Olvidame tu - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Ok, como todos sabemos, los personajes no son míos. Tampoco lo es la canción, se llama olvidame tu y es interpretada por Miguel Bose. Elegí este primero, porque es mi favorito. Espero que sea de su agrado, y ustedes me diran si quieren que suba mas fics, gracias de antemano.

Olvídame tú


El tiempo nos pasa casi inadvertido
Golpea con fuerza lo tuyo y lo mío
Que pena ignorarlo y dejarlo perdido amor

Olvídame tú, que yo no puedo,
No voy a entender el amor sin ti
Olvídame tú, que yo no puedo
Dejar de quererte, por mucho que lo intente, no puedo
Olvídame tú




Con una pesadez extrema, Harry consiguió abrir los ojos, y de forma borrosa, se concentró en los números rojos del despertador, que en ese momento producía un ruido agudo y penetrante. Con un descuidado manotazo apago la alarma. Eran las ocho de la mañana. ¿Era martes? Sin importarle mucho en realidad, se giró entre las sábanas y continuó durmiendo. Diez minutos mas tarde, el mismo fastidioso ruido se dejó escuchar, esta vez, después de apagarlo, se sentó en la cama, y después de unos segundos, se dirigió al pequeño baño de su recamara. Necesitaba un regaderazo para despertar completamente y recordar en que día de la semana estaba.

Si, era martes, y el jueves por la tarde vencía el plazo para entregar su artículo. Tenía apenas tres meses trabajando en ese periódico, no era The Times, pero ya estaba un paso mas cerca. El único inconveniente era que no estaba en posición de elegir sus asignaciones aún y la más reciente definitivamente no era de su agrado. No se trataba de ser corresponsal en alguna guerra, ni de seguir al detalle algún asunto diplomático de importancia, se trataba simplemente de cubrir el préstamo de una supuestamente famosa pintura de un autor cuyo nombre ni siquiera podía recordar. Un asunto totalmente intrascendente y que no alteraría en absoluto el rumbo del mundo. No era una tarea en la que pudiera destacar. Y sin embargo, tenía que tratar de hacerlo.

Claro, que pensándolo bien, podría haber sido peor. Podrían haberle asignado la sección de sociales, y en ese momento estaría preparándose para cubrir la boda de la Duquesa X con el Conde Y. O la de espectáculos, y estaría asistiendo junto con otras cinco personas, a la última y aburrida premier de una película extranjera en un idioma totalmente extraño, a la que daban el pomposo nombre de cine de arte.

Los últimos seis años no habían sido malos. Después de terminar la carrera de periodismo, había pasado dos años como reportero independiente, ofreciendo sus artículos a diversas revistas. Hasta que se presento la oportunidad de entrar a aquel periódico. La vida no era mala, no tenía nada de que quejarse.


***

Un par de antorchas iluminaban débilmente el pequeño salón en el que un extraño grupo de personas, con rostros angustiados, permanecía sentada alrededor de un hombre ya mayor, con una larga barba, y una mirada de extremo cansancio.


-Se que lo que les estoy pidiendo no es fácil. Pero necesito que entiendan, que lo que estamos viviendo, es una guerra. Y en una guerra, necesariamente hay pérdidas, que por muy dolorosas que sean, debemos aceptar para alcanzar nuestro objetivo final: paz y justicia. Se que seguramente, muchos de los que estamos aquí en este momento, no viviremos lo suficiente para ver el final de todo esto, pero se también, que estamos dispuestos a aceptarlo. Y que cualquiera que sea la razón, por la que formamos parte de esto, llámese, voluntad, amistad, amor, o destino - dijo dirigiendo su mirada a cada grupo especifico de personas que para el quedaba incluida dentro de la razón que pronunciaba en ese momento, termino clavando la vista en Harry y Hermione-, será lo suficientemente fuerte como para seguir con nuestra causa hasta el final.

Cerró los ojos, juntando sus manos sobre la mesa, y continuó.

