¿Quién enamoró a nuestra soñadora compulsiva? - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Disclaimer: No soy J.K Rowling ¿vale? Toooodo pertenece a ella, menos la história que ha salido de mi cabeza.

Prólogo

Rolf Scamander caminaba por un pasadizo desierto, con la mirada, que restaba oculta por su flequillo extremadamente largo e insolente, posada en un libro de Herbología que sostenía en una de sus manos. La otra la tenía ocupada con un trazo de pastel de calabaza del desayuno, su preferido. Iba tan absorto en un articulo sobre la mimbus mimbletonia que no se dió cuenta de qué por una esquina aparecía una chica rubia. Ella también leía, un revista. El Quisquilloso.

Los dos chocaron y libro, revista y pastel fueron a parar al suelo, junto con la cartera de la chica, que se abrió de par en par y todos los libros y pergaminos se precipitaron hacia al suelo.

 

Lo siento. No miraba por dónde iba - se disculpó Rolf mientras le ayudaba a recoger todo.

Sopló para apartar el flequillo, una de sus manías más comunes, dejando al descubierto un par de preciosos ojos color miel.

-¿El Quisquilloso? Yo también lo leo - dijo mientras le pasaba la revista a la chica. Muchos chicos de su casa se reían cuándo recibía la revista, cada mes. Él se defendía diciendo que siempre estaba bien saber las opiniones de los demás. Aunque la verdad era que leía y releía la revista una y otra vez y que tenía un cuaderno lleno de dibujos de nirvales y animales parecidos escondido en el fondo del baúl.

Cuándo lo recogieron todo, la chica murmuró un: "Lo siento" y se marchó mientras se despedía con un:

-Que flequillo más largo.

Rolf se apartó el flequillo que su madre tanto amenazaba con cortar. Promesas vanas.

Se quedó plantado mientras la chica desaparecía por otra esquina. Su mejor amigo, David, se lanzó encima suyo.

-¡Rolf! ¡Tio, cuánto tiempo sin verte!

Al ver que el chico no contestaba le pasó la mano por delante la cara.

-Parece que hayas visto un monstruo.

-Un monstruo, no. La chica más maravillosa del planeta.

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Tengo todos los capitulos escritos así que supongo que esto irá sobre el ritmo de los comentarios. Así que ya sabeis. Comentad!

Serán un poco más largos que este, que es el prólogo. Tranquilos.

Aunque tengo planeado subir dos capitulos a la semana. No os podéis quejar!

Besos!

P.D: Os gusta la portada? Ya sé que no se ve muy bien. La he dibujado yo. No me lanzeis muchos tomatazos, vale?

Disclaimer: No, no soy J.K. Rowling, cuándo consiga un cabello suyo y la poción multijugos os aviso ;)

Capítulo I

Rolf siempre llevaba la ropa arrugada, y la corbata, azul y negra, medio abierta. Mucha gente decía que era un dejado. No era la verdad, la verdad es que era un despistado crónico que en vez de coger la camisa limpia y planchada cogía la que llevaba dos meses en el baúl.

Rolf bajó a desayunar (con la ropa arrugada, por supuesto) hacía más de un año que no desayunaba allí. Como su madre era muggle tuvo que huír al extranjero. Por suerte, su amigo David también repetía curso, porqué si no, se habría quedado solo. Se sentó en la mesa de Ravenclaw, en medio de gente que no conocía, peró que a partir de ese momento sería su curso. Se levantó y llenó su plato. Un montón de comida coronado por un trozo de pastel de calabaza.

 

-Fiel al pastel de calabaza ¿eh? - David se sentó a su lado y empezó a engullir en cantidades industriales.

-Es mi preferido, ya lo sabes.

El prefecto de Ravenclaw pasó entre las mesas repartiéndo los horarios.

-¿Que toca a primera hora, tío? - preguntó David con la boca llena.

-Herbología. Date prisa - le apresuró Rolf, al ver que su amigo todavía le quedaba un montón de comida por engullir.

