La última misión del Equipo de los Sueños - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Spoilers Harry Potter and the Deathly Hallows. Harry Potter es propiedad de JKRowling y la WB; cualquier uso dado por mí es por entretenimiento y sin ánimo de lucro.

La última misión del Equipo de los Sueños

SeverusSnape había desarrollado un talento para escuchar conversaciones ajenasque personas con menos escrúpulos que él podrían calificar de"impresionante". Como espía encubierto para la orden del Fénix dicho"talento", que había menospreciado y señalado con desden toda suexistencia, se había convertido en una parte importante de su vida ypara la vida de otros. Había sido él quien escuchando conversaciones deLord Voldemort y sus aliados había logrado evitar algunos desastres,salvar a un par de personas, prevenir a Dumbledore cuando eranecesario
claro que también, había sido por esa manía de escucharconversaciones ajenas que irónicamente, había sido él quien sellara supropio destino y el de la única persona que amaba.

 

-
y no dudoque será una misión un tanto-Dumbledore pareció elegir cuidadosamentela palabra con su tono de voz afable-
complicada.

Severusrespingo involuntariamente en su lugar y trato de acallar surespiración para escuchar lo siguiente. Hagrid, del otro lado de lapuerta, no hizo ningún sonido y de no haberlo visto entrar hacia un parde minutos, Snape habría dudado de que el semigigante estuviera conDumbledore a esas horas de la noche.

-Haré mi mejor esfuerzoDirector-murmuro el guardabosques después de un par de minutos- sabeque daría mi vida por usted si fuera necesario.

-No seránecesario llegar a esos extremos esta noche Hagrid- respondióDumbledore de nuevo amablemente- aunque te agradezco infinitamente tuspalabras y es justamente por eso que decido que seas tú y no otro quiense haga cargo de este asunto.

Hagrid no dijo nada de nuevo ySeverus sintió que su corazón latía salvajemente. Hacia varios mesesque esperaba ese acontecimiento, durante casi 10 años había sabido queese día llegaría y toda su vida se había tornado alrededor del sujetoen cuestión. A veces incluso pensaba que protegerlo era lo único que lomantenía decidido a vivir, después de todo, su amor por ella era loúnico que alguna vez había tenido sentido para el.

-
y es poreso Hagrid que necesito que te asegures de llegar a Harry Potter yguiarlo para que su llegada a Hogwarts sea como debe ser una vez queempiece el nuevo ciclo escolar.

El chillido que se escucho en elinterior de la oficina del anciano fue imposible de delimitar comoexpresión de un solo sentimiento. Había felicidad en él pero tambiénsorpresa, emoción y otro raudal de sentimientos nostálgicos.

-¡Volver a ver a Harry, Señor-expresó con dificultad Hagrid en medio de sollozos- no sabe la ilusión que me hace...

Y aunque Severus Snape nunca lo admitiría, en su silencio había compartido buena parte de esas sensaciones con Hagrid.

Losdías pasaron rápidamente y la llegada a Hogwarts de los nuevosestudiantes pronto fue la noticia de moda en todo el castillo. Snapesoporto de mala gana la emoción de sus habitantes, haciendo todoesfuerzo posible en ocultar su propio nerviosismo y omitiendo, enmedida de lo posible, los sueños recurrentes con aquel par debrillantes ojos verdes que siempre había amado. Estaba muy nervioso,demasiado, porque el hijo de Lily Evans finalmente estaría frente a élen un par de horas y él no sabía como iba a reaccionar cuando despuésde tantos años finalmente podría verlo, pero estaba casi seguro de quesi las similitudes con su madre eran suficientes no podría dejar detenerle afecto. Al mismo tiempo, sin embargo, sabia que si encontrabaun rasgo de Potter acabaría odiándolo de la misma forma y eso lo haciatemer de si mismo. En su mente, constantemente, se planteaba que nodebía profesarle ningún tipo de rencor porque, a lo que sabia, el niñohabía crecido tan solo y rechazado como él mismo había crecido tantosaños antes.

 

-Y dudo que él haya encontrado a una chica pelirroja que se haya vuelto su mejor amiga y le facilite la entrada al Mundo Mágico-pensabamelancólico, mientras recordaba los mejores años de su vida y al mismotiempo se reprochaba el haberlo arruinado tan pronto.

