Un nacimiento poco común - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

Historía muy divertida que la había creado para una amiga y que le cambie los personajes para poder subirla aquí.


¡Maldición! Juro que iba a matar, cuando me pudiese levantar de esa estúpida camilla, a James por haberme dejado embaraza. ¿Cómo se había atrevido ese desgraciado seducirme para que yo abriese las piernas? ¡Por qué no se había puesto un maldito condón! Para algo servían esas bolsas de platico, no eran para andarlas inflándolas y ocupándolas como globo.

-¡MIERDA!.- grité cuando otra contracción atravesaba mi cuerpo.- ¡Juro que te voy a matar, maldito desgraciado! Espera a que me levante de esta cama porque, de la pata que te daré en el culo, llegarás a Marte! ¡AH, MIERDA!

 

Cerrando fuertemente los ojos, traté de respirar hondo. Me sentía como la mierda y todo era la culpa de mi esposo. ¿A quién se le ocurría seducir a su esposa cuando esta no está tomando la pastilla? ¿Quién podía ser ese imbécil? Pues era obvio, ese estúpido tenía nombre y era James, mi jodido esposo.

-Cuando salga de San Mungo.- amenacé a ese chico que se encontraba afirmándose de los hierros de la mi camilla como si su vida dependiera de eso y más pálido que un papel.- quiero el divorcio.

De pronto, otra contracción me recorrió todo el cuerpo. ¡Por Dios! Cada vez se hacían más fuertes y frecuentes. ¿Acaso iba a morir tratando de dar a luz a mi hijo querido, pero no planificado? ¡Por Zeus y todos los dioses! Era demasiado joven para morir. Demasiado joven.

Cuando volví a sentir como otra fuerte contracción me recorría por completo, le grité a mi esposo, que pronto sería ex, ya que obviamente le pediría el divorcio:

-¡Por la Mierda! ¡Llama a un Medimago y dile
que
estoy apunto
que estoy lista!.- le dije entrecortadamente por el esfuerzo que tenía que hacer para respirar. Sin embargo, al ver que James no se movía y seguía ahí sin moverse, le volví a gritar.- ¡Muévete!

Y, con ese grito, él pestaño sorprendido y salió corriendo a pedir un Medimago. ¡Por Dios, ese hombre era un tarado! ¿Cómo no se había pegado un wate para darse cuenta que su mujer, o sea yo, estaba apunto de tener un hijo y no llamaba a un Medimago? ¡Algunas veces los hombres no tenían cerebro! ¡Ah, me desesperaba que yo tuviera que decirle todo!

Escuchando como se acercaban un par de pasos, aguantando el dolor que sentía, traté de agudizar el oído para escuchar si era mí marido o no el que venía con ayuda.

-
y, como le dije, Doc, mi mujer está a punto de parir y necesita ayuda

¡Un momento! ¿Había dicho parir? ¿Se había osado a decir parir? ¿Parir como lo hacían los animales? ¡Por Jesús, lo mataría! ¡Juro que lo mataría cuando pudiese moverme y no sentirme como un barril con patas! ¡¿Como
como?! ¡AH, LO MATARÍA! ¿Cómo se atrevía a tratarme como si fuera una yegua! ¡Qué yo no era un animal que solo servía para parir más animales!

Tratando de respirar tranquila, sentí como la puerta de mi habitación de hospital se abría y por ella entraban mi EX marido y mí Medimago personal. Mandándole una mirada asesina a James, apreté los dientes. Ya "hablaría" después con él. Primero que todo tenía que dar a luz y después castraría a mi esposo.

Sintiéndome mejor por la imagen mental que había acudido a mi cabeza, en la cual James era asesinado por mis manos, me relajé. Sin embargo, cuando el Doctor llegó a mi lado, sentí como una nueva contracción me recorría por completo.

 

Esta vez, el dolor había sido más fuerte que las anteriores. Sin poder aguantar un segundo más, agarré al doctor por la corbata y lo acerqué hasta que mi nariz rozaba con la de él. Hablándole muy lentamente y articulándole cada una de mis palabras, le exigí:

-Hace dos días que estoy hospitaliza en este puto hospital esperando a que nazca mi hijo. Hoy, que por fin rompí bolsas, llevó más de media hora aguantando estas contracciones que cada vez son más fuertes, y, escúcheme bien, Doc, no quiero esperar un segundo más. ¡Quiero que me saque ahora mismo a mi hijo!

Asintiendo rápidamente y viéndome conforme con su respuesta, lo solté. Cuando otra contracción me recorrió el cuerpo, grité entre dientes:

-¡¿Qué está esperando?! ¡MUÉVASE!

De inmediato, entraron dos hombres musculosos que me trasladaron a otra camilla. Una vez hecho eso, me trasladaron a la sala de partos. ¡Por fin iba a nacer mi hijo! ¡Gracias, Señor! Ya solo me quedaba sufrir un poco más y todo estaría finalizado.

Una vez llegamos a la sala de parto, me pasaron nuevamente a otra camilla. Sin embargo, en la que me encontraba ahora, me hicieron subir los pies en una barras de metal y, bueno, literalmente, yo quedé abierta por completo. Pero en ese momento no me importa, estaba más preocupada por mi dolor y mi hijo.

Sintiendo como James se posicionaba a mi lado, lo miré. Estaba tan pálido que parecía muerto y, a decir verdad, estaba apunto de desmayarse. Cuando YO, la que estaba apunto de hacer pasar una sandia por un melón, iba a tomarle una mano para reconfortarlo, sentí como una contracción extremadamente fuerte me nublaba la razón.

