Lo malo que tiene el pasado - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Bueno, primero quiero decir que es mi primer fic escrito y publicado, asique agradeceria muchisimo cualquier tipo de critica, escribirme a [email protected]. muchas gracias y espero que lo disfruteis. por cierto, estos personajes no me pertenecen (excepto aida) y con esto no me lucro ni nada parecido


CAPÍTULO 1. Un encuentro inesperado


-Ten cuidado, licántropo, cualquiera puede pensar que eres un mortífago por éstos parajes - dijo tranquilamente Snape.

-Lo mismo te digo, Severus, y no soy quién le pregunte que haces por éste bosque olvidado, en lo más profundo del Bosque Negro - respondió Lupin.

-Olvidemos nuestras diferencias, Remus, pues hasta donde sé, estamos del mismo lado, y tienes mucho que contar, ¿o me equivoco? - dijo secamente.

-No te equivocas, pero soy un maleducado, permíteme, querido profesor, que te hospede en mi humilde residencia improvisada - le dijo sarcásticamente.

-Dudo mucho que los gustos de un hombre lobo se adecuen a los de un mago decente.

***


-Bueno, ahora podemos hablar más cómodamente - dijo Lupin - sirviéndole una taza de té.

-Por así decirlo, sigo la pista de cierto mortífago que me puede conducir a cierta persona - dijo arrastrando las palabras, igual que su alumno favorito, Draco Malfoy.

-Siempre con tus secretismos, Severus.
Yo también sigo la pista de un mortífago desde hace tres semanas, y ya que tú no me dices a quién sigues, yo tampoco te lo diré.

-Entonces no tenemos nada que decir y podré proseguir mi camino - dijo pausadamente Snape.

-Somos de la Orden del Fénix, la información de los dos nos puede beneficiar - dijo astutamente.

-Al final me vas a hacer sentir culpable, está bien, te contaré lo que sé:

Después de que el joven Potter viera retornar a lord Voldemort, la marca Tenebrosa me empezó a escocer en el brazo, y se volvió luminosa como no lo había estado desde hacía años, y supe que él me estaba llamando.

Después, Dumbledore me encomendó ésta misión, de la cual no puedo ni quiero contártela entera, pero que tras una serie de averiguaciones me han llevado tras un conocido mortífago que se hace llamar Darkstone, y según mis fuentes se refugia en el bosque, ¿sabes algo, licántropo?

-Noto en tu voz la omisión de muchos detalles, pero por lo que cuentas ahora comprenden que la misión de los dos no está más lejos que el odio que nos tenemos - dijo Lupin.

-Entonces, cuéntame.

-Cuando el Señor Tenebroso convocó a los mortífagos, Karparov fue a ti pidiéndote consejo, porque había traicionado a demasiados como para volver a su amo, y huyó a donde nadie le encontrará, hasta ahora
y, efectivamente, las pistas me han conducido aquí, y no creo que Darkstone se esté refugiando, está buscando a Karparov, para que Voldemort le cubra de honores - concluyó Lupin.

-En cierto, modo, nuestros caminos se cruzan, pero, después de todo lo sucedido durante estos dos años pasados, debo advertirte, y nunca creí que te dijera esto, estate alerta y
cuídate, porque no querrás acabar como tus
amigos, y recuerda, si eres un traidor tendré yo mismo el placer de acabar contigo, recuérdalo.


Y dicho esto abandonó la casa de Lupin, que era poco más que una chabola al lado del abrupto camino.




CAPÍTULO 2. El enmascarado

Oscurecía ya en el bosque y cualquier forma resaltaba como una inminente amenaza porque el cielo estaba cubierto de negras nubes.

Una forma se movía por el bosque buscando la oscuridad más profunda, con todos sus sentidos alerta.

Su aspecto era desaliñado y desnutrido: la figura era delgada, fruto de una mala alimentación, el pelo oscuro, largo y sucio, además de una barba descuidada que ya no mostraba signo alguno de la perilla de chivo que solía llevar antes, era Karparov, y temblaba a cada hoja que se movía.

De repente, una voz grave y potente surgió de algún lugar del bosque: ¡Crucio!

Y al instante Karparov estaba en el suelo retorciéndose de dolor en el suelo, mientras la figura de su atacante apareció: era la figura inconfundible de un hombre alto, esbelto, completamente vestido de negro, y su rostro estaba cubierto por una máscara.

Tan pronto como había aparecido el dolor desapareció, el agredido buscaba a tientas la varita por el suelo, sin resultado alguno.

-¡Accio! - y la varita de Karparov voló hacia la mano del mortífago, que habló con voz profunda:

-Buenas noches, Karparov, ¿ya no saludas a los viejos amigos? ¿Por qué huyes?

-No huyo, me escondo, y nunca has sido mi amigo, Darkstone.
Tendrías que estar muerto, o peor, muerto en vida si uno de los dementores te echara el guante - dijo Karparov.

-Fue una suerte que olvidases mi nombre de la lista de mortífagos a los que traicionaste, míralo por el lado bueno, ahora puedo matarte - dijo tranquilamente, como quién lo hace todos los días.

Hizo aparecer unas cuerdas por arte de magia con las que le ató.

-Mátame, a que esperas, afrontaré la muerte con dignidad - dijo desafiante, Karparov

-No vas a morir, de momento. Te voy a llevar ante el señor Tenebroso, tendrás el placer de morir a sus manos.

-¡No!

-¡Crucio!

Por segunda vez Karparov sintió el dolor de carbones ardiendo sin quemaduras, y tan grande fue el dolor que perdió el conocimiento.


***

-¡Crucio! - gritó una voz espectral.

Y Darkstone sufrió las consecuencias de la maldición, dejándolo por los suelos.

Y de detrás de un árbol surgió la oscura figura de Snape, que alzaba su varita amenazadora.

Cuando la maldición cesó, la figura enmascarada se incorporó lentamente, y detrás de su horrenda máscara, sus dos ojos rojos por el sufrimiento se posaron en Snape.

-Cuánto tiempo sin verte, Severus - dijo entre jadeos el enmascarado.

-Si, cuánto tiempo, tanto que casi no te reconocía - dijo seriamente Snape.

-Traidor, nunca pensé, nunca pensé que mi


-¡Crucio! - dijo Snape, sin dejarle acabar la frase.

Las nubes se apartaron y la luna llena dejó ver la expresión de la cara de Snape que no había cambiado en absoluto, pero su cara tenía una palidez que le daba el aspecto de un muerto.

Karparov seguía inconsciente, Darkstone se iba recuperando y Snape quieto e inexpresivo cuando se oyó un grito aterrador que se fue convirtiendo en un aullido y la figura inconfundible de un hombre-lobo atrapó a Darkstone, le tiró al suelo y comenzó a atacarle.

El licántropo aullaba y una bandada de pájaros alzó el vuelo.

Snape desapareció del lugar.

***


Cuando Karparov recuperó el conocimiento, seguía atado, pero ya no estaba en el bosque, sino que estaba en una pequeña y destartalada casa.

Un hombre delgado, ojeroso, despeinado y con una túnica raída le estaba mirando.

-¿Quién es usted? - dijo Karparov con una voz que no parecía la suya.
- Remus Lupin, a su servicio.
-Si está a mi servicio, ¿por qué me tiene atado?
-No fui yo quién le ató, y dudo mucho que quién le ató pueda ya decirme si debo o no desatarle.
-Dark
digo, el mortífago, ¿está muerto?
-Sí, yo mismo lo maté.

Karparov miró hacia la luz que se filtraba a través de la sucia ventana, hacia la libertad.

En ese momento la puerta se abrió y la figura de Snape entró en la casa.

-¡Demaius! - dijo apuntando con la varita a Karparov, dejándolo inconsciente.
-¡Qué hacías tú siguiéndome anoche en el bosque! ¡Podrías haber mordido a Karparov o a mí! ¡Y ahora tenemos un licántropo mortífago! - gritó encolerizado Snape.

Lupin, asustado, quizás por la repentina entrada de Snape, o quizás por la presencia de Snape, dijo, pausadamente:

- No tienes por qué preocuparte, Severus, o tal vez sí, en cuanto lo que refiere al mortífago - dijo astutamente.
- ¿Qué le has hecho? - dijo Snape, y en su cara se veían signos de preocupación.
- Matarle - dijo fríamente - crees que hice bien, Severus? - dijo en tono irónico.
- Si, muy bien, le vistes por fin la cara, supiste quién era el que se escondía tras esa máscara?
- No, cuándo me recuperé y le vi la cara, más bien, lo que quedaba de ella, no había forma alguna de saber quién era, ni su propia madre hubiera sabido reconocerlo.
- ¿Y dónde lo enterraste? ¿En el bosque? - dijo Snape, aliviado.
- Si, en el mismo lugar dónde lo maté. ¿Sabías quién era, exmortífago?
-No, ni la menor idea, nunca sabré ya quién era.
- Yo creo que sí sabes quién era, más bien, lo sabes, pues adivina mi sorpresa cuando descubrí que al que había matado eras tú.
Me costó tiempo recuperarme pero al verle otra vez me di cuenta de que no era mas que alguien que se parece a ti, posiblemente, tu padre o tu hermano, ¿me equivoco, Severus?
- Creo que he subestimado el saber de un licántropo, no creo que sea de tu incumbencia, Remus - dijo pronunciando las palabras en un tono de voz apagado.
- Dumbledore estará más que satisfecho cuando le cuente esto.
- Está bien, tú ganas, te voy a decir quién era y por qué se parece a mí:

Yo tenía un hermano.
Él era dos años menor que yo, y siempre fui su ídolo, me imitaba en todo lo que hacía y no había nadie mejor que yo para él.
Cuando caí en el lado Tenebroso, él que siguió, y me arrepiento de haberle animado a que lo hiciera, pero cuando yo me di cuenta de lo que está bien y las atrocidades que había conocido, me cambié de bando respaldado por Dumbledore, pero no conseguí que él me siguiera, encontró otro ídolo mejor, alguien que lo tenía todo
era Voldemort.

-¿No hiciste lo imposible para que volviese a tu lado?
- ¡Pues claro que lo intenté!, inútil, a veces estuve a punto de perder la vida, pero fui capaz de hacerle caer en razón, hasta ahora, que ya nunca tendré la oportunidad de hacerlo, creo Lupin, que por una vez me has hecho un favor sin saberlo, pues llevo quince años malditos con esa espina clavada en lo más profundo de mi corazón.
- ¿Cómo se llamaba?
- Giusseppe, pero creo que ya sabes demasiado, Lupin, siento decirte que te tengo que hacer un hechizo desmemorizador

- Más lo siento yo, Severus, de haberme hecho un contrahechizo desmemorizador antes de que llegaras, pues me temía una cosa, así.

Un rayo cegador salió de la varita de Snape y milagrosamente rebotó contra Lupin, al que empotró literalmente contra la pared.

- ¡Maldición! - dijo Snape - maldito licántropo, tiene razón.

Lupin se iba incorporando cuando de repente llamaron fuertemente a la puerta, tanto que casi la hizo caerse abajo, y Snape miró en derredor intentando vanamente encontrar a alguien.

- Abre la puerta, imbécil - gritó Lupin a Snape - alguien más inteligente que tú está al otro lado.

Snape, indeciso, hizo un amago antes de abrir la puerta.

Cuando la abrió su cara permaneció inexpresiva, y la figura de una persona entró en la habitación.

CAPITULO TRES: REGRESO A HOWGARTS


Minerva McGonagall entró directamente en la habitación con aire decidido y la expresión de su cara era seria, tanto que Snape, acostumbrado de verla en Hogwarts, no recordaba haberla visto así nunca.
- Veo que os ha unido un fin común, Remus, Severus –dijo secamente. Todos los aquí presentes sabemos que el retorno de lord Voldemort supone una amenaza, tanto para muggles como para magos, es por esto que me complace ver que por fin habéis olvidado viejas riñas infantiles-al decir esto, los escruto con la mirada, como si no creyera del todo lo que estaba diciendo-pero no es por esto por lo que he venido, Dumbledore me pidió que viniera a avisaros, por lo visto, tiene un rehén de Voldemort y quiere interrogarle-fue a añadir algo mas pero, mirando a Severus calló
- Espera un momento, tenemos un mortífago al que no podemos abandonar aquí, y además-inquirió Remus-¿quién es? si bien recuerdo, no conocíamos con seguridad la identidad de mas mortífagos que los Severus reveló
- Eso es cierto, pero es algo que Dumbledore te explicara cuando llegues

En ese momento, Snape palideció, como si de repente hubiera comprendido algo
- y respecto de eso que tenéis atado, que venga con nosotros, Albus se encargara de el también
- de acuerdo pues, Severus,¿listo?, ¿te encuentras bien?
- Estoy listo, y mis asuntos solo me pertenecen a mi, y desde luego no atañen a un licántropo metiche y chismoso como tu

Durante solo un efímero instante, Severus creyó ver una chispa de dolor en los ojos de Remus, de orgullo herido, y por un momento, aun mas leve, creyó que debería disculparse, pero el momento paso, Remus se volteo y los cuatro partieron hacia Hogwarts.



Albus Dumbledore, el mayor director que haya visto Hogwarts, estaba sentado en su despacho, frente a su escritorio, encima de este, reposaba un cuenco de piedra con unas runas a los lados y que contenía una extraña sustancia, como humo liquido plateado. Era un pensadero, en el, Dumbledore contemplaba absorto la imagen de una chiquilla de 16 años, Tenia el pelo de un extraño color azul profundo y los ojos plateados, en ese momento, de sus hermosos ojos pugnaban por escapar unas lagrimas que nunca llegaron a brotar, siempre fue muy orgullosa. Estaba en su sexto curso cuando se vio obligado a expulsarla, había arrojado una maldición que ni siquiera debía conocer a una alumna de su mismo curso. El viejo enfrentamiento entre Gryffindor y Slytherin, a veces le parecía que los alumnos siempre versiones diferentes de una misma persona, dado que los problemas siempre eran los mismos. Le dolió expulsarla, pues fue una alumna brillante, mas aun que Hermione Granger, si cabe, otra vez las comparaciones, no podía evitarlas...
-me estoy haciendo viejo- comento en voz alta
- nunca has dicho nada mas cierto-le respondió uno de los cuadros, aquel odioso tío de Sirius...
También era doloroso pensar en Sirius, se sentía tan impotente, de repente todo por lo que había luchado se desmoronaba ante sus ojos, la orden del fénix estaba decayendo, pues lo que podían hacer sin conocer lo planes de Voldemort era muy poco, lo que necesitaban era un espía, ahora que Severus había sido descubierto, Pero, ¿dónde encontrar a alguien dispuesto a asumir semejante riesgo? Severus fue muy valiente al aceptarlo, y no había ningún hombre como Severus de eso estaba seguro. Sin darse cuenta, evoco en el pensadero una imagen de su alumno durante su penúltimo curso, curiosamente guardaba cierta similitud con la anterior, también el callaba el llanto. Oyó pasos en la escalera y guardo el pensadero en un armario mientras entraban dos de sus mejores colaboradores

-Minerva, Remus, ¿habéis llegado bien? ¿dónde esta Severus? Tengo entendido que estaba con tigo, Remus
- así es, Albus, pero tenemos noticias, hemos capturado a Karparov, Severus le esta dejando en una mazmorra hasta que tu creas conveniente interrogarle, subirá en unos instantes
- Vaya, parece que han sucedido bastantes cosas desde nuestro ultimo encuentro, minerva, serias tan amable de ir a buscar algo de comer para nuestros huéspedes? Gracias, y ahora Remus, ponme al día

Remus le contó todo lo sucedido mientras mordisqueaba sin hambre unas tostadas y bebía con bastante sed, copas y mas copas de zumo de calabaza. Misteriosamente, estas noticias parecieron entristecer a Albus mas que reconfortarle

- Pobre Severus- mascullo entre dientes
- Si, supongo- aun no le había perdonado su desprecio, y desde luego, no es que le hubiera visto muy triste, así que no era propenso a sentir lastima por el

Albus pareció adivinar sus pensamientos, pues le miro recriminatoriamente y le aconsejo que no tratara de juzgar la pena ajena, y le dijo que Severus estaba pasando momentos muy difíciles

