Rose Weasley participa en...Los Juegos del Hambre - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

N/A: Ya se que dije que no iba a escribir más, pero esta historia la empecé antes de terminar Post Deathly Hallows y llevaba un tiempo rondando por mi cabeza, no sé cuando podré actualizar (espero no tardar 2 años como en mi última historia xDDD) Y bueno, es un crossover de mis dos sagas favoritas, Harry Potter y los Juegos del Hambre, es el primer crossover que hago, asi que no seais muy duros xDDD

Desde hacía cuatro años cada mañana era la misma historia, desde que esos malditos neomortífagos se habían echo con el control del país su vida se había convertido en un infierno. Todavía recuerda como hacia cuatro años, cuando iba a viajar a cursar su segundo año en Hogwarts se dió la alarma de una rebelión por parte de los todavía existentes seguidores de Lord Voldemort; los aurores enseguida fueron a sofocar la batalla que se estaba librando pero no eran suficientes asi que la gente común, los civiles, también fueron a luchar. Sorprendió lo bien que estaban preparados los nuevos mortífagos, sus armas de nueva tecnología, y el gran número que eran. Muchas de las personas que ella conocía murieron y casi la otra mitad desapareció, como su familia, llevaba años sin saber de sus padres, de todos sus tios...La guerra duró varias semanas y terminaron ganando los mortífagos.

 

Para controlar mejor a la población el pais quedó aislado y dividido en 12 distritos comunicados por una vía ferroviaria en la que solo podían viajar quien tuviera permiso, osea los mortífagos. Cada distrito estaba rodeado por una valla electrificada, pero el del distrito donde ella vivía, el doce, casi siempre estaba apagada. Solo los más puros de sangre, los que pudieran demostrar su linaje vivían en el Capitolio que era una metrópolis donde a nadie le faltaba el dinero y la comida, y se les permitía hacer magia cosa que a la gente de los distritos se le estaba prohibida. Desgraciadamente los distritos pasaban hambre, y el suyo, el doce, era el más pobre, trabajaban en las minas, el carbón era su fuente de producción y los chicos, a partir de los diecisiete años ya podían trabajar allí. Otros como su prima Victoire y su novio Teddy ayudaban en el negocio familiar de sus abuelos, pero los negocion casi siempre se iban a pique en el distrito doce, allí el dinero no servia para nada, lo que interesaba era la comida y la forma de pagar las cosas era a modo de trueque.

La gente de su edad iba al colegio, nada que ver con Hogwarts, este era un colegio en el que el director era mortífago y se la tenía jurada a ella, Rose Weasley, y a todos sus primos; por suerte los demás profesores eran gente del distrito, como su prima Molly o el profesor Scamander. Por las tardes, saltaba la valla del distrito con su primo Albus para conseguir cazar algo para comer, estaba prohibido bajo pena de muerte, pero si no lo hacían entonces si que ellos y sus familiares morirían de hambre puesto que con lo que sacaban de las minas, el puesto de profesora de Molly y la botica de sus abuelos no daba para alimentar a tantas bocas.

Vivían quince personas en una casa con tres habitaciones, un baño, una cocina y una pequeña sala de estar, habían pasado de vivir sin complicación por el dinero a la más absoluta de las miserias y lo peor, estaba todavía por llegar.

- Rosie despierta.- le decía su abuela, era temprano, se levantó de la cama sin hacer ruido, no quería despertar a sus primas pequeñas, se vistió y se puso las botas de caza luego salió a la cocina.

 

- Buenos días.- le saludó su primo Albus, tenía dieciseis años, como ella, era moreno, bajito y flacucho, pero era rápido y hábil.- ¿Quieres tomar algo?

- Dejaselo a los niños.- siempre que podía, se quitaba de comer para darselo a sus primos.- Nosotros podemos comer algo en el bosque.

- No me gusta que vayais al bosque.- dijo preocupada su abuela Molly.

- Y nosotros te decimos cada domingo que no hay más remedio.- Rose tenía poco tacto, como su padre.- ¿Qué quieres que nos comamos? ¿Las plantas de la botica?

- Tu abuela tiene razón.- intervino el abuelo Arthur.- Y menos en un día como hoy, hay Agentes de la Paz,- neomortifagos,- por todos lados.

- Entonces si Albus o yo somos cosechados, mejor que tengais comida en la mesa para ir tirando.- dijo mientras salían por la puerta.

- ¡Volver pronto para la ceremonia!

Estaba amaneciendo y por la calle no había ni un alma, era domingo y los domingos las minas permanecían cerradas con lo cual la mayoría de los trabajadores aprobechavan para descansar. Llegaron a los límites del distrito, Albus lanzó una piedra contra la valla pero como cada domingo, no estaba electrificada, buscaron la parte por donde la valla estaba rota, pasaron y andaron más o menos un kilometro, a su pequeño alijo de armas. Tener armas estaba prohibido por eso las escondían en el bosque, tenían un arco, varias flechas y cuchillos de caza, además, con el paso de los años habían conseguido aprender a colocar trampas.

- Creo que primero debemos buscar las plantas para la botica.- dijo Albus armandose hasta los dientes.

- Necesitamos esa planta que nos dijo la abuela para Roxanne, creo que es lo primero que debemos buscar.- la pequeña prima Roxanne de diez años estaba muy enferma desde hacía varias semanas.

- ¿Qué tal ha dormido esta noche?- preguntó Al mientras empezaban a buscar por el bosque.

- Mal, no puede casi respirar.- contestó tristemente Rose.- Si meto otra tesela tal vez con el sueldo de James, Fred y Dominique la podemos llevar al médico.

- No vamos a meter más teselas.- sentenció Albus recogiendo plantas.- Hugo me dijo anoche que quería añadir una más.

- Le dijistes que no, ¿verdad?- Albus asintió.- Si saliera cosechado esta noche...no sé si lo soportaría...

- Existe la probabilidad.- dijo Al, ambos se quedaron callados, en frente había una ardilla, Rose cargó su arco y disparó dandole de lleno en el ojo, la recogieron y metieron la primera presa del día en la mochila. Luego siguieron varias horas cazando, consiguieron varias presas entre ellas seis ardillas, dos perdices y cuatro conejos, comieron lo que habían preparado en casa y después se tumbaron a descansar. Esa siempre era la rutina de los domingos.- podíamos huir.- dijo Albus.

- ¿Cómo?- preguntó Rose.

- Huir, al bosque, huir del distrito, donde el Capitolio no nos pueda controlar.- dijo Albus convencido.

- Eso estaría muy bien si vamos tu y yo solos.- dijo amargamente Rose.- ¿Y llevamos a Roxanne enferma por el bosque? ¿Y los abuelos? Y Louis es demasiado pequeño...y Victoire embarazada...los Agentes de la Paz nos encontrarían fácilmente...

- ¿Por qué siempre eres tan pesimista?- dijo Albus enfadado.

- Pesimista no, realista.- dijo Rose.- todavía no sé por qué los mortífagos nos mantienen con vida, a veces pienso que hubiera sido mejor que nos matasen como a nuestros padres.

 

- ¡Nuestros padres no están muertos!- dijo irritado Albus.

- ¿Vamos a tener la misma discursión de siempre?- preguntó Rose.- Ellos lucharon en la guerra, sabemos que muchos murieron, ¿por qué ellos no iban a estar entre esas personas?

- Tu crees que si Harry Potter, el niño Elegido, hubiera muerto en la guerra, ¿los mortífagos no lo estuvieran pregonando? Yo creo que sigue vivo, y tus padres también.

- Eres un iluso...- ella había perdido toda esperanza, lo único que la mantenía con vida era llevar comida a casa para que su familia pudiera sobrevivir.- Y vamonos a casa, quedan solo tres horas para la Cosecha y tenemos que ir al Quemador.

- Antes quiero coger unas fresas para Scorpius.- dijo Albus.- nos las pagará bien.

- No quiero su limosna.- dijo Rose con asco mientras Albus cortaba las fresas y las metía en una cesta.

- Me lo recuerdas cada día.- dijo Albus poniendo los ojos en blanco.

- No sé por qué sigues siendo su amigo.- dijo Rose mientras regresaban al distrito.- Te dije que los Malfoy eran malas personas ¡Y tenía razón! Fijate como enseguida, después de acabar la guerra nombraron a su padre alcalde del distrito, ¡maldito mortífago!

- Pero él no es malo, en Hogwarts era mi mejor amigo.- dijo Albus, habían llegado al punto de la valla y volvían a comprobar si estaba electrificada, al ver que no, pasaron por el hueco.

Se dirigían al Quemador, comúnmente denominado mercado negro, allí ellos vendían algunas de las cosas que cazaban en el bosque, el resto se lo quedaban para la casa, ese día se quedarían con dos conejos y tres ardillas. Después de vender el resto se dirigieron (a regañadientes) a la casa del alcalde, Scorpius les abrió la puerta, era un chico de la misma edad suya, un poco más alto que Rose, rubio con los ojos grises, y tenía un cuerpo mucho más desarrollado que Albus, claro, era uno de los pocos chicos del distrito bien alimentado.

- ¿Ya te has cambiado?- dijo Albus mientras le sacaba las fresas de la cesta viendo que Scorpius iba con traje de gala.

- Claro, tengo que estar guapo por si salgo cosechado esta noche, ¿no?

- ¡Tu no vas a salir cosechado esta noche!- dijo Rose indignada, odiaba a Scorpius, lo odiaba incluso antes de estallar la guerra, su rivalidad venía ya del colegio, en Hogwarts, donde Scorpius y Albus eran los mejores amigos y Rose pasaba a ser su segundo plato.- ¿Cuántas inscripciones tienes? ¿Seis? Yo tenía nueve con trece años.

- No es mi culpa Weasley.- a Scorpius tampoco le caía nada bien esa castaña, si no fuera porque era familia de Al y los demás, más de una vez habría pensado en denunciarla por entrar en el bosque.

- No es culpa de nadie, las cosas son como son.- dijo Albus mientras Scorpius le pagaba, Scorpius siempre le daba dinero de más y aunque le doliera, tenía que aceptarlo.

De regreso a casa caminaron en silencio, Rose pensaba en cuanto odiaba a la gente del capitolio, y cuan injustos eran sus metodos como por ejemplo el sistema de la cosecha, donde los pobres se llevan la peor parte. Te conviertes en elegible para la cosecha cuando cumples los once años, entonces ese año tu nombre entra una vez en el sorteo, a los doce, dos veces, y asi hasta los diecisiete, que es el último año de eligibilidad, y tu nombre entra en la urna siete veces, este sistema incluye a todos los chicos y chicas de Gran Bretaña, incluidos los snobs y ricos como Malfoy.

 

Sin embargo hay gato encerrado, digamos que eres pobre y te estás muriendo de hambre, como a la familia Weasley. Tienes la oportunidad de meter más veces tu nombre en la urna a cambio de teselas; cada tesela vale por un suministro de creales, aceite y pan para una persona. También puedes añadir tu nombre por un miembro de tu familia y cada año todo es acumulabre motivo por el cual Rose Weasley, a sus dieciseis años en vez de tener seis inscripciones, tenía veinticinco. Albus tenía exactamente las mismas, a Lily no le dejaron coger teselas hasta cumplir los catorce, por lo que llevaba diez papeletas, Hugo tenía trece años y había cogido, a escondidas de su familia, por primer año tres teselas por lo que llevaba seis inscripciones y la pequeña Lucy solo llevaba la obligatoria a los once años. Era un milagro que ninguno de sus primos mayores fuera cosechado Fred y James cumplieron los diecisiete con más de cincuenta papeletas cada uno.

Rose y Albus entraron en casa y apartaron las penas, al menos, ese día, comerían carne fresca.

- ¡Mirar lo que traemos!- exclamaron Rose y Albus cuando entraron por la puerta, todos se reunieron en el salón para ver el botín que habían traido, Albus le dió a su abuela las plantas que solo se encontraban en el bosque para que las vendiera en la botica. A los chicos se le hicieron la boca agua cuando vieron las tres ardillas y los dos conejos, el resto de la semana solían comer arroz, pan, tomates, papillas, caldos... pero no una carne tan rica. La abuela Weasley asó la carne y pronto todos cenaron alrededor de la mesa, estaban muy apretados y casi no tenían sitio. Intentaron comer, aunque el tenían un nudo en el estómago por el acontecimiento que llegaba.

- Es hora de vestirse para la cosecha.- dijo el abuelo Weasley, los chicos se levantaron de la mesa y fueron a cambiarse.

- Oye chicas, si soy cosechada hoy....- empezó Lily mientras estaban en la habitación poniendose unos preciosos vestidos.

- ¡No vas a ser cosechada!- la cortó Molly.- Ninguno de los cinco ireis al Capitolio.

- Bueno, ¿os quiero vale? Sois más que mis primas, sois mis hermanas.- dijo Lily, Molly fue a abrazarla, Rose y Lucy también, tenía razón, en estos años se habían convertido en hermanas.

- ¿Estais listas ya?- preguntó su abuela, ellas afirmaron y salieron a la calle, todos sus primos estaban allí vestidos con camisas y pantalones elegantes. La asistencia a la cosecha es obligatoria y esa noche mortífagos recorrerían todas las casas del distrito para comprobarlo, y más vale que no estés, Rose recuerda como cuando tenía trece años unos chicos se escondieron en casa con sus padres, a la mañana siguiente ya no estaban, nunca supieron más de ellos.

Los quince se dirigen a la plaza del distrito, donde tiene lugar la ceremonia, caminan por las abarrotadas calles, para el capitolio es un día de festejo y decoran la plaza con globos y serpentinas pero entre los cuidadanos no hay ninguno contento. Cuando llegan a la plaza los chicos de once a diecisiete años son separados de sus familiares y llevados a una zona acordonada por edades con los más mayores, los que se supone que tienen más posibilidades de ser cosechados alante, y los más pequeños atrás. A medida que llegaba la hora la plaza se llenaba de gente y se volvía cada vez más claustrofóbica. Había cámaras grabando cada momento y la gente estaba muy nerviosa, nadie quería que su nombre, o el de un ser querido saliera cosechado. Los más despiadados y los que ya no tenían a nadie apostaban sobre quien iba a salir, su edad o si se derrumbaría y se pondría a llorar.

 

Rose miró al frente, había un escenario improvisado para la ocasión, con dos sillas y dos urnas, una con losnombres de los chicos, otras con los nombres de las chicas, 25 de esas papeletas llevaban el nombre de Rose Weasley, para que engañarse, era una de las chicas con más alta probabilidad de que le tocara la lotería de la muerte, se giró, miró a Lily, le guiñó un ojo y se dijo para sus adentros que todo iría bien.

A las nueve en punto el alcalde Malfoy subió las escaleras seguido de Effie Trinket, la mujer que se encarga de acompañar a los tributos del Distrito 12 a la arena. Effie vivía en el Capitolio y como todos allí era muy excéntrica, la mitad de los habitantes del Capitolio se creían de la nobleza por ser puros de sangre y la otra mitad se habían vuelto medio locos. Eiffe vestía con un traje verde fusia y llevaba el pelo de color rosa chicle.

Todo el mundo cayó cuando el alcalde Draco malfoy comenzó a dar el discurso de todos los años. De como los mortífagos habían ganado la guerra librando así al país de los impuros, hablaban de como las cosas ahora iban mejor, de los avances que habían conseguido, de como controlaban los doce distritos, y como recordatorio de que ellos nos mandaban, cada año se celebrarían los Juegos del Hambre. Las reglas eran muy simples cada año, cada distrito entregaría un chico y una chica, llamados tributos, para que participen. Los veinticuatro tributos se encierran en un estadio al aire libre y el que quede vivo al cabo de unas semanas, el que quede vivo, gana.

