, te iedo- le dijo dulcemente.

A Hermione se le anegaron los ojos de lágrimas, le besó la pancita y la frente, y puso un walkie talkie para que supiera cuando lloraba.

-Que duermas bien.

Brendan quedó mirando a Hermione, sin rastros de sueño.

-¿No quieres dormirte?- le preguntó, lo sacó de la cuna y se sentaron en el piso-. ¿Te cuento una historia?

Sacó de un estante El soldadito de plomo, y lo abrió desde el principio.

-"Había una vez un juguetero que fabricó un ejército de soldaditos de plomo, muy derechos y elegantes. Cada uno llevaba un fusil al hombro, una chaqueta roja, pantalones azules y un sombrero negro alto con una insignia dorada al frente. Al juguetero no le alcanzó el plomo para el último soldadito y lo tuvo que dejar sin una pierna"- empezó Hermione, cuando se dio cuenta de que Jessica y Matt habían escuchado, y habían ido a la habitación del hermano menor-. ¿Van a escuchar la historia?

Jessica y Matt se sentaron frente a Hermione.

-Bien. Hoy no se la contaré toda, porque es larga y necesitan dormir. Además, mañana podré seguirla contando, y tal vez pasado mañana- les avisó.

-"Pronto, los soldaditos se encontraban en la vitrina de una tienda de juguetes. Un señor los compró para regalárselos a su hijo de cumpleaños. Cuando el niño abrió la caja, en presencia de sus hermanos, el soldadito sin pierna le llamó mucho la atención.
El soldadito se encontró de pronto frente a un castillo de cartón con cisnes flotando a su alrededor en un lago de espejos.
Frente a la entrada había una preciosa bailarina de papel. Llevaba una falda rosada de tul y una banda azul sobre la que brillaba una lentejuela. La bailarina tenía los brazos alzados y una pierna levantada hacia atrás, de tal manera que no se le alcanzaba a ver. ¡Era muy hermosa!".

Jessica bostezó, y se tiró en el piso, pero seguía escuchando.

Matthew cabeceaba, y Brendan estaba dormido en el piso, con el chupete en la boca.

-""Es la chica para mí", pensó el soldadito de plomo, convencido de que a la bailarina le faltaba una pierna como a él. Esa noche, cuando ya todos en la casa se habían ido a dormir, los juguetes comenzaron a divertirse. El cascanueces hacía piruetas mientras que los demás juguetes bailaban y corrían por todas partes..."- contaba Hermione, cuando se dio cuenta de que su público estaba dormido. Satisfecha, cerró el libro, y silenciosamente lo puso en el estante. Estaban muy dulces allí. Cogió unas colchas que hicieron de colchón, los acostó juntos y los tapó con otra colcha de ositos, propiedad de Brendan.

Fue a su dormitorio, donde la esperaba Draco.

-Señor Malfoy- dijo sobresaltada.

-Escuché desde aquí la historia del soldadito de plomo- dijo sonriendo-. Y vi que los niños están durmiendo juntos.

-Es que... Pensé que no sería apropiado separarlos cuando ya se habían dormido allí- se justificó Hermione.

-Descuida, no te estoy retando- la consoló Draco.

-Ah, señor... Brendan me dijo algo muy dulce hace un rato.

-¿En serio? ¿Qué te dijo?

-"Mamá, te iedo".

Draco abrió la boca, y la cerró después.

-Debe de tenerte mucho cariño como para decirte mamá- comentó.

-¿Le molesta si...?

-Oh, desde luego. Disculpeme. Me retiro.

Draco salió de la habitación, pero le dio un beso en la mejilla, y se fue a su habitación.

Hermione se puso el camisón, y se metió en la cama. Descubrió unos caramelos pegajosos en la almohada, sonrió, dio vuelta la almohada y se durmió profundamente, y soñó con Brendan.


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Beesotes

Prox cap: La domadora y los domados








Brendan despertó primero, al amanecer, entre sus dos hermanos mayores. Salió sigilosamente de la colcha, y gateando, fue hasta el cuarto de Hermione. Sujeto a la colcha de la cama de su niñera, se incorporó y miró el rostro cansado y alegre de la muchacha, que dormía profundamente. Alzó una manito pequeña y le tocó la nariz.

Hermione soltó un resoplido, despertó, asustando al niño, que cayó al piso y estalló en un sonoro llanto.

La niñera, desconcertada, vio llorar a Brendan y agitó las manos.

-¡No llores, Brendan! ¡Discúlpame!- exclamó en susurros Hermione. Estiró los brazos, alzó a Brendan y lo metió en su cama, tapándolo con la linda colcha color lavanda.

Durmieron un rato más, hasta que los gritos de Draco los despertaron.

-Mama.

-No soy tu mamá, Brendan. Soy tu niñera- le dijo pacientemente Hermione.

-Mama Emion- le dijo simpático Brendan, y le besó la mejilla, y la abrazó.

-Está bien, juguemos a que soy tu mamá- dijo sonriendo ante la ternura del niño la niñera-. Vamos a despertar a tus hermanos.

Se levantaron, y Hermione vistió a Brendan, despertó a los otros y los ayudó a vestirse.

-¿Por qué gritó tu papá?- le preguntó Hermione a Jessica, que se ponía una carterita por querer ser más linda de lo que era.

-Papa ziempe guita. Ez poque laz zequetaias faltan al tabajo o enuncian- explicó Matt.

Hermione asintió, y bajaron a desayunar.

-Buenos días, niños. Buenos días, Hermione- dijo con un gruñido Draco, y siguió enguyendo sus tostadas.

-¿Puedo ayudarlo en algo, señor?

-No, gracias, Hermione. Con lo que haces está perfecto.

Hermione sentó a los dos mayores en las sillas, y a Brendan en la sillita, y se sentó a su lado para ayudarlo con su desayuno.

-¿Cómo durmieron?- preguntó Draco.

-Bien. Emion nos contó un cuento- dijo atropelladamente Jessica, provocando las risas de los jóvenes.

-El Soldadito de Plomo- especificó Matt.

-Sí, yo lo escuché- asintió Draco, mirando a Brendan-. Y hoy cuando fui a verlos como dormían, un señorito no estaba allí.

Brendan lo miró perplejo.

-El señorito Brendan se presentó en mi dormitorio y se durmió las pocas horas que pudimos conmigo hasta que nos despertaron los gritos- dijo Hermione, con alegría, y le dio con la cucharita un poco de puré-. ¿No es cierto, Brendan?

-Zí, mama- le contestó. Hermione y Draco se miraron, y al blondo se le escapó una media sonrisa. Jessica y Matt miraron a Brendan, sin poder creer lo que oían.

-¿Ahora llamas "mamá" a tu niñera?- preguntó Draco sonriente.

-No ez ieda- dijo Brendan con esfuerzo-. Ez mi mama.

-¡Emion ez la niñeda, no nuezta mama!- chilló Jessica, saltó de su silla y salió corriendo, escaleras arriba-. ¡No ez mama, no ez mama!

Draco soltó su cubierto y fue a buscar a Jessie.

-Matt... ¿Vas a seguir comiendo tu gelatina?- preguntó vacilante Hermione.

-Zi.

Brendan, alterado por el chillido de su hermana, estalló en otro llanto, y Hermione lo sentó en su regazo, intentando calmarlo.

Draco volvió, sin Jessica.

-Está en su cama, llorando.

-Voy a cal...- dijo Hermione, sentando a Brendan.

-No es necesario. Es mejor que se desahogue- cortó Draco-. Me tengo que ir a trabajar, disculpen.

Cogió su maleta y se fue, dejando a Hermione sola con Brendan y Matthew.

-Se nota que Jessica extraña mucho a su mamá- dijo con tristeza Hermione al niño, que asintió, terminando su gelatina.

-Muzo.

-Ven- dijo Hermione, cargando a Brendan y subió las escaleras con Matt detrás. Fueron al cuarto de Jessica, que estaba llorando y gimiendo-. Jessie...

-Vazanze.

-No me voy a ir porque soy tu niñera- dijo firme Hermione. Dejó al bebé en el suelo y se acercó a Jessica, le besó el cabello rubio y la miró fijamente-. Comprendo que no te guste que Brendan me llame "mamá", pero es pequeño y necesita...

-Mama ze fue, pada ziempe- dijo hipando Jessica. Se sentó y se lanzó a los brazos de Hermione-. Mama ze fue pedo voz zoz lo maz padecido a ella...

Hermione la abrazó, y Matt se les unió. Brendan los miró, y gateó hasta la niñera, y la abrazó desde atrás.

-¿Quieren ir a la plaza?- preguntó Hermione, intentando animar a Jessica. Asintieron, y preparó el coche para Brendan, y les puso el abrigo a los tres. Salieron de la Mansión y se dirigieron a la plaza, donde muchos niños jugaban-. ¿Su padre los trae aquí?

-No- dijeron Matt y Jessica.

-Papa pefiede tenenos en caza y estad en zu dezpacho- dijo la niña.

-Yo me sentaré aquí con Brendan- indicó la castaña, sentándose en un banco y sacando del coche a Brendan, y lo colocó en su regazo-. Y ustedes jueguen, pero no se alejen mucho.

Jessica y Matt salieron corriendo al tobogán, mientras que Brendan abrazaba a Hermione.

-Mama, mama.

-¿Qué pasa?

-Mama, mama. Te iedo- le dijo con dulzura Brendan, y la besó en la mejilla.

Hermione sonrió.

Unas señoras miraban incrédulas a los tres niños y a la niñera.

-Por fin alguien mete en cintura a los Malfoy- comentó con desdén una a su amiga.

-Es obvio que esa chiruza es novia del señor Malfoy...

Hermione las escuchó, pero las ignoró.

-Ella es la domadora, y ellos los domados- dijo la primera-. Yo misma me presenté para ser niñera, pero esos monstruos me ahuyentaron. Es lógico que, siendo novia del jefe, ella quedaría.

-Para su información, señora, yo no soy novia de nadie- dijo en voz alta Hermione, y se paró. Tenía todavía en sus brazos a Brendan Malfoy, que estaba a punto de dormirse-. Me gané el empleo porque soy una buena niñera, y les doy mi cariño a los tres.

-No juegues con ellos dos, Frank- le dijo la segunda mujer a su hijo, de la edad de Jessica-. Nos vamos.

Jessica y Matthew jugaron por unas horas, pero tuvieron que volver a almorzar.

-¿Se divirtieron?- preguntó Hermione.

-¡Muzo!- dijeron ambos. Brendan dormía en el cochecito.

-Entonces, después de desayunar, todos los días, sin excepción, iremos allí y podrán jugar- decidió Hermione, y miró un retrato de su jefe-. Pero con el permiso de su papá, obvio.

Matt subió a lavarse las manos, y Jessica se quedó con Hermione.

-¿Conoces a esas dos señoras?

-Fuedon nueztaz niñeaz pod una hoda y media- explicó Jessie-. Zon bujas.

Hermione sonrió, y sirvió el almuerzo con ayuda de la nueva mucama, Charity Burbage.

-La verdad, es que haces un gran trabajo con ellos- dijo asombrada Charity, que era mayor que Hermione.

-Gracias.

-Diez niñeras pasaron por aquí y no lograron lo que tú has logrado- explicó Charity, sirviendo la comida-. Eran todas unas brujas, como dice Jessie, que solo querían conquistar al señor Malfoy y amargar a los niños.

-Oí a dos señoras, que fueron niñeras aquí de prueba, decirme que yo era la domadora y ellos los domados- le dijo Hermione, cuando se sentaban todos.

-Ah, seguro que fueron Mandy y Sallie- comentó desdeñosa Charity-. Mandy olvidó sacar a Brendan de la bañera, y Draco lo descubrió un rato después, casi ahogándose porque el grifo estaba abierto.

-Que horror- dijo Hermione-. Decidimos con los niños que iremos todos los días a la plaza.

-Está perfecto- dijo Charity-. Así conocen a más niños y se divierten más. Aquí solo se encierran en la casa, hacen travesuras y no tienen mucho a su padre.

-Mama- repitió Brendan, cuando Draco volvió para almorzar-. Mama Emion.

Draco puso cara de pena, y se sentó a comer.


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Prox cap: Sentimientos

Besotes


Draco miró a sus hijos. Se notaba una gran mejoría desde la llegada de esa castaña atractiva, dotada de un don especial con los niños.

Era la hora de presentarla a sus padres, Lucius y Narcissa.

-Hermione- llamó desde su despacho.

La castaña corrió, con juguetes en las manos y toda despeinada.

-¿Llamaba, señor?

-Sí. Invitaré mañana a mis padres, para que te conozcan y sepan que sus nietos están mejorando notablemente. Quiero que te encargues de que aprendan buenos modales y abandonen las chiquilladas, que estén callados y tranquilos. Encárgate de vestirlos y arreglar la casa, que yo me encargo de todo lo demás- dijo solemnemente Draco. La miró, y se sorprendió cuando Hermione puso cara de indignación.

-Ellos no son robots, señor Malfoy. Son niños.

-Lo sé.

-No pueden hacer todo lo que usted les ordene. Sin niños y necesitan divertirse. No pueden estar todo el día encerrados en esta casa y no socializar con ningún niño de sus edades. Ellos merecen ser niños de verdad, con amigos, libertades...- dijo con dureza Hermione, y se le cayó un muñeco de su preferido, Brendan.

-No eres mi esposa, eres mi niñera, y por favor, haz lo que te ordeno.

Hermione, conteniendo el llanto de rabia, salió con los juguetes y fue con los tres niños. Jessie y Matt cedían lentamente a ser más tranquilos, como el menor.

-Tengo una noticia para ustedes.

Jessica, que le hacía cosquillas a Brendan, prestó atención. Hermione alzó y acunó en sus brazos al más pequeño, que contaba con nueve meses.

-Sus abuelos vendrán mañana. Su... papá quieren que aprendan buenos modales, y estén callados y tranquilos, como robots- anunció, y Brendan soltó un gemido. Él odiaba a sus abuelos, por más que luego de la muerte de Juliette, Narcissa los había cuidado-. ¿Son malos con ustedes?

Matt y Jessica se miraron.

-No noz dejan ser nozotoz.

-¿Cómo?

-Noz obligan a ser niñoz callados y a vecez noz maltatan- aclaró Jessica.

Hermione se mordió el labio.

-Bueno, la mayor parte del tiempo estaré con ustedes, así que no tendrán que soportarlos mucho, porque jugaremos bastante, ¿de acuerdo?- dijo con amabilidad Hermione.

-Mama- dijo Brendan. Soltaba esa palabra en los momentos más incómodos, o cuando a él se le ocurría decirlo.

-Ella no es nuestra mamá- dijo Matthew. Con sus cinco años, estaba hablando cada vez más correctamente-. Es nuestra... niñeda.

-Niñera- corrigió la chica.

-Niñera- dijo Matt.

-Ez mi mama- dijo impaciente Brendan.

-Bueno, tranquilos- dijo Hermione-. Puedo jugar a que soy su mamá y a que soy su niñera.

Jessica no parecía muy convencida.

-¿Qué hademoz cuando vengan loz abueloz?- preguntó.

-Yo tendré que quedarme un rato con ellos, porque querrán conocerme y hacerme preguntas... Pero después ustedes, llámenme para jugar o... inventen que a Brendan le pasa algo para poder escapar del señor Malfoy y sus padres.

Jessica asintió.


Draco miró una fotografía que había tomado hacía seis días, en la que estaban Hermione, Jess, Matt y Brendan. La cogió y acarició a Hermione.

¿Le estaban pasando cosas con ella?

Sus padres siempre, después de lo de Juliette, le habían insistido y suplicado que se le declarara a Ámbar Jones, una socia de la empresa que conocía mucho a los Malfoy.

Pero él apenas la quería. Solo le tenía aprecio y admiración, pero nada más. En cambio... Hermione...

Sacudió la cabeza y dejó la fotografía en el estante correspondiente.

Tendría que prepararse mucho para la visita de sus padres. En primer lugar, ordenaría a Charity que limpiara toda la casa, y a Hermione... ¿Qué demonios pasaba?

Ella tendría que cuidar mucho de los niños, mantenerlos callados y tranquilos como... ¿Robots? Empezaba a coincidir con la niñera.

Pero no sabía lo que le esperaba.


Al otro día, cuando se cumplía un mes de la llegada de Hermione a la casa, la muchacha despertó con unas sacudidas, provocadas por los tres niños.

-¡Emion!- exclamaba Matt. Brendan cayó al piso, y soltó unas lágrimas.

-¡Ay! ¿Qué pasa?

-¡Que en doz hodaz llegan loz abueloz!- exclamó Jessie.

-¿Qué dices? ¿Pero qué hora es?- tartamudeó Hermione, levantándose de golpe y sentando en la cama al pequeño.

-¡Laz ziete! ¡Papá noz dezpetó hace cinco minutoz y noz dijo ezo!- chilló Matthew, cinchándole del camisón, para que se levantara de la cama.

-Bueno. Yo me voy a bañar y después me encargo de vestirlos y todo eso...

Hermione cogió un vestido sencillo color celeste, con manga tres cuartos y hasta la rodilla, se bañó y vio que Jessica sacaba todo el contenido de su armario para buscar algún vestido.

-¡Jess!- gritó Hermione, poniéndose los tacones y yendo hacia ella-. ¿Qué haces?

-¡Un veztido! ¡Mi veztido blanco!

-Lo lavé ayer, pequeña. Mira el lío que has hecho...- suspiró Hermione, secándose el cabello con una toalla y bajando para buscar el bendito vestido blanco de Jessica.

Le puso el vestido blanco a Jessica, y unos lindos zapatitos color rosa. La peinó, y le hizo una colita, y corrió a ver a Matthew, que estaba sentado en su cama.

-¿No te piensas vestir?

-No me gusta el taje de gala- refunfuñó.

-Pues si quieres causar una buena impresión a tus abuelos, será mejor que lo hagas- aconsejó Hermione, sacando un smoking en miniatura, y le ayudó a ponérselo-. ¡Voy a ver a Brendan!

Brendan lloraba en su cuna, otra vez por los dolores de panza.

-¡No ahora!- se lamentó la castaña. Masajeó como había hecho dos veces la pancita del niño, y le puso un lindo enterito de ositos-. ¿Estás mejor?

-Zí, mama.

Hermione le besó la frente y bajó con él en brazos y con los otros dos a sus espaldas.

-¡Señor Malfoy! Los niños me dijeron que en dos horas... bueno, mejor dicho en una hora y media, sus padres vienen- dijo alterada Hermione.

-Sí, es cierto.

-¿Y usted me avisa eso por medio de los niños?- preguntó ofendida Hermione.

-No podía invadir su privacidad- se justificó Draco.

-¿Y por qué no me lo dijo anoche?

-Porque hace tres horas mi madre me avisó que vendría- explicó el rubio-. Charity, por favor, llama a la oficina y dile a mi subdirector que me reemplace por hoy, que tengo visitas y no podré ir.

-Sí, señor.

Charity llamó por teléfono, y avisó de eso.

Sonó el timbre, cosa que alarmó a todos.

Charity corrió a la puerta y la abrió.

Lucius y Narcissa Malfoy entraron. Estaban vestidos majestuosamente, y miraron con desdén a los tres pequeños, que estaban pegados a Hermione. Brendan, obviamente, estaba en los brazos de Hermione.

-Papá, mamá- saludó Draco, y los abrazó-. Ella es mi mucama, Charity Burbage.

Charity sonrió a Lucius y a Narcissa, y les estrechó la mano.

-Mis hijos, ya los conocen.

Jessica les dirigió una mirada de miedo y Matt de desafío. Brendan estaba dormido.

-Y ella es Hermione Granger, la niñera- presentó por último Draco, sonriendo ligeramente a la castaña, que se adelantó y les estrechó la mano a ambos, rápidamente-. ¿Les ofrezco algo de beber? ¿Café? ¿Té? ¿Whisky?

-Café- dijo Narcissa.

-¿No tienes brandy?- preguntó Lucius.

-Por supuesto... Charity...- dijo Draco.

-Enseguida, señor- contestó la muchacha, y corrió a la cocina.

-Deja a los niños un rato, queremos conocerte más- dijo Lucius con tono frío, a Hermione.

Hermione despertó a Brendan, lo dejó con sus hermanos, que se desplomaron en el piso y empezaron a jugar con canicas.

Fueron a sentarse al living, y Charity les llevó lo que le pidieron, un vaso de agua para Draco, y otro de Coca-Cola para Hermione.

-¿De dónde es la chica, Draco?

-De Chicago, creo- dijo dudoso el rubio.

-Sí, Chicago- confirmó Hermione.

-¿Ya pensabas ser niñera? Tengo entendido que tienes veinte años...- dijo calculadora Narcissa.

-Pensaba ser maestra de niños pequeños, pero el señor Draco me convenció de que fuera su niñera- contestó Hermione.

Lucius y su esposa intercambiaron una mirada.

-¿Tienes casa?- preguntó Narcissa.

-Emion vive aquí- intervino Jessica, yendo hacia ellos y sentándose al lado de la niñera-. Ella vive aquí.

-¿Vive aquí?- preguntaron los Malfoy.

-Sí. Le ofrecí venir- asintió Draco-. Ella alquilaba una casa, y le ofrecí una definitiva.

-Definitiva no- contradijo Narcissa-. El tiempo que tus hijos necesiten una niñera.

Jessica frunció los labios, furiosa.

-Entoncez, pada siempe- volvió a intervenir, y Narcissa la miró con enojo.

-Disculpa, querida, pero ustedes van a crecer, y entonces, Hermione se va a tener que ir de aquí a seguir su vida. Ustedes no son sus hijos. Su madre es Juliette.

Matt fue de la mano de Brendan, que caminaba pero solo si lo ayudaban.

-Mama no está más aquí- dijo con firmeza.

-Pero ninguna niñera de cuarta va a suplantarla, Matthew- dijo con dureza Lucius.

Hermione abrió la boca, ofendida, y Draco puso una mano en el hombro de su padre.

-Papá, contrólate.

-Emion ez mi mama- dijo con dulzura Brendan.

-¡Hermione no es tu madre, criatura, por más que tú lo desees!- gritó furioso Lucius.

Brendan estalló en llantos, y Hermione lo cargó e intentó tranquilizarlo.

-Cálmate- dijo enfadado Draco.

-¿Tienes estudios, Hermione?- preguntó frunciendo los labios Lucius.

-Sí. Primaria y secundaria completa, y maestría completa.

-Con veinte años, eso es imposible- observó Narcissa.

-Hermione era una estudiante modelo en la facultad, por eso la adelantaron unos años y terminó el curso antes que sus compañeros- dijo Draco.

-Mama, mama, iedo jugad- dijo Brendan.

Lucius reprimió el deseo de gritarle.

-Con permiso, voy a entretener a los niños, señor Malfoy- dijo Hermione, furiosa, a Draco. Él asintió, y la muchacha fue escaleras arriba, a la habitación de Brendan.

-¿Te has vuelto loco?- espetó Draco-. ¡Son niños, no puedes gritarles de ese modo! ¡Y mencionar a Juliette frente a ellos cuando sabes que la extrañan mucho!

-Juliette, muerta o viva, sigue siendo su madre.

-Pues ellos tres quieren a Hermione como si fuera su mamá- dijo Draco.

-Pues quítales esa historia de la cabeza, porque si no, crecerán con esa idea, y cuando Hermione se vaya de la casa... ¿Qué pasará? ¿Pensarán que una mamá murió y la otra los abandonó?- defendió a su esposo Narcissa.

-Con ustedes, así no podemos estar- bufó Draco, y se levantó-. Les pido que se vayan de mi casa.

-Bien, nos vamos- dijo ofendido Lucius-. Pero reconsidera a Ámbar Jones.

-Yo no amo a Ámbar.

-Tienes que casarte con alguien competente- dijo Lucius-. Tienes que dar a tus hijos una madre, pues necesitan una presencia femenina aquí.

-Váyanse, ahora- dijo Draco, apretando los dientes.

-Solo prométenos que intentarás acercarte a Ámbar- suplicó Narcissa.

-Lo intentaré- dijo el rubio, y los llevó hasta la puerta.

Se fueron, y se dirigió hasta donde estaban la niñera y sus hijos.

-Fantástico- dijo en tono apagado-. Ahora, ellos los odian a los cuatro.

-Pefiedo ezo antez que sed su nieta favodita- dijo Jessica.

Draco miró a la niñera, y se sonrojó.

Hermione estaba pensativa. ¿Por qué Draco la había defendido de esa manera frente a sus padres? ¿Le pasaba algo con ella?


Dejen comments!

Espero que lo puedan leer todo en un día ;D

Creo que se me fue un poco la mano con este cap...

Prox capp: Ámbar Jones.






Draco miró la fotografía en la que estaban él, los niños y Juliette. Sonrió. La echaba de menos, pero Hermione invadía su mente.

Vio que Brendan la besaba en la mejilla y le decía muchas veces mamá. Entró en su casilla de mensajes y la tenía llena con mails de Ámbar Jones, su socia.

Decía que no dejaba de pensar en él y que iba a ir ese día a visitarlos. A él y a sus hijos.

Suspiró. Cerró la notebook y fue hasta la niñera y hasta sus pequeños, que jugaban con las Barbies de Jessica, los peluches de Brendan y los muñecos de acción de Matthew.

-Hermione.

La castaña se incorporó y miró fijamente a su jefe.

-¿Sí, señor?

-Hoy vendrá mi socia de la empresa, Ámbar Jones. Quiero que alistes a los niños...

-¿Se tendrán que portar como troncos, tiesos, callados y tranquilos?- interrumpió de mala gana Hermione.

-Que se porten como quieran, pero que se sepan comportar. No me gustaría que se separara de la empresa...

-Está bien, señor- dijo apretando los dientes Hermione-. Niños, vamos, a bañarse.

Subieron, y los bañó uno por uno. Estaban preciosos.

Sonó el timbre, cuando Draco estaba tomándose un baño. Charity, que leía un libro muy cómoda en el sofá, se sobresaltó, tiró el libro al piso y corrió, alisándose el uniforme.

-¡Hermione! ¡Llegó! ¡Llegó!- chilló.

Seguía tocando el timbre.

-¡Ya va!- gritó, enfadada, y abrió la puerta de un tirón-. Bienvenida a la residencia Malfoy.

-Hola- dijo de mal modo una muchacha atractiva, pero de rostro desdeñoso.

Hermione bajó las escaleras con Jessica a caballito, Matthew agarrada de su cuello y Brendan en brazos. Casi se cayó por las escaleras.

-Tú debes de ser Hermione- dijo con desdén Ámbar. Era alta, rubia, de cabello enrulado y ojos color café.

-La niñera- dijo Hermione, asintiendo.

