No puedo dejarte de Amar - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

"¿Estás segura de lo quevas a hacer?"

Esa pregunta la habíaescuchado cientos de veces, y mi repuesta no parecía agradarle a nadie y entendíala razón, ya que ni yo mismo estaba segura, solo sabía que una parte de míquería a ese hombre que me había pedido matrimonio y otra, al igual que elresto de mis amigos y familiares se preguntaba lo mismo que ellos, si en verdadestaba lista para ese paso.

Después de todo teníaveintiséis años, una carrera de Periodismo en ascenso, un novio que a simplevista parecía perfecto y lo era, pero solo había un pequeño obstáculo en mivida, que había dejado de ver hacía siete años, en los cuales en dos ocasioneslo había visto, pero no había pasado de un simple hola.

Pero después de eso, eransemanas encerrada en mi mundo, en el cual la mayoría de las noches lloraba,suplicando por tenerlo de nuevo a mi lado, sonaba estúpido que a pesar deltiempo siguiera extrañando a Jacob Black, pero creo que como él me había dicholas "Almas Gemelas, nunca se olvidan" y en ese momento esas palabras pesabanmás que cualquier otra cosa.

 

Jacob había significadodemasiado en mi vida, había sido el primero en muchos sentidos de mi vida, peroprincipalmente él me había enseñado a que el sexo, era algo maravilloso si lohacías con la persona amada, habíamos pasado bastante cosas juntos; pero cuandome dieron la beca en Londres. Solo tuve dos opciones:

a) Quedarme en Forks y seguir con mi noviazgo con Jake ydejar mi sueño.

b) Ir a Londres cumplir mi sueño, pero dejar el amor.

Y sí acepte la segundaopción, en ese momento no creí que fuera un error, después de todo ambos teníamoscaminos diferentes, y con lágrimas y dolor, ese día en el aeropuerto nosdespedimos. Ambos con diecinueve años, tratando de sonreír y aparentar que todoestaba bien, nos dijimos adiós.

Ese día fue horrible, yaque todo el viaje hacia Londres me la pase llorando, y así pasaron días, que sehicieron semanas, lo único que lograba despejar mi mente era la Universidad ybueno decidí llenarme de trabajo para no tener tiempo de pensar en él, pero enlas noches los sueños con Jake me atormentaban.

Las dos veces que las vi,después de haber terminado, fue en la boda de mi prima Leyna y Nahuel, ydespués en la celebración de mis abuelos por cincuenta años de matrimonio, deesto último hacía un año y medio, en donde fue donde mi corazón se destruyo porcompleto, ya que en ese momento me enteré que se iba a casar.

No es que en verdad pensaráque toda la vida iba a estar soltero, pero esperaba que él sufriera igual queyo al no estar juntos, y bueno creo que eso de que mi madre siempre meestuviera leyendo novelas, que siempre terminaban con finales felices, cosa queeso no pasaba en la realidad, me hicieron creer que tal vez, Jacob algún díavendría a decirme que a pesar del tiempo y la distancia yo seguía siendo elamor de su vida, pero eso solo pasaba en los libros.

Él se iba a casar y buenoyo no iba a esperar más, así que en cuanto regresé a California visite un bar,y fue ahí donde conocí a Vladimir Richardson, él cual se convirtió en mi barcade salvación, él que me ayudo a dejar a un lado a Jake y con el cual estaba atres meses de casarme.

- No es que quiera hacerte cambiar de opinión - esa voz,hacía años que había comenzado a escucharla y a pesar que al principio laodiaba, ahora nos llevábamos bien, de hecho compartíamos el departamento - perocreo que esto, de que te cases es demasiado apresurado.

 

- Llevamos un año y dos meses de noviazgo - giré mi rostrohacía Renesmee, que no se veía muy convencida, al igual que el resto - no creoque sea apresurado.

- Llevo conociéndote once años - me espeto - bueno quitemosdos, en los que te odie, así que nos restan nueve, y te conozco, no estássegura de tu boda con Vladimir.

- Es un excelente prospecto - comente - tú y Leah siempreestán diciendo eso, y ahora las dos se ponen de acuerdo, para decir que mi bodala estoy haciendo demasiado rápido.

- Enserio Emma - me miró seriamente - solo queremos lomejor para ti, y algo me dice que Vladimir no lo es.

- ¿Y porque no lo sería? - arrugue la nariz.

- Porque aunque quieras negarlo - su mirada se volvióacusatoria - aun sientes algo por Jake.

- Sería tonto que sintiera algo por él - regrese mi vista ala laptop.

- Parece que se te olvida, que estás hablando, con la chicaque seco tus lágrimas, cuando te enteraste que se iba a casar - me recordó.

- Eso ya quedo atrás - dije con indiferencia.

- ¿A quién crees que le mientes? - pregunto con ciertairritación.

- No tengo porque mentirle a alguien - eleve los hombros.

- Pues lo estás haciendo - replico - y bueno, en verdad site llegas a casar, no quiero ser una de tus damas.

- Ness - la vi darse la vuelta, así que la seguí - sabesque tú, Leah y Leyna, son mis mejores amigas y me rehusó a que no seas mi damade honor, después de todo yo lo seré en la tuya.

- No es lo mismo - me espeto - si viera en tu mirada esebrillo, que se veía cuando mirabas a Jake, la cosa sería diferente.

- Debemos de dejar de mencionar a Jacob - trate de sonartranquila - y bueno, aunque lo dudes, quiero a Vladimir.

- Eso no lo dudo - soltó un suspiro - pero no lo amas, y sino hay amor, un matrimonio nunca funciona, recuerda lo que paso con mis padres.

- No tienes que preocuparte - le sonreí de lado - si noestuviera segura, de que puede funcionar, no estaría haciendo esta locura.

- Enserio que realmente eres obstinada - me espeto - peroque puedo esperar, de alguien que salió con Stefan y Jacob.

- Recuérdame que cuando tengas hijos, jamás hablemos de quetuve que ver con su padre - ante aquello me mando una mirada asesina - no severía bien, decirle a mis pequeños sobrinos, que su tía tuvo que ver con supapá.

- Deja a mis hijos y a Stefan fuera de esto - su voz sonóun tanto ronca - y bueno si vas a seguir con esta locura, debo decirte quenuestros boletos hacía Forks ya están, el vuelo sale en dos días.

- ¿Ya le dijiste a Leah? - pregunte, sintiendo como mimóvil vibraba.

- Esperábamos que cambiaras de idea - fue su sencillarespuesta.

No conteste, ya que observeun mensaje de mi novio, no podía quejarme de Vladimir, era guapo y siempreestaba para lo que necesitará, era el novio modelo, sus ojos eran azules en vezde cafés, su cabello era rubio en vez de negro, no había comparación, él eraserio y no hablaba más de lo necesario, jamás había hecho algo realmenteestúpido, siempre pensaba antes de actuar, simplemente era lo opuesto a él, yeso en ocasiones dolía, pero tenía que soportarlo.


Renesmee Newton

Espero que les guste el capitulo, y espero sus comentarios

- Emma regresa - ante esas dos palabras, mi corazón dio unvuelco.

 

Se suponía que ella estabafeliz de la vida en California, no entendía que diablos, tenía que regresar aForks, aunque suponía que era para arruinar mi vida. Ella ya no debíaimportarme, después de todo tenía una hermosa familia, una esposa que me amabay una hija hermosa, y eso Emma no iba a poder romperlo.

Debía ser así, Emma Cullenya no debía ser importante en mi vida, había seguido adelante y formado unafamilia, pero a pesar de todo eso, y de que trataba de fingir que todo estababien, no era así, pues estaba muerto de miedo de que al verla, todos los sentimientosque había enterrado, volvieran a resurgir y pudiera causarle daño a la mujer,que le había prometido amor eterno.

Aunque debía decir, quecuando me case, no fue exactamente porque estuviera enamorado de Elizabeth, eracierto que la quería, pero no la amaba; las cosas se habían complicado un poco,ya que había salido embarazada sin haberlo planeado.

Embry y Quil, dijeron queseguramente lo había hecho para embaucarme, pero ella no era ese tipo depersona, las cosas habían salido mal, y bueno cuando estaba por terminar conella, me dijo que tenía dos meses de embarazo, y bueno decidí casarme con ella,después de todo era una buena mujer, y esperaba que con el tiempo aprendieraamarla.

Pero ahora parecía que todose iba a la basura, ya que Emma iba a venir a Forks, es cierto que la habíavisto, dos veces atrás, pero solo era por unas cuantas horas, si en verdad veíaa Forks, sería al menos por una semana y no me creí lo suficiente fuerte paratolerar su presencia; sin embargo no era necesario que la viera.

Tal vez el pueblo no fueramuy grande, pero sí lo era para no encontrarme con ella, al menos durante eltiempo que fuera a estar aquí, no tenía que ser complicado esconderme de ella.

- Jacob - ante la voz de mi jefe salí de mis pensamientos -necesito los registros de los autos.

- En un momento están en su oficina - le asegure.

- Los espero.

Y sin más desaparecióde mi oficina, tome la carpeta en donde estaban los registros del último mes,le pedí a mi secretaria que se lo llevará.

Fije mi vista en elescritorio de mi oficina y observe la fotografía de Sarah que era el nombre demi hija, había sacado los ojos miel de su madre, aunque se parecía bastante ami madre, y mi padre y mis hermanas parecían estar de acuerdo con eso.

Esa pequeña de un año,era quien me hacía ser una mejor persona, día con día, esperando ser mejorpadre para ella, que era la única que me hacía mantener los pies en la tierra,ella era quien me enamoraba todos los días, regalándome una sonrisa y tambiéncon su papá al regresar a casa.

Solo por Sarah, melevanto para venir a trabajar, para darle lo mejor, porque merece lo mejor demí y eso es lo que intento darle; aunque con su madre no tenga el trato quedebería de tener un matrimonio de un año y meses de casados, y trataba portodos los medios de enamorarme de Elizabeth, pero siempre estaba la sombra deEmma.

- Señor Black - esa voz fuede mi secretaria - su esposa en el teléfono.

- Gracias, Tiffany - repuse,tomando el teléfono de mi oficina - ¿Pasa algo, Elizabeth?

- ¿Una esposa, no puedellamar a su esposo, solo para saber como esta? - pregunto con un tono dereproche.

- Estoy bien - dijesecamente.

- ¿Ahora, que hice para quete molestaras? - su voz sonó irritada.

 

- No has hecho nada, -respondí suavemente - lo que pasa es que tengo mucho trabajo.

- Estás diciéndome, ¿qué tútrabajo es más importante que tu esposa? - aquí venían los reproches.

- No estoy diciendo eso, -refunfuñe - pero necesito terminar un papeleo, y después tengo una junta.

- Mejor dime, que no quiereshablar conmigo, - me espeto - y déjate de todas tus mentiras.

- Contigo siempre es pelear -replique - y ahora no tengo tiempo, así que nos vemos en casa.

- Solo te llamaba, paradecirte que tu hija - enserio esta mujer, me desesperaba un poco - ha dado susprimeros pasos, supuse que te interesaría.

- ¿Enserio? - en ese momentotoda molestia causada por mi esposa se fue - le tomaste fotos ¿cierto?

- Tu hermana la grabo - meinformo.

- Bueno dile a Rach quequiero una copia - ahora estaba sonriendo, en verdad que mi hija podía cambiarmi humor.

- De hecho quiere hablarcontigo - su voz también se suavizo.

- Ok - acepte, escuche comocambiaban el teléfono de persona.

- Hola, Jackie - aun no se leiba ese apodo.

- ¿Qué paso, Rachel? -pregunte, mientras revisaba un informe que me había dejado mi secretaria.

- Llega está tarde, - sabía aquién se refería - de hecho Leyna me pidió que te informará, que esta nocheserá la fiesta de bienvenida.

- Dile que no cuenten conmigo- subraye algunas cosas del informe.

- Eres un aburrido - meespeto - pero no te preocupes, que yo iré y te diré como a cambiado mi cuñada.

- Tu cuñada se llamaElizabeth - replique, masajeándome la frente.

- Me refería a la hermana dePaul - me imagine que estaba sonriendo - pero sí también te diré, como hacambiado tu ojitos.

- Ella ya no es importantepara mí - dije secamente.

- Entonces, no te interesa elporqué de su visita - ante aquello deje el informe - y no hermanito no viene,para reconquistarte.

- Rachel - gruñí.

- Es solo una broma - escucheuna risita - después de todo, ya eres todo un hombre de familia, aunque debodecir que tu esposa no es del todo de mi agrado, y no es porque sea mala, essimplemente que creo, que ella no era la correcta para ti.

- Me lo has dicho millones deveces - tome la fotografía de mi hija - pero no me puedo quejar, es una buenamadre y también esposa, aunque en ocasiones sus inseguridades, hacen que meduela la cabeza.

- Bueno, no estábamoshablando de tus problemas maritales - dijo seriamente - si no la visita, quenos hace Emma Cullen, después de siete años de irse, y seguramente ni siquierate pasa por la cabeza, la razón de porque regresó.

- En verdad Rachel, no tengotiempo - le reproche.

- Eres un amargado, hermanito- rodee los ojos - pero ya te lo diré, Emma Cullen viene a casarse en Forks.

- ¡¿Qué?! - me levante de lasilla de golpe.

- Como escuchaste, Jackie -eso me cayó como una cubeta de agua helada - Emma Cullen, se casa en Forks.

- Está en su derecho, - mivoz sonó extrañamente ronca - y ahora Rachel, tengo trabajo.

Y sin esperarrespuesta colgué, había sentido un pinchazo al corazón, eso de que solo venía acasarse, me había dolido; pero ella estaba en su derecho de casarse, y buenoeso debía darme la tranquilidad de que no iba a arruinar mi matrimonio, ni mifamilia. De hecho venía a comenzar la suya.


Sarah Black

 

Capitulo dedicado a:

Zhere StAr De Black

Csantos_96

En cuanto llegamos alaeropuerto, mi seguridad de que todo iba a estar bien, se había ido a labasura, no estaba segura de cómo iba a reaccionar si volvía a ver a Jacob, perotodo debía salir bien, después de todo estaba a menos de tres meses de casarme,y sabía que quería a Vladimir.

- ¿Qué tienes? - escuche aLeah preguntar.

- Creo que me hizo mal lacomida del avión - ante la voz de Renesmee giré.

Y me encontré con miamiga, totalmente pálida y respirando profundo, parecía que estaba evitandovomitar, y antes de que preguntará qué sucedía, corrió hacia un bote de basura,y mientras la gente la observaba con asco, ella dejaba que su estómago quedarávacío.

- Tu madre, me culpará de tumal estado - comente, caminando hacia ella.

- Ya no es la novia de tupadre, para que te culpe - susurro.

- Vives conmigo - replique -es peor, que cuando era su novia, en verdad no sé qué cuentas le voy aentregar.

- No soy una niña - me espeto.

- Soy mayor a ti, por cuatromeses - le recordé - y por tal, Bella me dejo a cargo de su pequeña.

Me mando una miradaasesina, aunque con sus ojos hundidos y su palidez, no causo demasiadaadvertencia, y en vez de reírme como era lo acostumbrado, en verdad mepreocupaba su estado.

- Creo que deberíamos ir a unmédico - Leah, me quito las palabras de la boca.

- Ya me siento bien - no leagradaba mucho ir al médico.

- Mi abuelo, podría hacerteun chequeo - opine, sin apartar mi vista de ella.

- Me siento bien - ante lairritación, tanto Leah como yo, decidimos no insistir, pues solo íbamos aocasionar que se pusiera agresiva.

Sin decir nada, tomemi maleta y caminamos hacia la salida, no habíamos avisado de nuestra llegada,pues deseaba sorprender a mi padre, después de todo tenía casi un año que no loveía. Por decisión unánime decidimos rentar un auto, cosa que yo había hechodesde California.

