Te quise olvidar - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

La primera vez que lo vio, tendría 15 años, él ni siquiera se fijo en ella, pero ella desde ese momento se enamoro de esos ojos azules, desde ese día comenzó a soñar con ese chico rubio y ojos azules.

Poco a poco fue buscando información sobre él, ya sé se volví una acosadora, pero era el hombre de su vida, desde esa tarde en la cafetería. Descubrió que tenía una gemela, que su padre era el director del hospital de Forks, pero lo más importante que descubrió era que su nombre era Jasper Hale.

Desde ese entonces su príncipe ya tenía un nombre, no solo un rostro, sino también un hermoso nombre, esa tarde estaba con su mejor amiga Isabella Swan en la misma cafetería donde lo conoció, hacia más de seis meses que la frecuentaba, ya que siempre estaba sentado en una mesa en la esquina, con un capuchino y un libro que cada semana era diferente.

 

Esa tarde por fin se decidió a hablarle, mejor dicho su amiga la obligo a hablar con él, estaba tan nerviosa, que en vez de un "hola" de su boca salió.

- Me has hecho esperar demasiado.

Él giro a verla con una ceja levantada, cosa que la hizo sentir mucho más ansiosa, su rostro mostraba confusión.

- Lo siento señorita - se disculpo y sonrió por su caballerosidad.

- Creo que debo presentarme - admitió - soy Alice Cullen.

- Jasper Hale - contesto con una débil sonrisa - ¿quieres tomar un café?

Ese día se hicieron amigos, como dos meses después comenzaron a salir como algo más y al mes de eso por fin se hicieron novios, era dos años mayor a ella, así que cuando entro a la Universidad, Alice creyó que su mundo se vendría abajo, que no podía estar sin él.

Sin embargo, en Navidad en que él regreso, le entrego todo lo que una mujer enamorada puede dar al hombre amado, jamás se arrepiento de eso.

Esa noche le dejo el regalo más hermoso que se pueden imaginar, si tal vez con 18 años de edad ese regalo no se puede apreciar, con toda su magnificencia, pero para ella fue lo más bello que pudo ocurrirle.

O al menos eso siempre ha dicho, Jasper regreso a la Universidad de California a terminar la carrera de medicina como su padre, le comunico el suceso, no puedo decir que a él le emociono tanto como a Alice, pero sabía que ese ángel que crecía en el vientre era producto de su amor.

Se casaron en cuanto tuvieron la noticia con 18 y 20 años, creo que eso fue uno de los errores, eran demasiado jóvenes para entender lo que hacían, Jasper regreso a la Universidad y Alice o Allie como le decían su familia y sus amigos, se dedico por completo a su bebé.

El día que llego el momento Jazz no estuvo en el parto, solo estuvieron los abuelos y los tíos, pero falto el papá, dicen que Allie lloro mucho ese día, pero tenía que acostumbrarse, ya que le faltaba demasiado para tener por siempre a Jasper.

El día que la pequeña Leyna llego a su vida, creo que lleno un poco el hueco que el vacío de Jasper había dejado, pero no del todo, ya que a pesar de tener los ojos azules como él y bueno su cabello castaño medio casi llegaba al tono de su padre, pero a pesar de eso se parecía más a su abuela materna Elizabeth Cullen.

- Ley, cielo - es la voz de mi madre - es hora de comer.

- Ya voy - conteste.

Creo que han adivinado quien les contara la historia, pues si mi nombre es Leyna Jalie un nombre raro lo sé, pero mis padres y sus imitaciones con mis tíos, si Jalie es la unión de Jazz el "Ja" y el de Allie "lie" y bueno mis apellidos son Hale Cullen.

 

Creo que después continuare con mi historia, porque sino seguramente mi madre me matará.

Espero ke les guste y xfavor comenten, y bueno espero ke en el siguiente Cap pueda poner imagenes xq ahora mi compu esta loca ¬¬

Comenten xfis ^^


- Vamosfloja - abrí los ojos lentamente y me encontré con los ojos miel de mamá - eshora de ir a la escuela.

- ¿Nopuedo faltar? - pregunte escondiendo mi cabeza debajo de la almohada.

- Leynapor favor - me quito las sábanas y la almohada - ya no tienes cinco años parapedirme eso, además hoy en la tarde tu padre pasa a recogerte a la escuela.

- No -clave mi mirada en ella - odio salir con él y su nueva novia María.

- Vamos- la observe caminar a mi closet - no creo que sea tan malo.

- Esoes porque no conoces los especímenes que mi padre escoge para salir - suspire,caminando hacia el baño - estoy segura que no me soporta, pero si no regreso,ya quedara en tu conciencia madre - dramatice colocando mi mano en mi pecho.

- Noseas dramática - me reprocho - María se ve una buna persona.

- Yate dije eso es porque no has pasado más de diez minutos con ella - entre albaño - pero créeme sé que no quiere compartir a mi papi.

Escuchela risa de mamá en mi recamara, en verdad María no me caía para nada bien,aunque suelen decir que exagero, pero es que de todas su conquistas esta era lapeor, mis amigos suelen decir que exagero, pero por favor enserio si me odia,aunque ellos no me crean.

Talvez si suelo exagerar, solo un poco, pero es que nunca me ha gustado ver a mispadres separados, envidio la vida de mis amigos y de mis primos, porque todostienen hermanos y yo soy hija única, aunque Nessie que es hija de mi tíoEdward, hermano de mamá y de tía Bella, la mejor amiga de mi madre; dice que noentiende porque deseo hermanos si Carlie su hermana no la soporta.

Ybueno Amanda que es hija de tía Rose que es la gemela de papá, apenas se hablacon Dean que es su hermano menor, no sé que pasa con esto, si yo me llevo tanbien con ellos, pero Jacob o mejor conocido como Jake me dice que es simple,que a pesar de estar por cumplir los 17 sigo teniendo la mentalidad de una niñade cuatro.

Perotanto Dean de 13 y Carlie de 6, son tan lindos que es imposible no llevarse conellos, pero sus hermanas son unas amargadas, pero creo que tal vez si yotuviera un hermano sería igual, aunque Jake es como mi hermano y no es broma,es mi mejor amigo, además de que conozco cada una de sus intimidades, que ni siquieraa sus hermanas les dice, de hecho hay varias de ellas que no desearía saber.

Salíde ducharme y en la cama ya estaba mi ropa, creo que mi madre se quedo en laépoca de cuando era una niña y aun tenía que vestirme, pero si no dije antes,cuando cumplí dos años mi madre comenzó a estudiar diseño de modas y buenoahora hacía mi ropa y la de ella y en verdad era buena.

Dehecho tenía su boutique, y su propia marca de ropa, la cual era una de las másreconocidas y vendidas y claro yo tenía el placer de usar la ropa de mi madre yser la modelo de la mayoría de su ropa.

Mepuse la ropa sin protestar, ya que me rehusaba a buscar en el closet y preferíaponerme la ropa, en cuanto termine de vestirme baje al comedor, en donde Jackel socio o algo así de mamá estaba sentado y desayunando, era un tipo que no mepasaba muy bien y menos teniéndolo todos los días en mi casa.

 

- Buenosdías Leyna - saludo con esa sonrisa que odiaba, sus ojos aceitunados seclavaron en los míos.

- HolaJack - salude suavemente y me senté en la mesa.

- ¿Jakeva a venir por ti? - pregunto mamá.

- Si -conteste tomando un pedazo de fruta.

- ¿Nocrees que ese chico está muy unido a Leyna? - otra cosa porque no me caía bien,siempre se "preocupaba" por mí y siempre se estaba metiendo en mi vida.

- Loconozco desde que tengo memoria - le espete - su madre me cuidaba,mientras mi madre estudiaba, así queJake y yo crecimos como hermanos.

- Sololo digo por tu bien - ese tonito de culpabilidad, que siempre le gana a mi madre.

- Leyna- el reproche de mamá - Jack solo quiere tú bien, no debes ser tan grosera.

- Losiento - me disculpe, no sé como salió mi voz, si tenía los dientes apretados.

- Note preocupes - esa sonrisa.

Perocomo si el cielo hubiera escuchado mis plegarias, escuche que llamaban a lapuerta, sin esperar nada me levante y corrí hacía la puerta, en donde estaba unchico de uno 1.88 de estatura, piel apiñonada, cabello negro al igual que susojos.

- Leyna- de nuevo mi madre, puse los ojos en blanco y él sonrió - dile a Jake que siquiere desayunar.

- Noquiere - la sonrisa de mi amigo creció más.

- ¿Seguro?- mi madre apareció en el umbral - Helen hizo unos riquísimos hot cackes.

- Muchasgracias - sonrió levemente - pero ya desayune.

- Ok -acepto mamá - bueno Ley nos vemos, y por favor compórtate con María.

- Siyo soy un ángel - puse mi mejor rostro de inocencia - ella es la que no mesoporta.

Solomovió la cabeza negativamente, mientras me besaba ambas mejillas y la frente,en cuanto eso termino, me entrego mi mochila y la maleta que ya había preparadopara mi fin de semana con mi padre, Jake tomo ambas y subimos a su Rabbit, mipadre prometió que me daría mi auto en mi cumpleaños número17.

Peromientras tanto yo estaba enamorada del auto de mi mejor amigo, que habíaarreglado él solo, creo que por eso me gustaba, ya que yo había ayudado aarreglarlo, de hecho pasamos todas las vacaciones de verano arreglando su auto,claro termine con algunas heridas y alguna ropa que no volvería a usar.

- ¿Quépasa? - pregunto Jake en cuanto estuvo dentro del auto.

- Sigosin entender porque mis padres se separaron - susurre.

- Nana- como odiaba ese apodo, pero por más que le decía que lo odiaba más lo usaba -tus padres llevan casi trece años separados, deberías ya hacerte a la idea deque no van a regresar a ser el matrimonio feliz que tanto deseas.

- ¿Porqué no? - mi padre solía decir que era demasiado testaruda.

- Porqueambos ya tienen una vida hecha - dijo tranquilamente - lo único que ellostienen en común eres tú, pero nada más.

- Séque en el fondo se aman - sonreí abiertamente - y bueno solo deben verlo.

- ¿Algunavez te he dicho que es imposible hablar contigo?

- ¡Oh,vamos! - le di un ligero golpe en el hombro - hablas conmigo más, de que concualquier otra persona o niégamelo.

- Enanaes mejor que te comportes - me advirtió divertido - o puedo bajarte aquí y quete vayas caminando a la escuela.

- ¿Dejaríasa tu hermanita aquí? - fingí dolor - no puedo creerlo.

 

Soltóuna carcajada a la cual yo me uní, en verdad el único que podía entender lo queestaba viviendo era él, y bueno tal vez ni tanto, porque Sarah que era elnombre de su mamá, había muerto cuando habíamos cumplido cuatro años, no era unniño traumatizado que no hablaba, de hecho había veces que quería coserle laboca para que dejara de hablar.

Peroen el momento en que él perdió a su madre, mis padres se separaron, conocía unpoco la razón, no del todo, ya que hay partes de ese lapso que no recuerdo,algunas veces creí que había sido mi culpa, y tal vez lo había sido, en verdadson recuerdos un tanto borrosos.

- ¿Yavas a terminar el trabajo? - la voz de Jake me saco de mis pensamientos.

- Puessolo llevo el principio - sonreí un tanto avergonzada.

- Séque quedara excelente - me sonrió, estacionando el auto - tus trabajos siempreson los mejores.

- Noexageres - replique - Amanda escribe mejor que yo.

- Paramí, siempre serán mejores los tuyos - paso su mano por mi cabellodespeinándolo.

- Miraquien viene - señale a mi primita Renesmee o Nessie como él le había puesto.

- No -susurro, gire a verlo confundida - hoy cumplimos un mes.

- Yolvidaste su regalo - sonreí ante la mirada asesina de mi prima - ten - leentregue una pulsera que me había mandado María - se le verá bien.

- Oye- repuso tratando de entregarme la pulsera - no me uses, para deshacerte deesto.

- Buenoprefieres ¿Qué mi prima te mate? - él soltó un largo suspiro.

- Muybien - gruño - pero es la última vez.

Noconteste, solo baje del auto, mi prima que era un poco más baja a mi 1.64,caminaba con la mirada de amenaza hacia el auto, pero claro el amor tenía quellegarle al pobre de mi mejor amigo, con la psicópata de mi prima que estabapor cumplir los 16 en un mes, si era un año menor a mí, pero parecía que lafamilia Cullen y Hale salían embarazadas antes de tiempo.

Porejemplo Amanda es dos meses más grande que yo, así que tía Rose y mamáestuvieron embarazadas por la misma época, y mi rubia prima era como mi mejoramiga, no tanto como Jake, pero ella era la que me daba consejos de todo apesar de ser solo dos meses más grande que yo.

- Le-le- al escuchar aquella voz levante mi vista y estaba Kellan el novio de mi prima - ¿Cómo estás?

- Bien- sonreí, era simpático y bastante guapo ojos azules y cabello castaño - ¿yAmanda?

- Yasabes - suspiro - anda con sus locuras de un desayuno sano y bueno me escondode ella.

Reí,haciendo que la mayoría de los alumnos giraran a verme, Kellan simplemente negócon la cabeza, mientras me decía que era mejor caminar a clase, comenzamos elcamino, pero de repente sentí como mis pies dejaron de tocar el suelo, enverdad que creo que todos me consideraban su muñeca con la cual jugar.

- Buenosdías Le-le - esa voz no era de nadie más que de Seth.

- Quisieramis pies en el suelo, sino te molesta - comente con una media sonrisa.

- Losiento - gire a verlo y se rascaba la nuca - ¿no has visto a Danielle?

- Acabode llegar a la escuela, y no he visto a la loca de Danielle.

Ysin más se fue, estos hombres y sus noviazgos, no podía ser que de todas misamigas, bueno contando a mis dos primas, solo eran cinco, pero aun así ya todastenían pareja, Nessie-Jake, Amanda-Kellan, Danielle-Seth, Claire-Quil yEmma-Embry; y bueno cuando era la hora del almuerzo la mesa en donde me sentabacon ellos, era la mesa de los "tortolitos" y yo simplemente trataba de noverlos y no vomitar.

 

Creoque yo era la persona menos romántica, pero necesitaba a alguien que me ayudara,porque yo sabía que mis padres se amaban y bueno no me iba a rendir tan fácil,haría que se dieran cuenta que se amaban.


Espero ke les guste y xfavor dejen comentarios, pueden darme sugerencias y bueno sus opiniones son lo más importantes bueno no pude subir las imagenes

pero les dejare el link:

Jacob Black: https://4.bp.blogspot.com/_dLk_j71OKCc/SztA-knIHZI/AAAAAAAAFxc/GDgvaak2kE8/s400/taylor_lautner300.jpg

Nessie Cullen: https://socialbutterflies.files.wordpress.com/2009/03/emma-roberts.jpg

Amanda:https://images.askmen.com/galleries/singer/alyson-michalka/pictures/alyson-michalka-picture-1.jpg

Kellan: https://chaceconline.com/gallery/albums/appearances/2007/mercedez/10.jpg

Capitulo dedicado a:

EmilyDan_novelas

ana ptter

Izabella Cullen



Bueno con la mia jamas pude subir las imagenes, pero robe por unos momentos la compu de mi hermano y voy a subir a las imagenes Jojojo (risa malvada)

Bueno es lógico, pero son Edward (38 años) y Bella (36) Cullen llevan casados 16 años, y tienen dos hijas (Nessie y Carlie), él es el hermano de Alice y ella es su mejor amiga

Emmett (38) y Rosalie (38) McCarthy, llevan 17 años de casados tienen dos hijos (Amanda y Dean), ella es excuñada de Alice o sea es hermana de Jasper y el es un viejo amigo de Jazz

Esme y Carlisle Hale, son padres de Jasper y tienen dos hijos (Rose y Jazz)

Edward Cullen padre de Alice y Edward

Jack Prewett socio de Alice

María Barrera, es la nueva novia de Jasper Hale

Dorian Hartley pretendiente de Alice Cullen

Amanda McCarthy, es hija de Rose y Emmett, sobrina de Jasper y prima de Leyna

Dean McCarthy hijo de Rose y Emmett

Renesmee Cullen, hija de Edward y Bella

Carlie Cullen hija de Edward y Bella

Danielle Hudson mejor amiga de Amanda

Claire Uley mejor amiga de Renesmee

Emma Lutz con el tiempo se hara la mejor amiga de Leyna

Kellan Reed, novio de Amanda

Seth Clearwater, mejor amigo de Nahuel

Nahuel Black, primo de Jacob

Jacob Black mejor amigo de Leyna, casi su hermano mayor

Llegamosa la primera clase que me tocaba con Kellan, Danielle, Claire y Jake, me sentéal lado de mi mejor amigo que venía con una sonrisa de oreja a oreja, esoquería decir que le había ido bien, con el regalo de mi prima, el profesor deCálculo entro al aula, pero en verdad yo no era mala con eso, bueno al menos enlos ejercicios que ponía, no lo era.

Peroen el examen era una cosa totalmente diferente, no entendía ni un ejercicio ypor lo regular salía bastante mal, cosa que a mi padre no le agradaba y cuandoiba a quedarme con él, un día ya fuera la tarde del viernes o la mañana delsábado, me obligaba a repasarlo con él.

Noera tan malo o al menos eso era, antes de que conociera a María una ingenieraindustrial, y bueno ahora mis repasos eran con ella, tal vez todos tenían razóny debía darle una oportunidad, pero es que las mujeres de mi padre eran cadacosa, pero al menos esta tenía una casa y no vivía con papá, aunque casi eracomo si viviera con él.

 

Seiba bastante tarde y después regresaba a primera hora en la mañana, mepreguntaba si solo lo hacían cuando yo iba a quedarme con él. Observe como elprofesor comenzaba a poner los ejercicios en el pizarrón, y mis amigoscomenzaban a anotarlos, abrí mi cuaderno sin muchas ganas y comencé a escribiren él.

Peroantes de comenzar a resolver los problemas, escuche la puerta del salónabrirse, por inercia levante la mirada y ahí estaba un chico un poco más altoque Jake, cabello castaño obscuro, bastante corto, ojos azules un poco másclaros que los míos, recordaba haberlo visto en algún otro lado.

- Losiento - se disculpo - pero acabo de llegar y me dijeron que esta era miprimera clase.

- Pase- contesto secamente el profesor, observo la tarjeta que le dio, en donde teníaque firmar y dijo - señor Nahuel Black.

Yasabía yo que lo conocía y como no lo iba a hacer, si era el primo de mi mejoramigo y el niño que hizo mi vida un infierno en mi infancia, pero sus padres sehabían mudado a Francia cuando teníamos 10 años, pero parecía que la vida no leagradaba la idea de que fuera feliz.

Observea Jacob, que me sonreía culpable, no podía creer que mi mejor amigo me ocultaraque su horrible primo regresaba a Forks, suspire, sin ni siquiera mirarlo,clave mi mirada en mi cuaderno, tratando de seguir con mi trabajo, escuche comocaminaba hacia la banca desocupada delante de Jake, pero no puse atención.

- SeñoritaHale - al escuchar mi apellido levante la mirada - de nuevo haciendo otra cosaen mi clase.

- Losiento - me disculpe - pero es que ya termine los problemas.

- Puespodría decirme - me extendió la mano para que le pusiera mi libreta - en vez deponerse a escribir.

Mesonroje levemente, mientras cerraba el cuaderno en donde estaba continuando unpoco la historia, observe como sacaba su bolígrafo y sin más comenzaba a tachary a poner cosas, dirigí mi vista y los ojos de Nahuel estaban sobre mí.

- Laúltima está mal - me entrego mi cuaderno, con el último problema resuelto -páselo a limpio.

Noconteste, simplemente tome mi libreta y corregí el problema o mejor dicho sololo pase a limpio, en cuanto termine el profesor nos dejo salir, guarde todasmis cosas en la mochila, Jake estaba de pie esperando a que terminara, ya quela mayoría de nuestras clases eran juntos, de hecho que mi mejor amigoresultara sexy, hasta para mujeres maduras, era de ayuda.

Yaque una linda sonrisa y nuestros horarios quedaron iguales, aunque esocomplicaba las cosas, ya que Jake no dejaba que nadie del sexo opuesto se meacercara, ahora recordaba porque no tenía novio, pues era por mi hermanitoadoptivo o putativo.

Peroademás no necesitaba algo así, no tenía tiempo para novios, y menos con lo quequería hacer con mis padres, los noviazgos solo quitaban el tiempo y eso loveía con todas mis amigas, aunque Jake todos los viernes era libre para mí,según él, ya que cada viernes hacíamos algo distinto, pero solo él y yo, noimportaba con quien estuviera saliendo, y bueno parecía que Nessie lo habíaentendido perfecto, además era mi prima, dudaba que desconfiara de mí.

Salimosdel salón, sin decir nada, la mayoría de las veces estaba molestándolo conalgo, pero en ese momento no me sentíacon ganas de hablar.

 

- Losiento - se disculpó - pero me hizo prometerle que no te diría que vendría.

- Noimporta - susurre.

- VamosNana, él ya cambio - repuso suavemente - no es el mismo niño de diez años,que te maltrataba.

- Si -en verdad no me importaba.

- Debesdarle una oportunidad.

- Nose la estoy negando - replique sin dejar de observar mis tenis.

Nodijo nada, seguimos nuestro camino hacia nuestra siguiente clase, que seríaLiteratura, continúe escribiendo lo que había dejado en clase de Cálculo, elresto de las clases se me fueron sumamente rápido, cuando terminaron lasclases.

Caminecon Jake al estacionamiento para que me diera mi maleta y pudiera disfrutar suprimer viernes sin mí.

- ¿Segura,que no puedo llevarte a casa de tu padre? - pregunto por tercera vez.

- Papádijo que vendría por mí - conteste - además hoy tendrás un viernes sin mí.

- Esome angustia - bromeo - desde que tengo memoria los viernes son nuestros.

- Soloserá este - le asegure - ahora vete y nos vemos el lunes en mi casa.

- Tequiero - dejo un beso en mi frente - te cuidas, y no hagas enojar a María.

- Ok,papá Jake - sonreí - y yo también te quiero.

- Nosvemos.

Ysin más subió al Rabbit, debía buscar un nombre para su carro y molestarlo conello, camine hacia unas bancas que estaban en el estacionamiento, esperando aque papá no tardara en llegar, salimos a las 2, papá a lo mucho llegaría a las2:30.

Mecoloque los audífonos del i-pod y deje que la música se llevara, mi irritación, quería pasar un fin de semana tranquilacon mi padre y esa mujer no me lo iba a quitar, cerré los ojos dejándome llevarpor la música.

Observeel reloj y marcaba las 3, no podía ser que mi padre se olvidara de venir pormí, suspire comenzando a juguetear con el celular, el estacionamiento comenzabaa quedarse vacío y no había señales de papá, de nuevo clave mi mirada en elreloj 4:15, dos horas de retraso.

Suspirey tome el celular para hablarle y preguntarle que había pasado, pero nada,llame cuatro veces a su celular y nada, después decidí marcar al hospital, talvez había tenido una cirugía de urgencia.

- Buenas tardes, consultorio del doctorHale ¿en qué puedo ayudarle?- contesto Emily que era la secretaria de papá.

- HolaEmily - salude - disculpa, ¿está papá?

- Hola Ley - contesto mi saludo - y tu padre salió con María, dijo que iban aver algunas cosas para su casa.

- ¿Nosabes si tenía que hacer algo importante? - pregunte esperanzada.

- No - ante eso sentí mis ojos arder - ¿quieres que le diga algo a tu padre?

- No -mis mejillas ya estaban húmedas - gracias, hasta luego Emily.

- Adiós Ley.

Melevante de la banca, y con mi mochila y la maleta comencé a caminar fuera de laescuela, esto era como cuando olvidaba ir a mis recitales de piano, o losde ballet, pero claro siempre tenía laexcusa de que había tenido una cirugía, pero ahora no había nada.

Mesentía traicionada y dolida, porque había sido lastimada por la segunda personaque más confiaba, pero claro siempre tienes que darte cuenta que la vida no esun cuento de hadas por las malas. Cuando llegue a la avenida, busque lacartera, para pagar un taxi y entonces me di cuenta que la había dejado en elcarro de Jake.

 

Enverdad no podía irme peor, creo que hoy no era mi día y bueno para llegar a micasa, eran como doce kilómetros y bueno eso era lo de menos, porque los habíacaminado, pero siempre iba o con Jake, o con Seth o con alguna de mis amigas oprimas y sin una maleta.

Suspireantes de comenzar mi camino, observe como un Jetta negro se estacionaba frentea mí, observe al dueño del carro y me sentí aun peor.

- Pareceque se olvidaron de ti - me sonrió levemente.

- Lárgate- gruñí - no necesito tus burlas.

- Leynaya no tengo 10 años, para seguirme burlando de ti - se quejo - así que sube yte llevo a tu casa.

- No -comencé a caminar.

- Noseas caprichosa - me espeto - no se ve muy ligera esa maleta y mucho menos tumochila.

- Irécon mi abuelo y le diré que me lleve - en verdad no deseaba subir con esepesado - pero gracias de todas formas.

- Erestan obstinada - bufo molesto - pero está bien, vete caminando.

Ysin más el carro desapareció, creo que debí de haber aceptado irme con él, peroen ese momento a quien necesitaba era a mi madre, seque mis mejillas y estabapor marcar el celular de mamá, cuando escuche la bocina de un auto, me di lavuelta y observe que era un Volvo S60, gris plata y los vidrios polarizados.

- ¿Quépaso cielo? - pregunto tío Edward estacionando el auto frente a mí y bajando deél. Era un hombre como de 1.90, cabello rubio cobrizo y rizado y ojos verdes,los ojos a pesar de ser de otro color eran parecidos a los de mi madre.

- ¿Enverdad quieres saber? - sentí como las lágrimas de nuevo amenazaban con salir.

- Tupadre debe tener una excusa - camino hacia mí y me abrazo.

- ¿Cómoqué? - ahora las gotas saladas salían con más fuerza - que salió a comer conMaría y eso le hizo olvidar a su única hija.

- Tumadre está furiosa - sus manos acariciaban mi cabello - créeme cariño, Jasperse las verá negras cuando llegue a tu casa.

- ¿Mellevas a casa? - le pedí con un hilo de voz.

- Dehecho vine por ti - me beso la frente - así que vamos.

Tomomi maleta y la subió a la cajuela, mientras yo entraba del lado del copiloto,tío Edward era el hermano mayor de mamá, se llevaban por dos años, así que erade la edad de papá. Un minuto después subió al auto y lo puso en marcha.

- ¿Quieresmúsica? - pregunto suavemente.

Neguécon la cabeza, fije mi vista en el ventana, observe los árboles pasar, suspire,no entendía en que momento mi vida de ensueño, se había vuelto esto, no losabía.

- Ley- gire mi vista hacia el conductor - yo atendí tus momentos de depresión, y esamirada que tienes es la misma que hace doce años, tengo que repetirte que tú notuviste la culpa de esto.

- ¿Quépaso? - pregunte - solo recuerdo que desperté en el hospital y mis padres ya noestaban abrazados como antes, cada uno estaba en su mundo, ya no compartían suspensamientos.

- Debeshablar eso con tu madre - fue su seca respuesta.

Habíanpasado casi trece años y aun no entendía que había pasado, como dije solo teníarecuerdos del hospital, y de mis padres separados, cuando salí de ese lugar, noregresamos a la casa donde había vivido hasta ese momento, nos fuimos a vivircon mi abuelo Edward, que se había quedado viudo desde que mi madre tenía 14años, así que no había conocido a mi abuela.

Apesar de tener 4 años veía todo lo que pasaba, en esa casa entraban y salíanabogados, mi padre nunca piso esa casa, siempre que lo veía, era porque iba arecogerme al kínder y bueno después mi madre llegaba sollozando y abofeteaba ami padre y me tomaba en brazos.

 

Escomplicado entender una vida de la cual no quieren darte datos de que paso, loúnico que sabes es que los padres enamorados, de la noche a la mañana dejaronde serlo, tal vez Jake tenía razón y debía dejar que cada uno siguiera con suvida.


Bueno antes que nada kiero recomendarles algunos fic, como el de Izabella_Cullen https://www.potterfics.com/historias/49946

"¿Con quien esta mi corazón? ¿Edward o Jake?" y ahora uno de EmilyDan_novelas

https://www.potterfics.com/historias/51688 se llama "Déjate Amar"

Capitulo dedicado a:

ana ptter

EmilyDan_novelas

erika_cullen

sole-cullen

Izabella_Cullen

En cuanto llegue a casa, lo primero que sentí fueron los brazos de mi madre, era una mujer un poco más baja a mi altura, estaba como por el 1.60, su cabello negro lo llevaba corto, ojos miel y ese rostro que siempre lograba tranquilizarte, no es porque fuera mi madre, pero era bastante guapa, y además joven, cumpliría 36 el 20 de noviembre, dijo que yo fui su mejor regalo, aunque un poco adelantado porque yo nací el 16 de noviembre.

- Estaba tan preocupada - tomo mi rostro y lo inspecciono detenidamente - ¿estuviste llorando?

- No - mentí, zafando mi rostro de sus manos.

- Soy tu madre - me reprocho - sé lo que te pasa, pero Jasper me va a escuchar y esto le va a pesar.

- Por favor - suplique - no quiero más peleas, hable con Emily y me dijo que había tenido una cirugía.

- No lo defiendas - me reprocho - ambas sabemos que no es así, pero me va a escuchar.

- Ley ¿quieres comer? - giré mi vista y de la cocina aparecía tía Bella, que era una mujer de mi estatura, ojos chocolate y cabello castaño y quebrado.

- No, gracias - conteste, la verdad tenía un hueco en el estómago.

- Le-le - al escuchar esa vocecita gire mi vista hacia las escaleras y por ella bajaba una niña de 6 años, cabello castaño y ondulado, los ojos chocolate de su madre - llegaste.

- Hola Car - salude recibiendo su efusivo abrazo.

- Nessie no quiere jugar - esa carita podía más conmigo - porque habla con Jacob.

- Bueno vamos a jugar tu y yo - le extendí la mano, que ella tomo emocionada.

Subimos hacia mi recamara, en donde mi prima mayor estaba recostada en mi sillón, con el teléfono de mi recamara en sus manos, suspire, mientras veía como Carlie sacaba sus muñecas de una mochila, sin prestar atención a la plática de mi prima, comencé a jugar con mi pequeña prima.

No me gustaban mucho las muñecas, pero con tal de hacer feliz a Carlie lo soportaba, llevábamos más de una hora jugando y Ness aun hablaba por teléfono.

- Quiere hablar contigo - me paso el teléfono.

- Espero que tú estés llamando - dije en cuanto tuve el auricular.

- No - fue su respuesta - además no cobran el tiempo - suspire - lo siento, Nan.

- No importa - susurre observando mis manos - no es como si no lo hubiera hecho antes.

 

- Debe tener una buena excusa - trato de animarme, - seguramente le llego un paciente o algo así.

- O se le atravesó María - ahora me encontraba en la recamara de mi madre - creo que la vida de mis padres no es de mi incumbencia.

- Vamos a comenzar de nuevo con las depresiones, - me reprocho - enana sabes que te adoro, eres mi hermanita y no pienso dejar que te deprimas.

- No me deprimo - le espete - pero es hora de que vea, que mis padres no van a estar juntos.

- Llevo años diciéndote lo mismo, y ahora tu padre te olvida, me haces caso - suponía que estaba moviendo la cabeza negativamente - sé que me voy a arrepentir de esto, pero te voy a ayudar.

- ¿Enserio? - arrugue un poco la nariz.

- - fue su respuesta - pero no quiero depresión, no me gusta.

- Te quiero - una leve sonrisa apareció - pero escuche un auto, nos vemos.

- Muy bien, bye - después de eso colgué.

Baje las escaleras corriendo, y por poco me mato cuando se me paso un escalón, pero logre sostenerme del barandal, cuando llegue a la sala, mis tíos y mis primas se despedían de mamá, después se despidieron de mí y desaparecieron por la puerta.

- Mamá - llame en voz baja.

- ¿Qué pasa, cariño? - sus ojos estaban fijos en mí.

- ¿Qué paso, cuando yo llegue al hospital? - sus ojos miel se abrieron un poco - es que entiendo que algo muy grave paso, y por eso terminaron separándose, pero no entiendo porque llegue ahí o no lo recuerdo.

Es difícil de explicar, pero el matrimonio Hale, apenas se veía, debido a que Jasper seguía en la Universidad, mientras Alice y Leyna vivían en una pequeña casa, que los padres de Jasper les había prestado.

La niña cada vez se parecía más a su abuela materna, a la cual ni siquiera había conocido, era una niña bastante inquieta, era por eso que Allie la había metido a clases de ballet y también obligaba a su hermano a que le enseñara piano.

Allie decidió comenzar a estudiar diseño de modas, además amaba la ropa, el único problema es que no sabía donde dejar a su pequeña, pero conoció a Sarah una mujer que vivía a dos cuadras de su casa, le dijo que ella la ayudaría a cuidar a su pequeña.

Fue así como Leyna y el pequeño Jake se conocieron, se hicieron algo así como hermanos. Se conocen mejor que nadie saben que le molesta al otro con tan solo mirarlo, es extraño lo bien que se llevan a pesar de sus diferentes gustos.

Eran muy pequeños, para entender las distancias, Leyna o Nana como Jake comenzó a nombrarle desde los tres años, quería pasar más tiempo con su padre, ya que a pesar de tener unos dos meses viviendo ya en Forks, apenas pasaba tiempo con la pequeña debido a sus guardias en el hospital, así que un día con 4 años de edad, le dijo a su pequeño amigo que iría a ver a su padre a su trabajo.

Esa noche en casa, mientras todos dormían, la pequeña Ley, salió de su casa, sin que nadie se diera cuenta de ello, salió a la calle solo con una pequeña mochila, en donde solo había puesto sus galletas favoritas y las lechitas que su madre le compraba.

Comenzó a andar por la calle, sin saber muy bien como llegar a su padre, solo sabía que tenía que ir al hospital de Forks y ahí lo encontraría, la pequeña no tenía ni idea de cómo cruzar una avenida, pero no lo creyó difícil, ya que Sarah y su madre lo hacían todo el tiempo.

 

Cruzo sin más, pero sus ojos fueron deslumbrados por una intensa luz, en ese momento su pequeño cuerpo fue impactado por un auto.

- Me levante sobresaltada - explico mi madre - sentía una opresión en el pecho, difícil de explicar, llame a Jasper, tratando de que él me ayudara a tranquilizarme, pero sonó ocupado, así que me levante y camine a tu recamara, pero no estabas, en ese momento salí a la calle, sin llamar a nadie, estaba desesperada por encontrarte.

Así que en cierta forma que se hubieran separado si fue mi culpa.

La joven mujer corría por las calles, tratando de encontrar a su pequeña, las lágrimas bajaban con desesperación por sus mejillas sin darle un momento de descanso, no podía creer que una niña de cuatro años saliera de su casa, sintió como algo comenzaba a vibrar.

Fijo su vista y observo que era su celular, ni siquiera se había dado cuenta que lo llevaba, lo contesto con manos temblorosas y trato de controlar su voz.

- Allie - era la voz de Jasper - preciosa, ¿Por qué no contestas?

- Leyna salió de la casa - el llanto apenas si la dejo hablar - no sé donde está.

- ¿Cómo que se salió de la casa? - la voz del hombre tembló.

- Jazz no sé donde está - su voz se rompió.

No escucho contestación, en ese momento no lo importaba, solo le interesaba encontrar a su pequeña, así que siguió buscando por toda las calles, pero cada vez la angustia se hacía más grande y no podía pensar claramente.

En ese momento un auto negro se estaciono frente a ella, de el bajo una mujer rubia que debía medir como 1.68 si no es que el 1.70, su cabello rubio le llegaba casi a la cintura y sus ojos azules estaban cristalinos, la pobre Allie al ver aquello sintió que su mundo se venía abajo.

- La encontramos - susurro, eso le devolvió el alma al cuerpo, pero algo andaba mal.

- ¿Dónde está? - pregunto ansiosa.

- Ven - le hizo una seña para que subiera al auto.

- Rose ¿Qué pasa? - eso le quitaba la poca alegría que acaba de recuperar.

- Vamos - fue su respuesta.

Subió a la parte trasera del auto, ya que en el asiento del copiloto venía Rose y al volante venía su marido, un hombre como de casi dos metros, cabello negro al igual que sus ojos, bastante musculoso y eso se debía al americano, ya que a pesar de casarse tan joven siguió con la Universidad y era jugador profesional.

Le extraño que Emmett el nombre del esposo de Rose, no hablara, ya que él era una de las personas que no se podía mantener sin decir una palabra, y mucho menos sin hacer bromas.

Su miedo aumento al ver que se dirigían al hospital, pero trato de serenarse, pensando que tal vez la pequeña les había pedido que la llevarán con su padre. El auto se estaciono frente a la puerta del hospital, Rose bajo y le abrió la puerta, en verdad algo andaba mal, ya que la primera que llego a abrazarla fue Bella su mejor amiga.

No entendía que hacía ahí y menos cuando tenía que cuidar a Renesmee de tres años, pero sintió una opresión en el pecho, al ver que no solo ella estaba, sino que también su hermano y su padre, esté último tenía el mismo semblante que cuando les dijo que su madre había muerto.

- ¿Dónde está Leyna? - su voz fue temblorosa.

- Cariño - sintió los brazos de su suegra.

 

Vio sus enormes ojos avellana llenos de lágrimas y en sus mejillas algunas ya rodaban, sin saber cómo varias gotas saladas salían de sus ojos sin piedad.

- ¿Dónde está mi hija? - le molestaba y angustiaba que nadie dijera nada.

Todos se miraron unos a otros, eso quería decir que su pequeña estaba mal, pero nadie se atrevía a decirle nada, el nudo en su garganta que tenía desde que no encontró a su pequeña en su recamara creció.

- Alice - ante esa voz dirigió su vista hacia la entrada del hospital, por donde salía su marido con el rostro lleno de dolor, enojo y frustración - si mi hija se muere, te juro que no voy a perdonártelo nunca.

- ¿Muere? - ante eso sintió que sus piernas perdían fuerza.

- Te prometo, Alice Cullen, que si mi hija no sale bien de esa cirugía, te va a pesar - no le importaba aquello, solo quería saber cómo estaba Leyna.

- Tranquilízate - le pidió su madre - Jalie saldrá perfecta.

- No sé cómo pude dejar a mi hija, bajo el cuidado de alguien como tú - ante eso su dolor gano a su razonamiento - si a ti solo te importa tu estúpida escuela de ropa.

- No te atrevas - gimió Alice - a decir que no me preocupo por mi hija, porque sabes mejor que cualquiera que sin mí, Leyna no sabría lo que es un abrazo o un beso, se tendría que acostumbrar a verte llegar del trabajo agotado, solo escuchando tus excusas para no jugar con ella, ¿o qué? ¿crees que eso no le duele? - clavo su mirada miel en la azul de él - que mi hija hubiera salido de casa, fue por tu culpa, deseaba estar un momento con su padre al menos un momento.

- Basta - ordeno el señor Cullen - a mi nieta no le ayudara ver a sus padres pelear, no fue culpa de nadie, los accidentes pasan.

- No a las dos de la mañana a una niña de 4 años - observó como las lágrimas amenazaban con salir de los ojos azules - lo siento, pero si a mi bebé le pasa algo, esto no va a quedar así, te lo prometo Alice, llevare esto hasta la última consecuencia.


Bueno voy a hacer modificaciones con los personajes, espero no les moleste ^^

Nahuel Black, que como ya dije es primo de Jake

Embry Call uno de los mejores amigos de Jake

Quil Atara uno de los mejores amigos de Jake

Kendra Grint es la chica que les cambiara un poco la vida a todos

Espero ke les gusten los nuevos personajes n.n

Capitulo dedicado a:

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EmilyDan_novelas

Despuésde todo si había sido mi culpa, por no pedir simplemente que me llevara a ver apapá, aunque después del divorcio, papá se refugió en las mujeres, había salidocon bastantes, nunca había dejado un lapso de tiempo sin nadie, mientras mimadre, se había refugiado en cuidarme y su boutique y su ropa.

Apenassi salía, de hecho solo salía conmigo o con el idiota de Jack, mi madre solíadecir que era gay, pero por favor si lo fuera no vería a mi madre como lohacía, pero ella era tan despistada que no lo notaba, pero antes muerta quedejar que esa cosa saliera con mi madre.

Talvez esa sería una solución, buscarle pareja a mamá y tal vez los instintos depapá, harían una reconciliación. Pero que tal si se enamoraban, no mejor lo depareja no.

Suspirefrustrada, necesitaba ayuda para esto, no podía ser que no tuviera creatividad,para unir a mis padres, no podía ser tan complicado ¿cierto?

 

Perono pude seguir pensando, porque llamaron a la puerta de mi recamara, apenas sila escuche, debido a la música, me levante del suelo, en donde tenía la libretaen donde escribía mi trabajo de Literatura, estaba descalza y en pijama,después de todo estaban por ser las 8 y no iría a ningún lugar.

Camineesquivando todas las cosas que había en el suelo, mi madre tenía razón, era undesorden, pero pues así me quería, sonreí ante eso y escuche como de nuevollamaban a la puerta, apague el estéreo y bueno cuando iba de camino hacia lapuerta, para por fin abrir, mis pies se enredaron con mi suéter y caí tirandoun joyero que María me había dado.

- Leyna- esa voz era de papá - ¿estás bien, cariño?

- Si -conteste chupándome la palma de la mano en donde me había cortado, pero por finllegue a la puerta - hola.

- Lolamento - fue lo primero que dijo.

- Noimporta - conteste elevando los hombros - no es, como si fuera la primera vez.

- Ley,sabes que jamás me olvidaría de mi única princesa - odiaba los cuentos deprincesas, otro punto que me hacía más anti-romántica - pero te tengo unasorpresa.

- ¿Mecompraste un perro? - pregunte emocionada.

- Mejorque eso - su sonrisa se ensancho.

- ¿Porfin tendré auto? - estaba a punto de ponerme a brincar de la emoción y laalegría.

- No -en ese momento eleve una ceja - es algo que has querido desde siempre.

Mepuse a reflexionar, lo que quería es que ellos, o sea Jasper y Alice regresarána formar una familia, pero dudaba que eso sucediera al menos no en ese momento.

- Nolo sé - acepte diez minutos después.

- Maríaestá embarazada - ante aquello sentí como mi sangre hervía - por fin vas atener el hermanito que tanto deseaste.

- ¿Estásbromeando? - ante aquello la sonrisa de papá desapareció - porque si es así, esmuy mala.

- Leyna- su voz fue seria, eso quería decir que la horrible bruja si estaba embarazada- hoy fuimos a recoger sus estudios, y dio positivo ¿no te emociona?

- ¿Laverdad? - mi voz fue seca, mi padre asintió - no, y bueno si esa mujer tiene unhijo tuyo, no va a ser mi hermano, y cuando nazca no me llames a conocerloporque no iré y si eso es todo, te agradezco que vinieras a disculparte, peroolvida que vaya a TU casa.

- Tecomportas como una niña caprichosa - me espeto - el bebé de María será tuhermano.

- No -lo mire seriamente - y ahora vete y espero que a ese "hijo tuyo" - dibuje lascomillas, - no lo dejes plantado.

- Yate pedí disculpas - replico - y tu madre dijo que aun podías irte a quedarconmigo.

- Noiré - dije tajantemente - y menos con esa bruja.

- Leyna- me miro amenazadoramente - no le digas así.

- ¿Porqué no vas y formas una familia con ella y a mí me dejas en paz? - ante esosentí su mano en mi mejilla.

- Nome hables así - me reprocho - recuerda que soy tu padre.

- Nolo eres - ante eso mi dolor era demasiado y tenía que sacarlo de alguna manera- dejarme quedar unos días en tu casa, mientras te besuqueas con cualquiermujer que se te cruce por enfrente, no es llamarse padre - sus ojos azules meobservaron con cierto dolor - o dime ¿a cuántas presentaciones de ballet o depiano has ido en los últimos 10 años?

 

Nohubo respuesta, lo sabía, sentía mi mejilla caliente, pero no derrame ningunalágrima frente a él, en ese momento el gran Jasper Hale se derrumbó, sus ojosazules se cristalizaron, sabía que buscaba las palabras exactas paratranquilizarme y que cambiara de opinión o tal vez para defenderse.

- Losiento - susurro - sé que no soy el padre que quisieras, y también sé quemereces uno mejor, tal vez como Edward o Emmett.

- No -me abrace a él con fuerza - lo siento, no quise decirte eso, pero me duele, yano seré tu nenita cuando ese bebé nazca.

- ¡Oh,cariño! - me beso el cabello - nadie vendrá a ocupar tu lugar, siempre serás labebita de papá, nadie podrá quitar ese lugar que te ganaste, cuando te sostuveentre mis brazos, eras tan pequeña.

- Tequiero - no deseaba que comenzara a divagar de cuando era bebé.

- Yote adoro - beso mi frente - ¿y ahora vienes conmigo?

- Creoque quiero asimilar un poco las cosas, de que tendré un hermano - me separesuavemente de él - así que me quedaré aquí.

- Muybien - acepto - pero la próxima semana te quedarás en casa.

- Lapróxima semana, es día de campamento con Jake, a menos ¿Qué quierasacompañarnos? - sabía que odiaba ese tipo de lugares.

- Suenabien - acepto - creo que un poco de aire libre me hará bien.

Solosonreí, ya que no podía creer que hubiera aceptado, me beso de nuevo la frentey se fue, en ese momento de nuevo me desmorone, dentro de mis planes no se veíaun bebé, y ahora ese niño me estorbaba en mi meta.

Necesitabaa mi mejor amigo, camine hacia el teléfono y en cuanto lo tuve me tire en lacama, marque su número de memoria, espere con impaciencia a que contestará.

- ¿Diga?

- Hola,Billy - salude con una media sonrisa - ¿está Jake?

- Lo siento, Le-le - contesto - pero Jake se fue hace una hora con Renesmee.

- ¡Ah!- mostré cierta desilusión - bueno dile que si puede marcarme cuando llegue.

- Yo le digo - repuso suavemente - pero ahora dime ¿Cómo has estado?

- Bien- sonreí levemente - un poco atareada con tareas y sin tener a mi mejor amigotodos los días, pero bastante bien ¿y tú?

- También bien - contesto y supuse que sonreía - y bueno sé que Jake te quiere, y que jamáshabrá una chica más importante que tú.

