UN DULCE REENCUENTRO - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

UN DULCE REENCUENTRO

Sus pequeños pasos no se escuchaban, en el limpio piso del hospital San Mungo, estaba dando su diaria ronda por los pasillos. Llevaba casi 24 horas sin dormir, ese era la penitencia que tenia que soportar, mientras estudiara para ser una medimago profesional. Pero para eso todavía le faltaban dos años mas.

La chica se dejo caer en una butaca color verde lima, soltó un largo suspiro de cansancio, descansaria por lo menos diez minutos, antes de reanudar su ronda.

Habían pasado casi dos años, desde la ultima vez que lo había visto, la ultima vez que sintió su aroma y sintió el calor de un abrazo suyo. Mucha gente decía que él jamás volvería, que había huido, por que después de todo había resultado ser un cobarde. Pero ella sabia la verdad, él estaba buscando la forma de acabar con esa maldita guerra que estaba destruyendo a la comunidad mágica. Las campanas de un reloj, la hicieron saltar, contó las campanadas, era media noche, a regañadientes se puso de pie, y siguió recorriendo los solitarios pasillos.

Casi una hora después, llego al despacho que usaban los internos, que estudiaban la carrera de medimago, ahí frente a un locker abierto y sacando un uniforme verde lima estaba un chico, delgado, con cara de sueño, volteo la cabeza, cuando oyó que la puerta se abría, hizo una sonrisa forzada, a causa del sueño.

-Buenas noches, Ginny, ya te puedes ir- dijo el chico con voz cansada.

-Buenas, te hizo un poco tarde ehh- le contesto la chica de mal humor, mientras abría su locker, para sacar su ropa de diario.

-Lo siento es que, ya sabes como están las cosas, en estos tiempos hay que andar con sumo cuidado-

-Lo se,- contesto Ginny, con tristeza.

Se cambiaron en silencio, sin ningun sentido del morbo, después de todo eran compañeros de profesión.

Ginny estaba poniéndose su abrigo, cuando el chico se le acerco, le acomodo su precioso y llamativo cabello, por encima de las solapas del abrigo, y le sonrió.

-Vete con mucho cuidado-

La chica también sonrió, y le tomo las manos.

-Lo haré no te preocupes-, se despidieron con un beso en la mejilla. La chica caminaba hacia la salida del hospital, despidiéndose de las enfermeras que también estaban de guardia.

Cuando salio a la calle, una corriente fría, le golpeo la cara, metió sus manos en los bolsillo y camino con rapidez hacia un callejón cercano, para poder desaparecerse. Se oyó a la lejanía un pequeño plop que asusto a un gato hambriento.


Oooooooooooo

Se apareció justo enfrente de la casa, hacia mucho tiempo que no la veía, subió los pequeños escalones que llevaban a la puerta principal, después de tanto tiempo, tendría una noche tranquila, por que se había autoregalado, el poder dormir en una cama decente, y gracias a dios sus amigos no pusieron objeción solo le pidieron que lo hiciera en la mansión Black, para que estuviera seguro. Y ahí estaba cumpliendo su promesa.

Abrió la puerta, el polvoriento vestíbulo le dio la bienvenida, sus pasos hacían crujir la madera vieja del piso, al parecer estaba completamente solo, eso era bueno, no tenia ganas de dar explicaciones y así evitaria que le impidieran irse a la mañana siguiente. Subió la escalera y se dirigió al dormitorio que fuera de su padrino.

Cuando entro, con su varita mágica encendio la lampara que había en el techo, la amarilla luz, ilumino, los miles de afiches que Sirius había pegado en las paredes. Sonrió con melancolía. Agito de nuevo su varita, para limpiar la amplia cama.

Un gruñido procedente de su estomago, le exigió un poco de alimento, así que regreso a la cocina, pensando que no habría nada de comer,todo pareció indicar, que la casa no recibia visitas muy seguido. Se llevo una sorpresa cuando descubrio que al menos la cocina estaba limpia, y que en los estantes había comida. Sin tratar de descifrar ese misterio, tomo un vaso y se sirvio un poco de leche, abrió un paquete de galletas y comenzó a comer.


Mientras Harry, comía sus galletas con leche, frente a la mansión Black, se apareció una chica pelirroja, saco su varita con disimulo, miro ambos lados de la calle para comprobar que no hubiera gente cerca, la agito, de la punta de la varita salio, un tigre plateado, que comenzó a correr, perdiéndose en la oscuridad, les había informado a su padres, que ya había llegado a casa, como todas las noches. Bostezando sonoramente entro a la casa.

Harry escucho el ruido de la puerta principal, y los pasos en el corredor, oh oh, después de todo no estaba tan solo. Dejo con lentitud el vaso en la mesa y trago con rapidez la galleta que tenia en la boca, con mucho sigilo saco su varita. Sabía que el recién llegado no era un enemigo, pero no quería que nadie supiera que él había estado ahí, así que con desilusión se tendría que ir de, así que tenia que aturdir a la persona que había llegado. Camino con lentitud a la puerta de la cocina.

Ginny, se extraño al ver luz en la cocina, que tonta soy por las prisas, se me olvido apagar la velas se recrimino mentalmente, así que se dirigió hacia allá, para apagar las velas y tomar algo de comer, para llevarse a su habitación.

Harry escuchaba pasos que se acercaban a la cocina, tenia que ser rápido muy rápido, con decisión tomo la puerta para abrirla, zas.

El hechizo aturdidor murio en la garganta de Harry, cuando se topo con unos ojos castaños brillantes que lo veían con sorpresa.

Ginny se quedo congelada, al ver salir de la cocina a Harry, todo se le borro de la cabeza, lo único que pudo hacer fue darse un fuerte pellizco en una mano, para comprobar que no estaba soñando, el pellizco le comprobó que eso no era un sueño, las lagrimas se agolparon en sus ojos.

Estaba llorando, si había algo Harry no soportaba era ver llorar a Ginny, así que empujado por el deseo de reconfortarla, y la necesidad que abrazarla, dejo caer su varita y se acerco a ella, sin decirle nada, comenzó a secarle las lagrimas. Al primer contacto Ginny reacciono, y comenzó a reír, mientras mas lagrimas salían, le echo los brazos al cuello, con urgencia, él, contesto al abrazo, y la levanto unos centímetros del suelo, el olor de su cabello, entraba por su nariz como un fuerte afrodisíaco, sin dejar de abrazarse, se besaron con furia, con pasion, con deseos de fundirse el uno con el otro.

El tiempo que habían permanecido, separados se borro de sus memorias, sin dejar de tocarse y besarse comenzaron a subir la escalera, no se había dicho una sola palabra, estaban dejando que sus cuerpos hablaran, por el camino iban dejando la ropa. Hasta que llegaron a la habitación que usaba Ginny.

Ambos ya estaban en paños, menores, Harry la tomo por la cintura, Ginny jugaba con su cabello revuelto, le mordía el labio inferior, hasta que llegaron a la cama, ahí las cosas se detuvieron un poco. Harry se separo de ella, para admirarla, con las yemas de los dedos, recorría el camino de sus pechos hasta el ombligo, buscando bifurcaciones, o atajos, hacia el lugar mas placentero, Ginny sentía como su piel se erizaba al mas leve contacto que los dedos de Harry hacían. Ella se estaba dejando querer y consentir, hasta que sintió como una mano de Harry entraba en su ropa interior para explorar su parte mas intima, sintió como miles de cosquilleos en la espalda provocando que esta se arqueara un poco, y que por su boca saliera un gemido ahogado. Cerro un poco las piernas para sentir con mas fuerza la mano de Harry. Este se acerco a besarla, mientras aumentaba la intensidad de las caricias.

Ginny lo despojo de la única prenda que todavía llevaba puesto, el bóxer verde salio volando, para caer cerca de la cama, Harry también hizo lo mismo, libero los pechos de Ginny que estaban en ebullición, los beso con delicadeza y ternura, mientras ella le acaricia la espalda. Ya estaban llegando al maximo nivel de excitación, sus cuerpos tomaron las posiciones más básicas.

Harry sintió el tibio interior de Ginny que lo recibió con sumo placer, eso era lo mas maravilloso que había experimentado en la vida, sentía las manos de Ginny en sus costados, como enterraba sus uñas en la piel, era fantástico sentirla tan próxima, tan viva, oler el aroma de su piel que se combinaba con el de su espeso cabello, dando un olor cítrico, sublime. Tenia hundida la cabeza en un hombro de ella, sus gemidos llegaban a sus oídos como una dulce música, mientras el entraba y salía de su cuerpo, con mas fuerza.

En el momento en que lo sintió entrar en su cuerpo se sintió completa, los cosquilleos que recorrian su cuerpo se intensificaron, era como recibir una descarga electrica, el sentir la suavidad de su piel, la dureza de sus músculos, el peso de su cuerpo sobre el suyo. Cuando el hundió su cabeza en su hombro, sentía su respiración agitada en el cuello, y eso le gusto mas, el darse cuenta que él tanto como ella estaba disfrutando de esa unión. Él entraba y salía, con cada acometida, lograba que ella llegara al cielo.



Todo concluyo con una explotación, que se deslizo en el interior de Ginny, la chica sonrió al sentir la esencia caliente de Harry. No se separaron se abrazaron con mas fuerza, y se besaron con ternura.
Poco después se quedaron dormidos acurrucados, envueltos en una sabana blanca.


Los primeros rayos del sol, despertaron a Ginny, que cerro con mas fuerza sus parpados, movió la mano para poder tocar a Harry, pero a su costado no había nadie. Eso la hizo despertar por completo, en efecto no había nadie, ni la ropa de Harry, solo estaba la suya acomodaba en una silla próxima.

En la almohada, que estaba a su lado, solo había una pequeña, nota que tenia escrita solo dos palabras:

TE AMO.

Ginny tomo la nota, y comenzó a llorar, pero no todas las lagrimas son de dolor, ella se sentía feliz, y se sintió mas feliz, cuando tiempo después se diera cuenta que el linaje Potter, continuaría




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CAPITULO 2: ESPERANDO POR TI.

3 meses después





La cabeza le daba vueltas, al igual que el estomago, con la mano en la boca evitando que se le salieran los líquidos vomitivos, Ginny corría hacia el baño de la planta baja de la mansión Black, tuvo el tiempo suficiente de abrir la puerta
.

Después de sentirse un poco mas liviana se miro en el espejo, que estaba encima del lavabo, su reflejo era deprimente, estaba pálida y ojerosa, ella sabia muy bien por que se sentía así, tan cansada, y no era precisamente por el trabajo. Hacia casi tres meses, que había vuelto a ver y estar con su Harry, y de aquella noche, una linda consecuencia se había alojado en su vientre. Muchas veces había deseado tener un hijo de Harry, pero jamás se imagino, los estragos físicos que eso le ocasionaría, al parecer el bebé, ya estaba dando claras señales de donde procedía.

Ginny se enderezo por completo después de mojarse la cara, y sonrió un poco, paso una mano por su vientre, que todavía estaba liso, no le había dicho a nadie que estaba embarazada, y no quería ni pensar en la reacción de sus padres, su madre era capaz de casarla con el primer mago que viera, para que su niña no cargara sola semejante paquete. Pero por otra parte, sabia que les daría mucho gusto saber que el padre era Harry, y sus hermanos, bueno mejor no pensaba en ellos.


Regreso a la cocina, a terminar su desayuno, en la mesa estaban sentados, los otros dos residentes de la casa, Remus Lupin y su flamante y alegre esposa Nymphadora Tonks, que la mirara con picardía, ella era la única que sospechaba, los orígenes de esos cambios físicos que estaba sufriendo Ginny, pero no le había comentado nada, ni a la pelirroja ya que esperaba que fuera la propia Ginny la que le confiara su secreto y ni a su marido bueno por que eso era cosas de chicas , que veía preocupada a la pequeña Weasley.

-¿Ya te sientes mejor?- le pregunto Lupin, al mismo tiempo que la observaba con detenimiento, con esos ojos miel.

-Si, gracias- contesto Ginny y se sentó de nuevo. Pero cuando vio su plato de avena, unas arcadas se presentaron.

-Yo creo que te tienes que hacer un chequeo, esos mareos y nauseas no son normales.- intervino tranquilamente Tonks, pero mirándola de forma harto significativa. Mirada que capto de inmediato Ginny, pero no dijo nada, por que Remus estaba presente.

-Si, verdad, lo haré, bueno pues ya me voy a trabajar.- se levanto de la mesa y se despidió de beso de los otros dos comensales.

No le había gustado la mirada de Tonks, ¿acaso sospechaba algo?, pero ¿Cómo? Bueno cuando regresara a casa hablaría con ella. Llego hasta la otra esquina, donde se desapareció.

Cuando llego al hospital San Mungo, todo estaba en relativa calma, fue al despacho de internos y se cambio de ropa, cuando ya estaba dispuesta a salir a dar su ronda, entro un chico delgado, a todo correr, era Colin Creevey, su compañero de curso en Hogwarts, y que también estaba estudiando para medimago.

-Hola, Ginny se hizo un poco tarde-

-No me digas- murmuro por lo bajo Ginny- bueno apúrate, que tenemos que reportarnos, con el medimago encargado- salio del despacho dejando a su compañero, intrigado, por esa cara de muerto que traía Ginny.


Las visitas y las curaciones de los pacientes, la fatigaban mas allá de lo normal, a medio día ya se estaba muriendo de sueño, y de hambre, pero tenia unos antojos loquísimos, pan de chocolate, cubierto con mermelada de fresa, o chabacano. O lo peor pepinillos con crema de maní.
Así que tenia que comerlos a escondidas, para que nadie comenzara a hacer averiguaciones. No quería ni imaginarse, las consecuencias que traería para Harry saber que ella estaba esperando a un hijo suyo, tal vez solo tal vez a Voldemort le parecería una buena idea el matarla a ella y a su hijo, para hacer sufrir a Harry. Pero como dice un dicho, ni el embrazo, ni el dinero se pueden ocultar, pero llegado el momento buscaría una solución, para que todo saliera bien.

Y hablando de Harry, no había tenido noticias suyas desde esa noche de pasión que pasaron juntos, no sabia adonde podría estar, una parte de ella le decía que tenia que comunicarle la buena noticia, pero otra le decía que seria una verdadera insensatez, ya que lo único que provocaría, era preocuparlo y distraerlo de lo que estuviera haciendo para acabar con la guerra. Así que mejor decidió, darle la noticia o presentarle a su hijo, cuando todo ese infierno se acabara.

Ya caía la medianoche, cuando Ginny y Colin, salían del hospital.

-En serio no quieres que te acompañe a tu casa?- pregunto Colin por décima vez en diez minutos.

-Y te dije que no es necesario, no te preocupes- se acerco a él y le dio un beso en la mejilla- nos vemos al rato. Y camino hacia el callejón que usaba para sus desapariciones. Colin lo observo caminar, sentía que su amiga le estaba ocultando algo, y esa desconfianza que le demostraba Ginny, le dada una sensación de profunda tristeza.


Cuando llego a casa, descubrió que Tonks estaba sola, ya que Remus había salido, para una misión de la orden así que tendría, todo el tiempo del mundo para hablar con la chica de cabello rosa. Esta estaba en su habitación, escribiendo una carta para sus padres. Ginny suspiro, antes de llamar a la puerta.

-Pasa, te estaba esperando- contesto Tonks sin levantar la vista del pergamino.

Ginny entro y se sentó en la cama de la pareja. Tonks seguía escribiendo, mientras la pelirroja encontraba la mejor forma de abordar el tema. Tonks, termino la carta, la enrollo, la sello con magia, y Ginny aun no encontraba las palabras adecuadas.

La auror, dejo la carta en el escritorio y se acerco a la cama, sentandose enfrente de la confundida chica.

-¿Qué pasa Ginny?- pregunto con delicadeza.

-Este
yo
bueno..yo quería
-

Tonks la miraba divertida.

-Preguntarme, por que te propuse eso del chequeo?-

Ginny se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza.

-Soy mujer Ginny, y me doy cuenta de lo que pasa- Ginny abrió los ojos a todo su esplendor- tranquila no he dicho nada, es mas ni siquiera estaba segura, pero con la mirada que acabas de hacer, confirmas mis sospechas, así que dime ¿Quién es el padre?-

-¿Tu quien crees que es?- le regreso Ginny, haber si era tan buena para descubrir las cosas.

-¿Harry?- si que era buena.

-Si-

Ahora la que abrió los ojos completamente fue Tonks, toda la orden andaba buscándolo, para protegerlo y ayudarlo, y resulta, que con la única que hace contacto es con Ginny, y encima esta no dice nada, si de veras los jóvenes a veces son malagradecidos.

-¿Cuándo?,¿Cómo?, ¿Dónde?- logro articular Tonks.

-Fue hace como tres meses, cuando yo llegue de trabajar él estaba aquí, y el como no pienso responderlo-

Tonks se mordio la lengua, ella quería detalles. Pero decidió regresar al tema del embarazo.

-y ¿ya lo sabe?-

Ginny negó con la cabeza.
-no se adonde esta, es mas no quiero que nadie mas lo sepa, ¿Qué tal si llega a oidos de Voldemort y trate de hacerle daño a mi bebe?, no mejor así, y por favor- puso su cara mas afligida y tomo de las manos Tonks- no se lo digas a nadie-

-Ginny eso no lo vas a poder ocultar, al menos tu familia lo debe de saber-

-Lo se, y se los diré, pero por ahorita no, promete que no dirás nada-

-Esta bien, de mi boca no lo sabrán- volvió a sonreír- y dime ¿Cómo piensas llamarlo?

Ginny la soltó de las manos, y las coloco en su vientre.

-Es algo prematuro pensar en nombres, pero si es niño quiero que se llame, Sebastián, y si es niña, quiero que se llame Elizabeth.-contesto la pelirroja con voz feliz y mirada radiante.

Siguieron hablando de otras cosas, que si las estrías y como prevenirlas, que si la ropita tejida era la mejor, etc etc. Ya eran casi las dos de la madrugada, cuando llego Remus, y Ginny se fue a su habitación, se puso el pijama, se lavo los dientes, se cepillo el cabello y se acostó, paso sus manos amorosamente por su vientre.

-Descansa, mi niño o mi niña, que aquí esta tu mamá esperándote-

Poco después el sueño la venció.

A muchos kilómetros de ahí. Un chico de cabello negro azabache, y de ojos verdes brillantes, estaba observando las estrellas desde el balcón de una habitación, del último piso de una pensión. Evocando una noche de hace tres meses, el recuerdo vino acompañado de un suave olor cítrico.

-Ginny- murmuro Harry.
CAPITULO 3: CONFESION Y CONFUSION.

Eso de estar embarazada no era tan maravilloso, como algunas compañas publicitarias quieren hacer creer a las mujeres incrédulas que están en la dulce espera, o eso pensaba Ginny Weasley que todos los días se levantaba con nauseas, o se mareaba en su trabajo, o se quedaba dormida a la mitad de una revisión, o tal vez que por las noches se le antojaran los platillos mas raros, que le daría asco a la mayoría de la gente, pero que ella encontraba sumamente deliciosos.

Habían pasado dos semanas desde que hablara con Tonks, acerca de su estado feliz, y la auror había cumplido su palabra de no decirle nada a nadie, incluso cuando su marido se mostró muy interesado en los gustos alimenticios de Ginny, ella desvió el tema, diciendo que era una nueva dieta naturista. Cosa que no se trago por completo Remus, después de todo durante muchos años, convivió con dos chicos, expertos en mentiras y tretas, y la verdad junto a ellos su mujer era una mera aprendiz.

Pero algo mas había pasado en esas dos semanas, pues el antes liso vientre de Ginny, ya no estaba tan liso, pues parecía que la habían inflado cual globo de helio, además que sus encantos femeninos también estaban aumentando de volumen provocando que su ropa ya no le quedara y su uniforme de trabajo le quedara muy justo, llegando al punto que comenzó a escuchar rumores de su gordura por parte de sus compañeras internas. Eso no le importaba, ya que al darse cuenta de su repentino desarrollo, no podía posponer mas la visita a sus padres para darles la noticia, y si eso no fuera suficiente preocupación también se lo tenia que decir a sus superiores.

Y eso precisamente iba hacer en ese preciso momento. Mientras caminaba hacia el despacho del director del hospital, movía las manos con nerviosismo, no quería que la suspendieran, por que sabia que aunque podía regresar después del nacimiento del bebé seria un poco mas difícil, en cambio si continuaba, para cuando ella tuviera al bebé, le faltaría menos por recorrer a su regreso, así que trataría de convencer al director para que le permitiera continuar hasta el final del embarazo.

Antes de tocar la puerta tomo aire, para darse valor, toco dos veces, cerro los ojos esperando la respuesta del otro lado de la puerta, una voz ronca le dijo que pasara, giro el pomo de la puerta y entro.

El despacho del director era bastante amplio pintado de blanco haciendo entrar mas luz, una de las paredes estaba cubierta de libros de diferentes groseros y tamaños, en una esquina estaba un esqueleto humano, y junto a la ventana un diván color negro. Detrás de un escritorio de madera fina, estaba sentado un hombre fornido vestido con la túnica verde lima del hospital, tenia unos delgados lentes, que estaban situados a la mitad de la nariz, el aspecto del hombre era indecentemente pulcro, incluso su cabello que estaba partido por la mitad y embarrado en su cráneo. Con sus ojos negros recorrió a Ginny de abajo para arriba, deteniéndose con especial atención en los encantos recién desarrollados, antes de permitirle tomar asiento. La mirada incomodo de sobremanera a la chica, en otra situación hubiera sacado su varita y le hubiera mandado un buen hechizo de mocomurcielagos, pero necesitaba estar serena.

-Siéntese, señorita Weasley- la chica jalo una de la sillas que había delante del escritorio, y se sentó- Usted dirá a que debo el honor de su visita- continuo el director del hospital.

-Vera señor director, lo que pasa, es que tengo que notificarle algo de suma importancia- guardo silencio, mientras el director le entrelazaba sus manos y las ponía encima del escritorio- estoy embrazada.

El director frunció un poco los labios.

-Vaya, eso puede ser un problema, pues si no estoy equivocado, usted no lleva mucho tiempo laborando aquí, y su estado en estos momento de su aprendizaje, la pondría en desventaja con sus demás compañeros, ya que tendría que dejar su aprendizaje.-

-Lo se, señor director, por eso quería hablar directamente con usted, para pedirle que me deje continuar, hasta que tenga a mi bebé- dijo la chica con cierta suplica.

El hombre volvió a fruncir los labios.

-Seria muy riesgoso, mas con estos desastres por los que estamos pasando, si permito que usted continué, estaría en constante movimiento y en su estado no es recomendable, tendría que hacer mucho esfuerzo. Así que lo mejor seria que usted suspendiera su aprendizaje para ser medimago- alzo su mano para impedir la interrupción que Ginny estaba a punto de hacer- por el momento, hasta que su hijo nazca.

-Por favor señor déjeme continuar, le aseguro que no haré mas allá de lo que mi estado me pueda permitir, si quiere puede hacer puro papeleo, solo asistiría a mis clases y a la practicas de rutina.-

El director la observo con detenimiento, la verdad es que le había decepcionado un poco la noticia del embarazo de la chica, por que había escuchado comentarios de los demás medimagos, que decían que la chica tenia verdadero talento, además que era una de las dedicadas a su profesión. y le molestaria de sobremanera perder alguien como ella.

Después de unos momentos de reflexion. Decidió

-Acepto, solo se dedicara a asistir a sus clases regulares y a la practicas de rutina y nada de interacción con los pacientes, si llego a enterarme que usted, esta en la curación o intervención de un paciente, cambiare de opinión ¿entendido?-

Ginny asintió sonriente y se levanto le dio un apretón de manos al director y se dispuso a salir del despacho.

-Por cierto señorita Weasley, pida un uniforme mas grande, que ese en poco tiempo ya no le quedara- dijo por ultimo el director, antes de enfrascarse a ver pergaminos.

-Si señor- Dijo Ginny y salio de la habitación.

El primer obstáculo había sido franqueado, ahora solo faltaba su familia, a la que vería el próximo fin de semana.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

-Maldición, nos encontraron- dijo Ron con voz enojada.

-Ya lo se, así que apúrate a recoger tus cosas, antes de que entren a la pensión y se arme el revuelo- dijo Hermione, de mal humor mientras metía ropa en una mochila, y recorría con frenesi la habitación.

Ron se alejo de la ventana y comenzó a reunir sus cosas, en ese momento la puerta de la habitación se abrió, por ella entraba Harry, con una mochila al hombro.

-Listos, que ya no tardan- dijo el chico de pelo azabache.

Antes de que sus amigos contestaran, la puerta se abrió de par en par, por ella entraban tres encapuchados que en cuanto los vieron comenzaron a reír.

-Acorralados, siempre los quise ver así- dijo una voz que arrastraba las palabras.

Ron se puso delante de Hermione, con la varita dispuesta. Harry pasaba la vista por la habitación estaban cerca de la ventana, si tan solo le pudiera decir a Ron su idea de escapar por la ventana, pero cuando uno es amigo de alguien después de muchos años, se llegan a entender sin palabras, así que solo basto una mirada para que el pelirrojo entendiera, con disimulo tomo la mano de Hermione y se la apretó con cariño, la chica recibió el mensaje.
Harry ondeo la varita, de ella salio una luz deslumbrante, que encegueció por unos momentos a los mortifagos, eso lo aprovecharon los chicos, para saltar por la ventana, estaban en el quinto piso, las varitas de los tres chicos, se movieron con un mismo movimiento, la velocidad de su caída disminuyo, llegaron al suelo con delicadeza, comenzaron a correr hacia un pequeño bosque cercano, apenas habían entrado al bosque cuando Hermione se detuvo.

-¿estas bien?- pregunto con angustia Ron.

-Si, pero hay que desaparecernos ya-

-Bien, pero ¿adonde vamos?-

-A Londres, vamos al hotel Rainbow- contesto Hermione, se tomo del brazo de Ron y los tres desaparecieron. Justo en el momento en que tres rayos aturdidores, impactaban en los árboles cercanos.

Aparecieron frente a un edificio color blanco cenizo, en las paredes expuestas a la calle estaban llenas de grafitis obsenos, en la entrada del hotel había una puerta corrediza y varios focos de su anuncio luminoso estaban fundidos.

-Vamos- los apuro la chica, Ron y Harry se miraron, ambos pensaban lo mismo ese hotel muggle era deprimente y el ultimo lugar donde los buscarían, por eso Ron amaba a Hermione por inteligente.

Tomaron dos habitaciones, las cuales tenían mas inquilinos que los que acaban de llegar. Pero no les importo mucho, en peores lugares habían estado en todo ese tiempo, así que compartir la habitación con algunas ratas o cucarachas no les quitaba el sueño.

Ron se dejo caer sentado en la cama matrimonial, mientras veía a Hermione salir del baño, la miraba con preocupación.

- Sigo pensando que lo mejor seria que te fueras a tu casa o a la mía, esto cada vez se vuelve mas peligroso, y no quiero que te pase nada.-

-¿Cómo crees que me recibirían tus padres o los míos?-

-Por Dios, Hermione, ya no pongas eso de pretexto estamos casados, de forma muggle, pero casados así que no tendrían por recibirte de mala manera- dijo Ron con tono algo irritado.

-Si hablamos de pretextos, tú podrías dejar de utilizar eso de que es por mi seguridad, estoy embarazada no lisiada- concluyo la chica. Miro a Ron con fiereza, al mismo tiempo que acaricio su abultado vientre de siete meses de embarazo.

Ron quería seguir intentando que Hermione entrara en razón, pero Harry los interrumpió, entrando sin llamar a la habitación. El chico noto de inmediato el ambiente tenso que se respiraba y sabía muy bien la razón. Él estaba de acuerdo con Ron, eso ya era muy peligroso para Hermione y el bebé, pero sabia que su amiga no estaba dispuesta a dejarlos solos. Así que ambos la cuidaran de sobremanera.

-¿todo esta bien?- pregunto con cautela Harry.

-No, tengo hambre- le contesto Ron, que seguía mirando a su joven y testaruda esposa.

-Pues ve a buscar algo de comer- sugirió Hermione sin alterarse- y aprovechando podrías traerme


-zanahorias con chile y limón- terminaron la frase al mismo tiempo Harry y Ron. Se encaminaron a la puerta, al salir Ron dijo con voz que él creyó era inaudible

-come pura zanahoria, ¿Qué va a tener un bebé o un conejo?-

-¡¡¡¡¡¡Te escuche Ronald!!!!!-

Los chicos corrieron ha buscar comida. Diez minutos después los tres estaban cenando en la habitación de los esposos Weasley.

-Aun no entiendo como dieron con nosotros- comento Harry

-Yo tampoco, pero estuvo muy cerca que nos capturaran, de ahora en adelante hay que tener mucho cuidado- continuo Ron, que comía con voracidad una pizza individual.

Hermione bostezo cada dos por tres.

-Si tenemos que tener mucho cuidado, pero lo bueno es que no descubrieron que ya lo tenemos-comento la soñolienta chica.

Ooooooooooooooooo

El sábado amaneció algo nublado, cosa que no noto Ginny por que estaba en el baño, con sus habituales nauseas. Ese día iría a la madriguera, a confesar su pecado. Así que como no tenia que trabajar se tomo el tiempo del mundo en bañarse, mientras el agua caliente le recorría todo el cuerpo, ella veía con suma ilusión como su vientre había crecido, lo acaricio con delicadeza, y siguió bañándose.

Era casi medio día, cuando bajo a la cocina a buscar algo de comer, sentado a la mesa solo estaba Remus, que tomaba una cerveza de mantequilla, los dos se saludaron sin mucho entusiasmo, cada uno pensando en cosas distintas. Remus en la transformación que sufriría esa noche, que ya estaba mostrando sus primeros rasgos en la palidez y cansancio que mostraba su cara y cuerpo, mientras que Ginny pensaba en la reacción de sus padres y hermanos. Bueno sea lo que sea pronto lo sabría. Se despidió de Remus con un beso, salio de la casa, y como siempre lo hacia se dirigió a la esquina que ocupaba para desaparecerse.

Tuvo que aparecerse en los límites de la madriguera, ya que los jardines, la casa y los terrenos que les pertenecían a los Weasley tenían un campo anti desaparición, atravesó la verja del jardín, se veía humo salir de la chimenea de la cocina, de seguro su Madre estaba preparando la comida. El solo pensar en la comida le revolvio el estomago. Se paro un momento para recuperarse. Un gnomo paso por alli a todo correr. La chica sonrió al verlo.

Como se lo imaginaba su madre estaba cocinando, y para su sorpresa estaba siendo ayudada por la esposa de su hermano Bill, Fleur fue la primera que la vio, se dirigió a ella con paso rápido y la abrazo en señal de saludo.

-Hola, Ginny. Que bonigta estas-

-Gracias tu también- la chica le dirigió una mirada sorprendida a su madre, jamás se espero un recibimiento así por parte de su cuñada.

La señora Weasley también la abrazo y la beso, y mientras seguían cocinando, le decía que se veía muy paliducha, y que eso no le gustaba, y que de seguro era consecuencia de las largas jornadas de trabajo y estudios. Ginny se mordió la lengua, para no hablar, había decidido soltar la bomba después de la comida, así ya no le caería tan pesada.

Una hora después, la amplia mesa estaba llena de suculenta comida, que la pequeña pelirroja miraba con reserva, no se le antojaba nada.

Toda la familia se acerco a la mesa, incluso Charlie estaba ahí, ya que había regresado de Rumania, creyendo que en los tiempos difíciles la familia debe de estar unida. Los únicos que faltaban eran Ron por obvias razones y Percy que seguía montado en el burro del orgullo y la soberbia. A la mitad de la mesa estaba sentada Fleur que llevaba a un niño pequeño en brazos, el pequeño William que tenia un año de edad.

Ginny apenas si picaba la comida, mientras que sus hermanos gemelos, engullian con singular alegría, la mente de la chica parecía estar embotada, no escuchaba casi nada de las conversaciones que sus familiares sostenían, incluso se dio cuenta que le hablaban hasta que Fred que estaba a su lado, le dio un leve codazo.

-Decían?- pregunto apenada.

-Estamos preguntándote que como te va en San Mungo- dijo el patriarca de la familia, que cada día estaba mas calvo.

-Bien, es fascinante ese mundo de la medimagia, me encanta-

-Y por cierto ¿Cómo esta tu novio?- pregunto George con picardia, mirando con disimulo a sus padres.

-¿novio cual novio?- le regreso Ginny nerviosa- yo no tengo ningún novio-

-Ya y yo me chupo el dedo, y ese Colin Creevey que es?- intervino Fred.

-Mi amigo, solo es mi amigo-

George iba a intervenir, de nuevo pero su madre lo impidió.

-Deja atu hermana en paz, y querida por que no comes nada?- pregunto con cariño la señora Weasley.

-es que no tengo mucha hambre-

La comida termino, y comenzaron con el postre, los nervios de Ginny estaban que explotaban, mientras se acariciaba el vientre, para darse valor. Cuando el helado de fresa desapareció de los cuencos de los demás comensales. Ginny vio que era el momento, bueno bebé aquí vamos pensó la chica. Se puso de pie.

-Quisiera decirles algo muy pero muy importante- comenzó la chica, con voz temblorosa- todos los Weasley la miraba muy interesados, unos pensando que confesaría que había cometido un error al estudiar para medimago y que se había dado cuenta que su futuro era el quidditch, otros que por fin les comunicaría de su compromiso matrimonial. Que equivocados estaban.

Apretó sus ojos y dijo con voz fuerte y clara.

-Estoy embarazada-

Un silencio cayo en la cocina, era tan profundo que incluso se oían las risas de los gnomos que estaba en el jardín.

-¡¡¡¡¡¡¡QUE!!!!!!!- gritaron seis personas. Haciendo que el pequeño William, que estaba dormido en los brazos de su madre se despertara, y comenzara a llorar.

-repite lo ultimo que dijiste- el niño seguía llorando mientras Fleur lo trataba de calmar.

-Que estoy embarazada-

-¿Quién fue el maldito que te hizo eso?- pregunto George con voz sumamente peligrosa, tan peligrosa que Ginny sintió que sus vellos se erizaban.

-De seguro fue ese Creevey- continuo Fred, fulminando con la mirada a su Hermana.

-No fue el, y no es ningún maldito- les contesto a su hermanos.

-No lo encubras Ginny, se tiene que hacer responsable- intervino Charlie, la venas se le habían marcado en su fuertes brazos, mientras que una cuchara era doblada en dos por sus manos.

-Que no es él- insistió Ginny que inexplicablemente sentía un nudo en la garganta.

-Entonces ¿Quién es el padre?- la voz de Bill, jamás había tenido un tono mas aterrador, bajo y frió.

El nudo que sentía Ginny se hizo mas doloroso, antes de poder evitarlo gruesas lagrimas salían de sus ojos. Sabia que la reacción seria así, pero antes de preguntas y recriminaciones, quería apoyo y cariño y hasta ahorita no lo había recibido, y lo peor de todo sus padres no habían dicho ni pío. Así que salio corriendo de la cocina y subió a su habitación.

-Brutos, son unos brutos- intervino Fleur, con garbo se levanto de la mesa y se dirigió al salón con su bebé en brazos que ya había dejado de llorar.

Los cuatro hermanos Weasley ignoraron el comentario de la veela y se disponian a seguir a su hermana para hacerla confesar el nombre del tipejo que la había embarazado, para que ellos, le dieran una lección, pero un fuerte manotazo en la mesa los detuvo, erguido y con un semblante sereno estaba el señor Weasley en la cabecera de la mesa.

-Fleur tiene razón son unos brutos, lo único que necesita su hermana en estos momentos es nuestro apoyo y cariño, o piensan dejar solos a su hermana y sobrino?- dijo el señor Weasley.

Los cuatro hermanos se miraron entre ellos.

-claro que no los dejaremos solos- dijeron al mismo tiempo.

La señora Weasley había seguido a su hija, entro en la pequeña habitación, antes de acercarse a su hija que estaba acostada de lado en la cama, paso su vista por la habitación, deteniéndose en las muñecas que había en los estantes, en los afiches del equipo favorito de su niña, su niña, que pronto iba a hacer madre. Se sentó en la cama y puso su mano con delicadeza en el brazo de su hija.

-Cariño, mírame-

Ginny se giro para darle la cara a su madre, sus ojos estaban enrojecidos por causa del llanto.

-Lo siento mamá-

-Shh, no es necesario que digas nada, todo va estar bien, pero comprende la reacción de tus hermanos y de nosotros tus padres, no es fácil darnos cuenta que nuestra pequeña Ginny ya es todo una mujer, y que además pronto va a ser madre.-

Ginny bajo la vista avergonzada, nuevas lagrimas salían de sus ojos. Su madre le levanto el mentón.

-Dime algo, ¿quieres al padre del bebé?-

-Con todas mis fuerzas, mamá- contesto mirando los ojos de su madre.

-Y ¿Quién es?-

La chica se mordió el labio inferior, podría decirle a su madre que Harry era el padre, pero eso la preocuparía mas, por todo el peligro que rodeaba al moreno de ojos verdes.

-No te lo puedo decir-

La señora Weasley se decepciono ante esa respuesta, pero ya lo averiguaría, a lo mejor sus hijos tenían razón y el padre era ese tal Colin Creevey.

-Esta bien- se levanto y se dispuso a salir, pero antes de hacerlo se giro y le sonrió a su hija- te recomiendo comer galletas saladas, eso quito las nauseas-

Y dejo sola a su hija, que respiro aliviada.


-Salio mejor de que pensamos- le dijo a su bebe- no se tu, pero yo tengo ganas de leer- se puso de pie, se acerco al escritorio y saco del primer cajón un libro sumamente grueso, volvió a acostarse, acomodo el libro, lo abrió y comenzó a leer en voz alto un cuento mágico. Ella no sabia si el aparato auditivo de su bebé ya estaba desarrollado, lo único que sabia es que tenia que trasmitirle todo su amor al pequeñito que crecía en su interior.


Mientras tanto en la cocina, cuatro pelirrojos, estaban fraguando la operación rescatando al honor Weasley.
CAPITULO 4: BUSCANDO AL PAPÁ.

Ese sábado familiar no fue como lo había imaginado la señora Weasley, después de la noticia que les dio Ginny, los ánimos se habían disparado en direcciones totalmente opuestas, por un lado sus hijos estaban encerrados en la habitación de los gemelos, haciendo planes para descubrir la identidad del responsable del estado de su hermana, o confirmando sus sospechas de que el padre era Colin Creevey. Mientras que ella se sentía entre feliz y angustiada al igual que su marido, el cual no lo había externado, pero ella lo conocía muy bien.

Estaba sentada frente al pequeño tocador de su habitación cepillándose el cabello, cuando el señor Weasley entro a la habitación y comenzo a buscar su pijama. Ella miraba por el espejo como su marido se cambiaba de ropa, era el momento de tener la conversación que habían postergado después de enterarse que nuevamente iban hacer abuelos.

-¿Cómo te cayo la noticia?- comenzó la Señora Weasley, que continuaba cepillándose el cabello.

El señor Weasley abrió las sabanas, se sentó en la cama, se quito los lentes y se froto los ojos antes de contestar.

-Como una patada, en mis hue...

-¡¡¡Arthur!!!!- se escandalizo la matriarca familiar.

-Huesos, Molly, huesos- aclaro- ¿Cómo quieres que reaccione? Después de saber que mi hija esta embarazada, y lo peor de todo es que al parecer va a cargar sola con todo-

-Bueno, sola no, nos tiene a nosotros. Aunque tengo que confesar que esto no era lo que yo quería para mi hija- continúo Molly.

-Ni yo, pero ya a lo hecho, pecho. Lo que no entiendo es ¿Por qué se niega a dar el nombre del padre?- medito el señor Weasley, con el ceño un poco fruncido.- Cuando hablaste con ella ¿te digo quien era?

La señora Weasley negó con la cabeza

-No, solo me dijo que lo quería con todas sus fuerzas, y eso me hizo pensar que tal vez el padre sea Harry, ya que es al único que ha querido-

-¿Harry?, estas equivocada, hace dos años que no lo vemos, solo puede ser el padre si la embarazo por vía lechuza.-

Eso también lo había pensado la señora Weasley, bueno no lo de la lechuza, pero si en que no sabían nada de Harry, Ron y Hermione, desde que habían concluido su séptimo curso en Hogwarts. Así que la búsqueda de la paternidad se reducía a los hombres con los que había convivido Ginny en los dos últimos años, sobre todo los que trabajaban en el hospital mágico.

La señora Weasley dejo el cepillo en el tocador y se puso de pie, se desato su bata de dormir y se metió a la cama, se acomodo cerca del cuerpo tibio de su marido, que apago las velas con un soplido.

-Y si los chicos tienen razón, y el padre es ese tal Colin, después de todo se conocen desde los once años- continuo la Señora Weasley.

-Tal vez, pero también queda la posibilidad de que sea otro compañero de trabajo, o un superior, por cierto ¿Cuánto tiempo de embarazo tiene?-

-No me dijo cuanto, pero por lo que pude observar, tiene como 4 meses-

Cayó un silencio reflexivo entre los dos esposos, hasta que la idea mas loca que Molly Weasley había tenido en los últimos tiempos cruzo por su cabeza.

-Por Dios, Arthur y si el padre es Remus?-

Una sonora y sincera Carcajada salio de la boca del Señor Weasley.

-No digas tonterías, eso es ilógico, Remus esta casado con Tonks, además ve a Ginny como a una hija, mujer mejor duérmete, anda duerme- seguía riendo mientras abrazaba a su mujer y la acurrucaba para que esas teorías locas salieran de la pelirroja cabeza de su esposa.

En otro lugar de la casa, una fiera discusión de planes se estaba llevando a cabo.

-Eso es excesivo, solo haríamos que huyera impunemente, no, lo mejor es hacer que confiese y después ya veremos- la voz de Bill seguía siendo fría.

-Pues yo opino que primero lo descuartizamos y después averiguamos- comento Charlie, mostrando sus brazos, para demostrar que no era necesaria la magia, para poner en su lugar a esos abusadores que se aprovechan de chicas, ingenuas y virginales, como su dulce hermanita.

-No, lo mejor es convertirlo en chica fea o en eunuco, para que nunca vuelva a hacer estas bajezas.- comento George, al que su hermano gemelo aplaudía, por semejante idea. Los otros dos, los veían con cara de inventen algo mejor, para ser sinceros eso de convertirlo en eunuco no era mala idea. Pero los hermanos mayores, querían que después de ponerlo en su lugar respondiera como un hombrecito, y se hiciera responsable. Mientras que los otros dos, no estaban dispuestos a permitir que su hermanita se uniera en santo matrimonio con un seudo hombre que a la primera dificultad la dejaba sola.

-Y si antes de hacer algo, averiguamos de quien se trata y actuamos en consecuencia?- sugirió inteligentemente Bill.

-No hay que averiguar nada, es ese tal Creevey, si ya decía yo que la forma que en la veía esa vez, que la visite en su trabajo era bastante sospechosa-intervino Fred, que entrecerró sus ojos, al recordar la mirada (según él) lujuriosa que Colin le dirigió a Ginny, para avisarle que tenia una visita.

-Y si te equivocas? y paga un justo por un pecador?, hay que estar seguros, por eso mañana que no va ir Ginny a trabajar haremos una visita al hospital.-concluyo el mayor de los hermanos Weasley.

Los otros tres se miraron entre si, los gemelos pensaban que eso era innecesario, y Charlie, bueno el era mas del tipo, trabajo de campo, ósea que por él estaba bien, ir al hospital e interrogar tanto a medimagos, como a pacientes. Así que los tres asintieron.

Charlie y Bill, salieron de la habitación de los gemelos, se desearon buenas noches, y se dirigieron a sus respectivas habitaciones, Bill a la que anteriormente había pertenecido a Percy, y que ahora compartía con Fleur y el pequeño William, y Charlie a la de Ron.


Fleur estaba arropando a su bebé, cuando su esposo abrió la puerta de la habitación, sin decirle nada, tomo su pijama y comenzó a desvestirse, Fleur suspiro cansada, ella mejor que nadie sabia que cuando su esposo estaba enojado era mejor no molestarlo, por que las características de hombre lobo que había adquirido después de que fue atacado por el maldito de Greyback, salían a flote.

Acaricio la carita de su pequeño hijo deseando que el pequeño en un futuro no fuera un hermano celoso como su padre, se acerco a la cama, y se acostó. De inmediato sintió los brazos de su esposo rodeándola


. Al menos esa noche sacaría los aspectos positivos de la luna llena.




Unos chillidos agudos y potentes entraban por sus oídos, eran taladrantes, y cada vez se hacían mas fuertes, ese pequeño si que tenia unos buenos pulmones. Ginny tomo la almohada y se la puso en la cabeza para amortiguar el sonido del llanto de su sobrino, pero era insuficiente. Además su propio cuerpo le exigía hacer una visita urgente al baño, ese era otro de los inconvenientes de estar en estado feliz, las ganas inaguantables de hacer pis cada dos por tres. Se levanto lo más rápido que pudo, provocando que se mareara. Sin hacer mucho caso al desvanecimiento, y si a su urgida vejiga, Ginny salio corriendo hacia el baño. Por el camino no se encontró con nadie, era demasiado temprano, al parecer los únicos que estaban despiertos eran ella, el bebé y Fleur que ya había logrado calmar al niño.


Cuando bajo a la cocina a los únicos que se encontró fue a su cuñada y sobrino, que estaba desayunando. El bebé la miro curioso, y empezó a mover sus piecitos para llamar su atención, mientras en entre bocado y bocado se reía. Ginny se enterneció de sobremanera al ver al niño, imaginándose que muy pronto vería así a su propio hijo. Se acerco al pequeño y le tomo una manita.

-Buenos días, William, se ve que te gusta madrugar- dijo la chica, miro a Fleur- Buenos días Fleur- dijo sin mucho entusiasmo, ya que al ver la papilla de William sintió un revoltijo en el estomago. Algo que noto la semi veela.

-Buenos días, Ginny, por cierto en la alacena de la derecha hay galletas saladas, eso te ayudara- comento. Era la segunda vez que se lo recomendaban, asi que se acerco a la alacena y saco un paquete de galletas, en cuanto las comenzó a comer sintió como su estomago se tranquilizaba.

-Gracias- dijo la pelirroja, después de comer tres galletas seguidas, su cuñada solo le sonrió. Por una razón que no comprendía Ginny sentía que le debía una disculpa a su cuñada, por el espectáculo del día anterior.

-Este
¿Fleur?- comenzó

-Si- contesto la aludida.

-Este quería pedirte una disculpa por lo de ayer, arruine la comida- dijo apenada.

-No te preocupes, no paso nada, además si tu no lo decias ellos se hubieran dado cuenta, pues ya se empieza a notar, ¿Cuánto tiempo tienes?-

-3 meses y medio-

-¿En serio?, pues parece que tenias como cuatro.

Tuvieron que interrumpir su conversación cuando escucharon pasos que se acercaban, eran los cuatro jóvenes Weasley, que ya estaban perfectamente arreglados, las saludaron de una forma fría y tirante, tomaron un poco de jugo de manzana unas tostadas, antes de irse Bill, se acerco a su esposa y le dio un beso y también a su hijo pequeño, se volvió a reunir con sus hermanos y salieron por la puerta de la cocina. Ginny los miro con tristeza al parecer todavía no se les había pasado el enojo. Fleur que observo a su cuñada, le puso una mano en el hombro.

-No les hagas caso, ya se les pasara-

Eso Ginny ya lo sabia, sabia que solo se les pasaría hasta que encontraran al responsable de la existencia del bebé que en ese momento crecía en su vientre. Por una parte estaba tranquila, por que no iban a encontrar a Harry, pero por otra se preocupaba del pobre Colin, si es que llegaba a encontrarse con sus hermanos. Su preocupación tenia mucho fundamento, en las próximas horas Colin Creevey viviría el peor de los infiernos.



Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


Los rayos de un sol otoñal se colaron por la ventana sucia de un hotel muggle de mala muerte, la luz se dirigió hacia la cama matrimonial, donde una joven pareja estaba durmiendo, o al menos la joven esposa, que tenia una mano encima su vientre abultado. El esposo por su parte estaba acostado de lado, con un codo enterrado en la almohada y su cabeza recargada en la palma de su mano.

Ron veía y veía a Hermione, como queriendo grabar en su memoria hasta el mas mínimo detalle de la fisonomía de su esposa, vaya todavía no podía creer que ella fuera su esposa y estuviera esperando a su primer hijo. Una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios, al recordar que seis meses atrás tuvieron que hechizar a un juez muggle para que los casara, ya que no tenían los papeles que este les pedía para poder unirlos en santo matrimonio. Y a partir de ese momento una burbuja de felicidad se había instalado en su pecho, al principio, pensó que lo había hecho por que era lo correcto después de que ella le dijera que estaba embarazada, pero ahora que lo pensaba con la cabeza fría, se dio cuenta que lo había hecho, no solo por su hijo, si no también por que algo dentro de su ser le gritaba que ella era la mujer de su vida, que siempre había sido así.

Le tomo su mano izquierda donde tenia el anillo de compromiso y el de matrimonio, se la beso con cariño. Sabia que eran totalmente opuestos, y que quizás por eso, lograrían mantener el equilibrio, también sabia que eran muy jóvenes para ser padres, ella apenas tenia 20 años y el 19, además que esos no eran los mejores tiempos para traer al mundo mas maguitos o brujitas, pero también el saber que un nuevo ser que era sangre de su sangre venia en camino le daba fuerzas para seguir adelante, para plantarle cara a todo lo negro que se presentara.

Le soltó la mano y se acerco con cuidado al vientre de su esposa, para tratar de escuchara a su bebé, no sabia que si seria un buen padre, pero lo iba a intentar, sabia que lo primero que tenia que hacer era buscar al papá que todo hombre tiene dormido en el interior de su ser. Beso el vientre.

-Tienes mucha suerte, mejor madre no pudo haberte tocado, espero que te parezca a ella- le dijo con dulzura masculina.

-No, es mejor que se parezca a su papá- dijo Hermione. Ron levanto la cabeza y miro a la chica que le sonreía, se acerco a ella y le dio el beso de los buenos días.


Cuando ellos bajaron a la paupérrima cafetería del hotel, para desayunar algo, se dieron cuenta que Harry ya estaba sentado en una mesa, totalmente ensimismado, con el semblante triste. Bueno nunca había sido el alma de las fiestas, pero jamás había tenido un aspecto tan deprimido, habían notado que se encontraba así desde aquella noche que fuera a dormir a la mansión Black, al principio creyeron que se debía a que se tuvo que enfrentar a los recuerdos de Sirius. Pero después de un mes, llegaron a la conclusión que era otra cosa lo que lo atormentaban. Lejos estaban de saber que la razón tenia nombre y apellido, quizás Hermione lo intuía, pero no decía nada por respeto a su amigo.

-¿Qué hay para desayunar?- pregunto con amino Ron, sentándose frente a su amigo. Este levanto la mirada, y trato de sonreír. Pero no podía evitar sentir una irritante punzada de envidia cada vez que los veía juntos.

-Jugo de naranja y huevos fritos- contesto y le dio un sorbo a su vaso de jugo.

El desayuno trascurrió en silencio, cuando terminaron se dirigieron a la habitación del matrimonio Weasley, Harry se dejo caer en una silla que estaba junto a la ventana, la silla crujió un poco, el ruido asusto a un ratón pequeño que paso corriendo para esconderse debajo de la cama.

El matrimonio se sentó en la cama, y miraron a su amigo.

-Bueno y ahora ¿Qué?- comenzó Ron.

-Hay que destruirlo- comento secamente Hermione, mirando elocuentemente a Harry, el chico asintió y se puso de pie, salio de la habitación.

Regreso unos minutos después con su mochila de viaje. La puso en la silla en que había estado sentado, la abrió, saco un envoltorio de color rojo, lo desenvolvió, en la palma de su mano, estaba un brazalete finamente trabajando, la filigrana era tan detallada que incluso se podían ver grabadas las plumas de un águila, con las alas extendidas que era lo que de daba forma al brazalete. La reliquia de Rowena Ravenclaw, que un día Lord Voldemort había convertido en su quinto horcrux. Sin soltar el brazalete, el chico también saco de su mochila la legendaria espada de Godric Griffindor, que gracias a la magia cabía en su mochila. Aventó el brazalete al aire, mientras este se elevaba el tomo con las dos manos a la espada, el brazalete comenzó a caer, la luz del sol lo ilumino por unos momentos, y antes de que cayera al suelo, Harry lo partió por la mitad, un denso humo negro salio de las dos mitades. Estaba destruido. ahora solo le faltaba nagini y Voldemort.

Ron se agacho y recogió las dos mitades, los volvió a envolver en el paño rojo y lo guardo junto con la copa de Helga Huppleffups, y el guardapelo de Slytherin. En la mochila de Harry.



Ooooooooooooooooooo


En una habitación del hospital San Mungo un muchacho delgadito, estaba siendo ferozmente interrogado.

-Es tu ultima oportunidad Creevey, confiesa de una vez, ¿fuiste tú el que embarazo a nuestra hermana?

El pobre Colin estaba todo rojo, lleno de pústulas en la cara y amaniatado a una silla, el sudor le bajaba por toda su cara. Frente a él estaban cuatro pelirrojos amenazantes, incluso las cicatrices que surcaban el rostro de Bill, brillaban en forma tétrica.

-No, lo juro, ni siquiera sabia que estaba embarazada-suplicaba Colin.

-Muy bien, si no fuiste tu, ¿Quién fue?- pregunto Fred, que no creía en la inocencia de Colin.

-No lose-

Los nudillos de Charlie tronaron, Colin sentía que su hora había llegado, pero, un momento el cerebro de Colin le grito que él había sido un Gryffindor y un Gryffindor no se rendía sin luchar, así que tomo valor. Se concentro todo lo que pudo y conjuro su varita (que gracias a Dios estaba en la mano de Fred que era al que tenía mas cerca), esta llego a sus manos y un momento después ya estaba desatado. Se planto delante de los hermanos Weasley.

-Yo no soy el padre, pero si Ginny quiere yo me haré cargo de ella y del bebé-

Los Gryffindors a veces confundían valentía con estupidez.
ooooooooooooo
bueno ya esta.
en el siguiente capitulo Voldy entra a la historia.
hasta lueguito.


CAPITULO 5: ¿SEÑORA CREEVEY?


Los jóvenes Weasley no regresaron a la madriguera hasta bien entrada la tarde, los cuatro tenia dibujada en la cara una expresión diferente. Bill estaba satisfecho, sentía que su papel de hermano mayor, estaba cumplido, por que había encontrado al responsable de la desdicha de su hermana y había logrado que aceptara su responsabilidad, claro que el mayor de los hermanos Weasley olvido muy convenientemente que Colin jamás acepto la paternidad. Pero eso no quitaba la dicha de saber que el honor familiar a pesar de todo estaba integro.

Charlie por su parte, estaba decepcionado, por un lado por que sentía que no le habían dado su merecido a ese Creevey como lo llamaba, además de que él quería seguir interrogando a los demás hombres que trabajaban o estaban hospitalizados en San Mungo, por que antes de encontrar a Colin solo habían interrogado a la mitad del personal residente. El otro lado de su decepción era por el mal gusto de su hermana, al escoger al padre de su hijo, él no se consideraba un Apolo o cualquier otro dios griego, pero su hermana era otra cosa, Ginny era bonita e inteligente, así que podía conquistar a quien quisiera. Pero no, su hermanita se había enredado con un gusano pálido.

Por primera en toda su vida los gemelos, no estaban de acuerdo en algo. Por una parte Fred, estaba furioso, por que el gusano de Creevey no había aceptado abiertamente su responsabilidad, no, la había disfrazado de nobleza, ja , si como no, creía que los había engañado, pero no era así, al menos a él no lo había engañado. Además no quería que ese entrara a la familia, no era racismo ni nada por el estilo, solo que le parecía que no era el hombre adecuado para Ginny, en primer lugar por que, la había dejado sola, en el momento en que les dijo que estaba embarazada, para que ella respondiera a todas las preguntas incomodas y recibiera las malas miradas, y eso a su parecer no lo hacia un verdadero hombre.

Y luego estaba George, él estaba entre confundido, enojado, ansioso e incluso algo irritable. Y ese cóctel de emociones se debía, por que en primer lugar, él estaba 100% seguro que su hermana seguía enamorada de Harry y este de ella, así que no entendía como Ginny se había relacionado con otro chico, la única respuesta que obtuvo, es que la chica se sentía sola, quizás algo cansada de esperar, y por eso estaba enojado, por que creía que el amor de su hermana, soportaría la lejanía y el tiempo, pero al parecer se equivoco, además sentía que Harry estuviera donde estuviera, estaría pensando en Ginny, mientras que ella se embrazaba de otro, y esa deducción lo había arrojado a los brazos de la ansiedad de hablar con Ginny, para que le aclarara eso. Y por eso todo el día se le había hecho irritantemente largo.

Cuando entraron por la puerta de la cocina, fueron recibidos por la señora Weasley que los miraba como una leona a la que le han quitado a sus pequeños cachorros. Sus ojos castaños emitían una brillantez poco usual, era el brillo del enojo, por que sabia demasiado bien a donde habían ido sus amados hijos. Ella quizás hubiera hecho lo mismo sino fuera por que el instinto de madre, le había indicado que no era la mas conveniente, que lo único que importaba era hacerle sentir a su hija todo su apoyo, comprensión y amor. Además que sabia que a pesar de las buenas intenciones de sus hijos, estos podrían acarrear mas problemas que lo que según ellos solucionaban. Si algo es cierto es que la sabiduría materna es infinita.

Se planto delante de ellos, con las manos en las caderas, pasaba su mirada de uno a otro, los cuatro chicos recordaron sus días escolares. Los cuatro decidieron unánimemente y en silencio, que fuera su madre la que hablara primero.

-¿y?- fue su más que elocuente y certera pregunta.

Tres brazos se estiraron al mismo tiempo para empujar a un pelirrojo de cabello largo. Después de todo como hermano mayor le correspondía por derecho dar las explicaciones pertinentes a su madre. Bill volteo a ver a sus hermanos, con cara de asesino psicópata, pero estos le sonrieron con inocencia. Antes de volver a mirar a su madre cerro los ojos por un micro segundo, para tomar serenidad y valor.

-Mamá, veras
este
como comprenderás teníamos que ir a buscar al responsable del estado de Ginny, y para fortuna de todos lo encontramos, al principio no quería decir nada, pero fuimos lo bastante persuasivos y logramos que confesara- dijo Bill, con voz tranquila y algo segura. Charlie rodo sus ojos cuando escucho eso de que fueron persuasivos, él no creía en eso, pero en fin.

La Señora Weasley, los miro con mas fiereza, sabia que eran impulsivos, celosos, cabezas huecas, pero creía que el cariño que le tenían a su hermana era mas grande, que un sentimiento de honor herido, bajo un poco la cabeza, como reuniendo todo su poder vocal.

-¡¡¡¡¡¡¡¿PREFIERON IR A BUSCAR AL PADRE DE SU SOBRINO, QUE BRINDARLE APOYO A SU HERMANA?!!!!!!-

Los cimientos de la madriguera se cimbraron. El grito hizo que el llanto de un bebé se escuchara en la parte superior de la casa. El pobre William se había vuelto a despertar, por culpa de un grito. Al escuchar que la señora Weasley gritaba, Ginny bajo corriendo las escaleras y entro a la cocina donde encontró a sus hermanos, con un gesto de susto tatuado en la cara. Por un momento le dieron ganas de reír. Pero se controlo, por que quería hacerles sentir a sus hermanos lo dolida que estaba, por que ellos eran los únicos, que no le habían dicho nada o preguntado por el bebé, hasta su padre se había sentado con ella en el pequeño salón, para platicar de sus antojos y síntomas.

Al verla entrar sus hermanos, mudaron de inmediato su gesto de susto, por uno de indignación moderada, después de todo ella era la pequeña de la casa y la consentida de todos ellos, incluso del auto desterrado Percy y ni que decir de Ron. Pero como estos dos no estaban creían oportuno hacer notar mas indignación, por que sabían que los otros dos también la sentirían, bueno tal vez Percy por su obsesión de las normas, pero Ron, a esas alturas de su vida y por lo que estaba viviendo, era quizás el único que la hubiera comprendido, bueno, hasta donde pudiera comprender un hermano mayor.

-Bueno mamá, no te pongas así, después de todo lo hicimos por el bien de ella y del niño que esta esperando- intervino Charlie, y trato de acercarse a su madre, para tratar de abrazarla, pero la señora Weasley, le retiro el brazo.

-Hablaremos después, solo espero que lo que hicieron no traiga mas problemas- y con paso fuerte salio de la cocina.

Ginny miraba a sus hermanos casi de la misma forma que lo había hecho su madre unos momentos antes.

-¿Qué hicieron?- pregunto con algo de recelo.

-Lo mejor para ti, pronto lo sabrás y no es necesario que nos des las gracias, lo hicimos de todo corazón- dijo Bill, se acerco a su hermana y le sonrió un poco, le paso el brazo por los hombros- cambiando de tema, ¿Cómo va ese pequeñín?-

Ginny frunció el ceño, la respuesta de Bill, no le había gustado nadita de nada, miro a los otros tres, Charlie y Fred la miraban como Bill, pero George tenía una mirada algo turbia, su ansiedad había llegado al máximo. Así que la tomo de la mano y sin decir nada, la saco al jardín. Ginny estaba intrigada, lo que había hecho George no era normal, sobre todo por que siempre estaba con Fred confabulado en algo, así que miro así atrás esperando a que su otro hermano gemelo saliera. Pero no lo hizo así que espero a que George comenzara a hablar. Caminaron hasta la cerca de madera, que marcaba el final de la propiedad Weasley, ambos se recargaron en la madera, Ginny esperaba a que George hablara. Lo que nunca se espero fue la pregunto que este le hizo.

-¿estas enamorada del padre de tu hijo?- su tono de voz era sumamente serio.

Las alarmas de Ginny se dispararon, ¿acaso George sospechaba que Harry era el padre de su hijo?

-¿Por qué la pregunta?- le contesto con otra pregunta, para ganar tiempo y tratar de descubrir que se traía su hermano.

-Contesta a mi pregunta- siguió George con eses tono serio tan impropio de él.

La pelirroja medito la respuesta, por supuesto que estaba enamorada del padre de su hijo, pero todavía no podía confesar el nombre, por seguridad de Harry y sobre todo de su bebé, claro que jamás desconfiaría de sus hermanos, pero a veces eran tan bocas flojas, que en un momento de jubilo o de descuido se les podía salir tan vital información delante de gente inoportuna. Así que decidió contestar la pregunta con una verdad a medias, podía confesar su amor, pero no el nombre de ese amor.

-Claro que estoy enamorada, tú y tus preguntas- contesto Ginny con rotundidad.

George agrio el gesto, esa no era la respuesta que esperaba.

-La verdad esa no era la respuesta que esperaba, pero si es así no podemos hacer nada- le puso una mano en el hombro a su hermana, y le hizo su picara sonrisa- en fin, pero pase lo que pase cuentas conmigo.- apretó un poco el hombro de su hermana, y decir mas regreso a la casa.

Ginny se quedo totalmente alucinada, nunca se imagino que George adoptaría esa actitud, la creía mas propia de Bill. Volteo a verlo caminar con dirección a la casa, una breve brisa le agito su semilargo cabello rojo. Sin tratar de descifrar la psicología de su hermano, ella también comenzó a caminar hacia su casa. Ya estaba oscureciendo, así que pronto tenia que regresar a la mansión Black.


Ooooooooooooooooooooo

Lord Voldemort, tenía una peculiaridad poco conocida, podía estar mucho tiempo sin moverse, eso lo hacia cuando su cerebro necesitaba todas las energías de su cuerpo para crear planes macabros y perfectos. Y cuando eso ocurría, dicha energía no era desperdiciada en movimientos tontos de manos o de pies, solo se tomaba la pequeña licencia de parpadear de vez en cuando, para mantener sus ojos rojos humectados. Y en ese momento la desconocida peculiaridad estaba de manifiesto, llevaba horas sentado en una butaca de elegante tela de color verde oscuro, en una habitación que solo era iluminada por una cuantas velas flotantes, ya que las elegantes y largas cortinas de terciopelo negro estaban cerradas.

