Pieces of a Dream - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Alquiler de Maquinaria y>Título: Pieces of a Dream

Título del Capítulo: La Impenetrable Bellatrix Black

Parejas: Otras

Género: Amor, Drama

Rating: ATP

Advertencia: Ninguna

Resumen: Ella siempre ha sido una chica dura y reservada, siempre ha estado por encima de todos aquellos idiotas enamorados. Pero cuando ella misma se enamora, lo hace del único hombre al que jamás conseguirá.




La Impenetrable Bellatrix Black



Y por último informarles, de que dentro de dos semanas, se celebrará en el Gran Comedor el tradicional baile de San Valentín de Hogwarts. Así que ya pueden empezar a buscar parejas. ¡Pero esperen a que acabe de hablarles! Sí, señorita Black, lo digo por usted y el señor Malfoy. Gracias. Espero verles por allí.

El discurso del profesor Slughorn terminó, y a este lo siguieron los tradicionales murmullos de cada año. Quedaba inaugurado el plazo para buscar parejas. En las próximas semanas, sólo se verían a chicas en grupitos soltando risitas idiotas y a los chicos rojos como tomates, esperando que una se quede sola para pedirle una cita. En general, todos los años pasaba lo mismo. Luego estaban ellos: los Merodeadores. Esos cuatro Gryffindors irían por los pasillos lanzando besitos al aire para ver como a las chicas les dan ataques de emoción.

- ¡Eh! ¿Sigues con nosotros?

Una chica morena, de pelo largo y liso hasta la mitad de la espalda levantó la vista. Tenía unos profundos y penetrantes ojos azul celeste, y la piel bastante blanca. En sus ojos, se reflejaba su característica expresión de furia, algo que posiblemente solo fuera parte de su personalidad. Porque esa chica, era una chica de armas tomar. Frente a ella estaba un chico de brillante pelo castaño y unos penetrantes ojos color chocolate.

- ¡Lestrange! - gruño ella-. ¿Qué te he dicho sobre eso de hablarme?

- ¡Tan simpática como siempre, nena!

- ¿Qué has dicho?

- Lo siento - dijo el chico asustado-. Yo no quería


- ¡Te he preguntado que qué has dicho! - rugió ella.

- Nada, he dicho que
Que eres una chica muy agradable y simpática, y que no mereces que te este molestando todo el día - recitó de mala gana.

- Bien - asintió ella orgullosa-. Veo que ya has aprendido a tratar a las mujeres. Ahora, déjame en paz y no vuelvas a molestarme.

- Sí, Bellatrix - dijo al fin el chico resignado, y se alejó.

- ¡Eh! ¿Qué hacías hablando con Lestrange? ¿Te ha pedido ser su pareja? ¡Te lo ha pedido! ¡Ya sabia yo que le gustabas! Te lo dije, te lo dije
- exclamó una voz chillona desde detrás de un sillón.

Narcissa Black asomaba la cabeza por el respaldo de una de las butacas verde esmeralda que llenaban la sala común de Slytherin. Era una chica rubia de pelo rizado, muy guapa y tenía unos brillantes ojos color miel.

- ¡Cissy! Ya te lo he dicho, a mi los bailes no me interesan - la frenó su hermana.

- Eso es imposible - dijo ella con una vocecilla graciosa, de niña pequeña-. ¿A quién pueden no interesarle los bailes? Ni siquiera a ti, Bella, te dan igual.

- ¿Es que no la has visto? Ella es una chica dura, impenetrable, y está por encima de todos nosotros, pobres mortales, que nos preocupamos por cosas tan insignificantes como buscar pareja - recitó otra voz, más grave y burlona.

- ¡Snape! ¿Por qué tienes que meterte en cosas que no te importan? Oh, se me olvidaba - dijo Bellatrix molesta- tú no tienes asuntos propios en los que puedas inmiscuirte. Y veo que ya te has quitado ese líquido de la túnica.

Severus Snape, el blanco de todas las burlas de los Merodeadores. Era un chico bastante reservado y tenía unos oscuros ojos negros, una imponente nariz aguileña y su característico pelo negro y grasiento. Aquella tarde, los Merodeadores le habían lanzado globos llenos de jugo de mandrágora.

- Agh - gruño Snape-. Mira Bellatrix, por mucho que nos quejemos de ellos, tú eres igual que Potter y tu primo. Y


- ¡¿Qué has dicho?! - volvió a rugir Bellatrix.

- Pues
-empezó Snape.

- Yo que tú no me metería con ella - dijo un muchacho bajito y menos que ellos, que se había acercado a ellos acompañado por Rodolphus Lestrange-. Y mucho menos le nombraría al bobo de mi hermano.

- ¡Cállate Regulus! - le dijo Snape.

- ¡Tu no eres quién para mandarle callar! - chilló Bellatrix-. Y, por tu bien deberías hacerle caso. ¡Ahora fuera de mi vista Snape! ¿Qué quieres ahora, Lestrange?

- Tranquila que no he venido a verte a ti - le dijo el chico de antes, todavía asustado-. Narcissa, dice Lucius que


- ¡Que vaya! Ya lo sabía yo - exclamó Narcissa emocionada, y desapareció entre las butacas para buscar a Lucius Malfoy, su medio-novio, medio-amigo, medio-odiado. Ni ella sabía muy bien qué eran-. ¡Me voy! Hasta luego Regulus, después hablamos Bellatrix. Snape
-la chica vació un momento-. ¡Ven conmigo, Rodolphus!

- Esta chica
Siempre igual.

- Y que lo digas, Regulus
¡Snape! ¿Por qué sigues aquí?

- Ya me voy, Bellatrix. No te soporto - gruñó el chico fastidiado.

- Estupendo - le gritó Bellatrix mientras se alejaba-. Ahora sabrás lo que sentimos todos por ti
Estúpido - murmuró.

- No es que sea estúpido - respondió Regulus-. Lo que pasa es que esos Merodeadores lo han amargado mucho. ¿Ha sido así siempre?

- Sí - dijo Bellatrix con cierta nostalgia-. Desde que llegamos, se han llevado a matar. Como


- ¿Cómo Potter y Evans?

- No - dijo Bellatrix-. Lo de Potter con Evans es diferente, Snape y él se odian de verdad.

- ¿Y ellos dos no?

- ¡No lo sé! - gruñó Bellatrix molesta-. No tengo ni idea de lo que Evans y Potter se traen entre manos. Pregúntaselo a ellos. Oh, lo siento Regulus.

- No importa - le contestó el chico, aún asustado por la reacción de su prima.

- Yo
Estoy algo susceptible estos días - se justificó-. Por cierto, ¿sabéis cómo está sobreviviendo el prófugo? Me sorprende que todavía no haya muerto de hambre


- Potter - explicó Regulus-. Cuando se escapó se fue a su casa, con los abuelos. Ahora se ha comprado un apartamento con el oro que el dejó Alphard. No sabes lo furiosa que está mamá, ahora el tapiz tiene más agujeros que nunca.

- Lo entiendo, a nosotras nos pasó lo mismo con Andrómeda - recordó Bellatrix, su hermana mayor también se había escapado de casa para casarse con un muggle-. Además, conociendo a tu madre, no debe de haberle hecho gracia.

- Ni pizca, pero siempre supimos que Sirius era especial - dijo Regulus apesadumbrado-. A pesar de que todos hemos sido Slytherins


- Él fue Gryffindor - terminó Bellatrix- Lo sé, Andrómeda fue a Ravenclaw.

- Es verdad - recordó Regulus-. ¿Es verdad que tiene una hija?

- Sí - dijo Bellatrix con cierto asco-. Se casó con ese muggle y ahora tienen una hija de unos siete años. ¿No lo sabías?

- Mi madre no habla de ella, dice que es una traidora a nuestra sangre, y Kreacher también lo cree, siempre lo está murmurando.

- Y tienen razón - sentenció Bellatrix-. Casarse con un muggle
nosotros que siempre hemos sido una familia de sangre pura
No tiene perdón.

- Además, -continuó Regulus- esa chica no aparece en el tapiz, ni siquiera tiene quemadura alguna. ¿Sabes por qué?

- No lo sé - dijo Bellatrix pensativa-. Supongo que será por que, al borrar tu made a Andrómeda, no aparece tampoco su marido ni su hija.

- ¿Y cómo es?

- No lo sé, ya te he dicho que nosotros tampoco les hablamos.

- Pero seguro que sabes algo, ¿verdad? - replicó Régulus.

- Bueno, creo que se llama Nymphadora, sí, un nombre muy propio de mi hermana Andrómeda - dijo riendo con amargura-. Y además, la chica es metamorfomaga.

- ¿En serio?

- Sí, no se cómo es posible - dijo Bellatrix-. El caso es que lo es.

- Vaya
sí que es raro - dijo Regulus-. Por cierto, me ha dicho Rosier que te diga que te acuerdes de la hora de la reunión, porque siempre


- Se me olvida
Sí, sí, ya sé lo que ese bobo piensa - dijo Bellatrix-. Él cree que soy incapaz de acordarme de que a las cinco hay una reunión del equipo de
¡Oh no, la reunión! ¿Qué hora es, Regulus?

- Las cinco y cuarto - dijo él con cara de reproche.

- Bueno, no es tan tarde como esperaba - admitió Bellatrix-. Lo que no entiendo es por qué Malfoy no me ha dicho nada. Oh, claro - dijo ella sin sorprenderse-. Estaba muy ocupado hablando de sus cosas con Narcissa.

- No han estado hablando precisamente - añadió Regulus-. Creo que deberías irte ya al campo.

- ¿Si verdad? - preguntó Bellatrix-. Bueno, yo no me cambio porque sino no llego a tiempo, y Rosier se enfada, se pelea con Lestrange y al final no practicamos. ¡Hasta la cena, Regulus!