-Mi mama- dijo Brendan.

-Tonto- dijo entre dientes Ámbar-. ¿Y Draco?

-Tomando un baño- dijeron Charity y Hermione.

-Lo espero en el living- dijo Ámbar. Fue, pisó un peluche con sus tacos afilados y agujereó la panza del osito de Brendan.

El niño soltó un alarido espeluznante, de dolor, mirando el peluche.

-Que asqueroso- musitó Ámbar. Pisó más el osito y se sentó en el sofá-. Si no quieres que te rompa tu horrible peluche, hubieras juntado tus juguetes antes de que viniera.

Brendan seguía gritando.

-¡Ese peluche era de mamá!- gritó enfadado Matthew. Corrió y agarró el peluche.

-Y a mí que me importa- dijo con asco Ámbar.

-Tranquilo, Brendan. Yo te lo repararé- dijo Hermione.

Draco bajó las escaleras, corriendo, con un peine en la mano.

-¡Ámbar, hola!

-¡Papá...!- chilló Jessica.

Matthew la silenció con una mirada. Eso significaba que se vengarían de Ámbar.

-Hola, Draco. Acabo de conocer a Ezmiope.

-Emion- dijeron los tres niños.

-Hermione- corrigió Draco-. Los niños le dicen Emion, cariñosamente.

La niñera asintió, mientras Brendan seguía llorando.

-Tranquilo.

-¡Mi eluze!- chilló.

-¿Qué pasó?- preguntó el blondo, cargando al pequeño.

-Ámbar pisó el peluze de Bendan con su taco auja- dijo apresuradamente Jessica.

-Fue sin querer, niña- se defendió Ámbar.

-Bueno, Hermione se lo repara después- dijo Draco.

Horas después, cuando la muchacha se paró al pie de las escaleras, esperando a que Draco fuera con unos papeles, Jessica y Matthew estaban arriba, añadiéndole a un plato de gelatina de manzana hormigas, lombrices y cereales babeados por Brendan.

Cuando estuvo todo listo, Jessica volteó el plato, y dejó caer toda la mezcla. Ámber cerró los ojos cuando sintió el impacto, y las mejillas se le colorearon de ira.

-Ámber, creo que están en la oficina...- dijo Draco, distraído, y vio que la chica era un desastre, su cabello, tan cuidado, estaba arruinado-. Oh, por Dios.

-No pasa nada, no pasa nada.

-Pero...

-¡Hormigas! ¡Hormigas!- chilló Ámbar. Corrió escaleras arriba y se metió en el baño de Draco. Abrió el grifo del duchero y se mojó toda, y las hormigas, lombrices y cereales se despegaron de su cabello.

Draco entró, y la miró, con agua chorreando por todo el cuerpo.

-Ya te traigo un vestido de mi madre cuando era joven... que se olvidó hace mucho tiempo...- dijo, desconcertado, y se lo llevó. Era algo antiguo, pero bonito.

Ámbar se secó el cabello, se despegó la gelatina y bajó con los niños.

Hermione no estaba, había ido a buscar aguja e hilo para coser el peluche, y Charity cocinaba el almuerzo.

-¿Quien de ustedes dos fue?- preguntó en susurros.

Jessica la miró, con cara de inocente.

-¡Hablen!

Brendan agitó una Barbie, Ámbar se la quitó y le sacó la cabeza. Jessica y Brendan soltaron un chillido, y Hermione bajó corriendo a ver que pasaba.

-¡Estaba tan enojada, preguntándoles quien me había tirado esa mezcla repugnante, y decapité a la muñeca!- se justificó Ámbar.

-Vamos a jugar- dijo la niñera, y subieron al cuarto de Matthew.

La Barbie era castaña, como Hermione, y Ámbar la miró con malicia.

-No me lo sacarás, niña.


En la segunda parte habrá un beso...

Pero no diré entre kienes

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Hermione miró a Ámbar con fastidio. Fue con los niños otra vez, y vio que Brendan se pinchaba con la aguja y soltaba un alarido de dolor, seguido de un llanto incontrolable.

-¡Les dije que no se acercara a mi costurero!- regañó a los dos mayores. Vio que el dedo de Brendan empezaba a sangrar, lo sujetó y lo apretó. Era mejor que pasara eso, así saldría un poco más y la hemorragia se detendría. Brendan chilló más, pero después no sintió ningún dolor, y soltó una sonora carcajada-. Bien. No quiero que le hagan nada malo a la señorita Jones.

-¿Por qué?- preguntó Matthew.

-Porque su padre se enfadaría con nosotros cuatro, y seguramente, la señorita Jones renunciaría y a mí me despedirían de mi empleo, y nunca más podría verlos- dijo astutamente Hermione.

Jessica asintió.

Draco estaba ordenando unos papeles, cuando Ámbar pasó por allí.

-Te ves estresado- dijo con voz inexpresiva.

Draco meneó la cabeza.

-¿Por qué no me ayudas con esto?

La muchacha se acercó y empezó a hacerle masajes en la columna. Draco se estremeció, y se relajó notablemente.

-Gracias...

-Trabajas mucho. Ya no tienes una presencia femenina aquí...- susurró Ámbar, codiciosa, como siempre.

-Está Hermione- dijo Draco, algo confundido.

-Digo... presencia femenina, en serio- dijo irritada pero lo disimuló Ámbar-. Una novia...

Draco se estremeció de nuevo, y miró la fotografía de Juliette, que tenía en el escritorio. Suspiró.

-Prometí no volver a enamorarme, desde lo que le pasó a Juliette.

Ámbar cerró los ojos.

-Draco, Draco, Draco- dijo como lo habría dicho Gilderoy Lockhart-. No puedes hacer eso... Tienes que conocer más gente, abrirte más...

-¿Y los niños?

-¿Para qué está Hermione?- dijo con voz melosa Ámbar.


Hermione bajó las escaleras, para buscar unos juguetes de Matthew, y pasó por adelante del despacho de Draco, y vio que se estaba besando con Ámbar. Sintió que el corazón se le paralizaba, soltó una bandeja de plata que tenía que devolver a Charity, y salió corriendo escaleras, sin los juguetes.

Draco y Ámbar dejaron de besarse, y vieron la bandeja caída en el piso.

-Niñera incompetente- dijo Ámbar, sin molestarse en hablar en voz baja-. Draco, deberías contratar otra...

-No. Los niños están bien con ella.

Hermione se encerró en su dormitorio, llorando. ¿Por qué reaccionaba así? A ella no le gustaba Draco... ¿O sí?

Los tres Malfoy se dirigieron hasta el cuarto de Hermione, abrieron la puerta y fueron tímidamente hasta la niñera, que lloraba con todas sus ganas. Se subieron como pudieron a la cama, que era alta, y la abrazaron entre los tres.

-Mama, mama- dijo Brendan, con lágrimas en los ojos al ver la tristeza de su niñera.

Hermione levantó la vista, y los vio a los tres intentando animarla.

Se secó las lágrimas y los abrazó.

-No llores por mí, Brendan- dijo Hermione, sonriendo pese a su dolor.

-¿Podemos ir a la plaza?- preguntó Matt.

Hermione asintió. Preparó el cochecito, y salió de la casa, avisando a Charity, para que le dijera a Draco.

Fueron hasta la plaza, pero lo mayores se quedaron junto a la niñera.

-¿No van a ir a jugar?

-Pefedimos quedanos contigo- dijo con dulzura Jessica-. Mama Emion.

Hermione sonrió, conmovida, y los abrazó otra vez.

-¿Y si mejor paseamos?- preguntó.

Se levantaron a los cinco minutos, y pasearon por las calles pintorezcas de Chicago, hasta que llegaron a su antigua casa.

-Es bonita- dijo Jessica, sin problemas con el habla.

-Era mi casa, antes de mudarme a la suya- dijo Hermione.

-Padece que alguien vive aquí- señaló Jessica, y miró el buzon. Estaba lleno de cartas. Matt, sin pensarlo dos veces, saltó y las cogió.

-¿Qué dice?- preguntó a Hermione. Ella las agarró y leyó el destinatario.

-Ámbar Jones... Ella vive aquí, ahora.

Matthew y Jessica intercambiaron una mirada de malicia.

Matt fingió guardarlas en el buzón, pero se las guardó bajo su remera, y volvieron a la casa. Su plan era que las facturas "nunca" llegarían, se quedaría sin luz, sin teléfono y sin agua, y tendría que pagar más.

Matt corrió hasta su dormitorio, y escondió las facturas dentro de un peluche con cierre.

-Hermione, ¿puedo hablar contigo?- dijo Draco.

-Sí, señor- dijo con un nudo en la garganta la niñera, y bajaron a su despacho. Ámbar se había ido ya, por suerte-. ¿Qué necesita?

-¿Por qué reaccionaste de esa manera?- preguntó con simpatía el blondo, y Hermione miró a otro sitio.

-No sé de que me habla.

-Digo cuando... nos viste a Ámbar y a mí...

-No es de su incumbencia, señor- cortó tajante Hermione.

Draco se acercó lentamente a Hermione, y la miró a esos ojos color miel tan lindos.

-No me pasan cosas con Ámbar.

-No lo demostró- dijo atropelladamente Hermione.

-¿Por qué te importa tanto eso?

-Señor... No quisiera involucrarme emocionalmente con usted...

Draco la cortó y la besó tiernamente. Hermione respondió a ese beso, y Draco la abrazó. Hermione también lo hizo, pero sonó el teléfono y se tuvieron que separar.

-¿Me entiendes ahora?

Hermione, con los ojos brillantes, sonrió vagamente, satisfecha.

Draco atendió.

-¿Hola?

Era Narcissa.

-Ah... Mamá, no es un buen momento para que llames...

Narcissa habló, pero Hermione no logró distinguir que decía.

-Mamá, adios.

Draco colgó, y desconectó el teléfono.

-¿Era por eso que estabas mal? ¿Por que yo me besé con ella?

-Sí...

Draco la volvió a besar, Ámbar los vio, porque había vuelto por su cartera (sin que nadie lo advirtiera) y se puso furiosa.

Hermione lo abrazó, y se siguieron besando con pasión. La señorita Jones se fue, decidida a conquistar a Draco, y los dos jóvenes se separaron.

-¿Cómo vamos a hacer?- susurró Hermione, abrazándolo.

-Por el momento hagamos como si nada pasara, pero después... Empecemos a mostrarnos más cariñosos de manera que los niños se den cuenta de que serás su nueva "mamá"- dijo Draco, acariciando los rizos de Hermione.

Hermione, más feliz que nunca, fue con los pequeños que estaban eligiendo libros, según su portada con dibujos.

-¡Cuéntanos un cuento!- pidieron.

-Ahora no, pequeños.

Ámbar volvió, diciendo que se había olvidado su teléfono celular.

-Hola, Draco...- lo besó tiernamente, y se separaron-. Me olvidé mi celular... Creo que estaba en la habitación de los niños...

-Pero tú nunca fuiste allí- dijo sorprendido el rubio.

-¡Mama, mama!- chilló riendo Brendan.

Ámbar, pensando que era para ella, con una sonrisa grabada en el rostro, fue escaleras arriba, cuando vio que Hermione jugaba con los niños.

-¡Mi mama Emion!- rió Brendan, porque los tres le hacían cosquillas.

Ámbar, furiosa, bajó las escaleras.

-¿No estaba allí?

-No.

-Oye, Ámbar...

-Amor, si vamos a ser novios debemos comprometernos, ¿no crees? Así podremos formar una preciosa familia, con tus... hijos y nuestros hijos...- dijo, y lo besó otra vez-. Te quiero.

-Ámbar, tengo que decirte algo...

-Me lo dirás después. Te amo.

Se fue, contenta, y Draco suspiró. ¿Cómo le diría a su "novia" que estaba enamorado de la niñera?


Jajaja

Hubo beso extra

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Prox caaap: Compromiso no deseado


Pasaron unos meses, y se acercaba el primer cumpleaños de Brendan. Draco estaba feliz por eso, pero no estaba mucho tiempo en la casa, estaba siempre en la empresa, organizando el maldito compromiso, del cual, todavía no le había contado a su amada castaña, e intentaba decirle a Ámbar que no quería contraer compromiso.

-Hola- dijo Draco, un día, que estaban solos en el despacho. Era de noche, y los niños dormían.

Hermione sonrió radiante, y se acercó a él.

-Hola...

-¿Cómo estás? ¿Qué tal van los niños?

-Muy bien, ambas preguntas...

-Hermione, debo contarte algo importante- dijo Draco, tomándole de las manos.

-¿Qué pasa? Me asustas...- dijo preocupada Hermione, y lo abrazó tímidamente.

Draco suspiró.

-Creo que lo nuestro...

Hermione lo miró, con las manos entrelazadas con las del blondo.

-No puedo permitir que te enteres por otras bocas- dijo, nervioso Draco. Se soltó de la niñera, que estaba muy preocupada por su estado.

-¿De qué estás hablando?

-Sabes que te amo mucho, pero estoy...

Hermione se sentó en la mesa, intentando comprender.

-No...

-Mis padres me presionan... Ella me presiona... Cree que tenemos posibilidades, y creo que va a ser lo mejor para cubrir lo nuestro...

Hermione abrió la boca, consternada.

-Me voy a comprometer con Ámbar- dijo finalmente Draco.

Hermione lo miró inexpresiva. Los ojos se le anegaron en lágrimas, y lo miró, furiosa.

-¿Pretendes que yo sea la otra? ¿Te comprometerás con Ámbar Jones y yo seré tu amante?- exclamó con voz apagada Hermione.

-No, no quise decir eso...

-Draco, Draco...

-Perdóname.

-Me entregué a ti- dijo conteniendo el llanto la muchacha-. Te di mi corazón y tú lo estrujas como si fuera... ¡este papel!

Agarró una hoja en blanco y la arrugó toda.

-Hermione...

-Entiendo- dijo, liberando sus lágrimas la niñera-. Tú no me puedes tener como prometida, ¿cierto? Nunca podré llegar a ser tu esposa, porque soy una vulgar y estúpida niñera. En cambio ella... ¡Oh, la la! Ella sí puede ser tu esposa porque es tu socia, tiene dinero y es de una familia...

Draco la cortó con un agarrón de muñecas.

-Yo te quiero a ti.

-Demuéstralo. Sepárate de ella, y empieza una relación conmigo- lo desafió Hermione.

Draco miró el piso.

-¿Sabes qué? Así como tú tienes ya a una muchacha para casarte y jugar con ella en la cama todo lo que quieras, yo saldré a conocer chicos y me olvidaré de ti para siempre. O por lo menos, para que veas que no necesito ser feliz estando a tu lado- dijo Hermione, agitando las manos.

Draco miró la foto de Juliette, como esperando que ella lo ayudara en ese momento.

-Tú tienes novia, ¿por qué yo no puedo tener un novio? Quedamos así- dijo Hermione, intentando calmarse, y agarró del rostro pálido a Draco-. Tú te casas con la señorita Jones, te olvidas de mí, yo salgo con otros chicos y me olvido de ti. Nunca más te me insinúes, Draco Malfoy.

-¿Te irás de esta casa? ¿Qué pasará con mis hijos?

-Me quedaré con ellos, porque me necesitan y los quiero. Pero tú... Haré de cuenta que tú no existes.

Hermione se fue dando un portazo, y subió las escaleras con un extraño placer corriendo por sus venas.

Abrió la puerta de su habitación, donde habían tres niños esperándola en la cama.

-Papa será novio de Ámbar- dijo Matt.

Hermione se acostó así como estaba, y los niños durmieron con ella.


A la semana, era el cumpleaños de Brendan. Charity y Hermione se encargaron de adornar la casa con juguetes y globos, además de serpentinas, y prepararon una torta, desechando la tarta de chocolate comprada que había enviado Ámbar.

-¿Cómo está mi cumpleañero?- preguntó con ternura Hermione, cargando a Brendan, que lloraba otra vez-. ¿Qué pasa?

-Panza.

Hermione lo acostó en la mesa y le hizo los masajes que siempre le hacía, pero seguía llorando.

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EN LA SEGUNDA PARTE HABRA DOS FIESTAS...

BESOS

Perdon si es corto, pero no dispuse de mucho tmpo.

Hermione miró preocupada al niño. ¡Siempre le dolía la pancita!

Brendan lloraba, pero no era por eso. Percibía cuando iban a haber cambios en esa casa.

-Sí, querido. Papá se comprometerá con Ámbar- dijo tristemente la niñera.


Draco estaba en la empresa. Miró la cajita que contenía los anillos de compromiso... ¿Cómo había llegado hasta ese punto, de comprometerse por presión? Con Juliette había sido muy diferente. Tal vez debería visitarla en el cementerio.

Avisó a su secretaria que se ausentaría unas horas, y salió de la maldita empresa. Fue con su auto hasta el cementerio de Chicago, y fue hasta la lápida de Juliette. Tenía una foto de Draco, los niños y ella, y decía la fecha de nacimiento, seguida de la de muerte. Juliette había sido tres meses menor que el blondo.

-Juliette, Juliette... No sé como llegué a esto... Perdóname... Sé que odiabas a Ámbar, pero no me queda más remedio que comprometerme con ella... Y está Hermione, destrozada...

Empezó a contarle todo, para desahogarse, y vio con sorpresa que Hermione iba hacia esa tumba con los tres niños.

-¿No es un poco deprimente venir a un cementerio en el día de un cumpleaños?- bromeó, pero ninguno sonrió. Los chicos estaban furiosos por la decisión de su padre.

-Vinimos a visitar a Juliette- dijo indiferente Hermione-. Los niños querían venir a traerle flores y dibujos.

Jessica se abrió paso, y sacó de su carterita una hoja blanca, con unos dibujos bien de niños. Lo besó y lo dejó frente a la lápida. Matt sacó del bolso de Hermione un muñequito de acción, y lo dejó junto a la carta. Brendan, llorando por extrañar a su madre y por la reacción de verse allí dentro, pidió para bajar, y puso junto a los otros obsequios un muñequito de porcelana fría que Hermione había ayudado a hacer. Se abrazó a la lápida al ver a su madre en la fotografía, y lloró con todo el corazón.

Era una escena conmovedora. Brendan sollozaba, abrazando a la lápida, y gemía, como si el corazón se paralizara en su pecho.

Hermione lo cargó, y con unos mimos estuvo mejor.

Volvieron a la casa, donde empezaron a festejar el primer año de Brendan. Los abuelos Malfoy no aparecieron, pero los señores Avery sí fueron. Charity atendió, y se llevó una sorpresa al verlos.

-Lily, Jackes, ella es Hermione, la niñera- dijo Draco, cortésmente.

Lily lloriqueó al ver a sus nietos, y los abrazó fuerte. Justo ese día, hacía un año de la muerte de su hija, y tenía otras dos.

-Un gusto conocerte, Hermione- dijo Jackes, estrechándole la mano-. Le trajimos a... Brendan, un regalo.

Brendan miró el paquete, y le pidió a su "mama" que lo abriera.

-Mama, mama- dijo, haciendo que Lily llorara más.

Hermione abrió el paquete, que resultaron ser muchos conjuntos de ropa.

-Gracias- dijo Draco.

-¿Te dice mamá?- susurró Lily.

-Sí... Brendan se encariñó mucho conmigo.

La pasaron muy bien, y Hermione hasta olvidó tratar fríamente a su jefe.

-Brendan la está pasando muy bien, obviando el aniversario de muerte de mi Juliette- comentó a Charity, Draco.

-Sí, señor. El niño debe ser feliz, y no amargarse porque perdió a su madre. Aunque tiene a otra para ayudarlo en todo- dijo la mucama.

Brendan abrió más regalos, de Hermione (cuatro: un peluche, un robotito, un conjunto de ropa y una foto de Hermione y los niños), de Draco (dos: autitos para bebés y una cuna nueva) y de Jessie y Matt (tres: un dibujo de los dos, escarpines y un peluche).


A los tres días, era el compromiso menos deseado.

Draco se preparaba en su habitación, alisándose la camisa y miró su moñito. Juliette siempre se lo armaba.

Hermione entró, con un vestido precioso.



-¿Lo ayudo, señor?- preguntó con cortesía.

Le armó el moñito, y Draco quedó listo.



-Gracias.

-No es mi deseo verlo comprometido con la señorita Jones, pero si es feliz con ella, allá usted- dijo Hermione.

-¿Tú irás así?- preguntó Draco.

-Sí. No tengo otro vestido, señor. Y este es el favorito de los niños.

Hermione se retiró, con lágrimas en los ojos, y después fueron en limousine todos juntos a un salón de fiestas, donde se celebraría el compromiso.

Ámbar estaba esperando sentada en una mesa. Hermione se ocupó de desaparecer con los niños hasta una mesa, y se quedaron allí, con aire deprimido. Brendan estaba en el regazo de la castaña.

-Estás precioso- susurró la muchacha.

-Tú también- dijo Draco.

Horas después, cuando estaban todos, llegó el momento temido.

Draco y Ámbar estaban al pie de la escalera.

-Yo, Draco Malfoy, te doy este símbolo de unión para que seas mi prometida- dijo seriamente, y le puso el anillo de diamantes en el dedo anular.

Ámbar sonrió con malicia a Hermione, que bajó la mirada. Brendan se había dormido.

-Yo, Ámbar Jones, te doy este símbolo de unión para que seas mi prometido- juró, y le puso un sencillo anillo de plata-. Te amo.

-Y yo a ti- dijo con un nudo en la garganta Draco.

Jessica se bajó de sus sillas, al tiempo que todos aplaudían, y se fue al jardín corriendo. Hermione, Matt y Brendan la siguieron, en parte para huir de esa escena.


Dejen comments!

Prox cap: ¡Despedida!







Con Ámbar en la casa Malfoy, todo era un caos. Lo que Charity cocinaba no le servía por el "colesterol", "grasas trans"... O simplemente decía que no le gustaba. Draco no hacía nada. Se dejaba dominar por esa señorita.

Lucius y Narcissa estaban rebosantes de orgullo porque su hijo les había hecho caso, y ese día los iban a visitar. Llevaron regalos para los novios, pero nada para los niños. Los tres Malfoy, envidiosos y rencorosos, acudieron a su única amiga en esa casona: la niñera.

Hermione estaba muy deprimida, encerrada en su cuarto, con los niños. Jugaba con ellos como siempre, pero dentro, en su corazón, le dolía mucho la decisión que su amado había tomado. Ella no era juguete de nadie, y no iba a permitir que la lastimaran una y otra vez.

Ese día, Narcissa charlaba animadamente con su nuera, mientras que Hermione tocaba el piano en una habitación que los niños habían encontrado, y se trataba de un cuarto donde se guardaban todas las cosas de la difunta Juliette.

Draco no se los había impedido, porque sentía que de esa manera, su difunta esposa estaría más presente en la casa.

Ámbar se quejaba. Decía que el sonido del piano no la dejaba concentrarse y que era un ruido espantoso. Narcissa y Lucius la apoyaban, pero Charity y Draco la defendían.

-Querida, que bueno que ahora estés en esta casa- dijo sonriendo "bondadosamente" Narcissa, y Ámbar sonrió como una tonta-. Ya te has mudado de esa espantosa casita, ¿no?

-Sí, Narcissa. Ya me he mudado de esa casa. Y he ordenado que hagan una demolición, para que nadie más la pise ni viva allí. Es... pequeña... repugnante...- dijo con asco Ámbar. Hermione escuchaba todo, y los niños se horrorizaron.

-¿De qué casa estás hablando?- preguntó Draco. Charity puso una mano en el pecho, con la respiración agitada.

-La de la avenida Vauxhall. Esa que tiene... una fuente en forma de ángel- dijo con dificultad la prometida del blondo, porque le costaba recordar.

-¡No!- gritaron Hermione, Draco, Charity y los niños.

-¿Qué pasa?- dijeron Ámbar y Cissy, nerviosas.

-¡No puedes hacer eso!- chilló Hermione.

-Perdona, Hermione, pero esa casa ya no es tuya. Es mía, y he decidido demolerla- dijo con simpatía fingida Ámbar, y la miró con ojos entornados-. Si quieres volver allí, solo presenta tu renuncia y vete a esa casa monstruosa.

-Hermione no va a renunciar- dijo con los dientes apretados Charity. Narcissa la miró con desdén.

-Y en caso de que lo quisiera hacer, no la aceptaría- agregó Draco.

Ámbar, furiosa, miró a su prometido.

-Draco, Draco... Esa niñera no pone disciplina...

-Porque no la necesitan- cortó Hermione, bajando las escaleras, con un brillo extraño en los ojos que Draco nunca había visto-. Estos niños reaccionan bien con el amor y el cariño, no con la violencia y la disciplina. Si usted pretende ser su "madre", debería de saber que Brendan es un niño especial que requiere mucho cariño. Jessica es muy inteligente y se esmera cada día más por superarse. Matt es un niño muy valiente y capaz, que se está superando día a día y es muy cariñoso. De hecho, todos lo son.

Ámbar la miró con furia.

-Muchas gracias por tus palabras- dijo con odio.

Draco sonrió a Hermione, pero ella subió las escaleras.

-Ah, señor Malfoy- dijo Hermione-. ¿Puedo hablar a solas con usted?

Draco asintió. Ámbar tenía pensado escuchar todo a hurtadillas, pero Jessica entró a la perra doberman, Molly, para que custodiara la puerta del cuarto de Hermione.

Hermione abrazó a Draco, con un llanto contenido.

-Disculpe, señor. Pero no aguanto más...

Draco la besó tiernamente, y Hermione pasó sus manos por la espalda del blondo.

-¿De qué querías hablarme?- preguntó Draco, después de besarla.

-Brendan. Tiene muchos dolores estomacales ultimamente... ¿No sería conveniente llevarlo al médico, a ver si tiene algo grave?- dijo Hermione, secándose las lágrimas, y Draco la besó otra vez.

-Sí. Mañana, cuando Ámbar vaya a la empresa, vamos nosotros dos con él y los niños.

Hermione se sentó en la cama, y se siguieron besando. Draco la acostó en la cama, y le sacó la chaqueta lila.

-No... Espera...

Draco asintió, y se retiró de la habitación.

Hermione se acostó en la cama, y entraron Molly y los niños.

Molly se subió a la cama, y allí se quedo, quieta. Jessica se sentó en el regazo de su niñera, y Brendan se acostó en la cama.

-Mañana vamos al médico- dijo Hermione, y Brendan asintió. La niñera lo cogió y lo llevó a su cambiador. Le cambió los pañales, cuando vio que Jessica sacaba algo del ropero de Ámbar-. ¡Jess!

Corrió, y vio que era un revólver.

-¡Dios mío!- dijo con un gemido ahogado Hermione.

