"Si pruebas una vez
"
(Basado en la canción Si pruebas una vez (Sin ti me vuelvo loca), de Ha - Ash)
Ha pasado tanto tiempo desde que lo viste por última vez, que al principio no se te ocurrió qué decir cuando lo volviste a encontrar. Ibas caminando de lo más tranquila por los pasillos del Ministerio, orgullosa de lograr posicionarte como una de las mejores Inefables del Departamento de Misterios (aunque nadie sabe exactamente lo que haces), cuando chocaste con una persona al entrar a uno de los ascensores. Por alguna razón, ese cuerpo se te hace familiar, pero dejas ese pensamiento a un lado cuando esa persona te sostiene por un brazo, evitando así que caigas.
Lo siento mucho, señorita te dijo la voz grave y seria de un hombre, una voz que, al igual que el cuerpo, consideras familiar Debí fijarme por dónde andaba.
Alzaste la vista y estabas a punto de corresponder a la disculpa con una propia cuando te quedaste muda. Frente a ti hallaste un rostro que conocías, pero no te fijaste en lo que todo mundo se afanaba en ver en él, sino en sus ojos. Unos ojos verdes y profundos, medio ocultos tras unos anteojos redondos, que brillaban con una nostalgia lejana.
¿Harry? fue lo único que se te ocurrió musitar.
Sí, sólo se te ocurrió musitar su nombre, porque tu mente se quedó en blanco. Sí, era uno de tus mejores amigos, al que no veías desde al menos cuatro o cinco años, y ahora de repente estaba a tu lado. Lo que te hace recordar que tu amigo siempre tenía la mente tan metida en sus problemas, que era incapaz de ver más allá de lo que en el momento requería.
***
"Y si tu notas que he cambiado
Ahora no es casualidad
No soy la misma, me cuesta confesar
Es que hace tiempo que ya no te veo igual
Me empiezo a enamorar"
***
¡Hermione! exclamó él al reconocerte, lo que te sobresaltó ligeramente. Nunca creíste que te reconociera, pues habías cambiado notoriamente desde la última vez que se habían visto ¡Me alegra mucho verte!
Te enderezó jalándote suavemente de tu brazo, que aún sujetaba, y te dio un abrazo.
A
a mí también me alegra, Harry fue lo siguiente que tu cerebro pudo ordenarle a tu boca que dijera. Seguías un tanto paralizada ¿Qué haces por aquí?
Trabajo aquí tu amigo presionó un botón en uno de los laterales internos de la puerta del ascensor y éste cerró sus puertas, comenzando a subir ¿No te lo conté?
Negaste con la cabeza. Claro que no te lo había contado, porque de haberlo hecho, lo recordarías. De hecho, súbitamente tuviste deseos de reclamarle su silencio, el porqué no te escribió en todos esos años, pero te quedaste callada. Y seguiste negando con la cabeza.
Lo siento, creo que no tuve tiempo se disculpó él al instante Terminé la carrera apenas hace tres años y desde entonces no hemos parado.
¿Hemos?
Sí, sí, supongo que el distraído de Ron no te lo contó tampoco. Trabajamos juntos.
Y cuando dijo eso, te quedaste con la boca abierta
en sentido figurado, claro, no eras tan obvia en demostrar tus emociones. Porque sí sabías en dónde trabajaba Ron, él mismo te lo había contado hacía años: en el Cuartel General de Aurores. Así que todo ese tiempo había estado junto a Harry y no te lo dijo. Te preguntaste porqué.
¿Hermione? ¿Pasa algo? inquirió Harry.
Pero negaste con la cabeza de nueva cuenta e intentaste sonreírle. No tenía caso quejarse por lo que ya había pasado, ahora podías ver hacia el presente. Y hacia el porvenir.
Supongo que podré verte un día de éstos te atreviste a decir, justo en el momento en que el ascensor se detenía en donde se encontraba el Cuartel General de Aurores. Las puertas se abrieron poco a poco Hace mucho que no sé de ti, ¿sabes?
Harry te miró por un largo segundo, como si meditara la respuesta, para luego sonreír de una forma que te pareció encantadora.
¿Porqué no? dijo él, sin dejar de sonreír, y salió del ascensor, agitando una mano en señal de despedida Te llamaré por teléfono en la semana.