- Supongoque Nessie debe ser más importante, es su novia - eleve los hombros.

- Supongo - contesto serenamente - bueno Le-le, espero que vengas pronto, se extraña tu presencia en estacasa.

- Gracias,Billy - sonreí levemente - pero el próximo viernes nos vemos ¿no?

- Jamás me pierdo el campamento - comento entusiasmado - nos vemos.

- Hastaluego.

Ydespués sin más colgó, me gire sobre la cama y quede boca arriba, observando eltecho, suspire que tal si le hablaba a Amanda, seguramente ella tendría unplan, en el que mis padres estuvieran juntos y el bebé no afectara mucho eso.

Estabatan concentrada en eso, que el ruido de algo romperse me hizo dar un pequeñobrinquito, me levante de la cama corriendo y baje las escaleras, a la mitad mimadre recogía el vaso de vidrio que había tirado.

- ¿Estásbien? - pregunte examinando a mi madre.

Susojos miel estaban un tanto opacos y sus manos temblaban ligeramente, ¿Qué eralo que le pasaba?, camine hacia ella y le ayude a recoger los trozos de vidrio.Mi madre no me observo, siguió con su vista fija en lo que estaba haciendo,cosa que me extraño, pero no dije nada.

 

Terminamosde recoger los vidrios y ahora estaba en la cocina, sirviéndome un vaso deleche, mi madre estaba sentada en el desayunador, con la vista perdida, no megustaba verla así, pero parecía como un zombi, así que decidí a esperar a queella hablara.

- ¿Quéte pareció la noticia? - pregunto después de un rato.

- ¿Quénoticia? - eleve una ceja al no entender a que se refería.

- Lade tu nuevo hermano - su voz tembló levemente.

- Puesno lo sé - seguía confundida - siempre pensé que mis hermanos, tendrían losmismos padres, no solo uno.

- Ley- susurro - ¿te molestaría que yo rehiciera mi vida?

Estuvea punto de gritar, pero en verdad odiaba que Jake tuviera razón, si ya sé creoque soy bipolar hace unos momentos, estaba segura de acabar uniéndolos, peroahora que veía esto un poco más claro, parecía que mi padre era feliz con lalombriz esa de María y yo no era nadie para no aceptar que mi madre buscara elamor.

- ¿Sidijera que sí? ¿Qué pasaría? - clave mi mirada en ella.

- Puescreo que respetaría tu decisión - mi madre es la mejor del mundo y es por esoque yo no era nadie para quitarle la oportunidad de amar - además, no hay nadiemás importante que tú.

- Eresbella madre - la abrace con una media sonrisa - y es por eso, que no debes depedir mi opinión, solo que no sea Jack, por favor.

- Jajaja,cielo, ya te dije que él es gay - me beso ambas mejillas.

- Puesno se le nota mucho - replique roncamente.

- Creoque te caerá muy bien - se separo de mi aun sonriendo.

- Espera- salió de mis labios sin pensarlo - ¿ya sales con alguien?

- Formalmenteaun no - esa sonrisa me recordaba a las de mis amigas, pero no podía ser cierto- pero quería ver si podemos invitarlo a cenar.

- ¿Hoy?- arrugue la nariz - ¿no crees que es muy rápido?

- Teaseguro que te caerá excelente, además no hay nada que hacer - mi madre enocasiones solía ser la pequeña de la casa.

- Muybien - acepte - iré a ducharme y a cambiarme.

- Eresun encanto, cariño - beso mi mejilla.

Suspire,mi madre solía ser más infantil que yo, pero era por eso que era mi mejor amiga,y la adoraba tal y como era, jamás cambiaría a Alice Cullen por nada del mundo.


Capitulo dedicado a:

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Mimadre dejo un vestido sobre mi cama, junto con unos zapatos de tacón, pero creoque mamá aun no entendía que yo y los tacones, simplemente no nos llevábamos,me los puse a regañadientes, además lo único que tendría que hacer con ellossería bajar a cenar.

Atemi cabello en una coleta y me observe en el espejo, no me veía tan mal, suspirey salí de mi recamara, camine escaleras abajo y mi madre estaba realmentebella, sonreí me encantaba ver a mamá así, tenía mucho tiempo que no la veíaasí.

Creoque la última vez que la vi así, fue cuando abrió su boutique y de eso hacíadiez años, aunque al recordar porque estaba feliz, mi sonrisa se esfumo, yo noquería a otra persona en mi familia, yo quería a mamá y a papá, que volviéramosa estar como antes del accidente.

 

Mesenté en el sofá pequeño, sabía que estaba loca, ya que hace unos momentosestaba decidida a dejar que mis padres hicieran sus vidas, pero ahora ya noestaba tan segura de ello, Jake tenía razón era más voluble de lo que aceptaba,cambiaba de opinión cada minuto de mi vida.

Mispensamientos se vieron interrumpidos por el timbre de la puerta, mi madrecorrió hacia ella, dejándome en la sala un tanto contrariada, me levante al verque no regresaba, cuando llegue al umbral, observe a un hombre como de uno 1.80de altura, ojos cafés, cabello rubio y bueno no voy a mentir era bastanteguapo, además de que tenía muy buen cuerpo, sus ojos se clavaron en los míos.

- Túdebes ser Leyna - asentí torpemente - tu madre me ha hablado maravillas de ti.

- Sueleexagerar - comente con una débil sonrisa.

- Veoque tu madre no mintió - arrugue un poco la nariz - de que eres un encanto.

- Gracias- me sonroje levemente.

- Éles Dorian - presento mi madre.

- Unplacer - comente.

Nopodía creer que Dorian me cayera bien, no podía creerlo, ya que todo aquel quese acercaba a mis padres, era como mi enemigo, pero es que con él era un pococomplicado, no tenía esa vibra que todas las novias o Jack tenían, élsimplemente me simpatizo enseguida.

- Yasé que piensas - dijo mientras nos sentábamos en la mesa - seguramente buscasla forma de alejarme de tu madre, pero debo decirte que a Alice le preocupamucho lo que tú opines sobre esto, así que me esforzare para caerte bien.

Soltéuna leve risita, ya que debería de estar pensando eso, pero la verdad es que nopodía, creo que Dorian tenía algo que me evitaba odiarlo como al resto.

- Supongoque mi madre te hablo sobre lo que he hecho con las novias de papá - él asintiólevemente, enderezándose en la silla, mi madre estaba en la cocina.

- Laúltima me preocupo un poco - admitió seriamente.

- Esque si te dijera como son - solté un largo suspiro - todas son horribles, todassimplemente quieren algo y es "Jazzie cariño, ame esa blusa y bueno quería versi tú que eres un sol me la puedes comprar ¿Por qué lo vas a hacer cierto,solecito?" - imite la voz de las descerebradas de sus novias - son horribles, pareceque solo buscan a mi padre por su dinero.

- Yaveo - me miro como reflexionando - ¿Qué opinas sobre mí?

- Esdemasiado pronto para saberlo - eleve los hombros - pero debes saber, quellevas más puntos buenos que malos.

- Esun alivio - sonrió - Jack me dijo, que eras insoportable.

- Creoque aun no me perdona lo de su auto - dije con indiferencia - pero no losoporto.

- Yasomos dos - comento, ante eso eleve una ceja - ve a Alice como si fuera unpedazo de carne.

- Yasé - admití - pero mi madre esta ciegamente creída a que es gay.

- ¿Dequé hablan? - la voz de mi madre evito que Dorian hablara.

- Mepreguntaba sobre la escuela - respondí rápidamente - ¿sabes? Nahuel regreso.

- ¿Enserio?- mi madre sonrió - es lindo saber que uno de tus viejos amigos a regresado.

- Mamátodos son viejos amigos - le recordé Dorian sonrió - bueno la mayoría de misamigos son mis primas, soy pésima haciendo amigos.

- Losmejores amigos son tu familia - repuso Dorian suavemente.

- BuenoLey, solo tienes dos primas - mi madre se sentó en medio de Dorian y yo - así que no son la mayoría.

 

- Misamigos son amigos de ellas, de hecho los conozco por ellas - respondí cortandoun trozo de pechuga - mira a Danielle la conozco por Amanda al igual que aKellan, a Claire por Nessie - comente al ver que iba a replicar - a Seth porJake, creo que la única que conozco por mí es a Emma y eso porque tomamosdibujo juntas.

- Yotenía el mismo problema - dijo Dorian - pero con el tiempo, mi timidez se fue ybueno comencé a conocer más gente.

- ¿Cómo se conocieron? - de pronto esa pregunta saltóa mi mente.

Semiraron el uno al otro y ambos sonrieron, y ahora que los veía así, no se veíanbien juntos, no como pareja, no tenían esa química que si tenían mis padresjuntos, creo que me estoy volviendo loca.

- Puesestaba paseando por el centro, entonces vi una chaqueta, que me llamo laatención - relato Dorian - entre a la tienda sin ni siquiera ver el nombre, lepedí a la encargada que me mostrara la chaqueta, entonces mientras la mujer medaba la chaqueta de mi talla, observe a tu madre, camine hacia ella, ya que mellamo la atención de que alguien tan joven - mi madre sonrió - y con ese porteelegante, estuviera trabajando en esa tienda como empleada, comenzamos a hablary bueno cuando le pregunte que porque trabajaba en esa tienda, cuando ellapodía estar trabajando en otra cosa más importante.

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- ¿Tieneshijos? - cuestione con mi vista fija en él.

- Sí,un pequeño de siete años - respondió tranquilamente - se llama Ithan.

- Bonitonombre - después de eso no volví a hablar.

Lacena paso sin que yo dijera nada, simplemente afirmaba y negaba con la cabeza,no es que no me agradará, de hecho me había caído bien, pero no quería que mecayera bien, porque yo quería a mis padres juntos, creo que me comportaba comouna niña berrinchuda, pero quería a mis padres de nuevo unidos, aunque el nuevobebé, me arruinaba demasiado mis planes.


Si ya se es un poco corto, pero espero dejen comentarios ^^

Capitulo dedicado a:

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Quiero ke pasen x mi nuevo fic, endonde el protagonista sera Emmett, bueno o en eso estoy ó.ò pero aun no lodecido, ustedes pueden ayudarme con ello y bueno les agradeceria ke pasaran yme dejaran su opinion se llama "Sipudieras ver" https://www.potterfics.com/historias/52755


Cenafamiliar, si hoy era el día del cumpleaños de mi abuelo Edward, iríamos a cenara su casa, que a pesar de lo raro que les parezca, mis abuelos Esme y Carlisletambién irían, el último era un amigo de mi abuelo, al igual que Charlie queera padre de tía Bella.

 

Erasumamente extraño, mi madre conocía a Isabella Swan desde que tenían cuatroaños, algo así como Jacob y yo, entonces eso quiere decir que mi tío Edwardtambién la conocía desde pequeña. Pero según mamá tía Bella siempre suspiro porsu hermano, pero él ni en cuenta.

Charliede hecho era como mi tío, se llevaba increíble con mi abuelo Edward, de hechoellos dos junto con Billy Black eran algo así como los tres mosqueteros, según mecuenta Sue la nueva esposa de Charlie.

Peroesperen en eso no estábamos, contaba un poco sobre la historia de Edward yBella. Como decía Edward no veía de otra forma que no fuera como la amiga de suhermanita, pero cuando Bella cumplió los 18 años, su novio, un tipo llamadoMike, pero el tarado la dejo plantada.

Esatarde Edward andaba por el centro, y bueno en la banqueta llorando en silencio,estaba Isabella, le conmovió el corazón, se sentó a su lado y comenzó apreguntarle que le había pasado, mi tía entre sollozos le dijo lo de Mike ybueno mi tío suele tener corazón de pollo, la invito a cenar.

Ydesde ahí comenzaron una relación, son la pareja perfecta, según mamá, perocreo que mis padres hacen mejor pareja que ellos, tal vez porque son mis padres,pero a mi forma de ver no había una historia que se pareciera a la de ellos.

- Le-le- al escuchar aquella voz, comprendí que habíamos llegado a casa del abuelo -tengo que enseñarte el nuevo truco que descubrí en Príncipe de Persia.

Observea la persona que me estaba hablaba y era un chico como unos 8 centímetros pordebajo de mi estatura, si era un tanto pequeño para su edad, su cabello castañocomo el de mi abue Esme, y sus ojos aceitunados, herencia de su padre, me tomodel brazo.

- Primerodéjame saludar - repuse soltándome de su agarre.

Enla sala estaban tía Bella y tío Edward, que me sonrieron en cuanto me vieron,mi tío decía que era su sobrina favorita y tal vez se debía a que era la única,enseguida sentí los brazos de alguien y cuando me di la vuelta tío Emmett metenía en brazos, creo que solía olvidar que ya no tenía seis años.

- Hola,mi querido hámster - ese apodo lo había ganado desde niña y nunca supe larazón.

Peroa su hija, Amanda le llamaba ardilla y a mi primo Dean le llamaba topo, era muymalo para los sobrenombres, mi tía Rose se lo decía, pero a él no parecíaimportarle.

- Emmettdeja en el suelo a Ley - le pidió tía Rose.

Encuanto lo hizo observe una hermosa mujer rubia, sus ojos azules iguales a losde papá me veían como siempre, con cariño, la abrace y bueno seguí saludando alresto de la familia, en el comedor no me sorprendió ver a Billy un hombre depiel morena, el cabello largo y rasgos fuertes, pero en silla de ruedas, ya queel día que Sarah la madre de Jake murió, fue en un accidente en el cuál Billyquedo paralitico.

Élera como otro amigo, me encantaba estar con él y que me contara historiasrealmente increíbles; además de él estaba Charlie un hombre de cabello castaño,ojos chocolate y además era agradable verlo, no me llevaba tan bien como conBilly, pero era muy amable conmigo, a su lado estaba Sue una mujer de estaturamediana, cabello negro y brilloso que combinaba perfecto con sus ojos negros.

- Buenasnoches - salude con una media sonrisa.

- HolaLe-le - contesto Billy - me harías un favor si vas a ver a Jake y a Seth aljardín.

 

- Claro- hice un movimiento con la cabeza y entre a la cocina.

Endónde estaban, mis dos abuelos, Carlisle y Edward y mi abue Esme, los tres estabansentados en la mesa de la cocina y parecían hablar en susurros, arrugue un pocola nariz, pero carraspee para hacerme notar, en cuanto eso paso la primera enabrazarme fue mi abuelita.

- ¿Cómohas estado cariño? - pregunto mi abue inspeccionándome el rostro.

- Muybien - sonreí levemente.

- ¿Nohay un abrazo para tu abuelo? - pregunto mi abue Carlisle, con los brazosextendidos.

- Claro- camine hacia él y me fundí en un abrazo con él, me separe y observe a miabuelo Edward, que como siempre mostraba seriedad - Feliz Cumpleaños.

- Gracias- me estrecho con fuerza en sus brazos - ve al jardín con el resto de loschicos.

Asentílevemente y salí al jardín en donde estaba mi rubia prima sentada en el pequeñocolumpio que había en el enorme árbol que se encontraba al centro del enormejardín, y sentada en el césped estaba Carlie que reía con Amanda, a lo lejospude ver a Seth y a Jake jugar luchas, era increíble como a pesar de que losdos tenían 17 se comportaran como niños de 4.

- Hola- salude a las dos chicas.

- Hola- contestaron las dos al unísono.

- Le-le- escuche la voz de Dean con cierto reproche - se suponía que verías mi nuevotruco.

Caminehacia él y deje que me mostrara su nuevo truco, después de diez minutos en loscuales me explico todo lo que había hecho, lo cual entendí; sabía devideojuegos porque era más divertido que las muñecas, de hecho en vez demuñecas, siempre pedía consolas.

- Holaenana - observe a Jake con una media sonrisa - ¿Qué haces?

Enese momento me di cuenta que Dean me había abandonado en el jardín, al igualque todos, ya solo estábamos Jake y yo, que se sentó a mi lado.

- Esun juego interesante - comento quitándome el videojuego - eres buena.

- Yaves - dije con indiferencia - ¿oye?

Levantola vista y supe que tenía toda su atención, suspire y recargue mi cabeza en suhombro.

- ¿Losviernes, seguirán siendo nuestros? - me estaba sintiendo desplazada por miprima.

- Siempre- contesto, tomando mi mano - eres la chica más importante de mi vida.

- Nocreo que eso le guste a Nessie - susurre.

- Loentenderá - me beso la frente.

- Estoycelosa - susurre - es la primera vez, que siento que puedo perderte.

- Notemas - me apretó con más fuerza - nadie me separara de ti.

- Esasmismas palabras le dijo mi padre a mamá y terminaron separados - él riólevemente - ya sé que lo nuestro no es una declaración de amor, pero no quieroque te alejes.

- Nolo haré - me beso el cabello - siempre, estaré a tu lado, siempre que menecesites estaré ahí.

- No medejes jamás.

- Jamás- respondió.

Siya sé parecía una niña pequeña que suplicaba por cariño, pero era mi mejoramigo y no quería perderlo, me rehusaba a no tenerlo a mi lado. Tal vez eraegoísta, pero no lo perdería jamás.


Capitulo dedicado a:

sole-cullen

Zhere StAr De Black

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- Eshora - escuche la voz de Jake - vamos Nana, es hora de levantarse.

Abrílos ojos y observe mi habitación y Jacob me observaba con una enorme sonrisa,escondí mi cabeza debajo de la almohada.

 

- ¿Quédiablos haces aquí? - pregunte.

- Tumadre me dejo despertarte - en ese momento me quito la sabana y la almohada -pensé que la edad te había quitado lo floja.

- Sonlas 7 de la mañana - le reproche al ver el reloj sobre el buro - y además essábado.

- Si,- acepto - pero hoy es el día de ir acampar.

- ¿Iremostan temprano? - él simplemente asintió.

Meincorpore, bostezando y estirándome para despertar por completo, lo corrí de mirecamara, entre al baño y me di una rápida ducha, me vestí aun más rápido, enveinte minutos ya estaba en la sala, con el cabello mojando mi blusa, y lamochila que había hecho anoche.

- ¿Ypapá? - pregunte al llegar a la sala.

Endonde solo estaban, mi madre, Dorian, Jake y el idiota de Nahuel. Pero no habíarastros de mi padre que me había asegurado que vendría.

- Mellamo - repuso mi madre con una media sonrisa - y me dijo que los alcanzaríaallá, que tenía que terminar con algunos pacientes antes de ir a acampar.

Suspirey mi madre me abrazo, estaba casi segura que no iría, pero como siempre habíacreído en él, sentí las manos de Jake en mis hombros.

- Lacuidare - le aseguro a mi madre - no dejare que se suba a los árboles y quecometa una estupidez.

- Gracias,Jake - le agradeció mi madre - no te metas en problemas.

- Nuncalo hago - dije seriamente.

- Solono hagas enojar a Leah, por favor - me suplico - ya no quiero que regreses, conalgo en la cabeza.

- Perono será divertido - me queje.

- Hascaso a tu madre - repuso Dorian, que se coloco detrás de mamá - y diviértete, yregresa sin ningún rasguño.

- Y tucuida a mamá - comente severamente.

- Esun trato.

Estrechesu mano a modo de cerrar el trato, después de eso salí de la casa seguida deJake y Nahuel, observe el Jetta estacionado frente a mi casa y en ese momentoel idiota del primo de mi mejor amigo, camino hacia la puerta del copiloto y laabrió.

Meobservo como invitándome a que subiera, y yo abrí la puerta de atrás y sin mássubí, Jake subió enseguida moviendo la cabeza negativamente, pero ni siquieralo mire, después de eso subió Nahuel que a pesar de todo me dedico una débilsonrisa.

Creoque debía darle una oportunidad, me moví un tanto incomoda, ya que las vecesque él había querido ser amable conmigo, siempre era hostil.

- ¿Quétal te has sentido? - pregunte como dos minutos después de que el auto sepusiera en marcha.

- Bastanteextraño - respondió un tanto sorprendido - pero adaptándome.

- Debeser difícil regresar después de siete años, volver a empezar, en un lugar queno tiene que ver dónde viviste por tanto tiempo - repuse observando el pasar delos árboles - ¿Por qué regresaron?

- Penséque Jake ya te lo habría dicho - en ese momento clave mi mirada en él - mispadres se acaban de divorciar, y bueno mamá se fue con un pintor y papá decidió regresar y yo medecidí a venir con él.

Denuevo me quede callada al no saber que responder, se hizo un silencio un tantoincomodo.

- Pondrémúsica - repuso Jake.

Enese momento la música, le quito la tensión al ambiente, de nuevo dirigí mivista a la ventanilla, el viaje no debía durar más de media hora, pero Jakedijo que iríamos por Emma o algo así había dicho. Mis parpados pesaban y no séen qué momento cerré los ojos.

 

Abrílos ojos y observe enormes árboles, era lo único que había era bosque, meincorpore ya que estaba recostada y mi cabeza estaba sobre algo, me levantedemasiado rápido que me golpee la cabeza con el techo del carro, y la rodillacon la puerta.

- ¡Auch!- me queje, mientras me sobaba la rodilla y la cabeza.

- ¿Estásbien? - pregunto Nahuel, y me di cuenta que mi cabeza había estado en susrodillas.

- ¿Dóndeestá Jake? - fue mi respuesta.

- Colocandolas casas de campaña - contesto con una débil sonrisa.

- ¿Quéhaces tú aquí? - arrugue la nariz.

- Buenoestabas dormida y no quise despertarte - me señalo su regazo.

- ¿Quées lo que intentas? - cuestione - estás dos semanas te has portado como todo uncaballero conmigo.

- Megustas - fue su respuesta - desde que teníamos 10 años - estaba confundida -por eso te molestaba, pero tú siempre estabas con Jacob, jamás notabas mipresencia.

- ¿Estásbromeando? - sonreí, porque no podía creer aquello.

- No -su rostro serio me hizo sentirme nerviosa - me enamore de ti, fuiste mi primeramor y también mi único amor platónico.

- Penséque me odiabas - susurre.

- Jamás- me sonrió y se la regrese - en verdad me gustas - me tomo la mano - ¿quieresser mi novia?

- ¿Aceptasal celoso de Jake, inmiscuyéndose en todo? - mi sonrisa se ensancho.

- Creoque aceptare el riesgo - en ese momento note que su sonrisa era hermosa.

- Entoncessí - acepte.

- ¿Puedobesarte? - sonreí aun más por su pregunta.

Asentílevemente, observe como se inclinaba, sus ojos azules se clavaron en los míos,poco a poco observe como cerraba los suyos y yo hice lo mismo, segundos despuéssentí sus labios sobre los míos, fue un beso tierno, pero fue lindo, al menospara ser el primero de la relación.


Espero les guste y bueno veamos como se da esta relacion

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Despuésde terminar el beso bajamos del auto, mientras caminábamos, hablábamos decualquier tontería, pero íbamos tomados de las manos, pronto llegamos donde seencontraban el resto, Quil ayudaba a Jake con una tienda, mientras Seth y Quilhacían otra.

Yahabía tres tiendas hechas, Billy, Harry y Joham si no mal recordaba, acomodabanpiedras y troncos para hacer la fogata, Danielle, Emma y Claire acarreaban aguade un lago cercano.

Jakedirigió su vista hacía donde estaba, y más se tardo en eso, que en lo que yaestaba frente a nosotros con una enorme sonrisa, me tomo de la cintura y meecho a su hombro.

- Penséque jamás te despertarías - repuso, mientras caminaba conmigo sobre su hombro,hacia una de las tiendas - dígame que le parece su casa de campaña.

- Noveo nada - le espete - bájame.

- Lodudo - escuche la diversión en su voz - ¿Has dejado de comer?

- Comomás que hace un mes - conteste.

- Puespesas menos - me reprocho, me coloco en el suelo y me observo seriamente - hoyte comerás todo.

- Yola cuido por ti - repuso Nahuel, me tomo la mano - no te preocupes.

- ¿Quésignifica esto? - la mirada negra de Jake mostraba confusión.

 

- Yasomos novios - respondió Nahuel.

- Felicidades- dijeron el resto al unísono.

Jakesimplemente sonrió y le dio un golpe a su primo en el brazo, pero desaparecióde mi vista, ya que todos hacían bromas sobre mi nuevo noviazgo, poco a poco sefueron cansando y comenzaron a hablar de otra cosa.

Meacerque a Billy y comenzó a relatarme una de sus tantas historias, estabariéndome de algo dicho, cuando Jake se sentó a mi lado, me recargue en suhombro, mientras éramos los único que escuchaban a su padre, el resto se habíaido a nadar un poco al río cercano, aunque debían estar locos, debía estarhelado, Forks no era un lugar muy cálido, de hecho me sorprendía que noestuviera lloviendo.

Peroparece que invoque la lluvia, ya que en menos de lo imaginado caían enormesgotas, Jake me tomo del brazo, y entramos a la primera tienda abierta,enseguida entraron Claire y Quil.

Lostortolitos comenzaron con sus besos y sus cariñitos que me daban un poco deflojera, en ese momento noté que mi chamarra la había dejado en el carro, ycomenzaba a hacer frío, me abrece para tratar de darme un poco de calor.

- Olvidabalo friolenta que eras - comento Jake que me abrazo - estás helada.

- Acabasde decir que soy friolenta - le recordé, mientras me acurrucaba más a él, paradejar de sentir frío - eres como un oso de felpa.

- Seríaun lobo - me susurro.

- Sí,creo que sí - admití, dejando que su calor corporal, me llevara a lainconsciencia - tengo sueño.

- Duerme- respondió pasivamente - la lluvia durará toda la noche.

Asentíhaciéndole entender que lo había escuchado, pero la verdad es que mis ojospesaban demasiado, sentí como Jake se recostaba y dejaba mi cabeza sobre supecho, después de eso todo dejo de tener sentido.

Nosé cuánto tiempo llevaba dormida, pero el móvil y el gruñido de Jake y de Quilme hicieron despertar, un tanto adormilada saque mi celular de mi pantalón, nisiquiera vi el número.

- ¿Sí?- dije bostezando.

- ¿Usted es Leyna Hale?

- Sí -respondí - ¿Qué pasa?

- ¿Es familiar de Alice Cullen? - en ese momento sentí una opresión enel pecho.

- Esmi madre - la voz me tembló - ¿Está bien?

- Lamentablemente sufrió un accidente - ante aquello me estremecí - en este momento se encuentra en el hospital,ahí podrá saber más sobre su estado.

Ydespués sin más colgó, no podía haberle pasado nada a mi madre, la lluviaseguía y parecía que esta vez con más fuerza.

- Leynavuélvete a dormir - me espeto Quil.

- ¿Quépasa? - pregunto Jake, señalándome su lado, para que me volviera a recostar.

- Debemosir al hospital - se levanto un tanto contrariado - mamá está ahí.

- Quil- llamo Jake colocándome su chamarra - dame las llaves de tu auto.

- ¿Paraqué? - pregunto adormilado.

- Nohagas preguntas solo dámelas - le ordeno, Quil se las dio sin decir más -mañana cuando despierten, diles que estamos en el hospital.

Ysin más me tomo de la mano, salimos de la tienda, en cuanto el viento y lalluvia golpeo mi cuerpo, me estremecí, Jake me jalo, para comenzar a correrhacia el carro, estuve a punto de caerme dos veces, pero como dicen la terceraes la vencida, pero conmigo fue hasta la quinta en donde termine en el suelo,mi quijada golpeo en el piso.

 

Yaque una mano estaba entrelazada con la de Jake y la otra trataba de retener elgorro de la chamarra, sentí el sabor metálico de la sangre en la boca, pero enese momento no me importaba.

- ¿Estásbien? - me pregunto Jake, ayudándome a ponerme de pie.

- Sí -conteste.

Aunquela nariz me dolía, al igual que la muñeca, pero eso no me importaba, lo únicoque deseaba era llegar al hospital y ver que mi madre estuviera bien, el caminofue en silencio, cuando llegamos al hospital, baje rápidamente.

Metomo del hombro, sus ojos negros al observarme mostraron cierta preocupación,me tomo la barbilla con suavidad.

- Tienesel rostro lleno de sangre y lodo - susurro - es mejor que te revisen.

Noconteste, solo lo tome del brazo con mi mano izquierda, ya que en ese momentomi muñeca derecha me estaba matando, mis ojos fueron cegados por la luzbrillante, del hospital.

Cuandomis ojos se acostumbraron, camine hacia la recepcionista, los ojos cafés deCarmen se clavaron en los míos, se levanto de su silla de un brinco.

- Leyna- dijo preocupada - ¿Qué te paso?

- ¿Cómoesta mamá?

- Tuabuelo te lo dirá - tomo el teléfono - y además te revisará.

Noconteste, simplemente espere a que alguien me dijera como estaba mi madre, miabuelo llego minutos después, le agradeció a Carmen y me guió a su consultorio,le hizo una seña a Jake para que se sentara y bueno mi mejor amigo solo mesonrió a modo de apoyo.

Miabuelo se mostraba serio, me lavo el rostro me reviso con cuidado, me hizo unacuración en la boca y después me reviso el resto de mi cuerpo, fijo su vista enmi mano, que en ese momento apenas si estaba inflamada.

- Tendréque sacarte una radiografía - hablo por primera vez desde que nos quedamossolos.

- Mimamá - suplique por saber de ella - abuelo dime como está.

- Jalie- me beso la frente - tu padre dijo, que no te dijera nada, hasta que élllegara, él quiere decírtelo.

- Solodime que está bien - pero no hubo respuesta.

Saliódel consultorio y entro una enfermera, que me llevo a que me sacaran laradiografía, después de eso, me volvieron a regresar al consultorio, en dondeme pase como media hora sola.

- Ley- mi padre me observaba seriamente - tienes una fisura en la muñeca.

- Mamá- dije sin hacer caso a su comentario - ¿Cómo está?

- Alice- su voz tembló, eso no me daba buena espina - tuvo un accidente - eso no eranoticia eso ya lo sabía - parece ser que quería bajarse del auto en movimiento,y bueno su acompañante - observe como cerraba los puños - al quererla sostener,no se dio cuenta que un tráiler venía hacia ellos, dio el volantazo y se fue aestrellar contra un árbol, pero Alice no llevaba el cinturón, se impacto contrael parabrisas - sentí como mi fuerza se iba - es un milagro que esté viva.

- Quieroverla - ordene.

- Nopuedes verla - repuso, tomando mi muñeca, para revisarme.

- Esmi madre - replique - tengo derecho a verla.

- Noestá en condiciones - respondió moviéndome la muñeca, a lo que gemí debido aldolor - tendrás que usar una férula.

- Quierover a mamá.

Nocontesto, solo camino hacia el escritorio, en donde había dejado una férula, metomo el brazo, pero yo me solté con un brusco movimiento, en donde tuve quecerrar los ojos, para no gritar de dolor.

- Noseas caprichosa - me espeto - tengo que colocarte la férula.

 

- Quierover a mi mamá.

- Nopuedes - me tomo de nuevo el brazo - y no te muevas, porque la que sufre lasconsecuencias eres tú.

- ¿Porqué no puedo? - lo observe seriamente.

- Estáen terapia intensiva - sus ojos mostraron dolor - nadie puede verla.

- ¿Cuándopodre verla? - sabía que mi madre iba a mejorar, así que no tenía de quepreocuparme.

- Estáen coma - sus ojos azules estaban cristalinos - no sabemos si va a despertar.

- Lova a hacer - dije con seguridad - no puede dejarme.

- Quisieratener tu animo - me sonrió besándome la frente - eres igual a ella, siempre vesel lado bueno de todo, jamás hay algo que te deprima.

- Mamáse deprimió con el divorcio - le espete - mi madre no volvió a ser la misma,todo mundo creyó que yo no me daba cuenta, pero lo hacía.

- Losé - se sentó a mi lado en la camilla - sé que siempre supiste que algo pasabaentre tu madre y yo, lamento todo lo que tuviste que vivir, pero me dolió eldivorcio, aun amaba a tu madre.

- ¿Entonces?- gire a verlo - ¿Por qué divorciarse?

- Éramosjóvenes - su vista estaba en un punto fijo frente a él - no pudimos con latensión de saber, que nuestra pequeña estaba en peligro, actué mal y lo sé,pero no supe cómo controlar mis nervios, y la culpe, sin ponerme a pensar queella también sufría y cuando lo hice ya era tarde para dar vuelta atrás.

- ¿Aunla amas? - lo observe fijamente.

- Seríatonto - me sonrió acariciando mi cabello - han pasado trece años, desde que nosseparamos, pero si la amo - ante eso me emocione - porque una parte tuya es deella y esa es la que siempre amare de Alice.

- ¡Oh!- exclame con decepción.

- Esmejor que salgas, tus abuelos y tus tíos están desesperados queriendo saber siestás bien - en ese momento estornude - no recordaba, que tú con una simple lluviate enfermas - bromeo.

- ¿Simple?- eleve una ceja - eso es casi un tsunami.

- Ok -acepto - pero ahora señorita, es mejor que salga.


Ya se van a kerer matarme despues de este capitulo, pero esperemos ke este accidente sea para bien ^^

Por cierto aki les dejo el link de la imagen de Ithan el hijo de Dorian, se las iba a dejar desde la vez pasada pero se me olvido ^^U

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Encuanto llegue a la sala de espera, lo primero que sentí fueron los brazos de unhombre que no reconocí al instante, ya que no era de nadie que yo recordará,beso mi frente y en ese momento vi que era Nahuel, ¿Qué diablos hacía ahí?

- Quilme dijo, que habían venido - respondió a la pregunta que tenía en mente - ysupuse que necesitarías apoyo.

- Gracias- sonreí levemente, tomo mi mano.

- Estáshelada - y en menos de lo que imagine ya me había puesto su chamarra.

Lesonreí como agradecimiento y él tomo mi mano, en cuanto llegamos a la sala deespera, observe que toda mi familia estaba sentada , ocupando la mayoría de lossillones del lugar, todos tenían una cara que no me ayudaba a estar tranquila,no estaban ninguno de mis primos, cosa que agradecí.

 

- ¿Estásbien? - mi abuelo Edward, camino hacia mí y me reviso de pies a cabeza con lamirada.

- Solouna fisura - conteste, mostrando mi brazo - pero por lo demás estoy bien.

- Lomejor es que vayas a dormir - repuso tía Bella - te ves cansada.

- Estoybien - le asegure.

- Bellatiene razón - concordó mi abuela - es mejor que vayas a descansar.

- Nome siento cansada - asegure.

- VamosLeyna - mi abuelo, me tomo de los hombros - te notas agotada, es mejor quevayas a casa y duermas un rato, mañana en la mañana regresas.

- Quieroestar aquí - dije obstinadamente.

- Tumadre estará aquí, cuando regreses - repuso tía Rose - además debes cambiartede ropa.

- Noseas caprichosa - replico tío Edward, antes que yo - mañana a las 8 de lamañana voy por ti ¿te parece?

- VamosNana - Jake se coloco a mi lado - necesitas dormir, y si tu tío no llega, yo tetraigo, en cuanto despiertes.

Suspirederrotada, no se podía hacer nada con personas como ellas, y odiaba tener queser menor, porque me seguían tratando como una niña.

- Muybien - gruñí.

- BuenoJacob te llevara - comento mi abuelo - se quedará contigo y mañana cuandodespiertes, él te traerá.

Asentídébilmente, Jake me tomo de los hombros y me empujo fuera del hospital, notenía ganas de irme, quería ver a mamá, y saber que estaba bien; estabaangustiada por lo que mi padre me había dicho, pero estaba segura de que mamáiba a despertar.

Encuanto llegamos al auto, escuche el gruñido de alguien, y deje de sentir lasmanos de Jake en mis hombros, me di la vuelta y era Nahuel que en verdad seveía bastante enojado, pero no entendía porque.

- Esmi novia - le espeto Nahuel.

- Y esmi mejor amiga - respondió Jacob secamente - no veo la diferencia.

- Note burles - la mirada de Nahuel era ácida.

- Basta- ordene - muero de sueño, y no pienso pasarme toda la noche aquí, viendo comose pelean.

- Vamos- Jake me hizo una seña para que entrara al auto.

- Hastamañana - creo que esto tranquilizaría un poco.

Caminehacia él y lo bese, primero pareció sorprendido, pero enseguida lo respondió,después de eso subí al auto, Jake observaba a su primo seriamente, no entendíaque pasaba, pero la verdad no me interesaba, tenía cosas más importantes enmente como por ejemplo el estado de mi madre.

Elcamino a casa fue en silencioso, no me interesaba hablar, porque en ese momentoentendí, que cuando llegara a casa, mi madre no iba a estar para recibirme, medio un vuelco al corazón aquello, sentí las lágrimas bajar por mis mejillas,hasta ese momento, llego que mamá estaba en el hospital, en estado crítico.

Aliceno estaría para decirme, "es hora de ir a dormir" o decirme que si en verdad mehabía portado bien, o exaltarse cuando me viera llegar con una férula, y laropa echa un desastre, no sería lo mismo llegar a esa casa.

Elauto se detuvo, la casa se notaba más fría, baje del carro y camine lentamentehacia la casa, se sentía sola, no emitía esa paz que siempre que llegaba tenía,porque sabía que mi madre no estaría dentro, de mi boca salió un sollozo que nodeseaba dar.

Medesmorone, esa casa no era la misma, no sin ella, mis piernas perdieron fuerza,no podía creer que mi madre no iba a estar dentro, esperando por mi llegada, lallave quedo suspendida en el aire, no deseaba entrar y ver lo vacía y sola queestaba la casa.

 

- Nopasa nada - susurro Jake, que poso sus manos en mis hombros - aquí estaré.

Esome dio un poco de valor, ya que por fin introduje la llave y abrí la puerta, laobscuridad que lucía en el interior, no me agrado mucho, pero Jake me empujodentro, encendió el foco del umbral, con el cual me cegué por un instante, pocoa poco mis ojos se acostumbraron a la luz, la sala le hacía falta mi madresentada en el sofá en bata y una taza de té.

- Ellava a regresar - me susurro - ahora tienes que dormir.

Metomo la mano, y me guió escaleras arriba, llegamos a mi recamara en donde Jacobcomenzó a buscar una pijama para mí, yo ni siquiera me moví de donde estaba,solo observaba a mi mejor amigo abrir y cerrar cajones del closet, minutosdespués me entrego la pijama.

- Irépor algo de comer - me sonrió tratando de animarme - mientras tú te cambias.

Ydespués salió de la habitación, sin pensar, me puse la pijama, en cuantotermine observe la habitación, no estaba la esencia de mamá, necesitabasentirme con ella, así que camine a su recamara, que estaba justo al lado de lamía, en ese lugar su olor como a flores seguía intacto, ese era mi lugar derefugio cuando me daba miedo el soplar del viento, venía y mi madre me cobijaentre sus brazos, me tire en la cama quería sentir a mamá ahí.

Fijemi vista en el buro y era una foto de nosotras dos, la tome, pero mis manostemblaban tanto que se me cayó y el marco se rompió, me incorpore para tomarlode nuevo, pero en ese momento note que no era una foto, sino dos, tome la queestaba oculta por donde nos encontrábamos las dos.

Yera una de papá y ella cuando se habían casado, Alice lucía hermosa con suvestido blanco y sus manos reposaban en su vientre, al igual que las de Jasper,ambos sonreían felices a la cámara, ¿Por qué diablos la tenía?

Vique al reverso tenía unas palabras, había dos frases una con la letra de mamá yla otra con la de mi padre. La primera que era de mamá decía:

Si tú meabrazas no existe el dolor.

Contu calma consigo seguir.

Leíesas dos frases varias veces, eran el uno para el otro, pero aun no locomprendían, y bueno ahora ni siquiera sabía si papá iba a descubrir que mimadre era el verdadero amor de su vida.

- Penséque estarías durmiendo - levante la vista y en el marco de la puerta estabaJake.

- Nopuedo - susurre - siento un vacío - me apreté el pecho - no es lo mismo sinmamá, y todo comienza a ser como hace trece años, me tratan como la misma niñade cuatro, nadie me dice nada.

Laslágrimas salieron sin pedirme permiso, no entendía porque había tenido elaccidente, mi padre simplemente me había dicho que estaba en coma y bueno quehabía sido en un accidente de auto, pero nada más, no sabía con quien venía.

- Tuabuelo menciono a Jack - clave mi mirada en la suya - lo único que saben, esque según él tu madre tuvo un ataque de pánico y quiso saltar del carro.

- ¿Mamáun ataque? - en todo el tiempo que llevaba de vivir con ella, nunca habíasufrido de uno - eso debe ser mentira.

- Pueseso no lo sabremos hasta que Alice despierte - se sentó a mi lado - y nadiecree que sea pronto - paso su brazo por mis hombros - es por eso que nadiequería decirte nada, porque saben que adoras a tu madre más que nada y tienenmiedo a que hagas alguna locura.

 

- Jake- susurre - mamá va a despertar ¿verdad?

- Alice,nunca te dejaría - me beso el cabello - te ama demasiado, además sabe que sinella, tu vida sería un desastre. No sabrías ni cruzar la calle sola.

- Todami vida he vivido con ella - me abrace a él como si mi vida dependiera de ello- soy dependiente de mamá, no puedo ni quiero estar sin ella, mis días noserían lo mismo sin su "vamos floja"

- Losé - acaricio mi cabello - pero no va a pasar nada - cerré los ojos inhalandosu olor a humedad y a tierra - porque ella nunca te dejara sola.

- Tequiero Jake - me separe de él - no sabes cuánto - acaricie su mejilla - sin ti,esto sería insoportable.

- CréemeNana - me sonrió levemente - no me quieres, más que yo a ti.

Sonreídébilmente y de nuevo lo abrace, él se recostó sin dejarme de abrazar, poco apoco el sueño me venció, no hubo sueños, y era mejor así, porque tal vezhabrían sido pesadillas.



Las frases las saque de una canción de Amaya Montero ke se llama "Te voy a decir una cosa" es muy bonita la cancion se las recomiendo.

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Llegamosal hospital, más tarde de lo pensado, ya que dormí por largo rato, pero cuandollegue al hospital entendí que todo estaba igual, la única diferencia, era queDorian estaba sentado con un vaso de café.

Encuanto me vio, me sonrió, como tratando de infundirme animo, pero él estabapeor que todos los presentes, no podía estar tan mal ¿cierto? pero nadieafirmaba aquello.

- Le-le- esa voz fue de Amanda - mi abue, dice que tienes que desayunar.

- No,gracias - susurre - estoy bien.

- Notienes nada en el estómago - me reprocho Jake.

- Notengo hambre - repuse con indiferencia - pero ve tú.

- Sitú no comes, yo tampoco - se cruzo de brazos y se sentó a mi lado.

- ¿Bromeas?- lo observe con una ceja levantada - tú no puedes dejar de comer, tu enormecuerpo necesita mucho alimento.

- Puesya dije - ni siquiera me miro - comeré hasta que tú lo hagas.

- Teestás comportando como un niño berrinchudo - le espete - pero está bien muéretede hambre.

- Sonpeor que novios - nos reprocho Amanda - pero tú comerás, así tenga que darte enla boca.

- Notengo dos años - replique.

- VamosLeyna - los ojos verdes de Amanda se clavaron en los mío - no me hagas que tetrate como una bebé.

- Nome pasa nada - susurre - no entiendes, mi madre está ahí dentro - señale unapuerta - debatiéndose entre la vida y la muerte ¿Y me pides que coma?

- Nana- Jake me abrazo - sé que Alice debe estar enojándose, porque su pequeño ángelno quiere comer, y ella no debe enfadarse, es por eso que tú y yo iremos acomer. Y no voy aceptar un no por respuesta.

Suspirederrotada, contra esa respuesta, no podía negarme, Amanda me tomo de loshombros y me empujo hacia la cafetería, en cuanto llegue, mi estómago serevolvió Jack estaba en la mesa de la esquina con el brazo enyesado y unoscuantos golpes, pero estaba bien.

 

Nosé en qué momento camine hacia él y mi puño se estrello en su mejilla, laslágrimas salieron, estaba por soltarle el segundo, cuando unos brazos me loimpidieron.

- Túdeberías ser él que debería estar en coma - las lágrimas no me dejaban verloclaramente - tú desgraciado, no mamá, te odio idiota, no sabes cómo tedesprecio, pero te prometo que esto me la vas a pagar.

- Leyna- no me interesaba esa voz, yo quería a mamá y por culpa de ese idiota noestaba - suéltala - repuso a la persona que me sostenía, pero en cuanto deje desentir esos brazos, sentí otros, que me hicieron girarme - mírame - mis ojoscristalinos se clavaron en unos azules iguales a los míos - no puedes hacereste tipo de escenas en un hospital.

¿Qué?Lo mire desconcertada, pensé que me abrazaría y me consolaría, pero no, mehabía dicho que no podía hacer este tipo de escenas.

- Teestás comportando como una chiquilla - me espeto - no me hagas que te regrese acasa, además no puedes humillar de esa forma el apellido Hale.

- Jasper- ante esa voz, papá me soltó - no puedo creer que seas tan insensible - miabuelo Carlisle, me tomo de los hombros - tranquila - me pidió - Alice va aestar bien, así que no tienes porque ponerte así, además recuerda que es unhospital, cariño, ¿Qué te parece si salimos?

- Padre- gruño papá - es mejor que vaya a casa, no quiero que vuelva a repetir suescena.

- Ja

- Noentiendo porque el destino me hace esto- mis labios se movieron por sí solos -pero mi madre no debería estar ahí, deberías ser tú, tú deberías estar ahí,pero no tenía que ser mamá.

- Leyna- mi abuelo, me apretó el hombro para que me callara.

- Enseriono sabes cómo desearía que cambiaran de lugar - le espete - que mi madreestuviera aquí, pero como siempre las personas que quiero son las que sufren.

Porsegunda vez en mi vida, sentí la bofetada de Jasper Hale, esta vez sentí elsabor a sangre, no era porque hubiera sido fuerte, sino porque mi herida eramuy reciente.

- Jasper- la voz de mi abue Esme sonó sorprendida.

- Lárgate- le ordeno mi abuelo - ¿estás bien?

Mesolté del agarre de mi abuelo y salí corriendo del hospital, siempre creí queJasper era un buen hombre, el mejor de todos de hecho, pero ahora que lonecesitaba, simplemente me decía que era una humillación para su apellido.

[































]

- Idiota- gruñí y golpe la pared - eres un imbécil.

Diotro golpe, la sangre comenzó a salir de mis nudillos, era la persona másidiota de este mundo, pero estaba tan nervioso y preocupado, y yo con esas dosemociones no pensaba, mi miedo no dejaba que lo que sentía saliera, así que lasinvertía y salía todo lo contrario.