-¿Eto ez pada matad como en laz peliculaz?- preguntó aterrada Jessica.

Hermione se la quitó y la tiró al piso.

-Llama ahora mismo a tu padre- dijo.

Jessica corrió escaleras abajo.

-¡Papa, papa!

Draco fue con Hermione, y ella le señaló el arma.

-¿Dónde la encontraste?- preguntó Draco a su hija.

-Entde loz veztidoz de Ámbad...

Draco, una vez que todos se fueron, llamó a su prometida.

-¿Me quieres decir para qué diablos tienes un revólver?

Ámbar se ruborizó, nerviosa.

-Por seguridad.

-Esta casa es muy segura.


Al otro día, Hermione estaba aprontando a Brendan y a los otros dos para ir al médico.

-Mama Emion.

Hermione le besó la frente.

Draco estaba en la empresa, pero volvería pronto.

-Hermione- llamó Ámbar.

La muchacha fue hasta su jefa.

-¿Sí, señorita?

-Quedas despedida.

-¿Cómo?- preguntó aterrada Hermione. Jessica escuchaba todo, igual que Matthew.

-Sí... Draco y yo decidimos que pondremos a una niñera más competente. Que sea más ruda, es decir, que no maneje las cosas con tanto cariño como tú.

Hermione abrió la boca.

-No puede despedirme.

-Yo te digo que sí. Ya llevas unos cuantos meses aquí, según tengo entendido. Tienes mucho dinero, vete y cómprate una casa, lo más lejos de aquí posible. Nunca más intentes buscar a mi novio ni a los niños.

Hermione se horrorizó.

-El señor nunca me despediría.

Draco llegó. Ámbar le había inyectado algo que lo volvía algo loco y decía todo lo contrario a lo que pensaba.

-¡Señor Malfoy!- chilló Hermione.

-Ah, hola, Hermione.

-¡Su novia dice que estoy despedida!

-Sí... Es cierto.

Hermione, llorosa, fue hasta su cuarto y abrió el bolso. Metió su ropa, y los tres niños se acercaron a ella, llorando.

-¡No te vayas!- sollozó Jessica.

-Tengo que hacerlo... Pero volveré. Pidan todos los días a Charity que los lleve a la plaza y allí estaré.

Los niños, en especial Brendan, estaban muy tristes. El más pequeño estaba muy angustiado, y no quería moverse de los brazos de la niñera.

-¡Mama, no me ejes!

Hermione, llorando, se despidió de Charity y se fue, tal vez, para siempre.

No podía creer que, el hombre que la amaba tanto, estuviera de acuerdo en despedirla.

Fue hasta un hotel, con el corazón destrozado, y pidió una habitación. Estuvo allí una noche, mientras imaginaba como debían de estar los niños con ese Draco desconocido para la castaña y esa Jones.

Se tuvo que ir al día siguiente. Un importante miembro político había acudido y necesitaba una habitación en suite, la que tenía Hermione. Ella, deprimida, se fue. Estaba sin casa.


Draco estaba en su despacho, besuqueándose con su novia. Ya habían contratado a una nueva niñera, que era muy dura y no tenía compasión. Los niños sufrían mucho, y estaban tan deprimidos que no les daba ni para hacer bromas. Brendan tenía pesadillas los días que Hermione no estaba, y los dos mayores no tenían el valor para pedirle a Charity que los llevara a la plaza.

Draco volvió en sí por la noche. Lo que le había inyectado Ámbar se había acabado, y escuchó los llantos de su hijo menor.

Fue, sin despertar a Ámbar, y vio que estaban los tres dormidos en la cuna.

-¿Qué sucede? ¿Están bien?

Matt miró con odio a su padre.

-Brendan está mal porque Emion no está.

-¿Cómo que no está...?

El blondo, con un mal presentimiento, fue hasta el cuarto que antes ocupaba Hermione, y vio que en su cama dormía una señora mayor.

Empezó a llover. Pero era una lluvia torrencial. Habían rayos y relámpagos. Llovía como nunca.


Hermione estaba en la plaza de niños, mientras la lluvia la mojaba. Su bolso se mojó, y era probable que hasta su ropa se empapara. Sonó su celular, abrió el paraguas y atendió.

-¡Hermione! ¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste?

-Usted y su novia me despidieron, ¿recuerda?- dijo Hermione, con rencor. La lluvia no amainaba.

-Sea lo que haya hecho, mi culpa no fue. Dime donde estás, que te voy a buscar en el auto. Hay una lluvia espantosa.

-Y yo lo sé mejor que nadie. Estoy en la plaza mojándome como un pez- dijo Hermione, y colgó.

Draco entró al auto Mercedez Benz negro, y fue hasta la plaza. La mujer de sus sueños estaba allí, con aire triste.

Salió del auto y corrió hasta ella. Hermione lo miró.

-¿Viene a decirme que vuelva a su casa?

-Sí, desde luego. Vamos.

Hermione se incorporó, y Draco la besó como nunca antes. Se abrazaron, bajo la lluvia torrencial.

-¡Te amo, te amo!- gritó Draco, y la llevó al auto-. Por favor, nunca más te vayas de mi casa.

Llegaron, y entraron los dos. Los niños le habían pegado con un palote a Ámbar para que no despertara, pues ellos sabían que Hermione volvería.

-¡Emion! ¡Emion!- chillaron Matt y Jessica.

-¡Mama! ¡Mama!

Hermione los abrazó, y Charity salió de su dormitorio.

-¡Hermione!

Estaban muy felices.

-¿Y dónde dormiré?- preguntó Hermione.

-Primero toma un baño, y después ve a...

-Mi habitación- dijo Charity. Draco asintió.


Al otro día, Ámbar se despertó con un notable dolor de cabeza. Fue a despertar a la niñera, pero vio que no había niñera. No había nada de ropa.

Asustada, temiendo un robo, bajó las escaleras y sintió risas de niños.

Vio, con horror y furia, que Hermione jugaba con los niños. ¡Pero ella estaba despedida!

-¿Se puede saber que hacea aquí?- preguntó Ámbar.

-Soy la niñera, señorita Jones- dijo con naturalidad la castaña.

-¡Pero estabas despedida!

-Sí, Ámbar. Estaba- dijo Draco-. ¿Se puede saber qué me hiciste para que ambos despidiéramos a Hermione?

-No sé de que me hablas- dijo la aludida.

-Bien. Por esta vez pasa. Pero no habrá una próxima vez- dijo furioso Draco.


Dejen comments!

Prox cap: ¿No me vas a pedir casamiento?


Con Hermione otra vez en la casa, los niños estaban más felices que nunca. Draco estaba más animado, Charity cocinaba con más entusiasmo pero... Ámbar era Ámbar y nunca iba a cambiar.

La castaña salía a escondidas todas las noches con Draco a la azotea, donde pasaban quince deliciosos minutos, a la luz de la luna, abrazados y besándose. Después, volvían a sus vidas, rogando que el día pasara volando para volver a verse como novios, o amantes.

-¿Qué va a pasar con Ámbar?- preguntó Hermione, esa noche, cuando estaban en la azotea.

-No lo sé.

-¿La vas a dejar o me vas a dejar a mí?- insistió Hermione, dándole un corto beso en los labios.

-Por ahora no sé. Tenemos que cubrir bien esto antes de poder presentarte como la "novia de Draco Malfoy, el empresario más importante de los Estados Unidos", ¿no crees?

Hermione se levantó. Escuchaba los llantos de Brendan.

Corrieron, y vieron que el niño se agitaba incontrolablemente.

-¡Llama al médico, Draco!- gritó Hermione.

Draco corrió hasta el teléfono, mientras Hermione le hacía los acostumbrados masajes, pero no se calmaba, y los niños, despiertos, fueron a ver que pasaba.

-Tranquilos, tranquilos- les dijo Hermione-. Quédense tranquilos.

Brendan seguía llorando y gritando, y Charity y Ámbar aparecieron.

Hermione repitió el masaje, que lo calmó apenas.

-¡Señor! ¿Y el médico?- gritó nerviosa Hermione.

-¡Ya viene en camino!

El doctor Thomas fue, y examinó a Brendan, que no paraba de llorar.

-Apendicitis.

-Pero... otras veces le dolía la panza y con unos masajes calmaba- dijo Hermione.

-Eso no tiene nada que ver. Esas veces podrían ser gases, flatulencias, pero esta vez es apendicitis. Hay que extirparle el apéndice lo más rápido posible. Hay que internarlo- dijo Dean Thomas, mirando a Draco-. ¿Alguno más en su familia tuvo esto, señor Malfoy?

-No que yo recuerde... Solo mi esposa difunta, Juliette, tuvo de pequeña- dijo Draco.

-¿Quiere decir que es hereditario?- preguntó Hermione.

-No, no es hereditario. Solo tenía la duda.

Fue una ambulancia, y solo se permitió a dos personas ir con él hasta el hospital. Fueron Draco y Ámbar, ya que si dejaba a los niños con la señorita Jones, podría ser un caos.

Hermione vistió a los niños, y con Charity y ellos dos fueron al hospital. Cuando llegaron, Brendan iba a ser llevado al quirófano.

-¿Cómo estaba?- preguntó Hermione a Draco, que llegaba con Ámbar.

-Está bien, supongo. Lloraba sin parar, pero con la anestecia que le dieron se durmió. Dicen que la operación tomará unas dos o tres horas...

Hermione se contuvo de abrazarlo, y se sentó con los niños.

Esperaron unas horas, hasta que los doctores salieron con Brendan en una camilla. Lo llevaron a una sala normal, y quedó internado un día. Como era pequeño, era peligroso dejarlo ir a casa sin control médico.

-¿Quién es la madre?- preguntó el doctor-. El niño murmuraba algo así como "mama Emion".

-La madre murió, señor- dijo Charity. Draco estaba tomando un café-. Pero le dice "mama Emion" a la niñera.

Hermione miró a su pequeño, que dormía.

-¿Cuanto tendrá que estar internado aquí?- preguntó fingiendo preocupación Ámbar.

-Mañana ya puede irse. Solo necesitamos hacerle placas y un control médico de rutina- dijo el señor Thomas.

Hermione y Draco se quedaron con Brendan, y los niños, la mucama y Jones volvieron a la casa.

Draco le tomó la mano a Hermione, y después se abrazaron.

Brendan despertó, lentamente, y vio a su "mama" y a su papá.

-Ma... ma...

Hermione se sobresaltó y le besó la frente.

-Mañana estarás en casa otra vez, Brendan... ¿Estás mejor?

-Zi...


Al otro día, Brendan estaba mirando televisión con sus hermanos.

Ámbar miraba la foto del casamiento de Juliette y Draco. ¿Cuando se iba a casar ella?

Tal vez pasaran unos meses pero... ¡Ella quería ser Ámbar Malfoy!

Draco miró a su novia, con la fotografía en las manos, y suspiró. Todavía faltaba el casamiento... Pero él amaba a Hermione. Era como que si estaba un día sin ella, el mundo se acabara, el cielo se desplomara o si como tuviera que suicidarse. Era un amor raro. Era la primera vez que le sucedía.

Hermione miraba desde la distancia a Draco. Cuando ellos dos se casaran, el mundo se le iba a acabar. Para peor, si tenían hijos... Ella tendría que cuidarlos, encargarse de ellos... Había soportado ver el compromiso, pero creía que si veía su casamiento, era mejor suicidarse. Eso. Antes muerta que ver al amor de su vida casándose con otra, a la que ni siquiera ama. Solo por presión de los señores Malfoy.

Cuando Ámbar se casara con él, haría lo posible para permanecer a su lado unos meses, un año, quizá, y lo mataría o se divorciaría. Tal vez, la primera opción era la correcta. Matarlo para que Hermione sufriera y para quedarse con todo el dinero. Matarlo para entregar a los niños a un orfanato, y deshacerse de ellos para siempre.

Hermione miró a Draco, con una nota de tristeza, y miró a los niños, que reían por la película para niños, Alicia en el País de las Maravillas.

"Por qué, Draco... Si tú me amas, debes de estar conmigo, no con ella... Recapacita, Draco, y ven conmigo..."- pensaba Hermione.

"Te amo tanto, Hermione... Pero no puedo estar contigo, debo estar con ella..."- pensaba Draco.

Jessica miró a su padre y a su niñera, que se miraban con tristeza. Ella comprendía cuanto se querían, entendía todo lo que pasaba allí.

-Emion, Emion.

-¿Sí, pequeña?

-Tú quiedes a papá, ¿vedad?

-¡Shh!- chistó Matt-. ¡La buja no sabe nada!

-Sí, claro que lo quiero. Es imposible no querer a una persona como tu padre.

-¿Lo quiedes como mamá quedía a papá?- sonrió Jessie.

-No sé como lo quería ella, pequeña.

-Lo quedía como novio- dijo Matthew.

-Sigan mirando la película- dijo ruborizada Hermione. Brendan se había quedado dormido en el sofá, con la cabeza apoyada en la pierna izquierda de Hermione.


Era de noche.

Ámbar se acerco sensualmente a Draco, cuando vio que él no estaba. Subió a la azotea, y los vio besarse. ¡Demonios!

Esperó a que él volviera, mientras se hacía la dormida.

Despertó, y miró al blondo.

-¿Cuándo nos casaremos?

-Ahora no...

-Yo quiero casarme contigo, amor- dijo Ámbar, persuasiva.

-Hablamos mañana.

Ámbar lo agarró del hombro.

-¿Y no me vas a pedir casamiento?

-Algún día.

-¡Draco!

-Está bien, está bien... En un tiempo te lo pediré- dijo adormilado Draco.



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Prox cap: Te amo

Hola lectores!
Durante unos cuantos dias no se pudo usar PotterFics, pero ahora que se puede, vuelvo con todo.
Bueno...
Como extrañé mi Fics!
Lean este cap y comenten mucho, plzz.
Besitos...


Ámbar miró a Draco, y le besó el cabello.

-Draco, Draco...

-¿Qué?

-Yo quiero casarme contigo- dijo Ámbar.

-Pues por ahora, yo quiero dormir, ¿de acuerdo? Ya hablaremos mañana de ese asunto- gruñó Draco, y su novia lo miró con furia. ¿Él trataba el casamiento como un asunto?

Durmió a la fuerza, lo más alejada de Draco.


Hemione despertó con unos pasos de perritos, y se encontró conque Truffle y Binkley se subían a su cama y le lamían el rostro.

-Ay... Ya basta...- dijo Hermione, adormilada.

-¡Mama Emion!- se escuchó un chillido.

Brendan había tropezado con algo y había caído al suelo. Cayó con un sonoro estrépito y estalló en llantos. Hermione se despertó, y fue a ver que le pasaba.

-¡Brendan! ¿Cuántas veces te dije que no corras por la casa?- lo riñó.

Brendan lloró más, bajó de los brazos de Hermione y se fue corriendo escaleras abajo.

Hermione bufó, tomó un baño y bajó las escaleras con Jessie, que estaba hablando mucho mejor, y vio que Brendan gemía.

-A ver, niñito... No siempre te voy a hablar con dulces palabras. Tengo que poner orden en esta casa- le dijo dulcemente, y Brendan la abrazó-. ¿Otra vez amigos?

Brendan asintió, y se secó las lágrimas. Se sentaron a desayunar, y Ámbar dejó la mesa sin terminar sus panqueques. Jessica dijo que necesitaba ir al baño, y Matt la siguió. Fueron hasta donde estaba Ámbar, y la espiaron...


Hermione miró a Brendan, que miraba a Draco con... ¿culpa? ¿odio?

-Señor, quería decirle algo...

-Será después.

Hermione llevó a Brendan a ver la televisión, y Draco la besó tiernamente.

-Hoy... Ámbar se va a ver a la madre en el hospital...- susurró, besándola, pero con el oído agudo por si regresaba Ámbar.

-¿Qué insinúas?- preguntó dejándolo de besar.

-No sé... Tal vez querrías estar un rato conmigo...

Hermione sonrió, y vio que los niños bajaban corriendo las escaleras.

-¡Emion, Emion!

-¿Qué pasa?- preguntó, y Jessica se lanzó a sus brazos.

-¡Es sobre Ámbar!- aportó Matthew.

-Se lo contarán después- dijo Draco, cargando a Jessica-. Porque hoy Hermione tiene día libre, puede ir a donde quiera.

-¡Nooo! ¡Tenemos que contarles algo!- chilló Matt, cuando apareció Ámbar.

-¿Qué pasa?- preguntó altanera la muchacha.

-Nada- dijeron los cuatro.

Hermione cogió su bolso, y miró a los niños.

-En una horas vuelvo. Tengo que ir a ver a alguien.

Se fue de la casa, y un chico pelirrojo chocó con ella, casi tirándola al piso.

-Perdona- se disculpó. Tenía ojos azules.

-Oh, no sucede nada...

-¿A dónde ibas con tanta prisa?

-A un restaurant con una amiga- explicó-. ¿Cómo te llamas?

-Ron Weasley. Por ahí estaba mi amigo, Harry... Lo perdí de vista, ¿sabes? Se fue a ver a mi hermana, corriendo, y no lo pude encontrar. Por eso te choqué.

-Ah...- sonrió Hermione, sin darse cuenta de que caminaba a su lado.

-¿Y tú, como te llamas?

-Hermione Granger.

-Que bonito nombre- dijo Ron.

-¡Ron!- exclamó un chico de gafas.

-Hola, Harry- dijo Ron. Harry parpadeó unas cuantas veces-. Ella es Hermione.

-Mucho gusto- dijo Harry, y le estrechó la mano-. Harry Potter.

Hermione los miró. ¿Y si ellos eran... ladrones o personas malvadas? Los miró con desconfianza, y se vio en el medio de ellos dos. Eso era sospechoso.

-Tengo que irme.

-¿Ya?- dijo Ron-. Tómate una Coca-Cola con nosotros...

-No, no- dijo Hermione-. Tengo que irme.


Hola!
Ya llegué a los 100 comentarios!
Casi me muero de la emocion...
Nunca imaginé que esta historia iba a tener tanto éxito
Lean y comenten!
Perdón si es algo corto, pero no sabía que mas poner
Besos
Ademas no quería violar el ATP


-Tengo que irme, de verdad- dijo Hermione, algo irritada.

Harry se separó de ella, e hizo un gesto como que le dejaba el paso libre.

-Nos veremos en otra ocasión, entonces- dijo tristemente Ron.

Hermione se fue caminando, rogando que no la estuvieran siguiendo. Para comprobarlo, sacó un espejito de maquillaje y fingió que se pintaba los labios. Enfocó a los muchachos, que estaban charlando sobre el soccer.

Cada vez menos asustada, corrió hasta el restaurant y vio a su amiga, Parvati Patil (Aclaración: Como verán, estoy incluyendo muchos personajes de Rowling en el fic), que estaba llorando.

-¡Parvati!

La abrazó, y se sentó en su mesa.

-¿Qué te sucede...? Tienes suerte que hoy es mi día libre, si no, no podría venir a verte- dijo alarmada la castaña, y llamó a un mozo con un gesto de la mano.

-Ya sé que... empezaste a trabajar...- dijo llorando Parvati.

-¿Qué ordenan las señoritas?- preguntó el mozo, algo atrevido.

-Dos capuccinos- dijo Parvati. El mozo se fue, y Parvati miró a todos lados-. Patrick me dejó.

Hermione abrió la boca.

-¿Cómo que te dejó?- repitió la niñera-. ¿Está loco?

-Me dejó por mi antigua amiga de la escuela... Serena Bexxhil- dijo secándose las lágrimas Parvati, y el mozo les llevó los cafés-. Gracias.

Hermione se mordió el labio.

-¿Es cierto que trabajas en la Mansión de los Malfoy?- preguntó, sonriendo pese a su dolor Parvati, y Hermione se sonrojó.

-Sí, es cierto.

-Yo estuve allí como secretaria de Draco- dijo con dignidad Parvati-. Pero fui despedida.

-¿Cuando fue eso? Nunca me lo contaste...

-Fue en los tiempos de la difunta Juliette- explicó Parvati-. Ella me encontró "coqueteando" con Draco y me despidió sin que yo pudiese explicar nada.

-Vaya.

-Pero Juliette era una buena persona. Quería mucho a sus hijos. En esos momentos solo existían Jessica y Matthew, pero estaba embarazada de Brendan... ¿Cómo te va a ti con los demonios personificados que dicen ser niños?

-Excelente. Los tengo bien domados...

Charlaron durante un rato, y Herione miró su reloj. No había terminado su día libre pero iba a volver a la casa.

-Tengo que volver, Parvati... Cualquier cosa que necesites, ve a la Mansión.

-De acuerdo. Adios...

Se despidieron, y Hermione echó a caminar a la Mansión, cuando unos muchachos fornidos y con máscaras le cerraron el paso.

-La plata, muchacha.

-¡Ahora!

Hermione caminó hacia atrás.

-No... no hagan esto...

-¡La plata!- rugieron.

La calle estaba desierta.

-¡Suéltenme!

Forcejeaban por la cartera, hasta que se la quitaron, y salieron corriendo.

Ron y Harry doblaron la esquina y chocaron sin querer con los hombres, que cayeron al piso, desprevenidos. Hermione corrió, y recuperó su cartera.

-Gracias...

-No hay de qué, pero te informo que no lo teníamos planeado- dijo sonriendo Harry.

Hermione les sonrió, y se fue a la Mansión. Entró, y vio que Ámbar gritaba a los niños.

-¡Estúpidos! ¡Idiotas! ¡Nunca más se metan en mi dormitorio! ¡Imbéciles!- chillaba. Draco estaba en la empresa, y los pequeños se habían quedado solos con Ámbar, porque Charity se había ido de compras.

-¡Señorita Jones!- protestó Hermione. Brendan estaba acurrucado en el piso de madera, llorando muy asustado, y Jessica gimoteaba. Matt la miraba sin miedo-. ¡No les grite!

-¿Dónde estaba usted? ¡Y les grito todo lo que quiero!- gritó furiosa Ámbar-. ¡Estos tres idiotas estaban en mi habitación, husmeando en mi armario!

-¡Estaba en mi día libre! ¡Y son niños! ¡No los puede insultar de esa manera!- exclamó ofendida Hermione.

Brendan gateaba hasta Hermione, pero Ámbar, furiosa, lanzó una patada y por poco le dio en la cabeza.

La niñera lo cargó, y llevó a los otros a bañarse.

-¿Ustedes estaban husmeando en el armario de Ámbar?

Matt asintió.


Era de noche. Ámbar se fue al hospital, y Draco fue con Hermione.

-Hola.

-Hola, Draco...

El blondo la besó.

-Me enteré de boca de Jess que Ámbar les gritó- dijo Draco, después de besarla.

-Sí, es cierto. Yo llegué de mi día libre y me encontré esa escena- dijo Hermione, y lo abrazó.

-Sabes que te amo...

-Y yo a ti. Pero si no dejas a Ámbar, dejaré de hacerlo- dijo Hermione.

-¿Quienes eran ese pelirrojo y el moreno?- preguntó arrugando la frente Draco.

-Ron y Harry. Mis nuevos amigos. Me salvaron de un asalto hoy- dijo Hermione.

Draco suspiró.

-Que lástima que yo no estaba allí para detenerlos- dijo Draco.

-¿Cómo sabes que no era uno?- preguntó Hermione.

-Porque me los crucé y comentaron algo de un asalto de dos hombres a una castaña, y pude deducir que la castaña eras tú- dijo Draco, y la besó otra vez.

-Te amo.

-Déjame amarte...

Se acostaron en la cama de Hermione, y se siguieron besando.




Draco despertó al día siguiente, apretujado y abrazado con la castaña, en la cama de Hermione. Draco besó en el cabello a su tan querida castaña, y sintió ruido de llaves. Ámbar llegaba.

Saltó de la cama, se puso la ropa interior, cuando vio que Matthew los estaba viendo.

-¡Vete a tu dormitorio!- chistó el blondo, haciendo señas alarmantes con las manos. Matt, tapándose los ojos, volvió a su cama. Draco se puso la camisa, los jeans y el cinturón. Acarició a Hermione y corrió a su dormitorio, fingiendo terminar de vestirse.

Jessica se enteró de que su padre había dormido con la niñera, y se alegró mucho. Los gritos de Ámbar despertaron a Hermione y a Brendan.

-¡Como puede ser que esa mucama de (una palabra parecida a "miercoles") no esté disponible a estas horas de la mañana!- gritó furiosa.

Se oyó un sonoro llanto, y Hermione se vistió apurada. Fue a calmar a Brendan, le cambió de ropa y pañales y bajaron a desayunar.

-¡Draco! ¡Despide a Charity!- protestó Ámbar.

-No. Charity es una persona muy capaz...- dijo pacientemente Draco.

-¡Capaz o incapaz, faltó!- gritó cada vez más enojada la novia de Draco.

-No faltó, es su día libre- dijo Matthew, sentándose al lado de Jessica.

-Cállate demonio- masculló la muchacha.

-¿Cómo dijiste?- preguntaron enfadados Hermione y Draco.

-Nada- dijo apresuradamente Ámbar, y empezaron a desayunar. Hermione sacó gelatina y tostadas de la heladera, y la tostadora, respectivamente.

Hermione llevó a los pequeños a la plaza, cuando vio que Ron, Harry y una muchacha pelirroja se acercaban a ellos. Brendan empezó a llorar, porque nunca los había visto, y Hermione les sonrió.

-Son amigos míos- les aclaró, y besó en la frente a Brendan-. Deja de llorar, pequeñín.

-Hola- dijo Harry.

-¿Son tuyos?- preguntó Ginny Weasley.

-Zi- dijeron los tres.

-No... Soy su niñera- desmintió Hermione-. ¿Y tú eres...?

-Ginny. Hermana de Ron- dijo la pelirroja, y sonrió a los niños, que los miraban con desconfianza.

-Ah. Hermione Granger- dijo la cataña, y le estrechó la mano-. Son los hijos de Draco Malfoy, el empresario.

Ron le sonrió ligeramente a la castaña, de la cual estaba enamorado.

-¿Cómo va ese trabajo?

-Excelente- dijo orgullosa Hermione.

Jessica y Matt llevaron a Brendan a jugar al arenero, y dejaron sola a la niñera con sus amigos, que estaban felices de verla.

-Hacía tiempo no te veíamos- dijo alegremente Harry.

-Bueno... Yo estaba con los niños, y no salgo mucho de la casa, solo en mis días libres.

-¿Cuando tienes días libres?- preguntaron los tres a la vez.

-Una vez cada dos semanas.

Escucharon llantos, pero Ron los amortiguó con su voz.

-¿Cómo te trata Draco Malfoy?

-Muy bien...

-¡Emion, Emion!- gritaron Matt y Jessica.

