Los Hijos de Valentine. - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

1. Nuevos Cazadores.

La bestia blanquecina se retorcía con profundas convulsiones mientras un largo látigo se arrastraba contra él, una flecha se desvanecía de blancos dedos para atravesare en los brazos superiores de el extraño ser mientras que la daga seraphin resplandecía en manos de una joven pelisroja, su cabello de fuego se ondulaba ante el soplar del viento, sus ojos verdes enfocados en la parte superior del pecho cubierto de cicatrices.

"Decapítalo, así morirá". Recordaba la primer enseñanza de una pelea, dando un salto se impulso en el ladrillo rojizo del callejón cayendo justo en los hombros de la bestia y con un rápido corte perforo de lado a lado el cuello de la bestia, el icor se derramo por todo el lugar bañándola por completo, sentía el escocer de la sangre de demonio sobre la piel, dio una profunda aspiración antes de saltar de los restos de la bestia y esta se desvaneció, volviendo a su dimensión demoniaca. Una mujer de cabello negro, largo y atado en una coleta, de tez blanca, ojos café oscuro, esbelta y vestida con una corta falda negra así como una blusa ceñida, se giro buscando con la mirada lo que fuese y allí en la oscuridad la sombra de un Cazador Infernal, un nephilim proscrito, se desvaneció.

El joven de cabello negro, ojos de un azul cristalino, con marcas oscuras sobre la piel, franjas en intrincados diseños que formaban sus runas, extendió el brazo y extrajo una flecha que dirigió a otra sombra presente, la flecha atravesó la cabeza de un ser deforme, lo que pudo ser un vampiro deformado con la sangre de Sebastián.

-- No dio frutos.-- dijo Isabelle, la joven de cabello negro, lucía resignada.
-- Nunca dan frutos. Pero es lo mejor ahora, además Clary esta mejorando.-- dijo Alec en tono serio y calmado.
-- ¿Creen que nos observa?, hablo de Sebastián.-- dijo la pelisroja colocando su daga larga en su cinturón.
-- Posiblemente, mi madre ha estado mencionando que hay muchos ataques, secuestran Nephilims y los torturan, sino se unen a ellos. El pánico surge en la Clave. Hay muchos que te culpan, mi padre cree que amas a tu hermano y por eso no lo entregas.-- respondió Isabelle. Cuando Clary escucho aquella frase recordó que Sebastián buscaba justo eso, que ella lo amara.
-- Volvamos con Jace, debe estar desesperado por vernos.-- dijo Clary comenzando a caminar, si siquiera percibir los pequeños ojos de una vampireza diminuta e infantil que los observaba.

Solo dos semanas atrás Alec había visto con horror los restos de Camille y aun cuando quería cortarle él mismo la garganta por causar su ruptura con Magnus, le revolvió el estómago, se colocó a la defensiva, pero la pequeña vampira solo dijo que debía avisarle a los demás cazadores, que ella era la jefa del clan de Manhathan, y que los acuerdos se romperían, pues ellos seguirían a Sebastián. Aun cuando al llegar al Instituto, Alec tenía el corazón roto, se armo de valor y explico solo aquello mas importante, incluyendo lo que Jordan ya sabía de la vampira.

Ahora cada ataque de demonio tenía un vampiro deformado involucrado en ello, todos habían redoblado las rondas para patrullar, mas los Hermanos Silenciosos le habían prohibido salir a Jace del Instituto, ya podía estar por el lugar, pero no podía abandonar la dura vigilancia de ellos. Clary cooperaba con los hermanos en aquello que le pidieran manteniéndose cada vez mas alejada de Jace, conversaban, y de vez en vez se besaban, pero si el deseo de Jace se intensificaba llegaba a quemar incluso su propia ropa. En una ocasión deslizo las manos sobre Clary, un roce a su cadera lo intoxico, su deseo vibro y sin darse cuenta la ropa de Clary estaba en llamas, se había odiado por ello, y la habría abandonado pero ella solo lo miro con ternura y le repitió: "Todas las parejas tienen dificultades". Por eso Jace la adoraba, mas últimamente una duda emergía en su mente, cada día Calry lucía más y más cansada, mas delgada y mas furiosa, como si algo la molestase.

Jace se encontraba frente a los elevadores, sentado esperando por Clary, ella debía salir a cazar en su lugar, como parte del grupo, y aun cuando todos la alababan por mejorar con rapidez, él se atemorizaba de perderla. El traqueteo marco que el ascensor subía, Jace se puso en pie, el nerviosismo absurdo del primer amor lo hizo acomodarse el cabello rizado y dorado, esperando verla, mas cuando las puertas se abrieron no fue a ella a quien vio.

***

Una diminuta figura recorría en la oscuridad la calle completamente sola, vestía con vaqueros, una playera corta rosa y un suéter con el dibujo de un pony al frente, sonreía, un ángel perdido en la oscuridad mas al verla, algunas personas sentían un escalofrío, pasaban de ella temerosas. Maureen jamás había visitado el Hotel y no le agradaba hacerlo, solo que tenía curiosidad de volver a ver a aquel vampiro, Raphael, el vampiro líder por el momento, se detuvo ante el Hotel Dumorth y observo, él sabía que ella estaba debajo, mas por milésima vez no deseo entrar, continuo su camino por aquella zona hasta llegar a una amplia entrada, el departamento lucía simple, una puerta abarrotada y un número en la pared. Dio un salto hasta llegar al tercer piso, la ventana estaba abierta y ella entro. Una silueta se encontraba dentro, su cabello platinado y su aspecto atractivo le causaban a Maureen escalofríos.

-- Tu hermana esta muy bien, elimino ella sola a otro.-- dijo Maureen sonriendo dulcemente, como un niño.
-- ¿Haz encontrado al brujo?.-- pregunto la profunda voz de Sebastián.
-- ¿No puedes tu invocarlo?, pudiste hacerlo con Lilith.-- respondió haciendo una mueca infantil.
-- No, pero si encontramos al brujo, te daré al diurno. Es el trato.-- dijo Sebastián sonriendo tan encantadoramente como sabía que podía para hacer que quien sea hiciese lo que deseara.
-- Nuestro Maestro te pidió algo, ¿lo haz hecho?.-- pregunto una suave voz, de la oscuridad emergió Amatis cruzando los brazos sobre su pecho.
-- Encontré a Veltran D'York. Pero se ha negado a venir, todos saben que los doce anteriores murieron y aquel que encerraste te sirve solo por que te ayuda con lo de tu hermana.-- respondió malhumorada, como una niña que no quiere ir a clases de piano.
-- Tráelo. Pronto la vida de Dimitri Benneth se extinguirá.-- ordenó Amatis, Maureen le dirigió una mirada cruel y de desprecio que la nephilim oscura ignoro.-- Pronto ella será tuya. Clary te pertenecerá y no solo en sueños.-- añadió Amatis con un tono esperanzador, como una madre hablaría con su hijo.
-- Lo sé.-- respondió Sebastián sonriendo con delicadeza, con la palidez de la luna, él resplandecía ante la idea de poseer finalmente a su adorada Clary.

***

Un hombre esbelto, alto, quizás medía los dos metros, de anchas espaldas, de un rostro hermoso, una sombra de barba, corto cabello castaño y ondulado se mecía sobre sus cejas arqueadas mientras sus ojos claros de tonos miel se enfocaban en Jace, era un cazador de sombras, vestía como uno, mas las runas sobre su piel eran simples. A su lado un hombre robusto, mas musculoso que Jace, de cabello oscuro, actitud altanera y con runas marcadas sobre su piel le dirigía una superior a Jace.

-- Somos Thorin O'Connor y Matthew Blackstone. Venimos de Idris en busca de Maryse Lightwood, debemos hablar con ella.-- ordenó el hombre mas corpulento, le desagrado al instante a Jace, mas antes que sus labios se separasen para responder una alta figura estaba ya allí.
-- O'Connor, Blackstone, me alegra verlos. La Clave me dijo sobre su llegada, los esperaba.-- dijo Maryse, su voz era calmada, mas Jace logro percibir el nerviosismo en sus ojos, seguramente eran malas noticias si ellos estaban allí.
-- Necesitamos hablar de los cadáveres de ángeles y sobre Clary Morgenstern. Si no se opone, la clave ha pensado en que ella llame a Sebastián.-- dijo O'Connor, el hombre corpulento. Jace se burlo débilmente.
-- Claro, por que él vendrá solo al llamado de ella.-- dijo Jace burlón.
-- Hace un mes encontramos a un nephilim oscuro, intento suicidarse pero lo detuvimos y lo obligamos a hablar.-- dijo O'Connor en un tono por demás cruel que causo un ligero escalofrío en Maryse.-- Son fuertes pero si los quemamos con las armas serafines, hablan con facilidad.-- hablo O'Connor como si buscase que Jace comprendiese algo.
-- Deberíamos hablar en privado, ¿le parece?.-- dijo Maryse, mas O'Connor sonrió tetricamente, Jace sintió que se burlaba de él.
-- No. Debe escucharlo, fue parte de él, por Valentine y la vinculación.-- dijo en voz suave Blackstone, su mirada era serena y amable, el enfado de Jace se controlo con aquella voz.
-- Lo que ha dicho es que necesitaba a Jace para un ritual mayor, lo sacrificaría, al final sería asesinado. Pero la joven Morgenstern no lo sería. El Nephilim oscuro dijo algo peculiar.-- las palabras de O'Connor resultaban vacías, pero afiladas.-- Al parecer Jonathan Morgenstern desea crear una nueva raza desde cero, destruir todo y comenzar con su propia raza.-- añadió.
-- Cazadores Infernales, ¿no?.-- pregunto Jace, aun sintiendo que no era eso.
-- No. Una raza nacida de la sangre de Valentine. Aquel día que interrumpieron el nacimiento de esos Cazadores, evitaron también una unión demoniaca.-- dijo O'Connor, Jace y Maryse no comprendían.-- Jonathan planea seguir los pasos de grandes emperadores, de la manera mas insana. Planeaba unirse a su hermana y poseerla frente a sus acólitos, pues con ello, su embarazo producirá la nueva raza, con el poder de los ángeles y el ser absoluto de demonios.-- añadió dejando ver el horro de los planes. Jace se cayo de espaldas.

Recordaba instantes extraños, conversaciones antes de la llegada de Clary, recordaba como Sebastián insistía en preguntarle sobre Clary, sobre el como era estar cerca de ella, recordaba que él había decidido traerla, recordaba el día en Praga que ambos desaparecieron, como al verlos juntos lo pensó por un segundo y luego una venda lo cubrió, siempre lo notaba, Sebastián la observaba con necesidad, recordaba su mirada cuando ella lo llamo para evitar que él se marchase. Sebastián había acariciado su garganta con delicadeza cuando deslizo la pañoleta por su cuello, él la deseaba como Jace mismo deseaba a Clary. Vino a su mente ese día, en el que su cuerpo sintió brutales sacudidas, y su piel se cortaba como si hubiese sido una lucha. Entonces la idea de que Sebastián hubiese violado a Clary le hizo desear vomitar y arrancarle la cabeza a Sebastián.

-- Clary no debe saber lo que hemos hablado, le entrenaremos como un arma contra Sebastián, ella se infiltrará y lo asesinará. Es la decisión de la Clave.-- dijo fieramente O'Connor, Jace lo miro con desprecio y horror.
-- No... no lo harán. Yo puedo ser un arma mejor.-- dijo Jace, Maryse lo miro y se interpuso cuando la fulminante mirada de Thorin se enfoco en él.
-- Debemos continuar la conversación dentro. Jace no dirá nada, ¿cierto?.-- dijo Maryse persuadiendo a su lógica.
-- Si. No diré absolutamente nada.-- respondió Jace.

***

El silencio en el trayecto era mortal, la depresión que Isabelle y Clary sentían era mucha, sus miradas se centraban en Alec. Ambas habían parecido horrorizadas cuando Alec les explico como era que Magnus había terminado con él, ellas intentaron persuadir a Magnus pero este había colocado un escudo contra cualquier tipo de cazadores. Alec no expresaba absolutamente nada, pero estaba deprimido, había vuelto a morderse las uñas, y Roberth le organizaba citas a ciegas con nephilims, no con chicos, con lindas jovencitas de aspectos masculinos que resultaban un tanto grotescas a la mirada de Alec. Isabelle intento hacerlo salir con un vampiro cercano a los cazadores, pero tampoco resulto. Para Alec quizás solo existía Magnus.

Entonces el traqueteo del elevador se detuvo y al frente un joven de hermosos ojos en tonos miel lo miro. Solo a él. Las puertas se abrieron y el trío descendió. Jace se encontraba allí, pálido, pero con una sonrisa dulce, encantadora. Isabelle fue la primera en percibir al joven, sus ojos miel ya habían sido observados antes.

-- ¿ Mathew?, ¿Matt Blackstone, eres tú?.-- pregunto Isabelle, una sonrisa mostró un rostro amable en el joven.
-- Es genial verte Izzy, es muy bueno verlos a todos.-- respondió extendiendo los brazos para que Isabelle saltase a ellos.
-- Es increíble que todos nos conozcamos tan bien, ¿no?.-- espeto con molestia Jace, Clary camino hacia él deslizando una mano sobre la de él, mas al toque la quemo levemente, como cuando se marcaba la piel con una estela, Jace lo noto y se alejo un poco.
-- Es que eramos amigos, nos conocemos desde niños, fui estudiante de este Instituto por un tiempo.-- dijo con una sonrisa Isabelle. Alec lo miro, los ojos suaves y de tonos miel se enfocaron en él nuevamente, este se ruborizo notoriamente y aparto la mirada.
-- No te había reconocido.-- dijo Alec.
-- Era pequeño y delgadito, a pesar de ser más grande que tu. Recuerda que tengo 21 años, y tu solo 18.-- dijo burlón Matt, Alec quiso ignorarlo y seguir de largo, pero una mano lo sostuvo frenando su huida.-- Primero que nada debo decirles que soy el nuevo entrenador y maestro de defensa de Clary, y segundo quiero ir a celebrar.-- añadió. Jace negó con la cabeza.
-- No tengo ganas de celebrar. Además a Clary ya la esperan en su casa, Jocelyn es muy severa con ella.-- dijo Jace comenzando a caminar, Clary quería seguirlo pero estaba tan cansada. Se despidió y solo se marcho, Jace se desvaneció entre los pasillos del instituto, tenía mucho que pensar. Isabelle comenzó a caminar con Alec y Matt mas su celular vibro y con una sonrisa solo se marcho dejando a ambos incómodamente solos.
-- Todos en Idris hablan de que terminaste tu relación con Magnus.-- dijo Matt, Alec sintió un golpe profundo en su estómago, el dolor del primer rompimiento.
-- ¿Cómo es que todo Idris lo sabe?.-- pregunto Alec sabiendo la respuesta aun sin escucharla.
-- Tu padre lo dijo por todo Idris, según él volviste a ser normal, y estabas bajo un hechizo.-- dijo con desprecio Matt, Alec lo consideró extraño.-- Pero yo me alegre, me sentí muy feliz por saberlo.-- añadió. Alec se giro con una mirada de odio tan afilada como una navaja, pero Matt no se mostró molesto o temeroso.-- Me hizo feliz por que entonces yo podría tener una oportunidad de estar contigo.-- añadió cerrando el espacio entre ambos, con delicadeza Matt acarició su cabello negro y deslizo las yemas de sus dedos por su mejilla. Se inclino con rapidez y sin poder negarse Matt estaba ya besándolo, era más alto que Magnus pero besaba de una manera diferente, solo podía compararlo con Magnus, no había existido otro hombre en su vida antes de él y creyó que después de él no habría nadie.
2. Sueños Despreciables.

La casa de Luke jamás se encontraba sin vigilancia, la manada se turnaba para protegerlo por si Sebastián aparecía, por lo cual a Clary no le sorprendió que al acercarse observo a dos hombre sobre la calle, conversando sentados en la banqueta, ella los recordaba, amigos de Maia; ella los saludo con la mano, al entrar había, como de costumbre, miles de telas y figuras que formaban parte de los preparativos para la boda, Jocelyn observaba las revistas de pasteles mientras Luke sostenía delicadamente la mano de ella, señalaba de vez en vez un modelo apetecible, entonces se miraron y sus labios se unieron. No era extraño, ella ya lo había visto antes, pero seguía sintiéndose incómoda.

Entro haciendo ruido, ellos se separaron, la saludaron y ella les explico lo que hizo, aun su madre se tensaba al escuchar que asesinaba a algún demonio o que otro le estallo en la cara o sucesos así. Jocelyn le había permitido ser cazadora, pero, aun parecía muy molesta en la relación que ella tenía con Jace, no lo expresaba pero jamás preguntaba por él, quizás lo odiaba. Se dio un baño y después se colocó la ropa de dormir, cerro los ojos y comenzó a soñar.

Nuevamente soñaba con Jace, su Jace. Caminando hacia ella, deslizando un mechón de su cabello detrás de su oreja, era hermoso, de ojos dorados en tonos mas sutiles que el dorado de su cabello, se estiro para besarlo, y como el Jace de sus sueños no era la "antorcha humana", no quemaba. Sus labios eran suaves y posesivos, sus dedos se deslizaban sobre su piel y entonces acariciaban la curva de su pecho, rozando tan suavemente que le causaba suspiros. Al abrir sus ojos no era Jace, era Sebastián quien la aprisionaba con su cuerpo contra una pared roja detrás de ella, presionó una pierna entre las de ella abriéndolas con fuerza, ella quería apartarse de él, pero no podía, sus brazos se enredaron detrás de él, mientras le permitía tocar su cuerpo, explorar sus labios.

Sebástián era mas severo que Jace, sus besos eran mas crueles, sus dientes se clavaron mordiendo su labio, este sangro y el sabor se mezclo con el beso, sentía el ardor de la herida pero no le importaba. Ella lo tiro al suelo, lo piso con fuerza en el estómago mientras él se reía tan alto que aturdía. Clary se inclino sobre Sebastián sentándose sobre las caderas de él, sintió la excitación en él presionar contra ella.

-- "Un jardín cerrado es mi hermana, una primavera callada, una fuente sellada".-- murmuró Sebastián levantándose con lentitud, sus palabras retumbando en su mente.-- Continuas sellada, ¿no?. Jace no puede tocarte y ahora yo poseeré tu esencia, por que "Ella se abre para mi, mi hermana, mi amor".-- añadió mientras su lengua recorría su cuello, Clary se estremeció, había una parte de ella que deseaba apartarse pero algo la mantenía allí.

Sus ojos verdes buscaban más allá de las caricias, observando el sol sobre ellos, pero ese no era el sol, era Jace. De un golpe aparto a Sebástián y ella cayo al vacío. Despertó gritando, horrorizada, en segundos Jocelyn encendía la luz y Luke sostenía su kindjal, mas nadie estaba allí. Aun así su labio sangraba y el sabor de la sangre se mezclaba con el asco.

-- ¿Qué sucedió, Clary?.-- pregunto Jocelyn.
-- Nada, solo una pesadilla.-- respondió Clary. Una pesadilla más que la atormentaba, no perder a Jace sino, ser lo que él fue alguna vez, una marioneta de Sebastián.

***

Simon observaba desde lo lejos su celular, sabía que fuera estarían Jordan y Maia conversando sobre detener a Maureen, también era consciente de la cabeza recostada en su brazo y de su largo cabello enredándose a su lado. Isabelle no había definido la relación, ¿eran pareja o no?, se besaban y dormían juntos, ella se acomodaba junto a él de una forma que Clary jamás encajo, ella era apasionada, había ocasiones en las que solo se consumían en besos desesperados que acababan atormentando su sed y su deseo. Era un adolescente normal, debía desear a la mujer junto a él y así sucedía, la deseaba pero también quería que ella definiera su relación.

Su celular vibro levemente, él se estiro y lo abrio.

-- ¿Las pesadillas?.-- pregunto sin necesidad de preguntar. Desde hace unos días pesadillas terribles atormentaban a Clary sin poder decidir si decirle a Jace o a alguien. No podía ser como lo que Lilith le hizo a Jace, pero era de alguna manera obra de Sebastián, ambos lo sabían.
-- No sueño que Jace muere, pero es igual de terrible, quizás más.-- murmuró la voz temblorosa de Clary.
-- ¿Haz pensado en buscar ayuda de los hermanos?.-- pregunto en susurros mientras deslizaba un dedo por la espalda de Isabelle, eso lo hacía sentir bien.
-- No es como lo de Jace. Creo que es distinto. Le preguntaría a Magnus pero no puedo. Tampoco decirle a Jace.-- respondió ella.
-- Nunca me haz dicho de que son esas pesadillas.-- dijo Simon rodandose junto a Isabelle, suavemente beso su cabello negro, ella era de una manera hermosa, no de la forma obvia, sino que era sumamente bella y mortal.
-- Son terribles, si. Es lo único que debes saber, son horribles.-- respondió ella con un suspiro, sintió que ella ocultaba algo.
-- Entonces busquemos a otro brujo, aunque creo que debes decirle a los Hermanos silenciosos.-- respondió, Clary suspiro de nuevo y solo pareció sollozar.
-- Lo haré.-- dijo para después colgar. Dejo el celular sobre la mesa a su lado. Se acomodo, mas los ojos castaños de Isabelle se abrieron lentamente.
-- ¿Quieres mi sangre?.-- pregunto Isabelle presionándose contra Simon, él sonrió.
-- Becky quiere conocerte. Pero no sé, ella cree que es una relación de novios, y aun cuando lo negué cree que debe conocerte.-- dijo Simon. Había ensayado toda la tarde la manera de decirlo, mencionando que su hermana los vio besándose una vez justo antes de que ella saliese del departamento. Quizás paso a su lado y así la observo, desde ese día quiso conocerla pero él no podía decirle que no eran nada, solo se besaban y dormían juntos, pero no de una manera sexual, solo dormir.
-- ¿Cuando?.-- pregunto palideciendo, su piel blanca y nívea jamás lucio tan pálida.
-- Mañana en la tarde, como a las dos de la tarde, en un café mundano. Le dije que no, que eras una ocupada cazadora de sombras, pero ella insistió, de otra manera iría a buscarte al Instituto. No quise que lo hiciera así que le dije que intentaría convencerte.-- respondió Simon esperando algún grito de enfado o desesperación.
-- Bien.-- dijo Isabelle acomodándose de nuevo entre los brazos de Simon.-- Pero iras por mi al Instituto.-- añadió hablando contra el cuello de Simon.

Simon lo sabía, estaba enamorado de ella, la amaba, la quería, pero ella no lo amaba o quería lo suficiente.

***

Una sonrisa satisfecha se marco sobre los labios de Sebastián mientras se ponía en pie. Su cama perfecta y minimalista se encontraba en aquel edificio, sobre un pentagrama de invocación, sangre rodeando la cama, mientras una mujer se aferraba a la cama, su cuerpo sangrando, tan flagelado por cadenas y látigos que a penas si se sostenía, Sebastián se inclino observando a la pequeña criatura, una mundana que tuvo el infortunio de confiar en él. Amatis abrió la puerta señalando a su lado, otro brujo había sido traído, uno de cabello grisáceo y orejas de dragón, Dimitri Benneth; Sebastián jalo del brazo a la diminuta mujer y la arrastro por la habitación.

-- Cúrala y envíala con ellos.-- ordenó arrojándola junto a el brujo.-- Quiero que sienta celos de cualquier mujer que me rodee.-- añadió hacia la mujer, algo en sus ojos verdes resplandeció.
-- Como tu sentías celos de Jace. Valentine lo eligió, Clarissa lo eligió. Puedes ser mejor guerrero que él, pero él los tiene a ambos. Y tú, ¿qué posees tú?.-- dijo ella, su voz suave pero decidida.
-- Tendré una nueva raza, ella será mía. Nada lo evitara.-- dijo Sebastián al segundo que otro círculo de invocación traía a Lilith ante él, sus ojos de serpiente se posaron en él.
-- La nueva raza esta destinada, pero solo en el solsticio será mas poderosa, tu cuerpo y el de ella deberán unirse ese día y el poder de ambos lo quemará todo.-- dijo Lilith en un siseo.

Lilith le había brindado la idea desde un principio, la sangre de un hijo del ángel y un hijo de demonios, ambas en uno, la sangre del demonio devorará el bien, y la sangre de ángel lo fortalecerá. Sebastián tenía planeado ese día, después de que bebiese el último, él ordenaría que Clary se uniera a él, Jace la sostendría mientras Sebastián la poseería. Aquello era lo único que quería hacer sin pensar en superar al hijo favorito de su padre, disfrutaría de la mujer que nació para él. Lo que había deseado desde que había soñado con la hermosa mujer de cabello rojo sangre ondeando, la mujer que flotaba sobre el río de muerte. Con ayuda de una pequeña bruja había entrado en su mente aprovechando que tenían una conexión: su nexo. Había buscado sus ansias, ella quería pertenecerle a Jace, sentirlo a él, pasional, desenfrenado, pero él podía tomar siempre el lugar de Jace, y los sueños eran inconscientes, simples, como un copo de nieve que cae, una mota de polvo.

Clary sería suya, para ello recurriría al ser capaz de crear una runa oscura.

***

Mathew Blackstone era un joven muy fuerte, el mejor de todo Idris después de Jace, todos sabían eso. Había pasado junto a los Lightwood sus vacaciones desde los tres años a los diez años, siempre observo a Alec como el ser mas bello, mas delicado, mas hermoso. Sabía que debía sentirse atraído hacia Isabelle, era hermosa, pero sin duda Alec lo hacía sentir intranquilo. Se había aterrado una noche al escuchar pasos y al salir de su habitación había visto a un lindo niño llorar en una esquina, lo había llamado y cuando la luz de las antorchas nocturnas iluminaron sus ojos azules, cristalinos como el mar, había sentido su corazón palpitar.

Odio sentirse así con respecto a él. Decidió dejar de ir, y como un niño nuevo había llegado con ellos, mas desistió de la idea de estar cerca de él. Había conocido a una persona hermosa, pero para su disgusto cada mujer hermosa que se cruzaba con él era comparada con Alec, sus estéticas manos, sus largas piernas, su cintura estrecha, su cabello negro, sus ojos hermosos. Cuando lo vio nuevamente en Alacante, quedo asombrado, no era un niño bonito, era un joven hermoso, demasiado bello para no desear acercarte a él. Mathew observaba como su hermoso Alec era acosado por infinidad de chicas, pero no parecía importarle, ninguna.

La tarde en que los demonios atacarían Alacante, Mathew Blackstone se había soñado cerca de un lago cristalino, sentado a su orilla estaba Alec, observándolo, se puso en pie y se abalanzo sobre él besándolo suave y violentamente, él sintió su corazón desesperado, sus manos encerraron a Alec contra él, sus labios no se cansaban de él. Al despertar fue en su búsqueda pero no se encontraba cerca de sus padres, así que fue a buscarlo con los Penhallow cuando las protecciones cayeron y los demonios azotaron Alicante.

Entre la locura de la noche vio a Alec dejar la casa de los Penhallow, lo siguió todo lo que pudo, pero pronto se desvaneció; cuando por fin lo vio parecía conversar con un brujo de apariencia asiática, sus ojos de gato lo miraron un segundo antes de que un demonio se mostrase, después una orda llego. Quedo inconsciente.

En el salón de los acuerdos Mathew busco desesperado a Alec, cuando lo hayo corrió hacia él para confesarle su amor, un amor que quiso matar, un amor que siempre lo aferro a él, pero solo se vio herido pues Alec, su Alec, unía sus labios a un brujo, a Magnus Bane. Sintió morir, se sintió muerto.

Paso un tiempo en el cual se dedico por completo a entrenar su cuerpo, su fuerza, tenía que ser el mejor, solo el mejor pues solo el mas adecuado dejaría Idris para entrenar a la hija de Valentine. Mathew tenía pensado enamorar a Alec, si era necesario pelear contra el brujo para recuperar a su Alec, y como un regalo del ángel, la noticia de la soltería de Alec se disperso por todo Idris. Nada podía evitarlo, viajaría al Instituto de Nueva York y confesaría su amor a Alec.

Ahora se encontraba disfrutando de los labios mas suaves y dulces del mundo, la textura mas bella al tacto, pero al abrir los ojos Mathew vio a Alec llorar. No quería hacerlo llorar, no quería verlo sufrir. Se aparto de él, mientras Alec lo miraba confundido. Quizás soñar sea mejor para Mathew.
3. Sustituta.

Jace debía calmarse, debía calmar su hormonal cuerpo siempre. Antes si deseaba a una mujer fácilmente le susurraba palabras dulces, le sonreía de aquella manera que él sabía que a ellas les gustaba, las besaba y apagaba su deseo con ellas. Pero ahora de verdad quería tocar a alguien, pero no a cualquiera, quería a Clary, sentir su cuerpo bajo el suyo. Podía tener sueños con ella, podía soñar que la sentía tan profundo como aquel día en el callejón, o en aquella noche de frenesí en el club nocturno, donde hubiera devorado cada parte de ella con gula y desesperación.

La primera vez que intento auto satisfacerse tuvo terror de que quemase su propio cuerpo, por lo que intentaba solo darse regaderazos fríos, pero su cuerpo no se aplacaba. Después de unos días había podido evitar quemar o arder, así que lo intento concentrando un poco de su enfoque en mantenerse sereno, logrando con una victoria llegar a sentirse pleno. Pero ahora, ahora la deseaba tanto que a penas si podía detenerse de abrazarla y sentirla. La única vez que toda su mente estuvo dispersa le quemo la ropa, y se odio por ello.

Jace se harto de pensar en todo, se puso en pie, salio de su habitación y comenzó a recorrer el Instituto. Encontró a Iglesia junto a la sala de entrenamiento, fue dentro a hacer los ejercicios que aumentaban su control sobre el fuego divino. Mientras se ajustaba las muñequeras escucho voces, se escondió en las sombras a la espera. Eran Roberth y Maryse Lightwood, junto a Thorin O'Connor.

-- La Clave no debe ordenar algo así. Si la dejamos ir, aun cuando sea tan buena como Jace, seguirá siendo el plan principal de Sebastián.-- dijo Maryse en tono de incredulidad.-- Él no puede amar, no siente amor por ella, solo es un instrumento. Si ella va, ¿qué le impedirá tomarla a la fuerza?.-- añadió afirmando su malestar.
-- Los Hijos de Valentine son y han sido el peso mas grande con el que la Clave carga. Si ella es corrompida, la Clave decide que será asesinada.-- dijo Thorin cruzando los brazos.
-- No pueden, ella logro que sobreviviéramos a Valentine, ella es importante.-- dijo Roberth, su voz era neutral pero quizás detestaría la muerte de una niña, a sus ojos.
-- Son poderosos, son mas poderosos cada día. La Clave había pensado en... asesinarla. Así ni Sebastián lograría su raza perfecta, ni se desperdiciarían más vidas.-- era firme la voz de Thorin. Jace quiso ir a reclamar la estúpida idea pero no fue necesario, Maryse le golpeo el rostro con tal fuerza que Thorin parecía mareado.
-- Ella nos salvo en el bote, en Idris, nuevamente con Lilith, salvo a Jace, y ella es una gran cazadora de sombras. No la van a sacrificar como cordero, ella es una cazadora de Sombras.-- afirmó Maryse con toda la autoridad de la que siempre fue orgullosa.
-- Ella es una debilidad, y tarde o temprano el hijo de Valentine se apoderará de ella.-- dijo Thorin apartándose de los Lightwood.

Jace quiso hablar, pero algo lo detuvo. Una duda emergió en él. ¿Por qué Sebastián haría lo que fuese para robarla?, ¿y si posee tanto poder por que no ha hecho nada?.

***

Al amanecer, Clary se sentía tan cansada, pero debía asistir a sus clases, debía ir al Instituto y ver a su Jace, reafirmar su amor, de otra manera el toque de Sebastián quemaría en su mente. Clary camino por el pasillo del Instituto encontrándose con Jace, su cabello dorado resplandecía incluso allí, ella sonrió y extendió la manga de su muñeca para tocar la mano de Jace, este le dio un tirón y la abrazo con fuerza, ella sintió su aliento golpear contra su cuello, era cálido y muy natural de Jace, como sus brazos eran perfectos para sostenerla.

-- Vas a practicar con Blackstone hoy.-- dijo en voz alta, comenzaron a caminar con soltura.
-- ¿Es mejor que tu?, por que tu eres maravilloso.-- pregunto Clary deslizando sus dedos para tocarlo, era cálido pero no quemaba.
-- Lo sé, lo sé. Pero no todos pueden lograr imitar mis habilidades, mis saltos y demás. Por cierto, te felicito. Isabelle me dijo lo que hiciste anoche, eres tan hábil como yo.-- respondió mostrando un elogio sincero.
-- Maureen es muy rápida, sea lo que sea que Sebastián le ha prometido, sin duda tiene su lealtad.-- dijo Clary. Jace tenía planeado preguntarle sinceramente sobre aquel día, sobre si la había violado. Mas al entrar en el área de entrenamiento, todos estaban en silencio. Isabelle miraba de un ruborizado Alec a un taciturno Matt.
-- ¿Qué sucede?.-- pregunto Jace al verlos tan serios.
-- Nada. Clary, sube a la viga, veré lo que conoces hasta ahora.-- dijo Matt dando un salto sobre la viga principal de la sala, ella lo siguió, y por primera vez Jace observo anonadado lo hábil que era ella.

Matt la ataco primero con una patada, ella salto, después fue elevando el ritmo de ataques y golpes, ella se defendía pero debía mejorar, su cuerpo tenía que moverse por si mismo mas rápido, él la acorralo y ella le dio un codazo en la cara, salto sobre sus hombros y cayo dándole una voltereta, pero simplemente Matt cayo sobre sus pies con ligereza, desvió un segundo la mirada observando la fascinación en los ojos de Alec; Clary vio su oportunidad, como lo hizo con Sebastián, lo golpeo en el estómago con la rodilla, se giro y con la pierna le golpeo el cuello, después un puño limpio y Matt fue derribado. Clary frunció el ceño, ¿eso era lo mejor que la Clave había enviado para ella?.

-- ¡Por Dios, Clary, eres fantástica!.-- grito una voz familiar, la emoción era poco esperada, Clary resbalo y Blackstone la sostuvo en sus brazos en un segundo.-- ¿Estas bien?.-- añadió Jocelyn corriendo hacia su hija e inspeccionó a Matt.
-- Un Blackstone. Todos son muy corpulentos.-- dijo la voz suave de Luke. Como era costumbre, Jace se tenso aun sintiéndose culpable por lo que no evito, lo que Sebastián le hizo al líder del clan de hombres lobo.
-- Si, soy Matt Blackstone.-- se presento nerviosamente, por alguna razón al verlos al frente de la clave lucían menos intimidante de como lucían en aquel momento.
-- Reconozco a los tuyos, enemigos eternos del círculo, fieles a su ley, y de peso en la Clave.-- dijo Jocelyn dando un tirón de Clary, quien se encontraba justo detrás de su madre.-- Es un honor conocerte.-- añadió sonriendo tan amable, que Jace se cuestionó si alguna vez le sonreiría así.
-- Jamás te sonreirá así, quieres pervertir al punto más alto a su hija, si pudieras le harías el amor todo el día. Eso no da una buena relación con su madre.-- pensó irónico Jace, por un instante la mirada de Jocelyn se fijo en él, Jace se tenso pensando que quizás le leía la mente, idea que desecho pero no totalmente.
-- Nos ha llamado Maryse, parece que Sebastián...-- la mirada de Jocelyn se centro en Luke.-- o Jonathan, como sea que se llame, ha dejado un mensaje para nosotros.-- agregó.
-- Llamémoslo, el hijo de Valentine, como Clary es la hija de Valentine.-- dijo la petulante voz de Thorin mientras entraba seguido del matrimonio Lightwood, y una joven que apenas se mantenía en pie.
-- ¿Cuál es el mensaje?.-- pregunto Luke, Thorin lo miro con desprecio.
-- Soy yo.-- dijo la suave voz, la mujer de cabello castaño, con tintes rubios, vestida de cuero negro y cuyos ojos verdes dejo sin aliento a todos. Era por demás una copia exacta físicamente de Clary, el mismo rostro, la misma altura, lucía poco más pálida, pero era idéntica. La sorpresa se extendió por todo el lugar, los cazadores se tensaron al ver a la joven cuyo cabello era la única diferencia entre ambas.
-- ¿Quién?.-- murmuró Clary, mas no había palabras fuera de sus labios.
-- Soy Jessie Branwell.-- dijo con un marcado acento británico, Jocelyn y Luke se tensaron. Una mundana relacionada a una familia de cazadores, quizás solo era una mundana más.-- Sebastián me capturo buscando la manera de cambiarme por ti, me obligo a memorizar todo lo que tu sabes, pero los Cazadores me salvaron.-- añadió. Detrás de ella se deslizo por el piso el hermano Zacharias.
-- Sebastián la sedujo.-- dijo el suave toque mental del hermano Zacharias.-- Por meses ha estado torturándola.-- añadió.
-- Pero se supone que era yo a la que requería.-- pensó Clary sintiendo un leve pinchazo de un sentimiento molesto. Palidecio al descifrar lo que significaba, ella no podía sentir celos. Necesitaba ayuda.
-- Necesitas ir a la Ciudad Silenciosa, Clary. Existe algo en ti que va muy mal.-- hablo solo para ella el hermano, ambas miradas se cruzaron, después la torno hacia la joven delante de ellos.
-- Me imagino que no eres cazadora.-- dijo Jace, no recordaba haberla visto cuando vivió con Sebastián, quizás la vio pero él borro sus recuerdos al segundo.
-- Soy una mundana, lo conocí en Londres, parecía dulce y amable, me hablo de la reciente muerte de su padre y del abandono de su madre.-- dijo suavemente Jessie como si buscara comprender lo que decía.-- Hablaba de su hermano, decía que vivía con él, y me hablo mucho de su hermana, me hablo demasiado de Clary.-- añadió tornando la mirada hacia Clary, quien se sintió enferma del sorprendente parecido en ellas.
-- Parece obsesionado.-- dijo Isabelle.
-- Y lo esta.-- dijo Jessie al mismo tiempo que Thorin. Las miradas de los presentes eran de asombro y expectación.
-- Ella debe permanecer oculta aquí. Es petición de la Clave que Jocelyn y Graymarck se muden al Instituto para cuidar de la mundana.-- dijo Thorin caminando hacia ellos, estos protestaron más la mirada de Jace no dejaba a Jessie, lucía muy molesta, cruel, descorazonada entonces lo pensó y solo lo dijo.
-- ¿Amabas a Sebastián?.-- Todos tornaron la vista a la joven quien afirmo con un asentimiento, parecía destrozada.
-- Lo amaba, lo ame demasiado que creí en él ciegamente, incluso cuando me dijo sobre lo que era.-- respondió Jessie con frustración.
-- ¿Que era un demonio vacío sin emociones y asesinaba niños?.-- pregunto Isabelle, la mirada de enfado, similar a la de Clary se marco en el rostro de Jessie.
-- No lo era, no lo es. No lo sé. Me dijo que era un cazador de Sombras y buscaba restituir las enseñanzas, crear una nueva raza. Pero...-- Jessie parecía buscar algún símbolo que demostrase lo que ese ser era, pero al recordar solo había decepción.
-- Si estabas con él, ¿por qué de pronto solo comenzó a torturarte?.-- cuestionó Alec. La mirada de Matt nunca lo dejaba, aquello le molestaba a Roberth, mas Maryse no sintió molestia con ello.
-- Hablaba dormido, ¿saben?, y dormíamos cada noche juntos, pensé que me adoraba pero no fue así. Siempre lo decía, siempre cada noche.-- la mirada envenenada de Jessie se enfoco solo en Clary, esta palideció, Sebastián lo había dicho una vez, y ahora una extraña hablaba de él. Si Jace lo escuchaba, si Jace supiese eso...
-- ¿Qué decía?.-- pregunto Jocelyn. Thorin parecía aburrido de la conversación.
-- "Clary, te amo", "Clarissa", "Serás mía Clary, mi hermana".-- murmuró las frases como veneno, escupiéndolas mientras Jocelyn se estremecía. Cada par de ojos se tornaron a la pálida Clary que no solo sentía rabia, sino humillación. Pensaba que si lo mantenía en secreto sería como si nada hubiese sucedido.
-- Es absurdo hablar de esto ahora.-- dijo Thorin. Zacharias extendió la mano a la espera de que Clary la tomase.
-- Debemos cuidar de ti, Clary Morgenstern.-- la voz inaudible de el hermano Zacharias resonó en su mente y comenzó a caminar.-- Esto debe hacerlo sola, así debe de ser.-- añadió para todos mientras dejaban el lugar.

***

Simon golpeteaba las piedras a su paso, ese día sería importante, Isabelle y Becky por fin se conocerían, por primera vez su hermana vería a su más o menos novia, estaba nervioso de lo que pudiese suceder, Clary siempre le agrado a Becky pero quizás Isabelle no le agradase tanto, seguramente no se agradarían. Tan inmerso estaba en sus pensamientos que solo hasta haber chocado con un hombre alto fue que noto su deambular alrededor del Instituto, al levantar la mirada se sobresalto al ver a Magnus Bane. No lo habían visto desde hacía mucho, desde que rechazo todo contacto con los nephilims y termino su relación con Alec. Magnus lo miro, parecía demasiado nervioso, nada común en él.

-- ¿Sucede algo Magnus?.-- pregunto Simon extrañado, Magnus pareció ignorarlo, camino hacia la puerta de los Nephilim. Simon había visto como Clary abría la entrada.
-- ¿Sabes abrirla?.-- pregunto Magnus titubeando.
-- No. Nosotros no podemos entrar.-- afirmó Simon mientras el brujo comenzaba a hablar en su idioma natural, pisoteo desesperado, después rasgo la pared y esta pareció estallar. Simon se horrorizo ante ello, realmente parecía desesperado.
-- Sebastián esta intentando algo muy oscuro, algo demasiado poderoso. Tengo que saber donde esta Clary.-- grito Magnus mientras se precipitaba hacia el Instituto, terriblemente, Simon concidero que su amiga estaría en peligro y lo siguió.
-- ¿Qué sucede?, Clary dice que la Clave tiene todo bajo control.-- dijo Simon manteniendo su paso, siendo humano hubiese jadeado.
-- La Clave miente, la Clave es tramposa, pero los Submundos saben lo que Sebastián esta planeando, no es desconocido. Busca a un Demonio tan poderoso que agite el mundo desde sus entrañas.-- gritaba Magnus acelerando el paso, llego hasta un ascensor. Simon lo reconocía de sus visitas como mundano.
-- No entiendo.-- dijo Simon con calma, Magnus se giro para mirarlo.
-- Todo el submundo lo sabe, una profecía dicha por Veltran D'York. Clary engendrará al hijo de Jonathan Morgenstern, su alma se quemara y la oscuridad la reclamará.-- dijo Magnus horrorizado.

***

Clary caminaba detrás de el Hermano Zacharias, el sonido hueco de los pasillos de la Ciudad de Huesos parecían serenarla, era increíble que con solo verla ellos supieran que daño tenía, ella sabía que los sueños solo la atormentaban por decisión de Sebastián, no por que verdaderamente ella lo amase. El ver a la otra mujer, la mundana con el mismo rostro que ella le hacía preguntarse si estaba con ella cuando Clary salía con Jace, ella había hablado de la relación con tal simpleza que de verdad ella confiaba en él, como ella confiaba en Jace.

Observo las murallas mientras la estatua continuaba con la espada en sus manos, por un segundo se pregunto ¿qué deseaba Sebastián?, ¿por qué simplemente quería quemar el mundo?.

-- Clary, una profecía fue soltada en el mundo.-- dijo la voz de el hermano Zacharias directamente a su mente.-- Pocos brujos tienen la habilidad, pero el mas certero y hábil fue quien lo ha visto. No importa lo que diga o marque la profecía, Sebastián tiene una fuerte conexión contigo debido a que son hermanos, manipula tus ideas, tus sueños y tu corazón.-- añadió.
-- Lo sé, quería venir a verlos lo antes posible.-- respondió recordando los sueños.
-- Creemos que ha contactado con un brujo de los sueños, uno poderoso, que lo hace ir tras de ti. Pero en el momento que tu sueñas, él sueña y entonces... es vulnerable.-- dijo deteniéndose al llegar con los demás hermanos, todos reunidos en un círculo a su espera.-- Deberemos entrar en su mente cuando contacte contigo, espiaremos sus recuerdos y cortaremos el nexo que creo.-- añadió mientras todos se reunían en torno a ella. Hace unos meses eso hubiera sido aterrador, pero ahora no lo parecía.
-- Él te manipula, o lo intenta, rompiendo tu paz mental, como lo que sucedió con Jonathan Herondale, así te debilita.-- dijo el hermano Enoch mientras un grupo de voces se alzaban a su alrededor.-- Debemos romper el nexo.-- añadió.

Clary se sintió confundida, un fuerte dolor en el pecho, se desoriento y desplomo en el piso con los ojos verdes abiertos. Estaba muerta.
4. Rivales.

Jace no separaba la mirada de Jessie, parecía más arrogante, pero físicamente era una copia exacta de Clary, le revolvió el estomago la idea de que Sebastián fantaseara con Clary mientras montaba a esa mujer, esa mundana. Solía causarle asco la manera en que Sebastián miraba o hablaba de Clary, no parecía la relación normal, como la de Alec e Isabelle, o la suya con ellos. Jace recordó que en una ocasión, cuando Clary vivía con ellos, vio a Sebastián caminar por la habitación de Clary, tomo un trozo de tela de lo que fue su ropa y la olfateo cerrando los ojos, él la deseaba. Sebastián solo le sonrió y su deseo por gritarle se desvaneció. Siempre que ambos estaban juntos o podría pasar algo, Sebastián los interrumpía, siempre celoso recalcando que era suya, "¿intentabas besar a mi hermana?", había dicho una vez.

Jocelyn tampoco apartaba la mirada de Jessie, también detestaba la idea de lo que era su hijo, su primer hijo. "Demuestra una conducta demasiado amoral", había dicho Valentine mientras ella estaba en coma, lo recordaba y consideraba que solo se refería a sus actos, pero aquella idea le hizo estremecerse de asco.

-- El plan de Sebastián es engendrar toda una raza nueva de su unión con Clarissa Morgenstern.-- dijo Thorin continuando con la danza de horror.-- Los Nephilim infernales parecen no ser suficientes, además de que su asesinato a ángeles solo debilita el mundo para dar paso a los demonios de alto rango, busca a uno en especial.-- añadió Thorin. Jace camino hacia él y lo sostuvo de la ropa, el fuego ardía en él.
-- Y la Clave planea solo asesinarla, por que así Sebastián no tendrá nada, ¿no?.-- dijo Jace. Luke, que siempre era calmado tomo vuelo y le planto un puñetazo en el rostro pálido de Thorin.
-- No asesinarán a mi hija.-- dijo Luke asombrando a todos.-- Yo y Jocelyn la hemos cuidado, la hemos educado, ella es fuerte y valiosa para los Cazadores, no pueden hacer eso.-- agregó a punto de dar otro golpe, Jace lo detenía mientras la tensión parecía cortarse con un cuchillo.
-- La Clave solo tiene una opción, si no se accede a asesinarla, y hasta la cónsul Penhallow esta en contra de ello.-- dijo Blackstone, torno la mirada a Maryse.-- Hacerla un arma mortal y que el fuego de Jace sea redirigido a ella. Sebastián no querrá más a Jace cerca, pero a Clary...-- observo a Jessie y todos con él.-- A ella la necesita desesperadamente.-- agregó.
-- Odiaba a Jace. Siempre lo dijo, por que él fue mas amado que Sebastián, pero cree que Clary nació para él. Robo su ropa y me la hizo poner, hurto sus objetos preciados de la casa de Jocelyn y me los dio.-- la fría y vacía voz de Jessie resalto en el instituto, ella parecía recordarlo.-- Aun la espera, pero no por que sea una herramienta, la quiere con él. Lo que Sebastián desea suele obtenerlo.-- añadió recargándose en una columna mientras sus lágrimas corrían por sus mejillas. Alec se acerco a ella y paso su mano sobre su hombro. Comprendía el tener un corazón roto. Magnus no se comparaba con Sebastián pero el sentimiento era similar.

