La Nueva Generación (6º Curso) - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hogwarts,... no sabría decir cuantas veces había cruzado esta palabra su mente en los últimos 4 meses. Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,... una y otra vez. Suponía un cambio bastante grande en su vida. En Italia había dejado por Hogwarts a sus amigos de siempre, a sus antiguos profesores, a antiguos amores de la adolescencia,... a millones de recuerdos inolvidables. ¿Y todo porqué? La vida le había llevado a ello, las miles de razones incuestionales que le daba la vida. Ahora estaba allí pensando en todo eso, caminando por el andén de King Cross al lado de su tutora, quien le hablaba sin parar sobre las grandes sorpresas que le esperaban.

- Te va a encantar, Hogwarts es maravilloso,... ¿te he dicho ya que entrenan con Hipocrifos? - le dijo mientras leia el libro que llevaba en las manos, en tan famoso "Historia de Hogwarts".

 

- France, déjalo,... no tienes que intentar convencerme de que Hogwarts es maravilloso - le dijo sonriendo.

- Es maravilloso, de verdad - dijo y le puso el libro por delante- Mira, ¿ves? Tiene campo de Quidditch y todo. Y un lago enorme, ... puedes nadar....

- Si, ya lo sé - dijo sonriendo y mirándola.

Francesca suspiró.

- Comprendeme a mi también,... has tenido que dar este cambio tan brusco a tu vida por mí, por exigencias de mi trabajo. Si ya es dificil estar lejos de Alexandra, ahora esto... Quiero que estés bien...

- Estoy bien, de verdad - dijo intentando sonar sincera- Ya sabes que te dije que si algún día tuviese que cambiar de escuela sería para venirme a Hogwarts. Me encanta, me han hablado muy bien de ella.

-¿De verdad estás contenta? - le preguntó y Ana afirmó- Ya sabes que yo estaré en casa para todo lo que necesites. Si quieres visitarme solo tienes que pedirle polvos flú al director de la casa a la que estes destinada y él te los dará sin ningún problema.

- Estoy deseando aprender a aparecerme y desaparecerme....- dijo suspirando- Las chimeneas están bien, pero son un mareo.

- Lo sé cariño, pero todavía te queda un año para que formes parte de la legalidad.

- Ya,...- dijo sonriendo de una manera astuta.

- ¿Ya? Qué mal me suena ese "ya,..."

- ¡Oh, vamos Fram! Aprendí el patronus y los encantamientos convocadores antes de tiempo. Todas las transformaciones las he llevado al día sin ningún problema. Voy a aprender a aparecerme y desaparecerme este año aunque no sea legal,.... incluso creo que voy a intentar hacerme animaga.

- Hacerte animago no es ninguna tontería, Antonella - le dijo, pues esa conversación ya la habían tenido muchas veces- Hay magos que han muerto por tener una transformación equivocada.

- ¿Una transformación equivocada? Por favor, las fáculas de Borgder de Way son solo eso, fábulas. Además, no pienso vivir transformada en buho.

- ¿Un ave? ¿Un buho?

- Quiero volar....- dijo muy segura.

- Pero sabes que los buhos,...

- France, deja de preocuparte. Hoy en día puede ser animago todo el que quiera, con mucho empeño y esfuerzo. Desde Merlín hasta,... la ex-directora de Hogwarts han sido animagos. Hasta el padre de Harry Potter lo fue.

- Que James Potter se transformase en ciervo es algo que nadie ha podido comprobar, solo las memorias de su hijo.

- ¿Dudas de la palabra de Harry Potter?

- No dudo de su palabra. Pero el subconsciente de un niño es facilmente influenciable y Harry Potter fue un niño que tuvo que pasar por muchos problemas, muchos de ellos demasiado grandes para un adolescente. Hay cosas que se,... malinterpretan.

 

- Que se malinterpretan.... - repitió como si le diese poca credibilidad- Es gracias a él que hoy estoy aquí.

- ¿Gracias a él? ¿Y tu madre no tuvo nada que ver?

- Pues claro que sí, pero con Voldemort las cosas habrían sido muy diferentes. Quizás hoy en día vosotras dos estaríais casada con mortífagos bígamos, y al estar frustradas por su desamor se os habrían quitado las ganas de tener hijos... - dijo.

Francesca la miró y negó.

- Tienes un coquito,...- y Ana sonrió.

Ambas cruzaron el andén 9 3/4 por primera vez. Fue emocionante y más. Esa sensación de que puedes chocar, de que miles de personas que a esa hora cruzaban el andén podían verte caer sobre maletas y mochilas haciendo un espantoso ridículo,... pero no, nada de eso sucedió. Una brisa a veces caliente y a veces fría le acarició el rostro cuando, al otro lado del anden, se halló frente a la locomotora. Una locomotora de color rojo que no dejaba de echar vapor e inundar el andén 9 3/4 de alegría y emoción; caminaba absorta en el momento de ilusión sin saber, que un par de ojos se habían posado en ella nada más verla aparecer.

- ¿Llevas todo? - le preguntó su madre, que muy lejos de parecerse a su padre, despreocupado y distraido, era preocupadiza y bastante nerviosa- Los uniformes, la ropa de salir, los materiales,... ¿has cogido la varita?

- Si, mamá, la varita también, deja de preocupare - le suplicó.

- ¿Cómo voy a despreocuparme? - dijo mirándolo- No me acostumbro a estar lejos de ti otro año, hijo. No me acostumbro.

- Yo también te hecho de menos - le dijo su hijo y la mujer, que se emocionaba facilmente, se acercó y le dió un abrazo- Ahora la abuela stá en casa.

- Si,... pobre mujer, no acaba de aceptar la muerte del abuelo - negó- Que lástima.

- ¿Lastima? - refunfuñó aquel hombre rubio que estaba junto a los dos- Su esperanza de vida nada más nacer fue de 30 años y se arriesgó a que la mía fuese de 17 - con orgullo.

- No hables así de tu padre...- le reprendió su mujer.

- Tu no sabes el daño que hizo mi padre, aún no me conocías lo suficiente.

- Luego cambió.

- Tarde...- dijo el hombre y su mujer, que harta de la discución no tuvo más remedio que suspirar, volvió la mirada a su hijo.

- Nunca es tarde para cambiar...- le susurró y el chico afirmó- Anda ve a buscar a tus amigos.

- ¿Quieres que vaya a casa en Halloween? - le preguntó el chico a su madre.

- A tí te gusta la fiesta de Halloween que hacen en Hogwarts, ¿no?

- Ya no tanto,....- dijo.

La mujer sonrió.

- No hace falta - le dió un beso en la mejilla- Voy a revisar el equipaje una vez más porque no me fío - su madre se volvió hacia las maletas sin dejar de hablar y entonces fue cuando el joven alumno vió a una chica; una chica que no sabía porqué, logró captar toda su atención.

Caminaba de forma decidida por el andén, empujando un carrito. La chica ,que caminaba junto a una mujer ( a quien no le faltaba para nada el atractivo físico), tenía la piel morena, el pelo largo y con algunos tirabuzones largos, de castaño claro con mechones rubios. Lo que hizo que se estremeciese fue su sonrisa, era una muchacha muy linda, son las mejillas sonrosadas, dignas de ser pellizcadas; los ojos eran castaños también, almendrados; pero si, fue su sonrisa, preciosa.

 

La chica hablaba con la mujer que iba a su lado, y prácticamente no se había dado cuenta de su presencia, algo extraño pues el causaba sensación; iba totalmente absorta en lo que había en la estación. Dedujo por tanto, que era una alumna nueva..

- ¿Te gusta? - le volvió a preguntar Francesca.

- Por el momento si...- dijo Ana sonriendo.

Su tutora la miró y sonrió.

- Te voy a echar de menos.

- Y yo a tí France,... - dijo y se le acercó a darle un fuerte abrazo. Después se separaron y miraron el equipaje- y... bien, ¿quién nos puede ayudar con el equipaje? - se asomó por la ventanilla para mirar si en el compartimento había alguien, pero estaba vacío.

- Podemos intentar subirlo nosotras y si vemos que no es posible,... - dijo Francesca, y miró la cantidad de peso que tendrían que subir- Mejor voy a buscar alguien, ¿vale? No te muevas de aquí.

Ana afirmó y se quedó observando las maletas mientras su madre se alejaba. Cogió una de las maletas como pudo e intentó subirla al tren ella sola, pero le era imposible, pesaba demasiado. Entonces, dos chicos que caminaban por el andén se percataron de que necesitaba ayuda y se acercaron a ella

- Hola - la saludó uno de ellos- ¿Eres nueva, verdad?

- ¿Tanto se me nota? - dijo mirando el lio con las maletas.

- Un poco.... soy Albus Potter - dijo- y él es Brandon Denwert, los dos somos de Gryffindor.

- Gryffindor,...

- ¿Te gusta?

- Si tuviese que elegir una casa,... o Gryffindor o Hupplepuff.

- Mejor a Gryffindor - dijo Albus riendo- Aunque en Hupplepuff también hay buena gente, tenemos dos amigos que son de allí.

- ¿Y Ravenclaw? - preguntó Ana.

- Demasiado superiores para hacerse amigos de las demás casas - dijo Brandon.

- Ya veo,...- dijo Ana.

-¿Necesitas ayuda? - dijo Albus con la sonrisa que le distinguía.

-¿Yo? - dijo y miró sus maletas por el suelo. Sonrió avergonzada- La verdad es que sí. No tengo ni idea de si hay que meterlas por aquí, o si se llevan en otro vagón....

- Las maletas van contigo en tu compartimento o también en el vagón de equipaje, pero si puedes es mejor que las lleves contigo,... nunca se sabe - dijo, y miró a su lado- ¿Este es?

- No lo sé,... ¿los compartimentos van asignados o,... hay que alquilarlos....? - decía Ana.

- No no,...- dijo Albus riendo- En el que tu quieras.

- Ah, bueno pues este,.... que está cerquita - dijo.

Los chicos, sin ningún esfuerzo, levantaron las maletas del carrito y las llevaron hasta el compartimento, donde también la ayudaron a subirlas al hueco del equipaje. Incluso Iana (su gata) tuvo un porte delicado y un lugar privilegiado en el vagón. Después volvieron a salir los tres hasta donde estaba el carrito, y allí se dió lugar a los agradecimientos.

- Muchas gracias - le dijo Ana- La verdad es que yo sola,... no sabía por donde empezar.

- Es normal, al principio todo es... raro - dijo Brandon- Pero Hogwarts te va a encantar.

- Nosotros llevamos 6 años aquí y todavia hay sitios que no hemos pisado - dijo Albus- Pocos...- rieron- Pero los hay.

- Yo espero no aburrirme - dijo sonriendo.

- Y,... tu eres...- intentó de seguir Brandon.

 

- ¡Oh, vaya! Lo siento, no me presenté antes,... me llamo Antonella Aretina - dijo con su sonrisa encantadora- Todos me llaman Ana.

- ¿Aretina? - preguntó Albus- ¿Tienes algún parentesco con Alexandra Aretina?

- No,... - mintió- La conozco porque tambien era italiana, y porque todo el mundo me pregunta siempre lo mismo, pero no he tenido el gusto,...

Entonces, en ese preciso momento, se acercó Francesca a paso lento y con una sonrisa de complicidad.

- Ya me han ayudado a subir las maletas.

- Ah,.. muy bien - dijo ella.

- Bueno,... ya nos veremos por la escuela - dijo Albus- A ver si tienes suerte y te vienes a Gryffindor.

- Eso espero - le dijo Ana.

Los chicos se despidieron y siguieron su camino por el andén conversando algo que parecía emocionante, y Ana entonces se dió cuenta de la mirada que le había lanzado su tutora. Una mirada de picardía.

- ¿Que?

- Nada... - dijo con una expresión de indiferencia.

- Entonces, ¿porqué me miras asi?

- Porque te dejé sola y cuando he llegado te he visto encontrado haciendo amigos,... me pongo contenta - dijo pasándole un folleto que había encontrado.

Ana afirmó, aunque no parecía convencida. Se hizo un silencio en el que ninguna dijo nada, solo miraban el folleto sobre Hogwarts.

- Pero son guapos, ¿verdad? - dijo Francesca.

Ana la miró y empezó a reirse.

- Sabía que no te ibas a aguantar.

- ¿Te gusta alguno?

- Son guapos,... pero no son mi tipo.

- ¿Ah, no? Entonces, ¿cuál es tu tipo?

- Pues no lo sé, más,....- dijo sin intentar darle importancia y echandole un mirada de cansancio a todo el andén. Entonces de verdad pensó que había visto a un angel, a un verdadero angel caminando por el andén 9 3/4. Era alto, de 1'78, de complexión atletica, era un chico que sin duda practica algún deporte, rugby o baloncesto. Tenía el pelo rubio, revuelto (aunque no era largo ni tampoco corto) y los ojos azules, pero con una gran pupila negra. Tenía una cara preciosa, que hizo que su corazón empezase a latir muy deprisa. Todo sucedía como si fuese a cámara lenta, el mundo se había parado cuando sus ojos habían alcanzado a ver a ese chico tan guapo. Un chico que desapareció de su vista al subir al tren, dos vagos anterior al suyo, siguiendo a una chica morena y seguido de otros muchachos también agradables a la vista-.... rubio.

- ¿Rubio? Pero si a ti siempre te han gustado los chicos morenos.

- Nunca es tarde para cambiar - dijo mirandola, y entonces la sirena del tren dió su primer silbido.

- Ya es la hora, vamos,... sube - le dijo.

Ana subió al tren y fue hasta su compartimento. Allí se asomó por la ventana para darle un último adiós a France.

- Tienes la varita, ¿verdad? - dijo- ¿Y Iana?

- Está aquí, en el sillón - dijo.

- ¿Y llevas dinero?

- 6 galeones y 2 Sickles - dijo.

- Vale,... tendrás suficiente para el viaje - dijo y le cogió la mano- Ten cuidado, ¿Vale? Y escríbeme al llegar.

- Iré a la lechucería y te mandaré una lechuza con cualquier noticia.

Entonces el tren empezó a desfilar por las vias de la estación de King Croos poco a poco. Fue dejando a "su madre" atrás, que no dejaba de saludarla, y vió pasar a muchas parejas de padres y madres diciendole adios a sus hijos, a los tantos alumnos de Hogwarts que en ese momento estaban en el tren, de camino a un lugar que llenaría de magia sus corazones.

 

Cerró la ventana, y se sentó en el vagón, mirando a la nada y sin saber que hacer. Pasaron 5 minutos, cuando una chica con aire de distracción se asomó al compartimento.

- Hola- la saludó.

- Hola - le dijo la chica- ¿Estás sola?

- Si - dijo mirando a su gata que dormía echa un obillo en el asiento; por supuesto ella no contaba como persona.

- ¿Y te importa si compartimos el compartimento? - le preguntó- Es que he llegado corriendo y no me ha dado tiempo a buscar a mis amigos.

- No, adelante -dijo Ana- Hay sitio para las dos.

- Gracias - le dijo y con cuidado metió sus maletas en el compartimento.

Ambas las subieron y se sentaron de nuevo. La chica era oriental, tenía la cara redondita y los ojos expresivos, de color oscuro. La chica lo llevaba recogido en dos trenzas largas. Era delgada y casi de la misma altura que ella.

- Me llamo Nitäh Li Sö - ofreciendole su mano.

- Antonella Aretina,.... Ana - dijo sonriendo y devolviendole el saludo.

- Ana,... nunca te he visto por aquí, ¿de qué casa eres?

- No, de ninguna aún. Soy nueva este año.

- ¡Ah! Buena elección, Hogwarts es magnífico - dijo Nitäh- ¿De donde eres?

- De Italia.

- ¿Si? Me encanta Italia, siempre he querido viajar allí. ¿Es bonito?

- A mí me gustaba mucho - dijo Ana sonriendo- Yo vivía en una ciudad cerca de Génova, y la verdad,... es que es muy bonito, ¿y tú? ¿vives en Londres?

- En Dit Cot, cerca de Oxford.

- Ammm, ¿y de qué casa eres?

- De Gryffindor.

- ¿De Gryffindor? - dijo Ana- Antes de subir he conocido a dos chicos de Gryffindor que me han ayudado a subir las maletas. Uno de ellos era Potter.

- ¿Potter? ¿James Potter?

- No, James no. Albus creo - dijo.

- Ah,... Albus. Es amigo mío, estamos en la misma clase, estaría con Paul o con Brandon.

- Brandon,... Brandon Denwert creo que se apellidaba.

- Siempre están juntos - dijo- Luego se encuentran con Lenin y Nicolas, que son de Hupplepuff.

- Es raro , ¿no?

- Si, la verdad es que son el unico grupo de chicos "mixto", todos los demás grupos de chicos están formados por alumnos de las mismas casas. Pero ellos 5 se conocieron el primer día en el compartimento y desde entonces,...

- ¿Y no hay chicas?

- Si, Roxxane y Rose Weasley, son primas. Deben estar con ellos,...- dijo- ¿Y a qué casa te gustaría ir?

- La verdad es que por lo que me han contado, los Ravenclaw resultan ser muy cerrados y la casa Slytherin,... me echa para atrás. No tengo cualidades Slytherin creo yo. Así que Hupplepuff o Gryffindor, cualquiera de las dos está bien.

- ¿A qué curso vas?

- 6º

- En sexto estamos todos nosotros - dijo Nitäh sonriendo- La verdad es que yo creo que enjarías muy bien en Gryffindor o Hupplepuff. Las chicas de 6º de Ravenclaw tampoco son malas,... la verdad es que Tamara y Noele son muy agradables para ser Raveclaws. Pero las de Slytherin,.... no es porque yo sea de Gryffindor, pero son muy ambiciosas y demasiado..."listas". Todo el mundo lo dice.

- ¿No serán rubias?

La chica rió.

- No, tranquila, ellas acaban con el falso mito de las rubias. Son morenas las dos, y no es que sean muy inteligentes, de echo no sacan muy buenas notas. Son mejores en el arte de seducir,... son guapas.

 

La puerta del compartimento se abrió y dejó paso a una mujer anciana que llevaba un carrito lleno de comida.

- ¿Algo del carrito?

Nitäh miró a Ana.

- Este es el mejor momento del día, creeme - rió, y ambas se levantaron a comprar algo para comer.

El resto del viaje estuvieron hablando de mil cosas, de la vida de Ana y de Nitäh, de Hogwarts, de Gryffindor, de los profesores... Hasta que el sol empezó a ocultarse tras las montañas y llegó la hora de ponerse los uniformes.

- Voy al baño, ¿vale? - le dijo la chica- Si necesitas algo, están al final del tren.

- Vale.

Nitäh salió del compartimento y cerró la puerta, dejándola ligeramente entreabierta, y sin que Ana se percatase de ello. Ella empezó a ponerse los guantes y a ajustarse la falda y la camisa. Se sacudió, y al verse vestida de alumna de Hogwarts sonrió. Esa parte del protocolo no le disgustaba, la verdad es que el uniforme le quedaba bastante bien. Se miró en el cristal de la ventana, la falda, los calcetines de talle alto, la camisa,.... y fue cuando llevó los ojos a su mirada cuando vió algo reflejado. A ese chico rubio que vió antes de subir al tren, parte de su cara podía verse por la rendija entre abierta de la puerta. Entonces se giró rapidamente y,... desapareció. Incluso salió al pasillo y no vió a nadie, en esos momentos no había nadie, aunque se escuchaba el ruido de los alumnos hablar en sus compartimentos. El pasillo estaba oscuro, solo se veía la luz de la luna a traves de la ventana del pasillo. Salió afuera un poco para asegurarse de que no había nadie, y finalmente negó un par de veces y volvió al compartimento, cerrando por completo la puerta.

Al bajar del tren las chicas se tuvieron que separar, Ana se fue con el grupo de los alumnos nuevos, todos más jóvenes que ella y Niitah fue a buscar a sus amigos, después de asegurarle que la selección solo consistía en que el sombrero seleccionador le asignaba a una casa. El paseo por el lado sobre las barcas también fue digno de recordar, sobre todo por la magnifica vista del castillo que se podía ver desde allí. Era realmente, una imagen de película. Imperante sobre el acantilado se encontraba Hogwarts, majestuosos, enorme, iluminado por miles de luces que se veían por las ventanas. Mientras más lo miraba, más le gustaba. Una vez en la puerta del castillo, todos los alumnos se quedaron esperando y al rato apareció una muchacha de aspecto joven, vestida con una túnica con tonos azulados. La chica les explicó muchas cosas que Ana ya había escuchado.

- Espero que el viaje os haya resultado agradable y que ninguna haya tenido ningún problema para conseguir todos los materiales. Ahora vamos a pasar al Gran comedor, que será donde comeréis todos los días. Allí estaré yo, con la lista de vuestro nombres, y cuando os llame, subireis a donde yo estoy, os sentaréis en un taburete y yo os pondré un sombrero sobre la cabeza. Él elegirá a qué casa perteneceréis, ¿de acuerdo? - nadie dijo nada- Cuando cometais algún error se os descontaran puntos, más o menos dependiendo de la gravedad. También podreis ganar puntos si haceis cosas bien. Al final del año se entrega una copa a la casa que más puntos tenga,... así que ya sabéis, hay que portarse bien - sonrió- Seguidme, ¿de acuerdo?

 

Todos entraron en Hogwarts detrás de la profesora, dejando atrás una estancia llenas de maletas y de jaulas con animales de compañía. Ana no pudo alcanzar a ver a Iana, pero supuso que estaría bien entre otros gatos y lechuzas que ululaban alegremente. Las puertas del comedor se abrieron solas, y Ana pudo vislumbrar un gran salón lleno de velas flotantes y de luces por todos lados. Era impresionante. A cada lado había una hilera de mesas, donde los más mayores se sentaban atrás y los que parecían los más jóvenes se sentaban delante. Cada mesa estaba decorada por un estandarte, un escudo. Supuso que eran las mesas que correspondían a cada casa. Pero no tuvo tiempo para leer cual era de qué casa, el nerviosismo y la verguenza que sentía al sentirse observada por tantos alumnos hizo que solo se fijase en el frente y en el techo, hechizado para que se pudiese ver el cielo. Todos los alumnos se pararon en un llano amplio, frente a una mesa larga donde estaban sentados los profesores, presidiendo el salón. La mujer que los había llevado hasta allí cogió un sombrero que otro profesor le facilitó y desplegó una larga lista donde estarían escritos los nombre. El primero en subir fue un chico pequeño de cabello negro llamado Peter Adhin. El chico fue seleccionado para Ravenclaw. Fueron una cantidad innumerable de alumnos; al pasar desde Amesteck y Azer, Ana entendió que al ser alumna de 6º la dejarían para el final. Y así fue, seleccionaron primero a todos los alumnos de primer curso, uno tras otro Ana tuvo que esperar hasta que solo quedaron dos alumnos: ella y una tal Briana Zuck. Ya sabía cuál era la mesa de Gryffindor, desde allí le había dado tiempo a buscar a Niitah, y la había encontrado sentada muy cerca de Albus y Brandon, que también le saludaron. Entonces, una segunda vez que miró hacia donde estaban, fue cuando escuchó su nombre.

- Y para finalizar,...- dijo- Aretina, Antonella.

Ana se recogió la capa un poco, con bastante gracia, y se sentó al lado de la mujer, que poco a poco empezó a bajar el sombrero hasta colocárselo en la cabeza. Entonces fue cuando comprendió el porqué de los extraños ademanes que hacian mucho de los niños al sentarse en la silla. El sombrero empezaba a hablar, pero solo ella podía escucharlo.

- Podrías estar en cualquier casa. Tienes la astucia de Slytherin, la bondad de Hupplepuff, inteligencia de Ravenclaw y valentía de Gryffindor. Hay una señal incandescente que me dice que te coloque en Slytherin pero,... no estoy seguro de que sea la casa a la que deseas permanecer.

<< La verdad es que no es una de mis favoritas>> pensó con desgana, creyendo que el sombrero no la iba a escuchar.

- Nada de Slytherin entonces,.... está claro que debes de pertenecer a GRYFFINDOR - dijo finalmente el sombrero.

Ella no sabía si eso también estaba dentro de su cabeza, pero al ver aplaudir a los alumnos y a los profesores, supo que era la decisión final, y que, por suerte, iba a estar en Gryffindor. Bajó contenta y fue hasta donde Niitah la llamaba, entre todos le habían echo un hueco. Allí conoció también a las famosas primas Weasley y al último del grupo, a Paul. Entre todos intentaron hacerle una cena bastante amena y empezó a conocer a gente de su casa con la que conviviría un largo año de estudios.

Cuando al día siguiente Ana abrió los ojos no se lo podía creer. Ya estaba en Hogwarts, en su nueva habitación. Las chicas ya se habían despertado, se escuchaba la ducha y el cante de una de ellas, parecía Niitah.

 

- ¿Que tal? ¿Cómo has dormido? - le preguntó Rose, que se sentó al borde de su cama mientras se ajustaba la corbata.

- Muy bien, las camas son muy cómodas...- dijo Ana sonriendo- No será muy tarde, ¿verdad?

- No, no, tranquila, tienes 30 minutos para arreglarte, a las 7.30 hemos quedado con los chicos en la sala común para ir a desayunar.

- ¿A qué hora son las clases?

- A las 8.30, pero hoy entramos a las 9 por ser el primer día.

- ¿Y qué me llevo? ¿Que asignaturas tenemos hoy?

- No lo sé, a las 9 tenemos que ir al despacho de la profesora Shankman para que nos haga los horarios. ¿Qué quieres estudiar?

- Auror,... ¿y tú?

- Sanadora ( extraordinario en los EXTASIS de Herbología, Pociones, Transformaciones, Encantamiento y Defensas contra las Artes Oscuras) - dijo y miró a Roxxane- Ella quiere hacer Periodismo y Niitah Estudios de Runas antiguas. ¿Has tenido buenos TIMOS?

- Creo que sí, ¿porqué?

- Porque hay profesores que solo aceptan alumnos con buenas notas. Por ejemplo, el profesor Clauw, de defensas contra las artes Oscuras no acepta a alumnos que hayan sacado menos que un "Sobresaliente". O Llemen, el de pociones, solo aceptar a alumnos que saquen más de supera las expectativas. Luego hay otros profesores que cogen a todo tipo de alumnos, como Shankman,...quizás no a los "Trolls" pero si a la gran mayoría de los demás.

- ¿Y tú puedes acceder?

- Si, me esforcé muchísimo, tuve que superar creo que todas las asignaturas que has hecho tu.

- Son muchas, ¿no?

- No es que sean muchas, pero para los EXTASIS voy a necesitar sobresalientes para todas y claro,... es mucha aplicación.

- ¿Sabes para auror...?

- Si, mi padre estudió eso y Albus también va a escoger Auror. Son Pociones, Defensas contra las artes oscuras, Transformación y encantamientos. También es recomendable que escojas Herbología si tienes la nota que pide el profesor. Pero tienes que estudiar mucho, te exigen como mínimo 5 EXTASIS y no aceptan a los alumnos que saquen menos de "supera las expectativas".

- No hay problema,.... me encantan todas.

- Son las más difíciles,... - dijo Rose- O sirves, o no sirves,... no hay más. En realidad hoy no es un día demasiado agetreado, podremos estar por los terrenos sin hacer nada,... ¿te gusta el Quidditch?

- Si,... bueno, en realidad me gusta más ver que jugar.

- ¿Y eso?

- Tampoco es tan,... a ver, me gusta muchísimo jugar al Quidditch, pero no me gusta competir. Es decir, es obvio que para jugar al Quidditch en estado puro hay que competir con el equipo rival. Pero no me gusta jugar por conseguir un premio,... soy más de partidos amistosos. Jugar por el puro gusto de jugar al Quidditch.

Rose afirmó y sonrió.

- A muchos les haría falta ese sentimiento hacia el deporte que tienes tú - se levantó y se puso frente al espejo que había al lado de la cama de Ana- Aquí se matan por conseguir la copa de Quidditch que dan todos los años. Solo juegan para ganarla y creerse los mejores,... saltandose cualquier ética moral y profesional.

- ¿Los de Gryffindor también?.

- Los de Gryffindor también - dijo riendo- Para eso todos son iguales. Hay a quien le gusta más y a quien le gusta menos,.... pero todos son muy competitivos.

 

- ¿También las chicas?

- Las chicas cada vez juegan menos. Da pena pensarlo, pero el Quidditch es otro de los deportes que esta por hacerse completamente masculino, está cayendo en mano de los hombres.

- ¿Porqué? - preguntó Ana, que se había levantado a por su uniforme.

- Supongo que porque cada vez son más inaguantables. Cada vez se apuntan menos chicas a las pruebas de puestos en los equipos.

- Sería una lástima perder eso también... hoy en día casi no hay deportes mixtos - dijo abrochándose la falda.

Después de vestirse y arreglarse un poco el pelo, las 4 Gryffindor bajaron al Gran Comedor acompañadas de los 3 chicos que las esperaban abajo, en la sala común.

- Fue increible cuando Loston se cayó por las escaleras - le contaba Albus a Paul riéndose- ¿Lo viste? - y su amigo reía. Ambos, los tres chicos caminaban tras ellas hablando de temas diferentes.

- ¿Cómo pueden encontrarle gracia a eso? - le preguntó Ana a Rose, que caminaba a su lado.

- Jerry Loston es un chico de 7º que siempre se las ha dado de guay por aquí por Hogwarts. Su padre tiene una cadena hostelera de Hoteles por las playas y es muy rico. Se cree que puede tratar como quiere a todo el mundo,...- suspiró- Además, es de Slytherin, lo que lo hace más insoportable.

- Yo pensaba que la reputación Slytherin había quedado atrás cuando,... - decía Ana.

- Si, a ver,... hay Slytherin's que no son,... "Slytherin". Es decir, el mito de que una persona que pertenece a Slytherin es rastrera, mentirosa y.... sigilosa quedo en el olvido, conozco a Slytherins que están hay simplemente porque son personas de caracter serio, frío,... pero no tienen mal fondo. Pero da la casualidad de que los peores grupitos de aquí de Hogwarts pertenecen a esa casa. No sé,... en realidad yo creo que se empeñan en reanimar el antiguo sentimiento Slytherin.

- No creo que sea muy conveniente

- No es conveniente en absoluto - la apoyó Rose- Además,....

Rose le seguía hablando de algo que parecía ser interesante, pero de repente Ana sentía que no podía escuchar nada, todo a su alrededor se había parado. Estaban terminando de bajar las escaleras cuando al final del pasillo (que conducía al patio) vió aparecer a ese chico del andén 9 3/4. Venía acompañado de 4 chicos, dos caminaban a cada lado y otros dos detrás (hablando de otro tema, él parecía escuchar a los de sus lados) y de dos chicas que iban 5 pasos por delante, ambas de cabello moreno y bastante "acicaladas". Vestía el uniforme escolar, así que se dío cuenta que el chico había sido algo más que un espejismo: era real, y era estudiante de Hogwarts.

- ¿Quienes son? - le preguntó a Rose haciendo referencia a las chicas.

- Oh,... otro año más,....- dijo Rose con gracia- Se llaman Loana Higgs y Nadine Leis, "eternas rivales".

- ¿Rivales porqué?

- Todo empezó por Loana. Estaba enamorada de Lenin hasta los huesos, a más no poder. Pero Lenin quería a Roxxane, y Roxxane a él. Así que desde 1º curso hasta ahora ha sido todo una continua pelea que tuvo su principio en eso. Siempre es por chicos. Les gusta cualquiera que nos guste a nosotras.

Ana afirmó. Cada vez estaban más cerca.

- ¿Y él?

Rose afirmó.

- Supongo que te refieres al chico rubio, ¿verdad? - Ana afirmó- Se llama Scorpius. Es el.... medio novio de Nadine.

 

- ¿Medio novio?

- Si,... se llevaron 2 años muy bien, muy enamorados. Más enamorado él que ella. Pero luego Nadine empezó a dejarse llevar por Loana más de la cuenta y le ponía los cuernos cada dos por tres. Sin ir más lejos, con Nicolas y con James, el hermano de Albus.

- Venga ya,...

- Si,..- afirmó- De hecho, a ella le encanta Nicolas, pero él no quiere nada con ella. Dice que es demasiado,... posesiva. Y James igual, al parecer se lió con ella una noche de verano en Londres, ni siquiera fue aquí en Hogwarts.

- Pero, ¿cómo puede....?

-¿Buscar a otros teniendo a Scorpius? - dijo Rose y se encogió de hombros- Eso es algo que todos nos preguntamos y que nadie sabe contestar. Muchos dicen que es porque él también es bastante dificil de llevar, pero yo no lo creo, de todos ellos... (refiriendose a todo el grupo que le rodeaba) es el menos polémico. En realidad todos sabemos que ella es ligera de cascos.

- ¿Entonces?

- Entonces,... a veces están y a veces no. Al principio él aguantaba todo lo que Nadine hacía, pero llegó el momento en que se cansó y pasó de ella. Ella volvió y,... ahora es la que está enamorada de Scorpius hasta los huesos y él es quien no la quiere a ella.

- ¿Porqué siguen juntos entonces?

- No lo sé,... por cuestión de casas,... de familias.

- ¿Él también es,....?

- ¿Slytherin? - Rose afirmó- Si, todos ellos son de Slytherin. Son como una familia cerrada, solo se relacionan con Slytherin's y algunos Ravenclaws.

- ¿Y qué estudia?

- Tengo entendido que quiere hacer los extasis para Sanador, igual que yo. Es el mejor estudiante de Slytherin de su curso.

Rose miró a Ana, notando la cara de ensimismamiento que tenía.

- Es guapo, ¿a que sí? - Ana miró hacia el suelo sonrojándose, y luego la miró con una leve sonrisa- Yo creo que no hay ninguna chica en Hogwarts que haya pasado por alto a Scorpius. Pero muy pocas pueden acceder a él, y ninguna es Gryffindor.

Ana la miró con confusión.

- No lo entiendo,... yo pensaba que esa rivalidad,... extrema, entre casas había quedado en el pasado.

- No del todo, eso nunca desaparece. Aún así, perteneciendo a la familia Malfoy,...- dijo Rose resoplando y negando. Notó que Ana no entendía eso último- Veo que no sabes lo que significa ser un Malfoy, ¿no? El abuelo de Scorpius, Lucius Malfoy, fue uno de los mortífagos mano derecha de Voldemort. Imagínate, su padre y nuestros padres (haciendo referencia a Ron Weasley y Harry Potter) estuvieron toda su vida enemistados. Todos dicen que Draco Malfoy cambió después del último año en Hogwarts pero no sé,... yo creo que, el que Scorpius no se relacione con nadie más es por eso, por ogullo familiar.

- Se llevará fatal con Albus y con James, ¿no?

- Ni bien ni mal - se encogió- Simplemente no se tratan. Con Albus tuvo jaleo porque cuando se enteraron de que Nicolas se había liado con Nadine, los amigos de Scorpius quisieron pegarle, y se pelearon los dos grupos. Pero con James nunca ha tenido ningún problema que yo sepa, también hay que tener en cuenta que cuando Nadine se lió con él Scorpius ya no estaba con ella,... habia entrado en la paso de desenamoramiento. El caso,... es que nunca tendría nada con nadie de Gryffindor - le dijo con tono de pena, como si le costase desesperanzarla- Su orgullo no se lo permitiría.

 

Ana afirmó y devolvió la mirada al chico, que en esos momento pasaba junto a su pandilla por delante de ellos. Y quizás lo soñaría o no sabía si fue o no, pero el chico dirigió su mirada hacia ella, una mirada profunda que hizo que un escalofrío le recorriese el cuerpo.

Desayunaron hablando, algunos de Quiidditch y otros de lo dificil que se les presentaba este año, todos parecían tener apetito. Hacia las 8.30 todos habían terminado ya, y los Gryffindor en particular, se encontraban frente al despacho de la Profesora Shankman, esperando a que les llegase el turno para hacer sus horarios. La primera o una de las primeras en entrar fue Antonella, que ese mismo día era la primera vez que veía un despacho de Hogwarts por dentro. El de la profesora Shankman no era muy grande a decir verdad, era pequeño pero bastante acogedor. La mesa estaba frente a la puerta, y cerca de la chimenea. Todo parecía de un orden impecable.

- ¿Antonella, verdad? - le preguntó, con una voz bastante bonita.

- Si,...- dijo ella cerrando la puerta a su paso.

- Siéntate, por favor - le dijo revisando unos papeles.

Ana se acercó a la mesa y se sentó en una de las dos butacas que había.

- Bien,... al parecer tienes muy buenos TIMOS, ¿no? ¿Te costó mucho sacarlos? ¿Querías sacar alguno en especial?

- No,... la verdad es que no. Estudié más que otros años, pero por lo general,... no me supuso un gran esfuerzo.

- Aja,...- rellenaba algo que parecía una ficha- ¿Tienes claro que quieres estudiar?

- Si,... auror - dijo y notó como la profesora sonreía.

- No me sorprende...- susurró con esa sonrisa-... Tienes todos los TIMOS asi que no vas a tener problemas para estudiar, al menos este año - le decía.

Se hizo un silencio mientras la profesora miraba algunas páginas y luego volvió a tomar la palabra.

- Para auror tienes que cursar Transformaciones, Encantamientos, Pociones y Defensas Contra las Artes Oscuras,... pero es muy recomendable que si tienes opción de estudiar Herbología, que la tomes. Eso sí, depende tí, a lo mejor prefieres tener más tiempo libre para otras cosas - le decía.

- No, está bien,... Herbología me gusta.

- Bien,... - la profesora terminó de escribir algo en la hoja y se la entregó a Ana- Aquí tienes tu horario, probablemente compartas el mismo horario con alguno de tus compañeros,... ¿los conoces?

- Si, ayer en la cena me presentaron a muchos Gryffindor y se podría decir que las chicas de mi curso no me han dejado sola.

- Así me gusta,... que os integreis pronto y no haya problemas.

- ¿Alguna vez ha habido problemas?

- No,... en Gryffindor afortunadamente no, pero en otras casas algunos alumnos han tenido que hacer grandes esfuerzos para hacerse un lugar - le dijo la profesora. Le dió un toque al horario con su varita- Puedes derramar acido sobre él que no le pasará nada - sonrió.

- Gracias - dijo Ana. Se levantó y cogió su bolso.

- ¿Cómo está tu madre?

Ana la miró unos instantes; no esperaba que le preguntasen por ella.

- La verdad es que hace mucho que no la veo - dijo. Espero unos momentos porque no sabía si quería seguir hablando de ello o no, pero la mirada de la profesora le dió confianza- Pero nos escribe a France y a mi cada vez que puede y dice que está muy bien,... recobrando fuerzas, supongo.

 

La profesora sonrió y seguidamente devolvió la mirada a sus papeles. Ana se giró, y salió del despacho.

Su primera hora en los castillos de Hogwarts era, precisamente, de Herbología, en los invernaderos con Rose, Albus y Paul. Su profesor, era un antiguo alumno de Hogwarts,...

- Hola a todos... - dijo después de cerrar las puertas del invernadero 3. Se dirigió a la mesa central y allí echó una nueva ojeada a su clase- ¿Que tal las vacaciones?

Se escuchó un bien apagado pero general.

- Me alegro... - dijo- Algunos ya me conoceis, de vista o de haberme tenido en clases, pero como veo alguna que otra cara nueva me presentaré. Soy el profesor Longbottom, Neville Longbottom y os voy a preparar para los EXTASIS. Supongo que todos habeis superado las expectativas en los TIMOS y que si estáis aquí es porque quereis hacer carrera de Sanadores o Herbólogos, ¿no?

- Aurores tambien - dijo Albus.

- Si, también,... - dijo el profesor y sonrió- Bueno, en cuanto a la asignatura no quiero engañaros, no va a ser como Herbología de otros años, vais a tener que aprender a hacer trabajos más elaborados y necesitareis conocimientos en otras asignaturas para poder aplicarlos aquí. Algunos encantamientos y transformaciones rápidas. Pero si habéis llegado aquí, estoy seguro de que podreis aprobar sin ningún problema.

- Pffff....- se oyó un resoplido en la sala común. Rose soltó su mochila cargada de libros al lado del sofa y se desplomó sobre él- Estoy saturada,...

- ¿No se supone que los primeros dias son los que no se hace nada? Mira el pergamino - dijo Ana mostrándoselo a Rose- ... tengo que ir a Hogsmeade, ¿cuando es la primera salida?

- Este año el 6 de Octubre - dijo Rose- Pero si le pides una autorización a tu madre te dejan salir antes,... ¿porqué? ¿Te faltan muchas cosas?

- Pues si,... quiero comprar pergaminos, otra pluma, tinta, casi todo el material de herbología,... sí, bastante.

- Puedo prestarte mis cosas de mientras - dijo Rose- En herbología vamos a empezar trabajando en grupos, al menos la primera práctica si es en grupo.

Ana afirmó.

- Si, pero es mejor que lo vaya comprando ya todo,... por si un dia cambian las cosas, no se... - dijo Ana mirando su horario- ¿Cómo es el profesor de Defensas?

- ¿Clauw? - preguntó- No lo sé, hasta el momento tuve a Trooman, otra profesora de defensas. Dicen que es muy bueno y competente con su trabajo. Los que llegan con el a los EXTASIS siempre aprueban,...

Ana afirmó.

- Algunas dicen que es atractivo.

Ana rió.

- Prefiero los alumnos...- dijo riendo.

En ese momento llegaron Paul, Brandom y Albus, los tres dejando sus mochilas a un lado y tumbandose en los sofas al lado de ellas.

- ¿Que tal la reunión?

- Bien,... como siempre - dijo Brandom- Empezamos a entrenar la semana que viene,... y jugamos con Ravenclaw el 15 de Noviembre.

- Menos mal,...

- ¿Menos mal? - preguntó Ana.

- Siempre la forman cuando juegan al Quidditch, pero contra los de Slytherin,... es peor aún.

- Es aún peor porque se les sube - dijo Paul.

- Y este año,...- dijo Albus negando.

- ¿Que pasa este año? - le preguntó Rose.

- Que han cambiado muchas cosas,... Matt ha dejado el equipo - dijo Albus.

 

- ¿Porqué? Si aún le queda un año aquí, ¿no? - preguntó Rose.

- Si, pero se querrá dedicar más a estudiar y los entrenamientos algún tiempo,... James ha dicho que tiene motivos personales y que no va a seguir, asi que,... vamos a tener que buscar a un cazador.

- ¿De qué jugais vosotros? - les preguntó Ana, que empezó a buscar algo en su bolso.

- Paul y yo somos golpeadores - dijo Albus- Brandom es buscador.

- ¿Y los demás puestos?

- El guardian es Fred, y James, Matt y Carlos Madison, uno de 3º, son cazadores.

- Bueno, pero buscar un cazador no es problema, ¿no? Dentro de lo que cabe,...- opinó Rose.

- Los Slytherin han cambiado de capitán, Steven también se ha ido - dijo Brandom- Han traspasado su expediente a Durmstrang porque al parecer le dan un puesto de profesor de vuelo mientras estudia, y le hacía falta el dinero.

- ¿Y quién es el capitán ahora? - preguntó Rose.

Se hizo un silencio.

- Malfoy... - dijo Brandom suspirando.

- ¿Scorpius? - dijo Rose sorprendida- Pero si yo pensaba que no quería ese cargo, lo rechazó antes de que se lo ofrecieran a Morgan.

- Si, lo rechazó hace tres años, pero al parecer los demás miembros del equipo le pidieron que aceptase. No sabemos porqué, ninguno quería ese cargo,...

- Eso no pasa en Gryffindor, ¿no? - preguntó Ana.

- Nada de Slytherin ocurre en Gryffindor - dijo Albus.

Se hizo un silencio y Paul empezó a silvar una melodía. Le siguieron Albus y Brandom con sendas sonrisas en sus caras, y a coro, los 4 Gryffindor, le enseñaron a Ana el himno Gryffindor que en muchas ocasiones iban a tararear.

- Rose, por favor,... la recolección de Plangentinas - decía Ana mientras escribía en el pergamino.

- Durante el invierno en noches de luna llena...- le decía Rose ojeando un libro.

- ¿Esa no era la Luparia?

- No, Luparia se puede recoger durante todo el año porque es atérmica, pero las Plangentinas no, solo salen en invierno porque necesitan el frio para mantenerse intactas - le explicó Rose.

Se encontraban en la biblioteca, esa tarde de Octubre cuatro semanas después de que el curso hubiese empezado. Las clases ya habían comenzado a apretar las agendas, los profesores parecían dispuestos a volcar en los alumnos todo lo que contenían esos grandes libros. Ana ya había asistido a todas las asignaturas que tenía ese año. Pociones, con un cuarentón llamado Louis Llemen, resultaba ser una asignatura bastante interesante, al menos ese año. Sobre todo por el hecho de que se dedicaban a la elaboración de pociones bastante más avanzadas que el año anterior, mucho más interesantes. También eran dificiles de lograr, pero merecía la pena aprender por eso.

La clase de Encantamientos se las daba el director de Hogwarts ( al cargo 5 años antes de sus compañeros llegasen a Hogwarts), el señor Phals, Alan. Era un hombre de unos 38 largos, con el pelo y la barba morenos. Era alto y de complexión interesante, era un director atractivo en sí.

- Puede considerarse afortunado, conseguir que a mi me gusten los encantamientos es todo un mérito - le comentó Ana a Rose una tarde.

- ¿No te gustan?

- En Italia era una asignatura muy teórica y se me hacía muuuy pesada - le aseguro.

Herbología, la primera de todas, se la daba el señor Neville Longbottom. El primer día de clase le había resultado simpático, pero más adelante se dió cuenta de que, no solo era bastante serio en lo que se refería a su trabajo, sino que también era bastante entregado; no había un día que pasase y no se ofreciese a hacer un tiempo extra para explicar las dudas surgidas durante ese día.

 

Pero si de todas había dos asignaturas que le apasionasen, esan eran Transformaciones y Defensas Contra las Artes Oscuras. La profesora Ariadna Shankman, además de ser en ese aspecto como Neville Longbottom, muy seria en lo que se refería a su asignatura, era un profesora extraordinaria. Hacía las transformaciones de una manera sobresaliente, o quizás más que eso. Eran transformaciones perfectas. Y le caía de maravilla como profesora, de haber tenido una hermana mayor, hubiese querido que fuese como esa profesora.

Finalmente, estaba el personaje. El profesor entre los profesores, aquel que hacía que sus clases de 2horas y media, fuesen suspiros de 2 segundos; que los alumnos, como entre otras obras figura, se subiesen a los pupitres y gritasen "una más". Ese era Charles Clauw. Al igual que los otros profesores de Ana y Rose, Clauw tenía entre los 38 y los 45 años; tenía el pelo largo y castaño claro, bigote y barba ambos escasos. En él no destaba ninguna facción en su rostro, no tenía nada que aparentemente lo hiciese especial; pero tenía ese algo que podía llamar la atención de cualquier mujer. Su manera de moverse, de escribir, de hablar, de sonreir,... lo hacían un hombre interesante. A Ana le apasionaban sus clases; salía motivada de cada ratito que pasaba metida en esa aula mágica. Solo esas clases la hacían estar orgullosa de haber escogido Hogwarts cuando también podía haber ido a Beauxbatons. De echo estaba pensando en la clase de este profesor, cuando un estornudo de Rose la sacó de sus pensamientos.

- ¿Todavía estás resfriada? - le preguntó.

- Todavía,... - dijo sonandose la nariz con un pañuelo.

- ¿Porqué no vas a la enfermeria?

- Porque no es nada...

- No es nada,... llevas ya unos días con ese "no es nada" y no se te pasa... - le dijo mirándola. Devolvió la mirada a sus apuntes- Después de cenar vamos a ver que te miren eso.

Rose se empezó a reir.

- Estás muy pesada tú, ¿no? ¿No te habrás enamorado de mi y te preocupa que me pase algo, no?

Ana se empezó a reir.

- Ya quisieras cariño, ya quisieras,... - bajando el tono de su voz después de ver la mirada de la bibliotecaria- Me van más los,... imposibles.

- ¿Imposibles tú? - dijo Rose- Venga ya,...

- Otra igual,... a ver si tu te crees que yo pego una patada y me cae Brad Pitt del cielo.

- No, pero puedes aspirar a tios que esten muy buenos.

- ¿Y tú no, verdad? Las tias hoy en dia estamos todas muy buenas, más que los hombres. Nos arreglamos más.

- Eso es cierto...- comentó Rose.

En ese momento escucharon voces conocidas por el pasillo. Aparecieron Alexander Brein y Eric Pucey, dos de los 5 Slytherin del grupo de 6ºcurso. Alexander en especial, era un chico carismático, muy extrovertido y, al igual que otros muchos, tenía algo que lo hacía popular. Y ese chico en especial, había sido uno que desde que la vió el día de la selección en el Gran Comedor, no le había quitado un ojo a Antonella. Pero ese día iba a ser especial; Alexander no siguió su camino, se paró.

 

- ¿Pociones?

Ana y Rose afirmaron.

- Herbología más bien - dijo Ana.

- Herbología,... - repitió y puso una cara de recordar tiempos anteriores- Longbottom tuvo mucha paciencia conmigo, pero para las plantas hay que servir, y yo soy un negado... - rieron.

- Según que plantas...- dijo Rose escribiendo.

- Tú lo has dicho Weasley...- dijo el chico, dándole la razón mientras se acercaba a Ana- Alexander Brein - le ofreció la mano y Ana se la dió- Que no te intimide que sea Slytherin, ya no hay rivalidad entre nuestras casas, ¿cierto Weasley?

- ¿Rivalidad en Hogwarts? - dijo Rose con un tono irónico- No,... - alargando la "o"- Nunca Brein, nunca.

- A Weasley no le caemos muy bien, tuvimos un maltendido con Potter y los demás,y desde entonces,... está así de antipática con todos nosotros, ¿qué le vamos a hacer? - Rose lo miró abriendo mucho los ojos- Pero no nos juzgues sin conocernos, por favor,...

Ana rió.

- No me han hablado mal de nadie todavía, no tienes de qué preocuparte.

- ¿De verdad?

- De verdad,... si en realidad solo te conocía de verte en clase, nunca me han hablado de tí,...

- ¿Nunca? ¿No te han hablado de mí? - preguntó, y parecía extrañado. Parecía molestarle mal que no fuese mencionado que cualquier otra cosa. Se giró- Weasley.... - Rose le miró- ¿Cómo no le has hablado de mí?

- Se me ha pasado Alex,... perdoname, pero algo tan insignificante como convertirme en Sanadora me está saturando, perdoname por favor - decía Rose riéndose.

- Que no vuelva a pasar... - dijo Alex- Él es Eric Pucey, también es Slytherin.

En ese mismo momento aparecieron al lado de este chico Carlson Davis, Stanley Bold y él, Scorpius Malfoy, entretenido mirando un libro que traía en sus manos. Alzó su mirada para ver qué tramaban sus amigos y se paró en ella, se cruzaron sus miradas. Fueron unos minutos que Ana no supo reaccionar, que hizo oidos sordos a lo que le estaba diciendo Alexander.

- Bueno, no os entretengo más,...- dijo separandose de la mesa donde se había sentado- Se que Weasley está deseando que me quede - Rose afirmó de nuevo de manera irónica- pero tenemos entrenar y Scorpius ultimamente no nos deja pasar una, ¿cierto Scor?

- Si antes de entrenar no os entretuvieseis en los vestuarios fumando maria y estuvieseis mas a lo que tuvieseis que estar dejaría pasar más de una de vez en cuando - dijo el chico con su voz perfecta, mirando el libro al que había devuelto su mirada un momento antes- Voy a preguntarle por este libro a Legrant - le dijo por otro lado a Carlson y este le dijo algo más.

- Nos veremos en las clases entonces,... ¿Antonella? - le preguntó.

- Si,... Ana para los amigos y Antonella para los Slytherin - dijo Ana y rió. Ella también sabía hacer ironías. Alexander rió- Ana - especificó.

- Muy bien Ana,... encantado de conocerte... nos vemos entonces - sonrió y dió un giro en dirección a sus amigos- Weasley... luego te llamo - con tono de buenos amigos que nunca se han separado y los chicos desaparecieron tras la estantería.

Ana se quedó mirando un rato la esquina, bastante sorprendida.

- ¿Siempre es así? - le preguntó a Rose cuando su amiga la sacó del ensimismamiento.

- Y peor...- le aseguró Rose- Con las chicas si, pero con los chicos utiliza una ironía más acida, más de hombre a hombre.

 

- Es tan,... extrovertido.

- Tan cara dura, Ana, esa es la palabra - le corrigió Rose.

- Weasley...

Tras la estantería volvió a aparecer Scorpius Malfoy. De nuevo volvieron a encontrarse esas miradas, por unos cortos segundos pero suficiente para que Ana se sonrojase.

- Dime - dijo Rose mirándole.

- Le acabo de preguntar a Legrant por "Plantas marinas y su entorno" y me ha dicho que tu habías sacado un ejemplar hace dos semanas,... es que el trabajo individual de Herbología lo estoy haciendo sobre eso y Longbottom me recomendó ese libro.... y la verdad, me harías un gran favor si me lo dejas para echarle un ojo,... sería solo un día, lo suficiente para hacerle copias a la información que me hiciese falta...

- Si claro, no hay problema - le dijo Rose- Te lo puedes quedar si quieres, yo pensaba entregarlo esta semana,... lo que sí tendrías que decirselo a Legrant para que hiciese el traspaso pero por lo demás,...

- Ah,... perfecto - dijo- Ahora vuelvo y se lo digo. Muchas gracias, ¿eh?

- No es nada,... - dijo Rose- Mañana te lo llevo a Pociones, ¿vale?

- Vale,... - afirmó- Venga, pues hasta mañana.

- Adios - dijo Rose devolviendo su mirada a los libros.

Scorpius miró a Ana antes de irse, pero no dijo nada aunque a ella le hubiese encantado que también se despidiese de ella. Pensó lo bonito que habría sido que le dirigiese a ella un adiós, una mirada, un pensamiento,... lo bonito que habría sido que ella hubiese sacado el libro antes que Rose y la señora Legrant le hubiese dicho que era ella quien tenia el ejemplar,... hubiese sido a ella a quien se lo habría pedido; habría tenido otra ocasión segura para verle.

- Estás loca...- sentenció Rose.

Ana la miró. La mirada de Rose tenía pinta de ser de esas que llevan unos minutos puestas sobre la otra persona.

- ¿Qué?

- ¿Cómo que qué? Ana, te advertí quién era Scorpius Malfoy y todo lo que gira a su alrededor... - le dijo Rose con tono de "te lo advertí".

- No te entiendo,...

- Que te gusta Scorpius - dijo Rose de manera clara y Ana abrió los ojos y le lanzó una mirada en plan "habla más flojo"- No me mires así,... se ha dado cuenta hasta aquella que esta 4 mesas más allá.

- No digas tonterias.

