Tiempo (original) - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Tiempo

Es algo que funciona de una manera extraña, seguramente alguna vez te has preguntado ¿Por qué cuando quieres que un momento dure, el tiempo se empeña en pasar rápido? O también quizás te hayas preguntado como en mi caso, ¿Por qué cuando quieres que el tiempo pase rápidamente, éste pasa de una manera extremadamente lenta?

Pues, sí, de hecho yo me he preguntado ambas cosas. Y he notado cuándo pasa rápidamente y cuándo no lo hace, a veces puede ser desesperante. Pero ¿por qué he comenzado a hablar del tiempo? Pues ahora me explicaré.

Recuerdo aún claramente en mi mente, cuando lo vi por primera vez. Sí, todo registrado. Allí estaba, no quitaba su vista de mí. Conversaciones, vacías y superficiales eran las únicas que salían entre nosotros. El destino nos juntaba en ese mismo lugar y horario, ¿casualidad? No lo creo.

 

Pero allí estábamos, yo por mi mejor amiga, y él resultaba ser el primo de la misma. Miradas, y simples palabras. ¿Por qué la noche se había pasado tan rápida? Increíble, en ese momento quería retrasar el momento en el que nos separáramos, pero no podía.

Seguramente alguna vez, también tú has quedado hipnotizado con alguien; pues eso es lo que me pasó en ese momento con él. Ambos hipnotizados con el otro. Y el momento llegó, nos separábamos, era inevitable.

Esa fue la primera vez que sentí su piel, imposible no recordarlo. Partió, y yo quedaba allí. No sabía lo que me deparaba el futuro, no tenía idea. Esa noche me costó dormirme, pensaba demasiado y todos los pensamientos iban a un mismo punto, él.

Cuando conseguí conciliar el sueño, la noche ya se había transformado en un nuevo día. Transcurría normal, nada extraño me sucedía, el tiempo seguía su curso tranquilamente. Volví a mi casa, era diciembre, para ser exactos un quince de diciembre. ¿Cómo olvidarlo? Simplemente, no puedo.

Llegaba la tarde, y mi celular sonó. Número desconocido, ¿cómo saber que era él? Mantuvimos una larga charla por mensajes, ese día, el siguiente y la semana entera. ¿Simple conexión? No, no lo era, era más que eso.

Todos los días iba a la casa de mi amiga, con la esperanza de verlo simplemente, y casi todos los días nos veíamos allí. El tiempo pasaba, y cada vez mi mente se inundaba más con él, simplemente él. ¿Qué me pasaba? Creo era yo la que prefería mantener otros objetivos y no había tenido interés de encontrar "amor", ciertamente me equivocaba.

Y ese día había llegado, el tiempo pasaba rápidamente y ya hacía casi dos semanas desde que nos habíamos visto por primera vez, para ser exactos eran trece días. Ya estábamos a veintiocho de diciembre, la navidad ya había pasado y esa noche especial había escuchado su voz.

¿Qué era lo que tenía de especial ese veintiocho de septiembre? Fue un día especial, completamente. Ese día se animó, preguntó lo que yo quería escuchar. Desde ese día éramos oficialmente "novios". Sin embargo, esta vez el tiempo nos había jugado una mala pasada.

No nos pudimos ver por casi cinco días, recién el dos de enero pudimos estar solos nuevamente. ¡Oh, el momento esperado! Allí estábamos, sintiendo nuestros labios. Deseosos de que por una vez durara para siempre, o ¿Por qué no? Que se detuviera el tiempo, que ese beso, ese primer beso fuera eterno.

Pero no, tenía que terminar. Ahora ya que éramos pareja, nos veíamos casi todos los días, salíamos juntos. Por nuestras personalidades opuestas, que fuimos descubriendo; discutíamos de vez en cuando, pero todo se solucionaba. ¿Para algo sirve hablar, no?

 

Y ahí, fue cuando el tiempo comenzó a pasar demasiado rápido. ¿Qué había pasado? ¿Me había perdido de algo? En un abrir y cerrar de ojos, ya llevábamos cinco meses juntos. Las diferencias salían a flote de vez en cuando, pero sin embargo los momentos juntos eran cada vez más intensos y lindos.

Y nuevamente el tiempo jugó en nuestra contra, especialmente para mí. Habían pasado tres semanas y no nos habíamos podido ver. ¿Por qué el tiempo se había empeñado en mantenernos alejados? No sabría explicarlo, pero las consecuencias fueron malas.

Hablábamos mucho al principio de esas tres semanas, pero de a poco comenzábamos a hablar menos. Lo tenía presente, y habían momentos en que no podía concentrarme en nada, pero había comenzado a recurrir a mi autocontrol. Me ponía barreras para apartarlo de mi mente cuando cosas de mucha importancia se interponían en mi camino.