Había pasado mucho tiempo, sin tener ninguna noticia del maldito de Potter, sus mortifagos no podían encontrarlo, hasta el día anterior y para su mala suerte, los tres mortifagos que fueron enviados para la misión de traer sea como sea a Harry Potter habían fracasado, y a raíz de esa ineficacia, había perdido la oportunidad de saber que rayos estaba haciendo el muchachito, la idea que estaba buscando la manera de destruirlo le paso por la cabeza, pero solo logro que una carcajada fría saliera de su boca. Lo único que sus mortifagos pudieron llevarle fue la noticia que su amiga, la sangre sucia estaba embarazada, y eso no le servia de nada, por que el niño no era hijo de Potter si no del otro amiguito de pacotilla, Ron Weasley.
Así que no le servia de nada. Él mejor que nadie conocía el punto débil de Harry, sus sentimientos, pero al parecer, la ultima persona importante para él había sido Sirius Black, pero no podía volver a utilizarlo para tenderle una trampa, bueno también estaban sus amigos, pero estos estaban viajando con él, ósea que prácticamente no tenia nada, si tan solo pudiera encontrar a una persona lo suficientemente importante para Potter, para hacerlo salir de su maldito escondite. Pero esas horas de vigilia suspendida habían dado sus frutos, por que una luz se encendió en su tenebroso cerebro.

Movió la cabeza, cual muñeco de ventrílocuo, cerca de el estaba una serpiente descomunal que estaba enrollada, al parecer estaba dormida, parecía una gruesa manguera de color tornasol. Pero no eran los únicos en la habitación, justo en la puerta parado, cual guardia del palacio de Buckingham, estaba un mortifago.

Lord Voldemort dirigió su mirada hacia él, y con voz fría, aguda y algo ronca por el periodo tan largo que no la uso le hablo:

-Trae a Draco Malfoy, enseguida-

El mortifago hizo una reverencia antes de salir. La único malo de esa rara peculiaridad de Voldemort es que cuanto su plan estaba concebido, el volver a mover los músculos entumidos le hacían sentir una sensación de hormigueo que no le gustaba.

Unos minutos después, se escucharon dos golpes sordos en la puerta, el mago tenebroso, que en ese momento estaba moviendo sus largos y elegantes (según él) dedos. Le cedió el paso al recién llegado, sin dejar de mirar a sus dedos, y sin poner atención a la reverencia que el mas joven del clan Malfoy hacia, Voldemort hablo.

-Tengo un trabajo para ti-

-Usted dirá mi señor- contesto Malfoy con suma satisfacción mal contenida.

El esbozo de boca de Voldemort, se contorsiono en una repugnante sonrisa.

-Vigilaras a Ginebra Weasley, y me informaras de todos sus movimientos-

Draco no pudo evitar que sus fríos ojos grises se abrieran a todo su esplendor, no entendía muy bien el plan de su señor, pero algo le decía que la Weasley con el la llamaba, seria el anzuelo, para atraer al pez gordo.

-Si mi señor, como ordene-

-Bien, ahora retírate-

Malfoy obedeció al instante, hizo una ultima reverencia y salio de la habitación. Cuando el señor tenebroso se quedo solo, hizo el intento de levantarse lo hizo con lentitud, se acerco a un espejo que estaba cuarteado, su rostro blanco le regreso la misma mirada de maniático que en ese momento emitían sus ojos rojos.


Oooooooooooooooo

La mañana del lunes, llego con un poco mas de sol, era la primera mañana que Ginny, estaba mas relajada, estaba comiendo galletas saladas, esas benditas galletas que hacían que sus nauseas salieran volando por la ventana. Estaba en su habitación, parada frente a un espejo de cuerpo entero, tenia una blusa holgada, que se pegaba al cuerpo para que viera que tanto había crecido su vientre, se le hacia un poco raro, que con solo tres meses y medio su vientre tuviera la apariencia de un embarazo de por lo menos cuatro meses, paso una mano por el. Bueno había leído que la gestación era la etapa de la vida donde el crecimiento era mas rápido, así que no se preocupo, su bebé estaba creciendo muy bien, incluso ya lo había sentido moverse, algo así como el aleteo de una mariposa.

Soltó su blusa, dio un ultimo vistazo a su apariencia, tomo su bolso y salio con rumbo a la cocina, sentía una especie de liberación ahora que sus padres ya sabían lo de su próximo hijo, incluso su madre había prometido que después de navidad, comenzaría a tejer el ajuar del bebé, por que según ella, todos sus hijos, habían sido vestidos por primera vez con una prenda tejida por sus manos, incluso el pequeño William, y como ese bebé llevaba sangre Weasley no iba hacer la excepción. Pero lo que no sabían es que la excepción iba hacer otro bebé también con sangre Weasley.

Su madre también había prometido, que cuando cumpliera seis meses se mudarían ella y su marido a la mansión Black, para cuidarla, ella se opuso, pero una madre es una madre, ósea que la señora Weasley impuso su santa voluntad. También de ese mini viaje a su casa, había traído el libro de cuentos que pensaba leerle a su hijo, todas las noches.

En el desayuno hizo participe a Remus de su estado, no lo tomo por sorpresa por que ya sospechaba algo, pero tuvo la misma sensación de George, que Ginny no había esperado por Harry. La felicito con suma alegría, y le recordó que podía contar con él con su esposa, a lo que Ginny respondió con un espontáneo y sincero abrazo. Sus estados emocionales estaban patas pa arriba, una veces lloraba por cualquier cosa, haciendo un dramon al estilo tragedia griega, o montaba en cólera cual dragón en cautiverio.


Cuando llego al hospital San Mungo, noto las miradas que le echaban unas eran de burla, otras de miedo y cautela, la chica simplemente las ignoro. Por que no sabia que todo el hospital sabia de su embarazo gracias a los interrogatorios que habían hecho sus hermanos. Además que se corría el fuerte rumos que Colin Creevey era el dichoso padre y se casarían muy pronto. Como dicen por ahí, la interesada o afectada es la ultima en enterarse. Mientras caminaba, unos la felicitaban y otros se iban a todo correr, pues no querían que los hermanos los tomaran como sospechosos.

Cuando llego al despacho de los internos, no había nadie, así que abrió su locker y saco su ropa de trabajo, pero antes de comenzar a cambiarse, la puerta se abrió de nuevo, por ella entraba Colin Creevey que llevaba las manos en la espalda, las pústulas de su cara ya habían desaparecido. La miraba radiante, con una sonrisa de oreja a oreja, bajo su mirada hacia le vientre, y sonrió aun mas. Su máxima ilusión estaba a punto de convertirse en realidad, ser el esposo de la ex novia de su héroe.

Ginny lo miraba con algo de miedo, el chico se le acercaba con suma lentitud, llego ante ella. Ginny que estaba sentada en una larga banca de madera, que estaba justo en medio de las dos filas de lockers. Colin coloco una rodilla en el suelo. Ginny abrió sus ojos con horror. El chico paso sus manos hacia el frente, en una traía una cajita de color negro, sin dejar de mirar a Ginny, abrió la cajita, en ella reposaba un hermoso anillo de compromiso.

-Ginebra aceptarías ser mi esposa- dijo con voz solemne. Ginny se quedo muda, algo se conecto en su cerebro, ya sabia lo que habían hecho los gorilas que tenia por hermanos. Apretó sus puños con furia, miro a Colin.

-No- y sin mas salio del despacho.

Sin saber ni importarle que el pobre Colin, ya había repartido las invitaciones de boda.

CAPITULO 6: SIGUIENDO RASTROS.


Había decidido que esa mañana de lunes, comenzaría a seguir a Ginebra Weasley, como le había pedido el señor tenebroso. Así que muy temprano se había despertado, estaba acostado aun en su esplendida cama, donde como de costumbre estaba acostada una mujer de cabello oscuro, que generalmente dormía desnuda, si, por que Draco Malfoy por fin había encontrado a una persona que era igual a él, a excepción que pertenecían a géneros diferentes. Jamás en toda su vida se imagino que terminaría acostado junto a esa mujer. Antes de levantarse, beso el hombro color leche de su flamante novia. Que lo único que hizo fue emitir un suave ronroneo, y para después seguir durmiendo. Draco hizo una mueca de diversión, esa mujer lo volvía loco, lo hacia llegar a niveles de lujuria salvaje que jamás creyó que existieran, con solo una mirada de sus ojos de gata, él sentía que toda su sangre hervía de deseo. No estaban enamorados, por que no creían en semejantes tonterías, solo creían en las sensaciones placenteras que ambos se prodigaban.

La conoció mas a fondo cuando entro al servicio del señor tenebroso, ella solo era un poco mayor que él, recordaba verla visto por los corredores y pasillos de Howgarts, pero jamás le puso la atención necesaria sobre todo por la gente con la que se relacionaba, además que ella lo consideraba un vil niño mimado, y a ella le gustaban los hombres arriesgados y viriles. Ambos se llevaron una grata sorpresa, cuando los encomendaron a una misma misión, descubrieron que tenían mucho en común, y esa misma noche ella le mostró por primera vez los senderos del amor, claro que se los enseño después de haber cumplido con la misión encomendada. Pero a partir de esa noche, ya no se separaron mas.

Draco salio de la cama, tomo su bata que usaba por encima del pijama, para cubrir su desnudez, y se dirigió al cuarto de baño, que había en su habitación. Abrió una puerta de fina madera, entrando a un amplio y magnifico baño que estaba cubierto de fino mármol blanco, se dirigió a la tina y abrió las llaves del agua, veía como hipnotizado como la tina se iba llenando de agua caliente y fría que se entremezclaban, metió un dedo en el agua para medir la temperatura, al sentir que estaba en la temperatura correcta cerro las llaves, un suave vapor estaba llenando el ambiente, tomo un pequeño frasco de jabón liquido vertió un poco al agua. Se desato el bata y la dejo caer al suelo, mientras entraba a la tina, se acomodo poniendo los brazos en el contorno de la fina tina. Cerró sus ojos para disfrutar de la sensación que le daba el agua caliente. Por un momento la imagen de una Ginny, de quince años paso por su mente, justo como la última vez que la vio, de la mano de San Potter. En los primeros años jamás le puso atención, solo la veía como la hermanita traidora a la sangre del inútil de Weasley, pero tenia que reconocer que la chica se había convertido en una mujer bastante atractiva. Claro que eso nunca lo reconocería delante de su familia y amigos y ahora él tenía la misión de vigilar sus pasos, bueno, tal vez con un poco de suerte, se encontraría con el maldito de Potter y así podría darle una lección, esa lección que siempre le quiso dar desde que se conocieron en el tren de Hogwarts.

Después de un baño de media hora, regreso a su habitación, a buscar su único traje muggle que tenia, y como era de esperarse, ese traje era de una marca bastante prestigiosa. La chica que había dejado dormida en la cama, ahora estaba totalmente despierta, estaba sentada en la cama con una bandeja llena de comida sobre sus piernas, sus encantos de mujer estaban al descubierto. Cuando vio salir a Draco del baño le lanzo tal mirada que el chico esbozo una sensual sonrisa, ella mordió elocuentemente una manzana, una gota de jugo se deslizo por su barbilla, siguiendo el camino de su cuello, Draco se le acerco y comenzó a lamer el recorrido que estaba haciendo la gota del jugo de manzana, provocando que la chica hiciera un poco hacia atrás la cabeza, el sabor de su piel salada, mezclado con la dulzura de la gota de jugo hizo que se encendiera su sangre juvenil. Ella sonrió, y comenzó a meter las manos entre el cabello rubio que estaba mojado. Pero una parte de la racionalidad de Draco le hizo detenerse.

-No puedo, tengo que cumplir con lo que me encomendó el señor oscuro- dijo con voz algo ronca.

La chica, no le hizo caso, hizo desaparecer la bandeja del desayuno, y le mordió el labio inferior, para luego besarlo con delicadeza, y sin separar sus labios de los de él.

-Solo una vez- su voz sonó como la de una niña pequeña y desvalida. Los ojos de Draco chispearon, solo una vez, total los internos no entraban tan temprano a trabajar. Así que se dejo caer encima de la chica, que ronroneo con sumo placer.

oooooooooooooooooooooooo


Ginny caminaba como loca en dirección a la salida del hospital con Colin corriendo tras ella, todos los miraban como si fueran bichos raros, pero ella no escuchaba las murmuraciones que se levantaban a cada paso que daba, ni mucho les ponía atención a las miradas de burla o de consternación que les dirigían las personas, con las que se topaban.

Salio del hospital y camino con rapidez hacia su callejón de costumbre, sin darse cuenta que en la acera de enfrente, había un hombre joven vestido con un traje color negro. Ese hombre llevaba unas dos horas, esperando ver a la pelirroja Weasley, la había visto entrar al hospital así que tenia que esperar a verla salir de nuevo, no podía entrar al hospital por que ella de inmediato se daría cuenta que la estaba siguiendo así que espero afuera, tratando de aparentar ser un muggle mas.

Así que se llevo una gran sorpresa cuando la vio salir de nuevo tan pronto, y mas le llamo la atención ver que era seguida por una chico delgado de cabello castaño, que se le hacia vagamente conocido, observo como los dos caminaban con prisa hacia un callejón cercano, así que los siguió a una distancia prudencial. Se acerco lo suficiente para ver, el semblante desencajado de Ginny, y como su ropa holgada se pegaba un poco a su cuerpo, mostrando un pequeño abultamiento. Se quedo parado viendo como se alejaban, si era lo que él pensaba, Lord Voldemort estaría feliz, incluso lo nombraría su mano derecha. Pero antes de dar esa noticia tenia que cerciorarse que su idea era la correcta.


Mientras tanto, Ginny llegaba la final del callejón y sin esperar ni ver a Colin desapareció. Se volvió a materializar, en los límites de su casa, entro con rapidez al jardín y camino más rápido. Estaba realmente enojada, no podía creer hasta donde llegaba la idiotez de sus hermanos, mira que pensar que Colin era el padre de su hijo y no solo eso si no que también lo habían orillado a pedirle matrimonio, para salvar el honor familiar. Sin dar los buenos días a su madre que estaba en la cocina, se dirigió al comedor donde todos estaban desayunando. Sus ojos se entrecerraron al mirar a cuatro pelirrojos que se sorprendieron al verla. Ella se acerca a la mesa y dio un fuerte manotazo.

-¡¡¡¡¡¡ ¿Cómo pudieron?.... ustedes ¿Quiénes se creen que son para meterse en mi vida?!!!!!!- grito-¡¡¡¡y para que lo sepan, Colin no es el padre de mi hijo, pero no se les pienso decir quien es el padre a si que déjenme en paz!!!!!!-

Pero en ese momento, sintió una punzada de dolor en el vientre que hizo que apretara los ojos y se llevara las manos a su vientre, sintió que algo caliente le recorría los muslos, abrió los ojos con horror bajo la mirada, y vio como un hilillo de sangre le recorría las pantorrillas hasta detenerse en sus tobillos. Sus ojos se llenaron de lágrimas y busco con la mirada a su madre. El señor Weasley se puso de pie de inmediato cuando vio la mueca de dolor de su hija, se acerco a ella y vio el hilillo de sangre.

-Molly, esta sangrando-

Todos se levantaron y la señora Weasley se apresuro a acercarse a su hija, la tomo por una brazo para dirigirla al pequeño salón. Pero Ginny se resistía a dar un paso, no quería moverse para no arriesgar más a su bebé. Miro a su madre.

-Mi bebé, mamá, mi bebé-

-Tranquila, cielo- la tomo con más fuerza del brazo y la condujo con sumo cuidado a un pequeño sillón. Los demás estaban de pie estáticos, Fleur reacciono y puso al pequeño William en los brazos de su esposo y se acerco a su cuñada y suegra. Para ver en que podía ayudar.

Los hermanos Weasley se sentía realmente culpables, miraban con miedo y ternura a su hermana que estaba desesperada, y como hacia muecas de dolor.

-No te muevas Ginny, tranquila, te voy a dar una poción que te ayudara- dijo la Señora Weasley que salio apresurada del salón y subió las escaleras con dirección a su habitación. Fleur le tomo la mano a su cuñada.

Los cuatro jóvenes pelirrojos trataron de acercarse, a su hermana pero ella los vio como sumo coraje y apretando los dientes les dijo:

-Si a mi bebé le pasa algo por culpa de sus idioteces, les prometo que jamás se los perdonare-

Los cuatro se miraron y bajaron la mirada y salieron del salón, en el momento en que su madre entraba con una frasquito de cristal en la mano, le quito el corcho y le dio de beber una sustancia de color verde olivo, que en segundos quito el dolor y detuvo la hemorragia. Después de tomar la poción Ginny se sintió liviana, y un dulce sueño la embargo. Su padre la tomo en brazos y la llevo a su habitación.

La señora Weasley miro a sus hijos, no con enojo o rabia sino con una profunda y triste decepción, lo que fue peor, por que los chicos se sintieron las cucharas mas infames de la tierra. Fleur tomo a su pequeño hijo de los brazos de Bill. Este le regreso la mirada apenada, su esposa le paso una mano por su cabello y le sonrió un poco. La señora Weasley se sentó en la mesa y espero a su marido para que juntos hablaran con los hijos que Dios les había dado. El señor Weasley no tardo en bajar, se veía cansado y al igual que su esposa veía a sus hijos con decepción, se sentó junto a su esposa y los miro. Los chicos se sentaron y esperaron el chaparrón.

-Lo que hicieron no estuvo bien, no conozco los detalles, pero por la reacción de su hermana, me doy cuenta que le consiguieron marido y un padre al niño- comenzó el señor Weasley con su cansada voz.

-Dicho así suena muy feo, nosotros solo queríamos que ella no pasara sola por todo esto, además el Creevey ese también es responsable- intervino Fred.

-Y siguen con eso- se desespero la señora Weasley- ya lo escucharon ese chico no es el padre del bebé, así que usen la cabeza por primera vez en su vida, el nombre del padre solo lo sabe su hermana y si ella no lo quiere decir vamos a respetar su voluntad, así les guste o no a ustedes- concluyo la matriarca de la familia. Se puso de pie y se dirigió a ver a su hija.

El señor Weasley también se levanto y se despidió sin mucho entusiasmo de su familia a excepción del pequeño nieto, que lo miraba con suma ilusión y curiosidad, después de acariciar la cabeza de su nieto, salio al jardín y camino hasta los límites de su casa para poder desaparecerse.

Ginny no despertó hasta la noche, se sentía adolorida, de inmediato toco su vientre y se alegro cuando sintió a su bebé moverse al sentir su caricia.

-No te preocupes, todo esta bien, yo te cuidare, solo procura quedarte donde estas, hasta que sea el momento de nacer-

Su madre se despertó, estaba sentada en una silla que estaba cerca de la cama de su hija, le sonrió y le dijo que mientras estuvo dormida avisaron en su trabajo del percance que había sufrido, y que el director del hospital le había concedido una semana para que se restableciera completamente, así que Ginny estaría bajo los cuidados de su madre. Lo cual no le entusiasmaba mucho, pero por el bienestar de su bebé lo soportaría. Sus hermanos entraron a su habitación y se disculparon de todas las maneras conocidas, lo que hizo reír a Ginny sobre todo cuando los gemelos se disculparon cantando en arameo antiguo. De pronto recordó las fuertes palabras que les había dicho, se sintió mal así que ella también se disculpo con ellos, y ya que el ambiente estaba de mucho mejor humor, trataron de sacarle el nombre del padre de su hijo, pero ella solo negaba con la cabeza y sonreía.

-No se los pienso decir, por que primero él debe de saber que será padre, así que no insistan-


La siguiente semana, Ginny estaría estrechamente vigilada por su madre y por Fleur, con la cual platicaba por largas horas, la Veela le dada consejos de cómo mantener la piel humectada e hidratada durante el embarazo, así como uno que otro tip que debería de utilizar después del nacimiento del bebé, para recuperar su figura esbelta. Pero mientras Ginny recibía consejos y cuidados. Un joven hombre recolectaba información en San Mungo.


Ooooooooooooooooooo


A la mañana siguiente Draco Malfoy, espero ver a Ginny llegar a su trabajo, pero ella no llego en todo el día, así que al día siguiente entro al hospital, a preguntar por ella.

En la recepción lo atendió una joven con cara de pocos amigos, lo miro de abajo hacia arriba, deteniéndose a examinar el elegante traje muggle que portaba el susodicho, cuando llego a su cara aristocrática un ligero rubor cubrió sus mejillas. Draco sonrió en sus adentros se sabia guapo y con una fuerte personalidad, además que gracias a la minina con la que tenia una relación, su autoestima se había ido a viajar por todo el cielo y mas allá.

-Buenos días, señorita, quisiera saber si ya llego Ginny Weasley- dijo Draco con su inconfundible voz.- tengo una cita con ella, para un chequeo de rutina- ni siquiera sabia si hacían chequeos de rutina, pero fue lo único que se le ocurrio.

La joven cuando escucho el nombre de Ginny de inmediato agrio el gesto, ella odiaba, literalmente, odiaba a Ginny Weasley, por ser bonita, inteligente, y sobre todo por ser bastante talentosa en el arte de curar.

-No, y no vendrá toda la semana, al parecer sufrió un accidente- contesto la joven- además que por el momento ella no atiende a pacientes, aunque si quiere mi opinión, eso no fue más un vil pretexto, aquí todo el mundo sabe que la señorita Weasley es una holgazana-

Draco no pudo dejar de sentir una extraña alegría, había encontrado a la persona correcta, la persona que le diría todo sobre Ginny, así que jugo su as.

-En serio, bueno si es así, tendre que ver a otro medimago, ¿usted es medimaga profesional?-

La joven sonrió con autosuficiencia, si ella ya era medimaga, recién graduada.

-Por supuesto, solo que como la recepcionista esta enferma me toco suprimirla por el día de hoy, pero si usted necesita de mis servicios, solo pregunte por Mary Rótterdam, y estaré encantada de servirlo-

Draco le sonrió- Claro que si, pero como veo que por hoy esta ocupada, vendré el día de mañana, para mi chequeo, hasta luego- y Malfoy salio con aire de satisfacción del hospital.

Tenia que darles las gracias al peso de su apellido y a que nadie sabia que Draco Malfoy era un mortifago, por que al día siguiente obtuvo bastante información, y confirmo que el abultamiento que vio en el cuerpo de Ginny no era consecuencia de su falta de ejercicio.

Draco escuchaba con hastió toda la sarta de chismes que la chica estaba soltando, solo se intereso cuando llegaron al tema del embarazo de Ginny.

-¿sabes quien es el padre?- pregunto Draco, con medida indiferencia.

La chica tomo un sorbo de te, ya ambos estaban sentados en la cafetería del hospital. A la que habían ido después del chequeo de rutina de Malfoy.

-Se dice por ahí que el padre es Colin Creevey, y que incluso se van a casar-

Los ojos de Draco mostraron desconcierto y sorpresa, su idea había sido errónea. Como sabia que el resto de la semana estaría ausente de su trabajo decidió ir a su casa, pero por los hechizos protectores, no podía acercarse a los terrenos de los Weasley, así que merodeaba los alrededores, todo el día, hasta bien entrada la noche. Cuando regresaba a su casa era recibido por unos brazos ardientes y unos ojos que centelleaban en la oscuridad.

Ooooooo

Colin visito a Ginny el sábado por la mañana se sentía sumamente incomodo, pero la chica lo recibió con alegría, se disculpo por la manera tan descortés con la que lo trato.


-Lo siento Colin de verdad, es que me ofusque-se disculpo Ginny por décima vez.

-No te preocupes, pero mi oferta sigue en pie, tu no puedes sola y ese niño o niña necesita a un padre- le contesto Colin que estaba sentado en la cama de Ginny. La chica acaricio su vientre.

-Tiene a su padre, y él se hará cargo, y gracias por querer ayudar-contesto la chica con rotundidad y confianza.

Colin la observo por un momento, su amiga se veía un poco diferente, emitía una luz de felicidad que nunca antes había visto en alguien, eso le hizo darse cuenta que Ginny a pesar de la guerra y que estaba sola sobrellevando ese embarazo estaba feliz. Algo era seguro, confiaba y amaba al padre de su hijo. El conocía muy bien a Ginny, se hicieron amigos desde los once años, el era la que la escuchaba despotricar contra su mala suerte de que Harry no se fijara en ella, y también fue él el quien la consoló cuando Harry se hizo novio de esa tal Cho Chang, era cierto que Ginny en ese momento andaba con Michael Corner, pero él sabia que muy en el fondo de su corazón su amiga seguía enamorada de Harry. Así que la respuesta a la interrogante llego a su cabeza, Colin ya sabia quien era el padre del bebé de su amiga.

Oooooooooooooo

Harry se despertó el sábado con un fuerte dolor de espalda, hacia tres días que habían dejado el hotel muggle, y eso por que descubrieron que el hotel solo albergaba a personas que amaban a su mismo genero, ósea a puros gays, y él estaba teniendo demasiadas citas que rechazar, decidieron que lo mejor para Harry y sobretodo para su integridad física y sexual, era mejor largarse de ahí, así que habían terminaron acampando en un páramo desierto. Solo contaban con una cama plegable que por supuesto era ocupada por Hermione que ya estaba a punto de cumplir los ocho meses de embarazo.

Sus amigos no se lo habían dicho, pero habían tomado la decisión de tener a su hijo en un hospital muggle, ya que al presentarse en San Mungo, todo el mundo vería aparecer a Harry Potter, lo que traería mas problemas, claro que el chico podía no ir al alumbramiento, pero entonces los otros dos serian atacados a preguntas sobre él, además de que Hermione y Ron querían que su amigo estuviera con ellos en ese día tan especial, ya que seria el padrino del bebé.


-Mi espalda me esta matando- comento Ron en voz baja.

-Tenemos que conseguir un lugar donde quedarnos- contesto Harry.

Los dos chicos habían Salido a buscar algo de comer, pero la tienda de víveres mas próxima estaba algo retirada, así que los dos iban caminando por la calle principal de un poblado muggle.

-Tienes toda la razón, después de desayunar, nos largamos de aquí-

-Si, por cierto Ron, te quería decir algo-

-Tu dirás-

-Bueno, ya que los horcruxes que estaban escondidos han sido destruidos, creo que debemos esperar a que nazca tu hijo, para seguir con esto, así que si ustedes quieren ir a tu casa por mí esta bien-

Ron se detuvo y vio a su amigo de reojo, el tenia muchas ganas de ver a su familia, pero su regreso no pasaría desapercibido, no lo mejor era regresar después de que completaran la misión.

-No, seguiremos juntos, pase lo que pase.- y sin esperar alguna replica de su amigo, siguió caminando, en dirección a la tienda de víveres.

Harry se quedo parado, le agradaba sentir esa lealtad de sus amigos, pero también tenia ganas de ver a Ginny, pero su fantástica idea de regresar poniendo como excusa el nacimiento del bebé de sus amigos había fracasado. Tenia que esperar a que todo concluyera para poder volver a ver a su Ginny.

Hundió las manos en los bolsillos, soltó un suspiro y siguió a su amigo.
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espero que les haya gustado.descubrieron quien es la novia de Draco ¿no?, bueno les dare una pista, no es de Slytherin, y si es un personaje que ha salido en los libros.
espero que me digan quien piensan que es.
hasta luego.



CAPITULO 7: TERMINANDO CON LOS CABOS SUELTOS.


La última semana del mes de octubre, estaba empezando con el pie izquierdo, pues esa mañana de lunes estaba siendo azotada por una fuerte y torrencial lluvia, provocando que la mayoría de la población de la capital londinense estuviera en casa, viendo la lluvia a través de sus ventanas.

En el número doce de Grimauld Place no era la excepción. Los tres residentes habituales estaban en el salón del segundo piso de la mansión Black, sentados en cómodos sillones verdes, frente a una chimenea que chisporroteaba con intensidad. Por casualidades de la vida ese lunes, era el día libre de Tonks, el cual lo pensaba pasar, junto a su marido paseando por ahí, pero la lluvia no se lo había permitido, así que tuvieron que quedarse en casa. Mientras que Ginny, se había quedado obligada por Tonks y Remus, ya que al irse al hospital no se aparecería dentro de dicho hospital, si no en el callejón, provocando que tenia que hacer una caminata de por lo menos tres calles. Y si hacia eso podría coger alguna enfermedad respiratoria, y como su estado era delicado no podía estar tomando cualquier poción, que pudiera dañar al bebé. Así que ha regañadientes acepto quedarse en casa, donde haría el mal tercio a los dos tortolitos que estaban junto a ella.

Las gotas chocaban con extrema violencia en los cristales de la mansión, Ginny se puso de pie y se acerco a la ventana, había vaho en el cristal, la chica limpio un poco la superficie, miro hacia fuera, la calle era casi imposible de ver por la intensidad de la lluvia. Ginny recargo un poco la cabeza en el cristal sucio, se olvido que no estaba sola en la habitación, y dejo que su mente vagara por los laberintos de la memoria, situándose sobre todo en los recuerdos felices de su relación con Harry, de ese primer beso, de sus largas conversaciones en la sala común a la mitad de la noche, de esos silencios tan elocuentes, en los que solo se quedaban abrazados, trasmitiéndose su mutuo cariño sin palabras, o de esa mágica noche, donde no solo sus cuerpos se unieron si no que también le dieron forma y vida al pequeño ser que en ese momento se movió en el vientre de Ginny, ella lo noto y una sonrisa se dibujo en su rostro puso una mano en el lugar donde su hijo había hecho el movimiento, pero inmediatamente después sintió otro movimiento en el lugar opuesto de donde tenia su mano. Ella frunció un poco el ceño, se le hizo curioso, era como si su hijo quisiera jugar.

Ginny estaba tan metido en sus recuerdos y cavilaciones, que se llevo un susto de muerte cuando Remus hablo:

-No es bueno que estés tan tanto tiempo cerca de la ventana, hace frió, ven siéntate junto al fuego-

La chica que había girado con rapidez la cabeza, le sonrió un poco. No se separo de la ventana, por que su atención fue captada por la imagen de dos personas que en ese momento estaban tomadas de la mano, esa extraña y peculiar pareja, que la hacían reír, reflexionar y de vez en cuanto sentir una punzada de envidia. Ella era testigo del amor que se prodigaban, de un amor que mas allá de prejuicios, o del dolor, tenia como base la compresión de Remus y la fuerte obstinación de Tonks. Ambos le despertaban una extraña ternura (¿o era el embarazo?) él tan calido y sereno como un prado en una mañana de primavera, y ella tan alegre y curiosa como un gato en un acuario. Se alejo de la ventana, pero no se acerco al sillón, sino a la puerta, ellos merecían estar solos.

-Mejor me voy a mi habitación y dormiré por un largo rato, pero traten de no hacer tanto ruido- les dijo con voz lisonjera y les guiño un ojo antes de salir del salón. Tonks le sonrió y Remus simplemente desvió la mirada.

Cuando la puerta se cerro, Tonks se abalanzo sobre Remus, provocando que el cayera de espaldas sobre el sillón riéndose un poco, ella se acomodo mejor sobre él, recostó su cabeza en el pecho de Remus, podía escuchar el acompasado ritmo de su corazón, sentía su respiración en el cabello, el cual le hacia cosquillas en la nariz a Remus de tan corto que estaba, el suave olor a chicle de fresa le inundaba su sentido del olfato. Tonks levanto la cabeza y lo comenzó a observar con detenimiento, sus prematuras arrugas, sus labios delgados, sus ojos cansados y serenos, lo quería tanto que hasta le dolía, con los dedos índice y medio de su mano derecha, recorrió con suma suavidad el rostro de su esposo.

-Te quiero, Remus- su voz apenas si era un susurro.

Remus, lo tomo por los brazos, la jalo un poco mas hacia su cara, la apretó un poco mas y la beso.

-Y yo a ti con todo el corazón.-

Se volvieron a besar olvidando por completo, a las calidas llamas que danzaban en la chimenea y el repiquetear de la lluvia en las ventanas.

Ginny que estaba en su habitación, podía escuchar solo unos tenues ruidos de muebles que rechinaban. Sonrió con malicia.



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En una habitación de la elegante mansión Malfoy, estaba una mujer de largos cabellos negros, sentada frente a un amplio ventanal, estaba cubierta por una fina bata de seda negra, uno de sus pies descalzos estaba apoyado en el asiento de terciopelo negro de la butaca, con su mano derecha sujetaba su rodilla flexionada. Estaba absorta mirando a través del cristal a una suave y tenue lluvia, todo lo contrario a la impetuosa tormenta que en esos momentos estaba azotando a Londres. Aun le costaba trabajo aceptar el camino que había elegido, no se arrepentía, pero sentía que las cosas estaban siendo llevadas con mucha lentitud, sabia que las lenguas empalagosas que estaban cerca del señor oscuro le aconsejaban, que tomara las cosas con mas lentitud, que no se precipitara como había hecho en el pasado, y el señor oscuro hacia caso a tales idioteces, si ella estuviera a su lado, hacia mucho tiempo que la cabeza de Harry Potter estaría de pisapapeles en el escritorio del señor oscuro. Ya que había sido ella la que lo había encontrado hacia dos semanas.

Su trabajo le había costado, pero como asistente del director del departamento de trasportes mágicos tenia libre acceso a los registros de las apariciones, claro que al día había cientos de apariciones de diferentes magos y brujas, primero tuvo que buscar los lugares mas extraños, sobre todo esos que no tenían una relación con el mundo mágico y sobre todo que fueran lejanos y algo aislados, después busco los nombres de Harry y sus dos amigos y los lugares donde estos se habían aparecido en los últimos días, cotejo la información y vuala. Descubrió que estaban en una pensión muggle en el norte del país. Después de que escaparan trato de hacer lo mismo, y sus pesquisas la llevaran a un hotel de mala muerte en Londres. Pero cuando ella fue los tres se habían esfumado, así que esa misma semana trataría de buscarlos de nuevo.

La puerta del baño se abrió, por ella salía un chico rubio, que se secaba el cabello con una toalla, la chica ni siquiera lo volteo a ver. Había veces en que no soportaba a Draco y esa mañana era uno de esos momentos. Sabia de la misión que el señor oscuro le había encomendado, pero a su parecer estaba dejando muchos cabos sueltos que a larga podrían ser peligrosos, y esa informante podría llegar a ser.


-¿Qué piensas hacer con la chica esa que te esta dando toda la información de la Weasley?- pregunto sin voltear a ver a Draco, este hizo un gesto burlón, creyó notar un tono celoso en la pregunta.

-Todavía no lo decido, tal vez la invite a comer-

-No seas idiota, no me refiero a eso, si no a como le callaras la boca, eres demasiado conocido, así que dudo mucho que se aguarde eso de que sale con el gran Draco Malfoy- lo ultimo lo dijo con sarcasmo mezclado con ironía.

-Fácil, le borrare la memoria-

La chica bajo su pie al suelo con lentitud, se puso de pie y se dirigió hacia donde estaba Draco, que en ese momento se estaba poniendo una camisa blanca de seda, que dejo a medio abotonar cuando vio que su novia se le acercaba, sus andares de pantera negra lo fascinaban. La expresión de la cara de la chica era indescifrable, se detuvo a pocos centímetros de Draco, sus miradas se conectaron, las pupilas de la chica se dilataron un poco, con una mano comenzó a rozar la parte mas sensible de la masculinidad de Draco, él arqueo una ceja y sonrió de lado, pero su expresión se torno en una de dolor y sorpresa, cuando su novia le tomo a su amiguito con fuerza.

-Piensas más con esto- apretó un poco más- que con la cabeza, borrarle la memoria no será suficiente, por que estoy segura que a estas alturas medio hospital sabe que sales con ella, así que se les haría muy raro que de un día para el otro ella se olvidara de su relación contigo.- lo soltó y sin separarse de él, continuo- lo mejor será que la tengas dominada con un imperius así, podemos seguir usándola, pero asegúrate de que la Weasley no te vea, que ella crea que solo es chisme de esa tal Mary, ¿entendido?-
-Claro- su expresión era de indignación- aun no entiendo como nadie sospecha de ti, con lo fría que eres-

-Yo no soy fría y eso te consta, lo que pasa es que soy racional y practica, así de simple. Aprende esto Draco, siempre hay que estar con los ganadores o con los que la mayoría de la gente cree que son ganadores-

La chica comenzó a acariciarlo de forma melosa, como queriendo compensar su acto violento, Draco se alejo no era tan fácil que la disculpara como ella quería demostrar, termino de abotonar su camisa y tomo un abrigo negro del perchero.

Estaba a punto de salir de la habitación cuando la chica volvió a hablar.

-No regreses tarde-

-Regresare cuando quiera, Chang- y azoto la puerta.

Cho Chang, se cruzo de brazos, sabia que no seria fácil que Draco la disculpara, pero le gustaban los retos, así que esperaba que Malfoy no regresara tan tarde, por que tenia muchas ideas de
como obtener su perdón.


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Draco Malfoy estaba sumamente enojado por la forma en la Cho lo trato, como un mero semental sin cerebro, pero después de todo su idea no era tan mala, claro que era la primera que le había llegado a la cabeza por que ya no soportaba a la tal Mary Rótterdam, que todo el tiempo quería estar encima de él, además que ya había obtenido toda la información posible acerca de Ginny Weasley, si, era verdad que no se esperaba que el padre de su hijo fuera ese tal Creevey, que ahora recordaba muy bien, claro que si, era ese que seguía a Potter por todas lados con una cámara de fotos, va , que patético.

No había ido a ver a Lord Voldemort, por que quería llevarle algo mas sustancial, pero la empalagosa de Mary, ya no le decía nada de utilidad, por eso había decidido borrarle la memoria sin ponerse a pensar en las variantes que eso pudiera ocasionar.

La suave lluvia se había disipado, solo quedaban unos cuantos charquitos en el jardín de los Malfoy, como prueba de que había llovido. Draco ya se había calmado un poco, caminaba con paso mas lento, por un camino de piedras blancas, que en algunas partes tenia un poco de musgo. Una parte de su cerebro le gritaba que Cho tenia razón, que era mejor seguir con la farsa, con el gran alivio de tener dominada a la insoportable esa, pero su orgullo le decía otra cosa muy distinta, que ella lo trataba como un mero títere, justo como había tratado a Cedric Diggory, para ser la envidia y el centro de atención al ser la novia del campeón de Hogwarts, y luego también como lo había hecho con el idiota de Harry Potter, ese que decía que había visto regresar al señor oscuro, ese que era el símbolo de la esperanza. Una sonrisa burlona se formo en su delgada boca, al recordar que después de todo Potter la había hecho a un lado, al parecer no era tan tonto y se dio cuenta de cómo era en realidad la adorable y frágil Cho Chang.

Cruzo la verja que llevaba a la calle, la cerro con cuidado, dirigió su mirada hacia el amplio ventanal de su habitación, donde a lo lejos se podía ver una silueta femenina, cubierta con una bata negra. Le dio la espalda a su casa y con un crack desapareció.


Después de unos instantes, la figura de Draco Malfoy se materializo en una calle cercana al hospital San Mungo, en cuanto apareció, solo bastaron unos segundos para que quedara totalmente empapado, por que la lluvia no había cesado nada. El cabello rubio se le pego a la cara, el leve descenso de su enojo desapareció. Camino lo mas rápido que pudo hasta la tienda tras la cual se ocultaba el hospital, era el único lugar donde se refugiaría, ya que no pensaba entrar en algún establecimiento muggle. En cuanto llego al vestíbulo saco su varita y seco su ropa. Cuando ya estaba seco, comenzó a fijarse en el lugar, el cual estaba desierto, solo estaba la joven de la recepción, que no era Mary Rótterdam. Con paso seguro se acerco al cubículo, la joven lo reconoció enseguida, era el fantástico pretendiente de la odiosa Mary, por la mirada que la recepcionista le dedico, Draco se dio cuenta que Cho tenia razón, medio hospital sabia de la supuesta y nueva relación amorosa de Mary Rótterdam, así que tratando de ocultar su molestia, pregunto por la informante empalagosa, la recepcionista le dijo que estaba con unos pacientes, pero que en diez minutos quedaba libre, así que Malfoy sin dar la gracias, se fue a sentar a una butaca de la mini sala de espera.

La recepcionista le mandaba una que otra mirada disimulada, no podía entender como un hombre como ese se había fijado en la babosa de Mary, la joven dejo salir un suspiro de resignación y continúo con su trabajo. Justo diez minutos después, se oyeron voces y pasos que descendían por la escalera, por el pasillo aparecieron tres personas una de las cuales era la que esperaba Draco, venia acompañada por un matrimonio de ancianos.

-Los espero aquí la próxima semana- decía Mary en voz muy alta, y muy cerca del oído del anciano.

-Si, aquí estaremos- le contesto el anciano con voz también muy alta. Él y su esposa, sin mirar a Draco salieron del hospital, para internarse en la copiosa lluvia. Mientras que Mary, le daba un expediente a la recepcionista, esta le hizo una señal con la cabeza, Mary volteo hacia donde le señalaba la joven de la recepción. De inmediato se dibujo una enorme sonrisa en su rostro. Draco se puso de pie y se acerco a ella.

-Vaya, que sorpresa, ¿Qué haces aquí tan temprano?- dijo Mary, con voz que trataba de ser sensual.

Draco sonrió, pero no con Mary, si no por que se dio cuenta que esa mujer jamás tendría el tono sensual y enigmático de Cho.

-Nada, solo tenia ganas de verte, ¿Qué eso es malo o esta prohibido?- su tono si era sensual.

Mary lo miro con fijeza, ese hombre le atraía en exceso, quería sentirlo, probarlo, sentirse sometida a él, pero Draco siempre la evadía, con la frase hueca de no quiero precipitarme.

-Claro que no, tu puedes venir cuando quieras-

La recepcionista los veía como si estuviera viendo la novela romántica del momento, algo que noto Draco, así que tomo del brazo a Mary y se encaminaron hacia el despacho privado de la medimaga, dejando a un espectadora de la mas frustrada. Mientras caminaba, Draco miraba a todos lados, no quería que Ginny o Colin lo vieran con Mary, así que caminaba muy aprisa. Mary interpreto esas prisas, como meras ansias de querer estar a solas con ella. (Pobrecita).

Llegaron hasta el despacho privado de Mary, en cuanto cruzaron la puerta, la medimago se le abalanzo, besándolo con torpeza, Draco estuvo a punto de empujarla, pero se contuvo, con un brazo la rodeo, mientras que con su mano libre, sacaba la varita con disimulo, sin que la chica se diera cuenta, el le lanzo un imperius. De inmediato la mirada de Mary, se desenfoco y su expresión era atontada. Draco se limpio la boca con la manga de su abrigo.

-Así me gustas más, veamos, no le dirás nada a Ginebra Weasley sobre mí, ni que pregunte por ella, también quiero que busques mas información sobre ella y me la des, nos veremos cada tres días en el café que esta a dos calles de aquí y nadie lo debe de saber, actuaras como siempre lo has hecho,¿entendido?-

Mary asintió con la cabeza, cual muñeca de trapo.

-Bien, pues empieza.- los ojos de Mary recuperaron un poco su lucidez, sin decir nada salio del despacho. Draco se sentía mas ufano que nunca, acaricio su varita antes de guardarla en el bolsillo interior del abrigo, espero unos momentos más y también salio del despacho para poco después salir del hospital, cuando paso por la recepción, para su suerte esta estaba vacía. Al salir a la calle, la lluvia ya había aminorado su intensidad, subió las solapas de su abrigo y se encamino hacia el callejón que generalmente usaba Ginny. Cuando llego al final del callejón se desapareció.

Ese día Draco no regreso a su casa, para frustración y consternación de Cho Chang.


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La mañana del martes, encontró a Draco Mlafoy en la casa de su amigo Gregory Goyle, estaba tumbado en un sillón, se incorporo un poco para sentarse, sentía un dolor de cabeza infernal, sus ojos grises le ardían un poco, con torpeza se puso de pie, se tambaleo un poco cuando choco contra algo fofo que estaba tirado en el suelo, bajo su mirada y tratando de enfocar se encontró con su otro amigo Vincent Crabble. Lo salto y se dirigió hacia una mesita que tenia unas bebidas, tomo un vaso y se sirvió algo de agua. Su aspecto era caótico, su siempre arreglado cabello estaba despeinado, su camisa estaba fuera de su pantalón, tenía unos cuantos botones desabrochados y no tenia zapatos.

Se llevo una mano a la cabeza, como tratando de aminorar el dolor, apretó sus ojos al captar la luz del sol que entraba por un resquicio de las cortinas. Imágenes confusas le llegaban a su cerebro, chicas que lo besaban por todo el cuerpo, whisky de fuego, mas chicas, mas bebida. Ahora recordaba se había de juerga con sus amigotes. Bueno eso era mejor que regresar a su casa y someterse de nuevo a Cho, claro que las formas en que esta lo sometía le encantaban, pero quería decirle sin palabras, que todavía estaba molesto por la forma en que lo trataba, así que decidió visitar a sus amigos.

Regreso al sillón, se sentó y siguió bebiendo agua. Trato de aislar el dolor de cabeza, concentrándose en la misión que tenía en las manos, recordó que ya había sometido a Mary a la maldición imperius, solo había pasado 24 horas, así que no creyó que la chica tuviera mas información, se levanto de nuevo, sin despertar a sus amigos y a las chicas que dormían tan placidamente con sus encantos al aire, salio de la habitación, antes de salir de esa casa tomo una ducha rápida, para despejarse mas, cuanto se estaba vistiendo, sintió que la marca que tenia en la mano izquierda le quemaba, la miro, la marca estaba al rojo vivo, se puso aprisa su abrigo y se desapareció.


Después de unos instantes, la figura de Draco Malfoy se materializo, en las cercanías de una antigua mansión, que estaba tras un pequeño bosquecillo, una corriente fría se sentía en el ambiente, metió sus manos en los bolsillos de su abrigo y atravesó el bosquecillo. Llego ante una puerta de madera finamente trabajada, antes de tocar del interior de su saco una mascara de color negro, se la puso y acto seguido toco la puerta.

Esta se abrió despacio, sacando unos chirridos a los goznes que estaban algo oxidados, Draco traspaso el umbral en el vestíbulo estaban unos cuantos mortifagos, a dos de ellos los reconoció al instante, eran su tía Bellatrix y su antiguo profesor de pociones Severus Snape.

Su tía se le acerco de inmediato, lo tomo de un brazo para llevarlo a un rincón.

-¿Por qué no habías venido y por que tardaste tanto?- su voz era con un gruñido amortiguado por el enojo.

-Tenias cosas que hacer- se soltó del agarre de su tía- cosas que el señor oscuro me pidió, así que si no es molestia, déjame en paz.

Por las rendijas de la mascara, destellaron los ojos oscuros de Bellatrix.

-Espera aquí, le avisare al señor tenebroso que ya llegaste- se dirigió hacia la escalera, subía con garbo los escalones desvencijados, la antigua mansión de los Crouch, estaba siendo utilizada como escondite de Voldemort. Draco siguió con la mirada a su tía, hasta que esta salio de su campo de visión. Dirigió entonces su mirada hacia Snape que estaba sentada en una butaca cerca de una puerta. Se dirigió hacia él.

-Buenos días, Severus- hacia mucho que Draco había roto el hielo con Snape.

-Buenos días, Draco, espero que esta vez le traigas mejores noticias al señor oscuro- dijo Snape con su empalagosa y burlona voz.

-Eso es algo que el señor oscuro decidirá-

En ese momento reaparecía Bellatrix, se acerco a los dos hombres.

-Te esta esperando- le dijo a Draco, este asintió con la cabeza y sin decir mas, subió las escaleras.

Lord Voldemort estaba de pie tras una butaca, sus blancas manos tomaban el respaldo de la butaca. Después de una semana tendría una información que tal vez solo talvez le ayudaría a destruir a Harry Potter. Dos golpes en la puerta lo sacaron de su ensoñación.

-Adelante-

Draco abrió la puerta, cruzo el umbral y de inmediato hizo una reverencia, se quedo en esa posición hasta que Lord Voldemort hablo de nuevo.

-Acércate y cierra la puerta-

Malfoy obedeció, cerro la puerta y se acerco con lentitud hacia su señor.

-Bien, ¿Qué noticias traes?-

-Mi señor, la chica trabaja en San Mungo,-

-Eso ya lo se-lo interrumpió Voldemort con un dejo de impaciencia.

-Si mi señor, pero al parecer ya no tiene contacto con Harry Potter, ya que según me han dicho esta embarazada de un compañero de trabajo-

Ante la noticia los ojos rojos de Voldemort se abrieron un poco mas, eso no se lo imaginaba, pero algo no le terminaba de convencer.

-¿Estas seguro que ese hijo es de su amigo y no de Potter?-

-Bueno, mi señor la verdad es que la fuente que me lo dijo esta muy segura de que si, Creevey es el padre-

Lord Voldemort camino hasta la ventana que estaba cubierta por la gruesa cortina de terciopelo, la levanto un poco, unos rayos sutiles del sol se comenzaban a colar por la altas y amarillentas copas de los árboles.

-Bien, al parecer mis deducciones estaban erradas, pero para estar seguros- se giro para ver a Draco- pregúntaselo al tal Creevey.

-Si mi señor- Draco iba a dar un paso para irse, pero la voz fría de Lord Voldemort lo detuvo.

-Dime Draco, ¿Qué has hecho con tu fuente de información?-

-La tengo controlada con un imperius, puede que todavía sea de uitilidad-

La boca de Voldemort se contorsiono en una sonrisa burlona.

- ¿fue tu idea, o de Cho?-

Draco bajo la mirada, y apretó un poco los puños.

-De Cho, mi señor-

Una risa fría lleno el ambiente.

-Retírate-

Draco obedeció, salio de la habitación con la risa fría de Lord Voldemort tatuada en sus oidos.



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Colin Creevey estaba laborando en San Mungo, ese martes. Estaba de ronda, con unos cuantos estudiantes mas, Cuando visito a Ginny el pasado sábado, jamás se imagino que descubriría el secreto de su amiga, ¿Cómo era posible que Harry fuera el padre del bebé de Ginny?, si según andaba perdido o escondido desde hacia dos años, bueno en alguna escapada pudieron haberse encontrado. Estaba tan perdido en sus pensamientos que no noto que sus demás compañeros y su medimago instructor ya habían abandonado la habitación donde él todavía estaba parado. El paciente lo veía con cara de extrañeza.

-Disculpe, joven-

Colin ni en cuenta, el paciente insistió.

-Disculpe- dijo con mas fuerzas, pero Colin seguía vagando por el infinito, así que el paciente desistió le dio la espalda y trato de dormir. El cerebro de Colin trabajaba a marchas forzadas, sabia que lo que la información que ahora poseía podía ser muy peligrosa sin llegaba a oídos de algún mortifago, ahora entendía muy bien el silencio de Ginny, un silencio que ahora compartiría con ella, el secreto de la paternidad de Harry, estaba seguro por que no pensaba abrir la boca. Ahora su fuerte convicción de estar al lado de Ginny se había arraigado más.

Pero lo que no sabía Colin es que un chico rubio, pronto estaría planeando su secuestro.

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que tal ehh, esto se pone bueno, por cierto quiero felictar a Magiccat por que le atino al nombre de la novia de draco.gracias, espero que mas tarde subo el octavo capitulo.
CAPITULO 8: NUEVAS MEDIDAS DE SEGURIDAD.

En el último día de octubre, se cumplía un mes más de gestación del primer hijo del joven matrimonio Weasley, ambos estaban muy ilusionados con la llegada de su hijo, claro que junto con la alegría y la ilusión, también estaba la incertidumbre y el miedo a lo desconocido, por que no tenia ni una idea a lo que se iban a enfrentar. Ron le decía a menudo a Harry que prefería luchar contra diez mortifagos a la vez, que cambiarle el pañal a un bebé, lo que provocaba las fuertes risas de Harry. Hermione por su parte, no le tenia tanto horror al cuidado del bebé, pero si al momento del nacimiento de este. Y solo faltaba un mes para que el embarazo llegara a su fin, tenia una clara idea de cómo traería a su hijo a este mundo, hacia algunos años su madre se lo había explicado, en aquel momento pensaba que el día en que ella se convertiría en madre, estaba todavía muy lejano, que equivocada estaba. Pero no le decía nada a Ron, por que no quería ver en el rostro de Ron la misma expresión de horror que sabia se dibujaba en su rostro cuando pensaba en el momento del alumbramiento.

Después de estar dos días en un páramo desierto en los cuales, Hermione tuvo el tiempo suficiente de pensar, sobre todo en los movimientos que tendrían que hacer a partir del momento en que habían decidido que esperarían a que el bebé naciera, lo cual agradecía mucho, ya que no podía ir saltando por ahí, con un vientre de ocho meses de embarazo. Había tenido la grandiosa idea de hospedarse en un hotel muggle de al menos tres estrellas, ya que su última experiencia en un hotel muggle no fue muy agradable sobre todo para su amigo. El tiempo también le había alcanzado para pensar en el ¿Cómo? Los habían encontrado en aquella pensión, y la respuesta que le dio su privilegiado cerebro, no le gusto mucho, aunque sabia que era la mas coherente, uno de los múltiples infiltrados en el ministerio de magia, había estado inspeccionando sobre sus apariciones, y eso era verdad, no tardarían mucho en encontrarlos de nuevo, por eso había ideado salir de ese páramo de una forma totalmente muggle, habían caminado hacia el pueblito donde Ron y Harry conseguían comida, ya ahí tomaron un autobús que los llevo hasta Liverpool, lo que fue un viaje de varias horas, en las cuales el mas impaciente fue Ron, que creía que esa precauciones eran innecesarias, pero cuando su esposa lo miro de forma tan imperativa, se callo la boca. Y después de eso habían decidido no usar la magia muy a menudo, ya que el ministerio podía detectar la manifestación mágica, así que tendrían que aparentar lo mejor posible ser tres muggles mas.

Y así fue como llegaron a ese hotel de tres estrellas. Hermione estaba tomando un baño mientras Ron acomodaba, algunos artículos personales, Sobre el tocador, mientras Harry estaba tendido en la cama, mirando la televisión que había en la habitación, de vez en cuando seguía con la mirada a su amigo, y se reía un poco.

-Cállate Harry, que ya te veré a ti cuando te cases y estés esperando a tu primer hijo- dijo el pelirrojo de mal humor. Pero con eso le callo la boca a su amigo, la verdad es que él no había pensado en casarse o de tener hijos, por que no sabia si sobreviviría al ultimo enfrentamiento que tendría con Lord Voldemort. Se incorporo de la cama y se sentó en la orilla, su semblante se había opacado un poco por el comentario de su amigo, que no daría él, por estar en ese momento con su Ginny, y tal vez haciendo a ese hijo que le auguraba su amigo. Pero no, estaba escondido tratando de encontrar la manera de detener a un asesino psicópata, de verdad que a veces la vida jugaba demasiado chueco.

-Lo siento, no es burla lo que pasa es que jamás me imagine que tú estarías arreglando una habitación, por que si mal no recuerdo, no levantabas ni los calcetines que te quitabas, cuando estábamos en Hogwarts- comento Harry, mirando a su amigo, que en ese momento estaba acomodando unas pequeñas prendas de bebé, en su mochila.

Ron se detuvo en sus labores y volteo a ver a su amigo.

-Bueno es que antes no estaba casado, ni embarazado ¿verdad?- y sonrió pero solo por un momento por que después su gesto se hizo serio, dejo lo que estaba haciendo y se sentó junto a su amigo- además por el momento es lo único que puedo hacer- se miro la manos- ya que no puedo mantener a mi esposa e hijo.-
Harry se sorprendió por lo último que dijo su amigo.

-Pero de ¿Qué hablas?-

Ron se puso de pie y se acerco a la ventana, dándole la espalda a su amigo.

-No finjas sabes muy bien a lo que me refiero, desde que emprendimos este viaje, son ustedes los asumen los gastos, y ahora con el embarazo, es Hermione la que ha comprado toda la ropa del bebé y la que ella usa, además, será ella la que pague el hospital donde nacerá nuestro hijo- se quedo en silencio, Harry observo como los puños de su amigo estaban apretados en señal de frustración. Harry había escuchado muchas veces las quejas de Ron con respecto a su situación económica, pero jamás lo había visto tan afectado.

En ese momento la puerta del baño se abrió, Hermione estaba enorme, tenía los pies hinchados, y caminaba con algo de dificultad, pero su semblante era de felicidad. Ron se acerco a ella y le ayudo a caminar y a sentarse en la cama junto a Harry, este la miraba con sorpresa, pues era la primera embarazada con la que tenía contacto directo, había visto a las amigas de su tía Petunia, embarazadas, pero jamás se imagino todos los cambios que sufría una mujer en ese estado. En los primeros meses del embarazo de Hermione se reía de sus cambios de humor y de cómo sacaba de quicio a Ron, pero ahora que la fecha del nacimiento del bebé se acercaba, su amiga le inspiraba una sensación de respeto y ternura, ya que se había dado cuenta que no era nada fácil traer un hijo al mundo.

-Estoy muy cansada, ya me quiero dormir- comento la chica con voz soñolienta, para después soltar un gran bostezo, Harry entendió la indirecta.

-Ya entendí, me voy, que duerman bien.- se levanto de la cama, pero antes de salir de la habitación Hermione, dio un gritito de emoción.

-Ven Ron, el bebé se mueve- el pelirrojo se acerco a su esposa, ella le tomo la mano y la puso en el lugar donde su bebé, al parecer estaba pateando- ¿lo sientes?- pregunto.

En la cara de Ron se dibujo una sonrisa algo tonta, cuando sintió a su hijo, Harry jamás le había visto esa expresión, estaba mas fascinado con sentir a su hijo, que cuando vio por primera vez la saeta de fuego de Harry. Una vez mas Harry se sintió fuera de lugar, como alguien totalmente ajeno, a la situación que vivían sus amigos, salio de la habitación, cosa que sus amigos ni siquiera notaron, por que se estaban mirando y sonriendo como un par de tontos. Al parecer la frustración de Ron se había esfumado por el momento.


Cuando Harry entro a su habitación, la cual estaba oscura, ni siquiera prendió alguna lámpara, se dejo caer en la fría y solitaria cama, se quedo así boca arriba, pensando en Ginny, sin imaginarse que su hijo en ese momento le estaba provocando un tremendo antojo de fresas con crema a su madre.


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El fin de semana se acercaba cuando Draco decidió regresar a su casa, ya que llevaba cuatro días sin llegar a dormir, por alguna razón que no comprendía, su cuerpo le exigía buscar a Cho, era una necesidad carnal, que le nublaba toda la racionalidad, así que dejo que sus instintos básicos lo guiaran de nuevo hacia esa mujer.

Cho estaba parada frente al amplio ventanal de la recamara de Malfoy, viendo hacia el jardín, esperaba que de un momento a otro la figura de Draco, emergiera de las sombras de la noche, y lo guiaran de nuevo hacia ella. Era casi media noche y él no llegaba, Cho se acariciaba los brazos, hacia un poco de frió y ella solo llevaba puesto el camisón de finos tirantes color púrpura. Pero en el momento en que ella se iba a girar, para ir a la cama, la sintió, esa energía que emanaba Draco que se expandía como ondas de sonido que solo Cho percibía. Draco que se había aparecido en el salón de su casa, entro a su habitación cual fantasma, de inmediato noto en medio de la oscuridad la silueta felina de Cho, sentía todo su ser vibrar conforme se acercaba a ella. Cho giro para verlo de frente, bajo sus brazos, él se acercaba, la luz de la luna hacia que su cabello rubio brillara un poco. Draco se detuvo a unos cuantos centímetros de la chica, de inmediato su piel se erizo, cuando por su nariz entro el abrumador olor a lavanda que desprendía Cho, ese olor que él siempre llevaba impreso en la piel, que había dejado de percibir la primera noche que no durmiera con ella, pero que ahora lo envolvía embotándole totalmente la razón.

Draco puso una de sus manos en la cintura de Cho, mientras que la otra le deslizaba los finos tirantes del camisón en su hombro izquierdo, los dos se miraban fijamente, las pupilas de Cho se contrajeron un poco cuando noto que la mano que Draco tenia en su cintura ascendía por la suave tela en dirección a uno de sus ansiosos pechos, abrió un poco la boca cuando sintió el fuerte apretón de la mano de su hombre. Draco se acerco al hombro que había desnudado, lo beso con suavidad para luego morderlo un poco, los maullidos estaban atorados en la garganta de Cho. La mano libre de Draco, se deslizo por la suave tela en dirección a la pierna de Cho, que en cuanto sintió las puntas ardientes de los dedos de Malfoy se mordió el labio inferior, el chico metió la mano por debajo del camisón para llegar a la prenda intima de Cho, la cual la deslizo con lentitud, acto seguido empezó a explorar la parte mas intima de la feminidad de la chica, abandono el hombro para seguir con el cuello de la chica. Esta quería tomar las riendas de la reconciliación, pero sabía que esa vez tenía que dejar que él, la sometiera. La mano que estaba apretando el pecho de Cho, ascendió hacia los tirantes del hombro derecho, los deslizo, retiro sus manos para ver como el suave camisón caía al suelo, ese momento lo aprovecho Cho, para comenzar a desvestirlo, Draco solo se saco los zapatos, primero el pantalón y después la camisa, pero antes de empujarlo a una butaca cercana lo desprendió del bóxer negro.
En cuanto Draco se sentó, Cho se acerco al amigo ofendido de Draco y comenzó a besarlo con lentitud, y al parecer el amiguito acepto sus disculpas sin reparos, Cho intensificó las caricias y los besos, Draco se aferraba a los brazos de la butaca, si la chica no se detenía, el podía explotar. Así que la tomo de los hombros para separarla de su amigo. La incorporo y la hizo sentarse sobre él, en cuanto se fusionaron, los maullidos de gata de Cho salieron al exterior, el la tomaba con fuerza de las caderas, mientras ella llevaba el ritmo, le besaba los pechos que se movían con intensidad. Hasta que ella se bajo, lo miro con elocuencia, le dio la espalda y lo miro por encima de su hombro, sus ojos centelleaban, Draco se levanto y la arrincono contra la pared, esta vez la fusión fue mas violenta, él entro por detrás haciéndola maullar aun mas fuerte.
Intensifico las embestidas, hasta que exploto, así de pie se recargo en la espalda de Cho, su cabello negro estaba pegado a su pálida mejilla, ese olor a lavando volvió a quedar impregnado en su piel, todo estaba arreglado, volvían hacer cómplices, amantes carnales.

Estaban acostados, abrazados, dándose los besos que hace unos momentos se negaron.

-¿Dónde estuviste todo este tiempo?- pregunto Cho, mientras le acariciaba el pecho a Draco.

-Por ahí- fue la escueta respuesta de Draco, respuesta que lógicamente no le gusto a Cho, pero se mordió la lengua.

-Bien y ¿Qué paso con la informante?-

Antes de contestar Draco, hizo un gesto burlón, por que había notado que Cho no había reñido su respuesta anterior.

-Nada, hice lo que sugeriste, pero hasta ahorita no hay nada nuevo-

-y ¿Qué te digo el señor tenebroso?-

El ceño de Draco se arrugo un poco, él no había mencionado que había tenido una reunión con Voldemort, al parecer Cho siempre estaba bien informada.

-¿Cómo sabes que hable con el señor oscuro?- pregunto. La chica levanto la cabeza y lo miro con una expresión de altanería.

-Tengo mis fuentes, pero contesta la pregunta ¿que te dijo?-

Draco no contesto enseguida, tomo un mechón de cabello oscuro, y lo hizo enrollarse en su dedo.

-Nada relevante, solo que quiere confirmar que el padre del hijo de la Weasley sea ese tal Creevey, así que quiere que le se lo pregunte. Eso fue todo-

Cho se volvió a recostar en el pecho de Draco y soltó una risita burlona.

-Aun no puedo creer que esa, se haya metido con ese remedo de payaso, pero en fin cada quien hace con su cuerpo lo que mejor le parezca. Y si el señor oscuro quiere una confesión de Creevey eso tendrá, ¿ya pensaste en como conseguirla?-

-Estoy pensando en eso- contesto Draco con voz ambigua.

Cho esperaba esa respuesta, desde que comenzaron su relación, se habían marcado muy bien el rol que cada uno desempañaba, ella era el cerebro, y él la fuerza bruta.

- Ya tengo la solución, como esa Mary, nos dirá todo lo nuevo que pase sobre la Weasley, tú podrías seguir a ese Creevey, conocer sus hábitos diarios, ya sabes, donde aparece, donde desaparece, sus horarios de trabajo, su casa, etc., así que cuando tengamos esa información podríamos, planear sin errores, su secuestro. ¿Qué te parece?-

-Aja, y ¿Cómo piensas que lo voy a seguir sin que se de cuenta?-

-ay, mi cielo- dijo Cho y soltó un pequeño suspiro de impaciencia- para eso existen la poción multijugos y los hechizos desvanecedores, tú escoges cual quieres usar-

Draco iba a replicar, pero en ese momento, Cho se coloco encima de él, le beso el cuello, mientras que su largo cabello le acariciaba suavemente el pecho a Draco. Estaba lista para el segundo round.