Se abrigaron para salir del castillo, ya se notaba el otoño. David tembó teatralmente, mientras murmuraba "Voy a morir congelado, tío". Era una de las manías de David, llamar tío a todo el mundo. Llegaron al invernadero demasiado temprano, no había nadie. David se quejó, que si en ese momento podría estar comiendo y que parecían empollones, allí dentro.

- ¿Quieres quedarte fuera, quizás? - Rolf abrió la puerta, dejando que una ráfaga de viento helado se colara dentro.

-Nada, tío, mejor aquí dentro - Rectificó David.

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Luna entró en el invernadero pensando que no había nadie. Se dirigió hacía una silla, Quisquilloso en mano. Pensaba abrir la revista por un interesante artículo, escrito por un lector habitual, cuándo oyó unas voces discutir.

Lentamente, se acercó hacia de dónde provenían las voces. Vió al chico del flequillo y a otro, que identificó como amigo suyo. No discutían, reían y se tiraban trozo de tierra, mientras los dos, completamente marrones por el abono se reían.

Rolf se giró y la vió. Era ELLA.

-David, es Ella - le dijo, dejando el puñado de tierra de vuelta a su tiesto.

Su amigo lo miró, como si estuviera loco.

-Ella, la chica

-¿Que chica, Rolf?

-¡Ella! - gritó en susurros. (N/A: Gritar en susurros. Raro ¿verdad?)

-Aaah! Esa, que, cito textualmente: La chica más maravillosa del planeta. ¿Esa?

Rolf asintió

-¿Donde? - preguntó David mientras miraba por todos los lados.

-A la derecha, peró haz el favor de disimular!

Luna los observaba desde lejos. El chico del flequillo sa había puesto muy tenso y soplaba una y otra vez para apartarse el pelo de la cara. El otro chico la vió, ella intentó escapar peró el chico se le acercaba a grandes zancadas.

-Hola! - la saludó, extendiéndo la mano- Soy David Cooper, y ese atontado de ahí es Rolf, Rolf Scamander.

-Luna Lovegood - dijo con su habitual tono de voz.

Rolf iba a abrir la boca para decir algo, como: Hola o: Que tal? peró las palabras se quedaron atoradas en su boca y su cerebro dejó de funcionar. Se quedó encantado con esa voz. No podía reaccionar. Cuándo volvió en si, empezó a hablar, peró la puerta del invernadero se abrió y un corriente gélido entró junto a una multitud de alumnos de mejillas sonrosadas por el viento.

Luna susurró "Adiós" y se fué junto a Ginny Weasley, la cazadora de Griffinfor, que acababa de entrar en la clase.

-Te ha cogido fuerte ¿eh?- le dijo David, mientras reía a grandes carcajadas por las cara de atontado de Rolf.

-Cállate - le contestó Rolf, sonrojado, mientras le pegaba un pequeño golpe en el hombro.

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Os ha gustado? El lunes más.

 

Dejadme comentarios sobre cuál es vuestro personaje preferido, que queréis que canvie y cosas así, para poder mejorar.

Muchas gracias por todos los comentarios del prólogo. Jo, que ilusión :)

Ilki ;)

Disclaimer: He mirado mis cuentas bancarias y NO soy J.K Rowling. Lo siento chicos, otra vez será.

Capitulo II

Una semana. Hacía una semana que sólo podía pensar en Luna. Luna Lovegood. Una semana. Hacía una semana que al ver un pelo rubio se giraba instintivamente para ver si era ella. Si, hacía una semana que estaba paranoico perdido.

-Estoy obsesionado...- se repetía una y otra vez.

Una semana. Hacía una semana que David no paraba de insistirle para que se presentara a las pruebas del equipo de Quidditch.

-Vamos, Rolf. Eres el mejor portero que conozco. Además, este año tenemos que ganar si o si. Hace más de ocho años que Ravenclaw no gana. ¡Ocho años! A parte, este año Griffindor estará para el arrastre, sin Potter ni Weasley...

Acababan de nombrar a David capitán del equipo de Ravenclaw, y quería formar el mejor equipo.

-Vale, me presento - aceptó Rolf, derrotado- Peró no te hagas ilusiones ¿Quieres?

