Todo comenzó en Paris - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

TODO COMENZÓ EN PARIS





1. REGRESO A HOGWARTS



El sol brillaba, los pajaritos cantaban y todo era perfecto. Era 1 de septiembre y todo el mundo se encontraba nervioso por regresar a Hogwarts. Los merodeadores se sentían contentos. Todos excepto James. Los otros tres se dirigían miradas inquisidoras preguntándose que demonios podría pasarle. Sin embargo ninguno de los tres se atrevió a preguntarle que le pasaba.

Normalmente el primer día de clases de los seis cursos anteriores lo primero que hacían era inspeccionar el terreno (chicas) y preparar la broma de bienvenida para sus enemigos de Slytherin. Sin embargo el pasó todo el viaje del tren en silencio. Tampoco había provocado bocado en la cena. Se estaban empezando a preocupar.

- Chicos, tengo que contaros una cosa.

- ¿Qué ocurre, Cornamenta? - pregunto Sirius, su mejor amigo -

- Nos vemos en la habitación dentro de veinte minutos. Allí os cuento todo.

James marcho a su habitación, la cual compartía con sus tres amigos del alma: Sirius (Canuto), Remus (Lunático) y Peter (Colagusano). James y Sirius eran amigos desde que tenían memoria. Los cuatro se hicieron amigos al entrar a Hogwarts

Tal y como habían quedado, a los veinte minutos marcharon a la habitación para hablar con el chico. Cuando entraron a la habitación el se encontraba tumbado en la cama, boca arriba. Ni se había dado cuenta de que sus amigos habían entrado.

- Venga, amigo, cuéntanos. Sabes que puedes confiar en nosotros - dijo Remus con intención de animar a su amigo -.

- Es algo terrible.

- ¿El que? - pregunto Peter -

- Veréis, hay algo que me ha pasado en verano que... que no me puedo quitar de la cabeza por mas que lo intente.

- Vamos a ver. Cuéntanoslo. Seguro que no es para tanto.

- Os contare lo que ha pasado en verano. Como sabéis he pasado los dos meses de vacaciones en Paris. Me pasaba todo el día prácticamente solo porque mis padres siempre estaban trabajando o en congresos de magia y todas esas cosas. Entonces un día, cuando ya llevaba mas de una semana encerrado en la habitación del hotel, decidí ir a dar una vuelta. Así por lo menos vería un poco de Paris. Salí del hotel y comencé a andar. Seguí andando y seguí andando hasta que me di cuenta de que no sabia donde estaba. La verdad es que me puse un poco nervioso. Estaba perdido en una ciudad que no conocía y en la que no me podía comunicar con nadie. Se me ocurrió que quizás retrocediendo y regresar sobre mis pasos seria lo mejor. Así que me di la vuelta y al doblar la esquina, ¿a que no sabéis con quien me encontré?

- Que no. Que no insistas. Que no lo sabemos - dijo Peter -.

Sirius pego una colleja a Peter preguntándose como era posible que alguien fuera tan sumamente tonto.

- Es una pregunta retórica. Te la voy a decir yo a ti - exclamo James pensando, al igual que Sirius, como era posible que Peter fuese tan tonto -.

James se quedo unos segundos en silencio.

- Bueno, ¿con quien te encontraste, James?

- No os lo podéis ni imaginar.

- Venga, ¿con quien? No te hagas derrogar.

- Fue algo extraño porque estaba molesto de encontrármela allí pero, por alguna extraña razón, también me alegró verla.

- ¡Un dato tenemos! Era una chica - exclamó Sirius -.

- ¿Por qué te alegro verla? - preguntó Remus -

- No lo se. Quizás fue porque era una persona a la que conocía y eso me tranquilizó.

- ¿Quién era? - preguntó serio Remus, harto de que James estuviese evadiendo sus preguntas e intentase no responder a la pregunta de quien era ella -

- Ella era y es...

- ¿Si? - preguntaron los tres impacientes -

- Lily Evans.

- ¿Qué? - preguntaron los tres a la vez, de nuevo -

- ¿La pelirroja? - preguntó Peter -

- Si - contesto James -.

- ¿La prefecta y premio anual? - preguntó Remus -

- ¿Si?

- ¿La que nos odia? - preguntó Sirius -

- Si, si, si y mil veces si - el silencio reino durante unos segundos -. A mi tampoco me hizo ilusión encontrarla... al principio...




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Notas de la autora:
Hola a todos, espero que os este gustando. Se que este capitulo no es muy emocionante pero era necesario como presentación.
En el siguiente se comenzara a contar el verano en Paris (en plan flash back) y durara varios capítulos (todavía no se cuantos).
No os desaniméis y seguid leyendo. Los siguientes son mejores.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiii. O mandadme un mail para saber que os parece, si merece la pena que siga con el fic (decidme que si, que se que el primer capitulo no es una maravilla pero los siguientes serán mejores. Que no os engañe el primer capitulo - presentación de la historia. Os puedo decir por experiencia que muchas veces, yo misma, quiero dejar de leer un libro porque no me gusta el primer capitulo. Sin embargo, me obligo a leerlo hasta el final y luego me acaba encantando. Una historia, como una película no termina hasta que aparece la palabra fin)-
El dos lo tengo casi terminado. Creo que lo subiré en un rato.
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones para todos los que lean este fic.
Julia Lambert






2. ENCUENTRO




James iba caminando por calles de Paris que no conocía. Estaba perdido. No llevaba varita, no tenia ningún mapa. Y estaba solo. De repente, al doblar una esquina choco, por accidente, con una pelirroja que le resulto familiar. Esa pelirroja era...

- ¡Evans!

- ¡Potter!

- ¿Qué haces tu aquí?

- ¿Y tu?

- Yo pregunte primero.

- Mi madre es francesa. Y yo también. He vivido prácticamente media vida aquí. ¿Y tu?

- De vacaciones.

- Genial.

- ¿Genial por que?

- Porque no estarás por la zona en la que yo vivo. ¡Gracias a Dios!

- Pues si. ¡Gracias a Dios! Y ahora adiós. Nos veremos en el colegio.

James echo a andar sin dar tiempo a la pelirroja de decirle un simple adiós. Seguía perdido pero no le importaba. No soportaba a esa pelirroja. Siempre estaba sola, no tenia amigos, tenia gustos muy raros (porque era rara, según la opinión de todo el colegio) y, además, era la única chica en todo el colegio que no babeaba por el. Y eso le molestaba. Le molestaba mucho. Todas las chicas, incluidas las Slytherin, estaban locas por el. Sin embargo, esa pelirroja ni le miraba. Nada.

Ando durante una hora por sitios que...

- Juro que he visto esta tienda antes. ¡Maldita sea! ¡ATCHÍÍSS! - estornudó - ¡Resfriarme!... ¡Es lo único que me falta!

- Además de inteligencia, gracia, sensibilidad, ingenio, tacto, elegancia, habilidad, fineza, buen gusto, sensatez, imaginación, cultura...

James se dio la vuelto y encontró a la pelirroja sonriendo



- ¿Qué haces aquí?

- Pasear. ¿Y tu?

- También.

- ¿Te has perdido?

- Eso a ti no te importa.

- No. Claro que no. ¿Por qué iba a importarme? Solo que como antes de estornudar has dicho que jurabas que ya habías pasado por esta tienda pensé que necesitarías ayuda.

- Yo no necesito tu ayuda.

- Mejor. Bueno, me voy. Espero que llegues sano y salvo a tu hotel. Esta a punto de hacerse de noche. Y no es muy conveniente que un turista ande solo, de noche, por una ciudad como Paris. Buenas noches .

Dicho esto, Lily se dio media vuelta y comenzó a andar.

James gruñó. Odiaba a esa chica.

- ¡ESPERA! - grito James -

Lily se detuvo y se dio la vuelta con una sonrisa.

- ¿Qué? - pregunto con voz de niña buena -

- Que voy a dejar que me ayudes y me acompañes a casa.

- Oh, Majestad. ¡Que felicidad! ¡Que honor! Iré anunciando su paso con una trompeta en la mano mientras que con la otra voy tirando pétalos de rosa para que el suelo no le parezca tan vulgar. Y cuando lleguemos me encantara poder chupar los cordones de sus zapatos - dijo Lily con voz solemne -. ¡No te jode!

- Vamos no te pongas así. No me dirás que no es un honor acompañar hasta la puerta de su hotel a un merodeador.

- Tengo que responder a esa pregunta - exclamó riendo Lily - o solo era para pillarme.

- ¿Me vas a acompañar, si o no?

- Oye, el favor te lo estoy haciendo yo a ti. No tu a mi. Así que...

- ¿Así que, que?

- Asi que si no me hablas en otro tonito y me dices las palabras mágicas, que son por favor por si no lo sabias, aunque claro esas palabras te sonaran a chino, mas vale que te prepares para llegar tu solito a tu hotel.

- ¿Me estas amenazando?

- Cariño, somos compañeros del colegio - James suspiro de alivio -. Te estoy chantajeando.

- ¿Me podrías acompañar hasta mi hotel? - pregunto rabioso por dentro James - Por favor.

- Claro que si que podría.

- Bien.

- Pero no me da la gana. Dulces sueños.

Se dio media vuelta y empezó a andar. Estaba disfrutando como nunca haciéndole pasar un mal rato al chico que debía de creerse un dios del Olimpo.

James estaba a cuadros. Le humillaba y luego lo dejaba plantado como una seta. Corrió hasta ella, que se había alejado considerablemente.

- ¡No me hagas esto! - dijo James agarrándola del brazo - Venga, por favor.

- ¿Qué? Es que no te oído bien.

- Por favor - dijo James sintiendo impulsos homicidas -.

- Bueno... si me lo pides así. De acuerdo.

- Estupendo vamos.

- ¿A dónde?

- A mi hotel, ¿a dónde sino?

- Me refería que a que calle vamos. A que hotel.

- Oh, al Ritz.

- ¡Vaya!

- ¿Impresionada? - pregunto el chico levantando una ceja y con una sonrisa -

- Si. Miles, que digo miles, millones. Millones de personas mueren cada día por que no tienen nada y tu te vas a pasar todo el verano en el Ritz vagueando. Es impresionante. No hay derecho.

- Bueno, ¿sabes donde esta?

- Si. Esta en le Place Vendôme.

A James le encanto como lo había dicho. Hablaba un francés perfecto.

- ¿Vamos? - pregunto Lily -

- Si, claro. Vamos.

Ambos caminaban en silencio. El ruido de las calles era lo único que escuchaban hasta que, por fin, Lily rompió aquel incomodo silencio.

- ¿Es la primera vez que vienes a Paris?

- Si. Si, es la primera vez que vengo.

- ¿Te gusta?

- Muchísimo - dijo mirándola -.

- Para mi no hay otra ciudad como esta. Bueno, quizás sea porque yo soy de aquí pero, no hay otra ciudad como Paris.

(N. A.: El padre de Lily se caso con una mujer inglesa y tuvieron a Petunia pero al poco de nacer se divorciaron. Un año mas tarde se caso con una mujer francesa y tuvieron a Lily. Lo he hecho de este modo porque no quería meter a Petunia y no había otro modo de hacerlo. Hasta luego.)

- No sabia que eras francesa. Como no tienes acento - se excuso James - .

- Mi padre sigue siendo ingles. Hablo las dos lenguas por igual. Por eso no se nota que soy francesa. En realidad soy mitad y mitad, pero me considero francesa después de haber nacido, crecido y vivido aquí.

- Yo soy ingles por los cuatro costados.

- Ya, ya veo - exclamo Lily riendo -.

El silencio volvió a reinar durante el resto del camino. Por fin, se vislumbro el hotel en la acera de enfrente.

- ¿Te suena? - pregunto Lily -

- Si - contesto james -. Gracias.

- No hay de que - dijo volviendo a sonreír -.

- Bueno, pues, adiós.

- Adiós. Que pases buenas vacaciones.

- Igualmente - dijo James mientras la veía alejarse. Sin saber muy bien por que lo hacia le pregunto cuando ya se había alejado - ¿Dónde vives?

Ella se dio la vuelta y le miro.

- En Montmatre - dijo a la vez que se le dibujaba una sonrisa -.

Lily se dio, de nuevo, la vuelta y, esta vez si, se marcho. La vio perderse entre la multitud mientras que bastantes jóvenes parisinos se giraban para mirarla. Eso le molestó muchísimo. Hubo a un grupo de chicos, que estaban sentados en un banco por el que Lily tuvo que pasar, que parecía desnudaban a la pelirroja con la mirada. Le entraron unas ganas terribles de ir a arrancarles la cabeza de un mordisco y decirles que ni se les ocurriese volver a mirarla de ese modo.

Una vez Lily no estaba a la vista entró en el hotel. Se fue directamente a su habitación del hotel, situada en uno de los últimos pisos del edificio. Tomó el ascensor para subir, cosa que no hacia a menudo. Las pocas veces que había salido luego, para subir a su habitación, iba por las escaleras. No le gustaban mucho los ascensores. Hoy, sin embargo, le dio igual el miedo que ese trasto pudiese producirle. Solo quería llegar a su habitación, quitarse los zapatos, tumbarse en la cama y analizar el encuentro que había tenido con Lily Evans.

Le había gustado encontrársela. Le había gustado que le hubiese acompañado hasta el hotel. Le había gustado la conversación que había tenido con ella. Le había gustado que le sonriese con una sonrisa sincera. Le había gustado la naturalidad con la que le había tratado. Todas las chicas que conocía, excepto ella (eso esta claro), siempre se esforzaban por agradarle, por gustarle y no paraban de halagarle y de coquetear con el. Ella, sin embargo, le había tratado como trataría a un amigo. Y eso le había encantado.