Los sonidos de pasos atrajeron la atención de todos, la maravilla, la sorpresa y el enfado cubrió las miradas que se enfocaron en Magnus y Simon. Los submundos que pudieron entrar en el Instituto.

***

Veltran D'York era un brujo de cabello largo y negro, enormes ojos azules, esbelto, de anchas espaldas, alto, con dos cuernos retorcidos que nacían de sus sienes, había nacido así, era hijo de un demonio que sedujo a una mujer, pero la hermosa doncella, al verlo, al ver sus mismos ojos azules de tonos del cielo, no se sintió horrorizada, él era su hijo, su milagro, a pesar de todo. Se decía que de la triste vida que todos los brujos tenían, al ser rechazados por sus padres, Veltran no tenía aquel sufrir. La joven mundana madre soltera comenzó a incursionar en el mundo de las sombras dándole un lugar seguro a su hijo. Veltran la amo y ella a él hasta que su vida humana acabo, y él continuo por su cuenta.

Cada once de Julio, Veltran visitaba el panteón de Nueva York, donde más de cinco siglos atrás había sido enterrada su madre. Un glamour se encargaba de ocultar sus cuernos, por lo que la gente solo observaba a un joven de veinte años caminar hasta la tumba, colocar ramos enormes de rosas y flores y conversar con ella. Mientras Veltran dejaba caer el ramo percibió el molesto aroma, vampiro, nephilim corrupto y el olor de un demonio. No necesito girarse para saber quién estaba allí, un ramo de rosas amarillas y otro de lilas fueron colocadas con sumo cuidado junto a los ramos de rosas blancas.

-- Sebastián, ¿verdad?.-- pregunto Veltran observando las flores, quiso quitarlas pero sería una ofenza al ser detrás suyo.
-- Si. Tú eres Veltran D'York, el famoso profeta brujo.-- dijo Sebastián con un tono suave y amable.
-- Tu vampira me hablo de ti, pero no tengo planeado hacer nada en tu bien.-- respondió Veltran acercándose, tomo las flores y las arrojo a Amatis, la nephilim corrompida tras él.-- El amarillo y azul en flores simboliza la traición y los deseos sin cumplir.-- añadió enfadado, torno la mirada a Sebastián y quedo petrificado, sus ojos eran negros, con un intenso tono que hacían parecer mas cruel su semblante.
-- Tengo un deseo incumplido, es verdad. Quiero que Clary sea mía.-- dijo Sebastián directo.
-- Según sé es tu hermana.-- respondió Veltran recordando una conversación con Magnus Bane sobre ello.
-- Todos se escandalizan. Si los hombres no desearan a su propia sangre nunca habría incesto, pero existe. Además yo estoy por encima de ello, no me afecta.-- dijo Sebastián danzando sobre una tumba, parecía no importarle.
-- Los brujos no consiguen el amor.-- dijo Veltran queriendo moverse, Maureen le detuvo el paso.
-- No pero conozco a un demonio capaz de hacerlo. Si lo convocas para mi, tu profecía sera real.-- insistió jugando con una tumba, y como efecto de domino, al tirar una de las tablas de mármol grabadas, muchas a su paso cayeron. Sebastián dejo escapar una risa estridente.
-- No convocaré a ese demonio, quieres un buen hechizo, pues busca a Benneth.-- espeto molesto Veltran. Sabía que no debía hacerlo, pero si le insistía más sería obvio que lo mataría.-- Cierto. Si lo deseas puedo hacer un encantamiento que te de la apariencia de quien ella ama.-- añadió. Sebastián se enfado a tal punto que tomo de los cuernos a Veltran y lo presionó contra la lápida de su madre.
-- No quiero eso. Lo sabes, debe amarme, a mí y solo a mí. Y pensé... Si ella siente la oscuridad de un demonio dentro, si la doblas para mí.-- dijo Sebastián recordando los días en Praga, en Francia, los días con ella.
-- Intentas convocar a Satanás, ¿con qué propósito?.-- pregunto Veltran susurrando, una libélula se poso en su hombro.
-- Satanás quemara el mundo, yo lo destruiré y entonces mis seguidores poblaran el mundo, Clary será mi Eva, y yo seré Adán, repoblaremos el mundo y ni los demonios podrán con nosotros.-- dijo Sebastián con esplendor y fascinación. Veltran miró la libélula.
-- Busca a Magnus.-- pensó Veltran mientras la libelula alzaba el vuelo. Sebastián golpeo por segunda vez a Veltran dejándolo inconsciente.
-- Me darás lo que deseo.-- murmuró Sebastián jalando de un pie al brujo, lo arrastro por el cementerio sin el menor cuidado.

***

La mirada de desprecio de los Lightwood evadió al vampiro enfocándose solo en el ser detrás de él, aquel que tantos problemas les habían causado. Simon observo a su alrededor buscando a Clary, mas la mirada de Magnus se perdió en el joven a unos pasos de él, amaba ese par de ojos azules tan cristalinos y puros, aun se ruborizaba cuando lo acariciaba y se entregaba plenamente a él; Magnus había amado a muchos y muchas personas, pero Alec era su perdición, era inocente, era puro, era bello, lo amaba con cada músculo de su cuerpo. La mirada de Magnus se vio cortada por un nephilim alto que protectoramente cubrió a Alec.

-- Magnus Bane, ya no eres bienvenido entre los cazadores de Sombras. Hechicero enfermo.-- dijo Roberth mientras Jocelyn y Luke observaban sorprendidos.
-- No me importa, debo estar presente aquí. Las barreras y encantamientos de todos los institutos están cayendo pues los nephilim oscuros pueden pasar. Mi deber es...-- dijo Magnus deslizando la mirada por la sala.
-- No tienes deberes con los nephilims, no después de lo que haz hecho.-- Interrumpió Maryse perdiendo la calma mientras observaba con odio a Magnus. Cuando Alec crecía, ella había notado que él era mas dulce que otros niños, pronto la diferencia se hizo mayor, y al verlo besar a Magnus supo que estaba en lo cierto, una madre siempre sabe. Todos sentían pena por ella, y eso no le importaba mientras su hijo fuera feliz, pero cuando Alec regreso al Instituto con el corazón roto, Magnus se volvió mas indeseable que Sebastián.
-- Las relaciones siempre terminan, todos lo saben, nada es eterno.-- dijo Magnus analizando al hombre delante de él, ese nephilim lo observaba, era atractivo pero no más que él. Los celos lo enfadaron.-- Además es obvio que Alec ya me ha superado.-- añadió cruzando los brazos.
-- Ha dejado de caer en tu hechizo y pronto tendrá una hermosa novia.-- dijo Roberth. Era obvio que todos en la habitación pensaban diferente, no existía ni existiría mujer perfecta para Alec.
-- Magnus te estas distrayendo, háblales de la profecía y el ataque a los Institutos.-- dijo Simon caminando hacia Isabelle, esta extendió la mano para tomar la de él.
-- Clary, debes abandonar el instituto antes de que Sebastián venga por ti.-- dijo Magnus extendiendo la mano hacia Jessie, mas al segundo él lo vio, ella no era Clary.-- ¿Quién eres?.-- pregunto gruñendo.
-- Que curioso que tu lo preguntes, tú el ex de Alec pregunta sobre ello. Pues bien ella es la ex-novia de Sebastián.-- dijo Jace. Simon la miro, era obvio que ella no era Clary, aun cuando luciera exactamente igual.
-- No le servías.-- murmuró Magnus observando los símbolos que flotaban sobre su cabeza.-- ¡Maldición!, tú lo haz traído.-- añadió.

Un profundo estruendo quebró las paredes y las puertas, un aroma fétido se extendió por el instituto, mientras la figura de un hombre se deslizaba en el oscuro humo emergido de todos lados y ninguno a la vez. Maureen caminaba detrás de él junto con Amatis, el trío se planto firme ante los cazadores que horrorizados los observaban. Jessie se oculto detrás de Luke, mientras todos marcaban runas sobre su piel, solo segundos antes de que la cristalina voz de Sebastián inundara el Instituto. Jace se preparo para quemarlo al segundo, se arrojo contra él, pero fue Amatis quien se interpuso enfrentándose a Jace, le dio una patada que le quemo el pie, pero ella no mostró ni el más mínimo símbolo de dolor.

-- Madre, es un... gusto... verte viva.-- escupió con molestia Sebastián mientras su mirada pasaba por la habitación buscando a Clary.
-- No esta aquí, continuas persiguiéndola y ella continua evadiéndote.-- dijo Jessie de detrás de Luke, este saco su kindjal para enfrentarse a su hermana, mas esta era muy fuerte. Amatis enfrentaba a Jace y a Luke sin parecer cansada o débil.
-- Deberían ser parte del nuevo orden, malditos nephilim.-- dijo Amatis logrando evadir a ambos con facilidad.
-- Sabía que eras un ser tan... despreciable, pero... no tocaras a Clary.-- dijo Jocelyn atacándolo directamente, este la evadió arrojándola sobre Jace mientras Maureen corría hacia Simon.
-- Mi Simon, mi querido Simon. Nos vemos nuevamente.-- dijo Maureen extendiendo los dedos para tocarlo, mas el látigo de electrum se interpuso jalando las manos de la pequeña vampira.
-- Dime, Jessie, ¿dónde esta mi Clary?.-- pregunto Sebastián jalando la mano de Jessie, ella temblaba obviamente aterrorizada por saber de lo que él era capaz. Magnus lanzo chispazos azules atrayendo su atención, Jessie corrió al sentir que su agarre se debilitaba. Alec lo ataco directamente, pero Sebastián fue más rápido atrapándolo, aferrándolo a él.--- Se mueven y le arranco la cabeza.-- añadió tirando de su cabello oscuro, al segundo Magnus y Matt se quedaron congelados.
-- ¡Déjalo!.-- grito Jace.
-- Repetiré la pregunta, ¿dónde esta mi Clary?.-- pregunto Sebastián mientras Amatis y Maureen caminaban con lentitud detrás de él, Alec peleaba pero le era inútil, con un brusco giro de su muñeca, Sebastián marco su mano en el cuello de Alec y este se desvaneció como muerto. Alec dejo de pelear.-- ¿dónde esta mi hermana?, ¿dónde esta Clary?.-- añadió.
-- Tu Clary, tu Clary. Ella es mía, solo mía.-- espeto Jace caminando hacia él.-- Me atrapaste a mi solo por que estaba allí o por que querías que Clary caminara hacia ti.-- añadió mientras comenzaba a tornarse dorado.
-- ¿Nunca te haz preguntado por que sangrabas en esos momentos?, no quizás no, sabes que ella es pasional, fuego ardiente en tus manos, le gusta rudo, ¿no?.-- dijo Sebastián, Jocelyn miro de Jace a Sebastián formándose una idea de lo que le decía.-- Yo aun tengo los arañazos que nos dejo, pequeño hermano.-- añadió destapándose solo parte de la espalda baja dejando ver ligeras líneas allí.
-- ¿Qué le haz hecho a Clary?.-- pregunto Jocelyn dando un paso adelante.
-- Primero, antes de que todo se vuelva incontrolable, suelta a Alec.-- dijo Magnus caminando hacia Sebastián, este retorció a Alec, mas el joven no hizo ningún sonido. Magnus cayo de rodillas ante la idea de perderlo.
-- Realmente es ardiente, y sus labios siempre saben a cereza y tiene esa pequeña cicatriz casi imperceptible en una zona hermosa de ella.-- murmuraba Sebastián ignorando a Magnus. Jace pareció incrédulo.
-- ¿Cómo sabes de la cicatriz?.-- pregunto horrorizada Jocelyn.-- ¿Qué le haz hecho a tu hermana?.-- añadió arrojándose contra él. Jamás habría dicho eso, para ella, Sebastián no era su hijo, pero la palabra demostraba una realidad, Clary era su hermana. Magnus corrió para tomar a Alec, mas Sebastián lanzo el cuerpo de Alec por lo alto solo para enfrentar a Jocelyn, Matt dio un salto y en los aires se aferro de Alec, sin embargo la punzada lo hizo gritar, Amatis clavaba repetidas veces su daga en la espalda del nephilim Blackstone. Maureen se precipito contra la mundana, esta se aferro de la pareja Lightwood que parecían en trance observando a Alec sin reaccionar. Solo eran tres personas contra mas de siete, y no lograban minorizar su ataque.
-- Clarissa Morgenstern no se encuentra aquí, pero podemos entregártela, a cambio de que no hagas lo que planeas.-- dijo Thorin mientras la pelea parecía detenerse por segundos.-- Promete que no atacaras a la Clave y tendrás a la hija de Valentine.-- añadió Thorin, Sebastián sonrió y asintió. Mentía y todos lo sabían. Sebastián era muy rápido, de un solo movimiento tomo la daga de Amatis y la clavo en la garganta de Thorin retorciéndola mientras la sangre manaba a borbotones por todo él.
-- Te conozco Thorin O'Connor, decías que mi padre era basura, pero ahora verás que nunca debiste proclamar tu lealtad a la Clave, morirá y yo venceré al final. Siempre lo hago.-- dijo en murmullos al cuerpo desangrado de Thorin, el aroma de sangre tenso a Simon y Maureen, mas Isabelle tomo la mano de Simon. Sebastián finalmente saco la daga y señaló a Jace con ella.-- Siempre fui mejor que tu, compartí contigo a mi padre, pero no compartiré contigo a mi mujer. Clary es mía, nació para mi, somos iguales y nadie lo ve, pero ella si lo ve, ella lo sabe.-- bajo lentamente la daga y la arrojo a Amatis, quien la atrapo con facilidad.-- "Yo pienso en mi hermana, y mi hermana piensa en mi. Es un jardín sellado que solo se abre a mi".-- cito mientras la misma bruma de humo se llevaba a los tres del instituto.
5. Nexos.

Primero solo existía la oscuridad, en un segundo solo había luz, Clary se encontraba rodeada por la luz navegando en ella sintiendo detrás de ella alas de ángel, su espalda quemaba, su cuerpo no pesaba, pero el dolor era insoportable; cruzo las manos sobre su pecho cubriendo así su cuerpo, las alas le arrancaban la espalda, quemaba; estas se abrieron paso rasgando su piel, alas blancas cubiertas por sangre emergieron de ella, entonces vio lo que nunca había visto, una era dorada y otra negra, la sangre y el blanco se fue. Extendió ambas alas observando bajo de ella una espada de cristal, la espada que le fue dada a Simon; al ponerse en pie solo sintió el aturdimiento y observo allí a tres ángeles, Ithuriel, Raziel y Miguel.

Ithuriel extendió la mano, "sangre de su sangre", escucho las palabras en su cabeza, los dedos blancos de Ithuriel se deslizaban por sus mejillas. Raziel la miraba altivamente, pero algo en él era diferente. Los tres la guiaron hasta un lugar igual de luminoso pero mas mundano, al centro había un ángel de piel oscura, tan oscura que resaltaba sobre la blancura de sus alas, protegido por un manto de plata; el ángel le sonrió.

-- ¿Quién eres mujer?.-- pregunto la voz suave del ángel, era diferente a la voz de Ithuriel o de Raziel, era bondadosa.
-- Clarissa Fray, hija de Jocelyn Fray y Luke Garroway.-- respondió Clary aun insegura de cómo es que había dicho eso.
-- Es verdad, tus padres son ellos. Tu vida era esa.-- dijo el ángel sonriendo amable. Poseía tantos rasgos asexuales que no sabía como debía referirse a ese ser.-- Soy Alexiel.-- añadió quizás al leer su curiosidad reflejada en la cara.
-- ¿Qué...?.-- la pregunta quedo en el aire.
-- Eres una cazadora de sombras muy fuerte, eres valiente y amas con el alma. Mi deber es cortar el nexo que te une a tu hermano, o lo que queda de él.-- Clary arqueo las cejas ante las palabras de Alexiel.-- Cuando lo humano, lo puro dejo su cuerpo, un híbrido demoniaco poseyó su alma, a diferencia de los demonios, él posee una pizca de afecto, algo que retuerce y lo acerca a ti. Son similares, lo eran desde siempre, pero no de la manera en que Herondale lo es. Ese nexo te une a él.-- añadió abandonando su lectura, comenzó a caminar deslizándose por pasillos de mármol blanco y oro.
-- ¿Yo lo amo?.-- pregunto Clary temerosa de la idea de sentir algo por Sebastián.
-- No es amor, es el nexo, es la conexión intrínseca de tu esencia Morgenstern y de su esencia afectiva, tu oscuridad busca la suya y su luz te busca a ti. La humanidad posee eso desde hace siglos pero jamás tan marcado como en ambos.-- dijo el ángel sonriendo. Había visto a dos ángeles en su vida, pero era la primera vez que veía a uno sonreír.-- Para destruir ese nexo debes poseer dentro tuyo el fuego divino que ahora posee tu amado. Desde este instante, tu no poseerás debilidad ante él, no podrá entrar más en tu mente, pero eso no lo detendrá.-- añadió mientras una runa oscura y rojo sangre se marcaba en su mente, una que la aterrorizaba.-- Si pierdes tu camino debes recordar el fuego que te complementa.-- agregó.
-- ¿Cómo rompo el nexo?.-- pregunto Clary.
-- Debes obtener el fuego divino de Jace, él deberá ofrecértelo junto con su alma y su corazón, sabrás cuando este se diluya en ti, será tu arma para lo que te espera.-- dijo el ángel besando suavemente su frente como si no existiese dolor en ella.

Un segundo mas tarde se encontraba dando horcajadas por respirar, observo a los Hermanos Silenciosos aterrados en derredor de ella, Clary no necesitaba preguntar lo que había sucedido, ella había muerto por un minuto, pues los ángeles la requerían en su mundo.

***

Magnus observaba a Alec horrorizado, la sangre de Blackstone cubría sus finas facciones mientras sus manos querían despertarlo. Jace, Jocelyn, Luke, Simon, Isabelle, Maryse, Roberth y Jessie no se habían movido, continuaban mirando el cuerpo inerte de Thorin, el horror de la facilidad, las terribles palabras que dijo Sebastián antes de marcharse continuaban retumbando en su mente. Simon fue el primero en moverse hacia Magnus, se arrodillo ante Alec y limpio su rostro, los dos hombres a su lado parecían estatuas, temerosos de ver que estaba muerto y aferrados a la idea de que vivía.

-- Alec, Alec. Despierta.-- murmuró Simon, los ojos azules y cristalinos se fijaron en Simon. Siempre era amable con él, aun cuando casi no tenían ninguna conexión, era amable, y en ese instante un afecto nació, una amistad como la que sentía por Jace.
-- Estoy bien.-- dijo Alec incorporándose, Magnus quiso abrazarlo dando un suspiro de alegría pero fue Blackstone quien cayo sobre Alec, casi inconsciente.-- Magnus... Magnus puedes...-- un ataque de histeria cubrió su mente, Magnus lo miro con una mezcla de alegría y tragedia, se inclinó y poso sus manos sobre él mientras Alec marcaba una iratzae sobre Matt.
-- Tú.-- grito Magnus enfocando su dolor y enfado en Jessie, la señaló y las chispas azules volaban hacia ella.-- Maldita mundana, tienes la marca de Sebastián, tu le das acceso a donde estés, eras una maldita puerta giratoria, por tu culpa Alec casi...-- la frustración se agolpo en gritos y aullidos que sacaron de su estupor a todos. Alec sostuvo su mano para calmarlo ignorando que Matt los miraba.
-- No, yo no.-- murmuró Jessie.
-- La manera de ser una puerta giratoria para un mundano, es que un demonio haya concebido con ella.-- dijo Maryse tornando la mirada a Jessie, esta parecía horrorizada.
-- Veltran D'York me envió un mensaje al ser secuestrado por ese... por él.-- dijo Magnus calmando su furia.-- Me hizo ver la profecía, era terrible, Clary era oscura, no de una manera palpable, solo tenía la maldita mirada de Sebastián y asesinaba mundanos, submundos, todo. Esa no es Clary, y no sé que rayos pasaba.-- añadió bajando la furia que lo hacía agonizar. Matt se puso en pie y jalo de la cadera a Alec, lo cual paso desapercibido por todos.
-- Entonces... vino a buscarla, ¿para qué si Jessie ya le dio lo que esperaba?.-- pregunto sarcástica Isabelle mientras corría a mirar a Alec, lo inspeccionaba revisando que estuviera bien.
-- No.-- dijo Jessie llorando.
-- Explícanos entonces.-- dijo Jocelyn seca y fría de tal manera que un escalofrío recorrió las espaldas de todos.
-- Sebastián decía que me amaba, y fue una estupidez, creí que podría darle... algo mío, algo de ambos. Cuando le dije que estaba embarazada enloqueció, me arrastro ante una bruja y me arranco al bebé.-- dijo Jessie. Sus lágrimas daban un poco de ternura a todos excepto Jace y Jocelyn quienes permanecían inexpresivos.
-- Lo mejor para Sebastián era ser padre, eso arregla a todos.-- dijo Jace sonriendo, cruzo los brazos y cambio la expresión por una sumamente irreflexiva.-- Pero sucede que él no quiere de ti nada, quizás lo desee de Clary, pero no de ti.-- añadió hiriendo a la joven mientras Jocelyn dibujaba una sonrisa. Por alguna razón ambos parecían autoritarios, dominantes y crueles, y Luke sintió que eran mas similares de lo que pensaban.
-- Así fue. Me secuestro, me torturo para su gusto y con mi sangre cubrió parte del pentagrama, me utilizaba para entrar en ella, para seducirla en sueños.-- dijo Jessie parando las lágrimas, elevo la mirada envenenada a Jace y Jocelyn.-- Lo llamaba sus "encuentros fortuitos", decía que sus cuerpos vibraban y ella se olvidaba de tener novio o de su madre, solo eran Sebastián, Clary, y la pura lujuria.-- añadió clavando una daga en los cuerpos afectados de Jace y Jocelyn.
-- Las pesadillas.-- dijeron al unísono Jocelyn y Simon.
-- Debemos hablar con la Clave.-- dijo Roberth, mas Maryse lo detuvo del brazo.
-- No. Ellos enviaran a alguien como Thorin, matarla será la opción para ellos.-- dijo Maryse tan real y palpable, esa era la idea de ellos, todos lo sabían, así como fue su idea querer matar a Jace días atrás.

***

Maia y Jordan se encontraban caminando por el cementerio, un preator mencionó sobre un desorden y sobre la vampireza Maureen rondando el lugar, mas nada parecía darles pistas. Una bruma oscura emergió, ambos se tensaron decididos a cambiar cuando fuese necesario, mas nada podían hacer, unos brazos los aferraron con mucha fuerza, demasiada, creyeron que los romperían. Maia se tenso al sentir unas manos delgadas recorrer su cadera, una daga oscura se enclavo en su costado, ella intento tranquilizarse, al segundo doce cazadores infernales la rodearon, ninguno que ella conociese. Maureen los comandaba sonriendo como una pequeña e inocente niña.

-- Vaya, vaya.-- dijo Maureen cruzando los brazos sobre su pecho, lucía mas demoniaca que hacía unas semanas.
-- Si nos haces daño no solo afectara a la Clave, al Preator y al líder de la manada de hombres lobo de Manhatthan.-- dijo Kyle esperando que algo la hiciese parar, de lo contrario morirían, él lo sabía.
-- Pero si eres la que fue novia de Simon.-- dijo Maureen ignorando a Kyle.
-- Nunca fuimos novios.-- dijo Maia, era extraño que se sintiera obligada a decirlo, estaba amenazada su vida, pero solo deseaba dejar en claro aquello frente a Jordan.
-- Bien, eso puede salvarles la vida.-- dijo sonriendo dulcemente, como una niña de doce años lo haría.-- Yo amo a Simon como Sebastián ama a Clary, así que pensé, ya que ellos son buenos amigos...deben irse juntos.-- añadió, Kyle y Maia no comprendían, se miraron entre sí, al segundo Kyle fue liberado.-- Un objeto importante esta en las manos de los Preator, una cruz valiosa que domina a vampiros. Tráela y te devolveremos a Maia, ¿puedes?.-- agregó sonriendole. Kyle se encontraba pálido, dio un salto queriendo arrancarle la cabeza a uno de ellos, consiguiéndolo mas dos lanzas de plata se clavaron en Maia, su grito horrorizo a Kyle.
-- Hazlo, Kyle Jordan.-- ordenó Amatis, era ella la que sostenía una de las lanzas contra Maia.-- Tráelo, ¿si?.-- añadió con delicadeza.

En un palpitar de corazón ni la bruma ni Maia se encontraban allí.

***

Cuando Clary se puso en pie los Hermanos, más pálidos de lo normal, la observaban, de una forma figurada pues sus cuencas vacías se dirigían hacia ella. Ellos habían visto la conexión con el ángel ante su muerte, como si ella fuese mas valiosa de lo que nadie era para un cazador de Sombras, tan valiosa como Jonathan ShadowHunter. La decisión era obvia, si la Clave insistía en asesinarla, ellos traicionarían a la clave por protegerla, morirían para salvar a quien hablaba directamente con los ángeles.

El Hermano Zacharias condujo a Clary hacia las puertas del Instituto aun sin decir nada, sin preguntarle nada, como si la comprendiese. Él pensaba que ella se parecía a una mujer que él conoció alguna vez, a alguien valioso, alguien por el cual él hubiera muerto, entonces se alegro que Jace Herondale la tuviese junto a ella. Clary lo miro antes de que él se marchase, había un semblante de nostalgia, pero a la vez le resultaba muy familiar, de una manera extraña.

Clary entro al Instituto observando con horror los destrozos en la fachada, corrió por los pasillos hasta encontrar allí a todos en derredor del cadáver de Thorin, las miradas de todos se dirigieron hacia ella, parecían haber discutido por horas. Entonces Magnus grito con horror abriéndose paso hacia Clary.

-- ¡Moriste!, ¡por Dios!.-- grito Magnus.
-- Eso es una locura, podemos verla, no es un fantasma.-- replicó con amargura Jace. Jocelyn y Jace miraban hacia Clary con enfado, ella sintió miedo.
-- No lo entienden, ella fue llamada por el ángel, ella tiene la marca de lo divino.-- dijo Magnus, Clary dio un paso hacia ellos.
-- Es verdad, morí pero solo por un minuto.-- afirmó ella escudándose del asombro de todos.
-- ¿Y los sueños eróticos con Sebastián ya no te despertarán?.-- pregunto Jace, ella se sonrojo y se sintió aterrada por ambas miradas, la de su madre y la de Jace.-- Por que si esta noche él planeaba una cita romántica como la de Francia, o quizás quiera llevarte a otro lugar mas romántico.-- añadió con rastros de celos y dolor.
-- No es lo que parece.-- intento excusarse Clary.
-- Déjenos solos, Jace, Luke y yo hablaremos con ella.-- dijo Jocelyn mirando a Maryse, esta dudo.-- Idearemos un plan mas tarde, además, con esto me atrevo a creer, Magnus, que aun nos apoyas.-- añadió mirando a Magnus, este afirmo enérgicamente.
-- Pero donde Jessie se encuentre será una puerta para él. Es un hechizo irrevocable, así que debemos pensar donde estaría a salvo y donde no nos estorbará.-- dijo Magnus. Simon noto entonces que allí todos odiaban a la pobre mundana solo por un error, sintió que debía ayudarla.
-- Puede quedarse con Jordan y conmigo.-- dijo Simon al segundo que Isabelle parecía ofendida.
-- Claro dos adolescentes hormonales y sexys con Jessie.-- dijo Isabelle, a Simon le intereso más que lo considerara sexy antes de el obvio enfado por la idea.-- Sin olvidar que ambos ya la consideran atractiva por parecerse a Clary.-- añadió. Jessie se mostró frustrada, ella era Jessie no Clary, pero desde que conoció al verdadero Sebastián era solo una copia de Clary para todos.
-- Me parece lo mejor. Un vampiro y un hombre lobo cuidaran bien de la mundana.-- dijo Magnus aun con desprecio hacia la joven.
-- Bien, entonces déjenos a solas para hablar con mi hija del por qué acostarse con su hermano demonio es la peor idea del mundo.-- dijo Jocelyn. Aun cuando la frase parecía algo gracioso, nadie haría la terrible ofensa de reír o sonreír.

Poco a poco todos abandonaron la sala dejando solo a Luke, Jace, Jocelyn y Clary allí. La joven sentía terror de enfrentar no solo a su madre sino a su novio.
6. Dudas.

El pasillo se encontraba vacío, las antorchas encendidas solo dejaban ver dos siluetas, mientras caminaban hacia las habitaciones vacías, Magnus había hecho encantamientos protectores en el Instituto ahora que las barreras habían caído por mano de Jessie, así que le ofrecieron una habitación. Matt odiaba la idea de que Alec le mostrase el Instituto. Matt había planeado esa discusión con el brujo por días, casi unos meses, se plantaría ante él y le dejaría claro que su amor por Alec era más que el trivial deseo que él pudiese sentir por el joven nephilim. Magnus era solo un poco menos alto que él, era muy seguro, cada paso lo demostraba, y sobre todo había salvado su vida de una manera extraña. El enfado no permaneció más en él así que lo exteriorizo.

-- Te odio Magnus Bane. No te acerques a mi Alec.-- dijo dándose la vuelta.-- Por mucho tiempo he querido decirte que voy a quitarte a Alec, lo amo y le demostraré por que soy la mejor elección para él.-- añadió cruzando los brazos.
-- No eres rival para mi, Alec me elegirá siempre. Terminamos pero estoy reconsiderando que no sea así, por lo cual. Acepto tu reto, pequeño cazador de sombras.-- respondió Magnus en un tono directo que no dejaba dudas de su intención. Menospreciaba a aquel nephilim pero parte de él dudaba de su seguridad, después de todo el hecho de permanecer apartado de Alec fue su idea pero lo carcomía, y el desamor de Jace había arrojado a Alec a sus brazos, quizás era igual ahora, y Alec había caído en brazos de aquel molesto Nephilim. Los Blackstone eran una familia desagradable, no como los Lightwood, pero muy elitistas.
-- Entonces sin trampas.-- dijo Matt extendiendo la mano para estrecharla con la de Magnus, este lo miro altivo y sonrió al estrechar su mano. Matt se giro dejándolo frente a una habitación, después solo se alejo. Magnus lo miro perderse entre las sombras.
-- Pero, pequeño nephilim, yo suelo hacer trampa siempre que puedo.-- dijo Magnus desapareciendo en un relámpago.

***

La tensión y el silencio se podían cortar de una manera física, Jace la observaba con reproche, muy similar a su madre, Luke solo parecía cuestionarse el por qué ella no hablo, la idea de que fuese por que disfrutaba los encuentros le causo escalofríos, pero no era así, Clary no era así.

-- ¿Sebastián ha abusado de ti?.-- pregunto Jocelyn, la joven sintió un escalofrío correr por su cuerpo.
-- Lo intento, pero se detuvo, lo detuve.-- respondió bajando la mirada.
-- ¿Soñabas con él?, algo... algo sexual, ¿soñabas así?.-- pregunto nuevamente Jocelyn.
-- Si.-- respondió Clary queriendo llorar, se sentía humillada por sí misma.-- Pero los Hermanos dicen que aprovechaba un nexo que tiene conmigo, no lo hacía por mi propio deseo.-- añadió intentando detener el enfado de su madre.
-- ¿Lo disfrutabas?.-- pregunto Jace, Jocelyn lo miro asombrada, había olvidado que estaba allí pero parte de ella se sintió apoyada por él.
-- No lo sé.-- dijo Clary.
-- ¿Cómo no vas a saberlo?, te gustaba, ¿no?, bueno, lo mantenías en secreto.--dijo Jace elevando la voz, Clary pensó que su madre lo haría callar pero no fue así.
-- Era humillante y me sentía culpable, era como si no pudiese defenderme de él, como si me dominara como a una marioneta. No era yo, no era consciente de nada.-- respondió en voz alta Clary, enfrentando la mirada de Jace.
-- En el club de las hadas estabas medio drogada y me pediste que parara, en la casa solariega enloquecíamos el uno por el otro y aun así me suplicaste que paráramos.-- decía Jace mientras Clary se avergonzaba de hablar de ello frente a su madre.-- Siempre haz podido detenerte. Pero creo que te parecía muy atractivo tu hermano, lo mencionaste en Idris, el hombre perfecto.-- añadió con veneno en la voz.
-- Sebastián esta obsesionado contigo, cree que le perteneces, cree que naciste para él. Buscara formas de tenerte, incluso en los sueños. Fue humillante pero me horroriza más pensar que fue capaz de buscar a una mundana con tu imagen solo para acostarse con ella, utilizarla pensando en ti, eso me da más asco.-- dijo Jocelyn, sin embargo Clary no entendía si solo lo expresaba o la culpaba de ello.-- Es peligroso, mas peligroso que nadie por que no posee remordimiento, hará lo que sea por que tu vayas con él. Antes solo era su venganza pero es obvio que todo va más allá de ello. Controla tu yo inconsciente, si se hubiese colado por la casa, te hubiese raptado.-- añadió.
-- Él no hubiese hecho eso.-- se horrorizo al escuchar su voz defender a Sebastián, al elevar la vista, vio como todos se horrorizaban con ella.
-- La Clave ha pensado en asesinarte, tenerte como una debilidad suya.-- dijo Luke, era parcial, solo advertía.-- Pero ahora que haz sido llamada por el ángel, es obvio que nadie lo permitirá.-- agregó caminando hacia Jocelyn.-- No fue tu culpa, pero tememos por ti. Una profecía es solo una advertencia, esta dice que te perderemos, que serás suya. Te protegeremos hasta el último instante y cuidaremos que esa profecía no se cumpla.-- agregó tomando a Jocelyn del brazo, parecían dirigirse a la cocina del Instituto, su madre no la miro, parecía cerca de colapsar.
-- "Yo pienso en mi hermana, y mi hermana piensa en mi. Es un jardín sellado que solo se abre a mi".-- dijo Jace, Clary se cubrió la boca por el terror al escuchar las palabras viniendo de él.-- Sebastián lo dijo para ti, ¿qué significa?.-- añadió con una suave voz.
-- Lo repite constantemente, creo que quiere utilizarlo de alguna manera, quizás sea un mantra.-- dijo Clary bajando la mirada.
-- Todos dicen que él no posee sentimientos por que es un demonio, pero creo que Sebastián esta enamorado de ti, que se sentía solo y por eso nos llevo con él, por eso ahora Amatis y la vampira están con él.-- dijo Jace caminando hacia ella, deslizo un cálido dedo sobre su cabello.-- Creo que te ama, de la manera en la que yo te amo. Terriblemente siempre haces que tus hermanos se enamoren de ti como locos.-- murmuró contra su oído, deslizo sus labios cálidos sobre el cuello de Clary.-- Siempre sentía celos de él, de como te miraba, de como eran tan similares, de como te hablaba, yo te tengo pero siento, que así como sucedió con Valentine, te comparto con él. Además te comparto con Simon.-- Jace deslizo una mano por la cintura de Clary atrayéndola hacia él.
-- No me compartes con nadie, soy solo tuya.--murmuró Clary aferrándose al cálido cuerpo.
-- Sebastián marco una conversación corta y distorsionada en mi mente, una que ni los hermanos Silenciosos comprendieron, y creo que es por que era algo que el quería recordarme.-- murmuró Jace contra el cabello de Clary, algo quemaba en él, tenía celos, quería marcar a Clary con su toque, con su beso, con su caricia, solo así Sebastián no la tocaría.-- Tu le preguntaste a quién le pertenecía él, y él respondió que te pertenecía a ti, como tu le perteneces a él.-- Jace la pego contra la pared deslizando sus dedos cálidos por los muslos de Clary, sentía el palpitar de su corazón y el roce de su piel contra la de ella.-- Magnus teme por la profecía, teme que la oscuridad te haga algo para que dejes de ser tu, como sucedió conmigo.-- presionó su cuerpo contra ella, sentía su erección entre las piernas, Clary beso su cuello dejándose llevar.
-- Yo puedo consumir tu fuego divino.-- dijo Clary contra los labios de Jace, este brillaba pero ella no sentía el fuego, solo sentía la piel cálida de Jace.-- Déjame consumir tu fuego.-- añadió ante la mirada de sorpresa de Jace.

***

Alec estaba caminando por la cocina, casi nunca intentaba cocinar, pero buscaba una zona neutral, una zona donde ni Matt perturbe su mente ni Magnus desespere su cuerpo y alma, observo el frigorífico, observo las alacenas y después dio un suspiro; un ligero soplo del viento revolvió sus cabellos, entonces sintió los largos dedos de una mano aferrarse a su cintura, sabía quien lo tocaba sin mirarlo, deslizo sus dedos sobre los de él y se mantuvo en silencio, si decía algo quizás el sueño se iría y se encontraría de pie solo y vacío a mitad de la cocina.

-- Sabía que si terminaba contigo no pasarían ni dos semanas sin que unos veinte hombres y como cien mujeres quieran tocarte lascivamente.-- murmuró Magnus contra el oído de Alec, este se estremeció violentamente.
-- No hay cientos de personas interesadas en mi.-- murmuró Alec temblando al toque de los labios de Magnus sobre su garganta.
-- Claro que los hay, tu cuerpo es delicioso, tus labios suaves complacen con un beso y tus ojos te roban el corazón.-- dijo Magnus deslizando la mano derecha entre el cinturón de Alec y sus pantalones. Alec quería que siguiera pero ya era lo bastante vergonzoso llamarlo y solo escucharlo para colgar, Jace le rompió dos celulares por ello.
-- Gracias por salvar a Matt.-- dijo Alec apartándose dolorosamente de él, quería aferrarse a él pero no podía, habían terminado.
-- Eres una adivinanza mi querido Alexander.-- dijo Magnus cruzando las manos, el tono de su voz era seductor, Alec quería entregarse a Magnus en un solo instante pero no debía.-- Eres la combinación perfecta para mi, además eres inocente, franco, sincero.-- agregó viajando la mirada por el cuerpo de Alec. Hubo veces en las que Magnus deslizaba los labios sobre cada rincón del nephilim, pero Alec en ese instante solo sentía el corazón herido.
-- Gracias por preocuparte por todo.-- dijo Alec jalando las mangas de su suéter desviando la mirada.
-- Eres tan dulce. Estoy ofreciéndote sexo salvaje por toda mi estadía y tu solo me agradeces salvar al extraño cazador y protegerlos de Sebastián.-- dijo Magnus arqueando las cejas, Alec torno la mirada hacia él.
-- ¿Me ofrecías sexo?.-- murmuro Alec tan bajo que pareciese que estuvieran allí sus padres. Sus ojos azules dejaban ver emoción, anhelo y temor.
-- Es el siguiente paso para un rompimiento.-- dijo Magnus caminando hacia él. Alec pareció pensar unos minutos, Isabelle le explico algo así alguna vez, después de romper con alguien, debían ser amigos sexuales hasta que uno de ellos tenga una relación con alguien. Jace había afirmado esa idea, Jace mismo había tenido amigas con las que solo tenía sexo.
-- ¿Quieres que seamos "amigos con derechos"?.-- pregunto inocentemente Alec, Magnus no podía dejar de adorarlo, nunca había salido con una doncella virgen y puritana, pero esto era muy similar. Magnus no lo pensó dos segundos y se aferro de Alec, sus labios uniéndose, a penas si podían respirar, sus manos acariciando el cabello de Alec mientras las manos de Alec se deslizaban sobre su pecho. Magnus gruño y levanto a Alec sobre la mesa, se escucho el caer de algo, pero no le importo.

Alec era dulce e inocente, Camille era manipuladora, Alec era posesivo, a Camille no le importaba tenerlo o no, Alec se interesaba en todo lo que tuviese que ver con Magnus, Camille solo lo que se enfocaba en ella. Ambos eran las personas que más amo Magnus y la diferencia era extrema, eran opuestos, tanto que le sorprendía como Alec podía continuar teniendo esa dulzura e inocencia a sus 18 años, a veces el ego de Magnus le nublaba la mente y pensaba que era alguna especie de regalo de algún poder, el ser perfecto para atesorar, el cuerpo que vibraba solo para él. A diferencia de Camille, Alec era plena y totalmente suyo, y esa era la única verdad.

***

Jessie observo el pequeño departamento, miro la habitación que le pertenecía a Simon y que amablemente la donaba, miro de reojo a Isabelle discutir con Simon sobre una cita arruinada, odiaba a cada uno de los cazadores, todos la trataban muy mal, la lastimaban y luego solo querían deshacerse de ella. Es verdad que fue estúpida al enamorarse de Sebastián, pero... no era su culpa, él era perfecto, incluso la manera en que actuaba era perfecta; odio la idea de quedar embarazada, pero creyó que quizás así Sebastián, que jamás tenía nada para él, ahora tendría algo que lo amaría siempre, ¿no tienen hijos por eso las personas?, para tener un amor eterno, un amor que nadie pueda arrebatarte.

-- Entonces llama a Becky y dile que venga, necesitamos conocernos y antes de que Sebatián destruya el mundo debe suceder.-- dijo Isabelle sentándose en el sofá dispuesta a permanecer allí para siempre si era necesario.
-- Pero...-- Simon intento hablar pero su celular vibro, se giro y respondió.-- ¿Qué sucede Jordan?.-- pregunto mientras observaba como Isabelle se ponía cómoda. Parte de él creía que estaba celosa de la mundana Jessie.
-- Debo visitar el Cuartel de los Preators. Tardaré al menos un par de días. Nos vemos.-- dijo Kyle cortando la conversación sin esperar por una respuesta.
-- Creo que utilizaras mi habitación y yo la de Jordan. No vendrá en unos días.-- dijo Simon girándose, obviamente la idea le desagrado a Isabelle.
-- Mejor tu duermes en el Instituto y yo me quedo con Jessie.-- dijo Isabelle, Jessie se giro al ver que utilizaba su nombre por primera vez.
-- No veo como esto pueda servir. ¿No confías en mi?.-- pregunto Simon sintiendo un breve momento de alegría ante la idea de que Isabelle estuviese celosa.
-- Los hombres no son de fiar, y ya que ella es tan parecida a Clary quizás te interese... intentar algo.-- dijo directa Isabelle, Simon repaso una y otra y otra vez las palabras.
-- No son iguales, ella se parece más a ti que a Clary, además la nariz de Clary es cinco milésimas mas lata, sus cejas son mas pobladas, sus labios mas delgados y estoy seguro que ella jamas deja de practicar la equitación.-- respondió Simon asombrando a ambas mujeres.
-- ¿Cómo sabes lo de la equitación?.-- pregunto Jessie sorprendida.
-- Parece que ya la haz comparado bastante, ¿no?.-- pregunto Isabelle obviamente enfadada. Se puso en pie, camino hacia la cocina, donde Simon estaba, jalo de la ropa a Simon y lo beso de una manera tan apasionada que si Simon aun respirara se hubiese quedado sin aire en los pulmones, solo se separaron para mirarse.-- Ahora llama a Becky y dile que venga aquí para conocernos.-- añadió regresando a su asiento en el sofá. Simon simplemente tecleo el número de su hermana.
-- ¿Podrías venir a mi departamento?, por una cuestión mínima hemos decidido que conozcas a Isabelle aquí.-- dijo Simon mientras Jessie sonreía por primera vez en meses al ver a Isabelle ordenando sobre Simon.
7. Placeres.
++ADVERTENCIA- Este capítulo contiene escenas sexuales muy explícitas.


Las puertas de la habitación de Jace se cerraron por dentro, sabría que no lo molestarían aun cuando no era ni las tres de la tarde, todos los adultos estarían discutiendo en la sala principal, Isabelle y Simon no estarían, tampoco Blackstone, Magnus había desaparecido y Alec estaba encerrado durmiendo, eso había dicho Maryse cuando la vio en el pasillo cerca de la habitación de Alec. Ahora Clary lo observaba sentada sobre la cama, había fantaseado mil veces con esto, pero justo ahora no era un buen momento, sin embargo allí estaba él a la espera de que Clary objetara o solo sucediese algo.

-- ¿Eres conciente de lo que haz dicho?.-- pregunto Jace intentando serenarse aun cuando quería deslizar su ropa hasta que nada los alejase.
-- Dije: Yo puedo consumir tu fuego.-- las palabras golpeaban directo, el deseo se elevaba.-- Es la verdad, ya hemos estado en tantos problemas y ahora por fin puedo tocarte, solo a ti.-- murmuró caminando hacia Jace, este parecía desesperado mas no reaccionaba. Inquieta y sintiendose demasiado expuesta se deslizo por el piso hasta estar cerca de la puerta que conducía al baño.-- Si cambias de opinión, te esperare dentro.-- murmuró mientras sentía su piel quemar. Jace la deseaba, o eso esperaba ella, pero no reaccionaba, ella empujaría un poco, si él no reaccionaba entonces... debía rendirse.

Respiro hondo mientras tocaba la puerta, simplemente colocó su mano izquierda en la manija de la puerta y giro. Nunca había visto a detalle el baño de Jace, no como lo había visto en la casa de Sebastián, ella abrio la llave llenando la tina azulada, tenía miedo, nunca había intentado seducir a nadie y hasta ese instante se sentía fatal. Había un ramo de rosas en un florero, quizás Jace había pensado darselas en algún momento, él tenía detalles dulces que hacían a su corazón estremecerse.

Jace observaba una y otra vez la puerta, quería entrar, ya no la quemaría, ya no la heriría, pero igualmente aun estaba molesto por los secretos, ella lo amaba, pero una parte de él tenía celos, celos de lo que Sebastián pudo hacerle en sueños, puede que solo sean sueños pero era una parte de ella. Las palabras de Sebastián retumbaban en su mente, él creía que ella le pertenecía, pero no era verdad y él lo demostraría. Clary era solo suya.

Jace dejo caer la ropa en el piso, dio unos pasos y con una verguenza agena a él tomo una toalla limpia, la ato a sus caderas, nada era mejor que Clary, ninguna mujer podía ser más deseada por él que ella, su piel suave, sus labios dulces, sus caderas sensuales, su pecho que se agitaba cuando ella estaba asustada, sus muslos que en algun momento había acariciado. Aquella ocasión, en la que pudo tenerla termino apuñalandola, después de eso sucedió que él no era él, pero ahora, ahora podía tomarla y enloquecer con ella. Se sentía un poco nervioso, pensaba en detenerse pero sin darse cuenta estaba ya girando la perilla. Se quedo estupefacto de verla allí, totalmente desnuda dentro de la tina, de espaldas a él. La mandíbula se le desencajo. Sintió como su miembro se endurecía ante la visión de ella. Su cabello rojo y húmedo caía sobre su espalda, se perdía dentro del agua. Tenía unos hombros preciosos, de color porcelana, y suaves a simple vista. E incluso su silueta era voluptuosa y agradable. La garganta se le seco, ante la idea de tocarla.