Cogen a chicos, a veces solo son niños, y los hacen luchar hasta morir, así los mortífagos, recuerdan a la gente que no sobreviviran a una rebelión. Además para que resulte una tortura, los Juegos del Hambre son tratados de fiesta nacional, y es de visión obligatoria por la televisión y por si fuera poco al tributo ganador se le recompensa con una vida fácil, a él y a su familia y el distrito al que pertenece es premiado con suministros de pan y aceite para toda la población. Draco Malfoy termina su discurso y Effie Trinket se adelanta para poder hablar.

- Antes que nada, ¡felices Juegos del Hambre a todos!- depués sigue hablando del honor que le supone estar allí, luego continúa con un "las damas primero" y mete la mano en la urna, Rose cruza los dedos y reza por que ninguna de sus veinticinco papeletas salga de la bola, que no salgan, que no salgan, se repetía una y otra vez, Effie saca la mano con el papel entre los dedos, que no sea yo, que no sea yo, repetía una y otra vez Rose. Effie lee el nombre, y no es Rose.

- ¡Lucy Weasley!

A Rose le temblaba todo, sentía nauseas, estaba peor que cuando su abuela le dijo que sus padres no volverían a casa después de la guerra, ¡Lucy! ¡Era imposible! ¡Ella era la que tenía veinticinco papeletas! Incluso Lily tenía diez, ¡pero Lucy solo tenía una! ¡Una entre miles! La gente murmulla entre el público, a nadie le gustaba que una niña de once años fuera elegida para luchar en la arena, derrepente Rose ve acercarse hacia el escenario a la pequeña pelirroja, temblorosa y con los ojos húmedos esto le hace volver a la realidad.

 

- ¡Lucy!- gritó, los chicos la hacían un pasillo hacia el sitio donde estaba su prima, subiendo ya las escaleras, Rose la tira del brazo y la pone detrás de ella, como protegiendola del alcalde, de Effie y de los demás mortífagos.- ¡Me ofrezco voluntaria! ¡Me ofrezco voluntaria como tributo!

Hay una gran conmoción entre la gente, Rose mantiene todavía a la pequeña Lucy detrás de ella.

- ¡Estúpendo!- dije Effie con una gran sonrira.- pero creo que es mejor seguir el protocolo, presentar a la ganadora y luego pedir voluntarios.- miró al alcalde Malfoy en busca de aprobación.

- ¿Qué más da?- dijo él con voz fría, Rose no sabía como descifrar su cara, no sabía si parecía feliz o le quería ahorrar más sufrimiento.- Dejela subir ya.

- ¡Rose, no!- gritaba Lucy.- ¡No te vayas!

- Sueltame Lucy.- no quería llorar, si lloraba se vería en la repetición en la televisión, y los demás la tomarían por un blanco fácil. Rose nota como alguien tira de Lucy y con miedo se gira, pero ve que es su prima Lily, que también tenía los ojos llorosos.

- Venga, sube.- le dice.

- ¿Cómo te llamas jovencita?- le pregunta Effie cuando llega arriba.

- Rose Weasley.- dice, la voz le falla.

- Apuesto lo que sea a que esa era tu hermanita.- dijo Effie con su estúpida sonrisa.

- Mi prima.- la cortó Rose.

- ¡Pero que día más emocionante!- Effie continuó hablando, Rose pensaba en lo que había hecho, ¡iba a morir! Pero no se arrepentía, entre ella y la pobre y pequeña Lucy, preferiría morir ella, hubiera dado la vida por cualquiera de sus primos. Aguanta como puede para no llorar mientra Effie mete la mano en la urna masculina, Rose piensa desesperadamente que no salga el nombre de Albus Potter o Hugo Weasley, aunque con la suerte que tenía...Effie saca el papel y se dirige al micrófono, parecía conmocionada y dice muy sorprendida.

- Scorpius Malfoy.- el distrito entero ahoga un grito, ¡el hijo del alcalde! ¡Era imposible! Esta vez a los mortífagos les había salido el tiro por la culata. Scorpius caminó con paso decidido reprimiendo sus emociones, subió al escenario y se quedó enfrente de su padre, luego Effie pidió un aplauso por los dos nuevos tributos del Distrito 12, el alcalde nos pide que nos demos la mano mientras el himno de Gran Bretaña suena.

- Bueno.- pensó Rose.- Al menos no me dará pena que este desgraciado muera.

En cuanto acaba el himno, los Agentes de la Paz les dirigen al ayuntamiento donde les meten en salas separadas, es el lugar más lujoso en el que Rose ha estado desde hace mucho tiempo. Espera un rato y por la puerta aparecen Victoire y sus abuelos.

- ¡Mi niña!- exclamaba la vieja Weasley.

- Rose, estamos orgullosos de ti.- dijo su abuelo abrazandola, Rose se mordía el labio para no llorar.

- Escucharme.- dijo ella, le temblaba la voz.- Veais lo que veais por la tele, estaré bien.- era una tontería decir eso, ¡cómo iba a estar bien si tenía a veintitrés personas dispuestas a matarla!

- Rose tu puedes.- le dijo Victoire abrazandola.- ¿sabes cómo voy a poner al bebé si es una niña?- ella negó.- ¡Pues Rose!- sonrieron mientras se abrazaban.

 

- ¡Os quiero!- gritó mientras los Agentes de la Paz se los llevaban, después Albus y Hugo entraron por la puerta. Su hermano se tiró a sus brazos, ella casi no podía contener tantas emociones.

- Eres fuerte, ¡a lo mejor puedes ganar!- dijo el chico llorando.

- A lo mejor...- mintió, había chicos y chicas mucho mejor preparados y alimentados que ella, chicos que la sacarían varios cuerpos y cabezas.

- Hugo tiene razón.- añadió Albus.- ¡Eres buena cazadora!

- ¡Cazadora de animales Albus!- gritó ella.

- ¿Hay tanta diferencia entre humanos y animales?- la verdad es que no la había, los tres se quedaron callados.- Scorpius no te atacará, me lo ha prometido.- dijo Albus.

- No necesito que hagas promesas con mortífagos, se cuidarme por mi misma.- dijo Rose indignada, no quería nada que la relaccionase con Malfoy.

- Rosie te quiero.- dijo su hermano despidiendose.

- Toma.- dijo Albus sacandose una cosa del bolsillo y poniendosela en la mano, era un broche en forma de rayo.- era el símbolo de mi padre, de tu padrino, ¿la llevarás?- Rose asintió colocandosela en el vestido,los Agentes de la Paz entraron para llevarse a Hugo y Albus, después ella se quedó sola, el corazón le latía a mil por hora, tenía miedo de lo que iba a venir. Los mortífagos la condujeron a un coche, iba con Effie y Scorpius, y les llevaban a la estación para coger un tren que les conduciría al Capitolio. En cuanto salieron del coche miles de cámaras y flashes les apuntaban, todo sería trasmitido, entre tanto barullo consiguieron meterse en el tren, ella nunca había viajado en tren puesto que estaba prohibido a no ser que tuvieras permiso. Se sintió un poco mareada al principio, Effie la llevó a su lujoso cuarto donde tenía baño, cama y vestidor y la dijo que tardarían más o menos un día en llegar a su destino. Se quitó la ropa y se dió un baño, pensó que tendría unas horas de descanso, luego se vistió y Effie la fue a recoger para cenar. Caminó por el pasillo, le recordó al expreso de Hogwarts, pero su destino nada tenía que ver con el colegio, en la mesa las esperaban Scorpius y un hombre que no conocía de nada.

- Rose, te presento a Haymitch.- el hombre la dió la mano, parecía un viejo fanfarrón.- el será vuestro mentor en los Juegos.- los tributos tenían un mentor, uno por cada distrito, los mentores eran gente del Capitolio expertas en los Juegos pero ese barrigudo parecía no tener nada de experto. Rose cenó hasta hartarse, nunca en mucho tiempo había tenido tanta comida en el plato.

- ¿Qué os parece si vemos las demás cosechas?- dijo Haymitch, parecía enfadado, claro, nadie querría ser mentor de su Distrito, el distrito doce siempre tenía una participación discreta en los juegos, lo máximo que había llegado era a mantener a un chico vivó cuando solo quedaban ocho más. Haymitch puso el video, Scorpius y Rose vieron la repetición de su cosecha, como Rose se interponía entre Lucy y el escenario, vieron la cara del alcalde cuando su hijo era elegido.- Rose sonrió.- También vieron las demás cosechas, lo que más le asustó a Rose fue ver a los enormes tributos del distrito tres y cuatro, eran chicos grandísimos que la aplastarían en menos que se dice quiddich. Le conmoció ver a un chico cojo del distrito diez y a una niña de no más de once años del distrito once. Pero no debía sentir compasión por ellos, muy pronto los tendría que matar.

 

- ¡Y chimpón!- dijo Effie cuando terminaron de ver los videos.- Ahora a la cama, ¡mañana será un día muy largo!- Scorpius y Rose se levantaron y sin hablarse fueron cada uno a su habitación, Rose se echó en la cama, quería disfrutar de sus últimas semanas con vida.

- ¡Despierta, dormilona!- se asustó al oir la voz de Effie, normalmente era su abuela la que la llamaba para ir al colegio.- Ya casi hemos llegado al Capitolio, vistete y date un baño.

Rose se despierta, había soñado, mejor dicho, había tenido una pesadilla donde todos los tributos eran parte de su familia y la querían matar. Puso el agua bien caliente, en su casa no tenían a menos de que la hirvieran. Después de bañarse se vistió y fue a desayunar. Haymitch y Scorpius la esperaban. Se sentó en silencio y este perduró el resto del desayuno, estaba harta, Haymitch se supone que les tenía que dar consejos, ¡él era su última esperanza! Él tenía que conseguirles patrocinadores fuera de la arena para que les pudieran dar algún regalo con el que sobrevivir allí dentro.

- ¡No nos piensas dar ningún consejo!- Rose se sorprendió de que esas palabras salieran de la boca de Scorpius, ¡ella pensaba lo mismo!

- ¿Quieres un consejo?- dijo Haymitch.- continúa vivo.

- ¡Malfoy tiene razón!- dijo Rose clavando el cuchillo en la mesa.- ¡Eres nuestro mentor!

- ¡Vayaa!- dijo Haymitch sorprendido.- ¡El primer año que veo dos tributos con ganas de luchar!- se levantó de su asiento y dió vueltas alrededor de la mesa mirando a los dos tributos.- pereceis en buena forma y, encuanto los estilitas os cojan seréis muy atractivos.- se sentó.- está bien, haré un trato con vosotros.- Rose y Scorpius atendían.- os diré todo lo que necesitais saber para permanecer vivos en la arena si prometeis hacerme caso en todo lo que diga.- Rose y Scorpius se miraron, Scorpius se encogió de hombros.

- ¿Por qué no?

- Y tu preciosa, ¿Qué me dices?- le preguntó Haymitch, Rose se lo pensó, no le caía nada bien ese tipo pero él era su única ayuda.

- Está bien.

- Lo primero, ¿qué estrategia vais a seguir?- preguntó él, Rose y Scorpius se encogieron de hombros.- ¿Vais a ser aliados? ¡¿Sois amigos en el Distrito doce o algo?!- Rose y Scorpius se miraron. ¿Qué si era amiga de Malfoy? ¡ja! Desde que nació su padre la había criado con la idea de que los Malfoy eran unos canallas y lo comprobó la primera vez que fue a Hogwarts, donde el rubito le robó a su mejor amigo, su primo Albus; además ahora en el colegio del distrito doce Malfoy era tan inteligene como ella cosa que le daba cien patadas en el estómago.

- ¡¡Noooo!!- dijeron los dos a la vez.

- Está bien, buscar aliados en la arena es difícil, ya que tarde o temprano les matareis o...ellos os matarán a vosotros.- Haymitch siguió hablando hasta que alguien le interrumpió.

- ¡Chicos hemos llegado!- exclamó Effie, Rose y Scorpius se levantaron rápidamente a mirar por la ventana y ver con sus propios ojos la cuidad que solo habían visto por la televisión. Era una ciudad llena de rascacielos y muchas luces por todos lados, parecía del futuro.- ¡Bienvenidos al Capitolio!

- Este es el último...- decía Venia, uno de los estilistas de Rose, ella se agarraba fuertemente a la silla mientras Venia tiraba de la última zona de cera. Lo primero que habían hecho nada más llegar al Capitolio era ir al centro de estética donde cada tributo tenía su propio equipo de estilistas. Venia, Octavia y Flavius era su equipo, de momento la habían cortado un poco el pelo, maquillado, la habían arreglaro las uñas y depilado las cejas, las axilas, le habían quitado el vello de las piernas, de los brazos, en fin, parecía un pajaro desplumado. Alguien entraba por la puerta.

 

- Buenos días, mi nombre es Cinna y soy el jefe de tus estilistas...¡Pero qué le habéis hecho!- exclamó Cinna a su equipo.- ¿Qué os dije de las pecas?- Rose se miró al espejo, no veía las pecas, se las debían haber tapado con el maquillaje.- Me gustan sus pecas, quiero verselas en la ceremonia de presentación, ¿entendido?- los tres asintieron y salieron de la habitación.- ¿Qué tal?- añadió con una sonrisa.

- Bien.- mintió Rose. Cinna daba una vuelta alrededor de ella.

- Eres fantástica, quiero hacer un gran trabajo contigo, ¿soy nuevo sabes?

- ¿Por eso te han dado el Distrito doce?- todos sabían que el Distrito doce era uno de los peores.

- No. Yo lo pedí así.- contestó Cinna.- pero bueno, he venido a hablarte de tu traje para esta noche, ya sabes, cada tributo tiene que vestir con algo relaccionado a su distrito.

- ¿Nos pondrán un traje minero?- preguntó irónicamente Rose, no le gustaba para nada todo ese circo.

- No del todo, mira Portia.- el estilista de Scorpius.- queremos que este año el Distrito 12 sea inolvidable, Rose, ¿te da miedo el fuego?

Varias horas después en el centro de renovación, Rose está vestida con un traje sensacional, Scorpius está a su lado, ambos subidos en un carro dispuestos a empezar la ceremonia de inaguración. Cinna y Portia se les acercan.

- No será fuego de verdad, solo sintético, nosotros lo inventamos.- dice Portia.

- Exacto, queremos que todos os reconozcan como, los chicos en llamas.- añadió Cinna.

Las carrozas empiezan a salir, Distrito 1: artículos de lujo...

- ¡Eih vosotros dos!- Haymitch se les acercaba mientras los tributos del Distrito 4, pesca, salían a desfilar.- Sonreir, sonreir y saludar a todos.- ellos se iban a quejar.- ¡hacer lo que os digo!- la carroza del distrito 11 ya había salido cuando Cinna aparece con una antorcha encendida.

- Allá vamos.- y antes de que ninguno de los dos reaccione, prende de fuego el vestido de ambos. Ese fuego no quemaba pero se sentía un cosquilleo.- ¡Funciona!- la carroza se empieza a mover y Haymitch grita algo que Rose no consigue oir por culpa de la música.

- ¿Qué ha dicho?- le pregunta Scorpius, ahora que lo mira mejor está espléndido envuelto en llamas, era un chico muy atractivo, pero el enemigo a fin de cuentas.

- Creo que ha dicho que nos cojamos de la mano.- respondió el rubio y dicho esto puso su mano izquiera encima de la derecha de Rose.

Una luz cegadora los deja sin visión unos momentos, luego salen a la ciudad entre una muchedumbre que grita sus nombres. Todos se vuelven para mirarlos, sin lugar a dudas son los mejores de la noche, Rose miró a la pantalla donde proyectaban su carro, se quedó embobada, ¡no parecía ella! ¡Estaba genial!

