Navidad élfica - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Una pequeña criatura de ojos verdes, tan grandes como un par de pelotas de béisbol, de nariz puntiaguda y orejas de murciélago, caminaba lentamente entre dos largas mesas que se encontraban en aquella sala enorme de techo muy alto, tan grande como el Gran Comedor. En las paredes de piedra, además de estar apiladas las ollas y las sartenes, había varias guirnaldas y bolas doradas que decoraban la cocina de Hogwarts. También en la chimenea había una corona de ramas de abeto con coníferas.
Dobby llegó a una esquina donde la luz del fuego de la chimenea no alcanzaba y vio que allí, sumergida en la oscuridad, se encontraba Winky, la elfina doméstica, sentada con la cabeza reposando sobre sus huesudas rodillas. La elfina levantó la cabeza cuando notó la presencia de Dobby y sin más, llevó sus manos hacia una taza que estaba al lado de ella. De un sorbo terminó la cerveza de mantequilla que quedaba en el envase.
Winky le ha dicho que quiere estar solasusurró la elfina y después de unos segundos eructó.
Dobby solo quiere que Winky esté feliz. Dobby se pone triste al ver a Winky asíconfesó el elfo y se acercó más a la elfina de ojos marrones. Dobby quiere ayudar.
¡Lárgate! ¡Winky no quiere la lástima de nadie, menos la de Dobby!gritó Winky y se levantó pero tuvo que apoyarse en la pared porque se tambaleó.
¡Es Navidad, Winky! Dobby y los demás elfos quieren estar con Winky.
¡Winky quiere estar sola!
Dobby tiene un regalo para Winkydijo el elfo.
Winky miró a Dobby y sus ojos marrones relucieron.
¿Un
un regalo para Winky?preguntó.
Dobby asintió.
Dobby le promete que no demorará, Dobby tiene algo que le va a encantar.
El elfo se dio media vuelta y fue corriendo hacia la puerta de la cocina. Pasó por en medio de las mesas de Sltytherin y Ravenclaw y luego llegó a la puerta. Salió de la cocina y en un instante volvió a entrar con un paquete en las pequeñas manitas de largos dedos. Cuando volvió a estar frente a la elfina, ésta miraba con curiosidad el paquete.
Dobby y los demás elfos conseguimos esto para Winky. Se lo pedimos al profesor Dumbledore y él muy amablemente le dio esto a Dobby, para Winkydijo Dobby y le entregó el paquete a la elfina. Winky recibió el regalo y lo admiró por un momento.
Dobby cree que Winky quiere abrirlo ya, ¡Winky tiene que abrirlo!le dijo Dobby.
Winky sonrió tímidamente y rompió el papel que envolvía el presente. Cuando la elfina comenzó a darse cuenta de lo que era el regalo, fue derrumbándose poco a poco y al estar sentada en el suelo, con el portarretratos en las manos, miró a Dobby y empezó a llorar.
Mientras ambos elfos se abrazaban y Dobby consolaba a Winky, la fotografía de Bartemius Crouch se movía ligeramente. La mirada del antiguo amo de Winky era seria y tal como era su comportamiento, intachable, era su presentación: la perfecta raya de su peinado y el impecable terno que vestía.
Winky no sabe qué decir. Winky está muy agradecida con Dobby y espera que Dobby pueda disculparle por lo que Winky le dijosusurró la elfina y dejó de abrazar al elfo para tomar con sus manos el portarretratos que contenía la fotografía de su antiguo amo.
Dobby perdona a Winky y Dobby sabía que a Winky le gustaría mucho el regalo. Dobby está feliz porque Winky está sonriendo y a Dobby le gusta la sonrisa de Winkydijo el elfo y sus mejillas adquirieron un leve rubor.
