Sólo Oscuridad - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Gracias al Jurado: Clio Lestrange, Makoto Black, Bianka Black y Liz Tonks por darme un estupendo puesto nº5 en el Concurso Terror en Halloween 2010. Eternamente agradecida.

5 de 93, no está nada mal, ¿no? ¡¡¡Jajajaja!!! Y más teniendo en cuenta que mi historia no da nada de miedo... Puede ser un poco inquietante, ¿pero miedo? Nah...

¡¡Besos!!

Janny *ç*

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Luna leía "Animales Fantásticos del norte de Mongolia", cuando se percató de que alguien había entrado en la Sala de los Menesteres. Miró al chico rubio caminar y se quedó callada, esperando a que él la viera, pero estaba tan ensimismado, que no se dio cuenta de su presencia.

 

Draco caminó hasta el armario evanescente y tiró de la tela negra. << Esta vez, tiene que salir bien
>>, deseó con todas sus fuerzas, mirando el mueble negro. Llevaba un canario amarillo en la mano derecha y aflojó el apretón, al darse cuenta de que lo estaba estrujando.

Entonces, Luna carraspeó suavemente, y sorprendido soltó al pájaro mientras se giraba para localizar al intruso. Vio a la extravagante rubia sentada muy cerca de él.

-¿Qué demonios haces tú aquí, Lunática? - exclamó Draco, cubriendo el armario evanescente.

- Has sido tú el que acaba de entrar, interrumpiéndome
- dijo Luna levantándose del sillón -. Yo llevo un rato aquí

Se acercó unos pasos, envalentonada, pero no le gustó la cara con que la miraba, por lo que se quedó parada, aferrando su libro con fuerza.

- ¿Por qué no te largas? Tengo algo importante que hacer - le gruñó.

- No quiero irme. Yo estaba antes - le dijo con tono amable, aunque seria.

- Lovegood
- advirtió Draco, acercándose con el puño alzado.

Luna abrió mucho los ojos y miró su puño. ¿Sería capaz de pegarla? No conocía a Draco personalmente. De hecho, sólo le conocía por los insultos que él le dirigía en los pasillos, cuando ella iba distraída y se topaba con él. Se le aceleró un poco la respiración y Draco, al darse cuenta de que la estaba asustando, bajó la mano.

Siempre se burlaba de Luna, pero no tenía nada en su contra. << Su padre y ella están chiflados >>, pensó.

- Luna, haz el favor de marcharte
- le pidió en el tono más amable que le salió. Pero sonó tan falso, que Luna no pudo evitar sonreír -. ¿De qué te ríes? - dijo hostil otra vez.

- Perdona, pero es que se nota mucho que no estás acostumbrado a tratar amablemente a nadie
Yo te puedo ayudar con eso - le sonrió, más tranquila.

- ¿¡Qué!? ¡No necesito tu ayuda! Sólo que te desaparezcas
- se acercó hasta poner su cara sobre la de Luna.

Le sacaba más de una cabeza de altura, pero Luna no se acobardó y se mantuvo en su sitio, mirándole con sus enormes ojos azules.

- Vas a tener que hacer lo venías a hacer, conmigo delante
Salvo que sea alguna cochinada y tenga que hacerme a un lado
Pero es una sala muy grande - sonrió.

 

Draco se quedó mudo y sin saber cómo, ni por qué, empezó a reír como un loco. Luna le miró divertida y esperó a que él dejara de reír. Draco consiguió serenarse y volvió a ponerse serio.

- No tienes remedio, niña
- sonrió sarcástico -. Y ahora vete.

- ¿Qué? Ya te he dicho que no me voy a ir, además debo estar aquí.

- ¿Por qué "debes" estar aquí? - dijo él levantando una ceja.

- Yo
no es asunto tuyo - frunció los labios.

Draco seguía muy cerca y se sentía muy incómoda. Nunca había estado a solas con ningún chico.

- Te. Lo. Pido. Por. Última. Vez. - remarcó cada palabra -. Sal de aquí, si no quieres que te eche yo mismo.