¿Cómo sabes que tengo teléfono?
Pero él no se molestó en contestarte, sino que sonrió aún más y se perdió de vista.
**************************************************************************************************************
Y aquí estás ahora, recordando el encuentro (el cual sucedió hace dos días) y pensando si no estarás ilusionándote demasiado. Quizá, sólo quizá, Harry estaba feliz por verte después de tantos años
porque sintió el mismo sobresalto en el corazón que sentiste tú al verlo. Pero no puedes darte la libertad de fantasear de esa forma. Que Harry lo mismo que tú al encontrarse ya era mucho pedir.
Y en eso tu teléfono sonó. Casi nunca lo hace, porque los únicos que saben cómo usar el teléfono (al menos que tú conozcas) son tus padres, y ellos ya no te llaman con la misma frecuencia que cuando te mudaste, lo que no quiere decir que no lo hagan de vez en cuando.
¿Buenos días? respondes con voz distraída, imaginándote quién podría ser. Y deseando que no sean tus padres para invitarte a visitarlos, porque aunque los quieres, no tienes ganas de salir para nada. Es tu día libre y quieres disfrutarlo.
Hola, Hermione, buenos días responde la voz al otro lado de la línea, una voz grave y seria Te dije que te llamaría.
Y te quedas de piedra, pensando si no habrás realizado un hechizo involuntario. Precisamente estás pensando en él y te llama por teléfono. ¡Vaya, cumplió su palabra!
¿Harry? respondes, sin poder ocultar tu sorpresa. Y es que el hecho de que Harry Potter cumpla una promesa al pie de la letra es todo un acontecimiento.
Sí, soy yo, ¿porqué te extraña? responde él.
Bueno, es que
Creí que tú
Tu trabajo
No haces más que tartamudear y no te lo explicas. Siempre te has distinguido por mantener la calma, por coordinar tus ideas, y ahora
¿Sonará muy ridículo si dejaras de decir incoherencias y mejor soltaras lo que estás pensando? ¿Lo que estás deseando?
***
"Antes te tuve a mi lado
Como el amigo siempre fiel
Y ahora que no estás aquí
Llamé para decirte por teléfono
Te necesito aquí"
***
Hubieras querido ser tú quien lo llamara y decirle que lo necesitabas a tu lado. Pero no hoy, por supuesto, sino desde que dejaste de verlo, desde que él dejó de tener contacto contigo. Nunca pensaste que realmente querías ser algo más que su amiga
hasta ahora. Hasta ahora que lo escuchas al teléfono emitiendo una sutil risa, la cual es motivada por tus desvaríos, tus balbuceos. Y decides parar de golpe, sacudir la cabeza y hablar con firmeza.
Lo siento, Harry, lo que quiero decir es que
No pensé que tuvieras tiempo de llamarme, con el trabajo que tienes. Es todo.
La risa de Harry para poco a poco, hasta que se convierte en un leve suspiro.
Si, comprendo comenta con seriedad Mira, no tengo mucho tiempo, tengo que salir a una misión en media hora, pero necesito saber si podríamos vernos en una semana. Tendré dos días libres entonces.
Asientes sin poder pronunciar palabra, hasta que caes en la cuenta de que Harry no puede verte y te apresuras a contestar verbalmente.
Por supuesto. El viernes es mi día libre.
Excelente. Me apareceré cerca de tu casa a las ocho de la noche. Hasta entonces.
Y te cuelga, sin dejarte preguntarle cómo es que conoce tu dirección.