- oye las palabras de Haymitch en su cabeza y ejecuta sus ordenes.

La música alta, los aplausos y gritos, todo la mareaba pero tenía una ventaja, estaban seguro que ese año nadie los olvidará.

 

- Weasley...- decía Scorpius que parecía aturidido.- Weasley no me sueltes la mano.- Rose miró a Scorpius, ¿Por qué había dicho eso? ¿por las órdenes de Haymitch? ¿Por qué se sentía mal? ¿O por qué...?

Ya casi han terminado la vuelta cuando suena el himno del país y las cámaras enfocan a cada tributo, pero no hay nada que hacer, Rose y Scorpius han eclipsado al resto. Las puertas del centro de renovación se cierran, la presentación a terminado, muchos estilistas les rodean para felicitarlos, después Cinna y Portia aparecen para apagar el fuego y felicitarles, Rose y Scorpius seguían dados de la mano, en cuanto se dió cuenta, Rose se apartó bruscamente, estaba colorada.

- Esto....- empezó Malfoy.- gracias por sostenerme allí arriba, no me encontraba bien.

- De nada.- dijo Rose, no se daba cuenta de que le sonreía, se giró avergondaza. No seas imbécil Rose Weasley, Malfoy planea matarte.

- ¡Primer día de entrenamiento jovencita!- la despertaba Effie de su gran habitación de la Estación para tributos.- Ayer estuvisteis geniales, Haytmich seguro que consigue muchos patrocinadores.- Effie salió del cuarto para dejarla cambiarse y ducharse, lo único bueno que veía en el Capitolio era que había magia por todos lados, en su distrido solo tenían varita los Agentes de la Paz, y casi siempre la utilizaban para imponerles castigos.

Rose fue a desayunar con su "equipo". Se llenó el plato hasta arriba de todo tipo de comida, hacía mucho tiempo que no podía hacer eso y tenía que aprobechar, además en la arena pasaría mucho hambre...si sobrevivía.

- Bueno...hablemos del entrenamiento.- comenzó Haymitch.- ¿Vais a querer entrenar por separado?

- ¿Por qué por separado?- preguntó Rose.

- Imagina que tienes una habilidad y no quieres que nadie se entere.- le explicó Haymitch.

- Yo no sé hacer nada.- dijo Scorpius tristemente.- pero ella sabe cazar.

- Pues a mi me da igual, el caso es entrenar.- se apresuró a decir Rose, no quería que Haymitch la preguntara donde había aprendido a cazar en su distrito.

- ¿Es eso cierto?- preguntó Haymitch.- ¿Se te da bien cazar?

- No se me dá mal...- reconoció Rose.- y Scorpius es un cerebro con patas, es muy inteligente.- Rose necesitaba devolverle el cumplido, no quería deberle nada a ese Malfoy.

- Vale tengo un plan.- dijo el viejo.- Ir a las sesiones de entrenamiento juntos, hacer cosas que no sepais, como poner trampas, camuflaje, hacer nudos, tirar lanzas...y guardar lo que mejor sepais hacer para las sesiones privadas, ¿entendido?- los dos asintieron.- por cierto, una última cosa, quiero que en público esteis siempre juntos.- ambos protestaron.- ¡Prometisteis hacerme caso! Y ahora iros a reunir con Effie, os espera en el ascensor. Rose y Scorpius se levantaron de la mesa.

- Esto es ridículo.- dijo Rose por los pasillos.- pretenden que parezcamos amigos para luego soltarnos en la arena y matarnos...

- ¿Me matarías?- preguntó Scorpius, parecía extrañado, Rose pensó que era parte de su estrategia, ahora pretendía hacerse el buenecito para luego clavarla un puñal por la espalda.

- ¿Tu a mi no?

- ¡Al fin llegais!- interrumpió la conversación Effie.- todos deben de estar ya abajo.- los tres se metieron en el ascensor y bajaron al Centro de Entrenamiento. Cuando las puertas se abren se puede ver un gimnasio lleno de armas y pistas de obstáculos. Todos están listos y se reunen en círculo. Atala, la entrenadora jefe les habla y les cuenta los horarios de entrenamiento. Rose siente escalofrios, dentro de unos días, toda esa gente intentará matarla. Mira a su alrededor, todos los chicos y casi la mitad de las chicas son más grandes que ella, aunque se nota que más de la mitad han pasado hambre. Por el contrario podía ver a los chicos de los distritos más ricos como el uno, el dos o el cuatro. En cuanto Atala da la señal, estos van a las armas más mortíferas y Rose se asombra de que las manejen con tanta soltura.

 

- ¿Has visto eso?- le susurró Scorpius, que miraba en la misma dirección. Para que negarlo, toda la ventaja que les había proporcionado sus trajes de fuego la noche anterios se veía arrollada por la capacidad física de sus oponentes.

Los días siguientes se los pasaron, como dijo Haymitch, prácticando cosas que no sabían como hacer nudos, lanzar lanzar, pegar con mazas, construir refuguios o hacer fuego.

Los Vigilantes aparecen el primer día, son las personas que controlan lo que pasa en la arena, les observan y toman notas.

Al entrenamiento iban de diez de la mañana a diez de la noche, Rose y Scorpius querían aprender todo lo necesario para sobrevivir. Todos tenían que comer en el comedor del gimnasio donde ya se veían las primeras alianzas. Rose y Scorpius comían en la misma mesa escaneando a los demás tributos, los del distrito uno, dos y cuatro comían todos juntos como amigos, daban miedo, los chicos eran enormes, le sacaban una cabeza a Scorpius que era mucho más alta que Rose, las chicas no se quedaban atrás puesto que parecían fuertes y bien alimentadas. El resto de los chicos comían solos tristemente, salvo los del distrito 11, el chico y la chica eran la noche y el día, la luna y el sol, el chico era el más grande de todos los tributos, más grande incluso que los "profesionales"- así habían apodado a los distritos del uno, dos y cuatro.- y la chica, la niña, no tendría más de once años, era pequeña y morena.Comían en silencio pero a fin de cuentas juntos.

El último día de entrenamiento llegó y con el la prueba definitiva, uno a uno los tributos tenían que pasar a una sala de entrenamiento privado donde tendrían que mostrar sus habilidades y los Vigilantes les pondrían notas, esto tenía su lado bueno y su lado bueno, con buena nota conseguías patrocinadores pero también los demás sabrían lo peligroso que eras. Todos habían pasado cuando llegó el turno de Rose, entró y fue derecha a las armas, cogió el arco y las flechas, su especialidad. Fue al campo de tiro, había varias dianas, apuntó a la más lejana y dió de lleno en el centro, luego disparó a varios objetivos en movimiento y también les dió, se giró en busca de la aprobación de los Vigilantes pero estos estaban hablando entre ellos y comiendo sentados en la mesa, esto irritó tanto a Rose que cogió la última flecha y la tiró a la mesa dando a la manzana que había en la boca del cerdo del plato principal. Los Vigilantes la miraron asombrados, Rose se arrepintió de haberlo hecho, ¡le darían la peor nota de la historia! Se esfumó de allí, corrió al ascensor y subió hasta la 12º planta, Haymitch, Cinna, Effie la recibieron pero ella se metió en su habitación, no quería hablar con nadie, ¡lo había arruinado todo! Lloró durante horas hasta que Effie la fue ha avisar de que tenían que ir a cenar. Se secó las lágrimas y fue allí, se sentó en la silla, todos la miraban.

 

- ¿Te ha ido muy mal en la prueba?- preguntó Haymitch.

- Les he disparado una flecha.- contestó Rose.

- ¿Qué tu qué?- dijo Scorpius, que era el único que parecía poder hablar, los demás la observaban con la boca abierta.

- Que lancé una flecha hacia ellos, y dió a su comida, no me hacían casi y me puse nerviosa.- se justificaba Rose.- ¡Mierda!- estaba apunto de llorar de nuevo.- ¿Me harán algo?

- No lo creo, remplazarte ahora sería muy difícil.- contestó Haymitch.

- ¿Se lo harán a mi familia?- preguntó Rose,era lo que más la preocupaba.

- Tampoco, tendrían que dar muchas explicaciones.- le tranquilizó él.

- Lo hecho hecho está, no te preocupes más.- le dijo Cinna.

- Me darán muy mala nota.- lamentó ella.

- La nota solo importa si el alta.- dijo Portia.- recuerda que hay gente que saca mala nota a drede, es una buena estrategia.

Después de cenar todos se sientan en el sofá y miran por la televisión las puntuaciones, del uno al diez, uno la más baja, diez la más alta, los tributos "profesionales" tienen casi todos del siete al nueve y medio, los demás apenas sacan cincos o seises, el chico grandote del distrito 11 llamado Thresh saca un nueve y medio, Rose se sorprende a ver a la pequeña niña morena sacando un ocho, sin lugar a dudas tuvo que hacer algo sorprendente, nadie ha llegado al diez, turno de Scorpius, ocho, ¿qué se supone que había hecho? ¡Según él no tenía ni idea de nada! La última es Rose...todos se acomodan en sus asintos, sale su foto por la tele, cierra los ojos para no ver la catástrofe.

- ¡Diez!- exclama Haymitch saltando, nunca había tenido unos tributos tan buenos.

- ¡Diez, Rose, diez!- le decía Cinna abrazandola. ¡No se lo podía creer! ¡La mejor nota! Tal vez conseguiría buenos patrocinadores que la darían regalos en la arena, ¡había esperanzas!

- Rose...hija, estoy tan orgullosa de ti, sé que puedes ganar los Juegos, eres una digna Weasley.- Hermione la acariciaba el pelo, la besó en la mejilla.

- ¿¡Mamá!?- Rose se levantó dela cama sobresaltada.

- Soy Effie, cariño tienes que levantarte, tenemos que ensayar las entrevistas.

-¿Effie?- Solo era Effie, pero...parecía tan real, parecía como si su madre hubiera estado en la habitación, a su lado, se tocó la mejilla donde la había besado, incluso el cuarto olía a su perfume...debía haber sido un sueño...

Se duchó y se vistió. Scorpius ya había desayunado, Haymitch la informó de los planes para hoy.

- Tu irás primero con Effie y luego conmigo.- dijo él.

- ¿Por qué no lo hacemos juntos?

- Scorpius lo ha querido así.

- ¿Y quién es Scorpius para decidir?- dijo Rose, estaba molesta, ese Malfoy siempre se salía con la suya.

- Estoy de acuerdo con él, punto y final.- Rose también odiaba a Haymitch.- Anda con Effie, teneis cuatro horas. ¡Cuatro horas con Effie! Rose se iba a volver loca, pero si hubiera sabido la que se le venía encima hubiera pensado que con cuatro horas no tenía por donde empezar. Effie la enseñó modales, como comportarse frente al público, la parte más difícil- según Rose.- llevar tacones.

 

- ¡Voy a parecer una payasa!- dijo Rose desesperada después de haberse caido cinco veces de los tacones.

- No lo parecerás, parecerás una princesa.- dijo Effie, tenía buenas intenciones pero a Rose tampoco la gustaba.- sonría, tienes una sonrisa preciosa, junto con tus pecas hacen de ti un aspecto inocente. Nos gustas mucho Rose.

Al finalizar las cuatro horas fueron a almorzar, Scorpius tenía los ojos rojos, ¿habría llorado con Haymitch? Se cambiaron los papeles, ahora Rose estaba de nuevo con su mentor, el daba vueltas a su alrededor.

- ¿Qué te pasa?- preguntó.

- Estoy pensando que hacer contigo.- dijo él.- ¿Cómo presentarte? Ahora mismo eres una heroína, te presentastes voluntaria para salvar a tu prima, Cinna te convirtió en la más bonita del desfile, y sacastes la máxima puntuación, ¡eres la favorita!

- No quiero presentarme como tal.- dijo ella, no lo era en absoluto, en la arena más de la mitad de los tributos la podrían aplastar en un combate cuerpo a cuerpo.- ¿Puedo saber cómo vas a presentar a Scorpius?

- Scorpius tiene el don de la palabra, sabrá manejar la situación.- dijo Haymitch.- pero me preocupas tu.- dijo cambiando de tema.

- A mi no se me dá bien hablar en público.

- ¿No me digas?- dijo Haymitch como si fuera una novedad.- No creo que funcione si te presentamos como alguien altiva, feroz, o incluso simpática.- pues no, eran cualidades que no le pegaban.- ¿Y si tratas de parecer humilde?

Las horas siguientes las pasaron ensayando, Rose tenía que aparentar estar sorprendida con todo lo relaccionado al Capitolio, la de novedades que ofrecía, la de gente simpática con la que se había topado...

- ¡Esto no funciona Haymitch!- dijo rindiendose.- Yo no sé mentir

- ¡Yo también me rindo!- dijo irritado él.- Limítate a contestar las preguntas e intenta que no sé note demasiado que odias todo esto.

Quedaban pocas horas para la gala y Rose pensaba que todo iba a ser un desastre, su última esperanza era el vestido que Cinna la traía, Cinna le caía bien, era el único que se salvaba en ese circo de payasos.

- Espero que te guste.- dijo, Rose se vistió, cuando abrió los ojos se vió envuelta en un vestido de piedras preciosas, ¡estaba genial! Cinna acabó de maquillarla y juntos fueron al ascensor donde Scorpius y el resto del equipo les esperaban. Bajaron al gimnasio, esta vez convertido en plató de televisión. Caesar Flickerman es el encargado de las entrevistas desde la primera ediión de los juegos. Los tributos subían uno a uno, primero la chica y luego el chico, las entrevistas duraban tres minutos, tres minutos en los que tenías que vender tu éxito o fracaso. Caesar es un genio, hace todo lo posible para que los tributos se sientan agusto, les ríe las broma, los alaga...todos tienen algo, la chica del uno es sexy, la del cinco astuta, el chico del dos una máquina de matar...Thresh, el del once por el contrario es muy callado y responde con simples sis y noes. Si Rose fuera un patrocinador, lo escogería a él.

- Y ahora, ¡demos la bienvenida a Rose Weasley!- exclamó Caesar. Rose andó temblorosa hacia el escenario, decenas de camaras la enfocaban.

- Hola.- consiguió decir ella. "Parece simpática, ¡sonríe!" podía oir la voz de Haymitch en su cabeza.

- Rose Weasley, ¿qué tal estás?

 

- Bien...

- Cuando aparecistes en la ceremonia inagural seme paró el corazón, ¿qué te pareció el traje?- "se simpática, sonríe"

- ¿Quieres decir después de comprobar que no moriría envuelta en llamas?- el público rió,¡Ehh! ¡No era tan difícil!

- Exacto.- dijo Caesar entre risas.

- Pienso que Cinna, mi estilista es un genio.- reconoció.- mira el vestido que me ha diseñado para esta noche.- Rose se levantó y dió unas vueltas.

- ¡Genial!- reconoció Caesar mientras el público aplaudía.- Ahora hablemos de tu puntuación, ¡un diez! ¿Cómo te sientes al tener la más alta de estos Juegos? ¿Puedes darnos una pista de lo qué pasó allí dentro?

- Pienso que seguro que alguno de los chicos no ha mostrado sus habilidades.- dijo astutamente ella.- Y no, no puedo decirtelo.- dijo guiñandole un ojo.

- Hablanos de tu familia Rose.- ¿Qué? ¡No, no! No podía hablar de ellos delante de todo el país. ¡No podían saber que era hija de Ron y Hermione Weasley, no podían saber que era ahijada de Harry Potter!

- Vivo con mis abuelos y mi hermano.- dijo ella.- mis padres murieron cuando era pequeña.- el público la miraba con cara de pena, no quería seguir con esta conversación.- ¡Pero mi familia es lo más importante!