Yesta vez había dañado, a la persona más importante de mi vida, la niña de misojos, mi adoración, mi orgullo, era mi bebé y sin embargo la había golpeado,por segunda vez y además no solo eso, sino también la había herido el alma, loque siempre le prometí a Alice que nunca haría.

 

Caminehacia la habitación donde estaba, cuando llegue, su rostro seguía un tantoinflamado y todo del lado izquierdo estaba morado, sentí un nudo en la garganta,es difícil darte cuenta que todo lo que te hizo feliz esta pendiendo de unhilo, es estúpido darte cuenta que la mujer de tu vida se va y sobre todo saberque la perdiste hace años, pero eso no es lo peor, sino que la sigues amando.

- Allie- susurre - tú eres la fuerte de nosotros, nuestra hija te necesita, yo no sécomo consolarla, si ni yo mismo puedo hacerlo, la lastime lo sé y sé que si túestuvieras aquí, tendrías las palabras precisas para ella y para mí.

Tomesu mano, que estaba tibia como siempre.

- Tenecesito aquí - apreté su mano - no puedo cuidar a Leyna, nunca he sido buenocon ello y lo sabes, además necesito que le digas que la amo, que es mi tesoro,que perdone a su padre, su error es no soportar la presión de perderte, peroque si mi vida sin ti es un infierno, sin ella la luz de la esperanza en elinfierno se iría.

Acariciesu cabello, seguía tan suave como lo recordaba, a pesar de los golpes, seguíatan hermosa, Leyna había sacado esa aura de tranquilidad de su madre, aunque sucarácter era más parecido al mío, aunque también tenía mucho de Alice.

- Creoque debo hablar con Ley - susurre - deséame suerte - sabía que no iba a obtenerrespuesta, bese su frente - Te Amo.

Despuésde eso salí de la habitación, camine fuera del hospital, porque conociendo aLeyna seguramente estaría en el parque cercano al hospital. El día era frío ynublado, no tardaría mucho en llover, suspire, lo mejor era encontrarla antesde que lloviera, porque Ley era un tanto enfermiza, los primeros años de vida, estuvoen el hospital al menos cuatro veces al año, porque con el clima de Forkssiempre presentaba bronquitis y bueno era mejor hospitalizarla a que después lediera un caso grave de neumonía.

Creoque eso también afecto, Alice tuvo que batallar con eso sola, mientras yoestaba en California estudiando, además éramos jóvenes, para aceptar unaresponsabilidad de esa magnitud, nunca me había arrepentido de tener a Leyna,de hecho cuando por primera vez la tuve en brazos, esa pequeña me robo elcorazón.

Juntocon su madre, se volvieron mi todo, pero esa noche que creí perderla, me pusemuy mal y me desquite con Alice, cosa que volvía a pasar, ya que ahora estaba apunto de perder al amor de mi vida y me había desahogado con mi hija.

Eraun mal padre lo sabía, pero siempre que veía a Alice era una herida en elcorazón, era por eso que evitaba ir a los recitales de ballet, de piano, buenono es que no fuera, siempre iba, pero nunca me sentaba en el lugar que ellasiempre observaba buscándome.

Veoque después de todo si la conozco, estaba sentada en uno de los columpios,siempre había sido lo que más le gustaba del parque, camine despacio, no queríallegar, aun no tenía mi discurso, pero el camino no puede ser eterno, llegue asu lado, pero ella no me miro, sus ojos veían el piso.

- Muñeca- llame, pero no giró a verme - perdóname.

Nohubo respuesta, me hinque frente a ella, pero seguía sin quererme mirar, tomesu mano y como si eso fuera lo que necesitaba se soltó a llorar, me abrazo confuerza, sus sollozos eran callados por mi pecho, era tan pequeña, tanindefensa.

- Todova a estar bien - acaricie su cabello - Alice no nos va a dejar.

 

- Noquiero que ella se muera - sus ojos azules se clavaron en los míos - sin ellano sé que haría.

- Ellano se irá, porque sabe que la necesitamos - seque sus lágrimas - no te dejará,eres su vida, ella estará para ti siempre, solo hay que tener fe y esperanza, yella saldrá.


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Undía más sin que despiertes, un día más que mi vida se siente cada vez másperdida, sé que debo ser fuerte por ella, por nuestra hija, pero ¿Cómo lo hago?Si apenas puedo con mi dolor como ayudar a Leyna con el suyo.

Estabaen el consultorio, esperando poder encontrar las palabras necesarias paraterminar la relación con María, odiaba que para superar el vacío de Alice, salíacon cualquier mujer que se me cruzara en el camino, algo que también hirió a mihija, no hacía nada bien.

Escucheque llamaban a la puerta, susurre un adelante, en ese momento Leyna entro, surostro estaba demacrado, eso me preocupaba bastante, ya que se veía másdelgada.

- ¿Estásbien? - pregunte levantándome de un brinco.

- Sí -su voz apenas fue audible - pero no quiero estar sola - la abrace con fuerza.

- Noestás sola - bese su frente - toda la familia está allá afuera.

- Si -acepto - pero tía Rose bromea con Dean y con Amanda - se aferro más a mí - tíaBella le ayuda con la tarea a Carlie, mi tío Edward y mi abuelo, discuten sobrepolítica, tío Emmett habla con un hombre que no conozco sobre deportes, y Jakeestá con Renesmee comprando un helado o algo así.

- Creoque no te hace bien, salir de la escuela y venirte a encerrar al hospital -comente suavemente - deberías salir con tus amigos.

- Mimejor amigo sale con mi psicópata prima - repuso con una débil sonrisa -Nahuel, tiene que trabajar y bueno no me gusta quitarle el tiempo, el restoestá muy metido en su rutina, como para sacarlos de ella.

- Peter- era neurólogo y había sido mi compañero en la Universidad - me ha dicho queEmma, ha querido venir al hospital, pero no tiene la suficiente confianza paravenir.

[






















.]

Yono deseaba hablar con nadie, pero no quise decírselo a mi padre, me abrace denuevo a él, sabía que también sufría, pero trataba de aparentar, para que yo nosufriera tanto, mi madre tenía casi un mes en ese estado y parecía que no habíaindicios de que quisiera despertar, en todo ese tiempo me estuve quedando decasa en casa, en ese momento era una nómada.

Lapuerta del consultorio se abrió y por ella entró María, que en ese momento laodiaba más que antes, porque ya había sacado su verdadera personalidad, creoque el solo pensar que fuera a vivir con ellos, le repugnaba, claro que no másque yo, pero me trataba con la punta del pie.

 

- Jazzie¿podemos hablar? - pregunto con una vocecita que me dieron nauseas.

- Habla- fue la seca respuesta de papá, que no me soltó.

- Desearíaque fuera a solas - me miró con irritación.

- Iréa comer - repuse sonriendo débilmente a mi padre - te quiero.

Mipadre me despeino el cabello y me dejo salir, camine hacia la sala de espera,que ya se había vuelto como mi casa, pasaba más tiempo ahí que en cualquierotro lado, estaba vacía supuse que todos habían ido a comer.

Mesenté en el sofá más alejado del lugar, subí mis piernas y escondí mi rostroentre mis rodillas, necesitaba llorar desahogarme, pero con él único que podíahacerlo era Jake y desde hacía casi un mes apenas si había hablado con él,Renesmee no dejaba que hablara más de dos minutos conmigo, cuando llegaba alhospital, ya que siempre lo sacaba de ahí, diciendo que estaba aburrida y cosaspor el estilo.

Estabaperdiendo a mi mejor amigo, y me dolía, sabía que yo no era su novia, peronecesitaba de él y más en este momento, pero eso no parecía importarle a miprima.

- ¿Mepuedo sentar? - al escuchar aquella voz, levante la vista.

- Claro- sonreí levemente - pensé que estarías en el trabajo.

- Mipadre es mi jefe - me beso la frente - así que le dije que quería venir averte, no fue difícil, por el hecho de que le simpatizas demasiado.

Sonreíabrazándolo, sus brazos y los de Jake no eran iguales, pero necesitaba estartranquila, y bueno suponía que me calmarían un poco los brazos de mi novio, nofue tanto como hubiera deseado, pero al menos la opresión el pecho era menor.

- ¿Yacomiste? - me pregunto sin separarse de mí.

- Si -mentí, desde hacía un mes, apenas si comía.

- ¿Segura?- me separo ligeramente y clavo su mirada en mí.

- Notendría porque mentirte - sonreí débilmente.

- Teves más pálida - me reprocho.

- Estoybien - repuse suavemente.

Mebeso castamente y después me volvió a abrazar, parecía que quería saber que erareal, ya que su abrazo me estaba dejando sin aire, me queje y me soltó con unadébil sonrisa.

- Esperono interrumpir - gire mi vista y estaba Emma.

- No -sonreí levemente y me levante para abrazarla - gracias por venir.

- Noes nada - me separe de ella y me sonreía - de hecho todos quisieran venir,bueno Embry, Seth, Danielle y Kellan si quisieran, pero Nessie dijo que lomejor era que esperáramos.

- Creoque mi prima no me conoce - repuse suavemente - porque en verdad estaría muybien, si vinieran todos, al menos con los chistes de Bry me olvidaría un pocode esto.

Ellasimplemente sonrió, nos sentamos en uno de los sillones y comenzó a hablarme detodo lo que había pasado en la escuela, ya que a pesar de ir, en los descansos,yo me la pasaba hablando por teléfono con cualquier persona que estuviera en elhospital, creo que comenzaba a molestarlos por ello.

Mehizo reír bastante, mientras Nahuel igual reía, los tres pasamos un ratoagradable, de hecho ese momento olvide la situación en la que se encontraba mimadre.

[






















.]

Caminehacia la sala de espera, ya que Rose me había hablado diciéndome que no podíaestar con ella, porque todos se habían ido a comer, con esta familia, comoquería que mi hija se sintiera mejor, si la dejaban.

 

Peroantes de llegar escuche la carcajada de Leyna, eso me hizo sonreír, caminehacia ella y observe que estaban Nahuel y Emma, ambos parecían animar bastantea mi pequeña, lo que no me gusto fue como estaban tomados de las manos, eso nome agrado mucho.

- Creoque tu niña ya está creciendo - giré mi vista y mi madre observaba la escenacon una leve sonrisa.

- ¿Estánsaliendo? - pregunte roncamente.

- Algoasí - contesto tomándome del brazo - el día que se fueron de campamento Nahuelle pidió que fuera su novia.

- Siemprecreí que Jacob terminará en mi familia - susurre, y era verdad siempre creí queJake terminaría como mi yerno, de hecho estaba preparado para ello, no paraNahuel.

- Todoscreíamos lo mismo, de hecho hasta Bella y Edward - repuso guiándome a lacafetería - pero parece que estos niños, no les importa que pensemos.

- Creoque Leyna está enamorada de Jacob - comente, mi hija tenía esa mirada como lade su madre cuando me veía.

- Sicreo que sí - me sonrió afablemente - creo que Nessie ya se dio cuenta de ello,es por eso que ya no lo deja pasar tiempo con Jalie.

- Merecuerda a su madre - dije con una sonrisa amarga - siempre que me veía teníaesa sonrisa, que Ley le dedica solo a Jacob, no hay nadie más, a quien con soloverlo se le ilumine la mirada.

- Perocreo que Jalie lo confunde con amistad - suspiro - y cuando se dé cuenta que esamor, le va a doler demasiado.

- Aliceestará ahí - comente firmemente - y le dirá que todo está bien, la ayudará asalir.

- ¿Y ati? - ante eso arrugue la nariz - puedes mentirle al mundo, pero no a tu madre¿Qué harás cuando ella despierte?

- Nada- respondí roncamente.

- ¿Nole dirás que la amas? - me observo fijamente.

- Ellaya tiene su vida - observe el jardín del hospital - no puedo decirle quedespués de todo el tiempo la amo y que hagamos como que nada paso, queregresemos seamos una familia de nuevo.

- Nopierdes nada con intentarlo - me animo - además por como vi a María supongo quesu relación termino.

- Sí -mi voz fue ácida - ¿sabes que hizo? - no despego su mirada miel de mí - fue yse hizo un aborto, porque ella aun no está lista para ser mamá.

Mimadre no dijo nada, no podía creer que yo había confiado en que no lo iba ahacer, pero lo hizo, sin ni siquiera ponerse a pensar, que esa cosita que solollamo un montón de células ya era un ser vivo, lo mato sin importarle que erasu hijo, con esa clase de monstruo yo no quería vivir.

- Mehabía hecho ilusiones - suspiro - pero supongo que ese bebé, está en un mejorlugar.

- Almenos ya no tendrá como madre a María - susurre.

Mimadre me sonrió y tomo mi mano, sabía que sufría tanto por mí como por Leyna,Esme Hale era a la única mujer que no podía mentirle, me conocía mejor quenadie.


Espero ke les guste el cap y ya se, se preguntan cuando va a reaccionar Alice, y la verdad es ke faltan de 3 a 4 caps aun no lo recuerdo, espero ke aun asi comenten ^^U

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Entreal estudio en donde mi madre trabajaba, ese era su lugar, casi nunca me dejabaentrar, ya que había hecho uno para mí diciéndome, que ese sería el lugar endonde yo me podría desahogar y ella jamás entraría, al igual que el de ella,solo era para Alice.

Abríla puerta lentamente, estaba lleno de dibujos y cuadros noté que la mayoríaeran mis dibujos de kínder, sonreí levemente, pero noté un cuadro en el centro,era un bosque, estaba anocheciendo y al fondo se veía una pareja, camine haciaél, era mío pensé que lo había perdido, pero no mi madre lo tenía.

Noera muy bueno, de hecho no era buena pintando, pero era una de las cosas quemás me tranquilizaba, mamá me lo había inculcado, ya que ella si era unaexcelente pintora, pero le gustaba más la ropa.

Caminehacia su escritorio que estaba rodeado de bocetos, y encima había aun más, mimadre dos horas diarias se encerraba aquí, y bueno ya entendía la razón,observe los bocetos y todos eran buenos.

¿Quéiba a pasar con la línea "ángel" sin mi madre? Todo por lo que había soñadoestaba a punto de irse por la borda, había luchado demasiado por esa línea ymás por su boutique, pero ahora todo parecía estar por desaparecer.

Memordí el labio, cuando un sollozo quiso salir, mi madre no iba a tardar muchoen despertar, aunque ya había pasado dos meses, la opresión del pecho se hizomás grande, me senté frente a su escritorio y sin más comencé a acomodar susbocetos.

Necesitabadespejar mi mente, y pues fue lo único que podía hacer en ese lugar, además deque quería sentirme en contacto con mi madre, debajo de todo eso, encontré uncuaderno, que en la portada decía el nombre de mamá, lo abrí pensé que seríanmás bocetos.

Perono, era como un diario, nunca creí que mi madre fuera de esto, siempre creí quesería Bella su diario humano, pero si era de esas chicas que tenían su diario,eleve las cejas, aquí había una diferencia entre ella y yo, a mi me chocabatener que escribir en un cuaderno lo que pensaba, de hecho para que hacerlo, sialguien chismoso podía leerlo, como ahora, pero yo no era una chismosa, yo eracuriosa.

Comencéa hojear el diario, parecía que esto empezaba desde que había comenzado a salircon papá, me emocione, ya que sería como leer un libro sobre la historia románticade Alice y Jasper.

Soy la mujer más feliz, por fin me pidió quefuera su novia, veníamos de regreso del cine, la película fue triste, pero laverdad no le puse mucha atención ya que con Jasper a mi lado, no puedo poneratención a nada.

Pero en lo que iba, veníamos caminando, metomo de la mano, estuve a punto de gritar de la emoción pero me contuve y buenoseguimos con el camino, cuando llegamos frente a mi casa, me detuvo y me tomolas dos manos, yo lo observe un tanto ansiosa y de sus hermosos labios salió.

- Alice - de su boca suena mejor mi nombre - no sécómo decir esto - este hombre puede lograr que mis ansias crezcan - Allie, megustas - mi corazón comenzó a latir con fuerza - ¿te gustaría ser mi novia?

Y obvio conoces la respuesta, bueno de hechomi contestación no fue verbal, me lance a sus brazos y por poco cae, perogracias al cielo, tiene buen equilibrio, lo bese, no soy muy buena con ello,pero no pareció molestarle, ya que no me separo.

 

Así que ahora ya soy la novia de Jasper Hale,se siente tan bien serlo, tengo que contárselo a Bella, pero antes queríaescribirlo.

- Nana- ante aquella voz cerré el diario - enana ¿Dónde estás?

Conocíaesa voz, además solo una persona me llamaba así, tome el diario y salí delestudio, camine hacia la sala en donde Jacob estaba de pie, esperando a quebajara.

- ¿Quéhaces aquí? - pregunte oscamente.

- Vinea buscarte - respondió con una media sonrisa.

- ¿Paraqué? - camino hacia mí y yo retrocedí.

- ¿Quépasa? - su mirada negra mostraba confusión.

- Nada- respondí - ¿Qué haces aquí?

- Vinepor mi mejor amiga - respondió tranquilamente.

- ¿Mejoramiga? - lo observe con una ceja levantada - después de dos meses sin que mehables, ¿crees que sigo siendo tu mejor amiga?

- Nana- su rostro mostraba cierto dolor - sé que no hemos hablado, pero mi cariño porti es igual.

- ANahuel no le agrada que este contigo - le di la espalda - así que es mejor queesto de la amistad termine.

- ¿Terminasesto por Nahuel? - estaba enojado lo sabía.

- Túla terminaste antes por Renesmee - le espete - prometiste que siempre estaríasconmigo, y me dejaste en los momentos que más te necesitaba, así que para quefingir que somos amigos, dile a Renesmee que no se preocupe por mí, que yo nole quitaré al novio.

- Nana- su voz mostraba sorpresa.

- Leyna- lo corregí - siempre odie ese estúpido sobrenombre - me dolía el alma, perome sentía traicionada - ahora vete.

- Terminea Renesmee - ante aquello, arrugue la nariz - nadie es más importante que tú,me harte de que no me dejará estar contigo, por eso terminamos.

Memordí la lengua, me dolía no haber estado con él todo ese tiempo, para queacabara por una simple oración, lo vi darse la vuelta, estaba por irse, micuerpo me gritaba que lo abrazara, mi alma decía lo mismo, pero mi mente decíaque lo mejor era dejarlo irse.

Lapuerta se cerró y yo seguía debatiéndome entre, si dejarlo ir o retenerlo,cinco segundos más de batalla interna y por fin salí corriendo, estaba como auna cuadra, sin importarme nada corrí hacia él y lo abrace por la espalda, ysolloce con fuerza.

- Nome dejes - le pedí - te necesito.

- Nan
digo Leyna - se giró y me abrazo - siempre estaré contigo.

- DimeNana - me acurruque en su pecho.

- Meacabas de decir que lo odias - susurro.

- Sí -acepte - pero es diferente cuando tú lo dices.

- Losiento - beso mi frente - sé que debí estar para ti, pero tu prima es mediopsicópata.

- Yasé - sonreí levemente - pero es bueno que regreses a ser mi Jake.

- ¿TúJake? - me tomo el rostro y me lo elevo, para verlo directo a los ojos.

- Mimejor amigo - le sonreí suavemente.

Simplementeme beso la frente, me abrazo por los hombros y caminamos hacia la casa, en esemomento una chica de cabello negro un poco más alta que yo, delgada, bastantevoluminosa, y ojos grises verdosos, se acercaba.

- Hola- nos saludo - se te cayo esto - me entrego el diario.

- Gracias- sonreí levemente.

- SoyKendra Grint - se presento - y me acabo de mudar a la casa 15 - señalo una casaque se encontraba a dos de la mía.

- SoyJacob Black - enseguida Jake le extendió la mano - y ella es Leyna Hale.

 

- Hacenuna linda pareja - nos sonrió afablemente.

- Nosomos novios - repuso dejando de abrazarme - solo somos amigos.

Ellasonrió estúpidamente, puse los ojos en blanco, esa chica simplemente no me dababuena espina, pero parecía que a mi mejor amigo le valía lo que su ropa dijera,llevaba un short de mezclilla y una blusa blanca sin mangas, me preguntaba cómono se moría de frío, y entonces recordé que las zorras tenían pelaje.

- Jake- llame, pero él parecía idiotizado con la chica - es mejor entrar.

- Vetú - y me empujo hacia la casa.

Bien,esto era magnifico, el idiota de mi amigo coqueteando con la zorra de mivecina, entre a la casa, y en el marco de la cocina estaba Nahuel, arrugue unpoco la nariz al verlo ahí.

- Felizaniversario - me entrego un rosa blanca.

- Eresbueno para las fechas - comente con una media sonrisa - lástima que yo no losea, y se me haya pasado.

- Buenoes comprensible - me tomo de la cintura y unió nuestras frentes - no estás enlos mejores momentos - clavo su mirada en la mía - te notas cansada y débil.

- Nohe dormido mucho - susurre.

Enese momento sentí como todo se comenzaba a poner negro, las fuerzas de micuerpo se iban, y sin más todo se puso negro.

Nosé cuánto tiempo estuve en la inconsciencia, pero no creía que hubiera sidomucho, cuando abrí los ojos estaba recostada en mi cama, me incorpore, pero fueun error porque todo me dio vueltas, sentí las manos de alguien haciendo que mevolviera a recostar.

- TíoJasper ya viene en camino - en ese momento me di cuenta que era Amanda.

- ¿Quéhaces aquí? - pregunte cerrando los ojos para ver si así se iba el mareo.

- Puesse supone que Jake te llevaría al hospital - respondió posando su mano en mifrente - pero eso debió de haber sido hacía casi dos horas, así que le dije aKellan y decidimos venir.

- Quieroagua - de pronto sentí la nausea.

Escuchemovimiento, pero no quería abrir los ojos, sentí como alguien me tomaba la manoy por lo rasposa supuse sería Nahuel, en cuanto tome el vaso, la misma mano meayudo a llevármelo a los labios. Di un sorbo largo, esperando que así se fuerala nausea y la quemazón de la garganta.

- ¿Mejor?- me pregunto Nahuel a mi lado.

- Unpoco - susurre.

- ¿Quieresalgo más?

- No -apreté su mano y abrí los ojos - Feliz Aniversario.

Simplementesonrió besándome la punta de la nariz, Amanda camino hacia mí y coloco el termómetro en la boca, no sé si hedicho que mi prima tiene instinto de madre, y aquí se notaba, su mirada azulmostraba preocupación.

- Le-le- en el marco de la puerta estaba Kellan - nos diste un susto de muerte, peroya viene tu padre.

- Kell- llamo Amanda.

Novi que hizo, solo los vi salir de la recamara, espere a que el termómetrosonara, para quitármelo de la boca, pero antes de verlo, de nuevo mi rubiaprima entró y fijo su vista en él.

- 38.5- susurro - ¿has estado comiendo?

- No,mucho - respondió Nahuel - he intentado que coma más, pero simplemente rechazala comida, Emma ha tratado de obligarla, pero parece que con el único que come,es con Jacob.

- Leyna- me reprocho - ¿crees que esto de matarte de hambre le ayuda a alguien?

- Noquiero morir de hambre - me defendí - solo que nada me entra.

- Puestendrás que comer - me miro seriamente - o vas a terminar enfermando comoahora.

 

- Estoybien - dije suavemente.

- ¿Porqué tanto alboroto? - ante esa voz, sentí cierto alivio.

- Jacob,vete - gruño Nahuel - solo quitas espacio.

- Enana- le importo un comino lo que mi novio le dijo - no puedo creer que te dejo dosminutos sola, y acabes en la cama.

- Oye- le golpe el brazo, al entender el doble sentido de su frase.

Sumirada se clavo en la mía, y en ese momento sus ojos negros mostraban angustia,¿me veía tan mal? Me beso la frente y se sentó de mi lado derecho, entrelazo sumano con la mía, escuche un gruñido por parte de Nahuel, pero no podía nimoverme, las pocas fuerzas que había recuperado se estaban yendo de nuevo.


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Amandase escuchaba muy ansiosa cuando llamo por teléfono, pero Ley no podía estar tanmal, cuando llegue a casa, note dos autos, camine hacia la puerta, que estosniños habían dejado abierta, en la sala no había nadie, así que subí lasescaleras.

En la recamara de Ley estaban Amanda, Kellan,Nahuel y Jake, los dos últimos uno a cada lado de mi pequeña, mi sobrina alverme camino hacia mí.

- Sedesmayo - me informo - y tiene 38.5º de temperatura.

- ¿Puedendejarnos solos? - pedí, mientras caminaba hacía mi hija.

- Estaréafuera - susurro Nahuel.

- Tequiero - Jake beso su frente.

Ambossalieron, parecían que se odiaban, y en ese momento me pregunte si estaríanmolestos, porque ambos estaban celosos de lo que significaban para mi hija, lecoloque el termómetro, mientras le checaba la presión, que era de 63/80 si latenía baja, y bueno la taquicardia también me lo decía.

- Ley- llame, abrió los ojos - ¿Te has estado alimentado correctamente?

- No -me sonrió culpable - pero no me pasa nada.

- Cariño- su temperatura también era alta, ahora tenía 39 - entiendo, que estéspreocupada, pero si a ti te pasa algo, dime quien me dará fortaleza.

- Nosoy fuerte - susurro - mamá era la fortaleza.

- Tumadre, ahora necesita que tú seas la fuerte - hice que abriera la boca, estabaninflamadas sus amígdalas, pero no para que hubiera fiebre - ¿te has estadomojando?

- Papá- eso sonó como a reproche - no he salido del hospital y tal vez, con el quehabría hecho una locura así, no me ha hablado hasta ahora.

- Buenosabes que tú eres muy susceptible a eso - comente tranquilamente.

- Tienemucho que no me enfermo por mojarme - replico.

- Elestrés tiene tus defensas bajas - respondí buscando algo que le bajara lafiebre.

Leserví un poco de agua y le ofrecí la pastilla, que se tomo sin poner objeción,la observe detenidamente, se veía pálida y sus ojos azules se veían hundidos,me dolía tanto verla así, la abrace, en ese momento temí tanto perderla.

- Ereslo mejor que me ha pasado - susurre - le diste un sentido diferente a mi vida,eres la luz de mis ojos, muñeca.

 

Ellasimplemente respondió mi abrazo, pero se sentía un tanto desconcertada, pero nolo dijo, no entendía porque necesitaba decirle aquello, pero lo necesitaba,pero tuve que separarme, porque mi móvil comenzó a sonar.

- ¿Quépasa, Peter? - pregunte levantándome de la cama.

- Acabo de sacarle unas radiografías aAlice, y tiene un coágulo en el cerebro - ante aquello sentí que la fuerza de mis piernas se iba - se lo he dicho a su familia, y bueno estoy apunto de entrar al quirófano, solo quería avisarte.

- Porfavor - suplique - no dejes que se muera.

- Haré todo lo que esté en mis manos - repuso - pero sabes lo que es esto.

- Hashasta lo imposible - pedí.

- Lo haré - contesto - ahora séfuerte por Leyna.

Enese momento recordé a mi hija, que me observaba confundida, ni siquiera medespedí, simplemente colgué y abrace a Ley tratando de tranquilizarme un poco,para darle la noticia.

- ¿Quépasa? - pregunto con cierto temblor en la voz.

- Vana operar a tu mamá - respondí en voz baja.

- ¿Dequé? - se separo de mí y sus ojos se clavaron en los míos.

- Sele formo un coágulo en el cerebro - su mirada se cristalizo - y bueno esnecesario quitarlo.

- Perova a estar bien ¿cierto? - en ese momento mi voz se fue.

Comodecirle que esta operación era complicada, que tal vez no salía bien, y sumadre podía morir, como decirle algo así a una adolescente de casi 17 años quenecesita de un figura materna, más que nunca.

[





















..]

Norespondió, eso me hacía sentir un hueco en el estómago, no podía ser tan malo,ella debía salir bien, necesitaba de mi madre, Alice no podía dejarme, nopodía.

Sinpensar en nada salí de la habitación, escuche que me llamaban, pero en esemomento necesitaba saber que mamá iba a estar bien, corrí todo lo que mispiernas fueron capaces, ni siquiera sabía a dónde iba, solo corría sinimportarme nada, solo quería dejar de sentir el vacío y la opresión en elpecho.

- Vamos Ley - me miraba con esa sonrisa tierna desiempre - serás la mariposa más hermosa de todas.

- No me gusta - me cruce de brazos frente alespejo en donde llevaba unas alas moradas con brillitos, y mi traje de ballet -además papá no irá.

- Ya te lo prometió - me tomo en brazos - y sabesque tu padre nunca rompe una promesa.

- Pero Amanda se verá mejor que yo - hice unpuchero que a mi madre le causo gracia.

- Nadie se verá más hermosa que mi ángel - mecoloco en el suelo, y me puso una chamarra encima - además no hay cierto niño¿a quién quieres conquistar?

- Mamá - susurre sonrojada - a Nahuel no legusto.

- Claro que sí - me beso la frente, la mire conuna ceja levantada - bueno cielo, los dos tienen cinco años, y los hombres sonun tanto torpes, así que para hacerle ver a una niña que les gusta, lasmolestan.

- ¿Mi papi te molestaba? - pregunte con mi vistafija en ella.

- Ya éramos grandes cuando nos conocimos -respondió con esa sonrisa que me llenaba de calma - así que ya había pasado poresa época.

- ¿Crees que después de esto, sea su novia?

 

Soltó una carcajada, me moleste un poco,pero enseguida se fue, ya que me acaricio el cabello y se puso a mi altura.

- Aun eres muy pequeña - su sonrisa eracontagiosa - pero algún día cuando ambos sean grandes, tal vez se hagan novios.

- ¿Me casare con él? - ella me observo con unamedia sonrisa.

Enese momento noté que había llegado a la playa, el recuerdo me había hechollorar, mi madre no podía dejarme, la necesitaba, había pasado toda mi vida conella, no quería imaginar mi vida sin Alice.

- Nopuedes dejarme - grite - no sé cómo seguir sin ti.

Medeje caer en la arena, necesitaba sacar todo el dolor que había guardado pordos meses, todo el miedo que sentía, tenía que sacarlo o me iba ahogar con él,solo deseaba dejar de sentir esto, necesitaba que todo el dolor fuera menor. Enese momento me di cuenta que estaba descalzada había corrido sin zapatos yademás llovía.

- ¿Vescomo te necesito? - susurre - sin ti, no habrá nadie que me diga que no deboandar descalza, que no debo salir mientras llueve, o que debo ponerme unachamarra para salir.

Micabello se pegaba a mi rostro, en ese momento me encontraba empapada, y mislágrimas se confundían con la lluvia, levante mi rostro al cielo.

- Nopuedes quitármela - mi voz apenas se escuchaba por los rayos - sabes que yo nopodré seguir sin ella, por favor sálvala, no me quites a mi madre. Te losuplico Dios, no me la quites.

Elllanto, hacia que me doliera el pecho, pero aun no era suficiente, para que eldolor del alma disminuyera o al menos no le pusiera la misma atención, Alice nopodía dejar a su pequeño ángel, me lleve la mano al pecho y apreté el dije depiano y violín que mi madre me había regalado en mi primer recital a los sieteaños.

Sesuponía que el piano era yo, debido a que me encantaba tocar ese instrumento ymi madre era el violín, porque era su favorito además de que según tío Edward,había sido el único que había aprendido a tocar.

Sentícomo alguien me tomaba de los hombros, no quería saber quién era solo queríasacar mi dolor, me abrace con fuerza a la persona, noté que era delgada ysupuse que sería una mujer por su complexión, solloce con fuerza, necesitabasacar todo.

Lapersona respondió mi abrazo, no se separo de mi hasta que las lágrimas sefueron apagando, el dolor en el pecho era mayor, me separe suavemente y observeque era Emma.

- Gracias- susurre.

- Paraeso somos las amigas - me sonrió amablemente.

Tratede regresarle la sonrisa, pero no pude, en ese momento supe que Emma no seríauna más, ese día hicimos un vínculo muy grande, fue casi como un pacto, lachica que conocí en dibujo a los ocho años, me había visto vulnerable, cosa quenadie más había hecho y sin más me había apoyado.


Bueno tengo un dilema no sé si hacer ke Jake y Nana tengan algo o que esten separados, espero que me ayuden con esto ^^

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Llegamosal hospital, me sentí tan diminuta, sin Alice no iba poder seguir, no sin ella,lo sabía, creo que todos los sabían. Tanto Emma como yo, seguíamos empapadas,pero eso a mí no me interesaba, ya que el dolor de poder perder a mi madre eramás grande.

 

- Cariño- sentí los brazos de mi abue Esme.

Enese momento de nuevo me desarme, solloce de nuevo, las lágrimas parecían noquerer dejarme ese día, me abrace con fuerza a ella, necesitaba aferrarme aalgo en esos momentos, no podía caer.

- Todova a estar bien Jalie - me beso la frente - Alice es fuerte.

Mesonrió y acaricio mis mejillas y luego las beso, me abrace de nuevo a ella,esperando que la opresión del pecho saliera. Llore por largo rato, mi corazónnecesitaba sacar el dolor y mi madre decía que las lágrimas eran lo que locuraba.

- Emma- al escuchar esa voz, me separe suavemente de mi abuela, y vi que era Embryque abrazaba a su novia - ¿Qué paso? ¿Por qué estás empapada?

Lotomo del brazo, pero me sonrió, eso me hizo entender, que ella no diría nada,respire profundo tratando que el nudo desapareciera, me seque el rastro delágrimas y le sonreí suevamente a esa mujer que era como una segunda madre paramí.

- Jalie- su voz sonó a reproche, baje mi mirada y observe mis calcetas llenas de lodo- espera aquí, iré a ver si alguna de tus primas trae aunque sea unos zapatos.

Asentílevemente, ya que mi voz se había quedado atorada en algún lado de mi garganta,me deje caer en uno de los sillones y note que estaba vacía, cerré los ojosesperando poder distraerme en cualquier tontería.

- ¿Puedosentarme? - abrí los ojos y Dorian me sonreía levemente, asentí suavemente -dime Leyna, ¿Crees en los ángeles? - eleve los hombros - pues yo sí creo enellos - clave mi mirada en él - tal vez no me recuerdes, pero te conozco desdehace mucho tiempo - arrugue la nariz ¿de dónde lo conocía? - tendrás que hacermemoria, pero estoy aquí por ti.

Muybien, esto comenzaba a preocuparme, él simplemente sonrió y acaricio micabello, no me aleje como lo hubiera hecho con cualquier otra persona a la queapenas conozco.

- Séque estás sufriendo - paso su dedo por mi frente - pero te quiero y mucho -apenas lo conocía, para que sintiera algo por él - siempre me prohibieronsentir esto por alguien, pero es imposible no quererte - tomo mi mano - esto escomplicado para mí, porque no deseo que nada te pase.

Sequedo callado, y mi voz seguía sin querer salir, mi garganta quemaba y mis ojosardían.

- Séque estás cansada - susurro - pero debo preguntarte algo ¿Qué darías porque tumadre regresará?

- Loque sea - conteste con la voz ronca.

- ¿Estú respuesta? - asentí suavemente - ven, recuéstate - tomo mi cabeza y lacoloco en su regazo - duerme, cuando despiertes todo estará bien.

Cerrélos ojos, me sentí tan tranquila en ese momento, todo el sufrimiento se fue, mesentía en paz, poco a poco el cansancio me venció.

[




























...]

Enese momento me encontraba aterrado, no podía perder al amor de mi vida así,sabía que Leyna estaba peor que yo, era su madre la que estaba en el quirófano,¿cómo consolarla? Nunca había sido bueno para ello.

 

Habíaperdido la cuenta de las veces que había pasado por el quirófano, esperando queel foquito cambiara a verde, observe el reloj y eran casi las nueve, llevabande cirugía casi seis horas, sabía que era larga y debía tener paciencia, perono es lo mismo decirlo a vivirlo.

Observecomo Aro que era amigo de mi padre, y además era uno de los mejores internistasdel estado caminaba deprisa hacia una habitación, pero en cuanto me vio se detuvo.

- ¿Cómoestá Leyna? - me pregunto.

- ¿Leyna?- arrugue la nariz.

- Penséque tu padre te habría dicho - repuso roncamente.

- ¿Decirmequé?

- QueLeyna tiene fiebre alta y está inconsciente - fue su simple respuesta.

Nopodía ser que ahora mi hija también estuviera mal, con una mirada le dije quequería saber donde estaba, así que camino delante de mí, subimos al elevador,presiono el piso cinco, bajamos sin decir una palabra, observaba que Aro leíael historial.

Caminamospor el pasillo, jamás en mi vida había sentido tan largo llegar a unahabitación, Aro se detuvo frente a la habitación 523 en ese momento mi corazóndio un vuelco.

Abrióla puerta tan lentamente, que sentía mis manos picar, por hacerlo a un lado yabrirla yo, aunque tal vez estaba exagerando, cuando la puerta por fin seabrió, dentro estaba mi padre y Eleazar que había sido el médico pediatra quesiempre había atendido a Leyna.

- ¿Quétiene? - pregunte con la voz temblorosa.

- Pareceser que una neumonía - contesto Eleazar - y bueno sabemos que sus pulmones, noson muy fuertes, y ahora con esto de Alice, su sistema inmune esta por lossuelos.

Fijemi vista en la cama, jamás me pareció tan frágil como ahora, estaba pálida y ensu mano derecha estaba el suero, me recordaba a su niñez, ni siquiera en esemomento que tenía tres años, me pareció tan indefensa como ahora.

- Puessí - comento Aro - es neumonía - le entrego el historial a Eleazar - es lógico,si se estuvo mojando además de la infección que ya tenía, se le complico.

- Hayque esperar que el medicamento le haga efecto - comento Eleazar.

- ¿Puedoquedarme con ella?

Ambosasintieron y salieron de la habitación, camine hacia ella despacio, esperandoque abriera los ojos y me sonriera como siempre, en cuanto llegue a la camanoté que no hubo cambio, tome su mano que estaba helada, me incline y bese sufrente, esa estaba demasiado caliente.

- Ellava a estar bien - repuso mi padre, aunque en su voz pude notar un leve tono deangustia.

- Losé - susurre - no me puede quitar a las dos mujeres más importantes de mi vidaen un día.

- Alicetambién saldrá bien - dijo roncamente - no va a dejar a su hija, es lo que másama y no se va ir, sabiendo que ella la necesita.

Noconteste, debía creer en ello, mi esperanza no debía morir, pero ahora miesperanza, estaba recostada en una cama, con suero y una mascarilla de oxígeno,y en el monitor viendo cómo iba su corazón.

Peroaun así debía seguir, y mi corazón me pedía a gritos que creyera aquello, queAlice iba a estar bien, y me iba a ayudar a superar esto, eso necesitaba, másque nunca eso pedía, que ella despertará y que mi hija se pusiera bien.

[

























...]

 

Abrílos ojos y me encontré en un parque, pero no era cualquiera, era en donde mimadre me llevaba cuando tenía cinco años, ¿Qué diablos hacía ahí? Mire todo elparque en busca de alguien, y fue cuando lo vi Dorian sentado en una banca nomuy lejos de mí.

Caminelentamente hacía él, tal vez él pueda decirme que hacía ahí, en cuanto llegue ala banca, con su mirada me pidió que me sentará y eso hice, estaba por hablarcuando su voz me hizo callar.

- ¿Recuerdasel parque? - asentí, sin entender.

- Mimadre me traía cuando era niña - susurre - ¿pero qué hago aquí?

- Tegusta estar aquí - respondió suavemente - pero estábamos hablando de algo muyimportante, tu madre va a despertar, pero necesito algo a cambio.

- ¿Cómoque necesitas algo? - lo mire confundida.

- Aunno recuerdas quien soy - eso no pareció una pregunta, más bien era unaafirmación - bueno no te culpo, eras muy pequeña, pero creo que pronto sabrásquien soy.

Enverdad me estaba confundiendo, pero no dije nada, espere a que continuará.

- Todova a estar bien, - tomo mi mano - vas a pasar por momentos dolorosos, pero lapersona que está aquí - me señalo el corazón - te dará la fuerza y estará parati, siempre, porque eres su todo.

- ¿Quién?- él sonrió levemente.

- Tedarás cuenta con el tiempo - su mano apretó la mía - haré todo lo posible,porque todo te sonreía, pero no creo poder hacerlo siempre.

- ¿Quiéneres? - pregunte en voz baja.

- Dorian- respondió con simpleza.

- Nome refiero a eso - comente.

Nohubo respuesta, simplemente me beso la frente y se levanto de la banca, estabapor hacer lo mismo.

- Leyna- el parque desapareció y todo quedo negro, pero de repente una luz me cegó -Leyna.

Misojos poco a poco se acostumbraron a la luz, me desoriente un poco, perosegundos después noté que estaba en una habitación que si no mal recordaba erael hospital, el dorso de mi mano ardía un poco, y note que era porque el suerome entraba por ahí.

- Leyna- gire mi vista y Nessie estaba frente a mí, su rostro no me auguraba nadabueno.

- ¿Quépasa? - mi voz sonó pastosa.

- Eresmi prima - vaya que gran revelación, pensé con sarcasmo - y sabes que me gustaJacob desde que tenía nueve años - la observe sin entender - y él me dejo porti.

- No -mi garganta dolió - sabes que no fue así, solo que a Jake no le gusta quecontrolen su vida y últimamente eso estabas haciendo, fue por eso, no por mí.

- Cuandovas a abrir los ojos - ¿de qué rayos hablaba? - Jake está enamorado de ti,siempre lo ha estado, es por eso que Nahuel odia que este a tu lado, y tambiénpor lo que ha terminado con sus otras novias.

Esodebía ser una mentira, pero no pude decir nada, porque me dio un ataque de tos,me estaba costando respirar y Renesmee simplemente se quedo parada sin saberqué hacer, mi abuelo entro y me hizo recostarme con una maquinita aspiro lasflemas y fue cuando por fin pude volver a respirar.

- ¿Estásbien? - asentí levemente - bueno solo vine a informarte que Alice despertó.

- Quieroverla - me costó un poco de trabajo hablar.

- Acabasde salir de una neumonía - repuso mi abuelo - debes estar en cama.

- Esmi mamá - susurre - además llevo dos meses sin verla.

 

Meobservo, tratando de negarse, pero le hice los ojos de cachorro con los cualesjamás me negaba nada, suspiro y esa fue la respuesta de afirmación de que si meiba dejar verla.


Si ya se, fue el titulo as original que se me pudo haber ocurrido ¬¬ pero espero ke les guste ^^

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La cirugía había terminado quince horas atrás, Peter me había dicho que todo había salido bien, aunque las secuelas las veríamos hasta que ella despertara, que podían ser que tuviera algunas lagunas mentales, aunque deberíamos esperar para saber si despertaba o seguía en coma.

Mientras Leyna seguía sin despertar, la fiebre ya había comenzado a ceder en la madrugada, aunque le había subido unas cuatro veces, hasta las siete de la mañana, su temperatura se había mantenido estable, eso me tranquilizaba, ya que el medicamento había o estaba haciendo efecto.

No había dormido nada, ya que no me había separo de mi pequeña en todo el tiempo que había estado ahí, y bueno con lo de sus fiebres, solo había dormitado, observe a Ley que se notaba pálida y bueno no era para menos debido a la fiebre y a la anemia que había salido en sus análisis, pero parecía que saldría rápido de esto.

En ese momento que fije mi vista en ella, se veía tan frágil, ni cuando tendría cuatro años, me pareció tan indefensa como ahora, pero había algo que me hacía preocuparme, aunque ya estaba por salir de la neumonía, tome su mano, esperaba que pronto despertara, para que comiera un poco.

- ¿Cómo sigue? - al escuchar la voz, gire la vista y estaba Bella.

- Ya no tiene fiebre - conteste.

- Deberías ir a descansar - repuso suavemente.

- No quiero separarme de ella - dije sin apartar la mirada.

- Ya sé de quién saco lo obstinada Leyna - sonrió de lado - pero a ella no le servirá de nada, despertar y encontrar a un padre agotado.

No conteste, ya que tenía razón, desde que había sido internada no me había separado de ella, ni siquiera había visto a mis pacientes, creo que unas dos horas de sueño y una ducha me arreglarían y tal vez podría regresar antes de que Ley despertara.

- Creo, que esta vez tienes razón - dije después de unos minutos en silencio - pero solo esta vez.

- Muy bien - acepto tratando de no poner los ojos en blanco - ahora ve y descansa que yo me quedo con ella.

- Gracias.

Ella no contesto, así que salí de la habitación, antes de irme del hospital, necesitaba ver a Alice y saber que estaba bien, bueno al menos verla para que me diera un poco del valor que me había abandonado, cuando las dos mujeres de mi vida se vieron en peligro.

En cuanto llegue a la habitación, noté que su piel estaba como amarillenta y suponía era porque el sol no le había dado en mucho tiempo, no había nadie con ella, así que entre simplemente para darle un beso en la mejilla e irme, pero cuando entré, sus ojos miel se clavaron en los míos.

Creí que era un sueño, pero entonces su mano apretó la mía, había despertado, me quede atontado, no supe cuanto tiempo, pero por fin me levante y apreté un botón, para darle aviso a la enfermera.

 

- ¿Necesita algo? - pregunto la voz de Tanya.

- Dile a Peter que despertó - repuse, elevando la voz más de lo debido.

No hubo respuesta, así que supuse había ido a avisar a Peter sobre esto, su mano no se soltó de la mía, sus ojos miel se clavaron en los míos.

- Jasper - su voz fue ronca, pero era lógico no la había usado en mucho tiempo.

- Tranquila - pedí acariciando su mejilla, ya que su cabeza estaba vendada - todo está bien.

En ese momento llego Peter, me hizo separarme de ella y reviso sus reflejos y después de minutos, que a mí se me hicieron eternos, giro a verme con una sonrisa, que sentí alivio.

- Todo parece estar perfecto - contesto con una media sonrisa - solo hay que ver si recuerda todo.

- ¿De qué hablan? - pregunto Alice - Jazz donde está mi hija.

- Está durmiendo - sonreí al ver que usaba el sobrenombre.

- ¿Recuerdas el nombre de tu hija? - giro a ver a Peter.

- ¿Ya le pusimos nombre? - parecía contrariada.

Muy bien, esto no era normal, pero Peter dijo que tal vez fuera solo pasajero, que tal vez con el tiempo ella recordaría todo.

- ¿Recuerdas que nombre queríamos ponerle? - comente, esperando que recordará.

- Hablamos de Esme o Elizabeth - arrugue la nariz, yo no recordaba aquello - pero he leído el nombre de Melanie y me encanto, creo que así le pondremos.