- No lo dudo, dado que también nos los hace pasar a los demás
- Remus, no creas que no capto la ironía que encierran tus palabras, solo te digo que intentes no hacerle caso, pues el dolor puede empujar a una persona hacia actos despreciables, y Severus lo esta pasando muy mal, desde que ha sido descubierto como espía de la orden, ten paciencia con el. Adelante- añadió al oír que llamaban a la puerta, era Severus
- Albus, me alegro de verte, como va todo por aquí?- dijo Snape en tono distraído
- Bueno, Severus, como me imagino que minerva te habrá comentado, tengo un asunto algo...delicado que tratar con una persona, y he querido que me ayudaseis, especialmente tu, si estas preparado
- Ósea que es cierto?-Severus enfureció de forma repentina- nunca lo hubiera creído de ti, me hiciste una promesa, Albus, creí que éramos amigos, que podía confiar en ti, y así es como me recompensas, primero me ordenas que busque a Giussepe, mi hermano, Albus, mi propio hermano, que ahora esta muerto por culpa tuya y de este licántropo, y ahora me dices que tienes como re...
- Basta¡¡ no te he convocado para que me insultes a mi ni a ninguno de mis colaboradores-observo de reojo a Remus que estaba aferrando los brazos de la silla, pálido y aterrorizado ante el repentino ataque de furia de Snape- aunque creo que estas acertado en algunas de tus suposiciones, te equivocas en muchas otras, todo te será explicado si te calmas y discutimos esto como personas civilizadas que somos
- Eso de personas civilizadas solo puede aplicarse a dos de las personas aquí presentes Albus, el otro no llega ni a grado de persona
- Severus, no tolerare semejante compo...
- ¿donde esta?
- Cálmate, hablemos y te lo diré
- ¡!DIME AHORA MISMO DONDE ESTA O TE JURO QUE REGISTRARE TODO ESTE MALDITO CASTILLO HASTA ENCONTRARLA¡¡¡¡¡¡
- DESMAIUS

Remus había saltado de su silla y miraba extrañado la varita que sostenía, como si el no acabara de pronunciar en ese mismo instante el conjuro que había hecho caer a Severus en el suelo
- Bien, Remus, aunque en otras circunstancias hubiera desaprobado tu comportamiento, te agradezco tu rapidez de reacción , Snape estaba a punto de hacer algo de lo que se arrepentiría mas tarde
- De acuerdo, pero quiero saber de que estaba hablando
- Eso es algo, que o te cuenta el o ignoraras para siempre, el me confió un secreto y lo guardo, aunque el sospeche lo contrario, nunca le traicionaría, es mi amigo y colaborador, y como tal le respeto. Mejor hablemos de otra cosa, como por ejemplo, de la mortífaga que aguarda en la torre de astronomía
- Espera un momento, ¿has dicho mortífaga? Y en caso afirmativo ¿quién es su marido?
- Nadie-suspiro- me temo que debes saber que es la única mujer al servicio de Voldemort que no entro por influencia de su marido, sino por voluntad propia
- Y, ¿por qué esta encerrada en la torre de astronomía y no en una mazmorra?
- Por dos buenas razona, Remus, la primera, que es claustrofobica, y si la meto en una celda no quiero sufrir las consecuencias otra vez, y la segunda es que no quería que cierto colaborador mío que conoce muy bien las mazmorras la encontrara, no antes de tiempo, sin estar preparado
- Oh dios, ¿claustrofobica?¿no quieres que Severus la vea? No me digas que es...
- Ya hablaremos de esto después, Remus, ahora los tres debemos descansar, es tarde, te veré mañana en el gran comedor para el desayuno, ahora, será mejor que lleve a Severus a su habitación.

CAPITULO CUATRO: REENCONTRAR Y RECORDAR

Severus daba vueltas en su habitación, no podía dejar de pensar en ella, no podía dormir, no podía comer, no podía estar quieto, pero tampoco caminando, tenia sueño y tenia hambre, estaba cansado, pues había recorrido todas las mazmorras buscándola, aun recordaba como había dado un respigo de emisión al oír a una persona tras la puerta de una de ellas y descubrir desilusionado que era donde el mismo había encerrado a Karparov. No estaba en las mazmorras, de eso estaba seguro, la cuestión era: ¿dónde podía estar? No podía estar en las casa de los alumnos, porque las reglas lo prohibían, no estaba en el gran comedor porque lo había registrado, tampoco en la cocina porque había extorsionado a los elfos, y le tenían el bastante miedo como para no mentirle, desde luego no podía estar en ningún pasadizo oculto, pues sus chillidos de claustrofobia habrían despertado ya todo el colegio, debían de ser las tres de la mañana. Las campanadas de un reloj confirmaron ese pensamiento, y siguió repasando mentalmente todo el castillo. No podía estar en un aula, pues de noche hacia demasiado frió y no estaban habilitadas para pasar la noche, obviamente no estaba en los pasillos...debería rendirse y esperar hasta mañana, o mejor dicho, hasta dentro d unas horas, o eso, o le preguntaba a Trelawney donde demonios estaba, pero era ridículo subir tantas escaleras y despertar a la, un momento, escaleras, torre, tenia que estar en una torre, pero el castillo, tenia cientos de torres, eso no importaba, subiría todas, de repente paro de camino ala puerta de su despacho “estas loco Severus, como vas a recorrer todas las torres por esa estúpida chiquilla””claro que si, hazlo, a que esperas?”las dos voces tenían razón, pero, a cual hacer caso? “muy bien, elegiré una al azar y si no esta, vendré aquí y tratare de dormir un rato y esperare a que la luz del día me despierte” trato de imaginarse que hubiera elegido ella le resulto muy fácil, la mas alta, claro que decirlo era mas fácil que hacerlo, sobre todo si tenemos en cuenta el vértigo de Snape pero, aun así, decidió hacerlo.
“es ridículo, esa es la torre que hubiera elegido hace mas de 15 años, dios, de verdad ha pasado tanto tiempo, pero ahora será una persona muy diferente, además que te hace pensar que Albus la dio a elegir, al fin y al cabo, esta prisionera, lo que deberías ir hacer es ir a dormir y esperar a mañana, que te importa? ya la has olvidado, no?” pero, aun sabiendo que se estaba equivocando, siguió subiendo y cuando llego arriba, se quedo parado frente a la puerta, sin saber que hacer, dado que el no tenia las llaves de esa torre, detalle que acababa de recordar, aun sabiendo que era inútil, asió el pomo y lo giro. La puerta se abrió. Tardo un par de segundos en reaccionar, debido a la sorpresa, pero depuse abrió de golpe y miro la habitación, por un instante creyó verla, sentada en el suelo, descalza, sonriendo al verle, luego parpadeo y la imagen que si imaginación había creado desaprecio. Desprecio a sus párpados. Se dedico a registrar la habitación, en los armarios, debajo de una cama que nunca había estado allí, pero no había ni rastro, debía estar en otra torre, pero entonces, ¿qué demonios hacia allí una cama? se sentó y enterró su cabeza entre las palmas de sus manos, abatido por la impotencia y el dolor, lloro, y cuando su cuerpo no podía mas y todos sus músculos le pedían un descanso, se tumbo en la cama, y, con las lagrimas aun cayendo por sus mejillas se durmió, la brisa que entraba por la ventana abierta seco enseguida las sombras de su llanto.


Se despertó poco tiempo después, tal vez 2 o tal vez 3 horas, con la luz del sol, amortiguada por las cortinas, dándole en la cara. Aparto la manta que le cubría, se puso los zapatos, y se disponía a marcharse cuando su adormilada mente, miro las ventanas. Estaban todas cerradas, recordaba perfectamente la brisa secando su cara, se volteo y miro la manta que lo cubría hace unos instantes, contemplo los zapatos que no se quito y que sin embargo acababa de ponerse, y por ultimo, algo que se le había pasado inadvertido, vio un libro al lado de la cama, en el suelo, desde allí no podía leer el titulo, pero si el autor, escrito en letras plateadas, Stephen King, su autor favorito, ella había estado allí, lo había visto, lo había arropado y le había quitado los zapatos, pero no le había esperado a que despertara ni le había dado un beso de buenos días, ni le había dejado una nota, un simple garabato en el que dijera ¡hola¡. Nada, tan solo había sido educada para que no pasara frió y durmiera bien. El se había pasado toda la noche buscándola sin poder dormir, había subido la torre mas alta del castillo y llorado de impotencia al no encontrarla y ella todo lo que había hecho era arroparle como a un crío y marcharse tan rápido que el no tuviera tiempo de verla. Pues ya estaba harto de esta niña caprichosa, siempre fue así y la edad, al parecer, no la había hecho madurar, no pensaba pasarle ni una mas, no. Y ahora, era el momento de bajar a encontrarse con Dumbledore .

Remus ya estaba en el gran comedor, solo faltaba Snape y por fin empezaría a entender un poco todo esto, o eso esperaba, Albus no le había dicho quien era esa chica aunque el tenia sus sospechas. Aun se acordaba de la chica del pelo azul, Aída, era difícil de olvidar. Una Slytherin, de las mas inteligentes que habian pisado Hogwarts , durante su estancia, fue muy amiga de Severus, pero no se llevaba mal con el, ni con ningún Gryffindor, ni con nadie, en realidad, era una tía que caía bien sin poder evitarlo. Todo el mundo se preguntaba porque estaba en Slytherin, incluso los Slytherin, la persona con quien mas se iba era Snape, desde luego eso era muy extraño, porque Snape parecía no caerle bien a nadie, excepto a ella, eran cara y cruz de una misma moneda. Ella claustrofobica perdida y Snape, siempre pululando en las mazmorras, ella amable con todos, siempre dispuesta a sonreír, y el huraño y hosco, siempre inescrutable. “Si tienes un problema ve a ver a Aída, y si quieres encontrar uno, ve a ver a Snape “ se comentaba mucho, pero con cuidado de que ninguno de los dos lo oyera, Aída siempre defendía a Snape y no era conveniente ponerla de mal de genio, ni encerrarla. Todavía se acordaba, de aquella vez en que Sirius le pidió salir y ella le rechazo, el indignadísimo, fue contando a todo el mundo que tenia un lío con Snape, y como ambos se reían como si fuera un chiste y no se ofendía en absoluto, decidió tomar medidas drásticas, la encerró en una mazmorra, las consecuencias fueron, una clase literalmente destrozada, todas las antorchas en el suelo, medio sótano ardiendo, una intoxicación por humo para Aída, el hombro dislocado y la puerta de la mazmorra echada abajo. Puede que incluso no pareciera nada exagerado. Pero teniendo en cuenta que solo estuvo encerrada 10 minutos de reloj...la chica tenia genio, desde luego. Al año siguiente, cuando estaba en sexto, la expulsaron, y nadie sabia muy bien porque.

- Remus, si estas de acuerdo, subiremos a mi despacho para hablar con ella, esta en mi despacho
- y Snape?
- Se dirigirá allí directamente, he mandado un elfo a avisarle
- De acuerdo

Nada mas entrar Remus supo que no se había equivocado, era ella, su pelo azul oscuro resultaba inconfundible

- buenos días Albus, Remus, es un placer volver a verte
- lo mismo digo-la cara de besugo que tenia Remus resultaba indescriptible
- bueno, Aída, creo que ya es momento de que tengamos una interesante charla nosotros
- pero...no falta nadie?- ella parecía nerviosa
- no se donde esta Severus y no voy a ponerme a buscarle, te lo aseguro, el sabrá lo que quiere hacer, es mayorcito
- debe haberse quedado dormido, anoche fue a mi torre y se durmió en mi cama, de cansancio, supongo, no quise molestarle, así que le tape y baje aquí poco antes del amanecer
- y ¿dónde estabas tu cuando Severus entro en la torre?-pregunto Dumbledore acusadoramente
- esto...en el tejado, pero tuve cuidado al salir¡
- Aída te he dicho mil veces que no puedes subir al tejado de la torre mas alta y dormirte allí, es peligroso, debería haberte encerrado en una mazmorra, es broma, es broma- añadió al ver como esta palidecía
- No me digas esas cosas

En ese momento se abrió la puerta y antes de que nadie pudiera hablar Snape se dirigió a Dumbledore

- Albus, pese a que se que mi presencia aquí ha sido solicitada, no la considero oportuna, por lo cual, y si no deseas mas de mi, me retiro a mi habitación. En la mazmorra-recalco
- Severus, espera, quiero hablar contigo- Mientras decía esto, Aída le agarro la manga con suavidad
- Disculpa-con el mayor desprecio que pudo- Snape soltó su túnica y salió por la puerta

Si la expresión de Snape había sido inescrutable, la de Aída era un poema, lo que Remus no entendía era como podía querer tanto a un a persona que la trataba así, tenia muchos mas amigos, pero ella hubiera hecho de todo por Severus, de todo..
-espera, Aída, por que te pasaste al lado oscuro?- Remus la miro pidiendo con la mirada que le mintiera
-no creo que eso sea asunto tuyo, y no hables en pasado, nadie he dicho que yo este de vuestro lado, y ahora, con o sin vuestro permiso, me voy
- Aída, creo que deberíamos hablar, llevas posponiendo esto demasiado tiempo y...
- no, Albus, te dije que respondería a tus preguntas cuando hubiera podido hablar con el, y el esta claro que no quiere hablar conmigo, no creas que estoy aquí por gusto, cada día es un riesgo mas de que Voldemort se entere y me mate, estoy en peligro continuo, pero, visto lo visto, partiré mañana
- espera, espera, no puedes hacer eso, hablare con el
- no, no le obligues, es una decisión que debe tomar el, solo me gustaría saber por que subió ayer a la torre


el corazón aun le latía mas deprisa que un caballo desbocado. Snape estaba sentado en su cama, mirando el suelo y tratando de normalizar su respiración, nunca hubiera imaginado que le afectaría tanto volver a verla, afortunadamente nadie había notado nada, siempre había sabido guardar las apariencias. Debía llevar media hora así cuando llamaron a la puerta, ya sabia quien era
- Albus, puedes marcharte por donde has venido, ya he dicho lo que pienso y no voy a cambiar de opinión, vale?
Pero aun así la puerta se abrió y alguien entro, levanto la vista enfadado y...
- yo no soy Albus, así que no me has dicho que no entrara
- váyase
- no voy a hacerlo y lo sabes, quiero hablar contigo
- si, pero yo no quiero hablar con usted, así que...
- creo que tenemos muchos temas pendientes Severus
- muy bien, quiere hablar, hable, pero primero, no me llame Severus y segundo cierre la puerta o entrara la corriente
- Severus sabes que no puedo cerrar la puerta, vamos ha hablar a otro sitio, por favor
- no has cumplido ninguna de mis exigencias, este es mi cuarto y no quiero moverme, así que cierre la puerta, si se queda dentro o fuera, no me importa, pero decida rápido- y se volteo hacia una antorcha para encenderla, pues le gustaba mas que la luz artificial, al poco tiempo oyó cerrarse la puerta y supo que se había marchado
- muy bien, profesor Snape, la puerta esta cerrada, hablara ahora conmigo?
- Has superado tu claustrofobia??
- Sabes tan bien como yo que si estoy con gente no me afecta tanto y menos contigo, por cierto, te agradezco que dejes de tratarme de usted, me estabas haciendo sentir muy mayor- hizo un intento de sonreír
- Y, de que quieres hablar?
- Creo que lo sabes
- No soy adivino, así que me ahorraras el pensar innecesariamente o no?
- Si no eres adivino, porque adivinaste donde estaba anoche?
- Que te hace suponer que te buscaba
Ella se sentó a su lado, sin saber que responder, la estaba haciendo daño, el lo sabia, y como ella sospechaba, era lo que pretendía, pero no podía irse así, llevaba tanto tiempo esperando respuestas, aguardando explicaciones, cumpliendo ordenes que ni la importaban ni la incumbían, solo por dinero, y por que no tenia nada mejor que hacer, nadie a quien recurrir, llevaba años intentando dar un paso, decidirse, actuar, y cuando por fin lo hace, se lanza en manos de su viejo amigo, en el que siempre pudo confiar y sin comerlo ni beberlo, estaba metida en una mazmorra, a su lado, intentando que la diera lo que había venido a buscar, respuestas. Pasaron en silencio mucho tiempo, cada uno sumido en sus reflexiones, al cabo de un rato, Snape se dio cuenta de su proximidad y sonrojándose imperceptiblemente se levanto y fue al otro extremo de la habitación, apoyándose contra la mesa, ninguno rompió el silencio durante otro rato, hasta que ella hablo:
- puedo abrir la puerta, por favor
- ya te he dicho que no-pero su tono no era tan duro
- es que llevamos aquí mucho rato y mira, me están empezando a temblar las manos, además, tu estas a mas de dos metros y eso no me ayuda mucho
- tu eras la que querías hablar y llevas prácticamente todo el rato callada
- si, pero es que “contigo me entiendo sin necesidad de hablar”-esto ultimo, no lo dijo, solo lo pensó
- pero es que qué?
- No, nada, que no se como preguntártelo
- Preguntarme, que?-Snape miraba al suelo, la pared, una antorcha, todo menos a ella, porque sabia que si miraba sus ojos, estaba perdido, siempre tuvieron mucha fuerza sobre el
- Porque nos dejaste?
- Nos dejaste? No se de que hablas
- Si lo sabes, Severus-mientras hablaba, se levanto y camino hacia el- a la orden, a los mortífagos a los seguidores de Voldemort, como prefieras llamarnos, a lo mejor debería preguntarte por que te uniste, pero creo saber la respuesta y espero que no sea la misma a ambas preguntas, mas que esperarlo, suplico que no lo sea
- Por que?
- Contesta- al decir esto estaba frente a el, y buscando refugio, como siempre había hecho, le cogió la mano
- Suéltame- pero su voz no era de orden, sino de petición sin esperanzas de verse cumplida, aun mirando a la pared le dijo-estas temblando
- La claustrofobia
- Puedo hacer algo para ayudarte?
- contesta
- eso te ayudara?
- No, pero así podré irme tranquila, pues solo he venido a eso
- Viniste hasta aquí solo por esa mísera pregunta?
- No, tengo muchas mas, pero me conformo con que me respondas a esa y Dumbledore tendrá lo que pide
- No puedo responderte-por primera vez la miro a los ojos- de verdad, no puedo
- Por que??
- Por que, por que...-vaciló-¿no puedes parar de temblar?