**************************************************************************************************************
Una semana transcurre a saltos si una espera algo con impaciencia y anhelo. Y así esperas tú el próximo viernes, haciendo tu trabajo lo mejor que puedes, sin tener la más mínima idea de qué esperar de la reunión con Harry. Y tampoco sabes qué esperar de ti misma, porque la impaciencia es tanta y has estado separados tantos años, que a ratos te preguntas si deberías dejar tus escrúpulos a un lado e ir a buscarlo. Pero no lo haces. Eso no va contigo. Pero aún así
***
"Ya no puedo estar sin ti
Me vuelvo loca
A ciegas, sin pensar, te dejé marchar
Y si tú quieres,
Si lo quieres,
Lo podemos intentar
Si pruebas una vez
Te puedo enamorar"
***
Esta vez será diferente, te lo prometes solemnemente. La última vez que lo viste, antes de separarse por tanto tiempo, tuviste que guardarte tus sentimientos porque él aún tenía el corazón herido, lo recuerdas. Aquella chica, Cho Chang, fue su primer amor y contra eso no podías competir tú, quien solamente eras su mejor amiga. Ni soñarlo. Así que por tu bien, al principio tomaste como buena idea que se fuera, porque tal vez eso era lo mejor para ambos: él se recuperaría y tú tal vez olvidarías el sentimiento que te embargaba cada vez que lo veías. Pero ahora comprendes que todo fue en balde y que por más que lo intentaste, todavía sientes una sacudida en el pecho cuando piensas en él, en su cabello azabache que no se deja peinar, en sus ojos verdes que te han mostrado todos sus brillos, en su rostro que presumes ante ti misma conocer de memoria
No en su cicatriz y en lo que significa, por lo que te preguntas si no serás la única bruja en el planeta que nunca se fija en su cicatriz como lo hace el resto de la gente.
Y llega el viernes, que para tu total sorpresa, es catorce de febrero. Vaya, día de San Valentín. Se supone que es el día de los Enamorados, pero también el día de la Amistad. Le llamas a Ron a temprana hora para desearle feliz día, sabiendo que últimamente se ha interesado notablemente por todo lo relacionado con muggles (de tal palo, tal astilla) y te contesta con prisa, diciendo algo de que te agradece la llamada y que no puede hablar mucho porque tiene una cita con Luna. Luna
ese nombre se te hace conocido y pronto lo relacionas con una cara, una forma de ser y un sin fin de cosas más, entre ellas un apellido, Lovegood. Así que Ron saldrá con Luna Lovegood, ¿quién lo hubiera dicho? Él siempre juró que esa Ravenclaw rubia y con aire inconfundible de chiflada era eso, una chiflada.
Y dejas eso de lado, porque tienes que prepararlo todo. Arreglas el ligero desorden de tu pequeña casa, que para ti es común, sólo por darle un aspecto más presentable. Te arreglas tú lo mejor posible, con un conjunto de falda y blusa color rojo que por cierto, es tu favorito y sólo usas en ocasiones especiales. Te pones a preparar una cena sencilla, agradeciendo profundamente a tu madre que te haya enseñado a cocinar a la usanza muggle, porque la cocina mágica no es tu fuerte. Y justo cuando sacas una tarta de fresa del horno, suena el timbre de la puerta principal. Quitándote el delantal que cubre tu atuendo para evitar mancharlo, lo arrojas a una silla y te apresuras a abrir.
Ahí está, y lo observas con todo el detenimiento posible, aunque discretamente. Luce bastante bien con el pantalón y el saco marrones combinados con una camisa blanca. Su cabello, percibes, no está tan desordenado como de costumbre, y sus ojos verdes te miran como si encontraran algo inusual en ti.
Hola saluda, sonriendo a medias Lamento la demora.
Llegas a tiempo rebates al instante y le permites la entrada. Te percatas de que lleva algo en la mano ¿Y eso?
Harry se mira la mano ocupada y se lleva una mano a la cabeza, con lo que no puede evitar desordenarse el cabello hasta dejarlo como normalmente se lo ves.
Lo traje para la cena te extiende lo que carga: una botella de vino tinto Espero que no te importe
Para nada aseguras y llevas el vino a la cocina, para regresar cinco segundos después a donde dejaste a tu invitado y descubrir que ahora está en la sala, de pie y mirando respetuosamente los retratos que cuelgan en las paredes.
No se mueven observa, refiriéndose a las fotografías.
Son copias muggles le explicas, surgiendo en ti, por un momento, la Hermione Granger de antaño, la sabelotodo Alteradas de tal forma que si un muggle las ve, no halle ninguna cosa rara. Viviendo en un área muggle de la ciudad
Harry asiente lentamente, como queriendo decirte que comprende de lo que hablas, pero que no quiere oír de ti una cátedra. Tú te reprendes en silencio y mejor le indicas con una seña que pase a la mesa. Él lo hace y mientras le sirves, te pregunta qué ha sido de ti.