El agua se movió a su alrededor cuando ella se dio vuelta y sus ojos se abrieron de par en par. Jace gimió ante la imagen de sus grandes pechos, suaves, delineados y sus pezones rosados que estaban erguidos. Ella lo miro en silencio, su mirada recorría a Jace, los músculos de sus brazos, su pecho desnudo, sus largas y masculinas piernas. Clavó los ojos en la toalla, descubriendo el bulto que se hacía en ella, se sintió inquieta, temerosa pero emocionada. Abrió los ojos sorprendida al sentir el sonrojo de sus mejillas. Jace tenía la mirada clavada en algún punto y cuando Clary bajo la mirada para ver que tanto capturaba su atención, descubrió que se trataba de sus senos completamente expuestos a su mirada, parecía saborearlos con la mirada, Jace humedecio sus labios excitando con ese simple gesto a Clary.

-- Tu me ofreciste algo.-- murmuró Jace colocando una mano sobre su cadera mientras su postura resaltaba su cuerpo atractivo.
-- Lo sé, pero... creí que no entrarías.-- murmuró Clary, esto era lo que ella quería, entonces, ¿por qué los nervios?, Isabelle no se atemorizaría, ella era mas directa y tan dueña de sí que la admiraba, entonces sintió como el agua se movía, Jace entro en la tina, era un poco más grande de lo normal, quizas allí descansaba, como en un jacuzzi. Clary se alejo un poco al sentir la presencia de Jace llenar el espacio. Su respiración comenzaba a hacerse más pesada y sentía sus mejillas rojas.

Clary comprendió enseguida que estaba excitada. Y que él también lo estaba. Excitada de una manera que jamás lo estuvo antes, solo con él, solo con su cercanía, observaba de reojo el bulto detrás de la toalla que a pesar de meterse en agua aun no se había quitado, se relamió el labio inferior.

-- Clary.-- dijo Jace, ella lo miro directamente, aun cubriendose con los brazos.-- No voy a hacer nada que tu no quieras, si con esto planeas que me sienta seguro, creo en ti. Sé que tu no amas a Sebastián.-- añadió.
-- Soñaba contigo.-- dijo Clary subiendo la mirada hacia sus hombros.-- Soñaba con estar contigo, siempre era tu imagen la que me tocaba, pero pronto era él y aun cuando deseaba detenerme, él me nublaba la mente, y luego siempre te veía a ti y despertaba. Tenía miedo de no detenerme a tiempo.-- añadió mientras las miradas se cruzaban con delicadeza.-- No quiero probar nada a nadie, solo quiero continuar lo que se detubo en el callejón, cuando eras totalmente tu.-- agregó bajando los brazos, dejo a la vista de Jace su cuerpo desnudo, ella aparto la mirada. No era sexy, no como Isabelle o Maia, e incluso su madre, era mas bien... poco atractiva. Jace dio un jadeo que la atemorizo. Aparentemente Jace pensaba lo contrario, la miraba casi desesperado por tocarla pero deteniendose para no sorprenderla o molestarla.
-- Si comenzamos con esto... no podré detenerme.-- dijo Jace tembloroso.-- Te he deseado desde que te vi en el Pandemonium hace tan poco y cada día te deseo más.-- añadió. Jace se acercó a ella con lentitud.

Se veía tan hermosa con las mejillas rojas e intentando no mirarle. Deslizó los dedos por el mojado cabello de ella y se maravilló por la suavidad. Centró la vista en su cara y observó directamente los deliciosos labios que había probado esa misma mañana, había estado en el cielo ante la suavidad que experimentó. Los acarició con el dedo índice. Clary suspiró por la caricia e hizo lo único que pudo hacer en ese momento. Alzó la vista y junto sus labios con los de él. Gimió ante el sabor tan primitivo y masculino de su boca. Jace la atrajo con fuerza hasta que sus pechos quedaron apretados contra los músculos de su torso. La sensación de la piel desnuda provoco que sus pezones se erizaran sin piedad, y todo su cuerpo entró en escalofríos cuando Jace deslizó la lengua en el interior de su boca, invitándola a seguir ese vaivén erótico.

Clary suspiró contra sus labios. La mano de él se deslizo con rapidez desde su espalda hasta alcanzar uno de sus pechos y acariciarlo lentamente con el pulgar. El gemido de placer fue opacado por los labios de Jace, apretó el pezón entre los dedos índice y pulgar, mientras se separaba con lentitud de sus labios. Jace la puso en pie para observarla, la toalla aun cubriendolo pero la erección parecía crecer, ella sintió verguenza, no se sentía bonita, nuevamente un jadeo de Jace la contradijo.

-- ¡Por el ángel!.-- dijo Jace deborandola con la mirada.-- Sueñas con esto pero la realidad siempre es mejor.-- añadió. Clary recordó que Simon había dicho alguna vez algo similar y quiso olvidarse de ello, no en un momento como ese. Jace deslizo una mano por los muslos rellenos de Clary y dio otro jadeo como si fuese a desfallecer. Ella se giro nerviosa.

Los labios de Jace se pegaron a su pezón mientras la sostenía contra la tina hincado entre sus piernas, las sensaciones los enloquecían a ambos, ella estaba por perderse en la intensidad del toque cuando él la solto, sintió como los labios de Jace acariciaban con suavidad su nuca, sus manos se prendían de sus pechos, por lo que el temor se desvanecía de la mente de Clary y el deseo la agobiaba, ella elevo las caderas presionandose contra Jace, sintió la erección palpitar contra su estómago, la toalla había caído, mientras sus labios se unían, las manos de Jace acariciaban sus muslos, sus ojos ambarinos brillaban como solo pocas veces lo había visto.

Cuando Jace rozó la parte interna de su muslo, ella cerró las piernas instintivamente, se sintió tan tonta al hacerlo.

-- Está bien.-- susurro Jace besando su cuello.-- Te trataré como mereces, dulce y brutal.-- añadió con una sonrisa, un escalofrío recorrió su cuerpo.-- Ábrete para mi, Clarissa Adele.-- agregó lanzando una chispa eléctrica que envolvió a Clary de una manera desesperada. Jace era dulce pero a veces se sentía a merced de su deseo, y esta era una de esas veces.

Y Así lo hizo. Con todo el valor que pudo, controló su miedo y abrió las piernas, dejando que las manos de él, se pasearan cerca del centro de su feminidad, arrancándole gemidos y suspiros de los labios, que simplemente no pudo controlar. Jace deslizo la lengua por su endurecido pezón aumentando las sensaciones en su cuerpo. Jace trago al deslizar los dedos por el triángulo de rizos mientras Clary se aferraba a él. Había tenido muchas mujeres entre los brazos, se había complacido con ellas sin importarle mucho el llamarlas o hablarles, pero Clary era preciosa para él, era su mas deseado tormento y la tomaría por fin, la complacería a ella también, la haría nunca olvidarlo. Clary observaba los dorados ojos de Jace, encendidos por deseo, lujuria y anhelo.

-- ¿Tienes idea de cuanto te deseo?.-- murmuró Jace contra el cuello de ella, deslizando la lengua por su garganta.-- No solo deseo tu cuerpo, el cual de verdad que es sensual y me pone... Quiero todo de ti. Deseo tu sonrisa, tu mirada, tu valor, tu perfección que se acopla con mi imperfección.-- añadió mientras enterraba sus dedos en el cabello escarlata. Se separó para ver su rostro y acariciar su mejilla con el dorso de la mano.-- Deseo poseer tu alma; quiero que tu corazón sea mío y no tener que compartirlo con nadie...¿Sabes que es lo mejor que me ha pasado en mi vida? Haberme encontrado contigo.-- agregó. Clary tuvo un arranque de deseo, jalo del cabello de Jace para atraerlo a ella, se perdió en sus besos y la fricción de sus cuerpos desnudos.
-- Yo también quiero ser tuya y que seas mío. Quiero que me desees y me ames. Quiero que olvides a cualquiera excepto a mi.-- algo en ella le urgió a ser posesiva con él. Jace le sonrió, sin decir nada, la levanto en brazos y mientras no paraba de besarla la llevo a su perfecta y pulcra cama.


***

Jordan no quiso dar señal de que estaba en el importante salón de objetos del Preator, así que solo entro, reviso el listado y busco la cruz, tenía que estar en algún lugar, debía decirle todo a Simon y los demás pero la vida de Maia era más importante que nada, al tocar la cruz, por fin, le vino una extraña imagen a la mente, las palabras de Maureen, lo que ella quería, lo que le importaba, entonces lo supo. Maureen utilizaría la cruz para hacer de Simon su esclavo, entonces ambos se marcharían juntos, Clary y Simon. Molesto por el descubrimiento, Kyle busco una manera, debía haber una manera.

Había un objeto en el Preator que minorizaba cualquier objeto demoniaco y su efecto, entonces tomo el cetro y con él rayo la cruz, no podía arriesgar a Maia pero tampoco a Simon.

***

Magnus Bane solo tenía dos vicios en su vida: la purpurina era el primero, y Alec era el segundo. Había besado tan suavemente a Alec que se habían perdido, lo deseo como no deseaba nada en su vida y entonces Alec lo aparto, deslizo sus dedos sobre el cabello negro de Alec, era tan hermoso, y le sonrió.

-- Nunca te he mostrado mi habitación.-- murmuró Alec sonrojandose por lo atrevido que era, pero realmente quería mostrarle su habitación. En ese segundo el beso con Matt no parecía significar nada.
-- Prefiero acercarme más a ti.-- dijo Magnus delizando la mano en sus pantalones, el escarlata cubrió sus mejillas.
-- Pero...-- Alec trataba de nivelar su respiración aún cuando Magnus le acariciaba distraídamente a través de la mata de rizos debajo, todavía evitando escrupulosamente su miembro que palpitaba duramente.
-- ¿Así que no quieres que te recuerde las sensaciones que siempre te he causado? ¿No quieres estirarte para mí y tomar mi longitud profundamente dentro de tu apretada entrada?, ¿No quieres sentirme cabalgándote hasta que te llene con mi esencia?, ¿Es eso lo que estás diciendo?.-- pregunto Magnus, siempre que hablaba en tonos tan condecenedientes de algo tan atrevido causaba que Alec deseara perderse en la esencia del brujo. Alec jadeo recordando una de las noches y los días que paso con Magnus aferrado a él. Los dedos de Magnus acariciaban más abajo, casi tocando la base de la erección de Alec, el pobre nephilim siempre reaccionaba a cualquier roce, como condicionado a él. Alec soltó su aliento en un suspiro vacilante, tratando de no imaginar la erótica imagen que el brujo había pintado con sus palabras. Pero la idea de volver a lo de antes, de que Magnus estuviera abriéndolo, follándolo... hizo temblar a Alec y no precisamente de miedo.
-- Sí, Magnus.-- respondió entre cortado, dio un suspiro y lo miro directo y calmado. Eso le encantaba a Magnus.-- Dejame mostrarte mi habitación, por favor.-- añadió Alec, Magnus asintió perdido por la sinceridad de su pequeño nephilim.

Magnus tomo la mano de Alec y lo dejo que lo dirigiera por el Instituto hasta la puerta en la habitación de Alec, él entro seguido de Magnus mas no pudo girarse antes de que la voz de Matt y Maryse detubieran a Alec. Maryse se asomo a su habitación sin mirar a Magnus que parecía haber desaparecido en el aire. Matt junto a Maryse hablaron sobre la clave y que Robert debía ir a Idris para explicar todo, Blackstone se había negado a ir, sabía lo que el joven nephilim quería, pero Alec solo quería a una persona, ese era Magnus y aceptaría, herido, lo que él desease ser en una relación, "amigos con derechos" sería bien recibido si podían estar cerca uno del otro. Alec dijo sentirse mal, enfermo o cansado, cerro la puerta y al girarse vio a Magnus sobre la cama, su camisa lila estaba entreabierta y una sonrisa fresca iluminaba sus ojos de gato.

-- Ese nephilim no es de tu tipo, ¿verdad?.-- pregunto Magnus obviamente celoso.
-- Es agradable y muy atractivo.-- dijo Alec cerrando con llave.-- Pero yo quiero estar contigo.-- añadió sin mirarlo. Un rubor caliente cubrió su cara. Él no se sentía tan avergonzado de lo que estaba a punto de hacer como de lo que había hecho al querer hacer un trato con Camille; se preguntó si Magnus pensaría que era un tonto. «Arrojándome a él como una colegiala estúpida», pensó Alec, sentandose junto a Magnus. El brujo no se había levantado cuando sintio las manos temblorosas de Alec recorrer sus caderas, manos blancas sobre su piel, rozando, enloqueciendolo, abrio los pantalones y no se sorprendio al ver que el brujo no utilizaba ropa interior, ya podía oler el aroma de almizcle especiado en la piel del brujo, parecía llenar su cabeza y confundirle aún más.
-- Alec.-- fue un susurro mientras los largos dedos de Magnus bajaron por su barbilla obligandolo a mirar hacia él, tenía miedo de lo que vería en esos ojos felinos verde dorado, pero para su sorpresa, Magnus lo estaba mirando con una calidez natural de sus primeros días como pareja. No dijo nada más, pero acarició suavemente la mejilla de Alec, un gesto que pareció transmitir más emoción de la
que él había visto en los azulados ojos del nephilim.

Alec suspiró, acariciando el largo y grueso eje en su mano, consiguiendo un gemido involuntario del brujo, entonces inclinó la cabeza y lamió experimentalmente las gotas perladas de presemen que se habían acumulado en la punta del duro miembro de Magnus, este gimió de nuevo y pasó la mano por el corto cabello negro que lo enloquecía, instándole gentilmente a continuar. Pero Alec no iba a apresurarse. Nunca había hecho esto antes, nunca había imaginado en sus sueños más salvajes ninguna situación en la que hubiese intentado hacer eso, sentía demasiada verguenza en los días que vivió con Magnus para intentarlo, ahora el temor se iba pensando que solo serviría así a Magnus, pero al menos estaría cerca de él. Por eso quería tener esta experiencia en especial, para saborearla. Nada ni nadie existía para él en ese momento, sólo el hombre frente a él, el hombre que él... ¡amaba!.

Volvió su atención una vez más hacia el grueso eje en su mano, observando cuan hinchado se encontraba, estaba latiendo en su mano con necesidad; su tacto había memorizado cada curva del eje, trazando la vena en la parte inferior primero con sus dedos y luego con su lengua, mientras Magnus gemía suavemente por encima de él. Alec lo absorbió en su boca con entusiasmo, al igual que Magnus lo hacía mientras estuvieron juntos. «Delicioso», pensó sorprendido cuando el sabor almizcleño y salado llenó su boca. Fue como si la visión, el sabor y la sensación del miembro de Magnus en su boca hubiera desbloqueado algo en él que había estado esperando para surgir todo el tiempo.

-- Dios, Alec. Pensé que no sabías hacer algo como "esto".-- dijo Magnus Bane entre gemidos, justo cuando Alec tomó tanto como pudo dentro de su boca. El grueso eje llenaba su boca frotándose contra su lengua y topando contra la parte posterior de su garganta, destilando gotas de caliente y salado presemen. Era una extraña sensación, pero se sentía bien, se sentía correcta de una forma que Alec no podía definir. Era como si hubiera estado esperando durante años que esto sucediera y ahora que finalmente aquí estaba, no parecía tener suficiente.
-- ¡Por el ángel!, ¡Magnus...te amo!.-- dijo Alec apartandose unos instantes para respirar, la gruesa erección de Magnus estaba deslizándose lentamente entre sus labios. El nephilim entendió instintivamente que se sentía bien, Magnus quiso inclinarse, Alec se mareó un poco cuando Magnus lo puso de rodillas en la cama y este se incorporó; así que permaneció inmóvil dejándolo embestir contra su boca.

Había algo en todo esto, en la posición en la que estaba, sumiso, arrodillado, aceptando el duro eje del hombre que más amaba en toda su vida, había algo en todo ello que lo volvía loco, amaba el olor, el sabor y la sensación del miembro vibrando en su boca, tanto que su propio eje estaba a punto de reventar fuera de sus pantalones, esto simplemente se sentía tan bien, tan correcto, como para permitirse a sí mismo vivir el momento y dar placer a su pareja, y no poder pensar en nada que no fuera el mete y saca del ardiente y aterciopelado eje entre sus labios; el amargo, salado y delicioso sabor del presemen de Magnus Bane en su lengua.

-- Alec... Dios... No puedo... Voy a...-- murmuraba Magnus, deslizo sus dedos sobre el hombro de Alec dejando ver la runa de Resistencia. Hubo una baja y jadeante nota en la voz de Magnus, un sonido que Alec nunca había oído antes y que le gustó mucho.

Aquí estaba, reaccionando, empujando su miembro profundamente en la boca de Alec, follándole, con las dos manos deslizándose sobre su cabello corto, gimiendo, casi implorando para que Alec lo hiciera correrse. Y Alec estaba más que feliz de hacerlo. Su propio miembro estaba tan duro que sabía que iba a estallar en cualquier momento, probablemente, al mismo tiempo que Magnus disparara su semen en la parte posterior de la garganta del nephilim. Y no le importó, dio la bienvenida a la experiencia. Él asintió como pudo con su boca llena y levantó la vista para atrapar los penetrantes ojos verde dorado, tratando de expresarle lo que estaba sintiendo, Magnus acarició su mejilla y murmuró algo tierno antes de aumentar el ritmo de sus embestidas, Alec a penas era conciente de estar en el Instituto, de que su padre iría a Idris o que había muchos problemas justo en ese momento.

Todo lo que importaba era satisfacer a Magnus, ofrecerle otra de sus primeras veces, hacer que se corriera y tragar cada caliente y delicioso chorro de esperma.

-- ¡Dios, Alec, mi hermoso Alec, mi combinación perfecta... me corro!.-- grito Magnus envuelto en tanto, no solo era la cama de Alec, su habitación, su boca, sino la dulzura, la inocencia y la sinceridad que su Alec le mostraba. Después de ello era obvio que debía regresar con Alec, podía perdonar lo que sea por ese joven nephilim hermoso. Magnus se quedó sin aliento y los largos dedos en la cabeza de Alec se apretaron cuando la primera explosión de esperma caliente bañó la parte posterior de su garganta. Alec tragó ansiosamente, tomando todo lo que su pareja tenía para dar e implorando por más. Pronto tuvo un vívido recuerdo, la imagen mental de sí mismo yaciendo boca abajo sobre la cama, sus piernas tentadoramente abiertas. Casi podía ver a Magnus abriéndole por primera vez, colocandose en la estrecha entrada del cuerpo de Alec e impulsándose lento pero seguro dentro de él. La imagen mental, combinada con la sumisión deliciosa de estar de rodillas y el sabor del semen de Magnus mientras terminaba de follar la boca del nephilim, fue demasiado. Alec pudo sentir su propia erección disparándose también, desbordando un chorro pegajoso tras otro dentro de su estrecho uniforme de cazador de Sombras, mientras se abandonaba totalmente, dando todo lo que tenía a su pareja.

8. Complicado.
++ADVERTENCIA- Este capítulo contiene escenas sexuales muy explícitas.

La mirada de Simon se paseo por la habitación, en una esquina, observando por la ventana, cerca del frigorífico se encontraba la nerviosa mundana bebiendo agua mineral, de vez en vez sus ojos regresaban a la habitación; en un extremo del sofá se encontraba Isabelle enrollando un dedo en su cabello lacio y negro, del otro lado, en el otro extremo estaba Rebeca Lewis, la hermana de Simon, observando a detalle el departamento, quizás buscaba a Jace, creyendo que Jessie era Clary, y aun cuando se le había ocurrido a Simon decir que era una prima lejana de Clary, Isabelle se nego. Por fin la mirada de Becky se enfoco en Isabelle.

-- Entonces...-- comenzó Becky.-- ¿Cómo se conocieron?.-- pregunto ella cruzando los brazos, Simon quiso responder pero a pesar de haber abierto la boca nada salía.
-- Simon es amigo de la novia de mi hermano adoptivo, nos conocimos sin querer, pero cuando mi hermano murió Simon me apoyo mucho con ello, me ayudo a recuperarme.-- dijo Isabelle mientras miraba severamente a Jessie, esta asintió, creyendolo prudente.
-- Y eres una cazadora de Sombras, como Clary.-- dijo Becky, nuevamente Simon deseo responder pero no pudo.
-- Si. Me encanta serlo, es algo natural de generación en generación, como ustedes ser el pueblo escogido de Dios.-- Isabelle sonrió, Simon se tensó, ¿parecía una broma o solo era un comentario?.
-- Eso es agradable, pero me parece que ser vampiro judío es mas complidcado.-- dijo Becky tomandolo como una broma.-- ¿Amas a mi hermano, Isabelle?.-- ante la pregunta la mirada de Jessie se enfoco en la conversación mientras Simon se sonrojaba. Le parecía que se trataba de una conversación en la que se pedía la dote de Simon para una boda.
-- No lo sé, pero ahora mismo lo aprecio, lo quiero y lo necesito cerca de mi.-- dijo Isabelle extendiendo sus largas piernas.-- Yo nunca he sabido nada del amor, no tuve buenos maestros, ¿sabes?, pero en este momento no quiero estar con nadie más.-- añadió mientras sus castaños ojos se enfocaban en Becky.
-- Debo asumir que son pareja, ¿novios?.-- pregunto la hermana de Simon mirando a su hermano, este titubeo.
-- No lo sé, creo que si, pero la verdad es que es... complicado.-- dijo Isabelle nerviosa. Simon se sorprendió de lo frágil que podía lucir algunas veces.
-- No te ofendas Clary, pero...-- la mirada de Becky se enfoco en Jessie, aun cuando a ella no le gusto que la llamasen así, esta la miro.-- Pero siempre note que algo podía surgir entre ustedes, y lo creí por mucho. Solo hasta este día me doy cuenta de que no es así, creo que Simon necesita a una persona como Isabelle.-- añadió sin dirigirse hacia nadie en especial.-- Me agradas Isabelle Lightwood, aun cuando termine tu relación con mi hermano, espero que seamos buenas amigas.-- agregó. En un solo movimiento muy rápido incluso para Isabelle, Becky se encontraba ya abrazandola con dulzura. Isabelle al principio se extraño, pero después de unos segundos correspondió el abrazo amablemente.

Simon no estaba muy seguro si sentirse feliz o aterrado, miro a Jessie, como un instinto buscando a Clary, mas esta se mostraba conmovida, bajo la mirada y continuo mirando por la ventana.

***

Un suspiro atrajo la mirada de Jace, Clary lo acariciaba temblando, sus labios se separaban por segundos para unirse nuevamente. Un momento después, se encontraba en la cama con el peso de él sobre su cuerpo y sus labios besándola con avidez. Había olvidado que aun estaban mojados y habían empapado las sabanas por completo... Aunque a Jace pareció importarle muy poco, mientras deslizaba sus manos entre sus piernas hasta alcanzar la unión de sus muslos. Hundió un dedo en su interior y la acaricio de manera experta, sensual. Ella gimió en cuanto el hundió un segundo dedo, se movió en la cama mientras gritaba a causa de las sensaciones que se apoderaban de su cuerpo. Sentía su piel más sensible y su cabeza estallaría de un momento a otro. Unos segundos después, su mente quedo en blanco a causa del orgasmo que la llevó a un profundo abismo de emociones.

El nombre de Jace emergió de sus labios y lo sintió temblar, mientras lo observaba contemplar con maravilla como ella llegaba al éxtasis. <> fue lo único que pensó Jace al verla correrse, sus mejillas sonrojadas, sus orejas rojizas, su rostro pacífico, sus labios palpitaban por un beso, sus pechos se movían sensualmente mientras ella respiraba. Ella aun estaba intentando recuperar el ritmo normal de su respiración cuando con la rodilla, él separó sus piernas instalandose entre ellas. Beso con suavidad sus labios, mientras se conducía con lentitud a su interior.

-- Clary... Va a doler... Siempre duele la primera vez de una mujer.-- murmuró contra su estómago mientras la besaba rozando su piel con los labios.
-- Lo sé.-- respondió con suaves jadeos. Jace observo sus ojos verdes y una idea atraveso su mente, ¿cómo no amarla?, Sebastián seguramente la amo desde que la vio por primera vez.
-- Seré muy cuidadoso, lo vas a disfrutar mucho.-- dijo Jace mientras sus labios recorrían las curvas de sus pechos ocultando con un alarde su miedo. Se sentía aterrado por hacerle daño, no había estado nunca con una virgen, no quería hacerlo, debía tener cuidado y él no quería eso; pero Clary era suya, nada le impediría tomarla con delicadeza y lentitud, ni su deseo ni su instinto. Clary pareció leer su mente, sus dedos acariciaron su cabello dorado.
-- Estaré bien. Lo prometo.-- dijo Clary de una manera suave.

Ella dio un suspiro permitiendole comenzar. Jace sabía que era relativamente grande, le preocupaba que pudiera hacerle daño. Avanzó con lentitud y cuidado hasta llegar a la barrera de su virginidad. Apretó la mano de Clary justo al mismo tiempo en la que se adentró en ella hasta lo más profundo. Ella soltó un chillido de dolor involuntario, sintió las uñas de sus femeninas manos enterrarse en la carne de su espalda, la ancha espalda bien esculpida de Jace. Clary cerró los ojos con fuerza, ante el dolor repentino y sintió las lagrimas aproximarse hasta que se deslizaron por sus mejillas. Jace estaba inmóvil, ella temblaba debajo de él, cuando abrió los ojos pudo ver su expresión agónica.

-- Perdóname.-- Susurró Jace mientras limpiaba sus lagrimas.
-- Estoy bien.-- respondió ella besando los dedos de Jace que se aferraban a sus mejillas.-- Sigue... por favor... Jace. Todo irá bien después.-- añadió. Las palabras reaccionaron en su mente, habría mas veces y serían menos dolorosas y más , mucho más placenteras, todo lo que deseaba hacer para llevar al extasis a Clary, todo lo que sabía hacer para enloquecerla en una caricia, así era la vida, así sucedería.-- Te deseo...Realmente te deseo, Jace... Herondale...-- agregó. Jace casi enloquecía al escuchar su nombre provenir de los labios de Clary, jamás pensó que ese nombre, que nunca significo nada para él, fuera tan valioso ahora.

Y con esas palabras comenzó a mover sus caderas, arremetiendo contra ella, deslizándose en su interior una y otra vez, lenta y profundamente. Con cada embestida, Clary sentía que se acercaba cada vez más a una especie de abismo, noto que gemía de una manera tan lasciva que se sonrojo, sin embargo, esos gemidos ponían al límite a Jace; sus caderas comenzaron a moverse al ritmo lento pero profundo que Jace había marcado, rogaba que aumentara el ritmo de sus embates. Para sorpresa de Jace comenzo a brillar, su piel se tornaba más y más dorada, se inclino, unió sus labios a los de Clary casi diluyendo en ella el fuego que lo quemaba, que quemo su garganta y que la hizo brillar pero que poco a poco se diluyo en ella.

El fuego divino ahora estaba en ella, mas la concentración del nephilim se rompió cuando ella elevo las caderas esperando más, suplicando más, Jace estuvo a punto de correrse al oírla rogar por más. Gruñó mientras aceleraba sus embestidas y apretaba sus manos en los muslos de Clary, que mantenía abiertos para un mejor acceso. Presionó sus caderas aprisionandola.

La oyó gritar su nombre, antes de que alcanzara la cima, ella se corrió mientras él aun no, pero estaba cerca, ella parecía satisfecha por lo que Jace saco su longitud de la humeda entrada de Clary, enterro el rostro en el cuello de Clary, entre su cabello y comenzo a frotarse desesperadamente contra la entrada de Clary sin penetrarla, el sencible cuerpo de Clary la dejaba sentir placer. Jace pensó que debía utilizar un condón la proxima vez. Jace llego al clímax cubriendo con su semen los muslos de Clary, se dejo caer acomodando su cabeza en el pecho de Clary.

-- Nos apresuramos, no tenía condón así que...-- murmuró Jace al notar la confusión de Clary.-- No tenemos ni 18 años, no seremos padres hasta mucho después.-- añadió besando con ternura los pechos de Clary. Ella sonrió, era verdad, el sexo sin protección solía llevar al embarazo, ella sonrió al pensar en lo cuidadoso que Jace era.
-- Te amo.-- murmuró Clary peinando con los dedos el cabello dorado de Jace.
-- Yo te amo mucho más.-- respondió Jace besandola dulcemente.

***

Magnus observaba el techo de la habitación, siempre se preguntaba como debía verse la habitación de su hermoso nephilim, y se sintió complacido al ver que aun en aquel restringido mundo Alec mantenía una fotografía suya, que él mismo le había regalado, pensó que solo sería un obsequio que el nephilim tiraría a la basura, mas no fue así, al igual que Magnus, Alec conservaba cada obsequio que se le había dado, un par de bufandas, obsequio de su madre, dos suéteres que seguramente no usaba, regalo de Clary, el estilo mundano se notaba, una fotografía del ángel Raziel hecha con envolturas de preservativos, obsequio de Jace seguramente, incluso objetos medio Hard como un bosal que seguramente fue obsequio de Isabelle. La verdad es que los dos últimos regalos parecían extraños para ser de Alec.

Su hermoso Nephilim dormía abrazado a él, como de costumbre, ahora más calmado comenzó a pensar en la posibilidad de volver a buscar el hechizo, necesitaba ser mortal para permanecer toda su vida junto a Alec, deslizo los dedos por el cabello despeinado de su hermoso cazador y deposito un casto beso en su frente. Se puso en pie, extendió la mano dejando que una toalla junto a ropa limpia apareciese en su mano, se daría un muy merecido baño, necesitaba calmarse sino haría algo terrible, quizás abusaría del hermoso nephilim mientras este duerme, y eso no sería educado. Claro que todo lo que quería hacerle a Alec no se decía en voz alta.

Solo unos minutos transcurrieron cuando los azules ojos de Alec se abrieron, se ruborizo al recordar lo decidido y "valiente" que era, se paso una mano por el cabello mientras buscaba a Magnus, se escuchaba que el agua corría, se puso en pie y quiso entrar, pero no debía, cruzo los brazos pensando y pensando si debía entrar y seducirlo como las mujeres de las películas que Jace veía, pero también debía ser menos sincero y solo alejarse, dejar a Magnus en su privacidad. Alec se odio al ser tan débil, giro con mucho cuidado la perilla, sabía como era su baño, diferente del de Jace, no tenía una tina, solo un cristal con una cortina que separaba la regadera del resto de la habitación, algo práctico.

Alec se asomo poco a poco y pudo ver claramente a Magnus a través de la puerta de vidrio de la ducha. Con sus manos apoyadas en la pared, sosteniéndose, el brujo colgaba la cabeza y dejaba que el agua golpeara entre sus omóplatos; arroyuelos formaban translúcidas serpientes que bajaban por su espalda hacia su perfecto y redondo trasero. Alec trago con dificultad, jamás lo había observado bañarse, entonces Magnus gimió, se giró apoyando la parte de atrás de su cabeza en la pared, los ojos cerrados, dejando que el chorro de agua tocara el miembro, el pene del brujo de ojos verde dorado estaba hacia arriba, tomando las insignificantes caricias del agua en su rígido eje y brillando con el mismo reflejo de luz que su propietario. Alec se sintió confundido, deseaba apartarse, pero en su lugar se quedo mirando, la combinación de ese hombre tan ligero en sus maneras con ese duro cuerpo le robaba el aliento, ahogando sus pensamientos.

-- ¿Qué habrá significado para Magnus lo que ocurrió anoche?, ¿Lo habría utilizado para satisfacer su libido sabiendo que estaría dispuesto o abriría la puerta para algo más?.-- pensaba Alec, quiso borrar la idea de una reconciliación, le había suplicado en esa estación vacía, le había rogado por una segunda oportunidad, pero igual se había negado, y aun así allí estaban ellos. "Amigos con derechos", esa era la siguiente fase, lo habían mencionado todos, bueno, solo Isabelle y Jace, además no podía preguntarle a sus padres o a Clary, de pronto se sintió más confundido.

Viendo a Magnus expuesto y vulnerable en la ducha apoyado en el frió azulejo, el nephilim sentía su necesidad fuera de lugar, fuera de lugar y desechable; él estaba dispuesto a decir algo para que el brujo supiera que tenía compañía. Deseaba unírsele en la ducha, incluso totalmente vestido. Voluntad y deseo luchaban, manteniendo su voz en silencio y parando sus pies. Inevitablemente, Magnus tomó en su mano su miembro rigido, frotando de arriba abajo su eje, apenas estrangulo la punta y dejó salir un gemido, aun con los ojos cerrados, acarició la piel y giró la palma una y otra vez contra la base de su eje. El pecho de Alec dolía y se dio cuenta que estaba sosteniendo la respiración. Casi podía sentir cada nervio hormiguear y empezar a doler. Su propio cuerpo se sentía igual. Alec llevó las manos entre los restrictivos pantalones cortos con los que durmió y siguió el ritmo de Magnus.

Magnus importunaba con feroces caricias en un lado del engrosado miembro, igual lo hacía Alec. Desde lo más oscuro y profundo de sus
entrañas un gemido salió de los labios de Alec, no parecía que le importara que Magnus lo notara, aun así se paralizo al levantar la mirada y ver al brujo, mojado y brillante mientras lo observaba, sus cabellos en puntas azules cubiertos por el agua de la regadera, las miradas de ambos se encontraron como un beso silencioso. Unos suaves y temblorosos jadeos escaparon de Magnus, Alec lo sabía, él se correría pronto; quiso evitar que su mirada bajara y siguiera el cuerpo de Magnus, pero no pudo, paro el bombeó y giró el puño alrededor de su miembro, su excitación aumento cuando el brujo tomó la base jalándola rápidamente.

Alec gruñó sin palabras, abriendo los labios, dándole a Magnus una imagen visual mientras discretamente bombeaba su propio miembro, lo que el brujo sintió una invitación, observo fijamente la boca de Alec, deslizando la mirada por sus labios, su cuello, sus mejillas, esos ojos azules cerca del clímax lo encendieron más.

-- Córrete para mi, Alexander, maldición, pierde el control.-- rogó Magnus sintiendo su propio orgasmo llegar. Alec inclino la cara, sus ojos azules aun lo miraban, comenzo a mover las caderas en su puño gruñendo mientras jalaba duro y rápido.-- ¡Más!, mi hermoso nephilim, mi hermoso Alexander.-- ordenó.-- Porque te joderé más duro que eso.-- pensó lo último sin decirlo, pero quería gritarlo. Alec jadeo fuerte y grito el nombre de Magnus cuando disparó chorros de semen contra la pared. El Brujo se corrió cuando observo a su nephilim llegar al clímax.

Lentamente, renuentemente, Magnus se alejó de la pared, vio a Alec dirigiendole una sonrisa pura, Magnus se giro, dejo que el agua se llevase los restos de su pequeño placentero jugueteo, salio de la regadera y se paro tan cerca de Alec que casi podía cubrirlo, se sacudió enviando gotas de agua a todos lados, algunas cayeron sobre el rostro sonrojado de Alec. Toco la mejilla de Alexander con los dedos, sus labios descendieron cuidadosamente a su boca. Gotas golpearon la cara de Alec, pero no le importó

-- ¿Sabes lo que significa todo esto?.-- pregunto Magnus, besando el cuello de Alec, este aun estaba aturdido.
-- Que somos "amigos con derechos", ¿no?, es decir, solo hasta que encontremos a alguien más.-- respondió Alec, Magnus frunció el entrecejo aun inseguro de lo que había escuchado. Esa idea claramente no le pertenecía a su inocente Alec.
-- ¿No quieres estar conmigo?.-- pregunto Magnus, deslizo una mano sobre los hombros del nephilim y lo presionó suavemente, solo para que el joven lo mirara.
-- Claro. Pero tu no me perdonarás, para ti soy un traidor, actue mal y te arrebate decisiones, para ti solo es... es momentaneo.-- respondió Alec evadiendo su mirada, empuño las manos y dio un suspiro.
-- Nunca serás trivial para mi, eres mi Alexander, mío y de nadie más y yo seré tuyo.-- dijo Magnus relajando su agarre sobre el cazador, deslizo una mano por su mejilla y lo obligo a mirarlo.-- La siguiente fase es la reconciliación.-- añadió besando sus labios de manera dulce, a penas si un roce.-- Eres tan... inocente que no sé si algún día te corromperé o solo me sorprenderás siempre con tu inocencia.-- agregó besando con delicadeza los labios de su pequeño cazador.

El corazón de Alec estaba cerca de estallar cuando Magnus había dicho aquello, en ese instante nada más importaba así que solo lo abrazo.

9. Plan B.

El pequeño apartamento fuera de los ojos mundanos, cubierto por un glamour, se encontraba a oscuras, Sebastián sostenía de la cabeza a una pequeña bruja de cabellos azulados, era casi una niña pero tendría mas de quinientos años, la bruja que caminaba en los sueños, solo un poder tan simple que heredo de su poderoso padre Semyaza. Sebastián sujeto la cabeza de la mujer y la estrello contra la cama, el acero razgo su carne haciendola sangrar. La ira ante no poder conectarse con Clary era solo enfocada a la pequeña bruja que entre gimoteos deseaba morir antes de que sufriese más.

Amatis observaba el vacío pentagrama con las letras demoniacas, ni Lilith se acercaría mientras Sebastián estuviese tan eufórico, cruzo los brazos y se sento junto a Maureen quien sostenía del cabello a una inconciente mujer, Maia, quien había quedado dormida desde que la habían llevado ante Sebastián. Solo era un objeto más, no tenía mucho valor para ellos pero... para el preator era valiosa. Finalmente Sebastián tomo la daga de Amatis y degollo a la subterranea de ojos claros; estaba mas que enervado, su nexo inquebrantable había sido destrozado, nada podía ya mantenerlo unido a ella.

-- Calma, Sebastián. Aun debemos convocarlo, los planes solo cambiaran un poco.-- dijo Maureen jalando el cabello de la mujer lobo, parecía una marioneta.
-- Siempre existen planes de respaldo, mi querido Señor.-- dijo Amatis observando la sangre que manaba del cuerpo muerto a sus pies.
-- Entonces debemos convocar a Satanás antes de lo esperado, liberarlo por el mundo.-- dijo Sebastián sonriendo, camino hacia las mujeres y ocupo su lugar en el sofá en medio de ellas. Sebastián deseaba que sobre sus piernas Clary ocupase su lugar.-- Por lo que veo mis citas nocturnas terminaron.-- añadió con pesadez.
-- Pero... tengo una duda.-- dijo Maureen, la mirada de Sebastián se enfoco en ella.-- Si Satanás es el demonio mas poderoso del mundo por que puede entrar y salir del cielo, ¿no será peligroso para ti?, es decir, ellos son mentirosos, quizás te traicione.-- añadió mientras las cejas de Sebastián se arqueaban.
-- Satanás desea lo mismo que yo, sino no hubiese traido los ángeles a mi, uno tras otro, desde el cielo. Puede que sea muy tramposo pero desea lo que yo.-- dijo Sebastián deslizando una mano paternal sobre el cabello de Maureen.-- ¡Preparen todo para la invocación y la liberación!.-- ordenó a seres entre las sombras que con movimientos rápidos se removían a su orden.

***

Maryse Lightwood caminaba de un lado a otro, frente a ella se encontraban Jocelyn, Luke, Blackstone y su esposo. Habían hablado y conversado con el hermano Enoch sobre lo que sucedió en la ciudad de Huesos, el por qué de que Magnus notara que ella había muerto y no lo viera en Jace. Magnus podía ver el poder natural de Clary aumentado por manos de los ángeles pero también la marca de la muerte sobre su frente, cosa que según creían se borraría en cuanto Sebastián dejara de respirar. Blackstone había mencionado todo a la Clave, pero requerían de un miembro del Instituto para corroborarlo, así como en detalle la muerte de Thorin. Robert había decidido ir por el bien de todos, lo cual no le molestaba a Maryse, quien realmente deseaba el divorcio y creía que eso los haría reaccionar a ello.

Jocelyn y Luke discutían la manera de que el fuego divino pasase de Jace a Clary, pues era capaz de enfocarlo en ella sin quemar a nadie, Enoch reiteraba una y otra vez como es que la luz divina había rodeado a Clary y todos observaron, en sus mentes, como ella caminaba junto a los ángeles, era el mas perfecto equilibrio, un obsequio a la raza de Nephilims para continuar con su alianza, algo que permitían y aceptaban. Pero también una ruda advertencia provino de los labios del ángel hacia ellos: "No se debe hacer daño a los hijos de Valentine, los tres serán requeridos por los cielos a su debido momento. El peligro que Sebastián representa será neutralizado solo por sus creadores." La advertencia era confusa, era total y segura por lo que el Hermano Enoch debía ir a una reunión con la Clave para dar fé de ello.

-- Sebastián asesina a los suyos, ¿cómo no desean vengarce de ellos?.-- pregunto Jocelyn aun inquieta por lo que los Hermanos expresaban.
-- Tu esposo profano a uno y te hizo tomar su sangre. Eso equivaldría un pecado para ellos, pero no te han hecho pagar por ello. Son seres complicados pero aliados importantes que aman a tu hija.-- dijo el hermano Enoch. Había una realidad confusa y compleja con ello.
-- La profesía de Veltran menciona que la oscuridad cubrirá a Clary, ¿por ello ellos la protegieron?, ¿la salvaran cuando eso suceda?.-- cuestionó Luke.
-- Creo que ellos han decidido interferir por que sienten que ella es de los suyos, no fue lo mismo con Jace, pero si con Sebastián y Clary. El hijo de los Demonios es protegido por los demonios, la hija de los ángeles es protegida por los ángeles. Son los hijos de Valentine.-- dijo el hermano Enoch reflexionando las decisiones y acontecimientos.
-- Pero Jace, han mencionado a los tres hijos de Valentine, lo cual incluye, me imagino, a Jace.-- dijo Jocelyn. Luke lo había notado, el enfado que pudiera sentir hacia Jace, había desaparecido al sentirse unida a él para proteger a la misma persona.
-- Aun no es comprensible la razón, es verdad que Jace fue más hijo de Valentine que los otros dos, eso se reflejo cuando Clary menciono a Luke como su padre, pero...-- la mirada de los presentes se removió entre confusión y ternura.
-- ¿Cómo?.-- pregunto Jocelyn y Maryse.
-- El ángel Alexiel pidió que Clary se presentara ante él, ella dijo que era hija de Jocelyn y Luke, el ángel pareció complacido por ello. Me parece que eran sentimientos sinceros.-- respondió Enoch con suma delicadeza, como si lo que dijese fuese algo muy sublime a los ojos de los ángeles. Luke miro a su futura esposa y sonrió, siempre había deseado ver a Clary como su hija, era hermoso que ella lo mirase de la misma forma.
-- El ángel apreciaba a Valentine, fue quien le enseño como llamarlo. Valentine me dijo una vez que un ángel amable de tez oscura lo visito, lo encontraba poderoso y capaz, por lo cual le dijo que podía llamarlo nuevamente cuando desease y le mostró como convocar ángeles. Quizás se sienta culpable de todo lo que Valentine causo.-- dijo Robert. Jocelyn recordaba sus días de juventud, Valentine había comentado algo similar, pero lo concidero una broma, pensar que Valentine pudo hablar con un ángel le parecía perfecto, romantico y dulce, pero no verdadero.
-- Valentine era el mejor.-- dijo en un susurro Maryse mirando al piso. Jocelyn y Robert lo sabían a la perfección, Maryse siempre había amado a Valentine, solo hasta que este formalizo su compromiso con Fairchild, ella decidió aceptar casarse con Robert, en poco ya se habían unido en matrimonio, pero Robert siempre lo supo, ella jamás aprendería a amarlo, e incluso cuando le fue infiel, ella sentía haber sido humillada al ser engañada no sentía dolor por no ser amada. Robert sacudió la cabeza.
-- Entonces debo ir a Idris para hacer un paln contra Sebastián. Vendré en poco, deben cuidar de los chicos, de todos.-- dijo Robert de manera paternal. Maryse aun miraba al piso recordando a Valentine, su Valentine.

***

La oscuridad era algo a lo que todo niño teme, mas la oscuridad que encerraba a Veltran D'York era mas bien asfixiante, no podía salir, no podía moverse, solo debía estar allí, detenido a la espera de su muerte, lo cual aterrorizaría a muchos, pero a Veltran solo le causaba enfado, irritación por la impotencia de su proxima muerte, le consolaba el hecho de que pudo advertir a Magnus Bane. ¡Ah!, su querido amigo Magnus Bane.

Si moriría pronto debía dejar que todos sus pensamientos corrieran hacia Magnus, hacia el único hombre que amaba por sobre todo, pero el único hombre que nunca lo amo, al menos no de esa forma.

La noche fue cálida, era luminosa y estridente cuando por primera vez acepto ir a una de las fiestas de Magnus Bane en las calles de París, nunca había establecido contacto con él pero siempre era invitado, la mayoría que lo buscaba o invitaba era solo por trabajo, para que él predijera su destino, y podía hacerlo, pero nunca el destino era tan preciso sobre muchos, a veces ellos cambiaban, o él cambiaba. Las lámparas electricas habían cobrado vida por todo París, la ciudad luz, y el edificio donde Magnus vivía era el mas hermoso de la calle, había un exquisito gusto sobre todo allí.

Camino por la estancia rodeado de brujos, vampiros, hadas, hombres lobo pero ningun cazador, lo cual le agradaba, los cazadores siempre molestaban, habían querido apartarlo de su madre muchas veces, solo por que ella era una mundana, ahora no tendría ese problema, había muerto hacía un par de años, lo que dejaba a Veltran solo y temeroso, a veces.

-- Hey, niño bonito, joli garçon, ¿cómo estas?.-- pregunto una masculina voz, demasiado vibrante y fascinante para que Veltran no mirase, se giro y entonces quedo mas que encantado. Magnus era un hombre de facciones seductoras a la vista, solo un par de ojos felinos sobre su rostro lo señalaban como brujo, pero incluso eso era hermoso en él. Magnus noto complacido que Veltran lo miraba extasiado.-- Créeme me he visto mal, nunca ultimamente, pero en algun momento será.-- añadió deslizando sus finos dedos sobre las mejillas encendidas de Veltran, este se sonrojo.-- Eres muy hermoso, vous êtes très belle.-- añadió en perfecto francés.
-- Soy Veltran D'York.-- se presento con el corazón palpitante.
-- Yo lo sé, yo te invite, y me encanta que hayas venido por fin.-- dijo Magnus sonriendo, se giro y detrás ya lo esperaban una incomoda rubia y un joven pelirojo de largas piernas.-- Son mis amantes, pero ultimamente tienen mal humor.-- añadió en murmuros mientras notaba que Veltran los miraba y se ruborizaba.

A esa visita fue añadida muchas más, Veltran estaba prendado de Magnus, de su insistencia de ser feliz, de sus alagos por su hermoso cabello negro y sus ojos azules, pero mas que nada, Magnus nunca le pidió alguna profecía para ayudarlo, ni siquiera mirar su futuro, no como todos alrededor, no como Camille. Pero aun así, Veltran deseo saber lo que le esperaba a su Magnus, cerro los ojos y vio su destino. ¡Odio lo que vio!.

Magnus compartía una vida perfecta, una vida con un fin y que disminuía con los años, vivía junto a un odiado nephilim, uno cuyos atributos que Magnus había elogiado en él, aquel hombre también poseía, Magnus lo miraba con admiración y amor, una mirada que jamás le entrego a Camille, que no le entregaría más que a ese hombre. Magnus y el extraño se miraban con amor y el extraño parecía solo vivir para su Magnus.

Aquello le causo dolor, pero más dolor le causo el saber que Magnus jamás sentiría más que amistad por él.

Veltran D'York amaba a Magnus Bane pero sus profecías siempre mostraban al molesto nephilim que no era Will Herondale, pero que le robaría a su Magnus.

