Veritaserum - Fanfics de Harry Potter

 

 

 

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VERITASERUM



La espuma azulada comenzaba a subir rápidamente ocupando todo el volumen del negro caldero, pese a que la llama del mechero era casi inexistente. Pronto comenzó a tornarse de un color más claro, fue entonces cuando una joven tomó una botella donde guardarlo.

Sus manos sucias por el arduo trabajo ahora temblaban un poco mientras inclinaba el caldero y miraba como el líquido se precipitaba hacia la botella.

Por fin colocó el tapón y observó satisfecha su trabajo: La poción veritaserum estaba terminada.

Hermione miró a su extremo derecho y su sonrisa se desvaneció poco a poco al observar aquella escena: Harry aún no había terminado su trabajo y se encontraba platicando con Parvati Patil.

Frunció el entrecejo sintiendo como una sensación amarga le recorría el cuerpo y sin apenas darse cuenta arrojó la pequeña botella a su mochila, donde se produjo un suave tintineo cuando el recipiente de cristal chocara con las demás botellas que Hermione siempre cargaba.

Continuaba observando a sus dos compañeros sin cuidar el que su profesor pudiera percatarse que la prefecta Gryffindor dejaba de trabajar. Hermione permaneció así por varios minutos, tiempo que pareciera una eternidad para ella.

-Hermione, ¿Haz terminado?- Susurró una tímida voz.

La aludida pareció despertar de un extraño sueño y se volvió para enfocar la figura de Neville, quien parecía más insignificante que nunca. Lentamente asintió con la cabeza respondiéndole al chico y observó en sus ojos como él le pedía a gritos ayuda.

-Eh, Neville- Se acercó un poco a él, estaba en la mesa detrás de ella - ¿Ya agregaste las semillas machacadas de


-Parece que la señorita Granger ah concluido su trabajo

Hermione cerró los ojos, los volvió a abrir y giró lentamente en su lugar para encarar a Snape, quien se encontraba parado frente a su mesa. Sintiéndose incapaz de mirarlo, no por temor, si no por precaución de no lanzarle una maldición imperdonable, mantuvo gacha la cabeza.

-Terminó, ¿cierto? - Snape hizo una mueca de apreciable desagrado - O tendré que quitar otros cincuenta puntos a Gryffindor a parte de los 30 que le eh bajado por estar platicando con su compañero.

Levantó el rostro por fin con extrema impresión, su casa tenía 30 puntos menos y si no se apresuraba a demostrar el resultado de dos horas de trabajo el profesor podría quitarle más. Sintiendo las miradas de todos sus compañeros sobre ella metió la mano en la mochila y le entregó a Snape la botella sellada.

El hombre de cabello grasiento no alcanzó a disimular la decepción de no poder quitarle más puntos a la casa dorado escarlata. Permaneció varios segundo observando la poción, analizando meticulosamente y claramente, intentando encontrar, en vano, errores. Resignado miró a la castaña y asintió con la cabeza.

-Muy bien Granger, la poción esta bien- Argumentó con voz ronca - Al menos físicamente, habrá que probarla.

Inmediatamente, los oscuros y malévolos ojos del profesor se posaron en el chico de ojos verdes. Harry lo enfrentó valeroso.

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!

La puerta de las mazmorras se abrió sin que Snape cediera algún permiso, este último levantó la mirada furioso porque hubieran irrumpido en su clase de esa manera y sin embargo su expresión cambió radicalmente cuando Dumbledore habló.

-Necesito hablar contigo Severus- El director miró a los alumnos y les pidió se retiraran.

Los jóvenes de 7º curso se levantaron. Todos entre confusos, alegres por dejar la clase y curiosos por saber que es lo que el director tendría que hablar con su profesor de Pociones.