Soy Inefable le respondes con una nota de orgullo y molestia en la voz Secreto absoluto. No es que no me guste el trabajo que hago, de hecho me encanta, pero es ridículo que no pueda decirle a nadie nada de lo que hago.
Se parece mucho a cuando realizo una misión te dice Harry justo cuando te sientas a la mesa, frente a él.
No lo crees del todo. Harry acaba de comparar su trabajo con el tuyo. Cree que de alguna forma, tú y él se parecen de alguna forma.
¿Y tú qué tanto haces? inquieres, pero sabes que probablemente no obtendrás respuesta. Tea apresuras a aparentar calma y abrir la botella de vino que él llevó. Necesitas un sorbo y lo necesitas antes de cometer alguna otra tontería.
Bueno, es interesante a su modo reconoce Harry, saboreando tu comida como si fuera lo mejor del mundo. Eso te hace feliz y le llenas la copa con lentitud Una vez Ron y yo tuvimos que ir a Nottingham a investigar a un contrabandista de piel de dragón, así que nos disfrazamos de pordioseros para acercarnos al tipo. Yo no tuve más que vestir la ropa andrajosa que me dieron en el cuartel, ensuciarme un poco y cubrirme la cicatriz, pero Ron se fue a los extremos: se cortó el cabello él mismo, todo disparejo, los andrajos que le dieron en el cuartel los revolcó en el lodo y luego se llenó de hollín la cara. Así se quedó los cinco días que duró la misión y debo confesarte que me daban ganas de lanzarlo al Támesis en cuanto regresamos a Londres. Apestaba.
Te ríes, tanto por imaginarte a Ron en semejante facha como por la forma en que Harry te lo contó. Animado, sonriente, despreocupado
como él mismo nunca se imaginó vivir cuando estaba en el colegio. Y mientras la cena prosigue y Harry te sigue haciendo reír de esa manera, deseas con todo el corazón que ahora que se han reencontrado, no vuelvan a separarse jamás.
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Han pasado al menos dos años desde que Harry y tú se reencontraron y se han seguido viendo desde entonces. Han cenado juntos, han paseado juntos, han compartido muchas cosas y lo agradeces infinitamente. Él te trata como nunca hubieras creído posible, como si fueras lo más importante en su vida, y de hecho, eso eres para él. Te lo ha demostrado de varias formas posibles y hace un año exactamente te lo confesó, cuando hacían un recorrido nocturno a orillas del Támesis.
Hace tiempo que debí decirte esto, Hermione, pero no sabía cómo comenzó, y por su mirada supiste que era algo importante para él, algo muy importante Me alejé para ver si cambiaba, pero no fue así. Así que pensé que era la señal de que era sincero.
¿Qué cosa? te atreviste a inquirir, porque no sabías qué era lo que iba a decirte.
Mi amor soltó sorpresivamente y te miró directo a los ojos con tal intensidad, que te quedaste quieta, escuchando esas palabras que llegaron al fondo de tu corazón Hermione, te amo. Desde hace mucho tiempo. Tú no te dabas cuenta y no podía obligarte a amarme, así que creí que te olvidaría estando lejos. Pero me equivoqué.
Y fue entonces que inclinó la cabeza con suavidad y te besó por primera vez. Fue justo como lo habías soñado, sentiste justo lo que habías imaginado y te pareció justo lo que debía ser. Pero lo que no fue nada justo fue lo que pasó a continuación: se separaron y él estaba llorando. ¡No, por favor! Nunca en tu vida habías querido que llorara por ti y ahora lo estaba haciendo. Te sentiste muy mal.
***
"Nunca vi cuanto me amabas
Nunca te supe valorar
Ahora es mi turno de luchar por ti
Regresa de una vez
Te necesito aquí
***
Perdona mi atrevimiento se disculpó él y se desapareció aprovechando que no había muggles a la vista, dejándote totalmente confundida.
Pero no del todo. Sabías lo que eso significaba, lo que podías ganar o perder dependiendo de lo que pasara a continuación y tomaste una rápida decisión. Fuiste a buscarlo, sabiendo dónde podía estar porque para entonces, lo conocías mejor que Ron. Te apareciste en un departamento sencillo y decorado en tonos neutros, sorprendentemente ordenado. Aunque a ti no te parecía nada sorprendente, puesto que ya habías estado ahí. Y tal como previste, una puerta a tu derecha se abrió y Harry apareció. Se sorprendió de verte ahí, pero aún más cuando captó tu mirada, sincera y cargada de emoción, y te oyó decir.