- Si es bonito - sonreí suavemente - ¿pero no te gusta Leyna?

- Es raro - frunció el entrecejo - nunca me ha gustado los nombres raros.

Recordaba que desde que tenía como cuatro meses de embarazo, habíamos acordado que si era niña sería Melanie y si era hombre sería Jackson, pero dos días antes de que naciera, me llamo diciéndome que había tenido un sueño y que nuestra hija, porque aseguro que sería niña y se llamaría Leyna, que en alemán significaba "pequeño ángel"

En ese momento sonreí por sus ocurrencias, pensé que al final se quedaría con Melanie, pero cuando llegue al hospital, ya les había dicho el nombre de Leyna a todos, así que con ese se quedo, pero ahora decía que se llamaba Melanie, esto estaba mal.

- Hola - saludo una voz ronca y débil, cuando gire la vista, mi hija venía del brazo de mi padre, con la bata del hospital - por fin - dijo sin apartar la mirada de Alice - pensé que me cansaría de esperar a que despertarás.

- ¿Te conozco? - la voz de Alice era contrariada.

- ¿Bromeas? - mi hija sonreía esperando que su madre le abriera los brazos para abrazarla, pero el rostro de Allie no cambio - ¿en verdad no me conoces? - los ojos de su madre se lo dijeron - ¿Por qué no me recuerda? - gimió.

- Jalie - mi padre la tomo de los hombros - tranquila, cielo.

- Papá - llamo, en ese momento sentí una opresión en el pecho.

- Es mejor dejarla descansar - comento Peter - fue demasiado por hoy.

Sin más nos saco de la habitación, mi hija lloraba abrazada a mi padre, me acerque a ella y se abrazo a mí como si su vida se fuera en ello, sabía lo que sentía, bueno al menos trataba de entenderlo.

- No me recuerda - susurro - soy su hija y no me recuerda.

- Si lo hace - acaricie su cabello - bueno no como estás ahora, pero sabe que tiene una hija - levanto la mirada y la clavo en mí - que se llama Melanie.

- ¿Melanie? - repitió - grandioso ahora ni siquiera recuerda mi nombre.

 

- Tal vez sea pasajero - comente besando su frente - en unos días ella recordará quien eres.

- ¿Y si no lo hace? - su voz tembló - ¿Qué voy a hacer sin mi madre?

- Tu abuela dice, que la sangre llama - le sonreí levemente - y tal vez su cerebro no se acuerde de ti - la despeine como siempre - pero su corazón - señale su pecho - jamás se olvidará de su pequeña.

Escondió su rostro en mi pecho, sabía que esto iba a ser duro, pero todo iba a resultar bien, porque sabía que si Alice a alguien amaba y adoraba con toda su alma, esa era nuestra hija y su corazón iba a obligar a su cerebro a que la recordara.

- ¿Qué pasa? - pregunto Bella.

- Alice despertó - conteste sin apartarme de Ley.

- ¿Por qué esas caras entonces? - nos observo con una enorme sonrisa - deberían festejar.

- No me recuerda - sollozo Leyna.

- ¡¿Qué?! - exclamo sorprendida - eso no puede ser posible - asentí levemente, ella se quedo en shock como un minuto, pero después acaricio el cabello de mi hija - ella se va acordar de ti, eres su ángel y su luz, nadie se olvida de eso.

- ¿Y si lo hace? - se estremeció ante esa posibilidad.

- No lo hará - asegure - mañana cuando vengas a verla sabrá quién eres, pero ahora tú debes regresar y descansar.

- Vamos Ley - Bella la tomo de los hombros antes que replicara - tu padre tiene razón, debes recobrar fuerzas y mañana que vengas Alice te recordará a la perfección.

No hubo respuesta, solo se escuchaba los suaves sollozos, no tenía nada para hacerla sentir mejor y me sentía inútil por ver a mi hija sufrir sin saber que hacer o como ayudar para que Alice la recordará, sabía que no debía forzarla que ella poco a poco lo haría.


Este fue el capitulo ke menos me gusto T.T pero denle una oportunidad y dejen comentarios, ya sé ke parece como una mala telenovela, pero espero arreglarla con el siguienta cap ^^

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- Hola - observe a Dorian sonriente - ¿Cómo estás?

- ¿Tú qué crees? - le mande una mirada asesina.

- Te dije que había un precio - respondió sentándose a mi lado - y creo que si fue un poco alto, pero también tiene ventajas.

- ¿Ventajas? - repetí casi gritando - mi madre no se acuerda de mí y ¿eso tiene ventajas?

- Así es - parecía tan tranquilo - cree que su matrimonio con Jasper sigue perfecto.

- ¿Y eso te agrada? - esto no me parecía congruente.

- Si a ti te agrada - tomó mi mano - a mí también.

- No sé supone ¿Qué andabas detrás de mamá? - me sentía realmente confundida.

- Solo lo hacía, porque tú creíste que eso podría darle celos a tu padre - elevo los hombros - pero la verdad no estoy interesado en Alice.

- ¿Cómo sabes lo que yo creía? - clave mi mirada en la de él.

- Por la misma razón que entro en tus sueños - respondió con simpleza.

- Cierto - fije mi vista en el suelo - ¿Cómo haces eso?

- Soy brujo - bromeo, eleve una ceja observándolo - muy bien no es así.

- ¿Eres humano? - dije irónicamente.

- La verdad no - ante su respuesta reí, pero al ver que él no lo hacía me levante de la banca.

 

- ¿Por qué bromeas? - le reproche - no necesito esto, mi madre no me recuerda y tu bromeando.

- Es que no soy humano - sus ojos cafés se clavaron en los míos - de hecho es por eso que solamente tú me ves.

- Mi madre lo hizo - le espete.

- Sí - acepto - pero nadie más, siempre creí que eras más observadora Leyna, nadie más me ha visto, solo tú y Alice.

- Claro que no - replique - en la sala de espera, estaban todos.

- Pero solo tú me viste, nadie más - cruzo sus piernas y me observo con interés.

- Mientes - eso debía ser, además era un sueño.

Yo los creaba, era por eso que me decía esto, pero claro que Dorian era real, debía serlo, si no me estaba volviendo loca.

Poco a poco el parque fue dejando de tener sentido y me encontré en la habitación del hospital, lo primero que observe fueron unos ojos cafés que me veían con curiosidad.

- Buenos días - saludo amablemente - ¿Qué tal tus sueños?

- Extraños - confesé - pero ¿Qué haces aquí?

- Siempre estoy aquí - me sonrió, sentándose en el sofá reclinable de la habitación - solo que a veces, de hecho cuando yo lo deseo me ves.

- ¿De qué hablas? - lo mire sin entender nada.

- ¿Con quién hablas? - pregunto una voz en la puerta.

- ¿Cómo con quien hablo? - gire mi vista a Jake - claro - sonreí con alivio, al recordar que no se conocían - con Dorian.

- ¿Estás bromeando? - me sonrió.

- Él no me ve - comento Dorian caminando por toda la habitación - ni siquiera me escucha.

- ¡¿Qué?! - me eche a reír - es imposible no verte.

- ¿Ver a quién? - el rostro de Jacob, me dio a entender que en verdad no lo veía.

- Broma - sonreí un tanto nerviosa.

- Estaba comenzando a creer que tenías esquizofrenia - me beso la frente - ¿sabes? Casi me matas del susto.

- ¿Enserio? - clave mi mirada en Dorian que estaba al pie de la cama, creo que tal vez si tenía esquizofrenia.

- Tal vez si estés loca - me sonrió.

- Idiota - le mande una mirada ácida.

- Estuve preocupado por ti - gruño Jake - y lo que recibo es un idiota, muy bien, entonces adiós.

- No, espera - se detuvo en la puerta - lo siento - me disculpe - no he tenido muy buenos momentos, últimamente y creo que me estoy volviendo loca.

- Lo entiendo - me dio esa sonrisa que me animaba - es por eso que estoy aquí.

- No sé lo puedes decir - me reprocho Dorian - creerá que estás loca.

- Jake - clave mi mirada en su rostro - recuerdas el juego de ¿Qué harías? - asintió levemente - te parece si jugamos - asintió nuevamente - te parece si empiezas.

- Claro - se quedo pensativo - ¿Qué harías sí tuvieras que besar un gato?

- Vomitaría después de hacerlo, o tal vez antes, durante y después - rió, su risa me tranquilizo - ¿Qué harías si te dijera que veo alguien que tú no?

- Te diría que debes de dejar las drogas - creo que me puse pálida, ya que se inclino para verme - ¿te sientes bien?

- Sí - dije con un hilo de voz.

- ¿Ves? - Dorian me dijo como si fuera obvio - todos creerán que estás loca.

- Jake - pose mi mano en su mejilla - ¿Cuándo me encontraron, con quien estaba?

- Sola - sus ojos mostraban confusión - una enfermera dijo que te sentaste en el sillón y como diez minutos después te pusiste a hablar sola y te recostaste en las sillas.

 

- ¿No había nadie? - sentí un nudo en la garganta - ¿Y Dorian?

- ¿Dorian? - poso su mano en mi frente - no conozco a nadie que se llame así - quito su mano de mi frente - no tienes fiebre.

- Nadie va a creer en eso - el semblante de Doria era tranquilo - así que mejor deja de tratar de decirle alguien de mí.

- Estás pálida - repuso Jake - ¿te sientes bien?

- Creo que debo descansar - le sonreí levemente - la fiebre que tuve, me dejo un tanto atontada.

- ¿Me puedo quedar? - si quería que se quedará, pero necesitaba aclarar algunas cosas con Dorian o mejor dicho aclarar mi mente.

- ¿Por qué no vas a hablar con Nessie? - me miro con una ceja levantada - ella cree que estás enamorado de mí y por eso terminaste con ella, creo que debes aclararle eso.

Su mirada negra pareció ensombrecerse, aunque creí que era mi imaginación, y más cuando una media sonrisa apareció en su rostro.

- Creo que no - se sentó en la cama a un lado de mí - mejor me quedaré y velare tus sueños.

- No se irá - comento Dorian que se había sentado en el sofá cama de la habitación - así que mejor disfruta su compañía.

- Cállate - gruñí.

- No pensé que te molestara - repuso Jake sorprendido - pero creo que es mejor dejarte sola.

- Jake - gire mi rostro a él, la idea de que se fuera, se había ido de mi mente, tal vez con él dejaría de ver a Dorian - no hagas caso a todo lo que digo, creo que aun tengo alucinaciones por la fiebre.

- ¿Ves a alguien más en la habitación? - dijo a modo de burla.

Estaba por decirle que sí, que el que creí pretendiente de mi madre estaba en esa habitación y solo yo lo veía, pero antes de hacerlo, Nahuel entro a la habitación.

- ¿Qué haces aquí? - observo a Jake fríamente.

- Vine a ver a mi mejor amiga - le espeto.

- No te quiero cerca de ella - parecía que había olvidado que yo seguía ahí.

- No me voy a alejar de ella, solo porque su novio celoso me lo pida - ambos se miraban con irritación.

- Ya te lo había dicho - si las miradas matasen ambos estarían muertos - así que no juegues con mi paciencia, que no es mucha y menos si se trata de mi novia.

- Sigo aquí - pero no pareció importarles.

No estaba para ver su escenita, así que sin que me prestaran atención, salí de la habitación, camine sin saber hacia dónde ir.

- ¿Qué piensas hacer? - pensé que Dorian me iba a dejar.

- Pensé que te quedarías con ellos - replique.

- Bueno, necesitamos hablar sobre el problema de Alice - sabía que caminaba detrás de mí.

- ¿Cuál es tu plan? - pregunte sin detenerme.

- Ella olvido que tiene una hija de 17 años - estuve por girarme y golpearlo, pero después recordé que era parte de mi imaginación - pero cree que tiene una hija y que sigue con tu padre, lo único que tenemos que hacer, es encontrar una niña que pase por su hija.

- Claro - mi sarcasmo se escuchaba a distancia - ¿Por qué no lo pensé?

- Esa actitud no nos ayuda - me reprendió.

- Bueno como lo haríamos - dije tratando entender que era real.

En ese momento estaba frente a su habitación, mi corazón se acelero al igual que mi respiración, pose mi mano en la perilla, y sin más gire en la habitación solo estaba ella con sus ojos miel revisaba la habitación, parecía aturdida sonreí suavemente.

 

- Ley, - ante eso me congele - cielo - sus ojos se cristalizaron rápidamente.

- ¿Me recuerdas? - fue lo primero que salió de mis labios.

- ¡Oh, amor! - se formo una débil sonrisa - me olvidaría de todos, pero no de ti cariño, eres mi hija.

Sonreí levemente y camine hacia la cama, me abrace con fuerza a ella, tenía mucho tiempo que deseaba estar así.


Bueno espero ke les guste y los invito a pasar a mi nuevo fic que lleva por nombre "Aprender a vivir" https://www.potterfics.com/historias/54595

Capitulo dedicado a:

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Mi madre me había recordado, Dorian parecía sorprendido, y bueno yo estaba feliz, mi padre tenía razón, solo debía darle tiempo y todo iba a volver a ser como antes, mamá se había vuelto a dormir, ahora estaba en la cafetería tomando un poco de café una obsesión que molestaba un poco a Alice.

Pero no podía dejarla, el vaso humeante frente a mí, calentaba un poco mis manos, ya que afuera volvía a llover, sentía el frio calar mis huesos, a pesar de la chamarra y el suéter que llevaba encima. Yo debería seguir en la habitación de mamá, pero Tanya que era una enfermera y amiga de la familia, me había sacado arrastras de ahí.

Solté un suspiro y clave mi mirada en la ventana, veía a la gente correr para resguardarse de la lluvia, comenzó a caer con más fuerza y bueno era de suponerse, ya que era noviembre y en ese mes, era cuando más llovía, pero bueno en Forks siempre lo hace, solo que en este mes era con más fuerza, al igual que septiembre y octubre, eran los tres meses más "húmedos" por llamarlos de alguna forma.

Di un sorbo al café, calentando mi garganta, la cafetería estaba casi vacía, cosa que agradecía, así podía pensar y poner en orden mi mente de Dorian, porque en verdad si seguía viéndolo solo yo, iba a ir yo misma con el psiquiatra.

- ¿No me vas a hacer caso? - pregunto molesto Dorian, no conteste - no porque me ignores voy a desaparecer, mágicamente.

- Lo intentaré - susurre.

- Pues no vas a lograr nada - replico - así que puedes intentar todo lo que quieras, además como te conozco sé que me terminarás aceptando.

Di otro sorbo al café, esperando así callarlo, porque por más que había cerrado los ojos esperando a que desapareciera, simplemente no servía, no gire a verlo sabía que estaba ahí.

- Te comportas como una niña berrinchuda - golpete la mesa, aparentando que no lo había escuchado - ok, si eso quieres, me callaré.

- Por fin - se me escapo, cerré los ojos enseguida al entender lo que había hecho.

- Ja me hablaste - se burlo - eso quiere decir, que sigo aquí.

- Cállate - gire a verlo con la nariz arrugada - si me ven hablando sola, creerán que estoy loca, de hecho yo misma comienzo a creerlo.

- No lo estás - me reconforto.

- Eso me alivia - la ironía salió sin ser consciente - alguien que solo yo veo y escucho me dice que no estoy loca.

- Sé que es complicado y raro - acepto - pero eres especial, no cualquiera tiene el privilegio de ver lo que tú ves.

 

Decidí no contestar, ya que con gusto se lo daba a la primera persona que pasará, esto de ver gente que nadie más veía.

- Feliz cumpleaños - gire el rostro y era Emma con un panque con una vela.

- ¿Es mi cumpleaños? - dije sin pensar.

- Claro - me sonrió levemente - y tengo que decirte que tu padre no tarda en venir y hacer que subas de nuevo a tu habitación.

- Lo olvide por completo - observe como se sentaba.

- ¿Tu cumpleaños o que estabas hospitalizada? - sus ojos cafés me observaron fijamente.

- Ambas - sonreí culpable.

- No cualquiera se olvida de su cumpleaños - me extendió el pastelillo - pero apaga la vela y pide un deseo.

Tome un poco de aire para soplar, y cerré los ojos para visualizar mi deseo, que sabía perfectamente cual era, en cuanto lo tuve perfecto apague la velita, los abrí y en ese momento vi entrar a Nahuel a la cafetería, sus ojos me vieron con cierto reproche.

- ¿Por qué te saliste así de la habitación? - pregunto en cuanto llego.

- Porque no voy a soportar sus peleas tontas - respondí seriamente - él es mi mejor amigo y tú eres mi novio, no puedo elegir a uno.

- Emma puede decirte quien te conviene más - así que en verdad tenía que elegir.

Los ojos de Emma se abrieron, por la sorpresa, vi que pensaba en que responder, pero antes de que lo hiciera, clave mi mirada en él.

- No me hagas elegir entre él y tú - le advertí.

- Lo siento - se disculpo - solo que no me gusta que esté contigo tanto tiempo.

- Es casi mi hermano - repuse un tanto irritada.

- Ese es el problema - sus ojos mostraban enojo - no es tu hermano.

- ¿De qué hablas? - en verdad esto no tenía lógica.

- Olvídalo - gruño.

Y sin más se dio la vuelta y camino hacia la salida de la cafetería, no entendía nada, corrí hacia él para que me explicara lo que estaba diciendo.

- Nahuel - llame - dime ¿Por qué no lo quieres cerca de mí?

- Pregúntale a él o a Emma, tal vez alguno te quite la venda - se soltó de mi agarre - y cuando lo hagas hablamos.

Y sin más salió, gire mi vista a Emma que parecía sumamente nerviosa, porque nadie me decía que estaba pasando, pero ella me lo diría sino iba y se la sacaba a Jacob a golpes.

- ¿Qué pasa?

- Creo que Jacob debe decírtelo - su nerviosismo era tan obvio.

- Emma - reproche - no debe ser tan malo.

- Ok - respiro profundo - todos dicen que Jake está enamorado de ti, de hecho Embry trata de comprender el cambio de humor de su amigo.

Solté una carcajada, siempre habían dicho lo mismo, pero no creí que Nahuel le tomará importancia.

- Ya sé que crees que es igual que siempre - ante eso deje de reír - pero esta vez Claire escucho a Jake y Nahuel discutiendo, el primero dijo que era mejor que se prepara, porque pronto iba a quedar sin novia.

Eso debía ser mentira, y Jake tenía que decírmelo, porque no iba a creer en nadie más que no fuera él, camine hacia mi habitación, en donde suponía él debía estar, cuando llegué estaba sentado en el sofá cama y con un poco de papel se cubría el labio.

- ¿Estás bien? - pregunte caminando hacia él.

- Solo una pequeña herida - contesto con indiferencia.

- ¿Por qué Nahuel no quiere que te me acerques? - lo observe fijamente - y quiero la verdad.

 

Sus ojos negros me vieron con detenimiento, sabía que media mi reacción ante su respuesta, algo por dentro se sintió herido y otra emocionada, de ninguna entendía la razón, como dos minutos después bajo la mirada.

- Puede terminar con nuestra amistad - susurro.

- Si no me lo dices, nuestra amistad si va a terminar - le espete.

- Lo que Nessie te dijo es cierto - arrugue la nariz, ¿Qué diablos me había dicho mi prima? - pensé que tu memoria era mejor - bromeo, y a pesar de que sonrió, sus ojos no brillaron como siempre.

- Odio que no sean directos - le reproche - y tú lo sabes.

- Mejor que nadie - me sacaba una cabeza y algo, pero en ese momento me pareció tan pequeño e indefenso - y duele Leyna - sentí dar un vuelco a mi corazón al escuchar que decía mi nombre - en verdad que lastima, conocer todo de ti.

- ¿Te duele ser mi mejor amigo? - la confusión me hacía hablar sin ser consciente.

- No - sus ojos se clavaron en los míos y noté que no eran negros, si no cafés muy obscuros - lo que duele es que solo sea eso - tanto tiempo conociéndolo y hasta ahora lo notaba.

- No entiendo - aparte mis ojos de los de él.

- Si lo haces - me contradijo - pero te ayudare a entenderlo - camino hacia mí - siempre que tienes un problema, no importa como esté o con quién, siempre llego a donde estés lo más rápido que puedo; he ido a cada uno de tus recitales, de piano y de ballet, aunque es lo más aburrido - eso lo sabía - solo a ti te he llevado a acampar con mis amigos; y sobre todo he hecho de todo para llamar tu atención, salí con Nessie para que tú te fijaras en mí.

- Estás bromeando ¿verdad? - mis ojos picaban.

- No - me tomo el rostro suavemente - desde que tengo trece años Te Amo.

- Mientes - mi voz apenas fue audible.

- Leyna - ese nombre me quemaba - sabes que no lo hago, me conoces mejor que cualquier otra persona - me acarició la mejilla - y tus ojos me dicen que también me amas, pero no tus actos.

- Amo a Nahuel - mi voz fue fría - fue mi primer amor, no lo pienso dejar por ti.

Al ver como cerraba los ojos, me odie por hacerlo sufrir, pero no podía dejar que el creyera algo que jamás iba a ser.

- Mentirosa - la voz de Dorian era seria - está mentira te atraerá problemas.

- Lo siento - me disculpe - pero lo nuestro jamás va a ser, siempre te veré como mi mejor amigo.

Quise abrazarlo, pero sabía que eso era malo, me mordí el labio tratando de no llorar y di unos pasos atrás alejándome de él. Le di la espalda, sentí mi corazón hacerse añicos, en ese momento supe que él tenía razón lo amaba, pero con Renesmee y Amanda había hecho una promesa, jamás andar con el chico que ama tu prima.

- Es por esa estúpida promesa ¿no es así? - odiaba que supiera todo.

- No - mi voz fue firme - ya te dije amo a Nahuel y no puedo dejarlo por ti.

Escuche la puerta abrirse y en ese momento sin más me desmorone, odiaba esa estúpida promesa, y más que mi madre me hubiera inculcado a respetar las promesas.

Hoy había recibido dos regalos que no iba a olvidar, el primero había sido que Alice me recordaba y el segundo había perdido a mi mejor amigo.


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Hoy por fin saldría de este maldito hospital, jamás me había gustado estar en lugares como este, ya que no había color y yo adoraba los colores, que eran vida, en cambio el blanco siempre lo deteste.

- Buenos días - al escuchar su voz sentí miles de mariposas en el estómago como cuando tenía dieciocho - ¿Qué tal te sientes?

- Pues podría estar mejor - respondí con una débil sonrisa.

Él simplemente sonrió, debía lucir espantosa y más con la venda en la cabeza, pero Ley que no había llegado con la pañoleta que le había pedido, Bella me había ayudado a vestirme ya que mis brazos estaban un poco inútiles y mejor ni hablar de mis piernas que estaban más débiles.

- Debes estar cansada - sus ojos azules se clavaron en los míos - ¿pero qué paso?

- Son recuerdos borrosos - repuse suavemente - solo sé que venía con Jack, pero solo eso.

- Esperemos que lo recuerdes - dijo tranquilamente.

Después de eso se hizo un silencio un tanto incómodo, la tensión se sentía en la habitación, y bueno yo odiaba el silencio, pero no tenía nada que decir, espere a que él dijera algo, pero parecía que no tenía nada.

- Lamento la tardanza - ante la voz de Ley sonreí con alivio - pero encontrar una pañoleta que fuera de tu agrado fue un tanto tardado.

- Déjame verla - le pedí, era blanca con detalles en negro y amarillo - es hermosa - le sonreí levemente.

- La escogió Emma - en ese momento note que había alguien más ahí.

- Hola - salude observando a la chica que se sentía fuera de lugar.

- Hola - contesto - me da gusto que ya esté mejor.

- No más que a mí, créeme - le sonreí levemente - ¿y Jake?

Ante esa pregunta la mirada de mi hija se ensombreció y me arrepentí de haber preguntado por él, pero era raro que no estuviera con ella, sus ojos me decían que algo malo había pasado entre ellos.

- Está en su casa - sonrió, pero no llego a sus ojos - es que ayer se sintió mal, y bueno decidió quedarse a descansar.

Asentí como aceptando que creía su mentira, porque era obvio que algo malo había pasado entre ellos y pronto lo iba a descubrir.

- Seguiré con mis rondas - anuncio Jasper - y es bueno ver que ya saldrás de aquí.

- Papá - llamo Ley, impidiendo que yo hablara - bueno hace tres semanas fue mi cumpleaños y dos el de mamá, y pensé que podríamos festejar todo este fin de semana y bueno como mi padre estás obligado a ir.

- Y ahí estaré - le paso la mano por el cabello de mi hija.

Después de eso salió de la habitación, clave mi mirada en Ley que reía junto con Emma, parecía ser que eran grandes amigas, y no es que me molestara, pero necesitaba entender todo, dos meses dormida cambiaban las cosas y demasiado por lo que veía.

- Alice - ante esa voz Ley se tensó y no entendí porque, si siempre que la escuchaba se abalanzaba sobre él - no podía creer que ya fueras a salir de este horrible lugar.

- Pensé que te sentías mal - arrugue un poco la nariz por la confusión.

- ¡¿Ah, sí?! - giro a ver a mi hija.

- Bueno eso fue lo que Billy me dijo - se defendió con su mirada en la ventana.

- ¿Pasa algo? - al ver que ahora parecían desconocidos.

- No - dijeron al unísono.

- Es bueno saber que ya no vas a estar aquí - comento Jake con una media sonrisa - y que podrás regresar a casa y en poco tiempo podrás preparar galletas.

 

Sonreí suavemente, Jake era como otro hijo para mí, pasaba tanto tiempo en casa que toda la familia lo veía como un integrante más, además de que ya tenía una habitación, al igual que Billy veía a Leyna; pero en verdad parecía que algo andaba mal.

- ¿Qué diablos pasa entre ustedes? - observe a ambos.

- Yo voy por algo de comer - repuso Emma y salió casi corriendo de la habitación.

- ¿Tendría que pasar algo? - pregunto Jake indiferente.

- No pasa nada - respondió Ley a la defensiva.

- Entonces ¿Por qué actúan como si no se conocieran? - mi hija camino hacia la ventana y Jacob se sentó en el sofá que estaba a un lado - los conozco y sé que algo ocurre.

- Sale con Nahuel - la voz de Jake fue seca.

- Chismoso - le espeto Ley - y sí salgo con Nahuel, pensaba decírtelo en casa.

- ¡Oh! - exclame al entender - creo que alguien está celoso - siempre creí que Ley y Jake iban a terminar juntos - pero no tienes por qué estarlo, Ley no te va a cambiar por Nahuel.

No hubo respuesta, si antes la tensión en la habitación era grande, ahora no se podía respirar por tal, ninguno de los dos se veía a los ojos, en ese momento lo entendí todo, se amaban, pero entonces ¿Por qué no estar juntos?

- Si ambos sienten lo mismo - los dos pares de ojos se clavaron en mí - ¿Por qué no son novios?

- No entiendo - dijo Jake por ambos.

- Bueno los dos se quieren - ante eso ambos se tensaron - no veo el porqué están separados y sufriendo.

- Solo es amistad - gruño Leyna - bueno por mi parte así es.

- Pues por mí, no - se levanto del sofá - y lo mejor es que me vaya, es bueno verte mejor Alice.

Y sin más salió de la habitación, Ley era pésima mintiendo o al menos yo así la veía, en menos de lo que imagine comenzó a sollozar y yo sentada en el sofá sin poder moverme, me maldije por eso.

- Cariño - susurre - ¿Por qué no le dices lo que en verdad sientes?

- ¿Qué lo amo? - sus ojos azules estaban llenos de lágrimas - fácil, porque Renesmee también lo hace y ella salió con él.

- Eran unas niñas - sonreí - en verdad no debes cumplir esa promesa.

- ¿Por qué no le dices tú a papá que aun lo amas? - sus ojos se clavaron en los míos.

- Es distinto - replique.

- ¿Por qué? - su mirada era firme.

- Porque lo nuestro fue hace mucho - desvíe mi mirada - ahora cada uno ha hecho su vida.

- Claro - dijo en voz baja - ¿Sabes? - gire mi vista a ella - siempre creí que yo, nunca podría amar como ustedes, pero si lo que yo siento por Jake es un poco de lo que sientes por papá, debes luchar por ello.

- Las cosas cambian - se hinco frente a mí, y recargo su cabeza en mi regazo - al igual que el amor.

- ¿Ya no amas a papá? - levanto la mirada y la clavo en mí.

- Siempre le tendré un cariño a tu padre - acepte - pero cada quien debe seguir con su vida.

- Si tu lo dices - elevo los hombros - le diré a tío Edward que ya podemos irnos.

Creo que no podía decirle a mi hija, que comenzaba a enamorarme de Dorian, lo había recibido bastante bien, pero ella siempre iba a preferir a Jasper y lo entendía era su padre y eso no iba a cambiar. Pero yo tenía derecho a ser feliz con alguien más y ese alguien era Dorian.

 


Espero ke les guste el capitulo

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- Bueno primer paso cumplido - repuso Dorian que se había sentado en mi cama.

- No sé si funcione - susurre.

- Vamos Ley - me reprocho - si piensas positivo todo saldrá bien.

- Es que estoy confundida - lo observe - sé que mi padre la ama, pero no sé si ella lo haga.

- Un amor como el de tus padres no se olvida - me aseguro - además no hay nadie que pueda separarlos, María ya no es problema y bueno Dorian

Pero no continúo, ¿Qué diablos pasaba? Él era Dorian así que no iba haber problema con ello, pero algo en su rostro me hizo saber que no era así, camine hacia él.

- ¿Qué pasa? - pero se levanto de la cama y camino hacia la ventana - tú eres Dorian, así que no va haber problema.

- Es que
- siempre que algo iba de maravilla, era eso o un pero, que arruinan el momento - bueno para conocer a Alice, tuve que usar un nombre que no es mío.

- ¿No te llamas Dorian? - vaya que más debía saber.

- No - sus ojos cafés rehuyeron de los míos - tengo un nombre más complejo, y poco común - lo observe confundida - tu madre ya salía con Dorian cuando yo decidí usarlo.

- ¿Así que existe un Dorian Hartley y no eres tú? - asintió levemente - mi persona imaginaria se robó la personalidad de otra.

- Me gusta más ángel que persona imaginaria - comento con una media sonrisa.

- ¿Eres un ángel? - asintió suavemente - ¿Hay algo más que deba saber?

- Soy tú ángel - debía ir con un psiquiatra - sé qué crees que esto es ilógico, pero siempre hay alguien que cuida de ti y en tú caso soy yo.

- ¿Es por eso que dices que te conozco? - pregunte - ¿Por qué te vi cuando tuve el accidente? - asintió - no tiene lógica, pero creo que aquí nada la tiene.

- Sarah te hablo de nosotros - repuso clavando sus ojos en los míos - sé que eras muy pequeña, pero te dijo que había personas que nos veían y tú eres una de ellas.

- Solo te veo a ti - le espete.

- Bueno, hay personas que solo ven al suyo - me sonrió - sé qué crees que es imposible, pero es real.

- Supongo que por ahora lo creeré - fije mi vista en la ventana y vi que un auto gris se estacionaba frente a la casa.

- Es Dorian - repuso.

- ¿Y cómo voy a llamarte ahora? - pregunte.

- Pues Dorian - respondió en voz baja - si te digo mi nombre, se te olvidará por lo complicado.

- Muy bien - acepte - pero no sé si cuando lo vea, pueda tratarlo diferente que a ti.

- Créeme lo harás - no entendí a que se refería.

Pero antes de que preguntara llamaron a la puerta, salí de mi recamara, para abrirle, pero cuando iba a llegar, Helen ya lo había hecho, en ese momento un hombre como de 1.80 de altura, ojos verdes, el cabello castaño alborotado, era la primera vez que lo veía.

- Te lo dije - susurro Dorian.

- Hola - me saludo como si me conociera.

- Lo hace - repuso - bueno cuando vino a cenar, debiste verlo a él.

 

- Hola - salude con una débil sonrisa - mi madre está en su recamara.

- Gracias - paso por mi lado - eres un encanto.

Rozó mi mejilla con su mano, retrocedí y él sonrió, su cuerpo se pego al mío, mi cuerpo había quedado entre él y el barandal de la escalera.

- No me temas - su aliento chocó con mi nariz - que no muerdo, a menos que me lo pidas.

- Idiota - trate de empujarlo, pero me tomo las manos.

- Jack, me dijo que no me metiera contigo - su sonrisa de lado me hizo estremecer - y pensar que lo odias y él en verdad solo quiere lo mejor para ti.

- Suéltame - gruñí.

- Solo es un juego Ley, no te enojes - en ese momento me soltó - iré a ver a tu madre.

Lo vi subir las escaleras, en ese momento mi corazón parecía querer salirse del miedo que había sentido, sentí las lágrimas bajar por mis mejillas, en verdad creí que algo me iba a hacer.

- Tranquila - sentí la mano de Dorian en mi cabello - ya todo está bien.

- Creí que me iba a lastimar - susurre, tratando de controlar mis lágrimas.

- No paso nada - me consoló - y no te hará nada, vas a estar bien.

Mis piernas perdieron fuerza y quede sentada en el escalón, mis lágrimas no parecían querer detenerse, me sentí violada, no podía ser que en algún momento me había caído bien, bueno en sí él no había sido.

Pero qué diablos pasaba con mis padres, porque se fijaban en personas despreciables, Dorian seguía a mi lado tratando de consolarme, decidí que lo mejor era entrar a mi recamara, antes de que ese bajara.

Escuche que llamaban a la puerta, no conteste quería estar sola, no quería hablar con nadie, tal vez no debería llorar, pero jamás nadie me había tratado como él.

- ¿Puedo pasar? - ante su voz me estremecí - solo quiero disculparme, por lo de hace un rato, no quiero que pienses, que trataba de propasarme contigo.

- ¿Entonces? - gire a verlo.

- Bueno no voy a negar que me gustas - era veinte años más grande si no es que más - pero sé que nadie lo vería bien y que no te gusto, solo fue un arranque, que no volverá a pasar porque amo a Alice - bonita forma de hacerlo pensé, pero no lo dije - y bueno esto debe quedar entre nosotros.

- ¿Por qué debería de aceptarlo? - lo mire fríamente.

- Porque amas a tu madre y esto le dolerá, y no creo que quieras que eso pase - maldita sea, había dado en mi talón de Aquiles.

- Pero vuelve a intentarlo, y no se lo diré a mamá - no me moví de mi lugar - recuerda que soy menor de edad y bueno no creo que a la policía le guste lo que haces.

- Manejas bien tus cartas - me felicito - y en verdad será la última vez que pases por algo así.

Lo vi salir de mi recamara, cuando eso paso me deje caer en la cama, esto era horrible, me levante y camine hacia la recamara de mi madre, seguramente así se me pasaría el mal sabor de boca que me había provocado su pretendiente, pero cuando llegue estaba dormida.

Frustrada regrese a mi recamara, pero fue grande mi sorpresa al encontrar a Renesmee, sus ojos chocolate estaban cristalinos, sin pensar mucho la abrace, en ese momento sollozo con fuerza, no entendía que pasaba, pero deje que calmara un poco su dolor con las lágrimas.

No sé cuánto tiempo llevaba abrazando a mi prima, pero parecía que las lágrimas iban disminuyendo, cuando eso paso, me separe de ella y la empuje hacia mi recamara y cerré la puerta, sus ojos rojos e hinchados se clavaron en mí.

 

- Jacob - ante eso sentí un hueco en el estómago - él está bien - me tranquilizo - es solo que, no es feliz, ya no ríe, ya no bromea, de hecho apenas si habla.

- ¿Qué tengo que ver yo en eso?

- Lo sabes - me reprocho - Jake está triste, porque la chica que ama, no siente lo mismo por él o eso cree.

- Sigo sin entender - sus ojos me vieron ácidamente.

- ¿Por qué diablos le dices que no lo amas? Cuando ambas sabemos que mueres por él - no conteste - dime Leyna ¿Por qué?

- Cosas - respondí desviando la mirada.

- No me digas que es por la promesa - no dije nada - teníamos seis y siete años, no puedes creer que en verdad era cierta.

- Creí que

- Al diablo con la promesa - me observo seriamente - quiero que él sea feliz y tú también, pero tú lo haces imposible.

- Mi vida es complicada - susurre.

- No me vengas con frases baratas de telenovela - me espeto - no eres la única que tiene una vida complicada, todos tenemos problemas, pero parece que te has encerrado en tu burbuja de todo lo malo me pasa a mí.

Me quede sin palabras, no creía que me había centrado solo en mí, de hecho siempre creí que ese era mi problema que siempre veía los problemas de los demás antes que los míos, pero Nessie no lo veía así.

- En verdad Leyna no eres la única que sufre - suspiró - odio cuando comienzas de mártir - comenzó a caminar por mi recamara - eres insoportable, de hecho solo Jake te soporta, es el único que te consciente y bueno eres horrible.

- Es cierto - corroboro Dorian.

- ¿Así que soy dramática? - hasta ese momento entendí, y me molestó.

- En ocasiones - respondió con simpleza.

- ¿En ocasiones? - eleve una ceja.

- Bueno por ejemplo, eso de "no saldré con Jacob, porque Renesmee lo ama" - se colocó una mano en el pecho, dramatizando - vamos Le-le no soy un monstruo inhumano que no dejará que dos personas importantes en mi vida sean felices.

Estaba por gritar, pero entendí que tenía razón, en ocasiones solía hacer una tormenta en un vaso de agua, ella me observo sonriente, no podía creer que ella fuera más madura que yo, eso me irritaba un poco.

- Además eso solo pasa en las telenovelas que ve Sue - su sonrisa se ensancho - y recuerdas lo que mi madre dice, que mientras vamos creciendo, nos vamos a enamorar y nos van a romper el corazón, antes de encontrar a la persona indicada - no entendí hacia donde iba - y bueno yo estoy a un corazón roto menos de encontrarlo.

- Eres única Ness - me abrace a ella - no eres la bruja del cuento.

- Soy la princesa - me espeto - bueno que el príncipe se enamoro de la prima poco agraciada, ese no es mi problema.

- Mi cariño no es tan grande - replique - si fuera tú cuidaba mis palabras.

- Sabes que es broma - me dio un golpe en el brazo, que me adormeció, solía tener la mano bastante pesadita - eres del servicio.

Soltó una carcajada y yo me uní a ella, era divertido estar con ella, después de todo los mejores momentos de mi niñez los había pasado con ella, Jake, Amanda y un poco de Nahuel, pero los tres primeros habíamos hecho de todo, de hecho siempre creí que Amanda y Renesmee veían a Jacob como su primo, después de todo habíamos crecido juntos.

- Si hablo con Jake ¿todo va a estar bien entre nosotras? - pregunte en cuanto las carcajadas pararon.

 

- Mmm
- se puso la mano en la barbilla como si lo estuviera pensando, eso me angustio un poco - claro que sí - rió un poco - eres mi prima y eso jamás va a cambiar, aunque te cases con Jake.

- Espera - arrugue un poco la nariz - apenas iré a decirle que me importa y tú ya piensas que me casaré con él.

- De hecho tengo los nombres de sus hijos - su seriedad, me causo un escalofrío - serán el pequeño Jake y la pequeña Leyna.

- Veo que te mataste las neuronas - el sarcasmo fue el alivio de su frase "seria"

- ¿Bueno que esperas? - mis ojos se abrieron, por no entender a que se refería - en verdad eres lenta, - respiro profundo - tienes que ir y hablar con Jake, torpe.

Le sonreí antes de tomar mi chamarra y salir de mi habitación, estaba por regresar y decirle a mi madre que no tardaba.

- Yo le digo a tía Alice.

- Gracias - dije a la mitad de la escalera - eres lo mejor.

- Lo sé - hizo un movimiento con la mano quitándole importancia - ya vete.

Sonreí una vez más y salí de la casa, la casa de Jake estaba a tres cuadras de la mía, el ambiente era frío, el aire me calaba los huesos a pesar de la chamarra, sabía que no tardaba en nevar, de hecho ya era para que en estas fechas estuviera lleno de nieve.

Mis extremidades estaban entumidas, me abrace tratando de mantener más calor, en ese momento odie no haberlo llamado por teléfono y hacer que él viniera a mi casa.

- Tú lo rechazaste - me espeto Dorian.

- Pensé que te quedarías en casa - el temblor en mi voz fue leve.

- Soy tu ángel - me recordó.

- Sigo creyendo que es una locura.

En ese momento vi la casa de Jake, no evite emocionarme y corrí lo que me faltaba, cuando llegue con el rostro congelado, al igual que todo mi cuerpo, dude si mi mano sería capaz de llamar a la puerta, con un poco de esfuerzo lo logre, vi mis manos que estaban rojas.

Seguramente mi madre me hubiera obligado a usar guantes y una chamarra más gorda que esta y tal vez hasta dos suéteres, pero dejando a un lado aquellos pensamientos, por fin golpee la puerta, esperaba que hubiera alguien y no hubiera venido por nada.

Me molestaría mucho tener que regresar sin poder hablar, pero ahora que lo pensaba que iba a decir, no tenía un discurso preparado, y ante aquello me puse un tanto nerviosa.

- Tal vez un Jake, fui un tanto torpe, pero yo también Te Amo - comento Dorian - sería bueno.

- Eres malo con esto - mi mirada se dirigió a él - necesito algo un poco más romántico.

- Ni tú ni él son románticos - me recordó.

- ¿Qué haces aquí? - ante aquella voz, mi replica quedo atorada en mi garganta.

- Congelándome - respondí sin pensar.

- Pues en pijama creo que cualquiera lo haría - menciono divertido.

Baje la mirada y era cierto, después de todo era sábado y no pensaba salir, necesitaba que mi madre se recuperara, ella no habría dejado que saliera así.

- Y un caballero ya me habría invitado a pasar - le espete con una media sonrisa.

- Ok - se hizo a un lado - ¿me vas a decir a que viniste?

- No soy buena con las palabras - susurre.

- Lo sé - sus ojos se clavaron en los míos.

En ese momento recordé a Nahuel, me mordí el labio por inercia.

- ¿Qué te preocupa? - pregunto sin despegar su mirada de mí.

- Me conoces muy bien - sonreí levemente.

- No me cambies el tema - en ese momento me sentí pequeñísima.

- Te Amo - no podía pensar más o iba a salir corriendo sin decir nada.

- Lo sé - ante aquello arrugue la nariz - te conozco, y sé que no vas a luchar por esto y no te culpo.

- No quiero perderte - camine hacia él - eres la segunda persona más importante en mi vida y no quiero que si algo sale mal, terminemos separados.

- Ya lo estamos - me sonrió con cierta tristeza.

- Sí - acepte con cierta dificultad - y sé que lo nuestro no volverá a ser como antes, porque los dos nos amamos, pero tal vez podamos transformar ese amor en el de hermanos que nos tu

- Llevo cuatro años amándote - me interrumpió - no sé si cambie - lo sabía, pero no quería perderlo - sabes que lo nuestro ya termino, no volveremos a ser amigos, no después de nuestra confesión.

- Olvidemos la confesión - era la idea más estúpida, pero no quería vivir sin él como mi mejor amigo - sigamos como si nada hubiera pasado.

- De todas tus ideas, esta es una de las más tontas - me acaricio el cabello - quisiera tener de nuevo diez años y verte como mi hermana, pero no se puede, es tarde para esto.

- ¿Es el final? - mi voz se quebró.

- Es lo mejor - me sonrió como siempre - mañana me voy a California con Rebeca.

- Por favor - en ese momento las lágrimas comenzaron a salir - no te vayas - suplique - dejare a Nahuel, me quedare contigo.

- Recuerdas lo que mi madre dijo - me abrazo y negué contra su pecho - hay personas que se llegan amar demasiado, pero no están hechas para estar juntas.

- Intentémoslo - jamás me había sentido tan frágil como ahora.

- Solo nos dañaremos - lo sabía, pero no lo quería lejos - Te Amo y lo hare siempre, pero no seríamos buena pareja, nos lastimaríamos mutuamente.

- El amor todo lo puede - me aferre a su playera.

- Pero no cambia a las personas - sabía que a él también le dolía esto - es lo mejor para ambos, y lo sabes.

- Pero no por eso deja de ser doloroso - en verdad mi corazón se estaba haciendo pedazos - todos creían que íbamos a terminar juntos.

- Excepto mi madre - murmuro.

- No me dejes - no quería sentirme patética, pero en verdad no deseaba que se fuera, no podía soportarlo lejos.

- No me lo hagas más difícil - me pidió abrazándome con más fuerza - lo nuestro será un desastre.

- Pero un desastre hermoso - trate de bromear, pero mi alma dolía - Ámame.

- Ya lo hago - me separo suavemente de él - pero si estamos juntos, terminaremos fastidiados y tal vez lleguemos a odiarnos.

- Hagámoslo - mis ojos se clavaron en los suyos - ámame y después ódiame, pero por favor no te vayas.

- Nana - me tomo el rostro con delicadeza - me olvidarás, Nahuel es lo mejor para ti, él te ayudara a sacarme.

Sin pensarlo, rodee su cuello y lo bese con fuerza y desesperación, sabía que esto no tenía un comienzo, pero si un final, que era hoy, esta era la última vez que mi mejor amigo estaría aquí, no había más, ambos lo sabíamos, siempre lo supimos, por eso jamás debió haber amor.

- Se el primero - dije un tanto jadeante por la falta de aire - sé que no serás el único, pero al menos se el primero.

- No - susurro - si lo hago no me iré.

- Por eso - me quite la chamarra.

 

- Es chantaje - me reprocho.

- En el amor todo se vale - lo empuje hacia su recamara - y hoy lo utilizare todo, y si tengo que ir contra todo, hasta contra ti, lo haré.

Necesitaba agotar hasta mi último recurso porque él se quedará, era egoísta porque solo estaba pensando en mí no en él, solo quería mi bien y solo lo tendría si Jake se quedaba.


Bueno creo ke la historia de Alice y de Jazz apenas se ve, pero es ke la obsesion x Jake es más grande de lo ke pensé ^^U y bueno creo ke en el siguiente cap si se habla un poco más de la relacion de Jazz y Alice, pero el resto de los capitulos se enfocan más en Leyna y Jake, y bueno no sé si terminar este fic, en un verdadero Alice-Jasper, espero lograrlo ¬¬ y bueno los otros capitulos ke tengo de Ley-Jake subirlos en otro fic o subirlos aquí ó.ò

Necesito ke me ayuden a decidir y también si kieren ke sea otro fic, me ayuden con los nombres, bueno espero sus respuestas ^^

El verdadero Dorian

Capitulo dedicado a:

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- Enana - cuando escuche aquella voz, me revolví incómoda, esperando poder seguir durmiendo - me haces cosquillas - me reprocho.

