Sobre Dudas Existenciales - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

¡He dicho que no, Ron!

¡Y yo he dicho que sí, Hermione!


Los dos chicos se miraban el uno al otro con ira, mientras Harry los observaba desde su esquina, con expresión cansada. Era la Noche Buena de 1992 y estos tres chicos estaban sentados en la sala común frente al fuego y ya faltaba cerca de 45 minutos para medianoche. Tema de discusión: ¿Existe Santa?


Ron, Santa no existe. De seguro era tu papá disfrazado. Dice una Hermione, cansada de lidiar con el pelirrojo. Esas son leyendas muggles que inventaron las compañías de juguetes (generalmente caros, déjame agregar) para que los niños tengan libertad de pedir todo lo que quieran y los padres se vean obligados a gastar su dinero por sólo para complacerlos y alimentar el consumismo de las masas.

 

Cuando Ron logró reponerse de su confusión, continuó.

No es una leyenda muggle, Hermione. Pensaba que era obvio que Santa es un mago inmortal que, para hacer felices a los niños, se mudó al Polo Norte y, así, poder hacer los juguetes sin molestia alguna. Se calló unos segundos. Mientras, Hermione rodó los ojos, dispuesta a hablar, pero Ron siguió. Y, aunque no sea así (que no creo), mi papá no me engañaría de esa forma durante tanto tiempo.

Claro, eso tiene muchísimo más sentido. Guardó silencio, esperando, pero cuando vio a Ron obviando (o sin percibir) su sarcasmo y asintiendo, aparentemente satisfecho. Se exasperó. ¡Eso es aun más ridículo que el hecho de que hayan inventado a Santa y tú creas en él!. Gritó, agitando los brazos con exasperación.

Chicos, eso no importa. Chicos, yo
¡Dejen de pelear, por favor!. Exclamó Harry, alzando la voz tímidamente al verse abiertamente ignorado e intentando parar el jaleo que había provocado lo dicho por Hermione, logrando ganarse dos miradas fulminantes. Está bien, me callaré. Dijo, resignado.

Como si nadie Harry los hubiese interrumpido, continuaron discutiendo.

Además, ¡También vi el trineo!

Ron, en el mundo muggle, eso sería inexplicable, pero estamos en el Mundo Mágico, explicó Hermione, lentamente, como si hablara con un niño pequeño y hay magia. Dijo, haciendo énfasis en la última palabra, mientras pasaba su varita varias veces frente a la cara del pelirrojo, remarcando lo obvio. ¿Lo ves? Además, ya estás muy grande como para seguir creyendo en Santa, ¿O acaso también crees en el Hada de los Dientes y en el Conejo de Pascua?. Al ver que el chico se quedó en silencio, Hermione bufó mientras rodaba los ojos, Harry sonrió internamente por su ingenuidad y Ron se ruborizó, apenado.

¡Bu-bueno y eso qué!. Tartamudeó, con la cara haciendo competencia con su cabello. Yo todavía soy pequeño. Por dios, Hermione, ¡Recuerda que sólo tengo 12 años!. Dijo Ron, casi desesperado.

Precisamente, Ron, ¡Tienes 12 años!. Remarcó la chica, con fastidio. Cosa que te hace lo suficientemente grande como para dejar ese tipo de creencias.

No, Hermione, tú crees ser grande sólo por haber leído muchos libros y ser responsable, ¡Pero a los 12 años, se sigue siendo un niño!. "Auch, eso le dolió", pensó Harry. Ambos estaban tan rojos de furia, que Harry creyó que los dos, sólo con sus rostros, podrían iluminar y calentar una ciudad entera.

 

Por si no lo sabías, Ron, yo soy mayor que tú. Eso me da el derecho de llamarte, si quiero, primate inmaduro, subnormal, semi-desarrollado y tonto. Dijo Hermione, con una sonrisa de autosuficiencia ocultando su tono indignado.

Y antes de que Ron le reclamara, Harry habló:

Chicos, creo que ésta pelea es muy estúpida, así que deberían
. Pero antes de que terminara fué interrumpido por Ron.

¡Así que estás de su lado, no crees en Santa!. Exclamó, señalándolo acusatoriamente y con expresión dolida.

Lo que pasa, Ron, es que desde que estoy con los Dursley, lo mejor que he recibido es un palillo de dientes usado y la ropa vieja y fea de Dudley, así que no. No creo en santa. Dijo Harry, mirando a Ron con una expresión que claramente quería decir "lo siento".

Hermione miraba al pelirrojo, triunfante ¡Já!