Corrió hasta ellos, y vio a Brendan con un gran corte en la cabeza. Le salía bastante sangre.

-¿Cómo se lastimó?- preguntó alarmada Hermione.

-¡Él lo empujó contda el subi-baja!- chilló Jessica, señalando a un niño de aspecto fatal.

Hermione ubicó a su madre, y fue a hablar con ella.

-Su hijo empujó a Brendan Malfoy y le provocó un corte en la cabeza- dijo furibunda Hermione.

-¿Es acaso mi problema?- preguntó altanera la mujer, gordita y presumida.

-¡Sí! Y podría denunciarla, ¿sabe?- dijo la castaña.

La madre de Kevin se fue corriendo sin el niño, y Kevin quedó llorando.

Según se enteró después Hermione, la madre de Kevin se fue de la ciudad, y el niño quedó internado en un orfanato.

Llevaron a Brendan al hospital, donde le pusieron puntos y volvieron a la casa. Ámbar leía una revista de moda, y Draco miraba televisión.

-¿Cómo sigue?- preguntó el rubio.

-Está impecable, señor- dijo Hermione. Acostó en la cuna a Brendan, y sacó un libro de la estantería para leer.

**Tres días después**

Hermione limpiaba el despacho de Draco, porque Charity estaba enferma, mientras que Ámbar estaba ausente. Draco leía un cuento a sus hijos, pero la castaña estaba ordenando todo.

Tenía puesta una minifalda, con leggins negras, unos zapatitos celestes y una blusa algo escotada violeta. Draco entró sin que ella lo notara, y la abrazó por detrás.

-Hola...

-Ámbar puede llegar en cualquier momento- advirtió Hermione, y se dejó besar.

Draco la sentó en el escritorio y le sacó la chaqueta negra. Hermione pasó sus manos por la espalda del blondo, que la siguió besando.

Ámbar entró por la puerta trasera, que era más silenciosa que un ratón, y entró al despacho de su novio, en el cual, esos dos se besaban apasionadamente. Hermione solo conservaba puesto la pollera, las leggins y el soutien. ¿Es que esos dos no pensaban en qué harían si los niños los veían?

Comenzó a aplaudir. Draco se separó de Hermione, y ambos miraron a Ámbar. Ella seguía aplaudiendo, lentamente, dejando entre cada golpe de sus manos dos segundos. Hermione se puso la blusa, y Draco la camisa rayada. Ámbar no dejó de aplaudir. Se adelantó unos pasos, y los miró con odio.

-Sabía que entre ustedes algo pasaba- dijo furibunda, pero no cesó su aplauso. Hermione bajó apenas la mirada-. Yo sabía que ustedes dos se querían... ¿Creen que soy tonta? Los vi una vez, y ahora... Creía que todo estaba terminado. ¿Se estuvieron viendo a mis espaldas, todo el tiempo? ¿Besándose? ¿Abrazándose? ¿Siendo algo más que jefe y niñera?

-Ámbar...- dijo Draco.

-Pensé que me querías- dijo Ámbar, fingiendo tristeza-. Yo te entregué mi corazón y tú lo hiciste trizas...

-Ámbar, espera...

-¿Alguna vez me quisiste? ¿O te comprometiste conmigo por presión de Cissy y "Cius"?- preguntó alterada Ámbar, también recordando que ella lo había presionado.

-Quiero mucho a Hermione...

-¡Seré el hazmerreír! ¡"Ámbar Jones, la ex novia de Draco Malfoy, el famoso empresario, desplazada por una vulgar y estúpida niñera"!- chilló Ámbar, abofeteando al blondo y se fue corriendo, simulando llanto, y se fue de la casa.

-Esto cambia las cosas- dijo Draco.

Hermione miró el piso.

-No quiero que arruines tu carrera por quererme a mí- dijo Hermione, triste.

-¿De qué hablas? ¡Estamos libres!

-No, no estamos libres.

-¿Cómo?

-Ve y cásate con Ámbar- dijo Hermione-. Renuncio a ti.

Saltó del escritorio y salió del despacho.

-Es mejor que cada uno haga sus vidas- añadió.

Se fue a cuidar a los niños, con un nudo en la garganta, y Draco quedó cada vez más confundido.


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Prox cap: Te quiero

Me dolió hacer este cap...

Pero tiene que haber drama






Renuncio a ti...

Draco seguía pensando en esas crueles palabras, pero dichas con un "noble" fin. El que no se arruinara la vida...

-¡Arruinaré mi vida si ella no está a mi lado!- gritó, sobresaltando a sus secretarias. No se había dado cuenta donde estaba, no sabía que pasaba si Hermione no estaba con él-. Perdón... Pensé en voz alta, ¿verdad?

Las tres asintieron, y siguieron con su trabajo.

Ámbar llegó. Tenía cara de velorio y se notaba que había llorado. Llorado de verdad.

-Tengo unos papeles para ti, y presento mi renuncia- dijo con voz crispada, y le tiró al pecho una carpeta roja y negra.

-¿Vas a renunciar?

-¿Por qué tendría que seguir trabajando aquí si ya no somos novios?- lo increpó Ámbar, y las secretarias quedaron sorprendidas-. ¡Sí! ¡Sí! ¡Draco y yo nos separamos!

Draco la agarró del brazo.

-Creo que también me separé de Hermione.

-Felicidades. Reconquístala y que tengan muchos hijos- espetó, se soltó el brazo y se fue hecha un huracán.

Una de las secretarias soltó un gritito de susto, pero siguió tecleando en su computadora.


Draco golpeó la mesa con el puño, y se fue a su casa. Los niños jugaban con Hermione, y Brendan estaba más feliz que nunca.

-Buenos días, señor- dijo con voz monocorde Hermione.

-Buenos días, Hermione.

-Señor...

-Necesito hablar contigo.

-Etá jugando con nozotoz- dijo Matt.

-Ya vuelvo- dijo Hermione, con dulzura, y fue al despacho de Draco.

-Hermione, no puedo vivir sin ti... Ya llevamos dos días sin hablar como corresponde...

-No, Draco- cortó Hermione.

-Yo te amo.

-Te quiero...

-¿Entonces? Nos amamos los dos, tenemos que estar juntos- dijo Draco, agarrándola de los brazos y zarandeándola suavemente, haciendo que los rizos se balancearan.

Hermione cerró los ojos, dejando escapar unas lágrimas silenciosas.

-No quiero arruinarte la vida- dijo, tapándose el rostro.

-Tú no me la arruinas, tú la mejoras- susurró Draco, y la besó profundamente. Hermione lo abrazó, y Jessica los vio cuando iba a buscar unos juguetes. Sonriente, arrastró a sus hermanos a ver la escena, y los tres les abrazaron las piernas.

-¡Mama y papa, mama y papa!- chilló Brendan, emocionado por ese beso.

Hermione levantó a Brendan y le besó la frente. Gritando y festejando, jugaron los cinco juntos, muy felices.

Narcissa y Lucius tocaron la puerta, bastante furiosos.

Draco se arrancó de la mano el anillo de compromiso de Ámbar y lo tiró a la basura. Cogió de la mano a su novia, y abrió la puerta.

-¡¡Así que era verdad!!- rugió Lucius. Brendan se echó a llorar, pero Hermione quedó mirando al señor Malfoy con crudeza.

-¡Señor Malfoy, no grite!

-¡¡Ámbar Jones dice que tú la dejaste por esta... niñera!!- chilló Narcissa.

-Es verdad. Dejé a Ámbar. No la amaba. Amo a Hermione- dijo furioso Draco. Hermione fue a calmar a Brendan, que estaba fuera de control.

-Draco, Draco, arruinarás tu vida...- dijo persuasivo Lucius.

DESP SUBO SEGUNDA PARTE
BESOOTES







-No arruinaré mi vida estando con Hermione- dijo Draco.

-¡Sí que lo harás!

-¡Amo a Hermione! ¡La amo! ¡Y digan lo que digan, yo la seguiré amando! ¡Y me casaré con ella, y será Hermione Malfoy!- gritó el rubio.

Brendan, desde los brazos de Hermione, contemplaba la escena angustiado. Jessica lloraba al lado del piano, y Matthew estaba desafiante.

-Te sacaremos de la empresa. Esa empresa es nuestra y no permitiré que sigas presidiéndola- dijo Lucius, sacando un contrato de su portafolios y rompiéndolo en mis pedazos-. ¡Ahí tienes! ¡Por elegir a una vulgar niñera...!

Draco le dio un puñetazo a su padre, derribándolo.

-Llévate a los niños a mi cuarto y quédate allí con ellos- dijo Draco a su novia, que asintió y los condujo escaleras arriba-. Nunca más... insultes a Hermione.

-¡Draco!- protestó Narcissa.

-Y con respecto a la empresa...- dijo Draco-. Quédatela, ¿sí? No la necesito. Tengo una familia y tengo una novia a la que cuidar y amar. Encárgate de la empresa. Tengo dinero, el suficiente dinero para mantenernos por mucho tiempo más. Váyanse de mi casa.

-Esta casa está a mi nombre- dijo temblorosa Narcissa.

-No serías capaz de echarnos...- dijo Draco.

-¡No es suya!- dijo Charity, saliendo del despacho con unos papeles.

-¡Cállate, sirvienta!- dijo Lucius, con la nariz sangrante.

-¡La casa está a nombre de Juliette Malfoy!- chilló Charity, sacudiendo los papeles y dándoselos a Draco, que sonrió desafiante.

-Esta casa "estaba" a tu nombre, mamá, pero cuando decidieron que yo me casaría con Juliette, la pusieron a su nombre, por si alguna vez nos separábamos, ella se quedaría con todo y yo con nada, sin hijos y sin Juliette- dijo Draco.

Narcissa, temblando de furia, cogió del brazo a Lucius y salieron de la Mansión.

-Perdón por haber hecho que te quedaras sin empresa...- dijo Hermione tímidamente, bajando las escaleras.

-No hay problema. Se fundirá con mi padre al frente- dijo optimista Draco, y alzó a Matt y a Jessie-. ¿Qué dicen, niños? ¿Salimos a comer?

Su propuesta fue recibida con vítores, se pusieron ropa linda y entraron al Mercedes de Draco, cuando un pelirrojo se acercó. Draco pensó que era un ladrón y quiso acelerar, pero Hermione le puso una mano en el hombro.

-Es Ron, un amigo.

Salió del auto, y Ron le sonrió.

-Hoy teníamos una cita... ¿Recuerdas?- dijo Ron, sonriendo.

Hermione borró su sonrisa, y se mordió el labio.

-Lo olvidé por completo, Ron... Perdóname.

El pelirrojo también borró ese gesto.

-No importa. Vamos ahora a un restaurante...- dijo optimista.

-No puedo. Tengo... Una cena con Draco Malfoy y sus tres hijos- dijo, y Ron fulminó al auto negro con su mirada-. Lo siento.

-¿Eres su novia?

-Sí... Se podría decir que sí.

-No serás felíz a su lado- auguró Ron, retrocediendo y reuniéndose con Harry, que se besuqueaba con Ginny-. No serás feliz...

Hermione lo miró, con tristeza, cuando gotas gruesas empezaron a caer. Los tres niños golpeaban el vidrio para decirle que entrara y no se mojara, pero ella no los escuchó. Draco salió del auto y le cogió cariñosamente del rostro.

-Vamos al auto, ¿sí?

Entraron, pero no endendieron el motor.

-Mama, mama- dijo Brendan, estirando sus bracitos para que ella lo alzara.

Hermione lo cargó y lo abrazó.

-¿Nos quedamos en casa o vamos a un restaurant?- preguntó titubeante Draco.

-Mejor nos quedamos en casa- dijo Hermione.

Volvieron a la Mansión, y los pequeños sintieron sueño.

-¿Te imaginabas en el restaurante a estos tres bostezando?- dijo Draco, y la besó.

Hermione lo abrazó, y subieron a acostar a los niños.

Hermione se ocupó de su favorito, que sentía dolores de pancita, otra vez.

-¿Cuando te curarás de este dolor?- le dijo dulcemente Hermione, besándole la frente y colocándolo en la cuna, y lo masajeó, arrancando babeos y gemidos de alivio del pequeño, que la miraba con dulzura.

-Mama... Te amo- le dijo con dificultad.

A Hermione se le anegaron los ojos en lágrimas, y lo abrazó. Ese pequeño solo la conocía a ella como madre, no la conocía como niñera. Juliette no era nadie en su vida, porque apenas había estado con ella, tan solo unos tres minutos. Juliette no era nada más que un vaguísimo recuerdo, infundado en el olvido, y no se volvería a aparecer otra vez en su vida.

Draco observaba la situación, sonriendo.

-Hay que dormir- dijo Draco, le puso el pijama a su hijo y lo dejaron en la cuna. Condujo a Hermione a su dormitorio, y por primera vez, durmieron en la misma cama. Bueno. Primera no, pero casi primera. Aquella vez no se contaba-. Te quiero.


***

Ámbar charlaba en un extraño restaurante con dos tipos enormes, fornidos, con caras de gorila.

-Escuchen bien... Hay que planearlo muy bien- dijo Ámbar-. Si algo sale mal, podemos ir a prisión, Vincent, Gregory.

Vincent Crabbe asintió, estrujándose las manos.

-Draco sospechará de mí, es lógico. Pero si yo estoy las veinticuatro horas del día siempre vista por él, no habrá de lo que preocuparse. Gregory, tú te encargarás del rapto. Vincent y yo nos ocuparemos de mantenerla el tiempo suficiente. No pediremos dinero, yo solo quiero que Draco y Hermione sufran todo lo que puedan sin su muñequita rubia, esa Barbie en miniatura- dijo la muchacha, y Gregory miró a su alrededor para asegurarse de que nadie los escuchaba.

-¿Yo tendré que estar contigo por las noches, con esa niña?- preguntó perplejo Vincent.

-Sí- dijo Ámbar-. Draco no los conoce. Gregory, cuando raptes a esa Barbie, te pagaré U$S200.000, para que te vayas al extranjero. Vincent, cuando yo considere que puedo sola con ella, te pagaré la misma suma para que desaparezcas, y yo seguiré con el secuestro.

Vincent suspiró, y Gregory Goyle flexionó las manos.

-Solo una niña va a ser secuestrada- dijo con voz siniestra la joven.

-Jessica Malfoy- dijeron ambos.

-Será más fácil que quitarle el caramelo a un bebé- dijo melosa Ámbar-. Solo es cuestión de que Hermione lleve a los niños a la plaza, y cuando ella pierda de vista a Matthew y a Jessica, tú, Gregory, cogerás a Jessica. Es fundamental que no te equivoques. Jessica. La meterás en una camioneta, y te irás a toda velocidad. Matthew gritará como niño a su "mamá" que a su hermanita se la llevaron, y tendrán que recurrir a Draco. Será fantástico ver como la restaurada familia Malfoy se destruye por completo...

-¿Tendremos que matarla?- preguntó alarmado Vincent.

-Tal vez sí- dijo sin importancia Ámbar.

-¡Si alguien nos descubre, o si investigan el futuro asesinato de Jessica Malfoy, estaremos perdido y los tres iremos a prisión! Porque si yo mato a la niña, los delataré a ustedes dos. Yo no caeré mientras que ustedes están en Hawaii bailando el Hula-Hula- dijo Vincent, golpeando la mesa con el puño, pero nadie lo escuchó.

-Yo era una importante socia de la empresa Malfoy & Company- dijo fríamente Ámbar-. ¿A quien crees que creerán los policías cuando escuchen las dos versiones? Tú ya estuviste en la cárcel, podrias haber sido perfectamente el único secuestrador de Jessica. En cambio, yo tengo el legajo limpio, y podré negar todo en un abrir y cerrar de ojos.

-Yo me salgo- dijo Gregory, levantándose de su silla y saliendo del restaurant.

Ámbar resopló como un gato enfadado y miró a Vincent.

-¿Tú te quedas o te vas?

-Me voy también- dijo el mencionado, y siguió a su amigo.

-¡Cobardes!- chistó Ámbar.

-Cobarde, sí, pero no idiota- dijo Vincent antes de salir.


¡Drama y más Drama!

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Prox capp: Más fácil que quitarle el caramelo a un bebé...






6324 lecturas | 146 comentarios | 17 capítulos

Casi me da un infarto

¡6324 lecturas en el Fic! Es mi más grande éxito

Espero que sigan así con las secuelas que haré de este Fic...

Disfruten la leída!



Jessica miraba a su nueva mamá, pensando en la antigua. ¿Qué diría Juliette si estuviera viva y Hermione fuera la niñera?

-Hola, princesa- dijo Draco, y la besó en la frente.

-¿Emion es nuesta nueva mamá?- le preguntó Jessica a su padre, que emitió un leve suspiro y la sentó en sus piernas.

-Sí, algo así. ¿Tienes algo en contra de ella?

Jessica apoyó la cabeza en el pecho de su padre.

-No, nada.

-¿Entonces?

-Es que... Brendan cree que Emion es su vedadeda mamá- dijo con dificultad, la niña, agobiada por el llanto y Hermione bajó las escaleras, pero ellos no la vieron.

-Te entiendo, princesa. Brendan nunca conoció a su mamá. Recuerda que cuando nació Brendan, su mamá lo conoció solo por menos de cinco minutos, y eso, él no lo recuerda- dijo Draco, calmándola.

Hermione se mordió el labio y miró a Jessica, que seguía llorando.

-Extraño a mama- dijo sin parar de sollozar la pequeña.

-Yo también la extraño. Era extraordinaria- dijo con voz apagada Draco. Hermione decidió bajar completamente las escaleras, y fue con ellos-. Hola, amor.

Hermione besó en el cabello a Jessica, que la abrazó y dejó de llorar.

-Te quiedo mama.


Ámbar preparaba su traje. Era completamente negro. Al final, había decidido que Draco podía saber que la secuestradora era ella.

Llamó a Ron Weasley.

-Hola. Soy yo. ¿Vendrás?

-¿Qué tendré que hacer?

-Ayudarme con el secuestro.

-¿Qué? ¿Estás loca? No me involucraré con esto. Mi padre es policía, Ámbar, no le costará nada meterme a la cárcel contigo- dijo alterado Ron, y colgó.

Ámbar maldijo, y llamó a Harry.

-Hola. Soy yo. ¿Vendrás? Tu querido amiguito es un estúpido cobarde y no lo hará.

-Claro que no lo haré. Mi novia está embarazada, no me arriesgaré a permanecer unos lindos años en la cárcel- fue la dura respuesta de Harry, y colgó.

-¡COBARDES!- rugió Ámbar, y su celular empezó a sonar-. ¿Goyle?

-Y Crabbe- dijo Vincent, ofendido.

-¿Qué quieren?

Suspiraron.

-Decidimos trabajar contigo en el secuestro de Jessica Malfoy- dijo Goyle, y Crabbe corroboró eso con un ¡Desde luego!

-¿Qué? Pensé que eran demasiado cobardes para hacerlo- dijo sorprendida pero halagada Ámbar, y suspiró ella también. El papel de ser mala costaba mucho trabajo-. Es hoy. Vengan a mi casa.

A la hora, ellos dos aparecieron con unos pastelitos de nata y chocolate.

-Dejen de comer- espetó Ámbar, y los tiró al piso, desparramando chocolate por todos lados.

-¿Dónde la mantendremos?- preguntó Gregory, mirando apenado los pastelitos.

-Aquí. Draco seguro vendrá a inspeccionar todo, pero él no sabe que tengo un túnel, que se comunica con el sótano. La puerta del túnel está en el sótano, en el piso, y está espectacularmente bien disimulada. Es de tablones sueltos y clavos viejos. Nunca imaginaría que su hijita permanecerá allí unos meses...- dijo Ámbar, y los condujo a dicho lugar-. ¿Verdad que es bueno?

-¿Esto es la puerta?- preguntó con un gemido Vincent, pisando los tablones.

-Sí, idiota.


-¡Emion, Emion!- chillaron Matt y Jessie.

-¿Qué pasa?- preguntó corriendo hacia ellos Hermione, con Brendan en un brazo y una mamadera en la otra mano.

-¡Vamos a la plaza!

-Vamos todos juntos- dijo Draco con optimismo-. ¿Sí?

Alimentaron a Brendan, que estaba adormilado, y Jessica y Brendan fueron a jugar al tobogán, mientras que Brendan dormía en su cochecito y Draco besaba a Hermione.

-Hay que vigilar a los niños- dijo Hermione sonriendo.

Gregory se haría pasar por un hombre cualquiera, pero fingiría caerse de la moto, para acaparar la atención de todos, y entonces Ámbar secuestraría a Jessica.

El hombre, en la moto, chocó contra una columna y se tiró dramáticamente.

-¡Draco!- exclamó Hermione, señalándolo.

Draco corrió hasta Gregory, y Hermione se quedó con Brendan, nerviosa.

Una camioneta negra, Fiat, fue atropelladamente hasta Jessica, y Vincent bajó. Matthew chilló, pero él lo derribó con una patada en el estómago.

Hermione corrió hasta ellos e intentó ponerlos a salvo.

-¡Apártate, muchacha!

-¡Déjalos en paz!- chilló Hermione, intentando esquivar los golpes de Vincent-. ¡DRACO!

Vincent fue más rápido, pero cogió a Matt en lugar de a Jessica, lo metió en la camioneta y Ámbar, con una máscara blanca, golpeó a Hermione, tirándola al suelo.

Draco corrió hasta ella e intentó seguir a la camioneta, pero dobló en una esquina y se perdió de vista.

-¡No! ¡Matthew!- rugió.

Hermione tenía una herida en la frente, y Jessica gemía con dolor.

-¡Hermione! ¿Estás bien?- dijo Draco, ayudándola a levantarse-. Voy a la seccional, tú ve con Brendan y Jessica a casa...

Hermione se limpió las gotas de sangre de la frente y obedeció al blondo, que se perdió de vista en su Mercedes negro.

Horas después, Draco volvió a la casa.

-Ya denuncié el secuestro...- dijo con voz ahogada Draco.

-No tuvimos que habed ido a la plaza- sollozó Jessica, que entendía lo que era el secuestro.

-No te culpes, princesa- dijo Hermione.

Brendan dormía en su cuna.

Encendieron la televisión y vieron la noticia.

-Atención a todos- dijo el conductor del noticiero-. La policía nos acaba de informar que Matthew Malfoy fue secuestrado hace apenas unas horas en la plaza principal, cuando estaba con su hermana Jessica jugando. Si alguien tiene información sobre este niño, su paradero, o vio a alguien haciendo algo sospechoso con un niño pequeño, rubio y de ojos verdes claro, llame al canal o a la policía, o, también llame a la Mansión Malfoy, al señor Draco Malfoy, ex presidente de la empresa Malfoy & Company.

Hermione, con ojeras y ojos rojos, sollozó más aún...

Pero solo eso era el principio...


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La cosa se pondrá fea para Vincent... Y para los Malfoy tmb

Besos

Prox cap: Secuestro



Ámbar bajó de la camioneta con Vincent, sujetando el saco negro que contenía al pequeño Matthew. Ella todavía no sabía que su rehén no era Jessica. Fueron dificultosamente hasta el sótano y la muchacha abrió la puerta del túnel. Lo dejó allí, y corrió el cierre, dando lugar al niño, que tenía los ojos dilatados por el miedo.

-Creía que te había dicho que nuestro objetivo era su hermana- dijo irritada.

Vincent retrocedió un poco, mirando al niño. Matt se había sentado y miraba para todos lados, pensando por donde podía escapar.

-¡Quiero a mi mamá!

-Tu mami está muerta, renacuajo- dijo con maldad Ámbar, y le dio una patada en el estómago.

-La castaña esa complicó las cosas- se justificó Vincent-. Intentaba protegerlos, yo no tengo la culpa de nada.

Ámbar sacó una silla de su comedor y amordazó a Matthew a ella. Le puso una bolsa en la cabeza, con agujeros para que pudiera respirar.

-Si descubren esto... Si alguien nos delata...- masculló Crabbe.

Ámbar abrió la boca, horrorizada.

-Potter y Weasley.

-¿Qué?- preguntó Vincent.

-Potter y Weasley, los amigos de Hermione... Les propuse llevar a cabo el secuestro pero los dos se negaron y... Seguro que irán hasta Draco a decir todo...- balbuceó nerviosa y retorciéndose las manos Ámbar.

-Sospecharán de ti, de todos modos- dijo sabiamente Vincent-. Fuiste novia de Draco y él te dejó, sería lógico que buscaras venganza para verlos sufrir...

La joven respiró hondo para calmarse y miró al niño, que gemía.

-Cállate o en vez de secuestrado, serás asesinado.

Dio una patada a la silla, que cayó de costado, produciéndole a Matt un gran golpe en la cabeza, y se desmayó.

-Me salgo- dijo atemorizado Vincent.

-Repítelo- dijo amenazante la líder.

-No me voy a involucrar en un secuestro, y tal vez un asesinato.

Vincent saltó hasta la puerta, y se perdió de vista.

******


Habían pasado ya dos semanas.

Draco caminaba de aquí para allá, nervioso y angustiado.

Hermione intentaba mimar a Brendan, pero él intuía lo que pasaba y no se distraía con nada.

-¿Habrá sido Ámbar?- preguntó Hermione.

-La veo las veinticuatro horas del día, es imposible que sea ella- dijo Draco.

Hermione pensó que Jones era la culpable, y lo iba a demostrar.

-Voy a dar una vuelta...- dijo, y salió de la casona.

Caminó sin rumbo fijo, y fue a la plaza. No sabía por qué había terminado allí, el escenario del crimen. Muchos policías seguían investigando, y Hermione se acercó a ellos.

-¿Se sabe algo?

-¡Mire, oficial!- exclamó un policía novato.

Se acercaron todos a él, y vieron una gargatilla de oro.

-Conozco eso- dijo Hermione. Sacó su celular y llamó a Draco-. ¡Draco, ven a la plaza, es urgente!

El rubio corrió hasta allí, y vieron la joya.

-Claro que conozco eso- dijo Draco-. Yo se lo regalé a Ámbar cuando éramos novios... Y ella nunca viene a la plaza...

Los policías acordaron que irían a la casa de Ámbar, y Draco fue. Hermione también, y los niños se quedaron con Charity.

Draco golpeó la puerta, y oyeron un sonoro llanto de niño pequeño.

-Matthew...- gimoteó Hermione.

Ámbar abrió, y por su aspecto, parecía que estaba cocinando.

-¡Hola! Ay, disculpen mi aspecto... Estaba preparando lemon pie. Pasen, pasen...

Los policías miraron todo, y Hermione descubrió en la camisa de Ámbar, unos rizos dorados...

-¿Desde cuando tienes rizos dorados?- preguntó Hermione, sobresaltando a Ámbar.