-Coloquen sus trabajos en ese estante- Siseó el profesor señalando con su dedo índice una estantería antes de que todos escaparan

La premio anual rebuscó en su mochila y encontró la botella con el líquido claro, la colocó en el estante a un lado de la de Neville. El aspecto verdoso de la poción indicó a Hermione que el chico de cara redonda no había seguido correctamente todos los pasos.

Hermione Granger hubiera querido utilizar el hechizo de camuflaje para poder entrar y escuchar a Albus Dumbledore, sin embargo sabía que el director era muy capaz de atraparla. Soltó el aire y caminó por el oscuro pasillo buscando con la mirada a sus amigos. No había rastro de ellos. Simplemente sus otros compañeros la precedían en sus pasos.

Genial, escuchó la voz en su cabeza hablar con sarcasmo, Harry y Ron la habían dejado de nuevo. Furiosa apresuró el paso. Pudo ser peor le indicó la voz.

-Si, claro - Se dijo, escéptica.




Con un fuerte golpe la puerta del recinto se cerró tras ella. Arrojó la mochila con fuerza y esta se estampó en el sillón, mientras ella caminaba a grandes zancadas para sentarse frente a la chimenea. Ahora completamente sola podría tratar de calmarse. Cerró los ojos y reposó todo su cuerpo en la suavidad del sillón, se sentía más tranquila.

Luego de varios segundo la tranquilidad fue interrumpida por el sonido de unos pasos, Hermione se semisentó en el sillón y trató de voltear para ver quien irrumpía en su descanso
Sin embargo un par de manos le cubrieron los ojos.

-¿Quién eres?- Inquirió.

-¿No adivinas? - Susurró una voz, apenas audible para ella.

-No, no tengo idea de quien eres - Admitió la chica.

Por fin las manos descubrieron sus ojos y giró para encontrarse con unas iris esmeraldas.

-Harry Potter - Masculló - Creí estarías con tu amiga Parvati.

El chico sonrió con picardía y se sentó a un lado de Hermione, quien lo miró molesta por tal atrevimiento, puesto que el sillón era para solo una persona y por ende los dos estaban muy apretados.

-¿Estas cómodo? - Espetó mordaz

-Si - Harry se recargó en el hombro de la chica y cerró los ojos. - Si no fuera por este horrible dolor de cabeza todo sería perfecto

El semblante de Hermione se ablandó de inmediato al escuchar aquellas palabras y de inmediato llevó su muñeca hasta la frente del chico, midiendo su temperatura.

-No tienes fiebre - Explicó dirigiéndose más a ella misma, intentando calmarse.

-Eh, no, no
solo me duele - Habló Harry a su lado y se recostó más en ella.

La castaña se mordió el labio pensando que debía hacer algo por su mejor amigo, es así que se levantó de golpe inmediatamente que una idea asaltó en su cabeza. Harry la miró extrañado y
con aires de decepción al alejarse de él.

La prefecta rebuscó en su bolsa y encontró una botella de cristal con líquido transparente dentro, sabía que era para aliviar los malestares de jaqueca, migraña o simples dolores de cabeza. Estaba segura puesto que había hecho la poción hacía una semana, para ella misma que en ocasiones era asaltada por el dolor en la cabeza.

-Toma esto Harry - Exclamó Hermione mientras se acercaba a él.

-Eh
- Dudó, puesto que solo había fingido el dolor de cabeza para poder estar con ella. - No, así esta bien.

-Pero Harry, así te sentirás bien

-No

-Ten, te aseguro que no sabe mal

-Hermione no


-Por favor


-¡No quiero!

El rostro de Hermione se ensombreció y en sus ojos se reflejó el dolor
Harry se dio cuenta que había metido la pata y se acercó a ella.

-Perdón, es que
sabes que no me gustan mucho que digamos las medicinas - Le susurró al oído, a sus espaldas, puesto que ella se había girado.

-Seguro no confías en mi - Susurró la castaña dolida.

-No, claro que no


-No tienes porque mentir - La voz se le había quebrado.