Yo también te amo, Harry, desde hace mucho tiempo. Y ya no puedo estar sin ti.
***
"Ya no puedo estar sin ti
Me vuelvo loca
A ciegas, sin pensar, te dejé marchar
Y si tú quieres,
Si lo quieres,
Lo podemos intentar
Si pruebas una vez
Te puedo enamorar
***
Ya no puedo estar sin ti
Me vuelvo loca
A ciegas, sin pensar, te dejé marchar
Y si tú quieres,
Si lo quieres,
Lo podemos intentar
Si pruebas una vez
Te puedo enamorar
te puedo enamorar."
***
Y fue entonces cuando se abrazaron con fuerza y él te volvió a besar. Pero esa vez fue diferente, porque participaste en el beso con todo tu ser. Y cuando se separaron únicamente vieron amor en la mirada del otro, deseando seguir viendo lo mismo el resto de sus vidas.
Y eso te lleva a preguntarte para qué te habrá citado Harry en ese restaurante muggle tan caro en el centro de Londres precisamente hoy, otro día de San Valentín, si no es para celebrar contigo esa fecha tan especial del calendario. Te arreglas lo mejor posible con un vestido rojo discreto y a la vez elegante, te recoges el cabello en un elegante chongo, te colocas los aretes y el dije en forma de corazones que te regaló la Navidad pasada y sonríes, pensando que Harry es el mejor hombre de quien pudiste enamorarte. Tomas tu bolso rojo, consultas tu reloj de pulsera y sales de tu casa, pensando en las razones que llevaron al catorce de febrero a ser el único día de los Enamorados del año. Aunque para ti, desde que lo volviste a ver, todos los días han sido San Valentín.
Porque eso es lo que Harry Potter te ha hecho sentir, Hermione Granger.Mi Don.
(Basado en la canción Don, de Miranda)
No sabes en lo que estás a punto de meterte y la verdad, te sientes como un verdadero tonto estando allí sentado con una hora de anticipación, pues sientes las miradas de varios de los presentes clavadas en ti. Y es que no es para menos, puesto que no has dejado de mirarte las manos, en las que sostienes un objeto pequeño y brillante al que miras fijamente, sin ponerle atención a nada más. Un joven de uniforme negro con camisa blanca y corbata de moño del mismo color, sosteniendo una libreta y un bolígrafo, se te acerca y te pregunta con amabilidad y extrañeza si deseas algo.
Agua, por favor le respondes distraídamente Un vaso grande.
El joven se retira mirándote como lo hacen los demás, o sea, como si estuvieras completamente loco, y no lo culpas. Sigues contemplando el objeto en tus manos y te preguntas cómo es que decidiste a dar ese paso.
Quizá fue cuando la volviste a ver, luego de tantos años de vivir únicamente en el trabajo y cuando creíste que si la volvías a encontrar, ya no sentirías esa sacudida en el pecho que te provocaba su sola presencia. Pero te equivocaste rotundamente.
***
"Quiero saber qué me pasa
Te pregunto que me pasa y no sabés
Qué contestarme
Porque claro,
De seguro que mareé"
***
Estás casi seguro que cuando volvieron a encontrarse en ese ascensor del Ministerio, luego de que te disculpaste con ella sin saber todavía quién era, Hermione no supo qué decir. Por un momento creíste que iba a reclamarte todo ese tiempo que no le escribiste y que no te comunicaste con ella, pero no lo hizo. A cambio, lo único que dijo fue tu nombre, de forma tan asombrada que reconociste su voz enseguida. Era el mismo tono que usaba cuando pasaba algo que la sorprendía de manera extraña y fascinante.
Y te alegraste sinceramente de verla, porque como comprobaste en escasos segundos, tu fuerza de voluntad todos esos años no había bastado para olvidarla. La abrazaste y deseaste no tener que soltarla, pero como la sentiste totalmente turbada por el encuentro, procuraste no retenerla mucho. Se pusieron a conversar y así le dijiste que eras auror, al igual que su mejor amigo Ron, y bastaba ver que ella se quedaba con la boca abierta ante la noticia de tu profesión para que constataras que tu pelirrojo amigo no había roto su palabra. Le pediste que no le dijera a Hermione dónde estabas y qué hacías para que ella no te buscara, porque sentías que si la volvías a ver, la seguirías queriendo igual.