Gracias Dobbyexpresó la elfina sollozando. Winky nunca había recibido un regalo antes. El amo Crouch siempre estaba muy ocupado en el Ministerio y la señora enfermaba muy seguido porque siempre andaba preocupada por el amo Barty Jr. Ella no tenía tiempo para preocuparse de Winky, ¡Winky tenía que cuidar de la señora y de la familia Crouch!exclamó la elfina pero luego su mirada cambió y Dobby vio en su rostro una mueca de horror. ¡Winky ha hablado mal de sus amos! ¡Winky es mala!dijo y sus ojos recorrieron la cocina hasta ver la taza que estaba al lado de ella. ¡Winky es mala, mala!gritó mientras se golpeaba con la taza que había recogido. La elfina continuó pegándose en la cabeza hasta que Dobby por fin pudo quitarle la taza de las manos. ¡Dobby no quiere que Winky se lastime! ¡Winky tiene que estar feliz, hoy es Navidad! Lo sientomasculló la elfina mientras miraba sus pies, porque mantenía la cabeza hacia abajo en muestra de arrepentimiento. Winky está muy agradecidadijo después de levantar la cabeza y mirar a Dobby. Dobby se siente feliz de escuchar a Winky decir eso. Dobby está feliz por ver a Winky así, contenta, pero aún hay algo más. ¿Qué es lo que Dobby quiere decir?preguntó Winky.
Dobby quiere que Winky vaya con él a un lugar. Dobby sabe que a Winky le gustará mucho la sorpresa que le tenemos para ella.
Winky aún tenía los ojos llorosos y no tenía palabras para responderle a Dobby, pero el brillo de sus ojos y la leve sonrisa bajo su gran nariz, mostraba la plena felicidad que la elfina sentía en ese momento.
Winky acepta ir con Dobbysusurró la elfina y mantuvo su sonrisa.
Dobby tomó la mano de Winky y ambos empezaron a correr a través de la cocina. La pequeña elfina llevaba en la mano que tenía libre la fotografía del señor Crouch y mientras corría, su faldita se ondeaba. Uno de todos los gorros que Dobby tenía en la cabeza se cayó cuando ya estaban por llegar a la puerta, pero al elfo no le importó y siguió avanzando.
Cuando salieron de la cocina y cerraron la puerta, la perilla desapareció de la pintura del frutero gigantesco y ésta volvió a ser lo que pretendía ser, una pintura, en vez de la entrada a la cocina del colegio de magia y hechicería.
Alwyn cree que a Winky le ha gustado el regalo que todos le hemos hechodijo una vocecilla que sobresaltó a Winky. El elfo doméstico que se encontraba afuera, esperando a Dobby y a Winky, era un poco más alto que Dobby y su nariz era ganchuda, sus orejas de murciélago paradas y usaba un delantal con el escudo del colegio. Sus enormes ojos azules observaron a Winky y luego la fotografía que sostenía la elfina.
Winky está preocupada, ¿a dónde irá Winky con Dobby y Alwyn?
Dobby no puede decirle nada a Winkydijo el elfo y sonrió tímidamente.
¿Por qué Winky está preocupada?preguntó Alwyn.
Winky tiene miedo de que los alumnos puedan verla y que vean a Dobby y a Alwyn también.
¡Oh!exclamó Alwyn. Winky no tiene por qué preocuparse. Winky debe saber que la mayoría de los alumnos están en sus casas, pasando las vacaciones de Navidad con sus familiasle explicó el elfo amablemente y luego agregó mirando a Dobby: Será mejor que ya nos vayamos.
Dobby piensa exactamente lo mismoseñaló el elfo.
Los tres elfos empezaron su travesía. Caminaron pegados a las antiguas paredes y la luz de la luna que entraba por las ventanas del colegio hacía que se proyectaran las sombras de los tres elfos en el suelo y en las paredes. Siguieron caminando muy pegados a las paredes que estaban cubiertas por varios retratos y algunos de los personajes de las pinturas se detenían a observar con curiosidad a las tres pequeñas criaturas que transitaban por la noche a hurtadillas, mientras que otros simplemente les gritaban, como una corpulenta mujer que les gritó algo realmente desagradable, que hizo temblar a Winky. Cuando los pequeños elfos escucharon unos pasos, se ocultaron tras las armaduras y luego de esperar unos minutos, volvieron a retomar el viaje.
