La rosa del 31 de octubre - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Llevaba días loca de contenta porque un chico me enviaba rosas con una nota muy romántica. Cada día ponía un piropo diferente. Esto se había repetido durante todo el mes de octubre, desde el día 1. Era abrir la puerta de casa y encontrarme encima del esterillo la bellísima flor. Ya sentía que lo amaba, que lo conocía, que era para mí, incluso por las noches me quedaba en vela imaginando cómo serían sus ojos, su voz, su pelo, sus labios...

Lo había pensando de mil maneras y siempre resultaba ser mejor que la vez anterior. Hasta que por fin lo iba a conocer. La última rosa, la del día 30, tenía escrito: "Estaré en la fiesta de Hallowen, seré tu fantasma de la ópera. No faltes, amor, porque allí... nuestros destinos se unirán para siempre." La noche de Hallowen había montones de fiestas por toda la zona, pero sabía perfectamente a la que se refería: la única que era de disfraces, la de las afueras de la ciudad.

 

Como me dijo que iba a ir de fantasma de la ópera decidí comprarme un disfraz de época para parecerme a Christine.

Aquella noche no pude dormir, estaba demasiado ansiosa por mi fantasma. Porque en realidad para mí volverme a enamorar era algo muy especial. La última vez que lo hice mi chico tuvo que irse de la ciudad y no volvió nunca; aquello me dejó muy mal, creí no poder volver a enamorarme, pero aquí estaba: preparándome para una cita.

A las 7 de la tarde comencé a prepararme, no quería llegar tarde a mi primera cita con el enamorado. El vestido me quedaba como hecho para mí y el tocado del pelo me encantaba. Sabía que esa sería la mejor noche de mi vida.

Mis amigas y yo nos fuimos juntas, aunque les había aclarado que en cuanto apareciera él me dejaran a solas... pero la noche pasaba y lo único que había en la fiesta eran zombies y algún que otro mamarracho vestido de esqueleto. Así continuó pasando el tiempo y la noche que yo pensaba perfecta cada vez se destrozaba más por el plantón.

Ya cansada de esperar y triste, empecé a llorar. ¿Cómo podía haberme hecho esto?¿Acaso no ponía en la nota que nuestros destinos se unirían? ¡Qué tonta fui! ¿Acaso alguien en su sano juicio no se tomaría esto como una broma?

Ahora que me daba cuenta... la mayoría de la gente que estaba a mi alrededor se estaba riendo. Seguro que algún idiota se había encargado de mandarme las flores y después contarle a los demás que aparecería yo -la gran imbécil- esperando a un ser de musical... patético. Y ahora que me veían llorar, más se reirían... la vergüenza se mezclaba en mi interior con la soledad del abandono así que no pude evitarlo y salí corriendo de aquella fiesta infernal de la que me había convertido en payasa.

Abrí las puertas con furia y salí como alma que lleva el diablo. No sabía adónde ir, mis amigas seguían dentro y estaban divirtiéndose con sus novios, a mí no me prestarían atención para llevarme a casa. Pero tampoco me iba a quedar allí parada en la puerta totalmente sola en mitad de la noche.

En frente había un parque con columpios, toboganes, bancos, etc; así que me fui a sentarme en uno de los columpios, por lo menos así hacía algo.

La noche era cálida y la luna brillaba en lo más alto alumbrándolo todo. Era mágico, aunque yo en ese momento sintiera de todo menos magia.

Cuando conseguí parar de llorar empecé a balancearme. Hacía adelante, hacia atrás, hacia adelante, hacia atrás, hacia adelante, hacia atrás. Un simple movimiento que te arranca las ideas. Cerré los ojos y me concentré solo en sentir el rechazo por el plantón. Tras un momento así, conseguí dejar la mente en blanco y entregarme a los sonidos de la noche clara. Juguetes infantiles: Tienda Gormiti, Monster High, Trompos Cometa, BeyBlade, Bakugan y muchos más

-
tengo una muñeca vestida de azul...

-¿Quién anda ahí? - grité. Había escuchado a unas niñas cantando.

No contestó nadie.

-
una y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y...

Otra vez.

-¡Esto no tiene gracia! ¡Dejad ya la bromita que os he pillado! - grité aún más fuerte.

-
y dos son ocho y ocho dieciséis...

Registré el horizonte con la mirada en busca de los causantes de aquel intento de broma infantil... pero no vi nada. No escuché nada más.

-
detrás de ti...- dijo alguien a mi espalda.

Me giré y... nada.

Sentí que la temperatura caía, miré al cielo, estando ya trastornada, intentando encontrar un motivo pero sólo vi que unas rápidas nubes tapaban la luna. La oscuridad empezó a comerse las formas y con ello mi valor.

Me levanté para volver corriendo a la fiesta, pero un golpe seco a mi espalda me sobresaltó. La curiosidad y la adrenalina del miedo me llevaron a volverme para ver qué se había caído haciendo tal sonido.

Cuando vi qué era... se me paró el corazón si es que eso podía ocurrirme...

Mi cuerpo yacía inmóvil en el suelo y encima de mi vientre una rosa reposaba.

La rosa del 31 de Octubre, la de Hallowen.

Titubeante, angustiada, con el miedo quemándome las venas me acerqué para leer lo que en aquella nota ponía.

Pensaba que a lo mejor mis manos temblorosas y ausentes de vida no podrían cogerla, pero sí que pude. Abrí el sobre despacio, muy despacio, y leí lo que allí ponía:

"Para siempre, amor"

Me quedé paralizada, incapaz de pensar. Mientras la nota caía de mis inseguras manos un beso recorrió mi cuello. Ahora sí que no podía moverme, aunque mis sentidos se estremecían con el roce de esos labios en mi piel.

- El destino nunca falla, amor. - susurró en mi oído.

Después me volvió frente a si y pude verlo. Una máscara ocultaba parte de su cara y una capa negra cubría su espalda... era mi fantasma de la ópera.

Un suspiro escapó de mis boca y cual gancho se tira al mar, sus labios se unieron a los míos. Y así continuaríamos: juntos por la muerte y para toda la eternidad

:::::::::::::El día 1 de noviembre:::::::::::::

TITULARES

Muerta la noche de Hallowen.

Una chica aparece muerta en el parque que se encontraba frente al lugar donde se celebraba la fiesta de Hallowen a la que acudió. Aún no se han esclarecido las circunstancias de la muerte pero se cree que fue asesinato, ya que había quedado con un chico anónimo y llevaba una rosa como las que el presunto autor le regaló durante todo el mes de Octubre. Otra de las cosas más inquietantes se sujeta a que había una nota con dos letras diferentes, un tipo rezaba "Para siempre, amor" y la otra grafía -posiblemente la correspondiente a la chica- con "Con la muerte estoy cerca de ti, la vida sólo me alejaba".

La rosa del 31 de octubre - Fanfics de Harry Potter

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Llevaba días loca de contenta porque un chico me enviaba rosas con una nota muy romántica. Cada día ponía un piropo diferente. Esto se había repetido dura

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2023-02-27

 

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