Una hora después dehaber llegado, ya estábamos de camino hacia Forks en un Jetta, Leah iba en ellado del copiloto y Renesmee venía en el asiento trasero dormida, mientras yoiba al volante.

- ¿En verdad estás segura, deque Jacob está superado? - fue la pregunta que hizo de la nada Leah.

- Pensé que ya habíamosdejado ese tema - comenzaba a cansarme de lo mismo.

- Sé que Vladimir, es unhombre increíble - repuso suavemente - pero como tu mejor amiga, debo saber siestás segura de lo que planeas hacer.

- Jacob, ya tiene una familia- conteste, con indiferencia - y bueno, yo tengo todo el derecho de hacer lomismo.

- Y nadie te dice locontrario - se defendió - lo que estoy, diciendo es sí en verdad, estás listapara dar ese paso.

- Sé que ni tú ni Renesmee, dehecho nadie cree, que en verdad esté enamorada de Vladimir - repuse lo mástranquila que pude - pero si lo hago.

- Stefan, seguramente seburlaría de lo mal que mientes - su rostro mostró seriedad - porque se nota adistancia, que aun sientes algo por Jacob.

- No es así - gruñí - Jacob,dejo de ser importante en mi vida.

Y ante eso gire denuevo la vista hacia de nuevo al frente, y un Malibu rojo estaba parado, frenepero fue un poco tarde, porque escuche un fuerte sonido, me maldije, por habervenido distraída, y porque ese imbécil estaba detenido en un carril donde nodebería.

 

Me baje para ver quetan fuerte había sido, pero cuando vi la fascia del Jetta, estaba intacta,aunque la del Malibu se había hundido. En ese momento una mujer de cabellocastaño bajo furiosa, sus ojos cafés me lo dijeron, pero yo tampoco estaba muyfeliz.

- ¿Qué diablos te pasa? -gruño - ¿acaso estás ciega?

- La pregunta aquí sería,¿Qué diablos hacías estacionada, en un lugar prohibido? - le espete.

- Tú fuiste la idiota que mechoco - me fulmino con la mirada.

- No te hubiera chocado, sino te hubieras aparcado, en un lugar prohibido - le sonreí de manera burlona -así que llámale a tu seguro, para que mandes a arreglar tu auto.

- Me tienes que pagar -coloco sus manos en su cintura.

- Si le llamas a tu seguro, yle explicas como fue el choque - no quite mi sonrisa - te cobrarían a ti elgolpe.

- Mi marido, siempre dice,que el que pega paga - lo dijo muy segura, y como para demostrarme que era unaestúpida.

- Si tu marido supiera,porque fue el choque, créeme que no diría lo mismo - mi voz sonó tranquila - ycomo ya no tengo más que decir, me voy, porque tengo cosas más importantes quehacer.

- Elizabeth - ante aquellavoz, levante la vista - no de nuevo - soltó un suspiro - en verdad, lamento elaccidente, tome mi tarjeta para arreglar el problema.

- El problema ya estásolucionado - conteste, aunque en ese momento maldecía aun más mi suerte.

- ¿Emma? - sus ojos seabrieron más, sorprendido de mi presencia.

- La misma - sonreílevemente, sintiendo como mi corazón parecía querer salírseme del pecho - ybueno como ya dije, el problema ya está resuelto, así que ahora me voy. Fueagradable encontrarte, Jacob.

- Lo mismo digo - no podíacreer que estaba sintiéndome nerviosa, como cuando tenía diecisiete.

Y sin más subí alauto, pues entre más lejos estuviera de él, era mucho mejor, para mi saludmental, porque a pesar del tiempo, mi cuerpo seguía reaccionando a su voz.

- Veo, que mis teorías eranciertas - susurro Leah.

- No digas nada - le advertí.

El resto del caminohacia casa de mi padre, que no fue más de diez minutos, fue en completosilencio, no iba a dejar que mi mejor amiga dijera una palabra, sobre aquelestúpido encuentro, que no debía de haber pasado, pues yo no había venido abuscarlo, por lo mismo, no deseaba darme cuenta, que en todo ese tiempo, missentimientos no habían cambiado por él.

Al ver la casa, que nohabía pisado desde que me había ido a Londres, sentí tantas cosas, pero laprincipal fue felicidad, por regresar a ese lugar, en donde volví a hacer lamisma.

Toque el timbre,esperando en que mi padre apareciera, mis dos amigas estaban detrás de mí,escuche pasos con lo cual no evite emocionarme, se me estaban haciendo eternolos segundos. En cuanto la puerta se abrió, quede frente a un hombre como de1.90, su cabello rubio, se comenzaban a notar algunas canas, unas cuantasarrugas adornaban, esos ojos verdes iguales a los míos.

- Papá - abalance sobre él,ocasionando que trastabillará, pero aun así me levanto.

- Mi niña - dijo, mientras meabrazaba con fuerza - no sabes lo mucho, que te he echado de menos.

- Yo más - le aseguré.

- Me encantaría, quevolvieras a ser una niña - me beso la frente - aquella, que necesitaba de supadre para todo, pero ahora ya eres toda una mujer.

 

- Papá - lo abrace de nuevo -siempre estará esa pequeña, a la cual le encantaba que le cantarás y le tocarásel piano, siempre voy a necesitar de ti.

- Aunque la llamada, deVladimir, me deja ver que también necesitarás de tu futuro marido - sonrió.

- Se supone, que yo debíadarte la noticia - replique - pero veo, que mi prometido, no es muy paciente.

- Cielo, no lo culpes - meacaricio el cabello - después de todo, se va a casar con una hermosa eincreíble mujer, es lógico que quisiera gritarlo.

No dije nada, solo meabrace de nuevo a él, pues lo había extrañado horrores, era como mi mejoramigo, sabía todo lo que me pasaba, antes de que se lo dijera, y eso meagradaba de papá, con él no tenía secretos.


Leah Clearwater

Capitulo dedicado a:

nessiecullen

maryadorotaylor

- ¿Por qué diablos tardastanto? - escuche el gruñido de Leah.

- No sé si quiero ir -respondí, saliendo del baño y sentándome en la cama.

- Es tu bienvenida, despuésde siete años que no has pisado Forks - me espeto - y no pienso dejarte aquí.

- ¿Por qué no, me dejas disidir?- replique.

- Jacob no se va a parece,por el lugar - me aseguro.

Sabía que no iba aganar nada, por más que tratara de persuadirla, así que decidí que lo más sanoera levantarme y salir de casa, para que mi mejor amiga dejará de molestarme.

Llegamos a la casa deLeyna y Nahuel, en donde se haría la fiesta de bienvenida, en cuanto llegamos,el primero en salir fue el marido de prima, que en cuanto me abrazo comenzó adarme vueltas.

- Nahuel - le reproche,esperando que me dejara en el suelo.

- Nita - casi grito a mi oído- no sabes, lo mucho que extrañe a mi hermanita.

- Hay personas, observándonos- aunque la verdad, yo también estaba feliz, de verlo de nuevo.

- Emma - en ese momentoapareció Leyna, mi prima.

En ese momento porfin, Nahuel me dejo en el suelo, y fui abrazada por ella, Chelsea mi otra primatambién me abrazo, y bueno Camille la hermana de Leyna, simplemente me hizo unmovimiento con la cabeza, dentro de la casa, Embry y Quil me hicieron sándwich,enseguida Alec llego y al igual que lo había hecho Nahuel, me levanto, mientrasescuchaba las risas del resto.

En cuanto de nuevosentí mis pies en el suelo, fui tacleada por Jane, que enseguida fuereemplazada por Renata, en cuanto Stefan me abrazo, por fin pude ver que apartede ellos solo estaba Claire que era novia de Quil, Renesmee que bueno comovivía conmigo, no hubo necesidad de abrazo.

Pero cuando mis ojosse clavaron en los cafés, sentí un nudo en la garganta, se suponía que él nodebería estar ahí, aunque a su lado estaba su esposa, giré mi vista hacia Leahpara reclamarle, aunque antes de que saliera algo, alguien me abrazo, en cuantovolví la vista, me di cuenta que era Rachel, la hermana de Jacob.

- Mira nada más - se separode mí, y con una sonrisa me escaneo - te deje de ver, cuando aun eres unajoven, y ahora regresas como una hermosa mujer.

- Yo te deje de ver, sin esto- le señale el prominente vientre - en verdad, no puedo creer, que ya vayas aser madre.

- Pues era eso o el divorcio -bromeo, señalándome a su marido que rodo los ojos - lo lamento, aun no tepresento, él es Paul mi marido.

- Mucho gusto - le sonreí -soy Emma.

- Lo sé - me estrecho la mano- Rach, no ha dejado de hablar de ti.

 

No conteste,simplemente seguí sonriendo, no podía creer que estuvieran todos mis amigos quehabía dejado en Forks, Renesmee camino hacia mí.

- Hay una sorpresa, para ti -comento, con una sonrisa un tanto forzada.

- ¿Qué es? - pregunte elevandouna ceja.

- Hola - ante aquella voz, medi la vuelta.

Esperando que noestuviera, quién creía que era, pero había escuchado esa voz tantas veces, queera imposible que pudiera confundirla, y bueno cuando estuve frente, meencontré con un hombre de cabello rubio y unos profundos ojos azules.

- ¿Vladimir? - mi voz sonósorprendida.

- No pude pasar un momentomás sin ti - y sin previo aviso me beso.

POV Jacob

En cuanto vi como esehombre la besaba, sentí como la sangre me hervía, estaba a punto de tomar a eseimbécil por la camisa y golpearlo hasta cansarme, pero en cuanto sentí la manode Elizabeth recordé que no podía hacer nada, pues ella y yo no teníamosninguna relación.

- Hacen una linda pareja ¿nocrees? - me pregunto, mientras se colgaba a mi brazo.

- No mucho - gruñí.

- ¿Qué te pasa? - sentí sumirada sobre mí.

- Nada - trata de suavizar mitono.

En ese momento, latomo de la mano y comenzaron a caminar hacia la cocina, sin pensarlo me separéde Elizabeth y los seguí, esperando que nadie lo notará. La saco al jardín dela casa, trate de mantenerme lo más oculto posible, pero también en un lugar endonde pudiera escuchar.

- Te amo - repuso el idiotaese - y tengo una sorpresa, para ti.

- ¿Más? - algo me decía queestaba sonriendo - no creo, que pueda soportar, otra sorpresa - bromeo.

- Creo que esta te va aencantar - lo vi acariciarle la mejilla.

- Soy toda oídos - rodeo sucuello.

- Me di cuenta que Forks,para ti es muy importante - apreté los puños - y después de muchos movimientos,logré hacer que me cambiarán de cede a Port Angeles, y a ti que te cambiarán ala revista más importante del país.

- ¿La que se escribe aquí? -su voz mostraba verdadera sorpresa.

- Así es, princesa - la levantodel suelo - y no solo eso.

- ¿Hay más? - en verdadparecía feliz.

- Aquí tengo las llaves denuestra nueva casa - la dejo de nuevo en el suelo, y supuse que le mostraba loantes mencionado.

- Te amo - susurro ella,antes de besarlo - en verdad, que no pude elegir a alguien mejor, para casarme.

- Soy yo quien agradece, quehayas aceptado ser mi esposa - esto ya era demasiado.

Sin hacer ruido, mealeje de aquella escena, que me carcomía el alma, aunque no podía culparla,después de todo yo había sido el primero, en comenzar a rehacer mi vida, peroera demasiado doloroso, tener que ver como la mujer, que a pesar de los añosaun seguía amando.

En cuanto llegue a lasala, le dije a Elizabeth, que estaba cansado y lo mejor era irnos a casa, ellano se opuso, me despedí de mis amigos y de mi hermana y salí del lugar, con miesposa detrás de mí.

En ese momento sentíaque el mundo se me estaba viniendo abajo, una cosa era saber que Emma estabahaciendo su vida, y otra muy diferente que la viera, era algo mucho más fuerte queyo, tenía que buscar la forma de alejarme de ella, o no iba a responder de misactos.

- ¿Qué diablos te pasa? - me espetomi esposa.

- No estoy de humor parareclamos, - dije secamente - así que no digas nada.

 

- ¿Cómo no te voy a decirnada? - gruño - y más en la forma en que te comportaste, ¿qué es lo que tiene quever esa mujer en tu vida?

- No comiences con tusparanoias - no despegue mi vista, de la carretera.

- ¿Solo son paranoias? - su vozera un tanto chillona - a mí no me parece que esa mujer, sea una amiga nadamás.

- Pues lo es - tenía tanfuertemente apretada la mandíbula, que las palabras apenas salían.

En ese momento no dijonada, sabía que le estaba mintiendo, pero no podía decirle a mi esposa, queEmma Cullen, era el amor de mi vida, y por la mujer que a pesar del tiempo aunseguía amando, no creo que lo tomará muy bien, y menos con su carácter, eracapaz de hacer que nos saliéramos de la carretera.

Pero tenía que olvidara Emma, pues ella pensaba seguir con su vida, y yo debía seguir con mi familia,no podía permitir, que ese hombre enamorado saliera, debía mantenerme sereno ysiempre pensar con la cabeza y no con el corazón.


Leyna Cullen (prima de Emma)

Capitulo dedicado a:

maryadorotaylor

andrelara

- ¿Piensan a venir a viviraquí? - Leah y Renesmee me observaban, como si estuviera loca.

- Fue idea de Vladimir -susurre.

- Debiste impedirlo - me espetoRenesmee.

- ¿Y qué le hubiera dicho? -le espete - "no podemos regresar, porque aquí vive, al que considere el amor demi vida" - dije sarcástica.

- Tu eres una genio, para lasexcusas, - me reprocho Leah - no se te hubiera complicado mentirle, después detodo lo haces todo el tiempo.

- No he mentido - eleve unaceja.

- Aceptaste casarte con él -recalco Leah.

- En verdad estoy enamoradade él - solté un suspiro - tal vez, para ustedes es difícil creerlo, pero

- Estás mintiendo, - repuso Renesmee- mueves las manos, cuando lo haces.

- Exacto - continuo Leah -todo esto del matrimonio, lo sigues porque Jacob se caso, y tiene una familia.

- Mi vida no gira en torno aJacob - comenzaba a exasperarme su actitud - si él siguió con su vida, meparece fantástico, y yo estoy haciendo esto, porque estoy segura de que Vladimir,es el hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida.

- Somos tus amigas, - ambas memiraban fijamente - no tienes porque mentirnos - Renesmee asintió dándole larazón.

- ¿Por qué habría de mentir? -sabía porque lo decían, pero tenía que asegurarles, que esto era lo que yodeseaba.

- Olvídalo - gruño Renesmee -es mejor, dejarla con su mentira, y esperar a que no termine hundida con ella.

Ambas salieron de lacasa de mi padre, en verdad, ellas no me ayudaban. No entendían lo que yoestaba viviendo, era cierto que aun sentía cosas por Jacob, pero él tenía unafamilia, una vida; en la cual yo no tenía cupo. Y debía seguir con la mía, yformar mi propia familia, y dolía saber que él no iba a estar a mi lado.

Observe una fotografíaen donde salía con papá y mamá, y la reconocí como en mi cumpleaños númeroquince, fue el último en donde mi madre estuvo. En verdad todo era mucho mássencillo en aquella época, deseaba tanto volver a esa edad, y que mi mayorproblema fuera, que Stefan a un no me había llamado.

Eso era mucho mejor,que esto, de estar pensando que en menos de tres meses me iba a casar, y que mimente y corazón estaban confundidos, con mi visita a Forks, aunque sería mejordecir que Jacob era quien me confundía.

 

- ¿Por qué no lo puedoolvidar? - pregunte a la fotografía - todo esto sería más sencillo, si tuvieratu ayuda, mamá.