Además ella le había dicho donde vivía. Tendría que averiguar donde estaba para ir a pasear por allí, a ver si se la volvía a encontrar.

Lily se dirigía a su casa. Durante todo el camino había estado pensando en el encuentro que acababa de tener con el merodeador que ella mas odiaba. Ahora no le había parecido tan... tan... merodeador.

Por algún motivo ( ni ella sabia por cual) deseaba que algún otro día se volviesen a encontrar. Ella sabia donde vivía y por donde andaría. El le había preguntado por donde vivía y aunque no era algo muy concreto, no tendría problemas en encontrarla en el caso de que quisiese hacerlo

"Quizas solo lo ha preguntado para no pasar de nuevo por ahi y, asi, no volver a encontrarse conmigo. Bueno, que mas da."






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Notas de la autora:
Lo prometido es deuda. ¿Lo he subido rápido, verdad? Claro, los he subido los dos a la vez.
Espero que os este gustando. A mi me esta encantando escribirlo. Procurare subir los capítulos próximos en un espacio corto de tiempo.
Seguid leyendo y dejad REVIEWS, porfiiiiiiiiiiiiiii. O mandadme un mail para saber si os esta gustando o no.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert






3. REENCUENTRO



Habían transcurridos dos días desde el encuentro que tuvieron James y Lily. Ella lo olvido en cuanto volvió a Montmatre con sus padres y sus amigos. James, sin embargo, no podía dejar de pensar en otra cosa. Veía su rostro sonriendo en cuanto cerraba los ojos. Tenia ganas infinitas de volver a verla.

Al tercer día, James se atrevió a ir a buscarla a Montmatre. Puede que quedase ridículo y que, posiblemente, si lo contaba dañase su imagen, pero ahora eso no le importaba.

Ese día se levanto animado, desayuno y aviso a sus padres de que no iría a comer al hotel. Comería algo por ahí. En cuanto salió del hotel, cogió un taxi que lo llevo hasta la entrada del barrio de Montmatre.

Cuando salió del taxi, pago y al darse la vuelta para contemplar el barrio se quedo con la boca abierta. Era increíble. Todo tenia un aspecto tremendamente familiar. Decidió buscarla. Comenzó a andar, estando atento por si veía una cabellera pelirroja. Anduvo por mas de dos horas y nada. Aquella chica pelirroja, la cual no había salido de su cabeza en dos días, no aparecía.

Se arriesgo y pregunto a una señora que pasaba por su lado por ella.

- Disculpe. ¿Lily Evans?

- ¿Umm?

- Lily Evans.

- ¿Evans?

James movió afirmativamente la cabeza. La señora le hizo unas señas con la mano para que el pudiese entenderle. Se había dado cuenta de que era extranjero.

- Mercey.

La señora movió la cabeza en señal de que había entendido y continuo su camino. El siguió las instrucciones que ella le había dado y, de pronto, a lo lejos, la vio. Su corazón salto de felicidad. Después de casi dos horas y media y dos días pensando en ella la había encontrado.

Estaba con mucha gente. Chicos y chicas. Había un chico que estaba especialmente cerca, y eso le enfado. ¿Quién le daba permiso para estar tan cerca de Lily? Se acerco por detrás y le tapo los ojos, sorprendiendo también a los demás.

- Adivina quien soy - dijo dulcemente -

- No se, no se. ¿Quién serás? - pregunto ella divertida -

- ¿Quieres una pista?

Ella asintió con su cabeza.

- Soy el chico que mas odias de todo el colegio.

- James Potter - dijo ella sin vacilar en ningún momento -.

- ¡Ni siquiera lo has dudado! - dijo quitando las manos de sus ojos -

- La pista que me has dado era demasiado fácil, ¿no crees? - dijo ella sonriendo como el día que se encontraron por primera vez - Por cierto, ¿qué haces aquí?

- Salí a pasear, me perdí y ya que estaba por aquí me dije ¿por qué no buscas a Evans para que te vuelva a acompañar al hotel?

- Ya, claro - dijo ella ensanchando la sonrisa -. Te presento. Chicos este es James Potter, un compañero del colegio. Potter, estos son mis amigos: Toulouse, Marie, Reneé, Antoine, Audrey y Charles.

- Encantado - dijeron los siete al mismo tiempo -.

- Me alegra que hayas venido - dijo Lily -.

- ¿En serio?

- Claro.

- Lily, cariño - exclamó Audrey -, nosotros nos tenemos que ir. Nos vemos luego, ¿no? ¿Vendrás a la actuación de la tarde, verdad?

- No faltare. Lo prometo.

- A las siete, no se te olvide.

- ¿Cuándo se me ha olvidado algo?

- Vale, vale. Hasta la tarde.

- Adiós - dijo Lily -.

El resto se despidió con la mano. Se marcharon. James sonrió. Podría quedarse a solas con ella. ¡Que majos eran sus amigos!

- Bueno, ¿a que se debe tal honor, Majestad?

- ¡Oye! ¡Que he venido en son de paz! - dijo alzando las manos -

- Perdón, perdón.

- ¿Tocas en un grupo?

- ¡No! ¡Que va! Son un grupo que nos encanta. Tocan en un bar por aquí cerca. Siempre que tocan vamos a escucharles.

- ¿Son buenos?

- Excepcionales.

- Pero no serán conocidos. Es lo que pasa.

- Exacto. Son un grupo genial. Tienen canciones que te ponen realmente los pelos de punta. A mi me han hecho llorar mas de una vez.

- ¿Qué música tocan?

- Jazz. ¿Te gusta?

- Nunca he escuchado jazz.

- ¿Qué no has escuchado jazz?

- No, nunca.

- Es como para matarte.

- ¿Por qué?

- En fin porque... - se detuvo unos instantes, pensando una muy buena respuesta que darle - Veras, el nivel mas elevado de la inteligencia del hombre es su capacidad de emocionarse con algo abstracto, y eso es la música. Y de la música lo mejor que hay es el jazz... Esos tipos hablan, se muestran, cuentan una historia... Parker decía: uno toca lo que uno es. Genio. Además lo genial no solo esta en que estos tipos consiguen comunicar su sentimiento, sino que te emocionan por la perfección del fraseo, la técnica, ese sonido único...

James estaba impresionado. Jamás la había oído hablar así.

- No me mires así - exclamo Lily -.

- Es que me has dejado...

- ¿Impresionado?

- Mucho.

- Llevo escuchando jazz desde antes de lo que puedo recordar. A mis padres les encanta, sobre todo a mi padre. Lo suele poner para escribir.

- ¿Escribir?

- Si. Es escritor.

- ¿En serio?

- Claro, ¿por qué iba a mentirte?

- No lo se, ¿por qué ibas a hacerlo?

- Déjame en paz - le dijo con una sonrisa -. Me encanta tumbarme en el suelo de la habitación. Sentir la madera. Suelo dejar la puerta abierta cuando escribe. Escuchar la música y el tecleo de la maquina de escribir. Es algo... no se como explicarlo.

- En mi casa no solemos tener tiempo para esas cosas.

- Cuando mi madre ensaya...

- ¿Ensayar?

- Si, es actriz de teatro.

- Guau.

- Y no es porque sea mi madre pero... es la mejor actriz de teatro de Paris, algunos dicen que de Francia. Hay críticos que la han llegado a comparar con Sarah Bernhardt. Hay algunos que han llegado a decir que la ha superado.

- ¡Menuda familia! Los míos solo son aurores, muy buenos, todo hay que decirlo, pero aurores. ¿Y tu? ¿Qué vas a ser? Músico de jazz.

- No, no creo.

- Entonces, ¿qué vas a ser?

- No lo se. Quizás me decante por escribir. Puede que obras de teatro. Y tampoco me importaría interpretarlas.

- Has heredado los dos talentos.

- La gente dice que si.

- ¿Y tu? ¿Tu que dices?

- Digo que es posible. Me encanta escribir. Te sientes libres. Puedes hacer lo que tu quieras hacer. Puedes decir lo que tu quieras decir. Puedes sentir sin miedo. Puedes besar a esa persona a la que amas en secreto. Puedes ser quien tu quieras ser, tu mismo, sabiendo que nadie te va a decir nada porque, claro, es ficción.

- ¿Y lo de actuar?

- Las pocas veces que he participado en una obra de teatro...

- ¿Has hecho obras de teatro?

- No, que va. Solo he hecho cosillas sin importancia. A veces en las obras de mi madre no encontraban un personaje especifico y me llamaban a mi. En fin, lo que iba diciendo. Las pocas veces que he participado en una obra de teatro es también, no se, otra forma de libertad. Tu única realidad es el teatro. Lo que llaman el mundo real no existe. Por lo tanto, te sientes liberada. No existen los problemas, ni los dolores de cabeza, ni nada.

James se sonreía.



- ¿Qué piensas?

- Que te invito a comer.

- ¿Qué que?

- He dicho que te invito a comer. Mis padres no llegaran hasta pasada la medianoche. No me apetece volver al hotel para estar solo.

- Bien, de acuerdo. Pero elijo yo.

- ¿Te estas aprovechando de mi?

- ¡Como osas! - exclamo haciéndose la ofendida, haciendo gala de sus grandes dotes de actriz -

- Era... era broma. Yo...

- Potter, ya sabia que era broma. Te la estaba devolviendo.

- Graciosa. Por cierto, ¿no vas a avisar a tus padres de que comes fuera?

- No, no hace falta. La mitad de los días como fuera. Cuando quedo con mis amigos. Hoy había quedado con mis amigos. Solo que, de repente, has aparecido tu y he tenido que reorganizar el día.

James no sabia que decir. ¿Era una indirecta para que se marchase y la dejase en paz con sus amigos?

- No lo he dicho con esa intención.

- ¿El que?

- Pues, lo de reorganizar el día. Porque para tu información, por muy extraño que parezca, te diré que cuando vuelvo a Montmatre dejo la organización en el baúl del colegio. Nunca se que es lo que haré. Todo lo decidimos sobre la marcha.

- Gracias.

- No hay de que. ¿Nos vamos?

- Claro- repuso el - .

Caminaron en silencio, uno junto al otro, hasta que llegaron al restaurante. El camarero que les atendió ya conocía a Lily. Hablo con ella en francés y les llevo a una de las mesas del fondo.

En cuanto se sentaron el camarero les dio la carta, eligieron lo que querían tomar y Lily pidió la comida. La comida se servio al cabo de unos minutos. Todo tenia una pinta deliciosa.

- Y bueno, cuéntame algo. ¿qué sueles hacer en verano por aquí? - pregunto curioso James -

- De todo. Leo, escribo, voy con mi madre al teatro, estoy con mis amigos, escucho música, toco la guitarra, pinto, subo a lo alto de la colina de Montmatre con mi padre a contemplar Paris, cogemos el tren y vamos a la playa. No se. Muchas cosas. Todo lo que no puedo hacer durante el resto del año.

- Yo lo mas divertido que suelo hacer en verano es planear nuevas bromas para los Slytherin con Sirius.

Lily se ríe.

- ¿De que te ríes?

- De nada. No te enfades.

Comieron mientras seguían conversando de temas triviales y sin importancia. El chico pago la cuenta y ambos se marcharon.

- Bueno y ahora, ¿que te apetece hacer?

- Sorpréndeme.

- ¿Qué te parece un paseo por la orilla del Sena? No podemos hacer gran cosa, no hay mucho tiempo.

- Pero, ¿lo habrá?

Ella le mira y sonríe.

- Claro.

Pasearon por el paseo a la orilla del Sena. La mayor parte del paseo fue acompañado del silencio. No sabían porque pero no tenían la necesidad de hablar. Era suficiente estar uno al lado del otro. A las seis Lily recordó que debían volver.

Llegaron al bar sobre las siete menos veinte. Llegaban puntuales. Lily enseguida diviso a sus amigos. Ambos se sentaron con ellos. Se contaron que habían hecho durante el día y, entonces, las luces se apagaron.

La música empezó a sonar. Lily cerro los ojos. Se puso a temblar. Abría y cerraba los ojos, para ver a los músicos y para sentir la música. En una de las canciones unas lagrimas comenzaron a recorrer su rostro.

James jamás había visto una belleza igual. Su rostro mojado por las lagrimas, sus ojos centelleantes, sus labios mas rojos que nunca, envuelta en la oscuridad. Tan solo iluminada por los focos del escenario.

El concierto acabo y todos se fueron a su casa.

- ¿Nos veremos mañana? - pregunto James -

- Claro. Si, ¿por qué no?

- Estupendo. ¿En el mismo sitio que hoy?

- ¿Sabrás llegar?

- Mejor quedamos en la entrada.

- De acuerdo - dijo Lily medio riendo -. Hasta mañana.

- Buenas noches.

Cada uno tomo una dirección. Se sentían felices. Habían pasado un día realmente maravilloso, no habían discutido y, lo mejor de todo era que, mañana se volvería a repetir.





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Notas de la Autora:
¡Ya estoy aquí! Tal y como os prometí no he tardado mucho en subirlo.
Siento el lío que ha habido con el segundo capitulo pero no se a que botón di que borre el segundo capitulo y lo tuve que volver a subir y... todo eso.
Espero que os este gustando.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiiii. O mandadme un mail para saber vuestra opinión. Los que lo leáis dejadme alguno. Así estoy mucho mas animada para seguir escribiendo la historia. ¡Que no os cuesta nada! ¡Que son dos líneas! ¡GRACIAS!¡GUAPOS!
En el próximo capitulo continuaremos por Paris.
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.




4. UN VERANO





A la mañana siguiente ambos se levantaron muy contentos. James estaba eufórica. Los señores Potter nunca le habían visto así. Si, se encontraba feliz. Hoy tendría a Lily todo el día para el. Y eso le gustaba.