Abrí lentamente los ojos, observe que la pared estaba llena de posters de grupos de rock, motocicletas y una mujer en bikini, de algo estaba segura esa no era mi habitación, me costó unos segundos identificar que era la recamara de Jake, en ese momento sentí mi rostro arder.

- Tu móvil a estado sonando - pero no quería verlo a los ojos, no después de lo que había pasado - la mayoría son de Nessie.

- ¿Te vas a ir? - en ese momento eso me angustiaba más.

- Creo que tu poder de convencimiento es grande - sonrió de lado, lo mire seriamente - te entregue mi castidad, creo que eso responde tu pregunta.

Solté una carcajada, porque creer que Jacob nunca había estado con una mujer era una broma, pero en ese momento me callé de golpe, recordando que para mí si había sido mi primera vez y baje la mirada tratando de no recordar los últimos momentos.

- El sexo no es lo tuyo - la seriedad en su voz, me hizo sentir un nudo en la garganta, no podía haber sido tan malo ¿cierto? - porque contigo no desee apagar mi excitación, - me tomo el rostro y me hizo verlo a los ojos - contigo, fue conocer tu cuerpo, tu alma, no deseaba mi placer, deseaba el tuyo. Contigo no fue sexo, hicimos el amor - no evite que algunas lágrimas salieran - te mostré mi cuerpo - su mano tomo la mía y la subió por su torso.

<< Al natural, jamás lo he hecho con ninguna otra mujer - sabía que no era la primera - con ellas solo es sexo, no importa más que su cuerpo, pero contigo es lo de menos, tú eres perfecta como estás, no hay un defecto en ti, bueno si los hay, pero por eso Te Amo, por ellos, porque junto con tus virtudes eres tú.

Sin pensarlo me levante un poco para poder besarlo, no me importaba nada de si debíamos o no estar juntos, era claro que no iba a dejar que se fuera, no me importaba nada, solo que él estuviera conmigo.

- No es que no me guste estar así - susurro cuando me separo de él - de hecho me encanta, pero creo que debo llevarte a casa, además Nahuel no d

 

- Nahuel - mi voz sonó más elevada de lo necesario.

- Nana - me reprocho al entender - es mejor que te cambies, antes de que llegue y tengamos que darle una explicación de porqué su novia está en mi cama desnuda y no creo que le guste la respuesta.

- Esto no estaba dentro de mi plan - replique.

Escuche su carcajada cosa que me hizo sentir alivio, no importaba nada, ya que él estaría ahí para mí, él se levanto como si nada, su cuerpo era perfecto, ante aquella visión.

- ¿No vas a vestirte? - me pregunto, mientras se colocaba la playera.

- No contigo aquí - mi voz apenas si fue audible.

- No será la primera vez - ante la burla de su voz, le arroje una almohada.

- Eres un tonto - le espete.

- Nana, era broma - se inclino y su rostro quedo a escasos centímetros del mío - pero muy bien, si no quieres que te vea, te espero en la sala.

- Ok - su aliento choco contra mis labios y mi nariz.

Me beso la punta de la nariz y salió de la habitación, fue en ese momento que me levante de la cama y comencé a recoger mi ropa que estaba esparcida por toda la habitación, sin perder tiempo me vestí y cuando estuve lista, camine hacia la sala.

- Veo que ya terminaron - ante aquella voz trate de no rodar lo ojos.

- Pensé que me dejarías tiempo sola - replique.

- Soy tú ángel - me recordó - y bueno estaré siempre contigo.

- Jake - llame, tratando de olvidar a Dorian - ya estoy lista.

- ¿Leyna? - ante aquella voz sentí que mis fuerzas se iban - ¿Qué haces aquí?

- Creo que debes hablar con él - susurro Dorian.

- Vino a despedirse - interrumpió Jake - recuerda que mañana me voy.

- Pensé que ya no se hablaban - la mirada azul se clavo en mí.

En ese momento no supe que decir mi voz se había ido como deseaba hacerlo yo, camino hacia mí y tomo mis mejillas con suavidad.

- Ley, no me molesta que estés aquí - cada vez estaba más cerca de mí - de hecho yo mismo te hubiera traído.

Sabía que Jake estaba pendiente de todo lo que hacíamos, no quería lastimarlo, estaba por hablar, pero sus labios se unieron a los míos, mis ojos se abrieron por la sorpresa. Lo separe de mí casi enseguida o bueno lo que mi cerebro se tardo en entender lo que hacía.

- Debemos hablar - susurre.

- ¿Sobre qué? - su mirada azul me aterro un poco.

- No es necesario - repuso Jake - no paso nada.

- ¿Nada? - sentí mi corazón partirse - te entregue todo y ¿no paso nada?

- ¡¿Qué?! - en ese momento note que había abierto de más la boca - ¿Qué significa eso?

- Nada - Jacob camino hacia nosotros - no significa nada.

- No soy idiota - gruño, di un paso hacia atrás - ¿Qué diablos paso? - me tomo de los brazos, con un poco de fuerza - contesta.

- Nahuel - la voz de Jake sonó ronca - Leyna no tiene nada que ver en esto, así que déjala.

- Entonces todo esto fue por ti - se giró hacia él - te dije que te quería lejos de ella.

- No soy un objeto - replique.

- Es mejor que te vayas - comento Jacob, sus ojos trataron de decirme que todo iba a estar bien.

- Per

- Vamos - se dio el lujo de sonreírme - todo estará bien.

Pero antes de que caminara hacia la puerta Nahuel, le soltó un puñetazo que lo tiro al suelo, mi respiración se hizo un jadeo cuando vi que se abalanzaba sobre él, creo que Jake no pensaba meter las manos.

 

- Nahuel - creo que mi cerebro no pensaba bien - por favor, basta.

- ¿Te acostaste con ella? - en ese momento se detuvo y clavo su mirada en él.

- Leyna - gruño Jake, que ya sangraba del labio - vete.

- Basta - tome la mano de Nahuel - no son animales para esto.

- ¿Dime, te acostaste con él? - sus ojos azules se clavaron en los míos.

- Vamos a hablar - susurre.

- Solo contesta - me espeto.

Asentí con la cabeza gacha, sin querer verlo, vi que se levantaba y sin pensarlo retrocedí, hasta que choque contra la pared, cerré los ojos esperando su reacción.

- ¿Por qué? - ante aquello abrí los ojos y los de Nahuel estaban fijos en mí.

- Te quiero - mi voz fue débil - creí que después de tanto tiempo mi deseo de ser tu novia se estaba cumpliendo, pero creo que la niña de diez años enamorada de ti, ya no está.

No hubo respuesta, sabía que lo estaba hiriendo y me odiaba por ello, pero no podía seguir mintiendo, no quería y mi corazón ya necesitaba ser escuchado, lo pedía a gritos.

- Sé que debí de habértelo dicho - no me moví de mi lugar - pero no encontraba las palabras, soy una persona horrible y en verdad lamento esto, no quise jugar contigo, creí que con el tiempo te aprendería amar y lo estaba logrando, porque estuviste en los momentos más horribles de mi vida, pero entonces llego la declaración de Jacob - me coloque el cabello detrás de la oreja nerviosa - y bueno me abrió los ojos, me hizo ver lo que nunca quise, amaba a mi mejor amigo.

<< Sé que tal vez no lo entiendes - trataba de controlar el temblor de mi voz - pero, amo a Jake, por todo lo que he vivido con él, cada cosa me ha hecho amarlo, él siempre ha estado para mí, sin importar nada, siempre lo ha estado, me ha protegido ocultándome que él también me ama - mi garganta dolía por el nudo que sentía - entenderé si me odias, en verdad creo que es lo que merezco.

La saliva no me pasaba por el nudo, mis manos sudaban, nunca me había sentido tan nerviosa como ahora, en verdad sentía un gran cariño por Nahuel, pero no era Jake.

- Sé perder - repuso - no se siente bien, pero soy buen perdedor - camino hacia mí y me acaricio la mejilla - creo que no eres muy buena viendo quien en verdad te convenía, pero no puedo odiarte, te quiero y deseo que seas feliz, aunque sea con Jacob - me sonrió levemente - y eso de odiarte no puedo, porque en el fondo sabía que tú sentías algo por él, no debí de haber tratado alejarlo de ti.

Se inclino y me beso la frente, y después se dio la vuelta y sin más salió de la casa, me quede confundida, no podía creer que no me odiara, me sentía mal por eso, lo había engañado con su primo y él sin más simplemente me decía que me quería y solo quería mi felicidad.

- Creo que tiene razón - susurro Jake, que estaba recargado en el sofá como a dos metros de mí - no eres buena, para ver quién te conviene.

- Tú - dije suavemente - no creo que mi corazón se equivoque y si lo hace, pues aceptare las consecuencias.

- Nahuel es mejor - sus ojos no me veían - al menos sabe luchar por lo que quiere, en cambio yo me conformo con lo que la vida me da.

- ¿De qué hablas? - ninguno de los dos se había movido.

- No hay secretos entre nosotros - mi corazón comenzaba a latir con fuerza - está mañana me acosté con Kendra - ante eso sentí mi corazón desquebrajarse - le prometí amor eterno, y le dije lo mismo que a ti.

 

- ¿Me amas? - por fin levanto la mirada y la clavo en mí - ¿o todo tu discurso del hospital, fue para llevarme a la cama como al resto?

- Te Amo - respondió - le mentí a Kendra, de hecho ella cree que somos novios, es por eso que Nahuel es mejor para ti, no se va acostando por simple sexo, él lo hace cuando realmente ama, es por eso que está aquí, porque desea olvidar a su antigua novia.

- ¿Por qué me dices esto? - mi voz apenas era audible.

- Porque tú lo has ayudado bastante a que él deje de pensar en ella - sus palabras apenas las escuchaba - y a pesar de que me duela, tú te veías muy feliz con él, sé que estabas empezando a amarlo.

- No le des tantas vueltas - le reproche - dilo fácil y sencillo - mis lágrimas comenzaban a bajar por mis mejillas - solo dime que a pesar de que "hicimos el amor" - dibuje las comillas - te vas a ir, que solo me dijiste aquello para que no rogará más porque te quedarás.

No hubo respuesta, me mordí el labio para no suplicar, me seque las lágrimas con la manga de la chamarra y tome todo el aire que mis pulmones fueron capaces de aceptar.

- Pues que te vaya bien - mi voz fue firme - y creo que ambos debemos hacer como que esto no paso - no respondió - adiós Jacob.

Camine hacia la puerta, esperando que me dijera que era mentira que solo había sido una broma, pero no hubo nada, tome la perilla de la puerta, suplicando porque me detuviera, abrí la puerta lentamente, dándole tiempo para detenerme, pero no hubo nada.

- Adiós Leyna.

Esas dos palabras me destruyeron, cerré la puerta y corrí todo lo que mis piernas pudieron, no quería llegar a casa, simplemente deje que mis pies me guiarán, ya que las lágrimas no me dejaban ver.


Espero ke les guste, aunke creo ke es un poco triste, el siguiente cap, es un poco sobre Alice y Jazz, bueno al menos más ke los últimos ¬¬

Capitulo dedicado a:

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Pensé que iba a cambiar de opinión, que se iba a quedar, que me iba a decir que todo había sido una broma, que el amor que sentía por mí era demasiado, que no iba a poder vivir sin mí, pero creo que ese era uno de mis problemas, era ser ingenua.

Esa tarde había hablado a mi casa, solo para decirme que estaba en el aeropuerto apunto de abordar el avión, lo poco que quedaba unido de mi corazón se había destrozado después de esa llamada, en ese momento estaba sentada en la ventana, esperando que ese día terminara.

- Vamos - repuso Dorian que estaba como a un metro de distancia de mí - hay más chicos.

- Pero no son Jake - susurre.

- Él no era para ti - comento - hay alguien mejor, siempre es así.

No conteste suponía que siempre venía algo mejor, o eso mi madre siempre dijo, pero no era lo mismo escucharlo que en ese momento estarlo viviendo, seguía con la pijama y una enorme chamarra para poder mantener la ventana abierta, sin sentir el clima frío, en donde ya comenzaba a llover.

 

No había salido de mi recamara en todo el día, Helen había venido a tocar dos veces, preguntándome que si me traía algo de comer, las dos veces dije que no, seguía pegada en la ventana esperando que él regresara, no podía engañar a nadie, por eso estaba ahí.

- ¿Por qué no piensas como unir a tus padres? - pregunto Dorian.

- Si no puedo tener a la persona que amo, ¿Cómo diablos puedo ayudar a mis padres? - replique sin despegar mi vista del vidrio.

- Él no va a venir - repuso una voz distinta a la de Dorian.

- Lo sé - y eso dolía - pero la esperanza muere al último suelen decir.

- Se fue hace casi cinco horas - sentí como caminaba hacia mí - deja de ver por la ventana no lo verás, él ya debe estar en California.

No dije nada, no tenía nada que decir, pero a pesar de saber que él no vendría mi cerebro lo entendía, pero mi corazón se negaba a aceptarlo, aun creía que iba a venir, a decirme que después de todo me amaba.

- Le-le - susurro - no me gusta verte así.

De nuevo no hable, la lluvia me parecía un escenario tierno y romántico, para que Jacob regresara y me gritara que me amaba, eso sería un buen final para una novela, pero claro la vida no son cuentos de hadas y duele verlo, siempre duele darte cuenta que tú final feliz no será pronto y tal vez nunca lo tengas.

- Tienes un mensaje - en ese momento fije mi vista en Emma que estaba sentada en la cama - Nana lamento esto, pero sabes que fue lo mejor, espero me perdones.

Claro lo mejor, sentí el nudo de mi garganta apretarse, me costaba pasar saliva y sobre todo retener las lágrimas, aparentar que no pasaba nada era difícil y más cuando no está esa persona que se supone es tu apoyo.

- Es un idiota - gruño Emma por lo bajo.

- Creo que es el único listo - sonreí amargamente, su mirada mostraba confusión - es raro, pero a pesar de amarnos, no estamos hechos el uno para el otro, no somos como tú y Embry, somos incompatibles.

- El amor no piensa en eso - replico.

Lo sabía, pero Jake parecía ser que si veía eso, regrese mi mirada a la ventana, observe la altura, no era muy alto tal vez si caía era un brazo roto o una pierna, pero no moriría y no quería eso, solo quería un dolor que apartara mi atención del de mi corazón destrozado.

- Una cena - dijo de pronto Emma, gire a verla confundida.

- ¿De qué hablas?

- Pues que tus padres podrían volver, si les preparamos una cena romántica y ellos hablan - respondió levantándose de la cama.

Me quede meditando un poco sobre eso, pero mi madre apenas si podía moverse, entonces saltó algo a mi mente.

- En sus terapias - susurre - mi papá puede estar en ellas y platicar.

- Y que renazca el amor - dijimos al unísono.

Después de aquello nos echamos a reír, era divertido estar con Emma al menos podía pensar en otra cosa en vez de Jacob Black, mis padres eran mi prioridad y por culpa de él, los había dejado a un lado.

POV Jasper

Subía las escaleras para hablar con mi hija, ya que según Helen, no había querido comer, y no había salido de su recamara, pero cuando estaba por abrir la puerta, escuche la risa de Leyna y supuse que quien estaba con ella sería Emma, parecía que de nuevo Helen se había preocupado de más.

Camine hacia la recamara de Alice, solo le haría una visita rápida, debía dejarla ser libre y feliz, pero a pesar de eso deseaba conocer su estado de salud, llegue frente a la puerta de su recamara y en ese momento se fue mi valor de verla, sabía que si la veía mi dolor aumentaría.

 

Me quede unos segundos frente a la puerta, luchando por pode mover mi brazo y llamar, pero escuche un suave sollozo, fue en ese momento que abrí la puerta sin pensar en más, que saber lo que le pasaba. Abrí la puerta lo más rápido que pude y sentí mi corazón oprimirse ante la imagen.

Alice sollozaba con fuerza, me sentí fatal, y sin ser consciente camine hacia ella y la abrace, se aferro a mí con fuerza, acaricie su cabello que caía sobre su rostro, me dolía verla así, no podía verla así.

- Tranquila - le pedí.

- Soy una mala madre - susurro.

- ¿De qué hablas? - la apreté un poco más - eres la mejor madre que conozco.

- Mientes - me espeto - si lo fuera, hubiera visto las intenciones de ese desgraciado.

- ¿De quién? - la separe un poco de mí.

- Dorian - respondió roncamente - creí que era bueno, que me amaba, pero no.

- No entiendo - sus ojos miel estaban llenos de lágrimas.

- Jack me lo advirtió - sus ojos evadieron los míos - pero es que se veía tan honesto, que no confíe en mi amigo.

- Allie - acaricie sus mejillas - explícame.

- Dorian - su mirada seguía baja - era mi novio - eso lo sabía, lo poco que conocía de él era por Leyna y parecía aceptarlo - pero ¿recuerdas la noche que tuve el accidente?

- Como olvidarlo - respondí en voz baja.

- Pues esa noche venía de una cena con Dorian y Jack, - le costaba hablar por las lágrimas - Dorian estuvo muy insistente de saber donde estaba Leyna, creí que era preocupación, porque era mi hija - soltó un débil gemido - le dije que estaba acampando, pero él insistió en saber en qué lugar exacto estaba.

Seguía sin comprender que era lo que pasaba, pero Alice parecía dolerle cada vez más, estaba por decirle que no importaba.

- Jack le grito, que Leyna era menor de edad - arrugue un poco la nariz - que era mejor que se quitara esas ideas de la cabeza o él haría que dejará en paz a Ley, Dorian con su cara de imbécil dijo que no sabía de que hablaba y que seguramente estaba celoso de que él estuviera conmigo.

- Tranquila - dije cuando su cuerpo comenzó a temblar.

- Le creí a él - murmuro - le dije a Jack que era un imbécil, que lo quería lejos de mi vida - su voz se cortó en ese momento - no recuerdo porque tome el móvil de Dorian - se apego más a mí - y como protector de pantalla estaba mi hija.

- ¡¿Qué?! - exclame.

- Estaba Ley - su voz apenas era audible - en ese momento entendí todo, él había ido al baño, así que salí del restaurante y aun estaba Jack, le pedí que me llevara con Charlie, él tenía que ayudarme con esto - bueno el padre de Bella era el jefe de policía de Forks - entre a sus fotografías - en ese momento cerro los puños - quise matarlo con mis manos, mientras veía la fotos de mi hija, Jack me decía todo sobre él.

<< Me dijo que había estado yendo a la escuela de Leyna, que la había estado espiando en ballet, había preguntado por ella, que lo había escuchado hablando de que mi bebé era una belleza y ya se la imaginaba en su cama gritando su nombre - en ese momento la irá comenzó a subir por mi pecho - que yo solo era la conexión entre ellos, él ya la conocía de un recital de ballet que había ido a la escuela de su hijo, me uso para llegar a nuestra hija, pero cuando abrí la puerta del auto, fue en una fotografía en donde Ley solo estaba en ropa interior.

 

Rompió en llanto de nuevo, ¿Qué clase de enfermo era? Había estado espiando a mi hija, a mi pequeña, no sabía cómo reaccionar, por un parte un maldito cerdo estaba detrás de mi hija, no sabía si era culpa de Alice o no, mi cerebro aun no lo decidía, aunque también había culpa mía.

- Le dije a Jack que debíamos volver, él se negó diciendo que era mejor decírselo a las autoridades - su llanto era realmente doloroso - pero me cegué por el enojo quería vengarme, quería matarlo con mis manos, por eso no lo obedecí, abrí la puerta, y por impedírmelo tuvimos el accidente.

- ¡Shh! - acaricie su cabello - no sabías que clase de persona era, creo que ambos hemos lastimado a Leyna sin quererlo.

- Sería más fácil si aun me amarás - susurro.

- ¿Tú aun lo haces? - pregunte un tanto sorprendido.

- ¿De qué serviría?

- De mucho - le susurre al oído - porque yo aun Te Amo.

Levanto el rostro para verme y fue ese momento que utilice para besarla, creo que después de todo mi destino era ella.

- Jazz - susurro cuando nos separamos del beso - dicen que toda historia tiene un final.

- Pues haremos esto - uní nuestras frentes - un año viviremos el amor, después ya veremos que pasa.

- ¿Una promesa? - me miro con una débil sonrisa.

- Una promesa - respondí besándola de nuevo.


Creo ke van a odiar a Jake, pero esperemos ke recapacite y ke sea pronto ^^ y espero ke les guste el Alice-Jasper

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Camine hacia la recamara de mamá para decirle que iba a salir con Emma y con Amanda a ver una película, abrí la puerta sin llamar, pues si estaba durmiendo seguramente la iba a despertar, pero cuando vi la escena casi brinco de la emoción mis padres se estaban besando.

- SI - bueno no pude retener todo.

- Leyna - dijeron al unísono, sorprendidos.

- Por fin - sonreí abiertamente - pensé que iba a tener que amarrarlos para que esto pasará.

Ambos rieron, mientras me hacía un espacio entre los dos, ambos me abrazaron mi sueño por fin se estaba cumpliendo, era feliz de volver a ser una familia lo era enserio.

- Pero echaron a perder mi plan perfecto de que se volvieran a unir - les reproche, haciendo un puchero digno de una niña de cuatro años.

- Amor - mamá me beso la mejilla - tus planes son un desastre y eso se debe a tu padre.

- Oye - me queje.

- Si estoy de acuerdo - repuso papá, ambos observábamos a mamá - oye, nosotros no somos malos planeando, lo que no deja que salgan perfecto es el destino.

- Exacto - concorde - pero si nuestros planes se hicieran serían los mejores.

- Claro - mamá rió levemente.

- ¿A qué venias, muñeca? - pregunto papá besando mi cabello.

- ¡Ah, sí! - al recordar que venía por un permiso que ahora ya no deseaba - pues Amanda y Emma me invitaron al cine, pero prefiero quedarme con ustedes.

 

- Debes ir - repuso mi madre - no quiero que te aburras aquí conmigo.

- Pero no me voy a aburrir - replique - es más podemos estar como una familia, ver películas.

- Creo que tu madre debe descansar - comento papá - así que es mejor que salgas con tus amigas, mientras yo velo los sueños de tu madre.

- Creo que es una forma de decirme que necesitan su espacio - bromee - pero está bien, me voy, para que disfruten tortolitos - eso último lo dije antes de cerrar la puerta.

[Dos meses después]

En dos meses todo cambia es cierto, mi madre comenzaba a caminar, algo que me alegraba de sobremanera, mis padres parecían que iban mejor que nunca, eso me hacía sentir plena, era feliz, solo había un inconveniente que eso se presentaba en las noches.

Jacob seguía apareciendo en mis sueños, apenas dormía por ello, odiaba tener que seguir pensando en él, cuando seguramente ni siquiera se acordaba de mí, pero el tiempo cura las heridas y las mías no serían la excepción, solo tenía que darle tiempo al corazón.

Me senté en una mesa de la cafetería, abrí un libro que había sacado de la biblioteca para mi trabajo de biología, después de todo la vida sigue y la mía seguía con o sin Jake.

- Le-le - al escuchar aquella voz, levante la vista del libro Nahuel me sonreía de lado - veo que estás muy estudiosa - bromeo.

- Solo leo para hacer mi trabajo - repuse elevando los hombros.

- Se supone que esta hora se usa para comer, - me reprocho - no para estudiar.

- No tengo hambre - respondí regresando mi vista al libro.

- Te notas pálida.

- Siempre he sido así - dije con indiferencia.

- ¿Por qué discuten? - pregunto Amanda que se sentó a mi lado.

- Le estaba diciendo que debería comer - contesto Nahuel seriamente.

- Estoy de acuerdo - concordó Amanda - cada vez tu ropa va siendo más chica.

- Solo no tengo apetito - replique - además todo lo que veo me da nauseas.

- Estás embarazada - bromeo Amanda.

En ese momento sentí un escalofrío recorrer mi columna, Nahuel también pareció estremecerse, pero no podía estarlo, después de todo Jake se había cuidado, pero ¿y si estaba embarazada? ¿Cómo iba a decírselo a mis padres? Peor aun ¿Cómo se lo diría a Jake?

- No digas tonterías - replico Nahuel.

Amanda elevo una ceja, y su mirada fue de Nahuel a mí, poco a poco sus ojos azules tomaron un brillo como de entendimiento.

- Pero ustedes
- intercalaba la mirada entre ambos - no pueden
- parecía que quería que negáramos sus especulaciones - no me digan que

- No - la voz de Nahuel se escucho ronca - no paso nada entre nosotros.

- ¡Uff! - exclamo aliviada - ya estaba a punto de decirle a mi abuelo que te hiciera una prueba.

Se rió y yo me uní un tanto nerviosa, me disculpe y me levante de la mesa diciendo que debía ir a la biblioteca por un libro que necesitaba, pero camine hacia el baño, necesitaba hablar con Jacob, saque el móvil de la bolsa de mi pantalón, esperaba que siguiera siendo el mismo número, sino ¿Cómo diablos hablaría con él?

Marque ansiosa su número, solté un suspiro de alivio, cuando la llamada entró, espere como tres timbrazos antes de que contestara.

- ¿Hola? - al escuchar su voz, mi corazón se acelero - ¿estás bien?

 

- Si - mi voz tembló ligeramente - Jacob - me costó más trabajo de lo que pensé decir ese nombre - tenemos un pequeño problema.

- ¿De qué? - parecía un tanto angustiado.

- Te cuidaste el día que estuvimos juntos ¿cierto? - se hizo un silencio, ante aquello mi respiración aumento y las lágrimas amenazaban con salir - ¿no lo hiciste?

- La emoción del momento - le costo hablar - no estaba pensando.

- Entonces nuestro problema aumenta - mi voz se quebró - bueno al menos para mí ¿Qué voy a hacer con un bebé?

- Nana - en ese momento desee que estuviera aquí - tranquila, primero ¿estás segura?

- No - acepté - pero he tenido nauseas, me he sentido cansada, he tenido mareos y no tengo apetito.

Además de contar el retraso de casi un mes, vaya si que era torpe, ¿Cómo no pude darme cuenta antes? En ese momento las lágrimas ya bajaban por mis mejillas.

- No llores - me suplico - vamos a estar juntos en esto.

- Claro - no podía creer que aun la ironía saliera - sobre todo porque estás aquí.

- Comprare un boleto de avión, para esta tarde - respondió - solo tranquilízate, todo va a estar bien, no te voy a dejar con esto.

- Te odio ¿lo sabes? - le espete.

- Y yo Te Amo - supuse sonreía.

- Idiota - gruñí.

- Lo sé - suspiro - pero debo decir que mi vida ha sido un infierno.

- Lo mereces - fije mi vista en el espejo, mis lágrimas no parecían querer parar.

- - cerré los ojos, esperando así retener las lágrimas - pero tú no.

- No debí dejarte ir - sonreí levemente - pero si regresas, no te desharás de mí, al menos no tan fácil.

- Lo sé - me recargué en la pared - Te Amo.

- Y yo a ti.

- Ahora debo irme - me mordí el labio para no suplicar porque no colgará.

- Nos vemos - me despedí.

Y después sin más colgué después de todo de nuevo lo vería, no importaba que estuviera embarazada, de hecho creo que sería feliz si lo estuviera, algo de Jake crecería dentro de mí, eso me encantaba.


Creo ke a partir de ahora el Leyna-Jacob sera mayor (si es ke antes no lo era ¬¬) espero les guste ^^

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En cuanto salí del instituto, me dirigí al hospital del abuelo, necesitaba ver a Charlotte y pedirle que me hiciera una prueba, suspire cuando llegue frente a las puertas del hospital.

No sabía si entrar o mejor esperar a que Jake llegara, y hacer esto juntos, pero creo que lo mejor era entrar, después de todo si estaba embarazada eso no iba a cambiar, camine hacia Carmen, le sonreí levemente.

- Hola Ley - saludo con una media sonrisa - ¿quieres ver a tu padre o a tu abuelo?

- No - en ese momento sentí un nudo en la garganta - quiero ver a Charlotte.

- Claro - tomo el teléfono - seguramente por tarea de la escuela, Danielle viene seguido con ella para tareas.

Asentí sin dejar mi sonrisa, vaya Carmen era un tanto ingenua o se ponía una venda para no ver, a lo que en verdad iba su hija con Charlotte, después de todo, llevaba un año manteniendo relaciones con Seth, jamás imagine que yo tendría que hablar con Charlotte sobre algo así.

 

- Siéntate - repuso Carmen - ahora viene.

- Gracias - camine hacia las sillas.

La mayoría había pasado por Charlotte, Amanda, Danielle, Claire, y ahora yo estaba aquí esperando ser recibida por ella, y decirle como las otras tres que tenía sospecha de embarazo, porque ninguna solo había venido por cosas de la escuela.

- Hola Ley - cuando escuche su voz levante la vista - ¿de qué quieres hablar?

- Podría ser en privado - pedí en voz baja.

- Claro - me sonrió levemente.

Me guió hacia su consultorio, en cuanto llegamos, me sentí diminuta, no podía hablar creo que mi voz se había perdido en mi garganta, Charlotte pareció notarlo, ya que me sonrió como tratando de animarme.

- ¿Qué pasa? - pregunto amablemente.

- Bueno - titubee - he tenido nauseas y mareos en el último mes.

- Ya veo - me señalo la silla, me senté un tanto nerviosa - ¿Cuándo fue tú ultima relación sexual?

- El 7 de Diciembre - susurre.

- ¿Y tú menstruación? - anotaba en una libreta.

- 30 de noviembre - asintió suavemente.

- ¿Algún otro síntoma? - negué con la cabeza - bueno primero te sacaré un poco de sangré, y después haremos la casera ¿Te parece?

- Sí - ella sonrió.

- Tu padre no se enterara por mí - me aseguro - pero dime ¿Cómo se llama?

- Jacob - su sonrisa se ensancho.

- Ya sabía yo - caminó hacia el baño - siempre le dije a Peter, que ese chico terminaría siendo yerno de Jasper.

Creo que todos aseguraban que íbamos a terminar juntos, y creo que después de todo era cierto, camino hacia un estante en donde estaba todo lo necesario para tomarme la muestra de sangre.

- Creo que tu padre irá a buscarlo - me coloco la liga - y no creo que la pase muy bien, ya que seguramente Jazz creerá que se fue para no hacerse responsable.

- Regresa está tarde - comente -le dije sobre la sospecha, y dijo que no me iba a dejar sola con esto.

- Es bueno saber que estará contigo - me sonrió mientras veía como mi sangre pasaba a la jeringa - aunque no sé si sea bueno que sean padres tan jóvenes.

- Supongo que se complicaran muchas cosas - acepté - pero mi madre también me tuvo joven, y crecí bien.

- Alice es una gran mujer - me hizo doblar el brazo, mientras me dejaba apretar el algodón - y creo que tú también serás una buena madre.

- Eso espero - susurre.

- Ya verás que sí - me entrego un test de embarazo - entra y bueno lee las instrucciones, mientras yo voy al laboratorio.

Asentí levemente, y entre al baño, leí las instrucciones, hice lo que la prueba pedía, espere los cinco minutos que pedía y bueno cuando la vi era "negativa" leí de nuevo el instructivo, dos rayitas positivo y una negativa, en cierta forma sentí alivio, salí del baño.

- Negativo - repuse al ver a Charlotte frente a mí.

- Bueno esto no quiere decir que no lo estés - repuso - pero creo que necesitaremos esperar los resultados, que saldrán mañana, y si sale negativo, ya podremos decir que no estás embarazada.

- Ok - sonreí con nerviosismo.

- Mañana a está hora nos vemos - asentí levemente - nos vemos Ley.

- Nos vemos.

Después salí del consultorio, esperando no encontrar a papá cerca, ya que no quería inventar una excusa de porque estaba ahí, escuche el móvil cuando ya estaba en la calle, y note que era el número de Jake.

 

- Hola - salude.

- Nana - ante el tono de su voz, supe que me iba a decir algo que no me iba a agradar - sé que te dije que hoy tomaría un avión, pero todos los vuelos ya están ocupados, solo conseguí uno mañana a está hora, así que llego como a las seis, espero no te moleste.

- La verdad esperaba que llegarás hoy - suspire - pero está bien, nos vemos mañana.

- Lo prometo - sonreí levemente - nos vemos.

- Bye.

Al día siguiente apenas si sentí las clases, ya que el nerviosismo de saber si estaba o no embarazada, me traía vuelta loca, en cuanto termino la última clase corrí hacia el hospital, para ya quitarme está duda de una vez por todas, pero fue extraño ver a Charlotte en el estacionamiento de la escuela.

- Hola - salude - ¿ya están los resultados?

- Así es - me sonrió, pero algo andaba mal.

- ¿Pasa algo?

- Hablemos en el consultorio - asentí levemente.

Me guió a su auto, en cuanto subimos el camino fue en silencio, algo andaba mal, y eso me angustiaba, no podía ser tan malo, pero la actitud de Charlotte solo me hacía preocuparme.

En cuanto llegamos al hospital, caminamos hacia su consultorio, esto en verdad estaba destrozando mis nervios.

- Leyna - levante le rostro y mi abuelo Edward estaba frente a mí.

- Señor Cullen - saludo Charlotte - los resultados están listos.

- ¿Qué resultados? - pregunte aun más confundida y nerviosa.

- ¿Hay algo malo? - mi abuelo parecía ansioso.

- Pasemos al consultorio - fue su respuesta.

Muy bien, esto en verdad me preocupaba, mi abuelo me empujo hacia la habitación, cuando ambos estuvimos dentro, cerró la puerta, Charlotte nos observo, ¿Qué estaba pasando?

- Ley - susurro - no hay embarazo.

- ¡¿Qué?! - la mirada de mi abuelo se clavo en mí.

- Bueno es

- Señor Cullen - llamo Charlotte - sus sospechas son correctas.

- ¿Qué sospechas? - cuestione al ver que mi abuelo se había puesto pálido.

- Ayer te tome sangre, no solo para el examen de embarazo - arrugue la nariz - tu abuelo, ha visto que has bajado de peso, que apenas si comes, te cansas muy rápido y bueno podrías ¿explicarme porque tienes moretones?

- Soy muy distraída - eleve los hombros - no recuerdo con que me he golpeado.

- Eso es porque no te has golpeado - la voz de mi abuelo apenas era audible - tu abuela comenzó con eso.

- No entiendo - replique un tanto exasperada.

- Esto es difícil - vi como caminaba de un lado a otro de la habitación - tienes un aumento demasiado alto de glóbulos blancos.

- ¿Qué quiere decir? - odiaba que no fuera clara.

- Tienes leucemia - evito mirarme.

Leucemia, aquellas palabras cayeron como una cubetada de agua fría, mi abuelo poso su mano en mi hombro a modo de apoyo.

- No quiero que mis padres lo sepan - fue lo primero que salió de mis labios.

- Son tus padres - replico Charlotte - además deben pagar tu tratamiento.

- No quiero que ellos lo sepan - dije obstinadamente - mi madre acaba de salir de coma, para que se preocupe por mí.

- Yo pagare el tratamiento - aseguro mi abuelo - además para que preocupar a sus padres, si todo saldrá bien, con el tratamiento.

 

- Pero se darán cuenta - Charlotte trataba de hacernos entrar en razón - la quimioterapia te dejara muy débil, lo han visto.

- No quiero quimio - me negaba a perder mi poca vitalidad.

- Busca otra cosa - le ordeno mi abuelo - no importa el dinero.

- Con ustedes es imposible - gruño - pero está bien, te daré Imatinib, comenzarás a tomártelo una vez al día, después de comer.

Asentí suavemente, mi abuelo espero a que hiciera la receta, sabía que la leucemia era un cáncer en la sangre, mi abuela había muerto por ella, pero los medicamentos habían avanzado demasiado.

- Vas a estar bien - aseguro Dorian.

- Pensé que había dejado de alucinar - bromee en voz baja.

- Necesitabas estar sola algunos días - sentí como me acariciaba el cabello.

- Sabías esto ¿cierto? - clave mi mirada en él.

- Leyna - la voz de mi abuelo no lo dejo contestar - sabes que esto no es una enfermedad cualquiera - sonreí para tranquilizarlo - debes cuidarte.

- Lo haré - prometí.

- Iré todos los días por ti a la escuela - era por eso que mis padres no quería que se enterarán de mi enfermedad, porque serían más sobreprotectores que el abuelo - te llevare a comer a la casa, y después te llevare a casa.

- Ok - acepte - ahora ¿me llevas a comer?

- Claro - me paso la mano por el cabello - te adoro.

- Y yo a ti


Pues como ven no hay embarazo ^^ espero ke no me odien x lo de Samantha

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Llegue al aeropuerto antes de tiempo, pero en verdad estaba ansiosa por verlo, sentía mi corazón latir con fuerza, esperando su llegada, sabía que hoy lo vería después de dos largos meses de ausencia, mis manos temblaban, al igual que mis piernas.

- Tranquila - repuso Dorian - no me imagino su rostro al verte.

- ¿Cambie? - pregunte elevando una ceja.

- Has bajado dos tallas y créeme que se te ven demasiado - respondió - es por eso, que me sorprende que Alice, aun no se haya dado cuenta de tu estado de salud.

- Suelo usar enormes chamarras - eleve los hombros - pero creo que debo buscar una excusa, para la falta de peso.

- La depresión es una buena excusa - comento posando su mano en mi hombro - pero con tu madre, aun no sé que excusa dar, aunque sería conveniente que le dijeras de tu enfermedad.

- No quiero que se centren en mí, - replique - por fin están juntos, no quiero que por preocuparse por mí, dejen su amor a un lado.

- Eres su hija - me reprocho - tienen el derecho a saber que no estás bien.

- Pero estoy bien - lo contradije.

- No quiero que te vayas sin despedirte - susurro.

- ¡¿Qué?! - clave mis ojos en los suyos.

- Nada - me sonrió - solo dije que no quiero que pases por esto tu sola.

- No lo haré - creo que debía ir para mi audición - mi abuelo estará conmigo.

No hubo respuesta, por eso dirigí mi vista hacia la puerta donde él tendría que salir, en ese momento sentí que todo se movía, gracias al cielo estaba cerca de una silla, me sostuve del respaldo y me senté, esperando que el mareo pasará.

 

- Leyna - la angustia de Dorian me hizo abrir los ojos.

- ¿Se encuentra bien? - en ese momento noté que estaba rodeada por varias personas.

- Sí - susurre.

- Creo que es mejor llevarla al hospital - comento una voz que no pude reconocer, entre todas las personas que me veían.

- Denle espacio - repuso otra voz - necesita respirar.

- Estoy bien - dije con la voz un poco más fuerte y firme.

- Yo me hago cargo - comento una señora de cabello rubio y sus ojos miel se clavaron en mí - ¿Vienes con alguien, querida?

- Espero un amigo - respondí suavemente.

- Lizzie - llamo la mujer - dame la botella de agua.

En ese momento note una chica de cabello negro que le llegaba a los hombros totalmente lacio, caminaba hacia la mujer que supuse sería su madre.

- Toma, querida - repuso la mujer, entregándome la botella.

- Gracias - sonreí levemente antes de llevarme la botella a los labios.

- Casi me matas del susto - me reprocho ¿los ángeles podían morir? - bueno no, pero me asustaste demasiado.

- Lo siento - me disculpe cuando deje de beber.

- No te preocupes - la mujer me sonrió - además estábamos aquí.

Olvidaba que nadie veía a Dorian, solo yo, simplemente asentí, esperando que pasará un poco el temblor de mis piernas, bueno de todo mi cuerpo, en ese momento note más de la chica, debía tener mi edad, los ojos miel de su madre, y era bastante bonita.

- Soy Grace - repuso la mujer con una media sonrisa - y ella es mi hija Elizabeth.

- Leyna - conteste dando otro sorbo al agua.

En ese momento se hizo el silencio, suspire y observe la pantalla en donde indicaban los vuelos, el de Jake ya había llegado, según eso, esperaba que saliera pronto, pero pasaron casi quince minutos, de hecho todos los pasajeros ya habían salido, pero no había rastro de él.

- ¿En qué vuelo venía tu amigo, querida? - pregunto la mujer.

- En el de California de las cinco - respondí, sintiendo un nudo en la garganta.

- ¿Estás segura? - pregunto la chica.

- Sí - anoche me lo había confirmado.

De nuevo se hizo el silencio, ¿Por qué diablos no aparecía? Sentí a Dorian sentarse a mi lado, pero no había rastro de Jacob, no podía dejarme plantada, no era de ese tipo de personas no lo era, las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, no podía dejarme aquí.

Me habría dicho que no vendría, pero entonces ¿Por qué no estaba aquí? Saque el móvil con cierta desesperación, marque su celular, esperando que contestara y me dijera que estaba detrás de mí, simplemente disfrutando de mi reacción, la llamada entro, pero no contesto.

Me mordí el labio para callar el sollozo que quería salir, no podía desarmarme frente a personas desconocidas, aunque la chica me observo con cierta lastima, odiaba ese tipo de mirada, me levante como pude.

- Es mejor irme - dije secamente - gracias por todo.

Sin más salí de su vista, en cuanto estuve fuera del aeropuerto, de nuevo llovía, aunque como dije en Forks eso no era nuevo, pero las gotas de agua, se confundían con mis lágrimas, fue por eso que no me intereso, que la lluvia me mojara, de hecho en ese momento no me interesaba, nada podía importarme.

Solo que él no había venido, había sido su juguete, ni siquiera le importo que tal vez esperaba un hijo suyo, cerré los ojos esperando que el dolor dejará de atormentar mi corazón, pero además corría como si con eso mi dolor se fuera. Mi cuerpo choco contra algo o mejor dicho alguien, termine en el suelo por la debilidad de mis piernas.

 

- Leyna - levante la vista y frente a mí estaba el tal Dorian - ¿Estás bien?

- Suéltame - replique levantándome lo más rápido de lo que fui capaz - no se te ocurra tocarme.

- Solo trataba de ser amable - se defendió.

- Pues no trates - le reproche - recuerda que tienes una orden de que no puedes estar a menos de un kilómetro de distancia de mí.

Sin decir más siguió su camino, era la persona más idiota de esté mundo, siempre creí conocerlo, pero ahora me daba cuenta que Jacob Black era un misterio para mí.

Después de todo Nahuel tenía razón, no sabía elegir, había escogido a la persona que más me había lastimado, grite, deseaba sacar este dolor como fuera eso necesitaba, dejar de sentir la opresión en el pecho, dejar de sentirme dependiente de alguien que no iba a regresar.

- Te voy a olvidar Jacob - asegure - lo voy a hacer, así me cuesta la vida.

- Ley - los brazos de Dorian me cubrieron los hombros - aquí estoy.

Me giré hacia él y lo abrace, en ese momento me pareció tan humano, que no podía creer que solo yo lo viera, su olor, sentí como el hueco en el pecho se hacía más grande, era igual al de Jacob, de hecho me transmitía esa misma paz y tranquilidad que él.

- No - susurre - no quiero que huelas como él.

- No lo puedo evitar - sentí su mano en mi cabello - tengo el aroma y la esencia de Jacob, porque tu alma te pide por él.

- NO - me separe de él y eche a correr de nuevo.

No debía necesitar a Jacob, no debía necesitarlo, pero era como pedirme que dejará de respirar, debía aprender a vivir sin él.


Creo ke en verdad me gusta hacerle la vida miserable a Leyna, y se ke bitha_granger volvera a odiar a Jake, o tal vez alguien más lo haga, pero esperemos ke tenga una buena explicacion de xq no llego. Y ya estamos en la recta final del fic, bueno no tanto así, pero si ya solo faltan como diez capitulos más ^^

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¿Dónde se había metido Leyna? Comenzaba a desesperarme, era casi la medianoche y no había rastro alguno de ella, se suponía que llegaría a las seis a la casa, pero no llego y ni siquiera una llamada o algo que me dijera que estaba bien, y yo aquí apenas caminando, no podía salir a buscarla como deseaba.

- Tranquila Alice - repuso Esme - Jalie debe estar bien.

- Eso espero - susurre.

En la sala solo estaba Esme y Bella con Carlie, los demás habían salido a buscar a Leyna, las primeras dos horas, prometí que en cuanto llegara me iba a escuchar, las dos siguientes fue de pensar en donde estaba y las siguientes fue de angustia, de esperar que estuviera bien.

Ahora lo único que me importaba es que llegara a casa, solo eso, ya no me importaban sus explicaciones, solo quería verla llegar sana y salva, solo eso deseaba.

- La playa - escuche una voz, gire el rostro, tratando de ver quien estaba pero no había nadie - ella está en la playa.

 

Arrugue un poco la nariz, creo que esto de la angustia, me hacía escuchar voces, pero enseguida me di un golpe mental, claro la playa, siempre iba ahí cuando se sentía triste.

- Bella - llame a mi mejor amiga - dile a Edward que busque en la playa.

Mi castaña amiga solo asintió sacando su móvil, observe que marcaba el número, pero antes de que lo hiciera, llamaron a la puerta, Esme fue la que se levanto y corrió a abrir. Un minuto después Nahuel entraba con Leyna en brazos.

Me levante como pude del sillón y con la ayuda de las muletas llegue a su lado, el rostro de mi hija estaba más pálido de lo normal.

- Está bien - informo - solo que el doctor Hale decidió ponerle un tranquilizante.

- ¿Dónde estaba? - pregunte angustiada.

- En casa de Billy - respondió - solo que él llego hace como media hora y la descubrió en la recamara de Jacob.

- Hay que recostarla - repuso Esme.

La vi guiar a Nahuel escaleras arriba, no podía ser que ella necesitara tanto de Jacob, pero parecía que su ausencia no la iba a superar con facilidad, me senté de nuevo en el sofá.

- Ya vienen - me informo Bella.

- Gracias - le sonreí levemente.

- Ella lo va a superar - me aseguro - solo necesita tiempo y tu apoyo.

Suspire, no sabía si en verdad lo iba a superar, pero necesitaba ayuda, y me angustiaba que ya casi no hablaba conmigo, de hecho se la pasaba en casa de mi padre, apenas si la veía, estaba perdiendo a mi hija.

POV Leyna

Abrí los ojos lentamente, la luz era un tanto intensa, que hizo que la cabeza me punzara, cerré los ojos con fuerza, esperando que la molestia pasara, de nuevo abrí los ojos, solo que esta vez más despacio, esperando que se acostumbraran a la luz.

- ¿Cómo te sientes? - lo primero que vi fueron unos ojos chocolate.

- Horrible - respondí con sinceridad.