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La mañana del primer lunes de noviembre, despunto fría, incluso se podía ver en las ventanas pequeños cristales de hielo, se notaban las postrimerías del otoño. Y como todas las mañanas de lunes, la gente se resistía a salir de sus calidas camas, para comenzar con otra semana de arduo trabajo.
Pero en la comunidad mágica no solo era la flojera de pararse e irse a trabajar sino, que corrían el grave riesgo de encontrarse con seres, que decían ser humanos, pero que disfrutaban de sobremanera el dañar a los demás, se creían el siguiente eslabón de la cadena evolutiva, ja. Quizás Darwin los pudiera encontrar interesantes, claro si todavía estuviera vivo. La guerra no iba marchando muy bien para el lado de los buenos, si es que así se les podía clasificar, por que aun en el ministerio de magia, donde supuestamente tendría que laborar gente justa y amable, había inmiscuida gente de la peor calaña, que no tenían tatuada una marca tenebrosa en el brazo, y sin embargo buscaban mantener la paz, a base de utilizar los mismos métodos de aquellos a los que querían vencer. Por que el ministro de magia había dado carta abierta, a la nueva directora del departamento de seguridad mágica que no era otra que la cara de sapo Umbridge, si, esa misma que disfrutaba el ver a los infortunados alumnos de Hogwarts que la tuvieron como profesora, como se grababan en la piel frases tontas y ridículas, que escribían con su propia sangre en un pergamino.

Dolores Umbridge, se había sabido mover muy bien después de la destitución de Cornelius Fudge, ya que no solo conservo su antiguo puesto, cuando el nuevo ministro entro en labores, si que a base de ideas crueles y retorcidas que ella, disfrazaba de necesarias, se gano la confianza del nuevo ministro, solo tuvo que esperar un poco mas de cuatro años, para que la nombraran jefa del departamento de seguridad mágica, y para conmemorar tan grandiosa fecha, le había mandado un memorando al ministro, donde le pedía, que autorizara que todos los empleados del ministerio fueran interrogados, para ver si había algún mortifago infiltrado, (los cuales había, pero eran los mortifagos mas inteligentes que estaban al servicio de Lord Voldemort, ósea no seria tan fácil que los descubrieran) así como también el uso de las maldiciones imperdonables, sobre cualquier sospechoso, y la pena capital a todo aquel que se le comprobara que era un mortifago. Y el muy tonto del ministro había aceptado, esa decisión en poco tiempo seria el pequeño copo de nieve que desataría una avalancha.

Cuando la noticia fue difundida en todos los departamentos, solo hubo una persona que se alegro, Cho Chang, que tuvo que ocultar su júbilo, frente a las demás personas que en ese momento movían la cabeza en señal de indignación y disgusto.

Cho sabia muy bien que significaba que una mujer como Umbridge tuviera algo de poder, por que antes de buscar mortifagos en las calles, trataría de controlar a los empleados del ministerio como lo había hecho en Hogwarts. Así que el ministro había dejado en charola de plata la integridad de los cientos de empleados del ministerio, que muy pronto estarían bajo el yugo de la cara de sapo, sus vidas serian observadas con lupa. Sin saberlo el mismo ministro había sembrado una pequeña semilla, que despertaría la revolución en el ministerio, ocasionando diezmarlo más de lo que ya estaba.

Proceso que se podía acelerar, si alguien que en ese momento estaba muy cerca de la cara de sapo, hacia su trabajo correctamente, esa persona que muy pronto pondría el ministerio de magia e n las manos de Lord Voldemort. Dicha persona estaba caminando hacia un de los numerosos elevadores que estaban empotrados en las paredes del ministerio, corrió la puerta de metal, y espero a que el ascensor hiciera su trabajo, con una mano delgada sacudió su fina túnica a la altura del hombro izquierdo, junto a él estaban otros tres magos y una bruja muy anciana, a la que miraba con especial repulsión, la cual aumento cuando la mujer tosió escandalosamente, si todo salía como esperaba, esa mujer y sus contemporáneos tenían los días contados dentro del ministerio de magia.

Se escucho una voz femenina: sexta planta, departamento de trasportes mágicos, que incluye
., el hombre salio del ascensor antes de la voz de mujer terminara de decir su clásica cantinela, iba por un amplio pasillo, pintado de blanco, se podían ver algunas macetas diseminadas por ahí, el hombre se detuvo frente a una puerta de madera, que tenia una pequeña placa de metal donde se leía: Cho Chang, asistente del director del departamento de trasportes mágicos. Toco la puerta dos veces, no estaba seguro si la bruja estaba, por que con eso que ya se había reconciliado con Malfoy, llegaba tarde. Así que se sorprendió un poco cuando una voz femenina, le indicaba que podía pasar, la puerta rechino un poco cuando la abrió, el despacho de Cho, era bastante amplio, la mayor parte de las paredes estaban llenas de mapas del reino unido, en algunas partes se podían ver alfileres cuya cabeza eran de color rojo, y otros de diferentes colores.

La joven bruja estaba sentada detrás de un escritorio bastante ordenado, tenía los codos apoyados en la superficie de la mesa y las manos entrelazadas. El hombre se sentó frente a ella, ambos se dedicaron una sonrisa.

-Felicidades, ya me entere de la buena noticia- comenzó Cho.

-Gracias- dijo el hombre e inclino un poco la cabeza ante la chica- el primer paso ya se ha dado, esa mujer no sabe que gran favor le esta haciendo al señor tenebroso, con sus estupidas ideas-

-Así es, la hora se acerca. Ya sabes lo que tienes que hacer.-

-Claro- el hombre se puso de píe- te avisare como serán los interrogatorios-

-Eso espero- le regreso Cho, el hombre le volvió a sonreír, camino hacia la puerta, su andar era en extremo arrogante, de espaldas anchas y de cabello rubio. Cho pudo ver de nueva cuenta su perfil afilado antes de que cerrara la puerta.

La clásica frase de nadie sabe para quien trabaja no había tenido un mejor ejemplo que este.

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A Ginny le gustaba el clima frió, no sabia explicarlo, pero la sensación de una brisa fría en la cara le hacia sentir viva, si por muy raro que eso suene, ya que al sentir el frió, se daba cuenta que su sangre caliente fluía con libertad por su cuerpo para promocionarle calor, por que hay veces que la gente olvida pequeños milagros maravillosos que habitan en sus propios cuerpos. Y uno de los milagros mas maravillosos, era saber que un nuevo ser crecía en su cuerpo, una personita que llevaba cuatro meses en su interior, por que en los primeros 6 días de noviembre, Ginny cumplía sus primeros cuatro meses de gestación, su vientre había crecido un poco mas, todos los que la veían, se enternecían y querían tocarle el vientre, la pobre pelirroja se sentía como un buda al que le piden deseos al frotarle la barriga.

Se estaba alistando para irse al trabajo, se estaba tratando de poner un pantalón que había comprado en una tienda muggle, especializada en ropa de maternidad, pero la panza le estorbaba un poco, así que tuvo que sentarse en la cama, para ponérselo. Cuando ya lo tenia puesto se levanto y tomo una blusa color canela de la silla que estaba junto a la cama, pero al tomarla vio su reflejo en el espejo de cuerpo entero que tenia en la habitación, se acerco a él, y comenzó a acariciar su vientre. Estaba tan atenta a su reflejo, que no se dio cuenta que una joven de cabello rosa, estaba en el umbral de la puerta que la miraba divertida.

Tonks se aclaro la garganta sonoramente para llamar la atención de Ginny, esta se volteo con rapidez, pensando que seria Remus, pero sonrió cuando se dio cuenta que la era la auror.

-Veo que ese bebé crece muy bien- dijo la auror y entro a la habitación, se sentó en la cama- por cierto en estos días cumplirás cuatro meses ¿no es así?-

Ginny se puso la blusa que era algo holgada.

-Si, para ser exactos el día 6.- tomo el cepillo del tocador y comenzó a cepillarse su rojo cabello. Tonks por su parte le observaba la panza de embarazo, su ceño se frunció un poco.

-¿estas segura que cumples cuatro meses? Parece que en realidad tienes cinco meses- comento muy interesada.

Ginny se sorprendió con la pregunta, claro que estaba segura, podría decir con exactitud la fecha, de cuando tuvo relaciones íntimas con Harry, claro que no podía asegurar que esa misma noche quedara embarazada, pero como futura medimaga, sabia que los soldaditos de los chicos sobrevivían alrededor de 48 horas después de la batalla, calculo que la fecundación se dio a mas tardar en los dos siguientes días, pero la implantación del bebé ocurrió, cuatro días después, así que solo tuvo que sumar 2 +4 y listo. Así que ese seis de noviembre ella cumplía cuatro meses de embarazo, más exacto ni el meridiano de Greenwich.

-Claro que estoy segura, lo que pasa es que mi hijo, esta creciendo muy rápido, eso es todo- dijo la pelirroja, pero Tonks no estaba tan convencida.

-Bueno te creo, pero creo que seria mejor que te revisara un medimago, ya sabes para evitar riesgos y para asegurarnos que el bebé esta bien.-

Ginny termino de cepillarse el cabello, se lo sujeto en una coleta alta, haciendo que sus rizos rojizos se vieran disparejos.

-Tienes razón, hoy mismo pediré una cita con el director del hospital, que es el mejor medimago en estos menesteres.- dijo la chica acariciando su vientre.

Tonks se puso de pie, abrió la puerta de la habitación.

-Vamos a desayunar.-

Ginny asintió y las dos salieron de la habitación con rumbo a la cocina, por el camino seguían platicando, pero ya no del embarazo de la pelirroja.

-Por cierto como están las cosas en el ministerio, con eso de van a interrogar a todos los que trabajan ahí- comento Ginny con interés, después de todo su padre también trabajaba ahí.

Tonks hizo una mueca de disgusto.

-Están cada día peor, todos están disconformes con eso, imagínate en vez de que tomaran medidas en verdad eficaces, para atrapar mortifagos, esa loca dice antes de hacer algo, tenemos que asegurarnos que dentro del ministerio no haya espías, que nos puedan perjudicar, en las medidas futuras que implementaremos para la rápida captura de los mortifagos- dijo Tonks, lo ultimo imitando muy bien la voz dulzona de Umbrigde.

-Bueno algo tiene de razón, todos sabemos que dentro del ministerio hay espías de quien tú sabes, aunque no sepamos su identidad-

-Si Ginny, pero esta mujer desequilibrada, lo único que esta logrando con esto es poner sobre aviso a dichos espías, ya que cuando sean llamados para interrogarlos, pueden usar la oclumancia, o un antídoto del veritaserum y así de fácil se libraran- contesto Tonks de mal humor, tenia razón.

- Y ¿Cuándo empiezan con los interrogatorios?- volvió a preguntar Ginny.

-en una semana, por que por el momento, están consiguiendo a los interrogadores, hazme el bendito favor- dijo Tonks con molestia.

Pero ya no siguieron hablando por que habían llegado a la cocina donde las esperaba un pálido y sonriente Remus.

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!!!!!flash informativo¡¡¡¡
¡que tal!, las cosas empiezan a ponerse mas negras, bueno por cierto, sobre el calendario de una embarazada no estoy segura que sea asi como lo escribi, lo que pasa es que le pregunte a mi mamá, pero me veo con ojos de sospecha asi que no le insisti, espero haberlo atinado.
gracias y hasta el siguiente capitulo.

CAPITULO 9: ALGUIEN ME ESPÍA.

Los pronósticos de Tonks, se equivocaron un poco, ya que los interrogatorios en el ministerio comenzaron después de 10 diez días y los primeros serian los de los departamentos con menos personal, y el que se encargaba de los deportes mágicos. El grupo de interrogadores, estaba compuesto por cinco magos, que no estaban necesariamente capacitados para el trabajo, pero como eran amigos casi íntimos de la flamante directora de seguridad mágica, pues aseguraron el trabajo.

Habían acondicionado una de las viejas salas de la novena planta, la cual estaba dividida en cuatro pequeños cubículos donde iban pasando los trabajadores para ser interrogados. Las preguntas comenzaban siendo las más usuales, el lugar de residencia, el estado civil, numero de hijos, etc. Pero cuando se tocaba el tema de la ascendencia mágica del interrogado, en ese momento las cosas se podían poner feas para el o ella, por una parte si se comprobaba que era un hijo de muggles se le degradada de puesto, ya que según las nuevas normas, los hijos de muggles no tenían suficiente poder mágico como para lidiar con los múltiples problemas que se estaban presentando, en su expediente se ponía una etiqueta de color naranja, lo cual lo marcaba como que un tiempo razonable y por cualquier excusa fuera despedido, ahora bien si el interrogado resultaba ser un mestizo o un sangre pura, su árbol genealógico era estudiado con mucho cuidado, y si se descubría que algún familiar estuvo involucrado o fue acusado de haber estado relacionado con el lado oscuro en la primera guerra, entonces el empleado era considerado como sospechoso a priori de ser un espía.

Pero eso no era todo, ya que en esos diez días, Dolores Umbrigde había logrado que dos nuevas leyes se aprobaran, una de esas leyes actuaba en contra de los semi-humanos, con lo que le cerraba mas las puertas a personas como Remus Lupin y Rubeus Hagrid, el cual casi fue despedido de Hogwarts, sino fuera por la intervención de la Profesora Mcgonaggal, la cual era la directora del colegio, cargo que ocupo después de la muerte de Dumbledore.

La segunda ley, jubilaba de manera obligatoria a todos los magos y brujas mayores de 60 años, así que con esta ley, los magos mas antiguos y preparados quedaban fuera, y sus lugares los ocuparon magos y brujas con muy poca preparación, que no tenían ni la mas remota idea de las decisiones que tenían que tomar, y lo peor del asunto es que se estaban dejando llevar por el asistente de la directora del departamento de seguridad mágica.

Y si eso no fuera suficiente, desde que comenzaron los interrogatorios, el ambiente en el ministerio se hizo mas pesado y difícil, a unos cuantos se les había cruzado por la cabeza, el renunciar, pero al hacerlo lo único que provocaron es que fueran acusados de espionaje, y los mandaran a Azkaban hasta aclarar su situación, con eso aumentaron mas la rabia y la frustración, todos se sentían atados y prisioneros en el lugar, donde supuestamente tendrían que tener depositadas sus esperanzas, el cual poco a poco se estaba hundiendo, era como un enfermo al cual lo carcomía una enfermedad Terminal, pero había alguien que gustoso, muy pronto le aplicaría la eutanasia.


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Los hilos que jalaba Lord Voldemort eran muy extensos, y situados en diversos lugares, uno de esos hilos, uno que el señor oscuro consideraba razonablemente valioso, y eso solo por que podría darle una información sumamente importante, ya que con dicha información podría dar el golpe final a las menguadas esperanzas de la resistencia, de ese grupillo que se hacia llamar la orden del fénix, va, hasta el nombre que eligieron se le hacia irrisorio.

Bueno sea como fuere, dicho hilito estaba merodeando cerca de una casa campirana, que mostraba movimiento desde las primeras horas del alba, se podía ver que la gente que vivía ahí se dedicaba a las labores modestas del campo. Llevaba vigilando esa casa por lo menos desde hacia tres días, ya que ahí vivía Colin Creevey, el cual en ese momento salía por la puerta principal de la pequeña casa, con un balde de aluminio, llevaba puestos unos jeans algo deslavados y unos botas altas de plástico, su cabello castaño estaba oculto bajo una gorra de béisbol, su playera blanca se le pegaba al cuerpo delgado, caminaba con algo de lentitud. Draco que en ese momento tenía encima un hechizo desvanecedor lo siguió a una distancia prudencial, por que era la primera vez que la veía con semejante atuendo. Colin se dirigía hacia un establo, en cuanto entro, Draco casi vomito, por el fuerte olor a animales de granja.

Colin se acerco a una vaca robusta, que lo miraba como resignación y algo de cansancio.

-Buenos días, Cleopatra- dijo Colin y soltó un largo bostezo que incluso lo hizo sentir un pequeño escalofrío- si, ya se que no te gusta, que sea a esta hora de la mañana, pero es que tengo que trabajar en el hospital, así que ándale se buena- Colin tomo un pequeño banco y lo coloco cerca del costado de la vaca, puso el balde debajo de las enormes ubres, se sentó y comenzó a ordeñar a la dulce y comprensiva Cleo.

Un chico rubio que estaba cerca no pudo aguantar más, así que tapándose la boca y nariz salio del establo, en cuanto estuvo al aire libre, Draco hizo varias bocanadas, por poco y chocaba con un hombre robusto, de cabello castaño, era el padre de Colin que iba hacia el establo a buscar a su hijo. Malfoy lo vio entrar y poco después vio salir a Colin que volvía bostezar, miro su reloj de pulsera y regreso a la casa.

Draco se quedo afuera, esperando, casi una hora después volvió a salir Colin, esta vez vestido con un sencillo pantalón negro, y un suéter de cuello alto de color café, se encamino hasta un conjunto de árboles, así que Malfoy se acerco a Colin con paso algo lento, pero con cada paso que daba, desprendía un aroma suave, que él no puede percibir de tan acostumbrado que estaba a ese olor, pero ese olor voló con discreción hacia la nariz chatita y pecosa de Colin, la cual se arrugo un poco al sentirlo, un olor suave a lavanda, se le hizo raro ese olor, se detuvo a medio camino y miro alrededor, ya que no era la primera vez que percibía ese olor, además de sentirse vigilado, podía sentir a alguien que estaba cerca, pero no pudo ver al chico rubio que en ese momento se detuvo a pocos pasos de él. Al no ver a nadie Colin, alzo un poco los hombros y con un sonoro crack desapareció. Draco soltó un débil suspiro, por fin podría irse a casa, claro después de asegurarse que Colin había ido al hospital, así que también desapareció.

Como siempre ocurría se apareció en el callejón, que al parecer era la parada oficial de todos los magos que pasaban por ahí, camino aprisa, salio del callejón y miro hacia su derecha, a unos pocos metros pudo distinguir la cabellera castaña de Colin, lo comenzó a seguir con mayor rapidez, vio que el chico miraba ambos lados de la calle antes de traspasar el aparador de un tienda muggle. Ahora si podía irse a su casa, con un poco de suerte y encontraba todavía a Cho.

Ginny ya estaba en despacho de los internos cuando entro Colin, pero la pelirroja no era la única que estaba en el lugar, ya que también estaba Mary Rótterdam que tenia un semblante algo amarillento y tenia unas ojeras muy marcadas, miraba atentamente y sin disimulo a Ginny, la cual le regresaba la mirada intrigada. Colin se acerco a su amiga y la saludo con un beso en la mejilla, ella ya estaba cambiada, pero espero a que su amigo también lo hiciera.

-Lo que es seguro es que estos turnos, me van a matar- comento Colin, mientras se sacaba el suéter por la cabeza, provocando que su castaño cabello quedara todo revuelto, Ginny se ríe por la estampa que tiene su amigo. El chico se acomoda el cabello con rapidez.

-Ya, no te rías, que yo también te he visto en malas fachas-continua Colin con la broma, se desabotona el pantalón y se saca los zapatos, cuando pone la mano en el cierre del pantalón mira disimuladamente a Ginny, la cual cierra sus ojos y los cubre con la manos, mientras ríe mas histéricamente.

Los dos ya vestidos con el uniforme de San mungo, salen del despacho, cada uno llevo un pisa papeles de plástico color verde en las manos, pero detrás de ellos como una sombra cada vez mas cadavérica, camina Mary, con los ojos fijos en la espalda de Ginny. Algo que por supuesto no dejan de notar Ginny y Colin, después de la ronda de rutina a los pacientes, se separan, ella se va hacia el archivo, donde esta clasificando a los nuevos pacientes, y a los que en los últimos días han sido dados de alto, él asciende al cuarto piso donde lo espera un paciente, que ha sido atacado y que al parecer no tiene memoria a corto plazo.

-o-

El deseo de Draco se cumple, al entrar a su habitación se encuentra con una mujer, que esta terminándose de arreglar, se acerca a ella y la abraza por detrás, poniendo sus fuertes brazos alrededor de la breve cintura, y le beso el cuello. Cho sonríe y se deja besar, echa la cabeza hacia atrás, con una mano acaricia el cabello de Draco, gira un poco la cara y lo besa en la boca. Después de un beso algo pasional se separan, Draco se sienta en la orilla de la cama, y observa como su mujer se sienta en una butaca frente a él, se agacho un poco, para ponerse unos zapatos de tacón alto, mientras se los coloca el escote de la blusa, deja entrever los pechos de porcelana de Cho, en otras circunstancias Draco se abalanzaría sobre ella, pero esa mañana estaba muy cansado, pues casi toda la noche había estado vigilando a Colin. Así que para no caer en tentación, se dejo caer de espaldas en la cama.

Cho termino de ponerse los zapatos, se levanto de la butaca y se coloco frente a un espejo, su reflejo le sonríe en señal de aprobación por su hermoso aspecto. Miro por el espejo el cuerpo tendido de Draco.

-¿Cómo van las cosas con Creevey?- pregunto.

Draco cerró sus ojos.

-Bien, en los diez días en los que lo he seguido, ha hecho las mismas cosas y a la misma hora, bueno a excepción de esta mañana, ya que ha ordeñado a una vaca, no sabes el asco que me dio-dijo Draco, volvió abrir sus ojos, los cuales repasaban el techo blanco de la habitación. Pero de pronto sintió una suave caricia en una de sus piernas. Levanto la cabeza y vio que Cho estaba parada frente a él, con la mano derecha le acaricia, una sonrisa se dibujaba en sus labios carnosos.

-Y todo sigue igual en una semana podremos capturarlo-

Draco se incorporo con rapidez, su cara quedo a la altura del abdomen de Cho, levanto la vista, sus ojos grises brillaron, por un segundo sus ojos se asemejaron a la escarcha que captura por un momento la luz del sol.

-Como quieras- le dijo mirándola a los ojos.

La chica se agacho un poco y lo beso.

-Me voy, te veo en la noche, descansa-

-Eso haré- miro su reloj de pulsera-Creevey toma su almuerzo a una de la tarde- y se volvió a tender en la cama. El sonido de la puerta al cerrarse hizo que girara un poco la cabeza, Cho ya se había ido, dejando en el aire ese olor a lavanda, que se impregnaba cada vez mas en la piel de Draco, haciendo que su propio olor se desvaneciera poco a poco, resurgiendo solo cuando el olor de Cho abandonaba la piel de Malfoy. Volvió a mirar hacia el techo. Poco después sus ojos se cerraron.

-o-

Varias horas después, Colin bajaba las escaleras, con dirección al archivo el cual estaba en la primera planta, iba en busca de Ginny para invitarla a almorzar, ya que desde que descubriera el pequeño secreto de su amiga, había decidido cuidarla mucho mas de que si fuera su esposa, no solo por ella y el bebé, si no también por Harry, ya que el sabia que cuando el joven mago se enterara que iba a ser padre, se sentiría sumamente mal, por haber dejado sola a Ginny y no haber cuidado de ella, durante esa etapa del embarazo, por eso Colin había decidido que el de cierta manera podría ocupar el lugar de Harry, hasta que este volviera.

La puerta del archivo estaba entreabierta, Colin se acerco al resquicio de la puerta, se quedo ahí estático mirando a Ginny que estaba de pie, de medio perfil mostrando con orgullo ese abultamiento en su cuerpo, Colin sonrió, la chica estaba tan entretenida en la montaña de papeles que tenia en frente que no reparo en el chico que la observaba.

El chico abrió un poco mas la puerta, en ese momento Ginny se dio cuenta de su presencia y le sonrió.

-No me digas que ya es la una- dijo la chica con algo de angustia.

-No, pero solo faltan 10 minutos, por eso vine a verte, para que salgamos a comer algo- cuando la palabra comer llego a oídos de Ginny, su bebé se movió con singular alegría en el vientre, la chica sonrió y se acaricio su panza.

-Al parecer no soy la única con hambre, esta bien vamos-

Colin espero a que Ginny tomara la varita que estaba abandonada en el escritorio, y así se encaminaron hacia la cafetería del hospital, pero a medio camino se encontraron con Mary. Eso no le gusto a Colin así que tomo una decisión.

-Mejor vamos a un pequeño restaurante que esta en la esquina de la siguiente calle, la comida que hacen aquí es bastante escuálida y tú necesitas alimentarte muy bien-

Ginny lo volteo a ver, y con disimulo volvió a ver a Mary que seguía estática a mitad de la escalera, ellos era la clase de amigos que se entienden sin emplear muchas palabras.

-Esta bien, sabes tengo antojo de una tarta de manzana- se dieron la vuelta y comenzaron a descender la escalera, pero como ambos tenían el puesto el uniforme del hospital, decidieron pasar antes al despacho de los internos, para cambiarse de ropa. Justo a la una de la tarde Colin y Ginny salieron del hospital.

En la acera de enfrente, estaba un hombre de edad mediana, que vestía un sencillo traje muggle y encima del traje llevaba un grueso abrigo color negro, los rayos del sol, hacían que su cabello entrecano luciera unos destellos plateados. En cuando vio a los dos jóvenes internos, arrugo un poco el entrecejo, desde que comenzara a seguir a Colin Creevey, nunca había salido a almorzar, ya que siempre lo hacia en la cafetería del hospital, al parecer ese día Colin estaba haciendo cosas nuevas.

Cuando los jóvenes, doblaron la esquina, Draco bajo la apariencia de un hombre maduro, los comenzó a seguir, iba a muy pocos pasos detrás de ellos, no lograba escuchar lo que decían por los ruidos de la calles y por los transeúntes que pasaban apurados por la calle, algunos de ellos iban hablando por celular, o conversando en pareja o tríos.

Los vio entrar a un pequeño restaurante muggle, así que él también entro. Ginny y Colin se habían sentado en una mesa que estaba cerca de la una amplia ventana, la cual tenia pintado el nombre del restaurante en la parte exterior. Una joven camarera se les acerco, les tendió uno menús y se retiro. Mientras los chicos miraban con atención el menú, Draco se sentaba en la mesa contigua, la misma camarera se le acerco y le dio el menú, pero Draco no le ponía ninguna atención, trataba de escuchar la conversación de la mesa de a lado.

-No se tú, pero este pollo almendrado tiene muy buena pinta- dijo Colin.

-No me gusta mucho el pollo, prefiero un filete con una buena guarnición- comento Ginny, que leia una y otra vez el menú- además tengo ganas de probar una de esas cosas que los muggles llaman refresco-

-Como quieras, ¿el refresco lo quieres de cola o de sabor?-

-Elige tú-

Colin llamo a la camarera que los había atendido y ordeno la comida. Draco por su parte solo pidió un té helado, ya que no contaba con mucho dinero muggle ($0).

Mientras la comida llegaba, los dos amigos platicaban de cosas triviales, de cosas que de su trabajo o de sus clases.

-No se Ginny, la verdad no se me hace buena idea que sigas viniendo a trabajar, es peligroso en tu estado, además por lo que veo muy pronto no podrás moverte con facilidad.-

-Ya tocamos ese tema Colin, y mientras el director me diga que puedo seguir trabajando lo haré, mi hijo esta bien, además todavía faltan un poco mas de cuatro meses para que nazca-

-Una cosa es lo que diga el director y otra muy distinta lo que sientas tú. Además creo que llevas mas la cuenta, te falta menos de cuatro meses para que nazca, el bebé.-

Y vuelve el burro al trigo.

-Eso no puede ser, solo tengo cuatro meses y medio de embarazo, además cuando el director me reviso dijo que todo estaba bien que mi hijo se estaba desarrollando muy bien, y fin de la discusión- concluyo la pelirroja, al mirar que ya se acercaba la camarera con su comida.

El té de Draco era extraordinariamente largo, ya que duro casi todo el tiempo, en que comieron Ginny y Colin, los cuales ya estaban en los postres, Ginny con su tarta de manzana y Colin con una rebanada de pastel de chocolate. el chico todavía no le había confesado a su amiga que ya sabia su secreto, y la verdad es que no sabia como abordar el tema, ya que sabia que era muy probable que Ginny se enojara. Pero tenia que arriesgarse, ya que quería que su amiga confiara plenamente en él además de que quería hacer sentir a Ginny su completa solidaridad, esa que siempre tuvieron cuando eran estudiantes en Hogwarts. Así que ya era de confensar.

-Por cierto Ginny, te has enterado de las nuevas leyes que se han aprobado en el ministerio- si que mejor forma de abordar un tema, que con uno que indirectamente esta relacionado con el tema a tratar.
Ginny agrio el gesto cundo escucho la pregunta. Las orejas de Draco se irguieron en señal de atención.

-Todo el mundo sabe de eso, esa mujer de verdad que es un monstruo, mira que despedir a los funcionarios con más antigüedad, y esa asquerosa ley en contra de los semihumanos, se hubieras visto la reacción de Remus, te caerías de la silla.-

Así que la chica tenia contacto con Remus Lupin, eso sonaba muy interesante, pensó Draco.


-Si verdad, pero esto es la punta del iceberg Ginny, ya que cuando el ministerio se regularice, seguirán las otras instituciones mágicas, y si de algo estoy seguro es que cuando San Mungo entre en esa regularización, nosotros los hijos de muggles seremos los primeros en ser despedidos-


Que razón tienes, volvió a pensar Draco.

-No digas eso, tu eres un gran mago y serás un estupendo medimago y eso no tiene nada que ver con que seas un hijo de muggles- Ginny le tomo la mano a su amigo- Ya veras que cuando regrese Harry, todo se solucionara, él acabara con Voldemort, y así esas estupidas reformas se detendrán, ya lo veras-

Los ojos de Malfoy se abrieron en todo su esplendor, al parecer esa chica no solo estaba en contacto con Lupin, sino que también con Potter, mmmm.

-¿Cómo estas tan segura que Harry volverá?, según dicen esta escondido, preocupado por salvar su vida que por defender a la comunidad mágica- dijo Colin, tanteando el terreno.

-Por que lo conozco, él no esta escondido esta buscando la forma de destruir a Voldemort, además yo confió en él, por que jamás nos ha fallado- y con disimulo acaricio su vientre, esa fue la señal, para Colin, se lo tenia que decir.

-Hablando de Harry, quería decirte algo- comenzó- espero que no lo tomes a mal, pero ya descubrí.- pero justo en ese momento, Draco se movió mas hacia la mesa contigua, provocando que el olor a lavanda que llevaba en la piel como un tatuaje, se hiciera mas presente, y esa pequeña manifestación se dirigió hacia la mesa donde Colin estaba a punto de echar todo a perder, pero por una alineación de los astros, el aroma le llego a la nariz- que es él el

.¿percibes ese olor?- pregunto Colin y miro hacia las mesas contiguas, en la de la derecha esta un hombre de traje gris, con un vaso vació en las manos.

-¿Qué olor?- pregunto Ginny, confusa.

-Es un olor a lavanda y no es la primera vez que lo percibo, además de que últimamente me siento como que alguien me vigila, no se, es extraño, es mejor que nos vayamos- llamo a la camarera y pidió la cuenta, rechazo el dinero que Ginny le dio, diciendo que él invitaba por esa vez. Algo presurosos salieron del lugar. Draco dejo el vaso y se levanto pero antes de que pudiera salir por la puerta, un fuerte camarero lo detuvo, perdiendo la oportunidad de seguir a Colin y Ginny y de enterarse de lo que había descubierto Colin acerca de Potter.

Mientras que en la calle, Colin llevaba tomada por el brazo a Ginny, mientras que con la otra mano, apretaba su varita que llevaba dentro del bolsillo del abrigo.

-Colin, espera ¿Qué ocurre?, ¿Qué me ibas a decir de Harry?- dijo Ginny deteniéndose a la mitad de la calle, provocando que la gente que pasaba, se disgustara.

Colin se acerco al oído de su amiga. Y le susurro.

-Descubrí que Harry es el padre de tu hijo-

Los ojos de Ginny se abrieron a todo su esplendor.





CAPITULO 10: ALEXANDER.

Noviembre es un mes lleno se sutiles matices, en el se conjugan la parte mas hermosa del otoño, y las primeras muestras de su decadencia. Es melancólico, enigmático, incluso algo místico. Es como si el tiempo regresara para mostrarnos una época romántica, del mundo que se repite cada año.
Si, noviembre, mes que se va como agua entre los dedos. Al menos es lo que piensa una joven pareja, que camina por las calles de Liverpool. Ron y Hermione, caminan tomados de la mano, hace media hora que salieron del consultorio del ginecólogo, que atenderá a Hermione en el próximo parto, esa fue la tercera visita que le hacían en ese mes, la primera para que checara a la chica y al bebé, la segunda por que se presentaron algunas contracciones, pero los tranquilizo diciéndoles que el bebé solo estaba tomando la posición correcta, para nacer y esa tercera para ultimar los detalles, prenatales. Hermione estaba a escasos días de cumplir los nueve meses de embarazo, se sentía algo nerviosa, ansiosa y llena de energía, así que después de salir del consultorio había convencido a su esposo a que caminaran un poco, además de ir a una tienda donde venden muebles infantiles, pues tenían que comprar una cuna. Todavía estaban hospedados en el hotel, pero no siempre iban a estar ahí, además tarde o temprano tendrían su propia casa, y su hijo necesitaba tener donde dormir.

-Dime otra vez, ¿Por qué no te gusta esta?- le pregunto Ron a su esposa, mostrándole una cuna de tosca madera café oscuro. Hermione torcio el gesto.

-Por que esta muy fea, mi hijo no va a dormir en esa cosa- le contesta en un susurro algo molesto. Ron reconoce que la cuna no es una maravilla, pero es barata, él se siente como una hormiga cada vez que Hermione paga algo. Se acerca a ella y la abraza.

-Es barata, no me hagas sentir peor de lo que ya me siento- le susurra con voz llena de pena, la expresión de Hermione se enternece un poco.

-No seas tonto, no estamos en la edad media donde todo lo tenia que proveer el esposo, somos pareja, y cuando uno no puede, ahí esta el otro para ayudar. - le acaricia un poco el pelo.

Ron cede ante tal gesto, en la manos de su joven esposa siempre se convierte en mantequilla.

-Esta bien, pero cuando esto acabe y yo consiga un empleo, te dedicaras solo a nuestro hijo-

Hermione puso los ojos en blanco, ese hombre es mas bruto, no es cierto ese hombre es maravilloso, un chico de boca floja, pero de gran corazón, asiente con la cabeza, pero sabe que no esta dispuesta a quedarse en casa.

Después de una hora, donde escogieron la cuna, e hicieron el pedido el joven matrimonio, estaba sentado en un pequeño parque, donde hay un monumento al famoso cuarteto de Liverpool. Hermione mira muy interesada, las figuras esculpidas en bronce de cuatro chico melenudos, y recuerda con nostalgia, a sus padres, que en cada aniversario de su boda, ponen los viejos discos de los beatles y cantan a todo pulmón la canción !help!. Observa con un poco mas de detenimiento la figura larguirucha y melancólica de Jhon Lennon, y de pronto se acuerda de Harry.

-Últimamente, Harry esta muy deprimido- dice en voz baja, sin apartar la mirada del líder del grupo de Rock.

-Eso he notado, creo que mas que deprimido, esta harto de esconderse, quiere que todo esto termine de una buena vez, y la verdad es que yo quiero lo mismo, ya no soporto estar escondido, no poder usar la magia por temor a que nos encuentren y sobre todo no me gusta el hecho que ni tu familia ni la mía, saben que estamos casados y esperando un hijo-

-Te entiendo mejor de lo que crees, pero me preocupa Harry, no es bueno que este así, creo que no es solo el asunto de la guerra lo que lo tiene así, es Ginny, la extraña, es obvio que quiere verla, saber si ella lo sigue esperando o si ya tiene a otra persona-

En ese momento, Ron se llevo las manos a la cabeza.

-Bueno, si ya tiene a otra persona no la puede culpar, han pasado mucho tiempo separados-

-Que poco conoces a tu hermana, yo creo que lo sigue esperando, pero Harry necesita comprobarlo.- Hermione soltó un pequeña suspiro- y creo que tú se lo tienes que sugerir, eres su mejor amigo, necesita tu apoyo, habla con él y dile que busque a Ginny-

Los oídos de Ron no dan crédito de lo que acaban de escuchar, es raro, para él decirle a un chico, ¡un chico¡, que busque a su hermana, si conoce a Harry muy bien y sabe que mejor partido para su hermana no puede haber, pero esa es una cosa y otra muy distinta es decirle que la busque. Pero tampoco quiere hacer enojar a su esposa, así que accede a medias.

-Hablare con él- solo que no sabe ni cuando, ni donde.


Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Draco Malfoy camina a grandes zancadas, por el pasillo del departamento de trasportes mágicos, esta furioso. Llega hasta una puerta que tiene la placa, que indica que es la oficina de su novia, ni siquiera tiene la delicadeza de tocar la puerta, entra como un vendaval.

-¿Que te pasa?- pregunto Cho, que estaba sentada detrás de su impecable escritorio, donde están extendidos varios pergaminos en perfecto orden.

Draco no le contesta enseguida da varios paseos por la oficina, su respiración es agitada. Cho se levanta y trata de calmarlo, pero él la rechaza, así que se queda de pie, y cruza los brazos y espera a que se le pase el berrinche a su niño-novio. Después de unos momentos Draco se sienta en una silla frente al escritorio de su novia, esta entiende la señal, así que se sienta encima del escritorio frente a Malfoy. Y espera a que empiece a hablar.

-Tenemos que actuar de prisa- dice Draco con voz un poco más alta de lo normal.

-Explícate- exige Cho, que no entiende el comportamiento de Draco.

Así que Draco empieza a narrar, los últimos sucesos del día, como siguió a Ginny y Colin hasta el restaurante Muggle, lo que comieron, de los temas que platicaron.

-En eso tocan el tema de los nuevas reformas del ministerio, la Weasley hace el comentario de Remus Lupin tomo muy mal, la ley que restringe a los semi humanos- en ese punto Cho, pone mas atención- y después Creevey comento que es normal, y que cuando las demás instituciones mágicas se regularicen, los primeros en ser despedidos, serán los sangre sucia como él-

-¿y que mas dijeron?-

Draco toma un poco de aire.

-La Weasley le dijo, que no se preocupara, por que cuando regrese Potter, todo se arreglara- en el momento en que escucha del posible regreso de Harry, los ojos oscuros de Cho, brillaron un poco.- y que además no esta escondido para salvar su vida sino que esta buscando la manera de acabar con el señor oscuro-Cho le hace un ademán con la mano para que continué- aquí viene lo mas interesante, al parecer Creevey ha descubierto algo de Potter, no se lo que es por que en ese momento, tu asqueroso olor le llego a Creevey que lo reconoció, y salieron del lugar, ¿ahora entiendes por que tenemos que actuar ya?-

La mirada de Cho, esta fija en un mapa lleno de alfileres de colores, su cerebro esta procesando la nueva información. Ni siquiera reclama eso de tu asqueroso olor.

-¿Cuales fueron exactamente la palabras que uso Creevey cuando hablo de Potter?- pregunto aun con la vista fija en el mapa.

Draco la observa con interés, sabe que su novia esta uniendo cabos.

-hablando de Harry, quiero decirte algo, espero que no lo tomes a mal, pero ya descubrí, que él es el

, eso fue lo que dijo, yo creo que le quería decir que ya sabe que ellos lo están encubriendo que ya sabe lo que esta haciendo para acabar con el señor oscuro-

Cho negó con la cabeza.

-No, yo creo que la frase termina así
que él es el padre de tu hijo-

Los ojos de Draco se abren como platos, sus iris grises relampaguean con maldad.

-Si eso es verdad, Creevey no nos sirve, tenemos que capturar a la Weasley, y cuando Potter se entere, saldrá de su escondite, imagínate la recompensa que nos dará el señor oscuro- la voz de Draco estaba llena de una mezquina emoción, pero su práctica novia, volvió a negar con la cabeza.

-No, necesitamos tener pruebas, antes de darle esta información al señor oscuro, el plan sigue igual, vamos por Creevey si él nos confirma mis suposiciones, iremos por la Weasley- se bajo de escritorio, y se sentó a horcadas sobre Malfoy, la falda por el movimiento se le sube hasta media pierna, Draco se las empieza acariciar.

Una sensación molesta se aloja en el estomago de Cho, es una mezcla de envidia y celos, por un momento su mente le proyecta la imagen de un chico de ojos verdes, que la besa bajo un muerdago, en la sala de los menesteres, recuerda el beso de Harry, justo cuando Malfoy le esta metiendo mano.


-o-

El archivo del hospital San Mungo, estaba envuelto en un silencio abrumador, dos personas se están mirando fijamente, una se muerde los labios con algo de angustia, mientras que el otro simplemente la ve con suma tranquilidad, una vez mas Ginny se pone de pie, y empieza a deambular por el pequeño despacho.

-No lo puedo creer, ¿Cómo lo descubriste?- su voz sale algo aguda a causa del miedo.

-Simplemente lo deduje, después de que te visitara en tu casa, por la forma en que hablaste del padre de tu hijo, con total confianza y amor, justo como hablas de Harry, así que solo tuve que sumar 2+2.-

Ginny se acerca a él y lo toma de las manos, están calientes.

-Se lo has dicho a alguien- sus ojos expresan angustia-

Colin solo niega con la cabeza, los ojos de Ginny se relajan un poco.

-Promete que no se lo dirás a nadie, por favor-

-No tienes ni que pedirlo, ahora entiendo tu silencio y que nos has desmentido el rumor que corre por aquí, de que yo soy el padre- Colin le sonríe un poco, y le aprieta las manos a su amiga.

-Antes muerto, que traicionarte a ti y a Harry-


Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

La habitación esta en extremo fría, se acerca mas al cuerpo durmiente de su esposa, mientras ve la televisión, tiene insomnio algo raro en él, pero esta tan entretenido viendo una película, donde el mundo no es mas que imágenes que una súper computadora, mete en la mente de las personas, pero unos cuantos de desenchufan de la maquina, están buscando a un tipo que se llama meo, o algo así.

Ron esta entretenido mirando la primera parte de Matrix, que casi no nota que su esposa se esta poniendo de pie con algo de trabajo, se lleva las manos a la cara, han capturado a moteo, y ahora le sacaran la verdad, o no eso no esta bien ahora tendrá que decir donde esta meo y la ciudad de chion.

Hermione esta en el baño, mirando su reflejo algo pálido en el espejo que esta encima del lavabo, las ganas de hacer pis, la despertaron, se frota un poco los ojos, antes de salir del baño, pero justo en ese momento siente un dolor punzante que le atraviesa la cadera y hace que su vientre se ponga duro, aprieta los ojos, con un mano se detiene de la puerta y con la otra se agarra su abultado vientre, el nombre de su esposo no puede salir de su garganta.
El dolor remite poco a poco.

Da unos pocos pasos, pero siente que algo le escurre por los muslos, mira hacia abajo y ve un charco de agua.

-Ron, ya viene- logra decir con voz baja, un nuevo dolor se presenta. Esta vez grita haciendo que su esposo despegue la vista del televisor, justo cuando Meo esta peleando contra dos no se que de traje negro.
Ron salta de la cama y se acerca a Hermione.

-¿Qué te pasa?, te sientes mal-

-Ya viene- vuelve a repetir.

-¿Quién?- pregunta estupidamente Ron, Los ojos de Hermione se clavan en su tonto esposo.

-¡!!!!!!Tu hijo¡¡¡¡¡¡- bueno al menos algo del dolor que siente lo saca, con ese descomunal grito, grito que alerta a un chico que esta durmiendo en la habitación contigua.

Harry se levanta de la cama como impulsado por un resorte, solo lleva puesto el pijama, pero sin pensar en nada se abalanza a la habitación de sus amigos, sin tocar abre la puerta. Hermione esta sentada en la cama, con una mano se apoya en la cama y con la otra se agarra su vientre, Ron parece mállate, va y viene por toda la habitación buscando la maleta, que esta junto a la puerta, saca dos abrigos del armario.

-No encuentro la maleta- dice histérico Ron, pero Harry la levanta.

-De casualidad no es esta- se la enseña, pero Ron no le hace caso, y se la arrebata de las manos, no necesita una explicación, las caras de sus amigos lo dicen todo, el bebé, ya va a nacer. Al ver que Ron esta tan pasmado, Él toma a Hermione y la ayuda a levantarse.

-Ron, ve a pedir un taxi, yo la ayudo-

-Si, si, taxi- balbucea y sale corriendo de la habitación, Harry toma de la cintura a Hermione la cual se apoya en el, pasándole un brazo por el cuello, y salen de la habitación.

En diez minutos, ya están en le lobby del hotel, Ron se le acerca rápidamente y toma a su esposa, la ayuda a salir a la calle donde un taxi los esta esperando, Harry toma la maleta que Ron dejo olvidada en la puerta del hotel. Los tres se suben al auto, que sale disparado hacia el Hospital general de Liverpool.

El hospital no esta muy concurrido, son casi las diez de la noche del 4 de diciembre. El taxi se estaciona en la entrada del hospital, en el transcurso, las contracciones de Hermione son cada 5 minutos, bajan con algo de dificultad y lentitud del automóvil, Harry le paga al taxista, toma la maleta y sigue a sus amigos.

El vestíbulo del hospital esta casi vació, solo se ven a una que otra enfermera que pasa por ahí, busca a sus amigos, Hermione esta sentada en una butaca de plástico de la sala de espera y Ron esta al parecer discutiendo con la enfermera del cubículo de información. El pelirrojo regresa poco después, se agacha para estar a la altura de la cara de Hermione, le acaricia la cara, y la mira con inmensa ternura.

-Ya van a localizar al doctor, Collins, no te preocupes- le dice en voz baja. Hermione solo logra asentir.
Las contracciones son cada vez más dolorosas y frecuentes, ven entrar al doctor Collins, un hombre delgado de lentes cuadrados y cabello cano, enseguida se acerca a la pareja.

-Buenas noches, a ver que tenemos aquí- tiene la voz pausada, solo da una breve revisión.

Llama a una enfermera, le pide que traiga una silla de ruedas, para trasladar a Hermione.

-Bien, bien, no se preocupen todo saldrá bien, en un momento regreso- se va por un pasillo, para ir a su consultorio, un enfermero corpulento llega con la enfermera y la silla, ayudan a Hermione a sentarse y se la llevan, Ron y Harry la siguen. Pero la enfermera los detiene a medio camino.

-Ustedes no pueden entrar, vamos al quirófano, esperen aquí, les tendremos informados, ¿me permite- le dice a Harry y le quita la maleta de las manos. Se quedan parados viendo como Hermione pasa por unas puertas dobles, la chica los miro por encima del hombro y les sonríe un poco.

Unos segundos después el doctor Collins vestido de azul, le pide a Ron que lo acompañe, al parecer le van a permitir estar en el parto de su hijo, mira a Harry y este lo alienta y le dice que lo espera con un buen café, que le de un beso a Hermione de su parte, su amigo asiente y se va con el doctor. Harry se siente más solo que nunca.

El aire del quirófano tiene un singular olor a limpieza que Ron nunca antes había percibido, esta vestido como un doctor muggle, con el tapabocas incluido, ve a su esposa que esta acostada en una plancha metálica, tiene un gorro azul que le oculta su alborotado cabello castaño, se acerca a ella y le toma de la mano, la chica esta consciente y le regresa el apretón. Hay varias personas en el quirófano, pero Ron y Hermione no los notan solo tienen ojos el uno para el otro, una nueva contracción hace que los ojos de Hermione se cierren en un gesto de dolor, aprieta la mano de su esposo, el cual mira al doctor Collins que esta en posición para recibir al primogénito de la joven pareja.

-Al parecer este bebé, ya tiene ansias por nacer, esto será rápido, Hermione quiero que en la siguiente contracción pujes con todas tus fuerzas, y después respires profundo, ¿entendido?-

-Aja- le contesta la chica, están expectantes, llega un nuevo dolor, Hermione con ayuda de Ron se incorpora un poco y puja, siente un desgarro, y un líquido caliente que sale de su cuerpo, el dolor pasa y ella se deja caer.

-Bien, una vez más querida- dice el doctor- ya le puedo ver la cabecita.

El mismo proceso, pero esta vez Hermione siente que algo mas sólido sale de su cuerpo, lo siente resbalar, y un desprendimiento en su interior. Al parecer todo ha acabado.

En las manos del doctor esta un pequeño cuerpecito, lleno de agua y sangre, los jóvenes esposos ven que mueve sus bracitos.

-Ve a verlo, estoy bien- le dice Hermione a Ron, pero antes de separarse de ella, la besa con delicadeza, y le susurra un te amo, aun con sus labios unidos.

El doctor ha depositado al bebe en una pequeña plancha cubierta de una delgada tela azul, cerca hay una tijeras y un succionador, el cual utiliza para sacarle las posibles flemas que tenga el bebé en la garganta, el cordón umbilical esta sujetado por unas pequeñas tijeras. Ron se acerca con cautela, todo le parece increíble, su hijo mueve sus piernas y brazos mientras le sacan las flemas, acto seguido se escucha un potente chillido.

-Es un varón, un hermoso varón-dice el doctor, toma las tijeras mas grandes y le indica a Ron como cortar el cordón umbilical, al chico le tiemblan un poco las manos, pero lo hace, ese momento se queda grabado en su memoria, como uno de los mas fascinantes, y memorables, junto con el primer beso que le diera a su mujer. Mientras él ve al bebé, el doctor Collins esta atendiendo a Hermione, le hace las curaciones pertinentes, ella esta ansiosa por ver a su hijo. Una enfermera toma en brazos al niño, al cual ya han cubierto con una frazada y se lo pone en los brazos a Ron, el tiempo se detiene es la primera vez que el pelirrojo carga a un bebé, el niño calma un poco su llanto cuando escucha la voz de su padre.

-Hola, pequeño- camina hacia su esposa, que ya tiene los brazos extendidos, el niño sigue hipando un poco por el frió y el llanto, Ron lo coloca en los brazos de su esposa y como si fuera magia, bueno si es magia, la mas antigua y sublime, en cuanto siente el calido recibimiento, todo hipo y todo frió desaparece, esta con su mamá, el niño no necesita explicación alguna, por que escucha el latido de un corazón ese latido que durante su estancia en el cuerpo de su madre le decía que todo estaba bien.

Hermione, beso a su hijo, lo reviso con la mirada, en verdad era hermoso, tenia rasgos de Ron, y de ella, al parecer su cabello seria castaño, pero cuando abrió sus ojitos, se dieron cuenta que eran azules, igual que los de su padre.

-Bienvenido, Alexander Weasley, bienvenido-

CAPITULO 11: EL AIRE HUELE A TI.

Copos de nieve, miles de copos de nieve, caen cubriéndolo todo con delicadeza, cada copo se toma su tiempo para caer ya sea en el suelo, el techo, o lo que detenga su caída. Todo se ve blanco, inmaculado, triste, solitario.

Y nadie se siente más triste y más solo en ese momento que Harry Potter, la esperanza echa persona del mundo mágico, ahí sentado frente a una taza de té, que cada segundo se enfría mas, de espaldas a una ventana, por donde se ven los caminos blancos de la nieve. Dos días solo dos días han pasado desde que Alex nació y siente que un muro casi infranqueable se ha interpuesto entre sus amigos y él, ese muro invisible que es el darse cuenta que los demás están construyendo una vida mientras que él, solo esta parado esperando que la hora del destino llegue, que se escuche la ultima campanada, que le indique si vive o muere.

Su habitación del hotel se le hace cada vez más grande, más pesada, más asfixiante, quiere salir, correr, Gritar, incluso ha pasado por su cabeza el buscar la casa de los Malfoy y entregarse, para que todo acabe, para que todo siga su curso, para no detener mas vidas en suspenso, para que simplemente se le quite ese nudo de la garganta. No tiene una idea clara de todo lo que pasa en la comunidad mágica, hace meses que no recibe el periódico mágico, solo se puede hacer suposiciones, y cada una es mas infame y preocupante que la anterior, suposiciones que le hacen tener imágenes irreales de que todos los que conoce ya no están, es una idea que no quiere aceptar, pero que sabe que es posible, ha perdido a tanta gente querida, que se siente algo anestesiado. No se puede engañar, no esta nada anestesiado, tiene miedo de perder a sus amigos, a su casi familia, a su Ginny, eso es lo que mas teme, perderla a ella. Por que si a ella le pasa algo, él se deja morir o matar.

Alguien toca la puerta, Harry solo murmura un adelante. La figura desgarbada de su amigo se hace presente, sin decir una palabra se sienta frente a su amigo, lo analiza con sus ojos azules, que presentan una ojerosas café, las noches que Hermione se ha quedado en el hospital, Ron se ha quedado con ella y el pequeño al cual tienen en la habitación y como es normal casi no lo deja dormir, se despierta en las altas horas de la noche, para ser alimentado, por suerte eso lo hace Hermione, pero a él le arruina el sueño. Toma la taza de su amigo y le da un sorbo al té frió de canela con manzana, hace un gesto de desagrado y lo deja en su lugar. No tiene ni una idea de cómo comenzar a hablar, lleva mucho tiempo pensando en lo que un día le dijera su esposa, mientras estaban sentados en un parque.

Esa tarde su familia sale del hospital, y recuerda que aun no ha armado la cuna de Alex, así ese es el mejor momento de tener una conversación de hombres, mientras construyen la cuna del bebé.

-¡Ayúdame ¡- suplica con voz casi infantil.

-¿A que?- pregunta Harry tratando de aguantar la risa que le provoca la cara de su amigo.

- A que la cuna de mi hijo quede bien, llegan esta tarde y él todavía no tiene donde dormir.-

Como única respuesta Harry se pone de pie y abre la puerta, le hace un ademán a que salga, Ron sonríe satisfecho, y sale delante de su amigo, Harry lo sigue, cierra la puerta dejando sola y fría a una taza de té.

La habitación del matrimonio Weasley a diferencia de la habitación de Harry tiene un aire diferente mas calido, tiene un olor a hogar, es cierto que están en un hotel, pero el hogar es la presencia de la persona amada, así de simple.

Hay unas cajas de cartón alargadas recargadas en una pared cerca de la ventana, la cuna de Alex que ha llegado hace una semana, los chicos se disponen abrir las cajas, sacan las partes de la cuna, que la superior, que la inferior, que si la cabecera, que si esto, que si aquello, en la segunda caja encuentran el instructivo, Ron lo comienza a leer:

A) inserte la esquina derecha de la parte a con la esquina izquierda de la parte b.
B) una vez unidas la partes anteriores cerciórese que queden bien unidas, ahora tome la parte c una su lado derecho, con el lado izquierdo de la parte a.

Ehhhhhhh, Ron no entiende casi nada.

Así que deciden que sea Harry el que trate de descifrar tan raro dialecto, pero lo hombres al parecer tienen una tara de genero, por que no pueden armar una cuna, pueden construir, pirámides, acueductos, templos tallados en roca, puentes, etc., pero no pueden armar una cuna.

Tanto el cabello de Ron como el de Harry esta todo crispado, por la desesperación que la construcción de la cuna les ha ocasionado, pero por algo son magos, Hermione no esta, las varitas los llaman con voz seductora, cada una nombra casi con vehemencia el nombre de su dueño. ¡¡Que vas da!! Solo un simple hechizo, solo una sacudida de varita y la cuna esta lista. Satisfechos de su trabajo los dos miran la cuna, en realidad solo la mira Harry, por que su amigo tiene la vista fija en él.

-¿Qué has pensado?- comienza Ron, no es la pregunta mas inteligente, pero por algo tenia que empezar.

-¿de que?- le contesta Harry, por que ha pensado en muchas cosas, y en la persona que más desea ver, y en un monstruo maniático.

Ron no es bueno en las conversaciones sentimentales, incluso cuando le pidió matrimonio a Hermione, fue Harry el que le escribió lo que tenia que decir, cosa que Ron se tuvo que aprender de memoria y aun así se le olvido, lo bueno es que Hermione es lo suficientemente inteligente que capto el mensaje. El pelirrojo arrugo la boca, haciendo que su incipiente barba se notara un poco, se la estaba dejando en forma de candado, por que decía que ahora que ya era padre tenía que tener una imagen muy paternal.

-Ya sabes, ahora que ya nació mi hijo, pues podemos seguir con lo de ya sabes quien-

Otra vez ese maldito juego de palabras, le saca de quicio, pero se muerde la lengua. Casi al mismo tiempo en que el ambiente calido se enfría un poco.

-No tengo nada claro aun, lo primero es esperar a que Hermione se restablezca por completo, y tratar de convencerla de que lo mejor para ella y el bebé es irse con tus padres o los suyos y después ya veremos- la voz de Harry se escucha cansada, como si un hombre mucho mayor la usara y no un joven de apenas 20 años. Eso saca un poco de balance a Ron, así que se decide, quiere a ese chico, es su compadre, su casi hermano, su mejor amigo.

-Opino lo mismo, todavía faltan unos días para que ella se recupere, no por completo, pero ya podrá hacer más cosas.- mira hacia la ventana, siguen cayendo copos de nieve, se acerca la navidad.- ¿Por qué no vas a visitar a Ginny?- la pregunta le sale liviana, sincera, y casi no le costo trabajo.

Harry frunce el entrecejo, jamás se imagino que su amigo le preguntara eso.

-No lo se, creo que si voy a verla, ya no podré alejarme de su lado- lo dice con una sinceridad abrumadora, que casi roza en la tristeza, por que ese fue el ultimo pensamiento que tuvo antes de dejarla dormida en su cama hace cinco meses. Donde se grito a si mismo, que cuando lo volviera a ver era para quedarse para siempre.

-Esto no es fácil, pero no sabemos que cosas nos esperan mas adelante, así que yo creo que es conveniente que la busques, aunque solo sea por ultima vez- vaya la paternidad no le sentó muy bien a Ron, o eso pensó Harry, el siempre optimista Ronald Weasley estaba en una etapa algo depresiva, pero en algo tenia razón, quería ver a Ginny, una ultima vez.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Un hormiguero, eso parece el ministerio de magia, un hormiguero sin hormiga reina, solo obreros, que deambulan sin dirección, solo caminan para no entumecerse, solo siguen con la rutina impuesta por una bruja cara de sapo que quiere dominarlos, que es opresora, vulgar, cruel y bastante estupida.

Dolores Umbrigde camina por el vestíbulo con pequeños pasos, duros y torpes pasos, que no llegan a mostrar el falso garbo que la bruja les quiere imprimir, su chaqueta de punto rosa, la hacen ver mas fofa, sin cuello, sus rizos rubios atados con una cinta negra, hacen que su cara se vea mas ancha. Tras ella, casi como una sombra camina su asistente, ese rubio de espaldas anchas amigo de Cho, ese rubio que responde al nombre de Zacharias Smith, ese que como pase de admisión, entrego a los mortifagos, nada mas y nada menos que a Dean Thomas, su compañero de curso y miembro del casi extinto E.D. y eso solo fue la primera prueba de la bajeza de Smith, ya que después de que mataran a Dean, nadie se entero de esa muerte, la disfrazo diciendo que el chico estaba con su madre, pero la muerte de Dean le perseguirá por siempre y él lo sabe, pero solo sonríe con altanería frente al espejo cada vez que piensa en eso, si el fantasma de Dean llega algún día de visita, en su casa tiene un buen ático.

Llegan ante la puerta del centro de interrogatorios, ese día es especial serán interrogados, Nymphadora Tonks, Arthur Weasley, Kingsley Shackerbolt y otro auror. La secretaria de seguridad mágica esta especialmente interesada en Arthur Weasley, lo quiere fuera del ministerio, por desgracia ninguna de su normas lo han podido afectar, aun, ya que el señor Weasley no tiene sesenta años, es un sangre pura, y al parecer en su familia no hay nadie que haya mostrado inclinación hacia las artes oscuras, pero como dicen por ahí, si no lo encuentras, pues invéntalo, y eso es precisamente lo que hará, para deshacerse de ese hombre, solo pudo hacer que dos de sus hijos dejaran el colegio, los otros dos se aferraron a defender el castillo con uñas y dientes, defenderlo de ella y de sus reglas tontas, pero ahora todo era diferente, tenia en las manos al patriarca de la familia mas traidora a la sangre.

-o-
El aire se le hacia espeso, casi no se puede respirar, solo hay una lámpara en el techo de piedra, una mesa y dos sillas en lados opuestos de la mesa. No se siente preocupada, ni asustada, solo un poco asqueada, ahí sentada esperando a que le hagan preguntas hirientes, por que sabe que las habrá, la quieren hacer perder el control, llevarla a un punto donde explote para tener un pretexto mas para echarla de ahí. Sabe que tiene varias cosas en contra, empezando por su familia, pero eso no le importa, por que jamás ha tenido contacto con la maniática de su tía, lo único que la tiene preocupada es que lo ataquen a él.

La puerta se abre con lentitud, como si la madera quisiera tener ese momento dramático de las películas de suspenso, la tenue luz de la lámpara ilumina una chaqueta de punta rosa, que lastima los ojos. Tonks los entrecierra un poco, mientras trata de que el rechinido de sus dientes no se oiga. La encargada de velar por la seguridad de la comunidad mágica, ni siquiera la saluda, le analiza el rostro con expresión repulsiva, encuentra esa estructura ósea propia de los Black, esos ojos que miran con algo de altanería, justo como los de Sirius, y esa boca delgada que le recuerda las viejas fotografías de Bellatrix.

Lastima que la chica sea hija de un nacido de muggles. Dolores Umbrigde se sienta en la silla frente a Tonks, mientras su asistente se queda recargado en la puerta con un pisapapeles en la mano y en la otra una plumilla algo parecida a la que la bruja majuja usaba en Hogwarts para los castigos, con la leve corrección de que cuando se desliza por el pergamino no es su sangre la que queda impresa si no la del interrogado (tanta brillantez de Umbrigde abruma), la bruja pone en la mesa su clásico pisapapeles de color rosa, donde son también rosas los pergaminos, Tonks recuerda que su cabello también es rosa, y se siente patética por tener ese punto en común con la horrenda mujer que esta frente a ella. La mujer sapo, ve en sus pergaminos el expediente de Nymphadora Tonks.

-Bueno, señorita Tonks-comienza con voz dulzona-

-Señora Lupin, si no le molesta- la interrumpe Tonks con tono seguro y algo retador, en ese momento se nota el parentesco que tiene o tuvo con Sirius Black, además de la sonrisita rebelde.

Umbrigde tuerce un poco el gesto cuando escucha el apellido de Remus, pero no dice nada.

-Como estaba diciendo señora- omite con vileza el nombre de casada de la auror, pero esta no se ofende sabe que ese interrogatorio es mas una lucha de poder que una entrevista.- la hemos citado aquí, para su entrevista de rutina, como sabe estamos implementando estas medidas para detectar posibles espías de aquel que no debe ser nombrado.- voltea a ver a su asistente, y le hace una seña con la cabeza, es el momento para que tome nota.

-Me puede decir su nombre completo, edad, estado civil y domicilio actual.-

-Nymphadora Tonks de Lupin, tengo 26 años, casada y mi domicilio se ubica en el numero treinta y dos de la avenida Turtle western, Londres.- su mano derecha esta cerrada en un puño, mientras una líneas rojas surcan su dorso.

Las siguientes preguntas son para saber las actividades que realiza la auror para la orden del fénix, a las cuales contesta con algo de evasivas, pero se mantiene segura, pero ya no tan tranquila, y esa tranquilidad se va evaporando con cada comentario hiriente que la vieja bruja hace hacia su esposo, pero los ignora. Al ver que con eso no obtiene nada, decide irse por las ramas de la genealogía.

-Es un hecho conocido por todos, que usted es familiar de Bellatrix Lestrange, la conocida y fugada mortifaga, así que usted debe de tener una idea aproximada de donde puede encontrarse, ¿no es así?-

Tonks no puede aguantar la risa, esta mujer es más tonta de lo que parece.

-Claro que si, en este momento ha de estar revolcándose con Voldemort- aspavientos de sapo- pero de la risa al saber las idioteces que hacen en el ministerio de magia para tratar de encontrarlos-

La mano que Dolores Umbrigde se llevo al pecho, cuando escucho el nombre de Voldemort se agita a causa de su rápida respiración, sus ojos negros están abiertos por la estupefacción.

-Suficiente, se nota a leguas que usted no respeta las reglas, -chasquea los dedos, Zacharias se acerca raudo y le da la breve entrevista, la bruja saca de entre sus papeles una etiqueta de color púrpura- sus pasos serán vigilados, dará cuentas de sus actividades con el encargado de la sección de interrogadores, cada tres días, y si algo sospechoso se descubre, su próxima morada será azkaban- una sonrisa mezquina se dibuja en su boca fofa- y ahí no hay visitas maritales.

Salen de la habitación, con aire ufano, dejando una mujer llena de furia, su cabello anteriormente rosa, esta en llamas rojas, casi del color de la sangre.