"¡Dios! ¿Por que tengo tantas ganas de verla? Se supone que la odio pero... Ayer fue un día tan especial que no se que pensar. Es pensar en ella y... es como si me llenasen el estomago de mariposas. ¡Por favor! ¡Que no sea lo que creo que es!"

Con todo este mar de pensamientos cogió un taxi y fue a la entrada de Montmatre. Estaba ansioso por volver a verla.

Lily, mientras tanto, aunque estaba nerviosa por la cita que tendría con el chico, se encontraba mas tranquila que el. No sabia muy bien por que pero le había gustado que se hubiese presentado el día anterior.

- Papa - dijo Lily -. Creo que hoy tampoco vendré a comer. Voy a estar con mis amigos, ¿os importa?

- Claro que no, tesoro - respondió su madre entrando en el estudio donde su marido trabajaba -. ¿Ya sabéis lo que vais a hacer o ...?

- Improvisaremos - dijo Lily terminando la frase por su madre -. Papa, tu, que eres tan guapo y tan listo y tan divertido y...

- ¿Qué es lo que quiere, señorita? - pregunto su padre entre risas viendo como su hija se sentaba en sus rodillas y le rodeaba el cuello -

- ¡Papa, por favor! ¿Cómo puedes pensar eso de mi? - pregunto Lily haciéndose la indignada, la verdad es que su padre había acertado - Bueno, si tanto insistes, dejare que me des dinero.

- Oh, cariño, muchas gracias - dijo Christian, su padre, volviendo a reír -. Menos mal que me dejas.

Christian saco su billetera y le dio algunos francos (la moneda francesa antes de que el euro invadiese Europa).

- ¿Has visto que buena es nuestra hija, Satine?

- Lo veo, lo veo. Es que es tan buena. No se si echarme a llorar de lo buena que eres - dijo su madre simulando que iba empezar a llorar. Ella sabia como nadie abrir y cerrar sus lagrimas sin que se le inchasen los ojos -.

- Bueno, basta ya. Que a mi si que se me van a saltar las lagrimas. De la risa que me va a entrar - dijo Lily y los tres comenzaron a reír -. Me tengo que ir. Nos vemos a la noche - les dio un beso -.

- ¡Pasadlo bien! - grito su madre cuando Lily ya se encontraba en la puerta -

- ¡Seguro! - respondió Lily cerrando la puerta a sus espaldas -

Salió del portal y miro hacia el reloj. Llegaba tarde. Echo a correr.

James miro su reloj y vio que hacia diez minutos que debería haber llegado la pelirroja. Se empezó a preocupar.

"¿Y si no viene? ¿Y si me deja plantado? ¿Y si ayer solo estuvo encantadora`para que hoy quedasemos y dejarme solo como un idiota esperando? ¿Y si lo hecho para reirse de mi?"

- ¡Hola! - saludo Lily sacando a James de sus pensamientos - Lamento llegar tarde pero es que ...

- No te preocupes. ¿Has venido, no?

- ¿No habrás pensado que te he dejado plantado, verdad?

La cara de James respondió por si misma.

- ¡No me lo puedo creer! ¡Lo pensabas!

- No te enfades, por favor.

- ¿Alguna vez me has visto enfadada?

James sonrió con una expresión que significaba: ¿lo preguntas en serio?

- Mejor no contestes - le ordeno Lily -. Puedo leer la respuesta en tus ojos.

- Bueno, y, ¿qué has organizado para hoy? - dijo James mientras comenzaban a caminar -

- Cuando estoy aquí nunca tengo planeado lo que va a pasar, ¿lo recuerdas?

- ¡Oh! ¡Claro! Pero entonces ¿qué vamos a hacer?

- ¿Qué te apetece?

- ¿Qué se puede hacer?

- ¿Podrías dejar de responder con preguntas, por favor?

- No, en serio. ¿Qué podemos hacer?

- Lo que quieras hacer.

- No lo se. No se que se puede hacer aquí.

- De todo. Podemos hacer lo que quieras

- Elige tu.

- ¿Qué elija yo?

- Si.

- De acuerdo. Elegido. Solo que primero deberemos ir a por unos bocadillos para la comida - dijo Lily dirigiendo sus pasos hacia el bar de la acera de enfrente -.

Lily cruzo la calle. James la siguió corriendo.

- Un momento - dijo cuando la alcanzo y agarrandola por el brazo -. ¿A dónde vamos?

- ¿Quieres ver las mejores vistas de todo Paris?





Llegaron a lo alto de la colina de Montmatre, James mucho mas exhausto que ella, una vez hubieron comprado unos bocadillos. Ambos comenzaron a inspirar el aire, lentamente. Una vez sus respiraciones se normalizaron admiraron la vista.

Era una autentica maravilla. Desde allí se podía ver todo Paris. El paisaje que se les presentaba era realmente soberbio. Podían contemplar la ciudad con tranquilidad. La paz interior se alimentaba de ese tipo de cosas.

- Esto es lo primero que hago cuando vuelvo a Paris - dijo Lily sin apartar la vista de su ciudad -.

- ¿El que? ¿Intentar morir ahogada? - respondió James mirándola -

Lily apartó su mirada de la ciudad y le miro a el.

- Pero mira, mira que eres tonto... ¡No! Lo primero que hago cuando regreso a Paris es subir a esta colina, contemplar la ciudad, respirar hondo y decir en voz alta: he vuelto a casa.

Se sentaron apoyados en un árbol y, así, pasaron el resto del día. Hablando y contemplando la ciudad.





Pasaron todo el verano juntos. James iba todos los días a buscar a Lily al lugar donde quedaron el primer día. Algunos días Lily le llevo a pintar...




- ¿Qué has organizado para hoy? - pregunto James, al verla acercarse, con una sonrisa sabiendo lo que la pelirroja respondería. De ese modo se saludaban -

- Cuando estoy aquí nunca tengo planeado lo que va a pasar, ¿lo recuerdas?

- ¡Oh! ¡Claro! ¡Lo había olvidado! - dijo James haciendo la pantomima de todos los días -

- ¿Qué te parece si vamos a pintar?

- ¿A pintar? Ni hablar, guapita.

- ¡Anda, James! ¿Por qué no?

- Yo nunca he pintado nada.

- Ya se que no pintas nada pero me refería a pintar con pinceles.

- Muy graciosa, muy graciosa. ¿Sabias que esto que me has dicho me puede crear un trauma?

- Sabes que te lo decía en broma.

- Ya, ya - dijo James como un niño pequeño -.

- Te gustara. Te lo prometo. ¿Acaso no confías en mi?

- Vamos a pintar - dijo James como toda respuesta -.

Lily sonrió. Le encantaba estar con James.

Ambos marcharon al estudio de Auguste, un amigo de sus padres, que era pintor. El siempre había dejado a Lily pintar en su estudio, desde que era pequeña.

- ¡Auguste! - llamó Lily -

Al poco tiempo un señor entrado en años salió a recibirles. Lily hablo con el, en francés, y les dejo pasar a uno de los estudios que tenía.

Lo pasaron de maravilla. El cuadro, ya que pintaron uno los dos, no tenia forma ni sentido pero transmitía, si sabias apreciarlo, muchos sentimientos que ya empezaban a aflorar en el interior de los dos chicos. Ambos acabaron con pintura hasta en las orejas.




Otros días le enseñó a tocar canciones, sencillas, con su guitarra. Otros días los pasaban paseando por Paris...




- ¿Qué has organizado para hoy? - volvió a preguntar, como cada mañana, cuando la veía acercarse sabiendo la respuesta de la pelirroja -

Ese era su saludo. Suyo y de nadie mas. Era una especie de juego secreto que entre ambos.

- Cuando estoy aquí nunca tengo planeado lo que va a pasar, ¿lo recuerdas? - respondió Lily mientras se le dibujaba una amplia sonrisa en la cara -

- ¡Oh! ¡Claro! ¡Lo había olvidado! - dijo James repitiendo la pantomima de todos los días -

Ambos esbozaron una sonrisa mas amplia, si acaso eso era posible.

- ¿Te enseño Paris? - preguntó Lily -

- Ya lo conozco. Ya lo he visto.

- Ya, pero yo no me refiero al Paris turístico. Al Paris que todo el mundo conoce. Yo me refiero al autentico Paris. A sus calles, sus cafés... El Paris de verdad.

- No tengo opción, ¿verdad?

- Me temo que no.

- Bueno, pues andando - repuso James -.

Pasearon por las calles mas recónditas de Paris durante horas. Hablaron muchísimo sobre muchísimas cosas, entre ellas...

- ¿Pero por que lo haces? Ya se que los Slytherin siempre han estado en contra nuestra pero, a veces, ¿no os pasáis un poquitín?

- Veras, Lily. No solo son nuestros enemigos naturales sino que...

- ¡Un momento! Seguimos hablando de los Slytherin, ¿verdad? - interrumpió la pelirroja -

- ¡Si! - rió James - No solo son nuestros enemigos naturales sino que - volvió a repetir el chico - ellos piensan que soy un creído, y un egocéntrico, y un arrogante, y...

Lily suspira.

- Puedes saltar en mi defensa cuando quieras - repuso James -.

- Es que aun estoy esperando a que digas algo con lo que no este de acuerdo, ¿sabes? - dijo Lily -

- Oye... - alcanzo a decir James -

Lily ríe.

- Me has dejado K.O.

Ambos rieron y siguieron paseando y hablando.




Otros días cogían el tren y pasaban el día en la playa. Otros veces escuchaban música...



James y Lily estaban charlando sentados en un banco.

- ¿Te apetece que vayamos a mi casa? No hay nadie. Podremos estar tranquilos sin que nos molesten - dijo Lily poniéndose en pie -.

- ¿Para que? - preguntó James -

- ¿Recuerdas que me dijiste que en tu casa no teníais tiempo para escuchar jazz y hacer ese tipo de cosas? - James asintió - Te voy a enseñar a escuchar música. Te voy a enseñar a disfrutarla y a sentirla.

- Yo no tengo oído para la música.

- El oído solo no alcanza, James. Para apreciar su belleza es necesario la inteligencia, que tienes. Y corazón, que como he podido comprobar durante este tiempo, también tienes.

James no dijo nada. Solo se levantó, se agarró al brazo de Lily y ambos marcharon a casa de la chica.

- Siento que este desordenada - dijo Lily una vez entraron en casa - pero entre los papeles de mi padre, las cosas del teatro, los libros, el gramófono, los discos y todas esas cosas...

A James le encantó. Era una casa preciosa. Rebosaba vida. Era tan... tan... bohemia.

- No, no, me encanta. Es genial - dijo el chico de inmediato -.

Lily se dirigió al estudio de su padre, seguida por James.

- Túmbate en el suelo - ordenó la pelirroja -.

- ¿Para que?

- Para sentir el contacto de tu piel con la madera - contesto Lily -. ¡Vamos!

James se tumbó al instante. Lily se dirigió a una estantería repleta de discos, situada al lado del gramófono.

- ¿Parker?

- ¿Quién? - respondió James sin entender que le preguntaba la pelirroja -

- Charlie Parker. Un músico de jazz. El que dijo: uno toca l...

- Lo que uno es - terminó James -.

- Exacto. ¿Qué te parece si escuchamos a Charlie Parker para Dial Out of nowhere?

- Bien. No lo he escuchado nunca .

Lily puso el disco en el gramófono y la música comenzó a sonar. Ella se tumbo a su lado pero al revés, es decir, cada uno tenia los pies en la dirección contraria de la del otro teniendo sus cabezas una junto a la otra.

- Murió - sentenció Lily mientras la música seguía sonando -.

- ¿Quién?

- Parker.

- Y ¿cuándo murió? - preguntó James -

- En el 55... Segunda toma, la mejor de las tres... 35 años. El médico forense creyó que era un tipo de 65. Estaba fatal: heroína, alcohol...

- Una lastima.

- Escucha, James, escucha.... Un tipo que consigue hacer esto, no tiene otra salida mas que autodestruirse... Sabía que era un genio, era lúcido, era consciente de lo que había hecho y sabía que era algo irrepetible, único, insuperable. Todo lo que hiciera, todo lo que siguiera después sobraba. Era inevitable que se muriera pronto, era necesario, era ineludible desaparecer, tan inevitable como ser despreciado, discutido, negado... El talento molesta, James... Le saca la cara a los mediocres. Lo trágico es que después de esa frase, después de un solo, el resto de su vida ya no tenía un objetivo. No podía fabricarse una meta porque ya había traspasado la meta que es casi imposible de alcanzar: la manifestación pública de la excelencia y el genio. Si se había impuesto la misión de crear belleza inteligente, ya estaba cumplida... Lo mismo le pasó a Lester Young y lo mismo le va a pasar a Miles Davis. Y a Piazzolla.

Después de lo que dijo la pelirroja se quedaron en silencio escuchando la música. Se sentían extraños. Estaban uno junto al otro. Sus respiraciones iban a la vez. Se sentían increíblemente bien.




Otros días estaban con los amigos de Lily, los cuales acogieron a James como uno mas desde el principio. Sin embargo, algo dentro de ellos había cambiado.