¿Será porque Dudley hurtaba tus regalos? Al parecer, Ron intentaba convencerse a sí mismo de lo que decía. Al final, suspiró con tristeza. Me siento traicionado.

Los chicos se quedaron en silencio y, casi sin que se dieran cuenta, se hicieron las 12 de la noche.

Bien, creo que deberíamos ir a
. Pero Hermione nunca terminó de decir esa frase, pues una voz gruesa, que no era de ninguno de los tres, la interrumpió.

¡HO HO HO! ¡Feliz Navidad!

Los tres chicos se quedaron lívidos de la impresión.

Después de este suceso, nadie había roto el silencio. Ron sonreía de manera exagerada, mientras que las bocas de Hermione y Harry no paraban de abrirse y cerrarse como si quisieran decir algo pero sus gargantas no producían sonido alguno.

Ron se volvió, observando a una sorprendida Hermione con una sonrisa triunfal.

Creo que ahora es mi turno, Hermione: ¡Já! Santa sí que existe dijo, con fanfarronería.

Cuando logró sobreponerse de la sorpresa, dijo:

Pe-pero
¡No es posible! Es científicamente imposible, a menos que
¡Oh! Ya entiendo. De seguro fue el Profesor Dumbledore, no hay otra explicación más lógica que.... Se detuvo y miró a Harry, suplicante. ¿Verdad Harry?... ¿Harry?

Hermione se volteó para mirarlo, pero Harry no reaccionaba. Se le acercó, cautelosa, y lo sacudió un poco.

Eh
Quizás Ron tenga razón con lo del mago inmortal y Dudley robándome
No sería la primera vez. Harry lucía confundido. Se sentía como si una bludger lo hubiera golpeado.

Te gané, te ganéee. Canturreó Ron, burlándose de Hermione.

Ron, no seas tonto, Harry está confundido. De seguro ha sido un truco de tus hermanos. Ellos siempre

Ya, Hermione. Admítelo, Santa existe. Harryrnse mejorará en un rato y podrá confirmártelo. El pequeño Ron lucía radiante. A Hermione se le antojó adorable, pero enseguida desechó el pensamiento. Por cierto, hay que ir a dormir, sino Santa no nos dará nada
Buenas noches, Hermione.

Hermione se abstuvo de comentar nada.

Ron, ¿Qué hay de Harry? Hay que llevarlo al dormitorio

Chistes cortos

Déjamelo a mí. Dijo Ron, tranquilamente. Se puso un dedo en la barbilla, pensativo, para luego decir. Hola, Profesor Dumbledore.

 

¡¿Qué?! ¡Hola, Profesor!. Exclamó Harry, mientras volteaba casi desesperadamente a cada rincón de la sala común. Al no encontrar nada, se volvió, dirigiendo una mirada asesina hacia Ron.

Eh
Te tenías que despertar, ¿No?. Sonrió, inocentemente. Harry no modificó su expresión Ya, vamos a dormir.

Con este último comentario, el trío se fue a descansar. Esa noche, Harry durmió sin sueño alguno, Ron durmió como un bebe feliz y Hermione
Bueno, ella tuvo perturbadores sueños sobre hombres gordos vestidos de rojo y Dumbledores, muchos Dumbledores.




Muchas gracias, Severus, ¡Siempre eres de mucha ayuda!. Dijo alegremente Dumbledore, mientras se quitaba el disfraz de Santa y transformaba el trineo en lo que era: Una escoba. De nada. Refunfuño el Profesor Snape de muy mal humor. Pero creo que esto es inútil, Dumbledore. Los niños de ahora no son tan estúpidos como para creer en Santa Claus, el Hada de los Dientes o en el Conejo de Pascua

Es una lástima que cuando lleguen a Hogwarts ya tengan mudados casi todos sus dientes
. Suspiró Dumbledore, con tristeza. ¿Sabes? Tú harías muy bien el papel de hada. Esto último lo murmuró para sí mismo.

¡¿Qué ha dicho?!. Dijo Snape, volviendo su cuello repentinamente hacia Dumbledore; lo hizo tan rápido, que fue un milagro no haber terminado con algún músculo lastimado.

¡Oh! Nada, Severus, nada.

Snape lo miró con desconfianza, pero guardó silencio. No valía la pena discutir con Dumbledore. Mientras, lo ayudaba a deshacer todos los encantamientos y transfiguraciones sobre su cuerpo, ya que aún tenía la apariencia de un hombre con bastante masa corporal.


En fin, seguramente ya se dieron cuenta de que Santa Claus no existe y de que todo es una mentira suya. Finalizó, en tono seco.