-¿Qué dices?- ella se miró la camisa y sonrió-. Ah, esto... Es que tengo novio. Hace un rato se fue, seguro que me quedé con un pelo de él...

-¿Cómo se llama?- preguntó un policía.

-Jack Finkley- dijo Ámbar.

El oficial se acercó a una alfombra que temblaba.

-No sabía que las alfombras venían con vibrador... ¿O es un celular?

Ámbar cerró la boca y borró su sonrisa.

-No, es que...

-Ámbar Jones- anunció el oficial-. Queda arrestada por el confinamiento de Matthew Malfoy. Olivia, encárgate del niño que yo me encargo de la señorita Jones.

-¡Yo nunca habría secuestrado a ese niño!- gritó Ámbar-. ¡Vincent y yo somos inocentes...!

Draco la miró furioso.

-¿Quién es ese Vincent, Ámbar?

La muchacha salió corriendo, escaleras arriba, y los policías la siguieron.

Draco y Hermione retiraron la alfombra y bajaron al sótano, donde Matthew estaba apoyado contra la pared, asustado.

-¡Mama Emion! ¡Papa!

Abrazaron al pequeño, que lloraba. Tenía la pierna fracturada.

-Tenemos que llevarte al hospital...

Draco llevó al niño a la clínica, de urgencia, y Hermione se quedó con los policías. Siguieron a la secuestradora hasta la azotea, y parecía que se iba a suicidar.

-Nunca iré a la cárcel- aseguró, pasando una pierna por arriba de la baranda-. Nunca me lograrán apresar...

-Ámbar, es mejor ir a la cárcel que suicidarte- dijo Hermione.

-¡Cállate! ¡Cállate!- chilló la muchacha.

Con un solo movimiento, se tiró, y los policías intentaron sujetarla, pero fue demasiado tarde.

Ámbar cayó con un estrépito sordo, y la sangre brotó de su cabeza.

Bajaron, urgentemente, y llamaron a la ambulancia. Ámbar estaba tendida en la vereda, con una mancha enorme de sangre.

-Está muerta- dijo Hermione, tomándole el pulso-. Es demasiado tarde...

Retiraron el cadáver de la muchacha, al mismo tiempo que Matthew estaba internado, a punto de ser operado.

-Draco, amor, Ámbar está muerta- dijo Hermione, llamándolo por teléfono.

-¿Cómo que está muerta?

-Se suicidó. Se tiró por la azotea...

-Voy para allá.


¡Acabamos con Ámbar!

Deben de estar felices, no?

Dejen comments!

Faltan unos cuantos caps todavía... jejje

Besos

Prox cap: Compromiso (ahora sí) deseado




Matthew se recuperó en unos días de la pierna, pero del susto, le llevó bastante tiempo. Ya estaban felices y unidos en la gran casa Malfoy, y Brendan estaba aprendiendo a hablar. Hermione estaba organizando el ansiado compromiso, y creía ya tener su vestido. Había algo que no sabía pero que le pasaría muy pronto.

Draco estaba cada vez más felíz. Se sentía con más ganas que nunca de enfrentar a sus padres para siempre, para que aceptaran a Hermione tal cual era.

-¿Recuerdas cuando querías ser maestra de niños?- preguntó Draco tiernamente, y la besó.

-Lo recuerdo como si fuera ayer, también recuerdo a cierto chico que me convenció para ser niñera...- dijo Hermione.

Draco rió, y miró a Jessica, que se acercaba a ellos con un dibujo.

-¿Qué dibujas ahora, princesa?- preguntó interesado.

-¡A mis abuelos!- exclamó la niña, cosa que sorprendió a Hermione-. ¡Dos dagones!

Hermione y Draco rieron, y miraron el dibujo.

-Y yo los dibujé a ustedes- dijo Matthew, yendo con sus muletitas, y les mostró un dibujo fantástico para alguien de su edad-. A mis papis.

Hermione los abrazó a los dos, cuando llamaron a la puerta.

-¡Ya voy, señor!- exclamó Charity, corriendo hasta la puerta principal, y la abrió. Era la señora Malfoy, llorando.

-¡Mamá!- dijo asombrado Draco, y la abrazó.

-¡Hijo! ¡Ay, hijo querido...!- sollozó Narcissa.

-¿Peleaste con papá?

-¡Ojalá fuera eso!- dijo con dramatismo la mujer.

-¿Entonces?- preguntó Hermione.

-¡Estamos en la ruina!- dijo con un alarido lastimero la mujer rubia, mirando con los ojos hinchados a la castaña, que abrió la boca, desconcertada.

-Explícate.

Narcissa se sentó en el living, seguida de sus nietos, su hijo y su futura nuera.

-La empresa marcha demasiado mal, tu padre despilfarra el dinero comprando cosas que no necesitamos y sospecho que tiene una amante...- explicó, y Draco la abrazó.

-¿Qué pasa con la empresa?

-Los socios se van, las secretarias renuncian... Los empleados trabajan cada vez más mal pero todo es culpa de Lucius, todo, todo- dijo ladeando la cabeza con pesimismo Narcissa, y lloró con más ímpetu, mirando a sus nietos, que estaban preocupados-. Para colmo, vendió la casa porque el dinero no le daba para mantenerla y estamos en la calle...

-¿Qué estás insinuando?- preguntó Draco.

Narcissa lo miró, con los ojos anegados en lágrimas.

-¡Necesito un refugio, hijo mío!

-Está bien, te puedes quedar aquí- se resignó el blondo-. Pero con dos condiciones.

-Escucho y concedo- juró Narcissa.

-Tratarás bien a Hermione, la tratarás como si fuera una reina- empezó Draco, y Narcissa asintió con dificultad-. Y accederás a ayudarnos con nuestro compromiso...

-¡¡Qué!!- chilló la mujer.

Draco sonrió a modo de disculpa.

-Está bien, de acuerdo...

-¿Y el señor Malfoy?- preguntó Charity, acobardada.

-Está en un hotel, y quiere divorciarse... No sé que será de mí, Draco... No habrá separación de bienes porque lo único que nos queda es nuestra ropa... ¡Compró un banco, pero se fundió por que él no sabe manejarlo! ¡Tienes que estar al mando de la empresa, Draco!- lloriqueó Narcissa.

-Mamá, mamá, cálmate- dijo el rubio, abrazándola otra vez.

Hermione puso los ojos en blanco y llevó a los niños a jugar.


**Tres semanas después...**

Hermione se miraba al espejo, y vio que algo le faltaba. Brendan, en su cochecito, le tendía el cepillo de cabello, heredado de su madre.

-Gracias, hijito.

Brendan se sonrosó y le sonrió con dulzura.

Hermione se peinó el cabello, que estaba rizado y hermoso; se puso unos pendientes que Draco había insistido en regalarle (pertenecientes a su bisabuela), y se alisó el vestido rosado, largo hasta las rodillas. Se puso los tacos y sonrió. Se pintó los labios con rojo brillante, y bajó las escaleras con Brendan en brazos.

-Estás preciosa- dijo Draco. Él estaba muy elegante, con un traje negro.

Narcissa estaba más recompuesta, y estaba muy guapa, también, con un vestido largo hasta los pies, plateado.

Jessica tenía un vestido blanco nuevo, en campana, y en el cabello tenía dos colitas. Brendan tenía un traje en miniatura, y Matthew ya había abandonado las muletas. Tenía un traje gris precioso.

-¿Están invitados tus amigos?- preguntó Draco, viendo lo concurrida que estaba la Mansión, unos veinte minutos después.

-Sí, claro. Harry me dijo que vendrá con Ginny, y Ron con una amiga, Luna Lovegood.

Cuando llegó el momento indicado, Draco se paró en las escaleras.

-Señoras, señores y señoritas- dijo, y todos sonrieron-. Tengo el placer de presentarles a mi futura prometida, Hermione.

Ron, incómodo, gruñó.

Hermione fue con Draco, tras los aplausos de todos.

-Te doy este anillo como símbolo de nuestra futura unión, con la esperanza de que me ames todos los días de nuestras vidas- dijo solemnemente Draco, feliz de decir eso sin presiones, como cuando fue el momento del compromiso pero con Ámbar.

Le colocó el anillo de plata a Hermione, que resplandecía de felicidad.

-Yo, Hermione, te entrego este anillo como símbolo de mi amor, con la esperanza de que nos amemos para siempre, y por toda la eternidad- dijo con dulzura Hermione. Le puso el anillo a Draco, y los niños Malfoy fueron y los abrazaron.

Todos aplaudieron fuerte, pero Ron se fue al jardín, molesto.

Hermione fue con el pelirrojo, que miraba las plantas, frustrado.

-No tienes por qué ponerte mal- dijo Hermione, poniéndole una mano en el hombro.

-Es que yo a ti te amo...

Ron se volteó rápidamente, y la besó tiernamente. Hermione se separó de él de una sacudida, y lo abofeteó.

-¡Yo no te amo!

Se fue corriendo a la casa, donde Matt entretenía a algunas personas con fotos de cuando eran pequeños.

-Te amo- dijo Draco, y la besó.


Llegó el momento esperado!!!

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Llené todo de la más ternura posible

Prox cap: Siete días...




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Cada vez más!!

Un pequeño adelanto sobre la secuela de La niñera de los Malfoy:

Se llamará: Los niños no tan niños Malfoy

Será centrado en ellos, aunque habrá romanticismo de parte de Herms y Draco, además de haber romance de los pequeños...

Besos!

Disfruten el relato!


Draco miró a Hermione, que estaba nerviosa. Su estado de ánimo cambiaba bastante. A veces estaba felíz, a veces estaba muy triste o rabiosa. Casi le había gritado a Matthew y ya no mimaba como antes al más pequeño.

-Amor...

Hermione escondió la cabeza en los brazos y empezó a llorar. Draco besó el cabello de Hermione y la abrazó lentamente.

-Dime que te pasa, así te puedo ayudar...- dijo Draco, desesperado.

-No sé, Draco, no sé- dijo llorando Hermione, devolviéndole el abrazo.

Charity, preocupada, miraba la situación.

-Señorita Granger, necesito hablar con usted, urgente- dijo la mucama, llevándosela a su dormitorio, y miró el estado en que estaba-. Ojerosa... Va al baño frecuentemente...

-No sé qué me pasa, Charity... Me siento deprimida a veces, me siento radiante a veces...

-¿Controlaste tu período menstrual?- preguntó la mujer, y Hermione paró de llorar.

-¿Insinúas que estoy embarazada?

Charity meneó la cabeza, algo desconcertada.

-¿Lo controlaste sí o no?

Hermione bajó la cabeza.

-No sé, Charity... Siempre se me retrasa un poco pero...- contestó la muchacha, mirando su anillo de compromiso.

-¿Cuánto se te va retrasando?- preguntó Charity, escandalizada.

-Dos o tres días pero...

-¿Cuánto se te retrasa esta vez?

-¡Cinco días!- exclamó Hermione, abrazando a la mucama.

Charity sonrió.

-Creo que los niños tendrán un hermanito...

Hermione se fue con Draco, y planearon una cena romántica en un restaurant de lujo.

-Escuché algo de restaurant de lujo- dijo Narcissa, altanera, mientras bajaba las escaleras (y me salió una rima, jajaja).

-Sí... Es que Hermione no se encuentra muy bien de ánimo, entonces saldremos...- dijo Draco, algo preocupado.

Narcissa arqueó las cejas y fue a mirar la televisión, algo molesta.


Pasaron dos días, y Hermione se alarmaba más. Fue a una farmacia y compró un test de embarazo, porque ya no aguantaba la incertidumbre que provocaban sus desmayos continuos y los vómitos frecuentes.

-Deme un test... de embarazo- dijo Hermione, sacando la cartera. Pagó dos dólares y se fue a su casa, donde no había nadie (se habían ido a la plaza, según una nota de Draco).

Hizo la prueba, y esperó diez minutos. En su interior nacía una esperanza, algo alocada pero esperanza al fin. Ella quería un hijo de Draco, pero creía que esperaría hasta después de casarse.

Miró la prueba de embarazo.

-Siete días...

MAÑANA SEGUNDA PARTE


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Casi 200 comments!!

La niñera de los Malfoy es el "boom" de Alice-Cullen! ;D

Continuen con la lectura...


Siete días, una total incertidumbre.

Siete días, que podrían acabar en un embarazo, o en nada...

Hermione miró la prueba de embarazo, con ganas de llorar y de reír...

¡Dos rayas!

Salió corriendo, llorando de emoción, a buscar a Draco, que estaba tramitando temas de comprar una nueva empresa.

-¡Draco!

El blondo se sobresaltó, y el del contrato también.

-Tengo que hablar contigo, es urgentísimo- dijo Hermione, jalándole del brazo para dirigirlo a otra zona, más privada y tranquila.

-¿Qué sucede? Me estás... asustando- dijo Draco, preocupado.

Hermione le mostró el test, y el joven abrió la boca.

-¡Vamos a tener un hijo!

Draco la abrazó fuerte, emocionado.

-Disculpe, señor Kingston, pero tendré que hablar con usted luego...- dijo el rubio, y el hombre asintió, guardando las carpetas en su portafolio, y fueron a la casa-. No sé como reaccionarán los niños cuando sepan que tendrán un hermanito...

-¡Papa, papa!

Jessica corría hacia ellos con un dibujo.

-¡Mira, mira!

-Tranquila, Jess- dijo embargado por la euforia Draco. Hermione sonrió y abrazó a la niña, que los miraba recelosa-. Tenemos que contarles algo.

Matt, con Brendan en los brazos, fue hasta sus padres y se sentaron en el piso. Los tres estaban muertos de la curiosidad.

-¿Qué dicen de que venga un hermanito a la familia?- dijo Hermione.

A Jessica se le iluminaron los ojos.

-¡Tendremos un hermanito!- chilló, emocionada, y los tres abrazaron a Hermione.

Brendan se separó inmediatamente de su "mamá", con lágrimas en los ojos. Hermione, con tantos abrazos y mimos, no lo advirtió hasta que Matthew le pidió si podía tomar prestados sus muñecos.

El pequeño lloraba a lágrima viva sentado en el sofá. ¿Hermione lo dejaría de querer cuando naciera ese bebé?

Hermione y Draco se acercaron a Brendan, que seguía llorando.

-¿Qué pasa, corazón?- preguntó preocupada Hermione, mientras acomodaba a Brendan en su regazo, y se sentaban en el sofá. Le secó las lágrimas y lo miró atentamente-. ¿Te sientes mal?

Brendan empezó a llorar con más ganas, y bajó del regazo de Hermione, gateando hasta sus hermanos.

-¿Qué le pasa?- preguntó Draco, mirando a Brendan, que lloraba como nunca antes.

-¿Crees que le cayó mal la noticia de que tendrá un nuevo hermanito?- preguntó Hermione, algo preocupada.

-Voy a hablar con él- dijo Draco, se levantó y fue con Brendan. Lo alzó pero él chilló como furioso, se babeó furiosamente y pidió para bajar.

-¡Brendan! ¡No hagas eso!- gritó Hermione, viendo que el pequeño luchaba para tirar un florero.

Brendan lloró más, mirándola. Era la primera vez que alguien le gritaba en su vida.

Se ocultó bajo las escaleras y ella fue con él. Lo cargó, haciendo caso omiso a los chillidos furiosos del niño, y la arañó en la mano.

-Draco, ayúdame- dijo Hermione-. Llena la bañera.

Draco abrió el grifo de la bañera, y Hermione lo metió con ropa y todo. Brendan dejó de llorar y los miró, con el miedo en sus ojos.

-¿Temes que te deje de querer cuando nazca mi hijo, principito?- preguntó Hermione. Brendan la abrazó fuerte y sollozó en sus brazos-. Y tampoco te gustó que te gritara...

Brendan asintió, mojándola toda.

-Bueno, vamos a aclarar algunas cosas.

Draco miró al pequeño. Era extremadamente brillante para tener solo un año.

-Primero: Te voy a querer igual, aunque va a haber períodos en los que voy a tener que prestar más atención a mi hijito- dijo Hermione-. Pero tú también eres mi hijo. Segundo: No siempre te voy a hablar con dulzura; cuando hagas algo mal, por más que no quieras, tengo que decirte algo para que no lo hagas nunca más... ¿Entiendes pequeño?

Brendan asintió...


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Les gustó el cap?

Prox cap: Cuentos






Gracias por los más de 200 comentarios! Casi se me para el corazón...



Hermione miró a Brendan. Se lo notaba deprimido, aún, pero estaba mejor que hacía dos semanas.

-Ya se le pasará- dijo Draco, mirando a su hijo, y abrazó por la cintura a su novia. Brendan los miró con ojos rojos, y siguió jugando con sus muñecos.

-Tal vez... Tuvimos que esperar a que crecieran más, ¿no te parece?- dijo vacilante Hermione, sin dejar de mirar a su favorito.

-Sí, tal vez, pero no teníamos idea que justo ahora vendría un niño a la familia, ¿no te parece?- dijo Draco, y Hermione asintió, con los ojos anegados en lágrimas.

Brendan los miró otra vez, y viendo que su mamita estaba llorando, gateó hasta ella. Hermione lo cargó y lo abrazó, al estilo "arrimarse" de los Sims 2.

-Nunca te dejaré de querer- le dijo Hermione.

*******

Por otra parte del mundo, en Francia, una atractiva muchacha, de cabello rubio, se maquillaba. Se había enterado de una cruel noticia, cosa que la apenaba poco, o casi nada. Reinelle Jones se recogió el cabello en un ajustado moño, y cogió su celular. Conocía a la perfección a Draco Malfoy, y también a Hermione. Reinelle había tomado clases de magisterio con Hermione, y al saber que la castaña había sido adelantada, ella se había esmerado tanto en sus estudios que también hicieron la misma preferencia, pero abandonó los estudios y se fue a Francia.

-Ya verás de qué soy capaz, Draco Malfoy...- dijo con malicia, mirándose al espejo.

********

-Principito, ¿qué te parece si te leo un cuento?- dijo Hermione, de noche. Jessica y Matthew fueron, ansiosos por otro cuento.

-Ah, no, no- dijo Matthew.

-¿Cómo que no?- preguntó Hermione-. ¿"No" qué?

-Yo les leeré un cuento- dijo con aires de sabihonda Jessica. Hermione sonrió, sentó en su regazo a Brendan y ella misma se sentó en la alfombra esmeralda de Brendan-. Podque ahoda, mamá Emion tiene un nene adento y yo les leedé un cuento.

-Entonces lo escucho- dijo Draco, sentándose junto a Matt, que se recostó en sus piernas.

-Había una vez una pincesa osada...

-¿"Osada" o "rosada"?- preguntó Matthew.

-La segunda opción- dijo Jessie, caminando de un lado al otro-. Entonces, un píncipe azul fue tas ella y le peguntó si tenía novio...

-¿Y entonces que pasó?- preguntó divertido Draco.

-Compdadon un castillo, tes perros y un conejito- dijo Jessica-. Emion, compétalo.

Hermione le dejó a Brendan a Draco, y se levantó.

-Tiempo después, el rey Gabriel descubrió su romance, y se enfureció mucho, porque la princesa rosada no le había contado nada, y embrujó al príncipe azul, convirtiéndolo en un pájaro verde, para que la princesa no lo pudiera reconocer nunca más...

-¿Y nunca más lo vio?- preguntó asustado Matt.

-Esperen, esperen- dijo riendo Hermione-. Años después, el pájaro volvió, cuidando siempre de la princesa, que estaba deprimida. Draco, te toca.

La castaña volvió con el niño, y el rubio los miró indignado.

-No soy de contar cuentos...

-Inténtalo- instó Matt.

-La princesa rosada descubrió una manchita en un ala del príncipe-azul-pájaro, que el príncipe tenía en el brazo, y con ayuda de una vieja bruja lo transformó en humano... ¿Matt?

-El rey Gabiel descubió lo que hicieron y castigó a la pincesa con muchos años en una torre, custodiada por un dragón...


MAÑANA SEGUNDA PARTE

DISCULPEN QUE ES CORTO PERO NO DISPONGO DE MAS TIEMPO




Hermione miró sonriendo a Matthew, que los miraba sonriente.

-¿Y?- preguntó impaciente Brendan.

-El píncipe azul fue a la tode, mató al dagón y descubió que no podía subir solo a la tode, entonces agitó su vadita mágica e hizo apadeced una escalera de metal- dijo Jessica, algo nerviosa.

-¿El príncipe era mago?- preguntó Draco.

-Ehhh...- dijo Jessica, pidiendo ayuda a gritos.

-Eda hijo de una buja- inventó Matthew.

Finalmente durmieron, y Draco condujo a Hermione a su cuarto.

-Me duele aceptar que aquí durmió Ámbar- dijo Hermione con suavidad.

Draco puso los ojos en blanco y la besó.

-Olvídate de Ámbar. Está muerta- dijo cortante, y Hermione lo abrazó.

-Y tenemos libertad de casarnos cuando queramos- dijo, mientras se besaban, y se acostaron también.


Al otro día, cuando desayunaban (muy animados, todavía comentando el cuento de la noche pasada), el timbre sonó. Jessica bajó de su asiento con ímpetu y abrió con dificultad la puerta. Dio un chillido que resonó en el comedor, y Hermione y Draco se pararon, nerviosos.

-¡Fantasma! ¡Buja!- chilló llorando Jessica, y se fue escaleras arriba.

Draco quedó de piedra cuando vio a... ¿Ámbar?

Brendan estalló en llantos y Matt se aterró.

-¿Ámbar...?

-Reinelle Jones- dijo la joven, alzando las cejas-. Me enteré de la muerte de mi hermana... Es todo muy triste, muy triste.

DESP SUBO "TERCERA" PARTE
BESOS
PERDON POR LO POCO Q ACTUALICE


-Reinelle Jones- dijo la joven, alzando las cejas-. Me enteré de la muerte de mi hermana... Es todo muy triste, muy triste.

Hermione miró atentamente a esa Reinelle, esa tal gemela de Ámbar.

-¿De dónde saliste?- increpó Matthew.

-Matt- riñeron Draco y Hermione.

-Deberías aprender a ser más educado con las personas que recién conoces, Matthew- dijo fríamente Reinelle, pero sonrió cuando vio a su ex cuñado y a la castaña, que se había quedado sin habla-. Entiendo su... ¿confusión? Sí, ya lo veo. Ámbar nunca les contó que tenía una hermana, ¿cierto? ¿Ni a ti, Draco, que trabajaba contigo?

Draco negó con la cabeza.

Cinco minutos después, Reinelle estaba instalada en el sofá de los Malfoy, tomando té con Hermione y Draco, servido por Charity, que acababa de llegar con unas compras para la casa.

-Yo estaba en Francia hasta ayer, cuando decidí venir a... hablar de Ámbar con ustedes. Tengo entendido que vivió aquí un tiempo...

-Intentó secuestrar a mi hijo- interrumpió Draco, de forma abrupta. Reinelle arqueó las cejas, incrédula.

-Tienes que estar mintiendo... Ámbar no era así...

-Lo mantuvo secuestrado por un cortísimo período de tiempo- afirmó Hermione. Brendan estaba en sus brazos, estaba menos deprimido con la cantidad de mimos que recibía de Hermione y los niños.

-Vaya... Es un baldazo de agua fría lo que me dicen- dijo sorprendida Reinelle. Esbozó una brevísima sonrisa, y miró la casa-. Veo que no tienen una mala posición económica.

-Y estoy embarazada- dijo Hermione, con el presentimiento de que Reinelle iba a intentar conquistar a Draco, tal como lo había hecho la difunta.

Reinelle enfocó la mirada en la castaña, que estaba furibunda.

-Felicitaciones- dijo con maldad.

-Y nos planeamos casar pronto- arguyó Draco, sonriendo.

-Felicidades... Espero estar invitada- dijo Reinelle.

Fue un silencio incómodo. Jessica se acercó temblando, y se acomodó entre sus padres.

-Tú debes de ser Jessica- dijo con simpatía Reinelle. Jessica asintió-. ¿Le temía a Ámbar?

-La odiaba- dijo Draco, despeinando a su princesa.

Reinelle dejó la taza vacía en el plato, y se incorporó.

-Bueno... Fue un placer haberlos conocido. Espero que tengan un lindo matrimonio y un espléndido hijo- deseó la señorita Jones, y les estrechó la mano-. Tengo que volver. Mi hija Lucy está sola en casa...

-¿Estás casada?- preguntó Hermione.

-Estuve. Ámbar me quitó a mi esposo- dijo con una pizca de furia Reinelle-. Adios... No se preocupen, yo puedo ir sola hasta la puerta... ¿Me permiten ir al baño?

No esperó respuesta y se perdió escaleras arriba.

-¿Cómo sabe que arriba está el baño?- dijo alzando las cejas Hermione.

Cuando volvió, Draco estaba cruzado de brazos.

-¿Como sabías donde estaba el baño?

Reinelle palideció.

-¿Por qué?

-Pediste para ir al baño y no esperaste nuestras indicaciones...

-No lo sé- dijo sinceramente Reinelle-. Aquí abajo no hay más puertas, así que subí las escaleras..

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PERDON SI ES CORTO

PROX CAP: ¿Niñera? ¡No gracias!


Draco miró como se iba Reinelle, y abrazó a Hermione.

-Sé que tu tono no era el mejor de tus tonos cuando le informaste a Reinelle que esperas un hijo mío- dijo severamente, y Hermione levantó a Brendan, que precisaba muchos mimos.

-Hola, pequeñín- dijo con dulzura Hermione, y fue al piso de arriba-. Draco, no tengo nada más que hablar sobre las presuntas gemelas Jones.

Le dio un baño, y después acordaron salir a pasear. Se cruzaron con Lucius, que estaba mendigando.

-¡Papá!

Lucius no reconoció esa voz.

-Señor, le han dado una golpiza ayer... Y tiene amnesia- dijo un kioskero-. Ayer lo llevaron al hospital.

-¿Quién lo golpeó?

-Unos tipos con los cuales, al parecer, tiene deudas... Muchas deudas, por lo que oí.

-Papá- le dijo a Lucius, que alzó la mirada-. Ven. Gracias, John.

-Por nada, señor Draco.

Levantaron al hombre, y vieron que no tenía un buen aspecto. Tenía el ojo amoratado y el pómulo hinchado.

Lo llevaron a la Mansión, y lo instalaron en el sofá.

-¿Te sientes bien?- preguntó nerviosa Narcissa.

Lucius asintió. Se había dado un baño y tenía ropa presentable.

-Hijo... Me da miedo. Al no conocernos ahora, puede hacernos cualquier cosa- dijo susurrante Narcissa, y Draco asintió secamente-. Mira a los niños. Lucius los mira mucho, en especial a Brendan, temo por su salud...