Y eso comenzó a sucederme, más seguido. Lo hacía inconscientemente, cada vez se apartaba más de mi mente, y eso me comenzó a confundir. Yo, que soy bastante propensa a dudar de las cosas, me pareció que algo andaba demasiado mal. Y llegaron las preguntas.

¿Lo quería? ¿Lo amaba? ¿Lo extrañaba? La duda, una de las cosas que más me afecta, y no me deja pensar con claridad. Y termina pasando lo menos deseado, quizás. Lo peor creo que fue sin duda, que esa duda que se me había instalado no me dejaba escucharme y saber qué era lo que quería en realidad.

Y allí estaba yo, explicando que quería terminar. Dando motivos y más motivos, callándome a mí misma, no queriéndome escuchar. Y esos casi seis meses juntos, habían terminado. Yo les había puesto un final.

Cuando miraba ese pasado, notaba que el tiempo había ido demasiado rápido, y era lo que había pasado. Me parecía que todo había pasado demasiado rápido e intensamente y así como había llegado, había partido.

Digamos, que uno a veces tiene el poder de auto convencerse de lo que quiere creer y no se escucha realmente. Eso fue lo que hice.

Y ahí estaba yo, intentando asimilar lo que había roto, aunque convencida de que era lo mejor para mí. ¿Egoísta? Sí, ya lo creo. No pude evitar sentirme basura por haber pensado solo en mí y no haber pensado un poco en él.

El tiempo comenzaba a pasar, al principio lo noté pasar lentamente como si fuera una tortura. ¿El mismo tiempo me estaba dando más tiempo de recapacitar lo que había hecho? Sí, ahora creo que sí, lástima que en su momento no lo había entendido.

Luego, un nuevo chico dos semanas luego de que había terminado con esa historia, se presentaba frente a mí. Allí estábamos, solos, hablando. Hasta que pasó lo que no esperaba. Me besaba, y le correspondía. ¿Por qué lo hacía? No lo sé, mucho tiempo antes lo había notado atractivo, pero luego había tenido "novio" y ya no me importaba.

El tema era que nos besábamos, y nuevamente el tiempo pasaba rápido. Nuevamente yo tomaba un camino y éste nuevo chico, tomaba otro. Ese día, recuerdo perfectamente, también; volvía a casa radiante, con una sonrisa tonta en mis labios. Haber estado con él me había hecho volar, especial aunque no entendía del todo por qué. Significado de los nombres

 

Y pasaba rápido otra vez, otros encuentros más. Alguna que otra charla por mensaje con mi ex, y un encuentro demasiado especial con mi nuevo chico. Ese día, llovía monótonamente. Ambos totalmente mojados, caminábamos hablando y nuevamente nos besábamos. ¿Pero qué de todo eso era lo más especial? A parte de que nos besáramos bajo la lluvia, que se podría tomar como romántico, lo especial no era eso.

Lo que destacaba era lo que me pasaba a mí, disfrutaba del roce, de sus labios. Pero mi mente era la que esta vez comenzaba a jugarme una mala pasada, lamentablemente. Lo besaba, con ganas, pero mi mente me llevaba a revivir otro suceso en el que estaba yo con mi ex besándonos bajo la lluvia ambos mojados, también.

Ese día, no era felicidad lo que me inundaba cuando volví a casa, era una confusión demasiado grande. Por un lado estaba el nuevo chico, y por el otro mi ex. ¿Por qué en ese momento mi mente había decidido mostrarme eso? No lo entendía, pero comenzaba a generarse nuevamente una duda en mi interior.

Comenzaba a cuestionarme si había estado bien terminar con mi ex o no. Intentaba convencerme de que había estado bien, pero no lo lograba del todo. Alguna parte de mí me decía que había sido un error, pero no quería escuchar eso demasiado.

El tiempo pasaba nuevamente, no tuve más noticias de mi ex casi por dos semanas. Comenzaba a acostumbrarme a mi nueva "libertad" y a estar con el nuevo chico, pero algo me hizo parar nuevamente.

Una mañana nos encontramos con mi ex, después de casi un mes y medio sin vernos. Mi piso tembló fuertemente al verlo. Un saludo, sin ninguna palabra, simplemente miradas. Extrañas miradas, pero al verlo algo en mí no quería saludarlo como se saludo a cualquiera amigo.

Había empezado a tener ganas de sentir sus labios nuevamente, sentirlo a mi lado, pero no. Seguimos por caminos separados, y mi mente más confundida que antes. Comenzaba a arrepentirme de lo que había hecho, ni yo me entendía.