-A partir de este momento, seremos blancos menos fáciles estando separados, por lo que les pido, que eviten, salvo casos de extrema urgencia, contacto entre ustedes para hacer mas difícil nuestra localización. Ahora, es mejor que todos se preparen para su reubicación. No tenemos mucho tiempo.
Harry necesito unas palabras contigo, por favor.

Él se limito a asentir, con el rostro pálido y la boca seca. No necesitaba escuchar lo que venía a continuación para saber de que se trataba. Sintió la mano de Hermione apretando la suya. Todos abandonaron el salón a excepción de ella, Harry y Dumbledore. Seguían apretándose las manos, y Harry sospechó que al igual que la de él, la mano de ella había perdido su capacidad de moverse.

Dumbledore suspiró resignado.

-La Srita. Granger puede quedarse, si tú lo permites - le dijo por fin a Harry.

Dudó por un momento, su mano estaba entumida, se negaba a moverse, pero aparte de su incapacidad física para soltarla, estaba el deseo incontrolable de que ella estuviera junto a él en ese momento. Su cabeza, su sentido común y la mitad de su corazón le decían que lo mas seguro para ella, era no escuchar lo que venía a continuación. Y sobre todas las cosas, sobre el mundo entero, lo que mas le importaba era que estuviera segura. Pero cuando la enfrentó para pedirle que se marchara, encontró una mirada suplicante en su rostro. Ella quería quedarse, después de todo, era su mejor amiga.

Nuevamente asintió, y ella sin soltar su mano, tomo asiento junto a él.

Cada palabra pronunciada, no fue más que una confirmación de que el momento que habían temido por tanto tiempo, estaba casi frente a ellos. Voldemort de algún modo, se había enterado por fin del contenido total de la profecía. Totalmente seguro de ser más fuerte que Harry, buscaría enfrentarlo lo más pronto posible, entre más rápido sucediera, más sencillo sería. Para un mago con su experiencia y poder, el tiempo convertido en conocimientos, estaba de lado de Harry, y cada minuto que pasara era una ventaja que no le iba a permitir. Por supuesto, se había estado preparando, pero no bastaba, después de todo, no era más que un joven recién graduado. Lo más importante, era ganar tiempo.

Para eso necesitaban separarse, hasta ese momento la Orden se había mantenido en un solo cuartel general, ahora para enfrentar lo que se avecinaba, era necesaria otra estrategia, pero desgraciadamente, eso implicaba separar a Harry de sus seres más queridos.

Dumbledore salio del Salón dejándolos a asolas para despedirse. Pero su cuerpo en ese momento parecía ser de plomo, pesado y frío. Respirar se había vuelto algo que requería de todo su control. Le tomo unos instantes entender que a pesar de lo que iba a enfrentar, a pesar de el riesgo que corría su vida, lo que verdaderamente le hacía daño, era pensar que tal vez, aquella era la ultima vez que la veía. Furiosamente limpio con el puño cerrado, una lágrima que corría por su mejilla. Inconscientemente, su rostro se dirigió al de ella, que lloraba abiertamente.

Era solo su mejor amiga, era la persona más importante en su vida. Ella era todo en su vida.

-Prométeme que vas a estar bien. Prométeme que vas a regresar
-le grito con voz ronca y desesperada. Al final sin poder contenerse, se arrojo a sus brazos. Busco su boca, al principio, él le respondió, pero en un momento, se separo de ella con cierta brusquedad.

-Te prometo, que voy a hacer todo lo posible por regresar
con mis amigos.

Ella analizo sus palabras detenidamente. Por un momento pareció confundida, después lentamente comprendió.

-Yo se porque estas haciendo esto. Y no me importa, ya habrá tiempo después, solo prométeme que vas a regresar conmigo
júramelo - suplicó tomando sus manos.

-Te juró, que pase lo que pase, siempre voy a estar contigo, porque somos amigos - le dijo con tono derrotado.

Ella cambió su expresión. Trato de parecer animada y confiada. Necesitaba que el supiera que ella confiaba en él.

-Todo saldrá bien. Este es solo el último paso y todo habrá acabado. Si alguien puede hacer esto, eres tú
No será la primera vez, ¿recuerdas? Ya has tenido suerte antes, la tendrás también ahora. Eres la persona más fuerte que conozco. Vas a tener que regresar conmigo - término sonriendo entre lágrimas.