- No lo dudamos, ¿qué pensastes cuando el nombre de tu prima salió en la cosecha?- Rose dudó.

- No pensé nada, solo quería protegerla y esa fue la única manera.

- Fantástico.- dijo Caesar poniendose en pie.- Se nos acabó el tiempo Rose, te deseamos mucha suerte en estos quintos Juegos del Hambre.

Rose salió del escenario entre vitores y aplausos. Era el turno de Scorpius, como ella esperaba resultó ser el más simpático de la noche, en el colegio también lo era, costaba odiarle, era encantador.

Terminadas las entrevistas cada tributo fue a su planta, Haymitch y Effie felicitaban a sus tributos. Rose se acostó, mañana sería el primer o último día en la arena de los juegos. Daba vueltas en la cama, no podía dormir, salió al pasillo, andó hacia las escaleras, subió a la azotea, a tomar aire, pero ya había alguien allí.

- ¿No puedes dormir?

- Obvio que no Malfoy.- dijo secamente. Rose se acercó a donde él estaba, al borde del rascacielos.- ¿Nunca han pensado que un tributo se puede suicidar tirandose desde aquí?

- No se puede, está protegido de alguna manera.- contestó Scorpius.

- ¿Cómo lo sabes?- dijo ella.- ¿Lo has intentado?- soltó una carcajada, Scorpius seguía muy serio.

- ¿Tu no lo harías?- preguntó él seriamente.

- El suicidio es de cobardes.- contestó Rose.- tienes que afrentar las dificultades de la vida.

- De todas maneras vamos a morir dentro de unos días.- dijo Scorpius, que Rose conociera era la primera vez que mantenían una conversación sin insultos,ni grintandose.- Tal vez tu sobrevivas.- estole pilló de sopetón a Rose, Scorpius, el chico con el que se llevaba peleando media vida, ¡apostaba por ella! ¿O era una estratagema?

- No lo creo...yo apostaría por otro.- dijo Rose.

- Mi padre si apuesta por ti.- Rose lo miró, ¿qué estaba diciendo?- dijo que tal vez este año nuestro distrito tenga un ganador, luego lo comprendí, no se refería a mí si no a tí, dijo que eras igual que tus padres.- a Rose se le puso un nudo en la garganta, se mordió el labio para no llorar, si esta era la estrategia de Scorpius le estaba saliendo muy bien. Rose se quedó callada.- Weasley, ¿hacemos un pacto?

 

- ¿Qué clase de pacto?- dijo ella a la defensiva, Scorpius la desconcertaba, seguro que era aquí a donde quería llegar, ganarse su confianza para luego traicionarla.

- Yo no te mato y tu no me matas.- propuso él.

- De acuerto.- si ese rubito quería jugar, iban a jugar.

Scorpius se levantaba a la mañana siguiente en su habitación, este podía ser su último día con vida, sacudió la cabeza, no moriría, hoy por lo menos no. Era lo suficientemente listo como para sobrevivir varios días pero no pudo evitar ponerse trágico mientras se bañaba. Pensaba en su hogar, en sus padres, en cuanto le gustaría que estuvieran con él en ese momento. Pensó en sus amigos del colegio, pensó en Albus que era su mejor amigo, parecía que hubieran pasado siglo desde aquella vez que los dos fueron seleccionados para ir a Slytherin y desde entonces se hicieron inseparables. Pensar en Albus hacía inevitable pensar en la Weasley, ¿podía confiar en ella? ¿Podía mantener su promesa de no atacarla? La Weasley era odiosa, siempre le había hecho la vida imposible estuviera donde estuviera.

- No pienses en la Weasley ahora.- se dijo para sus adentros.- tienes que mantener la cabeza fría, dentro de unas horas estarás compitiendo para salvar tu vida. Se vistió, Portia le había llevado el traje que debería llevar en la arena, era un mono diseñado para aprobechar el calor corporal, seguro que le esperaban noches muy frías. Haymitch entró en su cuarto, y juntos se dirigieron a la azotea donde un aerodeslizador les conduciría hasta la arena. Rose se sentó junto a él, estaban muy nerviosos. Cuando ya casi llegaban los Vigilantes les indicaron que se colocaran en unas plataformas que les conducirían al terreno de juego. Se despidieron de todos, de Effie, de Portia, de Cinna....

- ¡Haymitch!- exclamó.- ¿Unos últimos consejos?

- Cuando suene el gong salir echando leches de allí, ninguno de los dos está preparado para meterse en la batalla sangrienta de la Cornucopia. Correr, correr hasta que no podais más y encontrar una fuente de agua, haré todo lo posible por enviaros regalos de los patrocinadores.

- ¿Y después que hacemos?- preguntó Rose.

- ¿Después? Seguid vivos.

Rose y Scorpius notaron como sus cuerpos temblaban mientras las plataformas bajaban, cada uno estaba metido en una especie de cilindro metálico y quince segundos después están ya en la arena.

- ¡Qué comiencen los quintos Juegos del Hambre!- grita el presentador Claudius Templesmith.

Sesenta segundos. Es el tiempo que tienen que esperar los tributos en el cilindro, si das un paso al frente lasminas que hay te vuelan en mil pedacitos. Cincuenta segundos para observar al resto de tributos igual que ellos, encerrados en los cilindros. Cuarenta segundos para mirar alrededor y comprobar que detrás de Rose hay un bosque y a la derecha de Scorpius un enorme lago. Treinta segundos para contemplar la Cornucopia, que es un gigantesco cuerno dorado con forma de cono de más de diez metros de altura, alrededor de ella hay todo tipo de cosas para sobrevivir, armas, comida, suministros de agua, sacos de dormir, mochilas...veinte segundos, Rose divisa cerca del centro un arco, su mejor opción, el problema, ¿llegaría antes que otro tributo? O lo que es peor y preocupaba a Haymitch, ¿saldría con vida si se metía en ese baño de sangre? Diez segundos, no se había decidido, ¿correr en dirección al bosque o al arco? Cinco segundos, Rose encuentra a Scorpius situado tres tributos a la derecha, tres segundos, sus miradas se cruzan, una mirada y ambos sabe que va a pasar, se conocen demasiado, dos segundos Scorpius le pide con la mirada y girando su cabeza que no lo haga, un segundo y suena el gong.

 

Rose sale corriendo en dirección al arco, no son más que treinta metros, por el camino consigue agarrar una mochila. A los pocos segundos llega al arco pero otra chica, la del Distrito 2 tira de él. Se enzarzan en una lucha por el apreciado objeto, la chica es más grande que Rose y propablemente más fuerte, Rose intenta pegarle un puñetazo pero lo único que consigue es hacerse daño a ella misma, oía gritos de dolor a su alrededor y mirara a donde mirara solo veía a gente luchar. Notó como alguien la empujaba y la tiraba con fuerza al suelo y vió al chico del Distrito 4 encima de ella con dos cuchillos dispuestos a revanarle la garganta, ¡por qué no habría hecho caso a Haymitch! ¡Estaba perdida!

Otro cuerpo empujó al del chico lejos de ella, Rose se puso en pie.

- ¡¡Weasley corre!!!- le gritaba Scorpius mientras luchaba cuerpo a cuerpo con el chico.- ¡¡Maldita sea Rose largate de aquí!!

No se lo tuvo que decir otra vez, cogió la mochila y los dos cuchillos que el chico había dejado escapar y se adentró en el bosque echando un último vistazo, al menos doce tributos luchaban alrededor de la Cornucopia y había algún cadáver en el suelo. Rose desaparece por el bosque, sin lugar a dudas le beneficiaba ese territorio. Caminaba deprisa y sin hacer ruido, a veces para a descansar, buscaba desesperadamente agua por algún lugar, estaba sedienta llevaba horas caminando y necesita agua. Abrío la mochila pero no encontró nada útil para calmar su sed, un saco de dormir, galletitas saladas, tiras de cecina, unas gafas de sol (que no funcionaban), una botella de dos litros de agua vacía y un par de cosas más.

Siguió caminando hasta que el sonido de un cañón la hizo frenar en seco, los cañones avisaban de cuando alguien moría y en el primer día, el cañón solo sonaba cuando la batalla en la cornucopia finalizaba. Contó, un cañonazo, dos, tres...así hasta once, once cañonazos, ¡once muertos! ¿Scorpius...? Pensó en Scorpius, la había salvado de una muerte segura, ¿por qué lo habría hecho? Su "pacto" consistía en no matarse, no en defenderse...En fin, no hay tiempo para pensar en malfoy, está anocheciendo y todavía no había conseguido agua. Apuró sus últimas horas de luz buscando un riachuelo pero no lo encontró.

Frustrada miró a su alrededor, ¿dónde dormiría? No estaba segura en ningún lugar. ¿Qué le podría proteger si en medio de la noche aparecía otro tributo y la mataba mientras dormía? Pero tampoco se podía quedar despierta toda la noche. Miró al cielo.

- ¡Merlín dame una señal!- la señal vino sola, el cielo, ¡los árboles! Dormiría encima de un árbol, ¡lejos del alcance de los tributos! Trepó, al ser delgada y ágil no le costó demasiado. Encontró un lugar relativamente como donde poder dormir, se quitó la mochila, no tenía hambre, lo que más sentía era una sed inhumana, tendría que aguantarse. Como medida de precaución se ható el cinturón alrededor del árbol. Debían de ser las doce en punto cuando el himno de Gran Bretaña sonaba, y en el cielo se proyectaban las imágenes de los muertos. La primera fue la chica del Distrito 3, lo que significa que los chicos del 1 y 2 habían sobrevivido, el siguiente fue el chico del Distrito 4, ¡el que la atacó! ¡el que luchaba con Scorpius! ¿Habría acabado él con él? El chico del distrito 5, los dos tributos del 6 y 7. El chico del 8, los dos del 9. Rose llevaba la cuenta con los dedos, faltaba uno, pensó en Scorpius y no sabía por qué pero deseó que no fuera él. Y no fue él, fue la chica del 10.

 

Rose cerró los ojos, caían lágrimas por sus mejillas, se dió la vuelta, no queía que las cámaras la enfocaran en ese momento. Pensó en Scorpius, ya sabía por qué ese deseo de que él no muriera, si él no moría, su victoria benificiaria al distrito doce y por extensión a su familia, no había otra razón, no podía haber otra razón.

- ¿Por qué no te deberíamos matar, Scorpius Malfoy?- era de noche, los tributos "profesionales" le habían atrapado.

- Soy el único que os puede llevar ante ella.- dijo, tenía miedo, ¿y si salía corriendo? No,no sería buena idea, las chicas parecían más rápidas que él. Se quedó y jugó su última carta.- os matará a todos en un abrir y cerrar de ojos.- los cinco profesionales rieron.- ¿no me creeis? ¿No visteis su nota? ¿No visteis como todos la adoran? ¡Ahora mismo debe estar rodeada de los regalos de sus patrocinadores!

- ¿Y tu nos ayudarás a encontrarla?- preguntó el más grande de los chicos llamado Cato.

- Ella confía en mi.- dijo Scorpius.

- Al final todos los hombres son iguales.- le dijo la chica del Distrito 1 a la del Distrito 2 y 4.

- Dejale que se quede, le he visto luchar cuerpo a cuerpo y no lo hace nada mal.- dijo el chico del distrito uno. Cato aceptó la invitación de Scorpius y los seis de la alianza caminaron toda la noche por el bosque en busca de una presa.

Las ramas se rompían a su alrededor, los pájaros salía volando del lugar, oía pasos, ¡alguien se acercaba! Rose se despertó del sueño donde de nuevo tenía que luchar contra sus familiares. Se mantuvo muy quieta, estaba amaneciendo, lo primero que notó era un escozor enorme en la garganta, ¡necesitaba agua! Pero esa no era la mayor de sus preocupaciones, había gente que se acercaba hacia ella, ¿estaría segura en el árbol a plena luz del día?

- ¡Ya te tengo!- gritó la chica del distrito 2 llamada Colve, avalanzandose sobre su presa.

- ¡Por favor!- Rose no conseguia ver de quien se trataba.- ¡No por favor!- se agarró fuertemente al árbol y reprimió el fuerte impulso que tenía de defender a esa chica, luego pensó, que esto era la arena y estas era las reglas. Los otros tributos llegaron, Rose cerró los ojos, no quería escuchar los lamentos y sollozos de la víctima.

- Creo que ya está muerta.- dijo Cato.

- Todavía no ha sonado el cañonazo.- dijo la chica del 1, llamada Glimmer.

- ¡Rematala!- Cato daba órdenes, Rose estaba muy asustada, al menos tres tributos profesionales estaban debajo de ella.

- Ya voy.- Rose abrió mucho los ojos y casi se cae del árbol cuando reconoció la voz de Scorpius entre los tributos profesionales, ¡Scorpius! El corazón le dió un vuelco y la cruda realidad le sacudió, no tenía amigos allí dentro, Scorpius seguía su plan, nunca intentó ayudarla de verdad, ahora estaba con los profesionales, los más sangrientos de la arena. Rose se encontraba muy mareada, tanto que si no hubiera sido por que estaba sujeta alárbol con el cinturón, se hubiera caído, dió una vuelto e hizo mucho ruido, estaba segura que los profesionales la habían oido.

 

- ¿No habeis oido algo?- preguntó Clove.

- ¡Insepcionar la zona!- ordeno Cato, parecía el jefe, los chicos se dispersaron, Scorpius se quedó en el lugar, mirando al suelo, encontró algo en forma de rayo, Rose se tocó el pecho, ¡el broche de su padrino! Scorpius inspeccionó la zona, miró al cielo, Rose se giró rápidamente pero estaba segurísima de que el rubito la había visto.

- ¿Encontrastes algo?- pregutó Gimmer.

- Nada.- mintió Scorpius, si ellos supieran lo que tenían encima de sus cabezas....

Los tributos se fueron de allí, Rose se quedó tumbada varios minutos analizando la situación, Malfoy la había visto y no la había delatado, ¿por qué? ¿La protegía de verdad o era parte de su plan? A la media hora decidió bajar del árbol. Su prioridad era buscar agua, tenía un poco de hambre asi que comió dos tiras de cecina, lo que le hizo recobrar fuerzas.

Siguió sin éxito el resto del día buscar agua desesperadamente pero no lo consiguió asi que cuando suena el himno y proyectan la imagen de la chica a la que Scorpius remató, que al parecer, era del distrito 8, Rose su sube a un árbol, se mete en el saco y como la noche anterior se ata con el cinturón. Noticias raras y curiosas

Se despierta a la mañana siguiente y el miedo que tenía a los profesionales no es nada comparado con la sed que padece. También tiene hambre pero no quiere comer, eso solo le dará más sed y llevando dos días sin beber, no significaba nada bueno. Recogió sus cosas, parecía que pesaran el triple, bajó del árbol, estaba débil y era un presa fácil, analizó sus opciones, podía morirse allí mismo de sed, podía seguir buscando agua, podía ir al lago de la cornucopia, esa idea la tentaba pero era demasiado arriesgada, podía...¡Podía pedirle ayuda a Haymitch!

- Haymitch...- su voz era ronca.- Haymitch, agua, dame agua.- ¡¡Él podía conseguir que los patrocinadores la dieran agua!! Pero el agua nunca llegó, ¿es que acaso no tenía patrocinadores? ¿Acaso era Haymitch el que no se los conseguía? haymitch la odiaba de eso estaba segura, ¿pero sería tan cruel de dejarla morir así?