Sí, sería mucho mássencillo, porque con ella podría decirle todo lo que estaba pasando por mimente, sin escuchar el "te lo dije" que tanto odiaba, pero que le encantaba aLeah y a Renesmee; ella sabría qué hacer, o al menos tendría algo que decirme.

- Edward - ante aquella vozme congelé - ¿Emma?

- Mi padre no está - no queríamirarlo a los ojos.

- Cierto - sonrió un tantonervioso - había olvidado su junta.

No pregunte como habíaentrado, pues conocía la respuesta, mi padre después de que me fui a Londres,comenzó a simpatizarle Jacob, y poco a poco se convirtió en su compañía, eranamigos; bastante extraño, ya que antes de que me fuera ni siquiera lo toleraba,pero ahora convivían bastante, y mi padre le había entregado una llave de lacasa, por cualquier emergencia que llegara a pasar.

- ¿Necesitabas algo? -pregunte.

- Nada especial - ante aquellasonrisa, sentí mi corazón querer salírseme del pecho.

Se hizo el silencio,uno bastante incomodo, pero no encontraba nada que decir, además estabademasiado ocupada, recordándome respirar. No podía creer que su sola presenciame hiciera tanto daño, debía recordar que él era un hombre casado.

- Ley me dijo, que tenías unahija - fue lo primero que salió de mis labios.

- Sí, - sus ojos seiluminaron - cumplió un año, el mes pasado.

- No te imagino como un padreresponsable - sonreí levemente.

- Ni yo - confeso - pero cuando,tuve a Sarah en mis brazos, mi mundo dio un giro de 180º, en verdad me volvíresponsable y bastante cuidadoso, pues ella necesita de mí, y por mi hija, espor quien deseo ser una mejor persona.

- Bonito nombre, - sentí a micorazón dar un vuelco - además, de que es lindo que le hayas puesto el nombrede tu madre.

- Fue un poco complicado,hacer que Elizabeth aceptara - se rasco la nuca, cosa que hizo que miles demariposas despertarán en mi estomago.

Ante el nombre de suesposa sentí un nudo en la garganta, no podía creer que hubiera otra mujer ensu vida, de hecho lo de su hija lo entendía, pero lo de su esposa, en verdad medolía, pero debía aceptar que él tenía un camino distinto al mío.

- ¿Sigues con la idea de queno podemos ser amigos? - cuestione suavemente.

Ante mi pregunta,abrió los ojos y también la boca, pero no emitió ningún sonido, no sabía porquehabía dicho aquello, después de todo, me había prometido mantenerme alejada deél, y ahora salía con esa estúpida pregunta, en ocasiones lo que decía nopasaba por mi cerebro, para verificar que fuera correcto.

- Ojitos - ante aquello, abrílos ojos sorprendida - ¿en verdad quieres que seamos amigos?

- Tenía años, que no mellamabas así - sonreí de lado.

- Hace años, que solo nosvemos como conocidos, - elevo los hombros - pero eso no responde mi pregunta.

- Siempre extrañe tucompañía, tus malos chistes, - ante aquello frunció el entrecejo, por lo cualsolté una risita - pero sobre todo, que no hay nadie que me escuche como lohacías tú.

- Si que te hice falta, -bromeo, solo pude sonreír ante aquello - pero debo admitir, que también mehiciste falta, pues no hay nadie que pueda controlarme, como tú lo hiciste,bueno tal vez Sarah.

 

- Pobre de tu pequeña - moví lacabeza de forma negativa - en verdad, que no sabe el padre que se vino aconseguir.

- No soy tan malo - se quejo.

- Debes ser un excelentepadre - aseguré - pero serás mucho mejor, si yo estoy ahí para aconsejarte.

- ¿Ahora quien es laengreída? - en verdad lo extrañaba.

- Las cosas suelen pegarse, -eleve los hombros - pero no habría nada más que me agradará, que fuéramosamigos.

- Entonces, dalo por hecho,ojitos - me extendió la mano, la cual le estreche.

No dije nada solosonreí, sabía que esto, iba en contra de lo de alejarme, pero algo me pedíaestar a su lado, aunque fuera como su amiga, y no lo iba a desaprovechar, iba aestar a su lado, y esperaba que él estuviera conmigo. Sabía que era una formade mentirle al corazón, pero sentí que eso era preferible, a estar siemprepensando en él y que doliera, fue por eso que decidí ser su amiga, para estar asu lado, aunque eso en verdad no fuera lo que el corazón pidiera.


Nahuel el esposo de Leyna que es prima de Emma

Capitulo dedicado a:

andrelara

nessiecullen

En verdad odiaba estarviendo, como una de mis mejores amigas se probaba vestidos de novia, odiaba quefuera tan testaruda y no diera su brazo a torcer sobre que esto de su boda erauna completa locura, pues era cierto que Vladimir era un hombre maravilloso,pero ella no lo amaba.

- Se le ve muy bien - repusola mujer, que nos atendía.

- ¿Qué dicen, chicas? - nospregunto a Leah, Leyna y a mí.

- Te sienta bien - dijo secamenteLeah, solo asentí a lo que había dicho.

- Luces preciosa - aseguroLey, que era la única animada en todo esto.

- ¿Tía? - se giró hacíaAlice, que sonreía feliz de verla con el vestido.

- Sencillamente perfecta - leaseguro.

- ¿Abue? - giró hacia Esme.

- Vas a ser una novia hermosa- le sonrió.

Ella sonrió, pero apesar de todo, sus ojos no tenían ese brillo de ilusión y emoción, que habíavisto en Leyna y en Renata, que habían sido las dos chicas con las que habíaestado en su boda.

Además de eso de quetodas las mujeres de a familia tuvieran que ayudarla a buscar el vestido, erabastante cansado, pues no se podían poner de acuerdo con lo que les gustaba,pues cada una opinaban diferente, fue por eso que Rosalie, Chelsea y Camille,habían decidido ir a comer, pues llevábamos más de cinco horas tratando deencontrar el vestido correcto.

- ¿Entonces esté es el queles gusta? - pregunto, observándose en los espejos que estaban alrededor deella.

- Parece hecho para ti -aseguro Alice.

Y era cierto, le lucíaespectacular, de todos los que se había probado ese era el que más vida ybelleza le daba, enserio le sentaba bastante bien, el único problema era elnovio, pero esperaba que se diera cuenta de que estaba cometiendo una locura,pues lo que sentía por Vladimir no era tan fuerte como para casarse con él.

- Muy bien, - acepto Emma -este es el elegido.

- Bien - repuso la mujer quenos atendía - solo debemos tomarle las medidas, para que el vestido le quedeperfecto.

Simplemente sonrió,mientras Leah y yo seguíamos molestas, por esto que estaba haciendo, decidí quelo mejor era salir, antes de que comenzará con lo mismo de siempre, y recibierala misma respuesta, creo que lo mejor era salir del lugar, para darle un pocode tranquilidad a Emma.

 

Porque sabía que paraella también era cansado, escuchar que esa boda no era lo correcto, no sabíaque era lo que tuviera en la mente, pero si debía ser molesto escuchar siemprelo mismo, y a pesar de todo seguir con lo mismo.

En cuanto llegué a laavenida, camine hacia un café que conocía bastante bien, pues varias veceshabía venido cuando era una adolescente, y también cuando venía de vacaciones.Ese lugar lo había conocido por Jake que me había llevado el día de micumpleaños número quince y desde ese día lo frecuentaba a menudo.

Había varias parejas,de hecho era muy frecuente que se viera como un lugar romántico, pues ahí ibanlos adolescentes con sus novios o novias, y pasaban largos ratos hablando detodo un poco, y unos tantos besos. Observar esas parejas me recordaba mi épocade Colegio, en donde creías que podías comerte el mundo a puños.

Todo era mucho mássencillo en aquella época, al menos Emma y Jacob estaban como debía ser, peroahora cada uno había hecho su vida y parecía que ninguno de los dos iba a darsu brazo a torcer, para que estuvieran juntos, como era lo correcto.

Me senté en una mesaen la esquina, viendo el paisaje que daba la avenida, con personas caminado porla acera con bolsos de sus compras, en ese momento observe que un hombreentraba al café, se me hizo conocido y cuando entro a mi campo de visión me dicuenta que era ni más ni menos que Jacob; le hice una seña con la mano y él untanto confundido camino hacia mí.

- Renesmee - parecíasorprendido de verme - ¿Qué haces aquí?

- Recordaba viejos tiempos -sonreí levemente - ¿y tú?

- Vengo aquí, cuando tengo unmal día - se sentó frente a mí.

- ¿Quieres contarme? - clavemi mirada en él.

Pero antes de quetuviera tiempo de contestarme, apareció la camarera, en cuanto pedí un moca yun pastel de chocolate, y Jake un americano, la joven se fue dejándonos denuevo solos.

- ¿Qué paso? - pregunte, alver que no iba a abrir la boca.

- Todo - gruño.

- Sabes lo que dice Billy, esmejor sacar todo, antes de que nos haga daño - le sonreí levemente.

- Mi trabajo se ha vueltotedioso, - su voz sonó ronca - no es como imagine cuando estudiaba, creí que yoiba a construir un nuevo automóvil, no que iba a estar solo copiando lo que yaestá hecho.

- Con el tiempo - susurre.

- Quisiera pensar así, -sonrió amargamente - pero mi vida, dio un giro de 180º, que al principio megustaba o al menos eso creí, pero ahora estoy cansado, todo me parece tanrutinario, tan aburrido.

- Hablas como si tuvierassesenta años - me burle, aunque al ver sus ojos supe que lo decía enserio -¿Dónde quedo el Jake bromista, que siempre veía lo mejor del mundo?

- No lo sé - se llevo lasmanos al cabello - y me asusta, no encontrarlo Ness.

- ¿Cuándo fue la última vezque lo viste? - esperaba que con eso sonriera.

- Fue hace tanto, - susonrisa fue fría y vacía de sentimientos - pero pensé que regresaría cuandonació Sarah, por unos momentos volvió.

- ¿Y qué paso? - tome sumano.

- ¿Qué paso? - repitió, comotratando de entender la pregunta - es tan sencilla la respuesta, y a la vez tancomplicada.

Lo mire con la narizarrugada, al no entender lo que quería decir, pero espere a que él continuara,aunque se vio un poco interrumpido por la mesera que nos traía lo que habíamospedido, en cuanto se fue, observe que veía la taza como si fuera lo másimportante.

 

- Soy tu mejor amiga - lerecordé.

- ¿Aun lo eres? - sus ojosnegros se clavaron en los míos.

- Nunca he dejado de serlo -le sonreí de lado.

- Jamás le he dicho esto anadie, - soltó un suspiro - pero siento que me estoy asfixiando con lo queguardo.

- Sácalo, - apreté su mano -no te voy a criticar, y mucho menos a juzgar.

- Mi vida no fue igual, desdeque ella abordo el avión, - golpeteo la mesa, y sabía a quién se refería - creíque el tiempo se iría rápido, y que iba a olvidarla, que me enamoraría de nuevo;pero no fue así, por estúpido que parezca siempre esperé a que ella regresará yvolviera a ser lo de antes - lo sabía, pero no lo dije - en el festejo de susabuelos, estuve a punto de pedirle que regresáramos, pero entonces ella dijoque me había olvidado, no podía quedar como un estúpido diciendo que yo seguíasoñando con ella.

- Emma suele decir idioteces,- repuse - y más cuando está nerviosa, ella creyó que después de cuatro añosera lógico que tú la hubieras olvidado, fue por eso que dijo eso, pero le pasolo mismo, no dejo de pensar en ti.

- Pensé que si ella había logradoolvidarme, yo también podría - fingió no haberme escuchado - y entonces, llegoa mi vida Elizabeth, con la cual comencé una relación, pero no era lo mismo, noera Emma, y odiaba tener que compararlas, porque siempre que lo hacía dolía.

- ¿Por qué no terminaste conella? - pues si la comparaba con Emma, era porque no la quería.

- Lo hice, - sonrió de lado -pero resulto que estaba embarazada, así que si no tenía a Emma, al menos habríaalguien que me importará que sería mi Sarah, y cuando la tuve en mis brazos,regreso ese Jake alegre, pero cuando abrió sus ojos y en vez del verde quesoñaba que mis hijos tuvieran fueron miel, mi mundo de nuevo se vino abajo,pues tenía una hija, pero no era de mi ojitos - abrí los ojos sorprendida, nopodía creer aquello - adoro a mi hija, daría todo por ella, y no hay nadie porla cual la cambiaría. Y si no amo a Elizabeth, pero dentro de lo que cabe esuna buena mujer.

- Emma, conoció a Vladimir alenterarse que te ibas a casar, - susurre - en cuanto regresamos a California,se la pasa llorando por días, se encerró por completo en el trabajo, y una nochedespués de mucho insistirle salimos a un bar y ahí lo conoció. Pero no lo ama,al menos no como te amo a ti.

- ¿Qué estás tratando dedecir? - clavo su mirada en mí.

- Aun te ama, - vi un brilloen su mirada - y solo tú puedes hacer, que deje esta locura de casarse.

- ¿Qué puedo ofrecerle? -ante aquello sentí una leve opresión en el pecho - soy un hombre casado, conuna hija, ¿le ofrezco que sea mi amante? - eso era cierto - cada uno ha hechosu vida, y es mejor así Nessie, que cada uno siga como hasta ahora.

No dije nada, pues eracierto ¿de qué servía que Emma lo amará, si no tenía nada que ofrecerle más queser su amante? Eso no era para ella, así que a pesar de todo iba a apoyar suboda, tal vez después de todo ella podría ser feliz.


Alice y Esme

Capitulo dedicado a:

Lu2000

maryadorotaylor

- Cariño ¿Qué pasa? - ante lapregunta de papá, solté un largo suspiro.

 

- ¿Por qué crees que pasaalgo? - trate de hacerme la desentendida.

- Te conozco - me observoseriamente - y puedo ver, que hay cosas que te preocupan.

- No pasa nada - sonreílevemente.

- Soy tu padre - me reprocho- debo saber, que es lo que te pasa.

- Son cosas sin importancia -hice un movimiento con la mano, tratando de que lo olvidará.

- Tu cara no dice lo mismo -parecía que no lo iba a dejar de lado.

- Papá, dudo que puedascomprender que es lo que me pasa - me levante, para evadir el tema.

- También tuve tu edad, -camino detrás de mí - creo que tengo la capacidad suficiente para entender, loque te está pasando.

- Dudo que hayas vivido, algoparecido - me sinceré.

- ¿Qué puede ser tan grave? -me tomo del brazo, e hizo que me girará.

Noquería hablar sobre el tema, y mucho menos con mi padre, pero no creo que EdwardCullen, dejará este tema por la paz, pues parecía que no entendía que nodeseaba hablar sobre lo que me estaba pasando, su mirada verde igual a la mía,parecía querer traspasarme.

- No sé si quiera casarme -susurre.

- Hace un mes, parecías tanfeliz - arrugo la nariz - ¿Qué es lo que te hizo dudar?

- Venir a Forks, - me soltéde su agarre - todo lo que creí haber dejado en el pasado, al venir aquí, me dicuenta que solo me había engañado. Y eso en verdad duele, papá, porque estabasegura de que deseaba pasar el resto de mi vida al lado de Vladimir, pero ahorami mente es un completo desastre.

- Jacob ¿o me equivoco? - megiré hacía él, un tanto sorprendida.

- ¿Es tan obvio? - eso meestaba poniendo un tanto ansiosa.

- Solo hubo alguien, que pudohacer que tu mundo, se volviera un caos - me acaricio el cabello - y ese sinduda fue Jacob Black.