-o-
Arthur Weasley es un hombre tranquilo, sereno, incluso podría caer en el concepto de metódico y analítico. Nunca da un paso sin medir las consecuencias. También tiene una mente abierta, no cree en prejuicios, algo que ha inculcado a sus hijos. Y ahora a sus casi cincuenta años, esta esperando a que lo interroguen como a un vulgar delincuente. Se quita las delgadas gafas, cierra los ojos y se masajea un poco en el lugar donde el puente de sus lentes se apoya, su nariz larga agradece el masaje. Sabe que en las habitaciones contiguas están Tonks y Kingsley, tres miembros de la orden, tres buenos y muy conocidos miembros, el botín perfecto para cualquier espía de Voldemort.

Oye pasos que se acercan, el momento se acerca se vuelve a colocar las gafas y espera. El maldito rechinido de la puerta, que parece que van entrar dos vampiros sumamente hambrientos, bueno no son vampiros los que entran, el señor Weasley pide disculpas a los vampiros, por la comparación que acaba de hacer, por que esos que están en el umbral de la puerta no tienen todavía clasificación.

-Buenas Tardes- saluda con cordialidad el señor Weasley, pero su saludo no es regresado. Los recién llegados lo miran como su fuera una persona con una sola neurona.

Los interrogadores vuelven a tomar las posiciones, que adoptaron en la habitación anterior, la mujer ve con sumo detenimiento el rostro cada vez mas acabado de Arthur Weasley, en ese rostro están cada uno de sus hijos, por que cada uno de ellos, al menos tienen un rasgo de su padre. Solo se oye el ruido de las hojas de pergamino que Umbrigde tiene sujetas en su pisapapeles, se oyen como un suspiro ahogado, cada vez que ella los mueve para encontrar el expediente adecuado.

-Comencemos, fue citado para su interrogatorio de rutina

.

Las palabras vuelan en el aire gélido de la habitación, el señor Weasley no les pone especial atención, sabe lo que quieren, siempre lo ha sabido.

-Así que dígame, tiene alguna noticia de su hijo menor- la bruja consulta su pergamino, como si no conociera el nombre del chico- Ronald Bilius Weasley- en ese momento el asistente, hace un movimiento como queriendo acercarse, algo que nota el señor Weasley.

Una débil y fugaz sonrisa se dibuja en los labios del señor Weasley al oír el nombre completo de su hijo, y recordar que a su niño, no le agrada mucho su segundo nombre.

-No, no hemos sabido nada de él en dos años, casi tres- lo dice con absoluta sinceridad, mientras su respuesta se graba en el dorso de su mano.

-Bien, pero de saber que la parecer su hijo ha estado viajando con Harry Potter, ¿no es así?-

-Si, se fueron juntos, pero le vuelvo a repetir no sabemos donde están-

-Muy bien,- se le están acabando las opciones a la bruja, así que saca su as- entonces es mi deber informarle que al parecer tenemos informes fidedignos, que relatan que al parecer su hijo y el señor Potter, están en confabulación con una célula de renegados que tratan de atacar al ministerio de magia, así que como comprenderá, usted debe quedar suspendido, por el momento hasta asegurarnos que no rebelara información acerca de la nuevas medidas de seguridad.- se pone de pie- así que solo tiene derecho a sacar sus artículos personales de su oficina, todo pergamino que pertenezca al ministerio se queda, un interrogador lo acompañara, para cerciorarse que se cumpla lo que acabo de decir- toma su pisapapeles y gira para salir de la habitación.

Por primera vez en su vida, el señor Weasley tiene ganas de golpear algo.

Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

-¿Estas segura que no te gusta?- Fred tiene en su manos una mini túnica para bebé de color fucsia- es bastante bonito.

-Es horrendo- le asegura Ginny- mi hijo no va usar semejante cosa.

Ahí están casi todos los hijos Weasley paseando por casi solitario callejón Diagon, buscando regalos para la próxima navidad. Ha pasado casi una semana desde que su padre fue suspendido, del trabajo y el pobre esta que no lo calienta ni el sol, bueno si hubiera sol.

-Piénsalo bien, mira que nos estamos mostrando generosos- interviene George, con esa sonrisita picara en los labios.

-Pues si esa es su generosidad bien podrían metérsela por donde les quepa- Ginny no esta molesta, esta algo irritable, se siente cansada, pesada, y por primera vez en todo su embarazo se siente sola, quiere ver a Harry.

-¡¡Ginny!!- exclama Charlie, él todavía ve a Ginny como si tuviera tres años. Los gemelos deciden no comprar ese mini túnica para su sobrino nonato, así que siguen buscando, el único que no se cansa es el pequeño William, que viaja muy feliz en los brazos de su madre, mira todo con inmensa curiosidad, tiene quince meses de vida, pero ya nota los adornos navideños y la gente extraña que pasa junto a ellos, a todos les sonríe o les dice adiós cerrando y abriendo su manita.

Pero su paseo por el callejón diagon no es muy extenso ya que la mayoría de los comercios están cerrados, así que deciden ir a las tiendas del Londres muggle. Las calles están llenas de gente que va y viene, vestidos con largos abrigos, con guantes de colores y bufandas. Acaban de entrar a un mundo donde no se sabe nada de una guerra de magos y brujas, a un mundo tan lejano y cercano a un mismo tiempo que los Weasley se cohíben un poco.

Las tiendas no están muy concurridas ese martes por la tarde, solo uno que otro comprador organizado, que no quiere correr un día antes de navidad para conseguir el regalo de la esposa, de la amante y de la nueva amiga. Los Weasley que antes de salir del callejón diagon tuvieron la maravillosa idea de cambiar dinero mágico por dinero muggle. Todo se ve antojable, divertido, adecuado, no muy caro, demasiado barato, mmm el niño lo puede morder, perfecto, tierno, me quedo con esto, préstame dinero.

Casi ha caído la noche cuando llegan al numero doce de Grimauld Place, el pequeño William esta profundamente dormido, lo acuestan en la cama de Ginny, mientras ellos cenan algo ligero, todas las compras están en el vestíbulo, muchas bolsas de plástico y papel, que tienen impresos los nombres de la tiendas, llenas de regalos envueltos en papeles de brillantes colores.

-o-
El pasillo esta iluminado de luz amarilla, su sombra se distorsiona en la paredes, solo son unos cuantos pasos lo que separan su puerta de la puerta de sus amigos, lleva una mochila al hombro, en ella solo lleva tres mudas de ropa y artículos de aseo personal. Esta decidido, se ira, sabe perfectamente a donde, esa mañana lo ha decidido, se ira, antes de que la ultima campanada se oiga.

Solo dos veces toca a la puerta, la abre Ron, su barba esta mas tupida, se hace a un lado para que Harry entre, en la cama apoyada en almohadones esta Hermione, que lo mira de forma escrutiñadora, no necesita decirle nada a su amiga, ella lo ha visto en sus ojos verdes, sabe que se va, adonde no esta segura. Alex esta dormido junto a ella, Harry lo mira y se sorprende ese niño cada vez que lo ve se le hace mas grande mas sólido, muy diferente a la primera vez que lo vio y lo cargo. Harry le acaricia con delicadeza la cara al bebé, mira a su amiga y le sonríe.
-Estaré bien, no te preocupes, prometo no hacer nada estupido, además solo me iré por tres días- y su voz es bastante sincera, pero su amiga esta preocupada, se levanta con lentitud, lo abraza como nunca antes lo ha hecho, sabe que la despedida no es para siempre, pero tiene depresión pos parto.

-Lo se, pero cuídate- le dice al oído y aprieta un poco mas a su amigo, él solo asiente y le regresa el apretón.

Harry se aleja de Hermione y se acerca a Ron, entre ellos también sobran las palabras a diferencia de su esposa, el pelirrojo si sabe a donde ira Harry, su actitud se lo dice a gritos. Se estrechan las manos y después un fuerte abrazo, una palmada fuerte en la espalda.

Sin decir nada mas Harry sale de la habitación, los dos chicos ven la puerta cerrada, como hipnotizados, es raro darse cuenta que ya no son el trio que iba a todos lados, no, ahora solo eran una pareja de enamorados que estaban construyendo su vida, que veían como su amigo, se iba a buscar la suya.

-o-
Miles de bostezos estremecen la cocina del cuartel de la orden del fénix, bostezos que vuelan y explotan en medio de un estremecimiento. Después de la cena todos quieren descansar solo eso descansar, es extraño pero ni Remus, Ni Tonks están en la casa, pero nadie pregunta por ellos en voz alta, saben que la chica esta siendo vigilada así que no es nada raro, que pasen las noches en la casa de los padres de Tonks, lo único que les preocupa un poco a los hermanos Weasley es el hecho de su hermanita se quede sola en esa casa, sobre todo en su estado.

-Insisto Ginny, es mejor que por lo menos esta noche duermas en la casa-

-No, estoy bien, muchas veces he dormido sola en esta casa y no me ha pasado nada así que no insistan- tajante, así se habla.

Casi es media noche, cuando los hermanos Weasley salen de la casa, Fleur con su hijo durmiente en brazos, solo caminan unos pocos metros hacia la oscura esquina donde se oyen unos discordantes crack, uno por uno.

Ginny se sube a su habitación pensando que mañana temprano bajara por los paquetes de las compras, esa noche su cama ya le esta gritando para que se acueste.

-o-
El tren sale en cinco minutos, Harry esta sentado en la estación de trenes de Liverpool, tiene un envase de refresco de cola en la mano, son casi las nueve de la noche, si sus matemáticas son las correctas, estaría llegando a su destino en las primeras horas de la mañana.

Se oye la voz de una mujer que anuncia el tren que sale a las nueve de la noche, Harry le da el ultimo sorbo a su refresco de cola y tira el envase en un cesto de basura cercano, toma su mochila de la butaca contigua y se pone de pie, el momento de arrepentirse ya ha quedado atrás.

Viaja solo en el compartimiento, tiene la cabeza apoyada en la parte superior del asiento, el techo se le hace muy interesante, ve una que otra mancha, trata de buscarle formas graciosas, vaya si que esta aburrido, solo han pasado dos horas desde que salio de la estación, no tiene sueño. Este llega casi a la una de la mañana.

Siente que el tren se detiene con un movimiento algo brusco, le duele un poco el cuello por haber dormido en una mala posición, estira los brazos antes de levantarse, se acomoda el cabello, y se coloca bien las gafas, pasajeros pasan frente a su compartimiento, todos portan caras de sueño frustrado.

La estación esta casi vacía son la siete de la mañana, y él necesita ir al baño, solo diez minutos mas y ya esta en la calle, como en Liverpool las calles están llenas de nieve, se sube las solapas del abrigo y comienza a caminar hacia la estación del metro mas cercana.

El vagón del metro se llena con rapidez por trabajadores, ese miércoles por la mañana es caótico, Harry le cede su asiento a una mujer que carga a un bebé y se pregunta ¿Qué hace un bebé a esas horas tan tempranas por las calles? El metro se mueve con velocidad media, que cada vez se hace mas lenta, esta llegando a la estación que esta cerca de la calle que busca.

Mucha gente sale antes que él, se vuelve a acomodar la mochila en el hombro, y sale a la calle transitada, se pierde entre el mar de gente que va para allá y para acá. Solo una calle mas y llega a su destino.
-o-
El despertador de Ginny suena justo a las 7 de la mañana, en una hora tiene que ir al trabajo, se siente cansada, el despertador sigue pitando, Ginny le da un manotazo y sale de la cama con destino hacia el baño, tiene ganas de un baño largo aunque no tenga tiempo, no le importa. Abre las llaves que están en el borde de la tina, agua caliente y fría se entremezclan, junto con el jabón liquido que añade Ginny, pocos minutos después se mete a la tina con algo de trabajo, echa agua a su vientre abultado.

-Esta vez disfrutaremos de un buen baño, mi pequeño-

En realidad el baño no es muy largo, solo dura treinta y cinco minutos, la chica sale con mucho cuidado de la tina, se seca con una amplia toalla y se enreda al cuerpo, entra a su habitación y se pone los jeans de maternidad y una blusa roja. Tiene hambre baja a la cocina. Apenas se cierra la puerta de la cocina cuando la puerta principal se abre.

-o-

De nuevo frente a esa casa, la madera sigue igual de gastada, sube los tres peldaños que lo llevan a la puerta principal. La abre sin ningún problema, el vestíbulo esta igual, tapices verdes le dan la bienvenida y unos bolsas de plástico y otras de papel que están en el suelo, no se queda a inspeccionar, para averiguar que es lo que contienen, sus pasos no se oyen, sube la escaleras, siente que su corazón se le sale del pecho, le parece casi milagroso que nadie escuche el bum bum de sus acelerados latidos.

La puerta de su habitación esta abierta, pero ella no se ve por ningún lado, su aroma lo invita a entrar, ese aroma cítrico de manzana verde. Harry cierra los ojos y aspira con más fuerza el aire que huele como ella. Los vuelve abrir, y empieza recorrer la habitación con la mirada, la cama esta deshecha, hay un libro grueso en la mesita de noche, el libro de cuentos que Ginny todas las noches le lee a su hijo. Se acerca al pequeño escritorio toma una fotografía, él esta en ella junto a ella, esa fotografía que se las tomaron el penúltimo día que estuvo en Hogwarts, ella lo esta abrazando por el cuello, tiene su barbilla apoyada en la coronilla de Harry, mientras este esta sentado, tomando sus manos.

No oye los pasos que suben por las escaleras.

-o-
Solo tiene ganas de un tazón de avena, y un poco de jugo de uva, mientras busca las cosas, come galletas saladas las nauseas han vuelto a presentarse. Come con rapidez su avena, sabe que ya se tiene que ir.

Sale de la cocina, tiene que volver a su habitación por su bolso, además de subir las compras, tomas las bolsas que hay en el vestíbulo, no son muchas, solo seis, pero no pesan casi nada, cuando llega al pie de la escalera le llega una aroma varonil, parece que su sentido del olfato la quiere engañar, por que el aire huele a Harry. Ginny solo mueve su cabeza en señal de negación, y sonríe con nostalgia. Sube con lentitud la escalera.

Esta a punto de entrar a su habitación cuando se da cuenta que hay alguien ahí, un joven de cabello oscuro, que esta parado frente a su escritorio, al parecer esta mirando una fotografía. No lo puede creer. Solo da dos pasos mas, apenas si entra a su habitación donde los aromas de ella y de él están trenzados.

-¿Harry?-

oooooooooooooooooooooooooo
chacachachan. bueno como ya se dieron cuenta, en el proximo capitulo, se vera la reaccion de Harry.
CAPITULO 12: EL PARAISO Y EL INFIERNO SE FUNDEN. PRIMERA PARTE.

Si la oscuridad se pudiera palpar, tal vez tendría un tacto frío, pesado, incluso tal vez húmedo y un sabor amargo, salado. Si, húmedo como lagrimas y saladas como estas. Ahí sentada envuelta en la más completa oscuridad esta Cho Chang. Una imagen en su cabeza se repite de manera contaste como si alguien le diera vuelta a una manivela, incluso puede sentir su respiración caliente encima de sus labios, su mirada confundida y apenada, y sus manos que no sabia donde colocarlas. Recuerda cada detalle cada maldito detalle, que en ese momento la atormenta. No fue el primero ni será el ultimo, pero como él nadie mas la había besado. Con una timidez que enternecía, con una lentitud que parecía que quería torturarla con la demora, y con una dulzura que jamás volvió a experimentar.

Ahora, cada uno recorre el camino que ha elegido, y ese recuerdo tarde o temprano caerá al olvido a ese baúl polvoriento que solo se abre cuando la vejez y la soledad llegan, cuando uno quiere recordar esos momentos sublimes de la vida. Cuando se trata de encontrar que la vida no solo fue un montón de años, millones de días e infinidad de horas.

Por millonésima vez en esa madrugada, siente su presencia, oye sus pasos como ecos de un pasado indefinido, la brillantez de sus ojos, la calidez de sus labios, lo siente cerca y lejos. Vuelve a sentir ese beso, justo en el momento en que las primeras luces de la mañana se cuelan entre las nubes grises que cubren el cielo. Toda la noche en vela, mirando por la ventana, sintiendo como sus brazos y piernas se enfrían, como la envidia y los celos toman mas posesión de su cuerpo, le recorren las entrañas como veneno frió, que duele, pero se siente de manera placentera ese dolor, echa raíces que se hunden mas y mas en la carne, en los músculos, en el alma.

Una voz que arrastra las palabras, la hace saltar de su asiento. Draco ha regresado de su vigía mañanera de la casa de Colin, todo esta a punto de estallar.

-¿vendrás con nosotros esta noche?- su voz suena algo soñolienta.

-Tal vez- contesta Cho desde su butaca, siente las manos de Draco en los hombros, con la intención de bajar un poco más, pero Cho se pone de inmediato de pie, no tiene ganas de que Draco la toque después de que toda la noche pensó en Harry.


Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Un temblor de tierra, ahora entiende lo que debe de sentir la tierra cuando sus entrañas se contraen, un temblor que duro los segundos en que su nombre fue pronunciado. La mochila en su hombro resbala hasta el hueco que une el brazo del antebrazo, sus dedos aprietan más el portarretratos que tiene en las manos. Cinco meses sin sentir su presencia, su calor, cinco meses que se agolparon en el espacio que había entre ellos, cayendo uno a uno como grandes rocas que se estrellan en mil pedazos cuando chocan contra el suelo. Los restos de cada una de las bombas de piedra se desdibujan y son arrastrados por esa entremezcla de olores que invade la habitación.

La fotografía repiquetea un poco cuando la vuelve a dejar en el lugar exacto de donde la había tomado, deja que el tirante de la mochila llegue hasta sus dedos la mochila resbala por estos y cae al suelo. Solo un giro, un leve giro y podrá ver a la persona que ha ido a buscar, esa que acaba de pronunciar su nombre de la manera mas dulce. El temblor de tierra persiste en su pecho, su corazón se agita.

Metros solo unos cuantos metros, la separan de él, ni siquiera nota que ha soltado las bolsas de las compras del día anterior y que algunos de los paquetes se han salido de las bolsas quedando regados en el piso, todo lo que importa es lo que tiene enfrente. Lo mira de abajo hacia arriba con detenimiento, la suela de sus zapatos negros, que tienen algo de nieve que se derrite, su pantalón de mezclilla azul oscuro, su largo abrigo que le llega un poco mas arriba de las rodillas, le parece que esta mas alto, su espalda ancha, las solapas del abrigo que le cubren el cuello, su cabello oscuro, incluso sus lentes y parte de su perfil afilado. Sus pies son plomo, vil plomo que no la deja moverse. Esta girando, ¡¡por Dios!! Esta girando, solo un poco mas y tendrá la visión completa de su sueño.

El temblor se vuelve a presentar en todo su cuerpo, pero esta vez más que temblor es una explosión, que se expande hasta los rincones más remotos y secretos de su cuerpo. Tiene miles de frases en la cabeza, las ha repasado todas, desde la salida de la estación, pero no puede pronunciar ninguna, todas están en estado de pausa, por lo que esta viendo.

Ginny siente un bajón de tripas, cuando ve de frente a Harry, quiere decir tantas cosas, pero parece que su voz sea ido de excursión, por que no le sale ninguna palabra de la boca, solo puede sonreír, de la forma mas sincera que existe, solo sonríe, mientras nota como los ojos de Harry se clavan en su vientre, puede ver con letras grandes y luminosas, la pregunta que el chico se esta haciendo en ese momento, le quiere gritar la respuesta, le quiere gritar que ese hijo es suyo. Pero no puede.

Harry abre ligeramente la boca, pero no sale ningún sonido, solo un balbuceo inaudible, la vuelve a cerrar, la mira a los ojos, sus ojos verdes le piden una respuesta inmediata, sus pupilas se contraen cuando la cabeza de Ginny asiente. Siente el impulso de abrazarla. Solo con tres grandes zancadas llega hasta ella, están tan cerca, Ginny se moja los labios con la punta de la lengua, mira los ojos de Harry, tan verdes, tan hipnóticos, pero siguen sin decirse nada, solo miradas que vuelan de aquí para allá. El abrazo muere en las puntas de los dedos de Harry, por que algo acido ha surgido en la boca de su estomago, una especie de enfado con indignación.

-¿Por qué no me avisaste?- su voz es tan dura, que duele, lastima, pero no de forma carnal, duelen por la forma en las que son pronunciadas. Su ceño esta algo fruncido, se puede ver en los ojos de Ginny, que lo miran con algo de culpa, pero que a la vez emiten una lucecita de felicidad.

-Por que, en primer lugar si te mandaba una nota la lechuza podía ser interceptada, además estas cosas no se deben de avisar por vía lechuza, se dicen de frente o no se dicen- trata de mantener la calma, pasa saliva, siente un nudo en la garganta. Harry cierra los ojos y asiente con la cabeza y se gira para darle la espalda, regresa al lugar donde esta su mochila, la toma del suelo, se vuelve y camina hacia ella, esta vez con mas lentitud. Puede apreciar lo hermosa que esta.

-Quiero tomar un baño- cuatro palabras, solo cuatro palabras que hacen que la magia de los olores mezclados se extinga.

Pasa junto a ella, para salir de la habitación, incluso tiene que saltar un paquete que se ha salido de una de las bolsas, apenas si nota que su envoltura es azul. Ginny cierra sus ojos y deja salir un suspiro, algo es seguro ese día no va ir a trabajar.

/o/

Caliente, el chorro del agua es sumamente caliente, miles de gotas caen sobre su nuca, y de ahí se dispersan por todo su cuerpo desnudo, lo único que ve son sus pies descalzos y los caminos curiosos que forma el agua para llegar a la alcantarilla. Todo se ve vaporoso, casi irreal, no lleva las gafas, cierra sus ojos, levanta la cara y la introduce en el chorro de agua que cae de la regadera, necesita pensar. El chorro de agua disminuye conforme Harry cierra las llaves del agua, su cuerpo esta cubierto por el vapor del agua caliente, pasa sus dedos entre su cabello mojado, y suspira. Toma la toalla y se la coloca alrededor de la cintura, pasa su mano por el espejo que esta encima del lavabo, su reflejo esta borroso, nebuloso, un momento, se pone las gafas y escrutina su propio rostro, el rostro de un hombre que acaba de descubrir que va a ser padre. ¿Cómo se reacciona ante tal hecho? Harry no lo sabe con seguridad, puede ser que con alegría, como reacciono Ron, claro que él lo supo desde el principio, le grita su cerebro, pero él, Harry James Potter, se acaba de enterar hace menos de una hora, ¡¡¡una hora!!! Y no solo eso, su hijo ya tiene un poco mas de cinco meses de gestación, y él se acaba de enterar de su existencia. Genial, ¿no?

Si hay algo que Harry no soporta en esta vida, además de a Voldemort, es que le oculten las cosas, sobre todo sin son cosas importantes y eso lo sabe muy bien Ginny, claro que también entiende que no era fácil hacerle llegar la noticia, pero vamos, hay que reconocer que las lechuzas no son la única forma de comunicación que tienen los magos y mas los magos que están en la orden del fénix, o los que tienen contacto con ellos. Es una pelea, una brutal pelea la que se esta gestando en el interior de Harry, por un lado esta su sentido de paternidad que se siente profundamente herido, indignado y molesto y por el otro esta la sensatez y la madurez que le dicen con voces serenas, que Ginny hizo lo correcto sobre todo por el bebé, por que si alguien se llegara a enterar que un nuevo Potter viene en camino, mas de un mortifago afilaría las uñas y se lanzaría sobre Ginny para atraparlo a él. Bufa con desesperación mientras se pone la ropa interior, ¿Qué hacer, que decir?, ¿Cómo actuar?
Ese sentimiento de indignación le grita al oído que tiene que hacer palpable su enojo y decepción, pero la sensatez le dice con su serena y hasta cierto punto irritante voz, no seas idiota sabes que jamás te enojaras con Ginny, puedes enojarte con medio mundo, pero nunca con ella. Vaya la serenidad era una idiotez en esos casos, por que la muy desgraciada tenia razón.
-o-

Deambula por la habitación, que ya esta ordenada, los paquetes están en una pila en la parte mas alta del armario, se rasca la cabeza, se acaricia el vientre, se sienta en la cama, se vuelve a parar, se acerca al escritorio y comienza una nota para el trabajo, solo lleva tres frases, y su inspiración se apaga, vuelve a caminar, se vuelve acariciar el vientre, su hijo se mueve con algo de insistencia.

Sabia que ese momento llegaría, incluso ya tenia un medio discurso en su cabeza para la ocasión según se presentara, si Harry aparecía después del nacimiento le diría algo así: Harry él es tu hijo o hija según sea el caso, o tal vez algo como Felicidades, vas a ser papá, cuando estuviera ya en labor de parto. En fin, pero ahora que estaba en esa situación, no sabia como afrontarla, su voz dura aun resonaba en sus oídos, ¿Por qué no me avisaste, por su expresión facial sabia que estaba medio enojado, lo cual no sabia si era algo bueno, por que por lo general cuando Harry se enoja, grita lo mas fuerte posible y esa casa era testigo de eso, pero al parecer ya estaba madurando. Pero ¿Cómo reaccionaria ella si Harry fuera el que le ocultara alguna cosa importante?¡¡Que demonios!!! Ella hizo lo correcto, si señor, lo correcto por él y por su hijo, y si Harry no lo podía comprender ese era su problema no el de ella.

Hace algunos minutos que el agua se ha dejado de escuchar, el sonido de la puerta del baño al ser abierta suena como una corneta, Ginny se gira con rapidez, en el umbral esta Harry apoyado en el marco de la puerta esta vestido con un playera de cuello alto y sus clásicos jeans, un mechón de cabello mojado le cae sobre la frente, justo en el lugar donde tiene su legendaria cicatriz.

-Este
yo
quería
-la voz de Ginny esta algo pastosa, ve y a la vez no ve a Harry, por primera vez en mucho tiempo siente de nuevo esa pena que le inspiraba la simple presencia de Harry, pero con una variante, por que ese que la mira con suma seriedad no es solo el amigo de su hermano, si no que es el padre de su hijo, a quien no le había avisado, así que siente que es ella la que tiene que empezar la conversación.

Harry se endereza y entra de nuevo a la habitación, con solo mirarla hace que Ginny guarde silencio. Se acerca a ella, si, en verdad esta mas alto, agacha un poco la cabeza, quedan frente con frente, Ginny siente su respiración calida, y como las yemas de los dedos de Harry le rozan la mejilla, el primer contacto físico en meses, es sublime, Ginny cierra los ojos mientras Harry la toma de la cara con las dos manos, le levanta un poco la cara, la chica abre los ojos, sin dejar de mirarse sus labios se rozan, un beso fugaz solo de labios, otro beso mas largo esta vez ambos cierran los ojos, sus bocas se entreabren y sus lenguas comienzan a entrar al territorio del otro, embisten, salen, entran, mas profundo.

-Quiero que me lo cuentes todo, no saldrás de esta casa en tres días - su voz sigue siendo seria, pero ya tan dura.

-¿ya no estas enojado?- pregunta Ginny. Como toda respuesta Harry la vuelve a besar, pero esta vez con más calma explorando los rincones de su boca, es un beso que derrite, que tiene el sabor de un helado de vainilla en una tarde de verano.

Oooooooooooooooooooooooooooooo

Tic, tic, tic
alguien toca el cristal de la ventana, Colin levanta la cabeza, una mini lechuza marrón lo mira por el cristal, sus grandes ojos castaños, que parecen los de un niño curioso de dos años, le piden que abra la ventana, el aspirante a medimago se levanta y abre la ventana, en su minúscula pata, la lechuza lleva una nota, es de Ginny.

querido Colin:
Han surgido ciertas circunstancias que evitan que me presente en el trabajo por los próximos tres días, me gustaría que le avisaras al director. No te preocupes nuestro hijo esta en perfecto estado.

Besos.

Ginny.

Colin, dobla el papel a la mitad, mientras la lechuza vuela en torno a la lámpara del despacho de los internos, hace un leve chasquido con los dedos y la lechuza se posa en su hombro, es tan pequeña que parece un mini oso de peluche. Colin le acaricia la cabeza con un dedo y se acerca a la ventana, la lechuza capta el mensaje y sale volando, un punto marrón que desaparece casi al instante. La puerta esta abierta, Colin siente la presencia de alguien ahí, gira solo un poco la cabeza y la ve por el rabillo del ojo es Mary Rótterdam que lo ve con sus esqueléticos ojos, es casi una momia, cada día esta más amarilla, delgada, difusa y solo la ve detrás de Ginny.

-¿Dónde esta Weasley?- pregunta Mary, sus ojos engrandecidos la hacen ver como un caricatura japonesa, su piel amarillenta se pega a los huesos de su cara. Y Colin antes responder a su pregunta la mira con verdadera preocupación.

-¿te sientes bien, Mary te ves algo cansada?- no le pareció correcto, decir te ves casi muerta.

Pero Mary no hace caso de la pregunta.

-¿Dónde esta Weasley?- vuelve a repetir, Colin pone los ojos en blanco y saca un suspiro para tratar de evitar mostrar que su paciencia esta al limite, nunca, pero nunca de los nunca a soportado a Mary, cuando ella aparece la paciencia de Colin y de todas las personas de alrededor se esfuma.

-No va a venir, esta un poco resfriada, ¿satisfecha?- la ultima palabra en verdad que la dice con mucha irritación. Mary solo lo ve con esos ojos que no expresan nada, y sale de la habitación. Pero justo cuando sale de la habitación choca con una chica rolliza, de mejillas rosadas, que frunce un poco el ceño cuando siente el golpe, pero Mary ni siquiera la mira o le pide disculpas. La chica que ha visto a Colin le sonríe, y se acerca a él.

-Que mal se ve Mary, ese novio suyo se la esta acabando- lo ultimo lo dice con bastante malicia, esa chica es la reina del chismorreo del hospital, sabe obra y milagros de todos los empleados del hospital.

-¿novio?- pregunta extrañado Colin, por que él siempre ha pensado que nadie en su sano juicio se fijaría en Mary.

-Si, es un chico rubio, bastante atractivo- dice la cotillera, vuelve a fruncir el ceño, como tratando de recordar algo pero no lo consigue- no recuerdo su nombre, pero eso si es bastante guapo- vuelve a remarcar ese punto, esa mujer es muy buena para los chismes, pero es pésima a la hora de memorizar nombres o pociones curativas.

Colin solo se encoge de hombros y no le toma demasiada importancia al asunto, ya que tiene otras cosas mas importantes en la cabeza que la vida amorosa de Mary, esa mañana ha vuelto a sentir que lo vigilan, bueno en realidad son ya varios días que tiene esa sensación, y eso le preocupa, esta sumamente consciente que como hijo de muggles corre un gran peligro, solo quisiera saber ¿Quién y por que demonios lo siguen?, si es por ser hijo de muggles o si es por otra cosa. Lo que no se imagina es que a la hora de la comida Mary Rótterdam tiene su cita con Draco Malfoy, pero ese miércoles el tema a tratar no será las nuevas noticias de Ginny Weasley, si no como acorralarlo a él. Esa noche sus dudas serán contestadas.

/o/

Tarta de fresa, canela y arroz, aceite que borbotea, olores difusos, sabores que se deshacen en la lengua. La cocina de Grimmauld Place, rezumba de vida. En la larga mesa esta sentado Harry, a quien le crujen las tripas de hambre. Vasos que vuelan, cervezas de mantequilla que se deslizan por la mesa en piruetas de coreografía, junto con los paltillos que ya están listos y se acomodan en la mesa con pequeños saltitos, la magia en su mas pura expresión, pero en ese lugar hay algo todavía mas mágico, Ginny frente al fogón haciendo el almuerzo. Habla de todo y de nada, que si el director del hospital le permitió continuar en el trabajo hasta el final del embarazo, que si la veía con ojos pecaminosos, que si sus hermanos son unos orangutanes, que si esto, que si aquello. Pero Harry no le pone especial atención, mira las caderas de Ginny que están un poco mas anchas, su cabello rizado que se mueve de forma graciosa, cada vez que ella mueve la cabeza, oye el timbre de su voz, y jamás le había parecido tan dulce como en ese momento. Ella hace un movimiento haciendo que quede un poco de perfil, y se note ese bello abultamiento. Sin mirar hacia ningún otro lugar Harry se pone de pie y se acerca a ella, queda a solo unos centímetros de distancia, su cabello huele a manzana verde, el chico le pone las manos en las caderas y Ginny deja lo que esta haciendo, siente como las manos de Harry se deslizan hasta llegar a su vientre y su hijo lo saluda moviéndose por todos lados. Harry esta seguro que la expresión tonta que algunas veces vio en el rostro de Ron antes de que naciera Alex, esta en ese momento tatuada en su rostro.

-wow- es lo único que pude decir. No solo siente a su hijo, sino que las manos de Ginny están encima de las suyas, por primera vez en mucho tiempo una sonrisa de total felicidad se dibuja en su rostro.

Ginny se gira por completo, aun con las manos de Harry en su vientre. Le sonríe y le acomoda el flequillo de cabello, le acaricia el rostro solo con las puntas de los dedos.

-Aun no puedo creer que estés aquí- Harry acaricia su nariz con la suya.

-Ni yo que estés embarazada,- se ríe un poco y le besa la mejilla- creo que lo que has cocinado es suficiente, tengo hambre- voltea a ver la mesa que esta llena de comida y la señala- pero eso es para alimentar a un ejército.

-Tienes razón- le contesta Ginny, y se sientan a comer.

ooooooooooooooooooo

Jamás, jamás, Draco Malfoy se va a acostumbrar a entrar a un establecimiento muggle, pero como cada tres días tiene que hacer de tripas corazón y llegar a su cita con Mary Rótterdam que ya lo esta esperando en la ultima mesa de ese pequeño restaurante muggle, ese al que alguna vez fueran a comer Ginny y Colin. La chica esta sentada muy tiesa, apenas si parpadea. No muestra ninguna emoción cuando el joven rubio se sienta en frente de ella. Una camarera se acerca a ellos para tomar su orden, pero Draco la despacha con rapidez y un tono bastante maleducado, cuando solo pidió dos cafés.
Con mucha discreción Draco saca su varita y la sacude un poco en dirección a Mary, cuyos ojos por un momento mostraron un poco de vida. Esta un poco mas consciente de sus actos, no estaba del todo liberada del imperius.

-Escúchame bien, solo lo diré una vez, quiero que hagas todo lo posible para que Colin Creevey salga en la madrugada de su trabajo, se muy bien que el día de hoy sale mas temprano que de costumbre, así que necesito que salga lo mas tarde posible, ¿haz entendido?-

Mary solo asiente con la cabeza. La camarera llega con los dos cafés, pero Draco le dice que como se tardo demasiado ya no los quieren, la chica lo mira con rabia y camina de nuevo hacia la barra. Mientras que los otros dos salen del restaurante.

-o-

Cincuenta y cinco pacientes tuvo que atender ese día, la mayoría solo eran pequeños accidentes mágicos, pero los afectados gritaban a los cuatro vientos que su mal era producto de un ataque de mortifagos. Colin dudaba mucho, que el ataque maestro de un mortifago sea hacer que las orejas de su adversario se adhieran a su abdomen, o que los pies le bailen sin parar, unas veces tango y otras flamenco.

Esta cansado y algo hambriento, por la carga de trabajo no pudo salir a comer, solo pico algo de la cafetería del hospital, y la verdad sea dicha la comida no era muy buena, así que ya tenia urgencia por ir a su casa y probar un guisado de su madre. El despacho de los internos esta casi vació cuando llega Colin a cambiarse, eran casi la una de la madrugada, además de hambriento estaba molesto, por que la idiota de Mary Rótterdam le había mandado a que atendiera a los pacientes de la tercera planta ¡¡él solo!!. Además de que como se supones es el futuro marido de Ginny tuvo que hacer su trabajo en el archivo.

Saca de su locker una larga y algo raída bufanda de Gryffindor, esa es su favorita, pero justo cuando la bufanda sale por completo, un galeón que la parecer estaba debajo de la bufanda cae al suelo, el chico frunce un poco el ceño, no recordaba que tuviera dinero en su locker así que la levanta, la hace girar entre sus dedos y se da cuenta que no es un galeón real, el galeón que hace algunos años hechizara Hermione para las reuniones del E.D. Colin se lo guarda en el bolsillo del pantalón como quien guarda la canica favorita de la infancia. Se pone la bufanda le da dos vueltas en su cuello, antes de abotonar su abrigo y ponerse los guantes. Bosteza en todo su esplendor. Cierra su locker y se dispone a salir del hospital.

-o-
Bien dicen que cuando uno esta en su burbuja, todo lo demás nos vale un sorbete, eso mismo les estaba pasando a Harry y Ginny que ya estaban en la habitación de la chica dispuestos a dormir. Harry estaba en el baño lavándose los dientes, mientras que Ginny estaba leyendo el libro de cuentos a su hijo, esa noche comenzaba una nueva historia, la de una chica que durante el día tenia la apariencia de una gatita vagabunda, pero que por las noches se convertía en mujer, por que estaba bajo un hechizo de una bruja malvada que le envidiaba a su enamorado, y bla, bla.

Cuando Harry regreso a la habitación, Ginny ya estaba llegando a la mitad de la historia, el chico sin interrumpirla se metió a la cama y se acerco a ella. Metió su cabeza por debajo del brazo de Ginny de modo que su cabeza quedo recargada en el pecho de la chica, que subía y bajaba, Harry puso una de sus manos en el vientre de Ginny, pero su hijo no se movió, al parecer ya estaba dormido.

Durante todo el día, Ginny le había contado todo, desde que supo que estaba embarazada, pasando por la memorable escena con su familia, avisándole que las únicas personas que sabían de su paternidad eran Tonks y Remus. También le había dicho de las estupidas normas del ministerio, que Tonks era vigilada y que por eso ella y Remus no están en la casa, y que su padre estaba suspendido del trabajo por que según Ron y él estaban involucrados con un grupo de radicales. Claro que también omitió una que otra cosa, por ejemplo las idioteces que hicieron sus hermanos cuando trataron de descubrir la identidad del papá del bebé, y que por eso estuvo a punto de perder a su hijo.

Cuando Ginny termino de leer, Harry le quito el libro de las manos y lo coloco en la mesita de noche, y se volvió a acomodar en el pecho de Ginny.

-Todo el día me has contado lo que ha pasado con los demás, pero no me has dicho casi nada de ti, ni del bebé. Quiero saberlo todo, que se te antoja, si tienes muchas nauseas, todo.-

Ginny le dio un beso en la coronilla a Harry, tomo aire provocando que la cabeza de Harry se elevara un poco mas junto con su pecho.

-Bueno, al principio no se me antojaba casi nada, solo cosas dulces y si tenía muchas nauseas, las cuales controlo con galletas saladas, y bueno según el medimago nuestro hijo esta muy bien.-

-Me alegro mucho, y eso de las galletas no lo sabia de haberlo sabido Hermione se hubiera ahorrado muchos malestares- el ceño de Ginny se frunció.

-¿malestares? ¿Hermione?- pregunto curiosa.

Harry caía en la cuenta que no le había contado nada de Alexander Weasley.

-Es verdad, no te lo he dicho, bueno se que no soy el indicado pero hay te va, -se levanta a regañadientes, y la mira a la cara- tienes un nuevo sobrino, Alexander Weasley, es hijo de Ron y Hermione, nació hace casi dos semanas.

Ginny comenzó a reír.

-Genial, siempre supe que esos dos terminarían juntos.- se sentía cansada, y sueño la traiciono por que bostezo ostentosamente, Harry sonrió al verla.

-Seguiremos hablando mañana ya es muy tarde- tomo su varita de la mesita de noche y con un floreo apago las velas de la habitación. Se acomodaron para dormir, esta vez fue la cabeza de Ginny la que quedo recostada en el pecho de Harry.

-o-
Las calles estaban totalmente solitarias y oscuras, Colin caminaba lo mas rápido que podía, sentía un presentimiento en la boca del estomago, acelero el paso cuando vio que alguien lo seguía, el callejo que usaba para desaparecerse estaba cerca, otra figura salio de una esquina y también lo siguió, ahora si que ya estaba nervioso, tenia las manos en los bolsillos, en el derecho estaba su varita a la que apretaba con inusual fuerza.

Entro al callejón solo había dado tres pasos, cuando una maldición aturdidora lo impacto en el pecho. Una tercera figura emergió de la oscuridad del callejo, tenia la varita en la mano. Lo ultimo que Colin vio antes de caer de bruces en el suelo fue la sonrisa de triunfo de Draco Malfoy.


CAPITULO TRECE: EL PARAISO Y EL INFIERNO SE FUNDEN SEGUNDA PARTE.



Siente algo en la boca, tiene un gusto metálico, lo escupe, es sangre, su labio inferior esta cortado, le duele todo el cuerpo, abre los ojos. El panorama no ha cambiado, esta en un calabozo lleno de humedad y de escondrijos para las ratas, dos de ellas corretean por el lugar. Las paredes son de piedra sólida, sin ninguna ventana, solo se siente el aire encerrado y enrarecido, esta casi en la más completa oscuridad, ya que no hay velas o lámparas, solo una tenue luz que se cuela por la parte baja de la puerta de madera. Esta sentado en un rincón, su espalda esta apoyada en donde las paredes se unen. No sabe con exactitud cuanto tiempo ha estado ahí, tal vez quince o veinte horas. Pasa el dorso de su mano por su boca seca, siente ardor y dolor. Tiene sangre seca cerca de su ojo derecho, que lo tiene medio cerrado por la hinchazón de un golpe. Le han quitado la varita y lo han interrogado por lo menos una docena de veces en todo el tiempo que ha estado ahí.

Siente frió, con lentitud se acomoda mejor en el suelo y se cubre lo mejor que puede con su abrigo, la bufanda de Gryffindor fue incendiada frente a sus ojos. Sabía que tarde o temprano algo así iba a ocurrir, solo espera aguantar hasta el final. Su estomago ruge por el hambre que tiene, pero es algo que no le preocupa por el momento. La puerta se ha vuelto a abrir, el haz de luz se hace un poco mas ancho, la luz del pasillo ilumina a la figura de Draco Malfoy.

-Espero que esta vez, me digas la verdad-

Colin se pone trabajosamente de pie, no le quiere dar la satisfacción a Draco de verlo en el piso, lo mira de frente como un Gryffindor bien plantado en el piso, no quiere que se note el temblor de sus piernas no es miedo, es rabia contenida, rabia hacia el estúpido que lo mira con satisfacción mezquina, rabia hacia él mismo por no haber tratado de descubrir quien lo seguía y porque.

-No se de que verdad hablas, ya te dije todo lo que querías saber- trata de que su voz se oiga segura. Los ojos de Draco taladran los suyos, sabe lo que intenta hacer, así que le sostiene la mirada y después la desvía un poco.

Draco lleva la varita en la mano, juega con ella entre sus dedos, la luz del pasillo ilumina por un momento la madera de la varita, haciendo que un destello cobrizo se vea, da unos pasos mas y entra al calabozo, la puerta se cierra con un golpe sordo, el haz de luz se extingue. Colin aprieta los dientes sabe lo que a continuación pasara.
Draco mueve la varita como rebanando el aire, un destello púrpura ilumino por un momento la expresión demente que estaba dibujada en su cara. Colin de inmediato siente el desgarre en su muslo izquierdo, apoya una de sus manos en la pared, pierde el equilibrio, se va resbalando lentamente hasta quedar sentado en el piso, mientras la sangre mancha su piel y la tela de su pantalón, es tibia al principio pero se enfría rápidamente. Hace presión con una de sus manos, pero no es suficiente.

El mortifago se regodeo por un momento de su obra, viendo como Colin se deslizaba hacia el piso, así le gustaba ver a los Gryffindor, vencidos. Malfoy se acerca a Colin, flexiona sus rodillas para que su cara quede a la altura del rostro de Colin, con la punta de la varita le levanta el mentón. Tanto uno como el otro apenas si pude ver los rasgos del hombre que tienen enfrente.

-Creevey, Creevey- su voz tiene ese tono de satisfacción mezquina que hace que la rabia que siente Colin aumente un poco mas. Desliza con lentitud la punta de la varita por la garganta de su prisionero, hasta hundirla con fuerza en el nacimiento del pecho. Colin solo deja salir un bufido de dolor. Pero están tan cerca que Colin vuelve a percibir ese maldito olor a Lavanda.

-Te lo preguntare una vez mas, ¿de quien es el hijo de Ginebra Weasley?- su aliento caliente tiene un olorcillo a whisky de fuego, que hace que Colin frunza un poco la nariz cuando lo percibe.

La misma pregunta repetida casi mil veces, en esas horas. A pesar de la situación en la que se encuentra, Colin no pudo evitar el reír un poco, acto que hizo que sintiera un pinchazo de dolor en su labio herido.

-¿te lo tengo que deletrear para que lo entiendas? O acaso prefieres que te lo diga en ruso, ese hijo es mío-

Draco agria el gesto y se pone de pie, al girar su capa rozo la cara de Colin, solo se aleja unos cuantos pasos, dándole la espalda, con la mirada recorre el calabozo apenas visible, una rata pasa por encima de uno de sus elegantes zapatos. Colin aprieta su muslo con ambas manos, esta perdiendo mucha sangre, apoya su cabeza en la pared, si no estuviera tan lastimado, en ese instante se abalanzaría sobre Malfoy y lo estamparía contra la pared y le quitaría la varita.

Malfoy aun no utiliza la maldición cruciatus en Colin, pero viendo que el chico es mas duro de lo que se imagino, no le queda otra opción. Se da la vuelta para ver a Colin, que a pesar de todo lo sigue mirando con fiereza, sus ojos brillan como el ámbar liquido iluminado por la luna. Draco de nueva cuenta levanta la varita.-Crucio-

La maldición imperdonable impacta el pecho de Colin, que grita con todas sus fuerzas, siente que la cabeza esta a punto de estallarle, que sus huesos se astillan, que sus músculos se contraen en espasmos de dolor. El mortifago baja la varita y la maldición cesa, el cuerpo de Colin tiembla sin control y sin que él lo pueda evitar, cae hacia un costado su mejilla impacta contra el suelo lleno de suciedad, su agitada respiración levanta un poco de polvo.

-Bien Creevey, ¿ahora me dirás la verdad?-

prefiero morir antes de decirte la verdad, pedazo de mierda
-Ese hijo es mío-
De la punta de la varita de Malfoy salen chispas rojas, esta perdiendo la paciencia y el control, estaba a punto de maldecir de nuevo a Colin, cuando tocan a la puerta

Se oye un clic y la puerta se abre, el haz de luz le da por completo en la cara a Colin, el chico levanta un poco la cabeza y entrecierra sus ojos para enfocar. En el umbral esta una figura robusta, vestida de negro, con la cabeza cubierta por una mascara también negra. Colin no sabe si el recién llegado es Vincent Crabbre, si es Gregory Goyle, pero para el caso da lo mismo, ya que juntos esos dos solo alcanzan el coeficiente mental de -20.
-Ya llego, esta esperando arriba- la voz del mortifago es gruesa, desvía un poco la mirada del rostro de Draco, mira por un momento al muchacho que esta tirado en el suelo, los ojos le brillan cuando ve la mano que trata de contener una hemorragia. Draco toma el pomo de la puerta y esta apunto de cerrarla

-A estas horas, ya se dieron cuenta de mi ausencia, no te libraras tan fácil de esto, Malfoy-

-No te preocupes por eso, tu jefe ya sabe que estas, enfermo y tus parientes, bueno que te has fugado con tu novia- se ríe mientras cierra la puerta. La luz y la risa se extinguen casi al mismo tiempo.

Han pasado solo 20 minutos desde que Draco salio del calabozo. Colin tiene la frente perlada de sudor, siente todavía mas frió, se ha quitado el abrigo y la camisa, a la que le arrancado una manga, para amarrársela alrededor de su muslo herido, a oscuras ha tocado la herida, por fortuna la maldición cortante de Malfoy solo fue algo superficial, no toco ninguna vena principal, ni tampoco le hizo algo irreparable a su músculo. El torniquete ha funcionado, la hemorragia se ha detenido, con el resto de su camisa ha limpiado la herida y la ha cubierto. Se vuelve a poner su abrigo, levanta las solapas y cruza los brazos para impedir que el calor lo abandone.
Se oyen de nueva cuenta pasos en el pasillo, al parecer ya regreso Draco, pero por el ruido que hacen Colin se da cuenta que no viene solo, escucha una voz femenina que no logra identificar, esa voz suplica, solloza. La puerta se abre, solo el tiempo suficiente para que alguien sea aventado al interior del calabozo. La persona recién llegada se incorpora a medias, por el leve ruido que hace su ropa, Colin deduce que esta mirando alrededor, y que trata de que su vista se habitué a la oscuridad.

-¿Quién esta ahí?- dice la mujer, se sienta el piso, levanta una mano y busca en el aire como un ciego recién nacido

-Soy Colin Creevey, ¿Quién eres tú?- el chico sigue apoyado en la pared, puede ver un poco a la mujer que ahora comparte su cautiverio, por la escasa luz no distingue bien sus rasgos, solo se da cuenta que tiene el cabello oscuro.
-Gracias al cielo pensé que estaba sola, soy yo Colin, Cho Chang
Oooooooooooooooooooooooooooooooo
Muchas horas antes y en otro lugar........

Alguien lo mueve con delicadeza, lo quieren separar de los calidos brazos del sueño, oye una voz femenina que lo llama cariñosamente, luego siente unos calidos y húmedos labios recorrer toda su cara, lo que lo hace sonreír, pero no abre los ojos, después una lengua traviesa, le lame el cuello, levanta la cara para dejarle espacio, se siente tan bien. Un mordisco en el lóbulo de la oreja y otra vez la voz de mujer.

-Vamos Harry, levántate que ya esta el desayuno-

-Estoy dormido- le responde Harry, sin abrir los ojos.

-Anda cariño, mira que tenemos muchas cosas que hacer hoy- la voz de Ginny suena algo impaciente. Y vuelve a besar a Harry esta vez en la boca, esta a punto de separarse del chico, cuando los brazos de Harry se lo impiden, profundiza el beso. Sino fuera por un embarazo de cinco meses en ese instante Ginny lo desvestía y le hacia cosas pecaminosas.
-Ya voy- contesta Harry aun abrazando a Ginny, que se endereza con algo de trabajo. Y sale de la habitación, para dejar que su chico se vista.

Harry aprieta los ojos y se despereza un poco, se endereza en la cama y busca sus gafas, cuando se las pone, ve nítida la habitación de Ginny, se vuelve a desplomar en la cama, le parece mentira que hace apenas veinticuatros horas antes se haya enterado que va a ser padre, la noticia lo agarro de sorpresa, pero ahora que lo pensaba le hacia mucha ilusión, ese bebé era la prueba viviente del gran amor que sentían Ginny y él. Era muy cierto que jamás se había planteado la idea de hacer una familia, no antes de vencer a Voldemort, pero al parecer el destino o la vida le mandaron el mensaje de que las cosas no son del todo pesimistas y que siempre hay un equilibrio, por que aunque muchas vidas se estaban perdiendo también era cierto que muchas comenzaban. Y que por esas nuevas e inocentes vidas había que pelear, armarse de valor para plantarle cara a todo lo que se le viniera encima. Hacia mucho tiempo había escuchado de boca de Sirius, que él y sus padres lucharon para salvar vidas inocentes, en ese entonces con tan solo trece años, no capto todo el significado que llevaban esas palabras, pero ahora con veinte años de edad y con la proximidad de su paternidad, las entendía en toda su magnitud, entendió que sus padres y su padrino lucharon para darle un futuro sin guerra, para asegurarse que de él siguiera con vida.

Y él haría lo mismo por su hijo y por todas las personas que quería. Se vistió lo más rápido que pudo, para bajar a desayunar. Cuando llega a la cocina se dio cuenta que Ginny había cocinado demasiadas cosas, y que ya esta comiendo un plato de avena, pero en ves agregarle miel o azúcar, lo había aderezado con canela molida, que es a la vez dulce y amarga. Harry no le dice nada, aun recuerda como se ponía Hermione cuando él y Ron criticaban sus antojos, unas veces les gritaba hasta quedarse afónica y otra era un mar de lágrimas, y les decía entre sollozos que eran los peores hombres en toda la faz de la tierra.

-Todo se ve delicioso - dice sin mucho convencimiento, bueno la verdad es que todo tiene una buena pinta, pero no sabe si todo esta aderezado con canela molida. Se sienta junto a Ginny, que sigue comiendo, se acerca unas tostadas y un vaso de jugo de naranja, después se come unos panques de naranja bastante buenos y finaliza con un plato lleno hasta el tope de fruta picada, aderezada con miel. Con gran satisfacción descubre que solo el desayuno de Ginny tuvo canela molida.
Después del desayuno y de arreglar la cocina, Ginny propone ir a dar un paseo, a Harry no le entusiasma mucho la idea, no tiene la seguridad de que el cuartel no sea vigilado, bueno no el cuartel pero si la calle de Grimauld Place, pero Ginny lo ve con cara de perrito empapado, hambriento y abandonado que no le queda otra mas que aceptar, no sin antes hacerse una reconstrucción facial, y también a ella. Su trabajo resulta ser mejor que del cirujano plástico mas prestigiado de Hollywood, tienen la apariencia de un joven matrimonio de alguna isla caribeña, que tienen ganas de conocer la nieve. Y así se disponen a salir en busca de la aventura
-o-
Las letras impresas en el pergamino danzan de forma desordenada, no les encuentra ningún significado, esta ansiosa, casi casi desesperada, le urge regresar a la casa de Malfoy, saber si Colin ya soltó la sopa, o si se sigue resistiendo. Pero algo dentro de Cho, le dice que no necesita una confirmación, por que ese niño que se gesta en el cuerpo de Ginny es hijo de Harry, el hijo que ella tendría que haberle dado, si, por que a esas alturas de su vida aun sigue obsesionada con el chico, y solo de él, de su fama, de su encanto, de todo lo que lo rodea. Por que sabe que ella nació para ser alguien especial, para rodearse de gente especial, justo como Harry. Pero sabia que Harry se había convertido en algo casi inalcanzable, lo supo desde el momento en que los principios de Harry se manifestaron de forma tan explicita, el padre de Ron también trabaja en el ministerio y por si no te habías dado cuenta, no es él el que tiene grabado en la cara la palabra soplón, si aun lo recordaba, esa frase marco el antes y el después de su relación, mientras ella consentía y justificaba la traición de su amiga, Harry con las venas del cuello marcadas por el enfado le hizo entender que para él es básica la lealtad.

Por eso cuando termino el colegio, después de que casi todo se colapso por la muerte de Dumbledore, tomo el camino mas seguro, el camino de Lord Voldemort, donde tiempo después se encontró con Draco, el enemigo declarado de Harry, si, por que es patético, el aceptarlo, pero al relacionarse con Malfoy siente que tiene contacto con algo directamente relacionado con Harry.
Deja el pergamino en el escritorio, y se pone de pie, se acerca a uno de los tantos mapas que tapizan las paredes de su oficina, acaricia la cabeza de un alfiler color rojo, que indica el último punto donde Harry se había aparecido.

-¿Dónde estas?- le pregunta al alfiler, como si de Harry se tratara- quiero verte, solo una vez mas- su tono de voz se asemeja al de una heroína de novelas románticas. La puerta de su oficina esta abierta, por ella se cuela un de esos avisos interdepartamentales, el pergamino volador se posa con delicadeza en su escritorio. La chica se acerca al mensaje, lo toma y lo despliega, es un mensaje del remedo de gangster de Zacharias Smith

ven a mi oficina, hay que afinar detalles.

Cho rueda los ojos, y estruja el pergamino, si no fuera por que es un aliado, hace mucho que lo hubiera desaparecido, ese hombre la saca de quicio, le da asco, repugnancia. Con eso aires de arrogancia consumada, pero sabe que no tiene opción, toma su varita del primer cajón de su escritorio y sale de la oficina, cierra la puerta y con un toque de su varita, el pomo de la puerta brilla por un momento. Se acomoda su cabello, adopta esa actitud de devora hombres que hace que mas de uno la voltee a ver.

La oficina de Zacharias Smith, esta en la siguiente planta, así que se acerca al ascensor, y lo espera. El traje sastre que porta hace que sus atributos se marquen mas, siente las miradas masculinas, eso la hace sentir tan bien, pero a la vez vacía, por que ninguno de los que la observan tiene los ojos verde esmeralda. El ascensor no tarda en llegar, ese traqueo hace que Cho se enderece un poco, la rejilla del ascensor se abre, una bruja menudita sale antes de que Cho entre.

Solo hay otras dos personas con ella en el ascensor, pero la chica las ignora. No tarda en llegar a su destino, la rejilla se abre de nuevo, sale a un recibidor de color blanco, gira a la derecha, hacia un estrecho pasillo, la primera puerta lleva al cuartel general de aurores, no puede evitar echar un vistazo, solo se ven cubículos, de color gris, en el primero y dándole la espalda esta una mujer de cabello rosa, por la leve curva que forma su espalda Cho deduce que tiene la cara tapada con las manos, señal inequívoca de frustración y rabia. Y Cho sabe muy bien por que Tonks se siente así, ya que ella fue la que le dio la idea a Zacharias de citar a Remus Lupin, ya que no era ningún secreto que este pertenecía a la orden del fénix, además de tener contacto con Ginny, dicho en otras palabras, si lograban capturar a Remus bajo cualquier pretexto, no solo eliminaban a un miembro de la resistencia sino que también tendrían una fuente de información de la orden y por que no también de Harry.

Sigue su caminando hasta llegar a la tercera puerta del pasillo, la oficina de Smith. La puerta esta adornada por la clásica plaquita, que dice el nombre y cargo del ocupante de dicha oficina, antes de tocar a la puerta Cho aspira profundamente como dándose valor, o pidiendo a todos los brujos del pasado que le den paciencia con semejante tarado. Dos toques. Un chasquido y la puerta se abre. Cho entra a la oficina apenas si ha dado tres pasos y la puerta se cierra. Detrás del escritorio esta Zacharias que hace un ademán con la mano indicándole a Cho la silla, que esta frente a él

-Me da gusto verte, ¿Cómo has estado?- sus ojos claros recorren a la chica, que apenas se va a sentar. Su mirada se detiene un momento en la protuberancia de su pecho y en ese cuello de leche, si no fuera por Malfoy, tal vez él seria el que saciase a la pantera negra de Cho Chang.

-Bien, pero supongo que el motivo de esta reunión, no es para saber de mi vida ¿o si?- es tajante, dura.

Smith se ríe un poco.

-Por supuesto que no, pero quería ser educado

pues métete tu educación por la nariz".

-Bueno y ¿Qué detalles hay que afinar?-

-La excusa Cho, ¿Qué excusa utilizaremos para no dejar salir de aquí al licántropo ese?-

-La que tú quieras Smith.-
-o-
Después de un día de turismo no hay nada mejor, que regresar a casa, así que con mas bolsas que las que pueden llevar en las manos Harry y Ginny regresan al cuartel general de la orden del fénix. Han visitado varios lugares famosos, comido en un restaurante italiano buenísimo, le han comprado varias cosas al bebé, incluida su cuna, ya que como al día siguiente Harry se tiene que ir, no quiere marcharse sin haber dejado armada la cuna de su hijo, por fortuna, hace el mismo truco que utilizaron Ron y él cuando armaron la cuna de Alex. Han decidido poner la cuna en la habitación de Ginny, junto a la ventana.

Por unas horas todos los problemas de Harry se han redujeron a casi nada, le fascino caminar por la ciudad de la mano de Ginny, que se sorprendía de casi todo lo muggle que encontraban, tenia la misma capacidad de sorprenderse que su padre. Ese día fue como un débil bosquejo de la vida que podría tener una vez acabada la guerra, algo estaba claro el final del túnel estaba muy próximo, incluso si Harry se concentraba podía ver una pequeña luz al final del camino, ya no podía seguir tanteando en la oscuridad, no, ya era hora de correr hacia esa luz. Pero por el momento disfrutaría de la mujer que estaba a su lado a punto de quedarse dormida, le quito el libro de cuentos de las manos y lo dejo donde siempre, le acomodo un mechón de cabello tras la oreja y le beso suavemente, después beso el vientre abultado. Era hora dejarla dormir.

Fuera de esa burbuja de felicidad, donde la realidad aplastante se dejaba sentir, una mujer estaba a punto de cometer un terrible error.
-o-
-No se quiebra, ¿Qué quieres que yo haga?- Draco esta furioso, camina a grandes zancadas por su habitación. Cho esta recargada en la puerta, no hace mucho que ha llegado del trabajo.

-Obligarlo a decir la verdad-

-No te has puesto a pensar que a lo mejor si esta diciendo la verdad, o es que tu fantástico cerebro no ha contemplado esa opción-

Cho se separa de la puerta y se acerca a Draco, le pone una mano en el pecho para detener su caminata.

-No, no le contemplado por que estoy segura que ese niño es hijo de Potter y quiero una confesión, pero como siempre pasa, eres incapaz de hacer algo bien- lo fulmina con la mirada.

-Bien señorita don cerebro, ¿Cuál es tu siguiente idea brillante?-

-Pégame y llévame al calabozo-



Los ojos de Draco se abren por la sorpresa, enseña sus dientes blancos en una media sonrisa, no es necesario que la petición se haga de nuevo, le pega una bofeteada con el revés de la mano a Cho, que se tambalea un poco, su cabello oscuro por el impulso le cubre la cara, se lleva una mano a la boca, antes de voltear a ver a Malfoy mira su sangre impregnada en sus dedos.

-Ahora llévame al calabozo y actúa como si yo fuera tu prisionera-
-o-

-¿Por qué te trajeron aquí?- Colin pregunta con suma curiosidad. Cho se guía por la voz de Colin y se acerca a el.
-no lo se- su voz de niña desvalida es tan convincente.

Pero hay algo que Cho no contemplo, ese algo que en ese preciso momento esta llegando a la nariz de Colin, ese abrumador olor a lavanda.

CAPITULO 14: ECOS DEL PASADO.


Cuando Colin era pequeño, e iba a la escuela muggle, tenia que pasar por una granja abandonada, que era el escondrijo de un perro vagabundo, un enorme perro vagabundo, incluso se corría el rumor supersticioso de que no era un perro sino un hombre lobo que ya no pudo volver a su estado humano, a esos chismes de ancianas el padre de Colin jamás les puso atención, decía como todas las personas sensatas que los hombres lobos, los magos y las brujas no existían, y que el perro era solo eso, un perro que a la menor provocación mordía al que se pusiera enfrente, mas de una vez trato de morder a Colin, pero este era inusualmente rápido, así que por mas que trato no pudo atraparlo, hasta que una vez el perro fingió estar herido, se lamía una de sus patas delanteras con verdadera angustia, así que Colin se detuvo para ver que le pasaba, pero apenas si había tocado el pelaje que por la suciedad no se podía distinguir su color, que el perro se lanzo sobre él, pero gracias a la magia que corre por las venas de Colin, sus colmillos se volvieron de hule y no le pudo hacer daño al pequeño.

Después de eso, Colin casi tuvo la seguridad de que el perro si era un hombre lobo, deducción que nunca le dijo a su padre, pero esa experiencia se quedo grabada en su memoria, no de una forma negativa, mas bien como una especie de advertencia de que a veces las apariencias engañan. No sabe por que justo en ese momento cuando su vida esta en peligro ese recuerdo vino a su mente, de una forma tan fresca como si de nueva cuenta tuviera frente a él a ese viejo y pulgoso perro.

Cuando percibió el aroma de Cho, no solo recordó a Draco, sino que volvió a sentir esa descarga eléctrica en la columna vertebral, igual a la que sintió cuando pensó que el perro le clavaría sus colmillos, esa descarga que empezó en su baja espalda y fue ascendiendo hasta llegar a su cerebro e iluminarlo todo como un árbol de navidad recién inaugurado. Así que era ella, la que estaba detrás de Draco, esa que era la fuente del olor a lavanda, esa que al parecer lo manejaba como a una marioneta, y ahora estaba ahí, junto a él, tratando de mirarlo en la oscuridad, que habla con un tono de voz asustado y desvalido, que se queja del dolor de su labio herido, justo como aquel perro de su niñez. Pero en este caso más que un perro o un falso hombre lobo. Es una loba con piel de oveja y pelaje oscuro.

-¿Estas segura que no sabes por que te trajeron aquí?- lo pregunta con un tono bastante tranquilo, pero siente que su sangre empieza hervir de coraje.

-Si, ya te lo he dicho, no se por que me trajeron- contesta Cho, y trata de acercarse mas a Colin, pero cuando pone una de sus manos para apoyarse y moverse a un lado, siente un pequeño cuerpo peludo, retira con rapidez la mano y grita.

-Son ratas, en este lugar hay muchas- cachetada con guante blanco, la oscuridad cubre la pequeña sonrisa que se dibujo en su boca.

Cho ignora el comentario, por que claro su gran cerebro le dice que no se preocupe que Colin no es tan listo como para descubrir la treta, pero la impaciencia esta subiendo de nivel, sabe que tiene que hacer las preguntas correctas, no tiene que parecer sospechosa.