- ¡Adiós! - dijo el chico, y observó como su prima salía por la puerta de piedra de la sala común. Bellatrix era una chica estupenda, Regulus la admiraba mucho. Era más madura que el resto, no tenía nada que ver con Narcissa, tan alocada. Bellatrix era una chica dura, aparentemente impenetrable, que nunca se dejaba pisotear.




Hola! Espero que os haya gustado este primer capitulo, no hay muchos FF sobre Bellatrix ^^ Por eso, quise escribir uno, así mas original y de paso explicaba algunas cosas de su pasado: como por ejemplo que no siempre fue tan malvada y una asesina (mató a Sirius T__T) porque yo creo que una persona no nace así (o a lo mejor sí?) No lo sé bien, pero aki cuento que Bellatrix se hizo mala posiblemente por un trauma en su adolescencia. Además, hay cosas un poco raras, como por ejemplo, ella y Lestrange se odian. Otra cosa, ya sé que ni Lucius, ni Narcissa ni creo que Bellatrix, muchos de los personajes que voy a presentar coinciden en el tiempo de los Merodeadores, pero si no no puedo contarlo como kiero ^^ esto es mi imaginacion! Solo era eso, dejen sus reviews!
Título: Pieces of a Dream

Título del Capítulo: Lo Único Que No Pudo Hacer

Parejas: Otras

Género: Amor, Drama

Rating: ATP

Advertencia: Ninguna

Resumen: Ella siempre ha sido una chica dura y reservada, siempre ha estado por encima de todos aquellos idiotas enamorados. Pero cuando ella misma se enamora, lo hace del único hombre al que jamás conseguirá.




Lo Único que No Pudo Hacer


- ¡Bellatrix! - gritó un chico de pelo castaño, muy alto y robusto desde la entrada al campo de Quidditch.

- Sí, Avery, ya lo sé - comenzó ella, que ya se esperaba el sermón-. No me ha dado tiempo a cambiarme, porque


- ¡Llevar el traje no te servirá de nada ahora! - le gritó Lestrange, que le hacia señas para que bajara-. Ahora verás


Bellatrix pasó por debajo del arco que era la entrada al campo de Quidditch, acompañada de Timothy Avery y Rodolphus Lestrange, que tenían caras de furia, como cuando pierden un partido. Lo primero que vio al entrar fue unas figuras montadas sobre escobas que volaban describiendo círculos alrededor del campo, pero no alcanzaba a distinguirlas porque la luz del atardecer la deslumbraba. Entonces vio que el capitán del equipo de Slytherin, Evan Rosier, discutía con el capitán de Gryffindor: James Potter. Rosier y Potter estaban teniendo una pelea porque cada uno decía que tenían el campo reservado para entrenamientos.

- ¡Cállate idiota, nosotros hemos llegado primero! - gritó James.

- ¡Pero esta es nuestra tarde de entrenamiento! - rugió Rosier furioso.

- ¡Mentira! - respondió Potter-. Hoy nos toca a nosotros, tenemos el permiso especial - y le mostró un pergamino firmado por McGonagall.

- ¡Eso no lo puedes hacer, Potter! - le gritó Lucius Malfoy, que jugaba de cazador.

- ¡Claro que puede! - interrumpió un chico con el mismo pelo oscuro y los mismos ojos azules que Bellatrix, vestido de rojo: Sirius Black.

- ¡Necesitamos entrenar hoy! - gritó Avery, que se sumó a la discusión.

- Eso no lo dudo - contestó Potter burlón-. Pero hoy el campo es nuestro.

- ¡No! ¡Tenemos que entrenar con los nuevos jugadores! - continuó Rosier.

- ¿Quiénes? Yo veo siempre a los mismos de siempre, sólo que no está Travers. ¿Quién es el nuevo cazador? - dijo Sirius intrigado.

-Ese es exactamente el problema. Y mira que se lo dije a Regulus, que la llamara
-murmuró-. ¿Dónde está ahora? ¡Avery! ¿No te he dicho que la buscaras?

- Estoy aquí, idiota - dijo Bellatrix desde detrás-. Verdaderamente, menos mal que no eres buscador, necesitas unas enormes gafas.

- Sí, sí - asintió Rosier distraídamente-. ¡Hola Bellatrix, me alegro de que hayas decidido venir! - le dijo sarcástico.

- ¡Si Malfoy me lo hubiera dicho, habría llegado a tiempo! - se justificó ella.

- ¡A mi no me metas! ¡Te lo podríamos haber dicho cualquiera de nosotros!

- Menos mal que lo reconoces. Por lo menos ya habrás solucionado tus cositas con mi hermana, ¿verdad? - preguntó Bellatrix, ignorando por completo a los de Gryffindor.

- Sí - asintió Lucius-. Ya está todo claro y


- ¡Conversaciones familiares para luego! - interrumpió Rosier-. Ahora que ya estamos todos, podemos empezar a entrenar.

- ¡Ni hablar! Ahora entrenamos nosotros - gruñó James molesto-. ¿Y el jugador que os falta dónde está?

- ¡Es ella idiota! - dijo Avery.

- ¿Tú? ¿Y tú que vas a hacer en un equipo de Quidditch? - le pregunto Sirius despectivamente a su prima.

- ¡Seguro que hago lo que sea mucho mejor que tú! - chilló Bellatrix.

- ¡Eso no te lo crees ni tú! - respondió Sirius-. ¡Tú no sabes jugar!

- ¡Ella es la mejor cazadora que hemos tenido en Hogwarts! - gritó Lestrange, a quien segundos después, todos miraban con cara de asombro-. ¿Qué? Es verdad


- Este chico está loco - murmuró Sirius, lo suficientemente alto para que Bellatrix lo escuchara-. No te preocupes, Lestrange, te buscaremos un buen psiquiatra


- ¡Cállate! - chilló Bellatrix-. ¡Vete de aquí y déjanos entrenar!

- ¡Ni hablar! - gritó Sirius-. Nosotros llegamos, nosotros entrenamos. ¿Está claro?

- ¡No! - interrumpió Lucius-. Nosotros no nos inmiscuimos en vuestras tardes de entrenamiento, ¡no nos molestéis en las nuestras!

- Oh, Malfoy - se burló Sirius-. No pensé que te pusieras así
Vámonos Cornamenta, los Slytherins se van a poner a llorar


Rosier, Malfoy, Avery y Lestrange sacaron sus varitas y las sujetaron con fuerza apuntando a Sirius y James, ellos hicieron lo mismo; todo esto iba a acabar en una pelea, después en un castigo, y por último en la suspensión del partido. Eso sería desastroso, para todos, además de que Potter y Back ganarían el duelo. Eso Bellatrix no lo podía permitir, no podía permitir que su primo se saliera con la suya, no podía dejarles ganar.

- ¡Bajad las varitas! ¡AHORA! - gritó Bellatrix; Lestrange fue el primero en obedecer a sus gritos, Rosier y Avery hicieron lo mismo unos segundos después. Pero Malfoy no se movió, continuó mirando con profundo odio a Sirius-. ¡MALFOY, BAJA LA VARITA! ¿Es que no me has oído? - chilló Bellatrix, por fin, Malfoy bajo su varita, pero siguió mirando con furia a los dos Gryffindors, que sonreían con arrogancia.

- ¡Muy bonito! - se burló Sirius-. El equipo masculino de Slytherin manejado por una chica. ¡Precioso! Te felicito, prima - dijo riendo.

Bellatrix se giró, justo a tiempo para detener a Malfoy y Rosier, que estaban otra vez preparados para atacar.

- ¡NO! Esto es cosa mía - les dijo, ellos se pararon porque la conocían bien y sabían que no iba a dejar a Sirius tan contento-. Eres
un
imbécil - le dijo, mientras se acercaba despacio hacia él, le cogió por los hombros y le propinó un golpe con la rodilla en
un sitio al que a Sirius le dolió mucho.

Entonces Bellatrix se dio la vuelta y comenzó a andar hacia la puerta, haciéndoles señas a los otros jugadores para que la siguieran. Los jugadores del equipo de Gryffindor que volaban por el aire bajaron a ver que le pasaba a Sirius, que estaba en el suelo retorciéndose, pero que miraba a Bellatrix con una mezcla entre odio y sorpresa. Cuando los jugadores de Gryffindor escucharon la historia echaron a correr tras los Slytherins, que andaban tranquilamente por el campo de Quidditch con Bellatrix delante.

- ¡No! ¡Quietos! ¡Dejadla! - gritó Potter-. ¡HE DICHO QUE VOLVÁIS AQUÍ! - les gritó a los Gryffindors que pretendían vengarse de Bellatrix-. En primer lugar, esto son problemas familiares que a ninguno de vosotros os incumben. Segundo, no voy a permitir que os rebajéis tanto como para pegar a una chica - les decía a los miembros de su equipo-. Y por último, esto ya lo solucionaremos nosotros


- ¿Y ella qué? ¿Vas a dejar que se vaya como si nada? - preguntó el guardián de Gryffindor, Edward Hormpsey.

- Cállate Hormpsey - le ordenó Sirius, aún en el suelo-. De mi querida prima me encargaré yo - dijo, y se levantó con dificultad-. ¡Bellatrix! - le gritó desafiante.

- ¿Qué? - dijo ella, y se giró para mirar a Sirius con profundo desprecio y desafío.

- Tú te lo has buscado, maldita
-decía, mientras se acercaba hacia ella con al varita en alto. James le seguía por detrás, para ayudarle.

- ¡Expelliarmus! - gritó Bellatrix, y la varita de Sirius voló por los aires-. Yo no me he buscado nada, eres tu el que siempre te metes en líos. Y no te atrevas a insultarme, no eres más que un traidor a la familia.