Luna hinchó la nariz ofendida.

- No me das miedo, Draco Malfoy - dijo con tono más seguro, de lo que realmente sentía.

- Ya me has cabreado

Draco agarró el antebrazo de Luna y comenzó a arrastrarla consigo, en dirección a la puerta. Podría haberla aturdido con la varita y habría terminado mucho antes, pero en el fondo sentía lástima de ella y no le apetecía herirla.

- ¡No! - protestó Luna tratando de soltar su mano, pero el condenado la tenía fuertemente agarrada -. ¡Suéltame!

Luna cogió el libro y comenzó a golpearle en el hombro. Al no surtir efecto, alzó más alto el libro y le golpeó el costado de la cara.

- ¡Ay! - se quejó Draco soltándola -. Maldita cría

La joven retrocedió asustada, pero no tenía dónde retroceder. Estaban en el centro de un pasillo con estanterías a ambos lados, que soportaban los cientos de extraños objetos que los alumnos de Hogwarts, habían colocado allí durante años.

Chocó con una de las baldas y miró a Draco con los ojos muy abiertos y la respiración acelerada. Él se acercó de nuevo para agarrarla, pero ella sacó su varita y le apuntó.

- No te acerques más
- << Semejante tontería >>, pensó. Draco apenas estaba a un paso

- ¿Qué vas a hacer? - sonrió de medio lado.

- Flipendo - musitó ella. No iba a permitir que la tratara de ese modo. Una cosa eran los insultos y otra muy distinta, que le pusiera las manos encima.

Draco salió expulsado hacia atrás y golpeándose con la estantería que tenía a su espalda. Sacudió la cabeza aturdido, cuando se encontró sentado en el suelo y con unos cuantos objetos cayendo a sus pies. Se llevó una mano a la nuca, donde se había golpeado.

- ¿Qué
? - miró a Luna. La creía incapaz de defenderse, pero lo había hecho.

La joven se acercó a él. No era su intención que se golpeara la cabeza. Se agachó a su lado y guardó la varita.

- ¿Draco? - preguntó -. Perdóname
yo no quería que
No pensé en el hechizo, simplemente lo dije y
No quería que te golpearas
- murmuró angustiada.

 

- Estás chiflada
- dijo él con el ceño fruncido.

De pronto, le cayó una sucia pipa de fumar de una de las baldas, golpeándole en el hombro.

- ¿Pero qué
?

Los dos miraron la pipa. Aún seguían cayendo cosas al suelo. Draco la cogió para apartarla a un lado y los dos sintieron cómo algo les enganchaba del ombligo, tirando de ellos y haciéndoles girar a gran velocidad. Luna jadeó cuando sintió el suelo y cayó sobre Draco.

- ¿Qué has hecho? - preguntó, sin aliento.

- ¿Yo? - Draco miraba alrededor. << ¿Dónde estamos? >> -. Yo no he sido

- ¿Pero qué
? -. Luna miró alrededor.

Estaban en el pasillo de alguna casa probablemente, porque el suelo estaba enmoquetado.

- Era un maldito traslador - murmuró Draco mirando la pipa -. ¿Cómo es que te ha cogido a ti también? - dudó.

- Yo
te estaba tocando una pierna
- se levantó del suelo.

- Eso no debería haberte trasladado - dijo él, levantándose también.

- ¡Ay, no sé! - Luna estaba asustada -. No sería un traslador
Lumos.

Draco siguió a Luna por el pasillo. Miraban de un lado al otro , pero allí no parecía haber nada, ni nadie. Ni siquiera había puertas. Anduvieron un rato y aquello parecía no tener fin.

Luna miró a Draco.

- ¿Te suena de algo este sitio? - le preguntó inquieta.

- No
- se miraron unos segundos -. ¿Y a ti?

- Tampoco
pero tengo la sensación de que estamos dando vueltas

- Hay algo muy raro aquí

- ¿Tú también los sientes verdad? - susurró Luna mirando hacia delante.

