Sobreviviendo al Apocalipsis II - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

La caravana y otros autos avanzan por la ciudad. No hay otro ruido ni objeto que se mueva en la gran urbe de Atlanta. Cadáveres descuartizados por doquier en la carretera, otros cadáveres andando por ahí y el olor de carne y órganos putrefactos son ya un paisaje casi normal. Tanto mi grupo como mi misma se han ya acostumbrado a toda aquella vista sangrienta.Bueno, la yo valiente, protector y adulto ya se acostumbro. Pero la yo de 14 años sigue gritando en mi interior, gritando por ayuda. Una voz que intento acallar. Con la muerte de mi familia, quedándome sola con Jacklyn, mi hermana de dos años de edad, en un mundo donde la muerte es inminente, mi vida se convirtió en una total y real pesadilla. En este nuevo mundo de apocalipsis, la muerte nos pisa los talones, es el aire que respiramos, el paisaje frente a nosotros. Una muerte sangrienta....y extremadamente dolorosa.Ya pocos humanos quedan. Tal vez seamos los únicos humanos en el país. Los únicos humanos con vida en kilómetros a la distancia.La comida y el agua escasea, las armas y cuchillos son usados como la ropa, los sitios que pensábamos que eran seguros no lo son...Eso es suficiente para deprimirme, sin contar que mis amigos morían de uno en uno de la peor manera que existe. Mi única motivación son mi hermana y mi...novio, podría llamarse. Jacklyn y Daniel. Jacklyn, la única cosa inocente que tengo en este mundo, quien me recuerda a mi difunta y probablemente infectada familia, la personita que confía ciegamente en que la protegeré.Y lo haré.Y también esta Daniel, quien me hace regresar a una realidad no tan mala y me ayuda a mantenerme cuerda y no dirigir el gatillo a mis sienes. Sus besos y caricias se sienten como si estuvieran tatuadas en mi piel, así como las mías en la de el. Mi corazón retumba en mi pecho, contra mi ropa como si fuera un martillo. Mi estomago se estremece con carámbanos de hielo. Mi respiración se acelera. Mis brazos se cierran con firmeza en el cuerpo cálido de mi hermana y otro brazo me aferra a mi. Una carretera como tumba, un bosque que encierra una granja...Yo aun seguía pensando en el ruido de la explosion del CDC cuando este exploto. Aun me dolían los oídos. Rick nos había dado dos opciones: ir con otro grupo de sobrevivientes que vivían en un asilo de Atlanta o probar suerte en cualquier otra parte.La comida y el agua escaseaban, así como el combustible. Finalmente, decidimos -menos yo- ir con el otro grupo en el asilo, que era lo mas cercano que teníamos y después podríamos irnos. Yo viajaba en la caravana con Rick, Lori, Carl, Dale, Shane y Andrea. Esta ultima sentada enfrente de mi en el comedor. Yo me dedicaba a verla a los ojos, buscando e insistiendo por una explicación. -Ya déjame en paz, Annelisse-Dijo Andrea en voz baja y cansada.-Ibas a suicidarte...-Si, ¿y que? Ya no hay vida en este mundo, estoy sola.-Andrea, no estas sola, tienes un grupo que se preocupa por ti...yo me preocupo por ti.Mi prima me miro.-Tu no lo entiendes, tu tienes a tu hermana sana y salva. No entiendes nada en absoluto.Se levanto y se fue a otra habitación. Yo suspire y mire hacia mi hermana, que estaba sentada a un lado de mi. Jacklyn me miro con sus ojos grises, preocupada. Rodee su pequeño cuerpecito con mis brazos y ella se incorporo un poco mas para abrazarme también.-Todo estará bien, no tienes de que preocuparte-Susurre.-¿A donde vamos?-Pregunto.-Iremos a buscar un lugar seguro, pero tu no tienes que pensar en eso-Dije, separándome de ella y acariciando tu cabello. -Tu trabajo aquí es jugar y ser una buena niña.-¿Y el tuyo?-El mio es cuidarte de las cosas malas y ayudar a defender el grupo.Mi hermana asintió y se concentro en dibujar en su cuaderno con los colores de cera Crayola. Comencé a sentir las consecuencias de haber dormido en el suelo de la caravana con solo una manta y los brazos de Daniel a mi alrededor. Me dolía la espalda y la cabeza con bastante fuerza, así que puse mi cabeza entre mis manos, esperando sentirme mejor. La caravana se detuvo y llegamos al lugar, un lugar el cual nunca había visto. Jacklyn me miro y yo la tome de la mano para salir juntas. Era demasiado silencio y no pensaba alejarla de mi lado. Todos nos bajamos de los autos y vi a Daniel bajarse del auto donde iban T-Dog, Dayane y Rachel. El se acerco a mi y me dio un ligero beso en la frente y se inclino para darle uno a Jacklyn. Mi hermana le sonrió y extendió los brazos hacia el para que la cargara. Daniel la complació mientras me pasaba mi revolver.-Gracias-Le dije y el me sonrió.En grupo, traspasamos unas ventanas que daban al patio principal de lo que se supone era un asilo. Ninguno estaba preparado para lo que vimos. Había varios caminantes comiendo cuerpos destrozados sin darse cuenta de nuestra presencia.-Hijos de perra-Dijo Shane con furia en su expresión.Un caminante que según yo era mujer se puso de pie y nos vio. Gruño y comenzó a ir hacia nosotros, alertando a los demás.-Al diablo con el ruido-Dijo Rick y comenzó a disparar. Note que un caminante se acercaba a mi así que apunte y le pegue un tiro en la cabeza. Senti la adrenalina fluir por mis venas. Voltee a ver a Daniel y vi que el tenia a Jacklyn en un brazo y con el otro le acababa de disparar a un caminante que se acercaba.-Rápido, siganme-Ordeno Rick y todos los seguimos al interior del asilo.Cuando entramos, mi primera reacción fue taparme la boca ante el olor a putrefacción. Daniel me miro con preocupación y yo negué con la cabeza y extendiendo los brazos para que me diera a Jacklyn. Tenerla me hacia sentirme mas tranquila.Corrían lagrimas silenciosas por el pequeño rostro de Jacklyn. Lagrimas de miedo. Acaricie su cabeza con mis dedos y ella escondió su cara en mi cuello, entre mi pelo.-No veas, preciosa-Susurre.Sostuve mi arma con mas fuerza, lastimandome la mano y los nudillos. El olor era tan fuerte que comencé a sentir nauseas y me daban ganas de empezar a dar arcadas. Cometí el grave error de ver por una de las habitaciones que tenían la puerta abierta e inmediatamente me horrorice por la imagen de los cuerpos destrozados y ensangrentados. Me tape la boca con una mano y lagrimas silenciosas comenzaron a correr por mi mejilla.-¿Nos quedamos o nos vamos?-Pregunto Lori a Rick.-Ya no tenemos combustible.-Nos quedaremos aquí esta noche. Daryl, Rick y yo revisaremos que estemos solos-Dijo Shane.-Ustedes pongan barricadas en esas puertasGlenn y Daryl asintieron.El resto del grupo nos sentamos en el suelo en una habitación, aguantando el olor. Daniel estaba sentado con la espalda apoyada en la puerta y yo me senté entre sus piernas, tratando de limpiarme las lagrimas. Daniel me acaricio la mejilla con su mano y apoyo su barbilla en mi hombro. Jacklyn estaba sentada en mi regazo, mirando el entorno. Gracias a Dios no había cadáveres en esta habitación. La sombra de un caminante queriendo entrar y sus ruidosos y ásperos suspiros llenaron la habitación. Mas lagrimas silenciosas comenzaron a correr por mis mejillas, humedeciéndolas de nuevo. Sentía ganas de gritar así que me mordí el labio inferior y se me escapo un ligero gemido. Daniel me tapo la boca y yo cubrí su mano con la mía. Senti que alguien me agarraba mi mano libre. Era Sophia, que me miraba con cara de horror y con lagrimas en los ojos, igual que yo. Apreté su mano para tranquilizarla. T-Dog nos hizo una seña con la mano y todos corrimos hacia la sala principal, donde estaban Rick, Daryl y Shane.Estos ya estaban hablando sobre lo que probablemente haya sucedido.-¿Que piensas? Lo invadieron-Dijo Andrea y Daryl soltó un bufido. -¿Algo que decir?-Si, ¿que tal el observador?-Una gran palabra para un hombre como tu. Tres silabas enteras.-Andrea-La regañe.-Los caminantes no hicieron esto, aparecieron después de que ocurrió.-Dijo Daryl. -Alguien ataco este lugar, mato a todas estas personas y tomo todo lo que quería. Todos tienen un disparo en la cabeza, estilo de ejecución.Los hombres se dedicaron a limpiar la sala principal y a tapar las entradas con madera y muebles.Lo único que quería era dormir, dormir y dormir. Me acosté en una esquina con Jacklyn a mi lado. Intente hacer una pequeña cama con el cojín de un sofá para que mi hermana durmiera mejor. Yo me acosté en el suelo a su lado. Mi hermana me miraba fijamente y poco a poco sus ojos iban cerrándose hasta que se durmió. La envidie.Por el momento, el lugar era seguro así que me puse de pie y acompañe al grupo a comer la poca comida que teníamos. Frijoles, unos snacks y granos de café. Comí con Daryl, un poco alejada de los del grupo.-Así que esto es un asilo-Comente en voz baja.-No me vengas con esos intentos de mierda para iniciar una conversación.-No estoy haciendo intentos de mierda para iniciar una conversación.-Sonreí ligeramente.Nos quedamos en silencio mientras yo comía mi media lata de frijoles fríos. -El hombre que lideraba este grupo se llamaba Guillermo-Comento. -Encontré su cadáver en una de las habitaciones.-Lo siento-Murmure.-No tienes que disculparte por estupideces como esa. La gente muere todos los días.Daryl se alejo y yo me termine mi lata.Otro grave error. La vista de cadáveres putrefactos y descuartizados combinados con el asqueroso olor a muerto me hizo vomitar lo poco que había comido. Mi estomago se doblo en arcadas y vomite en una habitación alejada del grupo. Cuando termine de echar todo lo que no quería sacar, me acosté en el suelo al lado de mi hermana, que dormía profundamente. Alguien se acostó a mi lado, pero yo estaba ocupada observando a Jacklyn dormir. Supe quien fue cuando paso un brazo por mi cintura y me acerco mas hacia si.-¿Te sientes bien?-Me pregunto Daniel.-Bueno...cadáveres por doquier, el increíble y asqueroso olor y la poca comida fría....nunca me he sentido mejor.El se rió silenciosamente en mi oído, haciendo que mi cuerpo vibrara. Me gire hacia el y acaricie su cabello. Me beso con delicadeza, sin urgencia ni nada, tan solo buscando sentirme cerca. A pesar de que los demás del grupo estaban en la misma habitación, yo intente hacerlo que llegara mas lejos. Quería que el me apretara mas contra si, que me obligara, que me besara con fiereza. Pero el no lo hacia. Abrí mas la boca y mi mano se afianzo mas a su cabello para acercarlo mas a mi, pero el forcejeo para separarse de mi.-Annelisse, aquí no-Dijo, alejándose un poco pero sin soltarme.-Esta bien-Murmure con cansancio.-Vete a dormir-Murmuro el, acariciando mi mejilla.Lo obedecí. Cerré los ojos y mi mente divago en algún otro lugar alejado de este paisaje sangriento y asqueroso. Yo caminaba, solitaria, en un hermoso bosque silencioso. Yo llevaba un vestido blanco y mi cabello caía ondulado sobre mis hombros. Corría una ligera brisa que me levantaba el cabello y revolvía la falda de mi vestido. No tenía ni la menor idea de por qué me encontraba en medio de un bosque vestida de esa manera o por que caminaba hacia una dirección en especial, pero era como si algo me llamara, como si supiera que algo me esperaba al llegar a algún lugar. No tenía ninguna emoción, ningún pensamiento. La hierba debajo de mis pies desnudos se convirtió en pasto seco y crujiente, todos los arboles fueron marchitándose hasta que sus ramas eran negras y el viento rugió con más fuerza, empujándome ligeramente hacia atrás; escuche voces ahogadas y gritos desesperados a lo lejos pero yo seguí caminando hasta que llegue a un claro y súbitamente los gritos cesaron. Mis pies hicieron crujir estruendosamente la hierba seca y mire hacia abajo. El pasto estaba lleno de sangre reciente. Mi respiración se aceleró y comencé a sentir retortijones en el estómago, como si tuviera esquirlas de hielo y estas se sacudieran. Alce ligeramente la vista y vi el cuerpo de todos mis amigos; mi familia; destrozados, ensangrentados y a medio comer. Los primeros cuerpos que vi fueron los de Carl, Sophia y Jacklyn y luego los de los demás. Sentí las lágrimas correr por mis mejillas y el grito estancado en mi garganta cuando vi a Daniel, pero este no estaba completamente muerto. Sus hermosos ojos azules ahora eran grises-amarillentos y no mostraban vida alguna. Caminaba hacia mí, gruñendo ligeramente y mostrando una dolorosa y encarnada mordida en el cuello....Abrí los ojos de golpe, jadeando y con el estómago revuelto. Gracias a Dios solo había sido un sueño. Un horrible sueño. En cuanto todos los del grupo estuvimos despiertos y medio activos, comenzamos a empacar nuestras cosas y llevarnos algunas más para volver y buscar donde quedarnos. Yo aún me sentía mareada y mi estómago estaba frágil, y eso era bastante notable, por lo que Carol se ofreció a llevarse a Jacklyn en brazos hasta que yo me sentara o me sintiera mejor. Sin quererlo, vi mi reflejo en una ventana medio rota y me asuste. Mis ojos estaban marcados por grandes y oscuras ojeras, mi piel era aún más pálida de lo que de por sí ya era, mi ropa estaba sucia y empolvada. Mi mirada y mi postura fue lo que más me alarmo. Mi mirada denotaba cansancio y nada de la antigua inocencia que por mi edad me acompañaba. Mi postura era la de una persona que espera lo peor, lista para tomar lo necesario o no tomar nada y salir corriendo. Ya no era la persona que era antes.La "Annelisse pre-apocalipsis" era más risueña, feliz, inocente
.sobre todo no sabía cómo manipular un arma. Pero la yo de ahora es más dura, fría incluso, con una actitud alarmada y concentrada la mayor parte del tiempo. Es increíble como las cosas pueden cambiar a una persona al punto de que esta no se reconozca a sí misma.Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando la caravana ya había empezado a avanzar conmigo sentada en el comedor. Volvía a tener a mi prima enfrente de mí como el día anterior, pero ella no me miraba. Tuve la sensación de que el tiempo no había avanzado porque ambas teníamos la misma ropa, la misma postura y el mismo peinado del día anterior. -Annelisse, ya déjame en paz-Dijo Andrea con tono molesto.-Aún no he dicho nada, déjate de estupideces.-Lo que hago o no hago con mi vida no es tu problema.-Sí, lo es. Eres mi familia, me preocupo por ti, técnicamente tus problemas son mis problemas-Murmure, pero mi voz sonaba como si solo lo recitara, como un empresario que debe decir el mismo discurso sobre finanzas una y otra vez. Ese empresario ya debe de estar muerto. Nos quedamos en silencio. Sentí la mirada de Daniel, quien estaba apoyado en las alacenas. -Mira, Andrea, a mí también me dolió la muerte de Amy. Ninguno de nosotros quería que ella muriera de esa forma. Es
cruel, lo sé, pero no puedes deprimirte de esa manera. Mis padres murieron, tengo una niña de dos años a quien criar
Y yo solo tengo catorce años. No solo tú perdiste a Amy ahí, todos perdimos a una muy buena chica ese día
yo perdí a una de mis mejores amigas.Me levante de mi asiento, dejando a Andrea mirándome, y me dirigí a la única habitación para conseguir un rato de soledad. No había notado que Daniel me había seguido y yo estaba de espaldas a él. Cerro discretamente la puerta y rodeo mi cintura con sus brazos mientras apoyaba su barbilla en mi hombro, yo puse mi mano en uno de sus brazos.-Ya lo entenderá, solo tienes que darle tiempo-Dijo Daniel en voz baja.-Ya le di suficiente tiempo. Además ella quiso suicidarse, eso es algo bastante serio para algo tan insignificante. -No es insignificante.-Si nuestro interés es sobrevivir, entonces la muerte de la gente debe ser considerada como algo insignificante.Daniel no dijo nada, pero se dedicó a besar la extensión mi cuello y mi hombro. -Daniel
-Jadee -Aquí no. No ahora.El solamente se rió entre dientes, pero siguió besando mi piel, solo que esta vez más lento, torturándome. Casi me parto la cabeza buscando una excusa, algo que me hiciera poner mis pensamientos en otra parte y no en pensar en la manera más rápida de arrancarle la camisa al chico que me toqueteaba.-¿Donde
esta mi hermana?-Murmure.-Ella esta con Carol, en el auto de Rick-Respondió Daniel contra mi piel y yo sentí su cálido aliento en la piel desnuda de mi cuello. Me gire para poder besarle en los labios libremente y enrede mis dedos en su cabello, tratando de acercarlo más a mí mientras él me jalaba hacia si por la cintura. Me mordió el labio inferior y yo solté un ligero y delicado gemido. La caravana se detuvo de golpe y yo me tropecé hacia adelante, empujando bruscamente a Daniel hacia la puerta con un ruido seco. Él se rió.-No me habías dicho que te gustaba brusco-Bromeo y me soltó. Abrió la puerta he hizo una seña de que pasara primero. Todos salimos de la caravana, a la cual le salía humo del cofre. Mire alrededor con ligera confusión.Estábamos en una carretera con un profundo bosque a un lado, pero la carretera estaba llena de autos abandonados. Gente que había intentado escapar de los caminantes, pero habían fallado. -Esto es un cementerio-Susurre.****************************************************************************Hola!
Lamento mucho que haya tardado tanto tiempo sin actualizar, pero he estado muy ocupada con mi escuela. Me dejan muchos ensayos y reportes en computadora y no he tenido nada de tiempo disponible. He actualizado mi perfil por si quieren pasarse por ahi. Ya vieron la 4ta temporada de TWD? Estaba genial! Me encanto todo ese Caryl! Ya espero con ansias el proximo capitulo para emocionarme aun mas. El final del episodio me dejo intrigada.....Puede que en unas horas actualice de nuevo.Nos leemos luego.Besos y saludos <3-¿Algún problema Dale?-Pregunto Rick, acercándose hacia donde estaba Dale revisando la caravana.-Es la manguera, dije que no iba aguantar más, no sé qué podemos hacer
- Dejo la frase al aire cuando vio a Daryl hurgar entre los autos para buscar cosas útiles.Yo concentre mi atención en buscar a Carol con la mirada para que me diera a mi hermana. La vi caminar hacia nosotros, con la mano de mi hermana en la suya. Carol se agacho para decirle algo a Jacklyn y luego me señaló a mí. Mi hermana fijo sus ojos en mí, sonrió con gran alegría y corrió hacia mí. Yo le sonreí y le abrí los brazos para abrazarla y cargarla.-Hola-Dije mientras sacudía ligeramente su manita. Ella me miro, llevándose su otra mano a la boca, un gesto de un bebe, y me sonrio. -
buena idea, manténganse cerca y agarren lo indispensable.-Decia Rick. Daniel me miro.-Iré con Glenn y Shane-Aviso mientras besaba mi mejilla y la de Jacklyn. Me quede con Carol, Lori, Rachel, Dayane, Carl y Sophia. Baje a Jacklyn y le tome la mano para que no se alejara de mí. Comenzamos a buscar cosas que resultaran útiles para el grupo. Jacklyn quiso llevarse una pequeña mochila que contenía colores de cera Crayola y un cuaderno que ya tenía hojas gastadas. Yo me quede muda cuando vi que el cuaderno tenía el nombre de una niña escrito en la pasta: Katie. Tenía la caligrafía similar a la de mi hermana, por lo que la pequeña debía haber tenido la edad de Jacklyn. Trate de dibujar una sonrisa en mi rostro.-Claro que puedes tomarlo-Dije, sonriéndole. Ella me sonrió y se puso su nueva mochila en los hombros. Tomo mi dedo menique y caminamos hacia Carol y Lori, que buscaban en el maletero de un coche. Vi a Carol extender una blusa roja de tirantes.-Ed jamás me dejaría usar algo como esto-Dijo con nostalgia.-Bueno, él no está aquí-Dijo Dayane, sonriéndole -Puedes llevártela.Carol le devolvió la sonrisa. Seguí buscando, tratando de evitar el camino por donde Rachel estaba. Lo que menos quería ahora era enfrentarme a ella porque respire su mismo aire.Camine junto a Sophia, que miraba las cosas con una expresión rara. Levante a Jacklyn para sentarla en el cofre de un auto y mire a Sophia.-¿Estas bien, Sophia?-Pregunte. Ella me devolvió la mirada solo por unos segundos.-Sí, es solo que
¿esto está bien? Tomar las cosas de estas personas-Contesto. Yo acaricie su cabeza.-No pasa nada con que tomes lo que te gusta. Estas personas están
-Deje la frase al aire. No quise herir sus sentimientos o asustarla -Ya no están. Así que no tiene nada de malo.Ella me sonrió.Al final, recogimos bastantes cosas. Todos conseguimos más ropa, Jacklyn insistió en llevarse algunos juguetes que encontró, la gran mayoría eran cosas que se abrían o saltaban. También conseguimos medicinas, toallas, comida y otras cosas. Tuve que evitar varios lugares debido a los cadáveres y manchas de sangre en los vidrios de varios autos. No quería que mi hermana viera esas cosas. -¡Mira!-Me dijo Jacklyn con emoción cuando vio una cajita de cartón de jugo de manzana. Reconocí la marca y el color. Ese era el jugo favorito de Jacklyn y ella lo había reconocido. Le sonreí.-Tómalo si quieres-Dije mientras revisaba aquel auto. Había más de esos así que los metí a una bolsa que llevaba para que ella los tomara después. Tendría que racionarlos para que no se los tomara todos de una sentada. Vi a mi hermana meter su cartón de jugo en su mochila.-Lo tomare después-Dijo mi hermana y luego me tomo de la mano para seguir buscando. Caminamos de regreso, puesto que ya nos habíamos alejado bastante. Toque el hombro de Sophia para ver qué era lo que había encontrado cuando vi a Rick corriendo y susurrando advertencias.-¡Debajo de los autos! Métanse debajo de los autos!-Susurraba Rick, corriendo. Mi mente reacciono con rapidez y ayude a Sophia a meterse debajo de un auto. Metí primero a Jacklyn y después yo, las tres juntas debajo del mismo auto. Sophia se encontraba a mi izquierda y yo trate como pude de esconder a Jacklyn entre mi cuerpo y el suelo. Vi a Dayane y a Rachel en el siguiente auto al nuestro y luego a Lori y Carol juntas tres autos más lejos. Carol lloraba y Lori la tranquilizaba. Sophia también lloraba en silencio y Jacklyn trato de reprimir los sollozos de miedo. Primero los olí y después vi el mar de pies sucios y putrefactos pasar por ambos lados de mí. En eso pensé en Daniel y rece por que estuviera a salvo. Toque la mano de Sophia para darle apoyo y ella me miro con miedo.-Todo estará bien-Articule con los labios y ella asintió. Me puse bastante nerviosa y sentí nauseas cuando vi y escuche a todos los caminantes caminar a un lado. Sentí miedo. El olor a putrefacción lleno mis fosas nasales, retorciendo mi estómago de forma repugnante. Cubrí la boca de Jacklyn cuando escuche ligeros sonidos parecidos a sollozos. Vi a Daryl correr agachado hacia alguna parte. Yo tuve ganas de ponerle mis brazos encima para evitar que se matara. -No, Daryl, no, por favor-Articule nerviosa en silencio. Al parecer, la horda de caminantes había dejado de pasar y ya no había más cadáveres. Sophia se separó un poco de mí y se asomó ligeramente para revisar si todo había pasado. -Sophia, no
-Susurre, alarmada.Ella grito cuando dos caminantes la habían visto y ahora venían hacia nosotras. Saque a mi hermana con rapidez y ella comenzó a sollozar con fuerza. Yo salí casi corriendo, viendo si Sophia salía. Intente tomarle el brazo para detenerla, pero se me escapo y la vi correr, bajando una colina hacia el bosque con dos caminantes casi pisándole los talones.-¡Sophia!-Escuche gritar a Carol y vi a Lori y Dayane tratar de detenerla. Mis lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas, así como el sentimiento de culpa comenzó a comerse mi cuerpo. Sentí unos brazos deslizarse por mi cintura y yo lance un pequeño grito de horror, mi hermana también grito al escucharme asustada y yo la envolví con mis brazos, esperando la dolorosa mordida. Pero lo único que sentí fueron los labios de alguien en mi mejilla.-Lo siento, lo siento-Susurro Daniel. - ¿Estas bien? -Sí, Sophia
ella esta
-Susurre con rapidez. Seguí llorando. Por culpa, por miedo, por tristeza. Mi primera amiga, la primera persona que había conocido después de que el mundo se fuera al carajo. Ella era demasiado pequeña para eso
Me acerque a Carol con rapidez.-Carol, Carol, lo siento, de veras-Dije, sollozando. Ella no me contesto, pero toco mi mano. Daniel me alejo de ella e intento calmarme. Entonces me acorde de Daryl y lo busque con la mirada. Lo vi y lo mire a los ojos. -Estas bien-Susurre. El asintió.Devolví mi mirada a Daniel. El acaricio a Jacklyn y nos abrazó a ambas, intentando tranquilizarnos.-Todo va a estar bien, no te preocupes-Dijo.-Eso espero-Dije en voz baja.No pude conciliar sueño en toda la noche. No podía dejar de pensar en Sophia, pensar en que probablemente ella ya estuviera muerta. Rick nos dijo a todos que le había dicho a la niña que no se moviera de donde la dejo, que mantuviera el sol sobre su hombro izquierdo, que tratara de regresar. Pero ella aún no había regresado. Al día siguiente de la desaparición de Sophia, decidieron mandar al grupo a buscarla por el bosque. Yo quería ir para sentirme útil, pero había ciertas cosas que me retenían en la caravana: Jacklyn y el temor de encontrar a mi pequeña amiga muerta, o peor, convertida en un caminante. Yo, Dale y T-Dog nos íbamos a quedar en la caravana, este último por una seria lesión en su brazo que se hizo con un fierro. Me preocupaba T por que parecía haber perdido bastante sangre, sin contar que podría tener una grave infección y padecía bastante fiebre. -Me sorprende que quieras quedarte-Me dijo Daniel mientras yo escuchaba como el quitaba el seguro a su revólver e intentaba ponerle un suéter a Jacklyn.-Tengo que cuidar de Jacklyn-Dije en voz baja, sin mirarlo a los ojos. Sentí su dura mirada clavada en mí.-No quiero suéter, Lissie-Murmuro Jacklyn con el ceño fruncido, pero yo la ignore.-No tienes esperanzas, ¿verdad?-Comento Daniel.Yo suspire.-Solo
no creo que vayan a encontrarla precisamente "viva"-Dije, marcando las comillas con mis dedos. -Yo tampoco-Dijo en voz baja y note el dolor en su voz. Nunca lo había visto con Sophia, pero sabía que aun así le dolía su desaparición.Daniel se acercó a mí y me beso en la mejilla mientras sacudía el pelo de mi hermana como gesto de cariño, yo le sonreí.-Volveré pronto-Se despidió Daniel y se encamino con los demás del grupo.Dale y T-Dog estaban sentados afuera, pero yo no tenía ganas de salir. La carretera y su silencio abrumador me asustaban, y saber que otra manada de caminantes podría venir me hacía querer quedarme adentro de la caravana. Necesitaba encontrar algo en que distraerme, justo como lo hacía Daniel. Para mantener su mente ocupada, Daniel había estado tratando de hacer arrancar alguno de los autos que estuvieran varados y funciono. El carro arrancaba a la perfección. Shane le pregunto de donde había aprendido a hacer ese tipo de mecánica y Daniel le respondió, con bastante dolor en su voz, que su padre le había enseñado. Cuando Daniel me comento su nuevo auto y de que había conseguido un asiento de seguridad para Jacklyn, puedo decir que incluso me sentí feliz. Antes, las cosas que me hacían feliz eran celulares nuevos o libros, ahora, un auto en el que avanzar sana y salva.Interrumpí mis pensamientos y me sobresalte cuando sentí algo suave rozar mi brazo.-Lissie-Dijo mi hermana. Yo voltee a verla y sus grandes ojos grises me tomaron por sorpresa. -Quiero una paleta.Yo le sonreí. Ella sabía bien las cosas que yo había tomado de los demás autos abandonados por que ella los había estado revisando uno por uno, buscando cualquier cosa que le gustara. Ella sabía que yo guardaba una bolsa de paletas en una de las alacenas. -Está bien-Le dije -Pero será el único dulce que comerás por el resto del día.Jacklyn asintió y sonrió. Yo me puse de pie para alcanzar la alacena y sacar una paleta de un paquete. Abrí el empaque y se la di a mi hermana, esta se apresuró a metérsela a la boca. La observe comérsela y masticar el caramelo macizo. Cuando Jacklyn sintió que ya no había nada más que saborear, se la saco de la boca, quedando nada más el puro palito. -¿Que le paso a tu paleta?-Le pregunte con voz divertida. Comencé a hacer lo que hacia mi madre con ella, preguntarle cosas esperando que ella respondiera, conversando con ella.-Me la comí-Contesto Jacklyn. -Quiero una galleta.-Ya te di una paleta. Te daré una galleta después de la comida.-No
-Murmuro Jacklyn.-¿No comida?-Le dije, intentando esconder una sonrisa.-No, no comida-Contesto Jacklyn tallándose sus ojos con sus manitas. -Primero galleta.-Pero, entonces, si te comes la galleta, no tendrás hambre para comer.-No quiero comer, quiero galleta-Dijo Jacklyn. -Las galletas no quieren ser comidas sin haber comido algo nutritivo antes. Se enojaran contigo.Jacklyn se cruzó de brazos y mantuvo la mirada abajo con su ceño fruncido. Yo mantuve mi mirada en ella hasta que mi hermana se giró hacia mí y me sonrió.-Estoy enojada-Dijo y luego se rió.-No estas enojada-Le dije con una sonrisa en mi rostro y en mi voz.-Sí, si lo estoy.Pase el día entreteniendo a Jacklyn, haciendo que ella se olvidara de su galleta y yo de los peligros que nos rodeaban. Escuche volver a los otros del grupo más tarde, casi al atardecer, y fui a su encuentro con mi hermana llena de curiosidad tomada de mi mano. Faltaban personas: Carl, Rick, Lori y Shane. Dale ya hablaba con ellos cuando me acerque. Daniel me miro y me saludo con una media sonrisa; me puse a su lado y el alzo a Jacklyn en brazos para besarle la mejilla y hablarle algo al oído.-¿Un disparo? ¿Como es que sucedió?-Interrogo Dale a Glenn.-No lo sé, no estaba allí, una chica vino y se llevó a Lori con ella.-¿Estas bien?-Le pregunte a Andrea al ver su ropa sucia y manchada de sangre seca.-La ataco una caminante-Informo Carol con voz vaga.-Algo malo debe estar pasando, debemos ir con los demás-Dijo Glenn.-Ustedes deberían de ir y yo me quedo aquí en el RV esperando alguna pista de la niña-Dijo Daryl. -Si el RV se queda yo también-Repuso Dale.- Yo también quiero quedarme-Dijo Glenn mientras daba un paso al frente.-Glenn tu no, debes ir a la granja y llevar contigo a T, ese corte le está haciendo muy mal-Negó Dale mientras señalaba a T-Dog, que estaba sentado con una manta encima. Vi a Daryl acercarse a su moto y hurgar en una bolsa que colgaba de un manubrio. Saco una bolsa con pequeños frasquitos dentro de ella.-Son de Merle cuando tenía gonorrea, son analgésicos todos de muy buena calidad-Dijo a Dale mientras le entregaba unos frasquitos.-Daniel, tú también deberías ir-Dijo Dale mientras miraba a mi novio.-Yo no voy. Necesito quedarme aquí-Respondió Daniel mientras me miraba a mí y a Jacklyn, quien aun seguía callada en sus brazos.Dale no tuvo argumentos para reprochar.*******************************************Hola!Gracias a Dios esta vez no tarde en actualizar! ¿Como les fue en la semana? A mi mas o menos. Mi escuela esta matándome con trabajos finales y otras cosas parecidas, sin mencionar que mis calificaciones están bajas :c¿Les gustaría que tuviera un "horario" para actualizar? Es decir, que tenga un día en especial para poner nuevo capitulo cada semana, y si es asi, ¿que dia les gustaria? Pongan en los comentarios su opinion, tomatazos, criticas, confesiones, actas, declaraciones, lo que se les ocurra˜.Muchas gracias a todos por tomarse la molestia en leer este humilde fanfic.Nos leemos luego˜Besos y saludos<3"Sus manos yacían en mis piernas desnudas; una malvada y burlona sonrisa se extendía por sus facciones tan parecidas a las mías; mi garganta se encontraba seca. Gritar no había servido para nada y ahora sentía mi boca adolorida. También me dolían los brazos, la espalda baja, el coxis, las piernas y las mejillas. En pocas palabras, me ardía todo el cuerpo.Sus manos, las manos de mi hermano mayor, habían marcado mi cuerpo frágil con golpes y mordidas; besos y asquerosas caricias. Lloraba en silencio, jadeando, sin intentar mover mi desnudo y magullado cuerpo, pero en mi mente yo gritaba desesperadamente. Aun escuchaba mis suplicas
"
Desperté de golpe a mitad de la noche, jadeando y sudando frio. Haber sido violada por mi propio hermano era un tabu para mí. Nadie lo sabía. Eso había pasado hace casi un año y aun no podía olvidarlo. Incluso podía sentir el dolor. Me sentía sucia desde entonces.Escuche sollozos cercanos, donde dormía Carol. Sentí mucha tristeza por ella, no sabía que decirle o como consolarla. Era una situación por la que nunca había pasado, no tenía ni idea de cómo se sentía ella. También pude escuchar a alguien levantarse. Vi de reojo a Daryl en la oscuridad, tomando su ballesta y saliendo de la caravana. Yo me levante con mucho cuidado, tratando de no despertar a Daniel y a Jacklyn, y tome mis dos cuchillos. Camine tratando de no hacer mucho ruido, pasando por un lado de Dayane y Rachel, quienes dormían en el comedor, en una posición bastante incomoda.-¿A dónde vas?-Dijo una voz femenina detrás de mí. Me gire y vi a Dayane con los ojos abiertos, mirándome.-Quiero salir.-Estamos a mitad de la noche-Me regaño. Me di cuenta, por su manera de hablarme, que no me guardaba resentimiento por haberle disparado a su hija. El silencio incomodo nos inundó por unos segundos. -Yo
-Dude -De veras siento haber lastimado a Rachel hace unos días-Dije en voz baja. Dayane suspiro. -Eso es algo del pasado, Annelisse. Solo no vuelvas a hacerlo-Replico con voz cansina. Yo asentí ligeramente y salí de la caravana. No tarde mucho en encontrarme a Daryl ya que no había avanzado mucho a través del bosque y podía ver la luz de su linterna. Antes de llegar a él, me tropecé con una raíz salida de un árbol ya que no veía absolutamente nada. Daryl me apunto con su linterna y con su ballesta, adoptando una postura lista para atacar; cuando me reconoció, su postura ofensiva se relajó.-Eres tú, mocosa-Reconoció Daryl. -¿Que estás haciendo aquí?-Tuve una pesadilla-Dije, caminando para acercarme a él¿ y caminar juntos.-¿Y vienes corriendo hasta mi como para qué?-No vine corriendo a ti. Quería salir y distraerme pero no puedo salir sola. No a menos que quiera terminar como un cadáver que se retuerce-Conteste, estremeciéndome. -¿Tu a que vienes?-Pregunte.-A buscar a esa niñita-Contesto con voz indiferente. Note que Daryl se había empeñado bastante en la búsqueda de Sophia, algo que nunca había esperado de él.-Realmente crees que encontraremos a Sophia?-Pregunte con voz desesperanzada. Mientras caminábamos, Daryl apunto la luz de su gran linterna en mi rostro para ver mi expresión.-Tienes la misma expresión que todos los demás. ¿Que carajos pasa con todos ustedes? Apenas empezamos a buscar.-¿De verdad?-Dije.-Hay montones de terrenos en Georgia. Ella podría estar en alguna granja. La gente se pierde y sobrevive, pasa todo el tiempo-Contesto. No ahora, me dieron ganas de contestarle.-Solo tiene doce-Conteste.-Joder, yo era más joven la primera vez que me perdí-Replico -Nueve días en el bosque, comiendo bayas, limpiando mi trasero con plantas venenosas.Yo me reí un poco.-¿Te encontraron?-Pregunte, curiosa. Me sentí feliz por un momento. Daryl me contaba algo de su pasado, algo suyo.-Mi viejo estaba de juerga con alguna camarera, Merle en alguna otra parte. Creyeron que me había ido-Contesto. Quise saber si estaba afligido por eso, pero no note ni una emoción en su voz. -Regrese solo-Continuo -Fui directo a la cocina y me prepare un sándwich. Me preguntaron dónde estaba. Mi culo me picaba, fue horrible.No pude evitar reírme. Sentí su mirada perpleja en mi rostro.-Lo siento
.Lo siento, Daryl-Murmure, riendo -Es una historia horrible. -La diferencia es que Sophia tiene buena gente buscándola, eso es una ventaja.Con la luz de la linterna de Daryl iluminando el camino, vimos una tienda de campaña debajo de un árbol. Cuando nos acercamos, las hojas de los árboles se alborotaron y escuche un sonido raro en la oscuridad. Daryl apunto su linterna y su ballesta hacia arriba.-¿Que carajos
?-Murmuro.El fuerte olor fétido a cadáver seco inundo mi nariz y voltee hacia arriba. Colgado del cuello con una soga en el árbol, se encontraba un caminante que al parecer había sido hombre cuando humano. El cadáver gruñía y estiraba sus brazos hacia nosotros en un esfuerzo vano para tratar de alcanzarlos.Daryl se acercó al tronco del árbol y sacudió un poco de tierra para poder leer una nota pegada al arbol.-"Me mordieron, la fiebre ataco, el mundo se fue a la mierda"-Leyó Daryl y luego se acercó a mí -El pobre no sabía que solo tenía que volarse la cabeza y ahora termino como un cebo colgante. Yo sonreí. Volví mi vista al caminante y vi que sus piernas estaban destrozadas; probablemente a medio comer.-Es la primera vez que veo una nota suicida-Dije.-Hay una primera vez para todo-Murmuro Daryl. Seguí viendo al caminante, atenta, yo ni siquiera sabía la razón de observarlo.-Estas bien?-Me pregunta Daryl.-Si-Conteste -Es solo que el tipo me da lástima. Las personas que se suicidan siempre me han dado lastima-Dije en voz baja, recordando a Andrea -Sobre todo este; nunca había visto que alguien terminara como una fea piñata.Vi el asomo de una risa en Daryl.-Volvamos-Dijo y comenzó a caminar de regreso a la carretera.-Oye, espera-Dije sin moverme de mi lugar -¿No vas a matarlo?-¿Por qué? No está haciendo nada. No malgastare una flecha en él.-Por favor-Suplico, ni siquiera sabiendo la razón de mí suplica -Lo haría yo misma, pero las balas hacen mucho ruido y no puedo alcanzarle la cabeza para clavarle el cuchillo.Escuche a Daryl suspirar y se acercó un poco más, apunto su ballesta a la cabeza del caminante y disparo la flecha, esta atravesó el cráneo del caminante y sus característicos ruidos se apagaron.-¿Contenta?Yo asentí y el resoplo.-Algo tan sencillo y no lo puedes hacer-Dijo Daryl en voz baja.-Bueno, el caminante está colgado de un árbol de más de dos metros y yo mido 1.55.-Enana-Murmuro él. Yo sonrió en la oscuridad y regresamos en silencio. Sin ningún resultado en nuestra búsqueda. Cuando Daryl y yo regresamos el me mando directamente a dormir. Después de todo todavía estaba oscuro y el noto que yo me moría por dormir.Entre en la caravana sin renegar y me acosté de nuevo donde Daniel, quien seguía dormido, o al menos eso creía, ya que su cabello negro e increíblemente liso le tapaba los ojos. Me acosté a su lado, en busca de su calor, cuando sentí su mano enrollarse en mi cintura, envolviéndome.-No vuelvas a irte de esa manera-Dijo Daniel con voz grave y ronca. Me mordí los labios y me lastime. Demonios. -Tampoco te muerdas los labios-Susurro. Yo fruncí ligeramente el ceño y levante ligeramente su cabello para ver sus ojos.-¿Cómo puedes saber eso si tienes los ojos cerrados?-Pregunte en un susurro.-Porque te conozco.-Sí, desde hace más o menos dos semanas.-Eres bastante predecible-Contesto. Pude adivinar que estaba cansado, al igual que yo. -Ya duérmete.Me acurruque más cerca de él y el me recibió con los brazos abiertos, enterrando su rostro en mi pelo y yo en su cuello. Solamente los cerré y cuando los volví a abrir ya era de día.Daniel y yo seguíamos en la misma posición, lo cual empezaba a resultar ligeramente doloroso. Levante la vista y me encontré con los ojos azules de Daniel observándome, apreté los labios. Esperaba tal vez una discusión o algo así por haberme ido sin avisar a plena noche, pero el no dijo nada, simplemente se limitó a besarme de manera suave pero duradera. Yo respondí a su beso inmediatamente, cerrando los ojos y enredando los dedos en su pelo, disfrutándolo lentamente. Torcí el gesto cuando él se separó de mí.-Tenemos público-Dijo en voz baja mientras se reía. Y tenía razón, en la caravana, cerca de nosotros había más personas. -Tienes razón.Ambos nos levantamos y nos apresuramos para ponernos en acción, cada uno con su diferente tarea para el día.Yo me ocupe de despertar a Jacklyn y vestirla con ropa limpia, también de ordenar todo lo que pudiéramos necesitar de camino a aquella granja de la cual nos habían hablado, donde la vida de Carl pendía de un fino hilo. -Lissie, ¿A dónde iremos ahora?-Pregunto mi hermana mientras la amarraba a su nueva silla de seguridad en el asiento trasero del auto que Daniel había encontrado.-A una granja que esta por aquí cerca-Conteste.-Pero, ¿Por qué? ¿Dónde están Carl y Sophia?-Pregunto mientras me veía a los ojos. Yo le devolví la mirada, sus hermosos ojos grises brillaban con curiosidad pero a la vez había otra cosa. Preocupación. Que un bebe de dos años se preocupara de ese manera no era normal, pero Jacklyn comenzaba a acostumbrarse a este mundo apocalíptico. Ella sabía perfectamente que cualquiera de nosotros, en cualquier día o en cualquier momento, moriríamos comidos por cadáveres vivientes o por hambre. Que mi hermana se preocupara por ese tipo de cosas era lo último que de verdad quería. Nos miramos a los ojos por unos segundos antes de que yo encontrara una respuesta válida a sus preguntas que ella pudiera escuchar sin asustarse.-Iremos a esa granja porque nos invitaron a ir allí.-¿Como una fiesta de te?-Pregunto Jacklyn, sonriendo. Yo le sonrió de regreso.-Exacto, algo así como una fiesta de te pero para los adultos.-Sonreí. Ahora venía la parte más complicada -Sophia esta
ella está en el bosque y Carl está en la granja. Ambos probablemente muertos pero tú no te preocupes, pensé pero me quede en silencio y le sonreí. Afortunadamente Jacklyn parecía complacida con mi respuesta. Me introduje en el asiento del copiloto justo cuando Daniel cerró la puerta del lado del piloto. Era algo infantil y nostálgico a la vez, pero en mi interior me sentí emocionada por sentarme donde antes se sentaba mi mama ya que siempre quise sentarme en ese lugar. -¿Sabes cómo llegar?-Le pregunte a Daniel mientras encendía el auto.-Sí, lo sé. Glenn y Daryl me dijeron como llegar. Al parecer, según lo que me dijeron, no es muy complicado.Observe como el auto avanzaba y Daniel seguía a la caravana. Me quede en silencio por un rato.-¿Te pasa algo?-Pregunto Daniel, alternando miradas hacia mí y el camino.-No, solo lo normal. Me preocupan Rick y los demás, sobretodo Sophia. Pero también
-Dije mientras veo a Jacklyn, que veía el camino con bastante atención. Daniel capta de inmediato y suspira.-A mí también, no creas. No pude dormir anoche-Dijo Daniel mientras se restregaba los ojos y se hacía su pelo de lado. Agarre su mano y el la sostuvo con fuerza; un gesto que me recordaba a mis padres cuando platicaban de sus problemas y se me escapa una ligera risa.-Mis padres se tomaban de las manos mientras hablaban de los problemas de la familia-Volteo a ver a Daniel -¿Cuantos años se supone que tenemos? -Según yo, tengo dieciséis pero parezco de treinta y cinco. Tú tienes catorce y pareces de
treinta y dos-Rió Daniel. Yo me rió también. - ¿Sabes? Yo nunca pensé que terminaría con alguien dos años menor que yo, me siento un pedófilo.Ambos nos reímos. Daniel me ve y acaricia mi mejilla.-No has dormido-Acuso. -No, no lo he hecho-Dije. -No puedo dormir. Iba a contestarme, pero se contiene cuando vemos la granja enfrente de nosotros. El edificio principal es una casa de dos pisos que se ve bastante grande de color blanco y un bonito porche. Se ve como la típica casa de granjeros. Hay otra construcción, un granero de madera que tiene casi el mismo largo que la casa. Logro vislumbrar un establo y un enorme campo, también un buzón con el nombre de la familia: Greene.Daniel detiene el auto y ambos nos bajamos al mismo tiempo que lo hicieron los de la caravana y los otros autos. Daniel se dirigió al asiento trasero para sacar a Jacklyn, quien estaba bastante callada, y se puso de rodillas frente a ella para decirle algo que no logre escuchar pero que Jacklyn asintió. Daniel tomo su manita y caminaron hacia mí junto con los demás. Al pasar junto a mí, acaricie la cabeza de Jacklyn y le sonreí.Cuando nos acercamos, puse más atención a las personas que nos recibieron, entre ellas estaban Rick, Lori y Shane. El principal era un hombre ya bastante mayor de piel blanca y el poco pelo que tenía era completamente blanco como la nieve. Un chico adolescente que lleva un sombrero y un chaleco café de cuero. También habían tres mujeres; una era una adolescente de ojos grandes e inocentes de pelo rubio, otra era una mujer joven de pelo bastante corto color chocolate y la última era una mujer adulta también de pelo rubio idéntica a la primera. Estas personas se veían bastante confiables. -¿Como esta?-Pregunto Dale refiriéndose a Carl.-Sobrevivirá-Contesto Lori con una sonrisa -Gracias a Hershel y los suyos. Y a Shane. Sin él, lo habríamos perdidoMi vista se dirige hacia el hombre
.así que el seria Hershel. Aquel hombre que creo que se llama Hershel da un paso y se presenta.-Mi nombre es Hershel y esta es Patricia, mis hijas Maggie y Beth, también Jimmy. Dale y Rick nos presentó a todos pero cuando mencionaron a Jacklyn la alcé en brazos instintivamente, como si me preparara para correr. Tuve que recordarme a mí misma que estas personas no lastimarían jamas a mi hermana, que ellos había curado a Carl y les debíamos bastante por haberlo hecho.Pero lo cierto es que ya no sabia en que confiar.Pudimos presentarnos todos con mayor tiempo después de que supimos que Carl estaría bien; hace tiempo que no hablaba con otras personas ajenas a mi grupo, lo cual me hizo sentirme un poco rara, recordando como era mi vieja vida. Trate de sonreír e incluso parecer amable cuando me mencionaron, pero no pude evitar acercar a Jacklyn hacia mi con gesto protector cuando la presentaron.Una media hora después, tuve que asistir al funeral de un hombre que yo nunca había conocido pero que tenia mi agradecimiento: Otis. El, según lo que contó Shane, había sacrificado su vida para llevar los medicamentos necesarios para la recuperación de Carl.Acomodaron una pila de piedras a su honor y cada quien tuvo que poner una. Lo hice por respeto a la familia Greene y también Jacklyn puso una ella misma a los pies del montón. Hershel dedico unas palabras en honor a aquel hombre.-¿Cómo es que paso?-Preguntó Patricia, la esposa de Otis, dirigiéndose a Shane quien tenia la cabeza completamente rapada -Tú fuiste el ultimo que estuvo con él, al menos quiero saber si su muerte tuvo sentido.Beth y Maggie la abrazaron, consolándola, mientras la mujer lloraba.-No soy bueno para dar discursos, pero lo intentare-Dijo mientras miraba el suelo y pasaba una mano por su cabeza -Nos empezaron acorralar, no teníamos salida, él me dijo que tenía que seguir para salvar a Carl: "debemos salvar al niño vete"...Fue lo último que me dijo, yo corrí y cuando mire hacia atrás, el ya no estaba. Él se arriesgó para salvarnos, su muerte fue la que más sentido tuvo en esta vida.Shane se acerco y dejo su piedra en lo alto de la pila.Vi a Daniel agacharse para levantar en brazos a Jacklyn, quien alzaba los brazos y cerraba las manos en puños una y otra vez para pedir que la cargaran. Daniel rodeo mi cintura con su brazo libre y yo agradecí con una mirada su apoyo moral. Después de otro rato, todo el grupo y los Greene estábamos reunidos, con un mapa de la zona apoyado en el Cherokee de Carol.-Esto es perfecto, dividiremos la zona y las buscaremos por equipos.-Propuso Rick y logre ver como Hershel negaba con la cabeza.-Tú no, acabas de dar mucha sangre y podrías desmayarte.-Hershel miro a Shane- Y tu si fuerzas tu tobillo estarás en cama un mes y no les serás útil a nadie.-Sólo quedo yo-Dijo Daryl mientras tomaba el mapa y lo observaba. Yo lo mire con ligera preocupación -Voy a volver al arroyo, y allí los veré.-Voy contigo-Dijo Daniel. Trate de ocultar mi sorpresa, pero no dije nada. Daryl asintió en su dirección.-Ten preparadas tus cosas-Respondió.Yo me aleje, sintiendo una incomodidad en mi estomago debido a la preocupación. Era justo lo que quería. Sophia perdida en el bosque, Carl herido por una bala perdida; y ahora Daryl y Daniel saldrían a buscar a Sophia. La preocupación por ellos era similar, pero diferente. No podía imaginarme perdiendo a ninguno de los dos, ya que ambos eran importantes en mi vida de diferentes maneras.Mire a Jacklyn dibujar en su cuaderno con crayones de cera Crayola y le acaricie el pelo; mi hermana solo me sonrió. Una sonrisa que iluminaba su carita y hacia brillar sus ojos grises, la sonrisa de sentirse protegida y querida. Solo la había visto sonreír así conmigo y Daniel, tal vez porque eramos los responsables de ella. Escuche a Daniel acercarse pero yo no lo mire.-Estas molesta, ¿no es cierto?-Dijo. Lo mire, perpleja.-No tengo porque estarlo-Respondí. -Solo necesitaba descansar un poco de todo esto. -Te entiendo. Nos quedamos en silencio.-En realidad, no quiero que vayas-Murmure, sin mirarlo. Senti sus ojos puestos en mi. -No quiero que te pase nada.-Es aquí cerca y no iré solo. -Ya se, pero aun así...-Dije, dejando la frase al aire.-La preocupación esta ahí-Completo el. -Exacto.-Suspire y mire a Jacklyn- ¿Puedes encargarte de mi hermana un ratito? Necesito hacer algo.Vi la confusión en sus ojos pero no me pregunto nada.-Claro.Camine hacia donde estaba Daryl, que estaba bastante alejado de los demás, preparando sus armas. Me pare aun lado de el sin decir nada.-¿Que?-Pregunto con brusquedad.-No quiero que vayas.-¿Y vas a detenerme...?-Lo haría, pero no puedo hacerlo.El silencio reino entre nosotros, solo interrumpido por el sonido de Daryl acomodando su ballesta.-¿Pero porque iras tu?-Ya los escuchaste, Rick dono sangre y puede desmayarse, y Shane esta herido. Tu novio ira conmigo de todos modos. Abrí la boca para decir algo, pero luego me retire.-Esta bien, como sea-Murmure y me di media vuelta para retirarme.-Lissie-Dijo Daryl. Yo me gire a causa de la sorpresa de que el me llamara así -Cuídate.Le dedique una media sonrisa.-Siempre. Camine hacia la casa de los Greene junto con mi hermana agarrada de mi mano. Me di cuenta de que Jacklyn llevaba una hoja doblada por ella misma en su otra mano, la cual no me dejo ver alegando que no era para mi sino para otra persona. Me había propuesto visitar a Carl después de terminar todas las cosas que tenia que hacer y así lo hice. Daryl y Daniel se habían ido, lo cual me dejaba sin opciones de "entretenimiento", ademas de que necesitaba ver con mis propios ojos la salud de Carl.Cuando llegue al porche, no supe si tocar o entrar como si nada. La puerta estaba abierta, pero no quería ser una maleducada en casa ajena con personas que acababa de conocer, así que me quede ahí parada, meditando. Beth me vio y salio para recibirme, dedicándome una sonrisa.-Hola-Dijo.-Hola-Respondí, tratando de dibujar una sonrisa amable en mi rostro.Los grandes ojos de Beth se fijaron en Jacklyn y se puso de rodillas para estar a la altura de mi hermana.-Hola a ti también-Sonrió.Jacklyn, sorprendida por el repentino acercamiento de Beth, se escondió detrás de mi aun con mi mano agarrada; reavivando su carácter tímido.-No pasa nada, Jacklyn-Dije y le dedique una sonrisa de aliento. Ella me miro -No seas una maleducada. salúdala. Le di un empujoncito para acercarla a Beth. Esta le sonrió y Jacklyn le dedico una sonrisa que mostraba sus pequeños dientes. -Pero que bonita eres-Comento Beth con tono meloso mientras extendía la mano para tocarle una sonrosada mejilla y mi hermana se rió. La muchacha se puso de pie y me encaro.-Es muy bonita....¿Annelisse?-Si, es Annelisse-Respondí -Es mi hermana.-Oh, ¿y tus padres?Sonreí con nostalgia.-Murieron-Conteste, sin querer dar detalles y rogando que ella no los pidiera. -Lo siento mucho.-No pasa nada. Creo que me he acostumbrado un poco a todas esas cosas.-¿De donde vienes?-Pregunto mientras fruncía ligeramente el ceño.-De un campamento que habíamos hecho a las afueras de la ciudad, pero nos atacaron unos caminantes...-Beth se estremeció -Lo se..-Susurre -Varios de los nuestros cayeron y tuvimos que abandonar la zona. Fuimos al CDC, pero también tuvimos que dejarlo. Otra horda de caminantes nos ataco en la carretera y se perdió una de los nuestros, hirieron a Carl y por eso estamos aquí. Beth me sonrió con tristeza. Yo sabia que ella no había sufrido nada por lo que yo pase, que ella y su familia se habían quedado aquí en su granja desde que el mundo se había ido al carajo.-¿Venias por algo en especial?-Pregunto con amabilidad.Repentinamente recorde por que estaba alli.-Ah, si...Venia a visitar a Carl.-Puedes pasar si quieres.Beth me guió por su casa -una típica casa de granja con sofás que no combinaban con los muebles pero que aun así resultaba acogedora- hasta el segundo piso donde estaba la habitación de Carl. Mi hermana se jalaba, tratando de soltarse de mi mano para curiosear en las habitaciones, pero yo mantuve firme mi agarre e incluso jalándola para que captara mi mensaje.No me gustaba ser dura con mi hermana, pero ella era mi responsabilidad ahora y parte de ello era educarla y criarla correctamente, o al menos como según yo sabia hacerlo.Beth abrio la puerta de la habitacion de Carl y se giro hacia mi.-Esta es, puedes venir cuando tu quieras-Dijo.-Gracias, Beth, de verdad, muchas gracias-Respondi, sonriendole. Me sonrio y se alejo.Yo entre a la habitacion y vi a Carl tendido en la cama, sin camisa y con vendas alrededor de su abdomen. El me vio y me sonrio con ganas, como si llevara mucho tiempo esperando mi visita.-Annelisse, hola-Dijo con alegria.-Hola, Carl-Sonrei. Me sente en la orilla de la cama con mucho cuidado y cargue a Jacklyn para sentarla en mi regazo. Con mi mano libre acaricie la frente de Carl. -¿Como te sientes?-Bien, supongo-Dijo.-Me alegro. Todos estuvimos muy preocupados por ti, sobretodo tus papas.-Ya lo se-Dijo, sonriendo con tristeza. -Deberas lamento haber preocupado a todos.-No tienes porque disculparte.Yo no sabia como es que habia llegado una bala a su cuerpo, pero el me lo conto sin necesidad de preguntarle. Todo fue que el, Rick y Shane habian salido en busqueda de Sophia, pero Carl diviso un venado y se acerco un poco para acariciarlo cuando Otis disparo al venado y le dio a Carl tambien sin querer. Después de eso Rick corrió para buscar ayuda y encontró la granja de Hershel, quien resulto ser un veterinario y lo había ayudado a sacarle la bala. Otis, sintiéndose culpable, se ofrecio con Shane para ir por las medicinas necesarias a un hospital, pero Otis falleció en el intento.Le sonreí a Carl para darle aliento.-No es tu culpa, Carl. No es la culpa de nadie.Carl me miro con sorpresa.-Vaya...Lo mire con confusión.-¿Que? -Annelisse, la chica que culpa a todos, ha dicho que nadie tiene la culpa-Rió y yo me rei con el.-Cállate.Nuestra risa se termino, pero aun seguíamos con sonrisas en nuestros rostros. Jacklyn se acerco a Carl y le tendió la hoja doblada que no había querido mostrarme. -Oh, muchas gracias, Jacklyn. Mi hermana sonrió.-De nada-Contesto Carl abrió la hoja y su cara se ilumino con nostalgia y alegría. -Vas mejorando-Elogio. Carl vio mi rostro de curiosidad y me mostró el dibujo de mi hermana. Se me hizo un nudo en la garganta.Mi hermana había dibujado nuestra antigua casa junto con la de Carl, y en ella habían unos trazos que simulaban ser mi familia junto con Lori, Rick y Carl con sus respectivos nombres escritos en cada uno con letras casi ilegibles, pero mi nombre no estaba ahí y había una persona de mas. Quien simulaba ser yo tenia escrito arriba "Mama 2" y la persona de mas tenia escrito "Papa 2". Supe inmediatamente quien era después de leer eso: Daniel.Le sonreí a Jacklyn y le acaricie la cabeza.-Esta muy bonito, Jacklyn.Carl la abrazo como pudo y luego a mi. Me quede con Carl, hablando con el de los pocos temas alegres de los cuales podíamos hablar en la actualidad y lo vi jugar con Jacklyn a piedra, papel y tijeras. El sol ya había avanzado, y yo calculaba que eran como las 3 de la tarde cuando me asome por la ventana y vi dos figuras masculinas que conocía muy bien acercarse a la granja. Daryl y Daniel. El alivio me invadió durante un segundo antes de darme cuenta de que Daniel se agarraba del brazo y cojeaba un poco mientras hacia muecas de dolor. Ahí fue cuando yo simplemente salí corriendo gritando hacia Carl un apresurado "Vengo por Jacklyn en unos minutos", y al salir de la casa, arroje mis brazos alrededor del cuerpo de Daniel. ***************************************************Hola!Pueden matarme si quieren, crucificarme si es necesario por no haber actualizado en todo este tiempo. De veras lo lamento mucho!!! Mi laptop es muy lenta y hace dos semanas estaba apunto de publicar este capitulo cuando se borro y me dio mucho coraje. Ya se que es corto, pero prometo que actualizare mas pronto. Si no lo cumplo, me convierto en caminante xDA alguien mas le urge que salga la otra mitad de la 4ta temporda de TWD? A MI!!! Ya me aburro y no se que hacer, ademas de que se va a poner buenisima!Con esto me despido y espero que esten bien.Nos leemos luego˜!Saludos y besos <3En el momento en el que mis brazos se cerraron en torno a la cintura de Daniel, pude sentir su cuerpo cambiar de peso a su otro pie y reprimir un quejido. Lo solté de mala gana y lo mire a los ojos, Daniel me sonreía y acariciaba la parte superior de mi cabeza.-Estoy de vuelta-Sonrió.-Necesito hablar contigo de algo-Dije, apretando mis labios. Escuche a Daryl bufar.-Se que lo ultimo que ustedes dos harán sera hablar-Dijo con burla y me dio un ligero empujón en el hombro mientras se alejaba para comunicar lo que evidentemente no habían encontrado. Yo resople mientras miraba a Daryl alejarse.Daniel y yo caminamos en silencio hasta nuestra tienda y yo cerré el cierre para un poco de privacidad. Daniel se sentó en su cama y me miro.-¿De que quieres hablar, Annelisse?-De nada en especial-Conteste mientras me cruzaba de brazos y me sentaba en la cama enfrente de el. -Pero quiero que me expliques con lujo de detalles que fue lo que te paso-Dije mientras apuntaba su brazo.El apretó los labios y se quito la camiseta para que pudiera apreciar el enorme moretón que manchaba la mitad de su brazo izquierdo y parte de su costado; era de color morado y azul en los bordes. Yo me quede boquiabierta y horrorizada.-Ahora es el momento en el que puedes decirme que fue lo que sucedió.Daniel suspiro.-Daryl y yo entramos en una casa donde creímos que podría estar Sophia, nos separamos y me encontré con una puerta cerrada así que la golpee con mi hombro hasta que se abrió. No pensé que se pondría tan mal. Yo deslice mis dedos sobre las manchas oscuras en su costado. Daniel hizo una mueca y yo sonreí con malicia.-Sigo recordando que no me pediste permiso para irte-Voltee a verlo a los ojos y sonreí con sorna. El ladeo ligeramente la cabeza.-Oh, no...vas a vengarte-Dijo con fingido miedo. Yo asentí mientras presionaba ligeramente su costado lastimado. El gimió de dolor y apretó los labios. Con mi otro brazo rodee su cuello y acerque mis labios a su oído. -Te haré sufrir...-Susurre, sonriendo -Supongo que te gustara. El me rodeo la cintura y sentí su cálido aliento poner mi piel de gallina cuando se rió. -Recuerdas que soy mas fuerte que tu, ¿no?-Exacto.-Acerque despacio mis labios a los suyos, pero me separe violentamente con una sonrisa -Pero mas tarde, ahora tengo hambre.Daniel gruño.-Ahora seras tu quien sufrirá.Me reí y abrí el cierre para salir.Esa noche, después de bastante tiempo, dormí bastante bien y de corrido. La noche en la granja era silenciosa y bastante tranquila, hacia que por un momento me olvidara de los caminantes y otros problemas que me perseguían. Y Daniel recalco algo de lo cual yo no me había dado cuenta pero era evidente:-¿Entiendes que esta granja es una clase de paraíso para todos nosotros? Tienen una casa y alimentos, una vida tranquila. Rick lo sabe, pero no le dirá nada a Hershel, teme que el lo vea como un desagradecido por lo que hizo por Carl.Yo no tuve ningún comentario.También, como todos, quería quedarme aquí. Quería dejar de correr y escapar, de tener miedo mientras duermo, de disparar a ciegas.A primera hora del día hubo otra reunión, pero yo no puse mucha atención. Jacklyn seguía dormida en la tienda y tenia que poner atención cuando despertara y se levantara para cuidarla. Hice todo lo que tenia que hacer pero sin poner atención: vestirme, saludar a las personas que me pasaban por enfrente, exceptuando a Rachel, quien me dedico una mirada de rabia. Eso se me hacia un poco raro. Rachel no había cruzado palabras de odio o desperdiciando su saliva gritándome que era una perra; en cambio me ignoraba. Suponía que eso era un progreso. Poco a poco deje mi ensoñación.-...cualquiera que durmiese en ese armario no superaba el metro cuarenta-Escuche decir a Daryl, calculando la altura con su mano.-Es una buena señal-Comento Andrea. Mi prima estaba bastante lejos de mi; me estaba evitando. Dale se acerco con la bolsa de armas.-Quizás retomemos su rastro de nuevo-Dijo Dale-Tal vez no. Voy a pedir prestado un caballo. Ir a lo alto de la colina y obtener una panorámica de todo el lugar. Si ella está ahí, la veré-Explico Daryl mientras apuntaba varios puntos en un mapa que estaba encima del cofre de un auto.-Bueno, quizás veas al Chupacabra desde ahí-Se burlo T. Dog-¿Chupacabra?-Pregunto Rick.-¿Nunca escuchaste de él?-Pregunto Dale.-Nuestra primera noche en el campamento, Daryl nos dijo lo que recordaba cuando fue de cacería y vio un Chupacabra-Explicó Dale mientras entregaba un rifle. Yo no recordaba eso, tal vez porque esa noche yo me había ido a dormir sin siquiera cenar.Jimmy, quien no me había dado cuenta que estaba aquí, soltó una ligera risa.-¿Tú de que te ríes, payaso?-Preguntó Daryl, en un tono dando a saber que estaba molesto.-¿Crees que existe un perro que chupa la sangre?-Pregunto el muchacho.-¿Y tú crees que las personas muertas caminan?Escuche a Daniel resoplar a un lado de mi.Cada quien se fue a diferentes partes de la granja y el bosque, dividiéndose las tareas.Jacklyn se había despertado por fin y tenia todas las ganas del mundo de explorar los terrenos de la granja, así que yo iba detrás de ella cuidándola mientras ella corría de allá para acá buscando cosas interesantes en el suelo como una piedra de un color brilloso o algún insecto.Yo solo prestaba atención a su pequeño cuerpo correr y tambalearse a dos metros de mi, cayéndose de vez en cuando pero volviéndose a levantar sin replicar. La vi reír y correr persiguiendo una mariposa, y vi también la razón de porque aun seguía aquí, de porque ella aun seguía aquí. Recordé a mi madre, su cabello rubio, su piel tan sedosa como la manta con la que me arrullaba cuando era un bebe y sus ojos verdes que ninguno de los tres había heredado. David y yo teníamos el pelo y la piel albina de mi madre, y los ojos grises de mi padre; Jacklyn tenia el pelo, los ojos y la piel blanca, mas no albina, de mi papa. A pesar de que los tres hijos contábamos con el mismo color de ojos, los de cada quien reflejaban algo distinto: Jacklyn, inocencia; David, calculo y algo mas -su imagen se desvanece de mi mente- y yo, frialdad. Me dolía indagar en mi físico, en el de mi hermana, y encontrar a mis padres.Jacklyn me saco de mis pensamientos cuando se acerco a mi, extendiéndome una cajita azul. -¿Que dice?-Pregunto con curiosidad. Yo le sonreí y tome la caja.-Ya tienes que aprender a leer-Comente mientras le sonreía. La leí en voz alta sin pensar -Prueba de emb...-Me percate de lo que leía y me pregunte si mis ojos fallaban, pero no.Ahí decía "Prueba de embarazo".Me quede congelada, sosteniéndola y preguntándome de quien. ¿Carol? Ella ya no tenia esposo y nunca haría algo así, ¿Andrea? Definitivamente no, ella estaba demasiado ocupada lidiando con la muerte de su hermana, ¿Los Greene? Patricia era la esposa de Otis y el esta muerto, Maggie probablemente pero ella esta soltera y Beth es un poco mayor que yo, ¿Lori? Ella no, simplemente...No había argumento valido. Le sonreí a Jacklyn y le invente cualquier cosa absurda. -Son medicinas-Dije -Pero tenemos que llevarlas a Lori.-¿Para que?Carajo.-Bueno, ella puede sentirse mal, así que tenemos que ir a buscarla.Jacklyn asintió y tomo mi mano. Ambas caminamos hasta que logre encontrar a Lori lo cual no fue muy complicado, se encontraba quitando la ropa que ya estaba seca para guardarla y dársela a su respectivo propietario. -Hola, Annelisse-Sonrió, distraída. Yo no le sonreí pero alce la cajita para ponérsela a la vista. Su expresión cambio y se puso pálida. Una pregunta silenciosa, como un disparo al pecho.-Se lo que es y no tienes que decirme nada. Por tu expresión, ahora se que es tuyo.-Lori abrió la boca para decir algo, pero yo la detuve -No te preocupes, no diré nada si no quieres que lo haga, pero solo quiero saber una cosa: positivo o negativo.Lori entendió y pareció rendirse, sabia que yo no me iba sin una respuesta.-Positivo.Otro disparo. Apreté los labios y suspire, bajando la vista. Jacklyn me miraba raro, tal vez confundida con mi hostilidad hacia una persona a quien ella tenia confianza, comenzando a alarmarse ya que sabia que si había algo que hacer cuando yo gritaba, lloraba o hablaba hosco era correr.-Espero que sepas que no es solo una persona nueva en este mundo, sino que estas trayendo carne nueva y fresca para desgarrar.-Dije y ella se estremeció. Le puse una mano en el hombro -Lo siento.Tome a mi hermana en brazos y me aleje. Mas tarde, Dale tenia galletas y jugos en la alacena de la caravana, lo cual era de gran interés en Jacklyn, por lo que aproveche subir al techo del RV para estar con Andrea. Nuestra conversación no duro mucho y yo me tendí para que me diera el sol. Andrea acaricio mi pelo.-Hecho de menos a Amy-Murmure y alce la vista para verla. -Yo también.Ella miro hacia el campo y su expresión se cambio de serena a alarmada.-¡Caminante!-Grito -¡Caminante!Me incorpore de mala gana para ver una forma diminuta a lo lejos. Andrea apunto con su rifle, pero algo estaba mal. No sentía esa misma sensación de matar-y-destruir con aquel caminante. -Andrea no dispares...-Murmure lentamente, con mi voz apagándose. -A que puedo darle desde aquí-Dijo mientras se tiraba y apuntaba.Tome los binoculares y vi a través de ellos. Definitivamente aquel caminante tenia algo familiar y tenia que asegurarme de que no le metieran una bala en la cabeza hasta que me asegurara de algo que me molestaba. Pero su forma de moverse era conocida, incluso la posición de sus hombros se veía fuerte de cargar algo pesado casi todo el tiempo, como una ballesta...Carajo, no. Daryl...Me quite los binoculares con rapidez y tome a Andrea de los hombros.-¡No dispares!-Grite y por la rapidez balbucee que se trataba de Daryl pero ella no me escuchaba. -¡NI SE TE OCURRA DISPARAR!Vi a los hombres del grupo correr hacia el, con armas en mano, apunto de dispararle. Me preocuparon mas ellos que mi prima. No tenia tiempo de bajar cuidadosamente por la escalera, así que me aventé por el techo y caí de pies al suelo para luego derrumbarme en la tierra. Un escalofrió seguido de un dolor agudo llego a mis tobillos y a mis hombros, sacándome el aire de golpe de los pulmones. Tarde en levantarme y recuperar el aliento, ya que sentía que tenia trabada la garganta y que no podía exhalar bien. Corrí como pude hacia ellos para evitar una tragedia, gritando con la garganta rasposa.-¡No disparen!-Trate de aclararme la garganta y mi grito salio mas alto -¡NO DISPAREN!Pero ya era tarde. Se escucho el ruido de un disparo detrás de mi y vi a Daryl caer de espaldas.Andrea disparo.Seguí corriendo, esperando a que el se levantara, pero no lo hizo y vi a los demás levantarlo antes de escuchar el ruido de un segundo disparo y me encontrara tirada en el suelo con sangre brotando de mi cabeza.