- ¡Me alegro mucho de haberos dejado! - gritó Sirius furioso-. Estáis todos locos por eso de la sangre limpia, no os soporto más. Al final acabaréis mal, te lo advierto.

- ¡Para que lo sepas, estamos muchísimo mejor sin ti! Ni siquiera sales en el tapiz


- ¿Es que no lo entendéis? ¡No me importa nada el estúpido tapiz! - gritó Sirius fuera de si, a punto de pegar a Bellatrix un puñetazo.

- ¡Sirius no lo hagas! - gritó James Potter justo a tiempo para evitar que Sirius le diera un fuerte puñetazo a su prima-. ¡No te rebajes tanto! - le gritó para frenarle.

- ¡No te metas en nuestros problemas, Potter! - le gritó Bellatrix nerviosa, y alzó su varita con un gesto amenazante.

- Sabes perfectamente que no vas a hacerlo - le dijo James sonriendo, y le sujetó el brazo en el que Bellatrix sostenía la varita en alto.

Durante unos segundos fue como si el tiempo se hubiese detenido. James Potter tenía a Bellatrix agarrada del brazo, ella le miraba con reproche, pero no se movía. James sonreía orgulloso a comprobar que la valiente Bellatrix Black no podía hacer nada ante él. Sirius observaba atónito la escena, sin saber que hacer. Los miembros del equipo de Slytherin se mantenían con las varitas en alto detrás de Bellatrix, esperando a que ella hiciera algo, a que les diera una señal. Pero eso no pasó. Bellatrix y Potter mantuvieron el contacto visual unos segundos, durante los cuales se lanzaban miradas de desafío, de odio, de reproche. Entonces Bellatrix hizo algo totalmente inusual en ella, bajó la mirada herida y se soltó el brazo de las manos de James. Entonces, en silencio, echó a andar hacia la puerta.

- Bellatrix
-empezó Malfoy, completamente sorprendido.

- Nos vamos de aquí - dijo ella, con la vista fija en el suelo.

- Pero
-se quejó Avery.

- ¡He dicho que nos vamos! ¡AHORA! - gritó ella, y nadie pudo negarse.

- ¿Cómo? - preguntó Lestrange enfadado-. ¿Vas a dejarlo todo así?

- Yo haré lo que me de la gana, y tú no eres quién para discutirlo - le respondió ella fríamente-. Si quieres ve y deja que te machaquen en un duelo. Porque todos sabemos que aunque son insoportables son de los mejores alumnos del colegio. ¿Lo niegas, Lestrange?

- No, pero no entiendo como
-replicó él.

- Tu no tienes que entender nada, simplemente mantente al margen de mi vida - le dijo, y después desapareció por las escaleras del vestíbulo.

- ¿Adónde va? - pregunto Avery-. La sala común está en las mazmorras.

- Dejadla que descargue su mal humor contra algo, ya volverá - les dijo Malfoy, todos asintieron.

Pero aunque todos hicieron como si nada hubiera pasado, a ninguno le quedó claro por qué Bellatrix no le había echado ningún maleficio a Potter. Durante los siete años que llevaban en el colegio, todos habían crecido viendo como Bellatrix peleaba contra gente mucho más fuerte que ella y nunca la habían visto asustada. ¿Qué había pasado en el campo de Quidditch? Ni siquiera le había temblado el pulso contra su primo, pero Potter





Que les parece?? Se que no es muy común una historia con estos protaginistas, pero por eso decidí escribirla. Los nombres de los personajes... no me acordaba de muchos (como el de Avery) asi que me los inventé, si alguien los sabe que me lo diga! Supongo que ya habeis visto mas o menos de que va la historia... si no, esperad al proximo capitulo. Dejen sus Reviews! ^^Título: Pieces of a Dream

Título del Capítulo: Imposible
¿o no?

Parejas: Otras

Género: Amor, Drama

Rating: ATP

Advertencia: Ninguna

Resumen: Ella siempre ha sido una chica dura y reservada, siempre ha estado por encima de todos aquellos idiotas enamorados. Pero cuando ella misma se enamora, lo hace del único hombre al que jamás conseguirá.




Imposible
¿o no?


Media hora después, Bellatrix seguía caminando sin rumbo por los pasillos, después de haber insultado un rato a los retratos del sexto piso. Todo ese tiempo para pensar le había llevado a la conclusión de que odiaba a Sirius, a todos los Gryffindors, a su arrogancia y chulería, a su suficiencia
y sobre todo odiaba a James Potter. Eso sería genial, suspiró en su cabeza. ¿Pero qué haces? ¿Te has vuelto loca? Es Potter, James-el-arrogante-y-estúpido Potter. ¿En que estabas pensando? Claro que todas esas lamentaciones y luchas interiores no le servían de nada, nunca lo habían hecho, pero en séptimo todo se había exagerado tanto
Horrible, era horrible. Porque que ella y Potter fueran amigos era completamente imposible, ya si pensamos algo más
Nunca, jamás, en la vida, no. Entonces, en medio de su debate interior teniendo en cuenta las casas, escuchó unas voces familiares por el pasillo. ¡El que faltaba!

- Venga, por favor - decía James Potter con una voz dulce.

- No - negó una voz de mujer.

- Sólo déjame decírtelo - insistió él.

- No - repitió la chica.

- Venga Lily, va en serio - continuó James.

- Me da igual - respondió Lily Evans, una chica guapa, pelirroja y el amor eterno de Potter-. No me interesa.

- No lo he hecho a propósito - mintió James.

- Claro que lo has hecho a propósito, las maldiciones no se lanzan solas - replicó ella.

- Bueno, puedo que lo haya hecho a propósito - admitió James-. Pero era para llamar la atención.

- Tú llamas la atención aunque no quieras - le dijo Lily-.

- Sí, pero yo quería llamar tu atención - corrigió James.

- No digas bobadas, Potter - dijo Lily-. Ahora por pesado, cinco puntos menos.

- Pero


- Diez - añadió Lily.

- Vale, quítame cincuenta puntos si me dejas hablar contigo - sugirió él.

- Ni hablar - le contestó Lily.

- Bueno, pues
Le pediré perdón a Snape por haberle hechizado - continuó James-. ¿Ahora hablamos?

- ¿En serio? - dijo Lily, que no logró reprimirse, porque que Potter pidiera perdón a Snape non sucedía nunca-. Digo
no. No hablaremos. Déjame - y se fue por el otro pasillo.

- ¡Lily! ¡Venga Lily, espérame! - y la siguió.

Cuando hubieron desaparecido, Bellatrix furiosa pegó una fuerte patada al muro de piedra, una vela apagada se cayó y se hizo daño en el pie. Claro que eso no tenía comparación lo que le había dolido ver que Potter y Evans se traían tantas confianzas.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*^¡

Al día siguiente, Narcissa despertó a toda la habitación gritando.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Robert y Sarah! ¡Lo sabía!

- Narcissa
-murmuró Bellatrix somnolienta, y levantó la mano para que se callara.

- ¿Os lo podéis creer? ¡Sarah Worth y Robert Bie!

- Lo sabemos, lo llevas repitiendo una hora - dijo otra chica.

- ¿Una hora? - preguntó sorprendida-. Vaya, con esto de que estoy enamorada parezco tonta


- Yo creo que es de antes - aclaró la chica de antes.

- Cállate Sylvia - gruño ella molesta-. ¡Robert y Sarah, Robert y Sarah!

- ¡Narcissa calla de una vez! - dijo Bellatrix-. Queremos dormir.

- ¿Dormir? ¿Quién quiere dormir cuando faltan escasos días para San Valentín? - dijo como si fuera lo más raro del mundo.

- Todas, es domingo - recordó Sylvia-. Y faltan diez días, que no son pocos.

- Vaya - murmuró sorprendida, y se fue dando saltitos, seguramente a la sala común.

- ¿Os lo podéis creer? - dijo Marlene Mongs desde el fondo del cuarto.

- No me digas que tú también - se lamentó Sylvia.

- ¡Claro que no! - dijo ella ofendida-. Bueno, eso luego lo discutiré con Sarah. Lo que iba a decir es que Narcissa está emocionadísima con San Valentín.

- ¿Te sorprende? Todos los años se pone igual - recordó Hannah Spint.

- Sí, pero me recuerda a algunas de las locas, estúpidas y desequilibradas fans de


- Los Merodeadores - respondieron Sylvia, Hannah y Bellatrix a su pesar.

- ¿Qué hora es? - preguntó Sylvia, cambiando radicalmente de tema.

- Las diez - contestó Marlene-. Yo pienso quedarme a dormir toda la mañana, total, no tengo que hacer nada


- Ni yo - dijo Sylvia, y se acurrucó un poco más entre las mantas.

- Yo sí - repuso Hannah fastidiada por no poder seguir durmiendo-. Me voy a la reunión, hasta luego.

- ¿Qué tiene que hacer esta ahora? - preguntó Bellatrix, y sus compañeras la miraron divertidas-. La reunión
¡La reunión!

- Muy aguda, Bellatrix - se burló Marlene.

- Que risa - ironizó ella-. ¿Por qué últimamente nadie me avisa de que llego tarde?

- Bella, he visto a Hannah salir corriendo - dijo Narcissa, que había vuelto al cuarto-. ¿No tendrías que estar en la reunión?

- ¡Te lo dije! - dijo Sylvia-. Me debes cinco sickles.

- Sois unas estúpidas - sentenció Bellatrix mientras se vestía-. ¿Cómo se os ocurre apostar que llegaré tarde?

- Porque es dinero fácil - justificó Marlene, y Bellatrix salió corriendo del curto dejando atrás a sus risueñas amigas, o algo parecido.

