Me enamoré de Ronald Weasley. - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Ron y yo íbamos detrás de Harry. Corríamos, mientras a nuestros lados veíamos a nuestros seres queridos luchando contra Lord Voldemort. Aquello estaba siendo la Batalla más dura en siglos. Aquí se disputaba si vivía el Niño-que-vivió o el Señor Tenebroso. Ya estaban cinco horrocruxes, tres destruidos. Pero ya no teníamos la espada de Grodric Gyffindor. Según los libros que cogí de la biblioteca, se necesitaba algo hecho por duendes o

Agarré a Ronald del brazo, quien se giró sin entender por qué lo paraba y evitaba que llamara a Harry. Solo nosotros podíamos ir, él tenía más cosas que solucionar. Le arrastré hasta un pasadizo que llevaba al pasillo del baño de Myrtle la Llorona. No quería hablar, por si había mortífagos cerca. Ron abrió la boca para hablar y yo le puse una mano encima, para que callara. Por poquísimo desvela nuestra posición. Lo entendió. Fui a abrir la puerta del baño, pero él entró antes que yo, con la varita preparada por si las moscas. Miramos todos los retretes y rodeamos la columna de lavabos. Vía libre. Miré los grifos, de lo poco que recordaba del segundo año y lo que me contaron mis dos mejores amigos, recordé una pista. Todos los grifos eran lisos y sin detalles, menos uno. Lo noté al instante, parecía más piel de reptil que simple hierro inoxidable. Me paré delante y llamé a mi compañero.

 

-¿Qué hacemos aquí? Deberíamos estar con Harry, luchando contra los mortífagos y ayudando a la Orden del Fénix- dijo Ron, nervioso. Nadie estaba tranquilo en aquella guerra, pues ambos bandos estaban al cinquenta por ciento de probabilidades de ganar o perder.

-Aunque tengamos ya muchos horrocruxes, tenemos el mismo problema de siempre- le expliqué, ¿cómo era posible que se hubiera olvidado tan pronto de la pérdida de la espada de Godric?

-¿Y es
?- tan dulce, pero tan estupido
Un segundo, ¡¿dulce?! Hermione Jane Granger, ¿qué te pasa con ese chico pelirrojo?

-¡No tenemos con lo que destruir el resto! Ron, por favor, no es tan difícil. Ya hemos planteado ese problema anteriormente- dije, algo histérica.- Si no tenemos la espada, al menos deberíamos intentar conseguir colmillos de basilisco.

-Ah. Pues, hablando de problemas, si quieres bajar ahí, necesitas a Harry- dijo Ron, fastidiado porque le haya tratado de tonto.

Pero tenía razón. No se puede bajar por ahí sin decir algo en parsel. Maldita sea, me he equivocado. Piensa Granger, piensa. ¿Alguien más habla parsel? Empecé a pasearme por el baño, con el ceño fruncido, los ojos cerrados y las manos en la cabeza, totalmente desesperada. De repente oí algunos siseos, al principio bastante extraños. El último siseo que oí fue muy parecido a lo que solía decir Harry en segundo curso. Me volví. ¡Fue Ronald!

El lavabo se separó de la columna, dejando ver una trampilla bastante
asquerosa. Me quedé boquiabierta, miré de la trampilla a Ronald de Ron a la trampilla. No era posible, ¿"él" habla parsel? Pe-pero, co-como
Comencé a asustarme. Caminé hacia atrás, sin reconocer a esa persona que jamás nos dijo su secreto.

-Te juro- me dijo Ron, tan sorprendido como yo, lo cual me extrañó.-
que no lo hice adrede. Solo recordaba lo que dijo Harry y me dio por intentar imitarlo.

-Eres
eres
- intenté decir algo, pero no salía nada por mi boca. Tenía un nudo en la garganta que me impedía admitir aquello en voz alta.

 

-Una serpiente te aseguro que no. Quizás un loro- bromeó.

-¡Eres increible!- por fin pude soltarlo.

Y no lo dije sarcásticamente. En verdad era increible y se lo demostré cuando me abracé a su cuello a punto de llorar. Salvaríamos a Potter, destruiríamos lo horrocruxes. Él se puso un poco colorado, luego me abrazó igual. Le miré a los ojos, sin darme casi cuenta, nos acercamos poco a poco. Nuestros labios casi estaban por juntarse, cuando oimos a Myrtle pasar llorando hasta un retrete, en el que se sumergió. La guerra la asustaba. Destruida la armonía que os rodeaba, no separamos de inmediato. ¡La muy estúpida me estropeó mi primer beso! ¡Un beso de mi amado pelirrojo! Y sí, lo admito, estoy loca, completa, incomprensible, ilógica y totalmente enamorada de Ronald Weasley.

Ron estaba tan rojo como su pelo. Yo no quedaba atrás. Se deslizó por el hueco del lavabo y desapareció de mi vista. Me dieron ganas de mandarle los pájaros de sexto curso. ¡Las damas primero! Me tiré por la trampilla, asqueándome cada vez más. Olía como un vertedero, o peor. Parecía interminable, me asusté mucho por la oscuridad que me rodeaba y las curvas que tenía esa especie de tobogán. No pudo evitar chillar, Ron también chillaba. Sentí que chocaba con algo esférico, lo cogí con las manos, para que no me diera en la cara. Su forma era peculiar
Calefactor electrico

Al fin terminó el horror de tobogán. Salí tan disparada que caí encima de Ronald. Ambos gemimos de dolor. Me quité de encima y le ayudé a levantarse, casi me arrastraba, tenía más fuerza que yo. Miré a mis pies. ¡Agh! Estaba todo lleno de criaturas muertas. En mis manos la cosa esférica en realidad era

-¡¡AGH!!

