Lágrimas de fuego y hielo - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

1. Lágrimasde fuego y hielo

 

 

 

La luzde nuevo no funcionaba. Eran las tres de la mañana y Elena se dirigía a lacocina a comer algo. Tras el divorcio, su ritmo de vida había cambiado mucho. Golpeóel interruptor con furia y este crujió molesto, pero no logró encender la luz.Sin embargo, con la fuerza del golpe, las gafas de la mujer volaron por el puentede su nariz para estrellarse en el suelo, con un sonoro ¡crash! que rompió elsilencio del apartamento

 

- ¡No! -Gritó la mujer, tirándoseal suelo literalmente.

 

Tanteó el lugar, desesperada.Ahora, no solo la cocina estaba a oscuras, sino su mundo también, apenas veíasin sus gafas. No las encontraba ¡maldita sea! ¿Dónde podían estar?

 

 

De repente, el despertador sonó,un sonido penetrante pero amortiguado, ya que este se encontraba en lahabitación y ella estaba en la cocina. "¿Pero cómo va a sonar? ¡Si son las tresde la mañana!" Se preguntó Elena, sorprendida.

 

"Soy yo. Me habré confundido alprogramarle" Se tranquilizó, volviendo de nuevo a la búsqueda de sus gafas.

 

Pero no estaban.

 

- ¡Ah! -Gritó Elena, alejando repentinamentela mano del suelo. Se había clavado un trozo afilado en la palma. "Será uncristal de las gafas ¡maldita sea! Se me han roto"

 

Elena debería haber echo caso asu madre cuando la recomendó aquella operación con láser que la haría olvidarsede las gafas. Pero ella desconfiaba de las operaciones y las cirugías engeneral.

 

Se levantó del suelo, abriendolos ojos al máximo, buscando un foco de luz, algo de claridad. Pero elapartamento estaba sumido en la penumbra. Si al menos, pudiera coger unalinterna Se alejó de la cocina con la idea de coger la que tenía dentro delcajón, mientras palpaba con la mano sana la pared. El despertador sonó denuevo.

 

Con los pies descalzos, sentía elfrío de la losa. Un paso más. De repente, calor. Parecía algo de plástico queaislaba del frío, algo abultado como como una bota. ¡Estaba pisando a alguien!Se lanzó hacía delante, desesperada, buscando a ese alguien que la agarrase, perose cayó al suelo cuan larga era. Se llevó la mano a la cabeza, se la habíagolpeado.

 

- Qué numerito estoy montando,aquí tirada en el suelo. Tranquilízate, Elena

 

De repente, pasos. Se alejaban deella, parecían pisar algo pegajosos. La mujer se arrastró por el suelo del pasillo,asustada, dirección a su habitación donde estaría a salvo. Las losas estabanhúmedas, parecía nadar en un líquido

 

- Por por favor -Gimió Elena, alidentificar el olor que envolvía el apartamento como gasoleo- ¡Ayúdeme!

 

Pero nadie respondió. Elenapareció escuchar a cámara lenta el chispazo de la cerilla al encenderse.Mientras su cuerpo ardía en llamas, un último recuerdo acudió a su mente:

 

- ¡Chris! -Gimió, en plenaagonía, mientras su piel se de desgajaba y llenaba de ampollas.

 

El hombre agarraba a un niño queestaba maniatado e inconsciente. Elena hizo amago de acercarse a él, pero ya nopodía no había nada que hacer.

 

****

Chris se despertó, sudando ygritando, para golpearse con el techo, un golpe tan contundente que por poco nole tira de nuevo a la cama.

 

- ¿Mamá? -Gritó, mientras sequitaba las lágrimas de dolor.

 

 

Pero de repente, sintió unaopresión en el pecho horrorosa. Todo estaba a oscuras y hacía demasiado calor. Chrisalzó la mano dirección al techo, para darse cuenta de que era una pared y quese encontraba a escasos centímetros de su cabeza. Realizó el mismoprocedimiento con las paredes. Estaba encerrado en un cubículo de apenas dosmetros cuadrados, calculo. Cuida tu piel

 

- ¡Mamááá! -Gritó, ahoraenormemente desesperado.