- No son tonterias, si te vieras,... te intimida su presencia,... te pones roja - dijo Rose sonriendo- Cariño, me encantaría decirte que a por él, que lo intentes, que estás buenísima y que no se te va a resistir,... pero no quiero engañarte, Scorpius no es como Alexander. A Alexander lo tienes ahí porque no tiene cabeza, no piensa las cosas,... tú eres muy guapa y él se va detrás de la primera cara bonita que ve, siempre ha sido así. Pero Scorpius es responsable, no va de una en otra; de hecho, si Scorpius se enamorase de tí seguro que sería para siempre porque es un chico muy tradicional con respecto a eso... pero cuando se decida por alguien, esa persona no va a ser de Gryffindor ni de Hupplepuff. Lo veo muy dificil si no es Slytherin.

Ana se sentó, algo mustia. Rose la observó.

- ¿Pero te gusta mucho? - le preguntó.

Ana levantó la mirada, una mirada que lo decía todo. Rose resopló y soltó la pluma.

- Puedes intentarlo,... - dijo- Se que me contradigo con lo que he dicho antes, pero si no lo intentas no vas a tener nada. Y bueno,.... los culebrones tienen que buscar historias basadas en algo, si alguna sale bien, ¿porqué no iba a salir bien esto?

 

- No Rose, si tampoco es eso,... en realidad no sé que siento por él. Se que lo veo y,... tiemblo. Me pongo nerviosa cuando se cruzan nuestras miradas. Pero luego no es que me lleve todo el día pensando en él. De echo no he pensado en él hasta que no lo he visto aparecer. Lo que sí sé es que si no me entretengo con otra cosa lo tendré en la cabeza hasta un tiempo. Hasta que llegue ese algo que me entretenga.

- Defensas,... mañana - dijo Rose.

Ana afirmó.

Esa tarde no hicieron mucho más, en breve anocheció y las chicas se reunieron en el Gran comedor con los demás alumnos para cenar.

A la mañana siguiente cuando Ana se levantó Rose ya se había ido. Se vistió rápida para poder desayunar tranquila y bajó con Niitah y Roxanne, y los demás muchachos. La mañana, como otras muchas, estuvo repleta de correos y lechuzas, llena de noticias nuevas.

- No puede ser,... - dijo Ana mirando su reloj- Albus, vamos a llegar tarde a Pociones.

- ¿Ya es la hora? - le preguntó el chico dándole un bocado a su tostada.

- Hoy empezabamos antes,... quedan 6 minutos, y en 6 minutos si no corremos no nos da tiempo a llegar a las mazmorras - le dijo cogiendo su bolso.

- Es verdad, no me acordaba - dijo Albus cogiendo también su mochila.

- ¿Y Paul? - le preguntó.

- Decía que tenía que terminar el trabajo de Herbología y que bajaba después...- le dijo.

Justamente en la puerta del Gran Comedor se encontraron son el susodicho, que llegaba sin aliento bajando las escaleras.

- Pensaba que ya habías llegado - le dijo Albus, cuando los dos giraron en dirección a las mazmorras.

- Casi no llego... - decía Paul- ¡Ana! Toma....- le dió un libro- Me lo dió Rose está mañana, dijo que se lo dieses a Scorpius.

- ¿Yo? - dijo Ana cogiéndolo- ¿No puedes dárselo tú?

- Ah, no se,... a mi me da igual - dijo Paul- Es que me dijo que tenías que explicarle algo, pero vamos,.... que me da igual dárselo yo.

- No, no,... es verdad, no me acordaba de que tenía que explicarle,... eso - dijo tomando el libro.

Llegaron a las mazmorras 2 minutos después de que el profesor Llemen cerrase las puertas, así que no tuvieron problemas para asistir a la clase. La poción que estaban preparando estaba casi lista, la de Ana y Rose ya había tomado el color púrpura que el correspondía, pero aún seguía bastante espesa, les quedaba por añadir algún que otro ingrediente y mucho que remover.

La verdad es que fueron 2 horas de pociones bastante aburrida, exceptuando el momento en el que se hizo la entrega del libro.

- ¿Scorpius? .

Ana había caminado hacia el pupitre que ocupaba el chico, que estaba de espaldas a ella hablando con Carlson y Stanley cuando llegó. El chicó la miró y se giró.

- ¿Si? Dime - le dijo.

- Me pidió Rose que te lo trajera - dijo dándole el libro.

- ¡Ah! Gracias,... - dijo él sonriendo- Dile que muchas gracias.

- Si, se lo diré.

- ¿Dónde está ella?

- No lo sé, no me dijo nada esta mañana cuando se fue. Supongo que en la enfermería, ayer estaba un poco mal de la garganta - le decía, el chico afirmó- Que lo disfrutes...- le dijo ella a modo de despedida, y volvió a su asiento, mientras ocultaba una sonrisa.

 

- ¿Y esa sonrisa? - le preguntó Albus sentándose a su lado.

Ana sonrió.

- Ha caido un angel, Albus. En mi vida ha caido un angel... - sentenció removiendo su poción, y Albus, que no sabía de su secreto, pensó que se refería a la poción, que poco a poco empezaba a ponerse más líquida-

Esa, y la clase de Defensa contra las artes Oscuras, fueron las dos razones que hicieron de la mañana de Ana una mañana interesante.

Ese jueves por la tarde Ana había pasado toda la tarde con Lenin, Roxxane, Nitah y Nicolas. En especial con Nicolas.

El chico Hupplepuff, aunque no se mencionase con anterioridad, era un chico con el que solía pasar mucho tiempo cuando se juntaban los dos grupos, chicos y chicas, para salir a Hogsmeade o hacer algo un día de fin de semana. Con el susodicho Hupplepuff compartía muchos aspectos de su vida. Él también era hijo único, sus padres estaban separados, por lo tanto había veces que pasaba mucho tiempo hasta que veía a uno de sus padres o al otro. Era simpático, gracioso y muy pero que muy guapo. Era un chico que causaba sensación entre muchas alumnas de Hogwarts, de muchas pequeñas y también mayores; tenía una sonrisa perfecta, y su acento argentino hacían de él un muchacho encantador.

- Van dos granos de arena por el desierto,...- intervino esa tarde. Estaban tumbados bajo en arbol, cerca del castillo- ¿Sabéis que le dice uno a otro...? - Roxxane y Ana le miraron. Lenin debía de saberselo ya, pues empezó a reirse sin saber la respuesta- Que marcha hay aquí, ¿no?

Todos se rieron. El chiste no tenía demasiada gracia, pero la manera de contarlo de Nicolas lo hacían gracioso.

- Cuenta otro - le dijo Nitah.

- Otro,... - Nicolas se quedó pensando y de pronto sonrió- A ver este,... se encuentran en un esquina la muchacha más fea de un pueblo y la más guapa, y se ponen a discutir cual de las dos es la más bella. La fea dice que ella y la guapa, que ella. Y viendo que no se ponen de acuerdo dice la guapa: vamos a hacer una cosa, esa calle y esa otra vuelven a encontrarse al final,... tu coges por esa y yo por la otra y al final nos encontramos. A la que le hayan dicho el piropo más bonito, pues esa es la más guapa.

- Dos muchachas del mismo pueblo, ¿no? - preguntó Roxxane.

- Si, del mismo pueblo - dijo Nicolas- Se me olvidó decir que la guapa dijo que en las dos calles había obras, lo que quiere decir que en las dos había albañiles y obreros.

- Si,... sigue - le dijo Nitah.

- Bueno, pues a los 5 minutos se encuentran las dos al final del todo de las calles, y le dice la fea a la guapa, ¿que te han dicho a ti? y dice la guapa: me han dicho "ay niña, que carita de virgen..." - Nicolas rió- Y dice la fea, "che, lo mismo que a mí... "la virgen, ¡que cara...!!.

Y todos volvieron a reirse.

- No puedo contigo Nico,... - dijo Ana levantándose y mirando el reloj- ¿Cuando terminan de entrenar?

- Alargaron el entrenamiento 30 minutos,... -le dijo Lenin.

- ¿30 minutos mas? - preguntó- No veas James como se sobra, ¿no? Entrenando 2 horas y media 4 dias por semana.

- Hay quienes entrenan todos los días, incluidos fines de semana - dijo Nicolas.

- ¿Slytherin? - dijo Ana- Desde luego,... que hoy en día todavía exista ese pique,...

- Ese pique tampoco es malo - le dijo Lenin bastante seguro- Les motiva para conseguir algo.

 

- Oye por cierto,... la salida a Hogsmeade es mañana, tenemos que comprar las cosas para Halloween - dijo Nitah.

- Si,... ¿de qué va este año? - preguntó Lenin.

- Lo mismo de siempre , disfrazarse de algo y estar con los crios en el Gran Comedor.

- Entonces nada de sexo, alcohol y drogas, ¿no? - dijo Lenin con ironía.

- Drogas seguro que no - le dijo Roxxane con reproche.

- Le hemos vuelto a pedir a Shankman que a los de 6º nos dejen hacer algo en un aula - dijo Nitah.

- ¿Y qué os ha dicho? - le preguntó Nico.

- Que lo están pensando - dijo Nitah- Lo de tomar alcohol no les hace nada de gracia, pero exigimos nuestro derecho a tomar una pequeña dosis, ecuanime a la que toman los adolescentes muggles cada fin de semana y al parecer,... - se encogió- La verdad es que Rose lo hizo de categoría, se llevó un pergamino lleno de información que había ido recogiendo durante el verano. Es lo del alcohol lo que les echa para atrás.

- Ya, normal,... pero si la fiesta es dentro de 3 dias y todavia no os han dicho nada,... me parece que no va a poder ser - dijo Lenin, y en ese mismo momento, una cabellera larga de pelo rojizo se acercó hasta el arbol donde estaban, balanceando su mochila y el peso que llevaba en ella.

- Buenas noticias,... - dijo Rose retomando el aliento. Ana mientras le hacía un hueco en el cesped- Nos dan permiso para la fiesta.... - con una enorme sonrisa.

- Venga ya,... - dijo Nico, e hizo un "juyu" que le salió del alma- Fiesta Gryffindor,... con dos Hupplepuff pero casi Gryffindors a fin de cuentas, porque nos habrán dejado hacerlo con vosotros, ¿no?

- Si,... - dijo y los chicos volvieron a celebrarlo- El problema chicos es que,... no es fiesta Gryffindor,... es fiesta Gryffindor, Hupplepuff - dándole la razón a Nico- Ravenclaw, y Slytherin.

- ¿Qué? - dijo Lenin.

- Si,... en principio la fiesta es para nosotros, pero si se enteran los demás de otros cursos, tienen derecho a venir. Y eso les incluye también a ellos.

- Entonces si no se enteran no vienen, ¿no? - dijo Lenin y Rose afirmó- Entonces ya sabemos lo que tenemos que hacer,... bocas cerradas hasta el día de la fiesta, lo que tengamos que hablar solo con Shankman o Clauw, que supongo que también estará enterado.

- No lo sé, pero lo suyo es que hableis con él para que se entere mejor....- dijo Rose- De todos modos,... os digo, no tengais muchas esperanzas. Ya sabéis como es Alexander Brein, se entera de todo siempre. Y aunque no se enteren de nada antes, el dia de la fiesta van a sospechar cuando no nos vean a ninguno por allí y si preguntan se lo van a tener que decir.

- Vamos,... que ya les hemos echo la cama otra vez, ¿no? - dijo Nico y Rose afirmó.

- Bueno pero no penseis en eso,... ¿que teneis vosotros que ver con ellos? Nada,... la fiesta puede ser para todos, pero cada uno por su lado. Y si lo pensamos bien, mientras más gente más priva dan, ¿o no? Y seguro que entre todos hay algunos a los que no les gusta el alcohol, o que beben menos,... - decía Ana.

- A mí me daría igual que viniesen todos los de las otras casas, pero Loana allí,... y Nadine - chascó- No sé, me da que vamos a tener algún problema con eso.

- Es verdad, que nunca te dejan en paz, ¿no? - dijo Ana- No me acordaba.

- Si hija, si,... esto no lo puedo decir delante de mi padre porque se pensara que me he pasado de bando, pero que esas dos tias me acosen solo me trae problemas, y no me gusta - dijo Nico.

 

La noticia de que la fiesta podía realizarse, pero en compañía de las demás casas, no gustó demasiado entre los demás, pero aún así coincidieron en que si les habían dado permiso tenían que aprovechar, y durante esos 3 días no se volvió a hablar de Halloween en público, tratando de evitar que ajenos a Gryffindor se enterasen. Ese último día fue intenso, se levantaron temprano pues tenían programado ir a Hogsmeade para ultimar detalles del disfraz. Los de Gryffindor salieron antes, por su cuenta, y llegaron a Hogsmeade hacia las 11 de la mañana, para comer allí también. Estuvieron por las tiendas durante largo rato, y las 2 se fueron a almorzar a una cafetería que había en pleno centro. Estaban emocionados por que llegase esa noche, llevaban mucho tiempo deseando una fiesta así, una fiesta de adolescentes que no pareciese dentro de un colegio. Con unas normas no tan estrictas y sin ojeadores encima de ellos, pues otra de las novedades es que no iban a tener nadie encima que les vigilase, solo algún profesor se pasaría de tiempo en tiempo para vigilar que todos seguían vivos. A las 3.30 se separaron, y Rose y Ana fueron a un tienda donde Rose había visto un complemento que le hacía falta, una pulsera al parecer. Nicolas las acompañó.

- Desde luego que las tías sois...- se sentó en un bando que había frente a la tienda, junto a un pequeño parque- Veis las cosas y las dejais para después,... ¿quien os entiende?

- Es por si vemos algo que nos gusta más,... no somos como vosotros, que vais a lo primero que veis - dijo Ana sentándose también.

- ¡Chicos,...! - dijo Rose que acababa de salir- Voy corriendo a Sharon-lake. Es que aquí se han llevado la pulsera y dice la dependienta que en Sharon también han dejado un par de ellas. Id a las tres escobas, luego voy yo.

- Vale,... - dijo Ana.

Ambos se levantaron y caminaron en dirección a dicho establecimiento.

- ¿Estás nerviosa? - le preguntó.

- ¿Yo? - rió- ¿Porqué iba a estarlo?

- No sé,... después de 7 fines de semana en Hogwarts supongo que te apetecerá salir, ¿no? ¿Tu escuela en italia era como esto? ¿ O tu ibas a la escuela y volvias a tu casa?

- Iba y volvía, no tenía que quedarme a comer ni dormir - dijo ella- Pero me gusta el ritmo que siguen en Hogwarts, la verdad es que no me hace falta esta fiesta para pasarmelo bien,....

- Como se nota que solo llevas 2 meses aquí,... cuando lleves los dos años ya me dirás que piensas de este tipo de fiestas - dijo y Ana sonrió.

- ¿Y tú? ¿Estás nervioso?

- No sé,... ¿en cuanto a qué?

- Por lo de Nadine y eso,...

- Ah, por eso,...- dijo y respiró hondo- No, en realidad.... en realidad no tiene que formarse jaleo ni nada si ellos no quieren. Yo a Nadine no la miro desde hace años, no me interesa como mujer. Pero si vienen con ganas de pelea no van a necesitar un pretexto para empezar, ¿sabes?

- Claro,... pero no se, a mí nunca me han dicho nada,... ni a Rose tampoco,...

- A las tías no les dicen nada nunca - dijo- A Nitah al principio le dieron un poco de caña con le tema de la Asiatica, pero nada, meses y porque eran más pequeños. Luego nunca les han dicho nada,... el problema es con nosotros. Somos la competencia y nos quieren quitar del medio.

 

- ¿Tu crees?

El muchacho afirmó.

- Te va a sonar de muy creido, pero en Hupplepuff en 6º curso no hay ningun chaval que resalte por su fisico, y en Ravenclaw tampoco, digamos que los guapos se han quedado en Gryffindor y Slytherin,... y claro, al principio siempre nos repartíamos a las tías... - Ana le dió una sacudida. Él se rió- Es una manera de hablar, quiero decir que no teníamos los problemas de ahora por las tías,... porque no nos gustaban las mismas. Alexander desde el principio se fue a por las grandes y Scorpius empezó con Nadine, así que no hubo problemas. Después Lenin quiso con Roxxane, aun teniendo a Loana todo el día encima,... pero eso los Slytherin no lo tuvieron en cuenta,... no tiene en cuenta a Loana. Ella sale con ellos porque es amiga de Nadine y la costumbre,...

- ¿Y los demás?

- Carlson estuvo tres años con una también mayor, pero lo dejaron el año antes a que ella se fuese, y desde entonces solo ha tenido rollos, pero en verano. Bold más de lo mismo,...tuvo novia, 1 año y medio creo, y luego no se le ha conocido nada en serio. Pucey es como Alexander, se va a por las grandes,... con experiencia, ya sabes. Y de aquí, Paul solo liaba con chicas de Gryffindor, Brandom,... - se rió.

- ¿Brandom qué?

- ¿No te han hablado de la porra?

- ¿Que porra?

- Desde 2º hacemos una porra diciendo el tiempo que iban a tardar él y Rose en liarse. Yo perdí hace 4 años - dijo- Se liaron hace año y medio, pero luego Rose tuvo algo con Lorcan Scamander, y en fin,... pero vamos, que Brandom y Rose tienen algo más en serio, lo tienen,.... de eso no hay duda.

- El caso es que durante unos años no coincidisteis, ¿no?

- No,... bueno, durante unos años,...- dijo y puso cara de apuro- Hasta 3º. Nadine me comió la cabeza una noche que salimos a Hogsmeade, me contó que lo había dejado con Scorpius hacía unas semanas pero que nadie lo sabía y,... nos liamos. Scorpius se enteró y... se lió. Hubo una epoca que no podíamos ni cruzarnos porque la formaban. Scorpius estaba ciego por Nadine y aunque siempre ha sido un tío calmado esa época fue,... - negó- Todo pasó cuando Nadine volvió a serle infiel con James. Pasó un año y medio más o menos, todo pasó en verano. Scorpius fue a un entrenamiento de Quidditch a hablar con James de todo y el le contó más de lo mismo, que un día salieron, ella le contó que ya no tenía nada contigo y acabaron juntos. Y desde entonces las cosas están mejor, Scorpius digamos que firmó la paz conmigo. Pero Alexander es demasiado pretencioso,... quiere llamar la atención y digamos que ÉL no me ha perdonado lo que le hice a su amigo del alma.

- ¿Amigo del alma de Alexander? Pensaba que sus mejores amigos eran Carlson y Stanley, siempre está con ellos.

- Lo que pasa es que Stanley y Carlson son más como él,... más tranquilos, sosegados,... más responsables,... comparten más aficiones,...- explicó- Pero con respecto a la popularidad, es más como Alexander. Los dos llegaron juntos y hasta que Scorpius no echó un poco de cabeza no empezó a salir con Carlson y Bold.

Ana afirmó.

- De todas formas tú no te preocupes,... si la lían les decimos que se vayan y punto, a nosotras no creo que nos digan nada.

- Puede ser,... de todas formas tú ten cuidado,...- le advirtió- Hemos visto como te mira Alexander y,... no sé, no nos da mucha confianza, ten cuidado con él.

 

- Es inofensivo, no te preocupes,...- le dijo ella.

Ambos llegaron a las tres escobas juntos, y cuando entraron, sus amigos que los esperaban sentados en una mesa les dieron el tipico recibimiento que Nicolas ya se esperaba, pero que Ana no se imaginaba.

- Uuuuuuu....- dijo Albus alzando la voz- ¿Pero que tenemos aquí?

- Albus,...- le dijo Nicolas acercándose.

- ¿Que pasa? ¿Que queríais intimidad y habéis dejado a mi prima tirada? Habermelo dicho, hombre, y la hubiese acompañado yo...- decía el chico, que no se callaba.

Ana prefería no decir nada, solo se reía de los comentarios de Albus. Le gustaba formarla de una manera increible. Segundos más tarde, cuando llegó Rose y se procedió a dar otro abucheo (recordando que la pareja había llegado sola, y Rose no se molestó en desmentirlo), Ana se fijó en la expresión de Alexander, que estaba sentado en la barra junto a las escaleras, con Eric, Carlson y Scorpius, al final del todo. El chico no parecía nada contento de haber visto llegar a Ana con Nicolas, de hecho nunca le había visto una expresión tan seria. Con anterioridad había mantenido breves, pero numerosas conversaciones con él en Pociones y Encantamientos, pero nunca le había mencionado nada sobre su rivalidad extrema con Nicolas; debía haber supuesto que a personas como él su relación de amistad con Nicolas podía no gustarle.

Se tomaron un par de cervezas de mantequilla en las Tres escobas y poco después cuando ya empezaba a ocultarse el sol, decidieron que era hora de volver a Hogwarts para empezar a arreglarse para la fiesta de esa noche. Tenían que esperar a que llegasen los Thestrall que habían llevado a otros alumnos a Hogwarts, así que esperaron sentados en bancos junto al lago a que llegasen.

Mientras esperaban, los chicos habían tomado un balón y jugaban al "futbol", dado que no tenían otra cosa mejor que hacer y era un deporte bastante apañado para esos casos: solo se necesitaba el balón. El problema llegaba cuando el balón salía despedido hacia un lugar donde hay gente con la que no te llevas bien, golpéa en el costado a uno de esos individuos, y la persona a la que más ganas tiene cierto personaje es quien se acerca a recuperar el balón.

- Perdona Brein, no ha sido queriendo,... - dijo llegando hasta donde estaban.

- ¿No ha sido queriendo, no? - dijo Alexander, dirigiendole una mirada poco simpática. Sacó su varita y susurró unas palabras; el balón quedó reducido a nada, hecho polvo- Me parece que eso también ha sido sin querer,...

- No tienes remedio - le dijo Nicolas negando.

- ¿Que no tengo remedio de qué, ¡eh!? - le dijo dándole un empujón.

Esa fue la señal de salida, pues Albus y Lenin (Brandon y Paul se había marchado en el primer carruaje con Rose y Nitah, que eran quienes llevaban más bolsas) no necesitaron más para sacar pecho y tomar posición de ataque. Pero Roxxane y Ana se dieron cuenta de que, en lo que se refería a chicos, llevaban las de perder porque aunque Scorpius y Stanley en ese momento no estaban no tardarían en llegar, y serían 5 a 3, así que no tuvieron mas remedio que meterse en medio a intervenir. Ana, que sentía que en el fondo era la culpable de aquel impulso de Alex, se metió entre ellos. Albus cogió a Nicolas, y Carlson a Alex.

 

- Alex, yo estaba con ellos, no te han dado queriendo... - dijo Ana.

- Que casualidad , ¿no? Además, tú que ibas a decir,... - dijo el Slytherin.

- La verdad,... si hubiese sido queriendo no te diría que no, me callaría y ya está - dijo Ana.

- Si, claro... no te habrías metido a defender a este subnormal...- dijo e intentó alcanzarle.

- Él a tí no te ha dicho nada Alex, así que no lo llames subnormal - le dijo.

- Es un subnormal y punto - le dijo encarándosele- ¿Qué has visto en él, eh? ¿Que es rubio,... que es amigo de ellos,...? ¿Que coño has podido ver en este jilipollas para liarte con él?

- No tengo que darte ninguna explicación, Alex. Solo que no es ningún jilipollas...- le decía y al parecer, el hecho de que Ana defendiese a Nico no ayudaba nada en absoluto, pues solo consiguió alterar más a Alex, que intentó volver a echarse sobre el Hupplepuff.

- ¡Alex! ¡Alex, para ya! - dijo Scorpius que había llegado corriendo con Stanley. Cogió a su amigo, tomó su cara con las dos manos para que le mirase- ¿Que dijimos de Gryffindor? ¡Eh! ...- y Alexander desvió la mirada mordiéndose el labio con algo de furia retenida- ... Que parece mentira que yo haya sido el único que se haya dado cuenta de que todas las tías son iguales,... joder...

- ¿Que dices? - dijo Albus.

Scorpius miró a Ana y luego a Albus.

- Nada,...- cogió a Alex- Vámonos.

- Si tienes algo que decirme me gustaría saberlo,...- intervino Ana, que se había quedado bastante sorprendida al sentirse aludida por el comentario de Scorpius.

- No tengo nada que decirte - le dijo Scorpius con un tono de chulo resentido que no cabía dentro de él- Solo que, si en clases tienes conversaciones con él todos los días, le sonríes cuando le saludas y te ríes cuando hace comentarios que a veces ni tienen gracia - Alex lo miró con una expresión de "gracias tío, pero no me sigas defendiendo"- Luego no te sorprendas si se molesta cuando te ve llegando con otro a un bar,... por le molestaría a cualquiera.

- Perdona, pero que yo sepa el hablar con él no quita que no pueda tener otros amigos, ¿o si? - le replicó Ana, Scorpius sonrió de manera irónica- ¿Que?

- Que no me comas la moral,... Aretina - dijo- Cuando te ven hablando con él da la sensación de que te gusta él; otros días es con Potter, que con la tontería de la misma carrera no os despegais,... con Adams,... y ahora te vemos llegar con Stawert a sola, lo que quiere decir que has tenido algo con él, así que si, todas sois iguales.

- ¿Igual de qué? - le preguntó Ana.

Scorpius la miró unos segundos sin decir nada, a los ojos.

- De zorras... - terminó.

Y entonces eso fue la gota que colmó el vaso. Tanto Nicolas como Albus sintieron el impulso de defenderla, pero Lenin, que parecía más sensato cuando estaba Roxxane delante, cogió a Albus y Ana se puso delante de Nicolas, que también era sugetado por Roxxane del brazo. A Ana se le llenaron los ojos de lágrimas ante tal insulto pues todo se agrababa más si era Scorpius quien se lo decía, y aunque sentía ganas de llorar no lo iba a hacer. Él la seguía mirando y ella a él, sin decir nada. Era extraño, porque Ana veía en los ojos del chico algo parecido a la impotencia. Pero no vio desprecio, ni ira, ni rabia, ni nada que un día le contaron que caracterizaba a los Slytherin. Estaba dolida, pero no iba a dejar que nada enturviase más la situación.

 

- Nicolas...- le dijo alzando la voz una última vez, pues él no dejaba de hacer intentos por soltarse. Entonces fue cuando Scorpius le miró, cuando la mirada entre los chicos se hizo intensa- ¡Vámonos! - con voz de mando- ¿No te das cuenta de que así le das el gusto? - le susurró.

- ¡Vamos! - le dijo Roxxane tirando de él, y siguiendo el mismo camino que Lenin, que se llevaba a Albus por el hombro.

Ana miró como se llevaban a Nicolas, y entonces devolvió la mirada, a los Slytherin en general, y luego a Scorpius en particular (que era quien ahora encabezaba al grupo, por delante de Alex), que también le había devuelto la mirada. Después de unos segundos de silencio, habló.

- Me gusta saber qué es lo que los demás piensan de mí,...- con tono de calma, pero con algo de tristeza. Dió medio giro- Ya sé que es lo que piensas tú - terminó de darse la vuelta y siguió el camino que habían tomado sus amigos, que habían decidido que se iban andando, mejor que esperar a que llegase otro carruaje.

La verdad es que la expresión de Scorpius no era de estar contento por haber conseguido quedarse encima. No parecía contento de haberle ganado a una mujer,...

- ¿Que te pasa? - le preguntó Carlson cuando se quedaron un momento a solas.

- Nada,... que en el fondo no me siento bien con lo que le he dicho, no me gusta hablarle así a las tías,...

- Te sentirías mejor si hubiese hablado con Stawert, ¿no?

- Claro,... las cosas entre tíos son más,... frías, duelen menos - dijo- Las mujeres son más sensibles a esos comentarios,...

- Bueno tío,... si en el fondo piensas que es una zorra y se lo dices no te tienes que sentir mal... es lo que piensas y ya está,...

- Ya,...- dijo Scorpius- Lo que no sé es si pienso eso realmente de ella,...- chascó- Cuando veo cosas así me lo llevo todo al terreno personal Carlson,...

- Tienes que pasar hoja con Nadine, Scor...- le dijo su amigo.

- Ya lo se - afirmó Scorpius con pesar.

En la sala común de Slytherin, muchos de los alumnos ya llevaban sus disfraces. Algunos, los de primer grado, ya habían subido hacía unas horas, por lo tanto solo quedaban alumnos de 5º en adelante. Alexander estaba sentado en el sofá, mirando el fuego, cuando Eric llegó.

- ¿Todavía estás rayado por lo de esta tarde? - le preguntó sentándose a su lado.

- ¿Por qué?

- Por Aretina.

- ¿Yo rayado por una tia? - dijo con el semblante serio- No flipes,... lo que me jode es no haber podido partirle la cara a Stawert.

- Ya,... y ella no ha tenido nada que ver,...

- Si ha tenido que ver, por supuesto que ha tenido que ver,... pero si hubiese sido otro tío lo hubiese arreglado de otra manera.

- ¿Arreglado?

- No me gusta que ella muestre interés por él,... que lo defienda de esa manera.

- ¿Por alguna razón en especial?

- Porque si lo defiende quiere decir que siente algo por él.

- Son amigos.

- Cuando dos se lían siempre dicen que son amigos...- dijo- Y no quiero que ella se me escape también.

- Venga Alex,... es una tía, vete a por otra y listo, hay miles de tias que querrían acostarse contigo.

- Ya lo sé, pero no me interesa que ella solo quiera acostarse contigo...

 

Eric lo miró.

- ¿Y soy yo el que flipa? ¿Te vas a comprometer con una tia? Que quieres,... ¿acabar como acabó Scorpius?

- Scorpius no supo manejar a Nadine como tenía que manejarla, le dio demasiada cuerda...- dijo Alex- Yo no voy a ser tan tonto....

Eric rió.

- ¿En qué estás pensado? Das miedo,...

- A las tías les gusta que las sometan,... - dijo, y le miró- En el fondo les gusta sentirse la victima,... y yo sé quien puede ayudarme.

Y con una sonrisa extraña le dió la última calada a la pipa que tenía entre sus labios. Alexander sabía mucho,... lo que todavía no había aprendido, es que las paredes tienen oidos.

El aula que habían adaptado para los alumnos, que en principio solo eran de 6º, era, en comparación con otras, bastante grande. Estaba decorada con algunos detalles tipicos de Halloween, entre los que destacaban las calabazas gigantes del huerto del guardabosques, el techo hechizado, los murcielagos amaestrados y un sin fin de serpentinas y confetis; aunque aún así no estaba tan currada como el Gran Comedor. Eso si, en las mesas de alli abajo había un surtido de bebidas algo diferentes, unas bebidas un poco más etílicas. Como ya habían supuesto los alumnos de Gryffindor, la noticia de que harían una fiesta de alcohol para alumnos, ya no de 6º solo, sino de 6º en adelante, corrió como la polvora, y faltó tiempo para que el aula se empezase a llenar de alumnos disfrazados. Unos de los primeros, como no, fueron el grupo de James Potter, Adams, Weasley y los Scamander. Era un grupo popular al que nunca le faltaba la marcha, provisto de grandes dosis de energía y eso es lo que reflejaba precisamente su disfraz, mucha energía.

- Guau,... Bon Jovi - dijo Albus riendo- Bastante... personal.

- ¿Que pasa Al? ¿Cómo está esto?

- Bien, la verdad es que no nos podemos quejar,... han traido suficiente Ron miel y Bocka.

James sonrio.

- Genial,...- miró a su hermano- No sabía que tenías complejo de californiano.

- Si bueno,... no tenía ganas de marearme buscando un disfraz - dijo Albus, que vestía una camisa celeste con flores hawaianas, un bañador blanco a juego y unas chanclas bastante normalitas. Llevaba el pelo alborotado y un collar de diente de tiburón en el pecho.

En la sala se podía ver de todo, desde buenos disfraces, como el de Paul, que había tenido el detalle de acordarse de Michael Jackson hasta disfraces tan simples como el de Albus o el de Lenin, que había preferido algo tan sencillo como el tipico pobre de las calles. No hacía falta mucho para pasarselo bien.

- Señorita...- le susurró James a Antonella- He de decirle que viene usted preciosa...

Ana sonrió. Iba vestida de algo parecido a las doncellas de las cortesanas, con un vestido largo y marrón, algo ajustado por al zona del pecho.

- Gracias, señor,...- le miró- ¿Músico?

- No puedo creer que no conozcas a Bon Jovi,.... rockero muggle - dijo James y Ana se encogió- Se me ha caido un mito,...

Solo habían pasado 30 minutos cuando los Slytherin llegaron al aula donde se celebraba la fiesta: era obvio que no la iban a pasar por alto.

Alexander, como en muchas ocasiones, iba en cabeza junto con Eric, ambos disfrazados de la máscara del zorro; ambos iban seguidos de las dos Slytherin del grupo, Loana, de Marilyn Monroe y Nadine, de bailarina de danza del vientre; ellas a su vez venían escoltadas por los demás Slytherin y ninguno llamaba la atención de manera especial..

 

En principio nadie dijo nada, ambos bandos mantuvieron las distancias exceptuando pequeños momentos en los que no tenían más remedio que cruzarse para ir al baño o a la mesa a por bebidas. La noche avanzaba y todo iba sobre ruedas. Horas de música estupenda, y hasta el momento no había habido ninguna pelea, solo momento de buen rollo y alguna que otra foto. Entonces Loana se acercó hasta Ana.

- Perdona, ¿Antonella, verdad? - dijo.

- Si,..- Ana se dió la vuelta hacia ella. En principio no le había parecido tan prepotente como pensaba que sería.

- Perdona que te moleste pero viniendo del baño me he encontrado con Clauw. Dice que ha estado hablando con Shankman y que quieren que vayas para que les cuentes como va todo esto,... - dijo Loana- Te han visto cara de responsable o algo así - con una sonrisa.

- Vaya,... ¿pero no te han dicho nada de que vaya con algún prefecto o algo?

- No,.. al parecer quieren que los prefectos se queden aquí vigilando por si pasa algo - dijo- Están en el pasillo del aula de pociones con Llemen, si quieres te acompaño,...

- No hace falta, gracias,....- dijo con una sonrisa. Aunque no tenía confianza con ella no quería que interrumpiese su fiesta para acompañarla a ella a un lugar donde ya sabía ir.

- Vale,... chao...- dijo con una voz que a Ana le sonó demasiado encantadora.

Dejó su vaso sobre la mesa, y después de mirar el reloj salió del aula. Caminó por los pasillos oscuros, iluminados solo con antorchas. Sonrió, porque le daban un aire tétrico increible. Halloween nunca había sido una fiesta especial para ella, ahora era cuando veía la esencia del día de los disfraces. Cuando probó las Sweets de los tarros que había en las mesas del aula. Iba tan absorta en sus pensamiento que no se dió cuenta al doblar la esquina del pasillo que el aula de pociones estaba cerrada. Le pareció bastante extraño, y más cuando después de golpear un par de veces nadie pareció hacer ningún ruido dentro; definitivamente allí no había nadie. Se dió la vuelta, y decidió regresar, pero al volver a la esquina del pasillo una mano tapó su boca y la acorraló en una esquina; una mano con un guante negro.

- ¿Te lo estás pasando bien, ¡eh!? - le preguntó Alexander.

Sintió la mirada de prepotencia que le lanzaba a traves de la máscara.

- Alexander, por favor,...- le decía ella.

Haber llegado hasta ese punto era algo que no le gustaba.

- ¿Qué?

- ¿Qué haces?

- Estar contigo a solas un rato,... esta tarde estuviste con Stawert, ¿no? Supongo que ahora me toca a mí...

- Podemos hablar en la fiesta, tomando algo,...

- No intentes engañarme,...- le dijo, y bajó sus labios hasta el cuello de la chica, que cerró los ojos muy fuerte- ¿Te gusta? - le susurró al oido.

- Alexander, suéltame...

- Te gusta,...- dijo el chico con una sonrisa de satisfacción- Sabía que si,...

Y seguidamente intentó besarla, aun sabiendo que ella intentaba soltarse. Ana sabía que había bebido, que quizás en circunstacias normales se podía hablar con él, pero igualmente estaba segura de que si no se lo quitaba de encima allí iba a pasar algo que no quería que pasase.

- Dejame por favor...- le pedía ella.

 

Y de repente, no sabía si por culpa del alcohol u otro factor sorpresa, Alexander se desplomó en el suelo con los ojos cerrados. No sabía qué había pasado, ni qué le había pasado, pero por muy malas intenciones que el chico había tenido minutos antes sentía que no podía irse de allí sin saber si estaba bien o no. Lo miró desde arriba y al ver que no reaccionaba se arrodilló a su lado.

- Alex...- le daba golpecitos en la cara- Alex...- elevó un poquito el tono y le tomó el pulso. Afortunadamente tenía.

- ...- suspiró- Menos mal.

- ¿Qué haces? - dijo una voz a sus espaldas.

Ana se giró y vió a Scorpius de pie, con ropa cómoda gris, un chandal parecía.

- Se ha desmallado... - dijo Ana.

Scorpius se acercó a Alexander e hizo lo mismo que Ana, le tomó el pulso.

- Está bien, habrá bebido un poco más de la cuenta - decía y Ana se encogió de hombros- ¿Estábais solucionando lo de esta tarde?

Ana le miró unos segundos sin saber qué contestar.

- Si,... más o menos,... - con tono de no darle mucha importancia.

Scorpius afirmó.

- Lo voy a llevar a la sala común,... - decía.

- Si le pasa algo,... - intervino ella.

Scorpius volvió a afirmar.

- Yo te lo digo, no te preocupes...

Ana afirmó. Vió como Scorpius elevaba a Alexander con un hechizo y lo conducía por el pasillo que llevaba a la sala común de Slytherin. Después de aquel altercado, la noche de Halloween, no tuvo más ganas de fiesta, y regresó a la sala común.

Al día siguiente tuvo que responder mil veces a las preguntas de sus amigas, que no se explicaban porqué se había ido sin decir nada. Ella se limitó a decir que empezó a dolerle la cabeza y fue a la enfermería; no nombró en ningún momento a ningún Slytherin.

- Me dijo que tenía un poco de fiebre y que no era conveniente que siguiese despierta,... - le explicó a Nico- Y nada,... me dió una pastilla para el dolor de cabeza y me acosté.

- ¿Estás mejor? - le preguntó.

- Si,... bastante mejor - le dijo sonriendo.

Las chicas acompañadas de Lenin y Nicolas salieron del castillo y se dirigieron al campo de Quidditch, donde en breve se jugaría el primer partido de la temprada: Ravenclaw vs. Gryffindor. Ya desde los terrenos se escuchaban los tipicos gritos de los alumnos que iban a ver el partido y a apoyar a su casa, sobre todo aplausos de alumnos de los primeros cursos, los más ilusionados. Fue en los mismos terrenos de Hogwarts donde Ana volvió a encontrarse con Alexander, que estaba con todos sus amigos hablando. Él la miró, y aunque ella no le mantuvo la mirada mucho tiempo, notó que en ella había un cierto aire de culpabilidad. Y era normal que se sintiese culpable; no sabía hasta donde quería llegar la noche anterior, pero el hecho de haberse compinchado con Loana y haberla retenido a su lado de aquella manera ya era suficiente motivo para avergonzarse. Así que hizo como si formase parte del paisaje, y no lo saludo, como habituaba a hacer.

- ¿Qué pasa? ¿Desde lo de ayer por la tarde no te saluda? - le preguntó Eric cuando estaban sentados en las gradas.

- Que va,... - dijo Alex- Ayer se me fue de las manos,...

- ¿Qué paso?

- Me puse de acuerdo con Loana para que la hiciese salir y ...

- ¿Le hiciste algo?

- No, nada,... no sé porqué me desmayé... - dijo- Y menos mal,... ayer estaba demasiado alterado y en caliente,... no me sé controlar.

 

- Tío, ahora más claro que nunca,... pasa de esa tía - le dijo Eric- No te vayas a obsesionar con ella.

Alex negó.

- Tengo que hablar con ella,... tengo que pedirle perdón.

- Alex,...- dijo alargando la "a"- Tío, dejalo. Además, ¿tú crees que ella va a querer hablar contigo? Ni siquiera te ha mirado cuando veía aquí,...

- Ya lo sé, no querrá ni verme.... - parecía ofuscado.

- ¿Tanto te gusta? Las has cogido que están más buenas.

- No sé tío,... no se que tiene pero no es como las otras... es... cuando sonríe.

- Cuando sonrie...- repitió Eric sin poder creerlo. Negó- Alex tío,... no es que te guste, es que te estás enamorando.

- No digas tonterias...

- No digo tonterías,... ¿cuando te has fijado tú la sonrisa de las tías? ¿Cuando.... cuantas veces me has dicho que te gusta su sonrisa cuando yo te he preguntado qué te gusta de las tías con las que te has liado? ... Nunca,...

Alex afirmó.

- Tengo que hablar con ella,... como sea - dijo.

Y no tuvo que esperar demasiado. El partido no se alargó nada en absoluto. Nadie supo si algo tuvo que ver en que Brandom atrapase la Snitch a solo 30 minutos de haber comenzado el partido, cuando tan solo iban 50-60. Tres de ellos los marcó James, que siempre se estrenaba con un buen número de puntos. Y los restantes los marcaron Matt, que seguía en el equipo mientras encontraban a otro suplente para su puesto y Albus, en el minuto 28 del partido.

Los chicos de Gryffindor esperaron a que sus amigos terminasen de ducharse y de recoger el material del partido; cuando abandonaron la puerta de los vestuarios el campo estaba prácticamente vacío.

Ana iba hablando con Rose cuando salía del recinto cuando Alex, que estaba en la puerta con sus amigos se acercó a ella.

- ¿Podemos hablar un momento? - le dijo. Ahora si podía estar segura de que el chico se sentía culpable, su actitud lo delataba- Por favor...

La verdad es que no estaba en disposición de hablar con él, no creía estar dispuesta a dirigirle la palabra en todo lo que restaba de su curso. Pero si le hubiese dicho que no Rose le hubiese preguntado más tarde que porqué estaba enfadada con él, y si quería olvidarse del tema nadie podía saber lo que había ocurrido esa noche. Así que accedió. Rose se adelantó un poco con el resto de sus compañeros.

- Quería,... quería pedirte perdón por lo que hice ayer,... se me fue de las manos - le dijo.

Ana afirmó.

- ¿Algo más?

Alex la miró con cara de suplica. Sabía que, el que Ana le perdonase no iba a ser fácil, no iba a ser llegar y besar al santo. Pero no estaba acostumbrado a sentirse culpable,... mucho menos a pedir disculpas. Ana hizo un claro movimiento para irse, pero él la cogió de la muñeca, sin apretar.

- Por favor... - le dijo.

Ana se soltó.

- No sabía... - no sabía explicarse- Estaba,... molesto por lo de Stawert. Ya sé que no eres nada mío, que solo somos amigos,... pero estoy acostumbrado a que las tías que yo elijo acaban conmigo,... en mi cama - afirmó- Y quería que tu fueses otra de esas, y como no podía ser me,... mosquee.

- No estás acostumbrado a que te cambien los esquemas.

- No,... la verdad es que no. Y creéme que si no me importaras más que las demás no vendría a pedirte perdón.

 

- ¿No será que tienes miedo de que diga algo?

Alex se quedó sin saber que decir.

- Había bebido,... no sabía lo que estaba haciendo,..

- Que bebas no es excusa,...

- Ya lo sé - afirmó- estoy de acuerdo contigo.

- Ya,...

- Entonces vas,... - dijo Scorpius- ¿Vas a decirle algo a algún profesor?

- No, tranquilo,... no diré nada.

- Si necesitas algo, la enfermería...

- No necesito nada Alex,... Brein - dijo Ana- Solo que si no sabes beber no bebas,... porque que yo te perdone no significa que otros vayan a ser tan flexibles.

- Lo sé, lo sé - afirmó- Pero,... no solo quiero que me perdones por esto,... te va a parecer egoista pero, si puede ser, que lo olvides.

- Es muy dificil de olvidar...

- Ya lo sé. Pero... me siento fatal por lo de ayer. De verdad, te juro,... te prometo que nunca le he pedido perdón a nadie, que nunca me he tomado tantas molestias por solucionar algo. Y no quiero que me dejes de hablar,... que me retires la palabra, por favor.

Ana iba a hablar.

- Dame otra oportunidad,... por favor.

No sabía si se la merecía o no, si se arriesgaba a otra encerrona tarde o temprano. Pero las palabras del Slytherin sonaban muy sinceras, y su manera de pedir perdón también. Así que pensó, que como no había llegado a pasar nada podía darle otra oportunidad para conocerle.

- Vale,...- afirmó.

- ¿De verdad? - sono esperanzado.

- Si, de verdad,... pero Alex, tienes que entender que no puedo confiar en tí igual que antes.

- Lo sé, que tiene que pasar un tiempo hasta que vuelvas a confiar en mi, ¿no? - dijo Alex y Ana afirmó- Te entiendo,... y te voy a intentar demostrar, aunque sea como amigo, que no soy así. Puedo esperar.

Ana afirmó. Estuvieron un momento más hablando y después cada uno se fue por su lado.

- ¿Que tal? ¿Bien? - le preguntó Eric.

- Me ha perdonado - dijo Alex sonriendo.

- ¿Si?

Alex afirmó.

- Y si me ha perdonado eso,... - decía bastante alegre- Todavía me queda la esperanza de algo más.

- ¿Vas a intentarlo?

- Si,... como se, pero voy a intentar algo con ella. Algo en serio.

- ¿En serio tú? - Eric rió- Venga ya,...

- Si tío, si,... - y tomó un tono humorístico- Ha llegado el día chaval, ha llegado el día en el que voy a sentar cabeza y me voy a hacer un hombre.

Eric volvió a reir.

- Apuesto 3 galeones a que no aguantas 4 días sin zumbarte a otra.

- Yo apuesto 4 galeones a que no aguanto ni 2 - dijo riendo- Por el momento somos amigos,... pero no, en serio. Lo voy a intentar y lo voy a conseguir. Ya lo verás.

Ya habían pasado unas semanas desde lo ocurrido esa noche de Halloween. Habían pasado muchos días, muchas clases, pero nada en especial, solo más y más materia que estudiar y que organizar. Con Alexander todo iba bastante bien, no habían vuelto a hablar de ese tema y se saludaban y hablaban casi igual que antes.

Con los fríos habían llegado también los últimos dias de clase, esos días de pruebas antes de las vacaciones en las que los profesores decidían si habías aprovechado esos meses o no.

Esa mañana se mostraba agetreada para todos, les tocaba el más dificil de todos, o al menos el más dificil para Ana: Transformaciones.

Mientras Rose estudiaba Herbología, y Roxanne memorizaba su libro sobre Runas, ella se dedicaba a recordar mentalmente todos los pasos que habían seguido en clase. No pudo evitar fijarse en Niitah, que no solo no había abierto un libro esa mañana, sino que meditaba tranquilamente sobre el banco con los ojos cerrados.

 

- ¿Cómo puedes estár tan tranquila? - le preguntó Ana sin lograr entender como los nervios de la asiatica aún no habían explotado.

- La clave está en la concentración. Todos los conocimientos parecen más claros cuando tenemos una mente despejada. Fluye mejor - explicó Niitah.

- Pero es que yo no me puedo concentrar sabiendo que tengo un examen dentro de media hora, y que voy retrasada con el temario - dijo Roxanne tomando de su jugo.

- ¡Aja! Yo no proporciono la clave hacia el exito cuando os aconsejo la meditación, solo un medio para relajarse. Pero claro, si no habéis estudiado lo suficiente, no hay suficientes conocimientos que poner en orden - dijo Niitah volviendo a cerrar los ojos, y sintiendo como sus compañeras la miraban con intensa ira.

Esa mañana, en ese mismo instante, Atos se posó sobre su hombro y alzándo su pata izquierda le ofreció una carta.

- ¿Una carta a estas horas? - se preguntó mirando la carta.

Entonces Niitah, que había abierto un ojo por curiosidad, se llevó las manos a la boca profiriendo una exhalación de sorpresa.

- No me lo puedo creer,.... pero si es muy pronto aún - dijo mirando el sobre con cautela.

- Es verdad, queda todavía más de una semana - dijo Rose.

- Muy poco tiempo,... en realidad una semana no nada, estos dias se pasarán volando con los examenes y cuando empiecen las vacaciones nos faltará tiempo para comprar los vestidos, como todos los años - dijo Roxanne.

- No sé que más te da a ti el tiempo si solo te tienes que preocupar de tener un vestido bonito - le dijo Niitah.

- ¿Cómo?

- Tu al menos ya tienes pareja para el baile - le dijo Rose- No creo que Lenin se lo pida a otra que no seas tú.

- Y que se atreva - dijo con tono de amenaza.

- Pero.... todavia no he abierto el sobre, ¿y ya sabéis qué es lo que hay dentro? - dijo Ana impresionada por la rapidez de sus amigas.

- Por supuesto - dijo Rose tomando el sobre- Sobre de 15x8 cm, veis, con el cierre en pico,....

- Son los sobre que venden en Hogsmeade, los que los chicos mandan todos los años a las chicas cuando quieren ir con parejas al baile de Navidad - dijo Roxanne.

- Además, la letra parece de chico - dijo Niitah.

- Tiene todas las de ser una invitación para el baile - dijo Rose devolviendole el sobre con una sonrisa.

Ana se quedó mirando el sobre como si fuese algo muy preciado, algo de un valor incalculable, con una media sonrisa. Nunca la habían invitado a un baile de Navidad, nunca le habían enviado una invitación para ser pareja. Quizás fuese algo infantil si, pero se sentía ilusionada por dentro al imaginarse en el centro del Gran Comedor, con un vestido digno de las princesas de Disney de la mano de ese chico que estaba dos mesas por delante de ella, mirando fijamente la mesa donde tendría los apuntes de alguna de sus 5 asignaturas. Si, Scorpius Malfoy, un chico que la consideraba "una zorra", de manera literal, y que no sentía lo mismo que ella por él. La había insultado en público, si, y le había echo daño,... pero aún así si le diesen a elegir, elegiría ir con él.

 

Entonces sintió un codazo por parte de Roxanne.

- Pero ábrelo de una vez - le dijo impaciente y Ana afirmó.

Ana sonrió y abrió el sobre. Dentro había un pergamino doblado en 4 partes. Una vez plegado, se dispuso a leer la letra ( de chico).

"... No sabría como empezar,... te miro y veo ternura, me haces recordar lo que es la dulzura, lo que es la belleza. Te miro y me quedo paralizado en el espejo de tu mirada... Te miro y disfruto al mirarte. Te miro con incredulidad porque a veces pienso que nunca seré capaz de acercarme a hablar contigo, pero la realidad es que lucho cada día por conseguirlo.

Porque con cada palabra, con cada sílaba, con cada sonido que sale de tus labios me estremezco, y aunque ya conozca tu voz (¿cómo no conocerla si es lo único que quiero oír?) cada vez que te escucho vuelvo a temblar. Cuando no estás te oigo, cuando estás te admiro, cuando no estás te siento, cuando estás te quiero abrazar,...

Por todo esto, Antonella, decidí que quería que fueses mi pareja para el baile de Navidad y así terminar la lucha que mantengo por cruzar mil palabras contigo. Espero tu respuesta, y ser el primero de muchas cartas. "

Ana releyó 100 veces cada línea, pues nunca había recibido una carta así. No era demasiado cursi, ni tampoco demasiado corta, ni demasiado masculina. Era simplemente perfecta, bonita. La sonrisa que se había dibujado en su rostro era más luminosa que cualquier sol que esperaban ver por Hogwarts (al menos esa mañana), y las chicas también sonreían encantadas de haber escuchado algo así.

- No sé porqué, pero me alegro de que aún queden hombres así - dijo Roxanne- Lenin no necesita inspirarse tanto.

- Que bonito...- dijo Niitah.

- Si,... y qué lastima.

- ¿Qué lastima por qué? - dijo Ana.

- Porque no ha dicho quien es,....

- ¿Y...? - dijo Niitah.

- ¿Como que y....? No pensarás decirle que sí a alguien de quien desconoces la identidad - dijo Roxanne.

- No lo sé,... ¿porqué no?

- Pues porque no sabes nada de él - dijo Rose.

- O de ella,.... ¿quién te dice que no sea una chica? - sugirió Roxanne.

- Esta letra es de chico - dijo Niitah.

- Puede haberle pedido a un amigo que se la escriba - dijo de nuevo Roxanne.

- Yo no creo que sea una chica....- dijo Niitah- además, fíjate, dice ser el primero, eso quiere decir que es un chico.

- No sé,... no me convence que no haya dicho quien es - dijo Rose.

- A lo mejor es tímido - dijo Ana.

- A lo mejor es feo - dijo Roxanne con tono de seguridad.

Entonces se hizo un silencio. En ese aspecto todas parecían coincidir, ninguna soñaba con ir al baile con un chico feo.

- Bueno, es solo un baile,... - dijo Ana- Además, fijáos que carta, nada más que por esto se merece que le diga que sí.

Las chicas la miraban, y sonreian.

- Es bonita....- dijo Roxanne.

- Y todavía hay una oportunidad para saber quien es...- dijo Rose- Solo hay que seguir el rastro de tu lechuza. Ver a qué otra lechuza le entrega tu respuesta y seguirla.

- ¿No es muy lioso? - dijo Ana- No me importa ir con un feo.

- ¿No quieres saber quien es? - dijo Niitah.

Ana se encogió. Ya sabía quién no era. Nada más terminar la carta había alzado la mirada para comprobar si, por alguna casualidad, Scorpius supervisaba el buen estado de su carta. Pero no, el chico solo miraba sus apuntes, incluso más serio que al principio. No parecía en absoluto preocupado por el estado de su correo, ni por nada que no fueran sus apuntes. Así que en realidad si no era él, no le importaba mucho con quien asistir al baile. Ya sabía que iría con alguien simpático que la tenía en buena consideración, sabía que podía pasar un buen rato.

 

- No, da igual - dijo sonriendo- Sé que es simpático, con eso me basta.

- Al menos ya sabemos que no es ningún Slytherin - dijo Roxanne.

- ¿Porqué no? - dijo Niitah.

- ¿Porqué no? Los slytherin no tienen imaginación para escribir eso, ¿ o acaso te imaginas a Brein o Pucey diciendo " te miro y me quedo paralizado en el espejo de tu mirada" ? - rieron las 4.

- Bueno, Brein y Pucey no, además, siempre se van en Navidad, pero ¿ y Davies?

- O Bold, parece muy profundo - dijo Rose- Siempre tan preciso y distante.

- No he notado interés por mí ni en uno ni en otro - dijo Ana.

- Ya, pero en la carta dice que a veces intenta hablar contigo pero que no se atreve - le replicó Niitah.

- Ya,... bueno, no creo que sea ningún Slytherin, la verdad - dijo Ana mirando la carta- En realidad puede ser cualquiera, excepto a los de Gryffindor no conozco a muchos más. A Lenin y Nico, que son de Hupplepuff.

- Oye, ¿y Nico? - dijo Rose.

- No...- dijo Ana, y al alzar la mirada se encontró con las miradas insistentes de sus amigas- No creo que sea Nico.

- ¿Porqué no?

- Supongo que con Nico tengo la confianza suficiente como para que me lo diga en persona.

- Eso es cierto,... además, con Nico has hablado muchas veces.

- Si,...

Las chicas miraban fijamente la carta. Ninguna se imaginaba que esbelta y maravillosa figura se escondía tras esas palabras.