 

Si alguien me preguntara que se sentía que te dispararan, diría que masque doloroso era confuso y la adrenalina del momento no me permitía pensar porque todo el mundo giraba. Era increíble como unos centímetros de metalpropulsado podían derrumbarme de aquella manera. Simplemente corría, escuche eldisparo y, en ese mismo instante, mis piernas se doblaron, caí al suelo y sentíla sangre manar hacia mi rostro, manchando y tiñendo mi cabello rubio de rojo.Mi rostro daba hacia el cielo y el sol iluminaba mis parpados cerrados. Sabiaque todo estaba mal pero nunca pensé que iba a morir.

Mis oídos aun seguían aturdidos por el sonido de la bala al rozarmecerca de mis tímpanos, pero poco a poco escuche gritos diciendo mi nombre y elllanto de alguien pero solo pude reconocer aquella voz que conocía tan bien quelogro que abriera los ojos de golpe con un jadeo. Daniel...

-¡Annelisse!

Se sentó aun lado mío y tomo su cuchillo para cortarse una manga de sucamiseta para ponérmela en mi herida abierta.

-¿Estas bien, Annelisse?-Dijo, su voz sonaba tranquila, tal vez para noponerme histérica. Sorprendentemente, le conteste.

-Si, un poco mareada.

Como si no se terminaran las sorpresas, Daniel comenzó a reírse de unamanera rara.

-Casi me matas de un susto, cuando dijiste que me harías sufrir nuncapensé que seria algo como esto.

Yo le dedique una media sonrisa.

-Lo siento.

El negó con la cabeza.

Daniel me ayudo a levantarme y puso mi brazo alrededor de sus hombrospara llevarme a la casa Greene. Me percate de que sus ojos azules mostrabanalgo distinto a su faceta de hace unos segundos. El había estado asustado amuerte y podía jurar que aun lo seguía.

 

Daryl estaba vivo y bien, demasiado bien considerando por todo lo quepaso. Una flecha se encajo en su costado y cayo de una cantera dos veces, loque causo varios golpes en la cabeza, sin contar que mi prima le disparo y labala rozo su cráneo, como a mi. Yo estaba mas preocupada por el que por mimisma.

Hershel me atendió después que a Daryl, aunque yo no necesite mucho.Daniel me había traído a Jacklyn ya que esta se había asustado con losdisparos. Sabia el significado de "herida" y a quien estaban curando.Me gustaba tener a mi hermana cerca, pero lo malo era que tenia que aguantarmelos gemidos y quejidos de dolor por culpa del alcohol para que ella no seasustara, y de por si tenia muy poca resistencia al ardor que causaba. Hershelvendo mi cabeza y me dijo que todo estaría pero que había probabilidades de quetuviera dolores de cabeza, lo cual se cumplió unos minutos después.

Hershel me curo en una de sus habitaciones y tardo un poco mas de lo queesperaba. Jacklyn tenia hambre, así que Daniel fue a buscarle algopara comer, dejándome sola con Hershel; percatándome que yonunca había cruzado palabras con el y estaba en su casa, alojada ensu granja. Me sentí una maleducada de repente yme quebré la cabeza buscando como referirme a el o que decirle.

-Hmm...Lamento causarle molestias, señor Greene-Dije.

-Llámame Hershel-Dijo con una sonrisa amable -Y noes ninguna molestia.

-No me refiero a esto. Me refiero a quedarnos aquí, en sugranja.-Hice una pausa. -Gracias, de todos modos. Nos salvo a todos.

-Solo hago lo que tengo que hacer-Dijo y enrollo la venda alrededor demi cabeza, tapando mi frente.

-Por cierto, mi nombre es Annelisse-Dije, dedicándole unasonrisa vaga.

-Un placer conocerte. Lastima que te conocí en esta clasede situación.

-Pienso lo mismo.

Unos minutos mas tarde, me hallaba en el porche de la casa, platicandocon Beth sobre como era la vida rural y que habían hecho cuando todoesto empezó, cuando Andrea se acerco corriendo a mi.

-Por el amor de Dios-Exclamo y luego me abrazo confuerza, sacándome el aire. La rodee con mis brazos e hice gestos aBeth de que me ayudara y ella rió. Andrea me soltó y agarro mishombros, poniéndose a mi altura.

-¿Estas bien? Por favor, dime que estas bien.

-Si, si lo estoy, Andrea. Déjame respirar-Reí.Me sentía extrañamente feliz, aliviada, como si la experienciacercana a la muerte hubiera mejorado mi carácter, pero sabia lo que era:que por fin Andrea me miraba de nuevo. En el fondo, yoaun seguía siendo la niñita que aun necesitaba de un adulto quemirara por ella, que le alejara las pesadillas contranquilizadores susurros. Yo aun quería el amor de mi prima, demi familia, quería saber que ella aun seguía conmigo, suprima viva, y no con Amy, su hermana muerta.

-Lo siento mucho, Annelisse, deverdad, perdóname-Rogó mientras tomaba mis mejillas.

-Nací perdonándote, Andrea-Dije, sonriendo -Solo no dispares cuandoyo te lo diga.

Ella rió y nos abrazamos.

Lori había querido organizar una cena de agradecimiento haciala familia de Hershel por todo lo que ha hecho pero todos nosotros; no solocurar a nuestros heridos, sino también permitirnos alojamientotemporal.

 

Era una comida casera, hecha con ingredientes caseros, los cualesme traían muchos viejos recuerdos queme hacían sentir nostálgica. Carol, Lori y Patriciase habían lucido esta vez, haciendo dote de sus viejos donesculinarios.

Todo estuvo bien, mejor de lo que esperaba, a excepción poruna cosa: el silencio incómodo. Todos teníamos algo por lo cual estarcallado en ese momento, todos estábamos preocupados. Había sido el funeral de alguien querido para los Greene, uno de losnuestros estaba perdido, Daryl y Carl estuvieron a punto de morir, el embarazosecreto de Lori, el disparo malintencionado de mi prima.

Pero no todo era problemas.

Me encontraba sentada a un lado de Daniel y Andrea -mi prima tenia a mihermana a su otro lado, entreteniéndola mientras comía-, enfrente de Glenn yMaggie; pero yo sabía que estaba pasando en aquel momento, algo se escocia queel silencio incomodo tapaba. Glenn y Maggie se traían algo entre manos, losdos, juntos. Tenía suficiente experiencia como para darme cuenta de esas típicasmiraditas el uno al otro, el tomarse de las manos a escondidas debajo de lamesa, a esa tensión (sexual o no) entre los dos.

No pude ocultar una sonrisita mientras me llevaba otro bocado a la boca. Sentí la mirada de confusión de Daniel y voltee a verlo, señalando con los ojos a Glenn y Maggie, sonriendo. El, por supuesto, me entendió y nos sonreímos mutuamente.

-¿Alguno de ustedes toca la guitarra?-Pregunto Glenn, rompiendo el silencio.

-Otis sabia tocar la guitarra-Contesto Patricia, con la mirada en el plato.

-Y tocaba muy bien-Agrego Hershel.

La conversación se volvió un poco mas incomoda, pero no pude quitar mi sonrisita. Si tenia razón, me sentía bien por ambos, por Glenn; se lo merecía.

Una vez acabada la cena, vi a Glenn salir al porche, solo, lo cual me daba mas oportunidades de preguntarle. Salí detrás de el, tratando de buscar la manera de preguntarle ya que no quería verme como una metida.

-¿Se te ofrece algo, Annelisse?-Me saludo Glenn.

Medite la pregunta, pero me decidí por el modo directo.

-Tienes algo que ver con Maggie...¿no es cierto?

Lo vi tragar saliva.

-¿Porque lo dices?

-Bueno...-Sonreí -Tanta miradita no es una cosa normal entre "amigos"-Marque las dos comillas con mis dedos. Glenn me miro, aturdido. -No soy estúpida, Glenn, pero esta bien si no quieres que le diga a nadie.

-Aun no es oficial, de todos modos-Dijo Glenn, llevándose una mano a la cabeza.

-Se guardar un secreto-Lo tranquilice. Pero entonces pensé que ese no era el único secreto que guardaba, aun no olvidaba lo de Lori y necesitaba saber otra cosa. -Glenn...¿sabes quien fue a buscar las provisiones hace unos días?

-Si, yo fui-Algo en su tono me hizo pensar que me ocultaba parte de la información, pero no pregunto -¿Por...?

Interesante...

Yo negué lentamente con la cabeza y sonreí ligeramente.

-Por nada. Nos vemos-Dije y volví a la casa.

Daniel tenia en brazos en Jacklyn, quien tenia vencida su cabeza en el hombro de Daniel y sus bracitos estaban aferrados a su cuello.

-Se quedo dormida-Explico, acercándose a mi. -Es hora de irnos.

Yo asentí y camine a su lado hacia la puerta, pero Daniel me detuvo.

-Eh-Murmuro -Tu tienes algo que hacer antes.

 

Alce las cejas, confundida.

-Esto no fue en vano-Acaricio mi herida del rozón de la bala por encima de la ridícula venda -Daryl esta aquí, ve y asegúrate de que esta bien.

-¿Es enserio?

-Si, enserio. Ve y alcánzame luego.

Le sonreí y le di un beso ligero.

-Gracias.

Subí por las escaleras hacia la habitación donde estaba Daryl, según las indicaciones de Carol, y lo vi acostado en la cama dándome la espalda, vulnerable. Tenia vendas en su abdomen y en su cabeza. Tenia un tatuaje en el lado derecho superior de su espalda, deduje que eran demonios, y a un lado de aquel tatuaje que no había visto había cicatrices como de latigazos, pero no era recientes.

-Hola-Murmure en voz baja. Pensé que estaba dormido, pero se giro un poco para verme. -¿Te sientes bien?

-Como un pedazo de mierda.

Sonreí.

-Supongo que no esta tan mal.

Daryl se me quedo viendo raro y apunto con su brazo hacia mi cabeza.

-Tu no llevabas eso antes.

Toque la venda alrededor de mi cabeza.

-Andrea disparo dos veces: una te dio a ti y la otra a mi.-Dije y Daryl alzo las cejas -Solo me tiro, no me paso nada mas.

Daryl asintió y yo me acerque mas a el, tanteando. Toque su hombro y el se removió, pero no quite mi mano. Podía ver su frustración en su rostro, su enfado por estar herido.

-No vuelvas a arriesgarte de esa manera, por favor-Murmure y salí de la habitación en silencio.

Resulta que la búsqueda de Daryl no había sido en vano. Encontró la pequeña muñeca de Sophia, llena de sangre seca, tierra y lodo. Carol no quiso saber nada de ella. Aquella misma noche, vi a mi hermana dormir con la muñeca entre sus brazos.

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Hola!

Ya se, ya se...no he actualizado en mucho tiempo, pero ahora me encuentro muy ocupada con mis practicas y los exámenes de la preparatoria. De verdad me esfuerzo mucho.

He estado pensando en hacer OTRO fanfic de TWD pero apartado de este, con otros personajes y diferente trama, fuera de la serie y de sus personajes. Denme su opinión si les gustaría o no :).

Tengo varias cosas pensadas para esta historia, cosas que están fuera de la serie y espero hacerlo bien para que les guste, por lo que puede que tarde un poco mas en actualizar.

Muchas gracias por sus comentarios, favoritos y su apoyo.