Total, sólo hacía falta una semana para convencer a Rolf, y David lo sabía.

-¡Gracias, tío! - Gritó David, tan feliz como si le hubieran avanzado el aniversario.

Llegó el día de las pruebas. Rolf no parecía nervioso, más bien aburrido. El solo estaba allí porqué se lo habían pedido. Si, le gustaba volar. Le encantaba, peró volaba porqué el quería, no unos días que alguien determinaba. El era un espíritu libre, independiente.

Las últimas pruebas eran las de los porteros, les lanzaban cinco tiros, el que para más entraba en el equipo. Sólo habían dos candidatos, él y un chico de tercero. Rolf fué el primero y paró las cinco. Nunca presumía, peró era muy bueno. El chico de tercero se puso nervioso y sólo paró tres. Ravenclaw ja tenía portero.

-Rolf, estás dentro - dijo David, intentando reprimir una sonrisa.

El equipo de Ravenclaw resultó ser buenísimo. El trio de cazadores, con David a la cabeza, se entendía a la perfección. El buscador resultó ser una pequeña estrella, todo y estar en tercer año y los dos bateadores tiraban las bludgers más lejos de lo que Rolf había visto nunca.

Los entrenamientos eran largos. David quería ganar a toda costa, y si se le metía algo entre ceja y ceja... Todo y durar horas, los entrenamientos siempre tenían una chica de visita. Luna Lovegood. Esa chica había hecho chocar a Rolf con tantas bludgers como nunca. Un leve estornudo de su parte ya le havía girarse. Eso le hacía volver loco. No podía más con su obsesión. No entendía lo que le pasaba.Lo descubrió en un entrenamiento especialemnte duro.

Hacía viento, mucho viento. Y no veía absolutamente nada. Además, ese dia, Luna se había vestido de color amarillo chillón ¿Por que? No lo sabía. Ganas de distraerle, quizás? No creía que fuera eso, peró era lo que le hacía, sola y unicamente distraerle. El color amarillo resaltaba su pelo rubio. Rolf estaba hipnotizado. Por eso no vió venir a una bludger que los bateadores no podían controlar.

Le dió en plena cara. Su nariz hizo un "crec" muy desagradable y le inundó un horrible dolor. A través de sus ojos húmedos por las lágrimas que amenazaban por salir pudo ver como Luna bajaba de las gradas y se acercaba a él.

 

-Se ha roto la nariz - dijo mientras sacaba la varita de la túnica- Creo que era algo así... Episkey.

Rolf se tocó la nariz, ahora parecía normal, aunque estaba totalmente lleno de sangre.

-¿Le acompaño a la infermería? - Le preguntó Luna a David.

-Claro.

Salieron del terreno de Quidditch en silencio. Rolf empezó a hablar unos metros por delante de los invernaderos.

-¿Por qué vas de amarillo?

-Porqué es mi cumpleaños. Da buena suerte - le respondió, mirando las nubes.

-Espera un momento - dijo Rolf de improviso. Con la cara ensangrentada se dirigió al lado del invernadero. Volvió con las manos atrás de la espalda, escondiéndo algo. Luna lo miró, con una mirada curiosa.

-Felicidades - le dijo mientras sacaba una flor, totalmente amarilla. Era una espécie muy rar que cultivaban en el invernadero. Sus pétalos se iban abriendo y cerrando solos.

Luna no dijo nada, se lo agradeció con una enorme sonrisa. Rolf supo en ese momento lo que sentía. Él quería hacerle sonreír. Estaba enamorado.

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Nuevo capítulo. Muchas gracias por los comentarios del anterior. Espero que esta también os guste ;)

Ilki :) :)

Disclaimer: No soy J.K Rowling y la história está escrita sin ánimo de lucro, o sea, sin cobrar por ello. Solo me divierto un poco ;)

Dedicado al chico adictivo al que le dije que me olvidara.Sé que no leeras esto pero no lo hagas nunca ¿Quieres? Nunca me olvides.

Primer partido del año. Ravenclaw contra Slytherin.