***

Después de toda una noche, el amanecer llego como solía llegar. Cuando Blackstone entro en la cocina observo algo un tanto extraño, Isabelle estaba de pie ante el frigorífico revisando lo que había dentro, Simon le hablaba sobre su hermana y la excelente impresión que ella le causo, Isabelle se sonrojaba dulcemente intentando ocultarlo con preguntas estúpidas sobre las verduras pasadas. Clary y Jace lucían mas enamorados, si eso era posible, tocando sus manos con ternura y dandose besos en las mejillas, dulces y enamorados como una pareja de recien casados. Pero aquello que más le horrorizo fue ver a Magnus y Alec conversar sentados uno frente al otro, hablar de muchas cosas extrañas como los días de Magnus en Perú y sobre una extraña bruja que abría portales al este de Asia.

-- ¿Qué...?.-- la pregunta quedo en sus labios cuando Magnus lo miro y con un simple movimiento beso a Alec en los labios. Mas no fue el único en gritar, detrás de él los adultos ya se reunían y Maryse parecía mucho mas molesta que él.
-- Brujo hijo... de Lilith, ¿qué le haces a mi hijo?.-- dijo Maryse ignorando totalmente a Isabelle, esta abrazo a Simon, pero ni eso hizo que la madre la mirara.
-- ¿Qué le hice a tu hijo?, si te respondiera te sonrojarías, solo te dire que tuvo que ver con una runa de resistencia y tres botellas de lubricante.-- repondió burlón Magnus mientras todos se horrorizaban, Jace solo sonreía divertido por las cara de Maryse, pero Alec solo quería hacer callar a su novio.
-- ¿Es una venganza contra los nephilim?.-- pregunto Luke un tanto burlón, quería calmar a los presentes pero desviar la conversación a ellos, pues él conocía la mirada de Clary y Jace, tenían escrito en toda la frente: "Primera vez que se repitió toda la noche".
-- No, solo es a-m-o-r.-- respondió Magnus deletreando la palabra que mas molestia causaba en Maryse.-- Creo que Isabelle puede ocuparse de nuestra boda, que ella la organice me parece lo mejor.-- añadió abrazando a Alec quien parecía entre tenso y emocionado.
-- ¡¿Boda?!.-- gritaron los adultos al unísono.
-- Las bodas son aburridas.-- dijo una voz peculiar antes de que Isabelle dijera algo, Jessie se sento en la mesa, solo hasta ese instante la notaron aun cuando desde un principio estaba allí.
-- ¿Qué hace aquí?.-- pregunto Magnus un tanto molesto.
-- Simon vino a ver a su novia y como el hombre lobo no estaba, me trajo con él.-- respondió Jessie sin mirar a Magnus, ella sabía que allí todos la odiaban por verse similar a Clary, pero Simon no. Algo en ella odiaba al vampiro, era como si la hiciese querer estar cerca de él.
-- Como sea.-- dijo Magnus.
-- Eres un mentiroso, te dije que peleariamos justamente por el amor de Alec.-- dijo Blackstone señalando a Magnus, nuevamente Jessie era ignorada.
-- Para que competir si tengo el amor de Alec, lastima por los nephilim que creen poder conquistarlo con un beso.-- respondió Magnus. La mirada de Maryse era inescrutable, no sabían si ahorcaría a Magnus o a Matt, pero era obvio que la orientación sexual de Matt había sido revelada.
-- Por años he visto a toda clase de submundo pelear por el amor de mi Isabelle.-- dijo Maryse cruzando los brazos.-- Me siento muy feliz al ver a dos hombres tan atractivos competir por el amor de Alec. Eso de verdad me hace feliz.-- añadió mientras las miradas de sorpresa no fallaban.-- Recuerden que la suegra siempre tiene la última palabra.-- añadió con una pícara sonrisa.
-- Clary, haz algo para agradarle.-- susurro Jace al oído de Clary, esta frunció el ceño.
-- Es la mejor madre del mundo.-- dijo Matt aceptando lo que creyo un reto mas parcial.
-- Clary.-- urgió Jace abrazandola.

Una luz brillante cubrió a Maryse Lightwood y cuando desapareció, se vio vestida con el más hermoso de los vestidos confeccionados por Carolina Herrera, una estola diseñada por Gucci y un bolso Versace. Maryse sonrió mientras observaba sus ropas, Jocelyn la miro con un rastro de envidia.

-- De mi humilde magia, mi querida señora.-- dijo Magnus sonriendo.
-- No puedo competir con ello.-- dijo Clary hacia Jace.

10. Satanás.

Jordan estaba de vuelta en el cementerio a la espera de que Maureen llegase, los nervios se mostraban tan palpable, él deseaba que nadie notase su pequeño plan, algo que aseguraría un poco la balanza a su favor. Una risa suave inundo el cementerio y al girarse allí vio desmayada en el piso a Maia, Maureen y Amatis la sostenían con una cadena de plata que la quemaba como fuego, pero si lograban liberarla pronto, no pasaría de una cicatriz.

Amatis extendió la mano, Jordan dejo caer la cruz en su palma y esta sonrió complacida, Maureen dio un tirón de Maia haciendola despertar, ella abrio los ojos atontada mientras Jordan caminaba hacia ella. Podían hacerle trampa, nada podría evitarlo, pero algo le dijo que ellas simplemente no jugarían bajo las reglas de los nephilims; Amatis dio un suspiro y torno la mirada fría hacia Jordan.

-- Salúdame a mi hermano.-- dijo antes de desvanecerse. Todo había resultado bien, ni ellas notaron nada ni Maia estaba en peligro.
-- Van a liberar a Satanás, debemos avisar a los Cazadores de Sombras.-- murmuró Maia con la voz rasposa, había gritado mucho, seguramente la habían torturado y por su rápida regeneración no se veía nada sobre su piel. Jordan levanto en brazos a Maia para comenzar a trotar. Los Cazadores se enterarían.

***

Clary extendió la mano y cerro los ojos, como si fuese magia, una flama dorada emergió de su mano ondulando sobre la habitación, como si tuviese vida propia, bajo la mano y esta se desvaneceió. Clary les explico que había absorbido el fuego de Jace, intentando evitar el segundo contexto en sus palabras, de esa manera Jace estaba fuera de peligro y ella podía controlar todo a su alrededor. Sería un arma contra Sebastián.

Magnus continuaba mencionando los puntos de falla del plan Nephilim al utilizar a Clary como señuelo y no a la Mundana, no es que Magnus detestase a los mundanos, era más que odiaba ver a otra Clary, una simple y vacía, sin decirlo, se había encariñado con los cazadores que lo rodeaban, amaba a Alec, quizás lo amaría eternamente, pero los nephilim de los que se rodeaba, desde William Herondale hasta Jace, todos eran apreciados por Magnus.

Las barreras se tambalearon mas fue Jordan y Maia, esta muy herida, los que atravezaron las puertas. Con Maia a salvo Jordan explico parte de lo sucedido, el secuestro de su novia, la petición de la cruz y el que él la entrego sin parpadear. Parecían molestos pero todo ello se fue al piso cuando Maia explico que Sebastián convocaría a Satanás.

-- Es un demonio mucho mayor que cualquiera, el más poderoso, uno de los cuatro más poderosos.-- dijo Alec ante los rostros confusos de sus amigos, los adultos comprendían a la perfección todo.
-- ¿Quiénes son los cuatro demonios más poderosos?.-- pregunto Clary un poco nerviosa, no había estudiado tanto, había leído el manual del cazador pero allí solo se referían a la Elite Demoniaca, o a los Caballeros Infernales, nunca se denominaba quienes eran quienes.
-- Los Demonios más poderosos de los que solo se habla y que los cazadores solo enfrentaron una vez son Lucifer, Semyaza, Samael y Satanás.-- respondió Magnus puntualizando que solo una vez ellos conocieron a aquellos demonios.-- En cada ocasión los cazadores perecieron, la última vez cuando Semyaza se levanto, no dejo el pentagrama de convocación, pero aun así asesino a más de mil cazadores, muchos creyeron que se extinguirían.-- añadió deslizando un brazo protectoramente por la espalda de Alec.
-- Satanás jamás ha sido convocado pues... se cree que puede abandonar el pentagrama y...-- la voz de Maryse se corto ante el palpable terror.
-- Consumira la tierra, hasta que solo haya cenizas, ¿no?.-- pregunto Clary segura de que sería algo que a Sebastián le resultara poético.
-- ¿Cuando lo convocarán?.-- pregunto Magnus seguro de quién sería el brujo sacrificado para ello.
-- No estoy segura, no lo explicaron. Sebastián estaba muy molesto por que aparentemente Clary corto el nexo entre ellos, aun cuando Amatis dijo que podría manipularla mejor, como Lilith con Jace.-- dijo Maia, Magnus se acerco y comenzo a curarla, esta le sonrió en agradecimiento.
-- Blackstone, debes ir a Idris y avisar, la Clave deben encontrar a Sebastián antes de convocación.-- ordenó Maryse segura de que todo resultaría más molesto.-- Debemos ir con los hermanos silenciosos ya que Clary también murió y revivió.-- añadió. Clary nego con la cabeza.
-- Fui tocada por el ángel, los hermanos digeron que es de las protecciones mas poderosas, según ellos nada me puede herir.-- dijo Clary sonrojandose ligeramente, el hermano Zacharias lo había dicho, pero ella lo sintió más una advertencia, de alguna manera.

Pero ella aun recordaba las palabras de Alexiel, era vulnerable, de alguna manera.

***

Las llamaradas brillantes fuera de la celda de Veltran le anunciaban su muerte, en poco moriría, lo había profetizado, pero más que profetizarlo, lo había esperado desde que al cerrar los ojos una noche había visto a la molesta mujer de cabello rojo que llevaría hacia Magnus al extraño que lo encantaría. Lo había visto tan claro como ahora estaba vivo, la mujer caminaría con ese joven cerca y este atraería la atención por completo de Magnus, después solo una conversación habría sido el detonante para ese interés desvordado.

Pero Veltran se había equivocado, estuvo presente cuando Jocelyn Fairchild conoció a Magnus Bane, esperando apartar al nephilim hermoso de su amigo, pero nunca sucedió, el nephilim jamás estuvo allí. Recordaba su nombre lo había escuchado, "Alec Lightwood", pero este no estaba con Jocelyn, solo Lucian y una mujer, la mujer que ahora lo mantenía encerrado.

Veltran recordó haber dado un suspiro de alegría y haber evitado que le arrebatasen a Magnus, pues así lo veía, pero al pasar algunos años, lo inevitable sucedió, el amor nunca logra detenerse y Magnus conoció a Alec, el amor predestinado, y aun cuando Magnus sufría por haber terminado con él, Veltran sabía perfectamente que él regresaría a Magnus. Por un arrebato de desprecio, tomo el libro blanco y arranco la página que tenía el conjuro, aquel que haría a Magnus mortal, ahora se retractaba de haberlo hecho.

Arrepentido, Veltran miraba a su alrededor buscando, una opción para restablecer lo que había interrumpido.

-- Prepara todo para el Ritual. Debemos buscar al Diurno.-- se escucho una voz que seguramente le pertenecía a Sebastián.

Los días de Veltran habían llegado a su fin.

***

El pentagrama dorado ardía no solo con velas, ardía con llamaradas naturales, Dimitri cantaba mientras Veltran lo miraba desde el piso, temblaba pues si conocía algo de los demonios es que ellos eran voluntariosos, se divertían con el dolor de las personas, Sebastián se encontraba seguro, pero incluso Lilith se había retractado de todo, no quería que su hijo tuviese contacto con un ser como ese. Una nube de humo emergió de la nada y tomo una silueta enorme, oscura, tétrica.

Sebastián sabía como finalizar el ritual, algo que nadie más conocía, tomo una daga infernal y la clavo en el brujo dejandolo caer dentro del pentagrama, el humo y la figura parecían devorar la carne del brujo y con una carcajada arrojo los huesos afilados sobre Maureen, esta se molesto, pero no tenía miedo.

-- Sebastián Morgenstern.-- dijo una voz grave pero melodiosa, era calmada, como un arrullo.
-- Puedes pasar.-- invito Sebastián haciendo una reverencia, el humo dejo el círculo de convocación y avanzo, al segundo este tomo una forma física, un caballero de quizás treinta años, cabellos cortos y castaños, una sombra de barba decoraba su barbilla punteaguda, pomulos afilados, ojos grandes de tonos increíbles, el ojo derecho era dorado y el izquierdo negro mas ambos poseían bordes escarlatas, cejas pobladas, de tez blanca, no muy pálido, pero natural, vestía con ropas oscuras, una playera de cuello de tortuga negra junto con pantalones de mesclilla oscuros, zapatos negros.

Amatis y Maureen lo miraron incrédulas de dos cosas, primero que era hermoso, y segundo que no lucía como otros demonios.

El caballero paseo por la habitación observando complacido, cruzo los brazos sobre su magro pecho y se estiro, su amplia espalda resaltaba bajo la tela.

-- Soy Satanás.-- dijo el caballero sentandose en el sofá de una pieza, parecía como cualquiera, excepto por sus ojos.
-- ¿Conoces las runas Oscuras?.-- pregunto Sebastián parandose frente a él, este lo miro con aburrimiento.
-- Si, las conozco, por que lo sé todo.-- afirmó extendiendo la mano, una copa de vino tinto apareció en ella.-- Lilith me ha hablado de ti, o lo intento, pobre mujer, castigada por un vampiro, según recuerdo.-- añadió en tono de cotilleo. Amatis quería refunfuñar, ese no podría ser al que tantos temían, pero había abandonado el círculo, ¿no es verdad?.
-- Necesito tu ayuda.-- dijo Sebastián, el caballero se burlo abiertamente, como si hubiese dicho una broma.
-- Claro que la necesitas, ¿por qué más me hubieses llamado sabiendo que soy el más temido de todos?.-- dijo el caballero arrojando el vaso a la cara de Veltran, se puso en pie y se estiro nuevamente.-- Puedo ir a los cielos y ver a la cara a Dios, puedo conversar con los ángeles, puedo volver a las dimensiones demoniacas, todo lo que desee, no tengo límites.-- añadió presumidamente, mas había un filo de odio y desprecio mesclados, su presencia dejaba sentir terror, verdadero terror, como si tuviese un arma apuntando a tu cabeza y no pudieses huir de ella.
-- Quiero este mundo y te lo puedo ofrecer, quiero que me enseñes, deseo aprender de ti.-- dijo Sebastián mostrandose humilde, el caballero lo miro y sonrió.
-- Tu quieres tu propio mundo, no ser tan único y quieres a Clary, quieres a tu hermana contigo. Eso es lo que quieres.-- dijo el caballero mirandolo de cerca, los oscuros ojos de Sebastián resplandecían.-- Puedo dartela, puedes tenerla, como deseas, pero me aburro fácilmente, debes mantenerme entretenido. Dame algo que yo desee.-- añadió inclinando la cabeza. Era el momento justo, cuando ves a la serpiente, la Mamba negra, esta parece calmada y crees que no te herirá sino te mueves pero la verdad es que la serpiente ya te vio como presa y espera que le des un motivo, te morderá y moriras.
-- ¿Qué puede desear que no poseas ya?.-- pregunto nervioso, le daría lo que deseara pero, Sebastián no sabía que podía ofrecerle.
-- Quiero a Isabelle Lightwood, una desendiente de la familia más correcta de cazadores, uno solo ha errado su camino, en todos estos siglos, y ellos permanecen en la luz.-- dijo Satanás con voz envenenada, escupiendo con desprecio cada palabra.-- Podría pedir al chico, a Alec, pero el brujo lo cuida, y el padre del brujo es... un dolor de cabeza, si se enfada conmigo me molestara por un milenio, por ello, quiero a la mujer.-- añadió en tono condesendiente.
-- La tendrás.-- dijo Sebastián mirando a Maureen, la fría mano del caballero se poso sobre el hombro del joven, este nego con la cabeza sumamente emocionado, como si solo necesitara su permiso.
-- Yo sé obtener lo que quiero.-- dijo Satanás, extendió la mano y entonces al estrechar las manos, Sebastián vio claramente las runas oscuras, líneas sigzagueantes, como formando alas, una media luna después y finalmente se cerraban con una especie de pico, algo poco habitual pero él comprendía lo que simbolizaban y cómo podía ayudarle.-- Por ahora me marcho, odio estar atado a algo, lo que sea.-- añadió con fastidio caminando ligeramente, como si se sintiese libre después de estar en la cárcel.-- ¡Volveré!.-- advirtió soltando una carcajada tan amplia que ensordecía.

Sebastián sabía lo que debía hacer, torno la mirada hacia Veltran y sonrió satisfecho, después miro a Maureen, esta comprendió lo que Sebastián quería.

++ MUCHAS GRACIAS. De verdad me gusta que les guste la historia, muchas gracias a los que añaden la historia a favoritos, o que comentan, por que eso me ayuda a saber que no toma un mal rumbo la historia ni los esta aburriendo. Gracias
11. Conflicto de Intereses.

Simon había dejado el Instituto, nuevamente se encontraba en su apartamento con Jessie, esta siempre se mostraba deprimida rodeada de tantos cazadores, por alguna razón que Simon no comprendía, todos detestaban a la mundana solo por ser similar a Clary, pero para Simon ellas eran totalmente diferentes. Simon intento cocinar algo de lo que quedaba en el frigorífico, Jordan estaría con Maia y Luke, pues ella era miembro de la manada de Luke. Jessie observo a Simon, se sujeto el cabello y comenzó a ayudarlo, después de todo ella sería la única que comiera.

Los minutos transcurrían mientras Simon le describía con lujo de detalle la trama de "Angel Santuary", uno de los mangas predilectos de Clary, que obviamente le desagradaban a Jessie, pero la conversación era refrescante para ella. Simon levanto los platos y comenzó a lavarlos cuando sintió la presencia de Jessie detrás suyo, al girar el rostro en torno a ella, fue Jessie quien presionó sus labios contra los de él, sus manos se enrollaron detrás de su cuello, mientras se aferraba a él. Simon por un segundo sintió un dulce deja vu, de los días con Clary, pero pronto los ojos de Jessie lo sacaron de su estupor, este la aparto de él.

-- ¿Eres virgen?.-- pregunto Jessie deslizando los dedos por el cuello de Simon.
-- No es de tu incumbencia.-- respondió molesto Simon, mas no podía solo apartarse de ella.
-- Parece que tu e Isabelle han tocado fondo.-- murmuró Jessie aprisionando su cuerpo, si deseara la apartaría de él, pero una parte la quería cerca, nuevamente le recordaba a Clary. Se odio por ello.
-- ¿Por qué haces esto?.-- pregunto Simon tomando toda su fuerza de voluntad para apartarla.
-- Por que quiero estar cerca de alguien que no me ve como la cazadora, alguien que me desea por mi misma.-- susurro Jessie acercándose lo más que podía a Simon.
-- No te deseo. Tampoco siento lástima por ti, pero yo respeto mucho mis relaciones.-- dijo Simon, si Isabelle lo había perdonado por lo de Maia no lo arruinaría ahora. Jessie no acepto su negativa y se colgó de su cuello aferrándose a sus labios.-- Por favor, si te miro, veo a Clary y eso no es justo para ti.-- añadió. Jessie lo miro con rabia, se aparto de él y se giro.
-- Te odio.-- murmuró ella, se giro y lo confronto, pero no logro decir más cuando la pared tras ellos se despedazo, trozos cayendo por los alrededores.

El brazo diminuto de Maureen se aferro a la garganta de Jessie, Simon quiso defenderla pero Amatis clavo en su espalda el crucifijo que Kyle le había entregado, al segundo sus ojos se tornaron blancos, Simon no estaba más allí. Amatis le ordenó llevar a Clary a las bodegas del norte, territorio de las hadas, mientras Maureen castigaba físicamente a la mundana por haber intentado seducir a su Simon.

***

Isabell caminaba con delicados pasos hacia la casa de Simon, se ondulo ligeramente el cabello y se detuvo, había algo extraño, algo anormal en el ambiente, al girarse observo con asombro a un caballero vestido de negro, era un hombre atractivo que utilizaba unas gruesas gafas negras, ella no veía un mundano allí pero tampoco veía nada más, no era un vampiro o hada u hombre lobo, pero no parecía demonio; el caballero se giro y le sonrió amablemente, ella se asusto, había algo doloroso en su expresión pero al mismo tiempo feroz.

-- Isabelle Lightwood.-- dijo el caballero con una voz tan relajante y suave que casi podría decirse que era atrayente.
-- ¿Te conozco?.-- pregunto Isabelle dando unos pasos hacia atrás.
-- No directamente, sabes. Una de las hermosas mujeres Lightwood alguna vez fue de un demonio, ella ofreció su alma y su corazón al único demonio que podía controlarlo todo.-- dijo el caballero desvaneciéndose en el aire y reapareciendo ante ella, esta dio un salto hacia atrás solo chocando con él nuevamente.-- Sus padres la encerraron con las hermanas de Hierro, allí él no podría tocarla, y él sufrio.-- añadió sosteniendo de la cadera a la nephilim cuyo cuerpo parecía adormilado.-- Pero ella se mutiló. Al final le dieron muerte los hermanos Herondale, otra raza maldita.-- agregó sosteniendo sus muñecas con fuerza, una ligera línea se formo sobre su piel.-- Regresaré a reclamar lo que es mío, mi hermosa Isabelle.-- murmuró contra su cuello mientras la besaba.-- Soy Satanás.-- finalizo desvaneciéndose al segundo que una explosión nacida de la nada hacía estallar la ventana de Simon.

Isabelle no pensó en nada, solo miro los restos volar, solo Simon llego a su mente, no el miedo de haber visto a ese...ser, nada más que el terror, dio saltos tan altos como pudo para encontrarse con el departamento vacío ni rastro de Simon o de Jessie.

***

Las palabras en el idioma nativo de los brujos iban de cantos en cantos, Veltran extendía las manos ordenando al tiempo y la vida cambiar de dueño, su eternidad a su muerte sería entregada a Alec Lightwood, sino podía ofrecerle los recuerdos del libro blanco, haría un acto final de piedad, una luz blanca emergió de su cuerpo en forma de cuervo, un cuervo de tonos plateados y brillosos, este atravesó las paredes, voló sobre las nubes oscuras, se deslizo entre los muros del Instituto y se detuvo ante Alec, el joven nephilim no podía verlo, pero Magnus sentía un conjuro, uno muy poderoso.

El cuervo se deslizo sobre Alec como una ráfaga de aire golpeando al cazador de sombras, este se sintió mareado, el cuervo plateado se poso en él fundiéndose en su piel y deslizándose por los pliegues de esta hasta su pelvis, el lado derecho, sobre su hueso. Así Veltran observaba con dolor el futuro, lo que a nadie más se le revelaba.

El brujo cerro los ojos y Amatis abrió la puerta.

-- Es la hora, brujo.-- dijo Amatis sin saber lo que estas palabras realmente significaban.

***

Clary caminaba por el instituto, había conversado con la Clave, en Idris, con ayuda de Magnus y su conjuro de proyección Astral, parecía que Sebastián estaba un paso delante de ellos, su celular había timbrado constantemente pero ella no podía dejar de pensar en lo que la clave había designado, ella debía acercarse a Sebastian lo suficiente para asesinarlo con el fuego vivo que permanecía dentro de ella, Jace se había molestado por que le impidieron estar presente en la reunión, mas Alec le diría todo lo que se hablo. Entre otras cosas, la traición de las hadas al pacto causaba una fricción, sin olvidar la ayuda de los vampiros, prácticamente solo brujos y hombres lobo se mantenían como aliados.

Mientras caminaba percibió un aroma demasiado azufrado y con una tendencia a gasolina, anormal allí, al girarse observo en una esquina a Simon, estaba recargado en una columna mirándola, pero no parecía Simon, no lucía como él, de alguna manera se sintió en alerta total.

-- Hola hermanita.-- saludo Simon, Clary noto que era su voz, su tono pero no era Simon.
-- ¿Qué haz hecho, Sebastián?.-- pregunto Clary sacando su estela, coloco pronto una runa sobre su piel y Simon sonrió con un gesto propio de Sebastián.
-- Solo quería conocer mas de cerca a quien ayudo a que yo renaciera, además quería mostrarte que aun puedo llegar a ti.-- respondió burlón Simon. El verdadero Simon miraba aterrado, gritando dentro de su propio cuerpo, estaba atado a Sebastián de una manera demasiado extraña, con un arranque de fuerza añadió.-- Ayúdame, Clary.--
-- ¡¿Simon?!.-- grito Clary corriendo hacia él, pero este pronto fue de Sebastián y con una patada arrojo a Clary contra la pared, aun no se había puesto en pie cuando Simon presionó su cuerpo contra ella y deslizo los dedos por el contorno de su cadera.
-- ¿Quieres al Diurno?, pues ven con nosotros.-- dijo suavemente Simon, sus labios se deslizaron sobre la garganta de Clary mientras esta dejaba de respirar por la presión, Simon siempre cuidaba de no lastimarla, sabía que tenía demasiada fuerza y aun cuando Isabelle podía soportar aquello, ella no podía.

Pronto Simon se aparto de ella y extendió una mano, ella sabía lo que significaba sin siquiera pensarlo, pensando solo en una oportunidad de estar cerca de Sebastián y liberar a Simon tomo su mano y se desvaneció en la oscuridad.
12. Runa Oscura.

Cuando Isabelle entro en el Instituto sentía como algo que debía evitarse ya había sucedido, entro en la biblioteca encontrando allí a su madre, Jocelyn, Luke, Jace, Alec y Magnus, discutían acaloradamente, Blackstone se había marchado a Idris junto con Roberth, y Magnus estuvo feliz de hacer un portal para que ellos atravesaran. Isabelle miro en silencio como Jocelyn y Maryse ideaban un plan para atraer la atención de Sebastián, Jace y Luke discutían las opciones de utilizar o no como señuelo a Clary, pero, Isabelle arqueo las cejas al escuchar a Magnus hablar de una boda verdadera, parecía sinceramente interesado en casarse con Alec bajo el Ritual de Almas, que de hecho se consideraba como una boda que los unía eternamente, a su modo, una boda católica, o eso pensó Isabelle al escuchar como Magnus se la explicaba a Alec.

Isabelle agito la cabeza retornando a lo que apremiaba, dejar fuera su encuentro con ese demonio y mencionar solo lo importante.

-- Simon y Jessie fueron secuestrados por Sebastian.-- dijo Isabelle atrayendo la atención de todos en la biblioteca.
-- ¿Qué?, ¿cómo?.-- pregunto Jace un tanto desenfocado.
-- La ventana exploto y al subir a buscarlos, nada, solo un rastro de esencia demoniaca, nada más.-- dijo Isabelle, Magnus palideció al segundo, busco con la mirada a Clary, pero ella no estaba allí.
-- Clary no esta en el Instituto.-- dijo Magnus escaneando mentalmente el Instituto.
-- Debe estar, no puedes no sentir cuando un demonio o un seguidor de Sebastián entran, si la secuestraron, debiste sentir algo.-- dijo Jocelyn en un tono calmado a pesar de estar demasiado molesta.
-- No si quien la secuestro fue Simon.-- dijo una voz detrás de las puertas de la Biblioteca, Jordan abrió las puertas y miro a todos. Magnus busco la esencia de Simon y en efecto estuvo allí, antes de que Clary se desapareciera.
-- Fue Simon.-- dijo Magnus mirando a Alec.
-- ¡Imposible!, Simon nunca haría algo así.-- dijo Jocelyn demasiado incrédula para siquiera pensarlo.
-- Maureen posee una cruz capaz de dominar a cualquier vampiro, fue creada para tomar el cuerpo de un líder de clan y manipularlo sin necesidad de estar cerca, el que lo conjura puede entrar en el cuerpo del vampiro.-- dijo Jordan.
-- Entonces podemos encontrarlos.-- dijo Magnus.
-- ¿Sabes como hacerlo?.-- pregunto Jace, demasiado impactado para razonar y solo detenido por la mano de Isabelle y Alec. Era capaz de hacer una locura por Clary, como ella lo hizo por él.
-- Si. Tomara unos cuarenta minutos, pero no importa que ritual quiera hacer Sebastián, si necesita a Jessie y a Veltran, entonces será un ritual de al menos dos horas.-- se aventuro a explicar Magnus creyendo que lo que deseaban era liberar a Satanás, como los rumores decían.
-- Pues comienza ya.-- murmuró Maryse, este le sonrió amablemente.-- Y ten cuidado, Magnus Bane.-- añadió dándole la espalda, de alguna manera Alec se sintió feliz, a pesar de todo, su madre estaba aceptando a Magnus.

***

En el momento que Clary abrió los ojos escucho un molesto sonido, una gotera a lo lejos, una tras otra las gotas de agua caían sobre un metal o un piso que resonaba por todo el lugar, era una bodega abandonada, sin glamour y vacía excepto por un pequeño grupo de personas, reconoció a Maureen colgada de Simon, quien parecía dormir, a pesar de moverse, mas bien parecía tener pesadillas, Amatis conversaba en murmuros con un brujo de enormes cuernos, junto a ellos un hombre vestido de negro, ella no lo conocía, pero si reconocía la voz de la mujer a la que torturaban, era Jessie, y Sebastián se burlaba de ella de manera tan demencial que quiso protegerla, al segundo que movió una mano el sonido irritante del metal contra el piso le dijo que estaba encadenada, todos tornaron la mirada a ella, incluso el poseído Simon.

Sebastián sonrió complacido, se inclino hasta sostener la cabeza de Jessie contra el piso y después de un solo segundo esta pareció desmayarse, él se incorporo mirando a Amatis y esta sonrió, jalo de gruesas cadenas a Veltran hasta un pentagrama que, hasta ese momento, Clary noto. No solo habían símbolos de brujos, había palabras escritas en las letras de los ángeles y en runas, un ángel había escrito con sangre palabras, ella las comprendía por tener una conexión muy profunda con ellos. Clary leyó: "Ofrendo sangre de las cuatro tribus, sangre del ángel y sangre de la copia por el control".

Clary resoplo al comprender parte de lo que estaban haciendo, levanto la mirada y observo los ojos desiguales de aquel hombre, ese no era un demonio normal, entonces la respuesta llego a ella, era Satanás.

Sebastián levanto a Jessie, corto sus muñecas y sus piernas, la hizo arrastrarse por el pentagrama, su sangre cubría casi todas las palabras del ángel escritas allí, después coloco el cuerpo frente a Clary y le corto de lado a lado la garganta. Clary chillo dándose cuenta que no podía hablar y no podía moverse. Simon se estremeció, Maureen lo abrazo y levantándose en sus puntas lo beso como una niña besaría por primera vez, solo uniendo sus labios sin más; este gesto pareció calmar a Simon.

Veltran comenzó a cantar, Clary no lo comprendía pero sabía que no sería bueno, el brujo extendió una mano y Sebastián corto igualmente la muñeca dejando que sangrara, las letras en chancrito se cubrieron por su sangre, se sentó junto a Clary y cerro los ojos, ella quería gritar o moverse cuando vio al brujo tan indefenso, pero este le hablo directamente a la mente.

-- No te preocupes por mi, mi vida fue perfecta, demasiado para un brujo, tuve una madre a la que ame, tuve un amor que siempre perdurara en mi corazón.-- decía la voz mental estremeciendo a Clary.-- Dile a Magnus que siempre lo amaré y rezare para que su amor sea eterno.-- añadió.

Clary no tuvo tiempo de responder cuando la espada degolló al brujo, este cayo inerte sobre el cuerpo de Jessie que aun sangraba, la joven nephilim se vio cubierta por la sangre de ambos cuerpos, nuevamente quiso moverse, quiso gritar pero no pudo. Abrió los ojos solo para ver con horror a Simon caminar hacia el pentagrama, entonces comprendió, las cuatro tribus deben sangrar, brujos, hadas, hombres lobo y...vampiros.

Simon no dio un paso más hacia el pentagrama, Amatis jalo las cadenas de un vampiro, Clary lo recordaba, era Jacob, el vampiro aliado de Raphael Santiago; por un instante el corazón de Clary se calmo, al menos no sería Simon, había una oportunidad mientras estuviese vivo. Terriblemente con el vampiro caminaba un hombre lobo, parecía pertenecer al Preator por que hablaba de que le declaraban la guerra a su grupo de aliados. Igualmente Clary miro sin poder hacer nada como ambos seres eran cortados, desangrados en el pentagrama y finalmente asesinados tan cerca de Clary que parecían dormir sobre ella.

Sebastián se aparto, el hombre al que Clary identificaba como Satanás, se acerco al Pentagrama, comenzó a hablar y decir frases que ella no reconocía. Sebastián se acerco y se corto la muñeca dejando caer gotas de su sangre espesa, oscura; Satanás sujeto la cabeza de Clary obligándola a abrir los labios, un hilo demasiado denso de sangre oscura se deslizo por sus labios sin entrar en su boca, comenzó a brillar, Satanás dio un paso dejando a Sebastián lidiar con el fuego que lo quemaba, burlándose ante el leve dolor que expresaba el hijo mayor de Valentine.

-- Detente.-- dijo Satanás, chasqueo con los dedos para hacer que los cuerpos muertos se pusieran en pie, como marionetas con movimientos extraños, irreales, sujetaron a Clary incendiándose al contacto.

Con el espacio perfecto, Satanás se acerco a Clary y desgarro su playera dejando al descubierto su espalda blanca, Sebastián la miro deleitándose, deslizo sus dedos sobre la piel de Clary a pesar de que quemase al tacto.

Simon observaba casi ausente sintiendo como el agarre mental que Sebastián tenía en él se debilito, pronto fue dueño de sí mismo, se incorporó con fuerza, apartándose de los brazos de Maureen, esta horrorizada lo observo. Simon, con cada rastro de humanidad palpitando en su cuerpo, sostuvo a la niña contra la pared, Amatis se giro para mirar a Simon, fue Satanás quien le dio la orden sin palabras de matarlo. Antes de que Amatis llegara a ellos, Simon tomo una daga oscura que sostenía Maureen, obviamente sorprendida, con la que comenzó a apuñalar a Maureen, se desangraría como a un embace de leche al cual se le hacen miles de agujeros, sin sangre moriría, y él se encargaría de que ni Amatis le deje beber de su sangre para sobrevivir.

Satanás frunció el ceño, estaba aburrido de la pelea o del vampiro, empuño la mano frente a él, al segundo un mar de llamas danzarinas cubrieron a Maureen quien gritaba, fue quemada hasta las cenizas. Simon lo miro aterrado pero decidido a salvar a Clary, era su culpa que ella estuviese allí, tendría que salvarla, dio varios saltos hacia atrás seguro de que su cuerpo haría lo que él ni siquiera tenía pensado. Pero la mirada extrañada de Satanás se fijo en la pared, una sonrisa se desvaneció de sus labios casi bellos.

-- Apresúrate, Sebastián Morgenstern, Magnus Bane nos ha encontrado.-- murmuró Satanás desvaneciéndose en el aire.

Simon busco con la mirada al hombre extraño, mas fue Amatis quien se arrojo con las dagas seraphin dispuesta a asesinarlo, esta parecía demasiado segura de vencer a Simon cuando un grito interrumpió su combate, la mirada del diurno viajo hacia Clary. Sebastián y su hermano gritaban desesperados, el nephilim oscuro marcaba una runa con las uñas sobre la piel de Clary mientras sus manos se quemaban, era una runa peculiar, con dos ondulaciones como alas, una especie de pico y dos líneas que la estilizaban; Clary, que se resistía, se encontraba aprisionada por las cadenas contra ángeles que Simon le había colocado él mismo, detenida por manos de seres muertos que giraban la cabeza y se contorsionaban. Con un grupo de convulsiones el cuerpo de Clary vibro desesperada, se retorció hasta que Sebastián la dejo, ambos respiraban agitados.

Simon miro a Amatis, esta sonreía complacida, lo cual no era bueno. Pero el diurno no pudo decir nada pues un estallido junto a una bruma blanca trajo a Jordan, Jace, Jocelyn, Luke, Maryse, Isabelle, Alec y Magnus preparados para enfrentar a un ejército. Los cuerpos mutilados de los cuatro seres se giraron, un regalo de Satanás quizás, y enfrentaron directamente a los guerreros. Jace noto a Clary, tanto él como Jocelyn corrieron hacia ella mas esta como un arremeter del viento se elevo, la playera hecha trizas contra su cuerpo, su cabello rojo escarlata ondeando como fuego, sus ojos se abrieron poco a poco congelando a todos.

Clary tenía unos ojos verdes que Jace consideraba los mas perfectos del mundo, pero ahora eran negros con un ligero círculo externo verdoso, su expresión era similar a la de Sebastián, su postura era demasiado estilizada para ser ella, cruzo los brazos y dejo escapar un gemido profundo extrañando a todos.

-- ¡Por fin!, vamos a quemar el mundo, todo será reducido a cenizas.-- grito Clary extendiendo la mano, de un salto Sebastián se abrazo de ella y frente a Jace, el hijo de Valentine deslizo sus labios sobre la garganta blanca de ella, como buscando herir a su madre y a Jace, consiguiéndolo.
-- Clary...-- las palabras de Jace se desvanecieron al notar que esta lo miraba. El mundo era un caos, los cuerpos muertos y algunos demonios que reptaban atacaban a los que llegaron con Jace, pero este solo miraba a Clary.
-- Los hijos de Valentine deben quemar el mundo, Jace, únetenos.-- suplico Clary con la suave voz que siempre poseía.
-- Sebastián, mi Señor, la Clave llegara pronto.-- dijo Amatis, Sebastián miro a Jace con desprecio y tomo la mano que ella le ofrecía a Jace, la giro y los tres, Clary, Amatis y Sebastián, se desvanecieron en el aire, como si hubiesen sido una ilusión.

***

Era verdad, en segundos la Clave liderada por la Cónsul Penhallow cubría la bodega, algunos tomaron a Simon por los hombros, las miradas perdidas de los que vieron a Clary cambiar se enfocaron en él, Jocelyn y Jace se abalanzaron sobre Simon mientras Isabelle y Luke funcionaban de escudo, intentando proteger al vampiro.

-- Simon asesino a Maureen, la actual líder de los vampiros, si los queremos de nuestro lado, debemos respetarlo.-- dijo Luke señalando la pila de cenizas que fue Maureen. Lo había notado al llegar, Simon ya no era la marioneta de Sebastian.
-- Pero la cruz te hace eternamente fiel.-- dijo Jocelyn aun preparada para destrozar al chico, Isabelle la miro desafiante.
-- Pero la altere, debía dejar de funcionar y ser fácil de remover, un brujo podría hacerlo.-- dijo Jordan mirando a todos.

Alec comenzó a caminar buscando entre los cuerpos, reconoció a Jacob, a un hombre lobo y entonces vio a un hombre similar a él, su cabello negro le resultaba familiar, se arrodillo y lo giro, el cuerpo degollado se estremeció, sus ojos se tornaron dorados y se abrieron de par en par, su boca se abrió y ante la mirada de terror de todos, un flujo plateado y brillante emergió de los labios del cadáver entrando en Alec, este lo soltó y quiso apartarse, pero el fluido continuaba su avance hasta que se detuvo. La mirada de Magnus era inescrutable mientras Isabelle no dejo su posición frente a Simon.

-- ¡Eres un maldito, Veltran D'York!.-- grito Magnus sobresaltando a los cercanos, la cónsul no comprendía pero los cazadores se tensaron esperando algo de Alec.
-- ¿Ese era Veltran?.-- pregunto Alec tembloroso, sentía algo extraño, un fluir, ir y venir de todo y de nada a la vez.-- Magnus, ¿qué sucedió?.--añadió poniéndose en pie, Blackstone, que se encontraba a la derecha de Robert, espero con impaciencia.
-- Veltran te ha dado su inmortalidad. Ahora eres tan eterno como yo.-- dijo Magnus en tono de arrepentimiento. Alec y los Cazadores se mantenían sin expresión, no sabían qué exactamente estaba sucediendo.
-- ¿Eso es posible?.-- pregunto Maryse aun irreflexiva.
-- Un brujo puede dar su eternidad a alguien, quien desee, pero a cambio, morirá. Es algo que pueden hacer algunos, dependiendo de qué demonio sea su padre, yo no puedo hacerlo.-- dijo casi con pesar.-- Pero que no se había hecho dos o tres veces en mil años.-- respondió Magnus sin mirar a Alec, estaba horrorizado.
-- ¿Es decir que soy inmortal?, ¿un cazador de sombras que jamás morirá?,¿viviré siempre, así como tu?.-- pregunto Alec, Magnus asintió sin mirar a nadie, estaba horrorizado, eso no lo deseaba, Alec no quería ser vampiro u hombre lobo, u otra cosa. Alec miro en derredor aterrado, paso desesperado las manos por su cabello y busco con la mirada a su parabatai, ¿él sentiría algo diferente?
-- De eso se hablará después. Ahora mismo debemos investigar todo.-- dijo la Cónsul Penhallow.-- debemos arreglar todo antes del solsticio, Sebastián ahora creará el mundo que buscaba.-- añadió. Era una sentencia total, perdieron antes de haber comenzado, las miradas de Jocelyn y Jace se se enfocaron sobre Simon, este no la evito, comprendía su parte de culpa.


13. Necesito a Jace.

Clary observaba con fascinación los oscuros cielos, eran tentadores, perfectos, estiro el brazo acariciando la noche, las estrellas brillaban y ella solo podía pensar en Jace, parte de ella era una unión de emociones, complicadas reacciones mentales y físicas, amaba a Jace, su cuerpo y su mente se lo recordaban pero la necesidad por destruir, despedazar, quemar, era mayor. Se puso en pie, pues se encontraba sentada en una barandilla de piedra, dio un salto hacia atrás cayendo desde lo alto del edificio hasta el piso sin hacerse daño. Había una boutique frente a ella, rompió con la mano una ventana y forzó la puerta, camino dando saltitos, ropa mas hermosa y bella se encontraba en los aparadores. Nunca había deseado algo que no podía tener ahora se probaba prendas escotadas, vestidos ceñidos, bañadores y demás lencería fina y sensual. Pensaba en visitar a Jace, llevarlo al extremo.

-- Todo te quedará bien, eres perfecta.-- dijo la voz de Sebastian quien la miraba desvestirse, se encontraba sentado sobre un sofá, deslizaba una mano sobre su cabello mientras la miraba.
-- Lo sé, pero debo buscar ropas mas adecuadas para mi cita.-- respondió Clary sin importarle que él la observara.-- Volveré por Jace.-- añadió. Sebastián se puso en pie, dio un tirón de Clary, quien vestía un conjunto verde agua que la hacían ver mas delgada, su escote cubría lo necesario y dejaba fantasear.
-- No más Jace.-- dijo Sebastián con desprecio. Clary le sonrió y acarició su cabello plateado.
-- Claro que necesitamos a Jace, yo lo necesito y tu me dejarás tenerlo.-- dijo Clary sonriendo mientras besaba la mejilla de Sebastián.-- No soy tu títere, me debes amor y lealtad, así que me darás lo que yo deseo y lo quiero a él.-- añadió soltando a Sebastián. Comenzó a buscar ropa mas provocativa y otra mas vulgar de la que se burlaba.-- ¿No es verdad, Satanás?.-- agregó. El nephilim oscuro se giro para observar al demonio revisar ropa de dama y caballero.
-- Me interesaron, esos niños. Los quiero, quiero a los Lightwood. A ambos.-- dijo el demonio tomando piezas de cuero negro y de seda blanca.
-- ¿Quieres quemar al mundo, ser dueño de un imperio?, pues hagámoslo, pero a mi manera. Por ahora, vamos a hacer caer todas las barreras de cada Instituto en el mundo, y haremos que todos los nephilims se reúnan en Idris. Acabaremos todo, donde todo comenzó.-- dijo Clary sin mirarlo, continuaba sonriendo al ver ropa que causaría un infarto o una erección en Jace.
-- La idea de un Adán y una Eva es muy simple, trivial. Lo he visto ya, y conozco a Lilith, no es nada original.-- se quejo Satanás mientras buscaba un cinturón para Alec y un vestido para Isabelle.-- Así que mejor, ¿por que no incendiamos el cielo mismo?.-- añadió. Clary sintió una punzada de enfado, tenía un vinculo con los ángeles, eso no le gustaba.
-- Debemos ser mas originales, eso ya se ha visto, siempre.-- dijo Clary dejando caer blusas transparentes, tomo un conjunto rosa e hizo una mueca.-- ¿Por que no gobernamos sobre todas las dimensiones demoniacas?.-- añadió.
-- Piensas muy bien, mi querida Clarissa. ¡Perfecto!.-- dijo Sebastián mientras ella sonreía, se miraron al espejo por primera vez notando las similitudes físicas que compartían.-- Mi Clarissa.-- añadió besando a la joven. Lo que antes sentía fuera de lugar ahora lo sentía tan correcto, pero diferente, quería besar a Jace, se sentía sin limites y libre por primera vez en su vida, quería enloquecer y retorcer al mundo.

***

Los pasillos del Instituto permanecían en movimiento, algunos miembros del consejo caminaban por ellos a la espera de que la decisión principal se diese: asesinar a Clary o no hacerlo. Magnus caminaba fuera de la habitación de Alec, no sabía como hablar con él, aun se sentía mal, él debía permanecer como humano, ese era el fin que ellos buscaban, la relación mortal y no encadenarlo a la vida con cadenas de oro, quería gritar de enfado cuando la sombra de una mujer se deslizo por el piso, Magnus la reconoció al segundo. Camino lentamente siguiéndola, los demás cazadores parecían no verla, hasta que se detuvo en la sala de entrenamiento, allí la figura cansada y exhausta de un joven de cabellos dorados resaltaba en aquella soledad.

-- ¿Te han llamado para ayudar?.-- pregunto Magnus dirigiéndose hacia la extraña, esta le sonrió.
-- No, yo me ofrecí.-- respondió ella sin dejar de mirar al joven frente a ella.-- Se parece demasiado a Will.-- agregó en tono amargo.
-- No, mi Alec se ve como él. Pero aun así... ¿haz visto al hermano Zacharias?.-- Magnus pareció interrumpir su depresión mientras conversaba con Tessa.
-- No, espero la orden de transformarme en Clarissa, de verdad me recuerda a Charlotte.-- dijo Tessa mirando a Magnus, este por primera vez noto su depresión, la que todos compartían en ese momento.-- Intente entrar en su mente pero... no puedo, oculta algo, algo demasiado fuerte, creo que es por el toque de los ángeles. Ellos la protegen, pero, ¿quién lo protege a él?.-- añadió señalando con la barbilla hacia Jace, cansado y demacrado en muchos sentidos.
-- No dudes de las mujeres que los Herondale eligen, suelen ser molestas, pero siempre son la adecuada.-- dijo Magnus, Tessa lo miro con molestia.
-- Stephen no supo elegir.-- dijo Tessa, Magnus sonrió limpiamente.
-- Stephen eligió a ambas, algunos lo hacen, lo cual me lleva a pensar que no haz visto al hermano Zacharias por miedo a que él no te de buenas noticias sobre la cura. Su cura.-- dijo magnus mientras notaba que Jace lo miraba con insistencia, quizás confundido o intrigado.
-- Stephen tomo una decisión, pero no conservo sus pensamientos y se dejo guiar por Valentine.-- dijo Tessa evadiendo una dura conversación.-- Deteste a Valentina por ello, y ahora que todo se complica... es culpa de su indecisión.-- Tessa deposito una mirada afilada en Jace.-- Pero de eso hace ya tanto.-- añadió relajando su postura tensa.-- Es la maldición del amor verdadero, ¿sabes?.-- agregó mientras Magnus no comprendía.
-- ¿Maldición del Amor verdadero?.-- pregunto Magnus colocando las manos en las caderas mientras parecía sobresaltado.
-- La maldición que tu padre colocó en ti, la maldición que te destinaba a encontrarlo a él, al hombre que amaste y murió en tus brazos por deseo de tu padre. Juraste no encontrarlo nunca más y así evitar su muerte.¿Lo recuerdas?.-- las palabras de Tessa estremecieron a Magnus, había olvidado esa maldición, lo había olvidado a "él".