Con un ultimo abrazo, se despidió de ella y salio del cuarto. Aquellas fueron las últimas palabras que le dirigió.
No había azúcar, de modo que se resigno a tomar el café negro, pero al primer trago decidió que era demasiado temprano para amargarse el día obligándose a tal sacrificio. Compraría un café de camino al periódico
no era ya muy tarde, tal vez al salir de ahí. Tenía que ir a la librería y conseguir un par de libros para el reportaje
en cuanto recordara el nombre del pintor.

Al salir precipitadamente se golpeo la pierna con la mesa, justo sobre la cicatriz que tenía. Aquella que se había hecho a los catorce años al caer de la bicicleta, durante su periodo no vivido, como el lo llamaba.

Lo que había sido su vida de los once a los veinte años era algo difícil de explicar. Podía recordarlo todo con detalle, por supuesto. Recordaba haber pasado la mayor parte de esos años estudiando en América. Recordaba que sus compañeros de escuela eran todos tan odiosos, que al alejarse de ellos se sintió tan feliz, que juró no volver a contactar a ninguno. Recordaba haber pasado casi todas las vacaciones con sus tíos, que eran igual de odiosos que sus ex-compañeros. En su mente estaba claro su primer beso en la secundaria, recordaba haber aprendido a manejar y su primer auto. Recordaba tantas cosas, pero todas de una manera lejana y distante, como se recuerda haber visto una película, o leído un libro, o simplemente haber escuchado un cuento de niños.

Aquellos años le parecían una historia de segunda mano, algo que solo sabía que había pasado, pero que realmente no había vivido. Un raro y retorcido De-javú.

***

Llovía.

Eso era exactamente lo que necesitaba en ese momento, lavarse, limpiarse toda la suciedad. Extendió las manos para que la lluvia las empapara totalmente. A medida que la lluvia aumentaba de intensidad, y su cuerpo se humedecía, empezó a sentirse nuevamente vivo. Por fin después de tantos años, todo había terminado, la pesadilla, la espera, la angustia. Y milagrosamente había sobrevivido.

Lo único que necesitaba para empezar de nuevo era verla. En medio de la lluvia, corrió a su encuentro. Pero cuando abrió las puertas esperando encontrarla, lo único que vio, fueron rostros largos y temerosos, que palidecieron aún más con su llegada.

-¿Dónde esta Hermione? - preguntó de golpe.

Dumbledore, y el Sr. Weasley intercambiaron sombrías miradas. Tonks estaba sentada en un sillón, cansada con varios cortes en el rostro y un brazo vendado. Dirigió su mirada al Sr. Weasley
parecía ausente, hundido totalmente en otro sillón, apenas había levantado la vista.

Nuevamente el miedo recorrió su cuerpo entumeciéndolo, sin importarle en lo más mínimo estar escurriendo agua, volvió a preguntar.

-¿Dónde esta Hermione? ¿Dónde esta Ron?

Dumbledore se acerco lentamente a él, hasta llegar a su lado puso suavemente una mano en su hombro.

-Lo siento Harry. Ron murió.

Con un golpe tosco se sacudió aquella mano. Tras el impacto de la noticia y cuando el suelo quedo nuevamente estable
la misma pregunta golpeó su cabeza
pero el miedo a la respuesta era demasiado fuerte.

-Hermione


Las miradas que le dirigieron Dumbledore y Tonks confirmaron sus peores temores. Sus piernas se doblaron, sin notarlo, estaba ya sentado en el suelo, junto al charco de agua que el mismo había formado. Eso era todo, ya no había miedo, ni ansiedad, ni futuro, no había aire, ni vida.

-Hermione
-volvió a susurrar.

Una tibia mano se dejo sentir en su rodilla.

-Harry, lo que pasó, fue demasiado para cualquiera. Mataron a sus padres, y a Ron frente a ella, pensaron que sabía donde estabas, querían obligarla a confesar
Pensó que llegarías a tiempo para evitar que todo eso pasara, y luego
nos hicieron creer que tu también habías muerto
y


-Fue mi culpa
-susurro débilmente, ocultando la cabeza entre sus rodillas.