No sabía si llevaba mucho o poco tiempo caminando, solo sabía que estaba agotada y que pronto caería al suelo debilitada. De pronto se le ocurrió la idea, ¿Y si haymitch no le enviaba agua por qué estaba apunto de encontrarla? ¡Debía de ser algo así! Sacó fuerzas de donde pudo, casi arrastrandose iba por el bosque, en esos momentos hasta la pequeña Rue la podría matar a base de patadas si fuera necesario, no tenía fuerzas, dejó la mochila, y cayó derrumbada.

Cuando abrió los ojos estaba escondida entre plantas, Malfoy la tapaba la boca impidiendola respirar.

- ¡Estate quieta!- susurró él, no la impedía respirar, lo que la impedía era a hablar, a chillar.- Cuando nos vallamos, anda veinte metros al este, encontrarás un riachuelo...

- ¡Scorpius algo por allí!- se oía la voz lejana de una chica, Scorpius se levantó y salió corriendo.

- Nada de nada, creo que se ha ido por allí, ¡es su ratro!- Scorpius los llevó en otra dirección. Rose no podía mantenerse más tiempo viva y salió en la dirección que le dijo Malfoy esperando que no fuera una joda. No lo era, un riachuelo atravesaba el bosque, Rose se metió de lleno, con ropa incluida y bebió grandes cantidades, luego recordó, tenía que purificar el agua, fue a por la mochila, ahora se sentía más viva, la llevó hasta el riachuelo, sacó el yodo para purificarla, y las dos horas siguientes se las pasó allí.

 

Estaba segura que las camarás la observavan, todo el mundo querría saber del doble juego de Malfoy, todo el mundo querría saber como se sentía Rose cuando él la había salvado por tercera vez en los juegos.

- Se acabó tu tiempo principito.- dijo Cato mientras los cinco tributos le rodeaban.

- ¡Puedo llevaros a ella!- exclamó Scorpius.- ¡Si me matais nunca la encontrareis!

- Correremos ese riesgo.- dijo la chica del Distrito 4. Scorpius estaba perdido, cinco tributos profesionales contra el solo, ¿qué podía hacer? Ellos eran más rápidos, más fuertes y él era...¡era más listo!

- ¡Mirar allí está!- gritó, los tributos se giraron en la dirección donde él apuntaba dandole tiempo suficiente para salir "echando leches" de allí.

- ¡Se escapa!- dijo Clove, enseguida se pusieron a perseguirle pero Scorpius tenía ya algo de ventaja, corría por el bosque como alma que lleva el diablo, a veces tropezaba pero enseguida se ponía en pie, podía oir las voces de sus ex-compinches detrás de él, ¿dónde se podía esconder? Pensó en la Weasley, cuando la vió encima de ese árbol, en ese momento no podía deltarla, no sabía explicarlo pero tenía la sensación de que él, nunca podría matarla. ¡Estaba subida encima de un árbol! Esa era la solución, Scorpius cogió carrerilla y trepó a la rama del árbol más cercano, le costó, pesaba demasiado, pero al final lo consiguió y cuando Cato, Glimmer, Clove y los demás tributos pasaron por debajo de él, ni se enteraron que estaba allí.

- ¡Mierda, le hemos perdido!- exclamó el chico del 1.

- Volvamos al campamento, ese capullo aparecerá en cualquier momento y...tendrá su merecido.- los chicos rieron, a Scorpius se le erizaron los pelos de la nuca. Cuando pasaron varios minutos él respiró fuertemente, estaba cansado de la carrera y el corazón latía a mil por hora pero, se había salvado. Estos tres días los había pasado con los tributos profesionales y con todos sus lujos, la comida, el agua, las armas, las medicinas, pero ahora tendría que aprender a sobrevivir solo. Sabía que ese momento llegaría, el momento en el que ya no le serviría a los profesionales y se había preparado para ello. Se desabrochó la chaqueta y en ella tenía una botella de agua de medio litro, un cuchillo de caza y un paquete con pan y un tubito con yodo. Era lo poco que tenía para ir tirando. Dió un sorbo pero no aguantó más y en una hora ya se había bebido la botella. A las dos horas seguía tumbado encima del árbol. Decidió ir al riachuelo a por agua, por el camino pensó en los demás tributos. No podría con los cinco profesionales, ni con Thresh, a menos que se hiciera con una lanza, un arco o algo por el estilo. Tampoco atacaría a la Weasley, se lo prometió a Albus. Eso le dejaba con el chico cojo del Distrito 10, la chica con cara de comadreja del 5 y la pequeña Rue...la pequeña Rue...escondido entre los árboles veía en el riachuelo a la morena niña cogiendo agua para beber. Era la oportunidad, la oportunidad de reducir el número de tributos a diez. Observaba como la niña bebía con grandes ansias, como si no lo hubiera hecho nunca, debía de haber pasado varios días sin beber. Se acercó siguilosamente y cuando estaba lo suficientemente cerca se tiró a por ella, la niña reaccionó y salió corriendo pero Scorpius la consiguió atrapar del tobillo.

 

- ¡¡¡AHHHHH!!!- la niña chillaba y le rogaba que no la matara, luchaba para escaparse pero su fuerza no era nada en compareción con la de Scorpius.

- ¡Cállate!- le ordenó el tapandola la boca, los demás tributos los escucharían. Scorpius sacó el cuchillo de caza que tenía en el bolsillo, la mano le temblaba, la iba a matar.

- Hazlo rápido, por favor.- gimoteó la niña. Scorpius la agarraba fuertemente y le puso el cuchillo en la garganta, de una pequeña raja comenzó a salir sangre, ahora solo le faltaba cortarla el cuello, no era muy díficil si tenías fuerzas, se lo había visto hacer a los profesionales en la Cornucopia.

- ¡Vete!- Scorpius bajó el cuchillo, le temblaba todo el cuerpo estaba a punto de llorar.- ¡¡¡No me has oido!!! ¡Vete antes de que me arrepienta!

La niña salió corriendo desapareciendo entre las sombras de los árboles, Scorpius se desplomó en el suelo, no podía matar, no pudo matar a ese tributo, ¡es sólo una niña! Ahora mismo debía de ser el admereir del país, nunca un tributo lo había tenido tan fácil y había perdonado una vida, golpeó con los puños de ambas manos el suelo y comenzó a llorar. No supo cuanto tiempo pasó así, el tiempo era muy relativo en la arena. Intentó calmarse, así no conseguiría patrocinadores. Fue a la ribera del río a lavarse la cara, la próxima vez no se le escaparía nadie. Se levantó y cuando se giró algo le golpeó la cara a gran velocidad, se desequilibró y calló al suelo, tenía que ser alguien fuerte, los profesionales le deberían haber alcanzado, o tal vez Thrers, veía borroso, el tributo se sentó encima suyo. Recuperaba la visión. El tributo lo agarró fuertemente del mono por el pecho. Scorpius recuperó la visión.

- ¡Weasley!- Rose le pegó un tortazo. Scorpius forcejeaba, ¿y su pacto? ¿es qué la Weasley lo iba a matar?

- ¿Por qué me has salvado tres veces?- Rose le zarandeaba, Scorpius recuperó la compostura pero no se defendió.

- ¿Qué?

- ¡Qué por qué me proteges, Malfoy!- dijo, parecía una gata arañandole, él se protegió la cara.

- ¡Ehh! ¡Ehh! ¡Cálmate o vendrán a por nosotros!

- ¡Me da igual!- gritó Rose, estaba indignada de que Malfoy jugara con ella de cara a la audiencia.

- Mira, Albus, él me dijo que te protegiera, ¿contenta?- dijo Scorpius intentando sacarse de encima a Rose.

- ¡Mienteees! ¡Dí la verdad!- Rose lo zarandeaba, estaba nerviosa, quería respuestas.

- ¡Cálmate!- dijo cuando Rose le pegó un puñetazo, él pudo agarrala de las muñecas y girarse 180º, ahora el estaba encima y la Weasley atrapada.

- ¿Quieres saber por qué te protejo?- dijo él, parecía como loco.- La gente no quiere a un niño pijo como campeón, ¡tu eres la heroína! ¡A tí te quieren todos! ¡¡Te crees que si pudiera no te mataría!!- los ojos de Scorpius estaban inyectados en sangre, recordó que tenía el cuchillo en el cinturón y lo podía utilizar perfectamente ya que la Weasley estaba atrapada.

 

- ¿Y entonces por qué no me matas?- preguntó ella, se notaba la desesperación en su voz, Malfoy la tenía entre sus garras e iba a morir.

- Pues...- la miró a los ojos azules, en el fondo la Weasley aunque hubiera pasado tantas calamidades estos últimos años seguía teniendo los ojos de cuando se conocieron, la mirada desafiante pero a la vez inocente, recordó cuando tenían once años, que se pasaban el día discutiendo y peleando por ser el mejor en clase.- porque...- bajó la mirada a sus labios, luego subió de nuevo a sus ojos, y repitió varias veces la operación.- no puedo...- dicho esto la besó.

- Pues...- la miró a los ojos azules, en el fondo la Weasley aunque hubiera pasado tantas calamidades estos últimos años seguía teniendo los ojos de cuando se conocieron, la mirada desafiante pero a la vez inocente, recordó cuando tenían once años, que se pasaban el día discutiendo y peleando por ser el mejor en clase.- porque...- bajó la mirada a sus labios, luego subió de nuevo a sus ojos, y repitió varias veces la operación.- no puedo...- dicho esto la besó.

Rose se quedó en shock, Scorpius seguía encima suya besandola, nunca había besado a un chico y no sabía como comportarse, notaba que se quedaba sin respiración pero él seguía besandola. Analizó la situación, Malfoy, Scorpius Malfoy, el chico con el que llevaba peleando tantos años la estaba besando, solo podía haber una razón.

- ¡Toma esa!- dijo cuando Scorpius se relajó encima suyo, le dió una patada en...sus partes y se incorporó, Scorpius estaba en el suelo con las manos en la parte dolorida, retorciendose de dolor.- ¡No juegues conmigo Scorpius Malfoy!

Rose salió a paso ligero de allí, Scorpius no la seguiría, estaba segura de que el rubito no podría andar en unos cuantos minutos, le había dado donde más duele. Caminó rápido y en silencio, era una de sus ventajas, no hacía ningún ruido. Cuando se alejó lo suficiente se sentó a los pies de un árbol, no era lo más sensato pero necesita descansar y recapacitar.

Estaba claro, el juego de Malfoy era bueno, pretender hacerse el enamorado para conseguir patrocinadores, seguro que estaba volviendo loco a medio Capitolio, aunque, lo que más le preocupara a Rose era que él le había besado y que, le había gustado.

Trató de tranquilizarse y poner las cosas en orden, le había gustado, si, pero era porque fue su primer beso y llevaba esperandolo mucho tiempo. ¡Pero como imaginarse que sería con Malfoy! Eso era repulsivo...aunque Scorpius era muy atractivo...

- ¡Rose despierta! ¡Es Malfoy!- es Malfoy, es Malfoy, es Malfoy, se repetía para sus adentros. Recuerda como papá te enseñó a odiarlos a todos...

- Vaya...- estaba tan absorta en sus pensamientos que se había olvidado de tomar precauciones y ahora los cinco profesionales la rodeaban.

- Mirar a quién tenemos aquí.- dijo Cato. Era su fin, cinco contra uno, cinco tributos más grandes y pesados que ella, no tendría ninguna posibilidad con ninguno.

- Creiamos que tardaríamos más en atraparte.- dijo Clove, Rose se puso en pie.

- Todavía no lo habeis hecho.- dijo Rose, tenía que parecer que no estaba asustada pero en realidad estaba cagadita de miedo. Los profesionales rieron. Rose aprobechó ese momento de distracción para hacerse un hueco entre ellos y salir corriendo, pero los dos chicos la atraparon. Ahora si que si sería el fin. Glimmer se agachó hacia ella con un cuchillo, ella le propinó una patada en toda la cara ya que Cato le agarraba fuertemente las manos.

 

- ¡Puta!- le insultó Glimmer, con la mano derecha le clavó el cuchillo hasta el fondo de su muslo izquierdo.

- ¡Aaahhh!- Rose gritó de dolor, mirando al cielo vió de nuevo a su salvador, la pequeña Rue la lanzaba un trozo de cuerda desde lo alto del árbol.

- ¡Cogete!- gritó con una voz aguda. Rose cogió la cuerda, Rue bajó de la copa del árbol a las ramas más inferiores, haciendo polea con la cuerda y elevando el cuerpo de Rose al árbol. Rose se levantó como pudo, la pierna le sangraba demasiado, Rue la ayudó a subir más arriba mientras los otros tributos intentaban escalar el árbol.

- ¡Te atreparemos!- gritó el chico del 1.- ¡Os cogeremos a las dos!

- Intentar subir primero.- les desafió la niña. Los cinco profesionales intentaron subir al árbol pero no podían, eran demasiado pesados.

- ¡Algún día tendreis que bajar!- gritó la chica del cuatro.

- Lo que tu digas.- dijo Rue, se acercó a Rose y se agachó.- A la de tres te quito el cuchillo....

- No, no, no....- rogaba Rose, sabía que eso iba a ser muy doloroso.

- Uno, dos...

- ¡Ahhhhhh!- Rose, la niña no había llegado al tres pero le había quitado el cuchillo, Rose sintió un dolor mortal, notaba que la sangre le brotaba de la pierna y como a poco se iba mareando y todo se volvía oscuro....

- Buenos días...- Rose abrió los ojos, ¿cuánto tiempo llebava dormida? ¡Rue! ¡Ella la había salvado! ¡Y ahora no sentía dolor en la pierna!

- ¿Qué ha pasado?

- ¡Shhh!- le manda callar la niña.- no tenemos mucho tiempo, está amaneciendo y seguro que tienen un plan.- señalaba abajo, donde los tributos profesionales dormían, todos menos Cato y Clove, que hacían guardia.- tienes suerte, yo tengo otro asi que a mí señal, sal corriendo.

- ¿Lo has hecho tu?- dijo Rose señalando su pierna, estaba vendada y no le dolía.

- Yo te la he curado.- contestó Rue, vista de cerca parecía que tenía ocho años.- Pero las vendas y el ungüento te lo han ragalado tus patrocinadores.- Rose se alegró, ¡su primer regalo!

- ¡Habeis despertado!- gritó Cato y después levantó a sus compinches.- Clove, pasame el arco.- un arco plateado, el que Rose vió en la Cornucopia, pasaba de mano en mano, ¡tenía que conseguir eso!

- Si, Catito.- Rose se sorprendía del desparpajo de esa niña, era tan segura...- Y te hemos traido el desayuno.- la niña subió varias ramas, cogió algo parecido a una pelota y la tiró rápidamente para abajo. Luego pasaron varias cosas a la vez, la pelota resultaba ser un nido de avispas venenosos y todas atacaban a los profesionales, ellos gritaban, Clove daba la órden de ir corriendo al lago mientras Rue le decía a Rose que se tenían que ir de allí.

- Necesito ese arco.- le dijo Rose.

- ¡Es muy peligroso!- dijo la niña.- ¡Corre, tenemos que irnos o nos picarán a nosotras también!

- ¡Si no lo cojo no tengo ninguna posibilidad!- dijo Rose, se puso en pie, notó alivio, no le dolía nada, bajó a toda prisa del árbol, Glimmer y la chica del cuatro estaban tiradas en el suelo retorciendose de dolor, con muchas picaduras en su cuerpo, Rose se hizo paso entre las avispas hacia el arco, varias le picaron en el moflete y el cuello. Luego salió corriendo con Rue pero no se encontraba nada bien, se sentía mareada, la niña corría más deprisa que ella y eso era difícil puesto que además de que ella era mucho más rápida, sus piernas eran más largas, eso no era buena señal, la niña la agarró y tiró de Rose. La cabeza le daba vueltas, las piernas le fallaron, se desplomó en el suelo, oía cañonazos, ¿serían los de su propia muerte?