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Notas de la Autora:
Hola a todos. Antes que nada gracias por los reviews. He respondido a los que me han dejado.
Respuestas a preguntas ( respuesta especial para Mina Black, a la cual le dije que le contestaría aquí y aquí te contesto): lo de imaginarme a Lily de esa forma no se cuando se me ocurrió. Pero me pareció buena idea. Quité a Petunia porque no la soporto y, además, encaja mejor con la historia. Respecto a como actualizo tan rápido (respuesta a Mina) diré mis secretos: mucho tiempo libre e insomnio. Tengo mucho tiempo libre porque, aunque hago muchas cosas, soy rápida y capaz de hacer varias cosas a la vez. Y lo del insomnio, bueno, no tengo ni idea. Solo se que me bastan cuatro horas para estar repuesta (en vacaciones, aunque me duerma muy de madrugada, duermo alguna mas). Por lo tanto, como estar en la cama dando vueltas me desespera enciendo el ordenador y escribo.
El próximo capitulo será el último en Paris. No diré nada mas.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiiii. O contactar conmigo. ¡Venga, que no os cuesta nada! ¡Que no os pido una redacción sobre... (imaginad un tema que no os guste nada) ¡GRACIAS! ¡GUAPOS! ¡MAS QUE GUAPOS!
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
5. EL FINAL DEL VERANO




El verano tocaba a su fin. Había sido el mejor verano de sus vidas. Y ambos lo sabían. Habían estado juntos todo el tiempo. El motivo no era solo el hecho de que disfrutaban mucho sino que cada día necesitaban otro mas.

James había aprendido muchísimo durante el tiempo que estuvo junto a la pelirroja. Había aprendido a disfrutar con aquello que la gente llamaba las pequeñas cosas. Había disfrutado con pequeñas cosas estando junto a Lily. Había aprendido a disfrutar viendo un atardecer, dando un paseo por las recónditas calles escondidas de Paris aferrado al brazo de la chica, escuchando jazz tumbado a oscuras en el suelo de madera, andando descalzo por la arena, contemplando la ciudad desde la colina, pero, sobre todo, había disfrutado estando junto a su pelirroja. Todo era mas hermoso estando ella a su lado. Disfrutaba incluso cuando no hacían nada, solo quedarse, en silencio, el uno junto al otro.

Tanto James como Lily se sentían felices y, a la vez, tristes. Contentos del verano tan maravilloso que habían pasado juntos. Tristes porque tenían que regresar a Hogwarts y eso conllevaba ciertos asuntos.

Tenían miedo. Si, miedo. Miedo de lo que habían empezado a sentir desde principios del verano y había ido creciendo y alimentándose de cada momento que pasaban juntos. Cuando hablaban, cuando se agarraban del brazo para pasear, cuando sus manos rozaban, cuando se miraban a los ojos...

Faltaba poco mas de una semana, nueve días, para regresar a Hogwarts. El chico volvía a Londres en dos días. Lily iría el día anterior al comienzo del curso. Compraría el material escolar y dormiría en el Caldero Chorreante.

Lily se sentía extraña porque, por primera vez en su vida, tenía miedo. Miedo de que acabase el verano. Miedo de que el se alejase de ella para siempre. Miedo de llegar a Hogwarts, lugar donde volverían a odiarse, como antes de verano. Miedo de perderle. Miedo de saber que se había enamorado de James Potter.

James sentía lo mismo. ¿Por qué demonios se había tenido que enamorar de ella, de Lily Evans? ¿Por qué demonios tenía que ser tan hermosa, tan divertida, tan sensible, tan... perfecta? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Ese día el encuentro entre ambos fue, por primera vez, tenso. Ninguno de los dos sabía que decir. Ninguno de los dos pronunció una sola palabra.

Lily, aunque no quería decirlo, aunque le doliese, habló.

- James...

- ¿Si? - preguntó el chico -

- Creo que es hora de despedirnos - dijo Lily reprimiendo las ganas que tenía de llorar por tener que ser ella la que dijese esas palabras -.

- Pero... aun quedan dos días - protestó James -.

- Es lo mejor, créeme. Es lo mejor.

- ¿Qué es mejor? - preguntó James empezando a sentir que lo que estaba sucediendo se le escapaba de las manos -

- Pues... que nos despidamos ya.

- ¿Mejor para quien, Lily?

- Mejor para los dos.

- No lo entiendo, ¿por qué?

- Lo ves, precisamente por que no lo entiendes es lo mejor.

- ¿Se puede saber que demonios te pasa?

- ¡Nada! Nada, solo que dentro de poco volvemos a Hogwarts y... todo volverá a ser como antes. Es que acaso, ¿tu no lo ves?

- ¿Ver el que? ¿Qué te pasa?

- ¡Nada!

- ¡Dímelo! - dijo James enfadándose -

- ¿Quieres saberlo?

- ¡Si!

- ¿De verdad quieres saberlo?

- ¡Que si!

- ¡No quiero sufrir mas! ¡Eso es lo que pasa! Ahora tengo que irme.

Dicho esto Lily se dio media vuelta y corrió hacia su casa. James quería seguirla y retenerla junto a el. Abrazarla y preguntarle que pasaba. Sin embargo, no pudo hacerlo. Estaba estático. Pasaron varios minutos hasta que reaccionó. Entonces unas lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas. ¿Por qué tenía que ser todo tan sumamente complicado? ¿Por qué no podía decirle que la quería? ¿Por qué no podía decirle que la amaba y que quería estar a su lado por siempre?

¡Menudo Griffindor que soy! ¡Valentía! ¡Me gustaría saber donde se ha escondido! ¡Maldita sea!

Lily corrió y corrió, ahogada en su propio llanto. Llegó al portal y se dio cuenta de que no podía subir llorando a su casa. No quería preocupar a sus padres. Eso era algo que debía superar sola. Aunque le costasen todas sus lagrimas y su corazón.

Siguió corriendo y corriendo hasta que llegó a la colina de Montmatre. Su sitio preferido de todo Paris. Respiraba agitadamente. Poco a poco su respiración se fue normalizando mientras mas lagrimas caían de sus ojos verdes, tristes por primera. Jamás se había sentido tan triste. Jamás había sentido tanta tristeza y dolor. Pasó allí todo el resto del día. Ni siquiera sintió hambre.

Decidió regresar a casa cuando empezó a anochecer. Llegó al portal. Reprimió sus lagrimas, respiró profundamente y subió a casa. Era hora de mostrar sus dotes de actriz. Era hora de que su talento le valiese. Sabía que iba a realizar el papel mas importante de su vida: ser como ayer, siendo hoy. Y realmente tenía talento, muchísimo talento. Apenas notaron su cambio. Mientras tanto ella, por dentro, estaba sintiendo como su corazón se rompía en pedacitos cada vez mas pequeñitos.

James no pudo ocultar su tristeza. Sus padres se preocuparon pero el les tranquilizó diciéndoles que solo era la pena de que acabasen unas vacaciones como esas y la despedida de sus amigos. Por lo que parecía, sus padres le creyeron. El no quería dar explicaciones, y menos a sus padres.

Los siguientes dos días James no salió de su habitación. Sabía que si salía a la calle cualquier cosa le recordaría a Lily. Cuando llegó a Londres le llamaron sus amigos y el, siempre con tontas excusas, les decía que no podía quedar, que tenía muchas cosas que hacer.

Lily pasó toda la semana siguiente en la colina de Montmatre. Allí estaba tranquila. Nada podía molestarla... excepto sus recuerdos. Sus padres, gracias a sus grandes dotes de interpretación, la veían igual que siempre. Se marchaba temprano y regresaba tarde. No había nada raro ni sospechoso en ello. Siempre hacía eso.

Llegó el día de la marcha de Lily, la cual entre abrazos y besos de sus padres y amigos, dejó atrás Paris para poner rumbo a Londres. Fue al Callejón Diagón y compró su material escolar para ese curso, su último curso. Cargada de varias bolsas llegó al Caldero Chorreante. Pidió una habitación y rogó que no la molestasen.

Al día siguiente, ambos, cada cual por un camino, se despertaron (si es que pudieron dormir pensando uno en el otro), se levantaron, se vistieron y, sin desayunar, se dirigieron a King Cross. James vio a sus amigos. Estos se acercaron y saludaron eufóricamente a James, el cual intento responderles con el mismo entusiasmo. Sin embargo, ellos se dieron cuenta de que algo ocurría.

Lily subió al tren en cuanto cruzó la barrera del anden 9 ¾. Buscó un compartimiento para ella sola, acomodó su equipaje y se sentó, no sin antes pronunciar un hechizo para que nadie pudiese abrir la puerta desde fuera. Pasó todo el viaje sentada, en silencio, mirando por la ventana.

¡Dios mío! Le volveré a ver. No se si podré soportarlo. ¿Qué hará al verme? ¿Se acercara? ¿Pasará de largo? ¿Me sonreirá con la sonrisa que ponía cuando me veía en el colegio o con la que siempre me dirigía en Paris? ¿Para el todo seguirá igual que antes? Jamás podré a volver a mirarlo con odio. Bueno, ¿para eso existe la interpretación, no? Solo espero que si para el todo sigue igual, no aproveche la situación para meterse conmigo. No podría soportarlo.

Llegaron a Hogwarts, cada uno por su lado, sin ni siquiera levantar la vista del suelo. Evitando, por todos los medios, que sus miradas se encontraran.




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Notas de la Autora:
Hola, hola: ya estoy aquí. Acabó de terminar de escribir el capitulo y he visto que el anterior aun no se ha publicado. Son las seis de la tarde y el capitulo cuatro lo envié anoche, sobre las cuatro y media de la mañana. No me extraña que aun no haya sido publicado.
Solo decir que espero que os esté gustando el fic. A mi, por lo menos, me esta encantando escribirlo.
Este es el último en Paris, aunque creo que eso ya lo dije en el capitulo anterior. De momento no puedo adelantar nada porque, aunque en esencia se lo que ocurrirá y, mas o menos, como acabará, aun ni yo misma lo se concretamente. Eso es lo que mas me gusta de escribir. Que son los personajes los que te guían, que son ellos los que deciden lo que pasa y lo que no. Nosotros, los escritores (es decir, todo el mundo para el cual escribir es una necesidad, un placer y no una obligación o algo con lo que ganar dinero), solo somos los instrumentos que ellos, los personajes, utilizan para mostrarse.
Dejad REVIWS, porfiiiiiiiiii. O contactar conmigo. Por cierto, (especial para Mika Granger) ya tengo e-mail nuevo. En cuanto suba el capitulo lo pondré en información personal. Por si os interesa o queréis preguntarme algo o... para lo que queráis (para eso estamos). Y repito lo mismo de siempre (¡Dios mío! Me parezco a mi madre cuando me repite mil veces que ordene mi habitación): ¡Que no os cuesta nada! ¡Que son dos líneas! ¡Que no os pido una redacción sobre... (¿cuál es la asignatura que menos os gusta? Pues, sea la que esa, sobre ella) ¡GRACIAS! ¡GUAPOS! ¡MAS QUE GUAPOS!
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
6. CONVERSACIONES




Los tres amigos miraban asombrados a James, quien acababa de relatarles toda la historia con la pelirroja. El ahora mismo se encontraba mirando sus zapatos. No sabía ni podía decir nada mas de lo que había dicho.

Tanto Sirius, como Remus, como Peter le miraban intentando digerir lo que acababan de escuchar de la boca de su amigo. ¿Quién lo habría pensado hace tres meses? Ellos, desde luego que no.

El silencio que se creó se empezó hacer incomodo.

- Y bien, ¿no vais a decir nada?

- ¿Cómo que? - preguntó Sirius - Nos has dejado planchados, a los tres. ¡Aun no me lo creo!

- Pues vete haciéndote creyente y creyendo en lo que te acabo de contar. Porque es la verdad - dijo James un poco molesto -.

- James, no te enfades. A nosotros no nos gusta verte así. Es que ha sido una gran sorpresa para nosotros - dijo Remus intentando mantener la calma -.

Estuvieron unos minutos en silencio antes de que Peter hablara.

- Bueno, ¿y que vas a hacer ahora?

- ¿Qué que voy a hacer?

- ¡Si! - contestaron los tres al unísomo -

- Nada - contesto James -.

- ¡Un momento! Creo que te he entendido mal. ¿Has dicho que no vas a hacer nada? - preguntó Peter -

- Me has entendido perfectamente.

- James, como decirte esto para no lastimarte - dijo Remus -, ¡eres un autentico imbécil! ¿Lo sabías?

- Gracias, Remus. Ahora si que me siento mejor.

- Remus tiene razón - dijo Sirius - ¿Cómo que no vas a hacer nada por la única chica que has amado?

- Precisamente por eso no voy a hacer nada. ¿Acaso no la entendéis? Se que ella no me quiere y que será mas feliz si me alejo de ella.

- No - contestó Remus -.

- ¿No?

- No, James.

- No, ¿a que?

- A que ella no te quiere - repuso Remus de un modo tan normal como si acabase de decir que había empezado a llover -.

- Remus, no sabes lo que dices - dijo James -.

- Remus tiene razón - calló un momento -, otra vez - dijo con una gran sonrisa Sirius comprendiendo lo que quería decir Remus -. Y tu Peter, ¿lo ves?

- ¿Ver el que? - respondió Peter -

- ¡Dios mío! ¡Que paciencia hay que tener con este niño!

- ¿Ver el que? - preguntó James -

- Otro al que hay que regraduarle las gafas - contestó Sirius -. Procede Lunático, por favor.

- Si no te has dado cuenta, querido Cornamenta, la solución esta en el propio enigma.

- ¡Oh! ¡Se me olvidaba! ¡Que tu no hablas como los demás! - dijo James -Lunático, ahora mismo no estoy para acertijos, ¿vale?

- Lo que aquí te intenta decir el Magna Cum Laude es: ¿qué fue lo último que te dijo antes de salir corriendo?

- Que no quería sufrir - dijo James, tras unos segundos se reflexión, sin entender la cara de alegría de sus tres amigos -.

- He ahí la respuesta - dijo Remus -. La solución esta en el propio enigma.

- No entiendo que es lo que queréis decir.

- ¡Por todos los dioses del Olimpo! - exclamó Sirius levantándose melodramáticamente - ¿Y eres tu quien siempre organizas todas las bromas?

Peter dio un pisotón a Sirius para que se callase y dejase hablar a Remus.