Por fin, después de muchas horas de intenso estudio, llegó el último día de clases antes de las vacaciones, y la última prueba trimestal para Ana, la menos temida, pues Defensas Contra las artes oscuras era su materia favorita, y sabía que no iba a fracasar; después de todo, los hechizos no verbales habían sido algo a la orden del día en su vida, desde pequeña la habían intentado enseñar a emplear ese factor sorpresa que traen implicitos los hechizos no verbales. Después de conseguir sacarle una vaina al Snargaluff en la clase de Herbología, y de conseguir un 8 del profesor LongBottom, estaba totalmente segura de que nada era imposible. Se creyó libre después de quitarse las gafas y los guantes protectores, y al respirar el frío aire fuera del invernadero.

- No sé cómo puedes estar tan tranquila...- le dijo Rose.

- Con Clauw es muy fácil que las pruebas trimestrales te salgan bien - dijo Ana- ¿Cómo llevas Runas Antiguas? - le preguntó a Roxxane, cuando se encontraron en el vestíbulo.

- Bien, muy bien. Yo espero que no nos ponga a traducir nada extremadamente dificil.

- Ya verás como no,... mucha suerte - dijeron al llegar al cruce de pasillos, y una vez allí, dos chicas siguieron subiendo escaleras, y las otras dos siguieron el pasillo a su derecha, que conducía a la Sala donde practicaban Defensas Contra las Artes Oscuras.

En la puerta del aula ya estaban apelotonados la mayoría de los estudiantes que ese año cursaban la asignatura, entre ellos, Scorpius Malfoy con los inseparables Davies y Bold Los tres amigos discutian sobre cómo era mejor realizar los hechizos no verbales, la mejor manera de concentrarse.

 

- Concentración,... la clave es eso,.... concentrarse - decía Rose.

- Rose, te lo sabes,.... vatimos ayer 10 duelos de hechizos no verbales y creo que un humillante 7 a 3 dice mucho de tu habilidad para convocarlos.

- De eso nada, solo haces que me ponga más nerviosa.

- ¿Porqué?

- Por que todos saben que en Defensas Contra las Artes Oscuras tu eres la mejor, o una de las mejores - dijo Rose, y Ana puso los ojos en blanco- ¡Eres mejor que yo, y con eso me basta para creer que me dejaste ganar ese 7 a 3!

- Rose,.... en esta materia el que es mejor un día puede ser malo el otro. Las artes Oscuras son impredecibles, cambiantes,....

- Y no se equivoca en nada, señorita Aretina - dijo el profesor Clauw apareciendose tras ella, con esa sonrisa que le calificaba- Vamos chicos, pasad y soltad los libros - se oyó un resoplido- Lo que no os habeis aprendido a lo largo del trimestre no os lo vais a aprender en 5 minutos - abriendo el aula y entrando.

Ana se mantenía con una sonrisa, tras la aparición del profesor.

- Ana.... - dijo Rose chascando los dedos delante de sus ojos. Ana la miró confundida.

- ¿Me has dicho algo?

- Si.... que despiertes - Rose rió- Y luego te sorprenderás si te digo que te gusta el profesor Clauw.

- No digas tonterias, ¿cómo me va a gustar?

- No sería nada extraño. Es muy atractivo y tiene un encanto.... especial.

- La verdad es que sí - dijo sonriendo.

- Chicas, ¡vamos! - dijo el profesor que se había asomado para cerrar la puerta, estando a punto de chocarse con Scorpius, que entraba seguido de sus dos amigos.

Y ellas dos, entra algunas risas, entraron en la clase para hacer el último examen antes de las vacaciones.

- Me encanta la Navidad, ¡Me encanta! - le dijo Ana a Rose nada más salir del aula de Defensas contra las Artes Oscuras, y las dos corriendo hacia el Gran Comedor a encontrarse con sus amigos.

Esas fueron sus primeras palabras; las primeras palabras que inauguraron las primeras vacaciones de la Gryffindor en Hogwarts. Los primeros días allí fueron fabulosos, estupendos. Fueron esos días los que los chicos aprovecharon para invitar a las chicas. Rose, aceptó la invitación de Brandom (como muchos esperaban) y Niitah, la de Albus. Nico y Paul no iban a estar el mismo día de Navidad porque al parecer tenían cenas con sus familias, asi que no tuvieron que pasar el mal trago de poder ser rechazados. El resto fueron tres días de nieve, descanso y dormir hasta las mil; tres días hasta ese baile de Navidad que tan nerviosa tenía a todas y muchos todos.

El primero el grupo Gryffindor se dedicó, más que nada, a descansar. No desayunaron, almorzaron; no cogieron un libro, se dedicaron a salir a los terrenos y jugar un poco con la nieve. Hicieron mil figuras de personas, de animales, caricaturas,... ¡ángeles!. De todo.

El segundo día de las vacaciones fue quizás, el más agetreado. Fueron a Hogsmeade, a recorrer las calles en busca de muchos muchos regalos, y complementos para adornar el vestido/túnica de la noche de Navidad. Ana no pudo evitar fotografiar el paisaje de la villa de Hogsmeade nevada. Era una mañana preciosa, solo algunos pequeños rayos de sol conseguían atravesar las nubes pero casi mejor, pues le daba al lugar un aire de calidez y hospitalidad. Los establecimientos estaban todos iluminados y decorados con detalles navideños. Por cualquier calle que uno caminase, por cualquier ventana que pasasen podían escuchar un villancico tocado por un mágico tocadiscos. Era todo muy bonito.

 

Las chicas y los chicos se separaron, no tenían que comprar lo mismo al parecer. Lo que primero hicieron ellas fue ir a la tienda de complementos de Madame Makin, un establecimiento que la dueña de la tienda de ropa del callejón Diagon y de Hogsmeade había creado dedicada solo a complementos; a muchos complementos.

Y de allí salieron cargadas; que si pulseras, algun que otro anillo, los zapatos, algún regalo para familiares,... había de todo. Seguidamente fueron a comer, habían quedado con los chicos en la misma cafetería del centro que la última vez, y hasta las 3 no decidieron separarse otra vez, pero esta vez cada uno por su lado, para poder comprar los regalos con total intimidad. Ana ya sabía lo que iba a regalarle a cada uno de sus amigos; sabía que no podía gastarse demasiado pues eran muchos, pero algo bonito siempre era bien recibido. A Albus, que era uno con los que más relación había tenido, le compró unos guantes y unas gafas nuevas para jugar al Quidditch, había escuchado que le hacían falta. A Paul y Lenin les había comprado perfumes para hombres, no los conocía demasiado así que se fue a lo fácil. A Brandom le regaló un collar que vieron en la tienda de chicos una tarde que fueron a Hogsmeade, y se había puesto de acuerdo con todas las demás para que no le regalasen lo mismo, y finalmente, a Nicolas le regaló también complementos para jugar al Quidditch, complementos que también sabía que le hacían falta. Los regalos más especiales fueron para las chicas, fueron también más fácil de elegir. A Nitah le compró un cinturón y abrigo. A Roxxane más de lo mismo, un vestido para salir en fines de semana y dos pulseras de color plata, con algunos detalles turquesas. Y a Rose, que quizás había sido con quien más relación había tenido, le compró unos adornos para el pelo, la pulsera que sabía que no había encontrado (porque ya se había encargado ella de que no la encontrase) y otro vestido, también para salir un día de marcha.

Ya lo tenía todo comprado, había terminado sus compras 10 minutos antes de la hora prevista; aún así sabía que acabaría antes, pues lo tenía todo muy bien planeado. Caminaba lentamente por la acera, balanceando sus bolsas, y se paró en el escaparate de una tienda de chicas. Había collares, pulseras, relojes,... era una tienda algo más lujosa que el resto. Y vió un collar, un collar precioso. No tenía un color espefico, brillaba. La cadena era de plata, y de ella caían gotas de una piedra que no sabía que era, no tenía color (con los bordes en plata también). Al lado del collar había una foto, que fue lo que en principio llamó la atención de ella. Era el mismo collar pero con las piedras en rojo; un rojo intenso, brillante, precioso. Le encantaba, no podía dejar de mirarlo, incluso sin darse cuenta había puesto su mano sobre la cristalera y se había inclinado hacia ella. Pero no se lo podía comprar,...

- Solo adquiere el color cuando una persona enamorada se lo regala a de quien realmente está enamorada,... - la miró- al dueño de su corazón... - terminó de leer y le echó una última mirada- lástima,...

 

- ¡Ana! - la llamaron desde el parque.

Rose y Roxxane ya estaban allí, y al parecer tras la esquina estaban también algunos chicos, pues Roxxane hablaba con alguien a quien ella no podía ver. Así que siguió su camino y se unió a sus compañeros, listos para volver a Hogwarts en los carruajes tirados por Thestrall que ella, aún, no podía ver.

Despertarse en Hogwarts el día de Navidad tenía que ser bonito, había sido el pensamiento que había tenido Ana en mente durante mucho tiempo, y mientras más cerca estaba el día, más intenso se hacía dicho pensamiento. Hasta que por fin había llegado el día.

Esa mañana, cuando se despertó, el resto de sus amigas aún estaban acostadas; pero como si estuvieran programadas, Rose se incorporó en su cama, y Nitah y Roxxane no tardaron mucho en hacer lo mismo. Se pusieron las zapatillas y los calcetines hasta arriba, pues el frío era terrible, y con las batas sin abrochar bajaron las escaleras hasta la sala común, a buscar sus regalos. Encontró un montón con el mismo papel de envolver, el papel de las tiendas de Hogsmeade; el mismo papel con el que le habían envuelto a ella sus regalos, así que supuso que todos aquellos eran de sus amigos. Entre ellos encontro complementos, una bufanda, un gorro de lana, unas botas y un perfume; cosas sencillas pero que le gustaban mucho. Le gustaba regalarse cosas entre sus amigos.

La verdad es que aparte de aquellos no tenía muchos más, solo tres.

Uno era de Francesca, otra de su madre y otro...

-...- hizo una inspiración de impresión-... pero, ¿cómo...? - dijo y sonrió. En una cajita preciosa estaba el collar. El collar que había visto justo el día antes en la joyería de Hogsmeade, ese collar del que se había casi que enamorado.

Y por más que preguntaba no encontraba entre sus amigos a la persona que le había regalado eso, la persona tan observadora que había sabido qué regalarle exactamente.

Hasta que dió con una nota...

<< No es tan bonito como tú, pero quedará precioso en tu cuello. Esperando un baile a las 12, Tu acompañante>>

Y mostró otra sonrisa. Una sonrisa que sabía que le duraría hasta esa noche,... a las 12.

- Una rosa para otra rosa... - dijo Matt a sus espaldas. Traía flores en sus manos.

- ¿Y esto?

- Regalamos flores todos los años a las chicas,... para que tengan un regalo seguro - dijo mientras Ana olía la flor- Todas las chicas se merecen flores.

- Es muy bonita... a mí me encantan - le dijo ella.

- Entonces he acertado - dijo y sonrió- ¿Y eso? - mirando el collar. Ana se lo dió- Es bonito.

- Si,... todavía no está rojo, o no todo lo rojo que debiera estar,... ya lo verás esta noche.

- ¿De quién es? - le preguntó y Ana le dejó la nota- Ammm.... ¿con quien vas?

-Ni idea,... no me lo ha dicho.

- ¿Cómo?

- Si,... - dijo- Un chico me mandó una carta hace algo más de una semana y me pidió que fuese con él, pero no me dijo quien era. La carta fue muy bonita, muy romántica y,... como nadie más me lo había pedido le dije que sí. Pero no sé quién es...

Matt alzó la ceja.

- ¿Que te dijo exactamente?

Ana, que no se acordaba de todo lo que ponía en la carta, le dijo algunos detalles y solo con eso hizo que la expresión de Matt pareciese cada vez más dudosa.

 

- ¿Que pasa?

- No,... no sé Ana,... yo opino que no quedan tíos tan románticos. Ten cuidado, no puedes fiarte de nadie.

- ¿Tu crees que tengo que preocuparme?

- Noo,.. bueno, tampoco es eso, igual el chico es tímido.

- O feo,... - dijo Ana recordando las palabras de sus amigas.

- O feo...- dijo Matt con una sonrisa inocente- Piensa que si no te ha querido decir quien es, es por algo,... pero bueno,... en el mejor caso será simpático.

Ana afirmo. Ya tenía claro que quería ir con quien fuese, las palabras esas le habían gustado demasiado, y ya sabía que Scorpius era un chico con el que no iba a encajar, así que no se quería cerrar a conocer a otro chico estupendo.

En los terrenos hacía frío, pero dentro había una temperatura muy agradable. Había arboles a los lados de las puertas del Gran Comedor. Y chicos y chicas con trajes y vestidos de noche. Había hadas derramando brillantinas desde arriba del todo, elfos que se empeñaban en servir canapes mientras los chicos esperaban a que se abrieran las puertas del Gran Salón, profesores que hablaban con sonrisas de cosas que los alumnos no querían entender. Ella ya estaba lista y al parecer los demás también estaban listos para verla bajar. Sabía que llamaba la atención de algunos alumnos, sabía que iba a causar buena impresión pues estaba realmente guapa, pero nunca se pudo esperar que mas del 50% de las personas que había esperando en el vestíbulo se girasen para mirarla solo a ella. Sus amigos, que habían bajado minutos antes sonrieron, y sus amigas también, todos parecían esperar ese momento, intrigados por saber de quien se trataba ese acompañante misterioso. Y Ana, quizás hasta ilusionada, localizó en el vestibulo a la pequeña esperanza que siempre había tenido, que no pudo evitar hacer como el resto de las personas del vestibulo, y miró a la chica hasta que llegó al último escalón. Llevaba un traje de chaqueta negro, unos zapatos negros relucientes y una camisa blanca, sin corbata. Estaba muy guapo, realmente guapo, aunque pareciese preocupado por algo.

- Por fin,...- dijo Rose acercándose a ella.

- Si,... aunque casi todos parecen con parejas, ¿no? - le preguntó Ana.

- Scorpius no,...

- Ya....- dijo Ana mirando entre el hueco que dejaban sus amigos al pasillo de los Slytherin- Ni Carlson tampoco.

- Cualquiera de los dos estaría muy bien,... sé que a ti Scorpius te llama más la atención - con rentintín- Pero Carlson,... no está NADA mal.

- No no,... si no me quejo. Firmaría ahora mismo si me dijesen que es uno de los dos el que me envió esa carta.

- No vas a tener que esperar mucho más - las puertas del Comedor se habían abierto- Las parejas tenemos que empezar a entrar, ¿Te cogemos sitio a ti y a anónimo?

Ana rió.

- La verdad es que eso tampoco lo sé, porque igual él prefiere sentarse conmigo a solas o con sus amigos,... lo que tampoco sería justo porque yo también querría estar con vosotros, entonces.... no sé....- dijo Ana, algo nerviosa.

- Te lo cogeré de todas maneras, ¿Vale? Y relájate,... estas preciosa - dijo- Si anónimo ha visto como bajamos las escaleras con cientos de miradas sobre tí ahora mismo debe de estar celosísimo. No va a poder resistirse a venir a decirte "Hola, soy yo,... ¿bailamos?" - rieron.

 

En ese mismo momento hicieron aparición en el vestibulo el grupo de los Slytherin que se habían quedado en Hogwarts por Navidad. Alexander llegaba cogido del brazo por Loana, que lucía un vestido corto de color morado algo exhuberante, no tan elegante como sexy, y que le quedaba como anillo al dedo. Después apareció Stanley que llegaba hablando con otro chico del equipo de Slytherin, y finalmente Lisa y Nadine, que lucía un vestido con vuelo rosa pálido, con un cinturón de tela negra atado a la cintura. La estancia de los Slytherin allí fue corta, Ana observó como, después de mantener una charla calurosa con Carlson, Scorpius cogió a Nadine de la mano y le dió un beso delante de todos los que estaban allí. Al parecer se habían reconciliado sin que nadie lo supiese, hasta la misma chica parecía sorprendida.

- Bueno,... uno menos - dijo Ana mirando hacia otro lado.

- Venga,... no te preocupes... ya sabías que, la posibilidad de que Scorpius fuese el chico era muy pequeña.

- Siempre cabe la esperanza...

- Piensa que todavía queda Carlson.

- Sinceramente,... no creo que sea Carlson. Nunca he sentido que tenga el más mínimo interés por mí, no lo he visto prestar atención hacia mí ni cuando en Defensas el profesor Clauw me pone de ejemplo para hacer los hechizos no verbales.

- De todas formas no te preocupes,.... ese chico tiene que estar al caer. Nada de nervios.

- Lo intentaré - dijo, y Brandom se acercó a las chicas.

- ¿Que tal,... nerviosa? - le preguntó a Ana.

- Si,... un poco.

- No te preocupes, estás muy guapa. Ahora mismo no hay ningún chico en esta sala que no esté deseando ser tu acompañante - dijo sonriendo- Excepto yo, que me considero afortunado de ir con la señorita que está a mi izquierda - miró a Rose que sonreía- ¿Vamos?

- Si claro,...- dijo Rose y miró a Ana- Aunque igual prefieres que nos quedemos para....

- No, no....no importa, ahora si eso nos vemos, ¿vale? - le dijo, ambas se dieron un beso en la mejilla y se separaron.

Sus amigos fueron entrando en parejas en el comedor, mientras ella, entre una multitud de personas esperaba sonrojada y algo fría a la persona que 2 semanas antes le había pedido esa noche para él (o ella, según sugirió Roxanne). Poco a poco, iban entrando las parejas, los Slytherin no fueron una excepción. Sintió las miradas de Eric y Alexander, que en ningún momento finjió no mirarla; la mirada de satisfacción de Loana al verla tan sola al pie de la escalera; la mirada de Carlson y el chico que acompañaba a Stanley, que en ningún momento la hicieron sentir especial; y por último, una corta mirada de Scorpius, que rápidamente volcó en Nadine.

Empezó a quedarse sola, poco a poco, nadie llegaba. La fiesta ya había comenzado hacía largo rato, y ella seguía esperando a que alguien llegase a decirle que estaba guapísima esa noche, y que si quería bailar. Terminó por exhalar ese suspiro de rendición; después de 20 minutos, había aceptado que, o todo se había tratado de una broma o que la persona de esa carta no se había atrevido a dar la cara. En cualquier caso, no sentía ganas de entrar a bailar.

- No me lo puedo creer....- dijo una voz detrás de ella.

Ana se giró, y sonrió al ver a Matthew de pié tras ella. Al parecer llevaba algún tiempo mirándola. Ana se encogió de hombros.

- Realmente no me puedo creer que haya alguien que después de ver lo guapísima que estás haya sido tan poco hombre como para no acercase a ti y decirtelo en persona - dijo.

 

- Pues ya ves... - dijo Ana - Habrá sido una broma,... ya no quedan hombres tan romanticos.

- En eso creo que tengo que darte la razón. Esa carta.... no me inspiraba mucha confianza.

- A buenas horas...

- No quería quitarte la ilusión.

- No importa....- dijo Ana- Bueno, ¿y tú? Te creía a kilómetros y kilómetros de aquí,... ¿no volvías en Enero?

- Si, ese era el primer plan, pero James y yo hemos estado hablando y al final pensamos en venir a la fiesta. Debe de estar al llegar con Fred.

- A vosotros no os hace falta compañía, ¿no?

- Nos tenemos el uno al otro,...

Ana sonrió. Miró el reloj colgado en la pared, y dió un paso hacia arriba.

- ¿A donde vas? - le preguntó Matt.

- A Gryffindor,... voy a cambiarme, es una tontería que siga esperando.

- ¿Y si te pido que seas mi pareja?

- No sé, Matt,... es que ya sabes...

- No seas tonta,... estás guapísima, más aún. No sé si el chico no se habrá atrevido a venir o si ha sido una broma de mal gusto, pero en cualquier caso,... no le des el gusto a nadie y entra al comedor conmigo, con la pareja que te mereces. Al menos hasta que llegue James.

Ana sonrió. La verdad es que no quería sentir que se había arreglado para nada, y todavía quedaba una pequeña ilusión en ella de poder bailar un vals esa noche. Así que bajó un escalón y cogió el brazo que Matthew le ofreció. Ambos entraron en el Comedor siendo observados tanto por chicas como por chicos. Quienes no les conocían no se sorprendieron al verlos juntos, pues ambos eran guapos, de la misma casa y casi podría decirse que era una pareja predecible. Sin embargo los que los conocían se quedaron sorprendidos, pues ninguno se esperaba que esa fuese la anónima pareja de Ana.

- Oye, ¿no habrás sido tú el que me envió la carta y ahora te da verguenza decírmelo?

Matt se rió junto a ella.

- Ojala,... si, ojala hubiese sido yo el chico astuto que estuvo a lo que tuvo que estar para enviarte esa carta pero,... no, no soy el genio que tuvo esa genial idea.

Los chicos se sentaron en la mesa donde estaban los de Gryffindor, y algunos otros amigos de varios cursos. También los amigos de Ana se acercaron a la mesa para preguntar sobre esa aparición, y estuvieron a tiempo de resolver todas las dudas. Ana pasó un buen rato con sus amigos y los demás Gryffindor, mejor que si hubiese vuelto a la sala común. Incluso Matt la sacó a bailar cuando la orquesta de música se puso a tocar, ambos riendose de la situación que estaban viviendo. Hasta que James hizo aparición en el comedor y Ana, que sentía que por hoy había sido suficiente, le comunicó a su pareja el deseo de abandonar el lugar.

- Puedes quedarte si quieres, con nosotros no te vas a aburrir y ya sabes que a James no le vas a molestar.

- Si, si,... lo sé. Pero no sé, la verdad es que estoy un poco cansada y, después de todo,... creo que para mí, ya ha estado bien. No puedo pedir nada más.

- Deberías, porque te lo mereces....

- Preciosa...- le susurró James a Ana, a la vez que tomaba su cintura con sus dos manos. Le dió dos besos en la mejilla y se colocó entre los dos- A ver, vengo a que me aclareis lo que acabo de escuchar a dos cobras (slytherin) en la puerta del castillo,... esto no puede ser verdad...- haciendo referencia a los dos- No puedo creer que uno de mis mejores amigos me haya traicionado de esta manera....

 

Los dos se rieron.

- No te preocupes,... solo ha sido un caballero que, al verme sola en el vestibulo se ha ofrecido para ser mi pareja.

- Un momento,... pero, ¿el romantico de la carta al final no se ha presentado? - preguntó muy incrédulo- Eso no me lo creo...

- Créetelo - dijo Ana- Así que no te preocupes que nadie te ha traicionado....

James la miró y negó.

- Yo y mi mala costumbre de tomar el postre en Navidad,... y pensar que si salgo un poco antes hubiese sido yo el que te hubiese acompañado ...- dijo con gracia- Seguro que tú sabías algo.

- ¿Yo? - dijo Matt y negó- Nada,... esto ha sido una señal del destino.

Los tres se rieron, y después de una corta charla, Ana se despidió de los chicos y salió del Gran Comedor. Pero se dirigió hacia otro lugar, hacia los jardines que había en un patio del castillo. Le encantaba ese lugar, y esa noche estaba realmente precioso. En la fuente, que salpicaba el agua, había hojas y flores de nenufar que portaban en su interior velitas que nunca se apagaban, y alrededor de las flores y volando por aquella estancia que olía a vainilla y madreselva, había algunas luciernagas que le daban al pasisaje un toque de fantasía, si es que cabía darle más magia a su vida. Caminó hasta la fuente y allí, con delicadeza, dejó caer su mano para poder rozar el agua con la punta de los dedos. Vió su reflejo en el agua, entonces se acordó del collar. Se lo desaborchó y en sus manos lo observó. No sabía si se trataba de una tara o de un simple engaño, pero el collar seguía de color rojo. Lo miró fijamente, como ensimismada, lo tocó pues tenía un color precioso, y cuando se lo llevó al cuello para ponérselo de nuevo se dió cuenta de que no era tan fácil como quitárselo. Miró el broche con detenimiento, pues lo que menos quería era forzarlo y romperlo. Entonces...

- ¿Te ayudo?

Fueron dos palabras pronunciadas con una voz tan dulce que no pudieron romper lo bonito de la escena, sin embargo si consiguieron asustar a Ana unos segundos. El collar resbaló de sus manos cayendo dentro de la fuente, quedándo igualmente precioso visto a traves de las aguas cristalinas. Ella lo miró un momento a él, preguntándose qué es lo que Scorpius Malfoy hacía alli, y luego devolvió la mirada a su collar. En ese momento recordó que había colocado su varita en una zona de su cuerpo que, estando un chico delante, sería muy descarado destapar.

- ¿Tienes tu varita por ahí? - le preguntó.

Scorpius negó acercándose a la fuente.

- Es que la fuente parece profunda,....- le decía Ana, que hizo ademán de sacarse los anillos.

- No, no,...- la paró Scorpius- Déjalo, yo te lo cojo.

- ¿Tú?,... - le dijo Ana, que no es esperaba tal muestra de caballerosidad por parte del alumno- ¿Porqué?

- Porque el agua debe de estar fría, y sería muy poco caballeroso de mi parte permitir que estando yo aquí te mojes tu las manos - le dió su chaqueta a Ana, para que se la sujetase y se remangó la camisa.

Ana lo miró sin saber qué decir, mientras él se inclinaba sobre la fuente y metía el brazo hasta por encima del codo, cogiendo la joya del fondo.

 

- ¿Está muy fria? - le preguntó Ana.

- No, tranquila - le dijo Scorpius sonriendo, una sonrisa que consiguió inquietar a Ana, hacer que se pusiese nerviosa. No esperaba esa sonrisa solo para ella.

Una vez erguido, Scorpius se quedó mirando el collar un momento.

- Es bonito,... ¿quién te lo ha regalado?

- La persona que me invitó a ir al baile de Navidad.

- ¿Adams?

- No, Matt me vió esperando en la escalera y me pidió que fuese con él al baile. Iba a regresar a la sala común, pero insistió y,... - se encogió- en realidad no sé de quién puede ser,...- mirando el collar- ni qué ha pasado para que en el último momento no quisiera ir conmigo al baile...

- Igual,...- le interrumpió casi de inmediato- Igual si quería,... pero no se atrevió a acercarse a tí.

- No me considero nada del otro mundo como para que una persona no sea capaz de acercarse a mí, a decirme un simple "Hola". Hay otros que me llaman cosas mucho peores...

Se hizo un silencio extraño. La indirecta de Ana había pasado cortando el aire.

- Hay personas para las que si somos algo de otro mundo...- le dijo Scorpius, y Ana comprendió que se refería a Nadine- Además,... piensa en la presión que debía de estar pasando él,... hay muchas personas que saben la historia de la carta.

- Si, lo entiendo,... pero todo eso lo decidió él,... yo solo me limité a aceptar lo que el me pedía - dijo Ana- Pero da igual,... no tiene caso hablar de eso.

- ¿Te gusta este lugar?

- Si,... normalmente me parece muy bonito, sobre todo cuando hay algun dia de fiesta o los alumnos se van a Hogsmeade, está todo muy tranquilo. El sonido del agua de la fuente y el olor de las flores es muy relajante.

- ¿Ese es el secreto para hacerte tan buena estudiante?

Ana rió. Y se sintio casi estúpida al reirse, no entendía porque tenía que hablar de cosas así con él.

- No,... el secreto para ser buena estudiante es estudiar mucho, esto solo me ayuda a relajarme. Para estudiar se necesita una mente despejada,... dejar a una lado los problemas.

- No es tan fácil...

- Claro que no es tan fácil,...- dijo Ana.

Ambos cruzaron sus miradas un momento y luego, sonriendo, miraron hacia otro lado.

- ¿Y Nadine? - preguntó Ana- ¿Ha bajado a cambiarse de zapatos o,...?

- No,... ella está en el Comedor, con Loana y Lisa,... y... mis amigos.

- Aja,...- emitió Ana- También te gusta este patio, ¿no?

- Si - sonrió- Es... precioso.

Ambos volvieron a mirarse, y entonces, ante tan vergonzosa situación, Ana decidió muy a su pesar, volver a la sala común. Quería quedarse a conocer al chico, tener una razón para creer que lo que dijo no lo dijo en serio,... pero no tenía caso, era darle vueltas a lo mismo. Slytherin vs. Gryffindor. Algo imposible.

- En fin, creo que,... volveré a Gryffindor, ya por hoy,...- dijo.

- Has cumplido, ¿no?

- Si- rió- Creo que si.

De nuevo volvieron a mirarse, y cuando de nuevo comenzaba a darse esa situación tan incómoda, Ana miró el collar.

- ¿Me das el....collar, por favor?

- ¡Ah, si...! - dijo Scorpius, que se había olvidado de lo que tenía entre sus manos- Perdona, no me acordaba - alzó su mano.

- No pasa nada...- dijo cogiendo el collar, y sintiendo la mano de Scorpius- Tienes la mano helada,...

 

- No te preocupes, normalmente sufre heladas cuando llega Febrero y tengo que entrenar.

- Lo que no hagais los chicos por el Quidditch.... - rió y miró el collar. De pronto vió ese color, ese color que decían que era maravilloso visto en la piedra del collar, un rojo pasión brillante, lleno de luz. Era el color que tomaba la piedra cuando siente el contacto de una persona que siente algo muy especial por la poseedora de la joya, en definitiva, cuando siente el contacto de la persona que envía ese regalo. Ana lo miró unos segundos más, asimilando lo que estaba viendo y lo que significaba, y seguidamente, se armó de valor y miró a Scorpius, delante de ella. Él la miraba fijamente, ahora no sonreía, mantenía la mirada, como si también supiese lo que Ana estaba pensado. Él dió un paso hacia ella, que le mantenía la mirada (aunque no lograba entender como sus nervios se lo permitían) y entonces, sin esperarselo, Scorpius la besó en los labios. Y le impresionó comprobar que era un beso cargado de sentimientos; al menos sintió que él estaba igual de nervioso que ella, por muy bien que supiese besar. Entonces volvió a recordar quién era él, y quien era ella, y todo lo que había escuchado decir a Alexander sobre Scorpius y Nadine. No encontraba ningún sentido a esa situación y se llegó a sentir estúpida al pensar que él había sido el que le había mandado esa carta. Por eso, de manera instintiva se separó de él, desviando la mirada hacia un lado.

- Lo siento,...- dijo Scorpius- Perdón, no sabía que...

- No importa...- dijo Ana, dedicandole una corta mirada.

- Me he precipitado, lo siento - volvió a disculparse- No solo por el beso sino por,... por ser un cobarde. Te juro que estaba dispuesto a acercarme a tí en el vestibulo...

- Pero,... - dijo sin entender, negó un par de veces- ¿El chico de la carta eras....tú? - preguntó y Scorpius afirmó.

- Puedo entender que estés enfadada por haberte hecho...

- No tienes que darme ninguna explicación...- dijo Ana negando.

- Quiero dártelas - insistió- Yo,... no sé que me pasó, llegué al vestíbulo 15 minutos antes, con Carlson. Estaba decidido a acercarme a ti y a decirte que era yo quien te escribió la carta. Pero,... te vi bajar,... todos te miraban, yo,.... yo estaba inmovil, no sabía que llegado el momento iba a sentirme tan,... tan cobarde.

- No importa Scorpius...- decía Ana.

- Si importa,... no solo porque te he echo esperar,... no te puedes hacer una idea de lo mal que me sentía estando yo dentro y pensando que aún seguías esperandome,... nada más verte aparecer en el vestibulo pensé que no quería dejar de verte en toda la noche.

Se miraron durante unos segundos, sin decir nada, y luego Ana pretendió intervenir, pero se dió cuenta de que no le salían las palabras...

- Puede comprender que no quisieses que fuese yo...

- Lo que no entiendo es porqué me invitas al baile si piensas que soy una zorra...

Scorpius cerró los ojos un momento y la miró con culpa.

- Te ví llegar con Stawert y ... me sentó mal. No sé si conoces la historia de él con Nadine,...

- Ya entiendo,...

- No, no tiene nada que ver con ella - se apresuró- Lo que Nadine haga o deje de hacer me es completamente indiferente,... pero que sea el mismo tio el que consigue a dos tias que me importan... jode bastante - se hizo un silencio- Me sentí mal al decirte eso, pero no pude evitarlo. Aunque puedas dudarlo, lo que te dije en la carta lo sentía incluso antes de escribirtelo... - suspiró- pero puedo entender que no sientas lo mismo que yo...

 

- ¿Porqué?

- Dearth,... nunca se separa de tí, y Adams...

- Son solo amigos,... - dijo Ana, y se explicó- Si, cuando llegué solo conocía a las chicos de mi curso, y Nicolas siempre está con Albus. Y James y Matt.... bueno James, es hermano de Albus,...

- Pensaba que quizás tú podrías...- dijo haciendo gestos extraños que, sin embargo Ana, no tardó en descodificar.

- No....- dijo muy segura- Son solo amigos nunca ha pasado de ahí. Nunca pasamos de ahí, en Hogsmeade tampoco...

Scorpius afirmó. Se miraron un momento, y Ana, que no sabía qué haría más incómoda esa situación se dió la vuelta, con la intención de irse de allí.

- ¿Y yo? - dijo Scorpius de manera apresurada siguiendo sus pasos, y Ana se volvió rápidamente( estando al punto de chocar), como si hubieses esperado todo el tiempo que el la llamase.

- ¿Tú,...? - como si no entendiese.

- Si, yo. ¿Nunca....? - y al parecer el tampoco podía terminar de expresarse, solo sus miradas decían algo.

- Si - dijo, se dejó llevar por lo que sentía- Pero nunca pensé que tú... ya sabes, como eres amigo de Alex...

- Si,... me mata si se entera de esto,..

Ninguno de los dos sabía como seguir, pero en la cara de Scorpius se había dibujado una sonrisa preciosa, que hizo aparecer un tímida sonrisa en Ana también. Entonces se hizo un silencio de sonrisas y ruborizaciones.

- Gracias por el collar...- le dijo Ana para encontrar algún tema- Es...

Iba a seguir una frase construida en el sentido de la marcha cuando Scorpius se acercó y volvió a besarla. Ese beso fue más bonito, más duradero e incluso más sentido que el anterior, pero nuevamente los malos pensamientos de Ana irrumpieron en su mente, diciendole que lo que hacía no estaba nada bien.

Se separó y lo miró unos segundos, sin saber que decir. Sabía que quería seguir besándole, que le gustaba ese chico, que temblaba si lo tenía cerca... pero sabía que no era lo correcto, y lo incorrecto tarde o temprano siempre la hacía sufrir. Así que decidió que era hora de irse.

- Tengo que irme - le dijo, después de separarse de él. Lo miró.

- ¿Pasa algo?

- No, nada,... pero tengo que irme, ya nos veremos... - el dijo alejándose- Feliz Navidad...- fueron sus últimas palabras hacia él. Hacia Scorpius Malfoy.

Parecía increible, no se lo podía creer. Había sido un beso maravilloso, todavía temblaba. Cuando llegó a su habitación se quitó el vestido lentamente, los zapatos y el maquillaje. Despues de ponerse el pijama bajó a la sala común a refugiarse en el calor del fuego. Estuvo frente a la chimenea, mirando el collar y sin saber que pensar.

Y sí, lo era. No podía sacarse a Scorpius de la cabeza, en otros momentos lo habría deseado allí con ella, sentado a su lado. Habría deseado que fuese Gryffindor y que ahora la besase allí, en el sofá de la sala común. Pero no,... de echo ese era un sofá en el que nunca se podría sentar. No pudo dormir en toda la noche porque no podía dejar de darle vueltas a todo. Ya había estado ante una situación así, un chico que había estado enamorado de otra chica un tiempo y con un amigo enamorado de ella, y sabía que las cosas no iban a salir bien, el mismo Scorpius lo había dicho, si Alex se entera me mata...

 

Así que no se lo pensó más, al día siguiente bien temprano hizo su maleta y volvió a su casa; a la casa que tenía en Londres con Francesca que la recibió con los brazos abiertos.

- En casa por Navidad, como el turrón - dijo dándole un abrazo y muchos besos.

- Si,... necesitaba esto - le dijo ella aún en la puerta.

- ¿Estar conmigo?

- Si,... y hablar de cosas.

- ¿Hablar de cosas? - dijo France y sonrió- Me da que algo ha ocurrido en Hogwarts estas Navidades.

- Algo...- dijo sonriendo- Y necesito el consejo de alguien como tú.

- Bien,... pues alguien como yo te va a pedir que pases, te tumbes en el sofá y esperes a que lleve con dos capuccinos bien ricos que acabo de preparar. Hace una tarde muy fría.

Ana afirmó y fue hasta el salón.

Esos días con Francesca, alejada de Hogwarts le vinieron muy pero que muy bien. Hablaron de cosas, salieron por la ciudad, compraron ropa,... fueron al cine, hizo cosas que sabía que la podían distraer un poco. Aunque era inevitable que cada vez que se asomaba por la ventana y miraba al horizonte, la imagen de Scorpius en la clase de Pociones el primer día que le dedicó una sonrisa le asaltara la cabeza. Suspiraba y se quedaba allí, mirando por la ventana largo rato. Pero había fabricado una coraza para su corazón, una coraza que el mismo corazón no quería ponerse y que la razón le decía una y mil veces que se pusiera, que se protegiera del peligro que estaba a punto de venir. Y como todas y todos hemos hecho alguna vez, intentó seguir los dictados de la razón e intentar olvidarse de Scorpius. El chico que en fondo no estaba escrito para ella.

Era muy facil decirlo, pensarlo,... sentirlo cuando estaba fuera. Pero las vacaciones de Navidad no eran largas; por el contrario eran cortas, y más cortas si tenemos en cuenta que ella regresó a casa después de el día de Navidad.

Lo dificil llegaba ahora, cuando volvió a poner un pié en los terrenos de Hogwarts nada más bajarse del carruaje. Volvió a sentir ese frío, cómo la bufanda se le volaba hacia un lado empujada por la fria brisa del acantilado.

- Te he echado de menos, ¡eh! - le dijo Rose, que había ido a recibirla.

Los chicos jugaban con los Quaffles en los terrenos, pasandoselos unos a otros y aprovechando el sol que quedaba esa tarde.

- Yo a ti no - le dijo Ana y rió- ¿Que tal? ¿Cómo han ido estos días? Que Francesca me llamó de manera tan urgente y no me dió tiempo ni a despedirme.

- Si, ya me contarás que pasó...- le dijo Rose. Con ella tenía muchísima confianza.

- ¿Y por aquí? ¿Alguna novedad?

- No, ninguna,... - dijo- Bueno si. Brandon me pidió tener algo un poco más serio y le dije que si, que podiamos intentar tener algo más alla de la "amistad" que hemos tenido hasta ahora.

Ana se tapó la boca de la emoción y le dió un abrazo a su amiga.

- Cuanto me alegro,... una nueva pareja.

- Si,... bueno, no es la única. Siento decirte que provablemente en breve surjan rumores de otra más,... al parecer cuentan que Scorpius tiene algo con una chica. No saben quien es porque al parecer no quieren decir nada,... pero alguien los vió en el patio de las mazmorras hablando - le decía con pesar.

 

- ¿Y no saben quien es ella?

- No,... al parecer los vieron cuando ella ya se iba, y estaba en la sombra,... no la vieron - dijo Rose- Lo siento.

- No pasa nada,... - le dijo Ana con una media sonrisa.

- Pero bueno,... nos tenemos que alegrar - dijo Rose cogiéndola y apretándola por la cintura- ¿Sabes porqué?

- ¿Porqué?

- Porque eso quiere decir que sigues soltera enterita para mi, y Brandom solo se pone celoso de los chicos - le dijo y ambas se empezaron a reir- ¿Sabes lo que significa el nuevo trimestre? - Ana negó- Frío, heladas, guantes que no calientan y gorros que solo sirven para despeinarte,... una aventura super emocionante.

- Si,... - dijo Ana fingiendo ilusión- No puedo esperar para empezarla...- ambas rieron y caminaron hacia los chicos.

Fue caminando hacia allí cuando, al mirar hacia la puerta vió a Scorpius apoyado en una muro que hacía de valla para la escalera, de posa manos. <<¡Oh, dios mio...!>> pensó. Estaba allí apoyado, con los labios rojos por el frío y las mejillas sonrosadas; con sus amigos, que hablaban de algo que parecía Quidditch. Pero él la miraba a ella, no serio pero tampoco sonreía, supuso que no se esperaba que tras su encuentro en el patio la reacción de la chica fuese marcharse a su casa. Sintió que una corriente electrica recorría su cuerpo suavemente, erizando cada vello de su cuerpo, que no podía sostener su equipaje,... Fue en ese mismo momento, no antes, cuando sintió que de nada iba a servir la reflexión, el alejamiento,... la coraza. Por el momento estaba aguantando y sabía que por cabezonería podría aguantar algo más, pero por otro lado estaba segura de que más tarde o más temprano iba a caer en las manos del Slytherin si el lo quería, y la coraza iba a quedársele muy, pero que muy pequeña a su corazón.

Sus ojos la miraban, la inquietaban. En su rostro se había dibujado una media sonrisa; al parecer se alegraba de verla. Se separó del muro en el que estaba apoyado, y bajo la mirada de sus amigos, se acerco con paso seguro hacia la recién llegada, que lo esperaba al lado de su maleta, sin dejar de mirarle. Él mantenía su sonrisa, y cuando llegó a su lado, paró. La tomó entre sus manos y sin ella querer evitarlo, le dio otro beso. Unbeso que Antonella había esperado durante todos aquellos días de casi exilio, un beso profundo, bonito,
al fin del al cabo, un beso de Scorpius nunca podría ser horrible. Estaba destinado a ser maravilloso.

- Ana,
- susurraba una voz- Ana
.- una mano rozó su piel, pero no era la de Scorpius- Al final llegaremos tarde, ya lo verás,
- escuchó de nuevo. Reconoció la voz, era la de Rose.

Y de pronto Scorpius y todos los terrenos se esfumaron, y ella fue a aparecer allí, en su habitación, acostada en su cama y viendo como Rose se empezaba a poner el uniforme. Si, exacto; todo había sido un sueño. La realidad del día de ayer había sido algo diferente. Scorpius si le había mantenido la mirada durante unos momentos cuando ella llegó, si. Pero muy lejos de acercarse a ella a besarla delante de todos, que es lo que habría querido, lo que hizo fue recibir con un gran abrazo a Alice Swam, una chica de 6º Ravenclaw, con la que ella (y él) solo habían tenido clases dos veces. Algo recorrió su estómago; algo que la hacía sentirse con ganas de vomitar lo poco que había tomado antes de llegar.

 

- ¿Qué te pasa? - le preguntó Rose, que se ajustaba la corbata- Te noto ausente.

- No,
- dijo negando- Es que después de una semana levantándome a las mil,
esto cuesta.

- La verdad es que si,
pero bueno, a todo hay que acostumbrarse - le dijo sonriendo y le dio un golpe en la pierna- Venga vamos, que tampoco es para tanto.

Ana afirmó y se levantó. El uniforme volvía a recordarle las clases del pasado trimestre, el olor al castillo y a las clases. La verdad es que estaba deseando empezar de nuevo; seguir con lo que había dejado hacia algunas semanas.

Enero, 8 de la mañana. Las chicas habían salido a los pasillos para ir a desayunar, abandonando en contra de su voluntad la cálida estancia Gryffindor. En los pasillos hacía un frío terrible. Caminaban todas pegadas y acurrucadas, deseando de llegar al Comedor donde sabían que se estaba mucho más calentito; había más gente y las cafeteras y bebidas calientes hacían que el ambiente fuese más cálido. En efecto, el Comedor estaba bastante más iluminado que el resto de las salas y un aire de cola-cao y café hizo que algo en el alma de las estudiantes naciese. Se sentaron en la mesa con los demás alumnos y se sirvieron algo para desayunar.

- Dios mío,
necesitaba esto - susurró rodeando la taza con leche caliente con sus manos.

- ¿No tienes guantes? - le preguntó Albus dándole un bocado a su tostada.

- Se me han olvidado,
y cuando he salido al pasillo me he acordado de France y de su empeño en meter las cosas pequeñas al fondo.

Albus rió.

- Yo tengo otro par en Pociones,
luego te los doy - le dijo, y Ana se lo agradeció profundamente.

-

Y Alexander está teniendo un tonteo con Loana - le contaba Niitäh a Roxxane, que al parecer había ido a casa de Lenin los días después del baile y tampoco estaba al día de las nuevas novedades.

Ana afirmó.

- Tengo que tratarlo como a un,... "amigo" pero tengo que reconocer que estarían echos el uno para el otro. Aunque Loana me parece una basura como persona - dijo Ana, comiendo sus cereales.

- Y no solo a tí - le aseguró Roxxane.

- Una mujer que no respeta a otra y tontea con su novio,.. - Rose negó- No se merece nada.

- Por favor, cambiemos de tema,... - dijo Ana- Hablar de Slytherin a estas horas de la mañana,... no debe de ser bueno.

- Cierto - le dijo Rose.

- ¿Qué tenéis ahora? - le preguntó Niitäh.

- ...- Rose alzó las cejas- Pociones... que bien,...

- ¿Desde cuando te gustan tanto las pociones?

- Desde que estamos a 2 bajo cero y en las mazmorras hay calderos que desprenden calor.

- Si que es una suerte,... yo en Astronomía me voy a congelar - dijo Roxxane- Yo entiendo que para ver las estrellas tengamos que subir por la noche a la última torre, pero para las clases teoricas, ¿no pueden poner una clase un poco más cerquita? ¿Con calefacción?

Las chicas rieron.

- Dicen que el frío es bueno para el cutis - le dijo Ana.

- Me preocuparé del cutis cuando tenga más de 25 años, ahora quiero una hoguera - decía suplicante.

-

No me lo puedo creer - dijo Rose mirando el Diario del Profeta- Dicen que han absuelto a dos presuntos terroristas por falta de pruebas,

-Hombre Rose, si no tienen pruebas,
- dijo Roxxane.

 

-Si que las hay,
escuché a mi padre hablar con mi madre y al parecer, él y Harry fueron llamados por el ministro para hablar sobre esto. Al parecer ya se sabía dos semanas antes del juicio que iban a ser absueltos
son subordinados de dos peces gordos.

-Entonces
- dijo Niitäh negando.

-¿Entonces? Hay que investigar,
- le dijo Ana, que había mirado la noticia en otro periódico que tenía Albus a su lado- No hay pruebas,
- repitió casi indignada- Y si hay pruebas no se investiga y ya esta, ¿no? Contra Voldemort tampoco llegó a haber pruebas y se buscaron.

-No tiene comparación, Voldemort
- decía Roxxane, como si Voldemort al lado de estos dos hombres no tuviese punto de comparación.

-Voldemort empezó siendo nada, igual que estos dos
- dijo Albus, dándole la razón a Ana y Rose.

-¿Cómo se llaman? - le preguntó Niitäh.

-Los presuntos terroristas en boca de todos los medios, Nolan Banks y X.Crabbe, han sido absueltos de todos los cargos por falta de pruebas. El tribunal
- decía Rose- Banks,
precisamente Banks. Ha sido cogido en los dos atentados que hubo en Picadilly Circus, y también cuando eclosionó la "bomba" en la puerta del Convent Garden, todos en Londres.

-¿Y porqué son todos en Londres? - le preguntó Ana.

-Porque supuestamente estaba allí un posible heredero de Slytherin, aunque son solo rumores - dijo Albus.

Ana se atragantó.

-El único heredero de Slytherin del que se habló fue Voldemort, ¿no?

-Siempre se ha hablado de otros herederos de Slytherin que podrían tomar su mando, suplantando su figura , y hay terroristas como estos dos personajes que se encargan de que nadie,
. Absolutamente nadie, retome lo que tenía él, con la esperanza de que algún día vuelva y se encuentre todo tal y como lo dejó - le explicó Rose.

-Otra generación de Lestrange - dijo Paul, que había estado mirando al sección de deportes del Diario.

-Exacto
están obsesionados - dijo Rose.

-Deberían estar contentos de que haya alguien que quiera seguir los pasos de Voldemort - opinó Ana.

-Pues no hija, no
. No están contentos - dijo Rose- Muchos opinan que si el heredero fuese hijo de Voldemort o alguien de su sangre no pasaría nada, se dedicarían a investigar como, a través de la sangre, revivir a Tom Riddle. Algo imposible, porque después de sus tantas particiones,
sería imposible que su, digamos "paternidad", siguiese intacta.

-¿Qué tienen que ver las particiones con la paternidad? - le preguntó Roxxane.

-Las particiones conllevan la fragmentación del alma - le dijo Ana- Se supone que una persona que parte su alma, no tiene alma. Por lo tanto, no puede ser padre. Es algo cargado de sentimientos.

Roxxane afimó.

-¿Y se sabe de donde vienen esos herederos? - preguntó Ana- Tienen que tener padres importantes para que sean considerados como tales, ¿no?

-Si, bueno,
siempre se ha hablado de tres. Uno de ellos son, no solo uno, sino una larga hilera de herederos, descendientes de Morgana Le Fay. Hoy en día, obviamente, no se ha descubierto la identidad de ninguno. Y si lo hay no se ha dado a conocer - dijo Albus, echándole mermelada de fresa a su tostada. Le dio un mordisco- Después,
está el heredero de Albus Dumbledor. También es ficticio por el momento porque hay personas que conocieron al director desde pequeño y afirman que nunca tuvo hijos. Pero hay quienes aseguran que han hablado con un descendiente de él. Con sus mismas características cuando era joven y ya se sabe que en este mundo todos no somos de piedra, Dumbledor tuvo que tener alguna relación sexual seguro.

 

-¿Y el tercero?

-El tercero, y la verdad, el más buscado y posible, es el heredero de Gellerd Grindelwald - dijo Paul- No heredero directo porque obviamente Grindelwald murió hace muchos años y su hijo debería ser ahora algo mayor que nuestros padres. Pero si un nieto.

-¿Y es seguro que exista?

Rose afirmó.

-Hay miles de personas que lo afirman. Que dicen haberlo visto o sabido, por rumores que existe. Es de quien más se ha hablado cercana la realidad.

-No te entiendo

-De los herederos de Morgana Le Fay y Dumbledor la gente habla porque cree obvio que puedan existir. Como Albus ha dicho, es muy fácil pensar que Dumbledor, siendo hombre, tuvo necesidades sexuales alguna vez en su vida, y también se dice que Morgana era un poco ligera de cascos
Así que, como caber, cabe la posibilidad de que los dos tengan herederos. Pero de Grindelwald se podría decir que se ha asegurado la existencia de herederos. Al parecer hay un libro en la biblioteca sobre las memorias de este personaje en las que dice que su legado no acaba con sus memorias.

Ana afirmó.

-¿Y es a ese al que estaban buscando en Londres, no? - les preguntó, y sus amigos afirmaron. Se quedó un rato pensativa - Pobre chico

-O chica
¿quién dice que no pueda ser una mujer? - intervino Roxxane.

-Ya está la feminista - intervino Paul.

-Feminista no, tiene razón,
¿porqué no iba a ser una mujer? ¿Qué pasa, que solo podéis liderar los hombres? - dijo Roxxane.

-De las tres figuras importantes que habéis dicho, Dumbledor y Grindelwald eran hombre. Y todos sabemos que Morgana le Fay siempre le ha hecho la sombra a Merlín, asi que,
- dijo Paul riéndose, y Roxxane le propinó una colleja.

-Los libros están escritos hace siglos. Por entonces solo podían escribir hombres, y todo giraba en torno a una sociedad muy machista. Todas las mujeres que destacaban por algo eran asesinadas por anteponerse a la figura del macho - dijo Roxxane- Tuvo que haber muchísimas mujeres notables,
y muchas más sobresalientes.

Se hizo un silencio en el grupo de los Gryffindor que nadie supo que decir.

-Yo no creo que sea chica
- dijo Antonella casi intimidada por la mirada de Roxxane- Puede que lo sea - opinó rápidamente- Pero no sé,
veo más propio a un chico. Sobre todo si es heredero de Slytherin, ¿no?

-No tiene nada que ver
- dijo Rose- Yo lo que si pienso es que si resulta ser chica, no va a salir a la luz. Porque en teoría las chicas son más débiles que los chicos, y aunque haya cambiado mucho este tema con el paso de los años,
la preocupación de los padres sigue siendo la misma. Si es chica siempre tienen más cuidado que si es chico.

-

Pues si,...- dijo Paul, y con esa afirmación, dieron por terminada la conversación.

A las 8.50, Rose y Ana llegaron al aula donde practicaban Defensas contra las Artes Oscuras. El profesor Clauw ya estaba dentro, esperando con su siempre explendida sonrisa, a que el último alumno entrase y cerrase la puerta.

 

- Tenemos dos opciones,... - propuso levantándose de su silla, y poniéndose por delante de su mesa- Como ya sabéis, este cuatrimestre vamos a hablar sobre hechizos un poco más,... subidos de tono. Cómo perfeccionar Expelliarmus, Reductos, Impedimentas,... De todo lo que en un futuro os va a hacer falta tener impecable. También, voy a daos la opción de aprender a convocar Expectos Patronum. Pero no los expectos pratronum de toda la vida, no. Expectos Patronuns adaptados al paso de los años. Los están más preparados, y aunque no es muy probable que huyan de Azkaban, siempre es bueno que tengais esa base en defensa. Pero como acabo de decir, es opcional. Podemos empezar con eso, o bien, empezar con el trabajo de investigación que voy a mandar este cuatrimestre. Un trabajo no tan extenso como elaborado, como siempre digo. El tema lo elegireis vosotros, pero solo pongo dos condiciones. Que esté relacionado con las Defensas contra las Artes Oscuras, y con la carrera que quereis ejercer en un futuro. Y quiero que antes de dos semanas os hayais reunido conmigo para exponerme el porqué de haber elegido ese tema, y algunas ideas.

- El trabajo es individual, en grupo...- decía Rose.

- Individual, este prefiero que sea individual, y explicaré porqué aunque sea bastante obvio. No quiero que el último cuatrimestre esteis hasta arriba de tareas. Al principio de este año os dije que os mandaría un trabajo cada trimestre, dos de ellos podíais elegir si hacerlo en grupo de 2 o individual. Prefiero que el individual sea este trimestre, dado que el último vais a estar saturados de tareas y no vais a dedicarle todo el tiempo que a mi me gustaría que le dedicaseis. Me parece que es lo mejor.

La clase afirmó. El resto de la clase decidieron dedicarlo a preparar ese trabajo; el frío no les invitaba a levantarse y ponerse a practicar hechizos.

- Sorprendeme - le preguntó Clauw sentado en su escritorio, tomando nota de los demás temas de trabajo.

- Yo,... bueno, me gustaría hacer el trabajo sobre los Brown - dijo Ana.

Clauw alzó la mirada.

- ¿Sobre los Brown?

- Si.

- ¿Por algún motivo en especial?

- No, por nada. La verdad es que nunca había oido hablar de ellos, y esta mañana hemos hablado sobre ellos y,... no sé, me ha parecido un tema interesante. Además cumple las dos condiciones,... si el grupo no se erradica puede que dentro de algunos años tenga que estar buscando a muchos de ellos.

- No, si me parece muy bien, es un tema que elaborado es muy interesante, pero Los Brown es un grupo de terroristas relativamente joven, nació hace tan solo 10, 11 años... - decía- No hay mucha información fiable con respecto a ellos.