-¡Claro que no miento!- Harry, en un acto desesperado por arreglar todo tomó a Hermione por el antebrazo y la giró para tenerla de frente, entonces le quitó la botella. - Mira, la tomaré


El buscador Gryffindor le enseñó el pequeño envase de cristal con una etiqueta marrón y le quitó el tapón.

Hermione miró estupefacta como la etiqueta de la botella citaba lo siguiente: Veritase
Lo demás no lo alcanzaba a ver, puesto que lo cubrían los dedos de Harry, sin embargo, pese a eso estaba completamente segura de que poción era.

Quiso detenerlo y le dio un manazo para que él tirara la botella
La cual cayó al piso, sin embargo Harry ya había colocado sus labios en el borde de esta. Hermione sabía que con solo una gota era más que suficiente para
Estaba en problemas.

Miraba al piso, donde el líquido cristalino se esparcía poco a poco escapando de los restos de vidrio. Un movimiento frente a ella la hizo levantar la vista, Harry se removía extrañado.

-¿Qué pasó? - Inquirió con el entrecejo fruncido - ¿Por qué hiciste eso?

-Yo
- Había percibido la voz de Harry y parecía normal
tal vez, con suerte, no había pasado nada - Es que me equivoqué de poción.

-¿Ah si? - Harry la miró con una sonrisa en los labios - Que descuidada eres, podrías haberme envenenado.

El chico comenzó a reír por su chascarrillo, mientras la respiración agitada de la chica comenzaba a normalizarse. Por lo visto había sido un gran susto.

Meditó un poco, ¿cómo era posible que esa botella estuviera en su bolsa? Entonces se agachó y reafirmó todo
a la etiqueta relucían las letras : Veritaserum

-Puedes cortarte, deja eso.

Hermione miró al chico, sus ojos verdes brillaban intensamente y eso la derritió por dentro, cuanto lo quería. Asintiendo con la cabeza se levantó y tomó su varita de la túnica.

-Fregotego

Segundos después ya no quedaba rastro del incidente y la botella había quedado intacta, finalmente aún debía ser entregada al profesor.

-Uufff, si que me di un susto hoy - Pasó el dorso de su mano por la frente para secar las gotas de sudor - Pensé que te había dado otra cosa.

-Si, te veías muy nerviosa.

Ella sonrió amablemente asintiendo con la cabeza.

-Eso te enseñará a que no debes estar cerca de Hermione Granger - Bromeó.

Harry rió. - Si, tal vez - Y sin dejar de mirarla agregó: - Pero no podría vivir sin ti.

La sonrisa de Hermione se esfumó en el acto, sintió como sus piernas comenzaban a temblar y como en el pecho el corazón bombeaba tan fuerte que pareciera a punto de explotar.

-Bu-bueno, será mejor irnos - Dijo mientras le daba la espalda, ya que él no dejaba de mirarla.

-No

-¿Por qué? - Lo interrogó aún sin mirarlo.

-Pues
porque quiero estar contigo

La castaña giró tan velozmente que casi se cae al resbalarse en el fino piso de concreto. Lo observaba impactada.

-Je, je, ten más cuidado - Le dijo Harry con una sonrisa tonta en el rostro - Como te decía, quiero estar contigo, ya que Ron anda de insoportable y no hay nadie en la sala común.

Hermione cayó en la cuenta de todo y estupefacta caminó hasta colocarse frente a la chimenea, parada a un lado del sillón que antes hubiera ocupado. Un mar de sensaciones la inundaba
Había dado la poción más poderosa a su mejor amigo y ahora él era capaz de declarar sus más íntimos sentimientos. No era que ella no quisiera saber, al contrario, la curiosidad la carcomía, pero era una violación a la intimidad de Harry. Si él llegaba a enterarse


Debía pensar en algo, finalmente el efecto de la poción no duraba mucho
Harry solo había probado lo equivalente a una gota, además era una poción hecha en clase por una simple estudiante, no podría ser tan poderosa
¡Maldición! Esa era su poción y sabía que estaba perfectamente elaborada y por ende el efecto era mínimo de un lapso de 2 horas.

