Quiero bailar con mi padre. Severus Snape - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Hermione lo sabía, la más importante celebraciónse avecinaba. Por supuesto, la primera de ese estilo. Incluía también losveintiún años y luego los veinticinco años.

Pero ese día estaban por celebrar los quinceaños. Aquellos maravillosos años. El comienzo de la juventud, si se podíadecir. El comienzo de un nuevo tiempo.

Y por supuesto, ¡el comienzo de algo que ellaansiaba mucho ver! ¡El baile de padre e hija! Algo muy tradicional entre losmuggles. Las fiestas mágicas solían ser diferentes, todo lo contrario aello.

Pero ella ansiaba aquel hermoso baile.

Severus normalmente, como su esposo, no se oponíaa lo que ella decía. No mucho. Como "Hermione Granger Snape", ellasiempre tenía la última palabra. Muchos podían decir que era un hombredominado, pero en realidad solo estaba cansado.

 

Estaba muy viejo para discutir. Siempre y cuandolos planes de Hermione no lo incluyeran a él, pues que hiciera lo que quisiera.

Pero esta vez tenía que discutir.

¿Baile de padre e hija? Hermione ¿te volvisteloca? ¡Y ni siquiera le has preguntado a tu hija si eso es lo que quiere! Creoque a su edad, todos están en la rebeldía y tú la obligarás a celebrar susquince años conmigo. Quizá ella quiera una fiesta privada, hacer otras cosas.Yo estoy viejo, pero no estoy desubicado.

Hermione se mordió el labio inferior y llevó susbrazos tras su espalda, como una niña pequeña, rogándole a su padre por unjuguete. Snape negó con la cabeza.

Además, yo no sé bailar algo como el vals,Hermione.

Ellalo miró de mala gana. ¡Por supuesto que sabía! En su boda lo habíanhecho, algo muy similar. ¡Mentía para no tener que hacerlo frente a toda laescuela! Y seguramente su hija también mentiría para que nadie la viera bailarcon su viejo padre y su madre.

¡Peroeso era tradición!

Abandonóla habitación, mientras Snape se negaba una y otra vez, y volvía a dejarse caeren la cama. Sostenía el profeta y trataba de leer mientras siseaba.

¡Él!¡Bailando un vals! Claro.

Hija... Emma, ¿puedo pasar?

Emmaestaba sentada en su cama, admirando vestidos. Su madre le había prometido unagran fiesta, pero no había hablado de los pormenores. Asintió con una sonrisa,sentándose al borde de la cama, mientras Hermione se sentaba a su lado.

Mamá, ¡me encantaría tener este vestido azul! Es tan brillante y tieneestrellas plateadas en la falda. ¿Puedo tenerlo?

Por supuesto, solo déjanos mirar el costo. Bueno, cien galeones no son casi.Espero. Hija, quisiera hablarte de algo importante para mí. Acerca de la fiesta.

Bueno,tenía su historia. Una larga sucesión de tradiciones familiares. Sumadre había bailado con su padre, su abuela. Ella.

¿Porqué no podía ver a su hija bailar con su padre? ¿Es que acaso era un crimen?Ella solo quería verla sonreír, mientras Severus guiaba sus pasos. Su pequeñaiba a crecer muy pronto o tal vez, crecía muy rápido y bien, ¿cuántos momentoscon su padre, le quedaban ya?

Quizáestaba siendo muy melodramática.

¿Mamá?

Lo siento, pensaba. En fin, sé que no quieres que me entrometa en tus planes,incluso que tu padre se entrometa, pero quisiera pedirte un favor para el díade tu fiesta.

Emmahabía asentido en silencio, mientras Hermione meditaba la mejor forma dedecírselo a su hija, sin que comenzara a gritar que no, que resultaba ser muybochornoso para su gusto.

 

Quisiera pedirte algo, solo una pequeña cosa con la que...bueno, retribuiríastodo lo que gastaremos en tu cumpleaños.

Selo imaginaba. ¿Su madre no podía darle nada gratis? Bueno, era su madre, podíaceder un poco. Además ¿qué tan malo podría ser?

Quisiera que bailaras el vals con tu padre, al inicio de la celebración. Si noes mucha molestia.

¿Bailar?¿Con su padre? Meditó. Sabía que su madre era hija de muggles y que su padre,era hijo de una bruja y un muggle, casi lo mismo. Y sin embargo, esa era unatradición que solo ella conocía. Su padre, él se había avocado a deshacerse detoda atadura "muggle" que tuviera. Y si pudiera, se sacaría la sangrepara ponerse una más "limpia".

Asíera él, de vez en cuando y así lo amaba.