Ana afirmó.

- No me importa arriesgarme... - le dijo.

Clauw afirmó.

- De todas maneras, si te ves muy apurada con la información y ves que hay otro tema al que le vas a sacar más partido, solo ven a hablar conmigo y hacemos el cambio, ¿de acuerdo? - le propuso y Ana afirmó.

Durante el descanso no hicieron mucho más, tomaron algo en el Gran Comedor, y rápidamente Rose y Ana bajaron a las mazmorras para no llegar tarde a la clase de pociones que aún estaba cerrada cuando ellas llegaron; los chicos esperaban en la puerta. Allí estaba él, de nuevo. ¿Cuantas veces antes de la fiesta de Navidad había ido Ana a clases de Pociones? ¿Cuantas había visto a Scorpius y se había sentido como se estaba sintiendo en ese momento? Nunca. Nunca se había sentido tan feliz de poder verle y tan incómoda a la vez. Había una guerra en su cabeza: una bando eran aquellas Antonella's con el pelo recogido que decían que si, que Scorpius había sido sincero. Y otras, con el pelo rizado y suelto le decían que no, que no fuese una estúpida pues lo que ella significaba para el Slytherin era una más. Un entretenimiento para esa noche, pues él siempre había estado enamorado de Nadine.

 

- Solo fue un pasatiempo - murmuró.

- ¿Qué? - le preguntó Rose, que había estado ojeando el libro.

- Nada,... hablaba sola - le dijo- Estaba pensando en la poción que vamos a empezar hoy,... ¿qué tipo de poción nos mandará que ocupe todo el trimestre?

- Ni idea, pero una muy dificil seguro, porque si necesita tanto tiempo para su elaboración... y lo peor de todo es que después de esas semanas no vamos a conseguir nada, porque si es dificil es codiciada, y no creo que nos la dejen tomar a nuestras anchas.

Afortunadamente y para romper la incomodidad del ambiente, llegó el profesor Llemen seguido de Albus, que al parecer llegaba tarde. Todos entraron en el aula helada, que poco a poco empezaría a calentarse más, y se acurrucaron alrededor de sus calderos.

- ¿Que tal las vacaciones? ¿Bien? - preguntó rebuscando algo en el cajón de su escritorio. Un "bien" apagado sonó por la clase, y Llemen pareció darse satisfecho- Con qué poquitas ganas os veo de dar clases hoy,...- rieron- Bien,... página 59 de Wetlerton. Felix Feliciti,... supongo que os esperabais algo por el estilo, ¿Alguna vez habeis oido hablar de ella, alguien sabe algo?

No era de extrañar que nadie levantase la mano. Entre los que no tenían ni idea y los que tenían pánico a habla rne público,... no reunían ni una sola mano en el aire. Y Ana, que normalmente intervenía no tenía ganas de llamar la atención de nadie.

- ¿Señorita Aretina? - le preguntó el profesor.

Por lo visto no tenía más remedio.

- Si, bueno,... Felix Feliciti es una poción que hace feliz al que la bebe, es suerte líquida. La duración depende de la dosis que la persona tome - dijo- Muy resumido... - añadió.

- Pero suficiente,... 15 puntos para Gryffindor... ¿Y alguien sabría decirme porqué voy a tener que encantar todos los calderos con los que vais a trabajar para que no salga de ellos ni una gota de dicha poción?

- Es muy adictiva,... poco a poco te vuelves loco - intervino Scorpius- Es,... obvio que todos queremos suerte, todos los dias. Si la rutina se vuelve maravillosa, el día que pueda faltar la poción todo vuelve a la vida real,... y la vida real nunca es tan feliz.

- Buen razonamiento señor Malfoy, otros 15 para Slytherin - dijo y se frotó las manos- Bien,... al igual que Clauw, yo también he pensado que es mejor que hagais el trabajo más dificil este trimestre, que no vais a estar tan atareados ni presionados como el último. Hareis, como ya sabéis, dos pociones avanzadas. Felix Felicis es una de ellas y es muy, muy dificil, de echo pocos expertos en pociones consiguen una poción perfectamente elaboradas. Pociones con un 100% de eficacia. Desafortunadamente, personas agiles con pociones son capaces de dar con pociones no perfectas, pero si eficaces, y como se que en esta clase tengo a muchos cerebritos, he encantado ya todos los calderos que vais a utilizar para elaborar las pociones. Vais a tener 3 semanas para elaborarla. Pero esa será la segunda, le primera será la Poción de la verdad,... Veritaserum, página 145. Para ella que vais a necesitar dos meses. De ella supongo que ya sabréis todo lo que quiero que sepais; es el suero de la verdad muy potente aunque no 100% fiable, bla bla bla, ya sabéis todo lo que es, siempre se ha dado mucho bombo con ella. Es una poción, también, realmente dificil y obviamente, aunque siempre se nos llena la boca diciendo que la verdad debe de ir por delante, tampoco puedo dejar que la utiliceis si os sale bien. Dicho esto,... - dijo y con una media sonrisa- Bien,... ya sabéis que estas pociones se haran de dos en dos. Y desafortudamente os comunico que los grupo los he hecho yo, por la razón que ahora os voy a contar. He decidido que de los dos componentes, uno sea de Slytherin y otro, de Gryffindor, ¿Porqué? La poción multijugos necesita que, cada cierto tiempo se remueva como indica la receta, y aunque es injusto para los Slytherin, más injusto es que un alumno Gryffindor tenga que bajar a las 8 de la tarde de la 5 planta solo para darle una vuelta a la poción, teniendo en cuenta que la sala común de Slytherin no está a más de dos minutos de aquí. El mismo criterio he seguido con el otro grupo, y los Huppepluff parecían estar de acuerdo así que espero que aquí no haya ninguna queja al respecto.

 

Carraspeó la garganta y le dió media vuelta la hoja.

- Cada pareja tiene un número ¿vale? Como veis, los calderos ya están puestos en las mesas y todos tienen un número.... para evitar confusiones - miró la hoja- Antonella Aretina y,...... - buscó el otro nombre- Scorpius Malfoy.

La sorpresa hizo que los dos, de manera disimulada pero casi a la misma vez, se mirasen. Cuando Ana escuchó que el otro componenete debía de ser Slytherin sabía que había un 15,3% de posibilidades de que fuese Scorpius su pareja, y aunque un 84,7% quedase en el aire sabía que no iba a servir de nada, porque el destino iba a joderla y a ponerla con él.

Los dos caminaron hacia la mesa donde estaba el caldero y esperaron a que el profesor formase todas las parejas sin decir nada. Afortunadamente, Alexander tenía que hacer la poción con Rose y no con Albus o Paul, con los que había tenido ya más de una bronca. Su orgullo no habría aguantado más de dos clases sin tener que reverlarse. Para Rose sin embargo, tenerlo de compañero no era ninguna ventaja, es más, sentía que hacer la poción con o sin él iba a ser prácticamente lo mismo. Albus fue emparejado con Carlson y Paul, con Eric. Stanley por su lado la haría con un miembro de 7ºSlytherin que el año anterior había suspendido la asignatura. Una vez formadas todas las parejas, comenzaron con el recuento de ingredientes.

- Falta el polvo de cuerno de Bicornio, raiz de Asfódelo y los Crisopos... - dijo Ana mirando todo lo demás- Yo lo puedo encargar, tengo que ir a la lechucería.

- Puedo acompañarte, no me importa.

- Viene Rose conmigo,... gracias -le dijo, intentando no parecer demasiado borde.

Y si, esa fue la tan "interesante" y corta conversación, que joven casi-pareja tuvo esa mañana en el aula de pociones. Intentando no tener en cuenta lo ocurrido 13 noches antes, la noche de Navidad.

 

- No me puedo creer que te haya tocado con Scorpius,... no me lo creo.

- Pues si hija, si... de entre todos los Slytherin me ha tenido que tocar con él.

- ¿Pero porqué te quejas? ¿No te gustaba?

- Si, pero si estoy a su lado se me hace más dificil pasar de él.

- Eso si - dijo y sonrió- Carlson, Stanley, Eric, Alex y Taylor. Y te toca con Scorpius,.... - soltó una media sonrisa- La suerte te abandona por momentos.

- Gracias por recordármelo - le dijo dándole un cojinazo y sonriendo. Miró su reloj y se levantó- Voy a al biblioteca a buscar un libro, ¿vale? - se puso su capa- Ahora vuelvo.

- Vale,... ¡pero vuelve! - le dijo antes de que saliese por el retrato.

Ana afirmó riéndose, y todavía no había terminado de salir, cuando se maldijo por no haber hido antes a por el dichoso libro. Los pasillos seguían helados, iluminados solo por la luz de las antorchas. Caminó todo lo ligera que pudo para llegar cuanto antes de la biblioteca, donde el calor de nuevo le brindaba un cálido saludo. Sabía bien a donde tenía que ir, ya había visitado esa sección otras veces. dejó su bolso sobre la mesa que había entre las dos estanterías y se dispuso a buscar. Para su disgusto, empezó encontrando justamente lo que el profesora le dijo que iba a encontrar. Muchos artículos cortos, teorías no provadas, suposiciones varias,... pero nada que le permitiese investigar en profundidad. Dió con un libro de un tal Holts que parecía ser más fiable que los demás. Mirándolo se acercó a la mesa con el propósito de sentarse, pero en ese mismo momento, en la mesa de al lado apoyaron sus mochilas 3 alumnos: Carlson, Stanley y, como no, Scorpius otra vez.

- Me lo estás poniendo muy dificil,...- susurró entre dientes como si se lo estuviese diciendo a Dios.

Obviamente no terminó de sentarse. De la manera más disimulada que pudo, abandonó la mesa donde había dejado sus cosas y fue hasta el escritorio de la bibliotecaria, la señora Smitthers, quien le selló el libro. Estaba nerviosa y se le notaba; tan nerviosa como cada vez que lo veía acercarse. Su corazón latía de manera rápida, y aún después de haber salido no conseguía calmarse. Se apoyó en el muro de fría piedra, y se puso la mano en el pecho.

- Este,... juego, de niños pequeños va a acabar conmigo - susurró y negó.

Miró el libro mientras caminaba un poco más relajada, y al dar la primera esquina se encontró cara a cara con el chico al que creía haber dejado atrás. Frente a frente. No pudo evitar dar un grito de susto. Al parecer el chico había saltado a la legalidad y había aprendido a aparecerse.

- ¿Qué quieres, matarme de un susto? - le dijo ella, con la mano en el pecho.

- No me gusta que me eviten - le dijo.

Ana abrió la boca para reprochar algo, pero no consiguió las palabras.

- No sé porqué me lo dices a mí,... yo no te evito.

- ¿No? ¿Estás segura?

- Claro,... ¿por qué iba a evitarte?

- No lo sé,... he notado que no te ha echo especial ilusión tener que hacer el trabajo de pocioes conmigo, hasta antes de las vacaciones siempre os acercabais a la puerta del aula cuando estaba cerrada y estábamos todos alli,... y ya no - decía- Te fuiste unos días a Londres con tu madre, cuando en principio tenías pensado quedarte en Hogwarts hasta que empezase el curso,...

 

- Bueno Scorpius, ¿y qué? Eso puede no tener nada que ver contigo,...

El chico sonrió.

- Ya,... , pero por alguna extraña razón creo que si que tiene que ver, porque todo a cambiado después de la noche del baile. Y la verdad, no sé porqué,.... yo pensaba que no te había molestado que te diese...

- No me molestó - le interrumpió Ana antes de que pronunciase la palabra beso. Esa palabra en boca de Scorpius hacía que se sonrojase- Solo que no le doy importancia. Antes de esa noche yo no me llevaba bien contigo,... es más, no se si te acuerdas pero me llegaste a decir cosas muy impropias entre...

- Ya sé lo que dije y sabes muy bien porqué lo hice.

Ana afirmó.

- Lo que quiero decir es que nuestra relación en el fondo no ha cambiado. Si ahora no nos acercamos a la puerta es porque después de las vacaciones teníamos mucho de que hablar y la lejanía nos proporciona intimidad. Con respecto a lo de pociones, no te voy a engañar. Estoy acostumbrada a hacerlas con Rose y me iba muy bien con ella,... además, ella y yo compartimos materiales siempre y partirlo ahora entre dos es un jaleo innecesario. Pero en ningún momento he protestado porque me tocase contigo - decía.

- ¿Y porqué te has ido de la biblioteca cuando hemos llegado nosotros?

- Porque tengo prisa.

- Pensabas sentarte - aseguró Scorpius.

- No iba a sentarme - aseguró ella- Apoyé la rodilla en la silla mientras cogía el bolso, pero no pensaba sentarme. Y lo de Navidad,... bueno, en principio si es cierto que no pensaba irme pero de pronto me entraron ganas de ver a France, es una época muy propicia para eso.

- Ya,... entonces no tuvo nada que ver con el beso, ¿no?

Lo había dicho, si. Había escuchado la palabra. Cada vez se sentía más incómoda, pues sentía que su cara, que cada vez se podía más roja, la estaba delatando.

- Lo del beso no tuvo importancia.

- ¿No? - le preguntó Scorpius y ella negó. Se acercó un poco más a ella- ¿De verdad?

- ¡Oh, por dios Scorpius! - dijo dándole un pequeño empujón separándolo de ella- No tuvo importancia, ¿vale? Yo ya lo he olvidado asi que olvídalo tu también.

Cogió su bolso, que había resbalado hasta el suelo y se lo colgó, con la intención de irse. Pero solo había dado un par de pasos, cuando Scorpius la cogió del brazo y la pegó a la pared. Pegó su frente con la de la chica y ambos se miraban los labios. La tentación era casi irremediable, era imposible no sentir ganas de besarse. Fue otra vez el chico quien acortó distancias y la besó a ella, quien en el fondo agradeció que lo hiciera, no podía más. Fue otro beso especial, otro beso deseado pero no planeado. Scorpius se separó de ella y la miró.

- No parece que lo hayas olvidado - dijo, y Ana le sacudió con el bolso.

- Un Slytherin hijo de Malfoy's y una Gryffindor,...- Ana negó- Qué escándalo, por dios.

- ¿Eso es lo que te preocupa?

- No me preocupa nada Scorpius, entiendelo. Tú perteneces a un grupo social y yo a otro muy distinto... - dijo- No jugamos en la misma división.

Cogió de nuevo sus cosas y esta vez si se fue. Aunque tanto Scorpius como ella sabían que si los dos habían disfrutado tanto aquel último beso era por algo especial. Al igual que sabían que iba a ser muy dificil evitarlos en los próximos encuentros.

-

Era Sábado por la tarde, y el Gran Comedor estaba lleno de alumnos con bufandas y libros, haciendo deberes para la semana próxima. Los chicos de Gryffindor sin embargo estaban entretenidos hablando de las últimas jugadas que se había marcado un tal Jorge Carbonero, último fichage de los Chuddley Cannons, equipo de oro.

 

- ¿Cómo no se aburren? - les preguntó Ana, después de llevarse unos minutos escuchando a los chicos.

- La costumbre... - le dijo Roxxane- ¿Nos aburrimos nosotras de la moda?

- Pues no, pero no nos llevamos horas y horas hablando de Dolce y Gabbana, ni siquiera de moda - dijo Rose- Hablamos de mil cosas.

- Pero bueno, dejádlos,... así no molestan - dijo Niitäh apuntando algo en su libreta.

- ¿Cómo llevas el trabajo? - le preguntó Ana a Rose.

La chica pelirroja apenas era visible tras aquella montaña de libros.

- Bueno,... no va mal, pero me queda mucho todavía. Aún estoy con la bibliografía.

- ¿De quién me dijiste que lo estabas haciendo?

- De Claude Balonhs. El herbólogo que descubrió el efecto del jugo de Mandrágora para despetrificar.

- Ah,... - dijo Ana- Interesante.

- Si, una cosa... - decía Rose- ¿Y tú? No me dijiste de qué lo ibas a hacer, ¿no?

- De... los Brown - dijo Ana mirando su libro con algo de angustia.

- ¿De los Brown? ¿Y eso?

- No sé, me parece un tema interesante.

- Puede que lo sea, pero debe de ser dificil, ¿no? No hay mucha información fiable sobre ellos.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque son un grupo de terroristas recientes,... ¿cómo lo llevas?

- Regular,... no encuentro nada que sea fiable. Todo se puede cuestionar. Además, ninguno de los que fueron atrapados dijo nada sobre el grupo. Así es imposible.

- Puedo preguntarle a mi padre y a mi tío si tienen algo,... seguro que ellos saben cómo orientarte al menos.

- Te lo agradecería,... no sabes cuanto - dijo.

Miró hacia la puerta, y vió que Scorpius entraba en el Comedor acompañado de Alice Swam. Alice, era una chica de 6º Ravenclaw. Tenía el pelo largo, ondulado y castaño. Fisicamente tenía rasgos muy parecidos a los suyos, pero personalmente no se parecían en nada; la chica era bastante engreida y prepotente, de las que solía mirar a todos por debajo de su hombros. Rose notó que la chica no le quitaba ojo.

- ¿No se supone que tienes que olvidarte de él? - le preguntó con una sonrisa.

- Tengo que olvidarme de él, no me conviene - dijo volviendo a mirar las páginas del libro. Pero no pudo evitar mirar de nuevo hacia la mesa Slytherin, donde el chico se había sentado con la muchacha a su lado. Lo cierto es que también lo había visto con la muchacha por la mañana.

Rose rió.

- No puedes evitarlo... - le dijo- Y es normal, Scorpius es guapo. Pero hay más chicos guapos que si se fijan en tí y no le prestan atención a prepotentes como Swam.

- Si que es prepotente si,... y eso que solo tuve dos clases con ella.

- Yo no comprendo a ese chico, de verdad,... se rodea de mujeres que no tienen dos dedos frente. Todavía no le he conocido a ningún rollo o ligue que sea bueno de verdad... quizás Hannah Smith, de 7ºHupplepuff, ella es buena persona. Y Susana Steffane, también es muy simpática - pasó la página- Pero no las supo apreciar, a las dos las dejó por volver con Nadine.

- Y con ella,... con Alice ¿ha tenido algo?

 

- Algo,... nada serio, aunque dicen que la chica con la que estaba en Navidad era rubia asi que puede que sea ella, ahora que lo pienso.

- Se los ve bien, ¿no?

- Si,... bueno, él tonteó con ella el año pasado y se liaron, pero ella estaba con Eduard Bell y digamos que, para evitar más problemas, decidio irse a por otra.

- ¿Se liaron?

- Si, te acabo de decir que tuvieron algo, lo sabe todo el colegio además. Fue un secreto a voces. Ella no se cortaba ni un pelo, y el pobre Eduard,... - resopló- Es amigo de James y de Fred, y al parecer lo pasó fatal, llevaban saliendo desde que el estaba en 2º y ella en 1º.

- Que tía,... - dijo Ana negando- Yo no sería capaz de hacer eso,... - Rose rió- No es que esté celosa, Rose, porque sé que es eso lo que estás pensando. Pero por favor, 5 años con un chaval, ¿no le tienes el suficiente respeto como para decirle que te gusta otra persona y que lo dejas?

- Ya, no hay necesidad de serle infiel - le dijo Rose.

Y no se cortaban. La chica no dejaba de tocarse dándole pellizcos, o agarrandole el brazo; no dejaba de sonreirle y reirse de cosas que debían de ser muy graciosas. Y el también sonreía y le prestaba bastante atención. Decidió que ese era el momento justo para ir a la biblioteca y devolver los libros que tenía, no quería seguir allí viendo la escena tan patética que estaban dando. Se levantó de su asiento.

- Voy a entregar los libros antes de que Legrand me mande un vociferador,...- miró el sello- Es raro que no me haya llegado ya, me he retrasado un día.

- ¿Quieres que vaya contigo?

- No, no te molestes. No tardo nada.

- ¿No te irás por eso, no? - le preguntó girándose un poco en el asiento. Y Roxxane y Niitäh la miraron, pues habían escuchado lo que Rose le había dicho.

- ¿Por eso? - dijo y rió de manera que pareciese creible- Estoy por encima de ellos, créeme - Se colgó su bolso al hombro- Luego nos vemos - y salió del Comedor en dirección a la bilbioteca, mirando una vez más al chico Slytherin que también la seguía a ella con la mirada. Sonrió, porque se dió cuenta de que esa mirada de la chica expresaba rabia, y sabía a qué se debía esa rabia: su nombre exacto era "celos".

Dejó el libro sobre el escritorio de la bibliotecaria, que en esos momentos no estaba y fue hasta las estanterías de bibliografías y Artes Oscuras a intentar dar con un libro que el resolviese todas las dudas que tenía. Que le hiciese saber todo lo que tenía que saber sobre los Brown. Pero nada, no encontraba nada. Al final del pasillo vislumbró algo, esa puerta entre rejas con candado. Un candado que desde allí creía ver abierto. Se acercó hasta allí, pero no, el candado estaba cerrado, bien cerrada. Se apoyó contra la puerta de rejas y apoyó la cabeza en el hueco entre dos barrones, agarrando uno de ellos. Quizas allí dentro hubiese una esperanza. Tenía que saber más sobre esos Brown, necesitaba saber más.

- ¿Busca algo? - escuchó tras ella.

La bibliotecaria la miraba a través de sus pequeñas gafas de pie, con el carrito de libros en las manos.

- No,... nada - le dijo, y abandonó la estancia.

Los pasillos no la hacían sentirse mucho mejor, seguía haciendo mucho frío.

- Tendré que salir de Hogwarts para seguir buscando,... en la biblioteca de Londres, porque si aquí no hay nada dudo que en Hogsmeade...- decía, y se dió cuenta de que si alguien la veía hablando sola, pensarían que estaba loca- Dios mío, libros sobre los Brown,...¿dónde puedo encontrar uno, aunque sea uno, sobre los Brown? - pensaba.

 

De pronto escuchó un crujido en la pared que la asustó y la hizo dar un salto hacia atrás, poniéndose las manos delante de la cara. Vió como poco a poco empezaba a dibujarse algo en la pared, y miraba arriba y a los lados supervisando que nada pasaba, que el pasillo no iba a derrumbarse con ella allí. En efecto nada parecía afectado, y observó, que lo que en la pared se iba dibujando era una puerta. Más que eso. La pared había creado una puerta que Ana se veía obligada a abrir.

Parecía una puerta de biblioteca vieja, de roble marrón con muchas figuritas talladas. La empujó y tras ella descubrió una sala desordenada con muchos objetos. Al final de la sala vió dos estanterías repletas de libros, y algo le decía que tenía que ir allí y buscar. Habia libros muy interesantes, libros prohibidos de los que había escuchado hablar, libros censurados. Pero ninguno hablaba sobre los Brown. Se giró, y en una mesa vió otros dos ejemplares. Se sentó y los abrió, los dos. Y parecía increible, pero en los dos había detalles y detalles sobre los Brown. Uno estaba escrito por Christinne Allows, la ex-mortífaga que los profesores hayaron muerta en los terrenos de Hogwarts bajo circunstancias que nadie pudo conocer; llevaba un avada Kedavra escrito en sus ojos. El otro era un libro de datos; había cifras sobre el número de gente que murió a mano de mortífagos, sobre bastante cosas muy interesantes sobre Voldemort. Y este libro estaba escrito por, nada más y nada menos, que Albus Dumbledor. Ana sonrió, era como estar leyendo las memorias del antiguo director.

- Gracias,... - sonrió y miró la sala en su conjunto, como si buscase a alguien- Muchas gracias.

Cogió los dos libros en sus brazos y se dió la vuelta para salir de allí. Iba caminando por un pasillito entre dos muebles cuando con el bolso le dió un golpe a algo polvoriento que calló al suelo. Era otro libro. Lo que le cubría no era polvo exactamente, pues su bolso se había manchado de algo negro, parecía ceniza.

En efecto, cuando tuvo el libro entre sus manos y le pasó la mano sobre la tapa, vió que un montón de ceniza caía al suelo tiznándole la mano y le dejaba ver, cómo la tapa del libro se reponía sola.

- Manual de Elaboración de Pociones Avanzadas ....- leyó- Será un manual que utilizaban hace unos años...- pasó la página- El principe mestizo,...- decía.

Miró el libro por encima y vió que ese tal, principe mestizo, había echo algunas anotaciones al lado de la elaboración de las pociones, corrigiendo algunos aspectos del propio escritor. Decidió llevárselo también.

- Nunca está mal otro punto de vista - decía ella.

Se guardó ese tercer libro en la mochila y salió de esa misteriosa aula. No dobló el pasillo sin echarle una última ojeada, quería recordar bien donde estaba.

Caminó de nuevo hacia el Gran comedor para mirar si todavía estaban allí sus compañeros, pero en uno de los pasillos cercanos se encontró con Alex y Scorpius, que hablaban de algo; este segundo, apoyado en una pared.

- ¡Ey, Ana! ¿Que tal? - le preguntó Alex, con quien se suponía que tenía más relación.

 

- Bien,... - dijo- ¿Y tú?

- Bien, hablando con Scor de la liga de Quidditch - le dijo- Oye, vendrás a vernos entrenar, ¿no?

- ¿Quién, yo? - dijo riéndose- Pues no lo sé Alex, porque teniendo en cuanto a que a los de mi casa he ido a verle 2, como mucho 3 veces,... quedaría feo que fuera a ver al equipo de Slytherin, ¿no?

- No compares... - dijo el chico- Ir a verlos a ellos,... un equipillo de segunda no tiene nada interesante que ver, pero Slytherin,... es otro mundo.

- Ya... otro mundo, ¿no? - dijo Ana riéndose- Tú tienes mucha cara, ¿no?

- Hay que tenerla,... sino te pisotean - le dijo el chico bastante orgulloso de sí mismo- El domingo jugamos contra Ravenclaw,... vendrás, ¿no? A animarnos.

- Voy a todos los partidos, allí estaré... - le dijo afirmando.

Sonó el reloj que daban las 7; a través de las ventanas ya empezaban a verse los últimos rayos de sol.

- ¿Las 7? No me da tiempo,... tengo que irme - dijo Alex, que al parecer tenía prisa por llegar a algún sitio. Le cogió el brazo a Antonella a modo de despedida y se fue por un pasillo a toda velocidad.

Ana se quedó mirando perpefla como desaparecía y luego, al mirar al frente, se dió cuenta de que seguía acompañada, por él. Y sabía que en esos momentos no quería estar junto a Scorpius, se podría decir que casi que lo aborrecía por haber estado tan cariñoso con Alice. Asi que tomó el primer paso con toda la intención de irse sin terciar palabra alguna.

- ¡Ey, ey, ey...! - dijo el chico rápidamente cogiéndola por el antebrazo y acercándose a ella- Puedes hablar conmigo aunque Alex se haya ido.

- No tengo nada que hablar contigo... - le dijo de manera seca.

- Algo habrá,...- insistió- Cuéntame,... ¿ya has marcado en el calendario el día en el que vas a dejar de esquivarme?

- Mira,... Scorpius. No eres tan importante para mi, ¿vale? Así que no me des más la bara,... no te esquivo, simplemente me desagrada tu presencia, punto.

Scorpius rió.

- ¿Y desde cuando te desagrada mi presencia? Porque hasta donde yo sé, al lado de la biblioteca te gustó tanto a tí como a mi...

- Por Dios, lo que una tiene que escuchar...- decía- ¿Tan creído te lo tienes? Osea,... ¿de verdad piensas que me muero por darte un beso? Porque si es así, estás muy equivocado,...

- Dime que no,...- le dijo el chico poniendose justamente delante de ella, a escasos centímetros- Dime que si ahora mismo me acerco a ti y te beso, me quitarías la cara y te irías.

Ana estuvo un momento en silencio sin saber que responder. No podía decir que si, que le quitaría la cara porque no tenía las suficientes dotes de actriz como para mentir tan descaradamente. Pero no podía decirle que no, porque sino quedaría por debajo del Slytherin, y se negaba a tal ridículo. Desafortunadamente antes de dar con una solución, el chico ya había hallado la respuesta a su preguntar y mostraba una sonrisa.

- Lo sabía,...

- ¿Que sabías el qué?

- Que tú también sientes algo.

- ¿También? ¿Cómo que también? Que yo sepa aquí la unica que sintió fui yo, lo tuyo no fue más que una farsa, solo había que verte esta tar....- decía y decidió que seguir por ese camino era bastante vergonzoso- Déjame en paz, ¿vale? Por favor...

- ¿Que es lo que te da miedo, Ana? Que yo haya estado con Nadine, que los que nos rodean no aceptasen nada entre tu y yo,... que pueda estar enamorándome de otra...

 

Ana lo miró rápidamente. Esa mirada la delató completamente.

- Ah,... entonces es eso, ¿no? - le dijo acercándose a ella- Que estás celosa...

Ana levantó la mano para darle una bofetada, tenía toda la intención de hacerlo. El tono del chico le había sonado a soberbia y no estaba dispuesta a que el la tratase de esa manera. Pero él fue más agil y le cogió la muñeca antes de que le golpease la cara. Se miraron un momento sin decir nada, y de repente Ana escuchó unas voces que se acercaban por el pasillo continuo. Seguidamente lo que sintió fue algo extraño en el estómago, como si estuviese viajando por polvos flu. Fueron apenas 5 segundos, pero 5 segundos bastante perturbadores. Cuando tocó suelo estaba en un aula vacía, iluminada con apenas 5 antorchas, y Scorpius la miraba, delante de ella. No le dió tiempo a reaccionar, cuando quiso darse cuenta el chico ya la había cogido por la cintura y la volvía a besar como había echo en las dos ocasiones anteriores. Y le encantaba que le besara, sentía que en manos del Slytherin todo era diferente, que sus huesos se desacían porque sus piernas temblaban ferozmente. En su interior sentía que no quería que ese beso acabase nunca, pero como siempre,.... las dudas.

- Scorpius, Scorpius,...- dijo separándose.

La verdad es que ese beso había durado más que los anteriores, se habían dejado llevar un poco más por la situación.

- ¿Que te pasa?

Ana lo miró y negó.

- Que no puede ser,... - le dijo.

- ¿Porqué no puede ser?

- Porque no,... - le decía ella.

- Es que no te entiendo. Cuando te beso me da la sensación de que te gusta tanto como a mi, de que no te desagrada. No sé porqué te empeñas en rechazarme,... te gusta otro, ¿no? ¿Stawert?

- No me gusta otro.

- Tiene que ser eso,... Potter, Adams, Stawert...

- No es ninguno Scorpius, no insistas porque no hay otro.

- ¿Entonces?

Ana lo miró, y se atrevió a hablar.

- Que no me puedo fiar de ti - soltó de repente.

- ¿Que no te puedes fiar de mí? ¿Porqué, he hecho algo malo? Si es por lo de que te llamé zorra, ya te expliqué que,...

- Que te arrepentiste si, ya lo se. Pero no es por eso,... - le dijo- Tu sabes que yo soy Aretina y yo sé todo en cuanto a lo que giró y no se si gira aún en torno a tu familia, no quiero saberlo,... esa es la primera de las razones,... nos movemos en circulos muy diferentes.

- Fuera de Hogwarts si - dijo el chico- Pero aquí no pertenecemos a grupos tan diferentes.

- Quizás no seamos tan diferentes pero os llevais a matar. Imagínate que pensaran de tí tus amigos si se enteran de que,...

- Nada, no pensaran nada, porque son mis amigos y me respetan. Y respetan mis decisiones.

Ana negó.

- Que no Scorpius, no te puedes empeñar en que si puede funcionar. Tienes ya,... 17 años, tienes cabeza para saber lo que es si y lo que es no. Y esto no puede ser,... - le miró- Lo siento.

Y después de haber palpado con la mano el pomo de la puerta, lo giró y desapareció tras ella, dejando a Scorpius solo en el aula, con la mano en la frente pensando en alguna manera de hacer ver a la chica que no todo era tan negro como lo pintaba.

Y pasaban los días, las clases, las horas en el castillo dando clases; aprendiendo, no solo que había encantamientos dificiles de lanzar, tranformaciones tan complicadas que a veces desesperaban y pociones que después de hacerlas una y otra y otra vez salían mal, porque se cometían los mismos fallos y apenas uno se daba cuenta; no solo aprendía eso, no. Sino también que ver a Scorpius, tenerlo a su lado haciendo las pociones sin siquiera poder mirarlo, sentir como a veces su mano rozaba la suya al intentar alcanzar una vaina,... se dió cuenta de que mentalizarse de que lo suyo era imposible no era suficiente para poder olvidarse de él. Y verlo cada día más cerca de Alice, compartiendo algunas comidas y otras cenas, no hacía mas facil la tarea, por la simple razón de que mientras más lejos lo sentía, más cerca quería que estuviese de ella.

 

- Soy como el perro del hortelano Rose, no como pero no dejo comer - suspiró un día mientras terminaban una tarea en el Gran Comedor.

Puso los brazos enlazados encima de la mesa y acostó su cabeza sobre ellos. Había sido un viernes muy cansado, lleno de idas y venidas piso arriba y piso abajo.

- ¿Porqué dices eso?

Ana la miró. La miró detenidamente y en ese mismo momento sintió que era hora de contarle a Rose ese secreto que había tenido escondido.

- Tengo que contarte una cosa que pasó hace,... unos días. Unas semanas, más bien - dijo Ana.

- ¿La noche de Navidad para ser más exactos? - dijo Rose con un tono irónico. Ana pareció sorprendida.

- ¿Lo sabes?

- ¿Que eras tú quien estaba con Scorpius la noche de Navidad? - dijo- Por supuesto, quiero ser sanadora, tengo que ser observadora. Sé que me vas a contar pero no cómo ocurrió. Así que ya puedes empezar por el principio.

Ana sonrió. Si, su amiga era realmente observadora.

- El principio lo conoces. El chico que me envió la carta para el baile fue él, Scorpius, pero según él no se atrevió a presentarse porque Alex quería conmigo también y en fin,... se sentía demasiado presionado. Yo llegue con Matt, ¿te acuerdas?

- Si, que te lo encontraste en el hall, ¿no?

Ana afirmó.

- Después de estar un rato, me cansé y me fui. Pero no me fui a la sala común, ¿Sabes cuál es el patio de armas, no?

- Si, el que está abajo del todo,... con la fuente y las flores....

- Ese. Pues lo ví una tarde que iba a pociones y no se, se me antojó ir allí. Estaba mirando la fuente, cuando se me calló el collar y.... - le decía Ana, y poco a poco le narró todo lo que había sucedido esa noche con Scorpius.

- No me imagino a Scorpius tan romántico,... es muy suyo, si, pero no se,.... - Rose sonrió- ¿Y después?

- Pues nada,... desde que me cerré en que lo nuestro no puede ser se puede decir que yo soy el ratón y el es el gato,... y ya nos hemos vuelto a besar dos veces,.... no tengo fuerza de volundad ninguna.

- ¿Pero él te ha dicho que quiere contigo?

- No directamente, pero cuando yo le digo que no puede ser, él me insiste en que sí,... así que si, me lo ha dicho pero no con esas palabras.

Rose sonrió.

- Que suerte tienes,...

- ¿Suerte? Rose por dios,... tendría suerte si fuese feo y lo odiase. Pero, ¿cómo me olvido de un tío del que me estoy enamorando?

- ¿Tanto empeño tienes en olvidarte de él?

- Puede que sea hijo de Browns.

- ¿Y qué? Tú no eres candidata a ser heredera de Slytherin así que no tienes porqué preocuparte.

 

- Ya lo sé, pero que los Browns solo vayan a por los herederos es solo el principio. Pasa como en todas las dictaduras. Al principio se marcan pequeños objetivos. Y poco a poco la ambición y el poder hacen que quieras abarcar más de lo que quisiste abarcar al principio. Puede que ellos solo empiecen queriendo eliminar a los herederos, pero cuando este objetivo ya se haya cumplido tendrán poder suficiente como para seguir haciendo lo que se les antoje, ya habrán creado un pánico en la sociedad. Puede que luego quieran acabar con los muggles, los mestizos, los squibs,... - Ana negó- No puedo tener nada con un hijo de Browns, puesto que en un futuro me voy a dedicar a su caza y captura.

- Asegurate entonces de que sea hijo de Browns....- dijo Rose y Ana alzó la ceja- No me mires así, ya sé que yo fui la primera que quizás te haya echo pensar eso, pero no sé,... igualmente pienso que no hay que juzgar a la gente por su pasado. El padre de Scorpius fue mortífago hace años pero se conoce que nunca mató a nadie. Muchos dicen que se hizo mortífago para ayudar a su padre, otros porque realmente era subdito de Voldemort,... eso nunca se sabrá. Pero también se ha escuchado que desde lo que sucedió en Hogwarts la noche que murió Voldemort él no volvió a ser el mismo. Se sacó la carrera de Inefable...

- ¿El padre de Scorpius trabaja en el Ministerio de Magia? ¿En el departamento de Misterios?

Rose afirmó.

- Si, es el jefe de departamento además, y al parecer es muy bueno en su trabajo. No sé la de veces que he podido escuchar a mi padre decir que "con lo inutil y vago que fue siempre en su colegio y no se explica como ha llegado hasta donde ha llegado" y que lo más sorprendente de todo es que él lo ha visto trabajar y sabe que lo hace muy bien. Al parecer ese día marcó un antes y un después en sus vidas.

- ¿Y su madre?

- Astoria Malfoy siempre fue una alumna muy buena. Según mi tía Ginny habría sido una buena auror, porque las Defensas contra las Artes oscuras, Transformaciones y sobre todo, pociones, es algo que siempre se le dió de escándalo. Pero sus padres eran conservadores y dicen que seguían a Voldemort de manera pasiva, ¿sabes? Que tenían esa ideología de "nada de muggles y sangres sucias, el mundo es para los fuertes" y no hubiesen permitido que su hija se convirtiese en auror.

- ¿A qué se dedica?

- Es instructora de Aparición y además, miembro de Wizengamot. Es la que viene aquí a Hogwarts a enseñar a los chicos aparecerse cuando tienen la edad. Estoy segura de que Scorpius ya sabe aparecerse, y si no sabe debe de faltarle poco.

Ana afirmó.

- Sabe aparecerse ya... - le dijo.

- Son gente muy normal si no tienes en cuenta el pasado que rodeó al señor Malfoy. Y aunque sus padres tuviesen que ver, Scorpius es una persona totalmente diferente a ellos. Puede que él no quiera saber nada sobre Voldemort, los Browns ni rollo oscuro.

- Puede ser... - dijo Ana y sonrió- Oye, ¿y tú cómo...?

- Lo suponía. Cuando dijeron que la chica era así medio rubia pensé en tí, pensé "ojala hubiese sido Ana, que también es rubia" - rió- Pero recordé lo que te dijo en Hogsmeade y medio me lo quité de la cabeza. Pero el día que llegaste de tu casa, me fijé en cuando le miraste, y en la mirada que el te dirigió a tí, y no me parecieron las mismas miradas de antes del baile. Ahí volví a pensar en la posibilidad de que hubieses sido tu, y más adelante me fijé en que, prácticamente, no te quitaba ojo. No le prestaba atención a otra rubia que no fueses tu. Y tú por tu parte te fuiste enamorada de él y viniste con el firme propósito de olvidarle, cuando antes del baile no te lo habías ni planteado,...

 

- Eres puro intelecto - dijo Ana mirando sus apuntes- Pues si,... - ordenando las hojas- Era yo,...- suspiró.

- ¿Y porqué ahora quieres olvidarte de él? ¿Solo porque cabe la posibilidad de que sea hijo de Browns?

- ¿Solo? ¿Te parece poco?

- Deberias comprobarlo antes. Piensa que igual estar desechando una buena oportunidad.

- Ya,... estos días he pensado mucho en eso, ¿sabes? No se,... creo que él si que quiere algo conmigo.

- No veo porque no iba a querer,... eres muy guapa.

- Ya, pero dejando de lado lo de los Browns, ¿y si por lo que pasó con Alexander, quieren devolvermela? Es decir, "como tú no has querido con mi amigo, yo te meto cuello, te hago ilusiones y luego te doy el palo para que sufras por lo que hiciste" - dijo Ana y miró a Rose.

- Ana,... son tíos. No pueden pensar en tantas cosas a la vez,...

- Bueno, ¿y si han sido ellas quienes han malmetido? - Rose suspiró- No pongas esa cara, tu misma dijiste que Nadine y Loana os odian por lo de Lenin y Nico,.... nos odian por estar rodeadas de los chicos que a ellas les gustan y a mí ultimamente me han relacionado mucho con Nico. ¿Y si ellas tienen algo que ver?

- Por favor Ana, no seas paranoica. Entonces tú piensas que Nadine le ha dicho a Scorpius que te haga ilusiones para más tarde darte el palo y hacerte sufrir, y todo porque te estas liando con un tío que le gusta a ella, ¿no? - dijo Rose- ¿En serio crees que Scorpius se rebajaría a hacer algo así? Pero si pasa de ella tres pueblos, por favor, y aunque siguiese enamorado,.... no caería tan bajo. Antes se lo impedirían Carslon y Stanley.

Ana la miró un momento y luego negó.

- No sé tía, de verdad,.... esto me satura...- decía.

En ese mismo momento llegó Roxxane de la mesa de Lenin, seguida de Niitäh que venía de su segunda clase de Runas Antiguas. Al parecer hablaban de algo muy interesante.

- ¿De qué va hoy el cotilleo?

- De la profesora Stakman y el profesor Clauw,... le estaba diciendo que hacen buena pareja, ¿a que si? - le decía Roxxane.

- Hombre, esta bien,... aunque Clauw le saca unos añitos, ¿eh? - dijo Rose.

- Si,... es un madurito interesante, pero madurito al fin y al cabo - intervino Ana, que le enrrollaba su pergamino- ¿Cuantos tendrá? ¿38?

- 39 hizo en Octubre, que salió con los demás profesores a tomar algo, ¿no os acordais? - dijo Roxxane, y todas afirmaron.

Se hizo un corto silencio.

- ¿Y sabéis que Scorpius se está liando con Alice Swam?

Seguidamente se escuchó como un pergamino se desliaba rápidamente. Ana se había quedado sin fuerza, sin sensibilidad en las manos. En ese momento estaba asimilando lo que acababa de escuchar, y Rose también miraba a Niitäh sorprendida.

- ¿Qué? - dijo Ana.

- ¿Con Swam? - dijo Rose con tono de desagrado y Niitäh afirmó.

- Pero serán rumores o algo,... - decía Ana.

- Que va, rumores....- dijo Niitäh- Ahora mismo estaban besándose en la puerta del comedor. Ella parecía que se lo iba a comer....

 

- Que fuerte.... - intervino Roxxane. Rose miró a Ana de soslayo; sabía lo que Ana estaba sintiendo en esos momentos por dentro.

- Vamos que él tampoco se cortaba - decía Niitäh, que miraba los apuntes que acababa de sacar de su mochila- Se veía venir, desde el año pasado.

- No sé cómo tiene valor,... con Eduard aquí - decía Roxxane.

- No es solo eso,... lo dejaron en Septiembre. El le dió otra oportunidad y,... lo dejó justamente cuando volvía al colegio- decía Rose.

- Lo tenía todo muy bien pensado al parecer - dijo Roxxane.

- ¿Porqué? - dijo Ana.

- Porque estaba claro que lo que pensaba era llegar, y liarse con Scorpius. Se habrá cortado un poco al principio por respeto o verguenza,.... la que le quede - dijo Roxxane.

De pronto algo se quedó en silencio para ella. Ana no escuchaba nada a su alrededor, solo la frase que Niitäh había pronunciado segundos antes. ".... se está liando con Swam",... le reventaba los oidos. Sintió sobre su mano, la mano de Rose bajo la mesa. La chica la miraba intentando darle ánimos, aunque sabía que en el fondo era inutil. La herida acababa de abrirse. Hay estaba él, acababa de entrar con ella y se habían separada, yendo cada uno a la casa que le pertenecía. Sin embargo, hacia donde primero miró el chico nada más sentarse fue a la mesa Gryffindor, localizando a una cabizbaja Aretina que miraba los apuntes mientras hablaba con Rose, que al parecer cogia una mano de Ana con las dos suyas. Rose lo miró y seguidamente lo hizo ella, que rápidamente apartó su mirada de él, quien notó tristeza en los ojos de la Gryffindor: no había que ser muy listo para saber porqué estaba triste. Estaba intentando olvidarse de Scorpius sí, pero durante aquellos días había sentido que el chico seguía siendo "suyo", y si se hubiese arrepentido podría haber intentado algo con él. Pero ya no,... ahora lo de olvidarle, se convertía más en una obligación que en una elección propia.

- Vamos a llegar tarde a Pociones,... - le dijo Rose y Ana le prestó atención.

Era cierto, ahora tenían pociones. Dos horas de pociones, las dos últimas horas del día. Ambas se levantaron de su asiento, y tras hacerle una señal a Albus y Paul, los cuatro salieron del Gran Comedor en dirección a las mazmorras, pidiendo que ese día, la poción multijugos no se lo pusiese dificil, y pudiesen terminar la semana de la manera más tranquila posible.

Ese día Llemen al parecer no estaba muy exigente, les dejaba hablar mientras vigilaban que en sus calderos todo iba correctamente. No había mirado a Scorpius de manera directa ni una sola vez, no sabía que descubriría el chico si ella se delataba de aquella manera.

Estaba sentada sobre el taburete mirando en el misterioso libro de Principe Mestizo el siguiente paso de la poción, también corregido por este chico. Así que en vez de triturar la raiz de Asfódelo en 3 partes, la trituró en 6. Removió la poción mientras Scorpius rellenaba el informe.

- Ana,... - dijo Rose llegando a su lado- Albus,... Albus dice que si el domingo después del partido, nos vamos a las tres escobas por flu, y nos tomamos algo.

- ¿El domingo? - repitió- El domingo,...- repasó en su mente- No puedo,...

- ¿Porqué? - le preguntó.

- He quedado con Nicolás para ir al lago - le dijo. La pluma de Scorpius dejó de escribir en el pergamino, ¿había escuchado bien? - Me quería enseñar no se qué de unas plantas medicinales que tiene allí la profesora Sprout.

 

Rose sonrió por lo bajo.

- ¿Con Nico?

- Si,... - dijo Ana riendose un poco. Le hacía gracia el tono de, casi ilusión, que había empleado su amigo.

- Bueno, bueno,... ya me contarás - le dijo y se fue a su caldero.

Ana se quedó mirándola sonriendo y luego devolvió la mirada a su caldero. Tomó el cuenta gotas para añadirle 5 gotas de jugo de Ceramina.

- Entonces era Stawert,... - dijo Scorpius a su lado, que finjía seguir escribiendo como si nada pasase.

- ¿Qué? - le preguntó Ana.

- Que era él. Cuando te pregunté el otro día porqué no querías...- decía el chico. Bajó al tono mirando a su alrededor-... plantearte nada de ese asunto me dijiste que era porque eramos diferentes y en realidad era por Stawert, ¿no?

Ana lo miró un momento.

- Si ni siquiera eres capaz de hablar del tema con naturalidad,... - dijo mirándole defraudada. Devolvió la mirada al libro.

- No estamos hablando de eso,... - insistió el chico. Sabía que ella tenía razón, pero estaba más empeñado en saber que tenía realmente con el chico Hupplepuff que en defenderse por llamarle cobarde.

- No estamos hablando de nada.

- Si querías estar con él no tenías más que decírmelo, ¿vale? - insistió- No tenías que mentirme, puedo aceptar un rechazo.

- Pues muy bien, acéptalo - le dijo ella mirándolo nerviosa. No quería hablar con él de Nicolas. No quería hablar con el de nada. No podía siquiera mirarle a los ojos sin sentirse mal- Mira, ¿porqué no mejor te olvidas de lo que pasó entre tu y yo y te dedicas a que lo que sea que tengas con Swam funcione?

- ¿Estás celosa? - le preguntó con una media sonrisa.

Ana lo miró con una halo de seriedad en la mirada. No le hacía gracia que el chico tratase el tema así, sin darle importancia, cuando para ella significaba tanto. No le hacía gracia reconocer que sí, que estaba celosa, que se sentía mal porque Scorpius no había decidido luchar por ella, y se había ido por el camino fácil. Buscarse a otra. En definitiva, lo que había demostrado el chico es que su interés por ella era nulo; que no sentían lo mismo en absoluto. Y el primer paso para superar algo, es afrontarlo.

- Si, estoy celosa - le dijo mirando el libro, sentía que a él no podía mirarlo a los ojos. A Scorpius se le quitó la sonrisa de la cara. El sabía de sobra que lo estaba, solo quería picarla un poco; pero en ningún momento imaginó que la chica iba a reconocerselo y menos con esa expresión en los ojos- Y una patada en el estómago me habría sentado mejor que saber que yo no te importaba y que habías preferido liarte con Alice Swam.

- No tengo nada con,... - iba a decir Scorpius.

- En mi país, a darse besos de manera repetida lo llamamos "liarse". Y a darse besos en público, sabiendo que cientos de personas pueden veros lo llamamos "tener algo con alguien".

- Solo fue un beso,... un beso no significa nada - decía Scorpius.

Fue entonces cuando Ana levantó la mirada. Mostró una sonrisa irónica; leve e irónica, como si lo que acababa de decir Scorpius fuese algo que le hiciese gracia pero a la vez, mucho daño. Se separó del taburete tras cerrar el libro y dejarlo al lado del caldero, y abrió la mano mostrándole 4 dedos.

 

- 4,... 4 han sido los besos que nos unen a tí a mi. 4 besos separados entre ellos, y que nadie ha visto,... - le decía y entonces se borró su sonrisa- Tú y yo - de manera cortante- no tenemos nada - como si le estuviese corrigiendo. Y seguidamente se dió la vuelta y fue hasta el caldero donde estaban Rose, aprovechando que Alexander se encontraba hablando con Stanley.

No quería seguir hablando, sentía que si seguía teniendo un conversación con él iba a romper a llorar, y no quería. Solo volvió al caldero una vez para remover la poción 2 veces en sentido contrario a las agujas del reloj, y tras ver como la poción tomaba el color que le correspondía, guardó sus cosas y se fue en compañía de sus demás compañeros, que también habían finalizado la clase de ese espantoso viernes. No quería saber nada más del mundo; no quería saber nada más ni de Nadine, ni de Loana, ni Alexander, ni Alice; no quería saber nada más de Scorpius;... solo quería dormir.

- Slytherin - Ravenclaw,... - dijo Rose ese domingo por la mañana mientras desayunaban en el Gran Comedor - Yo voto por irnos ya a Hogsmeade y no perder el tiempo, ¿quien secunda la moción?

Y de inmediato las manos de Roxxane, Ana y Niitäh se alzaron en el aire, sin pensarselo dos veces. La verdad es que ver jugar al Quidditch un domingo por la tarde, cuando ya caía el día no les hacía demasiada gracia; significaba perder la tarde en el campo de los terrenos en algo que, básicamente, les interesaba poco. Pero los chicos no estaban por la labor de perderse un partido; más bien, querían negociar.

- ¿Pero habéis visto como esta el día? La tarde va a estar estupenda para estar en las gradas animando, no va a hacer nada de frío...- decía Albus.

- Razón de más para aprovecharla en Hogsmeade - decía Rose.

- A Hogsmeade podemos ir otro fin de semana cualquiera, pero a nosotros nos interesa ver a los equipos jugar para saber como nos tenemos que defender cuando nos toque jugar con ellos - le dijo Paul.

Roxxane chascó la lengua.

- ¿De verdad es tan importante? - preguntó- Mirad qué dia,... - señalando los ventanales- Una mañana de Enero soleada,... ¿cuando se ha visto eso aquí? Está el día perfecto para ir a Hogsmeade a cualquier cafetería a tomarnos algo y despejarnos.

- Podemos ir a Hogsmeade por la mañana y venirnos por la tarde, para ver el partido - dijo Niitäh.

- Me parece bien - dijo Rose.

Los chicos no objetaron nada, así que cuando dieron las 11, mostraron sus permisos en la salida y se dirigieron a Hogsmeade, a pasar una mañana entretenida entre vapor de cerveza de mantequilla y el olor a café recién exprimido.

Pero desafortunadamente, llegaron las 4.30, y los chicos se pusieron a poner orden en dirección a Hogwarts nada más sonar la primera alarma del primer reloj. Cuando llegaron las gradas estaban llenas. Fuera por lo que fuese, cuando había partido las gradas siempre estaban llenas; quizás porque cada casa tenía algo que la hacía defender a su equipo. Ravenclaw su orgullo, su sentimiento de poder; Slytherin al igual, su superioridad, su sentimiento de creerse mejor a las demás casas; a Hupplepuff la caracterizaba la humildad, quizás era la casa que más alumnos recaudaba en los partidos por la sola razón de ir a apoyar a los suyos, sin tener en la mente si ganarían el partido o no. Y Gryffindor, por supuesto, la compentecia. Tenía muy buenos calificativos la casa Gryffindor, pero el león es muy posesivo, nadie puede hacerle sombra. Por eso, partido tras partido, los chicos de Gryffindor tomaban asiento donde mejores vistas había, y no perdían nota de lo que veían ni de lo que decía Fred, el comentarista de por entonces.

 

Pero Ana sentía que estaba allí para nada, no quería estar allí. Cuando Scorpius salió algo le golpeó el corazón. Nunca lo había visto jugar, ni vestido con la equipación verde, ni sobre la escoba. Le pareció realmente atractivo. No pudo evitar fijarse en que marcaba un buen porcentaje de las Quaffles que lanzaba, y que como jugador, no tenía precio. Pero a la vez sentía que no quería admirarlo, que no tenía porqué hacerlo. Como jugador sería toda una estrella pero como chico que supuestamente sentía tanta admiración hacia ella no valía un céntimo. El partido no se alargó demasiado, por fortuna el buscador de Slytherin fue bastante habil y no tardó en encontrar la Snitch, dándole ventaja a su equipo y consiguiendo la victoria. Los chicos parecían defraudados, no habían conseguido quedarse con casi ninguna táctica, ningún punto débil. La corta duración no les había permitido pararse a observar detenidamente. Se esperaron allí arriba hasta que las gradas se empezaron a vaciar, hasta que el campo se quedó casi vacío, pues les gustaba observar en silencio las vistas que había desde allí, y hablar aunque fuese un rato en un lugar tan grande solo para ellos; y luego decidieron bajar. Naomi Lance, una chica de 6º Hupplepuff, se acercó a Ana cuando estaba a punto de salir, y entonces se acórdo de que había quedado con Nicolas para ir al lago y de que por poco llegaría tarde.

- Te manda Nico, ¿verdad? - le preguntó- Se me ha olvidado por completo, ¿está ya en el lago?

- No, no,... está en los vestuarios. Tenía que venir a recoger su escoba porque al parecer quiere que le quiten las astillas y me vió que salía para decirte que estaba allí, que vayas y que desde aquí os vais al lago.

- Ah, perfecto,... gracias - le dijo, y la chica se fue.

Como Rose sabía perfectamente a que se decía la ausencia de Ana, no hizo preguntas, y con una sonrisa complice se llevó a los demás para el castillo. Ella tenía muy claro que entre ella y Nicolas no iba a pasar nada, al menos esa tarde no, pero si con eso podía ver contenta a su amiga...