Mientras corría hacia el lugar donde se celebraban las reuniones de prefectos, Bellatrix se puso a pensar en sus compañeras, porque tampoco eran sus amigas. Ella no tenía un grupito como Narcissa, no quedaba con ellas para hacerse la maní-pedicura en al peluquería mientras leían Corazón de Bruja, ella no iba de fiesta con nadie, ano ser que su hermana la llevara a rastras. ¿Entonces ella qué hacia? La verdad que nunca se había planteado eso, se sentaba en un rincón y observaba el alrededor, no actuaba si no era necesario. Quizá por eso la hicieron prefecta. El caso es que nunca había salido con chicos, y en cierto modo utilizaba los entrenamientos de Quidditch como una salida de su monótona y aburrida vida. Ella no era alocada como Narcissa, no soltaba risitas sin motivo; lo que hacía era gritar a los que la molestaban. ¿Era eso malo? Se preguntó, mientras paraba a tomar aliento. Entonces alguien chocó con ella, mejor dicho, chocaron contra ella.

- ¿Por qué no miras por donde vas idiota? - gruó ella antes de verle la cara a la persona.

- ¿Qué? - dijo el chico con chulería-. ¿Qué me has llamado?

- ¿Quién
? - se sorprendió Bellatrix, porque poca gente le plantaba cara-. Oh, eres tú - murmuró-.

- ¡Elemental Sherlock! - ironizó el chico, algo que enfureció a Bellatrix al pensar que esa era una frase típica de los muggles-. Te he preguntado algo.

- Idiota - respondió ella-. Y lo mantengo.

- ¿Cómo te atreves, maldita y
? - gruñó él.

- Sirius, basta - ordenó Remus Lupin, ese chico amigo suyo que devoraba libros.

- ¡Fantástico! - ironizó Bellatrix-. Los cuatro Merodeadores en carne y hueso, creo que me muero.

- Bellatrix, no empieces
-gruñó Potter, quien tenía detrás a Pettigrew (N/A: típico de la rata, esconderse).

- Tengo que irme a la reunión - recordó Bellatrix de repente-. Y creo que Lupin también - les recordó a los Gryffindors, entonces empezó a caminar pero alguien se puso en su camino.

- Una cosa te tenía que decir - dijo James fingiéndose interesante.

- No me importa - cortó ella-. ¿Puedes apartarte, por favor? Gracias - dijo, y se fue con la mirada fija en el suelo, Lupin al siguió tras dirigirles una mirada de advertencia.

- ¿Qué te dije? - dijo Sirius triunfante, y miró James emocionado.

- No digas bobadas - contestó James despreocupado.

- ¿Ah no? Punto uno, no te ha mirado; mi prima siempre mira a la gente que odia a los ojos - argumentó Sirius-. Y punto dos, te ha dicho por favor y gracias; cosa que debe haber aprendido hace cinco minutos.

- ¿Tu crees? - preguntó James.

- Lo tengo clarísimo - afirmó Sirius-. Vámonos a maquinar cosas - dijo con ese brillo travieso en los ojos.

Los tres chicos se fueron, y unos instantes después de que desaparecieran por el pasillo la armadura que había enfrente se cayó produciendo un gran estruendo.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- Bellatrix
-dijo Malfoy desde detrás, con prudencia para no llevarse un grito.

- ¡Cállate! - gritó Bellatrix, como estaba claro-. ¡He dicho que no!

- Lily, no crees que deberías
-empezó Lupin.

- ¡Déjame en paz, Lupin! - dijo la pelirroja-. ¡Y yo he dicho que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡BASTA! - gritó un Ravenclaw, y las dos chicas se callaron-. ¿Que creéis que hacéis?

- Discutir - aclaró Bellatrix-. ¿Algún problema?

- No - dijo él intimidado-. Digo... sí. Sí que lo hay. ¡Callaos ya!

- ¡Pues dile que no tiene razón! - dijo Bellatrix.

- ¡Sí que la tengo! - le gritó Lily.

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- ¡Que os calléis! - gritó Lupin-. ¡Silencius! - y las dos chicas siguieron moviendo la boca, sin producir sonido alguno entonces se giraron y miraron furiosas a Lupin.

- Buena idea - dijo el Ravenclaw-. Ahora estaréis caladitas hasta que termine la reunión - Bellatrix se giró dispuesta a pegarle un puñetazo, pero Malfoy la contuvo.

- Entonces haremos eso, dos de nosotros se encargarán de patrullar los pasillos el día del baile - dijo Lupin-. Porque, como dice Lily, seguro que alguien intenta alguna bromita - Lily asintió orgullosa y le lanzó una mirada e profunda satisfacción a Bellatrix, una vez más, se había llevado la razón. Bellatrix le demostró su odio con una mirada envenenada

- ¿Y quién se quedará sin baile? - preguntó un Hufflepuff-.

- Pues
-empezó Lupin, porque era una dura decisión decidirlo, Lily le pegó un pisotón-. ¡Ay! ¿Qué quieres? - Lily se señalaba la boca-. Vale - dijo el chico, y le retiró el encantamiento.

- Yo opino que


- ¡Auch, bestia! - interrumpió Malfoy, porque Bellatrix le había pegado un puñetazo-. Vale, vale - y le retiró también al maldición, el resto de prefectos de taparon los oídos.

- Yo opino que Evans no debería opinar - dijo, más calmada de lo normal-. Creo que esto no lo tiene que decidir una sola persona.

- ¡Eso! - apoyó Malfoy, y Lily se tuvo que callar.

- Bueno, pues entonces lo haremos a suertes - dijo Lily fastidiada-. Ya colgaremos las listas.

Bellatrix iba a replicar, cuando los Ravenclaw salieron corriendo porque tenían un compromiso y Malfoy le tiró de la túnica.

- Entrenamiento, en quince minutos. Vámonos - le dijo, y la arrastró fuera-. ¡Nos vemos en el campo!

Entonces Bellatrix optó por retomar su discusión, porque que llegara tarde no era una novedad para el equipo. Pero alguien la llamó.

- ¡Eh Bellatrix!

- ¿Qué quieres ahora... Potter? - se sorprendió ella, al ver a James Potter solo, sin su primo. Ella bajó la vista y caminó hacia la puerta de la sala.

- ¡Espera! - dijo él-. Sólo es un momento, ¿me vas a mirar?

- Lo siento - se disculpó ella, Jame sonrió.

- Yo quería decirte que
-dijo él, en un intento de parecer tímido, mientras se revolvía el pelo-. Esto, si tú
¿Quieres venir al baile conmigo?

- ¡¿Qué?! - se sorprendió Bellatrix.

- Eso, que sí quieres venir conmigo al baile - repitió James.

- Lo he oído - contestó Bellatrix-. ¿En serio?

- Sí - asintió él-. ¿Quieres o no?

- Eh... De acuerdo - decidió al fin, no porque no lo tuviera claro, sino porque no se lo creía. Pero al ver a Potter tan nervioso frente a ella, no lo dudó más-. Esto... ¡Tengo que ir a entrenar, hasta luego!

- ¡Adiós! - la despidió James, y esperó a que desapareciera por el pasillo-. Ya está.

- Estupendo, Cornamenta - le felicitó Sirius, que salió de debajo de la capa invisible de James-. ¿Ves como yo tenía razón? Si a mi prima la conozco bien - se auto-felicitó-. ¿Y que tal con Evans, se lo has pedido ya?

- No - contestó James-. Además, ¿cómo se lo voy a pedir con todo esto?

- Sí - asintió Sirius-. De todos modos, haz que no se entere, para el baile ya estará todo solucionado.

Entonces los dos amigos se fueron, y un rato después, otra armadura se cayó al suelo.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- ¡Bellatrix! - le gritó Rosier.

- ¿Qué? - preguntó ella-. Si llego tarde mal, y hoy que llego bien, otro sermón.

- ¡Que no es eso! - dijo él-. Es que me sorprende tu puntualidad.

- Vale, entonces ya podemos empezar a entrenar - contestó ella.

- No - corrigió Malfoy-. Falta Lestrange, mira, ahí está - señaló a la entrada, y apareció Lestrange con un moratón en el brazo.

- ¡Bellatrix! ¿Cómo es que llegas pronto? - preguntó burlón, esperando enfadarla, pero sólo obtuvo una sonrisa por parte de la chica.

- ¿Qué demonios has hecho, Lestrange? - preguntó Avery señalando a su brazo.

- Me he caído - contestó él-. Pero estoy bien, puedo jugar perfectamente.

- Eso espero - le dijo Rosier.

- ¡Eh Lestrange! ¿Te duele? - le preguntó Bellatrix, él negó con la cabeza.

- ¿Qué le pasa? - le susurró Avery.

- Es verdad - se unió Malfoy-. Llega pronto, sonríe, se interesa por la gente


- Y no te grita, Lestrange - añadió Avery-. Esta muy rara.

- Ya - asintió Lestrange apesadumbrado-. Eso es lo peor - murmuró para sí, y comenzaron a entrenar.




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Título: Pieces of a Dream

Título del Capítulo: La Lucha de los Sentimientos

Parejas: Otras

Género: Amor, Drama

Rating: ATP

Advertencia: Ninguna

Resumen: Ella siempre ha sido una chica dura y reservada, siempre ha estado por encima de todos aquellos idiotas enamorados. Pero cuando ella misma se enamora, lo hace del único hombre al que jamás conseguirá.




La Lucha de los Sentimientos


Cinco chicos de séptimo estaban agrupados alrededor de una mesa de la sala común. Los chicos discutían sobre algo, con cuidado de no gritar demasiado para que no llamaran la atención, lo que les hacía destacar aún más. Era más normal en la sala común de Slytherin ver a chicos gritándose que verlos haciendo gestos de silencio y tapándose la boca mutuamente. Unos metros más allá, Narcissa Black sometía a su hermana a otro interrogatorio: el décimo en lo que iba de día. Porque no había pasado desapercibido ante nadie que en los últimos días la fría, dura y a veces cruel Bellatrix Black no se hubiera peleado con nadie, no había gritado furiosa ni siquiera a Lestrange o Snape y además había sonreído, cosa muy rara en ella.