Comoa su madre.

¿Lo dices enserio, mamá? ¿Y él qué opina?

Pues él dijo que no. Puesto que tú no querrías bailar con alguien tan viejocomo él.

Suhija sonrió y Severus mientras caminaba hacia las escaleras, para ir hacia lacocina por un poco de agua, se detuvo al escuchar la conversación.

¿Cómo podría mi papá, pensar algo así? Por supuesto que a veces esextraño cuando compartimos y mucho más cuando estoy frente a mis compañeros declase, pero eso no tiene nada que ver con lo que siento por él. Nunca será muyviejo para mí y bien, siempre me hizo sentir muy bien. ¡Es Severus Snape, mipadre! Todos le temen, además de que es tan inteligente en las pociones y enlos hechizos de magia negra. ¡Es el alma de las fiestas! Todos mis amigos loadmiran.

Hermionese echó a reír, imaginándoselo. Pero bueno, Severus solía imponer su presenciaa donde fuera. Y si no conseguía lo que quería, con solo una mirada fulminantebastaba.

Habíafuncionado con ella, pero de otra forma. Un cuento muy largo de explicar,aunque lo amaba como nada que pudiera amar en ese mundo. Y a su hija también.

Ellareía mientras miraba a su madre y luego, había suspirado profundamente.

¿Sabes, mamá? A mí me gustaría bailar con papá. Sé que es lo que quieres ypues, te debo muchas cosas por la fiesta y bien, no me molestará bailar una piezacon él y que haga el ridículo por una hora o lo que dure. ¡Le haré pasarvergüenza!

Hermionesuspiró, negando con la cabeza y una sonrisa suave.

Nunca, bailar con tu hija, es una vergüenza. Estoy segura de que tu padrepiensa eso, pero quizá le teme a la idea de que envejece, de que bien, supequeña crece y él se verá cuarenta años mayor de lo que ya es.

Severussuspiró en el pasillo. Bueno, Hermione que siempre insistía y conseguía lo quequería. Además, las palabras de su hija para con su persona, en un lenguajeimpropio para él, habían sido dulces. "Dulces", si se quería.

¿Le has visto la cabeza? Está llenándose de canas. ¡Con razón tiene tantavergüenza, mamá!

Lasescuchó reír y frunció el ceño. ¡Claro, no podían decir algo dulce sin burlarsede él en medio! ¡Esa estúpida fiesta, si seguía así iba a cancelarla!

No,bueno. Tenía que ser paciente. Le había tomado todo un mes decidirlo y mirartodo lo que iba a gastar en ello, solo para hacerla "feliz".

Nose podía retractar ahora. Y al menos Hogwarts ofrecía su salón principal como espectáculo.El gran comedor. Y solo debía poner la decoración, de lo cual, ya Hermione seencargaba.


Al anochecer del día de mañana, la fiesta se llevaría a cabo y ellos ni habíanensayado el baile. ¿Cómo se le ocurrían esas cosas a Hermione, a última hora?

 

Mientrasbebía agua y regresaba a la habitación, Hermione había sonreído fuera de lahabitación de su hija, llamándolo con un dedo. Sabía lo que significaba.

Erahora de hablar del dichoso baile.

Bueno, papá, creo que no tienes opción más que bailar conmigo.

¡Pero, Emma! Tienes quince años o más bien, tendrás quince. ¿No crees que seabochornoso? Supuse que...

Mamá me hizo meditar y creo que tiene razón. ¿Cuánto más me queda paradisfrutar a mi padre?

¡Por Merlín, ni que tuvieses noventa y nueve años de edad y...!

Perosu hija negaba con la cabeza, mientras sostenía una de las manos de su padre yla otra, la colocaba en su cadera y comenzaba el baile de práctica, mientrasSnape continuaba quejándose y bailando.

Además, piensa en todos esos chicos mirando. Eso acabará por completo con tuvida social.

Emmase echó a reír y se detuvo para mirar a su padre, con mucha impresión.¿Realmente hablaba enserio?

¡Vamos, papá! Siempre odias que esté con ellos, porque crees que soy muy jovenpara tener un novio. ¿Qué es lo que te sucede? ¿A qué le temes?

Anada...bueno, solo a una cosa.

Es un poco bochornoso, Emma. Bueno, ¡Dumbledore y sus comentarios y esasprofesoras que no dejarán de decirme que me veo adorable con mi hija! Les hedicho como mil y una vez, que estoy casado.

Emmavolvió a reírse.