-No, Harry, no fue culpa de nadie. Además ella
ella no esta muerta
pero


No esta muerta
de pronto en su cabeza solo había lugar para tres palabras: No esta muerta.

-¿Dónde esta? Quiero verla - sin siquiera darse cuenta se había puesto de pie. Busco por todos lados como si pensara que podrían tenerla escondida en el bolsillo de alguna túnica.

-Ella no te recuerda. No recuerda nada de lo que paso. No tiene idea de quien es. De algún modo, reacciono bloqueando todos sus recuerdos, para no enfrentarlos. No sería prudente que te viera ahora.

-¿Pero se pondrá bien? -pregunto desesperado.

-No lo sabemos.

***

El clima no ayudaba. ¿Como iba a tener animo de escribir sobre una pintura cuyo mayor atractivo era la luz solar cuando el día estaba totalmente nublado? Definitivamente en la Universidad no lo prepararon para enfrentar esa situación. O Tal vez si, y ese día perdió la clase.

Sus años en la Universidad y lo que sucedió al salir de ella, estaban perfectamente claros en su mente. Eran recuerdos totalmente capaces de despertar emociones en el. Casi tantas como sus pesadillas recurrentes. Estaba acostumbrado a ellas, había convivido con ellas durante seis años, y eran tan persistentes como el aroma a humedad de su abrigo en cada invierno. Pero estas eran mucho mas frecuentes ya que lo atacaban por lo menos dos veces a la semana.

Las llamaba pesadillas, solo por darles algún nombre. En realidad no se podían considerar como tales. Era la simple sensación de haber soñado algo sin poder recordar el más mínimo detalle del sueño. Lo único que estaba presente en él al despertar, era una tristeza desesperada y profunda. Un nudo en la garganta que llegaba al extremo de producirle un dolor físico. La seguridad de que había olvidado algo muy importante y la angustia que esto le producía, un sentido tan grande de pérdida y vacío, que lo hacían despertar sintiéndose completamente solo.

En una ocasión, cansado de todo eso, había decidió acudir con un medico, pero ni a través de hipnosis había descubierto algo mas de aquel extraño sueño. De modo que hizo lo único que pudo con él, y dejo que la costumbre lo hiciera parte de su vida.

***

El viento soplaba muy fuerte. Un montón de hojas secas le golpeo el rostro. Cambio de posición, aquellas bancas del parque eran realmente incomodas cuando uno estaba en ellas por mas de una hora. Sin embargo, después de limpiar sus lentes, siguió ahí sentado, contemplando a la misma mujer que estaba a veinte metros de él. Cambio la página del libro, era el mismo que ella estaba leyendo. Siempre leía el mismo libro que ella. Era una forma de estar cerca, no solo físicamente; lo sentía como una conexión. A media página el grito distante de una mujer lo distrajo.

-¡Harry! - llamó desde lejos. A cuatro metros de ella salio de debajo de una banca un niño rubio de unos tres años.

Al parecer, para la mujer que el observaba, aquel grito también fue una distracción. Se levanto de golpe, tardo varios segundos en atreverse a voltear a su derecha para enfrentar al dueño de aquel nombre. Cuando lo hizo, el pequeño niño le dirigió una sonrisa, ella volvió a la realidad, sin sonreír a cambio, tomo nuevamente su libro y volvió a su antigua posición.

Era tan distinta a la Hermione de antes. Aparentaba mas edad de la que en realidad tenía, su rostro estaba siempre serio, sus ojos tristes, vacíos.

El tiempo había transcurrido, pero ella no había recobrado la memoria. Lejos de eso, había empezado una vida totalmente distinta a la que llevaba antes. Vivía sola, creyendo que había perdido la memoria en el mismo accidente automovilístico en el que sus padres murieron. Ese falso recuerdo la entristecía, pero no le hacia tanto daño como el real.