Winky preferiría regresar. Winky está muy agradecida por lo que Dobby y Alwyn hacen, pero Winky tiene sueño.
Sueño es el que tiene el joven amigo del señor Harry Potter, el señor Weasleydijo Dobby. Cada noche que Dobby va a ordenar la habitación del señor Harry Potter, su amigo ronca fuertementecontó el elfo. A veces Dobby coloca sus dedos cerca de la pecosa nariz del señor Weasley y le da cosquillas cuando respira y bota el aire por la narizdijo y rió tímidamente cubriéndose la boca con sus manos.
¿Quién ha ido a ordenar la sala común de Gryffindor esta noche, Dobby?preguntó Alwyn con curiosidad.
Dobby no saberespondió el elfo
¡Alwyn no iría jamás! Alwyn siente terror en tan solo pensar encontrarse una de esas prendas que están escondidas entre los muebles. No, no
¡Alwyn nunca iría!exclamó el elfo y se cruzó de brazos.
Dobby cree que Alwyn hace mucho ruidosusurró Dobby un poco molesto por lo que Alwyn había comentado. Alwyn debe de callarsedijo Dobby y siguió andando.
¡Winky cree saber a dónde Alwyn y Dobby quieren llevarla!exclamó la elfina. Pero Winky no entiende por qué.
Ni Dobby ni Alwyn dijeron nada así que pasaron por delante de una escalera, que tenía las barandas decoradas con guirnaldas, y que conducía al vestíbulo.
¡Winky tiene miedo de estar aquí! ¡Winky no sabe si esto es Navidad o Halloween!exclamó preocupada la elfina y se apegó más a Dobby.
Dobby promete a Winky que no le pasará nada malo, ¡Winky estará muy feliz en unos minutos!
Cuando llegaron a las mazmorras, los tres elfos sintieron el inquietante frío que hacía allí y notaron el perturbador silencio que era acompañado por una sutil luz verdosa, proveniente del lago negro, que se encontraba sobre ellos.
Alwyn cree que tenemos un problema, Dobby
¡la contraseña!
Dobby miró preocupado a Alwyn pero una pequeña risita lo distrajo. La pequeña elfina que estaba un poco alejada de ambos elfos reía tímidamente mientras abrazaba el retrato de su antiguo amo.
¿Qué es lo que le pasa a Winky?preguntó Dobby.
Winky simplemente se ríe porque ni a Alwyn ni a Dobby se les ocurrió aparecerse en el lugar donde querían llevar a Winkydijo la elfina.
¡Winky tiene razón!señaló Dobby y se llevó las manos a la cabeza. Después, Dobby tomó a la elfina de la mano que no sujetaba el portarretratos, luego Alwyn sujetó la otra mano de Dobby y finalmente se escuchó un «¡crac!» y los tres elfos desaparecieron.
Después de haberse entregado a la oscuridad por menos de un segundo, los tres elfos pisaron el suelo nuevamente y los tres, agarrados de las manos, se hallaron en una habitación inmersa en la oscuridad. Winky notó que allí había otros elfos domésticos, porque se dio cuenta que varios pares de ojos rodeaban a un pequeño niño de primer año, que se encontraba sentado en su cama, observando a los tres elfos domésticos que habían aparecido.
