LA SOÑADORA Y EL EGOCENTRICO - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

En una habitación un tanto desordenada un muchacho alto, cabello rubio platinado y rostro pálido puntiagudo, comenzó a despertar, abrió sus ojos grises y recordó la pesadilla que había tenido aquella noche, estaba en una gran habitación junto a unos Mortifagos, ahí estaba Voldemort, para variar, enojado con ellos, porque no habían realizado bien la orden que les ordeno.

Se alegro que solo fuese una pesadilla - pero era tan real, sentí el dolor de los maleficios que Voldemort lanzo - pero también pensó el muchacho - que se debía a que en realidad Voldemort le lanzo muchos maleficios Cruciatas los últimos meses. Sintió un gran alivio y agradeció al idiota de Harry Potter su inteligencia y por lograr que Voldemort muriera. Habían pasado cuatro días de ese hecho.

 

Los Mortifagos que sobrevivieron a la batalla final estaban encarcelados en Azkaban, excepto sus padres y él. Potter había testificado que ellos lo ayudaron en secreto. Odiaba a todos los Mortifagos, los que estaban muertos y a los Mortifagos de Azkaban. A sus padres y a su tía Bellatrix, una parte de él les guardaba un sentimiento de rencor. Pero principalmente odiaba a Voldemort por sus delirios de grandeza, y por usarlo.

Miro su reloj, un reloj de oro y estrellas dando vuelta en la esfera, era tardísimo faltaban días minutos para el mediodía, bajaría al sótano, aquel sitio que de niño nunca le gusto, luego volaría en su escoba, pero antes que nada tomaría desayuno, en ese momento como asintiendo su estomago dio un rugido.

Salto de la cama y fue hasta el baño, quince minutos después bajo al comedor a tomar desayuno. Ni su madre, ni su padre aparecieron en el comedor, los últimos cuatro días él los había visto pocas veces.

Se levanto de su silla, tomo un candelabro que tenia una vela encendida a punto de acabarse, en ese momento profirió algunas palabrotas contra Harry Potter, por haber partido su varita de espino y pelos de unicornio, después de usarla contra Voldemort en la batalla final, extrañaba su varita, era como una extensión de su brazo.

Abrió la maciza puerta de madera, movió la manija de bronce y se encontró en el amplio vestíbulo decorado con retratos de sus antepasados, avanzo hasta la puerta que daba a un oscuro pasillo, comenzó a bajar la empinada escalera, abrió la pesada puerta al sótano húmedo y frío, acomodo el candelabro pensando en lo que le ocurrió allí.

* * *

A gran distancia de allí, en una habitación ordenada y limpia pero un tanto abrumadora por su forma curvada, una muchacha de cabello rubio largo y despeinado, tez blanca, ojos grises plateados, mira desde la ventana de su dormitorio hacia el riachuelo que se extiende al pie de la colina, y su mirada iva mas allá, detrás de las otras colinas.

Debería haberme quedado acompañando a mis amigos - ¿Qué estarán haciendo Harry, Ginny, y Ron?. Neville ahora debe estar con su abuela y Hermione en Australia buscando a sus padres - piensa la muchacha.

Quizás, como dijo mi papá - , siguió absorta en sus pensamientos - querían estar solos para asimilar todo lo que ha pasado, la pérdida de aquel gemelo Fred. - Me divertía mucho ese chico, agregó en voz alta.

La voz de su padre la saco de sus pensamientos. - Estoy aquí papá, en mi habitación - grito a su papá-

- Hija mía, ven un momento, quiero mostrarte algo - se escucho la voz de su padre.

 

- Si papá, bajo enseguida - contestó, cerro la ventana de sus dormitorio, bajo la escalera.

- ¿Qué me quieres mostrar? - pregunto la muchacha.

- Estas cartas de los lectores de la revista - respondió su padre - felicitándome por la publicación de ayer, recuerdas escribí sobre la batalla final. Lee una hija mía - le indico una caja donde habían decenas de cartas.

Tomó una carta al azar, el pergamino era pequeño, lo extendió y lo leyó. Cuando termino de leerla. Pregunto a su padre:

- ¿Todas las cartas son de felicitación?

- Si - respondió su padre.

La niña dejo la carta en la caja.

- Papá, bajare a la cocina, para hacer la comida, ¿Quieres algo en especial? - pregunto mientras se daba paso entre las montañas de libros y varios modelos nuevos de criaturas que colgaban del techo, los antiguos se habían destruido en la explosión. Comenzó a bajar la escalera de caracol de hierro forjado.

- Quisiera, hija mía, chuletas de cerdo, papas asadas y nuestro postre favorito arroz con leche - grito su padre desde la sala - No es molestia -pregunto mas despacio.

- De acuerdo, papá - respondió la muchacha solicita - claro que no es molestia - agrego terminando de bajar la escalera.

Dos horas después estaba sentada sobre el marco de la ventana, de su habitación, pensando lo hechos que le ocurrieron en los últimos meses. Recordó el secuestro, las torturas que le propino Bellatrix Lestrange, el hambre y sed que tuvo que soportar los primeros dos días, hasta que Narcisa Malfoy se compadeció de ella, y con su hijo le mando comida.

Draco continuo paseándose por el sótano, una sonrisa se dibujo en sus labios, recordó a aquella chica tan especial, un tanto loca, pero muy hermosa y atractiva. Esa rubia le gustaba mucho y había una especial química entre ellos.

- Pero no puede ser, mis amigos de Slytherin se reirián de mi - pensó el muchacho - Que importa dijo una voz dentro de él - si amigos verdaderos no tienes.

Decidió sentarse en una esquina, eligió la mas alejada de la puerta, esa esquina le traía recuerdos.

Todo comenzó para vacaciones de invierno hacia mas de cuatro meses, cuando su madre fue a buscarlo a la estación King- Cross al anden 9 ¾ para decirle personalmente que tenían de rehén a Luna Lovegood, para acallar a su padre, porque su revista estaba dando problemas al Señor Tenebroso.

Dos días después de su llegada a la Mansión Malfoy su madre le mando llevar comida a la rehén, a él no le gustaba bajar ahí, cerro sus ojos y recordó el primer día que la vio en aquel sótano asustada, llorando, acurrucada adolorida por los maleficios que le lanzo su tía Bellatrix.

Draco respiro profunda y lentamente varias veces, fue como revivir aquella escena.

Él parado en la puerta con su varita en alto encendida mirando el anciano que estaba acostado, luego fijo su varita en la chica.

- Oye tu lunática, mi madre me manda esta bandeja con sopa para ti - le dijo él, mientras se acercaba a Luna y le entregaba la bandeja.

- Gracias - asintió la chica.

- Esperare hasta que termines para que no le des a probar al viejo - indico hacia donde se encontraba el Señor Ollivander, se acerco hacia la pared, se apoyo en ella - Date prisa en comer, aunque no creo que sea necesario decirte, con lo hambrienta que debes estar, no vas a tardar ni un minuto en acabarte todo - agrego.

 

La chica mirando la bandeja repuso - Pero no hay cubiertos.

- Vaya, los cubiertos, que distraída es mí madre, cuanto lo siento - el hizo un gesto de súplica se incorporo y le dijo - ¿Qué crees que estas de visita? Sírvete como puedas - le sorprendió que la muchacha le hubiera pedido cubiertos, otra persona, simplemente tomaría el Plato, sorbería de el.

- Esta bien - contesto Luna, acerco el Plato de sopa hacia su cuerpo, lo ladeó un poco y tomo de ella - Está apetitosa, ¿Quién la hizo? - preguntó.

- Mi madre - respondió él.

- Dile a tu mamá, que muchas gracias, por mandarme sopa y que esta muy buena - le sonrío con su boca y sus ojos - Ustedes no tienen Elfo doméstico, ¿Creí que todas la familias ricas tenían uno? - preguntó.

- Teníamos hasta que tu amigo Potter se encargo de de liberarlo, respondió el - ese entrometido - agrego.

- Ah, si a Harry no le gusta la injusticia - dijo Luna.

- No hables tanto Lovegood y come - indico él - Vamos, apresúrate quiero ir a dormir.

En silencio Luna comió, mientras el la observaba, su cabellera rubia y despeinada, ojos grises plateados y aspecto de soñadora - mas bien aspecto de lunática - pensó el - como decían algunos en el colegio. La chica era atractiva, sencilla pero distinguida.

Diez minutos después termino de servirse la sopa cebollas, levanto la bandeja con el plato para acercársela, él cogio la bandeja y se dispuso a salir.

- No te acostumbres Lovegood, yo no estoy para mozo tuyo, vendrá Colagusano a dejarte la comida los otros días - le comunico él.

- Espera, quiero hacerte una pregunta - hablo Luna.

- ¿Cuál pregunta? - consulto él.

- ¿Qué día es hoy? y ¿Qué horas son? - preguntó Luna.

- Esas son dos preguntas Lovegood - menciono él.

- Por favor, respóndeme, estoy perdida con las fechas, con esta oscuridad que hay aquí, no se sabe cuando es día o noche - suplico Luna.

- Diciembre veinticinco, son las nueve y media de la noche - respondió él.

- De veras, aun estamos en navidad - él asintió con la cabeza - ella añadió - Bueno en ese caso, que hayas disfrutado una hermosa navidad, Draco Malfoy y gracias por traerme comida.

El no dijo nada, abrió la puerta y comenzó a subir la escalera

Draco abrió los ojos, pensó - Es distinta a las demás chicas, es especial - Quiero verla - exclamo en voz alta-

- Draco, hijo ¿Dónde estas? - desde el vestíbulo preguntaba su madre.

- En el sótano, madre, ya subo - grito.

Se levanto del suelo, asió el candelabro miro el sótano nuevamente y salio de allí.

En el comedor estaba su padre sentado en la cabecera de mesa, su madre a la derecha de su padre, él se sentó a la izquierda de su padre. Ya comían.

- Comenzamos sin ti - explicó Lucius Malfoy - No sabíamos cuanto tardarías - agrego arrastrando las palabras el señor Malfoy.

- Esta bien - dijo Draco.

Draco notaba la tensión, comían en silencio, el más callado era el padre.

 

- ¿Qué hacías en el sótano? - pregunto Narcisa.

No sabia que contestarle - ¿Qué le digo? - pensó Draco - Que en el sótano estaba recordando a Luna Lovegood, que ella me gusta. No puedo decirle nada - admitió Draco - Bueno al menos hasta que no hable con Luna.

- Observaba el sótano, madre - respondió Draco.

Su madre no pregunto mas, conocía suficiente a su hijo para saber que había algo mas, que Draco algo le ocultaba.

Es un hermoso día, el sol alumbra sobre las colinas, Luna pesca plimpies de agua dulce en el arroyo, mientras canta una canción de Las Brujas de Macbeth.

Me levante temprano hoy e hice el desayuno, ahora mi papá debe cocinar la comida, porque ayer cocine yo las chuletas de cerdo, las favoritas de mi papá - piensa Luna - Bien creo que son suficientes plimpies - mira su reloj era la una de tarde.

Se coloca sus sandalias, toma el balde con plimpies y camina hasta su casa.

Esta sentada a la mesa, su padre le sirve un plato de asado de ternera y un vaso lleno de juego de calabaza. Luna aspira el aroma de la comida, su mente se transporta hasta aquel sótano.

La puerta se abre, es Draco Malfoy con una bandeja de comida.

- Dijiste que no vendrías mas a traerme comida - menciona Ella - como ayer Colagusano trajo la comida, pensé que seria cierto - agrega.

- Mi madre me obligo - dice Draco arrastrando las palabras. - No creas que yo suplique bajar hasta acá - añade.

Draco Malfoy, acerca la bandeja hacia ella. Toma la bandeja observa que hay cubiertos y sonríe.

- ¿Por qué sonríes? - pregunta Draco.

- Me trajiste cubiertos - responde Ella. - Gracias.

- Sí, pase a buscar unos cubiertos al mueble de cocina, anteayer reclamaste - añade Draco.

- Gracias por tu gentileza, eh, asado de ternera, me encanta. Debe estar delicioso ¿no es cierto? - pregunta a Draco.

- No lo sé, no almorcé en casa - responde Draco encogiéndose de hombros - pero supongo que debe estar bueno, mi madre cocina bien.

- No estuviste aquí ¿A dónde fuiste? - pregunta Ella.

- Menos platica y come Lovegood - agrega. - Hace mucho frío aquí - se refriega sus manos una contra otra, su varita en la mano derecha.

- Sí es cierto, el frío aquí es atroz. Afuera debe nevar - queda callada - La nieve tiene algo especial, cuando niña y nevaba, salía al patio de mi casa, levantaba mi cara, cerraba los ojos, y dejaba que los copos de nieve se posaran en mi cara.

- Me imagino Lovegood, porque eres una Lunática - comenta Draco.

- ¿Nunca lo hiciste? - pregunta Ella.

- No - responde Draco -Por supuesto que no.

- Pero no me respondiste. ¿A dónde fuiste? - interroga.

- Eso a ti no te importa Lovegood - aclara Draco - Come o te quitare el plato y botare la comida - añade el chico.

- De acuerdo - levanto la mano - Esta bien voy a comer.

En silencio comió, con la bandeja encima de sus piernas entrecruzadas, cuando termina deja la bandeja en el suelo, y dice:

- Gracias Malfoy - se queda callada, agrega - aunque este equivocada en sus pensamientos, es compasiva, me refiero a tu madre - aclara, porque Draco la mira sorprendido sin comprender - Tú eres agradable y generoso, pero no dejas que nadie vea eso en ti, tienes como una coraza en tu corazón para alejar a las personas - le sonríe a Draco - ¿Por qué eres así?- pregunta.

 

- Te equivocas, no soy ni agradable, ni generoso - explica Draco - Al contrario soy mezquino y malo - concluye.

- Claro que no - dice Ella - Es lo que tú quieres hacer creer a la gente, dentro de tu corazón hay bondad, porque si no fuera así, tú hubieras asesinado al Director Dumbledore, y no lo hiciste.

- Eso fue cobardía, no bondad, queda claro - Draco habla fuerte

- Es bondad Malfoy, tú no eres cobarde, eres valiente - Ella le pregunta - ¿Quién te dijo que eras un cobarde?

- Mi tía Bellatrix, Los Carrow y - Draco se calla, se estremece - El Señor Tenebroso - añade en voz baja.

- ¡El Innombrable! El es cobarde, al usar personas para sus fines mezquinos y muchas veces cuando dejan de ser útiles para él, las asesina - dice Ella.

- No digas eso - Draco asustado escucha los ruidos que vienen del vestíbulo - Cállate - añade - ¿Eres estupida? El esta aquí y puede escucharte.

- Malfoy ¿Le temes al Innombrable? Por eso sales de casa - consulta Ella. Draco se calla, no responde.

- ¿Por qué apoyas sus ideas? - pregunta Ella.

- Apoyo sus ideas, porque las comparto - responde Draco - Solo los Magos de sangre pura deberían usar magia, los sangre sucia, no. - concluye Draco.

- Pero El Innombrable es mestizo, su padre era un muggle - revela Ella observando a Draco sorprendido, le pregunta ¿No lo sabias? Draco no sabe que decir.

- Si Malfoy, tú jefe es un mentiroso, ni siquiera él tiene sangre pura - añade Ella.

Draco toma la bandeja apresuradamente, y sale del sótano, sin decir nada.

- Eres valiente niña al decir todo eso - indica el Señor Ollivander - Imaginate, El Innombrable podría ver lo pensamientos de aquel muchacho, te asesinaría si averiguara lo que dijiste-

- No me importa. Al final Harry vencerá. Derrotara al Innombrable, señor Ollivander, acuérdese de mi.

- Luna, hija ¿Qué te pasa? ¿En que piensas? - pregunta Xenophilius Lovegood, tocándole el hombro - Parecía que no estuvieras aquí.

Luna se sirvió jugo de calabaza - Tienes razón, papá, no estaba aquí.

Mientras comía su padre le hacia preguntas, y ella como autómata respondía si o no, sin saber que le estaba preguntando. Se levanto de la mesa

- Deliciosa comida, papá - dijo Luna

- Gracias querida - agrego su padre.

Luna subió la escalera, hasta la sala y taller se dio paso entre las cosas, subió otra escalera hacia su habitación. Desde el techo sus cinco amigos le sonríen.

¿Qué me esta pasando? Nunca algo así me ocurrió. Draco Malfoy uno de los chicos populares del colegio - añade en voz alta - Jamás se fijaría en mi ¿o si? Es tan atractivo, divertido, me gusta - siguió pensando - Hablaba conmigo en el sótano porque se sentía solo, necesitaba desahogarse con alguien, solo eso, no te hagas ilusiones Luna.

Draco en su habitación se arregla para salir al Callejón Diagon, se ve muy feliz. - Al fin tendré una nueva varita - habla en alta voz. - Cuanto me alegro - contesta el espejo-

- Draco hijo, apresúrate - dice Narcisa Malfoy, desde la puerta.

 

- Si madre, ya estoy listo ¿Por qué tanta prisa?- pregunta Draco mirando su reloj - son apenas las nueve de la mañana, nunca hay gente a estas horas en el Callejón Diagon, los comerciantes están recién abriendo las tiendas, la gente compra después de las once de la mañana - dice el muchacho.

- Por eso mismo Draco, porque a estas horas el Callejón esta casi vacío, no quiero que nos vea mucha gente - considera Narcisa.

- Entiendo, tienes vergüenza madre -dijo Draco -por lo que dirá la gente, pero eso nunca nos importo - añade mirando a su madre.

- Apresúrate Draco - dice Narcisa, sin hacer caso a lo que dice su hijo.

- De acuerdo, pero ¿Por qué tienes que acompañarme? - pregunta Draco - Madre no soy un niño - replica.

- Porque no quiero que te ocurra nada, conforme - hablo Narcisa.

El Callejón Diagon esta casi vacío, los comerciantes que están abriendo las tiendas, los miran al pasar. Madre e hijo caminan por el callejón adoquinado, hacia un edificio blanco, llegan al pie de la escalinata de mármol, que conduce a enormes puertas de bronce, de pie ante las puertas dos duendes custodian la entrada. El cartel de aviso al ladrón esta ahí. Draco y su madre avanzan, tras las puertas plateadas al amplio hall de mármol, detrás de un largo mostrador hay varios duendes sentados en altos taburetes, pesando monedas, escribiendo en grandes libros.

- Parece que aquí todo volvió rápidamente a la normalidad - dice Draco observando todo.

- Me parece que si - afirma Narcisa - Ahí, hay un duende desocupado. Buenos días.

- Señora Malfoy, Buenos días - responde el duende asustado, algunos duendes observan la escena - Buenos días Joven Malfoy.

- Quisiéramos retirar dinero de nuestra bóveda - menciona Narcisa.

- Claro - el duende anciano llama a otro de su raza mas joven con la mano. - Lleva a la señora Malfoy y a su hijo hasta su bóveda - El duende mas joven asiente y les indica que lo sigan.

Draco y su madre van en el carro, este aumenta la velocidad cada vez mas, giros, vueltas, todas descendentes, adentrándose en laberintos subterráneos. Pronto llegaron a las bóvedas de los niveles más profundos. Se bajaron del carro, avanzaron a pie hasta la bóveda. El duende puso la palma sobre la madera y la puerta de la bóveda desapareció, en lugar de ella apareció una abertura cavernosa, llena hasta el techo con monedas de oro, y muchas joyas.

Narcisa echo a una bolsa monedas de oro. La bóveda se cerró. Volvieron al hall. Allí un duende anciano los esperaba y les dijo que lo acompañaran hasta su mostrador.

- ¿Qué ocurre? - pregunto Narcisa con voz altiva - Estamos retrasados - agrego mirando su reloj.

- No ocurre nada malo, señora Malfoy - aclaro el duende - No les quitare mucho de su tiempo. Les he hecho venir por un asunto de herencia, el matrimonio Lestrange - se callo por un momento - esta muerto, y ustedes son los únicos familiares vivos. Aquí en mi mano tengo el testamento que hicieron hace dos años heredando su fortuna - dijo duende moviéndose en su taburete incomodo, es conocido que los duendes no están de acuerdo que los magos hereden a sus familiares y cercanos - Al señor Draco Malfoy, aquí presente - termino diciendo el duende con una voz que indicaba molestia.

- ¿A mi me heredaron toda su fortuna? - pregunto incrédulo Draco, mirando a su madre - ¿Por qué a mi, el testamento lo explica?

 

- Si lo explica - dijo el duende, buscando el párrafo en el pergamino - si aquí esta. Leo textualmente: "Draco te dejamos como único heredero de todos nuestros bienes, porque tienes carácter y no has rechazado la tarea que te encomendó el Señor Tenebroso. Al contrario la has aceptado con orgullo" - termino el duende de leer y levanto la cabeza.

Draco no sabia que decir, parecían lejanos aquellos tiempos en que acepto esa tarea.

- Te das cuenta poseo una fortuna a la par con la de ustedes - menciono mirando a su madre.

- Señor Malfoy, hay un inconveniente - informo el duende.

- ¿Qué inconveniente? - pregunto Draco

- La señora Lestrange, hecho dos maleficios en su bóveda, que fueron activados el día de la irrupción, los maleficios son la Gemino y la Flagrante, los cuales como usted debe saber, con uno de ellas las cosas que se tocan se multiplican pero sin valor económico y el otro maleficio, quema al que los toca. Al morir la señora Lestrange las maldiciones desaparecieron. Pero los objetos encantados no.

- ¿Qué se hace en estos casos? - interrogo Draco.

- Mediante complicados hechizos se hace desaparecer las cosas que no tienen valor. Uno de los nuestros se encargara - afirmo el duende - Gusta acompañarle para verificar que todo quede en orden.

- No, mi madre le acompañara - Draco miro a su madre que hizo un gesto de negativa - Por favor madre verifica tú esto, yo quiero ir a comprarme una varita.

- Esta bien - dijo Narcisa.

Draco salio del banco y fue directamente a la tienda de las varitas Ollivander's. Observó el polvoriento escaparate con un cojin desteñido de color púrpura con una única varita. Sonó la campanilla, al abrir la puerta quedo sorprendido mirando a una de las personas que estaba en la tienda, el señor Ollivander conversaba animadamente con una chica rubia.

La chica rubia se da vuelta le sonríe y le dice:

- Hola Draco Malfoy.

- Señor Malfoy, cierre la puerta por favor - dice el señor Ollivander.

- Sí claro - Draco cierra la puerta, saluda con u movimiento de cabeza al señor Ollivander, y a Luna le da la mano - Hola Lovegood ¿Cómo estas?

- Estoy bien, gracias - contesta Luna -y tú ¿Cómo estás?

- Estoy bien - responde Draco.

- La señorita Loveggod vino a agradecerme personalmente por la varita que le obsequié hace poco tiempo - dijo el señor Ollivander, se volvio hacia Luna - Me decía señorita Lovegood que la varita le funciona muy bien.

- Sí, la varita funciona de maravilla - dice Luna nerviosa, mirando a los montones de caja.

- Me alegro- añade el señor Ollivander. Dirigiéndose a Draco le pregunta - ¿Usted señor Malfoy necesita una varita?

- Sí, vine a comprar una varita - contesta Draco, también nervioso.

- Su antigua varita era de espino, 25.4 cm. y el centro de pelos de Unicornio. ¿Era así?

- Sí - responde Draco - así era mi varita. El señor Ollivander comienza con cinta métrica a medir a Draco.

- Señor Ollivander, me tengo que ir - habla Luna.

- ¿Por qué se retira tan pronto señorita Lovegood? - pregunta Ollivander, mirando a Draco, añade - Es suficiente - la cinta métrica cae al suelo.

- Usted esta ocupado y no quiero incomodar - comenta Luna.

- Claro que no incomoda, usted se convirtió en una amiga para mi - el señor Ollivander pregunta a Draco - Esta de acuerdo señor Malfoy ¿Qué la señorita Lovegood nos acompañe?

 

- Sí, por mi no hay problema - responde Draco sinceramente, mira a Luna, ella le devuelve la mirada, ambos se sonrojan.

El señor Ollivander trae una caja y dice:

- Esta varita es de las mismas características que su varita antigua, es de espino y centro de pelos de unicornio, flexible, 27 cm. - le pasa la varita a Draco, éste toma la varita con su mano derecha, la agita, y el señor Ollivander se la quita diciendo - No, no es la correcta.

Draco y Luna se miran en silencio. Draco piensa: Quisiera besarla, es tan hermosa y pura. Luna piensa: Que atractivo y distinguido es, quisiera perderme en sus labios.

- Pruebe esta, señor Malfoy - el señor Ollivander, estira su mano al muchacho con otra varita, Draco lo deja esperando por unos segundos, atento solo en Luna - señor Malfoy tome esta varita.

- Lo siento, señor Ollivander - se disculpa sonrojándose, Luna mira hacia otro lado.

- Descuide - dice el señor Ollivander, pasándole la varita, Draco agita la varita, el señor Ollivander dice - Tampoco es la correcta - mirando a Luna y Draco alternativamente dice - Puede ser - con su varita apunto hacia el techo y extrajo una caja - Pruebe esta varita - dijo a Draco.

Draco tomo la varita, la levanto sobre su cabeza y la hizo bajar haciendo un semicírculo, una corriente de chispas rojas y doradas estallaron de la punta como fuegos artificiales. Luna aplaudió y el señor Ollivander dijo: Bien, ¡Que curioso!

- ¿Qué es lo curioso señor Ollivander? -pregunto Luna, viendo al señor Ollivander guardar la varita en la caja.

- La varita que escogió al señor Malfoy es de ébano, 28 cm., elástica y el centro con tres pelos de Unicornio. La varita que le obsequie a usted señorita Lovegood es de caoba, 26 cm., flexible y el centreo con tres pelos de Unicornio. Lo curioso es que sus varitas son hermanas. Porque lospelos de unicornio son del mismo animal, que me costo mucho atrapar, de hecho a ese animal solo conseguí arrancarle seis pelos. Ustedes tienen mas cosas en común de lo que piensan - Los jóvenes se sonrojaron.

El señor Ollivander entrego la caja a Draco.

- Gracias señor Ollivander, y que tenga un buen día - se despide Draco. Mirando a Luna piensa es ahora o nunca, ánimo Draco - Lovegood ¿Tomarías un helado conmigo?

- Buenos días señor Malfoy - se despidió el señor Ollivander.

- Un helado - dijo Luna sorprendida - eh, sí , porque no. Me encanta el helado - añadió.

- Bien, vamos entonces - Draco abrió la puerta dejo pasar a Luna, cierra la puerta y caminan hacia la Heladería Florean Fortescue.

Se sentaron en la terraza de la heladería, el hijo del señor Florean Fortescue los atendió, su padre había desaparecido hace bastante tiempo, no miro con buenos ojos a Draco. Luna pidió un helado de frutilla y manteca de maní, Draco pidió un helado de creme y caramelo. Ninguno de los dos decía nada, les trajeron los helados, comenzaron a comer.

- ¿Qué has hecho estos días, ahora que el Innombrable murió? - preguntó Luna.

- Descanso, recupero horas de sueño perdidas, vuelo en mi escoba - respondió Draco, preguntó a Luna que comía su helado - ¿Tú que has hecho estos últimos días? ¿Dónde estuviste después que escapaste de la Mansión?

 

Luna callo un momento, escogió con cuidado las respuestas que le daría Draco.