-Sé que podemos ganar, así que vamos a hacerlo - Dijo David. Parecía que los amenazara en vez de alentarlos.

Entraron en el campo. Subieron a las escobas y Madame Hooch se situó en medio del campo.

-Capitanes, encajen - Se cogieron tan fuerte las mano que parecía que se iban a quedar sin dedos.

El pitido de Madame Hooch quedó silenciado por el ruido de la multitud de las gradas. Verde y plateado; Azul y negro. Rolf miró desde la porteria. Estaba nervioso, no soportaba que lo miraran. Una voz soñadora que inundó el terreno de juego lo distrayó:

-Ravenclaw tiene la pelota - Luna era la comentarista. Querían que Rolf volviera a comerse una bludger ¿no? Con esa voz, potencialmente ampliada, era imposible no desconcentrarse.Más de una vez se descubrió a si mismo mirando hacia donde estaba ella.

-¡Rolf, estáte atento!- le rugió David al ver que su amigo se quedaba atontado.

-¡Es imposible!- le gritó Rolf, totalmente exasperado.

-¿Te ha dado fuerte? - las carcajadas de David llegaron a los oídos de Rolf. Este chico era impresionante, aún luchando por recuperar la pelota, David le sonrió pícaramente

- ...Hay un nuevo portero en Ravenclaw, és el chico del flequillo... mmm.... ¡Scamander!Se llama Scamander. También hay un nuevo capitán. Se llama Coter ¿no?

-Cooper, srta. Lovegood - contestó la profesora McGonagall.

Rolf hizo algunas paradas buenas, todo y estar hipnotizado con la voz de Luna, que decía algo sobre las formas de las nubes y de la cantidad de buriferos que habia en ese época del año. Comentarios que exasperaron a la porfesora McGonagall, por supuesto.

200: Ravenclaw. 30: Slytherin. Gran partido. Los Ravenclaws estavan afónicos de tanto chillar, peró eso no impidió continuar la fiesta hasta bien entrada la madrugada cuándo Flitwick entró con gorro de dormir a parar la fiesta.

 

-Rold - lo llamó Davidn cuándo ya estaban los dos en la cama, después de haver sido las estrellas de la fiesta - Te ha dado fuerte ¿eh?

Rolf puedo ver como sonreía-burlón- todo y que las luces estuvieran apagadas.

-No sabes cuánto...

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Lo siento, es muy cortito... U.U

Disclaimer: Buff... He mirado mis cuentas bancarias, y no, no soy J.K. Rowling. ¡Pero que conste que lo estoy intentando! (Esto se llama ironía, por si acaso. Nunca se sabe) Y la historia esta escrita sin ánimo de lucro, sólo para divertirme un poquillo.

Ahora sí. Capítulo IV:

-Felicidades

Rolf se giró. No podía ser. No. Simplemente, no se lo creía. Era Ella.

-Gracias, Lovegood - le contestó sonriendo, disimulando como pudo.

-Mejor Luna.

Rolf le sonrió, estaba nervioso. Su sola preséncia le ponía nervioso. Su pelo rubio, su varita detrás de la oreja, sus pendientes en forma de vegetal, su collar hecho de tapones de cerveza de mantequilla... Y sus ojos azul cielo. Sí, sus ojos eran lo mejor.

-¿El Quisquilloso? - le preguntó él, mientras señalaba la revista que Luna llevaba - Yo también lo leo.

-¿En serio?

-Estoy subscrito

Luna sonrió, haciendo que unos graciosos hoyuelitos aparecieran en sus mejillas, dando la impresión que toda su cara sonreía, de la manera que Rolf podía pasar media hora atontado.

Entró en su habitación, dónde David limpiaba su Nimbus 2000, según él, su más preciada posesión. Notó que Rolf estaba medio alelado.

-¿Lovegood? SEO y posicionamiento SEO

-Sí. Sonrisa- Eso ya se había convertido en un código. Mirada quería decir un quarto de hora con la mirada perdida y sonrisa ya era media hora.

Efectivamente, media hora más tarde empezó a tener consciéncia del espacio y tiempo en el qué residía.