¡Ay, papá! No me digas que el avergonzado vas a ser tú. ¡Al principio yotambién lo pensé! dijo, entre risas. pero luego me di cuenta de que,bien...tú eres mi papá y nada cambiará ese hecho. ¡Así que no tengo nada de quéavergonzarme!

Snapela observó con un gesto de pocos amigos. ¿Hablaba enserio?

¡No es gracioso! exclamó mientras giraban en el salón. Hermione habíaprometido que no intervendría, que era cuestión de padre e hija.

Perosi observara algo así, seguro o reiría, o diría otro de sus cursis comentariosal respecto.

¡Papá, no me pises! dijo ella, parándose de puntas sobre los pies de su padre.Snape trataba de aprender el ritmo rápidamente. Ese era un vals distinto, menoslento y más "en onda", como Hermione solía decirle a las cosas queeran más "nuevas" que él.


Claro, como si él fuera un vejestorio.

¿Y cómo esperas que aprenda esto para mañana en la noche? Tengo que pisartemuchas veces para tomarle el ritmo.

Bueno. ¡Pero al menos quítate los zapatos!

Doshoras de práctica no era suficiente. Snape comenzaba a tararear la canción ensu mente. ¡Tanto oírla iba a matarlo! Respiró pesadamente, sosteniendo una vezmás, los brazos de su hija. Estos ya comenzaban a dolerle. Tenían quedescansar.

Aúltima instancia, cayó sobre su cama. Exhausta.

Snapese sentó en una esquina, mientras ella meditaba en silencio.

Bien,sabía lo básico pero...

¿Ibaa ser suficiente?

Gracias papá, lamento que hayas tenido que practicar hasta estas horas.Conmigo. Pero al menos hemos charlado. Un buen tiempo de padre e hija.

Snapemeditó.

Pues hasta ahora, no me has dicho algo que yo no sepa. Empecemos con algo que aambos nos interesa saber. ¿¡Con quién estás saliendo y cuántos años tiene!?¿¡En qué casa está!? Y no permito besos durante la fiesta.

 

Emmase había echado a reír, bajo la severa mirada de Snape. Negó con lacabeza y el hombre suspiró profundamente en respuesta.

No, papá. El único hombre que estará en mis quince años, serás tú. Quierodecir, el resto son solo niños. Tú eres el más importante ser de todos. Junto amamá.

Agradecíaque Emma fuese una niña normal, no Hermione o cualquier integrante del ex tríodorado.

Almenos se podía hasta salvar de eso.

Le escuchas muchas tonterías a tu madre. confesó Snape y Emma se habíalevantado de un salto, para sentarse junto a su padre y colocar su cabeza enuno de sus hombros.

No, papá. Sabes que tú eres esa persona que más amo en este mundo. Al igual quemamá.

Severusno contestó, mientras colocaba una mano sobre la cabeza de su hija y acariciabasu cabello en silencio. Sonrió a la nada por un momento.

Pero seguramente, mamá te consiente mucho más que yo. Entonces por eso, siemprehaces lo que dice. Como esto, por ejemplo.

Emmase separó de él con un movimiento rápido y negó con la cabeza. Sonrió.

No, papá. Lo hago, porque bueno...aparte de darle algo a ella por todo lopagado en este cumpleaños, porque me encantaría bailar contigo. Muchas hijasodiarían bailar con sus padres, no es mi caso papá. Además, tú bailas tan biencon mamá, que es como si nos tuvieras a mí y a mis amigas, hechizadas.

Genial,ahora tenía admiradoras.

Emmase levantó de la cama. Estiró las manos hacia su padre y con una sonrisa, miródirectamente hacia sus ojos. Snape esperó.

Baila conmigo, papá. Como cuando era niña, en los bailes de salón dentro deHogwarts.

Severusse había levantado de la cama y sostenido sus brazos para comenzar de nuevo. Encierta forma, no quería enfrentarse con su hija, siendo ya casi una"adulta" solo dos años y estaba graduada de Hogwarts. Podía irse siquería de casa.

Peroiba a amarla de todas formas.

Ypasaron largas horas bailando, hasta que fue el momento de dormir. Al amanecer,Hermione preparaba el desayuno favorito de su hija y sonreía sentándose en lacama, mientras ella se levantaba ante aquel dulce aroma de los panqueques y lamiel.

Feliz cumpleaños, Emma. Te lo deseamos tu padre y yo.

¿Y papá?

Ah, se fue a Hogwarts temprano. Dijo que tenía que arreglar algo. Nos esperaráallá para la fiesta.

Suhija pasó toda la tarde preparándose para el gran evento. En la cama, Severushabía dejado el vestido. Aquel que ella más quería, con una nota que decía algoparecido a: "te espero en el gran comedor" y asegúrate de que tumadre luzca presentable.