- En ocasiones, desearía nohaberlo conocido, - camine hacia la sala - pero enseguida, viene el miedo, depoder olvidar lo que pase con él. Porque fueron tantas cosas, que me hicieronver, que el mundo no es horrible como lo creí en algún momento, que con élaprendí de nuevo a sonreír, pero también fue tan dolorosa la separación. - enese momento deseaba gritar - No debería, estar pensando en Jake, y sin embargodesde que lo volví a ver, no puedo sacármelo de la cabeza.

- Es un hombre casado.

- Lo sé, - replique - y esolo hace aun más difícil, porque sé que no debo de pensar en él, pero eso alcorazón no le importa - me lleve las manos al cabello - entiendo que no deboamarlo, y a pesar de eso lo hago. Lo amo, como si no hubieran pasado más desiete años lejos, me siento como esa adolescente que le temblaban las piernasal verlo.

Medeje caer en uno de los sillones, baje la mirada, pues no deseaba ver el rostrode reproche de mi padre, por todo lo que le había dicho.

- Tienes razón - paso subrazo por mis hombros - jamás pase por algo así, pues siempre estuve con tumadre, nunca estuve a punto de casarme con alguien más, que no fuera el amor demi vida, - eso no me ayudaba - pero tu madre solía decir, que de amor no se muere;y quiero creer que una parte de ti está interesada en Vladimir.

- Puede parecer que estoyloca, - susurre - pero amo a Vladimir, de no haberlo hecho, no habría aceptado casarmecon él.

- No puedo decirte, que es loque debes hacer, - me beso el cabello - después de todo, ya eres una mujeradulta.

- ¿Si no tomo la mejordecisión? - eso en verdad me aterraba.

 

- Tengo la confianza, de quelo harás, - me dio un beso en la frente - siempre has sido muy inteligente, yestoy más que seguro, que lo que decidas será lo mejor, y yo lo voy a apoyar.

Deseabaestar tan segura como mi padre, pero como hacerlo si, cada vez que estabafrente a Jake, mis piernas temblaban, y sentía aquellas mariposas en elestómago, como antes y me aterraba cometer alguna estupidez, que pudieradañarlo a él o a Vladimir.

- Cariño - levante la vista -tu teléfono - me señalo mi bolso, en donde se escuchaba una melodía, eso queríadecir que estaba sonando.

Melevante, para poder tomar mi móvil, y en cuanto vi el número desee tanto ignorar,pero no podía estar evadiendo esto.

- Hola - dije, mientrascaminaba hacia la cocina.

- Hola, preciosa - esa vozera de mi adorado prometido - ¿Qué haces?

- Nada en especial -respondí, mientras mi padre me observaba desde el marco de la puerta.

- ¿Te gustaría ir a comerconmigo? - me molestaba que fuera tan lindo, porque hacía que me sintiera muchomás culpable, de pensar en Jacob.

- Quede de comer con papá -ante lo que mi padre elevo una ceja, pues no era cierto.

- Quería pasar la tardecontigo, - no merecía a un hombre como él - ya te extraño.

- ¿Por qué no vienes? - salióde manera inconsciente - a papá le encantará verte.

- Eres un genio, amor - debíatener algo mal en el cerebro, por no amarlo por completo a él - en media horaestoy allá. Te amo.

- Yo también - fue mi modo dedespedida, mi padre me seguía observando - ¿no te molesta?

- Claro que no - sonrió delado - el único problema, es que hoy viene a comer Jake.

- ¿De verdad? - asintió,haciendo que mi frustración creciera - nunca llevaste un trato cordial con él,y cuando terminamos te volviste su gran amigo, y ahora hasta lo invitas acomer, enserio papá que no te entiendo.

- Jacob no es una malapersona, - repuso tranquilamente - además de ser un magnífico ingeniero,también es un increíble mecánico, y le dejo en sus manos mis autos, y buenotambién puede llegar a ser un maravilloso psicólogo.

Nopodía ser que sin darme cuenta, me había puesto la soga al cuello, porque nodeseaba que Vladimir se diera cuenta de que Jake me ponía nerviosa, de hecho tampocodeseaba que él se diera cuenta, tendría que actuar con normalidad, aunque pordentro me estuviera muriendo de nervios.

- ¿Te ayudo en algo? -necesitaba hacer algo, para mantener mi mente alejada de todo.

- Pon la mesa - me pidió -cuatro lugares, solamente.

- ¿Por qué? - pues si hacíala cuenta seríamos cuatro.

- Sarah, nunca viene, así quesolo cuatro - fue su simple respuesta.

Estocomplicaba más las cosas, pues al menos saber que su esposa estaría aquí, meayudaría bastante para no mirarlo, pero era como si me quitarán un obstáculo,dejándome el camino mucho más sencillo. Llamaron a la puerta, mientras yoterminaba de acomodar la mesa.

Ycomo mi padre en ese momento estaba explotando su faceta como chef, decidí ir aabrir, en cuanto la puerta estuvo abierta, me encontré con la persona que hacíaque mi mundo perfecto, diera un giro y se convirtiera en un completo desastre,y sin bastarle con lo sexy que solía verse con camisa, llevaba en brazos a unapequeña que supuse sería su hija, y eso hizo que mi corazón comenzará a latircon más fuerza, pues se veía sumamente tierno.

 

- Hola - saludo, y con esodeje de mirarlo.

- Hola - sonreí, mientrastrataba de mantenerme tranquila - supongo que tú debes ser Sarah - me dirijo ala pequeña.

- Así es - responde, entrandoa la casa - es mi hija.

- Es hermosa - la pequeña meextiende los brazos.

- Parece que le caes bien -la tomo, sintiendo como mi corazón da un brinco, me siento emocionada y felizde tenerla entre mis brazos.

Escomo si hubiera esperado mucho por conocerla, y ahora que la tenía en misbrazos sentía tanto miedo de poder perderla, era como si algo la uniera a mí, jamás había sentido algo parecido.

- Mamá - su suave voz, memaravillo, era como la de un ángel.

- No, Sarah - ante la voz deJacob, deje de ver a la pequeña - ella no es tu mamá.

Anteaquella afirmación, me dolió, porque era cierto, Sarah no tenía mi sangre, y noentendía porque dolía, si apenas la acababa de conocer, era extraño que yopudiera sentir algo así por una pequeña que acababa de ver, solo tenía unosminutos con ella en brazos y no deseaba dársela a Jacob.

- Creo que puedo cuidar deella, mientras estén aquí - le dije, mientras ignoraba que había extendido lasmanos para que se la diera - ¿tienes hambre cielo?

Lapequeña me sonrió, haciendo que mi corazón se hinchará, esa niña me hacíasentir tantas cosas, que parecían imposibles, y menos apenas habiéndolaconocido, pero no me importaba yo tendría que ver de nuevo a Sarah, porque nocreía que pudiera estar tranquila sin verla, algo sumamente extraño, pero esoya no importaba, porque ahora la necesitaba.


Edward Cullen

Lamento haber tardado en actualizar, y espero que les guste el capitulo, porque debo decir que a mi no me agrado mucho.

Capitulo dedicado a:

Lu2000

maryadorotaylor

Escucheel sonido de un móvil, pero no deseaba abrir los ojos, y ver cuál era, pues debíaser aun de madrugada, me di a vuelta para empujar a Stefan, y que contestará, puesdesde que había llegado a Forks, ambos nos habíamos quedado en el hotel delpueblo.

- Es tuyo - susurro.

Sinmuchas ganas tome el teléfono que estaba sobre el buró, al ver la hora quemarcaba las dos de la mañana, quien fuera, lo iba a matar, y bueno al ver quedecía Emma, enserio que en la mañana que la viera, me iba a pagar estadesvelada.

- ¿Qué pasa? - pregunte,mejor dicho casi gruñí.

- Si te llama, Vladimir estuve contigo, de hecho dormí en casa de tu madre - me pidió, se notaba bastante nerviosa.

- ¿Qué hiciste? - me incorporeen la cama, pues su voz me decía que nada bueno.

- Nada - aunque su voz no me decía que eso fuera cierto.

- ¿Dónde estás? - mi voz sonóronca.

- En el hospital - apenas si fue audible su respuesta.

- ¿Cómo que en el hospital? -eleve la voz más de lo necesario - ¿estás bien?

- Sí, estoy bien - su voz ahora era tranquila, suponíaque era para que dejara de preocuparme.

- Voy para allá - fue micontestación.

- No es necesario - pero no le tome importancia, ya quecolgué.

Me levantede la cama, buscando a obscuras ropa, para poder salir al hospital, en esemomento había olvidado la presencia de Stefan.

- ¿A dónde vas? - ante la luzperdí un poco la visión, pero no me intereso ya que seguí vistiéndome.

 

- Emma, está en el hospital -fue mi respuesta.

- ¡¿Qué?! - exclamo, levantándosede un brinco.

- Pues me acaba de llamar, yme dijo que está en el hospital - me coloque la blusa, y comencé a buscar unoszapatos.

- Voy contigo - me informó,mientras él también se vestía.

No dijenada, pues entre más rápido llegará al hospital, más rápido sentiría alivio opreocupación, de cómo estaba, pero como me había llamado estaba casi segura queestaría bien o al menos eso deseaba creer.

POV Jacob

- Lamento haberte llamado -repuse.

- No importa, - sonriólevemente - supongo que algún día, debía ser yo, la que viniera al hospital averte, y no al revés.

- No sé porque debo quedarme,- replique - si ya me siento bien.

- Eso es porque ya tepusieron medicamento, para quitarte el dolor - comento tranquilamente - pero tienesel brazo fracturado, además de una herida, bastante grande.

- Ya la suturaron - replique -ya deberían dejarme ir a casa.

- Todavía de que te dan unahabitación, te traen comida hasta tu cama, todavía te quejas - bromeo - primeroque no te atendían, y ahora que ya lo hicieron, ya no quieres estar aquí, enverdad que nadie puede entenderte.

- No es muy cómodo, solo estarcubierto por una bata, con una mujer desconocida - le seguí el juego - que encualquier momento, podría aprovecharse de mi desnudez.

- No pensé que fuera unadesconocida - elevo una ceja - después de todo, conozco todo de ti - al darsecuenta de lo que había dicho sus mejillas, se pusieron rojas.

- Señorita Cullen - fingí estarsorprendido - no creí, que alguien como usted, podría conocer tanto de mí.

- Jacob - me reprocho - ya basta,no quiero ser confundida por un tomate.

- Sigues luciendo hermosa,sonrojada - salió sin ser consciente.

- No creo que deba decirmealgo así, alguien que está casado - susurro.

- Solo digo la verdad - me levantede la cama - siempre, serás la mujer más hermosa que haya conocido.

- No deberías levantarte - senotaba nerviosa.

- ¿Por qué tratas de cambiarde tema? - tome su mano - eres hermosa, ojitos.

- Basta - su voz tembló.

- ¿Por qué? - me incline,hasta unir nuestras frentes.

- Porque está mal - estaba temblando.

- ¿Qué está mal? - me hice eldesentendido - ¿Qué aun te ame?

- Ya no puede haber amor -sus ojos seguían gritando que me amaba.

- Tus ojos no dicen lo mismo -le acaricie la mejilla.

- El jugar con fuego, puedehacer que nos quememos - su mirada se dirigió a mis labios.

- Quiero quemarme - le asegure.

- Será doloroso - trataba deresistirse.

- Estoy acostumbrado al dolor- bese su frente - desde que te fuiste, es lo único que he sentido.

- Vamos a terminar mal - parecíaque iba a llorar.

- Tener que dejarte, es elpeor final que conozco - delinee sus labios.

- Es prohibido - su voz cadavez era más baja.

- El amor jamás lo será - me negabaa dejarla.

- Por favor, - suplico - debesdecir que no lo quieres.

- No lo quiero - mi voz sonóronca - lo deseo.

- Piensa en

- No quiero pensar en nadie, -la interrumpí - solo quiero pensar en nosotros dos, en lo que estamossintiendo, en lo que deseamos, solo si me dices que no me amas, te dejaré.

 

- Nunca he sido una buenamentirosa, - sentí una lágrima en mi dedo - pero no merecen que hagamos esto.

- Nadie lo merece - limpie laspequeñas gotas que comenzaba a salir - ni siquiera tu y yo.

- Me voy a casar - lo sabía,no necesitaba escucharlo - tú tienes una esposa y una

- Lo sé - pose mi dedo en suboca, para evitar que hablará - pero ahora no quiero pensar en eso, solo ennosotros dos, lo demás no me interesa.

- No puedo - su voz temblaba -él me ama, no merece que yo le haga esto.

- Yo también te amo - hice queclavara su mirada en la mía - y eso no parece importarte.

- Cada quien ha hecho su vida,- repuso - y es mejor seguir así, cada uno por su lado.

- Solo hasta que cases - no sabíaporque estaba diciendo eso - en cuanto tú des el sí, yo me haré a un lado.

- ¿Eres sadomasoquista? -pregunto con un hilo de voz.

- Un poco, - admití - perodame esos dos meses, para estar a tu lado, y como ya dije en cuanto te cases,no volveré a buscarte.

- Cuando te deje ir, será uninfierno - parecía que ya estaba aceptando - pero tu ganas, solo estos dosmeses, en cuanto yo llegue al altar con él, tu dejarás de buscarme.

- Es un trato - en esemomento por fin pude besarla.

Suslabios seguían siendo mi adicción, creo que esto de salir era una pésima idea,pero eso al corazón no le importaba, solo quería sentirla, sin importar, lo quevendría con la separación, ella tenía razón, cuando tuviera que dejarla ir,volvería el infierno de hace siete años, no había duda, que ambos éramossadomasoquistas, que nos gustaba sufrir.


Stefan

Capitulo dedicado a:

maryadorotaylor

lokka black

Lu2000

Enseriodebía ser masoquista, por haber aceptado, esa estúpida relación que no nosllevaría a ningún lado, solo tal vez a lastimarnos, mejor dicho sería lo únicoque lograríamos, pero eso a él no parecía importarle.

Yyo en vez de ser la razón, había aceptado ser su amante; pues no había otrapalabra que me describiera, después de todo era un hombre casado, y no soloeso, sino que también tenía una hija.

- ¿Qué diablos hiciste? - mereproche, mientras dejaba caer mi cabeza sobre mis brazos, que estaban sobre elescritorio.

- ¿Te pasa algo? - ante lavoz de Vladimir, quise que la tierra me tragará.

- Nada - levante el rostro,pero evite mirarlo.

- Siento que me escondes algo- camino hacia mí.

- Estoy bien - trate desonreír, pero no lo logré.

- No eres buena mintiendo, -me acaricio la mejilla - pero creo saber qué es lo que te tiene así.

Eleveuna ceja confundida, aunque por dentro moría de miedo, de que pudiera haberdescubierto, que me estaba viendo con Jacob, pero cuando lo vi girar mi silla,arrugue la nariz, pues no entendía que estaba haciendo.

- La primera vez que te pedímatrimonio, fue un poco rudo y sobre todo no hubo un anillo - eso era cierto,pues me lo había pedido después de que había salido del hospital, por unainfección - pero no creí que para ti fuera necesario, pensé que lo importanteera que te lo pidiera.

- ¿Qué haces? - pregunte alver que se hincaba.

- Sé que tampoco es la mejorforma, - susurro un poco agobiado - pero no soy esa clase de hombre romántico,que dice bajarte las estrellas, pues sé que es imposible, pero si puedo decirteque haré todo lo que esté en mis manos, para hacerte la mujer más feliz delmundo, no prometo que no habrá discusiones, pero intentare que no sean tanseguidas, tratare de comprenderte, apoyarte, darte la seguridad que necesites -sentía que estaba a nada de llorar por la culpabilidad - te amo, Emma y es poreso que a pesar de todo lo que pienso del anillo de compromiso.

 

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- Vladimir - susurre, notenía palabras, de hecho el nudo de la culpabilidad apretaba mi garganta,dificultándome la respiración.