-Tengo hambre - manifestó Rolf, poniéndo su mano en la barriga, que sonaba estrepitosamente.

-Normal. Ya ha pasado la hora de la cena - le contestó David.

-Voy a las cocinas - dijo flojito, mientras se levantaba de la silla - Ahora vuelvo.

Rolf bajó hasta el quinto piso sumido en sus pensamientos, cuándo puso los dos pies en la escalera que bajaba hacia el cuarto piso, ésta, sin previo aviso le bajó hasta el tercero. Después de decirle de todo menos "bonita", Rolf se dirigió a buscar otras escaleras, cruzando todo el enorme pasillo. Iba pensando si los elfos tendrían pastel de calabaza cuándo la vió, era Ella.

Estaba agachada y parecía recoger algo. Eran tapones de botellas de cerveza de mantequilla. Rolf se agachó, y en silencio le ayudó a recogerlos todos. Cuándo le dió el ultimo tapón pudo ver su cara. Una lágrima, brillante como si fuera un diamante, surcaba su mejilla.

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Lo sieeeeeeentooo. Hace bastante que no actualizo, y cuándo lo hago es con un mini capitulo. Pero es que, en serio, no hay más. Soorry

Ilki

Disclaimer: No, no soy J.K Rowling. Toooodo lo pertenece a ella, menos la historia, esto sí que es mío.

 

¿Recordáis como acabó el ultimo capítulo? Luna llorando ¿Por que?

Capítulo V

-Luna?

Luna levantó la mirada y al ver quien era la bajó rápidamente. Con una mano se limpió las lágrimas y luego forzó una sonrisa.

-Hola

-¿Qué te pasa?

-Nada - le contestó volviendo a posar su mirada en el suelo.

-Mírame - le exigió. Luna lo miró, pero no pudo, volvió a bajar la vista.

Era de mi madre- dijo flojito, mientras intentaba arreglar el colgante - Es lo que llevaba el día que... murió.

-Vaya, lo siento - dijo Rolf, sentándose en el suelo, junto a ella - ¿Quieres hablar?

-Murió cuando tenía nueve años, por una explosión. Desde entonces me cuida mi padre, pero la pérdida de mi madre le afectó mucho y se dedica en cuerpo y alma a la revista que empezaron juntos - Las lágrimas volvieron a sus ojos. Rolf, a su lado, se dedicaba a juguetear con el collar roto.

-Luna. Mira - le dijo Rolf, con una sonrisa. No le miró, se dedicó a limpiar sus lágrimas. Rolf suspiró y con un dedo le rozó la mejilla - Mira.

Luna lo miró, abrió los ojos, rojos por llorar. Había arreglado el collar. Su collar. El collar que ahora les pertencía a los dos, a él y a ella.

-Gracias, gracias, gracias, gracias... -Luna lo abrazó y antes de que pudiera decir algo ya se había ido dando brinquitos por el pasillo.

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Dos días después

-¿Tú no te cansas del pastel de calabaza, o qué? - le preguntó David

-Nunca- contestó dramáticamente, con la mano en el lado izquierdo del pecho, donde está el corazón.

El correo llegó. Una avalancha de lechuzas entró por las ventanas. Rolf tuvo que agacharse por qué una lechuza, un poco mayor, casi le vuela la cabeza. El animal en cuestión fue hacia la mesa de Griffindor.

Un pájaro, que se había parado a su lado, le mordió un dedo.

-¡Au! - se quejó Rolf. Desató el paquete de la pata del animal y fue hacia su habitación para leer y releer el Quisquilloso que le había llegado, hasta que fue la hora de Defensa contra las Artes Oscuras.

El profesor John era minucioso, ordenado y no creía en nada que no se hubiera demostrado. Hizo presente esa faceta en la clase de ese día.

-Bueno, hoy hablaremos sobre los shrakes, son unos peces cubiertos por púas... - el Profesor fue cortado por una intervención.

-Una variante de los spitens- dijo Luna.

-Los spitens no existen, srta. Lovegood - le contestó malhumorado, no le gustaban las criaturas inventadas y menos que lo interrumpiesen.