Llevó las manos a la cabeza, incrustando sus dedos en su cabellera castaña y revolviéndola más de lo que ya estaba. ¡Que tonta había sido! Se equivocó al colocar la poción en el estante de las mazmorras y todo por estar distraída mirando como Harry platicaba con Parvati. ¡Estúpidos celos!

-¿Qué pasa Hermione? - Visiblemente preocupado, el joven se acercó hasta su compañera.

La castaña tembló al sentirlo a sus espaldas. Harry estaba totalmente vulnerable, podía hablar con él y averiguar de una vez por todas si le gustaba Parvati o no, averiguar que pensaba de ella: Hermione Granger y por fin
averiguar la respuesta a una pregunta que se hacía todas las noches, mañanas y tardes de todos los días
después de todo, ella lo amaba.

-Entiendo que no quieras decirme.

Hermione volteó y lo vio sentarse en el sillón con la mirada gacha. Lo había hecho sentir mal.

-No es eso, es que
- ¿Debería decirle? El sentimiento de culpa la derrumbaba por dentro - Harry...

-¿Si? - Él la miró nuevamente, ansioso.

-Bueno, yo
- La garganta se le había secado de pronto y las palabras no salían -
Harry, ¿vez la botella de la poción? - El chico asintió - Era veritaserum.

Esperó un ataque por parte de él, sin embargo su amigo solo la observó, su rostro impasible no le respondió la cuestión sobre lo que Harry sentía en esos momentos.

-Quieres decir
- Frunció levemente el entrecejo -
¿Que ahora diré la absoluta verdad cuando alguien me pregunte algo?

Ella asintió lentamente.

-Valla, eso me parece muy injusto de tu parte Hermione - Sus ojos resplandecieron.

-Si, tienes toda la razón - Hermione lo miró con sumo arrepentimiento - Fui una descuidada.

-Así es, que torpe fuiste

Las palabras le dolieron en el alma, después de todo lo que el chico había articulado era la pura verdad. Y la manera tan seca de decirlo era solo una consecuencia de haber consumido de la poción.

La chica permaneció de pie varios minutos más, observando al fuego y finalmente se animó a hablar, explicándole a Harry que deberían permanecer ahí las dos últimas horas, tiempo que duraría aproximadamente el efecto y que después todo volvería a la normalidad. También le explicó que no le haría pregunta alguna, puesto que el dirigirse a él con preguntas lo haría hablar con toda la verdad. Ambos chicos aceptaron el trato y Hermoine fue a sentarse al sillón donde descansaba su mochila. Permanecieron así por espacio de 60 minutos.

Suspiró aliviada, ya solo quedaba una hora y por fin todo terminaría, sabía que Harry se enojaría con ella, pero lo importante era terminar con todo de una vez.

Miró hacia el pequeño sillón y miró como el chico se levantaba. Su mirada estaba perdida en la nada y entonces dio un paso. Harry pisó el dobladillo delantero de su túnica y
¡ZAZ! Se estrelló en el piso.

-¡Dios mío!- Se levantó de golpe - ¡Harry!

Corrió hasta él, mientras el chico con sumo trabajo se hincaba y sobaba con cuidado su frente totalmente roja, ahora la cicatriz no se apreciaba claramente debido al color carmín que la cubría. Las gafas estaban en el piso hechas añicos. Hermione se apresuró a arreglarlas.

Con sumo cuidado el Gryffindor se levantó apoyado a Hermione y ambos caminaron al sillón más grande. Se sentaron y la castaña con un movimiento de varita hizo aparecer una bandeja con una tinaja y un trapo de manta. Humedeció este último en el líquido y luego de exprimirlo para quitarle el exceso de agua lo colocó en la frente del chico. Harry hizo una mueca.