- Te ves horrible - observe su sonrisa, sentí una opresión en el pecho - ¿Qué pasa?

- Nada - fingí una sonrisa.

- ¿Es por Jacob? - la herida volvió a sangrar - lo siento - se disculpo enseguida - escuche a Billy decir, que no vendría.

- Lo sé - susurre.

- Es un idiota - me acaricio el cabello - pero él se lo pierde, eres hermosa primita, solo que él es muy imbécil y no puede ver eso.

- Ness - mi voz sonó débil - ¿lo amas?

- Lo quiero - me sonrió levemente - pero no creo que sea bueno que te sigas lastimando, esperando por él.

- Es fácil decirlo - observe mi recamara y noté que apenas se veían los rayos del sol - pero no es fácil llevarlo a cabo y menos cuando amas.

- Vaya - sus ojos se clavaron en la ventana - estás más mal de lo que imagine.

Sonreí levemente, tome su mano y ella giro a verme confundida.

- Gracias - ante eso su confusión creció más - por estar aquí.

- No soy la única - me sonrió levemente - en la sala esta toda la familia.

Antes de que contestara llamaron a la puerta, Nessie susurro un suave adelante, en ese momento mi abuelo Edward fue el que entró.

- Nos puedes dejar solos - le pidió a Ness.

- Claro - me sonrió - nos vemos.

Escuche la puerta cerrarse, sabía que me iba a reprender por lo inconsciente que había sido, desvíe mi mirada a un cuadro de un piano que mi madre me había regalado.

 

- Sé que estás triste, porque Jacob se fue - su voz fue suave - y porque no llego ayer, como te lo había prometido.

- ¿Cómo lo sabes? - clave mi mirada en los ojos del abuelo.

- Fácil - se sentó al borde de la cama - porque dejaste tu correo abierto en la computadora de la casa, el chico se estuvo disculpando toda la noche, diciendo que ahora se le hacía imposible regresar.

- ¿Por qué no llamo? - replique.

- Perdió el celular - respondió, acariciando mi cabello - el chico es un tanto despistado y la verdad después de lo sucedido - sabía a lo que se refería - no está en mi lista de herederos - sonreí ante aquello - pero tiene a su favor que en verdad te quiere, pero como perdió el vuelo y no le van a regresar el dinero, tiene que esperar algunos meses para reunir de nuevo el dinero.

No entendía porque me estaba diciendo todo esto, pero espere con paciencia a que terminará de hablar, soltó un suspiro.

- Pedí permiso en el Colegio para que te dejen faltar, jueves, viernes y lunes - lo observe con la nariz arrugada al no entender - está tarde sale tu vuelo a California.

- ¡¿Qué?! - exclame un tanto desconcertada.

- Hoy lo verás de nuevo - contesto con una media sonrisa - claro que iré contigo, pe

- Gracias, abuelo - me incorpore y lo abrace - en verdad eres lo máximo.

- Solo quiero que me prometas algo - asentí sin dejar de sonreír - en cuanto regresemos, tú dejarás está tristeza y volverás a hablar con tu madre como siempre.

- Hecho - de nuevo me abrace a él.

Mi abuelo me acaricio el cabello, en verdad volvería ver a Jake, estaba emocionada, no eso era poco, estaba por gritar que lo volvería a ver, en ese momento me sentí mareada, pero no se lo deje ver a mi abuelo, porque seguramente no me dejaría viajar a California.

La puerta de nuevo se abrió, en ese momento observe a mis padres en el marco, sabía que venía el discurso de que estaba castigada o que no volviera hacer algo así.

- Papá - repuso mamá - ¿nos dejas hablar con Leyna?

- En un rato regreso - beso mi frente y salió de la habitación.

Mamá se sentó en donde mi abuelo había estado, mientras papá se había colocado detrás de ella, de hecho la había tomado de los hombros, espere con paciencia a que comenzarán a hablar.

- ¿Qué pasa contigo? - pregunto papá suavemente - los últimos días has actuado diferente.

- Ya no ríes como antes, ya no sales con tus amigos - siguió mamá - ya no hablas conmigo, ni siquiera estás en casa.

- Es tú oportunidad - repuso Dorian.

- Solo extraño a Jake, - respondí, escuchando el gruñido de Dorian de desacuerdo - dejamos inconclusas algunas cosas, es por eso.

- Sé que te duele que Jake se haya ido - mamá me acaricio la mejilla - pero debes reponerte, si sigues dejando de comer, vas a enfermar.

- Lo sé - susurre - pero solo necesito verlo, y arreglar todo.

- ¿Estás pidiendo que te dejemos ir a California? - pregunto papá.

No conteste, simplemente sonreí un tanto nerviosa, no sabía que iban a responder, sabía que si decían que no, mi abuelo los convencería, así que no estaba preocupada, solo esperaba que dijeran algo.

- Creo que debes cerrar ese capitulo de tu vida - contesto mamá - y por mí no hay problema de que vayas.

- Ya tu madre a contestado - dijo cuando clave mi mirada en él.

 


Ya se ke odian a Jake, y uno ke otro a la escritora, espero ke con esto diminuya un poco, sé ke no fue una gran razon de xq no llego, pero ya se van a reencontrar, espero les guste ^^

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El viaje había sido más agotador de lo que pensé, mis padres casi les da un ataque cuando mi abuelo les enseño los boletos del avión, pero después de una plática con el abuelo, aceptaron que fuera.

Las piernas me dolían y me sentía realmente cansada, quería llegar al hotel y dormir, eso era lo que ansiaba, tome mi maleta y seguí al abuelo fuera del aeropuerto. En cuanto estuvimos fuera, el sol pego de lleno en mi rostro, a pesar de ser las cinco, aun estaba en la cima.

- Quítate la sudadera - me ordeno.

Trate de negarme, pero la verdad estaba haciendo demasiado calor, para traerla puesta, me mordí el labio luchando contra que hacer, ya que si me quitaba la sudadera, notaría que los moretones habían aumentado, sentí la mirada de mi abuelo sobre mí.

Suspire, después de todo no deseaba sudar, fue por eso que decidí quitarme la sudadera, aunque me aleje un poco del abuelo, esperando que no notara los nuevos moretones, pero en cuanto escuche su gruñido entendí que si los había observado, pero no dijo nada.

Subimos al taxi, mi abuelo observo el reloj y se llevo la mano a la bolsa de su pantalón y saco la pastilla que me tocaba, me la entrego y me paso la botella de agua, la tome sin decir nada. Odiaba tener que tomarlo porque como a los veinte minutos sentía nauseas, pero Charlotte me había advertido de ciertos efectos secundarios.

El viaje duro como veinte minutos, mi abuelo hizo que el hombre se detuviera, enfrente de una casa mediana, sencilla, con un árbol enfrente y de un solo piso, camino frente a mí mientras llevaba ambas maletas. ¿Qué hacíamos ahí? Esa era mi pregunta, no recordaba que mi abuelo tuviera amigos en California.

- ¿No te imaginas quien vive aquí? - pregunto Dorian.

- Jacob - susurre, en ese momento sentí mi corazón latir con rapidez.

- ¿Leyna? - levante la vista y me encontré con una mujer, de cabello negro, como de unos veinticinco años, los ojos cafés más claros que los de Jake - pero mira que grande estás, te deje siendo aun una niña y mírate ahora.

- ¿Rebecca? - no podía creer que esa fuera la misma chica que yo había dejado de ver, hacía siete años.

- No puede haber cambiado tanto - me reprocho, y sin más me abrazo - no sabes como te extrañe este tiempo.

- Yo también - me separe de ella con una media sonrisa.

- Ven - me tomo del brazo y me guió a la casa, en donde mi abuelo ya saludaba a un hombre alto y un tanto fornido que recordaba borrosamente - el es Félix, ¿lo recuerdas?

- El surfista - conteste al recordar donde lo había visto.

- Vaya tu memoria es buena - repuso Félix, con una media sonrisa - eras una niña, la última vez que te vi.

- El tiempo también pasa en Forks - dije suavemente.

- Ya veo - sonrió más - y veo que te hizo bien.

Sonreír ante eso, Rebecca aun no me soltaba el brazo, así que me guió a la sala, en donde me obligo a sentarme, mi abuelo se sentó junto a Félix que apenas si recordaba, ya que solo había estado tres meses en Forks, pero eso basto para que Rebecca se enamorara y bueno se casara y viniera a vivir con él.

 

Nunca me vi a mí a los dieciocho años, siguiendo a un hombre, bueno al menos no con tres meses de haberlo conocido, pero ella siempre dijo que había sido amor a primera vista y era bueno que ese amor siguiera.

- No puedo dejar que se vayan a un hotel - repuso Rebecca y Félix asintió.

- Nos sentiríamos honrados con su presencia - corroboro su marido.

- No queremos dar molestias - comento mi abuelo.

- Para nada - Félix le quito importancia - se quedarán.

- Pueden ocupar la habitación de Jake - Rebecca sonreía animada - no creo que le moleste.

- Hablando de él ¿Dónde esta? - mi abuelo quito la pregunta de mi boca.

- Ya no debe tardar en llegar - Rebecca observo su reloj de mano - se supone que fue a trabajar, pero con este niño ya no sé.

- ¿A qué te refieres? - clave mi mirada en ella.

- Pues que se supone va a trabajar, pero casi nunca tiene dinero - elevo los hombros - supongo que alguna chica lo trae loquito - me golpeo el hombro a modo de juego - ya conoces a Jake.

- Sí - en ese momento sentí mi corazón partirse, pero fingí una sonrisa.

- Pero Jake, me contó que sales con Nahuel ¿cómo van? - su sonrisa era amable.

- Terminamos - conteste tranquilamente - y pues ahora nos llevamos increíble, creo que ocupo el puesto de Jake como amigo.

- No creo que eso le guste a mi hermano - me dijo seriamente, pero enseguida sonrió - pero que bien, que a pesar de haber terminado sigan como amigos.

No conteste, los otros tres comenzaron a hablar de cómo seguía Forks, mientras yo trataba de controlar mis nauseas que ya habían llegado, respire profundo tratando de que pasarán, pero sabía que no sería tan fácil dejarlas a un lado.

- ¿Te sientes bien? - en ese momento mi abuelo estaba frente a mí.

- Sí - susurre - solo quisiera utilizar el baño.

- Al fondo a la derecha - dijo Félix.

- Gracias - y sin más camine hacia donde me había indicado.

Cuando llegué, note que estaba más pálida de lo normal, me recargue en el lavamanos, esperando que se me pasara la nausea, cerré los ojos esperando que así fuera más rápido.

- ¿Se lo piensas decir? - pregunto Dorian.

- ¿Qué? - sabía a que se refería, pero no iba a decirlo.

- Sabes a que me refiero - me espeto.

- No sé a que te refieres - abrí los ojos y lo vi sentado en el excusado - y quítate, que siento que me voy a desmayar.

- ¿Le dirás que estás enferma? - pregunto ayudándome a sentarme.

- No - recargue mi cabeza en mis mano - todo me da vueltas.

- Veme - me urgió, levante la vista y la clave en la de él - respira, vamos hazlo poco a poco.

Y eso hice, respire lentamente, poco a poco tanto la nausea y el mareo comenzaron a pasar, los ojos de Dorian, mostraban cierta preocupación, le sonreí levemente, para hacerle ver que me sentía mejor.

- ¿Ya paso? - asentí levemente.

Me incorpore levemente, temiendo que me fuera a caer, pero mis piernas tuvieron la fuerza suficiente para detenerme, me acerque al lavamanos y me lave las manos y después me moje el rostro. En cuanto estuve más segura del que mareo no regresaría salí.

 

- Ya llegue - escuche la voz de Jake.

- Tenemos visitas - respondió Rebecca desde la sala - ven.

Mi sonrisa no podía ser más grande, porque ya no cabía en mi rostro, camine hacia la sala y lo vi de pie, no podía ver su rostro ya que estaba de espaldas.

- ¿Nana vino? - fue lo primero que salió de sus labios.

- Primero deberías saludar - le reprocho mi abuelo.

- Lo siento - se rasco la nuca y supuse sonreía - hola.

- Que gran saludo - dije, en ese momento giró hacía mí.

- Estás aquí - me abrazo con demasiada fuerza o ahora estaba más débil, no sabía que era, pero eso ahora no importaba, solo me interesaba que de nuevo lo veía - lamento no haber llegado.

- Ya no importa - me aferre con fuerza a él - no te vayas de nuevo - le susurre.

- Siempre estoy contigo - me beso la frente, mientras el resto solo nos observaba.

En ese momento sentí como un peso se me quitaba de encima, no importaba nada, solo que ahora estaba junto a él, solo eso.


Espero ke les guste y ya se volvieron a ver. Y bueno ya tengo casi el final, espero ke les guste el final, aunke aun falta.

Rebecca Black

Felix Vultiri

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Estaba más pálida de lo normal, había bajado de peso, ¿Qué se había estado matando de hambre? La observe comer el pastel de chocolate con tanta ansiedad, sonreí era tan pequeña.

- ¿Por qué me ves tanto? - me reprocho.

- No te veo, - estaba por replicar - te admiro - me sonrió de lado y logre que se sonrojara un poco.

- ¿Sigues creyendo que debemos estar separados? - sus ojos se clavaron en los míos.

- No - suspire - de hecho me di cuenta cuando estuve en el avión, pero ya era tarde para regresar.

- Es raro - repuso observando la avenida.

- Lo sé - acepté - pero se siente bien, tomar tu mano, bueno con otro significado - aclare, ya que varias veces siendo amigos tomaba su mano.

- No hay embarazo - dijo de pronto.

- Nahuel me lo dijo - seguía sin verme - pero ¿Qué te dijeron? ¿Por qué te sentías mal?

- Hormonal - me sonrió levemente, algo andaba mal.

- ¿Segura? - ella asintió.

No quede muy convencido, pero sabía que no me diría nada, a pesar de que le insistiera, no iba a lograr nada, observe que debajo de la sudadera, llevaba una blusa sin mangas.

- ¿No tienes calor?

- No - desvió su mirada, parecía que observaba a alguien.

- ¿Jacob? - levante la mirada y frente a mí se encontraba una chica de cabello castaño y ojos miel.

- Camille - sonreí, mientras me levantaba y la saludaba con un abrazo, escuche el carraspeo de Nana - mira te presento a mi novia; Leyna, Camille.

- Hola - saludo Nana con una media sonrisa.

- No sabía que tuvieras novia - repuso Camille seriamente.

- Si me disculpan - Nana se levanto de la mesa y camino hacia los baños.

En ese momento observe la nariz arrugada de Camille, eleve una ceja un tanto confundido ¿Por qué me observaba como si hubiera hecho algo mal? No había hecho nada, al menos que yo recordará.

- ¿Por qué no hablaste de ella? - su mirada miel era irritada.

 

- Siempre lo hice - eleve los hombros - siempre te contaba sobre Nana.

- Pensé que solo eran amigos - gruño.

- No sé que te hizo pensar aquello - eleve los hombros - pero no veo porque te molesta.

Escuche un bufido y sin más salió del lugar, muy bien ¿Qué diablos había pasado? Me quede pensando en aquello, tratando de entender la actitud de Camille, me preocupaba un poco porque cuando llegue a California ella fue la primera persona que me dio su amistad.

No entendía su actitud, pero esperaba que mañana me diera una explicación, en verdad que las chicas eran complicadas, a la única que conocía perfecto era a Nana, era la menos complicada de todas o al menos eso me parecía a mí.

- ¿Por qué tan pensativo? - levante la mirada y ahí estaba un tanto pálida, pero con una media sonrisa.

- Por nada - sonreí, pero ella arrugo la nariz.

- ¿Acaso es por tu amiga? - no mostraba enojo, no conteste - le gustas - susurro, tomo mi mano - y bueno no la culpo, pero como es de suponerse, que me presentarás como tu novia le molestara.

- Pero eres mi novia - replique.

- ¿Cuándo me preguntaste? - elevo una ceja.

- ¿No lo hice? - ella negó con una media sonrisa - Nana - apreté su mano - ¿quieres ser mi novia?

- No - ante aquello arrugue la nariz - esto no puede ser solo un noviazgo, - en verdad estaba confundido - un Te Amo no es suficiente, para lo que siento por ti, y no sé si siempre pueda estar contigo, pero de algo debes estar seguro, lo que siento por ti, será para siempre.

- ¿Por qué me dices eso? - parecía que se estaba despidiendo.

- Solo quería ser sincera contigo - me sonrió de lado - pero no te asustes, no te estoy dejando - bromeo - Jake - se levanto y tomo mi rostro entre sus manos - dime que sientes por mí.

- ¿Qué siento? - sus ojos clavados en mí, me dificultaba el pensar - eres mi todo, no hay nada que me pueda llenar más que tú, sin ti no soy nada, mi vida no gira entorno a ti, tú eres mi vida, no sé que haría sin ti.

Sin más me abrazo, le respondí el abrazo, no entendía que pasaba, pero parecía que su vida dependiera de ello en ese abrazo, la tome de la cintura y la senté en mi regazo, y ella sin dejar su agarre en mi cuello, oculto su rostro en mi hombro, acaricie su cabello no entendía que tenía.

- ¿Qué pasa? - pregunte en voz baja.

- No quiero separarme de ti - susurro - estos dos meses sin ti, han sido horribles, de hecho hasta esta tarde que llegue y te vi, fue volver a vivir.

POV Alice

- ¿Te sientes bien? - pregunto Jasper que tomo mi mano - te ves tensa.

- Me preocupa Leyna - repuse, clavando mi mirada en él - estos dos meses ha bajado demasiado de peso, claro que como ahora ya no pasa tiempo aquí, no puedo preguntarle que le pasa.

- Charlotte me dijo que Ley necesitaba mucho cariño - él también estaba preocupado - y que le haría muy bien, que estuviéramos juntos, que eso era lo que más necesitaba.

- Mi padre dijo algo similar - suspire - ¿Qué es lo que nos ocultan?

- No creo que sea malo - me beso la frente - no, nos ocultarían algo que dañará a nuestra hija.

- No lo sé - algo me decía que Ley no estaba muy bien - en verdad, no la veo muy bien y me angustia, pensar que algo malo le pasará.

 

- Allie - me reprocho - nuestra hija está en perfecto estado, solo te preocupas por insignificancias.

Me sonrió y yo se la regrese, claro que no era del toda sincera, después de todo no sabía que estaba pasando realmente en la vida de mi hija, creía que eso de que no comiera y que hubiera adelgazado, se debía a Jacob.

Esperaba que en cuanto llegara todo eso cambiara, eso ansiaba en verdad, porque Ley junto con Jazz eran lo más importante de mi vida, pero Leyna era lo que le daba sentido a mi vida, ella era la prueba del amor que nos teníamos, era esa parte que nos hacía ver que el amor si se podía.

Por ella había seguido amando a Jasper, porque esos ojos azules eran iguales a los de él, de hecho muchas de sus reacciones eran las de él, su forma de fruncir el ceño era de Jazz, al igual que esa fingida fortaleza que creían que me engañaba, pero que en el fondo sabía que estaban muriendo de miedo.

- ¿Recuerdas, nuestra primera cita? - pregunto Jazz, supuse que había notado que seguía pensativa por lo de Ley.

- No mucho - admití - solo recuerdo que me llevaste a comer pizza.

- No muy romántico - me sonrió de lado - pero, no pareció molestarte.

- Bueno para ser sincera, me imagine que me llevarías al restaurante más romántico - sonreí levemente - me arregle con esmero, - él soltó una risita - esperando estar acorde al lugar.

- Lo recuerdo - su sonrisa era tan perfecta - llevas un vestido precioso, de hecho estabas hermosa, ese día supe que mi teoría de que eras un ángel era correcta - me tomo la mano - y yo iba con pantalón de mezclilla y una playera de

- U2 - lo interrumpí - el cabello, bueno debo decir que cuando te levantas lo tienes mejor que ese día - me miró con una sonrisita ladina - y esos converse, creo que papá casi te corre cuando te vio.

- Si creo que sí - me acaricio la mejilla - aun siento ese escalofrío, al sentir su mirada en mí, creo que estuvo a punto de enviar a Edward de chaperón.

- Pero deja a mi padre - replique - yo había ido a comprar ese vestido, me había tardado casi dos horas en arreglarme, y bueno cuando te vi así, para mí estabas perfecto, a pesar de que no habías puesto el menor interés en tu arreglo.

- Y la palabra perfecta, era muy corta, para lo que me pareciste - me beso castamente - para mí eras una Diosa - sonreí ante aquel comentario - creo que te debo una disculpa por haberte llevado a una pizzería, y más como estabas, tú merecías una cena a la luz de la luna en el restaurante más caro y elegante de Port Angeles.

- No tienes porque disculparte - dije suavemente - de hecho fue una de las mejores noches de mi vida.

- La mía también - colocó su cabeza en el hueco de mi cuello - ese día supe que no podría dejarte ir, porque si lo hacía no encontraría a nadie como tú, nadie que tuviera esa sonrisa que me tranquilaza, esos ojos que me hacen creer que todo es posible y mucho menos que tuviera esa suave voz que me llena de paz y me ayuda a pensar con claridad en los momentos más difíciles.

- Te Amo - acaricie su cabello.

- No más que yo - me beso el cuello - créeme Allie.


Bueno espero ke les guste la parte Alice-Jasper y ya poco a poco nos acercamos a la recata final ;D

Me encantaría que leyeran mis dos fics, claro si pueden y les gusta como escribo:

 

Si pudieras ver: https://www.potterfics.com/historias/52755

Un lento adiós: https://www.potterfics.com/historias/53821

Capitulo dedicado a:

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- Me siento horrible - susurre - no puedo creer que esto de las nauseas aumentaran.

- Charlotte te lo advirtió - comento Dorian - además estás más pálida.

- No es necesario que me lo recuerdes - replique - me duele todo el cuerpo.

- Nana - al escuchar su voz, desee estar en casa, no porque no quisiera estar con él - vamos, es tarde y quiero desayunar antes de ir a la escuela.

- No quiero ir - dije en voz baja, ya que hasta el hablar me dolía - estoy cansada.

- Se supone que estos días íbamos a pasar todo el tiempo posible juntos - no había reproche, pero me hizo sentir mal - pero está bien, duerme y en la tarde que regresé pasamos tiempo juntos.

- Muy bien - suspire - en veinte minutos estoy lista.

Supuse sonreía, pero no vi su rostro, me levante de la cama cuando escuche la puerta cerrarse, mis piernas en verdad estaban débiles, con bastante esfuerzo llegue a la maleta, no podía creer que me doliera tanto las piernas, parecía que había corrido un maratón.

Tome lo primero que se asomaba en la maleta y camine hacia el baño, tal vez una ducha me ayudaría con el dolor de los músculos. Me observe en el espejo y esta vez había amanecido más pálida y ojerosa que otras mañanas, en verdad estaba horrible.

¿Dónde diablos estaba Amanda cuando se le necesitaba? Suspire y me desvestí tratando de olvidar el dolor, pero cuando sentí que el agua caía sobre mi piel, estuve a punto de gritar, me mordí el labio para no hacerlo, no imagine que sentir las gotas fuera a hacer tan doloroso.

Después de un martirio de ducha, me seque tratando de apenas rozarme, algo complicado, pero después de unos cinco minutos, por fin me estaba vistiendo, me ardía la piel, así que me la puse tan suavemente como pude, en cuanto termine me cepille el cabello, al menos agradecí que eso no me causara dolor.

En cuanto estuve lista, salí aun con las piernas adoloridas, cuando observe las escaleras, pensé mil formas de bajar, pero cada una sería dolorosa, así que me recargue en el barandal, pero fue un error, porque los brazos también dolían, baje tratando de no tomarle importancia al dolor.

- Vamos Nana - me llamo al pie de la escalera - caminas como anciana.

- No me apresures - le espete - ya voy, es solo que me lastime un tendón de la pierna derecha y me duele al caminar.

- Haberlo dicho antes - en menos de lo que imagine, ya estaba frente a mí.

- Espera - susurre, al saber lo que iba a hacer, pero como siempre no me escucho.

Su agarre fue un tanto brusco, de haber estado bien si me habría dolido, pero no habría sido nada, pero ahora por más que me apreté los dientes para no gritar, si salió un débil gemido.

- ¿Te lastime? - la preocupación era evidente en su voz.

- Un poco - le sonreí y bese su mejilla - pero estoy bien.

- ¿Segura? - sus ojos se clavaron en los míos.

 

- ¿Alguna vez te he mentido?

- Ya lo haces - me espeto Dorian.

No hay respuesta por parte de él, sé que sabe que le oculto algo, lo sabe mejor que cualquiera, pero también sé que no me obligara a que se lo diga, esperara a que yo sea honesta con él. Es algo raro que conmigo acepte no saber todo, pero con el resto de las personas, siempre le gana la curiosidad.

Sus ojos cafés me hacen sentir en casa, sé que con él no necesito más lo sé, es por eso que no quiero irme, no voy a dejar que la Leucemia me consuma, no voy a dejar de luchar, solo por Jacob y también por mis padres.

- No va a pasar nada - parece que lee mis pensamientos - vamos a estar bien.

- Algún día - susurre - sabrás todo.

- Lo sé - me beso la frente - pero ahora vamos a desayunar.

En cuanto llegamos a la cocina Rebecca sonríe, mientras mi abuelo frunce el ceño, esa es la señal que Jake recibe, para dejarme en el suelo, observo que justo al lado de mi abuelo esta mi desayuno, que consta de un poco de fruta, un licuado que he comenzado a tomar cuatro días atrás sabe horrible, pero es lo más nutritivo que hay, según dice el abuelo.

De hecho trato de decirme que era lo que llevaba, pero después de escuchar nopal, decidí que lo mejor para mí, era mantenerlo oculto, me tomo el licuado sin ni siquiera olerlo, porque si lo hago no me lo tomaré, en cuanto lo termino la fruta ya no entra.

- Está bien - susurro mi abuelo - ve a lavarte los dientes.

Giro a verlo, pidiendo que sea una broma, pero sé que no es así, suspiro antes de levantarme para subir las escaleras y llegar a lavarme los dientes.

- Te bajo tu cepillo - se adelanta Jake - tú camina al baño de visitas.

- Gracias - en verdad mi cuerpo está agradecido por aquello.

Bajo más rápido de lo imaginado, me lave los dientes y después de despedirme del abuelo y prometerle que llegaría a comer, por fin salimos de la casa, es raro ir con él al Colegio, bueno a uno en donde no estoy inscrita, pero me aseguro que nadie me iba a prohibir la entrada.

El camino estuvo lleno de chistes que había olvidado, y en verdad extrañaba, debimos caminar hacia el Instituto, y eso se debía a que quedaba como a cinco cuadras de la casa de Rebecca, las piernas me dolían, pero ya no tanto, supongo que el ejercicio me había ayudado.

En cuanto llegamos, observe que dos chicos, se acercaban a nosotros, saludaron a Jake, supuse serían sus nuevos amigos, uno tenía el cabello negro y ojos azules, mientras el otro era rubio y sus ojos eran grisáceos.

- Ellos son Alec y Demetri, amigos de California - me presento - y ella es Leyna.

- Por fin - el rubio que me presento como Demetri sonreía - no sabes como estaba Jacob, por no saber de ti.

- Más bonita de lo que pensé - Alec me hizo una leve reverencia.

- Gracias, - arrugue un poco la nariz - supongo.

- No le hagas caso - comento Demetri - está un poco dañado, nuestra teoría es que su hermana en el útero le robo el cerebro.

- Son raros - admitió Jake - pero créeme te caerán bien.

Asentí con una media sonrisa, en ese momento llegaron cuatro mujeres y un hombre, a la castaña la recordaba de la noche anterior, todos saludaron a Jake, y enseguida posaron sus miradas en mí.

- Ella es Leyna - tomo mi mano - y ellos son Jane, - me señalo una rubia de ojos azules, que se parecía bastante a Alec - Victoria, - era una chica de cabello rojo y ojos miel - James - que venía de la mano de la pelirroja, era rubio y ojos avellana - Chelsea - era una rubia de ojos verdes - y bueno a Camille ya la conoces.

 

- Mucho gusto - conteste con una media sonrisa.

- La chica maravillosa - repuso Victoria y se acerco y sin más me abrazo - es bueno conocerte, y más que nos muestres al Jacob sonriente.

- Exacto - concordó James - antes solo sonreía cuando, alguno de estos dos - señalo a Alec y a Demetri - hacían estupideces, aunque es muy común que lo hagan.

- Por fin se te hizo - comento Jane - bueno Leyna, solo debo decirte que después de todo lo que Jake a hablado sobre ti, es casi como si te conociera.

- Creo que Jake no te ha hablado sobre nosotros - repuso Chelsea.

- Bueno llego ayer - se defendió Jake - además no iba a comenzar a llenarla de información, la primera noche.

- ¿Te piensas quedar? - Jane me sonrió amablemente - sería increíble que lo hicieras.

- Claro - siguió Chelsea - podríamos mostrarte todo California, ya que en unos días no se conoce.

- Regreso el Lunes - interrumpí a sus comentarios.

- Vaya - suspiro Victoria - en muy poco tiempo, considerando lo que Jacob te extraño.

- Bueno debo regresar con mis padres - me coloque el cabello detrás de la oreja nerviosa.

- Supongo - Camille me miró fríamente.

- ¿Si pudieras te vendrías a vivir aquí? - pregunto Demetri.

¿Por qué ahora toda su platica era yo? Supuse que solo trataban de ser amables, y además siempre se debe responder una pregunta y además conocía la respuesta.

- No - dije sinceramente - en Forks está todo lo que necesito, mis amigos, mi familia, Dorian.

- ¿Quién es Dorian? - pregunto Camille con demasiado interés.

En ese momento note que mi mente me jugaba malas pasadas, sentí como Jake soltaba mi mano, maldita boca.

- Bien hecho - se supone que debería apoyarme.

Todos esperaban mi respuesta, de hecho yo buscaba una respuesta, pero se escucho el timbre, "salvada por la campana". Caminaron hacia su salón, en ese momento Jake fue el primero en irse, sabía que Dorian siempre estaba conmigo, como ahora, pero lo sentía más cerca en Forks.

Pero ahora que iba a decir como respuesta, que Dorian era mi ángel, creo que todos me verían como loca y tal vez lo estaba por haberlo mencionado, no los seguí, necesitaba despejar mi mente.

Salí de la escuela y comencé a caminar sin un rumbo fijo, sabía que Jake querría una explicación, pero ¿Qué diablos iba a decirle?

- No puede enojarse contigo - trato de reconfortarme.

- ¿Tú crees? - la ironía no la pude retener.

- Solo debes buscar una excusa - repuso suavemente.

- ¿Qué le voy a decir? - en verdad esto de no estar bien con Jake, no me ayudaba a pensar - ¿Qué del que hablaba era mi ángel?

- No - suspiro - pero algo se nos ocurrirá.

- Olvídalo - solté un largo suspiro - Jacob, debe estar formándose millones de conjeturas, en las cuales tú y yo tenemos algo más que amistad.


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Camine por largo rato en el parque, en verdad necesitaba despejar mi mente, que llegara alguna idea a mi cabeza de explicar el porque había mencionado a Dorian, y más darle una explicación de quien era.

 

- Debemos regresar - repuso Dorian - tu abuelo comenzara a preocuparse.

No conteste, simplemente comencé a caminar hacia casa de Rebecca, después de todo, mi estómago comenzaba a pedir por alimento, aun no tenía nada para disculparme.

Llegue a la casa más rápido de lo que creí, abrí la puerta y note que no había nadie, algo que me alegraba, así no tendría a mi abuelo sobre mí, viendo que comía y que no, camine hacia la sala y en ese momento sentí mi corazón hacerse pedazos, ya que la imagen de Jacob besando a Camille no era lo que necesitaba.

- Lamento interrumpir - repuse con la voz un tanto temblorosa - pero ¿Dónde esta mi abuelo?

- Salió - fue su seca respuesta.

Sin más salí de ese lugar, sentí mis ojos arder, sabía lo que venía ahora, de nuevo llorar, sentirme mal por él, subí a la recamara y sin más el llanto se hizo presente, era tan débil y patética, lo sabía, pero no por eso podía dejar de sentir la opresión en el pecho.

- Una prueba más - susurro Dorian - no deben estar juntos.

- Ya entendí - me mordí el labio - no es necesario que lo repitas.

- Sé que duele - solloce con más fuerza - pero te ayudara a crecer, después de todo ya Bella te lo dijo, estás a un corazón roto menos de encontrar a tu verdadero amor.

Tal vez eso era cierto, escondí mi rostro en la almohada, tratando de apagar los sollozos, pero el dolor en el alma era más grande de lo que podía soportar, en verdad eso de creer que los cuentos de hadas se hacen realidad, y ver que no son más que cuentos infantiles, que jamás estarán en la vida real, duele y demasiado.

- Lo siento - escuche en el marco de la puerta.

- Olvídalo - susurre - solo vete.

- Debemos hablar - me pidió - déjame explicarte.

- Ya no importa - repuse, sentándome en la cama - solo sal de aquí.

- Nana - sentí como mi corazón se desgarraba por aquello - Te Amo.

- Cállate - le espete - no quiero oír nada de tus mentiras, me cansé.

- Estaba celoso - se defendió - ¿dime quien diablos es Dorian?

Me sequé los rastros de lágrimas, y lo mire con dolor, decepción y sobre todo con amor, después de todo lo amaba con demasiada fuerza.

- Dorian, es alguien que me cuida y me protege y sobre todo me consuela - respondí - cuando tú me destrozas, cuando dejas mi corazón en el suelo, es él que tiene que recogerlo y curarlo, al menos lo que puede.

- Camille no significa nada en mi vida - sus ojos mostraban sufrimiento - perdóname, no pienso cuando siento que te puedo perder.

- Ya lo hiciste - suspire - de hecho creo que debiste guardar tus sentimientos, debiste dejarme seguir con Nahuel - necesitaba sacar todo - dejarme amarlo, y tú solo ser mi mejor amigo, él que estaba siempre consolándome, dándome consejos, secando mis lágrimas - él no trato de decir nada - pero hiciste todo mal, ahora en vez de calmar mi llanto tú lo provocas.

- Lo guarde - me espeto - por años lo hice, sabía que yo no era bueno para ti, fue por eso que jamás te dije lo que sentía por ti, pero necesitaba estar a tu lado, proteger tu corazón de quien quisiera dañarlo.

- Y ahora tú lo has destrozado - replique - no soy nadie sin ti, todos lo saben; el único que no se da cuenta de ello eres tú. Me he vuelto dependiente de ti, siempre supe que te amaba, siempre lo hice, pero sabía que si lo demostraba iba a sufrir y aquí están los resultados. Debiste dejar que mis sentimientos siguieran escondidos - lo mire con rabia - ese día en el hospital, tenías que haber dicho que Nahuel estaba celoso, que por eso te quería lejos, te habría creído como siempre, lo habría hecho.

 

- Lo sé - me sonrió amargamente - pero me estaba ahogando con lo que sentía por ti.

- Te hubieras ahogado con eso - mis lágrimas de nuevo salían - el único que sufriría serías tú - caí de rodillas - solo tú, yo no tendría que sentirme patética por suplicarte por un poco de amor, por las migajas que solo puedes darme.

- Me arrepiento - me abrazo con fuerza - no sabes como quisiera, regresar el tiempo, y mentirte, decirte que el celoso era Nahuel. Decirte que era un paranoico que creía que le iba a quitar a su novia, mentirte, como lo he hecho desde hacía cuatro años.

- Enséñame a olvidar - le suplique - dime como vivir sin ti o al menos, la forma en que haces, para poder involucrarte con alguien más. Dime como eres feliz.

- Miento - susurro - siempre lo hago - me acaricio el cabello - solo contigo, era en verdad yo, solo tú conoces al verdadero Jacob, y lamento todo el daño que te hice, sé que no lo creerás, pero cada lágrima tuya es una daga en mi alma.

- ¿Por qué me lastimas? - pregunte aferrándome a él.

- No sé amar - respondió suavemente - Te Amo, pero no sé demostrarlo, y sé que no basta el solo escucharlo, que necesitas que mis actos lo demuestren, suelen decir que un acto vale más que mil palabras.

- Es mejor que todo termine - me dolía decir aquellas palabras, pero era lo mejor - decir adiós, de una mejor forma que la primera vez, nos ayudara a cerrar este ciclo.

- ¿Lo crees? - el nudo en mi garganta me impedía hablar - estoy atado a ti, eres parte de mi vida, y en verdad dudo que te deje de amar.

- Debemos intentarlo - susurre - hoy me iré, hoy tu y yo nos diremos adiós de la forma en que esa vez no pudimos.

- No te iré a dejar al aeropuerto - repuso secamente - soy malo para decir adiós.

- Dime adiós aquí - me separé de él.

- No quiero que te vayas - me abrazo, y terminamos en el suelo - te necesito aquí.

- No quiero sufrir más - respondí, acariciando su mejilla - mi corazón no lo soportara.

- Entonces te diré un secreto - me beso la barbilla - te mentí - arrugue la nariz al no entender - cuando te dije, que me había acostado con varias mujeres, era mentira - me sonrió débilmente - creí que te darías cuenta cuando estuvimos juntos, estaba muerto de miedo, de lastimarte.

- Bromeas - pero sus ojos, me dijeron que era cierto - ¿fui tu primera vez? - asintió levemente - ¿y lo de Kendra?

- Celos por Nahuel - suspiro - soy un idiota, sé que Nahuel es mucho mejor que yo para ti, y me molesta saberlo, fue por eso que trate de alejarte de mí, y que fueras con él.

- Estás loco - replique - no puedo creer que me hayas mentido.

- Lo siento - me beso la mejilla - pero debía venir a California, ya estaba todo, así que creí que lo mejor es que te decepcionarás de mí, y fueras a brazos de Nahuel.

- Me lavas tan rápido el cerebro - le reproche - a cualquier otro, lo habría golpeado, de hecho ni siquiera habría venido a buscarlo, pero te aseguro que habría dejado que mi orgullo hablara - me observo sin entender - contigo no puedo ni enojarme, con un simple lo siento lo solucionas todo - lo mire fríamente - y te odio por eso, porque me tienes en tus manos y lo aprovechas para lastimarme.

 

- ¿Estoy perdonado? - me sonrió de lado.

En ese momento recordé una canción, que en verdad venía perfectamente a lo que sentía por Jake.

Engáñame, olvídame, que le importa al corazón

si mi amor está firmado para ti sin condición

Sus ojos se clavaron en los míos, y en verdad eso era cierto, no me importaba, mientras él siguiera conmigo.

Castígame y miénteme, te confieso me da igual

hace tiempo ha decidido mi corazón a quien amar.

Creo que desde que nos habíamos conocido, lo había elegido a él, los demás solo habían sido tratando de olvidarme de él, pero mi corazón siempre le había pertenecido.

No importan tus amores, no importa tu pasado

tus pequeños errores ya los he perdonado

mucho antes de pecar.

Y eso era verdad, no importaba cuáles fueran sus errores, para mí no tenían la menor importancia, porque todos ellos ya estaban perdonados, mucho antes de siquiera los imaginara.

Y no hay nada que hacer,

yo nací para amarte y amarte sin final

algún día lo sé, el caudal desbordado

de tus aguas llega al mar.

Nada va a detener el impulso de amar

que me dicta el corazón

yo nací para amarte, yo nací para amarte

más allá de la razón.

Acaricie su mejilla, en donde una lágrima traidora ya bajaba, tomo mi mano y la beso, después bajo a la muñeca.

Después al fin aprenderás

a aceptar mi corazón, si el amor es verdadero

no se rinde ante el dolor,

te esperaré, no importa cuando me hieras

sin piedad

el destino está marcado serás mío nada más.

Y creo que yo ya le había demostrado que el mío era verdadero, después de todo aquí seguía sin importar las heridas del corazón. Y seguiría hasta que aceptara que me amaba, sin importar cuantas heridas más se llevara mi corazón

Y no hay nada que hacer,

yo nací para amarte y amarte sin final

algún día lo sé, el caudal desbordado

de tus aguas llega al mar.

Nada va a detener el impulso de amar

que me dicta el corazón

yo nací para amarte, yo nací para amarte

más allá de la razón.

- La última vez - me susurro - prometo que será la última vez, que besé otros labios que no sean los tuyos, que toque otro cuerpo - sentí sus manos bajar a mis piernas - la última vez que te lastime.

- Te Amo - tome su rostro entre mis manos - y voy a estar aquí, siempre, a tu lado, después de todo es mi lugar, donde tú estés yo voy a estar.

 

- Mi lugar es entre tus brazos - me beso suavemente - y siempre quiero estar ahí.

Lo bese sin importarme nada, necesitaba saber que estaba ahí, que era él, quien comenzaba a acariciarme, que eran sus manos las que me desnudaban, que eran sus labios los que besaban y mordían mi cuello, que era él quien estaba aquí, haciéndome el amor, que después de todo su corazón me pertenecía.


Antes ke nada la canción es de Alejandro Fernández, se llama "Yo nací para amarte" la estaba escuchando y creo ke a Ley le keda perfecta. Espero ke no odien mucho a Jake n.nU

Capitulo dedicado a:

bitha_granger

mercysalvatore

Zhere StAr De Black

sole-cullen

El lunes que llegaba Leyna por fin llego, estaba ansiosa por verla, después de todo había estado cinco días sin verla, y bueno Jasper dice, que debo dejarla ser independiente, pero ahora necesito protegerla, algo me dice, que debo mimarla, más que nunca.

- Vamos Allie - escuche la voz de Jasper - Ley no debe tardar en llegar.

- Si ya voy - acepte con una media sonrisa, mientras caminaba con la ayuda de las muletas hacia la puerta.

- Te ves hermosa - me beso la frente.

- Gracias - sonreí débilmente - me muero de ganas de decirle a Ley, sobre nuestra boda.

- Creo que va a estar más emocionada que tú - me tomo en brazos, para llevarme al auto - ya sabes, que siempre ha querido esto.

- Quiero ver su cara, cuando se lo digamos - me emocione de ver el rostro de mi pequeña, en verdad ansiaba verla.

El camino fue en imaginar la reacción de Leyna, cuando le dijéramos sobre nuestra boda, seguramente se pondría a brincar de felicidad, y eso me emocionaba, verla a ella feliz, era estarlo yo. Jasper simplemente sonreía, mientras me veía hablar emocionada sobre los preparativos.

Después de todo tenía que ser pronto, ya no quería pasa tiempo lejos de Jazz, deseaba volver a ser una familia, lo necesitaba en cada día de mi vida, lo quería verme apoyarme y tomar mi mano cuando cayera, eso necesitaba, en verdad ansiaba poder despertar todos los días a su lado.

Saber cada día que es el hombre de mi vida, y que estará por siempre ahí, sin importar el tiempo o las circunstancias, él siempre estará a mi lado, eso ansiaba pasar por siempre a su lado, cada momento feliz o triste a su lado, aunque esperaba que fueran más felices que otra cosa.

En cuanto llegamos al aeropuerto, de nuevo la emoción de verla me invadió, solo que por las malditas muletas, que solo tendría que llevar un mes más, y después me olvidaría de ellas, pero en lo que iba, si no las trajera, habría echado a correr como una niña pequeña.

- Tranquila, Allie - me beso el cabello - el avión de Leyna apenas a de estar aterrizando.

No dije nada, tal vez tenía razón, pero no quería perder tiempo para verla y abrazarla, mi pequeña niña se había ido por demasiado tiempo, suelo exagerar, pero después de tres meses en los cuales no pude estar con ella, debía recobrarlos.

Camine lo más rápido que las muletas y mis pies me dejaron, llegamos a la sala de llegada, el avión de Leyna acaba de aborda, así que como en unos diez o quince minutos ella aparecería por la puerta, me mordí los labios nerviosa.

- Parece que no la has visto en meses - repuso Jasper con una media sonrisa.

 

- Es mi pequeña - replique - es lógico que desee verla.

Simplemente movió la cabeza de forma negativa, mientras yo fijaba mi vista en la puerta, por donde ella tendría que salir, los minutos se me estaban haciendo eternos, pero por fin las personas comenzaban a salir, eso quería decir que Ley no tardaba.

En ese momento la vi, venía con el rostro serio, eso me preocupo un poco, tal vez las cosas no habían salido como deseaba, pero cuando vi a Jake salir detrás de ella, quite esa idea de que siguieran mal.

Observe que mi padre se acercaba a ellos, Ley giro su vista hacía donde mi padre señalaba, que éramos nosotros, me sonrió y sin más corrió hacia nosotros, me abrazo con fuerza, por poco ambas terminamos en el suelo, pero Jasper me tomo de la cintura para que mantuviera el equilibrio.

- Cuidado con tu madre - replico Jazz.

- No importa - repuse abrazando a mi pequeña - ya te extrañaba.

- Y yo a ti - me sonrió, mientras besaba mi mejilla.

- Espero que no vuelvas a irte - ante aquello se tensó - ¿Qué pasa?

- Nada - me dedico una media sonrisa - papá - y sin más se abalanzo sobre Jazz - extrañe tus regaños, tus castigos, todo extrañe.

- Creo que estás como tu madre - comento, mientras le respondía el abrazo - solo te fuiste cinco días, no quiero imaginarme como te pusiste cuando viste a Jacob.

Simplemente sonrió separándose de él, creo que había adelgazado más, y estaba más pálida que la última vez, está niña me iba a matar de preocupación, pero antes de que le reprochara el que no hubiera comido bien, mi padre llego.

- Como les dije, la traje sana y salva - sonrió abrazando a Ley por los hombros - y además, les traje al yerno.

- Abuelo - las mejillas de Ley enrojecieron.

- ¿Yerno? - Jazz mostró su mejor rostro de seriedad - ¿Qué trato de decir con eso?

- No es lógico - a mi padre como le encantaba molestar a Jazz - pues que aquí Jacob, es novio de mi nieta - le paso el otro brazo a Jake, que sonreía un tanto nervioso.

- Esa no era la forma - susurro Ley.

- Que emoción - sonreí abiertamente - creí que tendría nietos, con otro apellido que no fuera Black.

La mirada de Ley se ensombreció ante aquello, mientras que Jake no sabía ni donde meterse, pero me preocupaba la reacción de mi hija, debería haberse puesto roja.

- Son muy jóvenes - replico Jasper - y por tu bien Jacob, más te vale que respetes a mi hija.

- Claro, señor - ante aquello estuve a punto de reír, jamás Jake le había dicho señor a Jasper.

- Los invito a comer - repuse, para quitarle la tensión al ambiente - después de todo debemos festejar, el regreso de Leyna y su noviazgo con Jacob.