- Estos días me he dedicado a descansar, holgazanear, nadar en el lago, cocinar. Después que escapamos de la Mansión fuimos a la casa de Bill Weasly, ahí estuvimos todo el tiempo hasta que la mañana de la Batalla Final, Harry, Ron, Hermione y el duende Griphook se fueron. El señor Ollivander se había ido días antes a otra casa. Quedamos Dean y yo, junto con Fleur y Bill - respondió Luna.

- ¿Thomas y tú son amigos? - pregunto Draco - los vi pelear juntos en la batalla, es mas, en un momento me pareció que estaban de la mano - añadió Draco - No nombraste donde quedo Lobby el Elfo Domestico.

- Dobby murió esa noche que nos rescató - callo un momento y prosiguió - Dean y yo no hicimos muy buenos amigos porque estuvimos dos meses juntos en la casa del matrimonio Weasly - respondió Luna.

- Ah - dijo Draco, mientras comía su helado, luego añadió - Tenias razón Potter logro vencer al Señor Tenebroso.

- Sí, te dije que Harry vencería. Parece que tú no lo creías así - añado Luna, lengüeteó su helado - El señor Ollivander dijo que nuestras varitas eran hermanas, y que nosotros teníamos mas cosas en común de lo que pensábamos. Aunque no veo en que nos podemos parecer tu y yo, en apariencia física tal vez. Ambos somos rubios de ojos grises, pero en pensamiento somos distintos - dijo Luna.

- Debemos tener en común algunas cosas - pronuncio Draco.

Luna no aguantaba más, tenia atragantada varias preguntas, éste era el momento de hacerlas, no quería quedarse con dudas.

- Malfoy ¿Es verdad que tú amigo Crabbe murió? - preguntó Luna.

- Sí, murió por un maleficio que provoco el mismo en la Sala de los Menesteres - respondió Draco.

- ¿Peleaste en la Batalla a favor del Innombrable? - pregunto Luna muy fríamente.- ¿Trataste de ayudar al Innombrable siguiendo a Harry, que buscaba un objeto, para arrebatárselo y dárselo al Innombrable? - lo miro con ojos escrutadores - ¿Qué bando apoyabas Malfoy? Termino diciendo Luna.

Draco se sorprendió notaba la frialdad de Luna. El entrometido de Potter le contó lo que paso en la Sala de los Objetos Ocultos, a su manera. No quiero que Luna me guzje sin saber los motivos que me llevaron a realizar las acciones de aquella noche.

- Lovegood te lo puedo explicar todo, dame la oportunidad, escucha mi punto de vista - dijo Draco suplicante, añadió - No te quedes solo con lo que te contó Potter.

- ¿Por qué deduces que fue Harry el que me contó, esto que sé? - pregunto Luna.

- Porque Potter, es un entrometido - opino Draco.

- No lo llames así - hablo Luna - Harry te salvo la vida la vida. Esta bien, escuchare tu punto de vista sobre los hechos ocurridos.

- Te explicare todo - dijo Draco, tomo aliento - Con un encantamiento desilusionador nadie nos veía, escuchamos a Potter decir a sus amigos que había encontrado la diadema que estaba escondida. Pensé si Potter busca esa diadema debe ser importante, además quería recuperar mi varita, Crabbe y Goyle decidieron seguir a Potter para entregarlo al Señor Tenebroso. Seguimos a Potter por los pasillos de la sala, cuando decidimos darnos a ver, Potter estaba cerca de un mueble donde efectivamente había una diadema.

Allí todo se complico Crabbe actuó encontra de Potter. Lanzo el maleficio Avada Kedavra a Granger y después a Weasly. Potter defendía a sus amigos lanzando hechizos, yo defendía a Crabbe y Goyle de los hechizos de aturdidores que lanzaban Potter y compañía. Procure que no le hicieran daño a Potter, diciéndole a Crabbe que el Señor Tenebroso lo quería vivo y sin daño. Crabbe lanzo el maleficio Fiendfire a Weasly todos escapamos, las enormes llamas de fuego devoraban todo, a Goyle y a mí las llamas me atraparon, Potter vino en mi ayuda, Weasly y Granger tomaron a Goyle que estaba inconsciente, yo me subí con Potter, estaba aterrado no quería morir.

 

Potter vio la diadema fue a buscarla y luego voló hacia la salida, chocamos contra la pared - se callo un momento y prosiguió - La otra pregunta que hiciste fue que bando apoyaba, el bando que apoyaba era el mío, no podía pasarme al bando de Potter, si vencía el Señor Tenebroso no perdonaría que lo traicionara y me mataría, llámame cobarde pero no quería morir, preferí no apoyar a ningún bando. Cuidar solo mis espaldas, entiendes.

- Resumiendo - hablo Luna, que había escuchado atentamente a Draco, enumero con los dedos - Seguiste a Harry para quitarle tu varita. Crabbe y Goyle, tus guardaespaldas en el colegio pensaron por si mismos, y siguieron a Harry para entregarlo al Innombrable. No querías que dañaran a Harry diciéndole a Crabbe que su amo no lo quería muerto, hasta ahí entiendo.

En cuanto tomar partido por uno u otro bando, si hubieras estado en nuestro bando y El Innombrable hubiera vencido te habríamos defendido. Ahora te encuentro razón, cuando en el sótano dijiste que eras cobarde, esa vez dije que eras valiente, me equivoque, eres cobarde - termino diciendo Luna.

Draco miro a Luna, sus mejillas se ruborizaron, abrió su boca para decir algo pero que podía decir, Luna tenia razón. Ella tenía la habilidad para decir la verdad, aunque esta molestara.

- ¿No te defiendes? Te llame cobarde Malfoy - pronuncio Luna.

- Porque defenderme, soy un cobarde - Draco se encogió de brazos - Varios me han dicho cobarde.

- Malfoy tampoco debes dejar que te humillen - comento Luna - cuando tomas una decisión, como en este caso cuidarte las espaldas no interesándote en nadie más. Ya sea equivocada o no, esta bien porque fue la opción que tomaste.

- Pero hace un momento me dijiste que fui cobarde - dijo Draco sorprendido.

- Malfoy eres egocéntrico, solo te importa tu propio bien, por eso a muchos no sorprendió la decisión que tomaste, era la mas lógica desde tu punto de vista - hablo Luna.

- Entonces me estas diciendo ¿Qué mi decisión fue buena? - pregunto Draco.

- No estoy diciendo eso - aclaro Luna - Estoy diciendo que comprendo lo que hiciste, no lo comparto, pero lo comprendo. Veras - prosiguió - te dije que tu opción estuvo bien, porque tus padres estaban en el otro bando, y era logico que siendo un Malfoy solo pensaras en ti. Porque no tenias ningún ser querido en el bando nuestro al cual defender - se callo un momento - Pero desde mi punto de vista fue egoísta tu decisión, te equivocaste. Cuando una persona se equivoca debe ser valiente para reconocer la equivocación delante de las personas a las que decepcionó esa decisión errada.

- Lo que estas diciendo - comento Draco - Si entendí bien. Es que debo reconocer que me equivoque, que fui egoísta. Pedir disculpas a las personas que decepcioné. Pero ¿Quiénes pudieron haber confiado en que me pasaría al bando de Potter? Toda mi vida mis padres me han enseñado a salvarme propio pellejo. No creo que haya decepcionado a nadie, por lo tanto no tengo que disculparme - dijo tajante Draco.

 

- Esta bien - articulo Luna - si tú lo dices. La chica penso yo confié en ti, a mi me decepcionaste. Solo quiero que digas que lo sientes.

- Draco, hijo tenemos que irnos - señalo Narcisa Malfoy - Buenos días ¿Cómo estas? Lovegood - saludo a Luna.

- Buenos días señora Malfoy - respondió Luna - Estoy bien y usted ¿Cómo esta?

- Bien, gracias - respondió Narcisa.

- Lovegood, fue un placer - comento Draco mirando a Luna - Disfrute el helado y la compañía, la conversación la terminamos otro día ¿de acuerdo? Que tengas un buen día - Draco coloco sobre la mesa tres Galleons.

- Malfoy, para mi también fue un placer. El helado estuvo exquisito. Compañía grata. Estoy de acuerdo que la conversación la terminaremos en otra oportunidad - dijo Luna, agrego - Que te vaya bien.

Draco en su habitación se sentó en su sillon y comenzó a pensar en la conversación -¿Qué es lo que Luna quería decirle?, diciéndole que decepciono a los que confiaron en él. "Claro, como fui tan estupido, se refería a ella, la decepcione y la herí.", siguió pensando "Tal vez si me quiere, le gusto"

Como puede ser si contando todos los momentos que he conversado con Luna son menos de siete horas. ¿Es suficiente para quererla y gustarnos? Sonrió "Yo creo que si es suficiente.

Se levantó de su sillón y dijo: Me quiere, me quiere, le gusto. - Que bueno muchacho - dijo el espejo.

Luna se dejo caer sobre su cama pensando en Draco "No comprendió que solo hablaba por mí, fui una estupida, él es de Slytherin y jamás se fijaría en mí.

Luna almorzó con su padre, no estaba muy animada pero igual intento entablar conversación con él. Después fue al lago a nadar. Cuando se canso descanso a la sombra de un árbol, pensando en los momentos que paso con Draco en el sótano. Cerró sus ojos y recordó.

Ella de pie a oscuras en aquel sótano, caminando, de aquí para allá. La puerta se abre, es Draco Malfoy con una bandeja de comida.

- Que bueno que eres tú de nuevo, creí que con lo te dije el otro día, no vendrías mas - habla Ella.

- Vengo porque no hay nada que hacer, me aburro - dice Draco - por lo menos me divierto con las tonterías que dices.

- No siempre digo tonterías, lo que dije el otro día es verdad - habla Ella, mirando a Draco, la varita iluminaba su pálido rostro.

- Toma la bandeja, Lovegood y come - menciona Draco, se la acerco hasta Ella.

- Gracias - dice Ella, tomo la bandeja, fue a su rincón, comenzó a comer. Draco se sentó también en el suelo. Luego de terminar consulta a Draco - ¿Consultaste a tu madre, sobre lo que dije acerca del Innombrable?

- No- contesta Draco, hablo mas despacio para preguntar - ¿En verdad es un sangre mestiza? No puedo creerlo.

- Sí, Malfoy, es sangre mestiza, su padre era un muggle - menciona Ella.

- ¿Cómo lo averiguaste? - pregunta Draco - No serán delirios tuyos.

- No son delirios míos - responde Ella - Recuerdas cuando fuimos al Departamento de Misterios, ese día que apresaron a tu padre y a otros Mortifagos - Draco asiente con la cabeza - Harry le dijo a tu tía Bellatrix que el Innombrable era mestizo, su padre era un muggle que se llamaba Tom Riddle.

 

- Potter puede estar mintiendo - aclara Draco pensativo.

- Harry no miente, además no hay Riddle que vinieran a Hogwarts antes que Innombrable - aclara Ella.

- De acuerdo. Es mestizo ¿pero por qué tiene aquellas ideas sobre los hijos de muggles? - pregunto Draco.

- Porque es un demente. Un mago tenebroso el cual no le importa nada mas que el poder - asegura Ella, prosigue - dime si no es de dementes decir que la magia se puede robar, siendo que la magia esta dentro de la persona. Sí no, no hubieran Squib.

- Sí en eso tienes razón - contesta Draco

- El no vencerá, porque representa el mal. El bien siempre triunfa sobre el mal - añade - Harry lo vencerá.

- Como puedes asegurar que Potter que vencerá al Señor Tenebroso - expresa Draco.

- Porque Harry es el Elegido - aclara Ella - solo el puede hacerlo.

- No lo sé - duda Draco, se calla un momento, luego continua diciendo - El Señor Tenebroso es poderoso, tiene métodos para persuadir. Siempre consigue lo que quiere. Ordena y quiere que se ejecute esa orden a como de lugar.

- Sí, ya lo creo, es tu caso. Te ordeno asesinar al Director Dumbledore. Cuando no quisiste, lo hizo otro - Ella le pregunta - ¿Qué métodos uso contra ti?

- Amenazo con matar a mi familia, y también a mí - responde Draco

- Es un ser despreciable. Usa a las personas para sus fines mezquinos - opina Ella.

- No sabes el temor y desesperación que se siente cuando te amenazan diciendo que asesinarán a tus padres o a ti - revela Draco con la voz quebrada. Agacho su cabeza y unas lágrimas corrieron por sus mejillas.

- Estas bien - habla Ella, se acerco a él, con sus manos suaves seco las lagrimas del chico - Todo terminara algún día - añade.

Draco continuaba llorando en silencio. Ella se acerco mas, se arrodillo cerca de él, lo abrazo tiernamente, dejo que llorara, que se desahogara. Cuando se separaron mirándose el uno al otro. Draco esbozo una leve sonrisa.

- Estas mejor, hace bien llorar - comenta Ella - aligera el peso del corazón.

- Estoy bien - responde Draco, se levanta apresuradamente, toma la bandeja y se va.

Luna queda un tanto sorprendida, por la reacción del chico. Algo había despertado en ella. Al verlo llorar como un niño, se dio cuenta que ella tenia razón, Draco era otra victima del Innombrable.

Luna jamás supo que Draco tras cerrar la puerta aquel día, se seco las ultimas lagrimas con la mano y pensó "Solo mi madre cuando era pequeño me abrazaba así, con esa ternura". En su corazón crecía un sentimiento distinto, jamás se habia sentido tan vulnerable como aquella vez.

* * *

Draco no bajo a comer con sus padres. Su madre le llevo una bandeja con comida hasta su habitación, se sentó al costado de la cama, donde Draco dormía profundamente.

- Draco, despierta - dijo Narcisa, moviéndole el hombro.

- Madre, lo siento me quede dormido - señala Draco.

- No importa, hijo - indica Narcisa mirando a Draco - ¿Quisiera preguntarte sobre una idea que esta dando vueltas en mi cabeza, desde hoy en la mañana cuando regresamos del Callejón Diagon.

 

- A que te refieres madre - expresa Draco, estirándose en su cama.

- Esa chica Lovegood, con la que estabas en la heladería - señala Narcisa, Draco se había sentado en su cama un tanto incomodo - ¿Es por ella que estas así? ¿Te gusta esa muchacha?

- Voy a lavarme las manos para comer - informa Draco levantándose de la cama y dirigiéndose hacia el baño.

- No rehuyas la pregunta que te hice. Soy tu madre, te conozco - señala Narcisa.

- Si madre, es por ella que estoy así. Luna Lovegood me gusta, me encanta, estas conforme - responde Draco mirando ceñudo a su madre desde la puerta del baño.

- Siempre son las chicas, las que están detrás de ti. Nunca has tenido novia, y no te habías comportado así por ninguna chica - revela Narcisa.

- Las chicas de Slytherin, algunas son bonitas, pero son vacías, estupidas y sin emociones - indica Draco - Luna es hermosa, inteligente y divertida.

- Ahora entiendo, porque no te oponías a que te mandara llevarle comida, cuando Colagusano estaba en otros asuntos. Porque hablabas con ella. Así la conociste.

- Sí - articulo lacónicamente Draco.

Volvió del baño, su madre se había retirado, comenzó a servirse la comida al terminar, dejo la bandeja en le pequeña mesa. Se recostó sobre la cama pensando - "Mi madre no me reprocho sobre los sentimientos que tengo hacia una chica que no es de Slytherin. Tal vez ya no piensa igual que antes, que solo los de Slytherin son personas que valen la pena"-

Un día Luna lo consoló cuando el recordó con angustia y la amenaza del Señor Tenebroso, reconoció lo avergonzado que se sentía cuando tuvo que ir otro día nuevamente a dejarle comida.

Draco cerró sus ojos, pensó en Luna.

Abrió la puerta del sótano, Luna lo miraba desde el rincón con una sonrisa.

- Hola Malfoy ¿Cómo estas? - saludo Luna.

- Bien y tu Lovegood ¿Cómo estas? - responde Él, mirando hacia otro lado avergonzado por lo que había ocurrido dos días antes.

- Muy bien - señala Luna - Me vas a dar la bandeja con comida o la vas a comer.

- Lo siento, toma - le pasa la bandeja.

- Estuve pensando - refiere Luna después de probar la comida. Él se había sentado cerca de ella - ¿Qué debes aburrirte mucho aquí, quiero decir ahora que tu casa esta convertida en cuartel de Mortifagos? ¿Qué haces durante el día? - pregunta Luna.

- Tienes razón, estas vacaciones de invierno han sido las peores - revela El. -Por eso estoy fuera de casa todo el día, en casa de algunos de mis amigos.

- En casa de tus amigos. ¿Qué hacen para pasar el día? - pregunta Luna.

- Jugamos Quidditch, charlamos, siempre es lo mismo - sostiene El.

- Ah, yo en vacaciones de invierno, a veces leo, escucho música. Hago de todo un poco. En fin me divierto mucho. En cambio tú dijiste que estabas con tus amigos pero no mencionaste que te divirtieras - observo Luna.

- No importa que no me divierta, soy un adulto - explica El - la diversión es para los niños.

- La diversión si importa, es parte de ser persona, como sentir, llorar, comer, dormir. Si no hay diversión en tu vida te conviertes en un amargado, huraño. Es lo mismo que la felicidad, el ser humano debe tratar de buscar la felicidad. Si no la vida no tendría sentido, y la felicidad esta en las cosas simples.

 

- Entonces mi vida no tiene sentido - menciona El mirando su varita.

- Tú dijiste que tenías amigos. Tener amigos es darle sentido a tu vida, porque los amigos están para apoyarte en las buenas y en las malas. Cuando estas triste te consuelan. Cuando estas alegre, ríen contigo. Cuando tienes problemas, te ayudan a solucionarlos. Si corres peligro, estarán contigo para enfrentarlo juntos. Nunca te dejaran solo. Siempre se van arriesgar por ti. Amigos son aquellos a los cuales confiarías tu vida - menciona Luna.

- No estoy seguro que mis amigos se arriesgaran por mí, si corro algún peligro. Tampoco les confiaría mi seguridad - revela El.

- Entonces no son dignos de que los llames amigos - afirma Luna, se calla un momento y añade - Malfoy, estas lleno de lujos, dinero, excentricidades, eres mimado por tu madre, influenciado por tu padre, pero parece que careces de algo fundamental, la amistad verdadera. Los que te rodean se acercan a ti por interés.

- En serio crees eso - declara El, Luna hacia comentarios con una franqueza que desconcertaba.

- Claro que si - responde Luna - Terminé de comer - le pasa la bandeja, él la toma.

- Lovegood hoy será el último día que vendré a dejarte comida, regreso a Hogwarts - informa El.

- Me alegro - indica Luna.

- Te alegras que no venga mas a dejarte la comida, creí que ahora éramos algo así como amigos - expresa El sorprendido mirando a Luna.

- No me mal interpretes. Me honra que me consideres algo así como amiga - explica Luna, dibujando unas comillas en el aire - A lo que me refiero cuando digo me alegro, es porque en el colegio los alumnos están a salvo. Nada les puede ocurrir dentro de los límites de Hogwarts. Aquí corres peligro, al igual que yo - explica Luna - Como te dije el primer día que viniste a dejarme comida, eres noble y generoso, pero no dejas que nadie se acerque a tu corazón. Gracias por permitirme acercarme un poco.

- Gracias a ti. La pase bien conversando contigo. Creo aquí me sentía mas seguro que allá arriba - revela El mirando hacia el techo, poniéndose de pie.

- Malfoy te extrañare, pero estarás mejor en el Colegio, estarás seguro - comenta Luna.

- Te preocupa mi seguridad - dice El.

- Sí, claro que si. Te aprecio y quiero que estés bien. Desearía estar en Hogwarts con mis amigos - asegura Luna - Extraño el colegio, extraño a los chicos diciéndome Lunática, pero por sobre todo a mis amigos Neville y Ginny, que siguen ahí.

- Fue admirable cuando entraron al despacho del Director Snape, para sacar no se que cosa - menciona El.

- Gracias - articula Luna - Malfoy puedo abrazarte.

- Un abrazo, no doy abrazos - explica El - pero a ti si - agrega.

- Gracias - Luna lo abraza. El un poco avergonzado con los brazos rígidos sobre su mismo cuerpo, sin saber bien que hacer. Luna solloza con su cabeza apoyada en el hombro derecho de él. Sin saber que decir la abraza tiernamente, fue un abrazo calido y sincero. Luna emocionada con la voz un poco quebrada articula - Espero volver a verte.

- Yo también - declara El, visiblemente conmovido.

Draco abrió sus ojos, estaba en su habitación, las lágrimas rodaban por sus pálidas mejillas, mordió la almohada para que no oigan su llanto, añoraba abrazar a Luna, como en aquella despedida. Ahora más que nunca cuando se abría una pequeña esperanza que ella lo quisiera.

 

* * *

Mientras tanto, Luna había vuelto del lago, bien avanzada la tarde. Su padre la regaño por estar tanto tiempo sola fuera de casa. Luego de cenar en silencio, porque estaba enojada con su padre por el regaño. Se levanto de su silla. Mientras subía la escalera escucho a su padre decir - Esta niña nunca se había comportado de esa manera, no se que le ocurre.

Luna subió hasta la sala-taller, tomo un libro para leer, abrió la ventana de su habitación, la noche era hermosa, llena de estrellas. Se sentó en el sillón que estaba junto a su cama. Abrió el libro que trataba sobre criaturas. Leyó una hoja completa, pero no se concentraba. Un chico rubio de ojos grises venia a su mente.

De pronto un águila con un sobre de una pata se poso sobre el marco de la ventana. Se acerco al ave, retiro el sobre, decía para Luna Lovegood, Ottery St Mary Catchpole. Su corazón dio un vuelco, el remitente era Draco Malfoy, Wiltshire. Con prisa abrió el sobre, extendió el pergamino y leyó:

Lovegood.

Necesito hablar contigo sobre la conversación que tuvimos

Hoy por la mañana. Te espero mañana en el callejón Diagon,

Heladería, a las 10 de la mañana. Enviame la respuesta con el

Águila.

Malfoy.

Luna tomo un pergamino y una pluma. Después de dos minutos termino la nota. Coloco el pergamino en un sobre, acomodo el sobre en la pata del águila, y esta voló.

Esa noche Luna despertó varias veces, nerviosa. Se había decidido a dar el gran paso, decirle a Draco que lo quería, pero y si el se reía de ella, no le importaba, era preferible sufrir ahora, a tener falsas esperanzas por siempre.

Draco despertó miro su reloj eran las siete de la mañana. Intento dormirse de nuevo, no lo consiguió, a las siete y media se levanto, fue hasta el baño, minutos después bajo a la cocina, comió un pocillo de avena con leche. Salio fuera de casa, era un hermoso día de primavera. Avanzo hasta el armario donde se guardaban las escobas, tomo su Nimbus 2001, la montó, pego una patada en el suelo y se elevó, esa maravillosa sensación de volar, el aire golpeando su cara. Luego de volar por varios minutos, aterrizo suavemente en el suelo. Volar le había dado sed y calor, se sirvió un vaso de hidromiel. Sus padres estaban sentados a la mesa, lo invitaron que tomara desayuno. El les dijo que había desayunado. En su habitación, se baño, se cambio de ropa, miró su reloj, los minutos parecían avanzan lentamente.

* * *

Luna se levanto a las ocho de la mañana, había dormido muy mal, se bañó, bajo hasta la cocina para desayunar con su padre. Estaba alegre y comunicativa. Pidió permiso a su padre para ir al Callejón Diagon, tenia que pedir permiso porque aun no cumplía los 17 años, la mayoría de edad en el mundo mágico. Miró su reloj faltaban cinco para minutos las diez de la mañana, tomó Polvos Flu, los echó por todo su cuerpo dentro de la chimenea y dijo en voz alta - Al callejón Diagon - Girando a gran velocidad sobre si misma, veía imágenes borrosas de chimeneas, entreveía imágenes de salas que había mas allá, comenzó a disminuir la velocidad y se detuvo en seco.

 

Luna arregló su ropa, y su cabello que siempre estaba despeinado, intentó alisarlo contra su cabeza. Fue hasta la heladería, allí la esperaba Draco de pie.

- Hola ¿Cómo estas? - preguntó Draco.

- Hola, estoy bien - respondió Luna - Tú ¿Cómo estas? - interrogó, mientras se sentaban.

- Bien, gracias - manifestó Draco, ambos pidieron un helado de crema y caramelo.

- ¿Querías hablar conmigo? - consultó Luna - Sobre la conversación de ayer.

- Sí - afirmó Draco, nervioso - Deberíamos terminar la conversación que fue interrumpida por mi madre.

- Te escucho -habló Luna.

- Bueno, ayer dije que no tenia que disculparme con nadie, porque nadie se había decepcionado de mí -explicó Draco.

- Sí, eso dijiste - comentó Luna.

- Debo disculparme por mi decisión equivocada - respiró hondo y dijo Luna mirándola a los ojos - Quiero que me disculpes porque te decepcioné, siento haber tomado una decisión errada - Luna se quedo callada, Draco prosiguió diciendo - Por favor, dame la oportunidad de demostrarte que no soy un cobarde. Quiero cambiar.

- Estoy muy sorprendida - señaló Luna - Me alegra que hayas entendido que yo confié en ti. Acepto tus disculpas Malfoy. No tienes mucho que cambiar, porque tu forma de ser es superficial, es solo el cascaron. En verdad eres agradable y generoso. Lo más importante es que reconociste que tomaste una decisión equivocada - comentó Luna.

- Gracias por aceptar mis disculpas - expresó Draco - Quisiera preguntarte ¿Por qué creíste que me uniría al bando de Potter?

- Creí que te unirías al bando de nosotros, por las ultimas dos conversaciones que tuvimos en el sótano. Tú comprendiste que el Innombrable tenía un pensamiento errado, que sus ideas eran absurdas - aclaro Luna.

- Sí, comprendí que las ideas del Señor Tenebroso eran absurdas - mencionó Draco - Pero tenia miedo de morir.

- Por ahora no hablemos mas sobre la Batalla -indicó Luna - Quisiera invitarte a un hermoso lugar. El lago que esta cerca de mi casa.

- Para cuando es la invitación - pronuncio Draco.

- Cuando tú quieras, cuando tengas tiempo - expresó Luna.

- Podría ser hoy mismo - informó Draco, se había decidido que ese era el momento propicio para decir a Luna sobre sus sentimientos.

- Si tu quieres vamos ahora - opinó Luna, lo había invitado al lago, porque se sentía mas segura en ese lugar para decirle lo que sentía. Pero no esperaba que quisiera ir en ese mismo momento, no estaba preparada para declararse.

- En que nos vamos hasta allá, a través de aparición conjunta - propuso Draco - Nos damos las manos, porque tú eres menor de edad ¿o no?

- Si soy menor de edad, aún no tengo licencia - dijo Luna - apareceremos juntos entonces - vio como Draco dejaba tres galleons encima de la mesa.

Luna se apoyo en el hombro de Draco, pensó en el lago, dieron una vuelta y desaparecieron. Aparecieron en el lago, en la parte norte, a gran distancia de la casa de Luna. El lugar era muy hermoso, los árboles altos y frondosos. El agua del lago era muy clara.

- Es un hermoso lugar - expresó Draco - ¿Siempre vienes a este lugar?

- Vengo de vez en cuando. Es mi lugar especial, mi refugio. Lo descubrió hace muchos años mi madre - declaró Luna, se callo un momento - Recuerdo veníamos a nadar en el verano a este lugar.

 

- ¿Extrañas a tu madre? - interrogó Draco.