Cuando llegó, el vestuario estaba vacío, aparentemente no había nadie. Pero Ana solo tuvo que dar un par de pasos hacia dentro cuando la puerta se cerró sola, y tras ella apareció Scorpius, que la miraba directamente.

- No puede ser,... - dijo Ana llevándose la mano a la frente. Quick news about games, health, travel, tv, movies

- Ya sé que esta no es manera de conseguir que hables conmigo, pero si no es así no habrías venido.

- Scorpius, por favor,...- le decía- Déjame en paz - se dirigió hacia la puerta, pero Scorpius se lo impidió- Scorpius...

- Ana, por favor,... solo quiero que me escuches un minuto. Por favor,...- le repetía, al ver que la chica no desistía en su intento de irse.

Ana lo miró un momento y seguidamente se cruzó de brazos, esperando a que el chico hablase.

- ¿Qué quieres?

- Hablar de todo. Solos,... y tranquilos - resaltó- Porque hay cosas en las que nos podemos poner de acuerdo,... y tú lo sabes.

 

- Scorpius, yo no sé nada,... no te conozco, ¿qué sé de tí? Que eres Slytherin y amigo de Alex,... que eres un Malfoy,... sé lo que saben todos.

- Eso no es así - dijo Scorpius- O puede que sepas lo que saben todos porque no has querido saber nada más.

- Porque no has dejado que conozca más.

- Nunca te he impedido que me conozcas - le dijo- Tú no sabes nada de mí, sin embargo, yo sé mil cosas de tí.

- ¿Si? - dijo con tono de sorpresa y con una sonrisa irónica- A ver, ¿qué sabes?

Scorpius respiró hondo.

- Te llamas Antonella Aretina, eres hija de Alexandra Aretina, aurora en exhilio desde hace años. Vives con Francesca Fredii, una muy buena amiga de tu madre. Vivías en Italia desde que naciste, aunque viviste dos años en España por exigencias del trabajo de tu madre, que por entonces no trabajaba para el FCMI (Federal Concilion of Magic Investigation; Concilio Federal de investigación Mágica). Tienes una gata persa blanca, Iana, y una lechuza nival a la que utilizas rara vez, y algo me dice que es para comunicarte con tu madre. Siempre desayunas con Rose, y siempre llegais tarde, por eso solo desayunais cereales; menos cuando te viene la regla, que te tomas zumo de calabaza a todas horas.

- ¿Cómo sabes,...?

- Porque solo lo haces 4 dias al mes - le dijo- ¿Quieres que siga?

Ana lo había estado mirando en silencio. Ni ella misma se había fijado en tantos detalles, y mucho menos en detalles con respecto a él. Se quedó sin saber que decir, y lo más sorprendente es que el chico tenía razón en todo lo que había dicho. Y sí que se había tomado la molestia de conocerla.

- No,... - negó- No hace falta.

- Ana, yo,... - se acercó un poco más a ella- Solo quiero decirte que para mí nada ha cambiado desde el día de Navidad, al menos no ha cambiado nada en mi manera de,... sentir. Puede que me haya liado con Swam, si,... pero si lo hice fue porque quería saber qué era lo que tú pensabas con respecto a todo esto.

- Había mil maneras de saber eso,.... maneras menos deshonrosas.

- Pero no tan eficaces.

- ¿De qué te ha servido ponerme celosa?

- Lo sabes perfectamente. Tú sabías que me seguías gustando igual que antes, te he buscado, te he parado por los pasillos, te he vuelto a entrar, te he preguntado porqué piensas que no podía ser,... sentías que me tenías seguro. Pero a ninguna tía le gusta que besemos a otras,... si no te gustase lo mismo que tú a mi,... - acercándose más-... no te habría molestado.

Ana le miró. Lo tenía tan cerca, era tan grande la tentación,... no podía aguantarle la mirada.

- ¿Ana, porqué no? - le preguntó. Apoyó los brazos en la puerta tras Ana, cada uno a un lado de ella- Comprendo que pienses que siento yo Slytherin y tú Gryffindor, puede que mis intenciones no sean buenas. Que lo que te dice en Hogsmeade no hace más que alimentar esas dudas,...pero no te fijes solo en lo malo. No te voy a decir que te quiero porque te estaría mintiendo, son demasiado sentimientos para tan poco tiempo. Pero si te puedo asegurar que me gustas mucho,... que me gustas más que cualquier chica que hay en Hogwarts hoy en día; que si un día anuncian una fiesta con parejas, eres la primera en quien pienso que quiero tener a mi lado; que si pociones me gusta cada vez más es porque te tengo cerca durante 2 horas,... me gustas de verdad. Y no creo que porque yo pertenezca a una familia y tú a otra tengamos que ir por caminos diferentes si en realidad no queremos. Somos dos personas diferentes...

 

Ana lo miró. No sabía porque, pero las palabras que le había dedicado, esa mirada, ese,... TODO, hizo que sintiese unas ganas enormes de darle un abrazo, y eso fue lo que hizo. Scorpius sonrió, y la abrazó también, alrededor de la cintura.

- ¿Entonces? - preguntó.

Ana se separó de él y lo miró.

- ¿Y Nadine?

- Nadine es solo el pasado - le dijo- Ya sé que, el que sea también de Slytherin y pase tanto tiempo conmigo y mis amigos es algo que puede dar que pensar. Pero yo ya no siento nada por ella,... es solo una compañera

Ana afirmó. Terció una pequeña sonrisa mirando el suelo y luego le devolvió la mirada.

- ¿Entonces,... si? - preguntó él?

Y la valiente Gryffindor, poco a poco afirmó, y se acercó a Scorpius para darle un beso. Un beso que había deseado darle desde ese último beso que le dió, y eso que tampoco había pasado demasiado tiempo. Pero ardía en deseos de hacerlo, quería que esos labios solo fuesen para ella, que él solo sintiese ganas de darle besos a ella. Y por el momento iba a arriesgarse a que fuese así. Slytherin y Gryffindor, dos casas enfrentadas; dos casas que se besan en los reconditos terrenos del castillo.

Sonrisas. Esa era la palabra que, en esos momento, describía a la perfección el estado de ánimo tanto de uno como del otro,... sonrisas. Ahora sonreían.

Al cruzarse por lo pasillos, cuando se encontraban en el comedor, en las clases, junto al caldero en el aula de pociones,.... todo se reducía a un mundo maravilloso que se suponía que ellos dos habían creado; un mundo en el que solo existían dos personas como personas, y no como clases; existían dos iguales.

Quedaban todos los días a las 8, después de cenar, en un escobero que había frente a las cocinas. Hablaban de todo lo que habían hecho ese día (aunque en muchas ocasiones las anecdotas no resultasen tan exclusivas, pues ambos estaban en la misma clase), de todas las novedades, de cosas de familia, amigos,... era increible, pues se trataba de una relación que había empezado insegura, con poca confianza, con pocas vistas hacia un futuro; y en tan solo unos pocos días habían cogido una confianza increible el uno del otro; se demostraba al hablar, con gestos, en la forma de soltarse al hablar de un tema algo "dificil" de tratar, de besar,... ambos llegaban a la sala común deseando que pasasen rápido esas 22 horas para volver a encontrarse.

Era 10 de Febrero, un Lunes después de comer. Se encontraban aún en el comedor, hablando de la poción Veritaserum, la cuál terminarían esa tarde y pronto empezarían con la siguiente.

- Estoy deseando empezarla,...- decía Ana leyendo las páginas que hablaban sobre Felix Felicis- Tiene que ser,... bonito, hacer una poción que proporcione felicidad.

- Si,... y más bonito aún es matarte para que salga algo digno de ella para que al final, o no salga bien o salga bien y no te la puedas quedar - dijo Rose.

- Bueno, ten en cuenta que si te sale bien, apruebas. Menos es nada, ¿no?

- Si,... menos es nada. Pero sigo pensando que esto es un abuso, si los profesores quieren hacer alguna fiestecita y tomarse el Fenix Felicis para pasarselo mejor que se lo compren, y que no nos utilices como conejillos de indias.

 

- Conejillos de Indias se dice cuando experimentan....- iba a corregirle Ana.

- Tu me has entendido, ¿no? - le dijo Rose interrumpiéndola. Odiaba que la corrigiesen- Pues eso...

Segundos después, la profesora Shankman se acercó a ella, con unos papeles en la mano.

- Rose,... - le dijo- Toma, tienes que entregarse uno a cada alumnos menor de 16 años.

- ¿Para qué es?

- Para el día de San Valentín.

- ¡Ah! La segunda salida a Hogsmeade oficial, ¿no? - dijo la chica cogiendo los papelitos.

- Si,... este año cae en Viernes y vamos a cortar las clases a las 12 para que podais pasar el día en Hogsmeade - dijo- Todo viene detallado en la autorización ¿vale?

Rose afirmó, y la profesora se marchó a la mesa de los profesores. Ana se quedó mirando los papelitos mientras Rose los contaba, pensando en San Valentín y Hogwarts.

- ¿Cómo celebrais San Valentín aquí? - le preguntó Ana.

- Como en todos los sitios supongo,... ¿cómo lo celebrabais en Italia?

- No se celebraba,...- dijo Ana negando- Bueno, depende de la persona, había parejas muy romanticas que si hacían algo especial. Pero en mi instituto de Magia lo único que se hacía era regalar rosas - afirmó- Si, había un buzón - sonrió mirando a Rose- "El buzón de San Valentín", tenía el angelito saludándote y todo cuando ibas a dejar la carta - Rose rió- Si, muy mono él,.... y nada, dejabas un sobre con una dedicatoria o algo, el nombre de a quién iba dirigida la carta y los repartidores se hacían cargo de que llegasen a sus destinatarios. A cada destinatario se le daba una rosa también, las ponía el colegio a disposición.

- Es normal, hay que tener en cuenta que tu ibas a un instituto, solo ibas a clases unas cuantas horas y luego te ibas a casa. Los eventos eran un poco menos,...

- Importantes - dijo Ana y Rose afirmó.

- Sin embargo aquí no, aquí vienes el 1 de Septiembre y hasta las vacaciones trimestrales no vuelves a casa. Hay gente que ni eso, que vuelven en Junio. Se necesitan salidas como estas de vez en cuando,... para no cogerle tanta tirria al colegio. Además, que está bien hacer algo por el amor,... se necesita creer de vez en cuando.

- Si,... - dijo Ana. Miró a la mesa Slytherin. Era inevitable no dirigirle una mirada a Scorpius cuando el tema que estaba hablando con Rose era el amor.

Allí estaba él, con Carlson y Stanley, hablando muy animaso de algo que seguramente sería Quidditch. Desvió la mirada hacia su plato un momento y entonces la miró, y sonrió. Ella también lo hizo, y le devolvió la mirada a su amiga.

Poco después se levantaron de sus asientos y, con sus bolsos, se dirigieron a las mazmorras, al aula de pociones que desprendía vapores de manera incesante, haciendo del lugar una estancia cálida y deseada.

La poción Veritaserum llegaba a su fin, solo tenían que añadir un ingrediente final para que saliese ese color plateado que tomaba la poción, el color que indicaba que estaba lista para ser servida.

- ¿Quieres hacer los honores? - escuchó Ana, que apuntaba la hora en la que añadirían la especia de arce (Tenían que recoger todos los datos). Scorpius, de pié junto al caldero observaba lo que se cocía dentro de él y la miraba con esa media sonrisa que tanto le gustaba a la chica.

 

Ana afirmó y cogió el último ingrediente que había sobre la mesa. Le echó un mirada al libro que tenía a su lado.

- Verter en tres partes. Todas separadas por una vuelta.... - leyó. Decidió hacerlo así, el tal "Principe mestizo" no le había fallado hasta el momento. Echó un poco de las especias y le dió una vuelta a la poción; echó la segunda parte y volvió a darle una vuelta y así mismo lo hizo con la tercera parte. La poción ya estaba terminada.

- ¿Truco de Aretinas? - le preguntó Scorpius sentándose en su taburete.

- ¿El qué?

- Las tres vueltas... - dijo refiriéndose a la poción- En el libro no dice nada de tres vueltas, ¿has hecho veritaserum alguna vez?

- No,... - dijo negando- Pero la especia de arce es muy compacta, y si es el último ingrediente es mejor quen este diluido. Por eso la he echado entres partes y una vuelta.

Todo se lo fue inventando según iba explicando el porqué de ese movimiento. No tenía ni idea de porqué el anterior dueño del libro había elaborado la poción de otra manera, pero estaba segura de que no lo había echo para hacerla peor. Y en efecto, la poción fue tomando ese color plateado que indicaba el libro, y ese olor a "natural" que la caracterizaba.

Algunos alumnos ya habían terminado incluso antes que ellos, y otros estaban acabando la poción muy poquito después. Todas, o la mayoría de las pociones habían tomado el color gris incicado, algunas más y otras menos como el libro pedía.

- Muy bien,... - dijo el profesor- Tenemos que dejar que las pociones reposen un poco, así que para no perder más tiempo, vamos a transladarnos al desdoble de pociones - dijo indicando la puerta que había al lado de las estanterías de libros. Ana nunca habían estado en el desdoble de pociones, pero no se había perdido mucho. Era como el otro aula pero sin puerta de entrada. Los calderos también estaban puestos ya con sus números correspondientes, esperando a ser encendidos y llenados por la siguiente poción- Bueno, como ya os dije hace algunas semanas, la poción que vamos a preparar ahora será Felix Felicis. Para ella vamos a necesitar un poco más de tiempo debido a la época en la que nos encontramos. Las mejores pociones de Felix Felicis se elaboran en Verano, cuando la temperatura ambiente es más moderada y no hace falta que los calderos tengan tanta temperatura. Digamos que a Felix Felicis no les gusta sudar,... - se frotaba las manos- Lo que os quiero decir es que va a tardar más en elaborarse. Y como tampoco va a requerir mucha atención, mientras esteis haciendo esta poción aquí - indicó el aula- En la otra estaréis haciendo pociones sencillas, de manera individual. Ya con vuestros calderos y todo, como antes.

- Entonces, a ver si me entero - dijo Albus- Lo que quiere decir es que a partir de ahora vamos a hacer las pociones por nuestra cuenta, de manera individual, exceptuando los momentos que tengamos que ir a mirar si Felix Felicis necesita algo, ¿no? Que ya iremos los dos o uno solo.

- Exacto,...- dijo el profesor- Hoy no va a dar tiempo a comentar con una poción sencilla, así que vamos a empezar con esta y si sobra tiempo, saliis antes, ¿vale?

La clase afirmó, y rápidamente se pusieron las pilas. Felix Felicis, la poción que proporciona la felicidad,... era inevitable no querer empezar una poción como esa. Todos querían poner a prueba su capacidad para realizar esa poción, todos querían averiguar si podían hacerla de manera exitosa o no, para saber si en un futuro podían llegar a hacer una mejor elaboración,... y propia, suya de cada uno.

 

- ¿Esta tarde tenéis que entrenar? - le preguntó Ana a Scorpius, mientras trituraba la raiz de Genjibre.

- Si, de 5 a 6.30, cuando salga de aquí - le dijo.

Ana afirmó.

- Entonces es mejor que cuando llegues te quedes estudiando, ¿no?

Scorpius la miró.

- ¿No quieres quedar hoy?

- No,... no lo digo por eso - sonrió- Claro que quiero, pero piensale, llegas a las 6.30, a las 7 tienes que cenar. Si quedas conmigo a las 8, hasta las 10 no llegas a la sala común, ¿y a esa hora te vas a poner a hacerlo todo?

- Ya veré como me las apaño - dijo el chico- Un rato al menos, ¿no? - con tono de suplica.

- Que no es por mí, Scorpius, si fuese por mi,.... - decía ella.

- ¿Qué?

- Si fuese por mí ya sería fin de semana y no tendríamos que preocuparnos por el tiempo,... porque tendríamos suficiente para hacerlo todo y estar juntos.

Scorpius sonrió.

- Tranquila,... no queda tanto.

- No, apenas,... - dijo ella, pensando que acababan de regresar a un Lunes y que para el fin de semana aún quedaban muchas horas.

La clase no se alargó mucho más. Ana salió de allí con Rose, en dirección a la sala común, para ponerse a hacer los deberes lo antes posible y así estar libres para hacer lo que quisieran las horas después de comer. Desde las 16.30 hasta las 19:00, se suponía que tenían tiempo de sobra.

- Tiempo de sobra, ¿a qué le llamas tú tiempo de sobra, Ana?

- A cuando te sobra el tiempo - dijo ella riendo, completando una ficha de Transormaciones.

- "A cuando te sobra el tiempo" - repitió su amiga- Que privilegiados sois algunos,...

- Bueno, tampoco te apures,.... tú puedes terminarlas después de cenar, ¿no?

- Si,... - dijo, y después de quedarse inmovil un momento, la miró- Y tú también, ¿no?

- Si, yo también,... pero prefiero terminarlas antes.

- ¿Por alguna razón en especial?

- Porque me gusta tener todo listo y no agobiarme con últimas prisas.

- Ya,... - dijo Rose, de manera irónica.

- ¿Ya? ¿Cómo que ya?

- Si señorita, ya,... - dijo Rose- Hace unas,... 2 semanas que te vas después de cenar a la biblioteca a hacer el trabajo sobre los Brown. Pero da la casualidad de que cada vez que te pregunto me dices que el trabajo va "Hay, hay..." y en dos semanas creo yo que da tiempo más que suficiente a tener un trabajo más que sobre ruedas,...

- ¿Qué quieres decir?

- Quiero decir,... que tú no vas a la biblioteca después de cenar - dijo Rose- O puede que sí que vayas, pero ha hacer algo más que estudiar.... - esto último lo digo en un tono más elevado y Ana le hizo un gesto de que silenciase su tono- Y encima no me cuentas nada..

- No te cuento nada porque,.... - le decía Ana.

- Entonces hay algo - dijo Rose con cara de ilusión.

- Si, si hay algo - le dijo Ana sonrojándose.

Rose tomó una postura diferente. Se apoyó sobre los dos codos encima de la mesa y se acercó a su amiga para que le contase qué era ese algo que quería saber.

- Estoy,... saliendo con Scorpius Malfoy - le dijo.

- ¿¡Que estás saliendo con....!? - casi gritó Rose, poniéndose al instante la mano en la boca; media sala común se había volteado para ver qué ocurría. La chica sonreía sin parar- ¿Y cómo no me has dicho nada? - en susurros.

 

- No me sentía segura de lo que estaba haciendo.

- ¿Porqué?

- Porque,... tu sabes las dudas que yo tenía con respecto a él. Además, empezamos de una manera extraña, a mí me daba la sensación de que la cosa no iba a seguir para adelante.

- ¿Desde cuando estáis?

- Desde hace 3 semanas, más o menos - le dijo y su amiga aún sonreía más. Obviamente era porque estaba contenta por Ana, porque sabía que a ella le gustaba Scorpius desde que llegó a Hogwarts- En realidad no es nada de tiempo, pero,...

- ¿Estáis bien?

- Si,... por el momento si - dijo y sonrió.

- Cuanto me alegro,... - dijo y de manera efusiva le dió un abrazo- Cuanto me alegro, de verdad... ¿y cómo es?

Ana se encogió.

- Por el momento cariñoso... muy cariñoso - dijo Ana- No sé si siempre ha sido así o será que nunca le han dado todo el cariño que necesitaba y conmigo se siente bien, pero siempre que quedamos me da miles de besos y me tiene todo el tiempo abrazada,.. - decía ilusionada- No es como yo me imaginaba. Yo, cuando lo veía en clase lo tenía por un chico frío, demasiado Slytherin, nada dulce y mucho menos, romántico. Pero cuando estamos los dos solos pues,... no sé, es de otra manera. Me cuenta muchas cosas, siempre está sonriendo,...

- Claro,... yo creo que tienes razón y lo que pasa es que hace tiempo que no le dan el cariño que necesita. Y que el tampoco da el cariño que le gustaría dar.

- Y,... ¿de lo otro?

Ana la miró sin entender nada.

- ¿Qué? ¿Qué de lo otro?

- De,... - decía Rose con gestos, algo cohibida; pero veía que Ana seguía sin intender.

- De,... ¿padres?

- ¡De sexo! - le dijo Rose en susurros pero con bastante frenesí.

Ana abrió mucho los ojos, no esperaba que Rose sacase ese tema.

- Rose, llevamos tres semanas, ¿cómo se te ocurre que yo...? - decía Ana sonrojada.

- Hay chicas que lo hacen mucho antes - decía ella y Ana la miró con la ceja arqueada- No, no es mi caso, pero las hay. Además, que no me refiero a si habéis hecho algo, me refiero a si habéis hablado de algo de eso.

- No, de nada,... por el momento de nada.

- Ni de cuando estaba con Nadine.

- No, de ella no hablamos.

- ¿Nunca?

- No, nunca,... bueno, la noche que empezamos. Yo le ... medio pregunté que qué pasaba con ella. Y el me aseguró que por ella no me tenía que preocupar, que ella era su pasado y que no podía destruirlo porque iba a estar ahí aunque el no quisiera. Pero que no me preocupase porque el no sentía nada por ella.

- Ah,... - decía Rose. Parecía pensar algo en el fondo de su mente.

- ¿Qué? - le preguntó Ana.

- ¿Qué de qué?

- Que qué estás pensando,...

- Nada... - dijo Rose.

- ¡Sé que estás pensando algo!

- Bueno, pienso que quizás si no habla de Nadine es porque aún le duele lo que pasó con ella, y eso no es bueno si está empezando contigo.

- ¿Tu crees?

- Puede ser,... pero tampoco es seguro - decía Rose y cerró lo ojos- Mira, tu no me hagas caso. Quizás son los estereotipos de Slytherin, que nos dejamos influenciar demasiado por ellos. Tu piensa que estais empezando y que todo va a ir bien, ¿vale? Lo que tenga que pasar pasará.

 

- Pero, ¿y si eso que piensas es verdad? Quizás si cortamos eso desde ahora me duela menos que si lo tengo que cortar dentro de más tiempo...

- ¡Que no pienses en eso! Eso nada más que sirve para que te sientas insegura cuando estás con él. Yo prefiero creer que Scorpius ya no siente nada por Nadine, sería totalmente lógico, piénsalo. Con ella estuvo hasta 4º; hasta 3º estuvieron medianamente bien, ya en 4º empezaron los primeros tropezones y a finales de ese año fue cuando tuvo ese lio con Nico. En el verano se lió con James, y aunque en 5º se han liado algunas veces no ha sido nada serio.

- ¿Lo de las dos chicas que me dijiste que había dejado escapar fue en 5º?

- Si, a las dos. Con Christinne ya venía del verano tonteando, o al menos eso se dijo. Pero antes del baile ya se le vió con Nadine, así que no duró mucho. Y con Steffane se sabe que quedaba después de los entrenamiento durante abril más o menos,... no sé, lo que si sé es que ya en los finales lo volvieron a relacionar con Nadine, y tiene que ser cierto porque con Steffane no ha estado más.

Ana se quedó mirando el libro que tenía por delante, pensativa.

- Pero eso no quiere decir que vaya a pasar lo mismo contigo.

- ¿Quien sabe? A lo mejor con esas dos chicas también sintió lo que ha sentido conmigo,... y al final va a terminar yéndose con la misma de siempre.

- Hay una razón muy lógica de porqué acababa siempre con Nadine - decía Rose, y miró a Ana, que parecía estar esperando una respuesta- Por sexo,... lo hombres son así. Para nosotras el sexo es algo,... bonito, ¿no? Que gusta,... algo que no nos gusta explotar. Sin embargo para ellos es una necesidad. Yo juraría que Nadine no tuvo que pincharle mucho para que Scorpius se la llevase a la cama a la primera de cambio.

- No sé,... - decía ella negando.

- No sé no - le corrigió Rose- No empieces con las dudas otra vez,...

- Pero si eres tú la que has empezado a dudar sobre Scorpius.

- Ya lo sé, y por eso mismo te digo que no te preocupes. Lo he reflexionado mejor y me he dado cuenta de que no tienes que preocuparte. Ana por favor,... un chico que te escribe eso para invitarte a una fiesta de parejas, que te entraba cada vez que podía cuando tú te empeñabas en que no podía ser,... un chico que, básicamente, ha estado ahí siempre para que confíes en sus intenciones no va a darte la espalda a la primera de cambio. Podemos darle al menos una oportunidad, ¿no?

Ana sonrió.

- Podemos hacer el esfuerzo, si... - dijo. Con una sonrisa, devolvió la mirada a su libro.

Por fin dieron las 8, las tan ansiadas 8 horas de la tarde en la que el sol empezaba ya a hacerse casi invisible detrás de las montañas. De poco les servía el sol dentro de aquel escobero polvoriendo y seco, que con una compañía adecuada se hacía menos seco y polvoriento.

- Hola... - le dijo él, llegando un poco más tarde.

Ana ya le esperaba dentro.

- Hola - le saludó ella.

Ambos sonrieron al verse, y el chico la beso, tomándo la cara de la chica entre sus manos. Después de ese beso de bienvenida se apoyó en una de las estantería que había pegada a la pared y la acercó a él, tomándola por la cintura.

- ¿Que tal el día?

- Bien,... algo me dice que más o menos te haces una idea de como me han ido las clases - rieron- No se si te habrás dado cuenta pero, en pociones me pusieron de compañera con un chaval de Slytherin y no veas qué incordió,... todo el día susurrándome cosas y haciendo que me ponga <> - resaltando la última palabra- Algún día nos van a coger...

 

- Me gusta verte así,... - dijo el chico. Ese día tenía el pelo un poco revuelto, y los labios y las mejillas sonrosadas. Hacía mucho frío en el campo de Quidditch mientras había estado entrenando- ¿Y después de Pociones, que has hecho?

- Poca cosa,... he estado con Rose haciendo algo de transformaciones. Luego llegaron Roxxane y Niitäh y nos entretuvimos un poco hablando de nuestras cosas, ya sabes,...

- ¿Nuestras cosas? ¿Que cosas?

- Cosas,...

- ¿No será de tíos, no? - decía él imitando a un celoso.

- No, te prometo que no - le decía ella riendo- No sé, de ropa, de Pascuas,... esas cosillas.

- ¡Ah, por cierto, hablando de Pascuas y fiestas y eso,...! - dijo y se sacó un papel del bolsillo de la túnica. Era una postal en movimiento, se la entregó a Ana- Es Green Valley, un pueblo que está un poco más allá de Hogsmeade.

- Que bonito,...- decía ella mirando las imagenes. Lo cierto es que sí, era un pueblo bastante bonito, muy parecido a Hogsmeade. Con sus casas de madera y piedra, y los tejados nevados. Y rodeados de abetos con piñas. Era una postal algo navideña.

- ¿Te gusta?

- Si,... mucho, me encantan los paisajes típicos como este. Cuando estaba en Italia deseaba poder viajar a Inglaterra o Irlanda para poder quedarme en algún pueblecito parecido. Son tonterías, pero en el fondo hace ilusión.

- Había pensado,... - decía - Bueno, en San Valentín nos dejan hacer una salida a Hogsmeade, al parecer le han repartido las autorizaciones a los menores y cortan las clases a las 12. Ya sabes que todavía no es,... lo suyo, que no vean juntos pero me gustaría pasar ese día,... contigo. Y había pensado en... - mirando al postal. Ana no sabía que responder, en realidad no tenía palabras para expresar lo que sentía; si no se equivocaba, Scorpius la estaba invitando a pasar el día con él, todo el día con él, no solo 2 horas dentro de un escobero- Aunque igual tú ya has echo planes con tus amigos, y prefieres ir... con ellos - dijo algo cohibido.

Ana se dió cuenta de que el chico necesitaba una reacción por su parte.

- No,... - dijo lentamente y sonrió- Me gustaría ir contigo, claro,...

- No parecías muy,... ilusionada...

- Es que no me esperaba que me fueses a decir algo así,... - sonrió- Pero claro que me hace ilusión. Cómo no,... si paso dos horas contigo y me parece tan poco que,... - decía sin pensar en que el chico estaba allí delante y mirándola. Solo se expresaba con tanta libertad cuando hablaba sola.

- ¿Entonces,... te parece bien? ¿No habías quedado con nadie?

- No, con nadie. En realidad hablamos esta tarde de eso, las chicas solas, pero ninguna parecido especialmente ilusionada por que llegase el día de San Valentín. Y los chicos supongo que menos aún.

- Eso,...- dijo acercándola un poco más a él- Es porque ninguno sabe lo que es estar con una chica tan maravillosa, como lo eres tú.

- Ya,... ni tan pelota como tú, ¿no? - dijo ella riendo, rodeando el cuello con sus brazos.

 

- Yo no tengo porqué pelotearte. Es lógico que piense que eres maravillosa, te elegí para que estuvieses conmigo, no voy a elegir a cualquiera, ¿no? - sonrió- Solo digo lo que pienso.

Ana sonrió y le dió un beso.

- Bueno y,... ¿tienes algún plan?

- Si, bueno, he pensado... - decía el chico, y poco a poco empezó a decirle algunas cosillas que había pensado para ese día de San Valentín.

Ese día que no tardó demasiado en llegar. El Viernes por la mañana sus amigos se fueron a Hogsmeade, como el resto de alumnos que esperaban ansiosos las salidas al pequeño pueblo que estaba tan cerca de Hogwarts. Ana, sin embargo, tuvo que quedarse para reunirse con France, que le traería de Londres alguna información sobre los Brown,... o eso es lo que creyeron todos menos Rose, que sabía perfectamente a donde iría su amiga a las 12.10. Ella sabía perfectamente porque al salir de la sala común iba a bajar a la puerta de los terrenos de Hogwarts; porque iba a reunirse con un rubio con el que, de cara a los demás, no se llevaba bien y que, para más inri, iba a recibirla con un beso digno de películas como "Lo que el viento se llevó".

- ¿Estás preparada? - le preguntó el chico, que sacudía las piernas y los brazos, para que no le entrase frío.

Después de afirmar, y de sentir el tacto de la mano del Slytherin, Ana sintió como se metía en una espiral de vientos que la azotaban por todas partes, como algo la aprisionaba a veces si y a veces también o como a veces se sentía tambalear en el aire sintiendo que, si se soltaba de la mano de Scorpius, caería al vacío. Afortunadamente la chica tenía una mente demasiado activa y pensaba mil veces más cosas que las que iban a suceder. Pisó tierra firme, frente a un letrero en madera que anunciaba la llegada al pueblo.

- Green Valley...- susurró Scorpius, y abrazó a la chica desde atrás, por la espalda- ¿Te gusta?

Ana afirmó, no tenía palabras. Lo cierto es que, para paisajes, la chica tenía un gusta algo esquisito, pero en esta ocasión el Slytherin consiguió dejarla sin palabras. El pueblo a decir verdad tenía una estructura parecido a la de Hogsmeade. Parecía edificado sobre un terreno elevado, pues aunque apenas se notase, cuando te acercabas al centro subía un pequeña cuesta arriba. El pueblo estaba rodeado por un bosque frondoso de abetos verdes, y en el centro, que era lo que hacía a Green Valley un pueblo especial, había un lago. Un lago no muy grande, pero precioso. Tenía aguas cristalinas, muy frías. La calzada de toda la ciudad era de piedra y a veces pizarra, no de cemento ni asfalto.

El día podría decirse que fue fantastico, un día jamas vivido por Ana, que en pocas ocasiones había tenido pretendientes o parejas tan detallistas como el chico. Tomaron el almuerzo en un restaurante que había al lado del lago, servidos por camareros que traían siempre consigo a pequeñas ninfas que Ana nunca había visto. Eran seres mágicos que no vivían en lugares tan saturados como lo eran las ciudades donde ella había vivido, parecidos a los duendecillos de Cornualles pero más bonitos y con muchas menos malas intenciones. Después salieron a mirar el pueblo, a ver otras cosas que veían los visitantes cuando iban allí. Lo más bonito fue el atardecer, ver el sol ponerse entre las dos montañas desde las que caía el agua que llegaba al lago. Sentada en la mesita de una cafeteria vió esta maravillosa imagen invernal, con una taza de chocolate caliente. Esperaba a Scorpius, que había ido a hablar con teléfono con alguien. Llegó 5 minutos después, sin hacer ruido, y le dió un beso.

 

- ¿Ves aquella mujer que hay allí? - le señaló.

Ana miró la esquina de una calle, había una floristería, y una mujer en la puerta vendiendo flores.

- Si,..

- Pues tenía toda la intención de traerte todas las rosas que tenía en el almacén- dijo- Pero,... he pensado que iba a ser muy dificil que dieses una explicación de 39 rosas rojas y,... te he traido algo más razonable - mostrándole un paquete envuelto sobre el que reposaban 5 rosas rojas envueltas por el tallo de una manera muy ... romántica.

- Scorpius,...- dijo ella y suspiró- Yo pensaba que no íbamos a... llevamos muy poco tiempo,...

- San Valentín es un día para hacerle regalos a las chicas, no a los chicos - le dijo- Y no iba a dejar que te fueses de aquí sin tener apenas algo que te recordase este día.

El chico se sentó en una silla a su lado, tomando entre las manos la taza de chocolate de él. Ana abrió el paquete envuelto, y en una caja encontró un oso de peluche con una cinta roja al cuello, sujetando una pulsera de plata preciosa.

- Scorpius,... - volvió a decir, mirándole con pesar. Se sentía mal, ella no le había regalado nada.

- ¿Te gusta? - le dijo el chico.

- ¿Que si me gusta? - dijo y sonrió- Me encanta, es preciosa...- mirándola- Pero no me la puedo quedar, yo no te he,...

- Ana,... que no quiero nada, de verdad - insistió- Para mí es suficiente que hayas querido pasar todo el día conmigo,... de verdad.

Ella volvió a sonreir.

- Muchas gracias,...- miró la pulsera y sonrió de nuevo- Es preciosa.

El chico sonrió, y se tumbó en su asiento tomándo la taza de chocolate. Los dos terminaron de ese día viendo el sol caer entre esas montañas, y minutos después regresaron a Hogwarts, como el resto de sus compañeros.

Pero no todo iba a ser tan fácil, ni tan bonito. Era obvio con el paso de los días, iban a presentarse cada vez más problemas, más preguntas sin su respuesta inmediata, muchos inconvenientes que debilitarían la base de la relación que ambos estaban construyendo.

El primero de ellos apareció una semana después del día de San Valentín, fue Matthew Adams, quien plantó la semilla. No fue conscientemente, era obvio, pues el veterano Gryffindor no sabía nada, absolutamente nada, de la relación que mantenía la joven Aretina con el único heredero de la familia Malfoy. Era por la tarde, un Miercoles por la tarde que las chicas habían decidido quedarse en el Gran Comedor haciendo la tarea que ese día les habían encargado. Antonella estaba con Transformaciones, liada a más no poder con Iana. Tenía que hacerla invisible, y era un hechizo realmente dificil, para la invisibilidad hacía falta mucha concentración y no sabía porqué, había algo que le decía que no podía estar concentrada.

- Es imposible, no puedo,... - decía llevándose las manos a la frente. Iana se acercó y le labió las manos. Ana la miró con una media sonrisa y la acarició.

- Pero si esta mañana te salía bien,... - le dijo Rose levantando la cabeza por detras del libro.

- Cuando estoy en las clases es diferente, es como si me sintiese más segura... - le decía Ana.

 

- ¿Os puedo ayudar en algo? - le dijo Matthew, que había estado observando los fallidos intentos de la chica.

- No puede hacer invisible a su gato...- resumió Rose.

- Pero dices que en las clases si puedes, ¿no? - dijo Matt.

- Si, en clases si. Yo creo que es porque, siento que estando la profesora cerca estoy más tranquila, y estando cerca puede resolver todas mis dudas. Pero ahora no sé, no me sale...

- A ver, invisibilidad.... - repitió Matt, como buscando una respuesta en su mente. Cogió el libro de transformaciones y lo ojeó- Si,... pero esto es fácil - la miró y sonrió- A mí se me daba bien, además, a Shankman le encanta esta transfomaciones, con nosotros se explayó un montón,...

- No sé, este año le está dando más importancia a las transformaciones no verbales.

- Esa es la especialidad de Clauw...

- Si, se habrán puesto de acuerdo... - suspiró.

- A ver,... ¿cuál crees que es el problema? ¿El movimiento de varita? ¿La concentración?... ¿el gato?

- No, Iana seguro que no, esta mañana la ha transformado a ella y,... mirala,... está más tranquila que yo - dijo mirando a su gata, que enroscada sobre su mochila la miraba como esperando a que dueña hiciese algo con ella.

- Inténtalo, a ver cómo lo haces... - dijo Matt.

Ana miró al gato un momento y le lanzó el hechizo.

- Lantos - susurró, pero el hechizo pareció rebotar en el cascabel del felino- ¿Ves? - le dijo desesperada al chico.

- No mueves bien la varita,... - dijo él con una sonrisa- Hay tienes el fallo.

De nuevo la chica lo miró, con la ceja arqueada.

- Yo creería que si,...

- Pues no, no la mueves bien, te lo digo yo que estoy harto de hacer invisibles los trastos de mi casa... - aseguró. Sacó su varita - Lantos - susurró, después de moverla en el aire, y Iana desapareció, quedando visible solo un pequeño cascabel que Antonella le había puesto para saber donde estaba cuando la hiciese invisible.

Ana se encogió de hombros y miró a su compañero, mientras este devolvía al gato a la normalidad.

- ¿Cuál es el truco, entonces?

- No hay ningún truco - aseguró- No estarías esta mañana a lo que tenías que estar y ya está,... no hay más, no es dificil.

- No voy a discutírtelo, la verdad es que no estaba muy concentrada... - suspiró- ¿Cómo se hace?

- Tienes que mover la varita así - Matt hizó el movimiento.

Ana intentó hacer lo mismo, pero no acertó a hacerlo.

- No, así no - Matt repitió- Así - pero por más que la chica intentaba hacerlo igual, había algo que, según Matt, no funcionaba- Ana,.. - se puso tras ella, y cogió la mano de la chica que sostenía la varita.

Fue guiando su mano haciendo un movimiento; movimiento que repitió un par de veces hasta que Ana se quedó con el.

- ¿Ves?

- Si,... pero no noto la diferencia entre este y el que yo hacía - dijo la chica- Siguen la misma trayectoria.

- Pero no pones el acento en el mismo lugar.

Ana afirmó.

- Hazlo ahora, como yo te he dicho - dijo el chico.

Tal y como Matt dijo, o predijo, al Ana mover la varita como el chico le había indicado, Iana volvió a volverse invisible. Ana sonrió.

- Eres una bendición...

- Una bendición con muy mala suerte, diría yo.

- ¿Mala suerte tú? - dijo Ana con tono de gracia, escribiendo algo en el pergamino- Eres alumno de 7º curso con un expediente impecable, con muy buenas notas,... buen jugador de Quidditch, mejor amigo,... muy guapo - sonriendo y le miró- Y tienes una familia que te quiere y que está deseando que llegues en vacaciones para darte un gran abrazo, ¿qué mas se puede pedir?

 

- Todo lo que has dicho son cosas,... muy mías, a veces es necesario compartir las cosas con alguien,...

- ¿Con alguien como quién? - le preguntó Ana, que escribía algo en el pergamino.

- Pues,... como una chica que te quiera - dijo y Ana alzó la mirada. Después de unos segundos sonrió.

- No sabía que necesitabas a chicas... - con tono de risa.

- Todos las necesitamos,...

- Pero bueno Matt,... eso no es ningún problema, mira a tu alrededor - dijo- En este comedor hay cientos de chicas que desearían estar contigo.

- Si para un momento, pero no conozco a ninguna que me pueda aportar algo más que una noche de... frenesí - dijo. Guardó un silencio- No quiero a una chica cualquiera,... tiene que ser especial.

Ana rió. Alzó la mirada y lo vió alli de pie, a Scorpius que hablaba con Carlson y Stanley, quien llevaba un libro en las manos, discutían algo. Pero el chico la miraba a ella, algo distante a la conversación que tenían sus dos amigos. Y no estaba para nada contento, o al menos no mostraba un rostro feliz, más bien frío, tosco.

- Venga ya, Matt.... - devolviendo la atención al chico.

Matt la miró con una media sonrisa; una media sonrisa bastante sincera.

- No sabía que querías novia... - decía ella- No me imagino a James, o...

- James es James, y yo soy yo, y a mí con el rollo de una noche ya no me basta. Necesito,... - decía mirando a otro punto, pensando- ... eso, que me quieran.

Ana sonrió.

- Seguro que no tarda en llegar,...

- ¿Y cómo se si no ha llegado ya?

- Porque eso se sabe. Con una mirada, no hace falta hablar para saber si hay amor o no.

- Eso me suena a películas...

- Normal, los chicos no entendeis de eso - Matt bufó- No hagas "fffff..." porque es verdad. Os pensais que lo de amor a primera vista es imposible.

- Y que una chica pueda decir eso,... el amor no existe a primera vista...

- Vale, quizás el amor no, pero una atracción física muy fuerte. Lo suficientemente fuerte como para hacer todo lo posible por intentar conocer a esa otra persona.

- ¿A tí te ha pasado alguna vez?

- Si,...- dijo Ana, después de una pausa.

Matt la miró un momento más y suspiró.

- Tienes suerte entonces,... - le dijo, y devolvió su mirada al pergamino.

Ana afirmó y de nuevo miró hacia la mesa Slytherin, donde Scorpius que ya estaba sentado seguía mirandola desde alli, y sin más devolvió la mirada al libro que había entre sus codos. Ana sabía que esa conversación con Matt iba a tener mucho que ver en el tema de conversación de aquella tarde en el escobero. Y así fue, de echo ese día encontró a Scorpius allí cuando ella llegó, cuando en realidad siempre era al revés, ella solía llegar antes y esperaba a que el llegase del entrenamiento. Seguía sin estar demasiado contento, de hecho no la recibió con la misma sonrisa que todos los días.

- ¿Pasa algo? - le preguntó ella, que se apoyó en la estantería que tenía detrás, frente a él.

El negó.

 

- Cosas mías,... - dijo.

Ana arqueó la ceja y soltó un bufido parecido a un "ja", mirando a un lado.

- ¿Cómo que ...[ hizo el mismo sonido que ella]?

- Pues si - volvió a hacer ese sonido- porque siempre que te ha pasado algo me lo has contado.

- Hay cosas que no se pueden contar,...

Ana afirmó.

- Me parece normal, aún no tienes tanta confianza en mí como para contarmelo todo - le dió razón y él soltó un suspiro mirando hacia otro lado- De todas formas,... - Ana cogió una de sus manos, deteniendose en tocar cada dedo por separado, mirándolos- si en otro momento me lo quieres contar,... puedes hacerlo - y le miró.

Él la miró unos segundos sin decir nada, y luego habló.

- ¿Puedes... decirme qué has estado hablando con Adams esta tarde? - Ana mostró una pequeña sonrisa, como si se esperase que su reacción iba a ser eso- No te rías,...

- No me río, pero,... no sé, me imaginaba que iba a ser eso - decía mientras el le cogía la otra mano- No me ha dicho nada importante, Scorpius... yo estaba liada con el encantamiento Lantos, no sabía porqué no me salía bien y llegó él, me vió liada y me lo explicó.

- Pero cuando yo llegué estabais hablando de algo, y él no dejaba de... sonreir.

- Hablamos de él. Al parecer quiere encontrar novia o algo...

- ¿Y te lo ha dicho a tí?

- Claro, estaba hablando conmigo.

- Ya,... que casualidad.

- ¿Cómo que ya? - dijo ella riendo.

- Si, ya - repitió el chico- No me creo que haya sido una casualidad que justamente te lo haya contado a ti porque estaba hablando contigo.

- Pues si. Quizás si hubiese estado hablando con Rose se lo hubiese contado a ella...

- Claro,... y la posibilidad de que te lo haya contado a tí porque le gustas tú queda totalmente descartada porque el te quiere como amiga, ¿verdad? - con tono irónico.

- Scorpius.... -le dijo cogiendole la cara con las manos- Es solo un amigo, al menos por mi parte, que es lo único que te tiene que importar.

Scorpius chascó la lengua y la abrazó.

- No me hace mucha gracia que estés tanto tiempo con ellos,...

- ¿Con ellos?

- Potter, Adams,... Stawert...

- ¿Porqué? ¿Porque son guapos?

- Porque son guapos y porque no es la primera vez que me dejan por liarse con uno de ellos.

- Bueno Scorpius, pero yo no soy Nadine. Si ella se sintió atraida por Nicolas, yo no. Él es solo un amigo, como James, Albus o Matt. A mí me gustas tú, al menos por el momento.

- Por el momento,... - recalcó.

- Pues claro,... ¿o tu me puedes prometer amor eterno? - le dijo riendo- Yo lo que sé es que ahora solo pienso en tí, que no me gusta ningún otro chico.

- ¿Y no puedes evitar estar tan cerca? ¿Un poco?

- Scorpius,... - decía ella- Aquí hay algo que los dos sabemos, y es que todos ellos son Gryffindor,... Nicolas no, pero como si lo fuera. Y no puedo evitar tener relación con ellos, porque son mis compañeros.

- ¿No puedes decirle que estás con alguien?

- Puedo,... claro que puedo. Pero eso no va a cambiar la relación que tengo con ellos. Scorpius, escúchame - hizo que le mirase- Cuando yo les dije que no, fue que no. Respetan mi decisión, te lo aseguro. A menos que yo les diga algo, ellos no van a intentar nada conmigo.

- Conozco a los tíos, Ana, y no van a desistir, igual que no desistí yo.

 

- Es diferente.

- No, no es diferente. Porque a mí me habían llegado los rumores de que estabas con Stawert, pero de todas formas,... yo no era tu amigo, si ese rumor no era verdad yo tampoco me iba a enterar, ¿entiendes? - Ana afirmó- Y aún así lo seguí intentando cuando me dí cuenta de que la misma relación que tenías con Stawert la tenías también con Fancourt.

- Puedo decirles que estoy con alguien si te vas a quedar más tranquilo, Scorpius. Pero no te voy a asegurar nada, porque de echo estoy segura de que nuestra relación no va a cambiar, ni a mejor ni a peor.

Scorpius afirmó, pareció darse por satisfecho.

Y las cosas siguieron como hasta el momento. Los dos quedaban a escondidas, a veces tomándo más o menos precauciones, pero ningún día dejaban de asistir a su cita personal. El fuego se estaba encendiendo cada vez más y más, cada vez estaba más cerca el momento.

El momento de estar solos, en la intimidad. Quizas era pronto si, pero no les importaba. Los sentimientos hablaban por si solos.

Antonella y Rose estaban en los terrenos, aprovechando cada rayo cálido que el sol les brindaba ese Sábado por la mañana. La verdad es que la mayoría de los alumnos de la escuela estaban allí en los terrenos, mojándose los pies en el lago, haciendo las tareas en mesillas al aire libre. Roxanne y Nitäh habían ido a la sala común a cambiarse de ropa para ese día tan estupendo, y ellas dos preferían esperar allí, vagueando a más no poder, y sintiendose culpables por no aprovechar la mañana para hacer algo más que tomar el sol.

- ¡Chicas...! - dijo Albus llegando a su lado- Chicas, venga, arriba. Vamos a echar un partido, ¡venga!

Rose y Antonella abrieron los ojos y lo miraron como si se tratara de un bicho raro.

- Albus, míranos, ¿de verdad crees que tenemos ganas de echar un partido? ¿De hacer algo que no sea lo que estamos haciendo?

- No seais vagas - dijo Albus- Venga, un partido de Beisbol entre todos, esperamos a Nitäh y Roxanne también.

- Albus, ¡NO! , ¿Vale? - dijo Rose.

- ¿Pero cómo que no? ¿Habéis visto como está el día? Este sol no sale siempre, no podéis estar ahí tiradas todo el día,... - dijo Brandom- Venga Rose, vamos - cogiéndola para que se levantase.

- Joder Brei ... - dijo Rose, que aunque se quejaba se acabó levantando.

Albus le ofreció la mano a Ana, y la chica se levantó del suelo también.

- ¿Con quien jugamos? - le preguntó.

- Pues,... si Rose va con Brei, tu te vienes conmigo, con Matt, Paul, Lysander y James - les miró a todos- Si, Nico, Brei, Lenin, Lorcan y Fred,... y Rose, seis a seis.

- ¿Y las chicas?

- Las chicas, Nitäh aquí y Roxanne allí, con Lenin.

- Y Nitäh contigo,... - dijo Ana con algo de rentintín.

- Si, conmigo - dijo Albus sonriendo.

Las chicas llegaron un poco después y se unieron al partido. Era entretenido jugar al Beisbol, si. Sobre todo si se tenía en cuenta que los chicos se lo tomaban muy a pecho, y que de vez en cuando dejaban escapar alguna que otra tontería. Los momentos más divertidos eran cuando les tocaba batear a las chicas, que se dejaban influenciar por la presión de los chicos sobre ellas.

Ana iba a terminar una carrera, corría hacia la última casilla que tenía que pisar cuando al frenar sus pies, día un tropezón y se calló al suelo, llevándose consigo a Nicolas, que era quien estaba más cerca de ella. Sintió un ligero dolor en la mano.

 

- ¿Estás bién? - le preguntó el chico, que se había incorporado antes que ella.

Ella se sentó en el suelo y se tocó la mano.

- ¿Te duele? - le preguntó el chico al ver que se tocaba la mano.

- Un poco, si... - dijo Ana arrugando el ceño.

- A ver - Rose se sentó a su lado, y le cogió la muñeca- ¿Te duele?

- ¡Auuu...! Si - dijo Ana apartando la mano.

- Se te ha desviado un huesecillo de la muñeca - dijo Rose- Es mejor que vayas a la enfermería a mirartelo ya, puede que tenga que llevarse un rato con él.

- Ay, no me lo puedo creer... - dijo tocándose la muñeca.

- ¿Te acompaño? - le preguntó Nico.

La chica la verdad es que lo único que quería era llegar a la enfermería, asi que no le importó tener compañía en una cura que parecía que iba a ser dolorosa. Y en efecto lo fue, cuando la enfermera volvió a tocarle la muñeca volvió a arrugar el entrecejo y soltar ese comentario que sueltan todas la madres.

- Que estaríais haciendo para hacerte esto en la muñeca...

Tuvo que tomar jugo de una planta que sabía realmente mal, y esperar a que la enfermera le pusiese el hueso tal y como estaba antes de la caida. También le vendó la mano con un tipo de venda especial.

- ¿Estás bien de verdad? - le preguntó Nicolas.

- Si, ... ya no me duele tanto - se tocó la mano- Gracias por acompañarme, ¡eh!

- No importa,... - sonrió.

Los dos salieron de nuevo a los terrenos, a buscar a los chicos. Y entonce sí, vió a Scorpius con los chicos bajo uno de los árboles que estaban cerca de donde estaban sus amigos. Preferiría no haber recibido ese tipo de miradas acusadoras que el chico le lanzó nada más localizarla en compañía de Nicolas. Sabía que de nuevo iba a volver a darle vueltas a la relación que tenían ella y Nicolas, o peor; que la chica hacía ese tipo de cosas queriendo solo para provocarle. Ya le había prometido que iba a intentar no tener tanta relación con los chicos, pero cortar su relación con Nico,... la verdad es que no le veía sentido a dejar su relación con ninguno de los chicos, de ninguno había visto una indirecta atrevida. Paró cuando llegó junto a sus amigos, que pararon el juego para preguntarle como estaba y qué le habían dicho en la enfermería, lo típico en este tipo de situaciones.

Sentía, desde allí, que Scorpius no se sentía bien después de verla aparecer junto a Nicolas, pero no podía hacer nada. Y lo peor de todo es que esa noche no iban a poder quedar para verse, porque el chico estaba muy liado con un trabajo de Herbología y no había podido sacar tiempo para estar juntos.

Aunque tampoco tuvo que esperar mucho para saber que iba a pasar con todo lo que había sucedido con respecto a ese malentendido. Al día siguiente, después de las clases ( en las que lo vió, al menos de lejos, y sintió que el chico estaba molesto) fueron a comer y, seguidamente fueron a la biblioteva a llevarse horas terminando los ejercicios que cada vez eran más dificiles. Eran las 7 cuando las chicas decidieron darse un respiro mientras los chicos aprovechaban para ir a entrenar. Después de mucho discutir decidieron ir al Gran Comedor a tomarse un café y hablar de sus cosas, los cotilleos de Hogwarts... Roxanne y Rose fueron antes a recoger un correo a la lechucería y Nitäh volvió a la biblioteca a dejar un libro que por accidente se había llevado. Por lo tanto Ana acudió a al enfermería para que la enfermera le hiciera la revisión a su muñeca. Fijaron una hora para quedar en el vestíbulo, y las cuatro se marcharon a sus destinos.

 

Ana, después de hablar con Madamme Shephine y después de que esta le asegurase de que su muñeca no corría ningún peligro, la chica, un poco más tranquila salió de la enfermería, y se dirigió con paso lento hacia el vestíbulo. Le quedaba poco para llegar al vestíbulo, cuando un voz la llamó desde el final del pasillo.

- ¡Ana!

Ella se giró y vió a Scorpius acercándose poco a poco.

- Hola - le saludó sonriendo.

- Hola - le dijo llegando a su lado.

- ¿A donde ibas?

- Al Gran Comedor,... que,... esta tarde tampoco voy a poder quedar, ¿vale? Quería que lo supieras.

- ¿Porqué? - le preguntó Ana.

- Tengo cosas que hacer.

Ana notaba que el chico no estaba para nada alegre, que no había sonreido en ningún momento desde que había llegado.

- Ya,... ¿y no puedes sacar ni 5 minutos para estar conmigo?

El chico no sabía que contestar. Ana sabía a que se debía ese halo de despreocupación, por eso negó y se dió la vuelta con la intención de irse.

- No, espera - dijo el cogiéndola por el brazo- ¿Pero porqué te enfadas?

- ¿Que porqué me enfado? Porque antes no te costaba sacar 5 minutos de tu interesante agenda para estar conmigo. Y solo porque ayer Nicolas me acompañase,...

- Ya, por Nicolas,... ¿y tú cómo sabes que es por eso? ¿Tendría razones para enfadarme?

- Pues no.

- ¿Entonces?

- Porque te conozco, Scorpius. Y sé muy bien a qué venía esa mirada de ayer.

- ¿Pero que mirada?

Ana lo miró y negó.

- Nada Scorpius,... no puedes quedar hoy, ¿no? Pues mañana nos vemos - dijo la chica dándose la vuelta de nuevo.

- Aaana... - dijo Scorpius volviendo a cogerla.

Pero esta vez la cogió por la muñeca y Ana se resintió, le dolió.

- ¿Que pasa? - le preguntó.

- Que ayer me caí y se me desvió un hueso de la muñeca.

- ¿Cómo? ¿Cuando?

- Ayer,... - le dijo- Nos pusimos a jugar al beisbol y me caí. Por eso me viste llegar con Nicolas, él solo me acompañó a la enfermería.

- Ya, ¿y porqué él?

- Porque en la casilla donde me caí estaba él colocado y me lo llevé por delante. Y el se cayó sobre mi mano y se sentía culpable.

- Ya, se sentía culpable,... - repitió y la miró- ¿Y tú estás bien?