- ¿Sentirles? ¿A quiénes? - Draco se acercó a ella.

- A
los muertos - susurró Luna, poniéndose de puntillas para alcanzar su oído.

Draco retrocedió.

- Deberían encerrarte en San Mungo - escupió.

- Di lo que quieras
- Luna se encogió de hombros y continuó caminando -. Pero esto está lleno de Morgocitecus y a ellos sólo les atrae una cosa

- ¿Qué? - No pudo evitar preguntarlo.

- Los muertos, ¿nunca escuchas?- le miró exasperada -. Lo que no entiendo es por qué no hemos visto ninguno

- Cierra la boca.

Por primera vez en su vida, Draco estaba completamente aterrado. No sabía qué les había pasado, ni dónde estaban y aquel horrible pasillo, parecía no tener fin. Por no mencionar, que apenas veían a cinco metros de distancia. << Avanzamos a ciegas
>>. Anduvieron unos minutos en silencio y Draco no pudo evitar fijarse en Luna. Ella iba delante, con la varita en alto y no le temblaba la mano, algo de lo que él no podía presumir. Le temblaba tanto el pulso, que tenía que sostener la varita con ambas manos.

Luna examinaba las paredes. No había nada en ellas. Ni un retrato, ni una mancha, ni siquiera una pequeña grieta en la pintura verde, que pudiera servirles de guía, para saber si caminaban en círculos. << Esto tiene que ser magia oscura... >> pensaba. ¿Pero quién dejaría un objeto oscuro en la Sala de los Menesteres? Miró a Draco, que estaba muy pálido.

 

- Espera - dijo él de repente.

- ¿Qué?

- ¿Lo has oído? - murmuró intentando ver algo en la infinita negrura.

- Yo no he

- Sssh
. Ahí está otra vez - apenas le llegaba el sonido, porque su propio corazón le ensordecía.

- ¿Qué oyes? - preguntó confiando en él.

Conocía perfectamente lo que se sentía, cuando hablaba de algo que nadie más que ella veía. Ese era el motivo por el que se burlaban tanto de ella.

- Es
como si alguien arrastrara algo
o se arrastrara
- susurró aterrado.

- ¿Por allí? - Luna señaló hacia delante. Draco asintió -. Bien
a ver si podemos verlo
Lumos maxima.

Luna lanzó la esfera de luz lejos, pero seguían sin distinguir nada más que el pasillo de color verde botella. << ¿Quién elegiría este color? >>, pensó ella distrayéndose.

- Allí no hay nada
- le dijo a Draco -. Deberíamos seguir. Quizás encontremos una puerta
- << Espero
>>.

- ¡No! - Draco la agarró de la mano, reteniéndola a su lado -. Por allí no

- Pero
ya hemos avanzado mucho

- No importa
- tiró de ella con suavidad en la otra dirección.

Parecía tan afectado, que Luna no le contrarió y caminaron de vuelta. Tal vez aquella fuera la dirección correcta y pronto llegaran a algún lado
Draco no le había soltado la mano y de vez en cuando lanzaba miradas hacia atrás. << ¿Qué demonios es esa cosa? >>. Se detuvo en seco, entrecerrando los ojos. No veía nada.

- ¿Draco? - susurró Luna. El silencio era tan profundo y escalofriante que su voz sonó demasiado alta.

- Sssh - esperó en silencio. Nada -. ¡Lumos Maxima! - exclamó sorprendiendo a la chica.<< Nada, sólo oscuridad
>>.

- ¿Qué pasa, Draco?

- Esa cosa se detiene cuando nosotros lo hacemos
- le dijo -. ¿Quién anda ahí?

Silencio.

- Continuemos, Draco
- le pidió Luna, cada vez más inquieta. Draco la miró.

Luna tenía los ojos azules, increíblemente claros para la oscuridad que reinaba y también muy abiertos, intentando ver lo que no podían ver. << Y tal vez no queramos ver
>>.

