Desde hacía tanto que la pensaba igual, idéntica a una flor en botón. Siempre con un misterio, lejos de su simple forma. Lejos de su simple color. Con una escencia que solo los capacitados, podían captar.
Ella se parecía a una flor. Ella, con largos cabellos que parecían pétalos de rosas en botón. Lisos, suaves y aromáticos. Como ansiaba simplemente acariciar ese suave botón, esos suaves labios que divagaban en sus sueños.
Pero por los momentos, eso, una flor. Por que ella era tan suave como una. Tan risueña como aquella que espera poder abrirse en la mañana y cerrarse por la noche. Que le encantaría verla descansar sobre la cama.
Una flor para lo que representa, que en su belleza, la enriquezca. Con una sonrisa, la vida imagina. Con un suspiro, el amor da un respiro.
Está muy enamorado, está encantado. Ella está sentada, mirando a un lado. Claro ella no lo esperaba. Un regalo le ha llegado, que con amor le han dado.
¿Qué puedes hacer ahora, Hermione Granger, que la vida un destino te ha escrito? Simplemente has de pensar, de imaginar...
¿Y de quién será? ¿De quién podría esperar? Una respuesta no da ¿y qué puede pensar? No es que le tema, pero es un dilema.
Pero es de él, con garras en sus pies. Con una sonrisa, que siempre termina en risa. Es amable, impecable. Un caballero. Para él, estás primero.
- ¿De quién es esta hermosa flor?- su olor la embeleza, ¡qué belleza! No se compara con ella ¡La vida es tan bella! Pero, no más que ella- No tiene nombre.
Pero sí, una marca, un toque.
Ella es hermosa, una diosa. Pero no necesita flores, con sus colores. Se marchitará y se morirá. Necesita algo, de mayor calidad.
Es un hombre fuerte, inteligente. Un poco irreverente. Pero está seguro, sin apuro, que ella estará mejor, en su corazón. Es Sirius Black.
¡La conquistará! ¿Podrá? ¡Ya lo verán! Tiene un secreto que contar.
Es un paquete envuelto, se tomó más de un momento. Tiene su nombre impreso, tiene todo su aliento. Se lo merece, ¡Y no será suficiente! Es de colores, el retrato de sus amores. ¡Para Hermione! ¡Que sienta emociones!
- ¿Un regalo? No veo esto a diario- sonríe, luego se ríe- Dice que es para mí ¿Por qué no abrir?
Es una joya, como corona. Brilla como ninguna, ¡Tanto como la luna! Le sentará en el cuello, es para ello. Sin embargo, no sabe si le ha gustado.
No pensaba en la forma, el tamaño no importa. Pensaba en las sensaciones, multicolores. Pensaba la pasión, en la sensación. Pensaba en el dilema, de la gema. ¿Cómo debía ser? ¿Para encantarle a ese ser? ¿Cómo era ella? Una princesa.
Y como princesa, tenía que lucir bella. Como mujer, tenía que sentir placer. Había puesto su dedicación, no quería cometer ni un error. Creía que por temor, ella le diría ¡No por favor! Pero...¿Qué importaba, si desaliñaba? La amaba ¿Por qué se preocupaba?
¿Le tendría miedo, por lo que estaba en medio? ¿Le temería, por lo que sabía? Su pasado era oscuro, pero no era un muro. Simplemente había sido un error, esa era la confesión. Él no había hecho nada malo, nada extraordinario. Él no era un hombre malo, solo uno que luchaba a diario. ¿Por qué no gustarle, en vez de aterrorizarle?
E iba con todo su amor, desde el corazón. Solo había una marca, sobre su gata. Una pluma.
Mirando los anteriores, ya no tenía temores. Estaba en las mejores, ¡cero presiones! Tenía el regalo perfecto, ¡Y directo! ¿Para qué pensar y esperar? Estaba al frente, sonriente. ¡Tenía tiempo, para dedicarle un momento! Recetas faciles y rápidas
- Hola, Severus. ¿Qué tal el tiempo? ¿Perfecto?