-Nunca dije que se instalará aquí- dijo Draco-. Hay que llamar a una pensión.

-O a un hospital- dijo Hermione, tres horas después, sujetándose la blusa, que estaba desgarrada, y Draco abrió la boca-. O a un manicomio. Está loco. Intentó propasarse.

-Esto sí que no lo soporto- dijo furioso Draco.

Horas después, Lucius estaba en un centro psicológico, y Jessica lloró.

-¿Qué pasa, princesa?

La niña se destapó una herida del brazo, violeta. Era un moretón y una raspadura.

-¡Jess! ¿Cómo te hiciste eso?

-¡El abuelo! ¡Me apretó el bdazo y dijo que si guitaba me pinchadía con una aguja, pedo lo hizo de todos modos!- chilló entre llantos la niña.

Hermione le curó la herida, cuando sonó el timbre.

Reinelle lucía un atuendo de una chica de un burdel, o casi. Tenía una micro minifalda, y unas botas hasta las rodillas. El escote daba miedo y su busto estaba más marcado que nunca.

-¿Qué haces vestida así?- preguntó Draco.

-Fiesta de disfraces- gruñó Reinelle-. Una amiga me invitó, pero la condición era que ella elegía los disfraces y a mí me tocó de stripper... Perdona que haya venido así a tu casa, pero tenía que entregarte una carta que encontré entre los papeles de Ámbar...

Draco:
Sé que esto es absurdo, y que te hice sufrir. Bah, a ambos.
En estos momentos estoy con tu hijito Matthew, en mi casa.
Pero si estás leyendo esto mediante Reinelle, mi hermana gemela, seguro que estoy muerta, o presa o internada en un manicomio.
Te quería decir algunas cosas...
Te dejé plagado de deudas por los accionistas, y también te aseguro que puedes despedirte de tu casita bonita porque hipotequé la casa...
Lo que hice no está bien, pero necesitaba pagarle a Reinelle para que no se apareciera a contarte muchas cosas de mí, que no quiero que sepas.
No pude pagarle más, fue por eso que secuestré a tu hijo, porque sabía que moriría, por causa mía y solo mía.
Perdón, perdón. No pude hacerte eso, pero necesitaba hacerlo.
Las cosas que no quería que supieras eran que estuve presa unos años por el asesinato de mi cuñado, que le robé su esposo y que tuve una hija. Si lo sabías, te divorciarías de mí y pondrías una orden de arresto, seguramente, porque yo huí de la prisión. Tuve que habértelo contado, sí, pero no lo hice. ¿Por qué? Porque soy una cobarde.
Tú y Hermione podrán decir todo lo que quieran de mí, pero hay algo de que sí estoy segura: Yo te amé.
Ámbar.

Draco abrió la boca, y le pasó la carta a Hermione.

-Hoy es la fecha límite para pagar la casa y no perderla- dijo Reinelle.

Draco salió como un rayo de la casa, y se fue en su Mercedez a pagarle a la empresa de Hipotecas de la ciudad.

-Hermione, sé que mi hermana te hizo sufrir mucho- dijo Reinelle.

-Demasiado.

-Pero yo no soy así, y haré lo posible para demostrártelo- dijo la muchacha.

Hermione le dio un tapado, y Draco llegó a la hora.

-Seguimos con la casa...

-¿Puedo hacerte una pregunta?- dijo la gemela de Ámbar.

-Sí, sí...

-¿Necesitan niñera?

-¿Niñera? ¡No, gracias!- dijeron Hermione y Matt.


Prox cap: Casamiento sí, casamiento no.

besos


Hermione cambiaba los pañales de Brendan. Jessica miraba televisión y Matthew observaba a su "niñera", con cara de ansioso.

-¿Qué pasa, Matt?

-¡En dos días cumple papá!

Hermione se tambaleó.

-¿Cómo que en dos días...? ¡Nadie me lo dijo!

Matthew rió, y Brendan emitió un melodioso gemido.

-Bueno... Mi idea eda de hacerle una fiesta sopesa- dijo Matt. Hermione se arrodilló junto a él y le despeinó los rizos dorados.

-Es fantática tu idea, pequeño. ¿A quien te gustaría invitar?

-A sus secretarias, a la abuela Cissy, a los abuelos pod pate de mamá... A sus amigos Baise Zabini y Theo Nott... Esos dos siempe andaban aquí cuando mamá estaba viva.

Hablaba con tal tono de tristeza que ablandó terriblemente el corazón de la castaña, que le besó la frente.

Cargó a Brendan, y fueron con Draco.

-Hay algo que nunca te pregunté, amor... ¿Cuando cumples tus veinticinco?

Draco alzó la vista de sus papeles, y la observó, suspicaz.

-El cinco de junio... ¿Por qué?

-Ah, no, por nada, por nada- dijo de forma convincente Hermione. El blondo puso cara de "no mientas, Hermione", y la castaña abrió la boca, fingiendo ofensa-. ¡Por nada!

DESP SEGUNDA PARTE

PERDON QUE FUE POCO


Hermione besó a su comprometido, que la abrazaba. Estaban en el despacho, cuando oyeron un estruendo en el piso superior, seguido de un llanto sin precedentes. Era horrible, lleno de dolor.

-¡Brendan!- chilló Hermione.

Salieron disparados, cuando se dieron cuenta de que estaban riendo, los tres.

-¿Se puede saber que hacen?- gritó enojado Draco. Estaba muy asustado.

-¡Gabamos un video!- dijo Jessica.

-¿Qué?- dijeron sin comprender Hermione y Draco.

-Pedo es sopesa, no lo vedán hasta el día del cumpeaños de papá- dijo Matt, escondiendo la filmadora nueva de Hermione.

-Mañana- dijeron ambos.

-Bueeno...- suspiró Jessie-. Emion sí lo puede ved, papá no.

Draco bajó las escaleras, y Hermione se agachó junto a los niños.

-Por muy lindo que sea ese video, les dije mil veces que no tomen mis cosas sin permiso- dijo con dulzura, y besó a cada uno en la frente.


Reinelle estaba decidida a hacer algo que a los niños no les gustara. Se había enterado que habían "filmado" un video, y quería ver de qué se trataba.

Fue a visitarlos a la casa, y se escabulló hasta el cuarto de Hermione.

Tomó la filmadora Samsung y vio el video. ¿De dónde demonios habían sacado la idea de llorar esos tres estúpidos? Eso no iba a agradar a nadie, ver como tres niñitos de mamá lloraban frente a una estúpida cámara filmadora... Lo eliminó, y bajó las escaleras, fingiendo que había ido al baño.

-Hola- dijo Reinelle a los niños, que dibujaban con crayones en papeles, sentados en el piso.

-Ah, Reinelle...- dijo Draco.

Reinelle se dio vuelta automáticamente.

-Hola, Draco.

-¿Vas a la empresa?

-Sí, voy hasta allí... Acabo de volver del baño.

-Ah, genial- dijo Draco, y le dio unos papeles-. Necesito que le entregues esto a mi secretaria, Jennifer.

Era un sobre amarillento, largo, con un sello para que no se pudiera abrir.

-Sí, claro.

Reinelle se fue, y Draco levantó a Brendan.

-Hola, campeón.

Brendan rió y gimió de emoción, como siempre que lo levantaban rápidamente y le hacían "el avioncito".

-Mis cuatro amores- dijo Hermione, jovialmente, cuando salía de la cocina con crema para todos.

Brendan pidió para ir a sus brazos, y se babeó, como siempre.

-Mama.

-Si, corazón, soy tu mamá- dijo Hermione.

Draco besó a Hermione, arrancando gritos de protesta de Brendan, y todos rieron.


Era el gran día. Hermione se despertó como si una corriente eléctrica la hubiera tocado, y se apresuró a darse un baño, relajante. Draco estaba en la empresa, desde hacía tres horas. Eran las 10:30.

Despertó a los niños, que se habían acostado muy tarde (por causa de una especie de baile Malfoy), y les dio un baño, de forma rápida.

-¿Donde está Charity?- preguntó Hermione, bajando corriendo las escaleras.

-¡Arity!- gritaron Jessica y Matthew, por toda la casa.

-Bueno, no importa- dijo Hermione, alisando su vestido-. Niños, cuando venga el encargo del cotillón (los globos, adornos y demás) avísenme que empezaremos a ordenar todo, ¿sí?

Jessica asintió, igual que Matt.

Hermione cargó a Brendan, que estaba dormido, y en dos horas más, la casa estaba llena de "Feliz cumpleaños, Draco", globos de todos los colores, muchas tortas y bocadillos en una mesa larga, que antes estaba en el sótano, y llenísimo de sillas, porque iría mucha gente a saludar a Draco.

-¡Perdón que me presente ahora, señorita!- dijo gritando Charity, entrando por la puerta de la cocina-. ¡Pero fui a visitar a mis padres!

-No pasa nada, no pasa nada- la tranquilizó Hermione.

-Guau- dijo impresionada Charity-. Esto está de lujo.

-Gracias...


A las dos horas, la Mansión estaba repleta de gente, y Draco no había llegado aún.

-Esto está magnífico- dijo la madre de Juliette, probando un bocadillo.

-Draco llegará pronto...- dijo Hermione, mirando el reloj de pared, al tiempo que Brendan seguía durmiendo en sus brazos.


El rubio llegó media hora después, y todos lo recibieron con un sonoro ¡Feliz cumpleaños!

Reinelle se había colado. Hermione aún no la había visto.

La castaña, con Brendan en brazos, fue y abrazó a Draco.

-Felices veinticinco- susurró, y Brendan abrazó a su padre.

Draco fue felicitado por su madre, sus antiguos suegros, socios de la empresa... Y Reinelle.

Hermione abrió ojos como platos, y Jessica ahogó un chillido.

-Feliz cumpleaños, Draco- dijo con voz grave y muy sensual. Y ella también estaba sensual. Tenía un vestido extremadamente ajustado, largo como una microfalda, con un escote que daba miedo y tacos enormes.

-¿Hermione te invitó?- preguntó Draco, sorprendido.

Reinelle simuló no haberlo oído, y fingió que se le había caído su cartera. Dio la espalda a Draco, y estirando las piernas, recogió su cartera, dejando a ver su ropa interior.


Unas horas después de esa escena, Draco estaba en las escaleras con Hermione.

-Quiero anunciarles, dos cosas. La primera: Gracias por venir hoy, a felicitarme. La segunda: En dos meses, tendremos un acontecimiento más importante que un cumpleaños... Hermione y yo nos casaremos.


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Prox cap: ¡Sí, acepto!


Draco miró la reacción de Reinelle. Ella estaba totalmente furiosa. Hermione, no se daba cuenta de nada, y sonrió a todo el mundo, que los alababa con aplausos y sonrisas.

Jessica saltaba en su silla, y Brendan reía.

-La noticia te cayó como un balde de agua fría, ¿eh, Elle?- dijo con sorna una amiga de Draco y de Reinelle.

-Pero esa boda no se concretará- dijo sonriendo con suficiencia Reinelle.

-Ellos se aman. Se nota cuando los miras, o cuando miras los ojos de alguno de los dos... No podrás contra un amor tan poderoso como el de ellos dos.

-Déjamelo a mí- dijo Reinelle.

Hermione sonrió a Draco, y se besaron.


Al otro día, Jessica despertó primero. Fue caminando hasta la antigua habitación de Hermione, donde estaba la filmadora. La encendió y buscó como loca el video de los tres... ¿Dónde estaba? ¿Qué pasaba?

Derramó unas lágrimas, y miró toda la habitación como si tuviera esperanzas de que éste apareciera por algún lugar... Peluches, lapiceras, portalápices, micrófonos... ¿Micrófonos?

La niña salió corriendo del dormitorio y entró veloz como un rayo en la habitación de sus padres.

-¡Mama! ¡Papa!

Hermione despertó sobresaltada.

-¿Qué pasa?

-¡Micófonos!

-¿Qué?- dijo Draco.

Matthew apareció con Brendan, que había dormido en la alfombra (Hermione le había preparado una colcha, pues habían oído un cuento), y miraron perplejos a su hermana.

-¡Micófonos, mama Emion! ¡Micófonos!

Fueron al antiguo cuarto de Hermione, donde habían filmado el video, y Jessica les señaló uno de ellos. Matthew ahogó un grito y señaló el techo. Había una pequeña cámara filmadora.

-Alguien nos ha estado espiando- musitó Hermione, con Brendan en brazos.

-Y creo que ya sé quién es- dijo Draco.

Se acercaron a la cámara filmadora, y Hermione señaló un minúsculo pedazo de esmalte, rojo sangriento.

-Matt... ¿De qué color son las uñas de Reinelle?- preguntó sonriendo Draco.

-Rojo sangue- dijo el niño.

Draco miró la cámara y saludó con un gesto de la mano.

-Hola, Reinelle.

***A siete calles***

Reinelle, frustrada, golpeó la mesa con el puño. ¿Cómo demonios la habían descubierto?

-Malditos idiotas...


Draco desconectó todos los medios de espionaje, y fue a hablar con Charity.

-Charity, no dejes entrar nunca más a Reinelle, ¿de acuerdo?

-Sí, señor.


Habían pasado tres meses. El vientre de Hermione había crecido apenas, pero se notaba que estaba embarazada.

El casamiento se había retrasado un mes. Algunas recaídas de Hermione habían perjudicado los preparativos.

Ese día, Draco se miraba al espejo. Suspiraba. Miró una fotografía de Juliette, que sonreía. A ella no le habría importado ese casamiento. Ella era la persona más encantadora y comprensible del mundo.

-Hola- dijo Narcissa, entrando. Tenía un vestido color amatista, un moño reluciente y un chal lila.

Draco le sonrió, y ella lo abrazó.

-Por fin llegó el día, ¿verdad?

Draco asintió, y su madre le hizo el nudo de la corbata.

-Hermione está preciosa- comentó la mujer.

-Ella es preciosa- especificó Draco.

-Ya sé, no quería ofender a tu novia- dijo afectuosa Narcissa, pero su sonrisa se desvaneció con la rapidez de una bombita-. Lucius murió anteayer.

Draco abrió la boca, sorprendido y afectado.

-¿Cómo...? ¿En serio...?

-Sí, Draco. Se suicidó. Robó medicamentos de la farmacia del psiquiátrico y se intoxicó. Intentaron salvarlo, fue inútil.

El chico se mordió el labio.

-Apenas lo siento- dijo Narcissa, forzando una sonrisa.

-Yo también. Intentó hacerles cosas horribles a Jess y a Hermione.


Hermione se miraba en el espejo de la iglesia. Estaba espectacular. El vestido era un strapless, blanco, largo hasta los pies, sin cola larga. Ella tenía un moño reluciente, con algunos mechones saliendo del peinado, y una coronita de plata. Tenía guantes blancos, largos hasta el codo, y zapatos de taco blancos, punta fina.

Reinelle no estaba invitada, es más... Había sido arrestada por el espionaje frustrado.

-Hola- dijo una voz a su espalda, grave y masculina.

Ella miró por el espejo, a un hombre, de prematuros cabellos blancos, un rostro duro y una vacilante sonrisa.

-¿Qué haces aquí?- preguntó con brusquedad.

-Vengo a tu casamiento- dijo él.

-No deberías. Hace muchos años que con mamá te dejamos muy en claro que no eras nada más en nuestra vida- contestó Hermione, fría como esa habitación.

-Hermione, he decidido... Me enteré de que seré...

El hombe entró, y miró afectuoso a su hija.

-No serás abuelo. Este niño que espero no se parece en nada a ti, y no se parecerá tampoco. La única abuela que tendrá mi hijo será Narcissa. Tú no eres nada en mi vida.

Jacques intentó tomar las manos de su hija.

-No te invité, y no te quiero aquí- espetó la castaña, y sin saber por qué, puso sus manos en su vientre, como si quisiera proteger a su pequeño.

-Pero soy tu padre... ¿Quién te llevará hasta ese... chico? ¿Por qué nunca más intentaste buscarme?

-Mi padrino, el ex novio de mamá, me llevará hasta Draco. Y no te busqué porque tú te fuiste de nuestra vida- dijo Hermione.

-¿Eso es un "Vete, ya no te quiero"?- preguntó dolido Jacques.

Jacques fumaba, sentado en su butaca favorita. Jane jugaba con su hija Hermione, de ocho años.

Sonó el teléfono, pero Jacques fue a atender en el piso de arriba.

Jane cogió el tubo del teléfono del piso inferior, para escuchar la conversación.

-Eso no se hace, mamá- regañó Hermione.

-Cállate.

-Sí... Yo también te amo, Penny. No, ahora no puedo... Estoy con mi familia.

-¿Tu familia? ¡Julius, Lucy y yo somos tu familia!

-Cállate... Pen, voy a colgar.

-Cuelga, pero yo iré a tu casa y le contaré a tu mujer todo lo nuestro. Que estás conmigo a sus espaldas desde que tu hija Hermione tenía dos años...

Jane soltó un gemido. Jacques colgó, y Jane fue a su encuentro.

-¡Tienes una amante!

Le dio una sonora bofetada, y Hermione se agachó junto la silla.

-¡Durante... seis... años... estabas con otra!- gritó llorando Jane-. ¡Pensaba que me amabas!


-¿Crees que después de eso yo te seguiría queriendo?- preguntó Hermione, rechazando sus abrazos una y otra vez-. ¡Tenías otra familia! ¿Cuanto tiene ahora Julius, eh? ¿Y Lucy?

-Julius tiene quince años, y Lucy trece...

-Te odio. ¡Vete de aquí! ¡No intentes encontrarme nunca más!

El padrino de Hermione, Kingsley Shacklebolt, esperaba en la puerta.

-Creo que Hermione ya ha dicho lo que tenía que decir, Granger- dijo el hombre-. Linda, ya es la hora.

-Vete de aquí- masculló Hermione.

Jacques quedó solo, mientras que Kingsley ofrecía su brazo a su ahijada.

-Estás preciosa- dijo el hombre, sonriendo.

-Gracias...

-Espero que la aparición de Jacques no perjudique tu felicidad- dijo Kingsley.

-Yo también lo espero.

Caminaron lentamente hasta la puerta principal, y éstas se abrieron. Empezó a sonar la canción, y todos se pusieron de pie. Draco esperaba allí, junto al padrino y la madrina de la boda, Theodore Nott y Daphne Greengrass (Daphne era la mejor amiga de Hermione).

Llegaron hasta Draco, y Hermione, sonriendo, cogió el brazo de éste. Los niños estaban sentados en primera fila, con Narcissa.

-Bien... ¿Damos comienzo a la ceremonia?

Draco asintió, exudando felicidad.

-Hermanos y hermanas, nos encontramos aquí para unir a dos almas, para toda la eternidad... Draco Malfoy y Hermione Granger.

Dijo un discurso, y llegó el momento.

-Draco... ¿Aceptas como esposa a Hermione, en las alegrías y...?

-Sí, acepto- interrumpió Draco.

-Hermione...

-También acepto- interrumpió la castaña.

El sacerdote sonrió.

-Los declaro marido y mujer a los dos...- se pusieron las alianzas, y él los miró-. Puede besar a la novia.

Draco besó tiernamente a su esposa, que lo abrazó, y todos lo celebraron.

Ya no importaba nada...

Ya estaban unidos...

Y nada ni nadie los separaría.


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Que emocion... Ya estan casados

Prox cap: ¡Alegría x 2!




Hermione miró su vientre. Crecía rápidamente, o al menos, a ella, esos cinco meses de casada, y ocho meses de embarazo, se le habían hecho rápidos. Matthew tenía seis años, y faltaba poco para los cinco de Jessica. Brendan crecía, aprendía a hablar y también a caminar.

-Hola, pequeño- dijo Hermione, al ver que Brendan caminaba torpemente hacia ella, hacia su sofá, y la castaña lo cargó.

Quedaron abrazados durante un rato, y Draco llegó de la empresa.

-Hola, familia- dijo con gesto de cansancio Draco, al ver que Jessica y Matthew se reunían con su "madre" y su hermano-. Tuve mucho trabajo hoy. Vino un nuevo empresario, queriendo comprar acciones de la empresa.

-¿Y qué le dijiste?- preguntó Hermione.

-No es tan fácil, cariño- dijo Draco, y se sentó junto a su familia-. Eso hay que hablarlo mucho, inspeccionar contratos.

-¿Cómo es el apellido?- preguntó Charity, al tiempo que llevaba jugo de naranja al rubio, que cabeceaba del sueño.

-Jones. Se llama Martin Jones...

Charity soltó un grito ahogado, y casi tira el jugo de naranja.

-Ese nombre... Lo conozco- dijo Hermione.

-¡Claro que lo conoce, señora Malfoy! ¡Martin Jones!

Charity se desplomó en un sofá, mientras que los niños la miraban preocupados.

Hermione asintió, con energía.

-¿No tenía Ámbar un hermano, Martin?- preguntó la castaña a su esposo.

-No es el hermano- negó Draco-. Es el padre. Es un hombre de bien.

-Habla por ti- dijo Hermione, palideciendo-. ¿Y aceptarás?

-No lo sé.

Matthew corrió escaleras arriba, y bajó con el uniforme del colegio Saint Julius.

A Hermione se le humedecieron los ojos.

-Crecen rápido- dijo Draco, sin advertir el gesto de su esposa.

-Lo enviaron hoy- dijo Matt.

Hermione le dio a Brendan a Jessica, y caminó dificultosamente escaleras arriba.

-¿Mama se siente mal?- preguntó preocupada Jessica.

-No quiere que crezcan. Quiere que sean pequeños toda la vida- dijo Draco, mientras que Charity, respirando entrecortadamente, se iba a tomar un vaso de agua fría.

Jessica fue hasta la biblioteca y cogió un libro de cuentos.

-Papá... ¿Cómo se llama el país de Peted Pan?

-El país del Nunca Jamás- respondió el joven, exhausto.

-¿Podemos ir? ¡Así mamá Emion nos tendá chiquitos pada siempe!- chilló Jessica.

-Ese país no existe, hija- dijo Draco, intentando permanecer despierto.

Matthew y Jessica bajaron la cabeza.

-Voy a ver a su madre y después dormiré un rato...

Draco subió las escaleras, y vio llorar a su esposa.

-Amor...

Hermione lo abrazó tímidamente.

-No quiero que crezcan... Llegué a esta casa como una niñera y ahora soy su madre... Matt tiene seis años, Jessica cumplirá cinco en tres semanas... Y no es que falte una eternidad para el cumpleaños número dos de Brendan...- gimoteó, y después emitió un grito ahogado, sujetándose el vientre.

-¿Qué pasa? Ah... Contracciones... No te preocupes, eso es normal. Falta un mes aún- dijo adormilado Draco.

-¡No, no, no! ¡Los mellizos nacerán!

Draco vio un líquido similar a la orina, y se asustó. El sueño se le pasó, y cargo a su joven esposa.

-¡Charity! ¡Niños! ¡Todos al auto!

Subieron, y en cinco minutos se encontraban en el hospital. Ingresaron a Hermione a la sala de parto y Draco entró, vestido de enfermero.

Llegaron Narcissa, los padres de Juliette, Theodore Nott, Daphne Greengrass, Pansy Parkinson (amiga de Hermione y Draco), y... Jacques.

-¿Ya nacieron?- preguntó Daphne, ansiosa, cuando ya llevaban media hora en la sala de espera.

-No lo sé- dijo Narcissa.

Jacques caminó por el pasillo, y Jessica se aferró al brazo de Charity. Brendan estaba sentado en el piso, jugando con sus manitos, y Matthew miraba enojado a Jacques.

-¿Qué demonios haces aquí, Jacques? Hermione te dejó muy en claro que no te quería más en su vida.

Todos se tensaron.

-Es mi hija y no tengo que darte explicaciones- dijo Jacques, fríamente.

-Pues deberías irte. Ella te dijo que no eras nadie en su vida- dijo obstinada Narcissa.

-¡Cállate!- gritó el hombre.

Una enfermera fue y los miró a todos.

-Guarden silencio, esto es un hospital.

Entró, y Narcissa miró furiosa a Jacques.


Draco vio con satisfacción a sus dos pequeños, pensando que se desmayaría en cualquier momento. Hermione se desplomó en la camilla, exhausta, mientras que la enfermera llevaba a limpiar a los niños... ¿Niños o niñas?

-Son una niña y un varón- informó la enfermera, mientras que se los llevaba a Hermione, que suspiraba, emocionada.

Draco salió de la habitación, y vio que Jacques se había ido, tras amenazas de los enfermeros (por sus gritos).

-¡Son una niña y un varón!- gritó, y todos lo celebraron con vítores, y lo abrazaron...


Dos horas después, Hermione se encontraba en una sala, en una camilla, mientras que sus pequeños dormían en sus cunitas.

-Son preciosos- dijo maravillada Narcissa.

Habían entrado en esa tanda Narcissa, la madre de Juliette y Daphne.

-¿Cómo se llamarán?- preguntó Daphne, encantada.

-Eso es algo que debemos decidir con los niños- dijo sin señales de sueño Draco.

Después, entraron Jessica, Matthew, Charity y Brendan, a quien llevaba en brazos.

-Mama Emion... ¿Cómo se llaman?

-Buena pregunta- dijo Hermione, mientras alimentaba a la niña-. ¿Cómo quieren que se llamen?

Jessica se sentó en la camilla, con ayuda de su padre.

-Dylan- dijo Matthew.

-Bien... Dylan es un lindo nombre- asintió Hermione.

-¿Jessica?- preguntó Draco.

La niña estaba pensándolo.

-Josephine es un nombre que me gusta mucho- dijo por fin la niña-. Apadece en el libdo de Mujedcitas que me lee mamá Emion.

-Espectacular- dijo Charity, que estaba shockeada con tanta emoción-. Dylan y Josephine...

-Josephine se puede abreviar con Jo, Phine, Phi, Sep...- dijo Hermione, encantada con los nombres que habían elegido sus hijos.

Brendan miró a sus hermanitos... Primero el embarazo. ¿Y si ahora que los niños habían nacido, Hermione dejaba de quererlo?

-Me parece que Brendan quiere decir algo- dijo Draco.

Brendan estalló en un llanto, y Draco se lo pasó a Hermione. Era un milagro que Dylan y Josephine no lo hubieran imitado.

-¡Mi pequeño! ¡No llores!

Brendan se abrazó a su mama Emion, llorando.

-¿Temes que te deje de querer?- preguntó alarmada Hermione.

Brendan asintió, lloroso.

-Al principio tal vez tenga que cuidar más de Dylan y Jo, pero te aseguro que nunca querré más a uno que a otro- dijo Hermione, abrazándolo, mientras que Josephine despertaba y se babeaba un poco.