Tessa y Magnus compartieron algunos años en París, en esos días Magnus encontró a un joven hermoso de cabello negro y ojos azules, a Tess le recordó a Will, pero Magnus lo miró aterrado, dio la vuelta y se desapareció en el gentío, cuando Tess lo alcanzó este le explicó que en algún punto de su vida, su padre demonio lo maldijo cuando Magnus se negó a apoyarlo en una absurda conquista mundial, por lo que él asesinó al primer amor de Magnus. El brujo no pudo protegerlo, solo lo vio desangrar hasta morir en sus brazos y la voz retumbante de su padre dijo: << Te maldigo, hijo mío, aquel que más amas volverá en cada vida y en cada vida morirá en tus manos, retornará a ti y morirá por ti, así se repetirá hasta que la muerte no lo toque o la sangre del ángel lo proteja".

-- ¿Cómo...?.-- Magnus no logró decir más pero Tessa comprendió.
-- Lo recuerdo, por que fue triste, pensar que su vida no estaría completa sino te conocía, que él mismo sería infeliz cada vez que vuelva a respirar por no tenerte.-- dijo ella con una ligera sacudida de dolor frente a la mirada de Magnus.-- "Lo verás una y otra vez, él regresará solo para ti pero una y otra vez lo verás morir en tus brazos, una y otra vez lo perderás hasta que tu elijas cortar la cadena de oro".-- cito ella mientras los ojos de Magnus se estrechaban por el recuerdo.
-- Mi padre me quiso obligar a seguirlo, cuando me negué lo asesinó a él, y me maldijo, no quise encontrarlo, no quise buscarlo por que lo perdería de nuevo, a menos que sea inmortal.-- murmuró Magnus demasiado bajo, hasta que solo Tessa por su proximidad podía escucharlo.-- Cuando conocí a Alec supe que era él, desde que lo vi en esa fiesta, era él, que venía a mi, no lo buscaba, y vino a mí. Yo no pude pensar que moriría por manos de un demonio, después de haberlo visto solo una vez, por eso fui a salvarlo, y él regreso a mi. Quise distanciarme con pretextos, pero al saber que estaba en la ciudad de Cristal, cerca de morir, no escuche a la razón y fui a buscarlo y él me entrego todo de él, me dio su cuerpo y alma, y yo acepte temeroso de que en cualquier momento él muriera por mi culpa.-- agregó pasándose las manos por su cabello hasta despeinarlo.
-- Ahora él no morirá, Veltran lo saco de la maldición, lo protegió para ti.-- dijo Tessa mientras notaba que la mirada dorada de Jace se posaba en ella.
-- Pero no es lo que él quiere, y yo tampoco. Quería ser mortal, para vivir solo con él y morir con él, dejaría mi poder, mi esencia de brujo por ello.-- dijo Magnus. Jace se aparto del lugar de entrenamiento y camino hacia él.
-- Iré a la reunión con los hermanos Silenciosos y Maryse, ¿me acompañarás?.-- pregunto Jace caminando frente a Tessa, esta le sonrió y él sintió un genuino agrado por la mujer frente a él.
-- Te seguiré en unos minutos, solo converso con mi amiga sobre la nueva condición de Alec.-- respondió Magnus, Jace bajo la cabeza y se aparto de ambos.-- ¿Qué piensas sobre Clarissa?.-- añadió Magnus mirando seriamente a Tessa Gray.
-- Que esta protegida por los ángeles y si es una digna mujer para un Herondale sabrá como actuar.-- finalizo ella.

***

-- No será asesinada, no puede ser herida.-- dijo el hermano Enoch siendo su última palabra, a su lado el hermano Zacharias meneaba con la cabeza, la Cónsul tampoco parecía aceptar la idea.
-- No esta poseída, solo cambió, todos poseemos algo oscuro dentro, Sebastian solo lo amplifico.-- dijo el hermano Zacharias mientras Maryse y Robert aun se sentían incómodos, no habían hablado con Magnus sobre lo que Veltran hizo, no comprendían parte de ello. Pero Jocelyn se mantenía claramente en la conversación.-- Su luz busca a Clary, y la oscuridad de ella lo busca a él. Eso es natural, lo dijo el ángel.-- agregó.
-- ¿Cómo la detendremos?, sin asesinarla, claro.-- dijo Jocelyn, Luke a su lado le sostenía la mano dulcemente, esta aun lo rechazaba por haberla detenido, torno la mirada a Simon que encadenado los observaba, Isabelle como un guardián a su lado.
-- Ella sabrá como salir de allí, aun es tu hija, ella aun posee parte de los ángeles. Piensen en ella como un espía.-- dijo el hermano Zacharias. Magnus abrió las puertas y entro en la biblioteca molesto e iracundo.
-- No es una broma James Carstairs.-- dijo Magnus dirigiéndose hacia quien fue un gran amigo alguna vez pero ahora solo pertenecía a los Hermanos Silenciosos.-- Todo se vuelve mas extraño, los submundos lo saben, una gran guerra se acerca y salvare como sea a Alec.-- añadió estrujando al hermano Zacharias, este pareció sonreír.
-- Clarissa es fuerte, posee el fuego divino, tiene sangre del ángel y es protegida por Alexiel.-- dijo el hermano Zacharias mientras Magnus lo soltaba.-- Ten fé en ella, los Herondale saben elegir mujeres fuertes.-- añadió percibiendo que Tessa se asomaba en la puerta detrás de Magnus, el Hermano Enoch pareció mirarla y dijo:
-- Tessa, tu ayuda podría sernos útil, pero son cuestiones de ángeles más allá de tu don. Puedes retirarte y resguardarte en Idris o Londres, la Enclave de allí aún te aprecia.-- ordenó, no sugirió mientras el hermano Zacharias se giraba. Tessa creyó que quizás Jem no deseaba tenerla cerca, quizás el amor tan profundo se había esfumado en tantos años. Las miradas de todos no se apartaban de ellos, nadie sabía de los hermanos, no al menos quienes fueron antes de pertenecer a la orden.
-- Bien, entonces... si Clary es Clary solo mas... rebelde, ¿qué hará?, ¿apoyará a Sebastián?, por que la profecía hablaba de...--Jace no pudo terminar la frase cuando Magnus dijo una maldición en francés que casi todos comprendieron.
-- La profecía se extiende pero en ella nunca figuró Satanás, es listo, no dudo que él este manipulando todo para hacer esto, es egoísta y busca un solo objetivo que lo divierta, así que...-- las palabras de Magnus se quedaron en sus labios pues Isabelle interrumpió rompiendo las cadenas, Maryse no expreso desaprobación, ni la Cónsul.
-- Tiene algo con los Lightwood, me amenazo antes de que la ventana de Simon explotara, él me estaba entreteniendo para que robaran a Simon y sacrificaran a Jessie.-- dijo Isabelle quien hasta el ultimo momento llamo a la mundana por su nombre y la vio como alguien diferente a Clary.
-- ¿Por qué?, ¿Te amenazo?, ¿también a Alec?.-- dijo Magnus.
-- Satanás es un lastre en la vida de los Lightwood. Sedujo hace mucho a una de nuestras... a una mujer de nuestra familia y la orillo al suicidio.-- respondió Roberth, mas por la mirada quería ocultar algo.
-- Claro por que los Lightwood siempre sienten esa atracción mal sana por los demonios, son cazadores por el día pero en las noches se dejan seducir por los Demonios, Benedict también era así.-- espeto Magnus con desprecio, por la familia o el hábito, nadie lo supo realmente.
-- Priorizando.-- dijo la Cónsul.-- Tenemos a un hermano obsesionado con destruir el mundo, una hábil cazadora que ahora es rebelde y quiere destruir algo, y a un demonio imparable y poderoso que odia a la familia Lightwood.-- añadió mirando a los presentes, estos se miraron entre sí.-- Bien.-- agregó.

***

La luz resultaba mas hermosa y simple, de una manera que Alec no comprendía, se observo al espejo aun mirándose allí, no se sentía diferente pero algo en su cuerpo le decía que lo era, su vejez se había detenido, no crecería más de los 18 años, tampoco moriría, bueno no de viejo, viviría tanto como Magnus. Observo la mesa con los diseños de la boda que Magnus planeaba, una boda para ellos, a pesar de que no se lo había pedido verdaderamente, quizás sabría siempre que le diría si, teniendo 18, 25 o 40 años, pero por alguna razón ahora sentía aquella idea un tanto estúpida.

-- Así se sintió Magnus.-- pensó Alec, el que alguien mas decida que tanto vivirás o que tan poco, si tendrás un fin o no tenerlo, el vivir o morir. Magnus lo había perdonado y ahora que él hablaba de encontrar el hechizo para ser mortal, Veltran cambiaba las reglas y ofrecía su vida eterna a Alec. El nephilim estaba confundido, no lo odiaba pero tampoco era feliz, se sentía extraño, siempre viviría, vería a su hermana envejecer, morir, a sus padres y a Jace, todos morirían pero él y Magnus se mantendrían jóvenes para siempre.

Era confuso, le gustaba la idea de jamás perder a Magnus, pero si él prefería a un ser mortal en vez de a uno como Veltran o Camille, quizás aquello lo hería más a él que a sí mismo, entonces al verse pensó que tal vez no sería terrible, vivir siempre con Magnus, ser un cazador de sombras eterno, no solo pelear para siempre sino ser miembro mas importante de la Clave. La puerta se abrió, Magnus se asomo, mortificado y con una sombra de sonrisa, a su lado el Hermano Zacharias, quien no estremecía de miedo a nadie allí, les resultaba incluso agradable.

-- Lo lamento.-- dijo Magnus, Alec se mantuvo inexpresivo.-- Veltran actuó estúpidamente, dudo que haya pensado algo, lo que sea, es solo que quizás pensó que ya que moriría, pues su vida podría servirte.-- añadió. Alec no comprendió si protegía a Veltran o hablaba contra él.
-- Veltran te amaba, ¿no?. El amor que él sentía por ti lo hizo actuar, creo, pero tu no lo amabas, ¿por qué?, es decir, Veltran sería eterno, era como tu, te comprendería mas que un niño tonto, quizás a tus ojos solo soy un bebé.-- dijo Alec aun inexpresivo, Magnus lo miro dulcemente, negó con la cabeza y se sentó en la cama de Alec.
-- Eres muy joven, es verdad, y si, sin ánimos de resaltar mi sensualidad natural, Veltran si me amaba, y mucho.-- dijo Magnus sonriendo de manera atractiva, sus ojos resaltaban con simpatía.-- Pero no era lo que quería, era dulce, y era hermoso, pero... quería a ese chico, el que parecía que fue una anciana amargada con miles de gatos en su vida pasada.-- añadió utilizando las palabras que Jace le dirigía a veces, Alec sonrió y se acomodo entre los brazos del brujo, sobre sus piernas, Magnus lo abrazo protectoramente mientras el Hermano parecía no entrometerse.-- Quería amar a alguien que fuese como tu, vulnerable y fuerte a la vez, valiente y decidido, sexy, ardiente, pero a la vez inocente y un tanto ingenuo.-- agregó rozando con los dedos las mejillas de Alec, este se acomodó para besar a Magnus, sus labios unidos se reconocían uno a otro, como perfectos entre sí.
-- Tu estabas dispuesto a dejar de ser inmortal por mi, yo... puedo ser inmortal por ti, no me afectará, si estoy a tu lado siempre, y es mucho tiempo. ¿No te aburrirás de mi en cien o trescientos años?.-- dijo Alec recargando la cabeza sobre el pecho de Magnus, este sonrió ante la pregunta, pensar en vivir eternamente por tantos años con su hermoso nephilim, sus reacciones dulces y eufóricas, por que aun cuando no lo expresaba, a veces Alec perdía el control y estallaba en emocionales reacciones.
-- Podría acostumbrarme al cielo en la tierra.-- respondió abrazando a su nephilim.-- Pero el hermano Zacharias y los Hermanos Silenciosos tienen una idea diferente.-- agregó. El Hermano Zacharias se arrastro despacio sobre el piso hasta estar frente a Alec.
-- Por mucho tiempo, me aqueja una enfermedad cuya cura he buscado por siglos, ahora, creo que ambos podemos beneficiarnos de lo que Veltran D'York hizo.-- dijo el Hermano Zacharias mientras Alec lo miraba sorprendido.-- Un nephilim no puede ser inmortal pues al pasar unos años, su sangre de ángel será destruida por algo impuro, serás expulsado e incluso asesinarías a tus seres queridos, lo hemos visto antes.-- ante sus palabras no dichas, aquellas que llegaban a su mente, Alec se horrorizo.-- Pero podemos hacer que tu actual inmortalidad me sane y así vuelvas a ser mortal.-- añadió.
-- Pero y Magnus.-- dijo Alec mirando al brujo.
-- Poseo un abrigo de Veltran, una amiga mía, una bruja especial, se transformará en él y me dará el hechizo del libro Blanco, así yo seré mortal, como tú, y viviremos una vida que tal vez termine pero que nos dará felicidad.-- dijo Magnus mientras Alec parecía pensarlo.
-- Dame tiempo para decidir.-- dijo Alec mientras la indecisión se filtraba en el aire.


++ Acabo de acabar de leer "Princesa Mecánica" y como el final de ese se entre mezcla con el de Ciudad de Fuego Celestial, más bien el epílogo, quise rehacer el capítulo medio con esa información. Gracias a los que continuan leyendo la historia, a los que añaden a favoritos y a los que comentan. Principalmente a los que comentan, pues me dan buenas ideas. Perdón por la tardanza.
14. El Secreto de Clary.

Jace se sentía cansado, todo recaía en la fe que los hermanos Silenciosos sentían hacia Clary, la Cónsul incluso negó hacer algo ahora, justo cuando los Institutos estaban perdiendo sus barreras y los demonios los atacaban constantemente, no había sido marcado un numero de muertos, pues con todo en alerta los cazadores no dejaban los Institutos. Una llamada en general exhortaba a todos los nephilims a regresar a casa, ningún hombre, mujer o niño debía excluirse, todos debían concentrarse en Idris para buscar contabilizarse y reconocerse, no habría más "Sebastian Velrac" entre ellos, la fecha era en poco y todos comenzaban ya la peregrinación. Aun cuando la idea fue tomada por una bruja supuestamente aliada, Jace aun dudaba de su veracidad. Al abrir la puerta de su habitación vio allí un suéter, el suéter que amaba que Clary utilizara, había una nota sobre este, Jace la tomo y se congelo al ver una fotografía de Clary solo vestida con el suéter, nada debajo de aquel trozo de tela, lo cual resulto atractivo y confuso, el nephilim se giro buscando pero no había rastro de ella, la nota decía que lo esperaba en el sur de Manhathan, donde habría una gran fiesta, quería hablar con él.

Jace solo tuvo unos instantes para decidir lo que deseaba hacer, tomo su chamarra oscura, se calzo con las botas de cazador, guardo dos estelas en su ropa, y salio del Instituto en busca de Clary, tomo un taxi en la avenida para llevarlo a la zona Sur, observaba cansado todo a su alrededor, recordaba como Simon se sentía muy mal, pero a pesar de que lo desease no podía culparlo, él mismo permitió que Sebastián casi matara a Luke, su enfado por el vampiro no duraría mucho, había simpatía, no de la amistosa, mas bien de la de rivales o de la simpatía que sientes por el novio de tu hermana menor. El taxi se detuvo en la entrada de una bodega que fue acondicionada a Centro nocturno.

-- ¿Qué obsesión tienen por las bodegas?.-- pensó Jace al salir del taxi. Camino observando las largas filas de mundanos que se emocionaban por entrar, en la puerta un efrit de cabellos verdes y tez violeta los observaba, el glamour lo cubría, los mundanos solo veían a otro tipo de seguridad.

Jace se paro delante de él y entre murmuraciones de mundanos el efrit lo dejo pasar. Las luces estrambóticas y lapidas recorrían las pistas donde los bailarines mostraban sus mejores pasos, muchas lo miraron y él conocía a varias de ellas, pero su asombro llego solo al ver en la pista central a Sebastián aferrado de una sensual pelirroja de blusa negra ceñida, amplio escote que dejaba ver finos hilos plásticos, una falda muy corta y botas que acentuaban sus piernas, Jace casi pierde el aire y sin darse cuenta de nada, sin importarle nada, llego hasta la pista, dio un salto y se interpuso entre Clary y Sebastián.

-- Mira, hermano, Jace llegó.-- dijo Clary aferrándose de él, para el nephilim, ella lucía diferente y actuaba distinto pero en parte era ella.
-- Bienvenido hermano.-- dijo Sebastián sonriendo.

Pronto la musica estridente dejo que las gotas platinadas cayesen sobre todo espectador, Jace se sintió atontado por la musica, la droga de hadas y Clary, se aferro a su cuerpo bailando desesperado mientras un extraño trío se formaba, Jace al frente, bailando con Clary, mientras detrás de ella Sebastián besaba el cuello de la joven. Jace se sintió mareado, cansado, aturdido pero feliz, tan radiante y alegre que se unió al baile frenético, la fricción de los cuerpos le producía emoción. Jace observo en derredor, había allí un hombre vestido de negro con un ojo negro y otro dorado, este le sonrió y mientras la musica explotaba en su cabeza, este conversaba con la reina de las Hadas, esta lo observaba divertida.

En algún punto que Jace no comprendió se encontraba fuera de la bodega, siendo arrastrado por Sebastián y Clary, quienes se abrazaban y se besaban, Jace sentía que moría en vida, verla actuar así le causaba dolor, repulsión, al final solo se vio rodeado por muchas caras y cerro los ojos.

***

Maryse estaba segura que ser conducidos hacia Idris era la peor idea que la Clave hubiese tenido, sería encerrarse en un castillo para esperar a ser erradicados, pero aun peor, la idea de la nueva inmortalidad de su hijo le causaba aun molestia, Alec era valiente pero estimaba la vida como un cazador, siendo inmortal causaba molestia a otros, ya comenzaban a hablar de ello, y peor aun, Satanás sentía una necesidad por destruir a la dinastía Lightwood. Abrió desinteresada las puertas de su habitación y con extremo horror sintió una mano tapar su boca y otra sujetarla fuertemente entrelazando sus brazos.

-- No digas nada, solo escúchame.-- dijo la voz suave de Clary, Maryse se sentía humillada por ser fácil de retener, mas algo en ella la impulsaba a mantenerse en paz.-- Bien Maryse, este es el plan, se convocara a los demonios a las afueras de Idris, pero los cazadores deberán mantenerse dentro de la sala de pactos, solo allí.-- ordenó acariciando el cabello de la mujer, Maryse no comprendía nada.-- Magnus debe hacer un portal para sacarlos de Idris, yo misma haré otro, así todos los demonios entraran a la tierra y con la excusa de asesinar a los cazadores se concentraran solo en Idris. Pero lo que ellos no saben es que los quemaré por completo, a cada demonio, a cada ser en contra de los cazadores, incluidos la reina Sealie y su séquito.-- finalizo liberándola. Maryse se giro para ver los verdes ojos de Clary, la misma mujer que los había ayudado tanto en veces anteriores.
-- ¿Eres verdaderamente tú?.-- pregunto Maryse aun deslizando los dedos en busca de una daga seraphin.
-- Por ahora, controlo algunas cosas, pero otras no. Es difícil, sé que Sebastián me pedirá asesinar a alguien, pero espero que no lo haga. Además el demonio es muy perspicaz, no creo que confíe en mi, pero apoyo mi idea.-- dijo Clary dejando emerger la angustia y el dolor que sentía, a veces no veía la fina linea entre el bien y el mal, a veces solo creía que cualquier cosa que ella deseara era buena.-- Jace esta conmigo, lo lleve por que Sebastián quería asesinarlo. Así al menos lo protegeré. Pero... no puedo mantenerme por mucho, es como si en un segundo no existieran barreras para mi, si lo hago y siento que esta bien, esta bien, y cada vez me duele más.-- agregó inclinándose, parecía enferma, cansada.
-- Es una lucha interna.-- dijo Maryse sintiendo una repentina esperanza. Los Hermanos Silenciosos tenían razón.
-- Muy literal, ¿sabes?. Por ahora solo quería que supieras que Raven, la bruja, es de fiar, la envié yo.-- dijo Clary comenzó a hacer horcajadas como si estuviese a punto de vomitar.
-- Solo llevas dos días con ellos, ¿como puedes ya planear todo?.-- pregunto Maryse, era una mezcla de admiración y temor.
-- Pero Sebastián se impacienta, quería entrar en el Instituto y asesinar a Magnus, el demonio también lo quiere muerto, al parecer, Magnus es lo único que detiene al demonio de arrebatarte a tus hijos.-- dijo Clary estrujándose la piel, como si le quemara.-- Debo irme, Sebastián me busca. Debo cuidar de Jace.-- añadió, mas al dar un paso hacia la vacía habitación, se giro para mirar a Maryse.-- No le digas a nadie, no podemos arriesgarnos. Sebastián tiene espías entre los cazadores, muchos de ellos.-- agregó antes de extender la mano, una runa marcada sobre su brazo tomo vida sobre la pared y un portal la trago.

Maryse confiaba en Clary, confiaba de una manera extraña y ajena a ella, no sabía si era por que había sido tocada por el ángel o por que parecía saber qué hacer, ya casi no era obstinada o imprudente, había madurado ante sus ojos.

***

Los tacones de las botas de Clary resonaban demasiado sobre el nuevo piso de mármol blanco, se giro para mirar si la seguían, nadie debía saber donde estaba o qué había hecho, se deslizo hasta el interior del nuevo palacio que Sebastián eligió, las puertas de madera y piedra, pesadas y duras, impenetrables, allí vio a Sebastián, quien tenía los brazos cruzados, a su derecha la reina de las Hadas la miraba con frialdad, pero Satanás se mantenía calmado, sonriendo burlonamente. Clary esperaba que ellos no supieran que había marchado para intentar apoyar a Maryse, comenzó a dar saltos que sintió terriblemente normales, a los brazos de Sebastián, lo beso en los labios y se odio por ello pero se sentía correcto.

La cazadora comenzaba a perderse, perder sus nexos naturales y sus inclinaciones por lo correcto, miro a la reina y le sonrió con superioridad, esta seguramente quería destruirla, pero, Sebastián nunca lo permitiría, él, a su manera, la amaba y ahora la tenía.

-- Gracias, Jonathan Cristopher.-- murmuró Clary consciente de que sus palabras causaban un tifón de emociones lascivas en su hermano, la manipulación parecía ser algo genético, heredado por Valentine.
-- ¿Te gusta el castillo?, aquí reinaremos, mi sanguinaria Clarissa.-- respondió Sebastián, ella odio que sus palabras la hicieran sentir emoción. La verdad es que ambos sentían una atracción anormal y amoral, algo insano que solo de su esencia demoniaca y la esencia oscura de ella resultaba incluso cómodo.
-- Estoy en contra de esta decisión, no veo razón para ello.-- dijo la Reina mostrando enfado, pero en su lugar la mirada de superioridad de Clary la enervo.-- ¿Eres consciente de que solo es una niña?.-- añadió en tono de desprecio pero Clary sabía que estaba celosa.
-- Es mía y yo soy suyo.-- respondió Sebastián aferrándose más a Clary, esta sonrió mimada y astuta.
-- Además el plan lo elegí yo. El tener descendencia para arruinar una raza suena muy estúpido, incluso común.-- dijo el demonio sonriendo mientras observaba a un miembro del séquito de la reina, solo hasta ese instante Clary noto a las hadas a lo lejos del salón.-- No seas grosera conmigo, Reina de las hadas.-- añadió dando un ligero manotazo al aire, segundos después un hada de la corte fue desgarrado por una mano mágica, la Reina lo miró horrorizada.-- No hagas dramas.-- agregó burlón. Clary no pudo evitar temer de aquel ser, pero parecía tan calmado a veces.
-- Debo ver a Jace.-- dijo Clary besando dulcemente a Sebastián, un instante dejo que su estómago se revolviese, eso le agrado, algo en ella estaba surgiendo.
-- No confío en ellos.-- insistió la Reina Sealie.
-- Yo confío en ellos, además me gustan, pueden traerme a los chicos Lightwood.-- dijo Satanás observando cada reacción de Clary, esta sintió terror, pero solo sonrió amablemente y se aparto de ellos. Había una razón para que el demonio la apoyara, y ella no despreciaría la ayuda, mal intencionada o no, seguramente tanto él la necesitaba para sus planes como ella a él, así se aparto de la discusión continuando altiva y educada, fascinada por la belleza del castillo.

Camino lentamente hasta llegar a la habitación donde Jace dormía, al abrir la puerta se emocionó y aterro, Amatis se encontraba cerca de Jace, inspeccionándolo, asegurándose de algo, Sebastián la había enviado a hacerlo, pero si se hubiese tardado más, entonces... es seguro que Jace fuese un peón sacrificado por la mano de su hermano. Clary le ordenó a Amatis que abandonase la habitación, cerro perfectamente la puerta y se arrodillo junto a Jace, beso su frente, se acurruco junto a él y acarició sus mejillas, lo amaba, buena o mala, poseída o despierta, lo amaba y eso era suficiente para ella.

***

Simon estaba sentado en una silla de metal, muy molesto para un mundano pero a él no le importaba demasiado, Isabelle estaba a su lado, cocinándole alguna comida extraña, ella no era buena pero había practicado solo para hacer una sopa mas apetecible, rechino los dientes al ver que era una pasta grumosa azulada, se sintió ofendida y quiso tirarla, pero después la probó, no sabía tan mal, de hecho era lo mejor que hubiese hecho alguna vez. Se giro para entregársela a Simon, este la miraba herido pero calmado.

Isabelle le había repetido hasta el cansancio que ella comprendía sus actos, fue "poseído" por Sebastián y eso por obvias razones era terrible, Luke y Magnus habían logrado sacar la cruz de su cuerpo, como Jordan lo había pensado, esta ya no tenía ningún efecto, aun así lo regresaría al Preator. Simon aun se detestaba por haber causado todo aquello, pero mas odiaba haber sido la causa de la muerte de Maureen, ella no debió ser vampira nunca, y él lo sabía. Fue Simon quien asesinó a una inocente niña con una mordida y le dio un alma demoniaca, fue culpa suya y siempre lo recordaría, a pesar de no haber sido así.

La nephilim se sintió molesta, Simon no reaccionaba a nada, parecía completamente apagado, entonces tuvo un repentino brote de celos, tomo la sopa y la arrojo sobre Simon, esta estaba caliente y Simon grito al sentirla sobre su piel, ampollandola.

-- Maldita sea, Simon. No puedes pasarte la vida así.-- dijo.-- Cometiste un error, solo uno, pero no es el fin del mundo.-- añadió.
-- Ese es el problema, Izzy.-- puntualizo.-- Si es el fin del Mundo, yo cause el fin del mundo, yo cambie todo, yo asesiné a la Clary que fue mi mejor amiga y por mi culpa ella es... como su hermano. Y tu odias a su hermano.-- añadió. Isabelle quiso estrujarlo, se paro frente a él y levanto la mano en busca de abofetearlo pero termino reprimiendo un sollozo.
-- Dime algo, estúpido vampiro.-- dijo Isabelle.-- ¿Tú me amas?.-- añadió. Simon sabía la respuesta, amarla era poco, ella era su todo, la mujer mas perfecta que jamás pensó encontrar. Los hombres tienen un ideal de mujer desde siempre y aun cuando el suyo era la sirenita Ariel, por su semejanza con Clary, ahora pensaba que quizás el estilo emperatriz guerrera, muy Xena, la princesa guerrera, era mas su gusto.
-- Te amo como un tarado, y por ello me odio, por que te falle, por que por mi culpa si se extinguen los cazadores, si te sucede algo, siempre seré el responsable directo.-- dijo Simon, ella lo miro incrédula, pero a pesar de todo, tomo una toalla y limpio el rostro de Simon.
-- Yo también te amo.-- murmuró avergonzada, se sentía tan vulnerable como si estuviera desnuda, si lo estuviera no habría problemas, ya habían dormido juntos, una vez, aquella en la que ella sufría por la misma culpa que ahora lo agobiaba, cuando su hermano murió. Aquella vez tuvieron sexo, fue la primera vez de Simon, se sintió torpe, incluso extraño pero al final fue muy placentero, ser guiado por ella al éxtasis.
-- Por ti buscaré como arreglar el destrozo que hice.-- dijo Simon poniéndose en pie, se sacudió y pensó si debería irse a bañar, pero fue Isabelle quien se arrojo a él en un beso apasionado.

***

Magnus estaba cansado y renuente a dejar todo, pero mientras todos los cazadores se mudaban a Idris momentáneamente, él regresaría a su casa por algunas cosas, al llegar Presidente Miau se revolvía en un mullido colchón mientras una mujer le acariciaba el pelaje, no necesitaba saber quién era o por qué estaba allí, era la única mujer con una llave de su loft. Tessa se giro sonriéndole mientras este caminaba hacia ella.

-- Es agradable verte más de una vez cada cinco años.-- dijo Magnus sonriendo mientras se sentaba junto a ella.
-- Jem no quería verme, y tú querías mi ayuda.-- dijo ella mientras el gato corría junto a su amo.-- Intente transformarme en Clary, me recordó en tamaño a Charlotte, intente entrar en su mente pero todos sus recuerdos giran en torno a Jace. Lo ama, lo ama como yo ame a Will y como aun amo a Jem.-- afirmó Tessa mientras se ponía en pie, intento ser Clary nuevamente, su cuerpo se contrajo hasta tener esa forma, pero entonces nada más que Jace llegaba a su mente.-- Es un escudo, el pensar en Jace.-- añadió.-- ¿Recuerdas cuando confundías a Gideon y Gabriel?, decías que todos los Lightwood se parecían, ¿ahora lo crees?.-- agregó pícaramente para evitar sentirse molesta, ella tomo su forma de nuevo.
-- Claro que lo recuerdo.-- dijo.-- Odiaba a los cazadores antes de que Will me tratase con afecto y amistad, después odie a los Lightwood, ¿y quién iba a creer que conocería a un joven de esa estirpe tan valioso como para decidir morir con él?.-- añadió mientras los ojos oscuros de Tessa se abrían desorbitados, como si Magnus hubiese maldecido ante el Papa.
-- ¿Te suicidarás?, cuando el joven Lightwood muera, ¿te quitarás la vida?.-- pregunto con alarma en la voz.
-- No.-- dijo Magnus mientras se revolvía por su propia casa, tomo un saco y se lo dio a Tessa.-- Por favor transfórmate en él, necesito hablar con él.-- añadió. Tessa estaba confundida pero así lo hizo. Un brujo, uno como ellos, de ojos azules y cabello negro, de cuernos en la frente, entonces recordó a Magnus, todo en la mente era Magnus, su pasado, su presente y su futuro. Vio a un anciano Magnus abrazando a tres niños que lo llamaban "abuelo", vio a un maduro Magnus que besaba con pasión a un hombre muy atractivo cuya edad le sentaba bien.
-- Después de tanto aun me asombro de esto.-- dijo Magnus con una burla, Tessa abrió los ojos y miró a Magnus, sabía que su apariencia era la de Veltran D'York.
-- ¿Qué deseas, Magnus Bane?.-- pregunto Veltran a través de Tessa, este aun sentía una atracción insoportable por Magnus. Tessa pensó que era doloroso querer tanto a una persona que al final te dejaría, o no te amaría.
-- Hiciste inmortal a mi Alexander, ¿cómo pudiste hacerlo?.--
-- Por que no quería que murieras.--
-- Y robaste el hechizo del libro.--
-- De hecho me lo comí, no quería que tomaras una decisión estúpida.-- dijo Veltran mientras Tessa pensaba que el sabor del pergamino del libro era amargo.
-- Yo quiero morir cuando Alec muera, quiero envejecer con él y quiero tener una familia con él, de lo que aun no sé como tenerla, pero quiero eso, quiero una vida plena con Alec y tú.-- Magnus señaló a Veltran.-- Tú me lo arrebataste, me lo debes.-- finalizó.
-- Quieres estar con él, pues bien, ahora él es inmortal, puedes estar con él.-- dijo Veltran enervado, odiaba que Magnus quisiese tanto a un estúpido cazador de sombras.
-- Los Cazadores de Sombras no pueden vivir muchos años, enloquecen, la eternidad los obliga al suicidio o peor aún, al homicidio. ¿quieres que una mañana me despierte y vea a mi hermoso Alexander perforado con una daga seraphin con una nota de suicidio?.-- pregunto Magnus y Tessa sintió como la idea horrorizaba a Veltran, este negó con la cabeza.-- Dame el hechizo de mortalidad para los brujos.-- añadió mientras una parte de Tessa se asombraba por ello.
-- Es una runa, que solo un cazador puede colocar.-- dijo Veltran mientras la imagen quería aparecer en la mente de Tessa.-- Pero Alexander es inmortal, de todas formas...-- Magnus rechino los dientes interrumpiendo a Veltran.
-- Dame la runa, no te preocupes de lo demás.-- dijo Magnus. Veltran se agacho y tomo un trozo de papel y un lápiz con el cual dibujo una runa, era doble, líneas paralelas con un fin y un principio. Extendió el trozo de papel a Magnus.-- Gracias Veltran. Y gracias por haberme amado, pero lo siento, nunca pude amar a nadia más que a él. Solo a ál.-- finalizo él. Tessa sintió como el ser se apartaba de ella, estaba herido y decepcionado pero más que nada frustrado, Tessa extendió la mano tocando a Magnus y este la ayudo a recostarse en el sofá, ella se sintió abrumada por todos los sentimientos de Veltran, todos eran demasiado profundos y hermosos, nunca se había sentido así, no desde...
-- Me marcharé a Londres.-- dijo Tessa y Magnus asintió.
15. Contra Reloj.

Maryse había persuadido a la Clave para que cuiden todo el tiempo y a toda hora de Magnus, era su pieza mas importante, junto con los demás brujos, pero él era mas que importante para los planes que continuaban tramando entre Clary y Maryse a espaldas de todos. La Cónsul había acordado pagar mucho por los servicios de Magnus, este se había negado a cambio de que mantuvieran a Alec dentro de la Clave y su opinión fuese mas que tomada en cuenta, hubo muchos que se negaron. La Cónsul Penhallow aceptaba, pues eso abriría las puertas de muchos jóvenes que como su hija, amaban intensamente a personas de su propio género, pero el Inquisidor y muchos seudo moralistas se negaban.

-- Bien podría tomar a Alec, sus amigos y hermanos, sacarlos de aquí y mantenerlos perfectamente a salvo de todo. Pero ellos prefieren seguirlos, así que les sugiero que tomen mi decisión como única.-- había dicho Magnus ante la negativa de algunos miembros de la clave, Blackstone apoyo a Alec y Magnus, aparentemente sin resentimientos. Al finalizar la reunión, Blackstone llamo a Magnus hacia una esquina del corredor.
-- Si algo pasa y todo termina mal, huye con Alec, sálvalo solo a él aun cuando él se niegue.-- murmuró entregando una suma exorbitante de dinero, Magnus lo observo.
-- No tienes que pagar por ello, pero, si algo sale mal yo me lo llevaré lejos.-- dijo Magnus sin devolver lo obsequiado.

Magnus odiaba aceptar que Blackstone sabía perder, seguramente, si él hubiese perdido estaría intentando una y otra vez recuperar a su amado Alec, pero Blackstone parecía tener respeto por Alec y de alguna manera un aprecio de rivales que al brujo le desagradaba. Un movimiento ligero de una mano delicada que se atravesó ante su visión lo hizo recuperar el momento actual.

-- ¿Estas bien, Magnus?.-- pregunto Alec un tanto temeroso.
-- Claro, solo pensaba en lo acelerado que todo funciona.-- dijo, miro a Isabelle a su lado, junto a Simon y a Blackstone.-- Es decir, ¿cómo sabe Maryse los lugares exactos que serán atacados?, se supone que esa bruja, Raven, los percibe pero no posee poderes de vidente, y mucho menos.-- añadió, Alec se cruzo de brazos.
-- Es verdad. Mi madre solo confía en ella pero no sé si debiéramos hacerlo.-- dijo Isabelle, esta ahora siempre estaba tomada de la mano de Simon, como si temiese que se lo arrebatasen en segundos. Magnus diría algo, pero no pudo, un turbulento movimiento lo tiro al piso, retorciéndose, las barreras se debilitaban, un demonio había entrado, y no cualquier demonio, Satanás había entrado al Instituto. Todo lo cubrió la oscuridad y en segundos la luz resplandeció con fuerza, la figura de Satanás se observo mas ni un solo cazador pudo moverse, al contrario, se mantenían como estatuas.
-- Isabelle y Alexander Lightwood, mis hermosos herederos de la belleza de mi dulce Mikael.-- dijo Satanás caminando hacia ellos, Blackstone quiso moverse mas una mano invisible lo tiro al piso y allí lo presionó contra la fría piedra.-- Pronto estaremos juntos, como debió ser antes, solo ustedes y yo.-- añadió mirando con desprecio a Simon y a Magnus. Un cazador logró moverse, se precipito contra él mas por un segundo su daga se detuvo en lo alto, se giro y comenzó a pelear contra los suyos, que indefensos solo veían su muerte.
-- No tocaras a mi Alec.-- murmuró Magnus. Simon logro moverse y con un desmedido golpe de sus largas piernas hacia el rostro de Satanás lo desequilibro.
-- ¡Maldito vampiro!.-- grito Satanás a punto de cortar de lado a lado la garganta del joven con las garras.
-- Estoy aburrida.-- dijo la voz suave de Clary, entre los que se asesinaban mutuamente resalto la imagen de Clary, toda de verde, que con los brazos cruzados evadía la mirada de los presentes.-- Entrega el obsequio y vámonos. Sebastián nos necesita.-- añadió girándose sobre los tacones, miro a lo lejos a Maryse con una expresión de dolor y disculpa.
-- Bien, ¡bien!.-- dijo Satanás dejando escapar una carcajada, entrego un conjunto de ropa, dos vestidos, uno dorado y otro rojo, a Isabelle. Para Alec solo le dio dos pantalones de cuero y camisas de seda, una espada larga a Isabelle y un arco con flechas de plata a Alec.-- Regalos de su futuro amante.-- añadió deslizando los labios sobre las muñecas de ambos. Alec se sintió humillado e Isabelle quería arrancarle la cabeza, pero la negativa de Maryse los detuvo.

En un segundo tanto Clary como Satanás se desvanecieron mientras Magnus se recuperaba y el nephilim manipulado se cortaba la garganta él mismo. La conmoción seso, mientras el terror enloquecía a los cazadores. Luke, como líder natural se planto ante todos y exigió calma, <> había dicho mientras Maryse corría a ver a sus hijos, Isabelle tiro al piso los obsequios mientras le dirigía una mirada enervada a su madre.

-- ¿Qué quiere de nosotros?.-- pregunto Alec ayudando a incorporarse a Blackstone mientras Magnus se recobraba.
-- No... no lo sé.-- respondió la cazadora mirando a sus hijos.
-- Si Max estuviese vivo también lo querría.-- dijo Robert acercándose a pasos lentos.-- Debemos hablar de algo, algo que nos une a ese demonio.-- añadió.

***

Satanás estaba extasiado al ver los rostros de terror en los cazadores, incluso bailaba por los pasillos del castillo, Clary lo abandono para entrar en su habitación, Jace se encontraba atado a una silla por una runa de inmovilidad, ella no había podido revelarle la verdad así que solo se mostraba en su papel de "ser corrompido", sus ojos comenzaban a perder el negro y su mente era cada vez mas estable, pero no podía demostrarlo ante Sebastián o alguno, incluso Jace.

Clary camino por la habitación mirándolo, sus ojos dorados le recordaban el filo de peligro que noto cuando lo conoció, se sentó sobre las piernas de Jace y lo abrazo, acariciaba su cabello sin decir nada, vivía para encerrarse allí aun cuando no dijese palabra alguna. Una runa se encontraba oculta por la habitación, si Sebastián o cualquiera quisiera dañarlo cuando ella no estuviera, un portal se abriría bajo Jace y lo llevaría al Instituto. Era duro no poder decir nada a Jace, << Aquí estoy, sigo siendo yo, mírame Jace. Aun soy tuya.>> eran frases que quería expresar con la mirada pero que Jace no debía descifrar.

-- Incluso así eres endemoniadamente sensual.-- murmuró Jace besando suavemente el cuello de Clary. La aversión de Jace al toque de ella se desvanecía con los días y ella detestaba no ser capaz de decirle lo que sentía.-- ¿Quieres hacer el amor, mi pequeña dominatriz?.-- pregunto aspirando su esencia, casi enloquecido por ella.
-- Si te libero querrás huir como la última vez.-- respondió Clary convenciendose de no hacerlo. En cuanto Jace había despertado había querido huir luchando con todas sus fuerzas, le dio una patada que ella no esquivo, en segundos Sebastián estaba allí, sujetando del cuello al "pequeño hermano" hasta adormecerlo.
-- No, esta vez quiero...complacerte, mi pequeña dominatriz.-- dijo Jace. Clary quería liberarlo, quería decirle todo, pero se negó y solo se mantuvo en silencio abrazada de él.
-- Clarissa, te necesitamos ya.-- ordenó la voz de Amatis fuera de la puerta de la habitación, esta sonrió con amargura y se aparto de Jace, este la miraba impaciente, todo le gritaba que ella era su Clary, no había cambiado en nada, pero al verla en los brazos de Sebastián lo enloquecía.

Jace la había observado siempre, sus reacciones, su mirada, su dolor, los momentos en los que se desaparecía del ojo vigilante de Sebastián, terriblemente se atormentaba pensando si Sebastián ya la habría tomado como suya, si lo hubiese hecho, sería terrible, pero sino aun sería lo peor, pues querría poseerla en algún momento, y ella no podría defenderse. Amatis, como un zombie, le llevaba comida todos los días y cuando ella no estaba, sus ataduras se liberaban para que él pudiese rondar la habitación, no podía salir pues al tocar la perilla con la mano un golpe lo dormía, ¡un golpe invisible!; pero al segundo de la llegada de Clary, unas manos invisibles lo encadenaban. Todo a base de runas, ella sin duda era increíble. Podía continuar creando runas oscuras.

***

Sebastián se revolvía en su lugar, levanto la mirada hacia la puerta, su cama estaba desordenada, sus libros sobre la mesa, su ropa por el piso, las sábanas negras cubrían su cuerpo, solo tenía puesto unos pantalones de una tela suave, sentía que todo fallaba de una manera anormal, ya no tenía el control, no se sentía como debía, algo se revolvía en él, algo molesto, sus ojos a veces poseían una tonalidad verde, pero desaparecían, culpaba de ello a Satanás, pero parte de él culpaba a Clary, la runa Oscura lo vinculaba a Clary de una manera en la cual exponía su oscuridad, pero al parecer él mismo se perdía dolorosamente.

Las puertas se abrieron y observo la figura esbelta de Satanás. ¡¿Acaso se burlaría de él?!.

-- Clarissa te debilita, más ahora que antes, por que ahora ella se encuentra clavada en tu mente.-- dijo Satanás.-- Sabes tu destino.-- añadió mientras observaba retorcerse a Sebastián, este clavo la mirada en Satanás.-- El amor es un dulce sentimiento, yo ame una vez.-- agregó con genuina aflicción.-- Los Cazadores de Sombras me negaron el amor, una familia, algo mío; ellos me arrebataron todo y me vengaré de la manera más dulce.-- añadió casi orgulloso.-- Esa familia me debe dolor y sangre.-- finalizo. Sebastián no comprendió a qué familia se refería, estaba por hablar, cuando Clary entro en la habitación, preocupada de una manera extraña corrió hacia su hermano, se recostó a su lado y lo abrazo.
-- ¡Márchate, Demonio!.-- ordenó Clary, el demonio la miro indiferente pero se aparto de ellos. Clary dejo a Sebastián posicionarse sobre ella, una de las largas piernas de Sebastián separaba las suyas.-- ¿Sufres, mi querido hermano?.-- añadió besando las mejillas de Sebastián. Clary odiaba esos instantes, pues los besos, las caricias y la preocupación era real y verdadera.
-- Me vuelvo loco, he sellado mi final al traerte conmigo, no estaba del todo seguro de ello.-- murmuró el nephilim oscuro escondiendo su rostro en el rojo cabello de ella.-- Pero no me arrepiento, tu eres mi mas profunda necesidad, no sabes como deseaba verte, sentirte, amarte.-- agregó presionando su cuerpo pesado y magro contra ella.

Clary dio un gemido de deseo que detesto, una parte de su cabeza poseía esa alarma que gritaba:"Es tu hermano, es un demonio, es un asesino, él es el culpable de mucho, casi pierdo a Jace por su culpa.!", pero la parte mas expresiva en ella se aferro a él decidida a darle lo que deseaba. Jace y Sebastián, uno su amor verdadero y el otro una parte intrínseca de ella.

Fuera se escuchaban los pasos de Amatis, molesta, casi enervada, incluso hasta celosa, sentía el final acercarse a su Señor, y Clary lo provocaría, su enfado la llevo por los pasillos hasta la habitación de ella, abrió las puertas escuchando la siempre obvia molestia del nephilim que dentro era atrapado por la runa invisible a sus ojos pero que Clary había marcado en él. Jace la miro con pereza.

-- ¿Me traes la comida del medio día?.-- pregunto simple como si de una sirvienta se tratase.
-- No.-- dijo dibujando una sonrisa.-- Solo venía por ropa limpia, Clarissa dormirá con Sebastián, es muy común, pero con tu presencia, no habían podido tener un tiempo a solas.-- Amatis apuñaló a Jace con sus mentiras, los ojos de Jace se enfocaron en ella con rudeza.
-- ¿A qué te refieres?.-- pregunto él, intento disimular la furia pero su entonación lo delato.
-- Me refiero a que ellos tienen "ese" tipo de relación, son muy cercanos, se desean y se tocan.-- respondió ella ignorándolo, o fingiendo ignorarlo, estaba atenta a sus expresiones. No dijo más y salio de la habitación, su acto de crueldad estaba hecho.

***

La Ciudad de Huesos era más tétrica a cada día, levanto la mirada y vio allí el fantasma de un cazador, vagaba como era su naturaleza, al momento de morir los Hermanos Silenciosos tomaban la forma de quienes fueron antes de ser cosidos y casi mutilados, después de la matanza de Valentine muchos de ellos aun seguían vagando allí. Aquel día Jem debía visitar a algunos cazadores con información sobre su enfermedad, por lo que no estuvo ni cuando Jace fue encerrado ni cuando los Hermanos fueron casi extintos. Los largos dedos de violinista repasaron un pergamino después de otro, y releyó lo escrito:

"Un cazador de Sombras agobiado por la droga demoniaca que causa los padecimientos anteriormente descritos, podrá ser curado si se crea un ritual de curación obteniendo fuerza de un cazador inmortal. Esto causará la mortalidad al cazador y curará al enfermo."

Era una pequeña parte de información que encontró hace casi cincuenta años, cuando todo estaba en calma. Jem había ido a buscar muchas veces a cazadores inmortales, los cuales hubo una vez, pero todos se negaron al ritual y sin el permiso no se podía realizar, Jem había desestimado la opción y había buscado mas curas, pero ninguna perfeccionada o permanente. Entonces cuando pensó en perder la esperanza, allí estaba un joven Lightwood dispuesto a realizar el ritual.