Ley sonrió, mientras recargaba su cabeza en el hombro de mi padre, Jazz no parecía muy emocionado, pero mi papá y Jake asintieron, así que caminamos hacia el carro, los hombres con las maletas por supuesto. Nos detuvimos en un restaurante de comida italiana la favorita de Ley.

Nos dieron una mesa, cerca de la ventana, Jake y mi hija se sentaron juntos, mi padre de otro lado de mi hija, junto a mí y del otro lado Jasper, el mesero llego con la carta, pedimos unos diez minutos después de eso. Comimos en silencio, solo roto por algunos comentarios de papá, que hacían sonrojar a la joven pareja y enfurecer a Jazz.

Creo que era momento de hablar, decirles lo que Jazz y yo habíamos acordado dos noches antes, me aclare la garganta y recibí la atención de todos los presentes.

 

- Jazz - tome su mano, mientras los otros tres me observaban confundidos - y yo - me encantaba ponerle suspenso - hemos pensado - de nuevo recorrí a los tres - que lo mejor

- Mamá por favor - replico Ley, al ver que no terminaba.

- Nos vamos a casar - dije casi gritando.

El silencio se hizo en la mesa, ante aquello mi sonrisa se esfumo, pensé que iba a brincar de la emoción, pero sus rostros eran de una infinita sorpresa. Estaba a punto de hablar.

- Por fin - Ley sonrió - en verdad, no sabes cuántos cumpleaños he soplado la velita pidiendo esto.

- Felicidades - comento Jake con una media sonrisa.

- Espero que sea la última - replico mi padre - no podré soportar, un divorcio más.

- Estoy con el abuelo - concordó mi hija - si piensan en divorciarse, los encerrare.

- ¿Y cuándo será la boda? - pregunto Jake.

- Pues en eso no habíamos pensado - respondí con una débil sonrisa.

- Alice Cullen, no sabe cuando será su boda - Leyna nos observaba realmente sorprendida - el mundo se acaba.

Mi padre y Jake sonrieron, mientras Jasper trataba de no poner los ojos en blanco, pero eso era cierto, jamás habíamos puesto una fecha para nuestro matrimonio.


Ya comienza la cuenta regresiva T.T espero les guste el capitulo n.nU. Y solo les informo que acabo de subir un nuevo fic, ¿Adivinen? si pensaron de Jake, acertaron jajajaja ^^U bueno espero ke puedan leerlo se llama "No necesito mirar"

Capitulo dedicado a:

bitha_granger

neita97

Zhere StAr De Black

sole-cullen

Ya no sabía cuantos estudios me habían hecho, pero cada vez que los hacían terminaba más cansada que antes, otra vez a recibir los resultados, mi abuelo cada vez se veía más deprimido y entendía la razón, pero en verdad comenzaba a cansarme.

Llegamos de nuevo al consultorio de Cayo, él era inmunólogo, después de todo Charlotte no podía hacerse cargo de mi tratamiento, me deje caer en la silla, sin ni siquiera verlo, me dolía todo, estaba agitada y eso que apenas me había movido, los ojos negros mostraban miedo y sabía la razón, sonreí levemente, aunque me preguntaba si en verdad era de ayuda, ya que mi palidez cada vez era mayor. Mi madre estaba a punto de llevarme hacer estudios.

Pero como siempre le decía que era la falta de alimento, ya que con el ballet, en el cual había dejado de ir, hacía al menos cinco meses, porque mis desmayos y mareos iban siendo mayores, y además el dolor de los huesos era insoportable, de hecho me pregunto ¿Cómo es que nadie había descubierto que estaba enferma?

- Sigues igual - dijo Cayo sin ningún miramiento.

En otro momento tal vez me habría puesto a llorar, pero ya ni eso me servía, solo quería acabar con el dolor, solo eso deseaba ya nada más me interesaba.

- ¿Y qué pasa ahora? - pregunto mi abuelo.

- Les recomendaría el transplante óseo - en ese momento brinque en la silla - pero ya sé que no lo quieres, además en tu estado podría ser mortal.

- ¿Entonces? - la voz de mi abuelo cada vez era más baja.

- Pues no hay más que hacer - en cierta forma sentí alivio, después de todo dejaría el dolor y todo eso que en verdad era martirizarme en demasía - solo esperar.

 

- ¿Cuánto? - esta vez le tembló la voz.

- El tratamiento que lleva ahora a normalizado, no baja, pero las mantiene - estaba loco, me rehusaba a seguir tomando eso - creo que unos tres años.

- ¿Y si dejo de tomar el medicamento? - los ojos miel de Cayo se clavaron en mí.

- No más de seis meses - sentí la mirada de mi abuelo sobre mí.

- A mi madre le faltan tres meses para dar a luz - dije haciendo cuentas - me conformo con cuatro.

- ¿Estás loca? - mi abuelo me había tomado de los brazos - seguirás tomando el medicamento.

- No lo haré - replique - estoy cansada de eso, el medicamento me deja más débil de lo que estoy, el dolor de cabeza apenas si lo soporto y mejor ni hablar del vómito que me provoca.

- No quiero que mueras - su voz se quebró - te adoro, Ley y no puedo dejarte ir.

- Lo siento - me disculpe - estoy cansada de estar llena de medicamentos, y menos de no poder ir a la escuela por las secuelas, déjame al menos esos seis meses tener una vida "normal" - dibuje las comillas - quiero pasar al menos estos meses, sin preocuparme por el medicamento.

- La chica lo merece - repuso Cayo - lleva un año luchando contra la Leucemia y jamás ha dicho que no a nada, bueno solo al transplante.

- ¿No quieres ver la boda de tus padres? - eso me dio un vuelco al corazón - ¿Ver a tus amigos graduándose?

- Chantaje - le espete - y no voy a caer, esta vez no.

Y sin decir una palabra salí del consultorio, me sentía horrible, necesitaba que la boda de mis padres se adelantara, la graduación, sería algo que mis ojos no podrían ver, pero esperaba que todo eso saliera bien, que cada uno de mis amigos siguiera su camino.

Seth y Danielle pensaban irse a Arizona a estudiar, Amanda y Kellan irían a Alaska, no tengo ni la menor idea de porque habían elegido un lugar tan frío, pero se irían; Claire se iría a Francia por una beca y Quil la esperaría, mientras se iba a estudiar a la Universidad de Austin, Texas; Nahuel iría a la de Washigton para estar más cerca de Nessie, quien iba a creer que ellos iban a terminar juntos, pero así había sido.

Mientras Embry se iría a la Universidad de Wisconsin, mientras que Emma iría a la de Michigan ya que ahí estaba nuestra carrera y decía nuestra, porque ambas deseábamos lo mismo y por último Jake igual iría a Michigan, ambos habíamos recibido la carta de admisión, al igual que Emma.

Solo había un pequeño problema, yo no iría; sentí un nudo en mi garganta. Jake había recibido bastante bien lo de mi enfermedad, se lo dije porque después de todo, él tenía el derecho de buscar a alguien más, pero se había quedado y estaba tan seguro de que saldría de esto, que planeaba nuestra vida en Michigan.

Pero ahora mi vida se había reducido a seis meses, los cuáles pensaba pasar con mi familia, y con él, después de todo era mi vida, y si no fuera porque se me esta agotando, igual que Nessie estaría imaginando mi futuro con él, con una familia, pero no podía porque solo eran sueños.

- ¿Qué paso? - al escuchar su voz, pegue un brinquito debido al susto.

Lo observe y me abrace a él con fuerza, no sabía que decir, mentirle o decirle la verdad ¿Qué era lo que más convenía en este momento? ¿En dónde diablos se metía Dorian cuando lo necesitaba?

 

- Estoy mejor - susurre, la mentira salió de mis labios apenas notándolo.

- Te lo dije - me dio vueltas como una niña - ya sabía, que todo iba a estar bien.

- Lo sé - sonreí débilmente - ¿me llevas a casa?

- Por supuesto - esa sonrisa radiante que tenía meses que no veía, de nuevo estaba instalada en su rostro.

Así que la mentira había sido buena, caminamos tomados de la mano a la avenida en donde tomamos un taxi, ya que su auto lo tenía que reparar, su camino lleno de chistes, fue volver a tener al mismo Jake, sabía que cuando le dijera adiós le iba a doler, de hecho a mí también, pero esto de verlo como antes me encantaba y quería llevármelo así, feliz y sonriente.

Llegamos a casa, baje y él me siguió, entré a la casa y tome su mano, en ese momento la casa estaba llena de peluches y más cosas de bebé. Mis padres se iban a casar hacía cuatro meses, pero mi madre descubrió que venía un nuevo integrante en camino, así que decidió aplazarlo hasta que llegara.

Pero ahora debía buscar la forma de que lo adelantará, pero cuál fue mi sorpresa de descubrir a Jack, tomándole medidas a mi madre. Después de lo que supe de la pareja de mi madre, le pedí disculpas a Jack y más cuando conocí a su pareja, creo que después de todo Jake tenía razón, solo lo veía mal porque sentía que arruinaba mis planes de unir a mis padres.

- Hola - salude.

- Chicos - repuso mi madre que lucía un vientre de seis meses - los esperaba un poco más tarde.

- Bueno quería comer contigo - sonreí - ¿Qué hacían?

- Le tomaba medidas a tu madre, para el vestido - respondió Jack con una sonrisa.

- ¿Qué vestido? - sabía de que se trataba, pero quería escucharlo.

- Jasper la convenció de casarse antes de que el bebé nazca - ante aquello me abrace a mi madre, era lo mejor que podían decirme ahora.

- Esto es increíble - susurre - vamos a tener una boda pronto.

- Pues sí en dos meses - dijo mamá, acariciando mi cabello.

En verdad que esto era lo mejor, ya que no tendría que convencerla la boda sería pronto y eso me agradaba, en verdad me emocionaba de sobre manera, que podría ver la unión de mis padres.


Creo ke en estos momentos odian a la escritora ^^U pero bueno esperemos ke algo pase n.nU

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La casa estaba patas arriba, no sabía como había pasado esto, pero Alice lo había logrado de nuevo, su boda sería un evento social, bueno al menos para mí lo sería, trescientas personas eran las invitadas, y la casa apenas había un lugar en la que no hubiera o flores, listones, cosas blancas o regalos de boda.

Apenas si se podía caminar por aquí, en cuanto llegue a la sala, supe que había sido un error, ya que ahí estaban Nessie, Amanda, Carlie y Emma que se había convertido en mi hermana, con sus vestidos rosas idénticos, después de todos eran sus pequeñas damas de honor.

Pero también estaban tía Rose y tía Bella, y también llevaban vestidos iguales, solo que el de ellas era de otro estilo, pero del mismo color, ambas tenían una cara que era de fotografía, estuve a punto de reír, pero antes de que lo hiciera, Jack me tomo del brazo y me llevo a la sala.

 

- Vamos Ley, debo ver si tu vestido te queda - en ese momento la risa de Amanda, Nessie y Emma se escucho.

- Si Lele - repuso Amanda.

- Queremos ver que tal te queda el rosa - termino Emma y las tres rieron aun más.

El rosa no era uno de mis colores favoritos, pero mi madre adoraba ese color, suspire ya que el mío era igual al de mis primas, y mejor amiga, mamá había dicho que sus damas serían las mujeres más importantes en su vida, así que se podría decir que yo era la principal.

Jack me empujo detrás de una cortina, que habían improvisado como vestidor, en verdad que cuando esto terminara las iba a matar a las tres, pero ahora me colocaba el vestido, en cuanto salí, Jack me sonrió feliz.

- Eres a la única que le queda bien - me felicito.

- A todos tuviste que meterle un poco - repuso Amanda con indiferencia.

- ¿Meterle? - repitió Jack con una mirada seria - apenas logre cerrarles el cierre.

Ahora yo fui la que eche a reír, mientras las tres sus rostros, tomaban un color rojo bastante fuerte, mientras Jack me hacía dar una vuelta para verme el vestido.

- No hay duda, te queda divino - su sonrisa me decía todo, después de todo en estos dos meses apenas había bajado de peso, cosa que me alegraba - tal vez, alguien no nos deje en toda lo noche, con esto.

- ¿Y nosotras? - replico Emma - también nos vemos bien.

- Claro - respondió, observándolas - pero esperemos, que esta boda, no salgan unas cuatro más.

- ¡Ni de broma! - replicaron mis tías al unísono.

Mientras el rostro de las tres se intensificaba el rojo, creo que ni Kellan, ni Embry, ni Nahuel, se iban a querer despegar de las bellezas de mis chicas, sonreí ante aquello. En ese momento escuche la puerta, giré observando a los tres chicos antes mencionados, enseguida Jack jalo una cortina que también había colocado para que la sala no se viera.

- No pueden verlas - replico - se puede arruinar la boda.

- ¿Eso no solo es para el novio y la novia? - esa voz fue de Nahuel.

- Para Jack, cualquier vestido, que sea visto antes del evento, para el que fue creado, será un desastre - esa voz, la reconocería a distancia.

- Exacto - dijo Jack - un joven que me entiende.

Me quite el vestido lo más rápido que pude, y me vestí, de las cuatro fui la primera en salir, los tres chicos estaban realmente conmocionados, para poder decir algo, mientras Jake sonreía por la expresión de Jack y la de los chicos.

- Amor - al escuchar aquello, me hice a un lado, porque seguramente saldría dañada, si estorbaba el camino de Nessie hacía Nahuel - pensé que saldrías con los chicos.

- El mandilón de Jake - replico Embry - que no puede vivir sin Lele, "vamos, solo será un momento, necesito verla"

- Emma - mi novio observaba de forma asesina a Embry - o controlas a tu novio o yo no respondo.

- Por mí, haz lo que quieras - Emma elevo los hombros.

- Así que por eso, Embry no deseaba venir - bromeo Kellan - porque su Emmy no lo quiere ver.

- Cachorrita - Embry se acerco a Emma, ante el sobrenombre me eche a reí, a lo que recibí la mirada asesina de mi amiga - sabes que no fue mi intención.

- No me llames así - gruño Emma, al ver que yo reía.

- Vamos, es un bonito detalle - Amanda siempre buscando el lado bueno a todo - yo le digo bomboncito a Kellan.

 

- Que masculino - se burlo Nahuel, mientras Kellan se ponía rojo.

- Yo le digo ratoncito a Nahuel - repuso Nessie como si nada.

En ese momento Jake y yo estábamos literal en el piso, muriéndonos de risa de sus apodos, me controle un poco y los observe.

- ¿Y tú Emma como le dices? - en ese momento mi mejor amiga se sonrojo - no puede ser tan malo, como los otros.

- Amorshi - respondió Embry.

Ante aquello mi risa aumento, en verdad no podía creer sus apodos, y se quejaban de Jake y de mí, pero por favor ellos estaban peor.

- ¿Y ustedes? - Jake observo a los chicos.

- Calabacita - respondió Nahuel, haciendo que Nessie se sonrojara.

- Terroncito de azúcar - en verdad Kellan era malo para esto.

- Bueno, que ustedes no sean románticos, no es nuestro problema - replico Nessie.

- Deben tener alguna forma, melosa de llamarse - ante aquello ambos dejamos de reír - lo sabía, ¿cuál es? - la mirada de Amanda estaba sobre nosotros.

Nos miramos, y en ese momento sentí que mis mejillas se tornaban ligeramente rosadas, ya que si usábamos nombres cursis, pero eso era solo cuando, estábamos completamente solos, y eso ellos no debían saberlo.

- De ninguna forma - respondió Jake.

- ¿A dónde iremos? - pregunte, desviando el tema.

- Vamos al cine - pidió Amanda - está la película que he esperado años a que salga.

- Muy bien - aceptó Kellan con una sonrisa tonta - lo que mi terroncito de azúcar desee.

- ¿Vienen? - pregunto Amanda.

- ¿Es la de amor? - pregunto Nessie, mi rubia prima asintió - muy bien cuenten con nosotros ¿no es así ratoncito?

- Yo voy - se unió Emma y por lo tanto Embry.

- ¿Y ustedes? - todos los chicos de nuevo nos observaban.

- Sí - conteste, tomando la mano de Jake.

Así que salimos de la casa, era un día bastante lindo, ya que estaba el sol, cosa que muy pocas, y en verdad cuando digo pocas veces es enserio se ve en Forks, decidimos o mejor dicho decidieron que lo mejor era caminar. No quise quejarme, después de todos estaban emocionados.

Llevábamos como tres cuadras, cuando la agitación fue mayor, ya que ahora me dolía el pecho, como si hubiera corrido un maratón, en ese momento para acabarla me dio un ataque de tos, cerré los ojos para que el mareo no llegara, pero sabía que eso no serviría de mucho.

- Lo siento - ¿Por qué se disculpaba? - debí recordar, que aun no puedes hacer mucho esfuerzo físico.

- Estoy bien - sonreí levemente.

- Odio que me mientas - me espeto - chicos, nosotros nos quedamos aquí.

- ¿Seguros? - supuse que Jake afirmo con la cabeza, ya que no escuche replica.

Trate de abrir los ojos, pero el mareo se hizo mayor, así que decidí mantenerlos cerrados, al menos hasta que me sintiera mejor.

- ¿Necesitan ayuda? - en ese momento abrí los ojos, ya que esa voz, tenía al menos tres meses que no la escuchaba.

- Dorian - salió sin ser consciente.

- ¿La conozco? - sus ojos me observaron confundido.

- Discúlpela - se apresuro a decir Jake - esta un tanto desorientada.

Solo asintió y se alejo de ahí, en verdad no podía ser que el no fuera mi Dorian, no después de que me había acostumbrado a él, suspire, comenzando a caminar, después de todo lo mejor era que regresara a casa.

- Espérame - replico Jake, que llego a mi lado en unos segundos - creo que es mejor que te lleve cargando.

 

Así que me subí a su espalda, comenzó a caminar hacia mi casa, después de todo necesitaba descansar, mañana sería el gran día de mi madre, tenía el regalo perfecto para ella, esperaba que le gustará.

- ¿Ya está listo? - pregunto.

- Solo le faltan unos detalles - conteste - pero nada que no pueda arreglar en la noche, - le besé la mejilla - gracias por la música.

- Para eso estoy, leoncita - sonreí levemente.

- No creo que un lobito y una leona se lleven - bromee.

- ¿Qué dices? - replico - si eso es lo interesante, saber que dos animales salvajes, lograron domarse, claro que el lobo tuvo más merito, ya que sobrevivir ante una leona y además lograr su amor es un logro digno de admirar.

- Te Amo - aspire su esencia.

- Yo más - ante eso sonreí.

El resto del camino fue en silencio, de hecho su olor era como un calmante, ya que ahora sentía mis ojos pesados.

- Llegamos - repuso Jake, en ese momento sentí el suelo en mis pies - lo mejor es que te deje descansar.

- No - lo tome de la mano - mis padres no van a llegar, ya que se quedarán en el hotel dónde será la recepción, así que quédate hacerme compañía.

- Una propuesta interesante - sonrió, mientras me besaba la frente - pero solo me quedaré a dormir.

- Me ofende - dije haciendo un leve puchero, que le hizo sonreír - soy una señorita decente, dormirá en un cuarto, alejado del mío.

- Eso ya no me agrado - su seriedad, me hizo reír levemente - pero tratare de aceptarlo.

Entramos a la casa, y bueno yo camine hacia la sala, para buscar una película, mientras mi novio buscaba botana en la cocina, encontré mi película favorita, y otra que era la favorita de Jake. Camine hacía mi recamara en dónde Jacob estaba ya recostado en mi cama, con cuatro enormes bolsas de papas y una soda para él y jugo de manzana para mí.

- ¿Cuál primero? - pregunte, mostrándole las dos películas, estaba por responder - ya sabía, "Un amor para recordar" muy buena elección lobito.

- Te aprovechas - me miró con la nariz arrugada - de que todo lo que digas, para mí son ordenes ¿cierto?

- Un poco - acepte, recargándome en la cabecera.

Él colocó su cabeza en mis piernas, y sin más puse la película, cambie de posición como unas cien veces y por tal Jake lo hizo también, cuando por fin termino, estuve a punto de llorar, ya que después de todo ella moría y a parte de lo mismo que yo.

- Mi turno - Jake se levanto y coloco su película - no te asustes, aquí estaré yo para protegerte.

- Jake - lo mire apunto de reír - esa película la he visto cientos de veces y me pregunto como es que aun no te aburres de ella.

- Hannibal es buena - y sin más se recostó y me obligo a hacer lo mismo.

Me rodeo de la cintura y se coloco como miles de almohadas para que mi espalda no le estorbara, estaba a punto de quedarme dormida, cuando escuche su suave ronquido, lo bueno es que era su película favorita. Me levante con cuidado tratando de hacer el menor ruido.

Aunque parecía que no conocía a mi novio, podía pasar una manada de elefantes sobre él y seguiría dormido, lo observe y era realmente hermoso, creo que lo amo demasiado, ya que su boca medio abierta me resultaba sexy, y sus ronquidos se me hacían tiernos. De hecho parecía un pequeño, le eche un último vistazo, antes de salir.

 

Camine hacia mi pequeño estudio, el que mi madre había hecho para mí, estaba lleno de fotografías con mis amigos y mi familia, de hecho de eso estaba tapizado y bueno también de pósters de mis bandas favoritas, de dibujos míos y de mi madre, camine hacia el escritorio y tome la historia de mis padres, que jamás termine.

Sonreí levemente y saber que jamás iba a terminar, había una carta que me dolía ver, ya que en esa me despedía de Jake, cuando ya no estuviera aquí tendría que leerla, la carta iba a llegar a sus manos por Emma, a la cual también le había dejado una.

Observé el retrato de Dorian, lo había hecho cuando él había desaparecido, supuse o quise creer que cuando dejara de estar en este mundo, lo volvería a ver. Necesitaba a alguien conocido, siempre creí que cuando alguien moría se iba a un lugar hermoso, lleno de árboles y flores, campos verdes y un río con el agua más clara que hayas visto, ese era mi mundo después de la muerte y esperaba que así fuera.

Y deseaba esperar a Jake ahí, porque estaba segura que lo volvería a ver, o al menos eso anhelaba, que él llegara cuando fuera su turno de irse, que esperaba que se tardara mucho en llegar ese momento.

Después observe la hoja en donde estaba mi regalo, sonreí esperaba que mis padres disfrutaran su boda, y amaran a mi hermanito que le dieran todo el amor que yo no le iba a dar, sentí las lágrimas bajar por mis mejillas, y ahora si no había nadie que las limpiará y que me dijera que todo iba a estar bien.


Bueno cada vez esta mas cerca el final, espero ke les guste ^^

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Me desperté con dolor de espalda y recordé el porque, al observar mi vientre, comenzaba a acostumbrarme a esto, aunque era un tanto molesto, pero amaba a esa personita que crecía dentro de mí.

- Buenos días - salude a mi bebé - ¿Qué tal estás? - sentí un golpecito - mami también está emocionada, después de todo hoy tu papi y yo seremos marido y mujer de nuevo.

- Vamos Alice - escuche la voz de Jack - debes estar lista en dos horas.

- Tú lo lograrás - le sonreí, mientras me levantaba para ducharme.

- Lo sé - supuse sonreía - pero la maquillista y peinadora, llegaran en media hora.

Sin decir nada, deje que el agua lograra quitarme un poco de los nervios, termine unos veinte minutos después, cuando salí Jack me entrego el vestido, el cuál me coloque ya con los arreglos justos para que me quedará.

- Te ves preciosa - aseguro Jack - serás una novia hermosa.

Sonreí ante su comentario, hoy era el día con el que había soñado, desde hacía casi nueve meses, el volver a ser esposa de Jasper Hale, y ahora si sería para siempre no importaba lo que pasará, esta vez no lo iba a dejar ir. Porque era el amor de mi vida.

Las personas que me iban a arreglar y peinar llegaron, por primera vez entendí, como se debió sentir Bella, cuando la obligaba a que me dejara arreglarla, pero en verdad estaba emocionada que no me interesaba en los más mínimo ya que pronto estaría por siempre con el hombre de mi vida.

No sé cuanto tiempo fue, en el que esas dos mujeres estuvieron sobre mí, pero por fin estaba frente al espejo, sonreí satisfecha de mi reflejo.

 

- Ese hombre se quedará embobado - dijo Jack con una media sonrisa - y bueno Ley, será tan feliz con esto, por fin su sueño hecho realidad.

- Lo sé - acepté - después de años intentándolo, logró unirnos a Jasper y a mí.

- Es una niña preciosa - comento Jack - se parece mucho a ti.

- Ya no es una niña - susurre - en tres meses, se irá a Michigan a la Universidad, y en Octubre cumplirá diecinueve y

- No Alice - me advirtió - estás perfecta, para que llores, arruinarás el maquillaje.

- Lo siento, - me disculpe, echándome aire con la mano - pero esto del embarazo, tiene mis sentimientos a flor de piel. Además mi pequeña ya no necesita de mí, sino de alguien más.

- Jake la cuidará muy bien - me abrazo.

- Lo sé - trate de pensar en otra cosa - pero no es fácil ver crecer a tu niña.

- Oigan - al escuchar el reproche de mi hija nos separamos - hay una boda, en la cual necesitan a la novia.

- Ya vamos - repuse sonriendo.

- ¡Oh, mamá! - sus ojos azules brillaban emocionados - te ves hermosa, hoy nadie te despegara la vista de encima.

- Claro - el sarcasmo fue inevitable - sobre todo con está panza.

- Eso es lo que te hace irresistible - bromeo, le mande una mirada asesina - mejor ya vámonos, porque papá aun te espera.

Sonreí, mientras ella salía y mi padre entraba, me ofreció su brazo, comenzamos a caminar, el salón había quedado perfectamente decorado, le agradecía a Esme que lo hubiera hecho, observe a Jasper tan guapo como siempre, su smoking le quedaba perfecto, además de que el negro siempre le había quedado bien.

En cuanto llegue frente a él, papá como diecinueve años atrás colocó mi mano sobre la de él, claro que esta vez la boda había sido más grande y bueno mi vientre era mucho más abultado que con Leyna.

Su mirada azul se clavo en mí y supe que él era el hombre perfecto para mí, mi lugar siempre sería donde el estuviera, le sonreí, mientras escuchaba las palabras del padre, observe a todos los invitados que sonreían, de nuevo regrese mi vista a él.

Siempre me perdía en su profunda mirada y esta vez no iba a ser la excepción, las palabras del hombre apenas las oía, de hecho creo que el fuerte golpeteo de mi corazón, era el que no me dejaba escuchar las palabras.

POV Leyna

Por fin mis padres estaban cumpliendo mi sueño, al menos algo me iba a llevar de esto, ellos iban a ser felices, iban a tener una familia. Me mordí el labio para no llorar, después de todo hoy era su día feliz y el mío también, y no lo iba arruinar con lágrimas.

Sentí un dolor en el pecho, pero trate de que nadie lo notará, "no ahora" pedí, mis padres merecían tener su final feliz, "por favor" suplique, y el dolor comenzó a pasar. Abrí los ojos y el padre por fin los había declarado marido y mujer, comenzaron a gritar beso y bueno ellos muy "a su pesar" lo cumplieron

Enseguida fue el momento de los abrazos, así que sonreí y me acerque a abrazarlos, mi madre me abrazo con demasiada fuerza, que por poco me deja sin respiración, papá me beso la frente y me abrazo más suavemente.

- Foto - repuso tía Rose, así que pose con ellos.

Después de eso me separe de ellos, y deje que el resto de los invitados lo siguieran abrazando. Como una media hora después eran libres de los invitados, pero la voz de tía Bella que estaba sobre un escenario que había mandado poner para mi sorpresa.

 

- El primer baile de los esposos - animo - y bueno escogí la canción, bueno ya saben porque lo hice.

La suave nota de su canción, comenzó a sonar, mamá no pudo soportar algunas lágrimas y menos cuando mi padre se la cantó al oído, sonreí en verdad ellos merecían esto y mucho más, además de que las luces se apagaron, solo quedando una, que era la que estaba sobre ellos.

- Mi boda será así - comento Amanda.

- ¿Estarás embarazada? - pregunte, con una leve sonrisa.

- No lo sé - elevo los hombres - pero todo será perfecto, mientras Kellan esté a mi lado.

- Por siempre - repuso Kell, tomando su mano.

- Entonces bienvenido a la familia, primo - le sonreí y él me la regreso.

Regrese de nuevo mi vista a la pista, en donde mis padres seguían bailando, sonreí, en verdad era feliz, completamente feliz, mis padres estaban juntos después de catorce años, mis primas eran felices. Ya que ahora Nahuel y Nessie se besaban, claro sin que tío Edward los viera.

- Lo lograste - susurro una voz a mi lado.

- Y tu ayudaste - recargue mi cabeza en su hombro - después de todo, siempre estuviste ahí, cuando te necesite, a excepciones.

- Ya me disculpe por ello - me beso el cabello.

Sonreí, una más, creo que esté día estaría llena de sonrisas, su mano se entrelazo con la mía, en ese momento sentí la opresión en el pecho, cada vez estaba más cerca de decir adiós, y no quería, no deseaba hacerlo.

Apreté su mano, y él la acario, esto era más difícil de lo que había pensado, cuando me dijeron que moriría, no lo era, tal vez porque el momento se acercaba.

- Tortolos - llamo Emma - debemos tomarnos una fotografía todos.

Jake me jalo para que me levantara, caminamos tras Emma que nos guiaba hacía Danielle, Seth, Embry, Quil, Claire, Amanda, Kellan, Nessie, Nahuel. En ese momento que los vi juntos, en verdad como despedirme de ellos, si cada uno era importante en mi vida y más la chica que me jaló del brazo y me abrazo.

- Emmy - llame, mientras se acomodaban para la foto - ¿sabes que te quiero como una hermana?

- Lele y yo a ti - sonrió, mientras juntaba nuestras cabezas - si me llego a casar con Embry o con cualquiera, serás mi dama de honor.

- ¿Listos? - pregunto el fotógrafo evitando que dijera algo.

Todos dijeron sí, y en menos de dos segundos fui cegada por la luz del flash, en cuanto tomaron la foto cada uno se desperdigo por el salón.

La comida paso rápido, de hecho todo se me hizo realmente corto, en menos de lo que imagine, mi madre ya lanzaba el ramo, yo me rehusaba a estar ahí, después de todo que caso tenía, si yo nunca iba a tener algo así, pero Nessie me obligo a levantarme.

Y por irónico que parezca, atrape el ramo, cosa con la cual mi padre se puso rojo, y mi abuelo al igual que yo, se le ensombreció la mirada, ambos sabíamos que eso no iba a pasar.

- Vaya Jasper - escuche la voz de tío Emmett - yo que tu cuidaba, muy de cerca a Jacob.

Después de eso comenzó a reírse a carcajadas, mientras la mirada de papá estaba sobre Jake, tome su mano alejándolo de la mirada asesina de mi padre, en cuanto estuvimos un poco lejos del ruido me sonrió un tanto nervioso.

 

- ¿Qué pasa? - pregunte observándolo fijamente.

- Leyna - cuando escuche mi nombre, arrugue la nariz - tal vez es apresurado, pero en verdad no veo mi vida lejos de ti, - sentí como algo muy pesado caía en mi estómago - así que, - en ese momento me puse nerviosa, al pensar lo que sacaría del bolsillo de su pantalón, pero sentí alivio cuando era una pulsera de un lobo y un león o mejor dicho leona de madera - esto es el símbolo de que, en algún momento en el futuro, cuando ambos hayamos terminado la Universidad, te daré un anillo de compromiso, para que te cases conmigo.

Lo observe con los ojos abiertos por la sorpresa, no sabía que decir, mi voz había huido, dejándome aquí frente a Jake.

- No tienes que decir nada - me sonrió, mientras me colocaba la pulsera - no es una promesa, solo es la forma en decir Te Amo.

- Lele - la voz de Amanda me saco del apuro - es tu turno y debes cambiarte de ropa.

Asentí, mientras caminaba tras ella, pero me detuve al recordar a Jake, me di la vuelta y lo besé, tratando de transmitirle todo lo que sentía.

- Yo también Te Amo - susurre.

Y sin más camine hacia Amanda, pronto llegamos al baño, en donde Emma ya tenía mi ropa, que no era la gran cosa, solo era un vestido largo y blanco, me soltaron el cabello y lo mojaron, para que la marca de la media coleta desapareciera.

Las dos me sonrieron dándome ánimos, subí al escenario, en donde estaba el piano, tome el micrófono que ya estaba puesto para que cantará, mientras tocaba el piano.

- Esta canción, la encontré en un diario de una persona muy importante para mí - sentí la mirada de todos sobre mí, y era lógico después de todo estaba sobre el escenario - decía mi nombre así que supuse, podía cantarla, espero no te moleste mami - sonreí al observarla - le hice una pequeña modificación, espero te guste, ya que es para ti - me senté frente al piano - gracias mamá y también papá por todo lo que han hecho por mí.

La más bonita sin duda eres tú,
la más auténtica de todas tú,
si tú me abrazas no existe el dolor,
si tu me hablas yo entro en razón.

Con solamente mirarme una vez,
guías mis pasos allá donde voy,
y es que el pilar de mi vida, tus ojos miel, son mi religión

Cantaré, por una sola razón,
ver la luz que envuelve tu corazón,
Cantaré, al alba nuestra canción,
te diré que siempre serás,
el alma de mi corazón
Me basta tu amor

Que no soy fácil, lo sabes muy bien,
que me has cosido las alas también,
que sin tus manos no puedo vivir,
que con tu calma consigo seguir,

Con solamente mirarme una vez,
guías mis pasos allá donde voy,
y es que el pilar de mi vida, tus ojos miel, son mi religión

Cantaré, por una sola razón,
ver la luz que envuelve tu corazón,
Cantaré, al alba nuestra canción,
te diré que siempre serás,
el alma de mi corazón

Cantaré, al alba nuestra canción,
te diré que siempre serás,
el alma de mi corazón

Tu la que me hace reír otra vez,
tu caballito desbocado, ves
Quiere decirte te quiero

Yo te prometo que todo irá bien,
que eres el ángel que guarda la fe,
que tengo en todos mis sueños,
que tengo en todos mis sueños

 

En cuanto termine la canción escuche los aplausos, en ese momento fije mi vista y mi madre aplaudía con entusiasmo y note algunas lágrimas bajando por su mejillas, sonreí levemente, en ese momento sentí que todo se volvía negro, esta vez no fue como las otras veces y me arrepentí de haberme puesto de pie, escuche gritos, pero después nada.


Vestido de Alice

La canción, es de Amaya Montero se llama "Te voy a decir una cosa" es una hermosa canción, además de ke me pareció ke kedaba.

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POV Jacob

- Nana - me subí como pude al escenario.

- No la toques - repuso el doctor Hale - Leyna - llamo, pero nada, se acerco y su rostro se descompuso en una mueca de angustia - una ambulancia - urgió.

- ¡LEYNA! - ese grito helo mi sangre.

- No, Leyna - susurre, al ver que comenzaba a darle masaje cardiaco - por favor, no puedes dejarme, Nana abre los ojos.

- ¿Qué pasa? - la angustia de Jasper.

- Creo que le dio un paro cardiaco - respondió Carlisle.

- Ven Jacob - Edward me había tomado de los hombros.

Esto se estaba volviendo un desastre, note como entre Bella y Rose atendían a Alice, ya que parecía a punto del desmayo, la ambulancia llego como cinco minutos después, Carlisle había logrado mantenerla viva, los paramédicos siguieron con ella.

En ese momento, Rosalie dijo que Alice se le había roto la fuente, Jasper tomo a su esposa en brazos, mientras ella sollozaba con fuerza, ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué a Leyna? En verdad deseaba llorar, pero las lágrimas no salían, en cambio Emma, Amanda y Nessie lloraban desconsoladas.

POV Jasper

En cuanto llegue al hospital con Alice, la pasaron a una habitación, en donde iban a ponerle medicamento, para que comenzara con las contracciones, el padre de Alice en verdad se veía preocupado, se sentó en un sillón en un rincón, él había venido con Leyna en la ambulancia.

¿Qué estaba pasando? Eso en verdad me angustiaba, ¿Por qué Leyna había tenido un paro cardiaco? Era demasiado joven, además nunca nos habían dicho que tuviera alguna afección cardiaca. En menos de lo que imagine la sala de espera estaba llena de personas vestidas de fiesta.

- ¿Qué pasa? - Edward fue el que se acerco - ¿Cómo esta Leyna?

- No lo sé - me cubrí el rostro - Charlotte fue la que la recibió, y enseguida hizo que llamaran a Cayo, no entiendo que pasa.

- Es joven - trato de animarme - además tiene la fortaleza de Alice, saldrá de esto.

En verdad deseaba creer aquello, deseaba con todas mis fuerzas esperar a que mi pequeña saliera bien de esto, tenía que hacerlo, era mi nenita, no podía irse, no podía dejar a su padre.

- ¿Cómo está? - la voz de mi suegro hizo girar la vista, Cayo no tenía muy buen semblante, aunque era normal en él.

- Llego el momento - fue su respuesta, ante aquellas palabras, el señor Cullen, el hombre que creí fuerte, ahora lloraba.

- ¿Momento de qué? - no entendía de que hablaban.

 

- Ella está a punto de morir - fue su respuesta.

- ¡¿Qué?! - mi voz fue casi un grito.

- La leucemia, la consumió - ¿Leucemia?

- ¿De qué rayos hablas? - clave mi mirada en él.

- Tú hija, lleva un año luchando contra ella, pero ya no hay más - coloco su mano en mi hombro.

- Un año - lo mire confundido - mientes - replique - me habría dado cuenta de ello, mi hija me lo habría dicho.

- Ella no lo quiso - susurro su abuelo - lo mantuvimos en secreto.

- ¿Lo mantuvimos? - en verdad mi niña estaba apunto de morir, y yo no lo sabía - ¿de que rayos habla?

- Comencé a notar que bajaba de peso, que se cansaba con facilidad, no comía - respondió con la mirada baja - le dije a Charlotte que le hiciera un análisis de Leucemia, después de todo Elizabeth murió por ella - se le cortó la voz - y entonces nos dijo que era Leucemia.

- ¿Por qué no me lo dijo? - gruñí - es mi hija, debía saberlo, luchar con ella contra esa enfermedad.

- Lo hicimos - sus ojos negros estaban cristalinos - lucho con todo lo que pudo, pero ya no hubo más, se acabo su fuerza.

- Debe haber algo - replique -mi hija, no se va a morir.

- Ya no hay más - dijo Cayo - Leyna, lucho lo más que pudo, pero no puede hacer imposibles.

- No - en ese momento noté las lágrimas en mis mejillas - mi niña no, por favor, dime que hay algo.

- No lo hay - palmeo mi espalda - solo hay que esperar.

Esperar, que gran consuelo, debía esperar a que la vida de mi hija se fuera apagando, que su luz se fuera extinguiendo, no podía, no quería dejarla morir, era mi niña, mi muñeca, era mi todo, de nuevo su vida estaba en peligro. Solo que esta vez era definitivo que la muerte se la iba a llevar y yo no podía hacer nada.

Maldije, todo lo que pude, le grite, le ofrecí mi vida por la de ella, pero parecía que no me escuchaba, suplique todo lo que pude, le rogué, me hinque, llore, de nuevo grite, pero no había cambio, Leyna seguía llena de máquinas, un respirador, uno que marcaba sus latidos, y la intravenosa del suero.

- Hola - al escuchar su voz, pensé que soñaba.

- Hola, cariño - salude acariciando su pálida mejilla.

- Lamento arruinar tu boda - en verdad eso era lo que menos importaba.

- No importa - trate de sonreír, pero apareció una lágrima.

- Llego el momento ¿cierto? - me sonrió levemente - me voy feliz, - me dijo, mientras tomaba mi mano - porque vi su boda, lo único que lamento es no ver a Jackson.

- Ya nació - le informe acariciando su cabello - tiene el cabello negro de tu madre, y bueno los ojos los tiene como gato - ella rió ante eso - nació ayer de hecho.

- Vaya - sonrió levemente - si que los dos nos pusimos de acuerdo, para boicotear su boda.

- Si eso creo - bese su frente - todos los invitados, están afuera, esperando por verte - ella de nuevo sonrió - ¿Quién quieres que entre primero?

- El abuelo - susurro.

- Muy bien - acaricie su cabello - ahora lo hago pasar.

- Te quiero - me mordí el labio para no llorar.

- Te Amo - conteste, sin verla, porque lloraría si lo hacía.

En cuanto llegue a la sala de espera, seguía lleno, me acerque al señor Cullen y le informe que lo quería ver, él se levanto y se limpió el rastro de lágrimas para entrar, en ese momento que Rose me abrazo fue el momento en que solté todo mi dolor.

 


Capitulo dedicado a:

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POV Leyna

En cuanto escuche la puerta abrirse levante la vista y mi abuelo, entraba con el rostro serio como siempre, jamás había imaginado que tan rápido, llegara el momento de decir adiós.

- Hola, abuelo - salude, tratando de sonreír.

- Eres una mala nieta - arrugue la nariz - jamás se hace llorar a un abuelo, y tú en el último año, me has hecho llorar más de lo que en mi vida.

- Lo siento - me disculpe - pero podré ver a la abuela, y decirle que hiciste un maravilloso trabajo con mamá y tío Edward, aunque creo que ella lo ve.

- Dile que la amo, que jamás me olvide de ella, - me tomo la mano - pero que estoy molesto, porque no te dejo con nosotros, que ella podía esperar más para tenerte.

- Se lo diré - le sonreí levemente - fue increíble, pasar este año contigo, aunque no haya sido muy buena la circunstancia.

- Yo también - me sonrió - lastima que tengas que irte, pero creo que regresas a donde perteneces, después de todo los ángeles son prestados.

- Abuelo - sentí una lágrima rodar por mi mejilla - te voy a esperar, sentada en el banco del parque, donde me llevabas cuando era niña, ahí estaré con la abuela.

- Siempre tuviste tanta imaginación - me beso la frente - pero espero que así sea, que estés ahí.

- Ahí estaré - le asegure - ahora, quiero despedirme de todos.

- ¿Quién es tu siguiente afortunado? - bromeo.

- Creo que seguiré con mis otros abuelos - respondí, regalándole la sonrisa más radiante que pude.

Me beso la frente y después salió del lugar, observe que en menos de dos minutos, mis abuelos ya entraban, mi abue tenía los ojos rojos e hinchados y sabía la razón, me sentía mal por ello, porque era mi culpa que todo esto pasara.

- Leyna - por primera vez mi abue dijo mi primer nombre y me abrazo con fuerza - no puedes irte, no puedes dejarnos.

- Esme - la voz de mi abuelo fue ronca - tranquila - mi abuela sollozo con fuerza - ¿Cómo te sientes?

- Pues he tenido peores días - trate de quitarle importancia, de que estuviera muriendo - ¿Cómo están mamá y Jackson?

- Bien - me sonrió el abuelo - Jackson, tiene unos pulmones increíbles, creo que despertó a todo el hospital anoche.

Sonreí, en verdad deseaba conocer a mi hermano, pero creo que este ambiente no era para un recién nacido, los sollozos de mi abuela era lo único que se escuchaba en la habitación.

- Voy a descansar - susurre - no sabes, lo horrible que se siente, despertar con el cuerpo adolorido, que no puedas hacer el mínimo ejercicio, porque a los dos minutos estás agitada, como si hubieras hecho un gran esfuerzo. Además de que los medicamentos te dejen sin ganas de nada, con dolores de cabeza horribles, que hace borrosa tu vista. En verdad abue, esto es un descanso.

- Soy egoísta - me beso la mano - pero no quiero dejar de ver tu sonrisa, de escucharte tocar el piano en mi cumpleaños, y más cuando decides cantar, no quiero dejar de tenerte.

- Quiero descansar - acaricie su cabello - quiero dejar de sufrir, luche todo lo que mi cuerpo pudo, ahora solo quiero descansar de todo.

 

- Es mejor que salgamos - repuso mi abuelo, al ver que mi abue, volvía a sollozar - le diré a tu pad

- Puedes hacer entrar a mis tíos, a los cuatro si es posible - le pedí con una sonrisa de lado.

- Lo que desees Jalie - me beso la mejilla, y sin más salió.

Espere con paciencia a que ellos entraran, y así fue mis tías parecían haber llorado por largo rato, tío Emmett ya no tenía la sonrisa burlona que le caracterizaba, mientras tío Edward tenía el semblante serio, era su mascara para que nadie notara que sufría.

- ¿Cómo te sientes Hámster? - sonreí al escuchar la pregunta de tío Emmett.

- Bien - en verdad lo hacía, aunque estuviera agotada y los músculos me dolieran - nunca fui buena para decir adi

- No te vas a ir - gruño tío Edward - tienes mucho porque vivir, eres demasiado joven.

- Fue lo mismo que dijo el abuelo - sonreí con un deje de amargura - pero ya no hay nada que hacer, me tome todos los medicamentos habidos y por haber, y ninguno funciono, así que ya es hora de la despedida, Cayo dijo que a lo mucho serían dos días más, mi cuerpo no resistirá más.

- ¿Por qué no lo dijiste? - la voz de tía Rose era temblorosa.

- Pensé que se solucionaría con los medicamentos, que ganaría - admití - y decidí que lo mejor no era preocuparlos, pero se me fue de las manos y no se pudo hacer nada por más que luche contra esto.

- Elizabeth, te recibirá con los brazos abiertos - repuso tía Bella, con una media sonrisa - creo que después de todo, es hora de que vayas con ella, y entre las dos vigilen a la familia.

- Lo haré bien - asegure - no tendrán una queja sobre mí.

- No puedo - susurro tío Edward y sin más salió del lugar.

Tía Bella me sonrió, antes de salir tras él, en verdad creo que si les era difícil verme en cama, tía Rose simplemente me beso la mejilla y salió del lugar, tratando de retener las lágrimas, mi tío lo iba a seguir.

- Tío - llame, él giro a verme - ¿y Jake?

- Afuera - respondió suavemente - ¿quieres que entre? - negué suavemente.

- Quiero ver a mis primos - dije suavemente.

Afirmo con la cabeza y salió, esto en verdad era difícil, sabía que hoy era el último día, algo me lo decía, era por eso que quería despedirme de todos, el primero en entrar fue Dean que trataba de retener las lágrimas, en cuanto me vio se abrazo a mí.

- Lele - sollozo - no puedes irte, por favor.

- Dean - le reprocho Amanda que se secaba las lágrimas - no debes taclearla.

- No importa - susurre acariciando su castaño cabello - y ahora el de irme, creo que te deberé ese favor.