¿Es ella?preguntó el niño de once años. E
es ella, señorrespondió Dobby. La oscuridad del lugar contrastaba con el brillo de los ojos verdes de Dobby, que parecía estar muy emocionado; sin embargo, Winky miraba con extrañeza al muchacho de ojos castaños y cabellos alborotados de color marrón que estaba frente a ella. El niño se acercó un poco más hacia la elfina, haciendo que la cama rechinara por el cambio de posición. Winky dio un ligero respingo cuando escuchó el sonido que ésta produjo. Holase limitó a decir el pequeño con una amable voz. Winky lucía confundida. Se volteó hacia Dobby y lo miró, pero el pequeño elfo no le dijo nada, así que volvió a mirar al niño de primer año, miembro de la casa de Slytherin. Mucho gusto en conocertevolvió a hablar el muchacho y le dedicó una tímida sonrisa a Winky. Nunca nadie le había dicho eso a Winky, señorhabló por fin la elfina. Así que te llamas Winky, ¿no? Sí, señor. Winkyse presentó e hizo una exagerada reverencia, tan exagerada que su puntiaguda nariz tocó el suelo que se confundía con la oscuridad de la habitación. Me llamo Albert, Albert Crouch. La elfina, que se había distraído, se giró bruscamente hacia el muchacho cuando escuchó que éste pronunció su nombre. Los ojos de Winky contemplaron el inocente rostro del niño y éste vio en ella la perplejidad que su expresión mostraba por la revelación que le había hecho. Parecía que hubiese pasado mucho, mucho tiempo, cuando los ojos de la elfina se empezaron a humedecer y una lágrima resbaló por su rostro. ¿Estás bien?le preguntó Albert y se levantó de la cama para ponerse en cuclillas junto a Winky. La elfina llevó sus largos dedos a su rostro y se quitó las lágrimas, luego se acercó al niño y le preguntó. ¿U
usted es
es de la familia Crouch? Albert asintió con la cabeza. De repente, todo lo que la elfina veía empezó a tornarse borroso hasta que se quedó atrapada en la absoluta oscuridad.
***
¡Oh, miren, está despertando!murmuró una voz chillona proveniente de un larguirucho elfo doméstico de orejas cortas. Los enormes ojos marrones de Winky empezaron a abrirse y luego pestañearon seguidamente, para acostumbrarse a la luz de la iluminada habitación. La pequeña elfina se despertó y con sumo cuidado fue componiéndose en la butaca donde estaba sentada, rodeada por varios elfos domésticos que habían estado en vela por ella. Winky se desmayóle informó una vocecilla que la elfina reconoció enseguida. Dobby estaba muy preocupado por Winky. ¡Dobby pensó que Winky había muerto de felicidad!dijo el elfo angustiado y se llevó las manos a la cabeza. Es un alivio que esté nuevamente con nosotrosconfesó una voz amigable que no era de ninguno de los elfos, sino de una persona que se encontraba a unos metros de la butaca donde Winky estaba sentada. Era Albus Dumbledore, el alto director de Hogwarts, de barba larga y blanca, con una nariz ligeramente desviada sobre la que reposaba unos lentes de media luna que dejaban ver sus ojos azules. Vestía una túnica granate y unas botas oscuras de hebillas plateadas. El anciano director rodeó la habitación y se dirigió hacia su escritorio. Por favor Winky, desearía que nos acompañasesle dijo a la elfina y luego se dirigió hacia la persona que yacía sentada en la butaca que tenía frente a él en su escritorio: Tenemos muchas cosas de las que hablar, ¿no es así?dijo y guiñó un ojo. Los elfos se apartaron y dejaron el camino libre para que Winky se acercara al director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y así fue, la elfina bajó de la butaca con un leve saltito y se encaminó hacia el asiento que el profesor le ofrecía. Cuando estuvo a punto de llegar, observó que al lado de la butaca libre estaba sentado Albert Crouch. La elfina contempló por un momento al niño, aunque con cierta duda, y luego caminó apresurada hacia el asiento y se subió a la butaca como lo haría un niño pequeño. Espero que no sea un inconveniente para ti, Albert, contarle a Winky lo que me has dicho sobre tu familiaempezó a decir el anciano profesor. Claro que noindicó el niño y se volvió hacia Winky, quien miraba recelosamente a Albert. Soy Albertdijo el niño y se señaló a sí mismo con sus manos, Albert Crouch, hijo de Thomas Crouch, quien es hijo de Abraham Crouch, hermano de Bartemius Crouch, quien vendría a ser mi tío abuelo. Winky desconocía que el amo Barty tuviese más familiaadmitió la elfina. Winky pensaba que la familia Crouch era muy pequeña. Mi madre me contó que ambos hermanos no se llevaban bien y de adultos se distanciaronle explicó Albert. Una verdadera lástimasusurró Dumbledore. La familia es lo más importante que tenemos y los hermanos