Estudiaba por las mañanas, y el resto del día lo pasaba metida en más libros, siempre sola, siempre seria. En tres años no recordaba haberla visto reír realmente una sola vez. Casi todas las tardes, al salir de la Universidad, pasaba por ese parque y se quedaba leyendo un par de horas, después, regresaba a su pequeño departamento, y jamás notaba al extraño que se escondía tras los arbustos en el parque, que la seguía a una distancia prudente de regreso, y que la observaba a través de la ventana mientras alimentaba a su gato.

Su ocupación principal en todo ese tiempo, había sido estar tan cerca de ella como le era posible. Esperando, cada día más débilmente, que en algún momento, ella recordara. Temiendo que al hacerlo lo culpara por no haber llegado a tiempo. Deseando que con sus recuerdos ambos pudieran recuperar algo de sus vidas.

-¿Otra vez aquí, Harry? - le preguntó otra mujer que tras un plop acababa de aparecer a su lado.

-Ya deberías estar acostumbrada. Y también ya deberías saber que no es prudente que te aparezcas así en un lugar lleno de muggles - contestó sin separar la vista del libro.

Ella se encogió de hombros.

-Tienes un buen escondite. Desde este sitio nadie nos puede ver - recorrió los alrededores con una mirada. Después tomo un mechón de su cabello y empezó analizar el color. Era rubio, pero tras un momento de aparente concentración, este empezó a adquirir un tono rojizo-. ¿Por qué sigues haciendo esto?

-Ya te lo he dicho mil veces, se lo prometí - volteó la página, dirigiendo una breve mirada a Hermione, que en ese momento espantaba con la mano a una abeja bastante necia.

-Ella no recuerda esa promesa, no te recuerda a ti, no recuerda nada


-Eso ya lo sé - le gritó cerrando de golpe el libro.

Ella le puso una mano en el hombro para calmarlo.

-Pero tienes que superarlo, Harry. Todos hemos tratado de rehacer nuestras vidas, pero tú te has aferrado a algo que no puede ser
Mírala, incluso ella ha empezado de nuevo. No puedes seguir así, dejando pasar tu vida, esperando algo que probablemente no llegara nunca. Tienes que empezar a vivir de nuevo.

-Ella es todo lo que tengo - Tonks sacudió la cabeza en señal de protesta, pero antes de que lo interrumpiera, continúo-. Es todo lo que me importa. Tal vez si le hubiera dicho lo que sentía ella no


-Hermione lo sabía, estoy segura. Harry, hasta el Sauce Boxeador estaba al tanto de lo que ustedes sentían. Eso no hubiera cambiado nada - se arrodillo sobre el pasto frente a él, su voz apenas era algo mas que un murmullo-. Ahora ya no es momento de lamentarte por lo que no hiciste, sino de pensar en lo que aún puedes hacer. Hay personas que nunca recuperan la memoria. ¿Que va a pasar dentro de diez años si ella sigue así? Piénsalo bien. Por favor.

Sin esperar a que él le contestara, se puso de pie, le dio un suave beso en la mejilla y con otro plop desapareció.

El permaneció ahí, con la mirada clavada en la mujer que tenia en frente. El sol sacaba suaves destellos bronceados de su cabello. Seguía concentrada en la lectura, ajena al tiempo que había pasado, a los momentos que no habían compartido, a todo el dolor que en ese momento se agitaba en él.

Como siempre la siguió de regresó, espero a que Tommy se acercara a ella meneando la cola en espera de su alimento, y cuando la pequeña cortina dejó oculto el interior de la casa, tras un suspiro, el también hizo su camino de regreso a su departamento. Se sentó, vencido y fastidiado en un viejo sillón que lo recibió con un agudo rechinar. Estaba cansado, cada día empezaba con un rayo de esperanza que por la tarde se convertía en una pesada desilusión. Un par de veces había tratado de alejarse, de olvidar, pero al cabo de unos días, y presa de una ansiedad incontrolable, regresaba derrotado. En ningún lugar se sentía bien, pero nunca se sentía tan mal como cuando estaba sin verla por más de unas horas. No podía olvidar. El olvido, era un lujo que no estaba a su alcance, por más que en ocasiones lo deseara con todas sus fuerzas.

