Una historia poco usual - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

UNA HISTORIA POCO USUAL

Érase una vez un mago que estaba en su castillo, en su reino, por que debe de saberse que este mago era también el rey del lejano reino de Aiigam, que se encuentra lejos, más lejos de lo que cualquiera pueda imaginar; porque a este lugar solo se puede acceder a través del espejo encantado escondido en las profundidades del mar, donde una bruja lo encerró, en castigo a la arrogancia del reino, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

En fin, el rey estaba preocupado porque su hija, la princesa Ginebra había llegado a la edad de casarse y tenía que conseguirle un pretendiente, por lo cual, hacía ya dos semanas, había colocado en todo el reino de Aiigam un letrero, en el que decía que aquel que pasara las más duras pruebas podría desposarse con su hija.

 

Pero cual sería su sorpresa al ver que, al día siguiente, la plaza principal estaba llena de pretendientes para su hija. Ella no era fea, pero tampoco era de belleza excepcional, tampoco era muy talentosa ni destacaba en ningún sentido; sería otra del montón si no fuera porque era de sangre real, y eso era lo que había reunido a tantos pretendientes, porque el que lograra casarse con la princesa algún día podría ser el Gobernante Supremo de todo el reino, que era enorme.

El rey realmente no sabía que hacer, así que le pidió ayuda a su consejero de mayor confianza
-Haz un torneo, el que gane se podrá casar con la princesa Ginebra.

Y así lo hizo, un torneo en el que tenían que luchar para ver quien era el mejor, pero era un torneo como nunca se había visto antes, porque los pretendientes de la princesa eran muchos y muy variados, había desde gigantes y trolls, hasta enanos y duendes.

Al final, quedaron tres vencedores, un vampiro, un mago y un ghoul Todos se preguntaban quién de ellos se casaría con la princesa. Y al fin el rey habló:

-Felicidades a los tres vencedores del Torneo, pero no se pueden casar los tres con mi hija, así que he decidido hacer otra prueba para escoger al definitivo ganador.

Cada uno emprenderá una peligrosa aventura, muy diferente una de otra, pero cada una muy riesgosa, el que consiga llegar aquí vivo, habiendo cumplido su objetivo, obtendrá la mano de mi hija.

Así que el rey le encomendó una riesgosa tarea a cada uno, al vampiro le pidió que fuera por el huevo de oro del dragón que vivía en un volcán. Al mago le comisionó ir al viejo galeón hundido en las profundidades del Mar Negro y traer de ahí una espada de empuñadura de rubíes muy valiosa, perdida desde hacía siglos. Al ghoul le mandó ir y matar al basilisco que vivía en las cavernas, trayendo como prueba la cabeza de la bestia.

Y así empezaron sus aventuras, cada uno se fue por un lado y a las pocas horas ya llevaban recorrido un buen trecho.

Primero veamos como le fue al vampiro. El tuvo que esperar a la noche para partir, pero al caer la noche llegó rápidamente al volcán en donde estaba el dragón, pero el problema era como conseguir el huevo. Pensó y pensó, y al final se le ocurrió una idea genial.

Encontró un enorme espejo, que puso frente al dragón. Este, al ver su reflejo en el espejo, pensó que había otro dragón y se enfureció. Mientras, aprovechando la distracción del dragón, el vampiro corrió sigilosamente y, en el justo momento en el que tomó el huevo, una llamarada le pasó rozando, chamuscándole la túnica que llevaba puesta. Espantado, puso pies en polvorosa y nunca más quiso volver, pero había logrado su objetivo y tenía asegurada la mano de la princesa. Un día alguien llegó a donde el dragón, y vivió muchas aventuras por todo el mundo, montado en su lomo, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Todo sobre las islas canarias

 

Mientras tanto, nuestro mago había logrado llegar a las orillas del Mar Negro, pero tenía un problema: nunca había aprendido a nadar. Pero eso no es un problema tan grande para un mago, encontró cerca de ahí unas algas mágicas que tenían la propiedad de dotar al que las coma unas branquias para poder respirar bajo el agua. Así que se las comió y se metió al Mar Negro, estaba realmente muy frío, pero tenía que aguantar si quería conseguir la mano de la princesa.

Le fue muy fácil llegar a donde estaba el viejo galeón hundido, pero no veía por ningún lado la espada, lo que si encontró fue un grupo de sirenas, que no son para nada como las pintan en los cuentos, que intentaron matarlo y salió huyendo, además de que se le había acabado el efecto de las algas mágicas. No pudo conseguir la espada, pero era mago, así que convirtió un montón de guijarros en una hermosa espada de empuñadura de rubíes, y lamentándose el hecho de que no se le hubiera ocurrido antes se fue hacia el castillo. Lo que el no sabía, era que alguien ya había sacado una vez la espada, para fines más nobles, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Y ahora veremos como le fue al ghoul con el basilisco.

El ghoul llegó con calma a las cavernas, meditando acerca de lo que tenía que hacer. Un basilisco es una bestia, una serpiente enorme, capaz de matar con la mirada y con colmillos de un veneno letal, así que no sería fácil matarlo. Armado solo con un cuchillo, entró a las cavernas, a enfrentarse a1 basilisco.

La serpiente, al notar la presencia del ghoul en la caverna, salió silbante a su encuentro, pero recibió una sorpresa al sentirse repentinamente atacada. El ghoul le había sacado los ojos, quitándole una de sus armas mortales. Así, ciego, el basilisco no parecía tener oportunidades, pero aún tenía sus colmillos venenosos. Aún así, nuestro héroe ganó su batalla contra el basilisco y le cortó la cabeza, para llevársela al rey. Años después, de huevo que había dejado el basilisco nació otra serpiente, que causó varios estragos en la ciudad, pero un héroe valeroso consiguió matarlo, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Y así, nuestros tres héroes llegaron al castillo, cada uno con la certeza de haber ganado, pero se llevaron un chasco al ver a sus rivales victoriosos.

El rey y sus cortesanos no sabían que hacer. Al fin, decidieron dejar que la princesa fuera la que elegiría, ya que ella era la que se iba a casar. La princesa salió de su habitación y fue conducida a la

-Aprecio mucho lo que han hecho caballeros, y me han pedido que elija con quien desposarme de ustedes tres. Me han contado de las proezas que han realizado y me han sorprendido. Sin embargo, he de decirles algo, no elegiré a ninguno.

Al oír esto último, todos lanzaron gritos de sorpresa y miradas furibundas a la princesa, que parecía nerviosa, pero aún así, prosiguió:

-Tal vez mi decisión no les parezca, pero yo aún no quiero casarme, y espero que respeten mi derecho a ejercer mi libre voluntad.

Y el pueblo de Aiigam lo celebró, y a nuestros héroes los colmaron de honores.

Y un día la princesa se casó, y tuvo un hijo que dio mucho de que hablar en el reino de Aiigam, pero esa es otra historia y debe de ser contada en otra ocasión

(Por si no se dieron cuenta Aiigam es como "magia" al revés) ;)

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Érase una vez un mago que estaba en su castillo, en su reino, por que debe de saberse que este mago era también el rey del lejano reino de Aiigam, que se enc

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2023-02-27

 

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