- Vamos a ver, James. Lo que Sirius ha intentado decirte con su... desafortunado lenguaje es que por que crees que ella no quería sufrir más.

James se detuvo un momento a pensarlo. El tan solo hecho de pensarlo le animó pero enseguida desecho la idea.

- No. No lo creo.

- ¿Y por que mas no querría sufrir y la única solución era despedirse de ti?

- No... no lo se. Pero lo que me estáis diciendo es algo imposible.

- ¿Tu que sientes por ella exactamente?

- ¿Cuántas veces y en cuantos idiomas tengo que decir que la quiero, que la amo, que me he enamorado locamente de ella para que me entendáis? - sus amigos sonrieron al darse cuenta que James había dicho directamente lo que sentía sin haberse dado ni cuenta - Dejad de mirarme así, ¿vale? A mi me duele mas que a vosotros lo que voy a hacer.

- Mira, James, eres mi mejor amigo. Tu lo sabes, ellos lo saben - dijo refiriéndose a los otros dos ocupantes de la habitación - y todo el mundo lo sabe. Pero, ¿sabes una cosa? Eres un idiota. Un autentico idiota. ¿Sabes por que? Yo te contesto. Porque te arrepentirás de haberte quedado de brazos cruzados y sin hacer nada y, para entonces, ya será demasiado tarde para hacer nada.

Sirius, sin añadir una palabra mas, se metió en su cama y cerró el dosel con un hechizo. Todos se habían quedado bastante impresionados por las palabras del chico.

- Cornamenta... - dijo Peter -

- ¿Qué?

- No es por llevarte la contraria pero es que... Sirius tiene razón.

Ninguno de los tres pronunció una palabra mas. Se limitaron a cambiarse y a meterse en la cama.

James oyó las fuertes respiraciones que indicaban que sus amigos se habían quedado dormidos. Lo que le habían dicho le había dejado echo un mar de dudas. Le estaba venga a rondar por la cabeza la idea de sus amigos.

¿Y si tienen razón? Quizás ese sea el motivo para que se comportase así pero es que... ¡es imposible! Ella me odia. Bueno, un momento, ella te odiaba antes de las vacaciones de verano pero durante ellas... ¿Y si el plan era ser amigos solo en verano para no aburrirnos y cuando llegásemos a Hogwarts seguir como antes? ¿Pero ella no tenía amigos para no aburrirse? ¡Cállate! Ahora apareces, maldita vocecita. ¿No podías haberte aparecido en verano, no? Quizás deberías hacer caso a tus amigos.

James se quedó dormido cerca de las tres y media de la mañana tras haber pasado un rato discutiendo con esa dichosa vocecita, que no hacía mas que cuestionarlo absolutamente todo.




Lily marchó directamente a su habitación, sin ni siquiera pasar por el Gran Comedor a ver la selección de los alumnos de primero y a cenar. No tendría fuerzas como para estar tan cerca de James y no poder hablarle, mirarle, rozarle...

No le vio en ningún momento. ¿Mejor? Como todo tenía su parte buena y su parte mala. Por una parte era buena porque así no le vería y no tendría que reprimir las ganas que tendría de ir hasta el para abrazarlo y decirle cuanto le amaba. Era malo porque, quizás, eso significase que el ni se acordaba de ella. Y si lo hacía, prefería olvidarlo.

¿Qué pasara cuando mañana le vea en clase? Seguro que se comporta como siempre, como antes del verano. ¡Maldito verano! ¿Por qué de todos los alumnos de Hogwarts tuvo que ir precisamente el para que me enamorase? Siempre he oído a mis padres decir que el amor es el sentimiento mas hermoso que una persona jamás podrá sentir. Estaba de acuerdo, totalmente de acuerdo. Sin embargo, creo que eso solo es cuando puedes estar junto a esa persona sino... solo es dolor. Un horrible dolor que me congela el pecho, que consigue que me entre el pánico y me olvide de respirar.

La pelirroja se durmió sobre las cinco menos diez de la mañana, por lo que durmió poco mas de dos horas. Cuando despertó se sentía fatal. No tenía ganas de levantarse y, mucho menos, de ir a clase. Y verle. Pero, en contra de lo que tenía planeado, quedarse durante el resto del curso sepultada por las sabanas, se vistió y se marchó a clase.

Aun no había llegado nadie a clase. Probablemente habrían bajado a desayunar. Llevaba ya unos diez minutos sentada en su mesa, en silencio, solo mirando a la pizarra, cuando alguien abrió la puerta. Creyó que sería la gente que ya venía para la primera clase. Se equivocó. Era James.

Cuando la vio casi se desmaya. Ella había girado su cabeza para ver quien era y, en cuanto le reconoció, su cara se tensó. No dijo nada. Ahora no parecía tan fuerte como antes. Aguantaron sus miradas unos segundos.

- Hola - saludó James serio, intentando ocultar que lo que realmente quería hacer era correr, y besarla, y decirle que la amaba, y que ... -.

- Hola Potter - dijo Lily, al notar la seriedad del chico y pensando que lo que pasaba era que todo volvía a ser como antes de que llegase el verano -.

¿Potter? ¿Potter? ¿Dos meses siendo inseparables y eso es todo lo que me dice? ¿Potter? ¡Lo sabía! Yo no significo para ella lo que ella significa para mi. Pero, ¿por qué? Ni una sonrisa, ni una mirada, ni un gesto cómplice... Nada.

- ¿Qué tal, Evans?

¿Evans? ¿Ahora soy Evans? ¿Acaso no era tu amiga, tu confidente, tu... Lily? ¿He sido tuya todo el verano y eso es lo mas que se te ocurre decirme? ¡Maldita sea! La culpa es mía por empezar a sentir cosas que no debería de haber empezado a sentir. Pero es amor. Yo se que es amor. ¡Oh, James! Sigo siendo la misma chica que viste en Paris. Quizás mas enamorada que antes, pero la misma. Quiero que volvamos a pasear agarrados del brazo hablando como si nada importase...

Quiero que me vuelvas a enseñar a sentir la música tumbados el uno junto al otro. Quiero volver a oírte tocar la guitarra mientras intentas que aprenda algo...

Quiero que volvamos a pintar cuadros sin sentido. Quiero...

Quiero...

... volver a estar a tu lado...

La gente comenzó a entrar en clase. Los otros tres merodeadores se habían dado cuenta de cómo James y Lily se estaban mirando sin pronunciar palabra. Sirius le dio una palmada en el hombro, haciendo que dejase de mirar a la pelirroja, y lo llevo a una mesa. Ambos se sentaron lo mas lejos que pudieron de la chica.

El día paso envuelto en miradas furtivas, suspiros y dos pares de ojos tristes.

Los merodeadores, por la noche, una vez todo el mundo se hubo acostado, comenzaron a hablar en la sala común. Sirius se sentó en el sofá al lado de James. Los otros dos se sentaron en un sillón.

- James siento lo de ayer pero es que... me da rabia que lo pases mal. Tu sabes que no puedo verte así de triste - dijo Sirius -. Nunca te había visto tan triste. Tienes que hacer algo, ¿lo sabes, verdad?

- Me ha llamado Potter. ¡Ha sido horrible! - exclamó James ahogando un grito - Ha sido horrible oírlo de sus labios. He sentido mi mundo desmoronarse completamente... completamente.

- Yo que tu hablaría con ella. No pierdes nada por intentarlo - dijo Remus -.

- Tengo miedo. Por primera y puñetera vez en mi vida tengo miedo - confesó el chico con los ojos vidriosos -.

- Te ayudaremos - sentenció Peter -.

- ¡No! ¡Ni hablar!

- Pero, ¿algo tendrás que hacer?

- Si, algo tengo que hacer. Coger una botella de whisky y beber hasta perder el control, hasta perder la noción del tiempo y recuperar la conciencia cuando sea viejo y me falte poco para acabar en un ataud.

- Cornamenta, ¿por qué no nos haces un favor y te haces un favor a ti mismo y hablas con ella de una maldita vez? - ordenó Remus -

- ¿Creéis que debería hablar con ella?

Los tres merodeadores se miraron y contestaron a la vez.

- ¡Si!

- Habla con ella, mañana, a la salida de clase - propuso Sirius -. Seguro que ella también estará esperando a que aparezcas montado en un caballo blanco para rescatarla de su tristeza.

- Eso ha sido muy bonito - sonrió Remus -.

- ¡Un momento! ¡Un momento! - exclamó Peter -. ¿Qué caballo?

- Colagusano, podría hacer un montón de comentarios acerca de lo que acabas de decir pero hoy me siento cansado - replicó Sirius -.

- Decidido. Mañana hablaré con ella. Se lo diré todo.

- Así se hace. ¡Griffindor! Nuestro lema:

- ¡Valor! - dijeron los cuatro a la vez -

Se marcharon a la habitación. James estaba muchísimo mas animado al pensar que, por fin, podría volver a hablar con su pelirroja. Así, con estos pensamientos, se quedo, al igual que el resto de sus amigos, profundamente dormido.




Lily, por su parte, en su habitación, se encontraba tendida en su cama aun por deshacer. El dosel había sido cerrado por un hechizo que no dejaba ni abrirlo desde fuera ni tampoco que se oyese lo que ocurriese dentro.

Bueno, se acabó. Toda esperanza de que algo ocurriese se ha esfumado. Al fin y al cabo, era de esperar. ¿Cómo he podido ser tan condenadamente tonta? A partir de mañana tengo que olvidarme del James que conocí en Paris. Ese James ya no existe.

La pelirroja se quedó dormida.




Un nuevo día amanecía en Hogwarts. Todo el mundo se levanta para ir a clase, entre ellos los merodeadores y Lily.

Faltaban menos de dos minutos para que acabasen las clases. James solo pensaba en como podía acercarse a Lily. Lily solo pensaba en...

- Muy bien. Eso es todo por hoy, hasta mañana - dijo la profesora McGonagall -.

Lily salió de clase seguida por James. Ella iba bastante rápido por lo que no se dio cuenta de ello.

- ¡Lily!

La pelirroja se quedó helada. Sin moverse. Estaba paralizada. Poco a poco se dio la vuelta.

- ¿Qué pasa?

- Tenemos que hablar.

- ¿De que?

- ¿Cómo que de que? ¿Me estas tomando el pelo?

- No, Potter. No estoy bromeando.

¿Por qué soy tan cruel? Solo quiere hablar conmigo. ¡No! ¡Mantente firme! Ya viste la indiferencia con la que te trato ayer. Si eres amable con el solo conseguirás que tu dolor se multiplique. ¡Resiste!

Potter de nuevo. Mi nombre es James.

- Del verano. Tenemos que hablar sobre el verano.

- No te preocupes. No diré que fuimos amigos. Estate tranquilo - dijo Lily sintiendo un fortísimo cargo de conciencia -.

- Me da igual. Me da igual que sepan que fuimos amigos. Yo necesitaba decirte que...

- El verano se ha acabado - dijo fríamente Lily -. ¿Acaso no recuerdas por que demonios nos despedimos?

- Si, claro que si. Claro que lo recuerdo. No querías sufrir mas. ¿Sufrir por que, Lily?

Ella se limitó a dar media vuelta y echar a andar. No podía decirle porque. Para el las chicas siempre habían sido un capricho y, por suerte para el, las chicas que salían con el, también lo consideraban un capricho. Sin embargo, para ella no era un capricho. Era amor. Solo amor.

No se rendiría tan fácilmente. James corrió hasta ella, la agarró del brazo y la obligó a mirarle.

- ¿Sufrir por que? - repitió James -

- Eso no importa.

- ¡Si que importa! - exclamó James - ¡Claro que importa! A mi, por lo menos me importa, Lily.

- El verano se acabó. Se finí. No estamos ni de vacaciones, ni en Paris, ni tampoco estamos en Montmatre. Olvida lo que ha pasado este verano y - añadió bajito, con intención de que no la entendiera - no me lo hagas mas difícil.

Consiguió soltarse del chico y, sin perder un instante, echo a correr.

- ¡¿AHORA QUIEN ES QUIEN NO LO VE?! - gritó James a la pelirroja que seguía corriendo por el pasillo -

Lily corría con la vista nublada por las lagrimas. ¿Qué acababa de hacer?

James, en cuanto vio a sus amigos les contó lo sucedido. Insistieron en que la chica pelirroja sentía algo por el, que sino no habría actuado de ese modo. Insistieron en que lo siguiese intentando.

- ¿Sabes, James? - preguntó Remus - Esto me recuerda a los guerreros masáis.

- ¿Quiénes? - preguntaron -

- ¡Oh! Una de tus historias - exclamó James -.

- Veras, los guerreros masáis siempre han destacado por su tenacidad. Y ¿sabes como es la manera que tienen de convertirse en hombres? - los tres negaron con la cabeza - Matando a un elefante. ¿Sabes como lo consiguen?

- Entre todos - dijo James -.

- No. Le persiguen por la sabana día tras día, semana tras semana. Hasta que el elefante no puede mas, revienta, cae agotado.

James miró a Remus con desconfianza.

- ¿Pretendes que maté a Lily por agotamiento?

- No, animal. No - suspiró -. Corre tras ella. No pierdas la esperanza. Y deja que el destino haga el resto. Si esa chica es tu verdadero amor, tarde o temprano, volverá a ti, amigo.

- Colega, como te portas - dijo Sirius solemnemente - .



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Notas de la autora .
¡Ya he vuelto! Espero que os haya gustado. Aunque me conformo con que no intentéis atentar contra mi.
Aclaraciones: se que el capitulo cinco es un poco triste, pero es imprescindible para el desarrollo de la trama. Y este también.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiiii. O contactar. O mandarme un e-mail. Mi dirección esta en información personal. Aun así, mi correo es: [email protected]. ¡Que no os cuesta nada! ¡Me conformo con un par de líneas! ¡GRACIAS! ¡GUAPOS!
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
7. BRILLANTE IDEA




Los días iban pasando. James, siempre, por todos los medios posibles, intentaba hablar con Lily. Sin embargo, le era algo imposible. Ella siempre huía. Siempre lograba desaparecer de forma sorprendente. Ni siquiera usando el mapa del merodeador conseguía atraparla.