- Hola, Hermione. ¿Es un mal momento?
- No, aún tengo tiempo.
Inspira, las tensiones transpira. Con una sonrisa a medias, le da las buenas. No necesitaba un paquete, ni un brazalete. Necesitaba hablar, con la verdad. Simplemente fija su vista sobre sus ojos, ¡Tan hermosos! No puede esperar, tiene que hablar.
- ¿Ocurre algo? Que te noto tan extraño.
- Necesito decirte algo, comenzó este año.
- ¿Qué será? ¿Me lo puedes explicar?
- Esto es extraño para mí, pero es mejor ponerle fin. Hermione, lo que te tengo que decir...
- ¿Es sobre mí?
- Sí, sobre ti. Para ti.
Hermione suspira, no se lo imagina. ¿Qué podrá decir, que luce tan distinto de sí? Severus junta sus manos, ¡Tantos años! Espera poder decirlo, ¡sería un alivio! La mira, mientras ella inspira. ¿Qué será? ¿Estará mal?
- Dímelo Severus. No te tardes, dame detalles.
- Hermione, perdóname. Si esto suena impropio, por lo pronto. De todas formas, no hay otras cosas.
Se queda mirándolo, esperándolo. Su mano tiene una pequeña cajita, rojita. Parece un anillo, ¡Tiene mucho brillo! Lo mira, suspira. ¿Por qué recibe regalos, de todos lados? Sonríe, casi se ríe. Ha de ser duro, para alguien que es casi mudo. Severus Snape.
- ¿Y para qué es?- ¿O será que el mundo está al revés?
- Es para ti, por esto que te voy a decir...
Te amo...Hermione.
Hermione los miró, gestos hermosos ¿Y cómo no? Al final negó y tuvo que decir, con dolor, que no era lo mejor. Los tres sintiendo lo mismo, no le generaba alivio. ¿Qué debía decir, para darle un fin? No quería herirlos, con sus delirios. No quería hacerles sentir, que no los quería oír. ¿Qué tenía que decir?
La verdad o morir. Lo primero, era lo certero.
- No lo sé, Severus. Estoy confundida, por este día.
- Lo siento, eso fue imperdonable. La verdad, detestable.
- No, me parece lindo. Un gesto bonito.
- No sabes lo que dices, y aún así te ríes.
No dijo nada más, tal para cuál. ¿Y para qué decirle más? Había cometido un error...¡Qué horror! Decirle eso, ¡Echarle ese cuento! ¡Debió pensarlo primero!
- Entonces, ¿qué te pareció el gesto?
- Hermoso, precioso. Gracias, Sirius. Sí que fue hermoso.
- Y por supuesto, sabes a qué apuesto. Que vengo a esto.
- Lo sé. Pero si te dijera algo, quizá te miento.
Y no era el único, que quería saber qué tenía un puesto. Pero no podía, decir que era el momento. Tenía que tomar una decisión, con el tiempo.
- ¿Qué es lo que siento? ¿Por qué las palabras, no se las lleva el viento?
Por que para que se las llevara el viento, tendrían que ser sufrimientos. Pero lo que allí ocurrió, es que apareció el amor.
- ¿Qué les digo? ¿Que no pueden ser más que mis amigos? No puedo decidirme, ¿Cómo pienso abrirme?
Herirlos, no quería oírlos. Al menos, no con esos sentimientos. No quería ser la mala del cuento, ni por un momento. ¿Qué tenía que hacer, para la historia componer?
Comenzaba a creer, que tenía mucho que perder.
¿Con quién debería quedarse, he allí el detalle? ¿Quién de los lectores, me hace los honores? ¿Quién escoge, lo próximo que aquí arroje?
Qué ganas tengo de enamorarte - Fanfics de Harry Potter
Desde hacía tanto que la pensaba igual, idéntica a una flor en botón. Siempre con un misterio, lejos de su simple forma. Lejos de su simple color. Con una e
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2024-11-11

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