Vamos, Severus. En años venideros, tú tendrás que desempeñar éste trabajo. La mueca de Snape fue un poema cargado de incredulidad. Por Merlín, Severus. Minerva estará poco dispuesta a hacerlo y necesitaré contar contigo.

No lo haré. Dígale a Hagrid o a Flitwick. Me niego a hacer el ridículo de semejante forma.

¡Hagrid aún cree en Santa! No podemos romper su ilusión así. Y el Profesor Flitwick se disfraza de duende y me hace el viaje más ameno. Informó, con una sonrisa.

¿Hagrid aún
? No tengo nada agradable que comentar al respecto. Terminó, con desgano.


Severus, que tú no tuvieras infancia, no significa que los demás deban renunciar a ella también. Dijo Dumbledore, como reprendiendo a un niño pequeño. Snape no variaba su enfurruñamiento. Debemos dejar que sigan soñando mientras quieran y puedan hacerlo. Que su inocencia se mantenga viva entre las brumas de la maldad y que

Yo si tuve infancia. Lo cortó, sin poder contenerse No como Harry Potter, que, como siempre, logró que

Severus, tienes que entender que no puedes hablar siempre sobre el niño, déjalo en paz Comentó el Director, pacientemente

Sí, como sea
Snape ya estaba harto del tema. Yo dejé de creer en todo ese teatro a los 6 años y si eso era en mi época, no me imagino cómo será ahora.

Pues no creo que tus padres hayan puesto tanto empeño, Severus. Por primera vez en la noche, el tono de Dumbledore fue cortante. Snape apretó los dientes. Yo dejé de creer en mi segundo año en Hogwarts, cuando mi inteligencia logró opacar los buenos recuerdos. "Siempre alardeando
",
murmuró Snape, aún resentido. Dumbledore volvía a tener la apariencia del siempre bonachón y anciano mago que todos querían pero que él, ahora, deseaba matar. Así que puedo suponer que aún creen en Santa. Además, estamos en el mundo mágico, así que no creo que les sorprenda mucho. Dijo Dumbledore, mientras se acercaba a la ventana a admirar el paisaje nocturno y nevado que envolvía los terrenos del castillo.

Pero hay niños que son hijos de muggles, con padres que a cierta edad les dicen la verdad acerca de toda esta estupidez. Refutó Snape, nada dispuesto a rendirse.

Dumbledore sólo le dedicó una mirada inexpresiva, para después volver a dirigir su atención hacia la ventana. El silencio que se instaló en la habitación fue largo y pasado. Cuando Snape se disponía a salir del despacho, escuchó algo que lo hizo detenerse en seco. Y si había creído que estaba loco, Dumbledore apoyó su teoría cuando lo llamó, sonando muy sorprendido.

-Severus, ven aquí y mira esto.


En cuanto el profesor llegó, se llevó una gran sorpresa al ver a un gordo vestido de rojo (con una gorra estúpida), con barba blanca, sentado en un trineo llevado por Thestrals. Al parecer, estaba rodeando el colegio para dirigirse a otro sitio. Hasta que no desapareció, los dos hombres no dejaron de reflejar impresión en sus rostros.


Dumbledore carraspeó, incómodo Es mejor que vayamos a descansar y
Adiós Severus.

Adiós, Albus. Se despidió Snape, de forma mecánica, sin ni siquiera molestarse en agitar su gran túnica y tratando de disimular su asombro.

Desde ese día, ocurrieron tres cosas.

Hermione aprendió a hacer un nuevo brebaje. La Poción para Dormir sin Soñar. Nunca le comentó a nadie sobre su traumático sueño.

Snape no paró hasta encontrar alguna explicación a lo que habían visto, concluyendo así con un serio problema con Sprout y McGonagall. No preguntar.

Harry, años después, comenzó a hurtar los juguetes de los hijos de Dudley. Lo hizo hasta 2 años después de haber comenzado, cuando Ginny lo amenazó con decirle al retrato de Dumbledore. Más nunca hablaron del tema.

Pero, todos tuvieron un final feliz. :)


Notas de Autora:

bien, ahora que ya termino el concurso creo que ya puedo poner mis notas de autora sin compromiso.

Si no lo hice antes fue porque estaba un poco triste al darme cuenta que nisiquiera quede de finalista me fui de viaje con mi familia pero ahora creo que puedo decirles que con solo pasarse por la historia me hacen sentir mejor (aunque un comentario nunca esta demas ;D)

Fue bastante dificil escribir una historia, ya que no tengo una musa muy trabajadora, pero a la final valio la pena...

En fin, ahora viene lo de siempre:

Gracias a mi beta (que mencione en la portada) y ¡dejen comentarios!

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2023-02-27

 

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