No le contesto, solo le miro a los ojos por un instante mas y después se le abrazo, temblando todavía
Al principio el no reaccionó, pero después, poco a poco, respondió a su abrazo, que le era tan familiar como una tejanos usados, como un libro releído, como una canción mil veces escuchada.
- no va a contestarme, verdad?
- No quiero hacerte daño
- Mas me harás si no contestas
- Vete lejos, huye, aléjate de Voldemort, y cuando este sea derrotado, yo responderé por ti, tal vez entonces conteste a algunas de tus preguntas
- Sabes bien que huir nunca fue lo mío
- Hazlo por mi
- Contéstame solo a una cosa, anoche ¿me estabas buscando?
CAPITULO CINCO: SOLO RESPUESTAS

¿Qué si la estaba buscando? ¿qué clase de pregunta era esa? ¿qué otra cosa podía estar haciendo en la torre mas alta del castillo a las cuatro de la madrugada?. A veces creía que se reía de el, pero sabia que no era cierto. En lo referente a ella misma siempre fue un poco ingenua, no se valoraba, no podía creer que de veras alguien recorriera todo el castillo solo para buscarla, y menos el, claro, eso era mas comprensible, sobre todo después de cómo la había tratado, y ella siempre había estado allí, a su lado, nunca la importo que el resto del colegio se riera de ella, eran amigos, fue en la primera persona en quien confió de verdad, y la única a la que seguiría dando la vida si se la pidiera. Siempre le prometió que cuidaría de ella, que no dejaría que nadie la hiciera daño, y, al final, resulto ser el la persona que mas daño le hizo, pues ella le pidió la única cosa que el no podía darle, al menos entonces, cuando se dio cuenta era demasiado tarde, luego la expulsaron y después ella se unió a Voldemort, poco después que el, siguiéndole, como siempre, como hizo su hermano, y el les fallo a los dos, pues ninguno abandono la orden, ahora su hermano estaba muerto, y no quería que a ella le pasara lo mismo, si hubiera podido convencerla...

FLASH BACK SNAPE

- Estas loca¡, que demonios haces aquí?- le susurro al oído mientras la apartaba del grupo
- Déjame¡, no tienes ningún derecho a decirme lo que puedo hacer, sobre todo si tienes en cuenta que llevo años sin verte
- No lo hagas, Aída, con uno de los dos que desperdicie su vida es suficiente
- Dime porque estas tu aquí y me iré
El la miro a los ojos, aquellos que tanto había añorado, los únicos que nunca le habían mirado con desprecio ni indiferencia, y supo que no seria capaz, no podía contestar a su pregunta, no quería hacerla mas daño del que la había hecho. También supo, en el fondo de su ser, que ella sabia la respuesta, pero se negaba a creerla
- no puedo decírtelo
- pues yo si, estoy aquí porqué ya no tengo ideales que defender, gente por la que luchar, porqué nadie me ha ofrecido una alternativa, ni mejor ni peor y porque es mi vida, y si quiero arruinarla, la arruinare, porqué es mía, y no te he concedido el derecho de opinar sobre ella
- no lo hagas, por favor, nunca volveré a pedirte nada, pero no me hagas sufrir viendo como te arruinas la vida día tras día, tu vales mucho mas, te mereces algo mejor, podrías tener lo que quisieras, vete lejos, huye de esto y de mi
- sabes bien que huir nunca fue lo mío, voy ha hacerlo Severus, no puedes impedirlo, lo haré porqué ya no me importa nada, he dejado de luchar por un mundo mejor, porque se que aunque lo consiguiera, no tendría nadie con quien compartirlo
- yo siempre estaré a tu lado
- y a tu otro lado, ¿quién estará?, no quiero tu lastima
- no la tienes, no me das pena ni mucho menos, pero no quiero que tires tu vida
- pero es que no te he preguntado tu opinión
- ¿porqué lo hiciste?
- Por lo mismo que hago esto

FIN FLASHBACK SNAPE


Siempre fue una chica difícil de entender, desde luego, sobre todo desde que empezaron quinto, hasta entonces, creía comprenderla, pero a partir de entonces, todo cambio. Todo empezó con ese estúpido Black, cuando ella fue lo suficientemente inteligente como para rechazarle delante de todo el colegio (no hubiera esperado menos de ella), el hizo correr el rumor de que ella estaba con Snape, cosa que no ofendió a nadie, empezando porqué nadie se la creyó, aun les recordaba, susurrando a Aída para que el no los oyera: “tranquila Aída, nadie se cree que pueda haber algo entre ese Snape y tu, vaya ocurrencia” Aída reía y afirmaba, pero el creía adivinar una chispa de tristeza amarga tras sus risas, pensó que serian imaginaciones. El caso es que nadie lo creyó, obviamente, porqué ellos dos eran opuestos, ella tan guapa, amable, sonriente, abierta, una delicia de persona, y el, huraño, reservado, hosco, malhumorado, eso dejando aparte lo de feo, claro, con ese asqueroso pelo. Total, que al poco tiempo todo el mundo se olvido y nadie se lo llego a tomar en serio. Así que Black la encerró en una mazmorra, en cuanto oyó sus gritos fue a buscarla, tardo 10 mnts en encontrarla, y estaba de los nervios, todavía recordaba como según llegaba la puerta se cayo y pudo ver la mazmorra incendiada, Aída se le echo encima, abrazándole, y en estado de shock. Aunque habían estado así de próximos otras veces, el noto algo diferente en ella pero no sabia especificar que, después ella le soltó y se fue a su cuarto. El le partió la cara a Black y le rapo al cero su magnifico peinado. Pero siguió notando algo extraño en ella, algo que no sabia que era. Hasta que, al año siguiente, ella le contó lo que la pasaba..

FLASHBACK SNAPE

Estaban en clase de pociones, Gryffindor y Slytherin, un viernes a ultima hora, como había dicho un pelirrojo llamado Arthur “la mejor forma de pasar un viernes”, la ironía de sus palabras era evidente. Pero no era Arthur lo que acaparaba la atención de un joven Snape sentado en la ultima fila, al lado de una chica de ojos plateados, pero la persona en cuestión si era Gryffindor, y también pelirroja
- ¿cómo puede ser una Gryffindor?
- Crees que podrías dejar de babear y ayudarme con esto- la chica parecía molesta
- No estoy babeando¡ - casi había gritado, bajo el tono de voz y continuo - ¿se me nota mucho? Es que no se como una persona como ella puede ser Gryffindor, es guapa, inteligente, divertida...¡me ha mirado¡, ¿lo has visto? Me ha mirado y juraría que ha sonreído, no, debo haberlo imaginado, pero juraría que lo ha hecho ¿qué puede significar eso? Crees que le gusto, bah, eso es imposible, pero ¿xq me ha sonreído?
- Mira, o me dices, cuantas colas de rata tengo que echar aquí para que esta cosa espese o el próximo día te pones con la querida leona engreída¡
- No la llames así, son cuatro colas, en serio, a veces pareces idiota, ¿cómo puedes no saber algo tan obvio como eso? Si es de sentido común

En ese momento, la mano de un Gryffindor se alzo en el aira
- profesor, ¿cuántas colas hacen falta para que espese lo suficiente
- Cuatro Evans, solo cuatro, pero eso viene en el libro, así que haga el favor de no molestarme con preguntas de idiotas
- ¿cómo se atreve a llamarla así? Su obligación es enseñar, no insultar, además no era una pregunta estúpida – Snape estaba indignado – no se como puede haber profesores tan desagradables
- ¿¿QUÉ?? Pero si tu me has dicho lo mismo al hacerte LA MISMA pregunta, como puedes decir eso?, solo es una Gryffindor
- no es lo mismo, tu eres mi amiga. Y ya te he dicho mi opinión de que ella o debería estar en Gryffindor sino en Slytherin, no recuerdas como me defendió de Potter el año pasado?- la cara de memo que puso solo era comparable a la de el ultimo ganador de operación triunfo.
- Pues si ser tu amiga significa que me ignores y me insultes a lo mejor paso de ti y tu obsesión con esa niñata. Por cierto, no parece que le tenga mucha antipatía a Potter ahora, ¿no?

Afortunadamente, el timbre sonó e impidió que Snape contestara, pero nada pudo evitar que fuera corriendo a hablar con Lilian mientras Aída se encargaba de recoger y limpiar, lo que no contribuyo mucho al humor de la chica, cuando salió, Severus estaba esperándola fuera
- no te lo vas a creer, ha quedado conmigo, puede ser mi oportunidad, ¿porque pones esa cara, te encuentras bien?
- Si, estoy bien, si no fuera porque he tenido que recoger y limpiar toda la bilis de armadillo que tu has tirado al levantarte corriendo mientras tu ligabas con una niñata pelirroja que idolatra a Potter y se pasa el día espillándose el cabello
- Espera- el rostro de Snape se ilumino de repente- ¿de veras parecía que estábamos ligando?, porque a lo mejor tengo una oportunidad, he quedado con ella, en la biblioteca en media hora, así que tengo tiempo justo de ir a buscar una rosa para llegar antes que ella y esperarla, vamos a estudiar pociones
- Solo se aprovecha de su influencia sobre ti para que le hagas los deberes, ¿es que no lo ves?, además, habíamos quedado para seguir con tus clases de jujitsu
- Bueno, ya seguiremos con las clases otro día, no son tan importantes
- Creí...creí que te gustaban
- Sabes que solo lo hago porque a ti te divierte- Snape no vio la decepción pintada en la cara de Aída- pero otro día seguimos, de verdad, no ves que esto es importante, a lo mejor puedo besarla, mi primer beso, ya es hora
- No será tu primer beso- murmuro entre dientes, pero Snape tenia buen oído
- Que dices, me acordaría de algo así
- No si ibas borracho
- ¿en serio?¿por qué no me lo contaste, quien fue?
- No te lo conté – pareció dudar, pero continuo, y elevo el tono de su voz a medida que hablaba- porqué no quería que me pidieras disculpas y dijeras arrepentirte de lo que para mi fue la noche mas maravillosa de mi vida desde que me di cuenta de que estaba enamorada de ti- grito, y salió corriendo

FIN FLAHSBACK SNAPE
Fin del capitulo.

CAPITULO SEIS: EXPLICACIONES


La verdad es que ahora se sentía un idiota por no haberlo adivinado, era mas que evidente, pero en aquella época el solo tenia ojos para Lilian, por eso aquel día, en lugar de ir a buscar a Aída y hablarlo, se fue a la biblioteca a esperar a Lilian.

Probablemente, eso supuso el fin de todo, marco una antes y un después en su relación, nada volvió a ser lo mismo, pero, desde luego, ocurrieron cosas que hicieron que todo se desbaratara definitivamente.


Aída también había estado recordando mucho últimamente, y, casualmente, eran recuerdos muy parecidos a los de Snape, aquel desdichado curso de sexto...
Si pudiera volver atrás en el tiempo... no pienses idioteces, hubieras hecho lo mismo, puede que no, puede que no se lo hubieras confesado, todo seria diferente ahora.
Ella odiaba cuando su cabeza se ponía a discutir consigo misma, pero no podía evitarlo, había pasado demasiados años discutiendo sola, dado que no tenia nadie mas con quien hacerlo, por esa razón, por la soledad, había desafiado a la muerte en mas de una ocasión:
Lord Voldemort le encomendaba siempre las misiones mas peligrosas, espiar a aurores, entrar de noche en el ministerio para robar documentos a los inefables...cosas de esas, a ella le daba igual, no hay persona con menos miedo que la que no teme nada, y si no temía morir, ¿qué podía temer?
Que la enviaran a la cárcel?
No la importaba, no tenia especial interés en vivir, se conformaba con existir durante un tiempo indefinido
¿Suicidarse?
Ni se lo había planteado, eso era de cobardes, viviría lo que la tocara vivir y punto, pero no tomaría el camino fácil.
Esa fue su filosofia, al menos desde que la expulsaron de Hogwarts, antes no pensaba así, antes tenia ideales, planes de futuro, los dos los tenían, pero las cosas se estropearon, por una Gryffindor, como no, y al final, ninguno de los dos había vivido como lo habían planeado.
Dejaron de verse, y eso no es bueno para un amistad, al cabo de unos años, se enteró de donde estaba Snape, y fue allí, a preguntarle porque, aunque ella sabia la respuesta.
Después se quedo, hizo historia como la primera mortífaga, la mas valiente, la mas temeraria, hubo quien dijo que Voldemort la amaba, si era cierto, ni siquiera ella lo sabia, ni la importaba, no estaba interesada en volver a pasar por aquello nunca.
Se repetía a todas horas never again era su mantra, podía repetirlo interiormente durante horas sin darse cuenta.
Después Snape los abandono, si decir xq, y ella le busco, y cuando le encontró, busco su oportunidad, para preguntarle, como siempre, el porque, para exigirle una explicación que nunca le había dado, pero que esta vez conseguiría, quería oírselo decir a el, y solo podía hacerlo de una manera, y era aceptando la oferta de Dumbledore, por eso ahora se dirigía a su despacho.


Dumbledore estaba sentado en su despacho, recordando también, parecía que la visita de Aída había puesto melancólico a todo el colegio, hasta Lupin parecía haber cambiado.
Desde luego era una chica formidable, con un estupendo porvenir, le dolió expulsarla, pero era necesario, después de lo que había hecho...
Unos golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos

- adelante - suspiro, precisamente quien entró era la persona en la que mas había pensado últimamente
- buenas tardes profesor Dumbledore, vera, yo quería...
- Aída, por favor, ya o eres mi alumna, deja esos formalismos llámame Albus
- esta bien, Albus, quería hablar con usted y era importante así que he venido
- y bien, ¿qué quieres decirme?
- Pues, vera, yo, he decidido...aceptar su propuesta
- ¿estas segura?, sabes que es peligroso
- creo que si lo estoy
- no basta con creerlo, debes firmar unos papeles aceptando las condiciones, que son muy duras, y tu vida correrá peligro a partir de ahora, no trato de disuadirte, solo de que no tomes una decisión precipitada por lo que el profesor Snape haya podido decirte
- Severus no sabe nada de esto. ¿me presta una pluma?
- Piénsalo bien

Ella vacilo al coger la pluma, y de repente se dio cuente de lo que iba ha hacer y titubeo, pensativa


Snape seguía en su despacho, dándole vueltas a su anterior conversación con ella, repasando una y otra vez sus palabras, el sonido de su voz ¿pero que estas haciendo, Severus?, no crees que ya la has hecho demasiado daño?
Tu limítate a hablar en su favor cuando derrotéis a Voldemort y ya esta pensarlo era muy fácil, pero hacerlo...para empezar era la única amiga que el había tenido, y la protegería costase lo que costase, claro, que todavía le extrañaba que ella se atreviese a mirarlo a la cara, después de lo que la había hecho, después se sintió muy miserable, pero ya no tenia remedio.
Y ahora ella venia buscando explicaciones, me conformo con que me respondas a esa y Dumbledore tendrá lo que pide había dicho, solo exigía una respuesta, pero merecía muchas mas.
Debería dejar de pensar en eso, tengo asuntos importantes que atender, por ejemplo, esta Dumbledore y su obsesión por... me conformo con que me respondas a esa y Dumbledore tendrá lo que pide, pero que le pasaba, porque le rebotaba esa frase en la cabeza de un lado a otro? Dumbledore tendrá lo que pide.
Oh, no, no era posible, el no podía pedirla eso, solo era una cría inocente, el la metió en esto y no dejaría que Dumbledore la exigiera..., tenia que ir a hablar con el.