El olvido, se lo dejaba a ella.

***
Hay pocas cosas que pueden resultar agradables los martes por la mañana, especialmente, cuando además de ser martes, el día esta coronado con una densa neblina, la amenaza de una tormenta y un viento frío que penetra hasta la medula de los huesos.

El que tu jefe te llame para decirte en persona que esta muy contento con tu trabajo, definitivamente califica como una de esas cosas. Pero como en la vida pocas cosas son perfectas, aquello venía a acompañado de un lado negativo, y ese era que ahora, la presión para entregar un reportaje más que bueno, era mayor. Y encontrar la inspiración para un tema mortalmente aburrido como una simple pintura, no era algo fácil, no para Harry por lo menos.

Como primer paso, decidió darle a su organismo la dosis de cafeína que requería para un buen funcionamiento. Parecía que el frío había empujado a media Ciudad a la cafetería, por lo que tuvo que hacer una fila de más de quince minutos para obtener su tan deseado café.

Con un vaso en la mano se dirigió a la puerta, pero la tormenta estaba en su clímax. Para llegar a su librería de costumbre tenía que caminar varias cuadras y el clima no se prestaba para ello. Con desgano y fastidio, dirigió la mirada a la pequeña librería que estaba frente a él, cruzando la calle. Era un lugar, que hasta ese momento, había conseguido evitar, a pesar de que casi todos los días pasaba frente al local. Le resultaba demasiado lúgubre, oscura y fría, sin embargo, en aquel momento, definitivamente era su mejor alternativa. Resignado abrió la puerta, y se enfrento a la lluvia, que en cuestión de segundos lo había dejado totalmente mojado.

***

Al principio, se había animado pensando que todo eso no duraría mas de unos días, con angustia, vio los días convertirse en semanas, mas inquieto empezó a dejar pasar los meses. Ahora un profundo miedo le revolvía el estómago al darse cuenta de que ya hablaba de años.

Su rutina continúo aún unas semanas más. Pero con cada hoja que pasaba en su libro, las frases ella no recuerda esa promesa y no te recuerda se grababan mas profundo en él. Por fin, después de muchas horas de insomnio, la respuesta que estaba buscando cayó en él como la pieza faltante en un rompecabezas.

Siempre habían estado juntos en todo. Una vez tomada su decisión, se consoló pensando, que tal vez en algún lugar, sus recuerdos encontrarían la forma de reunirse de nuevo.

Con un golpe seco, la enorme puerta de madera quedo abierta de par en par. Sin esperar invitación entro al enorme despacho, en el que un hombre ya muy anciano se encontraba aparentemente ocupado garabateando notas en un trozo de pergamino.

-Ya no puedo seguir con esto - dijo sin explicarse.

El hombre levantó la vista y sin palabras lo invito a sentarse.

-Me alegra que por fin lo entiendas, Harry.

-Necesito olvidarme de todo, ya fue demasiado
Yo también quiero empezar de nuevo - suspiró, era como si pensara en voz alta.

-Lo se. No será fácil, pero es lo mejor que puedes hacer - le contestó en un tono suave.

-No puedo hacerlo yo solo. No he podido hasta ahora, por eso
necesito que usted lo haga por mí - terminó, mirándolo fijamente a los ojos.

Dumbledore meneo la cabeza lentamente y al final le dirigió una sonrisa comprensiva.

-Estas confundido, Harry. Lo que quieres no es la solución. Para poder seguir adelante, lo primero que necesitas, es aceptar lo que paso. Ese tipo de olvido que buscas no te va a dar la felicidad. Tú lo has visto con ella, tampoco es feliz, porque al deshacerse de todos los recuerdos desagradables también se quedo sin los otros, los dichosos. No puedo hacer lo que quieres. No se puede construir un futuro borrando de golpe todo el pasado


-No - interrumpió Harry-. Esta vez no me va a convencer con su palabrería. Se lo que quiero, y se que usted lo puede hacer. No me importa si esta prohibido o no. Se han hecho muchas excepciones conmigo, ¿Qué importa una mas?... Y de cualquier forma - añadió con una mirada amenazadora-, si usted no lo hace ya habrá quien se atreva... Hay gente capaz de cualquier cosa por dinero


Con una sonrisa despectiva salió tan precipitadamente como había entrado.