Nos leemos luego˜

Besos y saludos <3

Me encontraba acostada en la cama de mi vieja habitación, fue de lo primero que me percate. Llevaba la misma ropa empolvada y con manchas de sangre con la que me fui a dormir, así que estaba un noventa por ciento segura de que se trataba de un sueño. No se escuchaba nada, ni siquiera los autos que yo recordaba que pasaban por enfrente de mi casa y tampoco me hallaba sola. Vi a David en el marco de la puerta de mi cuarto, sonriéndome con malicia y burla, no llevaba camisa . Iba a ponerme de pie, pero una punzada de dolor detuvo mi cuerpo, doblegándome a quedarme como estaba y David simplemente camino hacia mi y atrapo mis manos y mis piernas con su cuerpo. Supe que era lo que iba a pasar e intente gritar justo en el momento en el que mi hermano pego sus labios a los míos. No cerré los ojos y me removí, tratando de zafármelo de encima, pero el era mucho mas fuerte que yo. Separo su boca de la mía y me vio a los ojos, sus ojos iguales a los míos.-Te prometo que será rápido-Murmuro mientras mordía mi oreja y yo solté un quejido. Pensaba que este tabú seguiría, pero el se puso de pie, me sonrió y salió de mi habitación. Yo me puse de pie y seguí sus pasos, saliendo de mi cuarto hacia el pasillo y encontrándome con una escena repugnante. Ya no estaba en mi casa, me encontraba en la calle, donde había tenido aquel choque que mato a mi familia. El cuerpo de mi hermano se encontraba allí, tirado a medias del auto, desgarrado y con el cuello y las entrañas completamente abiertas. Mi respiración se acelero y me gire pare evitar aquello, aunque e encontré con otras cosas peores.Vi los cuerpos de Amy y de mi madre siendo devorados por caminantes, aunque esta ultima seguía viva y soltaba alaridos de dolor, alternando mi nombre entre aquellos gritos de sufrimiento.-¡ANNELISSE!-Grito mi madre, llorando. Me aleje unos pasos y me voltee, pero mi padre estaba ahí, parado a un metro de mi. Estaba tal cual lo recordaba: su cabello color chocolate peinado hacia atrás, sus ojos grises, aquellas arrugas en la frente que me gustaban. Mi papa me sonrio con aquella sonrisa que le llenaba de ligeras arruguitas las comisuras de los ojos y comenzaron a aflorar lagrimas de mis ojos.-Te quiero mucho, Lissie-Dijo el. Yo suspire. -No sabes cuanto te quiero en realidad. Me enorgullece que aun no nos hayas olvidado.-Nunca-Susurre. Querida enrollar mis brazos en su cintura, oler su colonia y sentir su cálido amor. Pero algo me detenía.-También me enorgullece que te encargues de tu hermana. Eso te lo debemos.-Volvió a sonreír y se puso serio -Pero tu sabes que, aunque estuviéramos contigo, algo así iba a suceder algún día. El mundo ha cambiado mucho, hija.-Yo nunca quise que esto sucediera, nunca lo he querido. No quiero ver a nadie mas morir-Solloce. -Lo se, cielo, lo se.-Mi padre suspiro -Pero tu y yo sabemos que tarde o temprano sucedería...-¿A que te refieres?-Tarde o temprano, Annelisse-Dijo mientras caminaba hacia atrás, hacia la oscuridad. Escuche un gruñido gutural y un caminante salió de las sombras. Yo avance unos pasos hacia el para quitarlo del camino, pero algo me detuvo y extendí mi brazo hacia mi padre.-Papa, no, ten cuidado-Dije, desesperada.-Tarde o temprano, Annelisse-Repitió con voz solemne y observe con impotencia como se entrego a las garras de aquel ser. El caminante encajo sus dientes y mastico la carne de su tráquea, salpicando todo de sangre y manchando todo de rojo.-¡NO!-Grite y mi padre secundo con un grito de dolor. Mis oídos se llenaron de los gritos de mi madre, de mi hermano, de Amy, de Jacqui, de Jim, de Sophia, de todas aquellos desconocidos que había visto morir. Rápidamente mi padre se encontró en el suelo, yaciendo en un charco de su propia sangre pero yo seguí llorando. Grite con desesperación sin siquiera pronunciar palabra hasta que mi voz se fue apagando y yo me desvanecí.Desperté con un jadeo y sentí mis mejillas húmedas de las lagrimas que había derramado sin darme cuenta. Me incorpore hasta sentarme en mi cama. Aun seguía oscuro y un rayo de luna se filtraba por la tela de la tienda, iluminando mi rostro. Por inercia me voltee a ver a mi hermana que aun estaba durmiendo con tranquilidad a un lado mío; suspire.-Otra pesadilla, ¿verdad?-Murmuro Daniel con voz somnolienta. Yo lo mire, acostado a mi lado y me perdí en sus azules ojos, me acosté junto a el y me envolvió con sus cálidos brazos. Ambos habíamos llegado a la conclusión de juntar nuestras camas para no dormir separados. Fue algo que acordamos sin siquiera vernos o mediar palabras.-Si, otra pesadilla-Susurre y sentí sus labios en mi frente. -Lo lamento mucho-Me disculpe. Las ultimas noches el había pagado mis noches en vela, consolándome de aquellas pesadillas y una que otra vez limpiando mis lagrimas.-No importa-Murmuro mientras acariciaba mi mejilla. -¿Quieres hablar de ello?-Pregunto Daniel . El sabia la respuesta, el sabia que yo necesitaba descargar aquel peso que me aplastaba y no me dejaba.-Vi a papa y a mama de nuevo-Susurre. -Vi a mi hermano violarme y el cuerpo de Amy-Me apreté un poco mas hacia el -Ya no quiero ver a mi familia y amigos morir, Daniel, ya no quiero ver morir a nadie.Daniel me dio un beso en la cabeza y me envolvió mas en sus brazos.-Yo tampoco quiero eso.Al día siguiente, después de que Daniel se despidiera con un beso en la mejilla a mi y a mi hermana, y yo vistiera a Jacklyn, salí de la tienda sin saber que hacer. Normalmente yo tenia alguna tarea pendiente que me mantendría ocupada todo el día, pero con todo eso de que ahora mi gente y los Greene pasaban tiempo en las sesiones de tiro de Rick y Shane, ya no tenia mucho que hacer. Aquellas sesiones de tiro fueron idea de Shane, ya que este le daba "clases" a Andrea, que no daba una con eso de las armas. Ahora todas aquellas personas que no sabían como disparar iban a practicar con latas vacías, disparando casi a lo tonto. Todo eso era con el propósito de aprender a defenderse en caso de alguna invasión. Yo no recordaba el momento en el que aprendí a disparar, aunque una vez que se esta en peligro haces cosas que no sabias que podías hacer con tal de salvarse. Yo no me paraba ni de chiste cerca de aquellas personas con mala puntería, ya me habían disparado una vez, pero Daniel si así que el me decía como iban o que hacían. Lo único que realmente me preocupaba de la estadía de Daniel allí, era Rachel. Confiaba plenamente en Daniel, pero en Rachel lo; sobretodo cuando solo se veía en esas sesiones de tiro y después desaparecía misteriosamente. Dayane siempre estaba con Carol o Lori, pero su hija nunca estaba con ella desde que habíamos llegado a la granja. Eso era raro y me preocupaba. Lo que realmente me preocupaba de ella y Daniel era que esta se pasara de lista ya que Daniel y Rachel llevaban años de amistad.La vida de Daniel había sido muy, muy distinta a la mía. Se habían mudado cuando el tenia diez años a un barrio como el mío, tenia una familia como la mía, pero aun así había tenido malas elecciones en el pasado. Sus dos padres trabajaban mucho, por lo que el podía hacer lo que quisiera y su hermana mayor le importaba mas si el chico que le gustaba se fijaba en ella que en el paradero de su hermano menor. -Mi hermana a veces era una total perra-Comento Daniel en una de aquellas noches en vela, donde me contaba de su pasado. -Pero aun así la quería.Solo y a sus diez años, Daniel encontró amistades entre los futuros delincuentes de la ciudad. Estos lo habían metido en cosas en las cuales el nunca pensó estar. Cuando llego a los quince, el ya había hecho de todo: perderse en la bebida, se había drogado en tres ocasiones, había robado y mentido mucho, había rayado paredes, traspasado propiedad privada, y lo que el consideraba peor y se arrepentía: se había acostado con quien le diera la gana. En pocas palabras, llevaba la vida de un delincuente juvenil, aunque el nunca había querido esa vida, me explico que una vez que se entraba no podía salir. Que sus "amigos" lo matarían. Así que el se quedo.Una de las cosas mas malas que había hecho fue embriagarse tanto que al día siguiente despertó en la cama de alguien desconocido. Así fue como conoció a Rachel. Los padres de ella se acababan de divorciar y ella quería "compañía" por que se sentía destruida; el padre de Rachel resulto ser alguna clase de mafioso, por lo que Daniel no pudo hacer nada. Una provocación de ella, una amenaza de matar a su familia y estaba hecho. Se había acostado con ella varias veces; para el solo fue algo pasajero, para ella no.Nada de eso me sorprendió tanto como el hecho de que me dijera que había tenido una hija hace unos dos años.-Yo también me sorprendí al principio-Dijo Daniel. -Su mama, Nadia, que tenia dieciséis, me llamo desde el otro lado del país cuando la bebe tenia unos dos meses de nacida. Lo único que dijo fue que era mía, que estaba bien y que su nombre era Connie.-Sonrió con nostalgia y ligera tristeza. -Nunca la conocí, pero espero que estén bien ahora.-¿Nunca la anhelaste?-Me pregunte que hubiera pasado si su madre no me hubiera alejado de ella-Contesto Daniel. -Ahora veo a Jacklyn y pienso en lo que pudo haber sido con Connie. Si la anhele? Lo hice por un tiempo, creo que incluso ahora. Yo le sonreí, una sonrisa de aliento.Mi hermana recogía pequeñas flores del suelo entre el pasto frente a mi. Jacklyn construía un ramo de flores al azar cuando lo vi acercarse mientras gritaba mi nombre y el de Jacklyn.-¡Jacklyn! ¡Annelisse!-Grito Carl, caminando hacia mi. Yo me gire y Jacklyn grito también su nombre, corriendo hacia el para abrazarlo. Carl poso una mano en la cabeza de la niña mientras sonreía. Jacklyn se soltó y tomo su mano, viéndolo. -Hola, Carl-Dije mientras caminaba hacia el y le daba un abrazo. Su cabeza me llegaba a la barbilla y sus ojos azules brillaban bajo la luz del sol. -Me alegra que estés bien.-Gracias. Ya puedo andar por ahí para molestarte a ti y a Daniel-Rio, yo también reí.-Eres un tonto.Carl toco mi sienes, justo donde yacía la cicatriz de la bala que me había rozado en ese lugar dos días antes.-Me lo contaron, ¿te dolió?-No tanto, solo me derribo, pero esta bien.-¿Perdonaste a Andrea?-Por supuesto-Dije con una sonrisa, sacudiéndole el pelo y dándole una ligera cachetada. -Deja de preocuparte por eso.Pronto Jacklyn reclamo la atención de Carl para que jugara con ella. Yo los acompañe mientras los veía dibujar y hacer otras cosas. Carl y Daniel, al ver que yo no tenia mucha paciencia para ser maestra, me hicieron el enorme favor de enseñarle a Jacklyn cosas básicas con un juego de su invención, mi hermana ya había aprendido las vocales, unas cuantas letras del abecedario, los números del uno al diez y ahora sabia escribir unas cuantas cosas, así como apenas estaba empezando a leer. Todo eso gracias a aquel juego que Daniel y Carl jugaban con ella, sin contar los "premios" cada vez que hacia algo bien que consistían en M&M's que Glenn les brindaba en sus excursiones, aquellos chocolates hacían que Jacklyn se esforzara aun mas en aprender solo para poder disfrutarlos. Esa noche Jacklyn durmió sin despertarse temprano ni llorar en medio de la noche. Gracias a Dios. A medio día, mientras Daniel jugaba con Jacklyn y yo me encargaba de tender la ropa, Andrea jalo mi brazo.-Necesito hablar contigo-Dijo, apresurándome a un lugar donde nadie nos escucharía.-¿Que?-Pregunte.-Tengo algo que contarte-Dijo con voz baja. Yo hice una mueca.-Suéltalo.Andrea dudo y miro todo menos mis ojos.-Yo...ayer...-Dudo. -Ayer, en la excursión para buscar a Sophia, me acosté con Shane. -¡¿QUE?!-Exclame.Andrea me tapo la boca cuando se dio cuenta de que esa no era la única exclamación.-Baja la voz-Ordeno y la obedecí.-¿En que pensabas?-Pregunte, tomándola de los hombros. -Esto no esta bien, Andrea. Puede que te sientas sola, pero esa no es la solución.-No tienes que sermonearme, Annelisse. No volveré a hacerlo, lo juro.-Tienes que alejarte de el, no te acerques a Shane.-¿Porque?-Dale sospecha algo serio de el, algo malo. No se que es ni si sea verdad, pero aléjate de el. -Esta bien-Acordó.Le di un abrazo.
Ahora le tocaba a Daniel cuidar de Jacklyn y yo me pase gran parte del día con Beth enseñándome como vivir en una granja. Alimente a las gallinas, cepille a los caballos, pastoree a las vacas y plantee vegetales y tubérculos. Termine de lo mas exhausta. Caminaba sola de regreso a donde acampaba mi grupo y los vi todos reunidos en torno a algo que no podía ver. Al acercarme, Daniel me sonrió y Jacklyn se veía feliz e impaciente, con sus mejillas rosadas. Daniel solo dijo una frase.-Esta de regreso.Yo me abrí paso entre mi gente sonriente y pude verla. Su pelo rubio que casi le llegaba a la altura de la barbilla, sus ojos azules como una piedra preciosa, su camiseta azul percudida de suciedad y polvo con un arco iris estampado, envuelta en los brazos de Carol, se encontraba Sophia, tímida y sonriente.-Sophia-Susurre y lagrimas de alegría se deslizaron por mis mejillas. Carol me permitió enrollarla en mis brazos y apoyar mi mejilla en su cabeza.-Estoy bien, Annelisse, no tienes porque llorar.-Estas de regreso-Susurre.El encontrar nuevamente a Sophia alegro a todo el grupo, nos hizo sentir felices que ella por fin había vuelto y estaba a salvo. Jacklyn se apresuró a devolverle su muñeca sucia y Sophia la acepto con una gran sonrisa. Aquella noche no sufrí pesadillas ya que una de mis mayores preocupaciones desapareció con el regreso de la niña, pero otra cosa tomo su lugar. Más que preocupación, era sospecha mezclada con confusión. En toda la tarde y noche en que estuvimos todos reunidos, había visto a Daryl alejarse de todos los demás mucho más que de costumbre, incluso de Carol y de mí. No le preguntaría que le ocurría, eso solo iba a ganarme comentarios bruscos e insultos sobre mi persona. En cambio, decidí saborear el alivio con una muy buena noche de sueño. Cuando la mañana llego, Daniel y yo nos levantamos de mala gana. Ambos queríamos dormir un poco más. Una vez que vestí a Jacklyn con un vestido liso de color blanco con flores rosas, le arregle el cabello en dos coletas bajas y le puse sus sandalias de tiras, la lleve de la mano hasta donde estaban Sophia y Carl desayunando con sus respectivas madres. Yo sabía muy bien que aquel vestido duraría limpio más o menos una hora y se me hacía mucho tiempo, pero ella lo había elegido y prefería dejarla usarlo a tener que soportar horas y horas de berrinches.El desayuno de hoy era huevo
de nuevo. Aunque no me quejaba en absoluto, prefería comer huevo el resto de mi vida que pasar hambre de nuevo como cuando permanecíamos en las afueras de Atlanta. Jacklyn insistia en comer sola y yo solo hacia muecas cuando la veía tirar pedazos de huevo revuelto a su vestido blanco. Me sente a comer a un lado de Lori, con Carol frente a mi y le sonreí sin que esta se diera cuenta. Estaba especialmente sonriente ya que su hija por fin había regresado sana y salva. Sophia, a un lado de Carol, comía felizmente su desayuno.-Estas sonriendo-Me dijo Sophia, distrayéndome de mis cavilaciones. -Eh
Oh, ¿enserio? Bueno, estoy feliz de que estas de vuelta. Sophia me devolvió la sonrisa y Carol vio a su hija con un brillo en los ojos. Al parecer, nosotras éramos las únicas medio contentas ya que pronto me percaté de que el desayuno transcurría en silencio, exceptuando por los ligeros tarareos de Jacklyn y el ruido que hace al jugar con la comida.-Jacklyn-Dije en voz baja, seria y firme, mientras le daba un minúsculo manotazo en su mano -No se juega con la comida. Come tu huevo.La niña me frunció el ceño, enfurruñada, y me saco la lengua.-No quieres pelear conmigo-Adverti, levantando una ceja. Ella capto la amenaza en mi tono de voz, una amenaza que decía que iba a quitarle sus jugos favoritos, y comenzó a comer normal aunque enojada. Aproveche nuestra pequeña riña para mirar alrededor y vi a Glenn mirando fijamente el porche de la casa Greene y a Rick ignorando completamente a Lori mientras esta tenia pintada la tristeza en su casa. Finalmente le había dicho, lo sabía
sobre su embarazo. Mirando a mi grupo, me encontré con la profunda mirada de Daniel quien también sentía el peso de aquel silencio sepulcral.-Chicos-Dijo Glenn en voz alta, rompiendo el silencio lleno de tensión. -Entonces
el granero está lleno de caminantes.Me quede con la boca abierta y sentí un peso extraño instalarse en la boca de mi estómago y en mi garganta. Instintivamente al oír la palabra "caminante", rodee a Jacklyn con un brazo, justo como hago cuando estamos a punto de ser atacados y tenía que sacarla en brazos rápidamente para ponerla a salvo. La sorpresa era tangible en el ambiente, tanto que se podía cortar con cuchara. No tardamos mucho tiempo más. Todos nos levantamos rápidamente, dejando nuestro desayuno a medias y nos dirigimos al granero, yo con Jacklyn en brazos; no pensaba dejarla sola, aunque tampoco me hacía sentir feliz traerla conmigo si es que lo que Glenn había dicho era cierto. Ella se mostraba seria, de reojo vi que mi hermana checaba mi rostro; Jacklyn sabía que algo no estaba bien. Una vez que estuvimos allí, procure no acercarme demasiado y sentí la mano de Daniel posarse en mi espalda. Ambos nos miramos con preocupación escrita en los ojos y en las facciones.El olor era evidente gracias a la madera vieja y el calor de finales de verano. Había muchos, demasiados, caminantes como para que el olor se hiciera notar de aquella manera. Shane se aproximó a la puerta encadenada, tanteando el terreno, y múltiples gruñidos se hicieron escuchar ante la cercanía de alguien vivo. Un relámpago de miedo y frialdad recorrió mi cuerpo y me estremecí, sosteniendo a Jacklyn con mas firmeza. -No puedes decirme que estás de acuerdo con esto-Dijo Shane entre dientes, mirando a Rick con una mirada llena de rabia. -No, no lo estoy, pero somos invitados aquí. Esta no es nuestra casa-La voz del ex-policía sonó firme y demandaba la calma a su amigo. -¡Estas son nuestras vidas!-Exclamo Shane. -Baja la voz-Dijo Glenn.-No podemos simplemente ocultar eso-Apoyo Andrea.No
todo esto estaba mal, muy mal. Un momento estaba feliz por el seguro regreso de Sophia y ahora resultaba que la vida de todos corría peligro porque siempre hubo caminantes cerca de nosotros. No dije nada, no quería ser parte de ninguna discusión que termine en pelea, pero no me importaba que fuéramos invitados en casa de Hershel, nuestra vida, la vida de todos nosotros, corría peligro. -No es correcto-Intervino T-Dog por primera vez -Ni remotamente.-De acuerdo, tenemos que ir allí. Tenemos que hacer las cosas bien o solo tenemos que irnos. Hemos estado hablando de Fort Benning durante un largo tiempo-Propuso Shane, sacudiendo la cabeza.-No podemos irnos-Dijo Rick.-¿Por qué Rick? ¿Por qué?-Porque por fin estamos a salvo aquí-Dijo Daniel, rodeando mi cintura con su brazo. - Está bien- Murmuro Shane mientras pasaba su mano para peinar una mata de pelo que ya no estaba allí -Pienso que no deberíamos depender de alguien para sobrevivir.-Encontré a la niña-Hablo Daryl y dio dos pasos al frente. -Ya no tenemos nada que hacer aquí.-Finalmente apareció, ya lo sé
pero todos sabemos que su búsqueda fue tiempo que perdimos para buscar un nuevo refugio.Yo jadee. ¿Enserio se atrevía a decir eso frente a Carol y Sophia? ¿Estando a solo tres pasos de ellas?-Buscar a Sophia no fue una pérdida de tiempo-Dije entre dientes. Iba a dar un paso, pero el agarre de Carol en mi brazo y la mano de Daniel en su cintura me detuvieron. La ira fluía en mis venas como mi sangre. Había visto errores en el comportamiento de Shane, cosas horrendas que perdone subconscientemente porque me salvo cuando todo esto empezó: perdone que se acostara con Lori, perdone que se acostara con mi prima, perdone aquella actitud altanera y egoísta
¡incluso ignore mis sospechas de que él había asesinado a Otis! Se estaba ganando una de mis balas en su trasero. -Ella finalmente está aquí
-Comenzó Dayane, pero Shane la interrumpio-¡Solo digo lo que necesita decirse!-Exclamo Shane mientras daba pasos hacia Daryl y Rick se interponía entre ellos para evitar una pelea - ¡Déjame decirte algo más, hombre! ¡Si ella te hubiera visto venir todo moribundo con tu cuchillo de caza y un collar de orejas, hubiera huido de ti! Eso fue la gota que colmó el vaso. Daryl y Shane forcejearon con Rick, intentando herirse mutuamente. Daniel me jalo hacia atrás para sacarme del tumulto de empujones y sentí a Andrea aferrarse a un brazo mío. Mi visión periférica capto a Rachel, unos metros más alejada de todos nosotros, sonriendo. Me hizo sentir enferma. Rachel se fijó en mí y su sonrisa se ensancho con un brillo extraño en sus ojos.-¡Quítate!-Grito Shane mientras se libraba del agarre de Rick.-Déjame hablar con Hershel. Déjame resolverlo-Propuso Rick.-¿Qué vas a resolver?-Si nos quedamos. Si limpiamos el granero, tengo que hablar de eso con él, esta es su propiedad.-Hershel aún los ve como personas. Personas enfermas. Su esposa, su hijastro-Intervino Dale por primera vez.-¿Tú sabías?-Pregunto Rick, desconcertado. Toda nuestra atención se centró en Dale.-Ayer hablé con Hershel.-¿Y esperaste toda la noche?-Siguio Shane.-Pensé que podríamos seguir una noche más. Lo hicimos. Esperé la mañana para decirles algo, pero Glenn quiso hacerlo-Explico Dale con total naturalidad.-¡El hombre está loco, Rick! ¡Si Hershel piensa que esas cosas están vivas!-Prosiguio Shane. Yo suspire, exasperada. De verdad quería que todo esto terminara ya.Las puertas se sacudieron y los gruñidos de los caminantes se volvieron a escuchar. Todos nos estremecimos colectivamente.- Estas cosas, Rick, estas cosas nos van a matar-Dijo Shane con voz seria antes de marcharse, furioso.Estuve distraída todo el dia, pensando en los caminantes del granero. Las tareas hogareñas en las cuales ayude las hice casi con monotonía y Beth lo noto. Intuí que, al ser hija de Hershel, ella sabía lo del granero, pero no quise comentarle nada. Era una de las únicas personas de mi edad con la que me llevaba bien y no quería arruinarlo todo. Todos terminamos las tareas temprano y pronto estuvimos en el porche esperando algo, lo que fuera. Glenn y Maggie platicaban en voz baja, Carl y Sophia jugaban ajedrez con Beth y Patricia y Carol cuchicheaban. Yo estaba sentada en los escalones entre Daniel y mi hermana, quien coloreaba. Yo me dedicaba a ver por encima de su hombro lo que dibujaba distraídamente. Daniel estaba callado y yo también, ninguno de los dos tenía nada que decir además de que estábamos cavilando sobre lo mismo.Mi decisión tomo mucho. Rick tenía razón, no podíamos hacer lo que quisiéramos en este lugar ya que éramos invitados. Invitados
la palabra resonó en mi mente. Éramos temporales, de ir y venir, eso significaba invitado. Íbamos a irnos algún día tarde o temprano, más temprano que tarde mejor dicho. Y cuando ese día llegara, ¿luego qué? ¿A dónde iríamos? ¿Sobreviviríamos allá afuera? No quería pensar en las probabilidades. -¿Saben que ocurre?-Pregunto T-Dog, caminando hacia nosotros con Andrea a su lado.-Aparentemente, nada bueno-Murmuro Daniel en respuesta.-¿Dónde están todos?-Cuestiono Andrea.-¿No han visto a Rick?-Pregunto Glenn.-Se fue con Hershel. Se suponía que nos iríamos hace un par de horas-Contesto Andrea.-Claro, se suponía-Interrumpió Daryl, llegando -¿Qué mierda?-Rick nos dijo que saldría-Comento Carol.-De seguro lo necesitaba para algo-Opine, pero mi voz sonaba aburrida y cansada.-Maldición, ¿hay alguien que esté tomando esto en serio?-Exclamó Daryl -Tenemos una maldita RV
-Se interrumpió en el momento en el que Shane llego con el saco lleno de armas. -Oh, aquí vamos.-¿Tu conmigo?-Shane se acercó y le ofreció un rifle.- Sí-Respondió el. Shane se acercó a mí y a Daniel, ofreciéndole un rifle a mi novio. Con un sonoro suspiro de enfado, Daniel la tomo. Era ridículo, pero me sentí ligeramente traicionada. Daniel había decidido desobedecer las reglas de cortesía de Hershel a cambio de eso. Le debíamos mucho a ese hombre y ahora el, Shane, Daryl y Andrea lo apuñalaban por la espalda. Yo lo mire con incredulidad y el me devolvió la mirada, quitándole el seguro al rifle.-Lo lamento, Lissie-Murmuro en voz baja. -Toma la tuya, Annelisse-Me dijo Shane mientras extendía la revolver plateada, aquella que todos conocían que era mía. Yo negué con la cabeza fervientemente y jale a Jacklyn aún más cerca de mí -Tiempo de madurar-Insistió él y yo volví a sacudir mi cabeza. -Como quieras-Dijo, pero me tiro la pistola a un lado de mí. Desgraciadamente, yo la tome y la guarde en el portador que colgaba de mis shorts de mezclilla.-¿Dónde está Dale?-Preguntó Andrea, preocupada.-Viene en camino-Respondio Shane.-Pensé que no podíamos-Dijo T-Dog cuando Shane le dio una pistola.-Podemos y debemos. Mira una cosa era estar aquí recogiendo margaritas cuando suponíamos que este lugar era seguro. Pero ahora sabemos que no lo es. ¿Qué hay de ti? ¿Proteges a los tuyos?-Dijo, mirando a Glenn y extendiéndole un arma. Glenn estaba dudoso, pero al final lo aceptó. -Eso es todo-Murmuro y se dirigió a Maggie -¿Puedes disparar?- ¿Puedes parar? Tú lo hiciste, tú tomaste las pistolas, mi padre hará que se vayan esta noche. Shane le dio un arma a Rachel, quien sonrió complacida. -Espero que esas sesiones de tiros hallan servido-Comento Shane a Rachel.-No te preocupes por eso-Contesto ella con voz empalagosa. Rachel me dirigió una mirada que hizo que me estremeciera. Parecía que planeaba que una bala "perdida" me diera en el pecho.- Nos tenemos que quedar, Shane.-murmuró Carl bajando por las escaleras del porche. Puso una mano en mi hombro, pero yo casi ni note su toque. Aun veía a Daniel, taladrándolo con mi mirada.- ¿Qué es esto?-Pregunto Lori al salir de la casa.- No nos vamos a ningún lado, ¿está bien? Mira, Hershel
él solo tiene que entender, ¿de acuerdo? Él
bueno, él va a entender. Ahora tenemos que mantenernos a salvo-Dijo Shane, ignorando a Lori y extendiéndole un rifle a Carl. -Ahora quiero que tomes esto. Tú tómalo, Carl, y mantén a tu madre a salvo, haz lo que sea necesario, ya sabes cómo, ve, toma un arma y hazlo.Vi con impotencia como Carl consideraba la opción, viendo el arma casi con avaricia. Jacklyn extendió su mano para tocar el rifle por curiosidad y yo la envolví en mis brazos bruscamente para alejarla. Me puse de pie y me interpuse entre Shane y Carl.-Aléjate de él-Dije con mirada severa. Jacklyn capto la furia en mi voz y me toco la mejilla, probablemente para tranquilizarme, para que no atacara a alguien a quien ella conocía. No funciono demasiado. Carl puso su mano en mi antebrazo.-Oh, mierda-Exclamó T-Dog todos volteamos para ver a Rick y Hershel, llevando a unos caminantes hacía el granero con unos palos. Shane fue el primero en salir corriendo, los demás, solo los seguimos, pero yo me rezague y jale a Daniel con fuerza suficiente como para hacerlo girar.-¿Es enserio?-Pregunte.-No puedo permitir que Jacklyn y tu vivan cerca de esas cosas-Explico. Su excusa era lógica. -Aun así, Daniel-Exclame. -No puedes destruir el hogar de esta familia.-No estoy destruyendo nada, Annelisse-Su tono era contenido. Supe que no quería hacerme daño con sus palabras. Nos miramos el uno al otro severamente, yo con enojo y el con suplica, suplica de que lo entendiera. Pero no podía. Jacklyn se jalo y puso sus manitas en las mejillas de Daniel, el cerro los ojos y sostuvo una de sus manos donde estaban. -No pienso perderte por una estupidez, Jacklyn-Susurro. -Espero que tú lo entiendas. Deposito un beso en su frente, uno en la mía, y se alejó, dándome la espalda. Su traición me invadió con una oleada de tristeza y frustración. Escuche los gritos de los demás.-¡Esas cosas no están enfermas, no son personas! ¡Están muertos! ¡No lo voy a lamentar por ellos! ¡Porque todo lo que hacen es matar! ¡Estas cosas, justo aquí, son las cosas que mataron a Amy, ellos mataron a Otis! ¡Van a matarnos a todos!-Grito Shane.-¡Shane, cállate!-Grito Rick en respuesta. -Hey, Hershel, déjame preguntarte algo-Grito Shane mientras le sacaba el seguro a su arma -¿Podría una persona que respira, alejarse de esto?-Disparo contra un caminante femenino en el estómago y en el pecho.-Son tres asaltos en el pecho. ¿Podría alguien soportar eso? ¿Por qué sigue avanzando?-Disparo dos veces más -Ese es su corazón, sus pulmones, ¿por qué sigue avanzando?-¡Shane, suficiente!-Grito Rick.-Sí, tienes razón. Es suficiente-Dijo con voz grave y le disparo en la cabeza al caminante. Vi a Hershel desmoronarse. -¡Basta de arriesgar nuestras vidas por una niña perdida! ¡Suficiente de vivir frente a un granero lleno de esas cosas que trataban de matarnos! ¡Suficiente! Rick, no es como era antes. Ahora si quieren vivir, si quieren sobrevivir, tienen que pelear por eso. Estoy hablando de luchar, aquí y ahora.Mi hermana comenzó a sollozar en mi cuello, ocultando su rostro y yo puse una mano en su cabeza para tranquilizarla. Shane corrió hacia el granero y con una pica comenzó a golpear las puertas, mientras Rick le gritaba a Hershel para que sostuviera al caminante que el tenia y así poder detener a Shane, pero Hershel estaba tieso, desmoronándose en todo en lo que alguna vez había creído. Sabía lo que se sentía y lo compadecí. Carol, Sophia, Lori, Carl, Dayane, Jacklyn y yo nos quedamos detrás. Dayane miraba con preocupación a su hija. Yo solo me dedique a sostener a Jacklyn cerca de mi y tranquilizarla, diciéndole que no viera.El primero en disparar fue Shane, Andrea continuó, Daryl se les unió enseguida, seguido por T-Dog y por último Glenn, que le costó trabajo decidir, pero Maggie aceptó llorando. Shane volteó y le disparó al caminante que trasladaba Rick, el cuerpo se derrumbó con un golpe seco. Los disparos eran tronadores en mis oídos y vi caminante tras caminante caer en el suelo, unos arribas de otros. No dije nada, solo contemple horrorizad a mi grupo y a Hershel con Beth y Jim en el suelo, derrumbándose.Los disparos cesaron y un extraño silencio reino. Beth, que lloraba entre los brazos de su novio, se alejó y fue hacía el cadáver en avanzada descomposición de quien supuse era su madre.-¿Mamá?-Dijo, dudosa, acercándose al caminante. -¿Mamá?-Se acuclillo frente a ella, pero el caminante de su madre aún seguía despierto y le tomo las muñecas con fuerza, acercando su mortal boca hacia su piel. Beth grito. Rápidamente todos reaccionaron y Glenn la jalo para separarla mientras la sostenía, T-Dog le daba patadas al cadáver y finalmente Andrea clavó una pica en la frente del caminante de mata rubia sucia. Escuche los sollozos de Beth y cerré los ojos, silenciosas lagrimas se deslizaron por mi rostro mientras escuchaba a Jacklyn sollozar en mi cuello. Susurre algo que sonó como "todo estará bien, Jacklyn", di media vuelta y me aleje a la caravana.Me dirigí directamente a la caravana sin mirar atrás con Jacklyn en brazos, esta última emitiendo ligeros gemidos por culpa del llanto. Intentaba con todas mis fuerzas ignorar los fuertes sollozos de Beth y Maggie, tratando de echarme a llorar.Entre al RV casi con una brusquedad sin motivos y senté a Jacklyn en la mesa, abrí los gabinetes para buscar algún dulce con que distraerla y mantenerla ocupada mientras yo me tranquilizaba. Necesitaba urgentemente analizar lo que acaba de ver y deshacer el nudo que se había formado en mi garganta y en mi estómago, causándome nauseas. Me senté frente a mi hermana y puse mi rostro entre mis manos, concentrándome en el crujido de las galletas al ser masticadas por la niña para no vomitar. No era que sentía lastima por las horribles criaturas que fuero rematadas en el granero, lo que me había afectado era el llanto desesperado de los Greene, sobretodo ver a Hershel romperse en pedazos justo ahí enfrente de mis ojos. Lo entendía y a la vez no. Yo había visto a mi familia y seres queridos morir por culpa de los caminantes también, como Hershel, pero siempre había tenido un rayito de esperanza que me permitía seguir viviendo, y ahora Hershel había perdido el suyo.-Te sientes bien, Annelisse?-Pregunto Dale, poniendo su mano en mi hombro. Levante el rostro y vi sus ojos marrones llenos de preocupación.-Sí, estoy bien.-Respondí con voz ahogada. Dale no parecía convencido. -De veras.-Insistí.-Tienes cara de que te desmayaras de un momento a otro. Demasiada tensión en un día.-Comento con un suspiro. -Y que me lo digas.-Suspire. -Me siento un poco estresada, eso es todo.Dale dudaba, podía verlo en su rostro. ¿Enserio lucia tan enferma?-Es enserio, Dale, me siento bien. No planeo desmayarme.-Dije y mi voz sonó cansada.-No tienes que ser fuerte todo el tiempo, Annelisse. No debes estirar tanto tus emociones.-Yo no...-Proteste, pero Dale me interrumpió.-Te estas obligando a ti misma a una meta muy alta para ti. Está bien romperse de vez en cuando.-Dale me miraba con verdadera preocupación, pero yo veía a Jacklyn, totalmente ajenas a nuestras palabras. -Sé que lo haces por ella.Yo sonreí, pero mi sonrisa se desvaneció demasiado rápido. -Estaré bien, lo prometo-Dije a Dale. -Te mantendré vigilada.-Bromeo y me dirigió una sonrisa.En ese momento, Daniel entro en la caravana con un rifle en mano, sacudió el pelo de Jacklyn con cariño y se dirigió a Dale, ignorándome por completo.-Quiero creer que eres la persona más sensata que puede vigilar las armas, verdad?-Dijo, extendiéndole el rifle. Algo caliente hirvió en mi interior; reconocí el enojo de verlo como si nada hubiera sucedido.-Crees bien.-Contesto Dale y tomo el rifle. -No se lo darás a Shane?-No.-Respondió Daniel. -Shane tiene bastantes problemas personales con los que lidiar.-¿Por qué lo hiciste?-Dije de repente. Daniel me miro con sus insondables ojos.-¿Hacer qué?-Por favor, Daniel, sabes perfectamente de que estoy hablando. Me cuesta creer que hayas seguido aquella estupidez de Shane.Daniel puso los ojos en blanco.-Te lo dije, Annelisse, lo hice por ti y por Jacklyn.Cuando me di cuenta, ya estaba de pie frente a él, encarándolo a pesar de que me sacaba media cabeza. Sus hermosos, cálidos y azules ojos me estudiaron mientras mis fríos, pálidos y grises ojos lo enfrentaron. -¿Y bien? ¿Necesitas una mejor razón para haber hecho lo que hice?-Pregunto, alzando una ceja y recordé a aquel chico que había conocido al comienzo. Aquel chico del cual me enamore a pesar de que había sido brusco y sarcástico conmigo. -¡Quiero entenderte bien!-Exclame con fuerza y escuche el ligero sollozo de Jacklyn al vernos discutir.-¡No necesitas hacerlo, Liz!-Dijo Daniel con voz alta. -¡Claro que ocupo hacerlo! Destruyeron todo en lo que Hershel creía y no solo eso, sino que también dañaron su hogar, un lugar donde fuimos invitados. Gracias a los Greene, Carl esta con vida y nos dieron refugio cuando más lo necesitamos, ¿y así se lo pagan? Daniel resoplo. El sollozo de Jacklyn incrementaba de volumen conforme elevaba mi tono de voz. Trate de contenerme por su bien pero me sentía enojada, frustrada porque él no parecía entender mi punto de vista. -¡Nunca dije que estaba orgulloso de hacerlo!-Exclamo Daniel. -¡Pero la seguridad de ustedes es mucho más importante para mí!-¡Puedo cuidar de Jacklyn y de mi misma yo sola! -¡Eso decía Andrea y mira lo que sucedió con Amy! Los sollozos de Jacklyn eran prácticamente gritos ahora y me percate por primera vez que contenía el aliento y de mi boca salía un grito ahogado. Tome una gran bocanada de aire. Eso había dado justo en la llaga de mi corazón, como un golpe justo en el estómago. Dale nos miraba a ambos y carraspeo, interviniendo antes de que verdaderamente comenzáramos a gritarnos el uno al otro.-¡Chicos, chicos, por el amor de Dios! Arreglen sus problemas maritales en otra parte.-Lo fulmine con la mirada. -Yo me encargare de la niña, pero, por favor, solo arréglenlo.Salí de la caravana dando tumbos, con mi pelo suelto agitándose detrás en mi espalda, rabiando por dentro, con Daniel pisándome los talones. Antes de que Daniel me dirigiera detrás de la caravana donde nadie nos escucharía, logre atisbar las palabras que Dale le dirigía a Jacklyn para calmarla.-No te preocupes, Jacklyn, tus padres se perdonaran el uno al otro tarde o temprano. No te asustes cuando se enojen así....Daniel se apoyó en un árbol cercano y yo cruce mis brazos, esperando más reproches.-No pienso gritarte nada mas-Dijo con una voz que denotaba lo mucho que intentaba no ser duro conmigo.-Hasta que por fin concordamos en algo. -Tengo que irme. Rick me había pedido que fuera con él a ver los alrededores-Comento sin verme. -Buena suerte-Conteste con frialdad. -Por favor no arruinen el hogar de alguien más.-Annelisse, ya...Me acerque a él, nuestros rostros apenas a unos centímetros de distancia.-Me detendré hasta que muestres un poco de arrepentimiento. Tan impredecible como el, vi el atisbo de una media sonrisa y rápidamente puso sus labios en los míos de manera violenta, forzándome a responderle. Su mano encontró mi cintura y me acerco a él con dureza. Duro unos segundos, pero mando una descarga eléctrica en todo mi cuerpo antes de que lo alejara. No estaba de humor para ese tipo de cosas y puse mis manos en el pecho de Daniel para empujarlo. El me sonrió, lleno de humor negro. -Por mi parte, estas perdonada; pero sé que tú no lo harás tan fácilmente. -Tienes tanta razón-Dije con sarcasmo pintando mi voz.-Esperare pacientemente el momento en el que te cansaras de estar enojada conmigo.-Guiño su ojo hacia mí y se dio media vuelta, yo fruncí el ceño. -Yo también te amo, preciosa.Suspire y me aleje de regreso a la caravana y cuidar de Jacklyn, quien ya estaba medio calmada. Incluso ella la había pasado mal esa mañana. Al parecer, Beth se encontraba emocionalmente inestable, estaba en shock por lo sucedido con su madre y su hermano mayor convertidos. Le sonreí a mi hermana, quien tenía lágrimas en los ojos, y a Dale que le contaba algo a Jacklyn de su juventud pero vi algo extraño en sus ojos que no había notado antes.-¿Estas bien, Dale?-Le dije mientras me sentaba y tomaba a Jacklyn en brazos para sentarla en mi regazo.-Esa pregunta no tiene sentido en mí, niña. -Lo sé, yo también creo que Shane está loco-Dije repentinamente sin motivo alguno, pero Dale se quedó callado. - ¿Qué? ¿Acaso tú no lo has notado?-Más de lo que crees.-Hizo una pausa, como si esperara que yo dijera algo, pero luego continuo. -De hecho, tengo la teoría
no, sé que la muerte de Otis no fue precisamente un sacrificio de su parte. Creo casi ciegamente que Shane lo dejo morir ahí para salvarse el.Me sorprendió eso; yo pensaba lo mismo pero siempre creí que era la única quien dudaba de la persona quien alguna vez me había salvado. -Yo creo lo mismo-Dije mientras Jacklyn recargaba su cabeza en mi hombro y jugaba con un mechón de mi pelo. -Él está
muy cambiado. No es la misma persona que era cuando viajaba con él, mucho menos quien era antes de toda esta mierda.-Esa boca, niña. Nuevamente en nuestra estancia en la granja, se celebró un funeral para los familiares difuntos de los Greene. Yo asistí y consolé a Maggie. Daniel también estaba allí, pero no nos dirigimos la palabra y empezaba a sentirme desesperada. Él tenía razón, como siempre, yo no podía aguantar demasiado estando lejos de él. Lo único por lo cual nos habíamos hablado "amablemente" de nuevo fue cuando Daniel reclamo su turno de cuidar de Jacklyn, quien se encontraba en su burbuja fuera de la realidad propia de los niños de dos años. -¿Ya dejaste de estar enojada?-Pregunto mientras cargaba a Jacklyn. -Te lo he dicho muchas veces. Dejare de estarlo cuando sepa que te disculpaste con ellos por allanamiento de propiedad.-¡Por favor!-Resoplo. -Te mantendré a salvo a ti y a Jacklyn, así te enojes conmigo cada vez que las proteja. Yo no dije nada, solo di media vuelta y me aleje. Me odie a mí misma y a mi estúpido orgullo. El sol estaba empezando a ocultarse y el cielo se había pintado de anaranjado mientras una suave brisa despeinaba mis cabellos, fue cuando me percate de una tienda bastante alejada del grupo, cerca de un arbol. Me pico la curiosidad y me acerque para ver de quien se trataba. Reconocí los nudos expertos del tendedero y la carpa construida desenfadadamente, como si su uso no fuera importante. Luego me percate de Daryl sentado al pie del árbol limpiando las flechas de su ballesta.-¿Qué haces aquí?-Pregunto de repente y su voz me sobresalto. Olvide que él tenía un oído bastante fino para captar pasos en el pasto.-¿Qué haces tú aquí? El grupo está por allá-Apunte en dirección al campamento. El no contesto y yo me senté cerca de él, en el suelo. Daryl estaba ocupado en su ballesta, sin mirarme, pero yo lo mire a los ojos con el ceño fruncido. -No piensas dejarnos, ¿verdad?-Dije, preocupada. Mi voz sonó aguda como la de una niña, eso hasta yo lo note. -No es de tu incumbencia.-Sí, lo es.-Murmure rápidamente. -Tú perteneces aquí con todos nosotros. Has hecho demasiadas cosas por todo el grupo, trajiste a Sophia devuelta con su mama. Daryl se quedó callado de nuevo y yo hice un mohín. Odiaba su silencio. Todo el estrés del día se estaba agolpando en mí y sentía ganas de gritar, de recriminarle a alguien todo lo que estaba pasando. -¡Por Dios, Daryl!-Exclame sin aviso y me puse de pie. -Desearía por una vez, por una maldita vez, dijeras lo que de verdad piensas y lo que sientes. Quiero que me digas en qué demonios piensas al creer que te dejaremos ir tan fácil. Sé que Merle te metió un montón de mierda en la cabeza, pero esto es pasarse de la raya. -¡Hey!-Exclamo Daryl y se puso de pie mientras se acercaba mí. -Te lo dije una vez y te lo diré de nuevo: esto a ti no te importa para nada. Métetelo en esa cabeza balaceada tuya-Con un dedo, pico mi sien justo donde se encontraba el rozón que Andrea me dio con un disparo. -Si vienes nada más para desquitarte porque tu novio te dejo, entonces lárgate.-Daniel no me dejo, solo tenemos diferencias-Dije con voz temblorosa y lágrimas de coraje en los ojos. -Me preocupo por ti así como me preocupo por Carol o T-Dog-Hice una pausa y suspire, ahora con aquellas lagrimas corriendo por mis mejillas y me sentí absurda por llorar. -¡Te necesitamos! ¡Yo te necesito! Nos miramos a los ojos; el con una mirada brusca y yo con una casi suplicante. Me sentí inmensamente pequeña, como una muñequita que se paraba a su lado ya que con mucho esfuerzo y le llegaba a la barbilla. Apenas me percaté de que ya había oscurecido y reinaba el silencio y la frescura de una noche sin luna.-Ve y discúlpate con Daniel-Dijo Daryl y volvió a sentarse en el suelo. -Daryl
-¡Ve y discúlpate con Daniel!-Repitió, subiendo su tono de voz unas octavas. Me enjugue las lágrimas con el dorso de la mano. -Solo no te vayas-Dije, casi en un susurro y me aleje de ahí sin decir nada más y, lo mejor, sin llorar. No preste atención a mi alrededor, solo veía las luces del fuego que mi nueva familia encendió. Suspire y seguí caminando mientras me concentraba en pensar cómo iba a volver a hablarle a Daniel sin causar más discordia cuando escuche algo detrás de mí. Naturalmente me gire, pero algo duro me golpeo en la cabeza y me derrumbo, haciendo mi visión borrosa y confusa. Me encontraba en el suelo llena de confusión, sentí algo caliente y húmedo manar de mi cabeza y lleve mi mano al punto donde me escocia. Mire mi mano y vi que los dedos estaban manchados de sangre. Repentinamente me sentí más consciente del aire fresco que corría en el ambiente y de los ruidos a mí alrededor, justo como pasaba cada vez que me sentía en peligro. Iba a levantarme y pedir ayuda o algo así, pero una mano fuerte apretó mi boca y mis mejillas, causando que me mordiera dolorosamente la lengua, y me asuste al punto que sentí náuseas y algo se retorcía en mi vientre. Algo no estaba bien, para nada bien. Trate de gritar, pero la mano me apretaba demasiado fuerte, y el hecho de que todo estaba muy oscuro no ayudaba. Un rostro femenino se acercó al mío y las puntas de su cabello me picaron el rostro. No, no, no
.-Buenas noches-Dijo una voz dulzona y chillona que hizo que sintiera aun mas nauseas a causa de miedo. Rachel me sonrió con una sonrisa cruel y yo volví a intentar gritar cuando alzo su otra mano, que sostenía una botella de vidrio, y agarro vuelo para golpearme de nuevo en el cráneo.Sentí el impacto y luego el ardor, pero el dolor desapareció justo en el momento en el que mi consciencia lo hizo.
Mi consciencia volvió a mi poco a poco y con ella regreso el dolor a mi cabeza. Me encontraba sentada en el suelo, con mi espalda apoyada en alguna pared de madera y mis manos estaban atadas por las muñecas detrás de mí; no podía abrir los ojos, un trapo tapaba mi visión. Lo último que recordaba era el rostro de Rachel antes de perder la consciencia y eso me causo un cosquilleo desagradable en el estómago. Ahora sí que me encontraba en muy serios problemas. No había ruido que delatara mi paradero y el aire estaba aún fresco por lo que intuí que aún no amanecía, pero apestaba un montón a cadáver y eso me hizo alertarme aún más. Intente zafarme de mis ataduras jalando mis manos pero las cuerdas solo causaban raspones en mis muñecas. Escuche algo pesado arrastrarse por el suelo a unos pocos metros delante de mí y me quede inmóvil, esperando algo, lo que fuera pero una voz me hizo saltar.-Buenos días-Dijo ella con voz cantarina. Yo no respondí ya que estaba tratando de regularizar mi respiración y que no delatara mi miedo. -¡Dije "buenos días", perra!-Grito y escuche el clic del seguro de un arma ser removido. Sabía que me estaba apuntando con ella directamente a la cabeza pero yo me quede inmóvil, respirando entrecortadamente. Escuche a Rachel suspirar de frustración.-Parece que tendré que enseñarte como será todo para ti ahora-Dijo. Al parecer, aun no iba a dispararme. -Cuando yo pregunte algo, tú contestas. Si te pido algo, tú lo haces. No hay replicas. Si me desobedeces, habrá un pequeño castigo para ti. Bueno...toda tu estadía aquí será un castigo pero si eres obediente tal vez decida hacer las cosas más rápido. ¿Me entendiste?-Yo me estremecí, y no conteste. Mi voz no lograba salir de mi garganta, ni un sonido. -¡¿Me entiendes?!En el momento en el que me grito, me dio un golpe justo en la cabeza con el arma, causándome aún más dolor y tirándome de lado. Caí con mi costado y sentí mi cabeza como si fuera a partirse por la mitad. -Supongo que ya entendiste, ¿verdad?-Dijo Rachel con voz un poco ronca pero sin acabar con su chillido habitual. Sabía que si no contestaba me ganaría algo peor que un golpe. -Sí, si...ya entendí-Replique con rapidez. Mi voz era pastosa y temblaba por miedo. -¿Qué es lo que vas a hacerme?-Lo que hasta tus sabias que pasaría: voy a matarte-Respondió con toda la tranquilidad que ya no existía en este mundo, como si hablara del clima o del color de la ropa. Yo volví a estremecerme. -Pero primero, quiero que tengas una vista del lugar donde permanecerás los últimos días de tu vida.Rachel desato con brusquedad el trapo que obstruía mi visión y abrí los ojos con dificultad por primera vez. Estaba en el interior de granero y la puerta estaba cerrada. Podía ver resquicios del mundo exterior por las grietas de la madera y vi que apenas comenzaba a salir el sol. No supe que hacer, no supe si gritar o llorar o quedarme callada o rogar porque me matara de forma rápida. Lo último no iba a pasar sin importar cuanto implorara, era obvio.-¿Porque...?-Susurre y unas cuantas lagrimas se deslizaron por mis mejillas sin previo aviso.-¿Porque, preguntas?-Ríe Rachel. -¡Fácil! Me quitaste al amor de mi vida, pequeña zorra. Daniel. Todo esto era por él. Por celos, envidia, despecho. Iba a matarme solo porque la habían botado de una relación que nunca existió. -No sé cómo puede estar contigo-Continuo. -El solo hecho de tenerte enfrente de mi me causa nauseas.-Entonces déjame ir-Dije en un murmullo. -Oh, no, las cosas no son tan fáciles-Rachel hizo un mohín, como si lamentara decepcionarme. -Me enseñaron a que si no conseguía lo que quería cuando quería...-Me apunto en la cabeza con su revólver y luego soltó una carcajada. -Tenía permiso de soltarle un balazo a quien quisiera, eso es lo que extraño de casa. Lamento decepcionarte, pero no serás la primera en tener el honor de ser asesinada por mí. Siempre hubo una asesina suelta entre nosotros. Una asesina intento llevarse a mi Jacklyn hace poco más de una semana. Y en ese momento pensé en Dayane. ¿Ella estaba enterada de lo que su hija era? ¿Sabía que Rachel era un monstruo, lo más parecido a un caminante, que asesinaba a gente por capricho? Y si lo sabía, ¿no dijo nada a nadie ni intento detenerla? Retorcí mis manos para intentar liberarme, pero lo único que gane fueron más rasguños en mis muñecas. -Déjame ir-Insistí.Rachel sacudió la cabeza con lentitud y soltó una sonrisita, pero sus ojos se dirigieron hacia mis manos atadas en mi espalda. Se arrodillo justo a mi lado y comencé a sentir como apretaba aún más las cuerdas.-No quiero que mi pequeña huésped se escape-Comenta con una risilla que me causa escalofríos. Estaba demasiado cerca de mí y podía sentir su respiración en mi nuca. Tuvo que desamarrarme ligeramente las cuerdas, pero eso fue suficiente. Pude liberar mis manos y le di un fuerte empujón para tirarla sobre su espalda, me levante e iba a comenzar a correr y justo cuando llegue a la puerta del granero Rachel tomo mi muñeca y me giro hacia ella con una brusquedad que daño mis muñecas resentidas mientras rodeaba mi cintura con un brazo. Su rostro estaba a tan solo unos centímetros del mío y sus ojos despedían furia. Debí haber notado que la revolver no era su única arma. Un dolor agudo como nunca antes había sentido atravesó mi costado y abrí la boca para gritar, pero no salió ningún ruido, ni siquiera un gemido. Rachel chasqueo su lengua mientras sacudía la cabeza lentamente y saco el cuchillo de mi cuerpo con otro rayo de dolor. Mis rodillas se doblaron mientras ponía mi mano en su hombro para apoyo y Rachel me sostuvo.-Te dije que no me desobedecieras-Dijo y sonrió ligeramente. Me agarro del pelo y me tiro hacia donde yacían las cuerdas. Mi cabeza pego contra la pared de madera y me quede tendida en el suelo, jadeando y tratando de levantarme para escapar. Me lleve una mano donde me había apuñalado y la vi llena de sangre que hizo que me dieran nauseas. Rachel se acercó a mí y volvió a incorporarme jalándome por el pelo y las manos para volverme a amarrar. -No morirás por un rasguño como ese, te lo aseguro-Rio. Había lágrimas en mis ojos y deje vencer mi cabeza hacia delante, un gemido ahogado broto de mi garganta y salió entre mis dientes apretados. ¿Rasguño? ¿Esto era un rasguño para Rachel? Sentí una sacudida en mi interior cuando pensé en las cosas que me haría. Si una apuñalada era un rasguño para ella, no quería ni imaginar que era lo que iba a hacerme después. -Me pregunto cuál será tu castigo-Dijo, puso una mano debajo de mi barbilla y dirigió mi rostro para que la mirara. -¡Mírame mientras te hablo, maldita puta! Cruzo mi cara con un golpe bastante fuerte y siguió golpeándome en todas partes, con sus brazos y sus piernas mientras me gritaban.-¡HARAS CUANTO TE DIGA, LISSIE! ¡TODO!- Grito y me pateo justo en el estómago, sacándome el aire, causándome arcadas y extendiendo el dolor de la apuñalada. -¡NO
VOLVERAS
A
QUITARME
NADA
NUNCA MAS!Cada palabra era un golpe cada vez más fuerte, un golpe que me sumía más en una inconsciencia dolorosa. Estaba claro que socave su "amabilidad" y, como dijo, eso me traería una consecuencia extremadamente dolorosa. Entonces recordé cuando Daniel (su sonrisa, sus caricias, sus besos y llore porque probablemente moriría sin volver a verlo) me conto sobre ella, como había sido antes del apocalipsis; Rachel había tendió un padre que pertenecía a la mafia o algo así, era obvio de donde había aprendido sus truquitos, pero eso significaba también que sabía cómo torturar a sus víctimas. Su víctima, desgraciadamente, se trataba de mí. Para cuando Rachel termino conmigo, todo mi cuerpo estaba increíblemente adolorido, moreteado y magullado, era afectada por severas arcadas y unas toses que me hacían escupir sangre. Un sueño sangriento, lleno de dolor y locura, me invadió de repente y, agradecida, cerré los ojos para desmayarme.
Ya me encontraba ronca de tanto gritar, sin palabras, tan solo gritando de dolor. Tenia la esperanza de que alguien me escuchara, de que se diera cuenta que seguía ahí, pero el granero estaba lo suficientemente alejado para que nadie me escuchara. La llama del encendedor acariciaba mi piel, abrasándola, cauterizando el montón de heridas que Rachel ya me había hecho. La muchacha aprovechaba para quemar las pocas zonas sanas de mi piel, causándome múltiples quemaduras de primer grado. Yo solo me limitaba a gritar hasta que eventualmente Rachel se canso de oírme y me amordazo con un trozo de tela que se encontró tirado. El trapo sabia a tierra y a sangre.¿Cuanto tiempo había pasado desde el momento en el que desperté amarrada dentro del granero? Aproximadamente doce horas, considerando que el ya se estaba metiendo y estaba oscuro. En esas doce horas, Rachel vendo y cauterizo la apuñalada que me dio con la excusa de que no quería que muriera tan fácilmente de una infección. No me alimento, solo me dio agua para que no me deshidratara. Pasaron mas horas y me encontraba sufriendo horribles dolores en todo mi cuerpo, quería dormir y no despertar hasta que todo esto pasara. Si iba a morir, quería hacerlo ya. Estaba comenzando a perder mi valor y con ello mi cordura, me convertí en una niñita asustada encerrada en una pesadilla en la cual mi vida terminaría de manera violenta. Me arrastre como un miserable animal agonizante, llore como nunca había llorado frente a alguien y grite, grite mucho. En tan solo veinticuatro horas, me convertí en algo muy distinto a mi, en alguien en quien jure nunca me convertiría: en una miedosa, suplicante cobarde.-¡¿PORQUE NO ME MATAS?!-Grite con el rostro empapado en lagrimas y sollozando fuerte. -¡LÍBRATE DE MI Y ACABA CONMIGO!Rachel me volteo la cara de un golpe y luego me pateo en el estomago. Jadee en busca del aire que salio abruptamente de mis pulmones.-¡CÁLLATE! ¡HARÉ CONTIGO LO QUE QUIERA! -No...-Jadee. -Si sigues hablando, tu no seras la única en este granero-Dijo con voz melosa, acercándose a mi y desenfundando su navaja. Se arrodillo a mi lado y pego sus labios a mi oreja. -Tienes buena imaginación, ¿verdad? Bueno...te daré algo que imaginar.Levanto mi roída camiseta para descubrir mi espalda y deslizo su navaja en mi piel, cortándome. Solté un gemido agudo entre dientes. -Imagina a tu preciado Daniel-Ordeno entre dientes mientras trazaba cortes en mi espalda. Yo solté un respingo-Amarrado justo frente a ti, pero nunca poder tocarlo. Imagina la manera en la que la navaja cruce su mejilla-Deslizo sus manos por mis mejillas como si intentara seducirme. -Su cuello-Sus dedos rozaron mis arterias. -Sus brazos...-Acaricio mis brazos. -Sus piernas...-Sus manos se deslizaron por mis piernas. -Hacia...-Sus manos se deslizaron mas allá de que creí posible, solté un gemido ahogado y grite, removiendome. Rachel se rió agudamente y retiro sus manos de mi cuerpo.-Divertido, ¿no crees?-Murmuro. -Ahora piensa en tu hermanita. Sus pequeño cuerpecito se rompería tan fácil...-Suspiro. -Pero se parece mucho a ti. Quisiera probar si tiene tu resistencia...-¡NO TE ATREVAS A TOCARLA!-Grite, interrumpiéndola con voz ronca. -¡MI HERMANA, NO...!-Shh, shh-Susurro ella mientras tomaba mi barbilla para callarme. -Si no te portas bien, habrá castigo, y no sera directamente para ti. Tal vez una bala perdida alcance a tu primita o un caminante accidentalmente se meterá en la tienda de los Grimes. -Ellos no tiene la culpa-Susurre. -Ellos no tiene nada que ver con esto.-Pero ellos si que tienen que ver contigo. Ahora cállate, comienzas a hartarme con tus lloriqueos-Dejo mi barbilla.Una rabia asesina lleno mi sistema y me encontré sacudiéndome fuertemente para poder liberarme. Las cuerdas dañaban mis sensibles muñecas, que se encontraban con heridas en carne viva. Pero yo ya no sentía ningún dolor, solo sentía furia; quería acabar con mi enemiga, desaparecerla de manera lenta y dolorosa de mi vida, justo como ella lo estaba haciendo conmigo. Gruñí entre dientes e intente acercarme a Rachel inútilmente. -¡Basta! ¡Annelisse!-Grito ella, pero yo no le hice caso. Intente zafarme de mis ataduras pero que estuviera ya bastante herida y cansada no ayudaban en nada. Me sacudí y gruñí de frustración y enojo.-¡Te dije que basta!-Me golpeo con el puño cerrado en el rostro, probablemente dejando un gran moretón en mi mejilla. Mis dientes se cerraron de golpe muy dolorosamente en mi lengua y tosí sangre. -No me provoques-Amenazo Rachel entre dientes. Yo la mire, aun tosiendo sangre. -Voy...a matarte-Susurre. Rachel rió con una carcajada maníaca. -¿En tu estado?-Rió y su semblante se puso serio en un segundo. -No lo creo, perra. Dicho esto, abrió la puerta del granero y se a largo. Escuche como ponía cadenas de nuevo y se iba, dejándome sola en la oscuridad.El otoño estaba cerca y poco a poco la luz del sol duraba menos. El invierno seria muy duro ahora, nuestro primer invierno a la intemperie con caminantes detrás de nosotros. Tendríamos que tener cuidado para que ninguno se enfermara ya que una simple gripe podría ser mortal por culpa de la falta de medicamentos. Sin calefacción, la nieve y corriendo de un lado a otro, el invierno sera duro. Ademas, al menos yo, no quería dejar pasar la Navidad sin ningún festejo o comida especial. Era una celebración bonita: el nacimiento de Jesús, el hijo de quien hizo esto a sus hijos...a mi. Jacklyn debería crecer conociendo aquella celebración, tal vez tendría algún regalo...Pero tu ya no estarás para Navidad, dijo una voz dentro de mi cabeza. Una voz macabra, pesimista, que siempre había estado allí a pesar de que trate de deshacerme de ella. Era cierto. Yo ya no estaría en Navidad. No seria yo quien le diera un pequeño regalo a Jacklyn y le tarareara canciones de cuna que mi padre me canto a mi. No podría contarle cuentos ni arrullarla en mis brazos para tranquilizarla a ella y a mi misma. Jacklyn crecería sin mi, probablemente olvidándome con el paso del tiempo, y nadie sabría la manera en la que morí. Vencí mi cabeza hacia enfrente, sollozando fuerte. Me dolía mas que nada desaparecer repentinamente de la vida de todos aquellos que quería. Los amaba a todos: Jacklyn, Daniel, Rick, Carl, Lori, Carol, Sophia, T-Dog, Dale, Andrea, Daryl e incluso un poco de aprecio hacia Dayane; los nuevos Maggie, Beth, Hershel, Patricia y Jimmy. Esas personas conformaban en mi vida un lazo mucho mas fuerte que el que tuve con mi familia. Y ahora yo iba a morir sin que ellos supieran la razón de mi desaparición. Los dos días siguientes eran cada vez peor. Rachel no solo me torturaba físicamente sino también de manera psicológica. Me insultaba de manera horrible y creaba pesadillas en mi mente donde ella torturaba a mis seres queridos uno por uno. Solía dormir cuando ella me abandonaba y se iba al campamento para disimular ante mi gente, pero era mas desmayarse que dormir. Una sola vez me desato para que pudiera caminar alrededor del interior del granero, Rachel me traía amarrada de la cintura como si fuera un perro y yo, en vez de caminar, me tambaleaba, mareada de lo débil, dolorida y entumecida que me encontraba. Comía cosas que parecían sobras una o, con suerte, dos veces al día; Rachel no quería que muriera de inanición. Luego, cuando llegaba de nuevo, me contaba sobre la desesperación del grupo por mi desaparición y su desconcierto ya que sabían que yo nunca me iría sin mi familia; como Daniel lucia cada vez peor, negándose a creer que estaba muerta así de repente; los sollozos desesperados de Jacklyn preguntando donde estaba su hermana, su frustración que nadie le dijera y luego su miedo de que la hubiera abandonado como papa, mama y David; Daryl buscando por todas partes y ni siquiera sus maravillosas habilidades de cazador funcionaban. Para ellos, yo me desvanecí de la Tierra. Al amanecer del tercer día, Rachel entro con una sonrisa de oreja a oreja con su navaja en la mano y un encendedor en la otra. Se rió con aquella carcajada aguda e infantil y me miro con ojos abiertos de par en par, maníacos. Solo la vi, sin expresión alguna, y luego solté aire por la boca. Aun no se había calmado el dolor de los golpes y cortes anteriores, pero Rachel me torturaba aun mas curando mis heridas y volviéndolas a abrir, una y otra vez. -Es hora de hacerte unos bonitos dibujitos-Río. Mi aspecto era cada vez mas miserable, mi piel estaba de un pálido fantasmal; demasiado delgada por los pasados cinco días comiendo solo sobras; mis ojos estaban secos y ya no mostraban ningún brillo, ensombrecidos por ojeras demasiado oscuras; mis muñecas tenia heridas en carne viva por el roce de las cuerdas y mis brazos, espalda, abdomen y piernas estaba llenos de quemaduras, rasguños y moretones; mi respiración consistía en gruñidos que salían de mi boca e incluso mi corazón latía de manera débil; sufría dolores de cabeza constantes, reumas y mucho ardor en todas partes. Tenia todo el aspecto de un caminante recién despertado, lo único que me diferenciaba de uno era tal vez que tenia lagrimas de dolor corriendo por las mejillas. Ya no podía caminar de lo débil que me encontraba, pero aun así Rachel insistía en mantenerme amarrada con los brazos detrás de mi espalda. Escuche las cadenas que sellaban la puerta de mi prisión ser removidas y luego vi a Rachel entrar con una sonrisa de oreja a oreja, un cuchillo en mano y un frasco con un liquido transparente dentro que reconocí como alcohol por las veces que me había curado con el. Detrás de ella, el cielo estaba oscuro por ser de madrugada.