- Venga, Bella - repitió Narcissa-. Yo se de estas cosas - en eso tenía razón, porque ella siempre era así-. Puedes decírmelo.

- No se de que me hablas - le respondió Bellatrix, sin poder ocultar una sonsirita.

- Si que lo sabes, yo se que te gusta un chico - dijo ella.

- No digas tonterías, Cissy - dijo ella, aunque por una vez, su hermana tenía razón-. Siempre me dices lo mismo, ya te lo he explicado.

- ¿El qué? - preguntó su hermana-. Todavía no me has dicho quien es él, por lo tanto no me has explicado nada.

- Por favor, Narcissa basta - dijo Bellatrix, y ese era el momento que Snape aparecía y daba una conferencia sobre las 1001 Razones por las que Bellatrix es Rara. Pero no apareció, Bellatrix puso otra vez esa cara que tanto odiaba de tontita enamorada.

- ¡Vas a salir con él! - gritó Narcissa, haciendo que mucha gente se girara, incluidos los chicos de la mesa-. ¡Lo sabía, lo sabía!

- ¡No! ¡No voy a salir con nadie, no inventes! - disimuló ella, y todos volvieron a sus actividades, Narcissa le sonrió incrédula-. ¿Qué hacen ellos? - preguntó, cambiando de tema.

- Planear - contestó Regulus, que acababa de acercarse a ellas-. Están planeando no se que para vengarse de no-se-quien. Y Snape está con ellos - dijo; aparentemente esto no tenía nada que ver, pero si uno se fija bien puede deducir que dondequiera que este Snape planeando algo, es una venganza para devolvérselas todas juntas a Potter, cosa que nunca le da resultado. Pero esta vez no estaba sólo.

- Voy a ver - dijo Bellatrix, se levantó y dejo a su hermana y a su primo Regulus, quien estaba siendo interrogado sobre la repentina amabilidad de Bellatrix.

- Hola - saludó Bellatrix-. ¿Qué hacéis?

- ¿Has dicho hola? - se sorprendió Avery.

- Sí - afirmó ella, Avery se preparó para escuchar un sé que se sale de tu vocabulario de cinco palabras, ¿quieres que te lo deletree? o un ¿Qué pasa, que se te ha fundido el poco cerebro que ya ni siquiera oyes bien? a los que estaba acostumbrado, pero solo obtuvo una sonrisa. Los chicos cruzaron miradas preocupados.

- ¿Estás bien? ¿Tienes fiebre o algo? - preguntó Lestrange tocándole la frente, arriesgándose a una maldición de los mocomurciélagos por lo menos.

- Sí - repitió Bellatrix, y volvió a sonreír ante las atónitas miradas de los Slytherins, si Lestrange no al enfadaba, nadie lo haría-. ¿Qué hacéis?

- Decidimos la maldición más apropiada para lanzarle a Pot
-empezó Snape, pero Lestrange le tapó la boca rápidamente, algo que ninguno comprendió.

- Nada - se apresuró a decir Lestrange, y bajo una mirada de advertencia soltó a Snape, pero el no captó la advertencia-.

- ¿A Potter? ¿Por qué? - preguntó Bellatrix, sin poder ocultar su preocupación.

- Para vengarnos de él - aclaró Malfoy.

- Volviendo al tema - interrumpió Rosier, sin hacer caso de los gestos de Lestrange-. Yo lo veo claro.

- Yo también - dijo Malfoy.

- Hombre, es una maldición prohibida - interrumpió Regulus-. No lo veo yo tan claro


- Porque eres pequeño, cuando crezcas lo entenderás - le contestó Avery-. ¿Nos has estado espiando, Regulus?

- No
-dijo él irónicamente, pero no hizo efecto-. ¡No, claro que no! Sólo escuché SIN QUERER la palabra cruciatas, y asocio conceptos y
-en este momento, Lestrange le tapó la boca desesperado.

- ¿Qué demonios te pasa, Rodolphus? - preguntó Malfoy sin entender nada-. Nunca te ha importado que ella
-pero no pudo acabar, porque por primera vez en una semana, volvieron a escucharse los conocidos gritos de Bellatrix.

- ¿Cruciatus? ¡¿ESTÁIS LOCOS?! ¿CÓMO SE OS OCURRE SEMEJANTE
?

- Perdona que te interrumpa - la interrumpió Lestrange, pasando por alto el hecho de que interrumpirla la enfadaría más; él también estaba enfadado-. Tu siempre has estado de acuerdo en


- ¡ESTO ES DIFERENTE! Es, es
-Bellatrix no sabía cómo decirlo, sin que sus compañeros descubrieran todo-.

- ¡La que eres diferente eres tú! - gritó Lestrange furioso-. ¡Nunca te ha importado que la maldición estuviera o no prohibida, nunca te ha importado a quién maldijéramos! ¡NUNCA TE HA IMPORTADO LO QUE LE HICIERAMOS A TU PROPIO PRIMO!

- ¡Eso no tiene nada que ver! - chilló Bellatrix.

- Claro que tiene que ver. ¡Toda la vida nos has ayudado a destruirles, y ahora nos vienes con esto! - le dijo Lestrange.

- Estás loco, Lestrange - respondió ella, pero no se lo dijo con el tono de siempre.

- ¡Lo ves! ¡Ahora hasta le das la razón a Sirius! - gritó él-. ¿ACASO NO TE DAS CUENTA DE LO QUE ESTÁN HACIENDO? ¡TE ESTÁN UTILIZANDO!

- Eres un idiota - dijo Bellatrix con un brillo en los ojos, que si no la hubieran conocido bien habrían pensado que estaba a punto de llorar, pero eso era el característico brillo de odio que aparecía en los ojos de Bellatrix.

- Por lo menos yo no me estoy dejando engañar por ellos. Me has decepcionado, Bellatrix, te creía más inteligente - le dijo sincerándose, y se llevó una dura bofetada de la chica, que tenía mucha fuerza.

- ¿Qué está pasando? - preguntaron Malfoy, Rosier, Snape y Avery completamente sorprendidos, incontables veces habían visto a Bellatrix y Lestrange discutir, pero nunca de esa forma y nunca ninguno se había llevado un bofetón.

- Maldito idiota - murmuró Lestrange mientras se frotaba la mejilla donde Bellatrix le había estampado la mano, que había dejado una marca roja-. Malfoy, yo me decanto más por asesinarle directamente - dijo amargamente.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

En la otra punta del castillo, los Gryffindors terminaban su supersecreta reunión.

- Entonces ha quedado claro que nadie debe decir nada a ninguna de las dos.

- Y os lo hemos dicho porque alguna cotilla se acabaría enterando y divulgándolo por toda la escuela - añadió James-. Lo que echaría todo a perder - dijo, mirando al grupito de chicas que tenía en frente, que eran las más chismosas y seguro que ni se habían enterado de nada, porque habían estado murmurando y babeando con ellos.

- ¿Ha quedado claro? - volvió a preguntar Sirius-. Si alguien se entera, el culpable lo pagará - amenazó-. ¿Ha quedado claro?

- Yo creo que sí, Canuto - le dijo su amigo Lupin-. De todas formas


- Ya lo sé, no te parece bien y blablabla - repitió Sirius aburrido-. Pero ya está decidido.

- James, por favor, no seas tan idiota - le advirtió Lupin-. Si Lily se entera te matará, eso es justamente lo que no el gusta de ti.

- ¿Y quién ha dicho que Lily vaya a enterarse? - dijo James a modo de respuesta-. Tu no vas a decírselo, nosotros tampoco, y estará todo solucionado antes del baile.

- Evans siempre se entera de todo - recordó Pettigrew.

- Mientras tú estés callado, nadie se enterará - replicó Sirius-. Esto es para que los idotas de los Slytherin aprendan.

- Sirius, es tu prima - dijo Lupin.

- ¿Y qué? A ella eso no le importó cuando estuvo a punto de castrarme, la muy bestia - gruño Sirius molesto-. Así que a mi esto me da igual.

- Ya se que te da igual - reconoció Lupin tristemente, por el hecho de que a Sirius su familia no le importaba lo más mínimo-. Pero sabes que no puede compararse eso con lo que estáis haciendo.

- No exageres Remus - dijo James-. Tampoco es tan horrible.

- ¿En serio? - dijo él incrédulo-. Pregúntale a cualquier chica, ellas te dirán que sí lo es; yo estoy de acuerdo. Y Lily también. Todo eso de venga Lily, voy a cambiar. Te prometo que no lo haré más, perdóname y sal conmigo. No lo volveré a hacer, me sacrifico por ti Por favor
- repitió las palabras de James-. ¿Ya te has olvidado de eso? No creo que le haga gracia ver como utilizas a una chica inocente en tu venganza, aunque se odien a muerte, las mujeres superan sus diferencias y se unen porque son terriblemente feministas.

- Sí, digo no - contestó James-. A Lily esto ni le va ni le viene, además de que Bellatrix y los Slytherins le caen casi peor que a mí. Y olvidas el hecho de que Lily nunca se enterará.

- ¿De que no me enteraré? - preguntó Lily desde la puerta-. Muy bonito, si había una reunión podíais haberme avisado. ¿Me vas a contestas, Potter?

- Si quiero, claro que quiero - se burló James-. ¡Sabía que no tardarías en pedírmelo!