-Si que existen - le replicó mientras sacaba el Quisquilloso de su pupitre, dispuesta a enseñarle algún articulo.

-Ese diario sensacionalista no le dirá nada cierto. ¿Alguien más lee el Quisquilloso? Lo dudo.

Luna miró a Rolf con sus enormes ojos azules.

-Yo lo leo, Profesor John.

-¿Si? - preguntó sorprendido - ¿Para qué?

- Es bueno saber las opiniones de los demás - dijo bajito. Luna miró hacia el otro lado. Alguien que no la conociera pensaría que estaba llorando, pero las lágrimas eran demasiado importantes para Luna, solo para ocasiones que merecieran la pena. Ahora, estaba enfadada, muy enfadada.

Clonc. Clonc. Clonc. Clonc. Clonc. Clonc.

-¿¡Quieres parar!? - le gritó David - Por mucho que te des contra la pared Lovegood no va a venir. Ves a buscarla ¡Ya!

 

Clonc. Clonc. Clonc. Clonc. Clonc. Clonc.

David cogió a Rolf por el pescuezo, abrió la puerta de la habitación y lo echo fuera.

-¡A practicar el masoquismo a otra parte!

Paso. Golpe de cabeza. Paso. Golpe de Cabeza. Paso. Golpe de Cabeza

Entró en las cocinas, totalmente hundido en su propia miseria. Los elfos le trajeron el pastel de calabaza que había pedido y se alejaron, temerosos, como si les fuera a pegar una enfermedad. No bebió porqué sabía que el alcohol no ahoga las penas
Aprendieron a nadar.

Estaba deprimido, fatal. Sentía como si una pequeña mano le agarrara el corazón y lo estrujara con furia. Luna no le hablaba. Cuando se cruzaban en los pasillos o en clase ella apartaba la mirada. Cuando intentaba pedirle perdón hacia como si no lo viera y huía corriendo. Estaba totalmente desesperado.

"Mierda" - Se apartó el flequillo con una mano y se acabó el trozo de pastel. Un pequeño elfo se acercó a darle un poco de pastel que sobraba y a recoger la bandeja que había en la mesa.

-Gracias
- murmuró al salir de la cocina. Miró si había alguien y posó su vista al suelo. Últimamente, cuando caminaba, miraba al suelo ¿Por qué? Alguien dijo alguna vez que la gente que camina con la vista clavada al suelo era porque había perdido algo. Sí que lo había perdido. A Ella, demasiado importante para perderla.

Un torbellino pelirrojo se le acercó.

-¿Qué le has hecho a mi amiga?

Rolf no contestó, demasiado asombrado para hacerlo. Era Ginny Weasley, no la conocía de nada, sólo sabía que era la cazadora de Griffindor.

-¿Qué le has hecho a Luna?

-¿Yo? ¡Nada! Es ella la que se ha enfadado conmigo - hizo Rolf mientras retrocedía, asustado. Ginny Weasley puede dar verdadero miedo cuando se enfada, ¡y más si no ha comido chocolate! Y ese era el caso

-Yo no sé como los hombres sois tan lentos - Bufó, desesperada.

-¡Eh! Sin ofender

-¿No lo entiendes?

-¿El qué?

-¡Está enamorada! - Le gritó. Sí, Ginny Weasley daba mucho miedo cuando se enfadaba.

-¿De quién? - le preguntó Rolf. La sangre empezaba a hervirle en las venas. Unas ganas de partirle la cara a quién fuera se apoderó de él. Una vena azul se hinchó en su cuello.

-¡De ti! - le gritó, totalmente exasperada, haciendo que una munión de alumnos se girarán a ver como esa pelirroja tan guapa iba a descargar su furia contra el pobre chico, que, atemorizado, apoyaba la espalda en la pared.

Rolf no lo entendía. No, Luna no podía estar enamorada de él. No. Pero
Bueno, Weasley lo decía.

-¿Eh? - Sólo logró decir eso. Patético ¿Verdad?

-Hombres
- Ginny se dispuso a marcharse , pero antes de desaparecer por la esquina se giró para hablar - Ves a buscarla ¡Ya!