-Buenos días, mi pequeña puta-Saludo con voz alegre. -Hoy sera un muy buen día para ti. -Eso dices todos los días-Dije e intento que mi voz suene sarcástica pero es solo un temblor ronco. -Porque todos los días son un buen día-Respondió. Entrecerré los ojos. -Hoy también sera un día distinto. Hay que cambiar un poco la rutina un poco a veces, ¿no crees? Camino hasta mi y yo la seguí con la mirada, esperando un golpe que no recibí. Se arrodillo a un lado de mi, demasiado cerca para mi gusto y comenzó a analizarme. -No te has desmoronado como esperaba-Dijo de manera decepcionada. -Esperaba que cada vez que entrara empezaras a llorar y a gritar suplicando por tu vida. Que decepción...-Susurro y me tiro del cabello con fuerza a la cual yo gemí de dolor. -¿¡Que estoy haciendo mal, Lissie!? ¡Dime! ¿¡Estoy siendo demasiado amable tal vez!? Quiero que te duela tanto que te revuelques un tu propia miseria y me digas lo mucho que deseas mi piedad. ¡Ya lo intente todo!-Rachel sonaba incluso desesperada, triste, como si el plan que había hecho con tanto esmero se hubiera ido a la mierda. -Suéltame-Le grite, pero mi grito fue débil y ronco. Jaloneo mi cabello con mucha fuerza, como si quisiera arrancármelo de raíz y yo grite de dolor. -¿¡PORQUE NO TE MUERES YA!?-Grito y me di cuenta que lloraba mientras sacudía mi cabello. -¿¡PORQUE NO TE MUERES DE UNA VEZ Y ME DEJAS EN PAZ!? Tuviste que venir y arruinarlo todo, maldita perra, ¡TODO! ¡No se que mas hacer para que sufras...!De la nada se quedo callada, detuvo el jaloneo de mi cabello y se quedo inmóvil. Un brillo extraño cruzo su mirada, un brillo de que tenia una nueva idea. -No...no lo he intentado todo-Susurro y tomo mi barbilla en su mano para girar mi rostro hacia ella. -Hay algo importante que me falta... Hace mucho que no lo he hecho. Rachel tenia la mirada semi perdida, pensando. Mi respiración comenzó a acelerarse. ¿Que haría ahora? ¿Me dolería tanto como las demás torturas que me había aplicado? Eso era seguro, puede que incluso mas, ¿que era lo que estaba planeando que no me había hecho ya? ¿Cortarme mis brazos y piernas uno por uno? ¿Dispararme hasta que quede como un queso y muera desangrada? Me miro a los ojos y levanto mi barbilla con suavidad, casi con delicadeza. Murmuro cosas para si en voz tan baja que al principio no entendí, pero que luego tomaron forma cuando puse atención. -...con mujeres. Bastante tiempo, pero creo que aun puedo hacerlo. Una vez lo hice para Daniel, no funciono y no lo he vuelto a intentar-Al escuchar el nombre de mi novio solté un respingo y me alerte aun mas. ¿Que había hecho para Daniel tiempo atrás? -Espero que funcione ahora. No le gustara a ella, eso es seguro. Eso es lo que importa. Que sufra.Ni siquiera me vio cuando acerco su rostro a mi cuello. Cerré los ojos con fuerza, apretando mi cuerpo, esperando algo horrible. Hubiera preferido mil veces mas que Rachel hubiera roto mis brazos y piernas, que me quemara viva o que me golpeara hasta morir. Hubiera preferido todo eso un millón de veces, y lo hubiera aceptado con gusto sabiendo lo que ella pensaba hacerme. En cambio, Rachel beso mi cuello. Mi respiración se detuvo de puro desconcierto. Rachel se encontraba besando todo mi cuello y una de sus manos iba hacia mi espalda baja. Comprendí de inmediato. Comprendí como iba a herirme y lo que iba a hacerme. Eso era peor que cualquier daño físico. Me removí y sacudí, pero no podía hacer mucho debido a las estúpidas cuerdas que mantenían mis muñecas heridas en mi espalda. Rachel metió sus manos detrás de mis brazos y apretó mi espalda baja para acercarme mas a ella. Besaba mi cuello de manera apasionada, como una amante, y lamia mis hombros lastimados. Pero yo no sentía placer alguno, solo repulsión; una asquerosa sensación me invadía y quería quitármela de encima como fuera. -¡Ya basta!-Grite. -¡Hija de puta, ya detente! Pero ella no me miro siquiera, seguía en su labor en mi cuerpo. Metió su otra mano debajo de mi sucia y desgastada blusa, acariciando mi abdomen y subiendo hacia mi pecho. Un ruido ahogado broto de su garganta pero no supe identificar que lo ocasiono. Grite y me sacudí mucho, tratando de deshacerme de sus caricias, pero nada de eso funciono.-Sera mas fácil si te desato, ¿no es así?-Dijo con voz suave que me causo asco. Aflojo las cuerdas y las deslizo por mis manos, sentí alivio en mis muñecas heridas pero no me importo. Quería que Rachel terminara con esto, que comenzara a apuñalarme y me matara antes que pasar por esto. Me obligo a acostarme sobre mi dolorida espalda en el suelo lleno de heno, las pequeñas hebras picaron como agujas en la parte de mi espalda desnuda y la arquee de dolor. Abrí la boca y solté un grito que desgarro mi garganta pero que solo sonó como un gruñido. Rachel puso mis manos por encima de mi cabeza y siguió con su trabajo poniéndose encima de mi. Sacudí mis piernas, intentando patearla para quitármela pero ella me contuvo con las suyas mas fuertes. -¡Quieres que suplique! ¡Lo estoy haciendo!¡Detente!-Grite y numerosas lagrimas se deslizaron por las comisuras de mis ojos. Pero Rachel no me escuchaba. Lo único que menos quería era que lo disfrutara. Me quito la blusa por encima de la cabeza, deslizando sus manos por mis costados, apretando la venda donde aun se encontraba la frágil herida del cuchillo y lamió toda la extensión de mi torso hacia arriba. Su lengua me causaba cosquillas, no podía evitarlo, pero me daban arcadas pensar que era ella quien hacia eso. Me estremecí mientras besaba por mi viente y una de sus manos levanto mi barbilla hacia arriba.-Quiero oírte gemir-Susurro. -No, Rachel, por favor, no. Al tener una de sus manos en mi barbilla, con mucho esfuerzo y dolor moví mi brazo entumecido, tan tieso que pensé que perdería el movimiento de mis miembros. Alcance a tirar de su cabello hacia arriba, separando su rostro de mi piel, y le pude dar un golpe en plena cara con las uñas que causaron dos pequeños rasguños en sus mejillas. Eso la desconcertó y pude patearla para alejarla de mi, pero ella fue mas rápida y se recupero de mis golpes para luego apretar mis muñecas justo donde se encontraban las heridas encarnadas. Abrí la boca de dolor mientras Rachel escarbaba con sus uñas en el daño que me había hecho la cuerda. -No me dijiste que te gustaba brusco. Lo hubieras dicho antes.-Dijo, acercando su rostro al mio y luego bajando hacia mi cuello. Empezó a morderme con bastante fuerza toda mi garganta, mis hombros y mi pecho, sacándome mas sangre y reabriendo heridas. -Te escuche a ti y a Daniel una vez, pequeña bastarda, teniendo sexo en el CDC. El te hacia gemir como lo hizo conmigo hace mucho tiempo. Gritabas bastante. Y te envidie, pedazo de zorra, te envidie mucho. Tu lo tienes y yo no. El te hacia sentir placer a ti, no a mi. Pero eso ya no sera así. Saco su cuchillo y lo deslizo por mi abdomen hasta que logro enterrarlo casi completamente en mi otro costado. Grite y arquee la espalda de ardor. Esto se sentía como un retortijón horrible, demasiado doloroso. Saco el cuchillo y tomo el frasco con el liquido transparente, en cuanto lo destapo, por el olor supe que era whisky. Negué con la cabeza, sabia lo que venia. Vertió algo del alcohol en la herida y escoció mucho. Volví a soltar un alarido desgarrador. Rache mordía mi cuello mientras que sus manos desabrochaban mi shorts sucio con prisa. Yo solo sollozaba, forcejeando con ella para que se detuviera pero no lo hizo. Le gustaba que suplicara, que tratara de librarme de su agarre forzoso. Cerré los ojos y trate de habitar en otro lugar, de escaparme de esta pesadilla. David había hecho lo mismo que hacia ella en esos momentos, solo que el si me beso en los labios y me hizo gemir un poco incluso. Aun así era demasiado horrible, me daba demasiado miedo que perdí todo mi valor y llore y suplique. David había tratado de que lo disfrutara, Rachel solo quería causarme dolor. Añore a Daniel, quería que el me salvara de esto. Ya estaba muy débil y demasiado cansada para luchar; me deje llevar, deje que Rachel invadiera mi cuerpo con sus asquerosas manos, deje que me tocara mas de lo que quería. Desee morirme ahí mismo. Desgraciadamente, sobreviví. Rachel termino conmigo poco tiempo después. Su respiración estaba agitada y sonreía como si hubiera sido una de las mejores cosas que se le habían ocurrido y hecho en toda su vida. Yo solo jadeaba, mirando fijamente hacia arriba sin poder reaccionar ni moverme. Me dolía todo el cuerpo y me encontraba asqueada. Rachel se acostó a mi lado después de que me puso toda mi ropa de nuevo. -¿Ya terminaste?-Susurre.-¿De disfrutar de tu cuerpo? Si, ya no te preocupes. Mi respiración era temblorosa. -Ahora, viene la parte final de todo esto.-Dijo ella llena de felicidad. -Es hora.Gire mi cabeza hacia ella y en ese momento, me golpeo en la sien con el frasco de vidrio, dejándome inconsciente. Navegue entre la negrura de una irrealidad sin dolor, una en la cual desee quedarme a pesar de que me encontraba confundida. Era mejor que la realidad que estaba viviendo. Sabia que aun no estaba muerta, lo sabia porque aun podía sentir a Rachel levantando mi cabeza y amarrándome algo alrededor del cuello. Tal vez jugaría mas conmigo.Desgraciadamente la neblina de irrealidad desaparecía y poco a poco me iba despertando mas hasta abrir completamente los ojos. Rachel sonreía, sentada encima de mi con una larga agujeta en su mano que iba hasta mi cuello. Tantee mi garganta y vi que ella había amarrado la agujeta alrededor. -Ya es hora-Canturreo y jalo la agujeta.Se corto el aire de mi garganta inmediatamente. Yo rasguñe mi cuello tratando de quitarme la cuerda, defendiendo mi vida a pesar de que deseaba morir. Tan solo conseguí remover la agujeta que heria mi cuello como lo hicieron las cuerdas en mis muñecas, abriendo una herida alrededor. Rachel cada vez apretaba mas y mas y yo me hacia mas débil conforme pasaban los segundos. Habían pasado tan solo veinte. Alce los brazos y trate de pegarle, pero no lo logre. Mi corazón retumbaba con fuerza detrás de mis oídos y la sangre se iba hacia mi cerebro. Me dolía la cabeza y súbitamente fui mas consciente de lo que hubo a mi alrededor. Me iba haciendo mas débil poco a poco mientras trataba de respirar con fuerza, pero la cuerda me obstruía el paso de oxigeno. Rachel no me quito la mirada de los ojos ni un momento mientras apretaba cada vez mas.La inconsciencia volvía a ganar sobre todo y cerré los ojos lentamente mientras mis brazos se iban deslizando hasta caer a mis costados. Mi corazón retumbaba de manera forzosa, tratando de trabajar sin aire, pero iba venciendo y cada vez haciéndose mas lento. Mi cabeza se venció hacia aun lado mientras Rachel terminaba de matarme y lo único que volví a escuchar fue el ultimo latido de mi corazón. ¿Así era morir? ¿Una oscura y silenciosa nada? No. Esto no era la muerte. Yo nunca la había conocido por mí misma.Aún estaba viva. Mi corazón nunca se detuvo, solo se hizo demasiado lento. Un latido más y mi corazón volvió a palpitar lentamente. La presión en mi garganta se había acabado, pero aun podía sentir la cuerda alrededor de mi cuello. Fue un alivio cuanto una gran bocanada de aire entro en mis pulmones por mi boca entreabierta. La garganta la sentía rasposa, lastimada. Poco a poco comencé a volver en mí en cada segundo que transcurría, en cada latido. Si Rachel seguía aquí y se enteraba que seguía con vida, iba a volver a atacarme para asegurarse de mi defunción. Trate de escuchar, pero un pitido reinaba en mis oídos. Abrí los ojos de golpe con un jadeo del cual me arrepentí. Me dolía demasiado la garganta. Yacía en un charco de mi propia sangre seca que emane a lo largo de toda mi tortura. Por todo lo que Rachel me había hecho en estos cinco días, la violación, el intento de asesinato, aun me sentía demasiado débil y mis ojos querían volver a cerrarse para no volver a abrirse; acabo que no veía mucho, tan solo puntos negros que salpicaban mi visión. Tal vez moriría por culpa del hambre a que sentía o por la intensa sed o por el cansancio. Escuche pasos afuera. Había alguien detrás de la puerta del granero, su sombra tapaba la poca luz solar que entraba entre las aberturas de la madera. No era Rachel, la silueta era más grande y fuerte. Era alguien familiar. ¿Por fin la salvación que tanto había esperado había llegado hasta ahora? ¿Iba a sobrevivir? No podía dejar que una oportunidad de escapar y sobrevivir se esfumara. Intente mover mis brazos y pegar contra algo, pero estaba demasiado débil y me dolía todo. Rasque la madera y eso fue suficiente. Las cadenas eran removidas a golpes casi desesperados, casi tratando de romper la puerta de madera para acceder a mi cuerpo destrozado. -¡Annelisse!-Grito una voz masculina grave muy familiar. Yo no pude responder, la garganta me lo impedía. Escuche la puerta abrirse y el hombre entro, sabía que él estaba viéndome. La oscuridad de mis ojos no me permitía verle, pero sentía mucho alivio de que él estuviera aquí. Se arrodillo a mi lado y corto la agujeta alrededor de mi cuello con un cuchillo. Comencé a respirar mejor inmediatamente, accediendo a un ataque de tos.Lo seguí con la mirada, tratando de captar algo de luz para verle. Vi que se asomó hacia afuera, lo único que alcance a verle fue que en su chaleco negro opaco, en la espalda, llevaba cosidas unas alas blancas como de ángel. Luego se volvió hacia mí. -Voy a sacarte de aquí, vamos, lucha un poco más. Una de sus manos se deslizo debajo de mi espalda, la otra detrás de mis rodillas y me levanto sin titubear. Trotaba con facilidad conmigo en brazos, como si no pesara nada, y me saco del lugar de mi tortura para llevarme a otro lugar donde estaría mejor. El olía mucho a bosque y a musgo, así como algo muy masculino. Deslice mis brazos hacia su cuello para sostenerme y no pude evitar acariciar las alas cosidas a su espalda. Eran rasposas, pero suaves a la vez. -Tus alas son bonitas-Comente con voz tan pastosa que creí que no me entendería. -No soy ningún ángel, niña. Una lucecita se encendió en mi mente. Yo sabía quién era el. ¿Cómo es que no lo había reconocido? Además de que me encontraba pensando idioteces y cosas sin sentido, era obvio que estaba delirando.Daryl. Como siempre, rescatándome de mis problemas, cuidándome. Mi visión empezó a aclararse y la luz de sol hirió mis ojos. Lo vi cerca de mí; sus ojos azules miraban hacia enfrente, sin verme pero al percatarse que lo miraba, me vio.-Estarás bien.-Daryl-Susurre su nombre. -¿Qué?No respondí. Estaba demasiado aliviada por tenerlo conmigo, que él me sacara de ese lugar lleno de pesadillas. Un alivio demasiado extremo me invadía y mi cabeza se venció hacia atrás, encontrándome repentinamente muy débil, se me cerraban los ojos pero yo me encontraba bien a pesar de que todo el cuerpo me dolía. -No te duermas, Lissie, no cierres los ojos.-Tengo
mucho sueño-Respondí apenas en un susurro. -Me duele
todo. Me desmaye mientras Daryl me llevaba a la casa de Hershel y volví a recuperar la consciencia en una de las habitaciones gracias al inmenso ardor que sentí cuando el hombre desinfecto mis heridas con más alcohol. Sentía que nada de esto era verdad, que aún seguía atrapada en ese granero siendo torturada por mi grupo, mi propia familia. Mi mente daba muchas vueltas y juraba que aquellos no eran las personas a las que amaba, sino gente que solo me quería muerta de la peor manera.-¡Suéltenme!-Grite como pude, mi garganta dolía demasiado.Vi a Rick y a Daniel sostenerme para que Hershel pudiera curarme. -Annelisse, espera un poco, te dejara de doler en un rato-Dijo Daniel con una voz que pretendía ser calmada pero podía sentir el temblor del miedo en ella. Dolía demasiado por todas partes. Ellos solo tenían el rostro de mi familia, eran mis pesadillas haciéndose pasar por ellos para que pudiera bajar la guardia. Eso siempre me sucedía. Confiaría en ellos y luego me asesinarían de la nada.Mi mano alcanzo la mesa de noche al lado de la cama donde estaba acostada sacudiéndome y sentí una navaja de esas que usan los médicos. Logre herir a aquel que se hacía pasar por Rick, rompí su camisa y le hice una rajada en el abdomen. No era profunda, solo un rasguño.-¡Annelisse!-Alguien grito y sostuvieron mis manos con fuerza.Grite como pude hasta que terminaron de curarme y vendarme, después me dejaron sola para que me sintiera tranquila. Hershel me dijo que no hablara para no dañar aún más mi garganta, pero todo estaba bien. No tendría daños permanentes, pero eso sí, demasiadas cicatrices. Me advirtió que tratara de no moverme, que estaba demasiado débil.Me dejaron sola en aquella habitación que me parecía demasiado grande en aquel momento, demasiado silenciosa y aterradora. Quería que ellos volvieran y a la vez no. Silenciosas lágrimas corrían por mis mejillas. ¿Había llegado hasta este extremo? ¿La puta de Rachel me había reducido a una persona herida, traumatizada y rota en tan solo cinco días? Ni siquiera podía creer que estaba a salvo con esta gente. No
no estaba a salvo aun. Jamás volvería a estarlo. Con el mundo hecho pedazos y los muertos levantándose para comernos a todos nunca volvería a esta segura. Nunca jamás.Me había vuelto experta en quedarme quieta, tratar de ignorar el dolor y escuchar. Podía a oír a todos discutiendo, hablando sobre mí, incluso identifique sus voces. -
ella está mal, Shane-Discutió Rick. -No podemos irnos aun. -Hershel insiste en que debemos irnos cuanto antes. Ya encontramos a la chica, ahora vámonos. Retomemos la idea de ir a Fort Benning-Insistió Shane. -Apenas puede moverse. Hay riesgo de que le dé una infección y muera por eso. Además, es obvio quien le hizo esto a Annelisse y no voy a moverme hasta que vea a Rachel retorcerse en su tumba- Conocía esa voz grave demasiado bien. Daniel.-Esa tipa hirió a mi familia. La poca familia que me queda. No voy a quedarme de brazos cruzados así nada más-Dijo Andrea. Su voz me hizo sentir mejor. -La venganza no es una manera de solucionar las cosas-Intervino Dale. -Tengan un poco de respeto por Dayane, están hablando de su hija.-¿Y qué propones? ¿Dejarla libre y ya? Odiaba a Annelisse, todos sabemos eso, esa fue la razón de hacerle eso, pero quien asegura que uno de nosotros no será el siguiente en su lista también. Y discúlpame, Dayane, te respeto mucho pero tu hija está loca. Hubo un fuerte y tenso silencio. -No se irán aun-Dijo Hershel de repente con voz tan baja que apenas la escuche. -Pueden quedarse hasta que la muchacha se recupere lo suficiente. No les puedo asegurar nada, pero según como reacciono antes, probablemente tenga un trastorno de estrés postraumático. Por ahora no vamos a hablar con ella del tema, traten de no asustarla y actúen normal. No sabemos qué fue lo que realmente le sucedió en el granero. Annelisse lo contara cuando ella quiera.Iban a tratarme como un bebe recién nacido, en pocas palabras. Para ellos yo era algo con lo que tener cuidado debido a mi inestabilidad física y mental. Me quede viendo hacia el foco del techo y me hundí en mis pensamientos
-
y Jacklyn pregunta por ti, amor, quiere verte como nada en el mundo. Tienes que regresar. No lo hagas por mí si no quieres, hazlo por ella. Te necesita.Una voz tranquilizadora hablaba justo a mi lado. Algo estaba apretando mi mano con fuerza, pero sin tratar de lastimarme. Me asusto un momento pero el roce era tan cálido que me ayudo a calmarme. Mi visión comenzaba a centrarse de nuevo y pude apreciar que la habitación era iluminada por la luz de varias velas, también me di cuenta que veía el mismo punto que yo recordaba. Si ya era de noche, ¿cuántas horas pase viendo el mismo foco? Estaba vestida con una bata ligera, mis piernas, muñecas, cabeza, cuello y abdomen estaban cubiertos de vendas. Gire mis ojos solamente hacia mi derecha y vi a Daniel apretando mi mano entre las suyas, con su cabeza agachada por lo que no podía ver sus ojos. -Perdóname por todo. Por gritarte, enojarme contigo. Eso parece estúpido ahora. Lo lamento mucho-Susurraba Daniel con voz temblorosa y dolida. Su tono de voz desgarraba mi alma y quería cubrirlo con mis brazos, susurrarle al oído que todo estaría bien y que todo pasaría. Mi cuerpo no se movió de todos modos, algo me lo impedía, un sentimiento. Miedo, tal vez, miedo de ser herida de nuevo con crueldad. Lo único que pude hacer fue apretar una de sus manos con mis débiles dedos. El miro hacia arriba, sorprendido e incrédulo. -Annelisse
-Murmuro y extendió una de sus manos y acaricio mi mejilla. -Cariño, estas bien. Asentí lentamente, estaba muy débil. Abrí la boca para decir algo pero él me detuvo antes.-No, no debes hablar. Lastimaras tus cuerdas vocales. Recordé los horribles minutos de ser estrangulada y comencé a temblar. Daniel noto mi temor y acaricio mi pelo.-Ya paso todo, amor, estarás bien. No volverá a hacerte daño.Sonaba decidido, su voz era firme. Nos quedamos un rato viéndonos mutuamente, le decía todas las cosas que quería decirle a través de mi mirada. Que lo perdonaba, que él me perdonara a mí, que sentía haber sido tan estúpida en bajar la guardia, sobretodo que lo quería como nada en el mundo y que mejoraría pronto. -Di
me-Susurre con voz muy pastosa y ronca, casi como un gruñido -Dime
que paso
-Lissie
no es momento de hablar de eso.Apreté su mano con la única fuerza que tenía.-Dilo
necesito
saberlo. Daniel suspiro. -No va a hacerte ningún bien-Hizo una pausa. -Está bien
Volvió a suspirar y se acercó más a mí. Supe que sea lo que sea que me contara, mientras lo hiciera el con aquella voz grave tranquilizadora suya, estaría bien. Yo creía en Daniel más que en mi misma.-Me asuste cuando era de madrugada y aun no volvías a la tienda-Su voz era dolida, aun lastimada por el recuerdo -Creí que estabas enojada y te habías ido a dormir con tu prima. Me dormi. Pero sabía que había algo mal. Fui a la caravana a eso de las dos de la madrugada y Andrea estaba sola, eso fue el inicio de todo. La desperté y le pregunte si sabía dónde estabas. Ella no tenía ni idea. Eran ya como medianoche para eso. Andrea reacciono y despertamos a todos preguntando por ti. Incluso a la familia de Hershel. No estabas en ninguna parte. A la mañana siguiente te buscamos por todas partes, menos el granero obviamente. Daryl, Glenn y T buscaron por el bosque durante tu ausencia pero sabíamos que tú nunca te irías sin Jacklyn y sin avisar, tú no eres así. No podía hacer nada más que esperar a que el tiempo pasara y buscar. No más que los demás ya que no quería dejar a Jacklyn con Carol, Andrea o Lori mucho tiempo para que no sintiera que la abandonaban, pero ella empezó a sospechar en cuanto se despertó ese primer día. Preguntaba por ti cada hora, porque no ibas a darle su beso de buenos días o buenas noches, porque no le cantabas su canción de cuna o porque no estabas con Carl o Sophia. Nunca le respondí. Pero ella era muy insistente y llego a llorar, no, a gritar diciendo que porque no estabas tú. Creyó que la habías abandonado.Su voz denotaba tristeza, dolor, una herida abierta. Yo cerré los ojos y una sola lágrima se escapó y se deslizo por mi mejilla. Ya estoy aquí ahora, Jacklyn, quise decirle, no voy a volver a dejarte. -Jacklyn está dormida a cuidado de Andrea, por cierto-Continuo Daniel. -Ha sido duro para ella también. Rick estuvo muy estresado estos días, más que todos, y Shane no ayuda en nada. Insiste todos los días en largarse de aquí y está demasiado raro. Los Greene no estan mejor que nosotros, Beth sigue en shock y no come ni bebe agua, nada. Cuando te buscábamos, me di cuenta que Rachel desaparecía por horas y luego regresaba como si nada. Dayane decía que su hija se iba por la madrugada y luego regresaba a dormir. Estaba contigo, supongo
pasando un rato juntas. Apreté los labios. Ni te imaginas, pensé. -Hoy en la mañana, Daryl se levantó muy temprano y lo primero que hacía era buscarte. Después de regresar del bosque como a mediodía atrapo a Rachel saliendo del único lugar en el cual no habíamos buscado: el granero. Rachel estaba encadenando la puerta y en cuanto vio a Daryl salió corriendo disparada al bosque. No ha vuelto, pero la están buscando. Después Daryl te encontró y ya sabes lo demás. -En todo el tiempo que estuviste ahí, ¿cuantas veces comiste y que fue?-Me pregunto Hershel. Tenia un cuaderno y un lápiz en las manos. En la habitación solo estaban el y Dale. Este ultimo sostenía mi mano entre las suyas.
Habían pasado dos días desde que me sacaron del granero y ya me sentía mejor. Era Dale quien se encontraba conmigo ya que Rachel no lo había usado para crear pesadillas en mi mente. Tuve ataques de pánico con comentarios tan simples o con ver objetos; eso sucedió cuando Patricia me trajo un frasco de alcohol para curar mis heridas, cuando mencionaron a Rachel lo suficientemente cerca como para que yo lo escuchara o cuando despertaba de una pesadilla. En mis ataques irracionales, solía atacar al primero que tuviera enfrente. Lastime a Daniel, a Andrea y a Rick varias veces. No me habían dejado ver a Jacklyn por la misma razón. Pensé la respuesta a la pregunta de Hershel y lo mire. -Comía una vez al día. Me dio de comer solo dos días de esos cinco. Y...eran sobras o algo así, sabían horrible. Creo que una de ellas fue puré de papa y con huesos de pollo revueltos.Hershel me miro sorprendido. -¿Eso cuando lo comiste? -El día anterior a que me encontraran-Conteste. Hershel y Dale mi miraron con incredulidad.-Eso fue la cena del día siguiente a que desaparecieras. Me sorprende que no tengas una severa infección estomacal. Asentí. No era totalmente cierto. Lo poco que me dieron de comer lo vomitaba así que ahora me encontraba mucho mas delgada que nunca. -¿Estas bien, cariño?-Pregunto Dale. Volví a asentir. -No estoy loca, Dale-Comente. -Eso lo se-Sonrió amablemente. Hubo un rato de silencio mientras Hershel apuntaba en sus notas sobre todo lo referente a mi. -¿No puedo ver a mi hermana aun?-Pregunte. -No es muy seguro en este momento. Todavía no puedes ponerte bien de pie-Respondió Hershel. Ya, entiendo. "No puedes verla porque aun eres inestable emocionalmente y tienes serios problemas". Pasaron dos idas mas y ahora podía caminar e incluso correr un poco. Carol, Maggie y Patricia me cuidaban, se aseguraban que comiera correctamente. Supe que Beth entro en estado catatonico y hable con ella cuando me lo dijeron y trate de hacerla sentir mejor, aunque ella no me contesto, ni siquiera me miro. Lo de Glenn y Maggie se iba solidificando poco a poco y me alegraba verdaderamente por ellos. Rachel no había vuelto aun de quien sabe donde, nadie sabia nada de ella y Dayane estaba destrozada. Me pidió disculpas en nombre de su hija, que nunca creyó que algo así pudiera suceder, me percate que se culpaba como madre y yo fingí perdonarla por lo que hizo. Nunca lo haría, de todos modos, pero quería hacerla sentir mejor. Mis heridas no estaban aun completamente sanadas pero ya no necesitaba vendas y había quedado una horrible cicatriz hipotrofica alrededor de mi cuello y mis muñecas que aun no siquiera era de ese feo color rosado. Al menos las vendas se habían acabado. Jacklyn se reunió conmigo cuando comencé a caminar. Estaba tan contenta de verme que no me soltó en todo el día y me hizo un dibujo que guarde entre mi ropa. A veces tenia momentos en los que pensaba cosas raras y revivía todo de nuevo, pero trataba de concentrarme en las tareas que me ponían a hacer para distraerme: lavar los platos, alimentar a las gallinas, limpiar la casa y ayudar en la cocina. Cosas simples de una vida norma que echaba mucho de menos. La noche anterior había dormido en mi tienda de nuevo y se sentía bien regresar después de tanto que había pasado. Se sintió como si nada hubiera sucedido. Daniel solía envolverme entre sus brazos y susurrarme un "buenas noches" en el oído. Me dormía profundamente después de eso. El sabia que había algo mas en mi, un temor que nadie sospechaba y se limitaba solo a besarme en la mejilla y abrazarme. El ultimo ataque fue el peor. Mi hermana y yo estábamos sentadas a los pies del arbol del campamento. Jacklyn quería cepillarme el cabello y yo la deje con temor a que me lo cortara o algo así, pero se dedico a pasar el cepillo por mis puntas mientras tarareaba una canción que ella invento. Mientras cantaba, me pregunto: -Lissie, ¿que son estas cosas feas de aquí?-Pregunto y toco mi cuello.-Se llaman cicatrices, son marcas de accidentes.-Respondí. -¿Y estas de aquí también son zicatices? -¿Cuales?-Estas-Jacklyn toco mi espalda. -Lissie, mira, esta parece la "j" como mi nombre. Me quede estática. Tal vez era la imaginación de mi hermana, que veía cosas en las cosas, pero sabia que se estaba refiriendo a otra cosa. -¿Una "j", cielo?-Si, y una "a"-Respondió, tocándome. No me pude mover. Sospechaba algo que no quería saber pero de lo cual tenia que enterarme. -Jacklyn, quiero que te quedes aquí sentada dibujando hasta que regrese, ¿esta bien?-¿A donde vas? -Voy a revisar algo en la casa, no te vayas. Si ves a Dale, dile que te de jugo de manzana. Tienes mi permiso.Ella sonrió y yo fingí una sonrisa de vuelta. No me gustaba dejarla sola, me parecía muy irresponsable, pero esto de verdad lo necesitaba. Mi respiración estaba acelerada, horriblemente irregular. Entre a la casa Greene y me dirigí a la habitación en la que me hicieron reposar durante días. Me encontré a Maggie en el camino.-Oh, Annelisse, ¿sucede algo?-Creo que olvide algo de mi hermana en el cuarto, iré a buscarlo-Mentí.-Esta bien-Sonrió. Entre a la habitación y cerré la puerta. Vi el tocador y di un suspiro. Sabia que vería algo horrible, que probablemente me afectaría de verdad. Estaba comenzando el otoño y traía una blusa de manga larga café que estaba un poco percudida, me la quite y levante mi camiseta. Vi mi abdomen en el espejo del tocador y vi la cicatriz de apuñalada que aun me dolía bastante. Tenia el ceño fruncido y observe la cicatriz que estaría allí para siempre hasta que me acostumbre a verla. Me di media vuelta y gire mi cabeza para contemplar mi espalda. Apreté los labios para no gritar.En mi espalda había cicatrices por toda su superficie que claramente decían palabras agresivas, insultos a mi persona, tales como "jodida zorra", "puta" "bastarda". Las contemple con sumo horror y mis labios se separaron. Solté un grito agudo bastante alto. Ella iba a pagármelas, ella iba a sufrir como yo lo hice. No iba a quedarme así de brazos cruzados por marcarme de por vida, yo no pensaba dejarla ir sin haberla lastimado gravemente antes. Aunque yo no solo quería lastimarla. Rachel iba a morir. Escuche pasos corriendo hacia mi y abrieron la puerta con fuerza. Se trataba de Maggie y Patricia.-¿Que pasa?-Exclamaron y yo me gire hacia ellas, ya con mi blusa acomodada. -¡Voy a matarla! ¡La matare por lo que hizo!-Grite.-Annelisse...-Maggie extendió sus brazos hacia mi, pero yo la empuje y salí. -¡No!¡Déjame en paz!No sentía nada mas que una feroz furia vengativa. Para mi, en ese momento, no existía nada mas que eso. Veía rojo y buscaba algo con lo que herir seriamente. Me estaban siguiendo y corrí a la cocina y tome el cuchillo para carne, comencé mi camino hacia fuera de la casa.-¡Annelisse, detente! ¡Ponte a pensar bien las cosas!-Grito Patricia. Caminaba con rapidez hacia ningún lugar, solo dirigiéndome al lejano bosque fuera de las bardas de la granja Greene. Vi a los demás reaccionar ante mi y T-Dog comenzó a caminar hacia mi dirección.-¡Ni se te ocurra!-Grite y apunte el cuchillo hacia el. -No lo hagas, niña-Dijo.-¿O que? Ella lo hizo conmigo, ¿porque no puedo yo?
-Tu no eres así.Eso me detuvo un poco, pero no dude, en absoluto. Lo mire con la fiereza que sentía. -Ella mi cambio.-Fue lo único que respondí. Camine mas metros y Shane se puso justo delante de mi. De reojo vi a Carol sosteniendo a mi hermana y escuche el llanto de esta por verme de esta manera. Sorpresiva y culposamente, no me afecto en absoluto.-Hey, cálmate.La actitud de todos ellos me hartaba, me estaba comenzaron a exasperar y sentía que apuñalaría a alguien para que me dejaran en paz.-¡No voy a quedarme de brazos cruzados!-Grite -¡La voy a matar!Shane no se movió.-Quítate de mi camino-Dije pero ni se inmuto. -Quítate-de-mi-camino-Gruñí entre dientes. Forcejee con Shane y vi que lo estaba sacando de sus casillas, justo igual que a mi. -¡No vas a pararme, Shane! ¡No lo harás! ¡Tu no tienes poder sobre mi! -¡Ya para! -¡Annelisse!Esa fue la voz de Daniel que corría hacia mi. Shane me soltó y reanude mi carrera hacia la búsqueda de Rachel, ignorando a mi novio. Tenia que encontrarla, iba a encontrarla y luego a matarla, descuartizarla si era posible y quemar sus restos. -Annelisse, ¿que estas haciendo?-Reclamando mi deuda-Exclame. Daniel corrió hacia mi y me abrazo por la espalda, enrollando sus brazos alrededor de los mío se inmovilizandome. El impacto de su cuerpo con el mio me hizo doblar las rodillas y caer en el suelo.-¡Déjame ir!-Grite y forcejee con el, vi como le hacia una señal a los demás de que se alejaran. Si, eso era lo mejor ahora. Trato de quitarme el cuchillo y gano una rajada en la palma de la mano que brotaba un poco de sangre que ensuciaba mis brazos y mi ropa. -Tienes que calmarte, lo hablaremos mas tarde.-¡No!-Apreté los labios y salieron lagrimas por mis mejillas. -Me marco de por vida, Daniel, voy a hacerla pagar.-No es la manera. -¡Tu lo dijiste! ¡Tu no dejarías que volviera a hacerme daño!-Y no lo haré, pero tienes que calmarte primero. Grite sin decir nada y salieron lagrimas de las comisuras de mis ojos. -Me arruino, Daniel-Murmure con voz ahogada. -Lo que hizo...no tiene nombre. Me esta lastimando desde lejos-Susurre. -Rachel marco insultos en mi espalda, no tengo lugar que no haya sido marcado por ella.Daniel me apretó un poco mas y no dijo nada.-Ella me violo, Daniel, me violo. Justo como mi hermano...David...solo que aun peor. -Anne...-Susurro Daniel, petrificado, sorprendido.-Querías saberlo, ¿no? Eso fue lo que hizo. ¡Me violo! Ahí fue cuando me rompí, mi furia se disipo y llore con fuerza por primera vez después de mi rescate. Solté un pequeño gruñido gutural que venía desde mi garganta, respiraba por la boca en vez de por la nariz y parecía que convulsionaba de lo fuerte que eran mis temblores. Los escuchaba a todos y nada a la vez, muchas voces gritando preguntas y voces susurrantes calmando. Tampoco podía ver, solo manchas de colores y formas enfrente de mí que se movían sin cesar. Y aun así sabía dónde estaba, que estaba haciendo y como había llegado a la habitación continúa a la de Beth.Al ver que no lograba calmarme y que se trataba de uno de los más fuertes ataques de histeria que jamás tuve, Daniel me sostuvo en brazos y entre el, Daryl y Rick lograron meterme a la casa de Hershel de nuevo, a una habitación para dejarme sola mientras pensaban que hacer conmigo. Ahora me encontraba sentada en medio de la cama, con las rodillas cerca de mí, abrazándome a mí misma por los brazos tan fuerte que mis uñas se encajaban en mi piel. No podía parar las lágrimas, que salían una tras otra, ni los temblores que me hacían castañetear los dientes.Aun quería acabar con Rachel, eso nunca cambiaría, pero era consciente que me encontraba en un estado emocional y mental demasiado crítico. Ella me había cambiado al punto en el que ignoré el saludo amable, amoroso y cuidadoso de Andrea.-Hola, Annelisse-Saludó con una sonrisa. Yo ni siquiera voltee a verla, estaba demasiado sumida en mis propios pensamientos.-¿Ya estas mejor? Espero que dejes de gritar-Dijo y se acercó a mí, sentándose a mi lado. No, no debo gritar más...los castigos eran severos si gritaba. Ellos, toda mi gente, comenzarían a castigarme si gritaba.-Ya no lo haré-Susurré. -Ella me castiga si grito-Me estremecí. Las manos de Andrea zafaron las mías de mis brazos y las tomaron, apretándolas con cariño.-Ha pasado tiempo. Ella no volverá a herirte-Dijo con voz tranquilizadora. Mire sus ojos y supe que ella estaba midiendo sus palabras. Me giré un poco hacia ella y mi voz sonó como un ruego.-No puedo hablar mientras ella me tortura. No debo llorar tampoco, pero eso le gusta. Le encanta que suplique.Andrea me jalo hacia sí y me envolvió en sus brazos, yo la abrace, rodeando su cuello, y llore en su hombro.-Sálvame
-Susurre.-Ya paso todo, Lissie-Murmuro. Note el dolor de su voz. La abrace con más fuerza.Para cuando atardeció yo ya estaba normal y con muy pocos recuerdos de que fue de lo que paso. Solo supe que después de ver mis cicatrices me puse a gritar, y mucho, y después a llorar. Ahora me distraían lavando los platos de la comida, una tarea en la cual me demoraba mucho con cada plato para ver que estuvieran perfectamente pulcros. Jacklyn se encontraba sentada en la mesa dibujando con sus colores Crayola y hablando sola. Ella me había visto gritar y ponerme histérica, de lo cual me sentía culpable y ligeramente avergonzada de que todos me vieran así, pero, aunque se puso a llorar al verme de esa manera y preguntó con llanto qué era lo que yo tenía, ya no parecía muy afectada por aquello.-Lissie, ¿qué significa pánico?-Preguntó. Me giré para verla con un plato ya seco en las manos. Jacklyn me veía fijamente con esos grandes ojos grises suyos que siempre me sorprendían.-¿Para qué quieres saber eso?-Le pregunté.-Papi me lo dijo-Respondió.-¿Qué fue lo que te dijo?-Le pregunté.-Dijo: "Lissie tiene un ataque de pánico". Pero, ¿qué es un ataque de pánico? ¿Qué es un pánico?¿Debería contarle?, me pregunte a mí misma. Simplemente no podía decirle todo, no me entendería y dañaría su subconsciente contándole todo lo que había sucedido. Dudé, pero le respondí.-Pánico significa miedo, pero no es como el miedo, es mucho más fuerte. Un ataque de pánico es cuando tienes mucho, mucho miedo de repente.-¿Y de que te asustaste?-Pregunto mi hermana. Maldita sea, eso no podía contárselo, era demasiado horrible.-Tenía miedo, Jacklyn, nada mas eso-Le respondí, tratando de evadir el tema que sabía que ella no dejaría, algo de lo que ella se preguntaría el resto de su vida.-¿De qué?Gracias a Dios que entro Sophia e interrumpió la conversación con un saludo. La niña me saludo y le regrese el saludo con una sonrisa.-¿Ya te sientes mejor?-Me pregunto mientras saludaba a Jacklyn.-Sí, bastante mejor. Estoy bien-Conteste mientras terminaba con el ultimo plato y lo dejaba donde estaban los demás platos limpios. Me gire hacia las niñas y sonreí.-Me alegra mucho. Mama estuvo muy preocupada por ti, bueno, todos lo estuvimos. Daniel no podía dejar de moverse de la desesperación por no poder hacer nada.Suspire y me sentí horrible conmigo misma. Preocuparlos a todos de esa manera por mis berrinches, sin importar con todo lo que teníamos encima, me hacía sentir peor.-No dejare que vuelva a pasar, lo juro. Tratare de no enloquecer-Prometí.-Tú no debes preocuparte de eso, Annelisse. Te sentías mal y tenías que liberarlo. Lo entiendo.-Sophia desvió la vista hacia Jacklyn, quien ya no prestaba atención. -Mama dijo que no te preguntara
-Continuo. -Dijo que te pondría mal de nuevo si te decía algo.-Pregunta lo que quieras-Conteste con un retortijón en el estómago. Yo sabía que iba a preguntar y me preparaba para ello.-¿Qué te hizo ella?No pude reprimir la sensación de miedo y de estar siendo observada. Desde que desperté, sentía como si Rachel estuviera viéndome todo el tiempo que pronto me torturaría de nuevo por haberle dicho a todos la verdad. Solté lentamente el aire que no sabía que estaba conteniendo y apreté los labios.-Sophia, tu madre tiene razón-Contesté -No debes preguntarme eso.-¿Por qué? ¿Te sientes bien?-No es por mí, es por ti. Fue muy horrible y no quiero que te asustes.-¿Enserio fue tan terrible?-Como no tienes idea-Respondí. -Tal vez te lo cuente cuando crezcas-Sonreí y ella me sonrió de regreso.Sophia camino hasta mí y rodeo mi cintura con sus brazos. Yo rodee sus hombros con mi brazo y puse mi mano en su cabeza para acariciar su cabello. Sophia ladeo su cabeza y se apoyó en mí.-No volveré a preguntar-Dijo. -Te dejare en paz con Rachel y todo eso que te hizo.-Está bien, no importa. Tendré que sobrellevarlo de todos modos, ¿no?Me soltó y me sonrió.-Ve con Carol, te estará buscando-Dije y la niña salió corriendo fuera de la casa.-Jacklyn, es hora. Vamos.-Dije y tome a Jacklyn de la mano para dirigirnos a nuestra tienda. No quería ser mal educada y permanecer tiempo de más en esta casa en la cual era una invitada.-
buscar a Hershel. Esta mal-Escuche la voz de alguien. Sentí curiosidad y me acerque. Se trataba de Andrea y Lori, quienes hablaban cerca de la habitación de Beth.-¿Sucede algo?-Pregunte.-Beth-Respondió Andrea.-Está empeorando. Tiene mucha fiebre. Hershel no está y lo necesitamos, él sabrá que hacer.Hice un mohín. Creí que Beth mejoraría un poco después de todos estos días. Lori dio unos pasos por la habitación y luego se giró hacia nosotras.-¿Podrían cuidar de Carl por mí?-Por supuesto-Contesto Andrea, pero se veía igual de confundida que yo.-Claro.Y Lori salió. Andrea y yo nos miramos, Jacklyn jugaba con el zíper de su suéter, y nos dirigimos hacia la habitación de Beth donde se encontraban Patricia, Jim y Maggie.-Por cierto, Annelisse-Dijo Andrea. -Daniel me dijo que se iba con Glenn y Rick al pueblo. Tú sabes, de compras.-Ah.Me molesto ligeramente que no me lo dijera el mismo, pero estaba preocupada por mi amiga.Anocheció más rápido de lo que quisiera. La noche en la granja era muy silenciosa. Me la pase tratando de cuidar de Beth mientras Hershel regresaba del pueblo. Rick, Glenn y Daniel no estaban, Hershel se encontraba quien sabe dónde y Lori había desaparecido junto con uno de los autos; claramente había ido a buscarlos. Ahora los que quedábamos nos preparábamos para la cena. Mi trabajo era poner los platos que recién lavé. Escuche la puerta principal abrirse y entraron Andrea y Shane.Debía admitir que detestaba que fueran tan
unidos. Ya no confiaba en Shane, lo veía muy cambiado del hombre que salvo mi vida y la de mi hermana, quien ya se encontraba dormida en el sofá de la sala.-Ya deberían haber regresado-Dijo Andrea.Movía mi pierna nerviosamente debajo de la mesa. Me preocupaba mucho el paradero de Daniel y que Rachel estuviera desaparecida. Ella era tan capaz de hacerle algo. Además, se estaba tardando de más si es que solo había ido por cosas al pueblo.-Sí. Se deben haber refugiado en algún sitio-Contesto Shane. -Bueno, iremos allí a primera hora de la mañana.Nos sentamos como pudimos en la mesa y Patricia me trajo mi comida.-Muchas gracias-Conteste.-De nada.Patricia era una mujer tímida y callada, pero buena enfermera. Ella me ayudó mucho mientras me encontraba herida y catatónica.-Carl-Dijo Shane de repente. El niño lo miro desde su lugar en la mesa. -Quiero que te mantengas firme, ¿de acuerdo? Tu viejo es el más fuerte hijo de
-No maldigas en la casa-Lo reprimió Patricia.-Perdón.Pero él no parecía haberlo sentido.-Lori, la cena-Llamo Carol en dirección al baño.-No está allí dentro-Dijo Maggie.-¿Dónde está?-Pregunto Dale a su vez.El silencio que hubo fue incómodo y tenso. Todas las mujeres del lugar sabíamos a donde se encontraba. Shane miro alrededor, intuyendo lo que ocultábamos.-Carl, ¿cuándo fue la última vez que viste a tu madre?-Esta tarde-Respondió Carl.-Estaba preocupada por Rick, me pidió que cuidara a Carl-Dijo Andrea.-¿Fue tras ellos?-Pregunto Dale.-Eso no fue lo que dijo-Intervine. -Pero probablemente eso hizo.-Que nadie entre en pánico, debe estar por aquí en algún lado-Advirtió Shane mientras todos nos poníamos de pie para empezar la búsqueda.Mire a Patricia y me dirigí a ella.-¿Podrías cuidar de Jacklyn mientras regreso, por favor?La mujer asintió.Tardamos casi una hora buscándola por toda la granja, que era demasiado grande, pero no hubo ningún resultado. Yo no quería estar sola de noche, me recordaba cuando Rachel me secuestro así que todo el tiempo estuve con mi prima.Pero un fuego a lo lejos llamo mi atención y me arriesgue yendo sola hasta allá para encontrarme con las cosas de Daryl, que se encontraba asando algo.-¿Ahora tú también vienes a molestar?-Me dice sin mirarme.-Sí, yo también me alegro de verte-Murmure sarcásticamente. -¿Has visto a Lori?-En la tarde, me pidió que fuera a buscar a Rick, no quise y se largó.-¿La dejaste irse así como así?-Estoy harto de buscar gente. Busque por días a la niñita, gane una bala y una flecha en el proceso, la encontré pero al día siguiente desapareces y tengo que buscarte a ti. Estoy harto.Apreté los labios. Sentí un pequeñísimo ramalazo de culpa en mi interior.-Está bien, te dejo solo.Di media vuelta y comencé a caminar. T-Dog, Shane, Dale, Andrea y Carol estaban reunidos cerca de un árbol cuando me acerque a ellos.-No tuve suerte-Dije.-No está en el granero tampoco-Contesto Andrea.-Revise los corrales-Dijo T-Dog.-¿Y dónde está?-Pregunto Carl con voz preocupada y demandante. Puse mi mano en su hombro.-Le pidió a Daryl que fuera a buscarlos-Dijo Carol. -Debió irse sola.-Mama
-Susurro Carl y se llevó una mano a la boca mientras comenzaba a llorar.-Oye, Carl-Murmure en voz baja pero él me ignoro y camino hacia la casa.-¿Lo sabias?-Pregunto Shane a Dale, caminando unos pasos hacia el con gesto amenazador, apuntándolo con su linterna.-No.-Mira, ¿se llevó un arma?-No lo sé. No la hubiera dejado irse sola.Shane se miraba exasperado y se dio media vuelta bruscamente hacia un auto. Simplemente entro y arranco el vehículo, derrapando al dar una vuelta. Todos lo vimos irse y yo rodee mis ojos mientras negaba con la cabeza en desaprobación.Shane no tardó mucho en llegar. Se acercó a nosotros en el auto y salió de él, siempre con sus ademanes bruscos. Lori salió del lado del copiloto con un pañuelo en la cabeza.-Lori, ¿qué sucedió?-Pregunte mientras me acercaba.-¿Estas bien?-Pregunto Andrea.-Tuve un accidente, estoy bien-Respondió. Mi prima la examino en busca de heridas mayores.-Fue atacada-Contesto Shane.-Estoy bien, estoy bien-Respondió Lori con voz cansada. Al ver que no nos quitábamos encima de ella, dijo: -De verdad. ¿Dónde está Rick?Nadie supo contestar eso.-¿No han regresado?-Pregunto con preocupación en su voz. Nadie contesto. -¿Dónde están?-Demando con voz más firme, pero miraba solo a Shane.-Mira, tenía que traerte de vuelta.Lori camino hacia el con rabia y solo dijo una palabra.-Imbécil.-Lori
De repente, Lori le dio un empujón del cual Shane se quejó.-Es mi esposo-Exclamo.-Lori, iré tras él. Lo encontrare-Insistió Shane mientras Lori forcejeaba con él. Shane empujo a Lori lejos de el con un movimiento brusco y yo di un paso adelante, dispuesta a defender a Lori.-¡Oye!-Exclamo Shane. -Lo primero es lo primero. Tengo que cuidarte. Tengo que asegurarme que él bebe este bien, ¿sí?La cara de Lori se quedó congelada, así como todo su cuerpo. Todos nos quedamos en silencio, sin saber que decir. Yo ya lo sabía y me molestaba su estado de embarazada debido al peligro que se corría en este mundo con solo existir, pero no la odiaba a ella. La preocupación por el paradero de Daniel me carcomía por dentro y casi no podía pensar en otra cosa.-¿Vas a tener un bebe?-La voz de Carl irrumpió el silencio sepulcral. Todos nos giramos hacia el niño con el sombrero de sheriff. -¿Por qué no me lo dijiste?Lori dudo, se le fueron las palabras de la boca y no sabía que decir. Andrea y Maggie no dejaban de mirar a Lori, pero yo miraba a Carl.-Ven-Dijo Dale hacia Lori. -Asegurémonos de que estés bien.Entonces prosiguieron a llevarse a Lori a la casa para tratarla. Yo me quede atrás junto con Shane, con los brazos cruzados.-¿Si era enserio que traerás de vuelta a Rick?-Pregunte y mire a Shane recargado en el cofre del auto.-¿Por qué no lo haría?Signo de evasión de un tema: responder una pregunta con otra pregunta. Entrecerré los ojos hacia él y pase mi brazo sobre los hombros de Carl.-Por nada
vamos, Carl.Comenzamos a caminar los dos juntos, el chico iba mucho más callado de lo normal y le sacudí el hombro.-Oye, no te enojes con tu mama-Dije. -Ella tendrá sus razones para haberse ido de esa manera.-Me molesta que no me haya dicho. Pudo haber muerto y yo sin saber nada de ella.Le dedique una pequeña sonrisa. Lo detuve y me puse justo frente a él, mirándolo directamente a los ojos.-Mira, Carl, se cómo es perder a una madre. Sé cómo te sentiste cuando no sabías donde estaba ni que le había pasado. Pero voy a decirte algo y quiero que me escuches muy bien-Dije con voz clara. -Tu madre no durara para siempre. Tal vez tú la veas morir a ella o tal vez ella te vea morir a ti, no lo sé, pero hay algo que si se. Trata de no enojarte con ella, de dejarle de hablar.-La mirada de Carl era insondable y sabía que me prestaba atención. -Te envidio, Carl. Envidio que tú aun tienes a tu mama a tu lado cuando yo la perdí. Envidio que Jacklyn nunca tendrá lo que tú con Lori. Y esto es muy serio: no dures mucho tiempo enojado con ella, no la trates mal, porque vas a perderla y el arrepentimiento será muy grande, ¿lo entiendes?Carl asintió en silencio.-Ahora ve con ella y escúchala, tiene muchas cosas que decirte.Me dirigí directamente con Jacklyn, verla dormir me daba cierta paz. Pero mis ojos iban cerrándose también, ya era altas horas de la noche después de todo, y mi cuerpo iba venciéndose. Aun no podía permitirme libertades como saltarme las comidas o mis horarios de sueño así que me recosté en un sofá y cerré los ojos. Sorprendentemente, cuando desperté ya era de día. La primera palabra que broto de mi boca fue un nombre.-Daniel
-Susurre.-Aún no han regresado-Me responde la voz de mi prima desde el lugar donde anteriormente se encontraba Jacklyn. Ahora Jacklyn estaba despierta y parecía haber estado jugando con Andrea.-Lissie-Saludo Jacklyn con una sonrisa y se levantó para avanzar hasta mí. Se aferró a mi regazo y yo le palmee la espalda.-Buenos días-Le dije. La cargue y ella se sentó en mis piernas mientras se acomodaba en mi pecho. La abrace con fuerza mientras apretaba los labios de preocupación por Daniel. ¿Qué tal si hubiera resultado herido? O peor, ¿muerto?-Se despertó hace poco y quería saludarte, pero le dije que te dejara dormir-Explico Andrea, interrumpiendo mis cavilaciones pesimistas.-Gracias por cuidarla mientras dormía-Dije.-No te preocupes, fue solo media hora.Nos quedamos en silencio un rato. Andrea miraba hacia la nada, pero yo la miraba a ella mientras acariciaba la espalda de Jacklyn y mi hermana jugaba con mi pelo enredándolo en sus deditos.-Bueno, me iré-Dijo Andrea. -Hemos organizado una búsqueda por los demás.-¿Quiénes irán?-Daryl, T, yo
.y Shane está al mando.-Dijo Andrea, haciendo una pausa dudosa hacia Shane ya que sabía que este último me inspiraba desconfianza.-¿Shane está al mando? Andrea, no vayas.-¿Por qué?-No confió en Shane, antes lo hacía pero ya no. Este
raro.-Por favor, Annelisse-Resoplo. -Salvo mi vida y ha hecho demasiado por nosotros, igual que Rick.-Escúchame-Insistí. -Hay algo mal con ese tipo. Algo extraño.-No seas ridícula.-¿No lo ves? ¡Él no quiere que Rick regrese! Ni Hershel. Desde que Rick regreso ha estado discutiendo en silencio con él por el liderazgo. Shane era el líder de este grupo antes de Rick, pero ahora que Rick regreso, fue desplazado a segundo. Sin Hershel ni Rick aquí, él puede mandar a su antojo y nadie va a decirle nada.Andrea me miro y supe que no me creía.-Me voy. Que tengas muy buen día.Y salió sin decir más.Trate de ayudar en la casa, pero no podía con tanta preocupación. Daniel podría estar
.No pude pensar muy bien en la palabra siquiera. Pero mi preocupación disminuyo cuando escuche un carro acercarse rápidamente.Todos corrimos hacia la puerta y Jacklyn me miro con la pregunta escrita en sus inocentes e infantiles facciones.-Creo que papá está aquí-Le dije. Su sonrisa fue su única respuesta.La sostuve en brazos y salí con paso apresurado. Vi la camioneta roja y vi a Glenn saliendo del asiento de atrás con rostro sudoroso y cansado.No me había dado de que apretaba mi estómago cuando lo vi. Era mi novio saliendo de aquel auto. Toda su postura era de extremo cansancio y su rostro se veía ligeramente irritado. Su camiseta café estaba llena de sangre y tierra, pero él no se veía herido. Había luchado; algo sucedió, lo sabía.Con mi hermana en brazos, corrí hacia él y nos sumimos en un simple abrazo que lo fue todo. Con una mano sostuvo a Jacklyn y con su brazo rodeo mi cintura. Beso la mejilla de mi hermana y luego me beso en la frente seguido de uno ligero en los labios. Volví a abrazarlo.-Hola-Susurre.-Hola-Contesto y su voz ronca y naturalmente seductora creó una ligera onda en mi cuerpo.Pero algo arruino nuestra reunión. Había un chico desmayado en el asiento de atrás de la camioneta. Tenía el cabello castaño mojado de sudor, se encontraba fantasmalmente pálido y secretaba sudor como si hubiera corrido un maratón. Tenía los ojos vendados y sangre escurriendo de su boca.-¿Quién es el?-Murmure. Daniel, quien estaba abrazando a mi hermana, me miro con irritación.-Randall. Nuestro nuevo huésped.Me gire hacia el moribundo chico mientras escuchaba las órdenes de Hershel de preparar sótano para una operación.-Discúlpame si te molesta, pero no estoy de acuerdo con esto-Me dijo. -Este chico solo lograra ponernos en más peligro.Suspire.-Ellos ya saben mi opinión al respecto. Vamos adentro, te explicare allí, me estoy muriendo de cansancio.Rodeo mi cintura y nos adentramos a la casa. Le lance una última mirada a Randall y supe que algo iba a ir muy mal. -No podíamos dejarlo. Se habría desangrado... si es que vivía lo suficiente-Dijo Rick y fue lo único que explico sobre porque habían traído a ese chico gravemente herido que se llamaba Randall.Todos estábamos sentados alrededor del comedor, discutiendo las posibilidades. Daniel estaba a un lado de mí, silencioso y tenía mirada de exhausto pero no se notaba en su cuerpo. Jacklyn estaba en sus brazos, observaba de vez en cuando pero se aburría y comenzaba a cantar en voz baja.-El pueblo ha empeorado-Comento Glenn y reino silencio durante unos segundos.-¿Qué hacemos con él?-Pregunto Andrea, quien se encontraba de pie a un lado de Shane.-Arregle su pantorrilla lo mejor que pude-Intervino Hershel, entrando en la habitación. -Pero probablemente tendrá daños en los nervios. No estará de pie por lo menos en una semana.-Entonces le damos una cantimplora-Se apresuró a decir Rick, poniéndose de pie al lado de Hershel. -Lo llevamos a la carretera y que siga su camino.-¿No es lo mismo que dejarlo con los caminantes?-Dudo Andrea y escuche la puerta rechinar al abrirse. Era Daryl quien entraba a la casa.-Tendrá oportunidad de luchar-Dijo el, serio.-¿Tan solo lo dejaremos ir?-Intervino Shane, alzando sus brazos y con el humor irritado. -Sabe dónde estamos.-Todo el camino tuvo los ojos vendados. No es un peligro-Dijo Rick.-¿No es un peligro?-Dijo Shane con sarcasmo.- ¿Cuantos más había? Mataste a tres de ellos, tomaste a uno como rehén pero ellos no vendrán a buscarlos.-Lo dejaron para que muriera, ¡nadie lo está buscando!-Exclamo Rick, ahora con los nervios de punta.-Aun así deberíamos montar guardia-Intervino T-Dog.-Esta inconsciente por el momento y lo estará por horas-Comento Hershel.-¿Sabes? Voy a buscarle flores y caramelos-Exclamo Shane y comenzó a caminar con hosquedad. -¡Atención, muchachos, hemos vuelto a la tierra de la fantasía!Yo suspire, resignada y harta por su comportamiento imbécil.-Todavía no hemos hablado de lo que hiciste en mi granero-Discutió Hershel, siguiéndolo. -Déjame dejar esto en claro de una vez por todas: esta es mi granja. Ahora te quiero fuera. Rick me convenció de lo contrario pero eso no significa que me guste. Así que haznos un favor ahora: mantén la boca cerrada.Shane simplemente resoplo y salió de la casa, azotando la puerta.-Hoy no haremos nada al respecto-Aviso Rick. -Dejemos que se calmen las cosas.El grupo se diluyo para seguir en sus tareas propias asignadas. Yo me levante sin saber a dónde ir realmente ya que no me dejaban vigilar el exterior con Andrea y las demás mujeres siempre tenían toda la casa bien limpia. Extrañaba de cierta manera a Beth, quien estaba catatónica allá en su habitación. Jacklyn se fue a dibujar con Sophia en la sala de estar.Por curiosidad revise el calendario que los Greene tenían pegado en una pared, estaba marcado con cruces de plumón rojo para marcar los días. Al ver el día en el que estábamos, me sorprendí demasiado. En unos días era el cumpleaños de mi hermana. Me sentí un poco culpable por haberlo olvidado, no era que Jacklyn me fuera a reclamar no recordarlo ya que no sabía cuándo era su cumpleaños. De hecho, no sabía que era un cumpleaños. Tampoco tenía nada para ella, aunque nunca había pensado en una celebración oficial, no quería que pasara desapercibido. Quería que, al menos ella, mantuviera algo de cotidianidad en su vida, algo del pacifico y simple mundo del cual no tendrá recuerdos cuando crezca. Eso me obligo a pensar más allá. Que Jacklyn no sabría nada de su vida anterior, no recordaría a sus padres y a su hermano mayor, no recordaría la susurrante voz de mi madre arrullándola o el tranquilizador latido del corazón de mi padre cuando la acurrucaba contra su pecho o la voz graciosa de David tratando de hacerla reír, siempre con éxito. Para mi hermana el mundo consistía en esta violencia, en el simple hecho de que si no corrías, te morías; si no matabas, te mataban. Tal vez tuve eventos traumáticos en mi niñez, como cuando mi propio hermano me violo, las horribles peleas que tenían mis padres cuando yo era muy pequeña pero que quedaron grabadas con cemento en mi subconsciente, los golpes que alguna vez mi padre me infringió (de los cuales se arrepintió y redimió) pero mi infancia había sido mejor que la que Jacklyn estaba teniendo. -¿Te sucede algo?-Una voz interrumpió mis cavilaciones, volviéndome a la realidad. Daniel estaba a mi lado y me miraba con curiosidad. Su voz sonaba ligeramente preocupada, tal vez esperando otro ataque de histeria por mi parte. -Estabas mirando el calendario como si estuvieras viendo algo horrible.-No es nada-Dije. -Me sorprendió la fecha, es todo. Pasado mañana es el cumpleaños de Jacklyn.-Celebrarlo será algo muy difícil-Comento. -Pero si es lo que quieres
-No-Respondí. -Simplemente quiero darle un detalle. Vi la pregunta en sus ojos incluso antes de que la formulara. -Iré al pueblo, si es lo que vas a preguntar-Conteste. -Tu puedes quedarte a descansar, estuviste despierto veinticuatro horas seguidas.-No pienso dejarte ir sola allí y además no conoces el área. -¿Vas a ir conmigo?-Pregunte, alzando una ceja. El fugaz pensamiento de tener, por fin, un tiempo para los dos solos era una idea tentadora. El solo se encogió de hombros pero yo sonreí. No había nadie que nos regañara así que me acerque más a él, sonriéndole, rodee su cuerpo con mis brazos, deslice mis labios desde su oreja hasta su cuello y solté mi respiración suavemente en su piel. El me rodeo la cintura, pero sentí su cuerpo ponerse tenso.-Un rato solos no nos vendría nada mal-Susurre contra su piel. Daniel se estremeció, y aun así me alejo un poco de el con delicadeza. -Hace una semana y media que acabas de curarte. Incluso aun tienes que tener cuidados para que las heridas no se te vuelvan a abrir-Explico. -No voy a acostarme contigo hasta que este seguro que no vaya a lastimarte. Yo rodee mis ojos. -Iremos por el regalo de Jacklyn y volveremos, ¿está bien?-Dijo con firmeza. -Pero mañana. Tal vez para ese entonces los caminantes ya se hayan ido.Esperamos al día siguiente para que Daniel pudiera descansar ya que estaba exhausto. Fácilmente durmió unas doce horas seguidas sin que yo lo despertara. A eso del mediodía fue cuando decidimos encaminarnos en el coche recién adquirido de Daniel. No ocupamos un mapa ya que él conocía la zona por las excursiones que él y Daryl hicieron juntos en mi desaparición. La tienda a dónde íbamos era la más grande del pueblo pero no se comparaba con las tiendas departamentales y súper mercados de la destruida cuidad de Atlanta. Ya no había caminantes cerca, por suerte, y al parecer todas las personas decidieron irse a la gran urbanización. Gran error. Al entrar al establecimiento nos cercioramos de que no hubiera criaturas indeseadas cerca, pero por suerte no había nada ni nadie. Observe el entorno un poco y pude notar que nadie con un corazón latiente había entrado en la tienda por mucho tiempo, tal vez desde que todo esto comenzó. Había mochilas para niños pequeños de personajes animados y tome una de color rosa con un montón de cursilerías para niñitas, luego Daniel me ayudo a llenarla con un montón de juguetes, muñecas y Crayolas. No tardó mucho en estar llena para mi hermana y ya era hora de irnos a pesar de que solo llevábamos unos veinte minutos fuera. Daniel estaba dándome la espalda, revisando con interés un pequeño mostrador de vidrio que contenía una muy pequeña variedad de cadenas, brazaletes y esclavas de oro y plata. Abrió la puertecilla de detrás del mueble y saco un collar, se giró para mostrármelo. Era un guardapelo de oro en forma de ovalo con dos florecillas adornando la superficie lisa del relicario.-Mi regalo para ella-Explico con una sonrisa. Luego metió el guardapelo en una bolsita de terciopelo color rojo opaco que encontró dentro del mismo mostrador. -Le gustara mucho-Dije con otra sonrisa. Daniel se giró y siguió estudiando los mostradores en busca de algo interesante o útil. -Aprovechando que estamos aquí, puedes llevarte lo que se te antoje-Dijo. -Así que, ¿qué es lo que quieres? Esboce una sonrisita. ¿Qué podía detenerme a obtener lo que quería? Estábamos solos, literalmente solos y él tendría que de verdad hacerme enojar para hacerme desistir. -Que es lo que quiero, ¿eh?-Murmure. Me acerque a él por la espalda y lo rodee con mis brazos fuertemente. Su espalda se tensó en respuesta y todo su cuerpo se estremeció. -¿Qué si esto es lo que quiero?-Dije con voz suave. -Daniel