 

- ¡Al fin te despiertas!- dijo la niña por segunda vez, despertandola.

- ¿Cuánto tiempo ha pasado?- preguntó Rose, se tocó la cara, parecía hinchada.

- Has dormido todo el dia, queda poco para anochecer.- dijo la niña.- ¡y no te toques eso! Te he puesto unas plantas que utilizamos en mi distrito, se te bajará el hinchazón.

- Pero...¿por qué me ayudas?- preguntó Rose.

- Porque él te quiere viva, y él me perdonó la vida.- dijo la niña mirando al suelo.

- ¿Él?

- El chico de tu distrito.

- ¿Te perdonó la vida?- preguntó Rose extrañada.

- Me podía haber matado y no lo hizo.- A Rose le dió un vuelco el corazón, ¿y si Malfoy no era tan malo como ella creía?- él te está salvando, lo veo desde los árboles, y de alguna manera, quiero pagar mi deuda.

- Él no me está salvando a mí.- dijo Rose.- se está salvando a él. Scorpius no me protege, solo juega un papel de cara a la audiencia.

- No lo creo, ví como te besaba.- a Rose se le encendieron las mejillas, tenía que aceptarlo, esa niña y todo el país habían visto como Malfoy la besaba.

- ¿Entonces somos aliadas?- preguntó Rose cambiando de tema.

- ¡Alidas!- le chocó la mano la niña. Ninguna de las dos mencionó que esa alianza no duraría para siempre porque solo una de ellas podría sobrevivir.

- ¿Tienes hambre?- la niña asintió.- Podemos ir de caza.- dijo señalando el arco.

Una hora después, Rose y Rue estaban comiendo un delicioso conejo, acompañado con la botella de dos litros de agua.

- ¿Puedo comerlo todo de verdad?- preguntó la niña inocentemente.

- ¡Claro! Ahora somos aliadas.- Rose confiaba en ella, le recordaba mucho a sus primas pequeñas.- ¿Tu tienes algo?

- El cuchillo que te clavó Clove y nada más....yo tenía que salir lo más rápido que pude de la Cornucopia.

- Lo entiendo, yo solo cogí esa mochila.- Rose sacó las cosas, la comida, el yodo.

- ¡Un saco!- gritó la niña.

- ¿Cómo has sobrevivido por las noches?- preguntó Rose extrañada, hacía muchísimo frío. La niña se encongió de hombros.- Si quieres lo podemos compartir a partir de ahora...- la niña sonrió.

- ¡Guau!- exclamó Rue cogiendo las gafas de sol.- ¡Me gustan estas!

- No funcionan, no te protegen.- dijo Rose borrandole la ilusión.

- ¡Es que no son para el sol!- le contestó la pequeña.- Son para la noche, para ver en la oscuridad. Los profesionales tienen dos pero están en su campamento.

- ¿Su campamento? ¿Lo has visto?

- Si, está junto al lago, lo tienen superprotegido, allí tienen la comida, los sacos, el agua, las armas....- Rose rió.

- ¿Qué pasaría se desaparecieran?

- ¿Qué quieres decir?- preguntó Rue.

- Tengo un plan.- Rose era todo inteligencia y se le acababa de ocurrir una genial idea.- pero...creo que es mejor que nos acostemos, ¿vienes al saco o no?- La niña asintió y se acurrucó a su lado, Rose confiaba en ella y ella en Rose.

 

A la mañana siguiente les despertó un cañonazo.

- ¿Quién crees que ha sido?- preguntó la niña.

- Puede ser cualquiera, el chico del uno, los dos del dos, el chico del 3, la comadreja del 5, el chico cojo, Thrers, Scorpius...- Rose tragó saliva.

- Espero que no sea él.- añadió la niña.

- No podemos preocuparnos por todos.- pero la verdad es que Rose tampoco quería que él muriera.- ¿Cazamos el desayuno?

Tardaron solo media hora en coseguir una ardilla para comer, además Rue se subió a lo alto de un árbol y consiguió varios frutos. Se pasaron la mañana hablando de su plan, Rose propuso que pusieran varias hogueras alrededor del bosque, Rue las encendería, los profesionales se alarmarían e irían hacia allí, dando tiempo suficiente a Rose para llegar al campamento y destruir la comida.

- Lo entiendes, ¿no?- Rue asintió.- pues nos vemos en la cena, ¿ok?

- Adiós.- dijo la niña, Rose la retuvo un momento y le dió un abrazo que la niña le respondió.

Rose se encaminó al lago, se tumbó entre la maleza para observarlos, había cuatro tributos, el chico del uno, los del dos y...¿el del 3? ¿Qué hacía con los profesionales? No era momento de preguntar, Rue encendió la primera fogata y a lo lejos se veía ya el humo.

- ¡Humo!- dijo el chico del 3, era delgado y estaba pálido, no tenía nada que ver con los otros tributos- ¡Alguién está haciendo una fogata!

- ¡Vamos!- dijo Clove.

- Sin son ellas dejarmelas, ¿entendido?- dijo Cato, todos estaban algo hinchados por las picaduras de las avispas. Los cuatro chicos salieron dirección al humo. Rose estaba apunto de salir hacia los suministros cuando varios metros a su izquierda, la chica del distrito 5, la comadreja, salió de los arbustos y fue directa a la comida, cuando estaba a la mitad, empezó a bailar y danzar, saltaba, se agachaba, hacía el pino, hasta que llegó a los suministros, llenó su mochila y luego repitió el baile para más tarde desaparecer por el bosque...¿Por qué ese baile? Rose se dió cuenta, distrito 3, artilugios explosivos, ¡seguro que ese chico había puesto minas! ¡Por eso le utilizaban los profesionales!

Analizó su situación, intentó repetir mentalmente los pasos de la comadreja pero no pudo, ¿y si lanzaba una roca? Tal vez solo explotaría una mina, lo que alertaría a los profesionales y volverían para atraparla. Luego lo vió, un saco de manzanas colgado de una cuerda, ¿y si cortaba la cuerda con una flecha?

No podía estar para desperdiciarlas asi que se puso un tope de tres, la primer dió en el blanco pero solo rozó la cuerda y la segunda flecha remató la faena, las manzanas salieron de la bosla cayendo sobre las minas y haciendo volar todo incluida a Rose que cae entre los árboles. Dolorida intenta ponerse en pie, hay mucho humo y todo le dá vueltas pero por lo menos a conseguido su objetivo de destruir la comida. Cato y los suyos deben de volver enseguida. Rose se pone a andar, nota que la herida del muslo le comienza a sangrar de nuevo, no importa tiene que salir como sea de allí, mareada se mete entre los árboles justo en el momento en el que los profesionales llegan a la escena del crimen. Ve a lo lejos como Cato pierde los nervios, como agita las manos y patalea, los demás también parecen enfadados.

 

- ¡Buscar!- gritó.- ¡Encontrar a quién alla hecho esto! ¡Lo lamentará!

Los tributos se separaron, Rose medio a rastras trepó al árbol más alto, justo a tiempo para que los profesionales no la vieran. Allí sacó del bolsillo la medicina, la extendió por toda la pierna y pronto sintió alivio, no asi por todo su cuerpo, se había dado un gran golpe en la explosión. Del otro bolsillo sacó las últimas tiras de cecina que le quedaban, las saboreó con gusto. La mochila y el saco se lo había llevado Rue, confiaba plenamente en ella. Si no era ella, quería que esa niña ganase los Juegos, se lo merecía, era muy inteligente para tener pnce años y también valiente.

Ya era de noche y sentía mucho frío, se hizo un ovillo, estaba tan cansada que se durmió antes de que el himno sonara y mostrara la cara del tributo chico cojo del distrito 10, debía haber muerto esa mañana.

- ¡Pum!- Rose se estampó contra el suelo, se despertó muy asustada, su primera reacción fue subir de nuevo al árbol aunque tenía todo el cuerpo dolorido. Cuando llegó arriba cogió el arco, las flechas y apuntó al bosque, con tal ruido alguien la debía de haber oido y, aunque al principio le pareció ver a alguien entre las sombras luego se dió cuenta de que no debía de haber nadie.

Bajó del árbol, caminó veinte minutos al río, los profesionales no se encontraban en su campamento lo que quería decir que habían salido de caza. Rose bebió agua sin purificar y luego estuvo cuarenta minutos hasta cazar un conejo y comerse la mitad, guardando el resto.

Con la tripa llena ahora debería ir al punto de encuentro con Rue, pero cambió de opinión al ver una cortina de humo en el cielo, ¡se había encendido una de las hogueras que ellas habían preparado para despistar a los profesionales! ¿Pero por qué? Rose tuvo la corazonada de que algo iba mal, de que debía ir para allá, aunque fuera una trampa.

Si corría rápido en seis o siete minutos podría estar allí, cuando se acercaba sacó el arco y una flecha, debía de estar alerta, el bosque se acababa lo que quería decir que ya llegaba al claro donde el día anterior ella y la niña habían preparado la trampa.

- ¡Rose!- Rue gritaba, el corazón de Rose dió un vuelco, ¡estaba en problemas! Aceleró el paso justo para ver como el chico del distrito 3 le clavaba una lanza a Rue en todo el estómago.

La flecha de Rose atraviesa el corazón del chico y antes de que este pudiera decir palabra cae al suelo.

- ¡Rose, cuida....!- Rue, malherida en el suelo no acaba su advertencia porque el chico del Distrito uno la sorprende por detrás comenzando una pelea cuerpo a cuerpo que Rose sabe de sobra que perderá.

- ¡Ya verás que contento se pondrá Cato al saber que te he matado!- gritó el chico extrangulandola, Rose se estaba poniendo morada, el chico apretaba muy fuerte y ella no podía hacer nada.

- No lo creo.- dijo alguien, sonó un cañonazo y el chico dejó de ejercer fuerza, Rose miró su estómago, le atravesaba un machete, el cuerpo sin vida cayó al suelo y detrás de el pudo ver a Scorpius ensangrentado. Le había vuelto a salvar. Pero no la importaba, salió corriendo hacia Rue, la acarició, Scorpius iba detrás de ella.

- ¡Tenemos que irnos!- gritó él.

 

- ¡¡No la voy a dejar aquí!!- dijo Rose.

- ¡Cato y Clove van a venir!- Scorpius rogó tirandola de un hombro. Otro cañón sonó, debía de ser por el chico del tres.

- Rose, iros...- le dijo la niña débilmente.

- ¡No me piendo ir sin ti!- dijo Rose.

- ¡Maldita sea!- Scorpius cogió a Rue con los dos brazos.- ¡Venga, nos la llevamos pero vamonos ya!

Scorpius salió corriendo al bosque, a Rose le dió tiempo a coger las mochilas de los otros dos tributos y salir detrás de él.

- ¡Ten cuidado!- le rogó Rose.- No la muevas demasiado.

- Eso intento Weasley pero no puedo hacerlo mejor.- discutió Scorpius. Siguieron andando cinco minutos y luego se refugiaron entre unos arbustos. Scorpius dejó en el suelo a la niña, no podía más, temblaba y sangraba mucho por la herida de lanza.

- Rose...me voy a morir.- era más una afirmación que una pregunta. Rose se derrumbó, cayó junto a su cuerpo, le sostenía la manita.- ¿Volastes sus suministros?

- No les queda nada.- dijo ella apretandole la mano.

- Vas a ganar.-dijo Rue, le temblaba todo. Las lágrimas salieron del rostro de Rose.- ¡Scorpius!- Él se arrodilló a su lado cogiendole la otra mano.- Gracias por no matarme cuando pudistes, eres el mejor.

- Tu eres la mejor pequeñaja, seguro que nos hubieras ganado a todos.- Scorpius hacía lo imposible por no llorar. Le dió un beso en la frente y se alejó para dejar a las dos chicas a solas.

- Rose...- su respiración era ya muy débil.- agarrame fuerte.- las lágrimas brotaban de los ojos de Rose.

- No te pienso soltar.- dijo entre sollozos.

- Cuando vayas a mi distrito en la vuelta de campeones, dile a mis hermanos que los quiero mucho.- Rose asintió.

- A lo mejor no gano.- se refirió al hecho de que Scorpius estaba allí y que él también podía ganar.

- Él te dejará ganar.- dijo Rue mirandolo a lo lejos, estaba vigilando si alguien venía. Rose no sabía como interpretar esas palabras y no tuvo tiempo de preguntar ya que cuando Rue acabó la frase sonó un cañonazo y la mano de la niña cayó.

- ¡¡NOOO!!- Rose abrazaba el cuerpo sin vida de su aliada.- ¡Noo!- lloraba.

- ¡Weasley vamonos!- Scorpius iba corriendo hacia ella.

- ¡Dejame!- dijo llorando, él tiraba de Rose pero esta no se quería mover de allí.

- ¡Tenemos que irnos!

- Chanchanchanchan...demasiado tarde.- Cato y Clove aparecieron de entre los árboles, a Rose no le dió tiempo a reaccionar, seguía llorando, Scorpius se puso delante de ella.

- Precioso...- rió Cato.

- ¡Ohh mira...!- Clove señaló el cadáver de Rue.- Es la niñita...está muerta, una verdadera pena.- ironizó la chica.

- Callate zorra.- Rose se dejó llevar por la ira y se abalanzó contra la chica que era dos veces ella. Se pegaban, se agarraron del pelo, Scorpius se metió en medio, Cato también, los cuatro empezaron una lucha. Patadas puñetazos, lucha cuerpo a cuerpo, Rose y Scorpius nunca ganarían si seguían asi, la diferencia física era abismal.

Scorpius sacó su cuchillo e intentó apuñalar a Clove pero Cato se lo quitó y le clavó el cuchillo en el hombro. Rose consiguió llegar al arco y disparar una flecha que atravesó el brazo de Clove.

Rose apuntó de nuevo con el arco a Cato pero este le apuntaba a ella con una lanza. Solo se oían los lamentos de sus compañeros.

 

- Dame una sola razón para no matarte.- dijo Rose.

- Si tu flecha me atraviesa te juro que te mataré con mi último aliento.- contestó Cato.

- Hazlo, atrevete.- dijo Rose desafiante.- No me importa.

- Le mataré a él.- dijo mirando a Scorpius que estaba en el suelo, Rose pensó y dijo sin bajar el arma.

- Salir de aquí ahora mismo antes de que os mate a los dos.

Clove salió corriendo y Cato le cubría la espalda todavía apuntando a Rose, cuando desaparecieron Rose se acercó a Scorpius.

- ¿Estás bien?

- Me atraviesa el hombro un cuchillo...he estado mejor.- bueno...por lo menos el sarcásmo no lo había perdido.

- Creo que deberiamos irnos, no me fio de Cato.- dijo Rose y se puso a caminar, pero no era tan fácil puesto que a Scorpius le costaba demasiado.- Apoyate en mi.- Scorpius lo hizo y juntos pudieron caminar alrededor de cinco minutos, cinco incómodos minutos. Rose no podía dejar de pensar en Rue.

- ¿Weasley no puedes hacer nada?- preguntó él sentandose en una piedra.

- A veces traen heridos para que mi abuela y Victoire los curen pero esto lo veo demasiado difícil, aunque si quieres puedo intentar quitarte el cuchillo.

- Hazlo.- le rogó él. Se tumbó de lado y Rose intentó quitarselo pero era imposible. A los diez minutos desistió.