Irrumpió en su despacho sin siquiera llamar, para encontrarse con Aída depositando una pluma en la mesa

- no, dime que no lo has hecho, Albus, no se lo habrás permitido
- Severus tranquilízate - hasta Albus se asustaba cuando Snape perdía los estribos, pero aun así, trato de calmarle- te lo explicare
- NO QUIERO QUE ME EXPLIQUES NADA
- SEVERUS¡¡¡, es mi vida y haré lo que quiera con ella
- No tienes derecho a tirarla¡¡
- TU NO TIENES DERECHO A DECIRME LO QUE TENGO QUE HACER¡
- NO LO PERMITIRE, YA HAS DESTROZADO TU VIDA UNA VEZ POR MI CULPA, ESTO NO SE RPETIRA, NO QUIERO VERTE MORIR COMO VI A MI HERMANO
- YO NO SOY RESPONSABILIDAD TUYA, NO TIENES NINGUN DERECHO A...
- Chicos, calmaos, podremos arreglar esto
- TU CALLADO¡¡¡¡¡¡¡- los dos le gritaron a la vez provocando que Albus se quedara agarrado a los brazos de la silla pensando que esos dos iban a despertar a todo el colegio
- Mira, Aída, razona, es peligroso
- YO NO SOY UNA CRIA SEVERUS, HARE LO QUE QUIERA
- PERO HAY GENTE A LA QUE LE IMPORTAS
- ASI? A QUIEN?? A TI? NO ME HAGAS REIR
- PUES SI, A MI, POR EJEMPLO, AUNQUE HASTA AHORA ME HAYA PORTADO MAL CONTIGO ESTOY DISPUESTO A REMEDIARLO, PERO TIENES QUE PROMETERME QUE NO SERAS NUESTRA ESPIA EN EL BANDO CONTRARIO
- COMO CREES QUE VAS A REMEDIARLO???


Pero no pudo acabar la frase, dado que, ante los sorprendidos ojos de un director que creía que ya no iba a ver nada sorprendente en este mundo, Severus Snape, profesor de pociones, el Slytherin que amo a una leona rompiendo el corazón de una serpiente, ese hombre al que amo y al que había amado toda la vida sin esperanza ninguna, su Sev acababa de cogerla de la cintura y darla el beso mas impresionante que en Hogwarts se haya dado jamás.


Dos horas mas tarde Aída se despertó en la enfermería, se había desmayado xq el cuadro del tío de Black le había caído en la cabeza.
CAPITULO SIETE: LO MALO QUE TIENE EL PASADO

Lo primero que vio fue a un preocupado Snape, mirándola fijamente
- creo que esta despertando, Aída, puedes oírme?
- Que ha pasado?- pregunto con voz somnolienta
- Ese estúpido Black¡, te envió una bludger directa a la cabeza. Tranquila, en cuanto le pille le voy a matar
- Severus tranquilízate- el capitán del equipo, Lucius, estaba allí – el partido termino a nuestro favor así que ya no importa demasiado, Aída, hiciste un buen trabajo y ahora, si me disculpáis, como ya he comprobado que tu estado actual es tan satisfactorio como pudiera esperarse, me retiro. Buenas noches
- Será pedante el tío este – mascullo Severus en cuanto Lucius salió por la puerta, pero su expresión se torno mas suave al dirigirse a ella- ¿cómo estas? te he hecho los deberes de pociones, los de adivinación los deje xq se que te gustan pero puedo hacerlos en un momento
- No te preocupes, gracias de todas formas ¿qué paso?
- Es curioso como pierdes siempre la memoria tras un golpe, ¿no crees?. Estabas ya rozando la snitch cuando una bludger te dio en la cabeza, el estúpido Black
- Oh, no, voy a perderme la visita a Hogsmeade
- ¿quieres que me quede aquí contigo?
- No, no te estropees la visita, a lo mejor me dejan ir por la tarde
- Ok, entonces si no te importa, tengo que irme, me escapare esta noche, ciao
- Adiós, te echare de menos
- Y yo a ti, no tendré quien me lea ese libro muggle tan entretenido
- Te he dicho mil veces que Tolkien no puede ser considerado muggle, era un genio, esta en mi mesilla si quieres seguir
- No, gracias, suena mejor de tu boca, Buenas noches, princesa Luthien


Es curioso lo fácil que se acostumbra uno a las cosas buenas, ahora le costaba conciliar el sueño si Severus no le daba las buenas noches. El no se había dado cuenta, pero las veces que el la llamaba princesa se derretía, antes la agradaba, después la gustaba mucho, pero es que ahora era exagerado. Eso unido al hecho de que le hiciera los deberes que no le gustaban, la acompañara siempre, la tratara como a una reina, todo eso había terminado por enamorarla perdidamente. Aunque últimamente el pensaba demasiado en esa Lilian, pero no debía ser nada serio

- Ejem, puedo pasar?
- Black? Deben de ser las 12, a que has venido, a reírte, te recuerdo que hemos ganado, hasta con trampas
- No, veras, en realidad, venia a disculparme, fue sin querer lo juro, nunca te hubiera hecho daño
- Es una broma, ¿no? Ahora saldrán tus amigotes y os reiréis de mi
- No, ellos no saben nada, me matarían si supieran que, que... me gusta una Slytherin
- Pretendes que me lo crea?

En ese momento, una figura oscura se acerco a la puerta, pero al oír voces se callo, y quedo escuchando

- si¡, quiero decir, me encantaría que lo hicieras pero no creo que lo hagas, tu amigo me odia y tu le admiras, además soy un Gryffindor, seguro que te doy asco, pero es que eres...genial, en serio, yo quería que lo supieras, y, si existe la mas mínima posibilidad de que te pensaras el hecho de salir conmigo, seria el chico mas feliz de este instituto
- podrías tener a quien quisieras, porque yo? – la ternura había asomado a su voz, por mas que ella trato de impedirlo
- porque tu...eres diferente, no hay nadie que te iguale, y no se, no puedo explicarlo, eres especial
- Black..
- Sirius, llámame Sirius, por favor
- Sirius, bonito nombre – el sonrió- me siento halagada

un Slytherin que esperaba al otro lado de la puerta decidió que ya había escuchado bastante, y encolerizado, se fue, llevándose consigo un libro que llevaba en la mano

- me siento halagada, pero es que en estos momentos, no puedo pensarlo, me gusta otra persona, lo siento
- lo suponía, al menos, me perdonas el golpe?
- Por supuesto, y, si no hay nadie delante, podemos ser amigos
- Jeje, adiós, Aída
- Buenas noches Sirius

Aída estuvo un rato esperando a Snape, pero como no apareció, se durmió. Al día siguiente la dejaron salir, pero ya todo el mundo debía estar a punto de regresar, así que se fue a la entrada, sentándose al aire libre para ver llegar a sus compañeros, Snape llego el ultimo, venia tambaleándose y con una botella de tequila en la mano, vamos, que iba borracho perdido

Entonces fue cuando Aída despertó en la enfermería, en su tiempo
- Aída, estas bien? Parece que despierta profesor Dumbledore
- eh’, puede alguien decirme que día es hoy
- solo llevas durmiendo una hora, Aída, tranquila – Severus la miraba preocupado- podrías aclararme una cosa
- si, por supuesto, pero primero, dime un cosa ¿qué me ha pasado?
- ¿no recuerdas nada?
- No, lo ultimo que recuerdo es que entre al despecho de Dumbledore, y después me desperté aquí, después de estar soñando un buen rato, mas bien recordando –Aída se callo al ver la cara de contrariedad de Snape- estas bien, ¿qué me ha pasado?
- Yo, bueno, veras, es que...es tarde, y...tengo que irme, pero ya, es que no llego, bueno, eso que....adiós

Una contrariada Aída y un regocijado Dumbledore se quedaron mirándose en silencio, hasta que el se retiro riendo, si explicar a Aída que es lo que la hacia tanta gracia.
Aída lo dudo un momento, pero luego se encogió de hombros y salió de la enfermería, al fin y al cabo, expulsarla no la iban a expulsar


Severus estaba en su habitación, dando vueltas, y mas vueltas “porque lo hice, o dios, ese estúpido cuadro, parece que todo el clan de los Black esta en mi contra, a ver con que cara voy y la digo, que se la cayo un cuadro en la cabeza porque se echo para atrás de la impresión de un beso que la di” “beso? Eso es poco decir, fue un morreo de impresión, seguro que fue eso y no el golpe lo que la quito la memoria, jj” llevaba demasiados años hablado solo, para quitarse ahora la costumbre
- hola, Sev
- Aída¡, que haces aquí?? Deberías estar en la enfermería
- me encuentro bien, además estaba pensando demasiado y llegando a conclusiones que no me gustaban mucho
- Que?, has recordado algo?
- No, es solo que..
- Que?
- Sabes que es lo malo del pasado, Severus?
- No, que?
- Que nunca lo puedes negar
CAPITULO OCHO: AQUELLA NOCHE EN QUE OLVIDAMOS LO DEMAS

Severus apago las luces dejando tan solo una vela encima de la mesa. Llevaba horas hablando con Aída y se había quedado dormida en la alfombra. Es curioso como, después de años sin verse, todo había vuelto a ser tan igual...pero a la vez tan diferente. No habían hablado de nada importante, la mayoR parte del tiempo estuvo el escuchando mientras ella le hablaba de todos los libros que había leído y películas que había visto en su ausencia. Para ser una Slytherin, no la importaba apreciar esas cosas muggles. Ella decía que era otra forma de magia, la única a la que podían aspirar esos ilusos seres.
Ella era tan diferente, ¿cómo había podido estar tan ciego? Ahora se daba cuenta de todo el daño que la había hecho, como ella se había dado cuenta de que su lugar estaba a su lado y el se había encaprichado con una niñata que pasaba de el, ahora se arrepentía, ¿cómo eliminar todo el daño que ya la había causado?, no sabia como, pero estaba dispuesto a intentarlo hasta agotarse, hasta que el cuerpo le aguantase, la haria no arrepentirse nunca de haberle querido. Eso si ella aun conservaba ese sentimiento, xq, ¿y si ella ya no le quería? Y si todo eso había quedado atrás?
- Snape..
- Aída, estas despierta? – no le contesto, y sus ojos seguían cerrados.
- Snape, tienes que entenderlo, yo no te quiero – estaba murmurando en sueños – no se quien te diría eso, lo siento de veras, eres un tio genial
- Aída, despierta – la zarandeo suavemente, no quería escuchar lo que ella estaba diciendo, precisamente ahora .
- Snape, entiéndelo, no eres tu, era tu hermano, a quien siempre quise es a Severus, Giussepe no te enfades, x favor, no le hagas daño, no es su culpa, Giussepe, deja eso- su voz se torno en gritos, su rostro reflejaba angustia, era un mal recuerdo o solo una pesadilla? – no, no me pegues, Giussepe, ¡NO¡
- DESPIERTA, AÍDA, DESPIERTA X FAVOR
- Eh?, donde estoy, Severus, que ha pasado?
- Nada, descansa, solo fue una pesadilla
- Oh, vale, siento haberte despertado
- No estaba dormido

El silencio se interpuso entre sus rostros, como una brisa no pedida pero aun así agradable, la luz de las velas alumbraba la estancia y cuatro ojos eran casi lo único que se distinguía en la penumbra de la mazmorra
-tal vez seria mejor que me fuera - a Aída la situación se le estaba escapando de las manos, no quería perder el control y confesarle otra vez que le amaba, que si estaba allí era solo por él, no quería presionarle pues sabia que el no sentía lo mismo. ¿O si?
- si, tal vez
- si
- O tal vez deberías explicarme que era lo que estabas soñando, dado que mencionaste a mi hermano – el rostro de Aída palideció – y por tu expresión deduzco que mis oídos no me engañaron, es cierto, dime, ¿era un recuerdo?
Aída suspiro y le miro a los ojos, como suplicándole que no le obligara a hablar, pero la expresión de Severus era inflexible, necesitaba saberlo, ella suspiro de nuevo
- Muy, bien, si insistes en saberlo te lo diré. Cuando tu dejaste la orden, yo estaba pasando por un mal momento y tu ausencia no colaboro a mejorar mi estado de animo, ya se que nunca nos veíamos, pero aun así, el saber que estabas a mi lado, apoyándome, me ayudaba mucho. Después de tu partida tuve que colaborar un par de veces con tu hermano, y nos unimos bastante, supongo, que me recordaba a ti. Al cabo de un tiempo, empezamos a salir
- ¿Qué?
- Si, empezamos a salir, pero yo me di cuanta de que solo era un engaño, yo solo le quería porque era un vago recuerdo de ti, y el solo me quería xq todos los mortífagos deseaban conquistarme, no por mi, sino por el hecho de conquistar a la única a la que lord Voldemort amaba, según las habladurías. Así que le hable y lo dejamos, al menos yo lo deje, el se sintió rechazado, y cuando le dije que te que... cuando le dije que no podía ser, se enfureció, e intento a agredirme, fui mas rápida, entonces fui a hablar con el maestro y el me aconsejó que me alejara de la orden por un tiempo, que me escondiera donde considerara oportuno y regresara cuando lo creyera conveniente, vine aquí, y tu hermano juro encontrarte y matarte, pero no contó con que los acontecimientos se desarrollarían así.

Snape estaba mudo, no sabia como reaccionar a lo que ella le había revelado. Su hermano y Aída. Un momento ¿estaba con giussepe xq le recordaba a el? Eso quería decir que aun le quería, ¿debía preguntárselo?, no, ella estaba cansada y no quería presionarla mas, seguramente confesarle eso le había costado mucho
- no se que decir
- entonces, no digas nada
- ¿Así que es x eso por lo que esta aquí?
- Las cosas no suceden únicamente por un motivo, hay todo una serie de acontecimientos que me condujeron a este lugar, pero, si, podríamos decir que esa situación fue el detonante
- Y ahora, ¿pasaras a nuestro lado?
- Aun no lo sé
- No lo hagas, espera, y cuando le derrotemos, Albus te respaldara, xo no arriesgues tu vida
- Severus, no soy una cobarde, lo sabes, y si puedo ayudar lo haré, tampoco arriesgare mi vida inútilmente, lo estoy pensando, aun no he tomado una decisión, así que no te preocupes, todavía
- Antes, cuando entre en el despacho de Dumbledore y te vi con esa pluma, creí que habías hec...
- ¿Cómo? ¿Con una pluma?, Oh, espera, no me acuerdo,, ¿y si he... ?, tengo que hablar con Dumbledore
- pero si son las 4 de la mañana
- no importa, Severus, no lo entiendes, no recuerdo si firme o no
- ¿¿Qué?? ¿Cómo puedes haber olvidado algo así??
- Espera, tu estabas allí cuando me desmaye?, ¿Qué paso? Albus no me lo contó, y creo que tengo derecho a a saberlo
- No, Albus te lo dirá, ve a hablar con él
- Okis, vuelvo en siete segundos
- Los contare

De repente se pararon y se miraron a los ojos, sonriendo recordando y, principalmente, añorando:

FLASH BACK AÍDA Y SNAPE

- Sev, cuanto tiempo tiene que hervir, en el libro no viene
- siete segundos
- Sí, seguro, y ahora en serio
- mira, puedes creerme o no, son siete segundos
- ¿¿¿Me estas diciendo que una poción que llevamos preparando 1 mes, que es la mas complicada de todo el quinto curso, que si no la acabamos no nos dejaran ir a la fiesta de Halloween, solo necesita siete míseros segundos de cocción???
- Aja
- No me lo creo, en el libro pone que tiene que pasar por cinco estados de ebullición diferentes, con cinco colores diferentes
- Aída, siete segundos puede parecer poco, pero en realidad, es mucho tiempo. Las mariposas solo viven un día, Aída, 24 horas, ¿crees que para ellas siete segundos es poco tiempo?. Nunca menosprecies el tiempo. Observa atentamente

Mientras decía esto, Severus preparo el caldero y lo puso al fuego, lo encendió con un toque de varita y empezó a contar, despacio, 1, 2, 3, 4... mientras contaba, yo veía como el liquido negro se transformaba, verde, azul, rojo, amarillo, y finalmente, blanco, exactamente mientras Severus pronunciaba,... 7
- recuérdame que nunca vuelva a dudar de ti, Sev
- No lo harás. Voy a avisar al profesor de que hemos terminado
- no tardes
- volveré en siete segundos – la guiñó un ojo de forma cómplice
- los contare

Desde entonces, les quedo esa manía, nadie lo entendía, excepto ellos dos, y eso era suficiente.

