Lo que la mente esconde - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Vescomo Julie corre desesperada hacia esa maltrecha gasolinera que se encuentra enel centro de un pueblo desolado. La nieve y el viento la azotan duramenteproduciéndole ronchas y entumeciendo en sus delicadas extremidades. Ese no erael sitio para un modelo ¡ni mucho menos! Julie debería estar en un hotel decinco estrellas rodeada de lujos.
Sus ojos denotan terror, lanza periódicamente miradas hacia atrás, paracerciorarse que nadie la persigue. Una de esas impresionantes botas hace que setropiece y caiga de manera estrepitosa sobre la gélida nieve amontonada. Perola ves recuperarse inmediatamente acongojada y alcanzar por fin la puerta de lagasolinera.
Un brutal impacto en la cara de Julie hace que se le rompa la nariz con uncrujido repulsivo y caiga sobre una estantería llena de chucherías.
Julie se toca la cara amedrentada y angustiada notando como la sangre cálida sedesliza por su rostro helado.
Puedes ver como se aterra aún más cuando nota la cuenca del ojo vacía, su ojohabía salido rodando por el mugroso terrazo de la gasolinera.
Su grito fue pavoroso y quieres ayudarla pero un segundo impacto con lo quepudiste otear que era una gran pala de nieve, la deja inconsciente mientrasresbala lentamente hacia el suelo.

 

Hilosrojos recorren su cuerpo escultural hasta la muerte.

***

Mariose agacha encogido debajo de la ventana. Desesperado se tapa los oídos confuerza y cierra los ojos. Comienza a hiperventilar, le está dando un ataque deasma. Esa mujer, la que por la mañana había coqueteado con su padre, había sidobrutalmente asesinada. Tiene que ser fuerte, tiene que buscar a su padre en esanoche gélida y tenebrosa, aun saltándose la advertencia de que no saliera de lahabitación del motel cochambroso en el que se alojaban esa noche. Por estúpido,por haberse escondido en el coche de su padre para correr una aventura, ahorase encontraba ahí muerto de miedo.
Mario se pone en pie tembloroso, camina tambaleándose hasta que coge su ritmohabitual. Se ajusta bien el abrigo al cuello y sale acongojado hacia el pueblodesolado en busca de su padre.

***

¿Quépasaba en ese pueblo de noche? Ni siquiera habían dado las nueve de la noche yya no había una luz que reflejaraactividad dentro de las casas. Aunque no me extrañaba, en aquél condenado lugarhacía un frío de muerte. Me acomodo bien la bufanda que me había regalado mihijo sobre la nariz. Ya la tenía colorada por la congelación.
Divisé en la lejanía que la gasolinera del pueblo tenía las luces encendidas.Le di las gracias al señor porque estuviera abierta las veinticuatro horas.

Misbotas dejaban las huellas sobre la nieve helada que se acumulaba por todaspartes. Deseaba llegar a la gasolinera, parecía que el hecho de pensar en laluz me calentara el cuerpo. El viento silbaba por entre los árboles de losalrededores. No tendría que haber parado en ese lugar, tendría que haberllegado hasta mi destino aunque me hubiera llevado toda la noche de conducción.Y encima, mi hijo se había colado en mi coche y lo había dejado en lahabitación advirtiéndole que no saliera. Yo tenía algo importante que hacer enese momento.

Porfin llegué y abrí la oxidada puerta. Quepoco cuidadas tenían las cosas allí, pensé al entrar ya que la puerta costabaabrirla y una estantería con chucherías estaba totalmente derribada.

Buenasnoches señor dijo un muchacho desde detrás del mostrador. Perdone como estátodo, no me ha dado tiempo de recoger.

 

Elmuchacho mostraba una sonrisa afable y su tono de voz era conciliador.

Note preocupes, chico. Hay veces que no hay tiempo en un mismo día para hacertodas las cosas que quieres contesté despreocupadamente. Me acerqué almostrador para poder hablar más de cerca con el dependiente.

Tienetoda la razón señor.

Quieropreguntarte una cosa comencé a decir sin rodeos ¿Has visto a una mujerescultural con cara de ángel? Es modelo y había quedado con ella, pero no laencuentro. Se llama Julie.

Eldependiente me sonríe y asiente con la cabeza.

Haceun rato vino a comprar una botella de licor y me dijo que si alguien veníapreguntando por ella le indicara el sitio de encuentro.

¡Estupendo! comenté entusiasmado frotándome las manos.