-¡¿Qué pasa?!- preguntó, asustándose, Ron.

-¡Una calavera, una calavera!- lo que sostenía en mis manos era humano, puaj.

Quería soltarlo pero solo su visión me paralizaba. Finalmente mi amigo me lo quitó de las manos y lo tiró lejos. Nos adentramos en la cueva, mientras Ron decía la misma frase en parsel de antes. Nos quedamos como si nos hubieran lanzado un "petrificus totalus". El basilisco era enorme, era contra eso con lo que se había peleado Harry y a lo que ganó. Ahora me pareció más héroe que nunca. Con algo de dificualtad le arrancamos varios colmillos y los cargamos ambos. Dije "¡Accio escoba!" y con ella subimos de nuevo al baño de Myrtle la Llorona.

Corrimos por todos los pasillos. De vez en cuando, cruzábamos con algún mortífago y lo teníamos que aturdir. Por suerte no se me cayó nada de los brazos. Los que estaban de nuestro bando luchaban con todas sus fuerzas. Me quería parar a ayudarles, pero tenía que ayudar también a Harry. Nos cruzamos con Remus, quien nos dijo que Harry estaba buscándonos desesperado. Después de un montón de pasadizos, pasillos, mortífagos , magos, brujas y escaleras, encontramos a Harry.

-¿Dónde demonios han estado?- nos gritó Harry. Que lindo, se preocupa por nosotros, le ayudamos y nos grita. Que se entienda el sarcasmo.

-En la Cámara ¿qué?- no acababa de creérselo.
-¡Fue idea de Ron, todo! - mentí. La idea fue mía, pero cuando Ron hizo tanto por seguir abriendo el camino, quise darle toda la importancia. - ¿No fue absolutamente brillante? Ahí estábamos, después de irnos, y yo le dije a Ron, incluso si encontrábamos el otro, ¿cómo nos desharemos de él? ¡Aún no nos habíamos deshecho de la copa! ¡Y entonces él pensó en eso! ¡El basilisco!
-¿Pero qué?- dijo Harry asombrado.

-Algo para deshacernos de los Horrocruxes.- dijo Ron.

Miró las cosas que sosteníamos en brazos y pareció que se daba cuenta entonces de qué eran esas cosas asquerosas y apestosas que sosteníamos. Colmillos de basilisco recién arrancados del cráneo. Puaj, quise darme una ducha. Y aun quería besar a Ron.


-¿Pero cómo llegaron allí? - preguntó, ahora llegaba la verdadera entrada de Ronald- ¡Necesitas hablar pársel!
-¡Lo hizo! -dije muy sonriente.- ¡Muéstrale, Ron!- Ron siseó igual que antes, seguía sin parecerse mucho pero algo es algo.

-Es lo que hiciste cuando abriste el relicario- le dijo a Harry.- Tuve que intentarlo varias veces para que me saliera bien, pero al final entramos.
-¡Estuvo asombroso! - volví a decir- ¡Asombroso!- recordé el casi beso. Me mordí el labio nerviosa y mis mejillas se sonrojaron algo.

Fuimos a la sala de los Menesteres y desalojamos la sala. Era la hora de la evacuación y la lucha final contra Vo-Voldemort.

-¡Espera un momento! - dijo Ron en ese momento- ¡Nos olvidamos de alguien!
-¿Quién?- pregunté, ya no había nadie en esa sala. Y en el castillo los demás solo peleaban. Ningún menor de edad estaba por allí, excepto Ginny.

-Los elfos domésticos, deben estar aún en las cocinas, ¿no es así?
-¿Quieres decir que deberíamos ponerlos a pelear?- Harry Potter, luego hablaré seriamente contigo sobre el P.E.D.D.O. Le miré indignada por lo que había dicho.
-No- dijo Ron-, quiero decir que deberíamos sacarlos de aquí. No queremos más Dobbies, ¿o sí? No podemos ordenarles que mueran por nosotros.

Eso
Eso fue
¡¡Precioso!! Las ganas de besarlo cada vez eran más inevitables. Ya no podía controlar mi cuerpo. Y lo que dijo fue lo único que necesitaba escuchar para saber que me había enamorado ciertamente de él. Entonces, sin miramientos. Sin pensármelo bien. Sin si quiera consultar un libro antes. Tiré todos los colmillos al suelo y lo besé. Mi primer beso con el Weasley al que tanto amaba. Olvidé todo, solo quise vivir ese momento como si fuera el último de mi vida. Y podría serlo, si Voldemort ganaba la batalla, mataría a todos los Sangre Sucia, yo incluida. No me importó, la felicidad me embargaba. Solo lo quería a él, a ese pelirrojo que me tenía loca y que al corresponderme al beso supe que también me quería.

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2023-02-27

 

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