Hermionehabía mirado la nota de mala gana, mientras Emma sonreía. Con una respiraciónfuerte, ella se dirigía junto a su madre, hacia la gran fiesta.

Bailarcon su padre, el sueño de muchas chicas que estudiaban con ella. "Es tanguapo". Pues creía que solo su madre y ella lo veían.

Alentrar, fue el agasajo de muchos. Sus mejores amigos, sus padrinos y lasamistades de Hermione, estaban reunidos allí. Ginny sonreía, mientras seacercaba a Hermione y le guiñaba un ojo.

Vi a tu esposo. Está muy elegante, pero ya no volvimos a verlo. ¿Qué traman,Hermione?

Ellanegó con la cabeza. No sabía. Entendía que ambos habían estado practicando elbaile, pero no sabía por qué Severus estaba allí primero.

Algunasorpresa tenía para su hija.

Encuanto entraron en el comedor, el sitio prorrumpió en aplausos. Albus se habíalevantado para tomar la mano de la joven Emma y guiarla a través del comedor.Le dio una vuelta estilizada y ella giró como una bailarina.

Quedóallí, en el centro del salón. No comprendía por qué, pero de pronto el cielo sehabía "abierto" y una luz amarillenta, caía sobre su cabeza. Erapolvo de estrellas, cayendo sobre sus hombros.

Habíaun hombre parado en una esquina. Bueno, no parecía ser uno cualquiera.

Parecíaser...

Supadre.

¿Papá?

¿Bailamos, Emma?

Sonrió,suavemente. Asintiendo, Snape caminó hasta detener junto a ella y tomar susmanos en la postura correcta. Una emocionada Hermione, derramaba lágrimasmientras el resto permanecía en silencio, admirando a la pareja en el centrodel salón, mientras Minerva ponía a funcionar un viejo tocadiscos.

Papá...te lo agradezco. Sé que al principio no querías ni bailar o asistir a lafiesta.

Se trataba de tu madre. Me hacía sentir como un vejestorio y realmente me dijeque no encajaría en nada.

Sabes que no es así, papá dijo, mientras apartaba su cabeza de su hombro y laapoyaba en su pecho. Sabes ya con antelación, que tú siempre será el primerhombre en mi vida.

Yno contestó, mientras la canción se acababa. La rodeó con sus brazos, mientraspara lo bien que escuchaba como espía, a su edad, creía oír lágrimas.

No es correcto llorar en una celebración, Emma. Deja de actuar como tu madre yve a divertirte con tus amigos.

Gracias.

Peroantes de contestarle, volvían a aplaudir, mientras muchas suspiraban y Hermionetocaba su hombro.

Erahora de bailar con su esposa.

Muy bien, Hermione. Espero hayas ensayado. Emma dice que soy especial enpisar pies.

Hermionesonrió, mientras miraba a su hija.

Gracias, mamá. dijo, por lo bajo. esta tradición es increíble. ¡Ya quierobailar con papá otra vez!

Cuando te cases quizá. Por ahora, permíteme disfrutarlo. Y si tengo suerte, porlo sentimental que lo has dejado, seguramente podré llevarlo conmigo a lahabitación y bueno, hacer cosas que luego sabrás.

Mamá...ya me han hablado de eso.

¿Ah sí? ¿Quién?

Papá...

Sonriósuavemente, mientras Snape trataba de eludir a las "mujeres"emocionadas por el baile y empezar de nuevo, con su esposa.

Ah claro, papá sabe de eso y es el indicado para enseñarte sobre ello.

Ybueno, así había sido el baile de padre e hija. Una tradición de los quinceaños. Y había cumplido de hecho. Severus estaba tan "en paz consigomismo" que había terminado por ceder y acompañarla a la habitación, para"charlar".

Charlarsin ropa y de una forma muy romántica sentimental.

Sucedía.En cumpleaños y otras celebraciones, Severus solía ablandarse.

YEmma, bueno, estaba ocupada llegando tarde a la sala común, con su fiesta. Ysus amigas que suspiraban por su papá e insistían que los presentara anteellas. Los hombres, ellos le tenían respeto.

Albus...

Élcreía que Snape debía bailar más. Si se le veía tan grácil.

Suspalabras.


Solofue otro sueño que tuve. Saludos y besos c:

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Hermione lo sabía, la más importante celebraciónse avecinaba. Por supuesto, la primera de ese estilo. Incluía también losveintiún años y luego los veint

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2025-04-03

 

Quiero bailar con mi padre. Severus Snape - Fanfics de Harry Potter
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