- ¿Qué tal? - preguntó Remus - ¿Hemos conseguido avanzar en la operación declaración?

- Vete a la mierda - murmuró James enfadado -

- Eso es un no - intervino Sirius -.

Los tres le miraron.

- Era por si alguien no le había entendido - dijo Sirius ofendido -.

- Tengo que hacer algo. Pero, ¿por qué demonios no me deja ni acercarme a ella? ¿Qué cree que le voy a decir o le voy a hacer?

- Tío, estas pilladísimo.

- Si, lo estoy.

- Es horrible - murmuró Peter -.

- No - dijo James negando con la cabeza -. Es una sensación maravillosa.

- ¡Pero si no te quiere ni ver! - exclamó Peter -

Sirius, en un acto reflejo, le pegó una colleja.

- Querido Colagusano - comenzó Remus -, lo que estamos intentando hacer es ayudarle.

- Daría todo lo que tengo, todo, cualquier cosa, por poder estar de nuevo junto a ella. Es algo que no se puede entender si jamás lo has sentido.

Algunos días mas pasaron sin éxito alguno. James pasaba el día vagando por el castillo con su capa de invisibilidad para buscarla. Mientras tanto sus tres amigos empezaron intentar hallar una solución para que Lily le escuchase.

James llegó a su habitación una vez fue de noche. Sus amigos le esperaban para hablar con el.

- Hola. ¿Qué hacéis despiertos? - preguntó el chico al entrar -

- Nada. Solo estábamos planeando si invadíamos Stalingrado antes o después de noviembre.

James rió.

- No, en serio. ¿Qué hacíais?

- Siéntate.

- Tan grave es - dijo James con una sonrisa -.

- Venga, siéntate. No seas pesado.

- Vamos a ver, James. No estamos consiguiendo ningún avance. Lily sigue sin escucharte, ¿correcto?

- Correcto.

- Entonces, quizás, lo que deberías hacer es buscar otro modo de decírselo.

- Ya, pero, ¿cómo?

- No se. Regálale un ramo de rosas rojas.

- O una caja de bombones.

- O ponte un hechizo en la voz y declárate ante todo Hogwarts.

Los tres amigos estaban venga a dar ideas para ayudar a James. Cada cual era mas disparatada que la anterior. James les escuchaba y negaba con la cabeza.

- O haz correr la voz de que eres terminal y que le entre cargo de conciencia por haberse comportado así contigo y vaya a verte.

- O cántale una canción.

- O...

- ¡Eso es! - exclamó James, pensando en como era posible que no se le hubiese ocurrido antes esa idea - ¡Eso es!

- Eso es ¿qué?

- Ya lo tengo. Ya se que puedo hacer.

- ¿Le cantarás una canción?

- No, no pero... Es genial, ¿verdad?

- ¡Claro! - contestó Sirius -

James salió como un vendaval de la habitación. Sus tres amigos se miraron sin comprender lo que pasaba.

- ¿Alguien ha entendido algo? - preguntó Remus -

- No - contestaron Peter y Sirius al mismo tiempo -.

- ¿Qué piensa hacer ahora? Oye, ¿por qué le has dicho que claro?

- Bueno, no le iba a quitar la emoción del momento al pobre chico. Habría sido muy cruel por nuestra parte.

- Pero, ¿qué es lo que ira a hacer? - preguntó Peter -

- Ni idea - dijo Remus -.

- Lo que mejor que podemos hacer ahora es dormir y que nos informe por la mañana de su brillante idea.

- ¿Brillante idea?

- Por lo visto - dijo levantando una mano -.

- Anda, vamos a dormir.

Los tres chicos se metieron a la cama, aun pensando a donde demonios podría haber ido su amigo a esas horas de la noche.

James por su parte se sentía feliz. Sabía que lo que se le había ocurrido era una idea genial.

Si esto no funciona y no consigo hacer que me escuche, nada podrá hacerlo. Estoy convencido.

James regresó a su habitación tras regresar de la lechucería. Se metió en su cama de lo mas feliz y se quedó dormido con una sonrisa en su rostro.




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Notas de la Autora:
¡Ya estoy aquí! Espero que os guste. Se que este es bastante cortito pero no podía alargarlo, tenía que cortar aquí.
Aclaración (especial para EVIK): en un review me dicen que no entienden porque Lily no le hace caso a James después de ver como era en verano. Quizás no queda muy claro pero si se presta atención y se le entre líneas se podrán descubrir los temores de la chica.
Por cierto. Todos los reviews han sido contestados.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiiiiiii. O contactar. O mandarme un e-mail. ¡No me seáis vagonetas! ¡GRACIAS! ¡REGUAPOS!
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
8. PREPARATIVOS




El despertador comenzó a sonar en la habitación de los chicos del séptimo curso de Griffindor. Los cuatro chicos despertaron. Sirius, Remus y Peter miraron hacia la cama de James, para ver si estaba, debido a que no le oyeron llegar. Gracias a Dios estaba en su cama dormido.

James abrió los ojos y vio a sus amigos mirarle.

- Buenos días - saludó sonriente -.

- Vaya, vaya. Te veo contento. ¿Qué estuvimos haciendo anoche? - dijo Sirius -.

- Ya lo tengo. Ya se como puedo hacer para que Lily me escuche. Es algo tan simple que no se como no se me ha podido ocurrir antes. En serio.

- Veras, James. A pesar de que nos están encantando tus explicaciones, nos gustaría saber sobre que estas dando las explicaciones exactamente. Mas que nada para poder seguirte en el tema de conversación - dijo Remus -.

- Es que es algo... increíble. No se. Creo que esta vez podré conseguirlo. Creo que esta vez conseguiré hablar con ella. Estoy seguro.

- Ya, ya. Eso lo hemos entendido. Pero lo que nosotros queremos saber es que es lo que vas a hacer. Nos hemos dado cuenta de que es genial, sin duda.

- Veréis, ayer, mientras vosotros no decíais mas que bobadas - los tres merodeadores le miraron con cara de oh, gracias -, se me ocurrió que podría hacer para que Lily me escuche. Creo que con lo que tengo pensado me prestará atención. Creo que si con esto no me escucha, no lo hará con nada.

- Y eso es... - preguntaron impacientes -

- Lo que he pensado es lo siguiente...

James les contó lo que había pensado a sus amigos.

- ¡Es genial! - exclamó Sirius -

- ¡Realmente fantástico! - añadió Remus -

- ¡Muy buena idea! - dijo Peter -

- Muy bien - dijo Sirius dando una palmada en la rodilla a su mejor amigo -. Eres todo un guerrero masái.

- La vedad es que no me lo había planteado desde ese prisma - dijo James pensativo -. Pero, ¡que demonios! Eso da igual.

Los cuatro amigos, en especial James, se sentían muy felices y contentos. Por ello, Lily pensó, y también porque no la había vuelto a buscar, que la manía que le había entrado con ella había terminado. Lo que confirmaron sus temores de que no había nada de verdad y que solo la buscaba para molestarla o algo por el estilo.

- Y cuando consigas hablar con ella, ¿qué le dirás? - preguntó Sirius mientras daban los dos un paseo por los terrenos, de noche, cubiertos por la capa de invisibilidad de James -

- No lo se. No tengo ni idea. Pero cuando la vea frente a mi, sabré que decirle. Estoy seguro de ello.

- Lo que vas a hacer quedará registrado en la historia de Hogwarts como el acto mas romántico jamás hecho en este colegio.

- ¿De verdad lo crees?

- ¡¿Que si lo creo?! - exclamó Sirius - Cambiarán hasta los libros de historia de Hogwarts para incluir este acontecimiento, Cornamenta.

- Gracias. De verdad. No se lo que hubiese hecho sin vosotros - Dijo James abrazando a su amigo -.

- ¡Eh, James! Saldrá bien. Estoy convencido - dijo Sirius, al notar la emoción de su amigo al abrazarlo -.

Siguieron andando un rato por los terrenos, sumidos en el mas profundo de los silencios.

- ¿Y tu? - preguntó James -

- ¿Y yo que?

- Hace tiempo que no te veo con ninguna chica. Eso es algo raro. Y como no hemos hablado ni me has comentado nada.

- Es que... creo que me gusta una chica - dijo Sirius muy bajito -.

- ¿Qué te gusta una chica?

- Eso creo.

- Pero... te gusta, o, te gusta gusta.

- No lo se - dijo Sirius cabizbajo -.

- Pero, ¿eso significa que estas pillado?

- Pues... no lo se. Porque... no tener hambre es estar pillado. Que no te molesten los Slytherin es estar pillado. Cantar en la ducha estar enamorado es es estar pillado.

- Lo es, amigo. Lo es - dijo James con una sonrisa -. Y ¿qué has hecho?

- He intentado invitarla a salir.

- ¿Y...?

- Fue mas o menos así: ¿quedamos esta tarde? Oh, no. No puedo - dijo Sirius imitando la voz de la chica -. ¿Y mañana? Oh, me viene fatal. Me mudo a Panamá - dijo volviendo a imitar el tono de voz -. Esa es la tónica.

James ríe.

- Pues a mi no me hace gracia. Ni caso.

- Es normal. Es la primera chica que se le resiste al Gran Sirius Black.

- Si. A ese y a mi. A los dos.

James vuelve a reír y juntos regresan al castillo.




A la mañana siguiente James se levantó la mar de contento. Hacía tiempo que no se le veía así.

- Buenos días - dijeron Sirius, Remus y Peter somnolientos -.

- Venga, arriba, dormilones - exclamó James acercándose a ellos -. ¿No creéis que hace un día maravilloso?

- James - dijo Remus mirando hacia la ventana -, esta lloviendo.

- Pues hace un maravilloso día lluvioso.

Los tres se levantaron, se fueron al baño y comenzaron a vestirse, observados por James, quien los miraba sentados.

- Chicos, hoy... es la noche - dijo James en tono enigmático -.

Ninguno de los tres le prestó atención.

- Estoy intentando ser enigmático - dijo James captando la atención de sus tres amigos -. Es ahora cuando deberíais decir: ¿y que pasa hoy por la noche, James?

- Oh, claro - dijeron los tres a la vez -. ¿Y que pasa hoy por la noche, James?

- ¿Alguna vez os han dicho que sois muy graciosos? ¿Los tres? - dijo James un poco molesto -

- James - dijo Remus -, sabemos, perfectamente, que esta noche es - y dijo en tono solemne - la noche.

- ¿Cómo crees que lo podríamos haber olvidado? - dijo Peter -

- Sobre todo... después de repetirlo unas cincuenta y seis veces cada hora.

- Vale, vale. Anda daos prisa. Dentro de poco traen el correo y... - dibujó una sonrisa - creo que traen algo para mi.

- ¡Andando! - dijeron los otros tres, que habían terminado ya de prepararse -

Los cuatro salieron de la torre Griffindor con destino al Gran Comedor. Felices y contentos se sentaron a desayunar. James irradiaba felicidad.

Lily, por su parte, se sentó en la esquina de la mesa. Miró hacia donde solían desayunar los merodeadores, y, por lo tanto, James. Le vio feliz, alegre.

No pudo tragar ni el zumo de naranja por culpa del gran nudo que tenía en la garganta, por las ganas que tenía de echarse a llorar. Sin poderlo evitar dos lagrimas cayeron por sus mejillas. Inmediatamente se llevó las dos manos a ellas y las secó. Se levantó y salió del Gran Comedor, sin darse cuenta de que cuatro pares de ojos, uno de los pares a través de unas gafas, la seguían con la mirada.

- ¿Qué creéis que le pasa? - preguntó, preocupado, James -

- No te preocupes - dijo Remus -. No le pasa nada.

Siguieron desayunando, James aun algo preocupado, cuando llego el correo. El chico estaba emocionadísimo. Tanto que por poco arranca el pico a la lechuza junto con el paquete que traía.

- ¿Es eso lo que esperabas? - preguntó Sirius cuando James abrió un poco el paquete que le había traído la lechuza para ver si no se habían equivocado -

James sonrió y asintió con la cabeza. Todo estaba saliendo a la perfección.




El día paso en medio de una gran exaltación. Los tres merodeadores se encontraban nerviosos. Dentro de tan solo unas horas James se jugaba el todo por el todo. Eso significaba verle feliz para siempre o verle morir en vida. Los tres sabían que realmente estaba muy enamorado y, que una negativa de ella, le mataría. Por eso, los tres estaban haciendo todo lo posible y ayudando a James en todo lo que podían para que lo que había planeado el chico para esa noche saliese a la perfección.

La hora se acercaba y mientras que el nerviosismo por parte de James iba en aumento, la tristeza por parte de Lily, también iba en aumento.





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Notas de la Autora:
¿Qué tal? ¿Os gusta? Espero que si.
Todos los reviews han sido contestados.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiii. O contactar. O mandarme un mail. ¡Que no os cuest... (ya lo sabéis, ¿verdad?)
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
9. LA NOCHE




Hogwarts acababa de ser teñido por un precioso cielo estrellado. La noche se había presentado en el colegio. Toda la escuela se encontraba tranquila, excepto cuatro muchachos, denominados los merodeadores, por un acontecimiento que marcaría la vida de dos personas para siempre.

- Chicos, falta una hora. No dejéis que nada lo estropee.

- Me lo cargo, si a alguien se le ocurre estropear esto.

- Te lo agradezco, Canuto. Pero me refería a uno de vosotros tres.