Rolf se deslizó por la pared para acabar sentado en el suelo, se apartó el flequillo con una mano y suspiró. Ya eran dos personas que le decían que fuera abuscarla, quizás tendrí que hacerles caso.

Disclaimer: No soy J.K Rowling, la historia está escrita sin ánimo de lucro, sólo por diversión.

Próximo: EPÍLOGO

Iba dando vueltas por el castillo, sin saber que hacer, buscando a Luna inconscientemente. Se chocó con alguien y la bolsa de esa persona salió volando chocando contra el suelo con un ruido seco. Eso ya le sonaba de algo. Esperanzado, levantó la cara, al mismo tiempo que ella
Y la vio. Era Ella. Luna Lovegood. Cogió la bolsa a toda velocidad y salió por la puerta de los jardines.

 

-¡Luna! ¡Espera! - Maldiciendo por lo bajo salió en su busca. Luna traspasó los jardines, rodeó la cabaña de Hagrid, llegó hasta los límites del bosque Prohibido y volvió al castillo a toda velocidad. ¿Cómo podía correr tanto?

Unos metros por delante de él, Luna se cerró en una clase. Rolf se paró.

"Perfecto" pensó "¡PER-FEC-TO!"

Rolf tocó la puerta con los nudillos.

-Luna, vamos, ábreme la puerta. Por favor - No obtuvo respuesta

- Yo
- Se revolvió el pelo, incómodo - No tendría que haber dicho eso. Lo siento. - Luna no contestó, pero el chico oyó que se acercaba a la puerta. Rolf cogió aire.

-Luna, ábreme la puerta. Yo
- se volvió totalmente rojo y las piernas le empezaron a flaquear - Te quiero. Y parezco imbécil declarándome a una puerta y la gente me está empezando a mirar raro.

Repítemelo - le dijo Luna con voz cantarina, Rolf no la veía pero sabía que estaba sonriendo.

-¿El qué?

-Eso

-¿Qué me están mirando raro? Porque es verdad.

-No

-Que parece que me estoy declarando a una puerta

-¿Que te quiero?

-Sí

-Te quiero, te adoro, te amo
Y no me sé más sinónimos.

Luna abrió la puerta, lentamente, y vio a Rolf, rojo de cabeza a pies, el chico podía sentir su respiración acompasada y el olor a vainilla que desprendía. Acortó la distancia que los separaba y la besó.

-Te quiero

-Y yo a ti - Hizo chocar su frente con la de Luna - Mucho.

-Rolf - susurró. Luna estaba allí de pie, a las doce de la noche.

-¿Qué pasa? - Levantó la cabeza y al ver allí a Luan dio un bote de la sorpresa - ¿Qué haces aquí?

-Ven

Rolf la siguió medio dormido por los pasillos del castillo, que a esa hora estaban totalmente silenciosos y desiertos. Llegaron hasta el lago, donde el calamar gigante dormitaba tranquilamente. Luna se sentó en el césped, húmedo por las recientes lluvias, e invitó a Rolf ha hacer lo mismo.

-Mira - dijo señalando la bóveda estrellada que les envolvía- Lluvia de estrellas

-Es precioso - Luna apoyó la cabeza en su hombro - Te quiero

Él la besó en la frente y susurró:

-Yo también - pero ella ya no le escuchaba, se había dormido.

Murmullos y gritos. Mucho ruido y mucho sueño. Demasiada luz ¿Ya era de día? Rolf abrió los ojos pero los volvió a cerrar rápidamente, la intensa luz le hacía daño. Lo volvió a intentar poco a poco y vio a una multitud de alumnos que reía y hablaba por lo bajo y a David, que reía a grandes carcajadas.

No podía ser, se habían quedado dormidos. Giró la cabeza y efectivamente, allí estaba Luna durmiendo, ajena a todo.

-Luna, despierta - le dijo Rolf.

Demasiado tarde. Un torbellino con nombre y apellido: Minerva McGonagall bajaba por las escaleras y se dirigía hacia ellos a gran velocidad. Les ordenó acompañarla a su despacho.