¿Ve aquel motel de allí? señalo a través de la ventana con una sonrisapicarona. Habitación 306.

Muchas gracias, chico grité mientras salía corriendo por la puerta de lagasolinera.

***

Escuchasruido fuera, ya no sabes si es la lluvia torrencial o esa persona que estásesperando. Tu espera había sido larga y tortuosa, temías por tu vida a cadasegundo. Escuchas una llamada en la puerta y tú, con el corazón en un puño, leindicas que entre.

Lahabitación la has mantenido a oscuras en todo momento y, cuando ese cuerpo dehombre atraviesa el marco de la puerta, le asestas un golpe brutal con lalámpara del motel en la cabeza. El hombre cae redondo al suelo produciendo unruido sordo. La sangre le resbala por la brecha que le has hecho en el cráneo.

Esehombre te había llamado a la habitación y te señaló que en un momento de lanoche entraría allí y te mataría. Has sido más lista que tu agresor y aliviadavas a salir de aquel horrible lugar. Allí en pie, tras pasar el marco de lapuerta, te encuentras a un niño que te mira con odio fijamente a los ojos.

***

Yame había cargado a esa tal Julie. Me encantaba hacer ese tipo de trabajo y Evelynme había pagado estupendamente por un par de asesinatos: el de su marido y surival en las pasarelas. Ella y yo hacíamos un gran equipo. Qué suerte habermeencontrado con ella y que estuviera tan necesitada. Solté una risa lujuriosa,era una mujer muy mala. Ahora debería ir a por la chica del motel. Esperaba queella se hubiera cargado al marido de Evelyn. Así no me manchaba tanto lasmanos.

Teníaque reconocer que el sitio donde me encontraba daba grima. Evelyn sabía elegirun sitio bastante tétrico para sus acciones. La niebla era tan espesa en esemomento de la noche que no veía nada ni a un palmo de mí. Los pies se mehelaban por momentos, podía notar como el frío penetraba en mis dedos. Ibalentamente hacia la habitación 306, con suerte la chica se habría quedado ental estado de shock que no se habría movido del lugar.

Alllegar encontré una escena bastante peculiar: la chica estaba tirada encima delhombre al que envié. La sangre borboteaba de su estómago y de su corazón. Teníavarios agujeros en esas partes pero no podía conectarlos con algún objetoconocido. Un niño apareció desde la penumbra con los ojos llorosos y un lápizensangrentado en la mano.
Ese maldito niño había matado a mi presa, a la chica a la que torturaría, de lachica que iba a sacar un buen pellizco negociando con sus padres. Ese estúpidoniño me había quitado de las manos millones de dólares.
Lo miré a los ojos con una sonrisa en los labios.

Notengas miedole dije con dulzura. Ven conmigo. Te llevaré a un lugar seguro.

Elniño asustado agarró mi mano manchándomela de sangre. Lo conduje hacia lahabitación de al lado, la 305. Entramos y cerré la puerta con el pestillo.El niño me miró asustado.

Vamosa lavarte esa sangre. No querrás que la policía sepa lo que has hecho ¿no?

Asintiólevemente y por su propio pie entró en el baño. Llené el lavabo hasta arriba ycogí su mano para lavarla. ¡Que inocente son los niños! Lo tomé por el cuello eintroduje su cabeza en el agua helada. Se tambaleaba, intentaba gritar perosólo se oía el chapoteo que hacían las burbujas que salían de su boca. Laagitación poco a poco terminaba hasta sostener en mis brazos el cuerpo inertedel niño.

***

Unasala llena de señores con batas blancas miraban conmocionados a otro quellevaba una camisa de fuerza y que en su cara tenía dibujada una sonrisalujuriosa.

¿Yahora qué? pregunta uno con la cara desencajada por el terror.

Hemostenido que matar a todas las personalidades del señor Looper para saber quiénesson los asesinos de las doce modelos que han muerto durante el año pasado. Ahorapodemos condenar a éste lunático. Evelyn Torres y David Doyle son las personalidades asesinas.

Porfavor, llévenselo a una celda de aislamiento. Pidió otro de los señores convoz grave.

Lasala se quedó en silencio sepulcral mientras el señor Looper era llevado a sucelda. Nadie podía creer que hubiese sido tan difícil encontrar a un asesino entre tantas personalidades, en una solapersona.

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Vescomo Julie corre desesperada hacia esa maltrecha gasolinera que se encuentra enel centro de un pueblo desolado. La nieve y el viento la azotan duramenteprod

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2023-02-27

 

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