FIN FLASH BACK AÍDA Y SNAPE


Mientras subía al despacho de Dumbledore, iba recordando, todos los detalles que ellos dos compartían, sus chistes privados, guiños cómplices al pronunciar una palabra, las caras estupefactas de los demás al verlos estallar en carcajadas... ellos nunca entendieron, igual que nunca entendieron que ella se llevara tan bien con Severus. Nunca le dieron una oportunidad, ella fue la única que le hablo, y descubrió la fantástica personalidad que se escondía tras esos fríos ojos negros. Nunca la había hecho daño, al menos intencionadamente, lo que el no sabia era que cada vez que hablaba de Lilian la hacia daño. Desde quinto él estuvo enamorado de ella. Lilian no le quería, pero el se negaba a verlo, hasta que empezó a salir con ese tonto de Potter y Snape vi ola realidad. Los dos lo pasaron muy mal en esa época, pero lo superaron, les costo, pues hasta ese momento, todo lo habían superado juntos, todo, excepto una cosa, que ella tuvo que ocultar, pues él, de tan borracho, la olvido...

FLASH BACK AÍDA

Vamos, que él iba borracho perdido
- Severus¡, ¿estas bien?, pero si tu no bebes
- ¿Y quien te dice que he bebido? – miro la botella que sostenía como si no la hubiera visto nunca – oh, es por esto?, te lo traía a ti
- ¿A mi?
- Si, para que brindes, tienes que celebrar, ¿no?, o mejor, se la daré a Sirius directamente, es decir, le daré con ella en esa estúpida y engreída cabezota
- Severus, ¿de qué hablas?
- Ayer te oí coquetear con él. Por dios Aída, solo es un Gryffindor, me hacen la vida imposible¡¡
- Para tu información, fue a pedirme perdón, no estábamos coqueteando, y ¿tu quien te has creído xa decirme eso?, si tu estas enamorado de una niñata que se cree la reina de saba¡¡
- XO TE QUIERO

El silencio se adueño de la situación, mientras Aída trataba de poner en orden sus pensamientos y se repetía, “esta borracho y no sabe lo que dice”
- solo es el tequila lo que te hace hablar así, Severus
- No, no lo es. Es cierto, me gusta mucho Lilian, xo tu también, no quiero compartirte con nadie. Eres mía
- Mira, estas borracho, no sabes lo que dices, hablaremos esto mañana si te encu...

Severus no la dejo acabar la frase, pues la cogió de la cintura y, suavemente, la beso. Y, el cielo, detuvo el tiempo en el beso, durante unos instantes solo existieron ellos dos. Luego se separaron mirándose a los ojos. Era una calurosa tarde de junio, estaban en quinto curso, la noche empezaba a abrirse paso, además era verano y ambos tenían 16 años.
Empezaron a caminar sin decirse nada, Snape abriendo paso y ella siguiéndole sin entender nada
- Severus, ¿dónde vamos?
- Aída –Snape la miro a los ojos y acaricio el pelo- ¿confías en mi?
- Si
- Pues sígueme

Tras los pasos de Snape, Aída se interno en las mazmorras, aferrado el borde de la túnica de Snape, pues odiaba esos sitios tan cerrados. Al llegar a una puerta, el se detuvo, pronuncio una palabras y la puerta se abrió
- Esta habitación me la confió el profesor de pociones xa que pudiera practicar. Únicamente yo se como se abre, es mi guarida
- Severus, razona, es una mazmorra, no puedo entrar sin ponerme de los nervios. Además, estas borracho
- en cuanto a la claustrofobia, sabes que junto a mi no puede pasarte nada malo, y puede que estuviera borracho hace media hora, pero soy muy consciente de lo que hago
- tengo miedo
- estas conmigo

Diciendo esto agarro suavemente su cara y la beso en la frente, la puerta estaba abierta y ella la atravesó.

A la mañana siguiente, Severus despertó solo, y cuando se encontró con Aída le pregunto que si ella sabia como había llegado allí, pues lo ultimo que recordaba era haber salido de Hogsmeade con una botella en la mano. Aída lloro muchos días a solas, pero callo mucho tiempo, tal vez demasiado.

FIN FLASH BACK
CAPITULO NUEVE: MAS LA ESTRELLA NO, NO DEJABA DE BRILLAR

Albus Dumbledore creía que ya lo había visto todo en este mundo, pero, el parecer, la vida seguía reservándole sorpresas
- pero, a ver, explícamelo una vez mas, porque, o yo soy muy mayor, o cada día entiendo menos, o no se
- es muy sencillo, era una estratagema, ahora nadie sabe donde estoy realmente
- pero, no puedes fingir tu muerte y no dar señales d vida, todo el mundo cree que ha muerto

en ese momento, la puerta se abrió y Aída entro, con cara de sueño, despeinada y apresuradamente se dirigió a Dumbledore sin mirar al hombre que, estupefacto, estaba a su lado
- Dumbledore, necesito saber una cosa, es importante, siento haber interrumpido tu reunión pero- al decir esto miro al hombre que estaba a su lado y siguió a lo suyo, pero tras una mirada mas detenida, pareció extrañarse- me recuerdas a alguien...¿te llamas?
- Black, Sirius Black
- ¿¿Sirius??, pero si te he visto morir
- Oh, no lo creo, solo unos niños y unos mortífagos vieron mi muerte, que no era tal, sino un engaño, y, obviamente –Sirius la miro de arriba abajo provocativamente – tu no eres una niña, Aída
- efectivamente, lo que soy es la mano derecha de lord Voldemort, estaba allí, a su lado

Sirius se desmayo, y Aída, sin preocuparse, se volvió hacia Dumbledore, desafortunadamente, este no la hizo caso, la dijo que hablarían mas tarde y se fue a llevar a Sirius a la enfermería, tenia mucho que hablar con el.
Como Aída averiguo mas tarde, resultaba que Sirius había fingido su muerte únicamente para poder ayudar a la orden del fénix, dado que si pensaban que estaba muerto, dejarían de buscarle, no había dado señales de vida hasta ahora era para acallar hasta el ultimo rumor sobre el. Había estado escondido en la mansión Black, y observando los movimientos de la orden a través del cuadro de su tío. Todo esto lo descubrió Aída, pues, como no podía dormir, creyendo que Snape estaría descansado, decidió ir a visitar a Sirius a la enfermería y calmarle el susto. Se paso casi toda la noche hablando con el, y cuando el sol rayaba en el horizonte, allí seguían

- oye, pero entonces, vas a pasarte a nuestro bando, no?
- Aun no lo se, tampoco estoy segura de que yo pueda ser de ayuda, apenas se algo, me dedico a cumplir ordenes
- Ya, pero la cuestión no es esa, sino elegir un bando, no puedes tomar parte en esta guerra de esa forma, sino por lo que sientes, para defender una causa, y nunca abstenerte, pues tu indiferencia les hace poderosos. Si estas de su parte, vale, ve y lucha, pero lucha hasta que no puedas mas, aunque para ello tengas que pelear contra mi, contra Albus, contra quien sea, si es lo que crees, lucha por ello. Pero no te muestres indiferente, Aída, esta guerra marcara un antes y un después, tu decides de que lado estas, y que parte de la batalla les contaras a tus nietos
- Es una buena argumentación, pero es que aun no lo he decidido
- Bueno, y mientras lo decides, vamos a hablar de otra cosa. ¿sabes que en Hogsmeade han abierto un museo muggle, con artefactos muggles y que hay una sala con uno de esos aparatos que proyectan imágenes?
- ¿te refieres aun cine?
- Si. Pues veras, me inspira mucha curiosidad, he pensado que, como tu sabes tanto de esas cosas, podríamos ir juntos
- ¿me estas pidiendo una cita?
- NO¡, bueno, no se, esto... no quiero que te molestes, se que estas con Snape y eso, solo en plan amigos, ya sabes...
- Estaré encantada de ir, y, Sirius, yo no estoy con Snape
- Vale, como quieras, te recojo esta tarde, no me digas, donde, te encontrare
- Ok, adiós Sirius, descansa un poco


Snape despertó bastante tarde, cosa rara en el, y solo encontró una nota de Aída informándole de que había salido a dar un paseo, y que aun no había logrado hablar con Dumbledore. El se levanto y fue a despejarse un poco metiendo la cara en agua helada, no estaba acostumbrado a levantarse tan tarde, normalmente veía salir el sol. Decidió darse una ducha antes de ir a buscar a Aída. La verdad es que debía remodelar un poco su vestuario, observo tras salir del baño, mientras hurgaba en su armario en busca de algo que no fuera negro
- veo que has seguido haciendo pesas
- ¡AÍDA¡ ¿qué haces ahí?
- He venido a traerte el desayuno, ya era hora de que despertaras, antes eras muy madrugador
- Lo sigo siendo, no se porque me he quedado dormido, quizás xq ayer me dormí a las cuatro de la mañana, y ahora, si me disculpas, voy a vestirme, así que te rogaría que salieras de MI habitación
- Bueno, no te pongas borde snivellus, y no te hagas el pudoroso, que te he visto así miles de veces, aunque debo comentar que la vista ha mejorado bastante
- ¡¡¡NO VUELVAS A LLAMARME ASI¡¡¡
- bueno, vale, no te alteres, ves, me voy. Si quieres algo estaré en la torre, supongo...



¿supongo?, ¿qué demonios quería decir eso? ¿con quien iba a estar sino? El castillo estaba vació, allí solo estaba la orden, aun faltaba un mes para que empezaran las clases. Decidió que la iría a ver mas tarde, primero prepararía un poco el curso ya que llevaba el trabajo muy atrasado



“Sirius, tranquilízate, no es una cita, solo vas a ir a Hogsmeade con ella, tranquilo. Ya no tienes 15 años....jejeje, veras cuando Snivellus se entere de esto, lo que daría x verlo” Sirius estaba perdido en sus cavilaciones, mientras esperaba en el despacho de Dumbledore a que este llegara
- muy bien, Sirius, me han comentado que quieres hablar conmigo, ¿de que se trata?
- Veras, es que ahora que he salido de la enfermería, no tengo donde dormir, y me gustaría alojarme aquí x unos días, en mi casa no hay quien aguante, mi tío y mi madre me están volviendo loco
- Bien, supongo que podrías alojarte en la sala Gryffindor durante este mes, y cuando lleguen los alumnos ya veremos que hacemos
- De acuerdo, x cierto,..

El sonido de la puerta les interrumpió, y sin que les diera tiempo a contestar, entro Aída, con cara de impaciencia
- Albus, esta vez no te escaqueas, tengo que hablar contigo ¡ya¡
- de acuerdo, toma asiento, Sirius, si nos disculpas, esto es urgente
- pero, quería decir...
- nada, ya me lo comentaras luego
- muy bien, Aída, ahora que estamos solos responderé a tu pregunta, xq has venido xa saber si firmaste, ¿no?
- Efectivamente
- pues bien, Aída, déjame que sea el primero en darte la bienvenida a la orden del fénix, en continua lucha contra las fuerzas del mal, o, como se hacen llamar, la orden del dragón
- así que firme?
- Correcto

Una figura en las mazmorras escuchaba muy atentamente esta conversación a través de las galerías ocultas, que llevaban el eco precisamente a su morada

Cuando Snape llego a la torre estaba cayendo la tarde, había pasado el día trabajando y decidió ir a verla para que le contara si ya había hablado con Dumbledore. Pero cual fue su sorpresa al observar que ella estaba peinándose y arreglada como si se dispusiera a salir
- Oh, hola Sev, pasa, ¿qué querías? Me voy en 10 minutos
- ¿Adonde?
- Han abierto en Hogsmeade un cine xa acercar a los magos al mundo muggle y voy a visitarlo
- No permitiré que una chica tan guapa como tu vaya sola a ningún sitio, te acompaño
- No te molestes, Sirius viene conmigo
- ¿Sirius?- la voz de Snape destilaba ira y sorpresa a partes iguales – creí que estaba muerto
- es una larga historia, oye ¿qué tal voy?

Y diciendo esto se paro delante de el, Snape se quedo tan boquiabierto que no puedo pronunciar nada en un rato. Llevaba una especie de vestido vaquero que se ataba en la cadera, quedando abolsado en la cintura y que era realmente corto, una especia de calcetines largo que Snape no sabia lo que eran, uno blanco y otro negro, con unas botas azules de trekking y de generoso escote. Los ojos pintados de negro le daban un aire misterioso que contrastaba con los labios morados que hacían juego con el azul profundo de su pelo, el cual llevaba recogido en una larga trenza que se bamboleaba cuando caminaba.
- bien
- ¿Bien?, llevo mas de una hora arreglándome y solo voy “bien”, en fin, ya no me da tiempo a cambiarme
- ¿xq es tan importante ir guapa? Al fin y al cabo, Sirius babearía tras de ti aunque fueras desnuda, bueno, probablemente eso le gustaría mas, así podría añadir otra zorra que cae a sus pies en su lista
- mira, Sev, ya hemos discutido esto antes, solo que tu ibas borracho, y no quiero repetir esa historia. Sabes que ni yo soy una zorra ni quiero nada con Sirius y que no soy una mas para el, pero si pensando así eres mas feliz, lo siento por ti, puesto que vamos a tener que trabajar mucho los tres juntos, puesto que firme el contrato, aunque tu intentaras disuadirme de forma poco ética, no pongas esa cara, Albus me lo contó, y reconoce que era un golpe bajo- mientras hablaba llamaron a su puerta –debe ser Sirius, pasa¡
- hol...ostras
- ¿Estoy guapa?
- No, en absoluto –Aída puso cara de contrariedad – guapa estarías recién levantada, despeinada, con la cara sucia y con un saco por vestido, lo que estas ahora es absolutamente maravillosa. Oh, hola Snivellus
- COMO TENGO QUE DECIROS QUE NO ME LLAMEIS ASI¡¡¡

Y diciendo esto abandono la estancia dando un portazo. Sirius contemplaba a Aída extasiado mientras esta miraba la puerta preocupada, hasta que Sirius reacciono
- bueno, vamos, hay un largo camino, iremos dando un paseo
- ah, no, iremos en mi moto, he hecho unos ajustes y ahora funciona perfectamente incluso aquí
- Oh, genial, una moto ¿vuela? Aun echo de menos mi vieja moto...
- No, esta es muggle completamente, una joya. Es la harley dadvidson que james dean regaló a elvis, y es todita mía
- Que es un harley dadvison? ¿y quienes son james dean, y elvis?
- Déjalo, te lo explicare por el camino. Pilla un casco, hay en la mesa, te espero abajo

Sirius contemplo la mesa que Aída había señalado, en la cual, además de unos cuantas cosas redondas que debían ser los cascos, había libros, lápices, cuadernos, fotos... orden desordenado. Cogió un álbum de fotos y vio una de la excursión a Hogsmeade de quinto curso en Halloween, ella a la entrada, Snape cogido de su cintura, Snape ausente, ella dormida sobre un tronco al lado del rió, todo el grupo, Sirius... que recuerdos...

FLASH BACK SIRIUS

- SIRIUS¡¡, necesito que me hagas un favor, por favor, te lo ruego, haré lo que me pidas, saldré contigo, lo que sea
- Tranquila, ¿qué pasa? Si puedo ayudarte lo haré, no tienes que salir conmigo si no quieres, te ayudare de todas formas, ¿de que se trata?
- Lilian me ha encerrado en la mazmorra, porque dice que alejo a Severus de ella, eso es ridículo, pero bueno, quiero que digas que has sido tu
- ¿¿Qué?? Pero si tu odias a Lilian
- Ya, pero... es difícil de explicar, Severus creerá que me lo invento y Lilian se aprovechara de eso y lo alejara de mis mas todavía y..
- tranquilízate, si es tan estúpido como para no creerte merece que pases de el, no te vas a quedar sola, todo el colegio se pondrá de tu parte
- eso es lo que quiero evitar, por favor, haz lo por mi, se que me estoy pasando, pero, es uqe, Sirius, veras, yo le quiero
- a Snivellus??
- Si, sé que es difícil de entender, xo es así
- ¿Le quieres de verdad, no es un capricho?
- No, estoy enamorada de el desde primero
- De acuerdo, lo haré
- ¿En serio?
- Si, pero no por él, ni por Lilian, por ti, por que no quiero que sufras lo que sufro yo cada vez que sonríes a otro
- Oh, Sirius gracias – le abrazo, y, fugazmente, le beso en la mejilla

FIN FLASH BACK
Se decidió por un casco que simulaba llamas y en el que se leía “hell’s angels” y bajo a reunirse con Aída

El viaje había resultado muy corto, pues Hogsmeade estaba cerca, a Sirius le encanto la moto, aunque no volara. Y mientras paseaban por el pueblo, pues aun era pronto para proyección, Aída le explico todo lo relativo a su moto, que resulto ser una autentica pieza de museo, pues el encargado del cine, licenciado en historia muggle, le suplico que le dejara sentarse en la famosa harley dadvison, finalmente entraron a ver la película. Aquella noche se proyectaba love actually, una comedia británica que trataba, como no podía ser de otra manera, del amor.
- oh, esta ya la he visto
- vaya, lo siento, quieres que nos vayamos?
- No, no, es buenísima, es de mis favoritas. Hay un actor que se parece muchísimo a Severus
- ¿y a mi ¿
- me temo que no, lo siento
- oh, dios, esa es la profesora Trewlawney
- se le parecerá, no puede ser ella, es una actriz muggle
- quien dices que se parece a Snivellus
- ese, Alan Rickman
- si, seguro, mas quisiera el narigudo Snivellus parecerse a ese
- LOS DE ATRÁS, QUE SE CALLEN

Durante el resto de la proyección mantuvieron silencio, pero no por eso Sirius dejo de intentar ganar terreno, se fijo en las escenas que mas la gustaban y las memorizo, y cuando la vio emocionada y distraída, solo porque una niña estaba cantando un villancico, la cogió de la mano, y ella no protesto, y Sirius se entero de poco mas, excepto de que ella le miro y le sonrió a la vez que le apretaba suavemente la mano, justo al final, cuando las luces se encendían.
- que te ha parecido?
- Bien, me ha encantado la escena de la declaración silenciosa, lo de los carteles
- Si, esa es también de mis favoritas. Bueno, esas cansado o me invitas a algo en las tres escobas?
- Bien, no estoy cansado y me encantaría invitarte pero resulta que se supone que estoy muerto y no debería dejarme ver mucho..
- Oh, es verdad, bueno, entonces, pilla casco y volvemos. ¿sabes que has escogido uno de mis cascos favoritos?
- ¿en serio? Seremos almas gemelas. Espera, nos vamos a Hogwarts a dejar la moto y luego me dejas que te lleve aun sitio, la noche es joven
- de acuerdo, ahora agarrate que vamos a quemar las ruedas¡
- ¿no resultaría peligroso?
- Es una forma de hablar, Sirius, antes hemos venido despacito pero ahora voy a enseñarte lo que este cacharro sabe hacer, así que agarrate fuerte a mi, ¿ok?