Ella afirmó.

- ¿Qué te ha dicho Sephine?

- Que estará bien en 4 días, más o menos.

Scorpius afirmó. Se hizo un silencio entre los dos, un silencio incómodo que Scorpius acabó rompiendo.

- Ana, lo siento, ¿vale? Tendría que haberte preguntado antes de,... mosquearme, pero ya sabes que no puedo con eso. No puedo. Es que está todo el día contigo,....

- Está todo el día conmigo porque es mi amigo y amigo de mis amigos.

- Que si Ana, que ya lo sé, pero ¿y qué le hago? ¿Cómo te sentirías tu si,...? - iba a poner un ejemplo pero se cayó.

- ¿Si que? ¿Si viese a Nadine todo el día contigo? Pues no sé Scorpius, aguantarme. Aguantarme como hago desde que nos vemos porque, que yo sepa, Nadine también está contigo todo el día,... todos los dias.

 

- Porque es de Slytherin.

- Bueno, y Nico es amigo de mis amigos.

- Me dijiste que ibas a intentar no estar tanto tiempo con él.

- De acuerdo,... yo me separo de él si tu me prometes a mí que cuando te vea a tí no voy a ver a Nadine a menos de dos metros.

-... Ana, no es lo mismo.

- Ya lo creo que no es lo mismo.

- Ponte en mi situación.

- No, ponte tú en la mía. Ella ha sido tu novia durante 3 años, y has seguido teniendo cosas con ella hasta que me conociste a mí.

- Pero te estoy diciendo que a mí ella no me llama la atención. Que no tienes nada que temer.

- Entonces, ¿que pasa? ¿Que no te fías de mí? Porque yo también te digo a tí, que por mi parte Nicolas no va a tener nada conmigo.

Scorpius chascó la lengua. Se llevó las manos a la nuca y caminó hasta la pared donde se apoyó. La miró y la cogió por la cintura para acercarla a él.

- Lo siento,... - volvió a decir- Lo siento pero,... ya sabes que cuando está Stawert por medio.

- Pero Scorpius,... ¿cuantas veces te he dicho que yo no soy como Nadine? Que no te puedo prometer que voy a estar contigo siempre, si,... pero lo que si te puedo asegurar es que si algún día siento que me gusta más otro chico que no eres tú, te lo voy a decir. No te voy a engañar nunca.

- Ya lo sé, pero esto me sale solo,...

Ana lo miró.

- No me gusta decirte esto, pero sabes que para todo esto hay una solución,... y está en tu mano.

- Si, Ana, está en mi mano. Si quieres ahora mismo vamos a hacerlo oficial,... me subo en los escalones del vestíbulo,... no mejor, escribo un anuncio y lo cuelgo en el tablón de la entrada, para que todo el mundo sepa que estamos juntos. Pero si lo hago mis padres se van a acabar enterando, y sé cómo van a reaccionar.

- ¿No decías que era por Alex...?

- Por Alex también. Mira si, ya sé que para él todas las tías son un soplo, si. Pero a mí me da la sensación de que contigo insiste más que con ninguna.

- Sé que tus padres tampoco me van a aceptar...- le dijo Ana con mucho pesar, pero lo sabía.

- Ana,... - le dijo Scorpius y suspiró- No sé si te van a aceptar o no. A lo mejor nos estamos precipitando y,... no te juzgan o no sé. Pero no me quiero arriesgar a que me prohiban estar contigo.

Ana afirmó y le abrazó. Era un situación dificil, pero tenían que seguir con ella hacia delante. Como fuese. Pasaron unos días los cuales siguieron viendose como hasta el momento, sin tener en cuenta el altercado de la muñeca, e intentando no fijarte tanto en la compañía de ambos mientras no estaban en clase. Empezaron a darle más importancia al tiempo que pasaban juntos.

Serían las 5 de un Lunes por la tarde cuando Antonella llegó a la sala común con una sonrisa de oreja a oreja, después de las clases de Pociones que había compartido con Scorpius. La sala estaba vacía, solo las llamas del fuego crepitaban de forma alegre; cierto era que para ella, todo tenía un toque de alegría en esos momentos. Entró en la habitación de chicas y se tumbó en su cama, dando alegres patadas y en susurros, gritos de histeria. Se sentía feliz de estar así,... tan enamorada y correspondida por el chico Slytherin, aunque en algunas ocasiones hiciese cosas que ella no entendiese. Cuando se calmó un poco, pudo entonces escuchar unos pequeños suspiros, llantos quizás, que provenían del baño de las chicas. Se elevó un poco para escuchar mejor: efectivamente, eran llanto, llantos escondidos.

 

Se levantó y fue hasta la puerta. Dio dos golpes y habló por fin.

- ¿Estás bien? - le preguntó a una de sus amigas, pues no sabía muy bien quien era.

Escuchó como en llanto intentaba apagarse. El grifo del agua se habría y cerraba y luego la puerta se abrió. Tras ella apareció Roxanne, con los ojos hinchados, habían tomado un color rojo y le brillaban con bastante fogosidad. Se miraron y Ana le dio un abrazo a su amiga.

- ¿Qué pasa? - le preguntó- ¿Te duele algo? ¿Qué te pasa?

- Ana, ... Ay Ana ¿porque me tenía que pasar esto a mí? - dijo Roxanne entre hipidos.

- ¿Pero que ha pasado? ¿Estás enferma o algo así?

- No, no estoy enferma, no te preocupes, no es eso...

- ¿Pero como no me voy a preocupar, si te veo aquí llorando así de rojos? ¿Qué te ha pasado? Cuéntamelo venga, te vas a quedar mejor.

- Es, ... es Lenin.

- ¿Lenin? ¿Qué pasa con Lenin? ¿Le ha pasado algo?

- No, no, ... él está bien, no le ha pasado nada.

- ¿Entonces?

Roxanne la miró con un halo de temeridad en sus ojos. Ana analizó esa mirada y luego miró a su amiga con cara de estar mirando a una bicho raro.

- ¿No estarás embarazada?

- No, no, ... no estoy embarazada - dijo Roxanne riendo un poco, por el tono tan dramático que había empleado su amiga- Es que Lenin, ... bueno te voy a contar lo que ha sucedido.

****FLASH BACK***

Roxanne siguió caminando por el pasillo hasta llegar al vestíbulo. Subía a la sala común de Gryffindor cuando recordó que tenía que buscar información sobre un importante arqueólogo para el trabajo que le había mandado la profesora de Adivinación. Cogió su mochila y subió las escaleras en dirección a la biblioteca. En esta había apenas 5 o 6 alumnos repartidos en diferentes mesas, no era un día muy propicio para encerrarse a estudiar. Roxanne dejó su mochila en una de las mesas libres que había y fue a buscar el libro que podría ayudarle.

Buscó por varias estanterías y al fin dio con un libro <Brujas?>>. Lo ojeó y buscó el nombre de la persona que estaba buscando. Con ese libro no recogía toda la información que la profesora Trelawney le iba a pedir así que buscó por unas estantería que estaban más al fondo. La verdad es que ese trabajo no le corría mucha prisa, tenía todos esos días de Pascua que estaban por llegar para hacerlos, pero prefería empezar cuanto antes. En una de las estanterías del fondo por fin encontró un libro que le ayudó y le daba mucha información sobre esa persona. Sonrió y leyó un poco, cuando en ese silencio pensativo escuchó dos voces, una desconocida y otra no tan desconocida, pero sin saber exactamente a quién pertenecía.

Prestó más atención a la conversación, eran las voces de una chica y un chico.

- No sé, yo lo tengo bastante claro y tú lo sabías - dijo la voz de la chica.

Roxanne no era demasiado cotilla pese a la carrera que tenía pensado estudiar y las conversaciones de los demás no llamaban su atención lo más mínimo, pero ¿qué diablos? Parecía interesante. Pobre Rose, si ya no era suficiente con Antonella y Nitäh, que no dejaban de cotillear un segundo..., le iba a dar un disgusto si la viese ( jaja - rió- "¿tu tambien?!!- diría ella). Se pegó a la estantería y prestó más atención.

 

- ¿Tendría que saberlo? ¿Por cuantos has pasado ya? - dijo la voz del chico ( Que le era muuuy familiar).

- He estado con muchos otros si, pero tu sabes que mientras estaba saliendo con ellos me estabas gustando tú,... lo sabías de siempre - dijo la chica.

- No tiene sentido que hablemos de esto - dijo la voz del chico.

- Si que tiene sentido, admite que tú también querías hablar del tema - dijo la chica- Sean las circunstancias que sean, sea Slytherin o no... sé de sobra cuales con tus pasos, ¿sabes?

Roxanne pensó un rato. Una chica Slytherin, que había salido con varios chicos. Podían ser varias, pero con esa voz y esa manera de expresarse, no le cupo duda alguna de que se trataba de Loana Higgs, estaba claro. ¿Pero que hacía Loana allí? ¿En la biblioteca? No la consideraba tan intelectual, era más bien dejada.

- Mira, yo ahora mismo estoy muy bien como estoy, más bien diría que estoy en el mejor momento de mi vida - dijo la voz del chico- No tienes derecho a estropear eso.

- Tu tampoco tienes derecho a hacer lo que estás haciendo- dijo Loana- Me estás sacando de tu vida, así porque si, sin darme ninguna oportunidad y lo peor es que no quieres hacerlo. Mírate, tú también estás aquí,... Reconócelo Lenin, yo te gusto.

Se podría decir que en ese momento a Roxanne se le pusieron los ojos en blanco. ¿Lenin? ¿Su Lenin? Claro, ni tanto que le resultaba familiar esa voz, ¡era la de su novio!. Respiró hondo, y luego retomó las aceleraciones de su corazón. Tenía claro que Lenin la quería así que no tenía porque armar un jaleo. Aún así, decidió seguir escuchando la conversación, ¡ni tanto que iba a seguir escuchando la conversación!.

- Yo tengo novia, ¿sabes? Roxanne es la única que me ha sabido demostrar que me quiere - dijo Lenin.

- Y yo te lo habría sabido demostrar si me hubieses dejado - dijo Loana.

- Eso es pasado. Ahora no quiero que me demuestres nada... - dijo Lenin.

- Si, si que quieres - dijo Loana afirmando- Ya lo creo que quieres,...

Roxanne estuvo a punto de romper su varita en dos de la rabia que estaba sintiendo.

- Loana,... es mejor que te vayas por donde has venido, ¿vale? - dijo Lenin- Conmigo no vas a conseguir nada.

- Si me conocieses sabrías que yo siempre consigo lo que quiero. Roxanne no me cae mal, ¿sabes? Pese a lo que te habrán echo creer, no la odio, no te creas que le quiero hacer daño. Pero es su felicidad o la mía. Estoy enamorada de tí, y sé que si me das una oportunidad no te vas a arrepentir - dijo Loana volviendo a insistir.

- ¿Y que te hace pensar que te voy a dar una oportunidad?

- Tengo mucho poder de convicción.

Lenin la miró unos segundos sin decir nada y luego retomó la conversación.

- Vale, mira,... déjalo, olvídate de mí.

- Me encantaría, y me gustaría que estuviese en mi mano, pero no puedo - dijo Loana.

Un silencio aterrador se produjo en la conversación. A Roxanne le encantaban los silencios, le ayudaban a estudiar, a concentrarse, ... pero en ese momento no, no quería oír un silencio. Pero lo oía, estaba ahí, incordiando. Quería saber que estaba pasando, qué estaban diciendo. Apartó algunos libros y lo que vio la dejó sin habla. Loana se había acercado al chico y en ese momento le estaba besando, y con ganas, ya lo creía.

 

Colocó los libros y caminó en dirección a esa estantería, pero lo que vio a continuación hizo que el corazón se le saliese totalmente por la boca, ... que la moral se le bajase a los tobillos y que los ojos se le empezasen a encharcar. Pensaba que Lenin no quería ser besado por la chica, pero no hacía nada por el contrario, ¡se dejaba besar! Y no solo eso, se dejaba abrazar por las manos blancas y con anillos de la chica Slytherin que le revolvia ese pelo que antes había revuelto ella. Retrocedió algunos pasos, lentamente y se fue de allí. Corriendo, cogió su mochila y se dirigió a la salida de la biblioteca.

- ¡Eh chica! No puedes llevarte ese libro - le dijo la señora Smitthers- es ejemplar único y no puedo arriesgarme a perderlo.

Roxanne, estaba triste, enfadada, histérica, ... miró a la señora de la biblioteca. Miró el libro y lo lanzó contra una mesa, de forma brusca y haciendo bastante ruido. Salió de la biblioteca escuchando las amenazas de la bibliotecaria y bajó a la sala común a refugiarse del dolor que esos momentos estaba sintiendo.

****FIN DEL BLASH BACK****

-...Lo mato,...yo lo mato- dijo Ana.

- Pues me harías un favor,...

- ... - Antonella miró a su amiga sin saber que decir- No, ... no me lo puedo creer, ... estamos hablando de Lenin, mi Lenin, bueno,... tu Lenin, nuestro Lenin ¿pero estás segura?

- Si, ... completamente segura - dijo Roxanne que empezó a llorar- No entiendo como ha podido hacerme esto,... No comprendo nada, ¿qué he hecho mal? Algo he tenido que hacer mal si besa a otra.

- De eso nada Roxanne, tu no has hecho nada mal. Tu,... tu no tienes la culpa de nada, ¿entiendes? De nada.

- ... ¿Entonces? - secándose las lágrimas- Ayer mismo me decía que me quería y hoy,...

- Los chicos hacen esas cosas - chascó la lengua- Si es que en el fondo son todos iguales.

Roxanne al escuchar esto empezó a llorar de nuevo.

- No, escúchame, no quiero que llores más - Abrazando a su amiga- Me niego, ¿vale? Es extraño decir esto y más sabiendo que estoy hablando de Lenin,...pero si te ha hecho esto, no merece la pena que derrames ni una sola lágrima más por él.

- Ojalá fuese tan fácil hacer lo que me dices, ... pero no puedo.

- No puedes pero entre todos te ayudaremos a aclarar todo esto. Te mereces una explicación, y creéme, Lenin te la querrá dar.

- ¿Qué me querrá dar una explicación?

- Por supuesto. Mira Roxanne, Lenin te quiere, eso me ha quedado bastante claro, te quiere y mucho, pero los hombres son así, se les pone una chica guapa delante dispuesta a lo que sea y,... no sé chica, es el instinto. Y,... ¡joder! Estamos hablando de Loana, tú misma la viste, no paró de insistir.

- Pero el tendría que haberse resistido, o haberse ido, o no sé,...

- Tienes toda la razón cariño,... pero son momentos de debilidad que nadie comprende - la acarició- Tu sabes que yo con él no es con quien más cachondeo tengo, no tanto como con Nico o Albus,... o Brandom, pero he tenido muchas conversaciones largas con él y estoy segura de que estará muy, muy arrepentido.

- A ti no te pasa eso con Scorpius, ¿a que no?

Ana se quedó pálida.

- ¿Tú sabías lo de Scorpius?

 

- Pues claro... - se secó una lágrima- No hay más que verte, y verle a él. Cualquiera que sea observador se daría cuenta... además, estoy estudiando Periodismo, tengo muy buenas fuentes.

- Ya lo veo... - dijo Ana afirmando- Pues si, estoy teniendo algo con él, pero al contrario de lo que tu piensas, no todo es tan maravilloso,... no quiere que nadie sepa que estoy con él. Que por otro laod es lo mejor, porque si sus padres se enteran,... -resopló- Vamos, que no es tan fácil como crees.

- Si, pero ¿a que no te da la sensación de que desea a otras?

- Pues, ... pues no, la verdad es que Scorpius es...

- Fiel Ana, y yo pensaba que Lenin también lo era.

- Bueno Roxanne, yo no llevo con Scorpius ni tres meses.

- Con más razón. Yo llevo con Lenin casi 6 años. Se supone que me debería de tener más respeto - negó- No,... y me da igual que se arrepienta , ¿sabes? - se quitó una lágrima de la mejilla- Yo le quiero, le quiero mucho pero, ... no sé, no quiero que me haga daño.

- Entonces mira, vamos a dejar esto aquí. Tu y yo nos vamos a ir a dar una vuelta por ahí y a cenar, ¿vale?

- ¿Quieres animarme, verdad?

- Por supuesto. Así que lávate esa cara, ponte guapa que te vas a comer a medio Hogwarts.

- ¿Me voy o nos vamos?

- Te vas,... yo no estoy disponible.

- Que cerda eres,... - dijo Roxanne negando mientras miraba a Antonella- Y no nos pensabas decir nada...

- A mí me habría gustado, créeme,... pero ya sabes, él le teme a su familia, a que le impidan seguir conmigo. Y a Alex, que él piensa que sigue interesado en mí,... y por el momento está aguantando, o quiere seguir aguantando, pero la verdad, no sé si esperará mucho más.

- ¿Porqué?

- Porque se está empezando a poner cada vez más celoso de Matt y de Nicolas. Yo le digo que no pasa nada, que solo son amigos, pero él no puede con eso,... y como no puedo decir que estoy con él,...

- ¿Tú quieres que la gente lo sepa?

- No lo sé,... lo que no quiero es estar escondiendome toda la vida y que Nadine crea que con él puede volver cuando quiera,... eso me mata.

- Joder con las p. Slytherin,...

- Si hija si,... están dando un poquito de por culo - y la abrazó.

Roxanne se maquillo un poco para disimular el rojo de sus ojos y se puso una ropa más cómoda. Se recogió el pelo y bajó a la sala común seguida de Ana. Allí estaban también Rose y Nitäh, haciendo los deberes, y que no tardaron en preguntarle a la chica que le ocurria.

- Me he agobiado con el final del trimestre,... me da la sensación de que no voy a poder llegar - fue su excusa.

Sus amigas la calmaron, o eso pensaron, diciendole que aún quedaban 4 semanas de clases, y que todo iba a ir muy bien.

Las 4 bajaron a dar una vuelta por el castillo, y más tarde al Gran Comedor a tomar algo. Los chicos tenían entrenamiento y tardarían un poco en llegar. Pero a Roxanne se le notaba demasiado, no quería comer nada y eso era demasiado extraño, teniendo en cuenta que era un chica que siempre tenía mucho apetito. Las chicas lo notaron, asi que decidieron volver cuanto antes a la sala común, a descansar de ese día y esperando que el siguiente fuese mejor. Pero la sorpresa se dió en el vestíbulo, justo en las escaleras donde subían a la sala común. Maldita fue la suerte que decidió unirlos allí a todos, a todos y cada uno. Primero llegaron los chicos de Gryffindor con Nicolas y Lenin, quien no tardó en acercarse a la que pensaba "su chica". Al parecer ya había dejado de hacer el Don Juan en la biblioteca. Miró a su novia y aún con maquillaje notó que no tenía muy buena cara, los ojos le brillaban después de haber derramado un mar de lágrimas. Sin demora se acercó a ella.

 

- ¿Qué te pasa? - le preguntó poniendo cara de preocupación.

- ¿No lo sabes? - le preguntó Roxanne.

- No,... ¿Qué te ha pasado? - le preguntó.

- Nada,... no me ha pasado nada,... - dijo Roxanne, que por detrás de Lenin vió llegar al grupo de los Slytherin. Exactamente a Nadine y Loana, seguidas de Alex, Scorpius y Carlson- Bueno sí, te lo voy a explicar. Cierra los ojos.

Lenin parecía extrañado, pero aún así cerró los ojos, y Roxanne le besó.

Luego se separó y le dio una bofetada que logró llamar la atención de todos los allí presentes.

- ¿Pero que te pasa? - le preguntó Lenin tocándose le lado donde le había dado.

- ¿Qué? ¿Quién besa mejor, eh Lenin? ¿Yo o Loana? - dijo Roxanne, a quien le empezaban a brillar los ojos. Lenin la miraba sin saber que decir- No, no hace falta que me respondas ahora, tendrás tiempo para pensártelo porque lo nuestro se acabó aquí mismo,... - se pasó la mano por los ojos. Bajó la voz, solo la escuchaba él- Espero que hayas disfrutado de este beso, porque es el último que te doy.

Roxanne le miró una última vez y se dió la vuelta en dirección a la sala común. Lenin hizo un amago de seguirla pero Ana lo sujetó, a la vez que Albus y Nicolas. El chico miró a Antonella, que a la vez le miraba con algo de confusión, como si no le conociese.

- ¿Me quieres pegar tú también? Por favor,...

- Pues si, te lo mereces,... la bofetada y todo lo que te ha dicho - Le hablaba con voz tranquila- Pero no te voy a pegar, Roxanne es la única que tiene derecho a hacerlo. Además, creo que ya estás lo suficientemente arrepentido.

- ¿Pero cómo se ha enterado? - le preguntaba el chico, con lágrimas en los ojos.

- Te ha visto,... - Lenin la miró sorprendido- Si, ella misma te vió, estaba una estantería por delante.

El chico negó, se notaba que estaba realmente triste y agobiado, y no podía evitar llorar de la angustia que sentía. Sentía que la había perdido, a su chica. Ana lo había medio abrazado dos escalones más arriba, cuando al levantar la vista vió que Loana y Nadine sonreían por lo bajo después de haber presenciado la escena. Y eso la llenó de rabia, la enfureció. No podía soportar que una persona se alegrase de las desgracias de las demás, y más teniendo en cuenta que había sido una parte muy importante de la provocación de esa desgracia. Por eso soltó a Lenin y bajó las escaleras rápidamente en dirección a la chica, que apenas se había dado cuenta de la reacción de la chica Gryffindor hasta que no la tuvo encima. Ana tenía toda la intención de darle otra bofetada a la Slytherin, cuando sintió que la cogían por detrás, impidiendo que hiciese nada.

Loana aprovechó para ponerse chula también, y los Slytherin sintieron que también tenían que sujetarla a ella.

- ¿¡Que pasa!? ¿Te hace mucha gracia, pedazo de...? - decía Ana.

- ¡Ana, cállate! - le decía Nicolas, que la tenía sujetada.

- ¡No, déjala que hable! ¿Que soy una qué? - decía Loana, haciendo gestos como de querer soltarse de Alex, que era quien la tenía cogida. Carlson sujetaba a Nadine, que también parecía querer meterse en la pelea con su amiga, lo que había provocado que Rose quisiese unirse a Ana, y estuviese sujetada por Brandom.

 

- ¡Una...!

- ¡Ana!

- Pero mírala Nico - le gritó Ana- ¡Hasta que no lo has conseguido no has parado, ¿verdad?! Te importaba una mierda a quien perjudicases - no desistía de soltarse- Lo único que querías era salirte con la tuya y ahí lo tienes... - señalando a Lenin que estaba sentado en la escalera, hablando con Paul que se había quedado con él- Destrozado por tu culpa.

- Yo no tengo la culpa de nada, él también tiene boca para decir "NO"

- ¿Pero como puedes ser tan hipócrita? - Nico la sujetaba por donde podía- Pero si no dejabas de insistir...

- ¿Y tu que coño sabes?

- Pues lo sé porque Roxanne lo vió todo, estaba detrás de la otra estantería, pedazo de,... - decía, pero ahora Albus la mandó a callar, para que no metiese la pata. Un insulto podía traerme malas consecuencias a ella.

- Venga dilo,... dilo si eres tan valiente - la provocaba la Slytherin.

- ¿Que te diga que, eh? - le decía Ana, sonriendo de manera audaz- ¿De qué te ha servido? Míralo, arrepentido de lo que pasó porque de quien realmente está enamorado es de Roxanne, de una tía a la que no eres capaz de hacerle ni la sombra.

- ¿Y si no soy capaz de hacerle ni la sombra porqué me besó?

Ana soltó un "Ja" irónico.

- Porque eres muy facil - le dijo, y esto de nuevo provocó la pelea entre las dos chicas, a cada cual hacía más fuerza para avalanzarse sobre la otra.

Pero en un segundo plano había permanecido impasible uno de los alumnos. Un alumno que no soportaba aquella situación; no por lo desagradable que era ver a dos chicas pelearse, y más si el motivo era que una había provocado al novio de la amiga de la otra. No. Lo que Scorpius no soportaba era ver a Nicolas tan, pero tan cerca de su chica. Agarrandola por todos lados por los que le era posible. Estando a su lado en esa pelea. No sabía porqué, pero sentía ganas de ser él, quien sujetase a Ana en aquella ocasión, aunque eso supusiese pertenecer a otra casa que no era Slytherin; hasta que finalmente estalló.

- ¡Ya está bien, joder! - dijo yendo delante de Loana, interponiendose entre las dos. Miró a la Slytherin y luego y volteó- ¡Y tú, sueltala de una puta vez!

- ¿Para que le dé, no? - le dijo Nicolas- Para que tengáis una razón más para manchar su expediende y quitarle puntos a Gryffindor... - que la seguía cogiendo, porque la chico no perdía la visto de Loana.

- ¡Que la suelte, joder! - dijo haciendo que soltase a Ana, a quien llevó a su lado- No quiero que se peléen, ¿vale?

- ¿Ah, no? ¿Y porqué no ibas a querer? - le dijo Nicolas.

- ¡Porque es mi novia! - estalló finalmente.

La verdad era que en mitad de aquella confusión nadie sabía a quién se había referido Scorpius exactamente, o más bien, no querían saber a quien se refería y a quien no. Ana miraba a Scorpius bastante sorprendida, no se esperaba que reaccionase así. Lo demás vino sobre ruedas. Scorpius miró a Ana, y Ana a él. En esas mirada se podía adivinar el paso que acababan de dar, un paso valiente y arriesgado que había llegado sin pensarlo ni planearlo.

 

Lo que si se tradujo en su cruce de miradas, es que estaban juntos en lo bueno y también en lo malo.

- ¿Que estás con ella? - dijo Loana sin apenas poder creérselo.

Scorpius la miró.

- Si, hace casi 3 meses que estoy con ella - le contestó, y miró a su amigo Alex- Lo siento,...

Su amigo era otro de los que casi no se podían creer lo que acababa de escuchar. Scorpius pasó por su lado para volver a la sala común, y fue seguido segundos después de Nadine, la primera indignada con aquella situción. Una de las que menos se lo esperaba. Loana también parecía realmente sorprendida, y frustrada, y Ana se dió cuenta.

- ¿A que jode? - le dijo Rose y Loana, volvió a intentar hacerle algo, pero la profesora Shankman llegó corriendo a lugar donde había sucedido aquella medio batalla campál.

- ¿Que está pasando aquí, eh? - dijo con voz de mando.

Un silencio recorrió la estancia, nadie quería hablar. La profesora miró a Antonella.

- Nada,... cosas nuestras - respondió.

- Supongo que entre esas cosas suyas no está la de pelearse con otra alumna de colegio, ¿verdad? - le dijo. Ana negó y la profesora miró a Loana, que también negó.

Con la profesora allí no tuvieron más remedio que disiparse, y cada uno volvió a su grupo, a su sala común. A consolar a quien más se lo merecía.

-¿Cómo que estás con ella? - le decía Nadine detrás, pisándole los talones - ¡Scorpius, escúchame!

- Nadine, ¿que quieres? - le preguntó volviéndose.

- Que me expliques porqué has dicho eso,... - decía- Es una broma, ¿verdad? Tú no estás no ella.

- Si, si lo estoy - le dijo.

- ¿Pero porqué?

- Porque me gusta desde el primer día que la ví. Fui yo quien la invité al baile de Navidad.

- Pero al baile viniste conmigo.

- Porque estaba presionado por todos y no sabía qué hacer al respecto.

- Tú no sabes lo que sientes,... no puedes saber lo que sientes, has estado 3 años conmigo.

- Pero eso se acabó Nadine - la cortó el chico.

- No digas eso...

- Nadine, eso se acabó y tú lo sabes. Es una tontería seguir revolviendo en el mismo tema.

- No, la tontería es lo que estás haciendo tú. Scorpius Malfoy, el hijo de una prestigiosa familia de ex-mortífagos con la hija de una auror, ¿dónde se ha visto eso? - la chica tenía lágrimas en la mejillas, lloraba de la rabia que sentía en esos momento- Por favor Scorpius, entra en razón.

- ¿Que entre en razón? ¿Qué es entrar en razón para tí? ¿Volver contigo a que me sigas poniendo los cuernos con el primero que se te cruza?

- Tú sabes que el único que me interesa desde hace un tiempo eres tú. Cometí mis errores en el pasado, ya lo sé,... pero si me das otra oportunidad...

- Nadine,... no lo intentes ¿vale? - le cortó Scorpius- Ya no estoy enamorado de tí, estoy con ella.

- Pero Scorpius, por favor - le rogaba ella- ¿No te das cuenta de que tú no puedes estar con ella? ¡No te merece, eres demasiado para un Gryffindor!

- No la conoces de nada.

- No quiero conocerla.

- Mejor para todos, entonces - Scorpius se dió la vuelta.

- Scorpius, por favor - dijo la chica cogiendolo del brazo- Yo te quiero, lo sabes...

- Nadine,...

- Si me das otra oportunidad, de verdad que no,...

- No puedo darte otra oportunidad, Nadine. No te quiero,... la quiero a ella.

- ¿Y de verdad crees que su madre la dejará estar contigo? Es Aretina, no es cualquier Auror.

- Pues no, lo más seguro es que no quiera igual que no querrán los míos. Pero por el momento no van a enterarse ni unos ni otros.

- Estás loco...- dijo negando.

- No,... de echo creo que es la cosa más cuerda que he hecho en las últimas 3 semanas - dijo, y siguió su camino hacia la sala común, con Nadine llorando por las esquinas.

Lenin aún se tocaba la mejilla en la que había sido abofeteado. Rose y Brandom no habían abierto la boca, no habían dicho nada. Rosee fue quien, antes de marcharse,le dirigiese la palabra y la verdad, lo que dijo no subió el autoestima del chico.

- No sé como has podido Lenin, pensé que eras mejor persona.

- Rose, me besó ella y además, yo quería irme.

- De más está que quisieras irte Lenin, si al final no lo hiciste... Todos estos años pensando que eras un buen chico ¿y ahora haces esto? No te conozco Lenin, en serio, no te conozco.

También salió a buscar a sus otras amigas y darle apoyo a la que estaba dolida. Brandom miró a su amigo, y este le miró a él. Seguidamente, después de hablar con Ana, se le acercaron Nicolas y Albus, y Paul, que también había ido a enterarme mejor de ese asunto con Scorpius Malfoy.

- Solo quedais vosotros, venga... - les miró- Decidme lo que me tengais que decir,... no os aguanteis.

- No sé tío, la verdad es que no sé que decirte. Quizás en tu situación cualquiera de nosotros habría hecho lo mismo - dijo Brandom- ¿Tu estás seguro de que sigues queriendo a Roxanne?

- Pues claro, y la quiero - dijo Lenin- Pero Higgs me entró y yo, ... ¿pues que quieres? No sé, no sé que me pasó,...

- ¿Pero te gustó? - le preguntó Paul.

- No, en absoluto - dijo Lenin- A ver como se lo explico ahora a Roxanne, ya la has visto.

- Normal, Lenin, te ha visto besando a otra tía, tu novia - dijo Albus- ¿Qué harías tú si ves a Roxanne besándose con Louis Davis?

- Mataría a Davis - dijo Lenin.

- Ellas primero nos matan a nosotros y luego dejan a sus amigas que maten a la otra, ya has visto a Ana,... - dijo Paul.

- A ellas les duele más que nosotros les hagamos daño y a nosotros lo que nos jode es que un tío nos levante la chica - dijo Nicolas- Y luego nos preocupamos más por la chica.

- Tengo que hacer algo,... - dijo Lenin- Tengo que hacer algo ya.

- Yo debería de partirte la cara por haberle echo eso a mi prima - dijo Albus- Pero la verdad es que no me gusta la idea de celebrar el Good Friday con otro que no seas tú.

- Y en Pascua se liga en las fiestas, así que ya te puedes ir poniendo las pilas - le dijo Nicolas dándole una palmada en el hombro- Roxanne, no es precisamente fea que digamos, yo diría que todo lo contrario.

- Gracias, Nicolas... es justo lo que esperaba oir.

- Bueno,... - dijo Albus y se hizo un silencio- Deberíamos buscarlas ¿no? Para calmar un poco los humos.

- Intentad averiguarme lo que sea, por favor - dijo Lenin- Puedo hacer cualquier cosa para que Roxanne vuelva conmigo,... Cualquier cosa.

Pasar la tarde con Roxanne, que no dejaba de llorar no fue facil. La chica había pasado mucho tiempo con Lenin, su novio de siempre, y aquel beso había sido un golpe muy duro. A las 8.30, Ana volvió a bajar abajo, al lugar donde se encontraba siempre con Scorpius, pero al contrario que otros días, el chico ya no se escondía, estaba esperándola en la puerta de la alacena. La verdad es que Ana no sabía como actuar, no sabía si el chico iba a estar de muy buen humor después de lo ocurrido aquella tarde.

 

- Hola... - le saludó ella.

El chico, que parecía haber estado en el limbo, la miró y sonrió, y eso tranquilizó a Ana.

- Hola - dijo él- ¿Estás bien?

- Si, yo si,... ¿Porqué?

- Estabas alterada,... antes.

- Si bueno,... lo siento, ya sé que Loana es tu amiga, pero lo que ha hecho,...

- No tienes que dar ninguna explicación. Además, Loana no es mi amiga, es compañera de clase. Unicamente eso.

Ana afirmó.

- ¿Y tú estás bien?

Scorpius afirmó.

- Mucho mejor que antes,.... - dijo sonriendo y le acarició la mejilla- Aunque después de lo de esta tarde,... no sé cuanto van a tardar en enterarse mis padres.

- Ya bueno,... pero no creo que tus amigos digan nada, ¿no? Alex no parecía,... enfadado.

- No, por Alex no hay problema. He estado hablando con él y dice que no me preocupe por nada.

- ¿Si?

- Si,... vino a la habitación y estuvimos hablando. Y me dijo que lo único que le había molestado un poco era que no se lo dijese antes. Que se sentía mal por haber estado tonteando contigo mientras estabamos juntos.

- Bueno,... un problema menos, ¿no?

- Si,... pero ahora quien más me preocupa es Nadine.

- Nadine,... - repitió Ana.

- Si,... - respondió el chico, y rápidamente explicó el porqué de sus palabras- Pero no porque me guste nada,... le ha sentado muy mal enterarse de que estoy contigo. Digamos que,... se ha dado cuenta de que si he dado este paso es porque me importas de verdad, que no eres una tontería para mí. Y no sé si por rabia o rencor,... va a contarselo a alguien. A alguien a quien no debe contárselo.

- Habla con ella entonces - sugirió Ana.

- Hablar con ella ahora no sirve de nada, no va a entrar en razón.

- Cuando sea,... o no sé. En el fondo es su palabra contra la tuya y la de tus amigos. Y siempre puedes recurrir a que está molesta porque ya no quieres nada con ella.

- No sé,... no sé que haré - dijo con tono de preocupación. Aunque rapidamente quiso aparentar que no le ocurría nada- Pero tu no te preocupes. Ya podemos vernos en público,... no nos tenemos que esconder de nadie.

- Si no nos escondemos Nadine no va a ser la única que diga que estamos juntos.

Scorpius la miró y negó.

- Ya me da igual Ana,... una de las cosas que más me importaba era Alex. Y Alex ha reaccionado bien asi que,... ya estoy cansado de esconderme y de que tus amigos se piensen que tienen vía libre.

- Te he dicho que yo nunca les he dejado pensar que tienen via libre conmigo.

- Pero da igual, un tío no deja de desistir ni cuando sabe que la chica tiene novio. Cuando más si no lo tiene - repitió el chico- Seguro que no te han dejado respirar cuando yo me he ido.

- No,... para nada.

- ¿No? - preguntó extrañado- ¿Nadie?

- Nadie, aunque tampoco te puedo asegurar que no me digan nada más adelante. Si hoy no se ha dado el caso es porque el problema de Lenin y Roxanne ha,... eclipsado nuestra relación por decirlo de alguna manera - Scorpius afirmó y agachó la mirada- Pero estoy preparada para todo tipo de reproches, no te preocupes - le acarició la cara- Vamos a pensar que todo va a salir bien, el mayor tiempo posible.

 

Scorpius afirmó y la abrazó. Ahora sentían que podían respirar tranquilos. Un poco más tranquilos que antes.

Era Miercoles por la tarde. El Miercoles antes al Good Friday ( Fiesta británica. Es el viernes anterior a la Pascua, en el que se conmemora la crucifixión de Jesus en el Calvario. Equivale al Viernes Santo), y la mayoría del castillo seguía lleno de estudiantes. Aquellos católicos se habían ido a sus casas a celebrar la Semana Santa completa, incluyendo aquel fin de semana. No era el caso de Ana, ni de Scorpius, ni de muchos de los Gryffindors. A decir verdad, solo Lenin (que eran las primeras Pascuas que iba a pasar dos semanas sin ver a Roxanne) y Paul se habían marchado a sus casas. Los demás seguían teniendo el mismo horario escolar de siempre.

- ¿A donde vas? - le preguntó Loana a Scorpius.

Se habían cruzado por el pasillo cuando él iba a quedar con Ana como solía hacer todos los días; el chico siquiera la había saludado, cosa que ella no aguantaba; no aguantaba pasar desapercibida.

Scorpius la miró unos segundos de arriba abajo.

- Con Ana...- respondió.

- Con Ana,... - repitió ella con tono empalagoso.

- Si, con Ana, quedo todos los días con ella, ya lo sabes- dándose la vuelta.

- Pues no deberías quedar con ella,... al menos hoy no.

- ¿Te importa?

- Pues si. Dejando de lado que no la soporto, podría decir que no me importaría si tus padres no estuviesen aquí, en el castillo. Y menos me importaría si ellos ya supiesen que estás saliendo con una Gryffindor que además es hija, según dicen, de Alexandra Aretina. Cosa que aunque para tí, por lo visto, es secundaria para ellos no lo es. Así que si, me importa- le dijo- Yo creería que tienes un problema.

- ¿Mis padres están aquí? - le preguntó él, algo alterado. Eso era algo que no entraba en sus planes.

- Si, los dos - dijo, he hizo un pausa- Tu madre con una túnica verde super elegante, tienes que preguntarle donde se la ha,...

- Mis padres no saben nada - le interrumpió Scorpius- ¿Dónde está Nadine?

- Veníamos de los terrenos y nos los encontramos en el vestíbulo - dijo Loana, y Scorpius chascó la lengua. Lo que menos quería era que sus padres volviesen a pensar que él tenía algo con ella- Ellos quisieron quedarse hablando con ella,... ¿Le dijiste a Nadine algo sobre que tus padres no pueden enterarse de nada? Porque igual no lo sabe...

- Avisa a Carlson, ¿vale?

- ¿A Carlson para qué?

- Para que busque a Ana y la entretenga por ahí, por donde sea,... pero dile que no deje que vaya al vestíbulo.

- Scorpius, si quieres evitar que Ana se entere,...- suspiró- Es inutil. Media escuela sabe ya de los rumores de que andas con ella, y cualquiera que te vea con Nadine y tus padres va a correr la voz. Se va a acabar enterando.

- Me da igual que me vea con Nadine y mis padres- dijo él- De hecho creo que voy a decirselo.

Loana soltó un "Ja" con algunas risitas, como si lo que Scorpius hubiese dicho no se lo pudiese creer.

- No me lo creo.

- Me importa muy poco si te lo crees o no - dijo el chico, que se dió la vuelta para irse.

- Scorpius, no seas gilipollas - Loana lo cogió por el brazo- ¿Me estás diciendo que le vas a contar a tu padre, Draco Malfoy, antiguo alumno de Slytherin, ex-mortífago, que se llevo toda una vida peleado con cada miembro de Gryffindor,... que estás saliendo con una de ellos? No solo eso,... - decía Loana- ¿Vas a decirle a tu padre que estás saliendo con la hija de una de los aurores que se dedicó a perseguir a los mortífagos años después de que Voldemort cayera, y que posiblemente tuvo que ver en que le encarcelasen?

 

- Tienen que aceptarla - sentenció el chico, que se había alterado un poco. No le gustase que le dijesen a la cara lo dificil que era su situación.

- ¿Porqué?

- Porque la he elegido yo, y punto - dijo finalmente, y esta vez si se vió dispuesto ha irse al vestíbulo.

- Estás loco...- repitió la chica- No sabes lo que vas a hacer.

- Busca a Carlson - le dijo él alejándose.

- ¿Y dónde lo busco?

- En los terrenos, está con Stanley - le dijo, y desapareció tras la esquina del pasillo.

A decir verdad el Slytherin estaba nervioso, bastante nervioso, pero tenía claro que la relación que había tenido con la chica que actualmente era su novia era insostenible, y no podía seguir como lo habían echo. No quería mentiras ni medias verdades en la relación, estaba harto de esas cosas. Quería vivir tranquilo y feliz, sin tener que preocuparse por nada más que por quererla y dejarse querer. Pero cuando llegó al vestíbulo y vió a sus padres hablando con Nadine, con esa sonrisa,... sintió que esa asquerosa bola de algo sólido se volvía a atragantar en su garganta como lo había hecho en otras ocasiones, cuando estaba ante situaciones desagradables. Sentía que le faltaba el aire, no quería ir hacia allí, no quería crear un situación incómoda. Era demasiado tarde. Su madre lo había localizado con la rapidez que un águila localiza a sus polluelos cuando se han caido del nido, y le sonreía a modo de saludo, orgullosa de su hijo.

- Mamá,... - dijo acercándose a ella y, dándole un abrazo y dos besos en las mejillas- ¿Qué hacéis aquí?

- Hemos venido a verte cariño. Nos vamos a quedar este fin de semana en Hogsmeade - le dijo la mujer rubia.

- ¿Este fin de semana? ¿En Good Friday? - preguntó el chico extrañado- Siempre nos quedamos en casa... ¿no?

- Si, pero este año Gabriela Golbert, la hija de los Golbert del banco de Hatsford de Belfast, va a celebrar su cumpleaños y lo va a celebrar en Hogsmeade. Ha alquilado el Hotel Royal que hay en Hogsmeade solo para sus invitados. Siempre lo celebraba antes para que no coincidiese con Good Friday pero este año ha decidido hacerlo asi. Y tú puedes venir con nosotros si quieres, no creo que el director se oponga si nosotros te autorizamos. Podéis venir los dos.

Habría sido maravilloso que con ese "los dos" se hubiese referido a Scorpius y a Antonella. Pero no, se refería a Nadine, quien a su lado lo miraba con una sonrisa leve. A la chica al parecer se le hacía muucho más llevadera la situación.

- No creo que pueda ir - intervino rápidamente, reaccionando. Se pasó la mano por la nuca, transmitiendo cansancio- Ultimamente están apretando mucho con el tema de los EXTASIS, y no me conviene perder un fin de semana entero.

- Yo creo que puedes prescindir de uno de tus maravillosos fines de semana para estar con tu familia en un ambiente un poco más,... de ocio - dijo su padre- A fin de cuentas, llevas todo muy bien, has estudiado mucho últimamente. Y pensabas perder el fin de semana de todas maneras, ¿o no?

 

- El profesor Llemen habla maravillas de ti y de una de tus compañeras. Dice que hacéis muy buenas pociones - dijo su madre con una sonrisa.

- Si,... en pociones no tengo ningún problemas. Es en herbología. La anatomía de las plantas no se me da muy bien y prefiero estudiar un poco más - dijo el chico- Y sí, pensaba perder el fin de semana, pero por estar con la familia. Yo a esta mujer no la conozco de nada,... no me merece la pena perder el fin de semana, que puedo estudiar todo el día.

- No pasa nada cariño, es normal que estés preocupado por tus estudios. A mí me parece bien que te quedes si quieres hacerlo - dijo su madre, que no hacía más que mirarlo sonriente y tocarle la cara.

- Astoria, va a tener toda la semana de vacaciones para estudiar - dijo mirando a su hijo y afirmando- Si Scorpius, porque te emperraste en quedarte por las vacaciones de Pascuas y desde luego, que no hay quien te mueva del sitio - refunfuñó- Y seguro que a tu madre le haría ilusión... - decía Draco a su mujer.

- ¿Viene la abuela? - preguntó Scorpius rápidamente.

- Si - afirmó su madre- La madre de Gabrielle fue intima amiga de tu abuela cuando eran pequeñas, y por eso hemos pensado en quedarnos todo el fin de semana. Para que puedan estar unos dias juntas.

Scorpius sonrió. La verdad era que ver a su abuela le hacía muy feliz. Y Nadine, que al parecer no quería perder ocasión, le pasó un brazo por la cintura, haciendo más pronta su cercanía. Con ese abrazo daba a entender algo que no era; que para nada era real.

- Podemos ir aunque sea a hacer una visita entonces, ¿no? Yo la verdad es que llevo muy bien los EXTASIS y este Good Friday mis padres tenían que trabajar asi que no podía pasarlo con ellos. Y así tú aprovechas para ver a tu abuela - dijo ella de una manera tan normal que a Scorpius le dió hasta corage; de hecho la miró acusando su falsedad como nunca lo había hecho.

Él no sabía que responder, se había bloqueado. Quería ver a su abuela, pero no acompañado por Nadine, prefería ir solo. Pero para ir solo tenía que contarles a sus padres que ya no estaba con ella, lo que haría una situación muy, muy incómoda; y que por el contrario, estaba con Antonella.

Se dió cuenta de que iba con el firme objetivo de contarles a sus padres la verdad de toda aquella relación, y que sin quererlo se habían desviado del tema.

- Bueno, ¿y tú qué? - le dijo su madre con otra media sonrisa- Desde luego que ultimamente Scorpius.... vaya manera de mirarla. Cualquiera diría que estáis juntos.

- Mamá, es que yo no... - iba a decir Scorpius.

- Eso,... - interrumpió su padre encendiéndose la pipa- Antes no te despegabas de ella.

- Antes estaba con ella y ahora,... - iba a seguir el chico.

- Me lo demuestra de otras maneras... - interrumpió Nadine, con la intención de seguir la frase del chico, mirandolo con cara de cachorro- ¿Verdad?

Scorpius la miró bastante serio. No quería entrar en ese juego.

- Claro... - dijo. Ese tono que utilizó fue más bien de un "Ya hablaremos luego".

Entonce la chica hizo algo que no tendría que haber hecho. Le puso la mano en una de las mejillas y se acercó hasta besarle, hasta besarle de una manera bastante tierna. Scorpius no se sentía bien, de hecho no quería ese beso de Nadine, no le estaba haciendo sentir nada feliz. Pero si se separaba sus padres,... ¡era todo un caos! Quería decirles la verdad, sabía que no iba a haber mejor momento pero,... no se atrevía a hacerlo.

 

Y lo peor de todo aquello no acababa ahí. Cuando logró hacer parecer que ese beso había sido aceptable, y se separó, alzó la mirada y vió a Carlson y Stanley junto a la entrada, parados con un halo de confusión en su cara. Seguidamente, vió como Carlson desviaba su mirada a un estímulo que le causaba sorpresa, pues alzó las cejas y abrió un poco la boca; un estímulo que estaba tras Scorpius. El chico se giró y vió a Ana de pié, junto a las escaleras, con la mirada perdida en el suelo. Estaba claro que había visto todo lo que había sucedido allí.

Solo verla allí hizo que su corazón se encogiese, que de nuevo se quedase sin aliento. La chica Gryffindor le miró un instante y volvió a desviar la mirada; bajó los escalones que quedaban hasta llegar abajo y entró en el Gran Comedor, perdiendose de la vista del muchacho, a quien se le empañaron los ojos de lágrimas. Sabía que aquello no iba a acabar bien.

- ¿Entonces cuando os esperamos? - le preguntó su madre, sacándolo del limbo en el que estaba metido- ¿El viernes? Nos han reservado 3 habitaciones...

- El viernes está bien, ¿no? - dijo Nadine entusiasmada- Podemos ir a tomar algo y recogernos no muy tarde,...

- ¿Scorpius? - volvió a preguntar su madre.

El chico la miró.

- Si,.. - sonrió de la mejor manera que pudo, reaccionando- El viernes está bien - y miró de nuevo el Gran Comedor.

Minutos después, los Malfoy se fueron a Hogsmeade. Carlson y Stanley se acercaron a Scorpius para preguntarle y para, de alguna manera, prestarle un poco de atención. Aún así el chico no estaba nada contento con la situación y no dudó en mostrarselo a Nadine, a quién cogió del brazo cuando sus padres se habían perdido de vista.

- Te vas a inventar cualquier excusa aceptable, pero no vas a venir a Hogsmeade.

- Teníamos que disimular, ¿no? - dijo Nadine excusándose.

- Hace unos meses teníamos que disimular, pero sabes de sobra que ahora estoy con Ana; ese beso no estaba dentro de lo pactado y lo sabías- dijo y la soltó- No sé cómo te las vas a apañar, pero inventate algo que sea más que creible.

- ¿Y si no quiero? - dijo.

- Si no quieres inventartelo tú me lo inventaré yo - le dijo- Lo que pasa, es que igual tengo que recurrir a David Fods y el espectáculo que formásteis cuando estabas conmigo, en medio de esa explicación, ¿te parece mejor?

La chica le mantuvo la mirada y negó. Entoncés él se fue al Gran Comedor, con Carlson y Stanley, que entraron con él. El joven Slytherin no pudo evitar mirar hacia la mesa Gryffindor, donde Ana se encontraba sentada junto a Rose, que estaba entretenida leyendo un libro mientras revolvía su comida en el plato. Sus miradas se encontraron un instante, y el chico Slytherin notó que su chica no se encontraba muy bien; de hecho, parecía estar triste.

Ninguno de los dos probó bocado en la cena, no sentían ganas de comer. Justo cuando Nadine entró con Loana, Ana se levantó de su asiento, y de manera rápida salió del Gran Comedor; no quería presenciar otra posible escena. El chico, aunque no lo esperara, también se levantó de su asiento, y salió con la misma prisa que ella o incluso más. Consiguió adelantarla cuando aún no había terminado de subir la escalera.

 

- ¡Ana! - la llamó. La chica miró hacia atrás pero no se detuvo, continuó su camino- ¡Ana, por favor! - llegando a su lado y cogiéndola por la muñeca.

Ana se soltó.

- Déjame - dijo volviendo su mirada al suelo.

- Ana, no es lo que parece... - le dijo el chico.

- No es lo que parece,... - dijo ella- Bajo al vestíbulo como habíamos hablado y te encuentro,... besándote con Nadine - negó- No puedo meterme en lo que haces,...

Lo miró una vez más y se dió la vuelta.

- Ana, te lo puedo explicar...

- No quiero que me lo expliques - le dijo volviendose- Da igual,...

- No da igual - le dijo volviendo a cogerla por la muñeca.

En ese momento llegó Matt, con James y Fred un poco más atrás, y vió la situación en la que estaba Antonella.

- ¿Pasa algo? - preguntó Matt.

Ana miró a Scorpius.

- No, nada - miró a Matt- Me estaba pidiendo unos apuntes, ya se iba.

- No veo porqué te tiene que agarrar para pedirte unos apuntes - dijo el Gryffindor mirando a su oponente Slytherin con duda.

- Es que no le había escuchado, iba,... con mis cosas... - dijo la chica.

Matt afirmó y miró a Scorpius, como si aún no se creyese nada de lo que le decían.

- Luego nos vemos... - dijo Ana subiendo un escalón.

- Ana...- insistió Scorpius, al ver que la chica se marchaba, e intentando cogerle la mano.

- Si,... te los llevo a Pociones, ¿vale? - dijo la chica, aprovechando la presencia de los otros Gryffindor para deshacerse de Scorpius.

No tenía ganas de hablar con él; no tenía ganas de verle.

Estuvo el resto de la tarde en la sala común, rodeada de libros que se empeñaba en estudiar, y a los que en esos momentos no le estaba haciendo caso ninguno. Solo tenía en mente una escena, un momento de día,... y cerraba los ojos fuertemente intentando olvidarlo.

Estaba sentada en uno de los sofas frente a la chimenea, con los pies recogidos en el sofá. Tenía un pañuelo en las manos, que secaba las lágrimas que derramaba de cuando en cuando. Gracias a Scorpius se había vuelto toda una llorona. Miraba el fuego recordando aquellos dias que había pasado con el chico, el fantástico día de San Valentín. Negó, había sido una estúpida.

De pronto una persona se sentó frente a ella, en un taburete. Era Rose, no la había oido llegar.

- ¿Estás bien? - le preguntó.

Ana afirmó.

- Me he enterado de lo de Scorpius, lo siento- dijo acariciándole la rodilla.

- No pasa nada - dijo la chica mirando hacia abajo. Volvió la mirada a su amiga- Hace unos días le decía a Roxanne que Scorpius era fiel y ahora,... - negó- Esto se veía venir.

- Lo cierto,... lo cierto es que no - dijo Rose levantándose- Está en la puerta esperando a que salgas, me lo contó él.

- ¿En la puerta? ¿Ahí fuera?

- Si - dijo Rose- Y parecía muy preocupado, al parecer lleva un rato esperando a que alguien venga para que te dijese algo - le ofreció su mano para que se levantase- Venga vamos,... habla con él.

Ana miró la mano y después el fuego.

- No sé si quiero hablar con él...

- ¿Porqué?

- No lo sé,... - dijo- Pero lo de esta tarde fue,... - negó- No sé, me dejó helada. Fue como si estuviese mirando hacia atrás, en su pasado. Me da miedo.

 

- Es normal, pero yo pienso que si ha venido a buscarte es porque tiene una explicación. Si de verdad fuese todo lo que parece no vendría,... no tendría tanta cara, ¿no? - dijo Rose. Chascó la lengua- No sé Ana, ya sé que un beso es algo que intimida, y más si el beso fue con Nadine. Pero piensa en todos estos dias que has pasado con Scorpius, en todos esos momentos,... ¿no te dicen nada?

- Si,... precisamente por eso no me explico,... - decía intentando explicarse- cómo pudo pasar.

- Tal vez si sales,... - volvió a decirle Rose.

Sin duda la chica confiaba en Scorpius, al menos parecía que quería que hablase con él. Y lo consiguió; Ana se puso los zapatos de andar por la sala y salió de la sala común. Scorpius estaba allí mismo, apoyado en la pared con la mirada en el suelo hasta que la chica salió. Se irguió y la miró con titubeo; ella lo notó nervioso, en su mirada. Ninguno de los dos sabía muy bien que decir, cómo actuar. Obviamente, empezó él.

- Te lo puedo explicar - le dijo mirándola fíjamente- De verdad.

Ana se encogió de hombros.

- No sé cómo,... pero estoy deseando oirlo.

Scorpius afirmó.

- Mis padres,... mis padres están acostumbrados a que la única chica a la que yo presente en sociedad sea a Nadine, por eso cuando la ven siempre hablan con ella, como si siguiesemos estando juntos. De hecho, cuando lo dejamos, supuso un caos para todos, no solo para mí, las dos familias tenían ya muchos planes para nosotros,...

- Pero si solo tenéis 17 años...- decía Ana.

- Pero en mi mundo es así. Convenía que fuesemos pareja y así tenía que ser,... por eso a sus ojos, aunque sepan que lo hayamos dejado tienen la esperanza de que aquí estemos juntos,... de que lo soluciones por nuestra cuenta, no sé explicarlo... - decía- El caso es que hoy han venido sin decir nada, y hasta el año pasado Nadine y yo siempre habíamos fingido estar bien mientras estabamos en la escuela. Fingiendo,... ha pasado esto.