- ¡Menuda confianza! - se queja Remus - Ahora mírame a los ojos y repite conmigo: todo saldrá bien. Todo saldrá bien.

- Todo saldrá bien - dijo James mirándole a los ojos -. Todo saldrá bien.

- Eso es. Así me gusta.

- Y ahora ponte guapo. ¡Que va a pensar Lily si te declaras con esa pinta! - el chico miró preocupado a Sirius - ¡Pero no seas tonto! Ella te quiere tal y como eres. Estoy seguro. Incluso si tuvieses el pelo verde y fueses vestido con una bolsa de papel.

- Gracias, no sabes lo que eso me anima.

- ¡Que lo digo en serio!

- Y yo, amigo. Y yo.

James se preparo. Estaba muy guapo. Sus nervios iban en aumento. Sin embargo, su corazón le decía que lo que iba a hacer era lo correcto.

Tomó su capa de invisibilidad y el paquete que esa mañana había recibido vía lechuza de encima de la cama.

- Bueno, chicos. ¿Recordáis que es lo que tenéis hacer? - preguntó James una vez mas a sus amigos -

- Cornamenta, hemos repasado esto mil veces - dijo Sirius -.

- Los tres sabemos que es lo que tenemos que hacer. No te preocupes, ¿vale? - dijo Remus - Tu ahora de lo único que debes preocuparte es de cierta pelirroja por la que ni tu ni nosotros hemos podido pegar ojo.

James miró a su amigo.

- Si no podíamos dormir era porque tu no dejabas de darnos la lata. Las cosas como son.

- No voy a discutir ahora contigo por eso - dijo James, cada vez mas impaciente, y miró su reloj -. Cuarenta minutitos. Creo que voy a ir yendo.

Sus amigos le desearon suerte, aunque Sirius repetía que no la necesitaba. James salió del dormitorio y se dirigió a un lugar que ya había preparado la noche anterior. Y comenzó a preparar todo...

- Bueno chicos, lo que vamos a hacer lo hacemos por James. Porque sea feliz. Y, como merodeadores y sus amigos, debemos hacer todo lo que este de nuestra parte para que todo salga bien - dijo Sirius, una vez su amigo hubiese salido de la habitación -.

- Pues... manos a la obra - sentenció Remus -.

Los tres se prepararon para... la noche.




Mientras tanto, en otra parte del castillo, una taciturna Lily Evans descansaba encima de su cama. Se levantó y se acerco al espejo.

Mírate... ¿Puede el amor llegar a ser tan cruel? Ojalá aquel día no le hubiese dicho donde vivía.

Dudaba de si ir a cenar o no pero, debido a que apenas había probado bocado en todo el día, sentía un poco de hambre. Decidió bajar a cenar.




Todos los alumnos de Hogwarts, excepto James Potter, se hallaban en el Gran Comedor. En el momento en el que Lily entró por la puerta, los tres merodeadores presentes suspiraron aliviados.

- Objetivo localizado - susurró Peter -.

- Gracias a Dios - dijeron Sirius y Remus -.

La cena acababa de comenzar cuando... las luces se apagaron.

- ¿Preparado? - susurró Sirius -.

Remus pronunció, en un tono apenas audible, un hechizo. Las paredes del Gran Comedor desaparecieron para dar lugar a un lugar, gracias al hechizo de la ilusión del merodeador, para dar lugar a...

- La colina de Montmatre - murmuró Lily -.

La colina de Montmatre era el lugar preferido de todo Paris de Lily. Era de noche. El sol acababa de esconderse. Las luces de la ciudad era lo único que alumbraba el Gran Comedor.

Todo el mundo, maestros y alumnos, estaba en silencio. De repente, una música comenzó a sonar por todo el colegio. Jazz. Lily reconoció la canción de inmediato. Era su preferida: Charlie Parker para Dial Out of nowhere. Esa fue la primera canción que James y Lily escucharon juntos, de verdad, sintiéndola ambos al mismo tiempo.

- Uno toca lo que uno es - dijo alguien, al cual se le oía por todo el comedor, por medio de lo que parecían unos altavoces. Ese alguien era James -.

A Lily, instintivamente, le escaparon unas cuantas lagrimas de sus preciosos ojos verde esmeralda, vidriosos al sentir lo que ocurría.

- Eso fue lo que me dijiste que había dicho el músico que mas admirabas. ¿Recuerdas la canción? Es tu preferida. Nuestra primera canción. La canción con la que me enseñaste a sentir con algo abstracto. La canción con la que me enseñaste a sentir con cosas bellas que no eran ni visibles ni palpables, pero que estaban - dijo James, mientras que todo seguía envuelto en una preciosa música jazz y la colina de Montmatre en medio de la noche -. Aun siento la madera en mi piel.

El Gran Comedor aun estaba en estado en shock. Empezaban a reconocer la voz de aquellas dulces palabras que iban dirigidas a una persona que, aunque no había sido nombrada, lo sabía. Esa persona sabía que era ella la destinataria de aquel mensaje.

- ¿Has mirado a tu alrededor? Hemos vuelto a Montmatre. Hemos vuelto al lugar donde... bueno... donde todo comenzó. Esto si debes recordarlo. Subimos a esta colina el primer día que de verdad estuvimos juntos. Te dije que eligieras que podríamos hacer ese día. Ese fue el principio de nuestro saludo. De ese saludó que era solo nuestro.

Es... es a mi.

- Tu, lo único que hiciste fue cruzar la calle para comprar unos bocadillos. Dijiste que me enseñarías las mejores vistas de todo Paris. Y lo hiciste. Jamás había visto nada igual. Pero lo mejor de todo no fue eso. Lo mejor de todo era que la persona que me lo había mostrado habías sido tu. La persona con la que el corazón me latía como nunca pensé que podría llegar a later un corazón.

Todo continuaba en silencio, a excepción de la canción y la voz de James. Nadie se había atrevido a pronunciar palabra. Lily estaba absolutamente emocionada. Sus lagrimas, de evidente felicidad, caían en cascada por sus blancas mejillas de porcelana. Los merodeadores se miraban y se sonreían entre ellos.

- ¿Cómo lo hiciste? No lo se - dijo James tras haberse quedado en silencio unos segundos para que se escuchase la música -. Lo único que se es que yo... que yo te amo con locura. No se como comenzó. Solo se que cada día al levantarme lo primero que venía a mi mente era tu rostro, sonriendo, sonriéndome. Y lo que mas deseaba era pasar un día mas contigo. Te necesitaba. Dicen que el oxigeno es nuestro sustento, que es lo que nos mantiene con vida. A mi no. Mi sustento eras, y eres, tu. La que me mantenía, y me mantiene con vida eres tu.

Todo el Gran Comedor estaba impresionado. Nunca imaginaron que James Potter pudiese llegar a sentir algo así. Muchos, incluso, dudaban de si podía llegar a sentir.

- ¿Qué mas puedo decirte mas que repetirte lo que ya he dicho? Te amo... te amo con locura. Se que las palabras solo son palabras. Que se las lleva el viento. Por eso te he puesto, solo para ti, nuestra canción. Y por eso, solo para ti, te he traído a este lugar. Para que mis palabras y mi corazón queden ligados a ellos... de por vida.

La música seguía sonando, a pesar de que la voz de James había dejado de escucharse. El paisaje seguía envolviéndolos.

Lily se levantó, sorprendiendo a alumnos y profesores de su actitud, con la intención de buscar a James. Que no se encontraba en el Gran Comedor era mas que obvio. Se dirigió a donde estaban sentados los merodeadores.

- ¿Dónde esta? - preguntó aun con la voz conmocionada - Por favor.

- No lo sabemos.

- Por favor, vosotros lo sabéis.

Todo Hogwarts estaba en silencio absoluto. Observándola. La pelirroja oyó unos pasos tras ella.

- ¿Me buscabas?

Es James. No hay duda

Lily dio media vuelta y le vio. Con una gran sonrisa dibujada en sus labios. No pudo resistir ni un solo segundo mas. Se lanzó a su cuello. Le abrazo. El, por fin, sentía su cuerpo contra el suyo. La estrecho mas entre sus brazos. Habían echado tanto de menos el estar uno junto al otro que ahora estaban intentando condensar ese tiempo para vivirlo en ese abrazo. Ambos tenían cerrados los ojos. Sintiendo aquel momento, sintiendo la música, sintiéndose el uno al otro...

Todo el Gran Comedor estaba evidentemente emocionado.

James y Lily seguían abrazados. Ambos tenían los ojos cerrados, para sentir mejor el abrazo. Pero James, durante cinco segundos, abrió los ojos y miró a sus amigos. Le miraron con una gran sonrisa y cara de triunfo. El lo agradeció con otra sonrisa. Volvió a cerrar los ojos.

- Te quiero - susurró Lily en su oído -. Te quiero muchísimo.

- Y yo a ti, mi amor. No imaginas cuanto.

- No sabes lo que he soñado con esto.

- Pues anda que yo... no te quiero ni contar.

Poco a poco se fueron separando para poder mirarse a los ojos. La felicidad de ambos en esos momentos era incuestionable. Lily aun tenía el rostro surcado por lagrimas. Lagrimas muy distintas de las que llevaba derramando desde finales del verano. Ahora la persona por la que lloraba era la misma pero, aunque con el mismo sentimiento, era distinto. Ahora sabía que la amaba. Que la amaba de verdad.

Seguían mirándose a los ojos. James acercó su mano a la cara de Lily. Retiró su pelo rojo y lo colocó detrás de sus orejas. Cuando las tocó también las acarició con la yema de sus dedos. Ella se estremeció. Las manos del chico siguieron su recorrido por el cuello. Ella también levantó el brazo. Su mano se acercó a su pelo. Lo revolvió alborotándolo aun mas. Sus manos fueron a la cara de la persona amada. Repasaban todas las facciones de sus rostros. De ese rostro que no había salido de sus cabezas en ningún momento.

Todo el mundo miraba atónito la escena.

Ambos acercaron sus rostros. Sus labios se unieron. Fue el mejor beso de todas sus vidas. El mejor que habían recibido y el mejor que habían dado. La felicidad que ambos sintieron en ese beso fue plena y absoluta. Fue como si mil estrellas fugaces se agolparan de pronto en sus vientres.

El beso terminó con una gran sonrisa por parte de ambos. Apoyaron su frente en la de la otra persona, aun con los ojos cerrados. Sentían sus respiraciones en sus cuellos. Abrieron los ojos y buscaron sus miradas.

- Te quiero - murmuraron casi al mismo tiempo -.




Todo había pasado ya. Ya todos se encontraban durmiendo en sus camas. Excepto James y Lily. Los dos se encontraban sentados, abrazados en el sofá. Estaban mirando el fuego. Estaban en silencio.

- Nunca pensé que alguien pudiese llegar a hacer eso por mi - dijo Lily clavando su mirada esmeralda en la de el -.

- Por ti haría lo que sea - dijo James -. Lo que sea.

Lily comenzó a reír. James le miró enfadado.

- ¿Qué?

- Es que... no puedo imaginar que es lo que habrá pasado por la cabeza de los demás al oírte. Como nunca te han visto así.

James le empezó a hacer cosquillas.

- ¡No te rías de mi! - exclamó el chico -

- ¡No me río de ti! - dijo Lily entre risas -

- Además, si he hecho el ridículo, ha sido por tu culpa. Por que no me dejabas hablar contigo.

- ¡Que no, tonto! Ha sido algo muy romántico - repuso Lily besándolo -.

Los besos, que en su comienzo eran dulces, siguieron hasta que se convirtieron en apasionados. Sus manos se recorrían para encontrarse. Querían sentirse. Ser uno solo. James había comenzado a desabrocharle la camisa por abajo cuando paró. Lily le miró extrañada.

- ¿Qué pasa? - preguntó extrañada -

- Ven conmigo - dijo James levantándose y cogiéndola de la mano -.

- ¿A dónde?- preguntó levantada -

- Confía en mi.

Ella se dejó llevar por la mano de James.

- Ahora vuelvo - dijo James -.

A Lily no le dio ni tiempo a preguntar a donde porque al minuto había vuelto con un pañuelo. Le vendó los ojos y la cogió de la mano. Comenzaron a andar. Enseguida llegaron a la habitación mas especial de todo Hogwarts. Se detuvieron.

- Espera un segundo - pidió James -.

Pasó tres veces por delante de la puerta. Inmediatamente se dirigió a donde Lily le estaba esperando.

- Ya esta - le susurró -.

La volvió a tomar de la mano. Abrió la puerta y entraron. La habitación estaba muy poco iluminada, tan solo por unas pocas velas encendidas. Había una gran cama de matrimonio a un lado y cientos de rosas por toda la habitación. James le quitó la venda y desapareció tras ella.

- ¿James? - dijo Lily al no verlo -

La pelirroja se dio la vuelta y vio a James con una rosa en la mano. Ella le miró con ternura, tomó la rosa y lo besó. Los besos volvieron a convertirse en apasionados. Las manos volaban por sus cuerpos, buscándose.

James continuó quitándole la camisa a Lily, despacito, mirándola a los ojos mientras que le decía cuanto la amaba. Una vez la camisa estuvo abierta comenzó a besarla de nuevo. Comenzó con sus labios, para seguir con su cuello, con sus hombros. Ella le decía cuanto le amaba.

Lily fue tomada en brazos, aun con la rosa en la mano, y depositada en la cama. James se encontraba medio tumbado encima de ella. Estaba sin camisa. Mientras seguían besándose James quitó el sujetador a Lily. Se paró y, con ojos de idolatría, la miró. Estaba preciosa a la luz de las velas. Tomó la rosa de Lily y, con ella, comenzó a acariciarle la cara, el cuello, el pecho, el vientre... La volvió a besar.