En ese mar de confusión, aún me seguía viendo con el chico luego de mi ex, sentía cosas por el pero mi pasado me confundía. No estaba segura de qué sentía y por quién. Conversamos algunas veces más con mi ex, pero cada vez eran charlas más superficiales, sin importancia.

Y luego, una semanas después de la última vez que lo había visto, nos volvimos a encontrar. Esta segunda vez, fue peor. Porque el verlo me confundía más, pero una sola cosa tenía clara. Quería estar con él nuevamente.

Poco después tuvimos una charla, intenté que volviéramos, pero esa vez el tiempo me jugó mal a mí. Ya habían pasado casi dos meses desde que habíamos terminado gracias a mí, y eso se notaba.

Mientras que dos meses después yo me había arrepentido, y me daba cuenta de que lo quería en realidad a él, por su parte él ya había pasado dos meses en soledad. Lo que había tenido sus consecuencias, ya no quería estar conmigo.

Una última charla, o mejor dicho, yo hablaba y el se limitaba a escuchar. Quería arreglar todo lo que había hecho, me hubiera gustado tener un giratiempo para poder volver al pasado y cambiar mis actos, pero ya era tarde.

El último rechazo, el que dolió más. Pero no era el rechazo en sí lo que dolía, no; era el peso de la culpa, el sentirme totalmente responsable de lo que me pasaba. ¿No había sido yo la que había querido terminar con él? ¿Acaso no debería aguantarme las consecuencias de mis actos?

Y así era, tuve que aguantar las consecuencias. Luego de la culpa, me visitó el enojo. Estaba enojada conmigo misma, enojada por lo que había hecho y las consecuencias que habían generado. Pero ya no había vuelta atrás, lamentablemente en la vida muggle no hay giratiempos.

Los días pasaban luego de ese último rechazo, no le hablé más, aunque al principio lo extrañaba demasiado y eso me tiraba abajo. Pero lentamente comenzaba a asumir que todo había sido mi culpa, debía aguantarme.

Aún seguía constantemente en mi mente, perturbándome y poniéndome mal, pero comencé a ponerme barreras a mí misma. Ya no quería pensar en él, ya era suficiente. Había cometido un error, y lo estaba pagando, quería asumirlo del todo y que terminara de una vez.

Pero el tiempo lo gozaba seguramente, porque se me hacía que pasaba de una manera lenta, como una lenta tortura.

Y ahora te preguntarás quizás, ¿Por qué habla tanto del tiempo? Bien, he llegado a algunas conclusiones, luego de tanto pensar y de haber superado mi error y pagado su consecuencia.

El tiempo a veces es como que se ríe de nosotros, cuando queremos que algo dure, éste se empeña en hacerlo más corto y viceversa.

Aprendí que el tiempo, a veces puede hacerte olvidar. Ahora si miro hacia atrás, lo veo a él, junto con todos los buenos momentos compartidos; pero ya no me afecta, no me pone mal ni nada por el estilo. Son simplemente recuerdos el tiempo me enseñó a dejar de quererlo tanto, es uno más, simplemente eso.

También nos puede jugar en nuestra contra, como me pasó a mí, que cuando me di cuenta de mis verdaderos sentimientos, ya era demasiado tarde para intentar arreglar el caos en el que yo misma me había metido.

O puede que a veces nos juegue a favor, también. En el caso de él, seguramente al principio me extrañó quizás, y estuvo mal. Pero luego el tiempo lo hizo olvidar y entender otras cosas, supongo.

Lo único que puedo decir, es que hay que tener cuidado con el tiempo. No debemos querer que algo sea eterno, simplemente vivirlo en el momento. Y si en algún momento te llega la duda, piénsalo y usa el tiempo correctamente. No te precipites como en mi caso, ya que si lo haces puede que luego te arrepientas de haberlo hecho.

Lamento haberlos aburrido quizás, con mis palabras. Pero necesitaba decirlo, ya hacía días que venían rondando por mi mente, y si no las decías explotaría, seguramente. No creo que sea la mejor persona para dar consejos, pero simplemente espero que si a alguien le pasa algo parecido, que lo piense con calma. Así tendrá menos posibilidades de equivocarse, seguramente.

Y bueno, si tú has leído esto, espero que te haya resultado de ayuda o lo que sea. Y lamento si lo has leído y no era lo que esperabas, o te aburriste. Esperaré si comentan, que me digan lo que piensan acerca del tiempo, ya sean críticas o halagos. Todo es aceptado.

Y desde ya me despido, mis cordiales saludos a ti que estás leyendo, y gracias por hacerlo.

Paola.

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2023-02-27

 

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