- Sí, la extraño mucho. Pero algún día la volveré a ver - afirmó Luna con voz segura. Comenzaron a caminar por la orilla del lago - Allí esta el bote, llevémoslo al agua - insinúo Luna. Draco con un movimiento de su varita hizo que el bote se moviera hasta el agua.

Luna subió al bote, Draco detrás de ella. La chica comenzó a remar.

- Eres experta en esto - mencionó Draco.

- Es solo costumbre - explicó Luna - Dean también se admiraba de cómo remaba.

- Thomas también conoce este lugar - habló Draco mirando a Luna. "Genial le gusta Thomas" -pensó Draco -"perdí".

- No, Bill Weasly, tenía un bote, Dean y yo navegábamos en el mar - contó Luna.

- Se ve que pasaban todo el día juntos - mencionó Draco, mirando a Luna le pregunto - ¿Te gusta Thomas?

- No, no me gusta, Dean es solo un amigo. Me gusta otra persona - respondió Luna. "Que estupida soy" -pensó Luna- "ahora debí decirle que el me gusta" - ¿Tus padres como lo han tomado todo? - preguntó Luna - Quiero decir sobre la caída del Innombrable.

- Es curioso en estos siete días que han pasado desde la batalla, no se han referido al tema - indicó Draco.

Luego de media hora de conversación sobre la batalla final. Ninguno de los dos sabia de que más hablar. Luna se había decidido a no decirle nada sobre sus sentimientos a Draco, por miedo al rechazo. Había decido no aspirar tan alto. Por otra parte Draco no sabía como afrontar la situación, no sabia que decir.

Draco sugirió explorar el bosque, como estaban llegando a la orilla. Luna aceptó. Draco bajo del bote sin problema. Luna piso en la orilla del bote y saltó. En ese momento, el bote se movió, Luna cayó de espaldas y se golpeó la cabeza contra la madera. Cuando despertó Draco la miraba asustado.

- Con cuidado - indicó Draco - no te muevas, te golpeaste fuerte.

- Ay, me duele la cabeza - se quejó Luna.

- Es mejor que vuelvas a tu casa , pero que descanses - observó Draco

- ¿Estoy sangrando? - preguntó Luna.

- No - dijo Draco, mirando la cabellera rubia de Luna - No hay sangre.

- Entonces, pasara con un poco de agua helada - declaró Luna, incorporándose para sentarse.

Luna se sentó en las piedras. Draco a su lado. Después cuando pudo ponerse de pie, Draco se levantó primero, estiró sus dos manos para ayudarle a ponerse de pie. Cuando Luna se levantó, quedo muy cerca de Draco. Se miraron, se acercaron un poco más y sus labios se tocaron. Draco colocó una mano en la cintura de Luna, la otra en su espalda. Con los ojos cerrados se besaron.

Sus corazones palpitaban más fuertes, Luna creía que su corazón estallaría de alegría. Draco nunca había sentido tanta felicidad, era como la sensación de volar en escoba a máxima velocidad, pero esto no tenia comparación. Cuando sus labios se despegaron, Luna y Draco abrieron sus ojos lentamente, sonrieron.

- Si es mi sueño, no quiero despertar nunca - pronuncio Luna en voz muy baja.

- A lo mejor es mi sueño, pero tampoco quiero despertar - declaró Draco.

- Draco te quiero - reveló Luna mirándolo - me gustas mucho.

- También te quiero Luna - expresó Draco - eres la primera chica que me gusta, nunca me había interesado en ninguna.

 

- Eres el primer chico al que beso - reveló Luna.

- De veras - dijo Draco, mirando a la rubia a los ojos - A mí me diste tu primer beso.

- Sí - respondió Luna - Mi primer beso y con el chico mas guapo que conozco.

- Eres tan pura - señaló Draco - no te merezco. Luna acerco sus labios a los de él, comenzaron a besarse apasionadamente.

- Creo que me quedaría abrazándote y besándote para siempre, por primera vez me siento feliz - declaro Draco. Se abrazaron - Luna ¿Quieres ser mi novia? - pregunto Draco. Luna lo beso - Eso significa que
.- dijo Draco.

-
que si quiero ser tu novia - aseguró Luna. Sellaron su noviazgo besándose.

El lago, el cielo y detrás el bosque, como testigos de su amor. Caminaron por la orilla del lago abrazados. A ratos jugando a perseguirse, el uno al otro, se tiraron agua, nadaron, comieron de los árboles frutales que había en el bosque. Se sentían felices, la tarde llego rápidamente.

La pareja sentada en las piedras se despedía besándose.

- No me quiero ir - manifestó Draco.

- Tus padres deben estar preocupados - mencionó Luna - Mi papá también debe estar preocupado.

- Tienes razón - indicó Draco - dame un beso para recordarte hasta mañana, son muchas horas sin ti - se besaron tiernamente, luego se quedaron con sus mejillas pegadas una junto a la otra - Te quiero - articuló Draco.

- Yo también te quiero - pronunció Luna - se hace tarde - miró su reloj - Mira son las ocho.

- Esta bien, pero ahora quiero el ultimo beso - expreso Draco, se besaron durante varios minutos.

- Mañana a las diez de la mañana no encontramos en este lugar - indicó Luna.

- Estaré aquí a las nueve - afirmó Draco - preciosa dama, me tengo que ir.

- Elegante caballero, puede irse - declaró Luna - se besaron. Draco dio vuelta y desapareció. Luna comenzó a caminar hacia su casa, con una gran sonrisa en su rostro.

* * *

Luna llego a su casa, abrió la puerta de la cocina, su papá la esperaba bastante molesto.

- Luna, me tenias preocupado ¿Dónde estuviste todo el día? ¿Qué hacías? - preguntó Xenophilius Lovegood.

- Camine en las nubes, papá - respondió Luna - en el lugar donde estaba las horas pasaron muy rápido.

- Háblame claro, Luna - expresó Xeno enojado - No me has respondido lo que te pregunte.

- Estuve en el callejón Diagon, después en el lago, y desde ahí veía humear la cocina. Hice muchas cosas, nadé, comí fruta. Fue un día maravilloso - aseguró Luna - Mañana iré de nuevo al lago - agregó.

- No Luna, estas castigada, mañana no saldrás de casa - indicó Xeno.

- Papá, no soy una niña - manifestó Luna - no me puedes castigar.

- Te comportas como una niña, y como soy tu padre, si te puedo castigar - pronunció Xeno alzando la voz - Yo cené, la cena esta caliente aun, sírvete y te vas a tu habitación.

- No tengo hambre - gritó Luna. Su papá no podía castigarla, que pensaría Draco, si no llegaba a la cita de mañana. Acordaron en llevar merienda. Luna miró por la ventana, tuvo una gran idea, subió corriendo las escaleras hasta su habitación.

En su dormitorio Luna tomó un pergamino y una pluma, escribió una nota muy de prisa explicándole a Draco que no asistiera ala cita, porque ella estaba castigada. Llamo a lechuza, la cual se disponía a salir a cazar. Le ató el sobre en una pata y le dijo:

 

- Es para mi novio Draco Malfoy en Wiltshire, date prisa, por favor. La lechuza emprendió el vuelo. Luna la vio alejarse en la oscuridad.

* * *

Draco cruzó el vestíbulo de su casa. Vio a sus padres acercarse hasta él.

- Hijo, ¿Qué has hecho todo el día? ¿Dónde has estado? - preguntó Narcisa Malfoy.

- Deberías haber avisado Draco. Nos tenias muy preocupados - señaló Lucius Malfoy, arrastrando las palabras - ¿Con quien estabas?

- Lo siento. Debí avisarles - declaró Draco - no me acorde. Porque fue el mejor día de mi vida - añadió sonriendo.

- Tienes hambre querido - mencionó Narcisa mirando extrañada a su hijo - Nosotros cenamos, pero si quieres caliento la cena.

- Sí, madre - habló Draco - tengo un poco de hambre.

En su habitación, mientras apoyaba su cabeza en la almohada para dormir. Cerró sus ojos, pensó en Luna, una sonrisa se dibujo en sus labios.

Draco escuchaba un aleteo en una ventana. Dormido aun miró hacia su ventana, ahí estaba una lechuza. Se levanto de la cama, fue hasta ella, abrió la ventana, la lechuza se posó en el marco de la ventana. Retiró el pergamino de la pata de la lechuza. La nota era de Luna.

Draco.

Siento tener que decirte que mañana (hoy miércoles, cuando

Recibas la nota) no podré asistir a la cita. Porque mi padre me

Castigó, por llegar tarde y no avisarle.

Será hasta el jueves. Te extrañaré.

Te Quiero

Luna.

Draco vio como la lechuza se alejaba. Fue hasta su cama, se acostó, miró el papel - Que mala suerte que el señor Lovegood haya castigado a Luna. Tengo que encontrar alguna solución - pensó Draco - quiero verla hoy, no puedo estar sin ella. Quiero besar sus labios que saben a miel, oler su cabello que huele a jazmín. La única manera de verla es diciéndole a su padre lo nuestro. Pero quedamos en seria un secreto hasta su cumpleaños-.

* * *

Luna despertó, se estiró en su cama, su primer pensamiento fue para Draco. Uno de los chicos más atractivos de Hogwarts, era su novio. Recordó el día anterior cuando se besaron por vez primera. La sensación de júbilo que sintió ella al dar su primer beso. - Hoy no lo veré, las horas serán eternas hasta mañana - pensó Luna.

A las nueve de la mañana bajo a desayunar. Su padre ya desayunaba.

- Buenos días - pronunció Luna fríamente.

- Buenos días, querida - expresó su padre - es un hermoso día - agregó - Sírvete huevos con tocino, ahí están las tostadas - indicó.

- Gracias papá - dijo Luna - Papá podrías levantar el castigo. El día es ideal para ir al lago - declaró Luna. Colocando carita de suplica.

- El castigo no se levanta - aseguró Xeno - Ayer hiciste mal Luna. Tienes que aprender a ser responsable.

Draco tomaba desayuno con sus padres. Estaba silencioso, aún no se le ocurría nada, para ver a Luna.

- ¿Por qué estas tan callado, hijo? - interrogó su padre - dijiste que ayer fue el mejor día de tu vida. Hoy no piensas lo mismo.

- El día de ayer fue un día maravilloso, me divertí mucho, fui feliz - señaló Draco - pero estoy pensando en una solución a un problema que se presentó.

- Es un problema grave, hijo - expresó su madre, colocando una tostada en su plato - podemos ayudarte.

 

- Gracias, madre, pero ya encontraré alguna solución - pronunció Draco.

- Aun no sabemos que hiciste el día de ayer, ni con quien estuviste. Porque con tus amigos no estabas - agregó su padre.

- Amigos no tengo, solo compañeros de colegio - mencionó Draco.

- Goyle, Zabini, Nott y Parkinson ¿no son tus amigos? ¿Desde cuando? - preguntó Lucius.

- Nunca han sido mis amigos. Nos mantuvimos juntos porque compartíamos las mismas opiniones - manifestó Draco sirviéndose en su taza más café.

Lucius y Narcisa, miraron a su hijo muy sorprendidos.

- ¿Cuándo dices que compartían las mismas opiniones, a que te refieres? - preguntó Lucius.

- Ahora no veo la vida igual que ellos. Mis pensamientos cambiaron - informó Draco - tengo la idea de no asistir a Hogwarts este año - agregó Draco.

- Tienes que asistir a Hogwarts, si quieres tener una carrera en el mundo mágico - opinó Lucius - debes terminar.

- Sí, hijo debes asistir a Hogwarts. En el séptimo año son los EXTASIS, los cuales decidirán tu futuro - señaló Narcisa.

- Aun no decido nada, apenas estamos en mayo -aclaró Draco - faltan mas de tres meses tengo tiempo para tomar una decisión. Además no me agrada la idea de volver a repetir séptimo.

- Espero que tomes la mejor decisión - declaró Narcisa - no podemos obligarte a asistir al colegio, eres mayor de edad.

- Draco, tu madre me dijo lo de Los Lestrange, que te heredaron su fortuna - indicó Lucius - Tal vez creas que por tener una fortuna en oro, no es importante tener una carrera.

- No, padre, no es porque ahora tengo una fortuna que no quiero asistir a Hogwarts. Les dije es solo una idea - señaló Draco mirando a sus padres.

- Si no fueras al colegio, Draco ¿Qué quieres hacer? - consultó Narcisa.

- No lo he decidido aun, quizás viajar a conocer otros lugares - respondió Draco.

- Debes terminar el séptimo año, rendir los EXTASIS, estudiar una carrera mágica. Después podrás hacer lo que quieres - opinó su padre - Viajar, conocer lugares, lo puedes hacer si estudias lo que decidiste en quinto año Rompedor de Maldiciones - añadió.

- Puede que tengan razón - expresó Draco - con permiso, iré a volar - agregó-no se preocupen tomaré la mejor decisión

Draco fue al armario de escobas, saco la suya y se dispuso a volar. Voló durante un rato, pero no se sentía alegre, algo le faltaba, Luna. Fue hasta su habitación, ya había decidido lo que haría para ver a Luna. Dio una vuelta y desapareció. Los perros olfateaban un bote, de pronto "crac" apareció una persona, los perros salieron despavoridos. Miró el lugar, el día antes en ese lugar fue feliz por vez primera. El bote se encontraba donde ellos lo dejaron. Draco miró la colina más cercana donde se veía una torre negra. Con su varita se hizo un encantamiento desilusionador, dio una vuelta y desapareció. Apareció fuera de la Torre Negra, la casa de Luna, al lado del riachuelo que se extendía al pie de la colina.

Draco observó el enorme cilindro negro, una verja destartalada rodeaba la Torre. Rodeó la casa hacia la entrada principal, caminó hacia la verja, la abrió, ésta chirrió. Avanzó por el camino que guiaba hasta la puerta principal. En el jardín había dos manzanos silvestres, un arbusto, un ciruelo dirigible y otros árboles extraños.

 

Draco se acerco a la puerta principal que estaba abierta, su corazón dio un vuelco, vio a Luna salir con una jarra con agua vertiendo el agua en el césped. Draco camino hacia Luna.

- Luna, soy Draco, estoy con un encantamiento desilusionador - Luna del susto dejo la caer la jarra de vidrio, que se quebró en tres pedazos - no quise asustarte - agregó.

- Draco ¿Dónde estas? - preguntó Luna.

- Aquí - pronunció Draco - te daré mi mano - Draco tomó su mano y la apretó.

- Draco ¿Qué estas haciendo aquí? - interrogó Luna, mientras se agachaba para tomar los pedazos de vidrio.

- Vine a verte, te extrañaba - aclaró Draco.

- Entremos a la casa, te llevaré a mi habitación, mi papá nunca entra ahí - informó Luna. Draco siguió a Luna, ésta dejo los vidrios sobre la mesa.

De la mano subieron por una escalera de caracol de hierro forjado hasta una sala-taller, atestada de libros, y una imprenta antigua. Draco vio al padre de Luna sentado en una silla leyendo una revista.

- Sentí un ruido de vidrios quebrados, Luna - indicó su padre.

- Se cayó de mis manos una jarra de vidrio, papá - explicó Luna, un tanto nerviosa - Dejé los pedazos sobre la mesa para que la repares. Voy a subir a mi habitación, después bajare para hacer la comida.

- Esta bien - dijo su padre.

Draco observó el padre de su novia, su hija no se parecía mucho a él. El señor Lovegood era un poco bizco, pelo cano, largo hasta los hombros y con varios kilos demás. Luna avanzó junto a él entre los estantes de libros, hasta otra escalera, entraron a una habitación.

La habitación de Luna tenía una alfombra azul claro, un armario, y cerca de la cama un velador con un gran retrato de Luna de pequeña, abrazando a una mujer parecida a ella. - Debe ser su madre - pensó Draco. Desde el techo de la habitación se veían las caras sonrientes de Potter, Granger, Longbottom, y los dos Weasly.

Luna cerró la puerta con llave. Draco se quitó el encantamiento. La chica corrió hasta él. Se besaron apasionadamente.

- Esto es una locura, como se te ocurre venir hasta aquí - expresó Luna, cuando por fin se separaron.

- No podía dejar de pensar en ti, ni volar me interesaba hoy - aseguró Draco - ¿no te da gusto que haya venido? - preguntó.

- Sí, me encanta tu locura, pero fue arriesgado - mencionó Luna, abrazando a Draco - ¿Qué te parece mi habitación? - consultó Luna mostrándole la habitación con la mano.

- Es bonita, tu casa es extraña, tiene forma de Torre de Ajedrez - detalló Draco.

- Cuando mis padres se casaron, decidieron construir su casa de esta manera - explicó Luna - les encantaba el ajedrez mágico - agregó - Ven mira el paisaje desde aquí ¿no es hermoso? - preguntó mientras arrastraba a Draco a la ventana.

- Sí, la vista es muy linda -pronunció Draco, mirando el paisaje -pero me gusta ver mas lo que tengo frente a mí - añadió- Se besaron tiernamente. Draco miró la habitación.

- No tengo sillas, pero puedes sentarte en mi cama - manifestó Luna, Draco se sentó en la cama de Luna y miró el techo.

- ¿Por qué los pintaste? - preguntó Draco.

- Son mis amigos. Me parecía una bonita manera de tenerlos cerca. Me gusta pintar - contestó Luna.

- ¿Cuándo me vas a pintar? - consultó Draco, lo haces muy bien - añadió.

 

- En el techo no te puedo pintar - mencionó Luna, caminó hasta una parte de la pared curvada, que estaba vacía - Que te parece si te pinto aquí.

- Me parece bien - respondió Draco - ven a sentarte conmigo - agregó, le estiró la mano, Luna la tomó. Draco la hizo sentarse en su pierna derecha. Rodeó con su mano derecha la cintura de Luna, y con la otra se apoyo en la cama. Luna rodeó con su mano izquierda el hombro y el cuello de Draco. Comenzaron a besarse.

Draco y Luna se besaban. Luna apoyó su cabeza enel hombro de Draco.

- Estoy feliz que estés conmigo - afirmó Luna - pero tengo que ir a cocinar la comida - añadió - me esperas aquí o bajas conmigo.

- Bajo contigo - habló Draco - quiero verte como una bruja ama de casa.

- Por ahora como ama de casa - aclaró Luna - aun no puedo usar magia, porque soy menor de edad - agregó - pero no me quejo, me gusta hacer los quehaceres de casa.

- ¿Cuándo cumples la mayoría de edad? - preguntó Draco.

- El 1º de Julio - respondió Luna - por eso me llamo Luna, porque nací bajo la influencia del satélite de la tierra, llamado Luna - añadió - ¿Tú cuándo estas de cumpleaños?

- El cinco de Junio - respondió Draco.

- ¡Ah! , Bajamos -sugirió Luna.

- Antes un beso - expresó Draco, se besaron tiernamente. Luna se levantó, Draco se colocó en pie y con su varita se apuntó, inmediatamente desapareció - Bajemos.

Luna sirvió la comida a su papá, y le dijo que ella comería en su habitación. Colocó abundante comida en una bandeja de plata, y sin que su padre la vea sacó cubiertos y platos para dos personas. Como habían quedado de acuerdo que él la seguiría, Luna subió hasta su habitación, dejó la bandeja, los platos y cubiertos en la mesa de noche. Bajo de nuevo por una jarra llena de jugo de calabaza.

Draco se había quitado el encantamiento desilusionador y la esperaba sentado en la cama. Se sirvieron animadamente, charlando sobre variados temas. Cuando terminaron de comer Draco dijo:

- Luna, cocinas muy bien.

- Gracias - agradeció Luna - como solo somos mi padre y yo, y el no cocina muy bien, he tenido que aprender.

Luna dejo la bandeja, los platos y cubiertos sobre el velador. Draco caminó hasta la ventana.

- ¿Vas a volver a Hogwarts? - preguntó Draco.

- Desde luego que sí - respondió Luna - ¿Tú tienes que repetir séptimo año?

- Sí, les dije a mis padres que tengo la idea de no regresar. No les agradó mucho - contestó Draco.

- Tienes que terminar, además tienes que rendir los EXTASIS - señaló Luna.

- Sí - mencionó Draco ¿Tú tienes que repetir sexto de nuevo? - consultó.

- No lo sé, daré exámenes libres en las materias que tomo, si me va bien, haré séptimo. No soy la única chica a la que darán esa oportunidad. Ginny también dará exámenes libres. Por otra parte los alumnos que estuvieron escondidos en la Sala Multipropósito darán sus EXTASIS, me lo comentó por carta Neville. Tú no puedes rendirlos porque saliste en marzo, tendrás que repetir -Draco colocó cara de fastidio, anímate a lo mejor seremos compañeros de clase.

- Sí tu vuelves a Hogwarts, mi balanza se inclina mas en regresar al colegio - comentó Draco, añadió - espero este año ser Capitán de Quidditch.

- Tendrías mas responsabilidad - consideró Luna - me parece que además eres prefecto.

 

- Sí - articuló Draco.

- ¿Qué asignaturas tomas? - interrogó Luna, sentada en su cama.

- Botanica, Transformaciones, Encantamientos, Defensa contra las Artes Oscuras y Aritmancia - respondió Draco, desde la ventana - ¿Tú que asignaturas tomas? - preguntó.

- Encantamientos, Defensa contra las Artes Oscuras, Transformaciones, Pociones, Botánica y Cuidado de Criaturas Mágicas - contestó Luna.

- ¿Te va bien en todas las asignaturas? - consultó Draco.

- Sí - respondió Luna - ¿A ti te va bien en todas las asignaturas? - interrogó.

- Más o menos - expresó Draco - A ti te va bien porque eres inteligente, eres una Ravenclaw .

- Tú tomas Aritmancia, Hermione dijoque era la asignatura mas difícil - añadió - Así que debe irte relativamente bien en las asignaturas. ¿En que quieres trabajar después que salgas de Hogwarts? - preguntó Luna.

- Rompedor de Maldiciones - respondió Draco.

- Es una carrera entretenida - señaló Luna - Viajes, Aventuras, Oro, en fin es buena carrera.

- Sí - dijo Draco - ¿Tú en que quieres trabajar? - preguntó.

- Quiero ser Bióloga Investigadora, descubrir especies nuevas de criaturas, viajar.

- Una carrera interesante - manifestó Draco - por eso estudias Cuidado de Criaturas Mágicas. ¿Quién les enseña? - preguntó - el guardabosque.

- Hagrid enseñaba cuando yo estaba en quinto año, ahora enseña la profesora Grubbly-Plank - respondió Luna.

- ¡Ah! - articuló Draco, caminó hasta la cama, se sentó cerca de Luna, tocó con su mano izquierda el mentón de Luna, se besaron durante varios minutos - Luna, me vuelves loco.

- Draco, puedo preguntarte algo personal - consultó Luna, mirando a Draco.

- Sí, pregunta - contestó Draco - con confianza.

- ¿Cuántas novias has tenido? - consultó Luna.

- Eres mi primera novia - respondió Draco, se calló, añadió - no te voy a negar que he besado a Parkinson, no porque la quisiera si no porque ella estaba interesada en mi. Nunca fuimos novios. Solo salimos - reveló Draco.

- Los alumnos de Slytherin ¿se dieron cuenta que salías con Parkinson? - consultó Luna.

- No - aclaró Draco - solo los mas cercanos a mí, por mi mejor, así mantenía mi reputación de galán - añadió - entiendes.

- Entiendo - pronunció Luna - ¿En que tiempo estuvieron saliendo? - preguntó Luna.

- En el verano del '96 - respondió Draco -¿Por qué tantas preguntas? - interrogó Draco.

- Me imaginaba que tuviste muchas novias, o que besaste a muchas chicas - respondió Luna - es que besas muy bien, yo no se besar, te beso, como me nace besarte - agregó - por instinto.

- Besas bien, tampoco se besar muy bien que digamos, no tengo mucha practica - afirmó Draco - Y por lo demás, podemos practicar, eh - le sonrió picaronamente.

Draco se acercó más a Luna, esta cerró sus ojos; Draco besó sus labios que estaban entreabiertos como una flor a punto de abrirse, ésta también cerró sus ojos. Luna fue abriendo su boca lentamente a medida que Draco la besaba. Draco introdujo su lengua en la boca de Luna besándose, sus lenguas se entrecruzaron, y así transcurrieron varios minutos besándose. Cuando se separaron, ambos abrieron sus ojos lentamente y sonrieron.

- Oye, mañana no estarás castigada ¿A dónde iremos, al lago o quieres ir a mi casa, te hago un encantamiento desilusionador? - declaró Draco.

 

- Las dos ideas son buenas, pero me inclino por la segunda - contestó Luna

- De acuerdo - observó Draco - vendré a buscarte a las diez de la mañana.

- Sí - afirmó Luna - ahora será mejor que te vayas, tus padres encontraran extraño que estés encerrado en tu habitación tanto tiempo - añadió Luna.

- No me quiero ir - declaró Draco - pero como estas corriéndome, me voy.

- No te estoy corriendo - explicó Luna, lo besó en los labios.

- Pero tienes razón, sospecharan que no estoy en casa - consideró Draco.

Se levanto se la cama hizo como que iba a dar la vuelta para desaparecer.

- Un último beso - propuso Luna, hablando en voz mas alta de lo debido, se puso de pie fue hasta él, rodeó con sus brazos el cuello de Draco, éste puso sus manos en la cintura de Luna. Se besaron tiernamente. Dio una vuelta y desapareció.

Luna se sentó en su cama, feliz, tomo la almohada, apoyó su cabeza en ella y cerró los ojos, había sido otro hermoso día.

Draco apareció en su habitación, las horas con Luna habían sido maravillosas. Se sentía feliz, tenía el impulso de gritar de felicidad. Abrió la puerta, fue hasta la habitación de sus padres. Tocó la puerta, escuchó con la oreja puesta en la madera, ningún ruido.

Bajó hasta el vestíbulo, fue al patio, su madre estaba allí abonando sus flores.

- Draco ¿Dónde estabas? - preguntó su madre.

- En mi habitación - respondió Draco.

- No es cierto, hijo. Toqué a la puerta de tu habitación, como contestaste, me preocupé y aparecí dentro, no estabas en ningún lado - revelo su madre.

- Anduve en el callejón Diagon - dijo Draco.

- ¿Qué hiciste ahí? - interrogó Narcisa.

- Vi escobas, la nueva que salió al mercado es fantástica, la mía es vieja - explicó Draco, felicitándose por la mentira, que en parte era cierta, porque quería la nueva escoba - Mi padre ¿Dónde esta madre? - consultó Draco.

- En el Ministerio - contesto su madre, para Draco eso no tenia sentido, era obvio que no era bien recibido un Mortifago en el Ministerio.

* * *

Luna bajo la escalera hasta la sala-taller, su padre no estaba ahí. Salió al jardín. El señor Lovegood comía una ciruela dirigible.

- Están deliciosas, Luna - mencionó su padre - ¿Quieres una ciruela?

- No papá, gracias - contestó Luna - Mañana no estaré castigada ¿o sí?

- Mañana - consideró su padre - supongo que aprendiste la lección de la responsabilidad.

- Sí, papá, aprendí la lección - sostuvo Luna - Mañana quiero ir al callejón Diagon.

- Esta bien - dijo Xeno.