Dicho esto ella arranco dejando una huella en el asfalto que intrigaría mucho a los magos poco conocedores del mundo muggle al día siguiente, pero mañana seria otro dia y esta noche Sirius llevo a Aída a través de un pasadizo qe solo el conocía

- espera, hemos llegado, cierra los ojos
- entonces me caeré
- ven, patosilla – la cogió de la mano – ahora cierra esos preciosos ojos y sígueme

cuando el la dejo abrir los ojos, se encontró en una especie de balcón, situado encima de una de las torres desde donde se contemplaba todo Hogwarts, y, a lo lejos, las titilantes luces de Hogsmeade

- es...es precioso, Sirius
- lo descubrí un día, explorando el colegio y nunca traje a nadie, hasta hoy
- eso se lo dirás a todas – pero en el fondo, ella sabia que no, ella siempre fue especial para el
- no

se creo un tenso silencio en el cual ninguno supo que decir, o como actuar, pues nadie les había enseñado y aprender solos es muy difícil.
- mira, recuerdo que no eras muy bueno en astronomía, ¿sabes que estrella esa?
- Si sabes que era malo porque me lo preguntas? –sonrió, esperando la explicación
- Es Sirius, la estrella mas brillante del can mayor, nunca dejo de resultarme irónico qe precisamente te transformaras en un perro. Pues bien, antes, esta tarde mientras me arreglaba me acorde de una canción de un grupo muggle que me recordó a ti
- ¿de que trata?
- Es una leyenda sobre una estrella que brillaba tanto que todo el mundo la miraba, y la luna envidiosa, la intentaba apagar, pero no lo conseguía, al final de cada estribillo dice “mas la estrella no, no dejaba de brillar” la estrella se resistía a dejar de existir, como tu, ni Azkabán ni la muerte han podido contigo, dime ¿qué es lo que te puede apagar? –solo era una pregunta retórica, ella no esperaba respuesta
- Tal vez, una voz melodiosa cantando para mi, una sonrisa en la oscuridad, un paseo en moto a toda velocidad agarrado a la cintura de una chica guapa, pero eso son solo suposiciones, lo único que de veras me apaga es el brillo de tus ojos plateados en la noche, pues, a su lado, yo no soy una estrella sino una luna envidiosa
- Sirius...
- Shhhh, lo se, no digas nada, no te estoy intentando decir nada que tu no quieras escuchar, se lo que sientes aunque te lo niegues a ti misma, solo te pido que por una noche olvides lo demás y disfrutes de la compañía de un hombre que desea hacerte feliz
- De acuerdo, ojala las cosas fueran diferentes Sirius

Se recostaron contra el suelo y sin darse cuenta se quedaron dormidos, abrazados, y los despertó la luz del sol en sus caras.
CAPITULO 10: VOY A ESCRIBIRTE UN CUENTO LLENO DE VANTAJAS,

Severus no había dormido prácticamente nada, retorciéndose de envidia e incertidumbre. Rabia por haber estado tan ciego, frustración por no poder decirle a Aída como se sentía, sueño, multitud de sensaciones condensadas en el diminuto espacio de su mazmorra. Por eso decidió salir a deambular, había oído la moto de Aída hacia rato, pero sin embargo ella no se encontraba en la torre. ¿dónde estaba?. Mientras recorría los pasillos sin cesar, disfrutando del silencio y la soledad que le rodeaba, añorando tal vez otros paseos no tan silenciosos y no tan solitarios... aquella una pelea que provoco el mismo, normalmente el era al que le daban la paliza sin que el se lo buscara, tan solo una vez, en ese mismo pasillo, se había enfrentado a “los merodeadores” como se hacían llamar, el iba solo a por Black, pero como nunca se separaban, aunque, ahora que lo pensaba...

FLASH BACK

- ¡!!!!!!!BLACK¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
- vaya, Sirius, parece que has cabreado a Snivellus, que le has hecho? Lavarle el cabello?
- OS HE DICHO MIL VECES QUE NO ME LLAMEIS ASI. Y esto es entre Black y yo, si tenéis algo de sentido del honor, dejarnos arreglarlo solos
- Si, seguro- el héroe Potter a la defensiva, no podía ser de otra manera- para que tu puedas echarle una maldición y que transfigures su nariz en algo horrible, tu nariz, por ejemplo
- Si, Snape, no te metas en problemas, sabes que te podemos – Lupin parecía dispuesto a arreglar las cosas por las buenas, era el único con un poco de cerebro, pero esto no podía dejarlo correr
- No. Black, sabes de que hablo, si quieres me iré ahora mismo, pero creo que en el fondo sientes por ella algo y si tienes honor y te arrepientes, arreglaremos esto como dos magos, sin maldiciones prohibidas, al estilo muggle, si lo prefieres. Pero solo te diré, que vengo de consolar a una chica maravillosa que ha pasado por el mayor trance de su vida por tu culpa. La decisión es tuya

Durante unos momentos, el silencio se adueño de la situación, todos estaban algo sorprendidos, nunca habían oído a Snape hablar razonadamente tanto tiempo seguido, y, además, no tenían ni idea de lo que estaba hablando, y Sirius no parecía molesto, sino triste. Finalmente, Pettigrew rompió el silencio
- Sirius, ¿de que esta hablando?
- Remus, Peter, james, dejadnos solos
- ¿qué? Estas loco? No me iré, ¿qué ha pasado?
- Si alguna vez habéis confiado en mi, iros. Ahora. Ya os buscare luego.

A regañadientes, todos abandonaron el pasillo, quedando tan solo, frente a frente, Sirius y Severus, como en una vieja película del oeste, todo estaba tranquilo, pero la tensión se mascaba en al ambiente...
- bien, entonces...

FIN FLASH BACK

Vaya, así que por una vez la rata demostró tener honor... no se acordaba de eso. Últimamente, desde que llego Aída, había estado recordando mucho, quizá demasiado. Snape creía que si una cosa se olvidaba, era porque debía ser olvidada, y no le gustaba el rumbo que había dado su vida en estos últimos días, había estado recordando demasiado. Todo había empezado cuando capturo a Karparov y de repente, plaf, se encontraba con Aída otra vez en su vida y todo había cambiado y ...un momento. Karparov. ¿dónde estaba? Llevaba sin vigilarle desde que le encerró, y en ese momento estaba muy alterado. Tenia que ver a Dumbledore, o ir a vigilarle o, o, o, no sabia que hacer, así que echo a correr en dirección a las mazmorras para comprobar lo que ya sospechaba, su celda estaba vacía, y no sabia desde cuando. Ahora si, subió corriendo al despacho de Dumbledore, sin fijarse por donde caminaba. La orden tenia que hacer algo, si Voldemort descubría que Aída estaba allí, no habría esperanza para ella, la mataría, había que esconderla, si la pasaba algo ahora precisamente que todo se estaba aclarando y el estaba casi decidido a...de repente se encontró tirado en el suelo

- Sev? Que te pasa? Donde vas tan deprisa – Aída lucia una semi-sonrisa de la que seguro no era consciente, estaba despejada a pesar de que acababa de amanecer. Y llevaba la ropa que se puso ayer para ir a su cita con Sirius...
- apártate de mi camino, tengo cosas mas urgentes que hacer que ver el idiota de Black consiguió lo que quería, apuntarte por fin en su lista
- Severus, te equivocas. Ya te lo explicare. ¿dónde vas? Puedo acompañarte?
- No, no puedes, no quiero que me expliques nada y te recomiendo que hagas la maleta lo mas rápido que puedas
- ¿por qué? ¿qué ha pasado?. Me estas asustando Severus. No quiero volver todavía con Thomas
- ¿de que hablas? ¿quién es Thomas?
- Thomas, no seas tonto, Thomas Ryddle
- ¿¿¿¿QUE??? No me digas que llamas a lord Voldemort por su nombre de pila, eso no se lo permite a nadie
- a mi si
- entonces, te lo perdonara todo y mi carrera resulta inútil. Karparov ha escapado, no se cuando y no se lo que sabe. Ya esta

al principio no supo que decir, las tres figuras que estaban en el pasillo permanecieron en silencio. Porque mientras Severus hablaba Dumbledore les había visto y oyó las ultimas palabras que había pronunciado. Por lo cual decidió actuar inmediatamente
- Aída, coge lo que necesites para sobrevivir y ves a mi despacho, convocare a la orden. Severus, ven conmigo y explícamelo todo
- Pero...ella no debería quedarse sola ni un minuto
- Tienes razón, Aída, ve con Sirius y que te acompañe, no tardéis demasiado
- Pero, pero – Snape parecía contrariado, probablemente no esperaba que Dumbledore dijese eso – yo también puedo acompañarla. No me fió de el
- No digas sandeces, confió tanto en el como en ti, y necesito que tu me expliques detalladamente la situación. A mi despacho, ya, no discutas – añadió, al ver que Snape parecía contrariado y dispuesto a prolongar la discusión durante horas.

Tras dudar un instante, lanzo una mirada que Aída no supo interpretar y siguió a Dumbledore. Aída, por su parte, se dirigía a buscar a Sirius cuando se topo con el, que estaba vagabundeando por los pasillos con aire melancólico...

FLASH BACK SIRIUS

- bien, entonces, Black, ya que has demostrado tener agallas, di: como prefieres que solucionemos esto
- déjame hablar un minuto, Snape, estas equivocado, te lo aseguro, yo nunc...
- basta¡¡, no he venido a oír tus infundadas, patéticas y cobardes disculpas, acabas de hacer daño a una chica maravillosa a la que quiero con locura y vas a pagarlo
- yo no la he hecho en mi vida mas daño del que la haces tu cuando suspiras por Lilian
- CALLA¡¡ eso no es cierto, ya has hablado bastante, ahora...- Severus desempuño su varita y pronunciando unas palabras mientras apuntaba a Sirius, se acerco a el- esto a sido a lo mago, para que presumas, y ahora, para que también puedas presumir con los sangre sucia..-y le partió la cara, rompiéndole un labio que empezó a sangrar.

Y dejándole ahí tirado, se fue. Mas tarde se dio cuenta de que ni siquiera había intentado defenderse.

FIN FLASH BACK SIRIUS

- Sirius, eh¡, que estoy aquí¡
- Ah? Oh¡, hola Aída, donde vas tan deprisa?
- Es una historia muy larga, ven, acompáñame a mi cuarto- mientras lo decía, echo a andar, y Sirius, desconcertado la siguió – Snape y Dumbledore tenían prisionero a Karparov, en una de las celdas, que fíjate tu que casualidad, tenia averiado al sistema de aislamiento y comunica directamente con el despacho de Dumbledore. Pues bien, ha escapado no saben cuando y no saben lo que puede haber escuchado. Mi vida corre peligro
- ¿y lo dices tan tranquilla??
- Nunca he temido a la muerte, no puede arrebatarme nada, puesto que nada poseo
- No digas eso, seguro que aun tienes montones de amigos, eras muy popular. Y ¿qué me dices de Snape?¿Dumbledore?
- Mira, fui popular tiempo atrás, pero he perdido el contacto con todos mis antiguos compañeros, aparte de que el trabajo de mortífago no te deja mucho tiempo libre. Snape no es exactamente mi amigo, mantenemos una relación muy extraña, que ahora mismo no atraviesa su mejor momento. Y Dumbledore no es mi amigo, sino, como decirlo, mi aliado, o algo así
- Muy bien ¿qué me dices de mi?¿qué soy yo para ti? ¿acaso no te importo?¿crees que no te echaría de menos? Eres la única chica a la que he querido de verdad, y aunque procure no recordártelo a cada minuto, me importas mucho, y te protegeré con mi vida
- Sirius...lo siento, te tengo mucho cariño, pero no del que tu necesitas. No todavía. Dame tiempo –mientras hablaban habían llegado a la torre y Aída comenzó a hacer la maleta mientras hablaba – puede que las cosas cambien, probablemente dentro de un tiempo nos reiremos de todo esto. Pero tu sabes lo que siento por Severus. Vine aquí solo por el, pero me quedo..si me quedo es por Dumbledore, y por ti. Porque quiero que sepas que si las cosas no hubieran sucedido así, hubiera llegado a amarte. Puede que aun llegue
- ¿qué? Lo lo l o dices en serio?, ¿por qué? No es qe me moleste, pero, después de tantos años...
- porq creo qe es hora de cambiar. Llevo años en esta situación y mira como me va. No quiero seguir así. He tomado parte de un bando y apoyo una causa que considero justa. Tu me has ayudado mucho, todavía lo haces. Pero, debo intentarlo. No quiero preguntarme toda la vida que hubiera pasado si le hubiera preguntado a Severus directamente lo que siente por mi. Sin indirectas. Pero si me responde lo que ya es obvio, intentare olvidarle...con tu ayuda, si tu quieres, si tu me dejas, si me das tiempo


Mientras tanto, en el despacho de Dumbledore...
- Severus, se que no vas a estar de acuerdo, pero he decidido que la mejor opción para todos es que Aída se vaya con Sirius a casa de este. Sabes que es el sitio mas seguro, nunca los encontraran allí
- ¿porque no va ella sola?
- Por si acaso, no podemos dejarla sola, Severus, piensa con claridad
- Pero...no, no puedo, sencillamente no puedo, estoy demasiado implicado emocionalmente
- Por cierto, no crees que deberías hablar con ella ese punto, la pobre se esta haciendo un lió, ¿por qué no la dices lo que sientes y os olvidáis del culebron que estáis montando en mi escuela?
- Yo...solo es mi amiga
- Si?. En ese caso, ¿xq te afecta tanto que se vaya con Sirius?
- Porque ella se merece algo mejor que esa escoria¡¡
- Eso, me temo, es decisión suya. Pero tal vez deberías aclarar tus sentimientos antes de que ella- en ese momento le interrumpió el sonido de la puerta- adelante, ya hablaremos, Severus
- Hola Albus. Ya estoy lista
- muy bien, en ese caso, creo qe lo mejor seria que viajarais a lo muggle, Sirius no debe ser visto
- muy bien, podemos ir en mi moto, de todas formas no pensaba abandonarla aquí. Pero antes quiero hablar con Severus. Como máximo una hora, Albus, pero me lo debas y por una hora mas no pasara nada
- un hora puede cambiar muchas cosas, pero, de acuerdo, podéis hablar. Dentro de exactamente un hora quiero que estéis en el gran comedor, os daré algunas provisiones para el viaje.