Estaba hecho, iba a conseguir lo que deseaba. Dumbledore lo conocía lo bastante para saber que cumpliría su amenaza y buscaría a cualquier persona que estuviera dispuesta a ayudarlo si el no lo hacía.

Solo tenía una cosa pendiente. Tenía que explicarle a ella lo que iba a hacer. Tenía que despedirse, aunque ella no se diera cuenta.

La última noche, cuando ya todos sus asuntos estaban arreglados y listos para aquella despedida voluntaria, tomo por ultima vez su vieja capa, espero hasta muy avanzada la madrugada y en silencio logro colarse hasta su recamara.

Ella estaba ya dormida, Tommy estaba a los pies de su cama, le dirigió una mirada de indiferencia y ronroneando volvió a dormir.

Por unos instantes la miro dormida. Incluso en sueños parecía tensa, triste.

Se acerco a ella lo más que pudo, sin arriesgarse a despertarla.

-Vine a despedirme. Se que te prometí que iba a estar contigo siempre, pero ya no puedo. Yo se que tu lo entenderías. De algún modo, una parte de mí, la mejor, siempre estará contigo. Me hubiera gustado decirte tantas cosas antes, y me arrepiento de no haberlo hecho, de todo lo que no dije. De no haberte dicho lo importante que siempre fuiste para mí. Pero ahora ya es muy tarde. Ahora solo quiero que puedas ser feliz algún día, aunque sea lejos de mí.

Con un rápido movimiento, beso suavemente su mejilla.

Hermione despertó repentinamente, con su mano se froto la mejilla, recorrió el cuarto con la vista, pero no había nadie, había sido un simple sueño.

***


-¡Hey! ¡Usted! ¿No sabe leer? - exclamó en tono autoritario la voz de una mujer.

Harry se dio la vuelta lentamente y con rostro totalmente inocente se preparo para enfrentar a la dueña de la voz. Algo dentro de aquel tono mandón lo había hecho sonreír.

Ella estaba ya a dos pasos de distancia. Cuando miró su rostro, algo se sacudió dentro de él. Era una mujer joven, tal vez de su edad. Era bonita, pero apenas. No había nada en ella que llamara la atención, salvo el rostro malencarado con el que lo enfrentó y que en fracción de segundos se fue suavizando. Una vez repuesta de la aparente sorpresa que representaba su rostro se dirigió a él nuevamente.

-No puedes entrar aquí con alimentos - le dijo señalando un cartel a la entrada de la librería. Su voz, estaba ya casi libre de la aspereza, y resultaba muy agradable.

-Es solo café - se disculpó Harry, que no pudo evitar una sonrisa al mirarla arquear una ceja-. Está bien, está bien. Ya casi me lo terminaba.

Se dirigió a aun cesto de basura y ante la sorprendida mirada de la mujer dio los tres tragos que faltaban para que el vaso de café quedara totalmente vacío. Ella observaba la escena con la boca abierta.

-¿Qué? - le preguntó encogiéndose de hombros-. ¡No iba a desperdiciarlo!

Ella movió la cabeza, tratando de permanecer seria ante tal muestra de cinismo. Tal vez estaba evitando sonreír, tal vez no estaba acostumbrada a hacerlo, porque sus facciones estaban casi rígidas.

-¿Buscas algo en especial o solo querías terminar tu café en algún lugar seco? - curioseo ella, mirando la torrencial lluvia que caía en ese momento.