- Sé que ya me diste turespuesta, - sonrió levemente - solo quería que este anillo, adornará tu dedo,y que con eso se dieran cuenta que en dos meses, tu y yo daremos el sí en elaltar. Que dia se celebra hoy

Erade lo peor y lo sabía, él me amaba y yo me estaba metiendo con Jacob Black,mientras mi prometido planeaba nuestra boda, me mordí el labio tratando deevitar llorar, pero los ojos me picaban con ansia, tratando de que dejaráescapar las lágrimas de culpabilidad.

Encuanto deslizo el anillo en mi dedo anular, no logré controlar las lágrimas,ante aquello se levanto e hizo que yo hiciera lo mismo.

- No llores - me limpio lasmejillas.

- Lo siento - me disculpe,abrazándome a él.

- No pasa nada - me aseguro besando mi cabello.

¿Porqué tenía que ser tan bueno? No lo merecía y lo sabía, y a pesar de saberlo, noera capaz de dejarlo, porque aunque pareciera absurdo, lo amaba; pero tambiénamaba a Jacob, por más estúpido que resultará, no podía decidirme por uno,aunque no tendría porque hacerlo, después de todo el último ya había hecho quemi decisión fuera mucho más sencilla.

Oal menos así debería hacer, pero la verdad es que yo estaba tan bien en California,sin este tipo de confusiones, estando completamente segura de que quería pasarmi vida al lado de Vladimir, y él amándome como lo hacía se le ocurrió que lomejor sería vivir en Forks y eso complicaba más las cosas.

- ¿Quieres ir a comer? - seseparo suavemente de mí.

- Claro - sonreí de lado.

Enese momento había tomado la decisión, de alejarme de Jake, después de todo aunno había pasado nada, solo habían sido besos, y nadie tenía que enterarse,después de todo estaba decidida a formar una familia con Vladimir, y paralograrlo tenía que olvidarme de Jacob.

Salimosde mi oficina, y simplemente cruzamos la calle, pues enfrente de la revista,había un restaurante italiano, y me pareció que sería lo mejor, pues era sucomida favorita, algo más que no tenían en común, pues Jake era feliz con unahamburguesa.

Nossentamos en una mesa cerca de la ventana, clave mi mirada en él, era guapo, dehecho la mirada de la mesera me hizo ver que no era indiferente para lacomunidad femenina, era un caballero y sobre todo me amaba, no debería sercomplicado pasar mi vida a su lado.

- Amor - llamo, tomando mimano - desde que te encontré, te siento ida, parece que no te agrada que estecontigo.

 

- No digas tonterías, - lereproche - me encanta estar a tu lado, solo estoy preocupada por el trabajo.

- Pues en este tiempo queestés conmigo, tienes prohibido pensar en el trabajo - me beso castamente -pues quiero toda tu atención en mí.

- No prometo nada, engreído -le dije con una media sonrisa.

- Debes aceptar que me amasasí - acerco su rostro al mío.

- Lamento interrumpir, - antela voz de Jacob, por inercia me separe de golpe - pero tenía que venir asaludarlos.

- No te preocupes - repusoVladimir con tranquilidad.

- ¿Qué haces aquí? - creo quesonó más agresivo de lo normal.

- Vine a comer con mi esposa- la tomo de la cintura, para que la pudiera ver.

- Elizabeth Blumer - sepresento.

- Emma Cullen - sonreí demanera forzada, aunque en cuanto escucho mi nombre se tenso - y él es VladimirRichardson, mi prometido.

- Un placer - respondió miacompañante.

- Bueno nosotros vamos a

- ¿Por qué no comen connosotros? - no podía ser que mi prometido siempre complicará más las cosas.

- No queremos incomodarlos -bueno al menos Elizabeth tampoco quería estar ahí.

- No, Lizzie - ante lasonrisa de Jacob, supe que lo estaba haciendo para molestarme - debemos sereducado y aceptar la propuesta de Vladimir, además así podríamos conocernosmejor, ¿no crees Emma?

- Sería un honor, queaceptarán - trate de que la sonrisa fuera natural.

Ytodavía de haberse autoinvitado, tuvo el descaro de sentarse a mi lado, tome lamano de Vladimir, mientras él se había inclinado a besar a su esposa, debíamantener la cabeza fría o podía cometer alguna estupidez, y no deseabapresentar cargos por agresión, contra un imbécil.

- Emma no me ha hablado muchode ti - se dirigió a Jacob - de hecho de todos sus amigos, fue al que menosmenciono, y me intriga saber porque.

- Porque es un engreído de lopeor, - fue mi respuesta - y no quería aburrirte con las historias con él.

- Pensé que habían tenido unarelación - repuso Elizabeth, aunque no pareció hacerlo de manera accidental, loestaba haciendo a propósito.

- ¡¿Qué?! - Vladimir clavo sumirada en mí, esperando una explicación.

- Fue hace demasiado tiempo -respondió Jake - éramos unos niños, así que no se le puede llamar relación.

- Exacto, - concorde - fue unjuego.

- Eso no fue lo que medijiste, - ante aquello desee golpearla - para Jake fuiste muy importante, dehecho llego a imaginar su vida contigo. De hecho encontré una carta muyinteresante.

- ¡Elizabeth! - gruño Jake.

- De hecho estaba firmada porEmma Cullen - ante aquello sentí que mi mundo se estaba derrumbando - leagradecías tu primera vez, que había sido más lindo de lo que esperabas, y ledecías que deseabas que no solo fuera el primero sino el único que tomara tucuerpo.

- ¡Basta! - eleve la voz, yme levante de la silla.

- ¿Dije algo que fueramentira? - se hizo la desentendida.

- Disculpa a mi esposa, -Jake se levanto y la tomo del brazo - es demasiado celosa, y siempre hace estetipo de escenas, cuando siente peligro, pero nada de lo que dijo es cierto.

- ¿Emma? - clavo su vista enmí.

Sindecir una palabra salí del lugar, pues tendría que dar muchas explicaciones, yen ese momento no deseaba darlas, solo quería desaparecer, olvidar que el amorde mi vida estaba casado, y también olvidar que mi prometido podría dejarmedespués de todo lo que acaba de escuchar.

 


Capitulo dedicado a:

maryadorotaylor

Habíasalido del restaurante, parecía realmente mal, y todo había sido mi culpa, puesdebí haberme alejado de aquella mesa, pero al verla junto a ese hombre, micuerpo actúo por sí solo, haciendo que Elizabeth abriera la boca.

- ¿Qué? - clavo su mirada enmí.

- No debiste decir nada deeso - le espete.

- Conmigo no se juega, Jacoby lo sabes - su voz no mostraba emoción.

- ¿Y por eso arruinas supróxima vida, a alguien a quien acabas de conocer? - detuve el auto al llegar acasa.

- No soy estúpida, - me mirofríamente - sé que te estás viendo con ella.

- No digas tonterías -arrugue la nariz ante aquello.

- Es bonita - parecía tantranquila - y sé lo que ella significo para ti, así que no me sorprendería quetuvieras una aventura con ella - clavo su mirada en mí - pero ten esto bienclaro, solo será la amante, porque no dejaré que te cases con ella jamás,porque si llegas a pedirme el divorcio, haré hasta lo imposible por quedarmecon Sarah.

- Bájate - mi voz sonó ronca.

No dijonada, solo hizo lo que le ordene, en cuanto lo hizo arranque el auto,necesitaba habar con Emma, estaba seguro que en ese momento debía estarse atormentandocon todo lo que había dicho mi adorada esposa, el único lugar que se me venía ala mente, era el rancho de su abuelo, así que maneje hacia ese lugar.

En cuantoestacione el auto, camine hacia la casa, en donde la puerta estaba abierta, nohabía nadie en la sala, por lo que subí las escaleras para ver si podíaencontrarla, aquel lugar me traía tantos recuerdos, pues además de haber sidoel lugar en donde había sido mi primera vez con Emma, también había sido laúltima, pues habíamos venido dos días antes de que nos dieran las cartas de lasUniversidades.

Abríla puerta de la recamara, en donde siempre se quedaba y ahí estaba recostada,observando el techo.

- Sabía que estarías aquí -dije tranquilamente.

- Él me ama - no me miró - y yoestoy confundida.

- Te amo - me recosté a sulado - sé que no tengo derecho alguno, en decirte esto.

- Esperé tanto por ti, -susurro - de hecho conocí a Vladimir, porque me fui a un bar a olvidar que teibas a casar.

- Esto es absurdo - me queje -fui un imbécil, debí de haber luchado por ti.

- El hubiera no existe - se giróhacia mí - y el pensarlo, solo nos hace daño.

Tambiénme giré, y nos quedamos viendo directamente a los ojos, ese verde que me volvíaloco, ahora estaba cristalino y sabía la razón, después de todo ella deseabaolvidarme, y yo no le estaba haciendo las cosas fáciles, pero no podía dejarla,y menos cuando sabía que ella era perfecta para mí.

Éramosperfectos el uno para el otro, solo que ahora era demasiado tarde para verlo,pues ella estaba a nada de casarse, y yo ya lo estaba y no solo eso, tenía unahija a la cual amaba más que a nada en este mundo, pero me dolía tener quesepararme de ella.

- Es aquí, donde viene ladespedida - susurre.

- No quiero, - se abrazo a mí- te amo tanto, que me duele.

- ¿Entonces qué hacemos? - laseparé suavemente y clave mi mirada en ella, y limpie sus mejillas.

 

- No lo sé, - se escuchabafrustrada, y yo estaba igual - porque te amo más, de lo que alguna vez llegaréa amar a alguien, pero está Vladimir, que no merece que le haga esto, porque meama y yo también lo quiero, pero no lo amo - tomo mi rostro - y no puedocancelar la boda, porque con lo único que me quedaría sería como tu amante, yno lo quiero.

- Es egoísta, - lleve unmechón de su cabello detrás de su oreja - porque tu mereces más, que ser laamante de un imbécil que no supo luchar por su amor, por haberse dado tanvencido tan rápido; pero te amo ojitos, jamás habrá alguien como tú en mi vida,de hecho estar cerca de Elizabeth es doloroso, porque siempre la comparócontigo y sé que ella no merece, el infierno de matrimonio que llevamos, - sus ojosseguían clavados en los míos - pero no puedo dejarte, eres como el aire, tenecesito.

- ¿Por qué es tan dolorosocrecer? - susurro.

- No tengo una respuesta, -delinee su nariz - solo creo que el dolor es necesario para madurar.

- Es una tontería, - sus manostomaron mi playera - no quiero ni puedo decirte adiós y sin embargo debohacerlo.

- No lo hagas - mi voz apenassi fue audible.

- Debemos hacerlo, Jake - unasonrisa amarga se dibujo en su rostro - es por el bien de todos, tu y yodebemos estar alejados, olvidar que algún día en este mismo lugar, planeamoscomo serían nuestras vidas juntos, olvidar que planeamos tener una casa frentea la playa, al igual que el Labrador que pensábamos tener - de nuevo volvía allorar - olvida que un día te dije que estaríamos juntos por siempre, queenvejeceríamos juntos.

- ¿Cómo lo hago? - pregunte suavemente- como olvido, que planeamos nuestra primera Navidad como un matrimonio,nuestra boda, el nacimiento de Patrick, - ante aquel nombre cerró los ojos,tratando de controlar las lágrimas - y el de Sarah, ¿qué rayos hago, paraolvidar que hasta imaginamos a nuestros nietos? - la respuesta fue un sollozo -¿Cómo olvido todos los momento que vivimos? Olvidar que la vez que creísteestar embarazada, fui a Port Angeles y con los ahorros de toda mi vida tecompre un anillo.

- ¡¿Qué?! - abrió los ojossorprendida.

- Cuando te lo iba a dar, túte abalanzaste sobre mí, diciendo que solo había sido una falsa alarma -conteste, mientras ella arrugaba la nariz - teníamos dieciocho años, y dudabaque hubieras aceptado bien el anillo, así que decidí guardarlo, para el día enque en verdad te pidiera matrimonio - se mordió el labio inferior, supuse quetrato de controlar un sollozo - sería cuando ambos termináramos la Universidad,y ya tuviéramos un trabajo, pero todo se fue a la basura, cuando cada uno tomosu camino.

- Si hubiera estadoembarazada, tal vez ahora estaríamos juntos - su voz era temblorosa.

- O tal vez, nos hubiéramosmandado al diablo, - sonreí forzadamente - no era el momento para ser padres, ytampoco debíamos estar juntos, pues si hubiera sido nuestro destino, la vida sehubiera encargado de llevarnos a estar juntos.

- Eso lo decidimos nosotros, -replico - la vida, deja que nosotros tomemos nuestras decisiones.

- No quería sentirme másculpable - le reproche.

- Lo siento - se disculpo,con una media sonrisa.

Y depronto comenzó a reírse y yo la seguí, esta era nuestra forma de llorar, lasrisas mostraban que este era el adiós definitivo, y no había vuelta atrás, puescada uno ya había hecho su vida y no nos quedaba más.

 

- Una vez más - susurro y sepego a mí - solo una vez más, quiero sentirme unida a ti.

- Siempre es nuestra forma dedecir adiós - me coloque sobre ella.

- Lo sé - enrolló sus brazosen mi cuello y me beso.

El besopoco a poco fue haciéndose más apasionado, sus manos bajaron hasta el borde demi playera, mientras las mías trataban de quitarle el pantalón, la escuchereír, me separe y la observe fijamente con una ceja elevada.

- ¿Qué es lo gracioso? - leespete.

- Que el gran Jacob Black, nopueda quitarme el pantalón - rió más - después de todo, antes era lo primeroque desaparecía.

- He perdido la práctica -susurre, antes de comenzar a besar su cuello.

- Sin marcas - pidió.

- Ya sé - gruñí al sentir sumano colarse por mi bóxer.

- Te amo - busco mis labios,mientras con una de sus manos seguía acariciando mi zona privada y la otrasubía desde mi trasero hasta mi espalda.

- Yo más - le asegure, porfin logrando deshacerme de su pantalón.

Despuésde eso, lo único que se escucharon en la habitación fueron jadeos, gemidos y devez en cuando el nombre del otro, en verdad que esta sería una noche que no ibaa olvidar jamás después de todo, era mi despedida con el amor de mi vida, quese casaría con otro y yo seguiría con mi fingido matrimonio.

Peroguardaría este día, hasta el día de mi muerte, pues sería la última vez que meentregaría por completo, en donde no solo me desnudaría físicamente, sinotambién mi alma, era aquí en donde le entregaba mi corazón, aunque después eldolor fuera insoportable.


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maryadorotaylor

Deesa noche había pasado un mes, en el cual tuve que encerrar al corazón,esperando que dejará de gritar el nombre de Jacob, pero cada vez que lo veía eldolor aumentaba, aunque tenía la decisión de enamorarme de Vladimir, deolvidarme de Jake con él.

Ademásestaba a quince días de mi boda, ya todo estaba arreglado, ya estaba la casa,de hecho no podríamos ir de Luna de miel, debido a nuestros trabajos, pero éllo había solucionado con un fin de semana a un spa, cerca de Forks.

Enese momento estaba terminando de escribir un artículo, sobre la época Navideña,y de cómo las personas les cambia el humor en esta fecha, no quería hacerlo,pero era mi trabajo así que tuve que hacer una investigación, de que era lo quepreferían.

- Tiene una llamada, de su prometido -se escucho en el altavoz de mi oficina.

- Gracias, Maddi - en esemomento se escucho que la llamada había entrado - hola, amor.

- ¿Qué hace la mujer más hermosa? - fue su respuesta.

- Termino el artículo deNavidad - respondí, rayando algunas cosas del borrador que tenía en elescritorio.

- Tengo que preguntarte algo - el tono de su voz semostraba nervioso.

- Me estás asustando - lereproche.

