Tu última Navidad - Potterfics, tu versión de la historia

 

 

 

Los copos de nieve caen lentamente del amplio y oscuro mantoque envuelve la ciudad desde las alturas. Si entrecierras los ojos, los puedesver aún con más claridad, diminutas bailarinas de hielo sutil que se deshacenen su actuación final.

Das un paso, de forma casi vacilante, saliendo así del áreade cobijo que ofrece aquella solitaria parada de autobús. Una brisa roba un parde rizos del interior de tu gorro de lana, escogido al azar en lasprofundidades de tu armario. Arrojas al suelo ese último cigarrillo, húmedo denieve y de lágrimas. Pisas la colilla y desaparece el último fulgor de sulumbre.

Sueltas pausadamente la bocanada de humo restante, y lasetéreas volutas ascienden despacio, fundiéndose con el oscuro entorno.

 

Otro paso más.

Un coche nocturno avanza rezongando ante ti, dejando en elblanco suelo surcos alargados. Las luces del vehículo se deslizan fugaces porla calle, confinando a las sombras a rincones aún más alejados, y finalmente seextinguen a la vuelta de la esquina.

Mientras,la puerta de un pub de la acera de enfrente se abre. Una cuña de luz artificiales arrojada sobre la nieve oscura, y en el umbral del pub se recorta la siluetaoscura de un hombre entrado en años. Del interior del local se escapa unaluvión de jolgoriosas risas, voces y cánticos, muchos de ellos alterados porel tono pastoso que confieren varias copas de más. La alegría de todas aquellaspersonas resulta grotesca comparada con el infinito pesar que te hunde desdedentro.

Lapuerta del pub se cierra tras la silueta del hombre. La luz muere, el sonido seextingue y sientes los ojos del extraño fijos en ti. Le aguantas la miradadesde lejos, imperturbable. Entonces, él se resguarda del frío entre lospliegues de su gabardina y se aleja sin mediar palabra, desapareciendo entrelas sombras.

Vuelvesa estar solo.

Inspiras profundamente. El aire huele a invierno, avillancicos, a mazapanes y a soledad. Tiras de los bordes de tu gorro de lana,calándolo más profundamente en tu cabeza hasta cubrir tus orejas.

Y sigues andando.

Cruzas la calle y llegas a la siguiente avenida. Cerca de tiresuena el agitado movimiento de un río. La nieve cae ahora con más fuerza,amenazando con sepultarte definitivamente bajo todo su peso.

Ante ti surge entonces el perfil irregular de un puente depiedra, débil por los golpes del tiempo. La estructura esquiva admirablementelas garras negras del profundo río. Blog sobre ropa y moda Shein, Primark y Amazon

Te aproximas al puente con la mirada perdida, como un ánimaen pena. Ciertamente, no hay nada lo suficientemente importante a tu alrededorcomo para captar tu atención.

Subes despacio a la estructura, fingiendo por un segundo quehas olvidado tener cuidado de no resbalar con la lisa superficie de hielo queabraza las rocas musgosas.

Cuando llegas al punto más alto del puente, alzas despaciola mirada. El cielo ha comenzado a cubrirse de cientos de diminutas chispasblancas, perlas iluminadas que se ocultan en el fondo de un océano de nubes.

Te acercas al muro del puente y miras más abajo, hacia elinterior del rugiente río. Su aliento gélido escupe hacia tu rostro ráfagas dehúmeda perdición.

Coges aire y cierras los ojos, dedicándoles un últimopensamiento a todos aquellos cuyas miradas permanecen ancladas al fondo de tualma. Tus padres, a los que solo conoces ya por esas fotografías queacostumbraban a observarte desde las esquinas del salón; y Elisa, tu hermana,cuyo corazón dejó de latir dos meses atrás, de golpe y sin previo aviso.

¿Qué más queda? Nada. Absolutamente nada. Solo un vacíopermanente, un mar de lágrimas que se niegan a salir, un montón de sueñosenterrados en el cementerio de las eternas pesadillas.

Y ahora, en plena Navidad, los recuerdos de una infancialejana llena de momentos mejores salen de nuevo a la luz, dolorosos einnegables, recordándote lo solo y lo triste que estás.

No hay razones, no hay motivos, no hay nada. Y laoportunidad de deshacerte para siempre de todo ese pesar resulta deliciosamenteapetecible.

Subes al muro del puente. Primero un pie y luego el otro. Lasensación de vértigo ataca tu estómago y amenaza con hacerte rehusar de tupropósito inicial. Pero no, estás demasiado decidido. El corazón del río pareceaullar aún más alto cuando cierras de nuevo los ojos, preparado para saltar.

"Mamá".

Te inclinas.

"Papá".

Coges impulso.

"Elisa".

Aprietas los puños.

"Adiós".

Y saltas.

Dedicado a ChowderDel99, porsu apoyo dentro y fuera de Potterfics.

A Aura-Lune, porcompartir conmigo tantos chicos malos.

Y a willow of ink, por enseñarmela diferencia entre lo que está bien, y lo que también lo está pero essusceptible a mejorar.

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2024-09-18

 

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