- Iluso - dijo Lily, y se marchó a su habitación.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Bellatrix suspiró. Esa era la quinta mosca a la que había derribado, y aún no se le había pasado en enfado. Cuando por una vez era feliz y todo era perfecto en su vida, llegaba ese idiota y empañaba su felicidad. Otra mosca cayó fulminada. ¿Por qué simplemente no podía dejarla en paz? Siempre, Lestrange se entrometía en su vida. Pero esto ya era demasiado, pasando porque ni siquiera sabía de lo que hablaba. Porque eso era imposible
¿lo era? Además, no entendía por qué le había afectado tanto lo que había dicho. Vale que ella no fuera una chica espectacular, ni una top-model, pero tampoco era tan horrible. ¿Por qué no podía gustarle a Potter? Bah, que sabría Lestrange de su vida. Seguro que se lo había dicho porque le había molestado que defendiera a Potter y a Black
bueno ella no había defendido a Sirius, pero como Lestrange estaba tan loco a lo mejor había entendido que sí, por eso lo había nombrado. ¿Acaso una no puede defender a su primo?

- No si tu primo es Sirius - dijo una vocecilla dentro de su cabeza.

- No digas bobadas - respondió otra voz, estupendo, ahora estaba loca-. La familia es la familia.

- Ese ingrato no es de la familia - dijo la primera voz.

- Absurdo - contestó la segunda-. No se puede ir en contra de la sangre, la sangre es la sangre.

- Claro - ironizó la primera vocecilla-. Por eso está en Gryffindor con todos esos sangre sucia.

- Ese no es el tema - pensó Bellatrix, y fue como si hablara con esas misteriosas voces. Estaba loca de atar-. A ver, ¿por qué no puedo gustarle a Potter?

- Porque es Potter - respondió la primera voz-. Es muy
Potter.

- Eres muy repetitiva - dijo la segunda-. Que hace años le gustara Evans no tiene nada que ver.

- Bueno, Evans y tú no os parecéis en nada - dijo la primera.

- Lo que yo decía - contestó la segunda voz-. Potter se ha cansado de ella y ahora busca algo diferente.

- ¿Y lo del pasillo qué? - recordó Bellatrix a sus voces interiores.

- Pues
-dijo la segunda voz, si nada que contestar.

- Eso es que
-dijo la primera, también sin palabras-. Eso da igual, ahora va contigo al baile y punto.

- Deberías alegrarte por ello - coincidió la segunda-. Y deja de preocuparte

- Sí, pero entonces
-pensó Bellatrix-. ¿Por qué me dolió tanto lo que dijo Lestrange?

- Está celoso - sentenció la segunda voz.

- Odia a Potter y le revienta que salgas con él - dijo la primera.

- Pero se supone que él no lo sabe - interrumpió Bellatrix-. ¿Entonces?

- ¿No será que no acabas de creértelo y lo tomaste como una indirecta cuando no lo era? ¿No será que estás obsesionada? ¿No será que en el fondo piensas que tiene razón? - sugirió la segunda vocecilla-. Mira si lo estás, que estás hablando sola.

- ¡No!

- ¡Sí!

- ¡No!

- ¡Que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!


- ¡No! ¡Basta! - dijo Bellatrix interrumpiendo la pelea-.

- ¡Bellatrix! - la sorprendió Narcissa desde al puerta-. ¿Estabas hablando sola? ¿Y por qué huele a quemado? Vaya, cuantas moscas muertas - dijo su hermana asqueada.

- ¡Claro que no! - mintió ella, su hermana rió-. ¿Qué es tan divertido?

- El tatuaje de tu mano que le has dejado en al cara a Lestrange - dijo, y volvió a reír-. Nunca le había visto así, tan


- ¿Enfadado?

- No - respondió Narcissa-. Es otra cosa, no sabría decirte
Es igual - dijo al fin-. Ahora que estamos en la intimidad, puedes contarme quién es él.

- ¡Narcissa! Te he dicho que no hay nadie - contestó Bellatrix, pero su hermana no la creyó-. Además, tengo sueño. Voy a dormir.

- Pero si son las siete y media
-murmuró Narcissa, pero la dejó sola; mejor así. Claro que ni iba a dormirse, y más tarde tendría que salir a cenar.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- ¿En serio que no te duele? - le preguntó Sylvia a Lestrange.

- Vamos a ver, Sylvia - dijo Rosier.

- ¿Qué?

- Tiene la mejilla roja y se la está frotando. Además de que dice Auch - continuó Rosier-. Eso se conoce como dolor. Lo que pasa es que es muy hombre para reconocerlo.

- Vale, gracias genio - ironizo Sylvia.

- ¿Se puede saber de que te ríes, Mongs? - preguntó Avery irritado.

- ¿Te ríes de mi? - dijo Lestrange.

- Si, quiero decir no - contestó Marlene-. Me río de la situación.

- Entonces te ríes de mí - repitió Lestrange.

- No, me río del bofetón que et ha soltado Bellatrix - aclaró ella.

- Pues eso, te ríes de él - interrumpió Avery.

- Tú ni me hables - le dijo Marlene a Avery sin mirarle.

- ¿Qué?

- Que no me hables - repitió ella-. No te aguanto.

- ¡Te arrepentirás! - dijo él medio en broma, y comenzaron un pequeño duelo.

- ¿Y yo qué? - gruñó Lestrange.

- Tú has dicho que no te duele - le recordó Sylvia.

- ¿No deberíamos ayudarles? - sugirió Rosier mientras observaba el duelo de maldiciones que estaba ocurriendo en la sala común de Slytherin.

- Déjales - contestó Lestrange-. Cuando Avery le haga daño a Mongs se la llevará a la enfermería, inventará una absurda excusa y cuando se quede a cuidarla le pedirá perdón, se reconciliarán, unos cuantos besitos y vuelta a empezar - dijo el chico-. Siempre hacen igual. ¡Ay, cuidado!

- Perdona - se disculpó Sylvia-. ¿Por qué no vas a la enfermería?

- Porque no quiero - respondió el tajante-. Por cierto, ¿dónde está Malfoy?

- Está ahí, con Narcissa - dijo señalando a unos sillones más apartados-. Vaya, que
apasionados - dijo asombrada.

- ¡Mirad! - dijo Marlene.

- ¿Qué? ¿Has matado a Avery? - preguntó Rosier-.

- No. ¡Eh, que estamos en tiempo muerto! - le dijo a Avery, que le estaba atacando a traición-.

- ¿Y eso quién lo dice? - preguntó Avery burlón.

- Lo digo yo - respondió Marlene.

- Pues no me vale - dijo, y volvió al ataque.

- ¡Tramposo! - le dijo Marlene, y se agachó detrás de un sillón-. Decía que mirarais la escalera, que acaba de llegar la reina del hielo.

- ¡Vaya Bellatrix! ¿Cómo tú por aquí? - ironizó Rosier-.

- Será porque es hora de cenar, ¿no te parece? - contestó ella con su áspero humor de siempre, por un momento Lestrange se sintió aliviado.

- Puede ser, sí - admitió Rosier-. Felicitaciones, querida. Acabas de condecorar a Rodolphus.

- Gracias - dijo, y sonrió; en este momento todas las esperanzas de Lestrange desaparecieron-. Me voy a cenar.

- ¡Espera! ¿No tienes nada que decirme? - la detuvo Lestrange.

- Pues no, Lestrange - contestó ella fríamente, lo más raro no fue que no le coloreara la otra mejilla sino que tampoco le gritó, simplemente lo ignoró-. Y sea lo que sea lo que vayas a decirme, ahórratelo, no me interesa.

- ¿Cómo? - se asombraron Sylvia, Rosier, Avery y Marlene que dejaron de luchar y Narcissa y Malfoy que pararon de besarse, Lestrange no se sorprendió en absoluto.

- Me voy a dormir - anunció Bellatrix.

- ¿Tu no ibas a cenar? - preguntó Sylvia.

- Se me ha quitado el hambre - dijo, y volvió a su habitación.

- Sabía que pasaría esto - murmuró Lestrange.




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Título: Pieces of a Dream

Título del Capítulo: La Triste Verdad

Parejas: Otras

Género: Amor, Drama

Rating: R13

Advertencia: Ninguna

Resumen: Ella siempre ha sido una chica dura y reservada, siempre ha estado por encima de todos aquellos idiotas enamorados. Pero cuando ella misma se enamora, lo hace del único hombre al que jamás conseguirá.




La Triste Verdad


El sábado 14 de febrero la mayoría de alumnos y alumnas se despertaron de buen humor. Pero dentro de la emoción de San Valentín, siempre quedaba algún alumno frustrado porque no consiguió pareja, o fastidiados porque la persona con al que quería ir ya estaba comprometida con otro. Ese no era el caso de Bellatrix, que estaba radiante por su cita con James; ya se imaginaba las caras de todas sus fans cuando los vieran aparecer juntos
Había estado aguantando los últimos días que acosaran a su pareja, pero ahora le tocaba a ella vengarse. Cuando caminaba hacia el desayuno se dio cuenta de que pasaba algo raro, todas las chicas de Gryffindor le hablaban, es más, le felicitaban. ¿Por qué?

- Felicidades Bellatrix - dijo una al pasar.

- Enhorabuena, Black - le susurró otra.

- Tienes mucha suerte - admiró otra más-. ¿Potter, eh? - le dijo bajito, ahí lo comprendió todo.

Pero eso no era lo único raro que estaba sucediendo. Cuando entró en el Gran Comedor se dio cuenta de que estaba todo decorado, y que ella no había colaborado en nada como sus obligaciones de prefecta establecían. ¿Por qué nadie la había avisado? Mientras desayunaba, las Gryffindor seguían mirándola y guiñándole los ojos. ¿Tanto les había afectado? Entonces Narcissa se acercó a ella con cara de pedir explicaciones, y Bellatrix decidió que era el momento de dárselas.

- Bellatrix - canturreó Narcissa-. Creo que ha llegado el momento de la verdad ¿no te parece?