Es algo ridículo te dijo Ron entonces, cuando le pediste el favor, con cara de saber que tenía la razón Pero en fin, es cosa tuya.
Y sí, era cosa tuya, por eso cuando Hermione dijo que podía verte un día de ésos, no pudiste negarte y le dijiste sonriente que la llamarías por teléfono. Pero en cuanto ella te preguntó cómo sabías que tenía teléfono sólo le sonreíste y la dejaste, sin responderle. Ya en tu escritorio, te diste de topes contra el mismo. Claro que sabías que tenía teléfono, y no solamente eso, sino que también sabías dónde vivía. Durante esos años lo averiguaste a través de Ron, quien te decía que la visitaras, pero nunca te decidiste.
***
"Con mis idas y vueltas
Te cansé con mi cámara lenta
Y aunque trato
Nunca puedo
Apurar mi decisión"
***
Y dos días después de encontrártela, te decidiste a llamarla. Te reíste un poco al oírla tartamudear al teléfono, pues nunca lo creíste posible en ella, ya que la conocías porque siempre mantenía la calma y coordinaba sus ideas. No tenías mucho tiempo, tenías una misión urgente, así que lo único que le preguntaste es si podías verla en una semana. Ella dijo que sí, que el viernes era su día libre y aceptó que te aparecieras cerca de tu casa como a las ocho de la noche. Y luego de quedar así, le colgaste bruscamente, porque habías metido la pata de nuevo. ¡Le habías dado a entender que sabías dónde vivía! Sí que eras idiota. Se pondría a sospechar que no habías querido visitarla años atrás por alguna razón y creías que no resistirías mucho y le confesarías lo que sentías.
Aquel viernes estabas solo, pues en cuanto llegaste a casa de Ron a pedirle un consejo sobre cómo comportarte con ella (lo cual no era del todo increíble si se consideraba que tu amigo tenía más citas en un mes que tú en un año) y lo hallaste colgando el teléfono muggle de su departamento, abrochándose una camisa azul claro a toda prisa y saliendo del lugar a toda carrera alegando algo de una cita con Luna. De inmediato recordaste que la única Luna a la que Ron conocía era Luna Lovegood, lo que te hizo soltar una carcajada. Sí, tal vez Luna era perfecta para Ron. Ambos estaban igual de chiflados. Aunque tu pelirrojo amigo nunca admitirá que está chiflado, claro, pero lo está.
Así las cosas, llegaste a casa de ella listo para cenar, la admiraste pensando que se veía estupenda con esa ropa roja, le pediste disculpas por la demora y le ofreciste una botella de vino. Y deseas que ella capte que tu mirada dice algo más que un cumplido.
***
"En el preciso momento
En que todo va cambiando para mí
En ese instante
Te aseguro
Que alguna señal te di"
***
Ella se va a llevar la botella a la cocina y tu te fuiste a admirar su sala, sus fotografías que colgaban de las paredes. Ahí hay algunas donde apareces tú, pero las que más llaman tu atención son las de tu amiga con un joven de cabello oscuro, nariz ganchuda y cejas pobladas. Viktor Krum, un búlgaro al que llegaste a conocer en persona y de quien Hermione se hizo muy amiga. Cuando ella volvió y te encontró allí, señalaste la fotografía de Krum haciendo un comentario de que no se movía, y ella ni se fijó en que parecías un poco celoso. Simplemente te explicó porqué la foto no se movía y tú lo dejaste así.
***
"Pero no me escuchaste
Tal vez sin intención de tu parte
Puede serte un poco débil
El sonido de mi voz"
***
En la cena, ella te pregunta por tu trabajo y hablándole del mismo, te agradó hacerla reír. Ella no podía contar mucho de su trabajo, así que tú le contaste algunas cosas. Estaba encantada. Haciéndola reír, te sentías de una forma extraña, como si por fin vivieras sin la presión de ser
de ser quien eras. Y deseaste seguir haciéndola reír mucho más tiempo, porque no tenías intenciones de separarte de ella ahora que la habías reencontrado.
