Muñeca de Porcelana - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hace mucho tiempo, en un bosque lejano, había una grande casa, donde vivía una pequeña niña de 5 años llamada Emmelie.

Ella lo tenía todo: unos padres cariñosos, un bosque hermoso al lado de su casa, su nana que tanto la quería y un perrito llamado Teddy con el que jugaba en el gran patio todas las tardes.

Pero lo que ella más apreciaba era una muñequita que sus padres le obsequiaron al cumplir los dos años.

Sus padres le dijeron que se llamaría Gemma, pues era un nombre muy fácil de pronunciar.

Todas las mañanas ella acostumbraba a ir a su casita de muñecas en el patio delantero de su casa.

La casita era de madera, muy pequeña, pero en la que ella cabía perfectamente. Y en un silloncito siempre estaba Gemma.

 

El día del cumpleaños de Emmelie, su cumpleaños número seis, sus padres le prepararon una pequeña fiesta sorpresa:

-¡Feliz Cumpleaños Emmie! -exclamaron sus padres y su nana.

-Gracias -dijo alegremente Emmelie, con su tierna vocecita.

Todo el día se la pasó de maravilla, partió su pastel y abrió sus regalos, y claro que el que más le gustó fue un vestido que sus padres le compraron. Era exactamente igual al de Gemma.

El día estuvo perfecto, hasta que en la noche, antes de que Emmelie se fuera a dormir su padre la llamó:

-Emmelie, ven aquí. Tu mamá y yo tenemos que hablar contigo.

Ella muy obediente fue a la sala donde se encontraban sus padres y se sentó en un sillón, frente a sus padres.

-Hija -comenzó su mamá-, ya es tiempo de que vayas a la escuela. Ya tienes 6 años, y a tu edad todos los niños y niñas ya van a la escuela.

-¿Entonces ya soy niña grande? -preguntó con emoción Emmelie.

-Si, Emmie -dijo su papá-, el problema es que nos tendremos que mudar.

-¿Mudar? -preguntó confundía.

-Si hija, tendremos que vivir en otro lugar.

-NO -gritó Emmelie.

-Emmie, lo siento -dijo su papá.

-Yo no me quiero ir. Quiero vivir aquí -gritaba con fuerza.

-Hija, es necesario -le decía su mamá, que estaba sollozando.

-Yo me quedo aquí -dijo, y dando la media vuelta, salió corriendo de ahí.

Salió de su casa, hacia la oscuridad y se dirigió a la casita de muñequitas. Entró y abrazó a Gemma.

-Gemma, nosotras no nos iremos -le decía entre llantos a la muñeca.

Entonces, apretó la muñeca en sus brazos y salió corriendo hacia el bosque, acompañada de Teddy. Escuchaba las voces de sus padres llamándola, pero ella seguía corriendo más y más fuerte.

-Emmelie, ¿dónde estás? -gritaban sus papás desesperados.

Ella no contestaba, solo seguía corriendo. Después de correr alrededor de diez minutos, se paró en seco. Se sentó en un tronco partido y se quedó ahí esperando. No sabía bien lo que esperaba, ella solo se quedó ahí, sentada llorando y con Gemma en sus brazos. Teddy estaba a sus pies.

Cansada de tanto llorar, se recostó entre las hojas de los árboles y se quedó dormida.

A la mañana siguiente, la despertó la cálida luz del sol. Asustada se levantó de un salto. Miró a Teddy que también se había levantado asustado, pero no miró a Gemma. Había desaparecido.

Desesperada se puso a buscarla por todos lados. Teddy iba con ella.

-Gemma -gritaba Emmelie-, Gemma, ¿Dónde estás?

Corría sin dirección alguna, y sin querer llegó a su casa. Sus padres estaban subiendo maletas al carro, sus rostros estaban tristes. Emmelie comprendió que era el momento de irse. Pero ella no quería irse sin antes encontrar a Gemma.

 

-Mami -gritó Emmelie, mientras se acercaba a ellos corriendo.

Pero no la escuchó. Se paró enfrente de ella, y parecía como si no la miraran.

-¿Mami? -dijo confundida Emmelie.

Seguía sin responderle.

Desesperada llamó a su papá.

-Papi, papi me escuchas -decía llorando.

Pero nada.

Se quedó llorando ahí, y de su casita de muñecas salió una niña muy linda, exactamente igual a Gemma, solo que esta era de carne y hueso. Era exactamente de la misma edad que Emmelie.

-¿Gemma? -dijo Emmelie dirigiéndose a la niña.

-Si, Emmelie, soy Gemma.

-Pero, tú eres mi muñequita.

-Así es, pero ya que estas muerta, puedes verme como realmente soy.

-¿Muerta? -preguntó Emmelie sorprendida.

-Si, Emmelie, tú has muerto. Después de que te escapaste al bosque, tus padres te buscaron como locos, pero no te encontraron. Tú has muerto.

-No es cierto -chilló Emmelie.

-Sí lo es -dijo Gemma.

-Pero, y
mis papis
Teddy
-estaba totalmente confundida.

-Tú nunca debiste reaccionar así.