-No digas mi nombre con esa voz tuya-Me interrumpió, pero sabía que estaba cediendo. Yo me reí ligeramente. Metí mis manos debajo de su camisa y acaricie con mis dedos su delgado abdomen. Pude notar el cosquilleo que estremeció su cuerpo y tenso su espalda. Sus manos trataron de apartar las mías con delicadeza, un dulce rechazo, pero no cedi. -Nunca estamos solos, Daniel-Dije. -Nunca. Y quien sabe cuándo volveremos a tener otra oportunidad. Además
Ahí me trabe y entendí. ¿Era eso por lo que quería tan desesperadamente a Daniel? Estaba prácticamente suplicándole ¿Para borrar mi último y traumático asalto sexual? No podía decirlo en mi sano juicio, no quería admitir lo que ella me había hecho. Él era la única salida a mis recuerdos. -Te quiero tanto
-Susurre. -Annelisse
-Comenzó, pero yo lo interrumpí.-Quiero hacerlo. Quiero que me lo hagas y que me lo hagas bien. El suspiro y se giró hacia mí, quedamos cara a cara, nuestros rostros a tan solo unos centímetros. Él era alto, me sacaba más de media cabeza. El me miro intensamente a los ojos y yo le devolví la mirada. Acaricio mi rostro con suavidad y lo vi dudar. A veces era como un libro abierto, sus ojos claros lo delataban. Él no quería herirme rechazándome pero tan poco quería lastimarme si me hacía caso, sabía lo que había vivido con Rachel y sabía que el contacto físico podría dañarme más en vez de ayudarme. Aun así, había algo que lo empujaba hacia mí para cumplir mi capricho y ese algo estaba ganando. Baje la vista y sentí, ridículamente, que mis ojos se humedecían pero sin derramar lágrimas.-Te necesito
yo
No pude terminar la frase. Daniel tomo mi rostro entre sus manos y me silencio besándome. Tranquilo en un principio, pero desbordando emociones que se notaban en el ligero temblor de mis labios y como mis manos rozaban la piel de su cuello. Daniel hizo del beso algo un poco más fiero y pronto se convirtió en una lucha entre nosotros por quien tenía el control. Siempre ganaba el. -Annelisse
-Susurro y respire su delicioso aliento. -¿Estas segura? No quiero volver a abrir tus heridas.Supe rápidamente que no solo se refería a las cicatrices de mi cuerpo. No le conteste, pero volví a besarlo con violencia y Daniel correspondió mi beso con más fiereza. Se agacho un poco sin despegar su boca de la mía para alcanzar mis muslos y alzarme en vilo para hacerme sentarme encima del mostrador. Sus manos recorrían mi cintura y mi espalda baja para acercar mi cuerpo más a él y mis dedos se aferraron a su espalda mientras Daniel besaba mi cuello, mordisqueando y chupando la piel a su paso, dejándome ligeras marcas de color rojo. Logre quitarle la camisa por encima, separándonos por un breve segundo y volviendo a besarnos rápidamente, como si nos necesitáramos el uno al otro. Yo lo necesitaba a él. Mientras las manos de Daniel exploraban mi torso desnudo, pensé en Rachel. No pude evitarlo. Pensé en sus repugnantes manos recorriendo mi cuerpo roto y magullado, quebrándome, poseyéndome de la peor manera posible. Los recuerdos eran demasiado fuertes y estuve a punto de decirle que me soltara, pero la sensación con Daniel era completamente distinta. No sentía asco alguno de tenerlo tan cerca, de hecho quería que me tomara fuerte y no me soltara. La sensación de nauseas desaparecía y era reemplazada por placer y deseo. Esos recuerdos de Rachel no duraron mucho, gracias al cielo, y mi concentración rápidamente se dirigió a otras cosas mas importantes.Tratábamos de que no durar demasiado fuera para que los demás no se preocuparan por nosotros. El camino de regreso no era muy largo, pero aun así intentábamos no llegar fuera de la "hora segura". Una vez que estuvimos los dos completamente vestidos y presentables, Daniel solo metió la mochila nueva de Jacklyn en la cajuela para que no la descubriera y no me dirigió la palabra hasta medio camino de regreso, siempre manteniendo la mirada enfrente y concentrado en conducir. De cierta manera temía su enojo por haberlo chantajeado y me sentía ligeramente culpable, solo un poco porque la nube de satisfacción por haber logrado lo que quería resultaba más densa que la culpa.
-¿Tengo que pedirte disculpas?-Pregunte finalmente, rompiendo el silencio.
-¿Disculpas? Annelisse, no seas tonta-Soltó una risotada. -No tengo nada que perdonarte. Esperaba alguna reprimenda, tal vez un comentario con voz malhumorada, mas no eso. Me tomo por sorpresa su risa. -¿Entonces no estás enojado por lo que hice? -¿Qué hiciste, exactamente? Mis memorias son borrosas después de que comenzaste a quitarte la ropa. Sentí el calor subir a mis mejillas y resople. -Te chantajee. Daniel torció los labios.-Bueno, tal vez sí. Pero no te culpo, amor. De cierta forma yo también lo quería. -¿Entonces porque estabas tan callado hace rato?-Le pregunte y el me miro de reojo para no perder de vista el camino por el que manejaba. -Porque estaba pensando en lo débil que soy ante ti-Sonrió. Luego comenzó a reír. -Caigo tan fácil ante una chiquilla de catorce años de un metro cincuenta y cinco de estatura. Mi yo de antes me hubiera matado a burlas. Le sonreí. -Cumpliré quince en un mes, así tal vez te sientas un poco mejor al no ser controlado por una niña y su hermanita. Me devolvió la sonrisa. -Puedes controlarme todo lo que quieras. -Te tomare la palabra más a menudo, entonces. Al día siguiente, Jacklyn despertó feliz después de las felicitaciones mías y de Daniel y de haber recibido regalos. Se sentía emocionada al recibir una sorpresa sin siquiera quitarse su pijama. Le di la mochila, la cual pesaba bastante por el montón de cosas que traía y observo los dibujos animados de las bolsas.-Ábrela-Le dije, sonriendo. Me obedeció y miro el interior. Lo siguiente fueron exclamaciones de sorpresa con su pequeña voz de soprano. Daniel y yo nos miramos con satisfacción al verla tan contenta. Jacklyn era nuestra primera prioridad al abrir los ojos en la mañana y en lo último en que pensábamos al irnos a dormir. Mi hermana se había vuelto tan pronto para ambos en nuestro único rayo de paz e inocencia en nuestras vidas. Nos enfrentábamos al mundo para hacerla sonreír y todo ese sacrificio valía la pena. -¡Un osito!-Exclamo cuando vio la pulsera de peluche con la cara de un osito con cara feliz. -¿Te lo pongo?-Pregunte y ella asintió. Extendió su bracito y le puse la pulsera de peluche que se aseguraba con velcro. Su sonrisa era radiante. -Hay otro más, Jacklyn-Dijo Daniel y se sentó a un lado de ella y la subió en su regazo. La niña lo miro atentamente mientras Daniel buscaba en el bolsillo de su pantalón y sacaba la bolsita de terciopelo rojo. Abrió la pequeña bolsa y saco el guardapelo dorado. Jacklyn sonrió. -Quería ser yo quien te regalara tu primera joya-Dijo Daniel y se la puso. Le quedaba perfecto a mi hermana y esta estaba embelesada por el nuevo adorno en su cuello.-Como están las cosas ahora, esto ya no vale-Continuo Daniel y Jacklyn lo miro. No sabía se entendía lo que le decía, pero por su mirada intuí que sí. -Pero quiero que te recuerde cada vez que lo veas lo mucho que yo y tu hermana te queremos. Si uno de los dos, o ambos, por alguna razón ya no estamos, entonces esto te recordara cuanto es que te amamos, ¿entiendes?Jacklyn asintió y abrazo a Daniel. El no pude haber explicado mejor lo que ambos sentíamos por ella. Nos sonreímos mutuamente, sintiendo un ramalazo de felicidad que no había tenido en bastante tiempo. Mientras Jacklyn fuera feliz, yo lo sería también. Se escuchó la vocecilla de Jacklyn, que seguía abrazada a Daniel. Pasmada, desee haber podido ver la expresión de mi hermana menor cuando pregunto:-¿Vamos a estar juntos mucho, mucho tiempo? -Sí, Jacklyn-Murmuro Daniel y la apretó más fuerte. -Siempre.El día del cumpleaños de mi hermana fue algo de lo cual todo el grupo se aferró como una garrapata. Era un acontecimiento tan normal, tan cotidiano y que implicaba todo lo contrario a lo que ahora teníamos enfrente. La celebración de otro año de vida en un mundo donde todos morían. Jacklyn recibió muchas felicitaciones de parte de todos y sonrió todo el día. Insistieron en hacer una cena algo especial por mi hermana, para que por primera vez en mucho tiempo festejáramos algo tan simple como un cumpleaños.Pero no todo era alivio.Randall fue trasladado a lo que fue la guarida de caminantes y mi cámara de tortura: el granero. Ahí lo ataron, aunque no le halle sentido ya que no podía levantarse por su herida en la pierna, y lo alimentaban dos o tres veces al día. Me entere que Daryl y Shane lo interrogaron a golpes para sacarle información sobre el otro grupo pero no nos enteramos de mucho. De cierta manera sentía lastima por aquel chico.Dos días después del cumpleaños de Jacklyn me ofrecí como voluntaria para entregarle su desayuno, justo después de una de esas golpizas de Daryl. No tenía ganas de entrar allí y recordar lo ocurrido, sobretodo viendo a un chico herido y ensangrentado en el mismo lugar donde yo había permanecido en su mismo estado hacia dos semanas. Me acerque con el plato hasta la entrada y tome aire, escuchando la grave y frustrada voz de Daryl al no tener más respuestas de Randall.-No tienes que golpearlo tan fuerte-Dije, entrando en el granero temblando ligeramente y queriendo salir corriendo.Daryl se giró para verme. Estaba sentado en la cubeta en la cual Rachel se sentaba para observarme y hablarme. Randall, como temía, se encontraba en el mismo lugar y en la misma posición en el cual yo solía ser herida. Me estremecí y no pude quitarle la vista de encima. Tan patética y débil debí haberme visto yo en aquel entonces.-D-desayuno-Tartamudee, temblando.Daryl se levantó y me hizo una seña de que lo acompañara fuera.-¿Qué haces aquí?-Pregunto con hosquedad.-Vine a darle el desayuno a Randall-Conteste, a la defensiva.-Sabes que no me refiero a eso-Resoplo. -Tú no deberías estar en este lugar.Me quede callada un rato hasta que se me ocurrió que responderle.-Ya lo sé, pero quería ser de utilidad y...-Su mirada hizo que me retractara de mi excusa sobre ser una persona útil. -Bueno, está bien, solo... necesitaba venir.-Nunca conocí a una persona que quisiera regresar a su tumba.Su frase resonó en mi mente. El describió exactamente lo que era: una persona sintiendo nostalgia por el lugar donde casi fue asesinada.-Anótalo en tu lista de cosas que no sabías de mí, Daryl. Soy masoquista-Dije en tono de broma.-Trata de no quedarte mucho tiempo-Dijo y se fue. No planeaba hacerlo, de todos modos.Entre y desamarre a Randall sin decir palabra, le deje el plato de comida a un lado y me senté en la cubeta frente él. No pude evitar pensar que ahora era yo quien se sentaba en la cubeta a observar a quien yacía en el piso amarrado como un animal. -Al menos tienes la dignidad de comer por tu cuenta-Comente. Mi pierna se movía nerviosamente y no podía evitarlo. Ya quería irme de allí pero la indicación de las mujeres, Glenn y T-Dog fue clara: tienes que quedarte ahí hasta que Randall termine de comer, luego te vas.-Gracias-Contestó. Sospechó que esperaba que le dijera mi nombre, pero no dije nada.Randall engulló la comida, casi literalmente. No lo miré mucho pero el comenzó a hablarme.-No te había visto antes, ¿o sí?-No-Contesté secamente.No tenía que conversar profundamente con él, eso me dijeron, no darle información sobre nosotros. Esas palabras cruzaron mi mente, pero fue un pensamiento fugaz porque mi cerebro se concentraba en mis horribles recuerdos del granero. Me sentía invadida por mis memorias y no podía de dejar de mover mi pierna nerviosa y compulsivamente. Quería irme y a la vez no. El enjambre de pensamientos zumbaba en mi oído y escuchaba con demasiada claridad los ruidos que hacia Randall al comer. Estaba empezando a sentirme agobiada, al borde de un ataque nervioso o algo así. Necesitaba distraerme.-Tu
tu grupo-Dije, tartamudeando con nerviosismo. Detestaba esa sensación. - ¿Están ellos por aquí?-No lo sé-Contestó Randall con un encogimiento de hombros. -Ya le dije a tus amiguitos que no tengo ni idea de donde están ahora.Asentí, pero ahí se acabó la conversación. Me levante y ande un poco por el granero, temblando. Mis manos recorrieron mi cinturón donde se encontraba mi revolver negra. ¿Por qué Randall no terminaba ya de comer? -Eres rara, chica-Comento mientras me veía pasear nerviosamente. -Es solo que odio este lugar-Conteste. -Fui torturada aquí. Lamenté eso una vez que lo dije. Maldecí en mi interior. ¡Se supone que no hablaría con el! Pero las palabras brotaban de mi boca, incontrolables. Aun así, hablar con un desconocido de mi dolor resultaba un poco calmante. Randall solo me miraba. -No por ellos-Dije apresuradamente. -Ellos son mis amigos, mi familia. Fue por
por otra persona. Otra chica. Me hizo cosas muy horribles. -¿Por eso son esas cicatrices? Me sorprendió que lo notara, pero como no lo haría si eran de color rosado contra mi pálida piel y eran obvias al encontrarse en mis muñecas y en el cuello.-Si-Asentí. Randall sonrió.-Tenía la esperanza de que hubieras sido mordida por esos bichos y hubieras sobrevivido. Que hubiera una oportunidad. Negué con la cabeza. -¿Ya terminaste?-Pregunte al ver el plato vacío. Randall me lo extendió y al tiempo que me incliné a recogerlo, vi de reojo una sombra que no debería estar allí. Alguien o algo estaban ahí, quieto y observando, lo vi a través de una grieta de la pared de madera del granero. Cuando volteé a ver que era, eso había salido corriendo. Me dio un escalofrió pero amarre a Randall de nuevo y salí apresuradamente, conteniendo las ganas de correr. Eso que había visto no era un caminante, la criatura hubiera ido directamente a la puerta del granero para alcanzarnos y además no tenían ningún interés en ser silenciosos. Sabía que era una persona pero, ¿quién? Era demasiado macabro para ser alguien de mi grupo, el observar y salir corriendo; sin embargo, Shane estaba perdiendo la cabeza y lo creía capaz, más sabia que no se trataba de él. Solo se me ocurría un nombre: Rachel; y unas palabras: está viva.Regrese a la casa, ausente, y entregué el plato sin hablar con nadie. Sabía con quien no debía hablar de mis sospechas, pero aun así quería hacerlo así que me dirigí a la caravana. Saludé a Andrea, quien estaba sentada en el techo con un rifle. Entre a la camioneta y me encontré a Jacklyn bailoteando con su muñeca en una de las habitaciones y a Dale recogiendo los estantes.-Dale, hola-Salude. Me senté en el comedor.-¡Lissie!-Grito Jacklyn y me sonrió. -Hola, cielo-Respondí, fingiendo una sonrisa por ella. Mi hermana volvió a lo suyo. -Hola, Annelisse-Dijo el, mirándome de reojo. -Daniel fue a hacer no sé qué cosa con T-Dog, algo sobre vigilancia y dejó a Jacklyn aquí.No conteste. Yo movía continuamente la boca y las manos. Y Dale lo notó. -Hey, ¿te pasa algo?Tardé un poco en responder, pero al final hablé.-No sé si me estoy volviendo loca o si soy paranoica o si es real, no lo sé-Respondí. -¿Qué sucedió?-Pregunto alarmado, sentándose a un lado de mí y poniéndome toda su atención. -¿Te sientes bien? No has estado pensando en ninguna locura, ¿verdad? Le diré a Hershel si
-No, no es nada de eso. Yo estoy bien-Interrumpí. Hice una pausa, suspiré y continúe. -Fui a darle el desayuno a Randall y
-¡Fuiste al granero, Annelisse!-Exclamó. -Eso es peligroso para ti, niña, ¿en que estabas pensando?-Ahórrate el regaño, Dale-Repliqué. -Daryl ya se encargó de eso. Como sea... estaba allí y vi una sombra observándome entre la madera. Estoy segura de que era alguien y cuando me giré para ver de quien se trataba, salió corriendo. No quise perseguir sea lo que sea, no sé si era peligroso. -Annelisse-Murmuró Dale, alarmado de nuevo. -¿Qué tal si es alguien del grupo de Randall?-No-Negué. -Creo que hubieran atacado. Además dudo que sepan la ubicación de la granja. Sé quién era, Dale. Juro que lo sé. El pareció entenderme y abrió la boca.-Rachel anda por aquí-Respondí. Nos quedamos en silencio tan intenso que el canturreo bajo de Jacklyn mientras bailoteaba llenaba la caravana. -Annelisse, lo único que puedo decirte es que tengas cuidado-Dijo solemnemente.Momentos más tarde salí de la caravana con mi hermana caminando a mi lado de la mano cuando ella me detuvo. Jacklyn apunto hacia el bosque cercano a nosotras.-Allá hay muchas flores-Dijo y me sonrió. -¿Podemos ir?-Jacklyn, es peligroso ir solas por el bosque-Dije. Jacklyn hizo unos pucheros. -Pero quiero ir. -Jacklyn
-Aquí no hay flores bonitas-Dijo apresuradamente, con las palabras atropellándose. -Solo hay allí-Señaló el bosque de nuevo. -Las de aquí no me gustan porque están secas y feas, pero allá son bonitas y grandes.-Entonces, solo quieres recoger las flores-Resumí. Mi hermana asintió, aun frunciendo sus labios en un puchero y abriendo sus ya de por si enormes ojos de color gris cálido. ¿Cómo podía resistirme a eso? Además, solo eran flores. Unas cuantas flores para mantenerla contenta y nos iríamos. No creía que hubiera mucho peligro en ello.-Está bien-Dije finalmente y mi hermana sonrió. -Solo cinco minutos. Nos encaminamos hacia el bosque para buscar las flores que mi hermana tanto quería. El claro del bosque al que llegamos Jacklyn y yo estaba lleno de florecillas silvestres. Estaba más adentrado al bosque de lo que creía pero prefería un lugar más abierto para poder vigilar. Llevaba mi revolver y dos cuchillos en mi cinturón aunque la presencia de caminantes no era muy común ya que la gran mayoría de las personas se habían mudado a las ciudades y habían muerto allí. El claro era grande y había muchos tipos de maleza, plantas y árboles así como también las flores silvestres codiciadas por mi hermana. Mire alrededor para localizar cualquier cosa y me llamo la atención el techo de lo que parecía una casa no tan lejos de nuestra ubicación. No lo puse atención y solté la mano de Jacklyn. -Recoge las que quieras y nos vamos, ¿está bien?-Dije y ella corrió hasta donde yacían pequeños brotes de florecillas para recogerlas.Mis dedos toqueteaban el mango de la pistola inconscientemente. Me sentía nerviosa de exponer a Jacklyn en medio del bosque contando con tan solo mi protección, pero prácticamente no había tenido opción si quería evitarme el berrinche que duraría horas y horas. Eran tan solo unos cuantos minutos, no creía que pudiera suceder nada malo en tan solo unos momentos. Y todavía me preocupaba ese alguien que me vigilaba, no estaba segura de quien era y tampoco sabía de sus intenciones.Vigilaba a Jacklyn con ojo de águila, siguiendo cada uno de sus movimientos para cuidar que no se alejara demasiado y escuchaba atentamente para percibir sonidos fuera de lugar. La niña se inclinaba para recoger las flores mientras canturreaba pero yo no le prestaba mucha atención más que la necesaria para cuidarla. Jacklyn se giró hacia mí y me sonrió. -Ya terminé-Dijo, satisfecha.-Vámonos-Extendí mi mano hacia ella para que la tomara y Jacklyn avanzó hasta mí, pero se detuvo a medio camino y posó su mirada en algún punto detrás de mí. -¿Quién es ella?-Preguntó y sentí un escalofrió. -¿Quién
? Me giré mientras hablaba y un fuerte golpe a puño cerrado azotó mi mejilla. Instintivamente solté la mano de Jacklyn y pude empujarla para protegerla del peligro antes de caer al suelo.Mi visión se oscureció por el golpe pero no necesitaba ver para saber quién era y me desconcerté durante unos segundos. Rachel estaba encima de mí y sus manos aprisionaban mis muñecas. El llanto de Jacklyn fue lo que me hizo reaccionar y forcejeé para quitarme a mi enemiga de encima, sin éxito. Rachel gruñía y su respiración estaba acelerada mientras enterraba sus uñas en mis muñecas. -Estaba comenzando a preocuparme que no me buscaras, mi pequeña puta-Dijo con voz ronca. No contesté y vi su aspecto por primera vez. Se notaba que había pasado días sin comer y que no se había cambiado la ropa desde hacía mucho, su piel estaba manchada de tierra y su cabello estaba tan enredado que parecía un nido de pájaros. Sus ojos de un asqueroso verde estaban abiertos de par en par reflejando toda la locura de su mente psicópata. Tenía miedo pero ya no por mí, sino por Jacklyn, quien estaba demasiado cerca de ese monstruo. Rachel tendría que pasar por encima de mí para poder herir a mi hermana. Intenté liberarme de nuevo pero ella seguía siendo más fuerte. -Tardaste mucho en alejarte del montón de escoria que son esas personas-Continuó. -Ahora podré terminar lo que empecé y luego podre encargarme de tu hermanita.-No te acerques a ella-Escupí. -No vas a hacerle daño a mi hermana ni a nadie más.-Oh, pero no podrás evitarlo. Jacklyn y yo nos divertiremos con esto, ¿no es cierto?-Rachel volteó su rostro para ver a la niña quien gritaba mi nombre. -Jacklyn-Dije apresuradamente y con la voz temblorosa teñida de ansiedad. -Vas a estar bien, todo va a estar bien.Odiaba decirle algo que no podía asegurarle pero tampoco podía decirle que corriera porque ella no sabía regresar y terminaría perdiéndose, pero no quería tenerla allí para ver la violencia que se desataría. No tenía ninguna cosa que decirle que hiciera para salvar su vida, era demasiado pequeña para entender; por su mirada sabía que no entendía porque Rachel me estaba atacando de esa manera, solo sabía que alguien estaba hiriendo a su hermana mayor y que la situación estaba muy, muy mal cuando me vio mirarla con desesperación. Quería lucir tranquila para que Jacklyn no se alterara aún más, pero no estaba funcionando. Rachel soltó una risa. -Estas siendo ridícula, Lissie. -Te voy a matar-Dije y en cuanto pronuncié esas palabras supe que eran ciertas, que iba a hacerlo tarde o temprano. No sentía ningún remordimiento en acabar con su vida, ni ningún tipo de miedo a torturarla como me torturo a mí. Jacklyn estaba llorando con fuerza y gritando mi nombre mientras se encontraba sentada en el suelo. Su lloriqueo resonaba en mis oídos y me causaba querer terminar con esto rápido. -Inténtalo-Fue lo único que dijo e hizo ademan de golpearme la cara. Pero para eso tuvo que soltar mi muñeca derecha.Fui más rápida que ella y logré asestarle un golpe con toda la fuerza que pude reunir. Se desconcertó lo suficiente para poder golpearla de nuevo con mi puño en cualquier lugar de su cuerpo que pudiera herir. Me la quité de encima de un empujón y ella me golpeo en la barbilla, sacándome un poco de sangre del labio. No sentí ningún dolor y fue como si todo lo viera en cámara lenta, todo era muy claro para mí y estaba consciente de todo. La adrenalina fluía en mi sangre y aceleraba mi corazón. Deje de escuchar a Jacklyn y no supe si fue porque ella dejo de llorar o porque estaba demasiado concentrada en mantener a Rachel lejos de ella. Mientras nos agarrábamos a golpes pensé la manera más fácil de matarla y que le diera dolor. No la mataría de un balazo, era demasiado fácil y rápido. Los cuchillos eran una opción, pero el momento en el que lo sacara perdería valioso tiempo que podría costarme la vida, aun así ese era mi única opción ya que no tenía la fuerza suficiente para matarla a golpes ni para ahorcarla. Ahora era yo quien estaba encima de ella e inmovilice sus manos torciéndole las muñecas lo más que pude, probablemente se las disloque ya que Rachel soltó un aullido agudo. Ya no me pegaría tan fuerte. Logre sacar el filoso cuchillo de su portador en mi cinturón, lo agarré con fuerza del mango y lo levanté. Sonreí al ver el miedo en los ojos de Rachel.-No sabes cuánto voy a disfrutar esto, pequeña puta-Dije con una sonrisa en mi rostro, mirándola directamente a los ojos. Rachel gimió. Ella no podía mover sus manos y yo levante su blusa para descubrir su abdomen. Deslice la hoja de mi cuchillo en su piel, la cual se abrió limpiamente sacando un chorro de sangre. Disfruté mucho su agónico grito de dolor. Corte una línea en su vientre de forma diagonal lo suficientemente profunda para que sufriera pero no para morirse. Corte otra diagonal, formando una "x" en su abdomen y Rachel lloró de dolor. Incluso me imploró. -¡Lo siento, Annelisse, lo siento! Juro que no volveré a hacerte daño ni a nadie-Lloró mientras se retorcía de dolor debajo de mí. Pero yo no escuchaba. Me convertí en alguien más en ese momento, en alguien sediento de sangre y deseo de muerte. -Tu no me escuchaste cuando te imploré-Dije con voz grave. -¿Por qué tendría que escucharte ahora?Entere el cuchillo en ambas piernas y luego en los hombros. Por un momento me preocupe que no viviera mucho más debido al montón de sangre que brotaba de sus heridas. De verdad quería que su muerte fuera lenta. Me sentía satisfecha de cierta manera, Rachel estaba agonizando. Iba a apuñalarla en los costados pero un ruido me interrumpió, unas pesadas pisadas se acercaban a nosotras y me preocupe por un momento que fuera alguien del grupo; me sorprendí a mí misma deseando que nadie me descubriera. La característica peste y el gruñido me hicieron sonreír de oreja a oreja. Era solo un caminante quien se acercaba atraído por los gritos de Rachel. Me dio una muy buena idea. Me levante, dejando a Rachel ahí aún con vida y respirando entrecortadamente mientras sollozaba con fuerza. -Parece que tenemos a un nuevo amigo-Comente jovialmente. -Deberíamos invitarlo a jugar-El matiz siniestro y divertido en mi voz era palpable. Rachel comenzó a balbucear suplicas con voz entrecortada, pero yo no le puse ninguna atención. El caminante extendió sus brazos hacia mí para agarrarme con sus asquerosas y podridas manos, pero yo lo esquive y lo agarre por la camiseta. Era masculino, sus andrajosas ropas eran de granjero y tenía esos pantalones con correas las cuales use para llevarlo hasta Rachel. Una vez pensé que no le deseaba a nadie en el mundo una muerte en manos de las criaturas que acabaron con el mundo, pero había una excepción. Rachel lloró tanto...-Nuestro amigo esta hambriento-Comenté y el caminante gimió como si respaldara lo que dije mientras trataba de girarse hacia mí, pero mi agarre era firme y le impedía moverse. -Deberíamos alimentarlo
¿no crees? El caminante abría y cerraba la boca, chasqueando los dientes y al parecer encontró a Rachel más apetitosa. No me ofendí por eso. Deje al caminante libre y este se apresuró hacia Rachel, poniéndose de rodillas rápidamente. Los cortes en el abdomen de Rachel facilitaron las cosas para el cadáver. Sus manos escarbaron en el abdomen de la sangrienta y moribunda muchacha para tomar un órgano, arrancarlo y metérselo en la boca. Deje que el caminante hurgara en el interior de Rachel un ratillo y luego dirigí su cabeza para que mordiera sus brazos y piernas. Le arrancó la piel a tirones, exponiendo los músculos y las venas, y permití que se alimentara de ella un rato. Los gritos de Rachel comenzaron a cesar así como su consciencia comenzó a irse. Tenía que terminar con mi tarea y quería ser yo quien le diera el golpe final. -Ya, ya, es suficiente-Dije y enterré el cuchillo en el cráneo del caminante y su cuerpo cayó. Lo hice a un lado gruñendo ya que su cuerpo era bastante pesado. Rachel se estaba muriendo, su mirada decaía y ya no se movía, tal vez por dolor o porque ya estaba a punto de irse. Me puse encima de ella de nuevo, teniendo cuidado de no mancharme más de sangre de lo que ya estaba y la mire a los ojos. Ella me devolvió la mirada con la poca consciencia que le quedaba. -Nunca debiste meterte conmigo-Dije con suavidad. -Suelo cumplir mis promesas.-Suspiré. -Adiós, Rachel. Que te la pases bien en el infierno. Levante el cuchillo y lo enterré en su destrozado pecho. No gritó pero abrió la boca. La apuñale una y otra vez en el pecho hasta que exhalo su último aliento sin cerrar los ojos. Su sangre salpicó toda mi ropa y ahora me encontraba chorreando el líquido rojo. Suspire, cerré los ojos y los volví a abrir.Estaba hecho. Había terminado todo y dejaría de vivir con el miedo de que alguien me cazaba. Me quite de encima del cuerpo inerte de Rachel y mire a mí alrededor. Jacklyn seguía allí. Ya no lloraba. Vio todo. Me sentí horrible cuando supe que mi hermana, mi bebé, me había visto de aquella manera. Temía que me tuviera miedo desde ese momento. Me había sumido en un trance violento que no me permitió recordarla a ella. No me arrepentía de haber asesinado a una persona sino de haber tenido a Jacklyn ahí viendo todo. Me arrodillé lejos de ella y mire a Jacklyn, quien respiraba rápidamente y me miraba a los ojos. Sus mejillas estaban húmedas y más rosadas que de costumbre, los ojos empapados en lágrimas y su boca entreabierta. -Jacklyn
-Susurré. -Yo
lo siento. Lo siento mucho
de veras, cariño. Mi respiración estaba acelerada y estaba muy cansada, apenas me había dado cuenta. Mi hermana solo me miraba con miedo y de verdad estaba asustada de que Jacklyn no deseara acercarse más a mí, que me temiera. -No voy a herirte, cielo-Dije tranquilizadoramente y extendí los brazos. -No te voy a
Jacklyn se levantó y corrió hacia mí. Envolvió sus brazos en mi cuello y me abrazó con fuerza. Un fuerte alivio me recorrió en todo el cuerpo y apreté a mi hermana más cerca. No me había dado cuenta de que tenía lágrimas corriéndome por las mejillas. Jacklyn se separó de mí y puso sus manos en mis mejillas. Me miró a los ojos y no dijo nada; no tuvo que decirlo para que supiera que yo seguía siendo la misma para ella, que yo seguía y seguiría siendo su hermana mayor, su madre adoptiva, sin importar qué. El frente de su blusa estaba manchado de la sangre que yo tenía en toda mi ropa, pero no parecía importarle. Acaricie su carita, manchándola de la sangre de mis manos y le di un beso en la frente. La acune contra mí y ella puso sus brazos en mi cuello. -¿Te lastimó?-Preguntó. -No-Respondí. -Lo hizo hace tiempo.-¿Era ella quien te daba miedo y quien te hizo llorar mucho?-Sí, era ella.-¿Se murió?-Sí.-Ya no va a lastimarte.Eso último no fue una pregunta, sino un comentario tranquilizador. Jacklyn pensaba que yo estaba asustada de Rachel y que solo había enfrentado mi miedo. Para mi hermana, la muerte era sencilla, solo significaba que es alguien ya no iba a estar entre nosotros y que no volvería. -No, ya no lastimara a nadie jamás-Dije y me levanté con Jacklyn en brazos. -Vámonos. No le digas a nadie lo que paso, ¿está bien? Es un secreto. Jacklyn asintió. Comencé a caminar para volver a la granja. La ropa llena de sangre sería un problema pero no me importaba demasiado ya. Me alejé sin mirar al cadáver destrozado y ensangrentado de Rachel y sentí lastima por el montón de florecillas salpicadas de sangre.