La leveesperanza de que pudiera tomarle aprecio a Harry Potter, desapareció elmismo día en el que el niño llegó. Severus recordaría años después suspropias manos sudorosas, temblando debajo de la mesa mientras lobuscaba con la mirada y el leve salto que inconscientemente pego en suasiento cuando el niño delgado y con gafas apellidado igual que su peorenemigo dio un paso para ser seleccionado en una casa. El amargo saborde verlo pequeño, tan delgado que parecía desnutrido y casi asustado nopudo compararse con el terrible impacto de ver su aspecto, fusiónperfecta de sus peores pesadillas de adolescencia. Que la naturalezahubiera decidido darle los ojos verdes de Lily, su atributo másadmirado por él, al mismo tiempo que todo el aspecto de James Potter nopudo sino parecerle una ofensa; y como no podía maltratar a lanaturaleza más de lo que ya era mundialmente decidió, sin realmente serconciente de que lo hacía y empezando desde ese momento, desquitarsecon el pobre chico. Le pareció además que se trataba de un chiquilloarrogante, con miras a convertirse en la misma persona que su padre eraen la adolescencia y nada de lo que Dumbledore le dijo le hizo desistirde dicha idea.

-Estás viendo lo que quieres ver Severus-le había dicho el Director mientras lo miraba con bondad y una especie de cariño.

-Estoy viendo lo que puede ser-le había contestado de mal humor antes de dar un portazo- y simplemente no voy a permitirlo.

Lossueños con ojos verdes acabaron ese mismo día y empezaron laspesadillas donde la dulce voz de Lilly Potter le pedía que fuera amablecon su hijo. Severus la ignoraba y se levantaba a prepararse para susclases, maldiciendo en voz baja poder recordar el timbre y tonoperfectos de la que una vez fue su mejor amiga. Salía temprano de suvieja mazmorra, para distraerse, buscando encontrarse con cualquierpersona, fantasma o cosa con la que desquitarse aunque sabía que elmejor había sido el primer día de clases, cuando había podido dejarlebastante en claro al chico Potter que él no estaba impresionado porquien era. En realidad sí lo estaba pero jamás iba a aceptarlo, porqueera por razones totalmente distintas a las de los otros; sabía que eraun maldito por hacer eso pero no podía evitarlo, no cuando una malsanavoz en su cabeza se burlaba de que el niño que le hubiera gustado quefuera su hijo tenía el mismo cabello rebelde que tantas admiradoras lehabía conseguido a su verdadero padre.

-Se amable con mi hijo, Severus- le repetía la voz de Lilly Evans y él se volvía loco- se amable con él como yo lo fui contigo...

 

Elcolmo, no obstante, para hacerle desechar por completo la leveposibilidad de que Harry Potter fuera un buen chico, irónicamente vinode otra persona, poco de tiempo después. Aunque Severus ya había notadoen la cena de selección la complicidad del chico con el menor de losvarones Weasley y en el transcurso de su primera clase había sentido lamirada furiosa del pelirrojo por atacar a su amigo, fue en las semanassiguientes cuando no le quedo ninguna duda de que Harry se había hechorápidamente de un compinche, un cómplice para todas aquellas travesurasque él sabía que llevaría a cabo. Y aunque conocía poco a los Weasley,y honestamente le importaban menos, no pudo dejar de darse cuenta deque se trataba de un sangre pura, un bromista, un chico quepeligrosamente parecía estar tan dispuesto a ser tan mitad de Harrycomo Sirius Black lo había sido de James Potter. Los veía pasar por elcastillo hablando a susurros, riendo y bromeado, sentándose juntos enlas clases, en el desayuno, en la cena, inseparables a todas horas.

-Repugnante-musitaba cada vez que giraba un pasillo y los veía de lejos, uno explicándole algo más al otro.

QueRon Weasley fuera pelirrojo lo acabo por desquiciar por completo. Fuela siguiente peor broma que el destino pudo hacerle: negro y rojo denuevo, amigos inseparables, uno mago toda su vida y él otrorecientemente enterado de que lo era; uno miserable en su vida familiary el otro lo contrario.