-Las dos cosas - repusó con tono pensativo-. También necesito un libro. Veras, tengo que hacer un reportaje sobre una pintura de un tal
Claude Lorraine
odio que me asignen la sección de arte


Esta vez, fue ella quien pareció sonreír, totalmente complacida, casi sin ver, se dirigió al quinto estante de su derecha, empezó a sacar libros y colocó media docena sobre el mostrador. Con una mirada de orgullo, y un total dominio del tema explicaba cada una de las pinturas que encontraba en los libros. El la escuchaba embelesado, no por el tema si no por la pasión con que ella se expresaba. Definitivamente, había algo en aquella mujer que le resultaba atrayente, casi irresistible. Dos horas después, y tras unas breves interrupciones ocasionadas por otros clientes de la librería, pagó cuatro libros y antes de abandonar el local, le comentó de forma aparentemente natural.

-¿Sabes? Tal vez necesite más información. Probablemente mañana por la tarde tenga que regresar por los otros libros.

-Bien, pero tu capuchino no será bienvenido - contestó en tono de burla.

-En realidad era un americano
pero lo tendré en cuenta. Soy Harry, Harry Potter - se presentó ofreciéndole la mano.

Lo miro aún con más atención al escuchar su nombre. Pasó la mano por encima del mostrador y apretó la de él.

Fue algo extraño
como magia. Lo mas cercano, a lo que aparentemente, ambos sintieron al estrecharse las manos, puede describirse como una descarga eléctrica.

La sonrisa, en su rostro se volvió más natural, como si su rostro lentamente se habituara a esa nueva habilidad. Algo sonrojada y mordiéndose el labio inferior contestó en voz baja:

-Hermione Granger.

Aunque tenía la información necesaria para hacer su reportaje, el regresó al día siguiente, y al siguiente también.

De algún modo, a partir de aquella tarde, la misteriosa pesadilla que lo despertaba angustiado de madrugada, no volvió a presentarse.

***

Un par de tardes después, un hombre mayor, acompañado de una mujer joven, permanecían de pie, a cierta distancia de la misma librería. Como si estuvieran en el final de una muy larga película, observaban cada detalle de una joven pareja que abandonaba el local, y caminaba por la acera, riendo y charlando animadamente.

-Usted sabía que esto pasaría, ¿verdad? - preguntó la mujer, sin que ninguno de los dos pudiera apartar su vista del aquel espectáculo.

El viejo parecía demasiado concentrado para contestar. Los siguió hasta que se perdieron al dar la vuelta en una esquina.

-Lo deseaba, solamente lo deseaba
Aunque debo confesar que ya empezaba a perder la esperanza. Había pasado mucho tiempo, y sin saberlo, habían desperdiciado tantas oportunidades de encontrarse - añadió con pesadez.

-Pero ahora están juntos - afirmó ella con entusiasmo.

-Ni siquiera un mago puede controlar el destino. Aunque parece que el de estos dos se empeña en mantenerlos juntos; lo que tienen ahora es tan frágil, es solo un inicio, y ellos son los únicos que pueden decidir que hacer con él.

Hubo un largo silencio, Varios minutos después, el rostro de la mujer pareció ensombrecerse con preocupación. Repentinamente, su cabeza se sacudió con violencia, como desechando un mal pensamiento.

-Pero
¿Qué hay si a pesar de todo no lo logran? ¿Si ahora que no tienen tantas cosas en común no se entienden? ¿Qué hay si lo logran y mas adelante alguno de los dos o ambos recuperan la memoria? ¿Qué pasara si
?

El hombre levanto una mano para detenerla. Sonreía tristemente, como si todas esas preguntas y otras más, hubieran pasado ya por su cabeza.

-Lo que ellos tenían en común, no estaba en sus habilidades, ni en su historia, lo tenían en su corazón y en su espíritu, y eso, no lo controla la memoria. Todo lo demás, son solo momentos, y los momentos pueden construirse nuevamente. Esas preguntas que te inquietan tendrán una respuesta a su debido tiempo. Ahora, ellos están frente a un nuevo principio - consulto un extraño reloj que saco de su bolsillo-. Y nosotros mi querida muchacha, tenemos que regresar a nuestra propia historia donde la dejamos, mientras esperamos que el momento para cada pregunta llegue.

Le ofreció el brazo y ambos sonrieron esperanzados. Tal vez, era cierto que el destino se empeñaba en unir a algunas personas. Con un suave plop los dos desaparecieron de la calle.



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2023-02-27

 

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