La ropa había desaparecido para dar lugar a dos cuerpos desnudos que se transformaron en uno solo.

James no dejó de repetirle que la amaba, que la necesitaba, que no imaginaba una vida sin ella, que era preciosa, que era perfecta...

Lily lo decía todo con la mirada. Decía que ella también lo amaba, que no había ni habría nadie que pudiese sustituirle, jamás...

Hicieron el amor por primera vez con la persona que mas amaban y que mas amarían por siempre.

Lily se quedó dormida después de hacer el amor, rodeada de los brazos de James, y tras volverse a repetir que se amaban. James no se durmió. Pasó todo el resto de la noche mirándola. Sin apartar sus ojos ni un solo segundo de ella. De su rostro, adornado por una sonrisa. De su pecho, cubierto por la sabana, que subía y bajaba con su respiración. Así pasó toda la noche.



Los primeros rayos de la luz del sol entraron por la ventana. James seguía mirando a Lily cuando esta despertó.

- Buenos días, mi princesa.

- Buenos días, mi amor.

Se besaron.

- ¿Hace mucho que te despertaste? - preguntó Lily -

- Te he estado mirando. Pareces un verdadero ángel cuando estas dormida. No he podido dejar de mirarte en toda la noche.

- ¿Te has pasado toda la noche mirándome?

- ¿Cómo no hacerlo?

- Te quiero. Con toda mi alma.

Volvieron a besarse.

- ¿Sabes? Dicen que el entregarte a una sola persona en tu vida es algo muy especial, casi místico - dijo James mirándola con adoración -.

- ¿Y quien te ha dicho a ti que tu eres el primero?

James le miró sin saber que decir.

- ¡Tonto! - exclamó Lily - Claro que eres el primero. Eres el primero, el único y serás el último - repuso besándolo con dulzura -. Lo prometo.

Siguieron mirándose tiernamente, con algún beso de por medio.

- Cásate conmigo - dijo James -.

- ¿Qué?

- Promete que te casarás conmigo. Promete que estaremos juntos siempre. Que nada ni nadie nos separara.

- Lo prometo. Lo prometo. Lo prometo.

- No se que haría si te perdiese.

- Nada. Porque nunca me vas a perder. Nunca. Soy tuya hasta el final.

- Y yo también - dijo abrazándola -. Te quiero.

Lily respondió alzando su rostro y volviendo a besarlo.

Sus destinos se habían unido de por vida el día en que tropezaron en aquella calle de Paris. Desde entonces, sus almas se habían convertido en una sola. Por siempre jamás.





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Notas de la Autora:
¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado, porque ha sido el capitulo que mas de ha costado escribir. Sabía que era lo que quería decir pero la escena de la declaración tenía que escribirla con mucho mimo. Aun así, me ha encantando escribirlo e imaginarlo todo en mi mente.
Creo que a la historia le queda un capitulo. Aunque puede que sean dos. No lo se. Me da pena terminarla. Me esta encantando escribirla.
Todos los reviews contestados.
Dejad REVIEWS, porfiiiiiiiii. O contactar. O mandarme un mail ( en el mail no me lo tenéis que mandar como si fuera un review, también lo podemos utilizar, simplemente para estar en contacto. Cosa que me encantaría). Mi mail, aunque ya lo he puesto, es [email protected]. No voy a repetir todo el rollo de todos los días (me consideraríais un poquito muy pesada).
Hasta que nos v/leamos.
Besos, adioses y achuchones.
Julia Lambert.
10. UN FINAL





Los meses en Hogwarts iban pasando. Para unos mejor... para otros peor. Mayo había llegado a la escuela y, por ello, los exámenes. James y Lily seguían juntos, muy felices. Sirius, por parte, tras meses y meses de intentos lo había conseguido. Por fin había logrado salir con Arabella Figg. Era la primera novia que le duraba mas de cuatro días. Ninguna hasta entonces había logrado tal proeza. Llevaban saliendo juntos mas de dos meses.




Era la medianoche del sábado y Sirius no podía dormir. Se encontraba pensando en Bella. Así que se levantó de la cama de un salto y echo un vistazo a la cama de sus amigos. Remus y Peter dormían tranquilamente, cada uno en su cama. La cama de su amigo James estaba vacía.

Probablemente este con Lily. ¡Que suerte tiene de tener una chica que le quiere tanto y a quien tanto quiere junto a el!

Se dirigió a su baúl y sacó el mapa del merodeador. Quería saber donde se encontraba Bella. Pudo ver que la chica estaba en las cocinas. Así que, sin pensárselo dos veces, salió corriendo con dirección a la cocina. Para que no le viesen tuvo que utilizar los pasadizos secretos.

Llegó a las cocinas en menos de diez minutos. Ahí estaba ella... Tan preciosa como siempre. Estaba tomando un chocolate caliente con churros. Llevaba puesta una bata azul celeste con un oso dibujado con hilos plateados.

- Hola - saludó Sirius con una de sus encantadoras sonrisas -. ¿Qué haces aquí?

Bella le mira con cara de sorpresa y le contesta.

- Estoy en una cocina... Tengo hambre... - dijo Bella - ¡No quiero seguir atando cabos! ¿Y Tu?

- Lo mismo te digo. Y... quería verte.

- Mira, si es por lo mismo de siempre la respuesta es no.

- ¿Pero por que no?

- Porque en cuanto lo hayas conseguido me dejarás. No pienso ser uno mas de tus caprichos. Un trofeo mas para tu vitrina de conquistas.

- ¡No, claro que no!

- ¡Ah, si! ¿Y eso por que?

- Pues... yo... pues... porque... yo... - tartamudeaba, y en bajito añadió - te quiero.

- ¿Qué has dicho? - preguntó Bella -

La chica quería saltar de alegría. Ella llevaba enamorada de Sirius desde que tenía trece años. Llevaba deseando oír esas palabras de su boca desde entonces.

- ¿Qué... que es lo que has dicho? - repitió Bella -

- Que te quiero, Bella. Que te quiero - repuso Sirius mirándola de nuevo a los ojos -.

- ¿Por... por qué? - quiso saber Bella, queriendo asegurarse de que lo que le decía el chico era cierto -

- Pues... porque eres ... simplemente... maravillosa. Simplemente maravillosa - dijo acercándose a ella -.

- Pero...

- ¿Pero que?

- ¿Cómo es posible? Yo no soy el tipo de chica con la que sueles salir siempre.

- La respuesta esta en la pregunta... mi amor. Por eso te quiero. Porque no eres como todas esas chicas que lo único que quieren es salir conmigo para exibirme como si fuera un mono de feria. Por favor, dame una oportunidad. No dejare que te arrepientas ni un solo minuto de tu vida. Ni un solo minuto.

- ¿Ni un solo minuto? - preguntó Bella con una sonrisa -

- Ni un solo minuto - dijo acercándose a ella hasta quedar a tan solo unos pocos centímetros de distancia -.

Sus labios se acercaron hasta rozarse. Todas las mariposas que ambos tenían en el estomago comenzaron a volar a gran velocidad. Se besaron con todo el amor de sus corazones y se separaron un poco. Lo justo para mirarse a los ojos.

- Te quiero - dijo Bella -.

- Pero tu, ¿no me odiabas?

- Te quiero desde hace mucho. La cuestión era que tu no te enterases.

- Y supongo que habrás disfrutado viendo como me arrastraba por ti.

- Umm... Como una perra loba en celo - dijo sonriendo con un deje de malicia en su rostro -.

- ¿Y te parece bonito tratar así a tu novio?

- ¿Qué novio, señor Black?

- Me refería a mi.

- Y yo.

- Bueno... yo pensé que... bueno... que nosotros...

- ¿Nervioso?

- ¡No me hagas esto!

Ella solo le beso y se sentaron, uno junto al otro, a tomar chocolate caliente.




Desde entonces, desde esa preciosa noche de marzo, eran novios. Al principio, al igual que paso con James y con Lily, la gente estaba extrañada. Sin embargo, al ver que el tiempo pasaba y que seguían igual dejaron de prestar atención.

Todos, excepto James, Lily, Sirius y Bella, ya se encontraban desayunando. Cuando las dos parejas entraron al Gran Comedor se acercaron donde les esperaban Remus y Peter. Ambas parejas se sentaron.

- ¿Quieres que te prepare una tostada, mi amor? - dijo James a Lily -

- Si. Gracias, cielo - dijo mientras le daba un beso - .

- ¡Cuidado, chicos! ¡Peligro de empalagamiento! - dijo Remus antes de dar un sorbo a su zumo de naranja. Al probarlo hizo una mueca de asco - Demasiado tarde, el zumo ya se contaminó - dijo sonriendo -.





La noche de la fiesta de graduación todos estaban felices. Todos se encontraban bailando en el Gran Comedor. La música sonaba suave.

James y Lily se encontraban bailando en medio del resto de las parejas. El iba muy guapo con una túnica negra. Muy elegante. Ella, con un vestido de tirantes rojo, entallado en el torso, largo. En el pelo se había hecho un medio recogido con un moño y el pelo lo llevaba ondulado. Iba preciosa.

- ¿Cómo es posible que seas tan hermosa?

- ¿Y como es posible que seas tan precioso?

Sus rostros, como otras muchas veces, se acercaron. Se besaron de nuevo.

- ¿Vamos a dar un paseo? - preguntó James, al notar que la cajita que llevaba en el bolsillo se hacía cada vez mas y mas pesada -

- Claro.

Cogidos de la mano abandonaron el Gran Comedor. Salieron al jardín. Estaba realmente bello. James se paro, haciendo que Lily también se parase.

- James, te noto nervioso. ¿Qué ocurre? ¿Ocurre algo? Sabes que puedes contarme lo que sea.

- Cierra los ojos - dijo james viendo como ella lo miraba con incredulidad -. Ciérralos.

Lily cerro los ojos. James, entonces, saco la cajita, la abrió y cogió el anillo. Era un anillo muy antiguo. Un anillo que habían utilizado todas las señoras Potter. Su madre se lo había dado hacía un par de meses, diciendo que lo necesitaría pronto. James le cogió la mano derecha a Lily y, aun con los ojos cerrados, le deslizo el anillo por su dedo anular.

¿Es lo que creo que es? ¿Esto que desliza por mi dedo es lo que creo?

Lily abrió los ojos y miró fijamente, con ojos vidriosos, los ojos de James.

- Así estabas el día que me enamore de ti.

- ¿Cómo? - preguntó la pelirroja -

- Con los ojos vidriosos, con alguna lagrima cayendo por tu piel blanca, de porcelana, envuelta en la oscuridad.

- En el...

- En el bar donde vimos tocar a ese grupo. La primera vez que escuche jazz. No sentí nada con la música porque todas mis emociones estaban centradas en ti.

El silencio reino de nuevo. Solo interrumpido por la música, que se escuchaba lejana, proveniente del Gran Comedor.

- ¿Cumplirás tu promesa? - preguntó James, al fin -

- ¿Qué promesa? - dijo Lily, sabiendo a cual se refería, sintiendo el anillo en su dedo -

- Prometiste que nada ni nadie nos separaría. Prometiste que estaríamos juntos siempre - dijo James -. Prometiste que te casarías conmigo.

- ¿He hecho algo para que dudes de que no voy a cumplir mi promesa?

- ¿Eso es un si? - pregunto James -

- No - respondió ella cortante. De repente el brillo que había en los ojos del chico desapareció -. Es un... ¿eres tonto? No pienso contestar a esa pregunta. Es que ¿acaso no es evidente?

Dicho esto se lanzó a su cuello y comenzó a besarlo.

- ¡Dios mío! Creí que habías dicho que no - dijo empezando a besarle el cuello -.

- ¿Tan poco me conoces que creías eso, tontorrón?

Se siguieron besando hasta que la luz del alba apareció en el horizonte. Se amaron bajo las estrellas como nunca antes se habían amado.





Hogwarts terminó a la semana de la noche de la graduación. Lily no tardó en convertirse en la señora Potter en una ceremonia muy personal, en la que solo estaban sus seres mas queridos. A los pocos meses la noticia de que un nuevo miembro vendría a la familia llegó. Ambos se sentían tan felices que la noticia de que un mago oscuro iba tras ellos paso a segundo plano.

Lo único que ahora que les importaba era vivir cada día, cada minuto, cada segundo, intensamente. Sin que no importase nada mas que estar los dos, y mas tarde los tres, juntos.

El final de la historia es por todos conocidos y, por ello, no veo la necesidad de relatarlo.

El destino de estas dos personas no fue luchar contra Voldemort y morir intentando salvar a su hijo. Su destino era amarse hasta que el sol y la luna dejasen de lucir en el cielo. Por ello, incluso ahora que sus cuerpos están muertos, sus almas se siguen amando como el primer día.



FIN




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Notas de la Autora:
Hola a todos. Espero que os haya gustado el fic. A mi por lo menos me ha encantado escribirlo. Como habréis notado el fic ha terminado.
Siento el retraso pero es que mi madre, alias inspector gachet, merodeaba por la noche de madrugada y, claro, es entonces cuando escribo.
Como siempre, todos los reviews han sido contestados.
Dejad REVIEWS, porfiiiiii. O contactar. O mandarme un mail. ¡Que es el ultimo capitulo! Por cierto, no hace falta que me mandéis un mail solo para comentar sobre los fics. Podemos escribirnos sobre otras cosas. Estoy para lo que queráis (no me pidáis un millón de euros porque no tengo ni... estoy buscando algo parecido a ni a la mitad pero es tanto menos que no se que nombre tiene). Para todo lo demás, estoy a tan solo unos circuitos de distancia.
Hasta la próxima... que espero que sea dentro de poco.
Besos, adioses y achuchones
Julia Lambert.
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Todo comenzó en Paris - Fanfics de Harry Potter

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2023-02-27

 

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