Tomo un largo pergamino localizando las indicaciones del ritual, dio un tirón más y la esfera de luz mágica rodó por la mesa cayendo estrepitosamente, Jem se puso en pie para levantarla del piso cuando lo sintió, no estaba solo. Se giro lentamente encontrando entre las sombras de la Ciudad de Huesos una figura, los rasgos lo desconcertaron, incluso cubierto por la oscuridad Jem, el hermano Zacharias, dio una especie de jadeo, allí estaban las largas piernas, la espalda ancha, los finos dedos, en una pose tan suya que no dudo un segundo, dio un paso hacia él golpeando la luz mágica que giro y lo iluminó.

William Herondale con sus ropas de gala, como si fuese a una reunión navideña, estaba de pie ante él, era Will en todo su esplendor cuando estuvo vivo y joven. Jem estiro la mano tan cerca que casi lo podía tocar, pero el ruido sordo de la puerta lo interrumpió, un segundo se giro para ver la mano del Hermano Enoch, y al siguiente Will no se hallaba allí. ¿Había sido un sueño o el preludio a una guerra incontrolable?, Jem no solía ser tan fatalista, pero, en ese momento temió que algo más oscuro que Sebastián Morgenstern se elevara entre las sombras.

***

Satanás observaba desde lo alto del castillo, los grandes imperios siempre atrajeron su atención, siempre causaba en él grato aprecio, mucho se había dicho de él a lo largo de la vida, mucho era de su conocimiento, pero había algo que aun permanecía en su mente, un acto que lo obligaba a realizar cada paso con lentitud, quería venganza, venganza contra la familia Lightwood, contra los ángeles y los cazadores de sombras, para eso espero a utilizar a aquel ser creado por Valentine, terriblemente dos más estaban involucrados, el hijo de los cazadores y la hija de los ángeles, molesto cruzo los brazos, chasqueo con la lengua y sonrió. Pronto una silueta emergió de las sombras.

-- ¿Lo quieres tanto que traicionaras a los tuyos?.-- pregunto Satanás sonriendo satisfecho de que el deseo lo trajera hasta él.
-- Te seré fiel.-- dijo la voz grave de aquel ser entre las sombras.
-- Pues bien, debilita al pretor, eso le dará oportunidad a Sebastián.-- dijo Satanás sonriendo cruelmente, sabía que a veces el desear algo que no es para ti, te hace caer en sus manos.
16. Lado Oscuro.

Robert Lightwood era, al igual que sus ancestros, renuente a cambios, obstinado e incluso a veces hipócrita, pero comprendía muy bien las decisiones de Satanás, al menos las relacionadas con su familia, miro a sus hijos, a su esposa, y los llamo, guiándolos hacia una de las habitaciones de "el Gard", en Idris, lo que estaba por revelar era el secreto más grande de la familia, jamás lo revelo a Maryse, mas AnneMarie Highsmith si supo de ello. Giro la perilla lentamente, se hizo a un lado permitiendo que Maryse, Isabelle y Alec entrasen, a petición de sus hijos los detestados submundos que ellos apreciaban fueron invitados a entrar.

Magnus miraba la habitación con aburrimiento mientras Alec lo sostenía de la mano, parte del brujo entendía lo que sería revelado, todo el submundo supo sobre ello, pero a su edad, divulgar secretos de cazadores causaría el enfado del Consejo, incluso el desprecio de la Clave; Simon por su parte miraba de Maryse a Isabelle, ambas incómodas por estar allí, Simon comprendía el enfado de ambas hacia Robert, después de todo su acto de infidelidad causo dolor en ambas.

-- Existe un secreto muy grande en la familia.-- comenzó Robert cerrando con llave la puerta, Magnus no quiso mirarlo.-- La Familia Lightwood ha tenido una inclinación.-- intento hacerlo ver más natural, pero el desprecio que sentía por ello lo estrujaba.-- Inclinación, por los demonios, un gusto anormal que se revelo con Benedict, uno de nuestros antepasados. Así mismo Mikael Lightwood fue la única Cazadora de Sombras exiliada por crímenes imperdonables.-- añadió mirando hacia Magnus, este se tenso levemente.-- Era una cazadora muy diferente, confiaba en los subterráneos, amo a muchos pero fue seducida, seducida por un demonio con forma hermosa, un ser despreciable que la acerco al mundo demoniaco y la secuestro.-- decía Robert mientras Isabelle recordaba las palabras de Satanás, las primeras palabras que él le dirigió.-- Pero Satanás solo gozaba de manipularla, ella lo amaba y él no podía amarla, él había decidido utilizarla, llevarla a la locura y hacerla traicionar a los suyos.-- la voz fría de Robert dejaba ver dolor.-- Mikael fue apartada del demonio pero este la torturaba cada día hasta que ella se mutilo y se suicido. Estaba embarazada.-- finalizo, la mirada de Magnus se torno cruel.

-- No es lo que se escucha sobre ella.-- dijo Magnus, Alec se aferro de él.-- Los Cazadores la asesinaron por que ella deshonro a su familia, además, se decía que temían al ser nacido de ella, el cual sería un cazador de sombras con sangre de demonio, como Sebastián, no como la Cambia formas, pues su padre sería el más poderoso de los demonios, y entre más poder un demonio tenga, más insólito es el hijo.-- añadió en franca oposición de las palabras de Robert.
-- De eso sabes mucho, ¿no Magnus?.-- dijo Robert cruel y desafiante, Magnus respondería, pero fue Maryse quien gentilmente le sujeto el brazo deteniéndolo. De alguna manera, Maryse comenzaba a sentir afecto por el brujo que consideró inadecuado, no por ser un aliado importante, sino por amar demasiado a su hijo como para dejar la inmortalidad solo por él.

Magnus recordaba parte de lo relatado, el temor de los submundos cuando Satanás perseguía a su mujer, y si alguno ayudase a los Cazadores, ese ser era destruido por Satanás, el miedo al cazador que perdió la cordura acrecentaba aquello, el parabatai de la mujer que la amaba y que infringía las leyes creando terror entre los suyos, pero mas que nada la maldición que ella misma dejo caer en su familia. Su mirada se cruzo con la de Robert, consciente de que ambos conocían sobre este oscuro secreto. Robert detestaba a los submundos, en especial a Magnus Bane.

-- El eslabón más fuerte de la familia Lightwood será llevado a la locura, caera en manos de Satanás y este lo utilizara para acabar con los cazadores de Sombras, el eslabón más pulido será el más débil.-- Finalizo Magnus.
-- ¿Somos la llave de la destrucción de los Cazadores?.-- pregunto Alec arqueando las cejas, Magnus sonrió.-- Por eso nos busca, ¿quiere vengarse de todos, usándonos?.-- añadió cruzando los brazos.
-- No desconfío de que sean los mas fuertes de la familia, nadie se compara a ustedes, pero... dudo mucho que los planes de Satanás se enfoquen solo a ellos, Clary, Sebastián y todos son muy necesarios en esta guerra.-- dijo Magnus intentando calmar la mirada de confusión en Alec.
-- Además, del tiempo en el cual fui poseído, no vi mas que la necesidad de destrucción en ese demonio, como si nada más le importase que justo la muerte de quien sea.-- dijo Simon mientras Maryse relajaba sus movimientos.-- No creo que pudiera amar.-- añadió.
-- Ahora mismo eso no importa, Idris debe ser protegida, además tenemos un rescate que hacer.-- dijo Maryse girándose, Robert sabía que ella no le prestaría más atención de la esperada.-- Rescatar a Jace mientras quemamos el castillo de Sebastián.-- añadió abriendo las puertas sin mirar a su esposo.

***

Clary se giro buscando con la mano a Sebastián, mas este ya se encontraba lejos de la cama, vestido con las ropas de un cazador de sombras, se acomodo las dagas oscuras, dagas seraphins corrompidas por las runas oscuras que parecían brotar en la mente de Clary como pinturas, una tras otra; Clary se incorporó acomodándose el cabello, miro fijamente a Sebastián, parecía recuperado, calmado y decidido. Ese día había un plan muy importante que debía cumplir, pero ordenaba que Clary se mantuviera en el castillo junto a la Reina Sealie. Sebastián extendió la estela, Clary sonrió, deslizo el cálido filo sobre la espalda de su hermano y marco allí varias runas.

Con el dorso de la mano, Sebastián elevo la barbilla de Clary y la observo.

-- Somos iguales, ahora no estoy solo.-- dijo Sebastián marchándose mientras Clary lo miraba.
-- Pero lo estarás.-- pensó Clary levantándose de un salto, miro la habitación vacía inspeccionándola, allí aun estaban ciertas hojas dispersas, ella sabía que su hermano se sentía solo, como ella, de una manera ahora familiar, ella antes nunca podría comprenderlo, pero ahora, no había conocimiento de Sebastián que ella no comprendiera.

Caminando sin mirar nada más, deslizando los pies descalzos sobre el frío mármol, se dirigía hasta la habitación que compartía con Jace, al abrir las puertas vio un rostro demasiado sombrío, uno que no le pertenecía a su Jace, temerosa barrio la habitación con la mirada, había platos de comida vacíos, ropa usada en una cesta, su cabello lucía húmedo así que se había bañado.

-- ¿Qué ocurre, Jace?.-- pregunto Clary acariciando sus risos dorados, este se estremeció y la miro con rabia.
-- ¿Duermes con él como duermes conmigo?.-- pregunto Jace, Clary sintió una ola de dolor, se acomodo un rizo escarlata detrás de la oreja y evadió su mirada.
-- Lo hago.-- respondió. Jace la observo, ella mentía, ¿podía mentir o solo fingía mentir?.-- Es para lo que me hizo como soy, para darle la vida que quería, para sentirse parte de algo. Tú mismo estuviste en mi lugar antes, sabes lo que significa.-- añadió tornando una mirada afilada, Jace sabía que todo lo que ella decía era mentira.
-- Di la verdad.-- ordenó Jace, Clary se acerco a él, sus labios sobre los de Jace, este sintió algo húmedo recorrer su mejilla, al abrir los ojos vio las lágrimas de Clary que resbalaban por sus mejillas hasta caer sobre las de él.-- Esta noche serás mi pequeña Dominatriz.-- añadió en murmullos que ella amo.

Clary clavo las uñas afiladas sobre la runa oscura marcada en Jace, esta se disolvió dejando al hombre libre, se puso en pie sin apartarse de ella, Clary sabía que sería su despedida, pues todo debía arder esa misma noche, nada debía quedar en pie, así que solo para despedirse de él, solo para nunca olvidarlo, lo tocaría una última vez.

***

Aun la luna se mantenía en lo alto, las siluetas dentro del castillo dejaban ver a un ejército de demonios menores, algunos guerreros de la corte de las Hadas, pocos cazadores corruptos, y allí, entre ellos se dejaba ver el cabello rojo anudado en un moño sobre sus hombros, observo a Satanás a su lado, seguro de la belleza que la muerte traía, pronto la luna de tonos plata se tiño de un rojo sangre tan profundo que una exhalación escapo de los labios de Clary, el infierno para los Preator comenzaba, Sebastián los estaba atacando esperando que ni uno solo quedase en pie, ella advirtió a Raven sobre ello, pero quizás la pequeña bruja no podría hablar con Jordan; mucho podría salir mal, pero no allí.

Un grito desesperado seguido por una oleada de flechas causaron que Satanás, Merlion y Clary se arrojaran al piso, era un sin fin de flechas clavándose sobre los demonios causando que el icor cubriese todo, Clary se incorporó de un brinco y corrió hacia la ventana contraria, allí observo a Alec y Simon arrojando una tras otra las flechas, se giro para dar la alarma cuando un látigo se clavo casi literalmente en sus piernas, resbalo para ser arrastrada por Isabelle. Una daga oscura voló justo al frente de Clary, esta levanto la mirada observando a Merlion y Amatis preparados para arrojar mas armas a ella. Dio un salto, resistiendo el dolor del látigo clavado en su pierna, sus ojos oscuros bordeados de verde se enfocaron en Isabelle, deslizo la estela resplandeciente sobre su mano y en un segundo Isabelle salio volando expulsada contra Alec, muchos metros lejos de Clary, esta corrió hasta la ventana, una sonrisa arrogante se marco en los labios de la pelirroja.

Satanás se desvaneció ante la mirada de frustración de Merlion mientras desenvainaba una espada, un grupo de rayos azules atormentaban algunas hadas y demonios mientras Maryse junto a Robert se deslizaban por las puertas en busca de Jace, Aline giro sobre sus talones mientras Isabelle le gritaba, ella enfrentaría a Clary, la haría caer. Simon miro a Alec, este asintió a una pregunta no formulada, dando saltos ágiles lograron tocar el balcón, más cazadores se deslizaban por el frío mármol. Simon observo asombrado la habilidad natural de Clary, enfrentaba a cazadores con solo una espada y sus piruetas, marcaba las runas en su piel con rapidez para que cuando un cazador la atacase este saliese volando o solo cayese inconsciente.

Terriblemente para todos, Clary conocía runas tales que no solo los lanzaba por los aires sino que los congelaba casi como magia de Harry Potter. Magnus sonrió al verse frente a frente ante Amatis.

-- Te vez mal.-- dijo Magnus preparando unos rayos que recorrían su cuerpo completo.
-- Es verdad.-- dijo Amatis, extendió las dagas en sus manos y sonrió.-- Pero tu te verás peor, Magnus Bane.-- añadió a la espera de que este se moviera, mas el piso comenzó a colisionar, las miradas de Amatis, Merlion y Clary se encontraron.
-- ¿Qué demonios?.-- dijo Merlion, Clary observo a su alrededor, tenía a Penhallow corriendo hacia ella, con un movimiento de la espada seraphin una onda explosiva arrojo por la ventana a Aline, cayendo sobre Helen.
-- Justo eso, Satanás.-- dijo Clary señalando la pared, ambos comprendieron al segundo, Merlion levanto la mano para que los cazadores de sombras corruptos y las hadas se acercaran a ellos.

Maryse observaba las habitaciones con rapidez, dando la impresión de saber exactamente donde estaba Jace, dio una patada a unas puertas encontrando a Jace dormido sobre la cama, las ropas tiradas por el piso, Maryse se acerco y lo movió lentamente, a penas si abrió los ojos, cuando Maryse estaba por decir algo un estremecimiento simbro el castillo, Robert le arrojo los pantalones y este se los puso. En un segundo todo parecía cerca de colapsar.

Clary saco su estela de su bolsillo cuando el látigo golpeo su mano, la estela cayo, la mirada de Clary se torno más oscura, desenvaino su espada seraphin y la giro entre sus dedos preparada para enfrentar a Isabelle, esta dio varios giros de la muñeca causando que el látigo hiriese a Clary, pero esta no reaccionó, enredo el látigo en su espada y con un golpe mas simple la runa roja en su piel resalto mas intensa quemando a Isabelle, esta tuvo que soltar el látigo justo en un desbalance del piso, resbalo cayendo sobre otros cazadores. De un salto la cazadora Lightwood se puso en pie buscando con la mirada a Clary, la encontró frente a Simon, quien le estaba apuntando con una flecha, esta lo miraba despectiva, sus labios sonriendo ante su próxima victoria, Isabelle se cubrió de un horror intolerable, comenzó a correr hacia ellos.

-- ¡El castillo va a explotar!.-- grito Maryse trayendo con ella a Jace, solo eso basto para que Clary diera un salto hacia atrás encontrándose rodeada por algunos cazadores y hadas.
-- Satanás va a hacer estallar el lugar.-- murmuró Amatis mientras Clary marcaba una runa oscura sobre la pared, esta de hecho brillaba de un tono escarlata penetrante, se giro para mirar a Jace y sonreirle sin altivez, como solía hacerlo antes.

Un portal se abrió absorbiendo a todos los aliados de Sebastián mientras Alec corría para entrar en el portal, Blackstone lo sostuvo de la cadera y afianzándose del piso lo jalo hasta que el brillo se desvaneció, fue el turno de Raven y Magnus para crear un portal que los llevase de regreso a Idris, la runa de parálisis y adormecimiento que Clary utilizo en algunos dejo de hacer efecto permitiéndolos centrarse antes de que los demonios se arrojasen contra ellos. El portal los llevo a Idris en un parpadear, habían escapado del castillo.

Clary observaba arder el castillo que Sebastián eligió para él.

-- No le gustara a Sebastián.-- susurró ella, la sombra oscura de Satanás se dejo ver.
-- No tiene que gustarle, fue mi elección.-- dijo el demonio sonriendo de tal manera que causo escalofríos en Clary.

***

Para sorpresa de muchos cazadores no hubo bajas de su lado, ni una sola, Jace había sido rescatado sin problemas, mas había sucedido un terrible acontecimiento, los Preator en entrenamiento así como muchos de ellos habían sido masacrados por Sebastián y cazadores corruptos, había sido una victoria amarga. Luke miraba a Jocelyn, ambos se habían negado a ir, no querían ver a una Clary corrupta, mas la mirada de Jace los engañaba, algo le decía que Clary aun era la de siempre.

-- Maryse, ¿cómo sabías donde estaba?.-- pregunto Jace mirando a su madre adoptiva, después de todo no dijo nada a nadie al irse con Clary.
-- Soy tu madre, mi deber es saberlo, además Raven te ubico allí, no sabíamos que sería el escondite de Sebastián.-- dijo Maryse sin mirarlo, todos parecían cuestionar las decisiones de Maryse, siempre acertadas y casi siempre adecuadas.
-- No pude saber lo de los Preator, perdón.-- se disculpo la pequeña y regordeta bruja Raven, su cabello era blanco y su piel dorada, sus manos con uñas largas y una cola de dragón salía de detrás de ella.
-- Lo sabremos la próxima vez.-- dijo Maryse evadiendo preguntas y palabras. La Cónsul Penhallow confiaba en ella, pero... sin duda actuaba muy extraño, Jace lo sabía, Maryse ocultaba un secreto que si bien ayudaba a los Cazadores de Sombras, podría ser peligroso.

17. Confinados.

La Cónsul Penhallow se sentía presionada, el Consejo dudaba de Maryse, siempre acertando en todos los movimientos de Sebastián, en casi todos, aquel suceso del Preator determino una pérdida gigantesca para los cazadores de sombras, aliados importantes que ahora tenían que reagrupase y verse diezmados. Maryse sabía que mucho se hablaba de ella, se creía que era una traidora que los llevaba a las manos de los demonios al agruparse en Idris, todos los cazadores allí.

Mientras Maryse caminaba, sintió la diminuta presencia de Raven, la pequeña bruja se acerco a ella como una mascota que pide perdón, Maryse acarició su cabeza y le sonrió, sabía que la pequeña bruja había sido castigada por Sebastián, la había encerrado en una dimensión demoniaca solo para ser deborada, pero Clary entro a salvarla, esta le debía su vida y Clary la consideró una aliada importante, ante sus ojos la pelirroja maduraba y se entrenaba para convertirse en algo imparable.

Raven señaló las torres de Alicante, ya se había mudado a Idris y esperaban el ataque o la rendición de los cazadores, todos aterrados, todos dudando de su futuro pues los Hijos de Valentine podrían acabar con los cazadores cuando lo deseasen, aunado al hecho del fuego divino en Clary. Era un secreto el cual Maryse tenía, uno pesado, pues a veces notaba a Clary tan desgastada que seguramente no podría detener la oscuridad que se apoderaba de ella, o la perdía.

Maryse noto a Alec frente a las puertas de Idris, las cerraron con fuerza pues eran pesadas, era algo simbólico, los cazadores no esperaban que rompieran las barreras y ahora con Clary de su lado, las puertas solo serían algo que se rompería en segundos. Los brujos, todos aliados de los Cazadores, estaban dentro, junto a los hombres lobo, algunos vampiros y pocas hadas, Maryse vio entre la multitud a una ondina de pies con escamas, su tez azul y su ropa de algas daba una ilusión de desnudez, pero ella no era muy normal.

-- Madre, Magnus necesitaba hablar contigo.-- dijo Isabelle, su madre torno la mirada hacia ella notando que entrelazaba sus manos con las de Simon, después de tanto le había tomado cariño al vampiro, era agradable.
-- Lo sé, debemos partir a la Ciudad de Huesos, allí se llevará a cabo el ritual que el hermano Zacharias ha preparado.-- dijo Maryse mirando a la pequeña Raven, esta sabía lo que le intentaba decir.
-- Permaneceré aquí, mi Señora.-- dijo Raven bajando la vista mientras se apartaba.
-- Esa bruja es extraña, es como si te debiera la vida.-- dijo Simon mirando la cola de dragón que se agitaba como la de un perrito mientras trotaba, era hasta tierna.
-- No me debe la vida, no a mi.-- dijo enigmática Maryse.

***

Las pesadas puertas de piedra se cerraron con un rechinido mientras los Hermanos Silenciosos rodeaban el círculo, diferente al que utilizaban los brujos, dijo Magnus antes de que por petición de los cazadores de Sombras fuese encerrado en una sala al principio de la ciudadela, solo para hacer el ritual, y aun cuando él se molesto, acepto. Las velas estaban colocadas sobre el piso en un círculo, Alec recostado junto a Jem, quien parecía casi de papel a su lado, ambos debían ver hacia los cielos, con las manos entrelazadas.

Jace golpeteaba su cadera con una estela, Simon mantenía los brazos cruzados, por alguna razón él si podía estar allí, Isabelle a su lado sostenía su mano temblando, a Simon le gustaba cuando lucía vulnerable; junto a ellos Blackstone había rogado presenciar el ritual, además de Maryse y Robert, uno tan separado del otro que denotaba que ella no deseaba su compañía.

Los cánticos mentales de los hermanos Silenciosos comenzaron, era extraño escucharlos cantar y aclamar mientras sus bocas estaban cocidas, sus ojos desaparecidos de sus cuencas, se movían alrededor del círculo mientras el Hemano Zacharias parecía contorsionarse, sus manos en lo alto se extendieron, como buscando ayuda. Las velas se tornaron doradas y comenzaron a elevarse, un brillo plateado comenzó a abandonar a Alec, cubriendo a Jem, era un fluir incontenible que restauraba al joven hermano en un joven cualquiera, sus rasgos angulosos y asiáticos, su cabello negro, sus ojos con un brillo aun más profundo, no era mayor que Magnus, al menos en apariencia, su tez dejo de ser como el pergamino para tornarse clara, normal, fina pero natural.

Jem se sintió curado poco a poco, se sentía revitalizado y vivo, mientras algo en Alec se quebraba hasta que dio un profundo jadeo seguido de un grito, el fluir se detuvo, arrastrando algo en Alec, y lo sintió, era mortal, tenía un ciclo, envejecería y moriría, todo fue lo que él deseaba. El flujo vital de ambos volvió a correr, las velas se desvanecían o estallaban asombrando a Jace. Después una luz mágica ilumino la sala, mientras Alec y Jem se miraban. Isabelle y Maryse notaron que el joven lucía no solo hermoso sino tan mortal y humano como ningún hermano luciría.

-- Por el Ángel Raziel, todo ha terminado.-- murmuraron los Hermanos mientras las runas en la piel de Jem se desvanecían y sus labios se separaban para hablar, pero casi olvidaba como hacerlo.

Jem sonrió solo un instante antes de que la puerta de piedra volase por los aires estrellándose contra la pared, todos se giraron para ver a cinco siluetas, Merlion sonrió desdeñoso mientras se arrojaba contra Jace, este saco en un palpitar una daga y lo enfrento, Amatis confrontó a Robert, este no huyo, deslizando una espada seraphin en sus manos se dirigió a ella, todas las dagas y espadas comenzaron a iluminarse; Sebastián y Clary caminaban lentamente buscando con la mirada a alguien o algo. Satanás miro a Maryse y se desvaneció ante ella, esta salio corriendo del lugar segura de lo que Satanás buscaba allí.

Blackstone miro a Alec para después mirar a Maryse correr por los pasillos, se giro y comenzó a correr detrás de ella. Isabelle dio un salto sacando su látigo que golpeo el brazo de Sebastián, este sonrió decidido a enfrentarla mientras Alec le cerraba el paso a Clary, un enfrentamiento entre hermanos.

Jem extendió su bastón con furia, dio un salto colocándose de espaldas a Jace, este acepto la ayuda y miro hacia Merlion, era como antes, como aquellos años con Will, ambos codo a codo enfrentándose a Merlion, solo que ahora sabía que Jace no mordería a Merlion, o eso esperaba. Amatis se deslizo a la batalla mientras Robert se colocaba varias iratzes, sangraba profusamente del brazo y la pierna, además de sostener apenas su daga.

-- La vejes los hace débiles.-- dijo Amatis extendiendo un grupo de cuchillos por las manos, lanzo uno tras otro hacia Jace y Jem, ambos giraron espalda con espalda como en un baile evadiendo el ataque y defendiéndose de Merlion.

Sebastián tiro del látigo jalando a Isabelle, le dio una patada que la lanzo contra el piso, allí, en un solo movimiento extendió el brazo clavando una daga en la mano de ella, Simon fue quien lo pateo intentando no contener su fuerza vampírica obteniendo como resultado una mueca de dolor de Sebastián; Clary rodeo a Alec y tomando el látigo que Isabelle soltó, enredo al joven colocando una runa en él, este lo hizo clavarse en el techo mientras Clary se mantenía inexpresiva.

-- Parece una mosca atrapada por una araña.-- dijo Sebastián desenvainando su espada, la giro dos veces para clavarla en Alec. Clary noto el silencio, habían muchos hermanos en aquel lugar, pero ahora no había ni uno solo, ella se giro buscando con la mirada, una runa estaba marcada en la pared.
-- Vámonos, la Ciudad será confinada.-- dijo Clary dando un tirón de Sebastián, frustrando su ataque.

Jace dio un salto hacia Merlion, pero este lo tomo por los tobillos, lo arrojo contra la pared y lo sujeto con su cuerpo, los brazos inmovilizados por el peso de Merlion, Jem logro liberarse de Amatis hiriéndola, clavo su daga entre sus costillas, esta cayó al piso mientras buscaba con la mirada a Clary, ella podía hacer Iratzes oscuros que no solo te daban más fuerza sino te hacían inmune al dolor, podías estar mutilado y desangrándote pero no sentías dolor; Jem corrió hacia Jace cuando este hundió los dientes en el brazo de Merlion con fuerza.

-- Lo que se hereda no se hurta.-- pensó Jem.

Jace dio una patada apartando a Merlion, este se estrello contra Amatis mientras Sebastián y Clary corrían fuera de la sala, Jace lo supo al segundo y nada le importo, se arrojo detrás de ella.

***

La espada Mortal estaba donde siempre se hallaba, en manos de la estatua, mientras Satanás sonreía dando saltos, una daga se clavo en su brazo volviendo la mirada a el ser que lo enfrentaba, era Maryse quien decidida dio saltos impresionantemente altos para acercarse más al demonio, sin temor y con dagas en las manos giro en el aire atacándolo, una daga ligera y plateada se clavo en su brazo, pero este no reaccionó con dolor, solo sonrió, se quito la daga y la tiro en su contra. Los ojos de Maryse se abrieron con desesperación al ver caer sobre ella cerca de mil o dos mil cuchillos que como lluvia la acribillarían, pero fue Magnus quien elevo una barrera de rayos, este le dio un tirón. Ella aún no reaccionaba cuando ante la mirada aturdida de la mujer, Satanás tomaba la espada.

-- Regresa con Alec.-- ordenó Maryse a Magnus, este arqueo las cejas.-- Si yo muero te necesitará a ti.-- añadió mientras Magnus negaba con la cabeza.
-- Regresaremos los dos, nos necesita a ambos.-- dijo él mientras la barrera se diluía y Satanás elevaba las manos para que de las cenizas de los cazadores se levantasen muchos de los que murieron allí, cazadores de sombras ahora con cuerpos mortales. Ambos miraron sintiendo un escalofrío recorrer sus espaldas.

***

Jace corría detrás de Clary mientras esta observaba detenidamente a su hermano, parecía incluso que temiese su reacción, detrás de Jace, los demás corrían lentamente, Robert estaba herido y Jem amablemente colocó un iratzae sobre él, lo llevaba a cuestas. El grupo noto a los hermanos Silenciosos fuera, en las calles, hablando en un lenguaje que no conocían, fue Jem el que se apresuró a correr con el rostro pálido, sabía los procedimientos de peligro de la Ciudad Silenciosa, procedimiento que hubiesen sido efectivos si el demonio del miedo no los hubiera tomado por sorpresa en el ataque anterior.

-- Sellaran la ciudad hasta erradicar al demonio. Si no escapamos moriremos con ellos, todo lo que no es de la hermandad morirá.-- dijo a gritos Jem mientras Simon, que ayudaba a Isabelle a jalar a Robert miro en derredor.
-- Vaya día para dejar los votos, ¿no?.-- dijo Simon, Jem comenzó a reir, hacía tanto que no se reía de nada, se sentía vivo y feliz, aun cuando quizás muera en minutos.

Clary se detuvo en una calle, marco con su estela un portal, se giro buscando con la mirada a Amatis y Merlion, pero ninguno parecía estar cerca. Sebastián atravesó extendiendo la mano para que Clary la tomase, fue Jace quien tomo su mano y la giro hacia él.

-- Quédate conmigo, Clary.-- susurró Jace mientras ella lo miraba dudosa, Sebastián se tenso y saco su arma cuando Satanás junto con los rezagados Amatis y Merlion se abrieron paso haciendo explotar una casa o sala, nadie estaba seguro de ello. Fue suficiente distracción para que Jace sintiese el filo agudo de una daga en su pecho, se retorció dos veces clavándose bien en su corazón, torno la mirada hacia ella.
-- Te amo.-- dijo Clary mientras sacaba la daga de su pecho, se inclino sobre él para besarlo, marcando con su sangre una runa en su cuello.-- Ave atque Vale.-- añadió en susurros mientras daba un salto hacia atrás desvaneciéndose en el portal, Amatis atravesó detrás junto a Merlion, pero Satanás ondeo la espada mortal en sus manos mientras le sonreía a los afectados y horrorizados hermanos Lightwood.

Isabelle no pudo moverse, fue Alec quien sujeto de los hombros a Jace, pero algo estaba mal, algo era diferente, él podía sentirlo, mas no pudo reflexionar mucho cuando Blackstone se tambaleo herido con Maryse en los brazos. Alec busco con la mirada a Magnus pero no estaba allí, Jem fue quien señaló la puerta aun lejos, tenían escasos minutos, corrieron lo que parecía una milla en un tiempo que ellos consideraron horas hasta llegar a la puerta, arrastraban el cuerpo de Jace mientras Alec miraba a Blackstone. Las puertas se cerraron dentro, pero ellos notaron que había demonios allí, seres que caminaban y se movían como cazadores zombies.

-- Ellos peleaban contra Satanás, Magnus y Maryse, pero... me ordenaron detener a Satanás, me arroje sobre él, no pude hacerle nada, me hizo caer, entonces Satanás golpeo a tu madre dejándola inconsciente, asesinó a Magnus Bane.-- explicó Blackstone mientras Alec no reaccionaba, su parabatai muerto y su amado Magnus muerto, ni siquiera pudo verlo morir, solo... lo había perdido.

***

La corte de la Reina Sealie se mostraba en desorden, las hadas lo sentían, el afecto de la reina por el hijo de Valentine los exponía, aun ayudados por Satanás, los Cazadores ganarían, lo habían hecho otras veces, y esta vez la reina estaba del lado erróneo; la princesa de las Hadas había dejado a su madre hacía más de un siglo, y se rumoraba que ahora mismo estaba ayudando a los cazadores de sombras en Idris. Darcy, la princesa de las hadas, se había enamorado de un cazador y por él había abandonado todo, la mayor traición a la reina, se llego a considerar, pero, con el paso de los años, ahora los menos fieles a la reina dudaban de ella, querían ir tras Darcy, tras las hadas que estaban allí.

Las puertas se abrieron y la Reina solo enfoco su mirada en Sebastián, corrió hacia él abrazándolo y besándolo como su amado, pero este no reaccionaba mas que con amabilidad, lucía incluso tonta mientras la mirada de aquel hombre solo se enfocaba en la mujer que caminaba junto a él. Satanás aplaudió mostrando la espada, la cual necesitaba pero no había dicho para qué.

-- Todo esta preparado, hijo de Valentine.-- dijo Satanás agitando la espada en su mano.
-- Creí que solo cazadores pueden tocarla.-- murmuró Clary hacia Amatis.
-- Yo puedo hacer lo que desee, no tengo límites, ¿recuerdas?.-- dijo Satanás al escuchar las palabras de Clary.
-- Fue asombroso como le quitaste la vida a nuestro pequeño hermano.-- dijo Sebastián, ella lo miro sin una sonrisa.-- Valentine sufrirá por su muerte, lo amaba.-- añadió con amargura y veneno.
-- Lo sé, así fue él. Siempre prefirió a alguien más sobre nosotros.-- dijo Clary evadiendo la mirada, Sebastián pensó que era por que aun lo amaba cuando le atravesó el corazón.
-- Con esto invocaremos a los Caballeros Infernales.-- dijo Satanás elevando la espada.-- Es la orden principal de la jerarquía demoniaca, entre ellos esta el padre del difunto Magnus Bane.-- añadió mientras Clary intentaba evitar el miedo y desagrado por la noticia, quería llorar, ¿Magnus muerto?.
-- Convócalos solo si siguen tus ordenes.-- dijo la Reina Sealie molesta por no ser tomada en cuenta.
-- Seguirán mis órdenes, siempre las siguen, no hay nadie que no las acepte, quizás solo los cazadores de sombras, pero incluso el más leal tiene un precio.-- dijo Satanás sonriendo, alguien caminaba hacia ellos, Clary palideció al verlo, era... Blackstone, Matt Blackstone quien se movía entre las hadas de la corte.
-- Asesiné al brujo, como me lo ordenaste.-- dijo Blackstone sin mirar a Clary.-- cumple tu trato, dame a Alec, ya haz dicho que no te sirve, así que muéstrame la runa de devoción y dámelo.-- suplico él, Clary lo miro escondiendo el horror que sentía, ¿había traicionado a todos solo por tener a un Alec que incluso no tendría decisión propia?.
-- ¿Lo amas tanto?.-- pregunto Satanás con una burla, sus labios estirados en una sonrisa altiva.
-- Lo amo más que ese maldito Magnus Bane, él es mío, solo mío, Magnus nunca lo amaría como yo, así que... dámelo.-- dijo Blackstone. Clary creyó que era un buen perdedor, que había aceptado la decisión de Alec, pero no era así.
-- ¿Por qué debía asesinarlo él?.-- pregunto Clary cruzando los brazos.
-- Por su padre, es poderoso, muy poderoso, y a su manera lo protege, nadie puede tocar al hijo favorito de... de ese demonio. Por ello Magnus era tan... voluntarioso.-- respondió Satanás mostrando autentica molestia por el demonio que engendro al brujo. Sea quien sea, era un demonio muy poderoso, tanto para que Satanás no quisiera involucrarse en ello.-- Tendrás al chico, pero solo hasta que yo gane lo que quiero.-- finalizo mientras su risa estridente resonaba por toda la corte, Clary miro a Sebastián y este besaba a la Reina Sealie, ella sonrió mientras se apartaba de ellos. Debía hablar con Maryse.

++ Muchas gracias a los que continúan leyendo la historia. Hace poco note que en comparación con otras historias del Foro, hago los capítulos muy largos y me disculpo por ello. Es que me suelto escribiendo y no puedo cortar los capítulos por que serían más, así que "Lo siento". Espero que les este gustando por que ya se acerca el arco final y agradecería mucho sus comentarios, incluso si no les gusto. Gracias.
18. Susurros Perdidos.

Satanás envió a sus cazadores zombie hacia Maryse, ella dio un grito por el golpe del demonio que la dejó inconsciente. El brujo observaba aterrado y fascinado como los cuerpos nacidos de las cenizas se movían y atacaban, andaban y sostenían armas oscuras; Magnus reconoció la mano de Samael en ellas, armas de demonios, el demonio forjador las había creado. Dejo caer a Maryse a sus pies buscando con la mirada una salida para ambos. Las puertas los encerraban pero por un segundo estas se abrieron dejando pasar a Blackstone, quien se arrojo contra él. Magnus dio un salto evadiéndolo, su mirada de gato se estrecho mientras rechinaba los dientes.

-- Nos traicionas.-- dijo Magnus, no dudaba de ello, estaba muy seguro de eso.
-- Un brujo no puede poseer a un cazador, tú menos que cualquier brujo.-- dijo con rabia el cazador de sombras que desenfundó una espada oscura.-- Alec esta confundido, él no te ama, él solo necesita pensar que estas muerto y correrá a mis brazos.-- añadió estacándolo con la espada oscura.

Satanás sonrió al verlos ocupados, tomo la espada mortal del piso, pues había caído, y salio de allí en un parpadeo. Magnus lo miro alejarse, las puertas de nuevo cerradas con los seres contorsionándose hacia él, extendió la mano y susurro en su idioma natural. Blackstone lo ignoró, se arrojo contra él y lo atravesó con una espada, al menos eso fue lo que el cazador vio.

Era obvio que el cazador había sido seducido por falsas promesas, Satanás lo veía como un rival a vencer para obtener a los hermanos Lightwood, y ya que ningún demonio puede tocarlo, por orden de su padre, Satanás busco una manera de eliminarlo.

Magnus sonrió ante la ironía, era por su padre que pudo sobrevivir, pues su padre era uno de los cuatro emperadores más poderosos de las dimensiones demoniacas, era Semyhaza, el señor de las mentiras y poderoso patriarca de la prole demoniaca de hechiceros demonios, cuyo único hijo brujo, mitad humano, mitad demonio, era Magnus Bane. Había proclamado por todas las dimensiones que el hombre no sería tocado por nadie pues si alguno de ellos le arrebataba la vida a su único hijo brujo, el demonio lo torturaría hasta que el demonio prefiriera ser atrapado por un cazador antes de continuar con el martirio.

El brujo hechizo a Blackstone, el cazador vería lo que quería ver, pero él se mantendría a salvo. Camino hasta Maryse y le susurro al oído:

-- Nos veremos en el Gard. Tu pequeña niña bruja te dirá donde.-- dicho esto, abrió un portal que atravesó hasta su loft. Presidente Miau le maulló con indiferencia mientras Magnus caía sobre el gato, quien se intento mover, pero ni con su agilidad felina logró evadir al brujo sobre él. Magnus había utilizado demasiada energía en el hechizo que confundió a Blackstone, debía descansar un poco antes de ir a buscar a su Alec.

***

Jace dio un jadeo encontrándose solo, encerrado en una habitación oscura, había símbolos en las paredes, el cazador reconoció la habitación, allí eran llevados los cuerpos muertos de los cazadores para ser preparados en su ritual final, preparados para ser reducidos a cenizas. Se estrujo el pecho, aún sentía que estaba respirando pero su runa de parabatai parecía adormecida, de una manera como si estuvieran separados pero no lo estuvieran. Estaba vivo, de eso Jace estaba seguro, entonces se paso los dedos por el cuello y sintió los bordes de una cicatriz reciente, una runa de sangre que se había marcado como si fuese hecha por una estela.

-- Deberías parecer muerto, Jace.-- dijo una voz, el joven se giro agrandando los ojos al ver a Clary, los dorados ojos parecieron estremecerse, en un paso tenía ya a la joven contra su pecho, abrazándola mientras acariciaba su cabello rojo.-- Sebastián pudo asesinarte, solo pensé en que él debía creerte muerto y... y...-- los ojos verdes de Clary se enfocaron desesperados en él.
-- Lo sabía, yo lo sabía, tú aún eres tú.-- dijo Jace levantando en brazos a Clary, esta lo rodeo con las piernas mientras se aferraba de sus hombros.
-- Logré doblegar el poder de la runa oscura, la sangre me une a Sebastián, siempre lo hará, como de una manera me une a ti, pero... pero si puedo recordar quién soy y lo que tengo que hacer, puedo apartarme de ello.-- explicó Clary sintiendo el deseo desesperado de estar con Jace tan íntimamente que...-- Satanás ha manipulado todo, desde el principio, él fue quien convenció a Lilith de ofrecer su sangre a Valentine, y a su vez la hizo pensar en Sebastián como su hijo, todo es una manipulación pero aún no sé con cual fin, quizás solo quería escapar de la prisión donde los cazadores lo encerraron.-- añadió sintiendo los labios de Jace rozar su garganta y bajar hasta sus pechos.-- Voy a protegerte, ¡por el ángel que los protegeré!.-- agregó. Jace dio un ronroneo seductor.
-- Ya suenas como una cazadora.-- murmuró Jace contra su piel.-- Pero preferiría ser yo quien te protegiera.-- añadió bajándola, era dolorosa la separación pero debía suceder, ella lo miro con una mezcla de dolor y soledad.
-- Debo mantenerte a salvo, ya envié a Raven para explicarle todo a Magnus y Maryse.-- dijo Clary empujándolo lentamente contra la pared, un portal se abrió tragándolo antes de que él pudiese decir algo.

Presidente Miau se lamía el pelaje mirando hacia Magnus, refunfuñando por lo sucedido, parecía hacer muecas felinas en su dirección, el brujo hablaba con la brujita de cola de dragón que murmuraba. El gato estaba aún molesto cuando un brillo en la pared lo alerto, en un segundo Jace cayó de espaldas sobre el felino, parecía que Presidente Miau tendría que cuidarse en su propia casa.

***

Alec se encontraba encerrado en la habitación, no podía soportar perder a Jace, su parabatai, y a Magnus, el ser al cual amaba por sobre todo, no había hablado con nadie soportando el dolor de la pérdida él solo, miro su runa una vez más, no había sangrado, tenía un borde lila pero no sangraba y sentía que del otro lado de la unión solo estaba adormilado, se negaba a creer que Jace estuviera muerto. ¿Así se sentía?, aquella vez en la que Jace había muerto se sintió así por un segundo, pero no fue más allá, no hubo demasiado dolor.

Se dejo caer sobre su cama esperando dormir, deseando ver en sueños a Magnus, lo amaba y quería recuperarlo, quería estar con él. En la soledad de la habitación, una mujer tomo forma, no una brumosa figura, sino una forma real, su cabello era castaño claro, ondulado, sus ojos eran verdes, sus ropas eran de cazador de sombras, mas las runas en sus brazos no eran negras, eran lilas, resaltaban sobre su tez blanca y casi pálida. Tenía las uñas mordidas, marcas de arañazos en los brazos, su cabello tan corto, parecía ser arrancado con los dedos.

Pronto era una habitación austera lejos de Idris, entre las Hermanas de Hierro.

-- Te amo.-- murmuraba la voz, ella se giro una vez, después otra, buscaba con la mirada desenfocada de dónde provenía la voz.
-- ¡Basta!.-- grito la joven golpeando con sus manos las paredes de granito, luego golpeo el piso de mármol venoso y oscuro.-- No es amor, no me amas, yo no te amo, yo... yo...-- las palabras se atragantaban en su boca mientras se mordía los labios con tal fuerza que comenzaban a sangrar.
-- ¡Me amas!.-- grito la voz haciendo que el cuerpo se contorsionara con fuerza, sus brazos parecían jalados hacia atrás por manos mágicas mientras su rostro era presionado contra el piso.-- Ellos nos arrebataron a nuestro hijo, nuestro amor. Eres mi ángel, mio y solo mío.-- añadió mientras manos invisibles presionaban su garganta dejándola por un segundo tan pálida que moriría.
-- ¡Por el ángel!.-- dijo la mujer, las manos la liberaron haciéndola girar contra la pared, su nariz se rompió y su rostro parecía desfigurarse un poco más.
-- No más ángeles que te aparten de mi, eramos solo tú y yo, pero después, cuando caímos de la gloria celestial, no me seguiste y te mantuviste lejos. Por eso yo iba en tu búsqueda, por eso yo... te buscaba.-- decía la voz, ella quiso correr en dirección contraria mas fue propulsada por algo contra la otra pared, al poner las manos para protegerse estas comenzaron a sangrar profusamente, sin una estela para aplicarse iratzaes, la mujer no parecía soportar más.
-- Te amo, te amo tanto...-- murmuró la joven llorando. Las manos invisibles acariciaron el cabello y el rostro de ella, esta se dejo caer al piso. La puerta se abrió con fuerza y la imagen de una ondina entro en la habitación, era hermosa, tan delicada.
-- Amiga mía, mi querida cazadora.-- murmuró la ondina, tomando en brazos a la joven.-- Mi pequeña Mikael Lightwood.-- añadió besando su frente mientras un cazador de sombras corpulento se acercaba.
-- Darcy... Darcy, sácame de aquí.-- sollozo mientras sus manos ensangrentadas se aferraban de ella. Los ojos de la ondina se fijaron en el cazador de sombras, este no podía decir nada, su rostro de barbilla puntiaguda señaló hacia la puerta donde las hermanas de Hierro y los Hermanos Silenciosos esperaban.
-- Mikael. Claus Kim-Tail enloqueció por dolor, asesinó a todos los submundos aceptando el reto de Satanás para liberarte, pero... pero no podemos hacer más.-- hablo la ondina acariciando a su amiga como una madre lo haría.
-- ¿Por qué yo?.-- pregunto ella aferrándose de su amiga.
-- No lo sabemos, pero Seraphine Blackstone cree que Terrance Morgenstern esta cerca de averiguarlo.-- respondió la voz del cazador, después los Hermanos Silenciosos se deslizaron sobre el piso.
-- Tu hijo no nació muerto, Mikael. ¿Permitirás que viva?, ¿se lo entregarás a Satanás?.-- pregunto el hermano Enoch mirando hacia la cansada mujer, esta negó con la cabeza.
-- ¿Cómo ha sobrevivido?, ¿cómo?, ¿por qué?... Yo no sé.-- la voz de la mujer variaba y había instantes en que miraba detrás de ellos algo que no estaba allí.-- ¿Dónde esta Satanás?.-- añadió.
-- Fue encerrado en una prisión en las Dimensiones demoniacas. El hijo de Semyhaza nos ayudó pero, lo mantuvimos en secreto, es solo un niño, casi adolescente. Los Hermanos Silenciosos cuidaron bien de él, es poderoso pero desconfiado de los cazadores.-- dijo el Hermano Enoch. Mikael se intento poner en pie pero no podía, escucho el chillido del ser más allá, no quiso mirarlo.
-- Mátenlo, mátenlo. Que su sangre maldiga a la mía, que su derramamiento maldiga mi linaje, por que no sé qué más hacer.-- dijo ella con desesperación.

Una extraña sombra tomo forma junto a ellos, Darcy se arrojo sobre Mikael para protegerla con su cuerpo mientras la sombra tomo de manos del hermano Jeremiah al niño. Un viento arrojo a los presentes contra las paredes de la celda, excepto a Mikael, a quien sujetaba al piso fuertemente. Tomo al ser cuyos ojos eran oscuros e inexpresivos; en un segundo y ante el horror de todos, el bebé fue descuartizado con un llanto inusual mientras su sangre bañaba a Mikael.

-- Malditos están los de tu linaje, y por ellos atravesaré para destruir a toda tu raza.-- dijo la voz perteneciente a Satanás. Un hacha se clavo junto a Mikael, esta miro perdida hacia el arma. La sujeto con la mano derecha y de un golpe trozo los huesos de sus piernas, para después dar un aullido de dolor mientras se cortaba la mano derecha, el hacha se elevo y separo la muñeca izquierda del brazo.

Darcy se dejo caer inconsciente ante el horror. Mientras la mirada de aquellos ojos verdes se enfocaban en unos castaños ojos. Isabelle parpadeo viéndose rodeada por su padre, Blackstone y Simon. Había estado bien hasta que entro en aquel trance. La puerta se abrió de golpe, salio entonces Alec mirando a su hermana con esa misma expresión de terror.