-¿Cómo? -preguntó llorando Emmelie.

-Huiste de tu casa, tus padres te estaban buscando y tú no les respondiste. Debiste quedarte en casa, aceptar lo que tenias que hacer, verlo como una nueva aventura.

-Pero, yo no me quería ir -dijo llorando.

-Sí, mas sin embargo esa no era decisión tuya. Eres aun muy pequeña para decidir por ti.

-Tú también eres pequeña -le reprochó.

-Tal vez me veas así, pero he estado en las manos de muchísimas niñas, y ninguna fue como tú. Desobediente.

Esas palabras le dolieron. Sus padres siempre le habían dicho que era la niña más obediente y educada del mundo. Que era única.

-Eso no es verdad -dijo Emmelie.

-Bueno, si no es verdad, dime por qué huiste así de tu casa.

-Porque
yo no me quería ir -dijo decididamente.

-Mira, piensa de este modo -le dijo Gemma-, podrás conocer nuevas personas

-Pero no necesito conocer nuevas personas -la interrumpió Emmelie.

-¿Por qué?

-Porque ya te tengo a ti, no necesito nadie más.

-Escucha, yo no siempre estaré aquí, algún día tú te cansaras de mí. Pensaras que las muñecas son solo para bebés, y entonces no tendrás con quien jugar. Necesitas de amigas. Esas personas en las que algún día podrás contar para todos los momentos, ya sean buenos o malos. A las que les podrás contar tus secretos. Con las que podrás hacer muchas cosas. Recuerda que yo soy tan solo una muñeca. Yo no puedo hacer todas esas cosas maravillosas que las niñas si pueden.

-Pero, ahora ya eres una niña -le dijo Emmelie.

-No siempre lo seré. Pero, ¿sabes algo?

Emmelie esperó.

-Yo te puedo regresar a la vida, si prometes que te irás con tus padres, que miraras esto tan solo como una aventura. Como algo nuevo que te pasara.

-Pero, mis papis no me quieren, ellos solo quieren dejarme en una escuela, me quieren dejar solita.

-Lo único que quieren es que aprendas a sobrevivir por ti sola, ellos no estarán siempre contigo. Algún día se irán, para no volver jamás y tendrás que enfrentar a la vida tu sola. Si no empiezas desde ahora, entonces después te será más difícil.

Después de pensarlo unos segundos sonrió y dijo:

-De acuerdo, lo hare, pero tú tienes que estar siempre conmigo, ¿sí?

-Siempre.

Entonces Gemma tomó la mano de Emmelie y juntas se dirigieron al bosque, llegaron al lugar donde Emmelie se había quedado dormida.

-Bien, ahora tienes que dormirte -le dijo Gemma.

-¿Tu estarás conmigo?

-Ya te lo prometí.

Entonces Emmelie se recostó en las hojas, y se quedó profundamente dormida.

De repente, escuchó unas voces que cada vez se hacían más cercanas.

-Emmie -gritaban-, hija, ¿Dónde estás?

-Ahí esta -gritó una voz conocida para Emmelie.

Sintió que alguien la levantaba.

-Emmelie, cariño, ¿estás bien? -decía preocupada su mamá.

La niña abrió sus ojos. Los contempló unos segundos. Les sonrió y les dijo:

-Iré a la escuela con Gemma.

Sus padres respiraron aliviados y se la llevaron a su casa.

Ya adentro, le prepararon un chocolate caliente y la cobijaron.

Después de contarles todo lo que le sucedió en el bosque, sus papás se quedaron con la boca abierta.

-Bueno hija, Gemma tiene razón -dijo su mamá dándole crédito a su hija.

El papá se le quedó viendo y solo dijo:

-¿Estas preparada para empacar?

Emmelie solo sonrió, y corrió a su habitación.

Dos semanas después de haberse mudado, por fin Emmelie entró a la escuela, en un principio era un poco tímida, pero conoció a muchos niños, y consiguió una mejor amiga, tal como lo había dicho Gemma.

Su nueva amiga se llamaba Aymee.

Emmelie contenta de tener una nueva amiga le contó a Aymee su historia con Gemma.

-Bueno -dijo Aymee-, tu muñequita sí que es especial.

-Claro.

Y juntas caminaron en el parque, acompañadas de Teddy, y por supuesto de Gemma, la muñeca de porcelana.

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Este es un cuento que hice para una tarea, no me gusta mucho mucho, pero lo que mas me gusta es el mensaje, de que siendo pequeños no nos corresponden muchas de las decisiones importantes en nuestras vidas, y aunque no tengamos 5 años, aun no somos mayores de edad (algunos), y tenemos que respetar las decisiones de quienes nos mantienen.

Espero les guste.

Dejen comentarios, aunque no les haya gustado.

Se aceptan críticas, recomendaciones, y demás. Excepto, claro, groserías. Si no te gustó, solamente no escribas comenario alguno, o escribe que no te gustó.

Saludos !! =D

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Hace mucho tiempo, en un bosque lejano, había una grande casa, donde vivía una pequeña niña de 5 años llamada Emmelie.

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2023-02-27

 

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