-Al menos no es una chica-se dijotratando de reconfortarse esa misma tarde mientras se frotaba la cabezacon las manos, en un infructuoso intento de olvidar la imagen de símismo junto a Lily. El dolor que pudo sentir al presenciar esa imagensolo fue superada años más tarde, cuando Harry dejó de tener sólo a unpelirrojo de mejor amigo y paso a tener también a la hermana del chico,poseedora de un flamante y parecido cabello rojo, de novia; siendo latercera broma que Severus le reclamara al destino.

La manía casiinjustificada que Snape desarrollo por Harry y por Ron acabo porreafirmarse en el primer año cuando los dos niños demostraron, a lolargo de meses, su habilidad de meterse en más problemas de lo que élhabía sospechado al principio. Que salvaran lo que sea que hubieransalvado no le importo casi nada y aunque la chica que se había unido aellos, la molesta sabelotodo de Granger, casi siempre estuviera tambiéninmiscuida no pudo sino culparlos especialmente a ellos dos. Nunca pudoexplicarse si ese sentimiento se debía a que después de todo Grangerera mujer y en él nacía su instinto de ser caballero o si, peor aún, larazón secreta era que ella era totalmente descendiente de muggles y esode nuevo le recordara sin proponérselo al amor de su vida. No podíanegar que en un par de ocasiones, al ver a los tres juntos, habíacreído ver a James, Sirius y Lily pero habían sido contadas ocasiones ysiempre, después de tamaño error, había decidido pretender que no habíasucedido.

-Se amable con mi hijo-seguía repitiéndole LillyEvans en las noches pero él aprendió después de un tiempo a ignorarla,escudándose en su enojo con ella por haberse convertido en una Potter.

Conel paso de los meses, Severus encontró que Harry y Ron eran cada díamás desesperantes de lo que había pensado al inicio. Encontró, también,que le molestaban mucho más de lo que quería aceptar y por mucho menosde lo que debía importarle. Siempre estaban juntos, haciendo equipo ocuchicheando planes para meterse donde no los llamaban; arriesgándose aser asesinados porque creían que él quería robar la piedra filosofal,exponiéndose a ser expulsados por llegar en autos voladores después depasar parte de las vacaciones juntos, siempre haciendo equipo juntosaunque eso significara a veces dejar a un lado a Granger. Molestos,impertinentes, risueños, tan amigos que le daba dolor de cabeza verlosen el comedor, en su clase, en los pasillos
rojo con negro
tanmalditos amigos inseparables que los insultos y los apodos se leescapaban de los labios antes de que pudiera contenerse. Justamente poreso, fue apenas en el segundo año de los chicos cuando encontró el moteperfecto para describirlos, el día que se reunieron para realizar elClub de Duelo, cuando el mal humor que tenía había empeorado al estarcerca de Lockhart a tal grado que su apodo anteriormente preferido "Elfamoso Harry Potter y su fiel amigo Weasley" fue reemplazado con élapenas dándose cuenta de que lo hacía:

 

-Ya es hora de separar alequipo de los sueños-dijo cuando los dos se disponían a hacer equipopara practicar y tanto como Potter como Weasley lo miraronsuficientemente ofendidos como para que el se regocijara con su idea ydecidiera que a partir de ese momento así les llamaría: "El equipo delos sueños".

Severus nunca supo cuando ese apodo burlón paso aser uno de sus placeres preferidos pero sí supo que debía mantenerlo ensecreto. Dumbledore jamás pudo perdonarle por completo que notestificara a favor de la inocencia de Sirius Black y él decidió noarriesgarse a perder su confianza ofendiendo a dos de sus alumnospreferidos enfrente de sus narices. Se contento con hacerles la vidapesada a ambos, a Harry Potter por ser hijo de sus miedos y fracasos ya Ron Weasley por tenderle la mano desinteresada al chico y ayudarlo,igual que Lilly lo había ayudado a él, a tener una vida más feliz yfácil. Nunca, sin embargo, se paso de cierta raya que él mismo se habíatrazado; jamás excedió los límites para realmente atacar al hijo de laúnica mujer que había amado ni al pobre chico pelirrojo que habíatenido la mala fortuna de convertirse en su segundo blanco preferidopor ser su mejor amigo.

-Sé amable con mi hijo- le susurro la voz de Lilly una noche, la última vez que la escucho y él no supo porque pero no la ignoro completamente- Se amable con mi hijo y sus amigos que no tienen la culpa de quererlo...