-¡¡Esto es un horror!! Me gustaría que todo acabara de una buena vez- la angustia siempre es una buena herramienta, cuando alguien trata de obtener consuelo. Colin estira una de sus manos y le da unas palmaditas en su hombro.

-Si, lo se- sus vasos sanguíneos pulsan con violencia tiene ganas de gritarle que deje de fingir, que ya la ha descubierto, que es una maldita desgraciada. Pero se contiene no quiere descubrir tan rápido el juego de Cho.- Solo quisiera que antes del final pueda ver a mi hijo-

Ni la mejor actriz del mundo, podría haber evitado ese brillo malévolo que se difumino por los ojos de Cho. bien ya llegamos al tema central de toda esta farsa.

-¿tu hijo?, ¿acaso ya estas casado?- lo dice como si fuera la niña ñoña de un colegio católico.

Colin se ríe un poco. Nota la ansia en la voz de Cho, si la mujer piensa que lo ha engañado esta muy equivocada, le daría la misma respuesta que le había dado a Draco, solo que disfrazada de confesión.

-No es necesario estar casado para tener un hijo,- deja salir un suspiro- espero que Ginny este bien.-

De nuevo ese brillo en los ojos de Cho.

-¿Ginny?, ¿Ginny Weasley?-

Por Dios, no te hagas la idiota, sabes perfectamente que todo esto es para atrapar a Harry por medio de Ginny y su hijo

-Si, ya sabes
somos pareja- lo dice con alegría.

-Que buena noticia, yo pensé que todavía estaba esperando a Harry- como le gusta decir ese nombre en voz alta, muchas veces se ha tenido que morder la lengua frente a Draco sobre todo cuando lo siente dentro de ella, cuando desea con todas su fuerzas que las manos que la estrujan sean las de Harry. Y gritar su nombre a los cuatro vientos justo en el momento en que siente un orgasmo.

-No, hace mucho que lo olvido- suspira de nuevo. No sabe que hora es, si todavía es de noche o si el amanecer esta próximo, su herida en el muslo punza, su piel esta fría. Se lleva las manos a la cara como tratando de relajarse, ese olor lo esta mareando, lo aturde y sino se tranquiliza es capaz de comenzar a gritar.

Colin termina la breve conversación con un trata de descansar, se tumba del lado derecho de su cuerpo, al moverse siente un leve desgarre en su muslo, aprieta los dientes y cierra los ojos. Pero no duerme. Cho tuerce la boca, ella quiere seguir hablando pero sabe que no debe tensar la cuerda por que se podría romper, quiere levantarse y aporrear la puerta para que la saquen de ese asqueroso lugar. Sabe que si hace eso, seria un error demasiado grande, cierra los puños con fuerza, su uñas se entierran en las palmas de sus manos.


Ooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Seis partes, seis vidas, seis lazos atados a la inmortalidad. Esos son los tesoros de Voldemort esas partes de su alma, depositadas en diferentes objetos, seis oportunidades para no morir. En ese momento tiene una de ellas en sus manos, es un cuaderno de tamaño regular de cubierta negra, las puntas de las hojas se ven manchadas por algo viscoso y negro, en el centro de una de las cubiertas se ve un agujero que ha traspasado todo el cuaderno. Lord Voldemort lo abre, algunas de las hojas están pegadas unas con otras, y todas sin excepción están en blanco a excepción de una mancha redonda en el centro. Lo vuelve a cerrar y lo coloca en la mesita que esta junto a el, donde también esta una copa de vino de Elfo.

Recuerda cada una de las muertes que ocupo para la creación de esos lazos irrompibles, curva su bosquejo de boca en una sonrisa, cuando en su mente ve las caras de horror y miedo de sus victimas, y el sumo placer que sintió cuando caían al suelo sin vida, como viles muñecos de trapo. Después de eso, sentía un dolor desgarrador, al extraer ese pedazo de su alma, ese pedazo que salía de su cuerpo, goteando lágrimas de hielo, y ese dolor de extracción se extendía al sentir los cambios físicos que ocasionaba la separación, se volvía mas pálido, mas siniestro, retorcía su cuerpo al sentir como este se adaptaba a la nueva delgadez, y esa palpitante parte de si mismo, se removía inquieta esperando a que la pusiera en un lugar seguro. Y si, siempre era en un lugar seguro, especial, legendario como él. Por eso estaba seguro que nada ni nadie podía detenerlo, por que nadie había llegado hasta donde él se había atrevido, nadie era como Lord Voldemort.

Pero una vocecita en su tenebroso cerebro, apenas si le susurra, recuerda la profecía, si la recuerda a la muy maldita, y también recuerda la noche en que hizo la elección, dos parejas de magos, cuatro formidables adversarios, dos niños, semejanzas con uno de ellos, si lo recuerda muy bien, sus pupilas se contrajeron cuando su cerebro mando la señal a su cuerdas vocales y su voz fría pronuncio, es Harry Potter, él es el elegido



De nueva cuenta su mente proyecta esa fatídica noche del treinta y uno de octubre, Colagusano retorciendo sus manos, sudando, tartamudeando y él desesperándose, y los ojos de Peter llenos de miedo, su voz entrecortada cuando le dice la ubicación de los Potter. En apenas unos momentos llego al lugar, pasos lentos, la puerta se abre, James Potter parado frente a él, girando la cabeza para decirla algo a su esposa, después viéndolo con determinación, valentía, entereza, de nueva cuenta el avadra kevadra, un giro de su cuello, un chasquido de sus músculos, la escalera a la que asciende con paso lento, para alargar el placer, para aumentar el miedo de la mujer, se oye el sonido de una puerta que se cierra, sonríe, solo mueve la mano y la puerta se abre, ella interponiéndose, va, no tiene tiempo para tonterías, le grita que se mueva, ella suplica, de nueva se desespera, se deshace de ella. Ahora si, frente a él un niño pequeño que lo ve con curiosidad, con esos grandes ojos verdes, es irrisorio el pensar que ese sea su Némesis, otro movimiento de varita, un rayo verde, que vuela dejando una estela de aire frió, pero rebota.

Se lleva dos largos dedos a la sien, los mueve en forma circular, desecha ese recuerdo. Ha pasado mucho tiempo, ya es hora de ponerle punto final a la historia. Es hora de que tome el poder que le corresponde, ya es hora de que sus puños se cierran alrededor de la comunidad mágica, así que si alguna vez Harry Potter decide asomar las narices, encontrara todo trasformado, y a sus seres queridos hechos cenizas.
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Severus Snape, esta sentado en una vieja y desvencijada butaca, en una habitación circular cuyas paredes están llenas de libreros que rebosan libros de todos los tamaños y grosores, tiene una taza de té en la mano, la mece con lentitud, provocando que el liquido color ocre, se mueva como una si fuera el pequeño ojo de un huracán. En sus rodillas tiene extendido un viejo número del profeta, las hojas del periódico se ven amarillentas y las viejas fotografías mágicas que están en una página interior, apenas si se mueven. En la cara posterior de una pagina se puede ver un pequeño articulo, que es precedido por una fotografía donde están dos personas, son un hombre y una mujer, él tiene la mano alzada y la mueve en señal de saludo, en su cara esta dibujada una expresión de total felicidad, su cabello oscuro se dispara en todas direcciones, de rostro delgado y atractivo, a su lado y tomada de su brazo derecho esta una mujer sumamente hermosa, ella también sonríe de una forma radiante, sus ojos verdes centellan a luz de sol, era evidente que estaban profundamente enamorados.

Snape le da otro sorbo a su té, con su mano libre, acaricia la superficie de la fotografía, en el lugar donde esta la mujer, esa mujer por la que fue capaz de todo, esa mujer a la que amo en silencio, a la cual no pudo salvar, a pesar del tiempo la sigue queriendo y extrañando, ahora lo único que queda de ella es su hijo, ese al que salvo entregando su vida.

-Te extraño
. Lily- su tono de voz no es venenoso, ni sarcástico, es triste. Vuelve acariciar la fotografía, pequeñas manchas de pintura negra queda impregnada en sus dedos, la fotografía esta muy deteriorada, pero a él no le importa, la acaricia de nueva cuenta, es suave, la superficie es suave, como se imagina que era la piel de Lily.

Sabe que el golpe final del señor tenebroso se acerca, el ministerio esta cada vez más débil, mas fragmentado. Severus sabe que si el ministerio cae, las demás instituciones mágicas estarán en la palma de Lord Voldemort. Siente una quemazón en su antebrazo izquierdo, su señor los esta llamando. Severus dobla con delicadeza el periódico, y lo mete entre las páginas de un libro especialmente grueso y grande, lo guarda en la parte más alta de uno de los libreros, se limpia las lágrimas inoportunas que han salido de sus ojos, se endereza en toda su estatura, se vuelve a poner el manto frío de ser Severus Snape. Solo se oye un suave plop, y Snape ya no esta.


-o-

Lleva horas en ese repugnante lugar, tiene hambre, frió, coraje, horas de charla hueca y tonta, y ¿Qué tiene como resultado?, nada. Por que Colin no dice nada, es como si hubiera descubierto su doble juego, nahh, imposible, por que sabe que el cerebro de Colin tiene el tamaño de una nuez.

Deambula por la habitación, trata de darse calor frotándose sus brazos con las manos, una rata le roza y vuelve a gritar, gruñe de enojo. Colin que sigue sentado en el suelo, la sigue con la mirada, esta serio, mientras la mira gruñir y caminar, vuelve a formar ese rompecabezas en su cabeza, Mary vigilando a Ginny, obvio para ver si tiene contacto con Harry, rumores de que él Colin es el padre, por eso lo siguen, y ahora esto, claro quieren una confirmación, y tras todo eso esta la mujer, que en ese momento lo mira y que tiene los ojos llenos de lagrimas, incluso con la débil luz que entra hace que sus lagrimas brillen como la nieve al recibir los primeros rayos de la primavera.

Un débil sollozo, Colin quiere vomitar, aunque solo sean los jugos gástricos, con dos finos dedos se limpia las lágrimas.

-Ya no soporto esto- su tono de voz es de lo mas melodramático.

-Bueno teniendo en cuenta que no han venido a interrogarte, me imagino que pronto te iras- lo dice en un tono suave, como si no le diera importancia, como si le dijera que el castigo de mamá esta próximo a acabarse.

no pensé en eso se recrimina mentalmente Cho, si en eso no pensó, estaba tan obcecada en obtener la confirmación de sus sospechas que no medito, en que seria muy sospechoso que Draco no viniera a interrogarla, genial, la había cagado.

Sonríe un poco.

-Si, tal vez tengas razón- se quedan en silencio.

Para matar el tiempo Colin mete una de sus manos en un bolsillo del pantalón, siente algo redondo, su boca se abre un poco por la sorpresa, lo había olvidado, la moneda del E.D., pero ¿Cómo usarla?, si la moneda maestra es la de Harry, tiene que modificar el encantamiento y para eso necesita una varita, claro que puede hacer hechizos sin varita, todos los brujos en algún momento lo han hecho, pero siempre son impulsos sin control, necesita ser preciso, y necesita que Cho se largue. Parece que su deseo cobra vida, Cho emite una respiración profunda, Colin voltea a verla, nota que la chica se lleva con disimulo una mano hacia su antebrazo. En menos de cinco minutos la puerta se abre, sin decir nada, Malfoy entra al calabozo, toma a Cho del brazo y la saca a rastras.

-o-
La reunión esta a punto de comenzar, solo se oye el fru fru de las largas capas negras que rozan el suelo, varios pares de ojos que brillan por las hendiduras de las mascaras negras que todos portan, uno que otro asiente la cabeza cuando reconoce alguien conocido. Toman sus asientos habituales en la larga mesa de madera de caoba, en el techo una lámpara de telaraña llena de velas es la fuente de iluminación, su luz se proyecta sobre todo en la superficie pulida de la madera de la mesa. En la cabecera hay una silla de alto respaldo se ve bastante cómoda y mullida. Ninguno se sienta, hasta que no llegue su señor, el cual hace su aparición en el umbral de la puerta del amplio salón, pasa sus ojos por cada uno de sus mortifagos, los conoce a todos, y le encanta sentir ese olor a miedo que impregna el ambiente en el momento en que él llega, le fascina sentir ese poder de dominación sobre esos magos y brujas. Llega a la cabecera de la mesa, se sienta con lentitud, de una forma elegante. Les hace señas a sus seguidores a que lo imiten, cada uno lo hace de la forma mas fina que pueden, es obvio que para Crabble y Goyle eso es algo bastante difícil.

-Seré breve, esta reunión es solo para avisar, que tomaremos el control del ministerio después de la navidad- se pone de pie, sus ojos rojos brillan. Ya esta decidido.

-Mi señor, ¿Por qué después de la navidad?, podemos hacerlo ahora- la voz de infantil servilismo de Bellatrix Lestrange, emite la pregunta que la mayoría de los presentes se hacen.

La fría risa de Voldemort llena el ambiente, haciendo que el vello de la nuca de sus mortifagos se erice.

-Por que todos estarán despreocupados, por que habrá menos empleados en el ministerio, y por que se me da la gana, ¿alguna objeción?-

Silencio. Todos guardan silencio.


Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

La despedida esta tan cerca, se siente en el ambiente, se toca en la piel, siente su sabor amargo en la punta de la lengua. Se ha refugiado en la habitación que fuera de Sirius, todo esta polvoso, algunas prendas de ropa están en un diván de color negro, uno que otro afiche de la pared esta despegado de alguna esquina. Se sienta en la cama y el colchón cruje, apoya sus manos en la colcha sucia y un poco se levanta. Esa habitación es como la entrada a otra dimensión, a un periodo de tiempo que se ha detenido en las paredes, en los objetos, en el aire.

Harry toma una fotografía de la mesita de noche de Sirius, en ella esta su padrino con un bebé en brazos, es él, se pregunta ¿Quién tomo esa fotografía?, ¿Cuándo y donde? Tal vez en su casa, a lo mejor James estaba tras la cámara o Lily que le hacia muecas para que el niño se riera. El Sirius de la fotografía es apuesto, tiene una mirada despreocupada, y una sonrisa de modelo de pasta dental.
En los días anteriores Harry no se había puesto a pensar en su padrino, por que estaba feliz con Ginny y con su hijo, pero ahora que estaba tan cerca la separación, no pudo evitar entrar a ese lugar, donde la esencia de Sirius rezumbaba, donde su rebeldía se manifestó infinidad de veces.

Ginny esta en el umbral de la habitación viendo como Harry ve esa fotografía, ensimismado, sabe que Sirius es un tema delicado de tratar, sabe que la herida todavía le duele, y que la culpa esta ahí latente, punzante. Sin hacer ruido entra a la habitación y se sienta junto a Harry apoya su mejilla en el brazo de su chico, y lo rodea con su brazo, él solo sonríe, y sigue viendo la fotografía y las sonrisas de Sirius y de un bebé, que no esta marcado.

Levanta la cara y observa la habitación una vez mas, su mirada se dirige al pasillo, se ven sombras alargadas, y piensa que en ese momento Sirius con sus largas piernas entrara a la habitación, lo mirara y se reirá con esa risa de perro. Pero su padrino nunca entra, como en un acto reflejo, acaricia el vientre de Ginny, su hijo se mueve un poco. Gira la cara para ver a la chica.

-Si es niño quiero que se llame, Sirius- no es una orden, ni una sugerencia, es una suplica.

Ginny sonríe y le asiente con la cabeza.

-Me gusta el nombre-

Se toman de las manos, y se quedan ahí esperando a que el sol se oculte, para que Harry se vaya.

-o-


-o-
Ya esta en la puerta a punto de girar el pomo y salir a la calle fría, sabe que cuando traspase esa puerta, la burbuja se romperá, se endereza y voltea, Ginny se le acerca sin decirle nada, lo besa al principio lentamente, el le acaricia una mejilla, ella logra abrirle los labios con la lengua, es ella la que lleva el control del beso, lento, rápido, otra vez lento. Le acaricia el cabello, se separan, unos hilillos de saliva se quedan suspendidos entre ellos, a pesar de todo se siente feliz, frota su nariz con la de ella, y después se agacha un poco y le besa el vientre, mientras ella mete sus dedos entre su cabello.

-Cuida a tu mamá- le susurra a su hijo- regresare pronto- le asegura, otro beso y sale por la puerta del cuartel general de la orden del fénix.


CAPITULO 15: METAMORFOSIS.

El aire frió de la noche le agita el cabello, camina hacia la esquina de la calle, tiene las manos hundidas en los bolsillos del abrigo, una correa de su mochila se desliza un poco de su hombro, ese movimiento lo toma como el pretexto perfecto para mirar hacia atrás, pero lo que busca no esta, esa puerta de madera gastada ha sido succionada por las casas contiguas, es mejor así, por que si la viera asomarse por una ventana es capaz de dar marcha atrás, se acomoda la correa y sigue caminando.

El vagón del metro esta lleno, se siente apretujado entre tanta gente, siente esa vibración cosquilleante en las plantas de los pies, por el movimiento del transporte, alguien lo empuja para abrirse paso, Harry se hace a un lado y ve pasar a un hombre de edad madura y cara de pocos amigos. Las conversaciones cercanas se centran en la próxima navidad, en los regalos, en la familia, en los amigos. Solo faltan tres días para navidad, y a él todavía le parece increíble que haya gente en la calle que no sepa nada de Voldemort y de su estúpida guerra. Llega a la estación indicada, sale después de un par de adolescentes, que ríen, van tomadas del brazo, y hablan de un tal, Graham Beens, y de su encantador trasero, una se ríe y la otra le da un codazo antes de estallar en una carcajada. Harry camina tras ellas, y piensa que esa carcajada es como el sonido de un trueno, estridente, pero fugaz. Pierde de vista a las chicas al salir a la calle, gira a la derecha, camina hasta la esquina y cruza la calle, ha llegado a la estación de trenes, compra su boleto, Liverpool lo esta esperando, con los brazos abiertos y con decisiones en suspenso.

Son casi las nueve de la noche, cuando toma su asiento, antes de subir se ha comprado un emparedado de pavo y una botella de jugo de uva, no tiene hambre, no tiene sueño, se acaricia la cicatriz de su frente, es un viejo habito que nunca se le quitara, piensa en Voldemort por millonésima vez en su vida. Y en donde esta y en como detenerlo, por que aunque la mayoría de sus tesoros ya están destruidos, aun falta ese ultimo y estrecho tramo del camino, y no sabe como recorrerlo. Quiere derribar ese muro que él mismo ha construido en su mente para no tener visitas inoportunas, en mente cerrada no entran serpientes. Y en verdad que agradece a todos los dioses paganos el que haya podido dominar la oclumancia, pero en ese momento, quiere derribar esa barrera y tratar de meterse aunque solo sea por una ranura en la mente de su enemigo para encontrar alguna pista que le indique como acabar con él. El tren comienza a moverse, la botella de jugo vibra un poco, Harry la toma, esta fría, la aprieta un poco, la velocidad aumenta, Harry cierra los ojos con la botella en la mano y en la mente la imagen de Ginny.

-Falta poco- no sabe a quien se lo susurra, puede ser a Ginny, a si mismo, o tal vez a Voldemort.

Falta poco.

-o-

Se escuchan voces, muchas voces que tratan de hablar en susurros, para no molestarlo, o talvez para no recibir un crucio, justo ahí, en el centro del pecho, donde vibra y se esparce como una devastadora ola de electricidad, le gusta, le satisface, saberse temido y respetado. No duerme, solo unas cuantas horas en la madrugada, y ya, lo que no se puede negar es el alimento, le fastidia el darse cuenta que todavía le quedan restos de humanidad, de mortalidad.

Ha dado instrucciones precisas, para su ataque final y su mano derecha se asegurara de que se cumplan a pie puntillas, por que hasta ese momento Severus Snape nunca le ha fallado, le dijo lo de la profecía, logro ser un espía en la orden del fénix y lo mejor de todo, le quito la vida al único mago que podía detenerlo, ese cuya magia e inteligencia eran abrumadoras, ese que siempre tenia la frase justa, la estrategia correcta. Pero se ha ido, el gran Albus Dumbledore se ha ido sin poder detenerlo.

Pero lo que Voldemort no sabe, es que Dumbledore, dio los pasos necesarios para preparar al que si lo podía detener, por que Dumbledore desde esa noche en que vio una cicatriz en forma de rayo en la frente de un niño, supo que ni la inteligencia mas elevada, ni la magia negra mas poderosa, podría vencer eso que el niño rezumbaba, eso que el pequeño inhalaba y exhalaba, eso que es tan simple y a la vez tan complicado, eso que tiene Harry, y que Voldemort jamás tuvo, por que eso que lo cubrió cuando su madre murió, es el principio y fin de todo el universo, es el sentido de la vida y antes de desaparecer Voldemort sentirá eso.

Pero por el momento eso no le preocupa, es mas ni siquiera le importa al mago oscuro, que mastica con lentitud un pedazo de faisán ahumado aderezado con salsa de ocho chiles, pasa el bocado parece una enorme serpiente comiendo un pequeño ratón, un sorbo de vino, y de nueva cuenta el tenedor pincha la carne y el cuchillo corta. El nuevo bocado se lo lleva a la boca y lo vuelve a saborear. El picor de los chiles lo siente en la lengua, pero no le disgusta al contrario, esa sensación de ardor le gusta, si tuviera vida sexual seguramente así serian sus orgasmos, ardorosos, bebe un poco de vino y el ardor se acaba. Cuatro, cinco, seis bocados más y el faisán se esfuma, al igual que la tercera copa de vino, se lleva una servilleta de seda negra a los inexistentes labios, para limpiarse cualquier resto de comida, todo lo hace de una forma elegante, una cosa es ser un mago oscuro y otra muy distinta no tener modales. Hace sonar una campanilla de metal dorado, en menos de cinco segundos en medio de la habitación aparece un elfo domestico que esta lleno de cardenales, en los brazos y en las piernas, algunos de color morado con el centro rojizo, se ve uno en la pantorrilla derecha que al parecer es reciente, incluso un hilillo de sangre resbala por la piel macilenta del elfo, su cuerpo delgado solo lo cubre con una raída y mugrienta toga que en algún tiempo tal vez fue de color azul.

Lord Voldemort solo chasquea los dedos y el pequeño elfo toma la bandeja de comida vacía y desaparece. Como siempre en la puerta de la habitación del señor tenebroso hay un mortifago, tieso con los vellos del cuerpo en constante tensión por el ambiente frió que inunda la habitación.

-llama a Malfoy y Chang, rápido- sigue sentado en su silla de alto respaldo, gira su cuello, para relajarse.

En menos de cinco minutos, se oyen golpes en la puerta. Por ella entran dos personas vestidas de negro y con su correspondiente mascara, los dos hacen una reverencia al hombre que los ve con atención.

-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos en esta habitación Malfoy, si no recuerdo mal, tenias cierto trabajito que hacer, así que espero que me tengas noticias-

Antes de responder Draco pasa saliva y es tan obvio el movimiento de su nuez que Voldemort perfila una sonrisa de satisfacción al ver el miedo que provoca en Malfoy.

-Mi señor, como seguramente usted sabe, en este momento Creevey esta en mi casa, pero por el momento asegura que ese nonato es hijo suyo- la voz de Draco, es en verdad mas aguda de lo normal, y Cho piensa que en verdad es una tonta por estar con semejante cobarde.

-y ¿tú Cho que piensas de eso?- es una pregunta con trampa.

-No lo se mi señor, es probable que Creevey diga la verdad- no le sostiene la mirada. Por que ella tiene sus propios planes. Pero Voldemort no todas las veces necesita la legeremancia para saber que alguien lo engaña. Por el momento dejara que la chica continué con sus planes, tal vez a la larga le sean de utilidad.

-Si ese es el caso, desháganse de ese sangre sucia- cuchillo sin afilar, chirriante, erizante así es la voz de Voldemort cuando habla de matar a alguien.

-o-

El tren entra en la estación justo cuando su reloj de pulsera marca las cinco de la mañana, de nueva cuenta una tortícolis le azota en el cuello, se masajea un poco, mientras pasajeros soñolientos pasan por el pasillo, el emparedado de pavo esta intacto, solo el jugo de uva ha desaparecido, toma el envase vació y el emparedado, camina por el pasillo con lentitud, mira por las ventanillas del tren, poca gente, rayos de luz gris que entran por los altos ventanales de la estación que se reflejan en el piso blanco, encegueciendo, brillando. Deja caer el envase vació en cesto de basura, y sale a la solitaria calle, nieve, todo esta cubierto de nieve. No sabe si ir caminando o en metro al hotel, hay muchas cosas que decir y no sabe ninguna manera de como decirlas, ¿Cómo le va a decir a su amigo, que embarazo a su hermana?, ¿Qué todo se esta poniendo color de hormiga?, que ya es hora de que regresen, y que el final de toda esa travesía que comenzó cuando solo tenían once años se acercaba, que se enfrentarían algo mas cruel y macabro que en aquella noche en la que con mas valor que experiencia decidieron enfrentarse a lo desconocido, y que tal vez de esta no salieran todos ilesos.

Decide caminar, por las calles poco transitadas a esa hora de la mañana, todo huele a navidad, incluso esos copos de nieve que se derriten, pasa por un parque público, justo en una jardinera hay un muñeco de nieve con bufanda roja, y nariz de piedra. Por la manufactura del muñeco Harry deduce que es obra de un niño, que probablemente fue asistido por su padre, no lo puede evitar recuerda a su hijo, y ese primer instante en que lo sintió moverse, fue tan real, tan mágico. Que aun en ese momento no sabe como expresarlo con palabras, tal vez si tuviera que hacer una analogía seria, como un sorbo del mas delicioso té que ha probado en su vida, que resbalo por su traquea dejando esa sensación de calidez, y que se abrió paso hasta llegar a su estomago y expandir ese sabor tan delicioso que mareaba, era como beberse todo lo bueno que había tenido en su vida de un solo trago.

La fachada del hotel esta igual, llego la hora de la verdad.

En la recepción pide la llave de su habitación, la señorita que esta detrás del mostrador, le coquetea como en todas las ocasiones anteriores en las que tuvieron alguna interacción y como en todas las veces anteriores Harry solo le regresa una sonrisa algo tímida, no esta acostumbrado a llamar la atención femenina. Bosteza mientras pulsa el botón del ascensor, y se vuelve a acomodar la mochila, el ascensor tarda, pero no quiere subir las escaleras ha caminado casi un kilómetro y medio, es justo subir por el ascensor. La puerta de el bendito ascensor se abre después de casi tres minutos de espera, Harry entra y pulsa el botón con el numero tres, esta solo en la cabina, y bosteza de nueva cuenta, mueve un pie por los nervios, los números pasan con rapidez por el tablero del ascensor. Se oye un clip, la puerta se abre, antes de salir Harry toma aire y se dirige a la habitación de sus amigos, son cerca de las 7:30 de la mañana, ha comenzado a nevar de nuevo, y esta a punto de tocar la puerta que tiene el numero 45 en números dorados.

Pero antes de que toque la puerta, esta se abre, ahí en el umbral, con la cara de sueño, con una barba tupida en forma de candado que lo hace ver mayor, esta Ronald Weasley que aun tiene esa mirada de niño tímido, y esa sonrisa cómplice que dice bien y ¿ahora adonde vamos?. Se quedan mirando por unos segundos, sin decir nada, solo se miran como si esos tres días de separación hubieran sido tres siglos, pero Harry siente algo de vergüenza al ver a su amigo, tiene que decirle lo de Ginny, pero es que no sabe como, y sobre todo no sabe como va a reaccionar, OK, acepto que fueran novios, siempre y cuando no se besaran frente a sus narices, pero eso era una cosa y otra muy distinta llegar y decirle, Ron, ¿Qué crees?, embarace a tu hermana, esa no era la mejor manera, así que tendría que hablar con Hermione antes de intentar decirle algo a Ron.

-Harry, no te esperábamos tan temprano, pasa, pasa- le dice Ron y se hace a un lado para que su amigo entre a la habitación, sentada en el borde la cama esta su amiga, que en cuanto lo ve se levanta lo mas rápido que puede y lo abraza, por no decir que casi lo ahoga, de tan efusivo recibimiento.

-Hermione me...cof... Me estas ahogando...cof- la apenada chica se separa de su amigo lo mas rápido que puede, lo recorre con la mirada, de la cabeza hacia los pies, esta igual que cuando se fue a excepción que ahora los ojos se le ven mas brillantes, y su semblante se ve mas feliz, Hermione de inmediato se da cuenta que su amigo, paso muy buenos momentos al lado de Ginny.

-Discúlpame, es la emoción del momento. Pero dime ¿Cómo están todos?, ¿Qué ha pasado?-

Ron que se disponía a salir a buscar algo de comida cuando llego su amigo, cerró la puerta y se sentó junto a su esposa, ambos lo miraban ávidos de noticias, pero antes de contestar cualquier pregunta, Harry tomo su mochila y la coloco en un sillón cercano, y se acerco a la cuna de color caoba, donde un pequeño niño vestido de amarillo dormía placidamente. Lo cubrió con una frazada amarilla y le acaricio el poco cabello castaño que coronaba la cabeza del pequeño.

Se dirigió al sillón donde había dejado su mochila, se sentó y miro a sus amigos, tomo aire y contó todo, desde las nuevas medidas del ministerio, el acoso del que era objeto Tonks, de la suspensión del señor Weasley, en ese momento Ron salto, como si le hubieran pinchado, Hermione solo le tomo la mano y se la apretó, e hizo que se volviera a sentar, también les dijo que al parecer todos en lo que cabe estaban bien, que los gemelos seguían con sus bromas, que William estaba creciendo muy bien, etc. etc. Pero casi no quiso hablar de Ginny, solo que estaba trabajando en San Mungo y que vivía en el cuartel de la orden, desviaba la mirada cada vez que Ron le hacia alguna pregunta acerca de esos tres días, pero el pelirrojo interpreto esos gestos como que algo pecaminoso sucedió entre su amigo y su hermana, y aunque eso lo sacaba un poco de balance no quiso saber los detalles, si había pasado algo pecaminoso entre ellos pero hace casi seis meses.

Después de que Harry terminara de contar los últimos sucesos, los tres se quedaron en silencio, cada uno hundido en sus propias reflexiones. Hermione se pone de pie y como lo hiciera su amigo se acerca a la cuna de Alex, pone sus manos en el borde de madera y mira a su hijo dormir, tiene miedo para que negarlo, pero también quiere estar con Harry hasta el ultimo momento, quiere contribuir a crear un mundo sin guerra para que su niño tenga una vida tranquila y feliz, se queda embelesada mirando como el pecho de Alex sube y baja y como su boquita hace pequeños pucheritos. Lo toma en sus brazos, el pequeño se mueve un poco molesto, pero Hermione lo calma acercándolo a su pecho, levanta la mirada y ve a Ron, tienen una conversación no verbal, una vez mas Harry se siente fuera de lugar, sabe que es difícil para sus amigos tomar una decisión, ellos pueden quedarse ahí, o ir con él pero no intervenir, pero los conoce muy bien y sabe que jamás lo dejaran solo, pero ahora es diferente, por que en medio de ellos esta una personita que es lo mas importante, así como su hijo, lo es para él y para Ginny.

Ron desvía la mirada y suelta un suspiro algo amargo. Harry comprende de inmediato que de nueva cuenta Hermione gano una disputa marital.

-Es obvio, ¿no?- comenzó Hermione aun con su hijo en brazos,- tenemos que regresar lo mas pronto posible, por lo que dices el ministerio no tardara en ser atacado y ya saben lo que pasaría si eso llegara a ocurrir, ya no habrá lugares seguros, incluso Hogwarts, estará bajo el control de Voldemort-

Ron agrio el gesto cuando escucho el nombre del mago oscuro, pero no dijo nada, vuelve a dirigir la mirada hacia su joven esposa y a su hijo, miles de frases revolotean por su mente, frases que podrían convencer a Hermione para que se fuera a un lugar seguro junto con su hijo, todas son bastante buenas, incluso sentimentales, pero sabe muy bien que su esposa acaba de tomar una decisión y que es imposible hacerla cambiar de opinión.

No es cobarde, pero tampoco es el hombre más valiente sobre la tierra, y sabe que es lógico tener esas ganas de agarrar a su esposa e hijo y salir corriendo de ahí, pero también sabe que si llegara a hacer eso, no solo dejaría de ser amigo de Harry sino que también decepcionaría a las dos personas que se han convertido en el eje de su vida, y sobre todo perdería esa esencia de ser un Weasley, de ser ese hombre que puede ayudar a marcar la diferencia, alguna vez su padre le había dicho, que si los hombres malos triunfaban era por que los hombres buenos se habían echo a un lado, y Ron no quiere ser uno de esos que se hacen a un lado, no quiere darle ese ejemplo a su hijo, pasara lo que pasara estaría de pie junto a Harry y a Hermione, aunque todas las mareas del mundo se les vinieran encima.

-La navidad esta muy cerca, creo que debemos regresar después de las fiestas, ¿no les parece?- Ron lo dice mirando a Hermione, quien le sonríe. Ya no dice nada más.

-Me parece perfecto- le contesta Hermione, mira esos ojos azules, y se da plena cuenta que del niño de once años y de nariz manchada que conociera en su primer año en el colegio de magia, ya no queda casi nada, tal vez solo esa capacidad innata de hacerla reír, o esa manera de besarla que siente que todo da vueltas.

-Bueno ya que nos hemos puesto de acuerdo en eso, yo voy a buscar algo de comer- dice Ron y se pone de pie, y sale de la habitación. Harry ve a su amiga sentarse en la cama, y arrullar a su hijo, la chica pasa con delicadeza su nariz por la mejilla de su niño, Harry cree que ese el momento adecuado para hablar de Ginny.

-¿Hermione?- comienza con algo de nerviosismo

La chica levanta la mirada y le pone toda su atención.

-Hay algo con lo que me gustaría que me ayudaras- se muerde el labio inferior, y se siente tonto, no, mejor dicho se siente estúpido.

-Tú dirás-

Harry vuelve a tomar aire y lo suelta todo de corridito.

-Ginny esta embarazada, tiene casi seis meses, es mi hijo, se ve mas hermosa que nunca y no se como se lo tengo que decir a Ron, ¿Cómo crees que se lo tengo que decir?, o mejor aun, ¿se lo tengo que decir? Por que ni siquiera sus padres y sus demás hermanos saben que es hijo mío, así que ¿Qué hago?- respira profundo ante la mirada atónita de su amiga, que piensa que su amigo hubiera sido un excelente buzo, de esos que contienen la respiración bajo el agua.

-Este
, pues
vaya...mmm... ¿Como paso?- es lo único que logra articular.

Como única respuesta, Harry la mira con algo de incredulidad, levanta una ceja, y mira con disimulo al bebé que su amiga tiene en los brazos.

-No me refería a aquellito- esta toda roja, pero cuando esta a punto de contestar a las dudas de su amigo, la puerta de la habitación se abre, Ron ha regresado con la comida.


Oooooooooooooooooooooooo

Hace un buen rato que esta despierta, pero mantiene los ojos cerrados, la almohada de a lado todavía huele a él, y no solo la almohada, las sabanas, la habitación, incluso su propia piel. Si se esfuerza un poco, puede sentir esa calidez de sus brazos, y esa respiración acompasada en la base de su nuca que le hace cosquillas. Harry en realidad no ha abandonado esa casa, nunca la ha dejado. El bebé se mueve al parecer ya tiene hambre, el sentido gustativo de Ginny tiene ganas de cereal con limón.

El reloj que esta en la cocina marca las ocho de la mañana, tiene que irse a trabajar, tiene muchísimas ganas de ver a Colin y contarle de la visita de Harry, se siente contenta, liberada ahora que Harry sabe que pronto van a ser padres, pero a pesar de el saber que no esperara mucho para volverlo a ver no puede dejar de sentir esa pizca de melancolía y añoranza, han pasado exactamente doce horas desde que se fue y ya lo extraña a rabiar.

Sale de la casa y camina hacia la clásica esquina, con casi seis meses de embarazo y aun usa la aparición, pero cada vez es mas incomoda, y siente un cuz cuz, al pensar que su hijo se sienta algo apretado cada vez que ella se aparece, así que sopesando las opciones, decide caminar, con lentitud, además le han dicho que a la embarazadas les hace muy bien mantenerse en forma, lo bueno es que el hospital no queda tan lejos de Grimmauld Place, así que comienza a caminar. El trayecto no dura mucho, tal vez unos treinta y cinco minutos. Traspasa el aparador tras el cual se esconde el vestíbulo del hospital. Saluda a la recepcionista que se esta pintando las uñas de color rojo con la punta de la varita, y la muy maleducada apenas si le regresa los buenos días, Ginny solo pone los ojos en blanco y se dirige al despacho de los internos a cambiarse de ropa, esta segura que ahí encontrara a Colin, con esa mirada de censura por haber llegado tarde, y ese sedoso cabello castaño que a veces le cubre los ojos y lo hace ver como un niño pequeño. Pero al abrir la puerta se da cuenta que él no esta ahí, no sabe por que pero la ausencia de Colin le da mala espina.

Después de preguntar a medio hospital por Colin, y enterarse de que esta enfermo desde hace tres días, decide mandarle una carta a su casa, justo cuando la lechuza emprende el vuelo, desde la ventana del despacho de internos, entra Mary, la amarilla Mary, que la analiza como un scanner, incluso podría verse una franja roja cada vez que los ojos de Mary vieran una zona determinada de la anatomía de Ginny. En verdad que ya no da lastima ver así a Mary tan momia, ya da incluso un poco de miedo, esa palidez casi verdosa y esos pómulos hundidos y su piel pegada, literalmente pegada a los huesos de su cara, parpadea con lentitud, y después se retira, Ginny no sabe como reaccionar.

-o-

-No entiendo, ¿Por qué no le dijiste nada de tus sospechas al señor oscuro?- Draco y Cho han regresado a la casa del primero, están en el salón principal, donde Cho se esta atendiendo la herida del labio, y comen algo de fruta.

-Por que como ya se lo dije al señor oscuro, creo que ese niño es hijo de Creevey- Cho ni siquiera lo mira, le esta dando la espalda mientras ella se ve en un espejo, pasa su dedo índice por la pequeña abertura de su labio, le duele, solo se limpia la sangre seca y se lo deja igual, tiene planeado ir de nueva cuenta al calabozo donde esta Colin, antes de matarlo le sacara la verdad.

Draco que esta sentado en una sofá bastante cómodo, la mira por el borde de la taza de té que tiene en las manos, ese cuento no se lo traga, a estado con esa mujer el tiempo suficiente para darse cuenta que ella oculta algo, y ese afán que tiene Cho de tratarlo como si fuera solo un trapo viejo, ya lo esta hartando, lo esta haciendo enojar, es una punzada en la boca del estómago, no son celos, por que él no la quiere, pero no dejara que ella se burle de él, o que se libre tan fácil de él.

-Como quieras, ¿te haces cargo de Creevey?- saca su lengua y recorre su labio superior, quizás no los unan sentimientos, pero si hay algo que a Cho le encante, es ese gesto, sin contenerse se sienta sobre él, y le lame la barbilla, Draco la toma del trasero y la acerca mas hacia él, en busca de fricción y él también le lame esa pequeña herida rojiza en su labio inferior.

Colin puede esperar.

-o-

Una vez más solo una vez mas, y tal vez lo logre, esta agitado, tiene los ojos cerrados, lleva horas intentando hacer que su idea funcione, su mano derecha esta apretada en un puño, dentro esta la moneda dorada, un débil resplandor dorado, Colin abre la mano, toma la moneda con la otra mano y se la acerca a su ojo sano, la primera palabra ya esta escrita en el borde ayuda, sus labios están mas resecos, y su herida en el muslo se ha vuelto a abrir, vuelve a colocar la moneda en su mano derecha y la aprieta se concentra con todas sus fuerzas, mientras que su mente repite sin cesar, prisionero, Malfoy, ayuda, Colin C..

Desde que se dio cuenta que llevaba con él la moneda del E.D. y sobre todo desde que se quedo solo, ha intentado por todos los medios enviar un mensaje, y ya casi lo consigue, de nuevo un destello dorado, pero esta vez además siente un calor que emana de la moneda, ha funcionado, justo en ese momento en que su moneda se ha calentado, 27 monedas mas en diferentes lugares se han calentado al mismo tiempo, ahora solo le queda esperar que alguien lleve consigo la moneda y le ayude y también espera que Cho no vea ese mensaje en su moneda.

Pero parece que el tiempo no esta a favor de Colin, justo cuando la moneda del E.D. Se vuelve a enfriar, la puerta se abre, Cho ha regresado, esta ahí en el umbral, con la luz del pasillo iluminándola, se queda parada un minuto, tal vez dos. La moneda sigue en la mano de Colin, que pasa saliva y trata de aparentar normalidad, su único ojo sano lo abre a medias para ver a la mujer. Esta vez no entra haciendo drama, entra con lentitud, dejando la puerta abierta, quiere suficiente luz para llevar a cabo ese asesinato. Colin sonríe, le gusta que esta vez sea sin mascaras, bien, Colin ve la varita en la mano de Cho y lo comprende, su hora ha llegado, aspira hondo y cierra los ojos, aprieta la moneda, se queda con la satisfacción de no haber traicionado a Ginny.

El tiempo se detiene, incluso Colin siente por primera vez todo el proceso de respiración, inhala, exhala, lento, muy lento, se oye un fogonazo, a través de los parpados Colin distingue el destello de una luz

.


-o-

Le gusta estar con esas dos personas, a pesar de lo que a primera vista se ve, rostros hundidos y demacrados, miradas pérdidas confusas, pero tras ese velo de la primera impresión se pueden ver, ciertos rasgos sutiles, pero determinantes que muestran lo que fueron alguna una vez.

Generalmente el ala de los magos que han sufridos trastornos por causa de la magia es una de las menos visitadas, puede ser por la tristeza que vuela por el ambiente, o por el dolor que los familiares sienten por ver así a su familiares. Es víspera de navidad y algunos regalos han llegado, pero Ginny no esta ahí para entregarlos, esta ahí, para ver a Frank y Alice Longbottom. El pequeño pabellón donde están, tiene algunas fotografías pegadas en la pared, en algunas se ven ellos dos sonriendo, y en otras con un pequeño niño, Neville.

Hace mucho que Ginny vio por última vez a Neville Longbottom, el día de su graduación, cuando junto con Harry, Hermione y Ron, término el colegio, después de eso instalo una tienda de plantas mágicas y exóticas en un local del callejón Diagon y según se dice tiene mucho éxito. Pero ahora que tiene enfrente a sus padres, Ginny se da cuenta de todo lo que su amigo ha heredado de ellos. Frank tiene las manos grandes y nudosas, unas manos que expresan fuerza y firmeza de carácter, su cabello ahora blanco es espeso, y suave, y tiene un tic peculiar, inclina la cabeza hacia el lado izquierdo, y sus ojos son cristalinos. En cambio Alice tiene un aire de fragilidad que enternece, cuando camina lo hace con soltura a pesar de que parece un fantasma, las pocas veces que Ginny la ha visto esbozar una sonrisa, se le hacen dos hoyuelos en las mejillas.

Son casi las dos de la tarde y ella tiene que ir a comer, esta a punto de salir de la sala, cuando casi choca con un chico rollizo, más alto que ella, de cabello castaño, que se disculpa con algo de torpeza, es Neville.

-Ginny- la agarra en el aire, y si, Ginny se da cuenta en el parecido, Neville tiene las manos nudosas de su padre, ese cabello espeso y esa mirada cristalina, le sonríe como disculpa y si se le hacen los hoyuelos de su madre, pero hay algo en ese chico que ya no es igual, y ese determinación en la cara, solo alguien que conozca a Neville Longbottom se dará cuenta, que ha sufrido una metamorfosis.

CAPITULO 16: EL REGRESO DE HARRY POTTER. PRIMERA PARTE.

Un olor a tierra, impregna a ese largo invernadero, es largo y tiene altos ventanales, por donde se cuelan las luces invernales, pero las ventanas están cerradas, no puede permitir que la nieve entre y daña a todas esas plantas a las que les dedica gran parte de su tiempo, además que gracias a ellas, tiene un buen trabajo y se esta forjando un buena reputación de criador de plantas mágicas y exóticas.

En el lado derecho del invernadero hay largas mesas, donde reposan macetas que contienen gran variedad de plantas, algunas hacen sonidos chirriantes, otras tienen largas ramas que se mueve como tratando de enredarse sobre lo primero sólido que encuentren. En el lado izquierdo del invernadero, están las plantaciones, hileras largas y estrechas de tierra, donde se han sembrado semillas de diferentes colores y tamaños, una de esas hileras de tierra, esta cubierta por una especie de malla metálica muy fina, de forma alargada, como una salchicha, dentro de esa salchicha se pueden ver pequeñas flamas que deambulan de un lado a otro de esa hilera de tierra, observando ese tramo de tierra esta un joven hombre de unos 20 años, tiene puesto un pantalón color café, unas botas de trabajo pesado y una playera blanca, al menos ese color tenia antes de que Neville entrara al invernadero y comenzara a trabajar con la plantas. Esta en cuclillas inspeccionando el frágil tallo y las primeras hojas de color marrón que están brotando de la tierra, apenas si las roza con su mano derecha, están calientes, frunce un poco los labios y mueve la cabeza en señal de afirmación, al parecer ha logrado obtener el primer ejemplar de la rarísima y muy estimada Adelfa de fuego, se dice que en la edad media había un brujo de Chipre que estaba cultivando adelfas normales, que son en extremos venenosas, y como en esos tiempos los dragones eran mas numerosos y se les veía mas a menudo, llego uno a la aldea donde vivía el brujo- botánico y sin querer lanzo una llamarada a la plantación de adelfas, eso ocasiono que cuando la adelfas salieron a la superficie fueran de un color rojo intenso, además de que ya no eran venenosas, sino que ya tenían propiedades curativas.

Después de eso el brujo trato de seguir cultivando las adelfas de fuego, pero por mas que trato no pudo, ya que el fuego que utilizaba no era tan potente como el de un dragón así que desistió, pero muchos años después Neville Longbottom ha encontrado la manera de reproducir esa rara planta. Claro que el calor que utiliza Neville no es de Dragón, por eso la tierra esta en constaste calor, por eso esas flamas ambulantes.

Neville se siente profundamente satisfecho y orgulloso por su logro, quizás esa planta no solucione la guerra, pero al menos lograra que la novia de Neville sonría, y cuando ella sonríe, el mundo de Neville se llena de calor y luz. Son casi las nueve de la mañana, y Neville tiene que ir abrir la tienda, además de que tiene que mandar unos mensajes sumamente importantes, esa noche hay reunión.
Se acerca a una de las mesas llenas de macetas, saca la varita del bolsillo, señala tres macetas de bonsáis risueños, los hace levitar y lo dirige hacia la puerta del invernadero. Solo son cuatro tal vez cinco segundos, algo dentro del pantalón de Neville esta al rojo vivo. Los bonsáis caen al suelo, las macetas se hacen mil pedazos, los ojos de Neville están abiertos de par en par, mete la mano en el bolsillo del pantalón, la saca de forma lenta, al parecer el tan esperado mensaje ha llegado, parece que esos segundos en los que Neville ha tardado en meter y sacar su mano, contienen un eternidad, su mano derecha esta apretando algo, abre la mano, una moneda dorada, que brilla un poco por las luces de la mañana, no lo puede creer, no es el mensaje que esperaba, pero este también es importante:

ayuda, prisionero, Malfoy, ayuda, Colin C.

Neville se olvida por completo de los bonsáis, de las plantas y de su tienda, sale disparado del invernadero, en busca del único ser que lo puede ayudar, o mejor dicho el único que puede ayudar a Colin.
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Aspira hondo y cierra los ojos, aprieta la moneda, se queda con la satisfacción de no haber traicionado a Ginny.

El tiempo se detiene, incluso Colin siente por primera vez todo el proceso de respiración, inhala, exhala, lento, muy lento, se oye un fogonazo, a través de los parpados Colin distingue el destello de una luz

.

Cho esta ahí impávida en el umbral de la puerta, a punto de entrar al calabozo y obtener esa maldita confesión, ve como Colin cierra los ojos, si, la ha descubierto, pues si ya sabe lo que le espera, quiere que al menos suelte la lengua antes de morir, pero antes de hacer o decir nada se oye un fogonazo en medio del calabozo apenas si se distingue la figura de un elfo domestico que lleva un jersey rojo, tiene los ojos verdes, y la mira por un micro segundo, en un instante Dobby, mueve la mano y una luz blanca enceguece a Cho, el tiempo suficiente para tomar a Colin del brazo y con otro fogonazo desaparecer.

Colin siente presión por todo su cuerpo, y que su mente se esta desconectando, si eso es la muerte no esta tan mal como se lo había imaginado, después de tres días de cautiverio sus fuerzas han cedido al final, Colin se deja arrastrar por ese cansancio, flota en verdad esta flotando, Colin esta inconsciente. No siente cuando choca contra un suelo de madera pulida, Dobby esta junto a él, y le toca con delicadeza la herida del muslo, en el momento en que desata la manga de camisa que esta de torniquete, una puerta corrediza que esta a sus espaldas se abre de par en par, por la puerta entra una chica rubia, que lleva la varita en la oreja derecha, tiene grandes ojos azules y se apresura a ver a los recién llegados, después de Luna entra Neville.

-¿Qué paso Dobby?- pregunta Luna, no ve al elfo sino al muchacho herido y sucio que esta desmayado en el piso del salón de la casa de la familia Longbottom.

-No lo se señorita, cuando llegue estaban a punto de matarlo- Dobby sigue inspeccionando la herida del muslo que sin el torniquete comenzó a sangrar de nuevo. En cuanto escucho eso de que iban a matar a Colin, Luna se muerde el labio inferior, y le pide a Dobby que trate de curarlo, por que ella solo es especialista en la raras enfermedades que aquejan a los nargles, torposoplos y por supuesto a los snorckar de cuernos arrugados.

Dobby de inmediato sale corriendo del salón, para buscar, vendas, agua hervida y lienzos limpios con que limpiar la herida, mientras Luna se hace cargo del herido, toma su varita y pasa la punta de la varita por el corte que Colin tiene en el muslo, pero al parecer la herida se ha infectado, por que no se cierra por completo, pero al menos diminuyo el flujo de sangre, lo levita un camino de sangre lo sigue hasta que Luna lo coloca en un sofá y comienza a verlo mejor, el ojo amoratado, su labio inferior herido, su respiración es lenta, es apenas perceptible, llama su atención la mano derecha que Colin tiene firmemente cerrada.

-De seguro ahi tiene la moneda- Neville esta parado detrás de Luna, huele a tierra y a hierbas, ningún olor es más fuerte que el otro, están en equilibrio perfecto, huele a prado bañado por la lluvia. Ninguno de los dos es experto en curación, pero Dobby si lo es, de hecho en el mundo muggle, Dobby tendría un posgrado, maestría y doctorado en medicina, eso es lo único bueno que obtuvo por ser el elfo domestico de la familia Malfoy, el saber curar heridas.

Luna y Neville ven con sorpresa la destreza del elfo, inspecciona, deshace el hechizo de Luna, y la sangre brota, limpia, esparce una pasta verdosa en la herida del muslo, y en el labio inferior de Colin. Este sigue inconsciente pero su respiración se oye más regular, más fuerte.

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Horas después, hospital San Mungo, cafetería





Dicen por ahí que el tiempo todo lo soluciona, que tarde o temprano las cosas toman el sitio que les corresponde, si eso es cierto, no hay duda de que en verdad el tiempo es sabio, que Cronos, sabe como y cuando jalar las cuerdas y tensarlas bien para que no se desmorone, lo que él ha decidido hacer. Algunas veces el proceso de ese hacer y deshacer del tiempo es algo lento, pero muy provechoso al final, eso justamente le ha pasado a Neville Longbottom.

Neville no se ha movido del hospital San Mungo desde hace horas, espero con paciencia a que Ginny terminara de hacer su ronda, atender a uno que otro paciente de Colin, pensó que la hora de la comida era la oportunidad perfecta de abordar el tema que lo había llevado al hospital, pero los interrumpían tanto, que decidió esperar hasta la hora en la que Ginny salía de trabajar, para invitarle un té.

Sentados en una de las mesas de la cafetería del hospital, Ginny vuelve a analizar al hombre que esta sentado frente a ella, tiene las manos alrededor de la taza de té, y son tan grandes que con tan solo una abarca toda la circunferencia de la taza, son nudosas y fuertes, justo como las de Frank, y tiene ese habito de ladear la cabeza hacia el lado izquierdo, y ese aire de fragilidad de Alice, lo envuelve todito, de la cabeza a los pies, además de que es a ella a quien mas se parece físicamente, pero además de eso hay algo indefinido, sutil, algo que se marca con mas fuerza cuando aprieta los labios, cuando las venas de su cuello punzan y se marcan. Ginny no sabe como definirlo, pero le parece que Neville ha crecido mucho en los últimos años. No tiene la pinta de ser un héroe de gestas medievales, no ha luchado contra dragones y no ha capturado algún monstruo mítico, pero se le nota fuerte, decidido, incluso esa mirada cristalina tiene un rubor de audacia que baila en sus pupilas.

-Ginny hay algo que tengo que decirte- tiene una voz tranquila que a veces cae en la indiferencia, la mira con mucha atención.

-Dime- la chica se lleva su taza de té a los labios mientras sigue mirando a Neville. Llevan sentados casi treinta minutos, Ginny siente que Neville quiere decirle algo pero al parecer el chico no ha encontrado las palabras correctas. La mira a los ojos, esa nueva seguridad se hace mas presente.

-Colin esta en mi casa- lo dice sin dejar de mirarla. Ginny abre un poco la boca a causa de la sorpresa, ¿Colin no estaba enfermo?.

-¿Colin?, no entiendo, Colin esta enfermo, hace tres días que no viene a trabajar, ¿Cómo es posible que este en tu casa?-

Otro sorbo al té de manzanilla.

-No ha estado enfermo ha estado prisionero- mira a todos lados, y se acerca mas a Ginny- en casa de los Malfoy, mando un mensaje vía su moneda del E.D. ¿te acuerdas de ellas?- Ginny asiente y Neville continua con el relato- Dobby lo rescato, esta realmente mal, tiene una herida en el muslo, que va mejorando, pero creo que esos tres días que no vino aquí los paso en ese lugar, que de seguro es de lo mas deplorable, se esforzó mucho tratando de hacer magia sin varita y eso lo debilito bastante-

-Quiero verlo- Ginny ya se esta poniendo de pie, pero Neville la toma del brazo y hace que se siente de nuevo.

-No, mira si he venido a verte es por que supe que tu y él, ya sabes
. Que son ¿novios?- lo dice un poco apenado, y mira con disimulo el vientre de Ginny.

-¿Quién te digo eso?-

-Bueno, mi abuela, vino a su chequeo mensual, y lo escucho y pues me lo comento, espero que no te moleste, además por lo que nos contó Dobby, lo rescato frente a las narices de la mujer que lo quería matar, y es obvio que te vigilaran a ti, para ver si Colin hace contacto contigo, es mejor que tú no digas nada, yo te mantendré informada.- le sonríe un poco para tranquilizarla, por que ha notado que un tinte de angustia y miedo ha aparecido en esos ojos castaños.

-Esta bien, avísame cualquier cosa, por favor- se están poniendo de pie, Neville tiene toda la intención de acompañarla a su casa y no aceptara un no por respuesta, y la verdad Ginny no pone ninguna objeción, su mente trabaja a mil por hora, si Colin fue secuestrado y torturado por Malfoy es por que Malfoy o alguien mas sospecha que ese bebé no es hijo de Colin, si, es duro pensarlo, además que no se cree el ombligo del universo, pero si solo hubieran ido por él por ser un hijo de muggles, lo hubieran matado en el acto, no haberlo secuestrado, Ginny en verdad ya esta entrando en pánico, se acaricia el vientre mientras camina a un lado de Neville.

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Va por quinta copa de hidromiel con especias, lo prefiere mil veces que al Whisky de fuego que le raspa su delicada garganta, esta vez si que esta frita, Colin se le fue vivo, y eso no es lo peor del asunto, pues ese chico es el único que sabe de su doble juego, la copa que tiene en la mano esta medio vacía, la mueve en círculos, tiene un codo recargado en reposabrazos de un sillón, su cara es sostenida por tres de sus dedos, los otros dos están cerca de su boca, ese gesto pensativo lo tiene tatuado desde la mañana desde el momento en que ese entrometido elfo domestico se apareció en el calabozo y desapareció junto con Colin, tiene que pensar en algo y pronto, el señor tenebroso no tardara en enterrase de ese descuido, y si algo es seguro es que el señor tenebroso no perdona los errores.

En cuanto llego a la habitación, revolvió el armario que usa, casi en un rincón, había una pequeña caja de madera, dentro hay recortes de periódico, una que otra fotografía, y debajo de todo eso, una moneda dorada, lee el mensaje que esta en el borde, comprende a la perfección, ahora solo falta saber ¿Quién respondió al mensaje de Colin?

Si fuera otro tipo de mujer, en ese momento estaría despotricando, gastando saliva y energías con comportamientos infantiles y poco útiles, pero gracias a Morgana ese no es su caso, el saber que fue un miembro del E.D. el que ayudo a Colin ayuda bastante, reduce el numero de magos a quien investigar.
-o-

Solo faltan unas pocas horas para que sol se oculte y ya lo siente, ese cansancio previo a la transformación. Se lleva un cigarrillo a los labios y le da una calada, cuando saca todo el humo, toma una copa con una poción humeante en su interior y le da un sorbo, el sabor del cigarro, hace que la poción no sepa tan mal. Otra calada y el cigarrillo se acaba, lo que queda de la colilla, la apaga retorciéndola en el interior de un tosco cenicero.

Puede ver el despunte de las luces del atardecer, que por el invierno son grises, las primeras lágrimas de la luna que derrama antes de aparecer. Esta sentado en una butaca de madera, en la mesita donde esta la copa y el cenicero también hay un pergamino desplegado, la notificación que hace algunos días le llevara su esposa. Tiene que presentarse en el ministerio el día 26 de diciembre a las 13.00 horas, y Remus sabe que eso es una trampa, y también sabe utilizaran cualquier pretexto para ya no dejarlo salir de ahí, otro sorbo a la poción, el sabor del cigarro se ha disuelto, siente todo el mal sabor de la poción.

Esta solo en una de las habitaciones de la que fuera la casa de uno de sus mejores amigos, lo echa de menos, y sobre todo echa de menos esas largas conversaciones en la cocina, donde recordaban a los que ya se habían ido, y de cómo Sirius hablaba de Harry y de su gran parecido con James y que si llegara a pasarle algo, él, Remus era el responsable de velar por el ultimo pedacito de Cornamenta. Y Remus había hecho todo lo posible por cumplir esa promesa, pero no era fácil cuidar de Harry cuando este había decidido irse quien sabe a donde, solo, sin más compañía que Ron y Hermione. Pero algo le decía que no tardaría mucho en volver a ver a Harry.

Al menos antes de caer, pasara las navidades en esa casa con Tonks y todos los Weasley, que han decidido visitar a Ginny, bueno eso le dijo Molly, pero conociendo a la matriarca de esa familia, Remus esta seguro que vendrán a instalarse hasta el nacimiento del bebé de Ginny.

La transformación ya no es tan dolorosa como cuando era mas joven, gracias a la poción matalobos que todos los meses le prepara su esposa, claro que siente todos esos espasmos en su cuerpo, como sus uñas se largan hasta formar garras finas y filosas y como su cuerpo se llena poco a poco de pelo castaño, que salen como si miles de agujas lo picaran por debajo de la piel. En menos de cinco minutos donde estaba un hombre maduro, esta un lobo encogido, que tiene los ojos color miel, leves gruñidos se oyen, se queda ahí quieto encima de una cama a medio deshacer.

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La mañana del 26 de diciembre llego con un viento fuerte del oeste, que hace que las ramas de los árboles se agiten con algo de violencia, con cada vaivén las ramas suspiran un largo y triste, shhhhh. En la parte central de la ciudad de Liverpool, donde están las tiendas mas prestigiadas, los centro nocturnos mas populares y los bares mas famosos, también se encuentra un hotel de cuatro estrellas que esta a punto de despedir a cuatro huéspedes.

En la habitación 45, una joven pareja, esta haciendo sus maletas.

-No, Ron eso va con la ropa de Alex- Hermione corrige una vez mas a su marido que trata de guardar uno minis zapatitos azules en su mochila.

-Es que ya no caben, Alex tiene mas ropa que yo- se queja Ron por décima vez en esa mañana, pero trata de hacer espacio en la maleta de su hijo, para meter los zapatitos.

Hermione solo pone los ojos en blanco, mientras deambula por la habitación con su hijo en brazos, ya casi esta todo listo, la cuna de Alex desmontada y guardada en la caja en la que llego, la joven madre todavía no se decide si mandarla a la mansión Black, o hacer que su joven marido cargue con ella, durante todo el viaje. Se decide por la primera opción, así que sostiene a su hijo con un brazo y con la mano libre saca su varita del bolsillo de su pantalón de mezclilla, la dirige hacia la caja y la ondea un poco, la caja ha desaparecido.

-Usaste magia, eso no se vale, por casi dos meses, me has impedido que use mi magia por que según tú nos pueden detectar y encontrar y tú a la primera oportunidad la usas, a veces te contradices, Señora Weasley- Ron esta parado a un costado de la cama con un mameluco café claro en las manos, pero mira divertido a su esposa, y la verdad se alegra que ella haya mandado la cuna, por que estaba seguro que si no lo hacia lo hubiera echo cargarla aunque sea en la espalda.


Le encanta como suena eso de Señora Weasley.

-No creo que este sencillo encantamiento levante sospecha, además ya nos vamos de este lugar, ya deja eso, vamos a desayunar- se acerca a él, le coloca a Alex en los brazos y ella se agarra de su brazo derecho.

Al salir de la habitación, tocan en la puerta contigua que es la habitación de Harry, este en menos de un minuto abre la puerta y sale de la habitación, los tres se dirigen al comedor del hotel, donde se celebro la cena de navidad y a la que asistieron los cuatro, durante la cena y la posterior fiesta, Harry trato de hablar con su amiga para que le ayudara con lo de Ron y Ginny, pero lo único que logro fue la frase típica de Hermione.

habla con él, seguro entenderá, ya no es un niño ha madurado, y tarde o temprano se va a enterar, y es mejor que se lo digas tú a que se entere cuando vea a Ginny, así que habla con él

Y la verdad es que Harry ha contemplado esa idea, incluso ya tiene la primera parte de su discurso que le dirá a Ron, quiere darle una explicación, pero no busca su aprobación, por que ya sea con o sin el consentimiento de Ron o de cualquier otro Weasley, Harry estará con Ginny hasta que la muerte lo decida o su enfrentamiento con Voldemort.
El comedor del hotel esta prácticamente vació, solo hay otros dos comensales en mesas distintas, tienen cara de que alargaron la fiesta de navidad. Los tres jóvenes magos se sientan en una de las mesas más alejadas, antes de que comienzan a hablar esperan a que el joven y rubio mesero les traiga los menús y tome la orden del desayuno.

-Repasemos el plan- desde que idearon el plan Ron no ha dejado de pedir que repasen el plan, el cual no es muy complicado, pero al pelirrojo le inquieta un poco la parte en que le dirá a su familia que es ya es un hombre de familia.

Harry y Hermione, ponen los ojos en blanco por decimatercera vez, por repasar el plan.

-Hoy, tomaremos el tren que sale a Londres a las cuatro de la tarde, estaremos llegando alrededor de las 10 de la noche, nos dirigiremos al cuartel de la orden del fénix-

-Y ahí de seguro estará mi familia, y les diré todo- Ron esta algo nervioso, sabe que con sus padres no habrá ningún problema, pero no quiere ni pensar en las posibles burlas de sus hermanos.

-Todo ira bien, Ron.- le dice Hermione mientras le acaricia el antebrazo, él todavía tiene en brazos a su hijo. Le asiente a su esposa y mira de nueva cuenta a su hijo.

-Tus abuelos te adoraran-

El desayuno no tarda en llegar, los tres comen todo lo que pueden, Ron con algo de dificultad por que tiene a Alex en los brazos, mientras come, piensa que tienen que comprar un porta bebé.
Harry por su parte, trata de repasar mentalmente si ya lo empaco todo, y su memoria le dice que si, los tres horcrux que tiene están en un fardo rojo y en su mochila la espada de Gryffindor.