Mi ropa y ahora la de Jacklyn aúnchorreaban sangre cuando llegué de nuevo al territorio de los Greene. Creí queme atraparían rápido pero el grupo estaba bastante disperso. Podía verlosvigilando bastante lejos. Cuando Beth me mostró la granja y me enseño algunastareas, recordaba que el gallinero contaba con una llave de agua así que podríalimpiarme allí. Lo más complicado era la ropa ya que tendría que ir a mi tienday cambiarme, luego buscar donde deshacerme de ella sin que nadie sospechara. Cursos gratis en Youtube

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al llegar al gallinero, todo era silenciosoexcepto por el ruido de las gallinas. Busqué la llave de agua, lo cual no fuetan difícil. Dejé a Jacklyn en el suelo para poder girar una cubeta y ponerlafrente a la llave de agua, senté a mi hermana allí y abrí el grifo para que unchorro de agua saliera. Mientras limpiaba las ensangrentadas manos de Jacklyn,pensé en lo que acababa de suceder.

¿Me sentía culpable? No mucho. ¿Estabaasustada? Un poco. Esa persona que torturó a su torturadora no se parecía ennada a mí. Mi corazón seguía palpitando fuertemente contra mi pecho por laadrenalina, una adrenalina distinta, una emoción que corre por mis venas que nosé cómo llamarla. No podía describir lo que sentía en aquel momento porque nosentía nada. Ver el cuerpo destrozado de Rachel no me asustó como lo hubierahecho normalmente, no sentí remordimiento al sentir como su vida se escapabaentre mis dedos, desgarrada por mi cuchillo, esa energía dejándola y su cuerpopoco a poco dejando de luchar mientras moría. Sus asquerosos ojos verdespermanecieron abiertos incluso después de que murió; yo no me había molestadoen cerrárselos. Y ahora deseaba habérselos sacado de las orbitas para jamásvolver a ver aquellos ojos esmeralda que me había observado desmoronarme, queme veían a los ojos mientras mancillaba mi cuerpo con su lengua y que dejabanentrever una mente psicópata.

 

Si, debí habérselos sacado.

-Lissie-Dijo Jacklyn, alejándome de mispensamientos. Yo lo lavaba la sangre de su cara con mis manos mojadas. -¿Fuealgo malo lo que hiciste?

Carajo. ¿Qué le iba a decir?

-Si-Conteste. -Algo bastante malo.

-¿Entonces por qué lo hiciste?

Suspirey la mire a los ojos, sus grandes ojos brillosos. David, Jacklyn y yocompartíamos los mismos ojos; la misma forma almendrada, el mismo color grisclaro. Desde que nací, todos siempre medecían que yo me parecía mucho a mi hermano mayor. David también tenía el pelorubio muy claro, lacio, los mismos ojos y los mismos rasgos que yo. PeroJacklyn no había repetido los cánones de la familia. Ella nació con abundantepelo ondulado de color castaño chocolate, su piel ligeramente menos pálida, losuficiente para que no se viera enfermiza como yo, y una mirada, aunque la misma, muy distintade la de sus hermanos. Esos ojos me miraban con expectación en ese momento.

-Lo sabrás cuando crezcas-Le contesté conuna pequeña sonrisa.

-Yo quiero saberlo ahora, Lissie-Recriminó,frunciendo el ceño.

-No lo entenderás, cielo. Te prometo que tediré cuando seas mayor-Respondí.

-Pero

-Déjalo ya, Jacklyn. Déjame limpiarme yluego vamos a cambiarnos, ¿sí?

Yo fui más difícil de limpiar. La sangre nose iba y estaba salpicada por todo el cuerpo. Tendría que ducharme paraquitármela por completo, pero logre quitarme las manchas de la cara y losbrazos. Tome a Jacklyn de la mano para ir a la casa de campaña y podercambiarnos de ropa. Tuve que jalonearla un poco para que fuera más de prisa,pero ella no se quejó.

Al faltar unos cuantos metros para llegar ala tienda, escuche la voz de Andrea. Me quede inmóvil, conteniendo el aliento,esperando ser atrapada. Pero eso no sucedió. La voz de Andrea fue desvaneciéndosemientras caminaba hasta que se alejó lo suficiente para que yo pudiera,finalmente, entrar a mi tienda.

Cerré el cierre con rapidez y saque unamuda de ropa para mi hermana. Jacklyn aún no sabía cómo cambiarse sola así quetuve que hacerlo yo por ella. Le quite su blusita rápidamente, con movimientosbruscos, y luego el pantalón. Le puse otro par de pantalones y una sudadera decolor rosa claro. Sus tenis blancos estaban también manchados de sangre así quese los cambie por unas botas.

Jacklyn me espero sentada en la camapacientemente mientras yo me cambiaba por ropa limpia, pero de todos modosaunque me cambiara tendría que ducharme. Guarde mi ropa aun con sangre húmedadebajo de la maleta de mi ropa, debajo de mi cama. Me preocupaba que Daniel se enterarapero él nunca revisaba mis cosas. Tiraría en el bosque la delatadora ropa encuanto tuviera la oportunidad. Jacklyn me veía, expectante.

-Nuestro secretito, ¿está bien?-Dije. -Nole digas a nadie.

-¿Ni siquiera a papi?

-No, ni siquiera a él.

La niña asintió, se agarró el estómagohaciendo un mohín y supe que ella no abriría la boca, que se olvidaría o esoesperaba.

-Tengo hambre, Lissie-Comento e hizo unamueca. Yo imite su gesto. No recordaba el tiempo transcurrido y ya había pasadomás de medio día.

-Vamos a comer y después ambas tomaremos unmerecido baño-Sonreí y tome su mano para salir de la tienda como si nadahubiera sucedido.

 

Me reuní con los demás para el almuerzo engrupo o al menos un intento de ello. Los demás trabajaban o hacían susdeberes así que solo quedamos los niños,Carol, Lori, Maggie, Patricia y yo.

Nos sentamos todos en el comedor de losGreene y escuchaba las pláticas de las señoras sin participar en ellas. Veía a Jacklyn comer uvas pasas de unrecipiente mientras estaba con Carl y Sophia y de repente comencé a sentir unasensación muy incómoda en la piel como si la sangre de mi enemiga que no puderemover debajo de mi ropa me quemara, me picara.

-
lisse.

Por Dios, me estaba escociendo de verdad.Tenía que quitármela ya.

-
nelisse.

Tenía a los restos de Rachel encima de mí. Maldición.

-Annelisse-Dijo una voz un poco firme. Megire a ver quién me llamaba y vi a todas viéndome con expectación. Quien habíahablado era Carol. Pude ver la preocupación disimulada en sus facciones,probablemente pensaban que estaba regresando a mi estado catatónico.

-¿Qué pasa?-Pregunté.

-¿Estas bien? Estas distraída-ComentóMaggie.

-Uh... sí, estoy bien.

-¿Segura?-Preguntó Lori, acercándose a mí yponiendo su mano en mi cabeza cariñosamente. -Si quieres salir a tomar aire

-No-La interrumpí. -Estoy bien, todo estánormal-Sonreí.

-Bueno
-Murmuro Lori.

-Te preguntábamos donde habías estado todala mañana.-Dijo Patricia. -No te vimos por aquí. No estabas vigilando con tuprima, ¿o sí? Recuerda que Hershel dijo que te mantuvieras alejada de situacionesque impliquen a caminantes. Ya estás bien pero no hay que forzarte.

Si supiera lo que de verdad estuvehaciendo

-No estuve vigilando con Andrea, nisiquiera me acerque-Contesté. -Jacklyn quería ir a ver las flores que estáncerca del bosque y la llevé. Era un lugar muy lindo y nos quedamos allí mástiempo del que pensé.

-¿Hay un campo de flores aquí?-PreguntoSophia. -Quiero ir a verlo-Sonrió.

-Yo también-Dijo Carl.

-Claro, los llevare en cuanto pueda-Sonreí.

-Solo no se adentren mucho albosque-Intervino Carol y acaricio la cabeza de su hija. Leí en sus ojos lapreocupación de cuando Sophia estaba perdida y con peligro de jamás regresar ovolver como una muerta viviente.

-No te preocupes, Carol-Dije para calmarla.-No acercare a Sophia al bosque para nada.

Carol me sonrió en respuesta.

La comida estaba deliciosa y yo platiquenormalmente como si nada sucediera. Ellas me contaron lo que hicieron en el díapero yo seguí mintiendo. Me reía en mi mente imaginándome contándoles todo comosi fuera una cosa normal. "Bueno, hoyasesine cruelmente a quien casi me asesina a mí. Hubieran estado allí, fuebastante emocionante, mucha adrenalina. También hice que un caminante lamordiera. No pensé que tardaría tanto en, ya saben, morirse, pero no importa.Grito bastante antes de morir. Ja, ja."

No les diría jamás.

Me sentí mejor hasta que me duche ya alatardecer. Ya no tenía nada de Rachel, ella se había ido por completo y ahorapodía vivir en paz. O al menos en paz de que no tenga que preocuparme más porella.

Pasé mi tiempo en la sala con los niños yvisité a Beth, hablé con ella de las pequeñas flores y de lo bonitas que eranantes de que yo las salpicara de sangre. Pero mi amiga no dijo nada. Cuando yaestaba oscuro afuera y las luces de la casa estaban encendidas, yo veía a Carl,Sophia y Jacklyn armar un viejo rompecabezas de cien piezas. Sophia le mostrabaa Jacklyn como armarlo correctamente. Mientras los veía escuché la puerta principalabrirse y supe que entró Daniel en la casa con solo oír sus pisadas. Me giré ylo vi, tenía restos de sudor en el rostro y su cabello negro se pegaba a supiel, se veía cansado y aun así me sonrió con ganas. Me sentí repentinamentemás segura cuando lo vi, como si hubiera tenido los músculos tensos todo el díay ahora se relajaran.

 

-¡Papi!-Exclamó Jacklyn y soltó sus piezaspara correr hacia Daniel. Se abrazó a sus piernas y Daniel la alzó en brazospara saludarla.

-Hola, preciosa. ¿Cómo has estado?-SaludóDaniel.

-Bien. Estoy jugando con Carl y Sophia.

-Que bien, Jacklyn. Sigue jugando conellos.

Daniel bajo a mi hermana y ella corrió deregreso para seguir su actividad. Carl y Sophia también lo saludaron y él lesrespondió. Luego me vió y me sonrió.

-Hola-Saludó y se dejó caer en el sofá a milado.

-Hola-Sonreí. -Te ves cansado.

-Ya sabes, lo normal-Contestó mientrasdejaba caer la cabeza hacia atrás. Pude notarle mejor las ojeras oscuras quetenía en sus ojos.

-Tienes que dormir más-Comente, tomándolede la mano.

-Lo dice quien se duerme hasta mediamadrugada.

Me mordí la lengua. Yo siempre había tenidoproblemas para dormir, desde pequeña; desgraciadamente yo no tenía ese don queDaryl, Daniel y Jacklyn compartían de quedarse dormidos a voluntad. Solíadormirme hasta aproximadamente las tres de la mañana todos los días y tenía quecansarme de verdad para poder quedarme inconsciente en una hora normal. Yosiempre pensé que Daniel dormía sin darse cuenta pero al parecer me tenía en sumira más de lo que pensaba.

-¿Cómo lo sabes?-Pregunté con una risilla.

-Jesus, Annelisse, eres la persona que másse mueve mientras duerme que he conocido en mi vida.-Contesto. -Las veces queme has pateado dormida son incontables, cariño.

-¡Yo nunca te he pateado!-Exclamé pero mereí. Daniel se rio conmigo.

-Yo no pienso lo mismo.

Ambos reímos.

-Cuéntame que hiciste hoy-Me dijo.

-Ya sabes, pasear por ahí.

-Papi-Dijo Jacklyn. -Lissie me llevo a verunas flores en el bosque. Eran muy bonitas.

-¿Fueron al bosque?-Pregunto Danielcambiando su tono de voz.

-No nos adentramos mucho-Le asegure. Mire ami hermana con toda intención como recordatorio de nuestro secreto. -Jacklyn insistíaen ello y solo le enseñe un pequeño claro.

Algo brillo en la mirada de Daniel pero desapareciórápidamente.

-Mientras no se adentren demasiado estábien, entonces.

Daniel y yo conversamos otro rato de lo quehabíamos hecho y él me dijo que los caminantes se hacían cada vez más presentespor los alrededores. Las criaturas esas al parecer emigraban cuando no lesquedaba alimento donde estuvieran y se movían en manadas, aunque los que hanaparecido no sobrepasan de una docena.

-Daniel, Annelisse-Nos llamó Sophia.-Jacklyn se está durmiendo.

Mi hermanita sostenía sus piezas derompecabezas mientras se tallaba sus ojitos y bostezaba. Esa era nuestra señal paraactuar como sus padres adoptivos. Jacklyn ya estaba durmiéndose, y cuando Daniella cargo, ella rodeo su cuello con suspequeños brazos, recargo su cabeza en su hombro y dejo caer todo su peso, yacon los ojos cerrados.

 

-Vámonos a la tienda-Dijo Daniel. -Es horade dormir para nosotros.

Daniel se despidió de los niños, deseándolesbuenas noches revolviéndoles el pelo y yo deposite un beso en la frente de cadauno.

-Nos vemos mañana, chicos-Me despedí,bostezando. La verdad es que no me había dado cuenta cuan cansada estaba. Elasesinar a alguien sí que cansaba tanto física como mentalmente.

-Buenas noches.-Respondieron Carl y Sophia.

Al salir de la casa el aire fresco de lanoche y su silencio me envolvieron. Daniel y yo caminábamos silenciosamentehasta nuestro campamento pero no sabía si era paranoia o que porque sentía lamirada de Daniel clavada en mí.

Daniel era bastante observador, vigilaba ysiempre estaba en alerta para proteger lo que más amaba. Él sabía reaccionar asituaciones de alarma, de adrenalina y solía ser actuar con más cautela que yo.Yo siempre fui del tipo "reacciona y después piensa". Esos factores lo hacían expertoen leerme la mente, en saber cuándo estaba fingiendo y cuando algo estabamal. Yo sabía que el sospechaba algo.

Mire de reojo y tenía razón: Daniel me veíasin discreción. Su mirada no era dura pero si inquisitiva. Le devolví la miraday era como un enfrentamiento de miradas entre los dos.

-¿Cómo estuvo tu día?-Me preguntó.

Él sabía que yo escondía algo. Mierda.

-Bien, ya te lo había dicho.-Dije perohable con dulzura. -Fui con Jacklyn para ver las flores.

-¿Solo hiciste eso?

-Si-Mentí.

Me dejo entrar primero en la tienda y luegoacostó Jacklyn en su cama. Ella ya estaba dormida para cuando toco el pequeño colchóny dio un gran suspiro, con sus brazos por encima de su cabeza. Yo la cubrí con sumanta de color rosa y acaricie su mejilla sonrosada. Me sentía culpable porhacerla presenciar algo tan sangriento y violento. Había sido completamente miculpa y probablemente le afectaría en su subconsciente cuando creciera. Deseéque sus sueños fueran hermosos y nunca se convirtieran en pesadillas como las mías.Quería que mi hermana nunca viera lo que yo había visto, que hiciera lo que yo habíahecho. Más que nada esperaba poder proteger su inocencia.

No sabía porque escondía el hecho de que yohabía matado a Rachel. No sentía culpa al respecto e incluso creía que era la mejoropción. Rachel había intentado matarme, casi con éxito, y probablemente intentaríamatar a alguno de mis seres queridos. Suponía que no quería perder la confianzade mi grupo, no quería que me vieran como un monstruo, un caminante.

Tal vez estaba comenzando a volvermeparanoica pero juraba que sentía la mirada de Daniel clavada a mis espaldas,pero cuando me gire él se quitaba la camiseta sucia para cambiársela por otra. Siempreme había gustado su espalda, me atraía la manera en la que sus músculos semarcaban y como se flexionaban cuando se movía. Sin pensarlo avancé la pocadistancia que nos separaba y lo abrace por la espalda, acariciando su pieldesnuda con los ojos cerrados. Mis labios comenzaban a recorrer su hombro y sucuello, el suspiro de satisfacción y yo abrí mis ojos. Se giró para rodearmecon sus brazos y nos besamos lentamente. Mi lengua delineó sus labios y el me mordió,yo gemí delicadamente y suspiré lentamente. Fue él quien termino el beso elcual yo no tenía intención de terminar y me estrecho entre sus brazos.

 

-Has estado ocultando algo-Me dijo,soltando sus sospechas. -No tienes que decir que es. Lo único que quiero saberes si sientes que te pondrás mal de nuevo.

-No, no, estoy bien-Dije rápidamente. -No sucedenada, de verdad.

Daniel no dijo nada y me dio un beso rápido.

-Vamos a dormir.

Vi a Rachel en mis sueños. Ella estaba allíparada en medio de un sombrío bosque lleno de gritos. Yo estaba parada frente aRachel y escuchaba los gritos de todos los que había visto morir comidos porlos caminantes. Gritos de la gente alrededor de mí, gente que no conocía y a déa quienes conocía de verdad. Los alaridos de mi propia familia llenaban mis oídos,mi mente. Mi respiración se aceleraba y sentía el pánico recorrer mi cuerpo. Queríacorrer pero ese entumecimiento propio de las pesadillas me embargaba y estaba inmóvilcomo estatua. Sin previo aviso, la figura de Rachel corrió hacia mí con unlargo cuchillo y sentí las puñaladas en mi abdomen como si fueran de verdad. Caíal suelo y sentí que me ahogaba con mi propia sangre, que brotaba de mi boca. Queríadespertar pero no podía. Quería gritar pero no tenía voz. El dolor de lasacuchilladas era demasiado y sentí que me moría de verdad. De reojo vi mássombras moviéndose y vi como la oscuridad que las rodeaba desaparecía paradejar a entrever unos caminantes que avanzaban hacia mí. Yo grité, no podía movermey ellos ya se estaban agachando para tomarme. Uno de ellos tomo mi brazo yenterró sus dientes en él. Grite. Grite. Y grite. Uno se comía mi pierna, otromi brazo, otro más mi cuello y me apuñalaban y me ahorcaban. Rachel estabaparada y veía con una sonrisa en su rostro, una infantil sonrisa demasiadofamiliar. El cabello de la chica a la que odiaba comenzó a aclararse al igualque su piel, sus facciones cambiaban para convertirse en unos cánonesligeramente más jóvenes, sus ojos cambiaron de forma pero no de color, seguían siendoverdes. Mientras era comida por esas criaturas me vi a mi misma parada observándomemorir sonriéndome, con los ojos de ese color verde que tanto odiaba y no grisescomo se supone que tenían que ser.

Me desperté sobresaltada, gritando yjadeando, sudando frio. Sentí las manos de Daniel agarrarme de repente. Seguíaoscuro, aún era de noche y trate de respirar profundo para tranquilizarme.

No quería ser como ella. No iba a ser comoella. No podía ser como ella.

-Annelisse, responde-Dijo Daniel. Ni siquiera me había dado cuenta de que él me estaba hablando.

Rachel nunca iba a volver, iba a dejarme enpaz para siempre. Rachel estaba muerta, yo la maté.

-¿Qué es lo que estás diciendo, Annelisse? Contestame,por el amor de Dios-Susurro desesperadamente para no alertar a Jacklyn, quien sorprendentementeseguía dormida, mientras me envolvía entre sus brazos y yo me aferré a ellos. Irracionalmentehabía lágrimas que se deslizaban por mis mejillas y por fin pude escuchar loque murmuraba sin darme cuenta.

-
como ella
nunca más
ella
muerta.

-Tranquilízate, por favor-Dijo Daniel conuna calma fingida. -Fue solo un sueño, todo está bien.

-Un sueño-Susurré.

-Un sueño-Asintió Daniel. -No es real.

No. Si fue real. No un sueño. Yo la mate.Yo asesiné a una persona. Yo quise acabar con ella como ella quiso acabarconmigo.

 

Ahora yo era como ella.

-No fue un sueño-Murmure con una voz tanbaja que creí que no me había escuchado. -No, fue real, Daniel. Yo la maté.

-¿Qué? Annelisse, ¿tu hiciste qué?-SusurroDaniel.

-La mate, Daniel.

Me gire para verlo a los ojos y vireflejado en ellos preocupación, dolor y confusión. Con voz clara,inconfundible, imposible de no entender, confesé mi más grande pecado:

-Yo asesine a Rachel.

Su silencio me pesaba más que mi propio dolor. Me sepultabay me aplastaba. Su mirada denotaba horror, confusión. Quería que me hablara,que me abrazara más fuerte y que me hablara con susurros tranquilizadores.

Pero el permaneció en silencio.

Daniel trataba de no juzgarme, lo veía en sus ojos. Él meamaba lo suficiente como para luchar contra su propio criterio. Sus brazosestaban flojos alrededor de mí y yo apreté los labios mientras más lágrimascaían absurdamente de mis ojos. Lloraba porque me dolía su silencio, no por loque había hecho.

-Di algo-Supliqué en voz baja.

Daniel inhaló profundamente y negó lentamente con la cabeza,tratando de entender lo que había dicho.

-Me odias ahora, ¿no es cierto?-Susurré. Daniel pareciósalir de su ensimismamiento.

-Nunca podría odiarte-Contesto con voz ahogada.

-Entonces dime algo-Respondí.

-No sé qué decirte-Declaró y se dejó caer en la cama,suspirando profundamente.

Me acosté de nuevo, limpie mis lágrimas y me acurruquecontra él. Daniel me envolvió con un brazo y me apretó fuerte, pero sin decirnada.

-Lo siento-Dije.

-No tienes por qué disculparte conmigo-Dijo. -Lo hecho,hecho está. Como sea, Annelisse, nadie puede remediar algo como eso.

Enterré mi cabeza en su cuello y sentí como acariciaba mipelo con suavidad.

-Dime que le hiciste-Pidió en voz baja. Alce la mirada. -Noes que lamente mucho su muerte, cielo. Eso solo que la conocía desde hace muchoy
-Hizo una pausa, resoplo y se llevó su mano libre al rostro. -Solo quierosaber qué le hiciste.

-No quieres saber-Susurre.

Daniel me devolvió la mirada.

-Dímelo.

-No.

Nos miramos el uno al otro. Sabía la razón por la queprobablemente nunca le diría la manera en la que asesiné a Rachel; no queríaque él me viera como un monstruo.

-Me duele lo que has hecho, Annelisse-Dijo con lentitud.-Creí que
que no lo harías
que sería diferente-Resoplo de nuevo. -Sigoconfiando en ti, siempre lo hare, y sé que no lastimaras a nadie mientras no telastimen o lastimen a quien amas.

Apreté los labios. Me conocía tan bien.

-Pero aun así-Continuo. -No sé qué pensar de ti en estemomento.

-No pienses en nada-Le dije.

El no contesto en un buen rato. Comencé a quedarme dormidahasta que Daniel decidió hablar.

-¿A eso fuiste al bosque? ¿A matarla?

-No-Conteste. -De verdad lleve a Jacklyn a ver las flores yRachel me atacó por detrás-Hice una pausa. -Luego sucedió.

-¿Jacklyn lo vio?

-Todo-Respondí.

Daniel volvió a resoplar y cerró los ojos.

-¿A qué te refieres con todo?

-Todo lo que le hice a Rachel-Respondí, ligeramenteconfundida.

-No. ¿Qué fue lo que vio Jacklyn?

Empecé a entender por dónde iba. Daniel seguía insistiendoen saber cómo había matado a Rachel, pero aun así no pensaba decírselo.

 

-Ya te dije que no voy a decirte como la mate-Dije.

-¿Por qué?

-Fue horrible-Conteste sin más.

La pausa me pareció demasiado larga, demasiado profunda.Daniel seguía luchando consigo mismo, tal vez para no gritarme o para no vermecon el mismo asco con el que veía a los caminantes. Me horrorizaba pensar queal matar a alguien me haya rebajado al nivel de mi torturadora y víctima, opeor, al de las grotescas criaturas que deambulaban allá fuera.

-No sé cómo los demás no se dieron cuenta que algo sucedió-Comentóen voz baja y casi pensé que hablaba para sí mismo. -Annelisse, tienes unamarca de golpe en la mejilla. La vi en cuanto entre a la casa y te mire.

-¿Cómo supiste que algo raro estaba pasando?-Pregunte convoz queda.

-Porque conozco muy bien esas marcas que dejan cuando tegolpean. Tuve muchas de ellas. La reconocí al instante y supe que algo había pasado.

-Pero no te imaginabas
que hice eso-Continúe.

-No, no lo imaginaba.-Suspiro. -Hablaremos de ello mástarde. Duérmete.

La noche era muy oscura y no podía verle las facciones aDaniel pero supe que la conversación, por donde lo viera, había acabado y seriaretomada hasta que se le pasara el shock. Aun así su brazo seguía alrededor de mícomo si nada, pero sabía que había algo distinto. Sintiéndome como una mustia, cerrélos ojos.

Al día siguiente, mordiéndome los labios y moviendo lasmanos nerviosamente mientras estaba sentada en mi cama, le mostré las ropasensangrentadas a Daniel. Los trapos aquellos estaban tiesos, arrugados, por lasangre seca y casi no había vestigios de su color original. Daniel las tomoentre sus brazos y las observo sin que pudiera yo leer su mirada.

-Es demasiada sangre-Comento en voz baja. -Demasiada.

Apreté los labios, expectante. Esa vez ahora si reconocí lamirada, un pequeño atisbo que conocía muy bien. Era la misma mirada que teníacuando estuvimos en el asilo, esa mirada que buscaba respuestas en las cosasdejadas atrás en una escena horrible.

-Déjalo ya-Gruñí, frunciendo el ceño. -No vas a saber que lehice a Rachel con solo ver mi ropa.

Daniel aparto sus ojos de la ropa para verme a la cara.

-Dice bastante más de lo que crees.-Respondió. -La apuñalaste,¿no es cierto? ¿En una arteria o muchas veces?

-No te lo voy a decir-Contestetajantemente.

Daniel emitió un gruñido desesperado e impaciente. Se llevóla mano a la cara en un gesto que hacia cuando se sentía exasperado.

-Annelisse, de verdad siento que no confías en mí losuficiente.

-Obviamente confió en ti, por eso te lo conté-Exclamé,enfadada repentinamente por que llegara a esa conclusión. -No quiero que sepascomo mate a Rachel porque es demasiado horrible.

-El mundo ya es horrible. Tu gota no colmara el vaso, créeme-Replico,entrecerrando los ojos.

-¿No podemos hacer como que esto nunca paso?-Pregunte,exasperada. Realmente me fastidiaba el hecho de que fuera tan insistente sobreel asesinato de quien casi me asesina a mí.

-Pero paso-Contesto Daniel con brusquedad. Señalo la blusarepleta de sangre seca. -Ahí está la prueba de lo que hiciste.

-¿¡Por qué quieres saberlo!?

-Quiero saber de qué fuiste capaz-Respondió.

 

Reí amargamente.

-Me subestimas, ¿verdad?

-No te estoy subestimando.

-Sí, si lo haces.-Me incline hacia Daniel. -En el fondocrees que no soy capaz de muchas cosas. Pero estas mal.-Dije duramente,enojada. -¿Quieres saber que le hice a Rachel? Claro que quieres saber. Fue mássencillo de lo que creí. La golpee, la apuñale en las piernas justo como ellalo hizo conmigo, deje que un caminante se la comiera viva y luego la termine dematar apuñalándola tantas veces que ya no recuerdo el número. Eso fue lo quepaso.

Daniel no dijo nada y solo me vio ponerme de pie y dirigirmea la salida. Antes de salir de la tienda me gire hacia él.

-Eso es todo.-Dije. -Si te parece repugnante, solo recuerdalo que ella me hizo.

Y salí sin decir nada más.

El día fue común, excepto por el hecho de que no hable conDaniel en todo el día. Aparecieron más caminantes por las vallas y eso fue todala amenaza del día. Carol se empeñaba en enseñarme a cocinar y yo me dejabaenseñar. Jacklyn también jugaba como si nada hubiera pasado, como si no hubieravisto a alguien morir. Se distraía con los juguetes de su cumpleaños y solíaabrir y cerrar el guardapelo en su cuello una y otra vez antes de rendirse alsueño de su siesta diaria.

Al llegar el atardecer, mientras estaba sentada en el porchejunto con los niños, comencé a notar como todos corrían en la misma dirección aunos buenos veinte metros de mí y se agrupaban en torno a un bulto que había enel suelo. Reconocí la camiseta roja de Daniel a lo lejos..

-¿Qué es eso?-Pregunto Sophia. No pude contestar.

-Carl, Sophia, quédense aquí. Iré a ver que es. Que Jacklynno se acerque, regreso en unos minutos.

Salí corriendo y pude ver como alguien, una mujer de rizososcuros, se derrumbaba.

Dayane.

Mierda.

Encontraron a Rachel.

Corrí más rápido y llegue tan veloz como pude, jadeando. Dayaneyacía en el suelo junto a algo, llorando desconsoladamente casi a gritos, perono podía ver que era ya que toda la gente me tapaba la vista. Vi a Andrea ytoque su hombro. Ella se giró y su expresión se transformó en alarma en cuantome vio.

-Annelisse, creo que tu no

-¿Qué paso?-Pregunte, jadeando. Ya sabía que sucedía, solo fingíincredulidad. Avance un paso y la mano de T-Dog en mi hombro me detuvieron.

-Chica, no deberías

-¿Por qué no debería verlo?-Pregunte, siendo mi sorpresa unamentira. Me abrí paso de nuevo y lo vi.

Después yo también creí que no debería haberlo visto.

Rachel, o lo que solía ser Rachel, estaba en el suelo. Sin lamitad inferior del cuerpo y con los huesos y unos que otros órganos desgarrados,lo único que la identificaba como Rachel era lo que quedaba de su rostro, queno era más que parte de la boca, la nariz, un ojo cerrado y la maraña sucia depelo.

Abrí la boca, horrorizada al estado del cadáver que parecía sacadode una de mis pesadillas. Yo no la había dejado así, recordaba que estababastante entera cuando la abandone sin vida en el claro. Un caminante debió habérselacomido mientras seguía caliente. No podía creer que fuera mi culpa que unapersona se redujera a un trozo de huesos, carne desgarrada y órganos putrefactos.Palidecí, comencé a sentirme mareada y con nauseas, podía escuchar claramentelos aullidos de dolor de Dayane por la muerte de su hija. También escuche lavoz de alguien que me llamaba con cautela, Dale probablemente.

 

-Annelisse, querida, ¿te sientes bien?-Pregunto Dale y metomo del brazo.

Tenía la sensación de que lo que quedaba de Rachel se levantaríae iría por mí para vengarse. Sentí un escalofrío.

-Está muerta-Susurre, tragando saliva, tratando deconvencerme que Rachel se había ido y que jamás me haría daño.

-Ven, te llevare a casa-Dijo Dale. Me deshice de su agarre.

Está muerta.

-No. Yo me voy.

Intente mantener un ritmo normal, pero no tarde mucho ensalir corriendo a mi tienda.

Está muerta. No va alastimarte.

Me senté en la cama y me balancee lentamente, tratando dedejar de temblar. Me agarre la cabeza con las manos, tratando de detener los escalofríos.

-Está muerta, está muerta
Yo la mate
No volverá-Susurre yhasta que me cayó una gota en los labios entreabiertos me di cuenta que llorabadesesperada y jadeante.

Me abrace el cuerpo, luchando con fuerza por tranquilizarmesin mucho éxito. Era ridículo. Escuche como alguien entraba y solté un gritoahogado.

-Soy yo, soy yo-Dijo Daniel con rostro preocupado. -¿Qué paso?¿Estás bien?

-Rachel murió, ¿verdad? No volverá y se vengara, ¿no escierto?

-No va a volver, cielo, ella murió. Tú la mataste-Respondió,poniéndose a mi altura enfrente de mí y tomando mi rostro entre sus manos. El merotacto me tranquilizo.

-Reduje a un ser humano a eso, Daniel-Susurre. -Soy igualque ellos.

-Tú no eres igual que ellos-Dijo Daniel seriamente. -No teculpo y nadie lo hará. Rachel se lo merecía y la iban a ejecutar de todos modossi la encontraban, eso dijo Shane.

Sucumbí a un sollozo, rodee su cuello con los brazos y el meenvolvió en los suyos.

-Maté a una persona-Murmure.

-Sí, lo hiciste-Dijo sin rodeos. -Probablemente lo volverása hacer para que no te hagan daño.

-No quiero

-Tendrás que hacerlo eventualmente-Me interrumpió. -Laspersonas no se unen solo porque el mundo se ha caído en pedazos. Me he dadocuenta de ello.-Su voz no era oscura ni malévola, solo sincera. -Cuando estuvefuera y conseguimos a Randall tuve que dispararle a otras personas que querían matarme.Así es ahora. Es matar o morir.

Me separe de él y me seque las lágrimas. Él tenía razón y yolo reconocí.

-Lamento haberte insistido-Dijo en voz baja.

-Perdóname por ser tan débil-Conteste.

-Tú no eres débil, eres más fuerte que muchos otros.

Nos sonreímos el uno al otro y Daniel me apretó la mano.

-Rachel no volverá a herirte.

Si Daniel lo decía, tenía que ser de verdad. Rachel se habíaido al infierno y se quedaría allí por siempre. Tal vez yo la acompañaría cuandomuriera, pero mientras tanto ella no podría lastimarme.

-Jacklyn esta con Carl y Sophia. Tenemos que ir porella-Dije, intentando que mi voz sonara normal. Daniel sonrio.

-Vamos.

Me tomo de la mano y salimos de la tienda, dejando mi temorpor mi enemiga muerta detrás de mí.

Pero me estaba engañando a mí misma.

Siempre le tendría miedo a Rachel y sus grandes y psicópatasojos verdes.

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Hola!

Actualizo por fin xD Espero que no me manden a Terminus por la tardanza. Estos ultimos capitulos han salido de mi mentesilla y el proximo capitulo ya seguire con la serie. Pero quiero saber su opinion :) ¿Quieren mas capitulos con la trama de la serie o mas capitulos originales? La tercera y cuarta temporada (las cuales juntare en una sola historia) estan mas cerca que Daryl con su ballesta, por lo que ya viene lo que todos queremos: SANGRE, DARYL, TRIPAS, CAMINANTES, DARYL, PELEAS, BALAZOS Y DARYL.

 

Actualizare pronto, probablemente la proxima semana ;)

Los amo y muchas gracias por su apoyo c:

El funeral de Rachel se celebró casi inmediatamente aldescubrimiento de su cuerpo. No querían verlo mucho más tiempo por lo que T-Dogy Glenn se apresuraron a cavar la tumba. Cuando el cuerpo de Rachel estuvo yabajo tierra y el lugar decorado con un pequeño altar de piedras lisas comorespeto al ser humano que era, ya era de noche. Todos estaban ahí presentesalrededor pero yo estaba detrás de todos ellos, observando con los brazoscruzados sobre el pecho. No meinteresaba el funeral de quien me torturo, agradecía que ahora estuviera dondejamás pudiera alcanzarme.

Hershel decía la típica jerga religiosa propia de un funeraly Dayane se despedazaba en lágrimas en los brazos de Carol y Lori. Daniel seencontraba dándome la espalda a un metro enfrente de mí con Jacklyn en susbrazos, mi hermana con los pequeños brazos alrededor de su cuello. Jacklynmantenía la vista hacia Hershel, pero luego volteo hacia atrás para vermedirectamente a los ojos. Le devolví la mirada y ella apoyo su barbilla en elhombro de Daniel, luego recargo la cabeza en su cuello y pareció susurrarlealgo ya que luego Daniel se giró ligeramente para verme. Ninguno dijo nada, yosuspire, di media vuelta y camine de regreso a la tienda.

Temprano en la mañana del día siguiente, Daniel se levantómás temprano y me permitió dormir una hora más a mí y a Jacklyn antes de que elsol entrara demasiado brillante a través de la lona de la tienda y no nospermitiera conciliar más el sueño. Salí de la tienda a tiempo de ver como Shanejalaba del brazo a un amordazado Randall y lo metía en la cajuela del auto.

-¿A dónde se lo llevan?-Pregunto Jacklyn, quien sostenía mimano y veía la escena con curiosidad.

-Lejos para que no nos encuentre-Conteste.

-¿Por qué?

-Para que no nos lastimen.

Jacklyn soltó mi mano y corrió hacia la casa, yo detrás deella. Me dedique a hacer unos cuantos deberes como barrer el porche antes dedirigirme a la cocina donde se encontraban Lori y Maggie, quienes estabancocinando.

-¿Rick y Daniel les dijeron algo sobre Glenn cuandovolvieron del pueblo?-Pregunto Maggie mientras partía tomate y pepino enrodajas. Lori cortaba un pollo cocido y yo lavaba los platos.

-Solo que la cosa se puso fea-Respondió Lori.

-Lo de siempre. Que tuvo que hacer esfuerzo extra para salirde allí-Conteste. -¿Por qué?-Pregunte, girándome ligeramente a verla.

Maggie tardo en contestar.

-Ya no es el mismo. Dijo que se paralizo. Me culpa a mí,dice que lo controlo-Confeso Maggie.

-Regreso. Es lo que importa-La tranquilizo Lori mientrastomaba una rodaja de pepino y le daba una mordida. -Los hombres necesitan hacerciertas cosas. Siempre culpan a las mujeres por lo que hacen o no pueden hacer.Te diré algo, ellos ocupan de lo que pasa afuera y nosotras guardamos la calmahasta que ellos regresen.

 

-Todo estaba bien-Insistió Maggie. -Quizá

-Glenn ya es mayor-La interrumpí. -Él puede decidir por símismo. ¿Tú te arrepientes de algo?

Maggie negó con la cabeza y se le veía más tranquila.

-Dile que se haga hombre-Lori hizo una pausa y soltó unarisita. -No, mejor no se lo digas. No les cae bien.

Lori rio y Maggie con ella, yo sonreí. Maggie tomo labandeja con jugo de naranja y un plato con pollo y ensalada.

-Le llevare esto a Beth.

-Está bien. Yo lo hago-Se ofreció Lori, tomando la charolade las manos de Maggie y caminando hacia la habitación de Beth.

-No tienes por qué preocuparte por Glenn-Dije, seque mis húmedasmanos en una toalla. -Ya se le pasara.

-Gracias, Annelisse-Sonrió Maggie.

-No hay de que-Conteste.

Me puse a sacudir los muebles para quitarles el polvo sinponer en mucha atención en lo que hacía. Jacklyn jugaba sola en medio de lasala con sus juguetes de manera distraída. Ni siquiera me prestaba atención a míni me bombardeaba con preguntas sobre el porqué de aquello, el cómo de esto, deque estaba hecho y cómo funcionaba. Me daba cuenta de que, a pesar de Jacklynjugaba con Sophia y Carl, a veces prefería jugar sola. Tal vez era porque Carly Sophia le triplicaban la edad y no había otros niños pequeños como ella. Probablementeera la única niñita que había logrado sobrevivir en muchos kilómetros a laredonda, todo gracias a que tanto ella como yo habíamos sido afortunadas detener un grupo como el que teníamos ahora.

Escuche a alguien bajar por los escaleras, un ligerosilencio y luego como volvían a subir pero esta vez de manera apresurada. Measome a la cocina, que era donde había oído a donde se dirigían los pasos y vila bandeja con la comida de Beth, intacta. Cuando me gire, vi a Lori bajandopor las escaleras con un cuchillo en mano. Me alarme.

-¿Qué sucedió?-Pregunte.

-Beth escondió este cuchillo-Contesto con voz apresurada. -Quierocreer que no quería hacerlo, de verdad, pero esto es demasiado. Necesito aHershel. ¿Puedo encargarte que estés con ella mientras vuelvo, por favor?

No espero a que respondiera y camino rápidamente fuera de lacasa. No tuve que preguntarle para saber lo que Beth había intentado hacer.

Suicidio. Beth había pensado en suicidarse.

-Jacklyn-Dije con voz ahogada. Mi hermana se giró. -Vamos a vera Beth, ¿sí?

La niña asintió, se levantó del suelo y me siguió escalerasarriba. Subí despacio ya que Jacklyn aún tenía dificultades para subir lasescaleras por si sola y tenía que tomarla de la mano para asegurarme de que nose caería. La puerta del cuarto de Beth estaba abierta y entre con Jacklyn a milado. Mi amiga yacía acostada en posición fetal, cubierta con una sábana y dándomela espalda.

-Hola, Beth-Salude, intentando sonar alegre. Ella ni se movió.-¿Cómo has estado?

Pregunta estúpida.

Jacklyn quiso acercarse a la cama, pero la jale del brazoantes de que llegara y la pegue a mí. Me volteo a ver y yo negué con la cabeza.Lo mejor ahora era no alterar a Beth.

-Tu padre vendrá pronto. Lori fue a buscarlo-Comente, sinsaber que más decir.

-¿Cómo puedes
?-Murmuro en voz baja.

-¿Qué?

-¿Cómo puedes
?-Repitió, esta vez en voz más alta. -¿
hacerlo?

Fruncí el ceño. No le entendía. Era una pregunta que meimaginaba enojada, pero su voz era cansina y casi muerta.

 

-No te entiendo, Beth-Respondí con voz calmada.

-Toda tu familia está muerta, los viste morir-Explico singirarse a verme. Escuchaba su voz amortiguada por las sabanas. -Te quedastesola con tu hermanita, quien es demasiado pequeña para vivir sin que alguiencuide de ella. Y tienes que mantenerla con vida en este
este
mundo. Luegoaquella chica intenta matarte. Y tú sigues aquí, como si nada pasara. ¿Cómo lohaces?

Me dejo casi boquiabierta. Una parte de mí se sintió ofendidade que me echara todo mi pasado en cara, otra pensaba en que Beth tal vez sentíaalgo así como envidia y la más razonable decía que Beth ni siquiera pensaba enlo que estaba diciendo y que probablemente en esas palabras me estaba gritando pidiendopor ayuda. Me dirigí por la tercera y sonreí con dulzura.

-Nunca se dijo que sería fácil-Respondí. Me puse de rodillasjunto a la cama y Jacklyn se sentó en el suelo. -A veces siento que estoycayendo en un pozo, que lo que hago con todas mis fuerzas no sirve de mucho,que me estoy perdiendo a mí misma. Creo
no, sé que la persona que era antes deque empezara el apocalipsis ya no existe, pero supongo que me he hecho másfuerte-Suspire y Beth se giró hasta que me dio la cara. Tenía los ojos llenosde ojeras, estaba pálida. -Sí, vi a mi familia ser devorada por esos monstruosy quisiera tenerlos aquí conmigo ahora, pero su muerte hizo que me hicieraindependiente. Sí, me quede sola para criar a mi hermana, pero me di cuenta de queno supe apreciarla hasta que tuve que hacerme cargo de ella y ahora es lo queme hace más fuerte y débil a la vez. Si,Rachel intento matarme, pero yo
- Estuve a punto de soltarle que fui yo quiengano al final, pero trague saliva y me contuve. -Yo sobreviví a su juego. Solotiene que aferrarte a algo para sobrevivir.

Acaricie su cabeza con suavidad.

-Piénsalo-Continúe. -Tienes muchas razones. Tienes a unahermosa familia que te apoya, un adorable novio, una vida que es todavía normaly ahora nos tienes a nosotros. Todos nos preocupamos por ti.

Le sonreí con ternura y vi un muy pequeño rayo de esperanzailuminando sus ojos. Justo en ese momento entro Maggie con expresión seria y decidíque era momento de irme. Me levante y sacudí un poco su cabello.

-Mejórate pronto, Beth. Me hace en falta mi amiga-Sonreí,tome a Jacklyn de la mano y me fui de la habitación.