* * *

Luna estaba sentada en el borde esperando a Draco, había dicho a su padre que ese día estaría en el lago hasta muy tarde, estaba muy arreglada, su cabello cuidadosamente peinado, se había colocado su perfume de jazmín, en su mano tenia el regalo que había comprado días antes en el callejón Diagon, para Draco por su cumpleaños. La noche antes había escrito una nota de felicitación y enviado con su lechuza, para que le llegara ese mañana. De pronto apareció Draco.

- Hola preciosa - expresó Draco.

- Hola galán - pronunció Luna - Feliz Cumpleaños, dieciocho años, eh, ahora eres mayor de edad incluso en el mundo muggle.

 

- Gracias - refirió Draco - El primer regalo de cumpleaños que tienes que darme es un beso - añadió Draco, se besaron durante varios minutos, allí de pie al lado del bote, donde se habían besado por vez primera - Recibí tu nota de felicitación - añadió - bonita.

Se tomaron de la mano, dieron una vuelta y desaparecieron. Luna y Draco aparecieron en una habitación amplia, bien iluminada. La habitación de Draco, en la que había estado varias veces en las últimas semanas. Luna observó la habitación estaba igual que los otros días, tenia una alfombra verde oscura, un armario grande, en la pared un póster azul cielo con dos T del equipo favorito de Quidditch de Draco Los Tutshill Tornados, una mesa redonda y dos sillas, un escritorio, un sofá, una mesa de noche con fotos de sus padres. Junto a la cama que era muy ancha una cabecera de madera labrada, el dosel con cortinas de terciopelo verde. Una puerta que daba al baño.

- ¿Qué te parece el regalo de mis padres? - preguntó Draco, mostrando la escoba a Luna.

- Wow, está increíble, así que ésta es la última que salió al mercado la famosa "Relámpago" - observó Luna.

- Alcanza una velocidad de 360 Km. /H en 10 seg. Tiene palo delgado y un equilibrio excelente - informó Draco exaltado.

- ¡Genial! - exclamó Luna - Ya la probaste.

- Sí, fue espectacular - aseguró Draco - después volaremos juntos.

- De acuerdo - expresó Luna - toma mi regalo - le entregó una bolsita de papel - Costó trabajo que llegara a tiempo, tuvieron que mandar a pedir al extranjero, gasté mis ahorros de diez años, pero valió la pena - mencionó Luna.

- ¿Qué será? - Draco abrió la bolsa de papel, sacó un corazón de mármol con espejo dentro, el objeto era 1.5 cm. de grosor, 7 cm. de largo - ¿Qué es?

- Es un espejo de Doble sentido, cuando quieras hablar conmigo, tiene que tocar el mármol y pensar en mí, yo tengo la pareja, donde esté sentiré que me llamas y tu aparecerás en el mío y yo en el tuyo.

En los antiguos espejos de doble sentido, tenias que pronunciar el nombre de la persona con la que querías hablar en voz alta, ahora hay varios modelos, yo escogí éste de mármol y con forma de corazón, se llama Espejo de Amor de Doble Sentido, porque cuando ya no hay amor no se puede sentir cuando te llama la otra persona. La magia se acaba - reveló Luna.

- Increíble - opinó Draco, mirando el espejo - Gracias cariño - la besó.

- ¿Tus amigos te enviaron regalos? - preguntó Luna.

- No - contestó Draco - No me importaba, no los invité, demás no son mis amigos. Mi cumpleaños lo celebraré con mis seres queridos, Tú y mis padres.

- Ni siquiera Pansy Parkinson, te envió una nota de felicitación - dudó Luna

- No - Draco apuntó con su varita a Luna, la rubia desapareció - Amor, dame la mano - indicó Draco, salieron de la habitación, pasaron por varios pasillos, llegaron al vestíbulo, de ahí salieron al patio.

Draco con su mano izquierda sujetaba su nueva escoba y con la otra mano tenia sujeta a Luna. Draco montó su escoba, Luna también, pasó las manos por delante Draco, los entrecruzó, se sentía segura con Draco, era un excelente volador de escobas.

Draco pisoteó el suelo y despegaron, la sensación era genial, la escoba era muy veloz. Volaron durante una hora. Cuando aterrizaron, Draco y Luna subieron a la habitación para descansar, Draco le quitó el encantamiento, se tiraron sobre la cama exhaustos.

 

- Vuela a una velocidad de los Thestrals, tu escoba es
- comentó Luna.

-
.increíble, fue genial, - declaro Draco.

Narcisa llamó a Draco para la comida. Draco no podía excusarse con sus padres, como lo había hecho otros días que había estado con Luna para almorzar en la habitación, la comida era en honor a él por su cumpleaños. Nuevamente echó el encantamiento a Luna.

Luna siguió a Draco hasta el comedor, una sala con varios muebles, una mesa larga y ornamentada, la chimenea estaba bajo una elegante repisa de mármol coronada con un espejo de marco dorado. Los señores Malfoy esperaban a Draco sentados a la mesa, que tenia abundante comida.

Luna no podía comer, así que se dedicó a observar a los padres de su Novio. Narcisa Malfoy era pálida, tenia una larga melena rubia hasta la cintura, alta, delgada - es bonita - pensó Luna - pero el gesto de asco en su cara le sienta mal. Lucius Malfoy era muy parecido a Draco, pálido rostro puntiagudo, ojos grises pero muy fríos, pelo rubio platinado. La familia Malfoy conversaba animadamente mientras comía. Posteriormente de la comida, Draco se retiró a su habitación, Luna fue tras él.

- Cariño ¿Dónde estas? - preguntó Draco.

- Aquí - respondió Luna, movió una silla - Estoy de pie junto a la silla - Draco le quitó el encantamiento...

- Luna, bajaré a buscar comida, para que comas - mencionó Draco avanzando hasta la puerta.

- Muero de hambre - reveló Luna - la comida se veía deliciosa, tu mamá se esmeró - agregó - Te quiero - besó la palma de su mano y sopló hacia Draco, éste atrapó el beso invisible, y la posó en su boca.

- Te quiero - repitió Draco, mientras cerraba la puerta.

A los minutos llegó Draco con una bandeja con comida, cerveza de manteca y postre, un plato y cubiertos. Luna se sentó a la mesa y comenzó a servirse. Media hora después se levantó de la mesa, fue a sentarse en las piernas de Draco.

Conversaciones, besos, muchos besos, juegos. De esa forma transcurrió la tarde en la habitación, los padres de Draco le habían dicho que no saliera hasta la cena de cumpleaños.

El comedor estaba adornado con serpentinas de varios colores, velas encendidas suspendidas en el aire. Draco se encontraba de pie en la cabecera de mesa, sobre ésta se encontraba una torta conforma de escoba. Lucius y Narcisa cantaron a Draco y la felicitación, éste partió la torta. La señora Malfoy repartió torta su hijo y a su esposo. Se sirvieron animadamente, riendo y charlando.

Draco pidió un gran pedazo de torta e hidromiel para llevar a su habitación. En la habitación de Draco, Luna cantó a Draco nuevamente, se sirvieron torta y bebieron. Luego desaparecieron y aparecieron en el lago. Al final, después de varios besos, Draco desapareció y Luna comenzó a caminar hasta su casa.

Luna dormía en su habitación, de pronto su padre tocó a la puerta, Luna despertó sobresaltada.

- Luna hija, levántate, estamos retrasados - anunció su padre. La chica se levanto, abrió la puerta.

- Retrasados ¿Por qué, papá? - preguntó Luna

- Porque en minutos sale nuestro traslador - respondió Xeno.

- ¿Nuestro traslador? ¿A dónde vamos? - consultó Luna.

- Vamos a Islas Canarias específicamente a la Isla Hierro, Los Hilton viven ahí, nos invitaron - respondió Xeno - ¿Te acuerdas de ellos?

 

- No me acuerdo - declaró Luna.

- Bueno. Date prisa - pronunció Xeno - El Ministerio autorizó el traslador a las ocho cinco de la mañana - agregó - faltan quince minutos para las ocho.

- Esta bien - articuló Luna - me voy a vestir.

A las ocho de la mañana Luna estaba en la cocina, en su bolso había echado a toda prisa unas tenidas de ropa. Su padre la presionó para que se apresurara, Luna sabia que había algo que no había echado al bolso, pero no supo qué.

Xenophilius tomó el traslador una cuchara plática quebrada, Luna tocó el traslador con un dedo. El traslador emitió una luz, Luna sintió como si algo tirara de ella con una gran fuerza, veía el patio, los árboles, iba girando sobre si misma gran velocidad. De pronto tocó tierra. Su padre la ayudó a levantarse.

- Aquí están - dijo una voz, detrás de Luna - Xenophilius Lovegood, que alegría verte, viejo amigo.

- Anthony Hilton, un placer volver a verte - expresó el padre de Luna, abrazando a un brujo, alto, cabello azabache, piel blanca, ojos pardos - Esta es mi hija Luna, la recuerdas.

- Sí la recuerdo, te pareces mucho a tu madre señorita- señaló el señor Hilton, dándole la mano a Luna - ¿Cómo estas?

- Bien señor Hilton ¿usted como está? - preguntó Luna.

- Bien. Vamos a la casa - manifestó el señor Hilton - andando- comenzaron a caminar.

- Muero por conocer esta Isla del Hierro - dijo Xeno.

- Es la isla mas pequeña y meridional de las Islas Canarias, es una tierra salvaje, casi hostil - opinó el señor Hilton - es un gran bloque de lava petrificada, esta atravesada por caminos de lava entre muros oscuros. Tiene muchos conos volcánicos, llueve poco y las costas son abruptas, caen a pico sobre el océano.

- Conoces muy bien la isla, Tony - observó Xeno.

- Así es Xeno - habló el señor Hilton.

Minutos después, Luna y su padre llegaron a la casa de la familia Hilton. Tenía tres pisos y varios metros cuadrados.

- Querida - declaró el señor Hilton - Aquí están nuestros invitados.

- Xeno Lovegood ¿Cómo estas? -preguntó una bruja rubia, alta, ojos azules, rostro pálido. La señora Hilton abrazó al señor Lovegood.

- Bien Grace - respondió el padre de Luna - ¿tú como estas?

- Bien. Este es nuestro hijo Ewan - informó la señora Hilton, señalando con la mano a un joven rubio, alto, delgado, ojos azules, rostro pálido, muy atractivo.

- Mucho gusto, señor Lovegood - manifestó el chico, dándole la mano al padre de Luna.

- Esta es mi hija Luna - dijo el señor Lovegood tocándole el hombro a Luna. La señora Hilton abrazo a Luna.

- ¿Cómo esta querida? - preguntó la señora Hilton.

- Muy bien - contestó Luna - ¿usted como está?- consultó.

- Bien querida - aseguró la señora Hilton.

- ¿Cómo estas? - dijo Ewan a Luna saludándola con un movimiento de cabeza.

- Bien -respondió Luna - ¿y tú?

- Bien gracias - mencionó Ewan - parece que aun recuerdas la broma que te gaste cerca del lago.

- ¡Hum!. Como olvidarlo - indicó Luna sonriendo sin convicción - estuve tres horas atrapada en ese árbol.

- Discúlpame - expresó el joven - ahora tratemos de llevarnos bien. Sin rencillas.

- Esta bien - pronunció Luna, Ewan se retiró de la sala hacia un pasillo ancho.

 

- Ewan era travieso, cuando pequeño - dijo el señor Hilton - ahora ya es un adulto trabaja en el Ministerio de Magia de Marruecos, en Sahara Occidental, en el departamento de Cooperación Mágica Internacional, en la Oficina de Ley Mágica Internacional.

- Que bien - observó el señor Lovegood.

- Pasemos a la cocina a desayunar - mencionó la señora Hilton - deben tener hambre - el matrimonio Hilton y el señor Lovegood fueron a la cocina.

- Señor Hilton, papá, les alcanzo enseguida - indicó Luna. tengo que ver algo en mi bolso. Tomó su mochila, comenzó a buscar el espejo de doble sentido, sacó todo, su ropa, artículos de aseo - no esta, no es posible - pensó Luna llevándose la mano a su frente - lo deje encima de la mesa de noche. Comenzó a echar las cosas al bolso y lo cerró.

Ewan pasaba por el pasillo. Luna vio a Ewan, y lo llamó.

- Disculpa - dijo Luna - ¿Qué clase de aves se usan aquí para enviar correo? - preguntó.

- Búhos - respondió Ewan - ¿quieres enviar una carta?

- Sí - contestó Luna - Por favor, puedes darme pergamino y una pluma, Ah y tú búho, es que olvidé algo y tengo que enviar una carta.

- No hay problema - aseguró Ewan -¿Quieres mandar una carta a tú novio? - interrogó.

- No - expresó Luna, mirando a otro lado - es una carta para una amiga.

- No seas mentirosa - afirmó Ewan sonriendo - si fuera a una amiga no tendrías tanta prisa por enviar una carta. No te presto nada si no dices la verdad.

- Está bien -soltó Luna - sí es a mi novio, porque no tiene idea que viajaría, ni yo lo sabia. Tengo que avisarle que salí del país y que no traje el espejo de doble sentido.

- Tienes un espejo de doble sentido, genial - habló Ewan - traeré una pluma, pergamino y mi búho - agregó - esperadme.

Minutos después llegó con la pluma, el pergamino y el búho.

- Tengo que ir a desayunar - anunció el chico.

- Quiero que pedirte que no le digas a mi papá, que estoy enviando una carta a mi novio - mencionó Luna.

- ¿Por qué? -preguntó Ewan, desde la puerta.

- No sabe que tengo novio - explicó Luna - además no creo que aceptara a mi novio, porque creé que aún soy una niña de once años.

- Esta bien -afirmó Ewan - se fue por el pasillo hacia la cocina.

- Gracias - dijo Luna en voz alta.

Luna escribió la carta, ató la carta en la pata y le dijo - es para mi novio Draco Malfoy, en Wiltshire, Inglaterra. El búho salió volando por la ventana.

Luna avanzó por el pasillo hacia la cocina, no sin antes abrir dos puertas equivocadas. La tercera era la cocina, una cocina amplia.

- ¿Qué quieres para desayunar? - preguntó la señora Hilton - te parece bien tostadas, huevos con tocino, café.

- Sí, señora Hilton, suena estupendo -declaró Luna, sentándose a la mesa al lado de su padre - mantienen las costumbres inglesas con respecto a la comida - agregó

- Así es - aseguró el señor Hilton - aunque estemos diez años aquí en la isla, continuamos nuestras tradiciones.

- Me parece muy bien - indicó el señor Lovegood.

Tomaron desayuno animadamente, charlando y riendo, recordando viajes, anécdotas juveniles. El señor Hilton había sido compañero de dormitorio del señor Lovegood en Hogwarts.

- Tengo que retirarme a mi trabajo, faltan cinco para las nueve de la mañana - anunció Ewan poniéndose de pie.

 

- Que tengas un buen día, hijo - manifestó al unísono el matrimonio Hilton.

- Que te vaya bien muchacho - opinó el señor Lovegood.

- Buena suerte - pronunció Luna.

- Gracias - mencionó Ewan, sonriendo solo a Luna. Salió de la cocina, dio una vuelta y desapareció.

- Es un muchacho excelente - reveló el señor Hilton - la mujer que se case con mi hijo tendrá asegurada una vida prospera y feliz - agregó, mirando de reojo a Luna, la chica no se dio cuenta, seguía comiendo, sus pensamientos estaban en rubio que estaba en Inglaterra.

En una habitación decorada con un armario, un sofá, una alfombra roja, una cama con respaldar de bronce descansaba una rubia, tenía los ojos en un punto fijo, estaba aburridísima. El matrimonio Hilton la había invitado a conocer la isla pero ella se había excusado diciendo que estaba cansada, cansada de que la verdad no había hecho nada. Extrañaba a Draco. De pronto tocaron la puerta.

- Adelante - Luna siguió en la cama.

- Con permiso - Ewan abrió al puerta y se quedó frente a la cama - vine a invitarte para que conozcas el lugar - propuso.

- No quiero, gracias - expresó Luna.

- Anímate será divertido. Mis papás me dijeron que has estado aquí casi todo el día. Vamos, te invito a conoce el lugar - Ewan se echó su cabello hacia atrás.

- No me interesa - dijo Luna. pensó Luna.

- Escucha primero mi propuesta - Ewan puso los ojos en blanco - te invito a conocer la isla en un transporte que en Inglaterra esta prohibido.

- ¿En que transporte? - Luna levantó la cabeza.

- Ven conmigo y lo sabrás - Ewan estiró su mano a Luna para que la tome.

- Esta bien - Luna se levantó de la cama, pero no dio la mano a Ewan, salieron de la habitación, pasaron por el vestíbulo, llegaron al patio. Ewan mostró a Luna una alfombra azul con blanco, y figuras geométricas.

- Una alfombra voladora - expresó Luna, se acercó al transporte, lo tocó con la yema de los dedos - Increíble, una Axminster de doce plazas, ¿Cómo se vuela? - miró a Ewan.

- Tranquila - el chico caminó sobre la alfombra se sentó con las piernas dobladas, con su varita tocó la alfombra - sube.

La alfombra comenzó a elevarse lentamente, pronto volaban sobre la Mansión Hilton, y seguían elevándose. Luna miró hacia abajo - Fantástico - manifestó a Ewan. Volar en alfombra esta prohibido en Inglaterra - mencionó mirando sorprendida hacia abajo.

Ewan la llevó a conocer, todas las islas, pero lo que mas le fascinó a Luna fue pasar sobre el mar, incluso en un momento Luna pidió bajar hasta tocar el agua. Fue grandiosa la experiencia de volar en alfombra, estuvieron un par de horas volando.

* * *

Ese mismo día pero a las diez de la mañana en el callejón Diagon, Draco esperaba a Luna en la Heladería. Estuvo dos horas esperando y se comió cinco helados. El chico desconcertado, desapareció y apareció en su habitación. "Luna se olvidó que ayer quedamos en juntarnos en al Heladería" - pensó Draco. Fue hasta la mesa de noche tocó el espejo de doble sentido que el día anterior le regaló Luna por su cumpleaños. La llamó con el pensamiento, no pasó nada, después de diez minutos de intentos dejo el espejo sobre el escritorio. Vinieron pensamientos a su cabeza, tales como "Luna no me quiere, por eso no contesta mi llamada". Así Draco pasó la tarde con ideas cada vez más absurdas.

 

Cuando se acostó, tardó en conciliar el sueño. En un último intento tomó el espejo y pensó en Luna. No ocurrió nada. Esa noche Draco soñó que Luna le decía que no lo quería, como podía quererlo si era arrogante, egocéntrico, a quien quería verdaderamente era a Neville Longbottom, porque era sencillo, tierno inteligente y era un héroe.

Despertó sobrecogido, miró su reloj eran casi las nueve de la mañana, habían pasado treinta y seis horas de la ultima vez que vio a Luna. Bajaría a desayunar, pero antes en otro intento tomó el espejo y pensó en Luna, ésta no apareció. Se dio vuelta para bajar al comedor, de pronto vio un ave acercarse a su ventana. El búho se posó en la ventana, Draco retiró la carta. Al búho no lo había visto nunca. Miró la carta era de Luna, su corazón empezó a latir más fuerte, la abrió, ésta decía:

Draco.

Cariño hoy sábado, papá me despertó casi a las ocho

de la mañana para decirme que unos amigos de él, nos invitaban

a pasar unos días en su casa en Islas Canarias, Isla del Hierro.

El traslador salió a las ocho cinco así que tome apresuradamente

un poco de ropa, pero olvide en la mesa de noche el espejo.

Mi papá no me había dicho nada del viaje programado

una semana antes, estoy bastante molesta.

Siento también dejarte plantado en la cita de hoy sábado

Espero no me hayas esperado mucho tiempo.

La familia Hilton la conocí de pequeña, son amigos de

mi padre y venían a pasar unos días en nuestra casa. El matrimonio

es agradable, pero su hijo, llamado Ewan es un redomado idiota,

cuando yo tenía siete años y el nueve me hizo una broma muy

pesada. Ahora trabaja para el Ministerio de Marruecos.

Te voy a extrañar, pensaré en ti todos los días. Llegaré

el sábado próximo.

Te quiero

Luna.

P.D. Respondedme la carta, y dime que día y a que hora llegó el búho

Aquí es la misma hora que en Inglaterra. Ahora son las ocho y media.

Draco terminó de leer la carta, el alivio se reflejó en su rostro "así que eso era, por eso Luna no llegó a la cita y no contestaba el espejo, yo pensando idioteces, me estoy volviendo un paranoico" - pensó Draco.

Tomó una pluma y pergamino comenzó a escribir la carta. La colocó en la pata del búho, este emprendió el vuelo.

Draco bajó a desayunar muy alegre, sus padres desayunaron con él.

* * *

El lunes después de desayunar, Luna subió a su habitación. Se sentó en un sofá y leyó la revista El Quisquilloso. Un ruido la desconcentró de su lectura, el búho se posó en el marco de la ventana. Luna tiró la revista al suelo y corrió hasta la ventana, tomó la carta, extendió el pergamino y leyó:

Luna

Cariño te extraño mucho, estos siete días sin ti serán eternos.

Que lastima que hayas olvidado el espejo.

Te contaré que llegué a pensar que no me querías, porque no

 

Respondías mi llamada. Ni te imaginas lo que soñé hoy.

Cariño espero que te diviertas en Canarias, dicen que es un

lugar muy lindo.

Con respecto al redomado idiota, no le hagas caso.

En estos momentos son las nueve quince minutos del día domingo.

Te quiero, besos.

Draco.

P.D. Quiero decirte que tendrás que mimarme mucho porque

ayer mientras te esperé durante dos horas me comí cinco helados

y después me dolió mucho la guatita.

Ewan invitó a Luna a diferentes lugares, a conocer el Desierto en Marruecos, conocer la ciudad más importante de Gran Canaria, y pescar en un barco pequeño con una gran particularidad.

Luna observó el barco de madera, con un asta blanca, pero le pareció curioso que tuviera bastantes vidrios. Subió a la cubierta del barco, pero se dio cuenta que no tenia timón, Ewan bajó por una escalera. El barco comenzó a navegar en el mar.

Luna bajo hasta donde estaba Ewan porque éste la había llamado, había dos habitaciones por así llamarla, y en un pequeño espacio se encontraba el timón.

- Ewan ¿Qué esta pasando? - Luna miró por la ventana, solo vio agua y peces nadando, entonces se le ocurrió que el barco se hundía - No lo puedo creer.

- Tranquilízate, es un barco mágico - Ewan continuaba dirigiendo el timón y mirando por la ventana que estaba frente a él.

- Increíble - Luna se encontraba sorprendida - esto es maravilloso, podré ver peces y criaturas mágicas - gritó Luna exaltada.

- Supuse que te gustaría - comentó Ewan.

Ewan y Luna llegaron a casa cuando ya comenzaba a oscurecer. Habian pasado una tarde maravillosa.

Llegó el sábado, Luna en el patio esperaba a su padre que se despedía del matrimonio Hilton. Ella se había despedido agradeciendo la hospitalidad, pero solo quería irse.

Luna comenzó a caminar con su padre hacia el lugar donde se encontraba el traslador. Pronto lo encontraron era una pelota de tenis vieja. Luna colocó un dedo en la pelota, ésta emitió una luz, sintió que tiraban de ella con mucha fuerza, giraba sobre si misma, hasta que tocó tierra. Se encontraron frente a una torre negra.

Su padre quitó los encantamientos de seguridad a la torre, una fina capa de polvo se extendía por toda la casa. Luna subió de prisa corriendo hasta su habitación, tiró la mochila en la cama, abrió el cajón de la mesa de noche, tomó el espejo y pensó en Draco. Al minuto apareció en el espejo el rostro de la persona que mas ansiaba ver.

- Cariño, llegué a casa - Luna sonrió a Draco.

- ¡Que bien! - Draco desapareció del espejo.

Luna se desconcertó que Draco desapareciera. De pronto un ruido alguien la abrazó por la espalda, ella se dio vuelta, se miraron un segundo y se unieron en un tierno beso, que fue cambiando a un beso apasionado.

- Te extrañé mucho Luna - Draco abrazó a Luna, y le besó la frente.

- También te extrañé, los días parecían no avanzar - Luna cerró sus ojos y apoyó su cabeza en el hombro de Draco.

- Te quiero - mencionó Draco sonriéndole a Luna, dándole otro beso.

Draco desayunó apresuradamente, tenia que ir a ver Luna para desearle Feliz Cumpleaños, por fin era mayor de edad. Ya no esconderían su noviazgo, se lo dirían a sus padres y a los amigos de ella, San Potter y los demás.

 

Tomo el regalo, dio una vuelta y desapareció, apareciendo en la habitación de Luna, que no se encontraba en ese momento. La esperó sentado en la cama. La puerta se abrió y asomó Luna. La hermosa rubia le sonrió.

- Feliz Cumpleaños, Cariño - Draco se acercó a Luna.

- Gracias - Luna llegó hasta él, se besaron.

- Este es mi regalo - Draco colocó en manos de Luna una caja.

- Veamos. ¿Qué puede ser? - Luna desató la cinta de regalo de la caja, la abrió - Un gatito, que bonito es - Luna tomó el animalito, lo acarició.

- No es un gatito, es un Kneazle - aclaró Draco, acariciando también el animalito.

- Un Kneazle, de veras, oí de ellos pero nunca vi uno - el pequeño kneazle era d pelaje a lunares, sus orejas y cola como las del León.

- Son animales inteligentes e independientes, pueden ser agresivos, aunque si se encariñan con un mago o una bruja, son excelentes mascotas. Tienen una misteriosa capacidad para detectar personas sospechosas o desagradables. Si te pierdes siempre te guiaran a casa. Pedí una licencia para tenerlo, al Departamento de Regulación de Criaturas Mágicas - Luna abrazó a Draco y lo besó - Me alegra que te guste ¿Cómo lo llamarás? - consultó Draco.

- Se llamara, déjame ver, tiene lunares, parece un tigre pequeño, lo llamare Tiger, será nuestro hijo, porque me lo regalaste ¿De acuerdo? - Draco asintió con la cabeza un tanto dudoso - será divertido, anímate.

"Por fin es 1º de Julio, tengo 17 años, soy mayor de edad, el detector se desactivo - hizo un movimiento con su varita, la caja donde venia el kneazle se trasladó encima del armario.

- Genial - Draco volvió a sentarse en la cama de Luna, el kneazle lo olfateó y se enroscó alrededor de su brazo permitiendo que Draco le acariciara la cabeza - Luna estas preparada para decir la verdad, a tu padre, a mis padres, y a tus - miró hacia arriba donde estaban pintados los amigos de Luna - Amigos - termino la frase Draco. Disfraces para niños y adultos

- Estoy preparada - respondió Luna, respiró hondo - Iré ahora mismo a hablar con mi papá, espera aquí - Luna avanzó hasta la puerta, colocó la mano en la manilla, pero volvió a besar a Draco - para tener mas palabras que decir, pensaré en ti y las frases saldrán como torrente de mi boca - sonrió, y salió de la habitación.

Luna bajó la escalera, su padre estaba sentado cerca de la imprenta, avanzó hasta él.

- Luna ¿deseas algo? - Xenophilius Lovegood examinó el rostro nervioso de su hija.

- Quiero hablar contigo papá de algo importante - Luna se sentó cerca de su papá - escúchame con atención - habló Luna.

- Habla, querida - declaró su padre.

- Cuando fui raptada por los Mortifagos, pase encerrada más de dos meses en aquel sótano, encontré una persona a la que quiero mucho.

- El señor Ollivander, ya lo sé - expresó Xeno.