- No puedo.- dijo cansada y asustada, Scorpius no había dejado de gritar y seguramente habría alertado al resto de tributos a menos de cuatrocientos metros.- Malfoy tenemos que irnos de aquí, ¿puedes ponerte en pie?- Rose le dió la mano para ayudarle a levantarse y a duras penas lo consiguió, estaba sudando, tenía la cara muy pálida y casi no podía fijar un punto con la mirada.- vamos a ir al río, ¿vale? Creo que puede haber una cueva donde escondernos.

- No puedo.- balbuceó él.

- Si puedes.- Rose tiró de él, tenían que refugiarse ya. Encontraron una cueva a los diez minutos, Scorpius cogía aire a grandes cantidades por la boca, cuando llegaron se cayó al suelo. Rose buscó por las mochilas medicinas pero solo encontró vendas y la medicina que le mandó Haymitch.- Voy a volver a intentar quitartelo.- le dijo, tenía que hacerlo, si no, no sobreviviría. Agarró fuerte con las dos manos y tiró del cuchillo para arriba.

- ¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!- gritó Scorpius cuando el cuchillo salió de su cuerpo, la sangre le salía a borbotones, Rose apretó una venda contra la herida, le daba mucho asco la sangre humana, Scorpius respiraba muy acelerado.- Weasley, Weasley....

- ¡Callate!- le ordenó ella.- no hables por favor...- Rose estaba muy nerviosa.- te voy a poner la medicina y seguro que te curas.- Rose desenfrascó el bote, quedaba poca y le puso todo a él. Parecía que la herida dejaba de sangrar, Scorpius se calmó un poco.- ¿Estás bien?- dijo poniendo la cabeza de Scorpius en sus rodillas.- el asintió.

- Agua...- pidió, Rose la sacó de la mochila y le dió pequeños sorbos.- yaaa...- dijo cuando no podía más.- Weasley gracias....

- Callate, tu me has salvado más veces...- dijo ella aliviada de saber que Scorpius estaba bien.- Está anocheciendo, voy a salir a intentar camuflar la cueva.- en realidad necesitaba tiempo para estar sola, y para llorar agusto la muerte de Rue y todas las cosas que habían pasado a lo largo de ese duro día. Sus lamentos alertaron a Scorpius, que saliendo de la pequeña cueva fue a ver que la pasaba.

 

- Deberías estar en el saco.- le regañó Rose secandose las lágrimas.

- ¿Estás bien?

- Pues no, y no quiero hablar.- le cortó ella.- venga, metete en el saco y descansa, yo vigilaré.

Rose lo llevó dentro, seguía mareado, le acostó en el saco, ella haría guardia.

- Gracias por salvarme hoy también.- le dijo sonriendole.

- Lo mismo digo,- dijo Scorpius, su voz seguía siendo débil.

Enseguida se durmió, Rose se quedó en la entrada de la cueva, cuando dieron las doce, las caras de los chicos del Distrito 1, 3 y la de Rue se iluminaron en el cielo. Rose se mordió el labio para no volver a llorar. Permaneció despierta hasta que los primeros rayos de la mañana entraron en la cueva despertando a Scorpius.

- Hola.- dijo sonriendo.

- Voy a cazar, no creo que pase nada si te dejo aquí.- dijo Rose saliendo de la cueva.

Cazó dos conejos que les durarían varios días, a las dos horas volvió a la cueva y juntos comieron el esquisito manjar, Scorpius no tenía muchas ganas pero Rose le obligaba. No hablaban y ambos ignoraban lo del beso.

- ¿Quieres dormir un poco?- le preguntó Scorpius, ella a regañadientes aceptó, mientras decía "solo unas horas". Solo unas horas se convirtió en casi todo el día, cuando se levantó por si sola al atardecer.- ¡Te dije que solo unas horas!

- Te veías muy bonita durmiendo.- se defendió Scorpius, ella se sonrojó, seguro que salía en primer plano.

- Creo que debo curarte esa herida.- dijo rápidamente cambiando de tema. Scorpius no quería al principio, y casi Rose lo tuvo que hacer a la fuerza.- ¡Ohhh!- cuando le quitó el vendaje la herida estaba infectada y llena de pus, esto mareó a Rose.

- Lo sé, está infectada...- dijo él.

- A lo mejor Haymitch te puede regalar alguna medicina.- dijo Rose.- ¡Haymitch, por favor!

- Dejaló.- le paró él.- sabes tan bien como yo que este es un regalo muy caro, nunca me lo hará a mi.- y añadió amargamente.- además solo puede ganar uno, ¿no?

¿Qué pensaba Scorpius? ¿Qué le iba a dejar morir? ¡Noo! Sonaron las trompetas, eso no era buena señal, la voz de Claudius, el presenador retumbó en el estadio. Les invitaba a un "banquete" en la Cornucopia, al alba. Cada uno encontraría en ese banquete lo que más deseaba y Rose sabía lo que había para ella, la medicina para curar a Scorpius.

- ¡Ni se te ocurra ir!- le dijo Scorpius.

- ¡Já!- rió ella.- pues claro que no voy a ir, no voy a arriesgar mi vida por ti.- Scorpius se quedó paralizado varios segundos.

- Mientes fatal.

- ¡Bueno y si voy qué!- le desafió Rose, ¿qué iba a hacer esa serpientita? ¿Arrastrarse detrás de ella?

- No te dejaré, no quiero que arriesgues tu vida por mi.- dijo Scorpius protegiendola.

- Bueno pues yo si quiero.

- ¿Por que quieres arriesgar tu vida por mi?

- Por esto.- Rose se puso de puntillas, le rodeó el cuello con sus brazos con cuidado de la herida y lo besó de lleno en la boca, enseguida ella se apartó. Scorpius se quedó con la boca abierta.

- Tu...- ¿me quieres? esa hubiera sido la pregunta.

- Ehh...no.- Rose estaba avergonzada, cogió rápidamente el arco y las flechas.- voy a cazar, tu ve a la cueva y descansa.

Rose se tiró hasta que anocheció cazando pero solo logró una ardilla, también estuvo ordenando sus sentimientos. ¿Estaba enamorada de Malfoy? Pensó en que si no iba al banquete Scorpius moriría y no podría soportar eso. Justo cuando volvía a la cueva un paquetito cayó volando del cielo, ¡era un regalo de los patrocinadores!

 

A Rose se le cayó el alma a los pies cuando abrió el pequeño frasco...sabía lo que era por su olor, en la botica tenían, era un potente somnífero. Ella volvió a la cueva corriendo, ahora tendría que mentir lo mejor que podía.

- ¡Scorpius!- lo llamó por su nombre.- ¡Te han enviado la medicina! ¡Corre tomatela!

- ¿A si?- Scorpius se incorporó del saco, Rose le dió el somnifero.- Sabe demasiado dulzón.- dijo cuando se lo bebió.

- Es que no es tu medicina, es un somnifero.- dijo Rose, Scorpius intentó devolver, y escupir pero a los pocos segundos ya estaba durmiendo como un tronco.- Siento hacerlo así.

Se comió media ardilla, le dejó la otra media a él, para cuando se despertara. Rose vigiló toda la noche, a veces se acurrucaba junto a Scorpius, le pobre estaba calentísimo a causa de la fiebre. Cuando llegó el alba Rose iba a salir de la cueva pero retrocedió el dió un tímido beso en los labios a Scorpius y salió para la Cornucopia.

¿Irían todos los tributos? ¿Qué podían necesitar? Los del dos y la Comadreja seguro que comida, ¿pero Thresh? Justo al alba, entre los matorrales Rose divisa a lo lejos la dorada cornucopia. De la nada aparecen 4 mochilas con el nombre de cada distrito. La Comadreja del 5 sale corriendo entre los árboles y consigue atrapar la suya y desaparecer con la misma rapidez. No coge ninguna otra porque sabe que la perseguirán por ello y eso no le interesaba porque cuerpo a cuerpo era la más pequeña de los que quedaban.

Rose piensa que tiene que ser ya, que tiene que salir ahora o cualquiera podría llevarse la medicina de Scorpius. Corrió a toda velocidad, como la primera vez que estubo allí, vió que Clove también salía de entre los árboles. Eran igual de rápidas y llegaron a la vez, Rose cogió su mochila e intentó salir de allí pero Clove la atrapo. Era más grande y más fuerte que ella.

- No, no, no....hoy no te escapas.- dijo con una sonrisa maliciosa.- ¿Qué hay en esa mochila? ¿Medicina para tu querido?

- ¿Mi querido?- intentó no parecer que estaba asustada.- él esta cubriendome, y buscando a Cato, le matará.- Clove le pegó un puñetazo que casi la deja sin sentido.

- ¡Já! Seguro que está moribundo en algún rincón, y ahora...es tu turno.- Clove se desabrochó el mono, llevaba un arsenal de cuchillos. Cogió uno y se lo puso a Rose muy cerca de la cara.- Seguro que en tu distrito han soñado con que este año ganeis, ¡pero no!- Clove le hacía cortes en la cara.- Siempre, que te quede claro, siempre ganamos los profesionales.- Clove estaba loca, dicho esto la besó en los labios y luego le propinó cortes en ambos carrillos.- como esa estúpida aliada tuya, la niña de la selva, ¿cómo se llamaba? ¿Rue? ¡jajajjaja! Menuda ridícula, ¡¡la aplastamos igual que te aplastaremos a ti!!- oír como pronunciaba el nombre de Rue y se burlaba de ella hizo encender su ira y aunque no pudiera la escupió sangre en toda la cara, Clove se puso más nerviosa e intentó clavarle el cuchillo a Rose pero algo se lo impidió, ¿Scorpius había venido a salvarla de nuevo?

- ¡¡Qué has dicho de la niñita!!- Rose solo había oido una vez su voz pero la reconoció enseguida, era Thresh que levantaba a Clove por el cuello con una mano.- ¿¡Qué le has hecho!?

 

- ¡¡Na-nada!!- susurró ella, el chico la estaba ahogando, estaba rojo de ira.

- ¡Has hablado de ella!- gritó él.- ¿La has matado?

- ¡¡Yo no fui!! ¡Catoo! ¡Ayuda!

- ¿Clove?- se oía a Cato a lo lejos.

Thresh estampó a Clove contra una roca, seguía viva pero la cabeza le sangraba. Rose oía su respiración agitada. Thresh se volvió hacia Rose, estaba llorando.

- ¿Qué quería decir con que erais aliadas?

- Ella...yo....- el chico se acercaba con una roca en la mano, Rose supo que no le valdría de nada correr, que la iba a matar.- ¡eramos aliadas! ¡lo eramos! ¡Volamos su campamento en mil pedazos! Intenté salvarla, ¡lo juro!- Rose lloraba, hablar de Rue le emocionaba.- ¡¡pero el chico llegó primero!!- Rose lloró, Thresh, su asesino se acercaba, recordó a Rue, si hubiera llegado unos segundos antes la hubiera salvado, Clove gemía de dolor, estaba muriendo, como pronto lo estaría Rose.- estuve con ella, hasta se murió, murió en mis brazos y no pude hacer nada.

- ¿Y a él lo matastes?- el chico también lloraba.

- Lo maté, te lo juro...y tu...mátame rápido, por favor.- Rose cerró los ojos, pudo sentir como Thresh levantaba la piedra y la tiraba pero no sintió dolor.

- Vete.- dijo.- Por la niñita, te dejo ir por ella, pero tu y yo no nos debemos nada, ¿entendido?

- ¡Clove!- se oye gritar a Cato, es un grito más cercano ya que se encuentra a pocos metros de ellos.

- Será mejor que corras.- dijo Thresh, Rose huyó de allí, echando un último vistazo a la Cornucopia vió a Thresh con su mochila y las del Distrito 2 y a Cato arrodillado junto a Clove rogandole que se quedase con él, tal vez él la amara, pero no le sirvió de mucho puesto que mientras Rose iba corriendo por el bosque sonó un cañonazo, el de Clove. Ahora mismo Cato iría a por uno de ellos dos y Rose apostó que iría a por Thresh pero como no estaba segura siguió corriendo hasta la cueva. Enseguida sacó la medicina, era una aguja, Rose no dudó y se la inyectó a Malfoy, lo último que recordaba antes de caerse rendida al suelo era una mariposa posandose sobre su brazo. ¿Le haría efecto la medicina a Scorpius?

Rose se despertó, ¿cuánto tiempo llevaba durmiendo? Le asustó no ver a Scorpius por ningún lado, se levantó deprisa, cogió el arco y salió de la cueva pero justo cuando iba a salir el chico entraba.

- ¡¿Dónde estabas?!- gritó, se había asustado de verdad.

- ¡Te has despertado!- dijo Scorpius con una sonrisa.

- Muy hábil.- se burló Rose.

- No te enfades Weasley, solo estaba buscando algo para comer, gracias a ti estoy mucho mejor, ¡mira!- se quitó la camiseta, en el hombro solo le quedaba una gran cicatriz cerrada.- gracias...

- De nada...- dijo Rose ya menos preocupada.- ¿Cuanto tiempo llevo dormida?

- Cuando yo me desperté era casi de noche, y en el cielo ví la imagen de Clove, ¿murió en la Cornucopia?- Rose había dormido más de un día.

- Si, Thresh la mató.- contestó ella, no quería recordar lo sucedido.- ¿Tu que tal estás?

- Mejor que nunca.- dijo.- aunque creo que los Vigilantes nos lo están poniendo difícil, lleva todo el día lloviendo a mares. Era cierto, en la cueva se estaban formando pequeñas lagunas.

 

- Genial...-dijo irónicamente.- ¿Qué nos queda de comer?

- Nada...- dijo Scorpius tristemente.- ¡Y me muero de hambre!

- Voy a cazar.- dijo ella saliendo de la cueva.

- ¿Con este tiempo?

- Si lo prefieres esperaré hasta que tu te mueras de hambre.- dijo sonriendo, siempre se picaban de esa forma en el colegio.

- Te cubriré.

Salieron de la cueva, la verdad es que caía una buena. Rose casi no podía ver nada, asi que a lasdos horas decidió no desperdiciar ninguna flecha más y con ayuda de Scorpius se subió a un árbol y cogió unos cuantos frutos. Después volvieron a la cueva, estaban empapados y congelados.

- Toma, tus tres frutas.- dijo Rose repartiendo la comida. Comieron en silencio hasta que...

- Oye Weasley...¿por qué fuistes a la Cornucopia por mi?- preguntó él, ¡premio! ella también se lo preguntaba.

- Yo que sé Malfoy....- se puso roja, no quería que el rubio se enterase de que le importaba.

- ¿No será que te gusto?- preguntó Malfoy divertido.

- ¡Nooo!- dijo ella, ¡cómo iba a ser eso!- Es porque te debo una, tu también me has salvado varias veces y todavía no sé por qué.

- Yo ya te dije porque.- dijo él metiendose en el saco de dormir.- ¿No quieres dormir? Aquí hay hueco para los dos.- dijo con una sonrisa misteriosa.

- Me quedaré vigilando, ya te despertaré más tarde.- dijo ella quedandose en la entrada, Scorpius se durmió enseguida, Rose le observó, ¿qué era lo que realmente sentía por él? Le odiaba pero tampoco concebía una vida sin él en el futuro. Era su némesis, todo el mundo necesita a alguien a quien odiar en su vida, y en la de Rose era Scorpius, pero ahora las cosas habían cambiado, el había sido amable, ¡ la había salvado la vida! ¿Y si se estaba enamorando? El himno británico le sacó de sus pensamientos y en el cielo se proyectó la imagen del chico del Distrito 11.

- ¡Thresh!- susurró sorprendida, ¡había muerto! ¡Seguramente con los truenos y relámpagos de la tormenta no había oido nada! ¿Pero Thresh? ¿Cómo habría muerto? ¿Lo habría matado gato? Él era más fuerte pero Cato está mejor preparado y buscaba venganza por Clove asi que ahora mismo también les estaría buscando a ellos. Los sentidos de Rose se agudizaron. Se aferró al arco y una flecha, a la mínima dispararía.