Losaños pasaron y con ellos, muchas cosas pasaron en la vida de Harry, conSeverus pendiente de cada movimiento. Vio incrédulo como el chicoarriesgaba su vida varias veces, siempre seguido de Weasley y Granger ypaulatinamente de más chicos que encontraban en él a un amigo. Su"equipo de los sueños" sufrió bajas temporales, peleas, malosentendidos y pequeñas victorias pero Snape jamás, aunque no podíaaceptarlo, dudo de que pudieran salir adelante. Antes de que se dieracuenta, el hijo de su enemigo acabo siendo poco más alto que su padre yWeasley acabo siendo mucho más alto que Black pero considerablementemenos experto en ligues. Siempre juntos, acompañados de Granger,dejaron de parecerle repulsivos hasta ser casi parte del paisaje; losuficiente como para que Severus pudiera vivir en el mismo castillo queambos y hacerles la vida pesada un poco menos que al principio.

 

-Solo por ti Lilly-decíaal viento cada vez que los veía pasar relativamente felices y losdejaba ir sin ningún regaño, castigo o puntos menos a su casa.

Latercera broma del destino, cuando Harry se enamoro de una pelirroja,llegó el mismo año en que Severus supo que las cosas iban a empeorardemasiado. Apenas y tuvo tiempo de reclamarle a la vida la osadía deburlarse más de él cuando el anciano de Dumbledore acabó orillándolo aun camino que había evitado con dificultad toda su vida. Una de susmayores pruebas fue tener que controlarse para no gritarle al hijo deLilly que no era un cobarde cuando el chico lo persiguió furioso ydolido, completamente convencido de que era un asesino. Fue una pruebadifícil, porque no hacerle daño al hijo de Lilly fue sencillo, perotuvo que usar todo su autocontrol para no herir realmente con unhechizo al necio del hijo de James Potter. Recetas faciles y rápidas

-
y no dudo que será una misión un tanto
complicada.

Severusse levantó de su asiento como recién nombrado director y miró alretrato con furia. El plan había sido acordado varios meses atrás y noentendía la necesidad de un retrato de estárselo recordandocontinuamente.

-Es muy importante Severus, solo quiero asegurarme de que entiendes que debe ser el momento y el modo adecuado para cada cosa.

-Losé-respondió Snape mirando por la ventana. Quizás, si el verdaderoDumbledore hubiera estado vivo y fuera con quien estuviera hablando,hubiera podido confesarle que sus dudas surgían de la recientere-aparición de la voz de Lilly rogándole que cuidara a su hijo.

Élsabía perfectamente cuales eran los pasos del plan y no estaba deacuerdo con ellos. Ni siquiera había podido sacar toda su frustracióncon Dumbledore por usarlo del modo en el que lo había hecho o arriesgaral chico porque el anciano había muerto de una manera en la que él nohabía considerado justa para nadie. Cada vez que miraba sus manos lassentía manchadas de sangre y cada vez que salía a los pasillos sentíala asquerosa mirada de orgullo de los seguidores de Voldemort o lamirada de repulsión que le dedicaban profesores y alumnos. Aunque no loquisiera, ni siquiera podía divertirse: Harry Potter con su par debrazos adicionales estaba bastante lejos de su alcance y solo teníanoticias de él por lo que le decía la imagen amargada de uno de losantiguos retratos de la oficina.

-Al menos tienen a Granger-se repetía cuando pensaba en su querido y odiado "Equipo de los Sueños"encabezando una guerra que se hacía más cruel cada día. Snape nuncapudo cuestionarse si lo que sentía era preocupación, principalmenteporque no quería hacerse una pregunta en la que le asqueaba pensar cualera la respuesta.

Siendo el hombre metódico que era, Severusplaneó cuidadosamente, en lo posible y dadas las circunstancias, elmomento ideal para llevar a cabo la primera parte del plan peligrosoque Dumbledore le encomendara. La espada de Gryffindor estaba listajunto a su escritorio lo mismo que él para partir al improvisado y"secreto" campamento de Potter y él sabía perfectamente el método aseguir para entregarla. Atacaría a Weasley o a Granger, levemente, paraque Harry saliera a defender a quien fuera y se hiciera con la espadarápidamente. Era un plan sin falla porque Potter no permitiría que nadani nadie tocara a sus dos mejores amigos y si atacaba a uno y los otrosdos lo defendían, tenía mucho sentido que derrotaran al atacante.