Jacklyn alzo los brazos para que la cargara.

-¿Por qué Beth aún no se cura?

-No está enferma-Conteste. -Solo se siente mal.

-¿No es lo mismo?

Negué con la cabeza. Mi hermana toco mi mejilla con susdedos.

-¿También le dará mucho miedo como a ti, Lissie?

-Espero que no.

-Yo también. Pero, ¿de qué se asusta?

-De los monstruos de allá afuera.

-A mí también me dan miedo. Son muy feos e hicieron que sellevaran a Amy.

-¿A dónde se la llevaron?-Le pregunte.

-Debajo de la tierra, como a la chica a la que le teníasmiedo.

Su respuesta me asusto un poco pero no me sorprendió mucho. Mihermana había visto ya bastantes funerales. Sin embargo, lo que me perturbo erala manera en la que lo dijo, con resignación, como si no hubiera remedio a que algúndía todos terminaríamos bajo tierra.

-No pienses en eso-Le dije. -Vámonos.

 

De repente, pude escuchar como Maggie y Beth comenzaban agritarse la una a la otra.

-¡A nadie le importa!-Gritaba Beth.

-¡A mi si me importa!-Grito Maggie.

-¡Déjame tranquila!-Sollozo Beth.

Me estremecí y lo primero en que pensé fue en sacar aJacklyn de allí para ahorrarle todos los gritos. Salí casi corriendo de la casay me la lleve a nuestro campamento para que estuviera lejos de todo eseambiente. No podía permitir que mi hermana escuchara todo eso y lo grabara ensu subconsciente.

Un rato más tarde vi a Andrea salir con paso apresurado dela casa y por su postura supe que estaba molesta.

-¡Andrea!-La llame y ella me vio. Comenzó a caminar hacia mí.-¿Qué pasa? Te ves enfadada.

-Lori me saca de mis casillas con toda esa palabrería deoptimismo, de que todo estará bien y que todos vamos a vivir una vida larga yfeliz
-Siguió refunfuñando pero yo la pare.

-A ver, a ver, Andrea. Otra vez, ¿qué paso?

Andrea suspiro y se revolvió el cabello.

-Le dice a Beth que todo va a estar bien pero evita que ellatome sus propias decisiones. Si ella tomo ese cuchillo entonces debió haberladejado, es decisión de ella.

Me shockeo que dijera eso. Me quede prácticamente boquiabiertay me reprendí a mí misma por sorprenderme ya que mi prima también había intentadosuicidarse.

-¿Qué? ¿Apruebas el suicidio?

-Es decisión de Beth-Fue lo único que dijo.

Mierda. Mierda. Mierda. ¡Mi prima no estaba diciendo eso!Aprobaba la muerte, la rendición.

-¿Y si yo quisiera suicidarme y dejar a Jacklyn, a Daniely ti solos, también es decisión mía?

Andrea no dudo casi ni un segundo.

-También seria tu decisión.

Sus ojos declaraban que decían la verdad. Que me dejaría morirsi lo quisiera, que no intentaría hacerme ver que las cosas no eran tan malas.

-Yo pienso igual que Lori-Murmure en voz baja.

-¿No me digas? No me sorprende que te haya llenado la mentede esas cosas.

-¡Por que es mejor que simplemente rendirse!-Exclame.

-¡Eso no le da derecho a meterse donde no la llaman!-Gruño -Sabesque, no voy a tener esta conversación contigo, Annelisse.

Se dio media vuelta y se fue, dejándome con la palabra en laboca y perpleja. Esto se estaba pasando de la raya. Deje a Jacklyn con Carol, rogándoleque la cuidar y con una disculpa escrita en el rostro, y regrese a la casajusto en el momento en el que escuchaba a Maggie gritar.

-¡Abre la puerta!

Maldita sea. Corrí escaleras arriba y Lori me alcanzo justocuando entre en la habitación. Vi a Maggie pegándole a la puerta del baño con desesperación.

-¿Qué pasa?-Pregunto Lori, alarmada.

-Beth está adentro. Quebró un vidrio.

Maldeci en voz baja y me acerque para ayudarla. Seescuchaban sollozos desde adentro.

-¡Beth, abre la puerta, por favor!-Le grite.

-¡Cariño, no lo hagas!-Grito Lori.

-Rayos, estaba con Andrea-Dijo Maggie entre dientes y corrióhacia un cajón. -¿Dónde está la maldita llave?

Teníamos que pensar rápido antes de que mi amiga hicieraalguna estupidez. Incluso pensé en romper el cerrojo de un balazo, pero eso la asustaríaaún más. Lori tomo un palo para remover los troncos de las chimeneas y se acercóa la puerta.

-Para atrás, con cuidado.

Forzó la cerradura con fuerza y logro romperla. La puerta seabrió y Beth se dio media vuelta, sosteniéndose la muñeca izquierda conborbotones de sangre y llorando. El espejo detrás de ella estaba roto. Todasnos paralizamos y un latigazo de preocupación me recorrió el cuerpo.

 

-Lo siento
-Murmuro Beth entre sollozos.

Maggie abrazo a Beth y se apresuró a llevársela para sanarlaantes de que fuera demasiado tarde. Una vez que la mayor de los Greene seaseguro que Beth estaba bien, salio rápidamente en busca de Andrea, furiosa, yLori y yo la seguimos.

-¿Dónde estabas?-Exigio Maggie.

-Escuche todo, ¿esta bien?-Pregunte Andrea, con la respiraciónacelerada por la carrera que hizo.

-Lo estaría todo si la hubieras cuidado. ¿Dónde estabas?

-¿Qué tan mal esta?-Insistio Andrea y la fulmine con lamirada. Era como si poco le importara.

-Va a mejorar-Respondio Maggie con rabia. Andrea exhalo.

-Quiere vivir, ya tomo su decisión.

-¡Intento suicidarse!-Exclamo Maggie.

-Pero no lo hizo-Dijo Andrea tranquilamente.

-¡Mi padre está cosiéndole la herida!

-Quiere vivir-Insistió Andrea y la miraba como si todoestuviera bien, como si nada malo hubiera sucedido. Dio un paso para entrar ala casa pero Maggie, con sus ojos envenenados, se puso delante de ella.

-No te acerques a ella. De las dos. No te atrevas a poner unpie en esta casa-Advirtió Maggie con la voz llena de enojo.

Andrea me vio a mí, tal vez buscando apoyo pero no meimporto. Apreté los labios y negué ligeramente con la cabeza. Me dolía darle laespalda, pero se lo merecía. Mi prima asintió, dio media vuelta y camino deregreso. Entre a la casa, apretando los dientes.

Entendía a Maggie perfectamente. Yo también tenía elinstinto de proteger a mi hermana y haría lo que fuera por ella. Quizá también ledaría la espalda a mi gente por salvarla.

Esta vez Andrea se había pasado. Prácticamente dejo a Bethhacer lo que quisiera, arriesgo su vida por una decisión estúpida. Ahora queBeth había llegado el límite, se arrepentía y quería vivir.

Me puse del lado de Maggie en contra de mi familia. Me dolía.Pero no iba a permitir que alguno más de mis amigos muriera. Y mucho menos ensu propia mano.

Mi mundo, apocalíptico y mortal, no era tan aburrido como seesperaría al vivir en una sociedad sin electricidad ni el poder conocer anuevas personas con quien hablar. Sucedían cosas, casi a diario, para mipésame. Como deseaba regresar a mi vida normal, donde no tenía feas cicatricesde cortes y quemaduras, donde no había rivales muertas asustándome en medio dela noche, ni madres llorando la cruel muerte de sus hijas, ni amigas suicidas,ni rehenes apaleados encerrados en graneros, y mucho menos había cadáveresrondando por ahí para devorar cualquier cosa con vida que se encontraran. Perodebía admitir que a pesar de todo lo malo que sucedía, había encontrado muybuenas personas que consideraba ahora mi familia. No habría conocido a Daniel.

Sin embargo, no pensaba en eso cuando vi a Rick y a Shaneregresar con Randall, cuando se suponía que lo dejarían en una escuela bastantelejos de aquí. Mierda, fue lo primero en que pensé. Algo de seguro había salidomuy mal para que Randall no tuviera puesta su mordaza ni estuviera atado yestuviera conduciendo el auto.

Al día siguiente, en el desayuno en nuestro campamento a lospies del gran árbol, Rick y Shane se encargaron de explicarnos lo sucedido,pero me dio la sensación de que algo ocultaban, de que algo les falto pordecir. Habían sido atacados por una manada de caminantes al llegar al lugaracordado y se las arreglaron para salir, Randall los salvo a los dos. Pero apesar de eso, ahora el chico estaba encerrado en el granero de nuevo, con Daryly Daniel con él. Maldición, ya me imaginaba lo que Daryl estaba haciendo con elpobre muchacho, y Daniel
no tenía ganas de ver ese lado suyo, esa parte quevivió en el vandalismo por bastante tiempo. Andrea, Carol, Glenn, Lori, Dale,Maggie, T-Dog, Carl, Sophia y yo escuchábamos atentamente. Era temprano yJacklyn aun dormía en la tienda. Carol agarraba los hombros de Sophia.

 

-Entonces, ¿qué harán?-Pregunto Andrea cuando terminaron.Ella no me veía, seguía enfadada por mi traición de ayer, pero poco meimportaba.

-Nos sentiríamos mejor si lo supiéramos-Agrego Lori.

-¿Saben que harán?-Continuo Andrea, dando unos cuantos pasoshacia ellos. Lori le pasó una taza de un líquido caliente a Carl.

-¿Lo tendremos aquí?-Pregunto Glenn a su vez.

Rick y Shane compartieron una mirada, el primer hombre soltóun pesado suspiro.

-Pronto lo sabremos-Respondió y movió la cabeza hacia algúnlugar atrás de nosotros. Nos giramos un poco para ver y vimos a Daryl y aDaniel caminando en nuestra dirección. Daryl cargaba la ballesta en el hombro ytraía puesto su chaleco con alas por encima de una camisa de manga larga.Daniel traía una camisa igual de manga larga a cuadros roja y se quitaba sulargo pelo azabache de la cara. Ambos tenían los nudillos ensangrentados ysentí un ramalazo de preocupación.

-Tienen una banda-Dijo Daryl en cuanto se acercaron anuestro grupo. Daniel no dijo nada, solo se acercó a mí y me beso en lamejilla. Agarre una de sus ensangrentadas manos y la sostuve en alto con lamía.

-¿Qué es esto?-Pregunte en un susurro, ligeramente asustada.

-No es mía, no te preocupes-Me tranquilizo en voz baja y yano dijo nada más, su mirada me advertía que hablaría de todo mas tarde.

-Son treinta-Continuo Daryl. -Tienen artillería pesada y noquieren amistad. Si nos encuentran, los hombres moriremos y las chicas
bueno,querrán morirse.

Un temblor me recorrió en todo el cuerpo. No quería niimaginarme lo que harían, no quería que algo como lo que Rachel me hizo serepitiera y mucho menos en todas nosotras.

-¿Y cómo te dijo eso?-Pregunto Andrea. Le lance una miradaobvia. ¿Qué no veía las manos de Daniel y Daryl? Mi prima miro a Daniel y estebajo un poco la cabeza, como si se avergonzara de esa pregunta. Mire a Sophia,tan tierna, tan inocente, y esperaba que se contuvieran un poco sobre lo que lehabían hecho a Randall para que sus nudillos terminaran manchados en rojo.

-Bueno
- Vacilo Daniel. -Hablamos un poco.

-Sí, le preguntamos todo-Agrego Daryl.

Agradecí que no contestaran lo que realmente había pasadocon Carl y Sophia adelante. Sabía que Daniel sabía como contener su lenguajefrente a mí y a los demás, sobre todo con los niños, pero Daryl no eraexactamente conocido por su delicadeza a la hora de hablar.

-Que nadie se le acerque-Advirtió Rick.

-Rick-Dijo Lori en voz baja, pero yo aún pude escucharla.-¿Qué vas a hacer?

Rick parecía dudar.

-No tenemos opción, es una amenaza-Contesto. -Tenemos queeliminar las amenazas.

 

-¿Entonces lo mataras?-Intervino Dale, indignado.

-Está decidido-Respondió el, su mirada era clara. Lo haría.-Lo hare hoy.

Dicho eso, se alejó caminando a paso rápido, pero Dale losiguió, reclamándole. Yo me gire hacia Daniel, ahora que el grupo se habíadispersado.

-Ahora vas a decirme que paso-Le dije. Daniel suspiro y meconto todo. Como había tenido que romperle la cara a Randall a golpes, comoDaryl le había abierto un poco la herida de la pierna con el filo del cuchillo.Sabia por experiencia que eso era muy doloroso.

-¿No pudiste
no se
ser un poco más amable con él?-Lepregunte, sentados a los pies del árbol en el suelo.

-No quería hablar-Se encogió de hombros. -De alguna manerateníamos que sacarle todo. Como sea, va a morir hoy.

Apreté los labios y Daniel suavizo su expresión al verme.

-Hey-Dijo, me rodeo los hombros con su brazo, acercándomemás a él. -No dije que disfrutaragolpeándolo ni que me guste que lo ejecuten.

-No lo sé
-Dije. -No es que me importe, la verdad, pero esque

-Lo sé, yo también me siento igual. Es raro saber quealguien va a morir hoy.

Asentí nada más y me recline en su hombro.

-Si es para mantenernos a salvo, no me importa quemuera-Dije, aunque casi sonaba como si tratara de convencerme a mí misma.Después de todo, ¿que nos había hecho ese chico? Nada. Absolutamente nada. Solofue herido de gravedad y abandonado por su "grupo". Solo eso. ¿Y qué haríamosnosotros por saber que su banda era una amenaza? Ejecutarlo, por supuesto. Mehacía sentir incomoda aunque no lo admitiera, y una parte de mí no estaba deacuerdo, pero al pensar en esas otras personas, en lo que Daryl había dicho quenos harían si nos encontraban, entonces no me importaba demasiado.

-¿Desayunaste?-Me pregunto Daniel, sacándome de miscavilaciones.

-Aun no-Conteste. -La verdad es que no tengo mucha hambre.

La mirada que Daniel me lanzo era reprobatoria.

-Hershel aún no te ha librado de todos los cuidados,Annelisse-Advirtio. -Todavía tienes que comer bien.

Solté un bufido. No necesitaba que todos estuvieran encimade mí como cuando tenía un tornillo zafado. Ya me había recuperado casicompletamente, pero lo que le preocupaba a Daniel eran aquellos momentos en elque inevitablemente yo recordaba mi tortura o el asesinato de Rachel y mismanos comenzaban a temblar casi incontrolablemente. Eran flashbacks queprobablemente tendría toda mi vida y hasta ahora había lidiado con ellos losuficientemente bien. Simplemente los dejaba pasar, que mi mente se asustaracon aquellas horribles y sangrientas imágenes por un rato y luego era todo,regresaba a la normalidad.

-Ya sé a qué te refieres-Dije. -Pero eso es completamentepsicológico, Daniel, ni siquiera yo puedo controlarlo y comer no me va aayudar.

-Limítate a comer bien, solo eso-Dijo con voz dulce.

-Bueno, está bien-Sonreí. -Porque la idea de desayunarhuevos por quinta vez esta semana me entusiasma demasiado.

Soltó una risa al igual que yo. Carol se nos acercó con unaligera sonrisa y tenía a mi hermana caminando a su lado agarrada de la mano.Jacklyn aun traía puesto su pijama rosa con patitos y los rizos castañosestaban revueltos.

-Los estaba buscando-Explico Carol, soltó la mano de la niñay esta se apresuró hacia nosotros, hacia Daniel en particular.

 

-Hola-Saludo Daniel con voz alegre mientras rodeaba aJacklyn con sus brazos y le daba un beso en la frente.

-Ya desayuno-Dijo Carol. -Le di un poco de huevo y jugo denaranja.

-Gracias, Carol-Sonreí hacia la mujer de pie frente anosotros y ella me sonrió de vuelta.

-No hay problema.

Dicho eso, se fue por donde había venido.

Jacklyn ya le platicaba algo a Daniel, recordé las manosmanchadas de sangre de él y me asuste por un momento que Jacklyn las viera.Pero Daniel se las arregló para limpiarlas probablemente con su ropa cuando mihermana llego. Suspire con alivio.

-Anda a comer-Me dijo Daniel. -Yo me quedo con Jacklyn.

-Es claro que te prefiere a ti, aunque yo sea suhermana-Bromee. Daniel resoplo y yo me puse de pie.

-Te veo después-Dije y me encamine a la caravana en busca dealgo que no fueran huevos para desayunar.

Estaba casi por entrar cuando choque contra alguien y mehizo retrocedí unos cuantos pasos. La persona con la que había chocado hizo unruido de dolor.

-Ten más cuidado-Dijo una voz femenina con brusquedad.Cuando me recupere del golpe voltee hacia arriba y vi a mi prima con unarevolver en mano.

-Andrea-Dije, ella pareció reparar en mi por primera vez.

-Annelisse-Dijo ella con voz ligeramente incrédula.

-Lo siento, no vi por donde caminaba-Me disculpe de manerabrusca, incomoda, de la manera en que nunca hablaba a mi familia.

-Ni yo.

Ambas asentimos y seguimos nuestros caminos. Maldición, memolestaba tener que hablar con mi prima de aquella manera, como si fuéramos desconocidas cuando en realidadantes de que se fuera a la universidad ella me contaba todo incluso siendomucho más pequeña que ella.

Trate de no darle importancia y entre a la caravana paraencontrarme a Dale guardando la bolsa con las armas.

-Hola, Dale-Salude, tratando de que mi voz saliera alegre.

-Buenos días-Saludo el pero su voz sonaba rara.

-Dime que todavía hay de esas barras de cereal-Dije.

-Sí, claro-Contesto y saco una caja de las alacenas. Me lapaso y saque una barra de cereal, me senté en la mesa y la mastiquedistraídamente. Dale parecía incómodo.

-¿Todo bien?-Pregunte.

Dale suspiro.

-La verdad es que no-Respondió.

-Oh, déjame adivinar. Eso sobre Randall, ¿no es cierto?

Dale no respondió nada pero lo supe inmediatamente. Era esolo que le preocupaba.

-Dale, por favor, no tienes que preocuparte por algo comoeso-Dije, solté en la mesa la barra a medio comer.

-¡Tú también!-Exclamo. - ¡Annelisse, es tan solo un chico!

-Ya sé, pero, ¿y si su banda de locos nos encuentran y nosasesinan a todos? En ese caso ya no es tan solo un chico.

-Todos son mejor que esto-Se lamentó.

-Nadie es mejor, Dale, la humanidad está muerta-Dije,empezando a irritarme su actitud pacifista. ¿Qué no lo entendía? ¿No entendíaque todos estábamos siempre en peligro?

-La humanidad no está muerta mientras nosotros aun latengamos.

Resople y me quede en silencio un rato. Luego se me ocurrióalgo más que decir.

-¿Y si Randall fuera Rachel?-Pregunte con voz queda. Dale memiro con ojos abiertos como platos, observando mi cara seria. -¿También ladefenderías? ¿También estarías en contra de su ejecución?

-Annelisse, eso es diferente-Contesto.

 

-Contéstame-Insistí con voz firme.

-Ella ya está muerta-Se excusó o así me pareció a mí. -Nopuede ser salvada.

-No, tienes razón. Está muerta-Acorde con voz oscura. Eraincreíble como mi humor había cambiado tan radicalmente con unos cuantoscomentarios intercambiados con Dale. Me reí maliciosamente para mis adentrosmientras dejaba mi barra medio comida en la mesa, había perdido el apetito. Mepuse de pie y me dirigí a la salida. Pero antes tenía que confesarle algo.

Era hora de confesar el más grande de mis pecados.

-Dale-Dije lentamente. -Rachel está muerta
porque yo lamate.

Estaba de espaldas y no pude ver su reacción, pero pudeimaginarla.

-Iba a matarme a mí y, cuando terminara conmigo, a mihermana-Explique. -Fue en defensa propia, pero tengo que admitir que enloquecíun poco. Un caminante debió de comerse lo que quedo de ella-Torcí el gestomientras sentía un nudo en la garganta.

Me gire para ver a Dale y el me miraba boquiabierto.

-No te preocupes porque enloquezca de repente y mate a todosaquí-Lo tranquilice, sonriendo amablemente. -Eso no va a pasar. Pero te pediréun favor: no se lo digas a nadie. Tal vez algún día lo confesare pero no quierocausar más conmoción y darle motivos de sobra a Dayane para odiarme aún más.

-Annelisse
eso es
-Tartamudeo Dale, perplejo, como si no secreyera nada.

-Cruel, lo sé-Complete lo que quiso decir. -Inhumano, siquieres llamarlo de esa manera-Solté un gran suspiro, repentinamente cansada.-No quiero hablar más de eso-Termine. -Si quieres hacer de utilidad a tussermones pacifistas, quítale a Daryl esa idea de querer alejarse del grupo. Mepreocupa que se le ocurra irse solo de repente.

Dicho eso, salí de la caravana con el estómago pesado, elpeso de la culpa revolviéndome la poca comida. Había sido muy dura, más de loque realmente era. Tuve que detenerme para recuperar el aire que había perdidoen la conversación, como si hubiera corrido kilómetros. Casi me arrepentí dehaberle dicho eso a Dale. Casi.

Perdí completamente el apetito después de todo lo que habíadiscutido con Dale. Me sentía mareada, tenía la garganta obstruida y estabaempezando a sudar frio. Si las otras personas en el grupo me veían así meempezarían a cuestionar y eso era lo último que quería. Me fui dando tumbos acualquier dirección que me llevara lejos, acabo que la propiedad de los Greeneera enorme, tanto que incluso tenían un lago.

Termine en una zona muy alejada, sentada en un tronco caídoabrazándome con los brazos, tratando de controlar mi acelerada respiración.Pensaba ansiosamente que debía tranquilizarme, que no había tenido un ataquedesde hace casi tres semanas y que no debía tener uno ahora. Primero meconcentre en hacer que mi corazón, que martilleaba contra mi pecho, se calmarapero para eso tenía que tranquilizar mi respiración.

No sabía que era lo que me había puesto así. Probablementese debía a que había hablado sobre lo que había hecho, sobre el asesinato deRachel, con otra persona que no fuera tan cercana a mí como lo era Daniel.Sabía cómo Daniel reaccionaria, por eso se lo conté aunque reacia. Con Dale ocon otra persona iba a ciegas y eso era lo que más temía. Odiaba, casi rayandoen el temor, no saber cómo iban a reaccionar las personas a mí alrededor.

 

Cuando finalmente logre medio calmar mis nervios, escuche elsonido de las hierbas secas al romperse debajo del peso de algo. Me girebruscamente mientras me ponía de pie rápidamente, en guardia. Pero era falsaalarma y, a pesar de que no debía considerarla una amenaza, no suavice lapostura.

Dayane me miraba a unos tres metros alejada de mí. Su pielnaturalmente bronceada se veía pálida y enfermiza, sus ojos estaban rodeados degrandes y profundos círculos negros, su cuerpo estaba más delgado de lo querecordaba y su semblante estaba casi muerto.

Jesús. No solo había destrozado a una chica convirtiéndolaen un medio trozo de cuerpo descuartizado a medio comer sino que también habíareducido a su madre a una coraza con el alma destrozada.

-¿Tomando un respiro, Annelisse?-Pregunto con voz seca, casimuerta. No denotaba el odio de hace meses con el que se refería a mí, nodenotaba nada. Yo tarde en contestar.

-¿Y tú?-Replique, tratando de que mi voz no temblara.

-Últimamente eso es lo único que hago: tomarme respiros-Respondió.

Nos observamos la una a la otra durante un buen rato,ninguna sin saber que decir, hasta que Dayane apunto a mi dirección.

-Parecías un poco ocupada allí-Comento como si nada.

-Como dijiste-Me excuse. -Estaba tomando un respiro.

-No parecía que estuvieras descansando bajo el sol.

Maldije para mis adentros. ¿Desde cuándo le importaba tantolo que yo hiciera? Dayane pareció leerme el pensamiento.

-¿Sabes qué? No es de mi incumbencia.

No conteste y Dayane camino hacia el tronco, sacudió un pocoel polvo con la mano y se sentó, mirándome.

-¿Te vas a quedar ahí parada viéndome todo el día?-Preguntocon brusquedad, por fin mostrando una emoción. -Si no vas a sentarte, vete.

Considere las opciones. No tenía muchas ganas de quedarmecon Dayane, pero quería menos encontrarme con los demás. Movida por laestupidez, me senté al lado de la madre de la psicópata que casi me habíamatado.

El silencio entre las dos era profundo, podía escuchar losruidos de los animalillos del bosque y a algún pájaro cantando por allí. Nuncanos habíamos llevado muy bien e incluso ella una vez me pego con fuerza enplena cara, tirándome al suelo, después de que le diera un rozón a Rachel conuna bala. Ninguna miraba a la otra, ambas veíamos hacia enfrente.

-¿Alguien más sabe de esos ataques que te dan?-Me preguntocon voz muerta de repente. Gire la cabeza para verla, frunciendo el ceño,perpleja.

Abrí la boca, pero no sabía que contestarle. Estaba atónita.¿Cómo lo sabía si ni siquiera las personas más cercanas a mí se habían dadocuenta de ello? Mi primer pensamiento fue: niégalo, niégalo todo.

-No sé de qué hablas-Conteste, sacudiendo la cabeza yapartando la mirada de Dayane. Ella bufo.

-Por favor, niña, que conozco un ataque de nervios cuando loveo-Resoplo e hizo una pausa, viéndome fijamente. -No me digas que no sabes loque es. No te creía tan estúpida.

-Se lo que es unataque de nervios-Espete, casi ofendida. -Y no, no estaba teniendo uno.

-Ah, ¿no?-Mascullo. -Te veías muy tranquila ahí, tratando derecuperar el aliento, abrazándote a t

Me harte, simplemente explote.

-Bueno, como dijiste antes: no es de tu incumbencia,¿verdad?-Exclame, poniéndome de pie. -Déjame en paz.

-¿No se lo has dicho a nadie?-Insistió, con voz calmada ysin afectarse por el hecho de que estuviera de pie frente a ella, enojada.

 

-¡No estaba teniendo un ataque!-Grite e inclinándome un pocohacia ella. Sabía que mi enojo era casi irracional y que probablemente leestaba dando motivos a Dayane para creer que estaba loca.

Ella me miro, insondable. La mujer que había conocido cuandollegue al campamento a las afueras de Atlanta se había ido. La Dayane que teníaenfrente era otra, me daba cuenta. Pero eso no borraba su pasado.

-Mi hija te ha lastimado tanto, ¿no es cierto?-Dijo con vozcalmada pero la amargura y la tristeza pintando su tono.

El impacto de sus palabras fue tal que fue como si me dieranun ligero empujón y di un paso hacia atrás, enderezándome.

-Te lastimo tanto que aun cuando está
muerta no puedes nisiquiera dormir bien, ¿o me equivoco?-Volvió a decir. Dijo la palabra "muerta"como si la escupiera, como si a duras penas la hubiera podido pronunciar.

-Déjame sola-Logre susurrar a través de mi garganta ronca,que se había vuelto a cerrar. Mis manos temblaban de nuevo y sentía que la cabezase me iba, como si tuviera que concentrarme de más para seguir la conversación.

-Pero tú ganaste-Continuo. -Ella está muerta, tu viva.Cuando, según lo que hizo Rachel, debería haber sido al revés. Tuviste muchasuerte y ella no.

A pesar de que lo que decía podía haber sonado como unaacusación, no lo era. Simplemente lo comento como si hablara sobre el clima. Yme di cuenta de que ella no me culpaba por la muerte de su hija. Para Dayane ypor lo que había visto que había quedado de Rachel, ella bien podría haber sidodevorada por los caminantes en el bosque y no brutalmente asesinada por lachica que tenía enfrente. Mi estómago se retorció y las náuseas regresaron.Quería dejar de hablar, quería que ella se fuera y me dejara en paz.

-Déjame sola-Repetí, esta vez con la voz más firme. Dayaneparecía tener dificultades para decir algo pero yo no quería escucharlo así quecerré los ojos, esperando que entendiera que no quería saber nada. Aun así,ella siguió.

-Sé que Rachel no lo lamenta-Murmuro, su voz temblando.-Pero yo sí- Con lo último abrí los ojos, sorprendida, perpleja. Dayanecontinuo, la voz un poco más firme. -Lamento lo que mi hija hizo contigo, todoel daño que te ha causado. Yo podría haberlo evitado, podría haber puesto másatención a Rachel para saber lo que tramaba hacer contigo. No lo sabía, nisiquiera note que había algo raro en ella esos días en los que desapareciste. Ylo siento mucho.

No, no, no, no, no

Era todo en lo que podía pensar. Negué con la cabeza,tratando de olvidar lo que acababa de decir. Eso hacia todo mucho peor, loempeoraba todo. Quería dejar de sentirme culpable por asesinar a Rachel y esome hacía sentir aún más mal conmigo misma al punto en el que queríavomitar. ¡Pero, maldita sea, si la queme había hecho daño era Rachel!

-No quiero oír mas-Dije con voz temblorosa, estremeciéndomede pies a cabeza. -No quiero saber nada más del tema. No vuelvas a mencionaralgo como eso-Masculle. -¡Y déjame sola!-Grite al final.

Dayane se puso de pie tranquilamente, comenzando a caminaren dirección contraria por donde había venido. Antes de irse, se giró y me mirouna última vez, su mirada diciendo todo lo que yo no quería escuchar, y semarchó.

 

Me quede ahí sola, temblando, pero pronto sentí unashorribles náuseas y me gire para vomitar lo que tenía en el estómago, que eraprácticamente nada. Me limpie la boca con la manga larga de mi blusa. Prontoestuve de rodillas sobre el suelo cubierto de hierba seca, jadeando de nuevo.

Esto era injusto, muy injusto. Rachel podía hacerme todasesas cosas sin remordimiento, y cuando yo tomo venganza contra ella, matándola,casi me desmayo del estrés. Me vi las cicatrices abultadas de las cuerdas queme ataron en las muñecas y por un momento desee arrancarme las marcas,desaparecerlas y que nada de esto jamás hubiera pasado.

Estuve un buen rato allí, probablemente horas, pero yo no lonote. A veces me sentía mejor pero luego volvía a empezar y sufría arcadas. Yaque el sol estuvo poniéndose y el ambiente se había coloreado de naranja fuecuando por fin pude tranquilizarme lo suficiente para ponerme de pie, sacudirmela ropa y regresar a la casa. Camine dando tumbos, casi tambaleándome,sintiéndome débil. Tarde un poco enllegar, pero cuando lo logre, vi que todos estaban entrando a la casa de losGreene y yo los seguí. Me gane algunas miradas curiosas, probablementepreguntándose por mi aspecto pálido. Nome importo.

Al entrar, todos estaban reunidos en la sala, menos losniños obviamente por lo que supe que de algo serio iban a hablar. Daniel estabaparado en cerca de Andrea, quien me ignoro, y yo me acerque a él. Me miro,estudiándome.

-Jacklyn esta con Jimmy-Me explico. Yo asentí, cansada.-Vamos a hablar lo de Randall.

Volví a asentir y mire a todos a mí alrededor. Vi a Dayanealejada de todos y me miro. Yo aparte la mirada de ella, sin querer recordarnada de lo que me había dicho.

-¿Qué te paso?-Pregunto finalmente, sonando preocupado.-¿Estas bien?

-Si-Conteste secamente. Mi mirada pareció disolverlo depreguntarme más.

Entro Rick seguido por Lori y el silencio y la tensión casise podía cortar con una cuchara. Una persona llamo la atención de todos detrás,junto a Daryl, y resulta que era Carl, quien también quería escuchar. Rick le envióuna mirada de aviso y Carl suspiro, regresando por donde vino.

-¿Cómo lo haremos?-Dijo Glenn, rompiendo el silencio.-¿Solo
votamos?

-¿Tiene que ser unánime?-Pregunto Andrea. -¿Qué tal pormayoría?

-Bueno-Rick se tocó los ojos. -Veamos la opinión de cada unoy hablemos de las opciones.

Rick miro a Shane y este se encogio de hombros.

-A como yo lo veo solo hay un modo de proceder.-Respondio.

-Matarlo-Continúo Dale y alzo los brazos. -¿Verdad? Esdecir, para que molestarnos con votar está claro lo que opinan.

-Si hay alguien quien cree que no debamos matarlo, quierosaberlo-Espeto Rick, frustrado.

-Bueno, puedo decir que somos muy pocos-Termino Dale y sentísu mirada por un segundo. -Creo que solo
Glenn y yo.

Glenn, sentado en una silla al lado de Dale, parecía vacilary el hombre lo noto. Abrio la boca pero Glenn hablo.

-Oye, creo que tienes razón en prácticamente todo-Dijoclaramente. -Todo el tiempo, pero est

-Lograron que te asustes-Interrumpió Dale, alzando la voz,abriendo los brazos con su característico gorro en mano.

-No es uno de nosotros-Razono Glenn. -Y ya hemos perdido ademasiada gente.

Dale se sabía solo en esto y recurrió a Maggie.

 

-¿Qué tal tú?-Le apunto con un brazo. -¿Estás de acuerdo conesto?

Maggie se quedó callada un rato, sopesando su respuesta.

-No podemos seguir teniéndolo encerrado-Contesto.

-Es otra boca que alimentar-Intervino Daryl, hablando porprimera vez.

-El invierno será duro-Comento Hershel.

-Podemos racionar mejor-Aporto Lori.

-Bueno, puede sernos útil-Dijo Dale, más esperanzado.-Démosle la oportunidad de demostrarlo.

-¿Ponerlo a trabajar?-Pregunto Glenn.

-No permitiremos que ande suelto-Negó Rick.

-Podemos vigilarlo-Dijo Maggie.

-¿Y quién se ofrece a hacerlo?-Pregunto Shane con vozsarcástica.

-Yo-Respondió Dale firmemente.

Shane torció los ojos. Rick alzo una mano.

-No creo que ninguno de nosotros deba de andar con estetipo.

-Rick tiene razón-Dijo Lori, de acuerdo. -No me sentiríasegura a menos que este amarrado.

-No podemos encadenarlo y sentenciarlo a trabajospesados-Intervino Daniel, cruzándose de brazos.

-Oigan-Dijo Shane. -Digamos que lo dejamos unirse anosotros. Tal vez sea útil, hasta amable. Bajamos la guardia, se escapa yregresa con sus treinta amigos.

-¿Y entonces la solución es matarlo y evitar un crimen quequizá nunca vaya a cometer?-Pregunto Dale, frustrado. -Si lo hacemos, esadmitir que no hay esperanza. Que las leyes ya no existen, ya no haycivilización.

-Oh, por Dios-Suspiro Shane, de nuevo sarcástico. Apoyo sucodo en una repisa y se paso una mano por la cabeza calva.

Quise intervenir y decirle a Dale que esas cosas se habíanido hace mucho tiempo, pero decidí permanecer callada en mi lugar, observandocomo todos comenzaban a sentirse impacientes por terminar, incluyéndome, quequería irme a dormir.

-¿No podrías llevarlo más lejos y dejarlo comoplaneaste?-Pregunto Hershel.

Lori negó con la cabeza.

-Apenas regresaste la última vez. Hay caminantes, podríanatraparte, podrías perderte.

-O caer en una trampa-Aporto Daryl.

-Tienes razón-Dijo Glenn hacia Lori y luego se dirigió atodos. -No debemos arriesgar a losnuestros.

-¿Y si
decidimos hacerlo?-Pregunto Patricia solemnemente.-¿Cómo lo harás? Sufrirá.

Rick tardo en contestar.

-Podríamos colgarlo, quebrarle el cuello-Dijo Shane confrialdad, como si discutir la ejecución de un muchacho no fuera más quearreglar un tubo averiado.

-Sí, pensé en eso-Dijo Rick. -Dispararle puede ser máscompasivo.

Por alguna razón, odie la palabra que Rick uso. "Compasivo".Eso era lo que le había suplicado a Rachel y que no había sido conmigo. Eso eralo que Rachel me había suplicado y yo no fui con ella.

-¿Y que hay con el cuerpo? ¿Lo enterramos?-Hablo T-Dog porprimera vez, interrumpiendo mis cavilaciones.

-¡Un segundo, un segundo!-Exclamo Dale, incapaz de aguantarla conversación. -Están hablando como si ya estuviese decidido.

-Has estado hablando todo el día dando vueltas encírculo-Discutió Daryl haciendo un circulo en el aire con su dedo. -¿Quieresvolver sobre lo mismo?

-¡Se trata de la vida de un muchacho! ¡Y vale mucho más queuna charla de cinco minutos!- Espeto. -¿A esto hemos llegado? ¿Matamos aalguien porque no podemos decidir qué hacer con él? ¡Ustedes lo salvaron! Yahora miren esto-Negó con la cabeza, como si se decepcionara. -Ya lo torturarony, ¿ahora lo ejecutaran?- Rick aparto la mirada de Dale, apretando los dientes.-¿Por qué entonces somos mejores que esas cosas a las que les tememos?

 

Todos nos quedamos en un silencio sepulcral, sus palabrashaciendo efecto.

-Hacemos lo que tenemos que hacer-Contesto Shane.

-No-Intervino Rick. -Dale tiene razón. No podemos dejar depensar en la posibilidad de

-¿Y cuál es la otra solución?-Interrumpio Andrea.

-Dejalo terminar-Aviso Lori tranquilamente pero Andrea laignoro.

-No se les ocurrióninguna otra opción viable. Ojala se nos ocurriera alguna.

Andrea todavía no había terminado de hablar cuando Daleexclamo.

-Entonces intentémoslo.

-¡Eso intentemos!

-Ya basta-Interrumpió Carol, su voz sonaba extraña, cansada.-Ya estoy harta de que todos discutan y se peleen. No quiero hacer eso, nopueden obligarnos a decidir algo así. Por favor, decídanlo ustedes, perodéjenme fuera de esto.-Se encogio de hombros.

-No decir lo que piensas o matarlo tú misma, no haydiferencia-Le dijo Dale a Carol, mirándola severamente. No reconocí lasemociones en el rostro de Carol.

-Es suficiente-Dijo Rick, alzando una mano hacia Dale.-Quien quiera decir algo antes de que tomemos la decisión final, que lo haga.

Todos se miraban unos a otros mientras el silencio y latensión tomaban el lugar. Patricia y Maggie tomaron asiento en los sillones.Nadie dijo nada. Dale volvió a hablar, dirigiéndose a Rick.

-Tú una vez dijiste que no mataríamos a los vivos-Razono.

-Eso fue antes de que los vivos intentaranmatarnos-Contrario Rick.

-¡Pero no lo ven! ¡Si hacemos esto, entonces los quesolíamos ser, nuestro mundo, habrá muerto! Y este nuevo mundo es
-Hizo un ruidode disgusto. -Es duro, es la supervivencia del más fuerte.

Hasta que dice algo lógicoy razonable, pensé.

-Y es un mundo en el que no quiero vivir. Y no creo queninguno de ustedes quiera. No puedo-Abrió los brazos. Y en ese momento me parecióun hombre débil, incapaz de luchar por sobrevivir con tal de proteger susmorales. -Por favor-Rogo. -Hagamos locorrecto.

Nadie seguía sin decir nada.

-¿No hay nadie más que opine igual que yo?-Pregunto.

El silencio era profundo, incomodo. Todos seguían calladoshasta que finalmente Andrea hablo.

-Tienes razón. Deberíamos encontrar otro modo-Andrea miro aShane, quien la veía atónito.

-¿Alguien más?-Pregunto Rick.

Todo se quedó callado. El momento se hacía eterno y yo lo únicoque quería era irme a dormir, tenia el estomago cansado de estar vomitando lo queno había comido. Rick se volvió hacia Dale y este negó con la cabeza, como sino creyera lo que escuchaba y veía.

-¿Todos van a mirar?-Pregunto con ligera burla. -No, se esconderány trataran de olvidar que estamos sacrificando a un ser humano.-Suspiro,negando con la cabeza y mirando hacia el suelo. -No seré parte de esto.

Atravesó la sala, dispuesto a salir, pero antes se detuvo aun lado de Daryl y le puso una mano en el hombro.

-Esto ya no es un grupo-Dijo, su tono de voz daba a entendercomo si le diera la razón a algo que Daryl hubiera dicho.

Dicho eso, salió de la casa, azotando la puerta detrás de él.Sus pasos se escucharon claramente.

Estaba acordado. Randall iba a morir.

Pero poco me importaba. Quería descansar y olvidarme de ese día,al menos por un rato.

 

Acordaron que lo harían en el granero, en la noche. Undisparo en la cabeza y todo se habría acabado.

El cielo ya estaba muy oscuro, y aunque había pensado ensimplemente irme a dormir, había algo que no me había dejado conciliar sueñoalguno y me quede afuera en el campamento, con los demás rodeando, una fogatasentada en la silla y con mi hermana finalmente dormida acunada en mis brazos,yo la mecía suavemente. Envidie a Jacklyn, tan fuera de toda esa mierda

Vi como Daryl, Rick y Shane se iban para ir por Randall ymatarlo en donde debía haber sido mi tumba. Decidí no pensar en ello. Nadiehablaba, tensos e incomodos por el debate de hace unas horas. Todos se sentían culpablesde alguna manera, pero yo no. Al principio del día, cuando avisaron lo que haríancon él, me había mostrado vacilante pero ahora ya no me importaba en absoluto.

Me la pasaba callada, con Daniel a mi lado. Sabía que notabami estado de ánimo decaído pero no me preguntaba nada y yo se lo agradecí.

Un poco rato después, llego Rick solo con Carl acompañándolo.El rostro de Lori dejaba entrever que Rick había hecho algo que no estabaacordado y la confusión de que Carl estuviera con su padre.

-Lo mantendremos como prisionero-Dijo Rick. -Por ahora.

Hubo alivio en el ambiente, algunos suspiros también. Sentíque alguien tocaba mi hombro detrás mío y gire la cabeza. Sophia estaba parada detrásde mí, con su mano en mi hombro. Yo le dedique una suave sonrisa y puse mi manoen la suya.

-Iré a buscar a Dale-Dijo Andrea, sonriendo, y se marchó.

-Carl, ve adentro-Escuche decir a Lori, severamente, sinapartar la mirada de Rick. El niño obedeció a regañadientes.

Vi a Lori y a Rick hablar en murmullos, pero no tenía intenciónde escuchar lo que decían así que simplemente cerré los ojos y ladee mi cabeza,descansando.

Sin embargo, la paz se fue poco después cuando un grito lejanorasgo la noche. Todos se alarmaron y yo abrí los ojos de golpe, abrazando con másfuerza a Jacklyn quien, alertada por los ruidos de los demás, abría los ojos.

-Lissie
.-Murmuro con voz temblorosa, la voz de mi hermanacomenzando a teñirse de miedo al ver a la reacción de los demás. Sus manos seempezaron a aferrar a mí y yo la rodee con mis brazos. Me puse de pie deprisacomo todos los demás con mi hermana en brazos y, como su madre no estabapresente, Sophia se me acerco y se aferró a mi blusa.

-Sophia-Dijo Daniel, inclinándose un poco para estar a sualtura. -Vete a la casa con Carl. Llévate a Jacklyn y enciérrense allí.

Nunca me había gustado alejarme de Jacklyn en momentos así,pero sabía que era lo mejor. No podía exponerla a un peligro así. Jacklyn se pasóa los brazos de Sophia, quien comenzó a correr detrás de Carl hacia la casailuminada. Mi hermana nos lanzó una última mirada con los ojos llorosos, perono dijo nada. Sabía lo que la situación significaba y detestaba eso. Me puseseria y tome mi arma, que siempre la tenía a la mano cargada.

-Vámonos-Le dije a Daniel. Y empecé a correr, Daniel detrás demí.

La adrenalina hacia que sintiera mi corazón latiendo deprisaen mi pecho, viendo la noche demasiado clara y fresca. Corría junto con algunaspersonas, que llevaban linternas para poder ver en la densa oscuridad.

Se escucharon más gritos de hombre. Gritos desgarradores quereconocí rápidamente.

 

-¡Es Dale!-Grite y corrí mas rápido, Daniel también acelerandodetrás de mí.

-¡Ayuda! ¡Por aquí!-Grito otra voz y supe que era Daryl,quien había llegado primero con Dale.

Lo que más me preocupo fue que los alaridos de dolor se habíandetenido y ahora reinaban los de mis amigos gritando el nombre de Dale. Vi quelos que iban más adelantados se detenían y veían hacia el suelo. Finalmente lleguey me abrí paso entre los pocos que vi allí, Daniel detrás de mi.

Al principio casi no vi nada, pero había una silueta retorciéndoseen el suelo, jadeando dolorosamente. Ese era Dale. Todo su abdomen estabaabierto de par en par y se veían algunos órganos, como si le hubieran escarbadoel interior. Un caminante yacía acostado a un metro de él, inerte. Me lleve unamano en la boca, reprimiendo el grito, lágrimas recorriendo mis mejillas. Mehice hacia atrás un paso sin desearlo y mi espalda choco con Daniel, quien merodeo con los brazos y pude notar su respiración acelerada por la carrera. Loque más me dolía era que Dale seguía vivo, completamente consciente y la muerteno parecía querérselo llevar.

-¡Hershel! ¡Necesitamos a Hershel!-Grito a Rick, hincadocerca de la cabeza de Dale a las personas congeladas en las que nos habíamos convertidotodos.

Tuve un horrible dejavu cuando vi a Andrea llorando, murmurando cosas tranquilizadoras a Dale.Justo como lo había hecho tiempo atrás cuando murió Amy. Aunque todos queríamossalvar a Dale, al compasivo y pacifista Dale, yo sabía que no había manera. Sutorso era un hoyo lleno de sangre, demasiado grande para siquiera considerarcerrarlo.

Hershel llego y no pude escuchar lo que hablaban. Todo loque oía eran los jadeos agonizantes de Dale. ¿Qué nadie entendía que no podía moverse?Rick estaba histérico, gritaba que había que hacer algo pero Hershel le pusouna mano en el hombro, negando con la cabeza.

-¡No!-Grito Rick, desesperado.

La noche se llenó de los sollozos de muchos, incluyendo los míos.Vi a Carl de reojo, quien se supone que debería estar en la casa, ver la escenay correr a los brazos de su madre, llorando. Yo me deslice hasta quedar en elsuelo, al lado de Andrea con el cuerpo de Dale enfrente. Daniel me dejo ir porquesabía que tenía que lidiar con esa desesperación yo sola, porque sabía a qué merecordaba toda esa escena. Me aferre a Andrea con mis brazos, aunque habíamos estadopeleadas, no importaba. Yo la necesitaba y ella me necesitaba.

-Está sufriendo-Murmuro Andrea, sollozando. -¡Hagan algo!

Nadie sabía que hacer porque era cierto. Los ojos de Daleestaban desmesuradamente abiertos, llenos de dolor y sufrimiento. Rickfinalmente desenfundo su arma y le apunto a Dale en la cabeza.

-Dios mío-Susurro Andrea y dejo caer su cabeza en mi hombro,abrazándome.

Rick temblaba, vacilaba con el arma en su mano. Vi las cejasde Dale moverse, casi en un asentimiento, y eso me destrozo aún más. Él loaceptaba, maldita sea. Dale hizo un ruido de borboteo en su garganta.

Fui testigo de cómo, lentamente, Daryl ponía su mano en lapistola de Rick y la tomaba el mismo, apartando a Rick. El policía no podía hacerlo,su semblante temblaba de tristeza y desesperación. Daryl, con el arma en manose inclinó hacia Dale. Las comisuras de la boca de Dale se movieron y me loimagine sonriendo, aceptando su muerte a manos de Daryl para acabar con esecruel dolor que consumía todo.

 

-Lo siento, hermano-Murmuro Daryl, apuntándole en la cabeza.

Entonces un disparo desgarro la noche.

Y bueno.... un capitulo mas y esta temporada se acaba. Espero y disfruten tanto como yo disfruto escribiendolo. Muchas gracias. La proxima temporada saldra pronto, lo juro por la vida que Glenn ya no tiene :)
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-Dale era bastante irritante. A mí me irritaba, porque notenía miedo de decir lo que pensaba, lo que sentía-dijo Rick con voz calmada.Celebrábamos el tercer funeral aquí en la granja Greene, el funeral de Dale. Sutumba estaba frente a mí, decorada con piedras, y yo me dedicaba a mirarlafijamente mientras Rick hablaba en honor a Dale. Ya no podía llorar aunquetenía ganas de hacerlo. No dormí y llore prácticamente toda la noche hasta que,casi literalmente, me quede seca. Andrea tenía su brazo en el mío y mi manotomaba la mano de Daniel que no sostenía la de mi hermanita, quien estabacallada.