- Aparte del señor Ollivander, papá - Luna calló y prosiguió - Todo comenzó dos días después de mi rapto. La señora Malfoy envió con esa persona comida para mí, aquel día no charlamos mucho. Dos días después nuevamente esa persona me llevó comida y cubiertos porque yo le dije que era difícil comer sin ellos, conversamos e incluso me atreví a decirle que se equivocaba en apoyar las ideas del Innombrable, el cual era malvado, y al contrario él era una buena persona, lo había demostrado.

 

" Pasaron dos días más, me llevó comida, charlamos mucho. En un momento se emocionó porque recordó cosas horribles que el Innombrable le dijo. El ultimo día que fue a dejarme comida, nos despedimos, no abrazamos y en ese momento nos dimos cuenta que sentíamos el uno por el otro algo especial, me sentía segura con él. Vivíamos algo parecido yo estaba secuestrada en aquel sótano, él estaba en libertad, pero se sentía apresado en ese lugar.

"Cuando fue la batalla, aquella persona no tomó parte por ningún bando si no por salvarse el mismo. Días después de la batalla nos encontramos por casualidad en el callejón Diagon, conversamos y peleamos. Al otro día nos encontramos de nuevo, ésta vez él me citó ahí para terminar la conversación. Después de aclarar las cosas, yo lo invité al lago, estuvimos todo el día ahí, fue el día en que me castigaste. Ese día nos hicimos novios, nos queremos.

"Llevamos mas de un mes y medio viéndonos a escondidas y diciendo mentiras para vernos. El quería que te contara, el mismo día que nos hicimos novios, yo no quise, no sabía como reaccionarias y tal vez no me dejarías verlo, no quería perderlo.

"Hoy cumplí 17 años, soy mayor de edad, quiero pedirte disculpas por ocultártelo, pero creeme cuando te digo, que soy feliz al lado de él, lo quiero y él me quiere - Luna termino de hablar, miró a su padre que se mostró silencioso y pensativo durante el relato de su hija.

- No estoy tan sorprendido, ya decía yo que algo escondías - Xeno se levantó de su silla ¿Quién es? - miró a su hija - aunque tengo una sospecha de quien puede ser - agregó.

- Es - Luna calló, miró a su padre a la cara - Draco Malfoy.

- Me lo imaginé - el padre de Luna miró hacia la ventana - ¿Estas segura que es a él quien quieres?

- Si papá, estoy segura - respondió Luna levantándose de su silla.

- No estoy de acuerdo con su relación, pero si ese chico te hace feliz, por mi esta bien - declaró el señor Lovegood.

- Gracias, papá - Luna abrazó a su padre - esperame aquí, vuelvo enseguida - Luna subió la escalera de caracol de hierro forjado, abrió la puerta, Draco la esperaba ansioso, de pie. - Bajemos - estiró su mano a Draco, éste la tomó y bajaron. Draco vio de pie frente a la ventana al padre de Luna, caminaron de la mano hasta él.

- Señor Lovegood ¿Cómo está? - Draco saludo al padre de su novia, y le estiró la mano.

- Bien, gracias - el señor Lovegood miró la mano estirada de Draco, miró a Luna, y dio la mano a Draco - ¿Cómo estas muchacho?

- Muy bien, señor - Draco miró a los ojos al señor Lovegood - Quiero a su hija, y deseo estar al lado de ella. Desde que somos novios, por primera vez en mi vida soy feliz - declaró Draco.

- Si mi hija es feliz contigo, solo me queda decirte que la cuides, es lo hermoso que tengo - el señor Lovegood, miró a su hija y a Draco alternativamente.

- La cuidaré, para mi también es lo mas hermoso que tengo - indicó Draco, Luna besó en la mejilla a Draco y después a su padre.

- Son los dos hombres mas importantes en mi vida, espero aprendan a conocerse, y a respetarse - añadió Luna, el señor Lovegood y Draco asintieron con la cabeza.

El señor Lovegood, Luna y Draco, almorzaron juntos, la comida fue abundante y deliciosa, Luna cocinaba muy bien. Mientras comían charlaron sobre variados temas, pero igual se notaba tensión en el ambiente.

 

Después de la comida Luna y Draco fueron al lago caminando, se encontraban felices, la primera valla la habían saltado con éxito, quedaban dos vallas, los padres de de Draco y los amigos de Luna. ¿Cómo tomarían su relación? Pronto lo averiguarían.

La cena de cumpleaños se celebraría en el jardín porque había varios invitados. Los primeros en llegar serian los mejores amigos de Luna. Mientras ella les hablaría de su noviazgo. Draco esperaría en la habitación.

Las 5 de la tarde, Luna arreglaba los últimos detalles en la cocina, de pronto en el patio un ruido , aparecieron Harry, Ginny, Ron, Hermione y Neville.

- Amigos, que bueno que llegaron - exclamó Luna, sus amigos uno a uno la abrazaron y le desearon Feliz Cumpleaños - Gracias. Recibí sus notas de felicitación, sus regalos son muy bonitos - mencionó Luna sonriéndoles. Luego su rostro se ensombreció un poco - mientras llegan los demás invitados necesito hablar con ustedes de algo importante, esperenme aquí, les traeré hidromiel.

Luego de tomar hidromiel, los seis amigos se sentaron en unas sillas dispuestas cerca de una mesa larga.

- ¿Qué es eso importante que tienes que decirnos? - consultó Harry a Luna, mirándola.

Creí que esto seria fácil pero no lo es - pensó Luna. Respiró hondo y dijo:

- Estoy de novia, con una persona que jamás creí querer.

- Estas de novia - logró pronunciar Ron, primero que todo, porque los otros estaban tan sorprendidos como él - ¿Quién es?, está aquí.

- Sí, está aquí, chicos quiero decirles que el es una buena persona, es maravilloso - comentó Luna.

- Dinos quien es, Luna - exclamó Ginny, mirando a todas partes esperando ver el novio de su amiga.

- Habla Luna, tan feo es que te da vergüenza presentárnoslo- sonrió Ron con su broma, luego agregó - es Zackarias Smith - Luna negó con la cabeza.

- Ernie Macmillan - articuló Hermione, Luna negó.

- Michael Corner - pronunció Ginny, mirando a Luna, ésta volvió a negar.

- Justin Finch_Fletchly - señaló Neville, Luna volvió a negar con la cabeza.

- ¿Quién es entonces?, si no es ni Zackarias Smith, Ernie Macmillan, Michael Corner, Justin Finch_Fletchtly - enumeró Ron con los dedos. Harry se mantenía silencioso, los demás miraban a Luna.

- ¡Es Draco Malfoy! - Harry miró a Luna escrutándole el rostro.

- Sí - pronunció Luna. Los demás se miraron unos a otros.

- ¡Estas loca!, novia de ese idiota - gritó Ron, levantándose de su silla - ¿En que momento se conocieron?

- Cuando me raptaron - contestó Luna - Chicos este tiempo que he sido su novia lo he aprendido a conocer - Luna miró a sus amigos.

- Nosotros lo conocimos durante 6 años - pronunció Ron - sabemos que es arrogante, egocéntrico, idiota, mala persona - Ron miró a Luna - ¿quieres que siga enumerando defectos?

- El no es mala persona, ni idiota, tal vez es un poco arrogante y egocéntrico. Lo que ustedes conocen de él es la influencia de su padre y las ideas que colocó en su mente desde niño - pronunció Luna - ha cambiado su forma de pensar.

- Esto es extraño Luna - habló Harry, observando que los otros asentían.

- Por favor chicos, no digo que se hagan los mejores amigos, pero si que haya respeto y que lo conozcan - Luna miró a sus amigos a los ojos con cara suplicante, todos se miraban unos a otros, hasta que cada uno asintió.

 

- Por ti, le daremos la oportunidad de intentar hablar con él- dijo Harry.

- Gracias amigos - Luna sonrió a sus amigos - podemos darnos un abrazo - Luna estiró sus manos, los seis amigos se abrazaron, así permanecieron por unos momentos - Iré a buscarlo - anunció Luna.

- Cuando lo vea intentaré no golpearlo - señaló Ron, Luna sonrió.

Luna fue hasta la casa, subió las escaleras hasta su habitación, Draco caminaba de un lugar a otro muy nervioso.

- ¿Cómo tomaron nuestro noviazgo? - interrogó Draco a Luna.

- Lo aceptaron, dijeron que están dispuestos a darte la oportunidad de hablar con ellos - Luna abrazó a Draco.

- Que bien, confieso que tenia miedo que San Potter y su grupo no aceptaran nuestro noviazgo, a mi me importa muy poco que hablen o no conmigo, solo quería que no te excluyeran - habló Draco besando a Luna.

- Tienes que darles la oportunidad de conocerlos mejor, hazlo por mí - pronunció Luna.

- Por ti soy capaz de todo - exclamó Draco.

Luna y Draco bajaron hasta el patio, se acercaron hasta Harry, Ginny, Ron, Hermione y Neville, que estaban de pie.

- Hola ¿Cómo están? - habló Draco saludándolos con un gesto de cabeza.

- Bien - respondieron todos a la vez. Luna miraba atentamente a Draco y a sus amigos.

- Quiero decirles que no pretendo que me acepten como amigo de ustedes, solo que tratemos de soportarnos, por el bien de todos - un sonrisa se dibujo en sus labios porque recordó que esa frase había escrito Dumbledore en una carta a Grindewold hacía mucho tiempo, agregó - Sé que quieren a Luna como amiga, yo la quiero como mujer.

- Malfoy, si tú haces sufrir a Luna, creeme que vas a desear nunca haber sido su novio - mencionó enérgicamente Harry.

- No hace falta que me amenaces, Potter - Draco miró a Harry, pensó "San Potter siempre creyéndose héroe porque tiene esa cicatriz con forma de rayo en la frente".

- Es el cumpleaños de Luna, los que estamos aquí la queremos - pronunció Ginny, miró a los demás y luego a Draco - Malfoy, Luna nos dice que has cambiado tus ideas, tendrás que demostrarlo con hechos.

- He cambiado mi forma de pensar - mencionó Draco a Ginny, pensó "es una chica bastante atractiva esta pelirroja" - Mi padre desde pequeño me dijo que los magos con estatus de sangre pura eran mejores que los demás, crecí sintiéndome orgulloso. Hasta el año pasado mi forma de pensar era esa. Ahora ya no creo en esa estupidez de pureza de sangre, Luna me enseñó a ver la vida de otra forma en aquel sótano - Draco miró a Luna, sus manos se apretaron mas una a la otra.

- Mira Malfoy, todo lo que dices esta bien, pero cuando fue la batalla final - habló Neville - ¿Por qué no peleaste a favor de nosotros?

- Longbottom - pronunció Draco mirando a Neville, Draco pensó "es increíble que cuando era pequeño era tan poca cosa, recuerdo que me encantaba molestarlo con su apellido Long Bottom 'gran culo', ahora es admirado" - Recuerdas que después que volví de vacaciones de invierno, me comporté distinto, no hacia lo que decían Los Carrow - comentó Draco - nunca los castigue cuando me lo ordenaron.

- Sí, lo recuerdo, debo admitir que me pareció extraño, pero no contestaste mi pregunta Malfoy - indicó Neville.

 

- No pelee a favor de ustedes, pero tampoco pelee en contra de ustedes, me dedique a salvar mi pellejo - manifestó Draco mirando a los amigos de su novia.

- No peleaste a favor del Innombrable dices Malfoy ¿Por qué entonces nos seguiste a la Sala Multipropósito a Harry, Hermione y a mí? - interrogó Ron a Draco - Si no para buscar la diadema y dársela al Innombrable.

- Weasly no los seguí para quitarle la diadema a Potter - replicó Draco y pensó "Weasly el mejor amigo de San Potter, me encantaba molestarlo con eso de que no tenían dinero" - Seguí a Potter porque quería mi varita de vuelta - Draco miró a Harry - Recuerdas Potter que te dije: esa varita que tienes en la mano es mía.

- Sí, lo recuerdo - respondió Harry, mirando a Draco - pero también recuerdo que ustedes nos atacaron.

- Crabbe y Goyle los atacaron, esos idiotas, pensaron más en ese momento que en toda su vida. Yo no lo ataqué - replicó Draco.

- Llamas idiotas a tus amigos, Malfoy, uno de ellos murió y no te conmueves - pronunció Hermione.

- Nunca fueron mis amigos Granger, sí, me conmovió la muerte de Crabbe - respondió Draco y pensó " Granger, la sabelotodo, recuerdo haberla odiado por ser sangre impura, ahora no me importa" - Desde que yo deje el colegio en Vacaciones de Pascua, comenzaron a tener protagonismo y a pensar más - habló Draco - Mi padre siempre me enseñó que los poderosos se rodean de personas débiles, de aquí - Draco con un dedo se tocó la sien - Crabbe y Goyle eran de ese tipo.

- ¿Ahora no piensas igual? - interrogó Ginny.

- Mucho de lo que me enseñó mi padre, es basura - respondió Draco

- A propósito de tu padre. ¿Qué opinan tus padres acerca de tu relación con Luna? - consultó Ron a Draco, sirviéndose un trago de hidromiel.

- Ellos no lo saben - contestó Draco.

- ¿Por qué no lo saben? - interrogó Harry - ¿Tienes vergüenza de decírselo?

- No lo saben porque yo no quería que nadie supiera lo nuestro, hasta que no cumpliera la mayoría de edad, recién hoy se lo dijimos a mi padre. Draco quería decirle a nuestros padres el primer día que nos hicimos novios - respondió Draco.

- Mañana se lo diremos a mis padres - agregó Draco - alguna otra pregunta- añadió Draco mirando a los demás, en ningún momento, Draco y Luna, se habían soltado las manos.

- ¿Cómo llegaron a conocerse? ¿En que momento se hicieron novios? - consultó Hermione a Luna y a Draco.

- Cuando me raptaron pasaron dos días en que no comí nada, no fue hasta el 25 de diciembre en la noche que la señora Malfoy envió a Draco a llevarme comida, ese día no charlamos mucho, pero dos días después nuevamente Draco me llevó comida, charlamos un poco mas y me atreví a decirle a Draco que él era bueno y noble, pero que sus ideas eran equivocadas - Luna miró a Draco.

"Pasaron dos días mas, Draco nuevamente me llevó comida, conversamos un poco mas, y Draco me contó que el Innombrable le ordenó matar a Dumbledore, si no lo hacia asesinaría a su familia y a él - Luna pensó que a Draco no le gustaría que ella dijera que el lloró ese día - En ese momento vi. que tenía razón, Draco era influenciado por su padre, hace mucho que no creía lo que decía el mismo. Nos despedimos porque el tenia que regresar a Hogwarts ese día nos dimos cuenta que sentíamos algo especial el uno por el otro.

 

"No volvimos a vernos hasta la batalla final en el comedor, pero solo un momento. Logramos conversar días después de la batalla, nos encontramos por casualidad en el callejón Diagon - terminó Luna de contar su relato.

- No los hicimos novios ese mismo día, Luna y yo discutimos, ella me llamó cobarde por salvar mi pellejo y no pensar en los demás, me dijo que había decepcionado a personas que habían confiado en mí. Cuando llegué a casa, medité y pensé que a la única persona que había decepcionado era a Luna. La cité para que nos juntáramos al otro día, le pedí disculpas por haberla decepcionado - Draco pensó que lo mejor era decir la verdad - Luna me invitó al lago, conversamos un poco , los dos teníamos mucho miedo del rechazo, pero en un momento con solo una mirada se aclaró todo, no besamos y nos hicimos novios - explicó Draco.

- Entonces llevan más de un mes y medio de novios - habló Hermione.

- Sí - aclaró Luna.

- Te he escuchado, y siento que fuiste sincero Malfoy. - expresó Harry.

- Gracias, Potter por comprender que Luna y yo nos queremos - pronunció Draco.

- Draco puedes venir a ayudarme un momento, por favor - dijo Xeno, asomando la cabeza desde la ventana del 2º piso - Hola chicos - saludó a los amigos de Luna.

Minutos después, terminaron de aparecer todos los magos y brujas a los que Luna invitó. Se encontraban Padma Patil, Anthony Goldstein, Michael Corner, Terry Boot de Ravenclaw. Ernie Macmillan, Justin Finch_Flechtley, Hannah Abbott, Susan Bones de Hufflepuf. Parvati Patil, Lavender Brown, Dean Thomas, Seamus Finningan y los mejores amigos de Luna, todos éstos de Griffindor. En total 17 invitados.

- Amigos, muchas gracias por asistir a mi cena de Cumpleaños. Quiero presentarles a una persona muy especial, mi Novio - en ese momento venia caminando de espaldas a los invitados Draco. Varias cabezas se dieron vuelta y miraron al rubio el cual los saludo con la cabeza, Draco había llegado hasta Luna le dio un tierno beso y le tomó la mano. Muchos invitados comenzaron a murmurar entre ellos, ninguno entendía nada - Malfoy novio de Luna. - Amigos por favor préstenme atención un momento, Draco y yo nos conocimos cuando fui raptada. Nos queremos y somos felices - Luna miró a los invitados.

El señor Lovegood llego justo a tiempo para relajar el tenso ambiente, con una gran torta de cumpleaños con forma de Liebre, el animal preferido de Luna y también su Patronus.

Cantaron a Luna, se sirvieron pastel, hidromiel, vino de elfo y una abundante cena que había preparado Luna con ayuda de Draco y el señor Lovegood. Después de comerse formaron grupos que charlaban y murmuraban. Las mujeres en un lado del patio conversaban:

- No lo puedo creer - pronunció Parvati Patil - Luna novia de Malfoy.

- De pronto vi aparecer a Malfoy, y pensé entre mi ¿Qué esta haciendo acá este tipo? - habló Lavender Brown.

- Cuando Luna dijo, les presento a mi novio, y vi a Malfoy avanzando hasta ella, casi me caigo de espaldas - refirió Padma Patil.

- Es evidente que son una pareja totalmente opuesta, en el aspecto sicológico - exclamó Susan Bones - Luna es buena, Malfoy es arrogante y malvado.

- Chicas no van a negar que hacen una bonita pareja - exclamó Hannah Abbot, mirando a Luna y Draco bailar. Las chicas asintieron.

 

- Malfoy es un tipo atractivo y hasta me atrevería a decir muy sexy - pronunció Terry Boot, todas asintieron enérgicamente con la cabeza.

Los hombres también comentaban sobre la nueva pareja.

- Este mundo está a al revés - habló Seamus Finnigan - que hace Luna con ese pedante de Slytherin.

- Creo que Malfoy, hizo un hechizo Confundus a Luna - exclamó Dean Thomas mirando de reojo a Draco, que en ese momento besaba a Luna.

- A que esta jugando Luna, al ser novia con Malfoy - exclamó Justin Finch_Flechtley - no les veo futuro.

- Luna es demasiado mujer, para ese idiota - intervino Ernie Macmillan.

- Son muy diferentes social y sicológicamente - pronunció Michael Corner.

- Es algo que si me hubieran dicho que pasaría, hubiera reído, Luna es buena persona, además es bonita, no merece a su lado alguien como Malfoy - intervino Anthony Goldstein.

Entretanto Harry, Ginny, Neville, Hermione y Ron conversaban de la situación alejados de los dos grupos.

- Yo veo sincero a Malfoy, no sé ustedes - exclamó Ginny, mirando a Luna y Draco bailar alegremente.

- Sí, creo que todo lo que dijo esta bien, pero de buenas a primeras no creo que haya cambiado tanto - refirió Ron - lo digo con lo referente a la pureza de sangre.

- Si sigue pensando igual, lo disimula muy bien, yo lo creí - aclaró Hermione.

- Es curioso la forma en que comenzaron a quererse - habló Neville.

- Como dijo Luna, no espera que seamos sus amigos, pero si que haya cordialidad entre nosotros, a mi me va a costar, pero lo intentaré - Harry miró a la pareja - Malfoy dijo que ya no pensaba igual. Tiene razón el peleó a favor de Voldemort, y varias veces vi en mi mente como lo torturaba. No le niego que no me gusta la idea que sea novio de Luna. Pero si se quieren, por mi esta bien.

Luna y Draco ajenos a toda conversación que tratara de ellos estaban felices, no les importaba, no tenían que esconder su noviazgo. Luna decidió pasar a conversar un momento con los grupos formados. Draco en cambio decidió ir a conversar con el señor Lovegood.

Luna caminó hasta el grupo de chicas, justo en ese momento Terry Boot decía: Malfoy es un tipo atractivo y hasta me atrevería a decir muy sexy. Luna oyó a Terry y vio asentir a las demás. Sonrió y se les acercó.

- ¿Cómo lo están pasando, chicas? - consultó Luna mirándolas.

- Bien, Luna la fiesta esta muy buena - pronunció Lavender.

- De veras, pero si nadie baila, solo Draco y yo. A propósito ¿Qué les parece mi noviazgo? - consultó Luna.

- Comentábamos que hacen muy bonita pareja - aclaró Hannah.

- También comentábamos que Malfoy es atractivo y sexy - dijo Terry.

- Claro que si - dijo Luna.

Luna pasó unos minutos conversando con el grupo de chicas y después su grupo de mejore amigos. A continuación de charlar, Luna fue hasta una tarima, con su varita apagó el disco y los invitados se volvieron a hacia ella.

- Amigos, se supone que esto es una fiesta, hay música pero nadie baila bueno, entiendo que la noticia de nuestro noviazgo les tomo por sorpresa, pero no seria mejor divertirse.

Los primeros en ir a la pista de baile fueron Ginny y Harry, Hermione y Ron, Neville se acercó al grupo de chicas e invitó a bailar a Hannah. Los demás chicos siguieron el ejemplo de Neville y se acercaron a las chicas a invitarlas. Dean Thomas quedó sin pareja y Luna como en el último tiempo se había hecho amiga de Dean, lo invitó a bailar.

 

No fue una buena idea, porque justo el disco comenzó a tocar una romántica canción. Draco en su asiento se movió nervioso, incomodo, mientras veía bailar a Dean abrazando a Luna. Draco confiaba en Luna, en quien no confiaba era en Dean, porque notaba el interés con que el chico la abrazaba - ese idiota, la esta abrazando muy fuerte - pensó Draco - pero no pienso darle el gusto de hacerle pensar que estoy fastidiado, aunque estoy celoso, quisiera lanzarle un hechizo-

En el momento en que llegaron a la pista, y comenzó a escucharse la canción romántica, Luna se arrepintió de haber invitado a Dean a bailar. A ella y Draco no les había tocado bailar una canción romántica, y para colmo Dean la abrazaba muy fuerte y la tenía muy apegada a él. Por suerte la canción terminó, Luna se separó de Dean, fue hasta donde se encontraba Draco. El rubio le sonrió fingidamente, así que decidió sentarse junto a él, y mimarlo.

- Cariño, te ha aburrido mi papá con su conversaciones - habló Luna dándole la mano a Draco, y sentándose en sus piernas.

- No, la verdad que lo que dice tu padre es extraño y hasta divertido - aclaró Draco - tampoco tú te aburriste bailando con Thomas, se veían muy bien juntos.

- Dean es un amigo, pasé mucho tiempo con él, lo aprecio - aclaró Luna.

- Se ve que el te aprecia - comentó Draco, y al oído le dijo - le gustas.

- Si le gusto o no, no me importa. Yo te quiero a ti - señaló Luna, en ese momento lo besó tiernamente - te queda claro.

- Me queda clarísimo - mencionó Draco sonriendo - vamos a bailar, cariño.

La pareja de rubios fue hasta el centro de la pista a bailar. El disco terminó de tocar una canción movida, y comenzó a oírse una canción muy romántica y hermosa de "Las Brujas de Macbeth". Las parejas se abrazaron. Luna y Draco se besaron, también Ginny y Harry, Hermione y Ron.

- Esta canción es muy hermosa - comento Luna. Mientras duró la canción continuaron bailando abrazados y besándose.

La fiesta duró hasta las dos de la madrugada, algunos se pasaron de copas con el hidromiel y el vino de elfo. Había comida en una mesa, los invitados iban por bocadillos allí y se servían mientras conversaban.

Luna terminó de despedir a sus últimos invitados, que fueron Harry, Hermione, Ginny, Ron y Neville. Draco se despidió de Luna avergonzado delante del señor Lovegood, con un beso.

Draco despertó bien avanzada la mañana, cerca de las doce del día. Había llegado a su casa como a las tres de la mañana, tenía mucho sueño aún, pero decidió levantarse, porque hablaría con sus padres sobre su noviazgo, Luna llegaría a comer con ellos a la una de la tarde.

Bajó a la cocina, se tomó una taza de leche, y comió un pan tostado con mantequilla. Fue hasta la sala de estar, allí se encontraba su padre, leyendo el periódico.

- Hijo, ayer donde estuviste todo el día - consultó Lucius a Draco.

- Estuve en un cumpleaños, padre, llegué pasado las dos de la mañana - respondió Draco - Necesito hablar contigo y mi madre, de algo importante - agregó Draco.

- Ve a buscar a tu madre a la cocina, y nos comentas eso importante que quieres decirnos - habló el señor Malfoy.

 

El matrimonio Malfoy, sentado en un gran sofá miraba atentamente a su hijo. Había llegado el momento parta Draco de decir la verdad, hablar a sus padres sobre Luna.

- De que quieres hablarnos, Draco - interrogó la señora Malfoy.

- Quiero decirles la verdad sobre mis ausencias de casa y los días en que me quedo horas en mi habitación - Draco calló un momento y continúo - El verano pasado fue pésimo, con todos esos Mortifagos en la casa. No existía privacidad. Creí que las vacaciones de invierno, serian igual de malas. Dos días después de mi llegada, mi madre me ordenó llevarle comida a Lovegood, en ese momento, protesté no era mozo de nadie, menos de Lovegood, que en el Colegio siempre fue considerada extraña, le decían por apodo Lunática.

"Ese día conversamos muy poco, la segunda vez que le llevé comida conversamos un poco mas, no se porqué, pero me inspiraba confianza, fue así como le confié el mayor miedo que tuve, morir, cuando el Señor Tenebroso me amenazó si no cumplía la orden de matar a Dumbledore. El último día que le llevé comida nos despedimos, porque volvería a Hogwarts, no abrazamos, en ese momento sentí algo especial, no supe que era, jamás me había ocurrido algo así.

"Para vacaciones de Pascua no los vimos. En la batalla final nos vimos solo un momento. Pero días después cuando fuimos a comprar mi varita, no encontramos por casualidad. Ella me dijo que había decepcionado a personas, al no haber peleado en su bando. Yo le dije que no había peleado en ningún bando y no creía que alguien se decepcionara de mí, porque ustedes siempre me enseñaron a cuidar mi propio pellejo.

"Al otro día la cité, porque entendí que la había decepcionado a ella, le pedí disculpas. En el sótano ella me había dicho que Potter vencería al Señor Tenebroso, que era un ser mezquino y que el bien vencería - Lucius y Narcisa se miraron uno al otro incómodamente - Luna me invitó al lago, cerca de su casa. Yo la quería, me gustaba mucho, era diferente a las demás chicas, pero como era nuevo en las cosas del corazón, no sabía como abordarla.

"Hasta que de pronto sucedió naturalmente, nos besamos y nos hicimos novios - Draco miró a sus padres, y continúo - Hace mas de un mes y medio que somos novios. Ayer Luna cumplió la mayoría de edad, estuve en su cumpleaños. Ella también estuvo en el mío - Narcisa miró sorprendida a su hijo - Ustedes no la vieron porque tenia un encantamiento desilusionador - Draco terminó de hablar. Ya está, lo dije todo - pensó Draco.