 

-Será la última misión del Equipo de los Sueños- pensaba en silenció mientras se disponía a partir, convencido de que si Granger no era involucrada sería más fácil para todos.

Severussabia que no era un idea demasiado complicada pero estaba seguro de quefuncionaría y ese convencimiento solo se había esfumado de una maneraimprevisible para él, minutos más tarde.

-¡¿Qué?!

-Elcorazón puede nublar la razón Severus-explicó el Dumbledore del retratoseria y calmadamente- y los celos nos llevan a hacer cosas terribles;tú más que nadie deberías de comprender eso.

Severus Snape sesentó de nuevo incapaz de creerlo. Aunque no podía negar que habíadisfrutado malsanamente cuando Potter y Weasley discutían, peleaban olas contadas ocasiones en las que habían dejado de hablarse, jamáshabía imaginado que realmente el pelirrojo pudiera acabar hartándosetanto como para dejar solo a Potter. Mucho menos si al hacerlo dejabasola a Granger, de la que a todas luces estaba enamorado.

-Pero lo ha hecho por eso-pensó anonadado-loha hecho por despecho.... o quizás, finalmente se ha dado cuenta de quepuede que no ganemos esta guerra y ha decidido vivir libre, como suderecho de ser sangre pura lo permite...

La entrega de laespada fue pospuesta y al mismo tiempo la voz de Lilly reapareció conmás fuerza. Severus no pudo dormir durante varios días, quizás semanas,porque el fantasma de su propia traición apareció de nuevo paratorturarlo reflejado en el abandono que no era suyo pero se parecía.Varias veces estuvo tentado de ir a casa de los Weasley y sacar de ahíal cobarde y malnacido de su hijo varón menor para hacerle entender, abase de golpes, maldiciones o lo que fuera necesario, que estaba siendoun idiota y se arrepentiría el resto de su vida. Llegó a un punto dedesesperación en el cuál no le importó tener que revelar a Ron Weasleysu secreto si con ello evitaba que el hijo de Lilly sufriera y a la vezevitaba que el idiota de Weasley perdiera, como él había hecho, al amorde su vida y su mejor amistad al mismo tiempo. No lo hizo, porque aúnseguía siendo Severus Snape y no iba a rebajarse ante ningún cobarde ytonto sangre limpia.

-El tiempo se acaba Severus, tiene que ser ahora.

Elplan tuvo que ser modificado para suplir la ausencia de Weasley. Snapedecidió entonces que, muy a su pesar, tendría que poner en peligro aGranger pero incapaz de atacar a una mujer ideo una manera que creyómenos peligrosa. Pondría la espada al fondo de un lago helado ycuidaría de ponerla suficientemente hondo como para que Granger nopudiera salir por sí sola y Harry tuviera que ayudarla un poco, solo alfinal. Ninguno de ellos lo sabría pero Severus estaría vigilante, listopara intervenir en caso de ser necesario y hacer que todo funcionara deacuerdo a lo planeado.

El día en el que todo se llevo a cabo, lascosas empezaron saliendo no mal pero distintas. La cierva plateada tuvoque llegar a un lago mucho más alejado de lo que Snape hubiera queridoy el atraído resulto ser el hijo de Lilly y no su mejor amiga. Aún así,Severus escucho los pasos del segundo participante no muy lejos y poreso no detuvo a Potter cuando este se lanzo al agua helada por laespada.

-Él se está ahogando...

 

-No, no puede ser...

HermioneGranger no apareció después de cinco minutos y Snape vio impactado comoHarry Potter no salía del lago. La imagen del medallón que el chicoportaba en el cuello lo asalto de pronto y entendió que el hijo dePotter había sido lo suficientemente idiota como para no quitárselo ysaltar con él al agua. Era más que obvio que su retraso se debía a quela maldad dentro del medallón estaba luchando por no ser destruido yera capaz de matar a Harry con tal de que no tomara la espada quepodría destruirlo.