- Sé que habíamos quedado de no tocar el tema de Jacob, - parecía querer sonar dulce, pero sabía que le molestaba - pero Elizabeth, ha venido a buscarme variasveces, y enserio amor, confío ciegamente en ti, pero esa mujer, cada vez hablapeor de ti, y ya no lo soporto.

- ¿Qué te ha dicho? - suavicemi voz.

- Ha tratado de meterme a la cabeza, que ustedes se han visto a nuestraespalda - esta vez, su voz fue ronca.

 

- Creo que debemos hablar enpersona, - comente, tratando de callar mis instintos asesinos - así que en lanoche, vamos a cenar.

- Muy bien - no parecía muy convencido - en el lugar de siempre, a las ocho.

- Te quiero - susurre, antesde colgar.

- Te amo - fue lo último que dijo.

Después de decir eso colgué, en verdad tenía que buscaruna buena excusa, de porque le había ocultado mi relación con Jacob, pues hacíaun mes, simplemente me había dicho, que lo que no había pasado en su año, noera su daño; y después me había besado. Ahora no sabía que excusa le iba a darde porque no había dicho nada sobre Jake.

El día paso realmente rápido, en ese momento estabasentada, frente a la ventana, esperando a que él llegará, para poder aclarartodo lo que había pasado, uno de los meseros se acerco, solo pedí unCosmopolitan, pues necesitaba algo para calmar mis nervios.

Pase largo rato esperando, de hecho este era mi tercerCosmopolitan, y aun no había llegado, había perdido la cuenta después de lahora y media, marque su número incontables veces, pero siempre me mandaba albuzón, y eso me angustiaba, pues Vladimir no era el tipo que no me contestara.

¿Qué tal si le había pasado algo malo? Ante aquelpensamiento, las manos me temblaron, me aterraba la idea de que algo malo lehubiera pasado.

- Tranquila, - me dijesuavemente - él va a estar bien.

Él tenía que estar bien, observe mi reloj y marcaba lasonce, tres horas y ni siquiera una llamada, esto no era normal, pero pedí lacuenta, pues parecía que él no iba a venir. Solté un suspiro, cuando pague lacuenta y me levante de aquella mesa, sentía unas ganas incontrolables de llorar.

No podía creer, que me había dejado plantada, tome untaxi, pues aun no decidía a comprarme un auto, me dirigí a casa de mi padre,tal vez él tendría alguna noticia de Vladimir, o al menos eso era lo quedeseaba pensar.

Cuando llegue, note que el auto de mi prometido, estabadelante de la casa de mi padre, pague al chofer y baje del auto, camine haciala entrada, pero note que Vladimir, estaba dentro del coche. Arrugue la nariz,pues ahora la preocupación y desilusión se habían ido, ahora estaba molesta;toque la ventanilla de su lado, y él pareció salir de su estupor, bajo laventanilla a prisa.

- ¿Qué haces aquí? - mi vozfue ronca.

- Lamento no haber ido a lacena - susurro.

- ¿Qué diablos pasa contigo?- gruñí - primero me llamas diciendo, que quieres hablar conmigo, y después note presentas en la cena, no entiendo.

- Pensaba ir - me aseguro -pe

- ¿Y eso a mí de que mesirve? - le espete - te estuve esperando como idiota, durante tres horas, y nollegaste, pero ni siquiera hubo una llamada o al menos un mensaje.

- Enserio lo siento - bajodel auto e intento abrazarme.

- Vete al infierno - en esemomento, un nudo se formo en mi garganta, debido al enojo.

- Emma - llamo suavemente.

- Púdrete - decía mientrascaminaba, hacia la casa.

- Todo tiene una explicación,- en ese momento, no deseaba escucharla - entiendo que estés enojada, pero nolo hice a propósito.

- Me importa un sorbete, - megiré hacia él, en verdad deseaba golpearlo, por todo lo que me había pasado porla cabeza cuando él no había llegado - no sabes, lo que pensé al no vertellegar - sentía las lágrimas a punto de salir - eres un desgraciado, estaba tanpreocupada, mientras tú, tratabas de alejarte de mí.

 

- No fue así - se notabadesesperado - por favor, Emma

- Ten tu maldito anillo, - enserio,estaba demasiado dolida - y olvídate de que nos casemos.

- Preciosa, - su voz tratabade tranquilizarme - no es lo que parece, y creo que tu reacción es demasiado.

- ¿Demasiado? - eleve mi voz- me dejaste plantada, y ni siquiera tuviste la decencia de llamarme, paradecirme que no podías.

- Eso fue nuestra culpa -ante la voz, me giré y quede de frente a una mujer de unos cincuenta años, elcabello rubio y ojos miel.

- Señora Richardson - en esemomento la culpabilidad, de mi escena anterior - yo

- Lo entendemos, Emma - me aseguroun hombre de cabello castaño, y los mismos ojos azules de Vladimir - Eleonor,solía hacerme peores escenas.

- Creo que lo mejor es darlesun poco de privacidad - comento mi padre.

No hubo respuesta, solo los vi entrar a la casa, en esemomento no me sentía capaz de verlo a la cara, y menos después de habermecomportado como una chiquilla, pero había sido más fuerte que yo.

- Amor - susurro, mientras metomaba de la cintura - lo la

- Me comporte como unachiquilla - me giré hacia él, tratando de contener las lágrimas - y en verdadlo siento.

- Sé que debí llamarte, - meacaricio la mejilla - pero mis padres llegaron por sorpresa, que perdí miteléfono, en cuanto los traje a casa de tu padre, estaba dispuesto a ir por ti,pero llegaste antes de que pudiera ir a buscarte.

- Me siento tan tonta -escondí mi rostro en su pecho - se me vinieron tantas cosas a la cabeza, ytodas me lastimaban. Pensé que tal vez ya no ibas a querer casarte.

- Eso jamás, - tomo mi manoizquierda - eres la única mujer, con la que deseo pasar el resto de mi vida, -colocó el anillo que le había aventado hacía unos momentos - solo contigoquiero envejecer.

- Eres perfecto para mí, -acaricie su pecho, terminando con mis manos rodeando su cuello - pase lo quepase, no me dejes, porque no sé qué haría sin ti, - él me abrazo de la cintura- eres mi cordura Vladimir, por lo que no te atrevas a separarte de mí.

- Tendría que morir, para quealejarme - ante aquello me estremecí.

- No lo vuelvas a repetir, -le pedí - quiero que mis hijos tengan los ojos azules, y el apellidoRichardson, antes del Cullen.

- Yo quiero que saquen losojos verdes - me beso la frente.

- Te amo - bese su barbilla.

- Yo más, - entrelazonuestras manos - y es mejor que entremos, antes de que te resfríes.

Sonreí levemente, mientras caminaba a su lado, acababa dedarme cuenta que, si lo amaba, de hecho al verlo, supe que no podría haberalguien mejor para mí que él, a pesar de todo deseaba pasar mi vida a su lado.


Eleonor y Jared Richardson

Les deseo un

FelizyProsperoAño Nuevo

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maryadorotaylor

Estaba muerta de nervios, pues el día tan esperadoacababa de llegar, y sinceramente desde que me había levantado, todo se mecaía, pero a pesar de eso no había podido quitar mi sonrisa, porque estaba anada de ser la esposa de Vladimir Richardson.

Me observe en el espejo, en donde mis hombros estaban aldescubierto, pues el vestido era strapple, la parte de arriba era completamenteajustada a mi torso, y después venía la falda, que era bastante amplia,sintiéndome cómoda, y tranquila de que no iba a tropezar.

 

Mi cabello estaba en un perfecto y sencillo moño, aunquealgunos cabellos caían, los cuales habían rizado, el velo lo había acomodadodentro del peinado, que cubría mi espalda, aunque debí haber buscado algo másabrigador, pues me estaba casando en Forks, en donde el clima no era muycálido.

El maquillaje era suave, la sombra era blanco nacarado,para que combinará con el vestido, una base no muy marcada, las pestañasdespués de mucho pelear con mi tía Rose habían quedado al natural, los labiostenían un rosa que tía Alice había escogido.

- Estás hermosa - giré lacabeza y me encontré con la mirada de Stefan.

- Gracias - sonreí levemente.

- Jamás imagine verte casadacon alguien más que no fuera yo o Jacob, - soltó un suspiro - no cabe duda, queVladimir es un hombre con mucha suerte, después de todo se va a casar con unamujer maravillosa.

- Eso lo dices, porque eresmi mejor amigo - replique.

- Es muy sencillo enamorarsede ti, - me tomo la mano - el único problema, es que tú no.

- En verdad lo amo - leasegure.

- Yo lo sé - sonrió de lado -pero Renesmee, no está muy segura y no desea que su hermana, se case porcompromiso.

- Después de ti, Vladimir esel hombre perfecto para mí - pose mi mano en su pecho - y en verdad quieropasar mi vida a su lado, sino no estaría aquí, esperando a que llegue la horade caminar al altar.

- Muy bien - soltó un suspiro- Ness, me mando a darte esto - me mostró un collar con una mariposa - dice queera para tu cumpleaños, pero creyó que te daría más suerte ahora.

- ¿Tú también crees quecometo un error? - clave mi mirada en él.

- Yo creo que eres una mujeradulta, que sabe lo que hace - respondió tranquilamente - y que si comete unerror, sabrá cómo solucionarlo.

- Gracias, supongo - pues noestaba muy segura de si su comentario había sido de apoyo o igual que Leah yRenesmee me estaba diciendo que cometía un error.

- Lo harás bien - me beso lafrente - él te ama, y tú también a él, aunque aun no tanto como quisieras, perolo harán bien.

No conteste, pues en verdad esperaba que tuviera razón yno estuviera cometiendo un error, al aceptar casarme con él. Lo abrace confuerza, pues Stefan era el único que me apoyaba con esto que todos creían unalocura, y en verdad me daba fuerza, pues era mi hermano y me alegraba que meapoyará; llamaron a la puerta por lo que nos separamos.

- ¿Lista? - pregunto papá.

- No - sonreí nerviosamente -pero supongo, que no puedo dejarlo esperando.

- Sí, creo que no seríacorrecto - comento papá suavemente.

- Yo los espero afuera - ydespués de decir eso, mi mejor amigo salió de la habitación.

- Bien, cariño - me ofreciósu brazo.

- ¿Qué no pueda respirar esnormal? - mi voz fue débil.

- Tu vida está a punto de darun giro importante, si no tuvieras miedo, me preocuparía - me sonrió,transmitiéndome esa paz que necesitaba.

- ¿Y si no estoy lista? -enserio eso era lo que más me atormentaba.

- Siempre te he consideradodemasiado madura para tu edad, -dejo un beso en mi frente - y sé que haspensado en todo lo que está decisión puede traer, y los has meditado cada uno,y que si estás aquí, es porque estás segura de que esto quieres.

 

- Quiero que todo salga bien,- susurre - siempre quise tener un matrimonio como el tuyo y el de mamá, y sinembargo el amor de mi vida se caso con alguien más, y ahora estoy aquí a puntode casarme con un hombre al cual amo, pero no como mamá te amo a ti.

- Todo saldrá bien - measeguro - porque Vladimir, te adora, y sé que él lograra hacer que olvides esaobsesión por Jacob.

- Lo sé - solté un suspiro -es por eso que acepte casarme con él, porque sé que solo él, me hace sentirdiferente.

No hubo respuesta, así que salimos de la carpa que habíanpuesto en La Reserva, pues nos íbamos a casar en medio del bosque, solo alguiencomo él, había logrado que algo así sucediera, enserio que era un hombre, nosolo guapo, tenía dinero, era exitoso, un encanto y bastante simpático y ademásde todo me amaba, era todo lo que una mujer deseaba.

Y yo era la afortunada que sería su esposa, sabía quemuchas de sus ex estaban en esa boda, después de todo a muchas de ellas, habíanterminado siendo sus amigas, aunque debo admitir que en ocasiones me dabanmiedo sus miradas, creo que todas deseaban que muriera, para ellas poderregresar con él.

Había un camino de flores, pero cuando llegamos a lassillas, todos los invitados giraron a vernos, haciendo que las piernas meparecieran gelatinas, lo único bueno es que mi padre me sostenía, sinoseguramente ya estaría en el suelo, al final del camino, había un arco demadera, que también había mandado a construir.

Y ahí estaba él, dotado de hermosura con aquel traje grisque le quedaba a la perfección, su cabello rubio un tanto alborotado, algo querealmente amaba, sus ojos azules clavados en mí, hizo que mi corazón comenzaraa latir con más fuerza, parecía querérseme salir del pecho.

- Cuídala - dijo mi padre,mientras dejaba mi mano sobre la de él.

- Lo haré - le aseguro - conmi vida.

Papá no dijo nada, solo camino hacia su puesto, antes decomenzar dejo un beso en mi mejilla, haciendo que me tranquilizará un poco, ymás al sentir su mano entrelazada con la mía.

POVJacob

Estar viéndola con el vestido de novia, hacia que me dolierael pecho, pues esto era definitivo, la estaba perdiendo y no había nada más quehacer, más que aceptar que ella había decidido poner una barrera indestructibleentre nosotros, aunque aquella noche de despedida, aun seguía en mi mente.

- Estoy aquí completamenteenamorado, - le tomo las dos manos, mientras ella sonreía - aun agradezco,haber terminado con el corazón roto en aquel bar, pues ahí te encontré, miprecioso ángel, tal vez muchos creen que esto es blasfemar, pero la verdad nopuedo verte de otra forma, aquella noche creí que mi vida se acababa, peroapenas comenzaba, pues cuando te vi, entendí eso "de siempre viene algo mejor,cuando algo se termina," pero al verte ahí, lo entendí por completo, siempre meburle de los que decían que creían en el amor a primera vista, pero eso me pasoa mí, supe que yo te quería en mi vida, que solo contigo quería pasar el restode mis días, que quería verte a mi lado todas la mañanas al despertar.

<< Y ahora estoy aquí, con el corazón en la mano,para entregártelo, porque sé que eres el amor de mi vida, no veo mi vida sin ti,por eso te agradezco que hayas aceptado pasar el resto de tu vida a mi lado.

 

Como odiaba ver aquella sonrisa en ella, esa sonrisa quehace unos años solo era mía, pero ahora tenía un nuevo dueño, y a pesar de queme dolía, debía aceptar, que se estaba casando con un gran hombre, que senotaba que la amaba, pues sus ojos tenían el brillo de hombre enamorado.

- Te has robado todo lo quepensaba decir, - sonrió levemente - pero en verdad agradezco a la vida, que esanoche quisieras olvidar el dolor de un corazón roto, porque ese día, cuando teacercaste a mí, no solo te me hiciste guapo, sino también encantador, sé queestabas destinado para mí, y no cambiaría nada de mi vida, si me aseguraran queal final estarías tú, no importaría el dolor que tuviera que vivir, porquesabría que al final estarías tú, para sanar mis heridas - algunas lágrimassalieron.

<< Te amo, y espero que siempre estés conmigo,porque te necesito para que me des fortaleza, porque tú eres quién es mi apoyoy no quiero que eso se acabe - poso su mano en su mejilla - por eso hoy aquí,le agradezco a la vida que te haya puesto en mi camino, y también todo lo buenoque haya hecho, para que te haya encontrado, eres el hombre perfecto para mí.

Al escuchar aquello, mi corazón, ya estaba roto, esta vezse hizo polvo, porque le estaba asegurando, que para ella no había nadie mejorpara ella. Era horrible tener que verla tomada del brazo de alguien más,uniendo su vida con otro, pero lo iba aceptar, esperando que en verdad lahiciera feliz.

La ceremonia paso realmente rápido, pues en menos de loque imagine, ya estaban gritando beso, eso hizo que el dolor fuerainsoportable, pero a pesar de eso tuve que sonreír, y desearles una vida llenade dicha, que yo había dejado ir, cuando había aceptado casarme con Elizabeth,pero deseaba tener que sufrir mil veces más, con tal de que ella fuera feliz.