Tratando de afirmarme de algo para apretar fuerte, tomé la mano de mi marido y la apreté. Sin embargo, de pronto, no tuve más dolor. Sorprendida, abrí los ojos que había estado apretando por la contracción. Sintiendo que ya no estaba la mano de James entre las mías, giré mi cabeza para buscar su mirada, pero, al no verlo, arrugué el entrecejo.

De pronto, desde el piso que se encontraba al lado de mi camilla, escuché un quejido. Mirando hacía ese lugar, me encontré con un James que se revolcaba en el suelo de dolor.

-James.- dije, más no recibí respuesta.-¡James!.- volví a intentar, pero solo escuché un quejido que brotaba de sus labios.- ¿Qué te sucede? ¿Te encuentras bien?

Quede más que sorprendida, cuando mi marido abrió la boca y rugió:

-¡¿Cómo mierda quieres que me encuentre si siento como un dolor HORRIBLE recorre mi cuerpo?!.- vi que levantaba un poco la cabeza y observaba mi cabeza que se encontraba un poco afuera de la camilla para observarlo.- ¿Qué me hiciste? ¡Se que tu fuiste la culpable de mi dolor! ¡Cuando yo
!

No pudo seguir hablando, ya que volvió a cerrar los ojos y se quejó por un dolor invisible. Alzando una ceja impresionada, miré al Doc y pregunté:

-¿Qué le sucede? Es como si, de pronto, él recibiera los dolores que debería estar yo padeciendo.

Con el entrecejo fruncido y olvidándose por completo de yo y de mi hijo que estaba apunto de nacer, el Doc se acercó a mi marido y lo miró. Lo examinó un par de segundos y luego le dijo al otro Medimago que se encontraba en la sala:

-Por favor, súbanlo a una camilla y denle una poción tranquilizante. Al parecer este caballero esta apunto de recibir todos los dolores que soporta una mujer cuando va a tener un hijo.- soltó una sonrisa y me miró.- Por lo que veo, su hijo, señora Potter, a utilizado su magia para no causarle más dolor a usted y, como su marido fue a la primera persona que tocó, él envió los dolores fuera de su cuerpo y lo mandó al del señor Potter.

Sonriendo complacida, acaricié mi vientre y le agradecía a mi hijo por el acto de valor que había hecho por mí. Ahora, yo, definitivamente, adoraba a mi hijo.

Viendo como el Doc se lavaba las manos y se preparaba para recibir un hijo, me relajé. No sabía como mi hijo había hecho eso, pero yo ya no tenía ningún dolor de las contracciones. Al parecer, este día, James sería la persona que sufriera los dolores de pasar una sandia por un melón y no yo.

Sin poder evitarlo, solté una risa y le dije a mi marido, que lo habían instalado en una camilla que habían posicionado a mi lado:

-¿Duele mucho?.- sonreí maliciosamente y apreté su mano al escuchar como se quejaba.- Pobrecito de ti, amor, pero así es la vida. Al parecer Tú hijo quiso que tú soportaras el dolor por mí y, lamento decir esto por ti, pero le estoy muy agradecido por su decisión.

No pude seguir hablando con él, ya que el Doc me llamó nuevamente la atención y me dijo que comenzara a empujar, pues mi hijo necesitaba nacer en ese mismo momento.

Sonriendo, comencé a empujar. Cuando sentí como James apretaba mi mano y me la estrujaba tanto que pensé que la había roto, me dio lastima, pero no tanto como para volver a cambiar los papeles.

Sin ningún dolor, por parte de mi, obviamente, nació mi querido hijo llamado Harry James Potter. Viendo como lo limpiaban, una enfermera me entregó una toalla y yo comencé a secarme el sudor que rodeaba mi rostro.

Mirando hacía la camilla que estaba a mi lado, vi como James se encontraba hecho un ovillo al medio de ella. Pobrecito, le debería haber dolido un montón. Que pena por la él. Que pena.

Estirándome, le sequé el sudor de su cara y de su pelo azabache que se encontraba aplastado al casco. Cuando vi que abría uno de sus ojos chocolates, le sonreí maliciosamente y le dije:

-¿Nos ponemos en campaña para tener otro hijo?

Escuchando como gemía dolorosamente, estallé en risa. ¡Si todos mis embarazos iban a ser así de genial, por Dios que quería estar embarazada de nuevo!

Sonriéndole nuevamente, escuché que decía en un susurro:

-Harry será feliz siendo hijo único
o más le vale.

Estallando en risa nuevamente, lo besé mientras me entregaban a Harry. Ahora, a decir verdad, ya no quería separarme de él, total, James había sido el que había sufrido por mi. Y eso que la gente decía que los partos eran dolorosos para las mujeres o, en mi caso, para los hombres.

Un nacimiento poco común - Fanfics de Harry Potter

Un nacimiento poco común - Fanfics de Harry Potter

Historía muy divertida que la había creado para una amiga y que le cambie los personajes para poder subirla aquí.

potterfics

es

https://potterfics.es/static/images/potterfics-un-nacimiento-poco-comun-fanfics-de-harry-potter-2858-0.jpg

2023-02-27

 

Un nacimiento poco común - Fanfics de Harry Potter
Un nacimiento poco común - Fanfics de Harry Potter

MÁS INFORMACIÓN

El contenido original se encuentra en https://potterfics.com/historias/31475
Todos los derechos reservados para el autor del contenido original (en el enlace de la linea superior)
Si crees que alguno de los contenidos (texto, imagenes o multimedia) en esta página infringe tus derechos relativos a propiedad intelectual, marcas registradas o cualquier otro de tus derechos, por favor ponte en contacto con nosotros en el mail [email protected] y retiraremos este contenido inmediatamente

 

 

Update cookies preferences