-¡Maldita sea!- gruño, enojado yasustado, al mismo tiempo que daba un paso para acercarse, conciente deque arruinaría el plan y quizás pondría en alerta a Voldemort antes delo planeado pero consciente también de que no dejaría morir al hijo deLilly solo por ser tan despistado como su padre.

Apenas habíadado un paso más cuando una figura sobresalió de los árboles y, sindetenerse a pensarlo demasiado, salto decidido al agua helada. Severusestuvo bastante seguro de que no se trataba de Granger, por la frasegrosera y asustada que había dicho antes de saltar y por el cabellorojo inconfundible que tantas veces había visto de mala manera. Los vioemerger sintiéndose más nostálgico que nunca y orgulloso, sin quereraceptarlo, de haber sido uno de los primeros en darse cuenta de queHarry Potter y Ron Weasley iban a ser imposibles de separar, fuera loque fuera.

-¿Estas... loco?1

Los dos chicos tiritaban defrío y apenas podían sostenerse. Severus observó como el chico Weasleytenía en una mano la espada y en la otra el medallón lo cuálsignificaba que su tarea había sido cumplida. Aún así y a sabiendas deque era un momento muy privado, no pudo moverse y se quedo observando alos dos amigos mirarse con aprensión, miedo y mil sentimientos más.

-¿Cómo es que estás aquí?

Lapalidez que el chico Weasley ya portaba en el rostro, se acentuó losuficiente como para Severus pudiera leer en su cara su arrepentimiento.

- Bueno, yo... ya sabes... he vuelto. Si...ya sabes. Si todavía me quieres aquí

Elcorazón volvió a darle un vuelco cuando un par casi idéntico a los ojosverdes que un día lo miraron a él con comprensión le dedicaron esegesto al pelirrojo. Severus sintió los pies clavados en la tierra,esperando pacientemente que el chico Weasley no arruinara laoportunidad como él lo había hecho una vez, hace mucho tiempo, con lamadre de Potter. Su mente se perdió en sus propios recuerdos mientraslos dos chicos frente a él se ponían de acuerdo y solo atino adespertar de su ensimismamiento cuando su mente grito alarmada queestaban a punto de descubrirlo.

-... creo que vi algo moverse allí pero...

Snapeapenas y atino a aparecerse en otro lugar, bastante cercano a la escenapero considerablemente alejado de su escondite original. Vio aprensivocomo Potter revisaba el suelo, buscando pisadas y agradeció más quenunca haber pensado en ese detalle; si Lord Voldemort supiera para queestaba usando sus enseñanzas y sus clases de vuelo y levitación,seguramente lo hubiera matado con crueldad.

-¿Hay algo?-pregunto Weasley dispuesto a acercarse pero su amigo negó con la cabeza antes de contestar.

-No

Eltono de su respuesta le dejo bastante claro a Snape que no estabaconvencido pero supo que no ahondaría mucho en el tema, al menos no enese momento. Su labor estaba terminada y era hora de irse pero aún asíobservo curioso como los dos chicos posponían sus asuntos personalespara hacer por fin la extraña misión que Dumbledore les habíaencomendado.

 

-No, debes hacerlo tú.

Severus Snape se quedóestático, presenciando una de las escenas más impresionantes que algunavez habían visto sus ojos. El chico Weasley sostuvo la espada mientrasPotter lo instaba a romper el medallón y él estuvo de nuevo tentado asalir cuando escucho la voz de Lord Voldemort burlarse del pelirrojo yvio a dos figuras imitar a sus dos mejores amigos para torturarlo conel peor de sus temores. No fue algo que no hubiera esperado pero aúnasí, fue sorprendente observar el dolor en los ojos azules del chico,dolor tan profundo que hizo que por un momento creyera ver una sombrarojiza en ellos.

-No te preocupes-escuchó la voz de Lilly Evans de nuevo en su cabeza- él no va a traicionar a mi hijo.

-¡Ron, golpea, GOLPEA!

Severusfue incapaz de confiar completamente, por primera vez en años, en lavoz de su amada. Siguió escuchando al hijo de Lilly gritarle a Weasleypalabras de urgencia y apoyo, lo mismo que a las dos figuras enfrentede él sus burlas y risas.

-¡Hazlo, Ron!... -gritó Potter contodas sus fuerzas al mismo tiempo que Severus veía que se daba cuentadel tono rojo en los ojos azules de su mejor amigo-¿Ron...?