dijo y se detuvo un momento, reflexionando los hermanosrepitió, aunque pensemos que son nuestros enemigos, son en realidad nuestros mejores amigos y quienes más se preocupan por nosotros. »Winky, ¿por qué no le cuentas al señor Albert Crouch sobre ti?comentó el anciano profesor que mantenía la mirada perdida, aún pensando en lo que había dicho, como si recordara algo, algo que le hacía sufrir por dentro. La elfina negó disimuladamente con la cabeza, pero el profesor Dumbledore le sonrió y eso le dio las fuerzas de hablar con el niño. Wi
Winky trabajó siempre para la familia Crouch. La madre de Winky también lo hizo y los antepasados de Winky también lo hicieron, señor. Siempre servíamos a la honorable familia Crouch, pe
pero
sollozóun día el amo Crouch liberó a Winky, señor, porque Winky decepcionó al amo Crouch, pero no fue porque Winky quisiera, señor, Winky lo hizo para cuidar del amo Barty Jr., señor, el amo Barty Jr. fue malo con Winky y por eso, desde ese día, cuando el amo Crouch despidió injustamente a Winky, Winky es una elfina libremurmuró la elfina ya más calmada. Dobby también es un elfo libre, señorgritó alegre para que el resto lo escuchara. Winky se dobló un poco y desde la butaca miró a Dobby, quien estaba atrás de ella, con el resto de elfos que lo miraban como a un bicho raro, y le gritó: ¡Dobby debería de avergonzarse por lo que dice! La elfina miró con un poco de cólera el elfo, pero después pareció arrepentirse y nuevamente comenzó a llorar. »¿Qué te sucede Winky?preguntó Dumbledore al ver a la elfina cubriéndose el rostro para que no vieran que llorara. Es usted muy bueno, señorle dijo a Dumbledore. Los elfos domésticos prepararon todo esto para Winky por Navidad y Winky está muy agradecida con ellos, señor. Winky jamás pensó que esto sucedería hoy, cuando se despertó en la mañana. Es como si esto fuese un sueño. No es como si fuese un sueño, Winky, este es un sueño, pero hecho realidaddijo Dumbledore. La elfina asintió y se limpió las lágrimas del rostro. Bueno
Dumbledore comenzó a hablar pero vio que la elfina también lo iba a hacer, así que calló. Disculpa, ¿qué ibas a decir?preguntó amablemente el director. Winky se quedó mirando como hipnotizada los azules ojos del profesor Dumbledore y luego empezó a temblar un poco mientras negaba con la cabeza. No seas tímida, Winky, ¿qué sucede? Creo que Winky quiere abandonar el colegio e ir a servir a la familia del joven Crouchdijo Dobby, quien había estado prestando atención a la conversación con el resto de los elfos domésticos. ¡Dobby debe callarse!le gritó la elfina mirándolo a los ojos y luego se volteó y miró su regazo, como si estuviese avergonzada. ¿Eso es cierto, Winky? Winky asintió tímidamente. Dobby intuyó el deseo de Winky, señorconfesó la elfina. Winky pensó que tal vez, solo tal vez, el joven Crouch podría querer que Winky vaya a su casa a servir a su honorable familia, y claro está, con el permiso del profesor Dumbledore, señor. ¡Es una fantástica idea, Winky!exclamó Dumbledore. ¿E
enserio lo es, señor?preguntó asombrada la elfina. ¡Por supuesto que lo es! ¿Qué dices, hijo, estarías de acuerdo en que Winky sirviese en tu hogar, para tu familia? Eso le haría muy feliz. Yo
empezó a hablar el niño, un poco confundido por la repentina propuesta del director, pero después de un pequeño silencio, el muchacho sonrió y miró con buenos ojos a la elfina y continuó: yo estaría encantado, señor, enserio, pero yo no puedo decidir eso, tendría que hablar con mis padres, pero estoy seguro de que no se opondrán y que Winky podrá venir a vivir con nosotros. Muchas gracias, señor, muchas gracias, gracias, señor. Winky está muy agradecidadijo la elfina y bajó de la butaca para ir a abrazar la pierna derecha de Albert. El muchacho sonrió y miró a la elfina con ternura y le acarició la cabeza.