-¿Te duele mucho? - Inquirió angustiada.

-Si

Entonces la castaña sacó otra botella de su mochila y se apresuró abrirla. El líquido de esta ahora era de un color verdoso.

Previniendo que Harry no querría tomar la poción lo agarró desprevenido mientras él cerraba los ojos por el dolor y vació el contenido en su boca. El chico tosió varios segundos, finalmente la volteó a ver furioso.

-Lo siento, era necesario - Se justificó ella encogiendo los hombros.

-Debiste haber preguntado

-Si, lo sé - Argumentó ella - Pero te ibas a negar
¿o me equivoco?

-No, tienes razón, jamás la hubiera bebido.

La sinceridad de Harry le hizo recordar la poción que él había tomado antes. Debía tener cuidado, aún quedaba una hora para que todo terminara.

Salió de su ensimismamiento cuando vio como el chico se quitaba la tela del rostro y la arrojaba al piso.

-Oye ¿por qué hiciste eso? - Inquirió molesta.

-Porque
me duele

-¿Aún te duele?

-Digo, ya no me duele - Aclaró él.

-¿Te duele o no? - Lo interrogó confusa.

-No, ya no - Meditó un poco antes de continuar - La verdad creo que tu poción era muy buena, perdón por no confiar en ti.

-Gracias - Sus mejillas se tornaron de un suave carmín - No te preocupes

-No sé como agradecerte

-¿Para eso estamos las amigas, no?

-Si, supongo que si, - Su rostro se ensombreció de pronto - Supongo que eres mi amiga.

-¿Qué? - Le sorprendió que el dudara de su amistad después de 7 años de estar juntos - ¿A caso no me consideras tu amiga?

-No - La miró y se apresuró continuar - Desde hace un tiempo acá que ya no te considero mi amiga.

-¿Por qué? - Las lágrimas brotaban de sus ojos - ¿Por qué Harry? Yo te quiero tanto y tú ni si quiera me consideras tu amiga
Cuando yo eh valorado nuestra amistad desde que íbamos en primero
¿Por qué?

-Pues, no estoy muy seguro del motivo

Hermione se acercó a él y le dio una cachetada. Él la miró extrañado.

Dispuesta a bofetearlo hasta poder descargar su rencor levantó nuevamente la mano, pero él la detuvo.

Harry forcejeó con ella, necesitaba explicarse y sin embargo la chica no dejaba de moverse totalmente encolerizada, tratando de lanzar patadas, cachetadas e incluso intentó morderlo
Desesperado la tumbó en el sillón y se colocó sobre ella, impidiéndole todo tipo de movimiento.

Agitada lo miró a los ojos, intentó safarse de él, fue inútil, Harry la había aprisionado por completo.

-¿Por qué Harry? - Fue lo único que pudo decir al resignarse a que estaba atrapada. Él solo la observó.

-Ya sé cual es el motivo por el cual no te quiero como


-¿Ah sí? - De sus ojos marrones escapaban las lágrimas - ¿Por qué? ¡Contesta!

El chico suspiró lentamente y habló fuerte y claro: - Porque estoy enamorado de ti.

Su corazón pareció detenerse de pronto, y entonces comenzó a latir tan velozmente como lo hizo nunca. Las palabras de él la habían dejado anonadada.

-¿Qué? - Se atrevió a inquirir, suponiendo que había escuchado mal.

-Ya no te quiero como amiga Hermione, no puedo darte más mi amistad, puesto que me eh enamorado de ti - La verdad se reflejaba en su rostro, en sus ojos
- Te amo.

No lo podía creer y sin embargo
ironías de la vida, él estaba siendo completamente sincero, por culpa de una estúpida poción
No, una bendita poción.

-¿Es, es verdad? - Tonta, claro que lo es.

-Si, te quiero
yo
- Su voz se apagó de pronto.