-No tienes que dudarlo Severus, Ronald Weasley no va a traicionar a mi hijo...

Yno lo hizo. Snape observó aliviado, sorprendido y a la vez no, como elpelirrojo clavaba la espada de Gryffindor en el medallón maldito. Ungrito horrible e interminable pareció inundar todo el bosque y unaespecie de humo salió del objeto embrujado al mismo tiempo que Weasleysoltaba la espada y caía de rodillas, con Harry Potter mirándolefijamente, con los ojos verdes llenos de mil palabras.

Si algunavez la amistad de esos dos chicos, negro y rojo, le había recordadotanto a Lilly y a él como para sentir ganas de vomitar, estando ahí nopudo recordarlo. Lo que sintió al ver como Potter ponía una mano sobreel hombro de Weasley fue indescriptible pero del lado positivo. Porprimera vez en su vida, supo realmente lo que hubiera sentido, elorgullo que le hubiera inundado, de haber tenido la suerte de que Harryfuera su hijo.

-Después de que te marcharas ... lloró durante unasemana. Probablemente más, solo que no quería que yo lo viera. Lamayoría de las noches ni siquiera nos hablábamos el uno al otro. Comote habías ido...

La voz de Harry Potter quebrándose por laemoción al mismo tiempo que Ron Weasley ocultaba las lágrimas,incapaces ambos de controlarse, hubiera sido antes un jugoso recuerdoque Severus Snape habría usado para hacerles la vida más imposible o almenos desternillarse de risa en la soledad de su mazmorra. Ahora, sinembargo, Snape podía decir que sentía una sensación extraña en supropia garganta, al ver a los dos amigos explicarse el uno al otro yaclarar de una vez el papel que todo mundo sabía ocupaba HermioneGranger en la vida de cada uno.

-Lo siento- intervino Weasleydespués de un rato y Severus supo que era mucho menos cobarde de lo queél había sido a esa edad-Siento haberme marchado. Sabía que era un...un...

-Ya has tenido suficiente por esta noche -contestó HarryPotter- Conseguir la espada. Terminar con el Horrocrux. Salvarme lavida...

-Eso hace que suene más genial de lo que fue

-Esas cosas siempre suenan más geniales de lo que son en realidad. He estado intentando decírtelo durante años...

Severusentendió el nivel de amistad de los dos chicos cuando Harry y Ronavanzaron al mismo tiempo y se abrazaron como solo pueden hacerlo doshermanos. La extraña, incomoda y estúpida opresión en su garganta sehizo más presente y él finalmente se dio la vuelta para alejarse losuficiente y desaparecer.

La imagen de Harry, no Potter sinoHarry, aferrándose a la espalda de la chaqueta mojada de su mejor amigomientras Ron Weasley omitía que estaba tan empapado como para sufrirhipotermia, le siguió hasta que llega a su oficina.

-Tu hijo estará bien-susurro a Lilly aunque ninguna voz fantasmal o en su cabeza le respondió y él no necesito que lo hiciera.

SeverusSnape estaba seguro de que toda su astucia no le serviría paraconseguir salir con vida de la guerra y no le importaba mucho esehecho. Antes de morir, sin embargo, trato de dejar todos sus asuntos lomejor resueltos que pudo; uno de ellos fue asegurarse de que uno de susentretenimientos favoritos no muriera con él, por eso a sabiendas deque no viviría para informarle al Equipo de los Sueños que ese era sumote, se ocupo de llamar a la Academia de Aurores a sabiendas de quedespués de la guerra ésta resurgiría con todo su esplendor y tantoHarry Potter y Ron Weasley serían de los primeros en querer acudir aella.

Se ocupo de regar que ambos chicos eran "El Equipo de losSueños" a sabiendas de que la conmovedora escena que había visto en elbosque no era la última misión como había creído antes, sino que era laprimera. La primera de muchas y, aunque jamás lo acepto, estabaorgulloso y casi feliz por eso.


(1)Fragmentos de diálogos tomados de Harry Potter and the Deathly Hallows,Capítulo 19: The Silver Doe, Edición Norteamericana. Pags. 371-379

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2023-02-27

 

La última misión del Equipo de los Sueños - Fanfics de Harry Potter
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