- Sí - admitió ella-. Te lo tendré que decir, de todos modos te acabarás enterando.

- Pst, Malfoy - susurró Lestrange.

- ¿Qué?

- Haz algo - dijo-. No dejes que Bellatrix y Narcissa hablen.

- ¿Por qué? - preguntó Malfoy-. Estás muy raro últimamente, ¿lo sabías?

- Lo que tú digas - se impacientó él-. No las dejes hablar.

- ¿Por qué? - repitió él.

- Porque Bellatrix le contará a Narcissa lo tuyo con Emma Jorks - argumentó Lestrange.

- ¡Pero si yo no tengo nada con esa! - se defendió el rubio.

- Ya lo sé, pero Bellatrix cree que sí - aclaró él-. Y Narcissa la creerá.

- ¡Cissy! - la llamó al instante.

- Dime - respondió ella.

- Ven un momento - dijo, y Narcissa obedeció-. Ya está - le susurró a Lestrange.

- ¡Te dejo, Bella! - se despidió Narcissa antes de irse con su novio.

*.*.*.*.*.*.*.*

En otra parte del comedor


- Ya te dije que no debías contárselo - reprochó Lupin-. Míralas, se va a enterar todo el colegio.

- Esa es la idea - dijo Sirius.

- No me has entendido - contestó Lupin-. Todo el colegio de va a enterar de lo que pensáis hacerle, incluida ella.

- Te equivocas, Lunático - repuso Sirius-. Aunque se le dijeran (que lo dudo) ella no lo creerá, está tan enamorada


- Sigue sin parecerme bien - murmuró Lupin molesto-. ¿Qué vas a hacer cuándo se entere Lily?

- Porque Evans siempre se entera de todo - añadió Pettigrew.

- ¿Lily? ¿Dónde? - preguntó James alterado, y comenzó a desordenarse más aún el revuelto pelo-. ¡Escondedme! - dijo angustiado.

- Estás paranoico - le dijo Lupin-. ¿Qué te dije, Sirius?

- No es por eso - aclaró Sirius-. Es que le ha destrozado el vestido para el baile.

- ¿Que has hecho qué? - preguntó Sirius.

- Es que ese era muy poco sugerente - se justificó James-. Le he dejado uno muchísimo mejor.

- ¡Potter! - como si la hubiesen invocado, Lily Evans entró gritando furiosa al comedor, buscando con la mirada al chico.

- ¡Ups! Creo que mejor me voy
-dijo James, y despareció debajo de la mesa.

*.*.*.*.*.*.*.*

Bellatrix salió del comedor algo molesta. Hiciera lo que hiciera, Lily Evans siempre iba a estar en medio de ella y Potter, pero ahora James era sólo suyo. Lestrange estaba rarísimo; no le hablaba, pero le miraba tristemente todo el tiempo. Nunca lo había visto así, cuando se enfadaban se peleaban hasta acabar en la enfermería y luego se reconciliaban (o algo parecido) en el castigo. Pero aquella vez todo era tan diferente
Cuando descubrió al grupo de gente que se amontonaba cerca del tablón de anuncios, se encontró con la que creyó que sería la peor sorpresa del mundo.

- ¿Qué está pasando? - le preguntó a una Hufflepuff de cuarto.

- Son los prefectos que se quedan sin baile - respondió ella tímidamente, se giró y una expresión de miedo se reflejó es su dorado rostro-. ¡Mejor me voy! - dijo, y se escabulló entre la gente.

- ¿QUÉ ES ESTO? - rugió Bellatrix al leer la lista-. ¿CÓMO SE ATREVE
?

- Son las listas de los prefectos que vigilan - dijo Lupin desde su izquierda-. Se me olvidó decírtelo, ya hicimos la votación.

- ¿CÓMO QUE SE TE OLVIDÓ? - dijo ella furiosa.

- ¡Lo siento, eh! - se disculpó falsamente-. Intente buscarte, pero no apareciste. ¡Es culpa tuya! - Bellatrix iba a replicar, pero Lupin despareció entre la gente que salía hacia Hogsmeade.

- Evans - murmuró para sí, y se hizo la promesa de que eso no quedaría así. Promesa que ya de por sí estaba cumplida, ella iría al baile con Potter.

-¡Claro! - dijo la vocecilla en al cabeza de Bellatrix-. ¡Esta celosa!

- Ahora te repites tú - se burló la otra voz.

- Que risa - ironizó la primera-. Evans se ha enterado de lo de Potter y ahora quiere fastidiarte.

- ¡Por eso casi lo mata en el comedor! - dedujo la segunda.

- ¡Brillante deducción! - se burló la primera.

- ¡Pues no se saldrá con al suya! - dijo al segunda voz impetuosamente.

- Pues ya dirás cómo vas a hacerlo - contesto la primera.

- ¿Yo? ¿Por qué yo? - dijo al segunda voz molesta-. Se supone que la voz inteligente y lógica eres tú, yo soy la infantil y diabólica. ¡Piensa tú!

- Ha sido tu idea - canturreó la primera.

- ¡No lo ha sido!

- ¡Que infantil! - se burló la voz inteligente.

- ¿Y tu qué? - espetó la segunda-. Oye, ¿por qué discutimos?

- Sólo somos unas vocecillas que no existen en tu cabeza, Bellatrix - coincidió la primera-.

- ¡Pues adiós, y deja de hablar sola! - dijo la segunda voz a modo de despedida.


- Bellatrix, estás loca - se dijo la chica, y se marchó.




..

- ¿Por qué has hecho eso? - gimió Sirius molesto-. Nos has cortado la diversión.

- Os he salvado de la furia de las mujeres - corrigió Lupin.

- Y de la de Evans - añadió Pettigrew, que tenía a la pelirroja.

- Ahora será mucho más difícil - gruñó James.

- ¿No te duele sentirte un hombre objeto? - preguntó Lupin al ver que sus amigos no habían desistido.

- Si eso me ayuda a vengarme de los Slytherins... no - respondió James divertido-. ¿Ahora qué hacemos, Sirius?

- ¿De verdad piensas que mi primita va a obedecer a Evans? - dijo, a modo de repuesta.

*.*.*.*.*.*.*.*

Bellatrix salió sigilosamente de su cuarto. Llevaba un bonito vestido malva que combinaba con sus ojos, el pelo suelto y ondulado y un chal de seda plateada. Por primera vez en mucho tiempo se había arreglado, y se sentía bien consigo misma. Cuando llegó a la sala común suspiró aliviada a no ver ni a Narcissa, ni a Malfoy, ni a Snape; y sobre todo se alivió de no ver a Lestrange por allí. Se acercó a la puerta, tratando de pasar inadvertida ante las parejas que llenaban la sala, pero nunca se puede evitar lo inevitable.

- ¡Bellatrix! - la detuvo una voz chillona que provenía de las escaleras, Narcissa. Su hermana llevaba un vestido rojo de tirantes y llevaba el pelo recogido en un elegante moño en al nuca, que le dejaba unos mechones sueltos. Estaba muy guapa, y lucía una expresión de satisfacción al reconoces que la propia Bellatrix también lo estaba-. ¿Pensabas irte sin avisarme?

- No - mintió ella-.

- ¿Dónde está? - pregunto Narcissa-. Ya sabes, él.

- Pues
Hemos quedado en el baile - dijo Bellatrix-. Llego tarde, nos vemos luego.

- ¡No te librarás de mí! - se despidió Narcissa.

Bellatrix subió a toda prisa las escaleras y llegó al primer piso. Entró en los baños, desiertos a esas horas, y se metió en uno de los compartimentos con retretes. Toda la gente estaba abajo en el baile, así que nadie llegaría, pero una vez más se equivocó. Nada más cerrar la puerta y correr el pestilllo, escuchó esas familiares voces entrar en el baño. La chica gruñó enfadada cuando el hombre que la acompañaba la dejó en el suelo.

- ¿Qué te crees que estás haciendo? - le dijo enfadada.

- No te quejes - espetó él-. Si quisieras hablarme no tendría que hacerlo.

- Claro. ¡Oh, san Potter, cuanto lo siento! - ironizó al chica-. ¿Crees que debería hablarte después de lo que me has hecho?

- Sí - afirmó él-. Te queda mucho mejor este vestido - dijo con una voz de niño malo.

- ¡Me espías, me cambias el vestido y encima lo reconoces! - dijo la chica.

- ¿Por qué no iba a reconocerlo si es verdad? - respondió el chico.

- Eres desesperante, inaguantable, insoportable, asqueroso y
-balbuceó ella histérica.

- Y me quieres con locura - terminó James-. Venga Lily, admítelo.

- Jamás - dijo ella-. ¿A ti te parece que voy a perdonarte?

- Ya lo has hecho - respondió James-. En el fondo te encanta que te diera la excusa perfecta para ponerte el vestido que no te atrevías - dijo, y Lily se quedó sin palabras.

- Bueno, y
¿Y lo que le estás haciendo a Bellatrix te parece normal? - preguntó ella, entonces fue James es que se quedó mudo.

- ¿Cómo? ¿Cómo sabes
? - balbuceó.

- Yo lo sé todo - respondió Lily-. ¿Y bien?

- Es, es
Lo hago por Sirius - se justificó James-. Ya que lo sabes todo, sabrás lo del entrenamiento y también estarás al tanto de sus problemas familiares, ¿me equivoco?

- No - respondió Lily-. Pero eso no te da derecho a jugar con los sentimientos de una pobre chica. Aunque me caiga mal, no tienes derecho a engañarla así.

- Lupin tenía razón - susurró James para sí-. No es solo eso. ¿Acaso piensas que me ha gustado hacerlo? Tampoco aprecio mucho a Bellatrix que digamos.

- ¿Ah no? Dame una buena razón para que lo entienda - exigió Lily.