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Acepto sugerencias para el próximo capítulo...

Los reto a un desafío. Ustedes tienen que elegir el nombre del capítulo número 31...

El que me guste más, queda elegido.

Hermione sonrió a sus pequeñines, que ya contaban con una semana. Habían permanecido en el hospital porque había que hacerle checkeos y había que vacunarlos, pero ese día, volverían a su casa, para ser una preciosa familia, la familia Malfoy.

-Señora Malfoy- dijo la enfermera, llegando con las criaturas.

Que raro que sonaba "Señora Malfoy"...

-Ya está listo. El señor Malfoy está esperando en su auto, en el estacionamiento, listo para llevarlos a su casa- dijo la joven, sonriendo con afecto, y le entregó sus hijos-. Son preciosos. ¿Cómo se llaman?

-Dylan y Josephine- contestó Hermione-. Mis hijastros les pusieron así.

-Creí que eran suyos... ¿Eran los tres niños rubios?

-Sí.

-Ah... Bueno, la ayudo.

Hermione se sentó en la silla de ruedas, y la llevaron hasta el estacionamiento. Agradeciendo todo, Hermione entró al auto, en el asiento trasero, con sus dos bebés. Draco había comprado dos asientos de bebés, así que puso a Dylan a su izquierda y a Josephine a su derecha.

-Están preciosos- dijo sonriendo Draco.

Condujo hasta la mansión, donde estaban esperando Charity y los niños.

-¡Mama, mama! ¡Hemanitos!- chilló Jessica, emocionada, provocando que los pequeñitos estallaran en un sonoro llanto, al que inmediatamente se unió Brendan. Hermione les chistó suavemente a los bebés, y los balanceó un poco, para que se calmaran, y a Brendan lo tuvo que calmar Draco-. ¡Pedón!

-No pasa nada, pero recuerden que mientras los niños sean pequeños, tienen que contenerse de gritar y hacer escándalos- dijo Draco, mientras que le daba a Brendan a Charity y cargaba a Dylan.

Brendan miró con ojitos llenos de lágrimas a su madre, y cuando entraron, se escabulló a un rincón a llorar silenciosamente, jugando con sus muñecos.

-Josephine- canturreó Hermione, haciéndole cosquillas a la bebé, que gemía y reía.

Dylan miraba a su alrededor, sorprendido. Jessie y Matt dibujaban para sus hermanitos, pero Hermione y Draco no se daban cuenta de que Brendan estaba solo en un rincón, llorando desesperado, por un amor que él creía que estaba perdido.

Media hora después, cuando iban a merendar, Hermione buscó desesperada a Brendan.

-¿Brendan? ¿Dónde está Brendan?

Finalmente lo encontró en el rincón, empapado en lágrimas.

-¡Mi pequeño!

Brendan pataleó y chilló, para que no lo cargara, y le gritó cosas ininteligibles. Preocupada, y agobiada por la tristeza, se apartó de él y fue a hablar con Draco.

-Prepara la bañera- dijo la castaña.

Cargó otra vez a Brendan, que intentó morderla, (dramático, ¿verdad?), y lo llevó dificultosamente al baño, y con ropa y todo, sabiendo que no hacía calor, lo metió al agua congelada y el niño se calló.

-¡Mira, Brendan! ¡Yo te dije millones de veces que te sigo queriendo, pero tienes que saber que cuando tienes unos hermanitos muy pequeños, que tengo que cuidar mucho, porque son débiles e indefensos, tengo que encargarme un poco más de ellos que de ti!- exclamó dolida Hermione, y el pequeño la miró, con los ojos humedecidos-. ¡Me duele muchísimo decirte esto, pero no eres el centro del mundo, existen muchas personas a las que debo cuidar, a tu alrededor!

Brendan bajó la cabeza, mirando como se congelaba.

-¡Así que, vas a tener que aguantar un poco esta situación! ¡Cuando tú eras pequeñito, como una aceituna, cuando Juliette había muerto, Draco tuvo que cuidarte más a ti que a tus hermanos, y ellos lo aceptaron perfectamente, porque sabían que eso se detendría y los cuidaría a todos por igual, sin dejar a nadie aparte!

El niño, dejó escapar unas lágrimas, y asintió. Era un pequeño bastante inteligente para tener esa edad.

-¿Está todo bien, ahora?- preguntó más amable Hermione, y lo secó-. Por favor, no me hagas decirte estas cosas otra vez.

Fue hasta su cuarto y lo acostó un rato en la cuna, mientras que Draco cantaba canciones de cuna a los restantes niños.


Era de noche. Dylan y Josephine dormían en sus nuevas cunas, muy tranquilos, mientras que Brendan pensaba en todo lo que le había dicho Hermione.

Hermione despertó con un llanto proveniente de la habitación contigua, a las cuatro de la madrugada. Se levantó a duras penas, mirando a Draco, que dormía como si estuviera en el campo, muy tranquilo. Se puso la bata y fue a la habitación de los mellizos, en donde antes estaban los aparatos de gimnasia de Ámbar.

-¿Qué pasa, pequeñines?

Alimentó a Josephine, y se quedó un rato, sentada en el piso, aunque terminó durmiendo el resto de la noche allí, y fue allí donde Matthew la encontró, a la mañana.

-¡Mama Emion!

Hermione despertó, muy incómoda, y exhaló un suspiro de protesta cuando vio que estaba apoyada en la cuna de la pequeña.

-Hola, cariño.

-¿Te domiste aquí?

-Sí, Matt... Pero no se lo digas a tu padre, aunque lo debe de saber.

-Sí, mama- dijo Matt, y la ayudó a levantarse-. Ya desayunamos.

-¿Y por qué no me despertaste antes?- protestó la muchacha.

-Porque papá dijo que te dejara dormir- contestó Matthew-. Y Charity salió con Jess y Brendan a distraerlos, porque Brendan está deprimido.

Hermione suspiró, y caminó hasta las escaleras.

-¿Y Dy? ¿Y Jo?

-Papá está con ellos- respondió el niño, mientras bajaban las escaleras.

-¡Hermione! ¡Despertaste!- dijo sonriendo burlón Draco.

-Muy chistoso- espetó Hermione-. Dormí en el cuarto de los niños porque Josephine lloró en la noche y tú no te enteraste.

Esa fue la primera discusión, que tuvieron ambos.

-¿Me estás culpando por no haberme despertado de noche?

Matthew se escabulló.

-¡Sí! ¡Se supone que no son solo mis hijos! ¿No te diste cuenta de ese detalle? ¿Quién puso el condimento especial para crear bebés?- gritó Hermione. El haber dormido mal y ese detalle habían hecho que explotara.

-¡Perdone, señora Malfoy, pero no desperté porque tuve mucho trabajo ayer por la noche, si no recuerdas bien, Hermione, llegué a las tres de la madrugada!- estalló Draco.

La castaña se secó las lágrimas de rabia, y se fue hecha un huracán hasta su habitación. Se dio un baño y no bajó las escaleras. Estaba en la azotea.

-¡Hermione!- llamó Draco, subiendo las escaleras.

-No quiero hablar contigo- dijo la muchacha, y chocándose con él sin querer, bajó las escaleras, puso a los bebés, con cuidado, en el coche, y se colgó la cartera-. Voy a salir con los niños.

Draco quiso decir algo, pero se calló. La culpa era suya, y solo suya. Él la había provocado, y él le había seguido la discusión.

Se sentó en el sillón. Esperaría a que su mujer llegara y se reconciliarían.

Cuando llegó, se dio cuenta enseguida que el encontronazo había enojado mucho a Hermione.

-Hermione, amor...

-Hoy quiero que me dejes tranquila- dijo duramente Hermione, y empezó a jugar con Brendan, que estaba sonrosado.

-Hermione- dijo más duro Draco, y le agarró del codo.

-¡Que me sueltes!

Draco cargó a Dylan, que abrió sus grandes ojos grises, y le sonrió.

-Ojalá que no tengas novia hasta que tengas más o menos cincuenta años- bromeó, y Hermione reprimió una sonrisa.

Finalmente, Hermione fue y lo besó. Era evidente que no podía estar peleada con su esposo.


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Prox cap: Obstáculos




Hermione besaba a su esposo. Dylan y Josephine dormían, y los tres hermanitos mayores jugaban con puzzles.

-Te amo.

-Yo también te amo- dijo Hermione.

Hacía algunos días que su aspecto la incomodaba. No era delgada como antes, pero tampoco era "gorda" como cuando estaba embarazada. Se había anotado en un gimnasio, por dos horas al día.

-Hermione...- (habían pasado tres días) dijo Draco, preocupado. Su esposa estaba llevando una estricta dieta.

-¿Qué?

-Si sigues así, terminarás por desnutrirte- dijo temeroso el rubio, y Hermione cerró los ojos-. Cariño, te quiero tal como estás. Tener hijos es algo fantástico, no debes...

-¿Culparme?- aulló Hermione.

Draco la abrazó, y Hermione miró a sus bebitos. Josephine había heredado los ojos castaños de ella, y Dylan, los del joven.

Hermione suspiró, y decidió que se aceptaría tal cual era. Dejó de hacer dietas, pero comió muy saludable; iba al gimnasio, una hora por día.

El resultado fue que adelgazó más, pero sin llegar a ser lo que era antes. Ella se veía fantástica, y Draco sonreía con satisfacción.

Pero un día, llegó lo menos esperado.


Sonó el timbre. Matthew fue, ya que Charity se sentía muy mal. Entró una Barbie personificada. Era rubia, con el cabello suelto, y pasado por la planchita. Maquillada a la perfección, y un vestido rojo, hasta las rodillas, con un escote aceptable. Para complementar, unos tacos negros.

-Buenos días, pequeño.

-Ehh... Papá...

-¿Sí, Matt?

-Vino...

-¡Hola, Draco!

El joven salió de su despacho, y miró a una ex novia, de su adolescencia.

-¡Kim!

Kim Barbeers le estrechó la mano, y Hermione bajó las escaleras, con los mellizos en brazos.

-¿Quién es, Draco?

Hermione vio a la joven, y abrió la boca. Sus peores temores volvían a resurgir.

-Ah... Kim, ella es mi esposa, Hermione- dijo sonriendo con orgullo Draco.

A Hermione le avergonzó su aspecto. Tenía una camiseta rosada, y unos joggins grises, además de unos tenis blancos.

-¡Hola!- saludó cordialmente Kim-. Soy Kim Barbeers.

Hermione le sonrió forzadamente, y le estrechó la mano.

-Draco... Mañana Matthew comienza el colegio...

-Sí, Hermione. Ya sé- asintió Draco, y le dio el uniforme-. Ven Kim.

Entraron a su despacho, y Hermione pegó el oído a la puerta, junto a Jessica y Matthew.

-¿Así que... tienes cinco hijos?

-Oh, no con Hermione. Nuestros son solo los bebés, pero los otros tres son míos y de mi difunta, Juliette- dijo Draco-. ¿Y tú? ¿Estás casada?

-Ah, no, no, no- rió Kim-. Yo estoy soltera, aún.

Kim miró a Draco. Estaba tan apuesto como siempre.

-Creí que cuando rompimos...

Se escuchó el sonido de un objeto impactando contra el piso. Hermione fue al living apresuradamente a reunirse con Brendan, que miraba dibujitos animados.

Draco abrió la puerta, y vio a su esposa mirando la televisión.

¿Es que nunca podrían ser felices, sin ex novias aparecidas, socias despechadas... y gemelas malditas?

Hermione miró a Dylan, que la miraba.

-Hola, pequeñín- le besó la frente y alimentó a sus bebés.

-Niños, me voy a dar un baño y saldremos a pasear por la plaza- propuso Hermione, deseosa de apartarse de Kim.

Jessica asintió, entusiasmada.

Hermione se puso una blusa celeste y unos jeans negros, y preparó el coche triple para los mellizos y para Brendan. Se abrigaron y salieron, pero antes, Hermione entró al despacho de su esposo.

-Draco, vamos con los niños a pasear por la plaza- dijo la castaña, con tono cariñoso, y lo besó.

-De acuerdo... Yo tengo que seguir con mis papeles...

-Ah, yo me retiro- dijo Kim, levantándose-. Fue un gusto charlar contigo, Draco. Fue un gusto conocerte, Hermione.

Se fue, sonriendo con amabilidad, y Hermione se reveló contra su esposo.

-¡Por qué nunca me dijiste que tenías una ex novia que se parece mucho a una Barbie!- susurró la muchacha, sujetando de la mano a Jessica.

Draco la miró, ceñudo.

-Nunca hablo de eso con mis parejas actuales. Además, tú nunca me preguntaste.

Hermione soltó un resoplido, y Jessica se soltó para ir con sus hermanos.

-¿Tenía que enterarme mediante la aparición de Kim?- chistó furiosa la castaña.

-Hermione, me parece que estás confundiendo las cosas...- dijo persuasivo Draco, pensando en la depresión post parto.

-¡No estoy confundiendo nada! ¡De la nada, aparece una Barbie rubia, mientras que...!

Draco la detuvo con un ademán.

-¿Estás celosa de Kim?

Hermione intentó serenarse.

-¡Sí!

Draco rió, y besó a su esposa.

-¿Crees que te dejaré solo por que una ex mía de la adolescencia se aparece?- preguntó, y Hermione suavizó su gesto.

-La próxima vez dime cuantas novias tuviste antes de que te casaras con Juliette- pidió, suplicante, y Draco soltó una carcajada.

-Vamos a la plaza- sugirió, y salieron todos los Malfoy.


Se me hizo muy comica la discusión entre esos dos esposos...

Prox cap: Mmmm... ¿Kim?







Ya 33 capitulos! No lo puedo creer...

Lo maxio que puede abarcar esta historia son 45 o 40 capitulos, queridos lectores... Pero vendrá una secuela y tal vez una precuela de La niñera de los Malfoy, en los tiempos del Draco adolescente y la llegada de Juliette...

Disfruten su leida!



La casa era muy diferente con los mellizos. Los tres mayores se sentían algo abandonados, pero como Jessica y Matthew ya habían pasado por eso hacía un tiempo atrás, con la llegada de Brendan, no se preocuparon mucho. El que sí se preocupaba era Brendan.

-¡Hola!- saludó alegremente Kim, cuando Charity le abrió la puerta con incredulidad.

-Perdón, señorita Bar...

-Vine para ver a Draco y a los pequeños- aclaró la Barbie, mientras que dos chicos (Harry y Ron) entraban con multitud de bolsas con colores brillantes.

-Señorita...

-¿Kim?

-¡Hola, Draco!- exclamó entusiasta Kim, y miró a Harry y a Ron, que bufaban por todas las bolsas-. Ah, chicos, muchas gracias... Les agradezco su ayuda.

-Como diga- dijo entre dientes Harry, y salieron de la Manión.

-¿Se puede saber que es todo esto?- preguntó perpleja Hermione, bajando con una bata y una toalla en la cabeza, acababa de salir del baño.

-Regalos.

-¿Regalos?- dijeron Draco y Hermione.

-Para sus hijos- dijo rebosante de felicidad Kim.

-Draco, quiero hablar contigo- dijo con dureza Hermione.

**En el despacho**

-¿Se puede saber que es lo que quiere tu ex noviecita cara de Barbie hueca?- preguntó irritada la muchacha, mientras que pensaba en sus mellizos, que dormían la siesta.

-No lo sé, te lo juro.

-Draco... Ninguna persona es capaz de gastarse tanto dinero en cosas para niños que ni siquiera son sus hijos, a no ser que fueran sus ahijados, pero en ese caso, ella no lo es.

-Lo sé, lo sé, amor...

-Ve y dile que no aceptaremos todo eso- dijo cortante Hermione.

-Es para los niños, no para nosotros.

-Ellos están en clase de natación y cuando vuelvan, yo misma los llevaré al shopping a comprarse juguetes y...

Draco se acercó a su esposa.

-Me parece que alguien está celosa- canturreó.

-¡Sí, es posible! ¡Cada vez que estamos en paz en esta casa, siempre aparece una muchachita con el poder de la hermosura y la seducción sin límites, con ganas de quedarse con el amor de mi vida!- explotó Hermione.

Draco rió entre dientes y la besó.

-Nunca te dejaré, ¿de acuerdo? Tú eres mi esposa y eso no lo cambiará nadie- le aseguró, y Hermione miró al techo, colorada de ira.

-Dile que se vaya y que no vuelva- exigió la castaña.

-Perdóname, cariño, pero eso no lo voy a permitir- dijo en tono duro Draco, y Hermione se sobresaltó-. Ella es una amiga de mi adolescencia...

-Ex novia- interrumpió entre murmullos Hermione.

-...y tiene todo el derecho de venir a visitarnos- dijo como si no hubiera oído nada Draco.

Hermione se cruzó de brazos y caminó hasta la puerta.

-Si no lo haces tú lo hago yo- amenazó.

Draco se escandalizó y agarró del codo a su esposa.

-¡Deja de comportarte como una chiquilina!

Hermione abrió la boca, terriblemente ofendida.

-¿Conque chiquilina, eh? ¿Por qué no le dices eso mismo a tu amiguita cara de No-Me-Sé-La-Tabla-Del-Uno?

Hermione salió de la habitación, pateó sin querer una caja con colores flúors y se fue a la habitación.

Draco se mordió el labio, rabioso.

Horas después, fue a la habitación matrimonial, y le sorprendió ver que habia una gran maleta encima de la cama de fierro color dorado.

-¿Se puede saber que es esto?

-Creo que debemos distanciarnos unos días- dijo Hermione. Llevaba una camisa blanca, con los puños desprendidos, un chaleco de jean, escote en V, unos jeans chupines y botas de cuero negras.

-¿Qué?

-Eso mismo. Ya veo que mientras haya mujeres rondando en tu cabeza, no estaremos en paz- dijo Hermione, y cogió la maleta con una mano y una cuna doble portátil con la otra, donde estaban durmiendo sus mellizos.

-¿Y te llevarás a Dylan y a Jo?- preguntó indignado Draco.

-Sí. Sin la madre no pueden vivir y además no podría dejártelos a ti, ya que de seguro aparecerían las gemelas de Kim y harían cualquier cosa con los cinco.

-¿Y los otros, qué?

-¿Quieres que me los lleve? Con mucho gusto lo haría pero no puedo separarlos de su padre, ya que yo no soy su madre real- dijo con ironía Hermione, y salió por la puerta.

-Ellos son mis hijos- dijo señalándolos Draco.

-También míos, y te aseguro que unos niños sin la madre es algo horroroso de ver.

Hermione bajó las escaleras con la maleta, mientras que veía a sus hijo jugar con los muñecos, obsequio de Kim.

-¡Mama!

Jessica y Matthew corrieron hasta ella, y Brendan empezó a llorar.

-¡Mama, mama! ¿Te vas?

Jessica hizo pucherito.

-Lo lamento mucho, hermosos, pero... Tengo que irme durante unos días- dijo Hermione, tan triste como ellos, y tan irritada como Draco.

Draco miró a Brendan.

-No llores, Brendan... Mamá volverá en unos días.

Hermione besó y abrazó a sus tres hijitos, y salió por la puerta principal.

Tomó un taxi, y se fue a un hotel.


-¡Hola Draco!- exclamó Kim, al otro día.

-Que plaga- dijo sin molestarse en susurrar Charity. Kim borró un poco su sonrisa por la frase de la mucama y porque vio que no estaba Hermione.

-Draco, Draco... ¿Qué pasó?- preguntó, horrorizada, al ver que tampoco estaban los mellizos.

-Hermione se fue con los mellizos- dijo con voz apagada Draco-. Por una discusión.

-Espero que se arregle todo entre ustedes- dijo con sinceridad la Barbie.

-Mmm... ¿Kim?- Draco había decidido terminar con todo.

-Sí.

-Es tu culpa.

Kim miró confundida a Draco.

-¿Qué cosa es mi culpa?

-Hermione está celosa y tiene razón- continuó Draco, paseándose por la habitación-. Ella tiene razón en lo que cree. Tú no eres nadie para hacerles tantos regalos a los niños, puesto que no eres ni su madrina. Estás intentando ganarte mi corazó y el de los niños, seguramente para desterrar de esta casa a Hermione y...

Kim lloraba.

-¿Tú de veras crees eso solo porque tu esposa lo dice? ¡Cuando te conocí no eras así!

-Vete de aquí- dijo duramente Draco.

-¿Qué?

-¡No quiero arruinar mi matrimonio!- gritó Draco.

-¡Yo no tenía la intención de separarlos, Draco, créeme por favor!- chilló Kim.

Jessica fue con un trozo de manteca hasta la puerta, sigilosamente, y la colocó allí.

Kim, rabiosa pero herida, corrió hasta la puerta y pisó con sus tacones la mantequilla. Soltó un chillido y cayó al piso.

Jessica soltó una carcajada, y Draco sonrió a modo de disculpa.

-Mmm... ¿Kim?

-¡¡¡Qué!!!

-Creo que te ensuciaste los zapatos.


En el proximo capitulo, Draco irá a buscar a Hermione y le pedirá perdón...

No se lo pierdan!

Prox cap: Es todo lo que dije


La casa sin Hermione y los mellizos no era lo mismo. No había tantos llantos, pero lo peor de todo, para Draco, no habían sonrisas matinales, no habían tiernos besos ni dulces abrazos. Ya habían pasado cinco días, más de los que Hermione había dicho que permanecería en el hotel. Draco creía que él tenía la culpa de todo, pero no sabía como haria para disculparse.

Brendan siempre lloraba y gritaba en sueños cosas como que extrañaba a su mamá...

Era la primera noche de la ausencia de Hermione en la Mansión. Draco dormía incómodo, pensando sin parar en su esposa. ¿Y si todo eso acababa en divorcio?

Despertó sobresaltado. Unos llantos angustiosos y llenos de miedo resonaban en sus oídos. Se levantó rápidamente y fue hasta donde los llantos estaban. Brendan.

-Pequeño...

Brendan se agitaba en sueños.

-Mama... ¡Mama te ezdaño! ¡Mama... vuelve!

El pequeño lloraba y gritaba, y despertó a sus hermanos, que fueron a ver qué pasaba.

-¡Papa!

Draco despertó a su hijito, que seguía con las lágrimas en sus sonrosadas mejillas. Brendan lo abrazó, todavía estremeciéndose.

-Ya... Ya...

-Mama...- gemía Brendan.

Draco se sentó en la alfombra y meció en sus brazos a Brendan. Los otros niños se sentaron junto a su padre y durmieron allí.

El joven miró a sus tres hijos. Ya no sonreían, ya no jugaban. Él ya no soportaba eso.

Ahora estaba en el trabajo.

Miraba indeciso el teléfono.

Presionó el botón del aparatito por donde se comunicaba con sus secretarias.

-Lizzie, llama a la florería y encarga un ramo de margaritas y rosas. Con una tarjeta que diga "Lamento la discusión, te amo", ¿sí?

-Enseguida, señor- confirmó Lizzie.

Draco salió antes, y fue a su casa. Se vistió de forma no tan formal y pidió a Charity que los bañara y vistiera adecuadamente.

-¿A dónde vamos, papá?- preguntó Matt.

-A buscar a mamá.

-¡Wiii!- gritaron los tres, emocionados.

Draco cogió una tableta de chocolate de la heladera y entraron al auto. Pasaron por la florería y recogieron el ramo, y él condujo hasta el hotel.

-Señorita, es de suma urgencia- urgió Draco, a la recepcionista.

-Señor, la señora Malfoy nos pidió que no dijéramos a nadie donde se alojaba.

-¿Sabe quién soy yo?- preguntó Draco-. ¡Draco Malfoy, su esposo! Nos distanciamos un poco pero ahora vengo a que nos reconciliemos...

-Señor...

-¡Deme ya el número de su habitación!- exigió Draco.

La recepcionista se sobresaltó.

-45.

Draco salió disparado con sus hijos (con el ramo en una mano y Brendan en el otro brazo), hasta el ascensor.

Fue hasta esa habitación y golpeó la puerta como un desesperado.

-¡Abre, por favor!

Sintió un gritito de emoción, y vio por la mirilla un ojo castaño.

Hermione le abrió la puerta, y miró el panorama. Jessica tenía la tableta de chocolate, y vio con emoción y felicidad a Draco.

Brendan sonrió contentísimo.

Entraron, y Draco la abrazó fuerte.

-Te he extrañado...

-Yo también.




DESP SEGUNDA PARTE. NO SERA LARGA YA Q SERA LA RECONCILIACION... DJEN COMMENTS

Draco miró a Hermione con los ojos brillosos, y la besó. Hermione lo abrazó y los niños aplaudieron, entusiastas.

Hermione los dejó en otra habitación, con juguetes, y volvió con su esposo.

-Qué hermoso ramo.

-Tan hermoso como tú.

Hermione suspiró, y lo volvió a abrazar. Draco no podía creerlo. Volvía a tenerla.

-¿Volverás? Te hemos extrañado horrores... Brendan lloraba de noche porque no estabas, Jess y Matt no jugaban porque tú no estabas para jugar con ellos... Y a mí, los días se me hacían eternos... Todo porque no estabas. No se oían los llantos de los mellizos, no se veía tu sonrisa...- dijo tiernamente Draco.

Hermione cerró los ojos y unas lágrimas corrieron por sus mejillas. Draco se las limpió y la volvió a besar.

-No te creas que yo no los extrañé- dijo por fin la castaña, con tono frío-. Pero necesitaba apartarme de ti. Después de lo de Kim, necesitaba...

-La eché de mi vida. De la nuestra, mejor dicho.

-No lo sabía.

-Le dije que tú estabas celosa, que no tenía ningún derecho a hacerles a los niños tan caros regalos y que creía que quería conquistar mi corazón y el de los niños... Y se fue.

-No te creo.

-Es todo lo que dije- se sinceró el rubio, y la acarició-. Te amo.

-No más que yo, eso te lo aseguro- dijo pícara Hermione.

-¿Eso significa que vuelves?

-Cuando esté segura que Kim se fue de nuestras vidas para siempre- condicionó Hermione.

-Kim se fue a Irlanda ayer- dijo Draco, sacando una carta-. Me la envió anteayer, diciendo que se iba de nuestras vidas y que fuéramos muy felices.

Querido Draco, y Hermione, si estás con él:
Les juro que mi intención nunca fue separarlos y quedarme con el corazón de Draco. Una vez lo tuve y salí muy lastimada, cuando terminó conmigo y se casó de repente con Juliette.
Para que finalmente me crean, les diré que me voy a Irlanda mañana, a las once de la mañana. Me iré de sus vidas para siempre.
Perdón si molesté con los regalos a los niños, pero fue de corazón, porque yo sé lo que es no tener una madre.
Kim.