- Draco, el día que fuimos a comprar tu varita y te observé conversando con Lovegood, me di cuenta que la querías, te acuerdas que te pregunté - Habló Narcisa a su hijo - Noté que sentías algo especial por ella, por que días antes bajaste al sótano, no te gustaba bajar solo ahí, recuerdo le comenté a tu padre.

- Tu madre me comentó que esa chica Lovegood te gustaba. Creímos que no habías hablado más con ella, pensamos que tus ausencias significaban que solo querías aislarte de nosotros, que te sentías mal, por no estar con ella. Lovegood cumple varios de los requisitos que de niño te dije que tenia que tener tu novia o esposa. Los cuales son: Que fuera rubia, Que tuviera sangre pura, Que sea inteligente y hermosa. Los únicos requisitos que no cumple son que no es de Slytherin y que no es rica.

 

- Me da lo mismo que sea de Slytherin o no, Padre. Hasta pienso que si hubiera sido de Griffindor, la querría igual. Con respecto a la pureza de sangre, sí, Luna es de sangre pura, pero eso también me da lo mismo. Luna me enseñó que un mago o bruja no vale por su sangre pura, o la riqueza, si no por sus sentimientos, por su valentía - refirió Draco.

- Vaya, Draco. Si que ha cambiado tu forma de pensar esa chica - manifestó Lucius.

- He cambiado mi forma de pensar, Padre. Porque nadie me influencia para bien ni para mal, tomo mis propias decisiones - aclaró Draco.

- Hijo, ¿Por qué nos cuentas todo esto? - consultó la señora Malfoy.

- Porque invité a Luna a comer con nosotros. Ayer le dijimos a su padre sobre nuestro noviazgo, como cumplió la mayoría de edad. Luna tenía miedo que su padre se opusiera a nuestro noviazgo - comentó Draco.

- Bueno quiero decirte que no estoy ni en contra ni a favor de su noviazgo. Como tu dijiste eres adulto, y tomas tus decisiones, espero no te equivoques - habló Lucius.

- A mi me parece una buena chica, es bonita e inteligente. El único problema es que los Lovegood son un tanto excéntricos - señaló Narcisa.

- Gracias, madre - comentó Draco

- Que tu seas feliz, es lo importante - mencionó Narcisa mirando a su hijo, luego a su esposo, éste asintió.

- Creanme, soy muy feliz con Luna - expresó Draco.

Draco subió a su habitación, estaba feliz. Sus padres habían tomado mejor de lo que creía la noticia de su noviazgo con Luna. Se sentó en su cama, abrió el cajón de la mesa de noche, tomó el espejo de doble sentido con forma de corazón y pensó en Luna. En el espejo apareció a los segundos, el rostro de Luna. Habló con Luna.

El rubio se levantó de la cama, dejó el espejo en el escritorio. Sin pronunciar el hechizo con un movimiento de su varita hizo aparecer un vaso de hidromiel. Se lo bebió todo, hizo desaparecer el vaso vacío.

Fue hasta el baño a mojarse el cabello para bajar a recibir a Luna.

Luna se encontraba muy nerviosa, tomó muy poco desayuno. Ese día Draco tendría que decirles la verdad a sus padres. Se sentía nerviosa porque no sabia como recibirían la noticia.

En su habitación Luna caminaba de un lugar a otro. Draco le avisaría por medio del espejo de doble sentido cuando apareciera en la mansión Malfoy. Se sentó en su cama para leer la revista El Quisquilloso, leyó un párrafo completo pero no entendía nada - "Si los padres de Draco se opusieran a nuestra relación, no sabría que hacer, quiero a Draco, pensándolo bien lo amo - pensó Luna - No me atrevo a decírselo pero lo amo como jamás pensé llegar a amar alguien". De pronto en su mente sintió que Draco la llamaba, tomó el espejo, ahí estaba la cara de su novio.

- Luna, ya les dije a mis padres, se lo tomaron mejor de lo que creí - habló Draco - Mi madre sabia que tu me gustabas, se dio cuenta cuando nos encontramos en la Heladería, se lo dijo a mi padre y el lo tomó bastante bien. No están muy de acuerdo pero quieren que sea feliz - aclaró Draco.

- ¡OH!, Draco. Que bueno, estaba muy nerviosa, comentó Luna.

- Sí, yo me siento mejor también. Te confieso que tenia nervios - manifestó Draco - Puedes venir a comer, cariño.

Luna dejó el espejo sobre la mesa de noche, tomó su cartera, y bajó las escaleras hasta el patio. Su padre se encontraba allí sentado.

 

- Papá, iré a comer a la mansión Malfoy - informó Luna - puedes encargate de Tiger, por favor.

- Esta bien, hija, ten cuidado. No dejes que te pasen a llevar - habló su padre.

- Sé defenderme papá - aclaró Luna, se acercó a su padre, le dio un beso en la mejilla. Dio una vuelta y desapareció.

Luna apareció en un sendero rural, uno altos setos de tejos describían una curva y se prolongaban al otro lado de la impresionante verja de hierro forjado que daba la entrada a lo que parecía un largo camino. Cuando vio esa verja recordó cuando la primera vez que la vio, hacia mas de seis meses, cuando fue raptada por los Mortifagos en el expreso de Hogwarts, aquella vez tenia miedo y desesperación.

Ahora en cambio eran otras las circunstancias, era la novia del hijo del matrimonio Malfoy, Luna estaba muy ansiosa. Se acercó a la verja, la tocó con la mano derecha, en ese momento el hierro empezó a contorsionarse y retorcerse, intricadas curvas y espirales formaron un rostro espantoso.

- ¡Manifiesta tus intenciones!

- Soy Luna Lovegood - la puerta se abrió, Luna comenzó a avanzar por el camino de grava. La admirable mansión Malfoy se encontraba al final del camino, en la planta baja los vidrios eran romboidales, mas allá del seto borboteaba una fuente. Continuó avanzando hasta la puerta de entrada. Allí la esperaba Draco, quien se acercó a ella, la tomó por la cintura y la besó.

- Preciosa ¿Cómo estas? - consultó Draco.

- Muy bien, y tú Galán ¿Cómo estas? - pronunció Luna.

- Ahora mejor - habló Draco - Mis padres te esperan en la sala.

Luna y Draco, tomados de la mano avanzaron por el pasillo hasta la sala de estar. El padre de Draco leía el periódico El Profeta, la madre de Draco colocaba flores en un jarrón.

- Aquí esta Luna - informó Draco.

- Buenas tardes señor Malfoy, señora Malfoy - saludó Luna, dándoles la mano a sus anfitriones.

- Buenas tardes - contestaron los señores Malfoy.

- Toma asiento Luna - señaló Narcisa.

- Gracias señora Malfoy - Luna se sentó en un cómodo sofá.

- Draco, nos dijo que ayer cumpliste la mayoría de edad - mencionó Lucius.

- Así es - contestó Luna.

- Nuestro hijo ¿Qué regalo te obsequió? - consultó Narcisa.

- Un pequeño Kneazle, es hermoso, lo llamé Tiger - contestó Luna.

- Un Kneazle, es un regalo poco común - aclaró Lucius, mirando a Draco, agregó - Fue difícil conseguirlo, supongo que sacaste permiso.

- Fue un tanto complicado conseguir permiso. No fue difícil conseguirlo porque los Kneazle son originarios de esta región - declaró Draco.

- ¿Irás a Hogwarts, este año Luna? - interrogó Narcisa.

- Sí, señora Malfoy, di exámenes libres hace poco así que podré cursar el séptimo año - aclaró Luna - Estoy contenta de volver a Hogwarts. Algunos de mis amigos también regresarán.

- ¿Tu padre sigue escribiendo historias descabelladas? - consultó Lucius mirando a Luna.

- Las historias que publica mi padre, son noticias que El Profeta no menciona en sus páginas, que a mucha gente le interesa leer - mencionó Luna.

- Vaya, no lo creo, quien se interesaría en leer sobre criaturas que no existen - pronunció Lucius.

- Señor Malfoy, que usted nunca haya visto aquellas criaturas no quiere decir que no existan - expresó Luna, tajante.

 

- Luna que deseas hacer cuando salgas de Hogwarts - consultó Narcisa desviando la conversación.

- Quiero ser Investigadora Naturalista - respondió Luna - Quiero viajar, explorar otros países.

- Igual que Draco, escogió una carrera donde pudiera viajar, tener aventuras - mencionó Lucius.

- Rompedor de Maldiciones, es una carrera donde se gana bastante oro. Investigadora Naturalista no se gana mucho oro, pero no importa, tener oro no es todo en la vida - habló Luna.

- Pasemos al comedor - pronunció Narcisa rápidamente, porque vio que su marido quería replicar la respuesta de Luna. De pronto se quedó embobada mirando como Draco besaba a Luna.

- Te ocurre algo, madre - inquirió Draco.

- Acaso ¿se le metió un torposoplo? - preguntó Luna, y observó el rostro de la señora Malfoy.

- ¿Qué cosa? - preguntó Narcisa.

- Un torposoplo, son invisibles. Flotan por todas partes, se meten en los oídos y embotan el cerebro - explicó Luna - escuché zumbar uno.

Narcisa y Lucius se miraron, Lucius sonrió irónicamente, y Narcisa movió la cabeza. Draco se rió por dentro. Sus padres no estaban acostumbrados a escuchar a Luna, decir ese tipo de cosas.

La comida sobre la mesa era abundante: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo, tocino y filetes, papas asadas, papas fritas, pastel de Yorkshire, arvejas, salsa de tomate. Después de servirse de todo un poco, Luna vio como la señora Malfoy con su varita hizo aparecer los postres, para el señor Malfoy tarta de manzana igual para ella, para Draco bizcochos borrachos con fruta y crema, para ella arroz con leche, sin duda la señora Malfoy le había consultado a Draco, cual era el postre preferido de ella.

- Muchas gracias señora Malfoy, no se hubiera molestado - pronunció Luna.

- No es molestia Luna - refirió la señora Malfoy.

Mientras comieron conversaron sobre variados temas, Lucius se había mostrado particularmente irónico con Luna, pero ésta le había sabido responder muy bien con lo cual el señor Malfoy decidió no hacer más comentarios agresivos. Luego de la comida pasaron al patio detrás de la casa, se sentaron en unas hamacas, y Luna contempló la gran piscina con un trampolín.

- Parece que tú conoces la casa muy bien - mencionó el padre de Draco.

- Sí, porque he venido varias veces señor Malfoy. Conozco toda la casa - explicó Luna.

- Ah, me había olvidado. Draco nos explicó que te realizaba un encantamiento Desilusionador - agregó Lucius.

- Sí, así es - indicó Luna - conozco la casa, el patio, el jardín, la piscina aunque nunca nadé en ella - comentó Luna.

- Si gustas puedes nadar - manifestó Narcisa - creo tener un traje de baño que te quede.

- Gracias, señora Malfoy - añadió Luna.

Luna acompañó a Narcisa hasta la habitación matrimonial, como la señora Malfoy no la invitó a entrar, ella se quedó en la puerta esperándola. Minutos después Narcisa le entregó un traje de baño de dos piezas, color verde claro.

- Puedes cambiarte en la habitación de Draco - señaló Narcisa - tu sabes donde es- añadió - Yo iré al patio, te esperamos allí.

Luna entró a la habitación de Draco, se colocó el traje de baño, se miró en un espejo, le quedaba bien. Bajó a la piscina, sentía un poco de vergüenza, ya que en la piscina estaría el matrimonio Malfoy, y Draco nunca la había visto así.

 

- Te queda muy bien - indicó la señora Malfoy, meciéndose en una hamaca.

- Te ves muy hermosa- agregó Draco, mirando a Luna con una picara sonrisa.

El señor Malfoy se limitó a mirar a Luna pero no dijo nada.

Draco y Luna se divirtieron toda la tarde en la piscina, se realizaron Encantamientos Casco-Burbuja. Luna se sorprendió cuando a las cuatro y media de la tarde Narcisa les llevó en una bandeja cerveza de manteca y galletas de avena, junto con un gran trozo de sandia. Luna esperó que la señora Malfoy entrara a la casa y dijo:

- Tu madre, te mima mucho Draco, trajo galletas, cerveza y sandia.

- Cuando venían Crabbe, Goyle, Nott, Parkinson o Zabini, jamás trajo nada de esto - indicó Draco - sabes a mi madre le agradas.

- ¿Le agrado, de veras? - interrogó Luna.

- Sí, le agradas. Te prestó un traje de baño y creeme que ha sido muy educada contigo- mencionó Narcisa.

- Sí, me di cuenta que ha sido educada, pero no sé si le agrado. A tu padre definitivamente no le agrado -comentó Luna.

- Tampoco le desagradas. A mi padre no tienes que hacerle caso, se acostumbrará a que seas mi novia, y terminará aceptándote - indicó Draco.

- Eso espero- articuló Luna.

Se sentaron al borde de la piscina, se sirvieron la sandia, las galletas de avena, se tomaron la cerveza de manteca y fueron a las hamacas para tomar sol. Pero como el sol estaba muy fuerte, decidieron subir a la habitación de Draco.

Luna y Draco se besaban sentados en la cama, Draco comenzó a besar con mas pasión a Luna, colocó sus manos en la espalda de Luna y desaflojo las tiras de la parte de arriba del bikini. Luna despegó los labios de los de Draco, alejó con sus manos a su novio.

- Draco, no, espera, esta es la casa de tus padres, no es correcto - expresó Luna.

- Luna, ni en tu casa, ni en mi casa es correcto, donde si es correcto ¿dime? - mencionó Draco.

- Draco - explicó Luna - Tengo miedo, esa es la verdad, soy virgen. No es el momento adecuado, cuando sea el momento lo sabré. No me presiones - inquirió Luna.

- Nunca te he presionado Luna - Draco calló un momento - Nunca he estado con ninguna mujer. Solo que ahora si quiero estar contigo.

- Draco ¿eres virgen? - interrogó Luna mirando a Draco - Por eso también me daba miedo decepcionarte, creí que tú y Parkinson

-
Entre Parkinson y yo nunca pasó nada - la interrumpió Draco - pero ahí era al revés. Porque ahí era yo el que no me sentía preparado para estar con ella. Luna se acercó a Draco y lo besó.

La rubia se despidió de los señores Malfoy en el comedor. Fue hasta el patio con Draco, se besaron, dio una vuelta y desapareció.

Draco tomó desayuno en el comedor, junto con sus padres. Se sirvió jugo de calabaza, café, comió unas tostadas con manteca.

- Hijo, me acompañas al Ministerio - consultó Narcisa - estaremos de vuelta como a las doce del día.

- No puedo, madre, hoy no - expresó Draco.

- ¿Por qué no puedes? - interrogó Narcisa mirando a su hijo - ¿Qué tienes que hacer?

- Hoy es 11 de Julio cumplimos dos meses de novios, Luna y yo, nos vamos a juntar en el lago y después iremos a tomar helado al callejón Diagon - explicó Draco.

- Cuando tu madre y yo cumplimos un año de novios, lo celebramos, y eso porque tu madre me dijo la fecha, si no, no lo hubiera recordado, pero celebrar dos meses de noviazgo, no tiene sentido. ¿Tú recordaste la fecha, Draco? - consultó Lucius.

 

- No padre, yo no recordé la fecha. Luna me recordó ayer que cumplíamos dos meses - señaló Draco.

- Los hombres nunca recuerdan fechas, nosotras siempre tenemos que recordarles - pronunció Narcisa - Tu padre por ejemplo no recuerda cuando nos hicimos novios, ni tampoco el día que nos casamos.

- Las mujeres siempre recuerdan las fechas, los hombres no somos buenos para eso - refirió Lucius.

- Pero al no recordar las fechas, nos hacen sentir que no los quieren - añadió Narcisa.

- De veras, madre - Draco miró a su madre - sientes que mi padre no te quiere.

- No Draco, a estas alturas del matrimonio, ya no me importa, sé que tu padre me ama a su manera. Yo me refiero al noviazgo, cuando no recuerdan las fechas nos hacen sentir que no los quieren - explicó Narcisa - Pero le diré a Luna que todos los hombres son iguales.

- Como tu madre dijo, yo la amo a mi manera, sin muestras de cariño, pero creedme, no sé vivir sin ella - dijo Lucius, arrastrando las palabras, tocando la mano de su esposa.

- Vaya, jamás habíamos tenido una charla así, gracias por su sinceridad - manifestó Draco - tengo que ir a encontrarme con Luna.

Draco se retiró del comedor, fue hasta su habitación, se cambió camisa, sacó unos galleons de una bolsa, los echó en el bolsillo de su vaquero. Dio una vuelta y desapareció, apareciendo a la orilla norte del lago. Luna ya se encontraba allí. Los novios se besaron tiernamente.

- Llegaste hace mucho rato - consultó Draco.

- Hace un momento - Luna sonrió a Draco - ¿Qué vamos a hacer hoy?

- Comeremos helado en el callejón Diagon, veremos alguna tienda, comeremos chocolate en Hogsmeade - Draco movió los hombros - No sé que mas podemos hacer.

- Podemos ir a mi casa, mi padre tiene una reunión, estaremos toda la tarde solos. Cocinaré pero tú me ayudarás ¿de acuerdo? - Luna hizo un gesto de consulta con su rostro.

- Sí, me parece bien - declaró Draco, se besaron. Dieron una vuelta y desaparecieron.

El callejón Diagon a esas horas, ya tenía una cantidad de Magos y Brujas caminando por la calle adoquinada. Draco y Luna fueron a la Heladería Florean Fortescue. Luna pidió un helado de chocolate, Draco un helado de Mora.

- Sabes hoy, mis padres y yo, conversamos acerca de las fechas especiales de una pareja de novios o un matrimonio, la conversación comenzó porque les dije que cumplíamos dos meses de novios - contó Draco - Mi padre dijo que ellos nunca celebraron cuando cumplían mes, sino hasta el año.

"Mi madre dio a entender que ella si se acordaba de esas fechas, pero dijo que para nosotros los hombres las fechas no son importantes como lo son para ustedes, y que ustedes sobre todo en el noviazgo cuando el hombre no recuerda una fecha especial creen que no las quieren - pronunció Draco.

- Tu madre tiene mucha razón, ayer por ejemplo, me sentí mal. Cuando te pregunte que de especial haríamos hoy, y tú me dijiste "¿Por qué?". Pensé entre mi, que me querías muy poco - explicó Luna.

- Cariño, no creas que porque no recuerdo alguna fecha no te quiero, soy como mi padre, un poco frío, con esas cosas, pero creeme que te quiero - Draco calló - La verdad Luna, es que no te quiero. Te amo - Luna lo miró con los ojos brillosos, unas lagrimas rodaron por sus mejillas.

 

- También te amo Draco - Luna se acercó más, se besaron - Hace mucho tiempo que te amo. Pero no quería decírtelo, hasta cuando sintieras lo mismo por mí.

- Te amo Luna, no sé cuando comencé a amarte, pero no puedo vivir sin ti - aclaró Draco, besando a Luna.

Después de comer helados, Luna y Draco fueron a la tienda "Artículos de Calidad para el Quidditch". Sobre un podio se encontraba el modelo de la escoba que le habían regalado sus padres a Draco, unos niños la miraban casi sin pestañear. También en el escaparate se veían Snitch, Bludgers, Bats y Kit de mantenimiento de la escoba voladora.

Draco y Luna entraron a la tienda. Draco quería un nuevo equipo de mantenimiento para su escoba que era la mejor del mercado.

- Quiero un equipo de mantenimiento de escobas - manifestó Draco al propietario de la tienda.

El propietario con su varita movió un estuche de cuero negro con palabras estampadas, a las manos de Draco, éste abrió el estuche, contenía un tarro grande de abrillantador de palo de escoba marca Fleetwood, tijeras de plata, una pequeña brújula de lata para viajes largos y un manual. Draco cancelo su compra, salieron de la tienda hacia otra tienda, la de Animales Mágicos, que luna quería ver.

Entraron a la tienda, no había mucho espacio dentro, había muchas jaulas con todo tipo de animales. El olor era fuerte y había mucho ruido. Los animales de las jaulas eran variados: sapos, serpientes, conejos, gatos, ratas.

- Buenos días. Tengo un Kneazle ¿Quisiera preguntarle si necesita cuidado especial? - interrogó Luna, a la dependienta.

- Un Kneazle, ¿tienes permiso para tenerlo? - miró la dependienta escrutadoramente a Luna.

- Sí, conseguí permiso al Departamento de Criaturas Mágicas, yo se lo regalé a mi novia - aclaró Draco.

- Ah, en ese caso. Las vacunas correspondientes es lo principal - explicó la bruja - ¿Cuántos meses tiene?

- Un mes - dijo Luna

- Cuando lo compré lo vacunaron - agregó Draco.

- Entonces no necesita nada especial - añadió la bruja.

Luna y Draco salieron de la tienda, dieron una vuelta y desaparecieron. Aparecieron en Hogsmeade, se dirigieron primero a Honeydukes. El local repleto de golosinas. El propietario de la tienda Ambrosius Flume, los atendió. Draco compró caramelos de café con leche, y unas barras de chocolate. Luna compró unas bolas de helado levitador, y unas barras de chocolate. Salieron de la tienda rumbo al salón de té de Madame Pudipie. Luna dijo a Draco que las parejas de Hogwarts iban a tomar el té a esa tienda. Ninguno sabia como era la tienda. Era un sitio pequeño, y hacia mucho calor dentro, todo estaba decorado con flecos y lazos, las mesas eran redondas. Estaba casi vacío, Luna y Draco tomados de la mano avanzaron hasta una mesa cerca de la ventana.

- ¿Qué se les ofrece? - preguntó una bruja bastante robusta, peinada con un negro y reluciente moño.

- Un café para mi - pidió Luna, miró a Draco - ¿Tú amor, un café? - Draco asintió - entonces dos cafés, por favor.

Mientras les los cafés, Luna y Draco se besaron apasionadamente. Draco sonrió y le dijo a Luna:

- Te he dicho que te amo.

- Hace media hora atrás - pronunció Luna.

 

- Te lo vuelvo a decir entonces, Luna Lovegood Te amo - Luna lo besó en una mejilla, después la otra, la frente, el mentón, la punta de la nariz, finalmente le besó la boca.

- Draco Malfoy, Te amo -expresó Luna. La bruja llamada Madame Pudipie les trajo los cafés. Tomaron los cafés charlado y tiendo animadamente. Cuando salieron del salón, dieron una vuelta y desaparecieron.

Apareciendo frente a una torre negra, en una colina, en el jardín una gran variedad de árboles extraños. Luna y Draco entraron a la casa, pasaron por la cocina una habitación curvada en medio de ella había una pileta, además e la cocina, había armarios conforma curvada. Subieron las escaleras hasta la sala taller, el padre de Luna estaba ahí.

- Luna, hija. Quedas a cargo de la casa, yo estoy casi en la hora - manifestó Xeno mirando su reloj - Draco ¿Cómo estas?

- Bien, señor Lovegood - contestó Draco.

- De acuerdo, papá. Ve tranquilo, nosotros nos quedamos - refirió Luna.

- Ustedes solos ¿Draco se va a quedar toda la tarde? - preguntó Xeno.

- Sí, papá - respondió Luna.

- Esta bien, pero pórtense bien - refirió el señor Lovegood, mirando a ambos, especialmente a Draco - Me tengo que ir. Dio una vuelta y desapareció.

- Tu padre aun cree que eres una niña - opinó Draco.

- Sí, los padres siempre verán a sus hijos como niños, sobre todo si son hijos únicos los sobreprotegerán más, es nuestro caso. Ambos somos hijos únicos - indicó Luna.

- Es un fastidio ser hijo único, cuando nos casemos tendremos muchos hijos ¿De acuerdo? - comentó Draco.

- De acuerdo - respondió Luna. sonrieron, Luna besó a Draco al pie de la escalera de caracol. Cuando sus labios se separaron, Luna agregó - Te amo.

- Te amo - dijo Draco.

Sus labios se acercaron, se besaron apasionadamente. Luna con sus manos rodeó el cuello de Draco. El chico colocó una mano en la espalda, la otra en la cabellera de la chica. Subieron la escalera de caracol besándose hasta la habitación. Luna cerró la puerta, se aproximaron hasta la cama, donde se dejaron caer lentamente besándose.

Luna desabrochó un botón de la camisa de Draco. En ese momento con la mano en la cintura de Luna, Draco le preguntó: - ¿Estas segura, amor? Luna asintió con la cabeza.

Continuaron besándose apasionadamente. Luna desabrocho los demás botones de la camisa del Draco. Las tiras del vestido de Luna fueron desaflojadas por Draco. Sus ropas, las tiraron lejos.

Luna y Draco, se entregaron al deseo que sentía el uno por el otro, al amor, sus cuerpos unidos ardiendo en pasión tocaron el cielo con las manos. En ese momento solo ellos importaban, se olvidaron del mundo.

Luna apoyaba su cabeza sobre el pecho desnudo de Draco, tenía una mano rodeando su cintura. Draco apoyaba su cabeza sobre la almohada, tenia un brazo bajo el brazo de Luna, mientras con su otra mano le abrazaba la cintura. La pareja d enamorados dormía placidamente, una sonrisa se dibujaba en sus labios.

El kneazle maulló desde el corredor. En ese momento Luna despertó, besó en la mejilla a Draco. El rubio sonrió y besó en la boca a Luna. El pequeño kneazle maulló nuevamente desde el corredor.

- Fue maravilloso - pronunció Luna, al oído de Draco.

- Fue mágico. Besar tu cuerpo, tus labios - expresó Draco. La rubia besó al chico, el kneazle maulló nuevamente.

 

- ¿Qué querrá Tiger? - preguntó Draco.

- Debe tener hambre - explicó Luna - Mejor será que nos levantemos, le daré leche. Y cocinaremos algo para nosotros.

- Quedémonos un rato mas - suplicó Draco, besando en el hombro a Luna, ésta negó con la cabeza, pero no pudo resistir por mucho tiempo a los besos de Draco. Sucumbió a las caricias, y al placer de estar juntos.

Una hora después Luna y Draco cocinaban salmón y papas asadas, para el postre comerían las barras de chocolate. El kneazle ronroneaba a los pies de los rubios. De pronto un ruido apareció el señor Lovegood en la cocina.

El señor Lovegood, Draco y Luna comieron muy animados. La pareja de enamorados estaba muy feliz, salieron al patio a sentarse en el césped.

Sentados a la mesa en el comedor el matrimonio Malfoy, Luna y Draco, comían animadamente charlando.

- Luna, ¿Por qué tu padre no ha venido a comer con nosotros? - Narcisa miró a Luna - Lo hemos invitado contigo un par de ocasiones.

- Señora Malfoy, mi padre pide disculpas, pero está muy ocupado, por eso no puede venir - explicó Luna.

- Espero que antes que ustedes entren a Hogwarts, Lovegood nos acompañe en una comida - pronunció Lucius arrastrando las palabras, bebió un sorbo de vino de elfo.

- El postre lo comeremos en la terraza frente a la piscina - Narcisa se levantó de su silla, Luna y Draco se levantaron para acompañarle.

- No comeré postre, iré al salón a terminar de leer el periódico - Lucius se levantó - Con el permiso de ustedes - se retiró del comedor.