-¡Esto es inaudito! - les regañó - Se escapan del castillo en plena noche, se duermen en los jardines ¡Con gran proximidad física!...

-Minerva
- El retrato de Albus Dumbledore interrumpió.

 

-
Y provocan un caos por la mañana ¡Inaudito!

-¡Minerva!

-¿Si, Albus?

-Creo que no hace falta castigarles. El amor es la magia más bonita que hay

-Pero
- empezó la profesora McGonagall -Bueno, podéis iros

Después de dejar atrás la gárgola de piedra que guardaba el despacho de la profesoa McGonagall los dos empezaron a reír.

-Te quiero.

-Yo también.

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No me peguéis. Ya se que es lo más pasteloso que habéis visto en la vida...

Próximo: Epílogo

Disclaimer: Nada es mío, todo es de J.K Rowling. Bueno, David sí que es mío ¡Y bien mono qué es!

La puerta de una casa, que estaba pintada de color amarillo y tenía un rótulo dónde ponía: Cuidado con los nargles, se abrió.

-¡Tío David! - Dos niños gemelos, de no más de cinco años se abalanzaron encima de un tipo alto, que los observaba sonriente.

-Hola, pequeños mocosos - Los saludó despeinándolos, mientras se quitaba el abrigo y lo dejaba tirado por cualquier lado, como si fuera su casa.

Rolf, unos años más mayor, apareció por la puerta de la cocina, con el flequillo igual de largo que antaño, quizás un poco más.

-Rolf, tío. Tengo que explicarte el partido de

Lorcan y Lysander, los pequeños gemelos, empezaron a estirar la camiseta de David, como este no les hacía caso intentaron subir a sus hombros, con resultados desastrosos.

-Nuestros regalos
- reclamaron a la vez- Hoy hacemos cinco años- Y como si se hubieran compenetrado extendieron la mano formando el número cinco, acompañado por una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Qué regalos? Yo no tengo ningún regalo ¿Verdad, Rolf?- Rolf, que estaba demasiado entretenido leyendo los resultados de los partidos en El Profeta, sólo asintió levemente con la cabeza.

-¡No es verdad! - Los dos niños empezaron a tirarse encima suyo mientras reclamaban sus regalos. David hizo ver que caía muerto en el sofá, imitó unas cuantas convulsiones y se levantó.

-Vale. Habéis ganado - y con una sonrisa, hizo un movimiento de varita y unos paquetes entraron volando por la ventana. Los dos niños se abalanzaron encima de las cajas antes de qué tocaran el suelo.

-Una escoba para qué entréis en el equipo de Quidditch de Ravenclaw - les anunció David.

Los dos niños subieron cada uno a una escoba y salieron volando unos tres palmos por encima el suelo.

-¿Has visto, Rolf? Serán buenos jugadores de Quidditch - dijo, orgulloso, mientras veía desaparecer a los gemelos por una esquina del pasillo. Rolf volvió a asentir con la cabeza levemente. En ese momento Luna salió de la cocina.

-¡David! ¿Quieres quedarte a cenar? Hoy hay
- No terminó la frase. Un ruido que no presagiaba nada bueno proveniente del pasillo le hizo girarse.

-Yo no les he regalado una escoba a tus hijos - dijo David, a la defensiva.

Este fic ya tiene final, ya lo veis. Que decir de este fic
Es de los peores que tengo, en realidad. La historia, a mi parecer, era buena ¿No creéis? Pero al principio no sabía como hacerlo para que quedara bien, y tengo algunos capítulos que son bastante horrorosos. Por eso, cuando tenga tiempo, voy a dedicarme a corregir los capítulos xD

Igualmente, muchas gracias a todos los que leéis, comentáis o me tenéis en favoritos. En especial gracias a: Cecii i antogriffindor, que me han seguido des de el principio y que siempre me han comentado.

Espero que nos volvamos a ver pronto ;)

Ilki ;)

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2023-02-27

 

¿Quién enamoró a nuestra soñadora compulsiva? - Fanfics de Harry Potter
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