-Qué carta emotiva- se mofó Hermione-. Vuelvo.

Draco la volvió a besar, lleno de felicidad.


Besos...

Creo que serán solo 40 capitulos..

Recuerden que habrá una secuela

Prox cap: Irlanda
Hermione armó su bolso y volvieron al auto. Brendan estaba muy feliz porque su mami volvía a su casa, y los mellizos dormían sin cesar. Dylan estaba custodiado por Jessica, y Josephine por Matthew.

-¿Te imaginas cuando sean todos adolescentes?- dijo fingiendo horror Draco-. Será un absoluto caos la casa...

-Brendan será tranquilo, estoy segura- dijo Hermione, mirando por el espejo retrovisor a su hijo rubio, que hacía pucherito-. ¿Qué pasa, principito?

-Bendan quiede juguetes.

Draco soltó una risita nerviosa.

-Pues los que Kim les regaló no los usarán- dijo Hermione.

-¿Po qué?

-Porque Kim se los llevó y mami se enojó con ella- dijo Draco, cuando llegaban a casa, y estacionó correctamente.

Bajaron del auto, y vieron que Charity cantaba a voz de cuello por toda la casa, mientras que limpiaba con su plumero.

-Pero qué cantante- dijo divertida Hermione.

La mucama cesó de cantar y miró a la recién llegada.

-¡Hermione!

La abrazó fuerte, y sacó un bloc de hojas pequeño de su bolsillo del uniforme.

-Señor, tiene siete llamadas. Dos del doctor Thomas, una de Pansy Parkinson, tres de Blaise Zabini y otras dos de su madre.

-Gracias, Charity.

-Por nada, señor.

Siguió con lo suyo, y Hermione instaló a los mellizos en la cuna de su habitación. Draco llamó al doctor Thomas, que acudió de inmediato.

-¿Qué sucede, Dean?

El doctor Thomas respiró entrecortadamente, y se sentó en una butaca.

-Su madre... está internada en el hospital... intentaron asesinarla... se encuentra en muy grave estado... tienen que llevarla a Irlanda para una complicada operación de cráneo...

-¿Qué le hicieron?- preguntó muy asustada Hermione.

-La golpearon salvajemente, la violaron luego y la apuñalaron- contestó.

Hermione se estremeció, y Draco se puso el abrigo.

-¿A dónde vas?

-¡A ver a mi madre!

-¡No puedes, Draco!- dijo alarmado Dean-. ¡No dejan que la vea nadie...!

-¡Es mi madre!

-Draco- dijo intentando calmarse Hermione-. Tú paga eso de Irlanda y la podrás ver.

El doctor asintió con energía.

-¿Cuándo saldrían para Irlanda, en caso de que yo pagara?- preguntó desesperado el rubio, abotonándose el abrigo, mientras que Hermione se deesperaba cada vez más.

-Mañana mismo. Está en un gravísimo estado, Draco. Puede llegar a morir.

-Gracias... ¿Cuánto sale la operación?

-Un millón de dólares, creo.

-Pagaré lo que sea necesario.

Draco salió al hospital y después fue al banco, a sacar de su cuenta esa cantidad.

Draco cogió su celular y llamó a su esposa.

-¿Cómo está Narcissa?

-No sé, no me dejaron verla- dijo Draco.

-¿Qué necesitas que haga?

-Que armes tu maleta, metas en otra la ropa de los niños... Armes la mía y te encuentres conmigo en el aeropuerto en una hora. Nuestro avión sale en dos horas- dijo atropelladamente el rubio, mientras que se sentían los ruidos de los aviones al despegar y de toda la gente hablando.

-¿Y Charity?

-Necesitamos a alguien en casa.

-Está bien.

Hermione hizo lo que le pidió Draco, y con ayuda de Charity, puso a los niños en un taxi y en una hora se encontraron en el aeropuerto. Jessica estaba muy asustada, era su primera vez en avión.

Draco cargó a Jessica y a Brendan, y Hermione llevó de la mano a Matthew y en la cuna portátil a los mellizos.

Entraron al avión y se sentaron en sus lugares correspondientes. Hermione se quedó con Josephine, Brendan y Jessica, mientras que Draco se sentó con Matt y Dylan.

-Todo saldrá bien- dijo Hermione.

Se pusieron los cinturones de seguridad, y a los bebés los pusieron en cunas especiales.


Cuando llegaron, Hermione despertó perezosamente.

Salieron del avión y en media hora tuvieron de nuevo sus maletas.

-¿Hotel?- preguntó Jessica.

-Una pequeña casita que Lucius compró cuando vivíamos aquí, cuando no éramos nada en Estados Unidos- dijo Draco, muy serio.

-¿Eres irlandés...? Creí que eras americano- dijo Hermione, cuando Draco los guió. Recordaba Irlanda a la perfección.

Draco no contestó de pronto.

-Soy americano, pero huimos a Irlanda... Cuando Lucius puso la empresa en Estados Unidos, y empezamos a ser los "Malfoy empresarios", volvimos a América- dijo Draco.

Entraron en una casita pequeña, de una sola planta y dos dormitorios, un minúsculo baño, un "amplio" living y una cocina-comedor.

-Esto no es ni el cuarto de nuestra casa- observó Matthew, mirando todo.

-Tienes razón, pero es de lo que disponemos aquí- dijo Draco, mientras que dejaban las maletas en el dormitorio matrimonial-. No compraremos una casa porque sería inútil, serían solo siete días.

Se instalaron dificultosamente, cuando vieron que una atractiva rubia pasaba cerca de allí, para comprar alimentos.

-Kim...- susurró Draco.

-¿Qué?

-No te va a gustar nada esto- aseguró Draco.

Kim se fijó en la casita, y en sus habitantes. Esbozó una mueca de tristeza y siguió su camino.

-Tengo que hablar con ella- dijo Hermione.

-¿Qué?

-Eso mismo.

Salió corriendo, y detuvo a Kim.

-Tenemos que hablar.

Fueron a su casa, y Kim se sentó en una butaca, e invitó a su invitada a hacer lo mismo.

-¿Qué quieres?

-¿Quieres a Draco?

-Como un ex novio, si a eso te refieres...

-Es lo que pensaba yo, perdóname. Creía que querías quedarte con Draco tal como hizo Ámbar Jones...- dijo Hermione.

-No, nunca querría hacer eso. Sé que amas a Draco, y él antes amó a Juliette... No había lugar para mí en su corazón.

El rostro de Kim Barbeers reflejaba sinceridad y tristeza.

-Sé que me odias.

-Creo que sí.

-Hermione, si tuviera una manera de demostrarte que yo no soy como Ámbar... Lo haría, pero tú crees eso y yo no soy nadie para cambiarlo- dijo suplicante Kim.

Hermione escrutó el rostro de la chica "No-Me-Sé-La-Tabla-Del-Uno", y decidió que le creía.

-Perdón.

Kim alzó el rostro.

-La única manera que tengo para pedirte perdón es que seamos amigas- dijo Hermione.

Empezaron a contarse muchas cosas, desde sus noviazgos y sus hijos hasta que un llamado las interrumpió.

-¿Draco?

-La operación fue buena pero mamá no resistió. Acaba de morir.

Era el atardecer.

Hermione quedó congelada. El rostro risueño de Kim se transformó en una mueca de aprensión.

-¿Qué pasó?

-Narcissa murió.

Kim se tapó la boca con las manos, horrorizada.

Fueron las dos a la casita, llorando.

Los niños no sabían nada, excepto Matthew, que ya "era lo bastante grande como para saber que es la Muerte", según Draco.

-Nos vamos de Irlanda mañana, el velatorio de mamá es en dos días, y el entierro, en tres- anunció muy afectado Draco. Hermione lo abrazó. Jessica y Brendan jugaban en su habitación.

-Vamos a ser fuertes- dijo Hermione-. Y yo siempre estaré aquí contigo.


Dejen comments!

Prox cap: Unos pequeños años después









LECTORES: En tres capítulos, he decidido terminar el fic.


Algunos años después... Tres, para ser exactos...

Una joven castaña corría para todos lados, intentando detener las travesuras de sus hijos, de todos sus hijos.

Matt ya tenía nueve años, Jessica ocho, y Brendan cuatro.

Los mellizos tenían tres años, y eran tan terribles como Matthew y Jessica en su momento. Josephine era castaña de ojos grises, como los de su padre. Dylan, por el contrario, era rubio de ojos castaños. Estaba clarísimo: Los rubios predominaban en la familia Malfoy.

La muerte de Narcissa seguía retumbando en las mentes de los señores Malfoy. Jacques había decidido dedicarse a su familia y alejarse de su hija Hermione.

-¡Draco, ayúdame!

El hombre, más maduro que antes, los miró por encima del diario.

-Cariño... Son niños.

-¡Cinco niños, para ser exactos, Draco!- chilló Hermione para hacerse oír por encima de los gritos de sus mellizos.

-Tres- dijo Draco, negando con la cabeza-. Matt está estudiando su libro de Geografía Americana y Jessica se está alistando para la fiesta de Geoffrey Hoober.

Hermione puso los ojos en blanco y por fin sujetó de los brazos a Dylan, el más travieso. Josephine era la más calmada, pero cuando Dylan la convencía, era una más del grupo. Brendan era muy pacífico, no gritaba mucho y ayudaba a su mamá Emion en lo que podía.

-Dos, querrás decir- dijo Hermione-. Brendan no cuenta, está muy entretenido mirando tu álbum de estampitas.

Draco soltó una risa y se levantó.

-A ver, niños.

Los mellizos lo miraron, confundidos.

-Su madre está agotada. Tenemos cinco niños que cuidar y no se crean que es fácil. Matthew y Jessie están creciendo y se están controlando. Ustedes deberían hacerlo. Dejar de gritar y dejar de romper adornos son dos posibilidades... ¿Qué dicen?- dijo con voz grave.

Josephine pidió para que la alzara, y su padre se lo concedió.

-Te pedimos pedón, papá.

-Sí...- dijo mirando el piso Dylan.

-Miren a Brendan- dijo Hermione, alzando al mencionado-. Está más grande, más lindo, y tan tranquilo como siempre.

Brendan rió y besó a su madre.

-Intentenlo una semana- dijo Draco-. ¿Sí?

Josephine asintió, y se abrazó a su padre.

-Yo llevo a Jess- dijo apresuradamente Hermione, dejando a Brendan con Draco, y subió corriendo las escaleras-. ¿Princesa?

Jessica se acercó con un vestido celeste.

-Cómo has crecido, princesita... ¿Recuerdas cuando nos conocimos?

-Sí- dijo con voz chillona Jessica-. ¿Te gusta?

-Preciosa. Déjame peinarte el cabello...

Hermione sujetó el cepillo de plata que había sido de su madre, y la peinó.

Bajaron las escaleras y Hermione cogió su cartera, cuando sonó el timbre.

La castaña abrió la puerta, y cuando vio a esa persona casi se desmaya.

Una mujer castaña, muy parecida a ella, alta y con ojos marrones y bondadosos.

-Mamá...

Jessica fue con su padre, asustada.

Jane Granger entró y miró con lágrimas en los ojos a su hija.

-Tú... tú... estás muerta...

Draco invitó a la recién llegada a sentarse en el living, y todos se sentaron con ella.

-Yo también lo creía- dijo Jane, lentamente.

-¿Qué? ¡Desapareciste durante diez años de mi vida, y yo pensaba que... habías muerto!

-Es que lo último que recuerdo de mi vida contigo, Hermione, es estar frente a un arma, portada por un asesino... Cuando desperté, tenía la memoria en blanco y habían pasado tres años. Era como volver a nacer, aprender todo otra vez, hija- dijo desesperada Jane.

-¿Y cuándo recuperaste tu vida?- increpó Hermione-. ¿Es que no te das cuenta? ¡Yo me sentía una total huérfana, mamá! ¡Papá que nos abandonó por otra familia, y tú... creía que estabas muerta!

-Cuando me enamoré otra vez, pregunté a Jake por un anuncio en el diario de hacía tres años. Decía que una tal Jane Granger, desconocida e infortunada ex modelo, había muerto tras un disparo... Y yo no tenía nombre, ¿entiendes? En el hospital me pusieron "Charlotte Smith", porque alguien pagó al hospital para que hicieran creer a todo el mundo que yo había muerto- dijo atropelladamente Jane.

Hermione bufó, y cargó a Josephine.

-Me enteré de que... el famoso Draco Malfoy se había casado con su niñera, y unos meses después, leí en un diario que tenían dos hijos más...

-Jo y Dylan- dijo Draco.

Jane miró a sus nietos.

-Cuando eras pequeña siempre decías que a tu hija le pondrías Jane- dijo la mujer.

-Cambié de opinión, al parecer- dijo fríamente Hermione.

-Yo le puse "Josephine" a Josephine- intervino Jessica.

Jane sonrió, afectuosa.

-¿Ellos tres son hijos tuyos, Hermione?- preguntó, señalando a los tres hijos de Juliette.

-No- dijo bruscamente la muchacha, y se incorporó-. No tengo ánimos de hablar. Vete.

Jane exhaló un suspiro.

-Hija...

-Vete. En otro momento hablaremos. Cuando las vacas vuelen. Te creí muerta durante casi toda mi vida, y ahora te apareces así...

Brendan miró a su mamá, con pena.

-No quiero verte nunca más.

Fue a su antigua habitación y cogió el cepillo.

Bajó las escaleras y se lo entregó.

-No quiero esto. Es tuyo.

-¡Hija, por favor!

-¡Vete de aquí!

-¿Cómo nos encontró?- preguntó Draco.

-Los diarios. Leí que mi hija estaba casada contigo, y busqué en la guía su número telefónico... Con ayuda de empresarios los ubiqué- explicó Jane, y dejó el cepillo disimuladamente en las escaleras.

-¡Que te vayas!- gritó entre llantos Hermione. Jane se fue, resignada, y Draco abrazó a Hermione.

-Cálmate...

-¡No puedo! ¡Vivimos tres años en paz, y se me arruina todo con la aparición de mi madre!

Se abrazaron largo rato, y Draco miró a Jessica.

-Yo llevo a Jess. Quédate con los niños.

Hermione accedió gustosa, y se quedó jugando con los niños.


Como nunca especifiqué si Jane estaba muerta o no, decidí que apareciera ahora

Besos

Prox cap: Mi madre



Faltan dos caps y se termina esto...

Ayudenme a llegar a los 300 comments!


No lo podía creer...

Su madre, su tan querida y ahora odiada madre, había permanecido oculta durante tantos años... Perdiéndose de la adolescencia y el crecimiento de su hija.

Hermione miró a su Josephine. Estaba preciosa, durmiendo, por fin. Pensó que nunca abandonaría a sus hijos, para aparecer como diez años después, fingiendo que todo estaba perfecto y que quería que todo volviera a ser como antes.

-Nada será igual...

Draco fue con ella, y Hermione se secó las lágrimas.

-¿En qué pensabas?

-En ella.

-Tu madre- aclaró Draco.

Hermione reflexionó. Esas dos palabras carecían de sentido.

-Mi madre- dijo a regañadientes.

-Debes perdonarla.

-No me digas qué hacer y que no hacer- dijo irritada Hermione-. Ella se portó muy mal. ¿Por qué no intentó buscarme antes, eh? ¿Por qué, cuando salió de su amnesia, no intentó buscarme? Eso no se perdona fácilmente, Draco.

El rubio suspiró.

-Al menos, tú tienes madre. Yo no.

Hermione cerró los ojos, dolida.

-Perdóname. Pero si te pones en mi lugar, va a ver cuan difícil es mi vida. En mi adolescencia perdí a mis dos padres. Ambos vivos, pero es como si hubiera sido huérfana... Un padre que nos abandonó y engañó, y una madre "zombie".

Draco le besó el cabello.

-Intenta hablar con ella mañana. Haz eso por mí.

-Por ti movería el mundo, pero con Jane Granger no hay nada que hacer- dijo, y Josephine despertó, con unos gimoteos-. Amor... ¿Qué pasa?

Hermione cargó a su pequeña hija, y la miró.

La pequeña se abrazó a su madre, y lloró en silencio.

-¿Una pesadilla, tal vez?

Josephine asintió, llorosa.

-Hoy duermes con nosotros- dijo Draco, y le besó el cabello castaño.

Fueron a su habitación, y al otro día...


Jane tocó la puerta.

Charity atendió, y la invitó a pasar.

-¿Y mi hija?

-Salió a llevar a Matthew y a Jessica al colegio, señora. Pase, pase, ahora le sirvo café.

Jane se sentó, cautelosa.

-Señor, la madre de su esposa se encuentra aquí- dijo Charity, asomando la cabeza por el despacho.

-Gracias, Charity.

Draco salió, y saludó a Jane.

-Hola, señora Granger.

-Hola, Draco... ¿Hermione recién salió?

-Hace cinco minutos- afirmó el blondo, y se sentó junto a ella-. Está decidida a no perdonarte.

-Lo comprendo- asintió Jane, apesadumbrada-. Entiendo que le haya dolido mucho mi desaparición... Ir a mi entierro cuando yo no estaba en esa tumba...

Hermione llegó, y miró con odio a su madre.

-¿Qué haces aquí? Te dije que no quiero volver a verte.

-Vine a que hablemos.

-Yo no quiero. Voy a darme un ba...

-Hermione- dijo firmemente Draco, y ella lo miró-. No te comportes como una chiquilina.

Hermione fue con su madre, levemente herida.

-¿Qué quieres? ¿Decirme la razón por la cual tú no me buscaste cuando recuperaste tu anterior vida?- increpó, y Josephine bajó las escaleras-. Ve a jugar con Dylan, Jo.

-¡Pedo no quiedo! ¡Él está con sus muñecos de acción...!

-¡Ve a jugar con Dylan, ahora!- gritó sin querer Hermione. A la pequeña se le humedecieron los ojos, y se fue corriendo-. Maldición... Draco...

-Sí, ya voy.

Jane se quedó sola con su hija.

-Te intenté buscar pero me vi amenazada de muerte por una tal Ámbar Jones... Entonces volví a Francia, pero cuando me enteré de que ella estaba muerta, volví.

-¿Cuándo te enteraste de que ella estaba muerta?

-Hace dos semanas.

-Ámbar murió hace meses- dijo fríamente Hermione.

-Jake me lo dijo... Entonces, como me di cuenta de que ya no corría peligro, volví a Estados Unidos. Te busqué, y te encontré.

Hermione se ablandó un poco, pero lo disimuló.

-¿Sabes cuanto he sufrido? Sin padres... Vi a Jacques el día de mi casamiento. Quería llevarme al altar.

Jane suspiró.

-Lo vi hace un mes. Está demasiado ocupado con otro embarazo, que no es de Penny Stuntman.

Hermione se cruzó de brazos.

-No me importa.

-Hija, por favor... Sé que estuve ausente mucho tiempo, pero regresé para quererte como antes, o más que antes.

Jane la abrazó, y Hermione se dejó abrazar.

-No serás mi madre tan de repente- dijo llorando-. Seremos madre e hija, pero tendrás que ganarte mi cariño otra vez.

Jane asintió.

Hermione se separó de ella, y la mujer se fue.

-¿Arreglaron las cosas?- preguntó Draco.

Hermione lo abrazó.

-Más o menos...

-¿Cómo que "más o menos"?

-La acepté otra vez, pero tendrá que ganarse mi cariño.

Draco asintió, satisfecho.

-Phine está muy ofendida y dolida.

Hermione subió las escaleras.

-¿Jo?

La niña lloraba, en su habitación.

-Perdóname, por favor. Mamá estaba enfadada...

-¿Conmigo?

-No, contigo no. Con mi mamá.

La niña la abrazó.

-¿Me perdonas?

-¡Sí, mamá!


Dejen comments

Prox cap: El penúltimo... El penúltimo capítulo


Debido a una falla que tuve, y se me cruzaron los cables, he decidido hacer un nuevo capitulo, sustituyendo al 39 original.

Como lo hice hoy, no lo puedo eliminar hoy, deberé esperar a mañana.


Como saben, la secuela se llamará "Podemos con nuestra vida", y en una nota que irá después del último capítulo, les explicaré exactamente en que consistirá.

Besos, y disculpen mi pequeña falla.


¿Tan mala era esa Jones, que había llegado al punto de amenazar a su madre? En fin...

Había otras cosas en las que pensar.

Reinelle Jones había cumplido su pena por el fallido intento de espionaje mediante micrófonos y cámaras (la pena había sido de Infiltración en la Intimidad -lo invente, si existe, es pura coincidencia), cosa que alarmaba a los Malfoy. Estaba suelta otra vez. Pero la jueza le había dicho (más bien, amenazado) que si volvía a hacer algún delito, dentro de su primer mes de libertad, estaría diez años en prisión, otra vez.

-¿En qué piensas?

Una voz suave le hablaba.

-En todo- contestó ella.

-¿Tiene que ver en tus pensamientos Reinelle y Jane?

Qué bien la conocía. Claro, era su esposo.

-Sí, desde luego.

-Reinelle habló conmigo a primera hora de la mañana- informó Draco, despreocupado-. Le pagué dos mil dólares, para que se vaya del país cuanto antes. Y vaya que lo ha hecho.

Hermione alzó la vista de sus trabajos costureros.

-¿En serio?

-La acompañé al aeropuerto para asegurarme de que cumpliría con su palabra. Vi cuando subió al avión, está en Costa Rica- asintió Draco.

Hermione suspiró. Le quitaba un peso de encima.

-Gracias.

Se dieron un corto beso, cuando sintieron dos tipos de pasos detrás de ellos. Un tipo era tranquilo, el otro, alborotado.

-¿Qué pasa, Brendan?

-Abuelita Jane está abajo.

Hermione asintió, y lo besó en la frente.

-¿Cómo va tu planta, Josephine?

La niña rió.

-¡Muy bien, mamá! ¡Ya tiene una hojita!- chilló emocionada, y arrastró a su madre a que la viera-. ¡Es precioso, mamá!

-Sí, Jo, lo es.

Bajó las escaleras con la niña en brazos, y vio a su madre. Estaban teniendo una buena relación, al menos, ya no se gritaban.

-Hola.

-Hola- respondió Jane, con tono que indicaba cautela.

-No sabía que vendrías.

-Yo tampoco- dijo Jane, y rió en forma breve-. Pasaba por aquí y...

-Decidiste visitarnos- completó Hermione.

Josephine sacudió sus piernas cortas para que la bajaran, pero su madre no se dio cuenta.

-Es bueno que ya no me grites- dijo Jane.

-Es bueno que tú no lo provoques- corrigió Hermione.

Se sentaron en el living, y Jane exhaló un hondo suspiro.

-Hija, por favor...

-¿Por favor qué? Agradece que te perdoné, no me reproches que no te quiero tanto como antes- dijo ferozmente la muchacha.

-Querida, sé que estuve mal...


Habra segunda parte

Porq tengo que ir a comer

Besos!
Hola!!

Triste realidad, pero esto se termina...

Besos



Los Malfoy llevaban una buena vida, tranquila, normal. Jane se había mudado allí a pedido de Draco, y a regañadientes, por parte de Hermione. Los niños estaban mucho más tranquilos, y Matthew se estaba destacando notablemente en su colegio.

Hermione se besaba con su esposo. Estaban mucho más maduros y se querían muchísimo más que en el día de su casamiento.

-¡Mama!

Josephine chillaba otra vez.

-¿Qué pasa, cariño?

-¡Mi plantita, mi plantita! ¡Está creciendo!

Hermione rió.

-Todas las plantas crecen, hijita. La tuya ya tiene un tallito, algunas hojas...

Josephine la abrazó fuerte, muy cariñosa.

-¡Cuando sea gande, pedo bien gande, quiedo sed como vos!

Draco soltó una risita, y Hermione abrazó a su hija.

-Vamos a almorzar.

Bajaron las escaleras, y se sentaron en la mesa. Charity les sirvió el almuerzo, y se disponía a irse a la cocina, cuando Draco la llamó.

-¿Necesita algo más, señor?

-Almuerza con nosotros- propuso el rubio, y los niños asintieron-. Siéntate al lado de Jess y sírvete la comida...

Charity asintió, complacida, y en un minuto más, parecía de la familia.

-Ja... Mamá- se corrigió Hermione.

-¿Sí, hija?

-Hoy saldremos con los niños y Draco a pasear por la plaza, y para que ellos jueguen y se distraigan...

-¿Y?- dijo Jane, haciéndose la tonta.

-¿Querrías... ir... con nosotros?- gruñó la castaña.

-Será un placer- dijo emocionada Jane.

Hermione engulló su almuerzo y bañaron con Charity a Brendan y Josephine.

Salieron, y se cruzaron con Harry y Ron.

-¡Hola!- saludó Hermione.

-Hola- contestó Ron, y miró a sus hijos-. Veo que... tienes dos más.

-Dylan y Josephine- dijo Draco, asintiendo.

Harry le sonrió a la pequeña Josephine, y Hermione les sonrió.

-Bueno... Debemos seguir nuestro camino.

-Sí, es verdad. Llegaremos tarde- dijo Ron, a su amigo-. Es que Ginny nos está esperando en el aeropuerto, tuvo que hacer un viaje de negocios...

-Envíenle saludos de mi parte- dijo Hermione.

-De acuerdo.

Se despidieron, y fueron a la plaza.

Hermione miró con un escalofrío en el lugar donde Ámbar había secuestrado a Matt, y el niño también recordó.

-Vayan a jugar, ¿sí? Jo, Dylan, quédense aquí...

-Yo voy con todos, señora- dijo Charity, que había ido también-. Yo los puedo cuidar.

-Gracias, Charity.

La mucama se fue, con los cinco niños, y Hermione miró a Draco. Jane se unió a sus nietos y a Charity, y Draco le tomó la mano a su esposa.

-Somos felices.

Hermione sonrió.

-Muy felices, digo yo. Nos deshicimos de las gemelas, aclaramos todo con Kim y recuperé a mi madre...

Draco sonrió.

-Y sumamos dos niños a la familia...

-Más felices, imposible.

Se besaron, y llegaron los niños, abrazándolos, con ternura y felicidad.


Se terminó!

Corto, pero lindo

Ahh...

Olvide las lineas sobre Jacques

No sabía que más añadir...



Besos

GRACIAS!

Por todas las leidas y los comentarios

Tambien por el cariño y el apoyo que me dieron...

GRACIAS A ELLOS Y ELLAS:

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La niñera de los Malfoy - Fanfics de Harry Potter

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Hermione peinó sus rizos castaños con un gran cepillo, heredado de su madre, y se miró al espejo. Ella tendría que conseguir empleo si quería seguir vivie

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2023-02-27

 

La niñera de los Malfoy - Fanfics de Harry Potter
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