- Hoy iré a comprar los libros y lo necesario que haga falta par el séptimo año - anunció Narcisa - sentándose en una hamaca y meciéndose en ella - ¿Me acompañaran Luna, Draco?

- No puedo acompañarle señora Malfoy, lo siento. Estoy invitada al cumpleaños de Harry, hoy es 31 de Julio - expresó Luna.

- Ah, claro, hoy es el cumpleaños de Potter, por eso no te quedaras conmigo en la tarde - protestó Draco.

- Harry me invitó hace semanas, además dijo que si quieres puedes acompañarme, Draco - Luna miró al rubio, Narcisa observó a su hijo también.

- Por supuesto que no iré. Potter dijo eso por cortesía - manifestó Draco.

- ¿Tus amigos asistirán a Hogwarts? Luna - Narcisa se meció en su hamaca.

- Harry y Ron no asistirán, aunque igual les llegó el sobre de Hogwarts hace dos semanas, como a todos. Neville dio los EXTASIS. Quienes si asistirán son Hermione y Ginny, que fue elegida capitana del equipo de Quidditch de Griffindor.

- Oí que Harry Potter entrará a la Oficina de Aurors - pronunció Luna.

- Así es, señora Malfoy, Harry está feliz - mencionó Luna.

- Bien por Potter - pronunció Draco - Amor me tiraré unos clavados en la piscina, obsérvame Luna - Draco caminó hasta el trampolín.

- Ve, amor, yo te miraré desde aquí - Luna dejó el plato de su postre sobre una mesa - A Draco le ha costado aceptar a Harry, aunque no se refiere a él con sarcasmo. No le agradan mucho ni Harry, ni mi grupo de amigos.

- Draco ha pasado más de seis años de su vida odiando a Potter. Tienes que tener paciencia, Luna, me he dado cuenta que Draco esta tratando de cambiar, pero no debes presionarlo - manifestó la señora Malfoy.

- también me doy cuenta que Draco trata de cambiar, con respecto a mis amigos, señora Malfoy, pero quisiera que fuera menos frío con ellos. Pero en fin, ellos tampoco hablan mucho con él.

 

- Las rencillas son muy difíciles de olvidar, pero con el tiempo llegarán a respetarse - declaró Narcisa.

- Luna me he tirado varios clavados, y no has visto ninguno - gritó Draco desde la piscina.

- Lo siento, amor - Luna sonrió - señora Malfoy iré donde Draco, para verlo tirarse clavados, si no se enojará, dirá que no le pongo atención.

- Ve Luna, los hombres son así, como niños siempre quieren atención - explicó Narcisa - Lucius es igual. Después tú y yo debemos tener una conversación muy importante.

- ¿Qué conversación señora Malfoy? - preguntó Luna dejando su pantalón y blusa sobre el respaldar de una silla, quedando con un traje de baño de dos piezas color beige.

- Mas tarde, hablaremos - expresó Narcisa. Luna se zambulló en el agua, y comenzó a nadar.

Mientras nadaba en la gran piscina hasta donde se encontraba Draco iba pensando - "Que querrá hablar conmigo la señora Malfoy, dijo que era un tema importante" - llegó donde Draco. Se besaron.

- Mira Luna, me tiraré un clavado espectacular - anunció Draco subiendo por la escalera hasta el trampolín.

- Veamos ese clavado espectacular - Luna se sentó en el borde de la piscina.

Luna y la señora Malfoy estaban solas en el salón. La rubia estaba nerviosa, no sabia que le diría la señora Malfoy.

- Lo que quiero hablar contigo es un tema delicado - Narcisa quedó pensando un momento y continúo - Mi hijo y tú llevan más de dos meses y medio de novios, por lo tanto en este tiempo ustedes ya han tenido relaciones - terminó de hablar apresuradamente.

- Señora Malfoy no le voy a mentir, sí, Draco y yo hemos tenido relaciones pero no fue hasta que cumplimos dos meses de novios. Antes no me sentía preparada tenia miedo, porque yo era virgen, y al final resultó que Draco también lo era - explicó Luna.

- Hace solo unos días entonces mi hijo y tú se conocieron íntimamente - Luna asintió, los colores vinieron a sus mejillas, no era agradable tener esa conversación con la madre de su novio, la señora Malfoy agregó - Y dices que Draco también era virgen.

- Sí - articuló Luna.

- Luna, tienen que ser responsables - indicó Narcisa mirando a la rubia a los ojos - No quiero ser abuela tan joven, no digo que no me gustaría, pero no aún. Sinceramente espero seas tú la madre de mis futuros nietos - Narcisa sonrió.

- Descuide señora Malfoy, las chicas que tienen novios hablan de esto en el colegio. Sé como cuidarme para no quedar embarazada. Gracias por lo que dijo, creame espero algún día ser la madre de sus nietos - afirmó Luna.

- Bien, entonces esta conversación queda entre las dos. ¿De acuerdo? - Narcisa miró a Luna, ésta levantó su mano - Ahora iré al callejón Diagon a comprar la lista de útiles. Deseas que compre la tuya.

- Si no es molestia se lo agradecería, señora Malfoy - pronunció Luna.

- No es molestia - Narcisa se levantó del sofá, Luna la imitó. La señora Malfoy se despidió de Luna con un beso en la mejilla - Que pases una hermosa tarde.

- Que le vaya bien, señora Malfoy - expresó Luna, mientras la señora Malfoy desaparecía.

Luna avanzó hasta la habitación de Draco, sacudió el polvo de la blusa que llevaba puesta.

 

- ¿Sobre que quería mi madre hablar contigo? - consultó Draco sentado en un sofá.

- Es un asunto de mujeres, di mi palabra de no decir nada. ¿Dónde me ensucie, también tengo polvo en mi pantalón? - Luna se sacudió el polvo del pantalón que tenia puesto - Debe haber sido cuando coloqué mi ropa sobre el respaldar de la silla en la terraza - Luna sentó en las piernas de Draco.

- Entonces dime es algo malo o algo bueno - pronunció Draco, abrazando a Luna por la cintura y besándole el cuello.

- Es un tema privado - expresó Luna, besando a Draco, rodeándole el cuello con sus manos.

Luna subía el cierre de su pantalón, mientras Draco la miraba aun acostado en la cama.

- Que lata, que tengas que irte - opinó Draco.

- Tengo que irme, debo cambiarme ropa y asistir al cumpleaños de Harry. Tú también puedes venir - aclaró Luna.

- No quiero ir, me sentiría extraño - Draco abrazó a Luna por la cintura, y la tumbó hacia él, besándola - No vayas, quédate - enarcó una ceja seductoramente.

- No puedo quedarme más tiempo, me voy a retrasar - explicó Luna. Se levantó de la cama, besó a Draco, dio una vuelta y desapareció.

Apareciendo en su habitación, se bañó, se cambió ropa. Se despidió de su padre en el jardín. Dio una vuelta y desapareció. Apareció en medio de una pequeña plaza, caminó por la parcela cubierta de hierba hasta las casas 11 y 13, pensó en el número 12 de Grimmauld Place. Apareció una puerta estropeada, unas paredes un poco sucias y ventanas limpias desde dentro de la casa.

La rubia subió los desgastados escalones de piedra, la aldaba de plata tenia forma de serpiente enroscada, tomó su varita y golpeó la puerta que se abrió con un chirrido. Kreacher el elfo domestico apareció en el vestíbulo.

- Señorita Lovegood, ¿Cómo está señorita? - preguntó Kreacher con su voz ronca - Señorita es un placer tenerla en el cumpleaños del amo Harry, señorita.

- Hola Kreacher, estoy bien, gracias, y tú ¿Cómo estas? - saludó Luna.

- Muy bien señorita - contestó Kreacher.

- Me alegro. ¿Quiénes han llegado? - interrogó Luna.

- La señorita Granger, el señor Longbottom, el señor Weasly, la señorita Weasly, y usted señorita - respondió el elfo.

- Ah. Los demás aun no llegan - expresó Luna.

La rubia siguió a Kreacher hasta el final de la escalera. La cocina era grande, con paredes de piedra. Allí se encontraban Ginny y Hermione.

- Hola chicas ¿Cómo están? - saludó Luna.

- Luna, que bueno que llegas, necesitamos un poco de ayuda en la cocina, Kreacher cocinó algunos platos, y nosotros le ayudamos un poco, tu sabes no somos muy buenas en la cocina. Por eso queremos que cocines ese exquisito Pato a la Naranja - comentó Hermione.

- No hay problema - Luna se acercó a unos cacharros de cobre, en ese momento se abrió la puerta, entraron Harry, Ron y Neville.

- Hola chicos - saludó Luna. Felicitó a Harry - Que cumplas muchos años más, amigo.

- Luna Malfoy, ¿Dónde esta tu novio? - pronuncio Ron muy serio, pero una sonrisa se dibujaba tras su seriedad.

- Mi nombre es Luna Lovegood, pero espero algún día ser la señora Malfoy contestó Luna, Ron movió la cabeza riendo - Draco quedó en su casa.

- Que bueno que pudiste venir, ese Malfoy no te deja ni a sol ni a sombra - manifestó Neville.

 

Luna no dijo nada, continúo cocinando. Colocaron serpentinas de varios colores por toda la casa.

A las ocho terminaron de llegar todos los invitados, que eran los mismos que habían invitado Luna, agregando a toda la familia Weasly, Hagrid, y el Primer Ministro Kingsley Schacklebolt.

La cena de cumpleaños fue agradable, amena y divertida. Los invitados conversaban en diferentes habitaciones, tales como el mismo vestíbulo, la cocina o el salón. Algunos gastaron bromas a Luna por su noviazgo con Draco. Sin embargo George, estaba apartado, apoyado en el rellano superior de la casa, Luna subió la escalera hasta llegar donde el pelirrojo.

- Hola George ¿Por qué estas tan sólo y triste? - consultó Luna. El chico salió de sus cavilaciones y miró a Luna.

- Hola Luna - saludó George - Estoy solo y triste, porque me siento solo y triste sin mi hermano - contestó.

- Debes extrañarlo mucho ¿no es así? - Luna observó a George, éste asintió.

- Recuerdo que en esta casa, también nos divertimos, justamente un día desde aquí, encantamos nuestros baúles para que bajaran la escalera volando y golpearon a Ginny, que bajó dos tramos de escalera rodando hasta el vestíbulo, mi madre y la señora Black gritaban como locas - dijo George sonriendo.

- Ustedes eran muy traviesos, en Hogwarts son una verdadera leyenda, y aunque él ya no esté, tú debes continuar con esa alegría que los caracterizaba - Luna miró a George, unas lagrimas brotaban de los ojos del pelirrojo - Fred siempre estará cerca de ti, era tu hermano gemelo, existía una conexión especial entre ustedes. Jamás podrás superar su pérdida, pero debes recordar lo alegre que era. algún día volverás a estar junto a él - indicó Luna

- Nadie me había dicho eso, todos me dicen que me sobreponga, que lo olvide. En cambio tu me dices que por la conexión entre nosotros, jamás superaré su pérdida, pero algún día volveré a verlo - expresó George mirando a Luna.

- Debes tener fe que así será, yo aun extraño a mi madre pero tengo fe que la volveré a ver - colocó una mano sobre la mano de George - ten ánimo, siempre existirá Fred en tu corazón. La amistad y compañía son inmortales, las aventuras siempre las recordaras. Sabes, la muerte no es mas que un viaje, es la siguiente gran aventura - George miró a Luna y una sonrisa se dibujo en sus labios. El pelirrojo y la rubia se abrazaron.

- Gracias, Luna, por decirme todo esto - reflexionó George.

- Te digo lo que pienso y siento- afirmó Luna - Ahora bajemos.

Draco hojeaba el periódico El Profeta, buscando una noticia con desesperación.

- Aquí está - dijo Draco - Genial - movió un puño en el aire.

La noticia que leía Draco se refería al Campeonato Mundial de Quidditch, que se disputaba en Canadá, ese mes de agosto. La final se jugaría entre Inglaterra y Perú. Por el tercer lugar jugarían España contra Canadá.

- ¿Qué es tan increíble? Mi amor - interrogó Luna sentada al lado de Draco leyendo la revista El Quisquilloso.

- Amor, Inglaterra disputará la final contra Perú, éste domingo. Sabes que me encanta el Quidditch - expresó Draco mirando a Luna - Y no podré estar ahí - se lamentó Draco.

- ¿Quién dijo que no podrás estar ahí? - habló Narcisa.

- Madre, aquí dice que las entradas están agotadas para los dos partidos. Hoy es jueves 20, pasado mañana, sábado 22 se jugará el partido por el tercer lugar. El domingo 23 será la final, las entradas están agotadas hace dos semanas - gruñó Draco.

 

- ¿Te gustaría ver la final, Draco? - consultó Lucius bebiendo un sorbo de su vaso de whiski de fuego.

- Padre desde luego que me gustaría ver la final, es Inglaterra - Draco colocó los ojos en blanco, después miró el periódico y la fotografía de los siete jugadores de Quidditch de Inglaterra, volando. Lucius miró a Narcisa, y levantó una ceja, Draco no advirtió la señal.

- Draco, recuerdas que tu padre y yo fuimos varias veces al Ministerio, en una ocasión te pedí que me acompañaras y no quisiste - mencionó Narcisa.

- Sí, lo recuerdo - pronunció Draco - ¿Qué hay con eso?

- También yo lo recuerdo - afirmó Luna.

- Pues bien en aquellas oportunidades que fuimos al Ministerio hacíamos gestiones para comprar entradas para la final del Mundial - indicó Lucius.

- Entradas para la final - Draco se levantó de su asiento - ¿Y las consiguieron?- interrogó Draco, mirando con avidez a sus padres.

- Sí - señaló Narcisa. Draco saltó del sofá, abrazó a sus padres.

- Gracias - expresó Draco, visiblemente emocionado - ¿Cuántas entradas compraron? - preguntó mirando a Luna.

- Bueno compramos
. cinco entradas - contestó Narcisa - Para nosotros tres, para Luna y su padre.

- ¿De verdad? - preguntó Luna, miró a la señora Malfoy, que asintió - Muchas gracias, no sé que decirles.

- No tienes nada que agradecer - expresó Narcisa - Sabemos que mi hijo te ama y que no seria lo mismo si no estuviera contigo ese día.

- Gracias madre - manifestó Draco, y se sentó junto a Luna - Tienes razón sin esta rubia no seria lo mismo - Draco abrazó a Luna y le dio un tierno beso en la boca.

- Luna, tienes que decirle a tu padre que viajaremos el domingo a la 2:15 de la tarde, a esa hora fue autorizado nuestro Traslador - mencionó Lucius - sin retrasos.

- No se preocupe señor Malfoy, a mi padre le encanta el Quidditch, el trató de conseguirse entradas para la final, pero no le fue posible - informó Luna - Se pondrá feliz con la noticia, llevaremos una carpa para dormir mi padre y yo.

- No hace falta Luna, nuestra carpa es muy grande, estaremos cómodos los cinco - mencionó Narcisa.

- Bien en ese caso, me preocuparé de la ropa y de llevar dinero para comprar recuerdos - pronunció Luna.

- Solo lleva ropa, amor, no lleves el dinero para los recuerdos, yo te regalaré todo lo que quieras - indicó Draco.

- Pero a mi papá, no, por lo tanto, llevaré dinero para comprar lo que el guste - habló Luna.

* * *

El señor Lovegood daba grandes zancadas en la cocina de su casa, muy nervioso aquel día domingo. Luna ordenaba las últimas cosas en su mochila.

- Hija, apresúrate son las 1:15 - gritó el señor Lovegood mirando su reloj.

- Tranquilízate papá, el traslador sale a las 2:15 - aseguró Luna desde su habitación.

- Es mejor estar en casa de los Malfoy, mucho antes - mencionó Xenophilius.

- Bien papá, estoy lista - Luna bajó hasta la cocina.

- Ya era hora, vamos - indicó Xenophilius.

Colocaron hechizos de seguridad a la casa, dieron una vuelta y desaparecieron, apareciendo en un sendero rural. Luna tocó la puerta de hierro forjado.

 

- ¡Manifiesta tus intenciones!

- Somos los Lovegood - declaró Luna.

La puerta de hierro forjado se abrió. Avanzaron hasta la casa, la puerta de entrada se abrió sola, sin duda producto de algún hechizo. Luna y su padre entraron a la mansión Malfoy, caminaron hasta el comedor. Los Malfoy se encontraban comiendo y los invitaron también a ellos.

Finalmente a las 2:10 salieron fuera de casa, la aseguraron con hechizos. Los tres Malfoy, y los dos Lovegood tocaron un vaso roto, éste emitió una luz, y todo comenzó a dar vueltas a gran velocidad, hasta que al final tocaron tierra.

* * *

- Desde Wiltshire, Inglaterra a las 8:17 minutos de la mañana - anunció una voz cansada de brujo - Buenos días, soy Jeff Wood. Bienvenidos a Canadá, a la provincia de Manitota, cerca de la ciudad Churchill.

- Buenos días - saludaron todos.

- Ustedes son los Malfoy y los Lovegood - mencionó el brujo - Buscaré donde los tengo - el brujo Canadiense consultó la lista del Pergamino - están a doscientos metros en aquella dirección. Es el primer prado que encontrarán, el que está a cargo del campamento se apellida Lynch - indicó el señor Wood. Agradecieron al brujo y se alejaron.

Avanzaron por el verde prado, después de unos minutos, encontraron una casa antigua de ladrillos. Luna y Draco tomados de la mano se acercaron al que debía ser el señor Lynch, un muggle.

- Buenos días - saludó Luna.

- Buenos días - contestó el muggle.

- Somos los Malfoy y los Lovegood. ¿Usted es el señor Lynch? - consultó Luna.

- Sí, soy el señor Lynch - contestó el muggle.

- Tenemos reservada una parcela desde hace varias semanas - anunció el señor Malfoy, mirando con cierta altanería al señor Lynch.

- Sí - manifestó el señor Lynch, consultando una lista que tenía en la mano - Tienen una parcela más allá. Ustedes son ingleses, por lo que entiendo de su acento - afirmó el señor Lynch.

- Sí, somos ingleses - respondió Draco.

- ¿Pagarán ahora? - consultó el señor Lynch.

- ¡Ah! Sí, claro - el señor Malfoy sacó dinero muggle canadiense, y dijo en voz baja a Luna - Estos papelitos me dijeron que teníamos que dárselos, se los puedes pasar, por favor Luna - la rubia tomó el dinero muggle.

- Aquí tiene - Luna le acercó el dinero al señor Lynch.

- Como se nota que son extranjeros, aquí hay 100 dólares canadienses demás - señaló el señor Lynch devolviéndole el dinero a Luna - No son los únicos que han tenido problemas con el dinero, varias personas con extraños atuendos, por cierto, han querido pagarme con grandes monedas de oro.

- ¿En serio? - consultó el señor Lovegood.

- Sí, además el campamento nunca había tenido tanta gente, ha habido cientos de reservas de nacionales y extranjeros. Es como una gran celebración - el señor Lynch pasó a Luna el plano del campamento.

- Muchas gracias - expresó Luna.

El señor Lovegood, junto al matrimonio Malfoy, Draco y Luna, comenzaron a caminar por un prado con varios pendientes, lleno de carpas de Brujas y Magos de muchas naciones. Varios minutos después llegaron a su lugar asignado, había un letrero clavado en la tierra que decía Malfoy.

Luna y Draco descargaron sus mochilas, los demás los imitaron.

- Tendremos que armar la carpa, alguno de ustedes sabe hacerlo sin magia - pronunció el señor Lovegood, todos negaron con la cabeza.

 

- Lo haremos con magia - anunció el señor Malfoy.

- Yo lo hago- dijo la señora Malfoy, pronunció - Erecto - la carpa se armó sola y quedó muy bien instalada.

Todos entraron a la carpa. Era muy grande. Dentro de la carpa había un comedor con seis sillas, y un par de sofás. En otra habitación había un horno, una pileta y utensilios de cocina. La carpa tenia cuatro habitaciones, con sus respectivas camas. Luna dejó su mochila en la habitación que le correspondió.

- Atención, todos, vengan acá - indicó Narcisa. Todos se reunieron cerca de ella - Debemos ponernos de acuerdo en como realizaremos las tareas cotidianas de casa. Bueno si les parece, yo cocinaré, ustedes se encargarán de las otras tareas - todos asintieron.

Draco y Luna fueron a buscar agua. Como todo los de Inglaterra, habían sido asignados juntos, no tardaron en encontrar conocidos.

- Luna - gritó una voz de chica a las espaldas de los rubios, se dieron vuelta era Ginny. Luna miró a los que estaban sentados en el suelo, que se incorporaron cuando los vieron, estaban Harry, Hermione, Ron, George, Percy, Bill, Fleur, Charlie y el señor Weasly.

- ¿Cómo están? - saludó Luna.

- Bien - respondieron todos.

- Me alegro encontrarlos aquí. En la final, y lo mejor es que Inglaterra la jugará - señaló Luna.

- Si al fin Inglaterra nuevamente en una final. Nosotros estamos aquí porque conseguimos las entradas gracias al Primer Ministro Schackebolt - explicó el señor Weasly - ¿Ustedes como consiguieron las entradas? - consultó el señor Weasly.

- Mi padre las gestionó a través del Ministerio. Nos acompañan el padre de Luna y mis padres - indicó Draco.

- Que bien - expresó el señor Weasly.

- Ahora ¿Hacia dónde se dirigían? - preguntó Fleur.

- A buscar agua - respondió Luna - ¿Ustedes cuando llegaron? - consultó.

- Llegamos hace 40 minutos - respondió Harry - Neville y su abuela están aquí también - mencionó Harry.

- En serio, me alegro- manifestó Luna - Permiso, tenemos que ir a buscar agua, si no retrasamos, se enojarán.

- Iremos con ustedes - dijo Ginny.

Las tres parejas de enamorados avanzaron por el estrecho sendero que quedaba libre, mirando con curiosidad a su alrededor entre las filas de carpas. Había muchos Magos y Brujas que hablaban diferentes idiomas y vestían indumentarias extrañas. Hasta que al fin llegaron al agua, había una fila para recoger agua de la fuente, así que tuvieron que esperar su turno.

En la carpa de los Malfoy, mientras comían, todos charlaban alegremente. Luna y Draco se levantaron de sus lugares y salieron de la carpa. Se encontraron frente a frente con antiguos conocidos de Draco.

- Hola Malfoy - saludó uno de ellos.

- Hola Zabini ¿Cómo estas? - consultó Draco.

- Bien, no me quejo - respondió Blaise Zabini. Luna reparó en lo alto que era, tenia grandes pómulos y ojos inclinados; llevaba de la mano a una chica que era de rostro duro, cara como de perro y tenia nariz chata.

- Hola Malfoy - saludó la bruja.

- Hola Parkinson - Draco se fijó que Parkinson y Zabini estaban tomados de la mano.

- Hola Nott - saludó Draco a un tipo muy delgado y enclenque.

- Malfoy ¿Cómo estas? - saludó Theodore Nott.

 

- Bien gracias - respondió Draco - Ya conocen a mi novia, Luna Lovegood.

- Claro que la conocemos - mencionó Pansy Parkinson con una sonrisa irónica en los labios, agregó - Lovegood ¿Cómo están los Snorckack de cuernos arrugados, has domado alguno?

- Creí que eras mas inteligente Parkinson, si lo único que se te ocurre al verme, es preguntarme esa estupidez, no tienes mucho en la cabeza - mencionó Luna, Pansy Parkinson quedó helada. Draco se volteó el rostro para que no le vieran sonreír, la respuesta de Luna había sido genial.

- ¿Cuándo llegaron? - preguntó Draco para interrumpir el incómodo silencio. Porque vio que Pansy Parkinson prácticamente echaba chispas por los ojos.

- Nosotros llegamos ayer. Nott llegó anteayer - respondió Blaise Zabini.

- ¿Andan solos o con sus padre? - consultó Draco.

- Con nuestros padres - contestó Nott.

La entrada de la carpa se movió, y salió el señor Malfoy, los miró a todos e hizo un ademán con la cabeza.

- Muchachos ¿Cómo están? - preguntó Lucius.

- Muy bien señor Malfoy - respondieron Zabini y Nott.

- Nos tenemos que ir, nos están esperando - indicó Parkinson que no había vuelto a abrir la boca después de la respuesta de Luna.

Luna y Draco los vieron alejarse por el sendero de carpas.

Por fin oscureció, la noche cayó sobre el lugar. La prohibición del Ministerio de Magia Canadiense, de no usar magia, que no se había respetado mucho, fue levantada.

Los vendedores aparecieron por todo el campamento, llevando banderas o empujando carros con muchas cosas mágicas: Escarapelas luminosas (blanco con rojo para aficionados ingleses; rojo con blanco para aficionados peruanos) las escarapelas gritaban los nombres de los jugadores. Sombreros puntiagudos de color blanco adornados con un geranio con colmillos, para aficionados ingleses. Bufandas del equipo del Perú estampadas con un Dragón que rugía de la raza Vipertooth Peruano. Banderas de ambos países que entonaban el himno nacional cada vez que se las agitaba. Miniaturas de jugadores famosos que se paseaban por la palma de la mano en actitud jactanciosa.

- Luna, hija. Puedes traerme mi bolsa de monedas, voy a comprar algún recuerdo - informó el señor Lovegood mirando con avidez hacia los vendedores.

- Claro, papá. La traeré en seguida - dijo Luna, soltando la mano de Draco y yendo hacia el interior de la carpa.

Draco y Luna se separaron de sus padres. Avanzando entre los comerciantes eligiendo que comprarían.

- Quiero comprar todo lo que tenga que ver con Inglaterra - señaló Draco, moviendo la bolsa de monedas de su bolsillo - Tú mi amor ¿Qué quieres que te compre? - consultó Draco mirando a Luna.

- Amor no debes volverte loco comprando. Con un par de recuerdos que compres es suficiente - mencionó Luna.

Draco compró dos escarapelas luminosas que gritaban los nombres de los jugadores de Inglaterra, una para Luna y otra para él; Un sombrero puntiagudo de color blanco con rojo con un geranio con colmillos, para Luna, el no quiso comprarse uno porque no le gustaron; Dos banderas de Inglaterra que entonaban el himno nacional, una para Luna y otra para él; Una miniatura de la escoba "Relámpago" que volaba, para él, Luna no quiso una miniatura de la escoba.

- Mira amor - Luna señaló a un vendedor que en su carro tenia unas cosas de metal con muchos botones.

 

- Omniculares - señaló Draco - Recuerdas que en el Mundial realizado en Inglaterra los vendían - Luna asintió - Mi padre no me quiso comprar porque el vendedor era hijo de muggles, pero ahora me voy a comprar uno. ¿Te compro uno?

- Sí - expresó Luna, se acercaron hasta el vendedor.

- ¿Cuánto cuestan? - preguntó Draco al mago.

- Quince galleons - respondió el mago.

- ¡Quince galleons! - habló Luna en voz mas alta de lo normal, miró a Draco, y le dijo en voz baja - Quince galleons, están un poco caros ¿No crees?

- No importa - expresó Draco - Déme dos - pronunció Draco, mirando al vendedor que le pasó los omniculares. Draco le canceló.

De pronto oyeron un sonido profundo y retumbante de un gong.

- Es la señal - anunció Luna - apresurémonos. Debemos ir al estadio todos juntos.

La pareja de enamorados llegó hasta la carpa. El señor Malfoy los esperaba fuera.