No supo cuanto tiempo estuvo de guardia, la verdad es que se moría de sueño y frío, asi que decidió acostarse con Scorpius. Se metió en el calentito saco, la cercanía con Malfoy la hizo sonrojarse, seguro que todo el país la estaría viendo en ese momento. Se acurrucó a su lado y se durmió.

Se levantó a la mañana siguiente, mejor dicho Scorpius la levantó a la mañana siguiente, la tapó la boca con la mano en signo de que no hiciera mucho ruido.

- He visto a Cato rondando por aquí hace cinco minutos.- susurró él.

- Nos estará buscando.- dijo Rose, esa idea le aterraba, Cato le daba miedo. Luego le contó a Scorpius la muerte de Thresh.

- ¿Quién quedamo?- preguntó él.

- Tu, yo, Cato y la Comadreja.- ¡La Comadreja! Era muy astuta pero ella no atacaría. Se quedó un rato pensando.- Creo que debemos salir a la caza, si no los Vigilantes la tomarán con nosotros.

Con mucha precaución salieron de la cueva, fueron a cazar puesto que se morían de hambre.

 

- Podemos separarnos, yo hago mucho ruido para cazar.- admitió él.

- Está bien, pero cuando yo silbe tienes que repetirlo en señal que estás bien, ¿vale?

Se pusieron de acuerdo y se separaron. Cada cinco minutos Rose silbaba y Scorpius la contestaba. Ella sola cazaba mejor, pero estaba paranoica por Cato, ¿y si les encontraba? Su lanza era igual de rápida que las flechas de Rose. Cazó un conejo a los tres cuartos de hora, ¡sería una buena comida! Silbó. Nadie contestó. Volvió a silbar. Nada. Se asustó, ¿y si...? Oyó un cañonazo y se temió lo peor. Con el arco cargado salió en su busca deprisa.

- ¡Scorpius!- no podía evitar gritar, se notaba angustia en su voz.

Se paró cuando encontró un cadáver y una persona a sus pies.

- No sé como ha pasado.- dijo Scorpius, a sus pies estaba la comadreja.- Tiene las bayas que he conseguido recolectar en la mano y restos en la boca.- Rose las observó, rojas.

- ¡Son venenosas!- dijo ella, en fin, una menos. Rose le explicó que la Comadreja robaba de los suministros de los tributos, asi que seguramente les robaría a ellos también.

- Me desharé del resto.- dijo él.

- ¡No!- le detuvo Rose.- ¿Y si engañamos a Cato también con esto?

- Solo quedaríamos tu y yo.- se hizo un silencio incómodo.- Bueno, siempre te dije que tu ganarías.

- Ya se nos ocurrirá algo.- dijo ella, era la cruda verdad, uno de los dos, si no los dos, tendría que morir.

- Vamos a comer mejor...- dijo Rose, preparó el conejo y se lo comieron entre los dos. Después acordaron ir al lago, ya que seguramente, antes o temprano tendría que ir a la caza de Cato. Caminaron varias horas por el bosque hasta llegar al lago pero allí no había rastro del chico. Bebieron del lago purificando el agua. Todo estaba demasiado silencioso. Era un prado, a unos cincuenta metros se encontraba la Cornucopia dorada. Rose oyó un ruido en el bosque enseguida se aferraron a las armas, Scorpius al cuchillo y Rose al arco. Cato salía del bosque a toda velocidad diriguiendose hacia ellos. Rose tensó el arco y disparó una flecha.

- ¡¡Lleva una especie de armadura!!- le gritó a Scorpius cuando su flecha le rebotó del pecho. Cato de abalanzó sobre ellos pero sigió corriendo aterrorizado. Rose buscó la causa, del bosque salían más de seis criaturas, como lobos, hacia ellos, Rose sin pensarselo dos veces sale a toda velocidad hacia donde va Cato, ¿la Cornucopia? si ese es el lugar más seguro...cuando está a punto de alcanzarla piensa en Scorpius, se gira y lo ve correr por detrás de ella, muy cerca de las criaturas. Lanza una flecha y ve como uno de ellos cae pero el resto sigue persiguiendolos.

- ¡¡Corre Rose!!- era de las pocas veces que Scorpius pronunciaba su nombre. Subió por el ardiente cono, eran más de diez metros de escalada, Rose veía a Cato arriba, tumbado descansando, ¡era su oportunidad! Cargó una flecha, pero se desvió porque Scorpius gitaba detrás suya, se dió la vuelta y disparó, otra criatura cayó. Juntos escalaron hacia arriba, las criaturas saltaban y trepaban, algunas llegaban y teían que luchar contra ellas. Una mordió a Scorpius en la pierna e intentó arrastrarle hasta el borde de la Cornucopia pero el logró ponerse en pie y tirar a la bestia fuera de allí. Rose también lanzaba flechas, una llevaba el nombre de Cato, se giró pero el ya estaba de pie, al borde del cono con Scorpius agarrado por el cuello.

 

- Si me matas, él también muere.- tenía razón, estaba contra la espara y la pared ¿qué debía hacer? Veía los labios de Scorpius morados, la pierna la tenía ensangrentada, estabamuy mal.- Tu decides chica fuego.

Derrepente Scorpius alzó la mano y dibujó una X en el brazo de Cato. Cato se dió cuenta demasiado tarde de lo que significaba puesto que Rose ya había disparado su flecha, ambos cayeron pero Scorpius consiguió agarrarse al borde de la Cornucopia. Rose salió hacia él, cogiendolo.

- Sueltame.- dijo él.

- ¿Qué dices?

- ¡¡¡Qué me sueltes Weasley!!!- gritó él.

- No te pienso soltar.- dijo ella tirando con todas sus fuerzas. Le arrastró arriba, ambos estaban en el suelo, con la respiración agitada.

- ¿Por qué lo has hecho?

- Él todavía no está muerto.- dijo Rose, era verdad, Cato estaba siendo devorado por los lobos, pero todavía no estaba muerto.- ¡Tengo que curarte la pierna!

Rose rompió su chaqueta e hizo un torniquete alrededor de la pierna de Scorpius, no duraría mucho si seguía sangrando asi. Se oían los gemidos y gritos de Cato en el suelo.

- ¿Por qué no lo matan ya?- dijo Scorpius, era una tortura escucharlo.

- Es un espectáculo para el Capitolio.- respondió Rose.- pero voy a acabar con ello.- se puso en pie, tensó el arco, divisó a Cato en la oscuridad, entre los mounstros, el chico la miró y le susurró un..." hazlo por favor" Rose por compasión y no por venganza lo mató. Sonó un cañonazo, ¿y ahora? ¿Ella o Scorpius? Se giró, Scorpius apenas se podía mantener en pie al borde del cuerno.- ¡¡¡¿Qué haces?!!!

- Solo puede ganar uno.- Scorpius temblaba, parecía apunto de llorar, iba a tirarse para dejarla ganar.- tu eres la heroína.

- No lo hagas.- dijo ella acercandose, él le hizo un gesto de que no se acercara más o se tiraba.- ¡¡¡Scorpius no lo hagas!!!

- No hay otra salida...- dijo él con un nudo en la garganta.

- Si la hay, confía en mi.- Rose se acercaba más y más a él.- ¿Confías en mi o no?- la chica ya estaba a su lado. Scorpius temblaba, casi no podía mantenerse en pie por culpa de la herida. Rose sacó algo de su bolsillo, eran las bayas rojas venenosas, se las enseñó a Scorpius, luego se miraron a los ojos, ese momento fue especial, Rose lo volvió a besar, esta vez si fue de verdad, se acercó a su oreja y le susurró un...."haz lo que yo haga".- ¡¡¡¡Este año no tendreis vencedor de los Juegos!!!!- Rose hablaba para la televisión, enseñó las bayas, luego le dió una a Scorpius.- una...- tenía que funcionar.- dos....- si alguien no ganaba dejarían en ridículo al gobierno.- y tres...- se llevan las bayas a la boca y un segundo después empiezan a sonar las trompetas.

- ¡¡Parad!!- gritaba el presentador Claudius.- señoras, señores, me llena de orgullo presentales a los ganadores de los quintos Juegos del Hambre, Rose Weasley y Scorpius Malfoy, ¡¡los tributos del distrito 12!!

Se oye de fondo gritos y aplausos, las criaturas desaparecen, y aparece un aerodeslizador, de él sale una escalera, Rose ayuda a Scorpius a subir, ¡han ganado! ¡¡Siguen vivos!! Allí dentro les atienden dos hombres que parecen sanadores, ambos les clavan una aguja en el cuello e inmediatamente se desmayan.

Rose se despierta en lo que parece su habitación en el Capitolio, la habitación que ocupó los días que estuvo entrenando allí. Se levantó, miró corriendo el reloj, ¿y si todo había sido una pesadilla? Por suerte o por desgracia no lo había sido, el calendario marcaba veinte días más de cuando la última vez que estuvo allí. ¡Osea que había sobrevivido! ¡Volvería a ver a su familia! ¡A albus, a sus abuelos, a Lucy, a todos! Fue corriendo a la puerta pero se llevó una gran decepción al ver que estaba cerrada. La golpeó pero nadie contestaba. A los cinco minutos alguien abrió la puerta, eran Effie, Haymitch y Cinna, Rose los abrazó.

 

- ¡¡Fantástica mi vida, has estado fantástica!!- le felicitó Effie.- Ahora vistete y arreglate, ¡teneis que salir por la teleenla ceremonia del ganador!

- ¿Scorpius está bien?- preguntó Rose abrumada.

- Si, aunque le han tenido que operar de la pierna.- dijo ella.

- Bueno basta de chacharas, tengo una cita con esta jovencita.- dijo Cinna.

Haymitch ni siquiera le habló, y dejaron solos a Cinna y Rose en la habitación.

- Aquí tienes tu vestido.- Cinna hizo aparecer con su varita un precioso vestido. Luego la peinó y maquillo.- Estás genial.- dijo a la media hora de empezar.

- ¿Puedo ver a Scorpius?

- Quieren que os rencontreis en directo, habeis sido la mejor historia de todos los Juegos.- dijo Cinna, alguien llamó a la puerta, era Haymitch.- os dejo a solas.

Cinna se fue, el mentor le dijo a Rose que la siguiera.

- ¿Ni un enhorabuena por tu parte?- dijo Rose, odiaba a ese tipo.

- Estás jodida.- le contestó él.- Escucha, el Capitolio está furioso por la manera en la que les dejasteis en ridículo, te lo harán pagar.

- ¿Y?- ahora Rose no tenía miedo a nada.

- Tu única defensa es que estuvieras tan loca de amor por Scorpius que no eras consciente de tus altos, ¿serás capaz de hacerlo? Scorpius ya lo sabe.

- Supongo.- dijo fríamente ella, osea, que ahora se tenía que hacer la enamorada del rubio...¿se tenía que hacer? ¿Es que no lo estaba?

Bajó con Haymitch al plató, allí oía a la audiencia desatada por la emoción. Oyó a Caesar Flickerman presentar y gritar sus nombres, ahora saldrían a escena, Rose subió los escalones, vió el plató, una luz cegadora, y vió a Scorpius. Él se acercó y la abrazó, después la besó en la boca, ¿qué significaba? ¿qué la quería o que lo hacía por orden de Haymitch? ¿sabía él el peligro que ahora corrían?

La gala pasó entre aplausos, declaraciones de amor, videos sobre ellos en los juegos, las muertes de los tributos, la más emotiva y la que casi hace llorar a Rose fue la de Rue.

Luego Caesar les preguntó por las bayas, pero consiguieron salir del apuro con facilidad. La gala terminó con un...os estaremos vigilando, que erizó sus pelos.

Para terminar la noche, Rose fue llevada a su habitación por Effie, y Scorpius por Haymitch.

- ¿Por qué no puedo estar con él?- preguntó Rose mosqueada.

- Ya tendrás todo el tiempo del mundo en casa.- le dijo Effie cerrandola la puerta.

En casa....quería ir ya, ver a todos y llorar con ellos, abrazarlos y besarlos. Pero también quería hablar con Scorpius y aclarar las cosas. Con estos pensamientos se durmió en la cama.

A la mañana siguiente salieron en el tren hacia su Distrito, Haymitch y Effie les daban consejos como sobre actuar ahora, porque la gente, la prensa y la televisión estaría detrás de ellos, solo les dejaron unos minutos del final para poder hablar a solas.

- ¡¡Al fin!!- dijo Rose.

- Eso digo yo...- dijo Scorpius.- bueno...entonces qué...

- ¿Qué de qué?- preguntó Rose.

- Los besos, las carantoñas, ¿estás enamorada de mí o no?- la pregunta la había pillado de sopetón.

- Ehh...bueno...no, no estoy segura.- dijo Rose nerviosa.

- Aggg Weasley eres insufrible.- dijo Scorpius enfadado.- pues ale sigamos finguiendo, ¿no?

- ¿Por qué te pones así?- preguntó Rose mientras el tren se paraba

- ¡¡Por nada!!- le chilló Scorpius.- venga vamos, actuemos para nuestro público.- dijo dandole la mano y tirando de ella para fuera del tren, un montón de gente estaba allí, en la estación.

Lo que ambos no sabían era que los verdaderos Juegos del Hambre estaban a punto de comenzar....

Continuará....

N/A: Fin del primer librooo!! xD Continuará y ahora si que no se cuando...Catching fire, segunda parte, ¿Rose y Scorpius se arreglarán y se dirán qué se aman? ¿Habrá una rebelión? ¿Me matareis por dejaros así? Pues no sé...xDDD Ahora si que me voy a descansar...que coño, me voy a estudiar, asi que supongo que volveré en vacaciones cuando tenga vacaciones...o no sé, lo mismo actualizo mañana...es taaaaaaan difícil la vida del fanficer xDDDD De momento tengo un video promocional que podreis ver en youtube...y la portada de la continuación aquí: https://www.potterfics.com/historias/40435

Como he dicho en algún comentario, otro objetivo que tenía era incitar a los lectores de HP a leer HG (Hunger Games o Los Juegos del Hambre) porque me parece un libro fascinante, es mi 2º saga favorita por detrás de HP claro xD y si quereis leeros el libro aquí os dejo la dirección:

https://literaturafyr.blogspot.com/2009/07/descarga-los-juegos-del-hambre-de.html

Bueno...pues nada, me despido de este "fic" digo "fic" porque no lo considero enteramente un fic como los demás que he escrito ya que sigue totalmente el argumento de Suzanne Collins y yo solo aporto un poco la historia de Rose y Scorpius, yo tenía pensado meter en el 2º y sobretodo 3º libro la intervención de los demás personajes del mundo mágico, perono sé ahora mismo llevo un cacao mental que no me se ni explicar xDDD

Besos, espero que os haya gustado a todos, y...no sé, hacer tiempo pasando por el resto de mis historias ya que estais =P

Y RECORDAD! SI OS HA GUSTADO VOTAD LA HISTORIA EN: https://listas.20minutos.es/?do=show&id=174588

Con sumo gusto,

HPlauritaR_h

Rose Weasley participa en...Los Juegos del Hambre - Fanfics de Harry Potter

Rose Weasley participa en...Los Juegos del Hambre - Fanfics de Harry Potter

N/A: Ya se que dije que no iba a escribir más, pero esta historia la empecé antes de terminar Post Deathly Hallows y llevaba un tiempo rondando por mi cabeza

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2023-02-27

 

Rose Weasley participa en...Los Juegos del Hambre - Fanfics de Harry Potter
Rose Weasley participa en...Los Juegos del Hambre - Fanfics de Harry Potter

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