- Ya,... y no has podido evitarlo, ¿no?

- Ana yo,...- decía- Yo no quiero a Nadine, te lo puedo jurar si quieres. No siento nada por ella. Lo de el beso de esta tarde salió de ella, yo... - se quedaba atascado- ¡Yo no tenía en mente darle ningún beso! De verdad,... piénsalo, ¿tú crees que si yo hubiese hecho algo estaría aquí? ¿De verdad lo piensas?

Ana lo miró un momento y luego negó.

- No,... creo que no - dijo ella- Pero ponte en mi lugar,...

- Sé lo que puedes haber sentido - le dijo- Pero entiende que yo en ese beso no he tenido nada que ver, al menos directamente no y de hecho ya he hablado con Nadine del tema y sabe lo que tiene que hacer. Si pudiese haber elegido no hubiese sido Nadine quien habría venido conmigo a recibir a mis padres...

Ana lo miró, chascó la lengua y se acercó a darle un abrazo. La verdad es que el chico sonaba muy convincente, no podía pensar que había besado a Nadine con el mismo sentimiento con el que la besaba a ella cuando quedaban. Así que lo hablaron, y decidieron dejar pasar ese momento fatídico.

Al día siguiente se vieron en Pociones, en ese momento que "coincidieron" en Fenix Felicis.

- Se me olvidó decirte algo,... ayer - dijo Scorpius, mirándola de soslayo.

- ¿El qué? - le preguntó Antonella, que por un momento empezó a asustarse.

 

- No te llegué a contar porqué vinieron mis padres, ¿verdad? - le dijo y Ana negó- Es el cumpleaños de una mujer,... una mujer influyente. Va a celebrarlo en Hogsmeade y nos han invitado,... a todos.

- ¿A tus padres y a tí?

- A mis padres, a mí,... - afirmó- A mi abuela y.... a Nadine.

Ana lo miró unos segundos con una expresión no muy positiva.

- ¿Eso que quiere decir?

Scorpius la miró con expresión de apuro. Sabía que la respuesta era dificil y no le iba a gustar nada; es más, no quería contestar, pero no tenía más remedio que hacerlo.

- Le dijeron que se viniese, que también estaba invitada a ir conmigo. Y, ayer le dije a Nadine que se inventara lo que fuese pero que no ibamos a ir juntos. Pero no lo ha hecho, y mis padres ya le han dicho a todo el mundo que vendrá conmigo.

Ana lo miró sin decir nada.

- Como tu novia - dijo y Scorpius afirmó.

Se hizo un silencio y Ana se levantó del taburete sin decir nada, con la intención de irse. Pero el la cogió de la mano, y la hizo parar.

- Ana,...

- No, Ana no - le dijo ella- Tengo que aguantar que te de besos, que tus padres crean que es tu novia, ¿pero que te acompañe a fiestas? No,... eso si que no. Porque entonces tus padres no van a sospechar nada, entonces van a tener razones para pensarlo.

- Ana, por favor,...

- ¡Scorpius! - le dijo ella desesperada. Se calló e inspiró hondo- No puedo, ¿vale? Llamame tradicional, pero no puedo con eso.

- Solo son dos días... hasta el Domingo.

- ¡Encima! - le dijo ella sorprendida- Encima vas a pasar con ella dos días en Hogsmeade, dos días de fiesta de Pascua más que podrías pasar conmigo, pero no, yo aquí sin saber nada.

- Confía en mi,...

- El problema no es que no confíe en tí, el problema es que no confío en ella - le dijo- Si te da besos cuando habíais hablado de no hacer gestos cariñosos entonces de cara a los demás en una fiesta,.... no sé que va a hacer.

- Nada, no va a hacer nada porque ya está advertida - le dijo Scorpius- Ana por favor,... - la cogió de las dos manos- Si no fuese tan importante no te lo pediría...

- Pero Scorpius, piensa en lo que me estás pidiendo.

- Ya lo sé,... es por mi padres. Si fuese por mí,... si fuese por mí te llevaría conmigo aunque fuese debajo de una capa invisible. Para que pudieses ver que no hacemos nada de lo que puedas tener miedo,... hubiese preferido que te invitasen a tí también para que estuvieses allí y vieses que no hay nada.

Ana suspiró.

- Di,...

Lo miró.

- Haz lo que quieras, ¿vale? - se encogió- Yo no puedo prohibirte nada, y si es tan importante me aguantaré. Pero el día que se de la situación contraria no quiero ni una queja...

- ¿La situación contraria?

- Pues sí Scorpius, la situación contraria. A ver si tu te piensas que a mi madre le va a encantar la idea de que esté enamorada del hijo de un mortifago...

- Ex Mortífago - le corrigió.

- Ex- Mortífago - dijo ella- No le va a hacer ninguna gracia. Y entonces llevaré a todos lados a Matt conmigo. A ver si te hace gracia....

Dejó el cucharón de remover la poción, y volvió al otro desdoble del aula de pociones, a seguir con la poción que el profesor les había mandado ese día. El resto de la clase estuvo callada y algo seria, la verdad es que no le hacía ninguna gracia que Scorpius se pasease con Nadine aquel fin de semana por Hogsmeade, como si aún siguiesen juntos. Y más con ella. Se suponía que la chica ya no sentía nada por él, que había aceptado que él estaba con Ana. A Scorpius tampoco se le veía muy feliz; él la comprendía perfectamente, pero no podía hacer nada por evitarlo. Bueno si, podía hacer algo, confesar. Pero era demasiado difícil, al menos en esos momentos lo era.

 

La clase llegó a su fin y los alumnos empezaron a limpiar sus calderos y a recoger sus cosas. Dado el despisde de la chica Gryffindor, los demás terminaron antes, y Scorpius fue a donde estaba ella; no podía irse así, dándole la sensación de que la chica iba a estar mal. Ella lo miró.

- ¿Qué? - dijo finalmente y el chico suspiró- Scorpius, si lo que quieres es que sonría mientras vea como te vas con tu ex a pasar un fin de semana de fiesta a Hogsmeade solo para darle el gusto a tus padres, no, no puedo. Porque perfectamente podrías quedarte con la excusa de que tienes que estudiar, lo siento pero no, no puedo hacerlo. No se si te quiero,... pero me gustas demasiado como para fingir eso tan bien. Lo siento...

El chico suspiró.

- En un principio les dije que no iba a ir porque tenía que estudiar,... hasta que me dijeron que vendría mi abuela - dijo- Nunca la veo porque siempre está viajando y va a venir a la fiesta. Pero entiendo que te moleste y si no quieres que vaya,... pues no voy.

Ana lo miró.

- ¿En serio?

El chico afirmó.

- ¿No vas a ir por mi? - volvió a preguntar.

- Si - la miró- Entiendo perfectamente que no te haga gracia, a mí tampoco me haría gracia que te paseases con Matt, si hubieseis estado algunos años juntos. Y pese a que le he dicho a Nadine que se inventase algo,a pesar de que la amenacé,... nada ha servido para nada. Así que no sé, le diré a mi abuela que venga ella al castillo o algo. No importa.

Ana lo miró. Se levantó del taburete y le dió un abrazo, que fue correpondido por el chico, que la abrazó por la cintura. Le dió un beso en la nuca mientras le acariciaba el pelo.

- No te quiero hacer elegir entre tu abuela o yo,...- le dijo y lo miró- Da igual, ve a la fiesta esa,...

- ¿Para qué? ¿Para que estés aquí comiendote las uñas pensando en no se que tontería?

- Da igual Scorpius, se me pasará. Si es por ver a tu abuela no me importa, me aguanto y ya está.

- ¿De verdad?

- Que si,... de verdad - afirmó y miró hacia atrás- ¿Has revisado la poción? Hoy es el último día,...

- Si, y ha cogido el mismo color que dice el libro. Dorado - le dijo.

- Pero le añadiste los pelos como yo te dije, ¿no?

- Si,.... no sé porqué te empeñas en hacerlo todo diferente, pero bueno, si hasta el momento ha salido bien,... me fiaré de tí - le dijo y le dió un beso- Y espero que tú hagas lo mismo.

Ana afirmó y le dió un beso muy grande mientras le abrazaba.

El resto de la tarde estuvieron juntos, todo el tiempo incluso para cenar, hasta que llegó la hora del cierre y se tuviero que ir a sus sala comunes. El viernes durante las clases ninguno de los dos estuvo demasiado concentrado, y la verdad es que los profesores tampoco tenían muchas ganas de empezar el temario nuevo, así que más que nada estuvieron allí repasando ejercicios que ya habían hecho con anterioridad. La hora de comer se le hizo cortísima, igual que el tiempo de tarde que pasó con su chico hasta que este tuvo que irse a hacer un pequeña maleta para Hogsmeade. Antes de irse se volvieron a ver en el vestíbulo, y allí se despidieron delante de Nadine, que prefería no tener que presenciar ese tipo de escenas.

 

Mientras lo veía irse no sabía que no iba a pasar mucho tiempo hasta volver a verlo. No tenía ni idea de lo pronto que iban a volver a encontrarse.

La chica volvió a la sala común de Gryffindor, y se tumbó en el sofá, desplomándose totalmente sobre él. Estaba saturada por todo, deseando de tener esa semana de vacaciones por Pascua. Hacia las 7 llegaron los Potter y los Weasley, que al parecer habían tenido una reunión con Shankman.

- ¿Que contentos, no? - dijo Ana cuando Rose se acercó. Roxanne se tiró en el sofá de al lado.

- Nos vamos el fin de semana - le dijo Rose.

- ¿A donde?

- A Hogsmeade, a una fiesta a la que han invitado a nuestros padres - dijo Roxanne.

- Genial,... - dijo Ana suspirando- No me lo puedo creer. Nitäh se va mañana por la mañana con Brandom y Nico. Y vosotros, que sois los que siempre os quedais en Hogwarts para todo, os vais a una fiesta....

- ¿Nitäh también se va mañana? - preguntó Roxanne.

- Si, creo que está arriba haciendo la maleta. Su madre le mandó una carta esta tarde y quiere que se vaya cuanto antes. - dijo Ana.

- Vaya faena,... - dijo Rose mirándola- Me quedo contigo si quieres,...

- Nos quedamos las dos - dijo Roxanne- La verdad es que yo tampoco tengo demasiadas ganas de fiesta después de lo de Lenin.

- De eso ni hablar - dijo Ana- No chicas, tú tenías ganas de ir, se te nota en la cara y tú - refiriendose a Roxanne- Necesitas animarte y la fiesta te va a venir de lujo - sonrió- No os preocupeis, ¿vale? Puedo aprovechar para estudiar,... o algo.

- ¿Para estudiar qué? Si acabamos de terminar el trimestre - dijo Rose.

- Lo que sea, ya buscaré algo - dijo- Venga id a haced las maletas, ¿dónde os quedais?

- En un Hotel, nos han reservado habitaciones para todos - dijo Roxanne.

- Pero que no Ana,... que no me voy, ¿cómo te vas a quedar aquí sola?

- Rose, no digas tonterías ¿vale? - dijo Ana- Si queréis puedo ir cuando no tengáis asuntos con la familia.

- Va a estar dificil, es un acontecimiento que ha eclipsao Hogsmeade - dijo Roxanne- El cumpleaños de una famosa.

- Si, la misma que ha invitado a la familia de Scorpius, ¿Tan importante es? - preguntó Ana, que no la conocía de nada.

- La hija del dueño de uno de los bancos más importantes del Sur de Inglaterra. De un banco mágico.

- Ha organizado todo tipo de eventos - decía Roxanne- Esta noche es la cena de bienvenida, pero nada serio, lo más normal es que se vayan todos a dormir cuanto antes. Mañana por la mañana hay desayuno, concurso de Golf y montadas en caballo. Y un show que organiza el novio de la susodicha. Pero el mejor de todos es el Sábado por la noche, que es la fiesta de trajes. Hay que ir elegantes y eso - dijo Roxanne.

- Mañana después del almuerzo no hay nada,... a las 5 ha organizado algo en la piscina, pero la verdad es que a mí no me interesa nada de todo eso.

- Chicas, de verdad, da igual. Lo único, echarle un ojo a los Malfoy, ¿vale? A mi Malfoy - dijo sonriendo- O una mano a los pelos de Nadine,... por si se pasa de lista.

 

- Eso está hecho - dijo Roxanne dándole la mano.

Ambas se levantaron del sofá y se fueron a sus habitaciones, no sin antes soltar un "No sé, no me quedo tranquila". Ana cogió una revista que había sobre la mesilla frente a ella y se puso a ojearla. Minutos después escuchó unos pasos bajar por la escalera, y James apareció en la sala común, al parecer para recoger esa capa. La miró y se acercó, sentándose a su lado.

- Vengo a hacerte una oferta que no vas a poder rechazar, ... - dijo con esa sonrisa tan impecable.

Ana se incorporó en el sillón y dejó la revista a un lado.

- Sorprendeme.

El chico sonrió de nuevo.

- ¿Quieres ser mi novia?

Ana lo miró con algo de confusión, no tenía ni idea de a qué venía esa pregunta por parte del chico. Nunca había tenido la sensación de que el mayor de los Potter tenía tanto interés en ella.

- Pero si tú sabes que yo,... - decía y de pronto vió que el chico se echaba a reir, se trataba de una broma- Venga James,... no bromees con esas cosas - cogiendo de nuevo la revista.

- ¿Tanto apuro te daba tener que dejar a Malfoy por mí?

- Pues no, fíjate que por increible que parezca, estaba pensando si aceptar o no tu proposición - dijo siguiendole al broma al chico.

- No, en serio. Es que,... me apetece ir con pareja a esta fiesta que van a hacer en Hogsmeade y si puedo elegir, me gustaría ir con una chica guapa.

- No seas mentiroso James - dijo Ana- Ya sé que esto es cosa de Rose y Roxanne, que te habrán cogido por banda y te habrán estado insistiendo para que me invites a ir contigo.

- Pues no, la verdad es que no - dijo sonriendo. La verdad es que tenía una sonrisa preciosa- La verdad es que ya estaba pensando en ir a este tipo de fiestas con pareja, tengo una edad.... - ambos rieron, pues el chico empleó un tono tal como si estuviesen hablando de una persona mayor- Y he bajado, te he visto aquí,... y no sé, la verdad es que me gustaría que me acompañases. Así de paso no te quedas sola.

- No sé James,... no sé si a Scorpius le va a hacer mucha gracia verme cogida de tu brazo.

- Bueno, ese tipo de formalismos podemos evitarlo si quieres, aunque créeme, nunca vas a verte en mejor situación que esa. En público del brazo de James Potter, cuantas quisieran.... - decía James y Ana lo golpeó con la revista. Había sacado todo el humor de sus tíos gemelos- No, venga Ana, por Malfoy,... tengo que entendido que a él lo han visto salir de Hogswarts con Nadine, ¿no? Si no me equivoco, para contentar a los padres le ha pedido que vaya con él, o algo así.

- No exactamente,... - dijo Ana- El caso es que si, si que va a ir con ella.

- ¿Entonces?

- Ay, no sé James,... no se fía mucho de vosotros.

- ¿De nosotros? ¿Quién?

- De tí, de Matt, de Nico,...

- Mira, de mí es normal que no se fíe porque tengo más peligro que una caja de bombas, pero ¿de Matt y Nico? Si son super inocentes.

- Si, pero están buenos y ligan. Y ya Nico una vez,... tu sabes.

- Si,... - afirmó James- No sé Ana, haz lo que quieras. Esto ya es un tema de confianza, si él no confía en tí,...

Ana afirmó. La verdad se que no tenía ni idea de qué hacer, le apetecía mucho ver a Scorpius ese fin de semana.

 

- Mira, piénsatelo, ¿vale? A las 8.15 nos vamos a Hogsmeade, tienes todavía media hora.

Ana lo miró y sonrió.

Eran las 8.45, "algo tarde para empezar a cenar" pensaba Scorpius. El salón de aquel hotel era muy acogedor, bastante cálido a decir verdad, cosa que sería más extraña si en ese salón no hubiese diversas chimeneas chisporroteando alegres chispas de fuego.

El chico tenía una copa de cava en las manos, y hablaba de manera alegre con su abuela, con quien acababa de reencontrarse hacía apenas 20 o 30 minutos.

La señora GreenGrass, la madre de Astoria, era una señora con el pelo castaño y a media melena, recogida ese día en una cola al lado, bastante elegante. Para tener sus 60 y largos años, tenía la piel bastante tersa, y un rostros que inspiraba alegría y emoción por la vida. Era una fanática total de los viajes, del mundo. Una mujer, no incansable, pero si inquieta; culta y sabia. Desde que había llegado, no había dejado de contarle a su nieta los fascinantes paisajes del último lugar donde había estado, Venezuela.

- Precioso,... fascinante y totalmente precioso, diría yo - dijo la anciana, cerrando los ojos, inspirando un deje de placer- Los paisajes, la Venezuela profunda.

- ¿Has ido a los Andes? - le preguntó Scorpius.

Su abuela afirmó.

- La Orquídea Boconó es preciosa - dijo de pronto- Te he traido postales para que lo veas,... allí la mágia no está tan desarrollada como aquí, pero los muggles se portaron muy bien.

- Usted tan agradable con todos como siempre - dijo Draco a su suegra.

- La próxima vez haremos un viaje todos juntos,... sería interesante , ¿no? Nunca os habéis animado - dijo la abuela.

- Nunca hemos tenido tiempo mamá - dijo Astoria.

- Tiempo, siempre el tiempo,... hay tiempo para todo hija mía, ahora sí. El problema es cuando las dificultades que te impone tu propio cuerpo te hace imposible conocer el mundo,... entonces te parecerá que has despilfarrado el tiempo de cualquier manera - dijo la abuela y miró a Scorpius- Tú si vendrías, ¿no?

- ¿Lo dudas? - sonrió- El Verano que viene, ¿has planeado algo?

- Grecia - dijo su abuela y rió- La verdad es que no tengo nada planeado, de momento. Pero es un destino que siempre me ha gustado,... siempre lo he tenido a la vista, y a tu abuelo no le desagrada.

- Tiene su historia - Scorpius sonrió.

- Sería interesante, si ... - dijo Nadine.

Scorpius la miró.

- Y tú este verano con tu abuela... - dijo el chico, finjiendo tono de lastima.

- ¿Con mi abuela?

- Si,... eso me dijo un amigo de tu primo ayer cuando entrenábamos. Que habíais pensado ir todos los sobrinos a pasar el verano con tu abuela.

- ¿Que amigo?

- Era,... - Scorpius puso cara de estar pensando en algo- David Fods, creo...

Entonces Nadine notó que lo que Scorpius esperaba de ella era que permaneciese toda la noche callada, sin intervenir lo más mínimo en las conversaciones que tenía con su abuela. En el fondo no desistía en su intento por volver a intentarlo con Scorpius, así que calló sin rechistar, pensando que si hacía lo que el quería, en cierto modo, podría ganarselo mejor.

Entonces, en uno de esos momentos que lanzaba una mirada general al salón, una mirada de esas en las que pides ver algo interesante, vió algo que sí que le pareció bastante interesante. Le hizo un gesto a Scorpius para que se girase y mirase un poco hacia atrás, y el chico con una mueca de cansancio (pues todo lo que hacía Nadine le parecía un tedio) miró hacia un poco más allá del centro de bebidas. Abrió los ojos un poco sorprendido, pues no esperaba encontrarsela allí.

 

Había encontrado a los Weasley al completo, acompañado de los Potter, y con ellos, Antonella del brazo de James, que hablaba con uno de sus familiares. La chica también lo localizó a él, y sonrió al verle. La chica llevaba un vestido Cocktail largo hasta las rodillas, con el fondo negro y estampado con pequeñas florecitas Moradas y Blancas; acompañado de un fagín de negro raso. No venía demasiado elegante, pero el mayor de lor Potter la miraba como si de un Gran premio se tratase, no dejaba de sonreir.

Volvió la mirada hacia delante y tomó un trago de su copa, no sabía como tomarse lo que acababa de ver.

- ¿Verdad que sí, Scorpius? - le preguntó su madre.

Él la miró y arqueó la ceja.

- ¿Perdón? Es que estaba pensando en,... la temporada de Quiddicth.

- No tiene cabeza para otra cosa que no sea estudios y Quidditch - dijo su padre.

- Un chico que se dedica a sus estudios y al deporte, orgulloso tienes que estár de él Draco - dijo su abuela- Tu madre decía que habíais elaborado Felix Felicis en clases de Pociones.

- Si, hoy recogió las muestras el profesor Llemen.

- Felix Felicis.... no sabéis cuantos problemas trajo esa poción en mi época, cuando fué el Boom de Felix Felicis y aún estaba legalizada. Hubo una gran depresión cuando el Ministerio decidió hacerla ilegal, dejar su elaboración solo en manos de expertos y suministrarla solo en casos justificados. Era la coca de los Muggles,... horrible - aseguró su abuela.

- Tampoco hay que exagerar Adele - le dijo Draco- Si se controla...

- Si, si, lo sé,... ¿pero tú podrías controlar si creyeses tener suministro de por vida de Felix Felicis? - dijo la abuela y el muchacho negó- Es difícil,... - miró a su nieto- Así que ya sabes, contrólate porque te conozco, y te gustan los retos.

Scorpius afirmó.

- Como al que más - dijo y tomando de nuevo un poco de su copa miró a su chica unos metros más allá, deseando de que terminase la fiesta para asaltarla a preguntas sobre todo lo que estaba pasando.

- ¿La habitación de los Potter, por favor? - preguntó Scorpius al recepcionista.

La fiesta aún seguía para los más mayores, los jóvenes y los más cansados habían empezado a retirarse a sus habitaciones para despertar descansados al día siguiente. La cena había sido bastante tensa, al menos para él. Todo el mundo la había tratado como a la novia de James Potter, ella se había sentado a su lado, entre él y Albus. Incluso había escuchado susurrar a su padre cómo le decía al a Astoria sobre James Potter, y no era sobre el increible parecido que tenía con su padre.

- Potter.... hay 2 habitaciones reservadas para Potter y otra más compartida con Weasley - dijo el joven recepcionista y Scorpius pensó. Era obvio que una de ellas era para los padres Potter, junto con quienes dormiría la pequeña de los Potter, Lili. La reservada para las dos familias debía de tratarse de la habitación reservada para Albus y Fred Weasley. Quedando finalmente otra para James y Antonella.

- No lo sé, yo estoy buscando a James Potter,... es mi amigo - dijo excusandose. El dependiente pareció entenderlo desde el principio, no parecía querer ninguna explicación.

 

- Habitación 209, 4Planta - le dijo el recepcionista.

Scorpius afirmó. Subió en el ascensor sin pensarselo y se dirigió hacia la habitación donde creía que iba a encontrar a su chica.

No sabía qué era lo que estaba haciendo, nunca había sentido un impulso tan fuerte; en otro momento se habría sentido estúpido por haber ido detrás de una chica a pedirle explicaciones, pero en ese momento no, en ese momento se sentía en la obligación de hacerlo.

El ascensor abrió sus puertas en la 4ªPlanta, frente a una lujosa pero pequeña escalera, y con las habitaciones 202 y 221 a los lados. Tomó el pasillo de la izquierda y siguió su camino, pasando las habitaciones 202, 203, 204, 205, 206, 207 y 208. Allí estaba, frente a la habitación 209. Iba a golpear directamente, pero antes de hacerlo algo lo empujó a detenerse. ¿Que diablos? Quería saber qué estaba pasando con todo aquello, qué había pactado entre James Potter y su chica, porque creía obvio que Antonella no era en secreto la chica de los dos, ni la amante del Joven Potter.

Sí, lo hizo, golpeó dos veces y se apoyó en el marco de la puerta a esperar que alguien abriese. Pero nadie lo hacía. Volvió a golpear un par de veces, y desesperado esperó a que alguien girase ese picarte de acero. Se estaba desesperando, estaba pensando en lo peor cuando alguien susurró a su oido....

- ¿Me buscabas?.

Scorpius se giró rápidamente y vió a su chica en el pasillo con la misma ropa que tenía abajo, descalza con los zapatos en la mano. Él la miró y sonrió finalmente, dándole un abrazo a su chica y un profundo beso. Después se separaron y se miraron un instante, y Scorpius rió.

- ¿Que estás haciendo aquí?

- ¿Qué pasa? ¿No querías verme?

- ¡No..! - dijo rápidamente y sonrió- No seas tonta, ¿cómo no voy a querer verte? Pero me ha sorprendido un poco verte aquí, con los Potter,... tan agarrada de James.

- ¡Oh, por dios Scorpius! ¿Tan agarrada? Ni la mitad que Nadine de tí.

- ¿Que era entonces? ¿Un tira y afloja? - dijo Scorpius- Yo no tengo más remedio que fingir que estoy con Nadine.

- Bueno, y si yo he venido con James no tengo más remedio que fingir que estoy con él,... aunque en realidad haya venido para poder estar contigo - de brazos cruzados.

Scorpius la miró y volvió a sonreir. La abrazó y volvió a besarla de manera corta, pero seguida.

- Estás muy guapa,... - dijo y Ana sonrió- Es verdad.

- Gracias - dijo, y volvieron a besarse.

- Y,... ¿También vas a dormir con James? - le preguntó Scorpius. El tono de normalidad que tuvo que emplear fue extremo... no le gustaba la idea de que la chica compartiese cama con Potter, pero él iba a compartir habitación con Nadine, no tenía derecho a reprocharle nada.

- No - dijo Ana sacando la llave de la puerta- Aquí han dejado nuestro equipaje, pero yo voy a dormir con las chicas, en la 212 y lo más seguro es que James también duerma con Albus y Fred.

- Am,... - murmuró el chico, que escondió una sonrisa tras sus labios- Entonces,... puede que aquí podamos estar solos, ¿no? - agarrándola por la cintura de una manera bastante insinuante.

La chica sonrió y volteó a mirarlo, con esa mirada ardiente que se lanzan dos enamorados cuando se quedan a solas y saben que no van a recibir compañía en mucho tiempo. Entonces los besos que comenzaron fueron de otro tipo, de otra calibre,... con otro fin. Pensaban ya en la posibilidad de tener su primer encuentro cuando un James sonriente entró en la habitación hablando con Fred; ninguno de los dos había notado nada al entrar, y soltaron un "guau" bastante gracioso.

 

- Vaya Malfoy,... no pierdes el tiempo, ¿eh? No has tardado nada en encontrar la habitación... - dijo Fred.

- ¿Que hay Scorpius? - le saludó James, y ambos chocaron sus manos a modo de saludo. No tenían una relación íntima, pero ambos se tenían respeto y se caían bien, lo poco que se conocían.

- Había venido a hablar con ella, pero ya me iba,... querréis dormir un rato - dijo el chico y miró a Ana- Mañana nos vemos, ¿vale?

Ana se encogió de hombros como diciendo "¿Que otra opción nos queda?", y después de darse un corto beso, se marchó de la habitación, dejando a Antonella con los dos primos que le lanzaban sonrisas curiosas.

- ¡Oh, vamos, no es lo que estais pensando! - dijo la chica cogiendo sus cosas.

- Porque hemos llegado demasiado pronto - dijo James- Quizás 5 minutos después...

- 5 minutos después os lo habríais cruzado en el pasillo - dijo la chica.

- O quizás,... en la cama - dijo Fred,

Ana le sacudió con el neceser, y también salió de la habitación. James y Fred no podían juntarse, eran un dolor de cabeza.

Al día siguiente la mañana amaneció soleada, si al caso algunas nubes poblaban el cielo, pero poco espesas y muy blancas. Los chicos Potter y Weasley desayunaron en el comedor del hotel, y antes de ir al centro de Hogsmeade a tomar algo en una terracita, decidieron dar un paseo por los jardines del hotel, en busca de sus padres, que se encontraban juntos viendo una exhibición. Una exhibición de animales de Johann Levick, el novio de la tal Gabriela Golbert. Era domador de animales, tenía todo una jungla para él,... era otro multimillonario caprichoso; valiente, pero caprichoso.

Estaban terminando de ver la exhibición cuando, al mirar hacia la puerta, Antonella vió salir a Scorpius, a su padre y a su abuelo, los tres hablando de algo que parecía interesante; algo que explicaba su abuelo. Scorpius y Draco Malfoy llevaban ropa ajustaba, y guantes y botas de montar, al parecer se disponían a dar un paseo en caballo. No le disgustó en absoluto verle esa mañana, sonrió. Pero poco después, la sonrisa se borró de su cara. Un poco detrás, aparecieron las tres féminas de la familia Malfoy/Greengrass, las tres también con ropa de montar a caballo. Nadine iba entre las dos, la abuela y la madre, sonriendo, sintiéndose totalmente integrada; daba la sensación de que realmente seguía siendo la novia de Scorpius.

<<¿Cómo puede fingir tan bien?>> Negó y miró hacia el frente.

Pero no podía evitar desviar la mirada hacia allí, hacia donde estaba su chico. Resultaba que no se traba de 6 montas a caballo, sino de 3. Tres caballos para seis personas, no había que ser muy lista para saber como se iban a distribuir las parejas. Scorpius se montó en un caballo zaíno con la cola recogida, y con una larga mancha blanca en la frente. Después, con la ayuda de un chico, se montó Nadine, de lado, y se agarró fuertemente a Scorpius. Una vez se montaron todos, hablaron de algo y salieron al trote en dirección contraria a donde se encontraba Ana. La chica miró hacia abajo, algo turbó sus pensamientos. Veía su situación con Scorpius en ese mismo instante: el chico estaba tan lejos de ella, como la posibilidad de que la familia Malfoy la aceptase para su hijo Scorpius. Resultaba casi imposible pensar lo contrario.

 

Como tenían planeado, fueron al centro de Hogsmeade, y tomaron algo antes de comer, en un local nuevo que habían abierto hacía poco. Intentaba sonreir, pero no podía, tenía la cabeza en otro sitio. "¡Por Dios Antonella, ¿otra vez? Son solo tonterías, olvidalo!" ¡Sabía que se trataba de una tontería!; de una tontería que ya había hablado otras veces con Scorpius. Pero le era imposible olvidarse de ello... realmente imposible.

Cuando llegaron al hotel estaba anocheciendo, y solo quedaba una hora y media para que empezase la fiesta de cumpleaños, la gran fiesta de cumpleaños. No esperaban nada grandioso ni juvenil, más bien algo refinado y elegante, pero por todo lo alto. Buenas marcas, Buenos canapes, Buenos platos,...

Antonella no tenía un armario demasiado selecto en Hogwarts, pero afortunadamente había llevado dos vestidos para el baile de Navidad, y decidió ponerse el otro para no repetir repertorio. El de esa noche era de corte imperior. Tenía el fondo blanco y lunares deformes en distintos tonos azules. Llevaba un lazo debajo del pecho azul, que dejaba caer dos largas tiras por detras. James y ella bajaron con la familia unos 15 minutos después de que la fiesta hubiese comenzado, al menos, formalmente. La familia de Scorpius ya estaba allí, todos sentados a una mesa y comiendo. Antonella vió como el chico levantaba la mirada, y después de agacharla sonreía para sí, alegre de haberla visto.

Ella también sonrió, pero la alegría le duró muy poco. Tan pronto como las parejas empezaron a bailar tuvo que observar como el padre de Scorpius, Draco Malfoy, sacaba a su nuera a la pista de baile, y ambos bailaban como si fuesen ya de la misma familia. Ana todavía no había visto una alianza de compromiso en las manos de Nadine, y le daba la sensación de que ya llevasen casados hace años. Eso la entristecía, no se había parado a pensarlo. Su fantástico lema "Carpe Diem" le había servido para vivir el momento, había hecho todo lo posible para vivir el maravilloso momento, pero... ¿que pasaba ahora? Ella estaba enamorada, no quería seguir viviendo el momento con Scorpius, quería algo más, quería una relación. Lo quería para ella sola. Y ahora que se paraba a pensarlo, que lo pensaba todo más racionalmente, se daba cuenta de que no había hecho las cosas bien, de que no había pensado todo como tenía que pensarlo. Y le dolía en el alma.

Allí, en esa mesa, estaba rodeada de gente humilde y bondadosa, la familia Weasley y Potter. Todos la habían tratado bien, todos tenían gestos amables hacia ella,... era diferente. Podría encontrar tanto en Albus como en James chicos competentes, chicos que también podían interesarse en ella (Bueno, Albus no, no quería acabar con las ilusiones de Nitäh). En todo caso, era una situación mucho más facil. Y mientras más lo pensaba más triste se ponía. Veía como Draco Malfoy dejaba a Nadine de la mano de su hijo, quien había salido a la pista a bailar una canción con quien se suponía que era su novia.

 

Llevaba en la fiesta tan solo 150 minutos; 150 minutos y se le hacía insoportable seguir allí. Había bailado y cenado, también bebido algo de cava para brindar por la cumpleañera. Había cumplido como invitada, y sentía que quería irse. No sabía que ser partícipe de la rutina de los Malfoy iba a cambiar tanto sus esquemas. Su mente la había acabado dominando, y no sabia ningún remedio contra eso, contra sus propios pensamientos. Se disculpó de la manera más disimulada que supo, y se dirigió al baño más cercano. Allí no pudo evitar soltar algunas lágrimas de impotencia, amargas lágrimas de impotencia. Estaba delante del espejo, viendose por un chico al que quería y por el que era correspondida. Si todo era tan bonito, ¿porqué tenía que ver esa imagen? ¿Porque tenía que llorar? Era inutil...

Sentía que no podía reprimir esa angustia interior, cuando la puerta del baño se abrió y apareció una mujer. Una mujer a la que ya había visto, de pelo canoso y con un elegante recogido. Llevaba una túnica verde botella, bastante bonita. Ella agachó la mirada hacia el lavamanos, e hizo como quien se las lavaba mientras la mujer se acercaba a su lado, a mirarse en el espejo. También ella se lavó las manos, y Ana juraría que la miraba mientras se secaba las manos.

- No puede haber nada tan triste que haga llorar, en una fiesta, a una chica de menos de 18 años... - le dijo con tono cariñoso- ¿Puedo ayudarte?

- No,... es solo una alergia, se me pasará - le decía sin levantar la mirada.

Se giró para irse, pero antes de hacerlo la anciana le tomó de la barbilla e irguió su mirada.

- Una alergia no hace que una niña tan bonita tenga una mirada tan triste...- le dijo- Es por un chico, ¿verdad?

No sabía muy bien que decirle, la verdad es que si era por un chico. Precisamente, era por su nieta Scorpius. Ana afirmó.

- Es usted muy inteligente...

- No hace falta ser inteligente para saber, que la única tristeza de una chica tan joven es saberse no correspondida en un aspecto tan sentimental.

Ana afirmó y miró a la señora GreenGrass.

- Dios mío,... ¿tanto daño te han hecho?

- Digamos que,... yo soy bastante susceptible.

- Demasiado susceptible,... - la mujer afirmó- ¿Ha sido un desengaño?

- Algo así - dijo Antonella. Se estaba desengañando poco a poco.

- No te preocupes,... al principio puede que te duela mucho. Hoy lo puedes soportar, mañana se te hará tan insufrible que querrás morir, pero con el paso de los días se te hará haciendo cada vez más llevadero, hasta que llegue el día en que conozcas a otra persona, y te darás cuenta de que esa herida ya está cerrada - le decía. Ana afirmó y la mujer sonrió- Yo tengo un nieto, se llama Scorpius, ¿lo conoces?

- Scorpius Malfoy,... si, lo he visto por el castillo - disimuló bastante bien su indiferencia.

- Es guapo, ¿a que sí?

Ana se sonrojó, no sabia muy bien que contestar. ¿Que si era guapo? Era el chico más guapo al que había conocido. Pero no podía contestarle eso a la abuela del susodicho, por mas que quisiera.

- Para mí es el muchacho más guapo que conozco. Además es muy buena persona, es tranquilo y cariñoso, y muy buen estudiante - decía ilusionada la mujer. Se le llenaba la cara de alegría al hablar de su sobrino- Y además es bastante generoso, comparte todo lo que tiene, es un encanto - sonrió- Aunque bueno, ¿que voy a decir yo, siendo su abuela, no?

 

- No lo conozco demasiado pero se le ve muy buen chico - decía Ana sonriendo y algo se anudó en su garganta antes de decir lo que dijo- Su novia debe de estar muy feliz de tener un novio como él.

- Si,... - dijo al anciana titubeando- No malinterpretes mi desgana, Nadine nunca ha tenido ningún mal gesto con nuestra familia pero,... algo me dice que no hace feliz a mi nieto. De hecho,... de hecho estoy segura de que no seran un matrimonio feliz, si se casan.

- ¿Hay campanas de boda? - dijo Ana sonriendo lo mejor que pudo- No se había escuchado nada por la escuela.

- No, son demasiado jóvenes para casarse son solo refranes que se dicen. Aunque la verdad es que son una pareja bastante consolidada, para bien social más que para su propio bien en sí, el de ellos. Sus padres llevan años haciendo planes y todo parece tener un futuro bastante afortunado pero,... no lo veo feliz - dijo la mujer. Solo esos últimos pensamientos parecían haber nublado la mente de la anciana GreenGrass. Pero pronto volvió a sonreir- Tú cásate por amor y no dejes que nadie decida por tí,... por muy guapo que sea el muchacho - rió- Quien sabe,...quizás en un futuro hasta tú podrías estar con mi nieto.

Ana rió con la anciana.

- ¿Le gustaría? - empleó un tono tal como si estuviese bromeando.

La anciana sonrió.

- Si, ¿porqué no? Sería bonito - dijo.

Ambas sonrieron y sintieron que su conversación había finalizado.

- Suerte... - terminó por decirle, y la abuela de Scorpius cogió su bolso y se encaminó hacia la puerta.

Cerró la puerta tras de sí, y la chica no pudo aguantar mucho hasta dejar salir otro amargo suspiro. Había hablado con la abuela de Scorpius, y aunque había sido una conversación agradable, la mujer la había desalentado bastante. Tanto que tenía demasiado claro lo que le correspondía a cada uno.

- ¡Ah, hola cariño! - escuchó Ana, tras la puerta,

De nuevo era la voz de la anciana.

- Abuela,... - la voz de Scorpius habló- Venía al servicio.

- ¿Ya te has cansado de bailar?

- Me duelen un poco los pies, la verdad,... pero creo que todavía puedo reservar un baile para la mujer más bonita de esta fiesta - dijo el chico, e hizo sonreir a Ana, que lo escuchaba desde el otro lado de la puerta. La anciana rió- ¿Está Nadine dentro?

- No,... no la he visto entrar, ¿porqué?

- Hace rato que no la veo,... - dijo.

- No te preocupes, habrá salido a tomar el aire. Luego salimos a buscarla si quieres... - le dijo su abuela- ¿Quieres que te espere?

- No,... no importa, ahora voy yo a la mesa - dijo.

Ana oyó los zapatos de la mujer alejándose y miró hacia el suelo. En esos momentos se encontraban él, Scorpius a un lado de la puerta, y ella al otro. Solo les separaba un tabique móvil de madera de pino tallada. Podía abrir la puerta, besar al chico, olvidar todo lo sucedido y volver a empezar,... o ocultarse en la intimidad del baño hasta que se sintiese lo suficientemente segura de poder volver a la habitación sin encontrarse con él. Podía abrirle la puerta a sus ilusiones, o seguir el camino de la razón. Y eso último fue lo que hizo. Adios Scorpius, Adios.

Esa noche no se volvieron a ver, ni a la mañana siguiente tampoco. No se encontraron ni en el Comedor ni en el camino de regreso a Hogwarts. A Scorpius le pareció extraño pero,... ¿qué demonios? Pertenecían a ámbitos tan diferentes que era natural que no se encontrasen.

 

Lo cierto es que había estado deseando el momento de llegar, el momento de por fin poder liberarse de sus padres y abrazar a la chica. Lo que más pena le había dado era dejar a su abuela en la estación de tren, de regreso a Londres. Sabía que pasarían algunos meses hasta que pudiese volver a verla.

Ambos deshicieron su maleta y se encontraron en el vestíbulo, justo cuando los dos acudían a la cena como cada Domingo. El se acercó a ella, y ya, libre de toda atadura, se acercó y le dió un beso. A sus espaldas ella no podía sonreir, solo asumir lo que estaba a punto de hacer.

- ¿A donde ibas? - le preguntó el chico.

- Iba,... a dar un paseo, no tengo hambre.

- Se te dió bien la noche, ¿no? - dijo el chico bromeando- ¿Voy contigo?

Ana afirmó.

- Si quieres... - dijo, sabiendo de sobra que el chico no iba a poner objección a acompañarla.

Siguieron un pasillo, el chico hablaba sin parar de la actuación de Johann y ella solo asumía y fingía estar prestándole atención. Hasta que el mismo Scorpius notó que algo extraño pasaba, que la chica estaba ausente.

- Ana,... - la llamó y ella le miró- ¿Te pasa algo?

Ana tomó aire y afirmó.

- Quería hablar contigo, Scorpius.

- ¿Hablar? ¿De qué?

- De,.... de nosotros - dijo finalmente.

A Scorpius ese nosotros le sonó algo extraño, frunció el ceño.

- ¿Que pasa con nosotros?

No sabía si iba a ser capaz de decirlo, lo tenía en la punta de la lengua.

- Yo te quiero mucho Scorpius - dijo y el chico sonrió- Pero no podemos seguir juntos.

La sonrisa se borró de su rostro.

- ¿Qué?

- No podemos...

- Eso lo he oido - dijo el chico- Lo que quiero saber es porqué has llegado a esa conclusión.

- Por.... por todo - decía. Cada palabra le sabía más amarga que la anterior, no sabía si podía aguantarse las ganas de llorar- Tu has sido partícipe de lo que hemos vivido estos días,... tanto tú como yo nos hemos dado cuenta de que vivimos en ambientes muy diferentes.

- Eso ya lo sabíamos antes de empezar, nos ateníamos a eso.

- Si,... pero yo no sabía que iba a ser así.

- ¿Así cómo?

-... Tan difícil.

- Ana, quien algo quiere algo le cuesta - decía intentando transmitirle motivación- Claro que es difícil, ahora es difícil. Pero si seguimos adelante...

- Si seguimos adelante, así, no va a cambiar nada en absoluto. Porque el problema no somos ni tu ni yo. El problema es que los demás no aceptan nuestra relación.

- No me importa lo que acepten o no lo demás.

- ¡Te importa Scorpius, claro que te importa! Sino, ¿a cuento de qué te has llevado a Nadine a la fiesta de cumpleaños?

- Sabía que esto iba a pasar,... - dijo el chico- Sabía que esto iba a pasar, como fuí tan gilipollas de...

- ¿Qué?

- Sabía que me lo ibas a acabar echando en cara - dijo Scorpius con tono de enfado- Que me ibas a dejar ir, y al volver ibas a sacar este tema, ¿No pudiste decirme que no?

- ¿Cómo crees....?

- Pudiste decirme que no fuese. Te di la opción de quedarme...

- Con un chanteje emocional por delante - le dijo ella- Querías ver a tu abuela a la que no veías desde hacía tanto tiempo, ¿cómo crees que iba a privarte yo de algo así?

 

Scorpius la miró sin saber que decir, tenía razón. En caso contrario él tampoco le habría negado a ella la posibilidad de estar con su familia.

-¿Entonces? ¿Que pasa, lo quieres dejar? ¿Así, sin más?

- Así sin más no,... no te das cuenta pero esto no iba a ningún lado desde el principio.

- Si desde el principio lo sabías, ¿porqué has empezado con esto?

Ana se encogió.

- Porque al principio no pensaba nada más que en pasar 5 minutos contigo,... y ahora 5 minutos me parecen insuficientes.

- ¿Y cuál es el problema? En el colegio ya lo saben, no nos tenemos que esconder de nadie,... - dijo y de pronto algo iluminó su mente- ¿No será que pasar tanto tiempo con Potter ha hecho que cambien tus sentimientos hacia mí, no?

Ana le miró algo dolida.

- ¿Cómo puedes pensar que... ?

- No es tan extraño,... bailaste 3 veces con él, te presentaron como a su novia, dormíste en su habitación...

- No dormi en su habitación...

- ¿No? Ayer desapareciste muy pronto...

Ana negó ante tal acusación. Se dió la vuelta para marcharse, pero Scorpius la siguió.

- Ana, Ana,.... Ana, por favor - le dijo cogiéndola de la mano- Lo siento. Lo siento de verdad, pero no creo que dejarlo sea la solución a todo esto, algo podremos hacer, ¿no?

- ¿Qué Scorpius? No podemos hacer nada,... - le decía ella- Si seguimos así tú tendrás que seguir llevando a Nadine a las fiestas, tendras que seguir mintiendo para estar conmigo, ... yo tendré que ver como te besan para disimular...

- No tengo que seguir con Nadine necesariamente.

- Ayuda,... pero no es suficiente. Tu familia no soportaría que estuviesemos juntos, y dudo que la mía aceptase todo sin poner reparos. Y yo estoy segura de lo que yo haría, pero no estoy segura de lo que harías tú.

- Cada cosa a su tiempo...

- Cada cosa a su tiempo no, Scorpius. Porque si ahora no eres capaz de dar la cara por mí, ¿cómo se yo que dentro de unos años lo haras? ¿Tengo que correr el riesgo de que dentro de tanto tiempo soportando rechazos tampoco seas capaz de hacerlo? - le dijo y negó- No puedo,... estaría más enamorada aún de tí y no quiero sufrir. Sería demasiado.

El chico afirmó.

- ¿No se puede hacer nada? - dijo, con el tono de voz vibrante.

Ana aguardó unos minutos.

- ¿Se lo dirías a tus padres?

El chico la miró. Sabía cual era la respuesta, pero sabía que al emitirla la chica le volvería la espalda y se iría por el pasillo; no era capaz de decirle nada, solo una mirada de tristeza fue capaz de expresarlo todo.

Ana lo entendió.

- No hace falta que digas nada... - le dijo.

Se volvió de manera decidida y emprendió la vuelta a su sala común, cuando unas lágrimas sin nombre empezaron a resbalar por sus mejillas. Como todos los que atraviesan esa dificil situación, el dejar a una persona a la que se ama profundamente, sintió que esa era la última vez que había podido tener la posibilidad de ser comprensiva y intentarlo con el chico. Pero tenía que ser sensata, aquello era real; aunque vivían en un castillo de ensueño, aquello no era un cuento de hadas. A veces la realidad era dificil, pero era la realidad, y tenía que afrontarla. Si no puede ser, no puede ser, no se puede luchar contracorriente. Y con estos pensamientos dejó Ana atrás al joven Slytherin, que en la oscuridad del pasillo que ocultaba su rostro había dejado correr la primera de sus lágrimas. ¿Cómo podía estar pasando aquello? Hacía tan solo 3 días había estado frente a sus padres, con el firme objetivo de confesar sus sentimientos, y después de aquellos días no se sentía seguro de nada.

 

¿Porqué? Porque Ana tenía razón. Aquello era una relación imposible,

Había pasado Abril, ya había pasado Abril también. Un mes ma, un mes en teoría alegre, pues todo volvía a tener color, a transmitir un deje de alegría. Los alumnos sonreían más, estaban más alegres por ver más cerca la llegada de las vacaciones de Verano. Había alumnos que corrían por los terrenos jugando a algún deporte, aprovechando cada momento de tiempo libre que tenían. Otros ocupaban en la biblioteca, los puestas mas cercanos a las ventanas, para aprovechar el fabuloso sol que empezaba a atravesar las nubes del cielo gris de Inglaterra. Había chicas que se tumbaban bajo un arbol en la tierna hierba verde, a recibir los cálidos rayos de sol y coger algo de colorcito. Se escuchaban alegres canciones, silvidos, el corretear de los pequeños.... ¡La primavera la sangre altera!.

Hogwarts acogía a poco más de dos centenares de alumnos, y una multitud de profesores. Casi 300 rostros que sonreían al menos una vez al día. Casi.

Había dos estudiantes en Hogwarts que se limitaban a seguir sus clases, a pasar desapercibidos, a estudiar, estudiar y estudiar. O al menos, lo intentaban.

Desde aquel Domingo la antigua pareja no había vuelto a tener ningún tipo de relación fuera de lo estrictamente profesional. El chico había permanecido en Hogwarts los primeros días de esa semana de vacaciones, con la esperanza de encontrarse a la chica por los pasillos y poder solucionar todo, poder pensar en algunas salidas. Pero ella se fue. Se marchó a su casa aunque no lo tuviese previsto, por lo visto había tomado una decisión seria y, podía decirse que, definitiva. No quería tener relación con él, o eso sintió Scorpius. Que entre ellos todo había acabado.

El chico iba a la biblioteca a estudiar con sus amigos, y después se marchaba al campo de Quidditch a dirigir el entrenamiento de su equipo, liderándolo 4 veces por semana. Ana, por su parte, permanecía en el Gran Comedor cuando los elfos retiraban los cubiertos y las mesas quedaban disponibles para hacer tareas y estudiar. A Roxanne, Nitäh y Rose tampoco les importaba quedarse allí, y así no tenía que coincidir con Scorpius en la biblioteca.

Que los chicos se vieran era algo que tenían asumido, estaban en la misma clase. Pero no se prestaban casi atención, los dos tenían muy claro que si se tenía que terminar tenían que poner de su parte para que fuese lo menos doloroso posible.

- Y,... bueno, aquí está, Fenix Felicis - dijo el Profesor Llemen, el segundo día que los chicos tuvieron Pociones, tras la vuelta de las vacaciones- La Poción que proporciona la felicidad, nuestra droga en el siglo XXI. Y solo hay una pareja que ha conseguido hacer una poción aceptable... - dijo con su sonrisa. Se le veía feliz de que alumnos suyos hubiesen logrado un intento de Fenix Felicis- Sr.Malfoy y Srta. Aretina, Enhorabuena. Esto es suyo.

Alzó su mano portando la dosis de Fenix Felicis.

 

- ¿Nuestro? - preguntó Ana.

- Si,... no os hablé de una recompensa porque no quería que hicieseis la poción con ese fin. Pero si, hace años mi profesor de Pociones regaló en mi clase una dosis de Fenix Felicis como esta y me gustaría seguir su ejemplo y recompensaros con un poquito de esto - dijo- Usadlo bien, ¿vale? - dejó la Poción sobre el pupitre de Ana, que miró a Scorpius buscando una solución. Pero el chico miraba su libro, apenas le había seguido prestando atención al premio- Bien, página 251, Elixir para Inducir a la Euforia.

Esa clase se le hizo bastante pesada, solo quería terminar para darle la dosis a Scorpius, sortearla, lo que fuese. Pero no quería tener algo que sabía que también se había ganado él. Después de la elaboración de ese Elixir, los alumnos recogieron, y Ana se acercó con paso vacilante pero decidida, al pupitre donde Scorpius se encontraba, guardando sus cosas.

- ¿Que hacemos? - preguntó ella.

Supuso que no hacía falta decir más, estaba muy claro a lo que se refería. El chico la miró con el semblante serio.

- Quédatela, no la quiero... - dijo volviendo su mirada al caldero, que estaba terminando de limpiar.

Ella suspiró.

- No es justo que me la quede yo, la poción la hicimos entre los dos.

- Si, pero hemos conseguido hacerla bien gracias a tí, así que es tuya.

- ¿Gracias a mí porqué?

- Porque todos siguieron las indicaciones del libro de Borage menos nosotros que la hicimos de otra manera.Y casualmente es la nuestra la que está bien, así que no hace falta ser un genio para saber porqué hemos ganado eso.

Ana afirmó. La verdad es que tenía razón. El tal principe mestizo debió de ser un buen elaborador de pociones porque había conseguido Fenix Felicis.

- Me quedaría más tranquila si lo echásemos a suerte o algo - opinó.

El alzó la mirada y la observó.

- Piedra, papel o tijeras - dijo. Los chicos pusieron las manos. Ana sacó piedra y Scorpius papel, por lo tanto, ganó Scorpius.

- Es tuya,... - dijo Ana ofreciéndosela.

- Es mía, y yo quiero que te la quedes tú. Estamos en paz - dijo dándose la vuelta.

- Scorpius... - iba a insistir la chica.

- ¡Ana! - dijo él volviéndose, con un tono de cansancio- ¿Si me tomo eso vas a volver conmigo?

La chica lo miró un instante y devolvió la mirada al suelo. No, no iba a volver con él, y el afirmó.

- Entonces llévatela tú,... a mí no puede hacerme efecto - dijo, y tras ponerle un paño a su caldero, se colgó su bolso y se fue de la clase de Pociones.

Ese fue el último momento juntos que experimentaron, la última conversación que tuvieron.

- No puede ser tan exagerado,... - decía Roxanne- Yo sé lo que es pasarlo mal por amor, pero solo llevábais... ¿cuanto? ¿Dos meses?

- Era poco, si... - decía Ana, tumbada en su cama.

- Cada relación es diferente Roxanne, quizás la suya la experimentaron con más emoción... - decía Rose mientras le acariciaba el pelo- No es lo mismo una pareja de novios de 13 o 14 años, a una de casi 18. Las cosas son más serias.

- Tienes razón - dijo Nitäh- Además, estamos hablando de Scorpius Malfoy, lo que ha tenido que aguantar ese muchacho con Nadine no está escrito. Muy enamorado tuvo que estar para aguantar todo lo que aguantó. Que no han sido unos cuernos... han sido dos y tres y cuatro. El chico no es como los demás.

 

- Ya,... bueno, si lo miráis así... - decía Roxanne.

- Además, tú misma sabes lo que es pasarlo mal. Y que tu relación no era igual antes que ahora - le dijo Rose a su prima.

- Si,... es verdad. Antes no le habría perdonado - dijo Roxanne, que había vuelto con Lenin durante las vacaciones.

Al parecer la pareja no podía soportar seguir enfadados, y después de un millón de disculpas que el chico le había ofrecido una tarde que se había presentado en la casa de los Weasley, Roxanne lo acabó perdonando.

- ¿Tan dificil es que lo perdones? - le preguntó a su amiga.

- Son cosas diferentes Ro... - le dijo Ana- Si el no puede enfrentarse a su familia,... no es solo eso, su familia no me acepta, ¿entiendes? Cuando era pequeña soñaba con crecer, ser peluquera, casarme con un hombre guapísimo, tener 3 hijos y vivir en un Douplex con un perro y un gato, igual que Los Simpson. Y soñaba con que en Nochebuena la familia se reuniese en el comedor de nuestra casa. Juntaríamos dos mesas porque en una no podríamos caber todos. Yo, terminaría de servir la mesa mientras ese muchacho tan guapo habría las botellas de cava. Los niños tocarían algún villancico con la botella de Anis y un lapiz,...Y con Scorpius,... no sería peluquera pero es algo que no me importa. Podría tener hijos, estar casada con un hombre guapísimo y vivir en una casa con un perro y un gato. Pero en Noche Buena no nos reuniríamos las dos familias, porque ningunas estaría a favor de esta pareja. Sin la familia no podemos hacer nada, no podemos luchar contra nuestros lazos.