Unos minutos mas tarde, en otra habitación...
- ¿y bien? ¿de que querías hablar? ¿acaso vas a anunciarme tu inminente compromiso con Black?
- Severus, no lo hagas mas difícil de lo que ya es. Ambos sabemos por que estoy aquí
- Mira, si vienes ha hacerme otro estúpido interrogatorio te aconsejo que te vayas porque estoy harto de aguantar tus preguntas sin sentido
- ¿Y SI NO TIENE SENTIDO PORQUE NO ME CONTESTAS???
- Porque es ridículo y solo servirá para hacerte daño. Sabes muy bien que lo hice por Lilian. Me hice mortífago para hundir a Potter y salí de la orden porque tu “Thomas” la mato¡¡¡ ¿estas contenta?
- No, en absoluto. Pero necesitaba saberlo. Pase muchos años esperándote, solo quería saber porque nunca me buscaste, siempre tuve que ir yo detrás de ti. Lo di todo por ti y tu me lo agradecías huyendo. Nunca te importe, ¿verdad?
- Sabes que si. Además, si te expulsaron fue únicamente por tu culpa
- ¿QUEEE??? ¿cómo puedes decir eso? Solo lo hice por ti. Como todo...

FLASH BACK AÍDA Y SEVERUS

Una vez mas, los merodeadores se dedicaban a molestar a Severus, mientras este, incapaz de defenderse, buscaba una escapatoria

- vamos Snivellus, no te enfades, solo vamos a intentar hacer algo con tu aspecto, queremos mejorar tu imagen, deberías agradecérnoslo- Potter empuñaba su varita y sonreía burlonamente
- no siempre te saldrás con la tuya Potter, me da igual lo que me hagas, luchar cuatro contra uno no tiene nada de valor
- POTTER¡ haz el favor de dejarle en paz ¿cómo tengo que decírtelo? Como sigas así acabare por quitarte puntos. Si, a mi propia casa
- Ok, Lilian, los deseos de una dama son ordenes para mi- extrañamente, Potter no discutió con ella, como solía hacer, y la dedico una sonrisa cuando se iban que no disgusto para nada a Lilian
- Gracias Lilian, siempre me hacen la vida imposible, me alegro de verte, como siempre- la cara de estupefacción de Severus resultaba incluso patética- eres mi ángel de la guarda – pero una voz gélida a su espalda le corto
- Creía que tu ángel era yo- Aída no parecía enfadada sino dolida, Severus solía llamarla así, hacia tiempo...
- Vaya –Lilian parecía incluso contenta- en realidad tenia que hablar contigo, Severus, a solas, es un asunto...personal, pero si tienes que hablar con “esa” esperare- y puso un mohín en su carita maquillada
- No, Aída- ni siquiera la miro, no vio como sus ojos rogaban “por favor, escógeme a mi” en esa clara elección que Lilian le obligaba ha hacer- te veré mas tarde- y se alejo por el pasillo con Lilian
- Veras, es que he estado pensando mucho últimamente en mi, en ti, en mis sentimientos...- Severus asentía, extasiado- y he llegado a una conclusión con la que no se si estarás de acuerdo, porque, he decidido que ya es hora de dejar de tontear entre Potter y tu, porque si no acabareis cansándoos de mi y...-Severus parecía ansioso por decirla que el nunca se cansaría de ella- veras, estoy saliendo con Harry –al ver su cara sonrió, burlona- Oh, venga, no me digas que por un momento creíste que te elegiría a ti. Vaya ¿lo creías? Que mono, en fin, te diría eso de que seguiremos siendo amigos, pero desgraciadamente, me temo que no

Snape estaba rabioso, dolido, encolerizado, humillado, cabreado, y un montón mas de adjetivos, demasiadas emociones juntas en una sola persona, de manera que exploto:
- CRUCIO

Lilian comenzó a retorcerse de dolor en el suelo, presa de la maldición imperdonable mas dolorosa, que solo funcionaba si de veras deseabas con toda tu alma hacer daño a esa persona. Pues, muchas veces, el amor y el odio caminan de la mano. Aída eligió ese preciso momento para entrar en acción, arrebatándole a Severus la varita, que pareció despertar de un trance y darse cuenta de lo que acababa de hacer
- NO¡. LILIAN¡, DIOS, ¿QUÉ HE HECHO?. Aída, van a expulsarme, no quiero irme, no puedo, ¿CÓMO HE PODIDO HACER ALGO ASI? – Snape estaba confuso, contrariado, desesperado. Tal vez ese cúmulo de emociones fue lo que provoco que no se percatara de la magnitud de lo que sucedió a continuación, y de los futuros efectos que podía causar eso en su vida
- Tranquilo, Severus, yo me ocupo de todo. Para eso estoy, ¿no?

Snape parecía incapaz de responder, pues todavía estaba tratando de convencerse de que todo aquello no era real, que despertaría en cualquier momento y todo seria una pesadilla. De modo que sus ojos vieron como Aída se acercaba a Lilian, que estaba desmayada en el suelo, y pronunciaba un conjuro de alteración de memoria, pero su cerebro no supo interpretar lo que veía. Oyó como Aída le susurraba al oído lo que serian las ultimas palabras en muchos años, “adiós, todo saldrá bien. Nunca me olvides”, sintió el cálido beso que le dio en la comisura de los labios, y en la frente, poniéndose de puntillas, el suave apretón en el brazo mientras le devolvía su varita...sintió todas esas cosas, pero no comprendió hasta mucho después, cuando se recupero del shock. Cuando lo único que quedaba de Aída en Hogwarts era el rumor de su expulsión, y el eco de sus risas en los pasillos. Aída fue a ver a Dumbledore inmediatamente
- acabo de lanzarle la maldición cruciatus a otra alumna. Lilian Evans, de Gryffindor, esta tirada en el pasillo y despertara pronto, corroborara mi versión. Haga lo que tenga que hacer conmigo

Dumbledore, por supuesto, se vio obligado a expulsarla, pero siempre albergo muchas dudas respecto a lo que de verdad ocurrió ese día. Ella fue trasladada a un colegio de magia de estados unidos, saco el titulo con muy buenas notas, y tras trabajar unos años sin rumbo fijo y sin propósito, se unió a lord Voldemort, siguiendo a aquel primer chico que la enamoro pero no supo amarla. El, por su parte, intento olvidarse de todo, y en gran medida lo consiguió, siempre creyó que seguía enamorado de Lilian, y siempre huyo de Aída por miedo ha hacerla mas daño de el que ya la había hecho. Nunca la dio las gracias

FIN FLASH BACK AÍDA Y SNAPE

Tras unos imprecisos momentos, ella rompió el silencio de Nuevo, pues el tiempo era oro y necesitaba respuestas..aun mas respuestas
- bien, el caso es que necesito saber una cosa...no quiero pasar mas tiempo preguntándome si hago lo correcto...si debo seguir esperándote..en definitiva, quiero saber si hay alguna posibilidad de que olvides a Lilian, y puedas quererme, porque no quiero esperar mas para descubrir que espere en vano
- ¿y si te digo que no?¿qué pasaría?
- Pues...supongo que intentaría olvidarte. Reharía mi vida. Encontraría otra persona. No lose, Severus, esa no es la cuestión
- No, la cuestión es que dirías si ahora te digo que te quiero
- Besarte. E intentaría que esta vez ambos lo recordáramos, por lo cual te he traído a una habitación en la que nada puede golpearme la cabeza- sonrió- después...quien sabe. Cuando todo esto pase, cuando vuelva de casa de Sirius podríamos...
- ¿¿QUÉ?? Como que irías a casa de Sirius??
- Es por mi seguridad, Severus. ¿no confías en mi?

Por la cabeza de Snape pasaron muchas cosas, podía confiar en ella, pero Sirius acabaría por conquistarla ¿no?, tanto tiempo juntos, solos, aparte de que Black era mucho mas guapo que el. Además, nunca la había hecho daño. Ella se merecía algo mejor que un profesor de pociones malhumorado. Sirius siempre la había querido, mas que el probablemente, sabia que ella le esperaría, pero..¿seria eso lo mejor para ella? Después de todo el daño que la había hecho, la única respuesta posible era...
- si, confió en ti, porque eres mi amiga, y espero que lo sigas siendo, pero lamento decirte que no puedo darte lo que tu quieres- Severus sabia que no estaba mintiendo, tan solo modificando discretamente la verdad
- entonces...- Aída no sabia que hacer, donde mirar, como reaccionar, por un momento había visto en sus ojos negros un sentimiento, tal vez...no- debo irme o Dumbledore nos descuartizara a ambos. Seguiremos en contacto, ¿no?
- Eso espero, quiero seguir siendo tu amigo...si tu me dejas, si me das tiempo
- ¿cómo?
- Nada, olvídalo
- Adiós, Severus
- Aun a riesgo de que suene a tópico: no digas adiós, solo hasta luego

Y, sin poderlo resistir, se abrazaron. Mucho tiempo. Ambos lloraban

CAPITULO 11: el problema es la elección

- Vaya... así que, ¿esta es tu casa?. Jamás lo hubiera imaginado

Aída dejo sus escasas pertenencias en el suelo del recibidor, lúgubre y tenebroso

- sabes que? Deberíamos descorrer estas cortinas, para que entre la luz
- NO, NO TOQUES LAS...
- SUCIOS TRAIDORES, TRAER A MI PROPIA CASA GENTUZA COMO ESA. MI PROPIO HIJO, NO MEREZCO TAL OPROBIO
- Bien, Aída, esa es mi madre, su retrato, mas bien. Mama, calla, un minuto. Ella es mi prisionera, es una seguidora de Voldemort y la retengo aquí contra su voluntad, la trato fatal, y además es sangre limpia 100 por 100. puedes preguntárselo. Ahora la llevar aun calabozo para que no escape y no contamine la casa familiar
- NI SE TE OCURRA. SERA MI HUÉSPED, Y NO LA ENCIERRES, QUIERO HABLAR CON ELLA. POR FIN TRAES ALGUIEN DECENTE A ESTA CASA. DALA MI ANTIGUA HABITACIÓN¡ ES UNA ORDEN, Y LUEGO BAJALA PARA QUE PUEDA HABLAR CON ELLA. YA¡

Ambos subieron por la escalera, Sirius riéndose y Aída bastante desconcertada


Una vez explicado todo, Sirius condujo a Aída a un habitación para que se instalara
- muy bien, ni loco te meto en la habitación de mi madre así que puedes quedarte aquí, era mi antigua habitación y por lo tanto es la única que no parece una mazmorra – mientras hablaba recogió unas cuantas cosas que había tiradas y abrió las cortinas, largas de terciopelo azul, dejando toda la habitación completamente iluminada.
- Es...preciosa

La habitación de Sirius. Las paredes estaban pintadas de azul, mientras que el techo era casi negro y lleno de puntitos brillantes imitando las estrellas. El suelo era de moqueta mullida y suave de color negro, las ventanas era grandes y daban paso a una terraza con una mesa y dos sillas. En las paredes colgaban estanterías repletas de comics y juegos mágicos, algún que otro libro y cuadernos, muchos cuadernos. El armario de caoba era grande, al fin y al cabo Sirius era un poco pijo, repleto de ropas de todas las marcas y colores. La cama, era alta y con dosel, como las de Hogwarts. Pero las sabanas eran de pura seda, el colchón de plumas naturales y el dosel de gasa gris oscuro, nada que ver con las pesadas telas que ocultaban a los estudiantes en el colegio

- ¿te gusta?
- ¿y todos estos cuaderno? ¿qué son?
- Ah, bueno, cosas mías, me gustaba mucho escribir, me lo llevo, también algo de ropa- Mientras decía esto señalo los cuadernos con la varita y se acerco al armario, dejando que Aída contemplara su interior
- Ostras...tuviste qe ponerte dos veces la misma ropa alguna vez – Sirius cambio el semblante- oye, solo es un pregunta, no me negaras que con esta cantidad de...
- NO es mi culpa que mis padres fueran ricos, ¿sabes? Yo no pedí toda esta ropa, ni la casa ni nada. Lo cambiaria encantado por poder salir a la calle como una persona normal. Para tu información, estuve 13 años llevando la misma apestosa túnica mientras estuve en Azkabán, y cuando era un fugitivo, y cuando fingí mi muerte y
- Vale, Sirius, lo siento, no era mi intención ofenderte, esqe... me siento extraña. Han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que...no se
- Vale, los dos estamos alterados, será mejor que vaya a instalarme, estoy en la habitación de al lado
- Oye, no quiero echarte de tu habitación, quédate tu aquí

Pero antes de que terminara de hablar, el se había marchado


Mas tarde, en la cocina
- oh, it seemed forever stopped today, all the lonely hearts in london cauth a plane a nd flew away and – en al momento en el que Aída se daba la vuelta, cantando aun mientras ponía la mesa, se choco con Sirius- ups, lo siento
- no pasa nada –Sirius sonreía, divertido- ¿qué cantas?
- Es una canción de un cantante muggle. Se titula supreme y habla de la búsqueda del amor en un mundo que nos es adverso, es muy pesimista pero tiene un deje de esperanza. Me encanta
- Oye, ¿cómo es que a una Slytherin como tu le gustan tanto los muggles- terminaron de poner la mesa y se sentaron a comer unos emparedados mientras hablaban, con la música de Aída al fondo
- Un respeto, a mi no me gustan los muggles, los desprecio igual que toda mi casa. Pero la música, el cine, los libros, todo el arte que crean es eso, arte, aunque sea muggle. Es la única forma de magia a la que pueden aspirar esos ilusos seres. Es triste, ¿no crees? Tener que vivir una vida así, sin magia
- Yo cambiaria toda mi magia por la libertad...y por mas cosas
- Por cierto, ¿no vas a preguntarme que he hablado con Severus
- No. Ya me lo contaras cuando quieras, además, no quiero amargarme la comida hablando de Snape

Por lo tanto siguieron charlando de trivialidades mientras cenaban, riendo. Parecían una feliz pareja de enamorados que pasaran su primera noche en su nueva casa. Ella se percato de que nunca se había sentido así con Severus. Tal vez porque Severus y ella parecían ya un matrimonio, de tanto se conocían. Pero no era tiempo de pensar en Severus, se recordó, sino de sobreponerse y ver mas allá del horizonte, dejar que las cosas surgieran. Y de momento estaba muy bien, sentada en un sofá a la luz de una hoguera en la biblioteca que tenia la mansión Black, charlando con ese chico de ojos grises que moriría por ella.
- Los has leído todos? –inquirió ella, señalando los libros que les rodeaban
- La mayoría. Aunque no lo creas, me gusta bastante leer. La de tardes de verano que pasamos james y yo aquí, escondidos del resto del mundo, leyendo sin parar, asfixiándonos de calor...que tiempos
- ¿cómo era el?
- ¿james? Tu le conocías. Abierto, simpático, guapo, con madera de líder
- si, conocía esa faceta. Pero debía tener otra, ¿no? Tu hablas de el como una gran persona
- era un gran persona
- no lo parecía. Siempre le hicisteis la vida imposible a Severus
- ¿Snivellus? Por favor, si el nos odiaba con todas sus fuerzas. Éramos jóvenes y queríamos divertirnos, fuimos bastante estúpidos, si, pero no éramos mala gente
- supongo. Pero el en el fondo siempre os envidió. Sobre todo a james- los ojos de Aída se entristecieron
- por Lilian, ¿no?- no hizo falta que ella contestara, su mirada lo decía todo- ¿porque Snape se encapricho con ella?. Nunca lo he entendido
- bueno, siempre le defendía, y Severus malinterpreto eso, creyó que lo hacia porque le gustaba, cuando lo cierto es que solo lo hacia para dar celos a james, como todos sabemos
- oye, ella no era como tu crees, era muy simpática y...
- no quiero saber como era Sirius, prefiero continuar odiando su recuerdo, por muy injusto que esto sea
- como tu quieras. Oye, por cambiar de tema...
- ya se lo que vas a preguntarme. Dame tiempo, supongo que acabare por olvidarle, con tu ayuda

se quedaron mirando a los ojos, muy quietos, muy callados, las ultimas palabras las habían susurrado, el reflejo de las llamas se reflejaba en toda la estancia produciendo unas extrañas sombras. Casi sin darse cuenta empezaron a acercarse, despacio, si querer adelantar las cosas pero quizá adelantándolas un poco. Cuando tan solo el leve aleteo de un mariposa separaba sus caras...
- HOLA¡¡¡ ¿NO HAY NADIE?- la voz de Snape resonaba en el pasillo, y, de paso, la de la madre de Sirius que se había despertado
- ¿Snape? ¿qué demonios hace aquí Snape?- mientras Sirius decía esto, se acercaron a recibirle
- Severus ¿qué pasa?
- Aída, Voldemort te esta buscando por todo el país, creemos que ya ha hablado con Karparov, ha movilizado a todos los mortífagos. A TODOS, no tardaran en encontrarte. Al menos no saben donde estas
- ¿creéis que debería guardar la moto?
- ¿¿CÓMO?? ¿esque acaso el sabe que tienes una moto??
- Bueno, claro que lo sabe
- Pero tu eres Imbécil¡¡¡- Severus estaba a punto de estallar - ¿xq no nos lo dijiste?
- Snivellus¡¡¡ no la chilles, bastante preocupada estará ella
- Tu no te metas que nadie te ha dado vela en este entierro
- Me meteré si me da la gana xq se perfectamente lo que la has hecho y tengo mas derecho que tu a inmiscuirme en su vida, yo al menos no la he hecho daño JAMAS
- Que estas insinuando, cobarde¡¡¡- mientras tanto, Aída les contemplaba, mirando a uno y a otro sin arriesgar se a intervenir
- CUIDADO A QUIEN LLAMAS COBARDE, MORTÍFAGO
- RETIRALO¡
- JAMAS
- ESTOY HARTO DE TI Y TUS TONTERÍAS DE CRIO XQ NO TE MUERES DE VERDAD Y NOS DEJAS EN PAZ¡¡
- Oye, deberíamos...-Aída intento que la escucharan sin éxito, y suspiro, agotada
- OJALA, ASI NO TENDRÍA QUE VER TU ESPANTOSA NARIZ NUNCA MAS
- TE CREES MEJOR SOLO XQ ERES GUAPO
- OH, SOY GUAPO, Snivellus? ¿TE GUSTO?
- OH, CALLATE
- CALLATE TU
- TU
- TU
- SABES LO QUE TE DIGO, QUE ME VOY, YO PUEDO SALIR A LA CALLE, XQ NO SOY UN FUGITIVO DE LA LEY. Aída, me...¿dónde esta Aída?
- No se, estaba aquí hace un momento, quizá ha subido, ven esta en mi cuarto- por la cara que puso Snape debió de sospechar lo que no era, porque miro a Sirius de manera nada amable
- Como que esta en tu habitación?
- Es la mejor de la casa- llamo a la puerta- ¿Aída, podemos pasar?- al no obtener respuesta, entraron, preocupados, la habitación estaba vacía, en la cama había una nota, y abajo, en la calle, se escuchó el tradicional petardeo de una harley-dadvison en marcha alejarse en la noche
- NO, AÍDA- se asomaron por la ventana, pero lo único que se veía era la suave luz de las estrellas allá en la lejanía- se ha ido


