Esa noche no era especial. No era diferente a las otras.
El cielo nocturno era oscuro y estaba cubierto de nubes: llovía torrencialmente.
Un joven pelirrojo muy parecido a su padre miraba por la ventana distraído, mientras millones de preguntas daban vueltas por su mente.
-¿Qué haces despierto a esta hora, Fred? -preguntó una voz femenina desde la puerta de la habitación.
-Pienso... -contestó este con simpleza.
Ella rió.
-¿Y en qué piensas?
-En muchas cosas.
El muchacho no quería admitirlo.
No había volteado la cabeza para verla en toda la conversación y ella se dio cuenta de que su hijo no quería hablar. Aún mirando las gotas caer en el suelo de asfalto, oyó los pasos de su madre alejándose. Un par de minutos después otro par de pasos se acercaban nuevamente, ahora más fuertes.
-Sé que pasa algo -anunció un hombre, que justo después de hablar se acercó hasta sentarse en un banco al lado del muchacho, que suspiró irritado y se dignó a mirar a su nuevo acompañante.
-Admiro tu poder de deducción, papá -comentó.
Su progenitor rió y el hijo no entendió por qué. ¿Es que, esa noche tan deprimente, todos habían decidido que sus reflexiones eran graciosas? Lo desesperaban.
-Quieres que te diga en que pienso, ¿verdad?
-Admiro tu poder de deducción, hijo -contestó. Aún no estaba viejo para ese juego.
El joven sonrió un poco. Pero no demasiado.
-Dime -pidió, no solo tratando de ser un buen padre, también porque moría de intriga.
-Bueno... -se volvió hacia la ventana otra vez- la lluvia es triste y me hace reflexionar.
-Lo sé -admitió el padre-. También a mí.
-Papá... ¿te puedo preguntar algo?
-Seguro, hijo, eso es lo que estoy intentando ya desde hace tiempo.
-¿Por qué me llamaste así?
-¡Oh! -la pregunta lo tomó desprevenido e intentó sonar lo más tranquilo posible respondió-: Pues... a tu madre le encantaba el nombre Fred.
-Eso es mentira y lo sabes.
El muchacho clavó sus ojos castaños en los de su padre y sintió una conexión que el hombre rompió en seguida. Definitivamente, no podía ni quería mentirle.
Se quedaron en silencio un rato más, observando la lluvia.
-¿Y bien?
-Así se llamaba mi gemelo.
Su hijo volvió a verlo con su mirada penetrante y frunció el ceño. La pregunta estaba implícita: "¿gemelo?".
-Lo tuve, y murió.
-¿Cuándo? -preguntó el chico, sin inmutarse.
-En la segunda batalla de Hogwarts.
-¿Quién lo mató?
-Un mortífago llamado Augustus Rookwood hizo explotar el lugar donde estaban tía Hermione, tío Ron, tío Percy y tío Harry y una gran parte del techo cayo sobre él.
-¿Es por eso que la abuela Molly y la tía Hermione lagrimean cuando me ven?
-Esa es mi teoría, sí. Lo extrañan. Lo extrañamos.
-¿Por qué nunca me lo dijiste?
-Nunca tuve el valor, supongo.
-¿Lo sabe Roxanne? -preguntó, pensando en lo que podría pasar si su hermanita se enterara por otro lado.
-No.
-Debes decírselo.
-Lo haré, lo prometo.
Al cabo de un rato, otra pregunta se formuló en su mente.
-¿Lo querías?
-Por supuesto. Como a nadie.
-Háblame sobre él.
Por primera vez en mucho tiempo, George se dio un tiempo para pensar en su hermano gemelo. Su hijo era una muy buena persona, increíblemente honesta, y se merecía toda la información que él pudiera proporcionarle.
-Bueno... él era igual a mí -sonrió levemente-. De hecho, cambiábamos los sweaters que nos tejía la abuela Molly. Nos hacíamos llamar diferente: él era Gred, y yo Feorge -su sonrisa se amplió-. Solían confundirnos... Ambos éramos los mejores amigos de un chico llamado... Lee Jordan. Pasábamos muchísimo tiempo junto con él, pero era imposible separarnos a nosotros dos. Éramos bromistas empedernidos. Mejores amigos. Siempre estuvo ahí para mí. Siempre estuve ahí para él.
Su hijo lo miraba pensativo.
-La guerra fue...
-...del 2 al 3 de mayo de 1998 -contestó el adulto-, sí.
-Entonces... -por primera vez en toda la conversación, Fred Weasley II se mostró sorprendido- tenía tan solo 20 años.
-Así es.
-Pero... ¡era muy joven para morir!
-Estoy de acuerdo, hijo, y me enorgullece que pienses así. No espero que entiendas la forma de pensar de Voldemort, solo tienes 13 años, pero...
-¡Jamás lo entenderé si no me lo explicas! -gritó el muchacho, enojado.
El joven se parecía mucho a él. Y no pudo reprimir una sonrisa. Lo que hizo que Fred piense, otra vez, en cuán locos estaban sus padres.
-Era cruel. No le importaba matar. Y no quería morir, por esa razón creó los horrocruxes.
Por fin, de una vez por todas, le contó toda la historia. Toda lo que Harry y Dumbledore habían averiguado. Todo lo que Harry le había contado al Mundo Mágico. Todo lo que él no había podido decirle anteriormente. Todo sobre sofas
-Debemos evitar que vuelva alguien como él.
-Claro que sí.
Unos minutos demasiado largos después (u horas excesivamente cortas, tal vez), Fred II volvió a hablar.
-No es solo eso
-¿Qué más, hijo? ¿Qué más quieres que te cuente sobre Fred?
-Bueno
no es sobre Fred.
Su hijo se sonrojó muchísimo.
-¿Qué ocurre, entonces? -preguntó confundido.
-Es solo que
en Hogwarts hay una chica increíble
y
bueno, quería saber cómo podía hacer para besarla.
-Eres muy pequeño -sentenció su padre, sin querer hablar más del tema.
-¡Claro que no!
-¡Claro que sí!
-Oh, papá, no puedes hablarme de un tema como la muerte de tu gemelo y luego decir que soy muy pequeño para besar a una chica.
-Tienes razón, pero será mejor que le preguntes a tu primo James. Yo no soy muy bueno con las chicas, simplemente recibía muchísima ayuda de Fred.
-Está bien, iré con James
Voy a dormir, papá, vete.
-Claro, ya, duerme. Hasta mañana.
Se había levantado y caminaba hacia la puerta. Pero entonces
-Y una cosa, hijo
-¿Qué? -preguntó este.
-Jamás, nunca, le digas a una chica que está más buena que
-se cortó- Bueno, no la halagues demasiado: no les gusta.
Todavía podía sentir en la mejilla el calor de la cachetada dada por Angelina Johnson.
-A veces pienso que eres más estúpido que yo -dijo el hijo de George.
-Es que lo soy -murmuró él antes de apagar la luz e irse, aún con el rastro de una sonrisa grabada en la cara.
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¡Espero que les haya gustado, dejen muchos comentarios!
Acepto halagos, criticas e insultos... todo viene bien ;)
Y otra cosa...
No sé si seguirlo con unas conversaciones más del tipo "padre e hijo" o dejarlo así, onse-shot. ¿Qué opinan?
Gracias desde ya, besos, Pauu.
Padre e hijo. - Fanfics de Harry Potter
Esa noche no era especial. No era diferente a las otras. El cielo nocturno era oscuro y estaba cubierto de nubes: llovía torrencialmente. Un joven pelirrojo m
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