 

Una vez, su prima Bárbara leencerró dentro de un armario y tardó menos de un minuto en darse cuenta de queera claustrofóbico. Como en aquella ocasión, volvió a sentir aquel ataque en elpecho, ese miedo Gritó y golpeó con furia. Pero las paredes eran de gruesomaterial y encima debían de amortiguar sus gritos.

 

Chris siguió palpando el lugar,horrorizado, dándose cuenta de las minúsculas dimensiones. De repente, lo notó.Parecía un ¡¿un móvil?! Chris no se creyó su suerte. Abrió la tapa peroparecía bloqueado, solo permitía llamadas de emergencia.

 

- ¿Y que es esto, sino unaemergencia? -Dijo Chris, para mitigar su miedo, aunque su voz  sonó sorda.

 

- Servicio de emergencias.

 

- Por por favor -Gimió Chris,aliviado por escuchar una voz- Estoy encerrado en, en una especie de habitaciónminúscula y soy claustrofóbico y el médico me ha dicho que soy asmático y nome pueden dar ataques -El exponer su situación hizo que Chris tuviera másmiedo aún.

 

- Tranquilízate chico

 

- ¡No me diga que me tranquilice!¡Haga algo! ¡Ya! -Gritó Chris, sintiendo que el chillido menguaba el aire de lahabitación.

 

- Imposible no logro localizarsu número... ¡Alberto, mira esto! Chico -Dijo la voz a Chris- mantente alteléfono, y ante todo conserva la calma.

 

El niño se sentía de todo menoscalmado. Golpeó otra vez las paredes oscuras, hasta que sus manos le dolíantanto que apenas las podía sentir

 

- ¡Chico! -Gritó alguien desde elteléfono- Soy el policía Daniel. ¿Eres Chris Launter?

 

- Sí -Gimió Chris, haciéndose unovillo, apoyado en la pared.

 

- Y ¿Cómo se llama tu mamá?

 

- Elena Conord.

 

- ¡Oh! -Se oyó al policía-¡Tranquilo, pequeño, voy a sacarte de ahí!

 

De repente el teléfono se apagó yla oscuridad se hizo de nuevo en el cubículo. Chris se había quedado sinbatería, aunque le dio lo mismo. ¿Mamá? ¿Mamá, donde estás? Se la imaginódelante de él con sus cálidos abrazos.

 

- Mi final ha llegado -Hablópara sí, Chris, convencido.

 

Se lamentó por haber gritado, porno haber corrido a esconderse cuando oyó a su padre entrar en la casa. Pero aúnasí, no hubiera servido para nada.

 

Como embrujado, el móvil comenzóa vibrar. Era el despertador que alguien había programado "tal vez yo" y queahora sonaba, como última señal.

 

Alguien golpeaba la pared, peroChris sabía que nadie lograría sacarle a tiempo.

 

Sintió que la sensación deasfixia llegaba al límite de nublar su vista. Sudaba. Se aferró al móvil, cuyosonido languideció hasta finalmente apagarse. Ahora, Chris solo tenía sueño.

 

****

 

- El teléfono al que llama no seencuentra disponible en este -El policía Daniel colgó el teléfono conbrusquedad.

 

Finalmente, la puerta del pisocedió. Daniel avanzó con la pistola desenfundada y dispuesto a disparar, aunquesi quería averiguar el paradero del niño, le necesitaban vivo. Finalmente llegóa la habitación y de una patada, abrió la puerta.

 

- ¡Oh, Dios mío!

 

Se había disparado. Después dehaber asesinado a su familia, a su ex-mujer y a su hijo, había acabado con suvida. Daniel se derrumbó en el suelo, sin importarle mancharse con la sangre ysesos del individuo.

 

Y mientras, Chris se asfixiaba.

 

 

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La luzde nuevo no funcionaba. Eran las tres de la mañana y Elena se dirigía a lacocina a comer algo. Tras el divorcio, su ritmo de vida había cambiado mucho

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2023-02-27

 

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