***
Una pequeña y acogedora estancia era iluminada por el fuego de una chimenea adornada con calcetines anchos de color rojo. También había un gigantesco e imponente árbol de navidad, de hojas verdes y decorado con varias bolas de colores y luces que brillaban como estrellas. En el centro de la sala se había una mesa de madera que estaba cubierta por un mantel que imitaba el color de las perlas. Sobre la mesa se encontraban diferentes cosas para comer, como patatas cocidas y asadas, cuatro soperas llenas de guisantes con mantequilla, dos recipientes de plata con salsa de moras, una jarra de vidrio llena de un líquido amarillo y espumoso, como también una botella oscura que estaba cerrada. Y lo más resaltante era el pavo horneado que estaba en el centro. La familia compuesta por cuatro miembros comía silenciosamente y lo único que se escuchaba era el sonido al momento de masticar los alimentos. Mamá, ¿mañana iremos a Madame Malkin para que le confeccionen un nuevo atuendo a Winky?preguntó Albert. Su mamá que estaba masticando asintió y cuando terminó de pasar, respondió: Sí, mi amor, mañana iremos con Winky, así ella podrá escoger la tela, ¿estás de acuerdo, Winky? La elfina asintió feliz. ¿Y se solucionó el problema que tenías en el Ministerio, amor?preguntó la mujer que se encontraba al lado de Albert. La señora Crouch era de una estatura promedio, blanca con los pómulos rosáceos y tenía una larga melena ondeante de color marrón. Sí, felizmenteconfesó su esposo, un hombre de cejas pobladas, cabello alborotado y marrón, y una barba rala que se asomaba en su rostro. Después tomó un sorbo de whisky de fuego y cuando terminó de beber, cogió del asa una jarra repleta de cerveza de mantequilla y se sirvió. Disimuladamente vio como la elfina que estaba sentada con ellos miró el líquido espumoso, así que le ofreció un poco de la bebida. Winky no toma cerveza de mantequilla, señor, muchas gracias, pero Winky prefiere tomar otra cosa. Winky irá a ver si el chocolate ya está listo, ¿de acuerdo señora? La señora Crouch asintió mientras tomaba un sorbo de whisky de fuego. Winky se levantó de la mesa y se enrumbó hacia la cocina. Cuando la elfina estuvo a punto de ingresar, observó la fotografía de su antiguo amo, Bartemius Crouch, que yacía en un mostrador al lado de otras fotografías que se movían. Winky se detuvo un momento y contempló la foto de Barty Crouch y por un momento le pareció ver que el señor Crouch le sonreía y le observaba contento, aliviado, como si estuviese feliz porque ahora su elfina, a quien le había sido tan ingrato, vivía feliz en una familia que no tenía prejuicios a pesar de ser de sangre limpia, y que le daba mucho cariño y la trataba como lo que era, un ser cariñoso, dedicado y con sentimientos. Winky siguió observando la fotografía de Bartemius Crouch, que le había sido obsequiada hace exactamente un año por Dobby y el resto de los elfos domésticos de la cocina de Hogwarts. La elfina suspiró y le dio una última mirada a la fotografía. Feliz Navidad, amo Bartyle deseó e ingreso a la cocina por la puerta de madera de su nuevo hogar.

 

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2025-03-29

 

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