- Te diga lo que te diga te enfadarás, así que te voy a decir la verdad - dijo James-. Tú no me haces caso, no me escuchas y al única forma que tengo de que me hables es enfadándote.

- Pero yo esto no lo debería saber - interrumpió Lily-.

- Si me dejas acabar
-reprendió James-. Yo sabía que te enterarías, y sabía que te pondrías celosa. Esa era la única forma que tenía de hacer esto.

- ¿El que? - preguntó Lily, y la pregunta se respondió sola cuando James acercó sus labios a los de ella y se fundieron en un tierno beso.

- Yo
yo
-balbuceó Lily cuando James y ella se separaron-.

- No tienes que decirme nada - dijo James-. Simplemente admite que me quieres, y los dos seremos felices.

- ¿Me prometes que no lo harás más? - preguntó Lily.

- Sí - asintió James dulcemente-. Sabes que por ti haría cualquier cosa - dijo, y volvieron a besarse.

- Te quiero - dijo Lily cuando dejaron de besarse, y los dos salieron del baño dejando a Bellatrix aún escondida.

Bellatrix abrió la puerta despacio, respiraba de forma agitada y tras comprobar que no había nadie en el baño, se acercó a los lavabos y abrió uno de los grifos. Al instante un chorro de agua comenzó a brotar de él, Bellatrix se mojó las manos y las acercó a su cara. El agua helada en contacto con sus ojos la hizo reaccionar. Sin pensarlo dos veces, salió del baño.

Desde es vestíbulo se escuchó un ruido sordo, una puerta abrirse, y unos instantes después apareció Bellatrix Black algo mojada, con el pelo revuelto y con una expresión de odio y maldad que nadie le había visto jamás. Todos los que en ese momento estaban en el vestíbulo se volvieron hacia ella. Ofrecía un aspecto desolador, los ojos le centelleaban de furia y sostenía la varita en alto, tenía los ojos clavados en James Potter y cuando logró captar la mirada de desconcierto del chico, sus labios se curvaron mostrando una amarga sonrisa de crueldad. Antes de que nadie hiciera nada, apuntó con la varita hacia él y pronunció:

- Cruc


- ¡Expelliarmus! - gritó alguien, y la varita de Bellatrix voló por los aires para caer unos metros más allá, ella se volvió hacia el culpable.

- ¿Qué ESTÁS HACIENDO? - rugió desbordada por la ira, ni siquiera podría llegar a vengarse de Potter por culpa de aquel idiota, al que ni siquiera veía la cara. El chico dio unos pasos hacia delante, salió de la sombra que le envolvía y suspiró.

- Evitar que cometas un gran error - dijo Lestrange pausadamente.

Bellatrix le lanzó una mirada envenenada, se volvió hacía Potter y lo miró furiosa, su cara se contrajo en una mueca de maldad. Luego se volvió de nuevo hacia Lestrange, desesperada.

- Por favor
-suplicó, le temblaba la voz.

- No, lo siento - contestó él, Bellatrix le miró herida y luego echó a correr por las escaleras.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Cuando escuchó la puerta cerrarse tras de si, Bellatrix se dejó caer en el suelo del baño; no notó el crujir de sus rodillas por el golpe, no se dio cuenta de que estaba mojándose, ni siquiera sintió el golpe contra el suelo. Después de lo que había escuchado, no podía comparar el dolor físico con lo que en ese momento sentía. La única vez en su vida que había demostrado humanidad, cuando por primera vez bajó la guardia
había sido por Potter, y él la había engañado, la había utilizado como un objeto más, como un simple peón en su partida contra los Slytherins. ¿Por qué ella y no otra? Nunca lo sabría. No podía apenas respirar, notaba una fuerte opresión en el pecho, un fuerte nudo en el estómago que se tensaba más y más, hasta llegar a asfixiarla. Se fijó en que se había dejado el grifo abierto y ahora estaba todo el suelo encharcado.
No podía pretender sorpresa, porque en el fondo no la sentía; en cierto modo, siempre había sabido que lo suyo con Potter no podía ser real, y no lo era. Parecía mentira que sólo unas horas atrás se hubiera sentido tan fuerte, tan protegida; que hubiera creído que todo era perfecto, que nada podía ir mal, que nada podría estropearlo. Fue todo tan rápido que ni siquiera notó que estaba dejando a Potter adentrarse dónde nunca nadie lo había hecho: en su corazón. Por una vez en su vida, se sintió bien, se sintió querida, y se había equivocado. Estaba destrozada, rota por dentro, se odiaba a si misma por haber sido tan débil y por haber derribado los muros que tanto tiempo le había llevado construir. Y ahora solo quedaba de ella los pedazos de aquellos muros de indiferencia que había creado a su alrededor. Entonces una silenciosa lágrima resbaló por su mejilla, luego otra más, y trazaron un surco de tristeza y desesperación en su alma. Segundos después, miles de lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos: estaba llorando por primera vez en mucho tiempo. Lloraba por ver su único sueño destrozado, su corazón hecho pedazos. Se apoyó en la pared y cerró los ojos deseando que todo terminara ya. No se percató de la presencia del chico hasta que escuchó el ruido que hicieron sus zapatos al pisar el húmedo suelo.

- Adelante - dijo tristemente-. Puedes reírte cuando quieras.

- No pensaba hacerlo - le contestó él dulcemente.

- Lo sabías, siempre lo supiste - dijo Bellatrix, él asintió apenado-. ¿Por qué no me lo dijiste? - le reprochó.

- Intenté hacerlo - se justificó él-. Pero sabía que no me escucharías.

- Lo siento tanto - sollozó, y se deshizo en lágrimas que ahogó en la camisa del chico, que la estrechó contra su pecho.

- Lo sé - respondió él-. Pero no es culpa tuya.

- ¿Por qué no me dejaste hacerlo? - preguntó Bellatrix con cierto rencor.

- No habría servido de nada - contestó el chico-. Tú eres mucho más fuerte que él, demuéstraselo.

- No puedo, no lo soy - suspiró ella limpiándose las lágrimas-. Yo
fui una estúpida. Debí haberte escuchado.

- No importa - dijo él. Bellatrix se dio cuenta de que había estado equivocada todo ese tiempo, ella abofeteando a los que querían ayudarla y gritando por ahí, y luego él, que era capaz de perdonarla todo aquello sin pedir nada a cambio, sin reprocharle nada.

- Perdóname, Rodolphus - le dijo, y él la abrazó más fuerte.

Entonces poco a poco se fueron acercando hasta que sus labios se rozaron y se fundieron en un tierno beso. Por fin, Bellatrix se quito esa impenetrable máscara para mostrarse tal como era. Todo aquello de lo que se había rodeado para que nadie la hiriera se derribó y dejó ver a la verdadera Bellatrix. Por una vez, no le importó mostrarse humana, no le importó sentir lo que siempre había tratado de apagar: amor.

- Estás preciosa, ¿lo sabías? - le dijo Lestrange cuando se separaron.

- Estoy empapada y despeinada. Pero igualmente, gracias - agradeció ella, por lo menos todo el tiempo que había utilizado arreglándose había dado resultado.

- Eso da igual - respondió Lestrange-. Siempre estás guapa, sobre todo cuando nos peleamos - bromeó, y le dio un pequeño besito, ella sonrió-.

- Ahora lo entiendo todo - dijo Bellatrix, con una pequeña sonrisa dibujada en el rostro-. Oye, siento lo del bofetón - le acarició la mejilla suavemente.

- No pasa nada. Pegas muy bien - la halagó Rodolphus-.

- Vale - asintió Bellatrix.

- ¿Quieres venir al baile conmigo? - le preguntó como si fuera un príncipe de cuento.

- Sí - respondió-. Pero no puedo, estoy hecha un desastre, y además tengo que vigilar los pasillos.

- Eso lo arreglo yo - dijo Lestrange, se levantó y pronunció un hechizo que arreglo de nuevo a Bellatrix (N/A: que práctico!)-. Y lo otro
¿de verdad piensas obedecer a Evans?

- No - dijo Bellatrix-. Vamos.

Y así Bellatrix encontró a alguien que la quisiera de verdad, pero a pesar de todo eso, siempre quedó un vacío en su alma, algo que nadie pudo llenar
el odio hacia James Potter. Nunca se lo perdonaría, y de hecho no lo hizo. Tampoco pudo olvidar esos fatídicos días de engaño y mentiras, ni olvidó al desesperación de sentirse traicionada. Cuando Lily Evans la vio en el baile, ni se planteó ir a decirle nada, después de todo, Bellatrix se merecía disfrutar de San Valentín tanto como ella. Quizás fue ese brillo de odio que pudieron contemplar los alumnos que ese 14 de Febrero se encontraban en el vestíbulo de Hogwarts, lo que más tarde la empujó a hacer todo lo que hizo. Ese odio al consumió hasta tal punto que la oscuridad fue su única aliada, y su más temida enemiga. A veces el amor es el poder más fuerte que puede llegar a cambiarte enormemente la vida.

*.:.*.:.* FIN *.:.*.:.*





Y aquí mi explicación de porque Bellatrix se volvió mala. Que les parecio?? Con as ultimas paginas yo también me puse triste T.T Espero sus Reviews, y asi me cuentan ^^ Un beso!! [Para quien le interese, empecé a escribirla el 30-1 y acabé el 23-2, me duró 30 paginas]

Pieces of a Dream - Fanfics de Harry Potter

Pieces of a Dream - Fanfics de Harry Potter

Título: Pieces of a DreamTítulo del Capítulo: La Impenetrable Bellatrix BlackParejas: OtrasGénero: Amor, DramaRating: ATPAdvertencia: Ninguna Resumen: Ella

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2023-02-27

 

Pieces of a Dream - Fanfics de Harry Potter
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