-No hay mucha gente tan sincera -continuo Rick. -Y tanvaliente. Cada vez que tenía que tomar una decisión
miraba a Dale. Y él memiraba con esa mirada suya. A todos nos miró así en algún momento. No siemprelo entendía, pero el si nos entendía a nosotros. El veía la esencia de laspersonas. Sabia cosas sobre nosotros: la verdad, como somos realmente. Losúltimos días decía que estábamos perdiendo nuestra humanidad, decía que ya noéramos un grupo. La mejor manera de honrarlo es unirnos, dejar de lado nuestrasdiferencias y avanzar, dejar de sentir lastima por nosotros mismos y tomar elcontrol de nuestras vidas, de nuestra seguridad, de nuestro futuro. Esto siguesiendo un grupo. Demostrémoslo. De ahora en adelante, lo haremos a su manera.Así honraremos a Dale.

Pocos minutos después de un silencio sepulcral, todoscomenzaron a dispersarse pero Andrea y yo prevalecimos un rato más. Daniel meapretó la mano una última vez y se alejó caminando con Jacklyn agarrados de lamano. Mi prima y yo permanecimos allí unos momentos más antes de que yo tomaraa Andrea de la mano y nos diéramos media vuelta, juntas.

Unas pocas horas después, a eso del mediodía, fue cuandoHershel nos presentó una oferta que Rick no dudo en aceptar: estadía permanenteen su granja. Su hogar era como algo cercano a un paraíso para nosotros,quienes veníamos de afuera en algo parecido a un mundo salvaje y brutal, porque contaba con energía eólica, suministros de agua, ganado, mucho espacio y laoportunidad de tener un hogar normal. En cuanto nos avisaron sobre la noticia,todos nos apresuramos a poner nuestras cosas en las camionetas. RápidamenteRick comenzó a organizar a todos para hacer las distintas actividades: Daniel yDaryl pondrían tablas en los espacios que había en las paredes del granero,T-Dog vigilaría pero lo haría hasta más tarde, Shane recogería madera para eltrabajo de Daniel y Daryl y a los demás nos tocaba ayudar en casa.

Habían acercado los autos con todos los baúles de cosashasta la casa para que nos dedicáramos a meterlos y organizar los espacios paradormir adentro. El verano se había ido para dar paso al otoño y ahora estábamosobligados a usar suéteres ya que el clima se había ido enfriando.

Yo me dedica a entrar y salir de la casa cargando maletas,baúles, bolsas y mochilas con Jacklyn siguiéndome. Mi hermana había insistidoen ayudar con algo, así que le daba las bolsas pequeñas y las cosas sueltas queella pudiera cargar. Mientras forcejeaba con cerrar un baúl lleno, Beth se meacerco.

 

-Hola-saludo y se apresuró a ayudarme a poner el baúl enorden.

-Hola, Beth-Salude, mi voz denotando el cansancio que meseguía. - ¿Cómo te sientes hoy?

-Bien, gracias. Ya me siento mejor-Contesto con una sonrisa.Entre las dos alzamos el baúl y nos encaminamos hacia la casa.

-Me alegra- Respondí sinceramente. -Jacklyn, entra a lacasa, Sophia debe estar adentro- Le dije a mi hermana y ella corrió dentro.Luego me dirigí a Beth -Tengo que agradecerte por, ya sabes, permitirnosquedarnos en tu casa.

-Oh, agradécele a papa- Contesto. -Creo que es mejortenerlos aquí. Han ayudado mucho.

-Supongo- Dije. Traspasamos el umbral y pusimos el baúl, nosin esfuerzo, en el suelo de la sala. Mis brazos se sintieron adoloridos y micabeza pulsaba del cansancio de la noche sin sueño pero me obligue a sonreírlea Beth.

-¿Ya pensaste donde van a dormir tú, tu hermana yDaniel?-Pregunto Beth.

-No pensé exactamente en un lugar-Respondí, encogiéndome dehombros. -Creo que Daniel y yo pensamos lo mismo cuando nos referimos a queestá bien mientras podamos dormir bajo un techo.

Beth asintió ligeramente.

-¿Y tú hermanita?-Pregunto. No es que me gustara la idea deque Jacklyn tuviera que dormir en donde fuera menos en una cómoda cama, pero noiba a mencionárselo a nadie. Estaba agradecida de que me permitieran a mí y atoda mi familia permanecer en su casa así que no pensaba causar más molestias.

-Ella estará bien- Conteste. -Tampoco es que se quejedemasiado.

-Pero es tan pequeña
-Suspiro.

-Oye-Dije suavemente. -No voy a causarte más problemas a tiy a tu familia. Ya es suficiente con que nos den un lugar donde podamosquedarnos.-Sonreí. -Creo que eso es más que lo necesario.

Beth me sonrió de vuelta.

-Voy a seguir ayudando a que metan sus cosas-Dijo.

-Claro-Respondí y me gire hacia el baúl para comenzar aordenas las cosas. Escuche los pasos ligeros de Jacklyn corriendo y alce lacabeza para verla viniendo hacia mi con Sophia detrás de ella. Mi hermana sonreíaal igual que Sophia.

-Lissie, ¿puedo jugar afuera con Sophia?

Le dedique una sonrisa dulce y acaricia su cabello.

-Está bien, pero ten cuidado.

La sonrisa de Jacklyn se extendió y corrió hacia la puertaabierta. Sophia iba detrás de la niña pero yo la detuve.

-No se alejen demasiado, ¿está bien?-Dije con voz firme.

-Estaremos cerca-Prometió Sophia y salió corriendo en pos deJacklyn.

Termine pronto y ya no tuve mucho que hacer, lo que menos queríaera quedarme sin hacer nada ya que caería dormida en cualquier momento y nobuscaba eso. En el comedor, vi que Carol empezaba a preparar una hielera conprovisiones y, buscando distraerme, me dirigí hacia ella.

-¿Va a salir alguien?-Pregunte cuando me acerque y me puse asu lado.

-Daryl y Rick-Contesto Carol. -Van a dejar a Randall.

Asentí.

-¿Y cómo estás?-Le pregunte. Carol detuvo su actividad porun segundo para verme, pero luego la reanudo inmediatamente.

-¿Yo? Bien-Respondió. -¿Y tú? No, espera
Sería mejorpreguntar: ¿estás bien?

Hice un mohín. ¿Estar bien? Ya me había olvidado de lo queera sentirse bien. Hacía mucho que no vivía un día sin frustración, estrés,miedo o ansiedad y a pesar de todo, no me gustaba hacerlo evidente. Pero Caroly yo éramos parecidas, ambas habíamos sido abusadas. Una persona maltratadapuede identificar fácilmente a otra persona maltratada. Ella fue golpeada,abusada y despreciada durante años por su marido; yo fui violada por mihermano, y herida y torturada por otra chica. Si hubiera sido otra persona, mehubiera molestado por que pudiera ver lo que realmente pasa en mí, pero eraCarol, y le tenia confianza.

 

-Claro-Dije, sin saber si mentía o no. -Cansada solamente.

Se empezó a oír el ruido de martillazos allá afuera, yaestaban comenzando a poner tablas en las ventanas de la casa.

-Todos estamos cansados-Suspiro Carol. -Pero siempre salimosadelante.

Asentí y hubo silencio entre nosotras, únicamente roto porlos martillazos.

-Ya extraño a Dale-Confesé de repente.

-Yo igual-Dijo Carol. -Es raro no tenerlo alrededor.

-Y saber que no va a regresar-Complete. - ¿Sabes, Carol? Laverdad es que nunca pensé que Dale fuera a morir.

-Pienso lo mismo-Contesto. -Era un hombre tan... honesto,tan lleno de valores que no puedes imaginarlo sucediéndole algo malo.

-No puedo creer que se haya ido.

Y cuando termine de decirlo, un grito infantil llamándome mesobresalto.

-¡Annelisse! ¡Ven!

Identifique la voz de Sophia, que gritaba con preocupación. Sentíun horrible retortijón en el estómago, pero avance. Sophia estaba en el porche,inclinada hacia Jacklyn, quien me daba la espalda sentada en los escalones ysollozaba audiblemente.

-¿Qué paso?-Pregunte, alertada y acercándome a Jacklyn rápidamente.

-Estábamos jugando y se cayó-Respondió Sophia. Me pusedelante de Jacklyn y vi que ambas rodillas estaban ensangrentadas y llenas detierra, una mejilla y sus dos manos estaban raspadas y su ropa estabaempolvada. El rostro de mi hermana estaba surcado de lágrimas y no paraba dellorar. Suspire.

-Esta bien, Sophia-Dije. Alce a Jacklyn y ella se abrazó a mí.-Solo voy a limpiarle las heridas.

Entre a la casa y me dirigí a la cocina, donde se encontrabael fregadero y senté a Jacklyn en el borde, con las piernas adentro. Mi hermanaseguía llorando. Sus heridas eran las que cualquier niño de su edad se hacejugando, pero para ella era el peor dolor del mundo.

-¿Carol, tienes vendas y algodón entre las provisiones?-Pregunte,alzando la voz. Luego me dirigí a mi hermana. -Jacklyn, deja de llorar, no pasanada.

-No, ¿lo necesitas?-Respondió desde el comedor.

-Si, por favor-Dije.

-Iré a buscar un poco-Contesto. Mientras tanto, abrí elgrifo para que saliera un poco de agua y comencé a lavarle las manos a Jacklyn.Carol entro en la cocina y vio la escena, pasándome un rollo de vendas y unpaquete de algodón.

-Oh, así que por eso todo el alboroto.

-Sí, Jacklyn se cayó.

Con el agua, limpielas heridas de mi hermana y use el algodón para secar y limpiar la sangre quecomenzaba a coagularse. Era algo simple, pero Jacklyn lloraba y exclamaba quele dolía.

-¡Lissie, duele!-Exclamo con un sollozo mientras mearrebataba su mano.

-Ya lo sé-Respondí, frustrada. -Pero tengo que limpiarte.

-¡No quiero!

-Jacklyn

-¡No!

Trate de contar hasta diez para no gritarle. Era Danielquien tenía paciencia para este tipo de cosas, no yo. Tome con firmeza la muñecade Jacklyn y la jale un poco.

 

-Vas a quedarte quieta-Dije con voz firme. -Si no tedesinfecto las heridas te van a quedar cicatrices, las cuales no quieres, ¿verdad?

-¿Cómo las tuyas?-Pregunto. Yo fruncí el ceño.

-Si, como las mías.

Y con eso, finalmente, Jacklyn dejo curarse con algún queotro quejido. Estándose quieta, pude terminar rápido, y mi hermana tuvovendadas las rodillas, las manos y la mejilla raspada pero limpia.

-Ya está-Dije cuando termine. - ¿Lo ves? Eso era todo.

Jacklyn, con los ojos llorosos, asintió.

Claramente no podía tener un momento de quietud por queescuche la voz de alarma de alguien allá afuera. Pero esta vez no se trataba deuna niñita herida por jugar, sino de algo peor.

Tome a Jacklyn en brazos de nuevo y corrí a la dirección dondecorrían todos, alertados. Me di cuenta que se dirigían al cobertizo al lado dela casa. Al llegar con todo el grupo, baje a mi hermana y le tome la mano. Vi aDaryl salir del almacen, mirando alrededor y a Daniel parado viendo haciaalguien adentro. No necesite acercarme para que me viera y el rápidamente se acercóa mí.

-¿Qué sucede?-Pregunto Lori con voz preocupada. Daniel mebeso en la frente mientras posaba una mano en mi cabeza y luego cargo aJacklyn. Me di cuenta que siempre hacia eso cuando pensaba que algo malo podía ocurrir(cargar a Jacklyn y tocarme de alguna manera), como si le tranquilizaratenernos cerca.

-Randall se fue-Respondió Daniel, mirándola de reojo, perotoda su atención estaba en nosotras. Vio las rodillas y las manos vendadas deJacklyn. -¿Qué paso?

-Se cayó-Respondí.

Todos revisaban el almacén y miraban alrededor preocupados.Que Randall se fuera significaba muchas cosas, y todas ellas eran peligro.

-¿Cuánto hace que se fue?-Escuche que pregunto Hershel convoz serena.

-Es difícil saberlo-Respondió Rick. -Las esposas siguencerradas, debe de haberse soltado.

-¿Es posible?-Pregunto Carol.

-Lo es si no tienes nada que perder-Contesto Andrea,saliendo del cobertizo.

-La puerta estaba trabada desde afuera-Explico Hershel y cerróla puerta y luego la abrió, haciendo una demostración.

Mientras veía a todos confundidos, preocupados y atónitos,mi cerebro comenzó a trabajar. Randall logro salir de una puerta de maderacerrada con un candado de código, y además estaba esposado. Sin embargo, lasesposas seguían cerradas y probablemente estarían ensangrentadas ya que lamanera más probable en la que se las quito fue resbalándoselas. Entonces, sipudo quitarse las esposas, ¿cómo pudo salir? La puerta estaba cerrada por fueray no estaba rota.

Solo había una alternativa: alguien saco a Randall.

Y en eso escuche una voz masculina gritar.

-¡Rick! ¡Rick!

Oh, pero que coincidencia, justo la persona en la que había estadopensando: Shane. Venia caminando rápido, alterado.

-¿Qué paso?-Exclamo Lori.

-¡Esta armado! ¡Tiene mi arma!

Shane avanzo hacia nosotros y conforme se acercaba vi que surostro estaba surcado en sangre. Todos lo veían con asombro pero yo permanecí atrás.No estaría segura de nada hasta que todo terminara.

-¿Estas bien?-Pregunto Carl, alarmado.

-Estoy bien-Respondió con voz acelerada y fuerte. -El malditome tomo por sorpresa, me golpeo en la cara.

 

-¡Muy bien!-Rick reacciono rápidamente. -Hershel y T-Dogmetan a todos en la casa. Glenn y Daryl, vengan conmigo.

Y cuando el líder ordenaba, todos hacían lo que ordenaba. Darylpreparo una flecha en su ballesta y Glenn le murmuro algo a Maggie.

-¡T-Dog!-Grito Shane. -Necesito esa arma- Su voz me hacíasentir insegura y alerta. Era fuerte, grave y ronca, pero sobretodo enojada yamenazadora.

-Déjenlo ir, ese era el plan, ¿no? Dejarlo ir-Dijo Carol convoz débil.

-El plan era soltarlo a diez kilómetros, no aquí a diez metrosy con un arma-Respondió Rick.

-No vayan, no saben lo que puede suceder-Suplico Carol,tomando a Sophia por los hombros.

-Todos dentro de la casa, traben las puertas y quédense ahí.

No tuvimos opción. Caminamos con rapidez hacia la casa,preocupados y asustados de un posible ataque.

Al entrar, las puertas se cerraron a cal y canto y todos noshundimos en el silencio.

Oscureció pronto, pero decidieron que solo encendieran velaspara no llamar la atención. Yo no prestaba atención, le daba vuelta a todos lospensamientos anteriores y al posible sujeto que saco a Randall. Jacklyn sabía quealgo estaba mal y permaneció callada y tranquila en una esquina de la sala,jugando con Sophia.

-Annelisse-Dijo Daniel de repente, quien había estadohablando con T-Dog. Alce la cabeza para verlo y con la cabeza me dijo que losiguiera. Fuimos escaleras arriba silenciosamente. En el pasillo todo estabaoscuro, apenas y podía verlo a él.

-No confió en nada de esto-Confeso.

-Ni yo.

-Randall no pudo haber salido solo-Aclaro, diciendo todo lo queyo había estado pensando. -Es simplemente imposible.

-¿Hablaste con T-Dog?-Pregunto, cruzando los brazos.

-Me dijo que cuando llego la puerta estaba cerrada concandado-Contesto. -Estoy dando por hecho que alguien lo dejo salir.

-Y yo sé quién ese ese alguien-Dije con un susurro. -Shane.

Ambos asentimos.

-¿Pero por qué lo haría?-Pregunte.

-¿No lo has visto? Ha estado compitiendo con Rick desde quellegamos aquí. Daryl piensa que el mato a Otis para salvarse, y yo le creo. Daledudaba de el también, y creo que esa es una razón suficiente para desconfiar deShane.

-Yo también creo que dejo morir a Otis-Dije. -Y su historiacon Randall está llena de huecos. Solo el tendría una razón para dejarlo salir.

-Para encabronar a Rick-Completo Daniel.

Nos quedamos mirándonos en silencio durante un rato.

-Creo que tenemos un asesino entre nosotros-Dijo Daniel envoz baja.

-Y no soy yo-Dije con una media sonrisa. Daniel me dio unligero empujón en un hombro.

-Tú no eres una asesina.

El ruido de la puerta de la casa abriéndose nos interrumpióy luego las voces llenas de terror me invadieron.

Algo malo estaba pasando.


Al escuchar la puerta abrirse y cerrarse, Daniel y yo nos apresuramos a bajar con los demás. Mientras bajábamos por las escaleras pude escuchar la voz de Daryl.-Oímos un disparo.-Quizá hallaron a Randall-opino Lori con voz llena de preocupación. Daniel y yo nos reunimos con los demás y Jacklyn corrió hacia Daniel, quien la alzo en brazos.-Ya lo encontramos-Dijo Daryl, con ballesta en mano y a un lado de él se encontraba Glenn-¿Volvió al cobertizo?-Pregunto Lori.-Es un caminante-Corrigió Daryl con un seco asentimiento.-¿Encontraron al que lo mordio?-pregunto Hershel.-No-dijo Glenn, hablando por primera vez. -Lo raro es que no estaba mordido.-Le rompieron el cuello-continuo Daryl.-Asi que se defendió-propuso Andrea.-Es que las huellas de Shane y de Randall estaban encimadas-explico Daryl. -Y Shane no es de rastrear asi que no iba detrás de el. Estaban juntos.Lori se le acerco a Daryl, sus manos entrelazándose enfrente.-¿Podrías salir a buscar a Rick y a Shane para saber que demonios esta pasando?-pidio Lori.-Claro-dijo Daryl, ya alejándose hacia la puerta.Lori le toco el brazo antes de que este se fuera. Sin embargo, nada de la perturbadora quietud que reinaba duro demasiado. Algo llamaba la atención afuera, tanto que Hershel y Patricia tuvieron que salir a ver qué pasaba. -Voy a ver qué sucede-dije en voz baja a Daniel. Mi hermana ya había recargado su cabeza en el hombro de él, probablemente quedándose dormida -Quédate con Jacklyn, ya vuelvo.Daniel me dio un apretón en la mano, el cual yo devolví. Me encamine a la puerta y salí. Allí en el porche se encontraban Maggie, Glenn, Andrea, Hershel, Dayane, Patricia, Daryl y Carol viendo hacia el granero. Estaba totalmente oscuro afuera, pero entre la oscuridad, a lo lejos, unas figuras humanas oscuras resaltaban contra la oscuridad. Eran demasiadas y caminaban con lentitud, tambaleándose. Un escalofrió repentino me embargo, como una cubeta de agua helada, y sentí como si me clavara al piso. Eran caminantes. Muchos de ellos.-Patricia, apaga las luces-dijo Hershel con voz calmada.-Traeré las armas-dijo Patricia, dándose la vuelta y apresurándose dentro de la casa.-Quizá estén de paso como los de la autopista, deberíamos entrar
-comenzó Glenn, su voz ansiosa.-No-lo interrumpió Daryl, siempre frio en situaciones peligrosas. -Ha no ser que haya un túnel que no conozca. Esa manada destrozaría la casa.Sus últimas palabras penetraron en mi mente y solo una cosa se me pudo ocurrir. No estamos a salvo, ni lo estaremos nunca. La adrenalina comenzaba a fluir por mis venas, ansiándome a actuar y pronto. Atontada, mientras veía a la horda acercándose, escuche pasos apresurados.-No encuentro a Carl-escuche a Lori decir. Me gire para verla, asustada. No, Carl no podía desaparecer así. -Estaba arriba, no lo encuentro.-Quizás se escondió-sugirió Glenn.-Se suponía que estaría arriba, no me iré sin mi hijo-dijo Lori, su voz temblando, negando con la cabeza.-No lo haremos, buscaremos de nuevo, lo encontraremos-dijo Carol, tomando a Lori del brazo y entrando rápidamente en la casa.Mi mente estaba empezando a dar vueltas, el frio de la noche recorría mi piel pero yo me sentía caliente. Algo oprimía mi pecho y el aire helado raspaba mi garganta. Incluso podía sentir el latido de mi corazón latiendo como un martillo en mi pecho. Sin decir nada, entre a la casa con rapidez, la cual estaba ya oscura. Me dirigí directamente a Daniel, quien al verme, frunció el entrecejo y se acercó hacia mí. Jacklyn, alertada por el súbito movimiento, alzo la cabeza, sus ojos denotando cansancio, y me vio. -Patricia dijo lo que sucedía-Dijo Daniel, su voz afectada. -Una horda de caminantes se acerca a la casa-Murmure con un asentimiento, voz ahogada. -¿Sabes cuál es el plan?-Quieren salir y dispararles, alejarlos con los autos-Contesto Daniel. Jacklyn nos veía a ambos, su rostro insondable.-Vas con ellos, ¿no es cierto?-Le pregunte. Daniel vacilo un poco al contestar, pero finalmente asintió. Él no podía quedarse sin hacer nada, justo igual que yo. -Voy contigo-Dije, decidida.-No-Contesto inmediatamente. -Quédate aquí con Jacklyn.Mi hermana reacciono ante lo último, abriendo los ojos, probablemente entendiendo que uno de los dos iba a irse. O incluso ambos.-No puedo quedarme aquí esperando, Daniel-Reclame, alzando la voz por encima de un murmullo.-Están más a salvo aquí.-¿Quién asegura eso?Daniel me frunció el ceño aún más.-Quédate aquí.-No.-Solté inmediatamente, pero luego me arrepentí. No era hora de discutir. Suspire. -Mira, necesitan a tanta gente como puedan. Tú sabes que no puedo quedarme aquí sin hacer nada. -¿Y Jacklyn?-Pregunto.Dude por un segundo. No quería dejarla sola en un momento así, pero llevarla seria riesgoso
así como dejarla. Jacklyn aún era pequeña, dependía de nosotros prácticamente por completo. Para ella nosotros éramos sus padres, quienes la cuidaban y velaban por ella, reemplazando así a los fantasmas de sus verdaderos padres, a quienes ni siquiera recordaba ahora. Por eso, dudaba que Jacklyn quisiera separarse de nosotros de todos modos.-Vamos a ir en el auto, ¿no? Llevémosla con nosotros.Daniel alzo la ceja.-Dios, Annelisse...-Resoplo.-Así, si sucede algo, la llevaremos con nosotros.Daniel pareció pensarlo un poco y finalmente suspiro y asintió.-Está bien, vamos a llevarla.Daniel fue a preparar lo suyo y yo a mi hermana. De las maletas, saque una chamarra y un gorro, ambos de color rosa. Mientras le ponía la chamarra, Jacklyn hablo.-¿Vamos a salir?-Pregunto mientras mi acuclillaba enfrente de ella.-Si-Dije. Subí la cremallera y le puse el gorro. -Tenemos que salir en el auto.Jacklyn asintió, solemne. Tome aire profundamente y le mire directamente a los ojos, seria; tome sus hombros con firmeza.-Jacklyn-Dije y ella me miro a los ojos con seriedad. -Va a haber muchos monstruos allá afuera-Mi hermana se estremeció un poco. -Vamos a salir a acabar con ellos, ¿entiendes? Habrá muchos disparos y Daniel va a conducir rápido. Vamos a estar bien por que estaremos dentro del auto. Tú estarás atrás, en tu asiento, y vas a cubrirte con una cobija-Tome su cobija de la maleta, la de color negro que era de una tela caliente. -Vamos a estar bien, ¿sabes por qué?Jacklyn negó con la cabeza.-Por qué no los dejaremos acercarse.Jacklyn asintió, sus ojos llorosos pero sin proferir ningún sonido. -Annelisse-Dijo una voz detrás mío. Me gire desde mi posición de rodillas y vi a Carol con sus manos firmemente agarradas a los hombros de Sophia, quien traía su muñeca entre las manos.-¿Podrías llevártela contigo?-Pregunto con voz suplicante. Me puse de pie y Carol continuo hablando. -Creo que Sophia estará más segura en un auto
donde pueda escapar fácilmente sin tener que correr entre los caminantes.Le dedique una sonrisa suave a Carol.-Por supuesto.Sophia se despidió de su madre y esta le dio un beso en la frente, abrazándola. Luego tome a mi hermana en brazos con la cobija y Sophia me agarro de la mano, saliendo de la casa donde Daniel ya estaba enfrente con el auto encendido. Se escuchaban los gruñidos de los caminantes a lo lejos y los disparos de los demás que ya habían comenzado. Daniel no necesito explicación sobre por qué Sophia estaba con nosotros, solo le rodeo los hombros con un brazo y le abrió la puerta trasera. Yo abrí la otra puerta y asegure a Jacklyn a su asiento, metiendo la cobija.-Sophia, úsenla para taparse-Dije y Sophia tomo el otro extremo de la cobija mientras Daniel cerraba la puerta con seguro. Jacklyn apretó la cobija con nerviosismo y Sophia aferro su muñeca. Daniel y yo nos sentamos en los asientos delanteros y rápidamente encendió el auto. Vi los rifles entre los asientos junto con varias cajas de municiones y tome una rápidamente, cargándola. -Yo conduzco, tú disparas-Dijo Daniel con voz acelerada. -Tratare de mantener el auto estable, y me detendré un poco para disparar también.-Entiendo-Dije. Ambos nos miramos a los ojos.-¿Lista?-Pregunto.-Lista-Asentí. Y acelero.Nos acercamos rápidamente a un grupo de caminantes y tuve que sacar ambas manos por la ventana para disparar. No tenía mucha experiencia con rifles o escopetas, siempre preferí la revolver, pero para mí era lo mismo. Se sentía la adrenalina fluir mientras disparaba hacia esos engendros en pleno movimiento. Sin embargo, era complicado. Todos estaban muy dispersos y el terreno era desigual por lo que Daniel batallaba para conducir establemente. Me di cuenta que había subestimado el número de caminantes. En realidad eran demasiados, salían de todas partes y en grupos.Súbitamente una explosión alumbro la oscuridad del campo y vi el granero arder en llamas. -Ese debe ser Rick o Shane-Dijo Daniel, deteniéndose un poco y tomando su arma para disparar por la ventana.Pero se nos acercaron demasiados y rápidamente Daniel tuvo que salir de allí acelerando. No podíamos detenernos por que salían grupos de docenas por doquier. -¡Son demasiados!-Grite sobre los disparos del rifle. -¡No podemos seguir así!El carro freno con tal brusquedad que nos lanzó a todos hacia enfrente con brusquedad. Jadee, recuperando el aliento por el sobresalto y escuche las llantas derrapar.-¡Esta atascado!-Exclamo Daniel. -Sube la ventana.Un grupo de caminantes iban directo a nosotros y cerré la ventana con rapidez, justo en el momento en el que un caminante golpeo el vidrio. Sophia y Jacklyn gritaron y yo me sobresalte.-Mierda-Maldijo Daniel cuando un montón de caminantes empezaron a golpear el auto de todas direcciones. Jacklyn y Sophia gemían, yo jadeaba y Daniel gruñía. -Tendremos que irnos-Murmuro Daniel.-¿Qué? No podemos
-Dije, alterada.-¡No tenemos opción!-Exclamo. -¡Yo tampoco quiero dejarlos, pero tenemos que irnos!Apreté los labios y no dije nada. Él tenía razón. Puso el auto en reversa y avanzo.-¡No podemos dejar a mama!-Exclamo Sophia. Yo me gire en el asiento para verla.-Sophia, no podemos volver-Dije firmemente. -Tu madre estará bien.-Pero es que mama
-Sophia-Repetí, alzando la voz. -Tendrás que confiar que Carol estará bien. Ella me encargo protegerte y eso es lo que voy a hacer.Sophia soltó un sollozo y se aferró a su muñeca aún más, cobijándose. Me enderece y solté una profunda exhalación. Daniel estabilizo el auto y acelero hacia los bosques. Eche un último vistazo hacia la granja, lo que podría haber sido nuestro hogar y el estómago se me hundió. Realmente había tenido esperanzas en ese lugar, en que podría haber sido un lugar donde estaríamos a salvo durante mucho tiempo. Desgraciadamente, tener esperanzas costaba caro.Me hundí en el asiento cuando Daniel condujo entre los bosques, tratando de calmarme de la agitada noche. Aun escuchaba los gruñidos de los caminantes. Daniel condujo en silencio por el bosque un rato, vagando, por horas. Yo sabía que pensaba a donde llevarnos, pensaba en un lugar que fuera seguro para quedarnos pero ya no tenía ideas. La noche también le había afectado a él.Jacklyn cayó rendida rápidamente, cansada por toda la adrenalina que tuvo que pasar, y Sophia le siguió poco después. Pero ni Daniel ni yo podíamos siquiera pensar en descansar. Ninguno de los dos decía nada y de todos modos no necesitábamos decir nada en absoluto. Sin embargo, el silencio me estaba matando, así como los recuerdos de los sucesos anteriores, las personas que probablemente perdí, la preocupación por ellos y la tristeza por haber perdido un hogar. Yo tuve que hablar para romper el silencio cuando el sol empezaba a verse en el horizonte, amaneciendo. Casi no podía creer que había otro día en puerta, como si mi mundo se hubiera acabado.-¿Crees que
tu sabes
están bien los demás?-Pregunte en un susurro audible para no despertar el asustadizo sueño de las niñas. -Quiero creer que si-Dijo, su voz ronca por el cansancio. Suspire profundamente y solté un gruñido tembloroso.-Andrea
ella
-Masculle con voz ahogada. Mi prima, mi impulsiva prima; ella estaba bien, ¿no es cierto?-Oye-Dijo Daniel, deteniendo el auto. Me miro a los ojos, sus ojos azules estaban extrañamente más oscuros de lo normal. -Como dijiste allá, tendremos que confiar en que todos están bien.-¿Nosotros estamos bien?-Pregunte. Daniel apretó los labios y sus manos apretaron el volante.-No lo sé-Negó con la cabeza y cerró los ojos. -No tengo la mente para nada. Lo único que he pensado toda la noche desde que me subí al auto es en mantenerlas a salvo, en buscar la mejor manera de protegerlas.-Daniel
-Susurre.-No podemos regresar-Continuo. -Solo queda en confiar que todos están bien y que los veremos pronto.Daniel encendió el auto de nuevo y avanzo. Yo rezaba por toda mi familia silenciosamente. El sol ya había salido completamente, iluminando todo, pero el clima seguía frio. -¿Ya pensaste en donde ir?-Le pregunte a Daniel. Mi voz sonaba ronca.-Solo se me ocurre como punto de reunión la autopista-Contesto. -Nos quedaremos un rato para ver si los demás ya están allí o si se les ocurre pasar por ahí, nos reabasteceremos con lo que encontremos. -¿Y si no llegan?-Pregunte con voz temblorosa.Daniel no contesto.Siguió conduciendo por la carretera entre el bosque, donde veíamos algún que otro caminante solitario vagando. Parecía que estábamos varados en el tiempo, conduciendo infinitamente por la carretera abandonada. Sophia se despertó primero, mirando alrededor pero sin preguntar nada. Luego Jacklyn despertó, alerta, pero tampoco sin decir nada. El ruido de una moto rompió el silencio y mire por el espejo. Reconocería esa moto donde fuera. Daryl nos había encontrado.-Es Daryl-Dije y sentí que un peso se alivianaba. Daniel abrió su ventanilla y Daryl nos alcanzó. Agarrada firmemente a él, estaba Carol.-¡Mama!-Grito Sophia y Carol sonrió, pude ver cómo me miraba con agradecimiento y yo le devolví la sonrisa entre los vidrios.-Qué bueno que estén bien-Dijo Daniel, sonriéndoles.-¿Van a la autopista?-Pregunto Daryl en voz alta. Daniel asintió.-¿Están allá los demás?-Pregunto Daniel.-No sé-Respondió Daryl. -Pero ustedes vayan hacia allá, veré si puedo encontrar a los otros.Daryl nos adelantó y Daniel acelero. La autopista estaba cerca y no tardamos mucho en llegar. Cuando comenzamos a ver los demás carros atorados y abandonados, me supe ansiosa por llegar y ver si todos estaban bien. Al entrar, el ruido de la moto de Daryl se escuchó de nuevo y nos adelantó, pero con el venían otros autos detrás del nuestro. Y entre los autos, pude ver tres figuras familiares.-Allí están-Murmure, sonriendo.Daniel aparco el auto y ambos salimos. Sophia se apresuró a salir y correr hacia su madre delante de nosotros, que ya se había bajado de la moto. Yo ayude a Jacklyn a bajarse y la tome de la mano para avanzar hacia los demás.Al acercarme vi a Rick, Carl y Hershel. Los demás iban saliendo de sus autos y se reunían con sus familias. Le sonreí a Glenn, T-Dog y a los Greene. Abrace a Carol, quien me agradeció de todo corazón que cuidara de su hija. También abrace a cada uno de los Grimes cuando terminaron de abrazarse entre ellos, aliviada que Carl estuviera bien y a salvo. Daniel también abrazo a Carl y luego saludo a Rick, Glenn, T-Dog y Daryl. Yo le dedique un asentimiento con una media sonrisa a Daryl, el cual el me devolvió. Todos se reunían y estaban contentos, pero mi prima no estaba entre nosotros.-¿Y Andrea?-Le pregunte a Lori.Ella solo apretó los labios. Eso fue todo. Mis ojos se empaparon pero no salió ni una lagrima.-Oh, cariño, lo siento mucho-Dijo Lori y me abrazo con fuerza.Cuando me soltó, le sonreí y tome a mi hermana en brazos para abrazarla con fuerza también. Daniel me rodeo con un brazo y me beso en la frente.Andrea ya se había ido con Amy y estaban juntas. Por fin había escapado de este horrible mundo. Es lo único que me podía consolar.-¿Cómo los encontraste?-Le pregunto Rick a Daryl. Rick tenía una mancha de sangre en la sien.-Solo se veían las luces de los autos haciendo zig-zag- Respondió Daryl. -Supuse que conducía un asiático.Glenn rio.-Muy bueno-Apunto el alurdido.-¿Dónde está el resto?-Pregunto Daryl.-Somos los únicos.Yo apreté los labios y baje la cabeza un poco.-¿Shane?-Pregunto Lori. Nadie dijo nada, solo Rick negó con la cabeza.-¿Andrea?-Pregunto Glenn, yo me estremecí. -Me salvo, luego la perdí- Respondió Carol. -Vimos que la tenían-Acoplo T-Dog.Sentí la mirada de todos, pero no dije nada.-¿Y Patricia?-Pregunto Hershel, con sus dos hijas en sus brazos. -También la perdimos-Contesto Beth con voz llorosa. -La atraparon enfrente de mí-Luego rompió en sollozos. -Yo la tenia del brazo, papa.- Hershel la abrazo. -¿Y Jimmy? ¿Lo vieron?-Estaba en la casa rodante-Respondió Rick, serio. -Lo atacaron.-Pero, Andrea...-Comencé, incapaz de aceptar la muerte de mi prima.-Habían demasiados caminantes-Contesto Lori.-¿Pero de verdad la vieron?-Voy a volver-Aviso Daryl, ya subiéndose a su moto, pero Rick lo detuvo.-No.-No podemos dejarla.-Ni siquiera sabemos si está allí-Dijo Lori.-No está allí. No esta-Dijo Rick con voz firme. -Está en otro lado, o está muerta. No hay modo de encontrarla.-Rick se giró hacia mí. -Lo siento mucho, Annelisse, pero no podemos regresar.Yo inhale profundamente y Daniel apretó mi hombro.-Está bien-Dije, con voz ahorcada. -Eran demasiados caminantes y es más probable que Andrea este
muerta-Prácticamente escupí la última palabra, casi incapaz de decirla. -No quiero arriesgar la vida de nadie más. -¿No vamos a buscarla?-Pregunto Glenn.-Tenemos que seguir el camino-Dijo Rick. Mientras hablaba escuche el característico gruñido gutural de un caminante. -Vimos caminantes dirigiéndose hacia aquí.-Vayamos hacia el este-comento T-Dog apoyado en la puerta de un auto. -Lejos de la carretera-apoyo Daryl, poniéndose en movimiento. Tomo su ballesta, mirando al caminante solitario que se acercaba lentamente. -Cuanto más cerca más caminantes. Mas basuras como esta.-Puso su ballesta en alto, apuntándole. -Lo tengo- Y disparo, derribándolo de un flechazo en la cabeza.Un ligero silencio floto y nadie rechisto ante la decisión de escapar de allí antes de que los caminantes llegaran.En el auto estaban Daniel, Carol, Sophia, Jacklyn y yo. Madre e hija en el asiento trasero, mi hermana sentada en mi regazo y Daniel conduciendo. Todos estábamos exhaustos por lo que cualquier conversación moría después de un rato. Jacklyn observaba el bosque otoñal por la ventana, toqueteando la pulsera de la cara de osito en su muñeca derecha. El guardapelo dorado que le regalo Daniel en su cumpleaños aun colgaba de su cuello. El silencio fue roto por el sonido del clackson de un auto. Daniel detuvo el auto, al igual que los demás. Significaba que algo no andaba bien, y todos salimos de los carros para ver qué pasaba. Al salir, tome a Jacklyn de la mano y Daniel se acercó a nosotras.-¿Que hay?-Pregunto Daryl cuando todos estuvimos fuera de los autos, confusos y alertas.-Poco combustible-Respondió Rick, acercándose. Hice una mueca. Sin combustible no podríamos avanzar y eso significaba quedarnos donde estábamos, pero estaba empezando a oscurecer y eso era peligroso.-No podemos quedarnos aquí-Dijo Maggie con un arma en mano.-Buscaremos combustible por la mañana-Contesto Rick.-¿Pasaremos la noche aquí?-Pregunto Carol, frunciendo el ceño mientras enrollaba a Sophia con sus brazos.-Tengo mucho frio-Comento Carl, sus manos en los bolsillos de la sudadera y su madre frotándolo para intentar calentarlo.-Rick, hará todavía más frio cuando anochezca-Dije, agachándome para alzar a Jacklyn en mis brazos. Pasar la noche en la intemperie me preocupaba más por Jacklyn que por mí; lo que menos quería era que enfermara. Rick se quitó su chaqueta y se la dio a su hijo.-Haremos una fogata-Aporto Lori, mirándome. -Buscaremos madera, quédense cerca-Aviso Daryl, tomando su ballesta. -No tengo muchas flechas. ¿Y las municiones?-No hay suficientes-Mascullo Rick.-No podemos quedarnos aquí para que nos muerdan el trasero-Se quejó Beth.-Cuida la boca-Hershel la reprendió. -No entren en pánico y escuchen a Rick.-Establezcamos un perímetro-Dijo Rick en voz alta, con la voz firme. -Mañana buscaremos combustible y provisiones. Seguiremos adelante.-Glenn y yo podemos intentar buscar algo de combustible-Aporto Maggie, su voz casi desesperada.-No nos separaremos-Dijo Rick inmediatamente, alzando una mano hacia ella. -No dejemos que algo suceda y alguien quede a la deriva sin un auto-Espeto.-Rick, estamos a la deriva ahora-Dijo Glenn, razonando. -Sé que no está nada bien-Contesto Rick, firme e impasible. -Pasamos por un infierno pero al menos nos volvimos a encontrar-Hizo una pausa. -No estaba seguro, no lo estaba, pero lo hicimos. Estamos juntos y así seguiremos. Mire a todas estas personas; personas con las que había llorado perdidas, sobrevivido, huido y con las que había creado fuertes lazos. Perder a alguno de ellos dolía cómo perder a un miembro de mi familia. Fue entonces ahí cuando me di cuenta. Cuando mis padres y mi hermano murieron, creí que me había quedado sola con Jacklyn en aquel mundo tan sangriento y cruel, y seguí pensando así incluso después de unirme al grupo. Pero me equivoque. Me habían quitado a mi familia cruelmente, pero me habían dado otra. Una nueva familia unida por la supervivencia. -Hallaremos un refugio-Dijo Rick, apretando la mandíbula. -Tiene que haber un lugar.-Rick, mira alrededor-Razono Daniel. -Hay caminantes por todos lados, están migrando o algo.-Aún tiene que haber un lugar donde podamos quedarnos
-Insistió Rick, su voz cada vez más desesperada y frustrada, dando pasos cada rato y gesticulando con el arma en la mano. -Uno que sea seguro, donde podamos reconstruir nuestras vidas- La última oración salió casi enojada. -Se que hay un lugar así, solo tenemos que encontrarlo.-Incluso si encontramos un lugar y creemos que es seguro-Dijo Maggie, Rick se giró lentamente para verla. -No sabremos por cuanto tiempo. Mira lo que paso en la granja. Nos engañamos y creímos que allí era seguro.-No cometeremos ese error otra vez-Aseguro Hershel.-Haremos un campamento por allí-Rick giro hacia una construcción de piedra a unos pocos metros de nosotros. -Y seguiremos el viaje al amanecer.-¿Qué pasa si vienen caminantes u otro grupo como el de ese chico?-Pregunto Dayane, hablando por primera vez y acercándose a Rick.-Saben que encontré a Randall, ¿no?-Dijo Daryl. -Se convirtió y no lo mordieron. Leí la expresión de los ojos de Rick, su rostro, su pequeño asentimiento y me di cuenta de que eso no era exactamente una sorpresa para él, como si el supiera algo que nosotros no. -¿Cómo es eso posible?-Pregunto Beth.-Rick, ¿qué rayos sucedió?-Pregunto Lori. Nuestro líder permanecía en silencio, sin contestar ninguna pregunta. Ansiaba preguntarle también que demonios estaba sucediendo, pero permanecí callada, esperando.-Shane mato a Randall-Hizo saber Daryl. -Siempre quiso hacerlo.-¿Y la manada lo alcanzo?-Pregunto Lori.Rick tenía el ceño fruncido y la mirada abajo, callado. Intuí algo malo, algo que el guardaba.-Todos estamos infectados-Soltó, su voz un murmullo.Sentí como un golpe en el estómago. ¿Qué...?-En el CDC-Comenzó Rick después del grave silencio que se formó, su voz había pasado de ser firme a débil. -Jenner me lo dijo. Sea lo que sea
todos lo tenemos.No me lo podía meter en la cabeza. Simplemente era
imposible. Los infectados eran ellos, los enfermos eran ellos, no nosotros; eso era lo que había pensado todo este tiempo. Pero ahora
todos ya estábamos infectados, quien sabe desde hace cuánto, y solo teníamos que morir para ser como ellos. Si me apuñalaban, sería como ellos; si me ahogaba, sería como ellos; si me enfermaba gravemente, sería como ellos.Quisiera o no, cuando muriera, iba a convertirme en uno de ellos. Y todos los demás también.Mire a mi hermana agarrada a mi cuello con su barbilla descansando en mi hombro. No pude evitar pensar que
ella también. No importaba cuanto luchara por protegerla de ellos, si Jacklyn moría, de todos modos terminaría siendo lo mismo. Pero mi hermana no entendía lo que discutíamos, ella seguía tan absorta en su mundo infantil, tan ajeno al caos, y llegue a envidiarla.Sabía que seguían discutiendo pero yo no preste atención. Daniel y yo compartimos miradas, sentí su mano en mi hombro. Cuando me gire para volver mi atención, solo pude ver la expresión seria y determinada de Rick, el semblante de un hombre que no acepta replicas, antes de girarse y caminar hacia donde pasaríamos la noche. El lugar donde nos quedaríamos eran solo unas paredes de piedra, sin techo, pero que nos cubría del viento helado. T-Dog encendió una fogata en medio cuando oscureció y todos nos reunimos alrededor de ella para calentarnos. Todos permanecíamos en silencio, sin decir absolutamente nada y observando como la madera crepitaba y se ennegrecía por las llamas que la relamían. -¿Qué crees que pasara?-Le pregunte a Daniel en voz baja, quien estaba sentado a mi lado con Jacklyn durmiendo en sus brazos tapada con la única manta que pudimos traerle. -No lo sé- Contesto, viendo la fogata. -Espero que encontremos un refugio pronto.Suspire y recargue mi cabeza en su hombro, a su vez el posando su cabeza en la mía.-Sobreviviremos-Aseguro Daniel. -Saldremos de esta. -Empieza el invierno-Dije. -Si no encontramos un lugar donde quedarnos, pasaremos el invierno fuera y si eso pasa nosotros
-Sshh
Ya déjalo-Me dijo con voz suave. Hubo un ruido fuerte a lo lejos, como una rama rompiéndose y todos nos pusimos en alerta. -¿Qué fue eso?-Pregunto Beth en brazos de su padre. Al levantarnos, Daniel me pasó a Jacklyn, quien dormía sin inmutarse con su cabeza recargada en mi hombro, y la sostuve con fuerza, lista para salir corriendo. Daniel recogió su arma del suelo y lo escuche cargarla. -Podría ser cualquier cosa-Respondió Daryl, poniéndose de pie. -Un mapache o una zarigüeya. -O un caminante-Aporto Glenn.-Tenemos que irnos, ¿qué estamos esperando?-Insistió Carol. -¿Por dónde?-Pregunto Daniel con su arma lista en mano.-Por allá de dónde venimos-Respondió Beth.Todos mirábamos a Rick, quien estaba casi oculto entre las sombras fuera de la luz de la fogata, serio. Me percaté de que esperábamos su respuesta como líder.-Lo último que necesitamos es salir corriendo en la oscuridad-Espeto, mirándonos a todos con voz dura. -No tenemos vehículos, nadie ira a pie. Algunos se movieron inquietos.-No se alarmen-Dijo Hershel.-No voy a quedarme aquí esperando a que venga otra manada-Negó Dayane lentamente. -Tenemos que seguir ahora
-Nadie ira a ningún lado-Espeto Rick. El silencio reino por unos segundos.-Haz algo-Suplico Carol, agarrando a Sophia. -Estoy haciendo algo-Volvió a espetar Rick duramente. Por un momento no pensé que ese fuera Rick. Era un hombre totalmente diferente. -Estoy manteniendo al grupo unido y vivo. Eso lo que he estado haciendo sin importar nada más. ¡Yo no pedí esto! ¡Mate a mi mejor amigo por ustedes, por Dios santo! Así que por eso Shane no estaba con nosotros. Me sentí mal por Rick, pero no por que Shane estuviera finalmente muerto. Yo no me inmute pero las expresiones de la mayoría eran de sorpresa e incluso terror. Mire a Daniel de reojo para ver su expresión y el tampoco parecía muy sorprendido. Él intuía más que yo que tarde o temprano Rick y Shane intentarían matarse el uno al otro. Por suerte, Rick había vencido. -Ustedes vieron cómo se comportaba-Explico Rick. -Como me desafiaba. O como nos comprometía. Era una amenaza.-Hizo una pausa y vio directamente a su esposa, quien estaba sentada con Carl a su lado. -Planeo la persecución de Randall, me alejo para poder dispararme por la espalda, ¡no tuve alternativa! Era mi amigo, pero él me ataco. Carl se echó a llorar y Lori lo abrazo. Los sollozos del niño se escucharon en el silencio.-Mis manos están limpias-Insistió Rick, se hizo el silencio, pero el continuo. -Puede que ustedes estén mejor sin mí-Dijo amargamente. -Adelante-Movió su mano hacia el bosque. -Yo creo que hay un lugar para nosotros pero quizás
quizás solo sea una tontería. Puede que me esté engañando otra vez. ¿Por qué no
por que no van a averiguarlo por ustedes mismos? ¡Y me envían una postal! ¡Adelante! Pueden irse. ¿Pueden hacerlo mejor? Veamos hasta donde llegan. Nadie respondió, perplejos.-¿Nadie se va?-Pregunto Rick. -Está bien-Mascullo, su voz ronca. -Pero que les quede algo en claro. Si se quedan
esto ya no es una democracia. Dicho esto, nos miró a cada uno, se dio la media vuelta y se fue. Pensando en las palabras de nuestro líder y con mi hermana pequeña en brazos, me senté en el suelo de nuevo, dispuesta a descansar y rezando que el invierno no fuera demasiado duro. ***********************************Y esto es todo por esta temporada!Tengo que agradecerles a todos por aguantarme y no sirve de nada que me disculpe por las largas tardanzas.Hare la tercera temporada tan rápido como pueda. Esperen con ansias el tiempo en la prisión desde la perspectiva de Annelisse :)Muchas gracias por leer, los amo a todos <3

Sobreviviendo al Apocalipsis II - Potterfics, tu versión de la historia

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La caravana y otros autos avanzan por la ciudad. No hay otro ruido ni objeto que se mueva en la gran urbe de Atlanta. Cadáveres descuartizados por doquier en

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2023-02-27

 

Sobreviviendo al Apocalipsis II - Potterfics, tu versión de la historia
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