En la recepción, ellos mostraban ser una pareja realmenteenamorada, su primer baile como matrimonio, fue lo que no soporte, pues supadre la había grabado, y de hecho esa canción la había escuchado tantas veces,solo para recordarla, así que ante aquello, me levante de la mesa, tratando dealejarme de todo aquello, pues esto era reamente doloroso.

- No hubieras venido - megiré y me encontré con la mirada chocolate de Renesmee.

- No me hubiera perdido, algotan importante, para ella - fije mi vista en la pareja, que bailaban muyjuntos.

- ¿Cómo te sientes? - suavizosu voz.

- Me estoy muriendo -confesé.

Pero lo soportaría con tal de que ella fuera feliz, metragaría mi dolor, solo con verla sonreír, era capaz de soportar todo, solo porverla radiante, pues ella para mí era mi sol, y no importaba lo que tuviera quehacer para que ella siguiera manteniendo su brillo.


el vestido de novia de Emma


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Mariana11

La fiesta había sido agradable, habían asistido laspersonas a las que más quería, había estado rodeada de las personasimportantes, aunque algunas de las invitadas de Vladimir no me hubieranagradado mucho. Pues que invitara a sus ex novias no había sido demasiado lindo,y mucho menos las miradas asesinas que me enviaban.

Después de una larga despedida, que no entendí porque, sisolo iba a ser en Port Angeles en donde íbamos a pasar cuatro días de lunamiel, que no iba a ser muy larga, por lo de nuestros trabajos, pero habíamoslogrado que nos dieran dos días. Me sentía un poco tonta, por el temblor de mismanos, que había disminuido durante la recepción, pero ahora que estaba en elauto con dirección a nuestra luna de miel, había vuelto el temblor.

 

- Te ves hermosa - comento conuna leve sonrisa.

- Debo estar acorde contigo -me incline y deje un beso en su mejilla.

- ¿Cuándo me conociste,creíste que estaríamos así? - su voz fue suave.

- No, - respondí consinceridad - solo eras un hombre con algunas copas, que me había invitado abailar.

- Debo confesarte algo, -clave mi mirada en él - te vi desde que llegaste, de hecho no aparte la miradade ti, durante toda la noche, de hecho Garret fue quien me obligo a que teinvitará a bailar.

- La próxima vez que vea aGarret, le daré las gracias - mientras mi sonrisa se hacía mayor - ¿y tú quepensaste cuando me viste?

- Sabía que quería que fuerasparte de mi vida, - tomo mi mano y dejo un beso en ella - tal vez te sueneextraño, pero yo si vi esto, desde el momento en que te conocí.

- No sé si emocionarme otener miedo - me lleve una mano a la barbilla, como si en verdad lo estuvieraanalizando.

- Te amo - seguía connuestras manos entrelazadas - y yo creo en el destino, y que eso fue lo que tetrajo a mí.

- Es una mentira, - le reproche- esa es la frase que le dices a todas, y terminas llevándotelas a la cama.

- No debí de haberte dicho,mi método de seducción, - sonrió de lado - pero eso ahora no importa, pues yaeres mi esposa.

Simplemente sonreí, aunque en cierta forma aun sentía elnudo en el estómago, no podía creer que lo hubiera invitado a mi boda, pero nohabía podido negárselo a Vladimir, por lo que Jacob había asistido a mi boda,no solo sufriendo él, sino también yo, pues lo amaba y dudaba que eso murieraalgún día. Y verlo con sus ojos apagados, tratando de aparentar que todo estababien, cuando ambos sabíamos que era una mentira, me había hecho que el corazónse me oprimiera.

Llegamos al hotel, que debo decir era bastante elegante ygrande, bajo del auto y enseguida camino hacia mi lado y me abrió la puerta, meextendió la mano para ayudarme a bajar, sin soltar mi mano abrió la cajuela,para bajar las maletas, que debo decir que mi tía de nuevo se había obsesionadocon la ropa, y me había puesto como si me fuera un mes.

Un joven tomo nuestras cosas y dijo que ya las subiría anuestra habitación, Vladimir camino hacia la recepción, pidiendo sureservación, la mujer como siempre que lo veían, comenzó a coquetearle, ya mehabía acostumbrado a eso, por lo que no hice más que sonreír, no había duda queme había casado con un hombre guapo, que llamaba la atención de la comunidadfemenina.

Y por un segundo recordé que con Jake pasaba lo mismo,moví la cabeza para alejar aquellos pensamientos, ahora estaba casada y estabaen mi luna de miel, no podía pensar en mi ex en estos momentos.

- Espérame aquí, - me dicuenta que estaba frente a mí - ahora vengo.

Dejo un casto beso en mis labios, antes de caminar haciael joven que llevaba nuestras maletas, me quede esperando en la recepción, aque él regresará, me senté en uno de los sillones, observe mi reloj y note queeran más de la una de la mañana, y en cierta forma los nervios volvieron aconsumirme, pues sabía que esta sería nuestra noche de bodas.

 

Y no es que nunca hubiéramos tenido relaciones, pero laverdad es que tenía tan poco que había estado con Jake, que tenía miedo decometer alguna estupidez, que pudiera arruinar el momento, estaba aterrada conla idea de que pudiera pronunciar su nombre, porque no merecía que estando conél, yo tuviera en la mente a alguien más.

- Tengo que olvidarte -susurre.

Solo esperaba que esta noche fuera especial, que nopasara nada, que pudiera arruinarlo, quería hacer mi vida con Vladimir, era unhombre extraordinario, y quería solo amarlo a él, que no tuviera que compartirmi cariño con Jake, e iba a tratar que esta noche fuera inolvidable, para asícomenzar a olvidar a ese hombre que me había enseñado tanto, pero que ahoradebía dejar de lado por mucho que me doliera.

- ¿Lista? - de nuevo me habíasacado de mis pensamientos.

- Sí - le sonreí levemente.

Me ofreció su brazo el cual tome, tratando de recordar,que lo amaba y que Jacob debía ser parte de mi pasado; él no pareció notar mibatalla interna, subimos al elevador, en donde marco el piso nueve, en cuantolas puertas se abrieron en el piso, él me tomo en brazos.

- No soy alguien que siga lascostumbres - comento, mientras caminaba hacia nuestra habitación - pero túmereces que siga todo los detalles.

- Eres único, - susurre -enserio gracias por aparecer en mi vida.

- Gracias a ti, por aceptarser parte de mi vida - se detuvo frente a la habitación 906.

Sin bajarme, abrió la puerta, las luces estabanencendidas, dejándome ver una cama King size en medio de la habitación, lascortinas estaban cerradas, había una pantalla frente a la cama, aunque dudabaque la fuéramos a utilizar, había un sofá, una mesa con dos sillas; no era comoen todas las películas o telenovelas, en donde había un camino de pétalos derosas, y un corazón en la cama.

No era espectacular, pero tenía el sello de Vladimir,pues en la mesa estaba una botella de vino, y a su lado había una nota, me dejoen el suelo, y lo primero que hice fue caminar hacia la nota, en cuanto la vi,era la letra de mi marido, que debía decir no era muy linda, pero eso no era loimportante.

Tal vez noes lo que esperabas, pero espero

que estanoche sea tan especial para ti, como lo

será paramí, nunca olvides que te amo como

imbécil y siempreserás mi ángel, sin importar

lo que pase,nadie va a cambiar esa imagen.

En cuanto termine de leer, me giré hacia él y lo bese,esperando así poder transmitirle lo mucho que me había gustado eso, él me tomode la cintura, mientras yo enredaba mis brazos alrededor de su cuello, pero yotambién le tenía una sorpresa.

- Ahora me toca darte miregalo de bodas - le susurre, mientras me separaba de él.

- Estoy ansioso de verlo - mesonrió de forma ladina, ocasionando que mi corazón latiera más rápido.

- Pues porque no te ponescómodo, mientras yo arreglo tu regalo - comenté, mientras me deshacía de suagarre y tomaba la maleta en donde se suponía venía mi regalo.

Al entrar al baño para poder cambiarme, escuche mi móvil,que llevaba en el bolso que no había dejado, por lo que lo tome, esperando quetuvieran una buena excusa, para arruinar mi momento, observe el número en lapantalla, pero decía privado.

- ¿Diga? - fue micontestación.

 

- Le acabo de enviar a tu marido, su regalo de bodas -se me hacía lejanamente familiar la voz - esperoque lo disfrutes.

- ¿Quién habla? - pregunte.

- Ya lo sabrás - fue su respuesta, antes de colgar.

Decidí ignorar la llamada y buscar el baby doll que habíacomprado para la ocasión, que era blanco y que apenas si cubría lo necesario,pero sabía que le iba a gustar, pues cuando habíamos salido de comprar, habíasugerido que le encantaría verme en él.

Me solté el cabello, y después de estar segura que meveía bien, por fin salí del lugar, aunque cuando lo vi sentado en la cama conel celular en sus manos, y se notaba bastante abatido.

- Vladimir - llame, éllevanto la vista y en sus ojos había bastante dolor - ¿Qué pasa?

- Eso es lo que yo quierosaber - se escuchaba entre molesto y dolido - ¿Qué es esto?

Me entrego el móvil, eleve una ceja pues no entendía quepodía haber ahí, que lo había puesto tan mal, pero en cuanto vi la imagen, mirespiración se detuvo, y los latidos de mi corazón aumentaron de maneraconsiderable, pues en esa fotografía estaba besando a Jacob, en el rancho delabuelo, después de nuestra última vez, juntos.


Vladimir

Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero no hay mucha inspiración, espero que les guste el capitulo

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No sabía que decir, ver la fotografía me había dejado enshock, pues no podía decirle que había sido de antes, pues además de que no meveía más joven, también se veía el anillo que me había dado, esa misma tarde,para comprometernos. Sentía un nudo en el estómago, y me sentía tan pequeñafrente a él, sabía que no lo merecía, pues él me había dado todo, y sin embargoyo lo había engañado con Jacob.

- Habla - su voz fue ronca -¿Qué diablos significa?

Levante la vista, pero fue un error, porque estabafurioso y entendía perfectamente su reacción, no dije nada, pues no tenía unabuena excusa que darle, en verdad no tenía nada para hablar.

- ¿Desde cuando me estuvisteviendo la cara? - di unos cuantos pasos hacia atrás, tratando de alejarme de él- ¡contesta, con un demonio! - me tomo de los brazos y me zarandeo con fuerza,pero mis labios no parecían querer moverse - ¿te revolcaste con él? - anteaquello baje la mirada.

Pareció que eso le dio mi respuesta, pues deje de sentirsus brazos, lo vi caminar de un lado a otro de la habitación.

- Eres una perra - me aventóa la cama - ¿Cómo es posible, que haya creído que eras una mujer decente?

- Vladimir - mi voz, fue unsusurro.

- ¿Cuándo estabas conmigo,pensabas en él? - se coloco sobre mí, obligándome a mirarlo - ¿pensabas que eraél, cuando te hacía el amor?

- No - pensé que las lágrimassaldrían, pero estaba tan sorprendida que no salían - fue un error.

- En eso estamos de acuerdo,- gruño, sus manos estaban aprisionando mis muñecas con demasiada fuerza -enamorarme de ti, fue el peor error que he cometido en mi vida, creer que erasbuena, cuando en realidad no eres más que una zorra.

- Lo bese es cierto, - anteaquello sus ojos azules se clavaron en mí con frialdad - pero solo fue paradescubrir, que solo te amo a ti.

- Mientes, - mantenía losdientes apretados - y ambos lo sabemos.

 

- No es así, - mi voz eracada vez más débil - Jacob ya no significa nada en mi vida.

- ¿Por qué siguesmintiéndome, y mintiéndote? - se levanto e hizo que yo hiciera lo mismo - loamas, y yo estúpidamente pensé que al menos tendrías el valor de decírmeloantes de la boda, pero eres una cobarde.

- Te amo - ante aquellosonrió de forma casi maniaca.

- Deja de mentir, - esta vez,estaba más furioso - si en verdad me amaras, lo demostrarías.

- ¿Qué quieres que haga? -estaba aterrada, pero no lo mencione - dime, ¿qué hago, para demostrarte que esa ti a quién amo?

No hubo respuesta, simplemente me soltó y camino al baño,en donde se encerró, esto no podía estar pasando.

- Ábreme - pedí, mientrastocaba la puerta - entiendo, que estés enojado, sé que soy la peor persona;pero enserio te amo, si no fuera así, no me habría casado contigo, por favorVladimir.

- ¿Por qué lo besaste? - se escuchodel otro lado de la puerta.

- Me sentí confundida, sé queno es una excusa, pero volver a estar cerca de él, me hizo confundirme - peguemi frente en la puerta - Jacob fue muy importante en mi vida, pero tú eres mipresente y quiero que seas mi futuro. Tal vez no merezco que me des otra oportunidad,pero quiero que sepas que te amo, y eso no va a cambiar - escuche como algo serompía, cosa que me alerto - Vladimir, ¿estás bien? - no hubo respuesta -Vladimir, ¿qué paso? ¿por qué no contestas?

En ese momento se abrió la puerta, y traía una toallaenredada en la mano, sin pensarlo lo lleve a la cama, en donde quite lo que locubría, para ver que tenía, en sus nudillos tenía varios vidrios incrustados, ysangraban, pero parecía que no era grave.

Me levante, para tomar de mi bolso, la caja de primerosauxilios que mi abuelo, me había dado, desde que era una niña, jamás podíafaltar en mi mochila, y esta no iba a ser la excepción. La lleve a la cama endonde saque algunas gasas, agua oxigenada, pero antes me levante con él, y loobligue a caminar el baño, en donde le lave la herida, y después seque con lasgasas.

Lo escuche maldecir, además de que note, con que se habíahecho la herida, después de todo, había roto el espejo del baño. De nuevo losenté en la cama, y le puse agua oxigenada y después le vende la mano.

- No fue grave, - susurre -aunque no debiste hacerlo, pudo ser peor.

- Necesitaba golpear algo, -fue su sencilla respuesta - y no me atrevería a tocarte, sin importar el dañoque me hagas, siempre seré un idiota, que trate de protegerte de todo.

- Lo siento, - tome su manovendada, y la besé por fin dejando que las lágrimas salieran - soy una imbécil,que no te merece, te hice daño, por mis estúpidas confusiones.

No levante la vista, pues no me creía capaz de mirarlo,era una pésima persona, que enserio no se merecía que un hombre tan extraordinariocomo él me amará. Su mano me tomo la barbilla y me levanto el rostro, me secoel resto del llanto con besos, de hecho terminó uniendo sus labios con los míos.

El beso fue suave y tierno, era como si se estuvieradespidiendo, pero quise pensar que era la forma de decirme que me perdonaba,por la estupidez que había hecho. Acaricio mi mejilla, mientras yo lo tomaba dela camisa, para poder profundizar el beso.

Poco a poco, el beso fue más apasionado, y la ropa fuesobrando, y en pocas palabras consumamos nuestra noche de bodas, mientrassentía sus manos y sus labios, en ningún momento me paso por la mente Jacob,sabía con quien estaba y lo mucho que me despertaba.

 

En verdad lo amaba, y sabía que él debía ser mi futuro,solo con él podría olvidarme por completo de Jacob. Me abrazo y yo me acurruqueen su pecho, me dormí con una sonrisa, pues parecía que aun podíamos solucionarnuestros problemas.

Sentí frío, por lo que busque a mi acompañante, parapoder abrazarme a él, y ver si con eso se iba, pero al no sentir el cuerpo, quedebía estar a mi lado, abrí los ojos para buscarlo.

- Amor - llame, controlandoun bostezo.