-- ¿Lo haz visto?.-- pregunto Alec pálido.
-- Esa es la maldición, ¿no?.-- respondió Isabelle temblando, aquello aún los afectaba, pero aún así, ¿qué deseaba de ellos?, ¿solo una venganza contra los Lightwood?, ¿el sueño había llegado a ellos por la propia Mikael o había sido otra persona?.

***

Maryse se había despertado aterrada. Sus hijos le dieron la noticia de la muerte de Magnus y Jace, esta se arrojo sobre los brazos de Blackstone y lloró por la muerte de su hijo adoptivo. Todos tomaron luto por él más cuando Jem abrió las puertas donde el cuerpo de Jace descansaba inerte, no había nada allí, alguien había robado el cadáver de Jace. Por horas se busco en cada rincón de Alicante sin hallarlo. Al final todos consideraron que alguien entraba y salía de la ciudad sin ser detectado. Blackstone refuto la idea y convenció al consejo de que quizás fue movido por algún brujo, que ellos podrían ser los culpables; sabiamente la Cónsul Penhallow no confió en esa idea. Los brujos, hombres lobo y los vampiros que los apoyaban, así como las hadas, eran pocos y necesitaban confiar entre sí, de otra manera Sebastián podría triunfar.

Jocelyn miraba la reunión desde lo lejos, sentía el dolor de la perdida de ambos, Magnus y Jace, pero mas que nada se sentía humillada al saber que sus hijos causaban todo ello, amaba a Clary, pero le dolía saber que todo giraba en torno a sus actos crueles. Maryse llamo a Jocelyn, Luke camino con ellas, al llegar a la habitación en el "Gard", Jem les explicó que debía irse, marcharse para buscar a los cazadores que no llegaron a Idris. Mandato de la Cónsul Penhallow. Lo vieron partir mientras Jocelyn sentía una tristeza ante todo.

Sin previo aviso las paredes se desvanecieron y todos los presentes, Jocelyn, Luke, Isabelle, Simon, Alec y la propia Maryse. Cayeron por un oscuro poso hasta sentir el dolor de un piso de mármol contra ellos, se pusieron en pie sacando estelas y dagas, espadas y flechas, el látigo de electrum. Las luces mágicas de esa pequeña habitación dejaban ver tres siluetas. Alec cayó de rodillas al ver a Magnus junto a Jace, ambos de pie, ante ellos, y la diminuta Raven en un extremo temerosa de lo que alguno de ellos pudiese hacer.

-- Es seguro.-- dijo Maryse caminando hacia Jace.
-- La desgarrada escena de madre sufrida se merece un Oscar.-- dijo Magnus Bane sonriendo.
-- Eres una actriz nata.-- dijo Jace abrazando a su madre mientras todos, sin excepción comenzaban a llorar. Alec miro de Jace a Magnus, corrió hacia Magnus golpeándole en el pecho mientras lloraba y farfullaba, mas no se comprendía lo que decía. Se aferro de su ropa hasta que Magnus lo beso, este escondió su rostro en el pecho de Magnus.
-- Debíamos hacerlo.-- dijo Jace.
-- Pero fue Clary quien te asesinó.-- dijo Jocelyn.
-- Clary esta de nuestro lado, ¿verdad?.-- dijo Luke limpiando las lágrimas que le picaban las mejillas.
-- Si, ha estado controlando lo de la runa oscura, ha aprendido de las runas antiguas que Satanás le enseño y ha creado un sin fin de ellas. Traicionará a Sebastián cuando llegue el momento, como tú.-- dijo Maryse mirando a Jocelyn, no era un reproche pero algo en Jocelyn la hizo sentir apenada.
-- Clary marco una runa en mi cuello, me hizo aparentar estar muerto. Al despertar ella ya me esperaba, me envió hacia Magnus.-- dijo señalando su cuello, donde Clary marco la runa.-- Caí sin querer sobre Presidente Miau y este prácticamente se puso en huelga, se encerró en la habitación de Magnus.-- Jace sonrió ligeramente al recordar al animal arañándolo para salir de debajo de él.--Aparentemente Magnus también sabía que Clary era una espía.-- añadió.
-- No. Lo mío fue diferente.-- dijo Magnus.-- ¡Ese maldito de Blackstone! Él intento asesinarme. Satanás se marcho con la espada mortal. Después ese estúpido creyó asesinarme, solo hice un conjuro que lo hacía ver lo que quería. No lo hago mucho por que me debilita.-- añadió abrazando a Alec quien parecía no querer apartarse de él.
-- Es un traidor. Clary me ordenó que les avisara de su traición y que les dijera que los Caballeros Infernales pretenden llegar a Idris.-- dijo Raven, Magnus se tensó abiertamente, se aferro a su querido nephilim besando su frente con temor.
-- Tengo que esconderte, lejos, con Jem, él podrá cuidar de ti...-- Magnus comenzó a balbucear mientras palidecía. Sus ojos de gato buscaban una solución pensando la manera de hacerlo, de proteger a Alec de su padre, de otra maldición que aquejaba al nephilim, pero fue Alec quien tocando su rostro lo hizo mirarlo.
-- No temas, nada me separará de ti, ni la muerte.-- dijo Alec mientras esa mirada le recordó el pasado, él ya había dicho eso e igualmente había muerto. En esos años era un mundano y su primer amor, ahora era un cazador, su futuro.
-- Son poderosos, muy poderosos, no como Satanás, no solo son enormes, llegan a medir cerca de los 20 metros, son gigantes y no poseen piedad.-- dijo Magnus retornando la mirada hacia Maryse, esta no lucía preocupada.
-- Si. Por que los demonios son reconocidos por su piedad.-- dijo Simon, Magnus lo miro y negó con la cabeza.
-- Tu no entiendes lo que ellos son hasta que los veas.-- dijo Magnus aferrándose más fuerte de Alec.
-- Clary tiene un plan para acabar con todos ellos, confío en ella y el poder que obtuvo de Satanás, así que... por ahora debemos vigilar a Blackstone.--dijo Maryse mientras Jocelyn parecía dispuesta a ayudar en el plan. La felicidad nublaba cualquier otro sentimiento, su hija era ella.-- Alec, ¿podrás vigilar a Blackstone?.-- añadió.
-- Si puedo hacerlo.-- dijo Alec cruzando los brazos.

Magnus sonrió, el Alec serio le resultaba tan extrañamente atractivo como el Alec vulnerable de hacía unos minutos.
19.Caballeros Infernales.

La Ciudad de Alicante se encontraba sellada perfectamente. La muerte de Magnus no debilito las puertas y Satanás lo notaba, un pequeño campamento se hallaba fuera de esta, cerca al lugar donde una vez se lucho una guerra que trajo el fin a Valentine Morgenstern. Los círculos sobre los pentagramas y sobre otras figuras eran claramente demoniacas, marcadas sobre la tierra con fuego negro. Llamaradas de fuego oscuro que tragaban lo que estuviera cerca. Al centro las runas que Clary comprendía como símbolos de poder. Clary se acerco mirando los símbolos mientras Satanás caminaba con soltura en el perímetro.

Clary salió del círculo de invocación. Los caballeros infernales eran 25 grandes demonios, ahora quizás 22, pues se decía que en siglos pasados, algunos cazadores habían acabado con ellos. Satanás se deslizo por el piso sin tocar las llamas oscuras, se detuvo en el centro, pidió la espada mortal. Sebastián tenía la espada mortal en las manos, Clary lo miró y este le sonrió, extendió la mano con la espada y se la ofreció a Clary. Clarissa Morgenstern tomo la espada y entrando en el círculo se la ofreció a Satanás. Este la tomo, tirando de ella. Un leve jadeo de Clary hizo que Sebastián se tensara, la espada había cortado su mano y esta sangraba profusamente. Miró a Satanás y este arqueo las cejas, ella dio un paso hacia atrás, su sangre cayo gota a gota en el pentagrama.

Satanás canto y el mundo se estremeció, una enorme rajadura atravesó el espacio y dos espadas fueron escupidas. Una cayo en manos de Sebastián, de mango de oro y filo de plata. La segunda espada cayo frente a Clary, pero la Reina Sealie fue quien se apresuró a tomarla. Al segundo que toco el mango de plata su mano ardió en llamas, arañando el piso se aparto mientras sus gritos hacían que Merlion corriera hacia ella. Clary sonrió altiva, como de costumbre cuando estaba cerca de ella, y tomo la espada de oro con mango de plata.

Clary sabía que eran las espadas de Samael, el demonio las forjo para ellos, espadas hermanas pero diferentes y a la vez en combinación.

-- Yo, señor de todo lo oscuro, maldito entre los malditos y amado entre los amados. Señor y protector de ustedes. Les ordeno que la corte de Caballeros Infernales vengan a mi y hagan mi voluntad.-- dijo mientras el espacio volvía a quebrase con un golpe. Clary observo con horror como de la nada brotaban gigantes tan altos y deformes. Bestias que parecerían rascacielos de rostros deformados, hocicos y fauces abiertas exigiendo sangre. Bestias que se dividían y detrás de ellos hordas se reunían. Cada uno de ellos tenían mil o dos mil legiones, Clary lo recordaba de los libros que estudio con Jace.-- ¡Vengan a mi!.-- añadió para después hablar en un idioma que no comprendió, un idioma que lastimaba sus oídos.

El tiempo, el espacio, se partía para dejar emanar de la extraña fracción a un grupo de demonios gigantes, tan grandes y colosales que destruirlos sería casi imposible. Si uno solo de esos seres acababa con miles de cazadores, todas esas hordas asesinarían con placer a todos los cazadores. La joven hija de Valentine noto entonces que los círculos señalaban su retención. No podían salir de Idris. Sería una masacre.

Clary cayó de rodillas ante la magnitud de todo aquello. No había imaginado todo aquel poder, todo lo que ellos eran. Tembló al pensar que quizás lo subestimó, entonces sus ojos se enfocaron en la muralla de Alicante. Se puso en pie decidida a cambiar todo el orden de la batalla. Habría una guerra infernal, ella lo había intentado evitar, pero al final todo se reduciría en si su cuerpo soportaría su propio plan.

Al girarse quedó en silencio todo, Satanás clavo en el centro del pentagrama la espada mortal. Una hendidura más profunda. Mientras miraba a Merlion y caminaba hacia Alicante, al segundo ambos se desvanecieron. Satanás tenía sus propios planes, y Clary lo sabía.

***

Desde lo alto de las murallas de Alicante, un cazador observo a los caballeros congregarse alrededor de las murallas de la ciudad, se giro para gritar la voz de alerta. Se marco una runa de encadenamiento que les avisaba a todos sobre lo que sucedía. La runa resplandeció en los brazos de todos los cazadores. Brujos, hadas, muy pocos vampiros, hombres lobo y cazadores se marcaron las runas para la batalla, runas de emparejamiento con un submundo. Alec busco con la mirada, seguro de que Magnus lo vigilaba. Ambos ya tenían la runa que dejaba parte del poder de Magnus en él. Pero entonces un brazo le atesto un golpe en la cabeza. Por un segundo, Alec se sintió desorientado, se giro para mirar a Blackstone girar una cadena roja. Sangre de demonio. La cadena que los cazadores nunca tocaban, era letal para ellos.

-- ¿Qué haces...traidor?.-- pregunto Alec dando un salto hacia atrás. Matt reflejo el dolor al escuchar esas palabras provenir de Alec, pero a pesar de todo le sonrió.
-- Eres mío, mi Alec, por eso, lo que haré, te atara a mi.-- dijo Blackstone. Al segundo Alec lo sintió, detrás de él una sombra se elevaba, manos fuertes lo sujetaron y observo las pestañas largas que rozaban su rostro antes de que su agarre lo dejase inconsciente.

Isabelle corría con toda su fuerza seguida de su madre, padre y Simon. Vieron a lo lejos al hombre de cabello negro que sujeto a Alec, pero no lograron ir demasiado lejos cuando Satanás se presentó ante ellos. Extendió una mano y la puerta así como parte de la muralla estallo en miles de pedazos con llamaradas oscuras. Las protecciones de Alicante habían sido reducidas por los constantes ataques a los Institutos y por los asesinatos de ángeles de Sebastián. La mirada de aquellos ojos bicolores se poso sobre Isabelle y le sonrió. Su mano se deformó volviéndose más grande y más pesada, logro sujetar por completo la cabeza de Isabelle y la estrujo fuertemente dejando a la nephilim inconsciente. Arrojo el cuerpo contra Merlion quien les sonrió a Robert, Maryse y Simon. Ellos no podían moverse, sus piernas no reaccionaban a sus órdenes.

Ante la caída de las murallas de la Ciudad de Cristal, Jace no tolero más y a pesar de los gritos desesperados de Magnus, salió corriendo al encuentro de los demonios que se acercaban como una jauría. Nunca en su vida tuvo tanto miedo de perder a Clary, presentía que jamás la volvería a ver, ella podría estar bien, pero... Sus ideas se detuvieron cuando un enorme demonio que jamás había visto se paro frente a él. Era perfectamente más grande que un rascacielos, pensó Jace al verlo, su cola de reptil, su cuerpo deformado por el hambre y sus costillas dejaban ver serpientes que se movían mientras su cabeza de cabra se giraba de manera inarticulada. Jace grito un nombre, su arma seraphin brillo y dando un salto apenas si rasguño la mano de la bestia. Un manotazo del ser lo arrojo contra una casa, este sintió el ardor, el dolor, sus pulmones se colapsarían, su cuerpo no podría enfrentar aquello, aun así se giro para observar a la bestia mirarlo mientras sus dientes pútridos resaltaban en una sonrisa.

-- ¡La nuca!.-- grito una voz que reconoció como la de Magnus.-- Clava la daga seraphin en la nuca, en la vena que resalta.-- añadió mientras los rayos chocaban contra esa parte de la bestia.-- Eso lo atontará por minutos, así podremos reagruparnos y pelear mejor.-- agregó mientras señalaba a los cazadores que devastados observaban el poderío de los gigantes y sus legiones.

Jace hizo lo que Magnus le dijo. Dio otro dolorido salto sobre las casas hasta llegar a la nuca donde una vena gruesa como una tubería de alcantarilla, pulsaba y palpitaba. Dio un fuerte golpe allí mientras el icor saltaba y lo bañaba. El icor le quemaba más de lo normal, quería quitarse el escozor pero no hizo más que apartarse del atontado ser. Era diferente de otros demonios, además de lo obvio, el icor era púrpura y demasiado quemante. Jace se marco la piel con dos iratzes que se desvanecieron rápido, aplico otras tres hasta que el ardor desapareció casi totalmente.

No tomo ni dos segundos cuando un cuerpo se arrojo contra él. Sebastián lo clavo con su espada contra tres demonios menores mientras lo observaba iracundo y celoso. Presionó la espada contra el cuello de Jace, sus ojos mostraban tristeza y decepción.

-- Esa pequeña zorra me traicionó.-- dijo Sebastián deslizando una mano para buscar su daga oscura.
-- Lo mismo creía yo.-- dijo en burla Jace.

Un brillo cegó momentáneamente a ambos cuando una bota se clavo contra las costillas de Sebastián, este no se giro pero si salto contra la persona que lo golpeo. Le tomo unos minutos a Jace ver que Clary se enfrentaba a su hermano. Intento ir en su ayuda, mas los demonios le cerraron el paso.

Las espadas gemelas chocaban con fuerza. Las miradas decididas de ambos resaltaban, los demonios se detuvieron para mirar a la hija de los ángeles y el hijo de los demonios pelear uno contra otro. Las patadas de Clary eran certeras mientras sus movimientos con la espada variaban. No tenía técnica pero si tenía el corazón de un Cazador de Sombras, uno que latía con fuerza para enfrentarse a los demonios. Ella dio saltos para evitar sus golpes. La espada plateada rozo sus piernas y brazos mientras el ardor la mantenía enfocada en su danza. Clary dio un salto hacia atrás, Sebastián se giro encerrándola con su cuerpo, las espadas rechinaban mientras este deslizaba la daga sobre el contorno de los pechos de Clary.

Sebastián sintió el golpe certero en el estómago apartándose momentáneamente de ella. Solo se detuvo cuando la espalda de ella dio contra la muralla. Sebastián la tomo de los hombros, la acerco a él y beso sus labios ante la mirada de un mundo de cazadores asombrados. Después la hizo volar sobre la muralla impactándose con los escombros, su espada cayó por algún lugar. Clary se intento poner en pie cuando la bota oscura la piso con fuerza. Sebastián era más alto, más rápido y más fuerte. Ella lo sabía.

-- Eras mía. Eras mi mujer y mi hermana. Solo tú y yo.-- dijo Sebastián pisando con fuerza. Clary sentía como faltaba aire en sus pulmones y sentía el sabor metálico de la sangre en su boca, escupió un poco.-- Muere mi dulce ángel.-- añadió levantando la espada en alto para asesinar a Clary, esta cerro los ojos pero no sintió más que el flote de su cuerpo.

Jocelyn, que a penas diviso a Jace, noto a Sebastián en lo alto de la muralla con la espada contra Clary. Luke quiso detenerla, pero esta se movió rápida por la habilidad de los hombres lobo. Corrió hasta la muralla y utilizando su cuerpo empujo a Sebastián hacia el precipicio. Sintió sus huesos romperse, su cuerpo chocar contra el de su hijo y rebotar en el piso. Se sintió cansada pero eufórica por la adrenalina, se puso en pie a pesar de los huesos rotos que sanaría por ayuda de su unión a Luke. Buscó con la mirada a su hijo, localizándolo solo a unos metros. Este tomo una lanza que estaba en un cadáver de brujo, la saco con el mayor desprecio y la dirigió hacia ella. Una segunda lanza emergió de las nubes clavándose en Sebastián.

Jace, surgió de las nubes cayendo junto a Jocelyn. Ambos se miraron, pero la paz de un segundo se desvaneció cuando un demonio de 30 metros tomo entre sus tentáculos a Clary arrojándola tan lejos como le fue posible. Pronto Sebastián se encontraba frente a ambos, deslizando la espada de mango de oro entre sus hábiles manos. El demonio de la corte Infernal tras él se reía estrepitosamente ante la mirada de horror de Jace.

-- Madre... pequeño hermano...-- murmuró Sebastián mientras sonreía.

***

Kyle Jordan y Maia se arrojaban valientemente contra los enormes demonios, mas estos fácilmente los hacían caer. Maia, convertida en lobo se arrojo contra Sebastian que había hecho caer a Jace y Jocelyn. Mas con un simple golpe de sus hombros la hizo caer tan lejos. Sebastián se giro hacia el lobo que era Jordan y sonriendo lo despedazo con la espada. Maia aulló volviendo a tomar su forma humana, se deshizo en llanto mientras Sebastián la miraba.

-- Lo siento, debo informarte que tu novio esta muerto.-- dijo Sebatián sonriendo antes de que Jace se arrojase contra él haciéndolo enfocar su mirada en él nuevamente.

Un enorme demonio emergió de un extremo.La bestia ataco a Maryse, pero fue Maia quien se interpuso sintiendo la aturdida sensación de las garras arañar su piel. La mujer lobo cayó de rodillas en su forma humana y se miro atravesada por garras. Maryse intento salvarla atacando a la bestia, se arrojo con fuerza hacia él. Maia se miro junto a los restos de Jordan, se arrastro hasta él extendiendo la mano, logró sostenerlo. Maia cerro los ojos para siempre.

Maryse quiso ir hacia Maia, pero fue detenida por las garras que se aferraron a ella, pronto una cola de dragón se movió sobre el brazo de la bestia. La pequeña Raven apuñalo los dedos para que este liberase a Maryse quien cayó. Raven dio un salto para llegar a su ama, pero terriblemente las legiones capturaron su pequeño cuerpo y la devoraron ante la mirada atónita de la cazadora. Fue Robert quien la jalo para que desaparecieran del rango de vista de la bestia.

Maryse nunca olvidaría a la pequeña bruja que murió por salvarla.

***

Clary abrió los ojos notando que su cabello rojo estaba afelpado por la tierra, sudor y sangre, se sentía mareada. Debajo de ella había un charco de sangre que no quiso mirar. No le importo de dónde provenía, solo se puso en pie colocando varias iratzes en sus brazos y piernas. Sintió la pierna rota, marco la runa oscura que resplandecía rojo sangre sobre su pierna y esta sano con un arranque de intenso dolor. Dio un jadeo mientras miraba al cielo dudando de que pudiera salir de aquello. Subestimó a los demonios, subestimó a Satanás y subestimó a todos.

Dejo que unas gotas cayesen por sus mejillas. Limpió sus ojos con sus manos bajando la mirada, entonces lo vio: la espada mortal al centro del pentagrama con líneas que se unían. Los había traido con un solo portal, con una sola invocación los dejo salir de las dimensiones demoniacas, pero ellos aun estaban atados al lugar, a Idris. Si tenía el plan que pudiera salvar al mundo, que pudiera sacar a los demonios, sin duda era aquel.

Clary se precipitó tambaleante hasta el pentagrama observando las flamas negras danzar a su alrededor. La espada aun dejaba ver la sangre de Clary, el piso aun la mostraba como una marca sobre el plan funesto de Satanás. Sujeto la espada. Esta le hirió las manos y ella grito de dolor. Aún así se aferró a la espada mortal mirando en derredor. El dolor se intensificaba tanto que ella tuvo que soltar la espada. Saco su estela, aun brillaba. Marco sobre la espada mortal una runa, lo cual era un pecado capital para todo cazador pero que ella haría para salvar a todos. La runa de formas de alas de ángel, una runa que fue un regalo de Alexiel.

Al segundo las miradas de los demonios se dirigieron a ella. Sabían que fuese lo que la cazadora intentara sería desastroso para ellos. Su avance por la ciudad de Cristal se detuvo. Sus ojos deformes marcados en rostros contraídos de terror buscaron a Satanás pero él no estaba ni cerca. Sebastián detuvo sus movimientos al sentir que algo no iba como debía, su mirada diviso a lo lejos a Clary. El hijo de Valentine maldijo mientras arrojaba a Jace sobre Jocelyn y Luke. Sus movimientos rápidos e inhumanos se concentraron.

Los cazadores notaron que los demonios se tensaban, observaron a lo lejos como llamas doradas comenzaban a brotar de la joven de ojos verdes, sus ojos no poseían mas oscuridad, quizás una ligera aura dorada que los bordeaba.

-- Todo lo impuro... será erradicado.-- murmuró Clary apenas de pie.

Ella comenzó a brillar, una luz intensa se apoderó de ella. Un mar de fuego de oro se elevo sobre ella, más alto, mucho más alto que los demonios. Como las aguas en el mar que cubrieron a los egipcios, el mar de fuego celestial se arrojo con fuerza sobre Idris. Clary se incorporaba, rompiéndose por el dolor de ser el envase del fuego. Su cuerpo jamás se sintió tan dolorido como en ese instante. Dio un jadeo de dolor mientras sentía sus venas licuarse en fuego vivo. La espada funcionaba como amplificador, todo se quemaría, como Sebastián quería.

Los gritos de todos estallaron con potencia, muchos cazadores corrieron. Jace, Jocelyn y Luke se mantuvieron de pie e inmóviles, seguros de que no debían huir de las llamaradas doradas. Las llamas atravesaron a los cazadores sin hacerles el menor daño, solo los cubrió con fuerza, curándolos mientras la vida los protegía. No había dolor. Todo lo que fue demonio, cazador oscuro y hada oscura, se quemo en vida desde dentro hacia afuera. Nada quedaba a su paso. Los demonios dieron zancadas llegando hasta una pared invisible que los detuvo. Una vez más Satanás los había traicionado, y ellos serían diezmados. Un demonio, un Caballero Infernal, fue tocado por las brazas y al segundo sintió que no sería solo transportado a la dimensión demoniaca en pedazos, o polvo, como solía suceder siempre. ¡No!. La muerte erradicaba lo impuro. Algunos demonios enormes se desvanecieron antes de que el fuego los tocase dejando allí a sus legiones quemarse y... morir.

Era el final para los demonios más débiles, las legiones dejarían de existir y el fuego lo purificaría todo y a todos.

La Reina Sealie, que había vivido tantos años y conocía tanto del mundo, por primera vez erro el camino y su decisión. Detestaba a los Cazadores de Sombras pero amo a Sebastián y lo siguió hasta el final. Pensó que ese mar de fuego no la heriría pero muchos de los suyos cayeron dentro y arrastrados entre las llamas la maldecían. Ni un vampiro se hallaba allí y ella sabía la razón, incluso los hijos de la Noche sabían más que ella. Trago con fuerza mirando como la ola de fuego se acercaba. Sintió el insoportable dolor cuando esta la atrapo, vio su perfecta piel quemarse, ampollase y volverse cenizas. A lo lejos Sebastián parecía horrorizado, la Reina cerro los ojos esperando verlo en otra vida, y amarlo más.

Sebastián miro acercarse las brazas, no se sentía aterrado, comprendía los alcances de su propio poder. Levanto su espada de plata y la colocó entre el fuego y él, resultando un perfecto escudo. Samael, el forjador poderoso, logró crear algo útil que Sebastián aprovecho. Su mirada se enfoco sobre su hermana, así como la de todos. Sintió desprecio y amor por ella. Desprecio por que ella le traería la caída de su mundo perfecto. Amor por que a pesar de todo ella era suya, la amaba por sobre todos. Pero la mirada de Clary se enfocaba en Jace, sus celos lo dominaron.

El fuego dorado comenzó a girar como un tornado hacia los cielos elevándose con todo lo que una vez fueron enemigos. Magnus, junto a Simon, caminaba asombrado. Robert, que sostenía a Maryse, quien se había herido en la batalla, buscaba frenético a sus hijos. Poco a poco los cazadores se acercaban donde Clary aun se aferraba a la espada mortal, sus sonrisas emergieron temerosas. La Cónsul miró a su hija, abrazada de Helen, repaso con la mirada a los cazadores que jamás traicionarían al Consejo. El regocijo de los cazadores duro poco, pues sin siquiera haber soltado la espada mortal, Clary sintió el terrible golpe de una espada que la partía.

Sebastián llego hasta Clary y por la espalda hundió el arma en la joven que escupió sangre y cayó al piso. Sebastián colocó el filo de la espada en la garganta de ella listo para degollarla.
20. ¿Un Demonio puede Amar?

Los ojos oscuros se posaron en el suelo de piedra, bajaron encontrando un par de grilletes a sus pies. Estaba mareada, cansada y se sentía sofocada, levanto la mirada un poco. Algo extraño se dibujaba frente a ella. Después logró distinguir a Merlion, Blackstone y Satanás. Se movió lentamente sintiendo las cadenas de demonio atarla, junto a ella se encontraba Alec, quien parecía haber despertado tiempo atrás.

-- Son los cazadores mas atractivos de la familia, ¿lo sabían?.-- dijo Satanás mientras Isabelle se daba cuenta de que colgaba de una pared como en un calabozo, con las piernas y las manos encadenadas a la pared detrás de ellos.
-- Sabemos lo que le hiciste a Mikael Lightwood. La atormentaste hasta volverla loca y después la obligaste a mutilarse.-- espeto Isabelle mientras Alec se mantenía en silencio.
-- Magnus... ven por mi.-- susurró Alec. Isabelle creyó que su hermano se había vuelto loco.
-- No comprendes nada, mi hermosa Lightwood.-- murmuró Satanás deslizando las yemas ásperas de sus dedos sobre la mejilla de ella.--Ella era el instrumento de Raziel, yo solo la hice feliz. -- añadió Satanás sonriendo con placer.-- Existía una luz bella naciendo de esa hermosa criatura. Estaba destinada a algo más valioso de lo que los estúpidos nephilim pensaban. Pero no lo iba a lograr. Era manipulable, frágil, pura. Yo la amaba por ello.-- añadió.
-- Es imposible, los demonios no aman.-- espeto de nuevo Isabelle. Satanás torno una mirada iracunda hacia ella e igual que la última vez, su mano se deformo hasta ser una garra que la sujeto de la cabeza. Deslizo sus garras sobre su barbilla y corto con sus largas uñas la mejilla de Izzy, que pronto sangro.
-- No lo sabes. No eres demonio. Yo soy uno, y te puedo decir que si la ame. Pero la misión destinada para ella, impuesta por el propio ángel Raziel, tomo un rumbo diferente.-- dijo Satanás dejando ver detrás de él a la mujer de ojos violetas y al ángel que no reconocían como Raziel. Era diferente, hermoso, mortal.-- Raziel me la arrebato y la oculto entre los suyos mientras todos me daban caza. Logré enloquecer a su parabatai confundiéndolo, hiriéndolo. Todo caía como debía pues solo yo sería el único demonio con un descendiente nacido del cuerpo de un nephilim. Eso esperaba. El esconderla no causo nada en mí. Yo no desistí, la busque y la necesité hasta que la encontré. La hermosa Mikael Lightwood, mi dulce Mika.-- añadió mientras Alec deslizaba las manos por los grilletes. Su mano derecha tenía una marca que Isabelle no noto cuando despertó, la marca que le prestaba magia de Magnus. La cadena se deslizo por su mano aflojándose mientras su mano se tornaba lánguida.
-- Vimos que la acosabas hasta que ella no podía más. Solo tú podrías torturarla incluso en un lugar santo.-- dijo Alec evadiendo la mirada de sus captores. No debían notar lo que él hacía.
-- No era acoso ni tortura. Yo la amaba. Ella me amo.-- dijo Satanás siseando mientras su rostro se deformaba. Un reflejo demoniaco que aterro a ambos cazadores.
-- ¡La violaste!.-- grito Isabelle casi segura de aquel acto tan vil.
-- No a mi dulce Mika. Ella era mi luz, y yo la ame tanto como ella me amó. Ella me entrego su cuerpo y... quedo embarazada. Como deseaba. Un ser que si nació. Hasta ese día los niños brujos nacidos de cazadores morían al nacer o no se gestaban. Pero él nació.-- dijo con una sonrisa contrayendo el rostro hasta la forma que tenía antes.-- Su hijo estaba destinado a nacer, a pesar de las runas en su piel, un ser como Sebastián Morgenstern, el primero de su especie.--añadió.-- Yo la sacaría de Idris y la llevaría a las Dimensiones Infernales como mi reina. Mi único amor. Pero...-- Satanás miro hacia el suelo. En un segundo el piso debajo de Blackstone se quebró. Este salto evadiendo la caída. Satanás era poderoso.-- Me lo arrebataron para que muriera maldiciendo con su sangre a la familia Lightwood.-- finalizó.
-- Tú lo asesinaste.-- dijo Alec aún horrorizado por aquella imagen. El bebé quebrándose y cubriendo a Mikael con su sangre.
-- Si un padre no ama a su hijo. ¿Por qué existe ese hijo?. Para nada.-- dijo él.-- Y ella pidió que su familia fuese maldita por la sangre de ese hijo. Así que...-- las palabras de Satanás eran frías y oscuras. Alec e Isabelle tragaron saliva aterrados de lo que podría suceder.-- El padre de Mikael, sintiéndola un error en su estirpe. Le ordenó a Edmund Herondale, un joven, casi un niño; que le arrancase la vida como acto piadoso. Él lo hizo. Ambas familias, los Lightwood y los Herondale, son igual de inmundos.-- Satanás miro a ambos hermanos. Sus ojos brillaban en tonalidades tan oscuras y vacías.

Alec había logrado liberar una mano. Intentó liberar las manos de Isabelle, pero el demonio se giró para mirarlos. Los ojos de él centelleaban. Alec detuvo su respiración y bajo la mirada fingiendo tener la mano dentro del grillete.

-- Entonces no hay maldición sobre destruir a los cazadores en mi familia.-- dijo Alec. Satanás se acerco a él, a sus ojos ellos estaban perfectamente encadenados. Deslizo un dedo por la barbilla de Alec y deslizo sus labios sobre los del joven. Alec sintió asco ante ese gesto.
-- Si la hay. Existe por mi mano, no la de ella.-- murmuró acercándose a Isabelle, deslizo sus labios sobre los de ella besándola con dulzura, como lo haría un amante.-- Ella volvería a mi con la sangre de su familia. Vendría a mi para siempre pero esa maldita familia Herondale también estaría involucrada. La maldición cociste en encontrar el instrumento más atroz de los nephilims y utilizarlo en su contra.-- añadió acariciando los asqueados rostros de ambos.-- Ellos me arrebataron a mi gran amor, ahora, ellos me lo devolverán. Así ella regresaría como mi reina y dominaríamos a los mundanos, brujos, vampiros, hijos de la luna y de Lilith.-- agregó casi expectante ante la idea.
-- Pues Isabelle es una chica, ¿sabes?.-- dijo Alec ante la sorpresa de su hermana. Parecía solo guiar al demonio hacia ella.
-- Si pero no sé si ella vendría como mujer o como hombre. Y ya que tú eres el primer chico que ama a otros hombres dentro de la familia... posiblemente seas tú.-- dijo Satanás con una burla volviendo a acercarse a él. Alec miro con disgusto los labios del demonio acercarse a los suyos para besarlo.
-- ¡No toques a mi novio!.-- grito la voz de Magnus.

Al girarse Satanás vio allí a Magnus y Simon de pie. Simon sostenía un arco y flechas. Magnus solo los rayos azules que brotaban de sus manos. La mirada enervada del demonio se torno hacia Blackstone.
-- Te ordené asesinarlo, solo así podrías tener a Alec. Respondiste que lo habías asesinado. No puedo hacerlo yo, su padre es un aliado poderoso siempre que no toque a su hijo adorado.-- dijo Satanás deformando su rostro de nuevo.-- Ahora muere.-- añadió extendiendo la mano. Al segundo Blackstone estallo en miles de ensangrentados trozos.-- Tendré que hacerlo todo yo.-- agregó tornando la mirada hacia Simon y Magnus.

***

Cuando el cuerpo de Clary, ensangrentado y lánguido yacía sobre el piso a los pies de Sebastián. Jace deseo correr hacia ella, abrazarla y protegerla. Por una vez no le importaba asesinar a Sebastián, pero era Jocelyn quién lo detenía jalandolo de la ropa. Su rostro horrorizado y herido palideció haciendo de sus rasgos una máscara de dolor. Fue Luke quien reaccionó corriendo hacia su hija antes de que la espada tocase el cuello de Clary. Como si ambos hubieran regresado a la realidad, Jace y Jocelyn se abalanzaron contra Sebastián, quien los esperaba sonriendo. Extendió la espada dejando caer a la joven a sus pies. Hizo un ademán burlón hacia su madre y su pequeño hermano. Estos corrieron en su contra mientras el lobo lo atacaba, pero Sebastián solo lo arrojo con el hombro por los cielos. Sebastián se había sacudido al lobo con facilidad. Marco runas oscuras que irónicamente eran rojo sangre sobre su piel, estas lo hacían un ser indestructible. Al instante una horda de cazadores se arrojaron contra el invencible guerrero, pero ninguno lo debilitaba.

-- ¡Malditas runas oscuras!.-- pensó Jace.

El enorme lobo se sentó junto a Clary aullando para atraer la atención de alguien. Jace y Jocelyn estaban tan enfrascados en la batalla que no ponían atención a nada. Pronto el cuerpo de un cazador se acerco con lentitud. Helen Blackthorn miro al lobo, ladeo la barbilla y este se arrojo a la batalla. Aline peleaba en la batalla más le había ordenado con la mirada ir a defender a la mujer que causo aquel infierno celestial. Las casas de la ciudad de cristal lucían peor que en la batalla anterior, entonces Helen pensó en Alicante, en los niños protegidos por los guerreros mayores, pensó en sus hermanos.

Clary gruño y ella se inclinó observándola, marco más iratzaes y runas de trasfusión de sangre debilitándose. Los pasos lentos de un nephilim la tensaron, pero era Robert Lightwood.

-- Necesita más sangre, y más iratzaes. Morirás si solo le das tú la sangre.-- dijo Robert marcando la runa de transfusión. Helen lo miró al principio asombrada, después asintió y ambos tornaron la mirada hacia la batalla. Sebastián no lucía cansado e incluso parecía inmortal agitando la espada de plata. Terminada la trasfusión, Robert se incorporó para enfrentar a la amenaza en un solo hombre.

Jace giraba con habilidad la daga brillante, pero Sebastián siempre era más hábil. El joven de cabello platinado odiaba todo lo que compartía con aquel joven de rizos dorados, era como si él le hubiese arrebatado lo que era suyo. Jace le arrebato a su padre, a su familia, a su hermana y con ella su corazón. No era que le importase mucho si Clary lo amaba o no, mientras ella estuviese con él, no le importaba. Así que dándole un golpe aturdió al joven de cabello dorado, lo sujeto del cuello y lo arrojo contra una saliente. Deslizo su espada sobre el aire feliz de decapitar a Jace. Quizás podría perdonar a Clary si él se marchaba de su mundo, para siempre.

Sebastián sonrió dando un golpe fuerte. Una cabeza cayó y rodó por el piso bañando un cuerpo de sangre, sangre que caía a borbotones.

Los ojos de Jace se dilataron por el horror de ver la cabeza de Robert Lightwood rodar por el piso. Maryse grito afectada. Eufórica se arrojo sin miramientos contra Sebastián buscando herirlo. Deslizo las piernas por el piso buscando desequilibrarlo, después dio dos puñetazos al estómago, uno detrás de otro con rapidez. Se giro en un salto golpeando la cabeza del joven con la bota. Lo atonto un segundo. Maryse extrajo su daga seraphin y la clavo en el pecho de este. Un gruñido la asombró. Sebastián estrecho la mirada mas lo que atrajo su atención fue la nephilim tras ellos, una que sujetaba a Clary.

Este le sonrió mientras dando un salto hacia atrás corría justo hacia Helen, que sostenía a Clary. Blackthorne lo miro con una mezcla de terror y aceptación. Moriría. Clary se intento levantar. Su estela aún estaba en la mano de la Cazadora por lo cual la tomo con rapidez y marco con ella una runa en la mano que la sostenía. Al instante Helen salió volando por los aires para impactarse contra Aline Penhallow. Sebastián busco su trayectoria mientras caminaba hacia Clary. Sentía celos. Celos de todo el que tocase a su hermana.

Todo aquello ocurrió en unos minutos. Clary cayó de nuevo al piso sin fuerza para ponerse en pie. Sebastián se acerco con demasiada lentitud. La mano temblorosa de Clary se aferro de la bota negra y pegajosa por la sangre. Sebastián la miro con consternación.

-- Mi vida por sus vidas. Déjalos ir, por favor, Jonathan.-- murmuró lentamente Clary. Sebastián jamás le negaba nada cuando lo llamaba Jonathan, así que sonrió inclinándose, golpeteo su espada contra el cuello de Clary.
-- Nos marcharemos. Solo tú y yo. Nadie más.-- ordenó Sebastián. Tomo a Clary en sus brazos y beso su cuello con delicadeza, con el amor de un amante. Clary enredo sus manos detrás del cuello de Sebastián como si escondiera su rostro en su pecho, pronto un ardor extraño invadió a Sebastián quien la aparto de él.-- ¿Qué?.-- añadió mientras tocaba con los dedos la runa marcada en su cuello. Había sido marcada con la estela de ella, el color rojo sangre daba la figura y forma de la runa.
-- Naciste uniendo tu vida a la de Jace, ahora morirás uniendo tu vida a la mía.-- murmuró Clary casi tan cansada que parecía desesperada por terminar con todo.

La espada mortal, aún clavada sobre la tierra dentro del pentagrama comenzó a emitir un sonido metálico. Ondas extrañas comenzaron a desplazarse por todo el lugar, de los cielos y hacia el piso. Una columna infernal se deslizo por el piso hasta encerrar a ambos, Sebastián abrazaba a Clary tan desesperado mientras sus cuerpos comenzaban a quemarse en vida, lenta y dolorosamente. Jace se arrojo con toda la fuerza de su cuerpo mas solo choco con la columna saliendo indemne. Golpeo con su daga la columna sin poder hacer nada para sacar a Clary de allí. Esta abrazada de Sebastián lo miro con tristeza, su cabello comenzaba a consumirse en cenizas.

***

Merlion sonreía a la espera del ataque de Magnus y Simon, mas estos solo eludían al hada buscando enfrentarse a Satanás. Alec cayo al piso rompiendo sus cadenas, se giro para liberar a su hermana, mas un poder anormal lo arrojo contra Simon mientras Satanás se deslizaba sin tocar el piso hasta Isabelle. Acaricio sus mejillas con lentitud, acerco su rostro hasta que la mirada desafiante de Isabelle chocase con la de Satanás.

Satanás parpadeo. Observo allí unos ojos castaños, dulces, después vio vida, vio amor, vio un cambio, vio a un par de cazadores. Ella no era Mikael, no era el ángel que nació para amarlo, lo que implicaba que Alec si lo era. No había otra opción, no existían más Lightwood vivos, solo ellos. A no ser que hubiese sido Maximillian. De ser así destruiría él mismo a Sebastián por haberle arrancado la posibilidad de encontrarla de nuevo. Satanás rompió las cadenas de la joven dejándola caer, esta corrió hacia el grupo.

Merlion ataco a Simon cubriéndose de los rayos de Magnus. Simon disparo repetidamente flechas contra el hada clavando su cuerpo mas fue Satanás quien juntando las manos en puños creo un capullo que encerró a Merlion. Todo el que estaba con Satanás sabía que cuando no le fuera útil simplemente se deshacía de él. Dando una carcajada elevo las manos y Merlion fue reducido a una pasta pegajosa de sangre y vísceras. Torno la mirada hacia el grupo y estirando los dedos unas enredaderas sujetaron los pies del cuarteto haciéndolos caer al piso. Entonces Satanás, con un movimiento demasiado rápido, estaba ya frente a Alexander. Presionó la palma contra la frente de Alec desmayandolo en segundos.

Un brillo resalto de la lejanía, no era el mar de fuego celestial que Satanás ya tenía previsto, lo cual era curioso. Colocó a Alec en sus brazos y se desvaneció. El enfado de Magnus lo hizo gritar, sus manos se tornaron garras despedazo las ataduras resplandeciendo azul.

-- ¡Se llevo a Alexander!.-- Magnus farfullo con furia. Parecía loco, frenético.
-- Irá donde esa extraña columna, la miro con inquietud. Aún podemos recuperar a mi hermano.-- dijo Isabelle poniéndose en pie. Magnus pareció calmarse ante esas palabras. Ninguno perdió un solo segundo para comenzar a moverse hacia la columna de fuego.-- Por cierto, tienes poderes asombrosos.-- añadió.
-- Solo a veces. Mi parte demonio, supongo.-- dijo Magnus dedicándole una sonrisa leve.

***

El fuego consumía con lentitud a ambos, Sebastián y Clary, que aferrados uno al otro sollozaban sin poder moverse. Una luz intensa y blanca abrió los cielos, dejando ver un par de siluetas. No eran tan monumentales como Clary recordaba pero eran ellos. Eran los ángeles Alexiel y Raziel que caminaban hacia ellos, no flotaban. Daban largos pasos como si solo caminasen sobre una superficie plana que nadie veía. Sus alas multicolores resplandecían como miles de arco iris que refulgentes enceguecían por segundos. Los Cazadores tragaron con fuerza y se llevaron las manos a la cara.

Alexiel, con todo su esplendor, se acerco a la columna. Jace se arrojo a sus pies, suplicaría si era necesario. Mas de sus labios no emergió palabra alguna cuando Satanás apareció con Alec en brazos. Este se estremeció al despertar en brazos de Satanás. Lo golpeo para que lo soltase pero el demonio lo aferro con más fuerza.

-- Es ella. Mi Mikael esta en mis brazos, y ahora no podrás evitar que ella se quede a mi lado.-- grito Satanás presumiendo al joven de cabello negro. Raziel, con aquellas facciones inexpresivas, comenzó a reír sonoramente.
-- Ese no es Mikael. ¿Cómo es que no reconoces a la mujer que dices amar? Porque los demonios no aman y ella no te amaba.-- dijo Raziel cuya voz era fría y glacial. Los cazadores no salían de su estupor. Maryse quiso caminar hacia su hijo pero temía ofender al ángel; Simon, Isabelle y Magnus lograron deslizarse entre la multitud acercándose poco a poco.-- La protegí de ti y la hallaste. Ella no te amaba. ¡Tú la tomaste a la fuerza!.-- añadió incitando la furia de Satanás.-- El ser que sostienes es importante, en efecto. Pero no es ella, por que ella no ha nacido. Una generación más fuerte vendrá en algunos años.-- finalizo ahogando una risa hiriente para Satanás.-- Interferiste con mi primer regalo a mis nephilims, pero no lo harás con mi segundo y tercer regalo.-- finalizó secamente.
-- ¡Basta!.-- grito Alexiel extendiendo la mano dentro del fuego. Acarició los rostros cenicientos de ambos, aún no se consumían, parecía muy interesado en aquellos seres dentro de las llamas. Satanás miro a Alec, lo acerco a él y observo dentro de él unos ojos violetas, unas facciones angulosas y ojos almendrados. ¿Cómo había pasado por alto tan importante detalle?, después miro a Magnus Bane y a una cazadora lejos de ellos. La irritación arrebato un grito del demonio.

Satanás lo arrojo contra la columna de fuego. Pero fue Magnus quien de un salto se atravesó y lo atrapo. Satanás comenzó a tomar la forma de una extraña quimera entre dragón y pájaro, alado y con plumas, de la misma estatura humanoide que poseía. Se inclinó preparado para devorar a Alec y Magnus. Con un brazo reptiloide los separo, sujeto a Alec y lo arrojo contra una cazadora de sombras.

La joven de cabello negro, rasgos asiáticos y tez blanca sintió el golpe del cuerpo de Alec. Se incorporó mirando al joven, sus mejillas, incluso en ese momento se tiñeron al ver la intensa belleza del cazador. Para ella era el cazador más hermoso.

-- ¿Estas bien?.-- pregunto Alec incorporándose. Ella asintió sin decir nada.
-- Que desperdicio que sea gay.-- pensó la joven al ver a Magnus correr a los brazos de Alec.
-- Sayuri KimTail.-- dijo Magnus reconociendo a la mujer que tiempo atrás le había robado un interés amoroso. Rechazando al segundo a la cazadora, Magnus torno la mirada hacia los ángeles.

Satanás extendió una espada de Samael contra el ángel, la espada que fue de Sebastián, pero este ser celestial evito el golpe con la mayor facilidad. Clary pensó entonces con una burla que ese demonio no era tan incontenible como aseguraba ser. Solo un poco más poderoso, pero hasta él debía bajar la cabeza ante los ángeles.

-- Volveré. Mi venganza contra los Cazadores no desistirá jamás.-- dijo Satanás observando altivo a los ángeles y a los Cazadores antes de desvanecerse con una estridente carcajada. Los Cazadores aún se encontraban en shock. Poder ver y fascinarse con el ángel frente a ellos. El ángel pareció leer sus mentes pues torno la mirada hacia su pueblo.

-- Soy el ángel Raziel, Cazadores de Sombras.-- dijo la voz gélida del ángel.-- He visto todo lo que Valentine Morgenstern ha causado, todo lo que ellos han hecho.-- señalo a Clary y Sebastián.-- El Linaje Morgenstern debe ser destruido.-- agregó mientras las llamaradas se inflamaban arrancando gritos de asfixiante dolor en ambos.-- Deben ser consumidos.-- finalizo.

Las llamas rojas y doradas consumieron los cuerpos de los hermanos Morgenstern hasta las cenizas. Jace se golpeaba contra la pared invisible que los separaba. Miro sollozando como sus cuerpos quedaban en cenizas, nada de lo que fueron quedo.