Le sostuvo la mano con fuerza y asintió. Avanzaron en silencio. ¿Por qué solo él parecía oír aquel repugnante sonido?

Luna visualizó la pipa y le apretó la mano a Draco. Cuando llegaron hasta ella, se miraron. Ninguno se atrevía a tocarla.

- Tal vez sea mejor dejarla ahí
- propuso Luna al fin -. Así sabremos si damos vueltas o

- ¿¡Cómo vamos a dar vueltas!? - gruñó él soltándole la mano de golpe y mirándola enfadado. Se acordó de repente, << si no fuera por ella, yo no estaría aquí
>>.

 

- ¿No te has dado cuenta de que el pasillo se curva suavemente? - preguntó ella, como si le hablara a un niño.

- ¡Claro que sí! - cada vez estaba más enfadado -. ¿Sabes? Todo esto es culpa tuya
Si no me hubieras aturdido, no
no estaríamos aquí - a Luna se le llenaron los ojos de lágrimas -. ¡¡Y esa maldita cosa no deja de seguirnos!! - gritó.

Luna asintió dolida y se alejó de él, caminando por donde Draco había propuesto que fueran.

- ¿Luna? ¿A dónde vas? - dijo asustado -. No te alejes

Pero ella no le escuchaba. << Estúpido niño mimado
>>, refunfuñaba llorando. << Si no hubieras intentado echarme de la sala, no te habría aturdido
>>. Luna no sería capaz de echárselo en cara, como él había hecho.

- ¡Espera! - Draco llegó a su lado corriendo -. Perdona
no he debido

- No has debido, no
- Luna se sorbió la nariz.

- Toma - le tendió un pañuelo de seda y Luna sonrió. << Niño rico
>>.

- Será mejor que
- dijo después de sonarse.

- Sí.

Esta vez fue Luna quien le cogió la mano a él. Draco seguía escuchando el horripilante arrastrar, pero se guardó sus comentarios para sí mismo, al ver tan asustada a Luna. << No he debido gritarla
>>.

Estaban empezando a cansarse de caminar, cuando un escalofrío recorrió a Luna y la hizo detenerse. Miró a Draco, paralizada de puro horror.

- Hay... alguien... ahí - le dijo con lágrimas bajando por sus mejillas.

Cerró muy fuerte los ojos, intentando deshacerse de la imagen. Draco hinchó la nariz y abrió la boca, pero fue incapaz de hablar. Estaba tan dolorosamente aterrado, que le costó una vida apartar los ojos de ella, para mirar el pasillo.

Cuando lo consiguió, se le cayó el alma a los pies. ¿Qué era esa cosa? No era una persona, aunque tenía la apariencia de una. Estaba parado en el centro del pasillo, inmóvil. Draco le miró a la cara o lo que debería haberlo sido. No había ni ojos, ni nariz, ni boca, ni labios en ella. Era una masa informe.

Luna temblaba de arriba abajo y la luz de su varita, había comenzado a fallar. Después se debilitó y terminó por apagarse.

- No
- susurró Draco agitando la mano de ella -. Luna

Pero ella seguía sin oírle, escondida en alguna parte de su mente. Entonces, la varita de Draco, también falló y comenzó a parpadear. La movió para activarla, mas terminaron quedándose a oscuras durante unos segundos, hasta que consiguió encenderla de nuevo. No había dejado de sentir a Luna a su lado, por lo que miró directamente al ser.

Había desaparecido. Le costaba respirar y le dolía el pecho, de tan fuerte que le martilleaba el corazón. Entonces miró en la otra dirección y lo vio.

Ahí estaba. ¿Cómo podía haber cambiado de lado sin rozarles? Se encontraba más cerca y Draco pudo verle mejor. Desde luego, parecía una burda imitación de una persona, pero el color de su piel era de un blanco cetrino y su cuerpo, que parecía desnudo, era completamente deforme y desproporcionado. Con extremidades muy delgadas y el tronco excesivamente ancho y bulboso.