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La navidad en Grimauld Place vino acompañada por la melancolía y el temor, esa era la tercera navidad que Ron no pasaba con su familia, también falto Percy, pero no por eso fueron olvidados tanto uno como otro tenía un suéter tejido a mano por su madre, que los esperaba, en esa noche buena Remus les aviso que tendría que presentarse el día 26 en el ministerio, y todos lo tomaron como que Remus entraría a la cueva del lobo, en su caso del cazador. Y eso tenía al borde de un colapso a Tonks, que por más que trato de aparentar tranquilidad no pudo, y la verdad nadie le reprochaba esa cara de angustia. Lo único que traía un poco de alegría era el próximo nacimiento del hijo de Ginny, y como lo había predicho Remus, toda la familia Weasley ya se había instalado en la antigua mansión Black, hasta la llegada del nuevo miembro de la familia. Hablando de Ginny esta tenia el alma en un hilo es que desde que conversara con Neville, su paranoia había aumentado un poco, por que seguía con la idea fija de que alguien sospechaba de que el hijo que esperaba era de Harry, así que también aumento sus precauciones, evitaba a toda costa quedarse sola, cuando salía de trabajar, viajaba por medio de la red Flu y aunque era muy desagradable, era mas seguro que salir a la calle solitaria y oscura. También ha estado recibiendo correspondencia de Neville pero la noticia siempre es la misma Colin sigue inconsciente, al parecer el haber hecho magia sin varita en ese estado de debilidad, lo debilito a un mas.

Neville no había visitado a sus padres el 25 de diciembre por que él y su abuela habían pasado la noche buena y la navidad en casa de los Lovegood, ocasión que aprovecharon para formalizar la relación de Neville y Luna, así que ese medio día Neville con dos paquetes envueltos en brillantes colores se presento en el hospital San Mungo, para visitar a sus padres. Después de ver a sus padres, busco a Ginny para conversar un poco, la encontró en el archivo del hospital, organizando varias torres de pergaminos.

-Hola, ¿Cómo estas?- saludo cortésmente Neville, que se recargo en el polvoriento escritorio que ocupaba Ginny. La chica levanto la vista y le regalo una sonrisa.

-Bien y tú y Luna-contesto Ginny- pero siéntate- le indico la silla que estaba enfrente del escritorio, el chico tomo asiento antes de contestarle a su amiga.

-Bien, ya sabes de aquí para allá, las reuniones son cada vez mas frecuentes-

-¿reuniones?, ¿de que, con quien?- pregunto muy curiosa Ginny, hasta dejo el pergamino que tenia en la mano y miro con atención a Neville, este saco un pequeño suspiro, encogió sus hombros y también la miro.

-No te lo había dicho, pero desde hace un poco más de un año, algunos miembros del E.D., no reunimos en mi casa, ya sabes para entrenar un poco, esperando el momento en que Harry regrese, y cuando eso pase queremos estar con él-

Ginny sonríe aun más, ese chico, siempre tan leal a Harry.

-¿Por qué nunca me contactaste me encantaría ir a una de sus reuniones?, mi moneda nunca recibió un aviso-

-La verdad, es que no usamos las monedas, por que tendríamos que modificar el encantamiento que hace que la moneda maestra sea la de Harry, justo como hizo Colin, esperamos que Harry nos contacte por medio de su moneda si es que llegara a necesitarnos, además de que creemos que algunos miembros del E.D. se han unido al bando de quien tu sabes, no es nada seguro pero no queremos correr riesgos, por eso usamos un código.-

-¿ó sea me estas dando a entender que crees que soy una espía o que Colin lo es?- Ginny ya estaba algo indignada, mira que pensar eso de ella.

Neville esta un poco apenado.

-Nada de eso, solo que como eres la hermana de Ron, y eres cercana a Harry, pensamos que tal vez te estuvieran vigilando, y si eso ocurría nuestras reuniones podrían ser descubiertas, y Colin, bueno básicamente por la misma razón, sobre todo desde que supe lo de su relación- le dedico una mirada de disculpa.

Que Ginny acepto. La hora de la comida se acercaba, y tratando de limar el posible disgusto de Ginny, Neville la invito a comer.

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-No te presentes, puedes quedarte aquí y nadie lo sabrá- Tonks, esta fuertemente sujeta del suéter de Remus, lo mira con ojos suplicantes, y arrasados de lágrimas.

Remus le toma las manos, y le sonríe un poco.

-Si hago eso, te acosaran aun mas, y a tus padres, se perfectamente por que lo hacen, pero no te preocupes estaré bien, lo prometo-

-No, no vayas- Tonks negaba una y otra vez con la cabeza, y se aferraba más a Remus.

-Mira te prometo que si la situación se pone fea, me desaparezco, te lo aseguro, quiero ver como esta la situación en el ministerio, tú ya no puedes obtener mucha información, Arthur esta suspendido y Kinsley esta como tú, así que déjame hacer eso por favor.- le soltó las manos y la tomo de la cara, puso su frente contra la de ella, le acaricio la nariz con la suya antes de besarla, dos lagrimas recorrieron las mejillas de Tonks, mientras su esposo la besaba.

Acto seguido salio a la calle, donde un fuerte viento le agito su cabellera castaña, que estaba veteada por algunas prematuras canas.

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Llegaron a la estación de trenes veinte minutos antes de las cuatro de la tarde, han comprado los boletas y están sentados en la cafetería que esta en la estación, los tres sienten un nudo en el estomago, el primer paso ya esta dado, ya no hay oportunidad de arrepentirse. Harry ha tomado la decisión de que le dirá a Ron lo del embarazo de Ginny junto con los otros miembros de la familia Weasley, cree que es lo mejor.

Una voz femenina se escucha en el alta voz, su tren esta a punto de salir, los tres se miran, tomas sus cosas y se dirigen al anden numero 10. Ron le pasa el brazo por los hombros a su joven esposa. El compartimiento que les fue asignado esta a la mitad del tren, por un momento los tres piensan en los viajes que hicieron en el expreso de Hogwarts, están regresando, el último tramo del camino yace ante sus pies. La maquina se empieza a mover, cada vez mas rápido.

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Moscas, parecen moscas que se agrupan alrededor de un cadáver putrefacto, todos los mortifagos están congregados en la mansión de la familia Crouch, están a punto de atacar el ministerio, todos los peones de Lord Voldemort ya están en posición.

El señor tenebroso, esta sentado en la cabecera de la larga mesa del salón, una enorme y tornasol serpiente esta reptando alrededor de sus pies. Los ojos rojos de Voldemort están especialmente brillantes, dos zafiros fríos, despiadados.

-El atardecer esta muy cerca, esta noche todo se acaba, vendrá un nuevo orden, en el que los puros tendremos las riendas, vayan y honren a la sangre mágica que corre por sus venas.-

Todos a un tiempo, hacen una profunda reverencia ante el pálido hombre que los liderea. El pistolazo se ha escuchado, las horas del ministerio están contadas.

Pero un hombre que esta parado a la derecha del señor tenebroso, esta atado por una promesa, una promesa que esa noche se tendrá que cumplir, ella lo sigue atando, aun después de muerta, significa todo para ese hombre.

La mayoría de los mortifagos ya se han ido.

-Severus, dirige todo, si pasa algo extraordinario házmelo saber- ni siquiera lo mira. El señor tenebroso encuentra mas importante ver a Nagini que al hombre en cuyas manos ha puesto su ataque final.

-Si mi señor así lo haré- Severus Snape, con la mascara negra cubriendo su facciones pálidas y afiladas, sale del salón no sin antes hacer una reverencia a su señor.

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Puede ser casualidad, destino, o lo que sea. Por el vestíbulo del ministerio camina Remus Lupin vestido con un sencillo pantalón de mezclilla y un suéter café regalo de la señora Weasley además de un abrigo algo maltratado por el tiempo y el uso, en la notificación estaba estipulado que su interrogatorio se llevaría a cabo en la oficina del asistente de la secretaria de seguridad mágica, así que ahí se dirige Remus, su andar es elegante, pausado, atrayente, un mechón de su cabello castaño le cubre un poco los ojos. Atrae mas de una mirada, y hay una en especial que brilla con malicia. Cerca de las chimeneas esta parada una mujer joven de cabello oscuro, que sonríe a medias cuando lo ve pasar, Cho Chang ya esta en su posición.

Lleva días investigando a los miembros del E.D., pero hasta el momento no ha encontrado a ese entrometido que ayudo a Colin. Pero no pierde la esperanza una vez que el ministerio caiga, será mas fácil encontrar a ese mete narices y al sangre sucia que se le escapo. Pero al parecer ese día hay gran actividad en el ministerio, el 90 por ciento del personal se ha presentado, pareciera como si la revolución que se empezó a germinar desde que Umbrigde emitiera sus nuevas medidas también estaba a punto de hacer erupción. Hay mas magos y brujas de los que el señor oscuro contemplo.

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Ha estado en ese despacho por lo menos cinco horas, no ha venido nadie a interrogarlo, ni le han quitado la varita, eso se le hace un poco sospechoso. Así que decide salirse de ahí, ya estuvo mucho tiempo esperando. Remus sale de la oficina de Zacharias Smith y se dirige hacia el ascensor, espera con paciencia a este llegue y abra la puerta, hay poca gente en el departamento de seguridad mágica, parece que todos están reunidos en el cuartel de aurores, Remus no necesita ser un genio para darse cuenta de que algo va a explotar. No sabe si irse o quedarse a prestar ayuda. El ascensor a llegado, pero justo cuando Remus entra, las múltiples chimeneas que están alrededor del vestíbulo del ministerio se encienden, de entre las llamas verdes, salen un mortifago tras otro. El vestíbulo se llena se gente vestida de negro, y todas la chimeneas a un tiempo explotan. La mayor parte de la red flu, ha caido..

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¿que dijeron?, esta mendiga ya mato a Colin, pues no, como voy a matarlo si me encanta.
espero que la metamorfosis de Neville haya quedado clara, por cierto las adelfas si existen, pero las adelfas de fuego no eso salio de la loca de la musa.
alguna duda o sugerencia sera bien recibidaCAPITULO 17: EL REGRESO DE HARRY POTTER SEGUNDA PARTE.

Han pasado varios minutos desde que aparecieron los mortifagos, y siguen ahí de pie solo mirando, como los múltiples empleados se reúnen frente a ellos, el líder de ese escuadrón de la muerte quiere tener el numero exacto de empleados que ese día, han tenido la brillante idea de presentarse a trabajar, o mejor dicho, de pretender hacer una revolución, que se ha frustrado, por una parte que bueno, pero por otra el haber muchos empleados en el ministerio justo ese día estaba fuera de la contemplación de Lord Voldemort. Bueno el líder sabe que tiene que esperar, y él es especialista en eso, en esperar el momento oportuno.

Remus esta en primera fila en el vestíbulo, sus ojos dorados pasan revista por los múltiples mortifagos que están frente a él, su mirada se centra en una figura delgada, erguida en toda su estatura, que mueve la varita con cierto aire de petulancia, Remus hace una sonrisa de medio lado, no es necesario verlo sin la mascara, por que él que esta delante de Remus no es otro que Severus Snape, y Remus esta seguro que en ese momento que se están viendo tan fijamente, esa sonrisa mezquina de Severus esta adornando su rostro pálido.

-Vaya, pero si es el lobo descarriado- la voz que se oye es en extremo ronca, vulgar,- va ser delicioso volverte a morder, Lupin- es Greyback que se limpia los dientes con una uña larga y mugrienta, estaba detrás de Snape, pero que en cuanto vio a Remus se puso a lado de Snape, por su parte Remus solo le da una ojeada, sigue atento a Snape, la amenaza de ser mordido le tiene sin cuidado, por muchos años, durante cientos de meses, sufrió la agonía de una transformación, y el dolor de una mordida es mínimo cuando siente que toda su piel se rompe.

-Quieto, Greyback- el brazo extendido de Snape ha impedido que el hombre lobo salte sobre Remus, -Esto hay que hacerlo lento, para que se goce- es sádica su voz, es veneno puro.

Pero Greyback no es el único impaciente, muchos mortifagos se están moviendo insistentemente, como cazadores expertos, seleccionan a sus victimas, hay muchos trabajadores del ministerio ahí en el vestíbulo, pero la mayoría son jóvenes, sin experiencia en enfrentamientos con los mortifagos, no tienen una estrategia, nada. Zacharias Smith hizo muy bien su trabajo.

Remus lo percibe, percibe el miedo, tal vez sea ese sentido animal del lobo, o por que los que están junto a él se mueven inquietos, como queriendo huir de ahí, pero están tan asustados que sus cuerpos no reaccionan, sabe que estar ahí en el vestíbulo, totalmente expuestos es casi como una invitación a la muerte, es como decir, dispara a ver quien cae primero. Necesita un plan, necesita hacer tiempo, necesita mandar un mensaje a la orden, Remus necesita muchas cosas, pero le sobra paciencia y experiencia.

Esa tension helada, esas miradas asustadas de un lado y casi lascivas del otro, se rompen cuando por encima de ellos se oyen miles de gritos, y se siente un retumbar en el techo, que se extiende hasta el piso del vestíbulo, esto cada vez se pone peor, al parecer la calle donde esta situado el ministerio de magia esta siendo atacada, los están aislando, primero la red flu, ahora el acceso desde de la calle, solo queda la aparición y los trasladores, pero Remus presiente que en poco tiempo los mortifagos se aseguraran que no quede ninguna vía de acceso, están atrapados, en una caja de piedra y metal debajo de la tierra, como una tumba.

Pasa en cuestión de segundos, un rayo púrpura disparado de la varita de uno de los mortifagos, impacta el pecho de un joven que estaba a la derecha de Remus, este ve como el cuerpo juvenil esta cayendo hacia atrás, por un momento puede ver como el primer chorro de sangre comienza a salir por la boca del chico, cae lento muy lento, voltea a ver con furia a quien fue el causante de eso, junto a Severus esta la responsable, Remus dilata sus ojos, la figura vestida de negro, se esta quitando la mascara y lo hace con suma lentitud, le encanta ser el centro de atención, antes de desprenderse por completo de la mascara, se ven algunos mechones de cabello oscuro, y la boca delgada que se contorsiona en una sonrisa cruel, que enseña unos dientes amarillentos y sarrosos, la mascara cae de la mano de Bellatrix Lestrange.


-Basta de juegos Snape, esto hay que hacerlo rápido- habla sin mirar a Snape, lo dice mirando directamente los ojos de Remus.

Remus se muerde el labio inferior, con Bellatrix allí, el tiempo que quiere ganar Remus bien se puede ir al caño, por que sabe que esa mujer solo vive para matar, que ironía, así que ella no se ira por las ramas, hará lo que les ordeno Voldemort, de la forma mas cruel y rápida, para ganar puntos con el señor oscuro. Pero Snape no modificara sus planes, por la caprichosa de Bella.

-Se hará como yo lo diga, por si lo has olvidado, soy yo el que esta al frente de esta misión, así que tranquilízate, Bellatrix- Severus la tiene tomada de un brazo, sus dedos pálidos parecen tenazas alrededor del brazo femenino, además de que su voz se oye mas amenazante, - No quiero idioteces como cuando vinieron por la profecía- habla con los dientes apretados, muy cerca del oído de Bellatrix, esta lo voltea a ver con una expresión furiosa, y jala su brazo, no esta de humor para que le recuerden sus errores.

-Así me gusta-

-¿Dónde esta el ministro?- Snape pregunta a nadie en particular, sus ojos negros recorren las caras de los empleados del ministerio, pero el ministro no esta entre ellos.

-En un lugar seguro, lejos de tus garras- El que le contesta es un joven pelirrojo, que tiene unas pequeñas gafas cuadras, Percy también ha reconocido a su ex profesor, él como secretario personal del ministro tiene la obligación de proteger a su jefe.

Y puede ser que Snape tenga la idea de que va a ganar esa batalla manteniendo una conversación amena, tal vez con eso lo que pretende es aburrir a su contrincantes y que se queden dormidos, pero por desgracia esa no es la estrategia de Snape, mueve tan rápido su varita que Remus se da cuenta que ha mandado una maldición, por que Percy se lleva la mano izquierda a su muñeca derecha donde tiene una quemadura. Pero eso es la gota que colma el vaso, la tempestad se desata, el miedo se hace a un lado, y la rabia explota, al igual que la crueldad que esta en estado de ebullición.

Remus retrocede solo un poco, antes de defenderse del mortifago que se abalanzo sobre él, agita su varita, de la punta salio disparada una figura plateada, que corre zigzagueando entre el recién estrenado campo de batalla, ha mandado la señal, la alarma a pasado de naranja a rojo, Remus en el mismo momento que evoca un escudo, espera que el patronus logre llegar a su destino.

-o-

El atardecer ribetea el horizonte sus últimos colores fríos, es un atardecer plateado, que poco a poco esta dando paso al azul oscuro de la noche, aun quedan jirones de un tenue color naranja, que es apenas perceptible, como si el sol quisiera dar un breve testimonio de su aparición en ese día, la mayoría de la gente esta de camino hacia sus hogares donde los esperan sus seres queridos, comida caliente y tal vez una reconfortante taza de té, o una capa de brandy.

Una par de jóvenes pelirrojos abrigados hasta las orejas caminan por una calle que poco a poco se esta quedando vacía, el estribillo de una canción pop se oye en una de las altas ventanas de la casa numero 10, la hija adolescente de los residentes, canta a todo pulmón junto con el vocalista del grupo musical. Fred y George se voltean a ver y se comienzan a reír casi a carcajadas de la inocente jovencita que más que buena voz tiene excelentes intenciones de emular a su ídolo. Los gemelos Weasley abren la puerta del numero doce, y aun con la puerta cerrada se pueden oír los ecos de la canción pop. El primero en darse cuenta de que hay algo nuevo ahí es Fred, que mira una caja de cartón con algo de desconfianza se acerca a inspeccionar, es una cuna.

-De seguro es de el imbecil ese que embarazo a Ginny- no lo han olvidado, han respetado la decisión de su hermana de no decir el nombre del desalmado, hijo de su mala estampa que dejo sola a su pequeña e inofensiva hermanita.

-Tal vez, pero ni crea que mi sobrino la va a usar, Ginny ya le compro una cuna, incluso ya esta armada- George lo expresa con total orgullo, a su hermana no se le cierra el mundo, pero es obvio que no saben que el que compro la cuna y la armo fue Harry y que esa caja de cartón contiene la cuna de Alex.

Un olor a comida casera llega hasta ellos, su santa madre ha preparado el platillo favorito de esos dos. Después de quitarse los abrigos, las bufandas y los gorros, que han guardado en un armario que esta cerca de la puerta, los gemelos se dirigen a toda velocidad a la cocina, donde ya esta toda su familia reunida a excepción de Ginny que sigue en el hospital y Remus que no ha regresado del ministerio.

No ha pasado ni media hora desde la llegada de los gemelos, y la comida ha desaparecido de la mayoría de los platos que están en la larga mesa de la cocina de la mansión Black, excepto en el plato de Tonks, que cada cinco segundos voltea a ver la puerta de madera, esperando que por esta entre su esposo. Pero lo que entra por la puerta no es Remus, es un lobo plateado que salta a la mesa, es el patronus de Remus.

-Están atacando el ministerio, no resistiremos mucho tiempo- la voz que sale del hocico del lobo es la de Remus, después de dar el mensaje, se desvanece en una bruma de plata. Los comensales por un momento se quedan con la boca abierta y los ojos descolocados. El primero en reaccionar es Bill, que se pone de pie y agita su varita, de la punta sale un ave ibis, que vuela bajo a toda velocidad hacia la puerta principal, dejando una estela de luz plateada, después del ave, salen de la mansión Black, una comadreja, un hombre lobo y un par de halcones idénticos, esos cinco patronus se dirigen hacia diferentes direcciones, en busca de los demás miembros de la orden del fénix, la alerta se ha disparado.

-Me voy, Remus me necesita- Tonks ya casi sale de la cocina cuando un brazo musculoso la toma de la muñeca derecha, es Charlie quien le impide irse.

-¿quieres suicidarte?, seria un fatal error ir así nomás por que si, sin un plan o una estrategia elaborada, espera a que los demás miembros lleguen, por que si llegara a pasarte algo, le romperías el corazón a Remus, así que por favor espera un poco- Charlie no la esta apretando, a pesar que sus manos son grandes y callosas no raspan la piel de Tonks, esta lo voltea a ver, sabe que el chico Weasley tiene razón, pero es que esta muy preocupada, sino fuera por que la bruja sapo le prohibió ir con Remus, en este momento estaría junto a su esposo.

Con la preocupación tatuada en el rostro, Tonks se vuelve a sentar, a esperar. En menos de 10 minutos el timbre del cuartel de la orden del fénix comienza a sonar con insistencia.

-o-

La primera adelfa de fuego que broto de la tierra, ha crecido unos dos centímetros, además de que no ya no es la única, ha surgido un segundo tallo frágil, de color rojo, Neville la inspecciona y se asegura que las flamas no se extingan. En una de las largas mesas, hay un plato con sobras de comida, y una copa vacía de vino, desde la llegada de Colin, Neville siente que ha descuidado a sus plantas, ya que últimamente pasa mucho tiempo en la habitación donde todavía yace inconsciente Colin, a pesar de todos los cuidados de Dobby y de que sus heridas han sanado por completo, Colin sigue sin despertar.

Neville se acerca a una de las ventanas laterales, el cielo cada vez se oscurece más, es de color añil, pero algo se acerca, volando bajo deja una estela de bruma plateada, es un halcón, que traspasa la ventana cerrada, se queda suspendido en el aire moviendo sus alas, con cada aleteo, desprende plata que flota por unos breves momentos en el aire, el halcón abre su pico, por el sale una voz familiar. están atacando el ministerio, avisa a los demás, los últimos aleteos del halcón, y se desvanece. Neville se queda de piedra por un momento, mete su mano al bolsillo de su pantalón, la moneda dorada, brilla, esos brillos parecen guiños, Si Colin una vez ya modifico el encantamiento, que mas da, modificarlo otra vez, con la punta de su varita recorre el borde de la moneda, los números y las letras se mueven, poco a poco van formando frases, ataque, ministerio de magia, reunión urgente, la moneda se calienta, Neville la vuelve a guardar y sale de su invernadero.

**********
Siente un calor, en la bolsa de su pantalón negro, fue una decisión acertada cargar esa moneda desde que descubrió que siguen funcionado, Cho saca la moneda, ya no esta en el vestíbulo, ella junto con otros empleados del ministerio se han replegado a uno de los departamentos de trabajo, lee el mensaje, no sabe de que moneda fue emitido, tal vez de la de Harry, si es así, tiene que seguir ostentado su mascara de buena empleada, hasta ver de que lado se inclina la balanza y sobre todo después de ver a Harry.

-o-

-Hay que dividirnos en equipos, es lo mas razonable- es Kingsley Shacklebolt el que preside la reunión, su ronca y profunda voz resuena en el salón del primer piso del cuartel de la orden, esta de pie con la manos apoyadas en la larga mesa de nogal- no podemos hacer una estrategia concreta hasta no saber el estado del ataque, no sabemos si es solo dentro del ministerio, o también en los alrededores- mira los rostros de todos los miembros que han acudido al llamado, cada vez que mueve la cabeza el pendiente en su oreja se balancea y emite un brillo dorado.

-Kingsley tiene razón, hay que hacer equipos, mínimo de 10 personas, cada equipo tendrá un jefe, cuando lleguemos allá, tendremos que organizarnos rápido- es Bill quien secunda la idea del auror, tiene el semblante serio, las marcas de sus rostro incluso se marcan mas, debido a su ceño fruncido- Fleur y Tonks estarán en mi equipo.- voltea a ver a su esposa, quien tiene a William en el regazo, ella le asiente con la cabeza y le sonríe.

Todos comienzan a ponerse de pie, han pasado cinco años desde que la orden se volvió a reunir, al paso de esos años han perdido miembros, pero también han entrado muchos más, en su mayoría jóvenes, algunos de ellos futuros aurores, otros son chicos y chicas que están hartos de ver como su mundo se cae a pedazos, el mundo que ellos tarde o temprano heredaran y no quieren dejarlo en manos de alguien que dice ser mas que un hombre.

Fleur es la única que no se pone de pie, sienta a su hijo en la mesa, el pequeño William, la mira con esos grandes ojos azules que heredo de ella, al igual que su cabello rubio, el pequeño se mete una mano a la boca, la saca y ente balbuceos, Fleur distingue claro y fuerte mamá, se le llenan los ojos de lagrimas, recuerda la primera vez que escucho esa palabra, mamá, la palabra mas sencilla del mundo y a la vez la mas sublime. Se ha quedado totalmente sola en el salón, por fin se pone de pie, y toma a su niño en brazos, este se acurruca en el hombro de su madre y bosteza un poco, tres pequeños dientes adornan su diminuta boca. En el vestíbulo ya están todos, los equipos ya están hechos, pero Fleur se acerca a la señora Weasley, que en ese momento le da mil y un instrucciones a su esposo e hijos acerca de que como ponerse a salvo, no quiere héroes en la familia, solo quiere que su familia regrese completa.

-Segñora Weasley- la susodicha voltea a ver a su nuera.

-Dime querida-

-Cuide a mi hijo, por fagvor-

No era necesario que lo pidiera, la señora Weasley le sonríe con esa expresión bondadosa tan propia de ella, William ya esta más dormido que despierto, apenas si nota el largo beso que le da su madre, ya en los brazos de su abuela, Bill le acaricia el cabello y le da un beso en la coronilla a su primogénito, toma de la mano a su esposa, se la aprieta un poco, y le guiña un ojo, no sabe lo que encontraran en el ministerio, pero William Arthur Weasley, hará todo lo posible por que su esposa y su hijo tengan la vida que se merecen.

Todos los miembros del la orden del fénix, son recibidos por el agua nieve que ha comenzado a caer, ráfagas de viento agita los cabellos, haciendo que se combinen al viento, rojo, rubio, oscuro, castaño, nadie sabe donde comienza uno y termina el otro, todos son iguales todos son grandes, todos van a combatir. la jovencita del numero 10 sigue cantando, a todo pulmón, la música y sus gritos son la pantalla perfecta para que los cracks y los plops de las desapariciones pasen desapercibidos.

-o-

Han tenido que ceder terreno, se han replegado a los diferentes departamentos, cada vez mas abajo, mas bajo tierra, el grupo mayoritario en el que esta Remus en ese momento esta en la planta donde se ubica el departamento de seguridad mágica, han sido perseguidos por un grupo numeroso de mortifagos, el cuartel de aurores, esta casi en ruinas, miles de pergaminos están en el suelo, los escritorios están volcados, uno que otro ha sido incendiado y en el suelo yacen tres cadáveres, uno de ellos de Dolores Umbrigde, quien fue entregada por su propio secretario, y la verdad nadie la va echar de menos, los otros dos son trabajadores de otros departamentos.

La escaramuza esta a todo lo que da, Remus embiste y se defiende con destreza, mantiene a su lado a Percy, sabe que el tercer hijo Weasley no esta en buenas relaciones con su familia, pero no por eso lo va a dejar solo.

-Crucio- la maldición imperdonable, es esquivada por Remus que se cubrió tras un escritorio volcado. El merodeador, se asoma por un costado, se levanta de un salto y grita.

-Desmaius- el maleficio impacta el pecho del mortifago, este cae hacia atrás.

Busca a Percy que se esta batiendo con un mortifago achaparrado, a Remus esa cintura de gallina se le hace muy familiar, el mortifago tiene una mano de plata, o bañada en plata.
-Expelliarmus- ese mortifago de verdad que no es muy bueno en los duelos, por que su encantamiento en lugar desarmar a Percy, apenas si logro quemarle unos cuantos cabellos de la coronilla, esa falta de puntería la que aprovecha el ex prefecto.

-Incarcero- unas cuerdas finas se enroscan al cuerpo rechoncho del mortifago, la cuerda que se ha enroscado en los tobillos hacen que el hombre pierda el equilibrio, y se caía hacia delante. Remus mira hacia abajo, su expresión es totalmente hermética, tiene los ojos fijos en ese cuerpo rechoncho que se mueve tratándose de librar de las cuerdas, sabe que es Peter Petrigrew. Pero no hay tiempo para reuniones de viejos compañeros de colegio.

Percy jala a Remus, un rayo verde pasa a centímetros de Remus, varios empleados están en el suelo, solo un puñado se mantiene de pie, y hay muchos mortifagos libres, otra escaramuza comienza.

-o-

Eso de viajar con un bebé no es algo muy wow, Harry incluso se aprendió su rutina, dormir, llorar, comer, otra vez dormir, llorar esta vez por que su pañal estaba sucio, el cambio de pañal fue un momento memorable, y Harry se anoto mentalmente que cuando su hijo nazca dejara que Ginny tenga el privilegio de cambiarle los pañales, él bien podría bañarlo, pero los pañales serán exclusivos de Ginny, pobre Harry iluso, y después del cambio de pañal, de nueva cuenta a dormir.

El estar ahí en ese compartimiento con sus amigos, viajando a gran velocidad y ver pasar los pasajes en la ventana, es como una regresión a la infancia y buena parte de su adolescencia, es como volver a estar en el expreso de Hogwarts, con un pequeño polizón. Y la sensación es muy agradable, pero hay ciertas cosas de las que tienen que hablar.

-Bueno estamos apunto de llegar a Londres, iremos al cuartel y ¿después?, ¿Qué haremos para buscar a quien ustedes saben?.- Es Ron quien por fin ha expresado lo que ha estado pensando desde hace horas.

-Aun no lo se, tal vez dejar que me vea algún mortifago, y te aseguro que en menos de dos minutos el sabrá que regrese- Harry habla mirando por la ventana, van tan rápido que los paisajes son apenas un borrón de luces multicolores. Eso lo marea un poco pero no retira la mirada.

-Si ese es el plan, antes de ponerte de carnada vamos a ver como están las cosas y buscar al mortifago más adecuado- Hermione lo dice sin mirar ni a Ron ni a Harry, mira embelesada a su hijo, como si quisiera grabarse hasta el mas mínimo detalle del rostro de su niño.

Casi todo el tiempo, las cosas no suceden como uno las planea, y antes de preparar la estrategia carnada, el pez gordo ya salio a nadar.

Antes de bajar al anden, Ron y Hermione se aseguran que su hijo este perfectamente abrigado, se han dado cuenta que esta cayendo aguanieve además que se oye el viento silbar, el pequeño Alex ha sido vestido por un mameluco azul, además de su gorro que va a juego. Hermione lo lleva en brazos, envuelto en una gruesa frazada también azul, su esposo carga con las mochilas, y Harry sale después de la parejita, y hace una nueva nota mental, que cuando el tenga a su hijo no lo sacara en invierno.

Con mochilas llenas hasta el tope, y un bebé en brazos, eso de viajar en metro queda totalmente descartado, así que toman un taxi a la salida de la estación de trenes, el vehiculo los deja en la contra esquina de Grimauld Place, el viento le agita los cabellos mientras se dirigen al numero doce. Parece increíble pero la jovencita del numero 10 sigue cantando. Antes de abrir la puerta, Harry ve a sus amigos, ambos lo alientan para entrar, se oye el sonido de la cerradura, el piso del vestíbulo es partido en dos por la luz que entra de la calle.


-¿Quién anda ahí?- pregunta una voz de mujer.

-o-

Llevan horas tratando de abrir una brecha pero hasta el momento no han podido, es peor que cualquier círculo del infierno de Dante, la calle esta totalmente destruida, los edificios que están encima del ministerio de magia, están casi en ruinas se pueden ver los cimientos de las construcciones, además en el inmenso parque cercano hay varios árboles arrancados de raíz. Los miembros de la orden del fénix, y del E.D. están luchando por evadir escombros, inferis y dementores, que están deambulando por todas partes, han tratado de romper el cerco de los mortifagos que manejan a los cadáveres pero no los pueden derribar por que estos se esconden tras los cuerpos putrefactos, además que los dementores los debilitan, el ejercito de Voldemort esta totalmente desplegado. Varios patronus están de escudo pero ante tantos dementores son insuficientes.

Tonks esta desesperada, Remus lleva horas dentro del ministerio, si no dementores y inferis en la parte de la calle no quiere ni pensar a lo que se están enfrentando los que están adentro.

-o-

-Soy yo mamá- Los tres chicos han llegado al pie de la escalera, en el umbral de la puerta que tienen enfrente esta la señora Weasley que lleva a William en los brazos totalmente dormido. La mujer se queda sin habla, frente a ella esta su pequeño Ron, su pecoso niño, que a pesar de ostentar una barba tupida, y de estar mas alto, sigue siendo su bebé.

-Ron, cariño- camina con paso rápido hacia él, con su mano libre le acaricia la mejilla, esta llorando y sonriendo, y no se ha fijado en Harry y Hermione, después de verificar que su hijo esta bien voltea a ver a los otros dos, también les sonríe, y llora mas, abraza primero a Harry, cuando va a abrazar a Hermione se da cuenta del pequeño bulto que tiene en los brazos.

Dos generaciones de madres frente a frente, entre madres no se necesitan palabras, Hermione retira la parte de la frazada que cubre el rostro de Alex, la Señora Weasley casi deja caer a William por la impresión, no necesitan decírselo, ella ya se dio cuenta que ese pequeño es un Weasley.

-Es igualito a Ron cuando era pequeño, ¿lo puedo cargar?-

-Por supuesto, es su nieto- con sumo cuidado, y sin soltar a William, la señora Weasley acomoda a Alex en su brazo libre, tiene en brazos a sus dos nietos.

********

-Ronald Weasley al menos nos hubieran mandado una carta, para avisarnos de tu boda y del nacimiento de Alex, por cierto que bonito nombre le pusieron a mi nieto.- llevan sentados en la cocina como cinco minutos.

-¿Dónde están los demás, Señora Weasley?-

Antes de contestar Molly Weasley se muerde el labio inferior, y su mirada se entristece.

-En el ministerio, lo están atacando-

BOOM.

-¿Qué?- tres gritos juveniles, despiertan a dos bebés.

-Si desde hace horas, y aun no hay noticias- continua la señora Weasley que arruña a William para calmarlo.

-Hay que ir- Harry ya se puso de pie. Pero sus amigos siguen sentados.

-¿Están todos allá mamá?-

-Si, menos Ginny ella esta en el hospital San Mungo-

El alma regresa al cuerpo de Harry, al menos Ginny esta en un lugar seguro, o al menos mas seguro que el ministerio. Ahora si sus amigos se ponen de pie, Hermione acerca el rostro de Alex al suyo y lo besa con suma delicadeza, le pasa el bebé a Ron quien también lo acaricia, mira a Harry y él también toma al niño, le susurra muy despacio al oído- no te preocupes, tus padres estarán bien de eso yo me encargo-

La Señora Weasley viendo la despedida ha colocado a William en una carriola para bebé, y toma de los brazos de Harry a su nieto.

-Yo lo cuidare, tengan mucho cuidado.-

-o-
Frió, mucho frió, de los muertos, y de sus propios miedos, están retrocediendo mientras las fauces de Voldemort avanzan.

Bill tiene tomada de la mano a Fleur, el ave ibis vuela alrededor de ellos, pero pronto se desvanece, Bill trata de conjurarlo de nuevo, pero le esta costando trabajo, Fleur tropieza con una roca, se ha lastimado un tobillo, Bill la ayuda a levantarse esos breves momentos los aprovechan dos dementores que se abalanzan sobre la joven pareja.

Manos frías y putrefactas rodean el cuello de Bill, se acerca lentamente hacia su rostro, Bill siente mas frió, trata de concentrarse para invocar a su patronus, piensa en Fleur y en su hijo, pero el esténtor y ese sonido de succión es agobiante. El dementor ya casi le roza los labios, Bill ya se siente desfallecer, pero entre la inconciencia puede ver a una cornamenta que golpea al dementor, el frió disminuye, las fuerzas de Bill poco a poco regresen, busca a su esposa, que esta a un metro de él, una nutria nada en una bruma plateada a su alrededor.

Parados tras ellos, están Harry, Ron tomado de la mano de Hermione, comienza como un susurro de agua, pronto se convierte en un murmullo insistente, y termina como un grito ensordecedor.

HARRY POTTER HA REGRESADO.
CAPITULO 18: NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR.


La luz del ciervo plateado es tan potente que por un momento ilumina toda la calle, lo deslumbra un poco, entrecierra sus ojos color de espejo, un destello de hielo se nota en ellos, ha reconocido ese patronus de hecho, frente a él parado a unos metros, esta el hacedor de ese patronus, San Potter. Draco Malfoy esta detrás de varios cuerpos muertos a los cuales dirige, la mascara negra oculta su expresión de avidez, de odio, de envidia, siente como las ganas de vengarse comienzan a bullir en su interior, al parecer la hora de medir fuerzas ha llegado.

Draco observa como el ciervo galopa en círculos, alrededor de ese que según recuerda fue atacado la noche en que Dumbledore murió, la ultima noche que paso en Hogwarts, pero eso ya es historia, ahora lo que importa es hacerle ver a Potter quien es el mejor de los dos, pero no solo a él sino también a esa mujer que tratara de dejarlo por ese, que según dicen es la ultima esperanza, va, que tontería. Nadie puede vencer a Lord Voldemort.

Además, Draco observa como Harry se acerca a esos dos que ha ayudado, de hecho por primera vez se da cuenta que como siempre Harry no esta solo, junto con él llegaron el lame botas de Weasley y la sangre sucia de Granger, la cual de nueva cuenta esta delgada, ahora que lo recuerda, la Granger estaba embarazada, la vio esa noche en que los acorralo en ese cuarto de pensión, al parecer ya ha nacido el hijo de esos dos, Draco contorsiona el rostro en un gesto de repulsión, ¿Cómo pudo Weasley tener un hijo con esa?, pero ¿Qué se puede esperar, de un mago que se rebaja a tratar a los muggles, como sus iguales?. Ese Weasley da pena ajena.

*******

Cornamenta sigue galopando alrededor de Bill, quien se arrodilla un poco antes de ponerse completamente de pie, oye voces que poco a poco suben de volumen, esta mas lucido gracias a que los dementores se alejaron de él, esas voces se hacen mas claras, y Bill las escucha con total claridad.

HARRY POTTER HA REGRESADO.

El mayor de los hijos Weasley, busca con la mirada la confirmación de lo que oye a su alrededor, entonces los ve. Debido a la presencia de los dementores, y los estragos que ha sufrido la calle, las lámparas están apagadas, solo la luz plateada de los patronus iluminan un poco esa lúgubre calle, y esa luz plateada baña a los recién llegados, dándoles el aspecto de recién salidos de la bruma, se están acercando a él y a su esposa a la que ya ayudado a ponerse de pie, pero Harry, Ron y Hermione no son los únicos que se acercan a donde están Bill y Fleur, de hecho todos los miembros de la orden y del E.D. que están ahí, se acercan. Todos tienen en la cara tatuada la incredulidad combinada con una renovada esperanza, pero del otro lado de la moneda, los mortifagos se han quedado de una pieza, y debido a eso los cientos de inferis se quedan quietos como marionetas a las que han dejado de jalarles los hilos, los dementores siguen deambulando a un distancia prudente, por que mas patronus se han unido al ciervo y a la nutria.

Los tres chicos se sienten como si fueran los animales exóticos recién llegados al zoológico de la ciudad. Harry incluso se acomoda una de las correas de su mochila, para evitar esas miradas penetrantes, odia sentirse observado de esa manera. Todos los miran, pero el que rompe ese incomodo silencio es Arthur Weasley. Quien se acerca lo más rápido que puede, junto con él llegan sus demás hijos.

-¡¡¡Ron!!!- es tan genuino su grito, es tal la alegría que expresa que el ambiente frió por un momento se vuelve calido y reconfortante. Abraza a su hijo, y lo nota, esta más alto, tiene barba, y no ha soltado la mano de Hermione.

Después de saludar a su hijo, saluda a los otros dos chicos, con breves abrazos.

-El pequeño Ronnie- quien sino Fred, con una sonrisa de oreja a oreja saluda a su hermano menor, y con ese saludo ha logrado que la tensión se diluya un poco.

-Cállate- le sigue el juego Ron, pero mientras ellos se saludan, los mortifagos se están reagrupando.

-o-

Los mortifagos también se están reuniendo, manada de hienas que se acerca a su líder para recibir instrucciones, se mueven sigilosos sin dejar de ver la reunión que se esta fraguando frente a ellos, la situación ha cambiado por la llegada de Harry, saben que es solo un hombre pero tiene una extraña habilidad, la de inspirar esperanza, de trasmitir con su sola presencia una especie de fortaleza que se hace mas fuerte conforme pasa de persona a persona. Lo saben, los magos que los están desafiando lucharan hasta la muerte, no se rendirán.

Dos hombres robustos, de andares torpes se acercan a Draco.

-¿Qué hacemos, Draco?-pueden pasar años y años, y Goyle y Crabbe antes de usar la única neurona que Dios les dio, y eso solo para segregar la saliva, seguirán las ordenes de Malfoy.

El rubio mortifago, no despega su mirada de Harry.

-Esperar un poco y atacar- eso de ser líder de escuadrón le queda como anillo al dedo a Draco Malfoy, además de que lo hace sentir que por fin el señor tenebroso se dio cuenta de que tiene talento para eso de las artes oscuras, si tú como no, esta ahí por el nombre de su familia, y para darle una lección al idiota de su padre, Voldemort nunca olvida un error, jamás, y Lucius pagara con sangre la osadía de haber usado el diario para su propio beneficio, o el error de haber fallado cuando Voldemort le ordeno recuperar la profecía. La sangre de Lucius se derramara, pero lo que no se sabe es que si serán las manos de Voldemort las que se cubrirán con esa sangre o si serán las de otro mago.

No son solo Goyle y Crabbe los que se acercan a Draco, se le acercan por lo menos otros 20 mortifagos.

-No hay que esperar, hay que avisarle al señor oscuro que Potter regreso, imagina la recompensa que nos dará- el mortifago que habla, tiene la voz en extremo aguda para ser un hombre, es delgado, y tiene dedos largos como de demente, es Theodore Nott.

-Recuerda que yo soy el que da las ordenes, y se hará lo que yo diga- no puede dejar pasar esta oportunidad de oro, durante seis años tuvo breves encuentros con Harry, la mayoría solo eran frases hirientes, a excepción de esa donde Malfoy casi se desangra en el baño, así que ya va siendo hora de que sea la sangre de Harry la que manche la varita de Draco.

*********

Hay miles de preguntas suspendidas en el ambiente, todos y cada uno de los miembros de la orden y del E.D. quieren un relato con todos los detalles incluidos de las andanzas de esos tres, pero ese no es el momento indicado para una charla, Harry reconoce a la mayoría de los rostros que lo miran expectantes, en primera fila están, Neville, Luna, todos los Weasley a excepción de Ginny, lo que lo tranquilizaba de sobremanera, Fleur, Kinglesy, Ojo loco Moody quien lo ve con cierta reserva, varios miembros de la orden que ya conocía y otros que no los había visto en su vida. Todos los miembros del E.D., a excepción de Cho Chang, Dean Thomas, Colin Creevey y Zacharias Smith las tres primeras ausencias le llaman la atención, Dean fue uno de los pocos que creyeron en él cuando el ministerio estuvo en su contra, y Cho bueno no habían terminado siendo los mejores amigos del mundo después de su relación fallida, pero Harry creía que a pesar de todo podía contar con el apoyo de Cho, por otro lado Colin siempre estuvo ahí, al principio era molesto, todo el tiempo con una cámara de fotos en las manos buscando el mejor ángulo de Harry, pero también recordaba que Colin era uno de los miembros del E.D. que mas entusiasmo le ponía a eso de aprender defensa, un recuerdo llega de pronto al cerebro de Harry, en esos días en que estuvo con Ginny, ella le había comentado que Colin era su compañero de trabajo, así que lo mas seguro era que estuviera en este momento en el hospital, junto a Ginny, al menos eso le daba la certeza que Ginny tenia a alguien de suma confianza a su lado y bueno ese Zacharias era un vil cobarde, así que era mejor que no estuviera ahí.

Pero también había notado la ausencia de Remus.

-¿Dónde esta Remus?- Lo pregunta mirando a su alrededor, como esperando ver de pronto ese cabello castaño adornado con unas cuantas canas, los rostros con los que se topa mientras busca a Remus, bajan la mirada.

-Adentro del ministerio, lleva horas ahí- su voz suena tranquila, pero sus ojos rebozan angustia, y miedo, es Tonks, quien contesta la pregunta.

Harry se queda mudo, Remus no, no puede permitir que el ultimo lazo que tiene con sus padres se rompa, tiene que pensar en la forma de romper ese maldito cerco, tiene que traspasarlo a como de lugar, Remus no es Sirius y no representa lo que un día Sirius significo en la vida de Harry, pero aun así le tiene mucho cariño y respeto. Es hora de entrar en acción y no es el único que ha llegado a esa conclusión. Mira a los mortifagos, centra su mirada en uno que esta en medio de ese grupo de hienas, no puede ver sus facciones, a causa de la mascara negra, a pesar de la lejanía puede percibir un brillo en los ojos de ese mortifago, una sensación fría le recorre la espina dorsal, al parecer él y ese mortifago se conocen.

Draco siente la mirada esmeralda de Harry, que a causa de la luz plateada destella como si tuviera plata liquida en las pupilas. Antes de que Harry haga un plan de ataque, Draco da la orden.

-Ahora- una sola palabra que desata el pandemonium.

Cinco mortifagos levantan las varitas y señalan a los cientos de inferis, estos al instante comienzan a moverse, lentamente como una deforme masa de carne muerta, los dementores se agrupan alrededor de los cuerpos sin vida, el ambiente se enfría mucho mas, tanto dementores como mortifagos toman como escudo a los inferis, así que son esos a los que tienen que derribar primero.

Varios miembros de la Orden del Fénix se colocan delante de Harry, este pone los ojos en blanco, no tiene diez años, ya basta de que quieran cuidarlo como si fuera un inútil, con toda la delicadeza de la que es posible una persona se abre camino, es tal la seguridad que irradia que Moody, sonríe un poco, y no le dice absolutamente nada. los inferis avanzan hacia ese grupo que se ha unido, pero no solo es eso, por que varios rayos de diferentes colores también se dirigen hacia el grupo, varios escudos son conjurados, y también varios ataques salen detrás de esos escudos, pero impactan en los cuerpos muertos, tienen que separarse.

Hermione aprieta la mano de su esposo, su mente aguda ha ideado un plan, los árboles caídos.

-Cúbreme- le dice a Ron casi gritando, el chico la voltea a ver con algo de desconcierto.

-Tengo una idea- continua Hermione, Ron bufa un poco, siempre igual, nunca le cuenta sus planes. Ron comienza a lanzar un ataque tras otro, mientras su esposa corre hacia los árboles caídos, un mortifago la ha visto, y un rayo morado se dirige a toda velocidad hacia ella, pero es bloqueado por Ron, que le regresa la cortesía al mortifago, este esquiva el rayo rojo de Ron, Hermione ha llegado junto a los árboles, escoge el mas grande, lo hace levitar y después mueve su varita de arriba hacia abajo como si cortara algo sumamente alto, con cada corte se desprende una larga estaca que se deposita en el suelo, Ron no tiene todavía una idea clara de lo que pretende su esposa, pero aun así la sigue cubriendo, junto con Neville, Luna y Harry que han visto como Hermione trasforma ese árbol en varias estacas, además de que Ron no podía solo, pues después del primer ataque dos mortifagos mas se unieron contra él.

Va por el tercer árbol, ya esta casi listo, ya esta listo. Ron la mira por encima de su hombro.

-Bien, ahora ya me puedes decir en que consiste tu maravilloso plan- lo dice mirando hacia el frente, al mismo tiempo que evoca un escudo, y una maldición cortante se estrella en este.

-Lo único que ahuyenta a los inferis es el fuego, así que hay que cercarlos con estas estacas y prenderles fuego, el calor también ahuyentara a los dementores, pero los mortifagos querrán apagar el fuego, hay que ser más rápidos que ellos y derribarlos.- Quizás no sea un plan muy elaborado, pero es lo único que se les ha ocurrido.

-Hay que hacerlo-

La masa muerta sigue avanzando sin voluntad, detrás de ellos los mortifagos, los dementores siguen sobrevolando a los inferis, los miembros de la orden y del E.D. han tenido que ceder algo de terreno, algunos han visto lo que ha hecho Hermione con los árboles, Fred y George se acercan hacia donde esta su hermano menor.

-Bien ¿Cuál es el plan?-

-Cercarlos con las estacas-

Manos a la obra, Fred, George, Neville y Luna hacen un mismo movimiento con sus varitas, como si recogieran algo del piso, las estacas se elevan, los demás los están cubriendo, los cuatro chicos dirigen las estacas hacia los inferis, y es una bendición que sean tan lentos, por que en menos de un minuto alrededor de ellos, las estacas se entierran en la tierra juntas muy juntas, los mismos cuatro que los han cercado gritan al mismo tiempo y con la misma fuerza.

-Incendio- cuatro ráfagas de fuego impactan en la empalizada la cual de inmediato comienza a arder, los inferis comienzan a juntarse entre si, su ojos vacíos y blancuzcos relucen destellos dorados a causa del reflejo de la llamas, los dementores también se alejan, es casi como una corriente de entendimiento, por que antes de los mortifagos hagan algo, varios rayos aturdidores, salidos de las varitas de varios miembros de la orden impactan a varios mortifagos, el tercer ataque no se hace esperar, muchos animales plateados corren, se deslizan o saltan hacia los dementores, el fuego y los patronus hacen que estos se alejen volando. Pero no todos los mortifagos han sido derrotados, quedan al menos 12 de pie, los cuales se abalanzan sobre las fuerzas del bien.

Uno en especial arremete contra Harry, blande su varita como si fuera un látigo, pero Harry mueve su varita con extrema rapidez, forma una equis en el aire y el látigo cae a pedazos, pero el mortifago, continua atacando, Harry gira, esquiva con agilidad, se agacha, lanza hechizos, bloquea los del enemigo. Las dos varitas son apenas un borrón de luz.

-Impedimenta- el rayo disparado de la varita de Harry, es esquivado por muy poco por el mortifago, pero por el movimiento la mascara se le desacomodado, así que el mortifago se desprende de la estorbosa mascara, la deja caer al cuelo, de nuevo frente a frente, Draco Malfoy y Harry Potter. Draco vuelve atacar, Harry ya se ha dado cuenta que la dulce tía Bellatrix le enseño mucho mas cosas que oclumancia a su querido sobrino, pero aun así no puede dañar a Harry, Draco se esta desesperando.

Alguna vez Harry sintió lastima por Draco por que llego a pensar que Voldemort, lo obligaba a hacer cosas contra su voluntad, pero en el momento que esquiva un crucio, se da cuenta que el rubio ex Slytherin en verdad disfruta de esas bajezas. Harry lanza uno de sus mejores hechizos pero es desviado por Draco, no sean dicho ni una palabra.

-Creo que esto te gustara- vaya manera de saludarlo.- Sectumsempra-

Harry apenas si le da tiempo levantar un escudo, ese hechizo es magia oscura bastante poderosa, pero gracias a la eficacia del escudo solo logra hacerle un leve corte en el antebrazo. Harry mira por un momento su sangre que resbala, ya no quiere jugar, de nueva cuenta mueve la varita con extrema rapidez, un rayo rojo toma desprevenido a Draco, este cae hacia atrás inconsciente.

Los demás mortifagos también han sido derribados, a excepción de uno, Nott ha logrado derribar a Lavender Brown, un rayo rojo viaja en dirección de Nott, pero este desaparece antes de que el rayo lo llegue a tocar, el rayo impacta en una pared semi derruida. Todos se han dado cuenta, esos mortifagos no eran de alto calibre, los más feroces están dentro del ministerio.

El cerco esta roto, es hora de entrar al ministerio, pero antes de bajar, atan a los mortifagos, y a los inferis los vuelven a cercar con nuevas estacas, además de que Ernie Macmillan, Hanna Abbot, y Michael Conner se quedan ahí, vigilando, después de que la escaramuza se ha terminado, Harry y compañía se dan cuenta que hay varios muggles tirados por ahí, en las aceras cercanas a la calle donde esta el ministerio, es hora de llamar a los medimagos.

-o-

De verdad que aunque la ciencia y la magia avancen, siempre el cuerpo humano tendrá sus sorpresas escondidas, son casi las once de la noche y Ginny solo siente un débil cansancio, se siente ligera como si no tuviera casi seis meses de embarazo, además que su mente esta en el punto mas agudo, esta atenta, tranquila, lo cual es todo un logro, no hace mucho que al hospital llego la noticia del ataque al ministerio, en otras circunstancias Ginny hubiera sido la primera en salir corriendo para brindar su ayuda y su varita por la defensa del ministerio, pero sabe que por su estado eso seria algo sumamente insensato, además que ahí en el hospital puede ser de mayor utilidad.

Algunos medimagos ya se han trasladado al lugar del ataque, por lo que los heridos no tardaran en llegar, todo el hospital esta en estado de suspenso, varias salas ya han sido dispuestas para atender a los heridos dependiendo de su estado de gravedad. Después de veinte minutos de espera los primeros heridos están llegando, en su mayoría son muggles, que han sufrido una que otra quemadura o una herida abierta, pero todos sin excepción balbucean cosas sin sentido, se movían, los muertos se movían, hacia frío, mucho frío, y todos sin excepción pasaran por un lavado de memoria en el modo centrifugado. Ginny es la que esta etiquetando a los pacientes, y los canaliza con los medimagos adecuados, incluso si la herida no es tan grave, ella misma la atiende, sabe que eso solo es el principio y también sabe que la mayor parte de su familia ya esta ahí en el lugar del siniestro, los conoce tan bien que esta segura que todos están en prefecto estado, o al menos quiere aferrarse a esa idea, piensa en Harry y en donde puede estar y si de casualidad ya se entero del ataque y si es así, ¿llegara a tiempo, para tratar de hacer algo?, o ¿llegara cuando todo este en ruinas, si es que los que luchan contra los mortifagos son vencidos?. La llegada de un niño no mayor de ocho años, que tiene su brazo derecho herido, que chorrea sangre, la saca de su cavilación.

Justo en ese momento en que Ginny contiene la hemorragia del niño, y checa que no tenga fractura en su brazo, Harry esta bajando por el hueco que ha dejado la cabina telefónica que servia de entrada para visitantes, la cual ha sido arrancada de tajo.

-o-

El atrio del ministerio esta semi oscurecido, un grueso rayo de luz se nota a la mitad del atrio, justo ahí donde la cabina debería descender, no hay nadie en el atrio, los primeros en bajar son Harry seguido de Tonks, que ya no aguanta mas, se encuentran con las chimeneas destruidas y el cuerpo inerte de un joven, Harry lanza chispas verdes por el agujero del techo, el acceso esta libre, el agujero es lo suficientemente ancho para que por el desciendan dos o tres personas, en menos de diez minutos, todos han descendido, ¿por donde empezar a buscar?, dividirse no es opción, buscar por cada uno de los departamentos es una perdida de tiempo, ¿Qué hacer?, ese silencio envolvente es agobiante y desesperante, se oye un estruendo que viene de las mismas entrañas del ministerio.

**************

Han llegado al departamento de misterios, para ser más precisos a la sala de la muerte, a ese anfiteatro subterráneo, son muy pocos los que se mantienen en pie, los demás han ido cayendo en los diferentes departamentos. Remus esta en el centro de ese pozo, desde que puso un pie en ese lugar el recuerdo de la muerte de Sirius se hizo mas presente, pero no es tiempo de pensar en los muertos, por que sino terminara siendo uno de ellos, aun mantiene a Percy cerca de él, ambos tienen leves heridas, están en el núcleo de un grupo de al menos 10 personas, todos están espalda contra espalda, con las varitas levantadas, las puertas de acceso están selladas con hechizos pero no duraran mucho, se oye un estruendo como el de varios bombas, los mortifagos están entrando, los sobrevivientes miran como al menos treinta mortifagos van descendiendo por las gradas, unos incluso saltan de un escalón al otro, otros ríen y esas risas son agudas y frías, crueles. Hay una mujer a la derecha de Remus, tiene el cabello negro algo despeinado y una herida en su hombro derecho, es Cho.

Severus Snape baja en último escalón, ya no porta la mascara, su rostro pálido como siempre es enmarcado por las cortinas de su cabello grasoso, mira a Remus, su labio superior se eleva en un gesto de repulsión, de profundo odio, ese hombre le recuerda a ese que era todo lo contrario a él y que tuvo todo lo que el deseo alguna vez.

-Bajen la varita, no sean tontos, esto ya se acabo-

-Yo no diría eso- se oye una voz en la parte alta de ese anfiteatro.

Severus dirige la mirada hacia la parte alta de ese pozo, no puede creer lo que ve, una sensación fría le recorre toda la espalda, la misma sensación que sentía cada vez que veía a James Potter, pero ahora es a su hijo al que tiene frente a él, Harry da un paso, la luz de las antorchas de la sala circular, lo ilumina, tiene el mismo porte altivo que su padre, esa expresión de arrogante seguridad en el rostro, pero también emana esa suave aura impredecible de su madre, sus ojos irradian la misma calidez que los de ella, ese mocoso siempre ha sido una ambigüedad en la vida de Snape, odio y amor.

Pero Severus no es al único que sacude la presencia de Harry, la mujer que esta cerca de Remus abre sus ojos a todo su esplendor, lo nota mas viril, mas alto, mas atractivo y una pensamiento en su atrofiada mente se arraiga mas, que Harry ha ido a rescatarla, que ha cruzado los ejércitos de Voldemort por amor a ella, y que de ahora en adelante nada los separara, ni siquiera esa que esta esperando un hijo suyo, no claro que no por que ella se asegurara que no haya ningún obstáculo entre ella y Harry.

La batalla se desata una vez mas, las diez personas que están en el fondo del pozo se hacen a un lado, los rayos vuelan de un lado y del otro, los mortifagos tratan de llegar al fondo del pozo, pero son acribillados por los hechizos de los recién llegados, Harry baja corriendo los escalones en busca de Snape es hora de que se digan una que otra cosa, Harry recuerda la muerte de Dumbledore, como su cuerpo hizo ese semicírculo en el aire ante de caer de la torre de astronomía, es tal la furia que siente, que no se ha dado plena cuenta del lugar en donde esta, busca a Snape, y entonces lo ve, el arco de la muerte, ese que atravesó su padrino, la culpa se mezcla con la rabia, se detiene un momento, la mochila le golpea la espalda.

-¿Me buscas?- Severus esta detrás de él. Harry se gira con rapidez, y la mochila se mueve al ritmo de sus movimientos.

-Si-

Entre viejos conocidos no se necesitan palabras, Severus es el primero en atacar, Harry bloquea el ataque y su ex profesor sonríe con malicia, esto se va a poner interesante, ya no son maestro y alumno, ahora son dos hombres que tienen que aclarar ciertas cuentas pendientes.

Hermione y Ron pelean juntos, y parecen un solo ser, se mueven con agilidad y rapidez, la mente de Hermione trabaja a gran velocidad, escoge el siguiente hechizo, mientras que el anterior ya impacto al mortifago, Ron es más instinto, intuición, cubre a su esposa, si ella ataca a la derecha él lo hace a la izquierda, después de mucho tiempo ha logrado por fin salir de la sombra de su famoso amigo.

Pero Harry y Snape no son los únicos que tienen que saldar sus deudas, Neville se separa de Luna, ha visto a Bellatrix quien ha derribado a Hestia Jones, y lanza un grito de triunfo, es repugnante ver la expresión de jubilo en esa cara macilenta, Neville piensa que tal vez esa expresión se dibujo muchas veces mientras torturaban a sus padres, Frank y Alice no están en forma física en ese lugar, están en la mente de su hijo. Bellatrix esta a punto de atacar a Seamus Finnegan, pero Neville desvía el ataque, sin mirar a Seamus le hace un movimiento con la cabeza, para que se aleje de ahí, el chico le hace caso y ayuda a Luna quien esta peleando con Macnair.

-Longbottom- lo dice con cierto toque de lujuria, perfila una sonrisa, los dientes amarillos se entreven, corta el aire con la varita, pero Neville conjura un escudo, se oye un chirrido, como el de un cuchillo sin filo, que se desliza por una superficie metálica.

Ya no es el niño de quince años que torturo en esa misma sala, ha cambiado, ha crecido y le va a dar una lección, pero no por nada esa mujer es una de las más fuertes seguidoras del señor oscuro. Neville gira su muñeca derecha, una luz azul eléctrico sale de su varita, el hechizo es esquivado por Bellatrix, los hechizos vuelan de un lado a otro, uno en especial lastima la mejilla de Neville, no es un corte muy profundo, y la mortifaga ríe, ese rasguño no es nada para Neville.

-Crucio- grita y toma desprevenida a Bellatrix que se grita esta vez de dolor, se dobla un poco, Neville retira la maldición.

-¿Qué pasa, pequeño?, no tienes lo que se necesita para torturar, o matar eres un blandengue justo como tus padres-

Neville no le contesta de inmediato, su sangre ya esta llegando a su cuello, esa nueva seguridad y fuerza se notan más.

-No te voy a matar, con eso solo te liberaría, y yo quiero que sufras- su tono de voz generalmente es muy cordial, pero cuando le habla a esa mujer, es hielo, es fuerte, es venganza.

-o-

Lord Voldemort, sigue en el amplio salón de la mansión Crouch, esta sentado en su silla de alto respaldo, en una de sus manos tiene una copa de vino, el ataque al ministerio esta siendo exitoso, un poco largo, pero ¿Qué es una victoria, sin un poco de sabor?, su lengua recorre su labio superior, incluso la puede saborear esa sangre que esta siendo derramada, esa sangre de todos esos imbeciles que han sido tan estupidos en querer detenerlo, el mago oscuro no esta solo, subiendo por la parte de atrás de la silla, esta Nagini, que comienza a recorrer el cuello blancuzco y delgado de su amo, levanta un poco su cabeza triangular, para sisearle algo al oído, como una buena amante.

-Si, todo acabara esta noche-

Pero la puerta del salón es abierta de golpe, por ella entra un hombre delgado, esta sucio, y algo mojado, es Theodore Nott, quien al darse cuenta que el señor Tenebroso esta en el salón, de inmediato baja la cabeza y hace una reverencia.

¿Qué haces aquí?-

-Perdón mi señor, no quise molestarlo, hay algo de suma importancia que usted debe saber-

-Habla, idiota-

-Señor, es Harry Potter ha regresado y esta en el ministerio.-

Las pupilas de Lord Voldemort se contraen de inmediato al escuchar eso, si al parecer esa noche todo se acabar. La serpiente esta bajando por su pecho, Voldemort se deja acariciar por es ser frió, y flexible.


CAPITULO 19: LA MAGIA MÁS ANTIGUA.

Es suave, la superficie en la que esta acostado es suave muy pero muy suave, además de estar tibia, y tener un olor tenue a mentol combinado con eucalipto, ¿la muerte tiene olor?, no siente dolor ni en el muslo, ni en el ojo o en su labio, bueno es lógico esta muerto, o al menos eso es lo que piensa. Siente entumecido su cuerpo, leves cosquilleos en sus terminaciones nerviosas, que raro, aprieta un poco los ojos, los abre despacio, pero los cierra de inmediato, hay una luz que lo deslumbra, lo vuelve a intentar, parpadea varias veces para acostumbrarse a esa luz, es una lámpara que esta en el techo de una amplia habitación, las paredes tiene un bonito color amarillo suave, además de que los muebles son de color caoba, definitivamente ese no es el calabozo de la casa de Malfoy, ni tampoco es su habitación, entonces ¿Dónde demonios esta?.

-El señor se ha despertado- la voz que escucha Colin parece salida de algún túnel, por que se oye lejana y algo chillona, voltea la cara en busca del dueño de esa voz. Dobby que antes de que Colin despertara estaba sentado en una silla próxima, se acerca con rapidez hacia la cama, el chico cierra un ojo, ese elfo se le hace familiar, pero por el momento no recuerda su nombre.

-¿Dónde estoy?- su voz se oye ronca, se moja los labios, y vuelve apretar los ojos.

-En la casa de la familia Longbottom, el señor Neville ha estado muy preocupado por usted-

¿Neville?, su ¿casa?.

-¿Cómo llegue aquí?- se incorpora con lentitud, apoya la espalda en el respaldo de la cama.

-Dobby lo trajo, señor, el señor Neville recibió su mensaje, señor y le pidió a Dobby que lo ayudara, señor, y Dobby lo ayudo señor- Colin arruga un poco el entrecejo, sus recuerdos están algo borrosos, solo recuerda la moneda del E.D., que logro mandar un mensaje, el sonido de un fogonazo y una luz brillante.

-¿Tú te apareciste en ese calabozo?-

-Si señor, Dobby conoce todos los rincones de la mansión Malfoy, señor-

Pero antes de seguir aclarando dudas el estomago de Colin ruge de hambre, el chico se apena un poco y se lleva una mano al estomago, es en ese momento donde se da cuenta que tiene una pijama a rayas.

-El señor tiene hambre, Dobby le traerá algo de comer- y Dobby sale disparado de la habitación.

