-¡No soy quien tú crees!
Tras este grito, el joven saltodesde el séptimo piso donde vivía, y cuando su cuerpo chocó contra el suelo ysu cerebro dejó de funcionar, se sintió libre al fin.
Unos meses antes
-Pedro, Pedro
-una mujer de pelocastaño, llamaba a su marido por el móvil. Se sentía feliz por primera vez enmucho tiempo, sentada al lado de la cama de un hospital.- ¡Es Lucas!-gritó.- ¡Estáabriendo los ojos!
Mientras, el joven tumbado enaquella cama de hospital, miraba a su alrededor, desconcertado
¿qué era todoaquello? Estaba en un hospital, eso lo tenía claro, pero
¿por qué? ¿y quienera la mujer que hablaba por el móvil a su lado? Sus pensamientos se vieroninterrumpidos por la llegada de un médico. Parecía sorprendido, y su sorpresafue mayor cuando miró a la cama y vio al chico despierto, mirando a todoslados.
-Increíble
-murmuró. Se acercó aljoven, le tomó el pulso, la tensión, revisó sus ojos
entonces le habló por fin:
-¿Sabes cómo te llamas?
-Sí
Soy Iván.-contestó el joven.La mujer cruzó una mirada preocupada con su marido, que había entrado unosminutos antes por la puerta.
-Mmm
no, aquí pone que tu nombrees Lucas.-dijo el médico, mirando su historial.- ¿No es así?-preguntó.
-Sí, sí. Se llama Lucas, LucasBlasco.-confirmó la mujer.
-No, me llamo Iván.-reiteró eljoven. El médico le miró comprensivamente:
-Es lógico que estés confuso,llevas mucho tiempo en coma.-el chico no replicó, pero tenía muy claro que sunombre era Iván.- ¿Recuerdas qué te pasó? ¿Sabes por qué estas aquí?
-Pues
no, realmente no. Loúltimo que recuerdo es estar con mis amigos en un bar por la noche, celebrandoel cumpleaños de Rafa. Me desmayé y
ya está, no recuerdo más.
-Mmm
¡Vaya! Nuevamente te tengoque decir que no fue así, Lucas.
-Iván.-corrigió el jovenautomáticamente.
-Está bien, Iván. El caso es quetuviste un accidente de coche. Fue por el día, a las seis de la tarde. Ibas conuna chica. Ella
murió.-Iván no sintió nada al enterarse de la muerte deaquella chica. Después de todo no sabía quién era. Podía ser una amiga, o sunovia, pero no recordaba nada sobre ella. Tampoco recordaba haber subido aningún coche; de hecho, él ni siquiera sabía conducir, aunque bien había podidoconducir la desconocida chica.
-No lo recuerdo.-dijosimplemente.
-No importa, no pasa nada. Yairás recordando, poco a poco.-dijo el médico. Antes de irse hizo una últimapregunta-¿Les reconoces?-señaló a la mujer y al hombre. Iván se concentró,intentó localizar aquellas caras en su memoria, pero no pudo.-No importa,tranquilo
paso a paso, ya te acordarás. Son tus padres. En unos días tedaremos el alta y te irás a casa con ellos, lo prometo.-la mujer le sonrió, yél le devolvió la sonrisa para que no se sintiera mal.
El médico cumplió su promesa, yen unos pocos días volvía a su casa. Tenía la esperanza de que al ver la casade repente todo cobrase sentido, pero no fue así. Le daba la sensación de estarencerrado en el cuerpo de un extraño. Seguía convencido de que su nombre eraIván; Iván García, para concretar más. También seguía sin recordar a sussupuestos padres, pero, sin embargo, aparecían en su cabeza imágenes de otrasdos personas a quienes sí identificaba como sus padres. Había más cosas, comoel hecho de no conocer a ninguno de los amigos que vinieron a visitarle durantelos siguientes días. Preguntó a más de uno por Rafa, con quien recordaba haberestado celebrando su cumpleaños.
-Quizás sea mi primo, creo que telo presenté una vez.-le dijo una tal Julia.-Mira, tengo aquí una foto suya.¿Crees que es él?-el joven negó, desanimado.
Durante las siguientes semanas,Águeda, su supuesta madre, le enseñaba fotos todas las tardes. Él de pequeño,él con algunos amigos de los que le habían visitado, fotos de algunosfamiliares, en el colegio
Ninguna de esas fotos despertaba algún recuerdo, pormínimo que fuera. Iván veía que, cada vez que le decía que no se acordaba,Águeda se iba deprimiendo poco a poco. En varias ocasiones pensó en fingir quelo había recordado todo, que todo volvía a la normalidad, pero no se vio capaz demantener un engaño tan grande. Blog sobre psicologia
Según pasaron los meses, se fueencerrando cada vez más en sí mismo. Se pasaba los días metido en suhabitación, y solamente salía para comer e ir al baño. Buscaba en Internetinformación sobre sí mismo, o sobre la persona que él recordaba ser, pero IvánGarcía era un nombre demasiado común, y salían tantas noticias sobre personasque se llamaban así, que le era imposible encontrarse a sí mismo. Aun así,siguió intentándolo, día tras día y noche tras noche.