 

Estaba inmóvil y no parecía hostil, pero Draco sabía que tenían que salir de allí cuanto antes. Miró a Luna, sin perder de vista a la cosa.

- Luna
- susurró, apenas audible.

Pero Draco lo vio. El ser había ladeado la cabeza, con un movimiento espeluznante, para nada natural. Lo miró esperando el ataque, pero nada sucedió. Volvió a mirar a Luna, aunque sin atreverse a pronunciar palabra. La sacudió suavemente y consiguió que ella le mirara. Sus ojos reflejaban su propio miedo.

Draco se llevó un dedo a los labios, indicándole que guardara silencio y señaló el pasillo. Luna negó con la cabeza, incapaz de dar un paso, ni de mirar al ser. Quiso retroceder, pero ella no había visto que el ser cambiaba de lado, por lo que se encontró con su visión de frente. Contuvo un grito.

Pero fue demasiado tarde. La criatura había oído el débil jadeo de ella y había avanzado un paso. Draco tembló al escucharle. Aquel sonido era el que había estado escuchando. El ser andaba arrastrando uno de los pies. Raaaassh, raaaassh, raaaassh

Tiró con fuerza de Luna y la hizo correr a su lado, sabiendo que no tenían dónde ir.

Corrieron y corrieron, durante tanto tiempo, que acabaron quedándose sin aliento. Luna se detuvo agarrándose el costado y miró a Draco.

Él se acercó a ella y la abrazó, << No hay salida >>, pensó. Luna agradeció el abrazo y se lo devolvió. Los dos temblaban impotentes y sus corazones, latían al mismo ritmo, bailando una canción que ninguno de los dos soportaría mucho más.

Siguieron abrazados y tuvieron que sentarse en el suelo, agotados como estaban. Oían al extraño ser avanzando hacia ellos, implacable, pero no les importó. Se tenían el uno al otro. No morirían solos.

Luna miró a Draco por última vez. Sus ojos le parecieron hermosos y nunca tan cálidos como en aquel momento. Él acarició su mejilla. << Lo siento >>, pensó sin llegar decírselo. Volvieron a abrazarse y como si de un pacto no acordado se tratara, ambos apagaron sus varitas al mismo tiempo.

Abrazados el uno al otro, quedaron en paz consigo mismos y dejaron que el miedo que les inundaba, se disipara en el aire.

La luz brillante hizo que Luna abriera los ojos. Parpadeó incómoda por el resplandor y miró alrededor. Se encontró con que los ojos de Draco, la miraban también extrañados.

Sentados en el suelo, Luna observó que seguían en la Sala de los Menesteres. Había cosas tiradas a su alrededor, en el lugar exacto donde había aturdido a Draco.

- ¿Qué
? - empezó ella.

- Sssh
No - le cortó él, mirando a un lado.

La pipa estaba a escasos centímetros de su pierna. Luna reculó asustada y se alejó.

- No la toques - le pidió a Draco.

- No pienso
- Draco se levantó y sacó su varita -. ¡Reducto!

La pipa se partió en miles de pedazos, quedando reducida a polvo. Le tendió una mano a Luna y la ayudó a levantarse.

- ¿Tú también
? ¿No? - Luna no supo cómo preguntárselo.

- Sí
- la miró recordando el abrazo final, cuando se creían perdidos -. Será mejor que hagamos borrón y cuenta nueva
- dijo él serio. No quería que nadie se enterara de lo que les había pasado, pero dudó que alguien fuera a creer a Luna, en caso de que dijera algo.

- ¿Sabes? - sonrió ella -. Es por esto por lo que debía esconderme aquí. Siempre que estoy con alguien, ocurren cosas extrañas durante la noche de Halloween

Le sonrió una última vez y se marchó saltando por el pasillo.

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Gracias al Jurado: Clio Lestrange, Makoto Black, Bianka Black y Liz Tonks por darme un estupendo puesto nº5 en el Concurso Terror en Halloween 2010. Eternamen

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2023-02-27

 

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