Colin mira alrededor, mira que los muebles color caoba son sencillos y bonitos, el chico se lleva una mano a la cabeza, la imagen de Cho parada en el umbral de ese calabozo, dispuesta a matarlo se proyecta en su mente, esa mujer es capaz de todo con tal de obtener lo que quiere, piensa en Ginny y en que esta en peligro con esa mujer suelta, se levanta de la cama, pero se marea y cae sentado en la orilla, en el momento en que Dobby regresa con una bandeja llena de comida, el estomago de Colin opina que antes de hacerle al héroe se alimente bien para tener fuerzas.

-o-

Entre toda esa lluvia de hechizos, Tonks ha logrado llegar junto a Remus, que importa que la ultima batalla este desatada, que los escalones de ese pozo se estén cayendo a pedazos, si él esta vivo, Tonks no lo puede evitar se arroga a lo brazos de su esposo, en medio de las lagrimas de angustia que han comenzado a salir, pero los besos de Remus las convierten en lagrimas de tranquilidad.

-Tranquila estoy bien- Remus la sigue abrazando, nadie repara en la pareja, ya que los mortifagos están muy ocupados tratando de evadir los ataques de los recién llegados.

-OH Remus, cuando vi que los dementores y los inferís nos impedían la entrada me imagine lo peor-

- Ya, ya paso, ya me rescataste, ahora vamos a luchar juntos- le da un beso en la frente, otro en la nariz y el ultimo en los labios. Tonks se seca las lágrimas y le sonríe a su esposo.

-¿Ya lo viste?-

Remus sabe que Tonks se esta refiriendo a Harry, lo busca con la mirada, no esta muy lejos de donde ellos están.

-Es tan parecido a James, que parece que lo estoy viendo a él, aunque emanando el aura de Lily-

Ese no es el momento para quedarse embelesado mirando los duelos, y eso se los hace ver un trío de mortifagos que los comienzan a atacar, de inmediato los ojos dorados de Remus brillan con fiereza, Lupin deja entrever al lobo que tiene bajo la piel, suelta la mano de su esposa, pero tanto uno como el otro se mantiene cerca, Remus se agacha para esquivar un impedimenta, regresa la gentileza con un desmaius que se impacta el pecho del mortifago, Tonks esta peleando con un mortifago corpulento y alto, que lanzo crucios, combinados con varios avadra kedrava, pero la auror es bastante hábil, los crucio los desvía y las maldiciones asesinas las evade, pero Charlie Weasley salido de la nada le quita de encima al mortifago, el tercer mortifago ya se esta batiendo con Remus, ya se habían topado en el departamento de seguridad mágica, el mortifago es Peter Petrigrew, que sigue siendo igual de débil.

-Que gusto verte de nuevo, Peter-

Petrigrew no contesta, lanza un maleficio tras otro sobre Remus, pero este los evita con rapidez, a pesar de todo, no quiere hacerle daño a Peter, durante una época fueron amigos, y por respeto al recuerdo de esa amistad, Remus lo ata con cuerdas antidesaparición. De nueva cuenta Peter esta atado, Remus lo levita y lo coloca en un rincón del anfiteatro, Peter se mueve con ahínco para librarse pero no puede, ya no lleva la mascara, su cabello ralo y pajizo le cae sobre la frente sudada. Remus solo le dedica otra breve mirada y se va a ayudar a su esposa.

*******

Ve ese rayo verde, ante sus ojos parece que avanza de forma lenta, la boca se le abre a causa del miedo, por que ha visto hacia quien se dirige ese rayo, su cuerpo por un micro segundo se pone rígido y después corre con todas sus fuerzas, ni siquiera se da cuenta de los maleficios que vuelan por todos lados, ¿Cómo es posible que lo hayan dejado solo?, un mortifago se interpone en su camino, se deshace de él con un fuerte golpe en el estomago, se ha desubicado, son segundos, milésimas de segundo quizás, el rayo verde esta a punto de golpearlo por la espalda, toma impulso, gracias a Dios que es tan alto como él, mientras esta en el aire cierra los ojos, siente el cuerpo, lo ha tomado por los hombros, después un golpe seco en el piso.

-¿Estas bien, papá?- Percy tiene la respiración agitada, ha salvado a su padre de morir.

El señor Weasley, esta un poco desubicado, y adolorido de su hombro izquierdo, es que el impacto en el piso, mira a su tercer hijo, y su mirada de preocupación, además de la leves heridas que su hijo tiene, son años los que ese pelirrojo a estado separado de la familia, pero en ese momento la lejanía se ha diluido, el señor Weasley antes de ponerse de pie, abraza a su hijo.

-Gracias Percy, hay que seguir, esto no ha acabado-

Se separan y se ponen de pie, es cierto, eso no ha acabado, no muy lejos de donde ellos están, ven a Bill y Fleur que están peleando con cuatro mortifagos a la vez, y la verdad cuesta un poco reconocerlo, pero bajo esa bella apariencia, esta una bruja muy talentosa además de aguerrida, Fleur ya ha dejado a un mortifago inconsciente, el otro trata de atarla, pero evade el ataque, su marido esta peleando con dos a la vez, un rayo púrpura le hiere en el costado derecho, Bill hace un gesto de dolor, y la sangre comienza a brotar, pero ha visto que su padre y su hermano se acercan se deshace del que lo hirió, y se agacha justo al tiempo, por que el otro mortifago le ha lanzado un crucio, es el ultimo ataque que ese mortifago hace, por un rayo rojo le impacto entre los omoplatos.

-Eso estuvo cerca- lo dice al mismo tiempo en que su padre ayuda a Fleur con su oponente, el mayor de los hijos Weasley se ve la herida, es algo profunda, pero pasa la punta de su varita por la herida y esta se cierra, solo en su camisa se ve el desgarrón y la mancha de sangre. Pero hay más mortifagos.

******
Ron ha sido alcanzado dos veces por maldiciones cortantes, una en su brazo derecho y otro en su pierna izquierda, pero ninguna de esas heridas lo ha hecho doblarse, la herida de su brazo escurre un poco de sangre, por que aun sigue abierta, pero la de su pierna la ha cerrado su esposa, que esta en perfecto estado.

Hermione le esta poniendo un torniquete en su brazo herido, con su bufanda.
-Esto detendrá la hemorragia, pero es tu brazo dominante-

Ron le acaricia la mejilla.

-Estaré bien, mala hierba nunca muere- y la besa en la frente. Y bien podría darle otro beso en la boca, pero tienen que agacharse para esquivar un rayo verde, Ron se levanta, no pone a Hermione ni delante, ni atrás de él, se colocan hombro con hombro, como iguales, como la pareja que son.

-Vaya, vaya pero si son el pobretón y la sangre sucia- los chicos no ha identificado la voz, además que ese mortifago es de los pocos que aun traen mascaras.

-Antes de dirigirte a mi esposa, debes lavar tu sucia boca- Ron mira furioso al estúpido mortifago que había insultado a Hermione, si cuando solo eran amigos no soportaba que la llamaran sangre sucia, mucho menos ahora, que es su esposa. Pero el mortifago antes de intimidarse se echa a reír.

-¿Tu esposa?-

-Si, idiota- Esta vez es Hermione la que le contesta al mortifago, ambos se ven fijamente, pareciera como si de pronto Ron no estuviera junto a ella, la chica blande su varita, su hechizo estuvo a punto de alcanzar al mortifagos, pero este giro sobre si mismo y lo evito.

-Habrá una sangre sucia menos-

Tal vez por la cabeza de esos dos ha pasado la idea de dejar a un lado a Ron, pero este piensa todo lo contrario, por desgracia antes de que Ron se interponga entre el mortifago y Hermione, otro mortifago salido de la nada se ha abalanzado sobre él. Mientras Ron se defiende de los múltiples ataques que le lanza el recién llegado, su joven esposa le estaba dando una lección a su oponente, además que ese mortifago en particular no tenia un gran nivel de pelea. En cambio el contrincante de Ron no era otro más que Dolohov. La herida en su brazo le punza un poco, debido a la presión del torniquete, Ron siente un poco adormilada la mano, así que sus ataques son cada vez más imprecisos.

-¿Qué pasa Weasley?, ¿necesitas que Potter venga a salvarte el pellejo?- Parece como si todos los mortifagos hubieran recibido un curso de muecas, sádicas, burlonas, en cinco fáciles pasos. Ron sacude su mano, y lanza un impedimenta, que se estrella en el pecho de Dolohov, que por el momento ha sido detenido.

*********
Ambos contrincantes tienen la respiración agitada, cada uno mantiene la varita dirigida a la cara de su oponente, mientras que su mano libre, la tiene apoyada en una de sus piernas. Ninguno de los dos le ha hecho un gran daño al otro, están disfrutando de ese encuentro. Hacia mucho tiempo que no tenía un contrincante así, la estaba llevando a sus límites, a su nivel de magia real, y sabia que cuando acabara con el chiquillo sentiría una gran pero gran satisfacción. Él no estaba tan sorprendido, después de todo durante toda su vida, escucho historias escalofriantes de esa mujer.

Neville se moja los labios sin dejar de ver a Bellatrix, su respiración ya se esta regularizando al igual que la de ella, Bellatrix levanta su ceja derecha sus ojos destellan con maldad, los de Neville con osadía y reto. Solo un segundo paso y de nueva cuenta Bellatrix arremete, gira sobre si misma y lanza hechizo tras hechizo, Neville conjura escudos y esquiva maldiciones, pero también embiste, esgrime la varita, avanza y retrocede, mantiene a raya a Bellatrix, que ya esta perdiendo el control.

Hay muchos pedazos de piedra, son de los escalones de la sala de la muerte, que han recibido cientos de maldiciones. Bellatrix mueve su varita como barriendo el suelo, varios piedras se elevan la bruja hace un floritura con la varita, y esos pedazos de roca giran sobre si mismos hasta hacerse, finas puntas de flechas y con un rápido movimiento las lanza sobre Neville, el chico se ve forzado a aparecer un escudo de metal, las puntas de flecha se estrellan en el escudo, incluso alguna de ellas se incrustan en el metal, pero Neville mirando a Bellatrix por el borde del escudo, ondea su varita por encima de su cabeza, una cuerda de fuego se dibuja en el aire, mientras se dirige a la mortifaga, deja un estela de luz dorada, la fina cuerda se enrosca en la mujer.

**********
Harry y Snape están parados en la tarima donde esta ese polvoriento arco, esos susurros que Harry escucho la primera vez que entro en ese sala, los esta escuchando de nuevo, lo cual era algo bastante extraño, ya que había muchísimo ruido alrededor de Harry, además que el volumen de esas voces desconocidas es muy bajito, el chico trata de no ponerles mucha atención, necesita tener toda su concentración en el hombre que esa frente a él, pero es imposible no escuchar esos susurros, son insistentes, es como si lo animaran, como si le aconsejaran que espere un poco solo un poquito mas.


-¡¡¿Eso es todo lo que tienes?!!- Snape acaba de bloquear un desmaius, mira a Harry con coraje, e impaciencia- ¡¡¡¿esa es toda tu furia, esos son tus deseos de venganza?!!! Eres débil Potter, te domina la irracionalidad que explota en unos breves segundos, justo como al asqueroso de tu padre- Snape comienza a caminar en dirección a Harry, quien ni se inmuta, lo espera, lo analiza. Severus se detiene a un palmo de Harry.

-Si, eres igual a él, impulso irracional, eso no te salvara Potter, como no lo salvo a él.-

-Mi padre murió protegiéndonos, a mi madre y a mi, tal vez fue arrogante, pero jamás débil- Harry percibe ese gesto de repulsión en la cara de Snape, la que siempre cruza su cara cuando se hace alguna referencia de James Potter.

Esas voces han hecho que la furia de Harry haya disminuido un poco. Snape no le quita la vista de encima sobre todo, lo mira a los ojos, Harry cree que es por que quiere entrar en su mente, pero se va a topar con una pared si es que intenta utilizar la oclumancia. Nada mas lejos de la realidad, mira esos ojos, tan verdes, tan calidos, tan profundos, por que en ellos ve reflejada a Lily.

Pero la persona que esta frente a él con una varita en la mano, no es Lily, es Harry Potter, el hijo de ella, y de ese maldito de James Potter, y si, lo acepta, hizo una promesa frente a la tumba de Lily, una promesa que sello con sangre en esa lapida de mármol blanco y frió. Que protegería a ese mocoso, y dentro de lo que pudo, lo hizo, pero ahora en este momento en que sabe que muy pronto el señor tenebroso llegara, no puede encontrar la mejor manera de ayudar a ese chico, tal vez solo tal vez, si lograra que enfocara su furia, que la dominara y la dosificara, obligarlo a llegar al limite. Eso a él le había servido, algunas veces, saber cuando moverse, dominar sus sentimientos, eso durante mucho tiempo le salvo la vida.

-Oh si, un gran acto heroico, que no sirvió de nada ¡!!!!!POR QUE ELLA MURIO ¡¡¡¡¡¡, el idiota de tu padre prefirió tener un final heroico antes de pensar en desaparecer junto con ella-

El nivel de furia de Harry ha vuelto a elevarse combinado con el odio que siempre le inspiro ese hombre, eso era el colmo, culpar a su padre de la muerte de su madre, cuando todo lo que quiso James Potter fue darle tiempo a su esposa para que ella escapara junto con su hijo, y ahora venia Snape y le decía eso, ¿Qué se creía el idiota ese?.

Su varita comienza a escupir chispas rojas, los ojos de Snape brillan un poco, lo ha conseguido, enfurecer a Harry.

-Bien, ahora siente esa furia, conócela, embargarte de ella, por que solo así tienes una oportunidad contra el señor tenebroso, domínate, no te dejes llevar por lo que sientes, usa esa furia como el denotante de tu magia- en ese breve momento vuelven hacer maestro y alumno, aunque la lección era un poco o mejor dicho muy poco ortodoxa.

Harry siente como esa furia borbotea en su interior, es acida, intensa, pero no es profunda, no es parte de su esencia, aprieta los puños, la madera de la varita se estaba enterrando en la palma de su mano, pero no puede dosificar esa furia, tiene que sacarla de golpe. Es como si otra persona moviera su varita, entonces la saca, por la punta de su varita sale disparado un rayo de color rojo escarlata, pero no impacta a Snape, si no que se estrella en las gradas, destrozándolas aun mas.

-¿Eso fue lo que tu hiciste, verdad?, basar tu vida y tu suerte en la furia, en el odio, en querer ganar respeto a través del miedo. - todo el odio y la furia que alguna vez sintiera por Snape esta disuelta, y no es que ahora ya lo quiera, pero siente pena por ese hombre. Por que se ha dado cuenta de golpe, que Snape había renunciado a una parte de su humanidad, que había tenido que fabricar a un Severus Snape, frío, seco, solo para quitarse el estigma de tener un padre muggle, solo para tener un poco de respeto y admiración. Y le da mas pena que para ganar eso tuvo que extinguir la luz de su interior, lo cual es mas fácil que combatir la oscuridad que hay alrededor.

Snape esta a punto de replicarle algo, Harry siente un pinchazo en la vieja cicatriz, y una voz fría y aguda se oyó desde la parte alta de ese pozo.

-Nos volvemos a encontrar Harry Potter- Lord Voldemort ha entrado a escena.


-o-

Después de una buena comida, Colin ya se siente mas repuesto, mas entero, sigue sentado en la cama, tiene la bandeja de comida en la piernas, donde ya no queda casi nada, solo un poco de jugo de calabaza y unas cuantas migas de tarta de manzana.

Dobby sigue haciéndole compañía, y mientras Colin comía el elfo le reviso la herida del muslo, que ya esta cerrada y le contaba una que otra cosa de menor importancia, el chico no le esta poniendo demasiada atención, tiene otras cosas en que pensar que en el aseo del sombrero de la abuela de Neville y una de esas cosas importantes, era que de donde demonios iba a sacar una varita, pues Malfoy le había quitado la suya, en el momento en que lo secuestro. El recordar a Malfoy le hizo pensar en otras tantas cosas, ¿cuanto tiempo había pasado desde que Dobby lo había rescatado?, ¿lo estarían buscando?, sobre todo Cho, ya que él es el único que sabe de su doble juego y es así, Cho ¿ya descubriría que fue Neville quien lo ayudo?, y lo peor del caso, al darse cuenta que se había escapado, ¿ya atacaría a Ginny antes de que Colin le advirtiera sobre la peligrosidad de Cho y Draco?. Son muchas preguntas en la cabeza y nadie capaz de responderlas.

Sabe que por el momento no puede hacer gran cosa, tal vez cuando viera a Neville, este le podía decir que estaba pasando y a lo mejor le ayudaba con la cuestión de su varita.

-Por cierto Dobby ¿Dónde esta Neville?- Colin mira al elfo que esta sentado a su lado, en cuestión de segundos el rostro antes sonriente de Dobby se opaca notablemente.

-Vera señor, el señor Neville en este momento esta en el ministerio de magia-

Colin arrugo entrecejo- ¿Qué hace ahí?, ¿acaso lo detuvieron?-

Dobby comenzó a mover sus largas orejas, que se palmeaban con fuerza, en señal de negación- No señor, lo que pasa es que están atacando al ministerio, desde hace horas-

No supo como lo hizo, pero Colin se puso de pie, en el proceso arrojo la bandeja de la comida que hizo un ruido estruendoso cuando se estrello contra el suelo, ¿Dónde esta su ropa?. Tenia que ir al ministerio, no, ahí no tenia que ir, tiene que ir a buscar a Ginny.

-o-

Lord Voldemort esta en la parte mas alta de ese pozo, justo como momentos antes estuviera Harry, sobre sus hombros esta Nagini, cuyos ojos brillan de forma tétrica al igual que los de su amo. Todos los duelos se han detenido, parece como si el mismo tiempo se hubiera parado, el mismo aire se ha congelado, esa ultima campanada que Harry ha estado esperando resuena en su interior, cuando ve que Voldemort empieza a descender por las gradas, al mismo tiempo que su serpiente, bien el mago oscuro ha decidido sacar a su mascota a pasear.

Los ojos rojos de Voldemort están clavados en Harry, la ultima vez que vio a ese chico tenia 15 años, y estaba desvastado por la muerte de Sirius Black, que débil, que humano, llorar por un ser tan mínimo que cayo en la muerte. El chico le regresa la mirada con osadía, el esbozo de boca de Voldemort se contorsiona en un sonrisa mezquina, después de tantos años, por fin matara a ese insecto.

El momento ha llegado, ese momento por el cual se ha estado preparando, al que sabia que tarde o temprano su destino lo llevaría, y sin embargo aun cuando en su mochila hay tres Horcruxes destruidos y ve que el sexto desciende con suavidad por las gradas, no tiene una idea clara de cómo acabar con Voldemort. Alguna vez Albus Dumbledore le dijo que el poder que él poseía y del cual Voldemort carecía era el amor, pero ¿Cómo se puede vencer a alguien con el amor?, ¿acaso tenia que darle un beso francés?.

Lord Voldemort ha llegado hasta el fondo de esa sala, no ve nada ni a nadie que no sea Harry, en cambio todas las miradas están centradas en él.

*******
Ese es un buen momento para escabullirse, hasta este momento Cho se ha mantenido al margen de la batalla, se ha defendido de algunos ataques, y a desviado otros, pero no ataca de forma extraordinaria, da pequeños pasos hacia atrás, para ocultarse en las sombras, se acerca a una zona donde los escalones no están tan dañados, comienza a subirlos, nadie le pone especial atención.
********
-Hazte a un lado Snape-

-Mi señor, deje que yo me encargue de Potter, usted no tiene por que ensuciarse las manos con escoria como él-

-No, yo soy el que lo tiene que matar, he tardado un poco en entenderlo, pero ahora nada me detendrá para lograrlo, además no me avisaste que Harry Potter, había regresado - Snape estaba a punto de abrir la boca, pero Voldemort levanto la mano para hacerlo callar- después de que mate a Potter, espero que tengas una buena explicación, ahora hazte a un lado- Su voz es calmada, aunque mas fría y aguda de lo normal. Antes de alejarse Snape le lanza una última mirada a Harry.

Parece una gesta de la antigua Roma, todas las miradas están dirigidas hacia esos dos gladiadores, Voldemort se sube a la tarima, Nagini no se ha separado del señor tenebroso, bien la mascota quiere algo de acción, Harry la mira de soslayo, el último lazo a la inmortalidad, la ultima cuerda de violín que sigue tensa.

Los susurros que salen desde el arco se hacen más fuertes, alientan a Harry, y es contradictorio, por que en este momento en que sabe que esta muy cerca de ser asesinado, se siente vivo, siente todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo, el bum bum de su corazón, quizás sea la adrenalina, la ansiedad, las dudas o las ganas de acabar con eso de una buena vez. Se vuelve a acomodar la varita en su mano derecha, al parecer las hermanas se volverán a enfrentar, y lo último que Harry quiere es otro priori incantatem, y tiene la certeza de que Voldemort tampoco desea eso. Así que sabe que Voldemort tratara de matarlo lo mas rápido posible.

-Que gusto verte de nuevo Harry Potter- el mago oscuro ladea su cabeza, sin dejar de mirar a Harry, sus ojos brillan mas en medio de esa penumbra- curioso lugar, la sala de la muerte según dicen que se llama, apropiado pues será este el lugar de tu muerte-

-O de la tuya-

Su risa fría se deja escuchar en ese pozo de fría y sólida roca, una risa que resuena y hace que se le enchine la piel a todos los presentes. Incluso Voldemort da dos palmadas, en gesto de burla.

- No te engañes Harry Potter, yo no puedo morir, por que estoy más allá de la muerte, yo la he vencido, no pequeño Harry este será el lugar de tu eterno descanso, tal vez te encuentres con tu querido Sirius Black- y sin previo aviso, un crucio impacta a Harry, quien aprieta los puños, y rechina los dientes para no gritar de dolor, el crucio cesa.

-Que vulnerable eres Potter, que delicado- pero en ese momento Nagini esta reptando alrededor de los pies del señor tenebroso, sisea con vehemencia, Harry ha entendido a la perfección esos siseos, la serpiente le esta pidiendo acción.

-¿Quieres darle una lección?, esta bien, ¡¡¡ATACA!!!- La ultima palabra fue un siseo bajo, la serpiente se esta acercando, Harry se lleva una mano a la espalda, justo a la abertura de su mochila, mete la mano, sin dejar de mirar como la serpiente se acerca, le sisea insultos, la mano izquierda de Harry se ha topado con la empuñadura de una espada, Nagini ya esta casi encima de él, el cuerpo flexible de la serpiente se esta elevando, la lengua viperina entra y sale, los ojos pardos fijos en el chico, la mano de Harry toma con fuerza la empuñadura, en el momento en que Nagini se lanza, el chico saca la espada de Godric Gryffindor, por estar en su mano izquierda, el corte es de izquierda a derecha, la cabeza de Nagini cae antes que el resto de su cuerpo, incluso se convulsiona, y emana una sustancia negra y viscosa como el petróleo.

El ultimo lazo esta roto, los ojos de Lord Voldemort están furiosos y abiertos a todo su esplendor, ese maldito ha matado a Nagini, pero no solo a su querida serpiente, sino que a destrozado a un segundo Horcrux, pero antes de que el mago tenebroso, diga o haga algo, ve como Harry se esta quitando la mochila que lleva en la espalda, la abre completamente y la voltea, caen al suelo un brazalete partido por la mitad, un guardapelo destrozado, y una copa también partida en dos.

-¿Cómo te atreves?- tiene los dientes apretados, esta furioso, incluso a pesar de la oclumancia, Harry puede percibir esa furia.

-¿Creías que había huido, que me había escondido?, No Riddle, estuve buscando la manera de cómo destruirte- lo cual era una verdad a medias, ya había logrado que Voldemort fuera un mortal de nueva cuenta, pero a pesar de eso, seguía siendo un mago extraordinario.

-Dumbledore- es lo único que logra articular Voldemort.
- Así es, fue Dumbledore el que descubrió tu secreto, aunque no fue el único, él me paso toda la información, a por cierto, el anillo de Slytherin, el mismo Dumbledore lo destruyo antes de morir-

Eso fue el acabose para Voldemort, el maldito viejo después de todo si había hecho algo para detenerlo. Y de nueva cuenta, trata de torturar a Harry, pero el chico esquiva el ataque.

-Aun sin mis tesoros te será imposible vencerme- y le da coraje reconocerlo, pero Voldemort tiene razón. - AVADRA KEDAVRA- El maleficio mortal, sale disparado de la punta de la varita de Voldemort, Harry sabe que ese maleficio no se puede interceptar, no ha usado la varita, por no hacer un priori incantatem, pero en ese momento en que ve el rayo dirigirse a él, incluso puede ver el espiral que forma en el aire, y ese aire frío que destila, se arrepiente por no haber usado la varita.
No quiere morir, por Ginny, por su hijo, no quiere dejarlo huérfano incluso antes de nacer, él mejor que nadie sabe lo difícil que es crecer sin un padre, piensa en sus padres, en Sirius, y sabe que ninguno de ellos se hubiera rendido, y la verdad es que el no se esta rindiendo, esta a punto de tirarse al suelo para esquivar la maldición, cuando siente unos brazos que lo rodean, son calidos, el abrazo de la muerte, quizás, ve dos sombras que pasan junto a él, esas dos sombras se han colocado frente a él, no puede creer lo que esta viendo. Hay un suave olor a jazmín en el ambiente, un olor que se le hace familiar, escondido entre las capas mas profundas de su memoria. Siente que su corazón se llena de algo calido.

-¿mamá?- ese mamá esta lleno de sorpresa, de cariño, incluso de incredulidad. Su corazón le dice que gire la cabeza, que compruebe que lo que esta pensando es verdad, pero algo lo detiene, quizás sea el miedo a la decepción, o que su propio cuerpo esta tan impresionado que no puede moverse.

-Aquí estoy, cariño- la voz que se escucha es idéntica a la que alguna vez escuchara dentro de su cabeza, pero con la gran diferencia que no se oye aterrada, sino tranquila, dulce, y no es un eco como cuando vio al espectro de Lily en aquel cementerio. Ahora si voltea, y lo primero que ve son unos ojos verdes idénticos a los de él, que lo miran con un amor inmenso, como si Harry fuera el ser mas hermoso y frágil del mundo, su madre le esta sonriendo como solo suele hacerlo la señora Weasley, con ternura. Harry esta impresionado, por que su madre esta ahí, y no es de color aperlado como un fantasma, se nota el color de su cabello, de sus mejillas, aunque no es tridimensional, pero se siente su calor, sus brazos que lo están rodeando. Y le gustaría quedarse así, viendo a su madre, un momento, si su madre esta ahí, entonces esas sombras ¿quienes son?.

Harry a regañadientes gira de nuevo hacia el frente, esas sombras ahora son nítidas, ambas son altas y de cabello negro, pero una tiene un cabello tan necio, que se dispara en todas direcciones, de nueva cuenta su corazón se acelera, y esa onda calida se vuelve a presentar.

-¿papá?- la sombra de la derecha, se gira un poco, le esta sonriendo y le guiña un ojo, tampoco es de color perla, lleva una túnica color miel, James no le dice nada, vuelve a mirar hacia el frente, entonces el de la izquierda es



-¿Sirius?- Si, es Sirius, el Sirius que tuvo que estar siempre en la vida de Harry, el del retrato, el apuesto y arrogante Sirius Black, que voltea solo un poco justo como James, y al igual que James le sonríe, y le guiña un ojo, Harry no sabe si llorar, saltar, o quedarse así quieto, y solo mirar, mirar a esas tres personas que dieron sus vidas por él.

La primera maldición asesina, fue consumida por el espectro de James, Voldermort, esta tan impresionado como Harry, pero no solo esta impresionado, esta lívido, la escena del cementerio se le presenta en la cabeza, al igual que el miedo que sintió en aquella ocasión cuando vio a sus victimas rodeándolo, poniéndose de escudo para que Harry pudiera escapar, si, de nueva cuenta frente a él esta James Potter que lo mira como cuando lo asesino, con entereza, con osadía.

Siente algo tan calido dentro de él, pero no es parte de su ser, es muy intenso, y es muy muy caliente, y duele, duele muchísimo, como miles de llagas. El señor tenebroso entrecierra sus ojos, y la ve, por un resquicio que hay entre James y Sirius, la ve a esa sangre sucia que murió por el chiquillo a quien en este momento esta abrazando, ve que Harry voltea, y otra oleada caliente, miles de agujas lo pican por todo el cuerpo, son piquetes como de avispas, mas calor, cuando ve que James voltea, mas dolor, pero el es Lord Voldemort, levanta la varita, y lanza otro avadra kedrava, esta vez es Sirius quien intercepta la maldición.

Sirius voltea, fuego, vil fuego esta inundando a Voldemort, se lleva una mano al pecho, y arruga la parte de la túnica a la que se agarra, como si con eso pudiera disminuir lo que esta sintiendo, a sus pies yacen los horcruxes destruidos, y no entiende como le puede estar pasando eso. Es mas no sabe que es eso.
Algunos dicen que el tiempo viaja en línea recta, otros que en ondas, pero lo único que tal vez sea cierto que es que el tiempo sabe que ciertas historias, tienen su fin, en su principio.

-Libérate, cariño- Lily se lo susurra al oído de Harry, el chico no entiende que quiere decir su madre con eso, ¿liberarse, de que?, claro liberar, todo lo que siente, dejar que sus sentimientos buenos fluyan, eso es. Hacerle sentir a Voldemort, lo que es la capacidad de amar. Harry siente como borbotea en su interior, es como cuando sintió su furia, pero esto es distinto, por que no es acido, ni tampoco dulce, es vibrante, humano, intenso, luz , miles de imágenes pasan por su cabeza, ese primer abrazo de Hermione, las bromas de Ron, los abrazos de la señora Weasley, pero es el recuerdo del primer beso de Ginny el que lo hace sentir, mas vivo, ese beso y la primera vez en que sintió a su hijo, es bumm, es una explosión, es WOW, es abrasador.

Entonces siente dolor en la cicatriz, esta se ha abierto, de ella empieza a salir la misma sustancia viscosa y negra que salio de Nagini, lo que consciente o inconscientemente Voldemort le trasmitiera esa noche en lo ataco, esta siendo destruido, el vinculo entre ellos se esta diluyendo, después de que la ultima gota de sustancia viscosa sale, comienza a brotar la sangre roja de Harry.

La segunda oleada de las emociones de Harry es devastadora, es incluso cruel, es lava ardiente que viaja por todo el cuerpo de Voldemort, lo esta secando, al parecer, la sangre que Voldemort, tomara de Harry para su renacimiento esta sirviendo como un puente entre los dos, además de ese vinculo que el mismo Voldemort creo la noche en que ataco a Harry. El mago oscuro, mira a todos lados, como buscando una salida, pero como huir de algo que esta dentro de él, los últimos maleficios siguen siendo interceptados por James y Sirius, Voldemort ya no puede mas, siente como su cuerpo se esta secando, se esta empequeñeciendo, la varita resbala de su mano, y cae al suelo produciendo un ruido sordo, Voldemort cae de rodillas y una de sus rodillas parte por la mitad a su varita, la piel pálida se le ve seca cada vez mas seca, se esta consumiendo, sus ojos rojos están perdiendo su brillo. Hasta que estos quedan totalmente apagados, Lord Voldemort termina por caer, parece una momia de 3000 años de antigüedad.

Se puede morir por amor, incluso alguna veces se mata por amor, pero no se puede vivir sin amor.

CAPITULO 20: DESPEDIDAS Y VERDADES.

Llegar hasta el atrio del ministerio no le resulto ningún problema, por que todos están en la sala de la muerte, sus pasos resuenan en el piso de madera de pulida, un rayo de luz se ve a la mitad de ese amplio atrio, se dirige hacia ahí lo mas rápido que puede, ese toc toc de sus pasos y el hecho de llevar su varita apretada en la mano, hace que sienta cierta seguridad, sabe que alrededor del ministerio hay un campo antiaparicion, así que tiene que usar su ingenio y su varita para salir de ahí. Mira hacia arriba, por el agujero que dejo la cabina telefónica, algunas pequeñas piedras aun caen por el orifico, aprieta mas la varita y levanta el brazo, apenas si susurra.

-Ascendio- de inmediato una corriente de aire la eleva, y aterriza suavemente en el asfalto, la calle esta oscura, fría y solitaria, agita la varita y la punta se enciende. Camina con cautela no quiere encontrase con alguna sorpresita desagradable. Sigue caminando tratando de evitar caerse con los escombros de las construcciones contiguas al ministerio de magia, no ha avanzado mucho cuando escucha voces, todas están aterradas. era él, el que no debe ser nombrado acaba de entrar al ministerio, son los medimagos que han ido a socorrer a los heridos.

Cho mira alrededor al parecer los medimagos están escondidos susurrando, pero como todo esta en silencio esos susurros son bastante claros, la chica sigue mirando a todas partes, un poco mas lejos esta el cerco alrededor de los inferis, y algunos mortifagos que están atados y sentados cerca de la empalizada, y son custodiados por tres personas. Cho no se acerca, nadie tiene que darse cuenta de su presencia, así que apaga su varita, y se mete por una calle lateral. Pero hay alguien que si la logro ver, Draco Malfoy podría reconocer a Cho en medio de una multitud, esta atado, pero eso no es un gran problema, Ernie Macmillan se acerca a Draco, lo mira con profunda antipatía, antes de que alguien se de cuenta, Draco le hace una zancadilla a Ernie, este cae y su varita queda muy cerca de la mano de Draco quien la toma, se desata y echa a correr.

-o-

Es como si una enorme ola de agua helada, cayera sobre todos los presentes. Todos los corazones que se habían detenido con la llegada de Lord Voldemort, comenzaron a latir despacito, conforme veían que el señor tenebroso se retorcía de dolor, lo cual no entendían por que Harry jamás le lanzo un maleficio, además estaban esas formas que habían salido del arco de la muerte. Los latidos se fueron normalizando conforme veían el cuerpo de Voldemort caer, incluso pareció que el mismo polvo que levanto el cuerpo al caer fuera la señal física del suspiro de alivio que sintieron todos. O al menos los que luchaban contra él y sus secuaces, por que los mortifagos en cuanto vieron que su señor había caído de nueva cuenta frente a Harry Potter, se dieron cuenta que sus pellejos estaban en peligro, así que los que se mantenían de pie, o no estaban atados o muertos, comenzaron a huir. Pero los aurores y varios miembros de la Orden del Fénix, llenos de una renovada esperanza los comenzaron a perseguir.

Son muy pocos los que se quedan ahí, en la sala de la muerte, son las personas mas allegadas a Harry, quien no pone atención a lo que pasa a su alrededor, es mas ni siquiera se acuerda que estaba peleando con Lord Voldemort. Por que esta mas al pendiente de esas tres personas, que lo han ayudado y acompañado en ese ultimo tramo del túnel oscuro, que comenzó a recorrer cuando tan solo tenia un año de edad, se siente un poco cansado por haber explotado, además de que siente su cuerpo un poco entumecido, ya que sintió el eco del dolor que le estaba provocando a Voldemort, pero por el momento eso no le importa nada. James y Sirius ya se han volteado totalmente y se han acercado un poco mas a él, ambos sonríen de oreja a oreja. Harry no sabe a quien ver mas si a su padre, que en lugar de su padre parece su hermano pues James murió con tan solo 22 años, dos años mas de los que ahora tiene su hijo, o a su padrino que no es el Sirius triste, enojon y demacrado que convivió con él, si que este es apuesto, con la mirada traviesa, al parecer al morir volvió a su apariencia real, Lily no ha dejado de abrazarlo es como si quisiera recompensarlo con ese abrazo de todos aquellos momentos en que la necesito. Harry esta tan absorto que ni siquiera se dio cuenta, que ha soltado la espada de Gryffindor, la cual hizo un ruido metálico al caer al suelo.

-Lo has hecho muy bien, estamos tan orgullosos de ti- la voz de James es aterciopelada y grave, no es un eco.

Por muchos años, Harry deseo escuchar la voz de su padre, siempre pensó que era un sueño infantil además de imposible, pero ahora que ese viejo deseo se le cumple, las palabras simplemente no se formulan en su cabeza.

-Te dije que era tan elocuente como tú- Es Sirius quien rompe la tensión, Harry lo voltea a ver, y sonríe.

-¿Cómo es posible esto?- pregunta.

Sirius antes de contestar mueve la cabeza para retirar un mechón de cabello negro que le cubre un poco los ojos, pero el mismo mechón vuelve a cubrir sus ojos, con elegante naturalidad.

-No estoy muy seguro de cómo paso esto, al parecer este arco, es como un portal que une a los dos mundos, el de los muertos y el de los vivos, los vivos no pueden pasar al otro mundo a menos de que mueran, pero los muertos podemos cruzar solo cuando una persona muy importante para nosotros este en peligro, y este en este lugar, no volvemos a la vida por que eso es imposible, y no podemos ir mas allá de esta tarima.-

En cuanto Harry escucho que Sirius se incluía a si mismo en el mundo de los muertos, la culpa por la muerte de su padrino se volvió a presentar.

-Lo siento, fue mi culpa que murieras, sino hubiera sido por mi estupidez, tú estarías todavía vivo - mira con culpa al espectro de su padrino, pero Sirius mueve la cabeza en señal de negación.

-No Harry, no es tu culpa, yo vine a este lugar por que fue mi decisión, por que tú estabas en peligro, y sino hubiera venido a ayudarte jamás me lo hubiera perdonado, además tuve una buena vida, quizás no tan feliz, pero tuve maravillosos amigos, aventuras, y te conocí a ti- Sirius le pone una mano fantasmal en el brazo, Harry siente el calido apretón de su padrino- No te parece que mi vida después de todo si valió la pena.

Claro que su vida valió la pena, si solo te toma en cuenta, su vida antes de Azkaban, algunos dicen que a los muertos se les recuerda por las grandes o pequeñas obras que hicieron mientras estuvieron con vida, pero casi nadie se pone a pensar en como los demás influyeron en la vida de ese muerto en particular. Y Harry lo entiende en ese momento, por que al ver a su padrino y a su padre juntos de nueva cuenta, viendo como se unieron hombro con hombro para defenderlo de Voldemort, se dio cuenta que esa clase de amistad, o mejor dicho de hermandad, nada la ha podido romper ni siquiera la muerte.

-Si claro que tu vida valió la pena, pero esto es tan

-

-¿Extraño?- completa la frase su padre, y sonríe- si es extraño, pero era necesario, Canuto nos guío hasta aquí, por que sabia que nos necesitabas, y debo decir que es lugar muy acogedor- lo ultimo lo dice con evidente sarcasmo, voltea a ver a su amigo- siempre lo he dicho, tienes talento para encontrar los lugares mas divertidos.-

Hubiera sido maravilloso crecer junto a esos hombres, que ahora son solo formas trasparentes, su madre lo sigue abrazando, y puede que hayan pasado horas, meses, años, que importa el tiempo ahora. Antes de volver a hablar, Harry se ríe un poco, por el comentario de su padre. Pero tiene muchas dudas, ¿Cómo pudo lograr que Voldemort sintiera todo lo que él sentía?

-Se que tienes muchas dudas, Harry y puede que nosotros no tengamos todas la respuestas, pero solo te puedo decir que hoy la maldad, ha recibido un gran golpe, y eso fue posible, por la capacidad que tienes de amar, una capacidad que esta en todos los corazones, pero que no todos, explotan y asimilan, Voldemort fue uno de ellos, cuando tomo tu sangre, solo lo hizo para tener la protección que te otorgo tu madre y no vio nada mas, no se puso a pensar, ni analizar que la base de esa protección era el profundo amor que Lily siente por ti, así que esa sangre que corre en tus venas y corrió en la de él, sirvió de lazo entre los dos, así lo que tú sentías él también con la enorme diferencia en que el jamás amo a alguien y pensaba que el amor era estúpido y débil-

Esa no era una gran explicación, pero aclaraba un poco las dudas que tenia el chico, fue en ese momento en que sintió que su madre se separaba de él, y el niño que todos llevamos dentro tuvo ganas de decir, no te vayas, no me dejes, pero se contuvo, vio que Lily se colocaba al otro lado de James, y que unían sus fantasmales manos. El momento de la despedida se acercaba.

No todos los mortifagos habían huido en cuanto vieron caer a su señor, uno en particular se mantenía un poco alejado del grupo que veía muy interesado a James, Sirius y Lily, él en particular solo veía a la forma fantasmal de Lily, no había cambiado nada, lo cual es bastante lógico, siente ganas de llorar, de acercarse a donde esta ella, pero algo lo detiene. Además de Snape hay alguien mas que siente un nudo en la garganta, es Remus, pero a diferencia de Snape, Lupin si se acerca a la tarima. En cuanto lo ve James le sonríe con efusividad.

-¡¡Lunático!!- Remus también sonríe y una lágrima resbala por su mejilla, cuando escucha la voz de su amigo, esa voz que no había escuchado desde hace tanto tiempo. Lupin se ha subido a la tarima y se coloca a un lado de Harry.

-Gracias Remus por estar con mi hijo hasta el final- es Lily quien le agradece, le sonríe como solía hacerlo cuando estaba viva. Lily desvía su mirada de Remus y recorre la sala de la muerte, de pronto se encuentra con unos ojos negros, que están arrasados de lagrimas, a pesar de los años ha reconocido a Severus, no le dice nada solo lo mira por unos segundos mas, también le sonríe, esa mirada y esa sonrisa traspasan a Severus, siente un vuelco en el estomago. Harry ha notado la mirada que su madre le dedico a Severus y la reacción de este, pero no dice nada.

-Es hora de irnos-

-¿Los volveré a ver?-

-Claro que si, cuando llegue tu momento, mientras eso llega disfruta de los nuevos días que te esperan- es James quien le da el ultimo consejo a su hijo, se acerca a él y lo abraza, Harry no siente nada sólido solo una gran calidez, su padre se separa de él y vuelve a tomar la mano de su esposa, Lily se acerca de nuevo a Harry y le da un beso fantasmal en la frente, antes de traspasar el arco de la muerte, James da una ultima mirada a la sala, en una de los rincones ve a alguien encogido, es rollizo y lo esta viendo con miedo, es Peter a quien ha reconocido James, no le dice nada, solo lo ve con tristeza y decepción. Le da la espalda a Peter y James es el primero en traspasar el arco de la muerte, lo sigue Lily y por ultimo Sirius.

Esa mirada es la peor que ha recibido en su vida, Lord Voldemort lo veía con asco, con superioridad, Snape con odio e indiferencia, pero la mirada de ese hombre que muchas veces recibió los golpes que iban dirigidos a él, es la peor por que a pesar de lo que le hizo no lo vio con odio, coraje o rencor, sino con tristeza y decepción, esa mirada lo va a seguir hasta el resto de su vida.

Harry ve como ese viejo velo negro se agita, un poco, después de que Sirius lo traspasara, justo como cuando murió. Siente la mano de Remus en su hombro, Harry no es experto en tanatología, pero ahora comprende una gran verdad, que todo esta sumido en la mutabilidad, que todo cambia constantemente, que un día hasta el gran universo se extinguirá, y que comparado con eso, la vida humana es solo un parpadeo, pero en ese parpadeo los humanos ríen y lloran, aman y odian, así que en pocas palabras, antes de dar el paso a la muerte, hay que disfrutar del tiempo que nos ha sido dado. Por que la muerte no es el final de todo, la muerte es solo el siguiente paso, Harry acaba de aceptar su mortalidad, algo que nunca hizo Tom Marvolo Riddle.

-Bueno y ahora que vamos hacer con eso- es Ron el que regresa a la realidad a Harry, este voltea a ver a su amigo, que esta señalando algo, Harry dirige su mirada hacia donde señala su amigo, no puede evitar abrir la boca por la sorpresa, no había visto a Voldemort, pero ya no era Voldemort, era una momia seca, pequeña, y vacía.

Harry sabe muy bien lo que hay que hacer.

-Sepultarlo, después de todo alguna vez fue humano- el chico se acerca hacia donde esta el cadáver, pero una voz enfurecida lo hace detenerse.

-No te atrevas a tocarlo- es Bellatrix que sigue atada por la cuerda de fuego de Neville- Eres escoria, no te le acerques- la mujer forcejea, pero con cada forcejeo la cuerda de fuego se le incrusta mas en la piel.

-Yo que tú, no me movía- es Neville quien le hace la advertencia, pero Bellatrix lo ignora y trata de soltarse- te lo dije- Neville apunta a la mujer y le dispara un desmaius, Bellatrix cae al piso.

Severus al ver que Lily ya se fue, comienza a subir los escalones, para huir, Ron levanta la varita, pero Harry lo tomo del antebrazo.

-Deja que se vaya-

-Pero Harry, es un mortifago, mato a Dumbledore-

-Lo se, solo le estoy dando un poco de ventaja-

Que ventaja ni que nada, lo esta dejando huir, por que vio esa mirada que le dedico a su madre, esas frases que le dijo, algo raras, cuando le dijo que canalizara su furia. Harry lo entiende, Snape lo quería ayudar, por el amor que siente por Lily.

-Como quieras- es lo único que se le ocurre decir a Ron.
Harry se acerca a Voldemort, ondea su varita y los restos mortales de Voldemort, los horcruxes destruidos y las partes de su varita quedan encerrados en una burbuja de cristal, burbuja que Harry dirige con su varita. Él es el único que conoce el mejor lugar a donde enterrar a Voldemort, además de que lo quiere hacer solo, antes de despedirse, mira a todos aquellos que permanecieron a su lado, a los Weasley, uno que otro esta herido, Fred perdió el dedo meñique de su mano derecha, cosa que lo tiene bastante contento, por que dice que ahora podrá ponerse un tentáculo, y que llamara mas la atención de las chicas, George solo tiene uno que otro rasguño, Charlie esta intacto al igual que su padre, a Harry le da mucho gusto que Percy por fin se haya reconciliado con su familia, Luna esta un poco despeinada, pero esta en perfecto estado, ella se le acerca, y le pone una pequeña mano en su antebrazo.

-Alguna vez te dije que lo volverías a ver, ¿recuerdas?-

Harry la observa por unos breves segundos, la verdad no entiende lo que su amiga le trata de decir, hasta que algo hace clic en su cerebro, si ahora lo recuerda, al final de su quinto curso, Luna le dijo que algún día volvería a ver a Sirius, hay veces en que Harry tiene la sensación de que Luna tiene una clase de entendimiento que los demás no poseen.

-Si lo recuerdo- acerca la burbuja más hacia él, es momento de terminar con eso de una buena vez- voy a sepultarlo los veo después-

Ron trata de impedir que se vaya pero Hermione lo retiene.

-Esto lo tiene que hacer solo-

Harry baja de la tarima y sin mirar a los demás comienza a subir las gradas de la sala de la muerte, se oyen ruidos al otro lado de la sala circular, sale al atrio del ministerio, la mayoría de los mortifagos ya han sido controlados, Harry pasa sin mirar a nadie, y en silencio, sale por el orificio de la cabina telefónica, en cuanto se aleja un poco del ministerio, pone su mano derecha encima de la burbuja y se desaparece..


-o-

Hay mucho alboroto fuera del hospital San Mungo, muchas persona traspasan el aparador que sirve de fachada, la madrugada ya esta avanzada, pero los magos y las brujas que han sido avisados de que algunos de sus familiares están en el hospital se han trasladado hacia allá, además de los muggles que ya fueron atendidos, y que ya se les modifico la memoria, son trasladados a lugares muggles, como bares, o estaciones de policía. Cho esta parada en la acera de enfrente viendo todo el movimiento, no sabe con exactitud si Ginny esta en el hospital, pero fue el primer lugar en que se le ocurrió buscar a la chica, antes de cruzar la calle, Cho sonríe un poco al recordar a Harry, ni siquiera le dedico una mirada, pero eso no le importa después de deshacerse de esa Weasley lo tendrá para ella sola, la herida de su hombro le punza un poco, pero no le pone atención, cruza la calle y atraviesa el aparador, el vestíbulo del hospital esta lleno de gente que quiere obtener información de sus heridos, nadie se fija en la recién llegada, Cho atraviesa las enormes puertas que se dirigen a la escalera que lleva a las diferentes salas de atención.

En la primera planta no se encuentra con nadie, así que sube a la segunda, pero en medio de la escalera se encuentra con Ginny que va bajando las escaleras, con algo de trabajo por su abultado vientre, Cho clava sus ojos en el vientre de Ginny y esa mezcla de celos, envidia y rabia se intensifica y sube por su garganta como si fuera bilis, pero por algo ha logrado mantener su disfraz intacto, finge con maestría.

-Gracias al cielo que te encontré, tenemos que irnos-

Ginny que lleva varios frascos de pociones en la mano, frunce un poco el entrecejo.

-¿de que hablas?-

Cho sube dos peldaños más, para estar más cerca de Ginny.

-Harry esta en el ministerio, esta a punto de pelear con el señor tenebroso, y me pidió que viniera por ti y te llevara a un lugar seguro-

Al oír eso Ginny deja caer varios frascos que se estrellan en los escalones y las pociones curativas quedan regadas, la chica se queda un momento en shock, el momento para que todo se acabe esta tan próximo, pero algo no cuadraba ahí, ¿Por qué Harry mando a Cho a buscarla?, y ¿Ron y Hermione?, ¿Por qué no le pidió a algún otro de sus hermanos o su padre que la fueran a buscar?.

-¿Cómo esta mi familia, por que ellos están allá, verdad?- Ginny no se ha movido de su escalón, y ve atenta a Cho, la chica baja la mirada, tratando de pensar en alguna buena excusa, hasta que se le ocurre la peor.

-Lo siento tanto- ese tono de tristeza es tan convincente, Ginny siente un nudo en la garganta y que sus piernas ya no la sostienen.

-por eso Harry me mando por ti, por que no quiere que te pase algo a ti, o

..- ve una vez mas el vientre de Ginny- a su hijo.- lo ultimo lo dice con verdadera deliberación, la cara de sorpresa que acaba de poner Ginny es la tan ansiada confirmación de su teoría, sonríe para sus adentros.

Sin dejar que Ginny diga algo mas, la toma del brazo y la jala para que baje las escaleras, ahora que por fin le ha puesto las manos encima, no la dejara escapar, bajan el siguiente tramo de escaleras, lo mas rápido que puede Cho, siente quemazón en las manos, el vestíbulo esta cada vez mas lleno, incluso la recepcionista ni se ve. Salen a la calle, y se dirigen al callejo que Ginny siempre utilizaba para su desaparición, gracias a Dios que lleva su varita en un bolsillo de su uniforme.


*********************************

Se oye un suave plop, en la acera de enfrente del hospital San Mungo, es Colin que después de haber asaltado el guardarropa de Neville encontró una playera y un pantalón al que la abuela de Neville le tuvo que hacer un leve encantamiento de reducción, para que fueran de la talla de Colin además de un abrigo, cruza corriendo la acera, y se traspasa el aparador, el panorama no ha cambiado nada, esta como lo dejaron Cho y Ginny hace algunos minutos, Colin se dirige a la primera planta, se asoma a la sala pero no ve a Ginny, esta a punto de subir a la siguiente planta cuando una voz lo detiene.

-Colin- es la misma chica rolliza, que le contara lo del novio de Mary- que bueno que ya estas mejor, necesitamos todas las manos posibles, hay muchos heridos, y al parecer llegaran mas- pero Colin no tiene intención de quedarse.

-¿Dónde esta Ginny?-

-No lo se, hace rato que subió a la segunda planta por algunas pociones, pero mira- le señala los escalones, donde todavía se ven restos de pociones regadas- no se si eso lo hizo ella, pero no la he vuelto a ver desde que salio a buscar las pociones-

Colin aprieta los puños al parecer llego tarde, pero sale corriendo, ni siquiera se despide de la chica rolliza, que le grita que es un holgazán, desconsiderado.

*************************************

-Espera- Ginny jala su brazo por donde la sujetaba Cho.- te agradezco las intenciones de ayudarme pero yo me puedo ir sola, conozco un lugar que es muy seguro-

Están a la entrada del callejón, a solas.

-No, tú no te vas a ningún lado- fuera mascaras, la vuelve a tomar del brazo y la jala mas adentro del callejón, ha sacado la varita- por que este será el lugar de tu muerte.-

-Suéltame- Ginny forcejea, han llegado al final del callejón- ¿estas loca?, ¿Por qué dices eso?-

Cho la soltado, y la amenaza con la varita.

-por que me estorbas, por que es hora de que pagues por haberme quitado a Harry-

-Yo no te quite nada, él se fijo en ti antes que en mi, si lo suyo no funciono, fue por tus idioteces, por que tratar de cambiar a Harry y hacerlo un vil adorno, él es un ser humano, que siente y piensa por si mismo-

-No es cierto, tú y te interpusiste entre nosotros, la eterna enamorada, la hermanita idiota de su mejor amigo, te felicito hiciste muy bien tu papel, pero la ganadora soy yo-
Ginny comenzó a caminar hacia la salida del callejo, pero Cho le manda una maldición cortante, que abrió un tajo en la pantorrilla derecha de Ginny, esta se sostuvo de la pared, y saco su varita del bolsillo de su uniforme.

-¿Qué te pasa, acaso no ves que estoy embarazada?, idiota-

-Que pena, es una lastima que el hijo de Harry también tenga que morir, pero no te preocupes, por que yo estaré a su lado para consolarlo y para darle los hijos que se merece- levanta mas la varita, en la punta se empieza a ver el destello de una luz verde.

-o-
Harry se ha aparecido en un viejo camino rural, que es apenas iluminado por la luz de la luna que ya esta próxima a ocultarse, ve un viejo letrero, pequeño Hangleton, dos kilómetros, toma esa dirección, con la burbuja junto a el, los setos son mas altos que la ultimas vez que visito ese lugar, claro en el recuerdo de otro hombre, llega hasta la vieja casa de los Gaunt, la cual esta en ruinas, en ese lugar, nació el amor no correspondido de la madre de Voldemort, también en ese lugar el mismo Voldemort oculto el anillo de Slytherin así, que Harry pensó que ese seria el mejor lugar, donde el ultimo descendiente directo de Salazar Slytherin, sea sepultado.

Las ruinas de la construcción están algo removidas, en el suelo se ve un agujero, y cerca del agujero un cofre de metal, el lugar donde estaba guardado el anillo, Harry baja la burbuja que al tocar tierra se rompe, acto seguido Harry con ayuda de su varita, hace el hueco mas grande, hace aparecer un lienzo y sin tocar el cuerpo de Voldemort , ni lo demás, lo coloca todo en ese lienzo, después lo hace levitar, y lo mete al hueco recién excavado, lo cubre con tierra, esta se queda aplanada, por ultimo, el chico hace aparecer una pequeña placa de metal, la coloca a la mitad de la recién construida tumba, se pone de cuclillas, y con la punta de su varita, escribe. TOM MARVOLO RIDDLE, sin epitafio, sin fechas. No solo ha sepultado a su enemigo, junto a Voldemort ha sepultado todos esos malos momentos que vivió, algo de Harry también murió junto con Voldemort, por fin tendrá la vida que siempre mereció.

Sin decir nada, le da la espalda a la tumba de Voldemort, camina con lentitud por ese sendero, justo cuando regresa al inicio de ese camino rural, en el horizonte se empieza a dibujar un nuevo amanecer, ahora solo piensa en ir a buscar a Ginny y pedirle que se case con él, por que ahora ya pueden hacer proyectos a futuro, y esperar juntos la llegada de su hijo, Harry le sonríe al incipiente amanecer, y desaparece.

-o-

Corre lo mas rápido que puede, ha llegado al callejón, esta oscuro, pero al final puede distinguir figuras, la luz de luna que languidece, ilumina un poco una cabellera pelirroja, no espera mas y entra al callejón, sus pasos no se oyen, sus ojos se abren de par en par, cuando ve a Cho, tiene la misma expresión que cuando lo iba asesinar. Sin pensarlo, se lanza sobre Cho, que esta tan atenta a Ginny que no vio llegar a Colin, la cabeza de la chica impacta el suelo, pero no pierde el conocimiento empiezan a forcejear, Colin trata de quitarle la varita, pero Cho le muerde la mano, Colin grita de dolor, Cho le da una patada en la entre pierna, lo que hace que Colin se haga un ovillo, Cho se levanta, pero Ginny le lanza un impedimenta.

Cho se impacta contra una de las paredes del callejón forcejea, pero el maleficio no cede, Colin se pone de pie y se acerca a Ginny.

-¿estas bien?, ¿te hizo algo?- la examina con la mirada.

-tengo una leve herida en la pantorrilla derecha, pero estoy bien, y tú ¿Cómo estas?- le retira un mechón de cabello castaño de la frente-

-estoy bien, Dobby hizo un estupendo trabajo, pero mejor vamonos de aquí antes de que esta, se recupere-

Ginny asiente con la cabeza y se apoya en su amigo y comienzan a salir del callejón, Cho sigue forcejeando, pero una risa burlona llena el ambiente, parece como si un pedazo de la pared de enfrente se hubiera desprendido, pero en un segundo el pedazo de pared, se comienza a convertir en Draco Malfoy que ve muy divertido a la mujer que esta frente a él.

-Vaya vaya, veo que tu plan no funciono- se termina de quitar el hechizo desvanecedor, y se acerca a ella, se pone a su altura, incluso le quita el cabello de la cara y se lo coloca con delicadeza detrás de la oreja- que patética te ves, así no le vas a gustar a Potter- no puede contener la emoción.

Cho le enseña los dientes apretados, pero el maleficio de Ginny ya esta remitiendo, Draco se sienta frente a ella y espera. El maleficio por fin cesa.

-Estúpido, por que no me ayudaste- Cho se pone de pie y se dirige a la salida del callejón.

-¿crees que te van a estar esperando?, ya se desaparecieron-

Cho esta que explota, cierra los puños y gruñe. Draco se pone de pie, parece un niño feliz viendo su espectáculo favorito.

-Se acabo Chang, todo se acabo, así que te quiero lo más lejos de mi-

-Tú estas metido en esto hasta el cuello igual que yo, Malfoy así que tú tampoco te libraras tan fácil de esto-

-La gran diferencia entre tu y yo, es que yo tengo el suficiente dinero que lavara mi reputación, además, quien le va a creer a ese Creevey de que estuvo en mi casa, y si alguien le cree, simplemente puedo decir que todo lo que hice, lo hice por tú me echaste una maldición imperius-

La frustración y el coraje de Cho finalmente explotaron, movió su varita, una quemadura apareció en el pecho de Draco, este movió la varita, cortando el aire, un enorme y profundo corte apareció en la mejilla de Cho, su bello rostro estaba desfigurado, la chica trataba de contener la sangre que le salía a chorros, Draco comenzó a reír, a pesar del ardor de la quemadura que tenia en el pecho, pero Cho ya no aguanto mas, la maldición asesina, que Colin interrumpiera, esta vez salio disparada de la varita de Cho e impacto a Draco que todavía reía, el impacto de la maldición lo elevo unos centímetros del suelo, la luz de sus ojos de espejo se esfumo, en el mismo momento en que el cuerpo de Draco Malfoy caía al suelo, en el hospital San Mungo, una mujer llamada Mary Rótterdam, quedaba libre de la maldición imperius.

Cho seguía conteniendo la sangre de su mejilla, le dio un último puntapié al cadáver de Draco.

-Siempre fuiste un mediocre, no sabes el asco que me daba que me tocaras, eres repugnante, jamás estuviste a la altura de Harry Potter-.

Pero si Cho creía que por fin se había librado del estigma de Draco Malfoy estaba muy equivocada.

-o-

El cuarte de la orden del fénix, poco a poco se fue llenando de gente, en cuanto la mayoría de la familia Weasley regreso, junto con Remus y Tonks, la señora Weasley corrió al recibidor, abrazo a su esposo, y a todos sus hijos, a excepción de Percy ya que como no sabia la ubicación del cuartel de la orden no pudo entrar, pero cuando el señor Weasley le contó que su hijo lo había salvado y reconciliado con todos, la señora Weasley comenzó a llorar. Hermione y Fleur, se dirigieron casi corriendo a la planta superior en busca de su respectivo bebé. Ambos pequeños estaban profundamente dormidos, en la habitación que ocupaban los abuelos Weasley, el pequeño William estaba acostado en la cama rodeado de almohadas y de hechizos protectores, y el pequeño Alex estaba en su propia cuna también con varios hechizos protectores encima, al parecer la señora Weasley había armado la cuna. Ambas madres, sin impórtales nada tomaron a su respectivo hijo, y bajaron a la cocina donde todos los demás ya estaban reunidos.

Cuando entraron, los que enseguida se levantaron fueron Bill y Ron y se acercaron a sus esposas. Los gemelos estaban muy entretenidos y algo sorprendidos viendo a Ron y a Hermione.

-No me digan
.- comenzó Fred.

-
.Que ustedes dos- siguió George.

-Son esposos- lo dijeron al unísono- además de padres.-

Hermione le coloco al pequeño Alex en los brazos a Ron, lo animo con la mirada, Ron tomo a su hijo y se acerco a sus hermanos y padre.

-Si así es Hermione es mi esposa, y este pequeño es nuestro hijo, les presento a Alexander Weasley-

-Corrió con suerte, se parece a ella- tal afirmación salio de los labios de Charlie. Al parecer no se habían dado cuenta de la ausencia de Ginny, hasta que Ron pregunto por ella.

-Mamá, y ¿Ginny?-

-No ha regresado del hospital y ya estoy muy preocupada-

En ese momento Harry entraba por la puerta de la cocina, escucho lo que decían de Ginny.

-Iré a buscarla, es muy peligroso que este sola, sobre todo en su estado- ya se había dado la media vuelta cuando la voz de Ron lo detuvo.

-¿su estado?-

Antes de voltear Harry apretó los ojos se le había olvidado que los Weasley no sabían que él era el padre del hijo de Ginny.

-¿Cómo sabes de su estado?- la voz de Bill, era peligrosa muy peligrosa. Harry saco un suspiro, se giro por completo, se planto delante de los Weasley, los miro a todos a los ojos, era hora de confesar.

-Por que el bebé que esta esperando es mi hijo- lo dijo con seguridad y mucho muchísimo orgullo

Silencio todo se quedo en silencio.


CAPITULO 21: EL SIGUIENTE DIA.

El frescor del amanecer les acaricia las mejillas, y hace que sientan un pequeño escalofrió que les recorre todo el cuerpo, han llegado hasta un pequeño parque, donde el rocío invernal ha adornado a las ramas de los árboles y al césped. Ninguno de los dos esta debidamente vestido para soportar el frío, pero lo soportan, por que no quieren ir a un lugar concurrido, no sin antes aclarar sus ideas, y poder digerir lo que acaba de pasar.

Ginny tiene cubierta la cara con sus manos, desde hace unos minutos esta en completo silencio, no acaba de digerir que estuvo a punto de ser asesinada, y lo peor del caso también su hijo, eso quizás sea lo que mas le impresiono, ¿Cómo es posible que a Cho se le haya cruzado por la cabeza, matar a un bebé, un bebé que ni siquiera ha nacido?, pensando en Cho, de pronto recuerda lo que le dijo la maniática esa. Acerca de su familia y de Harry.

-Tengo que irme- se pone de pie, y comienza a caminar.

-Espera Ginny- Colin también se pone de pie, y sigue a la pelirroja.

-¿A dónde vas?, es peligroso, no sabemos si Cho nos siguió -

-No me importa, tengo que ir a ver a mi madre y tratar de saber si es cierto que Harry esta en el ministerio-

Pero antes de que Ginny de un paso mas, Colin la toma de un brazo, haciendo que se detenga y lo mire a la cara.

-No se lo que te dijo esa mujer, pero antes de que hagas algo debes tranquilizarte, si quieres ir a ver a tu familia, o si decides ir a buscar a Harry, te acompañare.-

Eso de tranquilizarse se oye como algo exótico, Ginny mira por unos segundos a Colin sin comprender por completo lo que su amigo le acaba de decir, pero después que sus neuronas hicieran la sinopsis correspondiente, eso de tranquilizarse le parece buena idea, pero la verdad no quiere perder tiempo, si la tarada de Cho le dijo la verdad, en este momento su madre ha de estar desconsolada, ni que decir de Fleur, si es que su cuñada no fue a lo del ministerio, además a pesar de que ya descansaron un poco, todavía tiene la herida que le provocara Cho.

-Ven siéntate, que no te he visto esa herida- Colin logra que Ginny se vuelva sentar en la banca, pero él se pone de cuclillas y toma con delicadeza la pierna de Ginny. El uniforme de San Mungo consiste en un pantalón verde lima y una camisa del mismo color, en el pantalón de Ginny se ve un desgarrón a la altura de la pantorrilla, la tela ha absorbido la sangre, y alrededor de la herida se ve sangre seca, por suerte la herida no es de seriedad. Colin ha tomado la varita de Ginny, antes de tocar la herida hace que de la varita salga un chorro de agua, para lavarse las manos, después, le hace un corte a la camisa de Neville y vuelve a sacar un chorro de agua de la varita, para lavar la herida, la seca con el trozo de camisa y por ultimo la cierra con solo pasar la punta de la varita por la leve herida.