- Primita - la voz de Nessie trataba de sonar indiferente, pero a distancias se le escuchaba el dolor - no puedo - y sin más soltó un sollozo - no quiero que te vayas, no puedes irte y dejarnos ¿Quién diablos te crees?

- Renesmee - llame, cuando Dean se separo de mí - yo también te quiero, y sé que es difícil, lo entiendo, pero me siento aliviada de poder despedirme de cada una de las personas que fueron importantes en mi vida. Y ustedes tres, junto con Carlie son mi adoración, por cualquiera habría dado todo.

- Y nosotros por ti - intervino Amanda - en verdad daría, todo porque no estuvieras ahí, pero sé que no se puede, que ya todo se acabo y duele Lele, en verdad no sabes cuanto duele, saber que mi compañera de travesuras, de lágrimas, de risas, ya no estará; no sé si algún día deje de doler, pero espero que descanses, que dejes de sufrir.

 

- Siempre estaré - susurre - cuando quieras, contarme algo, solo di mi nombre y ten por seguro que donde esté, pondré toda la atención a tu problema y tratare de darte paz y tranquilidad, para que llegue la solución correcta.

- No irás a mi boda - reclamo Renesmee - no estarás ahí cuando me de un ataque de pánico, no habrá nadie que me obligue a salir, amenazándome con golpearme.

- Tampoco habrá nadie que pueda ganarme en los videojuegos, - dijo en voz baja Dean, que no ocultaba sus lágrimas - o que le importe que le explique mi nuevo truco.

- Cuando ganes será por mi - lo mire con una media sonrisa - cuando pases de nivel, será porque yo quise que lo hicieras, así que cuando termines un videojuego espero las gracias - le reproche.

- Alice - cuando escuche ese nombre, clave mi mirada en la puerta, en donde mi madre entraba con la bata del hospital - no puedes salir de tu habitación.

- Quiero estar con mi hija - replico roncamente.

- Está bien - esa voz fue de papá - yo me hago cargo.

- Ley - cuando escuche su voz, sentí que el nudo en la garganta que tenía desde que comencé a despedirme, se apretaba - ¿Por qué?

- No quería preocuparte - conteste en un susurro.

- Vamos - repuso mi padre a mis primos - es mejor esperar fuera.

- Estoy a punto de perderte, - sus ojos miel, no había brillo alguno - y es el momento en que descubro que mi hija me oculto, algo de suma importancia - quise levantarme de la cama y abrazarla, pero no podía, mi cuerpo no me lo permitía - pensé que confiabas en mí.

- Y lo hago - replique - solo que, no quería dejar de ver esa sonrisa que me animaba, que sin saber que pasaba, tú me dabas fuerza para seguir, que cuando me rehusaba a tomar el medicamento, era tu mirada la que me decía que debía luchar.

- Habríamos luchado, - susurro - habría estado para tomar tu mano, de levantarte cuando te cansarás, - me mordí el labio para no llorar - habría cuidado de ti.

- Lo hiciste, - conteste con la voz ronca - eres la mejor madre que pude haber tenido y Jackson es tan afortunado de tenerte, toda mi vida viviste al pendiente de mí, olvidaste muchas veces tus necesidades por las mías, esta vez no quería que fuera así, no quería que tu energía fuera absorbida por mí.

- Eres mi hija - replico - doy todo por ti, todo; no lo entiendes - en ese momento las lágrimas ya bajaban por sus mejillas, yo no sabía como retenía las mías - por ti doy mi vida y en verdad si ahora me la pidieran a cambio por la tuya, la daría sin ni siquiera pensarlo. Eres mi vida Leyna, si tu te vas yo me iré contigo.

- Jackson te necesita - en ese momento las lágrimas por fin salían - cuídalo como lo hiciste conmigo, dale el amor que me diste a mí; pero sobre todo dale esa familia que a mí me falto.

- Estás rompiendo esa familia - tomo mi mano - él querrá tener a su hermana, querrá saber que es haber tenido alguien que le diera consejos, cuando no quisiera que la madre se enterase.

- Si su madre es la misma Alice que yo conozco, - sonreí levemente limpiando mis lágrimas - créeme jamás habrá algo que no sepa.

- Te Amo, cariño - me coloco un mechón de cabello detrás de la oreja.

 

- Y yo a ti mami - sus ojos miel brillaron, no sabía si era por las lágrimas o por el amor que me tenía.

- Allie - la voz de mi padre se escucho en la habitación - es hora de que descanses, además Ley también debe hacerlo.

- En un momento - acepto, beso mi mejilla y acaricio mi nariz como cuando era una niña - espérame - me susurro.

- Lo haré - sonreí levemente - quiero ver a Emma.

- Se lo diré - beso mi frente y después salió.

En verdad mis músculos dolían horrible, pero si lo decía seguramente me iba a poner un calmante y tan débil como estaba era seguro que me iba a dormir y no lo deseaba, quería despedirme de todos ellos. En cuanto escuche la puerta abrirse dirigí mi vista a ella, por ahí entraba Emma, que al igual que mis primas se veía que había llorado.

- Pensé que éramos amigas - me reprocho.

- Y lo somos - le aseguré - de hecho eres mi hermana, Emmy, somos tan parecidas.

- Solo que yo estoy saludable - ironizo, solté una leve risita - te voy a extrañar Lele, y será horrible porque jamás imagine despedirme de ti, ni siquiera cuando fuéramos a la Universidad, después de todo iríamos juntas.

- Pasará pronto - ella me miro ceñuda.

- Jamás se olvida a alguien como tú - explico - y menos cuando entraste, a mi vida sin pedir permiso, eres mi hermana Leyna, ¿sabes? eso no se olvida, porque tal vez no lleve tu sangre en mis venas, ni tú la mía en las tuyas; pero hay algo más fuerte que nos une.

- Te quiero - sonreí suavemente.

- Y yo a ti - me respondió la sonrisa - hasta decirle adió a Embry sería más sencillo - se quejo.

- ¿Te pudo pedir un favor? - ella asintió - cuando llegué el momento - vi que se estremecía - en mi recamara, en el buró hay una carta para ti y en el estudio hay una carta para Jake, debes dársela.

- Siempre me dejas el trabajo sucio - me miró fríamente.

- Lo siento, - me disculpe - pero lo harás ¿cierto?

- Sí - suspiro.

- No es que te corra - ella sonrió de lado - pero quiero ver a Jake.

- Claro, mi hermana me ha echado por el novio - negó con la cabeza - pero creo que contra esos bíceps no se puede hacer nada.

Sonreí, mientras la veía salir de la habitación; este era el momento más difícil despedirme de él, desvíe mi mirada a la ventana en donde el sol ya se estaba poniendo, como cinco minutos estuve así, sentía los parpados pesados, pero cuando escuche la puerta y lo vi caminar hacía mí, luche contra el cansancio.

- Lo siento - fue lo primero que dije.

- Quédate - suplico - no me dejes.

- No soy yo, - respondí - es el destino. - se hincó frente a la cama y tomo mi mano - Si por mí fuera, yo me quedaría por siempre contigo, pero mi cuerpo ya no quiere Jake, se rehúsa a seguir, si fuera por mi alma y mi corazón, no me iría, me aferraría a ti.

No respondió, simplemente apretó mi mano, en verdad en ese momento no quería irme, no si tenía que dejarlo de ver, beso mi mano, y así se quedo un rato, sentí que algo húmedo caía sobre ella, en ese momento mi corazón dolió no deseaba dejarlo en verdad no quería irme.

- Debiste habérmelo dicho, - me reprocho - no hacerme creer que estabas bien.

- Tenía mucho que no veía tu sonrisa, - con mi otra mano acaricie su cabello - fui egoísta, decidí verla a decirte la verdad.

 

- No te vayas, - suplico, aferrándose con fuerza a mi mano - por favor, no puedo seguir sin tus besos, sin tu aroma, sin ti.

- No lo hagas - le pedí - por mí me quedaría aquí, por siempre a tu lado, pero esto no depende de mí, el traidor de mi cuerpo ya no quiere luchar, no tiene la fuerza de mi alma y corazón. Pero ellos no pueden hacer nada, simplemente deben ver como el cuerpo maldito, se deja vencer sin ellos poder hacer nada.

- ¿De qué diablos me sirve, la vida? - ante aquello cerré los ojos para no llorar - eres mi todo, Nana sin ti no soy nada, pero sabes algo no me arrepiento de haberte entregado el corazón. Y sé que debo elegir otro camino que no seas tú, pero no puedo, porque eres lo que yo pido.

- Promete que seguirás adelante - ante eso el negó - por favor, Jake, prométeme que seguirás con tu vida.

- Mi vida eres tú - susurro - en cuanto tú te vayas, yo iré contigo, porque mi lugar es entre tus brazos y si no estás aquí, te voy a seguir.

- Sé feliz, haz lo que alguna vez soñamos - enrede mis dedos en su cabello - recuerdas, que siempre soñamos con tres hijos, - sonreí levemente, mientras sentía su beso en el dorso de mi mano - y siempre que los imaginaba, eran dos niños con la piel rojiza, y unos hermosos ojos cafés y la niña, la más pequeña

- Es igual a ti - su voz fue ronca - siempre tuvo tus ojos azules, el cabello negro, pero esa sonrisa cautivadora que tienes. Es extraño que los hijos que soñábamos se parecieran, bueno siempre desee que la niña fuera como tú, de hecho las imaginaba a las dos tomadas de las manos, caminando hacia el jardín, en donde yo estaría jugando con los otros dos.

- ¿Por qué es tan difícil? - en ese momento sentí las lágrimas rodar por mis mejillas - ¿Por qué no puedo quedarme contigo? Es lo que me he preguntado los últimos meses, ¿Qué hice para que me pasará esto? Y no recibo ninguna respuesta, porque quién debería dármelas se ha ido.

Sentí un dolor horrible en la cabeza, cerré los ojos tratando de que pasará, pero en ese momento sentí que el aire me hacía falta, escuche que Jake me llamaba, pero no podía abrir los ojos, su voz cada vez iba siendo más lejana, hasta que después la deje de escuchar.

POV Jasper.

Al escuchar los gritos de Jacob, suplicando porque abriera los ojos, varios médicos entraron, sacándolo, unos minutos después la sacaron de la habitación, no sabía que estaba pasando, pero uno de ellos venía dándole masaje cardiaco.

En ese momento mi vida se me estaba yendo junto con ella, no podía irse, pero sabía que su cuerpo ya no aguantaba más, pero era demasiado egoísta para dejarla irse, no iba a dejar que mi pequeña niña se muriera.

- Mamá - llame a Esme que sollozaba abrazada a papá - enséñame a rezar.

Se separo de Carlisle y camino hacía mí, jamás había sido un buen católico, pero ahora necesitaba serlo, necesitaba tener fe de que no se la iba a llevar, en el hospital había una pequeña capilla, así que caminamos hacía ese lugar, en cuanto llegamos mi madre se hinco y me jalo del brazo para que yo hiciera lo mismo.

- Pídele con el corazón que la deje aquí - susurro - ofrécele algo, por su salud.

Asentí levemente, mientras observaba la imagen de Cristo crucificado, cerré los ojos esperando que me escuchara "No dejes que ella muera, te doy mi vida por la de ella, prometo que dejare de fumar, de tomar, asistiré a misas, venderé el auto y lo que gane lo daré a obras benéficas, dime que quieres y lo haré"

 

Pero no hubo respuesta, entonces sentí una brisa acariciar mi mejilla, me sorprendí ya que no había una ventana o algo por donde esa brisa entrara, en ese momento sentí paz, sonreí levemente. Ella iba a estar bien lo sabía, ella iba a dejar de sufrir, y eso me tranquilizaba o en ese momento eso paso.


Espero ke les guste el capitulo, ya solo kedan un capitulo más y el epílogo, pero pensé en poner un final alternativo, así que kedan tres capitiulos más

Capitulo dedicado a:

Zhere StAr De Black

rosalie cullen

swanand cullenisabelcullen

alele22

anny_cullen

erika_cullen

bitha_granger

El silencio reina en la sala de espera, todos rezan por que Leyna salga adelante, aunque la mayoría sabe que es casi imposible, que ella regrese con vida, y eso en verdad les aterra, pero no pueden hacer nada más que esperar, no han pasado más que unos quince minutos, pero son eternos.

Jacob está sentado en la esquina, esperando que ella salga, la ama es cierto y no sabe si podrá seguir sin ella, lo más probable es que no, pero aun así tiene que pensar que ella saldrá, después de todo no puede dejarlo, se rehúsa a creer aquello, sería más fácil si alguien les dijera algo, pero parece que no va haber esa posibilidad.

- ¿Por qué me hablas como narrador? - le espete - además, ¿Por qué ahora de nuevo te veo?

- Sencillo - me tomo la mano - es hora.

- No quiero irme - susurre.

- Pensé que ya querías descansar - su mirada no muestra emoción.

- No ya no quiero - en ese momento veo la sala de espera.

Mi abuelo Edward tiene el rostro oculto entre sus manos, todos lloran y duele, pero principalmente las de Jake, no quiero lastimarlo, y sin embargo lo hago, quiero abrazarlo, pero la mano de Dorian me lo impide, entiendo la razón, ahora ya no existo, en ese momento sale Caius, papá se levanta y espera a que diga algo.

- Sigue viva, - pero eso no parece algo bueno y menos ante el rostro de Caius - pero ya no va a regresar.

Escuche un sollozo en general, giré la vista y mis primas, mi hermana, mis tías, mi abue, mis tíos, de hecho todos lloran, excepto el abuelo, papá trata de retener las lágrimas, pero es imposible, Caius el hombre más seco del mundo, posa su mano en el hombre de mi padre.

Debemos desconectarla - ante eso papá baja la cabeza - solo la deje así, por si quieres despedirte.

- Ya se despidió - susurro papá.

- ¿Quieres entrar? - mueve la cabeza negativamente.

- Yo quiero entrar - mi abuelo Edward camina hacia ellos, y Jake hace lo mismo.

- No quiero ves esto - replique.

- ¿Estás segura? - asentí débilmente - muy bien.

De nuevo toma mi mano y en cuanto pasa eso, llegamos a la sala de Emergencia, no entiendo para que, pero me señala la puerta, donde se supone entran las personas que vienen en ambulancias. Antes de preguntar que diablos hacemos ahí, las puertas se abren, por ellas entran dos paramédicos empujando una camilla.

No escucho bien, ya que he visto la sangre y suelo ser un poco miedosa para esas cosas, los médicos hacen lo que puede, veo que llevan el desfibrilador, así que tratan de revivirlo, pero no hay nada, después de unos minutos.

 

- Hora de la muerte 11:05 pm - dice uno de los médicos.

En cuanto veo el cuerpo solo, camino hacia él, no sé que tenga que ver ese hombre conmigo, pero necesito verlo, en cuanto llego frente al hombre, giró sorprendida hacia Dorian.

- Mi vida por la tuya - me sonríe y besa mi frente - un justo pago.

- Creí que los ángeles no podían morir - mi voz apenas es audible.

- Así es - su mirada como siempre me llena de paz - a menos, que pierdas tus alas y te vuelvas humano.

- No entiendo - susurre.

- Yo pedí ser humano - me toma las dos manos - así que me lo cumplieron, por eso estos tres meses no me has visto, porque era humano, pero ahora que morí

- ¿Vuelves a ser ángel? - pregunte, su amago de sonrisa me contesto - ¿Por qué lo hiciste?

- Por ti - me beso la frente - todo lo hice, por darte una nueva oportunidad.

- No quiero que lo hagas - replique.

- Demasiado tarde, - me sonrió de lado - está es la última vez que nos vemos - mis ojos picaban - bueno, no tanto así, ya que cuando llegue el momento, te esperaré junto con Elizabeth en el parque aquel que te llevaban de niña, ahí estaré sentado esperando por mi hermoso y pequeño ángel.

- No - sentí mi garganta doler - no quiero estar sin ti, por favor.

- Son sacrificios - me acaricio el cabello con ternura - solo recuerda, solo se da una oportunidad.

En ese momento comenzó a alejarse de mí, mis lágrimas ya salían con fuerza, mis mejillas debían estar empapadas, corrí tras él, pero de nada sirvió, porque cada vez iba más lejos.

- DORIAN - grite con todas mis fuerzas.

- Nana - sentí que alguien me sacudía de los hombros - vamos, enana despierta.

Abrí los ojos y lo primero que vi fueron los ojos negros de Jake, me sentí desorientada por unos segundos, pero entonces me di cuenta que estaba en mi recamara, ante eso sentí el ardor en la garganta y me di cuenta que había estado llorando.

- Jake - antes que nada lo besé, como si mi vida dependiera de ello y enseguida lo abrace - no sabes, el miedo que tuve.

- ¿Por qué me besaste? - yo con mi angustia de pensar que no lo volvería a ver, y me salía con preguntas tontas.

- Porque Te Amo - le espete - pero no digas nada, solo abrázame.

Y eso hizo, sus brazos se amoldaban a mi cuerpo, como si estuviéramos hechos el uno para el otro, en verdad necesitaba sentirme a su lado, saber que todo estaba como antes.

- Nana - susurro después de un rato - yo también Te Amo.

- Lo sé - me separé suavemente de él - por eso estás aquí.

- Pensé que después de lo de anoche, me odiabas - me sonrió.

- Jamás podría odiarte - de nuevo uní mis labios a los de él - eres todo para mí.

- Eres mi vida - colé mi mano por debajo de su playera - tus padres pueden entrar y no creo que vernos así, los vaya a poner muy feliz.

- Es cierto - lo empuje y camine hacia la pared, en donde estaba colocado el calendario 29 de Septiembre 2010.

- ¿Qué hacen aquí? - la voz de mamá me hizo girar - tu padre los espera.

- ¿Sigues embarazada? - creo que estaba sorprendida.

- ¿Te sientes bien? - mamá coloco su mano en mi frente.

 

- Sí - me abrace a ella con fuerza - mejor que nunca.

- Aun no olvidamos, lo que encontramos anoche - su mirada seria me decía que estaba en problemas, pero la verdad no me importaba - y creo que tu padre, no esta muy feliz.

Sin decir nada, baje a la sala, en donde no solo estaba papá, sino también Billy, al primero en abrazar fue a papá, que parecía un tanto sorprendido, en cuanto me separé corrí hacia Billy. Mi cuerpo no dolía, al igual que me sentía con energía, además por lo que había visto, había pasado un año desde lo del hospital.

- Los abrazos no funcionarán - gruño papá, y en verdad no entendía la razón - así que siéntate, hablaremos claro con ustedes.

Hice lo que me pidió, enserio no entendía a que se refería, pero me senté en el sillón pequeño, y Billy y Jake enfrente, mientras mamá se había colocado a mi lado y acariciaba mi cabello, papá se puso de pie.

- Entiendo que lleven tres años de relación - la voz sonaba ronca - pero de eso, a lo que vi anoche, es demasiado, no puedo creer que en mi casa los haya encontrado, no en un beso cualquiera

- Vamos Jasper - comento Billy - sabemos, que ellos ya tienen intimidad - ante eso mi rostro enrojeció, al igual que el de Jake - después de todo, tú los apoyaste cuando decidieron irse a vivir juntos a Michigan, no puedo creer que creyeras que solo era como amigos. Además solo fue un beso - ante la mirada asesina de papá - no uno muy inocente, pero son chicos, o ya no recuerdas cuando Edward, te encontró en la habitación de Alice.

Ante eso el rostro de papá se puso rojo, gire a ver a mamá, y al igual estaba roja, pero no sabía que decir, parecía que en esta vida me había perdido algunos detalles, que parecían importantes.

- Y si no mal recuerdo, lo de ustedes no fue un simple beso - elevo una ceja - y eran más jóvenes, así que solo te queda más que aceptar que se aman.

- Pero no quiero que se repita en mi casa - hasta su voz se había suavizado.

- Y no volverá a pasar - aseguré.

Me hizo una seña con la cabeza, creo que era de que podíamos irnos, y eso hice, le sonreí a Jake que me la regreso y después de eso subí a mi recamara, mientras ellos salían. Camine hacia el escritorio en donde vi una nota que me llamo la atención, así que la tome.

Creo que debes estar un tanto confundida, pero te explicaré un poco sobre lo que está pasando, es cierto que te adelantaste un año, pero todos los recuerdos llegarán con el tiempo, al igual que las experiencias, pero a pesar de haberte quitado un año, pero te lo recompensé por ver nacer a tu hermano.

Sí, llevas tres años de relación con Jacob, viven juntos en Michigan, claro junto con Emma y otras dos personas, creo que ese chico Te Ama más que tú a él, todo lo que recuerdas de tus padres separados, es real, de hecho todo lo que viviste, excepto la Leucemia, por lo demás todo es igual, y también Jacob jamás se fue.

Poco a poco lo entenderás, solo me dejaron escribirte esto, como despedida, guárdalo bien, y ten presente que te quiero, y a pesar de que ya no sea tu ángel, aun estaré al pendiente de ti. Cuídate que no quiero verte pronto.

Mihaël

Te dije que mi nombre era complejo, pero si quieres seguirme llamando Dorian, te quiero, siempre lo haré.

- Gracias, Mihaël - sonreí levemente - creo que sí es complicado, pero te prometo que voy a aprovechar está oportunidad.

 


Bueno espero que les guste el capitulo n.nU

Capitulo dedicado a:

neita97

anny_cullen

Anika

alele22

bitha_granger

Zhere StAr De Black

isabelcullen

erika_cullen

POV Jacob

Los rayos del sol golpearon mi rostro, gruñí por no haber cerrado la cortina, pero en cuanto llegaron las imágenes de la noche anterior sonreí, y bueno despertar por los rayos colándose era lo de menos, me giré para esconder mi rostro en el cabello de Leyna, pero en cuanto lo hice y el olor a frutas, me dio nauseas.

En ese momento me levante de un brinco de la cama y corrí hacia el baño, en cuanto llegue, apenas pude inclinarme en el retrete, y dejar todo lo que había comido anoche, creo que algo me había caído mal.

- Jake ¿estás bien? - su voz se escuchaba preocupada.

- Creo que no debemos volver a comer comida Mexicana - conteste, mientras me recargaba en el lavabo.

- Pero si es tu favorita - en ese momento abrió la puerta, y solo traía mi playera que le quedaba como vestido - estás pálido - y sin más tenía su mano en mi frente.

- Estoy bien - le asegure.

- Tu rostro no dice lo mismo - me reprocho - es mejor que vayamos al médico.

- Hoy vienen tus padres - le recordé - y debemos tener listo el departamento, y correr a los vagos que tienes por amigos.

- No entiendo porque siguen viviendo aquí - me abrazo - hace seis meses, que terminamos la Universidad.

- Viviste con ellos cuatro años - bese su frente - unos meses más, no creo que hagan daño, además Feliz Cumpleaños.

- Cierto - sonrió débilmente - es raro que aun no hayan entrado, a la habitación gritando a todo pulmón Happy Birthday.

- Tienen veintitrés años - susurre - es lógico que madurarán.

- Creeré que tienes razón - me sonrió débilmente - es mejor que nos duchemos, antes de que mis padres lleguen.

POV Alice

Estaba ansiosa por ver a mi pequeña, bueno ya ni tan pequeña, pero para mi siempre iba a ser mi nenita, aunque tuviera veintitrés y estuviera a nada de formar su propia familia, porque yo sabía que muy bien, que Jacob Black ya estaba apunto de pedirle matrimonio.

Jasper solía decir que era adivina, pero solo conocía bien a las personas y por eso sabía lo que podría pasar en el futuro, además no se necesitaba serlo, cuando veías a esos dos juntos, era más que lógico que iban a terminar juntos, llevaban casi seis años de noviazgo.

- Mamá - al escuchar la voz infantil, giré la cabeza y vi a mi pequeño Jackson de tres años, los ojos azules tanto de su padre como de su hermana, solo que su cabello era negro - papá dishe que te desh plisha, polque shino no vamosh a llegal a vel a Ley.

- Entonces, vamos - tome su pequeña manita.

Caminamos hacia la pequeña sala, que había en la habitación del hotel, en donde nos esperaba Jasper, mi pequeño corrió a sus brazos, y él lo cargo, mientras me extendía la mano para que la tomará y eso hice, salimos del hotel como una familia amorosa y eso lo éramos.

Tomamos un taxi, el camino fue rápido, ya que el departamento de los chicos, no estaba muy lejos del hotel donde nos estábamos quedando, me moría de ganas de volver a ver a mi hija.

 

POV Leyna

- ¿En verdad te sientes bien? - le pregunte fuera de la puerta del baño.

- Creo que debes llamar al médico - acepto.

- Hola - escuche la voz de Emma - ¿Qué haces todavía en pijama?

- Jake - susurre - lleva desde las siete de la mañana en el baño, no ha dejado de vomitar.

En ese momento la puerta se abrió, dejando a mi novio pálido y con los ojos hundidos, en verdad se veía horrible, parecía que en cualquier momento se iba a desmayar, coloque mi brazo alrededor de su cintura y lo ayude a caminar a la recamara.

- ¿Puedes llamar al médico? - le pedí a mi mejor amiga, solo asintió y camino a la sala - te dije que no debías comer tanto - le reproche.

- Me siento horrible - su voz se escuchaba pastosa.

- Estás ardiendo - repuse al colocar mi mano en su frente.

Lo recosté en la cama, y después camine a la cocina, por un toalla y coloque agua en recipiente que lleve a la recamara en donde, humedecí la toalla y se la coloque en la frente para ver si disminuía su fiebre.

- Gracias - repuso sonriéndome débilmente.

- Siempre voy a estar aquí para ayudarte - conteste acariciando su mejilla.

- El médico ya viene - me informó Emma - ¿necesitas algo más?

Pero en ese momento noté que Jake cerraba los ojos, ante aquello me asuste, ya que por más que lo llame no me respondió, esto estaba mal.

- Llama a Mike - le urgí, escuche que salía de la habitación - vamos Jake, despierta.

- Lele - escuche una voz infantil, pero en ese momento solo podía pensar en que mi novio tenía que despertar.

- Leyna - en ese momento la voz de mi madre se escucho más fuerte - ¿Dónde estás, cariño?

En ese momento recordé que mi padre era médico, tendría que saber que hacer con Jake, así que me levante de la cama y corrí hacia la sala en donde mi padre, miraba todo con cierta irritación.

- Papá - llame.

- Ley ¿Por qué estás en pijama? - esa voz fue de mamá.

- Jake parece que se desmayo - susurre, con la voz temblorosa.

Mi padre corrió hacia la habitación y escuche algo de que llamará una ambulancia, la cual llego en diez minutos.

POV Jacob

Abrí los ojos y un olor a medicamento me llego a la nariz, observe la habitación y note que era blanca, trate de incorporarme, pero mis músculos no respondieron, así que seguí recostado, moví mi mano para ver si podía encontrar algo, y sentí el cabello y al sentir la suavidad, estuve seguro que era de Leyna.

- Jake - en ese momento noté sus ojos azules clavados en los míos - ¿Cómo te sientes?

- No me quejo - respondí y mi voz se escucho ronca - ¿Qué hago aquí?

- Shigellosis - me mando una mirada seria.

- Lamento haberte arruinado tu cumpleaños - le sonreí débilmente.

- No importa - me sonrió - solo espero, que aprendas que la comida en la calle no es buena.

- Ya aprendí la lección - acaricie su mano - deseaba darte un regalo, pero creo que ahora tendrá que esperar.

- Me vas a hacer pasar mi cumpleaños en un hospital - me reprocho, su curiosidad era algo que me encantaba - así que merezco saber, que iba a hacer mi reg

 

- Cásate conmigo - la interrumpí - bueno aquí debería ser en donde te entregará un anillo, pero

- Sí - se abalanzo sobre mí - y mil veces sí, me quiero casar contigo.

- Creo que esta propuesta, será digna de recordar - comente acariciando su cabello.

Se separó de mí y me dio la sonrisa más radiante y hermosa que tenía, aunque todas sus sonrisas son hermosas, pero esta vez fue diferente y me di cuenta, que en verdad quería despertar todos los días, viendo esos hermosos ojos azules y también antes de ir a dormir.

No cabía duda que Leyna, era un ángel que había bajado del cielo solo para mí, y no iba a desaprovechar eso, se iba a quedar conmigo, no importaba lo que pasará, yo la quería a mi lado y así sería. Este era el final de una etapa, pero el principio de una más importante, en la cual iba a estar Leyna en mi vida por siempre o al menos eso esperaba.


Bueno este es el primer final, espero que les haya gustado, y ya pronto pondré el final alternativo ^^ y estoy pensando hacer un nuevo fic, pero no sé si de Crepusculo u original, tengo la idea metida desde hace días, pero aun no sé, bueno espero que si la pongo ustedes la lean

Capitulo dedicado a:

rosaliecullen

Zhere StAr De Black

anny_cullen

alele22

isabelcullen

bitha_granger

swanand cullen

sole-cullen

Hola Jake, supongo que cuando leas esto yo ya no estaré contigo; no soy mucho de esto y lo sabes, pero creo que tú mereces un esfuerzo, es por eso que después de mucho pensar, las palabras comenzaron a fluir.

Lo primero que debes saber y recordar es que Te Amo, de hecho creo que es algo más, que no se explica con palabras; siempre envidie la historia de amor de mis padres, y la nuestra creo que si la hicieran novela, morirían de hambre. Logre sacarte una sonrisa, bueno continuando no creo que vendieran mucho, pero para mí fue la historia perfecta, no mucha miel, creo que fue más de la que pensé soportar.

¿Sabes? En esta parte las lágrimas salen, espero que la tinta no se corra y si lo hace, pues te perderás de mis hermosas palabras; de nuevo otra sonrisa, creo que comenzaré a cobrarte. Creo que me desvió del tema cada dos palabras, pero siguiendo; todo lo que pase contigo son cosas que me llevaré o me llevo hasta el día que deje de respirar.

No quiero irme, en verdad no quiero, pero es inevitable, mi cuerpo me lo dice, no aguantara mucho; y lo siento, por no ser más fuerte, por no poder luchar más, pero mi energía se agoto; ya no tengo más, la he buscado por todos lados, pero creo que soy débil y no puedo encontrar más, a pesar de pensar en ti, ya no hay más.

Mi alma se esfuerza, ya que ella quiere vivir, pero el cuerpo traidor no la deja, duele saber que por más que quieras vivir eso no pasara, simplemente porque tú tiempo aquí se acabo. No es sencillo Jacob y menos decirte adiós, porque eres lo que más amo, Te Amo, que duele el corazón.

El poco tiempo que estuve contigo fue hermosamente extraordinario, nada de lo que escriba podría expresar lo que me hiciste vivir, porque no hay una palabra que describa lo inmensamente feliz que fui contigo. Desde siempre, jamás me sentí con nadie como lo hice contigo, siempre me hiciste sentir diferente, tú eras quien me daba tranquilidad, siempre Te Ame y lo descubrí hasta ese día en el hospital.

 

Hasta ese día supe, que mi corazón siempre espero por ti, no sé que es lo que sientas, pero puedo decir que a pesar de que no fue muy larga mi vida, tú eres el Amor de mi vida, pude haber vivido siglos, y haber tenido cientos de amores, pero tú siempre ibas a ser el más importante.

Creo que las cartas y yo no nos llevamos, pensé que podría escribirte un libro, pero no puedo las palabras no salen, desearía que salieran igual que las lágrimas en este momento, o que cada lágrima pudiera expresarte un poco de lo importante que eres para mí, además de que el dolor es grande, sin contar que la inspiración ya se agoto. Lo sé fue muy corto el tiempo que la tuve, pero solo me resta pedirte que vivas por mí, por Billy, por todas las personas que te quieren, pero sobre todo por ti, mereces ser feliz.

Tuya por siempre

Leyna Jalie Hale

En cuanto termino de leer la carta, observo de nuevo el mar, no era lo mismo, sin ella jamás lo iba a hacer, sintió una lágrima bajar por su mejilla, se la limpió, mientras fijaba su vista en la hoja amarillenta que estaba en sus manos. ¿Cuánto tiempo había pasado?

Diez años, se respondió mentalmente, diez años en que ella se había ido, en que ella le había dicho adiós, en que sus últimas palabras fueron para él, no para nadie más, solo para él.

- Te sigo amando Nana, - susurro - aun no puedo dejar ese sentimiento.

- Parece que fue ayer - alguien posó su mano en su hombro - aun duele lo sé.

- Más de lo que imagine - respondió - le herida aun no cierra, y comienzo a dudar que lo haga.

- Me dijeron que piensas casarte - Emma, observaba el mar.

- Sí - respondió con una débil sonrisa - y es difícil creer, que ame a mi prometida, pero aun la ame a ella.

- No creo que lo sea, - la chica elevo los hombros - Lele era una persona, que jamás se olvida.

- Oigan - al escuchar esa voz, ambos giraron y era Renesmee quien les llamaba - la ceremonia esta por comenzar.

Los dos sin decir una palabra, siguieron a la chica, cuando llegaron a la playa, se encontraron a Amanda con una pequeña de dos años en brazos y Kellan a su lado, Seth trataba de que su hijo de seis no corriera por toda la playa, mientras Nahuel acariciaba el prominente vientre de Nessie, Claire y Quil cada uno traía a uno de sus gemelos de un año y medio, mientras Embry llevaba en brazos a un bebé de tres meses.

Dean iba del brazo de una nueva conquista, supuso Jake que sonrió ante aquello, mientras Carlie discutía con Edward, suponía que por la ropa que su hija usaba, Bella trataba de poner un poco de orden entre ellos, mientras Rose y Emmett sonreían por comentarios de Carlisle y Esme.

Al frente en donde estaba una pequeña cueva estaban Alice y Jasper, ambos al igual que él, no parecían superar del todo la muerte de la chica, se abrazaban esperando así poder llenar un poco el vacío de la chica, Edward el abuelo llevaba como siempre una rosa blanca, al igual deseaba llenar un vacío, pero sabía que eso no se lograba, él lo había intentado con Camille, claro que se enamoro de ella y ahora estaba apunto de casarse.

Su novia era un tanto paranoica y celosa, pero no podía culparla, después de todo, en cierta forma la engañaba, le era infiel, aunque esa persona no estuviera viva, algo que tal vez fuera enfermizo, pero como había dicho Emma, olvidar a alguien como Leyna era imposible.

 

- Jake - cuando escucho su nombre, giró la vista y un pequeño de diez años, cabello negro y los mismos ojos azules de Leyna - pensé que no vendrías.

- Jamás me perdería esto - respondió el chico despeinándolo.

- Ella está feliz de que estés aquí - dijo el niño de diez años.

- ¿Quién está feliz, Jackson? - pregunto un tanto desconcertado.

- Pues Leyna - dijo como si fuera obvio, ante aquello se tensó - dice que no creerás que la veo, pero lo haces ¿cierto?

- Jackson - comenzó el chico.

- Ella dice, que no crees - la mirada azul se clavo en él - y que no trates de lavarme el cerebro como un bebé, que ya no lo soy.

- ¿Qué trae puesto? - pregunto tratando de seguirle el juego.

- Un vestido rosa, que mamá le compro en su cumpleaños número dieciocho - respondió con tranquilidad - y se pregunta porque se lo pusieron, si ella siempre odio los vestidos y no le agrada mucho el rosa.

Ante aquella respuesta se tensó un poco, ya que eso había sido lo que le habían puesto cuando había muerto. Pero seguramente alguien se lo había dicho, así que solo le acaricio el cabello y se alejo del lugar.

- ¿Por qué él no puede verte? - cuestionó el pequeño.

- Porque no quiere hacerlo - elevo los hombros la chica, que le sonreía a su hermano - pero muy pronto, tendrá que verme.

- ¿Por qué? - el pequeño la observo confundido.

- Cosas Jackson, - le beso la frente - pero no debes decirle a nadie más que me viste, recuerda que no todos son como tú.

- Mamá llora aun por ti - repuso el pequeño - no suelta tu retrato, cree que papá y yo no lo sabemos.

- Pronto lo va a superar - se inclino para quedar a su altura - además te tiene a ti, y tú debes darle mucho amor, el que yo no pude darle.

- Lo prometo - le aseguro el niño.

- Bueno es hora de que me vaya - de nuevo acaricio su mejilla - dile a Jake que no se vaya, convéncelo de ir a jugar contigo a casa, que no se suba a su carro, hasta después de las nueve de la noche, ¿podrás hacer que se quede contigo?

- Haré todo lo que este en mis manos - el pequeño se irguió, era un poco bajo para su estatura y bastante delgado.

- Gracias, hermanito - beso su mejilla - te quiero mucho, Jackson no lo olvides.

- Y yo a ti - y después sin más hecho a correr hacia sus padres.

- Está prohibido que intervengas - al escuchar esa voz, ella giró con una media sonrisa.

- Vamos, Dorian - el chico la vio con una ceja elevada - me cuesta trabajo tu nombre real.

- Como sea Leyna, no debes intervenir en el destino - ella de nuevo sonrió.

- Me dieron permiso para hacerlo, claro si no intervenía del todo - elevo los hombros - él solo no tiene que subir al auto, además no puedes quitarle la vida a alguien, que apenas comienza a vivir.

- ¿Pensé que te alegaría que estuviera contigo? - replico.

- Lo quiero a mi lado - confesó - pero, puedo esperar unos cincuenta años más.

- Espero que aproveche la oportunidad que le estás dando - susurro.

Ambos observaron la ceremonia, en donde se honraba un año más de muerte de la chica, que ahora solo pedía que ese hombre no subiera a su auto, en verdad lo deseaba.

 

La chica observo como su madre comenzaba a llorar, necesitaba hacer algo para que ella pudiera seguir, sonrió al recordar como su padre se había tranquilizado ese día en la capilla del hospital, se acerco a ella y la abrazo.

- Yo estoy bien, - dijo suavemente - por fin descanso, así que no sufras, algún día vamos a estar juntas, te amo.

A Alice se le formo una débil sonrisa, su alma se lleno de paz, sabiendo que su hija estaba bien y descansando de todo lo que la leucemia, había hecho sufrir a su pequeña, tomo la mano de su hijo que observaba a su hermana con una sonrisa y ella solo le guiño un ojo.

- Solo se da una oportunidad - sintió la mano de Dorian en su hombro.

- Lo sé - susurro, clavando su mirada en Jake, que llevaba una vela.

La ceremonia paso, todos se dirigieron a la casa de Jasper y Alice, así era todos los años, después de ir a la cueva, que había sido el lugar preferido de la chica, en donde de cierta forma descansaban sus restos, hacían una comida, en donde por lo regular platicaban de las cosas que les habían pasado en ese año.

- El aniversario de tu muerte, es el día que todos se reúnen - repuso Dorian sentándose a lado de la chica, que estaba observando a toda su familia.

- Se siente bien - susurro - que esté día todos dejen sus cosas, y estén aquí, aunque sería mejor, si pudiera abrazar a cada uno.

- Sé que los extrañas - paso su brazo por sus hombros - pero esto es mejor, recuerda que tu vida dio dos a cambio.

- No me arrepiento - sonrió levemente - y más cuando veo esa sonrisa de Jackson, jamás cambiaría esto.

Observo que todos hablaban y reían, no había grupos, todos hablaban con todos, solo los niños, era los que estaban a parte, era una imagen que le agradaba ver, y más saber que todos estaban en cierta forma ahí por ella, que había dejado huella en esas personas que ella amaba.

Cada una de esas personas, había sido parte importante en su vida, y todas ocupaban un lugar especial en su corazón. Como todos los años, a las ocho comenzaron a despedirse, eso le angustió cuando vio a Jacob despedirse.

- Jake - su hermano lo tomo del brazo - vamos quédate un rato, quiero enseñarte el nuevo videojuego que papá me compro.

- Jackson - le reprocho Alice - seguramente, Jake tiene cosas que hacer, así que no le pidas algo así.

- No - sonrió Jake - creo que puedo quedarme un rato a jugar.

Ante eso Jackson dirigió su mirada a Ley que le dio una sonrisa, y le hizo una señal de que lo había hecho bien, ambos caminaron hacia la casa y la chica los siguió de cerca, subieron a la habitación del pequeño, en donde ambos se pusieron a jugar.

Ella se quedo en el marco de la puerta, observando lo maravilloso que el chico se veía, los años le habían sentado perfecto, sonrió levemente enserio que era apuesto, Camille tenía una gran oportunidad, esperaba que supiera apreciarla.

- De nuevo te gane - repuso Jackson.

- Creo que es hora de que me vaya - comento Jake, observando su reloj.

- Pero antes de que te vayas - el niño clavo sus ojos en él - ¿fuiste novio de Leyna?

- ¿Por qué la pregunta? - Jake observo confundido al niño.

- Bueno en su recamara, hay muchas fotografías tuyas - elevo los hombros - además, cada año que vienes antes de irte, le dices que aun la amas.

 

El hombre no supo que decir, no había duda que además de los ojos, también había sacado esa intuición de su hermana.

- Yo también Te Amo - Leyna poso su mano en el cabello de su hermano.

- Ella dice, que también te ama - repuso Jackson.

- Creo que es hora de que duermas - le sonrió levemente, aunque sus ojos mostraban dolor.

- No miento - replico Jackson - pero esta bien, vete - le dio la espalda.

- Jackson - llamo el hombre - no quiero estar mal contigo, así que te diré un secreto - el niño se dio la vuelta para verlo - Leyna aun sigue aquí - se señalo el corazón - y aquí - y después se señalo la cabeza - y cada vez, que alguien habla de ella, me duele - le sonrió amargamente - y no es que no crea que la veas, pero si lo haces, no sabes como te envidio.

Jackson no supo que decir, solo lo vio salir de su recamara, en cuanto salió de la casa, la chica lo vio por la ventana y vio que subía al auto, miro de nuevo el reloj y vio que su pequeño hermano había logrado que se quedará más tiempo, al menos sabía que si había podido darle otra oportunidad.

- ¿Te vas a ir? - en cuanto escucho la voz de su hermano se giró hacia él.

- Siempre estoy aquí - le señalo su corazón - y bueno si vas a verme - beso su frente - tendrás que esperar el año como siempre.

- No quiero - se cruzo de brazos.

- Jackson - lo miro con una media sonrisa - no puedo quedarme, pero dentro de un año, de nuevo me verás, pero ¿Qué te parece si espero hasta que duermas, para irme?

- Sí - dijo emocionado.

Se acostaron en la cama, y para que se quedara dormido le contó esa historia, que siempre le contaba su madre, en cuanto cerró los ojos, la chica beso la frente de su hermano.

- En un año nos veremos - fue su despedida.


Bueno quiero agradecerles por leer el fic, y pues he pensado no sé si quieran la segunda parte, ya que este fic llego a su fin, pero como dije es su decisión ^^ y también quiero decirles que subi un nuevo fic, que se llama "Sigo aquí" https://www.potterfics.com/historias/62887 es original espero que se puedan pasar y dejen comentarios

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Bueno, en el capitulo anterior les había dicho que tal vez haría la segunda parte, pero sinceramente no tengo ni idea de como seguir, así que una tarde mientras estudiaba, de algo bastante fumado, pero no sé que piensen, bueno les voy a dar un poco de la idea, que realmente si me parecio bastante fumado, pero a la vez me gusto y pues no sé que piensan ustedes.

Les dejaré un pequeño prologo y ustedes deciden si les gusta

Todo seguía dandome vueltas, me sentía bastante mareada, después de que deje escuchar la voz de Jake, todo era negro, supuse que había llegado mi momento, pero no lo deseaba, enserio no quería dejar de ver a mi novio, y a mis padres menos.

Pocos minutos después sentí como una profunda luz traspasaba mis parpados, por lo cual abrí mis ojos, aunque mis ojos fueron lastimados por la intensa luz, se cerraron de nuevo por inercia, pero de nuevo los abrí solo que estaba vez con lentitud. Revise el lugar con atención, no se parecía al hospital, de hecho la luz que me había despestardo era el sol.

Había árboles, y sentí que mis brazos picaban, gire mi vista y noté que estaba recostada sobre el césped, me incorpore lentamente, creyendo que ese lugar, que siempre imagine al que íbamos después de la muerte era este. Me levante sin dificultad, el dolor del cuerpo se había ido.

En cuanto estuve de pie, note que estaba en La Reserva, la pregunta era ¿qué diablos hacía ahí? Observe todo el lugar, esperando encontrar a Dorian, pero no había indicios de que hubiera alguien más en ese lugar, esto si que era extraño, nunca imagine que el lugar donde pasaría mi eternidad se pareciera a La Reserva, aunque creí que tal vez mi mente lo había creado para sentirme segura, en un lugar conocido y además que quería, ya que ahí había vivido muchas cosas.

  • No estás muerta - al escuchar aquella voz, que reconocí al instante, trate de encontrar a Dorian, pero no hubo nada - ahora solo me escucharás.
  • Grandioso - el sarcasmo fue inevitable - ahora me creeré más loca, por hablar sola.
  • Ya lo hacías antes - me recordo - pero ahora regresando, por lo que vine - espere con paciencia a que me explicará esto - como ya dije no estás muerta, bueno no aquí.
  • ¿Cómo que aquí no? - pregunte exasperada.
  • Este es un Universo Alterno - muy bien, esto era peor que verlo - en dónde tus padres tienen tu edad.
  • ¿De qué rayos hablas? - enserio, mi cerebro no podía asimilar algo así.
  • Pues de que aquí, Jasper y Alice tienen dieciocho - fue su sencilla respuesta - y bueno debes unirlos.
  • No entiendo - mis neuronas no parecían querer trabajar.
  • Con el tiempo lo entenderás - supuse que sonreía - pero ahora debes entender, que ellos no te conocen, y no puedes llegar a abrazarlos como viejos conocidos, porque los asustarás y no querrán acercarse a ti.
  • ¿Es una broma? - esperaba que la respuesta fuera sí.
  • Si logras unirlos, tal vez pueda regresarte tu vida - esto debía ser una broma - aunque tal vez termine gustandote este tiempo.
  • En verdad estás loco - le espete.

Pero no obtuve respuesta, creo que esto enserio debía ser un mal sueño, suspire mientras comenzaba a caminar, después de todo tenía que saber, de qué me hablaba Dorian.

Bueno no sé que les parezca, perdon por la falta de ortografía, pero lo acabo de escrubir aquí, espero sus respuestas

Te quise olvidar - Potterfics, tu versión de la historia

Te quise olvidar - Potterfics, tu versión de la historia

La primera vez que lo vio, tendría 15 años, él ni siquiera se fijo en ella, pero ella desde ese momento se enamoro de esos ojos azules, desde ese día comen

potterfics

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2023-02-27

 

Te quise olvidar - Potterfics, tu versión de la historia
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