No hubo respuesta, de hecho parecía que no había nadie enla habitación, ante eso me enrede en la sabana, para ver si estaba en el baño,pero la puerta estaba abierta, camine al balcón, pero no había nada, aquello sime preocupo bastante, en ese momento escuche mi móvil, al ver el nombre deVladimir, conteste.

- ¿Dónde estás? - fue loprimero que pregunte.

- Necesito que me escuches, - se escuchaba abatido - te amo, es cierto, pero no puedo seguircontigo, pues no dejo de imaginar que mientras estás conmigo piensas en él, espor eso que eres libre para correr a sus brazos, sé que él también te ama, lohe visto en sus ojos, así que yo no soy nadie para meterme. Tal vez habersalido así es de cobardes, pero si estabas despierta no lo haría, y no quieroser egoísta, pues mereces lo mejor, es por eso que no volverás a verme.

- No - mi voz apenas si fueaudible - por favor, aun podemos intentarlo.

- Los papeles del divorcio te llegarán pronto, -repuso - solo se feliz, que sabiendo quelo eres, yo lo seré.

Y sin más me colgó, me deje caer en la cama, sintiendocomo las lágrimas bajaban por mis mejillas, después de todo lo había perdido,se había ido y lo mejor era dejar que se fuera, yo solo le hacía daño, y élmerecía lo mejor, así que a pesar de amarlo, dejaría que siguiera su vida.


Lamento la tardanza ^^U espero que les guste el capitulo, y si quieren darme ideas me vendría bien

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Escuche que llamaban a la puerta de la habitación, cerréla maleta antes de caminar a abrir, en cuanto lo hice quede frente a Stefan,que se mostraba serio, sin importarme nada, me abrace a él, y de nuevo laslágrimas volvieron a aparecer, me sentía como si de nuevo tuviera dieciocho, yde nuevo estuviera en ese avión, con el corazón completamente destrozado.

- ¿Qué paso? - pregunto,acariciando mi cabello para tratar de tranquilizarme.

- Quiere el divorcio, -susurre - Vladimir, no quiere verme.

- Exactamente ¿por qué? -cerró la puerta, y me guio a la cama.

- Alguien le envió una fotoen donde Jake y yo nos estábamos besando - me cubrí el rostro - trate deexplicarle, que él era parte de mi pasado, y que si lo había besado solo habíasido solo porque estaba confundida y

- No te creyó - término él -debes saber, que no eres buena mintiendo, y menos cuando se trata de Jacob.

- ¿Qué voy a hacer? - quiseignorar su comentario.

- Pues iremos a Forks,tendrás que decirle a tu padre, que tu matrimonio no duro ni un día, y que eresuna mujer divorciada - le mande una mirada asesina.

 

- No eres de mucha ayuda - lereproche.

- Lo siento, - se disculpo -pero pues tienes que seguir, no hay otra cosa que hacer.

- Suena tan sencillo -susurre - pero no lo es, mi recién marido quiere el divorcio, y se supone queme deja libre, para un hombre casado ¿eso tiene lógica?

- No, - admitió - pero tienesque aceptar su decisión.

- Y lo haré - asegure - soloque no será nada sencillo, saber que lastime a un hombre increíble, y ver alhombre que amo del brazo de alguien más.

- Regresa a Nueva York -comento.

- ¿Y poder encontrarme aVladimir? - lo mire con una ceja elevada - debí llamar a Ness o a Leah.

- Solo te estoy dando miopinión, - replico - sino te parece, no lo hagas y ya. Además no llamaste aLeah ni a Nessie porque sabes, que te dirán el tan odiado "te lo dije."

- Lo merezco ¿no es así? - lomiré fijamente.

- Sí, - acepto - pero no telo diré, porque sé que ya tienes suficiente con todo esto que paso.

- Es por eso que eres mimejor amigo - sonreí levemente.

Me miró, parecía analizar si lo que decía era cierto,arrugue la nariz, pues no comprendía porque me veía de esa forma.

- ¿En verdad vas aceptar quete deje? - se levanto de la cama.

- ¡¿Qué?! - no entendía a quese refería.

- Sé que no lo amas como alimbécil de Black, - camino de un lado a otro de la habitación - pero lo amas,lo sé porque de no haber sido así, no habrías aceptado su propuesta dematrimonio, y mucho menos decir acepto frente al juez.

- ¿A qué viene todo esto? -no quería seguir con lo mismo.

- Pues que la Emma que yoconozco, estaría pensando en donde diablos puede ir a buscar a su marido - mereprocho.

- ¿Qué caso tiene? - leespete - tal vez sea cierto que lo ame, pero nunca como a Jacob, y Vladimirmerece más que una mujer que lo ame a medias, y que siempre esté pensando enalguien más.

- Se egoísta, Emma - fue casiuna suplica - busca a Vladimir, dile que lo amas, y que te alejarás de Forks,que harán una vida lejos de la sombra de Black.

- ¿De qué rayos serviría? -fruncí el ceño - puede que logre mentirle, pero siempre que tenga que verlo ala cara, me sentiré culpable, porque en el fondo siempre será Jacob al que estédeseando que sea mi marido, el padre de mis hijos.

- ¿Por qué tienes quecomplicar todo? - su voz fue seca - porque no simplemente te olvidas, de Jacob.

- ¿Crees que no lo he hecho?- lo enfrenté - ¡Stefan! Lo he intentado durante nueve largos años, y siempreque encuentro a alguien, no evito compararlos, es difícil que lo entiendas,después de todo tú estás con Rene...

- Claro que lo entiendo -ante aquello eleve una ceja.

- ¿De qué hablas? - lo mirefijamente.

- Amo a Renesmee, - susurro -y enserio daría mi vida porque ella fuera feliz, pero también estás tú.

- ¡¿Qué?! - eso me habíadejado en completo shock.

- Te amo, Emma - lo dijo sinmás - siempre lo he hecho, es cierto que no dejaría a Ness por ti, pero se debeaprender a vivir amando a alguien más.

- No es lo mismo, - eleve lavoz - tu amor por mí, no es el mismo que yo siento por Jacob.

- ¿Cómo sabes que no esigual? - su mirada era irritada.

- Porque tu me amas comohermana, tal vez en algunos sueños, has soñado cosas de nosotros como pareja -acepte - porque yo misma lo he hecho, si también te amo Stefan, pero esdiferente porque sé que lo nuestro como pareja no funcionaría, además de que séque amas más a Renesmee, - su mirada me dijo que eso era cierto - en cambio, loque yo siento por Jake es completamente diferente, estar con él duele, y lo amode una forma que no hay palabras que lo describan.

 

- Emma, - susurro, abrazándome- entonces lucha por él.

- No - mi voz fue baja - él tieneun matrimonio, una familia.

- Jacob también te ama - me besoel cabello - solo es cuestión, de que los dos luchen por lo que sienten.

No dije nada, pues no sabía si era capaz de arruinar unmatrimonio, simplemente por tener a mi lado a Jacob, y si solo fuera su esposa,estaba segura que lo haría, pero también tenía que pensar en Sarah, de hechoaquella pequeña era la que más me preocupaba, pues no podía quitarle a sufamilia.

- Tiene una hija - repuse unosminutos después - no puedo hacerlo.

- ¿Crees que esa niña, legustaría que sus padres se la pasarán peleando? - me reprendió como si tuvieracinco años - Emma, esto no es una telenovela, esta es la vida real, y tal vezla pequeña sufra, pero será menor que saber que sus padres no se aman.

- ¿En verdad crees eso? - lo miredirectamente a los ojos.

- ¿A ti te hubiera gustadocrecer en un hogar lleno de gritos? - solo negué - entonces solo háblalo conJacob, y tal vez todo este desastre que hicieron, aun pueda ser solucionado.

- Bueno, primero llévame acasa de mi padre - susurre - creo que debe enterarse de que acaban de pedirleel divorcio a su única hija.

Dejo un beso en mi frente, y después tomo mis maletas, lomejor era alejarme de aquella habitación, en donde mis deseos de alejarme deJacob, se habían ido, al igual que mis sueños de formar una familia conVladimir se habían hecho pedazos en esa misma habitación.


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Observar el rostro de mi padre angustiado, el discursoque había creado durante todo el camino de regreso a casa, se acababa de ir ala basura, no recordaba ni una palabra, de lo que mi mente había formado, ahorade nuevo estaban las ganas de llorar, mientras papá solo me miraba esperandouna explicación, pero además de que había olvidado mi explicación, sentía laboca realmente seca.

- Vladimir llamo - dijo alfin, haciendo que el nudo en mi garganta se apretara - sé lo que esta pasando,y en verdad lo siento, cariño.

Ante eso me abrece con fuerza a él, y deje que laslágrimas salieran, no podía creer que mi matrimonio no había durado niveinticuatro horas, Vladimir ya no estaba dispuesto a seguir engañándose y esoenserio me dolía, pero si en verdad lo amaba un poco lo mejor era dejarlolibre, y que él buscara su propia felicidad, una que yo egoístamente le habíaarrebatado, solo por tratar de olvidarme de Jacob.

- Yo no quería que estopasara - susurre.

- Lo sé, nena - me acaricioel cabello - pero también sabías que esta mentira se iba a descubrir tarde otemprano.

- Pensé que cuando sedescubriera, tendría una buena excusa - repuse con un hilo de voz.

- El amor, jamás tendrá unabuena excusa para sentirlo - me separo de él, y me limpio las lágrimas - solo sesiente, sin una buena razón.

Eso era cierto, pues Vladimir me había dado cientos derazones para amarlo, y sin embargo, el amor por Jacob seguía ahí, sin una razónválida, después de todo me había hecho más daño, que la felicidad que me habíadado. Y aquí venía otra cosa el amor dolía.

 

- ¿Por qué tiene que ser tandoloroso? - pregunte.

- No lo sé - me beso lafrente - pero es necesario, y siempre será así, el amor siempre dolerá.

- Ya no quiero amarlo - eso eralo que más deseaba.

- En el corazón no se ordena,cariño - dijo con tranquilidad.

Y eso lo odiaba, porque si pudiera ordenar en el corazón,habría hecho que Vladimir estuviera en él, en lugar de Jake. A pesar de todaslas cosas que me separaban de mi lobito, yo quería estar a su lado, hasta eldestino nos decía que lo mejor era estar lejos, y a pesar de todo eso alcorazón no le interesaba, lo único que pedía era lo único que no podía tener.

- Lo mejor es que subas adormir, - repuso papá - después de que estés descansada, todo se vera mejor.

Yo no estaba tan segura, pero no quería preocupar más ami padre, por lo que decidí que lo mejor era subir a dormir y esperar a quetodo estuviera mejor, que cuando despertara, todo esto no fuera más que unapesadilla, que todo fuera una mentira, que todo siguiera como antes, que nadafuera cierto.

Llegue a la recamara que había ocupado, cuando aun vivíaen aquel lugar, hacía años de eso, pero mi padre la había conservado, solo le habíahecho algunos cambios, aunque seguían muchas cosas mías en ese lugar, me sentéen la cama y abrí el cajón del buro en donde saque un álbum de fotos, cuandocomencé a hojearlo, las lágrimas volvieron a aparecer.

En cada una de esas fotografías estaba Jacob a mi lado, yeso hacía que el dolor creciera, lo amaba y eso no podía negarlo, mi matrimoniose había arruinado por ese amor. Cerré los ojos tratando de que las lágrimas secontrolaran, que todo el dolor desapareciera, me recosté abrazando el álbum confuerza.

- Hola - al escuchar esa voz,me incorpore de un brinco, en donde estaba Jacob de pie junto a la ventana -Nessie me contó todo, lo siento.

- Ya no importa - susurre.

Se hizo un silencio, un tanto incomodo entre nosotros,los dos de pie sin atrever a mirarnos, tratando de olvidar el sentimiento quenos unía y a la vez no nos dejaba ser felices con otras personas.

- ¿Has deseado que el tiemporegrese? - dijo después de lo que a mi me parecieron horas de silencio - ¿ycambiar algo?

- Solo dos cosas - mi vozapenas si fue audible - la primera, el día de la muerte de mi madre, y la otrael día que te dije que debíamos terminar para madurar.

Camino lentamente hacia mí, pero yo no hice nada, solo mequede esperando a que él llegara frente a mí, su mano se poso en mi mejilla,mientras se inclinaba, dejando sus labios a escasos centímetros de los míos.

- Yo también he deseadocambiar esa última - unió su frente con la mía.

- Regresar el tiempo no sepuede - susurre.

- Alguna vez mi madre dijo, quecuando dos personas que verdaderamente se aman, y piden con la misma fuerza esopuede suceder - su voz la escuche lejana.

- Tenemos veintisiete casiveintiocho año, - repuse con la voz un tanto chillona - ya no podemos creer eneso, como si fuéramos niños.

- Mucha veces es mejor ser unniño, - replico - la vida es mucho más sencilla de esa forma, ver el mundo consimpleza y sin tantos problemas.

- Cuando creces todo secomplica, - acepte - pero eso es la vida, enfrentar los problemas que te traiga.

- No quiero enfrentarlos sinti, - los ojos comenzaban a pesarme - ya tuve una vida en donde no estabas ysoy infeliz, así que esta vez escuchare al corazón y no al cerebro.

- Tienes una familia - le recordé.

- Elizabeth es tan o másinfeliz que yo, - su aliento golpeaba mis labios - y bueno lo único que medetendría, es que no aceptaras a Sarah.

- Sarah es parte de ti, -sonreí levemente - y por tal la amo, porque es algo tuyo.

- Sigues siendo un tantocursi, ojitos - se burlo.

- Eso es lo que pasa cuandoestoy a tu lado, - me defendí - eso es lo que haces de mí, una cursi.

- Y a mí me haces un esclavo,que solo vive para hacerte feliz - me beso la nariz - ¿estás dispuesta aenfrentar al mundo a mi lado?

- Todo es más sencillo, si tumano toma la mía - sonreí suavemente, mientras entrelazaba nuestros dedos.

- Le pedí el divorcio aElizabeth, hace dos semanas - arrugue la nariz.

- ¿Por qué no me lo dijiste? -le reproche.

- ¿Habría cambiado algo? - memiro fijamente, baje la mirada pues lo cierto era que hubiera seguido con laboda - te conozco, y sé que no hubieras dejado a Vladimir a unos días de suboda, y no te culpo, pero debo decir que se lo agradezco, porque si él nohubiera sido valiente, ahora no estaríamos aquí.

- También debes agradecérseloa Elizabeth, - mi voz salió ronca - ella fue quien le envió las fotografías denuestra última noche juntos.

No contesto, simplemente me beso, creo que en ese momentono eran necesarias las palabras, sino tratar de recuperar todo el tiempo quehabíamos desperdiciado, tratando de hacernos los maduros, y con eso solamente habíamosparecido unos niños asustados, por lo que sentíamos, pero esta vez ninguno delos dos íbamos a huir, íbamos a enfrentar lo que la vida nos trajera; perosería diferente porque esta vez estaríamos juntos para afrontarlo.


Lamento haberme tardo tanto en actualizar, pero además de que la inspiración no llegaba, ha habido varios problemas familiares, que me han impedido un poco seguir con el fic, pero aquí esta lo que se podría decir que sería el último capitulo, el siguiente sería un epilogo, aunque aun no se si lo suba, pero en sí ya este es el último capitulo, espero que les guste y les agradezco que se hayan tomado la molestia de leer

Capitulo dedicado a:

Mariana11

No puedo dejarte de Amar - Potterfics, tu versión de la historia

No puedo dejarte de Amar - Potterfics, tu versión de la historia

Esa pregunta la habíaescuchado cientos de veces, y mi repuesta no parecía agradarle a nadie y entendíala razón, ya que ni yo mismo estaba segura, solo sab�

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2023-02-27

 

No puedo dejarte de Amar - Potterfics, tu versión de la historia
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