++ Muchas Gracias por los comentarios. Gracias a los que siguen la historia y la han añadido a Favoritos. Espero que la disfruten.
21. Alianza de Cazadores.

La columna de fuego consumió a Clary junto a Sebastián hasta que nada quedó. Jace los miro, a ambos ángeles, levanto del piso la espada que fue de Sebastián y la dirigió hacia ellos. Dio un salto alto, prácticamente queriendo volar contra ellos. Estocó con la espada al ángel pero este no sintió aflicción alguna y se aparto de él. El poderoso ángel Raziel lo observo con suficiencia, extendió las alas y un soplo anormal emergió de ellas. El viento, casi vivo, arremetió contra Jace estrellándolo contra el piso. Una fuerza invisible lo aplastó profundamente hasta casi dejarlo inconsciente.Un dolor intolerable le raspaba el cuerpo, pero no mayor al dolor que su corazón sentía.

-- Devuélvemela.-- ordenó Jace. Alec corrió hacia su parabattai, intento jalarlo del piso, mas el poder del ángel continuaba presionándolo.
-- Tú, nephilim estúpido, no comprendes que ella es más importante para nosotros de lo que es para ti.-- dijo el ángel Raziel precipitándose contra Jace. Desenvainó una daga idéntica a las seraphins y colocó la punta contra el cuello de Jace pero fue Alec quien con un solo movimiento tenía su propia daga en el cuello del ángel.
-- Perdónalo y perdóname. Pero no creo que debas actuar así.-- murmuró Alexander sosteniendo sin el menor temblor la daga contra el cuello del ángel. Magnus suspiró queriendo correr para protegerlo del enojo de los ángeles.
-- Es que el linaje de Valentine Morgenstern no ha perecido.-- dijo Alexiel estirando su oscura mano. Al segundo de las cenizas broto una silueta que se dividió en dos. Luz y oscuridad, sombra e imagen.

Uno era un ángel de cabello de fuego con alas blancas extendidas en su espalda, alas casi traslúcidas, que al ser atravesadas por la luz se fracturaba en colores arcoíricos. Ella resplandecía envestida con un atuendo angelical. Su hermoso rostro dejaba ver la belleza de un par de ojos verdes bordeados con tonos dorados, sus facciones casi inexpresivas a excepción de las leves líneas hechas por sus cejas que dejaban ver confusión. Su cabello de fuego se arremolinaba suelto detrás de ella, confundiéndose con sus alas multicolores.

A su lado, un ser oscuro y deformado, que mostraba miles de caras. Al principio se veía reflejado el propio Valentine, después se observo la imagen perfecta de Jace. Su cuerpo, una masa multiforme, se modelo con el rostro de Sebastián. Sus facciones se acentuaron con el resto de su silueta. Sus ojos oscuros, su cabello platinado y corto. Pero su semblante, que de hecho solía parecer cruel, se tornaba más... demoniaco. El rostro de ese demonio era hermoso pero resplandecía con maléfica expresión.

-- Su esencia humana fue reducida a cenizas.-- dijo el ángel Raziel a los Cazadores,a nadie en especial.-- Ahora sus naturalezas verdaderas tomaron su lugar.-- añadió hablando cerca de Alec. Después, en un parpadeo, desapareció ubicándose junto a lo que podría verse como el ángel Clary.
-- El poder de un demonio.-- murmuró Sebastian extasiado mientras Clary lucía deshumanizada y confundida.
-- Pero, Sebastián, no puedes permanecer aquí sin ser convocado.-- dijo el ángel Alexiel al instante en que un fulgor rojizo abrazaba a Sebastián. En un arranque de fuerza, el recién nacido demonio salto hacia Clary mas sus manos atravesaron su cuerpo ante la mirada inexpresiva de la joven angelical. Era intangible para él.
-- Márchate, Hijo de Valentine.-- ordenó Raziel mientras el espacio se rasgo en un extraño mar oscuro y miles de manos demoniacas emergieron de allí jaloneando a Sebastián.
-- Yo seré el mayor emperador de los Demonios. Los nephilims me tendrán terror.-- grito Sebastián mientras le dirigía una mirada a Jocelyn y Jace.
-- No será así.-- dijo Raziel extendiendo sus alas.-- Te prohíbo la entrada al mundo humano por siete siglos, hijo de Valentine Morgenstern.-- ordenó el ángel siendo marcado sobre el brazo de Sebastián un numero, un siete. La dimensión demoniaca trago a Sebastián con rapidez, mientras los cazadores se observaban y miraban a los ángeles en silencio. Estupefactos.
-- El Hijo de los Demonios es reclamado por los Demonios. Así que la Hija de los Ángeles es reclamada por los ángeles.-- dijo Alexiel extendiendo la mano hacia Clary, que como una muñeca graciosa y bella, pero carente de vida, se desplazo hacia el ángel.
-- ¡No!.-- grito Jace logrando incorporarse. Mas Jocelyn y los demás cazadores parecían pensar imposible el negarse a hacer algo contra los ángeles frente a ellos.
-- Sobrevivió a la Runa Oscura, la sangre del ángel la hace valiosa para nosotros. Ella es importante para el mundo celestial más de lo que lo es para ustedes.-- dijo Alexiel deslizando un dedo sobre los pómulos de Clary, sus ojos verdes sin fijarse en nada.

La belleza natural de Clary resplandeció divina. Raziel la observo y vio allí el destino. Clarissa Morgenstern debía existir como contra parte de Sebastián, un plan perfecto ideado por lo divino. Si la naturaleza de Sebastián se corrompía por los experimentos de Valentine, entonces esos mismos experimentos le darían la naturaleza angelical de Clary. Así debía ser, así estaba escrito. Ella sería una herramienta viva para una gran guerra celestial. Ella era un regalo divino como lo fue la nephilim Mikael Lightwood. Como un joven guerrero lo sería.

-- Satanás manipulo desde el principio a Lilith y a Sebastián solo con un único fin. El cual no pudo lograr.-- dijo Raziel con la misma mirada de aburrimiento que solía poseer.
-- La Runa oscura.-- dijo Alexiel.-- Un arte demoniaco perteneciente a Satanás, debió poseer el alma de la nephilim. Pero ella fue tan poderosa que pudo dominar ese arte, dominar el fuego divino que la consumía y pudo expulsar a la Corte Infernal solo con aquel poder, que era inherentemente oscuro en ella.-- añadió mientras sus ojos enfocaban a Jace. Este se derrumbo en el piso, arañando el suelo por la desesperación.
-- ¡Devuélvemela!, se los suplico.-- Jace miraba con dolor a los ángeles mas estos continuaban inexpresivos.
-- Hijo de Valentine, tú perteneces a los Cazadores.-- dijo el ángel Raziel.-- Tu naturaleza es similar a la de ellos, posees sangre angelical, pero... No eres como ella.-- cruzo sus manos sobre su pecho y sus alas se unieron detrás de su espalda. Jace pensó que no parecía un ángel, sino un murciélago blanco.-- Ella fue creada para ese fin. Ella nos pertenece.-- añadió.-- La Hija de los ángeles es reclamada por los ángeles, el hijo de los cazadores es reclamado por los cazadores, así debe de ser.-- finalizó.
-- En ellos residía el linaje de Valentine. Pero tú posees la sangre de los Herondale, eres distinto.-- las palabras del ángel Alexiel fueron dichas con dulzura.-- No eres requerido.-- añadió.
-- La sangre Herondale es pura, es de descendencia demoniaca tocada por el ángel Ithuriel.-- grito la firme voz de James Carstairs que se movía entre la multitud. Había retornado a Idris tan pronto como pudo.-- Nosotros morimos y vivimos agradecidos por su ayuda. Pero la joven nos pertenece tanto como les pertenece. Si era un obsequio para nosotros, entonces, devuélvenosla.-- añadió estirando el brazo con el bastón de cristal.
-- Ningún nephlim me puede obligar a ello.-- dijo Raziel. La mirada inexpresiva de Clary se torno humana, como si comprendiese algo que no había notado antes.
-- NO.-- dijo Clary apartándose de los ángeles. Estos la miraron asombrados. Simon y Jace la observaron con la esperanza brillando en sus rostros, pero los cazadores se horrorizaron.-- Soy una cazadora de Sombras, nací para permanecer junto a mi pueblo, no soy un ángel.-- añadió. Alexiel se sobresalto como si hubiese dicho alguna ofensa en su contra.
-- La naturaleza humana es traidora, tu debes estar con nosotros, eres más importante para nosotros que para ellos.-- dijo Raziel intentando disuadir a la joven angelical. Ante el rechazo de ella, el ángel sujeto por las alas a Clary. Su tamaño casi normal aumento hasta verse como un gigante que sujetaba un ángel de juguete.
-- Sé el por que te soy valiosa.-- dijo Clary tornando la angelical mirada hacia Alexiel.-- Lo veo. Pero eso sucederá en mucho tiempo. Mi deber es con los cazadores de sombras, y cuando mi deber mortal termine, puedes reclamar mi alma.-- añadió mientras los ángeles se mantenían ilegibles.-- No soy una muñeca creada para hacer cumplir tus deseos. Me haz protegido, y te estoy agradecida. Me haz mostrado las runas y su poder, me permites crearlas, me haz elegido y te lo agradezco.-- añadió aligerando su expresión. La belleza divina la volvía perfecta.-- Soy una cazadora que antes no sabía nada de su propio linaje. Ahora no es así.-- continúo hablando.-- Te lo suplico.-- finalizo bajando la mirada e inclinando el rostro. Raziel la liberó.

Raziel la contemplo por largos minutos. Después, de un solo tirón, le arranco las alas con torturante lentitud, dejándola caer. La sangre la baño, pues parecía no detenerse. Las alas traslúcidas se desvanecieron mientras el cuerpo desgarrado de Clary se arrastraba. Jace quiso ir por ella pero su cuerpo no se movía, como con Satanás. Magnus comprendió que era más bien una virtud divina, aquella imposibilidad de movimiento. El cuerpo de Clary perdió la luz y sus ropas angelicales se tiñeron por la sangre. Un dolor que un ángel no poseía, el dolor que solo los humanos tenían.

Alexiel bajo al suelo, allí donde la joven se retorcía, y colocó una mano sobre su frente. Borro todo conocimiento de las runas oscuras, le arrebato el fuego divino que dejaba de consumirla, incluso le quito los recuerdos de planes angelicales y todo recuerdo que le brindaba un carácter que no le pertenezca como cazador. Ella había elegido y lo que fue divino, que la toco, ahora debía desvanecerse. Clarissa mantenía su esencia intacta. No murió y resurgió, solo paso la prueba de los ángeles que la preparaban para una futura guerra, donde su poder les serviría.

-- Aún eres valiosa.-- dijo Alexiel mientras el cuerpo de la nephilim se contorsionaba atormentado por el dolor de caer de la gracia divina.

Clary arañó el piso hasta que sus dedos sangraron. Sin iratzaes en su cuerpo, parecía que moriría desangrada. Dio un alarido que saco a Jace de su estupor. Este corrió hasta ella mientras su cuerpo inconsciente parecía convulsionar. Jace la abrazo sintiendo la pegajosa sangre de las ropas en ella. Iratzaes fueron marcados mas se desvanecían unos tras otros.

-- Por sobre toda ley de cazadores habrá tres más importantes.-- ordenó Raziel cruzando los brazos con severidad. La Cónsul Penhallow y los demás cazadores sentían tal orgullo de presenciar un decreto del ángel.-- Primero: Los cazadores deberán proteger a mundanos y subterráneos por igual, pues ellos no son impuros y poseen almas. Incluso podrán opinar en lo que concierna a los cazadores, o hasta unir sus vidas a las de ellos. No olviden que ustedes existen para protegerlos no para destruirlos. Recuerden eso.-- ordenó el ángel brillando con intensidad. Los cazadores se arrodillaban unos tras otros ante el ángel.
-- Segundo: Los Cazadores de Sombras, seguidores de las leyes, deberán destruir a todo cazador que invoque un ángel o un demonio, si un brujo invoca demonios, solo será destruido si es en ofensa de las leyes de los cazadores. No habrá más botines o saqueos a submundos.-- dijo Alexiel.-- Ellos no están subyugados a ustedes, ustedes deben protegerlos a ellos.-- Sus ojos brillaron dorados con el entendimiento de que esto los hacía únicos y daba igualdad a los subterráneos. Hubo sonidos de desaprobación mas la mirada fría del ángel acallo todo sonido.
-- Tercero: Escuchen con atención nephilims. Ella.-- el ángel Raziel señaló a Clary aun aferrada a Jace.-- y él.-- agregó señalando a Jace.-- Son la promesa de una segunda alianza mía con su pueblo. Ella ha renunciado a las dimensiones celestiales por ustedes, así que deben respetar ese sacrificio. Si un cazador o subterráneo derrama una sola gota de su sangre, los ángeles bajaremos a raudales solo para hacer justicia sobre el pueblo completo que haya osado herirla. Ya sea cazadores o subterráneos.-- añadió en tal tono dominante que se sintió una oleada de terror entre los valientes nephilims.
-- La dinastía Morgenstern ha sido redimida, por tanto, no será borrado de las familias de Cazadores.-- ordenó Alexiel desvaneciéndose en el haz de luz cegante.
-- Cazadores de Sombras existen para proteger a los mundanos y subterráneos de los demonios. Es la ley más sagrada.-- añadió desvaneciéndose como una llamarada.

El mundo de cazadores de Sombras había cambiado en un solo segundo ante la mirada de los aliados que pelearon con ellos. Hadas, Vampiros, Hombres lobo y brujos eran iguales a los mundanos, haciendo el deber de los cazadores protegerlos.

***

En cuanto el rastro de los ángeles se hubo desvanecido, Jocelyn y Luke corrieron hacia Clary, quien aún sangraba como si le fuese arrebatado una extremidad. James Carstairs corrió hacia ella y apartando a Jace de Clary marco iratzaes que solo los hermanos conocían. Una tras otra las runas fueron marcadas sobre ella deteniendo la hemorragia, curando su espalda sangrante. James no pregunto, solo tomo el brazo de Jace y marco en él una runa que le daba sangre como el fluir que llego a unir a Alec y Magnus.

Poco a poco los Cazadores comenzaron a moverse reconociendo los decesos ante la batalla contra los demonios de la corte Infernal, luego los cadáveres que la lucha con Sebastián dejo.

Fue Isabelle quien grito al reconocer la cabeza de Robert en un extremo. Aferrada de Simon, enterró el rostro en su pecho sollozando. Alec se mantuvo estoico mientras Maryse lloraba nuevamente la pérdida de su esposo.

James Carstairs miro el rostro de Clary y sin preguntar nada la levanto en brazos y miro alrededor. Fue Jocelyn quien comenzó a caminar dirigiendo al joven hacia la que fue casa de Amatis. Ahora quizás le pertenecía a Jace por ser un Herondale o a Luke por ser su hermano.

Clary se mantuvo dormida, casi en coma, durante siete días. James Carstairs y Jace no se apartaban de su lado. Los celos de Jace no se aplacaban jamás y temía que el hermano Zacharias hubiese adquirido un interés en ella. Jem cuidaba de la joven curando sus heridas con rituales que los hermanos no podían revelar pero que no divulgarían ni Jace ni ninguno que rodease a la joven.

-- No es lo que piensas.-- dijo Jem mientras Jace levanto la mirada hacia él.-- Me recuerda a Charlotte y a Henry. Los amaba a ambos, fueron parte de mi vida y el verla me hace pensar en ellos.-- añadió.
-- Ancestros de Clary, supongo.-- respondió sin mirarlo. Jem era amable pero... tuvo rivales como Simon y Sebastián, no podía confiarse de una mirada amable.
-- He vivido muchos años Jace Herondale.-- dijo Jem, mas Jace dio un gruñido.-- Perdón. Jace Lightwood.-- añadió mientras un suspiro señalaba que Clary despertaría por fin.

Sus verdes ojos se abrieron con lentitud observando a Jace allí. Extendió los dedos queriendo tocarlo y él se inclinó para besarla.

Clary. Su Clary. Se encontraba a salvo, la batalla había terminado y ella había logrado el mayor milagro y sacrificio de todos. Si los ángeles no hubiesen aparecido, ella hubiese muerto por salvar a los cazadores llevándose a Sebastián con ella. El valor que le había arrebatado el corazón era ahora una mayor virtud en ella. La amaba y no quería dejarla ir.

-- Te quiero mucho, Jace.-- murmuró Clary. Parecía tener una voz casi apagada.
-- Eres todo para mi. Clary.-- respondió él.

Los días siguientes Clarissa continuaba en reposo. Ser un ángel y después ser nephilim en un solo día era agotador y ella tendría que esperar al menos un mes para moverse u otra cosa. Un mes que detestaría pasar en Idris, con su calma y su silencio. Extrañaba Nueva York, y ella sabía que pronto volvería.

Aquella tarde habría una reunión del Consejo para todos, sin excepción entre niños y adultos. Solo Simon se había quedado con Clary para cuidarla. Habían pasado las horas conversando como las noches que pasaban escuchando música, tanto tiempo atrás. Clarissa había notado que Sayuri KimTail pasaba su tiempo rondando a Alec.

Magnus había mencionado que dos semanas antes de conocer a Alexander Lightwood, él había tenido un interés amoroso por un mundano, pero la cazadora Sayuri también sintió aquel interés siendo al final quien robase el corazón del joven en disputa. Parte de él se lo agradecía pues así pudo unir su camino al de Alec, pero, aún despreciaba a la cazadora que parecía tener el mismo gusto en hombres que él. Sayuri lo dejo soltero y vulnerable para seducir al cazador y ahora el interés de la joven le molestaba.

Las puertas se abrieron sacando a Clary de su cotilleo con Simon sobre los asuntos amorosos de Magnus Bane. Era una ondina descalza cuyo rostro y formas incitaba al más calmado de los Hermanos silenciosos. Simon se acomodó junto a Clary mientras la mujer de exuberante belleza camino hacia Clarissa.

-- Soy Darcy, la princesa de las hadas. Mi deber es agradecerte tu acto de nobleza y honor. Ahora no somos marginales, somos orgullosamente aliados de los cazadores.-- dijo la ondina suavemente. Clary pensó en la diferencia entre la reina y esta mujer.-- Así que mi deber como nueva Reina de las Hadas es declarar mi lealtad ante ti.-- añadió Darcy inclinándose ante Clary, esta asintió aturdida. Simon la miraba con orgullo. La ondina se acerco con lentitud y beso los labios de Clary ante la mirada de asombro y leve excitación de Simon. La puerta se abrió.

Jace quedo asombrado ante lo que veía. Las largas manos de la ondina se enredaron en el rojo cabello de Clary, mientras sujetaba su rostro intensificando el beso. Clarissa parecía aturdida, adormilada o desmayada. No parpadeo hasta que el beso termino y la ondina se aparto de ella. Jace se acerco en una zancada hasta estar frente a Clary y la alejo de la ondina.

-- Es la manera de las hadas de sellar un pacto de lealtad. Mi alianza es contigo, Reina Nephilim.-- añadió ella apartándose de Clary quien estaba más que asombrada, aturdida y sonrojada. Su rostro casi se perdía con los tonos de su cabello.
-- Eso fue de alta clase.-- se burló Simon. Su mirada aún se mostraba burlona y asombrada.
-- ¿Eso era necesario?.-- pregunto Clary hacia la Reina Darcy que se alejaba. Esta se giro y le sonrió.
-- Los Morgenstern siempre seducen a las hadas. No es nuestra culpa.-- respondió ella sonriendo mientras se apartaba de la mano de un fornido cazador de Sombras. Recordaba esa mención antes. La hija de la Reina Sealie se había enamorado de un Cazador de Sombras y había abandonado todo por él.
-- Eso fue caliente.-- murmuró Jace, esta le clavo una mirada de molestia por lo que Jace solo sonrió con lentitud.-- Claro que no comparto ni nada y te había dicho que si besabas a una mujer me dejaras ver.-- añadió mientras Simon se burlaba abiertamente.
-- Las Hadas son extrañas.-- murmuró Clary.

Jace miro por la ventana esperando ver pasar a la ondina mas lo que cruzo su campo visual fue un ser diferente. Su cabello negro relucía como si estuviese húmedo, su tez levemente bronceada, sus ojos azules enmarcados por largas pestañas se fijaron en él, sus cejas se arquearon con diversión mientras Jace dio un jadeo, algo en él le decía que aquel hombre era cercano a él de una manera que no comprendía. El hombre caminaba del brazo de una mujer de cabello rubio, ambos con ropas demasiado antiguas.

***

Magnus se hallaba sentado en el enorme sofá de la casa que fue de Amatis, él mismo lo había traído para su comodidad. En un extremo Simon e Isabelle se besaban, su relación parecía solidificarse cada cierto tiempo. Magnus esperaba que Alec regresara, para su horror salía muchas veces con Sayuri, y aún cuando no quería sentir celos, no podía evitarlo. La puerta se abrió y él espero que alguien entrase, mas la mujer que se asomó era rubia, de cabello rizado y sostenía un paraguas a pesar de que sus ropas eran modernas, él la reconoció. Ante sus ojos un hombre se asomo con ella, Magnus casi salta al verlos. Era Will Herondale, era su amigo cazador de Sombras, el que lo invito a su boda. Era Will.

Magnus corrió hacia la puerta buscando con la mirada a la pareja que se desvaneció. Vio a lo lejos la silueta de Will.

Jem Carstaris había regresado de su viaje poco antes de que la marea de fuego arremetiera contra los demonios, se asombro con todos por la presencia de los ángeles y sonrió ante la resolución que los Cazadores habían obtenido, a pesar de las muertes injustas y los heridos que se recuperarían pronto, Magnus lo había apartado de la pelea, por afecto y recuerdo de Will, pensaba él. Mientras caminaba buscando a Magnus para preguntarle sobre Tessa se sintió repentinamente sofocado. Entonces sus ojos rasgados divisaron a lo lejos a una mujer rubia con un paraguas en la mano, y a su lado el cabello negro de Will resaltaba. Jem corrió hacia esa persona mientras se desvanecía. Choco sin querer con Magnus Bane.

-- ¿Lo haz visto?.-- pregunto Magnus encontrándose con él.
-- Si. Pero no es la primera vez que lo veo, es la primera vez que los veo a ambos.-- respondió en un murmullo Jem.

Alexander Lightwood caminaba apresurado, había pasado una divertida tarde con Sayuri. No solía conversar con nadie menos que no fuesen de su familia. Ahora la joven asiática era amiga suya y era tan divertida como Magnus. Cuando giro en una esquina, noto allí a Magnus jalando de la mano a Jem. Una oleada de celos lo obligo a correr hasta ellos.

-- ¿Qué sucede Magnus?.-- pregunto Alec un tanto exasperado.
-- Alec, este es un apreciado amigo cazador, Jem Carstairs, parbatai de Will Herondale.-- presento Magnus usando ese nombre a propósito, Alec se tenso con los celos dominándolo. Recordaba la mención de Will por parte de Camille, eso había comenzado todo.
-- Puedo preguntarte algo, señor Carstairs.-- murmuró Alec. No miro a Magnus, pero deseaba terminar con aquella terrible incertidumbre.
-- Adelante, puedes preguntar lo que desees, siempre que no sea la razón por la cual fui el Hermano Zacharias.-- respondió Jem con una suave sonrisa.
-- Will Herondale, el Will que fue tu parabatai, uno de cabello negro y ojos azules, ¿ese Will fue amante de Magnus?.-- pregunto Alec sonrojándose.
-- ¿Will?.-- pregunto Jem sonriendo amablemente.-- Will es de hecho ancestro de Jace. Y no, se caso con una mujer de belleza sin par.-- dijo Jem sonrojándose levemente, lo cual lo hacía ver mas tierno.-- Aun que en realidad no se parecía mucho a ti, era mas bien... demasiado especial.-- añadió inclinando la cabeza. Ante las miradas de ambos, James solo se alejo sin olvidar que había visto a Will. Se cuestionaba lo que aquello significa. Will no podía ser un fantasma, tampoco lucía como uno.
-- ¿Por que no confías en mi?.-- pregunto Magnus recordando aquello que inicio su rompimiento.
-- Confío, pero... nunca me dices nada, y...-- Magnus no permitió que Alec respondiera, solo se inclino para cubrir sus labios con los suyos.
-- Fue mi culpa. Nunca me he comprometido tanto con alguien que podía perder. Temía perderte.-- los ojos almendrados de tonos verde-dorado se posaron en Alexander.-- No quiero más secretos, no quiero perderte. Estuve por perderte tantas veces antes.-- añadió sujetando al joven nephilim contra él.
-- Te amo, Magnus Bane.-- declaró Alexander tomando con delicadeza el rostro de Magnus y acercándolo al él.

Sus labios se encontraron desenfrenados mientras una sonrisa chispeaba a lo lejos. Los ojos azules se enfocaban en la pareja mientras sus brazos se cruzaban sobre su amplio pecho. Will Herondale se giro mirando por un segundo los ojos que fueron platinados, después solo se desvaneció.


++ Perdón. Me tarde más de lo debido por ciertos problemas pero aquí esta el penúltimo capítulo. Espero les guste. Gracias a los que añaden a Favoritos la Historia, a los que comentan y principalmente a todos los lectores.

22. Epílogo.

Era media noche. Un hermoso brillo emergía de la luz mágica de las escaleras, allí, un joven de cabello oscuro observaba un trozo de papel. A su lado, Magnus Bane lo contemplaba con esa mirada dulce y calmada; los ojos verde-dorado escudriñaban lentamente las facciones del joven. Alec sabía que Magnus quería renunciar a su inmortalidad, continuar siendo un brujo y permanecer a su lado. Pero a pesar de lo dulce que la idea fuese, Alec se sentía nervioso. Perder la inmortalidad no le molesto a él, pero Magnus llevaba muchos siglos siendo inmortal.

-- ¿Estás seguro?.-- pregunto Alec por milésima vez. Magnus deslizo los dedos sobre su cabello negro y beso su oreja. Esta se coloreo con delicadeza.
-- Si. Quiero morir junto a ti. Después de ti, no deseo a nadie más con quien quisiera continuar mi vida, solo tú y nadie más.-- respondió Magnus señalando el trozo de papel.

Alec saco de su bolsillo la estela brillante. Magnus extendió la mano para que la marca fuese tatuada sobre su piel. El joven nephilim lo dudo un segundo más pero aún así marco la runa sobre la piel, quemo lentamente. Magnus sentía como su largo y dorado hilo de vida era cortado en el extremo. Su corazón lo sintió, su vida individual se anudo a la vida de Alexander, sus corazones ahora latían sincronizados. Su vida se unía a la de Alec, lo que significaba que cuando el nephilim muriese, al instante Magnus moriría. Los ojos dorados del brujo se centraron en el rostro hermoso de Alec.

-- ¿Me querrás a pesar de que envejezca?.-- pregunto Magnus cuando el proceso de la runa termino, solo quedaba la marca oscura sobre la parte interna de la muñeca.
-- Te querré mucho aún si estas calvo y huraño.-- se burló Alec abrazándolo.-- Pero no estés así, ¿vale?.-- añadió besando los labios de Magnus. La runa no disminuía el poder del brujo, no lo alteraba en nada.
-- ¡Vamos a Festejar!.-- grito Magnus al segundo en que un portal se abría en un extremo. Dio un tirón delicado del joven y ambos atravesaron encontrando una fiesta de Submundos y cazadores.

Alec se sonrojo un tanto molesto mientras todos aplaudían. Magnus disfrutaba toda la atención. Tomo entre sus brazos a Alexander y lo beso. En una esquina Clary y Jace se abrazaban desesperados, sintiendo el roce del otro, perdiéndose en el placer de los sentidos. Parecía que todo estaría bien.

La boda entre Jocelyn y Luke se acercaba, ella era una exiliada, a pesar de que la Cónsul Penhallow quería reincorporarla, ella parecía renuente. El mundo daba grandes giros, giros rápidos, pero esa noche todos disfrutarían de la alocada fiestas de Magnus Bane.

***

El Instituto estaba arreglado con miles de hermosos detalles, submundos y cazadores asistirían a la boda de una ex-cazadora y el líder de la manada de Manhattan. La boda había sido planeada por Jocelyn en su mayoría, mas Clary así como Maryse se vieron arrastradas a la decoración. Cuando se pensó en un lugar para la boda, Isabelle ofreció el Instituto. Los adornos dorados, como es costumbre de los cazadores, decoraban cada rincón mientras algunas guirnaldas y flores teñían con su presencia el lugar.

Jocelyn con un vestido dorado de tonalidades blanquecinas y plateadas, caminaba por los pasillos internos del Instituto. Isabelle y Simon le ordenaban a un efrit azulado dónde debía poner un arreglo de rosas y dónde debía colocar los trozos de granada, gusto de los lobos.

-- Simon, ¿sabes dónde esta Clary?.-- pregunto Jocelyn caminando hacia ellos.
-- La granada debe ir en la sección de hombres lobo. Las piñas cortadas son aperitivos de los brujos, ellos comen antes de las bodas. La Cónsul Penhallow ordenó que su área estuviera cerca de la de las Hadas.-- ordenaba Isabelle al efrit que fruncía el ceño pero aceptaba las ordenes.
-- Simon.-- insistió Jocelyn mientras este parecía pensar.
-- Creo que esta en la capilla.-- dijo Jocelyn.-- La vi allí hace poco.-- añadió. Simon podía entrar ya a las capillas y sinagogas, lo cual lo regocijaba mucho.
-- Todo esta quedando perfecto.-- dijo la suave voz de Becky, Simon le sonrió a su hermana.-- Será genial ver una boda de cazadores, para adaptarme a lo que podría venir.-- añadió sonriéndole a Simon.
-- Posiblemente en cinco o diez años.-- dijo Isabelle dando un manotazo en el aire.-- Ahora mismo sigue en plan la boda de Alec, y después quizás la de Jace. Después de que mi madre se case con un alto, apuesto y moreno cazador de sombras, podré pensar en casarme.-- añadió Isabelle arqueando las cejas.-- ¡No allí!, los trozos de carne semi-cocidas van en la zona de lobos no en la de cazadores.-- agregó gritando a un par de duendes que llevaban un enorme platón de barbacoa coreana.
-- ¿Por qué contrataron a los submundos?.-- pregunto Becky sonriendo. Aún se maravillaba de poder verlos gracias a una runa que podía marcarse en humanos, una que Magnus encontró en el libro blanco.
-- Magnus lo sugirió.-- respondió Jocelyn con pesadez. Parecía buena idea en ese momento.
-- Mis sugerencias siempre son las adecuadas, mis hermosas señoritas.-- dijo Magnus caminando hacia ellos con un traje de lentejuelas doradas cocidas en formas de castillos. Las mujeres se asombraron de lo bien que lucía, Simon arqueo las cejas deseando decir algo irónico.
-- ¿Haz visto a Clary?.-- pregunto Jocelyn acercándose a él.
-- Creo que estaba con Alexander.-- respondió Magnus.-- Ese hermoso nephilim siempre se deja quitar toda la ropa, pero cuando quiero vestirlo, ¡vaya que se resiste!.-- añadió con una mueca de sufrimiento.
-- Pero si hablas de mi hermano.-- murmuró Isabelle sin ningún tono de escándalo.
-- Voy a buscarla.-- repitió Jocelyn.
-- No. No puedes danzar por todo el Instituto en traje de novia, debes terminar de arreglarte.-- ordenó la voz de Maryse, quien lucía un bello vestido de Versage.-- Luke irá a buscarla, yo se lo pediré.-- añadió señalando el pasillo que conducía a las habitaciones.
-- Bien.-- refunfuñó.

***

-- El sexo en las bodas es lo mejor.-- murmuraba Jace contra el pecho de Clary, sentía a la joven respirar acelerada. Su vestido rojo con toques azulados cubría parte de su cuerpo, mas Jace se las había arreglado para tenerla sobre él, la sostenía verticalmente mientras embestía duramente contra ella.
-- ¡Por el ángel!.-- dijo Clary jalando lentamente el cabello de Jace.-- Es mejor que en el castillo.-- añadió dando un jadeo antes de sentir el orgasmo llegar. Jace también sentía que estaba cerca del final.
-- Es que me tenías amarrado. Ahora se siente mejor.-- dijo Jace.-- El vestido se arruinará, pero no importa.-- agregó. La inclino contra un carruaje antiguo que solía estar estacionado allí solo por hábito, pero justo en ese momento servía a la perfección. Ambos llegaron al clímax mientras sus cuerpos necesitaban un poco más, se besaron dulcemente mientras Jace la bajaba al piso. Sus piernas temblaban pero si se marcaba una runa, todo estaría mejor.
-- Mamá debe estar buscándome.-- dijo Clary con la voz tan baja, un susurro a penas audible.
-- Seguramente lo esta.-- Jace se acomodó el traje oscuro mientras Clary se ajustaba el cabello.-- El problema al cruzar las puertas y comenzar a tener sexo, es que a veces no puedes detenerte.-- añadió sonriendo tan feliz y enérgico. Si alguna vez pensó que con Sebastián él era feliz, estaba muy equivocada. Su Jace estaba feliz solo con ella.
-- ¡Clary, Clarissa!.-- grito Luke interrumpiéndolos. Clary se tensó mientras se acomodaba el cabello rojo peinado en rizos largos que sueltos encendían a Jace. Salió a su encuentro mientras Jace aún se acomodaba el traje mundano. Él odiaba ese traje mundano, pero Clary se lo pidió y Jocelyn se lo había obsequiado.

Camino fuera del estacionamiento que no era nunca visitado, solo tenía carros antiguos y de peculiares formas. Mientras caminaba escucho el pequeño sonido de la hierva siendo pisada. Se giro viendo el cabello negro tan intenso que relucía, pensó en Alec, pero no era él; se acerco lentamente cuando el hombre se giro. Vestía con un pantalón claro de corte italiano, una playera de cuello de tortuga y un saco del mismo color que el pantalón. Su cabello negro no era el único rasgo similar al de Alec. Sus ojos azules y la forma de su rostro pero sobre todo, había algo anormal en su expresión.

-- ¿Haz venido a la boda?.-- pregunto Jace sin recordar ver a ese cazador, pero tenía las runas en la piel.
-- Algo así.-- respondió el desconocido arqueando las cejas.
-- ¿Amigo de Jocelyn o de Luke?.-- pregunto Jace intrigado por la sensación de familiaridad que sentía por el hombre.
-- De Jocelyn. Siempre he sido gran aliado de los Fairchild.-- respondió sonriendo amablemente.
-- Así que aquí estás.-- dijo la voz de una mujer. Jace se giro para ver a una mujer de cabello largo y dorado, de tez blanca, era hermosa y vestía incluso más elegante que Maryse. Muy joven. No. Parecía tener la edad de Clary.
-- Me perdí un poco, nunca había visitado Nueva York. Luce muy distinto de mi última visita.-- respondió el hombre acercándose a ella, ambos lucían runas sobre la piel. Pero ella sostenía un paraguas bastante antiguo.
-- Todo luce siempre diferente, Will.-- dijo la joven jalándolo del brazo.-- Llegamos tarde.-- apresuró la joven.
-- Bien, Jessi. No recordaba que Jessamine Lovelace fuese tan desesperada.-- dijo el joven mientras agitaba las manos burlonamente. La joven rubia frunció el ceño y lo jalo. Ambos tornaron la mirada hacia Jace.-- Si puedes, salúdanos a Tessa y James Carstairs. De Will y Jessamine Lovelace.-- añadió despidiéndose con la mano.
-- ¿No se quedaran a la boda?.-- pregunto Jace caminando hacia ellos, los seguía tan rápido pero ellos a penas si se movían.
-- Si, solo que esperamos a un amigo.-- respondió Jessamine antes de salir a la calle, levanto la mano y un taxi se detuvo. Jace iba a decir más pero la voz de Simon lo llamo, se giro y después hacia la calle. Ambos cazadores habían desaparecido.
-- Jace. Tenemos un problema mínimo.-- dijo Simon mientras Jace no parecía interesado.-- Alec esta ebrio.-- añadió atrayendo con ello la mirada de Jace.

***

El salón de entrenamientos vibraba al compás de "Phisycal", una música muy mundana que extrañaba a cualquier cazador de Sombras. Sobre la las vigas de entrenamiento un Alec medio desnudo bailaba sosteniendo en una mano una botella de Ron, y en la otra sostenía la mano de Sayuri KimTail. Ambos bailaban como poseídos mientras su risa daba a entender que estaban demasiado ebrios. Después de que la joven cazadora de sombras de Tokyo conociera a Alec, busco ser su mejor amiga. A veces salían a divertirse, pero ahora, justamente ahora, parecían demasiado... alegres.

-- ¡Eh!, Jace llegó.-- dijo Alec saludando con la botella, un poco del líquido lo baño. Alec y Sayuri comenzaron a reír tontamente.

Jace, Simon, Isabelle y Magnus entraron en el salón anonadados de lo que veían. La camisa de Alec estaba abierta, sus pantalones con el cinturón abierto, y bailando al ritmo de los éxitos Mundanos de varias eras atrás. Simon le sonrió a Isabelle por lo ilógico de la escena. Sayuri comenzó a abrazar a Alec.

-- ¡Baja de allí, Alexander Gideon Lightwood!.-- ordenó Magnus mientras Sayuri comenzaba a dar vueltas en las vigas. Giraba verticalmente mientras movías las manos sobre su cabeza.
-- ¡Hey!, Magnus, ¡hola, hola!.-- gritaba Alec acercándose.
-- Dijiste que estaba vestido y preparado para la boda.-- reclamó Isabelle señalando a su hermano que comenzaba a intentar pasos de tap. Lucía peculiar. Sayuri lo imitaba.
-- Estaba.-- respondió Magnus. Jace dio un salto hasta ellos e intento bajar a Alec, pero este dio un salto hacia el otro extremo de la sala de entrenamientos. Giro como un gimnasta profesional.
-- Jace, Jace. ¿Recuerdas cuando nos besamos en Idris?.-- pregunto Alec mientras todos reaccionaban entre sorpresa y horror. Las miradas sobre el joven de cabello dorado.-- Fue raro, no me gusto como me gusta besar a Magnus.-- continuo.-- Pero esta mañana, cuando Sayuri me llevo al Burdel en Texas.-- añadió sonriendo tontamente. Magnus palideció horrorizado.
-- ¿Sayuri te llevo a un burdel?.-- pregunto Isabelle a punto de retorcer el cuello de la aludida.
-- Si. Fue divertido, lleno de luz y color, pero no me gusto ver a las mujeres medio desnudas. Entonces me llevo a un burdel mágico en Alemania.-- respondió Alec dando otro salto. Mas resbalo y cayó al piso, parecía dolorido. Nadie se acercó a ayudarlo, pues el shock aún los asombraba.
-- ¿Me engañaste con algún... me engañaste con...?.-- Magnus no podía terminar la frase.
-- No. No lo hice.-- respondió Alec muy seriamente, este camino tambaleandose hacia Magnus.-- ¿Por qué te heriría así, si me costo demasiado atrapar al brujo más famoso del mundo?.-- añadió extendiendo la mano para acariciar la mejilla de Magnus. El brujo estaba sorprendido pero disfruto la caricia.
-- ¿Harry Potter es el más poderoso?.-- dijo Sayuri desde la viga, recostada ahora en ella.
-- Ese es mago, no brujo. No cuenta.-- respondió airadamente Alec. Después movió la mano, la agito como si espantase una mosca. Sayuri dio un salto cayendo grácil sobre sus puntas, pareció buscar algo y después entrego a Alec una esclava de electrum.-- No hay anillos entre los cazadores.-- añadió sonriendo.-- ¡Vamos a divertirnos!.-- finalizó cayendo al piso desmayada. ¿Cuánto habían tomado?. Simon miro a lo lejos las botellas de vino, ron, tequila y una de sake. En total 26 botellas vacías.
-- Magnus Bane... Te amo, te amo más que a nadie en el mundo, eres el ser más fascinante y quiero amarte toda mi vida, quiero mudarme a tu casa, si eso quieres. Quiero estar contigo hasta el último día de mi vida. ¿Te casarías conmigo?.-- dijo Alec que parecía recitar las palabras ya ensayadas desde hace horas, después se tambaleo, para después colocar la esclava con la frase : "Te Amaré Eternamente" sobre la muñeca del brujo.
-- Eres muy sexy, incluso así de ebrio.-- dijo Magnus mirando el metal brillar.-- ¿Brilla sincronizado con tus emociones?.-- añadió abrazando a Alec.
-- Si.-- dijo Alec acomodándose en él para cerrar los ojos.-- Sayuri encontró el material pero nos equivocamos de burdel, la dirección estaba mal. No es mi culpa que ese lugar tuviese el único electrum que hacía ese efecto.-- murmuró quedando dormido en brazos de Magnus.
-- Es la proposición más... adecuada.-- dijo Magnus levantando en brazos a Alec, como si fuese un niño. Isabelle dio un gritito de emoción. Por fin iba a planear la boda de su hermano mayor.

***

La Cónsul Penhallow se encontraba de pie ante Luke, esperaban a la novia que entro segundos después, seguida por Clary e Isabelle, como dictaba la tradición de los cazadores. Jace, Simon y Magnus estaban detrás de Luke. Alec estaría allí, pero ahora mismo el joven se encontraba dormido junto a Maryse, ambos sentados en la larga banca. Clary lucía radiante mientras caminaba pausadamente, su cabello en rizos rojos se ondulaban con el viento. Parecía combinar tradiciones mundanas con tradiciones de cazadores.

Cuando la pareja se reunía al centro, frente al Cónsul, las parejas detrás se unían. Clary junto a Jace, al lado de este se encontraba Izzy, junto a ella Simon y Magnus junto a Simon. Clary sonreía muy inquieta, mirando constantemente de su madre hacia Luke. Los votos fueron dichos y las runas marcadas en ambas manos, siguiendo la ley marcada por Alexiel. La ley que permitía que un submundo se uniera a un cazador, igualmente respetaban la unión. Eso anteriormente no se respetaba.

Cuando la pareja se giro para saludar, Clary se acerco a Jace y le susurró:

-- Voy a tener un hermanito o hermanita. Mamá y Luke van a ser padres.-- Clary lucía radiante y feliz. Jace la miro, después a Jocelyn y después digirió la noticia poco a poco.
-- ¡¿Jocelyn y Luke van a ser padres?!.-- grito Jace mientras todos tornaban la mirada hacia él. Las mejillas de Jocelyn se tiñeron de un rojo rubí mientras Luke solo sonreía buscando calmarla.

Todo era un ambiente festivo en el Instituto. Becky se encontraba ilusionada mirando cada detalle del mundo de los cazadores.

El grito de Jace despertó a Alec, quien se puso en pie desorientado y con una fuerte jaqueca. Maryse lo miro con ternura y enfado, una mezcla extraña realmente. Le sugirió que fuese a refrescarse a la habitación. Magnus, que no dejaba de sonreír, quiso acompañarlo pero Maryse negó con la cabeza y el brujo se mantuvo donde estaba.

Alec había estado durmiendo después de la emoción vivida. Quería casarse con Magnus y ya que él no se lo pedía, Alec pensó en hacerlo de una manera muy importante. Busco el metal electrum para hacer una esclava sincronizada a sus sentimientos y emociones, a los de ambos, pero solo Sayuri KimTail encontró con facilidad este material tan particular. Si bien ella lo llevo a las zonas más extrañas de Texas, Nueva York y Madagascar; ella encontró, como le prometió, el metal. Sin embargo el temor lo detenía, por lo que llamo a Sayuri para que lo ayudase a relajarse. Ella llego a su habitación con una bolsa con cervezas, a él le desagradaba el sabor. Registraron como niños la cava del Instituto encontrando allí 40 botellas diferentes. Ellos solo sacaron algunas. Después de la cuarta botella y comenzando con el tequila, todo era borroso.

Mientras caminaba de su habitación a la boda, habiendo descansado un poco. Se encontró con un hombre que admiraba los pasillos de una manera extraña. Era atractivo, de cabellos en tonos arena, ancha espalda, vestido con ropas de cazador, pero el hombre no tenía runas marcadas y seguramente no era un cazador de Sombras. Parecía de la misma edad de Alec, mientras sus gafas oscuras cubrían el color de sus ojos.

-- Perdón, ¿te hicimos esperar?.-- pregunto un joven de cabello negro acercándose a él.
-- ¿Estan perdidos?.-- pregunto Alec.
-- No. Pero gracias, solo estábamos observando la biblioteca. Somos de la Enclave de Londres pero jamás habíamos visto el Instituto de Nueva York.-- dijo una joven rubia que caminaba tomada del brazo del caballero de cabello negro.
-- Bien. Nos vemos.-- dijo Alec apartándose de ellos. Algo le era familiar de aquel hombre.

El hombre de cabello en tonos arena se quito los lentes oscuros, sus ojos grandes enfocaron a la rubia. La joven de cabello dorado se asombró y miro hacia el hombre a su lado. Los ojos del hombre eran peculiares, uno era dorado y el otro negro, ambos bordeados por un rojo intenso. Era Satanás, cuyo cuerpo había tomado otra forma.

-- Mi querida Jessamine Lovelace, mi querido William Herondale.-- dijo Satanás caminando hacia ellos.-- Es momento de extinguir al mundo.-- añadió sonriendo mientras abría de par en par las puertas de la biblioteca.
-- Los cazadores me traicionaron. Mi sueño fue imposible gracias a ellos. Así que deben perecer.-- dijo Jessie mientras Will extraía de su bolsillo una daga de plata.-- ¿Lo haz tomado de la habitación del cazador?.-- preguntó ella mientras caminaba por el pequeño corredor frente a grandes objetos detrás de unos vidrios.
-- Es una reliquia de los Herondale, y como él se ha auto nombrado un Lightwood. La reliquia debe volver a mi.-- dijo Will sonriendo mientras giraba en sus dedos la daga de plata. Sus ojos azules se clavaron en el ángel mecánico.-- ¿Tessa y Jem vendrán?.-- añadió.
-- Paciencia Will Herondale. Eso te lo he prometido y lo cumpliré.-- respondió el ser de ojos bicolor. Will frunció el entrecejo.
-- No olvides tu promesa, si tu me traicionas yo haré lo mismo.-- advirtió Will arrojando la daga contra Satanás, este miro la punta clavarse a centímetros cerca de su rostro, en la pared.
-- No lo haré.-- dijo Satanás.-- Pronto los Cazadores serán extinguidos y todo gracias a ti, William Herondale.-- añadió mientras las vitrinas de cristal comenzaron a estallar.

FIN

+++ Pues sí. Querido Lector, aquí termina "Los Hijos de Valentine". Pero si han quedado con dudas como ¿qué hace Jessamine viva y cómo dejo de ser fantasma?, ¿qué hace Will Herondale con Satanás?, ¿esta siendo manipulado Will por Satanás, o ese no es Will?, ¿cómo será la boda de Magnus y Alec?, ¿Sayuri será una mala influencia para el inocente Alec, y le robará por segunda vez un novio a Magnus?, ¿Jace y will se reconocerán?, ¿Jace y Tessa se hablaran?, ¿Will quiere matar a Tessa o a Jem?.

Pues todo esto será revelado en mi siguiente historia. Mientras la increíble Cassandra Clare no publique el último libro, pues... La próxima historia se llamara "Ciudad de Penumbra Eterna", espero puedan leerla. Y si puedan lean "La Venganza del Ángel" y "Mi hermoso Alec". Gracias y hasta luego.

 

Los Hijos de Valentine. - Potterfics, tu versión de la historia

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1. Nuevos Cazadores. La bestia blanquecina se retorcía con profundas convulsiones mientras un largo látigo se arrastraba contra él, una flecha se desvanec�

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