- Estamos todos, andando - anunció Lucius, que llevaba una escarapela luminosa. La señora Malfoy llevaba una bandera de Inglaterra y el señor Lovegood un sombrero puntiagudo.

Magos y Brujas, muy alegres, de todos los países avanzaban hacia el estadio. Los Magos y Brujas del Ministerio Canadiense, los esperaban en las entradas. El señor Malfoy pasó sus entradas a un mago que las verificó.

- ¡Tribuna principal! Todo derecho escaleras arriba, arriba de todo.

Las escaleras del estadio estaban tapizadas con una magnífica alfombra de color rojo con blanco. Avanzaron hasta llegar al final de la escalera. Allí había una tribuna ubicada en la parte mas elevada del estado, a mitad de camino entre los postes. La tribuna contenía 40 butacas de color blanco y rojo, repartidas en cuatro filas.

Doscientos mil magos y brujas ocupaban sus asientos en las tarimas dispuestas en torno al campo oval. Justo enfrente de la tribuna principal había un panel gigante.

El señor Lovegood avanzó a la tercera fila, hasta la última butaca, le siguieron Luna y Draco aún de la mano, el señor Malfoy y la señora Malfoy. Luna saludo con la mano a Harry y sus demás amigos que estaban todos en la segunda fila. Draco con sus omniculares miró el estadio.

La tribuna se llenó. El ministro Kingsley Schacklebolt de Inglaterra, el ministro Víctor Paniagua del Perú y el ministro James Hinton de Canadá se sentaron en la primera fila, junto al comentarista y otras personas importantes.

- Señor Ministro ¿comenzamos, le parece? - preguntó el mago comentarista al ministro canadiense.

- Sí, comencemos - dijo el ministro canadiense.

El comentarista sacó su varita, se apuntó con ella a la garganta y dijo: - ¡Sonorus! - Su voz se alzó por encima del estruendo de la multitud - Damas y Caballeros ¡Bienvenidos a la Cuadringentésima Vigésima Tercera Edición del Campeonato Mundial de Quidditch!

Los magos y brujas, gritaron y aplaudieron. El enorme panel mostró Inglaterra 0: Perú 0.

- Permítanme que les presente a
¡La mascota de
Inglaterra! Las tribunas del lado derecho que eran todos de color blanco con rojo, bramaron su aprobación. Luna y Draco junto con los demás ingleses de la tribuna principal aplaudieron y vitorearon.

- ¿Qué será lo que trajeron? - preguntó Luna a Draco.

- No lo sé, mi amor - habló Draco - Lo sabremos en un momento.

 

- Han traído un Gichoc - aclaró el señor Malfoy, mirando el campo de juego donde en un punto del campo había una gran bola blanco con café.

- Un Gichoc ¡Que maravilla! - exclamó el señor Lovegood - Hace años que no veo uno. Luna, Draco, preparen bolsas para guardar el más exquisito chocolate que puedan imaginar.

Draco y Luna observaron el campo de juego, la gran bola rodó hasta el centro del campo, comenzó a agitarse y de pronto se transformó en un gigante de chocolate de 15 mts. Los ingleses aplaudieron. El Gichoc saludó con su gran mano y batió sus palmas, comenzaron a saltar a las tribunas, grandes cantidades de chocolate. Las brujas y magos hacían aparecer bolsas y comenzaron a echar las bolitas de chocolate dentro.

- Luna, Draco. Guarden chocolate - les indicó Narcisa. Ella que siempre era tan distinguida se agachó y comenzó a echar chocolate a su bolsa.

Mientras seguía cayendo más chocolate a la tribuna. Luna y Draco hicieron aparecer unas bolsas y comenzaron a llenarlas de chocolate, en tanto se echaban unas bolitas a la boca. El chocolate era exquisito, el mas exquisito chocolate que habían probado jamás. El Gichoc comenzó a bailar, mas bien a mover un pie, luego el otro. Las brujas y magos de todo el estadio aplaudían, hasta que el Gichoc se colocó en un lugar del campo.

El comentarista del partido que en ese momento todavía tenía chocolate en la boca, tragó el chocolate como pudo y dijo:

- Ahora, Las mascotas de
¡Perú! Las tribunas del lado izquierdo que eran todos de rojo con blanco, agitaron sus banderas y gritaron.

- No creo que puedan superar a la mascota de Inglaterra - pronunció Lucius.

- Estoy de acuerdo - refirió Xenophilius.

- ¿Qué habrán traído los del Perú? - preguntó Narcisa.

Luna miró a todas partes del campo pero no vio nada entonces, vio aparecer un gran carro que se mantenía en el aire. Se abrió la puerta del carro y salieron uno a uno en alfombras voladoras, 10 hombres. Eran los hombres más hermosos que Luna había visto.

- ¡Ah! Son Encantadores - dijo el señor Lovegood.

Luna escuchó lo que dijo su padre como si estuviera muy lejos. Solo tenía ojos y oídos para escucharlos cantar y verlos bailar. Parecía que aquellos seres perfectos la invitaban a volar con ellos, volar por siempre. Los hermosos hombres agitaban sus manos y se movían todos al compás de la música. De pronto todos ellos comenzaron a entrar al carro. Luna quería que no entraran al carro, pero a la misma vez sintió el deseo de expresarle a Draco que lo amaba. Abrió sus labios: Draco, Te amo.

Cuando Lucius vio salir a aquellos hombres perfectos en las alfombras le dijo a Draco.

- Ahora veremos cuanto nos quieren nuestras mujeres.

- ¿Por qué lo dices padre? - consultó Draco.

- Mira a tu madre, mira a Luna y a las demás mujeres de la tribuna. Todas están como hechizadas con la belleza de esos hombres - Draco miró a su madre, a Luna, observó que miraban ensimismadas a esos hombres.

- ¿Por qué se comportan así? - preguntó Draco.

- Los Encantadores son hombres que tienen un encantamiento que a todas las mujeres las vuelven locas. Se dice que las mujeres que no aman verdaderamente a sus maridos o a sus novios, se levantan de sus asientos. Las que resistan levantarse son las que aman de verdad y lo expresarán. En unos momentos mas te darás cuenta, los encantadores están entrando al carro.

 

Draco vio como el último encantador entró, y la puerta se cerró. Observó a Luna que sacudía su cabeza, abría sus labios, se volteó hacia él y la escuchó decirle: Draco, Te amo. El rubio sonrió y abrazó a Luna. Miró a su padre que abrazaba a su madre. Solo dos mujeres de la tribuna principal, en la cuarta fila, se levantaron de sus butacas y gritaron: ¡NO!

El Mago comentarista anunció:

- Ahora Damas y Caballeros. Demos la bienvenida a la Selección Nacional de Quidditch de Inglaterra. Con ustedes: Frisbee, Fosper, Flitney, Hawksworth, Whitney, Chowdhury y y y Parkin.

Veloces como la luz, 7 borrones de color blanco rasgaron el aire al entrar en el campo de juego, la gente aplaudió. Luna y Draco los miraron con sus omniculares, porque no les habían dado tiempo de verlos.

- Ahora la bienvenida a la Selección Nacional de Quidditch del Perú. Con ustedes: Vizcarra, Coimbra, Chire, Rosso, Choque, Marof y y y Teixidó.

También veloces como la luz, 7 borrones de color rojo rasgaron el aire al entrar en el campo de juego, la gente aplaudió. Draco y Luna miraron a los jugadores peruanos con sus omniculares, eran igual cantidad de hombres y mujeres que los ingleses.

- Desde Filipinas, nuestro árbitro, el aclamado presidente de la Asociación Internacional de Quidditch: Vicente Tablas - anunció el mago comentarista.

Un mago pequeño, rostro aceitunado, ojos levemente oblicuos, cabellera brillante y negra, vestido con una túnica café, caminaba a grandes zancadas hacia el campo de juego. De su cuello colgaba un silbato de plata; bajo un brazo llevaba una caja de madera, y bajo el otro su escoba voladora.

El árbitro montó su escoba y abrió la caja con un golpe de la pierna; cuatro pelotas quedaron libres en ese momento: la Quaffle de color rojo, las dos Bludgers negras; Luna y Draco la vieron solo una fracción de segundo, porque desapareció de la vista la alada, dorada y minúscula Snitch. Tablas sopló el silbato emprendió el vuelo detrás de las pelotas. La final había comenzado.

- Cooomienzaaa el partido - gritó el comentarista - Todos despegan en sus escobas y Flitney atrapa la quaffle, se la lanza a Hawksworth, éste se la lanza a Fosper. ¡Flitney! ¡Coimbra! ¡Chire! Flitney de nuevo.

La velocidad de los jugadores era increíble. Los cazadores se arrojaban la quaffle unos a otros tan rápidamente que el comentarista apenas tenia tiempo de decir los nombres. Los espectadores miraban el partido asombrados. Luna vio como las dos bateadoras le pegaron a una bludger al mismo tiempo para obtener mayor potencia, la bludger le pegó a Hawksworth en la cabeza quedó un poco mareado y soltó la quaffle, la atrapó Rosso se la lanzó a Coimbra. Llevaban 10 minutos de partido y estaban empatados a 30 puntos.

Las buscadoras volaban mas arriba que todos los demás, aun no tenían mucho que hacer. Draco vio que Flitney llevaba la quaffle , voló hacia arriba y escapó para marcar un tanto, pero entonces arrojó la quaffle hacia abajo a Fosper que estaba esperando la pelota - es una jugada táctica increíble - pensó Draco. La gente aplaudió y gritó con la jugada. Los cazadores peruanos se enojaron con el engaño y Rosso usó excesivamente los codos contra Hawksworth. El arbitro Tablas cobró penalti. Draco estaba nervioso, tenían que anotar. Flitney se colocó frente a la guardiana Teixidó que hacia molinetes alrededor de los aros a gran velocidad, parecía un remolino. Flitney lanzó la quaffle y Teixidó la atrapó. Draco se lamentó, la guardiana peruana era muy buena. El público del lado izquierdo aplaudió. Se reanudó el partido, la quaffle la tenia Fosper que usó su escoba como bate golpeando la quaffle, la atrapó Flitney.

 

Luna estaba encantada, el partido era sorprendente. El cazador peruano Coimbra dio una voltereta le aplacó por arriba y le robó la quaffle a Fosper, el publico aplaudió la maniobra. Coimbra arrojó la quaffle por encima del hombro a Chire que avanzó hacia loa aros velozmente, en ese instante las bateadoras ingleses Whitney y Chowdhury le pegaron a una bludger al mismo tiempo, la bludger fue lanzada hacia Chire que soltó la quaffle, se tomó la cabeza sin duda le había dolido. Fosper atrapó la quaffle, Choque y Marof bateadoras peruanas golpearon la bludger al mismo tiempo, este voló hacia él. Fosper se colgó debajo de la escoba, sin dejar de aferrarse fuerte con manos y pies a la escoba, evitó la bludger. Los tres cazadores ingleses se colocaron imitando una punta de flecha y volaron juntos en dirección a los postes. Los jugadores peruanos se apartaron. Inglaterra anotó estaban 70 a 60 a favor. El público inglés aplaudió.

La quaffle la agarró Coimbra voló hacia arriba y escapó para marcar un tanto, pero entonces arrojó la quaffle hacia abajo, a Rosso que esperaba la pelota. La gente aplaudió la maniobra. Perú anotó, el resultado era 100 a 100.

Parkin la buscadora inglesa voló hacia el suelo. Teixidó la buscadora peruana estaba al otro lado del campo, voló hacia la trayectoria que llevaba Parkin, pero era demasiado tarde. En ese momento Parkin ya volaba hacia arriba con la mano derecha en alto y algo dorado en ella. Todo el estadio aplaudió. El marcador decía Inglaterra: 250 - Perú: 100. Los ingleses se levantaron de sus asientos y se pusieron a gritar de felicidad. Eran Campeones Mundiales de Quidditch.

Luna y Draco se abrazaron. El señor Malfoy abrazó a su esposa. El señor Lovegood abrazó a un joven que estaba en la cuarta fila. Todo era alegría.

- ¡Somos Campeones! - gritaba Draco - ¡Campeones!

El Gichoc mascota de Inglaterra se movía por todo el estadio, aplaudiendo, lanzando más chocolate al público.

Los jugadores Ingleses dieron una vuelta de honor al campo, escoltados por su mascota.

Dos magos llevaban una gran caja de oro que entregaron al ministro Canadiense. La selección Peruana llegó hasta la tribuna, la multitud aplaudió con aprecio, eran grandes jugadores. A continuación subió la selección Inglesa. La copa la levantaron en el aire Fosper y Flitney. La multitud hizo gran estruendo.

La celebración duró hasta muy entrada la madrugada. Como a las diez de la mañana del otro día, comenzaron a ordenar todo para volver a sus países. El campamento poco a poco comenzó a quedar vacío. Los ingleses aun se negaban a partir.

Cerca del mediodía, Luna y Draco junto con sus padres desaparecieron del campamento.

- Es increíble que mañana sea martes 1º de septiembre y tengamos que volver a Hogwarts - mencionó Draco, recostado en la cama de Luna con la cabeza apoyada en la almohada.

- A mi me gusta la idea de volver a Hogwarts - anunció Luna - ¿a ti no? - preguntó la rubia sentada en su cama con la espalda apoyada en la cabecera de la cama, la mano de Luna acariciaba la cabeza de Draco.

 

- Sí, pero lo digo porque ya no vamos a poder estar juntos todo el día. Estos meses contigo se pasaron volando - señaló Draco mirando una pared curvada donde estaba su rostro hermosamente pintado, unas finas cadenas doradas con la palabra amor repetida miles de veces rodeaban la imagen. El verdadero Draco sonrió.

- Sí es cierto. Pero en las clases nos veremos, recuerda que tomamos 5 clases juntos - refirió Luna. Draco asintió con la cabeza - Piensa en Harry y Ginny, solo ella vuelve a Hogwarts. Y en Ron y Hermione, solo ella vuelve a Hogwarts. Ellos también están enamorados. En cambio nosotros tendremos la oportunidad de vernos todos los días - manifestó Luna.

- Hablando de Ginny Weasly ¿Dijiste que fue escogida Capitán de Quidditch de Griffindor? - consultó Draco.

- Sí - respondió Luna - ¿Por qué?

- Porque como yo fui escogido Capitán de Quidditch de Slytherin, seremos rivales - anunció Draco sonriendo.

- Draco no debes comportarte pesado con Ginny, es mi amiga - informó Luna, mirando a Draco.

- Déjame pensarlo para no ser pesado con Weasly, tendrías que darme algo a cambio - Draco se tomó el mentón con una mano, como pensando que le podía dar Luna a cambio - ¿Qué te parece 100 galleons? - Luna colocó cara de espanto. Draco sonrió - Es broma, solo debes darme un beso. Aparte tus amigos me caen relativamente bien - agregó Draco.

- Solo un beso - Luna sonrió con los ojos.

- Si tú quieres puedes darme muchos besos - mencionó Draco.

Luna acercó sus labios a los de Draco. Los enamorados se unieron en un tierno y largo beso.

- Amor, recuerdas que me dijiste que te demostrara con pruebas que existían alguno de los seres, de los que mi papá y yo hablamos - pronunció Luna.

- Sí, lo recuerdo - articuló Draco - me vas a dar pruebas

- No te puedo demostrar que existen los snorkack de cuernos arrugados, ni los blibblers maravillosos, ni lo nargles - Draco puso cara de decepción - Pero si te puedo demostrar que existen los Mund Hortus - contó Luna.

- ¿Los qué? -Draco quedó sorprendido - ni a tu padre ni a ti, había oído nunca hablar de esos mu

- Mund Hortus, son criaturas minúsculas que viven en las flores. Se les considera plagas, están en peligro de extinción, desde hace 150 años, porque los magos y brujas no les querían mucho. Aún los muggles hace algunos siglos atrás tenían problemas con ellos. Mi papá y yo no hablamos mucho de ellos porque tenemos una colonia no registrada - informó Luna.

- En serio ¿Dónde los tienen? - consultó Draco con avidez.

- Debes darme tu palabra que no hablarás a nadie sobre esto - propuso Luna.

- Te doy mi palabra - declaró Draco.

- Acompáñame - Luna tomó de la mano a Draco, y lo arrastró fuera de su habitación - Los tenemos en el jardín. Se encuentran en flores comunes y corrientes, tanto que vivían en jardines de muggles.

- ¿Cómo es que no viven en todo tu jardín? - consultó Draco.

- Porque mi papá hizo un encantamiento a las flores, es como si estuvieran protegidas por una pantalla de vidrio. Ellos jamás bajan hasta el tallo, viven exclusivamente en la flor - reveló Luna.

Luna y Draco llegaron al jardín, avanzaron hasta unas rosas blancas. Luna hizo aparecer una especie de catalejo de cobre con muchas perillas. El objeto se llamaba microlente. Luna se arrodilló en el césped se llevó el microlente al ojo derecho y comenzó a observar una rosa, movió algunas perillas en el aparato de cobre.

 

- ¡Ahí están! Toma mi amor, míralos - indicó Luna, pasándole el microlente a Draco, que la miró un tanto dudoso, y se acercó el microlente a su ojo.

- ¡Increíble! Los veo. Parecen casi humanos - declaró Draco - Mi amor ¿Por qué decías que los muggles tenían problemas con ellos? - consultó Draco.

- Porque cuando un muggle aspiraba una flor donde los Mund Hortus vivían, ellos se trasladaban hasta los orificios de la nariz, y al tener hambre comenzaban a alimentarse de tejidos y venas, destruyendo la nariz del muggle - confesó Luna, Draco puso cara de espanto.

- ¡Vaya! - Draco los observó con más detención. Los mund hortus, eran muy parecidos a los seres humanos tenían dos ojos, una nariz, cabello , dos orejas, dos manos con sus dedos, dos piernas, excepto su boca que tenia dos corridas de dientes muy filosos, y solo median dos milímetros. Incluso algunos parecían tener pechos, Draco supuso eran las hembras. Vestían con pedazos de rosa - Estoy sorprendido, mi amor. No creí que pudieran existir seres inteligentes tan pequeños ¿Por qué son inteligentes, verdad? - Draco miró a Luna, y luego a los mund hortus.

- Claro que son inteligentes, se comunican a través de un lenguaje de palabras, o eso creo. Fueron descubiertos hace 1700 años. Mund significa Hombre en anglosajón. Hortus significa Jardín en latín. Su nombre seria hombre del jardín. Tienen jerarquías. Son seres maravillosos. Por eso mi papá y yo los protegemos, y guardamos el secreto, ahora tú también debes guardarlo.

- Claro - mencionó Draco. Luna lo beso.

Draco y Luna se servían postre de helado de chocolate. El señor Lovegood se sirvió el postre muy apurado, tenia que ausentarse de casa durante varias horas.

- Amor, tengo un regalo para ti - anunció Draco ya subiendo la segunda escalera de caracol hacia la habitación de Luna.

- Un regalo ¿para mí? No te hubieras molestado amor - señaló Luna, abriendo la puerta de su habitación.

- No es molestia - aclaró Draco.

- Bueno la verdad, yo también tengo un regalo para ti - informó Luna, abriendo el cajón de la mesa de noche, sacó un pequeño paquete. Draco metió la mano al bolsillo de su vaquero y sacó un paquete. Se intercambiaron sus regalos, los abrieron. Ambos sonrieron.

- Pareciera que nos hubiéramos puesto de acuerdo. Yo te regalé una cadena con un águila de oro, con nuestras iniciales atrás, y tú también me regalas una cadena con una serpiente de oro con nuestras iniciales atrás - mencionó Draco.

Luna pasó la cadena a Draco, movió su cabello y dejó su cuello a descubierto. Draco le abrochó la cadena, luego el mismo se abrochó su regalo.

Se besaron apasionadamente. Draco la tomó en sus brazos, y la llevó hasta la cama, besó los labios y el cuello de Luna.

La pareja dormía placidamente en la cama. La sabana cubría la espalda desnuda de Luna, su cabeza estaba apoyada sobre el pecho del chico. Draco la abrazaba con una mano. Únicamente sus regalos lucían sobre sus blancas pieles.

Draco y Luna aparecieron en las escaleras de la puerta de entrada de la mansión Malfoy. Avanzaron por el pasillo hasta la sala de estar. Luna se sentó en uno de los sofás, mientras Draco buscaba a sus padres por la casa. Minutos después llegó con una nota de sus padres donde decían que habían ido al Hospital San Mungo.

 

Luna se colocó su traje de baño. Draco la esperaba en el patio detrás de la casa, con su traje de baño puesto.

- ¿Qué habrá pasado? ¿Por qué tus padres fueron al Hospital San Mungo? - consultó Luna caminando hacia la piscina, de la mano con Draco.

- No tengo idea - respondió Draco - Ellos no me dijeron que iban a salir.

Draco se zambulló en el agua, y pronto llegó al otro extremo de la piscina, subió por la escalerilla hacia el trampolín. Luna se zambulló en el agua, comenzó a nadar de espaldas hasta la orilla de la piscina. Un ruido hizo suponerle que Draco se había tirado el clavado. Unas manos la abrazaron por detrás, ella se dio vuelta, se besaron.

Luna subió la escalerilla hacia el trampolín, caminó por la tabla, se colocó al borde ésta y se lanzó. Draco le aplaudió.

Fueron a la cocina. Luna tomó un plato con galletas de avena y pasas, que se encontraba en la mesa, y un jarrón con cerveza de manteca. Draco sacó un gran trozo de pastel de la alacena. Se dirigieron con su merienda al comedor. Se sentaron a la mesa. Draco hizo aparecer dos vasos y dos cucharas. Comenzaron a comer los deliciosos alimentos preparados por la señora Malfoy.

Cerca de la tarde, Draco y Luna, aparecieron en el lago.

- Justo aquí, fue donde nos dimos nuestro primer beso - señaló Draco -¿Te acuerdas amor?

- Sí, lo recuerdo. Como si hubiera sido ayer. Yo me caí de ese bote - Luna indicó un bote que estaba en la orilla del lago, a un metro de ellos - Tú me ayudaste a levantarme, y nos besamos ¡Bendita caída! - terminó diciendo Luna.

- ¿Por qué dices bendita caída? - consultó Draco.

- Porque yo había decido no hablar nada sobre mis sentimientos - informó Luna - por miedo al rechazo.

- ¡Vaya! - articuló Draco - entonces ¡Bendita caída!

La pareja de enamorados se besó. Luego se acercaron al bote, lo miraron un momento, enseguida se dirigieron hacia los árboles que crecían en el pequeño bosque, árboles silvestres y frutales. Se sentaron sobre el césped, abrazados. Luna apoyaba su cabeza sobre el hombro de Draco.

- Draco, tengo que confesarte que ya en el colegio me atraías. Eras uno de los chicos más populares, por ende, muchas chicas de todas las casas se fijaban en ti. Tu parecías inalcanzable - declaró Luna, sin apartar la vista del lago que estaba frente a ellos.

- ¡Vaya! De veras. Tú te habías fijado en mí en el colegio. ¿En que año? - consultó Draco mirando a Luna, le dio un beso en el mentón a la rubia.

- Cuando yo estaba en cuarto año y tu en quinto año. Recuerdo me fijé en ti por primera vez, cuando fuiste a burlarte de Harry, porque no había sido elegido Prefecto y tú si. Me pareciste pedante, pero guapísimo y sexy. Tú ni siquiera reparaste en mí, estabas absorto molestando a Harry y los demás.

- Yo también me fijé en ti, Luna, si te soy sincero me pareciste atractiva. Los demás se burlaron de mí porque yo le dije a Potter "Yo soy Prefecto y tú no". Él contestó "Sí, pero tú eres un imbecil y yo". Recuerdo que Longbottom, Granger, y los dos Weasly se rieron. Tú no te reíste, me di cuenta de eso - informó Draco - luego cuando atrapamos a Potter en la oficina de Umbridge. Tú no opusiste resistencia, como los demás. Parecía que estuvieras ahí por error. Tenías un inconfundible rostro de soñadora, pero muy hermoso.

 

- En serio, encontraste mi rostro hermoso, amor - Luna sonrió.

Luna acercó su boca a los labios de Draco, los besó suavemente, introdujo su lengua en la boca de él, comenzaron a besarse apasionadamente. Draco recostó sobre el césped a Luna, colocó su mano sobre la rodilla de la chica, comenzó a subirle el vestido. Luna desabrochó el pantalón de Draco. El se sacó la camisa y la colocó a modo de sabana para que ella no se rasguñara la piel con alguna basura, ni tampoco se manchase el vestido.

La pareja de enamorados estaba sentada en el césped. Draco rodeaba el cuerpo de la chica, con sus manos.

- Mi amor, me quedaría contigo así por siempre - dijo Luna.

- Yo también, preciosa - expresó Draco besando la rubia cabellera de Luna.

- Amorcito, tu camisa la tienes con basura - Luna sacudió la basura del hombro de Draco.

- Debió pegarse a mi ropa cuando la coloqué bajo tu cuerpo - mencionó Draco. Se quedaron callados, sonriendo. Draco interrumpió el silencio.

- Mi amor, el próximo año en esta fecha estaremos trabajando. No los veremos en un largo tiempo, porque el primer año siempre el Banco de Gringotts envía a cavar tumbas y romper maldiciones al extranjero. Cuando cumpla un año trabajando en el extranjero, pediré un trabajo de oficinista - informó Draco - Y tú - le dio un beso en la mejilla a Luna - Tendrás un año para descubrir nuevas especies de criaturas mágicas, porque después serás la señora Malfoy. Viviremos en Mould-on-the-Wold, no los separaremos más y seremos muy felices - aseguró Draco.

- Seremos felices y tendremos muchos hijos - comentó Luna. Draco asintió - Esas serán nuestras metas a cumplir -indicó Luna.

- Sí - afirmó Draco - Amor, está a punto de atardecer. Quiero llevarte a ver la puesta de sol a la Bahía Liverpool.

La pareja de enamorados se tomaron de la mano y desaparecieron. Apareciendo en una playa de la Bahía de Liverpool.

Luna y Draco abrazados miraron la hermosa puesta de sol. El atardecer era hermoso. Tenían una vida por delante, para amarse y ser felices.

El sol iba perdiéndose en el Mar de Irlanda, mientras la pareja de rubios enamorados continuaba abrazada. El viento agitando el vestido blanco de ella. El con su vaquero y su camisa blanca.

Se besaron, la blanca luna, alta en el cielo.

FIN

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AGRADECIMIENTOS:

Quiero agradecer primeramente a Dios, por darme el gusto por los libros.

Y de alguna manera también agradecer a J.K. Rowling, por enseñarnos a creer en la magia. Una magia que nos hace volver a nuestra niñez.

Gracias a todos los que hicieron de esta historia su favorita:

3Miliialejandra_lovegoodanahi92Ayen Lovegood
briget_marcelacamila_evansDaNnA LoVeGoOdDramione Potter
Elenithakattalikrhisloretogryffindor
lunatica hermioneLunitanocturnamagiapottercontinuaMahina
mari_la_sexyrous blackSenatrizasincerelove
vale Cullen

Mi nueva historia se llama ¡¿El peor error de mi vida?!

LA SOÑADORA Y EL EGOCENTRICO - Fanfics de Harry Potter

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En una habitación un tanto desordenada un muchacho alto, cabello rubio platinado y rostro pálido puntiagudo, comenzó a despertar, abrió sus ojos grises y r

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2023-02-27

 

LA SOÑADORA Y EL EGOCENTRICO - Fanfics de Harry Potter
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