- Si que podéis luchar - decía Nitäh- Si no lo aceptan ahora con el tiempo lo aceptarán. Pero tenéis que luchar, no te puedes venir abajo.

- Si, pero es él quién no es capaz de decirle nada a sus padres - dijo Rose.

- Después de lo que te dijo en Pociones, igual ha cambiado de opinión, ¿no? - dijo Roxanne.

- Me lo habría hecho saber - dijo Antonella negando.

- Hombres,... ¿quien los entiende? - dijo Nitäh acercándose también a ella y acariciándole el pelo- No te preocupes, pasará. Todos pasan.

Pasó Mayo, con sus aguas y sus temperaturas algo más elevadas. También llegaron los nervios y la tensión de los examenes. Sin comerlo ni beberlo, se habían plantado en Junio, a mitad de Junio.

Las ojeras empezaban aparecer bajo los ojos de los más mayores, el café se había subido al podium de la bebida más solicitada. Había bolis y lápices perdidos por los pasillos, muchos pergaminos rotos en las papeleras. ¡Habían comenzado los exámenes, los últimos exámenes! Y era toda una locura.

El examen de Pociones no fue para nada dificil, al menos para ella no lo fue, contaba con la ayuda del Principe Mestizo. La poción Matalobos fue la que sacó Ana de la bolsa, y rápidamente empezó a elaborarla. Al principio se asustó bastante, pues esa poción era reciente y no venía en el indice de Pociones del Principe, solo en la ediciones re-editadas del libro de Borage de Pociones Avanzadas. Pero ojeando el libro una de esas tardes había observado que el dueño de su libro había escrito en nota la elaboración de otras pociones, y entre ellas estaba esta. Tenía un montón de notas en los márgenes, había varias modificaciones, pero afortunadamente todo salió bien. El profesor Llemen la felicitó, no esperaba menos de ella, a decir verdad.

 

Encantamientos fue un poco más dificil. El director le hizo convocar un Meteojinx Recanto que lograse disipar la lluvia que había provocado en la sala de exámenes, una lluvia no facilmente sofocable. Y además, le hizo convocar un Encantamiento proteico con 7 plumas que había llevado. Antonella consiguió que al modificar la Pluma patrón se modificasen todas, pero unas de manera más fiel que otras. La verdad es que lo hizo realmente bien, así que esa noche se la tomó como descanso, y se tumbó en la cama para dormir y olvidar. Llevaba unos meses muy cansada.

Solo quedaba 1 semana para el fin del curso, solo un par de examenes y todo habría acabado. Ana seguía intentando mantener sus notas pero el fracaso sentimental que todavía sufría con Scorpius se veía reflejado por mínimo que fuese en su expediente. Incluso el profesor Clauw se ofreció de manera voluntaria para explicarle de nuevo los posibles ataques y contra-ataques que le pedirían en ese examen final de Preliminar hacia los EXTASIS, al notar que en sus últimas clases ella había parecido despistada.

- ¿Cómo llevas Defensas? - le preguntó Rose acercándose al pupitre de la biblioteca donde se reunían. Scorpius al parecer prefería, ahora, estudiar en Slytherin.

- Bien,...- dijo emitiendo una leve sonrisa. Tenía un aspecto "extraordinario" de estar cansada- La práctica no creo que me de problemas y la teoría tengo que repasarla aún un poco.

- Son las 9.30... - dijo Rose- ¿Has dormido?

- Si,... un ratito esta tarde.

- Ana...- dijo Rose haciendo que Ana la mirase- Tienes que cuidarte, de verdad. Mírate,...

- Es por lo examenes Rose, es muy importante que...

- Sé que es importante que apruebes todo con buena nota para que los EXTASIS no te resulten tan dificiles de afrontar, como a todos. Que necesitas buenas notas en defensas, tranformaciones, encantamientos y pociones, superar las expectativas en todos ellos. Pero también sé, que si estás así...- cogiendole la mejilla para que le mirase- no es por los exámenes.

Ana suspiró y desvió la mirada.

- No puedes seguir así por él,... no se lo merece.

- No quiero hablar de eso - negó- No vale la pena.

- Entiendo que no quieras darle más vueltas,.... pero aún necesitas hablar de esto, de lo que sientes.

Ana se llevó la mano al mentón, como si estuviese pensando algo, y sus ojos se volvieron vidriosos cuando miró a Rose.

- Sé lo que siento,... y sé que no quiero sentirlo.

- Da igual que no quieras,...

Ana afirmó. Rose se acercó a ella y le dió un fuerte abrazo.

- Han pasado casi dos meses,... y no ha mostrado ningún acercamiento desde lo de la clase de Pociones. Yo creo que deberías de pensar seriamente si te vale la pena estar así por él.

- No puedo evitarlo Rose, lo veo y todavía se me hace un nudo en la gargante, me tiemblan las piernas... - dijo y negó- ¿Que tiene? ¿Que tiene que no me lo puedo quitar de la cabeza?

Rose negó y la chica devolvió su mirada al libro. Estaba claro qué es lo que tenía: lo tenía todo.

El pasillo del aula de Defensas estaba lleno de alumnos, todos apiñados alrededor del tablón de la entrada donde figuraba la lista del orden en el que pasarían los alumnos. Todos esperaban impacientes entrar, hacer el examen y terminar por fin con toda la tensión acumulada.

 

- ¡Ana...! - llamó Rose a su amiga.

Ana había llegado antes que ella, dado que Rose tenía que entregar un proyecto para Herbología la hora antes del examen.

- ¿Que tál? ¿Cuando entras?

- Dentro de 3 horas más o menos.

- ¿3 horas? ¿Cómo 3 horas?

- Si, la lista empieza por la Z, y pasamos los alumnos de todas las casas así que soy casi que la última en hacer el examen y tú eres la primera.

- ¿La primera?

- Mejor la primera que la última - refunfuñó Ana.

- ¿Cuantos alumnos somos?

- Los 10 de nuestra clase y los 6 de la otra,... ya sabes, disponemos de 10 minutos para hacer el examen. Yo estaré por alguna de estas aulas repasando, no sé,...

- ¿Y sabes ya quién es el examinador?

- Ni idea... me dijeron que es un hombre, pero aún no se sabe quién. No entiendo porqué de Defensas cambian de profesor para hacer los exámenes, Clauw es muy bueno.

- Supongo que no querrán quedarse con una sola opinión. Aún así, los profesores de Defensas suelen transmitir tranquilidad,... o eso se dice.

- Si, bueno,... esperemos - dijo Ana que revisaba el pergamino- ¿Tienes el trabajo?

- Si, terminado, revisado y más que revisado. ¿Qué te dijo Clauw de él?

- Que estaba muy bien.

- ¿Si?

- Si,... de hecho dice que pocos alumnos le han presentado trabajos tan bien echos y menos a un nivel de EXTASIS,... me subió la moral.

- Que alegria, por dios.... pero esto no es tan bueno como te piensas, el año que viene, mantenernos nos va a costar mucho trabajo.

- Si, pero bueno ten en cuenta que ese es el punto de vista de Clauw, quizás exageraba. Hay mil profesores diferentes, cada uno con sus teorías y su forma de ver las defensas contra las artes oscuras. Igual el profesor que evalúa este año sigue otra corriente diferente.

- Vamos a pensar que no... - dijo terminando de poner en orden el trabajo- Toma. Échale un ojo si quieres, para asegurarte de que está todo.

- Me fío de ti - con una sonrisa complice- En fin,... mucha suerte ¿vale? - le dió un abrazo- Verás como te sale muy bien, lo peor ya pasó esta mañana.

- Para tí,... - dijo Rose sonriendo y dándole un abrazo- Luego nos vemos, ¿vale?

Después de revisar una vez más el trabajo, Ana se echó el bolso al hombro y se fue por el pasillo, dejando a Rose echa un manojo de nervios, como siempre.

Ana se fue a un aula vacía, depositó allí su bolso y sin quererlo, se quedó dormida. Era algo que quizás necesitaba, estaba muy cansada, pero tenía que seguir estudiando,... abrió los ojos al darse cuenta. Había perdido mucho tiempo llorando por Scorpius, muchas de sus facultades,... tenía que dejar de ser tonta y asegurarse muy bien el examen de Defensa Contra las Artes Oscuras. Practicó un par de contra-hechizos que no le daban ningún problema, y se reviso una serie de conceptos que Clauw siempre les había dicho que tenían que saber, algunos principios. Y de nuevo sin quererlo, cuando solo quedaba media hora para el examen, volvió a quedarse dormida.

Se despertó sin saber donde estaba, se alivió al comprobar que estaba en un aula. Pero su alivio se esfumó cuando recordó porqué estaba allí.

- ¡Mierda, el examen...! - dijo cogiendo su bolso.

Salió corriendo del aula visualizando el reloj que había sobre la puerta, quedaban solo 3 minutos para que su examen comenzase. Los pasillos estaban llenos de alumnos que salían de sus respectivas aulas, que esperaban ansiosos alguna nota, algún indicio de que habían aprobado. Sin embargo frente al aula donde se hacía el examen solo había 4 personas: Lenin, que parecía inquieto, Stanley, Carlson y Scorpius. Los Slytherin parecían conversar sobre algo; este último no pudo evitar sentir un cosquilleo en el estómago cuando la chica llegó al pasillo,... como siempre ocurría cuando la veía. Lo disimulaba bastante bien, aunque todos parecían tener una idea de porqué estaba ahí.

 

- ¿Dónde estabas? - le preguntó Lenin- Me tenías preocupado.

- Repasando,... y se me ha ido el santo al cielo - dijo dejándole su bolso al chico.

- ¡Suerte!

- Gracias - le dijo una vez que estaba frente a la puerta.

Había llegado a tiempo, gracias a Dios. El aula estaba completamente vacía, tenía un olor agradable. Pero ver allí al profesor Clauw, frente al escritorio, no le dió muy buena espina.

- No me lo puedo creer,...¿He llegado tarde? - le preguntó.

- No, no - dijo Clauw sonriendo- Estás dentro de tu hora.

- Menos mal,...- dijo respirando con alivio- ¿Tengo que entregarle el trabajo a usted?

- Si, gracias - dijo el profesor, y Ana le entregó el pergamino bien doblado y enfundado, con su pertinente sello, y con el nombre de la casa a la que pertenecían- ¿Añadisteis algo más?

- Si, algo más sobre los efectos negativos del hechizo, maneras de hacer su contrahechizo con y sin varita, y algo más detallado sobre su historia. También investigamos con algunos alumnos de Gryffindor y Hupplepuff, en fin,... yo pienso que estará bien.

- Estará muy bien,... seguro - dijo, y guardó el pergamino en una caja que había sobre la mesa.

Seguidamente cogió otro pergamino y escribió algo. Miró su reloj, volvió a anotar algo y seguidamente dejó todo sobre la mesa y miró a Ana. Se hizo un silencio extraño de espera.

- ¿Y el examinador? - le preguntó Ana.

- Lo tienes delante - dijo Clauw con una sonrisa.

Ana pareció totalmente sorprendida.

- ¿Es usted?

- El mismo.

- Vaya,... toda la semana dándole la lata y usted sin decir nada, desde luego,... que qué calladito se lo tenía eh...- decía con confianza, y al darse cuenta de que ahora hablaba con un examinador y no con un profesor, se ruborió- Lo siento... es que nos dijeron que venían otros profesores a evaluar...

- No importa - dijo Clauw riendo y cogiendo otro pergamino- Bueno, Antonella...- puso un tono bastante humorístico de formalidad, y ambos rieron. Él nunca la había llamado Antonella- ... no sé si sabrás que hace ya unos días que aprovaste este examen...

- ¿Yo?

- Tú misma - dijo- Hay personas que si han tenido que mostrar hoy una destreza para convencerme de que deben aprovar, pero a tí te he visto progresar día a día, y me has demostrado de sobra que dominas las Defensas Contra las Artes Oscura. Así que te voi a dejar elegir,... ya sabes qué entra en el examen de prácticas de esta asignatura... sorpréndeme.

Ana sonrió, pensaba que nunca se había sentido tan cómoda como en ese examen. Tomó su varita y otra idea recorrió su mente. Estaba totalmente segura de que le iban a pedir la realización de contrahechizos o algunos hechizos no verbales, pero sin embargo, si le daban a elegir, era algo más complejo lo que quería realizar. Alzó su varita, se concentró y exclamó:

 

- ¡Patronus!.

Un patronus con forma de leona jóven emergió del extremo de la varita, tomándo un color blanco perla bastante asentado, bastante consistente. La leona dió unas vueltas alrededor de Ana y tomó, frente a ella, una posición de defensa. Entonces, sin decir palabra alguna (hechizo no verbal) el patronus se partió en dos, dándo lugar a un patronus gemelo, a dos leonas pequeñas. Esta segunda siguió el mismo trayecto que la primera, dió una vuelta alrededor de Ana y tomó posición defensiva frente a ella.

El profesor, con una sonrisa de satisfacción en el rostró, aplaudió los patronus convocados, que poco a poco empezaron a desvanecerse.

- Felicidades...- dijo el profesor- Vuelves a sorprenderme una vez mas - Ana sonrió.

Entonces sintió como algo nublaba su vista, un mareo se hacía con su cabeza y sentía, de pronto, que no podía sostener su propio cuerpo. Así fue, en un abrir y cerrar de ojos se desplomó en el suelo. Clauw dejó el pergamino sobre la mesa y fue hasta donde estaba la chica, tomándole el pulso. Luego le dió un par de toques en las mejillas y miró sus pupilas.

- Ana,...- susurraba.

Después de comprobar que se trataba del cansancio, salió a la puerta a buscar a algún alumno.

- Fancourt, ve a la enfermería y pídele a la señora Pomfrey una dosis de Esencia de Murtlap y Díctamo, por favor.

Lenin no sabía qué ocurría, pero aún así corrió rápido hacia el pasillo de la enfermería. Sin embargo Scorpius, que había echo su examen de Herbología y curas hacía tan solo 2 días sabía para qué se utilizaban estos dos medicamentos, y no dudo un instante en adentrarse en el aula para ver qué sucedía. Ver a Ana tumbada en el suelo no hizo más que preocuparle más, y dejando sus cosas en el primer pupitre se acercó a ella cuanto pudo.

- Ana,...- tocó su cara, dándole tortitas- Ana,...

- ¿Que le pasa? - le preguntó Carlson al profesor.

- Se ha desmallado después de hacer un patronus gemelo - dijo mientras buscaba algo en su estantería de manera apresurada.

- ¿Un patronus gemelo? - preguntó Bold como si fuese algo ridículo- ¿Ella?

- Ella,...- aseguró el profesor, que cogió un paquetito de la estantería y se acercó a Ana.

Le acercó un pañuelo bañado en una poción extraña al codo del brazo derecho, sobre el cuál se había caido. Lenin volvió a aparecerse en el aula y se puso junto al profesor.

- Aquí tiene...- dándole lo que le profesor le había pedido- ¿Qué le pasa?

- Saturación - miró a Lenin- Tú eres su amigo, ¿no? ¿No sabes si ha cambiado de hábitos?

Lenin no pudo evitar lanzarle una mirada de culpa a Scorpius, que también había mirado a Lenin, sintiendose culpable.

- Si,... come menos y no duerme demasiado- mirándo a Scorpius-... por lo exámenes, claro está - miró al profesor- Está obsesionada con sacar extraordinario en todas las asignaturas.

- Estas chicas....- dijo el profesor negándo y acercándole uno de los embases a la nariz.

Ana, hizo gestos de incomodidad, de estar oliendo algo fuerte, y de pronto abrió los ojos, encontrándose con la mirada acusadora del profesor.

- ¿Estás bien? - le preguntó.

- Un poco mareada,...- dijo, sintiendose algo incómoda; ya se había dado cuenta de la presencia de Scorpius.

 

- ¿Has desayunado esta mañana? - le preguntó.

Ana titubeó.

- No, no tenía tiempo,...

- Para eso siempre hay que tener tiempo,... tómate esto - dijo dándole una cápsula.

Ana puso cara de tomarse algo muy amargo y Lenin la ayudó a levantarse.

- Siéntate, y desayuna....- dijo el profesor- Scorpius, ¿puedes ir al comedor y traerte algo de comer para ella?

- Puedo ir yo, no me importa - dijo Lenin.

- No, no,... yo voy, no tengo nada que hacer - dijo Scorpius.

- No hace falta profesor, yo puedo llegar al Comedor - se opuso Ana.

- ¿Y cómo me aseguro yo de que comes? - le dijo el profesor.

- Voy yo - se ofreció Carlson- Tú no puedes porque tienes que acabar de estudiar Transformaciones - refiriendose a Scorpius- y los de Ravenclaw teneis hoy entrenamiento dentro de 10 minutos, yo no tengo que hacer nada.

- ¿Nadie se opone? - dijo mirando a todos, y nadie dijo nada- Bien, valla usted entonces - dijo el profesor Clauw- Y nada de comida dietética - resaltó.

[...]

El profesor Clauw había conducido a Ana hasta su despacho. Mientras, él se disponía a recoger toda la clase donde había realizado los exámenes y se reunía con otros profesores que lo ayudasen a tomar decisiones con respecto a las otras notas teóricas. Sin embargo el despacho estaba silencioso, por eso la llegada de Carlson no la asustó, le oyó subir las escaleras.

El chico la miró titubeante, se notaba que no tenían mucha relación y la poca era a través de Scorpius.

- Te he traido ensalada, sandwich de pollo,... zumo de calabaza y un yogur de fresa - dijo portando una bolsa grande.

- Gracias - dijo Ana, que había dejado de mirar por la ventana.

Carlson le dejo las cosas sobre una mesita que había justo frente a la ventana, y se sentó frente a Ana.

- No tienes que quedarte,.... tendrás que hacer cosas - le dijo Ana.

- No, en realidad no tengo nada que hacer.

- ¿Llevas bien Transformación?

- Si,... en realidad solo necesito notas altas en Herbología, Pociones y Cuidados de Criaturas Mágicas.

- ¿Qué querías estudiar tú?

- Dragonolista.

Ana afirmó.

- Entrenar a dragones...

- Cuidarlos más bien,... entrenarlos.

- Un tío de Rose también es Dragonolista,.... al parecer son su pasión, los dragones.

- Son maravillosos - dijo Carlson sonriendo- Criaturas extraordinarias, sobrenaturales,...

Ana sonrió.

- No creo que mañana nos lo pongan dificil... - dijo Ana.

Carlson sonrió también. Estuvieron hablando un rato sobre Transformaciones, hasta que Carlson observó que Ana casi no probaba bocado.

- ¿Ya no comes más? - le preguntó al ver que apartaba el sandwitch.

- No tengo mucha hambre.

- Estás,... delgada - opinó el chico y Ana se miró- Más que antes.

- Los exámenes,... me estreso mucho.

Carlson afirmó.

- Y,... supongo que lo que os pasó a Scorpius y a tí no tiene nada que ver,... ¿no?

Ana lo miró un momento y luego desvió la mirada. No contestó.

- También quería quedarme para hablarte de,... de él.

- No te ofendas, pero no quiero hablar de Scorpius - dijo.

Carlson afirmó.

- Tú sabes que el está enamorado de tí,...

- No es eso lo que me ha demostrado - dijo tras una pausa.

 

- No ha tenido ocasión,... ni suerte - dijo- No quiero convencerte ni de que hables con él, ni de que vuelvas a verle,.... solo quiero que sepas todo lo que él ha echo por tí desde su lado. Todo lo que creo que no sabes porque ni él ha sido capaz de contártelo ni ha tenido la ocasión de demostrártelo.

Ana le miró. Le dió permiso para hablar si así lo deseaba, aunque ella estaba segura de que no iba a servir de mucho.

- La primera vez que te vió fue en el andén 9 3/4, cuando llegaste. No apartó la mirada de tí ni un segundo, yo y Stanley ibamos detrás de tí en el andén y no se dió ni cuenta. Pero nosotros sí. Disimuló, al principio no quiso darle importancia a lo que había sentido al verte. En el pasillo nos comentó que había visto a una chica nueva bastante guapa, y Stanley y yo nos miramos como diciendo "Verás...." - sonrió- Si, porque cuando a Scorpius solo le llama la atención una chica, cuando le parece que no tiene más importancia que las demás, no nos dice nada por el estilo, no sale de él. Solo salió una vez,.... en primero. Cuando conoció a Nadine - respiró hondo- Salió del compartimento un par de veces antes de llegar a Hogwarts, y aunque no nos quiso decir nada nosotros sabíamos que había ido a mirar a esa "chica nueva bastante guapa" - Ana recordó ese momento cuando estando en el tren creyó verlo reflejado en la ventana,... al parecer no eran imaginaciones suyas- Más tarde nos contó que había sentido un impulso de darte un beso, estaba oculto con una capa de invisibilidad, por eso no lo viste,... En la selección no podía evitar mirarte por el rabillo del ojo, mientras esperabas que te seleccionasen,... Antonella Aretina.... - decía como si estuviese viviendo en ese momento- Creo que escuchar tu nombre le dolió en el alma, él habría preferido no saber de donde procedías. Tu madre, en fin,... todos saben porqué se hizo famosa tu madre y hasta donde ascendió su carrera profesional gracias a ello. Que fuese una de las mejores aurores cuando Voldemort cayó y se hizo persecución a los mortífagos.... en fín, que ser Aretina fue algo que no le sentó muy bien, aunque no cambiaba en nada lo que sentía por tí.

Y eso solo fue el primer día. El día después, se molestó en mirar cada horario, cada hora,... para saber cuando coincidiría contigo, en qué clases estaría cada hora del día. Sonará a psicópata pero Scorpius es así. Aunque a tí no te parezca eso, se enamoró de tí, fue amor a primera vista.

- Lo ha pasado muy mal con Nadine...

- Lo ha pasado muy mal con Nadine - le dió la razón- Pero yo soy su amigo y te aseguro que miles de chicas se han ofrecido a lo largo de estos 5 años para sustituirla. Él ha tenido affairs con muchas, pero con ninguna ha funcionado. Con chicas realmente guapas,.... - Ana miró su regazo- Y lo que te he contado solo fueron los primeros días. Así podría contarte cada día que pasaba,... nunca se atrevía a cruzar una palabra contigo, pocas con tus amigas,... le gustaba escucharte hablar en las clases, se quedaba,... embobado cuando hacías Defensas Contra las Artes Oscuras. En el comedor a veces no empezaba a comer hasta que no te veía entrar con Rose y Roxanne,... y Niitah. Quizás cuando llegaron los examenes de Navidad se abstrayó más,... tú sabes que su carrera es muy dificil - Ana afirmó- Hasta las 3 semanas antes de Navidad no sacó valor para decirte algo,...

 

- Si, la carta.

- La carta. A nosotros nos contó lo que le ocurría contigo a finales de Octubre, a Stanley y a mí. Estaba inseguro y dolido, por lo que había pasado en Hogsmeade. Alexander había dicho en el grupo que tenía toda la intención de tener algo contigo, incluso llegamos a creer que él también estaba enamorado de tí. Y cuando en las Tres Escobas te vió entrar solo con Stawert,... se sintió mal. Cuando te llamo,...

- Zorra.

- Si, eso, Zorra. Delante de todos y te fuiste,... Stan y yo conocemos a Scorpius y nunca le habla así a ninguna chica, ya sabíamos que le había dolido decir algo así. Nos dijo después que se sentía mal porque pensaba que había dejado pasar mucho tiempo para decirte algo y sentía que otros se le habían adelantado por tonto. Pero aún así Stanley y yo le apoyamos para que te mandase esa carta. Él sabía que quería seguir intentando algo contigo, pero no sabía como iba a arreglar lo que había ocurrido. Y la solución la tuvo en sus manos esa misma noche. Oyó a Alex contarle a Eric sus intenciones contigo, digamos que lo que pasó estaba casi planeado, aunque Alex siempre se sintió mal por haber bebido tanto. Él pensaba hablar contigo a solas, convencerte poco a poco, en fin,... Alex también es un sentimental en el fondo, hay que conocerle. El caso, es que Scorpius no fue a la fiesta por vigilar a Alex. No pasaba por el pasillo por casualidad, estaba escondido en la esquina esperando por si necesitabas ayuda. Y de echo, Alex no se desmayó porque hubiese bebido mucho, no,... se desmayó porque Scorpius le lanzó un hechizo.

- ¿Fue Scorpius?

- Si. Fue él. Y si piensas bien en lo que pasó esa noche,... él te pidió disculpas, ¿o no? -Ana afirmó- Porque necesitaba hacerlo. También vimos desde lejos las intenciones de Potter, Stawert,.... Dearth - Ana iba a replicar- Sé que me vas a decir que solo son tus amigos,... para tí si, pero ellos no creo que te miren de la misma manera. Te quieren como amiga, si, pero si les dieses la oportunidad de algo más la aprovecharían, eso los tíos lo vemos de lejos. Y por eso animamos a Scorpius a que te mandase esa carta. No sé que te pondría, eso no nos lo contó. Pero se le notó a leguas que le habías dicho que sí, porque cambió de humor casi radicalmente. Y mientras más se acercaba el día más nervioso estaba,... no se si sabrás cuál es la historia de los padre de Scorpius,.... de su padre.

- Algo me han contado del señor Malfoy..

- Él, Scorpius, no tiene prejuicios con respecto a casas ni sangre,.... no es clasista. Pero siempre le han dicho que de tener una novia o algo, "lo suyo" sería que fuese una chica Slytherin, con creencias parecidas a las creencias de la familia Malfoy. Y el siempre ha respetado mucho a su familia, por eso cuando se acercaba el día se ponía nervioso. Dejando de lado todo esto de su familia, nunca había hablado contigo, y en fin,... que fue dificil.

- Ya me contó todo lo que habló contigo sobre Nadine,... ingenioso....

- Si, pero creéme, no se sentía nada orgulloso. De echo, creo que entrar con Nadine sabiendo que tú lo estabas esperando a él fue una de las decisiones más dificiles que ha tomado. Y justo cuando se le ocurrió pedirme que fuese yo quien te llevase al baile te vimos entrar con Stawerts, fue eso lo que más tarde le impulsó a salir detrás de ti. Lo que le dió el valor para hacerlo. Cuando llegamos a la sala común nos lo encontramos en la habitación apoyado en el marco de la ventana, mirando el lago. Y nos contó todo lo que ha sucedido. Y luego te fuiste y le dejaste bastante,... confundido. Intentó de todo ese tiempo que estuvisteis que si si, que si no, hasta tuvo que dejar que Alice se le acercase tanto para ponerte celosa, hasta que consiguió que le creyeras. Mientras habeis mantenido esa relación puedes estar segura de que te lo ha contado todo,... al menos todo lo bueno. Lo único que puedo decirte es que mantener vuestra historia en secreto no ha sido fácil para ninguno de los dos. El también tenia que soportar la presión de ser Slytherin, de ver cómo Alexander, que no sabía nada, te metía cuello cada vez que podía, y el no podía decir nada al respecto,... las veces que me ha podido hablar de esto, de decirme "Ya no sé cuanto voy a poder aguantar más Carlson, ver que hay tíos que no dejan de entrarle y yo sin poder hacer nada,...." ... Se llenaba de impotencia, hasta que por fin lo dijo porque no podía más. Pero aún así no sabes lo raro que se me hacía ver a Scorpius mirar el reloj cada 2 x 3 deseando que diesen las 8 para poder verse contigo, verlo irse y llegar con una sonrisa cada día hasta que pasó lo de Nadine. Hacía mucho tiempo que no lo veía tan feliz.

 

Ana afirmó. En el fondo se sentía alagada.

- Y lo de Nadine,....

- Lo de Nadine - Ana se mordió el labio al recordar ese momento- Tiene su explicación de la que ya soy consciente.

- No tiene una justificación justa, eso es verdad, pero tiene su parte comprensiva. No sé si te fijaste pero los padres de Scorpius estaban allí cuando viste lo del beso.

Ana negó.

- Solo vi a una mujer. Pero de todas formas, lo del beso es lo de menos. Scorpius ya me explicó todo con respecto a eso.

- Lo cierto es que Nadine siempre le ha gustado mucho a la señora Malfoy, ha sido la primera novia de su hijo, lo ha visto enamorado,... no sabe ni la mitad de cosas por las que ha pasado Scor por culpa de ella. Delante de su madre pretende aparentar estar bien con Nadine y por eso se mostró cariñoso con ella. Yo estuve delante cuando pasó todo, ví tanto tu cara como la de Scorpius cuando vió que habías presenciado esa escena. Y sé que a tí te dolió, pero creéme,... muy pocas veces le he visto tan dolido, no quería hacerte daño. Y la verdad es que el pensaba que todo iba a seguir bien, después de que hablaseis esa noche pero también te comprendo a tí, yo tampoco habría aguantado una situación así, comprendo que es dificil.

- La confianza no puede ser la misma - dijo Ana.

- Lo sé, estando la familia de por medio,... es difícil. Después de que tu lo dejases aún tuvo la esperanza de solucionar las cosas en las vacaciones, aprovechando que había poca gente y estaríais mas tranquilos. Pero te fuiste y acabó desistiendo al enterarse de que andabas con Adams.

- Lo de Matt solo eran rumores. La gente habla sin saber.

Carlson afirmó.

- Lo que te pretendo decir es, que él también lo ha pasado mal por todo esto, y lo sigue pasando mal. Entiendo que siendo yo su amigo no te de mucha confianza pero tenía que hablarte de esto porque él es mi amigo, y sabiendo lo que pasó,.... no podía quedarme sin hacer nada. El si podrás o querrás perdonarlo o no ya es cosa tuya, ahí no tengo derecho a meterme. Pero si tu estás mal y el no está bien es por algo. Dejarlo, por lo que parece, no ha sido la mejor solución. Quizás sea ya el momento de buscar nuevas soluciones que os hagan menos daño.

 

Pero no era suficiente. Ella sabía lo que Scorpius sentía por ella, o lo que había sentido. Pero también había sido consciente de hasta donde había sido capaz de llegar el chico por ella, y no era suficiente, no se sentía correspondida. Ella se llevaba muy bien con Francesca, crecer con ella había sido como crecer con una hermana mayor, bastante más mayor; que te comprende y mira por tí en todo momento. Y con respecto a su madre,... era igual que ella, quizás no tanto por fuera como por dentro. Tenían el mismo caracter, la misma mirada, el mismo tono de voz,... aún así sabía que si su madre se enteraba de que ella estaba con el hijo de un Malfoy no lo iba a aceptar, por muy parecidas que fuesen. Ambos estaban en la misma situación, ante el mismo dilema. Pero seguía siendo diferente. Ella no habría dudado en defender su relación con él, en pelear para que su familia lo aceptase. Sin embargo él no, no era capaz de hacerlo.
Era una pesadilla. Todo el día pensando en lo mismo, las 24 horas del día. Sabía que Carlson había hecho todo con la mejor de las intenciones, era uno de los mejores amigos de Scorpius, ¿que se podría esperar de él? No dudaba en absoluto de sus palabras, se le veía un chico honesto, y en ningún momento pareció titubear cuando hablaba con ella, no hablaba de una mentira ya montada. Pero habría preferido no saber nada de lo que Scorpius había sentido por ella. Solo hacía más dificil seguir adelante con la decisión de no volver .

Algunos de alumnos de 7º que habían optado a los EXTASIS se habían marchado a Hogsmeade, a un hotel donde habían acudido muchos enviados del ministerios especializados en evaluar a los alumnos para ser jurado de las pruebas. James, Matt y Fred habían preferido quedarse en Hogwarts, estudiaban mejor allí, e iban y venían todos los días que había exámenes.
Transformaciones fue la última asignatura de la que Ana tuvo que examinarse, y para curarse en salud, esa mañana intentó comer algo más que el día del examen de Defensas. Afortunadamente, también fue de las primeras alumnas en examinarse y no tuvo que esperar al final, echa un manojo de nervios. Porque el último examen siempre es así, se te hace eterno; da la sensación de que las horas nunca terminan de pasar.
La profesora Shankman fue generosa con todos y cada uno de los estudiantes, no pidió nada extraordinario en sus exámenes, y la mayoría de los cerraron la puerta de su despacho con una sonrisa de alivio pintada en el rostro. A Ana le pidió transformar a su gata en algo tan sencillo como un frutero, un jarrón y un muñeco de niños pequeños. La segunda parte del examen trataba de su propia transformación, y la verdad es que Antonella tampoco se molestó en hacer algo maravilloso. Para transformarse en objetos pequeños (que era lo que más puntuación daba, lo más competente) hacía falta mucha concentración, era demasiado dificil concentrar toda la energía humana en unas dimensiones tan reducidas. Decidió transformase en una lámpara de pie, una lámpara bastante bonita a decir verdad.
- Ay, Aretina....- suspiró la profesora escribiendo algo con su pluma- Sabes que lo podrías haber hecho mejor, ¿no? - la chica afirmó- Hace ya unos días que te noto ausente en las clases, y por lo que he oido no es solo en la mía... ¿te pasa algo?
- No, nada.... es que he estado nerviosa durante estas semanas y este es el último examen... estoy cansada - dijo.
La profesora la miró con la ceja arqueada.
- ¿Seguro? Sabes que a mí puedes recurrir con lo que sea, soy la directora de la casa Gryffindor - dejando de apuntar- No me gusta ver a mis alumnos así.

Ana sonrió un poco y negó.
- No se preocupe profesora, ya verá como todo vuelve a la normalidad.... - decía- Necesito unas vacaciones urgentes.
- Como todos - dijo la profesora sonriendo- Bien,... - miró sus notas- Bueno, Antonella, yo creo que sabes muy bien que es lo que tienes que potenciar para el año que viene, ¿no? Ya lo hemos hablado en clases. En realidad lo llevas todo bastante bien, muy al día y no veo que haya nada que tengas que corregir mucho,...- alzó la mirada- Pero eso no quiere decir que no practiques, ¿vale? Que os dan las vacaciones y os volvéis locos.
Ana rió.
- Ya te puedes ir, dile a Bold que puede pasar - le dijo.

Ana cogió su bolso y salió del aula. Stanley estaba al lado de la puerta, y cerró la puerta después de entrar. Scorpius en el pasillo, sentado en el porche de una ventana con sus pergaminos por delante. Rose se acercó a ella, y le preguntó cómo le había ido, y así fue como de nuevo, volvió a perder de vista al Slytherin. Sentía que todo lo apartaba de él.

Al día siguiente por la tarde el vestíbulo estaba a reventar, allí se encontraban todos los alumnos emocionados mirando el tablón de notas. Todos menos los de 7º a quienes los resultados de los EXTASIS se los enviaban por correo unas semanas más tarde. Las notas finales, ¡por fin!. Había tanto caras de alegría como caras de abatimiento, y había también quienes relajados se esperaban el resultado obtenido.
- Mirad, también ha salido al resolución de las Becas - dijo una chica de 5º Ravenclaw, y un grupito de chicas se arremolinó al lado del nuevo documento.

Allí estaba, en pergamino fino, escrito con letra elegante de tinta verde. Con el sello del Departamento de Cooperación Mágica Internacional, había una lista de alumnos que habían solicitado este tipo de Becas. Ana no sabía que se daban este tipo de Becas, pero tampoco le importaba porque no las necesita, no quería estudiar en otro lugar que no fuese Hogwarts. Al parecer había pocos aceptados, no todos parecían cumplir los requisitos.
- ¡Scor, te han cogido! - le dijo Eric (Pucey), que era el que más cerca estaba del tablón.
Scorpius, que hablaba con los demás, le miró de inmediato.
- ¿A mí? - preguntó sorprendido.
- Si, Scorpius Malfoy, Slytherin - leía Eric- Te han dado la escuela Landon de Gaway, en Irlanda.
Scorpius sonrió, y seguidamente sus amigos le dieron un abrazo de enhorabuena. Daba la sensación de que no esperaba ser aceptado pero, la verdad, es que con las notas que tenía, no se merecía menos. Ana se quedó en silencio, mirando hacia abajo. ¿Que se iba? ¿A Irlanda? ¿Para terminar sus estudios allí? Eso no entraba en sus planes, no esperaba esa noticia. ¿Qué mas le daba? Quería sacarlo de sus pensamientos, de su rutina, tenerlo lejos iba a ser lo mejor. Genial, todo era perfecto, entonces,... ¿Porqué le dolía tanto?¿Porque tenía la sensación de que, el saber que no iba a verlo más, iba a ser la excusa de pasar un verano bastante triste? Si, bastante triste, sin una motivación más para regresar a Hogwarts.
No podía estar con él, le había pedido a Dios que lo sacase de su vida para no seguir con el sufrimiento,...¿Pero le tenía que doler tanto saber que cabía la posibilidad de que ya no le viese más?
Pero,... un momento, ¿qué estaba pensando? Acababa de iluminarse la mente de Antonella. Ahora, cuando sentía que el chico iba a desaparecer de su camino se dió cuenta del egoista engaño al que mentalmente había estado sometido. La familia,... ¡su familia! Se daba cuenta de que Nitäh tenía razón, tendría que haber luchado por estar con él aún contando la oposición de los Malfoy. Tendría que haber luchado y no haberle hecho elegir,... si lo quería no tendría que haberle hecho elegir entre dos bandos tan importantes en su vida. Y ahora se iba,...
Miró hacia el chico, que en ese momento también la mirada. Se cruzaron sus miradas y charlaron con los ojos. Se decían todo lo que estaban sintiendo al saber la noticia. "¿Te vas, ¿no?" ,"Si, me voy..." "¿No me podías haber avisado antes? Yo también me habria ido..." "Vente conmigo". Pero Ana desvió su mirada a Rose, a quien sonrió y felicitó por sus notas. Hizo como quien acepta algo con sutil indiferencia, y abandonó el vestíbulo con sus amigas sin que ambos volviesen a cruzar una última mirada. Todo estaba dicho.

El día antes de volver, los chicos pensaron en ir a Hogsmeade para celebrar el aprobado casi general que había habido, cuando Ana recordó algo. Al ver al grupo de Slytherin se dió cuenta de que Scorpius no estaba entre ellos, faltaba. Se preguntó dónde podría estar metido, "Haciendo la maleta para Irlanda, quizás" se dijo irónicamente, con algo de pesar. Y entonces recordó esa conversación que tuvieron el día que hablaron del último día de curso.

" Tendré que estar todo el tiempo contigo,... la idea de estar un verano entero, con sus 90 dias y 90 noches sin verte - resopló- Así que nos reuniremos aquí después de ver las notas, y nos contaremos qué tal nos ha ido,... para bien o para mal "

Sintió que no podía irse a Hogsmeade si sabía que había una posibilidad de que Scorpius la estuviese esperando. Pensaba que quizás era una tontería, pero aún así no se lo pensó dos veces. Si era cierto que se iba, quería hablar con él una última vez. Necesitaba hacerlo, un impulso interior le decía que si lo dejaba ir sin haberlo rozado una última vez no se lo iba a perdonar en bastante tiempo.

- Chicas que,... id vosotras delante, tengo que hablar una cosa con el profesor Clauw antes de que se marche.
- ¿Ahora? - le preguntó Roxanne.
- Si, es que es importante. Tengo que preguntarle unas cosas sobre la carrera y en fin, cuanto antes mejor. Ya os buscaré por Hogsmeade cuando termine - les dijo Ana.

Las chicas aceptaron y se adelantaron, aún con la proposición de Rose de quedarse a esperarla. Pero no podía decirle que la esperase si no sabía a ciencia cierta que era lo que iba a suceder a partir de ese momento. Caminó hacia el patio con una sensación extraña en el estómago, como si algo que pudiese votar estuviese golpeando las paredes de su estómago vacío.
Pero aún lo sintió más vacío cuando llegó y vió que el patio estaba vacío. Quizás le asustaba la posibilidad de volver a encontrarse con él, le ponía nerviosa el pensar que no sabría que decirle, pero la sensación de sentirse olvidada por parte de Scorpius la hacía sentirse más vacía que todo eso. Miró la estancia, el patio donde hablaron por primera vez, donde se dieron su primer beso. Hacía tanto que no volvía.... se acercó hasta la fuente y se volvió a mirar en sus aguas cristalinas. El agua estaba igualmente, fría, corría dejando un sonido relajante que hacía buen juego con el aroma a flores que desprendían las plantas de aquel jardín. Era un día soleado, perfecto. Los rayos de sol llegaban allí con dificultad a traves de las torres que rodeaban el partio, pero llegaban, al igual que el sonido de los pajarillos revolotear. Suspiró, en el fondo quizás fuese lo mejor no verse. Se dió la vuelta para irse y cuando miró hacia delante vió al chico Slytherin tras ella, mirándola sin decir nada.
- Hola...- dijo ella.
- Hola - la saludó Scorpius.
Se hizo un silencio de miradas que lo decían todo.
- Pensaba que no ibas a venir,...
- No pensaba venir - dijo Ana dándole la razón- Pero cambié de opinión y pensé que tenía que venir.
- ¿Y que te hizo cambiar de opinión?
- ... Carlson.
- Carlson - repitió Scorpius.
- Hablamos el otro día y,... no sé, me parece irracional seguir así.
- No eres irracional Ana,... hace mucho que reconocí que tienes razón al actuar como actúas. La culpa de lo que pasó fue mía y...
- No tienes la culpa de nada de lo que está pasando, no digas eso - le dijo- Es inutil buscar culpables, porque en estos casos no hay culpables. Al menos yo no podría decir que tu lo eres - hizo una pausa- Creo que todo puede quedar bien entre nosotros. Podemos ser amigos.

Scorpius la miró sin decir nada; la palabra amigos entre ellos dos era algo ridícula, pero el chico no mostró su oposición a eso.
- Y... - intentó continuar Scorpius- ¿Que tal las notas?
- Bien, muy bien. Clauw estuvo a punto de quitarme unas décimas por lo que pasó pero,... nada, decidió dejarlo como una irresponsabilidad puntual - intentó sonreir- ¿Y tú?
- Bastante bien, no puedo quejarme. Si me mantengo hasta los EXTASIS no creo que tenga ningún problema.

Ana afirmó.
- No sabía que querías irte a Gaway,... - dijo ella finalmente. No pude resistir la tentación, quería saber algo sobre ese tema.
- Yo tampoco - le dijo él- No tenía pensado irme pero,... Llemen me habló de la beca y, por probar...
- Perdona si esta mañana parecí demasiado sorprendida, pero la verdad es que me sorprendió bastante, nunca me habías hablado de ella.
- Ya,... no pensaba ir hasta - "que lo dejamos" quiso decir- Hace unas semanas.
- Entonces te vas,...
Scorpius afirmó. Ana afirmó, le dirigió una sonrisa leve, y empezó a sentirse incómoda. Scorpius lo notó.
- Has venido por eso, ¿no? - al parecer el chico se imaginaba algo.
- En parte - afirmó- No quería que te fueses pensando que estaba enfadada contigo,... que mi imagen de tí seguía siendo la misma,...
- ¿Y puedo saber qué es lo que ha cambiado después de esa conversación con Carl?
- Pues,... sé cosas que tu no me quisiste decir en su momento, como que tus padres desean para su hijo una novia de casa Slytherin o de pensamientos iguales a los suyos. Cosas lógicas, aunque no me imaginaba que esa era la razón principal por lo que querías hacer secreta nuestra relación. Pensaba que lo de Alex tenía más peso,...

Scorpius afirmó tristemente con la cabeza. Ana suspiró, necesitaba exhalar un suspiro para seguir.
- También me contó que accediste al capricho de Nadine porque tu madre la quiere mucho y piensa que, en el fondo, lo vuestro tiene futuro - ya estaba entrando en un terreno peligroso. Seguir pisandolo suponía arriesgarse y hundirse en los malos recuerdos.
- No es eso,... es que... - quería explicarse Scorpius.
- Ya lo sé, Scorpius. Que fue tu primera novia, tu madre te veía ilusionado con ella y empezó a quererla porque sabía que a tí te hacía feliz,.... lo entiendo perfectamente, es muy logico. Pero no por ser más lógico duele menos.
- ¿Y porqué me dices eso ahora?
- ¿Ahora?
- Ahora, cuando he tomado la decisión de irme.
Ana se encogió.
- No he cambiado de opinión con respecto a nada Scorpius. Sigo pensando que lo nuestro es imposible,... nunca he cambiado de opinión.
Scorpius la miró atento.
- ¿Y por qué no?
Hacía tanto que no escuchaba esa pregunta,... Seguía mostrando interés por la relación después de todo. Ana lo miraba e, interiormente, se mordía el labio aguantándose las irrefrenables ganas de llorar.
- Porque luchar contra Nadine y Loana no me importaba, era algo que acepté desde el principio. Tener que soportar que amigos tuyos tonteasen conmigo y tú mirases la situación impasible, sin hacer lo más mínimo como si la posibilidad de perderme no te importase,.... también podía pasar porque en el fondo sabía o creía saber que solo lo hacías por Alexander,... por mantener la calma entre todos tus amigos. Además, todo ocurrió al principio y aceptaba que aunque doloroso, todo aquello daba emoción al momento. Pero no puedo luchar también contra tu familia, Scorpius.Yo sé lo importante que es la familia, sé que es lo primero para todos nosotros,... que tu madre es muy importante para tí y lo que ella sienta o piense con respecto a ti te importa demasiado como para estropearlo.
- Pero...- iba a decir Scorpius.
- Scorpius he estado muy ciega, y por eso quería verte, para pedirte disculpas. No me quería dar cuenta pero, en realidad no te quiero poner en medio de una situación como esta, no quiero hacer que elijas porque los dos sabemos que tendrías que elegir.... - dijo pasándose una mano por los ojos, impidiendo que se mostrase una de sus primeras lágrimas- Veo,... a mi madre 1 vez al año, 2 si tengo mucha suerte, y sé lo importante que és. Igual que para tí,.... y no te quiero poner entre la espalda y la pared - "Te quiero demasiado" le faltó decir, aunque sus ojos, llenos de expresión terminaron esa frase.
Entonces salió de sus ojos una lágrima que no pudo frenar y tuvo que quitársela de la mejilla cuando Scorpius ya la había visto caer.
- Espero que te vaya muy bien en Irlanda,... de verdad...- intentó sonreir y se acercó para darle un abrazo. Luego se separó- Adios - se despidió, pensando que tenía que dar por terminada ya esa conversación.

Lo miró una vez más, y agachó la mirada cuando iba a pasar por su lado. Sintió su brazo, el calor de su piel, su textura aterciopelada, y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Entonces, sintió como su mano, firme pero delicada en su brazo, la agarraba. Se volvió hacia ella, y vió que él también se sentía mal. La miró a los ojos y habló.

- Quiero a mi madre más que a mi vida,... y tengo muy presente lo que ella piensa que es mejor para mí, y sus deseos con respecto a lo que quiere para mí en un futuro. Pero no quiero a Nadine, y mis sentimientos con respecto a ella no los puede cambiar nadie, ni siquiera los de mi sangre.
- Hay muchas chicas que tus padres aprovarían antes que...
- Quizás mi padre si, pero mi madre solo aprovaría a aquella de la que yo estuviese enamorado, sin importarle clases, ni posiciones, ni cuestiones de sangre.

No podía evitarlo, derramó un par de lágrimas aún con el chico frente a frente, mirándola fíjamente.
- Scorpius por favor... - decía, con la mirada agachada, pero el chico continuó.
- Y si no te aceptan muy a mi pesar tendría que hacer oidos sordos a sus órdenes,.... porque, aunque eres muy cabezona y me has echo sentir muy mal todo este tiempo- Ana lo miró, ambos lo habían pasado mal, no solo él- ... yo no quiero olvidarme de ti. Nunca he intentado hacerlo y sé que nunca podré lograrlo, porque no quiero. No quiero dejarte escapar.

El cogió su barbilla para hacer que Ana le mirase.

- A tenido que pasar todo esto para que me diese cuenta de que , a día de hoy, tu eres lo primero para mí.

Entonces Antonella no pudo reprimir más lo que sentía y le dió un fuerte abrazo, bien recibido e igualmente correspondido. Acto seguido se separaron corta distancia, lo suficiente para encontrar sus labios y darse ese beso que habían deseado durante la larga espera. Toda esa tarde la pasaron juntos, dándose besos, abrazos, hablando de todo lo que había sucedido en esos meses, de los exámenes y lo mal que habían llevado esas semanas,... fue una última tarde en Hogwarts. Lástima que atardeciese tan pronto y lo alumnos empezasen a llegar de Hogsmeade.

- ¿Me vas a escribir en verano? - le preguntó Scorpius antes de llegar a la sala común de Gryffindor.
- No sería lo más inteligente, ¿no crees? Tu padre podría coger una carta o.... no se,... - era extraño, pero ya no le importaba que la familia Malfoy siguiese ignorando su relación. En esos momento solo quería estar al lado de Scorpius. Aunque fuesen 5 minutos.
- Mi padre no tiene el más minimo interés en mi correo, puedes estar segura.
- Siendo así,...- dijo sonriendo, y se dieron otro beso más- Pero no te olvides de que nunca envío a Iana en vacaciones, solo la utilizo para hablar con mi madre.
- Estaré atento de cualquier persona o animal que se acerque con cartas a mi casa.
- Vale - dijo ella- Por cierto, tienes que darme la dirección de la residencia en Irlanda, no sé cómo,... - decía, y vió que Scorpius se reía- ¿De que te ríes?
- No voy a irme a Irlanda - confesó.
- ¿Cómo que no? ¿Y la beca?
- La beca es una beca de Verano, no sé todavía si la aceptaré o no.
- Pero si,...
- El encabezado era "Becas del Ministerio de Magia y cooperación Internacional". La gente supuso que era de translado y no me molesté en negarlo. Era mi última oportunidad para traerte a mí... - sonrio como si se hubiese salido con la suya, y Ana le golpeó.
- Eres lo peor...- dijo.
Scorpius cogió y la besó.
- Si, pero a tí te gusto.
- Muchísimo - dijo ella sonriendo.
- Voy a echarte de mucho de menos,...- dijo el chico.
- Y yo a tí,... no me puedo creer que justamente hayamos pensado en darnos otra oportunidad justo el día antes de volver a casa.
- Casualidades de la vida,...
. Si,...- dijo Ana, y lo miró fijamente- ¿Estás seguro de que quieres pasar el verano solo pero con novia?
- Segurísimo..

Acto seguido se dieron el típico beso de despedida y Scorpius se dió la vuelta. Ambos se dirigieron a su sala común para reunirse con sus amigos, a quienes tenían mucho que contar.

Y finalmente un nuevo año terminaba en Hogwarts. Las aulas empezaban a cerrarse, los pasillos lucían limpios por todos lados, solo se escuchaban zapateos por las escaleras y el vestíbulo, y el vaiven incesacente de baules arrastrados y de jaulas que caían al suelo, lechuzas que ululaban,... y alumnos que después de todo un año deseando escapar de aquellas cuatro grandes paredes, no querían marcharse a casa. Por suerte, a Ana le quedaba un año más allí, en Hogwarts, así que no sentía gran angustia por abandonar le castillo, sabía que aún le quedaba un año para disfrutar allí.
En el tren los nervios estaban a flor de piel, algunos alumnos de 7año habían derramado sus lágrimas al ver alejarse el castillo, aún sabiendo que éste siempre estaría ahí para recibirlos. Algunos como James, Matt o Fred se limitaban a dormir, después de todo el jolgorio que se había formado en la fiesta de despedida para los alumnos de 7º en Hogsmeade. Aún no habían conseguido asentar el Ron miel y las innumerables cervezas de mantequilla. Roxanna y Niitah hablaban sobre las vacaciones, pues ambas iban a solicitar una plaza en una escuela francesa donde se desarrollaban algunas asignaturas que iban a tener en común, y Rose hablaba con Austin en la puerta del compartimento. Albus hablaba con Paul del verano, de ese verano tan maravilloso que iban a pasar jugando al Quidditch en casa de sus abuelos, y Lenin y Nicolas habían ido al vagón de otros companeros suyos de clase, con los que tenían que hablar del equipo de Quiddicth justamente. El viaje se le hizo eterno, jamás había tardado tanto en llegar a King Cross, esa estación de tren londinense que cada vez estaba más y más cerca. Todas se habían puesto la ropa de muggle, todas menos ella, que mirando por la ventana no se había dado cuenta de que ya habían llegado. Rápidamente, mientras Rose montaba guardia en la puerta del compartimento, Ana se puso unos vaqueros pitillos claros, un cinturón negro y una blusa blanca atada al cuello, con gran parte de la espalda al descubierto. Estaba terminando de ponerse los zapatos cuando sintió como alguien la agarraba por la cintura de improvisto, asustándola. Afortunadamente la persona que estaba a su lado, para nada venía a hacerle nada malo, sino todo lo contrario. Estaba deseando ver a Scorpius antes de irse.
- ¿Y Rose?
- Me ha dejado entrar, dice que te espera fuera - con una sonrisa pícara.
Ana sonrió.
- Pensaba que no iba a verte más...- llevando sus manos a la nuca, acercándose a el para abrazarle.
- Tenía que verte antes de irme,.... van a ser 3 meses....
- Ya lo sé - dijo Ana, como si le doliese asumirlo.

Scorpius sonrió y negó con la cabeza un par de veces, intentando transmitirle un "No pasa nada", "No hay que preocuparse". Se acercó a darle un beso.

- ¿Sabes ya que vas a hacer este verano?
- No, aún no he hablado con France, pero lo más seguro es que pasemos el verano en la casa de Italia,...

De manera súbita, la puerta del compartimente se abrió, sorprendiendo a los dos jóvenes que se separaron nada más ver a la persona que frente a ellos, les dirigía una mirada cargada de enfado, más al chico que a la chica, a quien evitaba mirar.
El señor Draco Malfoy, seguido por Stanley y Alexander (que al parecer habían intentado retenerlo), miraba a su hijo de una manera a la que Scorpius no estaba acostumbrado. Conocía el caracter de su padre, no era tan serio y firme como el de su abuelo, pero aún así daba miedo cuando estaba en esas situaciones. Vestía de negro, de manera elegante, y llevaba el mismo bastón que siempre acompañaba al elegante Lucius Malfoy, allí donde guardaba su varita.

- Sal, ahora mismo de este tren, Scorpius Malfoy - con una voz siseante, igual a la que utilizaba cuando era pequeño. La misma voz de su padre,... el mismo tono que un día podría haber empleado el señor tenebroso.


Hasta aquí el 6º año de la Nueva Generación. He terminado el 6º año y ya he comenzado el siguiente. Me gustaría que dejaseiis algún comentario para saber qué os ha parecido este primer Fic. Ya sé que es demasiado romático y dramático, pero en el 7º año ya he empezado a meter un poco más de Quidditch, Torneos y más Clases. Algo más de misterio también, y la verdad es que podría ser bastante interesante, pero necesiito vuestras opiniones para saber si seguir escribiendo o no.

Aún así, espero que este, mi primer Fic, os haya gustado (al menos un poquito xDD) y no os haya resultado demasiado pesado (aunque he de reconocer que tiene sus escenas de culebrón venezolano). Un Besito. =DD!!


Antonella Aretina.

La Nueva Generación (6º Curso) - Fanfics de Harry Potter

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Hogwarts,... no sabría decir cuantas veces había cruzado esta palabra su mente en los últimos 4 meses. Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,... una y otra vez. Supo

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2023-02-27

 

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