El chico esta tan concentrado en su tarea, que cuando Ginny le habla, da un breve respingo.

-Gracias Colin, eres un gran amigo- la chica le sonríe, pero en sus ojos se ha colocado una leve sombra de preocupación, Ginny levanta la cara y mira al cielo que se esta abriendo hacia una nueva mañana- ¿Cómo crees que están las cosas en el ministerio?-

Colin suelta la pierna de Ginny y se pone de pie, no se sienta junto a ella, sino que también mira hacia al cielo, el chico deja salir un suspiro mientras mete sus manos en los bolsillos del pantalón, una brisa fría le alborota la cabellera castaña.

- No tengo la mas remota idea de lo que este pasando en el ministerio, pero de lo que si estoy seguro, es que hay muchos magos valerosos que no dejaran que el ministerio caía en manos del que no debe ser nombrado- voltea a ver a Ginny y le pone una mano en el hombro- Confía en ellos.-

Ginny mira a Colin, es raro, pero de pronto ante ella, no esta el chico de 19 años que le acaba de salvar la vida, si no que esta ese niño de once años, que se sentaba junto a ella en la clase de encantamientos, desde ese día hasta hoy han pasado muchas cosas, pero jamás se alejaron uno del otro, siempre procuraban tener esos quince minutos de charla apacible en la sala común de Gryffindor, frente a la chimenea.

Después de todo eso de tranquilizarse le ha servido de mucho, pero ahora que ya esta más tranquila ya no quiere perder el tiempo, y quiere llegar lo más rápido posible a la mansión Black, donde sabe que de seguro esta su madre cuidando al pequeño William.

-Tienes toda la razón, hay muchos magos que no dejaran que el ministerio caiga, además si es verdad lo que me dijo Cho, Harry esta peleando y él hará todo lo que este en sus manos para librarnos de ya sabes quien- ahora que ya esta tranquila, puede darse cuenta que en su interior algo le dice que Harry esta bien, (al menos por el momento), es una especie de conexión que tiene con él- quiero irme a casa.- y si vuelve a poner de pie, Colin se quita el abrigo y se lo coloca en los hombros a Ginny, ya es hora de irse a casa.


-o-

Cuando Harry tenía ocho años e iba a la primaria, tenía un profesor calvo y delgado como un palillo, tenia gruesas gafas y la costumbre de morder los tapones de los lapiceros, ahora bien ese profesor, en una de sus educativas y nada interesantes clases, comento que cuando se forma un maremoto, toda el agua que se concentra en el fondo del océano, lo hace en silencio, toda esa masa de agua, aguarda su fulgoroso despliegue de sonido, cuando choca con la costa. Y un maremoto es lo que se esta formando en la cocina de la mansión Black, Harry lo supo en el instante en que todo se quedo en silencio, y empezó a sentir una concentración de rabia, sorpresa, magia, y otras cosas, incluso la voz aguardentosa de su ex profesor de la primaria le llega a su cerebro. la fuerza de un maremoto puede ser tan devastadora que incluso hay antecedentes de la desaparición de pequeñas islas, que han sido arrasadas, por esa fuerza de la naturaleza. Y Harry espera no ser borrado del mundo.

Miradas, bocas que se abren y cierran sin exhalar una sola palabra, silencio, mas miradas. Harry sigue de pie en el umbral de la cocina, tiene su varita mágica en la mano derecha, pero no piensa usarla, si la señora Weasley lo abofetea o el señor Weasley le da un puñetazo, él no va a meter las manos, pero si algunos de los chicos Weasley quiere lavar el honor familiar con su sangre, tendrá que lavarlo combinando su sangre también, por que Harry peleara a puño limpio sin es necesario, para estar con Ginny y con su hijo.

La verdad, la situación no era como se la había imaginado, en todas sus visualizaciones, Ginny estaba a su lado, y los Weasley no estaban en estado de shock, Harry desvía su mirada de los Weasley y la centra en Remus, como tratando de pedir un consejo, pero Remus a pesar de que también tiene en la cara una expresión de sorpresa, le hace una seña con la mano indicando que espere un poco. El maremoto esta a punto de tocar tierra. 5
4...3...2...1

-¡¡¡¡QUE HAS DICHO!!!!!-

Hay un estudio muggle, de una universidad muy prestigiada que dice que recibir sustos a una temprana edad puede ocasionar un problema cardiaco, y si eso es verdad dos niños pequeños, son candidatos para formar parte de las estadísticas de ese estudio. Se oyen dos potentes chillidos, William y Alex han sido despertados, (de nueva cuenta), por los gritos de sus abuelos, padres y tíos.

Fred que ya tiene un vendaje en la mano es el primero que se acerca a Harry, es un poco más alto que Harry, pero este se pone totalmente erguido. Lo mira a los ojos, y después a los demás.

-Dije que el bebé que esta esperando Ginny es mi hijo- esta nervioso, y espera que Fred le estampe un golpe, pero no lo demuestra- y se que esta no es la mejor manera de que ustedes se enteren, pero ni modo así sucedieron las cosas-

Fred ya esta listo para replicarle, pero Ron le da un empujón, y se planta delante de Harry.

-¿Cuándo pensabas decirlo?, ¿Cuándo tu hijo se graduara de Hogwarts?- Ron tiene las orejas rojas lo que es mala señal. Incluso ya le salpico de saliva la cara a Harry.

-No, claro que no, solo que quería decirlo con Ginny a mi lado- dadas las circunstancias y a sus nervios esta bastante tranquilo, sabe que no le serviría de nada alterarse, además siente un poco de vergüenza, después de todo dejo embarazada a la pequeña de la familia, claro que él lo supo hace apenas muy poco tiempo- Hace unos pocos días que lo supe, se que eso no es una buena excusa y que lo que hicimos no fue lo correcto, pero ahora que la guerra termino, voy a asumir mis responsabilidades, les guste o no les guste - lo dice con seguridad, pero ya esta empezando a sentir algo de aprensión, la platica esta muy interesante y todo eso, pero necesita saber de Ginny, y si su familia quiere golpearlo que lo haga de una bendita vez, por que si no Harry dará la media vuelta y se ira a buscar a Ginny.

Se oye el tronar de los nudillos de Charlie, Harry pasa saliva cuando ve que el segundo hijo, se acerca a él, hace a un lado a Ron, lo mira con esos pequeños pero penetrantes ojos castaños. Se ve en su rostro huellas de la pasada batalla, su ojo derecho esta un poco hinchado y su labio inferior esta roto. No le dice nada solo lo ve a los ojos, Harry no esta seguro de lo que pretende Charlie al hacer eso, pero le sostiene la mirada, una muy segura y noble mirada.

-Eres un gran chico, de eso a nadie le cabe la menor duda, tus ojos expresan nobleza y grandeza de espíritu- su tono de voz es muy serio- Quizás no soy el mas adecuado- mira alrededor, sus demás hermanos siguen con la boca abierta a excepción de George que para sorpresa de todos esta sonriendo, vuelve la vista de nueva cuenta hacia los ojos de Harry- lo único que te pedimos es que la cuides, por que si nos llegamos a enterar de que la haces sufrir, me importara muy poco que seas el salvador del mundo mágico, pero te daría tu merecido-

Cero y va uno.

Charlie le da una fuerte muy fuerte palmada en el hombro derecho, Harry por un momento se va de lado, pero aguanta. Para sorpresa de Harry ahora él que se acerca es el señor Weasley y lo hace con tanta parsimonia, que se pueden contar todos sus movimientos, cinco pasos al frente que muestran esa serenidad, esa mirada que es una combinación de enojo, sorpresa, alegría y algo de resignación.

-La primera vez que te vi, sentado en la mesa de mi casa, algo me dijo que ese seria tu lugar, para el resto de tu vida- le pone las manos en los hombros, esas manos de largos y delgados dedos, ahora Harry ya tiene la misma altura que el señor Weasley, de nuevo sus miradas se conectan- Siempre te he considerado como parte de esta familia, me da gusto darme cuenta que estas consciente que la manera en la que tú y Ginny actuaron, fue irresponsable- sonríe y todas esas arrugas que adornan su rostro se marcan.- pero cuando somos jóvenes, somos irresponsables-

-¡¡¡PAPÁ!!!- es Bill el que interrumpe a su padre, se abre paso entre todos los que están en la cocina- Solo falta que le des una medalla, -mira a Harry, este le regresa una mirada llena de incredulidad, que Bill entiende a la primera, pues esa actitud seria mas propia de Percy y no del alivianado de Bill- no me malinterpretes, no me escandalizo ni nada por el estilo, además de que te aprecio muchísimo, pero quiero que entiendas que así no hacen las cosas, pero que le vamos hacer, si mi padre y al parecer mis hermanos lo han aceptado pues por mi parte no hay ningún problema, pero igual, quiero que sepas que apoyo totalmente a Charlie-

Cero y van tres.

-Lo sabia- ahora si George, se acerca a Harry- estaba claro que mi hermana no había dejado de quererte, lo sabia claro que si, soy un genio-

Cero y van cuatro.

Pero Harry antes de mirar a Ron, mira a la señora Weasley que esta metida en un rincón, esta mas delgada, y se le nota algo cansada, pero cuando siente la mirada de Harry, deja salir un suspiro, ahora entiende todo, el silencio de su hija con respecto al nombre del padre de su hijo, la ilusión y sobretodo el amor con el que hablaba de él, la matriarca de la familia se acerca a él, y sin decirle nada, lo abraza, por un momento solo por un breve momento Harry recuerda el abrazo que no hace mucho le diera su propia madre, pero aunque los abrazos de la señora Weasley siempre han sido muy amorosos, no se comparan con el que le dio Lily.

-Solo te voy a pedir que la cuides mucho y le tengas mucha paciencia-

Cero y van cinco.

Cuando la señora Weasley se separa de Harry, el chico solo le dedica una leve mirada, por que busca a Ron y a Fred que son los unicos que no han dicho su aprobación, ambos chicos Weasley están cerca del fogón, con cara de pocos amigos.

Hermione mira a su joven y tarado esposo, con cara de este no ha acabado de madurar. Ron siente la mirada de su esposa, esa madurez que por desgracia le ha visitado varias veces en los últimos años, se le dice al oído, la postura que estas tomando es infantil y tonta, él es tu mejor amigo y con nadie estaría mejor tu hermana, además ella ya es una mujer y te guste o no tiene sus propias decisiones, siempre ha sido independiente y voluntariosa, y sabes que tiene un carácter muy explosivo, ¿acaso quieres que te haga el hechizo de los mocomurcielagos?, así que no la vayas a cagar, es que su madurez ha veces tiene la verborrea de su esposa. Mira a Fred los dos se analizan, hacen gestos similares, ademanes con las manos, todo en silencio, hasta que Fred sonríe de oreja a oreja y Ron hace un gesto de resignación, ahora si mira a su amigo.

-Sabes que no me gusta que me ocultes cosas, estoy molesto no lo puedo negar, pero se que mi hermana no pudo haber escogido mejor padre para su hijo, solo espero que se parezca a ella, por que seria un desastre si se parece a ti, tan flacucho y lentudo-.

Harry no puede evitar soltar una carcajada, Cero y van seis.

Fred es el ultimo en que acepta el hecho de que Harry sea el padre de su futuro sobrino, pero no sin antes, dejarle una vez en claro que Ginny es la pequeña de la familia, y que si alguna vez la hace llorar, el personalmente se encargara de hacerlo llorar a él, y de una manera por demás cruel.

Cero y van siete.

El maremoto resulto ser una lluvia tropical.

-o-

El olor que inunda su nariz es nauseabundo, el ambiente es muy pesado, casi no entra luz en esa celda llena de mugre y ratas, su elegante túnica negra tiene varios desgarrones, y quemaduras a la altura de sus brazos, ahí donde la tela esta chamuscada, puede verse la piel enrojecida y algo llagada, esa cuerda de fuego se incrusto muy profundo en su piel, el maldito chico resulto no ser tan débil como se lo había imaginado, pero eso no era lo peor, no claro que no, lo peor es haber quedado con vida, y haber presenciado la caída del señor tenebroso, de ese gran mago que la guío por los intrincados caminos de la magia negra. La escena se repite una y otra vez en su cabeza y aun no logra entender como es que el maldito de Potter logro derrotarlo, pero eso que importa después de todo él se ha marchado para siempre, y ella de nueva cuenta quedaba confinada en Azkaban sin mas compañía que ese maldito recuerdo, por mas que insulto a Longbottom para que la matara, el chico simplemente le dedico una mirada que no era ni fría, ni llena de odio, al contrario la miro con compasión, y le dijo algo en verdad insultante.

-Te perdono todo el daño que le hiciste a mi familia-

Y después de eso le dio la espalda, eso para Bellatrix Lestrange fue la peor de las humillaciones, por que alguien le mostró lo que es el perdón, esa capacidad de saber perdonar y tener la frente en alto, no dejarse envenenar por el odio y el rencor, pero eso no fue lo único, por que ese perdón fue el clavo que sello su ataúd, ya que Neville Longbottom, no solo la condenaba a quedar encerrada de por vida en esa celda inmunda, sino que la condenaba a recordar por siempre la caída del único hombre que amo en su vida.

Bellatrix escucha lloriqueos de la celda de al lado, es Peter Petrigrew el que esta llorando como una nenita desvalida, siempre le pareció tan patético y débil, si en sus manos hubiera estado la suerte de ese mediocre, lo hubiera matado a la primera oportunidad.

-Cállate Colagusano- le grita, pero no tiene la seguridad de el idiota ese la escuchara.

Pero Peter Petrigrew si la escucha, trata de contener los lloriqueos, debido a eso aumentan los espasmos que azotan a su cuerpo, esa es la primera vez que esta en una celda de la prisión de los magos, hace muchos años por su culpa un hombre inocente pasa doce años en esa inmundicia, alguien podría decir que por fin el Karma tomo su revancha. Colagusano se acurruca en el rincón de su celda, tiene frío y miedo, pero esa la mirada de James, esa ultima mirada la que hace que de nueva cuenta los lloriqueos se vuelvan a presentar, y desea estar muerto.

-o-

El rumor de la caída del señor tenebroso se corrido como pólvora, y en mas de un lugar hubo detonaciones de jubilo, gente que manda lechuzas al por mayor para seguir propagando la noticia de la caída del mago oscuro, así que no es de extrañarse que cuando Cho volviera a entrar al hospital San Mungo, viera a toda la gente que brincaba de contenta, o que lloraba de felicidad, pero fue la recepcionista la que le dijo la buena noticia.

-Por fin el que no deber ser nombrado ha sido derrotado, Harry Potter bendito sea ese chico- y abraza a una muy sorprendida Cho, que había regresado al hospital pensando que Ginny y Colin se refugiarían en ese lugar, además de que Ginny iba herida, pero al parecer, sus cálculos de nueva cuenta estaban equivocados. La nueva noticia le hace darse cuenta que tiene que huir, ya que Colin y Draco no eran los únicos que sabían de su doble juego, y sabe que mas de un mortifago con tal de salvar el pellejo es capaz de delatarla, así que por el momento tiene que dejar en paz a Ginny, con cierta brusquedad se deshace de la recepcionista encimosa y sale de nuevo a la calle, sabe que tiene que ir a la mansión Malfoy por sus cosas y algo de dinero, pero en el preciso momento en que trato de desaparecer algo dentro de ella hizo un tenue movimiento. Pero la chica no se preocupa son los nervios, eso es los nervios.

-o-

La farola de la calle de Grimauld Place ilumina la calle en forma irregular, el cansancio por fin esta haciendo estragos en el físico de Ginny, que siente que esta a punto de desfallecer, pero Colin la toma con delicadeza y la ayuda a seguir caminado.

-Que numero de casa es-

-la doce-

Los ojos de Colin saltan del número 11 al 13.

-No hay un numero doce-

-Si lo hay, pero esta bajo el encantamiento fidelio, lo siento Colin, pero aquí me tienes que dejar- Ginny se separa de Colin, y ante un asombrado chico, entra entre la unión de la casa numero 11 y 13.

Ya adentro de la casa, todo lo encuentra en silencio, lo que interpreta como una mala señal, con algo de aprehensión se dirige a la cocina, antes de que abra la puerta, oye exclamaciones de impaciencia.

-No me importa ya es muy tarde y ella no llega-

El que acaba de salir de la cocina es Harry, todo se borra cuando sus ojos se encuentran, un paso, dos pasos, tres pasos, Harry la toma con toda la delicadeza posible de los hombros, todos los Weasley salen de la cocina, los enamorados ni los pelan, por que ya se están besando.


CAPITULO 22: 1+1= 2.

El silbar del viento hace que mire por encima de su hombro cada dos por tres, esta nerviosa muy nerviosa, un ruido seco la hace pararse de golpe, levanta la varita, la mano le tiembla un poco, esta en medio de un bosquecillo, mas ruidos que le parecen extraños, pero no son mas que gorjeos matinales de los pájaros del lugar, cuando se da cuenta que los causantes de dichos ruidos son esos plumíferos, no puede evitar soltar una risita nerviosa, emprende de nuevo su rápido andar, esta ya muy cerca de salir de ese bosquecillo, vaya ínfulas de esa familia, mira que tener su casa cerca de un bosque, claro que seria mas fácil aparecerse en la habitación, pero sabe que la vieja bruja de la madre de Draco tiene hechizos que detectan cuando alguien se aparece en cualquier parte de la casa, y lo ultimo que Cho quiere es que Narcisa Malfoy se de cuenta de su llegada. No tiene la menor idea de que si Narcisa ya se entero de la muerte de su hijo, puede que si, pero a lo mejor no sabe quien fue la asesina de su querido bebé, y si ese es el caso no será Cho la que le diga que ella fue la causante de la muerte del ultimo Malfoy.

El sol ya esta en lo alto cuando Cho llega a la reja de la mansión de los Malfoy, los pocos rayos del sol que se logran colar por ese cielo invernal, dan de lleno en la fuente congelada de piedra blanca que esta en el centro del jardín, haciendo que parezca que gotea gotas de cristal, cuando los rayos del sol logran derretir algo de la nieve que la cubre, Cho mira hacia la casa, todas las ventanas están cerradas y con las cortinas corridas, al parecer todos aun duermen o no están en casa. Cho abre con cuidado la reja y se mete lo mas rápido que puede, corre hacia la parte posterior de la casa, para entrar por la puerta trasera, abre esa puerta con suma cautela, no hay nadie en la cocina, ni en el comedor, que importa, ella tiene mejores cosas en que pensar, sube hacia la habitación que compartiera con Draco, en cuanto entra, la siente, esa energía que Draco solía desprender, incluso si se quedara quieta por unos momentos podría escuchar esa voz que arrastraba las palabras, o su risa burlona, ¿pero que le pasa?, ¿Por qué esta tan sentimental?.

La habitación esta en una semioscuridad alucinante, varios rayos plateados se cuelan por los huecos que dejan las uniones de las cortinas, lo primero que hace Cho es mirarse en un espejo, su reflejo es de los mas deprimente, esta sucia, despeinada y aun tiene esa herida del hombro abierta, pero eso no es lo peor, su mejilla derecha esta atravesada por una profunda y larga herida, mientras se dirigía a San Mungo en busca de Ginny y Colin, pudo detener la hemorragia, pero no pudo borrar la herida, pero ahora que tiene tiempo, trata de cerrarla y de borrarla pero es imposible, esa herida fue infringida usando la magia negra. Cho esta tan enfrascada en tratar de curarse que aun no ha notado a la persona que esta sentada en un rincón de la habitación envuelta en las sombras, esa persona desprende un suave y elegante olor a sándalo.

-¿Dónde esta Draco?- la voz que sale de ese rincón oscuro, no es de nadie mas que de Narcissa Malfoy.

Cho se queda estática, en el reflejo del espejo se puede ver su expresión de sorpresa combinada con algo de miedo.

-No lo se, no lo he visto desde la mañana de ayer- ¡¡¡MENTIRA!!!

Pero si algo tienen en común esas dos mujeres, es que muy raras veces pierden la compostura y la elegancia, Narcisa se pone de pie, y se acerca con lentitud hacia Cho, se mueve con gracia, su olor se expande de la misma manera en la que camina, Cho se gira, ahora están frente a frente, pero a pesar de estar tan cerca Cho no puede ver los rasgos de Narcisa, esta levanta su mano y pasa uno de sus finos dedos por la herida que Cho tiene en la mejilla, la chica se aleja un poco, reacción lógica ante el dolor, un poco de su sangre se queda impregnada en el dedo de Narcisa, que de nueva cuenta da un paso mas hacia Cho, y esta vez sin previo aviso le estampa una fuerte bofetada, haciendo que la chica caiga al suelo, ahora si, se toca la herida, por entre los dedos comienzan ha resbalar unos hilillos de sangre, levanta la cara, ahora si puede ver completamente el rostro de la señora de la casa, es un rostro de piedra, sus ojos están enrojecidos por causa del llanto, pero están furiosos, llameantes.

-Esa marca te la dejo mi hijo, puedo reconocer su magia, eres una mentirosa, te di la oportunidad de que me lo confesaras, tenia mis dudas, pero ahora lo acabo de confirmar, tú mataste a mi hijo-

Cho esta a punto de alejarse de la mujer, aun esta en el piso, así que se arrastra hacia atrás, aun tiene su varita en la mano, la aprieta un poco, esta a punto de usarla, la dirige a la cara de Narcisa, pero Narcisa es mas rápida.

-Expelliarmus- la varita de Cho sale volando, Narcissa dirige su varita a la varita que en este momento esta formando un arco en el aire- Accio varita- la varita de Cho se dirige con rapidez a la palma de la mano de Narcissa, ese olor a Sándalo se hace insoportable, Cho tiene ganas de vomitar. La señora de la casa da dos pequeños pasos, siempre en dirección hacia Cho, ese porte de frialdad se hace mas intenso, mira hacia abajo, y su voz suena como un cuchillo ardiente que se hunde con lentitud en la carne.

-Tú me quitaste a mi hijo, ahora yo te quitare al tuyo-

¿QUE?

Al parecer la muerte de Draco la afecto mas de lo normal.

-Estas equivocada, yo no mate a Draco, ni siquiera sabia que estaba muerto (¡¡¡OTRA MENTIRA!!!),- además yo no tengo ningún hijo, creo que ya te volviste loca- mira que la chica tiene agallas, decir eso a la madre del hombre al que asesino, son agallas o estupidez. Narcissa, sonríe, sus finos labios se curvan en una sonrisa algo burlona, muy parecida a la de su hijo.

- No mientas mas, no hace apenas una hora que encontraron el cadáver de mi hijo, en un callejón, un callejón que casualmente esta muy cerca de San Mungo, el lugar donde trabaja, la hija de Arthur Weasley, a la que por cierto, tú querías acabar, ¿no es así?-

Cho abre la boca y un poco mas los ojos, una de dos o esa mujer es muy observadora, o el estúpido de Draco le contó algo.

-¿Crees que mi hijo no me tenia confianza?, claro que me dijo todas sus sospechas, eres una maldita, pensabas dejar a mi hijo por el estúpido de Harry Potter, para eso primero tenias que quitar de en medio a esa Weasley, ¿verdad?, pero mi hijo se dio cuenta y por eso lo mataste, pensaba matarte con mis propias manos, pero ahora que estas esperando al hijo de mi hijo, te dejare vivir solo un poco mas-

Y sigue la mata dando, ¡¡ QUE ELLA NO ESTA EMBARAZADA!!

Cho se pone trabajosamente de pie, la herida sigue sangrado, al levantarse la sangre le resbala por el antebrazo incluso unas pocas gotas caen hacia el piso, al elegante piso de madera.

-Eso es imposible yo no estoy embarazada, además no es tiempo para hablar de tonterías, el señor tenebroso ha caído, no tardaran en venir a buscarnos -

Otra sonrisa burlona por parte de Narcissa, mas sándalo en el ambiente.

- Ya se que el señor tenebroso cayo, y eso en lo personal me tiene sin cuidado, ¿Qué van a venir a buscarnos?- otra risita elegantemente burlona- no me hagas reír, yo no tengo nada que temer, no soy una mortifaga, mi esposo esta en Azkaban y mi hijo

-las lagrimas que retiene se hacen un nudo, un nudo doloroso que se aloja en su garganta- esta muerto- se queda un momento en silencio para recuperarse un poco, no parpadea, mira fijamente a Cho- Veo que aun no te has dado cuenta, vaya no eres tan lista como creí, estas embarazada y por tu bien espero que sea de mi hijo-

¿Embarazada ella?, pero ¿desde cuando?, no, eso no es verdad ¿o si?, después de todo muchas veces tuvo relaciones intimas con Draco, pero siempre se cuido, un momento no siempre se cuido, sobre todo desde hace unos meses, oh oh, esa maldita reconciliación, a finales de Octubre. Pero es que nunca tuvo síntomas, bueno tenia que reconocer que desde hace algunas semanas se sentía cansada y con mucho sueño, pero eso se debía a su trabajo en el ministerio y al hecho de estar con Lord Voldemort, además no tenia nauseas, ni antojos, y ninguna otra evidencia de que Narcissa tuviera razón, pero de repente un recuerdo muy reciente le llega a la cabeza, lo sintió justo después de salir de San Mungo, ese suave aleteo en el vientre, eso que ella confundió con sentir nervios, ¿ y si esa fue la primera manifestación de su hijo?

Cho se deja caer en una butaca que esta cerca de la ventana, se lleva la otra mano a la cara, las aprieta, esta tan impresionada que no siente el ardor de su herida, ¿que va hacer ahora?, ¿con un hijo a cuestas, un hijo que no desea?

Parece como si sus pensamientos de pronto se hicieran visibles, por que Narcissa la mira fijamente, aprieta las dos varitas que tiene en la mano derecha.

-Te quedaras aquí hasta que nazca mi nieto, si tratas de hacer algo para escapar o para que el bebé no nazca, te juro que te daré la mas dolorosa de las muertes.- sin decirle mas, Narcissa, ondea su varita ha implantado en la habitación un hechizo antidesaparicion, las ventanas las ha convertido de piedra, y la puerta se ha convertido en una reja. Los ojos de Narcissa se vuelven a llenar de lágrimas.

-Mandare a alguien para que te vea esas heridas y te traiga algo de comida- y sale de la habitación, cerrando tras de si la reja, de la nueva jaula de Cho Chang.

Mientras camina hacia su habitación, vuelve a escuchar esa voz de rata, rasposa y aguda, lo encontré en ese callejón, ¡¡¡¡EN UN CALLEJON!!! ¿Cómo fue eso posible, como fue que el ultimo de los Malfoy cayera en sucio callejón?, pero eso ahora poco importa, por que su hijo se ha ido para siempre, a un lugar donde ella no lo puede seguir, no hasta que llegue su tiempo, ahora que la rabia de ver de nueva cuenta a Cho ha disminuido un poco, siente que algo la oprime, que algo le taladra el corazón, es un vacío que crece y crece y que amenaza con absorberlo todo, siente como sus labios tiemblan, mientras camina, puede escuchar su risa en ese pasillo, sus primeras palabras, la primera vez que le dijo mamá, en ese punto las lagrimas comienzan a resbalar por sus mejillas de porcelana, se muerde los labios para no gritar y ese vacío que no deja de crecer, la envuelve mas, junto con todo a su alrededor, entra a su habitación y se queda ahí parada frente a una amplia cama, donde yace un hombre joven de cabello rubio que se ve algo sucio, tiene la cara manchada de sangre y en el pecho una quemadura, ya no son solo los labios los que le tiemblan es todo su cuerpo, pero es tan grande la impresión que su propia mente le miente, diciendo que su hijo solo esta dormido, se acerca con suma lentitud al cuerpo inerte, y lo toma con delicadeza, como cuando lo tuvo en sus brazos por primera vez, para no despertarlo, no siente las lagrimas que surcan su rostro, acerca el rostro de su hijo al suyo, y lo siente frío muy frío, es entonces cuando la verdad regresa como una pesada losa, ese dolor que le oprime el pecho es insoportable, entonces ya no puede mas, abraza con fuerza el cuerpo de su hijo, su mejilla calida queda pegada con la frente fría de su niño, cuyos brazos ya no la abrazaran jamás y es entonces cuando ese grito de la madre que desde hace rato le desgarra la garganta, sale al exterior, es un grito lleno de dolor pero incluso en ese momento en que todo su mundo se esta cayendo a pedazos, aun siente ese amor materno, que experimento cuando Draco nació.


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Ha pasado dos meses desde la derrota de Lord Voldemort, las cosas poco a poco vuelven a su lugar original, durante esos sesenta días, se han capturado a mas mortifagos, hombres lobos, a los dementotes, y los cadáveres que eran utilizados como meros títeres regresaron a su lugar de eterno descanso, varios de los antiguos funcionarios del ministerio han vuelto a sus puestos, varios departamentos del ministerio han desaparecido, el primero fue, el que creo la difunta secretaria de seguridad mágica, Dolores Umbrigde, así que los empleados ya no eran investigados, ni despedidos por tonterías, o revanchas personales. Además el callejón Diagon esta de nueva cuenta lleno de vida, sus locales están mas coloridos, se oyen cuchicheos de brujas que hablan del ultimo chisme de moda, también después de mucho tiempo se oyen risas de niños que compran golosinas en Honeydukes, que por fin ya tiene una sucursal en el callejón Diagon.

Son los días medios del mes de febrero, y son muy fríos y ventosos, ráfagas inquietas de viento que danzan por la calles haciendo que los traseuntes se arrebujen en sus abrigos, y que sus cabellos se muevan al ritmo caprichoso de esas ráfagas de viento. Dos jóvenes hombres, que en este momento salen del banco mágico Gringrotts, ambos jóvenes se aseguran que sus abrigos estén perfectamente bien abrochados, después de eso, ambos se dirigen hacia el caldero chorreante, para después dirigirse al Londres muggle, es que uno de ellos tiene que hacer una compra muy importante.

Durante una larga y tediosa hora, en la cual han visitado por lo menos cinco joyerías, y el susodicho individuo aun no ha encontrado, lo que esta buscando, pero en la sexta joyería, un anillo de oro blanco con un solitario de seis kilates, le hace guiños, son tan coquetos y convincentes que decide llevárselo. Existen dos viejas recetas, para combatir al frío, una buena manta, o una buena bebida alcohólica, y como no tienen mantas, pues se deciden por la bebida, entran a una taberna muggle, todo esta lleno de humo de cigarro y de risas masculinas que son muy escandalosas, hay una mesa libre cerca de las mesas de billar, uno de ellos va a la barra a pedir las bebidas y el otro se va a sentar a la mesa. Después de dos tragos a su respectivo tequila, ambos ya están entrados en calor.

-Parecías una chica, no te decidías por ninguno-

-¿No te mordiste la lengua?, a ti te pasó lo mismo cuando compraste el anillo de Hermione, así que no me juzgues- otro pequeño sorbo a su tequila, Harry nunca se imagino que esa bebida del demonio fuera tan fuerte.

-Es cierto, ¿pero no decías que Ginny no se quería casar hasta después de que naciera su hijo?-

-Y así es, nos vamos a casar después de que nazca el bebé, pero quiero darle este anillo, para que no se le vaya a olvidar-

Ron escupe el trago de tequila que tenia en la boca.

-No seas tonto, como crees que se le va a olvidar, si le has gustado desde que tenia once años- le replica a su amigo, mientras se limpia con una servilleta. Harry solo levanta los hombros, se quedan en silencio por un momento, Ron parece muy entretenido viendo jugar al billar a dos hombres barbudos y gordos, pero en realidad esta pensando en otras cosas.

Después de varios minutos rompe el silencio.

-Aun no puedo creer todo lo que nos contaron Neville, Colin y Ginny, jamás me imagine que Cho, fuera ya sabes, una mortifaga, de Malfoy ni me sorprendió, pero es que es increíble, mira que secuestrar a Colin después trato de matarlo, y por si eso no fuera poco, también trato de matar a mi hermana-

Antes de contestar Harry suelta un suspiro.

-Si, es increíble, según Kinsley aun no han podido encontrarla, ni unos cuantos mortifagos que lograron escapar-

-¿Crees que alguna vez den con ella, o con Snape?-

-No lo se, y la verdad no quiero pensar en ellos,- va por su tercer tequila- tengo otras cosas mas importantes en que pensar, como por ejemplo en la remodelación de mi casa-

-Sigues con eso, la casa esta bien-

-No quiero que mi hijo nazca en una casa donde el más mínimo adorno tiene forma de serpiente, además tengo que hablar con el profesor Flitwick, para ver si se puede deshacer el hechizo fidelio-

-¿pretendes dejar la casa sin protección?-

-Claro que no, pero imagínate, cada persona nueva que conozca o que conozca a tu hermana o a mi hijo, no podrá entrar a la casa, no sin antes decirles la ubicación, y la verdad que flojera, no mejor quito el encantamiento, así mi casa será como las demás-

-Si tú lo dices- Ron se llena una vez mas el vaso tequilero, quiere un consejo de su mejor amigo- Necesito de tu ayuda- lo dice con la misma voz que cuando le pidió que le ayudara a construir la cuna de Alex.

-Dime-

-Pues veras, a Hermione se le ha metido en la cabeza, que vayamos a ver a sus padres, -Harry estuvo a punto de interrumpir, pero Ron continua sin hacer caso a la interrupción de su amigo- eso lo entiendo, ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que los vio, pero quiere quedarse una semana, ¡¡¡UNA SEMANA!!, ¿Qué voy hace yo una semana, con los padres de mi esposa?, ¿Cómo me tengo que comportar?, ¿me aceptaran?, ¿podré usar la magia frente a ellos?, ¿tendremos de que hablar?- el pelirrojo en verdad que esta muy angustiado, Harry se muerde los labios para no reírse de su amigo.

-En primer lugar debes tranquilizarte, y solo tienes que ser como eres, estoy seguro que ellos te aceptaran, y supongo que si puedes usar la magia frente a ellos, después de todo su hija es una bruja-

-Creo que tienes razón, me preocupo sin motivo, bueno pasare una semana en el mundo muggle, con mis suegros, deséame suerte- Ron levanta su vaso tequilero, y se bebe de un solo trago todo el liquido.


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Tres días después






No sabe por que, pero el sueño simplemente no quiere acudir esa noche de febrero, nunca ha sufrido de insomnio, bueno cuando era mas joven y estaba en el colegio había noches en que despertaba sobresaltado, pero casi siempre era por culpa de algún mal sueño, pero inmediatamente después se quedaba de nuevo dormido, pero esta ocasión es diferente, no puede explicarlo pero siente que algo grande va a pasar. Esta sentado en la cama, su espalda esta apoyada en la cabecera de la cama, mira hacia su derecha, donde esta Ginny, acostada boca arriba, la única posición que en la que puede dormir, tiene ocho meses y medio de embarazo, su respiración es acompasada y suave, tiene las manos encima una de otra, colocadas encima de su muy abultado vientre, Harry sonríe cuando un pequeñísimo destello se desprende del anillo que hace tres días le comprara, el día del nacimiento se acerca y él lo espera con mucha ilusión, le retira un mechón pelirrojo que le cubre un poco el rostro, la chica hace un pequeño gesto, pero sigue durmiendo. Harry se pone de pie, tal vez si toma un vaso de leche caliente, pueda conciliar el sueño, no se pone zapatos, sale despacio de la habitación, en el pasillo las nuevas lámparas que están empotradas en las paredes lo inundan con una tenue luz naranja, después de dos días de duros trabajos y de innumerables hechizos, la casa por fin tiene otra cara, mas acogedora, mas calida, su vieja magnificencia nuevamente esta a la luz.

Mientras se dirige a la cocina, piensa en los Weasley y en la mañana que confeso que el hijo de Ginny también era su hijo, la verdad las cosas pasaron mejor de lo que había imaginado, le sorprendió la reacción de cada uno de los Weasley, el que pensaba que al menos uno, le estamparía un golpe, pero lo que lo dejo de plano congelado, fue que cuando Ginny y él dijeron que iban a vivir juntos y que además se iban a casar después de que naciera el bebé, fue que la señora Weasley acepto sin rechistar, al parecer ya había aceptado que su hija pequeña ya había hecho su vida.

Apenas ha sacado la botella de leche y ha tomado un vaso de la alacena superior, cuando un grito de Ginny hace que salga corriendo de la cocina, sube lo más rápido que puede, se para en seco en el umbral de la habitación, con la respiración entrecortada, la visión con la se encuentra hace que abra sus verdes ojos a todo su esplendor, Ginny esta sentada en la orilla de la cama, sus ojos están apretados al igual que sus labios, es una mueca de dolor, con una mano se toma el vientre y con la otra se apoya en la cama, Harry ya había visto antes esa expresión, la noche en que nació Alex, pero Ginny aun no tiene los nueve meses, se acerca lo mas rápido que puede. Ginny balbucea con los dientes apretados.

-Todavía

no
es

.tiempo-

Harry trata de acostarla de nuevo.

-Tranquila, no pasa nada- Harry baja la mirada, siente un poco de tranquilidad al darse cuenta que Ginny no ha comenzado a sangrar.

Claro que es fácil decir eso, ¡¡¡¡POR QUE A ÉL NO LE DUELE!!!! Y no siente el miedo que siente Ginny.

-Tengo que llamar a un medimago o a tu madre- pero antes de que Harry tome la varita de la mesita de noche, Ginny lo toma de la mano y se la aprieta con inusual fuerza. Ahora si Ginny ha empezado a expulsar agua que se combina con sangre. Ginny lo ha sentido y lo mira a los ojos.

-Aun no esta listo-

Pero si algo distingue a Harry J. Potter, es que mantiene la cabeza fría en situaciones extremas.

-Lo se, por eso tengo que llamar a tu madre, hay que avisarle, y también a Colin es el único medimago que conozco-

De nueva cuenta Ginny le aprieta la mano, por que ha sentido una nueva contracción, aprieta los dientes para no gritar, su vientre se pone duro mientras dura la contracción. El dolor cesa, y Ginny se deja caer hacia atrás, ve puntitos de colores cuando abre los ojos. Ya esta sudando un poco.

-Agua-

Harry de inmediato toma la varita e invoca un recipiente lleno de cubos de hielo, sabe que Ginny no puede tomar agua, según indicaciones del medimago, apenas si le moja los labios, cuando de nueva cuenta otra contracción, Harry ya no puede mas, antes de que Ginny lo vuelva a tomar de la mano, agita su varita en dirección a la ventana, de la punta de la varita sale Cornamenta que galopa con rapidez, sale por la ventana y galopa por el cielo dejando una estela plateada en ese cielo azul oscuro, parece la estela de una estrella fugaz, y Harry desea que todo salga bien.
Esta vez Ginny ya puede detener el grito, al mismo tiempo que su grito sale de su garganta, expulsa mas sangre y siente que algo se mueve dentro de ella, alguien que ya desea salir.

-Ya viene- es lo único que logra articular poco después de que la contracción pasara.

tranquilo, tu mantente tranquilo, ahora es cuando debes recordar las 154 veces en que Ron te relato el nacimiento de Alex.

Antes de que los recuerdos llegaran a su cabeza, un nuevo quejido de Ginny lo saco de sus recuerdos, de verdad que la naturaleza es sabia, por que el cuerpo de Ginny ya ha adoptado la posición correcta y mas cómoda sobre la cama, Harry espera que de un momento a otro toquen el timbre o se aparezcan en el vestíbulo, pero no se oye ninguno de los dos sonidos, ¿Por qué no llegan?, es que no se dan cuenta que él no puede ver

AHÍ.

Las contracciones son más fuertes y seguidas, y nadie que llega, mira que son lentos. Mas sangre sobre las sabanas blancas y sobre la bata de Ginny, si pudo ver a los ojos a Voldemort, claro que es capaz de ver el meollo del asunto, hace que Ginny le suelte la mano, y se asoma
. Ginny tiene toda la razón, su hijo esta a punto de nacer, más dolor, el pequeño que lucha por salir, contracción de los músculos, Ginny que puja con todas sus fuerzas para ayudar a su pequeño, es como si de pronto Harry fuera totalmente consciente de lo que tiene que hacer, corre a lavarse las manos al baño del pasillo y se pone en posición para recibir a su primogénito, minutos que contienen horas, tal vez años, el sentido del oído se le cierra, nada que este en el exterior importa, lo único importante es Ginny y su hijo que esta a punto de nacer, incluso los lamentos de Ginny ya no los escucha, por que toda su atención esta AHÍ.

TIC TAC TIC TAC TIC TAC



Ginny saca un largo y lastimero quejido ha sentido que por fin algo resbala de su cuerpo, es un bebé que ha salido de su cuerpo seguido por su saco amniótico y algo que al parecer es la placenta o una parte de ella y es recibido por las manos de su padre, que no puede creer lo que ve. El pequeño se mueve y Harry siente algo inexplicable, algo indestructible, algo que se expande en su interior, algo que jamás dejara de sentir.

-Es un niño Ginny, tenemos un niño- Harry coloca al pequeño junto a Ginny, que ya lo esta acariciando, y trata de mirarlo por todas partes, el chico hace todo lo que le contó Ron, le corta el cordón umbilical, se cerciora que no tenga flemas en la garganta, lo limpia lo mejor que puede, y el pequeño saca un potente chillido, y tiembla sin control. Su padre hace una floritura con la varita y hace aparecer una frazada azul en la cual lo envuelve, ahora si lo coloca en los brazos de Ginny.

-Es hermoso, se parece a ti- mira a Harry y le sonríe, tiene la cara pálida y la frente perlada de sudor, Harry la besa con delicadeza en la boca, y después mira a su hijo, y le acaricia una de sus pequeñas manitas.

-Sirius, bienvenido- parece que al pequeño le ha gustado el nombre, por que medio abre sus ojitos.

No han pasado ni cinco minutos cuando Ginny siente que algo escurre entre sus piernas y un nuevo dolor la hace emitir un fuerte quejido, Harry toma a su hijo y lo coloca en la cuna que por suerte tienen en la habitación, se da cuenta que Ginny de nueva cuenta esta expulsando agua y sangre. Dos, tres, cinco, diez contracciones después y Harry se da cuenta de algo increíble.

-No lo puede creer, vamos a tener otro bebé, Ginny-

-¿Qué?- puja cuando siente la undécima contracción, y le da toda la razón a Harry, por que ya lo sintió, otro pujido, respiración profunda, siguiente pujido, y cuando siente que todas las fuerzas la están abandonando, lo siente salir. Un segundo bebé que igual que a su hermano es seguido por su correspondiente saco amniótico y su parte de placenta, el pequeño se mueve despacio en las manos de Harry. Eso que sintiera antes se vuelve a presentar, el segundo bebé, mueve con desenfreno sus manitas, y Harry siente que se derrite, el pequeño es como un regalo inesperado, pero muy, muy apreciado.

-Es otro niño- hace el mismo procedimiento que hiciera con el pequeño Sirius, y al igual que su gemelo fraterno saca un potente chillido, algo esta claro esos dos pequeños tienen buenos pulmones. Harry lo envuelve esta vez en una frazada amarilla y coloca en los brazos de Ginny, quien lo mira maravillada, mientras se cerciora que su segundo bebé esta bien, Harry toma al primero y lo coloca junto a su hermano, los dos en brazos de Ginny que aunque esta cansada, no se cansa de mirarlos, y se pregunta como es posible que los ame tanto si es la primera vez que los ve. Nota que sus hijos no son gemelos idénticos, pero eso que importa. Y es ella la que decide el nombre de su segundo hijo.

-James, te llamaras James- Harry sonríe de oreja a oreja, y no pone ninguna objeción por el nombre, justo cuando el pequeño James bosteza la puerta de la habitación se abre de golpe, es la señora Weasley, medio despeinada y todavía con su bata de dormir, la que entra.

-¿Qué paso?- se acerca con algo de cautela, y sonríe cuando ve a sus dos nuevos nietos- Ginny- trata de abrazarla, pero se da cuenta que su hija todavía no ha sido atendida como es debido, mira a Harry y a su pijama que esta salpicada de sangre, no hay que ser un genio para darse cuenta de lo que paso, además que de ellos están solos, pero sin mas y de una forma mas o menos educada saca a Harry de la habitación, no sin antes decirle que Colin no tardara en llegar, que ella le aviso, y que cuando llegue lo haga subir de inmediato. Y pum le cierra la puerta en las narices.

En el rellano del segundo piso están amontonados todos los Weasley, junto con Remus y Tonks, al parecer la señora Weasley les aviso también a ellos, que lo ven con cara de circunstancias.

-Ya nacieron mis hijos- es como hace dos meses, por un breve momento todos se quedan en silencio, pero después todos se abalanzan para felicitarlo, ni siquiera le piden explicaciones, de esos de sus hijos, pero ya habrá tiempo para eso. Colin no tarda en llegar, y como pidió la señora Weasley, el futuro medimago sube a la habitación donde esta Ginny.


-o-

Las primeras luces del amanecer ya se dibujan en el horizonte plomizo, cuando le permiten volver entrar a la habitación, Ginny esta recostada en unos almohadones, ya no tiene la bata manchada de sangre, y las sabanas también han sido cambiadas, ella aun esta un poco pálida, pero le sonríe, él se acerca con lentitud, se sienta junto a ella muy despacito, como si quisiera que el colchón no se inmutara por su llegada y para no molestarla tanto. Ella se deja abrazar y apoya su cabeza en el pecho de Harry.

-Lo siento, fue mi culpa que tú pasaras por esto-

Ginny no puede ocultar una pequeña risita, se separa de él y lo mira a los ojos.

-No ha estado tan mal, podría soportarlo una vez más- y le da un suave beso en los labios.

Harry le toma la cara, y apoya su frente en la de ella, se miran a los ojos y se sonríen, no hacen falta palabras para saber que es lo que siente el uno por el otro, Harry le besa la nariz, y le da un beso suave en los labios, tan delicado como el cristal, es como si tuviera miedo de que si la besa con mas pasión la pudiera romper.

Se abre de nuevo la puerta, es la señora Weasley y Colin cada uno llevando a un bebé recién bañado y ya vestido, con la ropa que les tejiera su abuela.

-Es una suerte que haya hecho dos mamelucos, para que Ginny escogiera el que mas le gustara para que fuera la primera muda del bebé- la abuela muy contenta se acerca la cuna, que por cierto ya ha hecho un poco mas ancha para la comodidad de los recién nacidos. Harry se da cuenta que la señora Weasley lleva al pequeño James, y Colin al pequeño Sirius.

-Señora Weasley podría decirle a Remus que venga un momento por favor-

La señora Weasley voltea a ver a Harry con algo de sorpresa pero asiente, le da un breve abrazo a Harry y sale de la habitación.

Colin se siente algo cohibido, se acerca a la cuna para depositar al pequeño Sirius.

-No hay de que preocuparse los dos están muy bien, nacieron un poco antes por que ya no tenían espacio, pero están en perfecto estado.- esta apunto de dejar a Sirius, cuando Harry le habla.

-No lo sueltes- mira a Ginny, ella sonríe por que sabe por donde van los tiros.

Harry se acerca a Colin que aun tiene en los brazos a Sirius, que por cierto esta vestido de azul cielo, en ese momento se oyen dos toques en la puerta, después se abre y entra Remus con cara de perdido.

-Molly me dijo que querías verme,- sin esperar se acerca a Ginny y le da un beso en la mejilla- felicidades Ginny- voltea a ver a Harry- ¿en que te puedo ayudar Harry?-

-Antes hay algo que tengo que decirle a Colin- centra su mirada esmeralda en Colin.- nunca hemos sido grandes amigos, pero eres muy amigo de Ginny, además hiciste algo por lo cual te estaré eternamente agradecido, salvaste a Ginny y a mis hijos, y si eso no fuera suficiente cargaste con la responsabilidad de fingir que ellos eran tus hijos, para protegerlos de los mortifagos, y es por todo eso por lo que deseamos que seas el padrino de nuestro hijo mayor, de ese pequeño que tienes en los brazos, ¿aceptas ser el padrino de Sirius Potter?-

-Será un honor- y los dos chicos se estrechan las manos.

Ahora Harry mira a Remus y toma de la cuna al pequeño James, y se acerca a Remus, y sin previo aviso, le pone al pequeño en los brazos, el cual se mueve un poco, dejando ver que debajo de la frazada lleva un mameluco azul oscuro.

-Ya te imaginaras para que quería hablar contigo, ¿no es así Remus?-

-Te agradezco el detalle Harry, pero no es lo más adecuado-

Harry mueve la cabeza en señal de negación.

-Si yo hubiera tenido un hermano, estoy seguro que mi padre te hubiera nombrado su padrino, además, cuidaste de Ginny todo el tiempo en que yo estuve Fuera, y eso te lo agradeceré siempre, además eres un gran amigo, te lo preguntare solo una vez. ¿Aceptarías ser el padrino de mi hijo menor, de James Potter?-

Remus sonríe de oreja a oreja cuando escucha ese nombre.

-Por supuesto-

Aun falta un poco para que la primavera llegue, pero al parecer dos rayitos de sol se han adelantado un poco.



CAPITULO 23: TRES AÑOS DESPUES
..

Las primeras luces de la mañana del 16 de febrero son plateadas debido a que el cielo es de un color plomizo, que amenaza con llover, aun quedan restos del agua nieve que cayo durante la noche, un hombre joven, esta parado frente a una ventana cerrada, con la mano derecha apoyada en el frío cristal, observa la calle y el cielo, el clima ingles es de lo mas detestable, la verdad sea dicha, quizás el hecho de que el país sea una isla, pueda influir en esos climas tan extremos, el joven sigue ahí de pie, aprieta los ojos y hace un gesto de decepción cuando se da cuenta que el agua nieve ha regresado, al parecer tendrán que cambiar de planes.

Oye una vocecitas en el pasillo, vocecitas que se combinan con risas infantiles, y que aseguran que no se van a bañar, Harry no tiene que ser un genio para saber quienes son los que están a punto de entrar por la puerta de su habitación, le da la espalda a la ventana y cruza los brazos, y espera, en menos de un minuto la puerta se abre y por ella entran dos niños pequeños, en pijama.

-papá- los dos niños se abalanzan a las piernas de Harry, uno en cada pierna, se agarran con si en ello se les fuera la vida, provocando que su padre pierda el equilibrio.

-Sirius, James, tranquilos- los niños levantan sus caritas hacia su padre, él les pone a cada uno una mano en la cabeza, acariciando su oscuro cabello, que han heredado de él, pero ha diferencia del cabello de Harry el de sus hijos es mas manejable, bueno al menos el del pequeño Sirius.

Pero antes de que Harry les pregunte que han hecho esta vez, entra a la habitación Ginny con una personita en brazos, una pequeña niña pelirroja, que no aparenta tener más de un año de edad.

-¿te despertaron?- le pregunta a su esposo mientras se va acercando a él.

-No, ya estaba despierto- y le da un beso de buenos días a su joven esposa. Sus hijos siguen aferrados a él, algo de lo que Ginny ya se dio cuenta.

-Niños, no les va servir de nada que estén aferrados a su padre, se van a bañar-

-No es domingo- tal afirmación la hace el pequeño James. Harry trata de aguantar la risa y Ginny trata de no gritar.

- No es domingo pero es sábado además eso no importa, o acaso ¿quieren ir sucios a su fiesta de cumpleaños?-

Pero para niños de tres años, eso no les importa mucho. Pero a su madre si.

-sostén a Lily- Ginny le pasa la bebé a su marido, quien la toma con delicadeza y le da un beso en la mejilla, mientras trata de no caer al suelo, por que sus hijos, le siguen abrazando las piernas.

-Por cierto Ginny ya te diste cuenta que esta de nueva cuenta cayendo agua nieve-

Ginny quien ya ha tomado de la mano a Sirius, voltea a ver por la ventana, y si, agua y nieve chorrean por el cristal. La joven señora Potter cierra los ojos y saca un suspiro.

-No podremos hacer la fiesta en el jardín de la madriguera, ni modo la tendremos que hacer aquí, en el salón del primer piso que es el más amplio-

Una de las cosas que más le gustan a Harry de su esposa, es su rapidez mental y la facilidad que tiene para encontrarle una solución a todo.

-Me parece bien, yo les avisare a todos- Ginny ya ha logrado tomar de la mano a sus dos hijos, le guiña un ojo a Harry y antes de salir de la habitación le da otro beso.

Harry ve como su esposa y sus niños, que siguen tratando de zafarse, salen de la habitación, así que pone su atención en la pequeña que tiene en brazos.

-Bueno Lily, tenemos trabajo que hacer- la pequeña no entiende lo que su padre le dice, pero se ríe.



-o-

Lleva muchas horas parada tras esa reja alta de negro metal, la nieve que esta acumulada en la parte baja de esa verja se cuela por los múltiples agujeros que tiene en los zapatos, el frío le cala hasta los huesos, por eso levanta las solapas del abrigo masculino que hace dos días encontrara en un bote de basura, las cuales le cubren la mayor parte de su rostro, pero eso no es suficiente, pero a la mujer no le importa, como tampoco le importa que su cabello este mojado, que gotee, que este sucia y hambrienta, por que lo único importante para ella, es poder verlo, aunque sea por unos minutos y desde lejos.

Una ráfaga de viento, hace que la mujer se estremezca un poco más, esa ráfaga agita las solapas del abrigo, por un breve momento se pudo ver una enorme y profunda cicatriz que atraviesa la mejilla derecha de la mujer. Cada vez que regresa a esa casa, lo recuerda todo, su cautiverio, los cambios que sufrió su cuerpo, cuando sentía vida dentro de ella, los cuidados y las atenciones, y ese dolor que la desgarraba desde adentro, y después cuando lo vio, solo un instante que se quedo grabado en su memoria, tan pequeño, tan hermoso, tan frágil, tan suyo y a la vez tan ajeno. Jamás se imagino que ella, mataría a un Malfoy pero también fue ella, la que le dio vida a un Malfoy. Después de eso, la elegante señora de la casa la echo a la calle, como a un perro, y le prohibió acercarse al pequeño, y en verdad que jamás lo ha tocado, y son muy pocas veces las que lo ha podido ver, y eso siempre que el pequeño sale al jardín de la mano de su adiestrada institutriz. Pero con el clima que azota al país, Cho no cree posible ver a su hijo, pero mantiene la esperanza.

De pronto oye una risa infantil, se le ilumina la mirada, su boca se abre en señal de sorpresa, por que lo que ve es lo mas bonito que ha visto en su vida, es un pequeño niño, cubierto con un elegante y grueso abrigo color verde, lleva guantes y un gorro a juego, por el que sobresalen unos mechones de cabello oscuro y brillante, justo como el cabello de ella. El niño va acompañado por su niñera, la cual le suelta la mano y le permite que juegue con la nieve del jardín, ninguno de los dos, ha visto a la mujer que esta ahí, viéndolos. El niño hace pequeñas bolas de nieve con ayuda de su niñera, Cho lo observa embelesada y agarra con mas fuerza los barrotes de la verja, ya no siente el frío, sigue cada uno de los movimientos de su hijo, que se ríe, y salta y aplaude, y es tan parecido a su padre, tiene las mismas facciones angulosas y elegantes, incluso sus ojos son como los de Draco, grises, pero aun no muestran la frialdad del apellido Malfoy.

-Antares- una voz, que antecede a la elegante y fina señora de la casa, Narcisa Malfoy también ha salido al jardín, el pequeño en cuanto la ve, corre hacia ella y la abraza. Cho aprieta mas lo barrotes al grado que sus nudillos se ponen blancos.

Narcisa se pone a la altura de su nieto, lo abraza, mira hacia la verja de su casa, y es cuando la ve, a la maldita que le quito a su hijo, siente odio, y ganas de matarla, aun se pregunta por que no la mato el mismo día en que la corrió de su casa, bueno un momento de debilidad todo el mundo lo tiene.

-Linda, lleva al niño adentro esta haciendo mucho frío-

La niñera se apresura a cumplir la orden, toma de la mano al pequeño Antares, Cho lo ve alejarse, su niño en los primeros días de agosto cumplirá tres años, y solo una veintena de veces Cho lo ha podido ver.

Narcisa Malfoy con ese andar elegante y mesurado se acerca a la verja que marca el limite de su propiedad, arrastra su elegante abrigo negro, sus ojos claros son dos destellos de nieve, a pesar de tener casi cincuenta años, la mujer se conserva muy bien, sigue siendo tan guapa y atrayente como en su juventud. Se detiene frente Cho.

-¿Qué haces aquí?- su tono de vos es tan despectivo, que en verdad lastima y mucho.

-Vine a ver a mi hijo- Cho trata de que su voz suene fuerte y decidida, pero lo único que logra es que Narcisa se ría de ella.

-¿tu hijo?, Antares no es tu hijo, es un Malfoy, es Antares Malfoy hijo de Draco Malfoy, y tu no tienes nada que ver con él-

-Narcissa por favor deja abrazarlo solo por una vez, te lo suplico- Cho esta casi de rodillas, mira suplicante a la mujer inflexible que esta frente a ella.

-Verdad que duele perder a un hijo- Narcisa se regodea en la imagen deprimente que tiene ante ella, ya nada queda de la bella e inteligente Cho Chang- ahora lárgate de aquí si no quieres que informe al ministerio de que esta aquí-
Narcisa se gira para regresar a su casa, dejando a Cho Chang de rodillas frente a la verja de metal. Cho levanta la cara y mira como Narcissa se aleja, incluso puede ver que en la puerta la esta esperando el pequeño Antares, la puerta se cierra ocultando tal vez para siempre a su hijo, si no huebiera sido tan ambiciosa, tal vez ahora tendría una familia, y no estaría huyendo de la justicia mágica.

-o-
La fiesta a punto de comenzar la mayoría de los miembros de la familia Weasley ya están presentes, la señora Weasley ha ayudado a su hija en la decoración del salón del primer piso de la mansión Black, cientos de globos de múltiples colores deambulan por todo el techo, globos que cuando menos te lo esperas explotan por encima de tu cabeza, para tirar juguetes, serpentinas o humo de colores de diferentes aromas, también hay serpentinas doradas y una gran pancarta que reza FELIZ CUMPLEAÑOS, SIRIUS Y JAMES. Que esta encima de la amplia mesa que esta llena de comida.

El timbre empieza a sonar como loco, los primeros en llegar son Remus y Tonks, ella lleva en brazos a una pequeña niña de un año de edad, de cabello color verde y de ojos miel, que va vestida como una ninfa de los bosques, ha por que la fiesta es de disfaces, por que ha sido lo quisieron los pequeños festejados.

-Bienvenidos, pasen pasen, Hola Euridice- Es Ginny quien los recibe, y le acaricia la mejilla a la pequeña Euridice Lupin, les toma sus abrigos y les indica que la fiesta es en el salón del primer piso.

Al entrar se encuentran con Harry quien lleva en brazos a Lily, que va disfrazada de una pequeña hada.

-Hola Harry- saluda Remus, y pone su atención en la pequeña- tu hija es idéntica a su abuela paterna, pero con los de su abuelo-

-Si es verdad- le contesta Harry y sonríe, por que le hecho gracia el comentario.

Poco después hacen su aparición Neville y Luna Longbottom, Neville lleva de la mano a un niño pequeño vestido de merlín, con la larga barba incluida, es el pequeño Frank. Saludan a Harry.

También hace su aparición Colin quien le lleva muchos regalos a su ahijado y a James, saluda a Harry y pregunta por los niños.

-Están allá arriba, los están terminando de alistar-

Y por fin los pequeños hacen su aparición, James disfrazado de vikingo y Sirius de pirata, seguidos por su primo Alexander, quien va disfrazado de un mago nerd, con las gafas incluidas y su castaño cabello relamido, Fred dice que es la viva imagen de Percy. Ron y Hermione entran detrás de los niños, y Ron lleva en brazos a una pequeña pelirroja, que va disfrazada de una damisela del siglo XVI, es Katherina Weasley la hija pequeña de Ron y Hermione que al igual que Lily tiene un año de edad.

Y los últimos en llegar son Bill y Fleur con William que va disfrazado de un elegante y enigmático vampiro, de Drácula para ser mas preciso, y su hermanita de dos años Isabelle, es una pequeña y hermosa sirena.

La fiesta se desarrolla con efusividad, los niños corren por todos lados persiguiendo a los globos, es tan refrescante escuchar sus risas, verlos jugar, solo las niñas mas pequeñas están con sus padres, Neville esta platicando con Ron y Harry, los tres tienen bebidas sin alcohol en las manos, platican del trabajo y de la familia.

-Por cierto Ron, de donde sacaste ese nombre para tu hija-

Ron le da un traga a su bebida antes de contestar.

-Veras Neville, fue mi suegro quien me dio la idea, cuando los fuimos a visitar y como no teníamos de que hablar le pregunte que de donde había sacado el nombre de Hermione, y me dijo que de un libro de un tal William Shakeaspeare, así que cuando mi hija nació, quise seguir con la tradición de la familia de mi esposa y busque un nombre y lo encontré en una obra que escribió ese tal Shakeaspeare, la fiesterilla domadora-

-La fierecilla domada- lo corrige Harry.
-Bueno me entendieron ¿o no?, la protagonista se llama Katherina, y por eso que le puse así a mi hija.-

Se oyen miles de pum, y de paf. Son los ruidos que hace la cámara de fotos, que no es de otro que de Colin Creevey, toma fotos de todos y en todos los ángulos posibles, sobre todo de Sirius y James. Todo es alegría en la fiesta de cumpleaños.


Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Son casi las diez de la noche, y Harry no puede dormir, así que deambula por la casa, hasta llegar a la habitación de sus hijos, se acerca a sus camas gemelas, y se da cuenta que James esta a punto de caerse, así que Harry con delicadeza lo coloca en una buena posición, le acaricia el cabello a su hijo, es James quien mas se parece a él, incluso es el único de sus tres hijos que ha heredado sus impresionantes ojos verdes, a pesar de ser tan pequeños, sus hijos ya muestran rasgos de su personalidad, James es alegre, reservado, juguetón, le encanta el quidditch, y tiene una sonrisa que ablanda a medio mundo. Harry lo cubre con su frazada azul oscuro, y se acerca a la cama de Sirius, quien duerme al revés, es decir que donde se supone que tiene que haber una pequeña cabeza, están dos piecitos, Harry sonríe, al ver a su hijo mayor, él que tiene rasgos de sus dos padres, que por obra de la magia de la genética armonizan muy bien, incluso sus ojos son una mezcla del verde de los ojos de Harry y el marrón de los ojos de Ginny, Sirius, es el obstinado, el que desperada con facilidad, pero tan es muy independiente, y voluntarioso, pero es cariñoso y al igual que su hermano es muy inteligente y tiene una sonrisa demoledora, algo le dice a Harry que esa sonrisa les abrirá muchas puertas a sus hijos. Después de que a cada uno le da un beso en la frente, sale de la habitación, cerrando la puerta con sumo cuidado. La siguiente habitación es la de Lily, quien esta en su cuna de color blanco, Harry pone sus manos en el borde de la cuna y mira a su hija dormir, y vuelve a recordar el comentario de Remus, es muy parecida su abuela paterna, excepto en los ojos, son los de su abuelo, Harry sabe que es totalmente cierto, los ojos de su hija, son color avellana, expresivos, coquetos y muy observadores incluso tiene las largas y rizadas pestañas de su abuelo James Potter.

Harry también sabe que su hija, es tranquila, dulce, pero muy fuerte, justo como Ginny, se besa dos dedos, lo coloca en la mejilla de su hija, y sale de la habitación, Harry sabe que la vida no es color de rosa, que hay mucha maldad fuera de esa casa, pero también hay bondad, sabe que tarde o temprano sus hijos conocerán las dos caras de la vida, solo espera y desea, ser un buen padre y saberlos guiar, y que sus hijos sigan así, creciendo sanos y felices.

Se queda en el umbral de la puerta de su habitación, viendo a Ginny quien esta recostada en la cama con un libros de pociones curativas en las manos, sigue siendo tan guapa, y Harry sigue sintiendo ese vértigo en el estomago cada vez que la ve, igual al que sentía cuando tenia 16 años y descubriera que estaba enamorado de la hermanita de su mejor amigo.

-¿Esta todo bien Harry?- le pregunta Ginny, quien lo mira algo preocupada. Pero Harry no le contesta, se acerca a ella y le quita el libro de la manos, y le toma la cara y la besa, primero lento, un poco más rápido, más profundo, los dos son líquido espeso, y el beso se profundiza mas.

-Si todo esta muy bien-

FINITE INCANTATEM

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UN DULCE REENCUENTRO - Fanfics de Harry Potter

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UN DULCE REENCUENTROSus pequeños pasos no se escuchaban, en el limpio piso del hospital San Mungo, estaba dando su diaria ronda por los pasillos. Llevaba casi

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