**************************************************************************************************************
Y a partir de ese día, recuerdas, trataste de hacerle ver por todos los medios posibles que era importante para ti, muy importante. Se lo confesaste exactamente hace un año, en otro día de San Valentín, cuando por primera vez descubriste que sin ella a tu lado, ningún día de tu vida tenía sentido.
***
"¡Oh! Una mañana te veré llegar
y descubriré que yo
solo ya no estoy mejor
***
¡Y
! Te pediré que me acompañes
A dónde en verdad no sé
Dime que sí, miénteme."
***
Creías que ella nunca te correspondería cuando le dijiste que la amabas, así que se lo demostraste. La besaste y eso fue lo más maravilloso que has experimentado jamás, porque fue el primer beso que le diste. Pero cuando viste que ella se mantenía un tanto fría, no pudiste evitar derramar un par de lágrimas de tristeza, te disculpaste y la dejaste. Regresaste a casa y te reprochaste una y otra vez por haberte atrevido a tanto. Ahora sí, era definitivo, la dejarías en paz y volverías a ser simplemente su amigo. No querías herirla por nada del mundo. Pero con lo que nunca contaste fue con que ella fuera a buscarte y que con sólo decirte que también te amaba, eliminaba toda tu tristeza y te impulsaba a abrazarla y besarla otra vez. Y esta vez fue diferente, porque ella te dio lo mismo que tú le dabas y al mirarse, únicamente había amor en sus ojos, como esperaba que hubiera en los tuyos para ella.
***
"Podría ser que al final
Rompiste el cristal en mí
Podría pasar
Que me hagas hablar
Yo creo que tienes el don de curar este mal"
***
Y desde entonces, has procurado que ella no se arrepienta de amarte. La has amado tanto como puedes y ella a ti también, con lo cual eres muy feliz. Lo que te lleva a recordar lo que haces en ese restaurante muggle tan caro en el centro de Londres, vestido tan elegantemente con un traje color verde botella, y todavía sosteniendo aquel objeto pequeño y brillante en las manos. El vaso de agua que te llevaron se acabó hace tiempo, pero no pides otro porque casi es hora de que ella llegue. Por eso aprovechas ese tiempo extra en preguntarte porqué no hiciste aquello antes y te respondes a ti mismo que porque tratabas de conocerte a ti mismo. Pero no lo lograste hasta que volviste a verla.
***
"Siento que debo encontrarte
Y sin embargo, paso el tiempo yéndome
Hacia mí mismo
A mi centro
Que jamás encontraré"
***
Y piensas que si no hubieran estado separados tanto tiempo, hubieras sido feliz desde hacía mucho tiempo. ¿Desde cuándo Hermione habría estado enamorada de ti y no lo habías notado? Y romper todo contacto con ella no fue precisamente lo justo.
***
"Yo quisiera tenerte
Y tratarte de modo decente
Pero ves que
Ya no puedo
Despegar de mi papel"
***
Ahora era diferente y quieres guardar la calma mientras esperas. Pero desde que dejaste de recordar lo que ha pasado entre ustedes, te sientes inquieto. Es así como te recuerdas que ella es la que sin quererlo, con un simple roce te hace sentir mejor.
***
"Deberé tranquilizarme
Y jugar al juego que me proponés
Bajo la guardia
Te recibo
Y me abrigo en tu piel"
***
¡Y vaya que tienes motivos para querer sentirte bien! Durante mucho tiempo fuiste una persona con una carga muy pesada y ahora, que todo está en paz, cargas con algo más alegre pero más fastidioso: la fama. Y la fama, aunque en ciertos casos es un beneficio, otras veces quisieras no poseerla.
***
"El destino me ha dado
Corazones desequilibrados
Tu palabra
Me nivela
Y detiene mi caer"
***
Y es cuando recuerdas que Hermione siempre sabe qué decirte para hacerte sentir bien, siempre ha sido así, desde que puedes recordar. Sólo que no te dabas cuenta.
Pero dejas eso de lado en el acto. Miras por enésima vez a la entrada del restaurante y con el corazón acelerado, guardas el objeto pequeño y brillante en un bolsillo, porque acabas de distinguirla, a la más hermosa de las mujeres, a luz de tu existencia. Por quien serías mejor persona todos los días de tu vida.