En uno de esos días, sus padrescontrataron un psicólogo. Llamó a la puerta de su habitación un lunes, mientrasél, como de costumbre, trataba de encontrarse a sí mismo en la pantalla de unordenador.
-¿Se puede?-preguntó el hombre.Era calvo y algo bajito, de unos cincuenta años y unos ojos azul intenso.
-¿Quién es usted?-el joven cerróel ordenador.
-Vengo a ayudarte, Lucas. Tuspadres me han dicho que tuviste un accidente y perdiste la memoria ¿no escierto?
-Sí.-contestó aregañadientes.-Pero me llamo Iván.
-Está bien. Si prefieres que tellame así
Tú a mí me puedes llamar Antonio.-Iván no contestó.-Bueno, tambiénme han dicho que desde hace unos meses te pasas los días aquí encerrado. Eso noes sano, lo sabes ¿verdad? Es posible que nunca recuperes tu memoria, así queestaría bien que comenzases a llenarla de nuevo; nuevos recuerdos, nuevasvivencias
-Sí que recuerdo algunascosas.-le interrumpió el chico. El psicólogo se sorprendió un tanto.
-¿Y qué cosas son esas querecuerdas?
-Bueno
realmente no sé si sonrecuerdos. Por ejemplo lo del nombre
todos me dicen que me llamo Lucas, peroyo estoy seguro de que mi nombre es Iván. Y mis padres
no les recuerdo paranada, pero sí me acuerdo de otras dos personas que mi cerebro me dice que sonmis padres. Pero no tiene sentido, por eso no sé si son recuerdos... Es tododemasiado confuso, demasiado irreal
-Sí, tienes razón.-concedióAntonio.-Por eso tú
-¡Yo no debería estar vivo!-soltóde repente el joven, interrumpiendo a su psicólogo.
-¿Qué? No, no, no
Claro quedebes estar vivo, no puedes rendirte ahora, después de todo lo que has esperadopara despertar, y lo que han esperado tus padres, no puedes dejarles así ahora,¿no te parece?
-Pero esos no son mis padres
yono pertenezco a este cuerpo.-de pronto todo en su mente parecía tener sentido.O, al menos, más sentido del que tenía hasta ahora.-Mientras yo estaba en coma
debió de pasarme algo. Y al dueño de este cuerpo también
¡es como en laspelículas! Nos hemos intercambiado los cuerpos. Y mi cuerpo está muerto, así queyo no debería estar vivo
-el joven se levantó de la silla y se asomópeligrosamente al balcón.
-Vamos a ver, Iván.-intentórazonar el psicólogo.-Supongamos que tu teoría es cierta, y que tú y otro chicoos intercambiasteis los cuerpos. ¿Cómo puedes estar seguro de que tu cuerpoestá muerto? Ven, hablemos tranquilamente.-Iván se separó un poco del balcón.
-Lo sé. Simplemente losé.-contestó.-Es parte de mí, si está muerto lo sé.-el chico volvió a asomarseal balcón.
-Pero puedes estar equivocado.-ledijo el hombre, algo a la desesperada. El joven pasó las piernas por encima dela valla del balcón.-Iván, por favor, no te tires. Mira, aunque sea verdad quetu cuerpo está muerto, tú ahora tienes otra oportunidad. ¡Aprovéchala! Tienesun cuerpo nuevo, sano
¡No debes desperdiciarlo así!-en ese momento la madredel chico entró a la habitación. Gritó al ver a su hijo en el balcón,amenazando con tirarse.
-¡Lucas! ¡Lucas, no lo hagas!¡Lucas, yo te quiero!-chilló histérica.
-Yo no soy Lucas.-dijo el joven.
-Sí, sí que lo eres, LucasBlasco, tienes veintiún años, toda la vida por delante. Por favor
-insistió lamadre.
-¡No soy quien tú crees!
Tras este grito, el joven saltodesde el séptimo piso donde vivía, y cuando su cuerpo chocó contra el suelo ysu cerebro dejó de funcionar, se sintió libre al fin.
No soy quien tú crees - Fanfics de Harry Potter
Tras este grito, el joven saltodesde el séptimo piso donde vivía, y cuando su cuerpo chocó contra el suelo ysu cerebro dejó de funcionar, se sintió libre
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2024-11-19

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