-¿Qué ocurre? - Inquirió ella, las lágrimas que ahora brotaban de sus ojos estaban cargadas de la mayor felicidad que jamás esperó sentir.

-Quiero besarte

Hermione se impactó de nuevo, ¿Cuántas veces la impresionaría esa poción, entonces sonrió dulcemente. Llevó su mano derecha hasta la mejilla de Harry la acarició con ternura.

-Hazlo - Cerró los ojos.

Harry cortó las distancias y unió sus labios a los de ella
Los movimientos lentos les permitían disfrutar uno del otro. Él penetró su boca e intensificó el beso, mientras Hermione lo rodeaba con los brazos
Su sueño se había vuelto realidad, había esperado tantos años y por ironías de la vida todo había llegado cuando menos se lo esperaba, él le había confesado todo de golpe, por culpa de una poción, pero finalmente era verdad.

Finalmente se separaron, ambos sonrientes, ambos felices
Harry se levantó pensando que podría estar aplastándola y los dos se sentaron en el sillón, sin separarse, puesto que Hermione se recargó en su hombro.

-¿Podrás perdonarme por lo de la poción?

-Si, aunque admito que no me gustó del todo que te aprovecharas de mi, en realidad me molestó.

-Lo lamento - Susurró arrepentida. - Pensé que te gustaba Parvati.

-No, ella nunca me ah gustado, al contrario - Hermione esperó la respuesta ansiosa - Me parece una caprichosa e insufrible vanidosa. - Ambos rieron por el comentario.

-Harry

-¿Si?

-¿Me quieres? - Se sonrojó visiblemente. Parecía la típica novia muggle que necesitaba escuchar cada cinco minutos las palabras de cariño de su novio.

-No

Se separó de él estupefacta y lo miró con premura. - ¿Qué? Pero, pero tú
tú dijiste


Harry comenzó a reírse con ganas y la abrazó rodeándola por los hombros. - Ya te eh dicho que si, te amo, ¿por qué vuelves a preguntarlo?

-Bueno, yo.. solo quería saber
- Estaba tan roja que bien hubieran podido confundir su rostro con el cabello de Ron.

Trataba de excusarse mientras Harry aún sonreía divertido, entonces se dio cuenta de algo.

-¡Un momento!- Frunció el entrecejo - Se supone que deberías haber contestado sinceramente desde un principio


Él negó con la cabeza - El efecto ah terminado - y con la cabeza le señaló un reloj en la pared.

Hermione suspiró. Estaba muy nerviosa, ahora no podría estar segura de que Harry le hablara con la verdad. Quiso salir de ahí inmediatamente, pero no pudo hablar, su garganta estaba totalmente seca nuevamente. Se mordió el labio.

-¿Qué pasa?

-Tengo sed.

-Ah
- Harry hizo un movimiento con la varita y apareció un vaso con agua, Hermione vio como el chico removía el contenido del vaso - Es que esta muy espesa, es de tamarindo, tu favorita.

Ella miró hacia la chimenea ocultando su rostro enrojecido, Harry conocía perfectamente sus gustos y eso la sorprendió.

-Aquí tienes - Murmuró tras ella llamando su atención.

-Gracias - Tomó toda el agua de un trago, pero aún tenía sed, sin embargo no quería molestar de nuevo a Harry.

-¿Te gustó?

-Sinceramente no, creo que debiste ponerle menos azúcar.- Al escucharse se llevó las manos a la boca, ¿cómo pudo decir eso?

Harry abrió los ojos con sorpresa. - ¿En serio?

-Si, incluso ahora tengo más sed - Volvió a cubrirse los labios
¿Qué demonios le estaba pasando? - Harry
¿Qué pasa? - Inquirió al verlo reír.

-Es que, ahora es mi turno - Explicó sonriente, mientras le enseñaba la botellita con la poción transparente, el Veritaserum.

FIN

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2023-02-27

 

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