***
"¡Oh! Una mañana te veré llegar
y descubriré que yo
solo ya no estoy mejor
***
¡Y
! Te pediré que me acompañes
A dónde en verdad no sé
Dime que sí, miénteme."
***
Sí, le pedirás que te acompañe toda la vida. A donde quiera que vayas, con quien quiera que estés, quieres que ella esté presente en todas las formas posibles. Suena cursi incluso para ti, pero no puedes evitar pensar así mientras la admiras con ese vestido rojo, con el castaño cabello recogido elegantemente y aquel juego de alhajas que le regalaste en Navidad, que tiene corazones. Es como si presintiera lo que vas a decirle, pero justo ahora, que está ya a unos pasos de ti, te quedas sin decir palabra. Como congelado.
***
"Podría ser que al final
Rompiste el cristal en mí
Podría pasar
Que me hagas hablar
Yo creo que tienes el don de curar este mal
***
Es un solo
¡Es la guitarra de Lolo!"
***
Una guitarra toca una delicada melodía de fondo en el restaurante y eso te vuelve repentinamente en la realidad. Por alguna razón, el sonido de las cuerdas, certero y armonioso, te recuerda a ella. Y es así como le sonríes, te pones de pie y la abrazas.
Feliz San Valentín, Hermione le dices.
Feliz San Valentín, Harry te contesta, y su sonrisa te llega al corazón.
Te apresuras a retirarle la silla como todo un caballero y en cuanto se sienta, lo haces tú también. La miras con nerviosismo, ella te regresa una mirada intrigada, que indica que quiere saber qué te propones y sin esperar más, sacas el objeto pequeño y brillante que tuviste entre tus dedos casi toda la hora anterior y se lo extiendes sin más ceremonia.
***
"Podría ser que al final
Rompiste el cristal en mí
Abriste mi piel que estaba tan mal
Quebraste el silencio que me hizo alejar
Quizá eres tú quien me hará regresar
Y tú ya te sabes la forma mejor
Y tienes el don que requiere curar este mal."
***
¿Quieres casarte conmigo? le preguntas.
No sabes cómo va a reaccionar o si va a aceptar. Pero definitivamente no esperas que ella, cuando casi alcanzaba el objeto que le tendías, se desplomara al suelo, desmayada.
Te asustas bastante y tú y el joven que te llevó tu vaso de agua de inmediato la auxilian. Aunque no fuera al caso, admites que incluso así, luce hermosa. Por fin logran reanimarla y le agradeces al joven apuradamente, pues quieres escuchar un susurro que sale de su suave boca.
¿Qué pasa, cariño? le preguntas, pues tienes la impresión de que se dirige a ti.
Sí dijo Hermione con voz un poco más alta.
¿Qué? te sorprendes tanto que por poco y la dejas caer, pero muy a tiempo recuerdas que es el amor de tu vida y la ayudas a ponerse de pie.
Ella, por toda respuesta, toma el objeto que le habías tendido minutos antes de la mesa y mostrándotelo, repite una y otra vez.
Sí, sí, sí, sí y asiente con la cabeza, sonriendo y llorando al mismo tiempo, entregándote el objeto en la mano antes de echarte los brazos al cuello.
Enseguida, tomas el objeto y lo sostienes adecuadamente.
Pues desde hoy serás mi prometida, Hermione declaras, radiante.
El objeto pequeño y brillante no era otra cosa que un anillo de oro, con un diamante deslumbrante y cristalino, tan cristalino como los ojos de Hermione en ese momento, observándote mientras deslizas el anillo por su anular izquierdo, escuchándote decir cómo quieres que sean las cosas, dónde quieres que sean y varios detalles más
pero siempre dejando bien claro que quieres que ella participe en todo eso.
Porque sabes perfectamente que Hermione Granger es tu mundo, Harry Potter. Lo es desde hace mucho tiempo y siempre lo será.
Si pruebas una vez... Mi Don - Fanfics de Harry Potter
'Si pruebas una vez'(Basado en la canción Si pruebas una vez (Sin ti me vuelvo loca), de Ha - Ash)Ha pasado tanto tiempo desde que lo viste por última vez, q
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