“Sirius, Severus:
cuando paréis de discutir e ignorarme probablemente ya me habré ido. No puedo permitir que algo tan mísero como mi vida arruine la orden del fénix, voy con Thomas, no se que hará conmigo pero no quiero que os preocupéis por eso. Severus, sabes que siempre tendré un lugar con tu nombre en algún rincón de mi ser, y espero que nos encontremos en una próxima vida. Sirius, por favor, supéralo, y no pases tu vida pensando lo que pudo haber sido y no fue, te aseguro que hubiera pasado pero ya no podemos hacer nada, sigue luchando, eres genial y conseguirás lo que quieras. Por favor, no sigáis discutiendo, si os unís sois mas fuertes
un abrazo y muchos besos, ya sabéis como repartirlos”

Una escueta nota garabateada apenas en un trozo de papel arrancado de un cuaderno podía causar muchas emociones. Snape, por ejemplo, rabiaba de envidia porque solo había escrito una frase, mientras que Sirius pensaba porque hablaba de volver a encontrarse con Snape y no con el. En cambio, ambos ignoraron sistemáticamente la parte en la que ella hablaba de sus discusiones. Por supuesto no la hicieron ni caso e inmediatamente acordaron ir a buscarla, no sin discutir antes. Snape argumentaba que Sirius no podía salir, y que Voldemort le creía muerto. Black opinaba que Snape solo no tenia oportunidad contra Voldemort. Al final, tras mucho esfuerzo, consiguieron acordar que irían los dos. Sin saber por donde empezar, acudieron a Hogwarts a pedir ayuda Dumbledore, que estaba ausente, cosa que ellos no llegaron a descubrir, puesto que mientras acudían allí, un hombre encapuchado a quien solo se le atisbaba el rubio cabello, los capturo por la espalda y, complacido, los llevo con su amo, lord Voldemort, pero mientras ocurría todo eso, Aída había estado atareada...


No había nisiquiera salido de Londres y ya se encontraba confusa, no sabia que hacer, así que opto por parar la moto en el arcen y aclarar sus ideas. Desgraciadamente, una mujer encapuchada la había localizado y rápidamente acudió en su busca
- vaya, vaya, parece que miss favorita ha cometido un fallo, y bastante gordo, por cierto...
- ¿bellatrix? ¿qué haces aquí?
- Vaya pregunta¡. Buscarte Imbécil. ¿vendrás voluntariamente o tendré que atarte?
- Ya voy yo, buena gana de complicarlo mas. ¿te llevo en la moto?
- Odio ese aparato muggle, te espero allí, pero ni se te ocurra escapar- diciendo esto rozo con la varita la marca tenebrosa de Aída, escondida tras una mata de pelo, justo detrás de la oreja izquierda- ya sabes donde estamos. El señor esta molesto contigo, ¿sabes?
- Ambas sabemos, que eso no es cierto

Sin darla tiempo a contestar, arranco la moto a todo gas y salió derrapando, sin molestarse ni en ponerse el casco ni en moderar la velocidad, ni en nada. Cuando llego, el circulo estaba reunido, con su señor en el centro, esperándola
- vaya, vaya, la hija prodiga ha vuelto, acércate- ella se bajo tranquilamente de su moto, y, sin un atisbo de temor, se aproximo a el, quedando los dos en el centro del circulo, apenas a dos metros de distancia- y bien, Aída, ¿no tienes nada que decirme?
- Creo que ya lo sabes todo, Thomas- un murmullo de indignación recorrió el circulo. Nadie osaba hablar así a lord Voldemort- así que, acabemos cuanto antes, ¿no?
- INSENSATA. De veras crees que es tan sencillo. Me has traicionado, y para que sirvas de ejemplo tu castigo ha de ser ejemplar, pero aun no esta listo- mientras decía esto, miro de reojo uno de los huecos donde una persona faltaba por llegar- así que, charlemos. ¿porque precisamente tu? ¿qué te faltaba?
- Creo que ambos conocemos la respuesta a esa pregunta, ¿no?
- Puede, responderé por ti, mi amigo Karparov me ha tenido muy bien informado...veamos. seguías encaprichada con ese traidor de Severus, así que decidiste ir a buscarlo, una vez allí, Dumbledore y el te camelaron para que entraras en su estúpida y ridícula cruzada contra nosotros, tu aceptaste embobada por el cariño que sentías hacia Severus, cariño no correspondido por cierto. Pero aquí entra en juego mi viejo amigo Sirius...enamorándote ¿pero no estabas enamorada de Severus? Estas mujeres...así que estabas hecha un lió – Aída intentaba parecer tranquila, pero lo cierto era que Thomas sabia demasiado- y aquí mi confidente y leal servidor escapa, trayéndome toda esta jugosa información, y tu escapas a donde es imposible localizarte. Y, poco después, apareces misteriosamente en medio de Londres. ¿he olvidado algo?
- Parece que no
- Muy bien. Te lo di todo, Aída, y te hubiera dado mas, te consentí demasiado y has acabado traicionándome. Ahora tu castigo...
- Sabes tan bien como yo que no le temo a la muerte
- ¿de veras me crees tan estúpido? Algo peor y mas refinado que la muerte es lo que te espera- y, dirigiéndose a alguien fuera del circulo, exclamo- ¡traedlos¡

atados y amordazados, aun semi-inconscientes, y con claras señales de haber recibido una paliza, estaban Sirius y Severus, seguidos de Malfoy, que los apuntaba con una varita
- muy bien Aída, he aquí tu castigo. Solo una persona morirá esta noche. Deberás elegir cual de estos dos hombres vive, y cual muere. No tardes en decidir. Dentro de 15 minutos les echare la maldición cruciatus, y cada cinco minutos otra vez hasta que te decidas. Será curioso ver que sucede antes, su muerte por el dolor, o tu decisión, de la cual seguramente te arrepientas eternamente. El tiempo comienza. Decide Aída, ¿cuál merece mas vivir?

Y diciendo esto, apunto con la varita al lugar en el que los dos hombres estabas arrodillados, con los ojos clavados en ella, expectantes.
El circulo completo sonreía, complacido por el espectáculo...







CAPITULO 12: AND...?

AND what have you got at the end of the day?
What have you got to take away?
DIRE STRAITS, PRIVATE INVESTIGATIONS

Durante unos breves instantes, en los que nadie dijo nada, creí que todo era una pesadilla, algo que ni siquiera recordaría al despertar. No era posible que me pasara esto. Sencillamente mi cerebro no procesaba los hechos, ¿cómo había llegado a provocar yo esta situación? No lo sabia, no quería saberlo. Solo quería escapar. Huir muy lejos donde nadie me encontrara jamás. O morir. Morir yo y no tener que decidir el destino de las dos personas que mas amaba en el mundo. Pero, claro, lord Voldemort no se conformaría con algo tan sencillo, no, el tenia que verme retorcerme de angustia, suplicando, llorando. Cuando ambos sabíamos que esa noche moriría una persona, que no era yo. Entonces, cuando empezaba a tomar conciencia de la realidad. Alguien grito

- ¡¡AÍDA!! Sabes que debes elegirme a mi. TE ARREPENTIRAS EL RESTO DE TU VIDA SI NO LO HACES- las lagrimas de rabia anegaban los ojos de Snape- yo...yo ya he vivido suficiente, de sobra, mi vida no le interesa a nadie. Pero el...el...el tiene un futuro junto a ti, lo sabes, le quieres y el te adora. DEBES HACERLO

vaya. Ahora es cuando Sirius debería haber soltado un discurso parecido, pero al parecer no todo el mundo era tan valiente. Sin embargo eso no me ayudaba mucho...

- vaya, vaya. El traidor resulto tener valor, al fin y al cabo. ¿estas dispuesto a dar la vida por esta zorra y no a darla por mi, ¿eh, Severus? – lord Voldemort parecía de veras divertirse con el espectáculo- CRUCIO¡
- NO¡- Eso no es justo- me oí gritar- no puedes hacerles daño
- TU NO DICTAS LAS NORMAS, PEQUEÑA ZORRA TRAIDORA A TU SANGRE
- CALLA¡¡ NO QUIERO ESCUCHARTE, NUNCA HE QUERIDO PERTENECER A TU ESTUPIDO CIRCULO. DEBI HABERME ALEJADO PARA SIEMPRE DE TI.
- Nadie te pidió que permanecieras a mi lado- su semblante había cambiado, si eso hubiera sido posible, parecería que el temible lord Voldemort estaba...asustado- calla ahora mismo si no quieres arrepentirte de tus palabras, sabes que NADIE debe saberlo
- ¿ah? ¿con que esas tenemos? –en esos momentos todo me daba igual, solo quería asustarlo, y solo había una manera, contando de el lo que nadie sabia, lo que solo ella conocía, el secreto, de lord Voldemort- ¿EL QUE NO DEBO CONTARLES? ¿EL QUE NO DEBEN SABER? ¿EH, PAPA?
- CALLA¡¡. Tu no eres mi hija. Yo no tengo ninguna hija, pequeña embustera
- Claro, debo ser una embustera. Lo llevo en la sangre. Solo soy una vulgar sangre sucia.

El silencio era tan espeso que parecía imposible poder respirar, en esos momentos, todos trataban de procesar correctamente la información que tan deprisa se les obligaba a asimilar. Las revelaciones que Aída ofrecía resultaban muy difíciles de asimilar para los mortífagos, y aun mas si cabe para Sirius y Severus, que, atónitos, habían olvidado, al igual que el resto de los presentes, que su vida aun pendía de un hilo. Aída respiraba rápidamente, resoplando entre sus dientes, furiosa, lord Voldemort permanecía impertérrito tras su capucha, sus facciones apenas esbozadas no parecían revelar emoción alguna. Pero para el observador atento, sus ojos, rojos como la sangre de todos los inocentes cuya muerte había causado, estaban dolidos. Pues el sabia que aunque sus fieles seguidores confiarían en su palabra y no en la de esa mocosa, el, en el fondo de su torturada alma, sabia la verdad. Sabia que todo eso era cierto. Lo que mas le dolía era que su propia sangre le hubiera traicionado, había puesto todo su empeño, su esperanza, y lo poco de bueno que quedaba en el en su hija, y ella lo cambio todo por dos brujos, que aunque de sangre limpia, traidores e impuros. Nunca se lo perdonaría. Nunca debió haber sido tan permisivo con ella. Pero aquí acababa todo. Ella debía tomar la decisión mas dura de su vida, y el no tendría piedad. Iba a saber lo que era sufrir de verdad

- BIEN¡. Se acabaron tus mentiras y distracciones, nadie te creerá esos embustes, así que proclama ya tu decisión o ambos morirán
- Exijo una oportunidad para que ambos vivan
- No estas en derecho de exigir nada¡
- Un duelo. Tu y yo. Si yo gano los liberas a ello y conmigo haces lo que quieras. Y si yo pierdo, tu decides
- Si aceptara tu propuesta, aun tendrías que tomar tu decisión. Si tu pierdes, cosa que es segura, matare a uno de ellos, el que tu elijas, antes de que luchemos. Así que, di, ¿cuál de ellos es mas apreciado por tu corazoncito?- sonreía cruelmente mientras pronunciaba estas palabras.

Aída miraba uno y otro sin poder decidirse, pero en el fondo sabia que llevaba conociendo la respuesta desde que lo vio ahí tirados, pero decirlo era doloroso. Vio como Severus pronunciaba en silencio las palabras “elígeme a mi” con la angustia pintada en su cara, pero también vio en sus ojos la determinación de que el pensaba estar haciendo lo correcto. Y miro a Sirius, con la cabeza caída, esperando su decisión con los ojos cerrados. Y les pidió perdón en silencio a los dos por lo que iba a hacer, por lo que iba a perder, por lo que iba a traicionar, por un amor que no pudo ser.

- muy bien. Si yo pierdo, morirá...- les miro por ultima vez, luchando por no llorar, Snape seguía erguido y orgulloso, esperando su decisión, y Sirius no se había movido- Sirius.
- NOOOO- Snape chillaba, con los ojos muy abiertos, atónito ante la decisión de Aída- NO LO HAGAS

Sin embargo, las palabras de Snape no causaron apenas efecto en ella, pero la oscura, dolida y resignada mirada de Sirius valía mucho mas para ella. Esa mirada la acompañaría el resto de su vida, en sus pesadillas, siempre recordaría que ella asesino al único hombre que la había tratado bien. Aun con el dolor de tan dura decisión repercutiendo en su ser, asió su varita y miro a lord Voldemort, el brujo mas poderosos de todos los tiempos
- estoy preparad
- te equivocas, nadie esta nunca preparado para enfrentarse a mi- rio, convencido de lo que decía era cierto, de pronto, y sin previo aviso, exclamo- SERPENSORTIA
- SERPIA DIFFINDO- Mientras Aída hacia el contrahechizo, la serpiente convocada por Voldemort desaprecio- CRUCIO
- EXPELLIARMUS
- No pienso perder, padre, IMPERIUS

Ante los ojos de todos, lord Voldemort bajo la varita y se quedo quieto, esperando ordenes
- reconoce que yo he vencido
- yo..reconozz...NO
- NO TE RESISTAS, CRUCIO
- SI, TU GANAS- dijo lord Voldemort, ante la sorpresa de todos- Sirius no morirá a mis manos ni hoy ni nunca
- Bien
- AVADA KEDABRA- el grito de lord Voldemort sorprendió a todos, pues cuando decía una cosa solía cumplirla, y, en efecto, cuando sorprendidos miraron alrededor, comprobaron que Sirius no había resultado herido
- NOOOOOOO, Severus, no, no nonono- Aída sollozaba desesperada- cabrón, lo has matado, nono, Severus, por favor, no estés muerto, por favor, no, no

Lord Voldemort viendo alcanzada su venganza, se alejo riéndose, mientras dejaba allí tres solitarias figuras. Aída que abrazaba a un Severus muerto arrodillada en el suelo, y Sirius, que de pie a su lado, la contemplaba, sin saber que decir, ni que hacer.



Bueno, ya esta. espero que os haya gustado, y si es asi que me dejes un review. Si recibo sificientes, escribire un epilogo que tengo pensado...asique...escribidme¡¡. gracias por leerme
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Lo malo que tiene el pasado - Fanfics de Harry Potter

Lo malo que tiene el pasado - Fanfics de Harry Potter

Bueno, primero quiero decir que es mi primer fic escrito y publicado, asique agradeceria muchisimo cualquier tipo de critica, escribirme a Merylspider@hotmail.

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2023-02-27

 

Lo malo que tiene el pasado - Fanfics de Harry Potter
Lo malo que tiene el pasado - Fanfics de Harry Potter

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